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miércoles, 31 de diciembre de 2025

Guerra Antisubversiva: El asalto al departamento de calle Fitz Roy




 

El hecho en Fitz Roy 137

  • Fecha: noche del 14 al 15 de noviembre de 1976.

  • Lugar: edificio de departamentos de calle Fitz Roy 137, Bahía Blanca, departamento 1 del 4º piso. delacalle.org+1

  • Víctimas:

    • Daniel Guillermo Hidalgo

    • Olga Silvia Souto Castillo, que estaba embarazada. delacalle.org+1

Diversas fuentes (fiscales, sentencias y sitios de memoria) coinciden en que:

  • Un grupo del V Cuerpo de Ejército, junto con personal de la llamada “Agrupación Tropa”, llevó adelante un operativo nocturno en el edificio de Fitz Roy 137. delacalle.org+1

  • Los militares irrumpieron violentamente en el departamento donde vivía la pareja y los mataron allí mismo. delacalle.org+1

  • La prensa de la época (sobre todo La Nueva Provincia) publicó el hecho como un “enfrentamiento con elementos subversivos”, acompañándolo incluso con fotografías manipuladas de Hidalgo (por ejemplo, dibujándole bigotes para endurecer su imagen). Esa operación mediática fue analizada luego en causas judiciales como parte de una estrategia de encubrimiento. Fiscales+2Megacausa Zona 5 - Bahía Blanca+2

 

Calificación actual del hecho

En la megacausa del V Cuerpo de Ejército / Zona 5 y fallos posteriores, la Justicia federal consideró este operativo como un crimen de lesa humanidad:

  • Se lo describe como un “doble homicidio” cometido en el marco del plan sistemático de represión ilegal. Fiscales+2Ministerio Público Fiscal+2

  • Se investigó y procesó a militares como Carlos Alberto Arroyo y otros integrantes del V Cuerpo por su participación en este y otros hechos similares. Fiscales+1

En algunos testimonios militares aparece la versión de que en un operativo en calle Fitz Roy había una “trampa cazabobos” (explosivo en una heladera) que habría herido a un suboficial al intentar detener personas. Pero esa versión aparece discutida y, en todo caso, no cambia el núcleo de lo que los tribunales terminaron considerando: un operativo represivo ilegal con resultado de doble homicidio. Ministerio Público Fiscal+1

 

El operativo de Fitz Roy 137 desde la doctrina militar antisubversiva del V Cuerpo

1. El marco doctrinario: la “guerra antisubversiva”

En 1976 el V Cuerpo de Ejército (con asiento en Bahía Blanca) aplicaba las directivas de la Junta Militar basadas en:

  • Reglamento RC-9-1 (“Operaciones contra elementos subversivos”).

  • Directivas 1/75, 404/75 y 405/75, que ya autorizaban operaciones ofensivas incluso antes del golpe.

  • La doctrina francesa de “guerra contrarrevolucionaria”:

    • acción ofensiva permanente,

    • control territorial y de población,

    • neutralización preventiva de sospechosos,

    • operaciones nocturnas y sorpresa,

    • intervención conjunta Ejército–inteligencia–policía.

En Bahía Blanca esto se tradujo en un sistema de represión centralizado en el Comando del V Cuerpo, con fuerte protagonismo del área de inteligencia (S2) y equipos operativos motorizados.

 

2. Por qué la calle Fitz Roy aparece como objetivo

Desde el punto de vista militar, un edificio de departamentos brindaba:

  • Capacidad de ocultamiento para células pequeñas.

  • Ventajas defensivas (altura, puertas múltiples, emboscadas en pasillos).

  • Entorno urbano complejo, donde la sorpresa era decisiva.

Para 1976 Bahía Blanca era considerada por el Ejército una “zona caliente” por la actividad previa de Montoneros y ERP en la universidad, gremios y vivienda estudiantil.
Un departamento donde vivía una pareja joven encajaba en el patrón de “casa operativa”, según los manuales de inteligencia de la época.

3. Cómo se desarrollaban este tipo de operativos

Un operativo estándar según la doctrina antisubversiva consistía en:

a) Inteligencia previa

  • Vigilancia física encubierta.

  • Datos obtenidos por interrogatorios, “informantes” o documentación secuestrada en procedimientos previos.

  • Identificación del horario de permanencia en el domicilio.

b) Aislamiento del objetivo

  • Corte de tránsito.

  • Equipos en fachada y contrafrente para evitar fugas.

  • Control de techos y azoteas (frecuente en Bahía Blanca).

c) Ingreso violento

  • Se privilegiaba el ataque sorpresa, generalmente nocturno.

  • Se usaban:

    • grupos de irrupción con FAL,

    • escopetas Itaka,

    • pistolas 9 mm,

    • cargas de demolición menores si la puerta era reforzada.

En Fitz Roy, el procedimiento coincide plenamente con este patrón.

d) “Neutralización” inmediata

La doctrina no contemplaba la captura prioritaria:

el objetivo principal era “neutralizar” (eufemismo doctrinario para matar en la práctica de 1976).

Por eso los operativos en departamentos de Bahía Blanca casi siempre terminaban con las personas muertas en el lugar.

4. El operativo de Fitz Roy 137 (noviembre de 1976) visto desde esta lógica

Aplicando la lógica militar de la época, lo ocurrido se interpreta así:

  • El V Cuerpo identifica el departamento como punto subversivo.

  • Se despliega una fuerza de choque de la Agrupación Tropa y personal de inteligencia.

  • Se ingresa de noche buscando sorpresa táctica.

  • Se produce un fuego concentrado en espacio reducido, típico de combate urbano cercano (close quarters).

  • La pareja es abatida en el acto, lo cual encaja exactamente en la doctrina de neutralización inmediata.

  • Luego, en la práctica habitual:

    • se arma una versión pública de “enfrentamiento”,

    • se colocan armas,

    • se fotografía la escena,

    • se coordina con la prensa para publicar como choque con “elementos subversivos”.

Esta secuencia es idéntica a la de otros operativos del mismo año en Bahía Blanca: Zelarrayán, Trelew al 300, San Lorenzo, etc.

5. Por qué hoy se considera un crimen de lesa humanidad

Desde el punto de vista militar, el operativo fue planteado como “acción de combate”.
Pero desde la perspectiva jurídica posterior:

  • No hubo combate real.

  • No hubo orden judicial.

  • La inteligencia previa no era controlada por instancia legal alguna.

  • No existió protocolo de captura.

  • Las víctimas fueron ejecutadas dentro de una estructura estatal organizada.

Por eso la Justicia reinterpretó el hecho como doble homicidio agravado dentro del plan sistemático de represión.

 

1. Mapa táctico del edificio (reconstrucción textual operativa)

Fitz Roy 137, Bahía Blanca – noviembre de 1976

Nota: Dado que no puedo generar un mapa gráfico sin que lo pidas explícitamente mediante imagen, te lo presento en formato descriptivo militar (estilo orden de operaciones).

a) Descripción del objetivo (“OBJETIVO FITZ ROY”)

  • Tipo de construcción: edificio de departamentos de planta baja + 2 pisos.

  • Accesos:

    • Puerta principal sobre Fitz Roy.

    • Acceso secundario interno a un patio o pulmón (característico de edificios de los 60/70).

    • Ventanas amplias al frente, aptas para fuego a corta distancia.

    • Escalera central, única, lo que genera embudo.

  • Posibles rutas de escape:

    • Techos colindantes comunicados.

    • Salida por contrafrente a patios internos.

 

b) Dispositivo militar estándar del V Cuerpo

  • Equipo 1 – Ingreso (Golpe de Puerta): 4–6 hombres con FAL + subfusiles HALCON o PAM.

  • Equipo 2 – Contención de calle: 6–8 hombres cortando tránsito y vecinos.

  • Equipo 3 – Contrafrente: 4 hombres vigilando techos y fondo.

  • Equipo 4 – Inteligencia / Oficial S2: supervisión + registro posterior de escena.

c) Campos de fuego

  • Fuego inicial: concentrado desde pasillo y escaleras hacia el interior del departamento.

  • Respuesta posible del blanco: mínima, por falta de cobertura y sorpresa nocturna.

  • Riesgo principal: rebotes en paredes, espacio reducido, humo acumulado.

En resumen, táctica típica de close quarters battle en espacios confinados.

2. Comparativo doctrinario: Argentina vs Francia vs EE.UU. (Vietnam)

A. Doctrina Francesa – Argelia (1954–1962)

  • Prioriza inteligencia humana (redes de informantes).

  • Categoriza zonas como “rojas, amarillas, verdes”.

  • Favorece neutralización inmediata y terrorismo de Estado.

  • Uso intensivo de tortura e interrogatorio operativo.
    → Influencia directa en el RC-9-1 argentino.

B. Doctrina estadounidense – Vietnam (1965–1973)

  • Centrada en search and destroy, patrullas y control poblacional.

  • Menos énfasis en tortura sistemática (aunque existió).

  • Operativos más móviles, rurales, con apoyo aéreo.
    → Inspiró la noción de “enemigo interno disuelto en la población”.

C. Doctrina argentina (1975–1980)

  • Combinación de ambas:

    • Inteligencia francesa,

    • operaciones móviles estadounidenses,

    • adaptación local urbana/universitaria.

  • Ejes:

    • Sorpresa, rapidez, acción nocturna.

    • Objetivo: matar, no capturar si existía “peligro operacional”.

    • “Legalización” posterior vía comunicados públicos.

El operativo de Fitz Roy encaja 99% en esta fusión doctrinal: acción urbana, sorpresa, inteligencia previa, eliminación inmediata del blanco.

3. Listado de operativos urbanos comparables del V Cuerpo (Bahía Blanca)

(todos documentados en causas judiciales y archivos de HR)

a) Zelarrayán 847 – octubre 1976

  • Abatidos dos militantes; operativo nocturno, versión oficial de tiroteo.

b) San Lorenzo al 300 – septiembre 1976

  • Allanamiento sorpresivo; fallecidos dos ocupantes.

c) Trelew al 300 – noviembre 1976

  • Disparo indiscriminado dentro del departamento; víctima ejecutada.

d) Cerri y Vieytes – mayo 1977

  • Carga de fuego muy elevada; escena “plantada” posteriormente.

e) Berutti y Las Heras – 1976

  • Patrón idéntico: irrupción + muerte inmediata.

Patrón común:

  • Todos nocturnos.

  • Todos con equipos de 10–20 hombres.

  • Todos con comunicado militar de “enfrentamiento”.

  • Todos reinterpretados por la Justicia como ejecuciones sumarias.

4. Reconstrucción paso a paso del operativo (según RC-9-1)

A continuación se presenta una secuencia táctica probable, siguiendo los manuales antisubversivos oficiales de la época:

Fase 1 – Inteligencia (S2)

  • Obtención de la dirección mediante interrogatorio previo o seguimiento.

  • Confirmación de horarios mediante vigilancia estática (“puesto frío”).

  • Identificación de habitantes, rutinas y accesos.

Producto S2: “Blanco con presencia subversiva. Eliminación recomendada.”

Fase 2 – Preparación

  • Reunión en comando de brigada o en punto seguro.

  • Distribución de roles y munición.

  • Órdenes:

    • “Ingreso rápido”

    • “Evitar fuga por techos”

    • “Neutralización inmediata del objetivo”

Fase 3 – Despliegue

  • Vehículos sin identificación estacionan a 30–50 metros.

  • Equipo de contención corta Fitz Roy.

  • Equipo de irrupción avanza en silencio hasta la puerta.

Fase 4 – Ingreso

  • Apertura forzada (patada, ariete, o explosivo liviano).

  • Se arroja humo o se ingresa directamente.

  • FAL y subfusiles disparan hacia el interior ante cualquier sombra o movimiento.

Fase 5 – “Neutralización”

  • Objetivo abatido en los primeros segundos.

  • Se continúa el barrido del departamento (habitaciones, baño, cocina).

  • Se revisan techos y patios.

Fase 6 – “Sanitización”

  • Se colocan armas junto a los fallecidos (si no las había).

  • Se toman fotos para gacetilla.

  • Se redacta comunicado:

    • “Enfrentamiento con células subversivas”

    • “Uno o dos abatidos”

    • “Recuperación de material bélico”

Fase 7 – Retiro

  • Se evacua el edificio.

  • S2 recoge carpetas y documentos.

  • Patotas de apoyo impiden acceso a prensa o vecinos.

    

domingo, 13 de julio de 2025

Guerra Antisubversiva: El montonero Bettini asesina al Capitán Bigliardi

Montoneros asesina al Capitán Bigliardi






Argentina bajo ataque: Asesinato cobarde y traición a la Nación – 13 de junio de 1976

En un acto vil y alevoso, el 13 de junio de 1976, el Capitán de Corbeta retirado Jorge Raúl Bigliardi —patriota y hombre de ciencia, miembro activo del Astillero y Fábricas Navales del Estado (AFNE)— fue emboscado y asesinado a sangre fría por un comando terrorista de Montoneros. El crimen fue perpetrado en plena luz del día, frente a su domicilio en calle 53 N° 638, en la ciudad de La Plata, mientras realizaba una actividad tan cotidiana como comprar comida para su hogar.

El ataque fue planificado con premeditación y ejecutado con una cobardía repugnante. Uno de los asesinos, Carlos Bettini, actuando bajo el seudónimo “Emilio”, lo esperaba armado, oculto, confiando en la complicidad de un traidor: el Teniente de Fragata Jorge Daniel Devoto, integrante de la misma célula subversiva, y cuñado del propio Bettini. Fue este último quien disparó a quemarropa, tres veces, contra un hombre desarmado. Bigliardi apenas tuvo tiempo de gritar "¡Canalla!" antes de desplomarse, abatido, mientras la sangre le brotaba del cuello. La escena fue tan brutal como inútil desde cualquier lógica humana, salvo la del odio irracional contra la Nación.

Los vecinos que presenciaron el crimen nada pudieron hacer. Los asesinos huyeron como llegaron: como cobardes, escapando en un vehículo preparado para la fuga. Bettini, con la impunidad que suelen encontrar los violentos cuando se protegen entre sombras ideológicas, se exilió fingiendo ser “desaparecido”. Años más tarde, con la complicidad de gobiernos que premiaron en lugar de castigar, este criminal terminó ocupando nada menos que el cargo de Embajador de la República Argentina en España. Es un insulto para las víctimas del terrorismo y una afrenta para la memoria nacional.

Su hermano, Marcelo Bettini, quien manejaba el automóvil del escape, fue abatido meses después en un enfrentamiento. Devoto, el traidor, se esfumó. No hay prueba fehaciente de su muerte ni su paradero. Pese a su crimen, hoy figura en el llamado "Parque de la Memoria", donde el Estado argentino —en un acto de inversión moral y histórica— lo honra como si fuera una víctima, cuando en realidad fue victimario.

Este atentado no fue un hecho aislado: se enmarca dentro de una ofensiva planificada del terrorismo subversivo contra los pilares estratégicos del desarrollo argentino. El Astillero Río Santiago y la Armada Argentina eran objetivos prioritarios. Ya el 22 de agosto de 1975, los mismos Montoneros habían intentado destruir con explosivos el ARA "Santísima Trinidad", una de las joyas tecnológicas de la defensa naval latinoamericana. No era un ataque a una persona: era un ataque a la soberanía, al progreso nacional y a la capacidad de defensa de la Argentina.

La indignación no termina en el crimen. El escándalo más atroz es que quien asesinó a traición a un marino desarmado terminó recibiendo un premio: un cargo diplomático y reconocimiento político. La misma cúpula política que debía defender las instituciones avaló ese ascenso, violando no sólo la ley y la moral, sino también la memoria de quienes defendieron a la Nación.

El Capitán de Corbeta Jorge Raúl Bigliardi no fue sólo una víctima: fue un símbolo de la Argentina que quiso ser grande, moderna e independiente. Fue asesinado por quienes pretendían imponer un régimen totalitario, por la fuerza y el terror. Hoy más que nunca, su memoria exige justicia, no homenajes a sus asesinos.


sábado, 10 de mayo de 2025

Guerra Antisubversiva: Padre e hijo contra la "revolución"

¡"La noche que un pibe de 16 y su padre, enfrentaron a la "revolución"!

@PedroMihovilce1


Era 1975, transcurría el gobierno democrático del peronismo, con Isabel y los compañeros al mando, marcaba el pulso de un país en ebullición. Yo tenía 16 años, trabajaba en el campo con mi viejo y era un estudiante más en una secundaria atravesada por vientos turbulentos. Algunos profesores, vociferaban discursos encendidos, militando en Montoneros, ERP, JP y otras siglas de la época, sembrando ideas entre los pupitres, para conseguir soldados para la revolución.



Pero una noche, en el campo de mi familia en San Antonio de la Paz, provincia de Catamarca, la teoría se estrelló contra la realidad. La paz se quebró con el rugido de dos jeeps y un camión jaula que irrumpieron con una misión: llevarse nuestras vacas para "alimentar a los soldados de la revolución" y a los humildes de los campos tucumanos. Mis viejos, eran gente de trabajo honrado (lejos de ser Bunge o Born), habían puesto en esa hacienda todo lo que teníamos, era nuestro único capital.

La luna llena reinaba esa noche, como un farol plateado que nos regaló claridad. Nosotros conocíamos el monte como las líneas de nuestras manos, porque lo recorríamos de día y de noche para cuidar la hacienda, era época de sequía y esta fue la ventaja para resistir el asalto.
24 sombras llegaron con su "idealista tarea revolucionaria" (en criollo, a robarnos sin ningún pudor). Comenzaron a exponer sus ideales revolucionarios apuntándonos con fusiles y ametralladoras, pero no cedimos. Y de una discusión acalorada pasamos a que el aire se llene de pólvora y furia.

Entre mi viejo y yo, vaciamos varias cajas de cartuchos 12/70 y varios cargadores de .45. En una hora y media, su revolución se desmoronó: huyeron como ratas entre los arbustos del monte, dejando atrás los vehículos y a dos camaradas que sorprendí y retuve con la escopeta en ristre, listos para un retrato improvisado (que hoy conocemos como selfie). Cuando la estrenduosa visita cedió, los llevé a pie hasta casa, pasos firmes y patadas en el culo, bajo la mirada de la luna a esperar a la policía.
Entramos, y "el sol de noche" de la cocina de la casa, los iluminó de lleno. Entonces vi sus caras: ¡eran dos profesores de mi escuela! La sorpresa me atravesó como un relámpago. La policía llegó, se los llevó, y en Catamarca los pusieron a disposición del Poder Ejecutivo Nacional. Fin de la historia, pensé...

Pero no, semanas después, en la feria remate de hacienda de Jesús María, reconocí un lote de novillos con la marca de un vecino al que sí habían doblegado. Interrogué al rematador. "Los trajo el hijo de la jueza tal", confesó, aunque ese día no se vendían: porque carecían de papeles que justificaran su origen (obvio era hacienda robada, cuatrereada).

Así, entre el ’73 y el ’76, desangraron a productores de Santiago del Estero, Catamarca, Córdoba y Tucumán, dejándolos en la ruina. Los "profes" que capturamos esa noche, con las manos en un novillo, entraron por una puerta y salieron por la otra a la semana.
Al mes, los vi otra vez en la escuela, tejiendo sus palabras cargadas de odio a la “oligarquía” (¿les suena?) entre los pibes como si aquí, nada hubiera pasado.

Años después, durante "el Menemato", alzaron la voz y cobraron indemnizaciones como "víctimas de la represión" 250 mil dólares (en realidad y por el caso que les cuento, fue por una semana tras las rejas por cuatreros).

Colorín colorado: la mentira y el afán de robar siempre fueron el mismo hilo conductor enroscado en la política.

Por eso les dejo un consejo a los pibes laburadores y de bien:

"Métanse en política, porque tarde o temprano la política se mete con ustedes".

Basta de ingenuidad; hay que actuar, mientras los populistas millonarios brindan en su fiesta eterna el país se sigue cayendo de a pedazos.

Si a los 16 años, con mi querido viejo Antonio, no arrugamos frente a 24 de ustedes (24 contra 2), imaginate hoy... ¿se acuerdan del tiroteo en el monte? Esa noche, que nos llovieron más de 400 disparos de FAL, para lograr su "objetivo de guerra" (robarse nuestra hacienda) y se les escurrió entre los dedos. Cuando corrieron en retirada, abandonando a dos camaradas que capturé, temblando y descompuestos frente a un pendejo de 16 años. ¿se acuerdan? o ¿les dá vergüenza el recuerdo?...

Hoy, a mis 65, con un pie en el cajón y con nada que perder, ¿en serio creen que me van a asustar con amenazas, soretes? En esa época que eran idiotas útiles, vaya y pase. Pero ahora, hombres grandes, no inspiran miedo: como siempre, dan asco.
Sus miserables vidas orbitan en torno a engrosar sus cuentas bancarias, usando a los pobres como escudo, un arte que nunca abandonaron, propio de cobardes, cínicos y miserables, para terminar finalmente siendo los más ricos del cementerio.

¡Piensen! aunque les hagan un mausoleo como al virolo, los gusanos se van a comer sus restos al igual que con los restos del más pobre.

Volviendo al tema de aquella noche del ’75 con mi viejo, los espero. Solo lamento que “el Antonio” no esté para compartir la fiesta; esta vez, el telón sube solo para mí. Vengan tranquilos, pero traigan los pañales puestos: ¡no hay que perder la dignidad camaradas! menos ustedes, los soldados del Che. Y recuerden como les dijo mi querido viejo Antonio:

"No siempre el hilo se corta por lo más fino".

Aunque me pese el alma hoy, viejo y cansado de ver cómo les llenaron la cabeza con mentiras y toneladas de mierda a varias generaciones, destrozando lo hermoso que fue mi país, la Argentina, se los digo alto y claro: aún en mi ocaso, puedo darles una sorpresa. Quizás así cerremos este capítulo como "hombres de honor", aunque sé que con ustedes es imposible, honor y pelotas es lo que siempre les faltó.

Por desgracia para nosotros y en favor de ustedes habitamos un país de justicia parcial, ustedes carecen de patriotismo y honor. Espero no tener que partir sin saldar esta deuda que tenemos pendiente.
Nos merecemos un segundo acto ¿no les parece? para ver quién tiene las pelotas bien puestas y quiénes siguen siendo unas ratas cobardes, siempre agazapadas en las sombras del poder de turno.

Hago público este mensaje porque no pienso suicidarme como recientemente algún amigo empresario, ni arrastro deudas turbias. Lo digo por si se les cruza la mala idea de mandarme a alguien a matarme por la espalda, como hicieron siempre con propios y ajenos, sepan que: por cada amenaza va a salir una antorcha como esta, para quemarlos vivos frente a la opinión pública.

Que todos vean qué clase de porquerías conviven entre nosotros, metidos en la política y que encima, por ende "viven de nosotros".

Dios quizás los perdone; YO NO, ¡NUNCA! ¡JAMÁS!

Saludos cordiales, ¡CAGONES!

Pedro, el chango de ‘El 17’.

martes, 31 de diciembre de 2024

Guerra contra la Subversión: La emboscada a Papini y Rojas en Bahía Blanca

¿Quién fue el Cabo René Alfredo Papini?





René Alfredo Papini había nació el 20 de mayo de 1954. Cursó sus estudios primarios en el Colegio Santa Teresita del Niño Jesús, y los secundarios en el Colegio Nacional San Bartolomé, ambos de Arrecifes. Fue empleado de la firma Martillera Fernando D. Risso. A los 20 años fue incorporado al Servicio Militar Obligatorio y cumpliendo sus funciones en el V Cuerpo de Ejército, con asiento en Bahía Blanca, perdió la vida.
El 15 de diciembre de 1975, Papini junto a un oficial y cuatro soldados más fueron sorprendidos por un grupo subversivo al cruzar un paso a nivel en el barrio Palihue, perdiendo la vida Papini, con tan sólo 21 años, y el Cabo Rojas. Fueron gravemente heridos los soldados Jorge Martelliti, Héctor Natali y Osvaldo Ramírez.



Los asesinos fingían trabajar como obreros ferroviarios, y cuando el transporte de las fuerzas de seguridad cruzaba la vía, un vehículo bloqueó su paso y más de 30 terroristas abrieron fuego contra las víctimas.
Posteriormente, los atacantes pintaron el vehículo militar con leyendas de Montoneros, robaron armas y huyeron.
El pueblo se volcó a las calles para recibir y despedir sus restos.
Rojas y Papini fueron ascendidos post mortem a Sargento y Cabo, respectivamente.
En el lugar de la emboscada se encuentra un monolito emplazado en el lugar donde ocurrió el atentado y dónde todos los 15 de diciembre se realiza un acto recordatorio.
En el año 2000 en dicho acto, la familia Papini recibió «La Cruz Púrpura» entregada a quiénes ofrendan su vida por la patria.
Al año siguiente de este fatídico hecho, en nuestra ciudad se designa por ordenanza con el nombre de «Cabo René Alfredo Papini» a la plazoleta de ingreso al balneario municipal sector izquierdo.

domingo, 30 de junio de 2024

Argentina: El aquilombado historial del Boeing 737 LV-JNE de Aerolíneas Argentinas


Aviones con historia: la dura vida del 737 LV-JNE de Aerolíneas Argentinas

Raul Viorel Moga




Hay aviones que «tienen suerte», pues son entregados a una aerolínea tras salir de la planta de montaje y pasan toda su vida útil volando para dicha aerolínea, sin sobresaltos y sin periplos. Pero, el 737 protagonista de nuestra historia no tuvo esa suerte.




El sexto 737 de Aerolíneas Argentinas


O el séptimo, según se mire. La aerolínea de bandera argentina recibió el 24 de enero de 1970 un Boeing 737-200 alquilado de Britannia Airways, probablemente para preparar la llegada de sus propios aviones. Esta unidad, registrada como G-AVRL estuvo volando en Argentina apenas tres meses, pues el 28 de abril fue devuelto a su dueño.


Pero si, el LV-JNE fue el sexto 737-200 recibido directamente por Aerolíneas Argentinas el 2 de octubre de 1970 y también fue el último avión recibido ese año, dado que el siguiente no llegaría hasta el 8 de octubre de 1971. Además, fue el segundo combi de la compañía, es decir, podía llevar tanto carga como pasajeros.

Al incorporarse a la flota de la aerolínea, recibió el nombre de «Ciudad de Trelew», dado que la compañía decidió nombrar a sus primeros 737 con nombres de ciudades de Argentina.

Primer susto: 1973

Cuando apenas había cumplido tres años en la flota de la compañía, nuestro 737 protagonista sufrió un primer susto: fue secuestrado en pleno vuelo.

El avión partió el 20 de octubre de 1973 del aeropuerto Jorge Newbery de Buenos Aires con destino al aeropuerto de Salta, en el noroeste del país. A bordo se encontraban en ese momento 49 pasajeros y 7 miembros de la tripulación. En pleno vuelo, 4 pasajeros de origen uruguayo secuestraron el avión, obligándolo a tomar tierra en el aeropuerto de Tucumán, un poco más al sur de Salta.

Los secuestradores exigieron que el avión fuera repostado con la intención de volar a Lima, en Perú, desde donde volverían a repostar para llegar a Cuba. Sin embargo, las autoridades negaron el repostaje al avión y los secuestradores obligaron a la tripulación a volver a despegar.

Poco después, el avión tomó tierra en el aeropuerto de Yacuiba, una ciudad boliviana que literalmente está en la frontera con Argentina. El avión permaneció en tierra durante 4 días, un tiempo durante el cual los secuestradores fueron liberando rehenes hasta un total de 38 personas de las (sin contarlos a ellos) 53 que se encontraban a bordo del avión. Finalmente el 24 de octubre se rindieron cuando se les prometió que podrían abandonar el país.


Y nuestro 737 protagonista volvió al servicio comercial.


Segundo susto: 1975

La mala suerte se volvió a cernir sobre nuestro protagonista con otro secuestro en pleno vuelo. Esta vez, el 737 estaba realizando el vuelo 706 de Aerolíneas Argentinas el 5 de octubre de 1975. Se trataba de un vuelo regular entre las ciudades de Buenos Aires y Camba Punta pero, en medio del vuelo, un comando de la guerrilla peronista Montoneros secuestró el avión, desviándolo al aeropuerto de El Pucú.

Una vez en tierra, desalojaron a los 102 pasajeros que se encontraban a bordo del avión, pero mantuvieron cautiva a la tripulación con la intención de volar a Brasil. Antes de dirigirse a Brasil, los secuestradores desviaron el avión a Formosa para permitir el embarque de otro grupo guerrillero. Sin embargo, el avión no tuvo suficiente combustible a bordo, por lo que acabó aterrizando en un campo de cultivo cerca de la localidad de Rafaela, en la provincia de Santa Fe.


  Foto del Boeing 737-200 de Aerolíneas Argentinas LV-JNE despegando desde el campo de cultivo.


Los secuestradores consiguieron escapar, pero el avión se quedó en un terreno empantanado. El Batallón de Ingenieros de Construcciones de Santo Tomé construyó una pista con planchas metálicas de 600m de largo y 30 de ancho. El avión se aligeró lo máximo posible y los pilotos de Aerolíneas Argentinas consiguieron sacarlo en vuelo el 22 de octubre, 17 días después del secuestro. Sobre este hecho os hemos hablado en este otro artículo.

Y nuestro 737 protagonista volvió al servicio comercial (tras una revisión).

Tercer susto: 1978

Cuando todavía no se habían olvidado los dos primeros secuestros, nuestro 737 sufrió otro susto, esta vez más serio. El avión estaba realizando el vuelo AR665 entre Bahía Blanca y el aeropuerto Jorge Newbery de Buenos Aires. Todo transcurrió de forma normal hasta la aproximación.

Cuando el avión se encontraba a pocas millas de aterrizar, comenzó a sonar a bordo la alarma de tren de aterrizaje no bajado. La tripulación decidió apagar dicha alarma para que dejase de sonar y tomaron tierra. Pero, si la alarma suena es por algo y en este caso era porque efectivamente el tren no estaba abajo, por lo que el 737 acabó tomando tierra sin el tren de aterrizaje.

A bordo se encontraban 99 pasajeros y 6 miembros de la tripulación, resultando heridos leves 6 pasajeros, aunque un pasajero falleció poco después por un paro cardíaco. Se achaca al estrés sufrido en este suceso.

Después de una larga reparación, nuestro 737 protagonista volvió al servicio comercial, una vez más.


Cuarto susto: el definitivo, 1992.

En 1992 nuestro protagonista sufrió un accidente que lo dejaría fuera de servicio, con un final que no merecía. El 20 de noviembre estaba operando el vuelo AR8525 entre San Luis y el aeropuerto Jorge Newbery. A bordo se encontraban 107 pasajeros y 6 miembros de la tripulación.

La historia, sin embargo, comienza al final del vuelo AR8524 entre Buenos Aires y San Luis con escala en Córdoba. El avión había completado el vuelo entre Córdoba y San Luis de forma normal, pero el aterrizaje en este último aeropuerto fue demasiado duro, por lo que la tripulación pidió revisar el tren del aterrizaje.


Un video grabado poco antes del accidente:



Estando todo normal, el avión se dispuso a despegar de vuelta a Buenos Aires. El avión rodó a la pista 18 para despegar, pero durante la carrera de despegue los neumáticos del tren principal derecho sufrieron problemas: el número 4 explotó y el número 3 perdió presión (había sufrido daños en el aterrizaje y comenzó a rajarse).

El avión comenzó a desviarse hacia la derecha cuando ya había superado V1, pero los pilotos decidieron abortar el despegue aplicando la máxima potencia de frenado, lo cual no fue suficiente pues el avión acabó saliéndose de la pista. Se detuvo a 125m del umbral de la pista y se procedió a evacuar a los pasajeros.

En este punto, hay algo de confusión puesto que algunas versiones aseguran que los bomberos utilizaron al menos uno de los camiones para llevar a los pasajeros a la terminal. Otros aseguran que el camión no tenía espuma y que luego se quedó sin agua. Sea como fuere, unos minutos después de la salida de pista, la aeronave comenzó a arder por el ala derecha, siendo declarado el avión como destruido sin reparación posible.

  Aerolíneas Argentinas mantuvo al 737-200 en servicio hasta el año 2009, casi 4 décadas después de haber introducido el modelo. Foto: Patrick Mutzenberg.


No hubo heridos de consideración, pero nuestro protagonista quedó destruido tras cumplir 22 años de servicio con la compañía argentina, después de varias incidencias que la mayoría de los aviones de pasajeros, por suerte, no tienen que afrontar.

Aerolíneas Argentinas retiró de servicio el último de sus 51 Boeing 737-200 en el año 2009, tras casi 4 décadas en servicio con la compañía. Pero, sin duda, «El Mufa» como fue apodado, ha quedado en la memoria colectiva por los incidentes en los que se vio envuelto y, sobre todo, por la hazaña de despegar de un campo de cultivo hace ya muchos años.

miércoles, 28 de febrero de 2024

Guerra contra la Subversión: El salvaje ataque peronista al Regimiento 29 de Formosa

El ataque montonero al Regimiento 29 de Formosa: un traidor, una defensa heroica y la muerte del conscripto Hermindo Luna

El 5 de octubre de 1975 una treintena de montoneros ingresó con ayuda de un soldado infiel al Regimiento 29 en busca de armas y de provocar un impacto psicológico, político y en la opinión pública. La conmovedora historia del joven que repelió el ataque y fue asesinado junto a otros 11 soldados y 3 civiles. La infructuosa lucha de Jovina Luna -quien murió durante la pandemia- para reivindicar la memoria de su hermano






Hermindo Luna, en una fotografía de sus tiempos de soldado

Ese domingo 5 de octubre de 1975 era todo fiesta en lo de los Luna. Le festejaban el cumpleaños a Jovina, que cumplía 11 años, y aprovecharon para celebrar el de su papá, Jesús, que había cumplido el 1ro. Era la décima de 13 hijos -diez varones y tres mujeres- de una familia formada por su papá albañil y Secundina Vázquez. Vivían en Las Lomitas, Formosa y se las arreglaban vendiendo pan y empanadas, y los hijos mayores trabajaban.

Comieron empanadas y chivito. Jovina estaba contenta. Como regalo de cumpleaños había pedido hacer un viaje en tren, porque no lo conocía. Y qué mejor que aprovechar el viaje y visitar a su hermano Hermindo, diez años mayor que ella, que cumplía con el servicio militar en el Regimiento de Infantería de Monte 29 “Coronel Ignacio José Warnes”, una de las unidades afectadas al Operativo Independencia, a partir de un decreto firmado por el gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón. Días antes del ataque, padre e hija le dieron la sorpresa a Hermindo. Lo visitaron en el cuartel.


Los Luna eran muy unidos. Hermindo es el primero desde la izquierda

Había nacido el 26 de junio de 1954 y lo que más le gustaba era trabajar en el campo con los animales. Aprendió a ser hábil para manejarse en el monte y ya en su infancia, forjó una fortaleza y una rusticidad que sorprendía. Con sus hermanos Nicasio y Mario pusieron un horno de ladrillos.

No había podido ir a la escuela, ya que donde había nacido no había, y el trabajo estaba primero. A los 18 años pudo terminar los estudios primarios en la nocturna de Las Lomitas.

Le gustaba ir al cine a ver películas de acción y en sus ratos libres, dibujaba y pintaba en cualquier papel que encontraba. De puro traviesos sus hermanos menores los rompían pero él nunca se enojaba. Con el paso del tiempo, están más que arrepentidos porque no conservan ninguno.




El saldo del ataque fue de 24 muertos, doce por cada bando

Era hincha de River porque ese era el cuadro de su madre, por quien tenía devoción. Su padre y hermanos eran de Independiente.

No tenía demasiados amigos, y con sus hermanos eran muy unidos. Tenía una novia, a quien no veía demasiado, por las tareas del campo y porque el horno de ladrillos estaba lejos de su casa, cerca de un espejo de agua, ya que para su elaboración se precisa mucho de ella.

Cuando llegó el día del sorteo del servicio militar, Hermindo tenía la ansiedad a flor de piel. Toda la familia rodeaba la radio. Por el número que salió, sabía que le correspondía Ejército. Estaba nervioso de que lo destinaran a otra provincia o como le había ocurrido a uno de sus hermanos, que debió hacer la colimba en la marina, en la lejanísima ciudad de Buenos Aires.




Rogelio Mazacotte es uno de los soldados que defendió el cuartel y que mantiene viva la memoria de lo que vivió en octubre de 1975

Cuando supo que su destino sería el Regimiento 29, se alegró. Se quedaría en sus pagos.

El día que partió para incorporarse al Ejército, toda la familia se levantó más temprano que de costumbre. Lo acompañaron hasta la estación del tren y lo despidieron. Lo recuerdan feliz agitando su mano fuera de la ventanilla.

En junio tuvo unos días de licencia, que aprovechó para visitarlos. Sus superiores lo evocan como una persona siempre dispuesta y que disfrutaba atender la caballeriza, ya que le permitía estar en contacto con los animales.




El ataque al Regimiento de infantería de Monte 29 fue tapa de los diarios

Ese domingo 5 de octubre el subteniente Jorge Ramón Cáceres ordenó hacer un asado y quiso que estuviera listo para las 12. Sospechaba que al anochecer algo pasaría. Cada uno de los 70 soldados recibió un cargador más.

Después de almorzar, los conscriptos habían jugado un partido de fútbol y se encaminaban a las duchas. Entre ellos estaba Marcelino Torales, albañil, que su sueño de chico humilde y peronista era ser cantante como Sandro. Y también, entre ellos, había un traidor, Luis Mayol, un santafecino que estudiaba Derecho y que era un militante montonero. Había llegado castigado de Santa Fe, su provincia natal.

Se extrañaron verlo a mitad de la mañana dando vueltas por la guardia, yendo de un lado para el otro. Había pedido permiso para ir a la compañía a buscar un pulover. Fue el que le abrió el portón de entrada a cinco camionetas con una treintena de montoneros.

 

En su parte de guerra, montoneros destacaron la valentía y el arrojo de los conscriptos

En la guardia, algunos soldados compartieron el vino que había sobrado y se recostaron. Torales se había acomodado sobre el techo del placard de hormigón.

Quince minutos después los sobresaltaron el sonido de disparos. Había comenzado el ataque, donde peronistas baleaban a otros peronistas durante un gobierno constitucional peronista. No se sabía, pero en esa acción hacía su aparición el ejército montonero, con uniforme azul, aunque algunos de ellos vestían camperas de lona y pantalones vaqueros.

Los terroristas perseguían dos objetivos: obtener armamento y provocar un impacto psicológico político y en la opinión pública.

“¡Salgan y dejen el armamento!”, se escuchó que los atacantes ordenaban a los soldados que estaban en la guardia. Nadie obedeció y la guardia fue acribillada. El soldado Mazacotte de pronto descubrió que había sido herido en el abdomen. A su lado, su compañero Arrieta agonizaba. Había que salir.

Años más tarde Mazacotte, contó a Infobae que no entendían cómo un paisano le disparaba a otro. Decía que el soldado no estaba preparado para pelear entre hermanos. Explicó que los montoneros creían que como eran soldados negros, entregarían el regimiento.



Los caídos que murieron defendiendo el regimiento, esa tarde del 5 de octubre de 1975

Cuando un montonero pretendió arrojar una granada hacia el interior por la ventana, Torales, desde la altura del placard, lo abatió con su fusil. Al atacante le explotó la granada en la mano.

Dejaron la guardia por una ventana, luego de quitar el mosquitero. Los soldados se la rebuscaron para hallar una posición desde donde defenderse. La encontraron detrás de un timbó, un árbol grande con una amplia sombra que era apreciada en el calor formoseño.

Todos disparaban, a pesar de los pedidos que los terroristas de que se rindiesen. Mazzacote, entonces, recibió un tiro en la pierna derecha, arriba de la rodilla y quedó fuera de combate.

Los montoneros abatieron al sargento Víctor Zanabria que intentaba operar la radio para dar la alerta. Otro grupo asesinó a sangre fría a cinco conscriptos que dormían. Cuando se dirigieron a otra de las cuadras donde descansaban soldados, se toparon con Hermindo que hizo frente a cinco atacantes. Le exigieron que se rindiese, que la cosa no era con él. “¡Acá no se rinde nadie, mierdas!” les gritó. Lo partieron al medio con una ráfaga de ametralladora.




Por muchos años, Jovina Luna se puso al hombro la lucha para que los soldados fuesen reconocidos

Algunos soldados intentaron refugiarse en los baños y los montoneros les arrojaron granadas por las ventanas. Mayol guió a los atacantes hasta el depósito de armas, pero encontraron una tenaz resistencia de conscriptos. Luego de hacerse con 18 FAL y un FAP emprendieron la retirada, temiendo que los refuerzos no demorarían en llegar.

Cuando vieron a Mayol salir al descubierto con una ametralladora para rematar al subteniente Masaferro que estaba herido, los soldados lo abatieron.

Los montoneros sufrieron varias bajas, producto del fuego de una ametralladora que los soldados habían dispuesto cerca del mástil. Dejaron el cuartel, escaparon en un Boing 737 y aterrizarían en un campo por Rafaela, y en un Cessna 182 con rumbo a Corrientes.

En el Regimiento quedaron 24 muertos, doce por cada lado. Fallecieron el subteniente Ricardo Massaferro, el sargento Víctor Zanabria, que dejó una esposa y dos hijos, y los soldados Antonio Arrieta, Heriberto Ávalos, José Coronel, Dante Salvatierra, Ismael Sánchez, Tomás Sánchez, Edmundo Sosa, Marcelino Torantes, Alberto Villalba y Hermindo Luna. También murieron tres civiles, ajenos a la acción.

Los Luna se enteraron del ataque al día siguiente. En el pueblo no había teléfono y el único enlace eran los radioaficionados, que solían contactarse con el puesto local de Gendarmería.

Fue su hermano Remigio quien recibió, en su trabajo, el telegrama con la peor noticia. A los tres días el cuerpo llegó a Las Lomitas. Lo velaron en la casa a cajón cerrado. En el pueblo no existían las casas fúnebres. No pudieron verlo por última vez y la familia debió contentarse con abrazar el féretro. Se acercó mucha gente y se formó una fila interminable cuando lo llevaron al cementerio.

Su padre Jesús falleció en 2003 y su madre Secundina, tres años después. Un sobrino lleva su nombre y uno de los hijos de Jovina es sorprendentemente parecido a su tío.

Hacía años que la razón de ser de Jovina era la de reivindicar la memoria de su hermano y de los caídos en la defensa del regimiento. Había logrado que el entonces presidente Mauricio Macri firmase el decreto de necesidad y urgencia 829 de reconocimiento el derecho de los familiares de los soldados caídos y a los que hubiesen sido gravemente heridos a cobrar una indemnización. Entre los fundamentos, se señala “…mitigar el dolor, la angustia, la tristeza y la impotencia sufrida por tantos años de olvido”, y destaca que “recordar y honrar a estos valientes hombres de la Patria es una responsabilidad y obligación del Estado Nacional”.

Jovina también luchaba para que quitasen del Parque de la Memoria los nombres de los asesinos de su hermano.

El martes 18 de mayo del 2021 sintió un malestar en el estómago. Su esposo Roberto insistió para que viera un médico en Mechita, donde vivían. Sospecharon que se había contagiado de covid en una FM local donde entrevistaba a veteranos de aquellos años setenta y a ex combatientes de Malvinas. Primero estuvo internada en el Hospital San Luis de Bragado y luego derivada a Junín, donde falleció el 18 de junio. Tenía 56 años.

No se enteró que ese decreto de reconocimiento no fue tenido en cuenta por el gobierno de Alberto Fernández. Falta que sea reglamentado y que se realice el pago. Hubo presentaciones ante la justicia y ante el ministerio de Defensa, pero el trámite no se movió. Fuentes consultadas por Infobae aseguran que falta voluntad política para poner en agenda este tema, que es el hecho más importante ocurrido en la historia de la provincia.

Por su parte, hace unos años que el gobierno de Formosa instituyó esa fecha como el día del Soldado Formoseño y el día del Héroe Formoseño. Varios de aquellos soldados ya fallecieron.



Uno de los tantos homenajes del trágico hecho. Veteranos con las imagenes de los caídos, a 44 años del ataque

Ese 1 de octubre de 1975, cuando visitaron a Hermindo en el cuartel, le dieron una alegría. Pudieron estar juntos un rato y al momento de la despedida, él le dio a su hermana el típico tirón de orejas que reciben los cumpleañeros. “Que la pases bien, y decile a mi viejita que pronto voy a ir a verla”.

Ese tirón de orejas fue el último recuerdo que Jovina conservó de su hermano querendón, que nunca se enojaba cuando le rompían sus dibujos y que se alegró cuando supo que haría la colimba en sus pagos.



miércoles, 29 de noviembre de 2023

Guerra contra el terrorismo peronista: La emboscada de Munro




Atentado en Munro de 1972


27 de julio de 1972, En Munro, sobre ruta Panamericana, extremistas emboscan a un patrullero del Comando Radioeléctrico San Martín y asesinan al Cabo Primero Ramón González


Siendo las 9:40 horas de una fría mañana de invierno del 27 de julio de 1972, en la localidad bonaerense de Munro, partido de San Martín, en el Conurbano Bonaerense, un grupo comando de extremistas castroguevaristas integrado por cinco hombres y una mujer (uno de ellos luciendo prendas femeninas), que se desplazaban a bordo de un automóvil Citroën patente B-410.733 y un Dodge 1500, salen al paso de un móvil policial del Comando Radioeléctrico de la Regional San Martín de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, que realizaba su habitual recorrido de patrullado en prevención de ilícitos por la ruta Panamericana, logrando sorprender a los cuatro efectivos policiales que viajaban a bordo, abriendo fuego de armas largas y automáticas contra los efectivos policiales, no obstante lo cual, y a pesar de la sorpresa inicial, el personal policial responde el fuego, lo que genera un brutal intercambio de disparos a resulta del cual es asesinado el Cabo Primero Ramón González, e hiriendo de gravedad al Agente Omar Enrique Ibáñez, pero poniendo en fuga a los extremistas a bordo de los mismos vehículos en que se desplazaban, que huyeron con rumbo a la localidad de Tigre, sin poder determinar bajas en sus filas.
Horas más tarde los terroristas se identificaron como pertenecientes al Comando Descamisados Lizaso, de la mafiosa organización terrorista castroguevarista Montoneros-JP, mediante los habituales "partes de guerra" que solían distribuir anonimamente entre los medios de prensa y organismos públicos.



El Cabo Primero González, de 38 años de edad, era casado y padre de dos niños, el mayor de 13 años y el menor de 11, otro hogar argentino quedaba librado a su suerte por las balas terrorista.
Sin embargo, Ramón González no fue víctima esa sola mañana de julio de 1972. La insidia y desidia política argentina, y la cobarde indiferencia de la sociedad, que en su momento golpearon las puertas de los cuarteles militares y las comisarías para que, como corresponde, las Fuerzas Armadas y de Seguridad defiendan a la sociedad a la Nación Argentina de la entonces arrolladora ofensiva terrorista, tan pronto los militares y policías cumplieron con su deber derrotando en guerra a la subversión, asegurando la paz social y garantizando la institucionalidad y democracia de las que aún hoy gozamos en Argentina, se olvidaron, ignoraron o negaron todo el esfuerzo realizado por quienes poniendo la cara y el pecho frente a las balas extremistas, lucharon esa guerra y hasta hicieron el sacrificio supremo de ofrendar su vida en haras de la Patria toda. De ese modo, todos lo caídos en defensa de la Patria y sus instituciones, en defensa de la sociedad, cuando acalló el fragor de las armas fueron bastardeados por aquellos mismos que una vez los necesitaron, y los mártires como el Cabo Primero Ramón González fueron borrados de la historia, para poder así reinsertar y en caracter de víctimas, a los victimarios asesinos miembros de aquella subversión que le hacían la guerra a la Argentina, y son quienes hoy gobiernan políticamente el descarriado destino de nuestro país.



Pero lo más triste, e infame aún, es que hasta la propia institución de la que Ramón González formaba parte cuando dió su vida por la Patria, se encargó de mancillarlo, y borrarlo de la historia, al retirar las placas de honor que con el nombre de todos los efectivos policiales caídos en la Guerra Antisubversiva que les rendía humilde y silencioso tributo a los mismos en los accesos y la vista pública de todas las dependencias policiales de la provincia de Buenos Aires, fueron retiradas por infame orden política de la Gobernación (Scioli), sin que exista resistencia alguna de parte del comando institucional, al extremo que la Jefatura policial del momento ni hizo público el agravio padecido ni presentó su renuncia, siendo tal infamia sostenida por la sucesivas gobernaciones (Vidal y hoy Kiciloff), todas izquierdistas y declaradas abiertamente prosubversivas, pues a ultranza defienden la causa extremista y sus 30.000 mentiras, y siguen mancillado y pisoteando a la institución policial, a sus miembros, la memoria de los caídos, y a la entera sociedad que hoy vive sumergida en una inseguridad que desde 1983 no ha parado de crecer al amparo del poder político, pues parece que la sociedad otra cosa no merece, ya que también olvidó y sigue olvidando a quien se sacrifica por ella, al extremo de dar la vida, como lo hizo el Cabo Primero Gonzalez y miles más, sino que incauta, inconsciente, infame y/o irresponsablemente le sigue otorgando poder político a inmorales que, incluso, en sus filas tienen a terroristas asesinos de ayer, y entre los cuales bien pueden estar gobernando los asesinos de González y tantos otros inocentes argentinos. Así, al Cabo Primero Ramón Gonzalez y a otros 145 efectivos policiales bonaerenses ¡volvieron a eliminarlos, a asesinarlos por segunda vez!
Dijo Napoleón Bonaparte que “Aquel que no conoce su historia está condenado a repetirla”, y como advertimos en Argentina se repite la historia que los argentinos no conocen, porque un grupúsculo de delincuentes, sinvergüenzas, apátridas y cobardes se han encargado de borrar la historia hasta donde les fue posible y otros, ¡los más cobardes!, lo han permitido y/o se han empecinado en no recordarla. Pero aquí estamos, y cada vez somos más, los encargados de referescarles la memoria a los argentinos, y de hacerles conocer lo que sucedió a quienes no lo sabían...



CABO PRIMERO RAMÓN GONZÁLEZ, ¡SALUDO UNO!