miércoles, 19 de agosto de 2026

Conquista del Oeste: La misteriosa diligencia perdida

La diligencia perdida





Turistas avistan una diligencia atrapada en lo alto de la pared de un cañón: el hallazgo de los guardaparques resuelve un misterio centenario.
Mientras guiaba a turistas por un remoto cañón estrecho en Utah, el guardaparques William Perkins pensó que el día terminaría como cualquier otro.
Entonces, un excursionista señaló una forma oscura encajada en lo alto de las paredes del cañón, a casi quince metros del suelo.
Al principio, parecía ser solo escombros atrapados en la roca.

Pero cuando Perkins levantó sus binoculares, su expresión cambió por completo.
Acoplada en la estrecha grieta se encontraba lo que parecía ser una diligencia tirada por caballos.

  • Una auténtica.
  • Madera desgastada.
  • Ruedas de hierro.
  • Construcción del siglo XIX.
  • No tenía sentido.

El cañón era escarpado, aislado y prácticamente inaccesible con equipo moderno, y mucho menos con un pesado carruaje del Viejo Oeste. De alguna manera, el vehículo había permanecido oculto allí durante más de un siglo sin que nadie lo descubriera.
Decidido a investigar, Perkins organizó un equipo de escaladores y regresó con cuerdas y equipo de rescate. El equipo descendió en rápel por las estrechas paredes del cañón y aseguró cuidadosamente el antiguo carruaje antes de bajarlo lentamente al lecho seco del río.

El carruaje estaba deteriorado por el tiempo, pero sorprendentemente intacto.

El polvo cubría el agrietado armazón de roble.

El óxido había corroído los herrajes metálicos.

Sin embargo, la estructura misma había sobrevivido de alguna manera durante décadas oculta entre la piedra.

Entonces llegó el momento que nadie esperaba.

Perkins forzó el pestillo oxidado de la puerta y apuntó su linterna al oscuro interior.

Lo que vio lo impulsó a llamar inmediatamente a las autoridades históricas.

Apiladas en el suelo había pesadas bolsas de cuero: viejas, deterioradas, pero aún selladas.

Dentro de ellas:
Miles de monedas de oro.

El descubrimiento dejó atónitos a los historiadores porque parecía resolver una de las desapariciones sin resolver más famosas del Viejo Oeste: la legendaria nómina perdida del ferrocarril.
Según los registros históricos, a finales del siglo XIX, una diligencia que transportaba los salarios de casi cinco mil trabajadores ferroviarios desapareció sin dejar rastro. La desaparición de la nómina desató el caos en toda la región. Los trabajadores, furiosos por no haber recibido su paga, se amotinaron, y se dice que el pueblo minero cercano se sumió en la violencia y el fuego.

Durante generaciones, nadie supo qué había sido del dinero.

Hasta ahora.

Un examen más detallado de los restos reveló indicios de sabotaje en uno de los ejes de la diligencia. Los investigadores concluyeron que probablemente la diligencia había sido emboscada por bandidos antes de que ocurriera la tragedia.

Una repentina crecida arrastró la diligencia dañada directamente al cañón, donde la fuerza del agua la lanzó contra las paredes rocosas antes de que los escombros la sepultaran.

Oculta por la naturaleza, la nómina perdida permaneció atrapada en el cañón durante más de cien años.
Y quizás lo más extraño de la historia sea esto:
Durante décadas, la gente recorrió desiertos, senderos clandestinos, minas abandonadas y pueblos fantasma en busca de la fortuna perdida.

Pero la respuesta había estado suspendida silenciosamente sobre ellos todo ese tiempo, encerrada dentro de una diligencia olvidada, oculta entre las rocas.


martes, 18 de agosto de 2026

Imperio Persa: La unificación safávida

Los safávidas desde el anochecer hasta el amanecer: entre la muerte de Tahmasp I y la ascensión de Abbas I



Igor Khodakov ||  Top War


Adéntrate en el abismo

El artículo anterior, “ Irán: Una mirada al pasado a través del prisma de las relaciones Moscú-Safávidas en el siglo XVI ”, analizaba el establecimiento de los primeros contactos entre las dos potencias.

Los safávidas fueron una dinastía de origen kurdo y habla túrquica que gobernó el Imperio safávida (1502-1736). Crearon un Estado iraní unificado por primera vez desde la conquista musulmana y establecieron el islam chií como religión oficial, transformando a Irán en su bastión histórico.

Fueron iniciados por Irán, que buscaba formar una alianza defensiva contra, sin exagerar, la potencia más poderosa de Eurasia occidental en aquel entonces: el Imperio Otomano.

Sin embargo, debido a razones logísticas y a la falta de interés de Moscú en aumentar las tensiones con Estambul, tales planes no se concretaron.

Nota: Me referiré a la capital otomana con este nombre, aunque la ciudad fue renombrada oficialmente recién en 1930. La verdadera Constantinopla de los romanos, la ciudad de Constantino, Teodosio y Justiniano el Grande, Constantino Porfirogénito y Juan Tzimisces, pereció junto con su cultura única y su último emperador el 29 de mayo de 1453. Desde entonces, solo queda una sombra de la otrora grandiosa capital imperial.

Y en la corte del sultán, tras el fallido asedio de Astracán en 1569, tampoco buscaron el conflicto con su vecino del norte, aunque hicieron la vista gorda ante las incursiones de su vasallo de Crimea en las fronteras meridionales de Rusia. Pero ¿qué se le va a hacer? Como dijo Karl Marx: la existencia determina la conciencia. La conciencia crimea, junto con la existencia, determinó la naturaleza saqueadora de la economía.

En cuanto a los safávidas y los kalitichi, el inicio de los contactos regulares entre ellos, según P. P. Bushev, iranólogo soviético y, por cierto, veterano de la Gran Guerra Patria, se marcó en 1586.

Este fue un período difícil en la historia iraní, cuando, tras la muerte del sha Tahmasp I diez años antes, se sumió en una lucha intestina que, una vez más, amenazó con acabar con la historia y la cultura persas, cuyas raíces se remontan a los aqueménidas.

En teoría, el poder central permaneció en el país, pero los shahs se convirtieron en títeres de los Qizilbash, una confederación de tribus turcomanas que constituía la columna vertebral de la dinastía safávida.


Muhammad Khudabende

Ismail II, hijo de Tahmasp I, fue víctima de la lucha entre las diversas facciones Qizilbash y envenenado apenas un año después de ascender al trono, que pasó a su hermano Muhammad, apodado Khudabandeh. Sin embargo, no ejerció ningún control sobre el estado, que se encontraba fragmentado, pues, según el iranólogo M.S. Ivanov, era débil de carácter y estaba enfermo.

Mahdi Ulya, o Busca a la mujer


Pero su esposa, Mahdi Ulya, demostró ser una mujer tan extraordinaria y poderosa como cruel. Ordenó el asesinato del hijo de un año de Ismail II, Shahshoggi, y de la hermana del Shah.

Sin embargo, el error de cálculo de Mahdi provocó un conflicto con los Qizilbash, quienes la estrangularon un año después de la ascensión de su esposo al trono. Las camarillas de la corte dejaron a Khudabande, dócil y desinteresado en los asuntos de Estado, indemne. Su poder era, después de todo, nominal.

Cabe mencionar que el siglo que estamos analizando está marcado en la memoria histórica por los reinados de mujeres extraordinarias, poderosas y severas: la infame Catalina de Médici fue contemporánea de Mahdi Ulya.

En el vecino Imperio Otomano, las políticas del sultán Solimán I estuvieron influenciadas en cierta medida por Hürrem Haseki Sultan, célebre en el cine turco y conocida en la historia como Roxelana, y en el Kanato de Kazán por Söyumbike.

En Rus', Elena Glinskaya desempeñó un importante papel político. También añadiría a Isabel de Castilla a la lista de mujeres extraordinarias; al fin y al cabo, logró llegar al siglo XVI.

Cañones otomanos, lanzas bujarianas y América descubierta en el momento equivocado.

Pero volvamos a nuestro tema. Naturalmente, los vecinos de Irán, especialmente los otomanos, no tardaron en aprovechar la agitación de 1577, tras haber concluido una tregua con el Sacro Imperio Romano Germánico, lo que les permitió liberarse en el este. Afortunadamente para la Sublime Puerta, Irán quedó fragmentado, lo que exacerbó sus problemas económicos.

El artículo anterior analizó el golpe, quizás fatal, que los mongoles asestaron a la cultura intelectual del Islam, relegando su "época dorada" a la historia.

Pero los Illágis también asestaron un golpe devastador a la economía iraní.

Ni en el siglo XVI ni en el XVII, escribió P.P. Bushev, los safávidas fueron capaces de elevar el país al nivel que había alcanzado antes de la conquista y la devastación causadas por las invasiones mongolas de los siglos XIII y XIV.

Los problemas económicos de Irán se agravaron con el descubrimiento de América y, sobre todo, con la ruta de Europa a la India bordeando el Cabo de Buena Esperanza. Anteriormente, una ruta comercial de caravanas desde China e India hasta Asia Menor, el Mediterráneo y Europa atravesaba la meseta iraní.

Sin embargo, esta ruta fue decayendo gradualmente, reduciendo los ingresos de los safávidas. Cabe mencionar que esta situación recuerda en cierto modo a la de Rusia a principios del siglo XII, cuando, tras la Primera Cruzada, los europeos recuperaron el control del Mediterráneo.

En consecuencia, la ruta de tránsito "De los varegos a los griegos", que atravesaba tierras rusas y no era particularmente conveniente, comenzó a declinar, lo que provocó el colapso de la dinastía Rúrik.

Es de suponer que los Grandes Descubrimientos Geográficos tuvieron, en general, un impacto negativo en las economías de los países que se extendían desde las estribaciones de los Pamir en el este hasta los Apeninos septentrionales en el oeste. Para Europa, el declive de Venecia y Génova fue un claro ejemplo de este declive.

Además, al hablar de las dificultades económicas de los safávidas, hay que tener en cuenta el aumento de impuestos de Tahmasp I, que arruinó al campesinado, ya de por sí empobrecido. En 1571, otro desastre azotó el país: la peste lo asoló.


Monumento a Ismail I en Ardabil, Irán

En el artículo mencionado, señalé la naturaleza religiosa del conflicto iraní-otomano, dado que Ismail I convirtió el chiismo en la religión de Estado.

Selim I, quien conquistó el Egipto mameluco y asumió el título de califa —es decir, jefe del mundo islámico—, consideraba a los chiítas herejes dignos de exterminio. Los historiadores estiman que exterminó a 40 000 chiítas durante sus guerras contra los safávidas. Sin embargo, Ismail I no se caracterizó por su sentimentalismo hacia los sunitas.

Permítanme hacer un inciso y señalar, para mayor exhaustividad, que el siglo XVI en su conjunto estuvo marcado por tensiones religiosas que escalaron hasta convertirse en sangrientos conflictos que afectaron no solo a Oriente sino también a Occidente: la Reforma y la Contrarreforma, las guerras de religión y la masacre de San Bartolomé son hitos fundamentales de la historia de Europa Occidental.

En el Oriente musulmán, la mencionada masacre entre chiítas y sunitas y la transferencia del liderazgo nominal del Califato de los mamelucos egipcios a los otomanos se convirtieron en un indicador de tensión religiosa. Esto, creo, también supuso una especie de conmoción.

Y en Rusia, recordemos la herejía judaizante, que casi socavó los cimientos del Estado ortodoxo un siglo antes, cuyos líderes fueron ejecutados en ese mismo siglo XVI.

Todo esto ocurrió en un contexto de sentimientos apocalípticos; en Rusia, estos se reflejaron en la creación de la Oprichnina por Iván IV. ¿Cuál es la conexión con el Apocalipsis? Para una respuesta, recomiendo la monografía de A. L. Yurganov, "Categorías de la cultura medieval rusa", publicada a finales del siglo pasado, así como la excelente obra académica de A. A. Bulychev, "Entre santos y demonios". En ambos libros, los autores pusieron a disposición del público académico una gran cantidad de material de archivo.

Pero volvamos a las estribaciones de los Zagros y al Dasht-e Kavir. La inestabilidad interna del estado safávida tras la muerte de Tahmasp I se debió, paradójicamente, entre otras cosas, a la exitosa expansión extranjera previa de su padre: ya a principios del siglo XVI, Ismail I había conquistado Armenia y Kurdistán, la parte árabe de Mesopotamia, incluyendo Bagdad.

La subyugación de grupos étnicos no persas y, sobre todo, no chiítas, generó más problemas que beneficios para los safávidas. Los pueblos conquistados y sus vecinos solo esperaban la discordia dentro de la casa gobernante iraní.

Y tan pronto como esta se produjo, el sultán otomano Murad III, liberado por la mencionada tregua con los imperialistas, invadió Irán. Contó con el apoyo de los señores feudales azerbaiyanos. Como resultado, los safávidas perdieron no solo Azerbaiyán, sino también las regiones occidentales de Irán.

Pero, como dice el refrán, las desgracias nunca vienen solas.

Y vino del este. La cuestión es la siguiente: a principios del siglo XVI, Ismail I libró una guerra victoriosa en Khorasan, una región que incluía la parte oriental del actual Irán, y en 1510, cerca de Merv, derrotó al ejército de Shaybani Khan, quien dirigía un vasto y poderoso estado nómada uzbeko que había surgido de las ruinas del imperio timúrida.

Sin embargo, no desapareció, sino que se transformó en el Kanato de Bujará, y alcanzó su apogeo durante el reinado de Sheibanid Abdullah Khan II.


Abdullah Khan II

Murad III consideraba a Abdullah Khan II un aliado estratégico, suministrándole armas de fuego , un armamento del que los safávidas sufrían una importante escasez. Las razones no eran solo económicas, sino que también se basaban en la psicología militar de los Qizilbash, quienes, al igual que los mamelucos egipcios, preferían luchar con armas blancas y despreciaban las armas de fuego. Sin embargo, el problema no radicaba únicamente en la psicología militar de los Qizilbash. Los problemas económicos de los safávidas afectaban inevitablemente a su organización militar. Así, P.P. Bushev, al observar la falta de artillería del ejército iraní y la escasez de armas de fuego de la infantería, escribió:

La excelente caballería Qizilbash era impotente contra la infantería turca entrenada, especialmente contra los jenízaros armados con mosquetes pesados, y contra la artillería turca. 

El historiador S.A. Nefedov escribe con más detalle sobre las fortalezas y debilidades del ejército safávida del período en cuestión, desde Ismail I hasta la ascensión de Abbas I al trono:

Excepto por su fanatismo marcial, los Qizilbash no tenían ventaja militar sobre sus rivales. El ejército safávida estaba compuesto por milicias tribales que, incluso en batalla, operaban de forma independiente y estaban subordinadas a sus líderes, los kanes y beks. Solo una guardia de seis mil hombres, los qurchi, similar a los kishtekens mongoles (una guardia creada por Gengis Kan), compuesta por hijos de nobles, supuestamente reportaba directamente al sha. Antes de la conquista de Irán, los Qizilbash prácticamente no tenían armadura ni cota de malla, pero tras sus victorias, los guerreros de Ismail I, junto con sus caballos, lucieron armaduras de escamas de hierro. Las armas ofensivas de los nómadas eran sables turcos y arcos poderosos, adoptados por los turcos de los mongoles; las armas de fuego aún no se producían en Irán en ese momento y no eran populares entre los nómadas tradicionales.



Kyzyblbash

Respecto al ejército otomano de este período, el más poderoso de Europa y, por ende, del mundo, recomiendo quizás la mejor obra sobre el tema en la historiografía rusa: la de los historiadores militares M.V. Nechitailo y V.S. Velikanov, «El escudo y la espada del sultán: El ejército del Estado otomano a finales del siglo XVI y principios del XVIII».

Por su parte, el kan de Bujará demostró ser no solo un talentoso líder militar, sino también un geopolítico con visión de futuro, enviando una embajada a la corte del zar Feodoro Ivánovich y manteniendo correspondencia con el nieto de Babur y destacado gobernante del Imperio mogol, Akbar I el Grande. El kan siberiano Kuchum, figura destacada en la historia rusa, también buscó la amistad de Abdalá kan II.

Los esfuerzos de Bujará por recrear el estado de Shaybani kan lo llevaron a un conflicto con los safávidas, debilitados por luchas internas. Abdullah Khan II ocupó, respectivamente, las ciudades de Herat y Mashhad, de gran importancia estratégica, en 1587 y 1589.

Una perspectiva rusa sobre la visión iraní


A su vez, en Occidente, los iraníes, tras sufrir derrotas a manos del ejército otomano, perdieron Tabriz, la antigua capital de su imperio. Ante esta difícil situación, que amenazaba al Estado no solo con la pérdida de territorio sino también con su colapso, «en la corte safávida», escribe el orientalista T.K. Korayev, «empezaron a considerar la posibilidad de buscar aliados al otro lado del Caspio».

En consecuencia, la mirada de Qazvin se dirigió hacia Moscú, donde se envió una embajada encabezada por Andi Bey, a veces llamado Hadi Bey en la historiografía soviética y rusa, en nombre del Shah M. Khodabanda. La embajada llegó a la capital rusa entre 1587 y 1588.

Cabe señalar que, en ese momento, el propio Zarato ruso se recuperaba de las nefastas consecuencias de la Guerra de Livonia, que había supuesto la pérdida de sus posesiones, tan duramente conquistadas, en los países bálticos, así como de parte de territorio ruso. La situación económica del país también era crítica.

Sin embargo, tras la ascensión al trono de Feodor Ivanovich, la situación comenzó a mejorar gradualmente, en gran parte gracias a los esfuerzos del cuñado del zar, Boris Godunov, quien recibió carta blanca del soberano para dirigir los asuntos internacionales.

Godunov demostró ser un hábil geopolítico. En 1585, a través de la embajada de Lukyan Novosiltsev, intentó establecer relaciones con Rodolfo II, gobernante del Sacro Imperio Romano Germánico, pero no obtuvo resultados significativos. Las relaciones diplomáticas con Irán, en cambio, mejoraron.


Zar Feodoro Ivanovich

¿Cuál era el propósito de la embajada de Andi Bey? Los otomanos habían capturado Bakú y Derbent. En consecuencia, los iraníes, como escribió N.M. Karamzin, propusieron que los rusos atacaran conjuntamente Estambul y, si se reconquistaban dichas ciudades, las incorporaran a Rusia.

Tentador. Sin embargo, como escribió P.P. Bushev, quien analizó esta afirmación en detalle:

En la carta del Shah (enviada a Fiódor Ivánovich – I.Kh.) no hay ni una palabra sobre acciones militares conjuntas contra los turcos ni sobre la promesa del Shah de transferir Derbent y Bakú al estado ruso a cambio de asistencia militar, como escribe N.M. Karamzin al respecto.

Por cierto, S.M. Solovyov también lo menciona. Sin embargo, lo más probable es que la propuesta se hiciera verbalmente. P.P. Bushev cita una entrada correspondiente del archivo Posolsky Prikaz, que se conserva en el Archivo Estatal Ruso de Documentos Antiguos (RGADA) (en el período soviético, TsGADA).

Contiene las palabras de los boyardos moscovitas dirigidas a Andi-bek. Me permitiré citarlas, conservando el estilo y la ortografía que transmiten plenamente el significado de lo dicho:

Dijiste que debíamos apoyar a Su Majestad el Shah con hermandad, amor y firmeza, y permanecer unidos contra sus enemigos, y que debíamos ordenar al ejército que ayudara a los turcos en una batalla encarnizada. Y que Su Majestad el Shah deseaba capturar las ciudades turcas de Derbeni, Baki, Shamakhi y Shirvani. Y una vez capturadas esas ciudades, Su Majestad el Shah avanzaría desde Derbeni hasta Baki, y tomaría las demás ciudades para sí.

Los iraníes manifestaron interés en concertar una alianza militar antiotomana con Rusia. De hecho, solo dentro de este marco podría concretarse la transferencia de Derbent al control del zar ruso. Su adquisición abriría un camino directo para Rusia hacia la Georgia ortodoxa, que, en retrospectiva, se convertiría con el tiempo en un obstáculo en las relaciones ruso-iraníes.

El Kremlin, presumiblemente, no se conformó con las promesas verbales respecto a la transferencia de Derbent y Bakú.

Bajo la presión del gobierno zarista (en particular, del propio B. Godunov), escribe T.K. Korayev, en 1587 se comprometió formalmente por escrito en Moscú a ceder Derbent y Bakú, junto con las zonas circundantes, a Feodoro a cambio del envío de tropas. Esto quedó reflejado en el borrador de la carta final de alianza y amistad entre ambas potencias.

En su viaje de regreso a Irán, Andi Bey fue acompañado por una delegación diplomática encabezada por Grigory Vasilchikov. Durante el trayecto, el diplomático iraní se enteró del derrocamiento del Shah por su hijo, Abbas I.

Naturalmente, Andi Bey se enfrentó a la cuestión de la disposición del nuevo gobernante a sacrificar ciudades tan importantes en aras de una alianza antiotomana. Pero los avatares de las relaciones ruso-iraníes bajo el reinado de Abbas I, así como su superación de la crisis, son temas para otra ocasión.

Referencias

 Andreev A. A. Rezvan M. E. Desarrollo de la tradición diplomática de las embajadas persas, de Jiva y de Bujará en Rusia desde finales del siglo XVI hasta principios del siglo XVIII . Bushev P. P. Historia de las embajadas y las relaciones diplomáticas de los estados ruso e iraní en 1586 - 1612. (Basado en archivos rusos). - IV AN SSSR. - M.: Nauka, 1976 Ivanov M. S. Ensayo sobre la historia de Irán. - M.: Gospolitizdat, 1952 Koraev T. K. Rusia moscovita e Irán safávida en la región del Caspio en los siglos XVI-XVII: vecindad, rivalidad, coexistencia Nechitailov M. V. Velikanov V. S. Escudo y espada del sultán: el ejército del estado otomano a finales del siglo XVI - principios del siglo XVIII. - M.: Fundación Caballeros Rusos, 2020 Nefedov S. A. Guerra y sociedad. Análisis factorial del proceso histórico. Historia de Oriente. Moscú: Editorial Territorio del Futuro, 2008




lunes, 17 de agosto de 2026

Revolución Libertadora: El asilo de los pilotos argentinos en Uruguay

 
El 16 DE JUNIO DE 1955: EL BOMBARDEO A PLAZA DE MAYO 

Uruguay: el pacto que salvó a los aviadores prófugos

by Silvio Bageneta  | Diario de Mar de Ajó


Fuente: martes 16 de junio de 2015 Redacción ADN Por Juan Brodersen




El plan era una locura: asesinar al presidente. Matar a Juan Domingo Perón. Con una estrategia poco sutil, copiada del ataque japonés a Pearl Harbor y pensada por un ex oficial de la SS de Hitler, la idea de bombardear la casa de Gobierno rondaba por la cabeza del entonces Capitán de la Marina. Estaba todo tan bien pensado que luego de las 12:40 las agencias de noticias deberían estar informando el magnicidio. Pero algo salió mal.

Aunque suene a thriller, esto sucedió el 16 de junio de 1955, cuando una facción rebelde de las fuerzas armadas intentó asesinar a Juan Domingo Perón. Y Ataque a Casa Rosada cuenta cuál fue la trama secreta del atentado presidencial más grande que tuvo la Argentina. La investigación, escrita por el historiador , profesor y además piloto civil Horacio Rivara, recoge testimonios inéditos de los propios protagonistas que dejaron una plaza destrozada, 150 muertos y más de 700 heridos.

“Por las actas de los juicios realizados por el Consejo Superior de las Fuerzas Armadas surge que gran parte de la operación fue delatada por la empleada doméstica del teniente de Navío Carlos Massera, piloto naval y conspirador -hermano de Emilio Eduardo-, quien no estaba tan convencido”, revela. Es que la empleada había sido colocada en ese puesto por el Coronel Osinde, jefe de Inteligencia de Perón, según la meticulosa investigación de Rivara.

Para el autor, el bombardeo fue el huevo de la serpiente: “La proscripción, la guerrilla, la triple A y la guerra de Malvinas pueden ser rastreadas hasta su punto de origen, el 16 de junio a las 12:40 horas”, sentencia. A pocos días de cumplirse 60 años del bombardeo, Rivara repasa los hechos contados en su libro: cómo se pensó y se llevó a cabo el violento ataque que fue el preludio de la dictadura de Aramburu y Lonardi.

– ¿Cómo fue, a nivel táctico, el ataque pensado para matar a Perón con los bombardeos?
– El ataque había sido diseñado para realizarse un miércoles, durante la reunión de Gabinete de ministros. De esa manera, el gobierno quedaría acéfalo, y las Fuerzas Armadas también, ya que a la reunión concurrirían los ministros militares de Ejército, Marina y Fuerza Aérea. El plan de ataque consistía en que hacia las 8 despegarían de Punta Indio, en la desembocadura del Río de la Plata, los pequeños bombarderos en picado Texan, cargando bombas de 50 kilos y los Bimotores beechcraft Kansan, con bombas de 110 kilos. Si Perón estaba vivo, lo tomarían prisionero y esperarían que la flota de mar (que no aprobaba el ataque) y algún cuerpo del Ejército, se les uniera.

– ¿Con qué logística contaba el Capitán de la Marina Jorge Bassi, ideólogo del ataque?
– La Fuerza Aérea tenía, gracias al apoyo de Perón, los aviones más modernos del mundo y la ayuda de técnicos y pilotos alemanes traídos al país tras la derrota de Hitler. La Marina, de pésima relación con el líder, solo contaba con aviones de rezago norteamericanos de la II Guerra, diseñados para entrenamiento y exploración más que para ser de ataque. Sin embargo eran fuertes y confiables, y podían lograr su misión siempre y cuando no fueran atacados por los poderosos jets Glosters. A los marinos les habían prometido que la base de Morón, asiento de estos formidables aviones, sería rebelde. Pero parte de los pilotos de Gloster permaneció leal. Ernesto Adradas, piloto de Jet leal, derribó a un Texan Naval rebelde sobre el Río de la Plata. Los marinos no tenían forma de saber si los Gloster que se acercaban eran amigos que venían a ayudar o enemigos que venían a derribarlos. Por eso los llamaban panqueques, porque creían que se daban vuelta en el aire.

– ¿Qué motivo llevó a este plan de matar al presidente?
– El objetivo del bombardeo estuvo a cargo de Bassi, copiando la estrategia de ataque Japonés al puerto norteamericano a Peal Harbor. Era matar a Perón y a todo su gabinete. Si bien había maneras más fáciles de cometer ese magnicidio (Perón salía todo los días exactamente a las 5.45 AM de la Residencia Presidencial manejando su propio auto Cadillac, sin blindaje, acompañado por otro auto con custodios) se buscaba hacerlo de una manera tan espectacular que quitara la voluntad de lucha a sus millones de seguidores. Al copiar Pearl Harbor, Bassi copió y repitió sus errores. Los Portaaviones Norteamericanos no estaban allí porque el secreto se había filtrado, y lo mismo pasó con Perón, y el ataque sorpresa generó incluso más voluntad de lucha.

– ¿Quién fue Otto Skorzeny, cuál fue su relación con Hitler y cómo llegó a la Argentina? ¿Por qué era “el hombre que no conocía la palabra imposible”?
– Terminada la Segunda Guerra Mundial, las potencias aliadas buscaron hacerse de Científicos Alemanes. Allen Dulles, un agente norteamericano, luego fundador de la CIA, creó con el Vaticano una vía de escape llamada Camino de las Ratas, que comenzaba en un monasterio en Austria, pasaba por Roma y terminaba en Buenos Aires. A través de este camino 6.000 científicos, pilotos y Criminales de Guerra llegaron al país. Dulles reclutó a un joven y brillante italiano, Licio Gelli, como nexo con Perón y el Vaticano. Otto Skorzeny era un oficial de la SS, de la especialidad Comando, a quien Hitler encargaba las misiones más imposibles, como el rescate de Mussolini, preso en el Monte Gran Sasso y el secuestro del hijo del presidente de Hungría. Tras la guerra, si bien fue absuelto de la acusación de crímenes de guerra, huyó a la Argentina y, junto al Piloto de Stuka Hans Rudel, se hicieron muy amigos de Perón.

– ¿Cómo fue convenciendo Jorge Bassi, líder de la operación, al resto de los pilotos de su plan?
– La tarea de ir convenciendo a pilotos de unirse al plan era para Bassi como caminar por un campo minado. Cualquier piloto podía denunciarlo ante las autoridades. Generalmente esperaba a que el designado haga un comentario contrario al Gobierno, y recién ahí se lo tanteaba con cuidado. Pero Bassi no puedo interesar a los almirantes y capitanes con mando de barcos, y muchos le dijeron que si les volvía con algo así, le pegarían un tiro. Hasta se lo planteó al General Lonardi, que se opuso por considerar el ataque una locura.

– ¿Cómo se llevó a cabo el ataque el 16 de junio de 1955 y por qué falló?
– Los aviones despegaron de Punta Indio en medio de una tormenta, con techos bajos y con problemas de comunicaciones entre ellos y la base rebelde por culpa de la niebla. Estuvieron dos horas dando vueltas sobre el río sin poder captar la orden de ataque cuando llegaron a Buenos Aires. Mientras, los pilotos de los Gloster de Morón trataban de tomar la base teniendo en contra a los jefes y a más de 1000 suboficiales, muchos de ellos armados y solo apoyados por algunos conscriptos rebeldes. Por ello los primeros cuatro aviones en despegar fueron leales y atacaron a los aviones rebeldes de la marina. Y Perón había sido avisado por cuatro vías diferentes del ataque inminente y se refugió en el Edificio Libertador, sede del ejército, a solo 150 metros de la Casa Rosada.

– ¿Y cómo fue el momento del bombardeo?
– Los pilotos, por culpa de la nubes, atacaron a muy baja altura, lo que hizo que muchas bombas no llegaran a explotar. Arruinado el elemento sorpresa, varios cañones antiaéreos esperaban a los aviones. Los Kansas realizaron maniobras para evitar el fuego defensivo, lo que hizo que muchas bombas cayeran sobre Paseo Colón, en especial una que hizo volar por los aires un trolebús repleto de pasajeros. Aterrizados en Ezeiza, tomada por la marina, se decidió un nuevo ataque conjunto con la fuerza aérea, que ya dominaba Morón, y los aviones que venían de Bahía Blanca. Mientras tanto, la CGT había llamado a los obreros a la Plaza a defender al Gobierno,y estos, ayudados por la Alianza Libertadora Nacionalista de Guillermo Patricio Kelly se batían a duelo con los infantes de marina y los comandos civiles antiperonistas. En lo peor de la batalla se efectuó el tercer ataque aéreo: el más terrible en cuanto a número de víctimas. Al caer la noche los rebeldes perdieron el control de las bases de Ezeiza y Morón y huyeron, con sus aviones gravemente dañados, a Uruguay, donde el presidente Battle les dió asilo.

– Según tu interpretación, ¿qué lugar ocupa este ataque en la historia de la Argentina del siglo XX?
– El ataque fue la mayor tragedia argentina del siglo XX, con todas las características de una guerra civil, que se reanudó 3 meses después. Fue producto de divisiones absolutamente artificiales y fomentadas tanto desde el gobierno como desde la oposición. Ninguno de los problemas que llevaron a los enfrentamientos era irresoluble, y todos escalaron sin que nadie atinara a ponerle freno. El bombardeo, y las represalias de las horas siguientes, desde la quema de las Iglesias hasta la desaparición del Dr. Ingalinella, comunista opositor a Perón , rompió en pedazos la ya lastimada columna vertebral de la democracia. Los fusilamientos de José León Suárez, la proscripción, la guerrilla (dicho sea de paso, muchos hijos y sobrinos de los pilotos atacantes terminaron militando en Montoneros), la triple A y la guerra de Malvinas pueden ser rastreadas hasta su punto de origen, el 16 de junio a las 12:40 horas.

Fuente: Clarin : https://www.clarin.com/ediciones-anteriores 17/06/2005 al 24/02/2017



Noventa aviadores militares argentinos esperaron en Uruguay la caída del general Juan Domingo Perón. La espera comenzó el 16 de junio de 1955, cuando tras los bombardeos a la Plaza de Mayo y la Casa Rosada 28 aviones aterrizaron en Montevideo y otros cuatro en Colonia. Aquí se revelan algunos detalles de la intimidad de ese tramo de historia argentina. En el ataque se estima que hubo 364 muertos y más de 800 heridos. Ayer, Clarín reveló documentos secretos sobre los personajes responsables de la tragedia.

Mientras todavía giraban las últimas turbinas de los 32 aviones argentinos que habían participado del bombardeo de la Casa Rosada y la Plaza, el presidente Luis Batlle reunía al consejo de gobierno y resolvía otorgar asilo a los 90 oficiales que venían a bordo. Fue un pacto no escrito, pero sostenido en el enfrentamiento entre el gobierno uruguayo y el argentino, fundado en profundas diferencias económicas e ideológicas.

Ese enfrentamiento entre Batlle y Perón se manifiesta en las palabras de uno de los aviadores que llegó al Uruguay: el capitán de fragata (aviador) Néstor Noriega, quien era jefe de la Base Aeronaval de Punta Indio recordaría: «Una semana después me recibió el presidente Batlle Berres. Yo quería agradecerle todo lo que había hecho por nosotros. El presidente me recibe, me abraza, prácticamente se pone a llorar y me dice: ‘vea, no se imagina lo que he rogado para que saliera bien esto y mataran al atorrante ese que nos tiene al Uruguay bajo el zapato’. Los uruguayos iban a vender carne a Holanda a 1,50 dólares. Entonces Perón agarraba y decía: ‘A Holanda se la mandamos a 1,25′».

Los últimos aviones aterrizaron a las seis de la tarde. En Montevideo llegaron a la base aérea militar N° 1, junto al aeropuerto de Carrasco, donde se impuso un férreo control para evitar el ingreso de civiles, en particular, de periodistas y reporteros gráficos. De los 32 aviones que se refugiaron en suelo uruguayo, 28 aterrizaron directamente en la base aérea militar Nø1, y los otros cuatro en Colonia. El hecho de que en allí aterrizaran en un aeropuerto civil, permitió rastrear la identidad de los aviadores.

El primero en llegar, sobre las cuatro y media de la tarde, fue el 3B6 piloteado por el teniente de fragata Alfredo Eustaquio, con los tenientes de corbeta Hugo Albanel y Lagos Martínez, y el guardiamarina Miguel Ángel Londoni. Las radios uruguayas ya hacía 3 horas que contaban lo que ocurría en Buenos Aires.

Poco después llegó el 3A29, que venía únicamente con el piloto, el teniente de corbeta Máximo Rivero Kelly, ex número dos de la Armada durante el gobierno de Raúl Alfonsín. La tercera máquina llegó piloteada por el te niente de navío Eduardo Velarde, con el teniente de fragata Rafael Checachile como copiloto.

A las seis menos cuarto de la tarde, un Gloster Meteor sobrevoló Colonia pero siguió a Carmelo, a unos 10 kilómetros. Iba tripulado por el teniente de navío Armando David Yeannet, de 25 años. Se estrelló en el agua. El bullicio despertó la atención de los vecinos, que corrieron a la costa. Cuando vieron lo que ocurría, un lugareño no dudó en arrojarse vestido como estaba, para socorrer al aviador. Yeannet fue trasladado a un sanatorio, donde le practicaron las primeras curas, y puesto a disposición de los mandos militares locales.

Los que llegaron a Colonia fueron trasladados esa misma noche a Montevideo, y reunidos con sus colegas. Aunque se les había prohibido hablar, uno de los oficiales se aproximó a los periodistas, antes de subir al ómnibus que lo llevaría a Montevideo, abrió sus brazos, y dijo: «nos traicionaron». No agregó más nada.

El celo dispuesto por el gobierno uruguayo para controlar a los aviadores argentinos, parecía centrado en mantener en reserva sus identidades. Una vez reunidos en el grupo de artillería Nø 5, en la calle Burgues, se procedió a proporcionarle a todos ropas civiles de buena calidad, con variedad para tiempo seco y húmedo, documentos de identidad uruguayos, y hasta algunos pesos a quienes nada tenían, para que se ambientaran a sus primeros días en Uruguay. Luego se les otorgó libertad plena dentro del territorio uruguayo. En septiembre, cuando Perón fue derrocado, todos volvieron a Argentina.

A Uruguay llegaron ocho aparatos de dos turbinas Gloster Meteor, dos cuatrimotores Douglas DC4, cinco bombarderos bimotores C47, tres bimotores Beechcrafp AT11 de observación y entrenamiento, 11 monomotores AT6, y tres anfibios bimotores Catalina, uno de los cuales, el primero en llegar, había sido equipado con dos bombas que no había lanzado. Los asilados argentinos se incorporaron rápidamente a la vida de Montevideo, cuyos habitantes tenían posición mayoritaria tomada en contra del gobierno del presidente Juan Domingo Perón. La diáspora argentina antiperonista se había iniciado dos años antes. Los exiliados habían sobrevivido en Uruguay como podían. Un grupo de ellos reunió el dinero, y abrió una librería en 18 de Julio y Plaza de Cagancha, pleno centro de la ciudad, donde asistían a los que tenían más dificultades.

La influencia ideológica de los asilados y exiliados se hacía sentir en las habituales peñas que se realizaban en los bares y confiterías del centro de Montevideo, y en Pocitos. Alberto Methol Ferré, hoy docente de historia en Montevideo y Argentina, un intelectual de cuño católico, se había convertido en un ferviente peronista «desde el 17 de octubre de 1945», confesó a Clarín. Methol era habitual animador de las peñas que se realizaban en Montevideo, porque invariablemente era el único que defendía las ideas de Perón. «Era horrible» la hostilidad que sentía de sus compatriotas por defender esas ideas en 1955, confesó Methol.

Daniel Castagnin, hoy abogado jubilado, realizaba el servicio militar voluntario para la reserva cuando se sucedieron los episodios de 1955 en Argentina, y rápidamente tomó partido por los rebeldes. «Pero después que se fueron los asilados, y los exiliados antiperonistas, el Uruguay se pobló de exiliados y asilados peronistas, lo que me permitió conocer la otra cara de la moneda», contó a Clarín.

domingo, 16 de agosto de 2026

La victoria de Nicea en Antioquía del Meandro

Teodoro Láscaris vence a Kaikosru I





El emperador romano, Teodoro Láscaris, sostiene en alto la cabeza de Kaikosru I, sultán selyúcida de Rum, después de derrotarlo en la Batalla de Antioquía del Meandro en junio de 1211.
Esta victoria, tan solo siete años después de la pérdida de Constantinopla a manos de los cruzados, fue vital para el Estado romano de Nicea. Al parecer, la batalla iba muy mal para Teodoro, sobre todo después de que su caballería mercenaria latina lanzara una carga impetuosa contra los selyúcidas y fuera aniquilada por los arqueros e infantería ligera. Los turcos entonces atacaron al resto del ejército niceno, que, tras sufrir bajas, comenzó a retirarse y dispersarse.
Fue en ese momento que el propio sultán buscó y retó al emperador a un combate singular. Kaikosru golpeó a Teodoro en la cabeza con su maza y lo derribó de la silla. Mientras el emperador yacía aturdido, el sultán se giró para celebrar su victoria. Sin embargo, Teodoro se levantó repentinamente y cortó las patas traseras del caballo de Kaikosru. El sultán cayó al suelo, donde Teodoro o uno de sus soldados le cortó la cabeza. Luego, la alzaron en una lanza y la ondearon en señal de triunfo ante los selyúcidas, quienes se dispersaron y huyeron.
Aunque los nicenos sufrieron perdidas terribles, la batalla puso fin a la amenaza selyúcida: el hijo y sucesor de Kaikosru, Kaikaus I, firmó una tregua con Nicea, y la frontera entre ambos estados permanecería prácticamente indiscutida hasta la década de 1260. El ex emperador Alejo, suegro de Láscaris, también fue capturado durante la batalla. El vencedor lo trató bien, pero lo despojó de sus insignias imperiales y lo recluyó en un monasterio donde terminó sus días.
La batalla fue el último gran enfrentamiento entre selyúcidas y romanos. Sin embargo, aunque el Imperio de Nicea se fortalecería y los selyúcidas se debilitarían, los turcos, bajo el liderazgo otomano, finalmente conquistarían el Asia Menor romana poco más de cien años después.

sábado, 15 de agosto de 2026

Argentina: S-2 Tracker en las entrañas del POMA

Tracker en el POMA


Avión antisubmarino Grumman S-2E Tracker 0702/2-AS-23 dentro del hangar del Portaaviones de la Armada Argentina (V-2) ARA 25 de Mayo



viernes, 14 de agosto de 2026

Argentina: Postales históricas de vida

Postales



Peluquería Ruiz y Roca, Buenos Aires, 1886.




Año 1936. Descansando en Punta Lara. Provincia de Buenos Aires. Buenos Aires, República Argentina. Dpto. Documentos Fotográficos. Inventario 355677. Caja 16. Buenos Aires. Argentina. (AGN│Archivo General de la Nación)
 

jueves, 13 de agosto de 2026

G6D: La traición del ataque al USS Liberty según fuentes norteamericanas

El USS Liberty: Argumento de autoridad





· Dean Rusk, entonces Secretario de Estado: "El Liberty ondeaba una bandera estadounidense. No fue muy difícil identificarlo, y mi opinión es que en algún momento algún funcionario israelí de alto rango dio la autorización para estos ataques".
· George Ball, entonces subsecretario de Estado: "Los líderes estadounidenses no tuvieron el valor de castigar a Israel por el flagrante asesinato de sus ciudadanos".
El almirante Thomas H. Moorer, exjefe del Estado Mayor Conjunto, declaró: «Debo concluir que la intención de Israel era hundir el Liberty y dejar el menor número posible de supervivientes. Israel sabía perfectamente que el barco era estadounidense».
· El director de la NSA, Marshall Carter, dijo: “No podía ser otra cosa que deliberado. No hay manera de que exista una serie de circunstancias que justifiquen que fuera un accidente”… “No había otra respuesta que la de que fue deliberado”.
El capitán William McGonagale, comandante del USS Liberty, inicialmente colaboró ​​en el encubrimiento, pero al final de su vida exigió una investigación exhaustiva, convencido de que no se trataba de un caso de identidad equivocada. «Después de muchos años, finalmente creo que el ataque fue deliberado».
El subdirector de la NSA, Louis Tordella, creía que se trataba de un ataque deliberado. -- El Dr. Louis Tordella, subdirector de la NSA en aquel entonces, declaró: «Creí que el ataque podría haber sido ordenado por algún comandante de alto rango en la península del Sinaí [donde se estaban produciendo las masacres] que sospechaba erróneamente que el Liberty estaba vigilando sus actividades». Tordella también garabateó en la portada del informe oficial israelí sobre el «error»: «Un buen encubrimiento».
El general de división John Morrison, entonces subdirector de operaciones de la NSA, declaró: «Nadie se cree esa explicación. La única conjetura que se nos ocurrió que tenía algo de sentido es que los israelíes no querían que interceptáramos sus comunicaciones en ese momento».
Walter Deeley, el alto funcionario de la NSA que llevó a cabo una investigación interna de la NSA sobre el incidente: "Es imposible que no supieran que el Liberty era estadounidense".
El director de la CIA, Richard Helms, no creía que los israelíes no supieran lo que hacían. -- Richard Helms, director de la Inteligencia Central en ese momento, a Bamford: "Su capítulo sobre el Liberty fue totalmente acertado". ... ( (a la BBC) "Mi opinión era que tenían la intención de atacar el barco y que no hay excusa que justifique decir que fue solo un error".
El subdirector de la CIA, Rufus Taylor, creía que los israelíes también sabían lo que estaban haciendo.
Paul C. Warnke, entonces subsecretario de Marina, declaró: "Me costaba creer que se tratara, de hecho, de un error honesto por parte de las unidades de la fuerza aérea israelí... Sospecho que, en el fragor de la batalla, consideraron que la presencia de este buque estadounidense era perjudicial para sus intereses".
· David G. Nes, subdirector de la misión estadounidense en El Cairo en aquel entonces: "No creo que haya duda de que fue deliberado... [Es] uno de los mayores encubrimientos de nuestra historia militar."
• “Al día siguiente del ataque, Johnson le confió a un reportero de Newsweek que creía que Israel había atacado deliberadamente al Liberty para impedirle espiar. Los funcionarios israelíes se enteraron de los detalles de la entrevista de Johnson en menos de 24 horas y presionaron con éxito a la revista para que suavizara su artículo. «El editorial de Newsweek ha realizado cambios en la última revisión de la noticia en comparación con la versión original que me mostraron anoche», telegrafió Patir a Jerusalén. «Suavizó la versión añadiendo un signo de interrogación al titular, omitiendo las palabras "ataque deliberado" y eliminando el párrafo de comentarios que decía que la filtración tenía como objetivo liberar a los responsables políticos estadounidenses de la presión de la opinión pública proisraelí».
· La alta dirección de la NSA fue “prácticamente unánime” en que fue deliberado, 231.
· La NSA llevó a cabo una investigación oficial. Su líder, Walter Deeley, concluyó: “Es imposible que no supieran que el Liberty era estadounidense”. 232
· El director de la NSA, Carter: “No había otra respuesta que la de que fue deliberado”, le dijo a Bamford en 1980. 232
· El subdirector de la NSA, Dr. Louis Tordella, lo escribió en un memorando oficial y también se lo comunicó al congresista George Mahon (D-TX) 232.
· El general de división de la Fuerza Aérea de EE. UU., John Morrison, subdirector de operaciones de la NSA: “Nadie cree esa explicación. La única conjetura que hemos hecho que tiene algún sentido es que los israelíes no querían que interceptáramos sus comunicaciones en ese momento”. Cuando Bamford le habló de las masacres, pensó que ese parecía ser el motivo correcto. “Qué cosa tan terrible do. ” 233
· El almirante Thomas Moorer, jefe de operaciones navales, declaró inmediatamente después del ataque: “Debo concluir que la intención de Israel era hundir el Liberty y dejar el menor número posible de supervivientes”. … “Israel sabía perfectamente que el barco era estadounidense”. 237
• El capitán McGonigal, que falleció de cáncer en 1998: “Después de muchos años, finalmente creo que el ataque fue deliberado. No creo que se haya llevado a cabo una investigación adecuada del incidente. La bandera ondeaba antes del ataque al barco”. 233
· Tom Hughes, Director del INR;
Bobby Ray Inman, subdirector de la Agencia Central de Inteligencia
• Oliver Kirby, subdirector de operaciones de la NSA;
· El general John E. Morrison será el próximo director de distrito;
· y el teniente general William E. Odom, quien más tarde fue director.
El embajador israelí en Estados Unidos afirmó haber llegado a la conclusión de que tuvo que ser un acto deliberado. Fue el único que lo admitió.
· Un funcionario de la CIA citando una fuente israelí: “[Respecto al ataque al USS Liberty por aviones y lanchas torpederas israelíes… dijo que, ‘Hay que recordar que en esta campaña no hay ni tiempo ni espacio para errores’, lo que pretendía ser una referencia ambigua a que las fuerzas israelíes sabían qué bandera enarbolaba el Liberty y qué hacía exactamente el buque frente a la costa. [Eliminado] implicaba que la identidad del barco se conocía seis horas antes del ataque, pero que el cuartel general israelí no estaba seguro de cuántas personas podrían tener acceso a la información que el Liberty estaba interceptando. También insinuó que [eliminado] no había certeza sobre los controles respecto al destino de la información interceptada y reiteró que las fuerzas israelíes no cometían errores en su campaña. Fue enfático al afirmarme que sabían qué tipo de barco era el USS Liberty y qué hacía en alta mar.”
• El embajador estadounidense Dwight Porter los escuchó: “¡Es un barco estadounidense!” • Rowland Evans y Robert Novak, “Recordando el Liberty”, Washington Post, 6 de noviembre de 1991

Ahora dime que eso es una falacia lógica.

miércoles, 12 de agosto de 2026

Sumeria: Esqueleto de hombre y su perro

Esqueleto de Ur


Esqueleto de un hombre sumerio y su perro. De la ciudad sumeria de Ur 
(Nasiriyah Cultural Museum)