domingo, 11 de enero de 2026

Granaderos a caballo: Lamadrid, el Inmortal

El más valiente entre los valientes


Dirá de él Domingo Faustino Sarmiento:
“Es el general Lamadrid uno de esos tipos naturales del suelo argentino. A la edad de 14 años empezó a hacer la guerra a los españoles, y los prodigios de su valor romanesco pasa los límites de lo posible: se ha hallado en ciento cuarenta encuentros, en todos los cuales la espada de Lamadrid ha salido mellada y destilando sangre; el humo de la pólvora y los relinchos de los caballos lo enajenan, y con tal que él acuchille todo lo que se le pone por delante, caballeros, cañones, infantes, poco le importa que la batalla se pierda. Decía que es un tipo natural de aquel país, no por esta valentía fabulosa, sino porque es oficial de caballería y poeta además. Es un “Tirteo” que anima al soldado con canciones guerreras, el cantor del que hablé en la primera parte; es el espíritu gaucho, civilizado y consagrado a la libertad. Desgraciadamente, no es un general “cuadrado”, como lo pedía Napoleón; el valor predomina sobre otras cualidades, en proporción de ciento a uno”



Dicen que era un empedernido consumidor de caramelos.
Tenía pánico al agua, y trataba por todos los medios posibles, de no subirse a botes y barcos.
Y cantaba vidalitas para sus soldados, antes de las batallas.
Cuando San Martín se hizo cargo del Ejercito del Norte, a principios de 1814, en reemplazo de Manuel Belgrano, recientemente vencido en "Vilcapugio" y "Ayohuma", el Capitán de Dragones, el tucumano Gregorio Araoz de Lamadrid, cumplió funciones de edecan del futuro Cóndor de los Andes.
Estuvo en Tucumán y Salta. Y también en Vilcapugio y Ayohuma.
Y cuando se mezcló en las luchas fratricidas de Unitarios y Federales, el destino lo llevo a un lugar llamado "el Tala".
Allí la suerte le fue adversa. 
Era 1827. Y casi lo matan en esa batalla.
Recibió once golpes de sable en su cráneo; le habían roto la nariz y la punta le quedó colgando sobre el labio superior. Su oreja derecha casi partida en dos estaba unida por un hilo de piel. Otro sablazo le cortó el bíceps del brazo izquierdo y un bayonetazo se clavó en su omóplato.
Cuando cayó al piso, sin soltar su sable, lo molieron a culatazos, lo pisotearon con sus caballos y le quebraron costillas. Cuando le quitaban sus armas y ropas, Lamadrid juntó fuerzas y como pudo gritó que no se rendía. Su cuerpo estaba bañado en sangre y lo remataron con un disparo en la espalda. Se fueron dándolo por muerto.
Pero sobrevivió. Contra todo pronóstico. Y se ganó el apodo de "El Inmortal".
El General Gregorio Araoz de Lamadrid había nacido un 28 de noviembre de 1795 en Tucumán.
Daguerrotipo del General. El verdadero rostro del guerrero.
Y fotografía de la bala que le sacaron de la espalda y que le destrozó el omóplato. Está en el MHN.

 

sábado, 10 de enero de 2026

SGM: La Kriegsmarine que deseaba Hitler

 LA ARMADA QUE HITLER DESEABA

el Almirante Erich Raeder había planeado para la Kriegsmarine el Plan Z, que contemplaba:

- 6 acorazados de 54.000 toneladas
- 3 cruceros de 30.000 toneladas
- 4 portaaviones de 20.000 toneladas
- 16 cruceros de 8.000 toneladas
- 68 destructores 
- 249 submarinos
- miles de otras naves de asistencia.


viernes, 9 de enero de 2026

Roma: El clima y la batalla de los Campos Raudios

Batalla de los Campos Raudios





Imagina ver a más de cien mil guerreros gigantescos marchando hacia tu hogar con la única intención de borrarlo del mapa. Esto no es una película de fantasía, fue el terror absoluto que vivió Roma en el año 101 antes de Cristo en los Campos Raudios. Los cimbrios, una tribu germánica imparable que ya había humillado a las legiones romanas anteriormente, cruzaron los Alpes listos para el golpe final. El pánico en la Ciudad Eterna era total, pues nadie creía que sobrevivirían a esta marea humana que descendía buscando sangre y tierras fértiles, amenazando con destruir los cimientos de la civilización latina.
Pero Roma tenía un as bajo la manga, un general que no entendía de miedo: Cayo Mario. En lugar de luchar en desventaja, eligió el campo de batalla cerca de Vercellae con una astucia letal. Mario posicionó a sus tropas de tal manera que el sol y el viento soplaran directamente a la cara de los invasores. Cegados por la luz del mediodía y asfixiados por nubes de polvo, la fuerza bruta de los cimbrios se desmoronó ante la disciplina de las nuevas legiones reformadas. Lo que prometía ser el fin de Roma se convirtió en una masacre sistemática donde la estrategia venció a la furia.
El final fue tan trágico como sangriento. Al ver la derrota inminente, las mujeres de la tribu, que esperaban en la retaguardia, prefirieron acabar con sus propias vidas y las de sus hijos antes que ser esclavas de Roma. Fue una victoria total para la República, pero el campo quedó teñido de un silencio estremecedor. Esta batalla no solo salvó una civilización, sino que cimentó el poder de Mario y cambió la forma de hacer la guerra para siempre. A veces, la historia se escribe en un solo día de polvo y acero bajo el sol abrasador.


martes, 6 de enero de 2026

Caseros: Homenaje póstumo al Teniente Feloni

 

Último homenaje


Testimonio fotográfico del homenaje póstumo rendido por los amigos del Teniente Feloni, muerto heroicamente el 30 de mayo de 1853, durante uno de los combates del sitio de Buenos Aires. El cadáver luce los cordones de honor otorgados post mortem y sostiene su sable entre las manos. Con los ojos abiertos y descalzo, el cuerpo se mantiene sentado, trabados los pies en un banquillo. A su lado, aparecen seis oficiales de los cuales el historiador Juan Isidro Quesada, propietario del daguerrotipo, logró identificar a cuatro: el segundo de izquierda a derecha es Santiago Calzadilla, autor de “Las Beldades de mi Tiempo”; el cuarto es el Dr. Montes de Pía; el quinto, el Mayor Eduardo Clerici y el sexto y último, el Coronel Silvino Olivieri, Jefe de la Legión Italiana.
Fuente: "Soldados 1848-1927" de la Fundación Soldados.

lunes, 5 de enero de 2026

SGM: Infantería escocesa en Países Bajos

Infantería escocesa en Países Bajos




Apenas un tanque, pero una foto genial de infantería y transporte de tropas de la 8.a Royal Scots haciendo una breve pausa durante el empuje de la 15.a División (escocesa) hacia Tilburg en los Países Bajos.
Observe los parches de división en el soldado más cercano a la cámara.
La foto estaba fechada el 27 de octubre de 1944 cuando la división se abrió paso por la región.