Mostrando entradas con la etiqueta asalto de edificio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta asalto de edificio. Mostrar todas las entradas

sábado, 7 de octubre de 2017

Guerra Antisubversiva: Santucho, la muerte de una rata

La huida a ninguna parte de Roberto Santucho

El 19/07/1976 un Grupo de Tareas del Ejército argentino, encabezado por el capitán Juan Carlos Leonetti, irrumpió en el departamento de la calle Venezuela 3149, de Villa Martelli. Leonetti había recibido el encargo del jefe de la inteligencia militar, general Carlos Alberto Martínez, de cazar a la dirección del PRT-ERP. Algunos dicen que él ignoraba que encontraría al líder del Ejército Revolucionario del Pueblo, Mario Roberto Santucho. Otros afirman lo contrario. Y que esto ocurriría a pesar que en el mismo inmueble estaba la custodia de Santucho, que encabezaba Enrique Haroldo Gorriarán Merlo.
Por Urgente 24




La huida a ninguna parte de Roberto SantuchoMario Roberto Santucho.
Mario Roberto Santucho fue un revolucionario marxista trotskyta, contador público nacional que no ejerció como tal, que nació el 12/08/1936, hijo de Francisco del Rosario Santucho y de Manuela del Carmen Juárez.

Su hermano integró del Partido Comunista, pero Mario Roberto, mientras estudiaba en la Universidad de Tucumán, militó en el Movimiento Independiente de Estudiantes de Ciencias Económicas (MIECE), fue electo representante del Consejo Académico, y cuando el MIECE ganó el Centro de Estudiantes, se convirtió en delegado estudiantil del Consejo Tripartito.

Santucho se casó con Ana María Villareal, y tuvieron 3 hijas: Ana, Gabriela y Marcela.

Cuando terminó sus estudios emprendió un viaje durante el cual fortaleció su perspectiva contestataria: Bolivia, Perú, USA, México y llegó a Cuba, donde Fidel Castro había asumido el poder, acompañado por un argentino de inquietudes similares a la de Santucho, Ernesto Guevara. En la Cuba revolucionaria, Santucho encontró una sociedad que coincidía con sus valores.

En tanto, en la Argentina, su hermano, Francisco René Santucho fundaba, el 09/07/1961, el Frente Revolucionario Indoamericano Popular (FRIP), de "concepción americanista antiimperialista".

Cuando Mario Roberto regresó a la Argentina, se puso a la cabeza del FRIP, y con su hermano comenzaron diálogos con Palabra Obrera, de tendencia troskista, liderado por Nahuel Moreno. De la fusión de ambas organizaciones nació el PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores), el 25/05/1965.

Y 3 años más tardes, llegará la división, expresada en sus publicaciones: "El Combatiente", con Santucho; y "La Verdad", con Nahuel Moreno.

Santucho fue detenido el 24/11/1969 en San Miguel de Tucumán y trasladado de la cárcel de Villa Quinteros a la de Villa Urquiza, cuando llevaba 8 meses detenido, él ingirió una pastilla que le provocó síntomas de enfermedad, fue llevado al Hospital Padilla, lo visitó su mujer, quien logró pasarle un arma que Santucho usó para escapar.

En 1970, un año después del 'Cordobazo', Santucho propuso la creación del ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo), al que incorporó a todos los integrantes del PRT, y algunos integrante de otras organizaciones.

En 1971 él fue detenido otra vez, y junto a Enrique Gorriaran Merlo, Marcos Osatinsky y Fernando Vaca Navaja, entre otros, protagonizó la fuga del penal de Rawson, en agosto de 1972. Quienes no pudieron subir en el avión que fue a Chile (por ejemplo, Santucho), fueron detenidos nuevamente (por ejemplo, Ana María), fueron fusilados el 22/08/1972. Sólo sobrevivieron Alberto Miguel Camps (muerto en 1977), María Antonia Berger (desaparecida en 1979) y Ricardo René Haidar (desaparecido en 1982).


En Cuba, luego de la fuga del Penal de Rawson y de la masacre de Trelew, Mario Roberto Santucho, Fernando Vaca Narvaja y Roberto Quieto hablaron por radio sobre la situación política argentina.

Santucho regresó al país en noviembre de 1972, para retomar la conducción del ERP-PRT. Y decidió combatir a los gobiernos constitucionales elegidos por la mayoría de los ciudadanos: tanto el de Héctor J. Cámpora (aunque en ese período ordenó una leve tregua) como el de Juan Domingo Perón.

Es más: el copamiento del cuartel de Azul, a principios de 1974, le permitió a Perón fundamentar la acción directa que emprendió la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A), que creó por instrucciones suyas José López Rega.

Santucho tuvo una nueva pareja: Liliana Delfino, integrante del Comité Central del PRT, a cargo de la Propaganda Nacional. Fueron padres de Mario Antonio Santucho.

El objetivo del ERP fue iniciar la guerrilla rural en Tucumán (otra vez Santucho tuvo como referencia a Guevara). El gobierno constitucional ordenó el Operativo Independencia.

El ERP fue infiltrado y su situación tanto urbana como rural se complicó. La organización decidió transportar a Cuba a Santucho y a su lugarteniente Benito Urteaga, y así se llegó al lunes 19/07/1976.

A las 13:30 los militaron tocaron la puerta del 3149 de la calle Venezuela, Villa Martelli (Vicente López, Gran Buenos Aires).

Liliana Delfino entreabrió la puerta, pero el Grupo de Tareas encabezado por el capitán Juan Carlos Leonetti, entró violentamente. Adentro se encontraban Santucho, Urteaga, su hijo de 2 años, José, y Ana María Lanzillotto, embarazada de 6 meses.

En la balacera murieron Leonetti, Santucho y Urteaga. Sus cadáveres nunca fueron recuperados y, según el testimonio de Víctor Ibáñez, ex sargento de Ejército, fueron llevados a Campo de Mayo, a una fosa común. Liliana, Ana María y José fueron secuestrados. Liliana y Ana María fueron detenidas-desaparecidas. José fue devuelto a su familia 2 meses más tarde.


La familia Santucho en Santiago del Estero.

Facundo Aguirre escribió, en La Izquierda Diario, vocero del trotskymo argentino, una dura crítica a las decisiones de Santucho:

"(...) Frente al segundo Villazo, en marzo de 1975, cuando las bandas fascistas y la represión habían tomado de rehenes a los dirigentes de la UOM y sembraban terror en la población obrera de Villa Constitución, el PRT-ERP apostó todo a la carta militar, ajusticiando al jefe de la policía rosarina Telemaco Ojeda por fuera de toda consulta con los dirigentes de la huelga y las asambleas obreras.

Pero el punto más alto del divorcio entre la estrategia y política del PRT-ERP y la lucha de clases real se produce en las huelgas generales de Junio y Julio de 1975, primer huelga general contra el peronismo en la historia, que dieron lugar a las Coordinadoras Interfabriles, derrotaron al plan Rodrigo y echaron a López Rega del gobierno.

En dicha ocasión el PRT-ERP careció de política propia y Santucho fue completamente ajeno a esta gran acción del movimiento de masas, al punto tal que estuvo durante todo ese tiempo de crisis y convulsión de la base obrera, con el peronismo en el monte tucumano. A su regreso, cuando el gobierno de Isabel aún pendía de un hilo, se celebró la reunión del Comité Central, Vietnam Liberado, que votó como resolución proponer un frente democrático a los Montoneros, que impulsaban la reconstrucción del FREJULI con el Partido Autentico y el Partido Comunista que predicaba un gabinete cívico-militar con Isabel. (...)".

En esos días finales, Santucho estuvo negociando acuerdos con Montoneros.

Luis Mattini, quien sucedió a Santucho en la jefatura del ERP, explicó que un sector de la conducción querían que Santucho saliera del país de forma inmediata, pero el santiagueño decidió que dejaría el país el 20/07/1976, pues tenía una cita con Mario Firmenich, jefe de Montoneros, en la que abordaría la conformación de la Organización para la Liberación de Argentina (OLA), una entente que nuclearía a las organizaciones armadas que enfrentaban a la dictadura militar.

"Robi había prometido que iba a reunirse con Firmenich y creía que era una cita impostergable. El encuentro se realizaría el 19 y un día después saldría del país con destino a Cuba. La idea era dejar el país por Paraguay. Mientras tanto decidió irse a vivir al departamento del (Domingo) 'Gringo' Menna, en Villa Martelli", apunta Mattini.

Marcela Santucho, hija de 'Roby' escribió:

"(...) Esa misma noche Robi viajaría con destino a Roma, y luego seguiría a Cuba. El viaje fue decidido por el comité central y el buró político del PRT para resguardar la vida del comandante ante el salvaje golpe militar que comenzó a secuestrar de sus puestos de trabajo a dirigentes sindicales obreros, curas tercermundistas que trabajaban en las villas, abogados defensores de presos políticos y todos los simpatizantes que estaban en la legalidad.

Por eso se decidió preservar al Comandante y el Partido decidió que momentáneamente Santucho saliera del país y quedara en contacto permanente con Urteaga, quien dirigiría al PRT-ERP. La salida fue postergada hasta el 19 de julio porque Robi quería asistir a la reunión por la OLA con Firmenich, reunión que no se concretó. Fernando Gertel, el enlace del PRT comunicó esa mañana a la compañera de Robi, Liliana Delfino, que él estuvo en la cita a la hora indicada, pero que no vino nadie.

Horas más tarde, los militares llegaron al departamento del Gringo Menna, donde se encontraban el primero y segundo dirigente de la organización guevarista. Horas antes fueron secuestrados separadamente Menna y su compañeram Ana Lanzilloto, embarazada. El Gringo Menna llevaba un recibo con la dirección de su departamento, se supone que Leonetti siguió esa pista. Leonetti era un oficial que añoraba un buen cargo y que llegó a Capitán después de su muerte, cuando fue condecorado por asesinar al “enemigo público número uno”, Mario Roberto Santucho.

Durante mis investigaciones, leyendo testimonios, encontré el de Frida Rochocz que reconoció a Leonetti después que la secuestró… Frida estaba en su casa con su hermano, cuando hombres fuertemente armados irrumpieron en su casa. Uno de los milicos le gritaba furioso: “¿Vos sos la Alemana?”, y le pegaba para que hablara… Días después de secuestrada Frida fue liberada porque se dieron cuenta que no eran militantes y que no sabían nada. Cuando Frida trataba de calmarse de los días infernales que había pasado, el 19 de julio de 1976 compró el diario y se enteró de la muerte de Santucho.

La cuestión es que Frida, al ver la foto de Leonetti como uno de los muertos, reconoció al militar violento que la confundía con la Alemana, el apodo de la compañera de Santucho, Liliana Delfino. Es la prueba que Leonetti ya buscaba a Santucho. Desde la caída de la quinta de Moreno, Leonetti estaba tras los pasos de Robi, lo buscaba como una obsesión, a tal punto que cuando consiguieron la dirección de Villa Martelli, habló con Pascual Guerrieri, su jefe que le dijo por radio: “Vos espérame que ya vamos, porque a Santucho, lo queremos vivo”. Esto me lo dijeron testigos del juicio por lesa humanidad a Guerrieri, en Rosario en 2010.



1973. Mario Roberto Santucho, Benito Urteaga, Enrique Gorriarán Merlo y Carlos Molina.

Leonetti no le hizo caso a Guerrieri, quería la recompensa para él solo y sobre todo los laureles, le pareció que con cuatro ametralladoristas sería suficiente para reducir a los dos jefes guerrilleros que sabía estaban ahí con mujeres. El Gringo ya había sido secuestrado en una cita envenenada y llevado a Campo de Mayo, también había caído Gertel a eso de las 13 horas en un café. El portero del departamento de Villa Martelli nos contó que le apuntaron y amenazaron con un arma, para que subiera con ellos y tocara el timbre. El portero hizo caso. Cuando desde adentro preguntaron quién era, tuvo que responder que era el portero. La puerta se abrió, entraron los militares armados y el portero bajó apurado por el ascensor. Una terrible balacera estalló…

Según Ibañez, Leonetti, trató de reducirlos, los palpó de armas justo antes de que Robi le doblara el brazo y le arrebatara la pistola, lo que generó los disparos de dos militares, ya que los otros dos quedaron en la puerta del departamento. Minutos más tarde bajaron los cuatro militares con el cuerpo de Leonetti, y también se llevaron a Liliana Delfino. El portero me contó que se la veía muy nerviosa y asustada… hoy figura como desaparecida y además se dice que estaba embarazada, según testigos que la vieron en Campo de Mayo. Hasta ahora nadie de los que compararon su sangre con el banco de Abuelas de Plaza de Mayo, coincidió con la sangre de nuestra familia, pero esperamos que aquellos que tengan sospechas y ronden los 40 años, hagan el test para comparar los datos y resolver las centenas de casos que aún son buscados por familiares de desaparecidos.

Eugenio Méndez, periodista de ultra derecha, con información del ejército y de la SIDE, escribió sobre la muerte en combate de Santucho y nombra el apodo de uno de los ametralladoristas que acompañaban a Leonetti esa tarde: “Avispa loca”, al que entrevistó personalmente, pero cuando fue citado al juicio por la causa que llevamos adelante las hijas, se defendió con su derecho de “confidencialidad profesional”, negándose a informar el nombre del entrevistado. Su relato se asemeja al de Ibañez, quien en ese momento era cabo en Campo de Mayo:

"Desde mediados de los noventa, Ibañez se contacta con la familia Santucho para darle información sobre la llegada del cuerpo de Robi a Campo de Mayo… cuando yo vine de viaje al país, me contacté con Ibañez y me contó que vio en dicha guarnición militar a Menna y a Liliana Delfino con vida durante un tiempo. La segunda vez que vi a Ibañez fui con el hijo de Menna. Luego volví con el hermano de Urteaga y con mi abogado para pedirle a Ibañez su testimonio para la causa judicial para condenar a los responsables y para pedir los restos de Mario Roberto Santucho, exhibidos por sus enemigos como trofeo de guerra, y también como objeto de rituales nazis…"

Esta causa judicial en el juzgado de San Martin sigue pero de un modo demasiado lento, lleva casi dos décadas y decenas de folios con citaciones, testimonios, etc. Aún no pasó al juicio oral de los acusados y hasta ahora nadie fue condenado por el asesinato de Mario Roberto Santucho y de Benito Urteaga el 19 de julio de 1976… (...)".

sábado, 23 de septiembre de 2017

SGM: La toma del Reichstag

Capturando “El corazón de la Bestia Fascista” – 2 de Mayo de 1945




Berlín, el corazón del Reich no cayó fácilmente. El Ejército Rojo estaba empujando agresivamente por el territorio alemán, más fuerte que nunca, pero los alemanes tuvieron una última pelea en defensa de la patria, que habían declarado al principio de la guerra invulnerable al enemigo.

La invasión soviética se detuvo temporalmente después de la Ofensiva Vístula-Oder, a sólo 60 km de Berlín. La ofensiva vio la liberación de las ciudades polacas, Varsovia, Poznan y Cracovia. Mientras tanto, el comando de la defensa fue dado a Gotthard Heinrici, uno de los últimos generales capaces de la Wehrmacht. Aunque sólo tenía un mes para cavar y preparar la defensa de la ciudad, el esfuerzo parecía inútil.

El Ejército Rojo trajo 2.500.000 soldados, una fuerza poderosa de veteranos endurecidos por la batalla con la sed de venganza, después de la agresión alemana en la Unión Soviética. También incluían más de 6.000 tanques, 7.500 aviones y aproximadamente 45.000 piezas de artillería.


Los miembros de Volkssturm están siendo entrenados para usar el arma anti-tanque Panzerfaust. Wikipedia / Bundesarchiv CC-BY-SA 3.0

Los defensores eran superados en número y desprovistos de personal, ya que el ejército alemán, en su desesperado intento de defender a Berlín, reclutó a la Juventud Hitlerista en sus filas. Estos niños tenían entre 14 y 18 años, no tenían experiencia en combate y sólo servían como forraje de cañón para los soviéticos. Además, como la última línea de defensa, el Partido Nazi reclutó a los ciudadanos de Berlín en una milicia de trapos.

Fueron llamados Volkssturm y la mayoría de ellos eran ciudadanos de la tercera edad. La fuerza de defensa designada para defender lo que quedaba del Reich era 766.750 soldados, 1.519 vehículos de combate blindados, 2.224 aviones y 9.303 piezas de artillería, pero dentro de la Zona de Defensa de Berlín, sólo 45.000 soldados con 40.000 Volkssturm y miembros de la Juventud Hitler batallaban.

Los soviéticos superaron en número y superaron al enemigo de manera significativa, la victoria estaba a su alcance.

La batalla de Berlín comenzó el 16 de abril y terminó el 2 de mayo con la victoria decisiva que marcó el final del conflicto militar más grande en la historia de la humanidad. La única línea importante de la defensa de la ciudad de Berlín fue en Seelow Heights, también conocida como las "Puertas de Berlín", como la principal ruta oriental atraviesa. Después de varios días de intensos combates, las "puertas" fueron violadas.

El 19 de abril, la batalla había terminado, con 12.000 alemanes muertos y 20.000 soldados del Ejército Rojo muertos o heridos. La batalla de Seelow Heights se considera una de las últimas batallas campales de la guerra, ya que ambas partes se prepararon para el encuentro en esa ubicación exacta, que resultó ser un inevitable campo de batalla. Durante las dos semanas siguientes, los combates continuaron en las calles de Berlín.

Cada calle, cada cuadra y cada apartamento representaban un campo de batalla, porque los alemanes, en su último intento desesperado, estaban más bien dispuestos a morir que a caer en manos del enemigo.

Y tal vez tenían razón al hacerlo, durante años de combate y el esfuerzo de propaganda del tío Joe convirtió al Ejército Rojo en un puño vengativo, decidido a aplastar al Reich alemán ya depositar desechos en su capital. Ellos fueron dirigidos por Marshall Zhukov, quien, según la leyenda, fue instruido para capturar a Hitler y entregarlo a Moscú en una jaula de oro.


El Reichstag después de su captura por las tropas soviéticas.

Después de la batalla de Seelow Heights, sólo las formaciones rotas de la Wehrmacht se extendían entre las afueras de Berlín y el Reichstag, el corazón simbólico de la máquina de guerra alemana, aunque el edificio no había estado en uso desde el gran incendio de febrero de 1933. El 23 de abril de 1945, elementos del primer y segundo Frente de Belarús (grupo de ejército) soviético y el primer frente ucraniano habían rodeado completamente a Berlín. El nudo se estaba apretando alrededor del cuello de Hitler.

Hitler nombró a SS Brigadefuhrer Wilhelm Mohnke como el Comandante de Batalla para el distrito del gobierno central que incluyó la Cancillería del Reich y el Fuhrerbunker. Se organizó una contraofensiva, pero no tuvo éxito en romper el sitio.

En las primeras horas del 29 de abril, el 3er ejército de choque soviético cruzó el puente de Moltke y comenzó a ventilarse en las calles y edificios circundantes. Los ataques iniciales contra los edificios, incluido el Ministerio del Interior, se vieron obstaculizados por la falta de artillería de apoyo. No fue hasta que los puentes dañados fueron reparados que la artillería podría ser levantada en apoyo.

A las 04:00 horas, en el Führerbunker, Hitler firmó su último testamento y, poco después, se casó con Eva Braun. Al amanecer, los soviéticos continuaron con su asalto en el sureste. Después de una lucha muy intensa lograron capturar la sede de la Gestapo en Prinz Albrechtstrasse, pero un contraataque Waffen-SS obligó a los soviéticos a retirarse del edificio. Al suroeste, el 8vo ejército de los protectores atacó el norte a través del canal de Landwehr en el Tiergarten.


Izquierda - Foto original; Derecha - Versión alterada sin el reloj de pulsera.

Al día siguiente, el 30 de abril, los soviéticos habían resuelto sus problemas de puente y con el apoyo de la artillería a las 06:00 lanzaron un ataque contra el Reichstag, pero debido a los atrincheramientos alemanes y el apoyo de armas de 12,8 cm a 2 km En el techo de la torre del zoológico, en el zoológico de Berlín, no fue hasta esa noche que los soviéticos pudieron entrar en el edificio. Las tropas alemanas adentro estaban fuertemente arraigadas. Siguió una feroz pelea de cuarto a cuarto.

En ese momento, todavía había un gran contingente de soldados alemanes en el sótano que lanzaron contraataques contra el Ejército Rojo. Finalmente, el 2 de mayo de 1945, el Ejército Rojo controló el edificio enteramente. La foto famosa de los dos soldados que plantan la bandera en el tejado del edificio es una foto del re-actuada tomada el día después de que el edificio fuera tomado. El evento con la bandera ocurrió originalmente a las 22:40 horas del 30 de abril de 1945, y fue tomado por el teniente Rakhminzhan Qoshqarbaev.


Batalla por el Reichstag - Por Ivengo (RUS) - CC BY-SA 3.0

Los soldados tenían órdenes de Stalin personalmente de tomar el edificio del Reichstag, el "corazón de la bestia fascista", antes del 1 de mayo, Día Internacional de los Trabajadores. La foto que presenta la recreación también se alteró con la adición de humo en el fondo para el efecto dramático. Además, un reloj en la muñeca de uno de los soldados fue editado fuera de la foto, ya que implicaba que las tropas del Ejército Rojo cometieron saqueos. Fue tomada por un fotógrafo, Yevgeny Khaldei.

Para los soviéticos, el acontecimiento representado por la foto se convirtió en símbolo de su victoria demostrando que la batalla de Berlín, así como las hostilidades del Frente Oriental en su conjunto, terminaron con la victoria soviética total. Como el comandante del Regimiento 756, Zinchenko, había declarado en su orden al Comandante del Batallón Neustroev:

domingo, 10 de septiembre de 2017

Guerra Antisubversiva: Leonetti mataba al criminal Santucho

La huida a ninguna parte de Roberto Santucho

El 19/07/1976 un Grupo de Tareas del Ejército argentino, encabezado por el capitán Juan Carlos Leonetti, irrumpió en el departamento de la calle Venezuela 3149, de Villa Martelli. Leonetti había recibido el encargo del jefe de la inteligencia militar, general Carlos Alberto Martínez, de cazar a la dirección del PRT-ERP. Algunos dicen que él ignoraba que encontraría al líder del Ejército Revolucionario del Pueblo, Mario Roberto Santucho. Otros afirman lo contrario. Y que esto ocurriría a pesar que en el mismo inmueble estaba la custodia de Santucho, que encabezaba Enrique Haroldo Gorriarán Merlo.
Urgente 24




Mario Roberto Santucho fue un revolucionario marxista trotskyta, contador público nacional que no ejerció como tal, que nació el 12/08/1936, hijo de Francisco del Rosario Santucho y de Manuela del Carmen Juárez.

Su hermano integró del Partido Comunista, pero Mario Roberto, mientras estudiaba en la Universidad de Tucumán, militó en el Movimiento Independiente de Estudiantes de Ciencias Económicas (MIECE), fue electo representante del Consejo Académico, y cuando el MIECE ganó el Centro de Estudiantes, se convirtió en delegado estudiantil del Consejo Tripartito.

Santucho se casó con Ana María Villareal, y tuvieron 3 hijas: Ana, Gabriela y Marcela.

Cuando terminó sus estudios emprendió un viaje durante el cual fortaleció su perspectiva contestataria: Bolivia, Perú, USA, México y llegó a Cuba, donde Fidel Castro había asumido el poder, acompañado por un argentino de inquietudes similares a la de Santucho, Ernesto Guevara. En la Cuba revolucionaria, Santucho encontró una sociedad que coincidía con sus valores.

En tanto, en la Argentina, su hermano, Francisco René Santucho fundaba, el 09/07/1961, el Frente Revolucionario Indoamericano Popular (FRIP), de "concepción americanista antiimperialista".

Cuando Mario Roberto regresó a la Argentina, se puso a la cabeza del FRIP, y con su hermano comenzaron diálogos con Palabra Obrera, de tendencia troskista, liderado por Nahuel Moreno. De la fusión de ambas organizaciones nació el PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores), el 25/05/1965.

Y 3 años más tardes, llegará la división, expresada en sus publicaciones: "El Combatiente", con Santucho; y "La Verdad", con Nahuel Moreno.

Santucho fue detenido el 24/11/1969 en San Miguel de Tucumán y trasladado de la cárcel de Villa Quinteros a la de Villa Urquiza, cuando llevaba 8 meses detenido, él ingirió una pastilla que le provocó síntomas de enfermedad, fue llevado al Hospital Padilla, lo visitó su mujer, quien logró pasarle un arma que Santucho usó para escapar.

En 1970, un año después del 'Cordobazo', Santucho propuso la creación del ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo), al que incorporó a todos los integrantes del PRT, y algunos integrante de otras organizaciones.

En 1971 él fue detenido otra vez, y junto a Enrique Gorriaran Merlo, Marcos Osatinsky y Fernando Vaca Navaja, entre otros, protagonizó la fuga del penal de Rawson, en agosto de 1972. Quienes no pudieron subir en el avión que fue a Chile (por ejemplo, Santucho), fueron detenidos nuevamente (por ejemplo, Ana María), fueron fusilados el 22/08/1972. Sólo sobrevivieron Alberto Miguel Camps (muerto en 1977), María Antonia Berger (desaparecida en 1979) y Ricardo René Haidar (desaparecido en 1982).


En Cuba, luego de la fuga del Penal de Rawson y de la masacre de Trelew, Mario Roberto Santucho, Fernando Vaca Narvaja y Roberto Quieto hablaron por radio sobre la situación política argentina.

Santucho regresó al país en noviembre de 1972, para retomar la conducción del ERP-PRT. Y decidió combatir a los gobiernos constitucionales elegidos por la mayoría de los ciudadanos: tanto el de Héctor J. Cámpora (aunque en ese período ordenó una leve tregua) como el de Juan Domingo Perón.

Es más: el copamiento del cuartel de Azul, a principios de 1974, le permitió a Perón fundamentar la acción directa que emprendió la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A), que creó por instrucciones suyas José López Rega.

Santucho tuvo una nueva pareja: Liliana Delfino, integrante del Comité Central del PRT, a cargo de la Propaganda Nacional. Fueron padres de Mario Antonio Santucho.

El objetivo del ERP fue iniciar la guerrilla rural en Tucumán (otra vez Santucho tuvo como referencia a Guevara). El gobierno constitucional ordenó el Operativo Independencia.

El ERP fue infiltrado y su situación tanto urbana como rural se complicó. La organización decidió transportar a Cuba a Santucho y a su lugarteniente Benito Urteaga, y así se llegó al lunes 19/07/1976.

A las 13:30 los militaron tocaron la puerta del 3149 de la calle Venezuela, Villa Martelli (Vicente López, Gran Buenos Aires).

Liliana Delfino entreabrió la puerta, pero el Grupo de Tareas encabezado por el capitán Juan Carlos Leonetti, entró violentamente. Adentro se encontraban Santucho, Urteaga, su hijo de 2 años, José, y Ana María Lanzillotto, embarazada de 6 meses.

En la balacera murieron Leonetti, Santucho y Urteaga. Sus cadáveres nunca fueron recuperados y, según el testimonio de Víctor Ibáñez, ex sargento de Ejército, fueron llevados a Campo de Mayo, a una fosa común. Liliana, Ana María y José fueron secuestrados. Liliana y Ana María fueron detenidas-desaparecidas. José fue devuelto a su familia 2 meses más tarde.


La familia Santucho en Santiago del Estero.

Facundo Aguirre escribió, en La Izquierda Diario, vocero del trotskymo argentino, una dura crítica a las decisiones de Santucho:

"(...) Frente al segundo Villazo, en marzo de 1975, cuando las bandas fascistas y la represión habían tomado de rehenes a los dirigentes de la UOM y sembraban terror en la población obrera de Villa Constitución, el PRT-ERP apostó todo a la carta militar, ajusticiando al jefe de la policía rosarina Telemaco Ojeda por fuera de toda consulta con los dirigentes de la huelga y las asambleas obreras.
Pero el punto más alto del divorcio entre la estrategia y política del PRT-ERP y la lucha de clases real se produce en las huelgas generales de Junio y Julio de 1975, primer huelga general contra el peronismo en la historia, que dieron lugar a las Coordinadoras Interfabriles, derrotaron al plan Rodrigo y echaron a López Rega del gobierno.
En dicha ocasión el PRT-ERP careció de política propia y Santucho fue completamente ajeno a esta gran acción del movimiento de masas, al punto tal que estuvo durante todo ese tiempo de crisis y convulsión de la base obrera, con el peronismo en el monte tucumano. A su regreso, cuando el gobierno de Isabel aún pendía de un hilo, se celebró la reunión del Comité Central, Vietnam Liberado, que votó como resolución proponer un frente democrático a los Montoneros, que impulsaban la reconstrucción del FREJULI con el Partido Autentico y el Partido Comunista que predicaba un gabinete cívico-militar con Isabel. (...)".

En esos días finales, Santucho estuvo negociando acuerdos con Montoneros.

Luis Mattini, quien sucedió a Santucho en la jefatura del ERP, explicó que un sector de la conducción querían que Santucho saliera del país de forma inmediata, pero el santiagueño decidió que dejaría el país el 20/07/1976, pues tenía una cita con Mario Firmenich, jefe de Montoneros, en la que abordaría la conformación de la Organización para la Liberación de Argentina (OLA), una entente que nuclearía a las organizaciones armadas que enfrentaban a la dictadura militar.
"Robi había prometido que iba a reunirse con Firmenich y creía que era una cita impostergable. El encuentro se realizaría el 19 y un día después saldría del país con destino a Cuba. La idea era dejar el país por Paraguay. Mientras tanto decidió irse a vivir al departamento del (Domingo) 'Gringo' Menna, en Villa Martelli", apunta Mattini.

Marcela Santucho, hija de 'Roby' escribió:

"(...) Esa misma noche Robi viajaría con destino a Roma, y luego seguiría a Cuba. El viaje fue decidido por el comité central y el buró político del PRT para resguardar la vida del comandante ante el salvaje golpe militar que comenzó a secuestrar de sus puestos de trabajo a dirigentes sindicales obreros, curas tercermundistas que trabajaban en las villas, abogados defensores de presos políticos y todos los simpatizantes que estaban en la legalidad.

Por eso se decidió preservar al Comandante y el Partido decidió que momentáneamente Santucho saliera del país y quedara en contacto permanente con Urteaga, quien dirigiría al PRT-ERP. La salida fue postergada hasta el 19 de julio porque Robi quería asistir a la reunión por la OLA con Firmenich, reunión que no se concretó. Fernando Gertel, el enlace del PRT comunicó esa mañana a la compañera de Robi, Liliana Delfino, que él estuvo en la cita a la hora indicada, pero que no vino nadie.

Horas más tarde, los militares llegaron al departamento del Gringo Menna, donde se encontraban el primero y segundo dirigente de la organización guevarista. Horas antes fueron secuestrados separadamente Menna y su compañeram Ana Lanzilloto, embarazada. El Gringo Menna llevaba un recibo con la dirección de su departamento, se supone que Leonetti siguió esa pista. Leonetti era un oficial que añoraba un buen cargo y que llegó a Capitán después de su muerte, cuando fue condecorado por asesinar al “enemigo público número uno”, Mario Roberto Santucho.

Durante mis investigaciones, leyendo testimonios, encontré el de Frida Rochocz que reconoció a Leonetti después que la secuestró… Frida estaba en su casa con su hermano, cuando hombres fuertemente armados irrumpieron en su casa. Uno de los milicos le gritaba furioso: “¿Vos sos la Alemana?”, y le pegaba para que hablara… Días después de secuestrada Frida fue liberada porque se dieron cuenta que no eran militantes y que no sabían nada. Cuando Frida trataba de calmarse de los días infernales que había pasado, el 19 de julio de 1976 compró el diario y se enteró de la muerte de Santucho.

La cuestión es que Frida, al ver la foto de Leonetti como uno de los muertos, reconoció al militar violento que la confundía con la Alemana, el apodo de la compañera de Santucho, Liliana Delfino. Es la prueba que Leonetti ya buscaba a Santucho. Desde la caída de la quinta de Moreno, Leonetti estaba tras los pasos de Robi, lo buscaba como una obsesión, a tal punto que cuando consiguieron la dirección de Villa Martelli, habló con Pascual Guerrieri, su jefe que le dijo por radio: “Vos espérame que ya vamos, porque a Santucho, lo queremos vivo”. Esto me lo dijeron testigos del juicio por lesa humanidad a Guerrieri, en Rosario en 2010.


1973. Mario Roberto Santucho, Benito Urteaga, Enrique Gorriarán Merlo y Carlos Molina.

Leonetti no le hizo caso a Guerrieri, quería la recompensa para él solo y sobre todo los laureles, le pareció que con cuatro ametralladoristas sería suficiente para reducir a los dos jefes guerrilleros que sabía estaban ahí con mujeres. El Gringo ya había sido secuestrado en una cita envenenada y llevado a Campo de Mayo, también había caído Gertel a eso de las 13 horas en un café. El portero del departamento de Villa Martelli nos contó que le apuntaron y amenazaron con un arma, para que subiera con ellos y tocara el timbre. El portero hizo caso. Cuando desde adentro preguntaron quién era, tuvo que responder que era el portero. La puerta se abrió, entraron los militares armados y el portero bajó apurado por el ascensor. Una terrible balacera estalló…

Según Ibañez, Leonetti, trató de reducirlos, los palpó de armas justo antes de que Robi le doblara el brazo y le arrebatara la pistola, lo que generó los disparos de dos militares, ya que los otros dos quedaron en la puerta del departamento. Minutos más tarde bajaron los cuatro militares con el cuerpo de Leonetti, y también se llevaron a Liliana Delfino. El portero me contó que se la veía muy nerviosa y asustada… hoy figura como desaparecida y además se dice que estaba embarazada, según testigos que la vieron en Campo de Mayo. Hasta ahora nadie de los que compararon su sangre con el banco de Abuelas de Plaza de Mayo, coincidió con la sangre de nuestra familia, pero esperamos que aquellos que tengan sospechas y ronden los 40 años, hagan el test para comparar los datos y resolver las centenas de casos que aún son buscados por familiares de desaparecidos.

Eugenio Méndez, periodista de ultra derecha, con información del ejército y de la SIDE, escribió sobre la muerte en combate de Santucho y nombra el apodo de uno de los ametralladoristas que acompañaban a Leonetti esa tarde: “Avispa loca”, al que entrevistó personalmente, pero cuando fue citado al juicio por la causa que llevamos adelante las hijas, se defendió con su derecho de “confidencialidad profesional”, negándose a informar el nombre del entrevistado. Su relato se asemeja al de Ibañez, quien en ese momento era cabo en Campo de Mayo:

"Desde mediados de los noventa, Ibañez se contacta con la familia Santucho para darle información sobre la llegada del cuerpo de Robi a Campo de Mayo… cuando yo vine de viaje al país, me contacté con Ibañez y me contó que vio en dicha guarnición militar a Menna y a Liliana Delfino con vida durante un tiempo. La segunda vez que vi a Ibañez fui con el hijo de Menna. Luego volví con el hermano de Urteaga y con mi abogado para pedirle a Ibañez su testimonio para la causa judicial para condenar a los responsables y para pedir los restos de Mario Roberto Santucho, exhibidos por sus enemigos como trofeo de guerra, y también como objeto de rituales nazis…"
Esta causa judicial en el juzgado de San Martin sigue pero de un modo demasiado lento, lleva casi dos décadas y decenas de folios con citaciones, testimonios, etc. Aún no pasó al juicio oral de los acusados y hasta ahora nadie fue condenado por el asesinato de Mario Roberto Santucho y de Benito Urteaga el 19 de julio de 1976… (...)".

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Guerra Antisubversiva: Asalto al Comando de Sanidad del EA

Asalto al Comando de Sanidad del Ejército



El 6 de septiembre de 1973 un comando terrorista del ERP intentó tomar el Comando de Sanidad del Ejército, sito en Parque Patricios, para apoderarse de las provisiones y medicamentos que había allí. Gracias a la complicidad del soldado entregador Hernán Invernizzi, los terroristas tomaron el Comando e intentando recuperarlo perdió la vida el Teniente Coronel Raúl Juan Duarte Ardoy, quien instantes antes de ser asesinado había instruido a sus subordinados que no tiraran a matar a nadie, cuando ya había bandera blanca de rendición por parte de los terroristas.
Luego de quitarle la vida a Duarte Ardoy los terroristas se entregaron a las autoridades policiales. Esto ocurría en el período democrático posterior al ex presidente Cámpora, siendo Lastiri quien dirigía al país, esperando que Perón asumiera la presidencia.
Terrorista entregador Hernán Invernizzi

Varios de los terroristas eran conocidos, dos de ellos, Ramón Alberto Gómez y Benito Urteaga, habían escapado del Penal de Villa Urquiza en 1971 donde habían sido asesinados 5 guardicárceles. Otro terrorista, Tomás Ponce de León, había sido procesado por el secuestro y asesinato del empresario italiano Oberdan Sallustro pero había sido beneficiado por la amnistía de Cámpora para volver a matar. Por su parte, Ferreira Beltrán era uno de los terroristas que había secuestrado el avión de Austral. Eduardo Anguita fue otro de los terroristas detenidos y que luego fue condenado a fines de los 70 a 18 años de cárcel por el intento de toma del Comando de Sanidad, pena que desgraciadamente no cumplió entera por haber sido liberado con el retorno de la democracia en el gobierno de Alfonsín. Por último, cuando el Cnel. Argentino del Valle Larrabure fue secuestrado, el 11 de agosto de 1974, parte de lo que se pidió por su libertad fue la excarcelación de cinco de los terroristas involucrados en la toma del Comando.



Terrorista del ERP Eduardo Anguita

Esto nos da un panorama del nivel de violencia y nos deja en claro que cuando se eligen las armas para tomar el poder e imponer una dictadura de izquierda, no hay reinserción social, amnistía o perdón que valga para los terroristas…ellos solo propagan agresión.

sábado, 25 de junio de 2016

La Tablada: Zurdos llorones se quejan de desapariciones



"En la recuperación de La Tablada se cometieron los mismos delitos que en la dictadura"
Felipe Celesia y Pablo Waisberg son los autores del libro que investigó el copamiento del cuartel en 1989, por parte de miembros del Movimiento Todos por la Patria (MTP). 

Por César Calvo (*) | Perfil


Entrevista con los autores del libro "La Tablada"/Felipe Celesia y Pablo Waisberg


El 23 de enero de 1989 se vivió un hecho inédito para la joven democracia argentina. Luego de casi seis años de bajo el gobierno radical de Raúl Alfonsín, un grupo armado ingresó al regimiento 3 de infantería de La Tablada.



Las asonadas militares fueron una constante en el período alfonsinista (1983-1989). La recordada Semana Santa de 1987 y el acuartelamiento de Monte Casero, al año siguiente, desafiaban a la flamante democracia. Con esos antecedentes, y sin conflictos manifiestos con organizaciones armadas de izquierda pasada la dictadura militar (1976 - 1983), el Movimiento Todos por la Patria asaltó un cuartel del ejercito. El misterio informativo desveló a los argentinos; pronto la sangre, el fuego y las balas fueron la crónica de “la última batalla de la guerrilla Argentina”.



En el operativo de recuperación del regimiento participaron elementos inorgánicos de las fuerzas armadas de entonces, y “carapitandas”. Según uno de los autores del autor del libro La Tablada, Pablo Waisberg, “se producen dos desapariciones durante el primer día en un momento de la rendición".



"Se llevan detenidos y heridos después de muchas horas de combate a Iván Ruiz y a José Díaz y al otro día tras la rendición se llevan a Francisco Provenzano y a Carlos Samojedny esas cuatro personas continúan desaparecidas al día de hoy”, afirmó el periodista, entrevistado por Perfil.com.



Waisberg afirmó que "en la recuperación del cuartel se cometieron los mismos delitos que en la dictadura: torturas, desapariciones y ejecuciones sumarias”.



El encargado de investigar las dos primeras desapariciones fue un joven Alberto Nisman secretario del entonces Juez Federal de Morón, Gerardo Larrambebere. “Le cuentan una historia de que los desaparecidos pasaron de mano en mano hasta llegar a un militar que estaba muerto, por lo que no se puede investigar", relató Felipe Celesia, también autor del libro. "Nisman compra esa versión y hasta 1999 Díaz y Ruiz tuvieron pedido de captura internacional estando desaparecidos”, agregó, en diálogo con este portal.



“Un militar que estaba adentro del cuartel relató en 'off the record' que le ordenaron modificar los registros de batalla, en los cuales constaba que los detenidos estuvieron dentro del cuartel al día siguiente, cuando todo estaba terminado. Estaban encapuchados y maniatados. Lo cual demuestra que hubo una política deliberada del ejército en ocultar algo que era irregular. Esto te lleva más cerca de la violación de los derechos humanos que más lejos”, opinó Waisberg.



Para Celesia, los guerrilleros intentaron hacer una revolución “al modelo sandinista, una vanguardia que encendía la pradera y después venía la revolución”. Lo que no parece antojadizo, ya que algunos de los integrantes del Movimiento Todos por la Patria (MTP) liderado por Enrique Gorriarán Merlo (1941-2006), habían sido combatientes de la guerrilla nicaragüense.



(*) De la redacción de Perfil.com.

viernes, 26 de febrero de 2016

Guerra Antisubversiva: El ataque terrorista del ERP en Azul

Video: así fue el atentado terrorista del ERP en Azul.


Así fue el criminal atentado terrorista del ERP en Azul. Testimonio de Silvia Ibarzábal, Presidente de AFAVITA.


Prensa Republicana

lunes, 4 de enero de 2016

Guerra Antisubversiva: El asalto a la imprenta montonera de La Plata

La trágica noche en que desapareció la nieta de Chicha Mariani
Clara Anahí Teruggi, la nieta de una de las fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo, fue secuestrada durante la dictadura cuando tenía tres meses de vida.



 La residencia familiar, ubicada al 1134 de la calle 30, entre 55 y 56, de La Plata.

Clara Anahí Teruggi es la nieta de María Isabel "Chicha" Chorobik de Mariani, una de las fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo. La joven fue encontrada tras 39 años de búsqueda en localidad cordobesa de Marcos Juárez y se convirtió en el caso 120 de niños recuperados.

Hija de Daniel Mariani y Diana Teruggi, Clara fue secuestrada el 24 de noviembre de 1976 por un grupo parapolicial que atacó la residencia familiar, ubicada al 1134 de la calle 30, entre 55 y 56, de La Plata. Allí funcionaba una imprenta clandestina de la organización Montoneros, por lo que la vivienda fue bombardeada bajo las órdenes de Miguel Etchecolat

Cuando empezó el operativo alrededor de las 13.45 horas, en la vivienda se encontraban Diana con su hija y cuatro compañeros de militancia: Daniel Mendiburu Eliçabe (25 años), Roberto César Porfidio (31), Juan Carlos Peiris (28) y Alberto Oscar Bossio (34). El Ejército tiró bombas de fósforo para destruir la propiedad por cuatro horas, hasta que todos los ocupantes fallecieron, aunque milagrosamente la beba sobrevivió.

El padre de Clara, Daniel Mariani, se había marchado al reparto por lo que no fue víctima de esa masacre. Menos de un año más tarde, el 1 de agosto de 1977, fue asesinado por fuerzas de seguridad en el cruce de las calles 132 y 35 en La Plata.

El día del ataque Mariani tampoco no se encontraba en la casa y, aunque el represor Miguel Etchecolatz, condenado a cadena perpetua por crímenes de lesa humanidad, aseguró que la menor de edad murió carbonizada durante la mascare, la fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo no lo creyó y jamás dejó de buscarla.

Perfil

jueves, 23 de julio de 2015

La Tablada: El último ataque terrorista

El ataque terrorista a la Tablada




Un 23 de enero de 1989 (pleno gobierno de Raúl Alfonsín) unos 42 terroristas del Movimiento Todos por la Patria (reciclaje criminal de lo que fuera en los años 70´ el ERP) embistieron el portón de entrada del Regimiento de Infantería Mecanizado 3 ubicado en la localidad de La Tablada. Seguidamente, los subversivos se dispersaron por el interior del cuartel donde se encontraron con una fuerte resistencia. El combate se prolongó durante casi 27 horas hasta que finalmente los guerrilleros sobrevivientes se rindieron. Las crudas imágenes de la batalla transmitidas en vivo y en directo por los medios de comunicación recorrieron el mundo y conmocionaron a los argentinos que una vez más sufrieron la artera agresión del comunismo internacional.

Afortunadamente, en un país signado por la amnesia y la hipocresía ideológica en el cual estos hechos del pasado reciente suelen ser ocultados bajo la alfombra, aparecen en escena patriotas como nuestro amigo Sebastián Miranda, joven historiador revisionista quien acaba de reeditar con nueva documentación un libro indispensable para cualquier biblioteca argentina:  “Los Secretos de la Tablada. La última acción de la guerrilla armada”. Es en este magnífico trabajo en donde se detallan los orígenes de los atacantes en el Ejército Revolucionario del Pueblo, los Montoneros y la UCR; su participación criminal en la revolución sandinista; las advertencias previas que anunciaron el ataque en cuestión; la composición del MTP y las organizaciones colaterales; las acciones militares para la defensa y recuperación de las instalaciones; las evidentes complicidades de funcionarios de primera línea del gobierno radical y los medios de comunicación que anunciaron el asalto; la influencia de periodistas, políticos y personajes del gobierno actual y su relación con los terroristas de entonces; el oscuro rol de Horacio Verbitsky,  las operaciones de prensa del diario Página/12 (financiado por el propio Gorriarán Merlo), el papel de la Coordinadora radical, el juicio a los subversivos; la campaña mediática para su liberación mediante la tergiversación de los sucesos y las mentiras sobre las acciones durante la recuperación del cuartel atacado.

La Prensa Popular

domingo, 9 de marzo de 2014

El ataque a la Guarnición de Ejército Azul en 1974

El país todavía no ha recuperado la concordia
Por Coronel (R) Horacio Guglielmone  | Para LA NACION

 
A 40 años de lo ocurrido en la noche del sábado 19 al 20 de enero de 1974, cuando el autodenominado Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) atacó el cuartel de la Guarnición de Ejército Azul (provincia de Buenos Aires), es oportuno el recuerdo, el reconocimiento y la reflexión, en el contexto de aquellos años.

Esa noche, siendo las 23.40, el ERP atacó el citado cuartel con unos 240 efectivos, conducidos por Enrique Haroldo Gorriarán Merlo (el 23 de enero de 1989 también dirigió el sangriento ataque al cuartel de La Tablada) y con el objetivo principal de robar armamento, munición y explosivos para incrementar el poder de combate de la organización. En el cuartel, esa noche, había sólo unos 60 hombres, por tratarse de un sábado y estar en período de licencias anuales y cambios de destino.



Pese a tener a su favor factores determinantes, como son la sorpresa y la significativa superioridad de efectivos, el ataque fue un rotundo fracaso, ya que no pudieron robar absolutamente nada, por no lograr llegar a ningún depósito o a la Sala de Armas. Por el contrario, en su huida abandonaron una notable cantidad de armamento, munición y equipo, además de sufrir las bajas de 25 atacantes. Lo que sí lograron fue asesinar al entonces soldado conscripto Daniel Osvaldo González, que se desempeñaba como centinela en el puesto de guardia N° 4; al jefe de la guarnición, coronel Camilo Arturo Gay, que murió en combate al ser interceptado cuando se dirigía al cuartel para conducir la defensa, y a su esposa, Nilda Irma Cazaux, a la que mantenían como rehén, junto a sus dos hijos de 14 y 21 años, a un amigo de este último, que estaba de visita, y a un suboficial.

El jefe del Grupo de Artillería Blindado 1, teniente coronel Jorge Roberto Ibarzábal, fue secuestrado y asesinado luego de un torturador cautiverio de 10 meses, el 19 de noviembre de 1974, cuando en un control de tránsito fue interceptado, en la localidad de Francisco Solano, el vehículo en el que era trasladado de una de las llamadas "cárceles del pueblo" a otra. Ibarzábal fue encontrado en la caja de la pick-up Rastrojero interceptada, dentro de un armario metálico de 1,65 m por 0,65 m por 0,45 m, donde fue acribillado con tres disparos de revólver calibre 3,57 magnum, para evitar que fuera rescatado.

Ante los hechos acaecidos en Azul, el entonces presidente de la Nación, Juan Domingo Perón, el 20 de enero de 1974 dirigió un mensaje al país, por la cadena de emisoras de radio y televisión, en el que, entre otras cosas, dijo: "No es por casualidad que estas acciones se produzcan en determinadas jurisdicciones. Es indudable que ello obedece a una impunidad en la que la desaprensión e incapacidad lo hacen posible, o lo que sería aún peor, si mediara, como se sospecha, una tolerancia culposa. (....) Pido, asimismo, a todas las fuerzas políticas y al pueblo en general que tomen partido activo en la defensa de la República, que es la afectada en las actuales circunstancias. Ya no se trata de contiendas políticas parciales, sino de poner coto a la acción disolvente y criminal que atenta contra la existencia misma de la Patria y sus instituciones, que es preciso destruir antes de que nuestra debilidad produzca males que puedan llegar a ser irreparables en el futuro. (...) El aniquilar cuanto antes este terrorismo criminal es una tarea que compete a todos los que anhelamos una Patria justa, libre y soberana, lo que nos obliga perentoriamente a movilizarnos en su defensa y empeñarnos decididamente en la lucha a que dé lugar".

Asimismo, el 23 de enero Perón dirigió una carta a los jefes, oficiales, suboficiales y soldados de la guarnición Azul, en la que nos decía, entre otras cosas, lo siguiente: "El objetivo perseguido por estos grupos minoritarios es el pueblo argentino, y para ello llevan a cabo una agresión integral. Por ello, sepan ustedes que en esta lucha no están solos, sino que es todo el pueblo que está empeñado en exterminar este mal y será el accionar de todos el que impedirá que ocurran más agresiones y secuestros. (.) La decisión soberana de las grandes mayorías nacionales de protagonizar una revolución en paz y el repudio unánime de la ciudadanía harán que el reducido número de sicópatas que va quedando, sea exterminado uno a uno para bien de la República. (.) Quiera Dios que el heroico desempeño de todos ustedes nos sirva siempre de ejemplo".

Este mensaje al país, el 20 de enero de 1974, marca un hito en la citada guerra, porque Perón identifica el accionar de estas organizaciones como una agresión a la Nación toda y llama a sus habitantes a contribuir a su aniquilamiento. Luego, en la carta dirigida a los oficiales, suboficiales y Soldados de la Guarnición Azul, habla de exterminarlos. Son éstos los duros términos que usa, pues eran momentos de definición, decisivos para la vida de la República. Asimismo, sin nombrarlo, hace un cargo directo al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Dr. Oscar Raúl Bidegain, lo que lleva a la renuncia de éste, el 24 de enero de 1974.

Han pasado 40 años y la Argentina sigue anclada en los años 70. Qué paradoja la que vemos: hoy, más de 1600 civiles e integrantes de las Fuerzas Armadas, de seguridad, policiales y penitenciarias son sometidos, por un gobierno que se dice "peronista", a parodias de juicios cuyo final de condena se conoce de antemano. Paralelamente, nada se dice y todo se niega respecto de las víctimas del terrorismo. Simultáneamente, quienes integraron o apoyaron a organizaciones terroristas para imponer un régimen totalitario al mejor estilo castrista son homenajeados y se les pagan suculentas indemnizaciones y pensiones que en mucho superan a la jubilación de los ancianos que trabajaron y aportaron toda su vida. Y todo esto ocurre con la complicidad de los distintos partidos políticos y del Poder Judicial, que no son capaces de oponerse a tamañas barbaridades.

Basta ver la reciente votación, prácticamente unánime, en el Congreso, de la ley que otorga pensiones de por vida a los llamados "presos políticos" de los 70, para poner en evidencia la citada complicidad. Si el Poder Legislativo, el Poder Judicial y los más altos dirigentes de los distintos ámbitos del quehacer nacional no comienzan a trabajar de inmediato por la restitución de las instituciones de la República y la concordia entre los argentinos, se dejará avanzar la germinación de nuevos conflictos motorizados por la ilegalidad, la injusticia, la mentira y la corrupción evidentes.

Pero hay una luz en el camino, y es la que se vio en la Feria del Libro de Buenos Aires en 2012, cuando la Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia presentó un coloquio denominado "Concordia Política" (editorial de LA NACION del 13 de mayo de 2012), en el que oficiales del Ejército retirados e integrantes de organizaciones armadas, así como víctimas de esa guerra, que piensan en el bien común y en el futuro de nuestra Nación, antes que en el interés personal, y conocedores de la verdad sobre aquella guerra, por haberla vivido muy de cerca, dieron y siguen dando a la sociedad sus sinceros e impactantes testimonios y opiniones.

Los integrantes del Congreso de la Nación, como representantes de la ciudadanía, deberían escucharlos. Dios guarde a la Argentina, nuestra querida patria.

El autor participó de la defensa del cuartel de la Guarnición Azul con el grado de subteniente, cuando tenía 21 años.

domingo, 1 de diciembre de 2013

SGM: El rescate del Duce

El rescate del Duce

El capitán Otto Skorzeny, treinta y cinco años, jefe de una compañía de comandos de las Waffen SS adiestradas para operaciones especiales, tomaba café tranquilamente en un restaurante berlinés a mediodía del 26 de julio de 1943. En cierto momento, se levantó para llamar por teléfono a su oficina por si había algún asunto urgente. (Este relato se basa en una entrevista realizada por el autor, David Solar, a Otto Skorzeny en 1973, en las memorias del propio Skorzeny -Vive peligrosamente- y en la biografía de Mussolini de Christopher Hibbert.)"-Le estamos buscando por todo Berlín desde hace dos horas- dijo nerviosamente su secretaria-. Le llaman desde el cuartel general del Führer con urgencia. Un avión le está esperando en el aeropuerto.En el cuartel general se encontró con otros cinco oficiales, convocados de forma tan inesperada como él. Poco después se presentó Hitler, les pasó revista, habló unos minutos con cada uno de ellos y, finalmente, ordenó que se quedase Skorzeny.-Tengo para usted una misión de suma importancia -me dijo el Führer-: Mussolini, mi amigo y nuestro fiel aliado, fue ayer traicionado por su propio rey. Luego me contó cómo habían ocurrido las cosas y la suma importancia que tenía el rescate del Duce, tanto por la amistad que le unía con el jefe italiano como por la transcendencia que para la victoria final del Eje tenía la supervivencia del fascismo. Estoy seguro de que usted lo conseguirá, Skorzeny -me dijo el Führer antes de despedirme.Aunque habían pasado treinta años, Skorzeny se emocionaba visiblemente al recordar aquellos hechos.-Skorzeny, ¿por qué le eligieron? al fin y al cabo era usted un simple capitán recién ascendido.-No lo sé. Quizá por ser austriaco como Hitler, quizá porque había estado varias veces en Italia o, quizá, porque el Führer vio en mi la voluntad de hacer lo que me pidiera... En realidad, aún no lo sé.Tras una noche de preparativos, Skorzeny logró que 50 de sus hombres estuvieran listos para viajar a Italia al día siguiente.

Otto Skorzeny 
 

Al mediodía del 27 de julio, Skorzeny llegaba a Roma y pocas horas después lo hacían sus hombres.Días después encontraba la primera pista: Mussolini había sido metido en una ambulancia en el palacio real y conducido al cuartel de los carabinieri de Via Quintino Sella, Skorzeny había iniciado los preparativos para el rescate, cuando supo que el prisionero había sido sacado del cuartel el mismo día de su llegada a Roma.Mussolini fue conducido a la isla de Ponza, adonde llegó el 28 de julio. Skorzeny consiguió enterarse del nuevo lugar de reclusión el 12 de agosto y, de nuevo, hubo de suspender los preparativos al tener noticia de que el preso había sido trasladado.Continuó la búsqueda y a finales de agosto uno de los oficiales de Skorzeny, el teniente Wagner, logró enterarse en una taberna de la isla de Santa Magdalena de que había llegado a la isla un personaje importante y misterioso. Tenía que ser Mussolini.El 27 de agosto, los comandos de Skorzeny estaban dispuestos a asaltar el lugar de reclusión. Mas, cuando faltaban minutos para entrar en acción se dio la contraorden. El capitán alemán supo que esa misma mañana los guardianes italianos, sospechando que se preparaba el rescate del Duce, le sacaron de la isla en un hidroavión de la Cruz Roja.Los alemanes estuvieron desconcertados durante una semana, hasta que hallaron de nuevo la pista en un accidente sufrido por ofíciales italianos en una zona de los Abruzzos, donde aparentemente, nada tenían que hacer.Posteriores investigaciones les revelaron que el funicular que unía el valle con la elevada cumbre del Gran Sasso, donde se levantaba un hotel, había sido cortado al tráfico normal y estaba vigilado por una compañía de soldados.
"Llegué el convencimiento - dice Skorzeny del rescate del Duce-, de que allí estaba Mussolini y comencé a estudiar el rescate. Era imposible un asalto al funicular, porque habría lucha y los guardias del Duce tendrían tiempo de asesinarlo. Tampoco podría emplear escaladores, tardarían tanto tiempo en alcanzar la cumbre que los italianos observarían las cordadas y dispondrían de tiempo para organizarse y rechazarnos. Teníamos que actuar desde el aire y con planeadores: los paracaidistas quedarían demasiado dispersos y permitirían la reacción italiana".Los comandos de Skorzeny en Roma sumaban ya unos 200, pero necesitaba fuerzas, pues dividió la operación en dos fases: los comandos llegarían hasta una pequeña explanada, sobre la que se erigía el hotel, por medio de planeadores. Mientras, fuerzas de la Wehrmacht reducirían a los soldados que guardaban el funicular e impedirían comunicar la noticia a Roma."El 12 de septiembre llegué con un grupo de 108 hombres al aeropuerto de Prática de Mare. Recuerdo que era la madrugada de un domingo. Allí deberían llegar los planeadores poco después, pero enseguida nos anunciaron que se retrasarían varias horas, hasta el mediodía. Tampoco había llegado el general italiano, cargado de condecoraciones, que precisábamos para aumentar la confusión entre los guardianes. Por fin, y para rizar el rizo de la dificultad y la angustia, cuando ya todo estaba dispuesto, varios bombarderos británicos atacaron el aeropuerto, sin que, por fortuna, dañasen nuestro material. Había llegado la hora H.-¿Skorzeny, pensó usted en renunciar durante esos días de búsqueda, dificultades, frustraciones?- Ni por un segundo. Renunciar hubiera significado un fracaso irreparable. Había que intentarlo.-¿Valoró usted la misión en todo su alcance político y bélico o estaba agradando al Führer y saciando su sed de aventuras? -Probablemente había algo de todo. Primero, desde luego, lo hacía porque el Führer me lo había ordenado y porque tuvo fe en mí; pero también era plenamente consciente del efecto que tendría la liberación de Mussolini en la marcha de la guerra. Efectivamente, la República de Saló, fundada por Mussolini después de su liberación, nos ayudó mucho a mantenernos en el norte de Italia y numerosas divisiones italianas lucharon con gran valor a nuestro lado hasta el final de la guerra". Minutos antes de las dos de la tarde, los planeadores fueron soltados por los aviones que les habían remolcado hasta el Gran Sasso y comenzaron a picar hacia la explanada del hotel.La tierra se acercaba a toda velocidad. Los comandos empezaron a distinguir claramente a los italianos que guardaban a Mussolini, y el campo sobre el que iban a aterrizar, que no era llano, como habían supuesto, sino empinado y lleno de piedras y agujeros."Un sudor frío me corrió por la espalda. Calculé mis posibilidades y me pregunté; ¿resistirá el planeador la presión del aire? ¿aguantará el choque contra el suelo o se hará pedazos y saldremos todos despedidos como muñecos?... Ya no podía dar marcha atrás. El bramido del aire se intensificaba conforme nos acercábamos al objetivo. Vi cómo el teniente Meier -que pilotaba el planeador- abría el paracaídas que debía frenar el aterrizaje. Y, de pronto, topamos brutalmente con la tierra, en medio de un ruido ensordecedor." 

El Gran Sasso 
 
El Gran Sasso d'Italia (2.912 msmn) es un macizo de los Apeninos, situado en los Abruzos, en la frontera entre la provincia de Teramo y L'Aquila. La montaña es el pico más alto de todos los Apeninos y uno de las más altas de Italia.


Los comandos enviados al asalto del Gran Sasso abandonaron rápidamente los restos del planeador. Estaban a 15 metros de un lateral del hotel. El general italiano gritó a los sorprendidos centinelas que no disparasen; Skorzeny, seguido de ocho hombres, penetró por una pequeña puerta lateral gritando: "Mani in alto, mani in alto".Allí había una emisora de radio, que destruyeron sin que el sorprendido operador pudiera dar la alarma. Pero la habitación no tenía acceso al hotel y salieron de nuevo a la calle."Había allí una especie de terraza a la que subí con ayuda de mis hombres. A mis espaldas escuchaba el ruido de los planeadores que seguían llegando y estrellándose contra aquel maldito campo.Varios soldados italianos salían en aquellos momentos a la terraza con dos ametralladoras. No les dejamos emplearlas. Las retiramos a patadas, mientras les arrinconábamos con nuestras armas. Miré hacia arriba; allí, asomado a una ventana del primer piso, estaba Mussolini. Le grité que se retirara. Penetré rápidamente en el hotel. Los italianos se agolpaban confusos en los pasillos y, la mayoría, tiraban las armas al vernos aparecer. Subí las escaleras de tres en tres y calculé la posición del cuarto donde había visto al Duce. Derribé la puerta de una patada y entré en la habitación, abarcándola con mi pistola ametralladora. Allí, junto a dos oficiales italianos que no tenían armas en la mano, estaba Mussolini. Había llegado a tiempo. !Mi Duce, el Führer me envía para libertaros! ¡Sois libre!, le dije emocionado y aún con la respiración entrecortada. Tenga en cuenta -dice al entrevistador- que desde nuestro aterrizaje a este momento habían transcurrido menos de diez minutos. El Duce me respondió, abrazándome:-Sabía que mí amigo Adolf Hitler no me abandonaría.Después de su liberación, Mussolini narró aquellos hechos."Todo fue vertiginoso. Cuando quisimos darnos cuenta de la llegada de los planeadores de los alemanes éstos ya franqueaban la entrada del hotel. Ante mi apareció un gigante rubio que sudaba mucho. Entre la llegada del primer planeador y la entrada en mi habitación no habrían pasado ni cuatro minutos".-Skorzeny, ¿qué le pareció a usted Mussolini?"-Yo recordaba a Mussolini de un viaje que siendo muy joven hice por Italia. Le vi pronunciando un discurso rodeado por sus camisas negras. Por eso me conmovió aquel hombre envejecido que encontramos en el Gran Sasso. En aquel momento me pareció un hombre acabado. Sin embargo, cuando volábamos en avión hacia Viena se fue reponiendo y comenzó a hablarme con entusiasmo juvenil de sus proyectos, de la fundación de la república de Italia, cosa que debiera haber hecho -según él- al concluir la campaña de Abisinia". Pero la misión no había terminado. Quedaba conducir a Mussolini hasta Roma para que pudiera tomar un avión y viajar a Alemania. La operación debía hacerse con suma rapidez antes que el gobierno de Badoglio se enterase de la liberación. El viaje por carretera era impensable, dado lo escaso de las fuerzas alemanas. Había que salir por aire. Tal como se pensó al planificar el asalto, minutos después logró aterrizar en la explanada del hotel una avioneta biplaza, Cigueña, pilotada por uno de los ases de la aviación alemana, el capitán Gerlach, que expuso a Skorzeny las dificultades para salir de allí, por lo desigual y corto del terreno que terminaba sobre un precipicio. Italianos y alemanes colaboraron para despejar el terreno de los restos de los planeadores y de algunas piedras. Los tres hombres se apretujaron en la ligera avioneta, que recorrió el desigual terreno sin despegarse del suelo.De pronto, el precipicio. Se me encogió el corazón. Un fuerte golpe con una piedra rompió una de las ruedas delanteras del tren de aterrizaje. El avión comenzó a caer como una piedra. Cuando ya creí que nos estrellaríamos, Gerlach logró enderezarlo y hacerlo volar. Pero aún el piloto debería demostrarnos otra vez su maestría a la llegada a Roma, cuando aterrizamos casi suavemente sobre una rueda delantera y la de cola. El aeropuerto estaba tomado por nuestras fuerzas, de modo que no fue difícil meter a Mussolini en un He-111 sin que nadie se apercibiera de la identidad de nuestro pasajero. Cuando los italianos se enteraron, nosotros estábamos llegando a Austria. La aventura de aquel 12 de septiembre tuvo una indudable transcendencia en el curso de la guerra. Poco después, Mussolini ponía en marcha la República de Saló, que mantendría el norte de Italia, la zona más poblada, rica e industrializada del país, al lado de Alemania hasta el último día de la contienda. 

El rescatado 
 

Fuente: 
http://www.artehistoria.jcyl.es