Asunción - Paraguay (post guerra)

Más de 20.000 bolivianos marchando en Asunción.
Al iniciar la guerra del Chaco su sueño era marchar victoriosos por las calles de la capital...
Pero al final de la guerra terminaron marchando como prisioneros.
En mayo de 1933, alrededor de 6.700 prisioneros fueron deportados a la isla de Nazino, ubicada en el río Ob en Siberia Occidental. Enviados a construir un "asentamiento especial" y cultivar la isla, los deportados fueron abandonados con escasas provisiones de harina, sin herramientas y prácticamente sin ropa ni refugio para sobrevivir al clima siberiano. Las condiciones se deterioraron rápidamente y resultaron en enfermedades generalizadas, violencia y canibalismo. En 13 semanas, más de 4.000 de los deportados habían muerto o desaparecido. Wikipedia
La mayoría de las víctimas habían sido arrestadas simplemente por no llevar consigo el pasaporte interno, un documento creado en 1932 durante la administración de Stalin para controlar el movimiento de los ciudadanos. CIPDH
Sin embargo, el texto que citas contiene algunos detalles ligeramente exagerados o imprecisos respecto a las fuentes históricas:
Lo que es preciso: el número de deportados (~6.700), la falta de herramientas y refugio, el flour como única comida, la disentería, el canibalismo generalizado, los más de 4.000 muertos, que el gobierno soviético suprimió la información por décadas, y el testimonio sobre la mujer con las pantorrillas cortadas.
Lo que es impreciso o dramatizado: La historia dice que la isla era "sin árboles", pero en realidad era pantanosa con vegetación. Cuando el investigador Velichko llegó en agosto, "la hierba en la isla llegaba hasta la cabeza". RFE/RL El relato también presenta los 13 semanas como el plazo completo, pero el asentamiento fue disuelto antes del mes, y los 2.856 deportados sobrevivientes fueron trasladados a otros asentamientos río arriba. History Collection
En esencia, es una historia real y verificada por documentos de archivo soviéticos y testimonios de sobrevivientes. Fue suprimida por décadas y solo salió a la luz pública en 1988, durante la Glasnost.
En 1480, un ejército otomano (18 000 hombres, al mando de Gedik Ahmed Pasha) atacó la ciudad de Otranto, en el sur de Italia. Tras un asedio de 15 días, la ciudad fue conquistada. A los supervivientes (mayores de 15 años) se les dio un ultimátum: convertirse al islam o morir. Unos 800 se negaron. Fueron conducidos a la colina a las afueras de la ciudad (actualmente la Colina de los Mártires), donde fueron decapitados uno a uno.
El primero fue el sastre Antonio Primaldo, quien exclamó: “¡Ahora es el momento de luchar por el Señor por nuestras almas!”.
El arzobispo fue decapitado frente al altar de la catedral.
Otros sacerdotes fueron serrados por la mitad.
Mujeres y niños fueron vendidos como esclavos o asesinados. Total: decenas de miles de muertos y miles de personas esclavizadas.
Esta no fue una guerra "normal", sino una masacre motivada por razones religiosas contra cristianos indefensos que se negaron a renunciar a su fe.
Tras la reconquista en 1481, los cuerpos (que habían permanecido insepultos en la colina durante meses) fueron recogidos y trasladados a la catedral. Hoy en día, en la Capilla de los Mártires, vitrinas de cristal exhiben sus cráneos reales: filas y filas, cientos de ellos.
Un fragmento de la historia que rara vez aparece en los libros de texto escolares…
¿Que pasa en el año 2026?
Las iglesias organizan iftars de forma voluntaria en todo el mundo.
¿Acaso esos 800 mártires sufrieron por esto?
¿Para las iglesias que ahora entregan voluntariamente lo que defendieron con su sangre?
