La Batalla de Caseros y los hechos que merecen ser recordados
Por Horacio Callegari (CMN)
1. Contexto y situación previa a la batalla
La batalla de Caseros, librada el 3 de febrero de 1852, constituye uno de los episodios militares decisivos de la historia argentina. Enfrentó al Ejército Grande comandado por el general Justo José de Urquiza contra las fuerzas federales de Juan Manuel de Rosas. Más allá de su dimensión estrictamente militar, el enfrentamiento significó el derrumbe del orden rosista y abrió el proceso que conduciría a la organización constitucional del país.
El 2 de febrero, Urquiza cruzó el río de las Conchas (actual Reconquista) por el puente de Márquez y avanzó hasta el arroyo Morón, donde constató la presencia de fuerzas federales desplegadas en las alturas de Caseros. La moral del Ejército Grande era alta, producto de una campaña exitosa y de avances sostenidos sin grandes obstáculos. En contraste, las fuerzas de Rosas llegaban a la confrontación con una moral debilitada tras sucesivas retiradas.
La noche previa al combate, Rosas reunió a sus mandos. El coronel Chilavert manifestó su desacuerdo con mantener una posición defensiva rígida en Caseros, pues consideraba que limitaba la maniobrabilidad. No obstante, la mayoría de los jefes federales optó por sostener la posición.
2. Despliegue inicial y orden de batalla
Ejército de Urquiza
En la madrugada del 3 de febrero, el Ejército Grande cruzó el arroyo Morón. La caballería lo hizo por vado; la infantería y la artillería utilizaron un único puente, lo que obligó a concentrar la marcha en columna, maniobra que fue disimulada mediante movimientos de caballería (Virasoro).
Hacia las 7:30, Urquiza desplegó aproximadamente 24.000 hombres y 50 piezas de artillería a un kilómetro de las posiciones rosistas.
La disposición fue la siguiente:
Centro-frente (Casa de Caseros): División Oriental.
Ala izquierda: División Brasileña apoyada por la Brigada Rivera y 28 piezas de artillería al mando de Pirán.
Ala derecha: Cinco batallones bajo Galán y divisiones de caballería (Medina, Galarza, Avalos y Lamadrid).
Reserva: Divisiones de caballería de López y Urdinarrain.
Urquiza planteó una ofensiva combinada, con predominio de la maniobra de caballería como elemento decisivo.
Ejército de Rosas
Rosas contaba con aproximadamente 23.000 hombres, 50 piezas de artillería y 4 coheteras.
Su despliegue fue marcadamente defensivo:
Ala derecha: apoyada en la Casa de Caseros, con un “martillo” defensivo de carretas y apoyo de dos batallones; reserva de caballería.
Sector entre Casa y Palomar: dos batallones con artillería.
Reducto del Palomar: infantería en triple línea, artillería y coheteras.
Centro: tropas de Chilavert con 30 piezas de artillería.
Ala izquierda: caballería bajo Lagos.
Reserva general: divisiones de Sosa y Bustos.
Rosas optó por una defensa escalonada con puntos fuertes (Casa y Palomar) y un potente centro artillero.
3. Desarrollo del combate: maniobras principales
Inicio del fuego
Apenas pasadas las 8:00, las baterías rosistas abrieron fuego, obligando a retroceder inicialmente a la artillería brasileña. Esto muestra que el primer impulso fue federal, intentando desorganizar el despliegue enemigo.
Ataque principal de Urquiza: ruptura del ala izquierda rosista
Cerca de las 9:00, Urquiza lanzó su ofensiva decisiva: una carga masiva de caballería contra el ala izquierda de Rosas.
Medina atacó frontalmente a los lanceros de Lagos.
Lamadrid intentó envolver el ala federal.
Medina fue inicialmente rechazado, pero en una segunda carga logró desorganizar a los lanceros.
Rosas envió su reserva (Sosa y Bustos).
Urquiza respondió con Galarza y Avalos, cuya intervención fue decisiva.
La caballería federal cedió ante la presión sostenida y la coordinación superior del Ejército Grande. El ala izquierda rosista comenzó a desmoronarse.
Lamadrid, por exceso de desplazamiento lateral, no llegó a intervenir decisivamente, lo que muestra cierta falta de coordinación en el ala derecha de Urquiza, compensada por la superioridad numérica y moral.
Ataque al centro y a la Casa de Caseros
Simultáneamente, Urquiza ordenó el avance de su ala izquierda:
La División Oriental (coronel Díaz) avanzó hacia el Palomar.
Se formó en ángulo respecto del ala rosista.
Urdinarrain se posicionó detrás de un bosquecillo.
El batallón de Voltígeros intentó tomar la Casa de Caseros, pero el ataque inicial se frenó por falta de sincronización con la división brasileña y las tropas de Galán.
Cerca del mediodía, el ataque se reanudó con éxito:
Pereyra Pintos neutralizó la resistencia en la Casa.
Galán obligó a retroceder a la Brigada Díaz.
La División Oriental ocupó la Casa de Caseros.
Resistencia final del centro rosista
El centro, comandado por Argentino Díaz con apoyo artillero de Chilavert, resistió con firmeza.
Sin embargo:
Fue embestido por las fuerzas de Galán.
Ambos jefes depusieron las armas.
El dispositivo defensivo rosista colapsó.
Hacia las 14:00, la batalla estaba decidida. El campo dejaba unos 400 muertos.
4. Desorganización y violencia final
El autor subraya episodios de indisciplina:
Soldados rosistas ultimaron a oficiales que intentaban frenar la retirada.
Caso emblemático: el coronel Hernández, muerto por sus propios hombres.
Además, tras un incidente de fuego a quemarropa en la Casa de Caseros, las tropas vencedoras respondieron con violencia, generándose escenas de masacre.
Aquí cae el doctor Claudio Cuenca, médico y poeta, considerado el “mártir de Caseros”, muerto en circunstancias trágicas mientras intentaba mediar.
5. La retirada y la doble renuncia de Rosas
Derrotado, Rosas inició una retirada estratégica con pocos acompañantes.
En el trayecto su yegua “Victoria” tropezó, episodio que la tradición recogió como simbólico (origen del nombre “Tropezón”).
Rosas redactó dos renuncias:
Una, con lápiz y en el campo.
Otra, en Londres.
Ambas mencionan que estaba herido en la mano derecha.
La duplicidad responde a correcciones formales y desprolijidades del primer documento.
6. Hechos poco recordados
El artículo rescata aspectos no estrictamente militares:
Purvis, el perro de Urquiza
Mencionado por Sarmiento, acompañó toda la campaña. Simboliza fidelidad y presencia constante en la empresa militar.
El ombú de Caseros
Árbol histórico, declarado monumento en 1946. Ya no existe. Se convirtió en símbolo paisajístico de la batalla.
El monte de durazneros
Alimentó a la población porteña.
Medallas de Caseros
Argentina no otorgó condecoraciones.
Uruguay y Brasil sí lo hicieron, estableciendo distinciones por jerarquía (oro, plata, latón, zinc).
También existió el botón militar “Federación Urquiza o Muerte”.
7. Conclusión
La batalla de Caseros fue una confrontación decisiva, donde:
Rosas adoptó una defensa estática con puntos fuertes y potente artillería central.
Urquiza ejecutó una ofensiva móvil basada en cargas de caballería y ataques combinados.
La ruptura del ala izquierda rosista y la ocupación de la Casa de Caseros desarticularon el sistema defensivo federal.
No fue solo una victoria táctica: significó el colapso del régimen rosista y el inicio del proceso de organización nacional.
El artículo, además de reconstruir las maniobras militares, integra memoria, símbolos y consecuencias humanas, ampliando la comprensión de Caseros más allá del campo de batalla.
Citas Bibliográficas
- CALLEGARI, H.; (2017); Historia del Partido de Tres de Febrero y sus localidades, Buenos Aires, Ediciones 3F.
- COLEGIO MILITAR DE LA NACIÓN; (1969); El Museo Histórico del Palomar de Caseros, Morón, CMN.
- GARCIA ENCISO, I.; (1970); Historia del Colegio Militar de la Nación; Buenos Aires, Círculo Militar.
- LEGUIZAMÓN, M.; (1926). Hombres y Cosas que pasaron; Buenos Aires, Lajoune &Cía.
- MORENO, C.; CALLEGARI, H.; (2018); La antigua chacra de Diego Casero, Buenos Aires, Ediciones 3F.
- SALDÍAS, A.; (1907); Papeles de Rozas, La Plata, tomo 2 (pág. 246-254), Talleres Gráficos Sesé, Larrañaga y Cía.
- ZUBIZARRETA, I.; RABINOVICH, A.; CANCIANI, L.; (2022). Caseros, la batalla por la organización nacional; Buenos Aires. Sudamericana






