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viernes, 17 de marzo de 2023

Revolución Libertadora: La vida en Mar del Plata en 1958

Argentina sin Perón


La ciudad de Mar del Plata durante el verano de 1958 retratada por el fotógrafo Dmitri Kessel de la revista americana LIFE Magazine


martes, 20 de diciembre de 2022

Argentina: Escenas de la vida civil en el siglo 20

 





MAR DEL PLATA c1910. Foto restaurada y colorizada.

“Primera Usina: Belgrano y Diagonal Pueyrredón (hoy McDonalds). Atrás, la Catedral con andamiaje alrededor de la cúpula”

ROMEO Y JULIETA MARPLATENSES

En el año 1904 se instala en el triángulo formado por la diagonal Pueyrredon, Belgrano e Hipólito Irigoyen la Usina de Luz. La Usina de Luz tiene que fabricar luz y es por eso que sobre la calle Irigoyen se instalan las máquinas generadoras, impulsadas por motores muy potentes y muy ruidosos. Casi frente al edificio de la usina, por la calle Belgrano, vivían con sus familias dos hombres que eran socios en su trabajo. Eran faroleros. Ellos estaban encargados de, apenas comenzaba a insinuarse el atardecer, encender los faroles a kerosene que pendían de los postes que estaban colocados en las esquinas de las calles céntricas de la ciudad.

El edificio de la usina además de tener los generadores por la calle Irigoyen, tenía sus oficinas por las calles Belgrano y La Diagonal Pueyrredon. Las oficinas daban a la calle, por supuesto. Y por supuesto, tenían ventanas y las ventanas tenían vidrios. ¿Por qué este razonamiento? Porque uno de los faroleros, con la anuencia de su socio, se dedicaba concienzudamente y casi sin descanso a arrojar piedras contra los vidrios de las ventanas de las oficinas de la usina que poco a poco, con la venta de la energía eléctrica que generaba, los iba a dejar sin trabajo. Por supuesto que a vidrio roto, vidrio repuesto. No sabemos el nombre del vidriero que se encargaba de tal menester. Lo que si sabemos, y esto no es cuento, es que el vidriero tenía un hijo que conoció casualmente a una joven marplatense de quien se enamoró y con quien se casó después de un corto noviazgo. Ah, me olvidaba decirles que la joven era la hija del "farolero rompevidrios".(blog Fotos Viejas Mar del Plata)

Trabajo sobre foto en blanco y negro enviada por Lucio Strap a fotos de familia del Diario La Capital.


MAR DEL PLATA c. 1910

Tranvía a caballo llegando al Mar del Plata Golf Club, desde el centro pasando por la cava de calle Castelli.
Tracción a sangre
Por decreto del 8 de junio de 1888 el Poder Ejecutivo de la Provincia, otorgaba una concesión para instalar tranvías de tracción a sangre en el pueblo de Mar del Plata, a los señores Tomás Turner y Enrique Kidd. A los cuatro años la concesión fue transferida a la Sociedad Anónima de Tranvías de Mar del Plata, esto fue el 8 de junio de 1892 y el 27 de julio del mismo año, se vuelve a transferir a nombre de Pedro Hahn.
Posteriormente el 1ro. de enero de 1908 se hace cargo de esos servicios el Sr. Valentín Ferrari, luego pasa al Sr. Federico Boillat, hasta que el 27 de octubre de 1921, pasa del Concurso Boillat a la Compañía de Tranvías de Mar del Plata, denominada en su primer etapa “Empresa de Tranvías”,cuyo Directorio presidió desde 1921 al 41 el Dr. Alberto de Estrada, quien pertenecía a su vez al Directorio del Club MdP, prosiguieron los destinos de la empresa su hijo Aberto, junto con su hermano, el ingeniero Fernando de Estrada.
La tracción a sangre se mantuvo hasta el 31 de diciembre de 1922, fecha en que se procedió a la electrificación de las líneas. En 1911 se había ensayado tranvías a vapor, pero no dieron resultado, el último Directorio de la empresa fue presidido por el Sr. Rodolfo P. Gazzo.
Trabajo sobre foto en blanco y negro enviada por Enrique Mario Palacio a Fotos de Familia del Diario La Capital.
Texto extraido del blog Fotos Viejas Mar del Plata.
Foto restaurada y colorizada.





jueves, 4 de julio de 2019

FBI investigó si Hitler desembarcó en Argentina

Cuando el FBI investigó un supuesto arribo de Hitler a la Argentina a bordo de dos submarinos

A 74 años de la muerte del terrible líder del nazismo, Infobae revisó los documentos de la agencia de investigación estadounidense que se mantuvieron en secreto durante más de medio siglo y que salieron a la luz a finales de la década del '90. Las cartas del propio John Edgar Hoover sobre el posible refugio del alemán en el país y las teorías más descabelladas que el organismo tuvo que analizar

Por Joaquín Cavanna |  Infobae
jcavanna@infobae.com


 

La primera página del informe del FBI, donde se investiga el posible arribo de Hitler a la Argentina en dos submarinos



Hoy se cumplen 74 años de la muerte de Adolf Hitler. La historia oficial cuenta que el 30 de abril de 1945 y ante la inminente caída del imperio nazi, el máximo responsable del genocidio de al menos seis millones de personas durante el Holocausto decidió pegarse un tiro en la sien con una pistola Walther PPK. Sin embargo, estas más de siete décadas también sirvieron para alimentar incontables teorías sobre un escape oculto y posterior refugio del alemán en diferentes partes del mundo.

Asimismo, la Argentina sonó ya en la década del '40 como uno de los destinos más nombrados entre los rumores internacionales. Fue así que la propia agencia federal de investigación de Estados Unidos, FBI, con su director John Edgar Hoover a la cabeza, decidió investigar a fondo los principales rumores sobre un posible desembarco a escondidas del líder nazi en el país.



En 1998, el FBI decidió liberar unos 739 documentos hasta entonces secretos sobre diversas investigaciones. Uno de ellos, precísamente, se basaba en la posible supervivencia de Hitler a la Segunda Guerra Mundial y su potencial paradero. Así, en el inicio de ese documento de unas 203 páginas, se refleja cómo la agencia estadounidense siguió la pista de un posible arribo del líder nazi junto a su esposa, Eva Braun, otra mujer, un médico y más de 50 jerarcas nazis, en la Argentina a bordo de dos submarinos alemanes.

El rumor aseguraba que Hitler y compañía habían llegado durante una noche al golfo de San Matías, en la provincia de Río Negro, y que fueron ayudados por seis representantes oficiales de alto rango del Gobierno argentino para poder esconderse dentro del país.




Así, Infobae accedió al informe de la investigación divulgado a fines de la década del '90 para indagar sobre una búsqueda que hoy, a la distancia, parece formar parte de la fantasía y la ciencia ficción.



  Los detalles sobre el informe de la fuente del FBI en Los Angeles

Las primeras páginas del informe remiten a un parte redactado el 21 de septiembre de 1945. En ese documento se afirma que un ciudadano argentino con residencia en Los Angeles había contactado a un representante del Gobierno argentino de la época, quien supuestamente había ayudado a Hitler, Braun y una gran comitiva a arribar a la Argentina en dos submarinos entre el 1º y el 2 de mayo de 1945 y esconderse dentro de la Patagonia.

"Un allegado de esta fuente fue una de las cuatro personas que se encontraron con Hitler y su comitiva cuando ellos desembarcaron en la Argentina a bordo de dos submarinos aproximadamente entre dos y dos semanas y media después de la caída de Berlín", rezaba el informe.

Y continuaba: "El primer submarino llegó cerca de las 11 pm. Después de que les aseguraran la zona, bajaron un médico y muchos alemanes. Aproximadamente dos horas después, llegó a la costa el segundo submarino, en el que viajaba Hitler, dos mujeres, otro doctor y otros muchos hombres. Se supone que había unas 50 personas a bordo".

  Adolf Hitler murió el 30 de abril de 1945, tras efectuarse un disparo en la cabeza

De acuerdo al informe, los alemanes eran aguardados por caballos, que los fueron llevando luego de a grupos a una zona secreta y escondida en la Península Valdés, a lo largo del golfo de San Matías. Se estima que el informe hacía referencia a un desembarco en el punto específico conocido como la Caleta de Los Loros, que años después sí tendría su propia historia con otros submarinos alemanes.

El documento también indicaba que el líder nazi se había afeitado el bigote, tenía una herida en su labio superior y que al momento de su llegada sufría de asma y úlceras.



  Una de las cartas enviadas por Hoover a la Embajada estadounidense en la Argentina en 1945

Al parecer, la fuente del ciudadano argentino había recibido unos U$S15.000 de la época por ayudar en el traslado y que se animaría a relatar los detalles ante un juez estadounidense una vez que se haya asegurado la detención del Hitler en la Argentina.

Durante el informe, no se hizo referencia a qué tipo de submarinos fueron utilizados por los alemanes para el supuesto traslado de Hitler. De hecho, sobre los finales del Siglo XX, fueron consultadas autoridades militares argentinas, y todas negaban tener registro alguno de la llegada de dos submarinos alemanes en esas fechas de 1945. Sin embargo, a lo largo de los años sí se terminaría confirmando el arribo de submarinos nazis en territorio argentino de manera ilegal.

  Submarino nazi en Mar del Plata, fotografiado en julio de 1945

El rumor surgido en septiembre de 1945 instó a las propias autoridades del FBI a desplegar a sus agentes de Argentina y Uruguay a lo largo de la Patagonia y diferentes puntos estratégicos del país. De hecho, sirvió como punto de inicio para posteriores búsquedas de Adolf Hitler en otras zonas del territorio nacional. La agencia también tomaba como parámetros articulos de revistas de investigación de la época para desplegar nuevas búsquedas.

Fue así que el 26 de octubre de 1945, el propio John Hoover le escribió una carta a un representante de la Embajada de EEUU en la Argentina, en la que aseguró haber recibido un artículo de la revista "Magazine Digest", donde se analizaba la posibilidad de que Hitler se habría refugiado en el país, y se instaba a continuar con la búsqueda.

El vasto informe también recogía teorías y rumores aún más descabellados. El 3 de noviembre, una fuente escribió una carta a Hoover en la que afirmaba que Hitler "está viviendo en un gran establecimiento subterráneo, debajo de campos inmensos, a unas 675 millas al Sudoeste de Florianópolis y a unas 450 millas al noroeste de Buenos Aires. Hitler está acompañado por dos 'dobles' y la entrada a ese lugar se puede llevar a cabo mediante dos grandes elevadores eléctricos".



El descabellado informe sobre un posible refugio subterráneo de Hitler, a unos 725 kilómetros al noroeste de Buenos Aires



Ya el 13 de noviembre del mismo 1945, Hoover envió una carta a un representante de la embajada estadounidense en la Argentina en la que sospechaba de que una familia alemana bien acomodada en la provincia de Córdoba podía haber ayudado a Hitler a arribar y esconderse en la Argentina.



El asunto del correo era "Refugio de Hitler en la Argentina" y en ella hacía referencia a un reporte realizado por la la Unidad de Servicios Estratégicos de Guerra del FBI, sobre la posibilidad de que el alemán haya sido hospedado y escondido en la ciudad de La Falda, Córdoba.



Hoover apuntaba al matrimonio alemán de Walter e Ida Eichhorn, quienes eran los propietarios del inmenso hotel Eden, donde se sospechaba que podía haberse refugiado el líder nazi.



El informe redactado por el propio John Hoover sobre la relación de Hitler con un matrimonio alemán asentado en La Falda y el posible refugio del líder Nazi en esa ciudad cordobesa



La fuente advertía que durante una reunión, Ida Eichhorn había realizado diversas observaciones que delataban una excelente relación del matrimonio con Hitler:



"A- Antes de que incluso se fundara el partido nazi, ella le ofreció a Goebbels su cuenta bancaria completa (…) ese dinero podía ser usado para publicidad.



B- Tanto ella como su familia demostraron ser entusiastas seguidores de Adolf Hitler desde que se fundó el partido nazi.



C- Ella afirmó que su apoyo voluntario al partido nunca fue olvidado por Hitler y que durante los años posteriores a la fundación, se fue forjando una amistad. El vínculo se hizo tan fuerte que el matrimonio dijo haber convivido con Hitler en el mismo hotel durantes sus visitas anuales a Alemania



D- Ella dijo que si Hitler encontraría dificultades para seguir y fuera necesario encontrar un refugio, su familia le encontraría un lugar secreto dentro de su hotel en La Falda, donde incluso ya habían realizado las preparaciones necesarias".



El informe del FBI también contó con un artículo escrito por Johannes Steel en la edición de noviembre de 1945 de la revista "Reader Digest", en la que hacía un análisis y presentaba una investigación sobre el papel de los funcionarios argentinos de la época y cómo muchos de ellos ayudaron a diferentes jerarcas nazis a refugiarse en el país.



  “Los Nazis están ganando en la Argentina”, fue el título del artículo de la edición noviembre del Reader Digest, en la que se analizaba la relación entre jerarcas nazis y representantes del Gobierno argentino

Y, como si fuera poco, uno de los documentos del extenso informe de la agencia de investigación estadounidense desarrollaba un análisis y posterior desestimación de un informe falso redactado por uno de sus propios agentes sobre otra posible presencia del líder nazi en la Argentina.

El agente había asegurado haber recibido una carta personal del propio Hitler, con quien supuestamente había forjado una relación desde 1932:
"Caballeros, posiblemente ustedes recuerden la Invasión Marciana de Orson Welles. Bueno, tengo una carta de Hitler en alemán que multiplicará al menos cien veces lo que sintieron por la historia de Welles", se iniciaba el sospechoso informe. El sobre con su informe contenía una carta en alemán, supuestamente escrita por Hitler, y la traducción al inglés, redactada por el agente.

La presunta carta de Hitler rezaba: "Al momento en que los rusos atacaron Berlín, yo encontré refugio en la Cancillería Imperial. Fui informado de que mi cuerpo y el de mi esposa, Eva Braun, fueron quemados en el jardín de la Cancillería. Ahora no puedo evitar reírme de esto, ya que me encuentro a muchos kilómetros al sudoeste de Berlín, en mi viaje aéreo a la Argentina junto a mi amigo Perón, en un avión de la línea "Cóndor" que me alquilaron para mí".

 



Las dos páginas del informe del FBI en el que se investiga y se confirma la falsedad de un parte redactado por un propio agente sobre un posible escape de Hitler a la Argentina

Los especialistas detectaron irregularidades en las estampillas de las cartas, al igual que había demasiadas similitudes entre la supuesta carta original de Hitler y la traducción. Finalmente, el agente reconoció haber fraguado todo su documento con el único objetivo de "crear una sensación". El agente, de entonces 77 años, fue sujeto a un sumario interno y a pericias psiquiátricas.

El rumor de los submarinos que llevaron a Hitler a la Patagonia argentina le llevaron al FBI nada menos que cuatro años de investigación. De manera obvia, esos informes murieron en la condición de rumores y la agencia estadounidense nunca pudo comprobar ni un indicio sobre la presencia del líder nazi en el país. Así, la historia oficial se mantuvo fiel a los libros de historia y hoy es posible hacer referencia a un nuevo aniversario de la muerte del peor monstruo de los últimos 100 años de la humanidad.

sábado, 3 de marzo de 2018

SGM: Los misterios de los submarinos alemanes en la costa argentina previo a la rendición

El misterio de los submarinos nazis que emergieron en Mar del Sur antes de rendirse




El Hotel Boulevard Atlantic, construído a finales del siglo XIX, era lugar de reunión del entorno de espías nazis del colaboracionista alemán Gustav Einckenberg Crédito: Archivo Pablo Grigera

Facundo Di Genova  || La Nación


Mar del Sur tiene pocos habitantes y una cantidad de historias de suspenso que suelen atrapar incluso a los más incrédulos.

Como agreste y solitario paraje de veraneo que combina el campo con el mar y la piedra con la arena en dosis no siempre equilibradas, son frecuentes los cuentos sobre avistajes de ovnis, barcos piratas con tesoros hundidos y vacas que los días de calor se mojan las patas en el mar.

Una de estas historias sostiene que tras la Segunda Guerra Mundial, un submarino emergió desde lo profundo del mar y desembarcó a parte de su tripulación en botes negros, perdiéndose rápidamente entre los médanos una vez que tocaban la orilla.

Después de muchos años de trabajo, un poblador de Mar del Sur logró dar por probado este relato de intrigas propio de una novela de espionaje. Se llama Laureano Clavero, es investigador y guionista, actualmente vive en Barcelona y acaba de publicar el libro Segunda Guerra Mundial: diez historias apasionantes, escrito en colaboración con el español Pere Cardona.

Laureano recolectó testimonios de vecinos, hallazgos personales y documentos oficiales que confirman la presencia de los sumergibles U-Boats del Tercer Reich en las costas de este pueblo ubicado 17 kilómetros al sur de Miramar, días antes de que el primer submarino alemán se rindiera en el puerto de Mar del Plata, el 10 de julio de 1945.

Un cuchillo perdido en la arena

¿Qué hacían en Mar del Sur los submarinos de la marina de guerra alemana (Kriegsmarine) antes de capitular en Mar del Plata? ¿Hubo un desembarco operado por el teniente de navío Otto Wermouth, comandante del sumergible U-530? ¿Hizo lo mismo el capitán de navío Heinz Schäffer con el U-977, quien se entregó una semana después, en el mismo puerto, el 17 de julio de 1945?

"Ambos oficiales fueron interrogados y sus respuestas acerca del itinerario preciso de sus embarcaciones nunca resultaron claros. Admitieron haber estado navegando un tiempo cerca de la costa y que no hubo ningún desembarco antes de rendirse, pero mintieron", dice Clavero, sosteniéndose en varias pruebas.



Cuchillo Krupp Bendorf, encontrado en las playas de Mar del Sur, perteneciente a la vajilla a de U-boat alemán Crédito: L. Clavero

El primer indicio lo recogió de un vecino, que le acercó un cuchillo de alpaca que halló entre los médanos, enterrado en la arena. Si bien lucía deteriorado, se veía claramente la marca de fábrica en el cabo: el logo de un oso y la inscripción Krupp Berndorf, el nombre de la corporación que producía metales para la fabricación de armamento nazi. Y lo más importante: "Krupp era proveedora de la cubertería de los submarinos alemanes".


Los avistamientos

Mientras de una punta a la otra de la Costa Atlántica argentina se sucedían los relatos de avistamientos de submarinos tras la rendición alemana del 8 de mayo de 1945, en Mar del Sur tres pobladores aseguraron haber visto situaciones extraordinarias durante aquel frío invierno.

Por ejemplo, torretas que emergían y desaparecían a pocos metros de la costa, de acuerdo con el testimonio de Osvaldo Aramendi, antiguo vecino y autor del libro Mar del Sur, Historias y vivencias.

O como el de Justo Rodolfo Charra, un paisano que vio cuando, desde lo alto de una duna, un grupo de seis hombres que hablaban un idioma para él desconocido operaba una radio y, minutos después, emergía un submarino desde las entrañas del mar.


El libro que documenta 10 historias poco conocidas sobre la Segunda Guerra Mundial
Fuente: LA NACION

Pero un relato iba más allá y era el de Juan Carrizo, el lechero del pueblo. Carrizo vio una situación extraña mientras amanecía y paseaba sus vacas por la zona de Rocas Negras, muy cerca de la playa.

Para no ser detectado y observar en detalle, se mimetizó entre las pasturas doradas que bordean los breves acantilados marsurenses con la pericia que solo un descendiente de tehuelches puede tener.

De esta manera fue testigo privilegiado de lo que nunca nadie había presenciado antes: el desembarco de hombres con uniformes, armas y pesados bolsos, que venían desde adentro del mar a bordo de botes negros.

Fue el mismo Charra, por entonces un joven campesino de 14 años, quien le relató a Clavero que, en esos helados días de invierno, los patrones de las estancias cercanas reunieron a la peonada y pidieron reserva de todo cuanto habían visto.

¿Quiénes eran estos personajes que desde la costa dirigían las acciones de desembarco?

¿Quiénes eran los patrones que pedían silencio a los paisanos?


Karl Gustav Einckenberg, patrón de estancia

Una de las hojas de la declaración de Gustav Einckenberg ante Coordinación Federal en los días posteriores a los desembarcos clandestinos en Mar del Sur Una de las hojas de la declaración de Gustav Einckenberg ante Coordinación Federal en los días posteriores a los desembarcos clandestinos en Mar del Sur
Fuente: LA NACION - Crédito: Archivo Julio B. Mutti

Clavero encontró la respuesta en la historia del empresario alemán Karl Gustav Einckenberg, quien llegó al país luego de haber hecho negocios mineros en Bolivia a principios de los años 40.

Su figura tomó relevancia en Mar del Sur cuando compró la estancia El Porvenir, en 1943, para instalarse con su mujer y sus hijas luego de una enfermedad que había superado en el Hospital Alemán de Buenos Aires.

La ubicación de la estancia era estratégica: 2.5 kilómetros al sur del pueblo, cercada por una cadena de médanos, a pocos metros de donde el paisano Carrizo vería el desembarco mimetizado entre los pastos dorados.

Contactado con dos estudiosos de la presencia nazi en el país, Julio B. Mutti y Carlos De Napoli [ya fallecido], quienes le compartieron documentación para seguir atando cabos, Clavero pudo reconstruir la historia del estanciero alemán entrevistando a su hija, Ingeborg Einckenberg.

Y dice así: que Einckenberg trabajó junto al agente secreto nazi Wilhelm Seidlitz y al aviador y marinero colaboracionista Alberto Germán Wollkopf para llevar adelante el desembarco de oficiales y valores alemanes con un velero. Capitaneado por Wollkopf, el velero Alga se acercaría a los sumergibles U-Boats, para estibar la carga y refugiarse en la estancia El Porvenir.

Sin embargo, el marinero se echó atrás, pero el plan siguió su curso: no era necesario ningún velero, sino botes que salieran al encuentro de los submarinos alemanes, como los que vio el lechero tehuelche aquel amanecer de julio de 1945 en Rocas Negras.

Por esos días, la prima del paisano Justo Rodolfo Charra contaba que solía llevar abundante comida a un grupo de personas que vivía en la estancia de los Einckenberg, que ella tenía vedado mirarles a la cara, que hablaban un idioma extraño y que solo salían de sus habitaciones por las noches.

Túneles de hormigón

Finalizada la guerra, los desembarcos y la capitulación de los submarinos alemanes en Mar del Plata, la declaración de un arrepentido apodado El Piernas [porque no las tenía] señaló al estanciero mardelsurense Einckenberg como agente de la inteligencia nazi.

El estanciero fue detenido y quedó preso en la cárcel de Caseros acusado de ser miembro de una red de espionaje que debía cumplir con el plan de desembarcar oficiales del Eje en territorio argentino.

Karl Gustav Einckenberg fue liberado al poco tiempo, sin que nadie pudiera probar ninguna de las acusaciones. Murió en 1986 llevándose todos sus secretos al más allá.

La estancia fue vendida a otra familia alemana y su casco demolido sin dejar un solo rastro de la antigua construcción. Solo sobrevive el relato de un paisano que asegura haber descubierto en esos campos el ingreso oculto a profundos túneles de hormigón que se dirigen hacia la ruta 88.

No se sabe cuántos alemanes desembarcaron aquél invierno de 1945, ni quiénes eran y mucho menos qué guardaban dentro sus pesados bolsos.

Todo parece indicar que el plan se concretó a la perfección.

jueves, 22 de agosto de 2013

SGM: Informe del Interrogatorio a los prisioneros del U-977 rendido en Mar del Plata

Rendidos en Mar del Plata, Argentina.

El submarino estándar U-977 tipo VII-C de 500 toneladas merodeaba las costas de Argentina, luego de 107 días en el mar y de navegar a una velocidad crucero unas 7644 millas marinas .




Este submarino tipo U alemán salió en su única patrulla de guerra de Kristiansand, Noruega, el 2 de mayo de 1945, el día después del anuncio alemán sobre la muerte de Hitler. El comandante era Oberleutnant zur See (Lieutenant j.g.) Heinz SCHAEFFER. De acuerdo con el official de ingeniería, el U-977 dejó Kristiansand con sólo 85 toneladas métricas de combustible y llegó a Mar del Plata con solamente 5 toneladas. Los cruces largos eran posibles sólo a una velocidad promedio extremadamente lenta. La nave U se dice que ha sido entregada en una buena condición de funcionamiento. Diez torpedos (6 LUT's con pistolas Pi-2a y 4 T-5's con Pi-4C) aún estaban intactos.


Se negó enfáticamente que se hubiera hecho cualquier ataque o que se hibiese disparado algún torpedo. Historia Previa del U-977 La quilla fue puesta por Blohm y Voss en Hamburgo el 24 de Julio de 1942. Fue botado el 31 de marzo de 1943, comisionando el 6 de mayo de 1943. Mientras trabajaba en unos ejercicios en el Báltico, la nave se asentó en el fondo al menos tres veces y los daños en el casco resistente fueron lo bastante severos como para considerar al U-977 sólo como un buque escuela. El comandante durante este período fue Lieutenan Hans Leilich.

A mediados de diciembre de 1944 el comando es asumido por Schaeffer. Los ejercicios del buque escuela continuaron hacia el fin de Enero de 1945. . Yendo por vía de Swinemünde, Kiel y Cuxhaven, llegó a Hamburgo el 20 de febrero de 1945. Estuvo en el muelle de Howaldt Yard desde el 26 de febrero al 31 de marzo Se Acondicionó y cargó en Kiel el 12 de abril de 1945. Partió el 16 de abril y procedió vía Frederikshaven, Dinamarca, hasta Horten, Noruega.

Cruzando Skagerrak se hicieron cuatro inmersiones debido a un avión. Permaneció en el fondo del Fiordo de Oslo durante seis horas. Llego a Horten el 20 de abril y confirmadas las pruebas de ensayo con el snorkel, se movió a Kristiansand el 30 de abril de 1945 a las 0500.




.. DECLARACION DE SCHAEFFER C.O.O. DEL U-977 "Yo dejé Kristiansand S. el 2 de mayo de 1945, normalmente equipado y bajo órdenes de proceder por el Canal. (El Canal Británico). Unos días más tarde recogí fragmentos de señales radiales, las cuales sospeché eran trabajo de la rendición enemiga. Sin embargo, cuando estas señales no se terminaban, tuve que asumir que las estaciones de radio habían caído en manos enemigas y que nosotros habíamos perdido la guerra.

El hecho que las señales decodificadas firmadas por el "Comité Aliado" siguieran llegando, me convencieron que las órdenes contenidas en estas señales eran ilegítimas y no estaban de acuerdo con el Alto Comando Alemán. Cuando comenzamos nuestro patrullaje, un eslogan oficial había sido enviado a todos los barcos y establecimientos navales el cual decía: El enemigo encontrará en Alemania nada más que ratas y ratones.
Nosotros nunca capitularemos. Es mejor la muerte que la esclavitud. Se debe recordar que las recepciones de radio a bordo del U-977 sólo fueron esporádicas ya que , por razones tácticas, sólo ocasionalmente navegábamos a profundidad de snorkel. Sin embargo, habían sido recibidas suficientes señales de manera que yo no tenia más ningún superior y era relevado de mi juramento.

En cualquier caso, no me sentía obligado sin órdenes directas de mi gobierno a aceptar órdenes enemigas. Yo no consideré más mi barco como un hombre de guerra, sino en el sentido de escape, e intenté actuar de la mejor manera posible por los intereses de todos a bordo. Yo respetè los deseos de mi tripulación en la medida que no pusieran en peligro o dañaran la nave. Una de las princilapes razones para que yo procediera hacia Argentina fue por la propaganda alemana, que exhigió que en los periódicos defensores británicos y norteamericanos que al final de la guerra, todos los alemanes serían esclavizados y esterilizados. Otra consideración fue el maltrato y y el largo retraso en volver a casa sufridos por los prisioneros de guerra alemanes retenidos en Francia al final de la Primera Guerra Mundial.

Entonces, por supuesto, la esperanza de mejores condiciones de vida estaban en Argentina. Fue mi intención absoluta entregar el submarino sin daños a manos aliadas, mientras hacía lo que creía mejor para mi tripulación. Siento que la maquinaria del buque podrían ser valiosa para su reconstrucción en Europa. Yo llevé a cabo estas intenciones y entregué el barco en perfecta condición."

sábado, 23 de marzo de 2013

SGM: La rendición de submarinos alemanes en Mar del Plata

Submarinos alemanes en el Mar del Plata.

La rendición de Alemania

A las 8,30 hs. del 5 de mayo de 1945 cesaron su resistencia en el teatro de operaciones europeo las Fuerzas Armadas alemanas. El Gran Almirante Doenitz, que había conducido hasta el borde del éxito total la campaña submarina alemana y que ahora -por mandato de Hitler- asumía la responsabilidad de la rendición, comunicó mediante mensaje especial (núm. 0953/4) a sus preciados submarinistas la dramática nueva: Alemania había sido vencida. Conocida la capitulación automáticamente entró en vigor la operación "Arco Iris": el grueso de la flota germana se hundía a sí misma. Ello provocó la inmediata reacción del Alto Comando Aliado, que exigió a Doenitz pusiera fin a la destrucción de buques en cumplimiento de las cláusulas de rendición. El 6 de mayo, por Radio Flensburgo, Doenitz recordó al personal naval "...la prohibición de hundir los barcos o dejarlos inservibles mediante la destrucción de toda o parte de sus maquinarias o instalaciones".

Efectuada la capitulación de Reims el 8 de mayo, ese mismo día el Almirantazgo Británico radió un mensaje a los submarinos alemanes en alta mar, advirtiéndoles que, bajo el riesgo de quedar fuera de la ley, "...deberán subir a la superficie; izando una bandera o pendón negro, informando respecto a su posición en lenguaje claro a la estación inalámbrica más cercana y seguirán navegando en superficie hacia aquellos puertos que les sean indicados, con torpedos desarmados y el cañón en crujía ".
El 8 de mayo se registraron las últimas acciones bélicas de los submarinos germanos; frente a las costas del noroeste europeo fueron hundidos el vapor inglés "Avondale Park" y también un carguero noruego.
El 9 de mayo, a 50 millas del Cabo Lizard , emergió izando un paño negro el "U-249", en acatamiento a las instrucciones de rendición de este submarino en los siguientes días más de sesenta submarinos se entregaron en puertos de Escocia, Irlanda, Gibraltar y Noruega; cinco lo hicieron en aguas norteamericanas y uno en Canadá.
El 11 de mayo la agencia informativa "United Press" difundió una noticia que causó sensación en Chile y Latinoamérica: el jefe del Distrito Naval Norte de Chile "habría" anunciado que un submarino alemán navegaba frente a Iquique. La misma agencia informó más tarde de una "conversación entre la tripulación alemana que pedía permiso para rendir el submarino en el puerto de Tocopilla y el Jefe de la Base que accedía a lo solicitado". No obstante ésta y otras minuciosas "informaciones" de la U.P. al respecto, no se tuvieron en día posteriores más noticias del presunto sumergible alemán.
El 20 de mayo el "U-963" emergió cerca de la costa portuguesa y después de abrir los grifos de inundación, su tripulación abandonó la nave en botes neumáticos. Con la presencia de este último submarino, todo parecía indicar que finalmente el Atlántico estaba libre de submarinos alemanes.
Para fines de mayo el Almirantazgo Británico tenia en su poder a las más altas autoridades navales del Reich, como así también a los proyectistas de la guerra submarina. A ello había que agregar los testimonios de los jefes de flotillas; la información de los astilleros; el diario de operaciones del comando de submarinos y toda la documentación secreta; en resumen, la Kriegmarine no tenía ya secreto alguno que no estuviera en poder de los ingleses. Así, éstos estaban en condiciones de establecer la cantidad de submarinos alemanes en alta mar al final de la guerra.
"Sobre la base de la información disponible, fue que en la noche del 28 al 29 de mayo de 1945 el almirantazgo comunicó a todos los países que "... los buques que naveguen en el Atlántico podrán hacerlo con las luces encendidas". No obstante su laconismo , en nada disminuyo la tremenda fuerza del anuncio ingles: después de casi 6 años, el Atlántico podría ser navegado sin temor a los "lobos grises". Cierto era que aun se desconocían el paradero de algunos pocos submarinos, pero resultaba posible que sus tripulaciones hubieran destruido las naves y desembarcado secretamente en Noruega u otro lugar para intentar el regreso al hogar; también resultaba posible que submarinos considerados "averiados" en realidad estuvieran hundidos.
Cuando el 3 de Junio otro submarino germano se presento ante Leixoes, Portugal, el periodismo de las potencias vencedoras difundió la teoría de "Hitler huyendo en submarino hacia alguna remota base secreta" y el de la "colaboración con Japón". Si bien la Inteligencia naval de los Estados Unidos e Inglaterra no era influida por tales fantasías periodísticas, no dejo por cierto de llamarles la atención la presencia de un sumergible a casi un mes finalizada y las declaraciones de los jefes navales prisioneros. Una vez hecho esto y para tranquilizar la opinión publica, el 13 de junio el Departamento de marina de los Estados Unidos hizo conocer la siguiente declaración : "si bien se desconoce la suerte de 4 ó 6 submarinos alemanes en el Atlántico, se cree que han sido hundidos... por otra parte se tiene la seguridad de que (en caso de que hubiera alguno) no operan ya en el atlántico y no es de creer que alguno tenga el suficiente radio de acción para llegar a Japón".
En tanto la marina norteamericana emitía tal declaración, dos submarinos germanos, con armamento completo, se deslizaban a máxima velocidad bajo las aguas del Atlántico Norte eludiendo todo contacto con naves de superficies.
El 9 de julio una dramática noticia conmovía a América latina; el crucero brasileño "Bahía" había naufragado en las cercanías de las rocas de San Pedro y San Pablo. El siniestro había ocurrido el 4 de julio, pero recién se tomo conocimiento cinco días mas tarde cuando el carguero ingles "Belfa" comunico haber recogido una balsa con 33 sobrevivientes del "Bahía".
En un primer momento las autoridades de la Armada Brasileña consideraron que la tragedia pudo ocasionarla una mina a la deriva, dada la seguridad de las pólvoras modernas que hacia muy improbable la explosión de la santa bárbara del buque por combustión espontánea. Pero 24 horas después de conocido el hundimiento del bahía, una noticia sensacional vendría a agitar al Brasil: Un submarino se rendía en la Argentina.


El U530
En la mañana del 10 de julio el puerto de mar del plata registraba sus tareas habituales. La bruma del invierno marplatense obligaba a las barcas de los pescadores a realizar sus tareas no lejos de la costa; a 2 kilómetros, la base de submarinos de la marina de guerra Argentina desarrollaba su rutina, hasta que el personal de vigilancia advirtió a las 7:30 horas que, 4 ó 5 Km mar adentro, una nave efectuaba señales luminosas; minutos antes de que en la base de submarinos se advirtiera los destellos luminosos 2 barcas que estaban en plena faena vieron surgir a menos de 100 metros la torreta de un submarino que en pocos segundos emergió totalmente.
Altamente familiarizados con las siluetas de los sumergibles nacionales, los pescadores comprendieron inmediatamente, que se trataba de una nave extranjera, lo que confirmaron cuando el puente de la misma se pobló de gente rubia "que hablaban en idioma complicado". Mientras los pescadores estaban absortos ante la sorprendente aparición, desde el puente del submarino una lámpara comenzó a transmitir un mensaje luminoso que fue el advertido desde la base.
Notificado el comandante de la misma de la novedad, éste inmediatamente se hizo presente en la sala de observación dando personal lectura al mensaje. Su sorpresa no pudo ser mayor, el mismo decía: "German Submarine".
Por más de quince minutos intercambiaron mensajes el comandante germano y el jefe accidental de la base Mar del Plata, capitán de corbeta Ramón Sayús. Luego de identificar a su nave como el "U-530", el comandante alemán informo que deseaba rendirla pacíficamente. Aceptada la solicitud, el U-530 reanudó lentamente la marcha para finalmente atracar, al costado del guardacostas General Belgrano. Cumplidas las maniobras de amarre y luciendo sus condecoraciones de guerra, el comandante alemán, Teniente de navío Otto Vermouth, formó a sus hombres en cubierta para recibir a las autoridades argentinas. Una vez éstas a bordo, el teniente Vermouth arengó a sus subordinados, siendo a continuación notificado que él y sus hombres debían abandonar la nave en calidad de prisioneros de guerra.
Finalizo así, la larga travesía del U-530, si bien aun, debía afrontar dos graves sospechas: la presencia de Hitler o colaboradores suyos a bordo y el presunto torpedeamiento del "Bahía".
Botado el 28 de julio de 1942 en los astilleros "Deutsche Werft" de Hamburgo, el "U-530" pertenecía a la clase IX C, con un desplazamiento de 1.144/1.247 t. Con carga completa de fuel-oil (214 t.), su autonomía era de 11.400 Km, pudiendo desarrollar una velocidad de superficie de 18 nudos y en inmersión de 7 nudos. El armamento consistía en un cañón de 10,5 cm.; un cañón A/A de 3,7 cm. y 2 ametralladoras A/A de 20 mm , seis tubos lanzatorpedos de 21 pulgadas -cuatro en proa y dos a popa- con 21 torpedos a bordo. También podía transportar 33 minas y estaba equipado con Snorkel. Al mando del teniente Vermouth que realizaba su primer viaje como comandante y 54 tripulantes, el "U-530" zarpó de Kiel el 19 de febrero de 1945 con rumbo a Noruega. Reaprovisionado en Christiansand, el sumergible marchó hacia su zona de operaciones en el Atlántico Norte, donde recibió la noticia de la capitulación. Reunidos en consejo, oficiales y tripulantes decidieron ignorar la orden de emerger dada por los aliados, intentando en cambio el viaje hacia Argentina.
Este acto de desobediencia a la determinación final de su gobierno y a la orden de las potencias vencedoras, puso a un puñado de hombres en una situación extraordinaria, inédita en la historia, que les confería absoluta libertad de decisión en una poderosa unidad de ataque. Pero tal condición, con sus falsos atractivos, llevaba implícita grandes riesgos, uno de los cuales era la falta de autoridad oficial que sirviera de respaldo al teniente Vermouth para imponer castigos a bordo.
Comenzó así a deteriorarse la disciplina, abandonándose las tareas de mantenimiento y limpieza, lo que explica el aspecto del submarino al llegar a Mar del Plata: sin rastros de pintura y carcomido por la herrumbre el casco, en tanto que los compartimientos interiores ofrecían un aspecto "desconcertante" -al decir de un oficial argentino- por la suciedad y confusión que en ellos reinaba. Poco antes de llegar a la costa Argentina, fueron desmontados y arrojados al mar el cañón de cubierta y el A/A de 3,7 cm., junto con toda la munición. Siguieron el mismo camino los torpedos, las cartas de navegación, los libros de claves y el cuaderno de bitácora; también se destruyeron los aparatos y sistemas considerados "secretos".
Casi agotado el combustible y sin víveres, dos meses después de finalizada la guerra en Europa llegaba a Mar del Plata el 9 de julio de 1945 -día de la independencia Argentina- la nave alemana, provocando asombro y comentarios en todo el mundo. En la tarde del 12 de julio la cubierta del: "U-530" fue escenario de una sencilla ceremonia: el teniente Vermouth firmaba el acta de rendición, izándose a continuación la bandera Argentina en el puente de la nave.
Con tal acto, concluyó oficialmente la vida bélica del submarino germano, que en su larga travesía final había establecido un "record" de larga distancia para tal tipo de naves y, además el de navegación con Snorkel. Sin embargo, pronto ambas marcas serían batidas por otro submarino alemán.
Dadas las circunstancias, la primera pregunta que individualmente se le formuló a Vermouth y sus hombres era por demás inevitable: ¿estuvo Hitler o algún otro dirigente del Reich a bordo? Las rotundas negativas de los marinos germanos a tal presunción la respaldaron con el argumento de que el fin de la guerra les había sorprendido en alta mar y que entonces habían decidido viajar hasta la Argentina con el fin de eludir el duro cautiverio de los vencedores. Cierto era que en la Argentina también había declarado la guerra al Reich pero ellos consideraban que era un acto producido por especiales circunstancias diplomáticas.
Las declaraciones de los prisioneros eran complementadas con minuciosas pericias técnicas a bordo del sumergible y, además, con la información que enviaba el alto comando aliado. La posibilidad de una confabulación de silencio entre los 54 tripulantes pronto quedó también descartada, ya que resultaba imposible, y se emplearon varios métodos para comprobar que secretos de trascendencia pudieran ser guardados con éxito por tantas personas.
Otro de los aspectos que llamó la atención de los investigadores fue la juventud del comandante alemán. Sólo 25 años, y de la tripulación. -edad promedio 23 años- comprobándose posteriormente que ello era causa directa de la campaña anti-submarina de los aliados, que obligó al mando alemán a reemplazar las bajas con personal cada vez más joven. Por otra parte submarinistas con mayor experiencia eran retirados del frente hasta que estuvieran en servicio los nuevos submarinos tipo XXI y XXIII.
En lo que se refería al "Bahía" los alemanes manifestaron desconocer lo que pudo ocurrirle a dicha nave, ya que ellos habían pasado con anterioridad al 4 de julio y a más de 150 millas de las rocas de San Pedro y San Pablo. No obstante tales afirmaciones, lo que sacó de dudas a los investigadores sobre la responsabilidad del "U-530" en el desastre fueron las 3.500 millas existentes entre las rocas de San Pedro y San Pablo y Mar del Plata, distancia ésta que no podía ser salvada por el submarino en escasos cinco días de navegación. De haber demorado dos o tres días más su entrada a Mar del Plata el "U-530", su comandante se habría visto en graves aprietos, pues las pruebas a su favor como eran el libro de bitácora y las cartas de navegación con la ruta seguida, las había arrojado al mar.
Teniendo en cuenta las declaraciones de los prisioneros, las comprobaciones que se efectuaron y los informes enviados por los aliados, el 13 de julio la Armada Argentina emitió un comunicado en el que se informaba al público "que ningún dirigente político o militar de Alemania viajó a bordo del "U-530" y que tal nave era por completo ajena al desastre del "Bahía".
La prensa internacional dedicó amplios comentarios al "U-530", deslizando hipótesis que, en algunos casos, resultaron ser verdaderas creaciones de "ciencia-ficción". El diario soviético "Izvestia'' en su edición del 12 de julio, consideró "que seria interesante saber quién ha viajado oculto" en dicho sumergible y también "quién pudo abastecer a esa nave pirata con alimentos y combustible durante los dos últimos meses".
También la prensa brasileña se mostró agresiva -31 mercantes de Brasil fueron hundidos por submarinos germanos- no vacilando en señalar al "U-530" como autor de la tragedia del "Bahía. Lo notable del caso es que altas autoridades navales de Brasil avalaron públicamente tal posibilidad, sin tener en cuenta detalles técnicos y sin esperar el resultado de las investigaciones que se efectuaban en la Argentina. Así es como el jefe del Distrito Naval Río de Janeiro -al que pertenecía el "Bahía"- almirante Dodswort Martins, pocas horas después de conocerse la presencia del submarino alemán en Argentina declaró al periodismo, que "según mis cálculos de navegación el U-530 pudo haber estado en el sitio del desastre del Bahía en la mañana del 4 de julio".
Pocos días después, el mismo oficial volvió sobre el tema, señalando la "posibilidad de que el corsario nazi que se rindió en Mar del Plata haya pasado por el lugar del desastre y colocado minas...desde el lado moral del asunto el comandante nazi se hallaba en un estado de latente agresividad contra Brasil, en virtud de que, pudiendo elegir un puerto brasileño para rendirse, no lo hizo así".
"Por otra parte", agrega el marino brasileño, "resulta inadmisible la explosión espontánea de la santabárbara del Bahía". Ya fuere por las pasiones propias de la época y/o por transferir responsabilidades, las arriesgadas afirmaciones del almirante Martins fueron contestadas por el dictamen oficial de la comisión Investigadora del caso "Bahía": la nave fue destruida por la explosión del pañol de municiones.
La presencia del submarino alemán a más de dos meses de finalizada la guerra, era capaz de convertirse en otro elemento perturbador de las ya difíciles relaciones entre Argentina y los Estados Unidos.
La renuencia Argentina a declarar la guerra al Eje (recién se verificó esto el 27/3/45); la negativa campaña de medios políticos y periodísticos de la Unión contra el gobierno argentino y la desembozada actividad "extra diplomática" del embajador Sprullle Braden, ya de por sí factores de tensión suficientes como para que la sospecha que se admitía a dirigentes del III Reich en la Patagona u otro lugar del territorio nacional, sirviera de nuevas justificaciones para quienes estaban empeñados en deteriorar la posición internacional de Argentina.
Así es como se dio rápida respuesta afirmativa a la solicitud que el 10 de julio presentaron los agregados navales de Norteamérica e Inglaterra, para inspeccionar la nave rendida, Posteriormente se cursaron invitaciones a los agregados navales de varios países sudamericanos para visitar el "U-530", proporcionándoseles toda la información técnica que requirieron. Lo fundamental sin embargo era el destino final del "U-530": ¿quedaría incorporado como legítima presa de guerra a la Armada Argentina y sujeta a sus leyes la tripulación? Atento a la delicada situación Internacional, el gobierno ordenó que se formara una comisión especial encargada de estudiar el caso y elevar al Ejecutivo las correspondientes recomendaciones.
En sólo48 horas se expidió la mencionada comisión, que en su dictamen señaló".. .que el submarino (U-530) ha violado, voluntaria o involuntariamente los compromisos contraídos en el acta de rendición de Reims..., de los términos de la rendición no se supone otra cosa que la entrega en forma incondicional, a las fuerzas aliadas y la forma y la oportunidad de su entrega está establecida en el acta de rendición del 8 de mayo, por lo que el comandante del submarino debió emerger izando una bandera negra..., rendida a las fuerzas argentinas, en una base Argentina, cumple a su gobierno poner el submarino (U-530) a disposición de los gobiernos de Estados Unidos e Inglaterra, juntamente con su tripulación y las actuaciones que hayan realizado nuestras fuerzas navales. Buenos Aires, julio 13 de 1945".
Aceptada tal conclusión -de innegables fallas- el 18 de julio el gobierno argentino -presidente ; General Edelmiro J. Farrel ; vicepresidente y ministro de Guerra, Coronel Juan D. Perón- notificó a Londres y Washington la decisión de entregar al submarino y sus tripulantes. De común acuerdo los aliados decidieron que la marina norteamericana se hiciera cargo del "U-530", enviando para tal efecto una dotación de 35 hombres a la Argentina. Vanos pues, habían sido los esfuerzos de Vermouth y sus hombres por eludir los campos de concentración y fallidas resultaron las esperanzas de los marinos argentinos que querían para su bandera tan moderna unidad de ataque.
Casi sin tener en cuenta los comunicados oficiales, la Imaginación popular forjaba sus propias teorías y levantaba sospechas de toda clase en torno al "U-530". Por cierto contribuía a ello en gran medida la prensa sensacionalista y además, el aura que rodeaba a los submarinos germanos que eran considerados con poderes poco menos que mágicos.
En este contexto, no es de extrañar que a partir del "U-530" se produjera una psicosis colectiva en ciudades y poblados de litoral marítimo argentino, sucediéndose las denuncias sobre "submarinos alemanes merodeando cerca de las costas". El 16 de julio más de una docena de vecinos de San Clemente del Tuyu, comunicaron a las autoridades haber observado dos submarinos alemanes a 5 ó 6 kilómetros de la costa". Los testimonios de tantos "observadores" movilizaron a la Marina y el Ejército, que inmediatamente dispusieron un intenso patrullaje, aeronaval de la zona y el registro de las playa para buscar indicios de desembarcos.
En días sucesivos se efectuaron nuevas denuncias, llegando un "observador" a declarar que la identificación de uno de los sumergibles era "U-124". Sin embargo, el submarino alemán con tal número había sido hundido el 2 de abril de 1943 al oeste de Oporto. Lo notable del caso es que la psicosis de los submarinos, por así llamarlo, se extendió hasta Brasil y Uruguay, donde también se denunciaron "avistajes" de tales naves. ¡Tal parecía que toda una manada de "lobos grises" navegaba por el Atlántico sur con rumbo e intenciones desconocidas bajo el mando directo del Querer! Las noticias provenientes de Sudamérica hallaron amplio eco en los servicios de inteligencia aliados que, a más de estar ya ocupados por la extraña presencia del "U-530", debían ahora tener en cuenta la posibilidad de que varios submarinos germanos estuvieran navegando hacia metas desconocidas.
Los investigadores contaron una vez más con la colaboración de los ex altos jefes navales alemanes presos, a los que posteriormente se les permitió efectuar declaraciones públicas con el fin de disipar los peligrosos rumores que corrían por el mundo. Así es como el 19 de julio el almirante Godt señaló a los periodistas "no creer que Hitler hubiera huido de Alemania, ya que es imposible para un hombre como el Fuehrer vivir como un señor X. Si Hitler no ha muerto en Berlín, es imposible que no lo sepamos Doenitz y yo".
Por su parte el. vicealmirante Helmuth afirmó que "si se hubiesen hecho preparativos (para sacar a Hitler de Alemania) yo hubiera tenido que estar enterado".
El Senado norteamericano también se ocupó del tema, manteniendo una larga reunión Informativa con representantes de la Armada. Al término de la reunión el senador Mendell Rivers anuncio a los periodistas "que si bien la Armada de los Estados Unidos trata de localizar lo que quede de submarinos alemanes por medio de aviones y buques de superficie, no es de creer que alguno aun esté en el mar". Complementando tantas declaraciones y desmentidas, el 18 de julio la agencia U.P. informó que "en círculos oficiales del Departamento de Marina (norteamericano) se considera poco probable que alguno de los cuatro submarinos cuyo paradero se desconoce esté cerca de la costa Argentina, siendo indudable que debe haber un error en la noticia de que han visto submarinos nazis cerca de ese país..."

El U977
17 de agosto de 1945. La Argentina rendía homenaje a su héroe máximo, el General José de San Martín, con motivo de cumplirse un nuevo aniversario de su muerte. Por tal causa la actividad en la base naval Mar del Plata era casi nula, siendo lo único destacable el anuncio que regresaban a sus apostaderos el rastreador "Py" y el submarino "Salta", luego de cumplir una misión de patrulla, ya a unas ocho millas de la base y siendo las 9,15 horas, ambas unidades argentinas advirtieron, en superficie, a un submarino extranjero que inmediatamente empezó a emitir con el destellador un mensaje cuyo texto fue instantáneamente presentido por los marinos argentinos: "German Submarine".
Identificándose como el "U-977" al mando del capitán de fragata Heinz Schaeffer, el comandante alemán aceptó que una dotación de presa se hiciera cargo de su nave.
Luego de recibir en la cubierta al teniente de fragata Rodolfo Sáenz Valiente, que al mando de 8 hombres le comunico que su misión era la de impedir que el submarino fuera hundido o averiado, el capitán Schaeffer solicitó autorización para dirigir la entrada a puerto.
Flanqueado por los barcos argentinos ingresó en la rada de Mar del Plata a las 11 horas el "U-977", provocando su presencia (38 días después que lo hiciera el "U-530") una verdadera conmoción en Argentina y América. Botado el 2 de marzo de 1943 en los astilleros "Blohm & Voss" de Hamburgo, el "U-977" pertenecía a la clase VII-C, con un desplazamiento de 769/871 toneladas. Su autonomía era de 10.000 Km, pudiendo desarrollar una velocidad máxima en superficie de 17 nudos y en inmersión de 7 nudos. Armado con cinco tubos lanzatorpedos -cuatro en proa y uno en popa- con 10 torpedos de 21 pulgadas., disponía además de 4 A/A. de 3,7 cm. y 4 ametralladoras A/A. de 20 mm. Estaba equipado con Snorkel y equipo FU-M-B (para detectar ondas de radar), disponiendo de los sistemas más avanzados para burlar a las naves anti-submarinas. El 24 de diciembre de 1944 se hizo cargo del "U-977" el capitán Hemz Schaeffer, que abandonaba el mando de un submarino costero del tipo D-II.
Las reparaciones del submarino que ahora comandaba Schaeffer se fueron demorando, debido a los bombardeos aliados que paralizaban el trabajo en fábricas y astilleros.
Ello hizo que recién el 26 de abril de 1945 el "U-977" zarpara con rumbo a Noruega para completar el alistamiento, y el 2 de mayo emprendiera la marcha hacia la misión encomendada: permanecer frente a Southampton y, de ser posible, entrar en el puerto. A poco de partir se averió irreparablemente el periscopio principal, decidiendo Schaeffer continuar el viaje, ya que si regresaban, con seguridad serían enviados a combatir en tierra.
Pocos días después el "U-977" recibió el mensaje de Doenitz con el anuncio de la capitulación y posteriormente la orden de emerger dada por los aliados. De inmediato el capitán Schaeffer reunió a sus hombres para informarles de la situación internacional, anunciándoles que si bien a partir de ese momento no efectuaría acción ofensiva alguna contra el enemigo, tampoco acataría sus órdenes. Más aun: habla meditado un plan que consistía en viajar hasta la Argentina, país con el que Alemania siempre había mantenido cordiales relaciones, siendo un buen ejemplo de ello el trato que se les dispensara a los tripulantes del "Graff Spee"; por otra parte uno de los suboficiales tenía parientes en dicho país y les podía informar con detalles lo que era la Argentina.
Dada la trascendencia del asunto, era algo que debían decidir entre todos. De los 48 tripulantes 30 votaron por el viaje a la Argentina, dos lo hicieron por España y otros 16 sólo querían volver junto a sus familias, eran los casados. Se decidió que los casados serian desembarcados en Noruega, cerca de Bergen, lo que se efectuó en la noche del 10 de mayo.
Luego de acordar que en caso de ser descubiertos declararían pertenecer a un submarino hundido, desembarcaron los hombres, sucediendo el primer contratiempo: el submarino había varado cerca de las baterías noruegas. Luego de muchas horas, ya de día, pudo zafar la nave su posición no sin que antes le fueran disparadas varias salvas desde la costa. Superada con felicidad la dramática situación el "U-977" emprendió su sensacional viaje hasta la Argentina.
El intenso patrullaje de los aliados en el Atlántico Norte, obligó a que gran parte del viaje se efectuara en inmersión, empleando el Snorkel para cargar los acumuladores. Al cumplirse los dos meses de navegación submarina el interior de la nave estaba cubierta de moho; los hombres con rostros macilentos y ojos hundidos sufrían las consecuencias del prolongado encierro en un submarino que navegaba constantemente a 80 metros de profundidad, en una experiencia jamás intentada hasta el momento.
Si a ello se agregan las condiciones técnicas de la nave, que tornaban imposible el desplazamiento de los hombres sin solicitar antes permiso era por demás lógico que el carácter de la tripulación sufriera paulatinas alteraciones pasando desde el hosco mutismo hasta la agresión verbal y/o física por cualquier nimiedad. Se puso así a prueba la capacidad del comandante, que no obstante carecer de respaldo oficial supo salir airoso de tan difícil prueba. Pese a sus 25 años de edad Schaeffer, dominó la situación en todo momento, llegando incluso a separar de su cargo al primer oficial que había cuestionado su autoridad legal.
A los 66 días navegación submarina, alejados ya de la peligrosa zona de Gibraltar, Schaeffer anunció a sus hombres que esa noche subirían a la superficie. La emoción de la tripulación es fácil de imaginar.
Habían establecido un récord mundial absoluto de navegación en inmersión en una nave que no estaba preparada para ello. A partir de ese momento la situación a bordo se normalizó, cumpliéndose las tareas señaladas por los reglamentos. Así, al contrario del "U-530", este submarino alemán llegó a Mar del Plata en perfectas condiciones de cuidado y limpieza.
Hacia el final del viaje se planteó un nuevo problema: la mayoría quería destruir la nave y desembarcar secretamente. Convencidos por su comandante que en caso de ser descubiertos se supondría que con ellos también habían desembarcado personajes del Reich todos aceptaron una vez más el acertado razonamiento del joven capitán que con tanto éxito les había conducido en una travesía tan peligrosa.
17 de agosto de 1945. El "U-977" ha llegado a destino. Formados en la cubierta del submarino la tripulación aguarda, expectante, la palabra del comandante. También están presentes oficiales la Armada Argentina. El capitán Schaeffer inicia su última arenga recordando a sus hombres las vicisitudes de la guerra y la hazaña que representaba haber realizado tan largo viaje hacia la Argentina. Luego de comprometer a sus hombres "a no olvidar que somos soldados alemanes, sobrevivientes de la más temida arma de esta cruenta guerra", Schaeffer concluyó: "por nuestro camarada de acero, el fiel e indestructible U-977, un triple hurra!". Con el último hurra concluía la primera fase de la novelesca aventura del "U-977". Se iniciaba inmediatamente la menos espectacular pero igualmente riesgosa, de los interrogatorios.

El “Bahía”
Construido en Inglaterra durante 1910 y modernizado en 19Z6, el " Bahía " era el tercer buque de la armada brasileña que llevaba tal nombre. Con un desplazamiento de 3.150 t. estaba armado con 10 cañones de 4 pulgadas; 4 de 3 pulgadas y 4 tubos lanzatorpedos de 21 pulgadas.

Al mando del capitán de fragata García D Ávila Pieres de Carvalho Albuquerque, el 3 de julio de 1945, el "Bahía" era parte del sistema de seguridad establecido para recibir al primer contingente de la Fuerza Expedicionaria Brasileña que regresaba de Italia. Para ello ocupaba la estación Nº 13 a 1.200 Km al noroeste de Pernambuco, en las cercanías de las rocas de San Pedro y San Pablo, de acuerdo con un plan que además establecía la comunicación entre buques a horas fijas.

El día 4 por la mañana el "Bahía" no cumplió con el plan de transmisiones lo que causó alarma, si bien el día 5 un avión norteamericano afirmó haberlo avistado. Entretanto había sido despachado al lugar el crucero "Río Grande Do Sul", que llegó al sitio el 7 sin hallar rastros del "Bahía". El misterio se aclaro 48 horas mas tarde, -cuando el carguero inglés "Belfa"- comunicó haber recogido una balsa con 33 sobrevivientes del Bahía.
Si bien en un principio se considero que el naufragio obedeció al choque con una mina a la deriva y más tarde a la acción hostil de un submarino alemán, la Comisión Naval encargada de la investigación finalmente determinó que la tragedia fue ocasionada por la explosión espontánea de la santabárbara del buque, que se partió en dos y hundió en solo tres minutos. De sus 427 tripulantes, 367 hallaron la muerte, incluido el comandante de la nave
La ola de conjeturas, comentarios y acusaciones que desató la inusitada presencia del "U-977" en la Argentina, a tanto tiempo de finalizada la guerra, rebasó a la opinión publica y al periodismo de América para atrapar -y con justicia- a los medios políticos y militares de las potencias vencedoras.
El 18 de agosto la Marina Argentina inició las actuaciones sobre la presencia del submarino alemán en aguas argentinas, debiendo su comandante responder a tres cuestiones fundamentales: el hundimiento del "Bahía", la tardía aparición de la nave luego de la capitulación y la eventual presencia de personajes políticos del Reich en el submarino. Además había muchas preguntas conexas que debían ser claramente respondidas por el comandante alemán.
En lo que se refería al barco brasileño "Bahía", Schaeffer negó toda participación en el siniestro, aportando como pruebas las cartas de navegación con la ruta seguida, el libro de bitácora y las anotaciones meteorológicas del día correspondiente al hundimiento del "Bahía". Además, no faltaba ningún torpedo del submarino y por otra parte, resultaba absurdo emprender acciones ofensivas que carecían de todo sentido.
Quedaba pues perfectamente en claro que el "U-977" era ajeno al siniestro del buque brasileño quedando en firme el dictamen de la comisión naval de Brasil. Cuando debió responder el por qué de la preferencia por Argentina, el comandante alemán sostuvo "...el botín técnico de la guerra queda ahora en poder de los vencedores, incluidos los soviéticos que indudablemente han de tener los últimos modelos de submarinos alemanes. Dada las relaciones con Argentina, he considerado cumplir las órdenes de Doenitz de modo tal que implicará una ventaja para la Argentina... por otra parte también había pensado en mi tripulación que en ninguna nación podría recibir trato mejor que aquí, en la Argentina". Schaeffer concluyó su exposición revelando un oculto pensamiento -similar al de muchos oficiales alemanes- de misterioso sustento: "...y además, señor capitán, he tenido la secreta esperanza de que mientras navegábamos hacia estas acogedoras playas, tal vez ocurrirían cambios fundamentales en la alta política".
"Lamentablemente he esperado en vano". En lo que a "los personajes políticos" se refería, ninguno había estado a bordo del submarino, si bien él no podía probar sus afirmaciones.
Por cierto que tampoco los investigadores pudieron efectuar comprobaciones contrarias. Finalmente, era un asunto que sólo el tiempo se encargaría de dilucidar. A fines de agosto llegaron a Mar del Plata miembros del Servicio de Inteligencia Naval norteamericano, con la intención de "profundizar" las investigaciones en torno al "misterioso" caso del U-977.
No obstante que para entonces, ya los gobiernos aliados habían dado una versión oficial de la muerte del Fuehrer, "por las dudas" los norteamericanos apenas tuvieron en su poder a Schaeffer empezaron a dispararle preguntas: "usted ocultó a Hitler " "Díganos ya, dónde está! ". Finalmente el capitán Schaeffer y sus hombres fueron trasladados a Estados Unidos, permaneciendo por meses en un campo de concentración "para prominentes" en las cercanías de Washington. Agotadas las instancias, finalmente los norteamericanos enfrentaron, imprevistamente, en una habitación cuajada de micrófonos ocultos a Schaeffer y Vermouth con la esperanza que en el "reencuentro", alguno de los oficiales deslizara alguna infidencia sobre el "convoy fantasma".
Fracasado también tal intento, el capitán Schaeffer fue puesto en manos de los ingleses que, por supuesto, también intentaron suerte en los interrogatorios. Finalmente se le concedió la libertad y a mediados de 1946 Schaeffer estaba otra vez en Alemania. Luego marchó hacia la Argentina donde formó familia y vivió por muchos años.

La leyenda
Pese a los anuncios oficiales con el resultado de las investigaciones que efectuaron los gobiernos de Argentina, Norteamérica e Inglaterra el asunto de los submarinos "U-530" y "U-977" fue tema por largo tiempo para los diarios del continente. "El Día" de Montevideo, ejecutó toda una campaña al respecto, con la afirmación que Hitler, Bormann y otros personajes -con los tesoros del III Reich- estaban en la Argentina. También los aventureros de la pluma encontraron en el tema una veta que les sustrajera del anonimato, pergeñando historias sensacionalistas que se publicaron en diarios, libros y folletos.
Entre estos "escritores" un tal Szabo escribió un libro donde luego de afirmar que en 1938 el buque alemán "Schwabenland" había viajado a la Antártida con el fin de preparar un nuevo "Berchtesgaden", afirmaba que los submarinos rendidos en la Argentina eran parte del "convoy fantasma" que custodiaba a Hitler y sus íntimos hacia la nueva base donde empezarían la conquista del mundo. Indudablemente hoy, a casi 60 años de la llegada de las submarinos alemanes a la Argentina, y apagados en cierta medida los odios y sus absurdos de la última guerra mundial, resulta ocioso detenerse a comentar las posibilidades de que otras circunstancias, que no fueran las comprobadas oficialmente, impulsaran la llegada de los submarinos alemanes a la Argentina.
Sin embargo, quien llegue a Mar del Plata y hable hoy con antiguos vecinos de la ciudad sobre el tema, no dejarán éstos de deslizar alguna sospecha sobre los submarinos alemanes que llegaron a puerto, y le referirán algo sobre "los otros", que no entraron a puerto. Como sucede con episodios de tal naturaleza, la realidad se ve en parte suplantada por la fantasía, quedando la leyenda como epílogo o conclusión más vistosa y agradable para el entendimiento popular.
Sin embargo, a fuer de cumplir con la información sobre el caso, cabe consignar que después de la presencia del "U-977", el Departamento de Marina norteamericano no emitió comunicado alguno desmintiendo la posibilidad de que otros submarinos alemanes estuvieran en alta mar.

El fin de los “lobos grises”
Navegando por sus propios medios, en septiembre de 1945 fueron llevados a la Unión el "U-530" y el "U-977". Una vez quitados los equipos más delicados de ambas naves, el Departamento de Marina norteamericano ordenó que se les hundiera, por torpedeamiento, en el Atlántico Norte. En enero de 1946 se cumplía tal decisión, poniéndose fin a los "últimos lobos grises" de la temida flota que dirigiera Doenitz.
Se reunían en el fondo del mar los submarinos alemanes con otros 700 navíos que habían desarrollado la campaña submarina más temeraria de todos los tiempos. Pero estos dos submarinos, el "U-977" Y el "U-530" habrían de permanecer con una aureola distinta a la de sus camaradas: el largo viaje hasta la Argentina después de finalizada la guerra y ser los últimos "lobos grises" en libertad.

De la revista: “Todo es Historia” nº 72, Abril 1973 – Fotografías gentileza de “elSnorkel.com”–
Agradecemos al "Comandante Frodo” el envío del articulo.