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domingo, 9 de agosto de 2026

PGG: Trincheras en vez de relámpago

Guerra de posiciones en lugar de guerra relámpago: planes para la guerra Irán-Irak y su implementación

 



Víctor Biryukov || Top War

El 22 de septiembre de 1980, el gobierno iraquí lanzó oficialmente una operación militar contra Irán, ordenando a las tropas concentradas en las zonas fronterizas que pasaran a la ofensiva. Los combates comenzaron con masivos ataques aéreos iraquíes contra los centros militares y económicos de Irán, así como contra sus aeródromos, puertos y bases navales.

La guerra Irán-Irak marcó un punto de inflexión en la historia de Oriente Medio. Fue el último gran conflicto de la Guerra Fría, que provocó un cambio en el equilibrio de poder político y militar en la región, un aumento del terrorismo en Oriente Medio y Europa, y obligó a varios estados occidentales a establecer una presencia permanente en el Golfo Pérsico.

Desde una perspectiva militar, se convirtió en un laboratorio de tácticas innovadoras y un campo de pruebas para armamento de vanguardia . La guerra Irán-Irak fue el conflicto más largo del siglo XX, y sus consecuencias aún se sienten hoy: Irak quedó marginado, Irán se radicalizó y el desarrollo del programa nuclear iraní se aceleró (hasta hace poco). ¿

Por qué duró la guerra casi ocho años? ¿Cómo se involucraron las grandes potencias? ¿Quiénes fueron los principales beneficiarios? Los historiadores llevan mucho tiempo intentando responder a estas preguntas. En este artículo, intentaremos abordarlas.

Condiciones previas y planes para la guerra

Las relaciones entre Irán e Irak se deterioraron drásticamente durante el invierno de 1979-1980. En ese entonces, estallaron manifestaciones frente a la embajada iraquí en Teherán, exigiendo el derrocamiento del régimen baazista de Saddam Hussein. Banderas iraquíes e imágenes del presidente iraquí fueron quemadas públicamente ante la prensa internacional. En la provincia fronteriza de Juzestán (que significa literalmente "tierra de torres"), territorio reclamado desde hace tiempo por Bagdad y habitado principalmente por hablantes de árabe, el consulado iraquí en Khorramshahr fue saqueado. Numerosas escuelas de lengua árabe fueron saqueadas y sus maestros agredidos.

Irán afirmó que los muyahidines, hostiles a la Revolución Islámica, estaban en el poder en Irak, por lo que el régimen iraní envió su fuerza aérea al espacio aéreo iraquí y simuló un ataque contra cuarteles iraquíes. En respuesta, Bagdad bombardeó varias aldeas fronterizas, ordenó el cierre de los consulados iraníes en Basora y Kerbala, y reafirmó sus derechos sobre el río Shatt al-Arab.

El 8 de febrero de 1980, Saddam Hussein apareció en televisión con su uniforme militar verde oliva y exhortó a todos los países árabes a solidarizarse contra las provocaciones iraníes. El mensaje de su discurso fue claro: estaba dispuesto a recurrir a cualquier medio necesario para contrarrestar las acciones hostiles de Irán, incluyendo la fuerza militar.

La situación política interna en Irán seguía siendo inestable, lo que, según Hussein, beneficiaba a los iraquíes: el enfrentamiento entre revolucionarios islamistas y partidarios del Shah continuaba, y miembros de la oposición iraní, que se habían refugiado en Bagdad, ofrecían visiones apocalípticas de los acontecimientos en Teherán. Estas visiones fueron corroboradas por los informes de inteligencia iraquíes.

El dictador iraquí estaba convencido de que el ayatolá Jomeini no se detendría ante nada para derrocarlo, por lo que Saddam Hussein concluyó lógicamente que, para mantenerse en el poder, necesitaba lanzar un ataque preventivo contra Irán. El objetivo principal de Irak era restaurar la soberanía sobre todo el Shatt al-Arab y revertir el vergonzoso Acuerdo de Argel, que había sido una humillación personal para Hussein. También planeaba tomar el control de parte del territorio iraní rico en petróleo.

Dado que el ejército iraní, desorganizado por la revolución y el embargo occidental, era una sombra de lo que fue, estos planes parecían realistas. Los informes de inteligencia iraquíes también indicaban que la Fuerza Aérea iraní, otrora punta de lanza del ejército del Shah, había quedado debilitada tras el fallido complot de Nojeh.

A mediados de julio, Saddam Hussein celebró una reunión con sus altos mandos militares y ordenó los preparativos para la guerra con Irán, sin especificar una fecha ni un objetivo militar concretos. Los generales dispusieron de tan solo un mes para preparar al ejército y formular un plan de combate.

Los altos mandos militares iraquíes comenzaron a preparar una operación militar a gran escala en estricto secreto y con escaso entusiasmo, dado que el ejército no estaba completamente preparado para la guerra. Saddam Hussein esperaba una guerra relámpago para debilitar al régimen iraní, convencido de que en pocas semanas Irak podría crear un nuevo equilibrio de poder favorable a Bagdad.

Los objetivos a alcanzar seguían siendo tan inciertos como la fecha de inicio de la guerra, pero parecían limitarse a la captura de las llanuras costeras de Juzestán y al control de ambas orillas del río Shatt al-Arab. Saddam Hussein también confiaba en que la población de habla árabe de Juzestán se rebelaría al ver los primeros tanques iraquíes y recibiría a sus soldados como libertadores.

El 16 de septiembre, Saddam Hussein reunió a sus asesores más cercanos y les comunicó su decisión de iniciar una guerra con Irán en los próximos días. Solo Ali Hassan al-Majid, su primo y jefe del temido Mukhabarat (servicio secreto), se atrevió a señalar los riesgos de tal empresa y a exponer las razones por las que consideraba la guerra prematura. Tras escuchar atentamente, el dictador refutó sus argumentos uno por uno.

Al día siguiente, 17 de septiembre de 1980, Saddam Hussein denunció el Acuerdo de Argel, declarándolo nulo y sin efecto. Anunció al mundo que «el estatus jurídico del Shatt al-Arab debe volver a ser lo que siempre ha sido históricamente y lo que jamás debería dejar de ser: un río arábigo que permita a Irak disfrutar de todos los derechos que emanan de su plena soberanía». En consecuencia, la frontera del Shatt al-Arab ya no discurriría por el centro del río, sino que volvería a su margen oriental.

En septiembre de 1980, Saddam Hussein creía que Irak podía matar tres pájaros de un tiro. Primero, creía que la guerra contribuiría al derrocamiento del gobierno revolucionario de Teherán. Segundo, creía que atacando a Irán podría aumentar el prestigio del país e incluso convertirse en el líder del mundo árabe. Tercero, Hussein planeaba retomar el control del Shatt al-Arab, cedido en virtud del Acuerdo de Argel de 1975. El

18 de septiembre de 1980, los generales ultimaron sus planes para el conflicto. Un pronóstico meteorológico favorable para el 22 de septiembre los obligó a decidir atacar ese día, dejando solo tres días para notificar a sus unidades. El reloj de la guerra se puso en marcha.

Guerra terrestre y aérea en 1980



Al comienzo de la guerra, Irak había concentrado aproximadamente 140 000 soldados, 1300 tanques, 1700 piezas de artillería y morteros, y 350 aviones de combate en la frontera con Irán. En el lado iraní, se enfrentaban a una fuerza de aproximadamente 70 000 soldados armados con 620 tanques, 710 piezas de artillería y morteros, y 150 aviones de combate. Por lo tanto, las fuerzas armadas iraquíes tenían una superioridad de dos a uno en personal y tanques, una superioridad de 2,3 a uno en aviones y una superioridad de 2,4 a uno en artillería y morteros. Las fuerzas navales eran prácticamente iguales en fuerza.

El 22 de septiembre de 1980, la Fuerza Aérea Iraquí lanzó una serie de ataques preventivos contra bases aéreas iraníes clave y otros objetivos estratégicos, lo que marcó el inicio de la invasión de Irán por parte de Saddam Hussein. Sin embargo, el intento de destruir rápidamente la Fuerza Aérea Iraní fracasó: los ataques se dirigieron principalmente a pistas de aterrizaje y tuvieron un éxito limitado.

El hecho de que la Fuerza Aérea Iraquí no lograra realizar ni siquiera 250 salidas de combate diarias (mientras que los israelíes, por ejemplo, realizaron 700 salidas el primer día de la Guerra de los Seis Días en 1967) explica en parte sus fracasos.

Los iraquíes pronto se enfrentaron a nuevas dificultades. El 23 de septiembre, los iraníes contraatacaron con 120 cazabombarderos F-4E y 20 cazas F-5, escoltados por F-14 Tomcat. Los iraníes perdieron tres F-4E en los ataques, pero los bombarderos iraníes infligieron daños significativamente mayores a los iraquíes, alcanzando quince objetivos, destruyendo veinte aeronaves en tierra y dañando ocho aeródromos. El 24 de septiembre, la Fuerza Aérea Iraní derribó seis cazas iraquíes: MiG-21, MiG-23 y Su-20/22, sin perder ni uno solo de los suyos.

Una semana después del estallido de la guerra, Saddam Hussein comprendió que su Fuerza Aérea no había estado a la altura de sus elevadas expectativas. La Fuerza Aérea Iraquí no había logrado la superioridad aérea. Sin embargo, tras los primeros cuatro días de intensos combates, la proporción de bajas aéreas era de 16:5 a favor de los iraquíes, aunque al contabilizar todas las pérdidas aéreas, la situación era menos clara. Incluyendo los cazas gravemente dañados, los iraquíes perdieron 40 aeronaves, mientras que los iraníes perdieron 24.

Frustrado por el bajo rendimiento de su Fuerza Aérea, Saddam Hussein depositó todas sus esperanzas en una operación terrestre para alcanzar su objetivo. Para planificar la ofensiva, los generales iraquíes revisaron minuciosamente sus archivos, donde descubrieron documentos de un ejercicio del Estado Mayor ideado por instructores británicos en la Academia Militar de Bagdad en 1941. El plan consistía en capturar las ciudades de Kermanshah, Dezful, Ahvaz y Abadán con cuatro divisiones de infantería motorizada en menos de diez días. Los generales iraquíes adoptaron los planes británicos, adaptándolos a las circunstancias actuales.

En tierra, el ejército iraquí logró un éxito mucho mayor que en el aire. Al final del primer día de la guerra, el ejército iraquí había penetrado hasta 20 kilómetros en territorio enemigo, y 10 días después, las fuerzas iraníes habían sido obligadas a retroceder 40 kilómetros. Varias ciudades fronterizas, como Bustan, Mehran, Dehloran y otras, fueron capturadas. El círculo íntimo de Saddam celebró estos éxitos iniciales como confirmación de su evaluación de la impotencia del ejército iraní.

Pero a pesar de las buenas noticias en general del frente, Saddam Hussein no estaba del todo satisfecho con el progreso de los combates. El 30 de septiembre, fue informado de que la 30.ª Brigada Blindada había sufrido grandes pérdidas. Estos informes comenzaron a llegar con regularidad.

Al darse cuenta de que la operación militar no iba según lo planeado, el 28 de septiembre de 1980, Saddam Hussein comenzó a considerar un alto el fuego. Saddam decidió que había demostrado la fuerza suficiente para proponer un alto el fuego y esperar negociar desde una posición de fuerza. Así que con calma declaró a los medios internacionales:

"Irak está dispuesto a negociar directamente con la parte iraní, ya sea a través de intermediarios o de cualquier organización internacional, para lograr una solución justa al conflicto que garantice nuestros derechos."

En esencia, Saddam quería que Irán abandonara el Acuerdo de Argel y reconociera la soberanía iraquí sobre todo el Shatt al-Arab, así como sobre varios enclaves recientemente capturados por su ejército. Sin embargo, la respuesta de Irán a esta propuesta fue muy severa.

El 30 de septiembre, el gobierno iraní enumeró sus condiciones para las negociaciones: Saddam Hussein debía dimitir; el régimen iraquí debía admitir su responsabilidad como agresor y comprometerse a indemnizar a Irán por los daños causados; Basora debía quedar bajo control iraní hasta que Irak pagara su deuda de guerra; y debía celebrarse un referéndum en el Kurdistán iraquí, permitiendo a los kurdos elegir entre la autonomía y la anexión a Irán.

Estas condiciones eran completamente inaceptables para Irak, por lo que las negociaciones resultaron imposibles. Todo parecía indicar que la decisión final se tomaría en el campo de batalla.

Interbloqueo posicional

Pero mientras tanto, el frente se había vuelto tenso: a finales de 1980, la guerra entre Irak e Irán había llegado a un punto muerto. El avance de las tropas iraquíes fue detenido por unidades iraníes desplegadas desde el interior, lo que igualó las fuerzas de ambos bandos y dio al combate un carácter posicional. Esto permitió a Irán reorganizar sus fuerzas y aumentar su número en la primavera y el verano de 1981, y en otoño, lanzar operaciones ofensivas en ciertos sectores del frente. Específicamente, de septiembre de 1981 a febrero de 1982, se llevaron a cabo operaciones para levantar el asedio de Abadán y Susengand, y para liberar Qasr-e Shirrin y Bustan.

Ante la perspectiva de una guerra prolongada, los iraquíes iniciaron una movilización a gran escala de fuerzas adicionales, lo que requirió grandes compras de armamento en el extranjero (especialmente municiones, que el ejército consumía más rápido de lo previsto). La movilización y la creación de nuevas divisiones supusieron un serio desafío para el cuerpo de oficiales debido a las elevadas bajas entre los oficiales subalternos. En diciembre de 1980, Saddam Hussein incluso se dirigió al comandante del III Cuerpo, preocupado porque Irak estaba perdiendo demasiados "soldados valientes y experimentados".

Mientras tanto, en la primavera de 1982, los iraníes lanzaron ofensivas a gran escala: la Operación Fateh-e Bozorg (Gran Victoria) para liberar la zona al oeste de Dezful y la Operación Beit ol-Moqaddas (Espada del Profeta) para liberar Khorramshahr. Ambas operaciones emplearon tácticas de "ola humana", lo que provocó enormes pérdidas entre los atacantes.

Tras perder la iniciativa estratégica, el liderazgo iraquí no logró llevar a cabo su blitzkrieg planificada ni alcanzar sus objetivos bélicos, derrotando rápidamente a las fuerzas enemigas. Bajo la presión de importantes pérdidas militares y económicas, decidió retirar parcialmente sus tropas hasta la frontera estatal, conservando solo los territorios en disputa. A finales de junio de 1982, la retirada de las tropas iraquíes estaba prácticamente completa. Bagdad intentó nuevamente persuadir a Teherán para que entablara negociaciones de paz, pero Irán volvió a rechazar las propuestas. Como resultado, la guerra llegó a un punto muerto y adquirió cada vez más el carácter de una "guerra de desgaste".

En general, las acciones militares durante la guerra Irán-Irak se pueden dividir en tres períodos: Período 1 (septiembre de 1980 - junio de 1982): una ofensiva exitosa de las tropas iraquíes, una contraofensiva de las unidades iraníes y la retirada de las tropas iraquíes a sus posiciones originales; Período 2 (julio de 1982 - febrero de 1984): operaciones ofensivas de las tropas iraníes y defensa móvil de las unidades iraquíes; El tercer período (marzo de 1984 - agosto de 1988): una combinación de operaciones de armas combinadas y batallas terrestres con operaciones de combate en el mar y ataques aéreos y con misiles contra objetivos en la retaguardia de las partes.

Los últimos años de la guerra se caracterizaron por operaciones combinadas ineficaces, combates navales (la «guerra de los petroleros») y ataques aéreos contra ciudades y objetivos económicos importantes en la retaguardia (la «guerra urbana»). Ninguno de los bandos logró resultados significativos en el campo de batalla.

El liderazgo iraní incluso declaró una movilización general, lo que ayudó a reemplazar las bajas y reforzar las tropas que operaban en el frente. Desde finales de diciembre de 1986 hasta mayo de 1987, el mando de las Fuerzas Armadas iraníes intentó realizar aproximadamente diez operaciones ofensivas, pero fracasaron y sufrieron enormes pérdidas.

Para el verano de 1988, los participantes en la guerra habían llegado a un punto muerto político, económico y militar y se vieron obligados a negociar. El 20 de agosto de 1988 cesaron las hostilidades. La guerra no tuvo vencedor. Ambos bandos perdieron más de 1,5 millones de personas. Las pérdidas materiales ascendieron a cientos de miles de millones de dólares.

Posiciones de las Grandes Potencias

Poco después del inicio de la guerra Irán-Irak, circularon rumores de que el gobierno estadounidense había alentado a Saddam Hussein a atacar Irán, ofreciéndole el apoyo político de Washington y una importante ayuda material que le permitiría financiar la guerra. Se afirmaba que el gobierno estadounidense actuaba para impedir que la Revolución Islámica se extendiera a las monarquías del Golfo Pérsico.

Sin embargo, la veracidad de estos rumores parece dudosa, ya que Estados Unidos adoptó inicialmente una postura de espera. Si bien numerosas fuentes confirman el viaje de Saddam Hussein a Riad el 5 de agosto de 1980, todas coinciden en que no se realizó para obtener la aprobación de la administración estadounidense, sino para informar al rey Khalid de sus planes de invadir Irán y asegurar apoyo financiero.

La administración estadounidense, que veía los asuntos mundiales a través del prisma de la Guerra Fría, consideraba a Irak un aliado de la Unión Soviética y, por lo tanto, un adversario potencial. Cabe recordar que Bagdad y Moscú firmaron un tratado de amistad, cooperación y asistencia militar, y el ejército iraquí estaba equipado con armamento soviético. Desde la perspectiva de Washington, una victoria iraquí sobre Irán sería catastrófica, ya que fortalecería la influencia soviética en la región.

Las relaciones entre Estados Unidos e Irán eran tensas, especialmente tras el fracaso de la Operación Garra de Águila para liberar a los diplomáticos estadounidenses secuestrados durante la Revolución Islámica. La situación comenzó a cambiar el 4 de noviembre de 1980, cuando Ronald Reagan ganó las elecciones.

El 20 de enero, día en que Reagan juró su cargo, Teherán liberó a cincuenta y dos rehenes estadounidenses tras 444 días de cautiverio. Oficialmente, el régimen iraní afirmó que demostraba su buena voluntad e intención de restablecer las relaciones con Washington, pero en realidad, la liberación de los rehenes fue el resultado de negociaciones secretas entre la nueva administración estadounidense y el liderazgo iraní.

A mediados de enero, iraníes y estadounidenses alcanzaron un acuerdo de principio, que se firmó el 19 de enero de 1981 en Argel, un día antes de la toma de posesión del nuevo presidente. A cambio de la liberación de los rehenes, Washington devolvió 8.000 millones de dólares en activos iraníes congelados en Estados Unidos y se comprometió a suministrar 480 millones de dólares en repuestos para tanques y aviones iraníes, a pesar del embargo del Congreso. Para salvar las apariencias, Washington realizó estas entregas a través de sus aliados. Tan solo dos años después, los estadounidenses modificaron ligeramente su postura inicial y adoptaron una política más favorable a Irak (en concreto, otorgaron a Bagdad un préstamo de 2.000 millones de dólares).

En cuanto a la Unión Soviética, Moscú se vio sorprendida por el estallido de la guerra, ya que Saddam Hussein la inició sin siquiera consultar a la URSS. Pocos días antes de la operación militar contra Irán, Saddam aseguró a Anatoly Barkovsky, embajador soviético en Bagdad, que no tenía intención de llevar a cabo operaciones a gran escala contra Irán.

Sin embargo, tras el inicio de la guerra, el ministro de Defensa soviético, el mariscal Dmitry Ustinov, insistió en que apoyar a Irán y abandonar Irak sería desastroso, ya que la derrota de Bagdad se interpretaría inevitablemente como una derrota para las armas soviéticas.

Cabe recordar que, como se mencionó anteriormente, Irak era un aliado tradicional de la Unión Soviética. Al estallar las hostilidades (22 de septiembre de 1980), el Tratado de Amistad y Cooperación entre la URSS y la República de Irak, firmado el 9 de abril de 1972 y ratificado por el Presidium del Soviet Supremo de la URSS el 13 de junio de 1972, estaba en vigor.

Durante las etapas iniciales de la guerra, la Unión Soviética intentó mantener la neutralidad, dejando 1200 asesores en Irak para asistir al ejército iraquí, pero deteniendo el suministro de armas y congelando todos los contratos en negociación, en particular los relacionados con la entrega de aviones MiG-25.

Sin embargo, en junio de 1981, el embargo de armas se levantó parcialmente. El éxito de otra contraofensiva iraní en la primavera de 1982 obligó a Irak a exigir a la URSS que restableciera el suministro de armas previo a la guerra, lo cual se concedió durante el verano y el otoño de 1982. De este modo, la URSS abandonó su política de neutralidad en la guerra Irán-Irak.

No obstante, hacia el final de la guerra, las relaciones entre la Unión Soviética e Irak se enfriaron, especialmente cuando, el 3 de julio de 1987, Moscú condenó la escalada de la crisis entre Irán e Irak en el Golfo Pérsico, exigiendo la retirada de los buques de guerra extranjeros del Golfo. Esto entró en conflicto con la postura de Irak de aumentar los ataques contra buques iraníes para acelerar las negociaciones de paz. El acercamiento de la URSS a Irán, que apoyó la retirada de buques de guerra extranjeros, provocó un enfriamiento de las relaciones con Irak. El 23 de septiembre de 1987, el ministro de Asuntos Exteriores soviético, Eduard Shevardnadze, propuso ante la Asamblea General de la ONU la creación de una armada de las Naciones Unidas. Las relaciones con Irak se deterioraron aún más cuando la URSS se negó a apoyar la propuesta de imponer un embargo de armas a Irán.

Conclusión

Durante prácticamente toda la guerra, Jomeini rechazó cualquier propuesta de paz con el fin de lograr un cambio de régimen en Bagdad. Sin embargo, no se obtuvo ningún éxito significativo en este sentido. La situación en el campo de batalla para Irán también empeoró progresivamente: en la primavera de 1988, Irak lanzó una ofensiva e infligió varias derrotas importantes al ejército iraní. Además, Irán se encontró completamente aislado: el silencio de la comunidad internacional tras el derribo de un avión de pasajeros iraní por el USS Vincennes en julio de 1988 demostró a los iraníes que no tenían verdaderos amigos. ¿

Se puede decir entonces que Irak ganó? Definitivamente no, ya que Irak sufrió enormes pérdidas humanas y materiales y, tras la guerra, se encontró al borde de la bancarrota. Tampoco logró sus objetivos bélicos: el régimen iraní no cayó y los iraquíes no obtuvieron ganancias territoriales significativas.

No obstante, tras el fin de la guerra, Saddam Hussein declaró a Irak victorioso, enfatizando que la victoria de Bagdad era prueba del surgimiento de una nueva gran potencia en Oriente Medio. Y muchos lo creyeron (en particular, los expertos coincidieron con sus afirmaciones sobre el ejército iraquí, curtido en la batalla y altamente eficaz). Saddam se confió tanto en su propia fuerza que pronto desató una nueva guerra, que esta vez terminó en un fracaso total.

Referencias

[1]. Pierre Razoux. La guerra Irán-Irak. – Londres: Belknap Press, 2015. (La traducción al ruso del libro de Pierre Razoux fue publicada por Rodina Publishing House en 2024, pero el autor utilizó el original en inglés al escribir este artículo).
[2]. Kevin M. Woods. La guerra Irán-Irak: una historia militar y estratégica. Reino Unido Cambridge University Press, 2014.
[3]. Dotsenko V. D. Flotas en conflictos locales de la segunda mitad del siglo XX. – Moscú: ACT; San Petersburgo: Terra Fantastica, 2001.
[4]. Mirny D. S. Intervención de la URSS y los EE. UU. en la guerra Irán-Irak de 1980-1988.

lunes, 22 de junio de 2026

PGG: La guerra de los petroleros

La "guerra de los petroleros" en el Golfo Pérsico y sus lecciones.


Alexander Samsonov || Top War




Destrucción del antiguo orden

El ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán forma parte del frente de Oriente Medio de la Cuarta Guerra Mundial híbrida, que anteriormente arrasó Irak, Libia, Siria y otros países, donde los combates continúan hasta el día de hoy.

Un «reinicio» de la humanidad. Pero ahora los clientes de los «mil millones de oro» (la metrópolis del sistema capitalista, Occidente en su conjunto) —las monarquías árabes— han sufrido un duro golpe. Los mercados globales se han visto sacudidos y la comunidad internacional está profundamente sorprendida: «¿Por qué nosotros?».

Pero esta vez los persas se mantuvieron firmes y comenzaron a luchar. Demostraron que todos sufrirán. Es necesario que todos comprendan que, en las últimas décadas, el mundo se ha globalizado y se ha vuelto altamente interdependiente. Y ahora, el antiguo mundo global, la sociedad de consumo global, se está desmoronando. El frente ucraniano le ha asestado un duro golpe, y los europeos se han visto particularmente expuestos, permitiendo que se les privara de hidrocarburos baratos y recursos rusos. La segunda guerra en Irán ha asestado otro duro golpe.

Y esto afectará a toda la comunidad global. A todos los que pensaban que «no es asunto nuestro» y «estamos por encima de la política».

Casi el 20 % del petróleo mundial y cerca del 20 % del gas natural licuado mundial (principalmente de Qatar) pasan por el estrecho de Ormuz. Antes de la guerra, alrededor de 100 grandes buques, principalmente petroleros y gaseros, transitaban por el estrecho. La gran mayoría de este petróleo y gas se destina a países asiáticos como India, Tailandia, Indonesia, Corea del Sur, Japón, etc. Estos son parte de la "fábrica global", que se paralizará sin energía.

No existe una alternativa rápida a los hidrocarburos. La transición "verde" se ha estancado. El desarrollo de la energía nuclear requiere tiempo, recursos y enormes cantidades de dinero. Por lo tanto, la única alternativa es aplastar a Irán. Sería necesaria una operación terrestre e incluso campañas de bombardeo aún más brutales, incluyendo armas nucleares tácticas. Pero los persas han demostrado determinación y, al parecer, lucharán hasta el final. Hasta la muerte. Los occidentales, sin embargo, ya no pueden permitirse eso. Están acostumbrados a que todos se rindan tras el primer golpe. Trump ha demostrado al mundo que es un payaso sanguinario, peor que Zelensky. Se acercan las elecciones estadounidenses. En general, la situación global parece más alentadora.

Además, el Mar Rojo puede conectarse con el Estrecho de Ormuz. Es una arteria vital que conecta Europa y Asia. Entre el 12% y el 15% del volumen mundial de carga marítima, hasta el 30% del transporte marítimo mundial de contenedores y aproximadamente entre el 10% y el 15% del comercio de petróleo transitan por el Mar Rojo y el Canal de Suez.

También conviene recordar que otras comunicaciones globales están amenazadas, en particular el Mar Negro. Existen precedentes negativos en el Mediterráneo. Y en el Báltico, todo apunta a una confrontación entre Rusia y la OTAN. Esto significa que la guerra se verá agravada por la escasez de alimentos, que ya existe en varias regiones. El aumento de los precios de los alimentos. La guerra y el hambre provocan nuevas oleadas migratorias. Hacia el Norte Global. Hacia Europa. Al mismo tiempo, internet se está desintegrando. Algo que en Rusia estamos presenciando claramente. En el proceso, se abolieron ciertas normas globales, por las que la humanidad pagó con decenas de millones de vidas durante la Segunda Guerra Mundial. Y un hombre con graves problemas mentales llegó al poder en la única superpotencia mundial.

Los fertilizantes también merecen ser recordados. La mayoría de los fertilizantes nitrogenados se producen utilizando gas natural. Alrededor del 50% de la urea mundial y el 30% del amoníaco de los países del Golfo Pérsico se transportan por esta ruta. La urea, el amoníaco y los fertilizantes fosfatados de Qatar, los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita e Irán se exportan a países del sur y sureste de Asia y América Latina. Este es el mercado alimentario mundial.

Por lo tanto, como se ha señalado en numerosas ocasiones, lo que antes era una brisa ahora es una pesadilla. La humanidad ha entrado en una nueva «era oscura» (
La Era de las Nuevas Edades Oscuras ). Esto durará generaciones.



Imagen satelital del estrecho de Ormuz. La costa norte del estrecho de Ormuz pertenece a Irán, mientras que la costa sur pertenece a los Emiratos Árabes Unidos y al semienclave de Omán.

Guerra de petroleros

Teherán amenazó con minar el Golfo Pérsico si Estados Unidos intentaba una operación terrestre o se apoderaba de las islas controladas por Irán. Cabe destacar que el Golfo Pérsico ya había sido minado anteriormente.

En 1980, comenzó la prolongada y sangrienta guerra Irán-Irak (1980-1988). Fue provocada por Occidente, que apoyaba al régimen de Saddam Hussein y quería destruir la joven República Islámica, donde el Shah, de ideología prooccidental, había sido derrocado. Bagdad esperaba aprovechar la "ventana de oportunidad" (Irán parecía débil tras la revolución), consolidarse como una potencia regional importante, derrocar al peligroso régimen islamista y apoderarse de la provincia petrolera de Juzestán y del territorio en disputa en el río Shatt al-Arab. Sin embargo, este "paseo fácil" se convirtió en una brutal masacre posicional que debilitó significativamente a Irak. Y Estados Unidos, que inicialmente había apostado por Bagdad, volvió a abandonar a su "hijo de puta". La

«Guerra de los Petroleros» de 1984-1988 se convirtió en parte integral de esta guerra regional más amplia. Antes de 1984, los ataques a la infraestructura petrolera eran esporádicos; a partir de ese año, se volvieron sistemáticos.

En la primavera de 1984, Irak comenzó a lanzar ataques aéreos con los nuevos cazas franceses Mirage contra los buques que atracaban en puertos iraníes. Para octubre de 1984, aproximadamente 40 petroleros habían sido atacados. Bagdad quería interrumpir las exportaciones de petróleo de la República Islámica, socavando así su economía. Debido a la guerra, Irak ya había abandonado las exportaciones de petróleo a través del Golfo Pérsico.

Las exportaciones de petróleo representaban el 70% del PIB de Irak y el 45% del de Irán, lo que supuso un duro golpe para las economías de los países en conflicto. Irak logró redirigir las exportaciones de petróleo a través de oleoductos hacia el Mediterráneo y el Mar Rojo. El petróleo también se transportaba a través de Kuwait.

Irán amenazó con bloquear el Golfo Pérsico y respondió con ataques contra instalaciones petroleras y buques cisterna pertenecientes a Arabia Saudita y Kuwait, países que habían apoyado al régimen de Saddam Hussein en la guerra. Al intensificar el conflicto y atacar los barcos que transportaban petróleo desde el Golfo Pérsico, Teherán buscaba ampliar la escalada bélica y presionar a los países del Golfo para que intervinieran y obligaran a Saddam a firmar la paz.


Un petrolero con bandera de Singapur atacado por Irán en diciembre de 1987.

Durante la Guerra de los Petroleros, ambas potencias emplearon activamente sus fuerzas aéreas y navales, así como sus sistemas de misiles y artillería. Los buques de diversas clases, incluyendo los de misiles, torpedos y artillería, fueron particularmente activos y efectivos. Estos buques utilizaron misiles antibuque, artillería, lanzagranadas y cohetes no guiados para sus ataques. Operaban individualmente o en pequeños grupos tácticos, empleando emboscadas o ataques a campo abierto, atacando buques mercantes desde posiciones de emboscada.

Los iraníes bloquearon periódicamente las rutas marítimas con minas, especialmente hacia el final de la guerra. En particular, barcos y aeronaves minaron los accesos a la ciudad de Kuwait, las aguas cercanas a la isla Farsi y el golfo de Omán. Varios buques fueron hundidos por minas. Por ejemplo, el 16 de mayo de 1987, el petrolero soviético Mariscal Chuikov chocó con una mina mientras se aproximaba a Kuwait. El buque sufrió un agujero en su sección sumergida que abarcaba un área de aproximadamente 40 metros cuadrados. Gracias al buen estado de sus mamparos estancos, el Chuikov sobrevivió. El petrolero llegó a su destino por sus propios medios.

El 24 de julio de 1987, cerca de la isla Farsi, el petrolero kuwaití Bridgeton, que navegaba bajo bandera estadounidense y escoltaba a buques estadounidenses, sufrió un destino similar. Una mina explotó bajo la proa del barco.

El capitán del Bridgeton, Frank Sites, señaló en una reunión con periodistas:
 

Me di cuenta de que era una mina. Fue como si un martillo de 600 toneladas nos hubiera golpeado desde abajo. Primero, se oyó el sonido de metal contra metal, luego el casco empezó a temblar, como durante una fuerte tormenta. Una ola recorrió el casco, desplazando numerosos objetos. Apagué el motor, pero el barco siguió avanzando durante otros 30 minutos, recorriendo 3 millas incluso con los daños en la proa. Pero después de solo cinco minutos, nos dimos cuenta de que el peligro no era tan grande y podíamos continuar. La fuerza de la explosión había lanzado algunos trozos del casco por los aires. La mayoría de los instrumentos de navegación quedaron inutilizados por el impacto.

El buque llegó a Kuwait a la velocidad más baja. Una investigación reveló que había chocado con una mina de 1906. Con un casco de 27 mm de espesor, el petrolero sufrió un agujero de 10 metros de largo y 5 metros de ancho.

La "Guerra de los Petroleros" provocó la destrucción y daños de aproximadamente 400 buques bajo diversas banderas. Los petroleros fueron atacados con especial frecuencia. Los buques con bandera de Liberia, Irán, Panamá, Grecia, Chipre, Malta, Kuwait y Arabia Saudita sufrieron los mayores daños. Más de 400 marineros murieron. El transporte marítimo en el Golfo quedó paralizado. Los costos de los seguros para petroleros aumentaron significativamente.

Estados Unidos, tras recibir la solicitud de asistencia de Kuwait en 1986, lanzó la Operación Earnest Will en julio de 1987. La mayor operación de convoy naval desde la Segunda Guerra Mundial, que involucró a un grupo naval de 20 a 25 buques, fue liderada por el Contralmirante David Brooks.

Buques estadounidenses escoltaron a los petroleros kuwaitíes y protegieron la zona de navegación. Los estadounidenses también atacaron barcos y aeronaves iraníes que intentaban colocar minas y atacaron plataformas petrolíferas iraníes. Los estadounidenses organizaron un reconocimiento aéreo y marítimo continuo utilizando aviones embarcados , aeronaves AWACS (Sistema Aerotransportado de Alerta y Control) y barcos. Los convoyes navales fueron escoltados por aviones de combate en ciertas áreas. Un grupo de batalla de portaaviones apoyó la operación desde el Mar Arábigo. Buques dragaminas, incluidos helicópteros destructores de minas, proporcionaron defensa contra minas.

Para el otoño de 1988, los estadounidenses lograron establecer rutas seguras a través de los campos minados. Para entonces, Irán e Irak, exhaustos por la guerra sin sentido, acordaron un alto el fuego. Durante esta carnicería, ambas potencias perdieron, según diversas estimaciones, entre 1 y 1,5 millones de personas, junto con enormes pérdidas económicas y materiales.

Las lecciones de la "guerra de los petroleros" fueron analizadas exhaustivamente por expertos militares occidentales. Se concluyó que el papel de las minas y las contramedidas contra minas había aumentado. La flota ligera "mosquito" demostró ser altamente efectiva . El reconocimiento desempeñó un papel fundamental en los combates. También se concluyó que era necesario aumentar la potencia de las armas de ataque: la inmensa mayoría de los buques mercantes alcanzados no fueron destruidos y regresaron a puerto por sus propios medios.


Cuatro buques cisterna kuwaitíes forman parte de un convoy. Agosto de 1987.

viernes, 29 de julio de 2022

Terrorismo islámico en Argentina: El conductor suicida del ataque a la Embajada israelí

Por primera vez, la imagen y el prontuario del conductor suicida que voló la Embajada de Israel por orden de Irán y Hezbollah

Según el informe del Mossad, se trata de Muhammad Nur Al-Din Nuer Al-Din, un libanés de 24 años que fue reclutado en la Triple Frontera. Condujo la camioneta desde un estacionamiento hasta la puerta de la Embajada

Por Nicolás Pizzi || Infobae




Muhammad Nur Al-Din Nuer Al-Din fue reclutado en la Triple Frontera

El informe del Mossad sobre el atentado contra la Embajada de Israel aporta un dato clave: la identidad y la imagen del conductor suicida. Se trata de Muhammad Nur Al-Din Nuer Al-Din, un libanés que al momento del atentado, el 17 de marzo de 1992, tenía apenas 24 años, la edad promedio de un miembro de bajo rango de la Yihad Islámica, el brazo armado del Hezbollah.

Muhammad vivió varios años en Foz de lguazú, Brasil.

“Siguiendo la tradición árabe, las personas reciben su nombre en base a tres nombres: su nombre personal (Muhammad), el nombre de su padre (Nur Al-Din) y su apellido (Nur Al-Din). De aquí que su nombre completo según los registros era Muhammad Nur Al-Din Nuer Al-Din”, detalla el informe en la página 26. Y también menciona las posibles identidades de su madre (Fatma/Fatima Yunes) y de sus tres hermanos: Ali Noureddine, Nimer Nur Al-Din Nur Al-Din y Hadi Nur Al-Din Nur Al-Din.

El mismo documento, al que tuvo acceso Infobae, aporta una foto del suicida. Esa imagen fue publicada en noviembre de 1992 en el periódico libanés AI-AHD, donde se afirmaba que había muerto en la guerra de Serbia. El aviso fúnebre invitaba a recordar a un “héroe del Islam” en el Templo de Nuestra Señora del Floral, en el pueblo Zikak El Blat. Sin embargo, la agencia israelí asegura que “un familiar (de Muhammad) reconoció que fue el conductor del coche bomba que explotó en la embajada israelí en Argentina en 1992″.

El nombre del suicida casi no figuraba en los expediente judiciales. Según pudo saber este medio, apenas hubo una mención en un legajo paralelo a la causa de la AMIA, por entonces a cargo de Juan José Galeano. Ese legajo investigaba las actividades en la Triple Frontera.

En Foz de Iguazú, Muhammad habría sido reclutado por una persona identificada como Farouk El-Omeiri, que tenía lazos estrechos con Hezbollah. Luego, el joven fue trasladado a Buenos Aires por un miembro de la Yihad Islámica.

Entre el 14 y el 17 de marzo, José Salman El Reda, hermano de Samuel El Reda, que tiene pedido de captura vigente por el atentado a la AMIA, se habría ocupado de la estadía del suicida en una “casa segura” y lo llevó a reconocer el estacionamiento donde estaba escondido el coche bomba. Juntos también habrían estudiado el recorrido hasta la puerta de la embajada.

De acuerdo a la causa judicial de la Embajada, José Salman El Reda, había sido detenido y procesado por la justicia federal de Rosario por una importante cantidad de dólares falsificados – conocidos como “super dólares”, que financiarían actividades terroristas.

Samuel El Reda tuvo partipación en el atentado a la Embajada y tiene pedido de captura por el atentado a la AMIA

Según el servicio de inteligencia de Israel, el 17 de marzo a las 14:42 el joven suicida libanés retiró la camioneta del estacionamiento ubicado en la calle Cerrito (entre Juncal y Arenales), y la condujo hasta la puerta de la embajada. Tardó entre 4 y 5 minutos hasta llegar a Arroyo 916.

La investigación judicial confirmó que hubo 22 fallecidos: nueve empleados y funcionarios de la Embajada, tres albañiles y dos plomeros, un taxista y tres peatones, un sacerdote de una iglesia vecina y tres ancianos que se alojaban en una residencia a pocos metros. Sus nombres quedaron retratados en una placa en la plaza seca que se levantó en el lugar del ataque.

Para el Mossad, no hay dudas sobre la participación de un conductor suicida. “Cabe señalar que Hezbollah solía hacer uso frecuente de terroristas y/o conductores suicidas en las décadas de los 80 y 90. Por ejemplo, Hezbollah explotó mediante conductores suicidas el cuartel general de las fuerzas armadas estadounidenses y las fuerzas de paz francesas en Beirut en 1983. Otro ejemplo destacado es por supuesto el atentado a la AMIA perpetrado por Hezbollah y los iraníes en Buenos Aires en 1994, y el atentado fallido de Hezbollah (Yihad Islámica) contra la embajada israelí en Bankok, Tailandia, en marzo de 1994″, dice el informe.

El conductor suicida (abajo a la derecha) aparece como parte de la unidad operativa en Buenos Aires

La agencia de inteligencia israelí también es contundente sobre la participación de Irán. “De toda la información que se ha acumulado durante los años dedicados a investigar los dos atentados perpetrados en Buenos Aires, surge que estos fueron cometidos mediante la cooperación de Irán y Hezbollah. Estas dos partes se unieron y aprovecharon las ventajas relativas de cada de ellas, para lograr su cometido, causando múltiples víctimas fatales y cientos de heridos”, sostiene el Mossad. Y agrega: “Irán fue quien decidió, autorizó y asistió, y el “Hezbollah”, mediante su “Aparato de Yihad Islámica” fue el brazo operacional, convirtiendo la decisión en una acción, poniendo en la práctica los atentados que causaron la muerte y las heridas de numerosas personas inocentes”.

El coche bomba, siempre según el informe de 42 páginas, se habría preparado en una casa ubicada en la provincia de Buenos Aires, en un lugar no identificado. La persona encargada de alquilar esa vivienda habría sido Samuel El Reda. Lo hizo mediante un documento falso a nombre de un ciudadano brasileño identificado como Antonio Hadad.

Las partes de la camioneta rescatadas en el lugar del atentado

El Mossad asegura que ese documento se tramitó en 1989 y habría sido utilizado en la preparación de ambos atentados. ”Samuel El-Reda tramitó esta cédula en junio 1989, posiblemente por intermedio de soborno, en Brasil. Es decir, existe una alta probabilidad de que el operativo Samuel El-Reda haya hecho uso de esta cédula brasilera para realizar misiones logísticas, en miras a los atentados del ‘92 y del ‘94″, agrega el informe.

“En múltiples publicaciones Al Reda fue descrito como un libanés que emigró a Colombia en 1987 y se ‘convirtió al Islam’. Esas publicaciones son falsas. El Reda y su hermano pertenecen a una familia chiíta religiosa de gran tamaño del Líbano, y Salman/Samuel proviene de una aldea chiíta ubicada en Bent Jbeil, al sur del Líbano. El mencionado nació en esa aldea el 5 de junio de 1963″, dice el informe del Mossad en la página 18.

El inmueble alquilado por El Reda también se habría utilizado para guardar los explosivos. “El pago del alquiler se hacía por adelantado, en dólares y en efectivo. Es lógico pensar que quien le alquiló a Salman el inmueble conoce su rostro ya que ha sido publicado, pero no ha acudido a las autoridades, quizás por temor. Esta persona es inocente, y no tiene ninguna conexión con Hezbollah, simplemente alquilo ese inmueble a una persona que hizo un buen pago por el mismo”, sostiene el Mossad.

La preparación de los explosivos se le adjudica al ingeniero Malek Ubeid, apodado como “Houssam”. Esa persona estuvo en Buenos Aires previo al atentado y abandonó el país luego del mismo.

El ingeniero Malek Ubeid, apodado como “Houssam”, se habría encargado de acondicionar la camioneta con los explosivos

El traslado del coche bomba hasta el estacionamiento estuvo a cargo de El Reda y de Mohammad Shourba.

La camionera Ford F-100, tal como estableció la Justicia argentina, fue comprada el 24 de febrero de 1992 en una agencia de autos ubicada en Juan B. Justo 7537. El encargado de esta tarea habría sido Hussein Karaky, otro miembro de la célula. Para adquirir el vehículo utilizó una fotocopia de un documento brasileño número 34031567, a nombre de Da Luz Elias Ribeiro.

Según el relato del dueño de la agencia, el comprador adujo que se dedicaba a la venta de autos y que la camioneta estaba destinada a una persona que residía en la ciudad de Mar Del Plata. El día de la operación Karaky estuvo dos veces en la agencia, con una diferencia de seis horas. En la segunda utilizó anteojos de sol y una boina para taparse la cara.

La investigación judicial por el atentado nunca tuvo detenidos y en los últimos años acumula escasos avances. Dos órdenes de captura ordenadas en 2015 por la Corte Suprema de Justicia y una serie de exhortos al exterior fueron los últimos movimientos.

Pasaron 30 años.




sábado, 5 de febrero de 2022

SGM: La guerra contra Irán de 1941

La guerra contra Irán, agosto de 1941



En agosto de 1941, Europa estaba dominada por la Alemania de Hitler. La Wehrmacht invadió la Unión Soviética el 22 de junio de 1941. Después de Minsk, Smolensk cayó el 16 de julio y las unidades alemanas avanzaron sobre Kiev. En el otro extremo de Europa, Gran Bretaña está aislada en su isla que transformó en el verano de 1940 en una fortaleza. El ejército de Su Majestad se vio obligado a enfrentarse al enemigo en el norte de África, donde el general Rommel, después de apoderarse de Libia al frente de su Afrika Korps, llegó a la frontera con Egipto a mediados de junio de 1941. La expansión alemana en la URSS y en África se asemeja entonces a los brazos de una pinza cuyas puntas están destinadas a encontrarse en el corazón de Oriente Medio después de haber cruzado respectivamente el Canal de Suez y las montañas del Cáucaso. El británico, Conscientes de este peligro y de la fragilidad de su posición en Palestina, decidieron tomar el control del Cercano y Medio Oriente, voluntariamente o por la fuerza. En abril de 1941, expulsaron al gobierno pro-alemán de Rachid Ali al Gillani de Irak. En junio de 1941, junto con las Fuerzas Francesas Libres del general de Gaulle, el ejército británico se apoderó de Líbano y Siria. Queda el caso de Irán en un momento en que la invasión de la URSS trastorna los principales equilibrios internacionales y da lugar a nuevas coaliciones. junto con las Fuerzas Francesas Libres del General de Gaulle, el ejército británico toma Líbano y Siria. Queda el caso de Irán en un momento en que la invasión de la URSS trastorna los principales equilibrios internacionales y da lugar a nuevas coaliciones. junto con las Fuerzas Francesas Libres del General de Gaulle, el ejército británico toma Líbano y Siria. Queda el caso de Irán en un momento en que la invasión de la URSS trastorna los principales equilibrios internacionales y da lugar a nuevas coaliciones.

David FRANCOIS || L'autre cote de la colline (original el francés)


Irán es ahora una potencia líder en el Medio Oriente, un país que debido a su programa nuclear desafía a la comunidad internacional. No siempre fue así y a principios del siglo XX, Irán, que todavía se llama Persia, es un estado semifeudal donde Rusia y Gran Bretaña ejercen una especie de co-protectorado. El nacimiento de la Unión Soviética después de 1917 no cambia esta situación. Pero a partir de la década de 1930, la influencia alemana trastocó este estado de cosas cuando el régimen del Shah pareció querer inspirarse en el modelo fascista para fundar un nuevo Irán.
 
Si en el momento del estallido de la Segunda Guerra Mundial, Irán proclamó su neutralidad, sin embargo fue víctima de una invasión y luego de una ocupación por parte de las tropas soviéticas y británicas durante el verano de 1941. Churchill, por tanto, quería garantizar la seguridad del país. suministro de petróleo a los aliados mientras Stalin busca proteger su frontera caucásica y los campos petrolíferos de Bakú. En un momento en que la Wehrmacht está arrasando sobre la Unión Soviética, también se trata de asegurar el corredor iraní, uno de los principales medios de comunicación que permite a las potencias anglosajonas suministrar armas a la URSS.
 
La invasión de Irán en agosto de 1941, también conocida en inglés como Operación Orientación, fue un episodio de la Segunda Guerra Mundial que se pasó por alto en gran medida a pesar de ser de gran importancia para los Aliados, especialmente Stalin. De hecho, en el apogeo de la batalla de Kiev, cuando Odessa y Leningrado son sitiadas, la Unión Soviética moviliza todas sus fuerzas para una lucha vital, cómo explicar que desvió tres ejércitos para una operación militar a gran escala. Ciertamente porque la invasión de Irán es ante todo un acto eminentemente político: la primera acción militar conjunta entre la Unión Soviética y Gran Bretaña aliados en una coalición anti-Hitler.
 
Mapa de Ian (a través de mapas de irangulistan.com)
 
Irán, ¿una amenaza para los aliados?
 
Al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, Irán, un término que significa el país de los arios, ya no era la Persia de antaño. Desde su golpe de Estado en 1921, Reza Khan ha gobernado el país. Habiendo derrocado la dinastía Kadjar, primero pensó en crear una República antes de proclamarse Shah en 1926 bajo el nombre de Reza Shah Pahlavi. Luego se inspiró en el modelo de Turquía de Mustapha Kemal Ataturk para modernizar su país liderando una política de europeización. Reza Shah también está fascinado por la experiencia fascista y luego por el nazismo. El deseo de inspirarse en estos modelos europeos se puede ver en las organizaciones juveniles que entonces se desarrollaron y donde se propagó el misticismo ario, inspirado directamente en los escritos de Hitler y Albert Rosenberg.
 
En 1933, la situación era favorable para que Irán se acercara al Tercer Reich. Además de la idea aria, los intereses económicos acercaron a los dos países. Alemania, desde la época de la República de Weimar, participó económicamente en la modernización de Irán pero también en la de su ejército. A cambio, con entregas de casi 10 millones de toneladas de petróleo en 1938, el Reich es el principal cliente de Irán. Los estudiantes iraníes también van a formarse en universidades alemanas donde son sometidos a la propaganda nazi que los llama "hijos de Zoroastro". Por decreto especial, el régimen nazi incluso afirma que los iraníes son arios puros y, por lo tanto, no están sujetos a las leyes raciales de Nuremberg.
 
Pero la situación geopolítica de Irán es peculiar y original. A principios del siglo XX, las debilidades de Persia permitieron que Rusia y Gran Bretaña compartieran áreas de influencia sobre el país. Los rusos prevalecen en el norte y los británicos en el sur del actual Pakistán, entonces parte del Imperio indio. La Revolución de 1917 cambió poco. Sin embargo, en 1920, se desarrolló un movimiento revolucionario en la provincia de Gilan en el norte de Persia. Los Jangalis liderados por Mirza Kouchek Khan recibieron ayuda del Ejército Rojo y en mayo de 1920, se creó una República Socialista Soviética de Persia. En el sur del país, Reza Khan, al frente de su brigada cosaca, regresa al norte y, con el apoyo de Inglaterra, se apodera de Teherán. Luego firmó un tratado de amistad con los soviéticos después de que estos últimos hubieran llegado a un acuerdo con los británicos. Si la URSS abandona ciertos derechos zaristas, recibe el derecho a intervenir militarmente en Irán si considera que sus fronteras del sur están amenazadas. Tras la firma de este tratado, las fuerzas soviéticas se retiraron dejando a Reza Khan la posibilidad de aplastar a los Jangalis, acabar con la República Soviética de Persia y consolidar su poder sobre el país.
 
La posición geográfica de Irán adquirió una nueva importancia para la Unión Soviética después del 22 de junio de 1941. De hecho, su control parecía esencial para garantizar la seguridad de los campos petrolíferos de Bakú. También es un paso necesario enviar material de guerra enviado por occidentales a la URSS en virtud de la ley de préstamos y arrendamientos 1 . De hecho, las otras rutas de suministro están demasiado alejadas del frente como las que se dirigen al puerto de Vladivostok o demasiado peligrosas como las que llegan al puerto de Murmansk bombardeadas por los bombarderos de la Luftwaffe mientras los cargueros británicos son víctimas del submarino. - marineros de la Kriegsmarine.
 
Gran Bretaña no puede correr el riesgo de que la infraestructura de transporte y la industria petrolera de Irán, que ha financiado en gran parte, se utilicen en beneficio del Reich. En mayo de 1939, Londres firmó un acuerdo con Irán que estipulaba que las importaciones británicas a ese país serían pagadas mediante un sistema de créditos basado en la entrega de petróleo. Pero la declaración de guerra y luego la derrota de Francia redujeron drásticamente las exportaciones británicas a Irán y desequilibraron peligrosamente el comercio entre los dos países en detrimento de Inglaterra. Pero en un momento en que la guerra moderna se basa en el dúo de aviones blindados, el control de los recursos petroleros es un activo estratégico esencial. E Irán ya es un gran productor. En 1940, solo la refinería de Abadan produjo 8 millones de toneladas de gasolina, mientras que todas las bases de la RAF en el Medio Oriente fueron abastecidas desde Bakú y Abadan. Por tanto, el problema del petróleo es importante para el esfuerzo bélico aliado. Así, la amenaza de Vichy que se cierne sobre el oleoducto que atraviesa Siria para abastecer a la flota británica en el Mediterráneo justifica la invasión del Mandato. Después de Siria, Irak cayó bajo el control militar británico. Irán permanece, pero la convención de 1921 firmada entre este país y la Unión Soviética prohíbe a Gran Bretaña intervenir en este país. todas las bases de la RAF en el Medio Oriente fueron abastecidas desde Bakú y Abadan. Por tanto, el problema del petróleo es importante para el esfuerzo bélico aliado. Así, la amenaza de Vichy que se cierne sobre el oleoducto que atraviesa Siria para abastecer a la flota británica en el Mediterráneo justifica la invasión del Mandato. Después de Siria, Irak cayó bajo el control militar británico. Irán permanece, pero la convención de 1921 firmada entre este país y la Unión Soviética prohíbe a Gran Bretaña intervenir en este país. todas las bases de la RAF en el Medio Oriente fueron abastecidas desde Bakú y Abadan. Por tanto, el problema del petróleo es importante para el esfuerzo bélico aliado. Así, la amenaza de Vichy que se cierne sobre el oleoducto que atraviesa Siria para abastecer a la flota británica en el Mediterráneo justifica la invasión del Mandato. Después de Siria, Irak cayó bajo el control militar británico. Irán permanece, pero la convención de 1921 firmada entre este país y la Unión Soviética prohíbe a Gran Bretaña intervenir en este país. Después de Siria, Irak cayó bajo el control militar británico. Irán permanece, pero la convención de 1921 firmada entre este país y la Unión Soviética prohíbe a Gran Bretaña intervenir en este país. Después de Siria, Irak cayó bajo el control militar británico. Irán permanece, pero la convención de 1921 firmada entre este país y la Unión Soviética prohíbe a Gran Bretaña intervenir en este país.2 . Esta situación se pone patas arriba con la Operación Barbarroja.
 
Caricatura de la prensa británica (a través de mideastcartoonhistory.com)

Preparativos para la invasión.

El Shah proclamó oficialmente la neutralidad de su país el 4 de septiembre de 1939, neutralidad que fue reafirmada por el soberano el 26 de junio de 1941. Sin embargo, el 22 de junio, día del ataque alemán a la URSS, el embajador británico en Moscú , Sir Stafford Cripps le pide a Molotov que el Ejército Rojo entre en Irán. El tema se convirtió rápidamente en el foco de muchas consultas entre los dos nuevos aliados. Stalin rápidamente está de acuerdo con los argumentos británicos sobre la amenaza que la presencia de agentes alemanes supondría para el tránsito del material entregado en virtud del préstamo-arrendamiento estadounidense.
 
Cuando el Sha, de acuerdo con su condición de neutral, niega a Smirnov, embajador de Stalin en Teherán, el tránsito de equipo militar, firma su pérdida. De hecho, no les da a Stalin y Churchill otra opción que invadir un país cuya posición geoestratégica es de primordial importancia. El 13 de agosto, los británicos y los soviéticos tomaron la decisión de invadir Irán y sellar por la fuerza su nueva alianza.
 
En el lado soviético es una directiva de la NKVD del 8 de julio de 1941 que prescribe tomar medidas para evitar la llegada a Irán de espías alemanes que es el punto de partida para la preparación de la invasión de Irán. Esta planificación fue confiada al general Fyodor Tolboukhine, quien entonces dirigía el distrito militar de Transcaucasia. Para los británicos, la tarea de preparar el ataque recayó en el grupo de la Fuerza de Irak, que luego se convirtió en el comando persa e iraquí, el Paiforce, bajo el liderazgo del teniente general Sir Edward Quinan. Para esto, el Paiforce puede contar con la octava y décima división de infantería india del general William Slim, la segunda brigada blindada india del general John Aizlewood, 4ª Brigada de Caballería Británica del General James Kingstone y 21ª División de Infantería de la India. Tres escuadrones de la RAF, el 94º, compuesto por bombarderos Blenheim IV, el 261º con cazas Hurricane y el 244º formado por viejos biplanos completan el dispositivo británico.

Sir Edward Quinan, comandante del Paiforce (a través de glebklinov.ru/operation-countenance)

El plan inglés prevé dos ejes de ataque contra Irán. La primera, hacia el sur, es salir de Basora con la 8ª División de Infantería de la India en dirección a los campos petrolíferos y al puerto de Abadan. Mientras tanto, los barcos británicos y australianos tienen la tarea de destruir la flota iraní que ancla en el puerto. En el norte, la 2ª y la 9ª Brigadas Blindadas tienen la tarea de marchar sobre Teherán, desde la frontera iraquí. Finalmente, en apoyo, procedente de Siria, la décima división de infantería india completó el dispositivo británico.
 
La conducción de la invasión está confiada del lado soviético a las tropas del distrito militar de Transcaucasia. Las autoridades formaron entonces bajo el mando del general Dimitri Kozlov, un frente transcaucásico que estaba formado por los 44, 45, 46 y 47 ejércitos soviéticos, es decir, cerca de 250.000 hombres. Para la operación contra Irán, la Fuerza Aérea Roja está formada por el 36º y 265º Regimiento de Cazas y el 336º Regimiento de Bombarderos. Esta fuerza aérea representa alrededor de 500 aviones, es decir, 225 cazas, 90 aviones de reconocimiento y 207 bombarderos.

El general soviético Dimitry Kozlov (a través de glebklinov.ru/operation-countenance)

En el Cáucaso una columna debe salir de Tbilissi para apoderarse de Tabriz y otra de Bakú en dirección a Bandar-e-Pahlavi (actual Bandar-e-Anzali). Al otro lado del Mar Caspio, en las llanuras de Asia Central, también participa en la operación el 53º Ejército comandado por el general Sergei Trofimenko. Este ejército, que fue creado a partir de las fuerzas del Distrito Militar de Asia Central y estacionado en Ashgabat en Turkmenistán, debe avanzar sobre Teherán por el Noreste 3 .
 
A medida que avanzan los preparativos militares, diplomáticamente, los británicos y los soviéticos aumentan su presión sobre el gobierno iraní. El 19 de julio y el 16 de agosto, los dos países solicitaron a Irán la expulsión inmediata de todos los ciudadanos alemanes. Según la embajada soviética en Teherán, habría cerca de 5.000 alemanes en Irán. Las autoridades iraníes responden que en realidad el país tiene solo 2.500 británicos, 390 soviéticos y solo 690 alemanes y 310 italianos en su territorio. Esta estimación, ciertamente más cercana a la realidad, tiene poco peso frente a los deseos conjuntos de los nuevos aliados.
 
El 19 de agosto, el gobierno del Shah canceló la licencia militar y movilizó a 30.000 reservistas. Los periódicos y la radio difunden discursos patrióticos sobre la necesidad de defender la Patria. Los iraníes tenían entonces 200.000 soldados, o 9 divisiones de infantería apoyadas por unos sesenta tanques ligeros y medianos de origen checo, así como una pequeña fuerza aérea de 80 aviones. Este ejército tiene una débil capacidad militar, lo que ciertamente le permite alinear a las tribus rebeldes, pero le da pocas oportunidades frente a un adversario más serio.

Tropas iraníes (a través de glebklinov.ru/operation-countenance)

El 21 de agosto, los británicos le hicieron saber a su aliado ruso que estaban listos para atacar. El 25 de agosto, día en que los iraníes anunciaron finalmente la expulsión de ciudadanos alemanes, el primer ministro Ali Mansour recibió una nota soviética informándole que la URSS se estaba preparando para tomar medidas de protección de conformidad con el Tratado de 1921. Los ingleses también envían una nota denunciando las acciones de los agentes alemanes en Irán y señalar que esta situación los obliga a actuar de forma preventiva.
 
El Sha lanzó entonces un llamamiento desesperado al presidente de los Estados Unidos, Franklin Roosevelt, para que defendiera un estado neutral en nombre de la justicia internacional y los derechos de los pueblos. La respuesta de Roosevelt es decepcionante. Le dice al Sha que la progresión nazi en el mundo solo puede detenerse por la fuerza y, por lo tanto, Estados Unidos prioriza la necesidad de asegurar una línea de comunicación esencial para abastecer a la URSS en guerra. Sin embargo, Roosevelt tranquiliza al Shah indicándole que los Aliados no tienen reclamos territoriales sobre su país. Si es cierto que Gran Bretaña no tiene objetivos expansionistas, no es lo mismo para Stalin que luego apoya la política anexionista liderada por Bagirov Jafar, el primer secretario del Partido Comunista de Azerbaiyán,
 
Operaciones militares.
 
En la mañana del 25 de agosto, la cañonera británica HMS Shoreham atacó y hundió al guardacostas iraní Palang en el puerto de Abadan, mientras las pequeñas patrulleras huían o se rendían. Protegidos por el avión de la RAF, dos batallones de infantería de la 8.a División India cruzan el Estrecho de Shatt al-Arab durante una operación anfibia sin encontrar oposición y toman la refinería y los nodos de comunicación de Abadan. Rápidamente se aseguraron la terminal petrolera y las infraestructuras portuarias mientras las unidades indias del ejército británico continuaban avanzando en Juzestán al noroeste de Basora. Las divisiones indias 18, 25 y 10 también entran y avanzan desde Basora hacia Ahvaz. En la noche del 25 de agosto, el El ejército de Shah se está retirando lentamente hacia el noreste bajo el hostigamiento de los aviones de la RAF. Los huracanes atacaron así el aeródromo de Ahvaz destruyendo buena parte de la fuerza aérea iraní. Por lo tanto, los británicos controlan Abadan y Khorramshahr, donde parte de la sexta división iraní ha opuesto cierta resistencia.
 
Más al norte, bajo el mando del general de división William Slim, ocho batallones avanzan por la carretera de Khanaqin a Kermansha. El 27 de agosto, los británicos encontraron la esclusa del paso de Paytak donde estaban atrincheradas las fuerzas iraníes. Pero después de los bombardeos de estas posiciones por parte de Blenheims, los iraníes recurren a Kermanshah. La captura del paso de Paytak permite a los soldados británicos apoderarse del campo petrolífero de Nafti Shah.
 
En la frontera soviética, el golpe principal lo dio el 47º ejército del general Vladimir Novikov, que contaba con más de 37.000 hombres. Este ejército está compuesto por la 63ª y 76ª Divisiones de Montaña, el 236º Regimiento de Infantería, la 23ª División de Caballería, los 6º y 54º Regimientos Blindados y dos batallones de motociclistas. Es el ejército soviético mejor preparado para esta operación, ya que su personal se entrenó en un terreno similar al del norte de Irán. También se ha adaptado a las condiciones climáticas locales. El 44º Ejército, con más de 30.000 hombres, limita con el Mar Caspio cerca de Astara. Al oeste, para cubrir la frontera con Turquía, se encuentran los ejércitos 45 y 46, que en conjunto reúnen a más de 100.000 combatientes.
 
Al amanecer del 25 de agosto partieron los ejércitos 44 y 47 que tomaron posiciones a lo largo de la frontera el día 24. Los guardias fronterizos entran en acción sin dificultad y cortan las líneas de comunicación de los iraníes. La flota aérea soviética también aparece en los cielos de Irán, donde lanza folletos cuando el presidente del parlamento iraní afirma que bombardea Tabriz, Mashhad, Ardabil, Rasht y otras ciudades.
 
El ejército estacionado en la Armenia soviética, el 47, avanzó 70 km el 25 de agosto en los ejes Djoulfa (Azerbaiyán soviético) -Khvoy y Djoulfa-Tabriz. En este último, la 76.a División de Montaña se apoderó de Tabriz el 26 de agosto. El ejército y la gendarmería iraníes no ofrecen resistencia y se retiran. Desde el 26, los hombres del 47º Ejército se dirigieron hacia el sur por el ferrocarril Transiraní hacia el oeste de Qavzin.
 
En el este del Cáucaso la operación más delicada en las primeras horas de la invasión es el control del paso del río al sur de Astara que se retrasa por las lluvias. La flota soviética del Caspio apoya el avance de las tropas sobre el terreno, es decir, las unidades del 44º ejército que toman Ahmadabad y Ardabil. La 15ª división de infantería iraní que defendía la zona se retiró tan rápidamente que cuando el Ejército Rojo se apoderó de Ardabil encontró allí a las autoridades y las fuerzas de gendarmería que no habían tenido tiempo de evacuar. Al mismo tiempo, los soviéticos lanzaron una operación anfibia para aterrizar cerca de Bandar-e-Pahlavi, el puerto iraní más importante del Mar Caspio. Pero las condiciones meteorológicas también son malas allí y si el 105o regimiento de la infantería de montaña logró desembarcar, pero no fue el caso del 563 batallón de artillería, que tuvo que retroceder antes de poder desembarcar más tarde. Esta operación anfibia está tan mal preparada que los barcos de transporte se confunden con estrellas iraníes y se convierten en víctimas del fuego amigo.
 
Los cielos de Irán están completamente dominados por la RAF y las fuerzas aéreas soviéticas. El 28 de agosto, la Fuerza Aérea Iraní fue completamente destruida, principalmente debido a la acción de la RAF. La fuerza aérea soviética, además de lanzar volantes, llevó a cabo principalmente operaciones de reconocimiento y bombardeo sobre objetivos militares. Algunas ciudades también son el objetivo de la fuerza aérea roja, en particular la ciudad de Maku, mientras que los cazadores tienen la misión de evitar que la fuerza aérea enemiga amenace a Bakú, lo que además nunca sucede.
 
A finales del 27 de agosto, las fuerzas soviéticas mantuvieron la línea Khvoy-Tabriz-Ardabil en el noroeste de Irán. Ese mismo día, el 53º ejército del general Trofimenko estacionado en Asia Central entró en Irán. Este ejército está dividido en tres grupos, en el oeste actúa el 58 ° cuerpo de infantería, en el centro la 8 ° división de montaña y en el este cuatro cuerpos de caballería. El noreste de Teherán está defendido por las divisiones de infantería novena y décima iraníes. Ante el ataque soviético, la décima división, víctima de deserciones masivas, se evapora mientras la novena se retira y se retira para tomar posición en las líneas de defensa en las montañas de Mashhad y Gorgan que limitan con la capital iraní. Sin embargo, Mashhad fue tomada la noche del 27 por las tropas soviéticas.


Tanque soviético en Teherán (a través de glebklinov.ru/operation-countenance)

Al sur de Irán, los británicos continúan avanzando. El 28 de agosto, la 18ª Brigada de la 10ª División India ocupó Ahvaz. Más al norte, el general de división Slim se preparaba para apoderarse de Kermanshah el día 29, pero el comandante de la guarnición depuso las armas sin luchar. Lo que queda del ejército iraní luego se unió a Teherán para organizar la defensa de la capital. Los británicos continúan avanzando desde Kermanshah y Ahvaz mientras las unidades soviéticas mantienen la línea Mahabad-Quavzin-Sary-Damghan-Sabzevar, es decir, todo el noroeste del país y el área al norte de Teherán hasta 'en la frontera afgana. El Shah solo tiene entonces a su disposición la 9ª División de Infantería, que es la única que permanece en condiciones de luchar y defender la capital.

El 28 de agosto, el comando iraní comprendió la inutilidad de oponer resistencia ante un adversario más poderoso. El estado mayor incluso decidió disolver el ejército cuando las divisiones 3, 4, 11 y 15 estaban fuera de combate. Bajo la presión de la oposición, el 29 de agosto, el Sha destituyó al gobierno de Ali Mansour y lo reemplazó con un nuevo gobierno encabezado por Mohammad Ali Foroughi. Los británicos y los soviéticos ocuparon la mayoría de las principales ciudades del país con la excepción de Teherán. Ali Foroughi firmó un armisticio con los británicos el 29 y luego con los soviéticos el 30. Ese día fue en Sanandaj, en el Kurdistán iraquí, donde los ejércitos de las dos potencias aliadas se unieron. Luego tiene lugar en Qavzin, al pie del Elbourz.

Soldados británicos y soviéticos en Irán (a través de glebklinov.ru/operation-countenance)

La invasión costó a los iraníes la pérdida de alrededor de 800 soldados y 200 civiles. Dos barcos fueron hundidos y otros dos dañados. El Ejército Rojo perdió alrededor de 40 hombres, un centenar de heridos y tres aviones, mientras que los británicos contabilizaron 22 muertos y 50 heridos. Para el Ejército Rojo, que solo conoce derrotas en el frente alemán, la invasión es un éxito operativo. Con la excepción del desembarco en el Caspio, las tropas soviéticas lograron todos sus objetivos y eso en un terreno particularmente difícil. Los éxitos de las unidades de ingenieros y pontones soviéticos son un factor importante en este éxito. Es difícil argumentar que el éxito en Irán jugó un papel en los combates en curso en el corazón de Rusia. La mayoría de las fuerzas soviéticas comprometidas en Irán fueron ciertamente transferidas rápidamente al frente alemán. Así, la 44.a División de Caballería que participó en la campaña iraní será destruida casi por completo cerca de Volokolamsk durante la defensa de Moscú en diciembre.

El 8 de septiembre se firmó un acuerdo entre Irán y los Aliados que ratificaba la creación de dos zonas de ocupación. En el noroeste, la zona de Tabriz y las orillas del Caspio están ocupadas por el Ejército Rojo, mientras que los británicos ocupan los campos petrolíferos de Abadan y Kermanshah. Teherán también se compromete a expulsar a todos los ciudadanos de los países del Eje y facilitar el tránsito de cargamentos militares británicos a la URSS. Las concesiones petroleras a la Anglo-Persian Oil Company se renuevan en condiciones más favorables para esta última.

Malgré l'acceptation par Reza Shah de toutes les conditions imposées par les Alliés, le 12 septembre, l'ambassadeur britannique à Moscou, Sir Cripps et Staline se mettent d'accord sur la nécessité de déposer le le souverain iranien et de le remplacer par su hijo. Para apoyar esta exigencia final, que toma como pretexto el hecho de que el Sha se niega a entregar a los nacionales del Eje en manos de los Aliados, el 15 de septiembre las tropas británicas y soviéticas entraron en Teherán. El 16, acorralado, el Shah 4Abdique y su hijo, que reinó supremo hasta la revolución islámica de 1979, le sucedieron. Este último acepta la situación en su país y destituye a los representantes diplomáticos de Alemania, Italia y Rumania. Entonces comenzaron las discusiones con miras a concluir un tratado de alianza con los británicos y los soviéticos, un tratado que se firmó en enero de 1942. Finalmente, el 9 de septiembre de 1943, Irán declaró la guerra a Alemania.

El resultado más importante de la fácil victoria militar aliada fue permitir que el territorio iraní se utilizara para entregar suministros estratégicos entregados por los Estados Unidos en virtud de la ley de préstamos y arrendamientos a la URSS. Irán abre sus puertos a los buques de carga aliados y permite el libre acceso por carretera y ferrocarril al Cáucaso soviético. A través de esto, se entregaron más de 5 millones de toneladas de material de guerra a la URSS entre 1942 y 1945. Los Aliados también pueden explotar las inmensas reservas de petróleo del Medio Oriente para obtener sus ganancias y así hacer funcionar la economía a plena capacidad. Formidable maquinaria industrial estadounidense , uno de los factores clave en el punto de inflexión del conflicto en 1943.

La invasión también forma parte de estrategias más duraderas específicas de cada socio. Además, las razones oficiales presentadas para justificar la invasión están ampliamente abiertas a discusión. De hecho, no hay más agentes alemanes en Irán que en otras partes del mundo. Y en cuanto al tránsito de material bélico por este país, este tráfico ya existía en julio de 1941 y no cobró una importancia realmente vital hasta 1942 tras la tragedia en el Océano Ártico del convoy británico PQ-17 5.. Para Gran Bretaña, la invasión responde a consideraciones geoestratégicas propias del Imperio de Su Majestad, ya que la antigua Persia establecía el vínculo entre India y Birmania, por un lado, y Oriente Medio y Sudáfrica, y el Norte por otro. Para la URSS, consideraciones idénticas son menos obvias. Si para Stalin Irán no es una amenaza seria, como muestra el rápido colapso del ejército del Sha, la invasión tiene razones esencialmente políticas: en primer lugar el deseo de fortalecer la alianza con la Gran Bretaña pero también el temor a una acción unilateral por parte de los británicos. en el sur del Cáucaso y el deseo de continuar la política de retorno a las antiguas fronteras imperiales.

La ocupación aliada, que comenzó en el verano de 1941, tampoco dejó de tener consecuencias para Irán. En la conferencia de Teherán en noviembre de 1943, los Tres Grandes agradecieron al país por su contribución al esfuerzo de guerra de los Aliados y nuevamente se comprometieron a respetar su integridad territorial. A principios de 1946, el ejército británico evacuó su zona de ocupación. Pero las cosas son más difíciles con los soviéticos que tienen objetivos anexionistas sobre el Azerbaiyán iraní, donde forman gobiernos títeres. Luego de una crisis diplomática que despertó el nacionalismo iraní, no aceptaron salir del país hasta mayo de 1946 6 .

Bibliografía:

En ruso:

-Голуб Ю. Г "Малоизвестная страница великой войны: советская оккупация Северного Ирана в августе-сентябре 1941 года" Военно-исторические исследования в Поволжье, Вып. 5. Саратов, 2003, (I Golub, “Un episodio poco conocido de la Segunda Guerra Mundial: ocupación soviética del norte de Irán en agosto-septiembre de 1941”, Investigación de historia militar en la región del Volga, Saratov, 2003).

-Плешаков К. В., "Вступление во Вторую Мировую войну СССР и США и начальный этап антифашистского сотрудничества (июнь 1941-42)" Кризис и война: Международные отношения в центре и на периферии мировой системы в 30-40-х годах, МОНФ, Москва, 1998 , (V. Plechakov, "La entrada en la Segunda Guerra Mundial de la Unión Soviética y los Estados Unidos y el inicio de la alianza antinazi (junio de 1941-1942)", Crisis y guerra: relaciones internacionales en el centro y en el periferia del sistema mundial en las décadas de 1930 y 1940, Moscú, 1998).

En inglés:

-F. Eshraghi, "Ocupación anglo-soviética de Irán en agosto de 1941", Estudios de Oriente Medio, n ° 1, enero de 1984), págs. 27-52.

-Kaveh Farrokh, Irán en guerra, 1500-1988, Osprey Publishing, 2011.

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-Miron Rezun, La Unión Soviética e Irán: Política soviética en Irán desde los inicios de la dinastía Pahlavi hasta la invasión soviética en 1941, Westview Press, 1988.

-Richard Stewart, Amanecer en Abadan: la invasión británica y soviética de Irán, 1941, Praeger, 1988.





1 La ley de préstamo y arrendamiento es un programa de armas establecido en febrero de 1941 por Estados Unidos para suministrar equipos a Estados Unidos. países amigos sin intervenir directamente en el conflicto global.


2 En junio de 1941, la disputa entre Irán y los Aliados se intensificó cuando el Sha accedió a dar asilo a Rachid Ali ya los iraquíes que acababan de ser derrotados por las fuerzas británicas.


3 Se disolverá el 16 de noviembre de 1941 y sus unidades se enviarán a luchar contra la Wehrmacht.


4 El depuesto Shah se exilió en Mauricio antes de trasladarse a Sudáfrica, donde murió en julio de 1944.


5El convoy aliado PQ-17 que abastecía a la URSS desde Islandia perdió 26 de los 37 barcos que lo componían en julio de 1942 en el Océano Ártico.


6 En 2009, el presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad escribió al secretario general de la ONU pidiendo a su país que obtuviera una compensación por la ocupación de los aliados entre 1941 y 1946. No obtuvo ninguna respuesta ...