lunes, 17 de agosto de 2026

Revolución Libertadora: El asilo de los pilotos argentinos en Uruguay

 
El 16 DE JUNIO DE 1955: EL BOMBARDEO A PLAZA DE MAYO 

Uruguay: el pacto que salvó a los aviadores prófugos

by Silvio Bageneta  | Diario de Mar de Ajó


Fuente: martes 16 de junio de 2015 Redacción ADN Por Juan Brodersen




El plan era una locura: asesinar al presidente. Matar a Juan Domingo Perón. Con una estrategia poco sutil, copiada del ataque japonés a Pearl Harbor y pensada por un ex oficial de la SS de Hitler, la idea de bombardear la casa de Gobierno rondaba por la cabeza del entonces Capitán de la Marina. Estaba todo tan bien pensado que luego de las 12:40 las agencias de noticias deberían estar informando el magnicidio. Pero algo salió mal.

Aunque suene a thriller, esto sucedió el 16 de junio de 1955, cuando una facción rebelde de las fuerzas armadas intentó asesinar a Juan Domingo Perón. Y Ataque a Casa Rosada cuenta cuál fue la trama secreta del atentado presidencial más grande que tuvo la Argentina. La investigación, escrita por el historiador , profesor y además piloto civil Horacio Rivara, recoge testimonios inéditos de los propios protagonistas que dejaron una plaza destrozada, 150 muertos y más de 700 heridos.

“Por las actas de los juicios realizados por el Consejo Superior de las Fuerzas Armadas surge que gran parte de la operación fue delatada por la empleada doméstica del teniente de Navío Carlos Massera, piloto naval y conspirador -hermano de Emilio Eduardo-, quien no estaba tan convencido”, revela. Es que la empleada había sido colocada en ese puesto por el Coronel Osinde, jefe de Inteligencia de Perón, según la meticulosa investigación de Rivara.

Para el autor, el bombardeo fue el huevo de la serpiente: “La proscripción, la guerrilla, la triple A y la guerra de Malvinas pueden ser rastreadas hasta su punto de origen, el 16 de junio a las 12:40 horas”, sentencia. A pocos días de cumplirse 60 años del bombardeo, Rivara repasa los hechos contados en su libro: cómo se pensó y se llevó a cabo el violento ataque que fue el preludio de la dictadura de Aramburu y Lonardi.

– ¿Cómo fue, a nivel táctico, el ataque pensado para matar a Perón con los bombardeos?
– El ataque había sido diseñado para realizarse un miércoles, durante la reunión de Gabinete de ministros. De esa manera, el gobierno quedaría acéfalo, y las Fuerzas Armadas también, ya que a la reunión concurrirían los ministros militares de Ejército, Marina y Fuerza Aérea. El plan de ataque consistía en que hacia las 8 despegarían de Punta Indio, en la desembocadura del Río de la Plata, los pequeños bombarderos en picado Texan, cargando bombas de 50 kilos y los Bimotores beechcraft Kansan, con bombas de 110 kilos. Si Perón estaba vivo, lo tomarían prisionero y esperarían que la flota de mar (que no aprobaba el ataque) y algún cuerpo del Ejército, se les uniera.

– ¿Con qué logística contaba el Capitán de la Marina Jorge Bassi, ideólogo del ataque?
– La Fuerza Aérea tenía, gracias al apoyo de Perón, los aviones más modernos del mundo y la ayuda de técnicos y pilotos alemanes traídos al país tras la derrota de Hitler. La Marina, de pésima relación con el líder, solo contaba con aviones de rezago norteamericanos de la II Guerra, diseñados para entrenamiento y exploración más que para ser de ataque. Sin embargo eran fuertes y confiables, y podían lograr su misión siempre y cuando no fueran atacados por los poderosos jets Glosters. A los marinos les habían prometido que la base de Morón, asiento de estos formidables aviones, sería rebelde. Pero parte de los pilotos de Gloster permaneció leal. Ernesto Adradas, piloto de Jet leal, derribó a un Texan Naval rebelde sobre el Río de la Plata. Los marinos no tenían forma de saber si los Gloster que se acercaban eran amigos que venían a ayudar o enemigos que venían a derribarlos. Por eso los llamaban panqueques, porque creían que se daban vuelta en el aire.

– ¿Qué motivo llevó a este plan de matar al presidente?
– El objetivo del bombardeo estuvo a cargo de Bassi, copiando la estrategia de ataque Japonés al puerto norteamericano a Peal Harbor. Era matar a Perón y a todo su gabinete. Si bien había maneras más fáciles de cometer ese magnicidio (Perón salía todo los días exactamente a las 5.45 AM de la Residencia Presidencial manejando su propio auto Cadillac, sin blindaje, acompañado por otro auto con custodios) se buscaba hacerlo de una manera tan espectacular que quitara la voluntad de lucha a sus millones de seguidores. Al copiar Pearl Harbor, Bassi copió y repitió sus errores. Los Portaaviones Norteamericanos no estaban allí porque el secreto se había filtrado, y lo mismo pasó con Perón, y el ataque sorpresa generó incluso más voluntad de lucha.

– ¿Quién fue Otto Skorzeny, cuál fue su relación con Hitler y cómo llegó a la Argentina? ¿Por qué era “el hombre que no conocía la palabra imposible”?
– Terminada la Segunda Guerra Mundial, las potencias aliadas buscaron hacerse de Científicos Alemanes. Allen Dulles, un agente norteamericano, luego fundador de la CIA, creó con el Vaticano una vía de escape llamada Camino de las Ratas, que comenzaba en un monasterio en Austria, pasaba por Roma y terminaba en Buenos Aires. A través de este camino 6.000 científicos, pilotos y Criminales de Guerra llegaron al país. Dulles reclutó a un joven y brillante italiano, Licio Gelli, como nexo con Perón y el Vaticano. Otto Skorzeny era un oficial de la SS, de la especialidad Comando, a quien Hitler encargaba las misiones más imposibles, como el rescate de Mussolini, preso en el Monte Gran Sasso y el secuestro del hijo del presidente de Hungría. Tras la guerra, si bien fue absuelto de la acusación de crímenes de guerra, huyó a la Argentina y, junto al Piloto de Stuka Hans Rudel, se hicieron muy amigos de Perón.

– ¿Cómo fue convenciendo Jorge Bassi, líder de la operación, al resto de los pilotos de su plan?
– La tarea de ir convenciendo a pilotos de unirse al plan era para Bassi como caminar por un campo minado. Cualquier piloto podía denunciarlo ante las autoridades. Generalmente esperaba a que el designado haga un comentario contrario al Gobierno, y recién ahí se lo tanteaba con cuidado. Pero Bassi no puedo interesar a los almirantes y capitanes con mando de barcos, y muchos le dijeron que si les volvía con algo así, le pegarían un tiro. Hasta se lo planteó al General Lonardi, que se opuso por considerar el ataque una locura.

– ¿Cómo se llevó a cabo el ataque el 16 de junio de 1955 y por qué falló?
– Los aviones despegaron de Punta Indio en medio de una tormenta, con techos bajos y con problemas de comunicaciones entre ellos y la base rebelde por culpa de la niebla. Estuvieron dos horas dando vueltas sobre el río sin poder captar la orden de ataque cuando llegaron a Buenos Aires. Mientras, los pilotos de los Gloster de Morón trataban de tomar la base teniendo en contra a los jefes y a más de 1000 suboficiales, muchos de ellos armados y solo apoyados por algunos conscriptos rebeldes. Por ello los primeros cuatro aviones en despegar fueron leales y atacaron a los aviones rebeldes de la marina. Y Perón había sido avisado por cuatro vías diferentes del ataque inminente y se refugió en el Edificio Libertador, sede del ejército, a solo 150 metros de la Casa Rosada.

– ¿Y cómo fue el momento del bombardeo?
– Los pilotos, por culpa de la nubes, atacaron a muy baja altura, lo que hizo que muchas bombas no llegaran a explotar. Arruinado el elemento sorpresa, varios cañones antiaéreos esperaban a los aviones. Los Kansas realizaron maniobras para evitar el fuego defensivo, lo que hizo que muchas bombas cayeran sobre Paseo Colón, en especial una que hizo volar por los aires un trolebús repleto de pasajeros. Aterrizados en Ezeiza, tomada por la marina, se decidió un nuevo ataque conjunto con la fuerza aérea, que ya dominaba Morón, y los aviones que venían de Bahía Blanca. Mientras tanto, la CGT había llamado a los obreros a la Plaza a defender al Gobierno,y estos, ayudados por la Alianza Libertadora Nacionalista de Guillermo Patricio Kelly se batían a duelo con los infantes de marina y los comandos civiles antiperonistas. En lo peor de la batalla se efectuó el tercer ataque aéreo: el más terrible en cuanto a número de víctimas. Al caer la noche los rebeldes perdieron el control de las bases de Ezeiza y Morón y huyeron, con sus aviones gravemente dañados, a Uruguay, donde el presidente Battle les dió asilo.

– Según tu interpretación, ¿qué lugar ocupa este ataque en la historia de la Argentina del siglo XX?
– El ataque fue la mayor tragedia argentina del siglo XX, con todas las características de una guerra civil, que se reanudó 3 meses después. Fue producto de divisiones absolutamente artificiales y fomentadas tanto desde el gobierno como desde la oposición. Ninguno de los problemas que llevaron a los enfrentamientos era irresoluble, y todos escalaron sin que nadie atinara a ponerle freno. El bombardeo, y las represalias de las horas siguientes, desde la quema de las Iglesias hasta la desaparición del Dr. Ingalinella, comunista opositor a Perón , rompió en pedazos la ya lastimada columna vertebral de la democracia. Los fusilamientos de José León Suárez, la proscripción, la guerrilla (dicho sea de paso, muchos hijos y sobrinos de los pilotos atacantes terminaron militando en Montoneros), la triple A y la guerra de Malvinas pueden ser rastreadas hasta su punto de origen, el 16 de junio a las 12:40 horas.

Fuente: Clarin : https://www.clarin.com/ediciones-anteriores 17/06/2005 al 24/02/2017



Noventa aviadores militares argentinos esperaron en Uruguay la caída del general Juan Domingo Perón. La espera comenzó el 16 de junio de 1955, cuando tras los bombardeos a la Plaza de Mayo y la Casa Rosada 28 aviones aterrizaron en Montevideo y otros cuatro en Colonia. Aquí se revelan algunos detalles de la intimidad de ese tramo de historia argentina. En el ataque se estima que hubo 364 muertos y más de 800 heridos. Ayer, Clarín reveló documentos secretos sobre los personajes responsables de la tragedia.

Mientras todavía giraban las últimas turbinas de los 32 aviones argentinos que habían participado del bombardeo de la Casa Rosada y la Plaza, el presidente Luis Batlle reunía al consejo de gobierno y resolvía otorgar asilo a los 90 oficiales que venían a bordo. Fue un pacto no escrito, pero sostenido en el enfrentamiento entre el gobierno uruguayo y el argentino, fundado en profundas diferencias económicas e ideológicas.

Ese enfrentamiento entre Batlle y Perón se manifiesta en las palabras de uno de los aviadores que llegó al Uruguay: el capitán de fragata (aviador) Néstor Noriega, quien era jefe de la Base Aeronaval de Punta Indio recordaría: «Una semana después me recibió el presidente Batlle Berres. Yo quería agradecerle todo lo que había hecho por nosotros. El presidente me recibe, me abraza, prácticamente se pone a llorar y me dice: ‘vea, no se imagina lo que he rogado para que saliera bien esto y mataran al atorrante ese que nos tiene al Uruguay bajo el zapato’. Los uruguayos iban a vender carne a Holanda a 1,50 dólares. Entonces Perón agarraba y decía: ‘A Holanda se la mandamos a 1,25′».

Los últimos aviones aterrizaron a las seis de la tarde. En Montevideo llegaron a la base aérea militar N° 1, junto al aeropuerto de Carrasco, donde se impuso un férreo control para evitar el ingreso de civiles, en particular, de periodistas y reporteros gráficos. De los 32 aviones que se refugiaron en suelo uruguayo, 28 aterrizaron directamente en la base aérea militar Nø1, y los otros cuatro en Colonia. El hecho de que en allí aterrizaran en un aeropuerto civil, permitió rastrear la identidad de los aviadores.

El primero en llegar, sobre las cuatro y media de la tarde, fue el 3B6 piloteado por el teniente de fragata Alfredo Eustaquio, con los tenientes de corbeta Hugo Albanel y Lagos Martínez, y el guardiamarina Miguel Ángel Londoni. Las radios uruguayas ya hacía 3 horas que contaban lo que ocurría en Buenos Aires.

Poco después llegó el 3A29, que venía únicamente con el piloto, el teniente de corbeta Máximo Rivero Kelly, ex número dos de la Armada durante el gobierno de Raúl Alfonsín. La tercera máquina llegó piloteada por el te niente de navío Eduardo Velarde, con el teniente de fragata Rafael Checachile como copiloto.

A las seis menos cuarto de la tarde, un Gloster Meteor sobrevoló Colonia pero siguió a Carmelo, a unos 10 kilómetros. Iba tripulado por el teniente de navío Armando David Yeannet, de 25 años. Se estrelló en el agua. El bullicio despertó la atención de los vecinos, que corrieron a la costa. Cuando vieron lo que ocurría, un lugareño no dudó en arrojarse vestido como estaba, para socorrer al aviador. Yeannet fue trasladado a un sanatorio, donde le practicaron las primeras curas, y puesto a disposición de los mandos militares locales.

Los que llegaron a Colonia fueron trasladados esa misma noche a Montevideo, y reunidos con sus colegas. Aunque se les había prohibido hablar, uno de los oficiales se aproximó a los periodistas, antes de subir al ómnibus que lo llevaría a Montevideo, abrió sus brazos, y dijo: «nos traicionaron». No agregó más nada.

El celo dispuesto por el gobierno uruguayo para controlar a los aviadores argentinos, parecía centrado en mantener en reserva sus identidades. Una vez reunidos en el grupo de artillería Nø 5, en la calle Burgues, se procedió a proporcionarle a todos ropas civiles de buena calidad, con variedad para tiempo seco y húmedo, documentos de identidad uruguayos, y hasta algunos pesos a quienes nada tenían, para que se ambientaran a sus primeros días en Uruguay. Luego se les otorgó libertad plena dentro del territorio uruguayo. En septiembre, cuando Perón fue derrocado, todos volvieron a Argentina.

A Uruguay llegaron ocho aparatos de dos turbinas Gloster Meteor, dos cuatrimotores Douglas DC4, cinco bombarderos bimotores C47, tres bimotores Beechcrafp AT11 de observación y entrenamiento, 11 monomotores AT6, y tres anfibios bimotores Catalina, uno de los cuales, el primero en llegar, había sido equipado con dos bombas que no había lanzado. Los asilados argentinos se incorporaron rápidamente a la vida de Montevideo, cuyos habitantes tenían posición mayoritaria tomada en contra del gobierno del presidente Juan Domingo Perón. La diáspora argentina antiperonista se había iniciado dos años antes. Los exiliados habían sobrevivido en Uruguay como podían. Un grupo de ellos reunió el dinero, y abrió una librería en 18 de Julio y Plaza de Cagancha, pleno centro de la ciudad, donde asistían a los que tenían más dificultades.

La influencia ideológica de los asilados y exiliados se hacía sentir en las habituales peñas que se realizaban en los bares y confiterías del centro de Montevideo, y en Pocitos. Alberto Methol Ferré, hoy docente de historia en Montevideo y Argentina, un intelectual de cuño católico, se había convertido en un ferviente peronista «desde el 17 de octubre de 1945», confesó a Clarín. Methol era habitual animador de las peñas que se realizaban en Montevideo, porque invariablemente era el único que defendía las ideas de Perón. «Era horrible» la hostilidad que sentía de sus compatriotas por defender esas ideas en 1955, confesó Methol.

Daniel Castagnin, hoy abogado jubilado, realizaba el servicio militar voluntario para la reserva cuando se sucedieron los episodios de 1955 en Argentina, y rápidamente tomó partido por los rebeldes. «Pero después que se fueron los asilados, y los exiliados antiperonistas, el Uruguay se pobló de exiliados y asilados peronistas, lo que me permitió conocer la otra cara de la moneda», contó a Clarín.

domingo, 16 de agosto de 2026

La victoria de Nicea en Antioquía del Meandro

Teodoro Láscaris vence a Kaikosru I





El emperador romano, Teodoro Láscaris, sostiene en alto la cabeza de Kaikosru I, sultán selyúcida de Rum, después de derrotarlo en la Batalla de Antioquía del Meandro en junio de 1211.
Esta victoria, tan solo siete años después de la pérdida de Constantinopla a manos de los cruzados, fue vital para el Estado romano de Nicea. Al parecer, la batalla iba muy mal para Teodoro, sobre todo después de que su caballería mercenaria latina lanzara una carga impetuosa contra los selyúcidas y fuera aniquilada por los arqueros e infantería ligera. Los turcos entonces atacaron al resto del ejército niceno, que, tras sufrir bajas, comenzó a retirarse y dispersarse.
Fue en ese momento que el propio sultán buscó y retó al emperador a un combate singular. Kaikosru golpeó a Teodoro en la cabeza con su maza y lo derribó de la silla. Mientras el emperador yacía aturdido, el sultán se giró para celebrar su victoria. Sin embargo, Teodoro se levantó repentinamente y cortó las patas traseras del caballo de Kaikosru. El sultán cayó al suelo, donde Teodoro o uno de sus soldados le cortó la cabeza. Luego, la alzaron en una lanza y la ondearon en señal de triunfo ante los selyúcidas, quienes se dispersaron y huyeron.
Aunque los nicenos sufrieron perdidas terribles, la batalla puso fin a la amenaza selyúcida: el hijo y sucesor de Kaikosru, Kaikaus I, firmó una tregua con Nicea, y la frontera entre ambos estados permanecería prácticamente indiscutida hasta la década de 1260. El ex emperador Alejo, suegro de Láscaris, también fue capturado durante la batalla. El vencedor lo trató bien, pero lo despojó de sus insignias imperiales y lo recluyó en un monasterio donde terminó sus días.
La batalla fue el último gran enfrentamiento entre selyúcidas y romanos. Sin embargo, aunque el Imperio de Nicea se fortalecería y los selyúcidas se debilitarían, los turcos, bajo el liderazgo otomano, finalmente conquistarían el Asia Menor romana poco más de cien años después.

sábado, 15 de agosto de 2026

Argentina: S-2 Tracker en las entrañas del POMA

Tracker en el POMA


Avión antisubmarino Grumman S-2E Tracker 0702/2-AS-23 dentro del hangar del Portaaviones de la Armada Argentina (V-2) ARA 25 de Mayo



viernes, 14 de agosto de 2026

Argentina: Postales históricas de vida

Postales



Peluquería Ruiz y Roca, Buenos Aires, 1886.




Año 1936. Descansando en Punta Lara. Provincia de Buenos Aires. Buenos Aires, República Argentina. Dpto. Documentos Fotográficos. Inventario 355677. Caja 16. Buenos Aires. Argentina. (AGN│Archivo General de la Nación)
 

jueves, 13 de agosto de 2026

G6D: La traición del ataque al USS Liberty según fuentes norteamericanas

El USS Liberty: Argumento de autoridad





· Dean Rusk, entonces Secretario de Estado: "El Liberty ondeaba una bandera estadounidense. No fue muy difícil identificarlo, y mi opinión es que en algún momento algún funcionario israelí de alto rango dio la autorización para estos ataques".
· George Ball, entonces subsecretario de Estado: "Los líderes estadounidenses no tuvieron el valor de castigar a Israel por el flagrante asesinato de sus ciudadanos".
El almirante Thomas H. Moorer, exjefe del Estado Mayor Conjunto, declaró: «Debo concluir que la intención de Israel era hundir el Liberty y dejar el menor número posible de supervivientes. Israel sabía perfectamente que el barco era estadounidense».
· El director de la NSA, Marshall Carter, dijo: “No podía ser otra cosa que deliberado. No hay manera de que exista una serie de circunstancias que justifiquen que fuera un accidente”… “No había otra respuesta que la de que fue deliberado”.
El capitán William McGonagale, comandante del USS Liberty, inicialmente colaboró ​​en el encubrimiento, pero al final de su vida exigió una investigación exhaustiva, convencido de que no se trataba de un caso de identidad equivocada. «Después de muchos años, finalmente creo que el ataque fue deliberado».
El subdirector de la NSA, Louis Tordella, creía que se trataba de un ataque deliberado. -- El Dr. Louis Tordella, subdirector de la NSA en aquel entonces, declaró: «Creí que el ataque podría haber sido ordenado por algún comandante de alto rango en la península del Sinaí [donde se estaban produciendo las masacres] que sospechaba erróneamente que el Liberty estaba vigilando sus actividades». Tordella también garabateó en la portada del informe oficial israelí sobre el «error»: «Un buen encubrimiento».
El general de división John Morrison, entonces subdirector de operaciones de la NSA, declaró: «Nadie se cree esa explicación. La única conjetura que se nos ocurrió que tenía algo de sentido es que los israelíes no querían que interceptáramos sus comunicaciones en ese momento».
Walter Deeley, el alto funcionario de la NSA que llevó a cabo una investigación interna de la NSA sobre el incidente: "Es imposible que no supieran que el Liberty era estadounidense".
El director de la CIA, Richard Helms, no creía que los israelíes no supieran lo que hacían. -- Richard Helms, director de la Inteligencia Central en ese momento, a Bamford: "Su capítulo sobre el Liberty fue totalmente acertado". ... ( (a la BBC) "Mi opinión era que tenían la intención de atacar el barco y que no hay excusa que justifique decir que fue solo un error".
El subdirector de la CIA, Rufus Taylor, creía que los israelíes también sabían lo que estaban haciendo.
Paul C. Warnke, entonces subsecretario de Marina, declaró: "Me costaba creer que se tratara, de hecho, de un error honesto por parte de las unidades de la fuerza aérea israelí... Sospecho que, en el fragor de la batalla, consideraron que la presencia de este buque estadounidense era perjudicial para sus intereses".
· David G. Nes, subdirector de la misión estadounidense en El Cairo en aquel entonces: "No creo que haya duda de que fue deliberado... [Es] uno de los mayores encubrimientos de nuestra historia militar."
• “Al día siguiente del ataque, Johnson le confió a un reportero de Newsweek que creía que Israel había atacado deliberadamente al Liberty para impedirle espiar. Los funcionarios israelíes se enteraron de los detalles de la entrevista de Johnson en menos de 24 horas y presionaron con éxito a la revista para que suavizara su artículo. «El editorial de Newsweek ha realizado cambios en la última revisión de la noticia en comparación con la versión original que me mostraron anoche», telegrafió Patir a Jerusalén. «Suavizó la versión añadiendo un signo de interrogación al titular, omitiendo las palabras "ataque deliberado" y eliminando el párrafo de comentarios que decía que la filtración tenía como objetivo liberar a los responsables políticos estadounidenses de la presión de la opinión pública proisraelí».
· La alta dirección de la NSA fue “prácticamente unánime” en que fue deliberado, 231.
· La NSA llevó a cabo una investigación oficial. Su líder, Walter Deeley, concluyó: “Es imposible que no supieran que el Liberty era estadounidense”. 232
· El director de la NSA, Carter: “No había otra respuesta que la de que fue deliberado”, le dijo a Bamford en 1980. 232
· El subdirector de la NSA, Dr. Louis Tordella, lo escribió en un memorando oficial y también se lo comunicó al congresista George Mahon (D-TX) 232.
· El general de división de la Fuerza Aérea de EE. UU., John Morrison, subdirector de operaciones de la NSA: “Nadie cree esa explicación. La única conjetura que hemos hecho que tiene algún sentido es que los israelíes no querían que interceptáramos sus comunicaciones en ese momento”. Cuando Bamford le habló de las masacres, pensó que ese parecía ser el motivo correcto. “Qué cosa tan terrible do. ” 233
· El almirante Thomas Moorer, jefe de operaciones navales, declaró inmediatamente después del ataque: “Debo concluir que la intención de Israel era hundir el Liberty y dejar el menor número posible de supervivientes”. … “Israel sabía perfectamente que el barco era estadounidense”. 237
• El capitán McGonigal, que falleció de cáncer en 1998: “Después de muchos años, finalmente creo que el ataque fue deliberado. No creo que se haya llevado a cabo una investigación adecuada del incidente. La bandera ondeaba antes del ataque al barco”. 233
· Tom Hughes, Director del INR;
Bobby Ray Inman, subdirector de la Agencia Central de Inteligencia
• Oliver Kirby, subdirector de operaciones de la NSA;
· El general John E. Morrison será el próximo director de distrito;
· y el teniente general William E. Odom, quien más tarde fue director.
El embajador israelí en Estados Unidos afirmó haber llegado a la conclusión de que tuvo que ser un acto deliberado. Fue el único que lo admitió.
· Un funcionario de la CIA citando una fuente israelí: “[Respecto al ataque al USS Liberty por aviones y lanchas torpederas israelíes… dijo que, ‘Hay que recordar que en esta campaña no hay ni tiempo ni espacio para errores’, lo que pretendía ser una referencia ambigua a que las fuerzas israelíes sabían qué bandera enarbolaba el Liberty y qué hacía exactamente el buque frente a la costa. [Eliminado] implicaba que la identidad del barco se conocía seis horas antes del ataque, pero que el cuartel general israelí no estaba seguro de cuántas personas podrían tener acceso a la información que el Liberty estaba interceptando. También insinuó que [eliminado] no había certeza sobre los controles respecto al destino de la información interceptada y reiteró que las fuerzas israelíes no cometían errores en su campaña. Fue enfático al afirmarme que sabían qué tipo de barco era el USS Liberty y qué hacía en alta mar.”
• El embajador estadounidense Dwight Porter los escuchó: “¡Es un barco estadounidense!” • Rowland Evans y Robert Novak, “Recordando el Liberty”, Washington Post, 6 de noviembre de 1991

Ahora dime que eso es una falacia lógica.

miércoles, 12 de agosto de 2026

Sumeria: Esqueleto de hombre y su perro

Esqueleto de Ur


Esqueleto de un hombre sumerio y su perro. De la ciudad sumeria de Ur 
(Nasiriyah Cultural Museum)


martes, 11 de agosto de 2026

Rusia Imperial: Victoria sobre los suecos en la isla de Kotlin

La derrota de la fuerza de desembarco sueca en la isla de Kotlin




La derrota de las tropas suecas en el istmo de Tolbukhin (isla de Kotlin), 5 de junio de 1705. Artista: S. F. Babkov

Situación general

Durante los combates de 1702-1703, el ejército ruso, bajo el mando del zar Pedro I y Sheremetev, derrotó a las fuerzas armadas suecas en Ingria, liberando el territorio comprendido entre el golfo de Finlandia y los lagos Peipus y Ladoga. Los rusos aniquilaron al cuerpo y la flotilla suecos, obligando a los barcos enemigos a retirarse al golfo de Finlandia. Posteriormente, las tropas rusas capturaron las fortalezas de Noteburg (en ruso antiguo, Oreshek) y Nyenskans (en ruso antiguo, Nevsky Gorodok).

Fue una victoria estratégica. El ejército ruso había logrado llegar al mar Báltico y recuperar el control del Neva ( El brutal asalto a Noteburg; ¡El Neva es nuestro! El ejército ruso toma Nyenskans y llega al mar; "Sucede lo sin precedentes". Batalla en la desembocadura del Neva ). El zar Pedro comprendió perfectamente la importancia de este hecho. El 16 (27) de mayo de 1703, se fundó la ciudad de San Petersburgo en la desembocadura del Neva, no lejos de Nyenskans. El zar también fundó la fortaleza de Pedro y Pablo en la isla de Hare. Al mismo tiempo, los rusos construyeron rápidamente astilleros y barcos, creando el núcleo de la Flota del Báltico. Mientras se construían los primeros edificios, almacenes, cuarteles y muelles, surgió la tarea primordial de defender la nueva ciudad del mar. Los suecos tenían una poderosa flota y se esforzaban por recuperar sus posiciones perdidas. Era necesario crear fortificaciones avanzadas para defender San Petersburgo.


La captura de barcos suecos en la desembocadura del Neva. L. D. Blinov, 1890

Kotlin

En el otoño de 1703, Pedro el Grande realizó una misión de reconocimiento naval y descubrió un lugar idóneo a 30 km de la costa: la isla de Kotlin. Esta isla era conocida por los rusos y se encontraba en las rutas comerciales que conectaban a los varegos con los griegos. Allí se transfería la carga de los barcos fluviales a los marítimos. Los mercaderes que llegaban esperaban en la isla a los guías de Nóvgorod, quienes dirigían las caravanas comerciales a través de los ríos Neva y Volkhov hasta Ilmen. La isla se mencionaba en los tratados entre Nóvgorod y Suecia. Los suecos la recibieron en virtud del Tratado de Stolbovo en 1617.

Cuenta la leyenda que los suecos huyeron apresuradamente al desembarcar a los rusos en la isla, dejando una olla al fuego. Esta legendaria olla aparece representada en el escudo de armas de Kronstadt. El nombre Kotlin podría derivar de la palabra «kotel» (caldero).

La isla ocupaba una posición estratégica en el golfo de Finlandia. Se encontraba aproximadamente en el centro del golfo, entre sus costas norte y sur. Todos los grandes navíos que se dirigían a la desembocadura del Neva debían pasar por la isla. Grandes bancos de arena representaban un obstáculo en otras zonas. Por lo tanto, Pedro decidió establecer un fuerte avanzado en este lugar.

En el invierno de 1703-1704, los regimientos de infantería de Tolbukhin y Ostrovsky fueron enviados a la isla. Allí construyeron alojamientos provisionales y comenzaron la construcción de fortificaciones. Inicialmente, se decidió construir una fortificación en el banco de arena al sur de la isla. La técnica de construcción era tradicional y eficaz. Pequeñas estructuras de troncos (ryazhis), rellenas de piedras, se bajaban hasta el fondo del banco de arena. Esto creaba una base sólida que sobresalía del agua. Sobre ella se erigió una torre de madera de tres niveles con 14 cañones. Se construyeron terraplenes a su alrededor. Se erigió una batería en el propio río Kotlin.

Estas primeras baterías cubrían el canal de navegación. El pequeño fuerte se llamó inicialmente Kronshloss (Llave de la Corona), y más tarde se renombró Kronshlot (Castillo de la Corona). El 7 (18) de mayo de 1704, Kronshlot fue consagrada por el metropolitano Job de Nóvgorod en presencia de Pedro y su numeroso séquito. Esta fecha se considera el cumpleaños de Kronstadt.


El fuerte Kronshlot repele un ataque sueco, grabado de principios del siglo XVIII de Pieter Pickaert.

Batalla en julio de 1704

En julio de 1704, se habían instalado 30 cañones en la isla de Kotlin: la «Batería Vieja» se estableció en la costa oriental de la isla, y la «Batería Ivanovskaya» (o «Batería de San Juan») en la costa sur. Los canales que conducían a San Petersburgo estaban bloqueados por fuego de artillería. El número total de cañones en estas posiciones aumentó a 60. El coronel Yakov von Treyden comandaba el fuerte y la guarnición.

Ya en el verano de 1704, los suecos intentaron desalojar a los rusos de las costas del golfo de Finlandia. Intentaron un ataque terrestre con el cuerpo de ejército del general Maidel, de 8000 hombres, y marítimo con el escuadrón de Jacob de Proulx. Sin embargo, el cuerpo de Maidel no pudo cruzar el río Okhta, y el desembarco en Kotlin fue repelido. Mientras tanto, la guarnición de la isla recibió apoyo de fuego de artillería de varias fragatas y galeras rusas.

El posterior bombardeo de dos días a la isla no dio resultado: «Pero ni una sola bomba alcanzó Kronshlot, ya que la fortaleza era pequeña y los buques de bombardeo suecos estaban estacionados a gran distancia, lo que hacía imposible que un barco le disparara bombas». La flota sueca se retiró.

Aunque Kronshlot y las baterías costeras de Kotlin repelieron el ataque inicial, el mando ruso tenía claro que se necesitaba apoyo naval para defender San Petersburgo. La construcción naval estaba en pleno apogeo en los ríos Syas, Ladoga y Svir. En el otoño de 1704 y la primavera de 1705, llegaron nuevos barcos. En mayo de 1705, el núcleo de la Flota del Báltico, bajo el mando del vicealmirante Cruys, constaba de aproximadamente 20 navíos, incluyendo ocho fragatas de 24 cañones. Los barcos llevaban 270 cañones y una tripulación de 2200 hombres.

En mayo de 1705, barcos rusos anclaron en Kronshlot. Frente al fuerte se erigió una línea de fortificaciones flotantes —estructuras de maderas y estacas unidas—. Se reforzaron las baterías costeras: se asignaron 106 cañones adicionales a Kronshlot y a los barcos. Durante la batalla, a petición de Cruys, Bruce, comandante de la guarnición de San Petersburgo, transfirió varias docenas de cañones más a Kronshlot.

Los regimientos de infantería de Tolbukhin y Ostrovsky se acuartelaron en la isla, mientras que el regimiento de Treiden continuó guarneciendo Kronshlot. El coronel Fedot Tolbukhin fue nombrado comandante de Kotlin. Según fuentes rusas, a principios de julio había aproximadamente 2200 infantes en la isla, y un total de 5150 hombres con 289 cañones, incluyendo las tripulaciones de los barcos y los artilleros. Soldados de los regimientos de Myakishin y Hamilton se encontraban en las galeras.

Los suecos preparaban una nueva ofensiva con fuerzas terrestres y navales para capturar Kotlin y San Petersburgo. La flota debía capturar Kotlin y luego remontar el río hasta San Petersburgo. El cuerpo de Maidel y un gran escuadrón fueron asignados a la operación, compuesto por 22 grandes buques, incluyendo siete navíos de línea, seis fragatas y dos bombarderos, armados con 550 cañones. El escuadrón contaba con una flotilla de 80 buques de fondo plano para el desembarco de tropas. El escuadrón estaba al mando del almirante Ankerstern (Thyssen), con el vicealmirante de Proulx y el contralmirante Spahr como oficiales subalternos.


Medalla "Por la construcción de Kronshlot". 1704

Batalla en junio de 1705


En la mañana del 4 de junio de 1705, el buque de reconocimiento ruso Yakim avistó un escuadrón enemigo. Los barcos suecos anclaron cerca de la isla. Las fragatas que se aproximaban fueron atacadas por baterías costeras y otros barcos, tras lo cual se retiraron. El

5 de junio, después de un breve bombardeo de los barcos suecos, comenzó el desembarco. Al acercarse a la isla, las embarcaciones fueron atacadas por cañones rusos. Los soldados suecos que desembarcaban fueron arrojados al mar. Los suecos "huyeron a sus barcos aterrorizados y, en tal confusión, zozobraron sus embarcaciones, causando que muchos enemigos se ahogaran".

Según diversas estimaciones, los suecos perdieron entre varias docenas de hombres muertos, ahogados y hasta 300 capturados. El 6 de junio, los suecos bombardearon la batería Ivanovskaya, pero sin éxito.

La férrea defensa enemiga desconcertó a los suecos, que esperaban romper rápidamente las defensas rusas. Sin embargo, un consejo de guerra decidió continuar la ofensiva. El 10 de junio, la flota sueca se aproximó a la línea de batalla del escuadrón ruso. Se produjo un intenso tiroteo.

El comandante del escuadrón ruso elogió el buen trabajo de nuestros soldados y marineros: «Nuestras balas de cañón repararon gran parte de los daños... Nuestros cañones dispararon desde los barcos con la precisión de mosquetes, y a menudo oíamos el impacto de las balas contra los barcos enemigos...»

Incapaces de resistir el fuego de respuesta de la artillería naval y costera, los barcos suecos se retiraron. Muchos barcos resultaron tan dañados que tuvieron que ser remolcados. Los suecos comenzaron a reparar sus barcos. El 21 de junio, el escuadrón sueco se retiró de Kotlin.

El último intento del general Maidel de acercarse a San Petersburgo también fracasó. Entre el 19 y el 24 de junio, a 10 kilómetros de la ciudad, regresó hacia Vyborg.

En general, el desempeño de los comandantes suecos fue insatisfactorio. Sus fuerzas eran considerables, pero no existía un mando unificado ni coordinación entre el ejército y la marina. Sus fuerzas estaban infrautilizadas, dispersas y sin concentración.


El comandante de la Flota del Báltico y defensor de Kotlin, el almirante ruso de ascendencia noruega Korneliy Ivanovich Kruys. Retrato de Peter Schenk.

Ataque del 14 de julio

El 14 de julio de 1705, la flota sueca, compuesta por 29 navíos, regresó y volvió a la ofensiva. Los soldados rusos se escondieron tras un terraplén. Para ocultar sus posiciones, no respondieron al fuego. Solo una pequeña batería de cinco cañones disparó. Sin embargo, los artilleros rusos lograron infligir daños considerables al enemigo. En particular, el buque insignia enemigo, el Västmanland, sufrió varios impactos graves. Se declararon incendios en otros barcos. Tras

cinco horas de bombardeo, las barcas suecas comenzaron a transportar 2000 soldados. A medio camino entre la escuadra y la isla, las baterías rusas bombardearon las lanchas de desembarco con metralla. Varias embarcaciones se hundieron.

Pero el enemigo se acercó a la isla y, a una distancia de 50 a 70 metros, comenzó a desembarcar tropas. La profundidad resultó ser mayor de lo que los suecos habían previsto, por lo que «algunos ni siquiera llegaron al fondo, otros quedaron con el agua hasta el cuello». Cuando la fuerza de desembarco sueca llegó a la costa, los soldados de Tolbukhin y Ostrovsky los atacaron.

Tras una feroz lucha cuerpo a cuerpo, los suecos huyeron. Pero no todos lograron llegar a los botes; algunos murieron, otros fueron capturados y algunos se ahogaron. Las bajas suecas ascendieron a varios cientos. Según el informe de Cruys al zar Pedro, durante los dos días siguientes se recogieron 420 cadáveres de soldados suecos de las costas y los bajíos, y se recuperaron del mar. Las bajas rusas fueron de aproximadamente 80.

La flota sueca finalmente se retiró del este del golfo de Finlandia. La derrota de la fuerza de desembarco sueca se dio a conocer incluso en las capitales europeas. «Tras una encarnizada batalla», informó el embajador británico en Rusia a Londres, «los suecos se vieron obligados a retirarse, dejando hasta 600 muertos».

Así, durante las acciones militares de 1704-1705, el ejército y la armada rusos, mediante sus esfuerzos conjuntos, defendieron las costas del golfo de Finlandia, recientemente reconquistadas, y las ciudades de San Petersburgo y Kronshlot, que aún estaban en construcción. En los años posteriores de la Guerra del Norte, tales amenazas peligrosas para San Petersburgo dejaron de surgir.

En memoria de las hazañas heroicas de los soldados rusos, el istmo de la isla de Kotlin y el faro construido posteriormente en él se denominan Tolbukhinsky, en honor al regimiento de Fedot Semyonovich Tolbukhin, quien desempeñó un papel clave en la derrota de los invasores suecos.

F. S. Tolbukhin fue coronel de un regimiento de soldados navales, comandante de la guarnición de Kronshlot y primer comandante de Kronstadt (desde 1704). Anteriormente se había distinguido en la campaña de Azov de 1695 y en las batallas del lago Peipus en 1702.