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miércoles, 22 de noviembre de 2017

Guerra del Opio: Cuando la Reina era líder del cartel de drogas

Cuando la Reina controlaba el narcotráfico

La Guerra del Opio fue el conflicto que mantuvieron China y el Reino Unido entre los años 1839 y 1842. La tensión fue gatillada por el ingreso a China de opio cultivado en India, comercializado por la compañía británica de las Indias Orientales, que administraba India para la Corona. La venta de opio era clave para los británicos porque así compensaban el comercio con China, de donde importaban mucho te: compraban infuciones y exportaban droga. El comercio de opio fue rechazado por China, que exigió ejecutar la prohibición al comisionado imperial Lin Zexu. Los comerciantes británicos e indios cuestionaron por el quebranto que les provocaba el rechazo chino y la Corona británica a envió una flota de guerra para forzar a China a comprar droga. El emperador chino firmó el Tratado de Nanking, que a China a importar opio, en el marco del libre comercio, a través de 5 puertos (el más importante era el de Cantón) y la cesión de la isla de Hong Kong durante 150 años. USA, Francia y Rusia aprovecharon la derrota china para forzar a Beijing a firmar otros China convenios oprobiosos llamados “Tratados Desiguales”. En 1860 China fue forzada a abrir otros 11 puertos al comercio con esos países. La ausencia de soberanía de China se acentuó tras la derrota militar ante Japón (1894-1895). La 1ra. Guerra del Opio concluyó el 29/08/1842 con condiciones humillantes para el Imperio de la Casa Qing.
Por Urgente 24




Cuando la Reina controlaba el narcotráficoLa caricatura ilustra lo que fue la Guerra del Opio.
El narcotráfico regulado por el Estado fue una herramienta a la que apeló el Reino Unido para equilibrar su balanza comercial desfavorable con China. Ese período nefasto se lo conoce como Guerra del Opio.

En verdad, fueron 2 guerras del Opio:

  • entre 1839 y 1842, y
  • entre 1856 y 1860, de la que también participó Francia junto a los británicos.

Y dado que USA también utilizó aquella situación para aprovecharse de China, algunas conclusiones son:

  • Occidente coquetea con el narco desde hace mucho tiempo,
  • el narcotráfico que provoca tensión es aquel que no controlan los gobiernos,
  • el narcotráfico es una herramienta de presión política y de comercio exterior.

La hipocresía de Occidente y la ignorancia de muchos gobernantes y medios de comunicación es llamativa. Vale la pena recordar los hechos.

El recorte de Juan Rivas Moreno en El Mundo madrileño es muy interesante:

"Cuando Lord Macartney volvió de su embajada a China en 1794, trajo consigo un rechazo absoluto por parte del gobierno Qing a todas las concesiones que los representantes británicos habían solicitado, y una carta del emperador Qianlong, dirigida al rey Jorge III, explicando la inutilidad de los lazos comerciales entre el Imperio Celeste y las naciones "bárbaras".

En 1794, la China manchú era el estado más populoso, rico y extenso con diferencia. China había alcanzado su cénit y su máxima expansión bajo el reinado del emperador Qianlong, y nadie podía haber previsto en aquella época que, tan sólo cuarenta y cinco años más tarde, las fuerzas británicas doblegarían a los emperadores manchúes en la Primera Guerra del Opio.

Sin embargo, Gran Bretaña y Europa sufrieron una metamorfosis entre 1794 y 1839, un proceso de cambio continuo cuyo resultado final era irreconocible en comparación con el punto de inicio. En menos de medio siglo, Inglaterra le había ganado la mano al imperio manchú e iniciaría un proceso que pondría a Europa y al mundo occidental en el centro de todos los mapas. No obstante, detrás del proceso que supuso el nacimiento de la modernidad y de la predominancia europea se encontraba una mercancía de dudosa legalidad: el opio. (...)".

La Guerra del Opio


El comercio mundial es una gran oportunidad para activar la economía de los países entre sí, y el desequilibrio de la balanza comercial requiere de una identificación apropiada de los motivos por los que un país lo toleraría y qué obtiene a cambio. De lo contrario es un disparate, semejante al que la Argentina vivió en diferentes períodos históricos contemporáneos.

La Guerra del Opio fue el conflicto armado por el Reino Unido, bajo el reinado de la reina Victoria en el Reino Unido; para compensar el comercio con el emperador Daoguang, de China.


El monopolio


La Compañía Británica de las Indias Orientales fue una empresa iniciada en septiembre de 1599, para quitarle a compañías holandesas el monopolio del lucrativo comercio de especias, y por ese motivo, tiempo después, la reina Isabel I le concedió una Carta Real para la exclusividad del comercio con las Indias Orientales durante 15 años.

El gobierno inglés no tenía acciones en la empresa, pero ejercía el control indirecto.

Y así la empresa creció hasta representar el 50% del comercio mundial, en particular en algodón, seda, colorante índigo, sal, salitre, té y opio.

La compañía terminó comerciando en especial con la dinastía china Qing y dirigió el desembarco en India.

En 1698, sus enemigos en Londres, con el consentimiento del Parlamento, promovieron una rival: Compañía Inglesa de Comercio para las Indias Orientales. En 1702, ambas compañías llegaron a un acuerdo de fusión en la Compañía Unificada de Mercaderes Ingleses que Comercian con las Indias Orientales, que obtuvo la soberanía territorial sobre India hasta 1858, cuando este territorio pasó a control del Imperio británico.

En el interín, el 16/12/1773, un grupo de colonos de Boston vestidos de indios norteamericanos se colaron en barcos de la Compañía de las Indias Orientales y arrojaron todo un cargamento de té al agua en protesta por el Acta del Té de 1772.

El Motín del Té fue el comienzo de la Revolución estadounidense. Permite comprender la importancia que tenían el te y la Compañía de las Indias Orientales para la Corona británica.

El té representaba el poderío imperial, que se expresaba a través de la Compañía de las Indias Orientales. El té era un bien de consumo global y a finales del siglo 18 sólo podía comprarse en un país: China; y había un único importador y distribuidor que era británico.

Pero la Compañía Inglesa de Comercio para las Indias Orientales, que utilizaba a India como base de operaciones, tenía un fuerte déficit comercial con China. Para no tener que pagar con dinero debía equilibrar el comercio.

Los británicos estaban atrapados entre su interés por aumentar la rentabilidad de su negocio, el déficit en el intercambio que atentaba contra la rentabilidad y el desinterés de China por lo que producía India.

Entonces, la adormidera resultó una herramienta para el equilibrio del comercio.

La Guerra del Opio


El opio


En tablillas sumerias ya se mencionaba al opio con una palabra que también significa ‘disfrutar’.

En el palacio de Ashurnasirpal II en Nimrud (Asiria, actual Irak) existía un bajorrelieve de una diosa rodeada de adormideras (puede apreciarse en el Museo Metropolitano de Nueva York).

Los egipcios lo utilizaban como analgésico y calmante. Según el papiro Ebers, lograba "evitar que los bebés griten fuerte". Homero (en la Odisea) afirma que es una sustancia que "hace olvidar cualquier pena", y el historiador Herodoto recuerda sus propiedades medicinales, a la que apelaban en los templos de Esculapio: cuando ingresaba un paciente a aquellos hospitales de la antigüedad, le aplicaban un "ensueño sanador".

Hans Sachs, a mediados del siglo 16, explicó:

"(...) Al recorrer el campo de batalla, vieron con sorpresa que los sarracenos seguían teniendo el falo duro y erecto. El médico de campaña —sin dar muestras de extrañeza— les explicó que aquello no tenía nada de extraordinario, pues de todos era bien sabido que los turcos acostumbraban tomar opio, y que el opio produce excitación sexual aún después de la muerte. (...)".

La cultura árabe utilizaba el opio como euforizante general, y se consumía tanto en privado como en divanes públicos.

El Parlamento decide atacar China


China


La Compañía Inglesa de Comercio para las Indias Orientales encontró que había tierras y agricultores que podían asegurar, en India, una buena producción permanente de adormidera, que tiene unos frutos secos (cápsulas) de los cuales se extrae la morfina y otros alcaloides con los que se produce el opio.

La Compañía Inglesa de Comercio para las Indias Orientales promovió el comercio de opio, y la Corona británica autorizó la exportación ilegal de opio a China.

Hacia 1839, miles de adictos chinos trabajaban para destinar el 80% de su salario a la compra del narcótico.

Luego de solicitar, infructuosamente, a la reina Victoria que cesara el ingreso de opio a China, el emperador Daoguang prohibió la venta y el consumo de opio en China.

Después de la expulsión de algunos comerciantes británicos de tierras Qing, la Corona británica ordenó el ataque.

En las acciones bélicas, la superioridad militar de los británicos fue notable.

El 29/08/1842 el Emperador aceptó firmar el Tratado de Nankín que se escribió a bordo del navío de guerra británico HMS Cornwallis, en aguas de Nankín.

El representante británico fue Sir Henry Pottinger; los representantes de la Casa Qing fueron Qiying, Ilibu y Niujian. Fueron 13 artículos ratificados por la reina Victoria y el emperador Daoguang, 10 meses después.

El tratado abolía el monopolio de 13 fábricas que tenían el comercio extranjero en Cantón (Artículo V) y se abrieran 5 puertos (Cantón, Amoy, Foochow, Ningbo y Shanghái), donde los británicos podrían ingresar sus mercaderías con libertad.

El Imperio británico designaría cónsules en esos 5 puertos, donde se aplicarían aranceles fijos acordados entre los británicos y el Gobierno Qing.

China debía pagar a los británicos por el opio decomisado, en compensación de las deudas que los comerciantes de Hong Kong debían a los británicos, y como compensación por los costes de la guerra.

En total, 21 millones de dólares en plata (para la época, un dineral) en un plazo de 4 años con un interés anual del 5% en las cuotas que no fueran pagadas en tiempo y forma.

El gobierno de Qing debía, asimismo, liberar a todos los prisioneros de guerra británicos, amnistiar a todos los súbditos chinos que hubieran colaborado con los británicos durante la guerra ('dealers' y 'narcos').

Las tropas británicas permanecieron en Gulangyu y en Zhoushan hasta que el gobierno de Qing pagó en su totalidad el precio acordado.

Los chinos debieron ceder la isla de Hong Kong al territorio británico por 150 años.

La consecuencia de todo esto fue el derrumbe de la economía china.

martes, 14 de noviembre de 2017

SGM: Los diablos rojos no pudieron en Arnhem

Los diablos rojos fueron a luchar demasiado lejos

El puente de Arnhem era el objetivo fundamental de una operación aliada para derrotar a los alemanes y acabar con la guerra un año antes, en 1944

JACINTO ANTÓN | El País



Un momento de la película 'Un puente lejano', de Richard Attenborough. Escena verídica en la que un oficial británico dirigía a sus hombres con un paraguas. MICHAEL OCHS/GETTY

Un gran arco de acero y cemento, un puente de campanillas, un pedazo de puente, el más lejano de todos (aunque no el más distante), es el que cierra esta serie en la que hemos revisitado el de Remagen, el del río Kwai y el Pegasus, en Normandía. El puente de Arnhem, en la ciudad holandesa del mismo nombre, tendido sobre el Bajo Rin, un señor puente de treinta metros de altura, fue, del 17 al 26 de septiembre de 1944, escenario central de una de las batallas más encarnizadas y espectaculares (y épicas) de la Segunda Guerra Mundial. Como los otros tres con los que ha compartido estas páginas es un icono de esa contienda y como el de Remagen y el del Kwai ha tenido su propia película (Pegasus, que ya aparecía en El día más largo, tendrá próximamente la suya), en este caso la famosa superproducción de Hollywood plagada de estrellas Un puente lejano (1977), basada en el no menos célebre libro del mismo título escrito por Cornelius Ryan (Inédita, 2005).


El puente de Arnhem, su captura, era el objetivo fundamental, indispensable, de la Operación Market Garden con la que los Aliados, en un momento de euforia tras el desembarco de Normandía y la liberación de París, pretendían conseguir un atajo para derrotar a los alemanes y acabar la guerra en 1944, un año antes de cuando realmente finalizó. La idea era lanzar una poderosa ofensiva por el norte del frente desde Bélgica hacia Holanda para entrar en Alemania por la región del Ruhr tras atravesar el Rin, flanqueando la Línea Sigfrido, y darle la puntilla al III Reich. No funcionó y todavía hubo mucha guerra y sufrimiento por delante (incluido ese último espasmo de Hitler en el Oeste que fue la batalla de las Ardenas) hasta que los soviéticos tomaron Berlín en abril de 1945.

El plan, concebido por el de natural prudente mariscal Montgomery en un insólito subidón de audacia que dejó estupefacto a su propio bando (Bradley dijo que no le hubiera sorprendido más ver aparecer a Monty, abstemio recalcitrante, haciendo eses con una cogorza), presuponía un masivo empleo de fuerzas aerotransportadas (británicas, estadounidenses y polacas libres) como no se había visto nunca: 20.000 hombres que debían capturar previamente los puentes a lo largo del corredor que seguiría el grueso del ejército aliado. Market Garden (el primer nombre era el de la operación aérea y el segundo el de la terrestre) se convirtió en uno de los mayores desastres de la guerra, con 15.000 bajas, al no poderse tomar los puentes clave, especialmente el nuestro, el de Arnhem, y significó de hecho el fin de la 1ª división británica aerotransportada, los diablos rojos (por el color de sus boinas), que perdió dos tercios de sus efectivos.

No es que la idea de Monty (que acabó echando la culpa injustamente a los polacos, que siempre reciben) no fuera buena, es que había demasiados imponderables, como le señaló al mariscal el general Browning, vicecomandante del Primer Ejército Aerotransportado aliado, “señor, creo que tal vez sea irnos a un puente demasiado lejano”, frase que ha hecho época (y libro y película) y que compite con otras célebres acuñadas en esa guerra como “nunca tantos han debido tanto a tan pocos”, “¿arde París?” o “cuando acabemos esto solo se hablará japonés en el infierno”.

El problema con esas tropas de élite que son las fuerzas aerotransportadas (en parte lanzadas en paracaídas y en parte llevadas en planeadores tras la líneas enemigas en Market Garden), a las que puedes poner donde quieres en un momento, es que te dan el elemento sorpresa y una ventaja inicial enorme pero, al carecer de equipo pesado, no poseen el poder suficiente para aguantar mucho tiempo por sí solas si se enfrentan a fuerzas convencionales y no son apoyadas por efectivos terrestres propios. En síntesis, eso es lo que pasó en Arnhem. Se quedaron luchando solas, muy valientemente, eso sí, hasta que las aniquilaron.

Fallaron muchas cosas: pese a que se tomaron enclaves a todo lo largo de la ruta (la 101 ª de EE UU capturó 9 de los 11 puentes encomendados), el avance por tierra se ralentizó demasiado; en el sector de Arnhem, las unidades aterrizaron demasiado lejos del puente y de día (a diferencia de lo que sucedió en el Pegasus, como vimos), las comunicaciones fallaron estrepitosamente, no se utilizó a la Resistencia holandesa, y, sobre todo, se dió la mortal casualidad de que en la zona, en la que los informes de inteligencia más optimistas –los otros se descartaron negligentemente- preveían solo la presencia de fuerzas alemanas muy débiles, se concentraban por casualidad dos divisiones panzer de las SS especialmente entrenadas para la lucha contra tropas aerotransportadas, que ya es desgracia. Los paracaidistas, que se dirigieron hacia el puente se encontraron con una oposición cada vez más dura y cabreada, un verdadero avispero que incluía tanques Tigre, a los que no capeas con la boina. “Aparecían un regimiento tras otro de los alemanes que no tenían derecho a estar allí”, observó un paracaidista británico indignado.


Grupo de paracaidistas británicos, conocidos como los diablos rojos, en Holanda, durante la Operación Market Garden.

El batallón del teniente coronel John Frost (encarnado en el filme de Richard Attenborough por Anthony Hopkins), que soplaba un cuerno de caza, consiguió llegar al puente principal de Arnhem tras siete horas de marcha, y se hizo fuerte en el lado norte. Pero el extremo sur lo ocupaba un desapacible grupo de Granaderos Panzer de las SS. Progresivamente, los alemanes fueron inyectando unidades y presión en Arnhem y la batalla por el puente, feroz, a menudo cuerpo a cuerpo, se decantó a su favor, aunque, en uno de los episodios más famosos, los diablos rojos, lanzando su grito de guerra Whoa Mohammed! (adquirido en el Norte de África), detuvieron a brazo el avance por el puente del batallón de reconocimiento de la 9ª Panzer de las SS.

Fue un espejismo. Superados tres a uno, rodeados, sin blindados, sin auxilio, lo que quedaba a los paracaidistas era apretar los dientes, combatir con coraje y resistir todo lo posible. Y eso los exhaustos soldados británicos lo hicieron ejemplarmente, como suelen desde Rorker’s Drift. Mal asunto, sin embargo, cuando la épica y las Cruces Victoria han de sustituir a la estrategia y al triunfo. A los cuatro días, las fuerzas en el puente fueron arrolladas por los nazis y a los nueve, los restos de la división escaparon como pudieron o fueron capturados. La batalla devastó la ciudad, convertida en un Stalingrado en miniatura. La población civil sufrió un verdadero infierno y una imagen que no hay que olvidar entre tanta aventura, pólvora, medalla, miscelánea militar y testosterona –la recoge Ryan en su magnífico libro- es la del padre que corre desesperado hacia un hospital llevando en brazos a su hijo moribundo, al que las explosiones de unos u otros han arrancado un brazo y una pierna y tiene todo el costado derecho abierto. La guerra, señores.

LA GALLINA PARACAIDISTA
Junto al comandante británico Digby Tatham-Warter, que conducía excéntricamente las cargas contra el puente con un paraguas en la mano (aparece en la película), otro de los grandes personajes de la batalla es Myrtle, la gallina paracaidista (una obvia contradicción en términos), mascota del teniente Glover, que saltó sobre Arnhem con su dueño. No sobrevivió, cayó en combate y fue enterrada con solemnidad.
Arnhem y sus alrededores han convertido la batalla y su memoria en un atractivo turístico. En el centro de todo (monumentos, cementerios, museos públicos -el mejor, el de Oosterbeek, que ofrece la impagable Airborne Experience- y privados) está, claro, el puente lejano. Rebautizado en 1977 John Frostbrug, puente John Frost, en memoria del teniente coronel que luchó por tomarlo, el que hoy puede verse, majestuoso, no es, en realidad (ya estamos otra vez), el auténtico. El de la batalla, que ya había sido reconstruido justo en agosto de 1944 tras haberlo volado los propios holandeses en 1940 para retrasar la invasión alemana, fue hundido por bombarderos B-26 Marauders en octubre de 1944. El actual fue vuelto a reconstruir con el mismo aspecto y en el mismo lugar en 1948. Un pilar del verdadero puede verse en el memorial en la Airborneplein, rodeado de banderas. El que aparece en el filme Un puente lejano tampoco es el de Arnhem: dado el crecimiento urbano en la zona, las escenas en que aparece se filmaron en un puente parecido en Deventer, sobre el IJssel.

viernes, 10 de noviembre de 2017

Vikingos: El gran ejército asola Europa

"El gran ejército" - Los vikingos en su auge


Andrew Knighton | War History Online





La serie más poderosa y devastadora de las incursiones de los vikingos para golpear Europa occidental vino entre 865 y 896 ANUNCIO. Durante estas décadas, una fuerza combinada masiva de invasores escandinavos golpeó a Inglaterra y Frankia, causando tal destrucción que se hizo conocido en ambos lados del Canal Inglés como el Gran Ejército.



Una nueva táctica de Vikingos

865 no sólo marca el comienzo de un intenso período de incursiones vikingas. También vio la introducción de nuevas tácticas.

Las incursiones vikingas anteriores habían utilizado generalmente tácticas de golpe y de funcionamiento. Ya anduvieran por las costas en sus lanchas, navegando por los grandes ríos o marchando hacia el interior, seguían moviéndose. Fue una estrategia que les permitió tomar el botín más rico de un territorio mientras era difícil de luchar.


El Gran Ejército encontró otra forma de minimizar el riesgo y maximizar los beneficios. Marchando al interior, tomarían el control de una ciudad importante y harían de ésta su base. Los lugares que eligieron generalmente tenían fortificaciones detrás de las cuales los vikingos podían refugiarse, ya fueran las paredes de barro de la época o las antiguas defensas romanas. Cuando no lo hicieron, como en Reading, el Gran Ejército improvisó defensas usando el terreno circundante.

A partir de estas bases, el Gran Ejército salió a caballo para atacar el área circundante. La llegada periódica de tropas frescas los mantuvo bien abastecidos de soldados.

A veces, el Gran Ejército se hizo aún más ambicioso, instalando gobernantes títeres en East Anglia, Mercia y Northumbria.


La estatua de Alfred el grande en Winchester. Foto de Neil Howard / Flikr / CC BY-ND 2.0


El gran ejército contra Alfredo el grande

El mayor ejército vikingo se topó con el más famoso defensor británico de la época: el rey Alfredo el Grande, gobernante de Wessex.

Mientras que otros reyes ingleses no pudieron defenderse de los invasores, Alfred trajo una combinación de agudeza táctica y persistencia implacable a la lucha. Incluso en el peor de los casos, se aferró a esto. Contuvo a los asaltantes en sus bases en Wareham (875-6), Exeter (876-7), y Chippenham (878), minimizando su capacidad de recoger los despojos de los asentamientos circundantes y el campo. En Edington en 878, derrotó al gran ejército en batalla.


El éxito de Alfred no fue todo militar. Como otros gobernantes, estaba dispuesto a hacer las paces con los invasores cuando era necesario, y probablemente a rendir tributo como otros. Su consistencia de propósito se veía a largo plazo, ya que volvía a los vikingos de vuelta por cualquier medio que pudiera.

Al igual que el Gran Ejército había confiado en las ciudades fortificadas para sus incursiones, Alfred los utilizó para detener las incursiones. Estableció un sistema de burgueses, ciudades fortificadas donde la gente local era responsable de construir, mantener y manejar las defensas. Estos burgueses hicieron más difícil para los vikingos ganar un punto de apoyo en Wessex.

En 878, las salidas de los hombres a casa con su botín debilitaban al Gran Ejército. Muchos reemplazos habían llegado tarde o se habían perdido en el mar. Con Alfred en el ascendente, era hora de seguir adelante.


Un andamiaje de Vikingos ataca un pueblo en esta exhibición en el parque temático histórico de Puy du Fou en Vendée, Francia. Foto de DncnH / Flikr / CC BY 2.0

Oportunismo en Frankia

A través del canal de Wessex suroriental, Frankia había sido raramente el blanco de incursiones vikingas en las décadas antes del gran ejército formado. Los monasterios prósperos y las ciudades allí estaban casi sin defensa, nunca habiendo tenido que fortificar contra los Raiders. Todavía eran ricos en botín. Después de la muerte de dos gobernantes experimentados en la forma de Louis el alemán (murió 876) y Charles el calvo (murió 877), una serie de reyes de breve duración e inexpertos tomó los reinos separados de Frankia del oeste y de Frankia del este.

Frankia estaba madura para la cosecha.En 879, el Gran Ejército llegó en el centro de Frankia y los vikingos comenzaron sistemáticamente allanando todo lo que podían, tal como lo habían hecho en Inglaterra. Un esfuerzo combinado de los francos de Oriente y Occidente al año siguiente fracasó en atrapar a los vikingos, y los dos reinos se dispusieron a tratar con ellos por separado.

Una vez más, el Gran Ejército vio victorias y derrotas, pero nada decisivo para apartarlas de su propósito. En 885 lanzaron una campaña por el río Sena, sitiando París cuando la ciudad los detuvo en sus pistas. El cerco terminó en un tratado, en el cual los vikingos fueron pagados tributo y permitieron continuar río arriba. Pasaron tres años saqueando la cuenca del Sena, devastando ciudades seguras como Toul, Troyes y Verdun.

A pesar de años de campañas contra ellos, no fue una acción militar la que expulsó a los vikingos de Frankia. Hambre golpeada en 892. Dado una opción entre luchar encendido en una región pobre, hambrienta o navegando a las tierras más prósperas, el gran ejército abordó sus barcos y zarpó.


Vikingos en batalla, por Hans Splinter / Flickr / CC BY-ND 2.0

Volver a Gran Bretaña

Cientos de lanchas navegaron a través del Canal en dos flotas separadas, llegando a Kent, el extremo sureste del territorio del rey Alfred. Establecieron dos bases y luego se combinaron con los daneses establecidos en el este de Inglaterra para atacar Wessex y el reino aliado de Mercia.

Esta vez, Alfred estaba listo. Su red de burghs estaba en su lugar. Había creado deberes feudales para que sus súbditos prestaran servicio militar, algunos en defensa de los burgueses y otros en su ejército. Las ciudades fortificadas siempre serían defendidas, incluso cuando Wessex marchara.

Los vikingos, acostumbrados a sostener la iniciativa, se encontraron repetidamente contenidos y perseguidos. En 893 fueron derrotados en la batalla en Farnham y sitiados en una isla en el río Támesis. Su asedio de Exeter fue roto por Alfred, su base en Benfleet asaltado por su hijo, su incursión encima del Támesis y Severn perseguido y derrotado por un ejército combinado de Mercian, galés y tropas sajonas del oeste.

En 895, Alfred bloqueó el acceso del Gran Ejército a la cosecha, forzándolos a abandonar sus barcos y alejarse más de Wessex. Al año siguiente, el ejército rompió. Decenas de incursiones rentables habían llegado finalmente a su fin. Algunos hombres regresaron a casa, mientras que otros se establecieron en Inglaterra.

Durante 30 años, el Gran Ejército había traído beneficios a los Vikingos y el terror a sus vecinos. Ya era hora de descansar.

domingo, 5 de noviembre de 2017

Fuerzas Especiales: Asalto a la embajada iraní (Parte 1)




Asalto a la embajada iraní 
Un ícono en las operaciones anterroristas 

Parte 1

El asalto a la embajada iraní en Londres tuvo lugar del 30 de abril-5 de mayo de 1980, después de que un grupo de seis hombres armados irrumpieron en la embajada iraní en el sur de Kensington, Londres. Los hombres armados tomaron como rehenes a 26 personas, en su mayoría personal de la embajada, pero varios visitantes y un oficial de policía, que habían estado custodiando la embajada, se llevaron a cabo también. Los secuestradores, miembros de un grupo que hace campaña por la autonomía de la provincia de Khuzestan, Irán exigió la liberación de los prisioneros árabes de las cárceles en Juzestán y su propio pasaje seguro fuera del Reino Unido. El gobierno británico resolvió rápidamente que el paso seguro no se concede, y se produjo un asedio. Durante los días siguientes, los negociadores de la policía permitió la liberación de cinco rehenes a cambio de concesiones de menor importancia, tales como la difusión de las demandas de los secuestradores "en la televisión británica. 

Fue para el sexto día del asedio que los hombres armados se habían vuelto cada vez más frustrados por la falta de avances en el cumplimiento de sus demandas. Esa noche, mataron a uno de los rehenes y arrojaron su cuerpo fuera de la embajada. Como resultado, el gobierno británico ordenó el Servicio Aéreo Especial (SAS), un regimiento de fuerzas especiales del ejército británico, llevar a cabo un asalto para rescatar a los rehenes restantes. Poco después, los soldados asaltaron desde el techo del edificio y forzaron la entrada a través de las ventanas. Durante la incursión de 17 minutos, el SAS rescató a todos menos uno de los rehenes y mataron a cinco de los seis terroristas. Los soldados posteriormente sufrieron las acusaciones de que innecesariamente asesinaron a dos de los terroristas, pero una investigación sobre la muerte finalmente despejó el SAS de cualquier delito. El terrorista restante fue procesado y sirvió 27 años en las cárceles británicas. 

Los secuestradores y su causa se olvidaron en gran parte después de la guerra entre Irán e Irak estalló más tarde, en 1980, pero la operación trajo al SAS a la luz pública por primera vez, y reforzó la reputación del primer ministro Margaret Thatcher. El SAS fue rápidamente abrumado por el número de solicitudes recibidas de personas inspiradas por la operación y, al mismo tiempo, experimentó una mayor demanda por su experiencia de gobiernos extranjeros. No fue sino hasta 1993 que el 16 Princes Gate, después de haber sufrido grandes daños por un incendio que se desataron durante el asalto, se reabrió como la embajada iraní. 


La embajada iraní severamente dañada por el fuego que siguió al asalto 

Trasfondo 

Motivos 
Los secuestradores eran miembros del Frente Revolucionario Democrático para la Liberación de Arabistán (DRFLA)-iraní árabes en protesta por la restauración de la autonomía regional en la provincia iraní de Juzestán, también conocido como Arabistán. El área rica en petróleo es la fuente de gran parte de la riqueza de Irán, después de haber sido desarrollado por las compañías multinacionales durante el reinado del Shah. Se convirtió en parte de Irán (entonces conocido como Persia), después de un intercambio de tierras entre Persia y el Imperio Otomano en 1847. Khuzestan operaban en gran medida de forma autónoma desde entonces hasta 1925, cuando el Sha Reza suprimido su gente y puso fin a su relativa independencia. El pueblo se rebeló Khūzestāni después de la Segunda Guerra Mundial, pero la revuelta fue aplastada por Shah Mohammad Reza Pahlavi. La campaña por la autonomía no volver a encender hasta 1978, cuando Khūzestāni trabajadores petroleros en huelga. [1] 

La huelga cortó el suministro de combustible a Teherán, la capital del país, contribuyendo a la revolución de 1979 en la que fue derrocado el Shah de Irán y se convirtió en una república islámica bajo un ayatolá. Los Khūzestānis había esperado que su autonomía regional sería restaurado a raíz de la revolución, pero el ayatolá Ruhollah Jomeini se negó, lo que desató un violento levantamiento en la provincia. Varios miles de manifestantes se reunieron en la ciudad de Khorramshahr, el 29 de mayo de 1979; disturbios estallaron y la Guardia Revolucionaria iraní abrió fuego, presuntamente mató a más de 200 personas. Según Oan Ali Mohammed, [1] los hechos de Khorramshahr fueron la chispa que condujo a su deseo de atacar la embajada iraní en Londres, un plan inspirado por la crisis de los rehenes en Irán en el que los partidarios de la revolución tenía el personal de la embajada americana en Teherán de rehén. [1] [3] [4] 

 
El frente de la embajada iraní en 2008 

Llegada a Londres 
Utilización del pasaporte iraquí, Oan y otros tres miembros de la DRFLA llegó a Londres el 31 de marzo de 1980 y alquiló un piso en Earls Court. Afirmaron que se habían encontrado por casualidad en el vuelo. Los hombres suelen regresar al plano borracho, tarde en la noche, ya veces acompañados de prostitutas. En una semana, el ama de llaves les pidieron a. Pronto se encontró otro piso, donde le dijeron a su nuevo propietario se movían, ya que se han sumado otros hombres y se requiere mayor comodidad. Durante los días siguientes, el grupo creció, con hasta una docena de hombres en el piso en una ocasión. [5] 

Oan tenía 27 años y era de Juzestán, que había estudiado en la Universidad de Teherán, donde se hizo políticamente activo. Había sido encarcelado por SAVAK, la policía secreta del Sha, y las cicatrices calibre que dijo eran de la tortura bajo custodia SAVAK. Los demás miembros de su grupo fueron Shakir Abdullah Radhil, conocido como "Faisal", Oan el segundo al mando quien también afirmó haber sido torturado por SAVAK; Shakir sultán Said, o "Hassan"; Themir Moammed Hussein, o Abbas; Fowzi Badavi Nejad, o "Ali", y Ali Makki Hanoun, el más joven del grupo, que fue por el nombre de "Makki" [6] [7]. 

El 30 de abril, los hombres informaron a su propietario que iban a Bristol durante una semana y luego regresar a Irak, declararon que ya no requieren el piso, y dispuso que sus pertenencias para ser enviados a Irak. Salieron del edificio a las 09:30 (BST), el 30 de abril. [8] Su primer destino es desconocido, pero en el camino a la embajada iraní que recogieron armas de fuego (como pistolas y metralletas), municiones y granadas de mano. Las armas, principalmente de fabricación soviética, se cree que han sido introducidos de contrabando en el Reino Unido en una valija diplomática que pertenece a Irak. [9] Poco antes de las 11:30, y casi dos horas después de desocupar el apartamento cercano en Lexham Gardens en South Kensington , los seis hombres llegaron frente a la embajada. [8] 

Special Air Service 
El Servicio Aéreo Especial (SAS) es un regimiento del ejército británico y parte de las fuerzas especiales del Reino Unido. El regimiento fue formado por el Coronel David Stirling en África en 1941, en el apogeo de la Segunda Guerra Mundial. Su función original era la de penetrar en las líneas enemigas y atacar en los aeropuertos y las líneas de suministro en profundidad en territorio enemigo, primero en el norte de África y más tarde en todo el Mediterráneo y en la Europa ocupada. Stirling estableció el principio de la utilización de equipos pequeños, generalmente de sólo cuatro hombres, para llevar a cabo las redadas, al darse cuenta de que un equipo de cuatro hombres a veces puede resultar mucho más eficaz que una unidad de cientos de soldados. [10] 

Los gobiernos occidentales se vieron impulsados ​​a formar especialistas en las unidades antiterroristas después de la "masacre de Munich". Durante los Juegos Olímpicos de 1972, un enfrentamiento entre un grupo de secuestradores y la policía de Alemania Occidental dejó un oficial de policía y todos los rehenes muertos. El gobierno británico, preocupado de que el país no estaba preparado para una crisis similar en el Reino Unido, ordenó la formación del Ala de Guerra Contra Revolucionaria (CRW) de la SAS, que se convirtió en la principal unidad anti-terrorista y anti-secuestro en el Reino Unido. El SAS ha participado en operaciones de contrainsurgencia en el extranjero desde 1945, y había entrenado a los guardaespaldas de personas influyentes, cuyas muertes sería contrario a los intereses británicos. Así, se cree que estará mejor preparado para el papel de cualquier unidad de la policía o en otra parte de las fuerzas armadas. La primera experiencia operacional del ala CRW fue la que asaltó el Vuelo 181 de Lufthansa en 1977, cuando un pequeño destacamento de soldados fueron enviados para ayudar a los GSG 9-la unidad de élite de la policía alemana occidental creada después de los acontecimientos de 1972. [11] 

Fin de la parte 1



Referencias generales 

-Firmin, Rusty; Pearson, Will (2011). Go! Go! Go! (paperback ed.). Phoenix Books. ISBN 978-0-7538-2854-0. 
-Fremont-Barnes, Gregory (2009). Who Dares Wins: The SAS and the Iranian Embassy Siege 1980. Oxford: Osprey Publishing. ISBN 978-1-84603-395-7. 
-Sunday Times "Insight" Team (1980). Siege! Princes Gate, London – The Great Embassy Rescue. London: Times Newspapers Ltd (The Sunday Times). ISBN 0-600-20337-9. 

Referencias particulares 
1. Fremont-Barnes, p.15. 
2. "Six days of fear". BBC News (BBC). 26 de Abril de 2000. Consultado el 9 de Julio de 2011. 
3. Siege!, p.1. 
4. "In Depth: Iran and the hostage-takers". BBC News (BBC). 26 de Abril de 2000. Consultado el 23 de Junio de 2011. 
5. Siege!, pp.1–4. 
6. Siege!, pp.7–8. 
7. Firm & Pearson, p.VIII. 
8. Siege, pp.10–13. 
9. Fremont-Barnes, p.18. 
10. Fremont-Barnes, pp.6–7 
11. Fremont-Barnes, pp.8–10 
12. Firmin & Pearson, p.3. 

Wikipedia.en

sábado, 4 de noviembre de 2017

SGM: La 82nd Airborne en el puente demasiado lejos

Un puente demasiado lejos: Los estadounidenses, y la verdadera historia de los 101 y 82 en la operación Market Garden


Gabe Christy | War History Online


Los Paracaidistas Americanos reciben un briefing de última hora antes de abordar los aviones.


A Bridge Too Far, la adaptación cinematográfica del libro de Cornelius Ryan del mismo nombre, cuenta la historia épica de los hombres que lucharon a través de la Operación Market Garden.

Empujaron hacia adelante, 64 millas en territorio alemán, en un intento de terminar la guerra dentro de 100 días. A pesar de sus valientes esfuerzos, la Operación fracasó, el 25 de septiembre de 1944.

Planificación: 11-17 de septiembre de 1944

El 11 de septiembre de 1944, el General de División Maxwell Taylor y el General de Brigada James Gavin, se reunieron con sus homólogos inglés y polaco del Primer Ejército Aerotransportado. Gavin era oficial de mando de la 82da división aerotransportada americana y Taylor del 101.o. Estos dos hombres estaban a punto de conducir a sus tropas en el mayor asalto aerotransportado aún intentado.


El plan era para un empuje combinado, usando paracaidistas británicos, americanos y polacos. Tres ciudades y tres puentes serían capturados, profundamente detrás de líneas alemanas. Estas ganancias serían aseguradas por el XXX Cuerpo Británico, con armadura, artillería e infantería mecanizada.

La 101ª sería enviada a Eindhoven, y sería la primera en reunirse con XXX Cuerpo. Sus objetivos eran los dos puentes sobre el Canal de Wilhelmina, en Son y al norte de Eindhoven, y los puentes sobre el Dommel, y los canales de Zuid-Willemwaart. Capturando estos permitiría XXX Corps avanzar hacia el norte. La División tendría que capturar y mantener un tramo de 15 millas de camino, dentro de 2-3 horas de aterrizaje.


James M Gavin, como General Mayor. Cuando era un Brigadier, comandó el 82o Airborne y saltó a Holanda durante la Operación Market Garden.

El 82 iba a Nijmegen, entre Eindhoven y Arnhem. Tenían siete puentes para capturar, en Grave, Malden, Huemen, Hatert, Honinghutje, y finalmente dos sobre el río Waal en Nijmegen. Sólo tenían que mantener la posición para, a lo sumo, un día o dos, entonces XXX Corps vendría a cavar.

El salto: 17 de septiembre de 1944

A las 1231 del día 17, los desembarcadores desembarcaron, debían guiar en las principales caídas de asalto. Hacia 1400 la fuerza principal había tocado el suelo y se había mudado.


A C-47 remolca un planeador Waco en su camino a Holanda.

El 101o encontró poca resistencia en su gota inicial y pudo capturar rápidamente los dos puentes sobre el Canal Wilhelmina. Movieron tropas hacia Best, pero fueron repelidas rápidamente por la rígida resistencia alemana. Tuvieron que cavar para la noche.

Otros elementos del 101 se trasladaron hacia el Hijo, sólo para ser encontrado con el fuego de la artillería alemana de 88 mm. Ellos fueron capaces de localizar y destruir las armas, pero no antes de que los alemanes soplaron el puente de Hijo. Los retrasos impidieron que el 101 de tomar Eindhoven, teniendo también a cavar en y tratar de nuevo en la mañana.


El 82nd Airborne viene cerca de Grave. Se necesitarían dos días para capturar este puente, junto con el puente principal en Nijmegen.

El día 82 fue un poco más suavemente. Fueron capaces de capturar casi todos sus objetivos; excepto el puente de Nimega. Un asalto nocturno fue intentado en 2030, pero repelido a sólo 400 metros del puente. Ellos también creyeron y esperaron alivio.

Días 2-4: 18-20 de septiembre de 1944

El 18, el 101 intentó encontrar otro puente útil, siendo Hijo destruido, pero fracasado. Se reunieron con los elementos principales de XXX Corps y les informaron que el puente de Son había sido destruido. Solicitaron un puente de Bailey pero fueron forzados a esperar mientras que los camiones de la fuente tuvieron que navegar los atascos extendidos extensos del tráfico, así como una ciudad nuevamente liberada.


Un destructor de tanques M10 cruza el puente de Bailey cerca de Son.

Su batalla aún no había terminado. La alfombra alemana bombardeó Eindhoven, quemando casi todo el centro de la ciudad. Durante los próximos días, el 101 repelió continua contraataques. Ellos aseguraron su posición y cavaron adentro. Entonces, una vez que pasaron XXX Cuerpo apagado al 82o en el 19, su parte en Market Garden estaba esencialmente terminada.

El 82o tuvo un tiempo más duro. Sus zonas de caída casi estaban rebasadas, y esto retrasó los refuerzos. Los suministros finalmente llegó por la noche. Sin embargo, resecuring significó retirar tropas de Nijmegen, retrasando su captura. Para el 19, se habían reunido con el XXX Cuerpo.

Los prisioneros alemanes esperan ser trasladados a la retaguardia, en Eindhoven.

Para que la operación tuviera éxito, necesitaban tomar el puente Nijmegen, lo que significaba ir a través de pequeñas embarcaciones para capturarlo. XXX Corps tenía barcos de asalto disponibles, pero de nuevo en la parte posterior de la columna, a más de 10 millas de distancia, con grandes atascos de tráfico entre.

Finalmente, por el vigésimo, 26 barcos llegaron y, batidos por los hombres de los 82 dirigidos por el comandante Julian Cook, remando desesperadamente a través del Waal.


Infantería británica que tira adelante de los barcos del asalto de la madera y de la lona que el 82.o utilizaría para cruzar el Waal y para capturar el puente de Nijmegen.

El asalto estaba a plena luz del día, pero apoyado por el humo y el fuego de los guardias irlandeses. Durante más de 4 horas el 82, apoyado por los guardias irlandeses, luchó sobre el puente de Nimega. Hacia 1830, el cuarto día de la operación, dos tanques de la Armadura de la Guardia lo cruzaron, para conectar con las tropas aerotransportadas.

200 paracaidistas murieron en el cruce del río, un alto costo para la victoria. Para entonces, la Operación debería haber terminado, con Arnhem capturado y la línea de frente movida 64 millas detrás de las líneas enemigas. XXX Corps estaban todavía a kilómetros de su objetivo.


Tanques británicos rodando sobre el recién capturado puente de Nijmegen.

Días 5-9: 21-25 de septiembre de 1944

Después de tomar Nijmegen, el 82 apoyó el avance de XXX Corp, mientras consolidaba sus posiciones hacia el sur. Estaban luchando un contraataque casi constante, especialmente en la larga carretera individual que XXX Cuerpo necesitaba para ejecutar suministros y refuerzos hacia delante.

Al día siete, era evidente que la Operación había fallado, pero las tropas Americanas Aerotransportadas mantuvieron su terreno y se quedaron en la zona hasta principios de noviembre.

viernes, 3 de noviembre de 2017

SGM: Operaciones de engaño contra los alemanes

Guerra de subterfugio - Cuatro grandes engaños militares de la Segunda Guerra Mundial


Andrew Knighton | War history Online



Los oficiales de HMS Seraph, el submarino seleccionado para la operación Mincemeat, diciembre de 1943.

La inteligencia militar era vital para la Segunda Guerra Mundial. Los trucos abundaban, ya que los comandantes trataban de engañar a sus oponentes acerca de sus planes.

Engañando a Rommel en Alamein

La inteligencia y la contrainteligencia jugaron un papel importante en la campaña de África del Norte. Ya en 1940, los británicos usaban agentes para hacer creer a los alemanes que los ataques venían en momentos y lugares cuando no lo eran. Resultó muy útil para distraer a los alemanes y exponer sus debilidades, por ejemplo cuando empezaron a faltar combustible.

El caso más extenso de esto vino durante los combates en Alamein en octubre a noviembre de 1942. Los alemanes habían sido engañados ya en la creencia en tropas ficticias y mal dirigidos sobre donde las fuerzas británicas fueron situadas. Este trabajo de desinformación se basó en señales de radio y agentes, pero podría ser socavado si el reconocimiento aéreo no coincidía.


Los británicos construyeron un oleoducto que se dirigía hacia el sur a través del desierto. Es la dirección del viaje y el tiempo que se tarda en erigir indicó que estarían suministrando un asalto importante en esa área, que se pondría en marcha a mediados de noviembre.

Mientras tanto, los preparativos reales estaban en curso hacia el norte. Tropas y vehículos estaban disfrazados para ocultarlos del reconocimiento aéreo. Cuando los británicos atacaron en el norte, envió a las fuerzas alemanas bajo Rommel vacilando. Se habían estado preparando en el sur.


Por Bundesarchiv - CC BY-SA 3.0 de


Operación Mincemeat

El engaño más famoso de la guerra, la operación Mincemeat era una parte pequeña pero significativa de una tela más amplia del engaño.

Tras su éxito en el norte de África, los Aliados se preparaban para invadir Italia, empezando por Sicilia. El problema era que era un objetivo tan obvio. Los alemanes y los italianos estaban obligados a poner resistencia dura.

Para contrarrestar esto, los aliados comenzaron una campaña de falsa información similar a la que se utiliza en África. Esto llevó a los alemanes a creer que habían interceptado inteligencia vital y descubierto lo que los Aliados no querían que ellos hicieran; que la invasión venía más al este.


Luego se utilizó la ingeniosa operación Mincemeat. El cuerpo de un civil muerto estaba vestido de oficial, con una falsa identidad y papeleo. Los planes para una supuesta invasión aliada se colocaron en su cuerpo. Luego se dejó en el mar en un lugar donde sería recogido por los lugareños simpáticos a las fuerzas del Eje.


Tarjeta de identidad naval del comandante Martin

Al parecer tropezando con los planes falsos por accidente, los alemanes y los italianos fueron completamente engañados. Las fuerzas se desviaron de la zona de invasión real. Se había puesto el terreno para una invasión más segura de Sicilia.

FUSAG

Mientras se preparaban para invadir Normandía, los Aliados se enfrentaron al llamado Muro Atlántico, una cadena de posiciones defensivas sustanciales a lo largo de la costa. Con 12.000 fortificaciones y 6.5 millones de minas, era un objetivo formidable. La mejor manera de debilitar la posición del enemigo era engañar a Hitler para que pensara que estaban atacando en otra parte.

El lugar obvio era el Estrecho de Dover, el punto más estrecho del Canal de la Mancha. Era un plan que tenía perfecto sentido, ya que sería la travesía más corta y permitiría el apoyo aéreo y de artillería desde el sudeste de Inglaterra. Tenía tanto sentido que Hitler pudiera creer fácilmente.

Los aliados crearon un ejército imaginario - el primer grupo del ejército de Estados Unidos (FUSAG). Encabezado por el general Omar Bradley, se suponía que estaba en Kent y tenía una sede en Bradley y su personal.

Los estudios y los teatros de la película proporcionaron los constructores del sistema que fueron traídos a Kent para crear un ejército simulado. Construyeron cuarteles y tiendas de campaña, tanques falsos y embarcaciones de desembarco, lo suficientemente convincentes como para engañar al reconocimiento aéreo alemán. Las ondas de Kent se inundaron con el tráfico de radio de las unidades inexistentes.

Cuando se acercó la fecha de la invasión, el general George S. Patton fue puesto a cargo. Patton había sido suspendido del comando verdadero para abofetear a soldados exhaustos. Esta publicación significaba que todavía era útil, ya que los alemanes temían su liderazgo agresivo y eficaz.


Tanque ficticio utilizado como parte de la operación FUSAG

Para agregar a la farsa, un herido oficial alemán en su camino a casa se mostró una enorme fuerza armada se reunieron en Kent, incluyendo Patton. Proporcionó testimonio de testigos a sus superiores que el ejército era real. En realidad, se le habían mostrado soldados en una parte diferente del país.

Funcionó. Hitler se centró en la defensa del Pas de Calais, no de las playas de invasión. Semanas después del Día D, todavía estaba reteniendo fuerzas de regreso listos para enfrentarse a FUSAG.


Operación Titanic 

En la noche en que las fuerzas aliadas partieron hacia Normandía, un nuevo engaño estaba en marcha.

Al igual que FUSAG, la Operación Titanic trataba de engañar a los alemanes para que redujeran sus defensas en áreas vitales. El objetivo de Titanic era el área alrededor de la playa de Omaha, donde ocurrieron los aterrizajes más difíciles y sangrientos.


Maniquí de paracaídas británico ahora en exhibición en el museo de la batería del arma de Merville en Francia

A última hora de la tarde del 5 de junio de 1944, cuarenta aviones de transporte despegaron del sur de Inglaterra. A bordo estaban diez soldados del Servicio Aéreo Especial (SAS), el regimiento de paracaídas de élite de Gran Bretaña. Acompañaban 500 "Ruperts" - maniquíes crudos hechos de la arena, de la paja y de la tela, cada uno con un paracaídas.

Poco después de la medianoche, tanto los Ruperts como los paracaidistas fueron arrojados sobre el campo francés, lejos de las playas del desembarco. Los maniquíes contenían artefactos incendiarios para que se prendieran fuego al aterrizar, quitando pruebas de que no habían sido verdaderos paracaidistas iniciando un ataque. Los verdaderos soldados tenían grabaciones de fuegos artificiales y gramofones con disparos de batalla falsos.

Alrededor de las 3 de la mañana, los alemanes respondieron a los informes de un ataque. Miles de soldados fueron desviados de la zona alrededor de la playa de Omaha para tratar con los diez hombres SAS y sus cientos de compañeros de paja.

Aquellos hombres del SAS fueron los primeros en dsembarcar el día D. Sólo dos de ellos regresaron a casa con vida, pero gracias a ellos cientos de vidas estadounidenses se salvaron en la playa de Omaha.

Fuentes:

Ralph Bennett (1999), Behind the Battle: Intelligence in the War with Germany 1939-1945.
Gordon Brown (2008), Wartime Courage.
Nigel Cawthorne (2004), Turning the Tide: Decisive Battles of the Second World War.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

SGM: El Protocolo de Londres

73 años de Alemania descuartizada

Es algo confuso el "Protocolo de Londres", ya que existen 9 versiones del Protocolo, que van desde el de 1814 hasta el de 2004. Entonces, cuando se habla del "Protocolo de Londres", ¿de cuál de todos se habla? Hay uno que fue firmado el 12/09/1944, o sea que hoy se cumplen 73 años, y fue el 6to. "Protocolo de Londres".
Urgente24



Mapa de la división de Alemania y de Berlín.


La 2da. Guerra Mundial finalizó el 08/05/1945. Adolf Hitler se suicidó el 30/04/1945. Pero en septiembre de 1944, la contienda ya había tomado una tendencia irreversible, al menos para el Alto Mando aliado. Entonces hubo una reunión en la que se acordó la división de Alemania cuando llegara la paz.


Los aliados eran la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, el Reino Unido (Gran Bretaña e Irlanda del Norte), USA, Polonia y Francia. Sin embargo, quienes liderarían lo que se conoció como la Ocupación Aliada de Alemania fueron el Reino Unido, la URSS y USA.

Francia tenía bastantes problemas con su propia reconstrucción y Polonia pasó a ser un aliado a su pesar de la URSS, hasta que cayó el llamado Pacto de Varsovia, que coincidió con la reunificación de Alemania.

En septiembre de 1944 se reunió en Londres la Comisión Consultiva Europea (URSS, USA y Reino Unido) para el 6to. "Protocolo de Londres", que trataba de la ocupación de Alemania, su divisón territorial, la prohibición de armarse y una interferencia en todas sus instituciones, apostando a que la influencia de estos triunfantes países impediría repetir un Hitler.

En verdad, Franklin D. Roosevelt, Winston Churchil y Yoséf Stalin estaban repartiéndose el mundo. Debe recordarse que Hitler y Stalin ya se habían repartido Europa, antes de la Operación Barbaroja (la traición de Alemania a la URSS). Y USA y el Reino Unido habían sido aliados en la 1ra. Guerra.

Al finalizar la 2da. Guerra, los países anexados por Alemania recobraron su independencia, tal como fue el caso de Austria y Checoslovaquia. Otros territorios anexados por Hitler pero pertenecientes a otros países, fueron reintegrados: zonas de Bélgica, Francia, Luxemburgo, Polonia y Yugoslavia.

En cuanto a Alemania, lo que comenzó en Londres avanzó en la conferencia de Yalta (entre el 04/02/1945 y el 11/02/1945), cuando se decidió que:

  • los británicos quedarían a cargo de los estados de Schleswig-Holstein, Hamburgo, Baja Sajonia y el actual estado de Renania del Norte-Westfalia (Norte/Noroeste);
  • USA se quedaría con los estados de Baviera, Hesse, Wurtemberg-Baden y el puerto de Bremen (Sur/ Sureste);
  • los franceses obtuvieron el control de los estados de Renania-Palatinado, Baden, Wurtemberg-Hohenzollern y el distrito de Lindau (Oeste/Suroeste); y
  • los soviéticos se quedaron con Turingia, Sajonia, Sajonia-Anhalt, Brandeburgo y Mecklemburgo-Pomerania Occidental (Este y Noreste).





Pero lo que le resultaba clave a USA, URSS y Reino Unido era la capital, Berlín, y sobre esto trató el "Protocolo" que dividió en 4 el Gran Berlin, aunque en verdad fue un sector occidental, ocupado por estadounidenses, británicos y franceses con 480 Km2 de extensión y 2.200.000 habitantes; y el oriental, ocupado por los soviéticos, con 400 Km2 y 1.100.000 habitantes.

El Gran Berlín, constituido de acuerdo con la ley municipal del 27/04/1920: casi 880 Km2, con una población de 5.300.000 habitantes.

El "Protocolo de Londres" tuvo un Protocolo adicional, del 14/11/1944 que aclaró que esa ocupación se realizaba "(...) para dirigir conjuntamente la administración del territorio del Gran Berlín".

Faltaba un nuevo protocolo, del 26/06/1945 -el mismo día que la Carta de Naciones Unidas inició la Organización de Naciones Unidas, en San Francisco, California (USA)- aclarando que Francia participaba con igualdad de derechos en la "administración conjunta del Gran Berlín".

La ocupación concedía el total y completo control sobre los recursos alemanes, comenzando por las políticas de desmilitarización, desnazificación, democratización y descentralización. También debían ser abolidas las leyes discriminatorias, debía controlarse el sistema educativo y judicial, y arrestarse y llevarse a juicio a los criminales de guerra.

El 02/05/1945, Josip Vissarianovich Stalin anunció la conquista de Berlín. 11 días después, el general en jefe de la Administración Militar Soviética, mariscal Grigori Zukov, confirmó en su cargo a los nuevos miembros del Ayuntamiento de Berlín nombrados por el comandante soviético de la ciudad, general Nikolaï Erastovitch Berzarine. Los elegidos tomaron posesión de su cargo 6 días después.

Los aliados llegaron a Berlín 01/06/1945 y su instalación se demoró hasta el 04/07/1945. La presencia de los aliados fue precedida por un engorroso intercambio de telegramas entre el presidente Harry S. Truman (Roosevelt había muerto), el 1er. ministro Winston Churchill y Stalin.

En los Protocolos se mencionaba el libre acceso de las Fuerzas Aliadas "por vía aérea, terrestre y de ferrocarril a Berlín". Y la Conferencia de los Comandantes Supremos de las potencias de ocupación -Berlín, 29/06/1945- sostuvo: "Se ha convenido que todo el tráfico -aire, carretera, vía férrea- estará libre de controles fronterizos o del control por funcionarios de aduanas o por autoridades militares".

Para intentar la administración conjunta se creó la IAMC (Comandancia Militar Interaliada), que se constituyó el 11/07/1945. Pero el 17/07/1945 se reunieron en Potsdam -un barrio de Berlín- Truman, Churchill y Stalin, para una cumbre sobre el mundo que venía.

En Potsdam se decidió que en tanto durase la ocupación, habría libertad de acceso a Berlín y tratamiento de toda Alemania como una unidad económica.

Por este motivo se creó, al margen de la Comandancia Militar, el Consejo Aliado de Control, con sede en Berlín, que empezó a trabajar el 20/08/1945. Pero las bombas atómicas sobre Japón cambiaron todo: sumó resquemor a la desconfianza preexistente. Comenzó la Guerra Fría. Y fracasó la idea de la administración conjunta: Berlín Occidental y Berlín Oriental.

El 20/03/1948 los soviéticos abandonaron el Consejo de Control Aliado y el 16/06/1948 dejaron la Comandancia Militar. El 22/06/1948 los consejeros de Hacienda y Economía de los 4 países ocupantes discreparon muy fuerte sobre las reformas económicas. Los soviéticos pretendían que la moneda que se utilizase en el Gran Berlín debía ser la misma que en el resto de la zona de ocupación soviética.

Los occidentales se negaron y lanzaron en Berlín Occidental el marco del Bom/e Deutscber Lánder, el marco occidental, moneda clave para el llamado 'milagro alemán'.

Ya no había "libertad de acceso a Berlín": los soviéticos controlaban la identidad y los equipajes de los viajeros occidentales, especialmente los militares; detenían los trenes; restringían el envío de paquetes postales y los permisos para la navegación fluvial.



A la circulación del Deutsche Mar/e, los soviéticos respondieron cortando la corriente eléctrica y el suministro de carbón a las zonas occidentales.

El 24/06/1948, con la excusa de unas reparaciones en los puentes sobre el río Elba, cortaron la circulación por autopista, ferrocarril y navegación de los canales.

Durante 48 horas, los occidentales debatieron qué hacer. El 26/06/1948 el presidente Truman ordenó el abastecimiento de la ciudad por vía aérea, "hasta que se encuentre una solución diplomática".

El 28/06/1948, 150 aviones aterrizaron en el aeródromo de Tempelhof, transportando 400 toneladas de abastecimiento, el 30% de las necesidades de los sitiados.

El 20/07/1948, ya llegaban 2.400 toneladas diarias, y más tarde 4.500 toneladas.

Los occidentales mantuvieron el puente aéreo hasta que los soviéticos levantaron el bloqueo el 12/05/1949: se habían realizado 200.000 vuelos, con un total de más de 2 millones de toneladas de alimentos, carbón, etc.

Ya llegaría el Muro de Berlín. En definitiva, el Protocolo de Londres fue un efímero intento de que acordaran soviéticos, estadounidenses y británicos. Pero sirvió para impedir lo que Hitler esperaba: el choque entre ellos al converger sobre Alemania.

Curiosamente, en la Alemania comunista todo fue mucho más traumático y difícil que en la Alemania occidental, donde hubo un juicio de los jerarcas nazis, pero luego una inclusión progresiva del resto de los ex combatientes a una sociedad que pudo retomar rápidamente el crecimiento económico y social.

sábado, 28 de octubre de 2017

SGM: El rol de la inteligencia militar en la victoria sobre el Afrika Korps

Cómo ganó la Inteligencia Militar la Campaña del Norte de África en la Segunda Guerra Mundial


Andrew Knighton | War History Online




Las campañas de África del Norte de la Segunda Guerra Mundial son recordadas por sus batallas con tanques, sus vastos desiertos y sus coloridos comandantes. Uno de los factores más críticos en esas campañas fue la inteligencia militar.

Acecho de suministros 

La guerra de inteligencia, en la que los británicos se enfrentaban a los alemanes e italianos, se trataba de suministros. Al descifrar las señales del Eje, los británicos amenazaron el envío enemigo con sus suministros al norte de África mientras mantenían su propia caja fuerte. Les dio una ventaja a pesar de las líneas de suministro más largas.

Fue construido sobre varias capas de inteligencia. La inteligencia de las señales jugó la parte más grande. Algunos de ellos procedían de la decodificación de la radio local. El descifrado del código de alto nivel de Enigma, un secreto muy guardado, también alimentó las decisiones de los principales comandantes.


Intercepciones de radio 

Los alemanes también escuchaban las señales de radio británicas. Fue la destrucción de algunas de las primeras ofensivas británicas. Empujados por Churchill para atacar antes de que estuvieran listos, los británicos avanzaron contra Rommel y los alemanes. Escuchando las señales entre los tanques británicos, los alemanes descubrieron que sus oponentes no tenían casi ningún conocimiento de la seguridad de las comunicaciones. Se enteraron de los planes británicos y utilizaron la información para obtener la victoria.

Rommel la tiene complicada

Cuando salió a la ofensiva, Rommel volvió la cuestión de la inteligencia de las señales. Al emitir falsas señales de radio, engañó a los británicos sobre la ubicación de un convoy de tanques. Le permitió ganar el elemento de sorpresa.

Fue un caso en el que los británicos podrían haber sabido mejor, pero no pudo conectar los puntos de las diferentes fuentes de inteligencia.




Black Code En enero de 1942 vio uno de los poderes del Eje más poderosos golpes de inteligencia. Los italianos robaron una copia del Código Negro, utilizada por el Agregado Militar de los Estados Unidos en El Cairo para comunicarse con Washington. Durante seis meses, los alemanes y los italianos escucharon todo lo que el Attaché transmitió, incluyendo una inundación de información británica, que mantuvo a sus aliados a la velocidad de la guerra africana.

No fue hasta julio que los Aliados se dieron cuenta de lo que estaba sucediendo y esta fuente se secó.


Ganando en inteligencia, luchando en tierra

A pesar de estos contratiempos, los Aliados solían tener ventaja en la guerra de inteligencia. Tenían mejores criptógrafos y la información obtenida de Enigma se usó selectivamente, por lo que se beneficiaron de esta fuente sin dar que la tuvieran.

Sin embargo, lucharon para convertirlo en victorias en el terreno. Rommel era un comandante experto, y tomó tiempo para que la guerra se volviera contra él. Además, los líderes británicos a menudo carecían de la experiencia y el conocimiento para utilizar la inteligencia que tenían de manera efectiva.

Venezia

La ofensiva de Gazala, que comenzó a finales de mayo de 1942, mostró que los británicos estaban empezando a controlar su inteligencia. A través de señales interceptadas y el interrogatorio de un prisionero, aprendieron el esquema de la ofensiva planeada de Rommel. Entonces un intercepto de Enigma les dio la palabra clave para el lanzamiento del ataque - Venezia.

Ellos sabían que el ataque venía 24 horas antes. El avance previsto de Rommel llegó a un sangriento y agotado alto.


Queso

Uno de los mejores activos aliados era un agente doble conocido como Queso. Un judío italiano en Egipto, se convirtió en un agente británico que alimentaba a los italianos información falsa. Después de ser reconocido por los italianos, fue reemplazado por un "amigo" que era, en realidad, un británico. Sus mensajes aparentemente útiles a la inteligencia italiana pronto fueron pasados ​​directamente a Rommel, dejando que los británicos lo alimentaran con toda clase de información falsa.

Tomar prisioneros

Los prisioneros de guerra eran una fuente vital de información. Cuando los británicos fueron a la ofensiva en 1942, esta fuente se hizo indispensable. Ellos barrieron alemanes e italianos dejados atrás en retiros, logrando una mayor comprensión de las formaciones y planes del Eje.

Trucos en El Alamein

Uno de los mejores actos de engaño llegó a Alamein en octubre-noviembre de 1942. Los alemanes ya habían sido engañados por las tropas ficticias y mal dirigidos sobre las fuerzas británicas, pero esto podría haber sido socavado si el reconocimiento aéreo no coincidía con la falsa información.



Los británicos construyeron una tubería de agua al sur. Su dirección y el tiempo que tardó en erigirse indicó que se produciría un ataque significativo en noviembre en el sur.

Mientras tanto, los preparativos reales estaban en curso hacia el norte. Cuando llegó el ataque, envió a Rommel tambaleándose.

Operación Torch

La planificación de la Operación Torch ("Antorcha"), en la que los estadounidenses se unieron a la guerra, mostró los límites del aprendizaje aliado. Aquellos comandantes que ya habían luchado en la guerra del desierto comprendían lo que la inteligencia podía hacer en la guerra moderna. Los nuevos oficiales norteamericanos y británicos que entraron para la operación ampliada no lo hicieron. Los nuevos oficiales de inteligencia, aunque bien educados, carecían de una experiencia práctica vital. Los comandantes no sabían cómo usar la inteligencia.

La campaña podría haberse iniciado mejor, pero todavía era un éxito. El negocio de aprender las técnicas de inteligencia comenzó de nuevo.

Silencio de radio 


Uno de los últimos golpes de inteligencia de Rommel llegó en la Batalla de Kasserine Pass, su primera pelea importante contra los estadounidenses. Allí evitó transmitir órdenes a través de la radio. Los aliados fueron dejados en la oscuridad.

Las tropas estadounidenses fueron sorprendidas sorprendiendo a Rommel en el terreno. Sin embargo, los Aliados tenían la ventaja estratégica, y el fin estaba a la vista.

Patton y el fin



George S. Patton en 1945

El general George S. Patton fue uno de los últimos convertidos de la arena africana al valor de la inteligencia. Después de llegar a la pena en un ataque mal planificado en marzo de 1943, se dio cuenta de cómo las señales interceptadas podrían ayudarlo. Desafortunadamente, habló de ello en un canal de radio abierto, llevando a los alemanes a cambiar su código.

Justo hasta el final de la campaña, la inteligencia resultó vital, diciéndole a los Aliados donde Hitler estaba enviando sus desafortunados refuerzos. Nunca antes la guerra de detrás de la escena de la inteligencia había sido tan central para una campaña militar. Era un signo de las cosas por venir.

Fuente:


Ralph Bennett (1999), Behind the Battle: Intelligence in the War with Germany 1939-1945.



martes, 24 de octubre de 2017

SGM: Los horrores de los campos de prisiones japoneses

Las escalofriantes fotos de prisioneros en Japón reducidos a piel y hueso durante la Segunda Guerra Mundial

Los soldados británicos estaban detenidos en condiciones inhumanas. Estas fotografías se utilizaron como evidencia en los juicios contra Ejército Imperial por crímenes de guerra
Infobae


Un soldado británico en un campo de prisioneros de guerra japonés siendo torturado



Tras la rendición de Japón al final de la Segunda Guerra Mundial, los aliados liberaron a cientos de prisioneros de guerra británicos que habían sido torturados y muertos de hambre por sus captores.



Un soldado británico, reducido a piel y huesos

Un campo de concentración japonés

Tras encontrarlos, las fuerzas aliadas se encargaron de fotografiar el deplorable estado de los soldados para utilizar luego como evidencia en un eventual juicio por crímenes de guerra.


Un prisionero de guerra sentado en una silla de tortura en uno de los campos japoneses


Las cabañas donde dormían los prisioneros

Las fotografías muestran a hombres demacrados cuyos cuerpos fueron reducidos a piel y huesos a manos de sus guardias. Entre los torturadores se encontraban el "Príncipe Negro" y el "Mestizo Loco", que luego fueron condenados a muerte.


Un guardia japonés en un campo de concentración
Varios prisioneros de guerra dentro de sus cabañas

Prisioneros británicos y las piernas artificiales que debían usar tras perder sus extremidades a merced de los torturadores japoneses

Como evidencia de la cruel tortura que soportaron varios soldados en los campamentos para prisioneros de guerra japoneses, algunas imágenes revelan a soldados usando piernas falsas tras haber padecido amputaciones.


Un soldado británico reducido a un esqueleto

Prisioneros usando piernas artificiales tras ser sometidos a amputaciones

Otro japonés retratado es el sargento Seiichi Okada, alias "Dr. Muerte". Okada era famoso por realizar torturas de agua, como por ejemplo bombear galones de agua a través de una manguera en la boca de los detenidos y luego saltar sobre sus estómagos hinchados.


El Teniente Usuki, alias el “Príncipe Negro”

El “Mestizo Loco”
Durante la guerra, Japón capturó alrededor de 140.000 soldados aliados de Australia, Canadá, Gran Bretaña, India, Holanda, Nueva Zelanda y Estados Unidos.