Planes de fuga y amor en la frontera
La antropóloga Lidia Nacuzzi reconstruye una historia de amor registrada en los documentos
Fuente
Autos contra Ana María Castellanos, “la más mala yerba o cizaña, capaz
de infestalo y perderlo todo”. Archivo General de la Nación, fondo
Secretaria de la Gobernación y Gobernación Intendencia. ID:
AR-AGN-SGGI01-1428
En marzo de 1780, el fuerte de Carmen de Patagones estaba llegando a su primer año de existencia, su construcción avanzaba lentamente después de una relocalización desde la margen sur a la norte del río Negro. Se iban completando los muros de su planta cuadrada, la estacada y los bastiones; en su interior se habían ubicado la vivienda del superintendente Francisco de Viedma, la capilla, los almacenes, el cuerpo de guardia y los calabozos. Por fuera del fuerte se diseñaron nueve manzanas para las casas de los pobladores que fueron convocados desde Galicia, Asturias y Castilla. Las primeras familias comenzaron a llegar en octubre de 1779 y se agregaron al contingente inicial de oficiales, tropa, peones y presidiarios. La documentación de los legajos de Costa Patagónica da cuenta, casi día por día, de los sucesos de esta empresa colonizadora española que se inició en un lugar tan alejado de los otros centros urbanos de la época, solo accesible por vía marítima. El superintendente se ocupaba tanto de las cuestiones civiles de gobierno como de las militares, desde la administración de justicia al abastecimiento de alimentos, herramientas y materiales, incluyendo las negociaciones con los caciques indígenas de la región. Con ellos, que rápidamente se convirtieron en proveedores indispensables, acordaba el intercambio de bayetas, aguardiente, harina y yerba por vacas y caballos. Suponemos que, además, decenas de interacciones personales o negociaciones de diverso tipo, de las que no han quedado registros, deben haber sucedido entre los pobladores y los “indios” y “chinas” que integraban las comitivas indígenas. En uno de esos encuentros, el poblador Juan Domingo Basiga dio muerte al Capitán Chiquito, pariente de unos de los caciques. Tres días después se inició una información sumaria porque Basiga había intentado fugarse del bergantín en el que estaba preso, en la boca del río. La prueba de ese intento eran unas cartas que le fueron enviadas, estimadas como “un asunto que debía considerarse con mucho sigilo” y dieron origen a otra “sumaria” que se formó a nombre de su autora, Ana María Castellanos.
Los legajos mencionados están repletos de cartas que van dando cuenta de los avatares del fuerte y de su población. Son piezas cortas, con un formato muy estandarizado en cuanto a la redacción y la distribución del escrito en el folio, en ellas los escribientes tienen gran protagonismo como productores de los textos. Judy Kalman ha señalado que la injerencia de esos intermediarios a menudo da lugar a escrituras en colaboración. En este contexto, la carta de Ana es disruptiva. Hay otras voces de mujeres en estos papeles, pero nunca una expresándose por sí misma. Ella escribe sin intermediarios, rompe con los cánones epistolares y el formato establecido, aunque se vale de la pluma y usa cuartillas, un “recado de escribir” que le tuvieron que prestar. Utiliza el lenguaje corriente para convencer a su amado de fugarse “por tierra”, le hace llegar nombres de quienes lo ayudarán, le indica un lugar de reunión, propone unirse a la fuga (“quiero ir contigo”), cansada de su marido, “este borracho”. Puede ser que exagerara los argumentos (“soy capaz de tirar la cabeza al agua”, “los indios me quieren matar”) que se mezclan con frases apasionadas (“no puedo descansar este corazón de suspirar”, “me falta la prenda en que yo me miro”), en algunos pasajes enlaza ambos recursos: “dicen que te van para ahorcar por dios te lo pido que no me dejes que quiero morir contigo”. De las declaraciones de Ana y de sus supuestos cómplices, aunque todos niegan y se contradicen, queda claro que el deseo de huir no era exclusivo de ella, que muchos deseaban escapar de los duros trabajos o de las penas por cumplir, aún a costa de enfrentar el peligro de internarse en territorio indígena por rutas inexistentes.
Al cerrar el expediente, Viedma concluye que “la fuga es ilusoria”, “dimanada de la pasión” que dominaba a Ana y ordena liberar a los detenidos. Parece un final feliz para el momento folletinesco que nos hizo descansar de la monotonía burocrática de estos papeles. Sin embargo, su última línea nos repone a los prejuicios que todavía hoy combatimos: recomienda recluir a Ana a la “casa de la Residencia” en Buenos Aires.
Publicado originalmente en 2021, en Inspiraciones: pensamientos desde archivos.
Versión original
Como viene
Muy Sr mio: Remito à V.S. unos autos contra Ana
Maria Castellanos muger de Matias Legarreta para q
instruido delo que resulta dellos se digne V.S. decirme desseo
Destino ala citada muger como la mas mala yerua,
ò cizaña, capaz à infernar, y pereserse todo. El marido
es tan inutil enla vida, que por maravilla se halla
en su entero juicio, me ha dado infinito que hacer. El
mes pasado hizo à una puñalada aunque levemente
à Fran.co Xaviera niño de Silbaril, por cuyo motivo
le puse à trabajar de León con un grillete en la clace
de Reclusorio, se deserto y se iba à parar à otros Vicios: in
mediatamente despaché por él, y me le trageron; le puse
preso enel cepo donde le he tenido mas de 8 dias, lo bolví
à sacar para el trabajo en la misma forma y al mismo
destinado, pero él continua embriagarse, y las locuras
de su muger le tienen como pasivo: estas circunstancias
reunio, y torpe sujeto son mis opniones à la de Deveren
mediar en qualquiera familia Poblazona pues la hon
raze aze assegurar los primeros cimientos de la pobla
cion; en cuya atencion espero de la Justifica V.S.
determinara lo justo, que enel interin que viene la
solucion de V.S. permanezca presa la d.na Maria
Castellanos enla forma que se halla por q no buelva...
Versión en castellano moderno (actualizado)
Cómo viene
Muy señor mío: Remito a usted unos autos (expedientes) contra Ana María Castellanos, mujer de Matías Legarreta, para que, instruido de lo que resulta de ellos, se digne usted decirme qué destino dar a la citada mujer, pues es como la peor mala hierba o cizaña, capaz de dañar y corromperlo todo. Su marido es tan inútil en la vida que por milagro conserva la razón. Me ha dado muchísimo trabajo.
El mes pasado apuñaló, aunque levemente, a Francisco Xaviera, un niño de Silbaril. Por ese motivo lo puse (al marido) a trabajar con grillete en la clase de Reclusorio. Se fugó y se iba a caer en otros vicios. Inmediatamente mandé traerlo y lo trajeron. Lo puse preso en el cepo, donde lo he tenido más de ocho días. Luego lo volví a sacar para el trabajo en la misma forma y lugar que antes, pero continúa embriagándose, y las locuras de su mujer lo tienen completamente anulado.
Estas circunstancias, y lo torpe del sujeto, son mis razones para opinar que deben evitarse en cualquier familia que forme parte de un pueblo, pues la honradez debe ser el primer cimiento de toda población.
En atención a lo anterior, espero que la justicia de usted determine lo justo, y que mientras llega la resolución, permanezca presa la dicha Ana María Castellanos en la forma en que se halla, para que no vuelva...
Versión explicativa (resumen interpretativo)
Este documento es una carta o informe oficial del siglo XVIII dirigida a una autoridad judicial o administrativa. En ella, el remitente solicita instrucciones sobre qué hacer con Ana María Castellanos, una mujer acusada de mala conducta grave. La describe como una persona destructiva, comparable con una “mala hierba” o “cizaña”, y responsabiliza en parte a su comportamiento de la decadencia de su esposo, Matías Legarreta, a quien también describe como incapaz y dado a los vicios.
Se menciona que ella apuñaló levemente a un niño (Francisco Xaviera), lo que llevó a que su esposo fuera puesto a trabajar en una especie de prisión o correccional con grillete, pero este se fugó. Tras su captura, fue castigado y regresado al trabajo forzado, aunque siguió emborrachándose. La situación familiar es vista como un ejemplo de desorden social, y el remitente opina que personas así no deben vivir en comunidades “poblazonas” (en desarrollo), ya que representan un mal ejemplo y un obstáculo para establecer una sociedad honrada.
Finalmente, se pide que, mientras se toma una decisión judicial, Ana María Castellanos permanezca detenida para evitar que cause más problemas.
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