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domingo, 3 de diciembre de 2017

SGM: El mito de las Waffen SS

El mito alrededor de la Waffen-SS, los asesinos al servicio de Adolf Hitler que pretendieron eternizarse como una fuerza de elite

Antes, durante y después de la Segunda Guerra Mundial la propaganda nazi elevó a estos impiadosos criminales como héroes. La verdad detrás de la mentira de Himmler y Goebbels



Por Laureano Pérez Izquierdo
Director de Infobae América | laureano@infobae.com
Infobae

Los submarinos alemanes pudieron torcer el curso de la guerra; Adolf Hitler se adelantó a un ataque de Joseph Stalin; el soldado norteamericano no sabía combatir; la Waffen-SS estaba compuesta por soldados de elite. Estos cuatro enunciados y otras 19 fábulas creadas en torno al mayor y más sangriento conflicto bélico del Siglo XX, fueron seleccionados por Jean Lopez y Olivier Wieviorka en su obra Les mythes de la Seconde Guerre Mondiale (Los Mitos de la Segunda Guerra Mundial).

El texto, que contó con la colaboración de reconocidos académicos dedicados a la investigación de esa contienda, trata de forma detallada algunas versiones que se establecieron como verdades absolutas antes, durante y después de aquella guerra. Esos prejuicios, como relatan sus autores en la introducción de la obra, fueron creados por años por la maquinaria siniestra de Joseph Goebbels, eficaz divulgador del régimen nazi.

Desde las oficinas de su Ministerio para la Ilustración Pública y Propaganda, Goebbels alimentaba los mitos que se repetirían sistemáticamente por los medios masivos del Tercer Reich y por la expansiva cartelería pública que inundaba las calles de la Alemania nazi y las ciudades conquistadas. Fue allí que instrumentó un plan para que la población percibiera a Erwin Rommel como un estratega a la altura del mismísimo almirante Horatio Nelson. O hizo lo posible para que la asesina Waffen-SS fuera vista por rivales y propios como una fuerza de elite.


Los soldados formados bajo la Waffen SS no fueron ni más valientes ni más bravos que sus pares de la tradicional fuerza regular militar alemana. Sólo los distinguía su emparentamiento ideológico con el nazismo

El capítulo dedicado en Les Mythes… a estos supuestos "combatientes de vanguardia" fue abordado por el historiador Jean-Luc Leleu y enumera y describe con detalle quirúrgico las mentiras que se tejieron para que estos oficiales fueran vistos como miembros de una brigada militar perfecta.

De acuerdo a Leleu, la idea de que "el fanatismo llevó a los soldados SS a despreciar el peligro en los campos de batalla" fue instalada en el pueblo alemán a partir de finalizado el primer invierno en la guerra del este, el bautismo de fuego de esa temible -y presumiblemente eficaz- fuerza. "Para definir el elitismo militar hay que hablar de la capacidad de un cuerpo de tropas para cumplir su misión con rapidez y eficacia, es decir, con el mínimo de pérdidas", indica el autor, algo lejano a la realidad vivida por los agentes de la Waffen-SS.

La Orden Negra -como internamente se llamaba a sí la SS- rendía culto al elitismo racial. Los candidatos para formar parte de este escuadrón asesino ideologizado eran seleccionados "según criterios médicos de altura, de apariencia física y de ascendencia". Este crédito que esgrimían con orgullo sus miembros les garantizaba ante el pueblo alemán un ficticio plus de gallardía, completando los parámetros de pureza que pretendía el régimen nazi. Si se formaba parte de la SS era porque se contaba con credenciales raciales inmaculadas. Se era superior por azar del ADN, según la premisa.


La propaganda y el lobby interno de Himmler hicieron que Adolf Hitler sintiera debilidad por las tropas de la Waffen SS, unos asesinos ideologizados al servicio del Tercer Reich

Pureza racial, pureza ideológica. La Waffen SS fue una fuerza político-militar que respondía directamente a los altos mandos del Partido Nacionalsocialista. Decían configurar una elite de pureza aria

"El autoproclamado elitismo de la SS se basaba, además, en su certeza de encarnar la ideología nacionalsocialista más pura y de ser entonces el órgano ejecutivo más confiable al servicio del régimen y de su jefe, Adolf Hitler", explica Leleu.

Pero además, las virtudes que hacen de un soldado un buen soldado no fueron cumplidas por aquellos que poseían la doble S en forma de rayo en sus uniformes. Con una instrucción militar deficiente, muchos de los primeros suboficiales contaban con una formación inferior -en tiempo y en calidad- a la que podía encontrar un conscripto del Heer, el ejército de la Wehrmacht, la tradicional Fuerzas Armadas alemanas.

Mientras que los candidatos SS recibían una instrucción que se extendía entre 10 y dieciséis meses -en los primeros años de su creación a mediados de los años 30-, las fuerzas terrestres clásicas contaban con una formación de veinticuatro, con más equipamiento, mayores herramientas y oficiales más experimentados. Pero claro: la tentación de pertenecer a un cuerpo de elite -racial, al menos- que respondiera apasionadamente a las órdenes de Hitler era irresistible.

Una vez en el terreno de combate y a pesar de su escaso "valor profesional", "las derrotas puntuales no lograron disminuir la voluntad de esas tropas de pertenecer a la elite. Las represalias contra los civiles y los militares capturados los ayudaron a borrar los fracasos", narra el autor. Es así como recuerda la cruda ejecución de un centenar de prisioneros de guerra británicos en Wormhout en mayo de 1940, lo que dejó en claro la bajeza y falta de disciplina militar que presentaban en la arena.


El temible Heinrich Himmler en un campo de prisioneros de guerra (Getty Images)

Su temeridad fue disfrazada de valentía por el responsable propagandístico. Es que los números fueron contundentes durante sus campañas. A los cinco meses de iniciada la Operación Barbarroja, el 9% de los efectivos de campaña de la Waffen-SS había muerto. "Una tasa de mortalidad dos veces superior a la del ejército de tierra, aunque no hicieron ninguna autocrítica ante esta sangría", expresó Leleu. Lo que sí enfrentaron fue un cambio en la formación de las tropas, a cargo de un ser tan demoníaco como fanático: Theodor Eicke, ex comandante de las formaciones de guardias de los campos de concentración. Este militar de alto rango dentro de la SS consiguió mejorar la capacidad de sus hombres.

"Los soldados SS carecían de una instrucción exhaustiva en aspectos fundamentales del combate de infantería: lucha en la selva o de noche, capacidad de camuflarse y atrincherarse rápidamente, mantenimiento de una estricta disciplina de fuego", dice el académico. Fue por eso que los altos mandos -ante la evidencia de la falta de profesionalismo militar y eficacia de sus tropas- pasaron por encima de las cadenas de mando para adquirir mayor cantidad de unidades blindadas que balancearan su déficit sobre el terreno.

Sin embargo, el aprendizaje en el manejo masivo de tanques no fue sencillo y en su debut debieron sabotear una treintena de Panzer para que no cayeran impolutos en manos de los soviéticos. Fue durante la Segunda Batalla de Járkov, cuando los rusos recuperaron la ciudad de manos alemanas, aunque finalmente terminarían perdiéndola en una tercerae contienda.

A la falta de solvencia de sus soldados auf dem Boden, la Waffen-SS sumaba ahora un eslabón más en su deficiente aprendizaje y formación: su impericia táctica para desplegar sus temibles tanques, un armamento blindado envidiado -y admirado- por propios y enemigos. El curso de conocimiento demandó varios años a esa fuerza político-militar. La Segunda Guerra Mundial no estaba ni cerca de definirse y la Alemania nazi se presentaba en su infame esplendor.

Pero la utilización de pequeños momentos de esa tropa ideológica fue aprovechada por Himmler al extremo. Cualquier suceso, por insignificante que fuera, era presentado por el genocida como una muestra de la gallardía de sus integrantes. De inmediato hacía llegar la supuesta "hazaña" hasta oídos de Hitler, lo que daba mayor crédito a la "tropa del Partido". Esto le permitía al militar a solicitar al dictador mayores recursos para sus hombres. Fue así que tras el fracaso de la Operación Barbarroja en 1941, Hitler empezó a considerar a la Waffen-SS como "el ejemplo de la futura Wehrmacht nacionalsocialista". Himmler, uno de los principales respnsables del Holocausto, estaba radiante. Y lleno de poder.

Para alimentar el mito en la población alemana, la SS apeló a un grafista conocido de entonces: Ottomar Anton, "cuyos afiches de cuidada estética le ofrecieron a la Waffen-SS una imagen extremadamente atractiva, destinada a despertar vocaciones entre los jóvenes". Era la forma de reclutar a los más jóvenes que tenía esa fuerza de choque. Prometía formar parte de la guardia del Führer.


El libro de Jean Lopez y Olivier Wieviorka, “Los Mitos de la Segunda Guerra Mundial”

Pero la propaganda no se quedó sólo en los afiches. Himmler creó una compañía compuesta por corresponsales de guerra que acompañaban a los soldados en sus operaciones y desde donde se emitían miles de boletines con información sobre sus "hazañas" que eran repetidos y multiplicados en todos los medios y agencias. Además, los cines proyectaban entre dos y tres noticias sobre  los uniformados de elite en sus emisiones semanales. Era la manera que tenía la SS de sobresalir por encima de las Fuerzas Armadas de Alemania. Ese sistema de difusión se mantuvo, de acuerdo con Leleu, hasta el final de la guerra.

Los propagandistas no dejaron detalle librado al azar. Mientras que la Wehrmacht era mostrada por las cámaras de cine siempre de la misma manera (marchando ordenadamente), la Waffen-SS había implementado un innovador método de promoción: se las filmaba en acción, en medio de llamas y con sus uniformes distintivos. La fascinación del público era total. El mito se expandía. Eran la elite.

Pero esa creencia errónea sobre los soldados alemanes no regulares fue perdiendo fuerza demasiado tarde. Fue durante los interrogatorios hechos por los Aliados en el ocaso de la Segunda Guerra Mundial cuando salieron a la luz las diferencias con la infantería ordinaria del ejército. "Dos meses antes del final de la guerra, los servicios de inteligencia norteamericanos empezaron a revisar su posición con respecto a la Waffen-SS y se produjo una verdadera toma de distancia del mito", agrega Leleu. Y concluye: "Sin embargo, esta confirmación se produjo en forma demasiado tardía. El mito estaba sólidamente instalado".

viernes, 1 de diciembre de 2017

El regreso del discurso pro-colonialista

Los argumentos académicos que apoyan la supremacía blanca y el colonialismo están haciendo un regreso siniestro


El oscuro legado del colonialismo no puede ser discutido. (Willoughby Wallace Hooper / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0)


Por Vijay Prashad | Quartz


Ek tarz-e-taghaful hai so vo unko mubarak;
Ek 'arz-e-tamanna hai tan jamón karte-rahenge.

[Hay un estilo de indiferencia al que son bienvenidos;
Pero nuestros deseos, seguiremos listando.]
- Faiz Ahmed Faiz, Dast-e-Saba, 1952


En 1950, Aimé Césaire, una de las voces más claras del siglo XX, miró hacia atrás la larga historia del colonialismo que estaba llegando a su fin. Quería juzgar el colonialismo de las cenizas del nazismo, una ideología que sorprendió a los inocentes en Europa, pero que había sido fomentada lentamente en la experiencia colonial de Europa. Después de todo, los instrumentos del nazismo, la superioridad racial, así como la brutal violencia genocida, se habían cultivado en los mundos coloniales de África, Asia y América Latina. Césaire, poeta efervescente y comunista, no tuvo ningún problema con el encuentro entre culturas. Los enredos de la cultura de Europa con el de África y Asia habían forjado lo mejor de la historia humana a través del mar Mediterráneo. Pero el colonialismo no era contacto cultural. Fue una brutalidad.
"Entre la colonización y la civilización hay una distancia infinita; que de todas las expediciones coloniales que se han emprendido, de todos los estatutos coloniales que se han elaborado, de todos los memorandos que han sido despachados por todos los ministerios, no podría haber un solo valor humano ".
- Discurso sobre el colonialismo
Césaire era inflexible: el colonialismo no había producido nada que le ganara respeto en las escalas de la historia. Esto fue en 1950, cuando unas pocas naciones acababan de salir de la cicatriz del colonialismo, y cuando muchas sociedades lucharon en batallas campales para liberarse del poder colonial.
La fealdad del poder colonial en la India surgió al final, con la política insensible de los británicos engendrando a los millones de muertos en el hambre de Bengala de 1943, y los millones de muertos y millones más desplazados en la partición de 1947-48. También fue duro cuando se considera que después de siglos de gobierno, los británicos dejaron atrás una región con un índice de alfabetización de sólo el 12%. Los historiadores indios habían mirado hacia atrás el expediente del gobierno británico en la India para encontrar políticas económicas y políticas diseñadas para empobrecer el país a expensas de Gran Bretaña, con los excedentes masivos de la India succionados en Gran Bretaña para sostener la revolución industrial, fuerza capaz de gobernar el imponente imperio británico. "La India debe ser sangrada", dijeron las marqueses de Salisbury en la década de 1870. Y así fue.
El subcontinente indio no se sometió a este "drenaje de riqueza" con sumisión. Las revueltas vinieron duras y rápidas, desde los primeros días del gobierno colonial británico en el siglo XVIII (como la rebelión Fakir-Sanyasi en la década de 1770) hasta los últimos días de su gobierno en el siglo XX (como el Patri Sarkar en los años cuarenta ). A raíz de una de estas rebeliones, en 1857-1858, los británicos agredieron con singular brutalidad. Un soldado joven, Edward Vibart, dijo de las matanzas que él ayudó a conducir en el Kucha Chelan de Delhi, donde 1.400 civiles fueron matados: "Las órdenes salieron para tirar cada alma. Fue literalmente un asesinato. "" Sazonar a los negros "era la frase que se usa con frecuencia en las memorias británicas. Define la experiencia colonial de Jallianwala Bagh (India) en 1919 a la masacre de Hola (Kenia) en 1959.
En 1960, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la "Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales", que traza una línea roja firme a través del registro del colonialismo. La continua existencia de la regla colonial, dijo que las naciones libres de la ONU "impide el desarrollo de la cooperación económica internacional, impide el desarrollo social, cultural y económico de los pueblos dependientes y milita contra el ideal de paz universal de las Naciones Unidas". era una abominación que necesitaba ser llevada a su fin, ya que "el proceso de liberación es irresistible e irreversible".



"Picando a los negros", la frase que se utiliza a menudo en las memorias británicas, define la experiencia colonial de Jallianwala Bagh en la India a la masacre de Hola en Kenia. (Wikimedia Commons)


Reescritura de la historia

En la última década, varios destacados intelectuales europeos y norteamericanos, con muy pocas habilidades analíticas, han producido obras que buscan derribar el consenso contra el colonialismo. Parte de este trabajo -como el producido por el historiador contrafactual británico Niall Ferguson- está abiertamente enraizado en el momento presente de las guerras imperiales americanas en lugar de una seria reconsideración del registro histórico. En su libro Imperio: cómo Gran Bretaña hizo el mundo moderno, Ferguson argumentó que el gobierno colonial británico-brutal aquí y allí para estar seguro- había dado lugares como la democracia parlamentaria de la India y el idioma inglés. India, escribió, "debe más de lo que está de moda de reconocer al gobierno británico".
El contexto es la guerra americana de 2003 contra Irak, con personas como Ferguson instando a Estados Unidos a colonizar Irak y dejar de lado los valores anticoloniales de las Naciones Unidas y de los pueblos del mundo. Cuando los libros llegaron de estudiosos serios que demostraron la brutalidad de la experiencia colonial, éstos fueron salvajados por los ideólogos occidentales impulsados ​​por Ferguson y la guerra de los EEUU en Iraq. Gulag de Caroline Elkins en Gran Bretaña: El Brutal Fin del Imperio en Kenia y Olivier Le Cour El colonizador de Grandmaison, exterminador. Sur la guerre et l'État colonial se enfrentó a un duro escrutinio en el mundo occidental por ser francos sobre el pasado fascista del colonialismo. El espacio se estaba creando para hacer ahora preguntas que habían parecido establecidas durante medio siglo: que el colonialismo era en equilibrio una parte benevolente de la historia humana.
En el número actual de Third World Quarterly, un ensayo mediocre aparece con el gran título The Case for Colonialism. Este ensayo, de Bruce Gilley, está dentro de los parámetros establecidos por Ferguson. El ensayo, como muchos han demostrado, viola los protocolos básicos de la erudición académica; el autor hace mal uso del trabajo de eruditos como Berny Sébe, Alexander De Juan y Jan Pierskalla, citando sus ensayos para hacer puntos que simplemente no hacen. El "análisis de costo-beneficio" del autor plantea ciertos indicadores tales como "mejoras en las condiciones de vida" y "capacitación para el autogobierno" para demostrar - sin ninguna evidencia - que sin colonialismo la situación en África, Asia y América Latina sería peor . Si la tasa de alfabetización de la India era baja en 1947, sostuvo el autor, sería aún más baja si los británicos no hubieran sido los amos imperiales de la India.
El ensayo aparece en la era de Donald Trump, cuando la supremacía blanca está de vuelta y el prurito por el colonialismo está en el horizonte. La idea de que los liberales, los postcoloniales y los marxistas han denigrado la "historia blanca" es un refrán constante de los racistas. Este ensayo no sólo sugiere que la "historia blanca" del colonialismo ha sido vilipendiada, sino que los europeos deben regresar para terminar el trabajo. "Tal vez los belgas deberían regresar" al Congo, sugiere el autor, una declaración que desprecia al menos a 10 millones de personas masacradas en una década por el gobierno rapaz del Congo por el rey belga Leopold.
El reconocido trabajo académico que ahora existe para el Congo incluye Du Sang Sur Les Lianes de Daniel Vangroenweghe; L'État Libre du Congo de Jules Marchal: Paradis Perdu, L'histoire du Congo, 1876-1900; El fantasma de Leopold del rey de Adam Hochschild: Una historia de la avaricia, del terror y del heroísmo; y La Mémoire du Congo de Jen Luc Vellut: Le Temps Colonial.
Ninguno de ellos entra en el marco de este autor o en el de Ferguson. Son meticulosamente ciegos a los crímenes graves y consecuentes del colonialismo.

¿Causa perdida?

Este trabajo es de esperar. Estos son los tiempos en que la supremacía blanca ha vuelto, tiempos en que el colonialismo ha estado en la agenda desde la guerra de Estados Unidos contra Irak. Los liberales occidentales tales como Michael Ignatieff, que hizo el caso para el colonialismo occidental en la revista The New York Times el 05 de enero de 2003, abrieron la puerta para tal argumento para el colonialismo. Ignatieff argumentó que Estados Unidos necesitaba tomar "la carga" para imponer el orden en un mundo agrietado. No estaba solo.
Lo más sorprendente del ensayo publicado en Third World Quarterly no sólo fue que fue mediocre, violó los estándares académicos básicos y que fue rechazado por el sistema de revisión por pares. Fue que apareció en esta revista.
A finales de los años setenta, el periodista paquistaní Altaf Gauhar decidió, en su exilio de Londres, establecer una serie de revistas y revistas para estimular el debate en torno a la agenda antiimperialista del Tercer Mundo. En su primera edición, en enero de 1979, el editor proporcionó el contexto para esta revista, para defender la libertad de los estados de África, Asia y América Latina, revivir una discusión del Nuevo Orden Económico Internacional (1973) y para asegurar que la voz del Tercer Mundo no fuera a ser sofocada. "Nuestra preocupación es el Tercer Mundo: hablaremos por ello, de hecho, hablaremos con su propia voz", escribió Gauhar.
Gauhar escribió que el objetivo de la revista era fomentar "una búsqueda abierta y comprensiva para establecer un orden internacional basado en la justicia". Las primeras voces en la revista incluyeron a Julius Nyerere de Tanzania, Shridath Ramphal de Guyana y Gamini Corea de Sri Lanka. En la cuarta edición, Gauhar escribió: "Una clase de académicos y políticos británicos ha estado propagando asiduamente la ficción de que los británicos dejaron atrás toda una cosecha de instituciones democráticas occidentales, plantadas y nutridas bajo la tutela británica prolongada, que los ineptos e incautos nativos fracasaron "Las instituciones que los ingleses construyeron en la colonia" sirvieron a intereses imperiales, tanto comerciales como estratégicos "y no al bienestar del pueblo, escribió. Ésta era la ética del Tercer Mundo Trimestral.
A lo largo de los años, los cambios han llegado a la revista. Resistió a la tormenta cuando el principal patrocinador de Gauhar, el Banco de Crédito y Comercio Internacional, se desplomó después de ser sospechoso de lavado de dinero y otras fechorías financieras. En cierta medida, la revista también pudo superar el fraude cuando las ideas neoliberales barrieron las academias del mundo y exigieron que el desarrollo del sector público se dedicara al crecimiento del sector privado. Había obstinación en la revista, un deseo de seguir hablando por los pueblos del Tercer Mundo, incluso cuando sus élites habían tomado una dirección diferente. Shahid Qadir, que se hizo cargo de Altaf Gauhar, fue el capitán en estos tiempos difíciles.
Me uní a la redacción de la revista con entusiasmo, ansioso por ayudarla a avanzar en una nueva agenda para los pueblos del antiguo mundo colonizado. Fue con tristeza que yo y otros miembros del consejo editorial decidimos renunciar a esto cuando la compañía propietaria del Tercer Mundo Trimestral, Taylor y Francis, se negó a retractarse de este ensayo censurable porque es contrario a los valores de la revista y porque falló en el proceso de revisión por pares. Nuestra carta de renuncia pide que la revista vuelva a sus valores y desarrolle una agenda para nuestro presente que no está fijada por los supremacistas blancos y los colonialistas. Hay un montón de lugares para que puedan presentar sus puntos de vista. Third World Quarterly tenía una misión diferente. Tiene que ser fiel a su historia.

sábado, 25 de noviembre de 2017

El fracaso eterno de la Revolución Rusa

La revolución bolchevique: un siglo de fracasos

En todos los casos la puerta electoral quedó abierta para el regreso de los comunistas al poder por la vía democrática, pero, hasta ahora, ningún país ha incurrido en ese loco retroceso

Por Carlos Alberto Montaner
Escritor y Periodista
Infobae



Hace 100 años triunfó la revolución bolchevique en Rusia. Para quien quiera entender qué sucedió y cómo, todo lo que debe hacer es leer Lenin y el totalitarismo (Debate, 2017), un breve ensayo histórico, lleno de información y juicio crítico lúcido, publicado por el profesor chileno Mauricio Rojas, ex militante marxista, quien descubriera en Suecia el error intelectual en el que había incurrido.

La Revolución rusa fue uno de los momentos estelares del siglo XX. Muchos intelectuales y grandes masas de trabajadores se llenaron de ilusiones. Se hizo invocando las ideas de Karl Marx, en lo que parecía ser la primera vez en la historia en que la racionalidad y la ciencia orientarían las labores del gobierno.

Supuestamente, el pensador alemán había descubierto las leyes que explican el curso de la sociedad por medio del materialismo dialéctico e histórico. Se había percatado de la funesta división en clases que se adversaban para hacer avanzar la historia por medio de encontronazos. Denunció, indignado, la forma de explotación empleada por los dueños de los medios de producción a los proletarios, a quienes les extraían cruelmente la plusvalía. Al mismo tiempo, señaló la inevitabilidad del triunfo de los trabajadores en lo que sería el final de una etapa histórica nefasta y el comienzo de la era gloriosa del socialismo en el trayecto hacia el comunismo definitivo.

Era la época de las certezas científicas. Darwin había explicado el origen evolutivo de las especies. Mucho antes, Isaac Newton había contado cómo se movían los planetas y había formulado la ley de gravitación universal. Dios había dejado de ser necesario para entender la existencia de la vida. Todavía no habían comparecido la física cuántica ni el principio de indeterminación de Werner Heisenberg. Cada hecho tenía su causa y su antecedente. Marx simplemente había extendido esa atmósfera al campo de las ciencias sociales.

Con el objeto de consumar el grandioso proyecto de transformar la realidad, Lenin asumió con dureza la necesidad de establecer una dictadura para el proletariado, dirigida por la cúpula del Partido Comunista, como fase inicial del camino hacia una sociedad sin clases, feliz y solidaria, como prometía Marx al final del proceso revolucionario. Una sociedad en la que no serían necesarios ni los jueces ni las leyes, porque las conductas delictivas eran producto del sistema de las relaciones de propiedad capitalista de la malvada era prerrevolucionaria.


Sin embargo, el experimento comunista se saldó con millones de muertos, prisioneros, torturados y exiliados, en medio de un indiscutible atraso material relativo evidenciado en casos como las dos Alemania y las dos Corea. Sencillamente, los sueños se frustraron en un sinfín de fracasos y violencias, mientras las ilusiones se transformaron en un cinismo petrificado por el doble lenguaje que obligaba a esconder todos los horrores y los errores en nombre de la sacrosanta revolución.

La planificación centralizada por el Estado resultó ser infinitamente menos productiva que el crecimiento espontáneo generado por el mercado y los precios libres, como había advertido que ocurriría Ludwig von Mises en sus ensayos publicados, precisamente, en los primeros años de la revolución bolchevique, acaso con el objetivo de señalarle a Lenin cuál sería el obstáculo insalvable de su vistosa (y sangrienta) revolución.

Finalmente, a principios de los años noventa del siglo XX, el experimento comunista implosionó, se deshizo la Unión Soviética, los satélites europeos rectificaron el rumbo, retomaron el curso democrático, privatizaron las empresas del Estado, optaron por el mercado y se encaminaron, cada uno a su ritmo, por la senda trazada por la Unión Europea.

En todos los casos la puerta electoral quedó abierta para el regreso de los comunistas al poder por la vía democrática, pero, hasta ahora, ningún país ha incurrido en ese loco retroceso, aunque hay en ellos un pequeño porcentaje de comunistas irredentos, casi todos ancianos, que sienten cierta nostalgia por un pasado en el que ellos fueron relevantes a costa de los sufrimientos indecibles de la mayoría.

¿Por qué todo salió tan mal? Seguramente porque el punto de partida era erróneo: los seres humanos estaban dotados de una cierta naturaleza que no encajaba con el pobre esquema marxista. Eso explica que las revoluciones comunistas hayan fracasado en todas las latitudes (norte, sur, trópico), en todas las culturas (germánicas, latinas, asiáticas) y bajo todo tipo de líderes (Lenin, Mao, Castro). Es una regla que no admite excepciones. Siempre sale mal. Hace 100 años comenzó esa tragedia.

domingo, 29 de octubre de 2017

Mossad: Persiguiendo a Mengele por Argentina y Brasil

Entre Mengele y Eichmann: la cacería de dos monstruos de Hitler en América Latina

El servicio secreto israelí debió tomar una de las decisiones más difíciles de su historia. La búsqueda que terminó con un análisis de ADN
Por Marcelo Raimon | Infobae
Desde Tel Aviv, Israel




Es el fin de una era y ya no puede hacer mucho daño reconocer los errores del pasado. Menos aún si se trata de errores derivados del uso apropiado del manual del buen espía.

Así parecen entenderlo en Israel las principales organizaciones involucradas en una empresa que fue -y en cierta medida sigue siendo- una de las razones de estado de este país: cazar criminales de guerra nazis, en especial aquellos involucrados en el Holocausto, el experimento industrial de limpieza étnica puesto en marcha por el gobierno alemán entre 1941 y 1945 y que dejó unos seis millones de judíos masacrados.

Ya no existe la Guerra Fría y, quizás con un poco de retraso, el Mossad, el servicio secreto exterior de Israel puso a disposición del público, a través de Yad Vashem, el museo y memorial del Holocausto con base en Jerusalén, un extenso volumen relatando las andanzas de los espías durante la persecución de los criminales nazis.


“Una aguja en un pajar”. La fecha 2007 corresponde al tiempo que tomó desclasificar los archivos

El reporte difundido por el Departamento de Historia del Mossad se divide en tres partes, el primero describe la estructura de las unidades de la organización que llevaron adelante la cacería y el segundo repasa las operaciones lanzadas contra distintos ex jerarcas alemanes.

Pero es la tercera parte la que provocó revuelo en Israel y en el mundo. Ese capítulo está dedicado a Josef Mengele, el Doctor Muerte, uno de los símbolos más crueles del Holocausto, quien durante años logró escabullirse de las manos de los espías judíos y terminó muriendo una muerte normal, ahogado en Brasil en 1979.

Los documentos compilados y desclasificados por el Mossad confirmaron, según entendieron los principales analistas israelíes, que Mengele estuvo cerca de ser capturado por los espías de Jerusalén pero logró escapar a ese destino porque los agentes secretos acababan de detener, en 1960 en Argentina, a Adolf Eichmann, uno de los principales organizadores de la "solución final" para los judíos europeos.


Josef Mengele, en un retrato fotográfico oficial

Mengele estaba al alcance de la mano, también en Argentina, pero parece ser que aquel teórico "manual" de los espías sugería no desdoblar los esfuerzos de un comando de agentes para no terminar quedándose sin uno ni otro de los jefes nazis.

El líder del comando que secuestró a Eichmann, Rafi Eitan, ya había reconocido años atrás que la posible captura de Mengele fue descartada para no echar a perder la operación Eichmann, que continuó con el traslado secreto del oficial nazi en un vuelo de El Al y el juicio y ahorcamiento en Jerusalén en 1962.

Pero esta es la primera vez que los servicios secretos israelíes reconocen públicamente que Mengele se escapó de su vigilancia.

Mengele fue supuestamente localizado otra vez en 1962, en Brasil, por un agente del Mossad, pero para aquel momento los servicios secretos israelíes habían puesto la caza del Doctor Muerte en el congelador por razones todavía no muy claras, que podrían haber incluído cuestiones políticas o presupuestarias.


Martha Mengele y Rolf Mengele, la esposa y el hijo del siniestro nazi

Autos de Martha Mengele que figuran en el informe “Una aguja en un pajar”, que decribe cómo el Mossad persiguió al Doctor Muerte durante años

Sin embargo, el espía encargado de recopilar el volumen que acaba de difundir el Mossad, Iosef Chen, afirmó que la persona vista en Brasil no era Mengele.

Chen, nacido en Polonia, ahora de 81 años y en Israel, le contó al periódico The Jerusalem Post que "había quien pensaba que era Mengele y otros que no estaban tan seguros". "En cualquier caso -contó el ex agente- no se puede hacer nada después de solamente un primer avistaje, hay que juntar toda la información posible y chequear todas las posibilidades y recién ahí tomar una decisión".

En todo caso, y tal como demuestra el reporte recién publicado, los agentes israelíes "dedicaron mucho tiempo y hubo muchos intentos de atrapar a Mengele -reconoció Chen-. Es una pena que no hayan logrado el objetivo".

El informe, de unas 400 páginas en idioma hebreo y titulado "Una aguja en un pajar: tras los pasos del 'Doctor Muerte' de Auschwitz", incluye en efecto numerosos documentos, mapas, dibujos y fotografías que confirman que Israel quiso poner sus manos sobre Mengele, el médico que se entretenía torturando prisioneros en aquel campo de concentración con supuestos "objetivos científicos".


Identikits de Mengele “viejo”. Con imágenes como esta lo rastreaban por todo el mundo, pero especialmente por América Latina: Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil

Hay fotos de un Mengele joven e identikits de un Mengele más viejo, dibujos a mano del propio Rafi Eitan mostrando lo que podría haber sido la localización del médico nazi en Paraguay y el diseño de la casa donde se escondía.

También se pueden ver imágenes de la segunda esposa de Mengele, Martha -viuda de su hermano Karl-, y hasta el acta de matrimonio de ambos en 1958 en Uruguay, además de numerosos papeles intercambiados entre espías y autoridades gubernamentales, todas arrancando con la palabra "sodí" (secreto) en el encabezado y firmados por un "agente D." o "agente G.".


Acta de matrimonio de Josef Mengele con Martha

Chen, quien se sumó al Mossad en 1976 y trabajó ocho años en el reporte sobre Mengele, estimó que el médico logró escapar porque los servicios secretos israelíes prefiriero concentrarse en Eichmann, sobre quien contaban con mucha más información.

El ex agente secreto afirmó incluso que Mengele, a diferencia de Eichmann, contaba con el apoyo de una familia muy rica, muchos de cuyos miembros seguían viviendo en Alemania y al parecer lo ayudaban financieramente para mantenerse escondido.

"Pero, para nuestro regocijo -continuó Chen-, sabemos que (Mengele) vivió como un perro siendo cazado, se escondió durante docenas de años temiendo ser descubierto". Las afirmaciones de Chen fueron indirectamente rechazadas por uno de los principales analistas israelíes en asuntos de espionaje, Ronen Bergman, según el cual el agente que identificó a Mengele en Brasil, Zvi Aharoni -el mismo que había detectado a Eichmann en Buenos Aires-, había encontrado a la persona que buscaban.


Croquis con los supuestos lugares donde se alojó Mengele durante su paso por Argentina

Mengele mismo había tenido un paso por la capital argentina. Cambiaba constantemente de domicilios. "No vivía en la misma dirección por mucho tiempo", dice el informe. "Pasó por diferentes casas en Buenos Aires y sus alrededores", agrega. Olivos -un barrio periférico de la ciudad- es una de esas locaciones y una calle conocida: Villate, donde está la actual residencia presidencial.

Bergman fue quien levantó la polvareda por el informe del Mossad con un artículo días atrás en Yediohot Ajronot, el principa diario israelí. También escribió un artículo para The New York Times, adonde afirmó que fue el propio Zaharoni quien, en 1999, le aseguró que el blanco descubierto en Brasil era Mengele.

"Estábamos de excelente humor -le dijo Zaharoni a Bergman-, estaba convencido de que en poco tiempo íbamos a ser capaces de atrapar a Mengele y llevarlo a Israel para ser juzgado".

Sin embargo, dijo Bergman, en ese momento los servicios secretos israelíes estaban "madurando" e imponiéndose "prioridades" más allá de la cacería de nazis.

Según el experto, al mismo tiempo que algunos agentes esperaban órdenes para capturar al Doctor Muerte, el entonces jefe del Mossad, Isser Harel, se enteraba de que Egipto estaba intentando contratar científicos alemanes para impulsar su programa de misiles.

Esa, por ejemplo, era una prioridad que dejaba a Mengele de lado, escribió Bergman.

Poco tiempo después, recordó, Meir Amit fue designado nuevo jefe de los espías en el exterior y decretó que había llegado el momento de "dejar de perseguir fantasmas del pasado".

Pero después, en 1977, Menahem Begin se convirtió en primer ministro de Israel. El líder del Likud consideró que todavía quedaba mucho por hacer y relanzó la cacería de nazis. Y así está claro en el reporte difundido días atrás, adonde se ven fotografías y reportes sobre Mengele de los 70 y 80.

Sin saber que Mengele había muerto en febrero de 1979, el Mossad había planeado interceptar las llamadas telefónicas de su hijo Rolf, quien vivía en Berlín occidental, o hasta secuestrar al hijo de un amigo de la juventud del Doctor Muerte, para obligar al padre a proveer información sobre el paradero de su ex camarada.


Josef Mengele, el Doctor Muerte, con su uniforme de las SS

Entre esas idas y venidas en la dirección de los servicios secretos israelíes, Mengele logró mantenerse a salvo de quienes lo buscaban para juzgarlo por crímenes de guerra. Terminó muriendo ahogado al sufrir un ataque cardíaco mientras nadaba en las costas de Bertioga, en el estado de San Pablo, adonde había llegado para visitar unos amigos.

Recién en junio de 1985 se exhumó el cadáver y se informó que pertenecía al hombre que aprovechó su designación como médico en Auschwitz para llevar a cabo horrendos experimentos "genéticos" -como cortar miembros de los prisioneros, coser para juntar cuerpos de gemelos o inyectarles tintura en los ojos, entre otros esperpentos- o decidir quienes marchaban a las cámaras de gas y quienes podían vivir todavía algunas semanas más.

Recién en 1992 se confirmó la identidad de manera prácticamente certera gracias a un examen de ADN y, después de todos los estudios, los huesos de Mengele siguieron durmiendo en un laboratorio forense en San Pablo por un total de más de treinta años. Hasta que a las autoridades de la Facultad de Medicina de la ciudad brasileña se les ocurrió que un poco de justicia poética podría tener utilidad para los estudiantes.

Así, los huesos del Doctor Muerte son analizados por quienes concurren a las clases de la carrera de medicina forense, para estudiar "cómo conectar los restos con la información" existente sobre la historia de una persona, según explicó un profesor brasileño.

La difusión de este reporte del Mossad puede sonar a canto del cisne de esta sangrienta aventura que comenzó prácticamente al mismo tiempo del establecimiento del estado de Israel, en 1948, cuando estaban fresquísimos los recuerdos de los espantos del Holocausto, las cámaras de gas y los experimentos de gente como Mengele y otros tantos médicos nazis.

La publicación, dijo Avner Avraham, un ex agente del Mossad considerado el principal experto en el caso Eichmann, "muestra que estamos al final de una era en la persecución de los nazis, la mayoría de los cuales ya no están vivos".

Por supuesto, tampoco se pueden esperar acciones espectaculares en el extranjero. "Israel -le dijo Avraham a Infobae- no llevará a cabo operaciones en territorio de países amigos en este contexto". Mengele pudo haberse escapado porque, añadió, "al momento de la captura de Eichmann era importante llevar a un nazi famoso a un gran juicio", y no apostar a dos.

El juicio de Eichmann fue una enorme necesidad histórica, de hace varias décadas. Ahora, según Avraham, la difusión del reporte confirma una nueva tendencia: "no es suficiente decir 'nunca más', hay que contar exactamente lo que pasó en la guerra, contarle a los judíos y no solamente a los judíos".

"Una aguja en un pajar" está disponible para cualquiera que pueda leer hebreo, en un archivo pdf que se puede descargar del website de Yad Vashem. "Que se sepa, no hay futuros reportes" de esta magnitud a ser difundidos en el futuro, le dijo a Infobae un vocero del memorial, Simmy Allen.

Una buena oportunidad, entonces, para ponerse al día con las palabras y las imágenes de un pasado que se diluye.

viernes, 27 de octubre de 2017

Dos libros sobre la relevancia de aprender del legado soviético, para combatirlo

¿El montón de cenizas de la historia?


Two illuminating new books on communism: the ideology's history and the legacy left by Mikhail Gorbachev

The Economist




¿Hay alguna razón para preocuparse por el comunismo soviético? Los economistas tienen poco tiempo para el marxismo-leninismo, encontrándolo inadecuado tanto en la teoría como en la práctica. Los gobiernos de lo que antes eran territorios soviéticos han firmado firmemente las alianzas del enemigo de clase, la OTAN y la Unión Europea. La propia Rusia ha seguido adelante. Incluso China, ostensiblemente todavía un gran poder comunista, eligió su propio camino hacia los mercados y la modernidad y ahora está golpeando a los capitalistas en su propio juego.

Pero dos libros nuevos convencerán a los que dudan de que seguir gastando tiempo en la experiencia soviética sigue siendo valioso. Los autores están basados ​​ambos en la universidad del St Antony, Oxford. Robert Service es el actual profesor de historia de Rusia, mientras que Archie Brown, después de 34 años de enseñanza, es ahora profesor emérito de política.

Ambos están muy preocupados por el legado soviético para el día de hoy, aunque sus enfoques difícilmente podrían ser más diferentes. Sr. Service ha producido una historia extensa que traza los orígenes intelectuales del comunismo de nuevo a través de Europa temprana moderna a la Grecia antigua así como su extensión moderna a los países que cubren una tercera parte de la superficie de la tierra. Como lo expresa: "Los partidos comunistas han existido en casi todas las áreas del globo excepto en las capas polares". En cambio, el Sr. Brown usa una lupa para ver la era de Gorbachov y sus efectos.

De los dos, el libro de Brown es más inmediato oportuno, pero también más problemático. "Siete años que cambiaron el mundo" habla directamente al acalorado debate sobre el final de la guerra fría. Mientras que los triunfalistas estadounidenses la promueven como una victoria para el gobierno de Reagan, los responsables de la política exterior rusa repudian lo que ven como la innecesaria sobre capitulación de la era Gorbachov. Las consecuencias de este debate no son sólo académicas. Trabajando desde una posición de fortaleza financiera basada en el control de su gobierno sobre los beneficios del petróleo, Vladimir Putin está diseñando políticas dirigidas a deshacer los errores percibidos en las últimas décadas y reafirmar la influencia rusa en el extranjero.

Brown se mueve entre estas dos narraciones, haciendo un caso convincente para el liderazgo de Mikhail Gorbachev, un caso que emerge a pesar de un formato que combina torpemente algunos ensayos anteriores con un nuevo análisis. En los años ochenta, el autor fue uno de los primeros en reconocer que el Sr. Gorbachov era un serio reformador. Antes de empezar correctamente, su libro incluye una selección de reimpresiones más o menos inalteradas. Estos demuestran su presciencia, pero habría sido mejor simplemente resumirlos.

La mayor parte del libro es un recordatorio necesario de lo que el señor Gorbachov y la perestroika lograron, aunque fuera inadvertidamente. ¿Para qué, pregunta el Sr. Brown, sacrificó el señor Gorbachov "la autoridad ilimitada, la obediencia incondicional, la orquestación de la adulación pública"? Por libertad de expresión, libertad de religión, elecciones competitivas y una serie de otros logros. El autor concluye con razón que, a pesar de las "deficiencias democráticas de la Rusia post-soviética, el país que Gorbachov legó a sus sucesores fue más libre que en cualquier otro momento de la historia rusa".

La promoción de estos valores parece aún más notable dada su torturado tránsito a través del siglo XX, tal como se describió brillantemente en "camaradas" del señor Service. Con este volumen ha producido uno de los mejores estudios de su tema, incluso si es mucho más fuerte en Rusia que en otros países. Evitando el habitual lenguaje complicado de los debates marxistas, ofrece un relato apasionante de los orígenes intelectuales, el pedigrí y el impacto del comunismo. Concluyendo que Marx y sus seguidores "no eran los repensadores fundamentales del mundo contemporáneo", otorga ese honor a Albert Einstein, Max Weber y otros, el Sr. Servicio pasa de las ideas a su aplicación práctica.

Él sostiene que uno puede de hecho trazar una sola historia unificada del comunismo, a saber, siguiendo el auge y la extensión del modelo "ruso verdaderamente innovador". A través de numerosos estudios de país, el autor concluye que todos los regímenes duraderos tenían características coercitivas esenciales en común. Centralizaron el poder, eliminaron a los partidos rivales, atacaron la religión, establecieron fuerzas de policía secretas y enviaron a los disidentes a los campos de trabajo. Compara a los comunistas tanto con los fascistas, con quienes ve diferencias ideológicas como similitudes prácticas, como a los primeros cristianos. Como este último, dice, los comunistas gozaban de un sentimiento de certeza bendecido por la omnisciencia, con la deidad en su caso siendo "la marcha de la historia".

Como es de esperar, incluso un libro tan rico como este no puede cubrir todas las bases. La cultura recibe poco interés en favor de la política. Los capítulos sobre países distintos de la Unión Soviética no son tan convincentes. Por qué la reforma económica china tuvo éxito tan espectacularmente sigue siendo insuficientemente explicada. Y los oponentes de la acusación condenatoria de Mr. Service pueden justificadamente afirmar que no explica por qué el comunismo resultó tan atractivo para nadie en absoluto.

Sin embargo, el libro sigue siendo un logro notable, y la lectura preocupante. A pesar de que el comunismo soviético como idea pudo haber fracasado, su interacción con la población rusa contiene una poderosa advertencia. Sr. Service hace un fuerte argumento de que "la pobreza y la opresión constituían el mejor suelo para que el marxismo creciera". Rusia a finales del siglo XIX no tenía partidos legales ni sindicatos, ni parlamento, ni educación limitada, ni avenidas de la pobreza para los pobres .

Como resultado, Rusia se mostró muy susceptible a la atracción de lo que, en la jerga actual, se llamaría wingnuts (fanáticos en la extrema izquierda o derecha). Un lector emerge del volumen del Sr. Service con la convicción de que el único medio duradero de prevenir el extremismo político es establecer y mantener instituciones sanas de la sociedad civil: una tarea difícil.

martes, 24 de octubre de 2017

SGM: Los horrores de los campos de prisiones japoneses

Las escalofriantes fotos de prisioneros en Japón reducidos a piel y hueso durante la Segunda Guerra Mundial

Los soldados británicos estaban detenidos en condiciones inhumanas. Estas fotografías se utilizaron como evidencia en los juicios contra Ejército Imperial por crímenes de guerra
Infobae


Un soldado británico en un campo de prisioneros de guerra japonés siendo torturado



Tras la rendición de Japón al final de la Segunda Guerra Mundial, los aliados liberaron a cientos de prisioneros de guerra británicos que habían sido torturados y muertos de hambre por sus captores.



Un soldado británico, reducido a piel y huesos

Un campo de concentración japonés

Tras encontrarlos, las fuerzas aliadas se encargaron de fotografiar el deplorable estado de los soldados para utilizar luego como evidencia en un eventual juicio por crímenes de guerra.


Un prisionero de guerra sentado en una silla de tortura en uno de los campos japoneses


Las cabañas donde dormían los prisioneros

Las fotografías muestran a hombres demacrados cuyos cuerpos fueron reducidos a piel y huesos a manos de sus guardias. Entre los torturadores se encontraban el "Príncipe Negro" y el "Mestizo Loco", que luego fueron condenados a muerte.


Un guardia japonés en un campo de concentración
Varios prisioneros de guerra dentro de sus cabañas

Prisioneros británicos y las piernas artificiales que debían usar tras perder sus extremidades a merced de los torturadores japoneses

Como evidencia de la cruel tortura que soportaron varios soldados en los campamentos para prisioneros de guerra japoneses, algunas imágenes revelan a soldados usando piernas falsas tras haber padecido amputaciones.


Un soldado británico reducido a un esqueleto

Prisioneros usando piernas artificiales tras ser sometidos a amputaciones

Otro japonés retratado es el sargento Seiichi Okada, alias "Dr. Muerte". Okada era famoso por realizar torturas de agua, como por ejemplo bombear galones de agua a través de una manguera en la boca de los detenidos y luego saltar sobre sus estómagos hinchados.


El Teniente Usuki, alias el “Príncipe Negro”

El “Mestizo Loco”
Durante la guerra, Japón capturó alrededor de 140.000 soldados aliados de Australia, Canadá, Gran Bretaña, India, Holanda, Nueva Zelanda y Estados Unidos.

lunes, 2 de octubre de 2017

Biografías: Juan Domingo Pedófilo

La historia de Nelly Rivas, la "niña amante" de Juan Domingo Perón



Por Nicolás Gilardi - Infobae
ngilardi@infobae.com


Nelly Rivas y Juan Domingo Perón

"Quedé muda. Sentí que un escalofrío me corría por todo el cuerpo. Empecé a temblar como una hoja (…) Yo había quedado estupefacta ante su sencillez y cordialidad. Tampoco había esperado que fuera tan buen mozo". Así describió Nélida Haydeé Rivas, "Nelly", su primer cara a cara con Juan Domingo Perón. Ella tenía 14 años, él 58. Poco después de ese primer encuentro, ocurrido en agosto de 1953, la joven pasaría a vivir en el Palacio Unzué, que era usado por Perón como residencia presidencial.

La relación entre ambos fue furiosamente criticada por los antiperonistas y usada por la "Revolución Libertadora" para mostrar la "decadencia moral" del presidente depuesto en septiembre de 1955. Una publicación histórica dirigida por Felix Luna dijo lo siguiente sobre el tema: "Aun dejando de lado las exageraciones e invenciones que prosperaron en ese momento, evidencia una relajación en los valores morales de Perón, y su intimidad con Rivas ratifica ese proceso hasta un grado penoso. Demuestran la decadencia de una personalidad política". Son palabras duras. Por su parte, los peronistas optaron generalmente por el silencio sobre el tema, o expresaron una aprobación con reservas.

Más allá de las opiniones ajenas, tras la caída de Perón, Nelly y su familia padecieron persecuciones por parte de la dictadura militar encabezada por Pedro Eugenio Aramburu e Isaac Rojas. Además del escarnio público, la reclusión en un asilo para prostitutas y la persecución judicial, la joven sufrió el fin de su relación con Perón, con quien recién pudo reencontrarse fugazmente en 1973. Esta es su historia.

Nelly nació el 21 de abril de 1939 en el hospital Rawson y fue la única hija de José María Rivas y María Sebastiana Viva, un matrimonio de condición humilde, que adhirió al peronismo desde sus inicios, atraído por la política social del incipiente movimiento. Nelly recordó en sus memorias que sus padres eran "demasiado pobres para comprarme juguetes" y que la primera vez que tuvieron "un pan dulce para Navidad" fue cuando Perón "decretó que se pagara a los trabajadores un aguinaldo" para esas fechas festivas, en 1946.

Nelly Rivas, a los cinco años, junto a su madre

Rivas era obrero en la fábrica de golosinas Noel y su esposa trabajaba como portera en un edificio de departamentos. La hija "fue una buena alumna" y tenía "las mejores notas", cuenta Juan Ovidio Zavala, abogado de la familia cuando esta tuvo que enfrentar años más tarde a la justicia, en su libro Amor y Violencia, la verdadera historia de Perón y Nelly Rivas (Planeta, 2014). En 1951, cuando Nelly estaba por terminar la primaria, su padre se enfermó y eso complicó aún más la débil economía familiar. "Muy pronto nos encontramos sumidos en deudas: cuentas de hospital y de médicos, además de los carísimos medicamentos importados", narró Nelly en sus memorias, que hoy comenzó a publicar Infobae.


La UES, vía de encuentro entre Nelly y Perón

Corría el año 1953 y el gobierno peronista no atravesaba su mejor momento. La economía vivía un momento de turbulencias y los frentes de conflicto crecían día a día. Además, Perón estaba afligido por la muerte Evita, ocurrida el 26 de julio del año anterior. El presidente "había caído en una profunda depresión", sostiene la investigadora Araceli Bellota, en su obra Las mujeres de Perón (Planeta, 2005). En ese contexto, al ministro de Educación, Armando Méndez San Martín "se le ocurrió inventar la Unión de Estudiantes Secundarios (UES)", una agrupación juvenil, cultural y deportiva , con dos ramas, una masculina y otra femenina, que comenzó a funcionar en la quinta presidencial de Olivos.


Juan Domingo Perón, rodeado de jóvenes de la UES

El funcionario a cargo de la cartera educativa "tenía la esperanza de que el general se entusiasmara con la idea y de que los jóvenes le contagiaran un poco de alegría". Así fue que Olivos se convirtió "en un enorme club femenino". Méndez San Martín acertó con su plan de cambiar el ánimo de Perón, ya que la "UES renovó el entusiasmo del presidente", explica Bellota. Pero todo terminó en escándalo: una de las chicas de la UES era Nelly Rivas.


El primer cara a cara

En agosto de 1953, una amiga de Nelly, Teresa, la convenció de concurrir a Olivos con la UES, con la excusa de que podría ver películas gratis. A Nelly le gustaba mucho ir al cine. Incluso iba sola, a ver el continuado de dos o tres filmes. Finalmente, las dos amigas concurrieron a Olivos, donde se produjo el primer cara a cara con Perón. Así lo contó la propia Nelly:

Estaba encendiendo un cigarrillo de espaldas a nosotras. Luego se dió vuelta y sus ojos se posaron en mí.

Me sonrió: "Veo que tenemos una chica nueva hoy. ¿Qué tal, ñatita; le gusta la U.E.S.?".

Quedé muda. Sentí que un escalofrío me corría por todo el cuerpo. Empecé a temblar como una hoja.

Seguí temblando, aún después que él se había ido. ¡Había visto al famoso presidente Perón y él me había hablado! Apenas podía caminar.

-¿Qué te pasa?, me preguntó Teresa extrañada. Venís aquí por primera vez, el general te habla y no eres capaz de contestarle.

Yo había quedado estupefacta ante la sencillez y cordialidad de Perón. Tampoco había esperado que fuera tan buen mozo.

Ese primer encuentro impactó fuertemente en Nelly. En su libro, Zavala recogió el testimonio de la joven, que por entonces tenía 14 años, sobre estas primeras sensaciones: "Perón, en nuestra casa de trabajadores, era un dios (…) Sería una gran falsedad no reconocer que cada una de nosotras quería ser una segunda Evita".


Nelly Rivas, a los 15 años

Con el correr de los días, creció el entusiasmo de Nelly, que procuraba concurrir asiduamente a las actividades de la UES y poder estar cerca de Perón. Así fue que comenzó a mantener diálogos frecuentes con el mandatario e incluso le pidió que le enseñara a andar en motoneta. Estos vehículos podían verse en cantidad en la residencia de Olivos, ya que formaban parte de las actividades habituales de las jóvenes de la UES. Pero las intenciones de Nelly fueron percibidas por Méndez San Martín, que intentó impedirle el ingreso a la residencia, aunque sin éxito, ya que la propia chica recurrió a Perón para solucionar el asunto.

Todo siguió avanzando y Nelly, con otra veintena de chicas celebraron la Navidad con Perón. En su libro, Bellota cuenta cómo se desarrolló la velada: "A la hora de sentarse a la mesa, todas querían estar cerca de Perón, pero él eligió a Nelly para que se ubicara a su derecha". Los festejos se repitieron en año nuevo, en la casa que Perón tenía en San Vicente. Allí estuvo Nelly, junto con otras cuatro chicas. Fue la primera vez que Nelly durmió fuera de su casa. Su padre en principio se opuso, pero Nelly logró convencerlo.


Los caniches de Perón, la excusa para entrar en el Palacio Unzué

Como Perón no había ido a Olivos en los primeros días del año 1954, Nelly decidió ir en persona al Palacio Unzué, la residencia presidencial de Recoleta utilizada por Perón en sus dos primeros mandatos. La joven insistió tanto en verlo, que los empleados finalmente llamaron al Presidente, que no pudo ocultar su sorpresa por la presencia de Nelly.

A partir de ese día, la jovencita, que tenía todo el día libre porque estaba en el receso escolar de verano, comenzó a concurrir asiduamente a la residencia, donde almorzaba y cenaba con Perón, veía películas en el cine privado, cuidaba a los caniche "Monito" y "Tinolita" y luego, a la noche, era llevada a su casa por un chofer de presidencia.

Nelly con los caniches “Monito” y “Tinolita”

Nelly se encariñó tanto con "Monito", el caniche blanco, que algunos días se lo empezó a llevar a su casa. Pero el personal doméstico se quejó de que el otro perrito, "Tinolita", la caniche gris oscura, lloraba por las noches. Esa fue la excusa perfecta que eligió Nelly para pedirle a sus padres que la dejaran mudarse a la residencia. "Con este argumento vencí la resistencia de mi padre y obtuve su permiso para establecerme en el Palacio del Presidente", explicó sobre esto la propia Nelly. Así, pasó a ocupar el dormitorio que había pertenecido a Evita.

El vínculo entre Nelly y Perón era solo conocido puertas adentro, hasta que se mostraron juntos en Mar del Plata, en marzo de 1954, durante la inauguración del Festival Cinematográfico Internacional, un evento impulsado por Raúl Alejandro Apold, el subsecretario de Prensa y Difusión. Aparentemente, Perón en principio no estaba convencido de concurrir al evento, por lo que Apold le pidió a Nelly que lo ayude a lograr que el general cambie de opinión. "Papaito, la nena quiere ir a Mar del Plata", le pidió Nelly a Perón, según ella misma contó. Al principio, el presidente estuvo reticente, pero ante la insistencia cedió.

Una vez confirmado el viaje a la ciudad balnearia, Perón le abrió a Nelly el vestuario de Evita. "Me condujo hasta el fabuloso cuarto que encerraba los vestidos de fiesta de Eva Perón. Muchos de ellos, modelos de los más famosos modistos de París. Elegí tres trajes de Dior y uno de Marcel Rochas. No habían sido jamás usados. Para acompañar estos trajes, el General me dio una estola de visón azul y una capa de visón natural", rememoró Nelly en sus memorias.


Nelly le pidió a Perón que le enseñe a andar en motoneta

La relación sentimental

En sus memorias, Nelly afirmó que en principio el vínculo con Perón era como "el de un padre como una hija", pero que finalmente las cosas fueron más allá. Lo explicó de esta manera: "Durante los primeros días de mi permanencia en la residencia, las relaciones entre Perón y yo se mantuvieron en el plano de padre e hija. De pronto, sin darnos siquiera cuenta como, la atracción mutua que se había venido apoderando de nosotros, nos venció. Todo sucedió a la vez, repentina e inesperadamente".

Por su parte, Zavala, que en su libro reconstruyó lo que Nelly le fue contando durante varios años, aseguró que "ella precipita los sucesos porque es la que finalmente toma la decisión". Y agregó: "Procedió como cualquier mujer de esa edad que resulta cautivada por un hombre".

Pero, ¿qué dijo Perón? No fueron muchas las ocasiones en que aceptó referirse al tema. Una de las pocas veces que lo hizo fue en una conferencia de prensa, en Venezuela, uno de los países en los que estuvo exiliado. "Esa señorita a quien conocí, era una niña que concurría como muchas otras a la UES. Es una criatura, y como hombre no pude o no puedo ver en ella más que lo que es: una nena. Por mi edad, por mi experiencia, pueden tener la seguridad que no transgredí códigos morales".

Derrocamiento y separación

El 19 de septiembre de 1955, tres días después del inicio de la revolución que pondría fin al decenio peronista, Nelly vio por anteúltima vez en su vida a Perón. Así lo rememoró:

El presidente Perón, vestido con su uniforme de general, subió apresurademente las escaleras de la Residencia Presidencial y al llegar arriba me besó. Había venido solo por unos momentos de la Casa de Gobierno desde donde dirigía las operaciones contra las fuerzas revolucionarias.

Fue un beso como siempre y no me alarmé.

-Hasta luego! me despedí, – Y que tengan suerte!

Esa fue la última vez que ví a Perón. (NdR: luego lo volvería a ver una vez más, en 1973).

La abrupta separación de Perón sería solo el primer capítulo de una serie de infortunios y persecuciones que la joven sufriría a manos de las nuevas autoridades del país, que usaron el "caso Nelly Rivas" como paradigma de la "corrupción moral del tirano prófugo".


Una de las cartas que Perón le envió a Nelly desde la cañonera Paraguay

Perón, refugiado en la cañonera Paraguay, le escribió dos cartas a su joven amante, pero estas fueron secuestradas por la policía durante un procedimiento en la casa de la familia Rivas y luego entregadas a los medios de comunicación, que no dudaron en publicar el contenido completo. "Querida nenita, lo que más extraño es a vos y a los perros", decían, entre otras cosas, las cartas del general, que prometía que la iba a mandar a buscar. La difusión de las misivas fue el primer golpe para Nelly. Perón, avergonzado, negó su autoría e incluso pidió un peritaje caligráfico. Aparentemente, el ex presidente no supo en ese momento como habían llegado las cartas a los diarios y pensó que Nelly las había entregado, lo que hizo más hondo el dolor de la chica.

Luego de esto y con la esperanza de volver a reunirse con Perón, Nelly y su familia, contrataron un auto con chofer para viajar a Paraguay. Con ellos llevaban a los caniches de Perón, que Nelly había sacado de la residencia Unzué mientras se desarrollaba el golpe de Estado. Sin embargo, fueron detenidos en Formosa, les sacaron los documentos y tuvieron que regresar.


Perón, con gesto serio, en la cañonera Paraguay (Archivo “Todo es Historia”)


Persecución judicial

Con Perón lejos del país, Nelly y su familia comenzaron a sufrir persecuciones. Al episodio de las cartas, le sucedió un ataque contra la mamá, María Sebastiana, a manos de un grupo de mujeres que la golpearon y le cortaron el pelo en la calle. Luego, el Tribunal Superior de Honor del Ejército le abrió un proceso a Perón, en el que Nelly tuvo que testificar, siendo agraviada y coaccionada por los jueces militares, mientras que la justicia civil abrió un expediente contra el ex presidente por el delito de estupro. Los padres de Nelly fueron acusados de complicidad con Perón y también juzgados, por "delitos contra la integridad sexual", tipificados en el artículo 120 del Código Penal, que establece lo siguiente: "Será reprimido con prisión o reclusión de tres a seis años el que realizare algunas de las acciones previstas en el segundo o en el tercer párrafo del artículo 119 con una persona menor de dieciséis años, aprovechándose de su inmadurez sexual, en razón de la mayoría de edad del autor, su relación de preeminencia respecto de la víctima, u otra circunstancia equivalente, siempre que no resultare un delito más severamente penado".


La causa judicial contra los Rivas (archivo de Juan Ovidio Zavala)

El gobierno militar consideró que por este motivo Nelly no estaba segura con sus padres y decidió enviarla en mayo de 1956 al Asilo San José, una oscura institución en la que eran alojadas las prostitutas que la policía detenida en las calles. Nelly estuvo 218 días en ese lugar, donde su salud física y mental se debilitó notablemente. Según Zavala, la joven amante de Perón pensó en el suicidio durante su internación. En julio, el padre de Nelly fue detenido en la cárcel de Villa Devoto y su madre fue apresada en el Asilo Correccional de Mujeres.


Nelly se casó en 1958

A mediados de noviembre, Nelly fue puesta en "libertad vigilada" y entregada en custodia a su abuela paterna, María Barros. Sus padres fueron liberados poco después, aunque la causa judicial siguió su curso. El 29 de abril de 1960, el juez Alejandro Caride los absolvió, pero el 11 de agosto de ese mismo año, la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional revocó la sentencia de primera instancia y los condenó a tres años de prisión, como autores del delito de estupro, en grado de participación. Sin embargo, los Rivas se mantuvieron prófugos, por recomendación de sus abogados, hasta que la pena prescribió, en marzo de 1965. En el medio, Nelly encontró el amor en otro hombre, Carlos, con quien se casó en 1958, y tuvo dos hijos.


Nelly Rivas, en 1960, con uno de sus hijos en brazos. Detrás, su madre

Reencuentro con Perón

Durante el largo exilio de Perón, Nelly no tuvo ningún tipo de contacto con el líder justicialista y el reencuentro, breve, se produjo 18 años después en diciembre de 1973, cuando Perón ya era nuevamente presidente. Nelly no pudo contener su emoción y le contó al general todo lo que había sufrido en su ausencia. Ambos lloraron. Ya más tranquilos, Perón le preguntó en que la podía ayudar, si necesitaba algo. "Porque tu comprendes que ésta es la última vez que nos vemos", le dijo. Y así fue, no volvieron a verse. Perón murió meses después, el 1 de julio de 1974, en medio de un clima hostil, de violencia creciente en el país. Nelly vivió muchos años más. Lejos de las luces y la política, falleció el 28 de agosto de 2012, a los 73 años.

lunes, 7 de agosto de 2017

SGM: Primeras imágenes de las esclavas sexuales japonesas

Primeras imágenes de las esclavas sexuales que Japón usaba en la Segunda Guerra Mundial
Las mujeres fueron rescatadas en China durante la liberación de pueblos dominados por Japón. Es la primera vez que se muestran en video a las "mujeres de confort"



Los archivos permanecieron ocultos y olvidados durante 73 años. Las imágenes, impactantes, muestran el momento en que esclavas sexuales coreanas capturadas por Japón son liberadas por tropas norteamericanas y chinas. Era 1944, y la Segunda Guerra Mundial estaba en su punto más feroz.



El video, en blanco y negro, es el primero que exhibe las condiciones en las que se encontraban las mujeres que eran utilizadas por los soldados del ejército japonés para sus placeres. Puede observarse cómo una de ellas, con una blusa sucia, conversa con uno de los oficiales chinos que participó de la operación.


Siete mujeres son rescatadas por soldados norteamericanos y chinos. Estaban bajo el control de soldados japoneses que las utilizaban para sus placeres sexuales (Archivos Nacionales de los EEUU)


Las imágenes se hicieron públicas luego de un trabajo hecho por historiadores coreanos en los Archivos Nacionales de los Estados Unidos. Las víctimas, conocidas como "mujeres de confort" durante ese período, en las imágenes se ven que están en pésimo estado y visiblemente conmovidas. Una, incluso, parece estar embarazada.

Según la información dada por los responsables de la investigación académica, la escena del rescate transcurre en Songshan, en la provincia de Yunnan, China, uno de los lugares sometidos por el imperio japonés durante sus años de expansión y conquista. Las imágenes fueron halladas por un grupo de estudiantes y profesores de la Universidad de Seúl y del gobierno de Corea del Sur. "Es una evidencia crucial sobre la disputa con Japón sobre la esclavitud sexual", indicó Sung Kong Hoe, quien participó del trabajo presentado hoy.

Las imágenes en video son las primeras que salen a la luz. Siempre se vieron fotografías y se conocieron testimonios. El tema es uno de los más sensibles en la agenda bilateral entre Corea del Sur y Japón




Se calcula que alrededor de 200 mil coreanas fueron utilizadas por el régimen japonés como esclavas sexuales desde antes de la Segunda Guerra Mundial.

El tema es uno de los más sensibles en la agenda bilateral entre ambos países y una herida difícil de cerrar. Para la mayoría de los coreanos, simboliza los abusos que Japón ejerció durante su penetración en la península entre 1910 y 1945. Los burdeles con "mujeres de confort" -el eufemismo usado en la época- eran comunes en las ciudades del Pacífico que estaban bajo el poder imperial.

Las imágenes expuestas por las autoridades e investigadores coreanos hoy exhibe el estado en que se encontraban las víctimas bajo la dominación japonesa. En 2015, el primer ministro de Japón, Shinzo Abe, se disculpó con Corea por el abuso durante esa época y ofreció una compensación de unos siete millones de dólares para las familias de las víctimas.