Una de las historias de amor más rebeldes de la Buenos Aires colonial: eran primos y debió intervenir el virrey para poder estar juntos
Ella se rebeló contra sus padres y hasta le pidió al virrey de turno que intercediera por ellos, él recibiría un merecido homenaje 200 años después. Luces y sombras de una historia que terminó de la peor manera.
La historia de amor más escandalosa de la época colonial Foto: Archivo
Antes de que prestara su casa, más precisamente su piano, para que sonara por primera vez lo que conocemos como himno nacional, Mariquita Sánchez de Thompson fue protagonista de uno de los amores más escandalosos de la Buenos Aires colonial.
Martín Thompson no solo fue su primer esposo, era su primo, y la historia para lograr formalizar su amor es tan fascinante como el relato que conocemos, casi de memoria, sobre cómo su figura fue clave para que suene la canción patria más importante. Mariquita y Martín, un romance de 15 años que solo pudo vencer la locura y la muerte.
El candidato que no quería
Para los 14 años de Mariquita sus papás, Cecilio y Magdalena, ya le habían elegido al candidato “ideal”: el español Diego del Arco. Ella se negó, su corazón ya tenía dueño y era su primo segundo Martín Jacobo Thompson, pero había un problema: sus progenitores lo consideraban “indigno” por no pertenecer a su misma clase social.
Su papá intentó por cualquier vía que ella lo olvide, incluso logró que el virrey Joaquín del Pino lo traslade a la ciudad de Montevideo y luego a Cádiz para trabajar en el puerto. Ella seguía negada y recluida en la Santa Casa de Ejercicios Espirituales. Los años pasaron, su padre murió en 1802 y doña Magdalena estaba decidida a que se cumpla la voluntad de su difunto esposo.
Mariquita Sánchez de Thompson y Martín, su primer esposo
Pero parecía que el destino tenía otros planes porque en 1804 Martín regresó al Río de la Plata, más precisamente a Montevideo, para poner en orden la herencia familiar. Los tórtolos se cansaron de estar a escondidas y él recurrió a la Justicia utilizando la “Pragmática Sanción para evitar el abuso de contraer matrimonios desiguales” que se aplicaba cuando el padre no quería que su hija se case al ver la unión como “desigual”.
El hombre llevó a su ¿futura? suegra a juicio, ella afirmaba que se oponía al casamiento porque veía a Thompson como un cazafortunas. Del Pino, quien debía decidir, fue reemplazado por Rafael de Sobremonte y el 20 de julio de 1804 falló a favor del Romeo versión Virreinato.
Cuando Mariquita tenía 18 años le envió una carta al virrey Sobremonte para explicarle por qué debía permitir su casamiento con Thompson:
“Me es preciso defender mis derechos: casarme con mi primo, porque mi amor, mi salvación y mi reputación así lo desean y exigen. Nuestra causa es demasiado justa”. Vivió como quiso.
Mariquita Sánchez de Thompson
¿Triunfó el amor?
Los enamorados se casaron en 1805 y tuvieron cinco hijos entre 1807 y 1815: Clementina, Juan, Magdalena, Florencia, y Albina. Para esa época Mariquita se encargaba de organizar tertulias en su casa, en una de ellas se dice que sonó el himno por primera vez, y se consolidó como una de las “damas patricias” más importantes de la época.
Su matrimonio fue feliz, pero el tiempo siempre tiene reservada una última carcajada. En 1815 su esposo fue enviado a una misión diplomática a Estados Unidos para dar a conocer la causa independentista del Río de La Plata y conseguir dinero. Pero su visita a esas tierras fue un desastre y el director supremo Juan Martín de Pueyrredón lo echó dos años después.
Martín Thompson, primer Prefecto Nacional Naval
Thompson estaba enfermo, perdió la razón y cuentan que por las calles de Washington y Nueva York gritaba y decía cosas sin sentido a quienes pasaban, nunca se confirmó pero podría haber manifestado síntomas de sífilis. Terminó internado en un lugar para enfermos mentales y Mariquita, enterada de su situación, le envió dinero para que regrese en un barco donde recibió un pésimo trato.
No se sabe el día exacto, pero murió en altamar. Su cuerpo fue arrojado al agua el 23 de octubre de 1819 y recién meses después se sabría de su trágico desenlace.
Ella volvió a casarse, pero nada fue igual y su segundo matrimonio fue un desastre que terminó en separación en 1837. Ya lo había dicho la misma Mariquita de joven, en una carta dirigida a su primer y único amor: “Seré suya o de nadie”.
La princesa alemana Victoria Luisa de Prusia con su uniforme de los Totenkopfhusaren, 1909.
Con su caballo
El mariscal de campo alemán August von Mackensen portó la Totenkopf con mayor autoridad.
La condecoración Totehkopf fue otorgada al 92.º Regimiento de Infantería por su actividad en la Campaña de la Península contra Napoleón por Jorge III de Inglaterra.
El infante Fernando de España, princesa de Baviera, con el uniforme del regimiento español Lusitania, 1920.
Felicitas Guerrero, el asesinato de la mujer más bella del país: un hombre despechado y una tragedia que se convirtió en leyenda
Hace 150 años el crimen de la dueña de una incalculable fortuna, sacudió a la sociedad porteña. La llamada “joya de los salones porteños” fue asesinada por un pretendiente obsesionado que terminaría muerto en un confuso que la Justicia decidió olvidar. Una parroquia en Barracas la recuerda y es cita casi obligada de las chicas que buscan recuperar un amor perdido Por Adrián Pignatelli || Infobae
Felicitas Guerrero enviudó muy joven, y heredó una fortuna de su marido, Martín de Alzaga
Felicitas era joven, rica, bella y amaba el campo. Solía pasar temporadas en su estancia “La Postrera”, en el partido de Castelli, donde se criaban ovejas. Era dueña además de miles de hectáreas, que iban desde el río Salado hasta el actual partido de General Madariaga. “La Postrera” era su favorita. Esos campos habían pertenecido a Ambrosio Crámer, muerto en la revolución de los Libres del Sud en 1839. Su nombre alude que estaba en los confines de la civilización y era el último mojón frente a las tierras dominada por el indígena. El caso por el que Pullaro pide la baja en la edad de imputabilidad: “Un chico de 13 años con 5 asesinatos, ¿qué hacemos?” Te puede interesar: El caso por el que Pullaro pide la baja en la edad de imputabilidad: “Un chico de 13 años con 5 asesinatos, ¿qué hacemos?”
Cuando enviudó y se encontró poseedora de una inmensa fortuna, y dueña de miles de hectáreas se dedicó a administrarlas. Solía ir al campo en compañía de su tía Tránsito Cueto.
Fue una de esas tardes dignas de una escena de película. Paseando con su carruaje por tierras alejadas de su estancia, la sorprendió una tormenta y se perdió. De pronto, se cruzó con un jinete que la tranquilizó y la acompañó en el regreso. Se llamaba Samuel Sáenz Valiente, era joven y estanciero. “El día que entendí que ser fiel no es lo que nos enseñaron” Te puede interesar: “El día que entendí que ser fiel no es lo que nos enseñaron”
El flechazo fue mutuo.
Felicitas había nacido en Buenos Aires el 26 de febrero de 1846. Su papá Carlos Guerrero era un agente marítimo y su mamá, Felicitas Cueto, hermana de renombrados tenderos porteños. A los 18 años, su padre le arregló el casamiento. El candidato era 32 años mayor: Martín Gregorio de Álzaga, 50 años, tenía una fortuna de 60 millones de pesos y el casamiento era perfecto para estrechar lazos que iban más allá de los sentimientos. Kicillof toma distancia del plan de Máximo Kirchner para el PJ bonaerense y crece el conflicto Te puede interesar: Kicillof toma distancia del plan de Máximo Kirchner para el PJ bonaerense y crece el conflicto
El apellido Álzaga era uno de los que se repetía en los libros de historia. Su abuelo, Martín, había tenido una actuación destacada durante las invasiones inglesas y había sido fusilado en julio de 1812 cuando el secretario Bernardino Rivadavia lo involucró en una conspiración para derrocar al Primer Triunvirato.
De nada sirvieron las protestas de Felicitas. El 2 de junio de 1864 se casó. Tuvieron dos hijos. Félix Francisco, muerto el 3 de octubre de 1869 a los 3 años víctima de la epidemia de fiebre amarilla, y Martín, quien falleció al nacer el 2 de marzo de 1870. Álzaga murió el día anterior, el 1 de marzo de 1870, afectado profundamente por la desaparición de su hijo.
Felicitas, de 24 años, se transformó en una hermosa viuda, dueña de una importante fortuna, y pretendientes no le faltaron. Era conocida como “la mujer más hermosa de la República” o “la joya de los salones porteños”.
Lugar de la tragedia. La casa de descanso de la familia Guerrero, en Barracas, cuando ya existía la iglesia Santa Felicitas
Uno de los que estaba atraído por ella se llamaba Enrique Ocampo, también de una familia de renombre. El que sería el tío abuelo de la escritora Victoria Ocampo la visitaba con la esperanza de poder llegar a formalizar una relación, aunque Felicitas mantenía una distancia amistosa.
Por ese tiempo ya había anunciado su compromiso con Sáenz Valiente, noticia que Ocampo no pudo digerir.
La pareja anunció su compromiso para el 29 de enero de 1872. La reunión se haría en la casa de descanso que los Guerrero poseían en Barracas, donde antiguamente estaba la “Quinta de la Noria”, junto a la Calle Larga, que era el primitivo nombre de la avenida Montes de Oca.
Martín Gregorio de Álzaga, el marido de Felicitas, inmortalizado en una estatua que se encuentra dentro de la iglesia de Santa Felicitas
Tenía días agitados por delante. Estaba organizando la inauguración de un puente de hierro sobre el río Salado, cercano a “La Postrera”, lo que permitiría transitar aún con crecidas. Sería un acto importante, planeado para el 3 de febrero -aniversario de la batalla de Caseros-, en el mismo campo al que concurriría el gobernador bonaerense Emilio Castro. Felicitas planeaba incluir en el festejo un simulacro de la Revolución de 1839, con la participación de un escuadrón de caballería con jinetes vestidos con camisas celeste.
Ese día, ella había ido al centro a realizar unas compras. Cuando regresó, al anochecer, ya estaban los invitados. Antes de subir a sus habitaciones a cambiarse, le anunciaron que la esperaba Ocampo para hablarle en privado. Envió a alguien para decirle que no lo podía ver, pero el visitante, instalado en la sala, insistió en hablar con ella.
Felicitas estaba en compañía de su amiga íntima Albina Casares. También sus parientes Bernabé Demaría, su hijo Cristian y su esposa Tránsito.
Luego de saludar a su prometido y a los invitados, se dirigió a la sala donde un atribulado Ocampo la esperaba. Los Demaría se ofrecieron acompañarla pero ella se negó. Tampoco quiso que lo hiciera su amiga Albina. Todos aguardarían expectantes detrás de la puerta para escuchar la conversación.
Enrique Ocampo, el pretendiente que desencadenó la tragedia la noche del 29 de enero de 1872.
Discutieron. Escucharon que Ocampo le preguntaba a Felicitas si se iba a casar con él o con Samuel. Dicen que él le exigió que no viese a otro hombre, lo que puso fuera de sí a Felicitas: que cómo se atrevía a pedirle algo semejante, que ella se casaba con quien le cuadrase. Le exigió que no volviese más a la casa.
En ese momento, Ocampo sacó un revólver. Ella se asustó e intentó salir de la sala. Se escuchó un disparo y un grito.
Bernabé y Cristian Demaría entraron y vieron a Felicitas con la espalda ensangrentada, caminando tambaleante. Cayó al suelo cuando la cola de su batón se enganchó con la punta de un mueble, aunque pudo levantarse y salir al pasillo, donde se desplomó.
Todos la rodearon. Sáenz Valiente la abrazó. Ella le pidió: “Me muero, me muero, no me abandone en este instante…”. La llevaron a su habitación.
¿Qué pasó después de la tragedia? Una versión dice que Ocampo se suicidó, y otros que el agresor fue muerto por el primo de Felicitas.
La historia fue así. Cuando los Demaría entraron, Ocampo les disparó, y la bala se incrustó en el marco de una ventana. Cristian se arrojó sobre él y forcejearon. Pudo quitarle el revólver y lo hirió en el pecho. Años después Bernabé Demaría recordaba que “el chaleco blanco de Ocampo humeaba de sangre y fuego”.
Aún herido, Ocampo quiso tomar su grueso bastón de estoque y Cristian le introdujo el caño del arma en la boca e hizo fuego. Le destrozó el cráneo.
Mientras tanto, habían llamado a los médicos Montes de Oca y Larrosa. Comprobaron que el proyectil había ingresado por arriba del omóplato derecho y había afectado la columna y el pulmón.
Agonizó unas horas y falleció en la madrugada del día siguiente, 30 de enero. Fue velada en la casa familiar de México 524, en el barrio de San Telmo y enterrada en el Cementerio de la Recoleta. La ironía del destino quiso que su cortejo fúnebre coincidiera, en la entrada de la necrópolis, con el de su asesino, Ocampo.
El juez Angel Justiniano Carranza dictaminó que Ocampo se había suicidado y cerró el caso.
Frente de la iglesia Santa Felicitas, erigida en memoria de la muchacha asesinada en 1872 (Gentileza Diario de un turista)
Los padres de Felicitas, desconsolados, mandaron construir una iglesia en el lugar donde la habían matado. Así nació el 30 de enero de 1879 la iglesia de Santa Felicitas, sobre Isabel La Católica 520, frente a Plaza Colombia, en Barracas. Sus padres murieron esperando en vano la autorización para sepultar allí los restos de su hija.
Samuel Sáenz Valiente se casó con Dolores Justa de Urquiza Costa, hija del caudillo entrerriano. Tuvieron seis hijos y se suicidó el 11 de enero de 1924.
El templo conserva una estatua de Felicitas y de su esposo Martín. La tradición cuenta que las chicas que desean recuperar a un amor perdido, deben atar un pañuelo en las rejas de la iglesia. Y que los pañuelos, a la mañana siguiente, si amanecen húmedos, es por las lágrimas de Felicitas, cuyo espectro, siempre según la leyenda, aparecería en los aniversarios de su trágica muerte.
Es que aún su historia causa tristeza y melancolía en los visitantes que presienten que Felicitas aún está allí, buscando su felicidad.
La mayoría de las mujeres que intentaron luchar en los ejércitos a principios del siglo XX tuvieron que disfrazarse de hombres, y cuando eran descubiertas, casi siempre eran expulsadas. Pero Milunka Savić fue una excepción. En 1912, cuando Serbia llamó a filas a su hermano enfermo para la Primera Guerra de los Balcanes, ella se cortó el cabello, se vistió como hombre y ocupó su lugar. Así comenzó la carrera de la que sería considerada la mujer más condecorada de la historia militar. Milunka luchó en nueve batallas antes de ser descubierta. En su décima misión, una herida en el pecho reveló su identidad. Pero era tan feroz en combate, tan respetada por sus camaradas, que su comandante decidió mantenerla en el frente. Desde entonces, luchó abiertamente como mujer. Durante la batalla de Kolubara, su regimiento entero respondió al unísono cuando un oficial preguntó quién merecía la estrella de Karađorđe con espadas: —“¡Milunka Savić!”. En 1916, en la batalla de Crna Bend, sorprendió aún más: capturó ella sola a 23 soldados búlgaros. Los prisioneros apenas podían creer que quien los había reducido era una mujer. Recibió las más altas condecoraciones de Serbia, Francia, Rusia y el Reino Unido. Sin embargo, tras la guerra vivió en la pobreza, trabajando como limpiadora para mantener a sus hijas adoptivas. Solo al final de su vida recibió un modesto reconocimiento oficial. Milunka murió en 1973, casi olvidada por el país al que había entregado todo. Pero su legado sigue vivo: fue una guerrera invencible, una mujer que nunca pidió permiso para ser leyenda.
El caso de Amelia Earhart podría estar a punto de resolverse
Descubrimiento satelital del Electra.
Una fotografía satelital mostró en julio de 2025 una forma similar al fuselaje del Lockheed 10-E Electra semienterrado en la arena de la laguna de la isla Nikumaroro, en Kiribati, a casi 1 000 millas de Fiji. El contorno coincide con la estructura de doble cola y dimensiones del aparato que Amelia Earhart pilotaba en su intento de circunnavegar el globo en 1937. La localización se alinea con el último plan de vuelo y con la zona desde donde provinieron cuatro de sus llamadas de radio de emergencia, reforzando la hipótesis de que podría tratarse del avión perdido de Earhart.
Evidencias arqueológicas y testimonios
El director ejecutivo del Instituto de Patrimonio Arqueológico en Oregón, Richard Pettigrew, aseguró que las dimensiones y composición del “Objeto Taraia” corresponden al modelo Electra de Earhart, y que su ubicación se alinea con sus últimas llamadas de radio de auxilio. Además, hallazgos anteriores de herramientas de fabricación estadounidense y un frasco de medicamentos refuerzan la hipótesis de que Earhart y su navegante Fred Noonan pudieron haber aterrizado de emergencia y sobrevivido temporalmente en la isla1. Próxima expedición: Taraia Object Expedition: La Universidad de Purdue, que originalmente patrocinó su histórico vuelo, financia ahora una expedición conjunta con el Instituto del Legado Arqueológico (ALI). La “Taraia Object Expedition” partirá en noviembre de 2025 hacia Nikumaroro para confirmar si el objeto identificado es realmente el Electra desaparecido de Earhart. Purdue considera este paso como un homenaje pendiente a la aviadora y su legado innovador. Con esta combinación de imágenes satelitales, evidencias arqueológicas y el apoyo institucional de Purdue y ALI, se abre la posibilidad más sólida hasta ahora de resolver uno de los mayores misterios de la historia de la aviación moderna.
El origen de la cacique María y su familia. Una aproximación genealógica (Patagonia, siglos XVIII/XIX)
Introducción
1 - En la segunda década del siglo XIX Península Valdés (provincia de Chubut) se había convertido en una suerte de Jardín de las Hespérides para la reproducción de ganado vacuno cimarrón. Este ganado fue introducido a partir de 1779 con la fundación del primer complejo de asentamientos coloniales establecidos en la península: El Fuerte San José y el Puesto de la Fuente,(*) los cuales fueron destruidos por un malón indígena entre el 7 y 8 de agosto de 1810, al poco tiempo de producirse la Revolución de Mayo (Aragón 1810).(**) Luego de este episodio, del que sólo habrían sobrevivido cinco individuos que se trasladaron al Fuerte Nuestra Señora del Carmen para buscar ayuda y relatar lo sucedido, los animales introducidos por los españoles comenzaron a pastar libremente. Sin embargo, la repentina abundancia de este recurso no pasó desapercibida para las poblaciones indígenas de la región ni para los comerciantes bonaerenses. Éstos últimos entre 1815 y 1825 organizaron numerosas expediciones a Península Valdés para explotar miles de cabezas de ganado bagual, lobos marinos y sal. Entre estos comerciantes se encontraba el galés Henry Libanus Jones, quien en 1824 formó una sociedad comercial junto a Luis María Vernet y otros hombres de negocios (Dumrauf 1991). 2 - Al poco tiempo de establecer su base de operaciones en la costa y en el interior de la península, los comerciantes y los trabajadores percibieron que estaban siendo vigilados por los indígenas, quienes esperaban la llegada de su cacique. Cuando esta se produjo, no fue poca la sorpresa de Vernet al advertir que dicho cacique era en realidad una mujer. Conocida entre los criollos y europeos como María, se trataba de una líder de gran prestigio y poder entre los tehuelches, con quien Vernet debió negociar en duros términos la explotación de los animales a cambio mercancías y parte de su producción (Caillet-Bois 1948; Llarás Samitier 1965; Dumrauf 1991). Este encuentro sería el preludio de una posterior invitación para que la cacica visitara las Islas Malvinas y negociar la instalación de una factoría en Bahía San Gregorio (Vernet 1831;(***) Fitz Roy 2016 [1839]; Llaras Samitier 1965; Álvarez Saldivia 2016), durante el período en que Vernet se desempeñó como gobernador de aquellas islas (1829-1831).(****)
Notas
*. El complejo de asentamientos coloniales conformados por el Fuerte San José y el Puesto de la Fuente (Península Valdés, provincia de Chubut) son objeto de investigación desde la perspectiva de la arqueología histórica desde el año 2010 (Bianchi Villelli 2011, 2017, 2018; Bianchi Villelli y Buscaglia 2015; Bianchi Villelli et al. 2013; Bianchi Villelli et al. 2019; Buscaglia 2015a, 2015b, 2017; Buscaglia et al. 2012; Alberti y Buscaglia 2015; Buscaglia y Bianchi Villelli 2016, entre otros). ** Archivo General de la Nación (AGN), Sala X, legajo 2-3-15. *** Archivo General de la Nación, Sala VII, Fondo Luis Vernet, Legajo 129, documento 84. **** El análisis de la bibliografía ha permitido identificar al artículo de Llarás Samitier (1965) como la fuente sobre los detalles de la visita de la cacica a las islas mencionada al pasar por R. Fitz Roy (2016 [1839]) y Caillet-Bois (1948). Estos detalles fueron reproducidos en ulteriores trabajos y novelas. Sin embargo, las pesquisas realizadas en las fuentes primarias consultadas en el Archivo General de la Nación, como el fondo Luis Vernet (Sala VII) o los legajos correspondientes a las Islas Malvinas (Sala X), no han arrojado resultados positivos al respecto por el momento, a excepción del documento mencionado en la nota precedente en el que tan solo se menciona en cuanto a los indígenas del Estrecho de Magallanes que su “personaje principal visitó” las islas. Resta profundizar las investigaciones e incluso, consultar en el archivo de la cancillería. Por: Por: Silvana Buscaglia (Jose Pavoni - TEHUELCHE EL VERDADERO PUEBLO ORIGINARIO DE PAMPA Y PATAGONIA) Foto ilustrativa Hadd- 1896-1899. Near Coy River, Argentina. Photo by Hatcher Expedition. National Anthropological Archives, Smithsonian Institution.
Autos contra Ana María Castellanos, “la más mala yerba o cizaña, capaz
de infestalo y perderlo todo”. Archivo General de la Nación, fondo
Secretaria de la Gobernación y Gobernación Intendencia. ID:
AR-AGN-SGGI01-1428
En marzo de 1780, el fuerte de Carmen de Patagones estaba llegando a su primer año de existencia, su construcción avanzaba lentamente después de una relocalización desde la margen sur a la norte del río Negro. Se iban completando los muros de su planta cuadrada, la estacada y los bastiones; en su interior se habían ubicado la vivienda del superintendente Francisco de Viedma, la capilla, los almacenes, el cuerpo de guardia y los calabozos. Por fuera del fuerte se diseñaron nueve manzanas para las casas de los pobladores que fueron convocados desde Galicia, Asturias y Castilla. Las primeras familias comenzaron a llegar en octubre de 1779 y se agregaron al contingente inicial de oficiales, tropa, peones y presidiarios. La documentación de los legajos de Costa Patagónica da cuenta, casi día por día, de los sucesos de esta empresa colonizadora española que se inició en un lugar tan alejado de los otros centros urbanos de la época, solo accesible por vía marítima. El superintendente se ocupaba tanto de las cuestiones civiles de gobierno como de las militares, desde la administración de justicia al abastecimiento de alimentos, herramientas y materiales, incluyendo las negociaciones con los caciques indígenas de la región. Con ellos, que rápidamente se convirtieron en proveedores indispensables, acordaba el intercambio de bayetas, aguardiente, harina y yerba por vacas y caballos. Suponemos que, además, decenas de interacciones personales o negociaciones de diverso tipo, de las que no han quedado registros, deben haber sucedido entre los pobladores y los “indios” y “chinas” que integraban las comitivas indígenas. En uno de esos encuentros, el poblador Juan Domingo Basiga dio muerte al Capitán Chiquito, pariente de unos de los caciques. Tres días después se inició una información sumaria porque Basiga había intentado fugarse del bergantín en el que estaba preso, en la boca del río. La prueba de ese intento eran unas cartas que le fueron enviadas, estimadas como “un asunto que debía considerarse con mucho sigilo” y dieron origen a otra “sumaria” que se formó a nombre de su autora, Ana María Castellanos.
Los legajos mencionados están repletos de cartas que van dando cuenta de los avatares del fuerte y de su población. Son piezas cortas, con un formato muy estandarizado en cuanto a la redacción y la distribución del escrito en el folio, en ellas los escribientes tienen gran protagonismo como productores de los textos. Judy Kalman ha señalado que la injerencia de esos intermediarios a menudo da lugar a escrituras en colaboración. En este contexto, la carta de Ana es disruptiva. Hay otras voces de mujeres en estos papeles, pero nunca una expresándose por sí misma. Ella escribe sin intermediarios, rompe con los cánones epistolares y el formato establecido, aunque se vale de la pluma y usa cuartillas, un “recado de escribir” que le tuvieron que prestar. Utiliza el lenguaje corriente para convencer a su amado de fugarse “por tierra”, le hace llegar nombres de quienes lo ayudarán, le indica un lugar de reunión, propone unirse a la fuga (“quiero ir contigo”), cansada de su marido, “este borracho”. Puede ser que exagerara los argumentos (“soy capaz de tirar la cabeza al agua”, “los indios me quieren matar”) que se mezclan con frases apasionadas (“no puedo descansar este corazón de suspirar”, “me falta la prenda en que yo me miro”), en algunos pasajes enlaza ambos recursos: “dicen que te van para ahorcar por dios te lo pido que no me dejes que quiero morir contigo”. De las declaraciones de Ana y de sus supuestos cómplices, aunque todos niegan y se contradicen, queda claro que el deseo de huir no era exclusivo de ella, que muchos deseaban escapar de los duros trabajos o de las penas por cumplir, aún a costa de enfrentar el peligro de internarse en territorio indígena por rutas inexistentes.
Al cerrar el expediente, Viedma concluye que “la fuga es ilusoria”, “dimanada de la pasión” que dominaba a Ana y ordena liberar a los detenidos. Parece un final feliz para el momento folletinesco que nos hizo descansar de la monotonía burocrática de estos papeles. Sin embargo, su última línea nos repone a los prejuicios que todavía hoy combatimos: recomienda recluir a Ana a la “casa de la Residencia” en Buenos Aires.
Publicado originalmente en 2021, en Inspiraciones: pensamientos desde archivos.
Versión original
Como viene
Muy Sr mio: Remito à V.S. unos autos contra Ana
Maria Castellanos muger de Matias Legarreta para q
instruido delo que resulta dellos se digne V.S. decirme desseo
Destino ala citada muger como la mas mala yerua,
ò cizaña, capaz à infernar, y pereserse todo. El marido
es tan inutil enla vida, que por maravilla se halla
en su entero juicio, me ha dado infinito que hacer. El
mes pasado hizo à una puñalada aunque levemente
à Fran.co Xaviera niño de Silbaril, por cuyo motivo
le puse à trabajar de León con un grillete en la clace
de Reclusorio, se deserto y se iba à parar à otros Vicios: in
mediatamente despaché por él, y me le trageron; le puse
preso enel cepo donde le he tenido mas de 8 dias, lo bolví
à sacar para el trabajo en la misma forma y al mismo
destinado, pero él continua embriagarse, y las locuras
de su muger le tienen como pasivo: estas circunstancias
reunio, y torpe sujeto son mis opniones à la de Deveren
mediar en qualquiera familia Poblazona pues la hon
raze aze assegurar los primeros cimientos de la pobla
cion; en cuya atencion espero de la Justifica V.S.
determinara lo justo, que enel interin que viene la
solucion de V.S. permanezca presa la d.na Maria
Castellanos enla forma que se halla por q no buelva...
Versión en castellano moderno (actualizado)
Cómo viene
Muy señor mío: Remito a usted unos autos (expedientes) contra Ana María Castellanos, mujer de Matías Legarreta, para que, instruido de lo que resulta de ellos, se digne usted decirme qué destino dar a la citada mujer, pues es como la peor mala hierba o cizaña, capaz de dañar y corromperlo todo. Su marido es tan inútil en la vida que por milagro conserva la razón. Me ha dado muchísimo trabajo.
El mes pasado apuñaló, aunque levemente, a Francisco Xaviera, un niño de Silbaril. Por ese motivo lo puse (al marido) a trabajar con grillete en la clase de Reclusorio. Se fugó y se iba a caer en otros vicios. Inmediatamente mandé traerlo y lo trajeron. Lo puse preso en el cepo, donde lo he tenido más de ocho días. Luego lo volví a sacar para el trabajo en la misma forma y lugar que antes, pero continúa embriagándose, y las locuras de su mujer lo tienen completamente anulado.
Estas circunstancias, y lo torpe del sujeto, son mis razones para opinar que deben evitarse en cualquier familia que forme parte de un pueblo, pues la honradez debe ser el primer cimiento de toda población.
En atención a lo anterior, espero que la justicia de usted determine lo justo, y que mientras llega la resolución, permanezca presa la dicha Ana María Castellanos en la forma en que se halla, para que no vuelva...
Versión explicativa (resumen interpretativo)
Este documento es una carta o informe oficial del siglo XVIII dirigida a una autoridad judicial o administrativa. En ella, el remitente solicita instrucciones sobre qué hacer con Ana María Castellanos, una mujer acusada de mala conducta grave. La describe como una persona destructiva, comparable con una “mala hierba” o “cizaña”, y responsabiliza en parte a su comportamiento de la decadencia de su esposo, Matías Legarreta, a quien también describe como incapaz y dado a los vicios.
Se menciona que ella apuñaló levemente a un niño (Francisco Xaviera), lo que llevó a que su esposo fuera puesto a trabajar en una especie de prisión o correccional con grillete, pero este se fugó. Tras su captura, fue castigado y regresado al trabajo forzado, aunque siguió emborrachándose. La situación familiar es vista como un ejemplo de desorden social, y el remitente opina que personas así no deben vivir en comunidades “poblazonas” (en desarrollo), ya que representan un mal ejemplo y un obstáculo para establecer una sociedad honrada.
Finalmente, se pide que, mientras se toma una decisión judicial, Ana María Castellanos permanezca detenida para evitar que cause más problemas.
Mito. La Conquista del Desierto y sus mitos, en la pluma de Luciana Sabina.
La historia de la frontera argentina en el siglo XIX está marcada por episodios de violencia extrema que han dejado una huella imborrable en la memoria colectiva. Mientras algunos sectores insisten en perpetuar una visión revisionista y sesgada de la “Conquista del Desierto”, es crucial abordar los hechos con objetividad y reconocer las atrocidades cometidas por los indígenas contra las poblaciones cristianas. Este artículo busca arrojar luz sobre los crímenes de los malones, el trato inhumano hacia los cautivos y el sufrimiento de quienes vivieron en carne propia el terror de la frontera.
Los malones: el terror de las poblaciones fronterizas
Los malones fueron una práctica sistemática de los indígenas que sembró el pánico en las zonas fronterizas de Argentina. Estos ataques no solo tenían como objetivo el saqueo de bienes materiales, sino también la destrucción y el sometimiento de las poblaciones cristianas. Testimonios de la época relatan cómo los indígenas incendiaban cosechas, mataban a civiles indefensos y cometían actos de violencia extrema, incluyendo violaciones y secuestros.
Un relato desgarrador proviene de una cautiva de Villa Mercedes, quien describió el momento en que su vida cambió para siempre:
“Yo tenía por entonces unos 20 años… Como a eso de las once, mis hermanos menores gritaron: ‘¡Dispare, que vienen los indios!’. Salí corriendo al patio y vi a unos 200 indios rodeando la casa, gritando ‘¡Matando cristiano!’. Uno de ellos me agarró de las trenzas y me lanzó sobre su caballo, gritando: ‘¡No escapando, cristiana linda, llevando toldo!’. De mi mamá no supe más nada… Los indios mataron a niños que ni siquiera podían caminar, ensartándolos con lanzas como si fueran juguetes”.
Estos testimonios no son casos aislados, sino parte de una realidad que se repetía una y otra vez en las zonas fronterizas.
Rio Negro. El ejército argentino, listo para la batalla.
La vida de los cautivos: esclavitud y sufrimiento
Los cautivos cristianos sufrían un destino aún más cruel. Una vez capturados, eran tratados como esclavos, sometidos a trabajos forzados y vendidos como mercancía entre las tribus. Las mujeres, en particular, enfrentaban un calvario de abusos físicos y psicológicos. Lucio V. Mansilla, en su obra "Una excursión a los indios ranqueles", describió con crudeza el destino de las cautivas:
“Debían lavar, cocinar, cortar leña con las manos, domar potros y servir para los placeres brutales de sus captores. Aquellas que se resistían eran asesinadas a golpes o azotes. Cuando el indio se cansaba de ellas, las vendía o regalaba, condenándolas a un nuevo ciclo de sufrimientos”.
La situación llegó a ser tan alarmante que en Buenos Aires se creó una asociación dedicada a reunir fondos para rescatar a los cautivos. Para los caciques, este comercio humano era un negocio sumamente redituable.
Testimonios impactantes: la crueldad en primera persona
El francés Auguste Guinnard, quien estuvo tres años cautivo entre tribus del sur, dejó relatos escalofriantes sobre las costumbres y atrocidades de los puelches. En una de sus narraciones, describió cómo, tras un enfrentamiento, los indígenas despellejaron vivos a tres de sus propios compatriotas acusados de traición:
“Plantaron en el suelo cuatro picas, ataron a los infelices por las extremidades y, uno tras otro, los despellejaron vivos. Finalmente, les hundieron un puñal en el corazón”.
Estos relatos no solo exponen la brutalidad de los malones, sino también la complejidad de las relaciones interétnicas en la frontera.
Capturado. Auguste Guinnard, impresiones de la violencia de los indios.
Una mirada equilibrada sobre el pasado
Es fundamental reconocer que la historia de la frontera argentina no puede reducirse a una narrativa maniquea. Más allá de las ideologías, los testimonios de la época revelan una realidad cruda y dolorosa: los malones no fueron simples actos de resistencia, sino ataques sistemáticos que dejaron miles de víctimas entre las poblaciones cristianas.
Comprender estos hechos nos permite tener una visión más equilibrada del pasado y honrar la memoria de quienes sufrieron en silencio. En un momento en que el revisionismo histórico busca imponer una mirada parcial, es necesario reivindicar la verdad histórica y recordar a aquellos que pasaron al olvido en los libros de historia: los cautivos y las víctimas de la violencia en la frontera.
El caso de la Reina Hatshepsut: Espionaje y expansión en el Antiguo Egipto
El caso de la reina Hatshepsut: La reina egipcia Hatshepsut (1479-1458 a.C.) utilizó espías para proteger sus rutas comerciales y expandir su imperio.
En el mundo antiguo, tener a una mujer en la cima de la pirámide política era prácticamente inaudito. Los sistemas patriarcales dominaban la época, y las esposas, hermanas e hijas reales servían como miembros del harén del rey o como importantes sacerdotisas en sus templos, pero no como líderes políticas. En todo el Mediterráneo y el noroeste de Asia, el liderazgo femenino se percibía con recelo, si no con un rechazo absoluto.
–Kara Cooney, "La mujer que sería rey: El ascenso al poder de Hatshepsut en el antiguo Egipto"
Introducción
Hatshepsut, una de las figuras más enigmáticas y poderosas de la historia egipcia, reinó durante el período del Nuevo Reino (1479-1458 a.C.). Su reinado no solo fue notable por su duración y prosperidad, sino también por sus innovadoras estrategias de gobernanza y expansión. Una de estas estrategias implicaba el uso de una red de espías para proteger sus rutas comerciales y expandir su imperio. Esta faceta menos conocida de su gobierno revela la sofisticación y el alcance de su administración.
Contexto histórico y político
Hatshepsut ascendió al poder como regente de su hijastro Tutmosis III, pero pronto asumió el título de faraón y gobernó durante más de dos décadas. En un momento de reconstrucción política y económica, transformó Egipto en una potencia comercial y cultural. Uno de sus mayores logros fue la protección y expansión de rutas comerciales con territorios como Punt, el Levante y Nubia, desde donde llegaban productos esenciales como incienso, mirra, oro y ébano. Para garantizar el éxito de estas expediciones, empleó una red de espías que operaban dentro y fuera de Egipto, recopilando información vital sobre movimientos de tribus, amenazas militares y las condiciones de las rutas. Además, estos agentes monitoreaban la lealtad de las provincias, supervisaban el comercio y prevenían saqueos. Por ejemplo, la famosa expedición a Punt, registrada en el templo de Deir el-Bahari, no solo fue una proeza comercial, sino también un triunfo logístico posibilitado por la inteligencia obtenida a través de su red de espías.
La red de espías de Hatshepsut
Para proteger sus intereses y asegurar la estabilidad de su reino, Hatshepsut empleó una sofisticada red de espías y agentes. Estos operaban tanto dentro como fuera de Egipto, recolectando información crucial sobre movimientos de tribus nómadas, actividades de estados rivales y condiciones de las rutas comerciales.
La red de espionaje de Hatshepsut no solo se centraba en amenazas militares, sino también en la vigilancia económica y diplomática. Los espías eran responsables de monitorear el comercio y asegurar que los tributos y bienes llegaran a Egipto sin interrupciones. También supervisaban la lealtad de los vasallos y funcionarios en las provincias y territorios bajo el control egipcio.
Protección de las rutas comerciales
Una de las mayores preocupaciones de Hatshepsut era la protección de las rutas comerciales. Durante su reinado, Egipto mantuvo rutas comerciales vitales con regiones tan distantes como Punt (probablemente la actual Somalia o Yemen), el Levante y Nubia. Estas rutas eran esenciales para la importación de bienes exóticos, como incienso, mirra, ébano, marfil y oro, que no solo enriquecían a Egipto, sino que también eran cruciales para los rituales religiosos y la legitimidad del faraón.
Los espías de Hatshepsut vigilaban estas rutas comerciales y proporcionaban informes regulares sobre las condiciones del camino, la seguridad y posibles amenazas. También recolectaban información sobre los movimientos de las tribus nómadas y bandidos que podrían intentar saquear las caravanas. Esta información permitía a Hatshepsut tomar decisiones informadas sobre cuándo y cómo enviar expediciones comerciales, así como desplegar fuerzas militares para protegerlas cuando fuera necesario.
La expedición a Punt
Uno de los logros más notables de Hatshepsut fue la famosa expedición a la tierra de Punt. Esta expedición es detalladamente documentada en los relieves del templo de Deir el-Bahari, mostrando el esplendor y la importancia de este viaje. La expedición trajo de vuelta inmensas riquezas y productos exóticos, consolidando la prosperidad del reinado de Hatshepsut.
La organización y el éxito de esta expedición no habrían sido posibles sin una previa y meticulosa recolección de información. Los espías e informantes desempeñaron un papel crucial al proporcionar datos sobre las condiciones en Punt, las rutas más seguras y los mejores momentos para emprender el viaje. Esta red de inteligencia garantizó que la expedición se llevara a cabo sin contratiempos, fortaleciendo el comercio y las relaciones diplomáticas con Punt.
Expansión del Imperio
Hatshepsut no solo se centró en la protección de las rutas comerciales, sino también en la expansión territorial. Durante su reinado, Egipto extendió su influencia hacia Nubia en el sur y consolidó su poder en el Levante. La red de espías jugó un papel esencial en estas expansiones, proporcionando información sobre la fortaleza militar y las debilidades de los territorios objetivo.
Los espías de Hatshepsut también actuaban como diplomáticos, estableciendo contactos y negociando con líderes locales. Estos agentes recopilaban información sobre las alianzas y rivalidades entre tribus y ciudades-estado, lo que permitía a Hatshepsut diseñar estrategias de conquista o alianzas que fueran más efectivas y menos costosas en términos de recursos y vidas humanas.
Espionaje interno y control del poder
Además de su red de espionaje externo, Hatshepsut empleó espías para mantener el control interno y asegurar su posición en el trono. Como una de las pocas mujeres faraonas, Hatshepsut enfrentó considerable oposición de ciertos sectores de la nobleza y el clero. Para contrarrestar esta oposición, necesitaba estar bien informada sobre los planes y conspiraciones que pudieran amenazar su reinado.
Los espías internos vigilaban a los nobles, generales y sacerdotes, informando a Hatshepsut de cualquier actividad sospechosa. Esta vigilancia constante permitió a Hatshepsut tomar medidas preventivas contra posibles complots y mantener la lealtad de sus seguidores. También le permitió identificar y neutralizar a sus adversarios antes de que pudieran actuar, asegurando así la estabilidad de su gobierno.
Como se mencionó, la red de espionaje de Hatshepsut no se limitaba a los asuntos exteriores; también jugó un papel crucial en el control interno de su reino. Como faraona, enfrentó oposición de la nobleza y el clero, quienes cuestionaban su legitimidad. Espías internos vigilaban a los nobles, sacerdotes y generales, asegurando la estabilidad de su gobierno al neutralizar complots antes de que se materializaran. Esta vigilancia estratégica le permitió consolidar su posición y mantener un reinado próspero. La capacidad de Hatshepsut para manejar información con eficacia no solo garantizó la seguridad y el desarrollo de su reino, sino que también dejó un legado en la administración egipcia. Su red de inteligencia, utilizada tanto para la protección interna como para la expansión del comercio y el imperio, demuestra que el espionaje ha sido una herramienta esencial en la política desde la antigüedad, un precursor de las prácticas modernas de inteligencia.
Legado de la red de espionaje de Hatshepsut
El uso de espías por parte de Hatshepsut no solo protegió su reinado y expandió su imperio, sino que también sentó las bases para las futuras prácticas de inteligencia en Egipto. Su enfoque en la recolección y el análisis de información para la toma de decisiones estratégicas demostró una comprensión avanzada de la política y la seguridad nacional.
El legado de Hatshepsut en el espionaje y la inteligencia se puede ver en la continuidad de estas prácticas en los reinados posteriores. Los faraones que la sucedieron continuaron utilizando redes de espías para proteger sus intereses y mantener el control sobre sus vastos territorios. Aunque Hatshepsut es más recordada por sus impresionantes proyectos de construcción y su próspero reinado, su habilidad para manejar la información y utilizarla estratégicamente es un testimonio de su capacidad como gobernante.
Conclusión
La historia de la red de espionaje de la reina Hatshepsut revela una faceta menos conocida pero crucial de su reinado. A través de una sofisticada red de informantes y espías, Hatshepsut protegió las rutas comerciales vitales, aseguró la expansión de su imperio y mantuvo el control interno. Su enfoque innovador y estratégico en el uso de la inteligencia no solo garantizó la prosperidad y estabilidad de su reinado, sino que también dejó un legado duradero en la historia del espionaje y la administración en el antiguo Egipto.
Estos casos muestran que el espionaje ha sido una herramienta importante en la historia, incluso en la Antigüedad, y que algunas de estas misiones podrían recordar a las aventuras de James Bond.
El entonces Cabaret “Gloria”, esquina de Almafuerte y Fontana
En 1937 llegó a Esquel el destacamento de Montaña Sur y el 19 de agosto del mismo año se creó la guarnición de Esquel. En ese hecho se puede ver el origen de Doña Rosa. Según algunos informantes, putas había y algún que otro prostíbulo menor y casi doméstico existía cerca del arroyo. Pero la instalación del Regimiento cambió drásticamente la vida económica y social de la ciudad en pleno crecimiento. Algo más de mil hombres de buenas a primeras; nada menos. Y respecto de la faz comercial, no sólo sueldos que se gastarían totalmente en el pueblo, sino las compras que la institución haría en la localidad. El Estado Nacional seguía colaborando activamente en el desarrollo económico de Esquel. Pero más de una madre de familia, con hijas jóvenes, intuyó problemas. ¿Cómo se arreglarían tantos soldados mozos y fuertes, con todas sus hormonas en explosión, agudizadas por el encierro semanal que la vida militar imponía? La solución era obvia.
Según un viejo comerciante de Esquel, había muchos más hombres en esos años, por la llegada del “21”, y varios prostíbulos, todos controlados por la Municipalidad; claro que el más activo era el de Doña Rosa, en Almafuerte y Fontana. Y agrega: casas de baile y prostíbulos también hubo cuando en los años ‘60 y ’70 se trabajaba en la construcción de la Presa, incluso en Aldea Escolar.
Según un médico ya retirado de su profesión, no hubo otro; el prostíbulo arrancó cuando se instaló el Regimiento 21. Dice que tenía unas quince mujeres, todas llegadas de afuera, ya que era difícil que una lugareña facilitara las visitas higiénicas de sus vecinos en ese local. “Doña Rosa era una mujer que venía del norte, baja y robusta, morocha: siempre sentada contra el mostrador, delante de la caja registradora; era vivísima: no se le escapaba nada. Dice que tuvo un ayudante que murió de viejo, harapiento, en la década del ’90; lo llamaban “Pejil”, porque solía vender verduras por la calle. El prostíbulo funcionó muchos años más, hasta aproximadamente la construcción de la presa, que desencadenó la instalación de muchas whiskerías. Creo que ella murió en Esquel.
“Orlo” también conoció el boliche de Doña Rosa. Delgado, ojos claros que delatan una mirada cargada de picardía y un permanente buen humor, son características de alguien que uno puede imaginar como un personaje de esos que, con su simpatía habitual, llegaban tarde al local. Su hermano mayor lo llevó por primera vez al burdel. Cuenta que la dueña era una excelente persona, mujer mayor de edad. En sus comentarios, el ex operador de Radio Nacional, le quita dramatismo al tema, le arranca ese velo de impudicia y desdén que suele bañar las anécdotas prostibularias. El burdel, dice, era un lugar de fiesta, de reunión, lugar para tomar bebidas además de hacer el amor clandestino y pago, y, sobre todo, era accesible para la gente.
Según “Orlo”, era normal que en grupos, los muchachos sin novias oficiales o en medio de noviazgos comprometidos, cayeran a tomar unas copas a “lo de Doña Rosa” después del baile, y además, cumplir con el rito consabido.
En una oportunidad, el médico antes citado debió darles inyecciones a las mujeres del prostíbulo; ellas se hacían revisiones semanales en el hospital. No había tantos casos de sífilis sino gonorreas y venéreas menores. No eran tiempos del SIDA. Dice que era tolerado por las autoridades, porque en realidad también lo era por los vecinos, y cualquiera podía estar involucrado secretamente. La presencia del prostíbulo en un pueblo con más de mil soldados representaba un cierto alivio para las familias con hijas jóvenes.
– Me contaba que no era caro; la gente iba sin mayores costos; no era arenoso, agrega. Había mucho movimiento de dinero, especialmente en el campo. “Con 2500 ο 3000 ovejas, el lanero vivía todo el año y muy bien; si pagaba lo correspondiente a los peones, éstos no tenían problemas en gastar unos pesos en el prostíbulo.” No eran tiempos de crisis lanera. Otra reflexión: en Esquel solían existir suicidios o muertes por problemas familiares y pasionales, y de hecho hubo muchos casos resonantes, pero no por reyertas en el prostíbulo. En general, el ambiente era tranquilo.
Fragmento del libro “Esquel… del telégrafo al pavimento”, de Jorge Oriola
La reina de Inglaterra que duró nueve días en el trono y a la que le cortaron la cabeza con 16 años: reales venganzas familiares
La
historia de Lady Jane ocupa un trágico lugar en la historia de
Inglaterra. Fue ejecutada por orden de María de Tudor, más conocida como
Bloody Mary, y el día de su ejecución su propio verdugo le pidió perdón
Por Noelia Tabanera || Infobae
La
ejecución de Lady Jane Grey es una pintura al óleo obra de Paul
Delaroche realizada en 1833 y exhibida en la National Gallery de
Londres.
Ser
reina puede que te quite de pensar en pagar un alquiler o conseguir una
beca universitaria, pero no te libra de envidias, venganzas familiares o
incluso de que quieran matarte. Podría parecer que lo ideal es
pertenecer a la realeza, pero sin un papel muy relevante, como si fueras
Froilán, un vividor, o Victoria Federica, influencer y diva por diversión. Y ¿por qué?, te preguntarás. Pongámonos en un supuesto: Leonor es reina de España, alcanza el trono y poco después muere. Lo lógico sería que su hermana, la infanta Sofía,
heredara la corona. Pero Leonor, en cambio, ha dejado un escrito en el
que indica que quiere que su sucesora sea Irene Urdangarín, hija de la
infanta Cristina. A Sofía no le parece bien, inicia un movimiento contra
ella, la pone en contra de los españoles y consigue que la asesinen
tras nueve días de reinado. Pues bien, esta historia ocurrió, con otros
protagonistas, y en la Inglaterra del siglo XVI. Conozcamos el triste final de Lady Jane Grey.
Lady Jane Grey
ocupa un lugar trágico en la historia de este país. Nació en octubre de
1537 en una familia noble y educada, hija de Henry Grey, marqués de
Dorset, y Lady Frances Brandon, quien era sobrina del rey Enrique VIII.
Desde muy joven, Jane fue conocida por su gran inteligencia, su
educación clásica y su devoción al protestantismo, lo que la hacía una
candidata atractiva para los sectores reformistas de la Corte. Cabe
destacar que durante el reinado de Eduardo VI, hijo de Enrique VIII
(1547-1553), la iglesia llegó a ser teológicamente protestante y existía un fuerte temor tras su muerte a que se produjera una vuelta al catolicismo.
La
línea de sucesión legítima apuntaba a sus medio hermanas, María Tudor e
Isabel Tudor. Sin embargo, Eduardo VI, un ferviente protestante, temía que su media hermana María, una católica devota, revirtiera las reformas protestantes en Inglaterra.
En un esfuerzo por evitarlo, Eduardo fue persuadido por su consejero,
el duque de Northumberland, para nombrar a Jane Grey como reina. La
oportunidad de Jane de llegar al trono fue inesperada y orquestada por
terceros. Y una terrible idea que terminaría con su vida.
María Tudor, conocida como Bloody Mary.
Lady
Jane Grey tenía vínculos con la familia real a través de su abuela,
María Tudor, la hermana de Enrique VIII. Esta conexión la convirtió en
la candidata preferida de quienes querían mantener a Inglaterra en el
camino de la Reforma Protestante, es decir, toda la Corte. En
consecuencia, en junio de 1553, un mes antes de la muerte de Eduardo VI,
Jane fue casada con Guildford Dudley, el hijo del duque de
Northumberland, consolidando una alianza entre dos poderosas familias
nobles que aspiraban a gobernar Inglaterra a través de ella. El 6 de julio de 1553, murió Eduardo VI, a los 15 años, de tuberculosis, y solo tres días después, Lady Jane Grey fue proclamada reina. Y en ese momento empezaron sus problemas.
Lady
Jane no solo no tenía ningún tipo de pretensión política, sino que ella
no quería el trono. Fue presionada, aceptó a regañadientes y fue
proclamada reina de Inglaterra el 10 de julio de 1553. Pero su ascenso
al trono no contó con el apoyo popular. Y de eso se encargó María Tudor, que ha pasado a la historia como Bloody Mary. María se las apañó para quitar del medio a Lady Jane y se ganó al pueblo. Muchas personas en Inglaterra reconocían a María Tudor como la legítima heredera ya que ella sí tenía relación directa con Enrique VIII y tenía voluntad de defender los derechos dinásticos.
La traición del entorno de Lady Jane
María hizo ver que Lady Jane era una usurpadora. Mientras que la proclamación se hizo efectiva en Londres, María Tudor huyó al este de Inglaterra y comenzó a hacerse fuerte en zonas rurales y entre los católicos
del reino, quienes veían su ascenso como una restauración del
catolicismo. Bastaron un par de días para que muchos de los partidarios
de Lady Grey la abandonaran. Reinó desde el 10 hasta el 19 de julio de
1553 y fue, de hecho, la primera mujer en reinar en Inglaterra e
Irlanda.
Quién es quién en la casa real británica: del rey Carlos, el más tardío de la historia, al polémico príncipe Andrés.
Lady Jane Grey fue traicionada principalmente por varios miembros del Consejo Privado y
por aquellos que inicialmente apoyaron su ascenso al trono, pero que
rápidamente cambiaron de lealtad cuando vieron que María Tudor ganaba
fuerza y respaldo popular. Incluso en su entorno más cercano, las
lealtades eran frágiles. A medida que la situación se volvía más
complicada, algunos aliados cercanos de Jane empezaron a distanciarse de ella.
La presión por sobrevivir en un ambiente tan volátil y la clara derrota
frente a María llevaron a muchos de los que inicialmente la apoyaron a
buscar alianzas con la nueva reina para evitar represalias.
Su ejecución: el verdugo le pidió perdón
Inicialmente, María Tudor no tenía la intención de ejecutar a Lady Jane. Tras su arresto en julio de 1553, fue encarcelada en la Torre de Londres,
junto a su esposo Lord Guilford Dudley. Pero, mientras ella estaba
entre rejas, se produjo en las calles de Inglaterra la rebelión de
Wyatt. Fue en febrero de 1554. Se trató de un levantamiento popular,
llamado así por Thomas Wyatt el Joven, que fue uno de sus líderes.
Surgió a raíz de la preocupación popular por la decisión que había tomado la reina María I de casarse con Felipe de España, que demostró ser una determinación muy impopular entre los ingleses.
En
febrero de 1554, el padre de Jane tomó parte junto con otros rebeldes
en la rebelión de Wyatt. Fue apoyada por sectores protestantes y
nacionalistas y tenía como uno de sus objetivos evitar el matrimonio de
María con Felipe II. Los rebeldes temían que Felipe impusiera un dominio
extranjero sobre Inglaterra y que el país volviera a caer bajo el
control del catolicismo. Aunque la rebelión fue sofocada,
demostró el nivel de oposición que existía entre la población hacia el
matrimonio con un monarca español.
María I de Inglaterra y Felipe II de España.
Y
fue Lady Jane quien pagó las consecuencias de esta revuelta. Tras el
fracaso de la rebelión de Wyatt y bajo esta presión, María I firmó la
orden de ejecución de Lady Jane Grey y su esposo, Guildford Dudley,
a principios de febrero de 1554. Aunque la reina probablemente sintió
cierta compasión por Jane, entendió que la existencia de un posible
rival al trono podría desestabilizar su gobierno. Jane fue condenada por alta traición debido a su proclamación como reina en 1553, y la rebelión de Wyatt solo exacerbó la necesidad de ejecutar la sentencia.
El 12 de febrero de 1554, Lady Jane Grey fue ejecutada en la Torre de Londres.
Antes de su ejecución, Jane escribió cartas y reafirmó su devoción a la
fe protestante. Su esposo fue ejecutado poco antes de ese mismo día.
Jane, según los relatos, mantuvo una actitud serena y digna durante su
ejecución, lo que consolidó su imagen como un mártir protestante en la
posteridad.
El cuadro de Delaroche
Su
trágica historia ha sido objeto de numerosas representaciones
artísticas y literarias. Y la más famosa sin duda es la que recogió Paul
Delaroche en 1833 en su pintura y que desde 1902 se exhibe en la
Galería Nacional de Londres. Tal y como recoge la historia y lo
representa Delaroche, a Lady Jane le vendaron los ojos. Fue incapaz de encontrar el bloque sobre el que debía apoyar la cabeza para que se la cortaran, porque incluso tuvo que pedir ayuda. El propio verdugo la guio con delicadeza hasta su muerte.
Un
momento muy duro y cruel que queda reflejado en la obra del artista. Se
ve a Lady Jane vestida de blanco y con un corpiño, con el pelo
despeinado. A la derecha, el verdugo con un hacha en la mano y el
rostro cabizbajo. Parece compadecerse del cruel destino de Lady Jane.
Incluso hay historiadores que cuentan que le pidió perdón por tener que
llevar a cabo la ejecución y que ella se lo concedió.
Fotografía poco conocida de una joven "Grinil" a principios del siglo pasado, como siempre bien armada. Así era apodada la temeraria bandida inglesa Elena Greenhill que asolaba el interior chubutense desde 1908, también en Río Negro y Chile. Sus correrías terminaron trágicamente en 1915, cuando fue abatida a tiros en zona de Gan Gan tras una paciente emboscada del comisario Félix Valenciano y el agente Norberto Ruiz de la policía territorial. El mismo Valenciano -que tiempo después fue uno de los represores de la Patagonia Trágica en Santa Cruz- contaba que toda la noche estuvieron largas horas montados y escondidos en un árbol por donde sabían que iba a pasar y que temblaban no sólo de frío sino de miedo, porque esa indómita mujer inspiraba terror en todas partes, que cuando por fin la divisaron y estuvo a mano le metieron bala a rabiar pero que ella -aún acribillada a balazos- nunca se quiso rendir y respondió furiosamente el fuego hasta que se quedó sin municiones y finalmente por las dudas le aplicaron el tiro de gracia en la cabeza. La brava cuatrera había sido muy famosa tanto por sus osados atracos y su temible puntería con el Winchester como por su valor e imponente personalidad y desdén hacia cualquier autoridad, inusual en esa época. En una ocasión ella sola redujo a dos milicos que pretendían capturarla y los mantuvo un tiempo en servidumbre en su cabaña, entre tantas anécdotas que cimentaron su increíble leyenda.
Alicia Del Carmen Pineda Que hermosa joven,y que vida llena de misterios y no saber que le pasaría en minuto siguiente,siempre pienso que en vidas pasadas viví algo parecido,practique de pequeña deportes arriesgados sobre hermosos caballo lógico con el acompañamiento de mi viejo quien también me enseñó práctica de armas muy buena fui en eso tantas cosas aprendí a ganarme la vida de pequeña con la caza de liebres mi padre fue el último de los cazadores de puma en toda la zona de Río Turbio/Calafate/Lago Vieda y San Martin/ por contrato de los estancieros había mucha destrucción de animales,el anduvo siempre en eso hasta los 90.tuve una niñez única. Por: Celso Rey García (FOTOS ANTIGUAS DEL CHUBUT)