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sábado, 22 de febrero de 2020

SGM: A 75 años de Iwo Jima

Iwo Jima, la batalla más sangrienta del Pacífico

Diego Carcedo || La Vanguardia


En 1945, casi al término de la Segunda Guerra Mundial, japoneses y estadounidenses se enfrentaron en una isla de pequeño tamaño pero gran valor estratégico


Marines estadounidenses erigiendo su bandera en Iwo Jima. (Dominio público)


Iwo Jima apenas es un punto en el mapa del Pacífico, para muchos imposible de apreciar sin lupa, que la guerra acabó convirtiendo en un cementerio gigante y colocando en la historia de los episodios contemporáneos más sangrientos. Su nombre, en español “Isla del Azufre”, parecía más destinado a perpetuarse en la mitología que en el censo de las grandes batallas. Pero Isla del Azufre no es un nombre simbólico. Responde a la única riqueza que el paraje alberga entre sus rocas volcánicas y al olor sulfuroso que emana de las grietas que dibujan su paisaje.

Un paisaje de orografía accidentada, gris, anodino, con playas poco atractivas salpicadas de guijarros y un único monte. Se trata del Suribachi, una colina escarpada que en sus orígenes fue cráter de volcán y que sobresale por encima de los otros cerros gracias a sus 167 metros de altura. Ahora, como ya ocurría en 1944, cuando los estados mayores empeñados en la Segunda Guerra Mundial clavaron sus miradas en ella, Iwo Jima está casi despoblada.

Entonces, apenas mil habitantes, dedicados casi exclusivamente a extraer y procesar el azufre, se repartían entre las cuatro míseras aldeas a que se reducía el urbanismo de la isla: un territorio de 21 kilómetros cuadrados.

Un día asomaron las siluetas de varios buques, de un color ceniciento muy similar al de la propia isla

Iwo Jima pertenece al archipiélago Ogasawara, en las llamadas islas Volcánicas, y el principal problema de sus habitantes era, más aún que el olvido y la lejanía de Tokio –a alrededor de 1.200 km–, la escasez de agua. No hay ríos, ni arroyos, ni lagos ni fuentes. Solo la lluvia proporciona el bien más necesario en aquellos riscos de sequías pertinaces y sed eterna.

En los primeros años de la década de los cuarenta, los habitantes de Iwo Jima bastante tenían con afrontar las dificultades que aquel ambiente cerrado, por no decir carcelario, les ofrecía para sobrevivir. No había distracciones, y el trabajo no contemplaba tiempo ni para hacerse ilusiones. Rumores lejanos y desvaídos mantenían viva la noticia, difundida a medias por la radio, de que el país estaba involucrado en una guerra feroz formando parte del Eje con Alemania e Italia frente a otro grupo de países aliados.

Pero más allá de la preocupación en las familias por la movilización de sus jóvenes, que eran recogidos por barcos de reclutamiento de la Armada cada cierto tiempo, entre los habitantes de Iwo Jima ni se conocía lo que estaba ocurriendo ni puede decirse que les importase gran cosa. Hasta que un día de finales de 1944 asomaron por el horizonte las siluetas de varios buques, de un color ceniciento muy similar al de la propia isla, y tras las siluetas, que se agrandaban en la aproximación, aparecieron las bocas de estremecedores cañones gigantes como nunca habían sido vistos ni en Iwo Jima ni en sus alrededores.


Bombardero B-29 en vuelo. (Dominio público)

Unas horas más tarde, los barcos imperiales habían echado sus anclas en las proximidades de las playas. Grandes barcazas comenzaron a descargar soldados armados que chapoteaban en el agua camino de una costa donde se les recibió con curiosidad e inquietud a partes iguales. En realidad, nadie acudió a darles la bienvenida ni a preguntarles qué se les ofrecía. Tampoco los soldados parecían dispuestos a entablar conversación con los nativos. Más bien lo contrario. Formaron disciplinadamente columnas y, sin tiempo casi para que sus mandos estudiasen los mapas que llevaban en bandolera, comenzaron a desplegarse hacia el sur, la parte más deshabitada.

El objeto de deseo

Los habitantes de Iwo Jima siguieron trabajando en el refinado del azufre con la laboriosidad de todos los días y sin osar meterse en lo que estaban haciendo los militares recién llegados. Aunque quien más quien menos empezaba a temerse lo peor, nadie se atrevía a aventurar pronósticos sobre su suerte. Una suerte que estaba echada desde el momento en que los norteamericanos, que acababan de conquistar el archipiélago de las Marianas, se habían fijado en aquel punto apenas perceptible y de nombre olvidadizo que emergía en el océano.

Debía ser el centro fundamental de apoyo intermedio para sus bombarderos, los temibles B-29, en misiones de ataque contra objetivos en territorio nipón. Los cazas encargados de escoltarlos, los Mustang, apenas tenían autonomía para 3.000 km, y como entre las Marianas y Japón el vuelo de ida y regreso ascendía a más de 5.000, no podían brindarles protección. Además, como los servicios de inteligencia militar habían desvelado, los japoneses acababan de instalar muy en secreto en Iwo Jima un moderno sistema de radar .



Era capaz de detectar la proximidad de los B-29 y comunicarlo a sus centros de operaciones, donde disponían así de tiempo para recibirlos con sus defensas aéreas bien engrasadas. La decisión norteamericana de conquistar la isla, neutralizarla como centro de la estrategia defensiva nipona y convertirla en una base de apoyo para su propia aviación fue tomada también con el mayor de los secretos.

Sin embargo, bien por el chivatazo de algún espía o, más probablemente, por pura intuición –habida cuenta de la necesidad que los norteamericanos tenían de conseguir una base entre las Marianas y Japón–, el alto mando japonés se anticipó a tomar previsiones para defender la isla. A pesar de que sus fuerzas ya estaban muy mermadas, en pocas semanas la armada nipona desembarcó en Iwo Jima más de 20.000 soldados, 14.000 de tierra y 7.000 marinos. Al frente fue colocado uno de los generales más jóvenes y prestigiosos: Kuribayashi Tadamichi.

Este tenía por delante dos retos tan urgentes como imperiosos. Uno, establecer un sistema logístico naval y aéreo (que se garantizó con la construcción de dos aeródromos) capaz de atender las necesidades de tan voluminosa guarnición. Otro, anticipar una estrategia capaz de frenar la ofensiva norteamericana. Para ello decidió renunciar a algunas tácticas tradicionales y aprovechar las características del terreno adoptándolo para la defensa.


Millares de soldados guiados por zapadores comenzaron a horadar las rocas

Una vez garantizados los avituallamientos, lo primero fue quitarse de en medio preocupaciones secundarias y ojos innecesarios. Un amanecer, pelotones de soldados rodearon las aldeas, hicieron levantarse apresuradamente a los pobladores y, sin explicaciones ni margen de tiempo para que recogiesen sus enseres, los condujeron a dos barcos que aguardaban a una prudente distancia.

Fueron trasladados a otras islas, donde se les abría una nueva vida hacia el más incierto de los futuros. Luego, millares de soldados guiados por zapadores comenzaron a horadar las rocas. Abrieron cuevas protegidas por trincheras disimuladas entre los recovecos del paisaje.

Levantar un búnker

En cuestión de semanas, los militares japoneses convirtieron la isla en un verdadero búnker. Trabajaban contra el reloj, conscientes de que el ataque norteamericano sería inminente. Una red de túneles entrelazados comunicaba cerca de 400 fortines y nidos de artillería, con un esquema global ideado para facilitar repliegues y huidas de encerronas enemigas. La red se convirtió en la garantía de que los norteamericanos no conseguirían hacerse con el control de la isla fácilmente. Todo estaba listo para que Iwo Jima se perpetuase como un ejemplo digno de estudio en los manuales de estrategia defensiva.


El general Kuribayashi Tadamichi dirigió la defensa de Iwo Jima. (Dominio público)

La esperada batalla, bautizada por los norteamericanos como “Aislamiento”, comenzó el 16 de febrero de 1945. Desde algunas unidades que se habían aproximado a la costa se empezó a bombardear el sudoeste de la isla. Kuribayashi sabía perfectamente que en el mar no podía hacer nada para frenar la invasión. La flota japonesa ya estaba destrozada después de tantos reveses como había sufrido en otras batallas del Pacífico. No podía acudir en su auxilio ni siquiera con unas posibilidades defensivas mínimas.

Toda su perspectiva de éxito se reducía a la resistencia en tierra que pudiesen ofrecer. Los japoneses esperaron al desembarco, que no se iniciaría hasta tres días más tarde. A primera hora del día 19 llegaron a la playa las primeras barcazas de una fuerza anfibia. Estaba integrada por varios millares de marines, bien pertrechados para invadir el territorio en cuestión de horas.

El ataque americano

El desembarco estuvo cubierto en todo momento por un fuego artillero intenso procedente de los barcos de la flota. Las tropas norteamericanas desplegadas, bajo el mando del general Holland Smith, se aproximaban a los 100.000 hombres.


Bombardeo previo a la invasión de la isla en una imagen tomada el 17 de febrero de 1945. (Dominio público)

Contaban con centenares de barcos en la retaguardia, entre ellos portaaviones, submarinos y acorazados, dotados de todo tipo de armamento pesado. Los japoneses, por su parte, disponían de abundante armamento ligero –fusiles y ametralladoras– y algunas piezas de artillería de corto alcance.

Para los norteamericanos fue una sorpresa la facilidad con que pudieron desembarcar. Ni un solo disparo japonés había perturbado el avance de las barcazas hasta la costa. La primera contrariedad con que se enfrentaron surgió de la propia naturaleza: al intentar rebasar los terraplenes naturales que, a manera de rampas, se elevaban desde el mar, la arena volcánica se hundía bajo los pies de los soldados y les arrastraba con equipamiento de nuevo hacia la playa. Fue una pelea dramática contra el terreno para la que no estaban ni avisados ni preparados.


Los japoneses se movían con agilidad por el suelo horadado y surgían de los rincones más inesperados

Los japoneses, entre tanto, aguardaban en sus escondites el momento de repeler la invasión. Abrieron fuego mediada la mañana. Acodados en sus fortificaciones, dispararon a mansalva contra un conglomerado de hombres desconcertados, oficiales perdidos en un laberinto orográfico que desconocían y toneladas de material bélico desperdigado en medio del caos. Con sus ráfagas, lanzadas desde diferentes ángulos, lograron una verdadera masacre en las filas enemigas. El número de víctimas de aquella primera jornada, alrededor de 2.500, se convertiría en uno de los mayores desastres humanos registrados por las fuerzas armadas norteamericanas en un solo día.



En medio de la catástrofe con que se había iniciado el asalto a la isla, las tropas norteamericanas aún sufrirían otras contrariedades. Cada vez que conseguían alcanzar alguna posición defensiva tropezaban con nuevos focos de resistencia. Los soldados japoneses se movían con agilidad por el suelo horadado y aparecían, listos para presentar batalla, en los rincones más inesperados.

Los pilotos kamikazes, mientras tanto, lograron acercarse a los barcos de la flota norteamericana (que se habían aproximado de forma temeraria a la costa para apoyar el desembarco) y sabotearon varias unidades. Consiguieron hundir el portaaviones Bismarck Sea e inutilizaron el Saratoga.

Vehículos de combate inutilizados en Iwo Jima por los obuses, los morteros y la arena volcánica. (Dominio público)

Pero todo empezaba a revelarse como insuficiente ante la supremacía enemiga. Las bajas niponas comenzaron también a contarse por millares, y la pérdida de control sobre la isla se anticipaba inevitable. La resistencia que habían asumido no decayó en ningún momento, a pesar de que todo empezaba a flaquearles, incluidas las reservas de agua.

Cae el Suribachi

El día 22, en plena refriega, llovió, y aquellas gotas se convirtieron para su estado de ánimo en una ayuda enviada por el emperador a través del cielo en tan difíciles circunstancias. La batalla quedó sentenciada el 23, cuando los marines lograron acceder a la cumbre del Suribachi, la cota de mayor valor estratégico de la isla. Seis militares, el sargento Mike Strank, el cabo Harlon Block, los soldados Franklin Sousley, Ira Hayes y Rene Gagnon y el médico John Bradley, improvisaron una bandera sujetando con cuerdas la tela a un mástil hecho con tubos.

Con gran esfuerzo, venciendo la resistencia del viento, consiguieron izarla en una escena que se convertiría de inmediato, a lo largo y ancho del planeta, en un símbolo de la guerra. Unas horas antes habían llegado a la asediada Iwo Jima los primeros periodistas norteamericanos, dispuestos a contarle al mundo lo que estaba ocurriendo, y la escena fue captada por el fotógrafo Joe Rosenthal, de la agencia Associated Press. La instantánea, reproducida desde entonces millones de veces, acabó valiéndole el premio Pulitzer.

Sin embargo, la bandera de las barras y estrellas, saludada con euforia desde los barcos de la flota donde se seguían las operaciones con prismáticos, no supuso el final de la batalla. Aún se prolongaría varias semanas. Los japoneses resistieron hasta que prácticamente se quedaron sin efectivos. Su estrategia estaba bien concebida y su moral permanecía alta, pero los norteamericanos eran muy superiores en hombres y en medios. Los últimos días del enfrentamiento recordaron las trifulcas entre el gato y el perro.

Marines de la 5.ª división en Iwo Jima. (Dominio público)

Los norteamericanos avanzaban palmo a palmo por la escarpada superficie de la isla y los pocos japoneses que quedaban en pie, moviéndose con agilidad felina por los túneles, jugaban con el factor sorpresa una vez tras otra, sin que la propia vida pareciera preocuparles. El 26 de marzo, tras un mes largo de combates sin tregua, el general Kuribayashi tenía plena conciencia de que la derrota era inminente. Kuribayashi, de familia samurái, cumplió el rito ancestral de su condición y se suicidó mediante el seppuku, o harakiri.

Tendría que haber sido el final de todo, pero ni siquiera su muerte apresuró la rendición. Muchos soldados siguieron luchando, ya sin coordinación ni apenas mando, durante varias semanas.

La batalla de Iwo Jima marcó una inflexión definitiva en el rumbo de la guerra y, a juicio de algunos historiadores, la resistencia de los japoneses fue el principal argumento para quienes meses después defendieron en Washington el bombardeo nuclear de Hiroshima y Nagasaki. Murieron más de 18.000 japoneses y el resto quedaron heridos o fueron hechos prisioneros.

Las filas norteamericanas, después del duro golpe del primer día, siguieron sufriendo bajas, pero en menor cantidad que las de sus enemigos. Su balance oficial de muertos fue de 6.821. En total, alrededor de 25.000 vidas, el saldo más sangriento de la guerra del Pacífico. Iwo Jima, que tardó mucho tiempo en ser devuelta a Japón y que hasta hace poco estuvo cerrada a los visitantes, cambió entonces su condición de tierra de azufre olvidada por la de un gigantesco cementerio que la humanidad recuerda con consternación.x

martes, 21 de enero de 2020

SGM: Los raids del submarino USS Harder

Los raids del USS Harder


Junio de 1944. Seis comandos aliados que espían a los mercantes japoneses sufren un ataque cuando el enemigo descubre su operación secreta. Quedan atrapados en las selvas de Borneo, en pleno territorio de los japoneses, y la única esperanza de rescatarlos con vida es el USS Harder, un submarino estadounidense de clase Gato. Para salvar a los comandos, el comandante Sam Dealey y su tripulación surcan aguas protegidas por una base naval japonesa, una acción que enfrenta a un solo submarino a decenas de buques de guerra.


sábado, 23 de noviembre de 2019

SGM: El terror del piloto Nishikaichi en la isla de Niihau


Piloto de combate japonés que, después de Pearl Harbor, aterrizó en la isla de Hawai y aterrorizó a los residentes

Claudia Mendes || War History Online


El 7 de diciembre de 1941 se recuerda como el día en que Japón atacó Pearl Harbor, pero también es el día en que comenzó el Incidente de Niihau. El incidente involucró a Shigenori Nishikaichi, que era un piloto de combate japonés, y los habitantes de la pequeña isla de Niihau.

Al planear el ataque a las instalaciones estadounidenses, la Armada japonesa sabía que muchos de sus propios aviones serían dañados. Estos aviones no podrían regresar con seguridad a los portaaviones y necesitarían un punto de encuentro.


Los restos en llamas del acorazado USS Arizona (BB-39) en Pearl Harbor, Hawai.

Se eligió la pequeña isla de Niihau, ya que estaba a solo 30 minutos de vuelo desde Pearl Harbor y se creía que estaba deshabitada. Allí los pilotos de combate podrían esperar el rescate en submarino.

El plan no funcionó tan bien como se esperaba para Shigenori Nishikaichi cuando su avión resultó dañado en el ataque. Su avión golpeó una cerca en la isla antes de estrellarse y dañar las hélices y el fuselaje. El naufragio se detuvo cerca de uno de los pocos habitantes de la isla, Hawila Kaleohano.

Kaleohano, junto con los otros habitantes de la isla, no había oído hablar del ataque en Pearl Harbor antes. Identificó el avión estrellado como japonés y pudo arrastrar al piloto semiconsciente de los restos. Tomó el arma y los documentos de Nishikaichi antes de que el piloto recuperara la conciencia.


Shigenori Nishikaichi, el piloto que se convirtió en el centro del incidente de Niʻihau La foto aparece en la portada del incidente de Niihau, por Allan Beekman. Patricia Beekman, heredera de Allan Beekman. CC BY 2.5

La interacción inicial entre los dos fue corta porque Kaleohano solo hablaba hawaiano. Kaleohano llamó a su vecino Ishimatsu Shintani, un apicultor japonés, que pudo hablar con Nishikaichi. Sin embargo, después de algunas palabras, se negó a ser parte del evento.

Esto llevó a que se llamara a las Haradas. Yoshio e Irene eran de ascendencia japonesa y ambas hablaban japonés. Aprendieron del piloto que Japón había atacado Pearl Harbor, y decidieron mantener este secreto. El piloto exigió la devolución de su arma y papeles, lo cual fue denegado.


Zero BII-120 de Nishikaichi





En este punto, los habitantes de Niihau estaban muy animados y felices de ayudar al piloto derribado. Lo invitaron a un luau, comieron bien e incluso cantaron canciones mientras esperaba ser rescatado. Sin embargo, los submarinos no llegaron según lo planeado, porque en su lugar se les había ordenado patrullar barcos estadounidenses.

Al caer la noche, el ambiente cambió cuando las noticias de los eventos del día llegaron a la isla. La isla no tenía electricidad, pero había una radio a batería. La transmisión trajo noticias de los ataques y los isleños se dieron cuenta de que estaban albergando un caza enemigo.


Aylmer Francis Robinson en la casa familiar

Le proporcionaron refugio durante la noche y lo llevaron a la orilla por la mañana. Allí esperaron la llegada del dueño de la isla, Aylmer Robinson, quien venía a la isla cada semana. Robinson no vino, porque había una prohibición temporal de viajar por mar en su lugar.

Después de que Robinson no llegó, los Harada se ofrecieron a alojar a Nishikaichi. El resto de los habitantes estuvieron de acuerdo siempre que otros pudieran estar estacionados fuera de la casa. Los guardias de seguridad tomarían turnos para asegurarse de que alguien estuviera siempre de guardia.


Vista aérea de la isla Niihau en Hawai, mirando hacia el suroeste desde el norte. Tomado por Christopher P. Becker (polihale.com) el 25 de septiembre de 2007 desde un helicóptero. Foto de Polihale CC BY-SA 3.0

En el relativo aislamiento de su hogar, Nishikaichi comenzó a jugar con las lealtades de los Haradas. Poco a poco se ganó a Yoshio y, en cierta medida, a su esposa. Acordaron ayudarlo y el 11 de diciembre trajeron a Shintani nuevamente a la escena.

Al día siguiente, el apicultor fue a Kaleohano y pidió los papeles y el arma del piloto. La solicitud fue rechazada y finalmente llevó a Shintani a ser expulsada de la cabaña de Kaleohano. Los otros japoneses se dieron cuenta de que no podrían contar con Shintani, lo que llevó a Yoshio y Nishikaichi a hacer sus propios planes.


A6M2 Zero en exhibición en el Pacific Aviation Museum, Pearl Harbor. Foto de Lepeu1999 CC BY 3.0

Mientras Shintani estaba con Kaleohano, Yoshio robó una escopeta y una pistola. Preparó las armas y las colocó en un almacén que se usaba para almacenar miel. Los dos hombres dominaron al isleño que estaba en guardia y se dirigieron a la casa de Kaleohano.

Entraron y buscaron los papeles, pero Kaleohano se los entregó a un pariente. El dueño de la casa no se encontraba por ningún lado. Cuando la pareja salió del edificio, Kaleohano, que se había estado escondiendo en la letrina, corrió hacia él. Nishikaichi apuntó la escopeta hacia él y disparó, pero falló.


A6M Cero en las marcas del avión volado por Nishikaichi en exhibición en el Museo de Aviación del Pacífico Foto de Daniel Ramirez CC BY 2.0

El Kaleohano que huía se reunió con otros isleños y reunió a algunos de ellos para acompañarlo a Kauai. El viaje en bote de 10 horas los llevaría a los representantes de los propietarios de la isla. El grupo partió mientras alguien encendía un faro en la cima del Monte Paniau, que era visible desde Kauai.

En la noche del 12 de diciembre, todo llegó a un punto crítico. Nishikaichi y Harada irrumpieron en la ciudad y tomaron rehenes. Exigieron que se entregara a Kaleohano o de lo contrario todos serían asesinados. Uno de los hombres que pretendía buscar a Kaleohano era Benehakaka Kanahele, cuya esposa era uno de los rehenes.


Partes oxidadas del Niihau Zero como se muestra en el Museo de Aviación del Pacífico Pearl Harbor Foto por Binksternet CC BY-SA 3.0

Después de detenerse y fingir buscar a Kaleohano, Ben instó a Harada a tomar la pistola del piloto. Se negó, pero le pidió a Nishikaichi la escopeta. Cuando el piloto comenzó a entregar el arma, Ben Kanahele se abalanzó sobre él.

Nishikaichi fue más rápido y sacó la pistola de su bota, disparando a Kanahele tres veces. Esto no fue suficiente para detener al enfurecido Kanahele, que alzó al piloto en el aire y lo arrojó contra una pared de piedra. La esposa de Kanahele agarró una piedra y golpeó la cabeza de Nishikaichi antes de que su esposo sacara un cuchillo y le cortara la garganta.

Al ver esto, Harada se giró la escopeta y se suicidó.

Robinson y los refuerzos de Kauai llegaron al día siguiente y arrestaron a Shintani e Irene Harada. Harada fue encarcelada por su papel mientras Shintani fue internada en un campo. Ben Kanahele se recuperó de sus heridas y recibió el Corazón Púrpura y la Medalla al Mérito.

miércoles, 2 de octubre de 2019

SGM: La reacción americana a Pearl Harbor en Hawaii

Hawai: reacción estadounidense

Weapons and Warfare

Una vez que la conmoción de ver aviones japoneses sobre el puerto se desvaneció, los marineros, marines y aviadores comenzaron a contraatacar. A través de las explosiones de bombas y torpedos, los casilleros de municiones listos estaban abiertos, a veces con fuerza, y los artilleros comenzaron a disparar contra los atacantes. Al principio eran armas pequeñas: pistolas de calibre 45 y varios rifles. Luego, las tripulaciones comenzaron a disparar con ametralladoras pesadas de calibre 50, luego cañones antiaéreos de mayor calibre. El Avocet Buscaminas (AVP-4) fue uno de los primeros en abrir fuego. Estaba amarrada en el muelle de la Estación Aérea Naval, Berth F-1A, y su tripulación de cañones de 3 pulgadas derribó a una Kate que acababa de poner un torpedo al costado del acorazado California. Este avión se estrelló cerca del hospital base, una de sus alas se detuvo cerca de un edificio. Los artilleros de Avocet representaron un par de aviones adicionales derribados durante el ataque.

Las tripulaciones a bordo del destructor Bagley (DD-386) inmediatamente entraron en acción, rompiendo el casillero de municiones listo para los cinturones de ametralladoras de calibre 50. Los artilleros pudieron disparar contra los primeros tres bombarderos de torpedos japoneses durante la primera ola, y apuntaron a los Vals atacantes en la segunda. Bagley fue uno de los primeros barcos estadounidenses en salir del puerto en busca del enemigo.




Los cruceros Honolulu (CL-48) y St. Louis (CL-49) comenzaron a abrirse con ametralladoras de calibre 30 y 50 y ametralladoras de 5 pulgadas / 25 calibres. Pronto, casi todos los barcos en el puerto apuntaban a los japoneses. Típico de la munición gastada fueron los números de Honolulu: 2.800 disparos de calibre 30, 4.500 disparos de calibre 50 y 250 disparos de calibre 5/25 fueron disparados durante el ataque.

Poco después de que la segunda ola de ataque llegara al puerto, el tierno hidroavión Curtiss (AV-4) recibió un ataque con bomba de un Val que explotó en la cubierta principal, matando a veintiún marineros e hiriendo a cincuenta y ocho hombres. Los artilleros de Curtiss abrieron fuego contra el bombardeo de buceo Vals y anotaron un golpe directo cuando se detuvo de un ataque. El piloto del Val murió y su avión chocó contra Curtiss, golpeando la grúa delantera de estribor. El tanque de combustible del avión explotó y sus restos cayeron a la cubierta del barco donde se quemó, causando graves daños a las tuberías, las líneas de vapor y el cableado del barco.

Antes del ataque del 7 de diciembre, varios aviones y pilotos de Wheeler Field estaban volando misiones de práctica de artillería desde Haleiwa Field, a veinte millas de distancia en la costa norte de Oahu. Los aviones y los equipos de tierra permanecieron en el campo mientras los pilotos habían regresado a Wheeler Field para pasar el fin de semana. El sábado por la noche, muchos de los volantes habían recorrido los clubes de oficiales en Hickam y Wheeler y se habían divertido hasta altas horas de la mañana.

Para protegerse contra el sabotaje, la mayoría de los aviones en Wheeler Field estaban estacionados en la rampa, de punta a punta, cada fila a solo seis metros de la siguiente. Esto permitió que un pequeño número de guardias armados patrullaran el perímetro del avión estacionado para evitar el sabotaje. En la mañana del 7 de diciembre, casi ochenta Curtiss P-36 y P-40 estaban en la rampa, vulnerables a los ataques aéreos.

A las 8:02 a.m., Wheeler Field y los Barracones Schofield adyacentes fueron atacados por veinticinco bombarderos de buceo Val. Los Vals arrojaron bombas sobre los hangares y volvieron a atacar a los aviones en la rampa, así como al área de los Barracones de Schofield. Mientras los bombarderos japoneses estaban trabajando en el aeródromo, el teniente George S. Welch y el teniente Kenneth M. Taylor llamaron a Haleiwa Field y armaron sus aviones y calentaron los motores, listos para despegar. Los dos se subieron a un automóvil y corrieron hacia el norte hasta Haleiwa Field. Despegando alrededor de las 8:30 a.m., la pareja recibió instrucciones de dirigirse hacia el sur hacia Ewa Field y el área de Pearl Harbor, donde vieron al enemigo. Ambos volantes se enfrentaron a una docena de aviones japoneses en los cielos sobre Barbers Point con Welch derribando dos confirmados y uno probable y Taylor dos.

Sin combustible y municiones, la pareja regresó a Wheeler durante una pausa en la lucha para rearmarse. Welch fue el primero en volver al aire, y cuando Taylor despegó, inmediatamente persiguió un avión japonés que pasaba directamente frente a él. Mientras Taylor disparaba en el avión que tenía delante, un Zero japonés se aferró a su cola y Welch se unió a la refriega, disparando al perseguidor de Taylor. Al final de la mañana, Taylor recibió dos victorias aéreas confirmadas y Welch con cuatro. Taylor y Welch fueron reconocidos con la Cruz de Servicio Distinguido por sus acciones esa mañana.

Entre las oleadas de ataque, dos Curtiss P-36 del 47º Escuadrón de persecución y uno del 45º y 46º Escuadrón de persecución lanzado desde Wheeler Field. Dirigidos por el teniente primero Lewis M. Sanders, los otros pilotos fueron el teniente segundo Othneil Norris, el teniente segundo John M. Thacker y el teniente Philip M. Rasmussen. Cuando Norris salió de su avión y entró en el hangar para intercambiar paracaídas, el teniente segundo Gordon H. Sterling Jr. saltó al P-36 de Norris. Sterling cobró y se unió a los otros tres P-36 en el vuelo y se unió a Thacker. Debido a la falta de procedimientos de combate y entrenamiento de artillería de Sterling, Sterling recibió instrucciones de volar cuando el ala de Sanders y Thacker y Rasmussen formaron el segundo elemento. Los cuatro P-36 estaban en el aire a las 8:50 a.m.

Al subir por la altitud, los cuatro P-36 surgieron de las nubes cerca de NAS Kaneohe Bay. Inmediatamente vieron seis ceros y se lanzaron al ataque. Sanders anotó el primer asesinato, luego vio a Sterling persiguiendo a un Zero con otro luchador japonés en la cola. Al unirse al trío, Sanders comenzó a dispararle al Zero que estaba detrás y Rasmussen estaba observando este combate cuerpo a cuerpo, quien informó haber visto el Sterling Zero de Sterling estrellarse en la bahía, seguido de Sterling. El Zero bajo fuego de Sanders escapó, y luego resultó que el luchador al que Sterling estaba disparando también escapó. Durante esta persecución, Rasmussen había cargado sus armas, que comenzaron a disparar sin control. Mientras intentaba evitar que las armas se escaparan, un Zero voló en el camino de sus balas y explotó, lo que le valió un crédito de victoria aérea. Rasmussen luego tenía un par de ceros en la cola y se zambulló para cubrirse en algunas nubes debajo de él, perdiendo a los luchadores japoneses en el proceso.

En Bellows Field, tres pilotos del 44 ° Escuadrón de Persecución intentaron despegar durante el ataque, dos de los cuales perdieron la vida intentando repeler a los atacantes. El segundo teniente Hans C. Christensen fue golpeado por los aviones japoneses mientras abordaba su P-40 y el segundo teniente George A. Whiteman despegó en un P-40B y fue derribado cuando su avión despegó de la pista. Primero, el teniente Samuel W. Bishop siguió a Whiteman en el aire, pero mientras subía por la altitud fue alcanzado por una ametralladora y un cañón de 20 mm de un Zero. Herido y apenas capaz de controlar su avión, Bishop se estrelló en el mar frente a Bellows Field. Pudo nadar hasta la orilla y finalmente volvió al servicio. Los tres hombres recibieron la Estrella de Plata y el Corazón Púrpura.




Cruzando el canal de entrada al puerto en ruta para atacar el campo Hickam, el caza Mitsubishi A6M2 Zero volado por el piloto de primera clase Naval Takeshi Hirano fue gravemente dañado por una combinación de fuego terrestre y fuego antiaéreo del destructor Helm y el dragaminas Bobolink. Para aquellos en el suelo, parecía que Hirano tenía la intención de aterrizar su Zero en una calle dentro de Fort Kamehameha, que limita con la entrada del canal a Pearl Harbor. Mientras su luchador lisiado se abría paso por el fuerte, el ala izquierda de Hirano cortó una palmera y la hizo caer al suelo.

El Zero atacó en la base de Ordnance Machine Shop, Edificio 52, donde los soldados se habían refugiado. El impacto del luchador japonés mató a Hirano al instante. Cuatro soldados murieron y cinco resultaron heridos como resultado de los escombros que volaron desde el avión.

Mientras el ataque se extendía por encima, el ejército y sus hombres empeñados en la búsqueda de recuerdos buscaron en el avión cualquier cosa valiosa. Dentro del bolsillo de Hirano había un pequeño mapa que mostraba el punto de encuentro donde los atacantes retirados se encontrarían cuando regresaran a los transportistas. Esto dio a los aviones de búsqueda estadounidenses una dirección general de dónde estaban los transportistas, pero no una ubicación precisa de dónde esperar la flota japonesa. Los B-17 fueron en busca de los japoneses, pero no pudieron localizarlos.

Después de la batalla, los restos fueron llevados a un hangar de Hickam Field y estudiados por su valor de inteligencia. Y aunque no se descubrió nada nuevo en lo que respecta a la aerodinámica o el armamento, los investigadores consideraron que la mayor parte parecían copias de componentes fabricados en los EE. UU., Dando lugar a la creencia de que el Zero era una copia de un avión estadounidense.

En el lado oriental de Oahu, el aire de la mañana sobre la Estación Naval de la Bahía de Kaneohe fue atravesado por el ruido de los aviones que volaban a baja altura alrededor de las 7:50 a.m. Poco después, los atacantes atacaron aviones amarrados en la bahía y aquellos en la rampa del hidroavión. Los marineros y los marines comenzaron a disparar con rifles y ametralladoras. El ataque duró entre diez y quince minutos antes de que el avión se retirara hacia el norte.

La segunda ola de ataque causó más daño a la base, esta vez arrojando pequeñas bombas además de atacar a la marina Catalinas. Un golpe directo en el Hangar No. 1 causó un daño tremendo en el edificio y destruyó por completo cuatro PBY en su interior. La mayoría de las víctimas de la Bahía de Kaneohe ocurrieron en el avión amarrado o cuando las tripulaciones intentaban lanzar o mover los grandes botes voladores.

Los artilleros antiaéreos en la Bahía de Kaneohe pudieron anotar varios impactos, ya que se vieron tres o cuatro aviones saliendo del área con combustible. Pudieron confirmar que un avión japonés fue derribado, el perteneciente al teniente Fusata Iida, líder del ataque de la unidad de combate Soryu en la estación aérea naval. Iida, al darse cuenta de que no podría regresar al transportista, se había comprometido a estrellar su avión contra un objetivo de alto valor en caso de que algo saliera mal. Habiéndose reincorporado a su vuelo, señaló sus intenciones, luego rodó su avión y se lanzó hacia la estación aérea disparando sus armas en el camino hacia abajo. Iida se estrelló contra una colina a una milla al norte de la línea del hangar. Fue enterrado al día siguiente con todos los honores militares en el mismo complot que los quince hombres de la estación aérea que perecieron en el ataque.

Otro piloto de Zero que no pudo hacer el viaje de regreso a su transportista fue Airigen First Class Shigenori Nishikaichi de Hiryu. Después de haber sido alcanzado por fuego antiaéreo durante la redada, Nishikaichi se dirigió a la cita con los portaaviones japoneses. Fue acompañado por otro caza Hiryu, pero se quedó sin combustible sobre Niihau y aterrizó. El segundo avión continuó hacia el oeste y los isleños nunca lo volvieron a ver.

Seis días después del ataque de Pearl Harbor, el sábado 13 de diciembre, seis hombres remaron desde Niihau a Waimea, Kauai, para informar el aterrizaje forzoso y la posterior captura del aviador Shigenori Nishikaichi. En ese momento, no había comunicación con Niihau ni radio para informar a los isleños que Estados Unidos estaba ahora en guerra con Japón. En Kauai, las autoridades fueron notificadas y doce soldados de la Compañía M, 299a Infantería, fueron enviados de regreso a Niihau a bordo del faro de Kukui. Además de los hombres de la Compañía M, los Kukui llevaban una docena adicional de hombres armados y dos ametralladoras pesadas. El Kukui partió de Waimea a las 6 p.m. hora local y llegó al extremo sur de Niihau a las 7:30 a.m. Los hombres desembarcaron, desayunaron y luego comenzaron la marcha de diez millas hacia la aldea de Nonopapa donde estaba detenido el piloto japonés.

Las tropas llegaron a la 1:50 p.m. para enterarse de que el caza Zero había sido quemado por su piloto, que estaba muerto, y escuchar una extraña historia sobre los últimos seis días desde que el caza japonés se estrelló en la isla, lo que resultó en que el piloto intentara enviar un mensaje de radio desde el La cabina de Zero, él quemando el avión, un nativo hawaiano que recibió un disparo, el piloto fue recogido y arrojado a un muro de piedra que resultó en un cráneo aplastado, y un trabajador japonés nativo que había ayudado al piloto a suicidarse. Los eventos de la semana se conocieron como "El incidente de Niihau".

En total, veintinueve aviones japoneses y sus tripulaciones no regresaron a los transportistas. Nueve de los aviones eran ceros, quince bombarderos de buceo Val, y cinco eran torpederos de Kate.

FUERZA AÉREA HAWAIANA

La Fuerza Aérea de Hawái tenía un total de 231 aviones asignados el 7 de diciembre de 1941, pero solo 123 (53%) podían considerarse efectivos en combate. Alrededor del 61% de todos los aviones estaban en comisión antes del ataque. Los japoneses destruyeron 74 aviones (32%) de los cuales 48 eran efectivos de combate. Después del ataque, la Fuerza Aérea de Hawái tenía un total de 79 aviones en comisión, 36 de los cuales podrían considerarse efectivos en combate.

Ninguno de los aviones de la Fuerza Aérea de Hawai fue cargado con bombas o municiones antes del ataque. El departamento hawaiano del ejército estaba obsesionado con la idea del sabotaje de los 157,000 civiles de sangre japonesa que vivían en Hawai. Para protegerse contra el sabotaje, el Departamento de Hawai había emitido órdenes relacionadas con aviones en tierra. Según estas órdenes, (1) todas las aeronaves debían alinearse cuidadosamente para que fuera más fácil protegerlas, (2) todas las bombas debían retirarse y almacenarse, y (3) todas las armas debían descargarse y colocarse munición real. en hangares durante la noche.

El primer ataque japonés ocurrió en 0755 locales; El segundo ataque comenzó a las 0840 local. El área no estaba despejada hasta aproximadamente 1000. El siguiente es el registro oficial de despegues de aviones de la Fuerza Aérea de Hawai para el 7 de diciembre de 41:

0830: 2 P-36A y 4 P-40 0855: 2 P-40 0915: 6 P-36A 0930: 6 P-36A y 5 P-40 0950: 1 O-47B 1040: 3 O-47B 1127: 4 A -20A 1140: 2 B-17D 1200: 5 P-40 1300: 3 A-20A 1330: 2 B-18 1500: 11 P-40 y 3 O-47B 1520: 3 B-17D

¡Un total de 57 salidas para todo el día!

UNIDADES DE AVIACIÓN DEL CUERPO MARINO


Todas las unidades de aviación del Cuerpo de Marines en Hawái tenían su base en la Estación Aérea Naval

(NAS) Ewa, Oahu, ubicada al oeste de Honolulu y al este del actual NAS Barbers Point. Todas las unidades de aviación de USMC fueron asignadas a Marine Aircraft Group Twenty One (MAG-21) con base en NAS Ewa. Los cuatro escuadrones operativos y el avión con base en NAS Ewa fueron:

Escuadrón de combate marino 211 (VMF-211) (escalón delantero en la isla Wake) 11 Gatos monteses Grumman F4F-3 (1 bajo revisión menor) 1 Escuadrón de exploradores de buceo SNJ-3 texano o cazabombardero 231 (VMSB-231) ( escalón delantero en el USS Lexington) 7 Vought SB2U3 Vindicadores Escuadrón de cazabombarderos Scout o de buceo 232 (VMSB-232) 19 Douglas SBD-1 Dauntless '(1 parcialmente despojado, sin motor) 3 Douglas SBD-2 Dauntless' Escuadrón de utilidad marina 252 (VMJ-252) 2 Douglas R3D-2 (1 en hangar en NAS Pearl Harbor) 2 Grumman J2F-4 Ducks 1 Douglas SBD-1 Dauntless 1 Lockheed JO-2 1 Sikorsky JRS-1 1 Vought SB2U3 Vindicator

Los 49 aviones marinos asignados a las unidades MAG-21 en NAS Ewa fueron:

Aviones de combate (F): 11 11 Grumman F4F-3 Wildcats General Utility (J): 3 2 Grumman J2F-4 Ducks 1 Lockheed JO-2 Scout Bomber (SB): 31 20 Douglas SBD-1 Dauntless '8 Vought SB2U3 Vindicators 3 Douglas SBD-2 Dauntless 'Scout Trainer (SN): 1 1 North American SNJ-3 Texan Transport (R): 2 2 Douglas R3D-2's Utility Transport (JR): 1 1 Sikorsky JRS-1
De los 48 aviones disponibles, 33 (69%) podrían considerarse efectivos en combate (los F4F Wildcats y SBD Dauntless '). Al igual que la Fuerza Aérea de Hawái, los aviones de la Marina se alinearon cuidadosamente en la rampa para permitir que las fuerzas terrestres se protegieran contra el sabotaje. Durante los ataques, los japoneses destruyeron:

9 de los 11 gatos monteses Grumman F4F-3 18 de los 31 aviones bombarderos exploradores SBD-1, SBD-2 y SB2U3 6 de los 7 aviones utilitarios.


UNIDADES DE AVIACIÓN NAVAL DE LOS ESTADOS UNIDOS


Las unidades de aviación naval operaban desde tres estaciones aéreas navales (NAS) en las islas hawaianas. Las tres estaciones fueron:

NAS Kaneohe en la isla de Oahu NAS Pearl Harbor, en Ford Island, en Pearl Harbor NAS Puunene en la isla de Maui

NAS KANEOHE


NAS Kaneohe, ahora Estación Aérea del Cuerpo de Marines de la Bahía de Kaneohe, se encuentra en la costa este de Oahu. El 7 de diciembre de 1941, NAS Kaneohe fue el hogar de los tres escuadrones de Patrol Wing One (PatWing One). Cada uno de los tres escuadrones operaba 12 hidroaviones consolidados PBY-5 Catalina. Los tres escuadrones y el estado de su avión eran:

Escuadrón de patrulla once (VP-11): los 12 PBY-5 estaban listos para las operaciones con cuatro horas de anticipación. Patrulla Escuadrón Doce (VP-12) 6 PBY-5 estaban listos para operaciones con 10 minutos de aviso 5 PBY-5 podrían estar listos para operaciones con cuatro horas de aviso 1 PBY-5 estaba en reparación Patrulla Escuadrón Catorce (VP-14) 3 PBY -5 estaban en el aire en patrulla 3 PBY-5 estaban listos para operaciones con 10 minutos de anticipación 4 PBY-5 podrían estar listos para operaciones con cuatro horas de anticipación 2 PBY-5 estaban en reparación Base Hack: One Vought OS2U Kingfisher se estaba calentando en la rampa cuando los japoneses atacaron

Resumen: 36 PBY-5 estaban basados ​​en NAS Kaneohe 21 podrían estar listos para las operaciones con un aviso de cuatro horas 9 estaban listos para las operaciones con 10 minutos de aviso 3 estaban en el aire 3 estaban en reparación

De los 33 aviones en tierra, cuatro estaban amarrados en la bahía a aproximadamente 1,000 yardas (914 m) de distancia, cuatro estaban en el Hangar Número 1 y los 25 restantes estaban estacionados en la rampa. De estos 33 aviones, 27 fueron destruidos y seis dañados durante el ataque japonés.

NAS PEARL HARBOR


NAS Pearl Harbor estaba en Ford Island en el medio de Pearl Harbor y cumplió dos funciones; primero, fue el hogar de los cuatro escuadrones de Patrol Wing Two (PatWing Two) y segundo, fue la base de origen de los escuadrones basados ​​en transportistas cuando los transportistas estaban en el puerto. En general, los escuadrones basados ​​en el operador volarían de los operadores al NAS Pearl Harbor antes de que el operador llegara al puerto; posteriormente, el avión volaría de regreso al portaaviones cuando el barco saliera del puerto. Debido a que sirvió como hogar para aviones de transporte, había siete aviones de transporte de repuesto presentes durante el ataque japonés. NAS Pearl Harbor también fue el hogar de dos escuadrones de servicios públicos que volaban aviones de servicio no combatientes.

Las unidades en NAS Pearl Harbor y sus aviones el 7 de diciembre de 1941 fueron:

Escuadrón de bombardeo dos (VB-2) en el USS Lexington (CV-2) 1 Escuadrón de bombardeo intrépido Douglas SBD-2 Seis (VB-6) en el USS Enterprise (CV-6) 1 Escuadrón de combate intrépido Douglas SBD-2 Dos (VF- 2) en el USS Lexington (CV-2) 3 Brewster F3A-3 Buffalos Fighting Squadron Three (VF-3) en el USS Saratoga (CV-3) 1 Grumman F4F-3 Wildcat Patrol Squadron Twenty One (VP-21) basado en Midway Isla 1 Catalina PBY-3 consolidada en reparación Escuadrón de patrulla veintidós (VP-22) 14 Catalinas PBY-3 consolidada (12 podrían prepararse con cuatro horas de anticipación; 2 en reparación) Escuadrón de patrulla Veintitrés (VP-23) 12 Consolidada PBY-5 Catalinas (11 podrían estar listas con cuatro horas de anticipación; 1 en reparación) Patrulla Escuadrón Veinticuatro (VP-24) 6 Catalinas PBY-5 consolidadas (4 en el aire; 1 listo con 30 minutos de aviso; 1 en reparación )

Escuadrón de exploración dos (VS-2) en el USS Lexington (CV-2) 1 Escuadrón de Douglas Dauntless Utility One (VJ-1) 9 Grumman J2F Ducks 9 Sikorsky JRS Utility Squadron Two (VJ-2) 10 Grumman J2F Ducks 2 Consolidado PBY-1 Catalinas

Setenta aviones estaban disponibles en NAS Pearl Harbor divididos en las siguientes categorías:

Aviones de combate (F): 4 3 Brewster F3A-3 Búfalos 1 Grumman F4F-3 Wildcat General Utility Aircraft (J): 19 19 Grumman J2F Ducks Patrol Bombers (PB): 35 18 Consolidated PBY-5 Catalinas 11 podrían prepararse en aviso de cuatro horas 4 estaban en el aire 2 estaban en reparación 1 podría prepararse con 30 minutos de aviso 15 Catalinas PBY-3 consolidadas 12 podrían prepararse con aviso de cuatro horas 3 estaban en reparación 2 Catalinas PBY-1 consolidadas (no armadas aviones utilitarios) Scout Bombers (SB): 3 3 Douglas SBD-2 Dauntless 'Utility Transports (JR): 9 9 Sikorsky JRSs

Después del ataque japonés, los únicos aviones operativos fueron 6 Grumman J2F Ducks, un avión utilitario no combatiente.

NAS PUUNENO

La NAS Puunene estaba ubicado en la isla de Maui y no fue atacado por los japoneses. NAS Puunene fue el hogar del Utility Squadron Three (VJ-3) equipado con:

4 Beech JRB Expeditors 2 Douglas BT-1s 1 Grumman JRF Goose 1 Grumman J2F Duck

lunes, 31 de diciembre de 2018

Fotos del día: Ametralladora ZB en manos japonesas

ZB japonesa 
Las tropas japonesas con una ametralladora ligera checoslovaca ZB-26 en China, circa 1937.


El operador, tal vez, está intentando liberar a mano un cartucho trabado mientras que el segundo le alcanza un cargador.

martes, 23 de octubre de 2018

SGM: HMS Victorious fue (clandestinamente) el USS Robin

Este portaaviones no existió

No hubo nunca un USS 'Robin'


Robert Beckhusen | War is Boring



USS Robin


Esta historia apareció originalmente el 22 de septiembre de 2015.

Una de las extrañas pequeñas historias de la Segunda Guerra Mundial involucra al portaaviones USS Robin, que realmente no existía.

Había un portaaviones que los marineros llamaron Robin. Él y sus marineros estaban bajo el mando de la Marina de EE. UU., participaron en batallas estadounidenses y lanzaron aviones de los EE. UU. con pilotos estadounidenses. Ciertamente era un portaaviones, para no ser confundida con otro USS Robin, un dragaminas.

Pero el portaaviones Robin, en general, fue una ilusión.

Entonces, ¿qué estaba pasando? Resulta que Robin fue el producto de la desesperación de la Marina en el teatro del Pacífico durante los meses tumultuosos de finales de 1942 y principios de 1943. Robin era en realidad el nombre en código HMS Victorious, un portaaviones británico de clase Illustrious arrendado a los Estados Unidos.

En ese momento, Estados Unidos necesitaba todos los portaaviones que pudiera obtener.

"Los portaaviones llegaron al punto del desarrollo tecnológico que dieron ... una opción de extensión de rango que no estaba disponible para una flota de acorazados", escribió el historiador Francis Pike en su reciente y exhaustivo libro Guerra de Hirohito.

"Con una abrumadora superioridad en términos de número de transportistas, calidad de aviones y, sobre todo, excelentes aviadores, liderados y entrenados brillantemente, Japón necesitaba traer a la Marina del Pacífico de Estados Unidos a la batalla lo antes posible".

Diciembre de 1942 fue uno de los puntos bajos de América. Fue un año después de Pearl Harbor y la flota japonesa aún no había sido aplastada. En el Pacífico Sur, la Armada tenía un portaaviones en pleno funcionamiento, el USS Saratoga. Los aviones y destructores japoneses enviaron al portaaviones USS Hornet al fondo en octubre. El USS Enterprise estaba muy maltratado.

Las tropas del ejército y los marines acababan de expulsar a las últimas tropas japonesas de Guadalcanal, el comienzo de una campaña de salto de isla que eventualmente se extendería miles de kilómetros hacia el Pacífico occidental. Un nuevo asalto de portaaviones japonés podría revertir estas primeras y exiguas ganancias.

Fue entonces cuando el HMS Victorious vino a rescatar a la flota estadounidense.

Joseph Tremain, en un fascinante artículo para la revista Armchair General, describió la entrega victoriosa del Reino Unido a su transformación en Robin. El transportista llegó por primera vez para su reacondicionamiento en el astillero naval de Norfolk en enero de 1943.

Después del reacondicionamiento de Norfolk, los Victoriosos transitaron por el Canal de Panamá y llegaron a Pearl Harbor en marzo de 1943 para unirse al Grupo de Batalla de Saratoga, Task Force 14. Entre marzo y mayo, los Victoriosos sufrieron modificaciones adicionales en Pearl para manejar específicamente las versiones estadounidenses del Grumman TBF Avenger (o British Avenger) y F4F Wildcat (Martlet británico). Para completar el cambio de imagen y la nueva apariencia, los Victorious abandonaron temporalmente su típico "esquema de camuflaje disruptivo de almirantazgo" del Atlántico Británico (patrones irregulares de tonos oscuros y claros) para el estándar estadounidense gris marino.

El 17 de mayo de 1943, el Victorioso, ahora con el nombre en código "Robin", junto con el USS Saratoga, llegó a las Islas Salomón como parte de la Task Force 36 comandado por el contraalmirante DeWitt Ramsey, USN. El Saratoga y el Victorioso se convertirían en el núcleo del Grupo de Tareas 36.3 bajo el Contraalmirante FP Sherman junto con el USS Carolina del Norte (BB-55), USS Massachusetts (BB-59), USS Indiana (BB-58), USS San Diego (CL -53), USS San Juan (CL-54), HMAS Australia (D84, un crucero pesado) y varios buques de escolta. La tripulación de su barco era británica, pero su tripulación y su tripulación eran estadounidenses. Nadie involucrado se hacía ilusiones de que los pilotos enemigos no la identificarían como la Victoriosa, por lo que orgullosamente voló con su British Jack durante todo el tiempo que estuvo con los Yankees, incluso cuando solo los yanquis estaban volando dentro y fuera de su cabina de vuelo.

Lee el resto de la historia.

jueves, 2 de agosto de 2018

Entreguerra: Las guerras aéreas en el Lejano Oriente

 
Ki-27s japoneses se enfrentan a I-15s soviéticos sobre los cielos de Nomonhan 

Preludio a la guerra

Ciel de Gloire


Las operaciones de las fuerzas aéreas japonesas en Manchuria y China constituyeron una experiencia de combate de gran valor, que se aprovecharon del Pacífico y el Lejano Oriente desde 1941. Los norteamericanos, los holandeses y los británicos, que evaluaron esta superioridad de Japón, pagaron caro por su falta de previsión.



La proyección del Japón imperial, directamente del universo medieval de samurai y shogun, en el espacio industrial y tecnológico del siglo XX fue un acontecimiento extraordinario. Los japoneses entendieron que podían competir con los logros técnicos de Europa y los Estados Unidos solo adoptando los métodos de ocidennal. A mediados de la década de 1930, la flota japonesa (Kaigun) era la tercera más grande del mundo y tenía los mejores portaaviones en servicio. El ejército japonés (Rikugun) era numeroso, organizado en divisiones, en el oeste, y especialmente bien armado. No había una fuerza aérea autónoma como tal. Las unidades aéreas básicas eran el Batallón Aéreo del Ejército (Hikodaitai) y el Grupo Aéreo Naval (Kokutai), cada uno controlado por su propio servicio. Entre estos servicios había una hostilidad continua y casi ninguna cooperación. Las dos aviaciones que se organizaron antes de la Primera Guerra Mundial en los modelos francés y británico, su avión tenía el mismo origen. Pero en la década de 1920, las compañías japonesas como Mitsubishi, Nakajima, Yokosuka, Kawasaki y otros comenzaron a producir aviones y motores. El hecho de que estos aviones y motores se inspiraran en gran medida en modelos occidentales llevó a la creencia de que los japoneses solo podían hacer buenas copias. La realidad era diferente. En gran medida, los constructores japoneses demostraron ser innovadores talentosos.


Mitsubishi Ki-1 del 2do Hikoshudan

La casta militar japonesa, que en muchos aspectos se parecía a los junkers de la Alemania imperial en el siglo diecinueve, ejerció una influencia considerable sobre el gobierno, mientras que respetaba religiosamente a la persona del Emperador. Ambicioso y agresivo, sus objetivos políticos lo enfrentaban regularmente contra sucesivos líderes civiles. El imperio estaba creciendo, los conflictos con China y Rusia le permitían a Japón ganar un punto de apoyo en sus territorios. La mayor parte de Sakhalin se le cedió, mientras que Formosa (T'ai-wan) pasó bajo su control en 1895; Corea fue anexada en 1910, y después del armisticio de 1918, grandes áreas del Pacífico, incluyendo las Marianas (excepto Guam), las Islas Marshall y las Islas Caroline, fueron puestos bajo Mandato japonés.

Japón solo tenía una debilidad. Su industria, totalmente dependiente en el exterior para su suministro de petróleo crudo, debía importar una gran parte de sus materias primas: mineral de hierro, bauxita, estaño, caucho. Además, la población del imperio, que excedía los cien millones, también necesitaba alimentos importados y, en primer lugar, arroz. Por lo tanto, al igual que el Reino Unido, Japón era una nación altamente desarrollada y altamente industrializada dependiente del comercio exterior, y como resultado tenía una inmensa armada mercante y una poderosa flota de guerra.

Guerra en China y Manchuria

Los servicios aéreos del ejército y la marina japoneses hicieron su primera experiencia de combate en 1931, y participaron en una sucesión de incidentes y escaramuzas que conducirían a la guerra con China en 1937. El sabotaje de un ferrocarril cerca de Mukden, Manchuria, el 18 de septiembre de 1931, sirvió de pretexto para la invasión japonesa. Caminando desde Port Arthur, cruzando la península de Laoting, las tropas japonesas capturaron todo el territorio manchú en cinco semanas y establecieron un gobierno títere chino a la cabeza del estado, renombrado como Manchukuo. Las fuerzas terrestres fueron apoyadas por los cazas Nieuport 29 y Salmson 2 Chutai del 6º Hikosentai en Pyongyang, Corea. Unidades del 4 al 7 de Hikosentai (equipados con tipos Mitsubishi 2MB1 97 y Kawasaki KDA-2 tipo 88) fueron enviados a Japón refuerzo para formar el núcleo de Hikotai Kanto-Gun (cuerpo aéreo del ejército región de Kanto). No había resistencia en el aire, por lo que las unidades se dedicaban exclusivamente a bombardeos y operaciones de reconocimiento táctico. La aviación militar china estaba de hecho en un estado de debilidad y desorganización que no podía actuar con eficacia.Si la conquista de Manchuria siguió siendo el área reservada de la aviación del ejército, las formaciones de la aviación naval entraron en acción por primera vez durante el ataque a Shanghai el 28 de enero de 1932, cuando el tipo Kawanishi E5K1 90 basados ​​en el Notoro se lanzaron en las posiciones chinas. La fuerza naval de superficie pronto se dio cuenta del portaaviones Kaga Hosho y, a partir de los cuales pesaba el l Kokusentai con sus cazas Nakajima AH1N1 Tipo 3 y el ataque con aviones del Mitsubishi 2MT1-4 Tipo 13. Estas unidades efectuaron misiones de apoyo que su hizo posible enfrentar a los cazas chinos por primera vez. Sobre el terreno, el ejército chino XIX luchó tenazmente hasta el punto de que no fue hasta que el refuerzo de las tropas japonesas que Shanghai cayó finalmente, el 4 de marzo de 1932. Se firmó un armisticio, Chiang Kai-shek comprometían a poner fin el boicot comercial que estaba en la raíz del enfrentamiento. Los siguientes cinco años estuvieron marcados por las reformas de Chang Kai-tchek. Las fuerzas armadas fueron aumentadas, las industrias desarrolladas y los "señores de la guerra" se criaron. La larga guerra civil entre los nacionalistas de Chang Kaishek y los comunistas de Mao Tse-tung fue interrumpida en diciembre de 1936 como resultado de un acuerdo laborioso. La renovada estabilidad y el creciente poder de China despertaron la ansiedad de los líderes japoneses, que trataron de sentar las bases de un imperio económico centrado en su archipiélago y llamaron a convertirse en la mayor área de riqueza y prosperidad de Asia. Este. Chang y la República de China se interponían en su camino, era necesario eliminarlos. El pretexto para lanzar una guerra general fue proporcionado por una escaramuza en el puente Marco Polo en Beijing el 7 de julio de 1937.

Guerra en los cielos chinos




A mediados de 1937, el ejército japonés contaba con unos 300,000 asiduos, reforzado por 150,000 soldados manchúes y mongoles bajo la supervisión japonesa. En Japón, había dos millones de reservistas bien entrenados. Las fuerzas terrestres fueron reforzados por una poderosa flota de guerra, no menos poderosa marina mercante y la aviación notablemente eficaz agrupar cuarenta y nueve Chutai Ejército (500 aviones) y veintinueve (más de 400 dispositivos terrestres o Buntai vehículo). La fuerza aérea de Manchuria envió seis Chutai del 12, 15 y 16 Hikosentai en el área de Beijing. De Formosa, Japón y Corea llegaron veintitrés Chutai como refuerzo. El equipo utilizado (240 en total) fueron Kawasaki Ki-10 Tipo 95 (cazas) Kawasaki Ki-3 93 (bombarbiers luz) Mitsubishi Ki-1 de tipo 93 (bombarderos pesados) y Nakajima Ki-4 Tipo 94 (avión de reconocimiento). Los líderes del ejército japonés organizaron dos ofensivas conjuntas, uno dirigido al sur de Beijing a Soochow, y el otro hacia el noroeste de Shanghai a Nanjing, la sede del gobierno de Chang Kai-Chek. Son las 8 de agosto de, 1937 tuvo lugar el desembarco en Shanghai, con el apoyo de la flota de aviones y III (264) soportado por el Hosho, la Ryujo y Kaga. Desde bases en Kyushu y Taiwán, flotas de la aviación naval y Kisarazu Kanoya, bombarderos equipados Mitsubishi Tipo 96 G3M1, redadas effectuèrent a gran escala sobre Nanjing Yangtze, Soochow, Han-k'ou, Anqing y Nanchang, China Central.

A pesar de su superioridad en el aire, los japoneses enfrentaron dificultades en el terreno. Shanghai no cayó hasta el 8 de noviembre de 1937; Nanking fue tomada el 13 de diciembre, pero en el norte, una severa resistencia china detuvo el avance japonés sobre el río Amarillo. En 1938 de enero de los japoneses, que había reanudado la ofensiva en Soochow, fueron aplastados a Taierchwang por las fuerzas del general Li Tsung-yen, perdiendo un total de cerca de veinte mil hombres. Una vez reagrupados, las tropas japonesas tomaron Soutcheou en mayo, pero tuvieron que dejar de perseguir su ofensiva cuando los chinos desbordaron el río Amarillo. En el sur, el impulso hacia Han-k'ou condujo a la caída de la ciudad el 25 de octubre de 1938. aterrizajes anfibios en el puerto de Hongay, al noreste de Hong Kong, permitió a los japoneses para apoderarse de Cantón, octubre. La división aérea constituida temporalmente por el ejército japonés en China incluía el 1. °, 3. ° y 7. ° Hikodan bajo el mando del teniente general Eijii Ebashi. Cada brigada estaba dividida en varios grupos y escuadrones. Entre los empleados electrodomésticos, cazas Nakajima Ki-27b de tipo 97, el Mitsubishi Ki-15 Tipo 97 (reconocimiento), el bombardero ligero Mitsubishi Ki-30 Tipo 98 y el bimotor Mitsubishi Ki-21 Modelo 97, un bombardero pesado que acababa entrar al servicio, representa un progreso definido. Pero las pérdidas continuaron aumentando. De hecho, la pequeña fuerza aérea china, que se benefició de la asistencia efectiva de asesores Claire L. Chennault, estaba equipado con cazas soviéticos Polikarpov I-15, I-153 e I-16 y bombarderos Tupolev SB 2 (más una variedad de modelos franceses y americanos).

Incapaz de vencer a China sobre el campo de batalla, Japón estableció un bloqueo económico, garantizando el control de un número de puertos como Foochow y la inversión de la isla de Hai-nan, frente a la costa al sur. Las rutas de suministro de Chang Kai-shek se limita así a la línea de ferrocarril Haiphong (Indochina francesa) - Nanking, la pequeña carretera, parte de Yangon, y pasaron Lashio (Birmania montaña), y finalmente a la Burma Road, que atravesaba la provincia de Yunnan hasta Koven-ming. En ese momento, la sede de Chang estaba en Chong-k'ing, en las montañas del noreste de China.



El incidente de Nomonhan 

Sin embargo, las relaciones con la Unión Soviética se deterioraron después de la ocupación de la ciudad fortificada de Changkoufeng en la frontera soviético-manchú en 1938. Este fue un incidente aislado en el valle de Khalka en el sur. En Nomonhan, un tema polémico de la frontera entre la Unión Soviética y Manchukuo, fue lo que desencadenó una guerra no declarada entre las fuerzas japonesas locales y el primero grupo de ejércitos soviéticos del general Zhukov, y los enfrentamientos violentos entre el aire de las dos aviaciones El segundo Hikoshudan inmediatamente envió cuatro Chutai desde Ki 27 y Ki-30 a Hailar en el área de Nomonhan. Los soviéticos respondieron enviando grandes fuerzas aéreas bajo el mando del general Smushkevich en Sappabaiz usualmente del tipo I-15bis, I-16 e I-153s.. La batalla aérea se extendió rápidamente por la meseta, y la primera gran batalla tuvo lugar el 27 de mayo. En el momento del acuerdo de alto el fuego soviético-japonés del 16 de septiembre de 1939,


Polikarpov I-153 soviético participante del incidente de Nomohan

Preparándose para la guerra en el Sur

El éxito en Europa por Alemania en Francia, los Países Bajos y el Reino Unido en mayo-junio de 1940 arrojó una luz completamente nueva en el proyecto japonés para crear una "esfera de co-prosperidad" centrada en el archipiélago japonés . Las tropas imperiales desembarcaron en Haiphong a fines de junio, y los franceses no tuvieron más opción que inclinarse. Churchill se vio obligado a aceptar el cierre de la carretera de Birmania, a petición de Japón, y el 29 de agosto de 1940, Francia aceptó el establecimiento de bases aéreas japonesas en la región de Hanoi (al norte de Indochina), desde donde se pueden lanzar ataques en Tchong-k'ing. Quedó claro, con la firma del Pacto Tripartito el 27 de septiembre, que Japón había elegido ponerse del lado de los enemigos de Inglaterra, una política confirmada por el pacto de no agresión que firmó con la Unión Soviética sobre 13 abril de 1941. los japoneses quería colocar debajo de sus partes yugo del sudeste asiático (Malasia, Borneo, Java y las Filipinas) por una simple razón: sin petróleo crudo, no hay minerales, ni arroz, Japón nunca podría soportar una guerra contra China mientras defiende, al mismo tiempo, sus fronteras contra las incursiones soviéticas (el archipiélago importó el 90% de su petróleo de los Estados Unidos y las Indias Orientales Holandesas). Las medidas restrictivas ya se habían reducido las reservas estratégicas de cincuenta y un millones de barriles en 1939 a cuarenta millones en 1941, el presidente Franklin D. Roosevelt dio el golpe de gracia mediante la congelación de los activos japoneses en los EE.UU., en represalia en contra de la instalación de bases aéreas aéreas y navales en el sur de Indochina, desde donde los bombarderos podrían amenazar el bastión británico de Singapur. Así, el Emperador y el Estado Mayor General se prepararon para un conflicto, que consideraron inevitable, en el sudeste de Asia: un conflicto con los estadounidenses, los británicos y los holandeses.

En sus preparativos para la guerra, el ejército y la marina japoneses (bajo el mando del almirante Isoroku Yamamoto) previeron una campaña de tres fases. Al principio, la guerra debía comenzar con seis operaciones simultáneas:
  • Un ataque aéreo masivo en Pearl Harbor para paralizar la Flota del Pacífico de los Estados Unidos;
  • La ocupación de Siam, con el objetivo de establecer bases aéreas allí;
  • Desembarcos en Singora, Siam meridional y Kota Bahru, en el norte de Malasia, para prepararse para Singapur;
  • Ataques aéreos contra Luzón (Filipinas), para diezmar la fuerza aérea estadounidense del Lejano Oriente como preludio de la invasión de Luzón y Mindanao;
  • La eliminación de Hong Kong; Por último,
  • La ocupación de Guam y Wake Island, para cortar las comunicaciones estadounidenses.

En una segunda fase, las operaciones se llevarían a cabo
  • El archipiélago de Bismarck (Nueva Bretaña y Nueva Irlanda), con la instalación de una importante base aérea y naval en Rabaul;
  • Malasia sería conquistada, y Singapur pronto ocupó; entonces los japoneses aprovecharían
  • Aeródromos en el sur de Birmania; Por último,
  • Una gran ofensiva se lanzaría al sur, en dos frentes, hacia Java, a través de Borneo y las Célebes.

La tercera fase involucraría
  • La captura de Java por asaltos simultáneos desde el este y el oeste,
  • La ocupación total de Birmania, así como
  • La instalación de bases en Sumatra y en las Islas Andamán y Nicobar, conduce al Océano Índico.

Todas las acciones planeadas tomarían de cincuenta a cien días, el ataque se lanzaría el 8 de diciembre de 1941. El plan fue aprobado oficialmente el 5 de noviembre. Esta fue probablemente la empresa más ambiciosa, audaz y más grande jamás considerada en la historia militar. Para diciembre de 1941, los Aliados tenían una fuerza aérea de 1284 aviones en el Hemisferio Oriental, muchos de los cuales estaban en proceso de ser abrumados:
  • 385 aeronaves de la Armada de los EE. UU. Y de la Marina de los EE. UU. Tenían su base en Hawai y la Flota
  • 24 en Midway y Wake Island,
  • 180 en las Filipinas.
  • La RAF tenía 330 aviones en el Lejano Oriente, la mayoría con base en Malasia y Birmania, a los que se agregaron
  • 165 aviones de la Real Fuerza Aérea Australiana dispersos en Australia, Malasia, Ambon, Rabaul y las Indias Orientales.
  • El Cuerpo Aéreo del Ejército de las Indias Holandesas Reales alineó 200 aviones, incluyendo Curtiss Hawk 75A-7s, Brewster B-339Ds (Buffalo) y bombarderos Martin 139W-H2.

Tendrían que lidiar con fuerzas tomadas de
  • 2,951 aviones de primera línea del ejército y la marina japoneses.


El poder japonés

El personal asignado por el ejército de las operaciones en el sudeste de Asia se acercan a 750 aviones: 550 aviones tercera Hikoshudan (basado en Saigón, en previsión de la invasión de Siam y Malasia) y 175 de la quinta Hikoshudan ( en Formosa, por la invasión de Luzón). La tercera consistió Hikoshudan tercera Hikodan (27a, 59a, 70a y 90, Hikosentai), el séptimo Hikodan (12º, 60º, 64º y 98º Hikosentai), el 12 Hikodan (1PT e Hikosentai), y los días 15, 21 y 83º Dokuritsu Hikotai. El nuevo Nakajima Ki-43 (tipo de combate 1 ejército) había fortalecido la larga Ki27b, mientras que los nuevos modelos de entrar en servicio, como Kawanishi Ki-48 y Mitsubishi Ki-46. China siguió siendo el l Hikodan, con 50 aviones, Manchuria y Sajalín segundo Hikoshudan, con 450 aviones, y, finalmente, en el propio archipiélago en l Hikoshudan, con 50 cazas Ki-27b de la 4ª, 5ª y 13ª Sentai . Había 1200 aparatos de reemplazo y entrenamiento.

La flota japonesa era para asegurar el dominio de los mares durante las operaciones, mientras que su propia aviación interviene Hawai, la isla Wake, en el bombardeo de Luzón y Davao cobertura aérea del sector y en la lucha acción preventiva contra las unidades de la Royal Navy con sede en Singapur. El buque insignia de la Aviación Naval fue el, Koku-Kantai, vicealmirante Nagumo Chuichi, con portaaviones Kaga y Akagi (primera Kokusentai), Soryu e Hiryu (segunda Kokusentai), el Ryujo y el más nuevo y Zuikaku Shokaku (5º Kokusentai). Para la operación en Hawai, solamente l, 2 y 5 Kokusentai fueron a tomar medidas con los cazas Mitsubishi A6M2 (Tipo 21 azul marino), bombarderos en picado Aichi D3A1 (Tipo 99 Navy) y Nakajima B5N2 (Tipo 97 de la Armada), bombarderos de torpedos basados ​​en portaaviones: 414 aviones.

El 3 ° Kokusentai, con los portaaviones Hosho y Zuiho, se unió a la 11. ° flota. Con la excepción de las unidades de la flota de aire 24a instalados en tierra dependía de la 11-Koku Kantai, vicealmirante Nishizo Tsukuhara. Las flotas 21 y 23 de la aviación naval se encuentran en Formosa, listo para intervenir en Luzón, mientras estaba en los campos de aviación cerca de Saigón, listo para el ataque de la flota británica, la flotilla 22 contra el Almirante Sadaichi Matsanuga con 96 bombardero Mitsubishi G3M2 y desprendimiento bombardero Mitsubishi G4M1. La Aviación terrestre (de G3M2, G4M1, A6M2 y algunos aviones de reconocimiento Mitsubishi C5M2) era alrededor de 600 aviones: 300 para 21 y 23 flotillas, 150 a 22, y 150 para el día 24, basado en Marshall. El 4º Kokusentai tenía 50 aviones en las islas Palau y en pequeños portaaviones. Aichi E13A1 hidroaviones de reconocimiento, así como E8N2 Nakajima y Kawanishi E7K2 fueron asignados a diferentes flotas.

En general, el equipo de aviación del ejército y aeronaval japonesa era buena, incluso en el caso excepcional del caza Mitsubishi A6M2 Zero y el Ki-46. Los pilotos y tripulaciones habían ido más allá de la experiencia del fuego en diez años de luchas y guerras; muchos de ellos registraron un promedio de seiscientas a ochocientas horas de combate y todos eran de alto nivel. El Hurricane en el Pacífico y el Lejano Oriente fue un buen ejemplo del uso de la aviación como arma ofensiva.

Mientras tanto, el personal japonés superior forjó planes que iban a permitir a Japón para conquistar en pocos meses, gran parte del Pacífico y para establecer una "esfera de co-prosperidad". La primera fase de este plan fue la aniquilación de la flota estadounidense con base en Pearl Harbor.

domingo, 29 de abril de 2018

SGM: El desembarco en Guadalcanal

El Cuerpo de Marines de los Estados Unidos en la batalla de Guadalcanal

Andrew Knighton |  War History Online


Una patrulla marina de los EE. UU. Cruza el río Matanikau en septiembre de 1942.


Una de las batallas más famosas en la historia del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos, Guadalcanal toma su nombre de una pequeña isla volcánica en la cadena de islas del Pacífico occidental. Este lugar relativamente menor en la ruta desde el este de Asia hasta Australasia fue el sitio de una de las batallas más duras de la Segunda Guerra Mundial, que fue vital para cambiar el rumbo del avance japonés.

1. Alcanzar a Australia

A principios de 1942, Japón estaba a la ofensiva. Habiendo ocupado secciones del este de Asia continental, el imperio del sol naciente se expandía hacia el sur a lo largo de la cadena de islas que llevaba desde allí a Australia. Su agenda era simple: controlar las rutas comerciales en esa parte del Pacífico, asegurando así sus propios suministros y cortando los de sus enemigos, en particular, China.

Para hacer esto, el agresivo ejército japonés, apoyado por una armada más cautelosa pero no menos dedicada, intentó conquistar todo el camino hasta Australia, eliminando cualquier punto de apoyo desde el cual Estados Unidos y las potencias europeas pudieran devolver el golpe.

El punto más alejado de su expansión fue Guadalcanal, la mayor del sur de las Islas Salomón. Propiedad de los británicos desde 1893, fue ocupada por los japoneses en julio de 1942. Cuando los invasores se pusieron a construir una pista de aterrizaje, desde la cual podían lanzar defensas aéreas y bombardeos contra las flotas aliadas, la necesidad de volver a tomar la isla se hizo urgente.


El control japonés del área del Pacífico occidental entre mayo y agosto de 1942. Guadalcanal se encuentra en la parte inferior derecha del centro del mapa.

2. Traer a los Marines


Los marines de EE. UU. desembarcan de LCP (L) s en Guadalcanal el 7 de agosto de 1942.

La invasión de Guadalcanal fue lanzada a toda prisa, lo que le valió el apodo de "Operation Shoestring" entre las tropas que participaron. 19,000 tropas de la 1ª División de Marines de los Estados Unidos bajo el General Vandergrift tomaron parte en la invasión marina inicial.

La operación fue una perspectiva difícil. Los marines estaban escasos de fuerza y ​​muchos carecían de experiencia en combate. Inicialmente, sus lanchas de desembarco solo podían proporcionar diez días de municiones y sesenta días de combustible y alimentos. El almirante Fletcher, temeroso de colocar sus barcos en una posición vulnerable, no proporcionó el apoyo cercano de los bombardeos aéreos y navales que habían esperado.


Los marines de los Estados Unidos descansan en el campo durante la campaña de Guadalcanal.

Afortunadamente para los estadounidenses, los japoneses también estaban mal preparados. Informado mal de los acontecimientos en otras partes del Pacífico, el comandante local no creía que los estadounidenses pudieran lanzar un ataque importante.

La invasión inicialmente fue bien. Al desembarcar el 7 de agosto, los marines se apoderaron de las islas circundantes más pequeñas y avanzaron fácilmente desde las playas hacia el interior en Guadalcanal. Al día siguiente tomaron el aeródromo, dándoles una base de operaciones sólida con bunkers y un camino a la costa.

3. Guerra en el mar


El portaaviones USS Enterprise (CV-6) bajo ataque aéreo durante la Batalla de las Salomón Orientales.

Mientras tanto, Fletcher retiró su flota, dejando a los marines sin apoyo del mar. Un furioso Almirante Turner envió otras dos flotas, una estadounidense y una australiana, para llenar el vacío. Pero el almirante japonés Mikawa había llegado al área y castigaría a los aliados por la retirada de Fletcher.

La lucha en el mar fue vital para el destino de Guadalcanal, y comenzó mal para los aliados. La primera de las cinco batallas navales relacionadas terminó con la pérdida de cuatro cruceros, tres estadounidenses y un australiano, y un quinto gravemente dañado.

Con los japoneses controlando los mares, Turner tuvo que retirar las naves de suministro y transporte vulnerables, dejando a los marines cortados. A Fletcher se le ordenó regresar algunos de sus barcos a la zona, mientras que los japoneses aumentaron su propia presencia naval, esperando venganza por su derrota en Midway.


El acorazado estadounidense Washington dispara en el acorazado japonés Kirishima

Durante tres meses, los japoneses conservaron el control de los mares alrededor de Guadalcanal. Los estadounidenses y australianos no podían arriesgarse a avanzar sus barcos para apoyar a las fuerzas de tierra, y aunque lograron detener el aterrizaje de algunas tropas japonesas, muchos más lograron pasar. Mientras tanto, los barcos japoneses navegaban por los estrechos que bombardeaban a los marines, un evento diario que se conoció como el Tokyo Express.

Finalmente, en noviembre, los Aliados lograron la victoria naval que necesitaban. Hundiendo dos acorazados japoneses, un crucero y tres destructores a cambio de la pérdida de dos cruceros y cinco destructores propios, obtuvieron el control de los mares. Ahora las tropas japonesas eran las que no tenían suministros.

4. La batalla en tierra


El 182 ° Regimiento de Infantería del ejército de EE. UU. en la marcha durante la Batalla de Guadalcanal.

Mientras tanto, la batalla se había librado de Guadalcanal. Vandergrift hizo que sus tropas cavaran alrededor del aeródromo, lo que les permitió recibir suministros y apoyo aéreo de la Fuerza Aérea de Cactus, el grupo aéreo que se apretujaba y trabajaba duro allí.

Los estadounidenses se familiarizaron con la forma de guerra japonesa. Las acusaciones de Banzai, en las que cientos de hombres corrieron sin miedo a los cañones defensores, pusieron el temor de Japón en los soldados estadounidenses, pero cobraron un precio terrible en vidas japonesas.

La disentería y la malaria barrieron a los marines mientras luchaban por mantener su posición. No había posibilidad de retirada, y el Tokyo Express los dejó sin aliento y al borde con sus bombardeos.

Pero los transportes aéreos cada vez más regulares vieron la entrada de suministros mientras que los japoneses no recibieron tales lujos. Atrapados viviendo en la jungla, ellos también sufrieron de mala salud, mal clima y suministros restringidos.

Miles de tropas japonesas lanzaron ataques destinados a tomar el aeródromo y expulsar a los estadounidenses. Ninguno de ellos tuvo éxito. Mientras tanto, el gobierno japonés se volvió cada vez más cauteloso con respecto al número de muertos en Guadalcanal.

5. Un retiro secreto


La tripulación del barco PT PT PT 59 inspecciona los restos del submarino japonés I-1, hundido el 29 de enero de 1943 en Kamimbo en Guadalcanal por HMNZS Kiwi y Moa.

Del 1 al 7 de febrero de 1943, los japoneses finalmente retiraron sus fuerzas restantes de la isla. Con los mares en manos de los estadounidenses, esto tenía que hacerse de manera encubierta. Tal era el secreto que los estadounidenses al principio no sabían que habían ganado y que estaban solos en la isla.

Los japoneses retiraron 13,000 sobrevivientes. Pero la batalla les había costado mucho más que esto: 50,000 hombres perdidos en tierra, en el mar y en el aire. De mayor importancia estratégica fue la pérdida de 600 aviones.

Los infantes de marina perdieron 1,592 hombres de los 50,000 que eventualmente ocuparon la isla. Muchos más estadounidenses y australianos murieron en el mar. Su sacrificio supuso una victoria para la moral de los aliados, ya que la guerra pendía de un hilo y mantuvo abiertas las líneas de suministro aliadas a través de Australia.

Este fue el final de la expansión japonesa hacia el sur y el cambio de la marea.