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domingo, 11 de enero de 2026

Granaderos a caballo: Lamadrid, el Inmortal

El más valiente entre los valientes


Dirá de él Domingo Faustino Sarmiento:
“Es el general Lamadrid uno de esos tipos naturales del suelo argentino. A la edad de 14 años empezó a hacer la guerra a los españoles, y los prodigios de su valor romanesco pasa los límites de lo posible: se ha hallado en ciento cuarenta encuentros, en todos los cuales la espada de Lamadrid ha salido mellada y destilando sangre; el humo de la pólvora y los relinchos de los caballos lo enajenan, y con tal que él acuchille todo lo que se le pone por delante, caballeros, cañones, infantes, poco le importa que la batalla se pierda. Decía que es un tipo natural de aquel país, no por esta valentía fabulosa, sino porque es oficial de caballería y poeta además. Es un “Tirteo” que anima al soldado con canciones guerreras, el cantor del que hablé en la primera parte; es el espíritu gaucho, civilizado y consagrado a la libertad. Desgraciadamente, no es un general “cuadrado”, como lo pedía Napoleón; el valor predomina sobre otras cualidades, en proporción de ciento a uno”



Dicen que era un empedernido consumidor de caramelos.
Tenía pánico al agua, y trataba por todos los medios posibles, de no subirse a botes y barcos.
Y cantaba vidalitas para sus soldados, antes de las batallas.
Cuando San Martín se hizo cargo del Ejercito del Norte, a principios de 1814, en reemplazo de Manuel Belgrano, recientemente vencido en "Vilcapugio" y "Ayohuma", el Capitán de Dragones, el tucumano Gregorio Araoz de Lamadrid, cumplió funciones de edecan del futuro Cóndor de los Andes.
Estuvo en Tucumán y Salta. Y también en Vilcapugio y Ayohuma.
Y cuando se mezcló en las luchas fratricidas de Unitarios y Federales, el destino lo llevo a un lugar llamado "el Tala".
Allí la suerte le fue adversa. 
Era 1827. Y casi lo matan en esa batalla.
Recibió once golpes de sable en su cráneo; le habían roto la nariz y la punta le quedó colgando sobre el labio superior. Su oreja derecha casi partida en dos estaba unida por un hilo de piel. Otro sablazo le cortó el bíceps del brazo izquierdo y un bayonetazo se clavó en su omóplato.
Cuando cayó al piso, sin soltar su sable, lo molieron a culatazos, lo pisotearon con sus caballos y le quebraron costillas. Cuando le quitaban sus armas y ropas, Lamadrid juntó fuerzas y como pudo gritó que no se rendía. Su cuerpo estaba bañado en sangre y lo remataron con un disparo en la espalda. Se fueron dándolo por muerto.
Pero sobrevivió. Contra todo pronóstico. Y se ganó el apodo de "El Inmortal".
El General Gregorio Araoz de Lamadrid había nacido un 28 de noviembre de 1795 en Tucumán.
Daguerrotipo del General. El verdadero rostro del guerrero.
Y fotografía de la bala que le sacaron de la espalda y que le destrozó el omóplato. Está en el MHN.

 

miércoles, 31 de diciembre de 2025

Guerra Antisubversiva: El asalto al departamento de calle Fitz Roy




 

El hecho en Fitz Roy 137

  • Fecha: noche del 14 al 15 de noviembre de 1976.

  • Lugar: edificio de departamentos de calle Fitz Roy 137, Bahía Blanca, departamento 1 del 4º piso. delacalle.org+1

  • Víctimas:

    • Daniel Guillermo Hidalgo

    • Olga Silvia Souto Castillo, que estaba embarazada. delacalle.org+1

Diversas fuentes (fiscales, sentencias y sitios de memoria) coinciden en que:

  • Un grupo del V Cuerpo de Ejército, junto con personal de la llamada “Agrupación Tropa”, llevó adelante un operativo nocturno en el edificio de Fitz Roy 137. delacalle.org+1

  • Los militares irrumpieron violentamente en el departamento donde vivía la pareja y los mataron allí mismo. delacalle.org+1

  • La prensa de la época (sobre todo La Nueva Provincia) publicó el hecho como un “enfrentamiento con elementos subversivos”, acompañándolo incluso con fotografías manipuladas de Hidalgo (por ejemplo, dibujándole bigotes para endurecer su imagen). Esa operación mediática fue analizada luego en causas judiciales como parte de una estrategia de encubrimiento. Fiscales+2Megacausa Zona 5 - Bahía Blanca+2

 

Calificación actual del hecho

En la megacausa del V Cuerpo de Ejército / Zona 5 y fallos posteriores, la Justicia federal consideró este operativo como un crimen de lesa humanidad:

  • Se lo describe como un “doble homicidio” cometido en el marco del plan sistemático de represión ilegal. Fiscales+2Ministerio Público Fiscal+2

  • Se investigó y procesó a militares como Carlos Alberto Arroyo y otros integrantes del V Cuerpo por su participación en este y otros hechos similares. Fiscales+1

En algunos testimonios militares aparece la versión de que en un operativo en calle Fitz Roy había una “trampa cazabobos” (explosivo en una heladera) que habría herido a un suboficial al intentar detener personas. Pero esa versión aparece discutida y, en todo caso, no cambia el núcleo de lo que los tribunales terminaron considerando: un operativo represivo ilegal con resultado de doble homicidio. Ministerio Público Fiscal+1

 

El operativo de Fitz Roy 137 desde la doctrina militar antisubversiva del V Cuerpo

1. El marco doctrinario: la “guerra antisubversiva”

En 1976 el V Cuerpo de Ejército (con asiento en Bahía Blanca) aplicaba las directivas de la Junta Militar basadas en:

  • Reglamento RC-9-1 (“Operaciones contra elementos subversivos”).

  • Directivas 1/75, 404/75 y 405/75, que ya autorizaban operaciones ofensivas incluso antes del golpe.

  • La doctrina francesa de “guerra contrarrevolucionaria”:

    • acción ofensiva permanente,

    • control territorial y de población,

    • neutralización preventiva de sospechosos,

    • operaciones nocturnas y sorpresa,

    • intervención conjunta Ejército–inteligencia–policía.

En Bahía Blanca esto se tradujo en un sistema de represión centralizado en el Comando del V Cuerpo, con fuerte protagonismo del área de inteligencia (S2) y equipos operativos motorizados.

 

2. Por qué la calle Fitz Roy aparece como objetivo

Desde el punto de vista militar, un edificio de departamentos brindaba:

  • Capacidad de ocultamiento para células pequeñas.

  • Ventajas defensivas (altura, puertas múltiples, emboscadas en pasillos).

  • Entorno urbano complejo, donde la sorpresa era decisiva.

Para 1976 Bahía Blanca era considerada por el Ejército una “zona caliente” por la actividad previa de Montoneros y ERP en la universidad, gremios y vivienda estudiantil.
Un departamento donde vivía una pareja joven encajaba en el patrón de “casa operativa”, según los manuales de inteligencia de la época.

3. Cómo se desarrollaban este tipo de operativos

Un operativo estándar según la doctrina antisubversiva consistía en:

a) Inteligencia previa

  • Vigilancia física encubierta.

  • Datos obtenidos por interrogatorios, “informantes” o documentación secuestrada en procedimientos previos.

  • Identificación del horario de permanencia en el domicilio.

b) Aislamiento del objetivo

  • Corte de tránsito.

  • Equipos en fachada y contrafrente para evitar fugas.

  • Control de techos y azoteas (frecuente en Bahía Blanca).

c) Ingreso violento

  • Se privilegiaba el ataque sorpresa, generalmente nocturno.

  • Se usaban:

    • grupos de irrupción con FAL,

    • escopetas Itaka,

    • pistolas 9 mm,

    • cargas de demolición menores si la puerta era reforzada.

En Fitz Roy, el procedimiento coincide plenamente con este patrón.

d) “Neutralización” inmediata

La doctrina no contemplaba la captura prioritaria:

el objetivo principal era “neutralizar” (eufemismo doctrinario para matar en la práctica de 1976).

Por eso los operativos en departamentos de Bahía Blanca casi siempre terminaban con las personas muertas en el lugar.

4. El operativo de Fitz Roy 137 (noviembre de 1976) visto desde esta lógica

Aplicando la lógica militar de la época, lo ocurrido se interpreta así:

  • El V Cuerpo identifica el departamento como punto subversivo.

  • Se despliega una fuerza de choque de la Agrupación Tropa y personal de inteligencia.

  • Se ingresa de noche buscando sorpresa táctica.

  • Se produce un fuego concentrado en espacio reducido, típico de combate urbano cercano (close quarters).

  • La pareja es abatida en el acto, lo cual encaja exactamente en la doctrina de neutralización inmediata.

  • Luego, en la práctica habitual:

    • se arma una versión pública de “enfrentamiento”,

    • se colocan armas,

    • se fotografía la escena,

    • se coordina con la prensa para publicar como choque con “elementos subversivos”.

Esta secuencia es idéntica a la de otros operativos del mismo año en Bahía Blanca: Zelarrayán, Trelew al 300, San Lorenzo, etc.

5. Por qué hoy se considera un crimen de lesa humanidad

Desde el punto de vista militar, el operativo fue planteado como “acción de combate”.
Pero desde la perspectiva jurídica posterior:

  • No hubo combate real.

  • No hubo orden judicial.

  • La inteligencia previa no era controlada por instancia legal alguna.

  • No existió protocolo de captura.

  • Las víctimas fueron ejecutadas dentro de una estructura estatal organizada.

Por eso la Justicia reinterpretó el hecho como doble homicidio agravado dentro del plan sistemático de represión.

 

1. Mapa táctico del edificio (reconstrucción textual operativa)

Fitz Roy 137, Bahía Blanca – noviembre de 1976

Nota: Dado que no puedo generar un mapa gráfico sin que lo pidas explícitamente mediante imagen, te lo presento en formato descriptivo militar (estilo orden de operaciones).

a) Descripción del objetivo (“OBJETIVO FITZ ROY”)

  • Tipo de construcción: edificio de departamentos de planta baja + 2 pisos.

  • Accesos:

    • Puerta principal sobre Fitz Roy.

    • Acceso secundario interno a un patio o pulmón (característico de edificios de los 60/70).

    • Ventanas amplias al frente, aptas para fuego a corta distancia.

    • Escalera central, única, lo que genera embudo.

  • Posibles rutas de escape:

    • Techos colindantes comunicados.

    • Salida por contrafrente a patios internos.

 

b) Dispositivo militar estándar del V Cuerpo

  • Equipo 1 – Ingreso (Golpe de Puerta): 4–6 hombres con FAL + subfusiles HALCON o PAM.

  • Equipo 2 – Contención de calle: 6–8 hombres cortando tránsito y vecinos.

  • Equipo 3 – Contrafrente: 4 hombres vigilando techos y fondo.

  • Equipo 4 – Inteligencia / Oficial S2: supervisión + registro posterior de escena.

c) Campos de fuego

  • Fuego inicial: concentrado desde pasillo y escaleras hacia el interior del departamento.

  • Respuesta posible del blanco: mínima, por falta de cobertura y sorpresa nocturna.

  • Riesgo principal: rebotes en paredes, espacio reducido, humo acumulado.

En resumen, táctica típica de close quarters battle en espacios confinados.

2. Comparativo doctrinario: Argentina vs Francia vs EE.UU. (Vietnam)

A. Doctrina Francesa – Argelia (1954–1962)

  • Prioriza inteligencia humana (redes de informantes).

  • Categoriza zonas como “rojas, amarillas, verdes”.

  • Favorece neutralización inmediata y terrorismo de Estado.

  • Uso intensivo de tortura e interrogatorio operativo.
    → Influencia directa en el RC-9-1 argentino.

B. Doctrina estadounidense – Vietnam (1965–1973)

  • Centrada en search and destroy, patrullas y control poblacional.

  • Menos énfasis en tortura sistemática (aunque existió).

  • Operativos más móviles, rurales, con apoyo aéreo.
    → Inspiró la noción de “enemigo interno disuelto en la población”.

C. Doctrina argentina (1975–1980)

  • Combinación de ambas:

    • Inteligencia francesa,

    • operaciones móviles estadounidenses,

    • adaptación local urbana/universitaria.

  • Ejes:

    • Sorpresa, rapidez, acción nocturna.

    • Objetivo: matar, no capturar si existía “peligro operacional”.

    • “Legalización” posterior vía comunicados públicos.

El operativo de Fitz Roy encaja 99% en esta fusión doctrinal: acción urbana, sorpresa, inteligencia previa, eliminación inmediata del blanco.

3. Listado de operativos urbanos comparables del V Cuerpo (Bahía Blanca)

(todos documentados en causas judiciales y archivos de HR)

a) Zelarrayán 847 – octubre 1976

  • Abatidos dos militantes; operativo nocturno, versión oficial de tiroteo.

b) San Lorenzo al 300 – septiembre 1976

  • Allanamiento sorpresivo; fallecidos dos ocupantes.

c) Trelew al 300 – noviembre 1976

  • Disparo indiscriminado dentro del departamento; víctima ejecutada.

d) Cerri y Vieytes – mayo 1977

  • Carga de fuego muy elevada; escena “plantada” posteriormente.

e) Berutti y Las Heras – 1976

  • Patrón idéntico: irrupción + muerte inmediata.

Patrón común:

  • Todos nocturnos.

  • Todos con equipos de 10–20 hombres.

  • Todos con comunicado militar de “enfrentamiento”.

  • Todos reinterpretados por la Justicia como ejecuciones sumarias.

4. Reconstrucción paso a paso del operativo (según RC-9-1)

A continuación se presenta una secuencia táctica probable, siguiendo los manuales antisubversivos oficiales de la época:

Fase 1 – Inteligencia (S2)

  • Obtención de la dirección mediante interrogatorio previo o seguimiento.

  • Confirmación de horarios mediante vigilancia estática (“puesto frío”).

  • Identificación de habitantes, rutinas y accesos.

Producto S2: “Blanco con presencia subversiva. Eliminación recomendada.”

Fase 2 – Preparación

  • Reunión en comando de brigada o en punto seguro.

  • Distribución de roles y munición.

  • Órdenes:

    • “Ingreso rápido”

    • “Evitar fuga por techos”

    • “Neutralización inmediata del objetivo”

Fase 3 – Despliegue

  • Vehículos sin identificación estacionan a 30–50 metros.

  • Equipo de contención corta Fitz Roy.

  • Equipo de irrupción avanza en silencio hasta la puerta.

Fase 4 – Ingreso

  • Apertura forzada (patada, ariete, o explosivo liviano).

  • Se arroja humo o se ingresa directamente.

  • FAL y subfusiles disparan hacia el interior ante cualquier sombra o movimiento.

Fase 5 – “Neutralización”

  • Objetivo abatido en los primeros segundos.

  • Se continúa el barrido del departamento (habitaciones, baño, cocina).

  • Se revisan techos y patios.

Fase 6 – “Sanitización”

  • Se colocan armas junto a los fallecidos (si no las había).

  • Se toman fotos para gacetilla.

  • Se redacta comunicado:

    • “Enfrentamiento con células subversivas”

    • “Uno o dos abatidos”

    • “Recuperación de material bélico”

Fase 7 – Retiro

  • Se evacua el edificio.

  • S2 recoge carpetas y documentos.

  • Patotas de apoyo impiden acceso a prensa o vecinos.

    

martes, 23 de diciembre de 2025

EA: Obús Schneider em 1939

Obús Schneider Cal 105mm L17,8 Modelo 1928 del EA




Foto de un Obús Schneider Cal 105mm L17,8 Modelo 1928 con el armón de munición a un costado abierto abriendo fuego, con Cadetes de la Batería de Artillería hipomóvil del Colegio Militar de la Nación, durante las maniobras finales del año – Año: 1939.
(Créditos a quien corresponda)

domingo, 21 de diciembre de 2025

Crisis del Beagle: Asalto blindado a Punta Arenas (v 1.5)


Avance blindado de M4 Sherman del EA sobre la región de Cabeza de Mar

Asalto blindado a Punta Arenas

Por Esteban McLaren



El 22 de diciembre de 1978, conocido como el Día D, se habrían iniciado de manera coordinada a lo largo de las fronteras con Chile diversas acciones militares dentro del marco de la operación Soberanía. Es muy difícil determinar con certeza cuál de todas las acciones planificadas hubiera iniciado propiamente la guerra, pero está claro que habría sido un asalto simultáneo en, al menos, cuatro frentes. El foco principal habría sido la batalla naval y el desembarco en el canal de Beagle, donde la Infantería de Marina de la Armada de la República Argentina (IMARA) intentaría desembarcar parte de sus tropas en las islas Lennox, Nueva (ya ocupada por tropas del Cuerpo de Infantería de Marina chileno, CIM) y Picton, mientras otras tropas buscarían ocupar el resto de la isla. Este frente será objeto de análisis futuro. Sincronizadamente, existiría una avance terrestre en el frente Austral partiendo desde Río Gallegos (con potencial segundo linea de avance desde Rospentek Aike) con objetivo final Punta Arenas. El propósito de este artículo es ensayar un escenario de historia alternativa. La guerra nunca ocurrió, pero ¿cómo hubiese ocurrido si Argentina no aceptaba la mediación papal? Ese será nuestro punto de divergencia con la historia real. Apelemos a la racionalidad y la prospectiva en un ejercicio que siempre será incompleto y cuyo resultado final pertenece a otro espacio-tiempo.


Inicio del asalto a posiciones chilenas en la frontera con el monte Aymond de fondo.




Contexto y desarrollo de la invasión

En el invierno austral de 1978, la tensión entre Argentina y Chile por la disputa del canal Beagle alcanza su punto más álgido. Es la madrugada del 21 de diciembre cuando las tropas argentinas, apostadas en Río Gallegos, Rospentek y otras localidades fronterizas, reciben la orden de iniciar la invasión de Chile. Desde julio, las fuerzas chilenas han estado preparándose para este enfrentamiento, conscientes de que la diplomacia puede no ser suficiente para resolver el conflicto.



Las Fuerzas Argentinas

Argentina moviliza una formidable fuerza, incluyendo la 1ª División de Infantería, reforzada por elementos de la XI Brigada de Infantería Mecanizada y la IX Brigada de Infantería. La X Brigada de Infantería Mecanizada se despliega en Río Gallegos, lista para cruzar la frontera. Todas las unidades se encontrarían reforzadas en la medida de las circunstancias. En el aire, los aviones de combate A-4 Skyhawk, Mirage Dagger y Nesher y se sabe que también estaban estacionados (hasta un máximo de 14) F-86 Sabre (que ya habían violado el espacio aéreo chileno semanas antes) están listos para proporcionar apoyo aéreo, mientras que la armada argentina, con sus destructores y fragatas, patrulla las aguas cercanas.

Fuerzas Argentinas:

  •  V Cuerpo de Ejército —general José Antonio Vaquero—. Misión asignada: Ofensiva estratégica a partir de las 24:00 (H+2), partiendo desde Santa Cruz, con el objetivo, probable, de conquistar Puerto Natales y Punta Arenas. Luego, apoyaría al Cuerpo de Ejército III en su avance por Puyehue hacia Chile, cortando las comunicaciones de la zona central con el sur del territorio chileno.
  • 1ª División de Infantería (con elementos de la XI Brigada de Infantería Mecanizada y la IX Brigada de Infantería)
  • X Brigada de Infantería Mecanizada (con sede en Río Gallegos)
  • XI Brigada de Infantería Mecanizada
  • Gendarmería Nacional Argentina: Fuerzas de guardias de frontera
  • Fuerzas Aéreas con aviones de combate A-4 Skyhawk, F-86-F Sabre y Mirage III
  • Fuerzas Navales: la IMARA junto a los T-28 Fennec en casi 20 unidades se encontraban en la isla de Tierra del Fuego.



Combate urbano en el Barrio 18 de Septiembre, Punta Arenas

La Defensa Chilena

En respuesta, Chile ha posicionado a su III División de Ejército en Punta Arenas, reforzada por la 4ª Brigada Acorazada "Coraceros" y la 6ª División de Ejército, con elementos de la 5ª Brigada de Infantería. El general encargado de la defensa de la región magallánica, general  Nilo Floody Buxton, siempre expresó que en esta fase los guardias fronterizos (Carabineros) sería su tropa de elección. La Fuerza Aérea de Chile, equipada con aviones 12 A-37 Dragonfly y 6 Hawker Hunter, está en alerta máxima, y la marina chilena, con sus buques y submarino, está lista para interceptar cualquier avance naval argentino.

Fuerzas Chilenas:

  • III División de Ejército (con sede en Punta Arenas)
  • 4ª Brigada Acorazada "Coraceros"
  • 6ª División de Ejército (con elementos de la 5ª Brigada de Infantería)
  • Carabineros: Guardia fronteriza que en este frente tuvo una importancia desmedida debido al conocimiento de la frontera. El general a cargo de la defensa de Punta Arenas recalcó siempre su importancia en la defensa pero como toda policía militarizada no era infantería propiamente dicha y su único "enfrentamiento" con fuerzas argentinas la había dejado muy mal parada. Ver más abajo.
  • Fuerza Aérea de Chile con aviones de combate Hawker Hunter y A-37
  • Fuerzas Navales (CIM abocados a las islas del canal)


El caso de los Carabineros como soldados

Una cuestión que rara vez ha sido discutida con la atención que merece —y que parece haber obsesionado únicamente al autor— es la elección por parte de Chile de emplear a los Carabineros de Chile (CC) como fuerza de infantería o incluso como infantería mecanizada durante el conflicto del Beagle. Esta decisión resulta especialmente llamativa si se considera la naturaleza institucional de los Carabineros: según su propia definición, se trata de una fuerza policial nacional con funciones de seguridad interna y control fronterizo, lo que los convierte en una institución híbrida pero esencialmente policial. Su rol equivale, en el caso argentino, a una combinación de tres fuerzas: la Policía Federal, las policías provinciales y la Gendarmería Nacional Argentina (GNA), esta última sí constituida como fuerza de seguridad militarizada con responsabilidad en zonas fronterizas. En este marco, cualquier comparación razonable entre CC y fuerzas armadas o militares debiera tener fuertes reservas conceptuales.

Durante la escalada del conflicto por el canal Beagle, la responsabilidad de la defensa de la Región de Magallanes —cuya capital es Punta Arenas— recayó en el general Ernesto Floody Buxton. Figura singular, de ascendencia británica, piel clara y modales que sus simpatizantes consideraban carismáticos, Floody destacó por declaraciones públicas tan polémicas como desafortunadas, tanto en contenido como en forma. Resulta sorprendente que un oficial de su rango afirmara reiteradamente en medios de comunicación chilenos que, de ser necesario, enfrentaría un eventual conflicto armado exclusivamente con "tropas" de los Carabineros. Esta afirmación, lejos de ser anecdótica, ha sido corroborada por múltiples testimonios y registros documentales.

El problema de fondo reside en la planificación militar implícita en dicha decisión. Desde posiciones como Monte Aymond, en la frontera, era evidente el despliegue de medios blindados argentinos, lo cual sugería que, en caso de hostilidades, Argentina optaría por una ofensiva mecanizada de alta intensidad. En este contexto, surge una duda legítima y profundamente preocupante: ¿esperaba realmente el general Floody contener un avance blindado con efectivos policiales sin formación en doctrina de guerra convencional, ni entrenamiento en combate como infantería ligera ni mecanizada?

La lógica militar más elemental cuestiona esa disposición. ¿Qué experiencia previa tenían los Carabineros en enfrentamientos de alta intensidad? ¿Qué lógica táctica respaldaba esta elección? No solo es difícil imaginar un dispositivo militar argentino que, por ejemplo, colocara a la GNA en la primera línea de un asalto sobre Punta Arenas, sino que incluso en una situación de contraofensiva sería altamente improbable delegar en una fuerza policial militarizada la contención de tropas enemigas.

Y sin embargo, eso parece haber sido exactamente el enfoque chileno. Las justificaciones oficiales aludieron al uso de los Carabineros como elementos de retaguardia —para tareas como control de prisioneros de guerra y vigilancia de zonas civiles—, pero la evidencia empírica desmiente dicha explicación. Carabineros fueron trasladados en vuelos nocturnos de LAN Chile hacia Magallanes, con el objetivo de no alertar a la inteligencia argentina, y fueron desplegados directamente en el frente. Si bien había recibido una capacitación de pocas semanas en la escuela de infantería, su preparación adicional era sólo esa. Fotografías y relatos contemporáneos los ubican armados con lanzacohetes antitanques en Cabeza de Mar, y otros registros documentan su traslado desde Chabunco hasta El Porvenir, en plena Isla Grande de Tierra del Fuego, posiciones todas dentro del teatro inmediato de operaciones.



Este despliegue no solo contradice la versión oficial, sino que pone en evidencia una alarmante falta de criterio estratégico. Lejos de tratarse de un recurso extraordinario ante una urgencia logística o táctica, el uso de CC como vanguardia militar refleja una desorganización doctrinaria grave y, en última instancia, una visión anacrónica de la guerra moderna por parte del alto mando chileno. La defensa de la región más austral del país quedó supeditada a una fuerza inadecuada para el tipo de combate que se perfilaba. Si se asume, además, que los mismos Carabineros se habían rendido casi sin resistencia en el incidente de Lago del Desierto años antes, la decisión no solo es cuestionable, sino abiertamente irresponsable.  Es cierto que a la guerra se va con lo que se tiene, pero ¿no había otra infantería del ECh para emplear en su lugar?



Rutas de invasión

Las fuerzas argentinas planifican su avance hacia Punta Arenas utilizando dos rutas principales. La ruta norte, partiendo de Río Gallegos, cruza la frontera a través de Monte Aymond, siguiendo la Ruta CH-255 hacia el sur hasta Punta Arenas. Este camino, aunque relativamente plano, presenta desafíos naturales como ríos y colinas que pueden ralentizar el avance.


La ruta alternativa, partiendo de Rospentek, cruza la frontera siguiendo la Ruta CH-40 y luego se dirige hacia el sur por la Ruta CH-9 hasta Punta Arenas. Este camino es más difícil, con terreno montañoso y boscoso que complicará el avance de las formaciones blindadas.

1) Ruta Principal Norte:

  • Punto de inicio: Río Gallegos
  • Puntos principales: Avanzar a través del paso fronterizo de Monte Aymond, siguiendo la Ruta CH-255 hacia el sur hasta Punta Arenas.
  • Características: Terreno relativamente plano pero con posibles barreras naturales como ríos y colinas. 
  • Lugar abierto en muchas secciones para una batalla de blindados y el despliegue de fuerzas en línea, cuña o V.






2) Ruta Alternativa Oeste:

  • Punto de inicio: Rospentek
  • Puntos principales: Cruce fronterizo de la Ruta CH-40, luego seguir hacia el sur por la Ruta CH-9 hasta Punta Arenas.
  • Iniciaría con la captura y aseguramiento de Puerto Natales, lugar de acumulación de fuerzas chilenas.
  • Características: Terreno montañoso y boscoso, más difícil para el avance de grandes formaciones blindadas. Lugar apto para emboscadas.
  • Los puentes a lo largo de la ruta serían volados (Puente Rubens, Río Pendiente, por ejemplo) con la consecuente necesidad de equipos de ingenieros.
  • Poco apto para formaciones blindadas amplias (sólo columnas o diamante)



Estas son las tropas de Regimiento de Caballería Nº5 Lanceros chilenos dispuestos a defender Puerto Natales. Iban a enfrentar una avanzada blindada argentina con caballería a sangre, estilo polaco. No es broma.


Población chilena en la Patagonia argentina

En su crónica "Cuando el río no era turbio", Ramón Arriagada relata la estrecha relación entre los trabajadores chilenos, principalmente chilotes, y el mineral de Río Turbio en Argentina durante las décadas de 1950 y 1970. Según el censo de 1970, Puerto Natales tenía 13.675 habitantes, de los cuales 2.800 trabajaban en el mineral. Para 1976, alrededor de 600 mineros chilenos se desplazaban por turnos, usando Natales como ciudad dormitorio debido a la falta de viviendas en Río Turbio.

Arriagada cita al escritor Nicasio Tangol, quien destacaba que los chilotes fueron fundamentales en la forja de la Patagonia. En 1961, el diario El Austral reportó que el mineral producía 500 toneladas diarias y empleaba a 1.200 mineros, en su mayoría chilenos-chilotes. Además, cerca de 1.800 trabajadores se desempeñaban en la superficie, de los cuales el 80% también eran chilenos. Otros 600 chilenos trabajaron en la construcción de la línea férrea de 270 kilómetros entre Río Turbio y Río Gallegos, y para 1951, ya había 1.200 mineros laborando en el yacimiento.

El autor destaca cómo la migración chilota hacia la Patagonia se incrementó, especialmente después del terremoto y maremoto de 1960, y cómo el conflicto fronterizo de 1978 entre Chile y Argentina marcó un cambio, cuando los mineros chilenos fueron reemplazados por obreros del norte argentino, bolivianos y paraguayos.

En su crónica "Sueños de Carbón", Arriagada aborda el accidente de la mina en 2004, que dejó 14 muertos, y cómo los mineros jubilados de Natales, que trabajaron en Río Turbio, sobreviven con pensiones miserables y deben cruzar la frontera para recibir atención médica, ya que no tienen acceso a previsión social en Chile, lo que los convierte en parias en su propio país. (El Tirapiedras)

De estos desplazamientos poblacionales, totalmente soberanos de la República Argentina, se quejaría el general chileno Floody asociándolo con un acto bélico. No es broma.



Ambas rutas convergen en la Laguna Cabeza de Mar donde, de partir de dos fuerzas de invasión de coordinadas, podrían agruparse y proseguir a Punta Arenas. El camino a Punta Arenas por la CH-9 es una ruta costera muy vulnerable a ataques aéreos y emboscadas o ataques tipo hit-and-run. La ruta dirige la fuerza al núcleo de poder militar regional chileno: la base aérea de Chabunco y, enfrente, el cuartel general de la III División del Ejército.

Líneas defensivas chilenas

Chile habría adoptado una estrategia de defensa en profundidad, declarado por el general a cargo de división de ejército (Teatro de Operaciones Austral). La primera línea de defensa podría ya estar situado en Monte Aymond y sus alrededores, bien en la frontera. Esa línea era, por las pocas fotos recopiladas, un rejunto de pozos de zorro y trincheras, con soldados mal armados. Sin dudas carne de cañón para ir debilitando el avance.

Cuando se produce una penetración como esta, la teoría de guerra nos hace pensar en tres fases a seguir por quién enfrenta a la misma:

  1. Contención: Contener la penetración al terreno. Es decir que la misma sea detenida o ralentizada y no pueda moverse más en penetración (en términos generales).
  2. Flanqueo: Comenzar a desplazar fuerzas a los “flancos” de la penetración, básicamente al sector de los mismos próximo al lugar donde se inició la penetración. Esto para simultáneamente operar sobre esos flancos de forma de “estrangular” al mismo, cortando así la comunicación del enemigo con su retaguardia  
  3. Aniquilación: Destrucción en detalle de las tropas que fueron cercadas (muerte o captura)

Aquí, las tropas chilenas habrían construido posiciones avanzadas para ralentizar el avance enemigo. Cañones antitanque y artillería de campaña tradicional, no en cantidad ni en variedad, es observada en las fotos y documentales. Probablemente el mejor armamento trasandino en esta fase era el despliegue de minas antitanque. Una segunda línea de defensa se encontraría en San Gregorio, con fortificaciones, campos minados y trincheras listas para resistir un asalto. De allí hasta la capital regional, diversos puntos podrían estar fortificados La defensa final está alrededor de Punta Arenas, donde se concentran las tropas, artillería de largo alcance y las mejores defensas antitanque.



Observe debajo la "línea Maginot" que habían desarrollado los estrategas chilenos. Simples trincheras y pozos de zorro. El soldado en primera línea utiliza un viejo rifle a cerrojo Máuser 1909 de la Primera Guerra Mundial.

Foto de un "pozo de zorro" con un infante chileno armado con un fusil a cerrojo Máuser cerca de Monte Aymond


La defensa en profundidad chilena probablemente incluiría:

  • Primera línea de defensa: Posiciones avanzadas en Monte Aymond y zonas aledañas.
  • Segunda línea de defensa: Fortificaciones y trincheras alrededor de San Gregorio por la CH-40 y emboscadas desde zonas boscosas desde Laguna Arauco hasta Primavera. Trincheras en Laguna Cabeza de Mar (Arancia Clavel y Bulnes Serrano, 2017:164). A todos los puentes se les instaló cargas  explosivas, se adelantaron unidades de caballería armadas con cohetes antiblindaje y se prepararon campos de tiro nocturno debidamente “jalonados” y pintados para evitar confusiones.  (AC&BS, 2017: 141)
  • Defensa final: Fortificaciones y tropas concentradas en las cercanías de Punta Arenas, incluyendo artillería de largo alcance y defensas antitanque (escasas y antiguas en el inventario del ECh de ese período). Muchos civiles colaboraron activamente en la movilización. Así, gran parte de los vehículos y maquinaria pesada que se usó en la construcción  de  trincheras, refugios, puestos de vigilancia y zanjas antiblindados, fue facilitada por empresarios de la zona. A su vez, los estancieros pusieron a disposición de los uniformados galpones donde  alojar a las tropas y almacenar equipos y pertrechos. (AC&BS, 2017: 114)

Se debe prestar atención a que este escenario tiene diversos condimentos que fueron emergiendo con el paso del tiempo. Por ejemplo, las fuerzas chilenas carecían de minas antitanque y la munición era escasa. Los soldados de las primera línea de defensa fueron puestos para ser carne de cañón, con sólo 80 cartuchos de armamento sin reposición. Muchos, tal vez demasiados, indicadores marcaban que Chile estaba muy, pero muy mal preparados para una guerra.



El estancamiento del avance

El avance argentino se enfrenta a su primera gran prueba en San Gregorio, donde las defensas chilenas estarían bien preparadas y el terreno favorecía a los defensores. Aquí, el avance se ralentizaría considerablemente, convirtiéndose en una batalla de desgaste. La zona aparentemente más fortificada era el camino en la zona de laguna de Cabeza de Mar.

Desde Rospentek, se deben superar los ataques de desgaste y el montaje de puentes en los cursos de río donde se hayan volado los puentes. Una vez unido a las fuerzas desde Río Gallegos debieran reagruparse y evaluar los daños y la reorganización del avance.

Regimiento Blindado No. 5 "Punta Arenas", desplegado en 1978 en la región Magallánica. Avanza el Destacamento Escorpión, en tanques M-41 y carros M-113

Contrarrestando la defensa chilena

Para superar este obstáculo, Argentina podría desplegar la XI Brigada de Infantería Mecanizada para penetrar y desorganizar las defensas iniciales. La artillería argentina bombardearía las posiciones chilenas, mientras que las unidades aerotransportadas y la aviación realizan maniobras de flanqueo y proporcionan apoyo aéreo crucial.

  • La XI Brigada de Infantería Mecanizada debe penetrar y desorganizar las defensas iniciales.
  • Fuerzas de Artillería para bombardear posiciones defensivas.
  • Unidades Aerotransportadas y Aviación para flanqueo y apoyo aéreo.
  • La base aérea Chabunco debía ser inutilizada para el éxito del avance.



Soldados trasandinos disparando el fusil SIG en servicio

Asalto aerotransportado a Punta Arenas

En el marco de este conflicto, las fuerzas argentinas planificó un audaz asalto aerotransportado a Punta Arenas. Los objetivos principales de este asalto incluyen capturar el aeropuerto Presidente Carlos Ibáñez del Campo, asegurando una cabeza de puente vital para el flujo continuo de tropas y suministros. También se enfocaría en destruir las instalaciones de comando y control chilenas para desorganizar sus defensas y tomar el puerto y las principales instalaciones logísticas, cortando así los suministros y refuerzos enemigos. Esto podría conseguirse a posteriori de un ataque ABA (Airbase Attack) sorpresa de la Fuerza Aérea Argentina con A-4 Skyhawk y BAC Canberra en la Hora H+2 de la invasión.

Objetivos principales:

  • Capturar el aeropuerto Presidente Carlos Ibáñez del Campo para asegurar una cabeza de puente y permitir el flujo continuo de tropas y suministros.
  • Destruir instalaciones de comando y control para desorganizar las fuerzas chilenas.
  • Tomar el puerto y principales instalaciones logísticas para cortar suministros y refuerzos.


Entrada a Punta Arenas

Los blindados y la infantería mecanizada argentinas se movilizarían rápidamente por la Ruta 9, avanzando con una precisión letal. Los vehículos blindados adoptarían formaciones en línea para maximizar la potencia de fuego frontal, mientras que las unidades de infantería seguirían de cerca, listas para desembarcar y asegurar las calles. Una columna secundaria avanzaría por la carretera Y-505, flanqueando a las defensas chilenas y dividiendo su atención.

Objetivos en la ciudad

El Puerto de Punta Arenas era uno de los principales objetivos. Para el momento del asalto terrestre debiera analizarse el estado efectivo del aeropuerto debido a que probablemente ya se encontrara deshabilitado por un ataque aéreo inicial de la Fuerza Aérea Argentina (caso analizado en este enlace) Controlar el puerto permitiría a las fuerzas argentinas asegurar una línea de suministros vital y recibir refuerzos marítimos. Comandos especializados y unidades de infantería mecanizada fueron desplegados para tomar los muelles y las instalaciones portuarias, enfrentándose a una feroz resistencia chilena.

El Aeropuerto Presidente Carlos Ibáñez del Campo y su anexo, la base aérea Chabunco también serían cruciales. Controlar el aeropuerto garantizaría una cabeza de puente aérea, permitiendo el transporte continuo de tropas y suministros. Las unidades aerotransportadas y de asalto rápido argentinas, ya familiarizadas con el terreno desde su operación en Chabunco, se lanzarían en una ofensiva rápida para asegurar las pistas y neutralizar cualquier resistencia. Existiría una alta probabilidad de voladura de pistas e instalaciones para su negación de uso para los incursores. Era completamente esperable que antes de caer en poder de tropas argentinas, los locales volaran todas las instalaciones cruciales para su operación.

Los edificios gubernamentales y de comunicaciones serían igualmente estratégicos. Fuerzas forjadas en el combate argentinas se infiltrarían en el centro de la ciudad para capturar la Intendencia de Magallanes y el cuartel de la policía, buscando desorganizar las defensas chilenas y establecer el control administrativo. Sin dudas esta serían las escenas más salvajes imaginables en toda la campaña debido a la propia naturaleza del combate urbano.



La captura de Punta Arenas

Resistencia urbana

A medida que las tropas argentinas se adentraban en Punta Arenas, se encontrarían con una tenaz resistencia en varios puntos clave. El Área del Centro Cívico, con sus edificios gubernamentales y comerciales, sin dudas se convertiría en un campo de batalla. Las tropas chilenas, atrincheradas en edificios, ofrecerían una defensa organizada, ralentizando el avance argentino.

En el Barrio 18 de Septiembre, un denso barrio residencial de casas mayormente de madera, las fuerzas chilenas adoptarían tácticas de guerrilla urbana. Emboscadas, francotiradores y barricadas improvisadas hicieron que cada calle y cada casa se convirtieran en un punto de resistencia. Los combates se intensificaron, con las tropas argentinas luchando casa por casa para despejar el área. También resultaría un área muy fácil de destruir con fuego debido a la preeminencia de madera en su construcción.


Entrada de tanques al barrio 18 de Septiembre

La zona industrial al norte de la ciudad también podría ser un foco de resistencia. Las defensas chilenas, utilizando equipos industriales y vehículos pesados como barricadas, convertirían a fábricas y almacenes en fortificaciones improvisadas. Las tropas argentinas deberían plantear el despliegue de unidades de asalto especializadas para superar estas defensas.


Soldados trasandinos armados con fusil SIG desfilando

Estrategias argentinas

Para contrarrestar la resistencia chilena, las fuerzas argentinas desplegaron una combinación de tácticas y recursos. El uso de la artillería y el apoyo aéreo sería crucial para debilitar las defensas antes del asalto terrestre. Bombardeos precisos desorganizaron las líneas chilenas, facilitando el avance de las unidades terrestres.


Paracaidistas de la Compañía Leopardo del Regimiento de Infantería Aerotransportada 2 "General Balcarce", Ejército Argentino, Ushuaia, Noviembre de 1978

Las operaciones de comandos (Halcón 8 recién creado) y paracaidistas jugarían un papel fundamental. Unidades de élite infiltraron la ciudad para neutralizar puntos estratégicos, capturando objetivos clave rápidamente y con el menor número de bajas posibles. Estos comandos realizarían ataques quirúrgicos contra las defensas chilenas, facilitando el avance de las fuerzas principales.


La guerra urbana se convertiría en el escenario principal. Patrullas mecanizadas, equipos de asalto y unidades especializadas en combate urbano avanzarían sistemáticamente, enfrentándose a una resistencia feroz pero logrando asegurar áreas clave. La coordinación y la comunicación serían esenciales para mantener el impulso del avance.

Control de población y estabilización

Finalmente, para mantener el control de la ciudad y evitar actos de sabotaje, las fuerzas argentinas establecerían puntos de control y patrullas regulares. La presencia constante de tropas ayudaría a estabilizar la situación y asegurar que la ciudad permaneciera bajo control argentino tras la captura de los objetivos principales. Actos de guerrilla y resistencia sería previsibles a lo largo de todo el período.


Asalto a los edificios del gobierno chileno

La caída

La captura de Punta Arenas sería una operación compleja y sangrienta, que pondría a prueba la capacidad y determinación de las fuerzas argentinas. La superioridad numérica y material les daría una ventaja significativa, pero la resistencia chilena, aprovechando su conocimiento del terreno y sus defensas bien preparadas, convertiría cada avance en una lucha encarnizada. La ciudad finalmente caería, pero a un costo humano significativo para ambos bandos.

 

Análisis de probabilidades de éxito

La superioridad numérica y material argentina es evidente: una relación de 5:1 en blindados, 4:1 en aviones y 3:1 en infantería. Estas ventajas, junto con la planificación estratégica y la ejecución táctica, sugieren una alta probabilidad de éxito para Argentina en la captura de Punta Arenas. Sin embargo, la preparación y la estrategia defensiva chilena, que aprovecharía el conocimiento del terreno y la defensa en profundidad, también tienen posibilidades de éxito.

Probabilidad de éxito para Argentina: 70% Probabilidad de éxito para Chile: 40%

Argentina:

  • Probabilidad de éxito: Alta, debido a la superioridad numérica y material (blindados, aviones e infantería), aunque enfrentará dificultades significativas en el terreno y defensas bien preparadas.
  • Éxito estimado: 70%

Chile:

  • Probabilidad de éxito: Moderada, considerando la defensa en profundidad y conocimiento del terreno, aunque superado en número y equipamiento.
  • Éxito estimado: 40%



Estimación de bajas

Las bajas en este conflicto serían significativas para ambos bandos, reflejando la intensidad de los combates y las defensas bien preparadas.

Bajas estimadas para Argentina: mínimo de 15.000-20.000 (incluyendo muertos, heridos y prisioneros) Bajas estimadas para Chile: mínimo de 15.000-40.000 (incluyendo muertos, heridos y prisioneros y civiles dependiendo de su grado de involucramiento)

Estas estimaciones subrayan el costo humano de un conflicto que, aunque hipotético, refleja la gravedad de una escalada militar entre dos naciones vecinas.

Resumen

Una campaña blindada del EA sobre las fuerzas chilenas en la región magallánica hubiese sido una campaña sangrienta bajo cualquier consideración que se haga. La posibilidad de éxito existía pero no estaba bajo ningún aspecto garantizada. Pasado el tiempo y comparadas los análisis antagónicos de cada lado, queda claro que, desde el punto de vista chileno, muchas alternativas de ataque argentinas hubiesen sido completamente sorpresivas y hasta innovadoras pese a estar en los manuales de doctrina desde la SGM. El esquema defensivo chileno era clásico, hasta diría de libros de tácticas defensivas con hojas amarillentas. Defensa escalonada táctica y fija pero con amplia escasez de recursos, con lo cual eran como ladrillos sin mortero. Y aquí me remito a los mismos comentarios del productor de explosivos mineros devenido en magnate de armas perseguido, el Sr. Cardoen. En una entrevista a un programa de la cadena estatal trasandina, él mismo comenta que fue solicitado sus servicios por las fuerzas armadas para armar minas antitanque dado que el ECh carecía completamente de inventario de las mismas. Es decir, la defensa de Magallanes no iba a estar inundada ni mucho menos de minas AT, tal vez uno de los elementos clave para ralentizar un avance blindado. No lo digo yo, repito. Sin eso, la defensa del Sr. Floody parece un enorme espantapájaros.

Por otro lado, es imprescindible señalar la alarmante sobrevaloración que el organizador de la defensa, el mencionado señor Floody Buxtor, otorgaba a los Carabineros. Esta es, indiscutiblemente, una fuerza de policía civil y fronteriza, y en ninguna circunstancia debería ser considerada una fuerza de combate. Es probable que este señor pretendiera aprovechar su vasto conocimiento como baqueanos de la región o realizando inteligencia con puesteros infiltrados, pero ¿acaso pensaba este oficial de ascendencia británica que con Carabineros iba a enfrentar con éxito un asalto blindado o aerotransportado? ¿Realmente creía Floody que podría confiar su vida y la defensa de Punta Arenas a una fuerza policial militarizada sin ningún antecedente bélico? Peor aún, su único antecedente bélico fue invadiendo territorio argentino en Lago del Desierto. Allí, una patrulla de Carabineros se estacionó por varios días con fusiles SIG, parapetándose en un galpón devenido en retén  defendiendo la posición (standing the ground). No fue necesario citar a La Concepción ni a Pratt: a la primera ráfaga de los gendarmes, que abatieron un militar chileno, todos los carabineros se rindieron. Todos. ¿Esa fuerza era sobre la que se asentaba este majestuoso general? Bajo cualquier análisis, tanto por su funcionalidad como por sus antecedentes, Floody estaba completamente equivocado.

Todos los análisis conducen a una inexorable derrota chilena en donde, en el mejor de los escenarios, se lograría un estancamiento al avance dentro del actual territorio chileno. El daño a la infraestructura local hubiese sido multimillonario y las bajas humanas por decenas de miles. Un escenario, a todas luces, lamentable. Este terror que generó la situación a las fuerzas armadas chilenas, junto con el evento de Malvinas en 1982, moldearía toda la política de defensa de ese país hasta el presente.


Citas

Patricia Arancibia Clavel, Francisco Bulnes Serrano. La escuadra en acción. 1978: el conflicto Chile-Argentina visto a través de sus protagonistas. Santiago, Chile: Catalonia, 2017. ISBN: 978-956-324-298-0

Entrevistas de TVN de Chile citadas en el reporte.