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lunes, 2 de octubre de 2017

Biografías: Juan Domingo Pedófilo

La historia de Nelly Rivas, la "niña amante" de Juan Domingo Perón



Por Nicolás Gilardi - Infobae
ngilardi@infobae.com


Nelly Rivas y Juan Domingo Perón

"Quedé muda. Sentí que un escalofrío me corría por todo el cuerpo. Empecé a temblar como una hoja (…) Yo había quedado estupefacta ante su sencillez y cordialidad. Tampoco había esperado que fuera tan buen mozo". Así describió Nélida Haydeé Rivas, "Nelly", su primer cara a cara con Juan Domingo Perón. Ella tenía 14 años, él 58. Poco después de ese primer encuentro, ocurrido en agosto de 1953, la joven pasaría a vivir en el Palacio Unzué, que era usado por Perón como residencia presidencial.

La relación entre ambos fue furiosamente criticada por los antiperonistas y usada por la "Revolución Libertadora" para mostrar la "decadencia moral" del presidente depuesto en septiembre de 1955. Una publicación histórica dirigida por Felix Luna dijo lo siguiente sobre el tema: "Aun dejando de lado las exageraciones e invenciones que prosperaron en ese momento, evidencia una relajación en los valores morales de Perón, y su intimidad con Rivas ratifica ese proceso hasta un grado penoso. Demuestran la decadencia de una personalidad política". Son palabras duras. Por su parte, los peronistas optaron generalmente por el silencio sobre el tema, o expresaron una aprobación con reservas.

Más allá de las opiniones ajenas, tras la caída de Perón, Nelly y su familia padecieron persecuciones por parte de la dictadura militar encabezada por Pedro Eugenio Aramburu e Isaac Rojas. Además del escarnio público, la reclusión en un asilo para prostitutas y la persecución judicial, la joven sufrió el fin de su relación con Perón, con quien recién pudo reencontrarse fugazmente en 1973. Esta es su historia.

Nelly nació el 21 de abril de 1939 en el hospital Rawson y fue la única hija de José María Rivas y María Sebastiana Viva, un matrimonio de condición humilde, que adhirió al peronismo desde sus inicios, atraído por la política social del incipiente movimiento. Nelly recordó en sus memorias que sus padres eran "demasiado pobres para comprarme juguetes" y que la primera vez que tuvieron "un pan dulce para Navidad" fue cuando Perón "decretó que se pagara a los trabajadores un aguinaldo" para esas fechas festivas, en 1946.

Nelly Rivas, a los cinco años, junto a su madre

Rivas era obrero en la fábrica de golosinas Noel y su esposa trabajaba como portera en un edificio de departamentos. La hija "fue una buena alumna" y tenía "las mejores notas", cuenta Juan Ovidio Zavala, abogado de la familia cuando esta tuvo que enfrentar años más tarde a la justicia, en su libro Amor y Violencia, la verdadera historia de Perón y Nelly Rivas (Planeta, 2014). En 1951, cuando Nelly estaba por terminar la primaria, su padre se enfermó y eso complicó aún más la débil economía familiar. "Muy pronto nos encontramos sumidos en deudas: cuentas de hospital y de médicos, además de los carísimos medicamentos importados", narró Nelly en sus memorias, que hoy comenzó a publicar Infobae.


La UES, vía de encuentro entre Nelly y Perón

Corría el año 1953 y el gobierno peronista no atravesaba su mejor momento. La economía vivía un momento de turbulencias y los frentes de conflicto crecían día a día. Además, Perón estaba afligido por la muerte Evita, ocurrida el 26 de julio del año anterior. El presidente "había caído en una profunda depresión", sostiene la investigadora Araceli Bellota, en su obra Las mujeres de Perón (Planeta, 2005). En ese contexto, al ministro de Educación, Armando Méndez San Martín "se le ocurrió inventar la Unión de Estudiantes Secundarios (UES)", una agrupación juvenil, cultural y deportiva , con dos ramas, una masculina y otra femenina, que comenzó a funcionar en la quinta presidencial de Olivos.


Juan Domingo Perón, rodeado de jóvenes de la UES

El funcionario a cargo de la cartera educativa "tenía la esperanza de que el general se entusiasmara con la idea y de que los jóvenes le contagiaran un poco de alegría". Así fue que Olivos se convirtió "en un enorme club femenino". Méndez San Martín acertó con su plan de cambiar el ánimo de Perón, ya que la "UES renovó el entusiasmo del presidente", explica Bellota. Pero todo terminó en escándalo: una de las chicas de la UES era Nelly Rivas.


El primer cara a cara

En agosto de 1953, una amiga de Nelly, Teresa, la convenció de concurrir a Olivos con la UES, con la excusa de que podría ver películas gratis. A Nelly le gustaba mucho ir al cine. Incluso iba sola, a ver el continuado de dos o tres filmes. Finalmente, las dos amigas concurrieron a Olivos, donde se produjo el primer cara a cara con Perón. Así lo contó la propia Nelly:

Estaba encendiendo un cigarrillo de espaldas a nosotras. Luego se dió vuelta y sus ojos se posaron en mí.

Me sonrió: "Veo que tenemos una chica nueva hoy. ¿Qué tal, ñatita; le gusta la U.E.S.?".

Quedé muda. Sentí que un escalofrío me corría por todo el cuerpo. Empecé a temblar como una hoja.

Seguí temblando, aún después que él se había ido. ¡Había visto al famoso presidente Perón y él me había hablado! Apenas podía caminar.

-¿Qué te pasa?, me preguntó Teresa extrañada. Venís aquí por primera vez, el general te habla y no eres capaz de contestarle.

Yo había quedado estupefacta ante la sencillez y cordialidad de Perón. Tampoco había esperado que fuera tan buen mozo.

Ese primer encuentro impactó fuertemente en Nelly. En su libro, Zavala recogió el testimonio de la joven, que por entonces tenía 14 años, sobre estas primeras sensaciones: "Perón, en nuestra casa de trabajadores, era un dios (…) Sería una gran falsedad no reconocer que cada una de nosotras quería ser una segunda Evita".


Nelly Rivas, a los 15 años

Con el correr de los días, creció el entusiasmo de Nelly, que procuraba concurrir asiduamente a las actividades de la UES y poder estar cerca de Perón. Así fue que comenzó a mantener diálogos frecuentes con el mandatario e incluso le pidió que le enseñara a andar en motoneta. Estos vehículos podían verse en cantidad en la residencia de Olivos, ya que formaban parte de las actividades habituales de las jóvenes de la UES. Pero las intenciones de Nelly fueron percibidas por Méndez San Martín, que intentó impedirle el ingreso a la residencia, aunque sin éxito, ya que la propia chica recurrió a Perón para solucionar el asunto.

Todo siguió avanzando y Nelly, con otra veintena de chicas celebraron la Navidad con Perón. En su libro, Bellota cuenta cómo se desarrolló la velada: "A la hora de sentarse a la mesa, todas querían estar cerca de Perón, pero él eligió a Nelly para que se ubicara a su derecha". Los festejos se repitieron en año nuevo, en la casa que Perón tenía en San Vicente. Allí estuvo Nelly, junto con otras cuatro chicas. Fue la primera vez que Nelly durmió fuera de su casa. Su padre en principio se opuso, pero Nelly logró convencerlo.


Los caniches de Perón, la excusa para entrar en el Palacio Unzué

Como Perón no había ido a Olivos en los primeros días del año 1954, Nelly decidió ir en persona al Palacio Unzué, la residencia presidencial de Recoleta utilizada por Perón en sus dos primeros mandatos. La joven insistió tanto en verlo, que los empleados finalmente llamaron al Presidente, que no pudo ocultar su sorpresa por la presencia de Nelly.

A partir de ese día, la jovencita, que tenía todo el día libre porque estaba en el receso escolar de verano, comenzó a concurrir asiduamente a la residencia, donde almorzaba y cenaba con Perón, veía películas en el cine privado, cuidaba a los caniche "Monito" y "Tinolita" y luego, a la noche, era llevada a su casa por un chofer de presidencia.

Nelly con los caniches “Monito” y “Tinolita”

Nelly se encariñó tanto con "Monito", el caniche blanco, que algunos días se lo empezó a llevar a su casa. Pero el personal doméstico se quejó de que el otro perrito, "Tinolita", la caniche gris oscura, lloraba por las noches. Esa fue la excusa perfecta que eligió Nelly para pedirle a sus padres que la dejaran mudarse a la residencia. "Con este argumento vencí la resistencia de mi padre y obtuve su permiso para establecerme en el Palacio del Presidente", explicó sobre esto la propia Nelly. Así, pasó a ocupar el dormitorio que había pertenecido a Evita.

El vínculo entre Nelly y Perón era solo conocido puertas adentro, hasta que se mostraron juntos en Mar del Plata, en marzo de 1954, durante la inauguración del Festival Cinematográfico Internacional, un evento impulsado por Raúl Alejandro Apold, el subsecretario de Prensa y Difusión. Aparentemente, Perón en principio no estaba convencido de concurrir al evento, por lo que Apold le pidió a Nelly que lo ayude a lograr que el general cambie de opinión. "Papaito, la nena quiere ir a Mar del Plata", le pidió Nelly a Perón, según ella misma contó. Al principio, el presidente estuvo reticente, pero ante la insistencia cedió.

Una vez confirmado el viaje a la ciudad balnearia, Perón le abrió a Nelly el vestuario de Evita. "Me condujo hasta el fabuloso cuarto que encerraba los vestidos de fiesta de Eva Perón. Muchos de ellos, modelos de los más famosos modistos de París. Elegí tres trajes de Dior y uno de Marcel Rochas. No habían sido jamás usados. Para acompañar estos trajes, el General me dio una estola de visón azul y una capa de visón natural", rememoró Nelly en sus memorias.


Nelly le pidió a Perón que le enseñe a andar en motoneta

La relación sentimental

En sus memorias, Nelly afirmó que en principio el vínculo con Perón era como "el de un padre como una hija", pero que finalmente las cosas fueron más allá. Lo explicó de esta manera: "Durante los primeros días de mi permanencia en la residencia, las relaciones entre Perón y yo se mantuvieron en el plano de padre e hija. De pronto, sin darnos siquiera cuenta como, la atracción mutua que se había venido apoderando de nosotros, nos venció. Todo sucedió a la vez, repentina e inesperadamente".

Por su parte, Zavala, que en su libro reconstruyó lo que Nelly le fue contando durante varios años, aseguró que "ella precipita los sucesos porque es la que finalmente toma la decisión". Y agregó: "Procedió como cualquier mujer de esa edad que resulta cautivada por un hombre".

Pero, ¿qué dijo Perón? No fueron muchas las ocasiones en que aceptó referirse al tema. Una de las pocas veces que lo hizo fue en una conferencia de prensa, en Venezuela, uno de los países en los que estuvo exiliado. "Esa señorita a quien conocí, era una niña que concurría como muchas otras a la UES. Es una criatura, y como hombre no pude o no puedo ver en ella más que lo que es: una nena. Por mi edad, por mi experiencia, pueden tener la seguridad que no transgredí códigos morales".

Derrocamiento y separación

El 19 de septiembre de 1955, tres días después del inicio de la revolución que pondría fin al decenio peronista, Nelly vio por anteúltima vez en su vida a Perón. Así lo rememoró:

El presidente Perón, vestido con su uniforme de general, subió apresurademente las escaleras de la Residencia Presidencial y al llegar arriba me besó. Había venido solo por unos momentos de la Casa de Gobierno desde donde dirigía las operaciones contra las fuerzas revolucionarias.

Fue un beso como siempre y no me alarmé.

-Hasta luego! me despedí, – Y que tengan suerte!

Esa fue la última vez que ví a Perón. (NdR: luego lo volvería a ver una vez más, en 1973).

La abrupta separación de Perón sería solo el primer capítulo de una serie de infortunios y persecuciones que la joven sufriría a manos de las nuevas autoridades del país, que usaron el "caso Nelly Rivas" como paradigma de la "corrupción moral del tirano prófugo".


Una de las cartas que Perón le envió a Nelly desde la cañonera Paraguay

Perón, refugiado en la cañonera Paraguay, le escribió dos cartas a su joven amante, pero estas fueron secuestradas por la policía durante un procedimiento en la casa de la familia Rivas y luego entregadas a los medios de comunicación, que no dudaron en publicar el contenido completo. "Querida nenita, lo que más extraño es a vos y a los perros", decían, entre otras cosas, las cartas del general, que prometía que la iba a mandar a buscar. La difusión de las misivas fue el primer golpe para Nelly. Perón, avergonzado, negó su autoría e incluso pidió un peritaje caligráfico. Aparentemente, el ex presidente no supo en ese momento como habían llegado las cartas a los diarios y pensó que Nelly las había entregado, lo que hizo más hondo el dolor de la chica.

Luego de esto y con la esperanza de volver a reunirse con Perón, Nelly y su familia, contrataron un auto con chofer para viajar a Paraguay. Con ellos llevaban a los caniches de Perón, que Nelly había sacado de la residencia Unzué mientras se desarrollaba el golpe de Estado. Sin embargo, fueron detenidos en Formosa, les sacaron los documentos y tuvieron que regresar.


Perón, con gesto serio, en la cañonera Paraguay (Archivo “Todo es Historia”)


Persecución judicial

Con Perón lejos del país, Nelly y su familia comenzaron a sufrir persecuciones. Al episodio de las cartas, le sucedió un ataque contra la mamá, María Sebastiana, a manos de un grupo de mujeres que la golpearon y le cortaron el pelo en la calle. Luego, el Tribunal Superior de Honor del Ejército le abrió un proceso a Perón, en el que Nelly tuvo que testificar, siendo agraviada y coaccionada por los jueces militares, mientras que la justicia civil abrió un expediente contra el ex presidente por el delito de estupro. Los padres de Nelly fueron acusados de complicidad con Perón y también juzgados, por "delitos contra la integridad sexual", tipificados en el artículo 120 del Código Penal, que establece lo siguiente: "Será reprimido con prisión o reclusión de tres a seis años el que realizare algunas de las acciones previstas en el segundo o en el tercer párrafo del artículo 119 con una persona menor de dieciséis años, aprovechándose de su inmadurez sexual, en razón de la mayoría de edad del autor, su relación de preeminencia respecto de la víctima, u otra circunstancia equivalente, siempre que no resultare un delito más severamente penado".


La causa judicial contra los Rivas (archivo de Juan Ovidio Zavala)

El gobierno militar consideró que por este motivo Nelly no estaba segura con sus padres y decidió enviarla en mayo de 1956 al Asilo San José, una oscura institución en la que eran alojadas las prostitutas que la policía detenida en las calles. Nelly estuvo 218 días en ese lugar, donde su salud física y mental se debilitó notablemente. Según Zavala, la joven amante de Perón pensó en el suicidio durante su internación. En julio, el padre de Nelly fue detenido en la cárcel de Villa Devoto y su madre fue apresada en el Asilo Correccional de Mujeres.


Nelly se casó en 1958

A mediados de noviembre, Nelly fue puesta en "libertad vigilada" y entregada en custodia a su abuela paterna, María Barros. Sus padres fueron liberados poco después, aunque la causa judicial siguió su curso. El 29 de abril de 1960, el juez Alejandro Caride los absolvió, pero el 11 de agosto de ese mismo año, la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional revocó la sentencia de primera instancia y los condenó a tres años de prisión, como autores del delito de estupro, en grado de participación. Sin embargo, los Rivas se mantuvieron prófugos, por recomendación de sus abogados, hasta que la pena prescribió, en marzo de 1965. En el medio, Nelly encontró el amor en otro hombre, Carlos, con quien se casó en 1958, y tuvo dos hijos.


Nelly Rivas, en 1960, con uno de sus hijos en brazos. Detrás, su madre

Reencuentro con Perón

Durante el largo exilio de Perón, Nelly no tuvo ningún tipo de contacto con el líder justicialista y el reencuentro, breve, se produjo 18 años después en diciembre de 1973, cuando Perón ya era nuevamente presidente. Nelly no pudo contener su emoción y le contó al general todo lo que había sufrido en su ausencia. Ambos lloraron. Ya más tranquilos, Perón le preguntó en que la podía ayudar, si necesitaba algo. "Porque tu comprendes que ésta es la última vez que nos vemos", le dijo. Y así fue, no volvieron a verse. Perón murió meses después, el 1 de julio de 1974, en medio de un clima hostil, de violencia creciente en el país. Nelly vivió muchos años más. Lejos de las luces y la política, falleció el 28 de agosto de 2012, a los 73 años.

lunes, 7 de agosto de 2017

SGM: Primeras imágenes de las esclavas sexuales japonesas

Primeras imágenes de las esclavas sexuales que Japón usaba en la Segunda Guerra Mundial
Las mujeres fueron rescatadas en China durante la liberación de pueblos dominados por Japón. Es la primera vez que se muestran en video a las "mujeres de confort"



Los archivos permanecieron ocultos y olvidados durante 73 años. Las imágenes, impactantes, muestran el momento en que esclavas sexuales coreanas capturadas por Japón son liberadas por tropas norteamericanas y chinas. Era 1944, y la Segunda Guerra Mundial estaba en su punto más feroz.



El video, en blanco y negro, es el primero que exhibe las condiciones en las que se encontraban las mujeres que eran utilizadas por los soldados del ejército japonés para sus placeres. Puede observarse cómo una de ellas, con una blusa sucia, conversa con uno de los oficiales chinos que participó de la operación.


Siete mujeres son rescatadas por soldados norteamericanos y chinos. Estaban bajo el control de soldados japoneses que las utilizaban para sus placeres sexuales (Archivos Nacionales de los EEUU)


Las imágenes se hicieron públicas luego de un trabajo hecho por historiadores coreanos en los Archivos Nacionales de los Estados Unidos. Las víctimas, conocidas como "mujeres de confort" durante ese período, en las imágenes se ven que están en pésimo estado y visiblemente conmovidas. Una, incluso, parece estar embarazada.

Según la información dada por los responsables de la investigación académica, la escena del rescate transcurre en Songshan, en la provincia de Yunnan, China, uno de los lugares sometidos por el imperio japonés durante sus años de expansión y conquista. Las imágenes fueron halladas por un grupo de estudiantes y profesores de la Universidad de Seúl y del gobierno de Corea del Sur. "Es una evidencia crucial sobre la disputa con Japón sobre la esclavitud sexual", indicó Sung Kong Hoe, quien participó del trabajo presentado hoy.

Las imágenes en video son las primeras que salen a la luz. Siempre se vieron fotografías y se conocieron testimonios. El tema es uno de los más sensibles en la agenda bilateral entre Corea del Sur y Japón




Se calcula que alrededor de 200 mil coreanas fueron utilizadas por el régimen japonés como esclavas sexuales desde antes de la Segunda Guerra Mundial.

El tema es uno de los más sensibles en la agenda bilateral entre ambos países y una herida difícil de cerrar. Para la mayoría de los coreanos, simboliza los abusos que Japón ejerció durante su penetración en la península entre 1910 y 1945. Los burdeles con "mujeres de confort" -el eufemismo usado en la época- eran comunes en las ciudades del Pacífico que estaban bajo el poder imperial.

Las imágenes expuestas por las autoridades e investigadores coreanos hoy exhibe el estado en que se encontraban las víctimas bajo la dominación japonesa. En 2015, el primer ministro de Japón, Shinzo Abe, se disculpó con Corea por el abuso durante esa época y ofreció una compensación de unos siete millones de dólares para las familias de las víctimas.

lunes, 17 de julio de 2017

Corea del Norte: Las castas medievales del régimen

El fatídico destino de los "beulsun", la clase social más baja de Corea del Norte
Alrededor de un 70% de la población norcoreana vive sometida a un anticuado sistema social bizantino que los excluye de Pyongyang, donde solo viven los "elegidos" por el régimen. Cómo es ser miembro de la "clase hostil" del régimen y quiénes la componen
Infobae





Aunque frecuentemente escuchamos hablar de Pyongyang, que hasta hace pocos años era la única ciudad que se les permitía visitar a los turistas que viajan a Corea del Norte (de 4.000 a 6.000 por año), el sitio no ofrece una fiel representación de la sociedad norcoreana, cuyos miembros viven sometidos a un anticuado sistema social bizantino que los excluye de la capital. Allí sólo viven los "elegidos" por el régimen comunista.

Los demás miembros de la población fueron desplazados en distintos puntos del país de acuerdo a su puesto o rol correspondiente dentro del sistema vertical y jerárquico bajo el cual está organizada la República Popular Democrática de Corea desde su fundación, en 1948.


Kim Il-sung (izquierda), el fundador de Corea del Norte y su hijo, Kim Jong-Il (derecha), su sucesor

Por entonces, el creador del estado socialista, Kim Il-sung, se encargó de asesinar a todas las personas que desafiaban su poder luego de la guerra, incluyendo a varios de sus aliados que habían sido indispensables para expulsar a los japoneses de Manchuria. Tras cumplir su misión, podían ser descartados. También ordenó la detención de los miembros fundadores del Partido Comunista de Corea del Sur y a lo largo de la década del cincuenta persiguió a varios individuos que potencialmente amenazaban su dominio absoluto del nuevo país.


Kim Il-sung junto a Fidel Castro

La clasificación social

En 1958, los esfuerzos de Kim Il-sung tornaron hacia la gente común. Ese año puso en marcha un proyecto ambicioso denominado 'songbun' que pretendía clasificar a todos los norcoreanos dentro de distintas clases sociales de acuerdo a su confiabilidad política, su línea ancestral y el comportamiento de sus parientes.


Los inminban de un vecindario norcoreano

El songbun culminó en un reino de terror a gran escala dentro del cual los ciudadanos denunciaban a sus propios vecinos por presuntos delitos contra el régimen. De esta práctica surgen los inminban ("unides vecinales"), u organizaciones locales que consisten de más de veinte familias cuyo trabajo es vigilar el vecindario con la obligación de reportar cualquier conducta sospechosa de sus vecinos a las autoridades a cambio de una pequeña ración de arroz.

El proceso de organización social comenzado en 1958 continuó como política del Partido Central bien hacia la década del setenta bajo distintas fases y nombres. Entre 1972 y 1974, la purga se llevó a cabo con el nombre "Proyecto de Comprensión de las Personas", que según la periodista estadounidense Barbara Demick, tomó los elementos más inhumanos del confucianismo y los combinó con prácticas estalinistas.


Joseph Stalin (izquierda), líder de la USSR entre 1922-1952 y Confucio (derecha), fundador de la doctrina ‘confucianismo’

Confucio fue un influyente pensador chino en la segunda mitad del siglo VI a.C. cuya doctrina enseñaba que las personas encajaban estrictamente dentro de una estructura social piramidal. En la cima del poder, la figura del emperador fue reemplazada por Kim Il-sung y su familia.

De ahí para abajo, el "Proyecto de Comprensión de las Personas" dividió a los demás norcoreanos en 51 categorías que fueron agrupadas dentro de tres clases sociales principales: la clase central y "amigable", la clase neutral y "vacilante" y la clase hostil y "enemiga". Según el mismo Kim Il-sung en un discurso de 1958, la primera clase estaba constituida por el 25% de la población del país, la segunda por el 55% y la clase hostil por el 20%.


Imagen representativa del ‘songbun’

Una vez establecido el songbun de cada individuo, no existe el ascenso social. Por otro lado, sí es posible ser degradado a una categoría más baja, lo cual quiere decir que un miembro de la clase enemiga, que puede serlo por razones hereditarias ya que en Corea del Norte los hijos heredan los pecados de sus padres, está condenado a ese estatus desde el momento en que nace hasta su muerte.

Los miembros de la clase hostil con antecedentes indeseables son conocidos también como beulsun, que significa "sangre contaminada", y dicha etiqueta permanece en la familia, por ley, a lo largo de tres generaciones. Sin embargo, ni los beulsun ni los ciudadanos ordinarios del país son informados de la categoría a la cual pertenecen oficialmente, por lo cual un miembro de esta clase puede pertenecer a ella sin realmente saberlo.


Un grupo de kiaseng surcoreanas entretienen a un público masculino a comienzos del siglo XX

Dentro de la clase hostil de la sociedad se encuentran las pitonisas, las mudang, o chamanes espirituales y las kisaeng, o animadoras femeninas que, aunque no siempre son prostituídas, pueden ser utilizadas para proveer servicios sexuales a ciertos clientes.


Una kisaeng de Corea del Sur

Además, son considerados enemigos los sospechosos políticos, que según un libro blanco sobre los derechos humanos en Corea del Norte basado en testimonios de desertores del régimen viviendo en Corea del Sur, incluye a una variedad de identidades:

"Gente de familias de ricos agricultores, comerciantes, industriales, terratenientes o aquellos cuyos bienes privados han sido completamente confiscados; Gente pro-Japón y pro-EEUU; Burócratas reaccionarios; desertores del Sur … budistas, católicos, funcionarios públicos expulsados, aquellos que ayudaron a Corea del Sur durante la Guerra de Corea…".


Una ‘mudang’, o chamana coreana que actúa de intermediaria entre el mundo espiritual y el plano humano

En ocasiones, quedan atrapados dentro de esta casta hasta las personas que menos lo merecen, como los padres de Jun-sang, un desertor del país actualmente viviendo en Corea del Sur. Según relata, sus padres eran de etnia coreana pero habían nacido en Japón porque sus padres habían sido desplazados a la isla para apoyar la causa japonesa en la Segunda Guerra Mundial. Al término de la guerra, el abuelo de Jun-sang, ya muy viejo para trasladarse él mismo pero con ansias de que su familia regrese a su país natal y miembro del Partido Comunista Japonés, envió a su hijo mayor (el padre de Jun-sang) a Corea del Norte en 1962 para servir a la causa del nuevo país "libre" del colonialismo japonés (a diferencia del gobierno pro-EEUU de Syngman Rhee en Corea del Sur, que había elevado al poder a varios colaboradores japoneses).

A pesar de ser un auténtico comunista y haber dejado a su familia atrás para regresar a su país y servir al régimen de Kim Il-sung, Jun-sang fue denominado un kitachosenjin, o japonés-coreano, que automáticamente ocupaban un bajo nivel dentro de la clase hostil de Corea del Norte. Para un gobierno cuyo poder depende de su capacidad de aislar a los ciudadanos completamente, el contacto con el exterior que habían gozado los kitachosenjin a través de su país de nacimiento planteaba una grave amenaza para el régimen que justificaba la vigilancia del grupo.


El Campo 14, un campo de concentración al norte de Pyongyang, según el recuerdo de Shin Dong-hyuk, la única persona que se conoce que nació y escapó de allí.

Solamente existe una categoría, que compone el 1% de la población, o alrededor de 200.000 personas, inferior a los beulsun. Son aquellos que han nacido dentro de o fueron expulsados permanentemente a uno de los campos de concentración del territorio modelados al estilo de los gulags soviéticos. Los relatos que han surgido de la vida dentro de ellos son historias de infiernos sobre la tierra.

domingo, 16 de julio de 2017

Ruanda: Genocidio y violaciones a una generación de distancia

Fueron violadas en el genocidio de Ruanda, y ahora sus hijos son adultos
Por Danielle Paquette | Infobae



Angel frente a la casa que comparte con su madre, en el sector Ngoma de Ruanda. Sueña con estudiar la carrera de turismo, pero su plan alternativo es vender tomates. (Whitney Shefte)

La pequeña Angel tenía 11 años la última vez que su madre intentó matarla. Ella recuerda haber visto un puñado de veneno de rata y a su madre que le urgía para que se tomara la mezcla. En ese momento la niña empezó a gritar hasta que un vecino se abalanzó sobre la madre y logró apartarla. Eso fue hace más de una década, antes de que la mujer se sometiera a un tratamiento psicológico. Ahora, la madre de Angel se apoya sobre el hombro de la joven mientras sirve un poco de té negro.
Ambas comparten cama, en una casa de hormigón sin electricidad, y las dos son parte de en una historia que ha horrorizado al mundo.

Durante más de 100 días, en 1994, el genocidio devastó Ruanda, un pequeño país al este de África. Los agresores atacaron a más de 800.000 personas y violaron a unas 250.000 mujeres, algunas de las cuales llegaron a dar a luz a un total de 20.000 bebés, según algunas entidades de caridad.

Angel forma parte de una generación que ha crecido en la sombra. Esos jóvenes ahora están a punto de entrar en la etapa adulta, sabiendo que sus madres no querían tenerlos. Sin embargo, muchos de ellos están a la expectativa de cómo esta tragedia acabará definiendo sus vidas.


Históricamente este tipo de niños acababan muriendo a una edad muy temprana. Durante la Masacre de Nanking, en 1937, miles de mujeres chinas sufrieron agresiones sexuales. Pero nadie reconoció públicamente que sus hijos eran de soldados japoneses, según cuentan algunos historiadores. Algunos de los reportes de la época sugieren que las víctimas que acabaron embarazadas también sufrieron un infanticidio.

Un estudio de UNICEF sobre los niños de la guerra de Bosnia, entre 1992 y 1995, concluye que muchos de los pequeños fueron abandonados o asesinados por sus propias madres y la cifra de supervivientes es, por ahora, desconocida.


Angel toma té y come pan junto a su madre Jacqueline, en la casa que ambas comparten en Ruanda. (Whitney Shefte)

En Ruanda, los datos aportados por grupos de apoyo a estas madres dan una visión más clara de la situación. Los jóvenes son menospreciados y mal llamados como "los hijos de los asesinos". Vivían en la pobreza, se enfrentaban a tasas más altas de VIH y muchos de ellos solían ser víctimas de abusos sexuales. Pero ahí no termina la historia.

"Sabemos que destrozaron sus vidas y que realmente son muertos vivientes", explica Dara Kay, una profesora de la Universidad de Harvard que estudia los abusos sexuales en las zonas de conflicto. "Entonces uno habla con esas personas y sabe que nacieron en un vientre de esperanza", añade.

Los investigadores están empezando a explorar cómo estos jóvenes han podido superar el trauma. El gobierno ruandés, encargado de reconstruir una nación totalmente destrozada, nunca estableció ningún tipo de política para ayudar a los niños que nacieron durante esta violación masiva.

Ingvill Mochmann, fundador de la Red Internacional para la Investigación Interdisciplinar de los Niños de la Guerra, publicó recientemente un informe que resumía una década de estudios sobre los efectos de la guerra en los niños.

"Muchos han sabido controlar bastante bien sus vidas", comenta Mochmann. "La pregunta es: ¿Qué marca la diferencia?". El encuentro con algunas familias, justo antes del 23º aniversario de la masacre, ofrece una respuesta.


Jacqueline en la entrada de su casa. Sus dos hijas y su marido fueron asesinados durante el genocidio. Ella fue violada por los hutu y quedó embarazada de su hija Angel. (Whitney Sheftie)

Mientras la luz del sol entra por la ventana de Angel, ella está sentada a una mesa de madera junto a su madre. Parten un pedazo de pan por la mitad y lo mojan en un taza de té.

"Murakoze", le agradece Angel a su madre en lengua kiñaruanda.

Ellas han vivido bajo un techo de hojalata en un pueblo rural, donde una iglesia católica paga la renta mensual, que equivale a USD 5. Las paredes agrietadas están pintadas de color turquesa, una mosquitera cubre completamente la cama y una gallina cacarea continuamente afuera.

Ahora Angel tiene 22 años. Nació seropositiva, así que toma las pastillas que el gobierno le ofrece gratuitamente para mantenerse estable y sana. Acaba de terminar los estudios en el secundario y espera el resultado de sus exámenes para poder saber qué hará en el futuro. Una puntuación alta le permitiría el acceso a becas. Ella sueña con estudiar la carrera de turismo, pero su plan B es vender tomates. "No tenemos dinero", lamenta.


Albert vive con su hermano pequeño, Pacifique, y su familia en el sector rural Mukura de Ruanda. Sueña con ir a la universidad en Estados Unidos o Canadá, pero no tiene recursos. (Whitney Shefte)

Con el paso del tiempo, Angel aprendió a madurar rápidamente. Acaso su madre Jacqueline le haya dicho en más de una ocasión: "Tú no eres mi hija real".

"Siempre que iba a algún sitio, yo le preguntaba si podía ir con ella. Siempre me decía que no y me dejaba encerrada adentro. Tampoco me dejaba jugar con otros niños", recuerda gracias a la ayuda de un intérprete.

Una vez, Jacqueline vertió jabón y tinte para el cabello en una botella de Angel. Ambas decidieron beber la mezcla tóxica. Ella quería que todo se volviera negro. Pero no fue así y vomitaron. Muy a regañadientes, la madre decidió seguir adelante con su vida.

Seguramente abrazó a Angel y después la golpeó. Amor y rabia, rabia y amor. Este patrón se mantuvo hasta que comenzó la terapia en 2007. Y así hasta ahora.

sábado, 27 de mayo de 2017

Guerra antisubversiva: Salen a luz los decretos antiterroristas secretos de Perón

El decreto secreto en el que Perón acusó a la "subversión armada" de atacar la democracia "pluripartidista" y ordenó enfrentarla
Fechado en abril de 1974 y desclasificado hoy por el gobierno junto a otro de Isabel Martínez, en él se habla de "conflicto grave" y se dispone elaborar un plan para "eliminar las acciones subversivas violentas y no violentas"

Por Claudia Peiró | Infobae



El decreto secreto por el cual Perón dispone un combate integral contra la subversión armada

"El Estado argentino enfrenta la subversión armada de grupos radicalizados que buscan la toma del poder para modificar el sistema de vida democrático pluripartidista. Firmado: Juan Perón".

En uno de sus últimos actos -murió el 1º de julio de 1974- el entonces Presidente de la Nación comunica la aprobación de "las Directivas para los Conflictos graves nº1 denominado 'Topo' y nº 2 denominado 'Yacaré'". El conflicto grave nº 1 es el que corresponde a la definición del párrafo anterior: el desafío que representaba para el Estado argentino el accionar armado de organizaciones que operaban en el país y que no habían depuesto las armas tras el fin de la dictadura de Lanusse (mayo de 1973).

El decreto secreto nº 1.302, que el actual gobierno ha decidido desclasificar, llevaba la firma de Perón y de su ministro de Defensa, Angel Federico Robledo, e iba destinado a los ministros del Gabinete nacional, al Secretario de Informaciones de Estado, a los Comandantes Generales, al Subsecretario de Planeamiento para la Defensa y al Jefe de Estado Mayor Conjunto.


Los dos decretos presidenciales secretos que el Gobierno dispuso desclasificar

Es un documento histórico de gran importancia porque revela la opinión que tenía el entonces Presidente sobre las organizaciones armadas y su intención de combatir a la subversión con la ley y de un modo integral, no puramente militar.

En el Anexo I del decreto (texto completo en PDF adjunto), titulado "Directiva para el Planeamiento correspondiente al conflicto grave nº 1 Topo", se fija el objetivo: "Eliminar las acciones subversivas violentas y no violentas, las causas que las provocan y consolidar espiritual y materialmente al régimen democrático como ámbito de realización integral del hombre".

La misión encomendada al "equipo interministerial coordinado por el Ministerio del Interior" -a cargo de Benito Llambí– fue la de "elaborar un Plan plurisectorial que prevea acciones sobre la violencia, sobre sus causas y que tienda a fortalecer los valores del sistema democrático".

 El decreto ratifica la opinión lapidaria que tenía Perón sobre los grupos que, a más de un año de reinstaurada la democracia, seguían perpetrando atentados violentos
Explícitamente se menciona a las carteras de Justicia, Economía, Bienestar Social, Cultura y Educación, Trabajo y Defensa como responsables de planificar "una estrategia nacional para superar el conflicto".

Este decreto ratifica la opinión lapidaria que tenía el Presidente de la Nación a esa altura de los acontecimientos sobre los grupos que, a más de un año de reinstaurada la democracia y la vigencia de la Constitución, seguían perpetrando atentados violentos.

El contexto histórico y político de este decreto

Luego del breve interregno camporista (del 11 de marzo al 13 de julio de 1973), se convocó nuevamente a elecciones, esta vez sin la proscripción de Perón, que el 23 de septiembre obtuvo el 62 por ciento de los votos y asumió la presidencia el 12 de octubre.


Perón junto a su esposa Isabel, una copera (escort) que encontró en un prostíbulo de Panamá. Asumió su tercera presidencia el 12 de octubre de 1973, tras ganar las elecciones con el 62 por ciento de los votos

Poco después, y luego de que en enero de 1974 el grupo armado trotskista PRT-ERP (Partido Revolucionario de los Trabajadores – Ejército Revolucionario del Pueblo) asaltara el cuartel militar de Azul (provincia de Buenos Aires), Perón envió al Congreso un proyecto de reforma del Código Penal para endurecer las leyes contra las acciones insurgentes. Esto generó resistencia y críticas de un grupo de diputados ligados a Montoneros.

Perón los convocó a Olivos para reprenderlos, y en público, puesto que hizo transmitir la reunión por TV. Más adelante, el 1º de Mayo de 1974, rompería con Montoneros en la Plaza, por lo que este encuentro fue la antesala de lo que siguió. No obstante, y por cuerda separada, envió emisarios para tratar de disuadirlos de continuar la lucha armada, como lo han relatado varios testigos y protagonistas de la época (1). Una oportunidad que fue desaprovechada por la jefatura de la organización.

Un decreto que contradice el relato

Por mucho tiempo, y en especial al compás de la instalación del "relato" en los últimos años, los Montoneros, sus simpatizantes y sus herederos o continuadores por otros medios se dedicaron a dar una versión edulcorada del carácter y las finalidades de la organización: no habría sido una guerrilla que buscaba la toma del poder por el atajo de la lucha armada -los votos les eran muy esquivos como lo demostró el magro 5% obtenido por Montoneros con el sello Partido Peronista Auténtico en abril de 1975 en la elección provincial de Misiones-; tampoco habría sido un grupo insurrecto que quería instaurar alguna forma de dictadura socialista -inspirados en especial por el modelo cubano-, sino casi una organización de autodefensa frente a gobiernos de facto y que sólo buscaba la vuelta a la democracia.

 El decreto desmiente una versión benévola y edulcorada de los objetivos de la guerrilla
Es esa visión benévola la que este decreto desmiente. Para el tres veces Presidente constitucional de los argentinos, la subversión armada buscaba "la toma del poder para modificar el sistema de vida democrático pluripartidista". El Estado argentino debía defenderse.

José Ignacio Rucci, secretario general de la CGT y uno de los más estrechos colaboradores  de Perón, había sido asesinado por Montoneros el 25 de septiembre de 1973; un hecho que llenó de dolor y rabia al Presidente y que, en opinión de su entorno, lo afectó al punto de acortarle la vida.



José Ignacio Rucci junto a sus hijos. El secretario general de la CGT, un hombre clave en el dispositivo de conducción de Perón, fue asesinado por Montoneros el 25 de septiembre de 1973

Ante los diputados que se negaban a votar sus reformas al Código Penal, Perón aludió a ese asesinato: "¿Nos vamos a dejar matar? Lo mataron al secretario general de la Confederación General del Trabajo, están asesinando alevosamente y nosotros con los brazos cruzados porque no tenemos una ley para reprimirlos".

En este ambiente ya caldeado, el ataque al Regimiento de Caballería Blindada de Azul por el ERP resultó una clara provocación y un desafío a la autoridad del Estado que el Presidente no podía dejar pasar.

 Aniquilar cuanto antes este terrorismo criminal es una tarea que compete a todos (Perón)
"Hechos de esta naturaleza evidencian elocuentemente el grado de peligrosidad y audacia de los grupos terroristas que vienen operando en la provincia de Buenos Aires ante la evidente desaprensión de sus autoridades", dijo Perón al hablar esa misma noche en televisión, y en obvia referencia al gobierno camporista de Oscar Bidegain, que renunciaría como consecuencia de este comentario.

El Presidente eligió aparecer con su traje de teniente general para darle más fuerza al mensaje emitido aquel domingo 20 de enero a las 9 de la noche, al día siguiente del ataque guerrillero. "Aniquilar cuanto antes este terrorismo criminal es una tarea que compete a todos", dijo.

Advertencias que fueron desoídas

Las reformas al Código Penal enviadas al Congreso incluían cambios en la figura de la asociación ilícita y un agravamiento de las penas para la tenencia de armas de guerra.

Los votos de los ocho diputados montoneros no eran necesarios para aprobarlas, por lo que cabe suponer que Perón los convocó con el fin de dar un mensaje de condena a la lucha armada, de advertencia, y también para darles una oportunidad. "Toda esta discusión debe hacerse en el bloque. Y cuando éste decida por votación lo que fuere, ésta debe ser palabra santa para todos (…); de lo contrario, se van del bloque. (…) Por perder un voto no nos vamos a poner tristes".



Perón y el encuentro con el líder de la oposición, Ricardo Balbín (UCR) en su intento de consolidar la reconciliación y unidad de los argentinos

Y agregó: "Con lo que acabamos de ver, que una banda de asaltantes invoca cuestiones ideológicas o políticas para cometer un crimen, ¿vamos a pensar que eso lo justifica? ¡No! Un crimen es un crimen, cualquiera sea el pensamiento o el sentimiento o la pasión que impulse al criminal".

Premonitoriamente, advirtió que había dos caminos para combatir la subversión: dentro o fuera de la ley. Y que el gobierno no quería ponerse al mismo nivel que los insurgentes optando por la segunda alternativa.

"Queremos seguir actuando dentro de la ley -fueron sus palabras- y para no salir de ella necesitamos que la ley sea tan fuerte como para impedir esos males. Ahora bien: si nosotros no tenemos en cuenta a la ley, en una semana se termina todo esto, porque formo una fuerza suficiente, lo voy a buscar a usted y lo mato, que es lo que hacen ellos. De esa manera, vamos a la ley de la selva (…). Necesitamos esa ley, porque la República está indefensa".

Lo que también revelan el decreto secreto y su Anexo es que Perón no pensaba limitar su estrategia a lo penal. El hecho de apelar a todo el gabinete, hablar de "causas" de la violencia y de "consolidar espiritual y materialmente al régimen democrático" demuestra que se proponía dar un combate integral y especialmente en el plano de las ideas. "El Plan Militar sólo será puesto en ejecución por orden expresa del Poder Ejecutivo", dice el punto 7.b del Anexo.

El plan que debía elaborar el gabinete sería "elevado al Poder Ejecutivo antes del 15 de agosto de 1974". La muerte de Perón sobrevino un mes y medio antes.

El decreto secreto 993/75 que firma Isabel Perón un año más tarde dispone, visto el resultado de las tareas desarrolladas por el Equipo de Planeamiento n°2, en cumplimiento de lo dispuesto [por] el decreto secreto 1302/74" [el de Perón], poner "en vigor la Directiva General de Planeamiento". Esta vez, la coordinación está en manos del Ministro de Defensa.



Impresentable: de la cama al poder. Isabel Perón firmó el decreto secreto 993/75, continuación del anterior 

Sucede que, aun después de los contactos con Perón en el 74, lejos de modificar su postura, la guerrilla acentuó la política que la llevaría a un mayor aislamiento y facilitaría su exterminio tras el derrocamiento de Isabel. El 24 de enero de 1974, los ocho diputados renunciaron a sus bancas y el 6 de septiembre de ese año Montoneros pasó a la clandestinidad; una estrategia que contribuyó a pavimentar el camino hacia la opción del combate "fuera de la ley", como Perón les había advertido.

Última revelación importante de estas desclasificaciones: la represión ilegal no puede de ninguna manera encontrar avales en estos decretos secretos.

Quienes condujeron y ejecutaron esa "guerra sucia" están rindiendo cuentas ante la justicia.

Los jefes guerrilleros responsables de haber contribuido sustantivamente a frustrar una ocasión histórica de reencuentro de los argentinos y de plena democracia, declarando la guerra a gobiernos constitucionales de grandes mayorías están a resguardo de toda persecución penal. Pero la historia no los absolverá.


(1) José Amorín en "Montoneros, la buena historia" y Carlos Chango Funes en "Perón y la guerra sucia", entre otros.

LOS DECRETOS SECRETOS DESCLASIFICADOS



miércoles, 24 de mayo de 2017

Uruguay: El horror de los últimos charrúas en Francia

Los últimos charrúas. Infamia a la francesa
Javier Sanz — Historias de la Historia




Lunes 25 de Febrero de 1833, Puerto de Montevideo

La chalupa abandona el viejo muelle de madera, con la última carga de pasajeros y equipaje. A golpe de remos cruza las aguas quietas de la bahía hacia el brick francés Phaeton, fondeado a poca distancia de la costa. Entre los pasajeros, Françoise De Curel, un exmilitar francés que había instalado un centro de enseñanza en Montevideo; consignados como equipaje, cuatro charrúas: el cacique Vaimaca Perú, el chamán Senaqué, el joven guerrero Tacuabé y su mujer, Guyunusa, embarazada de pocos meses.

Casi dos años antes, los cuatro habían llegado a Montevideo en calidad de prisioneros, luego de la masacre de Salsipuedes. Poco tiempo después, De Curel comenzó las gestiones para que el presidente de la joven república, el mismo General Fructuoso Rivera que había pergeñado el exterminio de la nación charrúa, se los cediera para llevarlos a Francia. De Curel sostenía que sus objetivos eran puramente científicos, aunque la realidad era otra. A Rivera, en realidad, lo mismo le daba; De Curel le ofrecía una buena excusa para quitárselos de encima, le dio su autorización redactando una hipócrita declaración que consignaba que los charrúas viajaban con él de forma voluntaria y que estaban dispuestos a permanecer con él en París durante un tiempo, a cambio de que se les proporcionara los medios necesarios para su subsistencia.

Martes 7 de Mayo de 1833, Puerto de Saint-Malo, Francia

El Phaeton toca puerto después de casi setenta días de travesía. Los cuatro “especímenes” se apiñan sobre el muelle de madera, demacrados y asustados, mientras su “propietario” francés hace los arreglos necesarios para trasladarlos a París. Una vez allí, manda imprimir folletos que promocionan la llegada a Francia de “…cuatro individuos que ofrecen vivientes modelos de la construcción física y los caracteres morales[…] Ellos representan los verdaderos tipos de la tercera raza de hombres, la raza cobriza”. El novel especulador del espectáculo arrienda una casa en el nº 19 de la Rue Chaussé D’Antin en donde la insólita “exposición” abre al público el 19 de junio, en el horario de 15 a 18 hs. Los asistentes debían abonar 5 francos para ver a los “salvajes”, aunque la escasa concurrencia obliga a De Curel a rebajar la entrada a solamente 2 francos por persona.

Viernes 12 de Julio de 1833, París

Luego de casi un mes de ser exhibidos como “objetos curiosos” traídos desde la salvaje América, los charrúas son sometidos a un desusado experimento, esta vez a cargo de la Academia de las Ciencias Morales. Varios músicos de la Orquesta del Conservatorio de París dan un concierto a la vista de los cuatro desterrados para que los académicos “estudien” su reacción a la música, como si de exóticos animales se tratara. Para sorpresa de todos, los “salvajes” muestran una gran sensibilidad ante la pieza interpretada, en especial ante los instrumentos de viento. En particular, son los dos hombres mayores, Senaqué y Vaimaca, quienes salen de su normal apatía y reaccionan más visiblemente ante la melodía.

Sin embargo, otros estudios a los que fueron sometidos no fueron tan delicados, ni sus conclusiones tan “humanas”. Uno de ellos, que consistió en tomar las medidas físicas de los cuatro charrúas, concluyó que el cráneo de los indígenas tenía las mismas medidas que las de muchos criminales guillotinados en Francia. Método científico, lo llamaron.

Domingo 22 de Julio de 1833, París

Senaqué, el más viejo de los cuatro, el “hombre que cura”, el chamán de su clan, se ha pasado los últimos días de cara a la pared, en un rincón, quejándose en su rústico español: “Pobre Senaqué, pobre Senaqué”. Hace días que no prueba bocado y se debilita poco a poco. Los académicos del Museo de Historia Natural resuelven internarlo en un sanatorio para intentar que recobre la salud. El dinero necesario para ello saldrá del fondo destinado al “tratamiento de animales raros”. Pero todo es inútil. Desvastado por la tristeza y por la angustia, agobiado por el encierro y debilitado por el ayuno, el viejo charrúa muere el 26 de julio, poco más de 5 meses después de haber sido arrancado de su tierra. El Museo de historia Natural se hace cargo de su cuerpo: se le quitan los órganos internos para estudiarlos, algunos de los cuales terminan siendo embalsamados. Con su piel se construye un “moulage” de tamaño natural, relleno de paja, aunque sus rasgos son “europeizados”: se le coloca cabello más corto y prolijamente peinado hacia atrás, y se le agregan unos ridículos bigotes sin tener en cuenta que los charrúas eran lampiños. Semejante obra de arte es catalogada con el número N-673. Ni este infame maniquí, ni ninguno de los órganos embalsamados de Senaqué salieron jamás de los sótanos del museo para ser expuestos en las vitrinas del museo. Hoy en día, no hay rastro de ellos.


Moulage de Senaque

Viernes 13 de Setiembre de 1833, París

El cacique Vaimaca Perú sobrevivió a su compañero apenas un mes y medio, y murió consumido por los mismos males que se llevaron su viejo amigo. Sus restos corrieron una suerte similar a los de Senaqué. Apenas muerto se realiza un vaciado en yeso de su cráneo, en base al cual se realiza un busto de gran fidelidad en cuanto a los rasgos se refiere. El resto de su cuerpo es objeto de diversos estudios y análisis; se emplean distintos trozos de su piel para un estudio de suma importancia: ¡determinar la cantidad de glándulas sebáceas y de folículos pilosos que tenía! El cráneo, por su parte, es trepanado y luego serrado para estudiar el cerebro. Su esqueleto se conservó y fue cedido más tarde al Museo del Hombre de París.


Vaimaca

Viernes 20 de Setiembre de 1833, París

Frente a una nutrida concurrencia de curiosos y médicos, que acudieron a observar el parto como si de un raro espectáculo se tratase, Guyunusa, auxiliada por Tacuabé, da a luz a la hija de ambos. Hay indicios de que pudieran haberla llamado Micaela. El parto de silla –en cuclillas– tan común entre muchas etnias indígenas, no tuvo contratiempos y la pequeña charrúa se sumó a sus padres en su indigno destierro. Asombrados, los asistentes comprueban que el llanto de la recién nacida “es en todo similar al de nuestros niños”. Pero la opinión pública iba a jugar su papel en este drama. En principio, los parisinos veían el espectáculo montado por De Curel como una simple curiosidad venida de ultramar. Pero a medida que los charrúas morían, y que los detalles de su confinamiento se conocían, la indignación le fue ganando espacio a la curiosidad. Las protestan fueron creciendo y agravándose, hasta que De Curel es denunciado a la Policía y huyó de París… pero no solo.

Con su “mercancía” a cuestas, De Curel viaja a su ciudad natal, Lyon, donde se desprende rápidamente de los charrúas vendiéndoselos a un empresario circense que los incorpora a su espectáculo. A efectos promocionales, le cambia el nombre a Tacuabé, llamándolo Jean Soulasol, “el Hércules de los Hércules”

Martes 22 de Julio de 1834

Sin embargo, el negocio no fue tal para el hombre del circo. Poco después de llegar a Lyon, Guyunusa muere de tuberculosis en el Hospital Hotel Dieu de Lyon. En su caso, no esperaron a que muriese para raparla y hacer el vaciado en yeso de su cabeza. El busto resultante es aún más vívido que el de Vaimaca. Su cuerpo fue sepultado en una fosa común. Luego de la muerte de su compañera, el joven Tacuabé se las arregla para huir del circo llevando consigo a su pequeña hija de diez meses de edad. A partir de allí su rastro se pierde, y las especulaciones sobre su destino son fundamentalmente dos:

La primera, sostiene que Tacuabé y la pequeña, carentes de defensas naturales ante la enfermedad, habrían debido contagiarse de la tuberculosis que mató a Guyunusa, y habrían muerto poco después.
La segunda, quizás más romántica, dice que Tacuabé, eximio domador de caballos, pudo haberse ganado la vida en el medio rural francés, sobreviviendo junto a su hija.


Guyunasa

En 1950, un pequeño artículo aparecido en un periódico de Lyon, sostenía que una familia radicada en la zona decía tener ancestros charrúas. Actualmente, todavía existe una calleja en esa ciudad que se conoce con el nombre de “Camino del Indio”, y la leyenda popular sostiene que se llama de esa forma porque una vez se vio un indio caminando por ese sendero, llevando una pequeña en brazos.

sábado, 20 de mayo de 2017

La política más barata fija la historia en Argentina

Vidal promulgó la ley que fija en 30.000 la cifra de desaparecidos
El gobierno bonaerense puso en vigencia la incorporación de las expresiones "30.000 desaparecidos" y " Dictadura Cívico-Militar" en las comunicaciones oficiales que aborden el tema. La norma había sido votada en marzo luego de una serie de polémicas surgidas en el oficialismo.
Por Urgente 24




Vidal promulgó la ley que fija en 30.000 la cifra de desaparecidosLa ley fue aprobada en marzo y fue una iniciativa del senador peronista Daría Díaz Pérez, a partir de una seguidilla de polémicas en cuanto al número de desaparecidos.
El gobierno de la provincia de Buenos Aires puso este viernes en vigencia la ley que fija en 30.000 el número de desaparecidos durante el último gobierno de facto y, además, impone el término " Dictadura Cívico-Militar" cada vez que se haga alusión a ello en las comunicaciones oficiales.

Dichas expresiones deben ser incluidas "de manera permanente en las publicaciones, ediciones gráficas y/o audiovisuales y en los actos públicos de gobierno, de los tres poderes" indica el primer artículo de la ley, que fue promulgada este viernes con su publicación en el Boletín Oficial bonaerense.

Tales términos deben figurar en las comunicaciones oficiales "cada vez que se haga referencia al accionar genocida en nuestro país, durante el 24 de marzo de 1976 al 9 de diciembre de 1983", dice el texto de la legislación

La ley fue aprobada en marzo y fue una iniciativa del senador peronista Darío Díaz Pérez, a partir de una seguidilla de polémicas en cuanto al número de desaparecidos.

La controversia había resurgido con declaraciones del exfuncionario porteño Darío Lopérfido y del jefe de la Aduana, Juan José Gómez Centurión. Hasta el mismo Mauricio Macri dijo que no tenía "ni idea" sobre cuál era la cifra de desaparecidos, además de intentar correr el feriado del 24 de Marzo.

En ese marco, con el repudio de la organizaciones vinculadas a las víctimas de represión ilegal, se impulsó una ley "anti-negacionista".

Tal como informó Urgente24 en abril, lejos de alimentar la polémica, la gobernadora María Eugenia Vidal resolvió no vetar la ley. Cabe destacar que la mandataria tiene mejor relación con Estela de Carlotto, titular de Abuelas de Plaza de Mayo, que la que tiene la Casa Rosada.

El tema sobre los desaparecidos y la última dictadura reapareció nuevamente con fuerza en los últimos días cuando la Corte Suprema le reconoció el beneficio del 2x1. Las organizaciones de Derechos Humanos vincularon al Gobierno con la decisión y lo enmarcaron junto con los otros antecedentes.

lunes, 15 de mayo de 2017

El genocidio herero en Namibia y la compensación alemana

Sal en viejas heridas
Lo que Alemania debe a Namibia
Diciendo lo siento a las atrocidades de hace un siglo ha empeorado las cosas
The Economist | OTAVI Y WINDHOEK





EL 2 DE OCTUBRE DE 1904 El General Lothar von Trotha emitió lo que ahora es notorio como "la orden de exterminio" para acabar con la tribu Herero en lo que entonces era el suroeste de África, ahora Namibia. "Dentro de las fronteras alemanas, todos los Herero, con o sin arma, con o sin ganado, serán fusilados", lee su edicto. Durante los próximos meses se acabó de realizar. Probablemente las cuatro quintas partes del pueblo Herero, incluidas las mujeres y los niños, perecieron de una forma u otra, aunque los descendientes de los sobrevivientes ahora cuentan con más de 200.000 personas en una población total de Namibia, dispersa en una tierra extensa y principalmente árida, de 2.3m. La tribu Nama más pequeña, que también se alzaba contra los alemanes, estaba también muy afligida, perdiendo quizás un tercio de su población, en campos de prisioneros o en el desierto en el que habían sido perseguidos.

Desde entonces, una serie de políticos alemanes han reconocido la carga de culpabilidad de su país, incluso pronunciando la temible palabra "genocidio", especialmente tras el centenario de 2004. Pero las negociaciones recientes entre los gobiernos de los dos países sobre cómo resolver el asunto, La redacción de una disculpa y la compensación material se están volviendo complejas. Los 16.000 o más alemanes étnicos de Namibia, todavía prominentes si no tan dominantes como lo fueron en los negocios y en la agricultura, se vuelven nerviosos.

El asunto se está volviendo aún más desordenado porque, mientras los gobiernos alemán y namibiano se ponen a negociar, algunas prominentes figuras de Herero y Nama dicen que deberían estar involucradas directa y separadamente, y se han embarcado en un caso de acción de clase en Nueva York, Alien Tort Statute, que permite a una persona de cualquier nacionalidad demandar en un tribunal estadounidense por violaciones del derecho internacional, como el genocidio y la expropiación de la propiedad sin compensación.

La principal fuerza detrás del caso de Nueva York, Vekuii Rukoro, un ex procurador general de Namibia, exige que cualquier compensación debe ir directamente a los pueblos Herero y Nama, mientras que el gobierno de Namibia, dominado por el pueblo Ovambo mucho más numeroso en el norte de Namibia, Que apenas fueron tocados por las guerras de 1904-07 y no perdió tierras, dice que debe ser manejado por el gobierno en nombre de todos los namibianos. El amable negociador jefe del gobierno de Namibia, Zedekia Ngavirue, él mismo un Nama, ha sido castigado por algunos del equipo de Rukoro como un sell-out. "El tribalismo está criando su cabeza fea", dice el ministro de Finanzas, que resulta ser un alemán étnico.

El gobierno alemán dice que no puede ser demandado en los tribunales por crímenes cometidos hace más de un siglo porque la convención de la ONU sobre el genocidio fue firmada sólo en 1948. "Bullshit", dice Jürgen Zimmerer, un historiador de Hamburgo que respalda la demanda de genocidio y dice que el gobierno alemán Está haciendo un lío de cosas. "Ellos piensan sólo como abogados, no sobre la cuestión moral y política".

"Ninguna de las leyes entonces existentes se rompió", dice un alto funcionario alemán. "Tal vez eso es moralmente insatisfactorio, pero es la posición legal", añade. De hecho, la autoridad alemana todavía hace elaboradas contorsiones semánticas para evitar una aceptación directa de la palabra G, presumiblemente pendiente de un acuerdo final entre los dos gobiernos. Sobre todo, Alemania está decidida a evitar la responsabilidad legal por las reparaciones del tipo que aceptó para el Holocausto judío en un acuerdo en 1952, al tiempo que subraya que está dispuesta a elevar el nivel de todo tipo de ayuda al desarrollo a Namibia, Da mucho más por cabeza que a cualquier otro país en el mundo.

Nuestro Heimat africano

Mientras tanto, los alemanes étnicos de Namibia están manteniendo la cabeza baja, cautelosos ante la recriminación en el pasado lejano. "El gobierno alemán no nos representa; Somos namibianos ", dice un empresario local. Muy pocos de los germanohablantes de hoy en día son, en cualquier caso, descendientes de los Schutztruppe (literalmente, "fuerza de protección"), los soldados coloniales que mataron a los Herero y Nama en 1904-07.
De todos modos, pocos son felices de usar la palabra G, y mucho menos aceptar su precisión. "Crecimos con la conversación sobre las guerras coloniales, el levantamiento de Herero", dice un veterano escritor en la Allgemeine Zeitung, el diario en lengua alemana de Namibia. "No usamos el término general de genocidio".
Los alemanes de Namibia a menudo se hacen eco de Hinrich Schneider-Waterberg, un agricultor de 85 años que ha hecho una segunda carrera como historiador inclinado a rechazar la acusación de genocidio (y que posee la tierra donde tuvo lugar una batalla crucial entre los alemanes y los Herero). Él sostiene que el Herero comenzó el asesinato; Que los civiles alemanes también sufrieron atrocidades; Que la orden de exterminio fue pronto rescindida en Berlín; Que el número de muertes de Herero es exagerado; Y que los de los Nama en los campos de prisioneros no eran intencionales, por lo tanto no eran genocidas. Estos puntos son rechazados por la mayoría de los historiadores en Alemania como "negacionista".

Burgert Brand, el jovial obispo de la rama de la iglesia luterana a la que pertenecen la mayoría de los germanófonos de lengua alemana, reconoce una carga de culpa alemana, pero se reduce a comparación con el Holocausto; Algunos historiadores del campo del Sr. Zimmerer trazan un vínculo directo con los crímenes y actitudes raciales anteriores de 1904. "Es muy frustrante para nosotros los constructores de puentes, que deben comenzar de nuevo desde cero", dice el obispo.

Muchos alemanes de Namibia están nerviosos porque el argumento sobre las reparaciones se derrame sobre las llamadas para que sus granjas sean confiscadas, como Robert Mugabe ha hecho en Zimbabwe. Werner von Maltzahn, agricultor de 69 años, recuerda cómo su abuelo, un barón prusiano que se asentó en el mismo lugar árido en 1913, tuvo que comenzar de nuevo cuando el ejército británico requisó su ganado en 1915. "Tal vez debería pedirle compensación a los ingleses ", bromea.

domingo, 14 de mayo de 2017

SGM: Campo de concentración de aleutianos en USA

La otra atrocidad estadounidense de internacionalización de la Segunda Guerra Mundial

JOHN SMELCER - NPR



Los residentes de la isla de Pribilof evacuaron en el transporte Delarof del ejército de los E., en junio de 1942.

La mayoría de los niños estadounidenses aprenden que Japón atacó Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941, llevándonos a unirse a la Segunda Guerra Mundial. Esta semana marca el 75 aniversario de los japoneses-estadounidenses que son posteriormente redondeados e internados como presuntos enemigos del estado. Pero hay otra historia trágica e inédita de ciudadanos estadounidenses que también fueron internados durante la guerra. Soy un miembro de la tribu Ahtna de Alaska y he pasado la mayor parte de los 30 años descubriendo y reuniendo fragmentos de una historia que merece ser contada.

En junio de 1942, Japón invadió y ocupó Kiska y Attu, las islas más occidentales de la Cadena Aleutiana de Alaska, un archipiélago de 69 islas que se extienden unos 1.200 kilómetros a través del Océano Pacífico Norte hacia la península de Kamchatka de Rusia. Desde una perspectiva estratégica, Japón quería cerrar lo que percibían como la puerta trasera de Estados Unidos al Lejano Oriente. Durante miles de años, las islas han sido habitadas por un pueblo indígena lleno de recursos llamado Aleuti. Durante el Período Ruso-Americano (1733 a 1867), cuando Alaska era una posesión colonial de Rusia, los buscadores de pieles rusos diezmaron poblaciones aleutas a través de la guerra, la enfermedad y la esclavitud.

Poco después de la invasión de Japón, el personal naval estadounidense llegó con órdenes de rodear y evacuar a los Aleuts de la Cadena Aleutiana y las Islas Pribilof a campos de internamiento a casi 2.000 millas de distancia cerca de Juneau. La administración de los campos de internamiento estaría bajo la jurisdicción de los Servicios de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos (USF & WS). Además, las órdenes incluían la quema de las aldeas hasta el suelo, incluyendo sus amadas iglesias, como parte de una política de "tierra arrasada". El propósito declarado del Ejército era proteger a los aleuts, que eran ciudadanos estadounidenses, de los peligros de la guerra. Pero un oficial dijo a los asombrados aleutianos que, como decía, "porque ustedes se parecen a los japoneses y no queremos dispararles". Ese intercambio forma parte de un video documental llamado Aleut Evacuation.

Con solamente la ropa en la espalda, 881 aleutianos de nueve aldeas diferentes de la isla fueron forzados a bordo del USS Delarof y transportados a las conserveras abandonadas abandonadas del salmón donde los techos y las paredes tenían agujeros, las ventanas y las puertas se rompieron y los pisos eran tan putrefactos que La gente cayó a través de ellos. No había electricidad, saneamiento, ni agua corriente.

Los aleuts fueron internados en contra de su voluntad durante la guerra, mucho después de que los japoneses fueran expulsados ​​de Alaska, y fueron muy descuidados por el mismo gobierno que dijo que los estaba protegiendo. Irónicamente, a menos de 30 millas de distancia, más de 700 nazis que habían sido capturados en el norte de África fueron encarcelados en un campo de prisioneros en la Bahía de Excursión. Los nazis, enemigos jurados de América y de nuestros aliados, fueron tratados mucho mejor que los aleuíes, tanto que el historiador militar Stan Cohen escribió más tarde en The Forgotten War: "En general, el encarcelamiento alemán en Alaska fue bastante agradable".

En mayo de 1943, el gobierno de Estados Unidos incluso esclavizó a muchos de los hombres de las islas Pribilof. El gobierno amenazó con que a ninguno de los aleutianos se les permitiera volver a casa (ni siquiera después de la guerra) si los hombres no "se ofrecieran" a cosechar focas para el esfuerzo de guerra. Por tratado internacional, sólo los nativos pribilovianos podían cosechar lobos marinos. Se les dijo que las pieles se convertirían en revestimientos para chaquetas y cascos de aviación para pilotos estadounidenses y tripulaciones de bombarderos, lo cual era una mentira. Los hombres pasaron la temporada de sello de verano en las diminutas Islas Pribilof que dieron más de 125.000 sellos. El gobierno vendió las pieles a la empresa Fouke Fur de St. Louis, Missouri, por 1.5 millones de dólares en beneficios, todos los cuales fueron directamente a las arcas del gobierno.

La invasión japonesa de Alaska nunca lo hizo mucho más allá de las islas Aleutianas más occidentales de Kiska y Attu. Durante un período de 15 meses, los soldados estadounidenses eventualmente recapturaron las islas montañosas en una serie de batallas que pasaron a conocerse como la Guerra Esquecida. En total, medio millón de soldados estadounidenses, canadienses, rusos y japoneses participaron en el conflicto, una de las batallas menos conocidas y más duras de la Segunda Guerra Mundial, como explicó Brian Garfield en La guerra de las mil millas. Al final, cuando más de 500 soldados japoneses, poco dispuestos a rendirse o ser llevados vivos después de un desesperado ataque banzai (suicidio), se explotaron en masa Con granadas de mano en el pie de la colina del ingeniero.

La guerra en las Aleutianas dio a América su primera victoria en todo el teatro sobre Japón y la primera experiencia en asaltos anfibios en la guerra. Alrededor de 118 Aleúes perecieron por falta de calor, comida y atención médica. Las pequeñas aldeas aleutas perdieron hasta una cuarta parte de su población anterior al internamiento. Las muertes de aleutas eran evitables. Los suministros médicos que se habían asignado a los campos de internamiento fueron tomados por los militares. Los 700 prisioneros alemanes regresaron a sus hogares después de la guerra sin que nadie muriera durante su encarcelamiento.

Aunque la invasión japonesa fue derrotada por el otoño de 1943, los aleuts permanecieron internados hasta el final de la guerra a mediados de 1945. En 1980, el Presidente Reagan firmó la Comisión sobre la Reubicación del Tiempo de Guerra y la Internación de Civiles, que autorizó el establecimiento de una comisión para revisar los hechos y circunstancias que rodearon la reubicación e internamiento de decenas de miles de civiles estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial.

Cuarenta y dos años después de que los aleutianos regresaran a sus aldeas quemadas y saqueadas, el gobierno de Estados Unidos finalmente reconoció que sus derechos constitucionales habían sido violados.

En 1988, el Congreso aprobó la Ley de Restitución de las Islas Aleutianas y Pribilof, que pagó $ 12,000 a Aleutas sobrevivientes de los campos de internamiento. Para entonces, alrededor de la mitad de los supervivientes habían fallecido hace mucho tiempo.

sábado, 6 de mayo de 2017

SGM: Un sobreviviente de Treblinka y su testimonio

El estremecedor testimonio de un judío que sobrevivió a siete campos de concentración y perdió a toda su familia
Pero no perdió la memoria. Esa lucidez que le permite conservar el horror de cada día en ese infierno, y que también trasmite una advertencia: cuidado, porque la historia puede repetirse
Por Alfredo Serra | Especial para Infobae




Nada puede reemplazar a sus palabras. Nada. Su testimonio, atroz y luminoso al mismo tiempo, es también la voz de los seis millones de judíos masacrados por el nazismo, y de los que sobrevivieron en ese infierno para contarle al mundo el mayor crimen de la historia.

Lo dejo hablar. Y en todo caso, completo su retrato.

Se llama Moisés Borowicz. Tiene 86 años empezados en Sokoly, entonces un pequeño pueblo de Polonia.


Polonia. El primer botín y el primer crimen de Hitler. Primer día de septiembre de 1939.

Fue fácil arrasar con todo. Vidas y almas.


Moisés estuvo en siete campos de concentración: los motores del diabólico plan nazi: el exterminio del pueblo judío. De cada hombre, mujer, niño, allí donde estuviera.

Perdió a toda su familia. Padres, dos hermanos, y la felicidad de vivir moliendo harina: algo de lo más noble de la Tierra.
Doce empleados hubo en ese molino. Pero nada quedó.

Cuando llegaron los nazis, los Borowicz buscaron refugio entre otros molineros. Y conocieron la traición. Uno de su misma sangre que les prometió pan y casa… los entregó a los nazis.

Muchas almas ya se habían corrompido. Por interés o por miedo. Pero siempre traición.

Huyeron a tiempo. Se perdieron en un bosque. Cavaron un hoyo: su bunker. Pero los nazis descubrieron el escondite, y los rodearon. En este punto hay que detenerse. Oírlo. Y escribir aquí esas palabras, para que voz y letra perduren.



Un soldado disparó su fusil contra un árbol. Un pájaro cayó muerto. El soldado le dijo a la madre de Moisés: "Este muchacho tiene destino de vivir, porque cuando escapaba quise matarlo, pero se me trabó el fusil. Y ahora la bala salió para matar un pájaro".

Los arrastraron, siempre a palos y a humillaciones, al gueto de Bialystock. Los separaron: el más doloroso preludio del crimen. Por un lado sus padres, por otro él y sus hermanos.

El tren arrancó.
Al pasar por Treblinka (otro campo de horror) dejaron dos vagones. Que ya no eran vagones: eran cámaras de gas. El método del que se ufanaban los nazis: matar a miles en el menor tiempo posible y con el menor gasto.
En esos vagones y así murieron sus padres.

El tren siguió. Muchos, desesperados, se tiraron. Pero los recibieron los fusiles y las ametralladoras. Uno de ellos fue el hermano de Moisés.

El calvario se alargó. Los dos fueron prisioneros del campo Majdanek, y después al Blyzin. Allí… ¡tifus! Su hermano se enferma. Lejos de atenderlo, lo tiran al piso en una de las infectas barracas, y cada día le dan un pedazo de pan negro y "un poco de agua negra que llamaban café" (Moisés dixit).


Muere al fin su hermano. Uno más de la espantosa disyuntiva: ¿mejor morir y liberarse, o soportar el horror hasta que la providencia tire un naipe a favor?

Moisés también se enferma, también lo tiran… pero se salva y vuelve a trabajar en el oficio que fingió, y del que nada sabe: talabartero.

Ese infierno que ni Dante imaginó se multiplica. Moisés pasa, penuria a penuria, por los campos de Plaszow, Wielicza, Mauthausen, Melk, Ebensee.

Ahora es 6 de mayo de 1945.
Hitler se ha matado con cianuro y bala el 30 de abril.
Nada queda del Tercer Reich, salvo los criminales que encontrarán refugio en países no menos cómplices. Brasil, Paraguay, Bolivia… y el nuestro.

Los soldados norteamericanos que liberan Ebensee, al poner el pie en esa pesadilla, vomitan. No pueden soportar ni por un minuto lo que Moisés soportó años.

Moisés y todos los que murieron en los campos, y el puñado de sobrevivientes. Judíos. Gitanos. Negros. Homosexuales. Lisiados. Todo lo que no fuera de la raza superior. Los arios… que violaban mujeres y mataban niños a palos y patadas.



O como aquel soldado ario… que ayudó a una niña de tres años a subir los escalones hacia la cámara de gas, porque sus piernas eran demasiado cortas.

O como, según me confió León, otro sobreviviente, el soldado ario que ante el ruego de una madre… mató a su hijo aplastándole la cabeza con su bota.

Moisés llegó a la Argentina en 1947. Dos veces viudo. Tres hijos varones. Nueve nietos. Se resistió por años, pero volverá a Polonia para ver a Sokoly, su aldea, por última vez.

Y después a Israel para celebrar el día de la Independencia.
Y de regreso… seguir contando.

Porque como rogó un judío mientras lo llevaban a la cámara de gas "Buenas gentes, cuenten… Buenas gentes, no olviden", para eso sigue sobre la Tierra.

El relato completo de Moisés Borowicz en el acto por el Día del Holocausto

lunes, 24 de abril de 2017

Biografía: Stalin y su negra mancha en la historia

Sangre en las vías
The Economist


Como sucede con el propio Stalin, es difícil recordar a veces que las personas monstruosas, despiadadas, aterrorizadas, aduladoras, deambulando, idealistas y engañadas a su alrededor fueran seres humanos. El libro de Simon Sebag Montefiore, basado en una síntesis completa de obras existentes, material de archivo y sus propias entrevistas con sobrevivientes y sus descendientes, proporciona un recordatorio ricamente detallado.

Su relato da un comienzo. Es mucho más fácil leer relatos horribles sobre el libertinaje de Beria o la paranoia de Stalin que las anécdotas sobre niños que andan a hurtadillas por las oficinas de sus padres en el Kremlin, o los hábitos puntillosos de Stalin en su correspondencia personal, sus extraños destellos de bondad y decencia o su extraordinario apetito Para los libros. Pero el libro del Sr. Sebag Montefiore es tanto más valioso para las sorpresas que presenta. Como señala el propio autor, la demonología no es un sustituto de la historia.

Lo que también jarras, a menos efecto, sin embargo, es cuando la prosa sin esfuerzo del autor se vuelve fácil. Un buen editor podría haber desaconsejado el uso excesivo de palabras como "pinguid", evitar el uso de apodos para los personajes principales, podar alguna repetición descuidada de los detalles y ordenar las transliteraciones rusas.

Los estudiosos todavía no están de acuerdo sobre si Stalin nació mal o si simplemente fue corrompido por el poder, y muchos siguen preguntándose qué podría haber hecho a continuación. El libro de Sebag Montefiore ofrece un argumento convincente que demuestra que las costumbres de Stalin, y mucho más, empeoraron a medida que creció. A pesar del terror que se usó contra el pueblo ruso, en la década de 1920 los tratos internos de la élite bolchevique eran todavía colegiales. Stalin era entonces el primero entre iguales, dominando a sus poderosos colegas por el encanto y la persuasión.

En la década de 1930, cuando el suministro de enemigos externos se secó, el régimen soviético volvió el terror hacia adentro, en círculos cada vez más apretados. Incluso en la cima, la intimidad dio paso al miedo. Durante unos años después del desastroso estallido de la guerra, Stalin retrocedió. Por toda su fiabilidad política, se dio cuenta, los compinches no podían ganar batallas de la manera que los generales podían. Los años de la posguerra trajeron cada vez más terror, y cada vez más la adulación, pero también una disminución física y mental que puso a sus subordinados pensando en lo que podría seguir.

Esto, como muchos otros capítulos de la narrativa racional de Sebag Montefiore, vale la pena un libro propio. Jonathan Brent, distinguido especialista estadounidense en archivos soviéticos, y Vladimir Naumov, uno de los mejores historiadores rusos modernos, ofrecen un relato sin parangón de uno de esos episodios: la famosa trama de los médicos de enero de 1953, en la que se entiende una vasta conspiración de médicos judíos Haber planeado asesinar a los líderes del Kremlin. En reacción, Rusia pareció vacilar durante un tiempo hacia su propia solución final.

Aunque los contornos de esta pieza de la historia son claros, los detalles son diabólicamente difíciles de precisar. Stalin era ciertamente antisemita por instinto. La fundación del estado de Israel le dio razón para dudar de la lealtad de los más celosos comunistas judíos. Y para 1953 necesitaba un nuevo enemigo, habiendo matado a tantos de los viejos. Los judíos de Rusia, comenzando con un grupo de médicos desafortunados, proporcionaron un objetivo tentador.

Pero también se inventó tanta, tan disfrazada. Stalin murió menos de dos meses después de que señaló dramáticamente a los doctores. Los autores han logrado, con una encomiable beca, trazar los orígenes de la llamada trama. Pero no pueden probar, como insistieron algunos eruditos conspiradores, que Stalin murió de causas que no eran naturales. Mientras tanto, en Rusia, todavía hay una nostalgia terrible para su gobierno.