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miércoles, 15 de marzo de 2017

Guerra contra la Subversión: Perón, Cuba y el desastre de los 70


Juan Bautista Yofre explicando qué pasó en los 70
Programa dedicado a conversar con Juan Baustista Yofre sobre los 70

miércoles, 1 de marzo de 2017

Terrorismo: Montoneros reclutaba niños de 13 años

Montoneros me reclutó a los 13 años. Yo también soy una víctima
Marcelo Vagni - Infobae



Un adolescente Marcelo Vagni

Fui invitado, hace unos días, al programa Intratables para intentar participar de un debate sobre los años 70. Pretendía aportar al mismo desde mi experiencia personal, por haber sido secuestrado en 1977, a los 15 años, por mi militancia secundaria (primero dentro de la UES, Montoneros, y luego en la Juventud Guevarista, expresión juvenil del PRT-ERP). Por otra parte, durante treinta años, entre 1984 y 2014 inclusive, he sido convocado en numerosas oportunidades por la Justicia para declarar en calidad de testigo en varias causas por delitos de lesa humanidad desde mi vivencia personal de ex desaparecido y ex preso político.

Digo bien, "intentar participar de un debate", porque mi intención y la de la producción del programa de TV quedaron sólo en eso, en un deseo, un intento. Sucede que, mientras hablaba, fui interrumpido agresivamente y descalificado por Miguel Bonasso, también presente en el estudio. "Contanos para quién trabajás…", inquirió primero. "Con vigilantes no discuto", me acusó luego en el aire.

Hasta esas interrupciones sólo había alcanzado a decir que, visto a la distancia y con la serenidad que permiten los años, sentía que mi reclutamiento a los 13 años de edad, las actividades que se me ordenaba llevar a cabo (a mí como a tantos jóvenes de mi edad), la actitud que se me convenció debía adoptar a partir del golpe de Estado de marzo de 1976 ("Se impone al pueblo argentino…afrontar con heroísmo los sacrificios necesarios y librar…la victoriosa guerra revolucionaria de nuestra segunda y definitiva Independencia", El Combatiente, 31 de marzo de 1976), nos puso tanto a mí como a muchos más en una situación de riesgo de vida de la que sólo tomé conciencia dentro de un calabozo oscuro, orinado, muy lastimado, seguro de que iba a morir, y pensando en mi mamá y mi papá antes que en la guerra revolucionaria.

Dije textualmente en el programa: "Soy una víctima de la represión militar pero antes de eso fui una víctima de la guerrilla que me reclutó a los 13 años, para convertirme a los 14 en un miliciano de la guerra revolucionaria".

Respecto de aquella historia trágica de los años 70, estoy convencido de otra cosa: que a los efectos de nuestros objetivos y planes (los de la guerrilla) no importaba que estuviésemos viviendo en democracia, bajo un gobierno que -pese a sus características por todos conocidas-, había sido elegido por una enorme mayoría en 1973. Tanto la organización de la que yo participaba como la organización Montoneros (de la que Bonasso era un importante dirigente, un "jefe") llevamos adelante acciones contra los gobiernos de Perón e Isabel, desconociendo la voluntad popular y asumiendo que esa voluntad la expresábamos nosotros mismos, como "vanguardia lúcida", como "destacamento de avanzada". No nos preparaban entonces para las próximas elecciones. Nos preparaban para los próximos combates revolucionarios.

Por eso la interrupción con gritos e insultos de Bonasso la interpreté claramente como un: "No cuentes, no digas nada, nadie se tiene que enterar de eso".

Tal actitud sólo confirma mi idea de que se pretende manipular esa porción de nuestra historia contando lo que no pasó. Y no contando lo que efectivamente sucedió. Yo había llegado a Intratables por propia voluntad, a expresar mi rechazo a un proyecto de ley que impulsa la diputada Nilda Garré, que busca poner una mordaza legal a un debate que viene siendo contado de manera falsa y tendenciosa. Para hablar en contra de este intento de imponer una mentira de prepo. Una cosa que, por la dinámica del programa y debido a la interrupción de Bonasso, ni siquiera llegué a esbozar.

Bonasso, visiblemente enojado, expresó que mi discurso reavivaba la teoría de los dos demonios. Ni siquiera conozco en profundidad esa teoría. Ni intento emparentar nada con nada. Sí acuerdo con denominar "demoníaca" -si se quiere- a la salvaje e ilegal represión que viví al igual que miles de argentinos (aunque no todos, ya que hubo excepciones, como Firmenich y Bonasso por ejemplo).

Pero yo no estoy hablando de la dictadura. Estoy hablando de nuestro accionar -del entonces adulto Bonasso y del mío propio, que era casi un niño- en los años previos al Golpe de Estado. ¿Qué palabra podríamos encontrar para denominar ese accionar, con su secuela de muertos y el enorme daño que le provocó al país? ¿Si no fue "demoníaco", qué fue? ¿Angelical? ¿Justo? ¿Necesario?

Conmigo no, Bonasso. Simplemente porque yo estoy hablando de mi experiencia personal: yo la viví. Vos también la viviste: fuiste uno de los jefes de una organización que no dejó gobernar a Perón, que lo atacó sistemáticamente, y sólo porque pensaban que el proyecto que debía imponerse en la Argentina no era el de Perón (que acababa de ganar las elecciones con más del 60% de los votos) sino el de ustedes. Por eso le advirtieron que no iban a dejarlo gobernar y asesinaron a Rucci sólo dos días después de su triunfo electoral. Y lo siguieron enfrentando hasta que los echó. Y pasaron a la clandestinidad en plena democracia e intensificaron el accionar armado.

En aquellos años, sólo algunos, como usted Bonasso, tuvieron la ventaja de la clandestinidad y acceso a mecanismos para eludir o enfrentar la represión. Los miles de jóvenes que creían en ustedes, en las facultades, en las escuelas, en las fábricas y en los barrios, tuvieron que seguir ocupando sus lugares, "escrachados" y "quemados", claramente identificados por la represión. Una mayoría de nosotros siguió haciéndolo, valiente o inconsciente del riesgo, hasta que la Triple A o la dictadura los secuestró y los asesinó.

Conmigo no, Bonasso. Hubiera sido más digno que me interrumpieras para reconocer aquellos tremendos errores, o para contarles a los jóvenes de hoy que hay que vivir en democracia y cuidar de ella, y que te equivocaste cuando la atacaste. Hubiera sido genial que dijeras que para imponer ideas hay que convencer a los demás, no asesinarlos ni secuestrarlos. Y decirles a los peronistas que cuando Perón ya no enfrentaba ni al Almirante Rojas, ni a Aramburu, ni a Lanusse… aparecieron ustedes –los jóvenes de vanguardia- y se constituyeron en su principal enemigo en sus últimos años.

Aquellos últimos años en los que justamente Perón se abrazaba con Balbín y nos decía que "para un argentino no debe haber nada mejor que otro argentino".

Me vi obligado a responderte de este modo Miguel Bonasso, por escrito, porque durante el programa no me dejaste hablar ni decir estas cosas. Vos tenés una enorme posibilidad de contribuir a la verdad histórica no ocultando datos, no falseando hechos, sin engañar a las nuevas generaciones, que tienen derecho a saber qué sucedió realmente en la Argentina de aquellos años. Y, además, pidiendo perdón por todo el daño y sufrimiento causados.

lunes, 20 de febrero de 2017

Guerra antisubversiva: Mantener la memoria del terrorismo comunista

Por qué es necesario seguir hablando del accionar guerrillero de los 70
Una sociedad que alberga infinitas fabulaciones sobre su pasado nunca podrá calmar los odios y encontrar la madurez que necesita para encarar el presente. 
Por Julio Bárbaro | Infobae
Politólogo y Escritor. Fue diputado nacional, secretario de Cultura e interventor del Comfer.


Montoneros esperan el regreso de Perón en Ezeiza

Somos una sociedad que alberga limitadas visiones del presente pero infinitas fabulaciones sobre el pasado. No es cuestión de buscar coincidencias en el ayer, sería absurdo y carente de sentido. Al menos de intentar calmar los odios y resentimientos que arrastramos para encontrar la madurez de hoy. Hace años escribí un libro que titulé "Juicio a los setenta", tuvo escasa repercusión como todo aquello que busca ocupar el espacio de la cordura en una sociedad donde los bandos suelen terminar imponiéndose. Soy un protagonista privilegiado de aquellos tiempos, aunque por supuesto eso no sirve de mucho para valorar mis conclusiones.

Suelo insistir en que a Perón lo derrocan acusado de autoritario, esos mismos derrocan luego a Frondizi y a Illia, y con Onganía asumen su sueño de una dictadura definitiva. Copian al Franco de España, no al De Gaulle de Francia. Destruyen la universidad, que en ese entonces era conducida por los humanistas, un progresismo de origen cristiano digno de ser reivindicado. Formé parte de la conducción de ese grupo, y vimos de pronto como la violencia del Estado engendraba la de los estudiantes, la confrontación como fenómeno masivo nace en ese momento. Luego viajarán a Cuba, a China y a otros lugares decenas de estudiantes a formarse para la guerra de guerrillas.

El peronismo ni existía en la universidad, solo un pequeño grupo en filosofía. La división era entre marxistas de la FUA y socialcristianos del Humanismo. Años más tarde, con el asesinato de Aramburu, los montoneros, de origen católico, se van a acercar a Perón, y el General, antes de su retorno, les otorga una enorme cuota de poder en el último intento de que la democracia impida la confrontación armada. Fue ahí donde los llama "juventud maravillosa" y le otorga un lugar protagónico a Rodolfo Galimberti, con quien me cansé de discutir con él: ellos nunca dejaron de pensar que Perón no entendía que la violencia era la única salida.

Pero no nos engañemos, los golpes de Estado engendraron semejante violencia, Perón solo intenta integrarlos al gobierno, y los termina expulsando en aquel "qué quieren esos imberbes", después que ellos asesinan a Rucci para romper definitivamente con Perón y la democracia.

Tuve diálogos y debates con los guerrilleros que abarcan una buena parte de mi vida. Me hice responsable del velatorio de los asesinados en Trelew y pasé días en aquella cárcel dialogando con los presos que nunca imaginaron que los íbamos a poder liberar. Y acompañé los dos primeros aviones donde los trajimos de Trelew a esta capital, participé y discutí, siempre estuve en contra de sus sueños de tomar el poder por las armas, nunca dejó de parecerme ridículo.

Insisto en reivindicar el ejemplo de los Tupamaros, ellos hicieron su autocritica y son parte del gobierno y responsables de la pacificación de su país. Ellos supieron transformar sus errores en sabiduría; nosotros soportamos todavía algún resentido que niega sus errores, pero casi ninguno que los haya vuelto enseñanza y coherencia para que esos sueños de justicia social se conviertan al menos en ejemplo de vida.

Como diputado nacional, en aquella débil democracia descubrimos de pronto que la guerrilla había decidido volver a matar. Recuerdo los debates con el ERP que nunca había dejado sus armas, que no asesinaba sindicalistas aunque fueran burócratas pero que albergaba su sueño de enfrentar al ejército con sus formaciones. Los del ERP nunca se acercaron a la política, ellos solo tenían fe en la violencia, en las armas. Hablé y mucho con ellos, siempre me quedaba la amarga sensación de que marchaban consientes al suicidio. Y al no acercarse al peronismo no tuvieron vigencia en su memoria.

A los montoneros Perón les dio poder en la democracia y se cansó de explicarles que una guerrilla nunca podía derrotar a un ejército regular. De pronto comenzaron a explicarnos que necesitaban el golpe de Estado para desarrollar sus fuerzas militares, que el pueblo los iba a acompañar. Ya arrastraban un error garrafal al pensar que ellos permitieron el retorno de Perón, sobre ese error se forjó Ezeiza y toda la confrontación. Aquella reiterada tesis que expresaban como un mantra, "cuanto peor mejor", aquella muletilla ideológica de "agudizar la contradicción". Mantuve un dialogo con ellos hasta el Mundial del 78, hasta que luego me secuestran los militares para exigirme datos que nunca tuve.

La dictadura y el peronismo fueron las dos fuerzas que confrontaron, la dictadura expresaba al poder económico y el peronismo se fue convirtiendo en la vanguardia de la democracia. La guerrilla fue importante, pero no como para considerarse la causa del retorno de Perón. La dictadura se había agotado en sí misma, la guerrilla solo tenía como salida incorporarse a la democracia. Y Montoneros tuvo vigencia por su relación con el peronismo, y Perón los convoca en la lógica de que sean parte de la democracia. Aquel abrazo con Balbín es hoy necesario para heredar lo mejor de aquella coyuntura. Luego, si los demonios fueron dos o uno solo carece de trascendencia. El acierto fue la convocatoria a la unidad nacional en democracia y el error fue la violencia de las minorías. La violencia del Estado es nefasta, pero eso no hace que en democracia la violencia de la guerrilla no merezca ser condenada.

lunes, 6 de febrero de 2017

Guerra Antisubversiva: Videla confesó que hubo plan respaldado por el peronismo

Cuando Videla confesó el plan de la Dictadura y lo vinculó al gobierno peronista de Isabelita
En las entrevistas para mi libro “Disposición final” y al admitir un plan sistemático de represión ilegal, el ex dictador aseguró que Ítalo Luder le pidió una solución para luchar contra las guerrillas
Por Ceferino Reato - Infobae



Jorge Rafael Videla durante su jura como presidente de facto.

Más allá de la sentencia de los jueces que condenaron a los jefes militares en 1985, fue el propio general Jorge Rafael Videla quien admitió un año antes de morir que hubo un plan sistemático para capturar y "eliminar a un conjunto grande de personas que no podían ser llevadas a la justicia ni tampoco fusiladas".

"No había otra solución; (en la cúpula militar) estábamos de acuerdo en que era el precio a pagar para ganar la guerra contra la subversión y necesitábamos que no fuera evidente para que la sociedad no se diera cuenta", me dijo Videla en una de las entrevistas que derivaron, junto con otros testimonios, en mi libro "Disposición Final".

"Por eso, para no provocar protestas dentro y fuera del país, sobre la marcha se llegó a la decisión de que esa gente desapareciera. Cada desaparición puede ser entendida ciertamente como el enmascaramiento, el disimulo, de una muerte".

Incluso, el nombre del libro alude a la manera cómo los jefes militares se referían al método para eliminar a "las siete mil u ocho mil personas que debían morir para ganar la guerra contra la subversión".

"Esa frase 'Solución Final' nunca se usó. 'Disposición Final' fue una frase más utilizada: son dos palabras muy militares y significan sacar de servicio una cosa por inservible", señaló Videla.

En las entrevistas, el ex dictador explica en detalle cómo era ese plan sistemático y cómo fue que llegaron a la conclusión que tenían que hacer desaparecer los cuerpos de esas miles de personas.

Incluso, vincula ese plan con la orden que jura haber recibido en la reunión de gabinete del 24 de septiembre de 1975, cuando él ya era el jefe del Ejército y el senador Ítalo Luder se desempeñaba como presidente interino debido a la licencia por enfermedad de la presidenta Isabel Perón.

 “No había otra solución, dijo Videla al admitir el plan sistemático de la cúpula militar para eliminar personas
En esa reunión de gabinete, a pedido de Luder y seis meses antes del golpe de Estado, Videla expuso cuatro alternativas para luchar contra las guerrillas, donde "la diferencia esencial consistía en la graduación que se establecía en la centralización del comando y de la toma de decisiones".

Videla asegura que Luder eligió la alternativa más dura contra las guerrillas, el "Curso de Acción Número 4, que implicaba un despliegue amplio y simultáneo de las Fuerzas Armadas, de Seguridad y policiales para detectar la presencia de un enemigo mimético que se escondía en el ambiente y aniquilarlo. Con un súmmun de libertad de acción para esas fuerzas desplegadas en todo el territorio". Como contrapartida, "a lo sumo en un año y medio el terrorismo estaría, cuanto menos, controlado".


María Estela Martínez de Perón (Getty Images)

Luder, que también está muerto, siempre negó que esa decisión implicara una ruptura del estado de derecho y un aval a las violaciones a los derechos humanos. La sentencia contra los comandantes, en 1985, avaló su interpretación.

Al mes siguiente, en octubre de 1975, el gobierno delegó por decreto en las Fuerzas Armadas la lucha contra las guerrillas —en la práctica, sin el control de un gobierno que, a esa altura, estaba muy debilitado— y el país fue dividido en cinco zonas, cada una a cargo de un comandante.

En una de las entrevistas que le hice, Videla sostuvo que, "siguiendo con el cronograma que le habíamos prometido al presidente Luder, a fines de 1977 la guerra estaba controlada; no derrotada, pero era cuestión de tiempo. Para el Mundial (1978), la guerra estaba prácticamente terminada".

Videla sostuvo que los militares llegaron al golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 sin saber bien cómo eliminar a ese "conjunto grande de personas" que era "irrecuperable". La mayoría de esas personas estaban siendo capturadas o lo serían en los próximos meses.

Tanto fue así que en los primeros meses de la Dictadura algunos jefes militares organizaron fusilamientos durante traslados de presos y los disfrazaron como intentos de fuga. Pero, pronto los desecharon porque despertaban lógicas sospechas.

Agregó que "la solución fue apareciendo de una manera espontánea, con los casos de desaparecidos que se fueron dando. Casos espontáneos, pero que, repito, no eran decididos por un joven oficial recién recibido; no, casos que eran ordenados por un capitán que, a su vez, recibía la orden del jefe de la brigada, que, a su vez, recibía la orden del comandante o jefe de Zona".

Y señaló: "Era una figura (la del desaparecido) que venía del gobierno peronista", en especial luego de aquellos decretos firmados en octubre de 1975.

Algo más sobre el carácter descentralizado en la ejecución del plan: "La responsabilidad de cada caso recayó en el comandante de la zona", que utilizó la forma que consideró más apropiada para capturar a los "objetivos" y hacer desaparecer sus cuerpos.

 La secretaría de Derechos Humanos durante el kirchnerismo determinó que los registros oficiales indican que hubo 6.348 desaparecidos
"A mí los comandantes o jefes de zona no me pedían permiso para proceder; yo consentía por omisión. A veces, me avisaban. Recuerdo el caso de una visita a Córdoba y el general Luciano Menéndez me recibe con esta novedad: ´El hijo de Escobar andaba en malas juntas y los liquidamos anoche´. Era el hijo de un coronel que había sido compañero nuestro de promoción; entonces, yo ya sabía que si Escobar venía, le tenía que decir: ´De ese tema no quiero hablar´".

La primera edición de este libro fue publicada en 2012 y resultó muy criticada por el kirchnerismo gobernante, las organizaciones de derechos humanos y los periodistas y medios afines. A simple vista, esa reacción parece inexplicable dado que Videla admitió la existencia de un plan sistemático en la represión ilegal. Pero, hubo otros tramos reprobables desde el punto de vista del kirchnerismo y los liderazgos de derechos humanos. Uno de ellos fue cuando Videla sostuvo que "eran siete mil u ocho mil las personas que debían morir".

Políticamente interesados, los organismos de derechos humanos consideran que la cifra de víctimas fue de 30 mil y de ahí no se mueven, por más que la propia secretaría de Derechos Humanos haya determinado al final de la gestión anterior que los registros oficiales indican que hubo 6.348 desaparecidos durante la dictadura.

Tampoco les gustó que Videla hablara sobre el respaldo de la mayoría de los partidos políticos, incluido el Partido Comunista, y de buena parte de la opinión pública a la dictadura que él encabezó durante cinco de los siete años y medio que duró el llamado Proceso de Reorganización Nacional.
Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio (Serrat).

domingo, 22 de enero de 2017

Conflictos americanos: El factor aéreo en El Salvador, 1980-1992 (1/2)

El Salvador, 1980-1992 
Escrito por Tom Cooper
26 de agosto 2007 a las 09:39 AM
Parte 1

La guerra civil en El Salvador, que asoló a este pequeño país con una población de sólo cinco millones de personas en la década de 1980, fue una de los más feroces y sangrientas insurrecciones de la historia. La guerra aérea fue intensa también, y el poder aéreo jugó un papel importante. Sin embargo, este conflicto sigue siendo una de las guerras aéreas más pobremente investigadas desde 1945. 

El Freak Show 
El Salvador es un país pequeño, con fuerte presión demográfica que se hace más grave cada año. Esta nación densamente poblada fue dominado durante mucho tiempo por una pequeña oligarquía y gobernado por una serie de gobiernos militares que tenía poca consideración por los derechos civiles: en especial la represión de la clase campesina por un ejército basado en los gobiernos de derecha llevó a la formación de numerosas organizaciones armadas antigubernamentales, con el resultado de que a través de todo el siglo 19, y también la historia de El Salvador en el siglo 20 caracterizaron por la violencia, el caos, y las intervenciones militares. Ocho de los diez gobiernos que gobernaron el país entre 1945 y 1970 han sido dirigidas por el personal militar, las relaciones con los países vecinos siempre fueron tensas - e incluso con Honduras desembocó en una guerra, en 1969.

En 1979, el país estaba maduro para un gran levantamiento. Un golpe militar reformista emprendida en octubre de ese año no se desarrolló bien, dejando a El Salvador en un estado de caos, con militares divididos sobre varios temas. La situación económica era terrible, lo que obliga cada vez más de los salvadoreños migrar a través de la frontera con Honduras, en busca de la tierra y el empleo. Con la revolución sandinista exitosamente instalada contra el régimen de Somoza en Nicaragua, dio impulso a los movimientos revolucionarios, que realizaron llamamientos a la insurrección popular armada. Si un régimen poderoso y opresivo como el de Somoza de ese país podría ser derribado por un movimiento mal equipados popular, entonces la oligarquía de El Salvador podría ser derribada también.

Varios grupos de izquierda ya estaban organizados y activos en todo el país, en la organización de manifestaciones. La gota que derramó el vaso llegó el 22 de enero de 1980, cuando el Ejército masacró a manifestantes civiles en las escalinatas de la Catedral de San Salvador. Dos meses después, el "Escuadrón de la Muerte" apañado por el Gobierno asesinó a Monseñor Romero mientras celebraba una misa. Estos acontecimientos tuvieron como resultado la fusión de los grupos de la oposición en el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FFMLN, más generalmente se llama FMLN), y un estallido a la rebelión: el FMLN ahora se dirigía a la insurgencia, así como las diversas facciones más pequeñas mantienen su identidad.

La reacción de las facciones de derecha - que incluían partes de las fuerzas armadas - era predecible: un programa de asesinatos despiadados se llevó a cabo por escuadrones de la muerte, donde alguien sospechoso de simpatías izquierdistas era susceptibles de ser secuestrado y fusilado. Se estima que 10,000 personas murieron de esta manera, sobre todo por la noche, en 1980 solamente. Es evidente que, en lugar de suprimir la insurrección, la violencia extrema por parte del régimen empuja cada vez más salvadoreños en la rebelión abierta.

A medida que la violencia junto con el masivo nivel de violaciones de derechos humanos escalaba a través de 1980, la administración Carter suspendió la ayuda económica y militar de EE.UU.. La junta fue dejada sola.


Mapa de El Salvador, con tres pistas de aterrizaje principal utilizado por el FAS durante la guerra. Además de estas tres bases aéreas, un número de lugares y una pista de aterrizaje privada cerca de La Unión se utilizaron para despliegues periódicos avanzado. La FAS fue cuidadosa en la operación de dichos sitios, entonces necesitaban una buena defensa debido a la amenaza permanente de incursiones y ataques de mortero del FMLN. Después de todo, incluso la BAM Ilopango fue atacada varias veces con fiereza por los rebeldes. (Mapa de Tom Cooper, sobre la base de software Encarta 2003) 

¿Fuerza Aérea cara y de lujo? 
Cuando comenzó la guerra, el ejército salvadoreño tenía unos 10.000 hombres, de los cuales 9,000 servían en el Ejército, organizados en cuatro brigadas de infantería pequeña, un batallón de artillería y un batallón de blindados ligeros. Otros 7.000 servían con la policía paramilitar. La cultura militar de El Salvador no sólo era autoritaria y corrupta, sino también altamente politizada. A pesar de la formación y el asesoramiento de los EE.UU., los viejos hábitos de gran mezcla en la política interna de las fuerzas armadas que parecía imposible de romper. La política interna de las fuerzas armadas fue similar: el liderazgo era de muy mala calidad, con el cuerpo de oficiales no sólo está desunida, sino también enteramente basado en la selección a las conexiones políticas - en lugar de las capacidades de liderazgo. La formación en general era muy pobre, y todos los planes por hacer para librar otra guerra convencional con Honduras. Capacidad y contingencias de la lucha de contrainsurgencia (COIN) la guerra no existían. Los militares salvadoreños fue totalmente incapaz de hacer frente a la insurgencia.

La Fuerza Aérea Salvadoreña (FAS) era el más profesional de todas las ramas militares salvadoreños, aunque su formación y capacidades sólo mediocre. En efecto, la fuerza aérea todavía sufría de ser vista como un lujo innecesario y costoso por la mayoría de oficiales del Ejército, y de otra manera reflejan la situación de las otras ramas del ejército salvadoreño. El general Juan Rafael Bustillo, jefe al mando FAS desde 1979 a 1989, por ejemplo, se consideraba un piloto competente y uno de los oficiales superiores más capaces en el ejército salvadoreño. Sin embargo, jugó un papel muy político en las fuerzas armadas y se sabe que han utilizado su posición para desafiar o incluso poner en peligro el momento el gobierno civil y otra vez.

A partir de 1980, la FAS contaba con una fuerza de menos de 1.000 hombres - incluyendo un batallón de paracaidistas, fuerzas de seguridad y una pequeña unidad anti-aérea - que no tenía ningún entrenamiento en operaciones conjuntas con las fuerzas de tierra. Su componente de vuelo consistía en cuatro pequeños escuadrones con un total de 67 aviones y helicópteros varios.

Los activos de combate principal eran once Dassault Ouragan MD.450 del Escuadrón de Caza-Bombardeo, con sede en la BAM San Miguel, de 18 ejemplares sobrevivientes de los ordenados a Israel en 1973, y que se entregaron a partir de 1974. Originalmente construido en Francia, en la década de 1950, nueve de ellos. Eran robustos y fáciles de mantener los caza-bombarderos se les había conectado disparar los misiles aire-aire Shafrir Mk.II, pero ninguno de ellos fueron entregados. En cambio, todos estaban armados con cohetes no guiados y bombas, así como cañones de 30 mm.


En 1973, El Salvador ordenó un lote de 18 Dassault Ouragan MD.450 de Israel. Las entregas comenzaron en 1974, y terminaron en 1978. Inicialmente, todos los aviones se camuflaban en el estilo "SEA" de la Fuerza Aérea -patrón, que consiste en beige, marrón y verde oliva. Varios se observaron usando tiras con los colores nacionales en la toma de aire, mientras que todos tienen sus timones pintado con los colores nacionales también. Aparte del número de serie, no se observaron otras marcas en ningún Ouragan salvadoreño jamás. (Dibujo de Tom Cooper) 

Los activos secundarios más importantes eran tres reactores entrenadores Fouga Magister CM.170, sobrevivientes de no menos de nueve comprados a Israel y tres de origen francés entre 1973 y 1978. Mientras se utilizaba principalmente para el vuelo de entrenamiento, fueron equipados con miras y dos armas calibre 7,62 mm en la nariz, y desplegadas para tareas de contrainsurgencia.

La escuadrilla de transporte de la FAS volaba seis Douglas C-47 y cuatro transportes IAI-101 Arava, mientras que el escuadrón de entrenamiento operado una mezcla de North American T-6, BeechT-34, y unos pocos Cessna T-41D. El arma de helicópteros era aún más pequeña, volando un solo SA.316B Aérospatiale Alouette III, un FH-1100, un Lama y diez helicópteros Huey Bell UH-1H, el último entregado desde los EE.UU. en 1979.

La base principal de aire FAS era Ilopango, en las afueras de San Salvador, con San Miguel siendo el aeródromo secundario más importante. Pistas de aterrizaje adicionales y sitios de aterrizaje fueron limpiados en el campo en el tiempo, y hubo aeródromos de nueva construcción más adelante, por lo que la FAS podía operar desde un máximo de 15 sitios alrededor del país.

El entrenamiento de la FAS fue orientado para una guerra convencional. El FAS sacó lecciones muy distinta de la guerra de 100 horas con Honduras, en 1969, y estaba tratando de obtener la capacidad que le impedía experimentar la misma suerte que en ese momento. Sin embargo, la falta de fondos impidió la formación de la fuerza, incluso en este papel adecuadamente, y la única acción que se vio desde que la guerra fue su participación en el golpe de 1972. Peor aún, al igual que en 1969, en la FAS sólo había un puñado de pilotos, y su formación era "buena" en el mejor de los casos.


Un total de no menos de once Fouga Magister CM.170 fueron adquiridos de fuentes israelíes y franceses en la década de 1970. Sólo cinco células del avión sobrevivieron a la guerra, de los cuales apenas dos fueron considerados como "condiciones de vuelo" en la década de 1990, aunque sus motores requirieron revisiones extensas y mantenimiento adicional con el fin de ponerse en marcha. Durante la guerra, los Magister de la FAS se utilizaron principalmente en cooperación con los Ouragan y A-37Bs. (Dibujo de Tom Cooper) 

Un pacto con el diablo
Con el Ejército de El Salvador en desorden y el caos, los 10.000 rebeldes de la alianza FMLN no se hicieron esperar en la obtención de la iniciativa y la captura de la mayor parte de El Salvador durante los años 1980. Los rebeldes ya se habían desplegado en las montañas a lo largo de la frontera con Honduras, y tenía numerosos bastiones alrededor desembocadura del Guazapa, sólo a unos 55 km de la capital de San Salvador. En las zonas rurales, obligaban a los terratenientes y empresarios locales a proporcionarles alimentos y pagar los impuestos - o enfrentarse a la destrucción de sus bienes y el asesinato. Bien equipados con armas y municiones capturadas de las reservas del ejército, los rebeldes eran auto-suficientes para la mayoría de sus necesidades.

Desplegados en las columnas de tamaño de un batallón, bien equipados y provistos, el FMLN fue capaz de librar una guerra casi convencional. El problema de los suministros fue relativamente fácil de resolver para la guerrilla: durante las etapas iniciales de la lucha capturaron una cantidad considerable de armas y municiones del Ejército. Envíos adicionales fueron posteriormente fácilmente llevado en más de largo de las fronteras de Guatemala y Honduras, así como de Nicaragua, sobre el Golfo de Fonseca. Además, un número de aviones ligeros se utilizaron para volar suministros a El Salvador desde Nicaragua, principalmente por la noche, con pistas de aterrizaje establecido para aviones fumigadores. Uno de los muy pocos momentos de éxito que disfrutó la FAS en esta fase inicial de la guerra fue cuando en enero de 1981, un Ouragan derribó un avión de transporte ligero con armas para los rebeldes.

El derribo de este avión desconocido llegó en el momento que los rebeldes lanzaron una ofensiva final con la intención de ocupar San Salvador y derrocar al gobierno. Incluso si la operación del FMLN logró avances significativos, no pudo lograr la victoria - especialmente antes de que los EE.UU. se involucrara en el conflicto. Es decir, alarmado por la posibilidad muy real de la victoria de los insurgentes, el gobierno de Carter en sus últimos días levantó el embargo de armas y autorizó una ayuda de nuevo. Al actuar demasiado tarde, Washington se quedó con el razonamiento de que aún cuando fuese tan desagradable el régimen en El Salvador, era preferible a "otro" gobierno revolucionario marxista en América Central, que los EE.UU. no podría controlar. Al hacerse cargo a finales de enero de 1981, la administración Reagan reforzó el compromiso de EE.UU., declarando la intención de derrotar a la insurgencia más seria en toda América Central.

Lo cierto es que la delegación militar de EE.UU. a San Salvador, dirigido por Brig.Gen. Fred Woerner, no sólo estaba autorizada a desarrollar un plan estratégico para hacer la guerra (que fue aprobado por los los líderes políticos de EE.UU. y El Salvador), sino también hacer hincapié en las reformas políticas, que iban a conducir a elecciones libres y justas, el desarrollo económico, un fin de los abusos de los derechos humanos y reformas judiciales. Este enfoque de la "zanahoria y el palo" era para alentar a las reformas: si no se promulgaron con la suficiente rapidez, la ayuda sería demorados o retenida aún más. Este enfoque causó fricciones constantes entre San Salvador y Washington, lo que inhibió una planificación a largo plazo y resultó en muchas ineficiencias en la ayuda militar, pero, que al final produjo resultados.

El ejército salvadoreño inicialmente tendía a realizar redadas en formaciones del tamaño de una compañía y batallón - una táctica que funcionó en beneficio de los rebeldes, quienes disfrutaron de la ventaja de la elección del lugar y el momento en que podía aceptar el combate. En consecuencia, el FMLN se especializó en la creación de emboscadas y aniquilación de unidades del tamaño de una compañía e incluso unidades medianas del Ejército. Los rebeldes también se especializaron en operaciones nocturnas, anulando así la ventaja de poder de fuego de las fuerzas armadas regulares. Sin sorpresa, en la década de 1980, las columnas rebeldes, incluso podrían tomar y controlar ciudades durante varios días.

Para abordar el problema, el equipo de consejeros de los EE.UU. hizo hincapié en un aumento dramático en el tamaño de las fuerzas armadas, y el entrenamiento intensivo en la guerra contrainsurgencia. En consecuencia, el ejército salvadoreño se triplicó en tamaño y estuvo provistos de armas y equipos modernos. La FAS no iba a adquirir un número más moderno o aumentaría sus aviones de combate, sino que alcanzaría una flota de helicópteros grande, que fuese capaz de levantar la fuerza de infantería importantes para las operaciones ofensivas y que también proporcionaría el apoyo con helicópteros artillados.

Tan pequeño y mal equipado como lo estaba en 1981, la FAS aún tuvo una actuación combate buena, las más de las veces siendo la principal potencia de fuego móvil del Ejército, a la vez que enviaba agentes adicionales a la Academia Interamericana de la Fuerza Aérea (IAAFA ), en Albrook Field, en Panamá. La FAS se desempeñó bien en ayudar a detener la ofensiva de enero de 1981, la falta de formación impidió una mejor coordinación de las operaciones aéreas y terrestres, y en la noche, las operaciones fueron casi imposibles, pero este apoyo era suficiente. Reforzada por 14 helicópteros UH-1H adicionales que provinieron de los EE.UU., la FAS siguió mostrado un buen desempeño de combate durante los combates en la Provincia Morazán, a principios de 1981. Ayudó a detener la ofensiva rebelde. Otra operación ofensiva, llevada a cabo en abril de 1981, por una brigada del Ejército de 1.000 soldados bajo el mando del coronel Polacios, en el área de Gurazapa, tuvo menos éxito. Mientras Polacios indicó más adelante que 200 rebeldes y 24 soldados fueron asesinados, la mayoría de los observadores no podían contar con que fuesen realmente tantas bajas las del FMLN, mientras que si observaron un número de UH-1 de la FAS muy mal tiroteados. Muy por el contrario, en mayo de 1981, los rebeldes establecieron un firme control de cuatro provincias orientales de El Salvador, asegurando así sus comunicaciones con Nicaragua.

Con peleas en la cúpula militar, y la falta de formación impidiendo una mejor coordinación de las FAS y las operaciones del Ejército, mientras que durante la noche las operaciones eran casi imposibles, los rebeldes continuaron sus operaciones con éxito. A principios de mayo de 1981, capturaron un centro de comunicaciones del Ejército en el volcán Chichontepec, y el 11 derribaron un helicóptero UH-1H de la FAS. Los EE.UU. se apresuraron a enviar ocho helicópteros Huey adicionales a El Salvador a medida que el flujo de la ayuda de EE.UU. comenzó a llegar desde mediados de 1981 en adelante. Equipamiento militar por valor de casi $49 millones llegó a El Salvador ya ese mismo año. En 1982, el valor de la ayuda militar y el programa de venta había aumentado a $ 82,5 millones, mientras que otros $ 2 millones fueron gastados en la educación militar internacional de oficiales y suboficiales de El Salvador. En consecuencia, el 8 de julio de 1981, el Ejército lanzó la contraofensiva por primera vez en la zona de Cabañas, que terminó con el bombardeo de objetivos por parte de Ouragans de la FAS a lo largo de la frontera con Honduras.


Más tarde, durante su carrera con el FAS, la mayoría de los Ouragan supervivientes han tenido sus tanques alares tipo timp removidos los cuales se repintaron en parte: marrón al al estilo de "SEA" de la USAF, el patrón de camuflaje fue reemplazado por el de color verde oscuro y series de aplicar un estilo diferente ("Elephant "). A principios de 1981, uno de estos venerables cazas interceptó un transporte ligero con armas y municiones para los rebeldes, y lo derribó, marcando la primera victoria aire-aire de esta guerra. Otros encuentros similares siguieron, pero sus resultados siguen siendo desconocidos. Contrario a algunos reportes, los Ouragan de la FAS no estaban armados con misiles aire-aire de fabricación israelí Shafrir Mk.2. En cambio, sus armas principales - además de cuatro cañones de 30 mm - se convirtieron en cohetes no guiados, principalmente fabricadas en Estados Unidos y lanzadores de cohetes 19x2.75pulgadas BPD SNIA HL-7-80 (la última por lo general realizado en pareja, en un adaptador en el pilón debajo de las alas laterales) . (Dibujo de Tom Cooper)

La experiencia déjà vu 
En noviembre de 1981, los rebeldes cambiaron sus tácticas, emprendiendo una amplia campaña de perturbación de la economía, derribando torres de alta tensión y volando puentes en las carreteras principales. Su mayor éxito llegó el 27 de enero de 1982, cuando un grupo de ataque de 100 combatientes del FMNL se infiltró en el perímetro de la BAM Ilopango y destruyó cinco UH-1H y tres C-47, y dañó cuatro Ouragan y dos UH-1. Dos Ouragan (702 y 703) fueron dados de baja, mientras que otros dos fueron reparados y devueltos al servicio años más tarde, toda la flota fue castigado por un período de tiempo, mientras que todos los helicópteros dañados tuvieron que ser dados de baja.

Mientras que fue un fuerte golpe, este ataque fue algo así como una bendición y, a continuación, el equipo deteriorado fue reemplazado por aviones modernas y más capaces de los Estados Unidos. En una semana, los estadounidenses lanzaron el programa "Proyecto Elsa", y ​​entregaron otros 12 helicópteros artillados Bell UH-1M Hog. En los meses siguientes llegaron también ocho Cessna A-37B Firefly (llegando en junio), los primeros cuatro de otros 23 posibles Cessna O-2, y dos transportes Fairchild C-123K Provider siguieron. Además, la Fuerza Aérea fue provista de 12 aviones de carga y un cargamento de municiones para la FAS, todos los que llegaron antes de finales de 1982. Todos estos aviones llegaron procedentes de stocks de excedentes de la USAF, pero que había sido totalmente modificados y renovados antes del reparto, y llegaron junto con 2 millones de dólares de municiones para FAS.

Estos aviones y helicópteros, así como la munición moderna, eran más apropiadas para la lucha COIN que los equipos utilizados anteriormente. Sin embargo, todo el tema de suministro de aviones y otras formas de ayuda era relativamente sencilla: el FAS se necesita ahora los equipos y técnicos capacitados, más que nada. Esta tarea era mucho más compleja para completar con éxito. Es decir, recordando el ejemplo de Vietnam, donde la participación de EE.UU. también se inició con un pequeño grupo de asesores y pocos aviones, el Congreso de los EE.UU. realizó un control estricto de toda actividad militar en El Salvador, poniendo límites estrictos a la cantidad de personal militar y la cantidad de equipos entregado. Durante todo el conflicto, no más de 55 consejeros militar de EE.UU. podría ser asignado a la Grupo Militar (MilGroup) en El Salvador, e incluso con el personal de servicio temporal, el número de asesores del Ejército de EE.UU. y Fuerza Aérea en el país nunca llegó a más de 150. Teniendo en cuenta que sólo cinco de ellos fueron asignados a la FAS, era obvio que el personal de El Salvador no podía ser entrenados en el país. Tampoco ayuda que el Ejército y Fuerza Aérea de los EE.UU. - que sufrieron de los efectos del síndrome post-Vietnam - había disminuido en gran medida las operaciones de su doctrina de contrainsurgencia: a pesar de ser muchos veteranos de Vietnam, los militares de EE.UU. simplemente no estaba preparados para entrenar a los salvadoreños en la guerra no convencional. Por esta razón, mientras que en una guerra y la presentación de la potencia de fuego principal móvil del Ejército, el FAS tuvo que enviar más oficiales de la Academia de las Fuerzas Aéreas Interamericanas (IAAFA), en Albrook Field, en Panamá.

El Gobierno sufrió otro duro golpe el 17 de junio de 1982, cuando un UH-1H que llevaba a la ministra de Defensa se estrelló cerca de Perquín, matando a los 14 a bordo.

Los asesores de EE.UU. en El Salvador pronto se encontraron experimentando lo mismo que sus antecesores en Vietnam: los bastiones del FMLN a lo largo de la frontera con Honduras y en el sur del país eran simplemente demasiado fuertes para las fuerzas del gobierno para atacarlos directamente. En consecuencia, los ataques aéreos tuvieron que ser llevados con el fin de perturbar lo menos los rebeldes en sus refugios dentro de las fronteras: en 1982, el FAS se inició un programa de bombardeos a pueblos rebeldes de la fuerza del FMLN en las regiones de Chalatenanago, en el norte, y Monte Guazapa, en la zona central de El Salvador. La mayoría de las operaciones fueron realizadas por Ouragan y los nuevos A-37 y tenían un carácter de acoso, pero al menos los rebeldes podrían estar bajo cierta presión.

Muy por el contrario, ya que muchas de estas fortalezas se encontraban dentro de zonas civiles, mientras que pilotos de la FAS aún carecían de capacitación, frecuentemente bombardeaban a civiles, provocando estallidos de protestas, incluso en los EE.UU., aunque no tuvieron efectos reales en términos de la moral, la infraestructura y la capacidad de combate de los rebeldes. Peor aún así, como en Vietnam de la década de 1960, había peleas permanentes dentro de la Junta en El Salvador. En 1983, uno de los oficiales más derechista del Ejército, el coronel Sigfrido Ochoa, exigió la renuncia del ministro de Defensa, el general José Guillermo García y declaró su distrito militar de estar en rebelión contra el gobierno. El general Bustillo, Comandante en Jefe de la FAS, apoyó a Ochoa y negó el apoyo de aeronaves de la FAS para volar en tropas que se le opusieran. Los asesores de los EE.UU. llegaron a un compromiso que permitía a Ochoa a permanecer: el ministro de Defensa, sin embargo, se tenía que ir.

Como si esto no fuera suficiente, en 1983, con la ayuda de asesores cubanos, el FMLN organizó su primera brigada "estratégica". Aunque hasta ahora la mayoría de sus unidades operaban en rangos limitados de sus bases, esta brigada era altamente móvil y entrenados en la guerra convencional. La nueva unidad del FMLN participó antes en un enfrentamiento con varios batallones COIN Atlacatl y Atonal del Ejército, causando pérdidas que la FAS probó ser incapaz de evacuar a todas del campo de batalla.


Además de los UH-1H, la FAS recibió una importante flota de helicópteros helicópteros de combate UH-1M "Hog". Reconocibles fácilmente debido a su fuselaje más corto y más pequeño de la cabina, estos helicópteros estaban armados con subsistema de armamento M21 MAMEE, consistente en la muy eficaz M134 Minigun de 7,62 mm (aunque sin su "tanque" de munición en la parte superior del montaje: era más habitual, que la munición fuese transportada en cajas de grandes dimensiones dentro de la cabina, con munición del cinturón principal a través de aberturas en la parte baja del fuselaje), y lanzacohetes M158 de siete cohetes de 2.75 pulgadas. Más tarde, durante la guerra, los lanzacohetes fueron más a menudo reemplazados por puntos de anclaje para bombas Mk.81 y Mk.82. Los UH-1Ms también tuvieron una gran cantidad de armas, sobre todo por debajo de la cabina del piloto y todo el motor y la caja de cambios. (Dibujo de Tom Cooper) 


Por lo menos 15 A-37Bs fueron suministrados a El Salvador en el marco del Proyecto Elsa, entre 1982 y 1992, para aumentar las capacidades de ataque de la fuerza aérea. El tipo demostró ser más eficaz que los mayores aviones de combate de bombardeo disponibles. Los A-37 de la FAS fueron pintados en gris "cañonero" en general, y originalmente llevaban números de series negro. No se portaban escarapelas: en cambio, sólo la bandera nacional se aplicó en el fuselaje trasero. (Dibujo de Tom Cooper)


Fin de Parte 1



ACIG

viernes, 20 de enero de 2017

Revolución Rusa: La hambruna del holodomor ucraniano

Los caníbales comunistas: imágenes impactantes revelan la depravación sufrida por los campesinos obligados a comer HUMANOS durante la hambruna de la década de 1920 en Rusia

  • La hambruna rusa de 1921-22, también conocida como hambre de Povolzhye, ocurrió en la Rusia bolchevique
  • Comenzó a principios de la primavera de 1921 y duró hasta 1922
  • La guerra civil y la política de Lenin de tomar la comida de los campesinos causaron la devastadora hambruna hecha por el hombre
  • Alrededor de 30 millones de personas fueron afectadas y cerca de cinco millones murieron
  • ADVERTENCIA: Imágenes angustiantes


Sarah Bean - Daily Mail Online


Esta es la grave foto de una pareja que muestra cómo la gente hambrienta se volvió al canibalismo para sobrevivir durante una hambruna hecha por el hombre en la Rusia de los años veinte.
Más de cinco millones de personas murieron durante la catástrofe, que comenzó en 1921 y duró hasta 1922.
El revolucionario comunista ruso Vladimir Ilyich Ulyanov, más conocido como Lenin, había estado a cargo del país desde 1917. En un descontento escalofriante por el sufrimiento de sus compatriotas, ordenó que se tomara alimento de los pobres.

El partido bolchevique de Lenin creía que los campesinos estaban activamente tratando de socavar el esfuerzo de la guerra y al quitarles la comida, redujo su fuerza.
La hambruna fue capaz de arraigar con facilidad debido a los problemas económicos causados ​​por la Primera Guerra Mundial, cinco años de guerra civil y una sequía en 1921 que llevó a 30 millones de rusos desnutridos.
Cuando Lenin declaró «dejar a los campesinos hambrientos», el resultado fue forzarlos a recurrir al comercio de carne humana en el mercado negro.


Una pareja rusa vende partes del cuerpo humano en un mercado. La gente de Rusia comenzó a comer y vender extremidades humanas debido a la lucha por la comida durante el hambre ruso de 1921


Esta foto tomada en octubre de 1921 muestra los niños hambrientos en Samara Camp durante el hambre en Rusia

Los académicos rusos han investigado y catalogado previamente ejemplos de canibalismo y de comer cadáveres y en una descripción se describe cómo una mujer se negó a entregar el cadáver de su marido porque lo estaba usando como carne.
Los campesinos hambrientos fueron vistos incluso desenterrando cadáveres recientemente enterrados para recuperar su carne, así como comer hierba y animales que antes eran considerados mascotas.
 La policía no tomó ninguna medida ya que el cannabalismo era considerado un método legítimo de supervivencia.
 Finalmente llegaron trabajadores de ayuda de América y Europa y en 1921 escribió un estómago que batió cuenta de lo que habían visto: "Las familias estaban matando y devorando a padres, abuelos y niños.
"Los rumores horribles sobre salchichas preparadas con cadáveres humanos, aunque oficialmente contradichas, eran comunes. En el mercado, entre jorobas jorobadas, se escuchaba amenazas de hacer salchichas de una persona.



Una pareja con sus niños hambrientos durante una hambruna en los EE.UU., circa 1922


Esta foto tomada en 1921 muestra una familia afectada por el hambre en la región de Volga, Rusia, durante la Guerra Civil rusa


En esta foto tomada en octubre de 1921, los niños afectados por el hambre de refugiados se ven en Rusia durante la Guerra Civil de Rusia

Otras imágenes inquietantes de la hambruna muestran a los niños que sufren de desnutrición severa, sus estómagos hinchados y casi todos los huesos de su cuerpo visible.
Uno de los lugares más afectados fue la ciudad de Samara, situada en la parte sureste de la Rusia europea en la confluencia de los ríos Volga y Samara.
La ayuda de fuera de Rusia fue inicialmente rechazada por Lenin porque lo vio como otros países interfiriendo.
El explorador polaco Fridtjof Nansen llegó a la ciudad en 1921 y se horrorizó por lo que vio - casi toda la ciudad estaba muriendo de hambre.
Recaudó 40.000 millones de francos suizos y estableció hasta 900 lugares donde la gente podía conseguir comida.
Lenin fue finalmente convencido de dejar que las agencias internacionales de ayuda y Nansen fue galardonado con un Premio Nobel de la Paz por sus esfuerzos.
La American American Relief Administration, que se les dijo que no podía ayudar en 1919, se les dio acceso a los enfermos y hambrientos en 1921 y proporcionó gran alivio junto con agencias de ayuda europeas como Save The Children.
Lenin murió poco después de la hambruna, en 1924, y fue sustituido por Joseph Stalin, que se convirtió en el líder de la Unión Soviética.


Una cantina para la gente hambrienta en la ciudad de Pokrovsk, cerca de Saratov, en la unión soviética, en 1923


Un niño hambriento está representado por un marco de la puerta (izquierda) y otro (derecha) se ve pareciendo débil y frágil en Rusia hambrienta



Un niño es retratado llorando en un hospital de Samara. La foto fue exhibida por la misión humanitaria de Fridjtof Nansen en: Histoire des Soviets, por Henri de Weindel, Francia, 1922-23


Esta foto de 1921 muestra los funerales que se celebra para los niños hambrientos en las calles de Samara


Los niños se ven muertos de hambre y envueltos en mantas en el Hospital de Samara en 1921

Una familia hambrienta de Chuvash se ve cerca de su tienda en Samara, en la Unión Soviética, en 1921-22

Los cuerpos muertos son llevados por carro en Samara en esta foto por Henri de Weindel en 1922-23

Un muchacho muerto de hambre se representa en 1933 en documentos de los archivos del servicio de seguridad ucraniano

Un hombre armado guarda el almacenamiento de los cultivos y el suministro de emergencia de cereales para el año 1934 en esta fotografía documental exhibida en una exposición en kiev, dedicada a Holodomor, el gran hambre ucraniana de principios de 1930

Mujeres pasan por personas que mueren de hambre durante Holodomor, una hambruna por el hombre en la Ucrania Soviética en 1932 y 1933

sábado, 7 de enero de 2017

Guerra contra la Subversión: Aniversario del inicio del Operativo Independencia

Un día como hoy pero de 1975 se iniciaba la guerra contra la guerrilla marxista en la selva de Tucumán. 
Por Nicolás Márquez - Prensa Republicana




En el fragor de la dramática guerra civil acaecida en la Argentina en los años 70´, un tema tan esencial como poco explorado (y en torno del cual giró la contienda), fue el intento por parte del ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo)- la organización guerrillera mejor preparada y más aguerrida del continente- de llevar la guerra a la selva de Tucumán con el propósito de dominar la provincia, expandir su imperio a las provincias del norte, segregar una porción del territorio argentino e intentar conseguir el aval de la comunidad internacional para que fuera reconocido Estado Independiente, y desde allí, bajar a Buenos Aires y hacer un golpe de Estado revolucionario de filiación castro-comunista.


Formación del ERP en plena selva tucumana lista para entrar en combate. El ERP llegó a contar con 7200 terroristas entrenados para matar por la revolución comunista en la Argentina.1

Miles de terroristas del ERP al mando del emblemático guerrillero Mario Roberto Santucho, se lanzaron al ataque contra la democracia en búsqueda de ese objetivo. Para tal fin, a partir de mayo de 1974 (tercera presidencia de Perón) los castristas locales montaron numerosos campamentos guerrilleros en la selva de Tucumán secundados por un formidable aparato de retaguardia tanto en zonas urbanas de esa Provincia como en las provincias aledañas. Atacaron numerosos cuarteles, guarniciones militares y dependencias policiales en todo el país, con el propósito de conseguir armamentos y reforzar la Compañía de Monte en la Cuna de la Independencia. Crearon sofisticadas fábricas de armas, imprentas clandestinas, asesinaron familias enteras (niños incluidos) y llevaron adelante un plan sistemático de secuestros a empresarios y militares (muchos de ellos seguidos de muerte), para canjearlos por dinero o negociarlos por guerrilleros detenidos por las fuerzas legales.


Terroristas del ERP en sus fábricas clandestinas, preparando bombas y granadas para asesinar a sus víctimas. Entre ellas, hubo numerosos niños.1

Por entonces, la experiencia cubana, el ejemplo del Che Guevara y otros episodios ideológicamente afines, fueron el faro que marcó la senda de la guerrilla local. Pero sin dudas, fue la guerra de Vietnam la que atravesó y marcó por completo al ERP y la virtual guerra de secesión que vivió la Argentina entre 1974 y 1977. El Che Guevara había ordenado a sus feligreses “crear dos, tres, cien Vietnam” y encender la pradera revolucionaria en el conosur. Santucho y sus miles de combatientes leían permanentemente a los doctrinarios vietnamitas, estudiaban sus estrategias, se entrenaban en función de ellas; a Buenos Aires la llamaban “Saigón”. Su objetivo era cumplir el papel del Vietcong (ejército irregular que peleó contra las tropas americanas en Vietnam) y para tal fin, escogieron la zona geográfica más parecida posible a la existente en Vietnam. Ahora la selva vietnamita sería reemplazada por la de Tucumán (que era más cerrada y espesa) y los cañaverales de azúcar ocuparían el lugar de los arrozales. Sendos ámbitos eran ideales para “pegar y esconderse” tal el dogma de la “guerra de guerrillas”. Asimismo, la gran densidad de población y la pobreza imperante en Tucumán, les permitiría (según ellos creían) ganarse el apoyo masivo de la gente.



Conferencia de prensa clandestina del ERP. En la imagen, se puede ver a los terroristas encapuchados y secundados por un estandarte del asesino serial Ernesto Che Guevara: su guía y referencia a imitar.
El ERP no estaba sólo: peleó con tropas de refuerzo de guerrillas provenientes del MIR de Chile, del ELN de Bolivia, de Tupamaros del Uruguay y de otros países. El entrenamiento y adoctrinamiento fue proporcionado por el estado totalitario de Cuba y fue el único campo de batalla donde el ERP realizó tareas de guerra conjuntas con Montoneros.


No había día en que los diarios no informaran acerca de los atentados terroristas tanto a unidades militares como a instituciones civiles.

En tanto, el gobierno nacional, en medio de una situación pre-anárquica en un país en grave riesgo de ser segregado, tras varios fracasos y bajas tenía previsto en lanzar una drástica respuesta militar de guerra prolongada y para tal fin, el día 5 de enero de 1975 (del que hoy se cumplen exactamente 41 años), se envió a un avión del Ejército al corazón de la selva para efectuar tareas de reconocimiento, pero la nave nunca regresó: dicho avión fue derribado por el ERP a través de un fusil lanzamisiles de origen ruso y murieron 13 oficiales[1].

 La noticia fue catastrófica para el Gobierno, quien seguidamente apuró el lanzamiento semanas después del “Operativo Independencia”, ordenándole a las Fuerzas Armadas entrar en guerra y aniquilar a través de operaciones de combate el accionar de los elementos subversivos obrantes en Tucumán.


Uno de los tantos aviones atacados por el terrorismo en Tucumán. En la foto, un C-130 de Gendarmería totalmente destruido durante la guerra revolucionaria que durante los últimos doce  años se quiso silenciar.

Durante los primeros tiempos, dicho Operativo fue encabezado por el General Acdel Vilas. No es casualidad que dadas las condiciones de una guerra que por imposición del bando atacante siguiera a pie juntillas la experiencia vietnamita, meses después fuera convocado a comandar el Operativo el General Antonio Domingo Bussi, quien fuera entrenado precisamente en Vietnam en 1968. Nunca se imaginaría Bussi que casi un lustro después, todo lo allí aprendido debería aplicarlo en su país, ahora no como aprendiz y espectador, sino como protagonista y conductor. Tanto sea por el lado de la guerrilla como por el de las fuerzas legales, el emblema de Vietnam sobrevolaba Tucumán (el corazón de la guerra revolucionaria) y por añadidura el resto del país.


El Gral. Antonio Domingo Bussi revistando sus tropas, las cuales tras dos años de combates lograron aniquilar el terrorismo en Tucumán.

Los documentos, los dramáticos testimonios, el fanatismo ideológico, la estructura sectaria del ERP, los combates, los objetivos, el nexo con tropas guerrilleras extranjeras, la vida en los campamentos terroristas, el apoyo de Montoneros, el Operativo Independencia, la respuesta militar, la lucha por ganar el consenso de la población, los enfrentamientos terrestres, aéreos y todos los detalles de esta dramática guerra, constituyen el objeto de análisis de un libro que yo publicara hace ocho años, y que ahora relanzamos en edición limitada para interés del lector.



“EL VIETNAM ARGENTINO – LA GUERRILLA MARXISTA EN TUCUMÁN” de Nicolás Márquez.




[1] Notas: en el avión derribado murieron  Gral. De Brigada Enrique Eugenio Salgado, Gral. De Brigada Ricardo Agustín Muñoz, Cnel. Eduardo Wilfredo Cano, Tte Cnel. Oscar Rubén Bevione, Tte. Cnel. Pompilio Shilardi, Tte. Cnel. Pedro Santiago Petrecca, Mayor Roberto Dante Biscardi, Mayor Pedro Antonio Zelaya, Mayor Héctor Abel Sanchez, Mayor Aldo Emilio Pepa, Capitán Roberto Carlos Aguilera, Tte. Primero Carlos Eduardo Correa y Sargento Primero Aldo Ramón Linares

viernes, 23 de diciembre de 2016

Guevara: Ahora habla su hermano

El hermano del Che habla
Juan Martín se explaya en un libro sobre la influencia de sus padres en el mito


JESÚS RUIZ MANTILLA - El País


El Che Guevara y su madre con el hermano pequeño Juan. FAMILIA GUEVARA

De Ernestito al Che, hay un trecho muy, muy largo. Un camino que mental y emocionalmente ha sido interminable para Celia, Roberto, Ana María y Juan Martín Guevara, sus hermanos. No digamos para sus padres, mudos después de conocer su muerte en Bolivia hace ahora 49 años. Ninguno de ellos quiso hablar de quien poco después de caer en la guerrilla marcó el futuro de la izquierda a nivel global, hasta el punto de acabar canonizado por sus seguidores como un mito y denostado al tiempo como un demonio contagioso. Ahora, el más joven de todos rompe su silencio con Mi hermano, el Che (Alianza), escrito junto a la periodista francesa Armelle Vincent.

Los recuerdos de Ernesto Che Guevara son aún cristalinos para su hermano pequeño, que hoy ha cumplido ya 72 años. Juan Martín Guevara ha tardado 47 en asomarse a la Quebrada del Yuro (Bolivia), donde fue abatido el Che un 9 de octubre de 1967. Pero finalmente venció a los fantasmas y se acercó, quizás para empezar a rendir cuentas. Se desplazó en coche desde Buenos Aires: 2.600 kilómetros. Una vez allí, se calzó unas deportivas nuevas y se adentró en la profunda garganta que cae a plomo tras el municipio de La Higuera.

Durante medio siglo, Juan Martín Guevara había ido conservando muy dentro a Ernestito, su hermano 15 años mayor. Pero ese recuerdo se fue fundiendo con la naciente leyenda del Che. También, con su mala digestión, que le hacía soportar con arcadas ese póster de santón con el que tantos han mercadeado sin remilgos. “Se han dado muchas razones para abandonar lo que yo he llamado perfil subterráneo. Mientras Ernesto Guevara fue solo Ernestito; era uno de mis hermanos mayores. Cuando se convirtió en el Che, yo, automáticamente, pase a ser el hermano del Che. Y cuanto más creció la figura, más se acentuó mi posición”, afirma Juan.

“Nos educamos dentro de una familia con gran tendencia a leer, pensar, opinar y obrar en libertad. En mi caso, agregué la influencia lógica de los colegios y fundamentalmente de la calle”, prosigue. Eso le hizo militar pronto en movimientos estudiantiles antes del triunfo de la revolución cubana. “Por tanto, mi hermano, en vida, fue considerado por mí como un compañero de lucha y un referente”.

La santificación en unos casos es indignante, en otros se comprende”, asegura Juan Martín Guevara

Incluso, al seguir viviendo en Argentina, donde su figura no ha sido reivindicada con el entusiasmo de otros —Gardel, Evita, Maradona…— como mito local. “La santificación en unos casos es indignante, en otros se comprende”, asegura Juan Martín Guevara. Pero esa deuda con su país de origen le duele: “En cada época o periodo político de los gobiernos de Argentina tuvieron características, en general poco amigables con el pensamiento revolucionario del Che. Baste contarle que en nuestra casa familiar pusieron bombas, ametrallaron, tirotearon. Yo estuve ocho años preso durante la dictadura y, anteriormente, tres meses en la época del gobierno de Perón”.

Salió libre en 1983, pero fue a partir de 2001 y la gran crisis política, social y económica de una Argentina ahogada en brazos de Carlos Menem, cuando la juventud comenzó a retomar el interés por la política activa. “Fue algo que se acentuó con el Gobierno de Néstor Kirchner. Entonces comencé a actuar públicamente. Entre otras razones, he escrito este libro para reivindicar su argentinidad”.

También por mantener vivos ideales necesarios encarnados por Ernesto como un tronco insobornable en su acción y pensamiento: “Las dos imágenes más conocidas en el mundo son las de Cristo y la del Che. Ambas son manipulables y manipuladas. La del Che, por ser contemporáneo y porque en sus obsesiones persistía la lucha frente a la injusticia, la desigualdad o la rapiña de los centros de poder. Estos continúan vigentes en el contexto actual y, por tanto, su filosofía es mucho más peligrosa. Por eso, la manipulación y la frivolización de su pensamiento resulta más notoria. Creo que tratan de lograr el mismo objetivo: sacralizarlo y, al tiempo, desvalorizarlo”.

Más allá de todas esas reivindicaciones, el libro es una obra testimonial muy íntima. En sus páginas se abren las puertas de la casa familiar: la influencia de su madre, el disparate efervescente de su padre, que nada más triunfar la revolución en Cuba, se presentó allí, para sonrojo de su hijo, que lo frenó, pretendiendo hacer negocios en la isla. “Se trataba de contar también cómo era la familia, desvelar en qué contexto creció Ernesto y que este no salió de una galera de mago. He tratado de ser lo más estricto con la verdad. Por lo menos con lo que uno entiende como verdad y aclarar algo, que creo importante. Los conflictos entre mi viejo y Ernesto, existieron”.

En torno a su madre, solo pervive la luz, por contra. “Hay algunas referencias a la importancia de la vieja en la formación de Ernesto y, en general, de la nuestra. Creo que del que nunca se habla es de mi padre y su influencia positiva o negativa. Yo he tratado de poner en la balanza ambas cosas. Por ejemplo la ruptura con las convenciones venía de ambos. Mi padre, con objetivos que se convertían en irrealizables y casi en sueños nada más emprenderlos…”.

De la madre queda un legado de persistencia notable. Eso marcó a todos sus hijos. “La conjunción de los sueños de mi padre y la constancia de mi madre, creo que se unieron en Ernesto de la mejor manera. Los dos nos empujaron a ser dueños de nuestro pensamiento y decisiones propias desde muy chicos. Creo que en el libro esto queda bastante claro”. Ella impulsaba al estudio, a formarse. Él a relacionarse, a poder ser, con élites y por conveniencia, cuenta Juan.

El Che se veía a sí mismo un poeta frustrado. Leía con pasión versos y los componía también. No faltaban en sus equipajes libros de Rubén Darío, León Felipe, Nicolás Guillén o los clásicos del siglo de Oro. Contaba con una luz muy lorquiana en su presencia. Un halo, que como el del poeta granadino, acabó difuminándose en mitad de una quebrada huérfana.

lunes, 19 de diciembre de 2016

Fidel Castro: La mierda cubana (3)

La vida y los tiempos de Fidel Castro

El líder comunista cubano, que sobrevivió a diez presidentes estadounidenses, murió a los 90 años
The Economist


PARA ENCONTRAR Fidel Castro debía notar, en primer lugar, su pura presencia física. Era alto, erecto y tenía una frente alta y abombada que lo hacía parecer imperioso. Era fuerte: en su juventud se le otorgó un premio como el mejor deportista de todo el mundo en Cuba. Era valiente hasta el punto de imprudencia: cuando era niño, una vez montó una bicicleta en una pared para probar su temple. Y estaba decidido, convencido de su propia rectitud, intolerante de la contradicción e inmune al compromiso. Estas características heredó de su padre, un emigrante español que trajo consigo a Cuba la terquedad innata del gallego y que se convirtió en un próspero terrateniente.
El hijo, nacido ilegítimo en Birán, en el oriente rural de Cuba, en 1926, añadió una prodigiosa ambición de poder. Incluso los jesuitas que le enseñaron vieron venir el peligro en el muchacho grande, testarudo, cuyo argot de los campos de caña de Oriente lo marcó entre sus compañeros de clase urbanos. La revolución cubana, aunque no tanto como muchos de sus partidarios había esperado originalmente, fue sobre todo una expresión de la voluntad de Castro y del ejercicio desenfrenado de su ego masivo. En su apogeo de la guerra fría, convirtió a su pequeña isla en una superpotencia de bolsillo, fomentando la revolución en toda América Latina, despachando ejércitos a África y refugiando descaradamente a fugitivos, políticos y criminales de Estados Unidos.

Fidel, que era uno de los pocos líderes mundiales a los que se hizo referencia ampliamente por su primer nombre, también tuvo suerte. Podría haber sido asesinado muchas veces: como aspirante a líder en el ambiente gangsterista de la política estudiantil de La Habana; En su quijotesco asalto al cuartel Moncada en 1953, donde murieron algunos de sus seguidores; O en las desesperadas primeras semanas después del aterrizaje del Granma, el sobrecargado barco de recreo que transportó a su pequeña fuerza de 82 rebeldes de México tres años después. Luego hubo cientos de intentos por parte de la CIA para asesinarlo, desde el farcical, un cigarrillo que explotó, hasta los casi accidentes: una dosis de botulismo que estalló antes de que pudiera ser agregada a un batido por un barman en el Habana Libre Ex-Hilton) hotel.
De no haber sido por una amnistía fortuita para los presos políticos decretada por Fulgencio Batista, el dictador que siguió derrotando, podría haberse podrido durante décadas en la cárcel. Luego estaba la condición insular de Cuba, protegida de los ejércitos continentales de liberación (excepto, como resultó, del propio Castro). Esto había permitido a España aferrarse a su "isla siempre fiel" durante siete décadas después de que perdió su imperio continental de Estados Unidos. Permitiría al régimen de Castro sobrevivir a la caída del muro de Berlín a pesar de la bancarrota de su revolución. El intento más serio de deshacerse de él, la desafortunada expedición de la Bahía de Cochinos organizada por la CIA en 1961, se convirtió en su triunfo supremo: la pistola submarina en mano, dirigió la operación que vio a sus fuerzas revolucionarias matar o encarcelar a los invasores , Privados de apoyo aéreo por la vacilación del presidente John F. Kennedy, antes de que pudieran salir de la playa.

Ese no fue el único error de los estadounidenses. En 1952 Batista, un ex sargento del ejército, realizó un golpe que terminó el único experimento de democracia de Cuba después de una docena de años. La administración de Eisenhower, obsesionada con una amenaza comunista casi inexistente en el Caribe, apoyó lo que sería un régimen profundamente corrupto y brutal. El golpe de Batista frustró la elección de Castro en el Congreso y una carrera prometedora en la política democrática. En cambio, con propaganda hábil y fuerza de voluntad, se convirtió en el líder indiscutible no sólo de un grupo de guerrilleros armados en la Sierra Maestra, sino de un amplio y políticamente variado movimiento para la restauración de la democracia y la constitución de 1940.


Un marxista de conveniencia

Los guerrilleros de las montañas, junto con el sabotaje y las huelgas en toda la isla, rompieron el espíritu del ejército y el gobierno de Batista. El propio Batista huyó, en la víspera de Año Nuevo de 1958, tomando la mayor parte de las reservas del Banco Central de dólares y oro. Al llegar a La Habana con su banda de revolucionarios barbudos en enero de 1959, Castro instaló un gobierno provisional encabezado por un juez liberal. Su programa inicial era populista: grandes aumentos salariales, reducciones de rentas y una reforma agraria radical. Pero esto era sólo para ganar tiempo, mientras él construía las fuerzas armadas y los servicios de seguridad -incluyendo a la poderosa policía política, el G2- y cementaba una alianza, iniciada en secreto en la sierra, con el Partido Comunista de Cuba. Antes de que la revolución tuviera aún un año, los "elementos burgueses" del gobierno fueron expulsados ​​o renunciados; En los próximos meses, los medios críticos fueron silenciados uno por uno. En seis años, toda la propiedad privada, hasta las tiendas de la esquina, fue expropiada. Para entonces, la mayoría de la clase media había sido alienada y muchos de sus miembros habían huido a Miami.

Un caudillo por vocación

Castro no siempre odiaba a Estados Unidos. Había ido en luna de miel allí, comprando un Lincoln Continental blanco y festejando en filetes de T-bone. Unas semanas después de llegar al poder, volvió a visitar a Estados Unidos, esta vez en uniforme de combate, pero comiendo perritos calientes como un nativo y ofreciéndose a ser amigos. El presidente Eisenhower prefirió jugar al golf, dejando a su vicepresidente, Richard Nixon, para encontrar al señor Castro y para identificar en él "esas cualidades indefinibles que lo convierten en un líder de hombres".

Para entonces, ninguno de los dos lados tenía ilusiones sobre el otro. En 1958, en la sierra, después de ver a la fuerza aérea de Batista lanzar bombas suministradas por Estados Unidos, escribió a Celia Sánchez, su compañero más cercano: "Juré que los estadounidenses van a pagar caro por lo que están haciendo. Cuando acabe esta guerra, comenzaré una guerra mucho mayor y más larga: la guerra que voy a luchar contra ellos ". Por su parte, el gobierno de Eisenhower se apresuró a poner en marcha medidas destinadas a derrocarlo . Nixon pensaba que Castro era "increíblemente ingenuo" o "bajo la disciplina comunista".

Fidel era un marxista de conveniencia, un nacionalista cubano por convicción y un caudillo latinoamericano por vocación. Su héroe fue José Martí, un patriota cubano que luchó contra España, pero sabiamente desconfiado de la codicia estadounidense hacia Cuba. En la guerra hispanoamericana de 1898, los Estados Unidos secuestraron la rebelión de independencia que Martí había iniciado y convirtieron a Cuba en una neocolonia. Bajo la notoria enmienda Platt, América se reservó el derecho de intervenir en la isla en cualquier momento. Eso fue revocado en la década de 1930, pero la dominación estadounidense de la economía y la industria azucarera vital continuó hasta la revolución. Trajo consigo el desarrollo -una gran clase media vivió bien- pero también una profunda desigualdad.

Fidel abrazó el nacionalismo y el antiimperialismo de Martí, pero no su creencia en la socialdemocracia. Se volvió hacia el comunismo porque era una herramienta útil del poder absoluto de una especie que no gozaba ningún hombre fuerte que se movía de la molestia, llegando, como lo hizo, con el escudo de protección soviética (más las armas soviéticas y el petróleo) durante la duración De la guerra fría. El embargo comercial de Estados Unidos era casi tan útil: le permitía culpar al enemigo imperialista por los lamentables fracasos económicos de su propia planificación central.

Era su hermano, Raúl (más joven de cinco años), que era el comunista ortodoxo, así como el organizador silencioso que convirtió a un pequeño ejército rebelde en una fuerza disciplinada de 300.000 en los dos años después de la revolución. Fue Ernesto "Che" Guevara, el compañero argentino de armas de Castro, quien fue el teórico marxista.

En los primeros días, por lo menos 550 (y quizás 2.000 o más) opositores de la revolución fueron ejecutados. Muchos de ellos eran esbirros de Batista cuyo fallecimiento era popular. Una vez que la revolución estaba segura, el gobierno de Castro era represivo aunque no especialmente sangriento. Nada ni nadie se le permitió disminuir su poder. "No hay neutrales", declaró. "Sólo hay partidarios de la revolución o enemigos de ella". La revolución, por supuesto, fue Fidel.

Muchos creen que permitió a Guevara perecer en Bolivia, o podría haber hecho más para tratar de salvarlo, convirtiendo a un subordinado incómodo e inservible en un mito útil. Castro era un aliado problemático para los soviéticos. Tomó su dinero pero no siempre su consejo. Primero abrazó la industrialización del choque, luego la abandonó a favor de la campaña por una cosecha de azúcar de 10 millones de toneladas. Ambos fracasaron. Aunque algunas veces persuadido a descentralizar la toma de decisiones económicas (que generalmente impulsaba la producción) siempre terminaba concentrando el poder en sus propias manos nuevamente.

Dio a los cubanos servicios de educación y salud en el primer mundo, y no les importaba el costo de estos para la economía. Pero no ofreció ni oportunidad ni prosperidad, y menos aún libertad. Los disidentes se enfrentaron a una terrible elección: el arriesgado cruce a Florida o las sombrías prisiones del gulag cubano. La mayoría eligió el silencio. Eventualmente, el señor Castro abriría una válvula de seguridad, dejando que los que pudieran provocar problemas se fueran al extranjero.

Nunca escuchó

Fidel fue el líder inspirador, el hombre de acción, el maestro estratega, el monstruo obsesivo que controló todo, desde la preparación para huracanes hasta la cosecha de papa. Era, sobre todo, incansable. En las sesiones de maratón, a menudo comenzando después de la medianoche y terminando después del amanecer, interrogaba a los visitantes sobre cada faceta de la situación política en su país. Le encantaban los detalles: las estadísticas de la producción de alimentos en cada provincia cubana o las propiedades de las cocedoras eléctricas chinas. Los guardaba en la cabeza y los recitaba en esos interminables discursos.

Tenía cuidado de desalentar un culto de la personalidad. Él mantuvo su vida privada-nueve hijos y Dalia Soto del Valle, su segunda esposa con quien se casó en 1980- en gran parte oculta a la vista del público. Promovía a los hombres más jóvenes sólo para descartarlos si aspiraban abiertamente a sucederle. El suyo era la presencia aplastante, meditando como un sistema del tiempo sobre las calles dilapidadas de Cuba; Y la suya era la voz, que resonaba en discursos televisados ​​durante horas y horas, alternativamente ascendiendo a un pico de indignación justa y cayendo a un susurro de inocencia herida. Nunca escuchó, dijo su hermana, Juanita, que partió hacia Miami.

Castro operó en el escenario mundial como ningún otro líder latinoamericano desde los tiempos de Francisco Miranda y Simón Bolívar, los héroes de la independencia sudamericana de dos siglos antes. Se convirtió en un actor importante en el conflicto global entre Estados Unidos y la Unión Soviética, entre la democracia capitalista y la dictadura comunista. Al buscar la protección de los misiles soviéticos, se acercó más que nadie a convertir esa confrontación ideológica en una guerra nuclear.

Bajo su liderazgo, Cuba, una isla de apenas 11 millones de habitantes, se convirtió en una "Esparta de América Latina" (en palabras de Jorge Castañeda, un crítico mexicano de la revolución). En la década de 1960 ayudó a una generación de jóvenes latinos idealistas que perecieron en guerrillas. Su principal logro fue ayudar a desencadenar tomas de control por las dictaduras militares anticomunistas ensangrentadas. Una década después, Castro envió sus ejércitos a África para combatir el apartheid, pero también para apoyar regímenes corruptos o represivos (pero antiamericanos) en lugares como Etiopía y Angola. En la década de 1980 armó y ayudó a los revolucionarios de izquierda en Centroamérica. Con el fin de la guerra fría, en las últimas dos décadas, han sido los médicos cubanos más que los soldados que han sido enviados al exterior, primero como misioneros de la revolución de Fidel y luego como asalariados de escasez de divisas.

Media vida en La Habana

La caída del Muro de Berlín y el colapso de la Unión Soviética trajeron gran privación a Cuba. La economía se contrajo por un tercio. Muchos pronosticaban la inminente desaparición de Castro y su revolución. Respondió declarando un "Período Especial en Tiempo de Paz", cubriendo algunas reformas limitadas y pragmáticas. A regañadientes, permitió a los cubanos crear pequeños negocios, como restaurantes, talleres de reparaciones y mercados de agricultores. También legalizó el uso del dólar y buscó inversiones extranjeras, especialmente en el desarrollo de una industria de turismo de masas. De nuevo, como en el caso de Batista, los hoteles de La Habana se convirtieron en un lugar para el turismo sexual, ya que las jóvenes negras vendían sus cuerpos para escapar de las dificultades de la revolución.

Las remesas de los cubano-americanos, el turismo y las minas de níquel, dirigidas por una firma canadiense, reemplazaron al azúcar como pilar de la economía. Los sistemas de atención de la salud y de educación se aprovecharon también para los ingresos en divisas, con el desarrollo de la biotecnología y el turismo médico. A las empresas estatales se les daba más autonomía para administrar sus presupuestos y comerciar. Todas estas medidas ayudaron a los cubanos a sobrevivir, pero introdujeron nuevas desigualdades y resentimientos y aflojaron el control del régimen sobre la vida cotidiana.

Entonces, inesperadamente, aparecieron nuevos benefactores, en la forma de Hugo Chávez de Venezuela y, en menor medida, de una China en auge. Las subvenciones venezolanas crecieron para igualar la antigua liberalidad soviética. Con la economía creciendo otra vez, el Sr. Castro revirtió o retuvo en muchas de las reformas y se hizo mucho más selectivo sobre la inversión extranjera. Como lo había hecho varias veces desde 1959, volvió hacia el jacobinismo, reclutando jóvenes lumpen como "trabajadores sociales" para librar la guerra contra la corrupción. En 2003, con el mundo distraído por la invasión estadounidense de Irak, lanzó una nueva represión política, deteniendo e imponiendo largas penas de cárcel a 78 activistas de la democracia y ejecutando a tres inmigrantes que secuestraron un transbordador en un intento desesperado de llegar a Florida . Dos años más tarde declaró el período especial.

Una tarde, en julio de 2006, la televisión estatal cubana emitió una concisa declaración de Castro en la que decía que debía someterse a una cirugía abdominal de emergencia y entregaba temporalmente sus poderes a un liderazgo colectivo encabezado por Raúl, su adjunto. En 2008 Raúl reemplazó formalmente a Fidel como presidente de Cuba y tres años después como primer secretario del Partido Comunista de Cuba. Expulsó a los protegidos de Fidel ya sus posibles sucesores, incluyendo a Carlos Lage, el primer ministro de facto. Y procedió, de manera silenciosa pero metódica, a preparar a Cuba para el momento en que un Castro ya no estaría a cargo.


O estabas con Fidel o te podías ir a la cárcel

Raúl es temperamentalmente el opuesto de Fidel, un hombre ordenado y práctico, carente de la racha mesiánica de su hermano. Es Sancho Panza al Don Quijote de Fidel. Incluso miraron las partes (se dice que Raúl guarda estatuas de los héroes de Cervantes en su casa). No había más reuniones nocturnas. Raúl anunció reformas económicas que abolieron muchas de las pequeñas restricciones sufridas por los cubanos, que podían comprar y vender casas y autos, permanecer en hoteles turísticos y tener acceso a teléfonos móviles e Internet. Comenzó cautelosamente a desmantelar la economía planificada de Fidel: más de 500.000 cubanos ahora trabajan en un sector privado en ciernes de pequeñas empresas y fincas. La isla comenzó a moverse inexorablemente hacia una economía mixta. Algunos de los asesores de Raúl hablaron con entusiasmo de los modelos chino y vietnamita.

Fidel no pensó mucho en eso. China era una sociedad consumista decadente que había perdido sus valores y su compromiso de preservar la igualdad, pensó. Pero admitió a un visitante extranjero, en un momento no vigilado, "el modelo cubano ni siquiera funciona para nosotros". Fidel mantuvo sus críticas en gran medida privadas. Durante un tiempo escribió una columna en Granma, el órgano oficial, pero su tema principal era sus divagaciones cada vez más incoherentes sobre lo que él veía como los problemas apocalípticos que enfrenta el mundo. Se convirtió en una presencia espectral en su recinto en Siboney, enclave frondoso en el oeste de La Habana, de mansiones construidas por los barones azucareros que había expropiado. De vez en cuando fue fotografiado con líderes visitantes que parecían cada vez más frágiles y desaliñados. Pero había sobrevivido diez presidentes americanos y todos sus enemigos.

Un déspota sale

Es cierto que vivió lo suficiente para ver cómo su revolución empezaba a desmantelarse. Incluso vio a Cuba restablecer las relaciones diplomáticas con Estados Unidos en 2015 y un presidente estadounidense, Barack Obama, visitará La Habana y emitirá un llamamiento para que el pueblo cubano "elija a su gobierno en elecciones libres". Por supuesto que no lo aprobaba. "El presidente de Cuba ha tomado medidas de acuerdo con sus prerrogativas y poderes", escribió rígidamente en una carta publicada en 2015. Pero agregó: "No confío en la política de Estados Unidos, ni he intercambiado ninguna palabra con Ellos, "gruñó.

Ningún otro hombre en el siglo XX gobernó tanto tiempo, a través de una mezcla de carisma y tiranía, dominando su país tan completamente. En una calurosa noche de verano durante los días de penuria que siguieron al colapso de la Unión Soviética, una multitud de jóvenes descontentos en el malecón de La Habana amenazó con aplastar a la policía y comenzar un motín. Fidel apareció fuera de la noche, y les habló de ello. Incluso muchos de los cubanos que lo aborrecían estaban temerosos de él. Eso no se aplicará a ninguno de sus sucesores, ni siquiera a Raúl.