miércoles, 26 de abril de 2017

Arqueología militar: Un T-34 alemán en Estonia



Un T-34 con marcas alemanas en Estonia

Т-34
Las últimas noticias acerca de T-34.
Ha iniciado con éxito el motor diesel no sustituye a ninguna pieza de repuesto.
Han sustituido los rodamientos sólo por rollos de patinaje.
El ensamble del tanque pronto llegará a su final y que estará listo para corridas de prueba.
Está previsto en la temporada siguiente para llevar a los turistas y lo muestran como una exposición de trabajo de nuestro museo.

La información detallada sobre el T-34
Los alemanes han impulsado este tanque en el lago, cuando el combustible se terminó a finales de 1944. Lo ha puesto a una profundidad de 12 metros. Por encima de él había seis metros de turba y sedimentos. Durante dos semanas, los buceadores del club sacaron sedimentos arrastrados de encima del tanque. Cualquier rastro de aceite o aceite sobre el agua se ha ido. Se ha encontrado el tanque de Igor Sedunov en las memorias de los residentes locales. Un estado técnico de los ideales del tanque. El combustible en los tanques esta ausente, y no había aceite en el motor.

Para ver un mapa de un lugar donde se encuentra el tanque.

Mirar en el mapa donde se ha encontrado este tanque 










Fuente

martes, 25 de abril de 2017

Nazismo: La educación y la juventud

La juventud alemana y la educación nazi
Javier Sanz - Historias de la Historia





La juventud comenzó a experimentar una revalorización a comienzos del siglo XX. Hasta entonces, se había tomado como un periodo en tierra de nadie. Se deja de ver a la persona como un niño pero no se le daba un estatus o trabajo de adulto. Sin embargo, a partir de la regulación del acceso al mercado laboral, del establecimiento de un periodo de educación obligatorio, de la creación de ejércitos nacionales y de la regulación del derecho a voto se favoreció el desarrollo de la juventud como un grupo social definido. En Europa en general, y en Alemania en particular, la primera gran oleada de movilización juvenil apareció tras la Gran Guerra, la cual tuvo un especial impacto en los jóvenes: muchos se quedaron huérfanos y asumieron responsabilidades que antes no tenían, numerosas familias quedaron completamente desestructuradas, lo que aumentó el nivel de autonomía de la juventud y, en consecuencia, el acrecentado interés de los grupos políticos en ella.

Durante aquellos años, la programación tanto de actuaciones como de publicaciones o discursos políticos iban a ir dirigidos, en su mayoría, a captar jóvenes desencantados de la posguerra que buscaban nuevos caminos y soluciones. Habían escarmentado y abandonado, casi por completo, los valores sociales tradicionales defendidos por sus mayores que habían sido aplastados por la Primera Guerra Mundial. Esta crisis ideológica y social comenzó a manifestarse a partir de 1919. El descontento juvenil fue aumentando durante el periodo de la República de Weimar debido a las consecuencias del Tratado de Versalles, a la hiperinflación que tuvo lugar entre 1921 y 1924 y a la Gran Depresión económica de 1929, cuya consecuencia más significativa fue el aumento de la tasa de desempleo: de 1.320.000 parados en septiembre de 1929 se pasó a unos 6.000.000 a comienzos de 1932.


Niños alemanes jugando con fajos de marcos

¿Qué más podía pasar? Solo faltaba que se pusiera a llover…y así fue. Las dificultades económicas que atravesaba la sociedad alemana junto a la incertidumbre política y a la baja moral de los adolescentes tuvieron un efecto devastador: la tasa de suicidios entre los estudiantes universitarios era tres veces más alta que la de la población en general. El suicidio pasó a convertirse en un acto extremo de protesta social. En definitiva, los alemanes nacidos entre 1903 y 1915 -que tendrían entre 18 y 30 años cuando Hitler llegó al poder en 1933– estuvieron afectados por problemas psicológicos, políticos, sociales y económicos.

Hitler entró en escena en medio de este panorama de malestar, la situación de inestabilidad que se respiraba en la sociedad facilitó su trabajo. El Führer dio un paso al frente y se presentó como una nueva fuerza y esperanza de cambio para el futuro. Así mismo, la gente joven veía en él un hermano mayor, una figura de referencia en la que confiar. Al César lo que es del César, Hitler tuvo el mérito de saber aprovechar la situación y sacarle el mayor partido posible a lo que estaba sucediendo. Los jóvenes, con su energía, sus ideales e inquietudes, fueron especialmente vulnerables a sus propósitos. Por ello, fueron tomados como pilares fundamentales de la política nacionalsocialista. Antes de llegar al poder, Adolf Hitler ya había dejado muy claro en Mein Kampf cuáles eran sus intenciones respecto a la juventud:

habrá que atender antes que a ninguna otra cosa, a la formación del carácter, al fomento de la fuerza de voluntad […] El Estado debe actuar en la presunción de que un hombre educado, sano de cuerpo, firme de carácter y lleno de confianza en sí mismo es más valioso para la comunidad que el poseedor de una alta cultura pero encanijado y pusilánime
Un alto número de niños y jóvenes fueron cautivados por el sentimiento de comunidad, de fe nacional y de odio racial que profesaba el régimen nazi. Esta nueva educación buscaba dar un mayor énfasis al entrenamiento, la disciplina y el ordenamiento… el sistema escolar fue suplantado por un entrenamiento, a todas luces, militar.



Por supuesto, el factor clave en el moldeamiento de los jóvenes fue el control del sistema educativo. Se creó un instrumento de regulación social para moldear a las juventudes dependiendo del objetivo que en ese momento persiguiera el gobierno. Los nazis estaban tan obsesionados con el control que crearon el Servicio de Patrulla de la Juventud Hitleriana para vigilar y combatir tanto la delincuencia como la mala conducta de los adolescentes. Como vemos utilizaban también a los jóvenes como un mecanismo de control y de guía para con sus iguales. Para Hitler el destino estaba en manos de la sangre de la raza, los jóvenes encontrarían la felicidad plena cuando adquiriesen conciencia de que era la sangre nórdica, única y exclusivamente, la que creaba unión entre los distintos individuos, formando así un sentimiento de comunidad. Este declive del individualismo -propio del siglo XIX- hizo su aparición en la educación.



Los elementos de mayor atracción para el ingreso en las Juventudes Hitlerianas (Hitlerjugend o HJ) fueron la naturaleza autoritaria del régimen nazi, la ideología despiadada de la supervivencia del más fuerte, el uso de armas y uniformes, las altas posibilidades de movilidad social o de estudiar una carrera y de conseguir estabilidad a partir de la educación. Quizás, otro motivo de atracción fue la edad de los dirigentes nazis, la mayoría eran jóvenes, lo que les hacía identificarse con la gente adolescente. Hitler era el mayor, contaba con 44 años en 1933, al frente de las HJ estaba Baldur Von Schirach con apenas 26, Himmler tenía 33 y Goebbels 36. No hay que olvidar que algunas adhesiones fueron obligadas mediante miedos y amenazas.

Con la llegada de Hitler al poder se produjeron cambios en la educación escolar. Las asignaturas de educación física -en la que si sacabas calificaciones bajas suponía la expulsión inmediata de la escuela- historia, alemán y biología -para el estudio de la raza y de la exclusión judía- tendrían mayor importancia. Además, la práctica del boxeo sería obligatoria porque aumentaba la obediencia, la coordinación, la camaradería, el espíritu varonil, la capacidad de autocontrol, una mayor disciplina y un desarrollo del carácter (casi ná). También se organizaban excursiones por la naturaleza para conocer mejor su patria y a los compañeros de otras partes del Reich.



Con el paso del tiempo, la formación intelectual pasó a un segundo plano en beneficio del fortalecimiento del carácter y el aumento de autoestima para los jóvenes. En 1938 el régimen nazi llevó a cabo una reorganización de la educación: ahora las lecciones debían ir dirigidas al desarrollo de la fortaleza, del sacrificio, de la lealtad y del silencio antes que al desarrollo intelectual. El nuevo rol que estaban adquiriendo los jóvenes en Alemania produjo una separación de la familia todavía mayor a la existente hasta 1933. Ahora los hijos debían ser los faros de sus padres, seres inadaptados de la época que estaban viviendo.

Hemos hablado de los alumnos pero ¿qué hay de los profesores? Cuando Hitler llega al poder, el 97% de ellos estaban enrolados en la Unión Nacionalsocialista de Profesores (Nationalsozialistische Lehrerbund). En 1936, el 32% de esta unión pertenecía al partido nazi y el 14% de este último porcentaje pertenecía al cuerpo de la dirección política del partido. En el caso de que los profesores no fueran simpatizantes del ideal nazi podían ser condenados, excluidos de su trabajo o formados para simpatizar con el régimen.



Cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial muchos alumnos e integrantes de las juventudes, sobre todo los más competentes y comprometidos, tuvieron que alistarse y combatir. A medida que la guerra avanzaba se iban alistando sin apenas entrenamiento militar, lucharon de manera desigual los últimos meses de la guerra y sufrieron elevadísimas bajas: el 30 de enero de 1945, en la localidad de Gotenhafen, perdieron la vida cerca de 8.000 jóvenes. Parece clara la finalidad del sistema educativo nazi: formar jóvenes para que estuvieran preparados para morir y luchar por la nación. Al final de la guerra, la imagen de la HJ cambió. Pasaron a ser jóvenes desencantados, a sentirse abandonados y comenzaron a realizar actividades más solidarias como la identificación y el enterramiento de cadáveres o la extinción de incendios. Algunos historiadores han llegado a afirmar que Hitler renegaba de la HJ, así como que sus muertes le importaban más bien poco. Sin embargo, dejó escrito en su testamento político lo siguiente: “muero con el corazón feliz, consciente de los incalculables legados y logros de nuestros soldados en el frente, nuestras mujeres en casa, los logros de nuestros campesinos y obreros en su trabajo, únicos en la historia, y de las juventudes que llevan mi nombre”

Si queremos buscar una evidencia más reciente de lo decisiva que fue la educación del régimen nacionalsocialista podemos tomar como referencia un estudio realizado por la Universidad de California entre 1996 y 2006. Se realizaron 5.300 entrevistas a alemanes nacidos entre los años 20 y 30 y se llegó a la conclusión de que la propaganda y el adoctrinamiento tuvo un resultado espectacular, sobre todo, aquel que se centraba en fomentar el odio racial: los jóvenes alemanes nacidos entre esas fechas eran mucho más antisemitas que los nacidos antes o después. ¡Qué sencillo resulta cambiar las creencias e ideales a través de la política!

lunes, 24 de abril de 2017

Biografía: Stalin y su negra mancha en la historia

Sangre en las vías
The Economist


Como sucede con el propio Stalin, es difícil recordar a veces que las personas monstruosas, despiadadas, aterrorizadas, aduladoras, deambulando, idealistas y engañadas a su alrededor fueran seres humanos. El libro de Simon Sebag Montefiore, basado en una síntesis completa de obras existentes, material de archivo y sus propias entrevistas con sobrevivientes y sus descendientes, proporciona un recordatorio ricamente detallado.

Su relato da un comienzo. Es mucho más fácil leer relatos horribles sobre el libertinaje de Beria o la paranoia de Stalin que las anécdotas sobre niños que andan a hurtadillas por las oficinas de sus padres en el Kremlin, o los hábitos puntillosos de Stalin en su correspondencia personal, sus extraños destellos de bondad y decencia o su extraordinario apetito Para los libros. Pero el libro del Sr. Sebag Montefiore es tanto más valioso para las sorpresas que presenta. Como señala el propio autor, la demonología no es un sustituto de la historia.

Lo que también jarras, a menos efecto, sin embargo, es cuando la prosa sin esfuerzo del autor se vuelve fácil. Un buen editor podría haber desaconsejado el uso excesivo de palabras como "pinguid", evitar el uso de apodos para los personajes principales, podar alguna repetición descuidada de los detalles y ordenar las transliteraciones rusas.

Los estudiosos todavía no están de acuerdo sobre si Stalin nació mal o si simplemente fue corrompido por el poder, y muchos siguen preguntándose qué podría haber hecho a continuación. El libro de Sebag Montefiore ofrece un argumento convincente que demuestra que las costumbres de Stalin, y mucho más, empeoraron a medida que creció. A pesar del terror que se usó contra el pueblo ruso, en la década de 1920 los tratos internos de la élite bolchevique eran todavía colegiales. Stalin era entonces el primero entre iguales, dominando a sus poderosos colegas por el encanto y la persuasión.

En la década de 1930, cuando el suministro de enemigos externos se secó, el régimen soviético volvió el terror hacia adentro, en círculos cada vez más apretados. Incluso en la cima, la intimidad dio paso al miedo. Durante unos años después del desastroso estallido de la guerra, Stalin retrocedió. Por toda su fiabilidad política, se dio cuenta, los compinches no podían ganar batallas de la manera que los generales podían. Los años de la posguerra trajeron cada vez más terror, y cada vez más la adulación, pero también una disminución física y mental que puso a sus subordinados pensando en lo que podría seguir.

Esto, como muchos otros capítulos de la narrativa racional de Sebag Montefiore, vale la pena un libro propio. Jonathan Brent, distinguido especialista estadounidense en archivos soviéticos, y Vladimir Naumov, uno de los mejores historiadores rusos modernos, ofrecen un relato sin parangón de uno de esos episodios: la famosa trama de los médicos de enero de 1953, en la que se entiende una vasta conspiración de médicos judíos Haber planeado asesinar a los líderes del Kremlin. En reacción, Rusia pareció vacilar durante un tiempo hacia su propia solución final.

Aunque los contornos de esta pieza de la historia son claros, los detalles son diabólicamente difíciles de precisar. Stalin era ciertamente antisemita por instinto. La fundación del estado de Israel le dio razón para dudar de la lealtad de los más celosos comunistas judíos. Y para 1953 necesitaba un nuevo enemigo, habiendo matado a tantos de los viejos. Los judíos de Rusia, comenzando con un grupo de médicos desafortunados, proporcionaron un objetivo tentador.

Pero también se inventó tanta, tan disfrazada. Stalin murió menos de dos meses después de que señaló dramáticamente a los doctores. Los autores han logrado, con una encomiable beca, trazar los orígenes de la llamada trama. Pero no pueden probar, como insistieron algunos eruditos conspiradores, que Stalin murió de causas que no eran naturales. Mientras tanto, en Rusia, todavía hay una nostalgia terrible para su gobierno.

domingo, 23 de abril de 2017

Conquista del desierto: Ataque al fortín Cuarta División

Batalla del Fuerte Cuarta División
Revisionistas


Torreón de Chos Malal - Sitio en donde estuvo emplazado el Fuerte Cuarta División


El Fuerte “4ª División” fue fundado por el comandante de dicha división expedicionaria, teniente coronel don Napoleón Uriburu, en la confluencia del Curi Leuvú con el río Neuquén.  Allí estaba acantonado el efectivo de la división, y desde el mismo partió Uriburu con sus principales tropas, a expedicionar hacia el sudeste, siguiendo la línea que debía proteger posteriormente.  El 6 de setiembre de 1879, se produce el encuentro entre un escuadrón del Regimiento 7º de Caballería de Línea, al mando del 2º jefe del cuerpo, sargento mayor don Juan Terrés y la indiada de Huaiquillan (o Huauquillao), en la cual estaban algunos hermanos del cacique Udalmán.

El Parte Oficial dice lo siguiente: “Fuerte 4ª División, 29 de setiembre de 1879 – Al Comandante General de Armas – Oficial.  El 6 del corriente, al concluir el toque de diana arremetieron este punto más de 500 indios, los que fueron llevados, tiroteándolos, al Sur por dos partidas del 7º de Caballería de Línea, mientras hacía montar en pelo otras dos en pocos caballos y en mulas del proveedor.

Los indios y dispersos se dirigieron por grupos a diferentes puntos para repasar el Neuquén en el que fueron precipitados, ahogándose muchos.

Tenemos 6 muertos y seis heridos, unos y otros de bala y muchos contusos, pues los indios encaramándose en los cerros, echaban pie en tierra lanzando piedras con sus hondas.  Indios muertos se calculan en cincuenta, entre los que se encuentran los hermanos de Udalman.

Dejaron varios caballos ensillados.  La persecución fue hasta tres y media leguas del Neuquén adonde los que no lo habían pasado, se arrojaron al agua.  Mandé dar protección al destacamento de arriba doce leguas, pero el capitán García, jefe del punto tenía reunidos 250 Guardias Nacionales de Malbarco, que aun cuando no bien armados,  sino 25 de ellos y los restantes con lanzas y montados en sus caballos propios, se encontraban animados del mejor espíritu: Los indios querían dominar este punto y después ir a donde tienen bastante que robar.

Se han hecho recomendables los que mandaban las pequeñas partidas que derrotaron a los indios: el mayor Torres (1), del 7º de Caballería, los capitanes Castro y Pérez y el ayudante Gomensoro, como el comandante de Malbarco, capitán García y el jefe de la plaza, mayor Sosa, que guardaba el fuerte.

Al otro día recién llegó desde Los Médanos, la fuerza que se mandó reconcentrar y allí venían las dos fuerzas de montaña (2) que también se hubiera probado en esta ocasión.  Los indios dicen que eran mandados por Huaquillao, pero se conoció a Zúñiga y a todos los capitanejos de Purrán.  Saludo a V. E. – Napoleón Uriburu”.

Comentarios


Uriburu venía con parte de sus efectivos que habían actuado en la campaña a lo largo del Neuquén, dejando en la marcha algunos destacamentos que cuidaban la nueva línea de frontera que disponía la Ley Nº 215.

Torreón de Chos Malal – Ubicado en el sitio en donde estaba emplazado el Fortín IV División

El Fuerte, por lo tanto, estaba medio desguarnecido, teniendo en cuenta las numerosas comisiones que debían partir del mismo hacia todos los nuevos campamentos y fortines, o los que se enviaban a Mendoza conduciendo los prisioneros tomados en la campaña referida.

Es por eso que Huaiquillán (Alvarez dice: Guaiquillán: lanza adornada), enterado por sus bomberos y espías de la reducida guarnición que custodiaba el fuerte, decide atacar este punto tan importante para las comunicaciones castrenses, como lo era para los indios por el fácil paso que permitía hacia las pampas, donde las hordas indígenas deseaban seguir con sus temidos malones.  Además, como lo expresa bien el parte, en el contingente indio se alistaban los capitanejos de Purrán, el cacique Zúñiga, los hermanos de Udalmán y algunos otros no reconocidos.  Esto indica bien a las claras que esta unión tenía como uno de los motivos principales rescatar del fuerte a la numerosa indiada prisionera, en la cual estarían incluidos indígenas de esas parcialidades.

En la carta que el Dr. Alejandro Marcó le envía al Tcnl Elías Paz, desde el campamento de Covunco, el 1º de junio de 1879, dice que el sobrino de Purrán enviado por éste para llevarle su carta a Uriburu, es “Pancho” Guaiquillán.  Sin embargo Gomensoro lo cita como “Panchito” Huallical en el Diario.  Notemos que al mencionar los caciques picunches que seguían a Purrán lo nombra a Guaiquillán y Alvarez dice que vivía en la zona de Guañacos.  Precisamente es uno de los atacantes del fortín Los Guañacos.

La llegada providencial, poco antes, de los efectivos que el sargento mayor Terrés tenía destacados en el camino de las Salinas al río Colorado, y que los espías y bomberos no habrían tenido tiempo de notar, hicieron que el fiel de la balanza de la victoria se inclinara hacia el lado de las tropas nacionales.

Observemos que también al otro día llegaban al fuerte el resto de las fuerzas que operaban al sur y que no tenían misión de custodiar los nuevos fortines, al haberse dado por finalizada la campaña de 1879.

Referencias


(1) Es Terrés.
(2) Se refiere a los dos cañones Krupp para montaña, y sus respectivos artilleros, que Uriburu había llevado en su campaña hacia el sur.

Fuente
Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado
Portal www.revisionistas.com.ar
Raone, Juan Mario – Fortines del desierto – Biblioteca del Suboficial Nº 143

sábado, 22 de abril de 2017

GCE: Kim Philby, el agente doble con misión de matar a Franco

El mejor agente doble solo falló una misión: asesinar a Franco
Enrique Bocanegra gana el premio Comillas de biografía con la primera investigación sobre Kim Philby en la Guerra Civil española

GUILLERMO ALTARES - El País



A la derecha de la imagen, Philby herido durante la Guerra Civil.

Kim Philby, un inglés de clase alta, estudiante de Cambridge, renunció a todo para convertirse en un agente soviético en los años treinta. Una de las primeras misiones que recibió fue viajar a España durante la Guerra Civil y, utilizando la tapadera de periodista en el bando fascista, asesinar a Franco. No se sabe por qué nunca llevó a cabo esta misión, ni siquiera si llegó a recibir la orden, sólo que Franco sobrevivió al conflicto y que Philby se convertiría en el mejor agente doble de todos los tiempos, también en el topo más dañino que haya tenido nunca el servicio secreto exterior británico, el MI6. El periodista Enrique Bocanegra (Sevilla, 1973) ha rastreado durante cuatro años todos los documentos posibles para tratar de seguir los pasos de este espía en España, un territorio que sus biógrafos apenas habían explorado hasta ahora. Su ensayo, titulado Un espía en la trinchera. Kim Philby en la Guerra Civil española, ha recibido el premio Comillas de historia y biografía, que otorga la editorial Tusquets, y saldrá a la venta este martes.


"No sabemos lo que pasó", explica Bocanegra en una cafetería madrileña cerca de la Academia de Cine, donde trabaja desde hace diez años como coordinador de actividades culturales. "Sabemos que a principios de marzo de 1937, el controlador de Philby en Londres recibió la orden de enviar a alguien a España para espiar en el bando nacional, sobre todo la actividad de los militares alemanes e italianos; pero también debía matar a Franco. ¿Tenía Philby la capacidad para cometer el magnicidio? No había recibido ningún entrenamiento militar, no sabía manejar un arma, además de toda la protección que rodeaba a Franco", prosigue. No se sabe si lo intentó y no pudo; si no se atrevió o si, como sospecha el autor, nunca llegó a recibir la orden. Es uno de los muchos puntos oscuros del paso de Philby por España.

Mientras que en Inglaterra pudo encontrar muchos documentos, recuperar todas las crónicas que publicó en The Times –no era una misión sencilla porque no estaban firmadas y los documentalistas del diario británico tuvieron que cotejarlas una a una con los cables originales que todavía conservaban–, en los archivos españoles no queda prácticamente ningún papel, solamente algún telegrama. Otro misterio, porque Philby llegó a ser un periodista muy conocido, enviado de uno de los diarios más influyentes del mundo en ese momento, The Times, y, lo que es todavía más importante, fue condecorado por Franco. "¿Se quemaron en los años sesenta cuando se descubrió que Philby trabajaba para los soviéticos?", se pregunta el historiador.

Philby llegó a España en febrero de 1937, después de que en ocho meses de guerra The Times hubiese tenido cuatro corresponsales diferentes, que acabaron enfrentándose a los jefes de prensa del bando franquista. Como en la vida de todo espía, una serie de golpes de suerte le permitieron cumplir su misión. Por un lado, gracias a los contactos de su padre, un aventurero, diplomático y escritor llamado St John Philby, logró que el diario conservador británico le fichase –luego quedó muy contento con su cobertura–. Otro golpe de suerte evitó que le pillasen el papel donde escondía los códigos durante un registro y un tercero le convirtió en el único superviviente del impacto de un obús contra el coche en el que viajaba con otros tres colegas en Caudé, en el frente de Teruel. La propaganda fascista utilizó la muerte de los periodistas extranjeros y convirtió a Philby en un héroe, que fue recibido y condecorado por Franco. Eso le permitió moverse con toda la libertad posible –que tampoco era mucha– dentro de las filas de los golpistas.

Bocanegra contó con la ayuda de dos biógrafos de Philby, dos clásicos del periodismo británico, Patrick Seale y Phillip Knightley. Ambos fallecieron mientras estaba escribiendo el libro. Los dos, relata, fueron muy generosos con su tiempo, con sus conocimientos, pero también con sus documentos. En el caso de Seale, que fue amigo de Philby cuando ambos se encontraban en Beirut, mientras estaba entrevistándole en su casa de Londres, le confesó al autor que estaba muy enfermo. "Me dijo que tenía que ir al hospital y me dejó solo en su casa con una maleta en la que ponía Philby y que contenía numerosos documentos sobre él. Allí me quedé todo el día, fotografiando papeles como había hecho el espía tantas veces durante su vida".

El libro no sólo sigue los pasos de Philby durante la Guerra Civil, sino que traza un retrato del espionaje comunista en los años treinta cuando agentes de Stalin como Alexander Orlov trataban de extender, sin piedad, la dominación soviética sobre el bando republicano. Al final, ellos mismos se encontraron amenazados por las mismas purgas que habían ayudado a desatar. Sin embargo, nada de eso, ni siquiera el pacto entre la Alemania nazi y la URSS, hicieron que Philby rompiese su compromiso con el comunismo. España fue solo el principio.

EL ÚLTIMO VIAJE
"Normalmente los agentes dobles aguantan cinco años, diez como mucho. Él sobrevivió 30", explica Enrique Bocanegra sobre la extraordinaria carrera en el espionaje de Kim Philby (1912-1988). Como no podía ser de otra forma con alguien que basó toda su existencia en la mentira y el engaño, los misterios en torno a su vida son todavía numerosos, pese a que se han escrito muchos libros sobre él, entre ellos el excelente Un espía entre amigos (Crítica), de Ben Macintyre. Philby formó parte del círculo de Cambridge, un grupo de jóvenes que, por idealismo, decidieron espiar para Moscú. Fue el más hábil de todos ellos, el último en ser descubierto, que logró esquivar a los interrogadores del MI6 cuando todo indicaba que era un traidor y escabullirse finalmente a la URSS.
Cuando fue despedido del servicio secreto británico, en 1951, por las sospechas que pesaban sobre él tras la fuga de dos de sus colegas de Cambridge, Guy Burgess y Donald MacLean. Quedó libre porque Londres no encontró pruebas de que era un agente doble y entonces, en mayo de 1952, realizó un viaje de mes a España que sigue siendo un misterio. "¿Con quién mantuvo contactos? ¿Dónde se alojó? ¿Qué lugares visitó? ¿Por qué alguien en su situación, sin trabajo, sin dinero, sospechoso de ser un comunista, viajó a la España de Franco, el país más pobre y atrasado de Europa? ¿Fue una operación de inteligencia?". Otro misterio dentro de un enigma.

viernes, 21 de abril de 2017

PGM: Tractor militar "Little Caterpillar"

Fue llamado la pequeña oruga, y tenía orugas de madera parcialmente - es el tractor de Hornsby de la PGM




En 1904, David Roberts, director gerente de la firma Richard Hornsby & Sons de Grantham, patentó una nueva forma de oruga que se aplicó a varios vehículos prototipo. Uno de éstos fue probado por la oficina de guerra en 1907 y en 1909 esta máquina fue ordenada de Hornsbys para el uso militar.

Se dice que el término Caterpillar fue acuñado por soldados que lo vieron avanzar aunque el nombre fue adoptado posteriormente por una compañía estadounidense y ahora es mundialmente famoso.

Las orugas que diseñó Roberts son extrañas. Para empezar tienen bloques de madera, donde hoy en día se utilizan almohadillas de goma, para evitar dañar el suelo, sino que también "bloqueo" en un determinado punto para crear un camino suave para las ruedas, mientras que las pistas modernas flexibles en ambos sentidos para dar cabida al suelo. Esto da al vehículo un extraño movimiento de balanceo cuando se mueve. Dado que el Ministerio del Interior estaba muy preocupado por el riesgo de la gasolina y las municiones, todos los vehículos militares construidos hasta 1911 tenían que funcionar con parafina (queroseno). Esto explica el pequeño tanque de gasolina detrás de la chimenea de escape, para arrancar, y los grandes tambores de parafina en la parte posterior para correr.

La dirección es por diferencial frenado, operado por un volante delante del conductor. También hay un tambor de guinche en el eje del piñón de accionamiento del lado cercano y con el fin de desplegarlo, los piñones no girados también están situados en la parte delantera del vehículo y éstos pueden bloquearse para evitar que el vehículo se mueva durante el cabrestante.

A pesar de que todavía era utilizado por el ejército en 1914 la pequeña oruga jugó virtualmente ninguna parte en la evolución del tanque. Habiendo sido utilizado antes de la guerra como un tractor de artillería fue finalmente preservado y todavía está en orden de marcha.

Este tractor fue uno de los cuatro entregados a la Oficina de Guerra el 5 de mayo de 1910. Tenía un motor de seis cilindros de 60 caballos de fuerza, los otros tres, que eran vehículos con ruedas, tenía motores de cuatro cilindros de 50 caballos de fuerza. Fue conducido por el camino de Grantham a Aldershot en 1910 y entonces tomó parte en ensayos extensos. Fue convertida en gasolina en 1911, elevando la potencia a 105.

jueves, 20 de abril de 2017

La guerra de los Boshin: El fin del Shogunato en Japón

La guerra civil en Japón - Las últimas marchas del Shogun hacia el final de una era

Barney Higgins - WHO



Samurai del clan Satsuma durante la Guerra Boshin, por el fotógrafo militar pionero Felice Beato


El 27 de enero de 1868, el ejército del Shogunato marchaba hacia Kioto. Durante más de un cuarto de siglo, los Shogunes de Tokugawa habían gobernado a Japón en paz, pero ahora el país estaba de nuevo en turbulencia. Los extranjeros habían llegado a Japón, holandeses, británicos y franceses, y el armamento europeo moderno y el entrenamiento se habían hecho por primera vez influyentes en la tierra del sol naciente. Fue una época turbulenta.

La política de Japón había dividido el país. El joven emperador y el shogunato estaban en desacuerdo, y el emperador había hecho que el último Shogun renunciara a su cargo. Sin embargo, la abdicación del shogún no fue suficiente para satisfacer a los líderes del clan bajo cuya influencia actuaba el emperador.


Armas de la guerra Boshin. De arriba a abajo: un Snider, un Starr, un Gewehr.

Convocaron una reunión y declararon que el propio título de 'Shogun' debía ser abolido. Tokugawa Yoshinobu, el Shogun recientemente abdicado, debía ser despojado de todas las tierras y títulos. Yoshinobu estaba comprensiblemente perturbado por esto, y se movió en la fuerza hacia Kyoto, aparentemente para entregar una carta de protesta al Emperador.

Su ejército estaba formado por tropas de cuatro clanes aliados diferentes, y su equipo reflejaba los rápidos cambios que Japón estaba experimentando en ese momento. Había soldados del viejo estilo, Samurai armoniosamente elaborado, con picas y lanzas, arcos y espadas curvadas, pero también había unidades de infantería de línea armadas con rifles en el estilo occidental. Yoshinobu no esperaba una batalla, pero cuando su ejército se acercó a la sede del poder, la ciudad de Kyoto, encontraron su avance opuesto por las tropas atrincheradas del clan Satsuma.


Tokugawa Yoshinobu, el último Shogun de Japón

Las fuerzas del shogún se extendieron, marchando por dos caminos separados por una serie de colinas y bosques. Ambas secciones de su ejército tenían puentes a cruzar, y ambos puentes se sostuvieron contra ellos. El primer encuentro, en el puente más cercano a la ciudad, fue concluido rápidamente.

Dos unidades de fusileros y una unidad armada con lanzas y espadas se encontraron con la oposición de novecientos clanes de Satsuma, armados con rifles y espadas y apoyados por cuatro cañones. Los soldados que avanzaban se detuvieron y se enviaron enviados para exigir que el ejército pudiera pasar pacíficamente a Kioto. Los rifles de Shogunato estaban vacíos, ya que las tropas no esperaban una batalla, pero los hombres de Satsuma se negaron a dejarlos pasar.

De repente, un estallido de fuego de rifle provenía del flanco de las tropas que defendían el puente. Estas fueron las primeras tomas de un conflicto que se encendería por poco más de un año, una lucha de poder entre las fuerzas leales al Emperador, y los leales al último Shogun, Tokugawa Yoshinobu. El conflicto se conoció como la guerra de Boshin, la guerra del año del dragón de tierra de Yang.


Mapa de campaña de la Guerra Boshin (1868-69). Crédito de la imagen.

Las fuerzas Shogunate no podían devolver el fuego de sus rifles vacíos, y ahora el cañón en el puente comenzó a trueno. Un proyectil explotó cerca del caballo del comandante a cargo de una de las unidades de infantería. Su caballo lo arrojó y se atornilló. La bestia cargada, de ojos salvajes, sin jinete y espumando en la boca, a través de las filas de los soldados que esperaban.

La confusión se esparció y las fuerzas del Shogun comenzaron a entrar en pánico, pero el comandante de los lanceros en el frente les ordenó que cargaran el puente. Avanzaron, pero el cañón y los rifles de los defensores se desgarraban a medida que se acercaban. Un grupo ganó el puente y comprometió al enemigo en cuerpo a cuerpo, pero fueron asesinados y los supervivientes fueron rechazados por la defensa bien equipada.

En el segundo puente, una fuerza imperial similar estaba involucrada en tensas negociaciones con la segunda sección de la vanguardia Shogunate. Cuando el trueno del cañón fue oído a distancia, los defensores abrieron fuego, conduciendo esta segunda sección de las fuerzas del Shogun en retiro.


El primer encuentro termina en un desastre

La noticia de la batalla llegó a la corte imperial con rapidez, y cuando las tremendas fuerzas del shogunato se habían reagrupado a algunas millas de distancia, se habían ordenado y despachado órdenes. El Emperador, tan importante cultural y espiritualmente para los japoneses, había declarado abierta la guerra a Tokugawa Yoshinobu y lo calificó de un rebelde y un traidor.

El emperador autorizó a las tropas que lucharon contra las fuerzas rebeldes a llevar la bandera dorada que representaba su autoridad. Fue un duro golpe para la moral del ejército de Shogunate; Cualquiera que atacara a las tropas bajo esa bandera ahora sería un traidor al Emperador.

Las fuerzas del Shogun se retiraron a la intersección de las carreteras y establecieron un puesto de mando, donde tuvieron un día para reagruparse. A la luz clara de la mañana siguiente, una fuerte fuerza atacó desde la dirección de Kyoto.

A medida que avanzaban, el estandarte dorado del emperador apareció sobre la cresta de la colina. Los defensores estaban confundidos, no reconociendo la bandera, y enviaron mensajes al enemigo, preguntando cuál era su significado.

Cuando llegó la respuesta, que no sólo era la bandera del emperador, sino que el ejército estaba bajo el mando de un príncipe imperial, la duda y el temor fluían a través de las filas de las tropas shogunadas como el fuego a través de la hierba seca. La familia imperial era - y es - un símbolo increíblemente poderoso en Japón. Para un hombre disparar contra las fuerzas bajo el estandarte Imperial no era un asunto pequeño para su conciencia.


La retirada de las fuerzas del Shogunato, pintura anónima c. 1870

La campaña no progresó bien para el último Tokogawa Shogun y sus aliados. A pesar del temor que les impuso la bandera del emperador, se resistieron, pero la confusión había penetrado en las filas, y no podían desafiar eficazmente a sus atacantes. Durante los días siguientes, cayeron una y otra vez, pasando hacia el norte hacia la ciudad-fortaleza de Osaka.

La guerra Boshin había comenzado, y para el final del próximo año, habría reclamado más de tres mil quinientos vidas. Yoshinobu de la antigua casa de Tokugawa fue el último en poseer el título de Shogun en Japón. Después de esta batalla temprana, el clan después del clan se unió a la causa del Emperador, y la oposición del Shogun fue anulada a principios del año siguiente.

El cambio continuó rápidamente en Japón, y los últimos días de la vieja manera habían pasado para siempre. El shogún de Tokugawa fue ahorrado junto con muchos de sus oficiales, pero mientras que muchos de ellos tomaron posiciones en el gobierno, él se retiró en una vida del retiro reservado. El último Shogun murió en 1913, a la edad de 73 años.

martes, 18 de abril de 2017

Guerra de Secesión: ¿Pudo haber ganado el Sur?

Guerra civil americana: cómo el sur podría haber ganado

Joris Nieuwint - War History Online




La rendición de Lee en 1865. "Paz en la Unión". La rendición del general Lee al general Grant en el tribunal de Appomattox, Virginia, el 9 de abril de 1865. Reproducción de una pintura de Thomas Nast.


El ejército del general Lee se rindió en el tribunal de Appomattox el 9 de abril de 1865 terminando la guerra civil americana. Había sido uno de los conflictos más sangrientos de la historia de Estados Unidos y se recordará en los años venideros. Si las cosas hubieran sido diferentes, la Guerra Civil podría haber sido ganada por la Confederación. Si el Sur hubiera hecho estas cinco cosas de manera diferente, el resultado de la guerra podría haber cambiado.

La estrategia Fabien podría haber sido utilizada.

Nombrado como el general romano que lo inventó, esta estrategia evita combatir asaltos frontales y batallas campales donde y cuando sea posible. En cambio, el enfoque militar es usar el oponente usando desgaste y escaramuzas que se crean para disminuir la moral y causar trastornos a las líneas de suministro.

Hubo generales del sur, como Robert E. Lee, que son constantemente elogiados por su genio táctico y que incluso han sido llamados el Napoleón estadounidense, pero todas sus batallas fueron asuntos sangrientos y destructivos. La Unión tenía más hombres y podía manejar más bajas que la Confederación, por lo que tomar esta presión podría haber resultado en una victoria para el Sur. Realmente no tenían que ganar, pero no necesitaban perder.

La Confederación tenía ventajas geográficas porque los ejércitos de la Unión estaban invadiendo desde los estados del Norte. El Norte estaba sufriendo de la opinión pública vacilante y estaba pidiendo el alto el fuego de diferentes grupos, como los Copperheads.

El Movimiento para la Paz también estaba trabajando para presionar al gobierno y poner fin a la guerra. El Sur podría haber aprovechado esta ventaja para llevar a la Unión a la mesa de negociaciones, y posiblemente organizó un alto el fuego.

Aunque no fue reconocido por el mundo entero como un país soberano, tenía fuertes lazos internacionales. Fue el productor de más del 80% del algodón suministrado al mundo y trabajó para aumentar la demanda de algodón acumulándolo antes de que la Unión estableciera el bloqueo naval.

Podrían haber alistado el apoyo militar de Francia y Gran Bretaña a continuación, exigir negociaciones de paz y amenazar la capacidad de la Unión para el comercio.

Líderes de alta capacidad

El Sur fue visto como la fuerza con los mejores comandantes militares durante la guerra. Esto es debido a lo que se llama la Causa Perdida, que fue defendida por el Sur después de la guerra. Fue un esfuerzo que romantizó a las fuerzas militares del sur y retrató al general Lee como el estratega perfecto y general.

Lee fue muy capaz en su papel de liderazgo; Los generales Hood y Bragg son vistos como comandantes incompetentes en comparación con líderes de la Unión como Sherman y Grant.

Si el Sur hubiera querido la oportunidad de la victoria, debería haber sacudido la estructura de mando de su ejército.

Ventajas tecnológicas

Las encorazados, los globos y armas de disparo rápidos estaban ganando popularidad, por lo que ambas partes trataron de obtener una ventaja tecnológica sobre la otra en un esfuerzo por ganar la guerra. El sur incluso insinuó la idea de construir un helicóptero un siglo antes de que fueran utilizados por los Estados Unidos en la batalla en Vietnam.

Un motor de vapor fue utilizado para manejar dos enormes tornillos de Arquímedes. El dispositivo estaba destinado a volar sobre el campo de batalla y la destrucción de lluvia abajo en los soldados del Norte.

El proyecto fue detenido debido a la falta de fondos, pero se había construido, el Sur pudo haber obtenido la ventaja que necesitaba para ganar la guerra.


lunes, 17 de abril de 2017

SGM: Midway, el punto de quiebre (2/2)

Midway: El punto de inflexión en el Pacífico

Andrew Knighton - War History Online
Parte 1 | Parte 2



El choque de las flotas

Ahora llegaba el turno japonés para las malas noticias, ya que la flota combinada estadounidense fue vista 200 millas de distancia - bien dentro de alcance para lanzar un ataque de bombardero.

Spruance cronometró su ataque con cuidado, esperando a que los japoneses estuvieran retirando sus aviones para abastecerse de combustible. Las primeras tres olas de bombarderos y aviones torpederos de los transportistas estadounidenses aún sufrieron terribles bajas con poco efecto, gracias a los Zeros que defendieron a los transportistas japoneses. Pero por la cuarta onda los Zeros también tuvieron que aterrizar para repostar. Con pocos combatientes enemigos en el aire, los estadounidenses fueron capaces de paralizar a tres transportistas japoneses - el Kaga, el Soryu y el Akagi. Debido a que los aviones japoneses estaban en la cubierta para rearmar y volver a combustible, muchos fueron destruidos donde se sentaron.


El Yorktown



Escena a bordo del portaaviones USS Yorktown (CV-5) de la marina de guerra de los EEUU durante la batalla de Midway, poco después de que ella fuera golpeada por tres bombas japonesas el 4 de junio de 1942. El humo denso es de fuegos en sus tomas, causado por una bomba que punzó Les echó las calderas. Un hombre con un martillo a la derecha probablemente cubra un agujero de entrada de bomba en el ascensor delantero. Observe los cables de engranajes de retención y los elementos delanteros de la empalizada en la cubierta de vuelo; La antena de radar CXAM, el gran estandarte nacional y la antena de balizamiento YE en el tope; 12,7 cm / 38, calibre de 12,7 mm y cañones de 28 mm dispuestos y listos a la izquierda. El crucero pesado USS Astoria (CA-34) es visible a la izquierda.

Mientras esto sucedía, un grupo de bombarderos del Hiryu se dirigían a atacar el Yorktown, volando con seis ceros para el apoyo. Localizados a 46 millas de distancia, la mayoría de ellos fueron abatidos por los combatientes estadounidenses. Pero tres bombas golpearon el Yorktown, golpeando hacia fuera la sala de motor e iniciando los fuegos que amenazaron los suministros explosivos del combustible y de la munición.


El Capitán Elliot Buckmaster y el resto de la tripulación corrió para salvar a Yorktown. Los incendios fueron controlados con grandes pérdidas de vidas. Los ingenieros volvieron a mover el barco. Una bandera nueva enorme de las barras y de las estrellas se levantó sobre la nave.

Pero ahora llegó una ola de torpedos. Una vez más, la mayoría fueron derribados, pero la mayoría no fueron suficientes. Dos golpearon el Yorktown debajo de la línea de flotación. Las luces, el poder y las comunicaciones se apagaron cuando el transportista comenzó a cotizar en el puerto. Por fin, Buckmaster dio la orden de abandonar el barco.

La venganza de Yorktown


Hasta ahora, el transportista japonés Hiryu había logrado evitar los ataques de aviones estadounidenses. Eso estaba a punto de terminar, cuando un avión de exploración vio el portaaviones. Veinticuatro Dauntless, diez de ellos originarios de Yorktown, partieron de la Enterprise, seguidos por dieciséis bombarderos de buceo del Hornet.

Fueron interceptados por Zeros, pero esta vez, la mayoría de los atacantes pasaron. Cuatro bombas golpearon la cubierta de vuelo del Hiryu, encendiendo fuegos que la tripulación no pudo controlar. Los cazas Zero, que se quedaron sin combustible y no tenían donde aterrizar, tuvieron que abandonar el mar.


El hundimiento del Mikuma, un crucero pesado japonés hundido en Midway.

Yamamoto todavía esperaba alcanzar Midway con su fuerza de invasión. Sin la cubierta de los portaaviones, y con los bombarderos americanos que volaban de la isla, su única esperanza de hacer esto con seguridad estaba bajo cubierta de la noche, y él empujó para esto. Pero luego llegó la noticia de los otros transportistas estadounidenses en la zona, y que dos de los cruceros con los que quería bombardear la isla no llegarían al anochecer. A las tres de la madrugada del 5 de junio, dio a regañadientes la orden de cancelar la invasión de Midway.

Secuelas

El Hiryu finalmente fue abandonado y hundido. El Yorktown fue torpedeado por un submarino japonés siendo remolcado a Pearl Harbor, y ella también se hundió.

Los pilotos japoneses habían emparejado a los estadounidenses en el cielo por encima de Midway, pero aún no habían sido capaces de proteger su flota, y así se habían perdido junto con sus transportistas. Los americanos podían permitirse el lujo de construir nuevos portaaviones. La flota japonesa, ahora un fantasma de su antigua gloria, no podía.

Los americanos ahora controlaban los mares, y podían comenzar la sangrienta campaña para retomar las islas dispersas del Pacífico.

domingo, 16 de abril de 2017

Argentina: Perón represor

Los impunes de siempre están de regreso
Jorge Fernández Díaz
LA NACION




Después de haber echado a los Montoneros de la Plaza y antes de encontrarse con su viejo amigo Alfredo Stroessner, Perón se reunió para coordinar acciones con el mismísimo Augusto Pinochet. La presencia del dictador chileno en tierra argentina levantó repudios en las propias filas del peronismo. Irritado por ellas, y muy especialmente por una declaración que firmaban los concejales porteños, el General los paró en seco: "Yo tengo dos funciones, las relaciones exteriores y la defensa nacional, mientras que ustedes, en el Concejo Deliberante, tienen tres: Alumbrado, Barrido y Limpieza".

Contrariamente a lo que se piensa, el último discurso del líder antes de morir no fue en su famosa despedida ("llevo en mis oídos la más maravillosa música"), sino en un cónclave con la dirigencia sindical, cuyos matones ya habían realizado represalias letales contra la izquierda siguiendo sus expresas directivas. El contenido de ese discurso puede leerse en la página 362 del extraordinario libro "Perón y la Triple A", que escribieron Sergio Bufano y Lucrecia Teixidó. Allí Perón instruyó a los caciques de la CGT en la idea de emplear una "represión un poco más fuerte y más violenta". Los sindicalistas obedecieron la sugerencia y recrudecieron sus incursiones ilegales y sus matanzas. Tiene razón Arturo Pérez-Reverte: leer historia no soluciona nada, pero al menos sirve como analgésico para digerir el presente. ¿Cómo pudimos olvidar todas estas graves circunstancias, qué extraño virus social o demencia colectiva hizo que perdonáramos los crímenes de lesa humanidad perpetrados por el justicialismo? Esa misma desmemoria operó desde entonces con pecados menos trágicos pero igualmente destructivos. Una extraña amnesia perdonó el Rodrigazo, el intento de autoamnistía de 1983, el jaqueo con 14 paros y todo tipo de zancadillas que le efectuamos a Raúl Alfonsín, la política entreguista y turbia junto con el indulto y la hiperdeuda externa que caracterizaron la reencarnación noventista, la participación subterránea en la destitución de Fernando de la Rúa, la pesificación bestial, y los 12 años de megacorrupción de Estado, descalabro económico, aislamiento, autoritarismo y florecimiento del narcotráfico. Apenas dos o tres de estas calamidades hubieran bastado para borrar del mapa electoral a una fuerza política en cualquier otro país más o menos evolucionado. Pero ya se sabe: aquí los culpables nunca pagan, y tienen además el descaro de arrinconar a cualquiera que no pertenezca a su rancia corporación y pretenda gobernar, lo que implica casi siempre levantar la hipoteca que ellos mismos dejaron y ligarse los tomatazos de la calle. No todo el peronismo es este adefesio: las innegables conquistas de los años 40 y la renovación intentada por Cafiero, Bárbaro y Bordón todavía inspiran a muchos militantes, y no hemos perdido la esperanza de un peronismo republicano. Pero ese proyecto inestable convive con la "tara autoritaria" (Pichetto dixit) y con un reflejo caníbal según el cual cuando alguien sangra debe ser inmediatamente devorado.

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Las torpezas del Gobierno y la tardanza en la reactivación enardecen a los caranchos. En dos semanas, los triunviros que Cristina combatía y Cambiemos corteja lanzaron un paro nacional; los gremios docentes cortaron abruptamente el diálogo y anunciaron una huelga salvaje; las organizaciones sociales aceptaron y violaron los millonarios acuerdos de diciembre y armaron nueve piquetes por día, y el kirchnerismo y el propio titular del Partido Justicialista pidieron un juicio político contra el presidente constitucional, preocupados por "la transparencia y las instituciones" (sic). Los impunes, con una pequeña ayudita de los desmemoriados y de los vivillos, están de regreso. Peronistas de todos los pelajes y con responsabilidades en distintos tramos de la "década saqueada" o con complicidad indirecta en la quiebra económica, son ahora impiadosos fiscales de quienes tratan de arreglar el mecanismo roto que les legaron. Vamos a decirlo en lenguaje elegante: los argentinos vivimos en una nube de gases, el rojo fiscal sobre el que estamos sentados es de 400 mil millones de pesos e hizo falta pedir prestados 25.000 millones de dólares para poder financiarlo y seguir en Babia. Estamos fundidos, y encima andamos con ínfulas. Pero ¿quiénes fueron los responsables de crear semejante bola de nieve? Los mismos millonarios que en nombre de los pobres se ponen ahora en pie de guerra.

Tampoco hay por qué asombrarse: los libros de historia contemporánea demuestran que después de los fiesteros vienen siempre los pagadores, y que los primeros se dedican a limar a los segundos como si nada tuvieran que ver con el desaguisado ni con los consecuentes dolores y sacrificios. Baradel responde a Sabbatella y los triunviros mayormente a Massa, Pérsico confiesa intenciones políticas detrás de sus movidas callejeras, Gioja y los Suturados de Cristina no han sido capaces de la mínima autocrítica, e Insaurralde, Katopodis y otros prohombres de las nuevas generaciones se abrazaron por fin con Máximo Kirchner y cerraron filas con la Pasionaria del Calafate, en una ceremonia bonaerense que cancela cualquier ilusión renovadora y que confirma una notable falta de escrúpulos, porque pretende convertir las investigaciones judiciales de la democracia en persecución política y porque reivindica a la mayor sospechosa, a su estado mayor corrupto y a su inefable secta del helicóptero. Todos juntos triunfaremos, compañeros; total la Argentina tiene Alzheimer y nadie nos pedirá cuentas. Quienes destrozaron la casa se postulan como plomeros y albañiles de su reconstrucción, para felicidad del pueblo y salvación de la patria.

El gran truco del peronismo es muy conocido; consiste en señalar que sus sucesivos disfraces no le pertenecen. Cristina no era peronista, ni Josecito López ni Boudou ni De Vido ni Jaime. Menem tampoco. Ni Luder ni Isabel ni López Rega ni los Montoneros. Ni siquiera Perón era peronista, con lo que el peronismo siempre está a salvo de sus trastadas y en condición de alumbrar en la próxima estación su verdadera y esplendorosa identidad. Fue interesante leer, en este contexto, un excelente artículo de Fernando "Chino" Navarro que publicó el viernes en este diario, donde defiende con inteligencia la ley de emergencia social. Al final no puede, sin embargo, evitar el malabarismo peronista de autoexculpación. "Es curioso que en un país con familias con una tercera generación sin trabajo -escribe, se le diga al nieto que es mejor que espere a un posible empleo formal cuando son las políticas que defendieron los abanderados del libre mercado las que dejaron sin trabajo regular a su abuelo y a su padre". ¿Quién es responsable de esa familia desgraciada, diputado? Porque la fuerza que más gobernó durante estas décadas de desigualdad fue el peronismo. Si esas políticas son las culpables de la miseria y la demolición de la cultura del empleo, alguna factura debería caerles a los últimos cuatro presidentes peronistas. A menos que pensemos seriamente que Alfonsín y Macri inventaron la pobreza. Hay un agregado fatal: a ese nieto desocupado que menciona lo alcanzó últimamente la maldición del paco y la tentación del tráfico; el kirchnerismo de arcas llenas fue incapaz de devolver a esas familias al sistema y entregó inermes a esos chicos sin destino a la mafia de la droga. No se puede ser a un mismo tiempo el partido hegemónico y el inocente perpetuo de un país quebrado y decadente.

sábado, 15 de abril de 2017

Afganistán: GBU-43 destruyó una vieja red de túneles muyahidines

"La madre de todas las bombas" destruyó un sistema de túneles construido en la época soviética
La GBU-43 dinamitó búnkers y túneles que habían realizado los muyahidines en cuevas tras la invasión soviética de Afganistán en 1979 y que el Estado Islámico desarrolló desde 2015
Infobae



La Unión Soviética invadió Afganistán en 1979

La bomba GBU-43 usada por Estados Unidos en un bombardeo en Nangarhar, en el este de Afganistán, destruyó un complejo de túneles construido por los muyahidines durante la invasión soviética y mejorado por el grupo afiliado al Estado Islámico (ISIS) en el país que había aguantado otros bombardeos.

La principal base del ISIS en el país estaba ubicada en una zona montañosa en la parte más elevada del Valle Momand, en el distrito Achin, donde el grupo se refugiaba en un complejo sistema de túneles y cuevas, explicaron a EFE autoridades de Nangarhar.

Todas las partes del complejo, de unos 300 metros de largo bajo el terreno rocoso y conectado con las laderas de las montañas del valle, quedaron completamente destruidas en el bombardeo, informó este viernes el Centro Gubernamental de Medios e Información.

Zabihullah Zmarai, vicejefe del Consejo Provincial de Nangarhar, indicó a EFE que en esta zona los muyahidines construyeron búnkers y túneles en cuevas tras la invasión soviética de Afganistán en 1979.


Los muyahidines luchaban contra la unión soviética con apoyo estadounidense, abril 1980

Explicó que esos túneles se extienden por el valle y conectan las montañas de lado a lado a través de un intrincado sistema de conexiones.

Sin embargo, en los últimos dos años, cuando el ISIS hizo su aparición en Afganistán, el grupo yihadista construyó otros túneles y expandió y mejoró el antiguo sistema de conductos existente, para hacerlo más resistente a los bombardeos en la zona.

Zmarai, que en varias ocasiones ha formado parte de las operaciones sobre el terreno de las fuerzas afganas, explicó que "las bombas pequeñas no eran capaces de destruir las cuevas del ISIS" al afirmar que la "gran bomba" era la esperanza para acabar con el grupo terrorista.

"La madre de todas las bombas fue usada en Achin contra el ISIS después de que varios bombardeos y ofensivas terrestres de fuerzas afganas y extranjeras no pudieran despejar el área", indicó a EFE el portavoz del gobernador de Nangarhar, Attaullah Khogyanai.

Según el portavoz de la autoridad local, "decenas de ataques con drones contra esta base no habían tenido resultado" y al menos tres operaciones terrestres en los dos últimos años no habían podido despejar la base del ISIS con su estructura complicada.

"Ahora nuestras fuerzas tendrán más fácil manejar la amenaza en esta zona", dijo.

Las palabras de Khogyanai contrastan con la información dada por el Gobierno afgano, que en junio del año pasado afirmó que el ISIS ya no suponía un "desafío" para la seguridad nacional, debido a que ha sido derrotado en gran parte de las áreas en las que permanecía activo en el país.


La “madre de todas las bombas” utilizada contra ISIS en Afganistán

El ataque de ayer se produjo después de que el Gobierno de Afganistán afirmara esta misma semana que el número de insurgentes del ISIS en el país es inferior a 400 y que el año pasado abatió a unos 2.500 miembros del grupo, lo que redujo su presencia a sólo dos de las 34 provincias afganas

También la misión de la OTAN en Afganistán informó la semana pasada de que en los dos últimos años ha reducido a la mitad el número de miembros del grupo terrorista y en más de un 60 % el territorio controlado por el ISIS en el país.

El pasado día 6 un portavoz de la misión "Apoyo Decidido" de la OTAN, el capitán Bill Salvin, aseguró que el ISIS será derrotado en el país asiático durante el próximo año y que el territorio afgano no se convertirá en un lugar "seguro" para los combatientes del grupo terrorista.

viernes, 14 de abril de 2017

Argentina: El descubrimiento del criminal SS Walter Kutschmann

La historia del criminal nazi entregado a un periodista por el precio de tres caramelos
Walter Kutschmann fue otro asesino SS refugiado y protegido en la Argentina. Pero en 1975 alguien interrumpió con un grito sus días entre Wagner, rosas y ovejeros alemanes. Una segunda entrega de los criminales nazis escondidos en Sudamérica en primera persona, escrita y vivida por Alfredo Serra
Por Alfredo Serra | Infobae




En la Alemania nazi a Walter Kutschmann le decían “el carnicero de Riga”.  Aquí ya en su estadía segura en Buenos Aires, primero en CABA y  luego en Miramar, provincia de Buenos Aires. Allí,  todos lo consideraban “un buen vecino”.

"¿Un peso, dice? ¿Un peso moneda nacional?". Y dijo que sí.

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Wulencka, Ucrania, 28 de abril de 1941. Un brumoso sol de primavera ilumina la verde colina. Temblando, veinte profesores polacos judíos y sus familias, arrancados de su patria, esperan la muerte.

El pelotón de fusilamiento, rígido, en posición de firme, sugiere una línea de Federico García Lorca sobre la Guardia Civil en los criminales días del Generalísimo Francisco Franco Bahamonde, caudillo de España por la gracia de Dios. Título que apenas agitaba su helada sangre de serpiente.

Pero el ejecutor, el amo de los verdugos, camina de un lado a otro: sabe que el suspenso aumenta el terror. Es alto, marcial en el uniforme negro de Schutz-Staffel (S.S.), y ha llegado su gran momento: la Bluttorden, la orden de sangre, que lo hará por mil años, como ha prometido el fracasado pintor austríaco Adolf Hitler, glorioso e inmortal.

Por fin, antes de que el barro mancille sus altas y relucientes botas, negras también, ordena fuego. Luego, como quien cuenta reses sacrificadas, hace el inventario: sesenta cadáveres, contando mujeres y niños. Misión cumplida.


Hitler y sus acólitos hacia 1934. En el círculo, Walter Kutschmann, quien tras la guerra se ocultó y vivió en la ciudad de Miramar, provincia de Buenos Aires.

"El Fürher sabrá agradecerlo", piensa. Walter Kutschmann tiene 27 años. Es el miembro 404.651 del Partido Nazi, y su doble S lo entroniza como cuerpo de élite. No es un cualquiera, y ése no será su último crimen.

En el invierno de 1945, el sueño del milenio nazi ha terminado. La ciudad de Dresden parece arrasada por un terremoto. Berlín, un aquelarre. De Hitler y su mujer, Eva Braun, sólo quedan cenizas, incinerados -su última voluntad- después de suicidarse. Pero él, Walter Kutschmann, ha sobrevivido, eludiendo las balas aliadas y sin atreverse a morder la cápsula de cianuro: el rápido final urdido por Hitler para sus monstruos ante el derrumbe del Tercer Reich.

Busca, como tantos, y gracias a los pasaportes argentinos en blanco derramados por el peronismo, el más seguro de los refugios: Buenos Aires. Se emplea en una empresa alemana: Osram. Ocupa un escritorio en el segundo piso de Bernardo de Irigoyen 330, y pasa largos y grises años controlando la calidad y el precio de lámparas eléctricas, filamentos de tungsteno, vidrios y cajas de cartón. Un refugio perfecto para esfumarse y eludir la mano implacable del cazador de criminales nazis, Simon Wiesenthal.

Desde luego, ya no se llama Walter Kutschmann. Sus tarjetas dicen "Peter R. Olmo", y para sus compañeros es simplemente "Don Pedro". La letra R significa "Ricardo". Nadie, hasta 1975, lo reclama. En rigor, apenas existe más allá de su oficina y de las varias casas que cada tanto alquila en algunos barrios porteños para borrar aun más sus huellas.


Nazis en Argentina: Klaus Altmann, sanguinario comandante SS; Walter Kutschmann, oficial a cargo de un grupo de exterminio; Eduard Roschmann ordenó ejecutar a miles de judíos

Pero un día entre sus serenos días de Wagner, rosas y perros fieles, sólo habitados por los fantasmas del ayer, la larga y paciente mano del cazador, el hombre que sobrevivió a once campos de concentración, lo delata. Se abre una investigación de fórmula: el país que lo amparó, como a tantos, sigue siendo cómplice. La empresa Osram lo separa "hasta que su identidad sea aclarada". Y Kutschman desaparece.

Allí se inicia mi investigación, en dónde no sólo pongo en juego mi largo oficio; sino también -y en especial- mi convicción moral de castigo a La Bestia. Los primeros treinta días sólo suman fracasos. El fantasma, como tal, es inasible. Pero una tarde de verano, ya listo para dejar la redacción, alguien se anuncia en la portería y pregunta por mí bajo un nombre que desconozco y un argumento tentador: "Tengo una información que puede interesarle".  Lo recibo. Tiene unos 35 años. Está muy bien vestido: impecable traje beige y corbata.

-Soy un industrial textil de Junín. He leído algunas de sus notas, y sé que anda detrás de Kutschmann.

–Es cierto.

-No creo que lo encuentre. Está bien encaminado, pero le faltan datos clave. Y yo los tengo…

–Lo escucho.

-No todavía. Eso tiene un precio.

–Lo siento, pero no estoy autorizado a comprar información. Soy un simple redactor, y a esta hora no hay en la editorial un jefe a quien consultar.

-No se preocupe. La suma que quiero no es alta.

–Pero aun así…

-Yo quiero un peso.

–¿Un peso moneda nacional?

-Sí. Un peso.

Busco en uno de mis bolsillos y le doy un peso. Total, si se trata de un delirante, poco pierdo…

-No. Quiero que me lo paguen en la caja, y a cambio de un recibo. Una operación en regla.

Miro el reloj. Son las seis menos cuarto de la tarde, y la caja de la editorial Atlántida cierra a las seis. Bajamos un piso al trote: edificio antiguo, muchos escalones. Le explico el problema al cajero, no menos asombrado que yo. Pero la operación se cumple. Recibe la ridícula suma, firma un recibo con un nombre seguramente falso, y recién entonces escribe en mi libreta de apuntes dos datos esenciales.


Kutschmann fue fotografiado por primera vez en 1975. El periodista Alfredo Serra lo descubrió en Miramar. Confesó su identidad, pero siguió libre muchos años más.

Yo tenía una pista: el criminal de guerra vivía en Miramar. Pero "el industrial textil de Junín" -posiblemente un service judío que por alguna razón no podía o no debía actuar- describió el edificio costero… ¡y el auto del personaje! Un Mercedes Benz de la década del 50, gris. Acaso el único de Miramar. Al irse me dijo: "Si lo encuentra, tenga cuidado. Le va a tirar los perros encima. Los secuaces que lo protegen también son asesinos fugitivos".

Esa misma noche, con el fotógrafo Ricardo Alfieri (h), me embarco en un ómnibus. Destino: Miramar. Nos alojamos en un hotelucho como simples turistas.

Al alba del otro día, desde un taxi, montamos guardia esperando al auto y al hombre. Y la taba grita "¡Suerte!". Algo después de las once de la mañana vemos el auto. A lo lejos, pero inconfundible. Con su teleobjetivo, Alfieri lee la chapa: C465177. Avanza a baja velocidad. Frena a veinte metros de nuestro mangrullo.

Baja. Pantalón gris, camisa leñadora a cuadros marrones y amarillos, canoso, gruesos lentes, zapatillas deportivas, una bolsa de feria en la mano derecha. Camina hasta un sencillo edificio de tres pisos, con la llave en la otra mano. Antes de que la haga girar, salgo del auto, corro a zancadas, y le grito a sus espaldas: "¡Kutschmann!".

Salta como si hubiera pisado una serpiente.

-¿Quién es usted? ¡Yo no soy ese hombre! Me llamo Pedro Ricardo Olmo.

–Soy Alfredo Serra, periodista. Y usted es Walter Kutschmann. Ya es tarde para negarlo.

-¡Usted! ¡Usted es el hombre que destruyó mi vida con las notas que publicó!

–Según Simon Wiesenthal, usted destruyó muchas más. ¿Se acuerda de las colinas de Wulencka? ¿Se acuerda de que lo llamaban "el carnicero de Riga"? Hable…

-No puedo hablar. No quiero publicidad. Vuelva en marzo, cuando mis abogados ya hayan completado el alegato de mi defensa, y lo recibiré.

–Para mí, marzo es la eternidad.

-Si hablo, usted me entrega a mis asesinos. Pero de todas maneras, soy un hombre muerto…

Por fin, entre altivo y vencido, acepta el diálogo. Lentamente bajamos a la playa. Para entonces, la cámara de Alfieri lo ha capturado en más de veinte tomas: el fantasma tiene cara y cuerpo. La entrevista es previsible: preguntas directas, respuestas esquivas.

–¿Cómo entró al país? ¿Quién le dio el pasaporte? ¿Quién lo protege?

-Etcétera.

De pronto, aterida -desmintiendo a enero, la mañana es gélida-, al borde de la histeria, llega su mujer: "Dígale a los asesinos que vengan con dos balas. Una para mí y otra para él", dice, abrazándolo.


La mujer de Kutschmann, Gerlada de Olmo, interrumpió la entrevista de Serra en Miramar

Insisto.

–¿Niega sus crímenes, Kutschmann?

-Aquello era una guerra. Cumplí órdenes. Pero no tuve nada que ver con las cámaras de gas ni con las matanzas de judíos.

–Es curioso. Hace tres años, en Bolivia, Klaus Altmann, Barbie, me dijo lo mismo…

No quiso hablar más y remontó la playa hacia su departamento del tercer piso, fumando el enésimo cigarrillo, que prendía con un encendedor de plata.

Recordé aquello de los perros. Corrimos al hotel, pagamos, y en la ruta, a dedo, nos zambullimos en un ómnibus que iba a Mar del Plata. Era enero de 1975. Publicamos la entrevista, las fotos, el paradero, todas las señales. Pero recién… ¡en noviembre de 1985, en Florida, provincia de Buenos Aires, agentes de Interpol lo capturaron!

Empezó una larga serie de chicanas legales para impedir su extradición y su segura condena. Pero antes, la muerte cerró el capítulo. Su corazón claudicó el 30 de agosto de 1986 en el Hospital Fernández. La policía argentina, a pesar del grueso expediente de denuncia, jamás se dio por enterada.

En aquella tarde de verano, cuando sucedió la enigmática negociación, con un peso moneda nacional apenas era posible comprar tres caramelos.

jueves, 13 de abril de 2017

SGM: Hitler vivía drogado

Hitler fue inyectado rutinariamente con cocaína, metanfetamina y opiáceos
Por Eric Spitznagel - The New York Post
Hitler fue inyectado rutinariamente con cocaína, metanfetamina y opiáceos


Adolf Hitler es recibido por los partidarios en Nuremberg en 1933. Getty Images

Cuando pensamos en Adolf Hitler, tendemos a imaginarlo como el dictador furioso, que incita a la gente. Pero "Blitzed: Drogas en el Tercer Reich" pinta un cuadro muy diferente, uno de un adicto completo que apenas podía presentarse a reuniones militares sin sus inyecciones regulares de cocaína, metanfetamina y opiáceos. En una de las escenas más desgarradoras del libro, el autor Norman Ohler describe cómo "las venas de Hitler estaban tan destrozadas" a finales de 1944 que incluso su médico personal "difícilmente podía penetrarlas".

Cuando finalmente logró romper la piel, "en realidad hizo un crujido de ruido."


Algunas de las mejores historias se leen como escenas de una comedia de la película de la deshuesadora. Cuando Hitler visita su casa de montaña de vacaciones en Obersalzberg - "su nube congelada-cuco-tierra", escribe Ohler - él pasa su tiempo libre viendo cuervos y realizando "su uso de imitaciones de los sonidos producidos por las diferentes ametralladoras utilizadas en la Segunda Guerra Mundial . "Ohler deja que la escena visual se juega en tu cabeza y luego ofrece," Ya sea que lo hizo tan alto o no, no podemos decir. "

Hitler estaba lejos de ser el único adicto nazi. De acuerdo con Ohler, que estudió cientos de archivos federales alemanes, gran parte de la Alemania nazi - tanto soldados como civiles - estaba en lo alto de Pervitin, una forma de píldora de metanfetamina que prometió "integrar shirkers, malingerers, derrotistas y whiners". Por una fábrica de fármacos de Berlín, rápidamente atrapó con el público en general. Ayudó a las secretarias a escribir más rápido. Los bomberos lo usaron para sentirse más heroico, y las madres jóvenes tomaron las píldoras para protegerse de los azules bebés. Se convirtió, Ohler escribe, "tanto de un accesorio como una taza de café."

La droga pronto se notó por el ejército alemán, que ordenó 35 millones de dosis de Pervitin para los soldados que avanzaban en Francia en 1940.

Con efectos como fuertes sentimientos de invencibilidad y poder, y la capacidad de ir semanas sin dormir, ayudó a inspirar el "indomable espíritu de lucha aria" que a Hitler le gustaba presumir.

Entre el otoño de 1941 y la segunda mitad de 1944, Hitler apenas disfrutó de un día sobrio.
Esos efectos son la misma razón por la que Hitler fue personalmente atraído por Pervitin, entre otras drogas, pero sus dependencias de drogas no ocurrieron de la noche a la mañana. Comenzó en 1941 con inyecciones de esteroides y hormonas animales - tanto por ser vegetariano - para ayudar con su disminución de energía y problemas digestivos. Pero a medida que la guerra se tornaba más estresante y la victoria menos segura, necesitaba una patada más grande. Estaba perdiendo el carisma y la inquebrantable confianza en sí mismo que lo convertía en un líder tan poderoso.

El médico personal de Hitler, Theodor Morell, era un chiquillo extraño de hombre que llevaba un "uniforme de fantasía basado en sus propios diseños", parpadeaba en las direcciones equivocadas (sus párpados cerrados desde abajo) y estaba dispuesto a inyectar casi cualquier cosa Las venas de Hitler si el Fuhrer le sonreía.

Morell poco a poco comenzó a añadir ingredientes a sus inyecciones diarias - Hitler obtuvo su primer sabor de oxycodone antes de una gran reunión con Benito Mussolini - y Hitler eventualmente comenzó a depender de la "sensación (s) que correspondía tan perfectamente a su propia imagen de grandeza - Y esa realidad ya no se suministra ", escribe Ohler.


Hitler probó oxicodona por primera vez antes de una gran reunión con Benito Mussolini.Getty Images

Una de las historias más memorables de "Blitzed" no tiene nada que ver con las parcelas militares para la dominación del mundo. Es sólo otro romance sobre un hombre y una mujer y su entusiasmo compartido por los opiáceos. Eva Braun insistió en seguir a la droga de Hitler para droga, para estar "en la misma longitud de onda que su amante," que aparentemente condujo a una cierta intimidad unhinged. Después de regresar de "noches de citas" en Obersalzberg, Hitler rechazó los exámenes físicos de su médico para que no viera las "heridas en su cuerpo por el comportamiento sexual agresivo de Eva", escribe Ohler.


Eva Braun insistió en tomar las mismas drogas que Hitler, para estar "en la misma longitud de onda que su amante". Getty Images

A medida que pasaban los años, Hitler descendió más hacia sí mismo y su adicción, dice el libro.

"En su aislamiento, todo el placer y la energía recibidos previamente de la atención de una muchedumbre que animaba tenía que ser substituido por los productos químicos," Ohler escribe. "Entre el otoño de 1941, cuando empezó a recibir inyecciones de hormonas y esteroides, y la segunda mitad de 1944, Hitler apenas disfrutó de un día sobrio".

Al menos hasta que no tuvo otra opción. Aunque se cree ampliamente que Hitler sufría de la enfermedad de Parkinson durante los últimos días de su vida, Ohler especula que estaba sufriendo los síntomas de la abstinencia. Le guste o no, Hitler fue finalmente obligado a ir frío Turquía.

miércoles, 12 de abril de 2017

Guerra de Vietnam: Metanfetaminas en las tropas americanas

Las drogas que construyeron un super soldado
Durante la Guerra de Vietnam, el ejército de los Estados Unidos envió a sus soldados con velocidad, esteroides y analgésicos para ayudarles a manejar el combate extendido




LUKASZ KAMIENSKI | The Atlantic

Algunos historiadores llaman a Vietnam la "última guerra moderna", otros la "primera guerra posmoderna". De cualquier manera, era irregular: Vietnam no era una guerra convencional con las líneas de frente, el enemigo movilizando sus fuerzas para un ataque o un territorio para Ser conquistado y ocupado. En cambio, se trataba de un conflicto sin forma en el que los principios estratégicos y tácticos anteriores no se aplicaban. Los Vietcong luchaban de una manera inesperada, sorprendente y engañosa para negar las fortalezas de los estadounidenses y explotar sus debilidades, convirtiendo a la Guerra de Vietnam en el mejor ejemplo de guerra asimétrica del siglo XX.

El conflicto era distinto de otra manera también-con el tiempo, llegó a ser conocida como la primera "guerra farmacológica", llamada así porque el nivel de consumo de sustancias psicoactivas por el personal militar era sin precedentes en la historia de Estados Unidos. El filósofo británico Nick Land describió acertadamente la Guerra de Vietnam como "un punto decisivo de intersección entre la farmacología y la tecnología de la violencia".

Desde la Segunda Guerra Mundial, poca investigación había determinado si la anfetamina tuvo un impacto positivo en el desempeño de los soldados, pero el ejército estadounidense suministró rápidamente a sus tropas en Vietnam con rapidez. Las "píldoras Pep" se distribuían generalmente a los hombres que salían para misiones de reconocimiento de largo alcance y emboscadas. La instrucción estándar del ejército (20 miligramos de dextroanfetamina durante 48 horas de preparación para el combate) rara vez fue seguida; Las dosis de la anfetamina fueron publicadas, como un veterano lo puso, "como los caramelos," sin la atención dada a la dosis recomendada oa la frecuencia de la administración. En 1971, un informe del Comité Selecto de la Cámara sobre el Delito reveló que entre 1966 y 1969 las fuerzas armadas habían utilizado 225 millones de tabletas de estimulantes, en su mayoría Dexedrina (dextroanfetamina), un derivado de la anfetamina casi dos veces más fuerte que la Benzedrina usada en la segunda Guerra Mundial. El consumo anual de Dexedrine por persona fue de 21,1 pastillas en la armada, 17,5 en la fuerza aérea, y 13,8 en el ejército.

"Teníamos las mejores anfetaminas disponibles y eran suministradas por el gobierno de Estados Unidos", dijo Elton Manzione, miembro de un pelotón de reconocimiento de largo alcance (o Lurp). Recordó una descripción que había oído de un comando naval, quien dijo que las drogas "te daban una sensación de bravuconería y te mantenían despierta. Cada vista y sonido se intensificó. Soldados en unidades que se infiltraron en Laos para una misión de cuatro días recibieron un kit médico que contenía, entre otros artículos, 12 tabletas de Darvon (un analgésico suave), 24 comprimidos de Codeína (un analgésico opioide), y seis píldoras de Dexedrine. Antes de partir para una larga y exigente expedición, los miembros de las unidades especiales también recibieron inyecciones de esteroides.

La anfetamina, como muchos veteranos afirmó, aumentó la agresión, así como la alerta.
Las investigaciones han descubierto que el 3,2 por ciento de los soldados que llegaban a Vietnam eran pesados ​​usuarios de anfetaminas; Sin embargo, después de un año de despliegue, esta tasa subió a 5,2 por ciento. En resumen, la administración de estimulantes por parte de los militares contribuyó a la propagación de hábitos de drogas que a veces tuvo consecuencias trágicas, porque la anfetamina, como muchos veteranos afirmaban, aumentaba la agresión y la vigilancia. Algunos recordaron que cuando el efecto de la velocidad se desvaneció, estaban tan irritados que sentían como disparar a "niños en las calles".

Algunos historiadores llaman a Vietnam la "última guerra moderna", otros la "primera guerra posmoderna". De cualquier manera, era irregular: Vietnam no era una guerra convencional con las líneas de frente, el enemigo movilizando sus fuerzas para un ataque o un territorio para Ser conquistado y ocupado. En cambio, se trataba de un conflicto sin forma en el que los principios estratégicos y tácticos anteriores no se aplicaban. Los Vietcong luchaban de una manera inesperada, sorprendente y engañosa para negar las fortalezas de los estadounidenses y explotar sus debilidades, convirtiendo a la Guerra de Vietnam en el mejor ejemplo de guerra asimétrica del siglo XX.

El conflicto era distinto de otra manera también-con el tiempo, llegó a ser conocida como la primera "guerra farmacológica", llamada así porque el nivel de consumo de sustancias psicoactivas por el personal militar era sin precedentes en la historia de Estados Unidos. El filósofo británico Nick Land describió acertadamente la Guerra de Vietnam como "un punto decisivo de intersección entre la farmacología y la tecnología de la violencia".

Desde la Segunda Guerra Mundial, poca investigación había determinado si la anfetamina tuvo un impacto positivo en el desempeño de los soldados, pero el ejército estadounidense suministró rápidamente a sus tropas en Vietnam con rapidez. Las "píldoras Pep" se distribuían generalmente a los hombres que salían para misiones de reconocimiento de largo alcance y emboscadas. La instrucción estándar del ejército (20 miligramos de dextroanfetamina durante 48 horas de preparación para el combate) rara vez fue seguida; Las dosis de la anfetamina fueron publicadas, como un veterano lo puso, "como los caramelos," sin la atención dada a la dosis recomendada oa la frecuencia de la administración. En 1971, un informe del Comité Selecto de la Cámara sobre el Delito reveló que entre 1966 y 1969 las fuerzas armadas habían utilizado 225 millones de tabletas de estimulantes, en su mayoría Dexedrina (dextroanfetamina), un derivado de la anfetamina casi dos veces más fuerte que la Benzedrina usada en la segunda Guerra Mundial. El consumo anual de Dexedrine por persona fue de 21,1 pastillas en la armada, 17,5 en la fuerza aérea, y 13,8 en el ejército.

"Teníamos las mejores anfetaminas disponibles y eran suministradas por el gobierno de Estados Unidos", dijo Elton Manzione, miembro de un pelotón de reconocimiento de largo alcance (o Lurp). Recordó una descripción que había oído de un comando naval, quien dijo que las drogas "te daban una sensación de bravuconería y te mantenían despierta. Cada vista y sonido se intensificó. Soldados en unidades que se infiltraron en Laos para una misión de cuatro días recibieron un kit médico que contenía, entre otros artículos, 12 tabletas de Darvon (un analgésico suave), 24 comprimidos de Codeína (un analgésico opioide), y seis píldoras de Dexedrine. Antes de partir para una larga y exigente expedición, los miembros de las unidades especiales también recibieron inyecciones de esteroides.

La anfetamina, como muchos veteranos afirmaron, aumentaba la agresión, así como el estado de alerta.
Las investigaciones han descubierto que el 3,2 por ciento de los soldados que llegaban a Vietnam eran pesados ​​usuarios de anfetaminas; Sin embargo, después de un año de despliegue, esta tasa subía a 5,2 por ciento. En resumen, la administración de estimulantes por parte de los militares contribuyó a la propagación de hábitos de drogas que a veces tuvo consecuencias trágicas, porque la anfetamina, como muchos veteranos afirmaban, aumentaba la agresión y la vigilancia. Algunos recordaron que cuando el efecto de la velocidad se desvaneció, estaban tan irritados que sentían como disparar a "niños en las calles".

Las sustancias psicoactivas fueron emitidas no sólo para impulsar a los combatientes, sino también para reducir los efectos nocivos del combate en su psiquis. Con el fin de prevenir las interrupciones mentales de los soldados del estrés de combate, el Departamento de Defensa empleó sedantes y neurolépticos. En general, escribe David Grossman en su libro On Killing, Vietnam fue "la primera guerra en la que las fuerzas de la farmacología moderna fueron dirigidas a capacitar al soldado del campo de batalla". Por primera vez en la historia militar, la prescripción de fármacos antipsicóticos potentes como Clorpromazina, fabricado por GlaxoSmithKline bajo la marca Thorazine, se convirtió en rutina. El uso masivo de la psicofarmacología y el despliegue de un gran número de psiquiatras militares ayudan a explicar la tasa sin precedentes de trauma de combate registrada en tiempos de guerra: Mientras que la tasa de colapsos mentales entre soldados estadounidenses fue de 10 por ciento durante la Segunda Guerra Mundial (101 casos por 1.000 Tropas) y 4 por ciento en la Guerra de Corea (37 casos por 1.000 soldados), en Vietnam cayó a sólo el 1 por ciento (12 casos por cada mil soldados).

Este resultado, sin embargo, fue miope. Al limitarse a aliviar los síntomas de los soldados, los medicamentos antipsicóticos y los narcóticos trajeron alivio inmediato pero temporal. Los fármacos que se toman sin una psicoterapia adecuada sólo atenúan, suprimen o congelan los problemas que permanecen profundamente arraigados en la psique. Años más tarde, esos problemas pueden explotar inesperadamente con fuerza multiplicada.

Los intoxicantes no eliminan las causas del estrés.
Los intoxicantes no eliminaban las causas del estrés. En su lugar, observa Grossman, "lo que hace la insulina para un diabético: tratan los síntomas, pero la enfermedad sigue ahí". Esa es precisamente la razón por la cual, en comparación con las guerras anteriores, muy pocos soldados en Vietnam requerían evacuación médica debido al combate- Rupturas de estrés. De la misma manera, sin embargo, las fuerzas armadas contribuyeron al estallido sin precedentes de PTSD entre los veteranos en las secuelas del conflicto. Esto se debió, en gran medida, al uso imprudente de fármacos y fármacos. El número exacto de veteranos de Vietnam que sufrían de PTSD sigue siendo desconocido, pero las estimaciones oscilan entre 400.000 y 1,5 millones. Según el Estudio Nacional de Reajuste de Veteranos de Vietnam publicado en 1990, hasta 15.2 por ciento de los soldados que experimentaron el combate en el Sudeste Asiático sufrieron de PTSD.

En su libro Flashback, Penny Coleman cita a un psicólogo militar que dice que si se administran drogas mientras se sigue experimentando el estresor, arrestarán o sustituirán el desarrollo de mecanismos eficaces de afrontamiento, lo que resultará en un aumento del trauma a largo plazo de la estrés. Lo que sucedió en Vietnam es el equivalente moral de dar a un soldado un anestésico local para una herida de bala y luego enviarlo de nuevo al combate.