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martes, 29 de noviembre de 2016

USA: ¿Juan Manuel de Trump?

No llores por mí, América

Olvídate del muro. El atractivo de Donald Trump es el libro de texto del populismo latinoamericano.

Por Enrique Krauze - Slate

Donald Trump es más latinoamericano de lo que te das cuenta.
Ilustración de la foto por la pizarra. Foto de Gary Gershoff / Getty Images para Cantor Fitzgerald.

Este artículo forma parte de una serie publicada en colaboración con la revista mexicana Letras Libres.

"Es importante sentirte ser el pueblo, amar, sufrir, disfrutar de tus placeres como el pueblo". -Eva Perón

Francis Fukuyama escribió recientemente que "el populismo es el sello que las élites políticas atribuyen a las políticas apoyadas por los ciudadanos comunes que no les gustan". El término tiene diferentes significados, o al menos armónicos, en diferentes regiones del mundo y en diferentes Tradiciones políticas. En mi parte del mundo, América Latina, por lo general implica un gobierno autoritario centrado en torno a un líder carismático que afirma ser capaz de resolver personalmente todos los problemas sociales y económicos. Ha sido un defecto endémico en la historia y el gobierno latinoamericanos.

El líder populista latinoamericano arenga a su pueblo (o al suyo en el caso de la Argentina peronista) contra los que "no son nuestro pueblo". Proclama el amanecer de una nueva historia y promete el advenimiento del cielo en la tierra. Una vez en el poder, con el micrófono en la mano, instala un patrón de mentiras sistemáticas, decreta que su verdad oficial es la única verdad, inventa a los enemigos externos para culpar a sus propios fracasos, desarticula la economía, alimenta el odio entre clases, razas u otros grupos , Mantiene una movilización continua de las masas, desprecia los parlamentos y los jueces, manipula las elecciones, persigue la prensa y los medios de comunicación y destruye las libertades civiles.

Ahora, desgraciadamente, Estados Unidos parece haber contraído una forma de este virus potencialmente letal. Por todo lo que él quiere literalmente alejar a los Estados Unidos de las supuestas amenazas económicas y de seguridad a su sur, Trump es en realidad muy en la tradición del populismo latinoamericano.

Esta particular variedad latinoamericana de populismo que Trump encarna no sólo es ajena, sino directamente opuesta a las tradiciones políticas de los Estados Unidos de América (aunque no de la Alemania de Hitler o de la Italia de Mussolini). Vale la pena considerar por qué nuestra región en particular ha sido tan receptiva a ella.

El paradigma del populismo latinoamericano en su forma más peligrosa es ejemplificado por el reinado de Juan Perón y su esposa Eva en la Argentina del siglo XX y más recientemente en la evolución del fallecido Hugo Chávez en Venezuela: líderes carismáticos que arruinan las economías de sus países , Que polarizan a la sociedad al incitar al odio, y que utilizan el proceso democrático para subvertir la democracia misma. Los resultados desastrosos de esta tradición están en exhibición en la actual Venezuela, el país más rico en petróleo del mundo, donde la gente está muriendo de hambre y carece de servicios médicos elementales bajo el gobierno del sucesor de Chávez, Nicolás Maduro.

El historiador americano Richard M. Morse ha ofrecido lo que considero la mejor respuesta a esta pregunta en su libro El Espejo de Próspero, nunca publicado en inglés. Morse argumentó que el colapso del imperialismo español a principios del siglo XIX dejó un vacío de poder y una necesidad de legitimidad, y las elites educadas de América Latina se dividieron entre dos opciones: mantener la estructura política que prevaleció bajo el colonialismo, aunque bajo el liderazgo De un monarca local en lugar de un monarca extranjero, o revocar este sistema y adoptar (sin experiencia o precedente) la democracia republicana. En lugar de elegir, optaron por un compromiso entre los dos, fragmentando el poder central en varias hegemonías regionales y fortaleciendo a los caudillos carismáticos que habían surgido en las guerras de independencia.

Una nueva generación de líderes como José Antonio Páez en Venezuela, Facundo Quiroga en Argentina y Antonio López de Santa Anna en México surgieron para llenar el vacío, basando su legitimidad en su valor personal, su imponente presencia física, su carismática atracción.

Pero el puro carisma no podía construir un estado legítimo. Maquiavelo reconoció que "el príncipe" tenía que gobernar a través de "leyes que ofrecieran seguridad al pueblo". Esta necesidad fue entendida, pero resultó, a través de casi toda América Latina, en una marca peculiar de legitimidad constitucional, bastante alejada de la democracia liberal Y arraigada en costumbres antiguas, principalmente la tradición del Estado paterno español.

Según Morse, esta tradición, influenciada por las ideas de Santo Tomás de Aquino, ha sido la base esencial para la cultura política de América Latina, una noción paternal de política donde el Estado es visto como "un cuerpo místico" con una figura paternal Como la cabeza que ejerce plenamente el "poder dominante".

Un componente crucial de esta tradición es la afirmación de que el papel del "pueblo" es menos delegar poder a los representantes que regalarlo a un centro patrimonial-rey, virrey, dictador o presidente- que organiza la energía social a través de arreglos corporativos y Su propio carisma. El líder promete, en efecto, que "yo solo puedo arreglarlo". Este regalo es casi total e imposible de revocar a través de medios pacíficos. Si el líder resulta ser un tirano, la única manera de revocar su autoridad es el tiranicidio.

Numerosos casos validan esta interpretación de la cultura política latinoamericana del siglo XIX: Simón Bolívar en sus últimos días (cuando llamó a la institucionalización de un mandato vitalicio para el cargo de presidente), Diego Portales en Chile, Antonio Guzmán Blanco en Venezuela, Juan Manuel de Rosas en Argentina y Porfirio Díaz en México.

En el siglo XX, inspirado directamente por el fascismo italiano y su control de las masas a través de los medios de comunicación (así como por supuesto a través de la violencia patrocinada por el Estado), el "caudillismo" patriarcal se transformó en populismo latinoamericano. Getúlio Vargas en Brasil, Juan Domingo Perón en Argentina, y algunos de los presidentes del Partdio Revolucionario Institucional mexicano durante su largo período de gobierno de partido único son ejemplos claros. Fidel Castro, al principio, era un caudillo populista y su dictadura, absoluta y hereditaria, se debe tanto al patrón antiguo de la monarquía española como al marxismo. Hugo Chávez encajaba aún más en el análisis de Morse. Fue un líder carismático que prometió redimir a su pueblo, ganó a través de elecciones, y luego se apropió de todo el aparato económico, burocrático y represivo del Estado, canceló la división de poderes, sofocó las libertades y movió su país incansablemente hacia la instalación de una dictadura.

En contraste con muchos movimientos populistas latinoamericanos, Trump ha demostrado ser un egomaníaco deliberadamente ignorante, poco interesado en el bienestar social general del pueblo, sólo capaz de caminar narcisista y apela al odio y al miedo. Pero donde más se asemeja a un populista latinoamericano está en su extrema autoinflación, su llamado a la aceptación irreflexiva del supuesto poder de su personalidad; Su capacidad para mantener a Estados Unidos a salvo de los peligros del terrorismo, de los mexicanos, de los chinos, de cualquier área de paja que pueda utilizar para generar odio y apoyo a propuestas económicas irreflexivas que en realidad sólo pueden beneficiar a los muy ricos; Sus promesas de que bajo su dirección, Estados Unidos "ganará tanto, incluso se cansará de ganar". Promete traer al poder con él (como hacen muchos gobiernos populistas) en forma de una verdadera galería de familiares y políticos Incompetentes (hacer el trabajo real ya que se imagina a sí mismo como el director general director).

En caso de ser presidente, existe el peligro de que las peores características del populismo latinoamericano se fusionen con las características de otro tipo prototípico de gobierno latinoamericano, nuestras dictaduras militares absolutamente asesinas, como las de Argentina y Chile en los años 70 y 80 Del siglo pasado, despejando el camino para una aplicación viciosa de la violencia estatal y maligna. Ya hay bastante evidencia de cómo él y sus partidarios se han conducido durante esta campaña para justificar este miedo.

El populismo latinoamericano, tanto en sus variedades de derecha como de izquierda, ha entrado en su fase final en la propia América Latina, pero es una gran paradoja que una forma de ella (menos cualquier cosa que valga la pena en la tradición) Con la campaña Trump. Sólo podemos esperar que no triunfe. Y si la desgracia de su éxito electoral se produce, esperemos que las leyes y las instituciones puedan bloquear su progreso antidemocrático y su desprecio por la verdad.


lunes, 10 de octubre de 2016

Che Guevara: Un resentido, asesino, comunista, homofóbico e inútil latinoaméricano

A 49 años de la muerte del "Che" Guevara, el revolucionario que también fue ideólogo económico
A casi medio siglo de su asesinato en Bolivia, el historiador Pacho O’Donnel analiza su pensamiento económico, uno de sus legados menos comentados
Por Pacho O'Donnell - Infobae


El “Che” Guevara hablando ante la Asamblea General de las Naciones Unidas (Photo by Keystone/Getty Images)

El 9 de octubre se cumplen 49 años de la muerte de nuestro Ernesto "Che" Guevara, a quien se lo recata como combatiente y no, injusta y sospechosamente, como teórico político y económico. Ello surge de estos apuntes de un diálogo con Orlando Borrego, estrecho colaborador del "Che" cuando fue ministro de Industrias y presidente del Banco Nacional como integrante del Gobierno de Fidel Castro.

El "Che" estaba muy preocupado por el tema de la burocratización. Era un fenómeno del que teníamos cierta información y presumíamos que podía ser un mal que afectara a la dirección y a la administración socialista. Así había sucedido en la Unión Soviética. El "Che" estuvo muy preocupado por eso, no porque entonces en Cuba hubiese un desmesurado desarrollo de la burocracia pero le preocupaba, por ejemplo, que el acomodamiento de funcionarios pudiese afectar la eficiencia de la revolución. Pero también advertía sobre lo que supuestamente era el antídoto de lo burocrático: un cierto criterio de cuestionamiento a la dirección por un mal entendido principio democrático de imposibles consensos e interminables asambleísmos que diluían las responsabilidades en la marcha de los centros de producción a favor de la prédica demagógica de cierta dirigencia sindical que lo enmascaraba como una mayor participación de los trabajadores en la toma de decisiones.

Esto se relaciona con la conciencia que él tenía de los sacrificios que la revolución iba a demandar a la clase obrera. El 12 de febrero de 1959, resaltaba por televisión el ejemplo de los obreros azucareros, a quienes se les pidió que postergaran un merecido aumento del 20% al 30% en sus salarios para no complicar las ya complicadas relaciones salariales heredadas de la tiranía. En ese mismo discurso, explicó que las medidas reformistas en una agricultura en la que dos mil dueños de finca poseían el 50% de la tierra, mientras que el otro 50% se lo repartían 150 mil pequeños propietarios no podía desligarse del indispensable desarrollo industrial. En cuanto a este, la prioridad era instalar fábricas que permitieran la sustitución de importaciones para ahorrar divisas, y mientras mejores fuesen las posibilidades de exportación, mayor sería el apoyo.

Ya en 1959, opinaba sobre el Fondo Monetario Internacional, criticaba a quienes ponían esperanzas en su apoyo crediticio: "El FMI cumple la función de asegurar el control de toda América Latina por parte de unos cuantos capitalistas que están instalados fuera de sus países. Los intereses del FMI son los grandes intereses internacionales que hoy parece que están asentados y tienen su base en Wall Street". ¡Eso lo escribía hace casi cincuenta años!

El "Che" teórico abordó algunas de las cuestiones que por entonces el economista norteamericano John Bellamy había desarrollado y elaboró lo que en Cuba se llamó oficialmente el sistema presupuestario de financiamiento. De la misma manera que el autor norteamericano hablaba del dinero algebraico, el "Che" sostenía como una premisa fundamental en su esquema teórico el uso del dinero como dinero aritmético y la no utilización del crédito bancario. Insistía, además, en que eran inconcebibles relaciones mercantiles dentro del sector estatal de una economía socialista como preconizaba Moscú y acataban las economías satélites. El "Che", en cambio, puso en práctica la centralización de la producción. Lo definía con pocas palabras, señalando que entre las empresas socialistas no puede haber tránsito de mercancías, porque no hay cambio de propiedad. Un tema complejo y polémico al cual el Che dedicó gran parte de su actividad teórica, en oposición a los criterios soviéticos que ponían en práctica lo opuesto.

Para él, el modelo de dirección a aplicar en Cuba estaba organizativamente cercano al utilizado en aquellos años por los monopolios capitalistas, más orientado a la centralización que a la descentralización propuesta por el sistema soviético que propugnaba la competitividad entre las empresas estatales. En esa dirección, en Cuba se centralizaron los fondos en efectivo de todas las empresas administradas por el Estado en el Fondo Central en el que todas las empresas depositaban sus ingresos y recibían de allí los recursos necesarios para su desenvolvimiento de acuerdo con las prioridades fijadas por la planificación. Esto resolvía el problema de la carencia de fondos de algunas empresas que, por su tamaño, su falta de organización o la inexperiencia de sus administradores, no podían depender de sus ingresos. La centralización sirvió también para que los administradores tuvieran mayor exigencia en responder por la utilización de los fondos recibidos.

El "Che" tuvo un alto vuelo teórico, tanto en aspectos doctrinarios como económicos. Esto es bueno resaltarlo, porque a veces ingenuamente y otras interesadamente algunos biógrafos no advierten que su creación conceptual no se queda atrás de sus virtudes de combatiente, y enaltecer únicamente sus acciones guerrilleras es retacear la riqueza de sus aportaciones en el campo intelectual.


El “Che” Guevara marcha junto a Fidel Castro en La Habana (AP)


Preocupados en el bloque comunista por la baja productividad de sus empresas, pusieron en práctica los estímulos materiales. Según el "Che", eso correspondía nítidamente a una concepción capitalista y su hibridización en el campo socialista sólo podía conducir al desastre, como efectivamente sucedería, no sólo por razones de la economía, sino también porque pervertía la esencia moral del ciudadano socialista sin la cual el sistema no podría sostenerse.

Un concepto para él importante y decisivo era la lucha por el desarrollo de la conciencia socialista y la incorporación masiva del trabajo voluntario como un factor fundamental para el desarrollo de una economía revolucionaria. Es esa la base del hombre nuevo, esencialmente diferente y mejor al hombre envilecido por el capitalismo y sólo motivado por el afán de lucro. Él nunca negó la necesidad de utilizar estímulos materiales; es más, otorgaba, dentro de sus atribuciones, premios materiales —televisores, artículos para el hogar, viajes a Europa— en mayor cantidad de lo que actualmente se está dando en Cuba. Luchaba por erradicar la concepción, infiltrada solapadamente en las teorizaciones soviéticas, que veía a la estimulación material como el único motor de motivación laboral y el deplorable ejemplo que la sociedad de consumo da hoy planetariamente no deja dudas de que fue un visionario.

El "Che" era muy consciente de que en determinados asuntos le hacía falta conocer más y entonces se dedicaba a investigarlo; de ahí que, estando al frente del Ministerio de Industrias, llegó a la conclusión de que no tenía suficiente competencia en contabilidad. Buscó un profesor y estudió hasta convertirse en un especialista en la materia. En otro momento, percibió que los métodos económicos matemáticos podrían ser importantes para su función en la dirección económica de Cuba y se dedicó a estudiar matemáticas superiores intensivamente, hasta que un día su profesor le dijo: "Bueno, hasta aquí llegamos, porque todo lo que tenía que enseñarte ya te lo enseñé". Entonces, el Che le respondió: "Entonces sigamos estudiando juntos".

Ya en 1961, el "Che" insistía en que había que penetrar rápidamente en el dominio de ramas industriales que tendían a crecer aceleradamente y que, en definitiva, darían la impronta del próximo siglo. El acento lo ponía en la química, la electrónica, la mecánica fina y de precisión, la técnica de la elaboración de nuevos metales; tenía muy incorporada la convicción de que la electrónica era la ciencia del futuro y que constituiría una medida de desarrollo.

Entre los errores del comunismo soviético, según él, estaba el haber considerado a la cibernética como una pseudociencia reaccionaria por haberse originado en los Estados Unidos, lo que la impregnaba de implicancias filosóficas. Pero, para el "Che", el problema no estaba en la tecnología que el capitalismo había desarrollado sino en sus mecanismos de explotación del trabajo humano. Era claro que era una persona sensibilizada por esto, porque su concepto de la megaplanificación y la megacentralización estatal requerían, para su eficiencia, de estos avances cibernéticos que comenzaban a utilizarse en las grandes empresas capitalistas. El país que dominara la electrónica, insistía, sería un país de vanguardia, por eso llegó a considerar que ese debía ser un problema político fundamental en Cuba. Estos conceptos el "Che" los desarrollaba hace más de cuarenta años.

jueves, 7 de julio de 2016

Aztecas: El origen de sus tenebrosas máscaras

Develan el origen de las tenebrosas máscaras aztecas, hechas de cráneos humanos


Se trata de máscaras con cuchillos introducidos en las cuencas nasales y pirita en las fosas oculares, que fueron confeccionadas para usarse en el rostro y también como parte de un tocado.

El estudio de un equipo de investigadores de la Universidad de Montana, en Estados Unidos, a cargo de Corey Ragsdale, echó luz sobre el misterioso origen de ocho máscaras aztecas, confeccionadas con cráneos humanos, que habían sido halladas junto a 30 cadáveres en el Templo Mayor.

Según los investigadores, las máscaras se remontan al reinado del emperador Axayacatl (1468-1481) y fueron elaboradas con el objeto de ser usadas sobre el rostro, o como accesorios de un tocado. En la mayoría de los casos, las máscaras tienen cuchillos insertados en las cavidades nasales y pirita en las cuencas oculares, como remedo de ojos.

El análisis de los restos mortales permitió saber que corresponden a personas de distintos estatus sociales. Ocho máscaras de cráneo pertenecieron a varones adultos, guerreros de entre 30 y 45 años, que habrían sido derrotados o capturados durante una conquista.

El resto de las calaveras corresponden a hombres y mujeres de diferentes edades, que padecían problemas dentales, mala nutrición y pertenecían a una clase social baja, quizá esclavos.

History

jueves, 19 de mayo de 2016

Canadá: Joven encuentra ciudad maya

Un quinceañero podría acaban de descubrir una ciudad maya perdida en la selva mexicana
¿Qué hiciste cuando tenías 15?
Science Alert




William Gadoury, un estudiante de 15 años de edad, de Quebec, Canadá, ha encontrado algo que ha estado oculto a los arqueólogos durante siglos - lo que parece ser una ciudad perdida de la civilización maya, enterrado profundamente en la selva de Yucatán en el sureste de México.

Él no lo hizo mediante la contratación de un grupo de equipos costosos, subirse a un avión, y trabajando como un burro en un sitio de excavación - descubrió las ruinas increíbles desde la comodidad de su propia casa, por averiguar que las ciudades antiguas fueron construidas en alineación con las estrellas del cielo.

"No entiendo por qué los mayas construyeron sus ciudades lejos de los ríos, en las tierras marginales y en las montañas," Gadoury a la revista francesa-canadiense, Journal de Montréal. "Tenían que tener otra razón, y mientras adoraban las estrellas, la idea vino a mí una verificación de hipótesis. Yo estaba muy sorprendido y emocionado cuando me di cuenta de que las estrellas más brillantes de las constelaciones acertaron las mayores ciudades mayas."

Gadoury había estado estudiando 22 constelaciones mayas durante años antes de la liberación que podía alinear las posiciones de 117 ciudades mayas en el suelo con mapas de las estrellas y constelaciones anteriores - algo que nadie había juntado antes.

Con esto en mente, se encuentra una constelación 23, que incluía sólo tres estrellas. De acuerdo con su mapa del cielo, sólo pudo enlazar dos ciudades con las tres estrellas, por lo que sospecha que un tercio de la ciudad no se detectó en ese lugar.

Por desgracia, la ubicación en la planta que corresponde con la tercera estrella no era exactamente un lugar que Gadoury solo podía ir a visitar - está justo en el corazón de la selva, en la remota región de difícil acceso y en el sur de la península de Yucatán, en México.

No es que eso se detuvo Gadoury - sabía que un incendio había quitado gran parte del bosque en la zona en 2005, lo que significó que desde arriba, es posible que tenga un tiempo más fácil detectar las antiguas ruinas que si el dosel había estado prosperando en los últimos dos de miles de años.

Todo lo que necesitaba hacer era acceder a las imágenes de satélite de la zona de la Agencia Espacial Canadiense, que se correlaciona con imágenes de Google Earth para ver si había alguna señal de su ciudad perdida.

Más análisis de los satélites pertenecientes a la NASA y la Agencia Espacial Japonesa revelaron lo que parece una pirámide y 30 edificios en el lugar asignado por la estrella, Yucatán Expat Vida informa. "No sólo ha descubierto una nueva ciudad maya, pero es uno de los cinco más grandes de la historia."




Como Daniel De Lisle de la Agencia Espacial Canadiense dijo a Samuel Osborne en The Independent, las imágenes de satélite revelan ciertas características lineales en el suelo del bosque que parecía cualquier cosa menos natural. "Hay suficientes datos para sugerir que podría ser una estructura hecha por el hombre", dijo.

Gadoury ha llamado tentativamente la ciudad perdida K'àak 'Chi', que significa "boca de fuego", y estará trabajando con investigadores de la Agencia Espacial Canadiense para conseguir su descubrimiento publicado en una revista revisada por pares. Él también presentará sus hallazgos en la Internacional de Ciencia de Brasil justo en el año 2017.

Ahora, no queremos hacer estallar la burbuja de nadie aquí, pero mientras las cosas se ven muy prometedores de esas imágenes de satélite, incluidas las formas de los edificios que los arqueólogos fueron capaces de distinguir, nada se puede confirmar hasta que los expertos pueden acceder al sitio y ver la restos de cerca.

Un equipo de arqueólogos está ahora encontrar la manera de hacer que eso suceda, y uno de los investigadores involucrados en el proyecto, Armand LaRocque de la Universidad de New Brunswick, dijo al Journal de Montréal que si pueden conseguir los fondos para organizar una excavación, que van a estar tomando Gadoury junto a ciencia cierta.

"Sería la culminación de mis tres años de trabajo y el sueño de mi vida", dijo Gadoury, y de repente nos sentimos increíblemente inadecuada que la mejor cosa que hicimos en el 15 era parte en la mayoría de nuestras tareas a tiempo.

domingo, 17 de abril de 2016

Miles de años para formar los pueblos originarios

Los seres humanos se extienden a través de América del Sur como una especie invasora
Por Lizzie Wade - Science Magazine



Los tomó a los seres humanos desde hace mucho tiempo para llegar a América del Sur. Pero una vez que llegaron allí, se extendieron como la mala hierba, literalmente. En un nuevo estudio, los investigadores llevaban la cuenta de 1147 sitios arqueológicos que habían sido fechados por radiocarbono a entre hace 14.000 años (a la vuelta de los asentamientos más antiguos conocidos en América del Sur) y hace 2000 años. Mediante la cartografía de esos sitios, los científicos pueden ver dónde vivía la gente y cuándo. La densidad de los asentamientos aumentó rápidamente y de manera constante desde hace 13.000 y 9.000 años, ya que los seres humanos se extendieron a todos los rincones del continente desocupada y aprendieron a aprovechar sus recursos. (Mucho mejor que los 6000 años sus antepasados ​​pasaron varado en la tundra de Bering.) Sin embargo, hace unos 9000 años, el crecimiento de la población de América del Sur parece estabilizarse, publicó el equipo en línea en la revista Nature. Eso es un patrón seguido por muchos una especie invasora que se encuentra en una nueva, hábitat hospitalario: Se propaga rápidamente, pero luego maxes sus recursos y se nivela. Eventualmente, sin embargo, la gente en América del Sur encontraron una forma de evitar este límite natural. Hace unos 5.000 años, las poblaciones humanas empezaron a expandirse una vez más, en este momento, que crecieron aún más rápidamente. Entonces, ¿qué ha cambiado? La gente en todo América del Sur la transición de la caza y la recolección a la agricultura. La agricultura y la vida sedentaria les dio más tiempo y recursos, por lo que es más fácil tener un montón de bebés.

jueves, 10 de marzo de 2016

Guerra Fría: Teología de la Liberación, un caballo de Troya soviético

Ex espía de la Unión Soviética: Nosotros creamos la Teología de la Liberación



Ion Mihai Pacepa en el yate de Raúl Castro en Cuba (1974) / Foto: Cortesía de Ion Mihai Pacepa


WASHINGTON D.C., 05 May. 15 / 12:59 pm (ACI).- Espionaje profundo en el corazón de Europa. Secretos en la KGB (el servicio secreto de la Unión Soviética). Deserción de una nación comunista. Ion Mihai Pacepa fue general de la policía secreta de la Rumania comunista hasta antes de desertar a fines de la década de 1970 e irse a los Estados Unidos.

Es el desertor de más alto rango del comunismo en los 70’s y conversó recientemente con ACI Prensa sobre la conexión entre la Unión Soviética y la Teología de la Liberación en América Latina. A continuación se presentan extractos de la entrevista:

En general, ¿podría usted decir que la expansión de la Teología de la Liberación tuvo algún tipo de conexión soviética?

Sí. Aprendí sobre la implicación que tuvo la KGB con la Teología de la Liberación del general soviético Aleksandr Sakharovsky, jefe del servicio de inteligencia extranjero (razvedka) de la Rumania comunista, consejero y mi jefe de facto hasta 1956, cuando llegó a ser cabeza del servicio de espionaje soviético, el PGU1; una posición que mantuvo por 15 años, un récord sin precedentes.

El 26 de octubre de 1959, Sakharovsky y su nuevo jefe, Nikita Khrushchev, llegaron a Rumania para lo que sería conocido como “Las vacaciones de seis días de Khrushchev”. Él nunca había tomado un periodo tan largo de vacaciones en el extranjero, ni fue su estancia en Rumania realmente unas vacaciones.

Khrushchev quería quedar en la historia como el líder soviético que exportó el comunismo a América Central y Sudamérica. Rumania era el único país latino en el bloque soviético y Khrushchev quiso enrolar a los “líderes latinos” en su nueva guerra de “liberación”.


Aprendí sobre Sakharovsky de sus escritos, pero no pude encontrar alguna otra información relevante sobre él. ¿Por qué?

Sakharovsky era una imagen soviética de los años candentes de la Guerra Fría, cuando todavía no todos los miembros de los gobiernos británico e israelí conocían la identidad de los líderes de la Mossad y del MI-6. Pero Sakharovsky jugó un rol extremadamente importante en la conformación de la historia de la Guerra Fría. Él causó la exportación del comunismo a Cuba (1958-1961); su manejo perverso de la crisis de Berlín (1958-1961) generó el Muro de Berlín; su crisis de los misiles cubanos (1962) puso al mundo al borde la guerra nuclear.

¿Fue la Teología de la Liberación un movimiento de alguna manera ‘creado’ por la parte de la KGB de Sakharovsky, o fue un movimiento existente que fue exacerbado por la URSS?

El movimiento nació en la KGB y tuvo un nombre inventado por la KGB: Teología de la Liberación. Durante esos años, la KGB tuvo una inclinación por los movimientos de “liberación”. El Ejército de Liberación Nacional de Colombia (FARC –sic–), creado por la KGB con ayuda de Fidel Castro; el Ejército de Liberación Nacional de Bolivia, creado por la KGB con ayuda del “Che” Guevara; y la Organización para Liberación de Palestina (OLP), creado por la KGB con ayuda de Yasser Arafat, son solo unos de los pocos movimientos de “liberación” nacidos en la Lubyanka – los cuarteles de la KGB.

El nacimiento de la Teología de la Liberación fue el intento en 1960 de un super secreto “Programa de desinformación” (Party-State Dezinformatsiya Program), aprobado por Aleksandr Shelepin, el presidente de la KGB, y por el miembro del Politburo, Aleksey Kirichenko, quien coordinó la políticas internacionales del Partido Comunista.

Este programa demandó que la KGB tome secreto control del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), con sede en Ginebra (Suiza), y lo use como cubierta para convertir la Teología de la Liberación en una herramienta revolucionaria en Sudamérica. El CMI fue la más grande organización ecuménica internacional después del Vaticano, representando a unos 550 millones de cristianos de varias denominaciones en 120 países.

El nacimiento de un nuevo movimiento religioso es un evento histórico. ¿Cómo fue lanzado este nuevo movimiento religioso?

La KGB comenzó construyendo una organización religiosa internacional intermedia llamada la “Conferencia Cristiana por la Paz”, cuyo cuartel general estaba en Praga. Su principal tarea era llevar la creada Teología de la Liberación al mundo real. La nueva Conferencia Cristiana por la Paz fue manejada por la KGB y estaba subordinada al respetable Consejo Mundial de la Paz, otra creación de la KGB, fundado en 1949 y por entonces con su cuartel general también en Praga.

Durante mis años a la cabeza de la comunidad de inteligencia del bloque soviético, manejé las operaciones rumanas del Consejo Mundial de la Paz (CMP). Era estrictamente KGB. La mayoría de los empleados del CMP eran oficiales de inteligencia soviéticos encubiertos. Sus dos publicaciones en francés, “Nouvelles perspectives” y “Courier de la Paix”, estaban también manejadas por miembros encubiertos de la KGB –y de la rumana DIE2–. Incluso el dinero para el presupuesto de la CMP llegaba de Moscú, entregado por la KGB en dólares, en efectivo lavado para ocultar su origen soviético. En 1989, cuando la URSS estaba al borde del colapso, el CMP admitió públicamente que el 90 por ciento de su dinero llegaba a través de la KGB3.

¿Cómo comenzó la Teología de la Liberación?

Yo no estaba en sí involucrado en la creación de la Teología de la Liberación. De Sakharovsky aprendí, sin embargo, que en 1968 la Conferencia Cristiana por la Paz creada por la KGB, apoyada en todo el mundo por el Consejo Mundial de la Paz, fue  capaz de manipular a un grupo de obispos sudamericanos de izquierda dentro de la Conferencia de Obispos Latinoamericanos en Medellín (Colombia).

La tarea oficial de la Conferencia era disminuir la pobreza. Su objetivo no declarado fue reconocer un nuevo movimiento religioso alentando a los pobres a rebelarse contra la “violencia institucionalizada de la pobreza”, y recomendar el nuevo movimiento al Consejo Mundial de Iglesias para su aprobación oficial. La Conferencia de Medellín logró ambos objetivos. También compró el nombre nacido de la KGB “Teología de la Liberación”.

La Teología de la Liberación tuvo líderes claves, algunos de ellos famosas figuras “pastorales”, algunas otras intelectuales. ¿Sabe si hubo alguna participación del bloque soviético en la promoción de la imagen personal o de los escritos de estas personalidades? ¿Alguna conexión específica con los obispos Sergio Mendes Arceo de México o Helder Camara de Brasil? ¿Alguna posible conexión directa con teólogos de la liberación como Leonardo Boff, Frei Betto, Henry Camacho o Gustavo Gutiérrez?

Tengo buenas razones para sospechar que había una conexión orgánica entre la KGB y algunos de esos líderes promotores de la Teología de la Liberación, pero no tengo evidencia para probarla. En los últimos 15 años de mi vida en Rumania (1963-1978), dirigí el espionaje científico y tecnológico del país, tan bien como las operaciones de desinformación dirigidas a aumentar la importancia de Ceausescu en Occidente.

Recientemente miré el libro de Gutiérrez “Teología de la Liberación: Perspectivas” (1971) y tuve la sensación de que fue escrito en la Lubyanka. No sorprende que él sea ahora considerado como el fundador de la Teología de la Liberación. De las sensaciones a los hechos, sin embargo, hay un largo camino.

Traducción de Eduardo Berdejo

sábado, 15 de agosto de 2015

Conquista de América: El verso del genocidio

La gran mentira del genocidio español en América

A raíz de las declaraciones que, en contra de la obra de España en América, ha efectuado Su Bondadosa Santidad, el amistoso Papa Paco, bueno será recordar algunas cosas.
JOSÉ JAVIER ESPARZA Y ANTHONY ESOLEN

De todas las mentiras que he escuchado a lo largo de mi vida sobre asuntos históricos, quizá entre las que más me molestan estén las relativas al papel ejercido por España en América. Las que conforman la “Leyenda Negra” que acusa a España de genocida y esclavizadora de los pueblos americanos durante la Conquista. Y me molestan porque son acusaciones falsas e infundadas, que a base de ser repetidas e introducidas con calzador en el ideario popular, hemos acabado por creérnoslas hasta los propios españoles.

Todo proceso histórico conquistador o colonizador conlleva el uso de la violencia y de las armas. Si bien el Imperio Romano invadió y conquistó España desde el siglo III A.C., arrasando y aniquilando a nuestros antepasados celtíberos, lusitanos, astures o cántabros, a nadie con un mínimo de inteligencia se le ocurriría hoy decir que Roma es la culpable de “la aniquilación de España” y del “sometimiento injusto” de nuestro pueblo. Más bien, los españoles mantendremos una deuda eterna con Roma por habernos dejado un legado inigualable tras su paso, latinizándonos y regalándonos su influencia y su organización. Algo parecido, o quizá de superior magnitud, sucedió en lo que respecta a la transmisión de riqueza a América tras nuestra llegada. La diferencia, sin embargo, es que el Imperio Romano no tuvo la mala suerte de contar con un enemigo anglosajón que volcara sobre él durante siglos infinitas mentiras y leyendas destinadas a diezmar su legitimidad y grandeza incontestables.
También los propios Tlaxcaltecas ayudaron a Hernán Cortés a derrotar a sus enemigos deTenochtitlán (los Aztecas de Moctezuma), y los Aztecas, a su vez, combatieron junto a los españoles en posteriores colonizaciones…La historia, como vemos, es al final una sucesión de conquistas, y si bien se cometieron algunos casos aislados de maltrato durante los periodos de introducción y de Conquista (inevitables teniendo en cuenta las gentes, las circunstancias y la época) España no ejerció sobre los nativos americanos ningún tipo de genocidio ni esclavitud generalizado. Muy al contrario, podemos decir (y avalarlo con documentación y hechos contrastados de la historia), que España fue el único país de Europa que siempre protegió en su Conquista a los nativos de todos nuestros territorios de Ultramar, garantizándoles una vida digna y unos derechos integrales.
Pocos años después de nuestra llegada a tierras americanas, y en virtud de nuestra condición de Reino católico (clave en nuestra posterior relación con los indígenas), y del impulso de nuestros frailes Franciscanos y Jesuitas, fuimos los propios españoles quienes dictamos multitud de normas, leyes y decretos oficiales que protegían a los indígenas de cualquier abuso. Y fue la propia Reina Isabel la Católica quien determinó tras el primer viaje de Colón, que los indios nativos no debían ser considerados esclavos, ni siquiera gentes colonizadas, sino súbditos de pleno derecho de la Corona Española, como habitantes de las nuevas provincias recién descubiertas.

Llegada de Cristóbal Colón a América

Y nos tomamos tan en serio los españoles la aplicación de justicia sobre los indígenas del Nuevo Mundo, que la Monarquía Hispánica inmediatamente acometió las reformas necesarias para regular su trato de forma oficial. De esta manera, nada más dos décadas después de iniciarse el Descubrimiento (el 27 de diciembre de 1512), España abolió la esclavitud indígena mediante las “Leyes de Burgos”, en las cuales se emitieron las ordenanzas necesarias “para el gobierno con mayor justicia de los naturales, indios o indígenas” y se estableció que el Rey de España tenía derecho a “justos títulos” de dominio del Nuevo Mundo, pero sin derecho a explotar al indio, que era hombre libre y podía tener propiedades, pero que como súbdito debía trabajar a favor de la Corona sin mediar la esclavitud, retribuido y con libertades garantizadas, a través de los españoles allí asentados. España anteponía la evangelización de los nativos a cualquier otra materia, nativos a quienes consideraba hermanos cristianos, dejando a un lado las excepciones salvajes que efectivamente se pudieran dar y de las que de ninguna manera fue culpable España como unidad.
Pero las “Leyes de Burgos” no fueron unas leyes aisladas en lo referente al trato a los indígenas, y treinta años más tarde (1542), España emitía las “Leyes Nuevas” (o Leyes y ordenanzas nuevamente hechas por Su Majestad para la gobernación de las Indias y buen tratamiento y conservación de los indios), en las que entre otras cosas se regulaba aún más en detalle el trato a los nativos, proclamando de nuevo su libertad y suprimiendo igualmente las encomiendas. Eran normas emitidas por los propios españoles y que restaban derechos a los pobladores españoles en beneficio de los indígenas, algo inédito en aquel momento y digno de asombrosa admiración…En esas “Leyes Nuevas”, el Emperador Carlos V mandó constituir una comisión que determinara la limitación de los derechos de los españoles en sus encomiendas y el sistema y forma en que se llevaban a cabo las Conquistas (no podían violarse los derechos indígenas en ese proceso). En dichas leyes, también se regulaban los tributos que los indígenas debían aportar al Estado, como súbditos del Rey que eran y no como esclavos.

En resumen, en lo relativo al trato a los indígenas, las “Leyes Nuevas” aportaban lo siguiente:

– Sobre la esclavitud:
* Cuidar la conservación y gobierno y buen trato de los indios
* Que no hubiera causa ni motivo alguno para hacer esclavos, ni por guerra, ni por rebeldía, ni por rescate, ni de otra manera alguna.
* Que los esclavos existentes fueran puestos en libertad, si no se mostraba el pleno derecho jurídico a mantenerlos en ese estado.
* Que se acabara la mala costumbre de hacer que los indios sirvieran de cargadores (tamemes), sin su propia voluntad y con la debida retribución.
* Que no fueran llevados a regiones remotas con el pretexto de la pesca de perlas.
* Se dictó orden a la armada española para la persecución y castigo de las naves esclavistas inglesas, holandesas y portuguesas que infectaban el caribe con destino a las colonias anglosajonas y a Brasil.
– Sobre las encomiendas:
* Que los oficiales reales, del virrey para abajo, no tuvieran derecho a la encomienda de indios, lo mismo que las órdenes religiosas, hospitales, obras comunales o cofradías.
* Que el repartimiento dado a los primeros Conquistadores cesara totalmente a la muerte de ellos y los indios fueran puestos bajo la real Corona, sin que nadie pudiera heredar su tenencia y dominio.
Y es que, como decía el historiador e hispanista estadounidense Lewis Hanke, uno de los mayores expertos sobre Hispanoamérica: “Ninguna nación europea se responsabilizó de su deber cristiano hacia los pueblos nativos tan seriamente como lo hizo España”. Y no solo cuidamos más que ningún otro país nuestra relación con aquellos nuevos compatriotas, sino que el nacimiento del Imperio Español en América supuso, de facto, en inicio de uno de los periodos más prósperos de la historia universal. Un periodo en el cual la ciudad de México llegó a convertirse en la urbe más grande y rica del planeta, o en el que cuando llegaron las independencias, España había creado un legado que convertía a Hispanoamérica en la región más próspera del planeta, con un nivel de vida y una economía incluso superiores a las de la Europa de entonces y con unas ciudades (como Lima, Santa Fe de Bogotá o México), mucho más importantes que Londres, París o la Roma de aquel momento…Y fuimos quizá tan respetuosos y precavidos, que podemos afirmar que los problemas reales de las independencias americanas no fueron causados por España, sino por los trágicos y mal llamados “libertadores”, que en nombre de una falsa igualdad arrebataron a los indios sus derechos y sus tierras comunales, amparadas por las leyes y los derechos que los españoles habíamos decretado siglos antes.
Nuestra labor en América no tuvo absolutamente nada que ver con genocidios o esclavitudes, y sin embargo sí mucho que ver con el florecimiento en América de una nueva cultura que venía a cambiar para mejor la que nos encontramos al llegar.
Descubrimos sociedades tecnológica y humanamente 3000 años atrasadas, generalmente inconexas entre ellas, que en su práctica totalidad practicaban el canibalismo y los sacrificios humanos, y a las cuales situamos a la cabeza del mundo en pocos siglos. Y es España la responsable de haber trasladado a América el urbanismo, el derecho, las economías estructuradas, la agricultura, las universidades, las catedrales, las técnicas arquitectónicas, la influencia del Renacimiento, la imprenta, la rueda, la escritura, la música o la fe, entre otras infinitas cosas. Fundamos 23 universidades en América que daban educación a casi200.000 alumnos de todas las clases sociales y razas (Portugal no fundó ninguna en Brasildurante su periodo colonial, mientras que la Inglaterra colonial de entonces, por ejemplo, hasta ese momento se había preocupado más bien poco por educar a sus indígenas), y a través de la península, hacíamos llegar a América todas las corrientes intelectuales y las artes que la grandiosa España de entonces absorbía.
CAPITULO XII del testamento de ISABEL LA CATOLICA: «Por cuanto al tiempo que nos fueron concedidas por la Santa Sede Apostólica las islas e tierra firme del mar Océano, descubiertas e por descubrir, nuestra principal intención fue, al tiempo que lo suplicamos al Papa Alejandro sexto de buena memoria, que nos hizo la dicha concesión, de procurar inducir e traer los pueblos de ellas e los convertir a nuestra Santa Fe católica, e enviar a las dichas islas e tierra firme del mar Océano perlados e religiosos e clérigos e otras personas doctas e temerosas de Dios, para instruir los vecinos y moradores de ellas en la Fe católica, e les enseñar e doctrinar buenas costumbres e poner en elfo la diligencia debida, según como más largamente en las Letras de la dicha concesión se contiene, por ende suplico al Rey, mi Señor, muy afectuosamente, e encargo e mando a la dicha Princesa mi hija e al dicho Príncipe su marido, que así lo hagan e cumplan, e que este sea su principal fin, e que en ello pongan mucha diligencia, e non consientan e den lugar que los indios vecinos e moradores en las dichas Indias e tierra firme, ganadas e por ganar, reciban agravio alguno en sus personas e bienes; mas mando que sea bien e justamente tratados. E si algún agravio han recibido, lo remedien e provean, por manera que no se exceda en cosa alguna de lo que por las Letras Apostólicas de la dicha concesión nos es infundido y mandado».
¿Qué se cometieron atrocidades e injusticias? Sin duda, sí. ¿Qué hubo quienes utilizaron su poder personal para esclavizar a veces a los indígenas? También. Pero el 95% de las muertes acaecidas por aquel tiempo en América no son producto de las armas españolas, sino de los virus y enfermedades (como la gripe, la viruela, la escarlatina o el sarampión), que inevitablemente se transmitieron de España a América y de América a España entre dos mundos que hasta ese momento habían estado permanentemente aislados entre sí.
Por todo ello, creo que es deber de toda la comunidad Hispanoamericana conocer estos hechos, para no dejarnos seguir engañando por la leyenda negra creada por el mundo anglosajón y por quienes encabezaron las distintas independencias e hicieron creer a algunos que la bellísima historia común que tenemos no fue sino una vulgar y cruel escabechina. Con un poco de rigor histórico y cultura, descubrimos que lejos de ser aquello que esos dicen, la historia de España en América es uno de los periodos más hermosos y prósperos de la historia universal, porque España no fue a América para irse sino para quedarse, para construir y para fusionarse. Y fruto de ese aporte y de esa fusión son sus ciudades y sus gentes de hoy, que son el mejor ejemplo vivo de aquella gesta sin igual que hermanó para siempre a una comunidad de naciones que hoy engloba a 450 millones de personas.
FUENTE: “Guía políticamente incorrecta de la civilización occidental”, adaptación española basada en: The Politically Incorrect Guide to Western Civilization. Anthony Esolen y José Javier Esparza Torres. Ciudadela Libros.
© http://laorejadejenkins.es/

El Diario de la Marina

lunes, 16 de febrero de 2015

Los Borbones en América

Borbones en América


Felipe V de Borbón y su familia

El absolutismo auspiciado por los Borbones, y la pretensión de hacer olvidar las ideas populistas enseñadas por los jesuitas, mediante la acción de funcionarios peninsulares designados para actuar en América, no tuvo suficiente fuerza como para borrar las tesis fundamentales de la neoescolástica. Sin embargo, tanto en España como en las provincias del Nuevo Continente, el cambio de dinastía significó la paulatina consolidación de medidas gubernamentales que constituían la negación de toda una tradición de varios siglos. En la península ibérica murieron “en manos del primer Borbón (nieto de Luis XIV), las libertades locales, el régimen foral, el municipio y los gremios, quedando anulados en su influencia política las clases sociales, especialmente la eclesiástica, por el atropello a la Iglesia en sus inmunidades y fueros, que cometió el naciente regalismo” (1).

En América, “en lo que a la vida administrativa se refiere, el absolutismo no innovó de entrada. La experiencia había demostrado la bondad del régimen creado por los Austrias, bondad confirmada por la circunstancia de que las provincias americanas se mantenían fieles a la corona sin necesidad de apelar a fuerzas de ocupación ni a medidas de carácter coercitivo. Es así como los cabildos continuaron con sus libertades hasta la aparición de la Ordenanza de Intendentes, acto de cercenamiento de esas libertades, que el Virreinato del Río de la Plata fue el primero en sufrir. Antes de él, la expulsión de la Compañía de Jesús constituyó una demostración de que algo había cambiado en la península y, por cierto, el comprobarlo, lejos de contribuir a la unidad del imperio, produjo en él una primera fisura, pues los americanos tenían muy fundadas razones para respetar la obra realizada por los jesuitas en la tarea de elevar el nivel de civilización y cultura en el Nuevo Mundo” (2).

Además, habiendo sucedido a la expulsión de la Compañía, las reales cédulas encaminadas a obtener el destierro de las doctrinas populistas y a la prohibición de estudiar en los claustros universitarios las teorías referentes al “regicidio” o “tiranicidio”, y las restantes medidas encaminadas a difundir los principios absolutistas de la dinastía borbónica, a manera de ultra compensación contribuyeron a prestigiar en América a la Compañía, favoreciendo así, por paradoja, el posterior movimiento emancipador. No es sorprendente, pues, que en 1784, Ambrosio Funes, en carta dirigida a uno de los sacerdotes expatriados por Carlos III, le dijera, con motivo de la insurrección de Tupac Amaru: “Ni en diez y ocho siglos acabaremos de soltar las raíces que ustedes plantaron en nuestro interior y exterior modo de pensar”. Ramiro de Maetzu, en su obra Defensa de la hispanidad, asegura que la expulsión de los jesuitas fue uno de los factores que más eficazmente contribuyó a indisponer los ánimos de los criollos contra las arbitrariedades de la metrópoli (3). “Aquel acto de embravecido despotismo, por el que fueron expatriados los jesuitas en 1767, pudo ser aplaudido en algunos centros o núcleos liberales de la península, pero fue universalmente repudiado en América. No puede dudarse de esta realidad, y la prueba más elocuente la hallamos en el hecho de que no bien se produjo la emancipación en las diversas regiones hispanoamericanas, una de las primeras iniciativas fue, doquier, la referente a la vuelta de los jesuitas. Media centuria no había bastado para borrar ni aun para debilitar el altísimo concepto que de ellos tenía la América hispana. Aún más: no pocos de los que pretendieron trabajar en pro de la emancipación, como el famoso Manquiano, se disfrazaron de jesuitas sin serlo para poder así conquistarse más fácilmente los ánimos de las gentes” (4). Por el prestigio que aun después de la expulsión conservaba la Compañía, “se creía que el arroparse de jesuita era una garantía de éxito ante las gentes americanas. Fue así la palabra jesuita como una alborada de la palabra democracia… y con ella se confundía doctrinalmente, ya que antes y después de 1767 fueron los religiosos de la Compañía de Jesús los más decididos y fervorosos paladines de las doctrinas populistas, plenamente antiabsolutistas” (5).

Sin lugar a dudas, las ideas despóticas pregonadas por los españoles durante la segunda mitad del siglo XVIII unidas a la arbitraria expulsión de 1767, contribuyeron a amenguar la influencia de la neoescolástica. Empero, a pesar de estos factores, las doctrinas políticas de los expulsos sobrevivieron a las medidas dictadas con el objeto de extirparlas (6). “Si bien es cierto que el despotismo monárquico persiguió la escueal jesuítica y logró la extinción de la Compañía, privando repentinamente a la cultura rioplatense de las cátedras en que se nutría, no pudo su ensañamiento desarraigar de las mentes las ideas suarecianas sobre el origen democrático de la autoridad que iluminan los primeros movimientos populares de nuestra independencia nacional. Esto último constituye el hecho más extraordinario en la historia de las ideas políticas argentinas, y revela la hondura y perseverancia con que maduraron en la conciencia de las sucesivas generaciones las enseñanzas difundidas, con autoridad y coherencia, desde las primeras cátedras universitarias del país” (7).

La influencia de los antecedentes doctrinales que se remontan a Vitoria, a Suárez y a todos los autores de la escuela política española, se prolonga –como lo veremos más adelante- superando las vallas opuestas por el absolutismo borbónico, durante los años en que, como consecuencia de la expansión napoleónica, los virreinatos y capitanías generales reasumieron el poder conferido a la momentáneamente acéfala Casa de Castilla. Los iberoamericanos se limitaron, en tal emergencia, a aplicar principios políticos seculares y preceptos contenidos en la misma legislación hispánica. “El argumento jurídico de la instalación de las Juntas en América estaba dado por el derecho político español, y los mismos supuestos sobre los que se erigieron las Juntas en España iban a servir para que se organizasen los nuevos gobiernos en este lado del Atlántico” (8). En la península ibérica obraban los españoles siguiendo lo dispuesto en las Leyes de Partidas. “En la ley tercera, título décimoquinto de la partida segunda, se indicaba que, para los casos en los cuales el rey estaba impedido para gobernar y no había designado regentes, debía constituirse una junta de gobierno cuyos vocales serían designados por los mayorales del reino, prelados, hombres ricos, demás hombres buenos y honrados de las villas, con el objeto de evitar el despotismo que pudiera originarse si se designaba para la regencia una persona solamente” (9).

No es extraño, pues, que en América los criollos procedieran de manera análoga. Por todo ello, sin minimizar las restantes influencias ideológicas que vamos a analizar, estimamos que la objetividad obliga a acordar prioridad en la génesis del pensamiento emancipador a las doctrinas de origen hispánico. Nos explicamos que tales precedentes hayan sido soslayados o ignorados por nuestros primeros historiadores en razón de que, en la época en que escribieron, subsistía –parcialmente al menos- la hispanofobia difundida en América con motivo de las guerras provocadas por nuestra emancipación. “La Revolución de Mayo –ha escrito Ricardo Levene- está enraizada en su propio pasado y se nutre en fuentes ideológicas hispanas e indianas. Se ha formado durante la emancipación española y bajo su influencia, aunque va contra ella, y solo periféricamente tienen resonancia los hechos y las ideas del mundo exterior a España e Hispano-América que constituía un orbe propio. Sería absurdo filosóficamente, además de serlo históricamente, concebir la Revolución de Mayo como un acto de imitación simiesca, como un epifenómeno de la Revolución Francesa o de la Revolución Norteamericana. El solo hecho de su extensión y perduración en veinte Estados libres es prueba de las causas lejanas y vernáculas que movieron a los pueblos de América a abrazar con fe la emancipación, hecho trascendental que está en la serie universal de las revoluciones libertadoras” (10).

Referencias


(1) Belisario Montero. Un filósofo colonial: el doctor Carlos Joseph Montero, Buenos Aires, 1915, ps. 117 y 119.
(2) Vicente D. Sierra. Historia de las ideas políticas en Argentina, Buenos Aires, 1950, página 121.
(3) Ver Archivo de la Provincia Argentina de la Compañía de Jesús: Carta de don Ambrosio Funes, 1784; y Defensa de la hispanidad, p- 106, citados por Guillermo Furlong S. J., en Los jesuitas y la escisión del Reino de Indias, ps. 106 y 107.
(4) Guillermo Furlong S. J., ob. Cit., p. 106.
(5) Ídem, p. 83.
(6) Ver Guillermo Furlong S. J., Nacimiento y desarrollo de la filosofía en el Río de la Plata, p. 219. Ver también la supervivencia de las doctrinas populistas en Raúl A. Orgaz, Cuestiones y notas de historia, Córdoba, 1922, ps. 28 a 30. Sobre las enseñanzas del padre franciscano Juan José Casal ver la citada obra Los jesuitas y la escisión del Reino de Indias, p- 60.
(7) Atilio Dell’Oro Maini, Presencia y sugestión del filósofo Francisco Suárez, Buenos Aires, 1959, p. 19.
(8) Edberto Oscar Acevedo, América y los sucesos europeos de 1810, en revista “Estudios”, nº 513, p. 173, mayo de 1960.
(9) Ídem, p. 173.
(10) Ricardo Levene, Historia filosófica de la Revolución de Mayo, La Plata, 1941, p. 11.

Fuente

Rodríguez Varela, Alberto, Romero Carranza , Ambrosio y Ventura Flores Pirán, Eduardo – Ediciones Pannedille, “Historia Política de la Argentina”, Tomo 1, Buenos Aires (1970).
Turone, Gabriel O. – Portal www.revisionistas.com.ar

Se permite la reproducción citando la fuente: www.revisionistas.com.ar

viernes, 2 de enero de 2015

Pueblos originarios: El silbato de la muerte azteca



El estremecedor "Silbato Azteca de la Muerte"
History Channel




Desde que existen las guerras, desde que el humano habita el mundo, se han inventado distintas formas de infundir terror al enemigo, de demostrar poder guerrero o controlar y paralizar la fuerza antagonista. Y no solo se trata de armas: La cultura azteca, pueblo guerrero que extendió sus dominios peleando contra los pueblos lindantes, desarrolló extraños métodos para vencer al enemigo desde lo que ahora podríamos llamar un ataque psicológico. Entre ellos llega hasta la actualidad el Ehecachichtli, también conocido como "silbato de la muerte".



Este instrumento con forma de calavera recibe su nombre del dios del viento, Ehécatl; basta escucharlo una vez, unos segundos, para imaginar lo que podían sentir en carne propia quienes se enfrentaran a los aztecas en el campo de batalla, al escuchar decenas o cientos de estos instrumentos sonar al mismo tiempo, produciendo un grito desgarrador y torturado difícil de olvidar. Los investigadores explican que, además de servir para la guerra, el Ehecachichtli era utilizado también en rituales mortuorios, como una forma de acompañar al difunto en su viaje a la Tierra de los Muertos.
No te pierdas los videos que muestran el funcionamiento y el sonido desgarrador del "Silbato Azteca de la Muerte"

sábado, 20 de diciembre de 2014

Irlandeses esclavos en América

Los esclavos olvidados de América: Los irlandeses
Javier Sanz - Historias de la Historia


Cuando hablamos de esclavos y de América, la primeras imágenes que nos vienen a la cabeza son las enormes plantaciones de algodón donde los esclavos traídos de África trabajan de sol a sol. Pero hubo otros esclavos, en este caso blancos y casi olvidados por la historia, que sufrieron las mismas penalidades… los irlandeses.

En el siglo XVI, los españoles fueron los primeros europeos en utilizar esclavos africanos en el Nuevo Mundo (islas de Cuba y La Española). Más tarde, portugueses, holandeses, franceses y británicos hicieron lo propio en sus respectivas colonias (Brasil, Antillas, Norteamérica…). Las colonias británicas en Norteamérica también fueron utilizadas para el destierro penal de criminales convictos desde principios del siglo XVII hasta la independencia, y posteriormente a Australia entre 1788 y 1868. Además de estos criminales, los ingleses enviaron a sus colonias norteamericanas a los irlandeses, sobre todo católicos, que se rebelaron contra la opresión inglesa… vendidos a los colonos como mano de obra.



El comercio humano comenzó cuando James II, rey de Inglaterra, vendió 30.000 prisioneros políticos irlandeses como esclavos al Nuevo Mundo. A mediados del siglo XVII, los irlandeses se convirtieron en la principal fuente de ganado humano para los comerciantes ingleses… el 70% de la población total de las islas Antigua y Montserrat eran esclavos irlandeses. En la década de 1650 más de 100.000 niños irlandeses, entre 10 y 14 años, fueron separados de sus padres y vendidos como esclavos en las Indias Occidentales, Virginia y Nueva Inglaterra; 52.000 más, en su mayoría mujeres y niños, fueron vendidos a Barbados y Virginia; 2.000 niños se vendieron a Jamaica… Ni eran criminales ni tampoco, como se ha tratado de vender, tenían contratos de servidumbre.




Además, eran más baratos que los africanos (en el XVII, un esclavo africano costaba unas 50 libras esterlinas y un irlandés no más de 5) y los hijos nacidos de esclavos blancos seguían siendo esclavos incluso en el caso de que su madre obtuviese la libertad, así que las madres permanecían con ellos. Los colonos, para maximizar sus recursos, decidieron utilizar a las mujeres/niñas irlandesas – además de para su beneficio propio – para cruzarlas con africanos y criar mulatos. Estos nuevos esclavos rompieron el mercado… se podían vender por un precio superior a los irlandeses y salían más baratos que los africanos. Esta práctica de mestizaje esclavo se extendió hasta que en 1681, por las presiones de la Royal African Company a la que la Corona británica había concedido el monopolio sobre las rutas del comercio de esclavos africanos, se aprobó la ley “Forbidding the practice of mating Irish slave women to African slave men for the purpose of producing slaves for sale” (Prohibida la práctica de acoplamiento de esclavas irlandesas y esclavos africanos con el fin de producir esclavos para la venta).

En 1807 el Parlamento Británico aprobó la Ley para la Abolición del Comercio de Esclavos, bajo la cual los capitanes de buques de esclavos podían ser severamente penados por cada esclavo transportado. Esta fue superada por la Ley Abolicionista de 1833, que liberó todos los esclavos del Imperio Británico.

sábado, 6 de septiembre de 2014

PGM: Latinoamérica pierde su Norte

El fin de Europa como gran modelo
La Primera Guerra Mundial afectó la economía de Latinoamérica y fomentó el nacionalismo
Ocho países de la región declararon la guerra
MARINA GÓMEZ-ROBLEDO



Latinoamericanos se manifiestan en contra de Alemania en Río de Janeiro, Brasil, el 14 de julio de 1917. / GETTY IMAGES

Latinoamérica también vivió, participó y sufrió la I Guerra Mundial. Todos los países de la región cargaron con las consecuencias económicas y sociales de la batalla. El 28 de junio de 1914 los ojos del mundo miraban hacia el centro del continente que, entonces, era un modelo a seguir. El archiduque de Austria había sido asesinado y comenzaba el baile de alianzas y amenazas. A finales de julio estallaba la guerra y los países reclutaban soldados para uno de los más violentos enfrentamientos. Por lo menos así lo describió Juan B. Homet, un argentino que por su empatía con Francia se alistó en el ejército, y que años después escribió sus memorias, Diario de un Argentino: “Esto es lo que esta guerra ha venido a ser: una matanza estúpida en la que han muerto millones de hombres al son de palabras simpáticas, pero palabras nada más, y tras las cuales algunos bribones han realizado buenos negocios a costa del género humano”.


El presidente de Brasil, Wenceslas Braz, firma el decreto de declaración de guerra. / GETTY IMAGES

En 1918, cuando las hostilidades llegaron a su fin, Europa estaba destruida. El sentimiento nacionalista invadió Latinoamérica y sus relaciones internacionales comenzaron a ser bilaterales. Estados Unidos sustituyó a las potencias del siglo XIX.

“Este conflicto no fue solo de tiros, sino que fue una guerra con efectos realmente globales. En América Latina tuvieron una repercusión muy fuerte, un cambio brusco en la orientación cultural hacia Europa”, afirma el doctor Stefan Rinke, catedrático de Historia Latinoamericana en la facultad alemana Freie Universität Berlin. En un principio, la guerra se trasladó a la región a través de la prensa. “Los periódicos llegaron a ser muy tendenciosos. Tanto que cuando un bando perdía una batalla, la información hacía pensar lo contrario”, cuenta Álvaro Matute, doctor en Historia en la Universidad Nacional Autónoma de México.



En Brasil se creó en 1915 la Liga Brasileña por los Aliados, que lanzó una campaña de propaganda y recaudación de fondos a favor de los aliados. La sociedad latinoamericana estaba dividida. Unos eran germanófilos y otros aliadófilos (afines a la Triple Entente: Francia, Gran Bretaña y Rusia). Estos lo eran más por admiración a Francia. “La conexión era bastante fuerte. Los aliadófilos eran muchos más, y tenían una voz más fuerte que el bando contrario”, puntualiza Rinke. Por ello, voluntarios como Homet cruzaron el Atlántico para contribuir con su brazo al ataque a Alemania y al imperio Austro-Húngaro. Este argentino llegó con 22 años a Orleans el 14 de abril de 1915 después de haber firmado un contrato como voluntario por todo el tiempo que durase la guerra. Se incorporó a la Legión Extranjera junto a otros 250 reclutas de 51 naciones diferentes. “Nos dan el uniforme. ¡Ya somos soldados franceses! Estábamos contentos de haber ingresado en las filas del ejército defensor de la libertad y de la civilización”, escribió.

No fue hasta 1917, año en el que EE UU intervino, cuando algunos de sus vecinos del sur le tendieron una mano y declararon la guerra a Alemania: Brasil, Guatemala, Costa Rica, Haití, Honduras, Cuba, Nicaragua y Panamá. Otros cuatro países cortaron relaciones diplomáticas: Bolivia, Ecuador, Perú y Uruguay. El resto permaneció neutral: Argentina, Chile, México, Colombia, Paraguay, Venezuela y El Salvador. “Los efectos más severos para la región fueron en el campo económico”, advierte Rinke. América Latina dependía en gran medida de las exportaciones con Europa. Este mercado, en el momento en que estallaron los enfrentamientos, estaba suspendido. El continente europeo dejó de importar café de Brasil, cacao de Ecuador, metalurgia de Argentina. Las exportaciones de Guatemala a Alemania se redujeron de un 20% en 1913 a un 3% en 1915.

Solo Brasil envió soldados, pero su plan militar fue algo simbólico
Algunos sectores como el calzado, papel o carne argentina, y el salitre chileno, necesario para la producción de explosivos, se vieron beneficiados por la escasez que sufrían los países de la Triple Entente en medio del conflicto. Francia y Gran Bretaña presionaron a estos dos Estados para que entraran en la guerra. “Por ello su neutralidad fue especialmente importante. Desde el punto de vista de los alemanes cada país que se mantuvo neutral supuso una victoria para ellos”, opina este profesor alemán. A pesar de que Argentina logró exportar estos productos el PIB cayó un 10,4% en 1914, y un 8,1% en 1917. “El mayor problema fue que se desplomó la inversión y el consumo. Se redujeron también los ingresos fiscales, aumentó la desocupación, el malestar social y el número de huelgas”, define Fernando Devoto, doctor en historia en el Instituto de Historia Argentina y Americana.


Foto de Juan B. Homet, obtenidas del libro 'Diario de un Argentino'.

“Veo ahora la guerra de cerca. Nunca pude concebir tan espantosa carnicería”, describió Homet del que era su nuevo hogar: las trincheras. Durante todo 1915 las memorias de este argentino recuerdan su intento brutal por sobrevivir. “Llegamos a las trincheras alemanas, en las que junto a bastantes cadáveres había heridos. Algunos levantan las manos pidiendo misericordia: ‘Kamerad, kamerad (camarada)’. ¡Vano gesto! A mí me habían enviado a matar. Sentí una repugnancia infinita y bajando la cabeza le hundí la bayoneta en el pecho...!”. En este punto los testimonios de la guerra se repiten. Soldados sin comida, piojos, enfermedades, calzado lleno de agujeros, rabia, miedo, odio y engaño.

El 7 de mayo de 1915 Alemania hunde el buque Lusitania que zarpó de las costas estadounidenses. La tensión entre ambos países crece, pero los germanos consiguen mantener a EE UU fuera de la guerra. “No nos explicamos la actitud pasiva de Estados Unidos”, escribe Homet al enterarse de la noticia. “La potencia norteamericana aún no declaraba la guerra, sin embargo, desde el inicio del conflicto vendía armas a sus aliados (Francia, Gran Bretaña)”, asegura Javier Garciadiego, doctor en Historia por el Colegio de México.


Imagen del telegrama Zimmerman.

Por su parte México se encuentra inmersa en la Revolución de su país (comienza en 1910), en la que dos personajes se disputaban el poder: Carranza y Villa. El primero había conseguido tener su propio almacén de armas. Su adversario, en cambio, se las compraba a EE UU, mercado del que dejó de proveerse cuando estos artefactos empezaron a ser vendidos exclusivamente al otro lado del Atlántico. “El estallido de la I Guerra Mundial fue una de las causas de la derrota de Villa y del triunfo del constitucionalismo (Carranza)”, explica Garciadiego.

Pero el papel de México en la Gran Guerra no se limita a las consecuencias en su conflicto interno. Su localización geográfica lo hacía un país estratégico para Alemania, y su riqueza en petróleo atractivo para los países de la Entente. Gran Bretaña y EE UU habían dejado de ser flotas de vapor y dependían del crudo mexicano. “Al país germano le convenía generar un conflicto entre estos dos estados norteamericanos para mantener a EE UU lejos de Europa y que dejase así de enviar armas y municiones a sus aliados. El mismo secretario de relaciones exteriores alemán, Arthur Zimmermann, envía un telegrama al presidente de México el 16 de enero de 1917”, cuenta el profesor mexicano. El comunicado ofrece a México apoyo militar para que se lance a la guerra contra EE UU y a cambio le da la posibilidad de recuperar los territorios perdidos en la intervención estadounidense de 1846. Una oferta tentadora, pero suicida. Además, en febrero de este mismo año EE UU rompe relaciones con Alemania porque este país decide volver a la guerra de submarinos.

El telegrama fue interceptado por la inteligencia británica y enviado a Estados Unidos. Esto más los ataques submarinos fueron la gota que derramó el vaso: EE UU declara la guerra en el mes de abril. “La estrategia de Zimmerman termina siendo uno de los documentos más fallidos en términos de historia diplomática mundial porque causa lo que quería evitar: que Estados Unidos entrara a la guerra”, afirma Garciadiego. El mismo mes en el que EE UU declara la guerra, Homet recibe la baja: “¡Soy libre! Juro no volver a abdicar mi libertad. Dejé en el cuartel aquel uniforme militar que tanto me pesaba”.


La cartilla de Homet cuando se alistó al ejército, obtenida de libro 'Diario de un Argentino'.

Solo Brasil envió soldados oficialmente, sin embargo, fue algo simbólico. Al llegar a la capital de Senegal enfermaron de la gripe española y muchos murieron. Mas tarde, cuando iban a desembarcar, la guerra llegó a su fin. “Envió además trece aviadores, una misión médica donde instaló un hospital con 500 camas y provisiones de suministros”, según enumera Francisco Doratioto, doctor en Historia de las Relaciones Internacionales por la Universidad de Brasilia, en la que es profesor. “El detonante para que Brasil —el único de los países de Sudamérica— declarara la guerra el 26 de octubre de 1917 fue el hundimiento del buque mercante Paraná, el cual navegaba con las luces encendidas y la identificación de ser de un país neutral”, explica Doratioto. Pero esto no fue un impedimento para que Alemania lo mandara al fondo del mar.

El resto de países que declararon la guerra enviaron soldados bajo la bandera de EE UU o Francia. Guatemala rompió relaciones diplomáticas con Alemania el 27 de abril de 1917 a instancias de Estados Unidos, país que había sustituido a Europa como exportador del café guatemalteco, según explica la doctora Regina Wagner, profesora en la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. “Ese año se publicaron las listas negras, que contenían los nombres de empresas con las que estaba prohibido comerciar. Un año más tarde Guatemala declaró la Guerra, y permitió la ocupación de las empresas de servicios con capital mayoritariamente alemán”, afirma Wagner.

Brasil pudo estar en las negociaciones de paz de Versalles por su participación militar en el conflicto después de que la guerra llegara a su fin el 11 de noviembre de 1918. Como resultado, explica el profesor Doratioto, obtuvo el pago por parte de Alemania del café brasileño que estaba en puertos alemanes y que fue confiscado

“Después de la guerra los latinoamericanos no tuvieron la misma confianza en el modelo europeo y comenzaron a buscar su propia vía hacia el futuro. Y no sólo las élites, sino también los trabajadores y estudiantes. Esto es de lo más importante”, puntualiza Rinke. Malestar social, como las huelgas de 1917-18 en Brasil, movimientos estudiantiles y culturales, como el muralismo en México, surgieron a partir de que la heroica Europa occidental tuviese que sumergirse para reconstruir la grandeza que le había llevado a ser un continente colonialista siglos antes. La imagen de la antigua potencia iba perdiendo fuerza e identidad por cada cadáver que debía sepultar —9 millones de personas perdieron la vida—. Una identidad que por el contrario resurgía en América Latina. “Me arrepiento y maldigo la guerra. No hay aquí hombres civilizados. Son todos peor que salvajes y yo he entrado en la cuenta, desgraciadamente”, anotaba Homet.

Poco se estudia del papel que jugó América Latina en la I Guerra Mundial, sin duda un rol menor al del resto de los países involucrados, pero con grandes consecuencias para el rumbo de su historia. Una participación olvidada que se asemeja al sentimiento con el que Homet dejó la guerra, el argentino que estuvo dos años en las trincheras: “Aunque derramé mi sangre por Francia […]el Gobierno francés no me ha dado recompensa alguna, ni me ha facilitado ningún recurso que pueda ayudarme a ganar la vida. Para él soy extranjero, es decir, nada. Ningún agradecimiento me debe, y no tiene por qué acordarse de que existo”.

El País

viernes, 1 de agosto de 2014

Según un agente ruso, Hitler huyó a Sudamérica

Un ex agente ruso afirma que Hitler huyó a Sudamérica


History Channel

La teoría según la cual el cruel dictador alemán Adolf Hitler no se suicidó en su bunker junto a su esposa cuando la derrota ya era inevitable, tal como lo marca la historia oficial, sino que logró huir y luego trasladarse de incógnito a algún rincón de Sudamérica, no es nueva, pero recibe ahora, según informa el portal World News Daily Report, un importante espaldarazo: un libro escrito por quien habría sido agente secreto de la KGB, la agencia de inteligencia soviética, durante la segunda guerra mundial. El ruso Dimitri Boryslev describe como Hitler escapó junto a un buen grupo de oficiales nazis de alto rango en un submarino que los llevó a distintos puntos del sur del continente americano.



Esta versión se suma a la inquietud por la aparición reciente de archivos desclasificados del FBI en los que se confirma que su director, Edgard Hoover, tenía datos vinculados a una posible huida de Hitler a Argentina, Paraguay o Brasil. No son pocos los autores que sostienen que Hitler se recluyó en la Argentina, más precisamente en la Provincia de Córdoba, hasta su muerte; hay incluso fotos que refuerzan esta hipótesis. Según Boryslev, el hecho de que el cadáver del dictador nunca fue encontrado es sabido desde hace décadas en Rusia, aunque no de forma masiva. El propio Stalin estaba convencido de que Hitler había escapado, y al recibir el escepticismo de los líderes de occidente al respecto, no hizo más que reforzar sus sospechas sobre un pacto entre el tirano alemán y las potencias occidentales: él habría salvado su vida en el más hermético secreto, a cambio de tecnología armamentística. El supuesto cráneo de Hitler, por su parte, fue sometido a análisis por cuenta de un forense independiente, quien determinó que en realidad corresponderían a Hermann Lündeft, un pariente del Führer. Todo esto se suma al caso de Otto Gunshe, asistente personal de Hitler, quien revelaba en su diario personal que diría la verdad sobre la muerte del líder, pero antes de que esto suceda apareció muerto en el baño de su casa, por causas jamás esclarecidas. Nuevas voces que van apareciendo, con el correr de los años, y profundizan la sospecha de que la vida y muerte de Hitler son heridas que el mundo aún no ha cicatrizado.



FUENTE E IMÁGENES
Misteryplanet; WorldNews
DailyReport; LaCapital

jueves, 29 de mayo de 2014

La guerrilla uruguaya y su enorme mentira

Tupamaros y la mentira de la "liberación nacional" de los '60/'70


Entrevista a Luis María Sanguinetti :
-En particular me interesó una apreciación, le diría que cronológica y que usted plantea como irrebatible, que es hasta qué punto los Túpac en realidad no pelearon contra los milicos sino que en realidad pelearon contra gobiernos democráticos.
-En eso no hay debate. No es un tema que se pueda discutir. Los Tupac Amaru (N. de la R.: tupamaros) empezaron en 1963, con un gobierno no sólo democrático sino colegiado, es decir que era tan democrático que ni Presidente había, era un gobierno colegiado, con representación de 2 partidos. En fin, en esos años empezaron y era una época en que la palabra mágica era revolución, la revolución cubana ¿no? Y ellos trataron de tirar abajo la democracia por hacer una revolución a la cubana. Eso es un hecho. Y cuando vino la dictadura en 1963 ellos estaban presos. Por eso a veces se comete el error periodístico, a veces impensadamente, a veces no, que Mujica fue preso en la dictadura y no. Mujica, y los Tupac Amaru, estaban presos cuando vino la dictadura, y presos juzgados por los jueces de la democracia. Porque realmente ellos habían querido hacer una revolución. Esto no lo discute nadie, tampoco lo discute ellos. Lo que pasa es que a veces se dejan pasar, en relatos que se van construyendo, estas cosas y al final la gente las asume. Yo a veces lo veo en los muchachos, hasta en Uruguay, cuando uno les dice “¿Contra quién luchaban los Túpac? Contra la dictadura”, y contra la dictadura no lucharon nunca. Más de una vez Mujica dijo “yo lamento no haber podido luchar contra la dictadura”. Pero el hecho es este, es incuestionable, es así. Es más, el gran tema es la responsabilidad que tuvieron en generar la situación que llevó a la dictadura.
-Las historias especulares entre Argentina y Uruguay por ahí nos hacen ver las cosas de modo parecido. Y yo lo escucho a usted e imagino a los montoneros matando a Rucci en gobierno democrático.
-Exacto.
-Y levantarse contra el viejo y después contra su mujer. Y este hecho, también en el relato termina casi como un olvido.
-Pero es así. Se van tergiversando las cosas, se van enredando, se usan palabras mágicas. En la historia uruguaya no había golpes militares desde muchos años, más de un siglo. El Ejército no había tenido ninguna intervención desde el 1904, o sea que cuando estos muchachos se lanzan la represión la hace la policía. Y daba bien, a tal punto de que en el año 70, 71 estaba presa toda la dirigencia de Túpac Amaru.
-¿El asalto al cuartel de Pando cuando fue?
-Eso fue antes, en el '68, '69. Pero siempre gobierno democrático. En el '71 venía la elección y estaban todos presos ya. Era una batalla que la había dado bien la policía. Y se escapan todos de la cárcel, 110 personas que eran todos de la dirigencia Tupac Amaru. Acá al lado de donde yo vivo, yo vivo en Punta Carreta, y ahora donde era la cárcel hay un shopping. Buena señal de los tiempos. Entonces fíjese, se van todos, estábamos a 60 días de la elección presidencial, y entonces ahí el gobierno le dicta la acción al ejército. Viene la elección, todo tranquilo, se instala el nuevo gobierno y se reanuda...
-¿Quién se instala como Presidente?
-Bordaberry, que pasa a ser Presidente electo en aquellos años. En seis meses liquida el movimiento Tupac Amaru. Naturalmente ahí vienen las dos mentiras: la de ellos cuando lucharon contra la dictadura, cuando nunca lucharon contra la dictadura; y la de los militares cuando dicen “nosotros hicimos el golpe para luchar contra la subversión”, lo cual no era verdad porque ya estaba derrotada.
-Sobre esto, insisto con estos dos espejos, Uruguay y Argentina, ¿es posible hacer alguna recomendación para que el periodismo, para que los que somos periodistas afligidos, tengamos en claro hasta qué punto el relato puede jorobarnos el ayer y jorobarnos el mañana? Puede hacernos una reflexión sobre eso.
-No hay ninguna duda, porque todos somos producto de la historia. Todos, nos guste o no nos guste. Llevamos adentro la historia de nuestros países, la historia de nuestras familias, de nuestra ciudad, la historia de nuestra escuela o la institución a la que fuimos. Somos todos productos históricos que se van produciendo por acumulación de cosas. Si no entendemos bien lo que pasó antes no nos entendemos ni a nosotros mismos, ni entendemos lo que estamos viviendo, ni entendemos lo que viendo.
-¿Es grave alterar la historia y hacer un relato?
-Es grave, porque es como alterar nuestra propia vida. Si no entendemos lo que hemos vivido, si no sabemos que cometimos un error después no entendemos nada. Con la vida de los pueblos es lo mismo. Por eso la historia no es simplemente un ejercicio de nostalgia, no es simplemente un ejercicio retórico, como curiosidad. No, es una cosa activa. Y más aún cuando se tergiversa para justificar lo de hoy. Entonces, “antes hubo un tal gobierno que fue progresista y una oligarquía espantosa y es contra lo que hoy, todavía, estoy luchando porque sobreviven los hijos de aquellos”. Esa es la tergiversación de la historia, el abuso de la historia.
-Sobre esto una última reflexión de sus parte. Sé que a usted no le gusta meterse con política interna de Argentina, pero esto está en el bordecito de la contemporaneidad y le diría que, en cierto modo, es historia. Yo recuerdo aquel discurso de Balbín cuando decía, con el lenguaje que tenía Balbín, “aunque sea con muletas pero lleguemos a las elecciones”. Porque al golpe a Isabel se lo dan a los pocos meses, como usted plantea en Uruguay, de una elección que a lo mejor hacía que se caiga a pedazos el peronismo y cambiara la historia. ¿Cuál es su mirada sobre eso que pedía un opositor acérrimo a Perón? ¿Cómo lo ve desde Uruguay?
-Lo vemos así. Es como se debe ver. Hoy no hay mayores especulaciones en Argentina, pero hace un tiempo había muchas especulaciones que decían “vamos a ver si al señora de Kirchner termina”. Yo me indignaba cuando veía eso, decía “cómo no va a terminar”. Yo no soy simpatizante de su gobierno, peor por supuesto que tiene que terminar, ellos tienen que estar dispuestos a hacer cualquier sacrificio con tal de lograr que los gobiernos democráticos terminen y que venga el otro. Ahí hay una enorme responsabilidad ciudadana, porque somos muy propicios a echarle la culpa a todos los dirigentes y pensar que el gobierno no tiene nada que ver. Yo voy a Perú y uno habla de Fujimori, ¿usted lo votó?, “no”, entonces no lo votó nadie a Fujimori.
-Lo interrumpo, es una de las peleas que tengo con algunos interlocutores. Les digo Menem con el 50. Dos veces. De la Rúa con el 50...
-Entonces ¿qué pasa? Resulta que el ciudadano no tiene nada que ver. No, el ciudadano es decisivo. Porque la elección no es una encuesta, no es simplemente contestar lo que me gustaría. No, es un acto de gobierno. Es el mayor acto de gobierno que tiene una democracia, es la elección, nada menos que quién va a gobernar y quienes van a legislar.
-Ayúdeme con una respuesta: En Uruguay está claro que hay frentes y que estos frentes conversan entre sí y pactan puntos justos sobre los que nos e debe discutir. Pero en Argentina el ejercicio de los frentes siempre fue una lateralidad, había radicalismo y peronismo, variantes más radicales y menos radicales, más de derecha y menos de derecha en el peronismo. Pero me parece que se está yendo por la canaleta el bipartidismo. ¿Usted cómo lo mira?
-Acá frentes nunca hubo. Hubo acuerdos políticos en dos partidos tradicionales, partido Nacional y Colorado. Luego aparecieron, de a poquito, los partidos de izquierda o democratacristiano, que eran partidos pequeños pero fueron creciendo, y un día formaron un frente. Lo cual está bien porque ya es otro partido. Entonces sí, hoy hay tres partidos en el país funcionando. Y eso no es malo, porque es bueno que los partidos se asienten. Lo malo es cuando los partidos están débiles, cuando la gente anda suelta, porque entonces las desestabilizaciones son mucho más fáciles de ocurrir cuando en cambio los partidos, que tienen responsabilidad, que tienen dirigentes, que tienen retratos en las paredes que también miran. La existencia de los partidos es una cosa importante y hay que cuidarlos también. Y evitar ese pecado muy nuestro de perfeccionismo. Todos tienen que ser Gardel y si no son Gardel son espantosos. No, no es así. Habrá buenos, habrá mejores, pero siempre tratemos de elegir lo mejor posible.
-Permítame terminar con una anécdota y, de paso, corrobore si es verdad. En la zona de Palermo Hollywood iba bastante a un comedor uruguayo que ponía esos manteles de papel. No era un comedor finoli pero era lindo. El papel que ponían era la foto de la celeste en el Maracaná. E, identificados con una flechita, cada uno de los que estaban allí. Y a un costadito decía, con una flechita, “anónimo con un bandería”. No habían logrado identificar a uno en esa foto histórica del Maracaná. O sea que la historia por ahí falla también, Julio.
-Seguro. Ahí falla la memoria, ya no la historia. Porque alguien tenía que recordar quién era. En Uruguay son una especie de 11 héroes nacionales. Y estos días, con el tema de Brasil, hay todo un tema en Brasil, han salido toneladas de artículos.

Urge24.com

lunes, 17 de marzo de 2014

Pensando en las razones de una Hispanoamérica partida

¿Por qué perdimos?


Mapa de México (Nueva España) en 1794, que se exhibe en el Salón Principal de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística. Con la incorporación de Luisiana (1764-1803) llegó a alcanzar los 7 millones de Km2, el más extenso territorio del continente, pero la fragmentación de Hispanoamérica tras la independencia provocó la pérdida de la mayor parte del territorio mexicano ante el empuje arrollador de Estados Unidos.
Artículo del jesuita español Baltasar Pérez Argos originalmente titulado “Un luminoso ejemplo de filosofía de la historia aplicado a Hispanoamérica. José Vasconcelos: ¿Por qué perdimos?”, publicado en el sitio web Fundación Speiro.
(NOTA: Hispanoamérica Unida no es un sitio web confesional y no se identifica necesariamente con la postura ideológica o religiosa del autor de este artículo. El objetivo que guía la publicación de diversos materiales en nuestra web es poner de manifiesto y reivindicar la unidad de nuestra América de habla española)
El gran pensador mexicano José Vasconcelos, una de las más altas y señeras figuras de la filosofía hispanoamericana de nuestro tiempo, en un artículo, que bien puede considerarse su testamento espiritual –fue lo último que escribió y publicó- nos dejó un luminoso ejemplo de filosofía de la historia, aplicado a Hispanoamérica. Se pregunta ya desde el título, ¿Por qué perdimos?, y concreta el problema de la siguiente manera:
“¿Cuáles son las causas de que, a principios del siglo XIX, todavía México haya sido el primer país de Hispanoamérica y actualmente los Estados Unidos lo tienen aventajado en forma tan gigantesca?”.
Pregunta las causas, quiere hacer filosofía, filosofía de la historia, de una historia, que hoy precisamente, al conmemorarse el V centenario del descubrimiento y evangelización de América, se ha hecho actualidad. El problema de un modo o de otro se ha planteado, y se le han dado soluciones, soluciones muy peregrinas. Escuchemos la que, con su capacidad y reconocida competencia, nos ofrece el ilustre mexicano José Vasconcelos en este artículo memorable.
Empieza el gran pensador dando por asentado el hecho de que España, en el momento de la independencia, deja a México situado tanto en lo cultural como en lo económico, a una altura inconmensurable con respecto a sus vecinos del Norte, los Estados Unidos, apenas unos ranchos dispersos por el gran continente. Así se expresa Vasconcelos:
“En primer lugar hace falta convencer a los no letrados de que, en efecto, México fue la primera nación del Nuevo Mundo durante todo el siglo XVIII; en la misma época en que los Estados Unidos eran un modesto grupo de colonias sin importancia, ya no digo cultural, ni siquiera comercial”.
Afirmación clara y contundente “para convencer a los no letrados” y a otros “ignorantes” de la historia: “México fue la primera nación del Nuevo Mundo durante todo el siglo XVIII”. La primera nación: ¿En qué consistió su primacía? Nos lo va a comprobar con un testimonio, no precisamente de un español –no sería ni hábil ni eficaz- sino de una personalidad neutral, alemán por más señas, de la categoría científica de un Alejandro Humboldt. Humboldt, en efecto, como todos sabemos, fue por decirlo así el primer periodista científico. Recorre detenidamente todo el continente americano, desde las tierras del norte hasta el Virreinato del Perú, y recoge en más de 30 volúmenes sus experiencias, lo que vio, lo que vivió y observó en tan largo recorrido. De un mérito extraordinario, nosotros, los españoles de hoy, deberíamos conocer mejor lo que escribió para la Historia, aquel periodista. Oigamos a Vasconcelos lo que nos resume en brevísima pincelada:
“Para darse cuenta de lo que México era, basta con recordar el libro de Humboldt,El Ensayo Político sobre la Nueva España. Teníamos entonces mejores carreteras que las norteamericanas; nuestro territorio llegaba por el Norte hasta Alaska y por el Sur hasta Honduras. Nuestro país era centro comercial del mundo. Nuestra marina, aun la construida en astilleros mexicanos, imponía respeto a la americana y estuvo ayudando a contener los asaltos de los bucaneros, que pretendían apoderarse por la fuerza de nuestros puestos. Constituimos en aquel tiempo una de las rutas comerciales más frecuentadas del mundo, por virtud del tráfico de los galeotes de Manila, que estuvieron comunicando el Asia con Europa, durante más de dos siglos. El último viaje de esta empresa de navegación coincidió con la ocupación de Acapulco por los insurgentes de Morelos.
“Desde el punto de vista financiero fue aquella una época en que nuestra moneda era patrón mundial. El valor de la moneda, al fin y al cabo, lo determina el valor del metal que la respalda, ya sea plata u oro. Pero a la vez, para garantizar la posesión de la plata y el oro, hacen falta las escuadras y los ejércitos. Por eso es que la moneda sigue al Imperio. En nuestros buenos tiempos la garantía metálica de nuestra moneda –única sólida- estaba en las Casas de Moneda, que abundaban por el país y todas se hallaban protegidas por el Ejército Colonial y por la Marina española. Actualmente tenemos que garantizar nuestro peso con divisas extranjeras, que son un giro contra depósitos metálicos, que se encuentran en los Estados Unidos, custodiados por el Ejército norteamericano”.
Dibujo de la Ciudad de Veracruz y San Juan de Ulúa en 1615. Se le llamaba Ciudad de Tablas debido a que las casas eran de madera con techos de palma.
Dibujo de la Ciudad de Veracruz y San Juan de Ulúa en 1615 (autor desconocido). Se le llamaba Ciudad de Tablas debido a que las casas eran de madera con techos de palma.
La descripción de la riqueza material, en que vive México, hecha por Alejandro Humboldt y resumida brevísimamente por Vasconcelos, no puede ser más elocuente. En el libro de Humboldt además se encuentran datos sorprendentes de alto nivel cultural y científico de toda la América española. Recordemos este gran elogio: “Ninguna ciudad del Nuevo Continente, sin exceptuar las de los Estados Unidos del norte, presentan establecimientos científicos tan grandiosos y sólidos como la capital de México. Me bastaría citar la Escuela de Minas, dirigida por el sabio Elhuyar, el Jardín Botánico y la Academia de Nobles Artes, fundada por personas particulares con la protección del ministro Gálvez. El Rey dotó a esta última de una espaciosa casa y de una colección de modelos de yeso, de obras maestras de la antigüedad clásica, como el Apolo de Belvedere o el grupo de Lacoonte, valuada en cerca de 800.000 reales” (Nueva España, I, 112; II, 46). De su estancia en Venezuela–para no quedarnos sólo en México- nos refiere la sorpresa que le causó encontrar en la población del interior, Calabozo, una máquina eléctrica de grandes discos, electróforos, electrómetros, baterías, un material casi tan completo como el que poseen nuestros físicos en Europa, construidos por el señor Carlos del Pozo. Y en Lima, a una distancia inmensa de Europa, le mostraron las últimas novedades en química, en matemáticas y en fisiología” (Nueva España, I, 290).
Vasconcelos también hace referencia en su artículo al nivel cultural y científico, que alcanzó México bajo la dominación española, y que se consolidó al llegar a su independencia. Su afirmación concisa es muy de notar, más en este tiempo, en que sólo mirar al África descolonizada produce escalofríos. La afirmación es breve, pero sorprendente:
“Culturalmente también es de sobra conocido que en nuestro país había más bibliotecas, más universidades, más imprentas, que en las trece colonias británicas de la orilla del Atlántico”.
Más bibliotecas, más universidades e imprentas que en las trece colonias británicas de la orilla del Atlántico. Con la famosa Universidad de San Marcos de Lima, nada menos que 19 ciudades de Hispanoamérica gozaron de otras tantas o más universidades repartidas por aquellos vastos territorios de México y de Perú. ¿Cuántas universidades se han levantado después con más medios y más facilidades sin duda en África y en Asia por otros pueblos colonizadores? No se puede negar sólo con este dato, que la obra cultural de España en América, aun prescindiendo de su aspecto evangelizador, fue enorme. Con razón León XIII, al celebrarse el IV Centenario del descubrimiento, escribió: “La obra de España en América fue el hecho, de por sí, más grande y maravilloso entre los hechos humanos”. “Entre los hechos humanos” porque en cuanto a la evangelización, no hay ni que hablar. La evangelización esto sí que fue maravilloso. Un verdadero milagro de la divina Providencia. No hay más que ver que ahora con tanta “teología de la liberación”, con tanta “inculturación”, no saben qué hacer para seguir los pasos de aquellos evangelizadores y al menos contener la descristianización creciente de aquel inmenso continente católico. El Obispo de Cuernavaca, el famoso Méndez Arceo, me decía en su Palacio episcopal, sede que fue de Hernán Cortés: “Mire, padre, la fe que España nos dejó en México; a pesar de siglo y medio de persecución sistemática contra la Iglesia católica. Mire la fe tan arraigada que tiene este pueblo”. Textual.
Pues bien, ante este panorama de extraordinaria prosperidad se pregunta Vasconcelos y con toda razón: ¿Por qué perdimos? ¿Por qué nos encontramos ahora, siglo y medio después de nuestra independencia, en esta situación, tan contraria de la que partimos? Ellos, los americanos del norte, entonces un “modesto grupo de colonias”; y nosotros, los mexicanos, financiera y culturalmente muy por encima de ellos. México “la primera nación del nuevo mundo durante todo el siglo XVIII”. ¿Y ahora? ¿Qué ha ocurrido? La pregunta se impone y no puede ser más interesante, desde el punto de vista de la filosofía de la historia. Hoy, con ocasión del V Centenario se ha suscitado de nuevo el problema y con más virulencia que nunca por una poderosa razón: por la situación de injusticia social y de miseria, que vive hoy Hispanoamérica, tan floreciente entonces y tan domeñada hoy por el vecino del norte. ¿Dónde está la causa o las causas de esta pérdida? He aquí lo que plantea y a lo que noblemente quiere responder Vasconcelos en este artículo, que desgraciadamente dejó sin concluir. Lo que dice no tiene desperdicio. Veámoslo.
***
El artículo de Vasconcelos, cuyas partes principales transcribimos, apareció en la revistaLatinoamérica, en su número 116, de septiembre de 1958. Sólo se publicó la primera parte, no la segunda que prometía ser la más interesante. ¿Por qué sólo la primera parte? La revista se editaba en México D.F. desde su fundación. Pero a fines de 1958 se trasladó a La Habana, con la esperanza de que en la Cuba de Fidel Castro mejoraría su situación económica y tendría mayor tirada que en México, donde por la falta de libertad de imprenta a las que estaban sometidas las editoriales católicas al tener el gobierno mexicano en su mano el monopolio y el control del papel, la revista llevaba una vida lánguida. Urgía salir de Caribdis, pro se encontraron con Escila. Efectivamente, se empezó a publicar en la Habana, pero pronto se frustraron las esperanzas. La revista dejó de salir y el artículo de Vasconcelos quedó truncado a la mitad. Además el gran pensador mexicano moría poco después en México D.F. su querida patria en abril de 1959. Tuve el honor y la satisfacción de asistir a su sepelio y contemplar la alta estima que hacía de él el pueblo mexicano con marcado carácter católico y patriótico.
A la pregunta, que encabeza su artículo, ¿Por qué perdimos? responde Vasconcelos, indagando sus causas, causas de orden político, de orden geográfico, de orden social y religioso, que evidentemente pudieron influir e influyeron en esa pérdida.
Real Casa de la Moneda de México, obra del arquitecto Juan Peinado, contruida en el siglo XVIII. Hoy es el Museo Nacional de las Culturas.
Real Casa de la Moneda de México, obra del arquitecto Juan Peinado, contruida en el siglo XVIII. Hoy es el Museo Nacional de las Culturas.
Causas políticas
Vasconcelos fundamenta su análisis político en esta tesis: la guerra de la independencia fue para los Estados Unidos  la razón y el comienzo de la unión de las colonias y la participación de las mismas en el proceso ascendente de la Madre Patria, Inglaterra, y su influjo en el mundo; mientras que para nosotros, los hispanos, la guerra de la independencia fue causa de la disgregación nacional y de la participación de nuestros pueblos en la derrota y declive del imperio español. Oigamos a Vasconcelos:
“Para analizar las causas de orden político habría que trasladarse a la guerra de la independencia, que fue para los Estados Unidos comienzo de unión de las colonias y participación de ellas en el ascenso que tuvo en el mundo la Madre Patria, Inglaterra.
Para nosotros la independencia fue disgregación nacional y participación en la derrota de España; cuyo imperio, al perder la Marina, se quedó sin medios de protegernos de la codicia extranjera; nos dejó entregados a nuestros propios recursos y obligados a transar con el enemigo exterior, que era Inglaterra”.
Sobre el principio de que la guerra de la independencia fue causa de la disgregación nacional, Vasconcelos apunta a una razón más profunda que lo explica, “la codicia extranjera”; codicia extranjera que tiene un origen y una cabeza, que con habilidad va a dirigir toda la trama, Inglaterra. No duda en calificar a este conjunto de “el enemigo exterior”.
La afirmación que nos va a hacer ahora Vasconcelos es para tomar muy buena nota de ella, tanto los hispanos de aquí, como los hispanos de allí:
“Pronto los ingleses, después de fomentar nuestra guerra de Independencia, se apoderaron de la dirección de todos los negocios de los pueblos hispanoamericanos, a través de la Banca Internacional y de la Marina Comercial inglesas”.
He aquí el virus, el virus que explica los síntomas de la continua convulsión social que padecen los pueblos hispanoamericanos desde su independencia, a saber el virus del capitalismo liberal manchesteriano. La dirección de los negocios, la Banca Internacional, la Marina Comercial inglesa en manos de los ingleses, no de los nativos. Qué clarividencia la de Vasconcelos. Le resulta este análisis tan evidente, que más adelante insiste sobre lo mismo en un párrafo genial, que hay que leer con todo cuidado. Dice así:
“Por entonces las naciones americanas, surgidas antes de tiempo, fatalmente cayeron en la dispersión. Y peor aún: se dejaron dominar por la propaganda, que las llevaba a renegar de su antigua Metrópoli para aceptar sumisas la penetración anglosajona en lo económico y también en lo espiritual, mediante un liberalismo, que nos distraía con la lucha religiosa, mientras acaparaba la dirección y el usufructo de los recursos nacionales”.
¿Lo peor? Lo peor según Vasconcelos, haberse “dejado dominar las naciones de Hispanoamérica por la propaganda, que las llevaba a renegar de su antigua Metrópoli para aceptar sumisas la penetración anglosajona en lo económico y también en lo espiritual”. Esto es hacer filosofía de la historia, aplicada al caso concreto de Hispanoamérica. El origen del mal aquí está, se les ha querido arrancar de sus raíces, materiales y espirituales.
En el arte de “la propaganda” y en particular de la “leyenda negra” no cabe duda de que “el enemigo, ese enemigo extranjero” ha sido y sigue siendo maestro. Se ha podido comprobar ahora en tantos escritos, reuniones y conferencias que han tenido lugar con ocasión del V Centenario, tanto es así que, intuyéndolo desde su alta jerarquía de Vicario de Cristo, el mismo Sumo Pontífice Juan Pablo II quiso adelantarse y empeñó su altísima autoridad espiritual en deshacer esa propaganda y esa leyenda negra agradeciendo a España públicamente ante todos los obispos y todos los pueblos del continente americano, su ingente obra de evangelización y de cultura en Hispanoamérica,
Era acertada la estrategia. Renegando de la Madre Patria, la antigua Metrópoli, y aceptando sumisas la penetración anglosajona, se dejaba “abierto el camino –nos dice Vasconcelos- a una fácil y profunda penetración del enemigo exterior” en las naciones americanas, surgidas antes de tiempo. De esto se libró el Brasil: de “esto”, que Vasconcelos califica con palabra fuerte “premarxismo del odio interno”. Muy fuerte y expresiva palabra. Dice así:
“Tan sólo Brasil logró escapar a este premarxismo del odio interno y en vez de pelear con su Metrópoli a la hora de la angustia común, al contrario, le abrió sus puertas y aplazó su independencia hasta poder realizarla por medio de Tratados y Convenciones favorables al interés común… Pero entre nosotros, la penetración extraña había sido profunda, como no tardó en demostrarlo el éxito que obtuvo Poinsett atrayendo hacia sí y a su programa imperialista, toda una generación de gente capaz, que insensiblemente fue derivando hacia la cooperación con los planes anglosajones de destruir todo lo hispánico en beneficio de la nueva situación, que prometía crear hombres libres y acabó convirtiéndonos en factorías, ya que ni siquiera como antes, en las colonias”.
Patio principal de la Academia de San Carlos, fundada en 1781. Fue la primera escuela de arte en el continente y Desde su creación ha sido el centro medular de la creación artística en América, particularmente durante los siglos XVIII y XIX, al constituirse como el semillero de grandes talentos en el mundo del arte.
Patio principal de la Academia de San Carlos, fundada en 1781. Fue la primera escuela de arte en América y desde su creación ha sido el centro medular de la creación artística en el continente, particularmente durante los siglos XVIII y XIX, al constituirse como el semillero de grandes talentos en el mundo del arte.
Penetración extraña y profunda, la penetración anglosajona; que se concreta en el “éxito que obtiene el Programa Imperialista de Poinsett”. Programa que propone nada menos que “la cooperación con los planes anglosajones de destruir todo lo hispánico en beneficio de la nueva situación”. ¿Cuál es esa nueva situación? No se expresa pero claramente se deduce: el imperialismo anglosajón, que de una manera o de otra, aún perdura. Todo esto, aliñado con la añagaza de siempre, la promesa de libertad, de “crear hombres libres”. Como si la libertad fundamental no fuera un “don preciosísimo, innato al hombre”; que recibimos de Dios; que no hay que crear, sino potenciar regulándolo y sometiéndolo a la ley natural, como tan profundamente nos explica León XIII en su enclíticaLibertas.
Vasconcelos resume y concluye así el análisis de las causas políticas, que han influido tan decididamente en la pérdida del alto nivel cultural y material que poseía México en el momento de su independencia, y en el “desfase histórico”,  que ahora vive con relación al gran vecino del Norte. Dice así Vasconcelos, con una agudeza que sorprende por su acierto:
“Inglaterra se apoderó de nuestro comercio de nuestra minería; y todas las pequeñas naciones sueltas se dejaron llevar  a la patriotería,  que engendra el culto del Caudillaje. Aquello tenía que conducir al fracaso. Una a una, nuestras naciones fueron cayendo en la sumisión; que primero se impuso con rudeza y ahora se ejercita dentro de las formas  de la más exquisita cortesía, en la Panamericana de Washington”.
Por último se consuela Vasconcelos al ver que su análisis de las causas políticas, por las que los pueblos hispanoamericanos “perdieron” su grandeza, lo intuyó también Bolívar, “aquel genio”; lo que constituye un germen de esperanza, o como él dice con más exactitud, “las bases para que alguna vez conquistemos de verdad la autonomía”. Hispanoamérica no tiene otro camino para la recuperación de su identidad. Oigamos una vez más a Vasconcelos:
“Bolívar, que era un verdadero genio, se dio cuenta de todo esto. Por eso murió decepcionado, pero reconociendo lo inevitable y aconsejando que se pusieran las bases para que alguna vez conquistásemos de verdad la autonomía”.
Causas orográficas
Poco espacio le queda en su artículo para el análisis de las causas orográficas, como él las llama. Sin embargo, en tan poco espacio es mucho lo que dice. Empieza por asentar el valor de lo que con orgullo denomina “nuestra raza mestiza”, no es otra que la que allí sembró España, llevada de su instinto cristiano y evangelizador; instinto nada racista. Un auténtico cristiano no puede serlo. Esto supuesto, es evidente, dice Vasconcelos que “entre lo que fuimos y lo que somos hay un abismo”; no ya entre lo que tuvimos y lo que tenemos. El problema que analizamos es más hondo, toca al ser,  no sólo al tener. Pues bien, presentado así el problema, se le han buscado también soluciones. Nos dice Vasconcelos:
“Se ha adoptado la explicación más fácil, porque es la de la prueba más difícil. Se ha atribuido a nuestra raza mestiza el origen del fracaso. Por eso en los países del norte se evitó el mestizaje”.
Nada de eso, responde Vasconcelos. Ni el mestizaje se evitó en los países del Norte por esa razón de evitar el fracaso sino por razones de tipo racista; ni el mestizaje fue origen del fracaso, ni mucho menos. El mestizaje, en efecto, ha sido siempre fecundo en la historia, como s fácil comprobar:
“Los pensadores de hoy que han logrado investigar a fondo el problema racial, se inclinan más bien a hacerlo a un lado, puesto que el mestizaje ha sido fecundo en la historia. Grecia es el primer caso de mezcla de sangres nórdicas con razas orientales y España misma, la de la Reconquista, era una mezcla fecunda de las mejores razas europeas con semitas y africanos”.
No, “nuestra raza mestiza”. Todo lo contrario. Hay otras causas: “El panorama moderno de la sociología nos revela causas más profundas que las étnicas”. Entre esas causas, la orografía: “Serranías y montañas nunca han sido morada ni base de un pueblo importante, mucho menos de un Imperio. La montaña es enemiga del hombre”. Así nos lo explica Vasconcelos:
“Quien quiera que contemple el Mapa Mundi habrá de darse cuenta de que aquellas regiones  manchadas de oscuro, que representan serranías y montañas, nunca han sido morada ni base de un pueblo importante, mucho menos de un Imperio. La montaña es enemiga del hombre. La civilización se desarrolla en las llanuras, a orillas de los ríos y sobre los puertos de mar. Atenas tenía cerca el Epiro, Roma estaba próxima al mar y lo mismo puede decirse de Londres y de París, de Nueva York y Buenos Aires. Egipto no se desarrolla sino hasta que se acerca a la delta del Nilo para ver que lo superan los fenicios, que se atrevieron a lanzar flotas al mar”.
Pues bien, hemos de reconocer que “a nosotros nos faltó –prosigue Vasconcelos- un gran centro marítimo; nuestras provincias, repartidas en nudos montañosos, se mantuvieron alejadas del mundo por el desierto y la lejanía, influyendo aún en nuestro temperamento, que se ha vuelto reservado y particularista”. Hay que reconocer esta realidad. Pero, ¿esta realidad, esta cause orográfica, la montaña enemiga del hombre influyó en nuestra decadencia? Nos sorprende Vasconcelos con su respuesta, con lo que deja la puerta abierta, por contraste, a una reflexión más profunda. En efecto, ante la premisa que ha planteado, sorprende la conclusión que saca. Dice así:
“Sin embargo las montañas no nos impidieron ser nación mundial, cuando formábamos parte del poderío de España. Ahora nuestro futuro depende de que llegue a bombearse hacia el altiplano el agua del mar, previamente purificada para usos agrícolas”.
Extraña conclusión, repito. Si la montaña es enemiga del hombre, si la civilización de desarrolla en la llanuras, ¿por qué con España no? ¿Por qué “las montañas no nos impidieron ser nación mundial, cuando formábamos parte del poderío de España”? ¿Estará la explicación en una reflexión más profunda, que se esconde en las últimas palabras, que a continuación escribe Vasconcelos y con las que pone punto final a su artículo? Dicen así:
“Pero esto no modifica la defensa que hace de nuestra raza, en alguna ocasión memorable para mí”
Retrato de Carlos del científico e historiador novohispano  Sigüenza y Góngora (1689), por autor desconocido (Biblioteca Nacional de Madrid). Contemporéno de Newton y Leibniz, fue un astrónomo y literato e introdujo el métido experimental en Nueva España.
Retrato de Carlos Sigüenza y Góngora (1689), por autor desconocido (Biblioteca Nacional de Madrid). Nacido en Ciudad de México en 1645, este científico, historiador y literato fue contemporáneo de Newton y Leibniz e introdujo el método experimental en Nueva España.
“Nuestra raza mestiza”. Aquí está en definitiva la explicación, en “nuestra raza”, la “raza mestiza” que en ocasión para él memorable defendió. Esa “nuestra raza” la lleva en el corazón y en ella encuentra el secreto de la grandeza de su patria.
La raza mestiza, la raza que allí sembró España. Esa raza mestiza –nótese bien- estaba impregnada de catolicismo, en un grado verdaderamente admirable y hoy hasta incomprensible. El mestizaje fue exactamente lo contrario del racismo; tiene su origen y su explicación en la visión católica del hombre. Aquí está –nos dice Vasconcelos- la raíz profunda de donde brotó la grandeza de los pueblos de Hispanoamérica: “nuestra raza”. Quitada, arrancada esta raíz, lo más contrario al racismo, es lógico, es obligado, que el árbol, por frondoso que sea, se seque.
Detengámonos aquí. Desde esta óptica, sólo desde esta óptica se puede valorarlo que suponía para Vasconcelos el hecho de que los pueblos hispanoamericanos se dejaron dominar por una propaganda que les llevaba a renegar de su antigua  Metrópoli para aceptar sumisos la penetración anglosajona en lo económico y en lo espiritual; y “cooperar con los planes anglosajones de destrucción de todo lo hispánico en beneficio de la nueva situación”. Era arrancar la raíz misma que dio origen a “nuestra raza”, cuya defensa hizo, en ocasión memorable para él, y seguía haciéndola.
Causas sociales y religiosas
Lástima que se interrumpiera aquí definitivamente la publicación del artículo y nos privara de sus reflexiones sobre las causas sociales y religiosas, sin duda las más interesantes y decisivas.
Decía Donoso que detrás o en el fondo de todo acontecimiento político hay un acontecimiento religioso y desde luego social. Esto nos da esperanza, , porque de lo que nos acaba de decir Vasconcelos sobre las causas políticas que más han influido en la decadencia y desfase histórico de Hispanoamérica, podemos con fundamento deducir algo de lo que nos hubiera dicho sobre las causas sociales y religiosas de esa decadencia.  Las causas políticas derivan  y se apoyan en las causas sociales y religiosas.
Cuando Vasconcelos nos dice que la causa política más decisiva fue “la penetración anglosajona en lo económico y en lo espiritual,  mediante un liberalismo que, por un lado, nos distraía con la lucha religiosa, mientras, por otro, acaparaba la dirección y el usufructo de los recursos nacionales”; clarísimamente nos está diciendo que la causa social y religiosa, no podía ser otra que el capitalismo en lo social y el liberalismo en lo religioso.
Más adelante insiste en señalar como causa política de esa pérdida, la aceptación del “Programa Imperialista que empujó al pueblo hacia la cooperación  con los planes anglosajones y la destrucción de todo lo hispano en beneficio de la nueva situación” con la promesa de “crear hombres libres”; con lo que nos está señalando  también clarísimamente cuáles son las causas sociales y religiosas, el capitalismo –fomentado y dirigido desde el vecino del Norte- y el liberalismo, concentrado en una persecución religiosa larvada y camuflada, bajo la etiqueta de “destruir todo lo hispánico en beneficio de la nueva situación” y “renegar de la antigua Metrópoli”.
“Destruir todo lo hispánico”, ¿qué puede significar esto? Si por algo se caracteriza “lo hispánico”, a fuer de católico, es precisamente por esto, por ser todo lo contrario del capitalismo (en el sentido peyorativo de la palabra) y del liberalismo. Y la razón es clara. Elliberalismo tiene su origen en J.J. Rousseau; y desde luego Rousseau es su modelo más conocido e influyente. Y el capitalismo moderno tiene su origen en la concepción calvinista de la salvación. Nada más lejos, ambas cosas, de la concepción católica de la economía y de la política y, por consiguiente, de lo “hispánico”. Destruir lo hispánico a beneficio de la nueva situación es simplemente destruir lo católico. Ahora se comprende el profundo significado social y religioso de esa frase incorporada al programa imperialista de Poinsett.
Liberalismo y capitalismo moderno o capitalismo liberal: he aquí las causas, he aquí el enemigo. No busquemos más. Agradezcamos al gran pensador mexicano su gallardía y sinceridad al enfrentarse tan abiertamente al problema y llamar a cada cosa por su nombre. ¿Le haremos caso? ¿Le harán caso los pueblos hispanos? Una garantía valiosísima de acierto en este análisis de Vasconcelos es su coincidencia total, verdaderamente notable, por caminos “a  posteriori”, con la doctrina social y política de la Iglesia; la que los Sumos Pontífices no dejan de enseñarnos por caminos “a priori” una y otra vez y el Vaticano II recoge en la Constitución Gauduim et spes sobre la Iglesia en el mundo de hoy.
Terminemos con la palabra esperanzada de Vasconcelos, al mismo tiempo consigna y canto a lo que debió ser y no fue la independencia de Hispanoamérica:
“Bolívar, que era un verdadero genio, se dio cuenta de todo esto; por eso murió decepcionado, pero reconociendo lo inevitable y aconsejando que se pusieran las bases para que alguna vez conquistásemos de verdad la autonomía”.

Hispanoamérica Unida