lunes, 9 de marzo de 2026

Guerra de los Boers: Aniversario de Majuba

¡Majuba!





Uno de los eventos más importantes y simbólicos de la historia afrikáner. Fue la batalla decisiva de la Primera Guerra Bóer entre la República Sudafricana (bóers del Transvaal) y el Reino Unido, que resultó en una contundente victoria sobre los británicos.

La derrota conmocionó a Gran Bretaña y demostró la eficacia de los comandos móviles y la puntería de los bóers.



La batalla restauró la independencia bóer y obligó a Gran Bretaña a negociar la Convención de Pretoria (1881), que restauró el autogobierno del Transvaal después de que los británicos lo anexaran en 1877.

Para los afrikaners, Majuba simboliza la resistencia al dominio imperial, la defensa de la independencia y el triunfo de los agricultores ciudadanos sobre un imperio global.

Estas fotos de Majubafees (conmemoración de la fiesta de Majuba) de hace unos días.


domingo, 8 de marzo de 2026

Biografía: Almirante Manuel Domecq García

Manuel Domecq García


Almirante Manuel Domecq Garcia

(01) Robo de niños (Guerra del Paraguay)
(02) El niño Manuel
(03) El hombre Domecq Garcia
(04) Fuentes
(05) Artículos relacionados

Robo de niños (Guerra del Paraguay)

 

Desde el inicio de la Guerra del Paraguay y las primeras acciones, muchos oficiales aliados robaban prisioneros que eran vendidos como esclavos en brasil o como sirvientes en la argentina. La documentación al respecto no deja dudas. El propio Mitre lo confirma este robo de prisoneros en nota al vicepresidente Marcos Paz en carta del 4 de octubre de 1865, en que le da cuenta de la disminución del número de prisioneros tomados en las acciones de Uruguayana:


“Nuestro lote de prisioneros en Uruguayana fue de poco más de 1.400. Extrañará a usted el número, que debiera ser más; pero por parte de la caballería brasileña hubo tal robo de prisioneros que por lo menos arrebataron 800 o 1.000 de ellos, lo que muestra a usted el desorden de esa tropa, la falta de energía de sus jefes y la corrupción de esa gente, pues los robaron para esclavos, hasta hoy andan robando y comprando prisioneros. El comandante Guimaraes, jefe de una brigada brasileña, me decía el otro día que en las calles de Uruguayana tenía que andar diciendo que no era paraguayo para que no lo robaran” (Carta de Mitre a Marcos Paz - 4 de octubre de 1865 - JMR.La guerra del Paraguay.p.239)


Esta conducta pervesa se mantuvo a lo largo del conflicto, lo que provocó energicas protestas de Solano López, desmentidas cínicamente por Mitre y otros jefes aliados.

Durante la ocupación y saqueo de Asunción en febrero de 1869, los brasileños que entraron a la ciudad se dedicaron al sistemático saqueo y otros crímenes aberrantes, saqueando hasta las tumbas del cementerio. Las tropas argentinas se mantuvieron inectivas en las afueras de asunción, mientras la soldadesca brasileña se dedicaba a violar mujeres, robar templos y hasta delegaciones extrajeras, como para que el saqueo sea “más democrático”.

D.F.Sarmiento



El presidente Sarmiento, con vistas a la historia, aprueba este proceder del General Emilio Mitre: “Aplaudo la determinación prudentísima de Ud. de no entrar en Asunción, dejando a la soldadesca brasileña robar a sus anchas. Esta guerra tomará proporciones colosales en la historia y es bueno que nuestro nombre figure limpio de reproche” (Sarmiento a Emilio Mitre. Buenos Aires, 21 de enero de 1969- Obras Completas, 10 tomos. Buenos Aires 1888-1913) Extraña actitud de Sarmiento felicitando y aplaudiendo al jefe Argentino “dejando a la soldadesca robar a sus anchas” la ciudad tomada.

Efectivamente saquearon a sus anchas la ciudad, donde arrancan hasta puertas y ventanas de algún valor, y quemando el resto, para cargarlos en la rada del puerto los barcos, que a carga completa, conducían el producto del saqueo hasta Río de Janeiro o Buanos Aires, donde eran rematadas al mejor postor. Esto fue tan a cara descubierta, que el propio príncipe de su Alteza Real y yerno de Pero II, más conocido como el sádico conde D´Eu, en su visita a Sarmiento que lo recibe en la Casa de Gobierno con motivo de la inauguración del nuevo mobiliario y tapicería francesa de la Casa de Gobierno, deja asentado en su diario: “se dice que pertenecieron a López” (Archivo del conde d´Eu. Archivo de la familia real en Petrópolis)

“Novecientas mujeres que cayeron en poder de los brasileños fueron víctimas de la lascivia de la soldadesca…Los brasileños, posesionados de la ciudad, se entregaron al más implacable saqueo y devastación. Ni las legaciones, ni los consulados, ni los sepulcros, ni las iglesias fueron respetados. La tarea destructora siguió varios días. Durante la noche, las casas de fácil combustión, incendiadas después de saqueadas, y grandes fogatas alimentadas por los muebles sin valor y por puertas y ventanas, alumbraban el cortejo de vehículos que transportaban hasta los buques los frutos del saqueo. Las embarcaciones zarparon hacia Buenos Aires y Río de Janeiro repletas de objetos de valor. La escuadra brasileña también se prestó a esa tarea” (Cardozo, Efraín. “Paraguay independiente”.p.245, en Historia de América y de los pueblos americanos, dirigida por Antonio Ballesteros y Beretta. t.XXI. Barcelona 1949)


Guerra del Paraguay - Leonardo Castagnino A esta salvajada, llevada a cabo por “los civilizadores de Paraguay”, no escaparon los niños paraguayos de la más corta edad, que durante el saqueo deambulaban desorientados por las calles de Asunción, ya huérfanos o separados de sus padres y parientes, y que fueron victimas del robo o secuestro para ser canjeados o vendidos en el lugar, o trasladados como esclavos y sirvientes.

La historia nos da muchos nombres de niños que fueron secuestrados y llevados a los países vecinos, como los casos de Ramón Grance, Mateo Rivas, José Cantero o Manuel Domecq García. Otros quedaron perdidos en las oscuras páginas del pasado, pues no solo fueron secuestrados sino robadas sus propias identidades. Relatos de sobrevivientes refieren estos hechos lamentables, donde cientos de niños harapientos y famélicos eran secuestrados por la soldadesca y llevados aguas abajo por miembros de los ejércitos invasores, en medio de dramáticas escenas de parte de sus parientes, imposibilitados de evitar tal despojo, pues fuertes cordones de soldados no dejaban acercarse a parientes y conocidos para despedirse de los desgraciados.

Bartolomé Yegros, paraguayo niño en aquella época, y que sobrevivió a la tragedia, nos deja esl siguiente testimonio:

"Yo contaba entonces nueve años de edad. Centenares de criaturas hambrientas y desparramadas llegaban de la campaña a la capital, tras los peregrinos que regresaban de los desiertos, extraviados por causas múltiples, de nuestras familias o tutores, rastreándolos inútilmente. Y amedrentados por los que robaban niños en la ciudad, los que podíamos escapar a estas persecuciones huíamos de nuevo al interior, vagando hasta encontrar alguna persona piadosa en las poblaciones cercanas, que habían sido abandonadas y empezaban de nuevo a ser pobladas.

"Esta caza de menores había durado de 1869 a 1870, o hasta más tarde. Yo retrocedí hasta el pueblo de Capiatá, amparándome en una señora de la familia de Mongelós, hasta que una única hermana mía regresó de Cerro Corá, y hubo de recogerme consigo en la capital. Mis hermanos varones sucumbieron todos. El hecho que dejo relatado no puede considerarse un caso aislado, porque lo realizaban sistemáticamente, pues los mismos soldados argentinos salían a recorrer las calles, en busca de pequeños errantes, o de los hijos de los mismos vecinos, que habían vuelto a ocupar sus casas, para llevarlos a distribuir después, en son de dádiva, a sus familiares, como trofeos vivientes o como "cautivos". He tenido ocasión de conocer a muchos de esos desgraciados, tanto en la capital federal argentina, como en los pueblos de las provincias, antes y después que permanecí en el ejército de dicho país".


El niño Manuel

El caso del niño Manuel Domecq García es relevante, pues con el tiempo llegó a ser una personalidad notable y respetadísima en la sociedad argentina. Había nacido en el pueblo de Tobatí el 12 de junio de 1859 y, con apenas seis años, fue arrastrado por la vorágine de la guerra. Su padre, Tomás Domecq, médico militar, perdió la vida en el cerco de Humaitá, en 1868, y su madre, doña Eugenia García Ramos de Domecq, habría fallecido en la batalla de Peribebuy del 12 de agosto de 1869 o a causa de las penurias siguiendo al ejército paraguayo como residenta.

Con las fuerzas aliadas llegaron al país numerosas familias que, hasta entonces, vivían en el exilio, como el caso de la familia Decoud Domecq, conformado por don Juan Francisco Decoud, segundo jefe de la Legión Paraguaya (1), y su esposa, doña Concepción Domecq de Decoud, padres de don José Segundo Decoud Domecq, periodista, convencional de 1870 y ministro de estado , Juan José, Adolfo, Diógenes y Héctor Francisco Decoud Domecq.

Según un informe proporcionado por la propia señora Concepción Domecq de Decoud al doctor Estanislao Zeballos, el niño Manuel Domecq García había sido recogido por soldados de las fuerzas brasileñas de ocupación. "Después del regreso de las familias a la Asunción, cuenta el doctor Zeballos, una noche que en la casa del señor Decoud (Juan Francisco) se celebraba una comida en regocijo de la reunión de la familia, llamaron a la puerta unos brasileños. Salió el joven José Segundo a inquirirse del objeto de la visita, y ellos dijeron que querían hablar con la señora”.

Cuando doña Concepción se presentó, ella con dos de sus hijos, se desarrolló el siguiente diálogo:

- Usted busca un sobrino, señora; nosotros lo tenemos".
- Traiganlo, pues".
- Es necesario que nos pague el servicio"
- Tráiganlo, les daré una libra esterlina (una cifra elevada, en la época)".


Los brasileños se negaron a entregar al niño por esa suma y recién luego de varios minutos de puja, se acordó la entrega, cuando la señora de Decoud ofreció entregar ocho libras esterlinas por el rescate del niño, quien se encontraba escondido en una carpa en el campamento brasileño.

Ante la ausencia de los padres del niño Manuel Tomás Domecq García y de su hermana Eugenia, de unos cinco años, también rescatada por sus tíos, y ante el clima de desolación que se vivía en Asunción, los niños fueron enviados a la Argentina para ser criados por un tío materno, don Manuel García Ramos, fuerte estanciero de la época.

En un momento dado del largo viaje a la Argentina, el pequeño Manuel Domecq se extravío, ante la desesperación de la persona qe los trasladaba. Los esfuerzos por encontrarlos no tuvieron resultado y continuaron viaje a Buenos Aires comunicando al don Manuel García Ramos de la desaparición del niño.

Don Manuel recurrió entones a cuanto recurso estaba a su alcance para recuperar a su sobrino.. Apeló a muchos amigos, tanto en la Argentina, como en Uruguay y en Brasil. Logró que las autoridades emitieran un bando que decía así:

"Circular. Dirigida a varios Jefes y Oficiales del Ejército Aliado en operaciones en el Paraguay y otras personas residentes en el mismo País, pidiendo noticias del niño Manuel Domecq que se ha extraviado.

Se suplica a cualquiera persona a cuyas manos llegue este impreso, que si tiene alguna noticia del paradero del niño Manuel Domecq de diez años, blanco, ojos negros, pelo negro; tenga la bondad de transmitirla al señor Comisionado Argentino en la Asunción Coronel D. Pedro José Agüero, directamente si le es posible y si no al jefe más inmediato, a quien también se pide que haga llegar la noticia a dicho Coronel.

Este niño venía con la señora a cuyo cargo hallaba, entre un grupo de familias que fueron recogidas por las fuerzas aliadas en el mes de agosto próximo pasado. Durante la marcha a pie para la estación de Ferrocarril el niño se cansó o se enfermó y un oficial brasilero lo tomó en ancas de su caballo y en la confusión se extravió, no pudiendo darse con él hasta ahora.

"La familia que se encuentra desolada con la pérdida de este niño agradecerá profundamente y gratificará a la persona que le proporcione indicaciones sobre su paradero. "En Buenos Aires puede ocurrirse a la calle Perú esquina Rivadavia".

Este bando se repartió por todas partes, pero, por suerte, tuvo efecto y, luego de cuatro meses de angustiosa espera, el niño Manuel Tomas Domecq García pudo reunirse con la familia de su tío.

¿Qué pasó con el niño, el tiempo que estuvo nuevamente desaparecido? Cuando viajaba para reunirse con su tío Manuel García Ramos, el niño sube a la grupa del caballo de un oficial brasileño, quien le llevó al Brasil, donde fue recogido por mariscal Luis Alves de Lima e Silva, duque de Caxías, quien llegó a encariñarse tanto con él que quiso adoptarlo.

Luego sus familiares lo localizaron y su tío viajó al Brasil a rescatarlo. Ya en Buenos Aires, el niño Manuel y su hermana Eugenia, pasaron a vivir en la casa de una hermana de su madre, doña Demofila García Ramos de Lanús.


El hombre Domecq García

A partir de entonces la historia de Manuel Domeq Garcia es un poco mas coocida o facil de rastrear, pero vale la pena hacer una breve reseña sobre la actuación de este hombre notable.

En 1877, de joven, ingresa a la Escuela Naval Argentina fundada en 1873, y que por entonces funcionaba en el buque Almirante Brown, destacándose como alumno y egresando como el primero de su promoción.

Ya egresado participa en varias expediciones de relevamientos hidrográficos en los ríos Paraná, Iguazu y Pilcomayo, que lo convierten en un experimentado conocedor de esos ríos, ingresando en 1886 a la Comisión Argentina de Limites con Brasil, a las órdenes del comandante Valentin Virasoro, efectuando relevamientos de los ríos San Antonio y Pepiry-Guazu.

Posteriormente, este paraguayo nacionalizado argentino, es encargado de variso fuciones relevantes por parte el gobierno argentino.

Es enviado a Europa para contratar la construcción de la fragata Sarmiento, destinada a ser buque escuela de la Armada Argentina. Luego de estudiar las diversas propuestas de astilleros europeos, finalmente, en 1896, se contrató con la firma Laird Brothers, establecida en Birkenhead, Inglaterra. Terminada la construcción de la fragata Sarmiento, Domecq retornó a su país, siendo designado comandante en Jefe de la División del Río de la Plata.

Luego el gobierno del general Julio Argentino Roca lo designa presidente de la omision argentina encargada de la construcción de los cruceros acorazados Moreno y Rivadavia en los astilleros Gio Ansaldo de Genova. Pese la muerte por entonces de su hija mayor, se dedicó de lleno a la fiscalización de la construcción de estos dos buques, los más avanzados de la época en materia naval, además de otros ya entregados a la Armada Argentina: Garibaldi, San Martín, Belgrano y Pueyrredón. (2)

El destino final de aquellos buques no seria la Armada Argentina, por cuanto en 1902 la Argentina firmó con Chile un pacto de desarme y de equiparación del poder naval de ambos países, y los acorazos terminados de construir en 1904 fueron vendidos al Imperio del Japón. Domecq García, como jefe de la Misión Naval en Génova, fue el encargado de entregar los buques a los enviados japoneses, que rebautizaron los acorazados con los nombres de Kasuga y Nisshin. Durante la guerra Ruso-japonesa, el Imperio de Japón invita a la Argentina a que designase un oficial de la Armada como observador de esa guerra. La designación recayó en Manuel Domecq García, quien desde Génova se trasladó hasta el escenario de guerra, permaneciendo en el teatro de la guerra durante dos años, donde embarcado presenció varios combares navales. Retresa a la Argentina en mayo de 1906

El 19 de mayo de 1908, a los cuarenta y nueve años, Manuel Tomás Domecq García recibió las palmas del almirantazgo al ser ascendido a Contralmirante, luego de una larga postergación como capitán de navío, prestando servicios en la Armada en diferentes destinos.

El 17 de diciembre de 1908, el presidente Figueroa Alcorta le designara Presidente de la Comisión Naval en Europa, para estudiar las propuestas y recoger informes de los distintos astilleros que construirían buques para reforzar el poder naval argentino.

Con ese objeto viajó nuevamente a Europa y Estados Unidos, donde encargó la construcción de los dos buques de guerra más grandes del mundo en ese momento y que costaron al país cinco millones de libras esterlinas. Estos dos acorazados fueron nuevamente bautizados con los nombres Moreno y Rivadavia.

Luego de tres años al frente de la misión naval en los EE.UU., Domecq García retornó a la Argentina, siendo designado comandante en jefe de la Escuadra de Mar. Comandó el acorazado Moreno, y ya con el grado de Vicealmirante, comandó el buque insignia argentino, el acorazado Rivadavia.

En 1922, el doctor Marcelo Torcuato de Alvear fue elegido presidente de la República y designa Ministro de Marina al marino más prestigioso del momento: Manuel Domecq García. Desde sus funciones ministeriales, Domecq García fue factor preponderante de la modernización de la Armada Argentina, que vio incrementar su flota, especialmente por la adquisición de submarinos, que se sumaron a la flota argentina, algunos años más tarde.

Tanto el presidente Alvear como el almirante Domecq García alentaron la construcción de submarinos por la Armada Argentina y promovieron el equipamiento de un astillero especial. Ese astillero fue bautizado con el nombre de su principal mentor: "Astillero Ministro Manuel Domecq García", y que actuamente se haya ubicado en la costanera Sur del la Capiltal Federal.

También fue uno de los fundadores, durante su juventud, del Centro Naval argentino. En 1912, fue uno de los propulsores de la creación de la Aeronáutica.

Como Ministro de Marina de la República Argentina, Manuel Domecq García fue el redactor, entre otras cosas, del proyecto de acuerdo con la República del Uruguay para la determinación de la jurisdicción de ambos países. Impulsa la formación de la Marina Mercante argentina de ultramar; la explotación de minerales ferrosos y plumbíferos de la mina Valcheta, entre otras realizaciones.

Siendo Ministro, y por cumplir el límite de edad, se retiró de la actividad naval. Retirado de la actividad pública, los gobiernos que vinieron supieron recurrir a su experiencia. El rey Jorge V de Inglaterra le honró con la condecoración de Caballero del Imperio Británico.

Cuando estalló la guerra que ensangrentó a las Rpúblicas de Paraguay y Bolivia (1932-1935), el almirante Domecq García, tan unido al Paraguay por lazos de sangre y amistad, adhirió a la suerte paraguaya y fue uno de los principales promotores de la ayuda argentina al Paraguay. Fue personalmente fundador de la Asociación Fraternal Pro Cruz Roja Paraguaya, que envió al frente uniformes, frazadas, alimentos, etc. Integra, como asesor especial, la Comisión Argentina que, presidida por el Canciller argentino, Carlos Saavedra Lamas, que logró finalmente el acuerdo de paz entre los beligerantes, firmado en Buenos Aires el 12 de junio de 1935.

En la posguerra, el almirante Domecq García siguió fiel a sus lazos de amistad hacia el Paraguay. Ante el desesperado pedido del general José Félix Estigarribia, prisionero luego del derrocamiento del presidente Eusebio Ayala, acogió en su domicilio a la esposa y a la hija del héroe paraguayo y se ocupó en movilizar a las autoridades de la Argentina y de Brasil, hasta obtener finalmente su libertad.

En 1938, Domecq García fue uno de los propulsores de la candidatura del general Estigarribia a la presidencia de la República del Paraguay, diciéndole, entre otras cosas: "...así como en la guerra pasada se movilizó el pueblo entero del Paraguay para defenderlo, Ud. debe movilizar en su gobierno, si es que llega como lo deseo, a ese mismo pueblo para el trabajo, para que la pala y el pico, en lugar del fusil, sean las armas del progreso".

Manurl Domeq Garcia fallece el 11 de enero de 1951, a los noventa y dos años de edad, dejando al morir al morir, en herencia, una casa hipotecada, un automóvil de veinte años de antigüedad, sus uniformes, sus cartas, sus galardones y el recuerdo y asdmiracion de algunos de sus compatriotas argentinos.

(1) La Legión Paraguaya estaba formada por disidentes paraguayos que participaron en la guerra en contra de Paraguay, sostenidos por los aliados.

(2) Lamientamos que algunos buques hayan sido bautizados con nombres como Sarmieto, Rivadavia o Garibaldi.

                          


Fuentes


- Obras citadas
- Castagnino L. Guerra del Paraguay. La Tripe Alianza contra los paises del Plata
- La Gazeta Federal www.lagazeta.com.ar

La Gazeta

sábado, 7 de marzo de 2026

Sudáfrica: Innovación Afrikáner bajo aislamiento

Innovación Afrikáner bajo aislamiento 

Cuando el mundo intentó quebrar a los afrikáners, ellos crearon tecnologías de las que hoy depende Occidente
Mike the Warthog
@thyphoidjack




Un embargo internacional de armas tenía como objetivo paralizar a Sudáfrica. Pero en lugar de eso, impulsó la creación de uno de los complejos industriales de defensa más avanzados del mundo. Entre 1977 y 1994, ingenieros sudafricanos desarrollaron sistemas de artillería que superaban el alcance de las armas soviéticas, inventaron vehículos resistentes a minas —diseños que hoy son estándar en los ejércitos occidentales—, construyeron seis armas nucleares (que luego desmantelaron voluntariamente), y crearon lanzagranadas que terminaron siendo adoptados por los Marines de EE.UU. Todo ese desarrollo, impulsado en gran parte por el talento técnico afrikáner en condiciones de aislamiento extremo, generó armamento que décadas después salvaría vidas estadounidenses y británicas en Irak y Afganistán.

Los obuses G5 y G6 fueron probablemente la innovación armamentística más importante del país. Su desarrollo arrancó en 1976, aprovechando tecnología obtenida en secreto del ingeniero canadiense Gerald Bull. Según informes, la CIA fomentó esa transferencia antes del gobierno de Carter. El resultado fue el obús remolcado G5, que dejó boquiabiertos a los analistas militares. El arma de 155 mm alcanzaba 30 km con munición estándar, 40 km con proyectiles base-bleed, y 50 km con proyectiles asistidos por cohete —un 50% más de alcance que la artillería soviética y occidental de la época.

El G6, versión autopropulsada, montaba el mismo cañón sobre un chasis con ruedas protegido contra minas, y se convirtió en el sistema de artillería sobre ruedas más grande del mundo (47 toneladas). En 1987, tres G6 desplegados en la Batalla de Cuito Cuanavale destruyeron cuatro MiG-21 en tierra y forzaron la reubicación de las operaciones aéreas angoleñas a 300 km hacia el norte. Irak e Irán compraron estos sistemas y los usaron mutuamente. Se fabricaron unas 520 unidades del G5 y 145 del G6, y se exportaron a países como Emiratos Árabes Unidos, Omán, Malasia y Catar.

El Casspir fue el primer vehículo protegido contra minas en incorporar el diseño de casco en "V", una innovación que luego salvaría miles de vidas en Irak y Afganistán. Su estructura monobloque desviaba la fuerza de explosiones lejos de los ocupantes, y ofrecía protección comprobada contra tres minas antitanques bajo cualquier rueda. Se fabricaron más de 2.500 unidades. Cuando los soldados norteamericanos comenzaron a morir por IEDs (bombas caseras), el Pentágono recurrió a estos diseños sudafricanos. Los vehículos RG-31, RG-33 y Buffalo —adquiridos por miles— descienden directamente del Casspir. Solo el RG-33 fue seleccionado para el programa de vehículos medianos protegidos contra minas del Ejército de EE.UU., con una inversión de 2.880 millones de dólares y más de 1.735 unidades entregadas. El Reino Unido adoptó los mismos principios en sus vehículos Mastiff, Ridgeback y Wolfhound (cerca de 700 unidades en total).

El diseñador Andries Piek creó el lanzagranadas Milkor en 1981. Era un arma tipo revólver de seis tiros que podía disparar todas las granadas en menos de tres segundos, revolucionando los lanzadores de un solo disparo. Se fabricaron más de 50.000 unidades, utilizadas por las fuerzas armadas de más de 50 países. El Cuerpo de Marines de EE.UU. lo denominó M32 y adquirió más de 9.000 unidades para combate en Irak.

El Ratel fue el primer vehículo de combate de infantería con ruedas en entrar en servicio (1976). Se fabricaron más de 1.381 unidades. Su casco en "V" le daba protección contra minas, y su alcance operativo de hasta 1.000 km era ideal para las vastas distancias de la Guerra de Frontera. El modelo Ratel 20 incorporó el primer cañón automático de doble alimentación de 20 mm del mundo, permitiendo cambiar rápidamente el tipo de munición durante el combate. Fue el pilar de batallones mecanizados, incluyendo al famoso Batallón 32 (en su mayoría soldados africanos anticomunistas del SADF, conocidos como los “Buffalo Soldiers”).

El Rooikat, un vehículo blindado de reconocimiento, alcanzaba los 120 km/h con una autonomía de 1.000 km, usando la velocidad como protección. Su cañón estabilizado de 76 mm podía apuntar y disparar en aproximadamente dos segundos. El diseño permitía llegar a zonas de combate por sus propios medios en menos de 24 horas. Se fabricaron 240 unidades.

El fusil de asalto Vektor R4 entró en servicio en 1980, basado en el Galil israelí pero adaptado a las condiciones sudafricanas (incluyendo una culata plegable más larga, pensada para soldados altos). La ametralladora SS-77 resultó tan confiable que sigue en uso hoy. La pistola ametralladora BXP tenía un gatillo de dos etapas único: una presión parcial disparaba en modo simple y una completa en modo automático, ideal para comandos y fuerzas policiales.

Sudáfrica también alcanzó capacidad operativa con drones mucho antes que la mayoría. La serie Seeker operó en Angola entre 1987 y 1988 con una autonomía de 9 horas, 200 km de alcance y sensores avanzados (incluyendo imagen térmica). En un caso documentado, el enemigo lanzó 17 misiles SA-8 Gecko para derribar un solo dron, agotando sus defensas aéreas mientras el reconocimiento del SADF continuaba. Solo se perdieron tres UAVs Seeker en toda la campaña. En los 80, Sudáfrica era considerada líder global en desarrollo de drones, muy por delante del resto.

Es el único país que desarrolló armas nucleares de forma independiente y luego desmanteló voluntariamente todo su arsenal. El programa produjo seis bombas tipo cañón con uranio enriquecido (y una séptima en construcción), con una potencia de entre 10 y 18 kilotones —similar a la de Hiroshima—. La primera arma lista para ser usada se terminó en diciembre de 1982. F.W. de Klerk ordenó su desmantelamiento en septiembre de 1989, pocos días después de asumir, en una decisión calculada: el gobierno afrikáner entendía que dejar esas armas en manos del ANC, con sus vínculos con la URSS y movimientos revolucionarios, era un riesgo inaceptable. Todas fueron desarmadas para julio de 1991. Esa decisión rara vez se reconoce como visionaria.

Las superpotencias se dieron cuenta de lo que estaba pasando. En 1977, satélites soviéticos detectaron preparativos para una prueba nuclear en el desierto del Kalahari. Brezhnev le escribió directamente a Carter. Ambos acordaron coordinar presión diplomática sobre Pretoria. El secretario de Estado Vance y el embajador soviético Dobrynin incluso acordaron compartir información sobre el monitoreo. Fue una cooperación notable en plena Guerra Fría. El embargo de armas obligatorio de la ONU de 1977 fue el primero impuesto unánimemente contra un Estado miembro, con apoyo de ambas superpotencias. Un país pequeño en el extremo sur de África se estaba volviendo demasiado capaz, demasiado independiente, demasiado difícil de controlar.

Israel, pese al embargo oficial, mantuvo una colaboración militar encubierta extensa. Documentos desclasificados muestran que en 1975, el ministro de defensa Shimon Peres discutió misiles Jericó con capacidad nuclear con P.W. Botha. En 1976, aparentemente, Sudáfrica entregó 50 toneladas de uranio a cambio de 30 gramos de tritio. Para los años 80, Israel era su principal proveedor de armas.

Hacia 1989, la industria de defensa sudafricana empleaba a unas 130.000 personas y producía desde helicópteros de ataque hasta misiles estratégicos. El helicóptero Rooivalk voló por primera vez en 1990. El Proyecto Carver estaba desarrollando un caza de cuarta generación con una inversión de 2.000 millones de dólares.

La trayectoria posterior a 1994 muestra cuán rápido se pueden perder estas capacidades. Para 2020, la industria se redujo a solo 8.500 empleados —una caída del 93%—. Se cancelaron programas clave. Del Rooivalk solo se produjeron 12 unidades. Los técnicos emigraron. Emiratos, Arabia Saudita y empresas australianas reclutaron ingenieros de Denel. Una investigación oficial encontró transferencia ilegal de propiedad intelectual valuada en 328 millones de rands a empresas extranjeras, incluyendo documentación de misiles Umkhonto, Ingwe y Mokopa.

Bajo el gobierno del ANC post-1994, Denel llegó a estar técnicamente insolvente en 2019, sin poder pagar sueldos. El Estado tuvo que rescatarla con casi 9.000 millones de rands. En 2022 perdió un contrato de 6.000 millones con Egipto por falta de financiamiento bancario. Para 2024, seguía insolvente.

Pero la tecnología sobrevive. Vehículos MRAP estadounidenses protegen soldados en combate. Patrulleros británicos patrullan zonas hostiles. Lanzagranadas marines esperan en arsenales. La innovación sudafricana, creada por ingenieros afrikáners en condiciones imposibles, sigue sirviendo en silencio a los ejércitos de los mismos países que antes les impusieron sanciones.

viernes, 6 de marzo de 2026

Guerra de Independencia: Sobre cómo Chile le debe su libertad a Argentina

Guerra de la Independencia del país trasandino, 1810-18

War History

  
Generales José de San Martín (izquierda) y Bernardo O'Higgins (derecha) durante el cruce de los Andes.


Batalla de Maipú, pintada en 1837



El "Abrazo de Maipú" entre José de San Martín y Bernardo O'Higgins, tras la victoria en la Batalla de Maipú.

Cuando llegó a Chile la noticia de que Napoleón (1769-1821) había depuesto al rey Fernando VII (1784-1833) de España, el capitán general español fue depuesto y una junta, que aparentemente profesaba lealtad a Fernando, tomó el control y se dedicó a derrocar a los administradores coloniales y a abrir los puertos chilenos al libre comercio. El movimiento revolucionario chileno se vio desgarrado por violentos conflictos entre los seguidores radicales de José Miguel Carrera (1785-1821) y los moderados de Bernardo O'Higgins (1778-1842) entre 1811 y 1814. Esto permitió al ejército realista español derrotar a los revolucionarios en la Batalla de Rancagua en 1814 y restablecer el control real de Santiago. O'Higgins y Carrera unieron fuerzas entonces con José de San Martín (1778-1850), quien durante tres años había estado organizando y entrenando un ejército en Mendoza, al oeste de Argentina, para la liberación del Perú a través de Chile. San Martín pronto exilió a Carrera debido a actividades sediciosas. A principios de 1817, unos 5.000 soldados, liderados por San Martín, cruzaron los Andes —una hazaña sin precedentes— y derrotaron a los españoles en la Batalla de Chacabuco el 12 de febrero de 1817. San Martín tomó Santiago y proclamó la independencia de Chile un año después. Una derrota final de las fuerzas realistas a manos del ejército de San Martín a orillas del río Maipú el 5 de abril de 1818 aseguró la independencia. El control de España sobre la costa y las rutas marítimas chilenas fue interrumpido por la pequeña armada chilena al mando de Lord Thomas Cochrane (1775-1860), un hábil oficial británico, quien bombardeó con éxito fuertes españoles y se apoderó de numerosos buques de guerra entre 1818 y 1820.

Para 1816, la causa realista, respaldada por el poder militar, parecía estar en ascenso. En Chile, el ejército patriota fue derrotado decisivamente en octubre de 1814 por fuerzas realistas provenientes de Perú; en Nueva España, un año después, Morelos fue capturado, destituido y ejecutado; y para finales de 1816, el ejército de Morillo había recuperado el control de la mayor parte de Venezuela y Nueva Granada. La lejanía de la región de La Plata ofreció, al menos temporalmente, protección contra los intentos realistas de recuperarla, pero incluso allí, para 1816, la causa de la independencia se encontraba en serios apuros. El régimen recién instaurado en Buenos Aires se mostró incapaz de afirmar su autoridad sobre Paraguay, que había declarado su independencia en 1811, ni sobre la Banda Oriental, que posteriormente se convertiría en un Uruguay independiente. Una tras otra, las expediciones militares que envió al Alto Perú fueron repelidas; y aunque un congreso en Buenos Aires proclamó la «independencia de las Provincias Unidas de Sudamérica» en julio de 1816, las provincias del interior argentino, firmemente opuestas a la dominación porteña, se mostraron muy distantes de participar en la unidad. Para entonces, España planeaba enviar una expedición militar al Río de la Plata, y el movimiento independentista amenazaba con desmoronarse.

Los cinco años siguientes, sin embargo, presenciarían un espectacular cambio de rumbo, propiciado en gran medida por el coraje, la habilidad y la persistencia de un puñado de líderes revolucionarios que no estaban dispuestos a abandonar su lucha por la independencia. En la mitad sur del continente, el avance del movimiento independentista llegó con la creación del Ejército de los Andes por parte de José de San Martín. En 1817, sus fuerzas atacaron hacia el oeste desde Mendoza, abriéndose paso audazmente a través de las montañas en un audaz intento de quebrar el poder realista y su control sobre Lima. Con su victoria en Maipú, a las afueras de Santiago, el 5 de abril de 1818, San Martín liberó efectivamente a Chile, solo para descubrir, al entrar en Perú, que su población criolla no mostraba ningún entusiasmo por la liberación de España.

Batalla de Maipú

San Martín realizó un breve reconocimiento del ejército realista y observó varias fallas en su organización. Sintiéndose seguro de la victoria, afirmó: «Osorio es más torpe de lo que pensaba. El triunfo de hoy es nuestro. ¡El sol es testigo!». La batalla comenzó a las 11:00 a. m. La artillería patriota, a la derecha, disparó contra la infantería realista, a la izquierda. Manuel Escalada lideró a los granaderos montados para capturar la artillería realista, volviéndola contra sus amos. El regimiento de Burgos castigó severamente al ala izquierda patriota, compuesta principalmente por esclavos emancipados, y 400 vidas. San Martín ordenó a los granaderos montados, liderados por Hilarión de la Quintana, que cargaran contra el regimiento. El fuego cesó repentinamente y los realistas comenzaron a luchar con bayonetas, al grito de "¡Viva el Rey!" y "¡Viva la Patria!", respectivamente. Finalmente, los realistas cesaron sus gritos y comenzaron a dispersarse.

Cuando el regimiento de Burgos se dio cuenta de que su línea estaba rota, cesó la resistencia y los soldados comenzaron a dispersarse. La caballería los persiguió y mató a la mayoría. Al final de la batalla, los realistas quedaron atrapados entre las unidades de Las Heras al oeste, Alvarado al centro, Quintana al este y las caballerías de Zapiola y Freire. Osorio intentó replegarse a la hacienda "Lo Espejo", pero no pudo llegar, por lo que intentó escapar a Talcahuano. Ordóñez opuso su última resistencia en esa hacienda, donde murieron 500 realistas.

La batalla terminó por la tarde. O'Higgins, aún herido por la herida recibida en Cancha Rayada, llegó a la hacienda durante la acción final. Exclamó "¡Gloria al salvador de Chile!", en referencia a San Martín, quien lo elogió por ir al campo de batalla con la herida aún sin cicatrizar. Se abrazaron a caballo, lo que hoy se conoce como el "Abrazo de Maipú".

La batalla de Maipú aseguró la independencia de Chile. A excepción de Osorio, quien escapó con 200 jinetes, todos los altos mandos militares realistas fueron capturados. Todas sus fuerzas armadas murieron o fueron capturadas, y se perdió toda su artillería, armas, hospitales militares, dinero y recursos. La victoria fue elogiada por Güemes, Bolívar y la prensa internacional.

miércoles, 4 de marzo de 2026

Argentina: Mariner desde la Antártida hasta Buenos Aires

Mariner del COAN, desde la Antártida hasta Buenos Aires




El 19 de enero de 1958, un avión de la Armada realiza el primer vuelo directo entre la Antártida y Buenos Aires.



A 20.00 hs. un hidroavión Martín Mariner al mando del Capitán de Fragata Justiniano Martínez Achával parte del Destacamento Naval Decepción y en vuelo sin escalas cubre 4.000 Km. llegando a Buenos Aires al día siguiente a 09.45 hs., habiendo soportado una
violentísima tormenta

martes, 3 de marzo de 2026

Antártida Argentina: ¿Anomalía OVNI en 1991?

Argentina desclasifica el "imposible" encuentro antártico de 1991






El Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina ha desclasificado oficialmente los datos técnicos relativos a un incidente ocurrido en 1991 en la Base San Martín, en la Antártida, rompiendo así más de treinta años de silencio sobre una serie de sucesos inexplicables.

Según los registros publicados en virtud de la Ley de Acceso a la Información Pública, el misterio se centró en anomalías de alta intensidad captadas por el riómetro de la base, un instrumento utilizado para estudiar la ionosfera, durante el inicio de la noche polar. El equipo de registro, con tres brazos gráficos independientes, habría comenzado a dibujar líneas idénticas simultáneamente, un fenómeno que los ingenieros del lugar consideraron técnicamente imposible y sin precedentes científicos.

La perturbación técnica coincidió con un avistamiento visual reportado por la tripulación, incluido el meteorólogo Miguel Amaya. Durante la madrugada, los testigos observaron un gran círculo luminoso que atravesaba el cielo nevado en completo silencio, moviéndose lentamente hacia el mar. La intensidad de las señales del riómetro se prolongó durante aproximadamente cuatro horas y media, creando un clima de desconcierto entre el equipo de 20 miembros, tanto militares como civiles. A pesar de la magnitud de las lecturas, la Dirección General Antártica, según se informa, dio instrucciones contundentes a la tripulación: los datos no debían transmitirse por radio ni enviarse en vuelos, sino guardarse bajo el brazo para su entrega física meses después.



Esta directiva ha llamado la atención de la Comisión para el Estudio del Fenómeno OVNI en la República Argentina (CEFORA), que sugiere que las órdenes podrían haber sido un intento intencional de restringir la circulación de información científica inexplicable. Tras la desclasificación, la CEFORA identificó y contactó con éxito al ingeniero electrónico a cargo en ese momento, Esteban Lucio González, para obtener un relato directo de los hechos. Mientras los investigadores buscan localizar a los miembros restantes de la expedición de 1991, el caso se erige como un registro significativo de fenómenos anómalos en territorios polares.

lunes, 2 de marzo de 2026

Conquista de América: Colón y los caníbales

Colón y los caníbales





 El 13 de enero de 1493, Cristóbal Colón y sus hombres tuvieron su primer enfrentamiento con los indios caribes, conocidos por practicar el canibalismo con miembros de tribus enemigas. Hasta entonces, en las islas predominaban los taínos. El Almirante, convencido de haber llegado a Asia, los denominó caniba, al creerlos súbditos del Gran Kan. De ese término derivaría posteriormente el nombre caribe.

Álvarez Chanca, médico de la expedición, narró en una carta dirigida al Cabildo de Sevilla el encuentro que los españoles tuvieron con estos indios en la isla de Guadalupe el 4 de noviembre de 1493. Su testimonio es explícito:

“Halló mucho algodón hilado e por hilar e cosas de su mantenimiento, e de todo traxo un poco; en especial traxo cuatro o cinco huesos de brazos e piernas de hombres.
Luego que aquello vimos, sospechamos que aquellas islas eran las de Caribe, que son habitadas de gente que come carne humana…”

Chanca describe cómo, al recorrer sus aldeas costeras, hallaron “infinitos huesos de hombres” y cráneos colgados en las casas “a manera de vasijas”. Añade que los caribes asaltaban otras islas para capturar mujeres, especialmente jóvenes, a las que mantenían como cautivas. Según el relato, los hijos nacidos de esas mujeres eran devorados, salvo los tenidos con mujeres de su propia tribu.

El médico relata también que los hombres capturados eran llevados vivos para engordarlos y consumirlos después, y que la carne humana era considerada un manjar. Incluso menciona haber encontrado una casa donde se cocía en una olla el cuello de un hombre, y afirma que a los muchachos cautivos los mutilaban antes de sacrificarlos en celebraciones.

El texto de Álvarez Chanca constituye uno de los testimonios más crudos y tempranos sobre las prácticas atribuidas a los caribes en los primeros años del contacto entre europeos e indígenas del Caribe.