lunes, 31 de agosto de 2026

Argentina: Comodoro Clodomiro Urtubey Larrosa

Comodoro Clodomiro Urtubey Larrosa






Destacado marino, participó en la guerra del Paraguay, navegó por los principales ríos con el objeto de realizar estudios topográficos e hídricos, primer Director de la Escuela Náutica, Presidente del Consejo Superior de la Marina en 1887, Subsecretario de Marina en 1892.
Lo sorprendió la muerte en 1902 en Gran Bretaña, repatriándose sus restos recién en 1985.

Por Miguel Ángel De Marco*

Inspirado en sus experiencias como ex alumno del aula militar del Colegio del Uruguay, fundado por Justo José de Urquiza, y a la vez imbuido de las enseñanzas que recibiera en el Colegio Naval de San Carlos, Cádiz, el sargento mayor de marina Clodomiro Urtubey impulsó ante el presidente Sarmiento la idea de constituir una Escuela Naval Militar en la que se formasen los “marinos científicos” que necesitaba el país.

 Urtubey había nacido en Buenos Aires en 1840, en el hogar de Antonio Urtubey y María Mercedes Larrosa. 

Luego de cursar estudios iniciales y medios en tiempos turbulentos para la Argentina, se trasladó a Concepción del Uruguay, donde tuvo por condiscípulo a Julio Argentino Roca entre otros muchos jóvenes que luego se destacaron en la política y las armas.

De regreso a su ciudad natal fue dado de alta como guardiamarina en la escuadra del Estado de Buenos Aires. En 1860, tras formar parte de la plana mayor de dos buques de guerra de la ahora provincia reincorporada al seno de la Nación, su padre logró que los hijos del brigadier Juan Gutiérrez de la Concha, fusilado junto con Santiago de Liniers en los días posteriores a la Revolución de Mayo, residentes en Madrid, intercedieran ante la reina Isabel II para que ordenara su ingreso en el instituto de formación naval ubicado en la isla de San Fernando (Cádiz).

Los estudios, de carácter teórico práctico, que incluían idiomas extranjeros, duraban cuatro años, en que los aspirantes obtenían una respetable formación, según consta en los reglamentos de la escuela. 

 Completado el período de instrucción en uno de los buques asignados para ese objeto, que garantizaban buenos conocimientos acerca de las nuevas técnicas de navegación y armamentos, regresó en 1864 a Buenos Aires con los despachos de subteniente expedidos por un tribunal examinador de la Real Armada.

Los buques de la escuadra nacional se habían unido a los de Buenos Aires como consecuencia de la derrota confederada en Pavón, y el coronel José Murature alzaba su insignia de comandante en jefe en el vapor "Guardia Nacional". 


Guerra del Paraguay

Urtubey intervino en la guerra del Paraguay como oficial de este buque y asistió al combate naval del Paso de las Cuevas, frente a la localidad de Bella Vista, Corrientes, el 12 de agosto de 1865. En medio de la acción fue herido por una bala de fusil que le atravesó ambas piernas, y se le otorgó el ascenso a teniente por su destacado desempeño. Al año siguiente pasó a comandar el aviso "Buenos Aires", ocupado en transportar heridos desde el frente de batalla. Un día se produjo un incendio a bordo que Urtubey logró dominar. Sin embargo, a raíz de haberse ahogado algunos de los que se arrojaron al agua sumidos en pánico, se lo sometió a un sumario que dejó en evidencia que su conducta y la de sus oficiales había sido digna de encomio. Recibió entonces las insignias de capitán.

Con posterioridad, el Ministerio de Guerra y Marina lo comisionó para que al mando de los vaporcitos "Transporte" y "Choele-ChoeI" apoyara la operación de extender la línea de fronteras sobre el río Negro desde Carmen de Patagones. Asociado con el capitán Ceferino Ramírez y el teniente Federico Spurr remontaron dicho río y establecieron el fortín "Conesa" y otros más, realizando también estudios topográficos e hidrográficos de importancia. 

El 26 de agosto de 1869, fue ascendido a sargento mayor graduado, y terminados los trabajos en el río Negro regresó a Buenos Aires en 1870. Se le nombró en 1871 comandante del transporte "Coronel Roseti", para apoyo de las acciones contra el caudillo entrerriano López Jordán. Al mando de dicho buque Urtubey realizó un viaje a Patagones, conduciendo a bordo tropas para la línea de fronteras interiores.


El entusiasmo de Sarmiento

Sus propias experiencias y las conversaciones que mantuvo con los oficiales más jóvenes, hicieron que el 12 de julio de ese 1871 propusiera al ministro de Guerra y Marina, coronel Martín de Gainza, la erección de una escuela teórico-práctica de náutica a bordo del "Roseti" para instrucción de los futuros oficiales. La idea fue recibida con entusiasmo por el presidente Sarmiento, quien le otorgó todo su apoyo y lo llevó a presentar un proyecto de ley que el Congreso sancionó el 5 de octubre de 1872. Así nació la Escuela Naval Militar.

Urtubey fue designado comandante del "General Brown", y nombrado director de la escuela que iba a funcionar en sus gastadas cámaras y cubiertas. Luego de concluir reparaciones generales para poner el buque en aceptables condiciones de navegar, se produjo la apertura de los cursos a bordo el 10 de abril de 1873. Enseguida comenzó el primer viaje de instrucción con un puñado de cadetes. La nave zarpó el 13 de abril rumbo a la Ensenada de Barragán, y luego siguió la navegación hacia el Atlántico. A duras penas lograron echar el ancla en Patagones donde el buque, herido por las tempestades sufridas, procuró restañar sus heridas. Allí permaneció hasta que el estallido de la segunda rebelión de López Jordán determinó que se ordenara su regreso a Buenos Aires, donde fondeó el 16 de julio de 1873 con Urtubey al mando.

Éste fue designado a cargo de la defensa de la isla Martín García y del río Paraná con el nombramiento de jefe de la División Naval, funciones que ejerció hasta 1874. Reanudados los cursos en el buque escuela que se hallaba estacionado en Zárate, se procedió a la reforma del reglamento y plan de estudios y se realizaron los exámenes correspondientes, siempre bajo la dirección de Urtubey, hasta el 21 de junio de 1877.


En el Viejo Mundo

Ya teniente coronel graduado de marina viajó posteriormente a Europa, adscripto a la Comisión Naval establecida en Londres, que presidió el ministro argentino doctor Manuel R. García. Actuó en calidad de técnico en las gestiones preliminares a la adquisición de armamentos y construcción de buques, y permaneció en el Viejo Mundo durante varios años. De regreso al país desempeñó otros cargos navales de importancia. En 1887, fue nombrado vocal del Consejo Superior de Marina, y se lo comisionó para trasladarse nuevamente a Europa con el fin de contratar y dirigir las reparaciones de la corbeta "Argentina" y transporte "Villarino". Antes de partir actuó como vocal en el Consejo de Guerra que juzgó al teniente de fragata Miguel Lazcano por la pérdida del aviso "Coronel Murature" en la costa patagónica. Contrajo matrimonio con Fructuosa Boti.

Tras un nuevo viaje a Londres y otras capitales para negociar con los astilleros que proveían al gobierno argentino, el 12 de junio de 1890 se lo eligió director de los Talleres de Marina. En noviembre de igual año presidió la Comisión Naval en la capital británica y el 27 de septiembre de 1891 fue ascendido a comodoro. De regreso al país en 1892, desempeñó la subsecretaría en el Departamento de Marina, en ejercicio de la cual reorganizó todas sus oficinas. Poco después, volvió a Europa, y desde Londres, el 22 de junio, solicitó su retiro del servicio, e ingresó en el Cuerpo de Inválidos a raíz de sus heridas de guerra. Rehabilitado, pidió y obtuvo su baja absoluta el 20 de setiembre de 1895, para dedicarse al comercio en el ramo de tabacos. 

El retiro

Durante sus últimos años ejerció la representación de una importante casa establecida en Cuba. Levantó un centro de expendio al por mayor y amplió luego su actividad comercial con la marca de cigarrillos "Edén", muy aceptada entre el público porteño. Por razones vinculadas con su actividad debió trasladarse constantemente a Europa, y en uno de sus viajes, lo sorprendió la muerte en Hassocks, en el condado de Shire, Gran Bretaña, el 30 de agosto de 1902. Sus restos descansaron en el cementerio de Brighton, próximo a esa localidad, hasta que fueron conducidos a Buenos Aires a bordo del transporte "Chaco". 

En su ciudad natal recibió los honores de reglamento, y luego se impuso su nombre a la actual escuela primera Nº 18 y a una calle en el barrio de Belgrano. 

*Comodoro de Marina. Ex presidente de la Academia Nacional de la Historia.

sábado, 29 de agosto de 2026

Bárbaros y cristianismo

Barbarella




Los celtas, francos, sajones, suevos, godos, vikingos, eslavos, germanos, lituanos, letones, etc. ... en fin, los grupos étnicos europeos precristianos adoraban a los anímales, árboles y manantiales, se veían en brutales conflictos interétnicos constantes, practicaban la esclavitud de sus vecinos (esclavitud de blancos) y ofrecían sacrificios humanos a sus falsas deidades. 

No tenían códices (es decir, libros; eran principalmente culturas orales con una alfabetización muy limitada), hospitales, universidades ni orfanatos. Eran polígamos, las mujeres tenían pocos o ningún derecho, y los padres podían abandonar (matar) a los hijos no deseados por puro capricho.

No existía la igualdad ante la ley.
No existían los derechos humanos inalienables.
La fuerza bruta y la codicia determinaban quién explotaba y quién era esclavizado.

Pero luego Cristo y Su Iglesia vino a occidente, y tomando lo mejor de Jerusalén, Atenas y Roma, civilizó a paganos, gente tan violenta como los indios mesoamericanos. 

Lo que hizo grande a España, lo que hizo grande a Alemania, lo que hizo grande a Francia, lo que hizo grande a Inglaterra, Holanda y al resto de Europa, no fueron paganos meramente blancos, fueron Cristianos. 

Esa es la fuente y el fundamento de su grandeza, no solo de Europa, sino de toda la Civilización Occidental. 

No se trata de un elemento racial, es mucho más profundo que eso, es espiritual: aquellos pueblos y naciones que verdaderamente abracen al Cristo Crucificado y como nación son cristianizadas, serán iluminadas, saldrán de las sombras y prosperarán en todas sus dimensiones: espiritual, económica, científica, política, etc.

Occidente no construyó el Cristianismo, fue el Cristianismo que construyó a Occidente. Y si lo olvida, se convertirá en lo que era antes de que Cristo lo iluminará: un vil y brutal pagano.

Sin Cristo no hay Europa ni las Américas.

viernes, 28 de agosto de 2026

Unión Soviética: El Holodomor ucraniano

El Holodomor ucraniano





Comieron carne de gatos y perros, corteza de árboles e incluso carne de muertos y vivos, como documentaron los aparatos de seguridad soviéticos, que fue la hambruna "Holodomor" en Ucrania, pero esa hambruna fue fabricada por órdenes del tirano "Stalin". Una hambruna salvaje que segó las vidas de casi 3.5 a 5 millones de personas, registrándose como uno de los crímenes de genocidio más atroces en la historia moderna. 👇

2️⃣ ¿Cómo puede ser una hambruna fabricada?
El régimen soviético impuso cuotas de producción imposibles e imaginarias de granos a los campesinos ucranianos. Y cuando no pudieron cumplirlas debido a la escasez de la cosecha, el Estado los acusó de acaparar el trigo y robar el dinero del pueblo, e inició un plan de castigo sistemático.

3️⃣ Stalin emitió lo que se conoce como la "Ley de las Espigas Cinco". Bajo esta ley, se castigaba con la muerte o 10 años de prisión a cualquier ciudadano sorprendido con unas pocas espigas de trigo de los campos confiscados. Se enviaron fuerzas de seguridad para registrar las casas y confiscar toda forma de alimento, ganado y aves de corral.

4️⃣ El régimen no se contentó con eso, sino que puso a los pueblos incapaces de pagar en las "listas negras". Se prohibió la venta de cualquier mercancía a ellos, y el ejército fue enviado para sitiarlos y prevenir que los habitantes hambrientos los abandonaran o viajaran a las ciudades en busca de pan, convirtiendo los pueblos en cámaras de ejecución masiva cerradas.

5️⃣ La ironía amarga es que en el punto álgido de la tragedia en 1933, cuando los ucranianos morían en las calles a un ritmo de hasta 25 mil personas por día, el gobierno soviético exportaba millones de toneladas de granos confiscados a los mercados mundiales para financiar sus industrias.

6️⃣ El objetivo político era claro: romper la identidad nacional y étnica ucraniana, y eliminar a la clase de campesinos libres (los kulaks) que rechazaron la política del régimen soviético de convertir sus tierras privadas en propiedades públicas pertenecientes al Estado.

7️⃣ El colapso físico total llevó a los habitantes a agotar todas las alternativas silvestres; molieron hojas de árboles y corteza de roble para hacer tortas, y hirvieron la planta tóxica "ortiga" como sopa, lo que causó que millones sufrieran hinchazones aleatorias e inflamaciones intestinales mortales que aceleraron sus muertes.

9️⃣ Y con la desaparición total de las mascotas en los pueblos después de comerlas, el "delirio del hambre" y la pérdida de la capacidad mental llevaron a casos documentados de canibalismo. Los archivos secretos de la inteligencia soviética (NKVD) documentaron el arresto y condena de más de 2,500 personas por cargos de comer cadáveres o vivos.

9️⃣ El régimen soviético trató estas atrocidades como crímenes penales "contrarrevolucionarios" sin mencionar la hambruna como causa, y la mayoría fueron sentenciados a muerte o exilio a los campos del "Gulag", con un apagón y secreto total sobre estos archivos durante décadas para prohibir pronunciar el nombre "Holodomor".

1️⃣0️⃣ Este es un documento de un expediente de investigación en la Unión Soviética sobre una madre que se comió a dos de sus hijos, y cuando el investigador le preguntó por qué se comió a sus hijos, su excusa fue que no quería ver su sufrimiento por el hambre, ¡así que se los comió!



Aldea de Domenky, 28/V/1933. “Testigo ocular”. Copia.

Hay un caso en que una campesina koljosiana, Yuzvak Natalka Andríivna —de una aldea cuyo nombre no se distingue bien—, degolló y se comió a sus dos hijos. Uno de ellos era todavía muy pequeño. Ahora, cuando alguien le pregunta: “¿Dónde están tus hijos? ¿Por qué te los comiste?”, ella responde: “No es asunto tuyo. No podía mirar su sufrimiento, y la miseria me obligó a hacerlo. Y ustedes fusílenme, para que no siga sufriendo. A esto conduce la muerte por hambre”.

Además de esto, hay casos en que los cadáveres permanecen tendidos durante siete días. Por ejemplo, en el caso de Natalka Kernychna —nombre incierto—, dos niños yacieron muertos y sin enterrar durante siete días; las moscas y los ratones les comieron toda la cara y los ojos. Esto lo puede confirmar Korniy Stratíychuk.

En la aldea de Domenky, debido a lo antes mencionado, toda la tierra destinada a la siembra no será sembrada. La enfermedad se propaga de manera epidémica por todas partes. Todavía es posible prevenir este crimen, pero se necesita su intervención inmediata.

Firmado: funcionario autorizado del TPV, firma ilegible.


1️⃣2️⃣ Comenzaron a circular los informes sobre el brote de canibalismo. La gente notaba un cadáver al lado del camino y regresaba tarde en la noche para tomar unos pocos trozos de carne antes de ocultar el cuerpo. O las carnicerías en los callejones traseros de repente encontraban suministros de carne fresca a precios elevados. Y no importaba de dónde provenía...

“[...] fue llevado al lugar necesario y degollado; la carne fue puesta en un saco y llevada a la cocina, de donde se cocinaba diariamente para alimentarse. Los huesos y las cabezas fueron enterrados en el patio.

Se estableció: Chernichenko María, viuda, de 45 años, tiene una hija, Natalia, de 18 años, y un hijo, Fedosiy, de 11 años. Ambos están completamente a su cargo. Por su situación social son pobres, miembros del koljós llamado ‘Stalin’, donde la trabajadora Natalia Chernichenko en 1932 tenía registrados 150 jornales/trudodní y era considerada trabajadora destacada. María Chernichenko en el koljós tiene [...] jornales.

En 1933 no trabajaron en el koljós / no salieron al trabajo del koljós. Realmente se encontraban en necesidad. María Chernichenko, así como [...], pidieron varias veces ayuda alimentaria a la administración del koljós ‘Stalin’. Se les entregó ayuda en cantidad de 2 kg de maíz, pero el resto del tiempo fueron expulsados/rechazados. Después de eso, por la desnutrición, caminaban hinchados. Sin embargo, en relación con el asesinato y la alimentación con carne humana, ahora se ven bien, mentalmente sanos, se comportan de manera desafiante en la conversación y responden con insolencia a las preguntas.

Anteriormente habían estado implicados en pequeños robos sistemáticos de maíz, pero no fueron detenidos ni llevados ante la justicia.

Tienen una casa y una construcción grande; en la vivienda no hay ningún objeto/bien.”

La parte subrayada dice, aproximadamente:

“En la aldea de Krinichki existen grandes dificultades alimentarias/laborales. Desde el momento actual hasta el 19 de abril de este año han muerto 24 personas, en su mayoría niños y ancianos. Se cuentan 47 familias hinchadas. El koljós no toma medidas decisivas para ayudar a los hinchados ni para prevenir la mortalidad entre los enfermos.”

Parte final:

“Hoy informé personalmente de esta situación al secretario del comité ejecutivo distrital y al presidente del comité ejecutivo distrital. Para esta aldea se ha emitido una propuesta/entrega en cantidad de 30 puds. El caso de investigación será finalizado el 21 de abril de este año y enviado [...]”

Nota: “hinchados” se refiere al edema típico de la inanición severa. “Trudodní” eran jornadas/unidades de trabajo usadas en los koljoses soviéticos.



Expediente N.º 105
Departamento/Sección de Sochinkovskoye —nombre del lugar algo dudoso—
del Departamento Regional de Odessa de la G.P.U. de la RSS de Ucrania

Sobre la acusación contra:
Zolotareva Fenya Alekséyevna —nombre leído con cierta duda—

por canibalismo / antropofagia
literalmente: “en ludoyedstve” = “en el delito de comer carne humana”.

Para el año 1933

Iniciado: 4 de julio de 1933
Finalizado: 5 de julio de 1933

Abajo dice:

“En el expediente hay ___ hojas”
pero el número está tapado o no se distingue bien.

También aparecen sellos posteriores de archivo/revisión, incluyendo algo como:

“Revisado de conformidad con la orden del KGB de la URSS N.º 0066-1955”
y un número de archivo 15205.

En resumen: es la tapa de un expediente de la GPU de Odessa, de julio de 1933, contra una mujer llamada probablemente Fenya Alekséyevna Zolotareva, acusada de canibalismo durante la hambruna.








jueves, 27 de agosto de 2026

PGM: El esfuerzo industrial coordinado por el Comité des Forges francés

Patriotismo industrial: El Comité des Forges durante la Primera Guerra Mundial

Theatrum Belli






El Comité de Forjas en 1914.


Durante los cuatro años de la guerra, el Comité des Forges de France se puso al servicio de la Nación. Su organización y personal se dedicaron por completo a la Defensa Nacional. Su labor permanecerá inseparable del inmenso esfuerzo y la gran labor de adaptación e improvisación que permitieron a la industria francesa proporcionar a nuestros soldados y a los de nuestros aliados el instrumento de la Victoria.

No se puede hablar con honestidad del aumento de la producción de metales, del desarrollo casi prodigioso de la fabricación de municiones, equipos de artillería y fusiles, sin mencionar el nombre del Comité des Forges.

Siempre que, mediante acciones individuales o concertadas, se podía aumentar la producción de nuestras industrias bélicas, el Comité des Forges no dudaba en tomar la iniciativa.

Siempre que el Ministro de Guerra, y más tarde el Ministro de Armamento, solicitaban su ayuda y le pedían que llevara a cabo misiones, el Comité des Forges respondía a su llamado, asumiendo los mandatos más difíciles y las tareas más delicadas.

Así, durante más de tres años, gestionó, en nombre del Estado, servicios de contratación pública que generaron un flujo de fondos de casi 800 millones. Facilitó transacciones internacionales destinadas a garantizar los fondos necesarios para el Estado. Asimismo, alentó a sus miembros a contribuir a líneas de crédito comerciales establecidas en Suiza y Estados Unidos, por un monto superior a los 500 millones.

Durante estos cuatro años de guerra, en estrecha colaboración con el Ministerio de Armamento, el Comité de Forjas mantuvo sus puertas abiertas a todos los industriales, grandes y pequeños, que, trabajando para la Defensa Nacional, utilizaron su ayuda y sus servicios, sin preguntarles nunca si eran miembros del comité.

Y el Comité de Forjas lo hizo porque era su deber; nunca pensaron en obtener el más mínimo reconocimiento por ello; además, ¿qué valor tienen los méritos de quienes estaban en el frente interno, comparados con el sacrificio de quienes dieron su vida para salvar a la Patria?

Pero el Comité des Forges cumplió con su cometido con toda la dedicación, el entusiasmo y la inteligencia de los que eran capaces sus dirigentes y colaboradores. La única condición que puso, desde el primer día, fue no obtener ningún beneficio. El único honor que reclamaba era el privilegio de servir voluntariamente, sin recibir remuneración alguna.

Entre lo que pudo hacer y lo que le hubiera gustado hacer, servir a Francia tanto como deseaba, el Comité des Forges no oculta la gran distancia que existe. Lamenta no haber podido salvar esa brecha.

Pero las circunstancias no le eran más favorables que a los demás. ¡Estaban en guerra!

Y no dependía ni de la devoción ni de la inteligencia de aquellos que hubieran querido, especialmente en estos tiempos trágicos, lograr lo mejor, que los obstáculos recurrentes no se interpusieran en el camino de sus esfuerzos.

Además, independientemente de la labor del Comité des Forges, aún no había llegado el momento de juzgarla, ni de apreciar, en su verdadero valor, el papel que desempeñó la industria francesa en la victoria.

Nos habíamos reservado para más adelante, como obligación del deber que se nos encomendó cumplir durante esta guerra, el retomar este trabajo e intentar desvelar esta parte.

Algunos parlamentarios, deseosos de acelerar el momento en que, una vez transcurrido el tiempo, la imparcialidad pueda ponerse al servicio de la Historia, consideraron oportuno que la Cámara de Diputados no esperara a que expiraran sus competencias para examinar "el papel y la situación de la metalurgia" .

Para ello, designó una Comisión de 44 miembros; y, puesto que después de tantos generales que, en relación con la cuenca del Briey, vinieron a debatir el plan de batalla, era necesario escuchar al Comité de Forjas, nos pareció que no debía reservarse únicamente a los miembros de esta Comisión la explicación del papel que se le encomendó desempeñar mientras estuvo al servicio de la nación.

El Comité consideró que debía este informe al país, así como a todo el Parlamento; naturalmente, ambos desconocen muchas cosas que, sin embargo, es necesario saber si se quiere apreciar, con toda justicia, la labor del Comité de Maestros de la Industria del Hierro durante la guerra.

La única información que les ha llegado recientemente ha sido introducida entre el ruido de una polémica en la que el Comité nunca ha querido participar; por lo tanto, será natural que, manteniendo la misma actitud, digamos hoy todo lo necesario para ser completos, claros y precisos, pero solo eso.

Primero explicaremos qué es el Comité des Forges.

A continuación, mostraremos en qué consiste esta industria metalúrgica que el Comité des Forges tiene el honor de representar.

Recordaremos la situación en la que se encontraba en vísperas de la guerra y los magníficos esfuerzos que había realizado en los años anteriores para estar a la altura de las circunstancias.

Tras las primeras batallas y su desafortunado desenlace, que llevó a la ocupación de nuestras regiones más ricas del Norte y del Este, describiremos lo que hizo la metalurgia francesa para recuperarse de esta terrible amputación y ganar, con lo que le quedaba, con lo que podía crear y sabía organizar, la batalla industrial, que era la única que podía permitir a nuestros valientes ejércitos ganar la batalla militar.

Estas son las cuestiones que nos proponemos examinar. Lo haremos de la manera más objetiva, citando únicamente hechos y basándonos exclusivamente en cifras y documentos oficiales.

Nos centraremos exclusivamente en el papel que desempeñó el Comité des Forges en esta gran empresa, reservando para mañana la presentación del esfuerzo colectivo realizado por la industria francesa, bajo la dirección del Ministerio de Armamento, y la determinación del papel que todos sus colaboradores, directivos, ingenieros, obreros y trabajadores tuvieron en la Victoria de Francia.

Mayo de 1919.

miércoles, 26 de agosto de 2026

Canadá colonial: El gran destierro de los acadianos

El gran destierro acadiano: ¿el futuro de los kelpers?





La desaparición de un pueblo entero no comenzó en un campo de batalla, sino con una simple invitación a la iglesia.

Para borrar a estos colonos del mapa, el Imperio británico no necesitó disparar un solo tiro. Le bastó con cerrar las puertas con llave.

Estamos en 1755, en lo que hoy es Nueva Escocia, en Canadá. El Imperio británico controla la región, pero se enfrenta a un problema de ordenamiento territorial.

En esas tierras viven más de 10 000 acadianos, colonos francófonos.

Son pacíficos y se declaran neutrales. Pero para el gobernador británico Charles Lawrence, esta población representa un riesgo geopolítico inaceptable. Y sobre todo, ocupa las tierras agrícolas más fértiles de la costa.

La solución del estado mayor no es ni la diplomacia ni la asimilación. Es la expropiación territorial absoluta.

La operación, conocida como el "Gran Destierro", se ejecuta con una frialdad burocrática escalofriante.

Bajo el pretexto de la lectura de un decreto oficial, el ejército británico convoca a los hombres acadiano en las iglesias locales.

En cuanto están dentro, la trampa se cierra. Las puertas son cerradas con llave por soldados. Son hechos prisioneros de inmediato.

Sus títulos de propiedad son anulados. Sus granjas, sus casas y sus miles de cabezas de ganado son incautadas inmediatamente en nombre de la Corona para ser ofrecidas a colonos británicos.

Pero el cinismo del plan va mucho más allá de una simple expulsión.

La administración británica sabe que si deporta a estos civiles al mismo lugar, se reagruparán, reformarán una comunidad y buscarán vengarse.

La decisión táctica es matemática: hay que destruir su cohesión social.

El ejército separa deliberadamente a las familias. Los hombres, las mujeres y los niños son hacinados en las bodegas de barcos de transporte y dispersados a la fuerza a lo largo de la costa atlántica, diseminados en las colonias americanas, en Inglaterra o en el Caribe.

El objetivo no es matarlos directamente, sino diluir su identidad y su existencia hasta que desaparezcan de los registros de la Historia.

Una de las primeras grandes deportaciones de civiles de la historia moderna no fue dictada por la furia o la venganza.

Fue concebida en una oficina, calculada en un mapa y ejecutada como una simple operación de limpieza demográfica para asegurar una inversión territorial. 

Algo similar hicieron los británicos con los residentes argentinos de la gobernación militar de las Malvinas en 1833. Gran Bretaña nos muestra, de ese modo, el futuro de los isleños cuando Argentina recupere las islas.

martes, 25 de agosto de 2026

SGM: Los fusilados de pozo de Barbara

El pozo de Barbara





En mayo de 1945, al final de la Segunda Guerra Mundial, miles de soldados y civiles aliados del Eje fueron ejecutados sin juicio por partisanos yugoslavos y encerrados en la mina de carbón del pozo de Barbara en Eslovenia.

Esta escalofriante fotografía fue tomada en marzo de 2009, cuando los investigadores finalmente lograron abrirse paso entre los muros de hormigón que el régimen comunista había reparado para ocultar el crimen. Se descubrieron más de 1400 víctimas, que habían permanecido durante décadas en la más absoluta oscuridad.

Hasta la década de 1990, este lugar era considerado un tema tabú en Eslovenia. El descubrimiento en 2009 reveló no solo los restos físicos, sino también la inmensa magnitud del trauma de la posguerra en la región. Debido a que muchas de las víctimas se momificaron naturalmente por las condiciones específicas de la mina, la cruda realidad de la masacre se conservó de una manera que conmocionó al mundo.

lunes, 24 de agosto de 2026

Revolución Francesa: Napoleón y la revolución

Napoleón y la revolución




Un joven Napoleón Bonaparte contempla el Palacio vacío y los destrozos provocados por los revolucionarios. Ilustración de Jacques Marie Gaston O. mejorada con ayuda de la IA.


Cuando un jóven Napoleón Bonaparte llegó a la ciudad de París, con la esperanza de obtener alguna comisión en el ejército, la encontró sumida en el caos. Aunque no se mostró impresionado.
«Los hombres al frente de la Revolución son un grupo mediocre», escribiría a su hermano José, «cada quién lucha por sus propios intereses, y busca obtener sus fines perpetrando toda clase de crímenes; la gente intriga tan vilmente cómo siempre. Todo esto acaba con la ambición».
Para entonces el corso ya era todo un revolucionario, cómo lo atestigua su apoyo al derrocamiento de la monarquía y a la nacionalización de los monasterios en su natal Córcega. Políticamente había virado hacia el lado extremista jacobino, que parecía ser el ganador. A pesar de que no se vio envuelto personalmente en ninguno de los actos de represión que se estaban llevando a cabo en París mientras la Revolución iba avanzando hacia su clímax, tampoco hay evidencia de que las desaprobase.
Así, el 20 de junio de 1792 se llevaría a cabo el último intento “pacífico” por parte de los ciudadanos de París de persuadir al rey Luis XVI de abandonar su política y aproximarse a lo que consideraban un gobierno más simpatizante con el pueblo.
Ese día, Bonaparte y su amigo Bourrienne se encontraron en un restaurante, el Saint-Honoré, no lejos del Palacio de las Tullerías. Al salir, vieron una muchedumbre armada dirigirse hacia el palacio, una masa que a Napoleón le pareció de setecientas u ochocientas personas. Estaban, dice Bourrienne, «andrajosos y burlescamente armados, vociferando y gritando las más groseras provocaciones». Era, por supuesto, lo que la población de los suburbios tenía de lo más vil y abyecto. «Sigamos a esa chusma», diría Bonaparte a su amigo.
Se las arreglan para tomar la delantera y se colocan en una terraza al borde del río. Desde allí, presencian la invasión del Palacio por parte de los revolucionarios. Bonaparte, según diría más adelante Bourrienne, es presa de la «sorpresa e indignación». Aunque no respetaba al rey, odiaba el caos y a las turbas, y ese día, sus sentimientos se inclinan hacia la monarquía. «No pudo recuperarse al ver tal debilidad y tanta paciencia», señala Bourrienne. Por eso cuando Luis XVI se asomó a una de las ventanas que daban al jardín, con la gorra roja que acababa de ponerle un hombre del pueblo, la indignación de Bonaparte no pudo contenerse. Su amigo lo oye exclamar:
«¡Che coglione!», dijo en italiano, «¿Cómo pudieron dejar entrar a esa gentuza? Cuatrocientos o quinientos tuvieron que ser barridos con cañonazos, ¡y el resto se iría corriendo!».
Aunque había apoyado el derrocamiento del rey, no podía entender como el monarca se había dejado humillar tan mansamente. Ya que sentaba un precedente peligroso.
El desprecio de Bonaparte por lo pusilánime de los Borbones quedó patente dos meses después, el 10 de agosto, cuando la muchedumbre volvió a asaltar las Tullerías y masacró a la Guardia Suiza. Había dejado su hotel en la Rue de Mail para seguir los acontecimientos desde la casa de un amigo en la Place du Carrousel. Napoleón nuevamente fue testigo presencial del asalto al palacio y quedó consternado por la masacre de los soldados, a quienes se les había ordenado no disparar contra la multitud a costa de sus propias vidas.
Cuando él mismo, siete años más tarde, se trasladó a vivir a las Tullerías, mando a tapar los agujeros de bala de ese día y que al parecer habían sido dejados así como símbolo de la Revolución.

📖 Fuentes:
André Castelot, “Bonaparte”, Paris, 1996, pp. 103, 104.
Andrew Roberts, “Napoleón, una vida”, 2016.