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domingo, 5 de febrero de 2017

Venezuela: A 25 años del principio del fin de la república


Hugo Chávez en 1992... lacra latinoaméricana que destrozó el sistema político y económico venezolano

Se cumplen 25 años del intento de golpe de estado comandado por Hugo Chávez en Venezuela
Durante las primeras horas del 4 de febrero de 1992, las tropas al mando del bolivariano salieron desde el Cuartel Páez, en Maracay, rumbo a la ciudad de Caracas, para tomar el Palacio de Miraflores. Fracasaron en su intento




Se cumplen 25 años del intento de golpe de estado comandado por Hugo Chávez

Un batallón de paracaidistas, apoyados por sus compañeros de armas en distintos puntos estratégicos del país, se desplazó en la madrugada por la Autopista Regional del Centro (ARC) hacia la capital de Venezuela, donde un grupo de soldados y oficiales de grados medios, en su mayoría capitanes y tenientes, los esperaban en Caracas para tomar por asalto el Palacio Blanco.

Entre ellos estaba el capitán Guillermo Gustavo Blanco Acosta, uno de los oficiales encargados de tomar el Batallón de Tanques Juan Pablo Ayala, en Fuerte Tiuna, Caracas. Hoy es miembro de la Junta Directiva de la petrolera estatal PDVSA.

En declaraciones recogidas por El Universal, señaló: "Hoy se cumplen 25 años de aquella rebelión, cuando un grupo de muchachos, al mando de los comandantes Hugo Chávez, Arias Cárdenas, Acosta Chirinos y Ortiz Contreras, nos desprendimos de nuestras carreras militares y de nuestras familias por el bien colectivo, el bien del pueblo. Ese pueblo masacrado el 27 de febrero de 1989″.


El golpe fue contra el entonces presidente constitucional Carlos Andrés Pérez

La intentona no logró sus objetivos y los rebeldes se rindieron

El mismo periódico recuerda que él tuvo la misión, encomendada por Chávez, de tomar por asalto el Palacio de Miraflores con los tanques del Batallón Ayala.

La misión fue cumplida y junto a otros capitanes lograron neutralizar a los oficiales de la Escuela de Blindados y se llevaron los tanques.


"Aunque ese día (4 de febrero) no alcanzamos los objetivos trazados, logramos una victoria política porque hubo un despertar del pueblo, que por fin vio por las pantallas de televisión a Hugo Chávez", destacó Blanco Acosta, ascendido al grado de mayor del Ejército, junto a los patriotas revolucionarios del 4F, en 2013.

El golpe fue contra el entonces presidente constitucional Carlos Andrés Pérez. La intentona no logró sus objetivos y los rebeldes se rindieron. Todos los participantes fueron llevados a prisión, siendo su causa posteriormente sobreseída y puestos en libertad dos años después, durante la presidencia de Rafael Caldera.

martes, 27 de diciembre de 2016

Anecdotario histórico argentino: Lavalle y Bolívar

Lavalle y Bolívar 


Juan Lavalle
Fué Lavalle uno de los campeones de nuestra maravillosa epopeya. Vulcano épico de mirada azul y de barba rojiza, tuvo por yunque los campos de Maipú, Chacabuco, Paseo y Río Bamba, y, por martillo su luciente corvo granadero. Luchador incansable de la Libertad desde muy niño, peregrínó por medio continente cosechando a su paso admiración y respeto.
Orgulloso y altivo, aun en la adversidad, no toleró jamás una ligereza, ni aún de los jefes de mayor rango, olvidando a veces los principios fundamentales de la disciplina.
Después de la victoria de Pichincha la ciudad de Quito se ha vertido de gala para homenajear a los vencedores. Una larga mesa llena de manjares y bebidas está rodeada por la brillante oficialidad patriota. El vino y la Gloria del día afiebraba las mentes. Bolívar amante de los brindis y de los discursos levanta su copa y dice:

¡No tardará mucho el día en que pasearé el pabellón triunfan de Colombia hasta el suelo Argentino! 
Un ambiente tenso sigue a las palabras del Libertador de Colombia que, probablemente las haya pronunciado sin medir el alcance de las mismas. Pero de cualquier manera el guante es recogido por el sargento mayor Lavalle que levantando su copa brinda con tono enérgico:
La Argentina se halla independiente y libre de toda dominación española, y lo ha estado desde el día en que declaró su emancipación el 25 de Mayo de 1810. En todas las tentativas para reconquistar territorio, los realistas han sido derrotados. Nuestro Himno consagra triunfos. ¡Brindo por la Independencia de América! 
En otra ocasión en que Bolívar pasaba revista a los granaderos cuyo jefe a la sazón era Lavalle, se molestó por una oportuna respuesta
de éste y le dijo amenazador:

¡Teniente coronel Lavalle! ¡Estoy acostumbrado a fusilar generales insubordinados! 
A lo que le contestó enérgico el bizarro oficial de San Martín llevando la diestra a la empuñadura de su corvo:
¡Esos generales no tendrían una espada como ésta...!


Simón Bolìvar

viernes, 24 de junio de 2016

Anecdotario histórico argentino: Lavalle y Bolívar

Lavalle y Bolívar 



Juan Lavalle
Fué Lavalle uno de los campeones de nuestra maravillosa epopeya. Vulcano épico de mirada azul y de barba rojiza, tuvo por yunque los campos de Maipú, Chacabuco, Paseo y Río Bamba, y, por martillo su luciente corvo granadero. Luchador incansable de la Libertad desde muy niño, peregrínó por medio continente cosechando a su paso admiración y respeto.
Orgulloso y altivo, aun en la adversidad, no toleró jamás una ligereza, ni aún de los jefes de mayor rango, olvidando a veces los principios fundamentales de la disciplina.
Después de la victoria de Pichincha la ciudad de Quito se ha vertido de gala para homenajear a los vencedores. Una larga mesa llena de manjares y bebidas está rodeada por la brillante oficialidad patriota. El vino y la Gloria del día afiebraba las mentes. Bolívar amante de los brindis y de los discursos levanta su copa y dice:

¡No tardará mucho el día en que pasearé el pabellón triunfan de Colombia hasta el suelo Argentino! 
Un ambiente tenso sigue a las palabras del Libertador de Colombia que, probablemente las haya pronunciado sin medir el alcance de las mismas. Pero de cualquier manera el guante es recogido por el sargento mayor Lavalle que levantando su copa brinda con tono enérgico:
La Argentina se halla independiente y libre de toda dominación española, y lo ha estado desde el día en que declaró su emancipación el 25 de Mayo de 1810. En todas las tentativas para reconquistar territorio, los realistas han sido derrotados. Nuestro Himno consagra triunfos. ¡Brindo por la Independencia de América! 
En otra ocasión en que Bolívar pasaba revista a los granaderos cuyo jefe a la sazón era Lavalle, se molestó por una oportuna respuesta
de éste y le dijo amenazador:

¡Teniente coronel Lavalle! ¡Estoy acostumbrado a fusilar generales insubordinados! 
A lo que le contestó enérgico el bizarro oficial de San Martín llevando la diestra a la empuñadura de su corvo:
¡Esos generales no tendrían una espada como ésta...!


Simón Bolìvar

sábado, 3 de octubre de 2015

Conquista de América: Chávez decide el futuro de la estatua de Colón en Buenos Aires

Colón
Lo que me inquieta y me pone a pensar en aquello de “argumente, Guerriero, justifique” es el error sobre el que se sostiene el edificio de la idea
LEILA GUERRIERO - El País



Argumente, Guerriero, justifique, me decía mi profesora de filosofía en el colegio. Años después, un editor uruguayo, Homero Alsina Thevenet, me decía: “Un solo error en un artículo echa una sombra de duda sobre todo lo demás”. Leí hace rato que quitaron el busto de Juan Carlos I del Ayuntamiento de Barcelona para “evidenciar las profundas convicciones republicanas” del Ejecutivo barcelonés. La presidenta de mi país dispuso hace poco el reemplazo de la estatua de Cristóbal Colón, que por más de noventa años estuvo detrás de la Casa de Gobierno, por una de Juana Azurduy. Al parecer, la idea surgió cuando, durante una visita a Buenos Aires, Hugo Chávez, entonces presidente de Venezuela, dijo al mirar por la ventana del despacho de la presidenta y ver la estatua: “¿Cómo tienen ahí a ese genocida?”. El destino de Colón quedó sellado y, aunque hubo protestas, la presidenta se mantuvo firme en su objetivo. Para justificarlo dijo entre otras cosas que la palabra “colonización” venía de Colón. Colonización viene del latín pero, en todo caso, cualquiera podría equivocarse. Lo que me inquieta y me pone a pensar en aquello de “argumente, Guerriero, justifique”, en aquello de “un solo error echa sombra sobre todo lo demás”, es lo que subyace: el error sobre el que se sostiene el edificio de la idea. Si esta convicción (“hay que quitar a Colón porque es genocida”) se sostiene en al menos un argumento equivocado (“colonización viene de Colón”), ¿será ese el único de todos los errores? ¿Colón era, entonces, genocida? ¿Y lo era él, pero no los que vinieron detrás —y todavía tienen sus estatuas—, ni los que arrasaron en nombre de su Dios y ahora piden sus disculpas, y hacia quienes corremos, tan embelesados, prestos a perdonar? Porque la catedral de Buenos Aires, como antes la estatua de Colón, también se ve clarito desde la Casa de Gobierno.

viernes, 18 de septiembre de 2015

La Venezuela fascista homenajea culturalmente a Chavez

El nacimiento y muerte de Chávez, efemérides obligatorias en la escuela
Las asociaciones educativas opositoras han dicho que la decisión podría favorecer el proselitismo político en las aulas
ALFREDO MEZA - El País


Hugo Chávez en la Asamblea General de la ONU en 2006. / M. SEGAR (REUTERS)

Con el nombre de Hugo Chávez se fundan barrios de invasiones y se nombran autopistas recién inauguradas por sus sucesores. En los nuevos libros de texto de historia se dedican varias páginas a su carrera. Y desde el próximo año escolar, que comienza a mediados de septiembre, las fechas de su nacimiento y muerte, el 28 de julio y el 5 de marzo, serán una efeméride de obligatorio cumplimiento en las escuelas venezolanas, según una reciente resolución del Ministerio de Educación.

La decisión, publicada en la Gaceta Oficial del 4 de septiembre, es una apuesta más por convertir al líder de la autodenominada revolución bolivariana en un nuevo prócer venezolano. Las asociaciones civiles educativas opositoras al Gobierno han dicho que es una decisión que no ha sido consultada y consideran que la medida favorecerá el proselitismo político en las aulas.

Según el decreto, los alumnos deberán presentar un tema durante la semana de celebración del personaje (Chávez), y efectuar actividades alusivas a él. El personal directivo de la escuela es responsable de garantizar los actos sin que ello implique que sea un día festivo.

Civiles sobresalientes

La decisión es coherente con la línea chavista de rescatar a civiles con trayectoria destacada. Entre ellos está el inventor de la vacuna contra la lepra, Jacinto Convit, y figuras que considera como sus abrevaderos: Ezequiel Zamora, protagonista de la Guerra Federal (1859-1963) e impulsor de la reforma agraria; mártires comunistas como Alberto Lovera, asesinado por la policía política durante el gobierno de Raúl Leoni; o el expresidente nacionalista Cipriano Castro (1899-1908), quien se enfrentó al bloqueo de Alemania, Inglaterra y otras potencias por el impago de su deuda externa. Castro pronunció una frase muy usada por el expresidente Chávez contra Washington: “La planta insolente del extranjero ha profanado el sagrado suelo de la patria”.

Algunos historiadores consideran que aún es muy pronto para evaluar el impacto del legado de Chávez. Durante los gobiernos que antecedieron al fallecido presidente, entre 1958 y 1998, los libros de historia desarrollaban los hitos más destacados del período presidencial y se mencionaba al presidente de turno como uno de sus artífices. En el calendario de efemérides chavista ninguno de ellos está presente.

sábado, 31 de enero de 2015

Independencia: Bolívar, tan lejos de San Martín

Cuando los españoles fueron condenados a muerte por Bolívar
 
Javier Sanz - Historias de la Historia


Después de la caída de la Primera República de Venezuela, Simón Bolívar emprendió la marcha que fue conocida como la “Campaña Admirable”, partiendo el 14 de mayo de 1813 desde Cúcuta, Colombia, con el objetivo de liberar Venezuela de la Corona de España. Como antecedente, es preciso relatar que casi una década antes la República de Haití había logrado su independencia, pero de una manera muy poco ortodoxa y más bien sangrienta. El punto de inflexión en la Revolución haitiana, y que a la postre logró expulsar a las tropas francesas de la isla, fue la conversión de una inicial lucha de clases en una lucha racial. No sé si la historia ha juzgado para bien o para mal este tipo de acciones extremas, pero lo cierto es que este mismo modelo de xenofobia fue adoptado por los patriotas venezolanos en esta incursión armada que logró llegar a Caracas entre vítores y flores.


Campaña Admirable

Y es que la guerra es así, la escriben los ganadores y a los juglares e historiadores les encanta recrearse en las gestas épicas, en las entradas triunfales, en las reuniones importantes o en las heroicidades, pero suelen olvidar la mayoría de atrocidades y las horrendas e inhumanas decisiones que –en ciertos momentos y para inclinar la balanza- tomaron tanto vencedores como vencidos (¿será por aquello de que algunos creen que en la guerra todo vale?). Esa es la historia que a mí no me gusta, la que no es descrita en su totalidad, la que es fruto del patriotismo de “venda en los ojos” y que sólo lustra el brillo de las entradas triunfales, del discurso oportunista y de los solemnes momentos firmando capitulaciones. Esa es sólo una parte de la historia, pero cualquier guerra, por más “justa y necesaria que sea“, no lo duden, ha dejado huérfanos, viudas y muchos inocentes muertos. Por más orgullosos que estemos de ser países libres, esas libertades le han costado ríos de lágrimas y sangre al pueblo, porque todos los políticos y altos militares normalmente terminaron la guerra sin despeinarse. Esta es una historia de esas que no me hace sentir orgullo por ningún prócer, porque las acciones, por más necesarios que hayan sido en su momento, no me representan ni en mi tiempo ni en mis circunstancias.

 En el mes de enero de 1813, antes de que empezara la campaña de Bolívar, el caudillo venezolano Antonio Nicolás Briceño junto a otros oficiales patriotas diseñaron un plan para liberar Venezuela -cercano a una proclama xenófoba bordeando los límites del genocidio- a la que se dio el nombre de Convenio de Cartagena. Entre sus artículos destacados podemos citar:
En el nombre del pueblo de Venezuela se hacen las proposiciones siguientes para emprender una expedición por tierra con el objeto de libertar a mi patria del yugo infame que sobre ella pesa. Yo las cumpliré exacta y fielmente pues las dicta la justicia y que un resultado importante debe ser su consecuencia.
Primero: serán admitidos a formar la expedición todos los criollos y extranjeros que se presenten conservando sus grados. Los que aún no han servido obtendrán los grados correspondientes a los empleos civiles que hayan desempeñado y en el curso de la campaña tendrá cada cual el ascenso proporcionado a su valor y conocimientos militares.
Segundo: como el fin principal de esta guerra es el de exterminar en Venezuela la raza maldita de los españoles de Europa sin exceptuar los isleños de Canarias, todos los españoles son excluidos de esta expedición por buenos patriotas que parezcan, puesto que ninguno de ellos debe quedar con vida no admitiéndose excepción ni motivo alguno; como aliados de los españoles los oficiales ingleses no podrán ser aceptados sino con el consentimiento de la mayoría de los oficiales hijos del país.
Tercero: las propiedades de los españoles de Europa sitas en el territorio libertado serán divididas en cuatro partes, una para los oficiales que hicieren parte de la expedición y hayan asistido a la primera función de armas haciéndose su reparto por iguales porciones con abstracción de grados, la segunda pertenece a los soldados, indistintamente las otras dos al Estado. En los casos dudosos, la mayoría de los oficiales presentes decidirá la cuestión […]
Noveno: para tener derecho a una recompensa o a un grado bastará presentar cierto número de cabezas de españoles o de isleños canarios. El soldado que presente 20 será hecho abanderado en actividad, 30 valdrán el grado de Teniente, 50 el de Capitán…
Cartagena de Indias, 16 de Enero de 1813. Antonio Nicolás Briceño


Simón Bolívar

Esta proclama fue transformada en decreto por Simón Bolívar el 15 de junio de 1813, llegando a conocerse como el Decreto de Guerra a Muerte y estando en vigor hasta el 26 de noviembre de 1820 cuando el español Pablo Morillo se reunió con Bolívar para firmar un armisticio y regularizar la guerra. Durante la Campaña Admirable “todos los europeos y canarios casi sin excepción fueron fusilados” por las armas patriotas a su paso. En febrero de 1814, al concluir la campaña, Juan Bautista Arismendi, por órdenes de Bolívar, mandó fusilar a 886 prisioneros españoles en Caracas. Del 13 al 16 febrero añadió a su lista más de 500 enfermos ingresados en el hospital de La Guaira .

Aparte de lo cruel y sanguinario del documento, también tenía éste un trasfondo político, porque lo que se pretendía era apelar al nacionalismo y cambiar la opinión pública acerca de la guerra civil que vivía Venezuela para hacerla ver como una guerra pura y dura entre dos naciones y no como una rebelión. Esta proclama fue redactada bajo la justificación de los crímenes cometidos por el realista Domingo Monteverde y su ejército sobre los republicanos durante la caída de la Primera República. Otra justificación al decreto la dio Simón Bolívar en la ciudad de Valencia el 20 de septiembre de 1813, argumentando la brutal represión a la que fue sometida Quito el 2 de agosto de 1810 después del llamado Primer Grito de Independencia.

Colaboración de Carlos Suasnavas

Fuentes: Wikipedia. Cuño Bonito, Justo. (2005). Tristes tópicos. Ideologías, discursos y violencia en la independencia de la nueva granada 1810-1821

lunes, 19 de enero de 2015

Los descendientes de Bolviar eran bolivarianos en su despilfarro

La familia de Bolívar menosprecia su legado
Los descendientes del Libertador han subastado a lo largo de los años sus objetos personales ignorando su trascendencia. El general vivió en la abundancia, aunque terminó sus días gracias a sus devotos
JUAN JESÚS AZNAREZ -  El País


Retrato de Simón Bolívar en un museo de Lima Perú. / ERNESTO BENAVIDES (AFP / GETTY IMAGES)

Fugitivo de facciosos que habían sido aliados, Simón Bolívar murió en el año de 1830 vencido por la tisis y el padecimiento moral, y penalizado por el menosprecio de parientes que, invocando necesidad, subastaron sus bienes. Durante el escrutinio de los últimos 15 días del Libertador, hasta la recomendación del alma el 17 de diciembre en Santa Marta (Colombia), el escritor Fermín Goñi pudo comprobar que “a los descendientes vivos de este siglo no les interesa su antecesor”. Ignorando la trascendencia del tesoro legado, se lucraron vendiéndolo a trozos: desde las pistolas de duelo y la correspondencia, a las condecoraciones.

El caudillo murió perseguido por la malquerencia de quienes le preludiaban dictador, y se adentró en el siglo XXI abaratado por sucesores que hubieran debido salvaguardar su memoria. El 21 de diciembre del año 2012, última fecha de las ventas al mejor postor, Christie’s remataba, en Londres, la carta de Bolívar a un naturalista alemán por 9.375 libras esterlinas, casi 12.000 euros. Poco a poco, la dinastía fue liquidando sus pertenencias. Las tuvo en abundancia porque fue hijo de una de las familias más adineradas de Venezuela, aunque terminara viviendo de la buena voluntad de 10 o 12 devotos.

Emulando las verificaciones de Gabriel García Márquez en la preparación de El general en su laberinto, Goñi se ayudó de una lingüista peruana especializada en el lenguaje de Bolíva, Marta Hildebrandt, secretaria vitalicia de la Academia Peruana de la Lengua, para sumergirse en la lectura de más de 20.000 documentos y cartas dictadas o recibidas por el prócer. Fruto de la minuciosa criba, desarrollada entre los años 2009 y 2013, es su última novela histórica Todo llevará su nombre (Cénlit-Roca-Random House), presentada en Madrid después de haberlo sido en América Latina, en las tierras del emancipador y que se ha analizado recientemente en la Miami Book Fair, en una conversación del autor con Jorge Zepeda, último premio Planeta, y el expresidente de Bolivia Carlos Mesa. En sus páginas, sin poder, ni salud, en la antesala de la muerte, el agitador americano se despide de este mundo.

El médico francés Alejandro Próspero Reverend, las cocineras y un pequeño estado mayor de jefes y oficiales y fámulos le cuidan en la quinta de San Pedro Alejandrino. Junto al moribundo, los leales rememoran conjuras, lances de batalla y ambiciones panamericanas. Las ensoñaciones integradoras del yacente quedaron en eso. Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú y Bolivia siguen a su aire, determinados por su historia y singularidades.

Indagando sobre las postrimerías y recuerdos de un hombre que influyó en la historia de una región como no lo hicieron ni Napoleón, ni Julio César, el escritor Fermín Goñi quiso contactar con algún pariente vivo. Buscó a un tataranieto, que había vendido lo poco que tenía del general, fundamentalmente parte de su correspondencia, pero no fue posible el encuentro. “La vendió en subastas. No ha tenido interés en conservar nada. Me parece insólito. Si yo tuviera una carta de Bolívar sería el hombre más feliz del mundo”, dice. “Pero ellos querían dinero. Un par de pistolas de duelo, fabricadas por el francés Nicolas-Noël Boutet, arcabucero del descabezado rey Luis XVI, se vendió por casi dos millones de dólares”.

El último capítulo de Todo llevará su nombre, que arranca donde acaba el laberinto de García Márquez, compila las subastas organizadas en los últimos 25 años por intermediarios y herederos de un estadista que murió casi con lo puesto. Almacenado en baúles ambulantes guardó ropa, manteles, legajos, vajillas, cuberterías, medallas, monedas preciosas, dos pistolas, y la silla de montar de sus épicas cabalgaduras. “Durante años sus descendientes fueron contactando con casas de subastas de Londres. Yo también lo hice pero nunca me dieron su identidad”, explica el autor.

El primer reparto de la heredad, certificada ante escribano, tuvo lugar en agosto de 1830. Los beneficiarios de un tercio fueron sus sobrinos, hijos de su hermano Juan Vicente. No fue fácil el entendimiento entre las hermanas Juana y María Antonia, y las pugnas fueron frecuentes entre los destinatarios del patrimonio. Una de las subastas de Christie's fue suspendida porque el Banco Central de Venezuela acordó con la firma londinense, en 1988, adquirir los 12 lotes de la puja, que se iba a celebrar en Nueva York, por la suma de 2.900.000 dólares. Entre las piezas figuraba una cajita repujada en oro y filigranas que el rey Jorge IV le regaló en 1824.

Simón Bolívar quiso serlo todo a la vez: gobernante, legislador, jefe militar y ciudadano ejemplar. Otro dictador en ciernes, sospecharon sus enemigos. “Fue una persona muy completa, pero no era perfecta. Yo creo que eso fue lo que le generó tantos enemigos en sus años finales”, subraya Goñi.

El impetuoso general fue dueño de las minas de cobre de Aroa, heredadas por mayorazgo y arrendadas a socios ingleses, pero no vio un duro. “Declaro que no poseo otros bienes más que las tierras y minas de Aroa, situadas en la Provincia de Carabobo [hoy Yaracuy]”, establece en su testamento. Sus hermanas las vendieron a una compañía británica. Se salvaron del remate reliquias invaluables: Bolívar dispuso la quema de manuscritos comprometedores que guardaba en Cartagena y ordenó el depósito en la Universidad de Caracas de dos libros que habían pertenecido a Napoleón.

Su criado José Palacios recibió 8.000 pesos y la espada de oro que le había regalado el asesinado mariscal Antonio José Sucre, jefe del Ejército de la Gran Colombia, le fue restituida a su viuda. Estragado por la tisis y la amargura, convencido de que le acechaban para asesinarle, el Libertador se proclamaba arrepentido durante las negras horas de la agonía: “Abomino de haber iniciado una guerra contra los españoles”.