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viernes, 17 de noviembre de 2017

GNA: La masacre de Rincón Bomba

Rincón Bomba: Aquella masacre de la Gendarmería de Perón

La matanza de más de 700 indígenas durante la 1ra. presidencia de Juan Domingo Perón, en el año 1947, es una de las más llamativas tragedias argentinas y, a su vez, de las menos conocidas.
Por Urgente 24



Rincón Bomba: Aquella masacre de la Gendarmería de PerónImagen luego del fusilamiento masivo ejecutado por los gendarmes. No hubo denuncia ni investigación de la masacre en Rincón Bomba.
La desaparición forzada de Santiago Maldonado durante la feroz represión en el territorio mapuche del Pu Lof en Resistencia en Cushamen, Chubut, actualizó la difícil relación de la Gendarmería Nacional con las comunidades indígenas.

Gendarmería Nacional, creada el 28/07/1938, tuvo su antecedente en el Regimiento de Gendarmería de Línea, creado en 1917 para reemplazar al Regimiento 9 de Caballería de Línea en la frontera con el Paraguay, que ya en 1924 ejercía polémicos procedimientos en el Chaco contra las comunidades de los qom y los mocovíes.

En marzo de 1947, miles de braceros pilagás, tobas, mocovíes y wichís (hombres, mujeres y niños) comenzaron una marcha de más de 100 Km. desde Las Lomitas, en el entonces territorio nacional Formosa, hasta Tartagal, en Salta.

Les habían prometido trabajo en el Ingenio San Martín de El Tabacal, propiedad de Robustiano Patrón Costas, quien les había prometido pagar $6 de entonces por día.

En abril llegaron a El Tabacal, y empezaron a trabajar en la caña de azúcar. Pero cuando fueron a cobrar les quisieron pagar apenas $2,50 por día.

Los caciques pidieron un encuentro con Patrón Costas o alguno de sus colaboradores. Días después, Patrón Costas ordenó echarlos.

Octubre Pilagá: Relatos sobre el silencio


Unos 8.000 indígenas emprendieron la retirada a Las Lomitas. Se instalaron en un descampado llamado Rincón Bomba, donde encontraron un madrejón que les proporcionaba agua. Se aseguraba que en la zona estaba el cacique sanador Luciano Córdoba.

Las madres indígenas recorrían las calles de Las Lomitas y de los parajes vecinos para pedir pan.

Los pilagás formaron una delegación para pedir ayuda, dirigida por los caciques Nola Lagadick, Paulo Navarro (Pablito) y Luciano Córdoba, quienes hablaron con la Comisión de Fomento, y con el jefe del Escuadrón 18 de Gendarmería Nacional, comandante Emilio Fernández Castellano.

Desde la Comisión de Fomento hablaron con el gobernador de Formosa, Rolando de Hertelendy, quien llamó a la capital federal y el presidente Juan Domingo Perón ordenó enviar 3 vagones de alimentos, ropas y medicinas: mes de septiembre.

Pero el delegado de la Dirección Nacional del Aborigen, Miguel Ortiz, atrasó el envío 10 días y llegaron a Las Lomitas a principios de octubre. Llegaron 2 vagones.

Los alimentos estaban en estado de putrefacción. Aún así los repartieron en el campamento indígena.

Las consecuencias fueron una intoxicación generalizada. Murieron por lo menos 50 indígenas, en su mayoría niños y ancianos. Todo indica que el delegado de la Federación Nacional Aborigen, el compañero Miguel Ortiz, mucho tuvo que ver con esto.

La indignación fue lógica. Los originarios denunciaron que habían sido envenenados. Desde la Comisión de Fomento de Las Lomitas advirtieron que no querían a esos indígenas cerca del pueblo. La Gendarmería rodeó el campamento indígena y prohibió a los pilagás entrar al pueblo.

Masacre Rincón Bomba



El cacique Pablito pidió hablar con el comandante. El oficial aceptó encontrarse en el atardecer, pero a campo abierto, el 10/10/1947.

Pablito avanzó seguido por más de 1.000 mujeres, niños, hombres y ancianos pilagás con retratos de Juan Perón y Eva Duarte. Unos 100 gendarmes apuntaron sus armas. Los indios habían caído en la trampa.

El Nº2 del Escuadrón, Aliaga Pueyrredón, ardenó disparar las ametralladoras. Cientos de pilagás cayeron bajo las ráfagas. Otros lograron escapar por los yuyales pero la Gendarmería se lanzó a perseguirlos: “Que no queden testigos”.

La persecución duró hasta que fueron rodeados y fusilados en Campo del Cielo, en Pozo del Tigre y en otros lugares.

Luego, los gendarmes apilaron y quemaron los cadáveres.

Según la presentación ante la Justicia, fueron asesinados entre 400 y 500 pilagás. Más de 200 desaparecidos. Además los intoxicados. En total murieron más de 750 pilagás, wichís, tobas y mocovíes. Otros afirman que fueron 1.000. Y hay quienes elevan la cuenta hasta los 1.500.

Muchos fueron perseguidos hasta Paraguay, donde fueron detenidos y regresados a las Colonias Aborígenes de Francisco Muñiz y Bartolomé de las Casas, reducidos a peones bajo la administración de la Dirección de Protección al Aborigen y la vigilancia de la Gendarmería.

Ninguno de los diarios de la época informó con precisión lo que había sucedido y menos identificaron al responsable de todo, el ingenio San Martín y Robustiano Patrón Costas.

El diario “Norte” (de Resistencia, Chaco) escribió sobre enfrentamientos armados: ¡¿?!

Sostuvo lo siguiente:

“Extraoficialmente informamos a nuestros lectores que en la zona de las Lomitas se habría producido un levantamiento de indios. Los indios revoltosos pertenecen a los llamados pilagás quienes, según las confusas noticias que tenemos, vienen bien provistos de armas (…) Ya se habrían producido algunos encuentros, no se sabe si con los pobladores de la zona o con tropas de la Gendarmería Nacional”.

El gobierno de Juan Perón no sancionó a nadie por lo sucedido. Hay constancia de que el ministro del Interior, Ángel Borlenghi, y el ministro de Guerra, José Humberto Sosa Molina, conocieron los hechos. En 1948, José Aliaga Pueyrredón fue designado comandante del Escuadrón 43 de Gendarmería Nacional, en Río Turbio, Santa Cruz.


Los dolores de los Pilagá



En diciembre de 2005 hubo excavaciones ordenadas por el juez federal formoseño Marcos Bruno Quinteros, en el predio cercano a Las Lomitas que desde 1987 pertenece a Gendarmería, consecuencia del reclamo de la Federación Pilagá.

Un grupo de abogados liderados por Julio Cesar García y Carlos Alberto Díaz, inició un juicio contra el Estado nacional.

El equipo científico forense halló en el lugar restos de 27 cadáveres de indígenas junto a elementos militares de Gendarmería, lo que confirmó la presencia de esta fuerza federal al momento de la masacre.

lunes, 16 de octubre de 2017

Guerra Antisubversiva: El mito de la masacre de Trelew

22 de agosto y la mentira de “la masacre de Trelew”

Nicolás Márquez | Prensa Republicana





En agosto de 1971, el connotado terrorista y líder del ERP Mario Roberto Santucho y otros guerrilleros de esa organización (entre ellos el homicida confeso Gorriarán Merlo[1]) fueron detenidos en la ciudad de Córdoba, en donde se encontraban estableciendo contactos para afianzar la guerra revolucionaria y coordinar actividades con el contacto local Agustín Tosco. Santucho llevaba DNI falso bajo el nombre “Enrique Orozco”. Los terroristas fueron detenidos en la cárcel de Villa Urquiza. En represalia por las detenciones, el ERP asesinó de inmediato a cinco Guardiacárceles[2] y se fugaron 16 guerrilleros del establecimiento penitenciario. Algunos de los fugados fueron recapturados y para mayor seguridad Santucho y otros fueron trasladados a la Cárcel de Villa Devoto, en Buenos Aires. Durante su estadía en el penal, Santucho reforzó los vínculos políticos con miembros de otras organizaciones guerrilleras que también estaban encarcelados (como Montoneros, las FAR y las FAP). Muchos de los guerrilleros detenidos (entre ellos se encontraban la mujer de Santucho, Ana Villarreal) el 5 de abril fueron trasladados al Penal de Rawson (Provincia de Chubut), considerado el más seguro; sin embargo, Santucho encontraba auspicioso el traslado porque allí había unos 200 terroristas alojados y por ende, habría caldo de cultivo interno como para planificar una fuga en conjunto.

Lo cierto, es que tras varios preparativos y tareas coordinadas y pensadas, el 15 de agosto de 1972, se produce la rimbombante fuga de guerrilleros detenidos en el citado penal de Rawson, durante la cual asesinaron a un guardiacárcel y escaparon a toda velocidad rumbo al aeropuerto con autos que los estaban esperando. Otros fugitivos no tuvieron igual suerte, pues fueron apresados la misma noche de la fuga. El ex guerrillero del ERP Pedro Cazes Camarero, quien participó de la fuga pero formó parte del grupo que no pudo escapar recuerda: “logramos lanzar la operación después de convencer a los compañeros, pero el marmota que estaba en la puerta con el camión con el que teníamos que huir se escapó creyendo que se había podrido todo y nos dejó a pie en medio dela Patagonia”[3]. El contingente de seis terroristas con mejor suerte, escapó en automóvil rumbo al Aeropuerto de Trelew, donde advirtiendo un avión comercial que estaba en la pista a punto del despegue, lograron frenarlo, asaltarlo con la tripulación dentro, e increpar al piloto para que tuerza el destino previsto y se dirija a Chile. El piloto del avión secuestrado, intentó resistirse. Dijo: “No hay combustible para llegar a Puerto Montt” (Chile). Encañonándolo, Santucho respondió: ´Pues habrá que llegar igual`”[4]. Los terroristas que huyeron, además de Santucho fueron delincuentes relevantes como Roberto Quieto (FAR), Marcos Osatinsky (FAR), Fernando Vaca Narvaja (Montoneros), Domingo Menna (ERP) y Enrique Gorriarán Merlo (ERP). Una vez en Chile, recibieron una afectuosa bienvenida (se hospedaron en dependencias gubernamentales) por parte del régimen marxista de Salvador Allende. Fue allí donde Allende le regaló un arma de fuego a Santucho, para que prosiga en su hidalga tarea de asesinar opositores[5]. El apoyo y devoción de Allende a los guerrilleros era tan enfático, que éste mismo “había dispuesto el suministro regular de fondos para las guerrillas argentinas y uruguayas”[6]. Incluso, el MIR (organización terrorista chilena que forjaría una alianza con el ERP y posteriormente enviaría tropas de apoyo a Tucumán), por pedido del dictador chileno formaría parte de su custodia personal en 1970[7].

Ya en Chile, los terroristas debieron pasar varias horas de incertidumbre, pues le solicitaron a Allende que los enviara a Cuba (país en donde el ERP y el MIR recibían entrenamiento y logística), mientras que el gobierno argentino había pedido al de Chile la extradición de los terroristas. El dictador Allende se vio en la encrucijada de apañarlos y afectar las relaciones bilaterales con Argentina, o entregarlos y contrariar sus simpatías ideológicas para con el terrorismo marxista. Pudo más lo segundo, y los fugitivos viajaron al totalitarismo de Cuba, donde los esperaba alborozado uno de sus principales aliados del orden local, el inefable Eduardo Luis Duhalde, que en los años 80` fuera fundador de la organización homicida MTP[8] (Movimiento Todos por la Patria) que atentara contra la democracia en 1989 asesinando a 12 soldados y hasta su deceso en el 2012 fue Secretario de DDHH del kirchnerismo.

Lo cierto es que el día 22 de agosto de 1972 (una semana después de la mencionada fuga a Chile), 19 terroristas que seguían detenidos en Trelew pretendieron un renovado intento de huida, en cuyo contexto cayeron abatidos 16 de los 19 guerrilleros.

Sectores partidarios del terrorismo por su parte, fabricaron otra versión de los hechos y alegaron que no hubo tal intento de fuga sino que los “16 terroristas fueron ejecutados”. Relato curioso, dado que los presuntos “fusiladores” llevaron tres sobrevivientes del enfrentamiento al Hospital Militar, y así estos pudieron salvar sus vidas tras quedar heridos en el combate. Vale señalar que de los 16 guerrilleros abatidos, 13 pertenecían al ERP y el resto a Montoneros y FAP.

Pero más allá de especulaciones historiográficas (o historietísticas), vale efectuar algunas consideraciones:

Los guerrilleros que escaparon y viajaron a Cuba apañados por el dictador Salvador Allende, tras entrenarse y conseguir respaldos, regresaron al país en noviembre de 1972 para proseguir sus planes revolucionarios y homicidas (entre 1969 y 1979 se computan 21.665 atentados o hechos terroristas por parte de ERP y Montoneros solamente [9]).

De esos 25 casos (entre los 6 que escaparon a Chile y los 19 restantes de los cuales murieron 16 en el segundo intento de fuga), al día de la fecha solo vive el ex terrorista montonero Fernando Vaca Narvaja, que no solo no está preso sino que fue indultado por Carlos Menem y luego fue funcionario kirchnerista.

Resulta más que evidente que en la Argentina se ha juzgado y escrito la historia con el mismo rigor y la misma seriedad institucional con la que durante la última década se calculó la inflación.

Esperemos que en estos tiempos de cambios las cosas poco a poco empiecen a estar en su justo lugar.

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NOTAS:


[1] Gorriarán también dirigió en los años 80´ el copamiento al cuartel de La Tablada bajo la presidencia de Raúl Alfonsín.

[2] Ver María Seoane: Todo o nada. La historia secreta y pública de Mario Roberto Santucho, el jefe guerrillero de los años setenta. Editorial Sudamericana. 2003. Página 144.

[3] Gaviotas Blindadas, Historias del PRT-ERP, Mascaró Cine Americano, Filme Documental, primera parte.

[4] Citado en María Seoane; Todo o nada. La historia secreta y pública de Mario Roberto Santucho, el jefe guerrillero de los años setenta. Editorial Sudamericana. 2003. Página 173.

[5] Ver María Seoane; Todo o nada. La historia secreta y pública de Mario Roberto Santucho, el jefe guerrillero de los años setenta. Editorial Sudamericana, 2003. Página 178, ver también Julio Santucho, Los Últimos Guevaristas.

[6] Carlos Manuel Acuña, Por amor al Odio, T II, Ediciones del Pórtico, página 358.

[7] Ver María Seoane; Todo o nada. La historia secreta y pública de Mario Roberto Santucho, el jefe guerrillero de los años setenta. Editorial Sudamericana, 2003. Página 185.

[8] Ver Enrique Gorriarán Merlo: Memorias de Gorriarán Merlo. De los Setenta a La Tablada. Editorial Planeta.

[9] Así lo confirmó la Cámara Federalal alfonsinista en 1985 en el famoso Juicio a los Comandantes..

domingo, 27 de agosto de 2017

Roma: Teutoburgo y el Vietnam romano

El atroz Vietnam de las legiones romanas

Recorrido por el campo de batalla de Teutoburgo de la mano de Valerio Manfredi, autor de una novela sobre la derrota de las tropas de Augusto por los germanos

JACINTO ANTÓN - El País


Legionarios romanos en un acto de reconstrucción histórica en Kalkriese.

Valerio Manfredi se arrodilla y deposita sentidamente una rosa sobre la hierba (una rosa, por cierto, que le han prestado en una cafetería cercana). Aquí y en los alrededores, de hecho a todo lo largo de una ruta infernal de unos 50 kilómetros a través de los espesos bosques de Germania, cayeron millares de legionarios romanos, compatriotas del novelista (Castelfranco Emilia, 1942), hace dos milenios, masacrados a lanzazos y espadazos por las tribus enfurecidas de los queruscos, brúcteros y angivaros, entre otros. La peor derrota de Roma junto a Cannas, Carras y Adrianópolis. Manfredi suspira y agita la leonina cabeza orlada de cabello blanco mientras con porte de centurión musita un fragmento de Velleius Paterculus sobre el combate, en latín.

Estamos en uno de los escenarios estelares de la batalla de Teutoburgo, una de las mayores y de más trascendencia de la Antigüedad, pues acabó con el sueño de romanizar Germania y convertirla en provincia del imperio (lo que hubiera ahorrado muchos problemas futuros, aunque quizá también nos habría privado de Beethoven, Kant y Beckenbauer). Junto al lugar de la genuflexión del escritor se ha reconstruido parte del terraplén que en su día, en aquel tempestuoso y sangriento final de verano del 9 después de Cristo, levantaron con insólito sentido de la estrategia los guerreros germanos para, tras varios días de acosarlas, estrechar el ya difícil paso de las legiones, embotellarlas entre montaña y pantanos y diezmarlas con hierro. Esto es el “Varusschlacht”, el lugar del desastre de Varo, la gran trampa al pie de la colina de Kalkriese, al noroeste de Alemania, por encima de Bonn y Colonia, el único espacio identificado arqueológicamente hasta ahora de la famosa batalla de Teutoburgo. En ella, desarrollada a lo largo de varias jornadas de enfrentamientos salvajes, culminados un (otro) infausto 11 de septiembre, se desangraron hasta la aniquilación completa tres legiones enteras, el orgullo de Roma, las numeradas XVII, XIIX (el 18 lo escribían así) y XIX, junto con sus correspondientes tropas auxiliares, hasta un total de unos 17.000 combatientes, más la impedimenta y seguidores civiles, un concepto que incluía desde comerciantes y familiares de los militares a prostitutas que marchaban animosamente detrás del ejército.


El museo sobre la batalla de Teutoburgo, en Kalkriese.

Manfredi ha dedicado su última y muy emocionante novela, Teutoburgo (Grijalbo, 2017), a narrar las causas y el desarrollo de esa batalla, remontándose a la juventud del artífice de la victoria germana, el caudillo y príncipe querusco Arminio, al que el relato le imagina una estancia como rehén en Roma, donde aprende el funcionamiento y las tácticas de las legiones, lo que le permitirá luego –después de formar parte del mando de ellas, lo que sucedió en la realidad- destruirlas (el clímax de la novela).

Si la llegada de las tropas romanas al matadero de Teutoburgo, mandadas por un inepto y arrogante general, Publio Quintilio Varo –amigo del emperador Augusto-, fue un Via Crucis, la nuestra a esta zona de Baja Sajonia no ha sido menos complicada (salvando las distancias). El trayecto desde Colonia, a altas horas de la noche, con un automóvil alquilado que no conseguíamos arrancar y cuyo sistema de navegación solo informaba en alemán, resultó complejo. Además, la reserva en el hotel de Gütersloh, donde debíamos pernoctar había sido hecha por error para el mes siguiente. Así que tuvimos que refugiarnos durante unas horas en un tronado bar regentado por armenios y frecuentado por seguidores del Olympiakos griego, antes de conseguir in extremis una única habitación en otro hotel, que compartimos con alivio (“dalle stalle alle stelle”, se exclamó el novelista) y gran sentido de la camaradería, lo que permitió la excepcional visión del célebre autor de Alexandros en calzoncillos.

Hacerle de auriga a Manfredi, que decidió no conducir en todo el trayecto y dedicarse a recitar los clásicos, resulta muy ameno. El escritor va desgranando tanta información sobre la antigüedad que uno ya no sabe si está a la altura de Osnabrück o en un desvío al reino de los marcomanos, adonde Arminio envió la cabeza de Varo, que se suicidó durante la batalla (el rey de los marcomanos, Marbod, se la mandó a su vez a Augusto, por quedar bien: así acaso el emperador pudo decirle a la cara aquello de “¡Varo, devuélveme mis legiones!”). Manfredi explica que en una ocasión se vio involucrado en un acto de recreación histórica de la batalla de Teutoburgo en la que participaban entusiastas italianos caracterizados de legionarios y empeñados en ganar a sus rivales alemanes. Un profesor de Heildeberg les hizo ver lo inadecuado e inexacto de su testaruda actitud y solo entonces se dejaron masacrar, pero con desgana.

Un letrero de “Teutoburger Wald” (Bosque de Teutoburgo) nos hace saltar de entusiasmo en la autopista. Luego vemos un MacDonald’s. Al poco llegamos por carreteras secundarias al Varusschlacht Museum und Park de Kalkriese, el moderno centro creado en 2002 para explicar los hallazgos arqueológicos de la batalla de Teutoburgo. Entramos en tromba, como los galos de Astérix. Del edificio de admisión, con las taquillas y tienda de recuerdos (desgraciadamente con la mayor parte de los libros en alemán), se accede a través de un espacio abierto, en el que unos niños están formando una cohorte bajo el entusiasta mando de una profesora, al museo propiamente dicho, que es un cubo con una alta e intimidatoria torre revestida de hierro oxidado. Es evidente que alude al armamento y a las atalayas de vigilancia de la frontera del Rhin. La panorámica en lo alto es espectacular.


Manfredi, en la terraza del museo de Kalkriese.

En las salas se despliegan una pormenorizada y muy didáctica explicación de la historia de la batalla, con dispositivos multimedia (Arminio, de 26 años, y Varo de 51, en 3D se materializan para darte sus versiones de lo ocurrido) y los hallazgos arqueológicos que atestiguan que una parte sustancial de la contienda tuvo lugar aquí. Las excavaciones en los alrededores las inició el voluntarioso cazatesoros, entusiasta del detector de metales y oficial británico estacionado en Osnabrück Tony Clunn, reconocido descubridor en 1987 del lugar de la batalla, un enigma durante siglos aunque la localización en Kalkriese había sido ya propuesta por el gran Mommsen hacia 1880.


Manfredi, con una réplica de la máscara de caballería romana hallada en Kalkriese.

Los trabajos arqueológicos han permitido desenterrar un material tan fascinante como elocuente y que prueba sin lugar a dudas que hubo en el sitio un choque espectacular entre las legiones y los bárbaros germanos en las fechas exactas que atestiguan las fuentes clásicas (Tácito, Patérculo –esencial para Manfredi, que recuerda que el historiador era legado en Germania en la época de la batalla), Dion Casio y Floro, principalmente). Millares de objetos, más de seis mil –piezas de equipo militar, armas, proyectiles (piedras o plomos de honda con “SMS” como “culum pete”, “dale en el culo”), restos humanos, monedas, hasta sandalias-, la mayoría hechos trizas, reflejan la enormidad e intensidad del combate. Aquella, recalca Manfredi, fue una lucha feroz, despiadada, una “batalla de aniquilamiento” que culminó en una matanza salvaje de romanos, incluido luego el terrible sacrificio de prisioneros a los dioses germanos. Un soporte de penacho de un casco de centurión apareció junto a un trozo de mandíbula, un cráneo mostraba espeluznantes heridas de espada. Incluso se encontraron (y se exhiben), restos de las acémilas que empleaban las legiones aniquiladas, así como testimonios de la vida cotidiana de los soldados.

Manfredi, que recorre la exhibición sobrecogido, recuerda que los objetos son solo lo que quedó tras el minucioso pillaje de los vencedores. Y señala que la escasez de material propiamente germano se explica porque su equipo era más somero (era tradición combatir desnudo, empuñando la temible framea, la lanza germana) y los que portaban equipamiento Premium es porque éste era precisamente de factura romana (arrebatados en los puestos de vigilancia sobre el territorio). En una vitrina se muestra la famosa e inquietante máscara de jinete romano hallada en las excavaciones y que, multiplicada en reproducciones y postales, se ha convertido en el omnipresente icono del museo y de la batalla de Teutoburgo. La Historia misma parece mirar a través de sus ojos vacíos. Originalmente estaba revestida de una capa de plata que le fue arrancada. “Generalmente se usaban para ejercicios de equitación, no sabemos por qué la llevaría un combatiente”, apunta Manfredi, que hace aparecer la máscara en su novela y que se ha probado una réplica en la tienda. Richard Helmer, experto en reconstrucción facial (identificó los huesos de Mengele) ha realizado un molde del rostro que se escondía tras la máscara.


Soldados romanos en el bosque de Teutoburgo en un espectáculo de reconstrucción histórica en Kalkriese.

En el centro de la sala principal se despliegan las tres legiones en miniatura para que te hagas un efecto de cómo era el inmenso ejército de Varo en formación de marcha: una columna de 20 kilómetros de largo: cuando los últimos salían de un campamento los primeros ya estaban construyendo el siguiente. Mantener la capacidad operativa y las comunicaciones con esa extensión en un paisaje accidentado, sufriendo ataques sorpresa y con mal tiempo (hubo grandes tormentas, “horribile caelum”, dice Manfredi citando a Tácito), resultó tarea imposible, incluso para los romanos. Varo pagó el exceso de confianza, considera Manfredi, al dejar en manos de los auxiliares germanos, mandados por el propio Arminio la misión de explorar y detectar posibles peligros para las legiones, lo que era como confiar al zorro el cuidado de las gallinas. El general creía que Germania estaba ya pacificada, y no solo sometida, y se fiaba completamente del príncipe querusco romanizado, que hablaba latín y hasta poseía el rango ecuestre. No se dio cuenta de que se metía en una trampa.

“En formación de marcha y en ese terreno, boscoso y embarrado por las lluvias, la máquina de guerra de las legiones no pudo desplegarse y se vio atascada”, explica Manfredi, al corro que se ha formado espontáneamente a su alrededor; “una fuerza invencible en orden abierto se convirtió en muy vulnerable”.


Las legiones de Varo en miniatura en el Museo de Kalkriese.

El museo barre un poco para casa (al cabo la batalla ha sido uno de los elementos míticos de la construcción del imaginario del nacionalismo alemán) al enfatizar cómo los germanos lograron resistir y hasta vencer al imperio romano, que entonces contaba con 38 legiones, 11 flotas, 7.000 ciudades, 100.000 kilómetros de calzadas, y 70 millones de habitantes, una tercera parte de la humanidad. Pero Arminio, el gran líder pangermánico, aunque parte de la historiografía alemana lo ha reivindicado como un libertador y Hitler lo calificó de “el gran arquitecto de nuestra libertad”, no deja de ser un personaje complejo. “Es un héroe difícil de manejar”, recalca Manfredi. “Se lo puede ver como un traidor doble, primero a los suyos, a los que combatió como oficial de las tropas auxiliares romanas, y luego a sus camaradas de las legiones: es un ciudadano romano que crea una emboscada fatal a su propio ejército”. A Manfredi, pese a convivir con él toda una novela, no le es muy simpático el querusco.

Salimos del museo hacia la Killing zone. Seguimos un pequeño sendero en el bosque empedrado con planchas de metal cuadradas que sugieren escudos romanos o lápidas. De los árboles penden algunas cuerdas para trepar y columpiarse, a fin de amenizar la visita a los niños, pero que causan un efecto perturbador; crees ver a los germanos emboscados o los cadáveres de los prisioneros romanos ofrecidos a Wotan colgados de las ramas. Manfredi no resulta muy tranquilizador evocando la matanza. “Había una tempestad, caían árboles derribados por los rayos, el suelo estaba enfangado. De repente surgió el clamor de los bárbaros escondidos en la colina”. Es como visionar las primeras escenas de La caída del imperio romano o Gladiator. Pero aquí los germanos ganan por goleada. Los soldados se vieron atacados por el flanco, desde la altura, apelotonados en el estrecho paso que dejaba el muro disimulado con vegetación en un lado y los pantanos en el otro”.

Hoy el lugar, el campo llamado Oberesch, está muy cambiado. Hace solete y canta un petirrojo. Los pantanos de antaño son una amable y extensa planicie cubierta de hierba y diente de león, excepto una pequeña porción que, con cañas e inundada artificialmente, permite imaginar cómo era el terreno en el que lucharon y murieron los romanos. Nos acercamos al talud germano reconstruido. Frente a él se indica el lugar del hallazgo de una asombrosa cantidad de elementos, incluida la máscara, trozos de armas, y restos humanos. Los legionarios, apunta Manfredi, probablemente trataron de escalar el letal terraplén componiendo la testuto valaria, la tortuga para escalar muros, protegiéndose con los escudos y subiendo una fila de soldados sobre los de los compañeros (espero que no quiera que lo probemos: seguro que me toca a mí debajo). En todo caso, no sirvió. El autor evoca in situ, de manera impresionante -como en su novela- a las tropas romanas diezmadas, apretados los legionarios escudo con escudo, hombro con hombro, los gladios en la mano, protegiendo sus enseñas alzadas, resplandecientes fugazmente los golpeados y ensangrentados cascos y corazas por la iluminación fugaz de un relámpago. “No les quedaba más que coraje”.


Restos humanos con marcas de heridas de armas en el Museo de Kalkriese.

En el cielo vuelan muy alto tres rapaces. ¿Serán las águilas perdidas de las legiones? Los germanos capturaron las preciosas insignias, incluida la que trató de esconder sumergiéndola en el pantano su portador. “Se tardó años en recuperarlas las tres, y con ellas el honor de Roma”, recuerda Manfredi. “Los germanos las habían depositado en los altares de sus dioses”.

Tras hacer Manfredi su ofrenda floral y picarme yo con una ortiga (¡herido en Teutoburgo!) al tratar de coger lo que me parecía un denario romano y que resultó ser una chapa de cerveza, regresamos cabizbajos. Como reliquia me he llenado los bolsillos con tierra del lugar, tierra que una vez estuvo empapada de sangre, me parece más emotivo que un pin. “Esto fue el Vietnam de Roma”, comenta el novelista. “Y el fin de un sueño de imperio universal, Augusto no buscaba llevar la frontera hasta el Elba, 600 kilómetros al este del Rin, sino más allá, hasta el confín del mundo conocido”. Manfredi acaba el paseo como su libro: “Con la batalla de Teutoburgo Roma perdió Germania, y Germania perdió Roma”.

miércoles, 26 de julio de 2017

Guerra en exYugoslavia: La masacre de Srebrenica

¿Qué fue la masacre de Srebrenica?
En julio de 1995, las tropas serbias de Bosnia atacaron la zona segura de la ONU alrededor de Srebrenica y ante los ojos de las tropas holandesas de la ONU. Zoran Arbutina, de DW, explica lo que sucedió en la peor atrocidad de Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
DW



El nombre Srebrenica recuerda el peor crimen de guerra en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. En julio de 1995, las unidades del ejército serbio bosnio atacaron la ciudad oriental de Bosnia y asesinaron a más de 8.000 musulmanes bosnios, principalmente niños y hombres.
Srebrenica: partido de una región impugnada
Toda la región oriental de Bosnia, que incluye la ciudad de Srebrenica, fue fuertemente disputada desde el inicio de la guerra de Bosnia (1992-1995). Los bosnios musulmanes formaron casi tres cuartas partes de la comunidad en esta región limítrofe con Serbia. Las tropas bosnias serbias, encabezadas por el general Ratko Mladic, trataron de poner a la región bajo control serbio. La idea era expulsar a los musulmanes de la zona usando "limpieza étnica" y establecer a los serbios como la mayoría.



Cuando los líderes serbios de Bosnia anunciaron su inminente intención de atacar y tomar el control del enclave de Srebrenica tras numerosos enfrentamientos militares, las Naciones Unidas (ONU) reaccionaron. Sobre la base de una resolución del Consejo de Seguridad, la ONU estableció una zona protegida que incluía la ciudad de Srebrenica y sus alrededores.
La protección militar fue proporcionada principalmente por los soldados del casco azul del batallón holandés, "Dutchbat". Sin embargo, esta era una unidad relativamente pequeña y mal equipada. Al principio había 600 soldados y al final alrededor de 400. Llevaban armas de fuego ligeras para la autoprotección.

 
Ratko Mladic (izquierda), general militar serbio bosnio, visto con el comandante militar holandés Ton Karremans (segundo desde la derecha), poco antes de la masacre de Srebrenica

Julio 1995: Tropas serbias actúan como holandesas

Cuando las unidades serbias atacaron el área segura de la ONU a principios de julio de 1995, el comandante holandés de los Cascos Azules, Thomas Karremens, pidió apoyo aéreo militar de la OTAN, que no se materializó. El 11 de julio, las tropas serbias bosnias marcharon a la zona segura ya la ciudad de Srebrenica, donde las tropas holandesas no ofrecieron resistencia, entregando todos los puestos de observación y barreras guardadas.
En el vecino pueblo de Potocari, también en la zona de seguridad, se reunieron entre 20.000 y 25.000 bosnios, con la esperanza de encontrar refugio frente a las tropas serbias que avanzaban y la protección proporcionada por los Cascos Azules. Varios miles de bosnios lograron entrar en el recinto militar de la ONU.

Pero ya en Potocari, justo frente a los ojos de los soldados holandeses, los serbios comenzaron a separar a los hombres y hombres bosnios de las mujeres y los ancianos. Las mujeres fueron transportadas a Bosniak. Los aproximadamente 8.000 hombres, sin embargo, se convirtieron en víctimas de una ejecución masiva que tuvo lugar en las fábricas abandonadas y bosques cercanos. Fueron enterrados en fosas comunes, algunas de las cuales todavía no han sido descubiertas. El Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia en La Haya declaró este genocidio.
Lo que fue particularmente incriminatorio para los soldados holandeses fue que ayudaron con la deportación de más de 300 muchachos y hombres musulmanes que habían buscado refugio de los serbios en el complejo militar holandés. Estos bosnios fueron asesinados posteriormente.

lunes, 22 de mayo de 2017

Uruguay: La masacre de Salsipuedes

Salsipuedes, una traición y una masacre 
Historias de la Historia

Venado, el cacique charrúa, le tendió amistosamente al general Rivera el cuchillo que éste le había pedido para picar su tabaco. Sin embargo, el militar reaccionó inesperadamente; se echó hacia atrás, fingiendo sorpresa, y en el mismo movimiento desenfundó su revólver y le disparó. Esa fue la señal que el resto de sus tropas, unos mil doscientos hombres, estaba aguardando para comenzar el ataque sobre los poco más de cuatrocientos indígenas charrúas –entre hombres, mujeres y niños– que se habían reunido en las riberas del arroyo Salsipuedes, era el 11 de abril de 1831.


Fructuoso Rivera
El General Fructuoso Rivera, primer presidente electo de la novel República Oriental del Uruguay, llevaba algunos meses planeando en secreto esa acción militar. Impulsado y presionado por los hacendados y terratenientes del noroeste del territorio, que denunciaban la presencia de los grupos seminómadas de indígenas en “sus” campos, Rivera decidió, a principios de 1831, poner punto final al “problema charrúa”. Y la suya sería una solución drástica y definitiva.

– Mirá, Don Frutos… ¡Tus soldados matando amigos!
A poco de comenzada la operación, otro de los caciques charrúas llamado Vaimaca Pirú, le increpó así a su viejo conocido, el General, por el inesperado ataque que su gente estaba sufriendo.

Aprovechándose de la larga relación de camaradería y respeto que mantenía con la nación charrúa, alimentada por cientos de campamentos y tolderías compartidos durante las luchas revolucionarias, Rivera convocó a todos los caciques charrúas para incorporarse a una nueva campaña militar que supuestamente comandaría contra el sur de Brasil, con el objetivo de recuperar ganado y repartirlo posteriormente entre quienes participaran de la expedición. Confiados, los caciques acudieron a su llamada, llevando consigo a sus guerreros, sus mujeres y sus niños, tal como era su costumbre, bien conocida por Rivera. En resumen, la nación charrúa entera respondía a la llamada de su viejo amigo, Don Frutos. El general Rivera, gran conocedor de la zona (baqueano), escogió el lugar de la emboscada con sumo cuidado. Sacó a los charrúas de la región de sierras y montes en las que se habían establecido y los citó en un lugar llano, que no ofrecía escondites naturales donde pudieran guarecerse. Así, recibió y agasajó a los charrúas en ese lugar con abundante comida y bebida, y dio la señal de atacar cuando estaban completamente desprevenidos.

Después de agotados todos los recursos de prudencia y humanidad, para atraer a la obediencia y a la vida tranquila y regular a las indómitas tribus charrúas […] Se decidió poner en ejecución el único medio que ya restaba, de sujetarlos por la fuerza […] Fueron en consecuencia atacados y destruidos, quedando en el campo más de 40 cadáveres enemigos y el resto con 300 y más almas en poder de la división de operaciones.
Ese fue el comunicado oficial que el presidente Rivera envió al presidente del Senado al día siguiente de la matanza. Sin embargo, las cifras reales fueron otras; entre los charrúas muertos en el lugar de la emboscada, los que lograron escapar y fueron asesinados durante los meses siguientes, y los que murieron tras ser hechos prisioneros durante la larga marcha de más de 400 kilómetros a pie hasta Montevideo… más de la mitad de la nación charrúa fue aniquilada como consecuencia de la acción militar de Rivera en Salsipuedes.

Sólo unos pocos lograron escapar y perderse en los campos, evitando la muerte y la captura. Los que llegaron a Montevideo fueron repartidos entre los habitantes de la capital como servidumbre, desmembrando las familias charrúas según la conveniencia de sus nuevos “amos”, perdieron rápidamente su identidad cultural, sus tradiciones y su forma de vida. Por lo tanto, la solución final ideada por el general Fructuoso Rivera para el “problema charrúa” fue realmente efectiva. En 1833, el viejo cacique Vaimaca Pirú, su curandero Senaqué, el guerrero Tacuabé y la india Guyunusa fueron vendidos a un empresario francés que los embarcó rumbo a París para exhibirlos como objetos exóticos. Los cuatro son conocidos como Los Últimos Charrúas.



Durante más de 150 años, la historiografía oficial del Uruguay sostuvo que la etnia charrúa se había extinguido completamente. Sin embargo, en la década de 1990 se comenzaron a realizar estudios históricos y genéticos que comprobaron que un gran número de personas, sobre todo en las zonas Norte y Noreste del Uruguay y en las zonas limítrofes de Brasil y de Argentina, tienen ancestros charrúas en su árbol genealógico. Hoy en día, el 11 de abril es celebrado en Uruguay como el Día de la Nación Charrúa y se organiza una cabalgata hasta el lugar de la matanza donde se realiza un homenaje en honor a los caídos.

Colaboración de Pablo Petrides

sábado, 13 de mayo de 2017

Antigüedad: 3 batallas que derivaron en masacres

3 batallas antiguas que terminaron en un derramamiento de sangre completo
Yulia.Dzhak - War History Online




Desde los albores del tiempo hasta la nueva era, muchas vidas se habían perdido en el campo de batalla. No se trata sólo de la victoria; Se trata de los que murieron luchando por ella. Cada batalla tiene un significado e impacto sobre la historia mundial, así que echemos un vistazo a esos tres choques antiguos, donde la victoria costó cientos de miles de vidas.

La guerra de Kalinga - c. 262 - c. 261 aC




Ashoka, líder de la dinastía Maury y el mayor emperador de la India y su batalla contra la república de Kalinga ha inscrito las páginas de la historia antigua con la sangre de pocos cientos de miles de personas. Aunque muchos consideran que esta parte de la historia es mítica, vale la pena mirar porque causó un tremendo cambio en el corazón de un emperador poderoso y la vida de los antiguos indios.

Para Ashoka, era de suma importancia política y económica hacerse cargo de la república feudal y fortalecer el gobierno de su dinastía. Kalinga, también conocida como Odisha, era un importante centro comercial, una aspirante a la república de la libertad, y las artes, una cultura floreciente que tuvo un gran impacto en todo el subcontinente indio.

Antes de su decisión final de conquistar a Kalinga por la fuerza, Ashoka el Grande envió una carta al rey exigiendo la sumisión completa. El rey Raja Anantha Padmanabhan declinó, sellando el destino de su república. Como resultado, Ashoka el Grande llevó un gran ejército a las tierras de la gente libre. Un ejército de aproximadamente 400.000 seguía a su emperador en una guerra. Ashoka estaba ansiosa por superar a su padre Bindusara y su abuelo Chandragupta y lograr lo que nunca pudo: tomar la República de Kalinga.

La República estaba muy poco numerosa, sólo tenían 60.000 infantes, 10.000 caballerías y 700 elefantes de guerra para proteger sus tierras y posiblemente numerosos civiles que habían tomado cualquier arma que pudieran para proteger sus hogares y sus familias.

El el año 261 A.C., en la colina Dhauli junto al río Daya, el ejército de Ashoka y el de Kalinga se encontraron. La batalla fue tan feroz y devastadora que las aguas del río Daya se volvieron rojas de la sangre de los guerreros Kalinga y los guerreros Magadha. La tierra fue completamente destruida y saqueada, la gente masacrada. 250.000 fueron asesinados y otros 150.000 esclavizados. Ashoka incluso pensó que era el ganador al final la victoria era tan amarga, que volvió su corazón al budismo y la paz. En los siguientes 40 años de su gobierno, él no tomó la espada ni siquiera una vez y predicó la no violencia y la prosperidad pacífica.

Batalla de la calle Watling - 60 o 61 dC, el levantamiento de Boudica




La batalla de la calle Watling es una lucha significativa entre los británicos liderados por el infame Boudica y el ejército romano bajo el mando de Gaius Suetonius Paulinus. Esta batalla es un punto de inflexión para la isla, ya que marca el final de la resistencia británica para los próximos 350 años. Boudica era la viuda del último rey de los Iceni. Después de la muerte de su esposo, ella y sus hijas sufrieron gran humillación y terror en manos de los romanos, y también lo hizo su reino. Así pues, como el gobernador romano estaba en su búsqueda para someter la isla de Mona la chispa de la revuelta fue encendida.

Boudica buscó una alianza con sus vecinos los Trinovantes, que aceptaron sin duda, ya que también tenían un rencor contra los invasores romanos. Después, las fuerzas rebeldes aliadas ganaron contra los romanos en la batalla de Camulodunum y emboscaron a la novena legión española, Boudica se dirigió a Londinium. Sin embargo, el gobernador romano llegó a la ciudad primero y la evacuó. Las fuerzas aliadas, una vez más arrasaron la ciudad, sin dejar supervivientes. Mientras las fuerzas de Boudica continuaban su marcha revoltosa, el ejército de Suetonio Paulino logró reagruparse, aunque sin algunas de las legiones.

Los romanos eran muchísimo menos numerosos. Si pudiéramos creer las fuentes antiguas de los rebeldes eran más de 100.000 hasta 230.000, mientras que los romanos eran sólo unos 10.000 legionarios y una pequeña caballería. La única opción de Suetonius era esperar que las tácticas le ayudaran a superar a los rebeldes británicos. Él desplegó a sus hombres en una garganta estrecha o en la cima de una colina, donde los rebeldes no podían descender sobre ellos de una vez y flanquear los romanos. Idealmente, sólo tenían un camino para lanzar un ataque. El ejército rebelde de Boudica, que en ese momento estaba mal equipado lanzó y atacó todo y fue recibido de inmediato por 2 volleas de pilas. Las jabalinas romanas lanzaron al ejército rebelde en pánico y rompieron sus líneas, muchos empalados por jabalinas cubrieron el suelo. Cuando vio al enemigo desorganizado y apenado, Suetonius ordenó a sus hombres que participaran en combate cuerpo a cuerpo.

Incluso si los números son exagerados, la lucha no fue más que una masacre. Pocos miles nacieron para luchar y matar a los legionarios romanos contra el ejército rebelde no equipado, principalmente consistente de civiles de todas las edades y géneros, todos a la espada sin ninguna compasión. Estimación de víctimas - hasta 80.000 rebeldes británicos. La batalla fue el final del levantamiento y aseguró el gobierno de Roma sobre la Isla.

Batalla del río Fei - 383 AD





China antigua. La caída del Imperio Qin fue un punto de inflexión en la historia china. La importante Batalla del Río Fei marcó el surgimiento del Imperio Jin Oriental y una nueva era en la cultura china. El emperador Xuanzhao del Imperio Qin fue un conquistador por la sangre. Bajo su gobierno, el imperio Qin floreció y se expandió mucho. Trató de destruir las tierras de la dinastía Jin rival y reunió un enorme ejército de tiempo de 270.000 caballería y 600.000 de infantería.

El conquistador chino continuó su marcha hacia las tierras de la dinastía Jin, capturando ciudades una tras otra. El Jin tenía solamente una fuerza mucho más pequeña de 80.000 defensores de élite para proteger su patria del invasor, sin embargo, tenían pocas ventajas de su lado. La horda de Xuanzhao era principalmente de hombres forzados a luchar o enfrentarse a penas horribles, desorganizados y no muy bien entrenados si entrenados en absoluto. Incluso pensando que la horda era superior en número, los defensores no sólo tenían el espíritu para proteger su patria, sino que lo sabían mucho mejor.

Finalmente, en noviembre de 383, cerca del río Fei, ambos ejércitos estaban en las orillas opuestas. El Emperador Qin esperaba que pudiera emboscar a los Jin mientras cruzaban y de una vez por todas deshacerse de la resistencia, y ordenó un retiro táctico para que lo siguieran y trataran de llegar a su banco. Poco sabía que las tácticas de Jin golpearían a sus hombres con tanta fuerza, que pondría fin a la conquista. A medida que el ejército Qin se retiraba de su banco, se difundió un rumor que fueron derrotados, y por lo tanto, todos entraron en el caos. Nadie sabía lo que realmente estaba sucediendo y muchos creían que realmente eran derrotados.

A medida que el pánico de las masas comenzaba a avanzar en toda la línea, la fuerza indisciplinada de todos modos se rompió completamente y no se siguieron órdenes. Las élites Jin cruzaron el río y lanzaron un ataque total y los Qin fueron completamente desviados y destruidos, huyendo en pánico o cayendo bajo las espadas de los defensores. El retiro desordenado de su ejército, el continuo ataque de los Jins y el pánico, valió la vida de alrededor del 70% de los Qins y de bajas mínimas para los defensores. Los registros dicen que hasta 700.000 soldados de Qin llegaron a su fin en la masacre.

Las tres batallas no fueron más que una masacre y nada más que un derramamiento de sangre, que empapó las tierras con la vida de varios cientos de miles de personas cada una. Aun cuando los números pueden ser puestos a un debate, las batallas eran evidentemente un momento de la historia cuando no se salvó a nadie, en la búsqueda de la tierra o la gloria.

lunes, 24 de abril de 2017

Biografía: Stalin y su negra mancha en la historia

Sangre en las vías
The Economist


Como sucede con el propio Stalin, es difícil recordar a veces que las personas monstruosas, despiadadas, aterrorizadas, aduladoras, deambulando, idealistas y engañadas a su alrededor fueran seres humanos. El libro de Simon Sebag Montefiore, basado en una síntesis completa de obras existentes, material de archivo y sus propias entrevistas con sobrevivientes y sus descendientes, proporciona un recordatorio ricamente detallado.

Su relato da un comienzo. Es mucho más fácil leer relatos horribles sobre el libertinaje de Beria o la paranoia de Stalin que las anécdotas sobre niños que andan a hurtadillas por las oficinas de sus padres en el Kremlin, o los hábitos puntillosos de Stalin en su correspondencia personal, sus extraños destellos de bondad y decencia o su extraordinario apetito Para los libros. Pero el libro del Sr. Sebag Montefiore es tanto más valioso para las sorpresas que presenta. Como señala el propio autor, la demonología no es un sustituto de la historia.

Lo que también jarras, a menos efecto, sin embargo, es cuando la prosa sin esfuerzo del autor se vuelve fácil. Un buen editor podría haber desaconsejado el uso excesivo de palabras como "pinguid", evitar el uso de apodos para los personajes principales, podar alguna repetición descuidada de los detalles y ordenar las transliteraciones rusas.

Los estudiosos todavía no están de acuerdo sobre si Stalin nació mal o si simplemente fue corrompido por el poder, y muchos siguen preguntándose qué podría haber hecho a continuación. El libro de Sebag Montefiore ofrece un argumento convincente que demuestra que las costumbres de Stalin, y mucho más, empeoraron a medida que creció. A pesar del terror que se usó contra el pueblo ruso, en la década de 1920 los tratos internos de la élite bolchevique eran todavía colegiales. Stalin era entonces el primero entre iguales, dominando a sus poderosos colegas por el encanto y la persuasión.

En la década de 1930, cuando el suministro de enemigos externos se secó, el régimen soviético volvió el terror hacia adentro, en círculos cada vez más apretados. Incluso en la cima, la intimidad dio paso al miedo. Durante unos años después del desastroso estallido de la guerra, Stalin retrocedió. Por toda su fiabilidad política, se dio cuenta, los compinches no podían ganar batallas de la manera que los generales podían. Los años de la posguerra trajeron cada vez más terror, y cada vez más la adulación, pero también una disminución física y mental que puso a sus subordinados pensando en lo que podría seguir.

Esto, como muchos otros capítulos de la narrativa racional de Sebag Montefiore, vale la pena un libro propio. Jonathan Brent, distinguido especialista estadounidense en archivos soviéticos, y Vladimir Naumov, uno de los mejores historiadores rusos modernos, ofrecen un relato sin parangón de uno de esos episodios: la famosa trama de los médicos de enero de 1953, en la que se entiende una vasta conspiración de médicos judíos Haber planeado asesinar a los líderes del Kremlin. En reacción, Rusia pareció vacilar durante un tiempo hacia su propia solución final.

Aunque los contornos de esta pieza de la historia son claros, los detalles son diabólicamente difíciles de precisar. Stalin era ciertamente antisemita por instinto. La fundación del estado de Israel le dio razón para dudar de la lealtad de los más celosos comunistas judíos. Y para 1953 necesitaba un nuevo enemigo, habiendo matado a tantos de los viejos. Los judíos de Rusia, comenzando con un grupo de médicos desafortunados, proporcionaron un objetivo tentador.

Pero también se inventó tanta, tan disfrazada. Stalin murió menos de dos meses después de que señaló dramáticamente a los doctores. Los autores han logrado, con una encomiable beca, trazar los orígenes de la llamada trama. Pero no pueden probar, como insistieron algunos eruditos conspiradores, que Stalin murió de causas que no eran naturales. Mientras tanto, en Rusia, todavía hay una nostalgia terrible para su gobierno.

viernes, 6 de enero de 2017

China: UK sabía que la masacre de Tiananmen iba a pasar

El Reino Unido sabía que China estaba planeando una masacre en la Plaza de Tiananmen dos semanas antes de que sucediera



Un hombre chino bloquea los tanques militares en la avenida Changan, cerca de la plaza Tiananmen en Pekín, el 5 de junio de 1989. (AP Photo / Jeff Widener)


Por Zheping Huang - Quartz


"Doscientos muertos podrían traer 20 años de paz a China", dijo el ex líder chino Deng Xiaoping en documentos recientemente desclasificados. Sus palabras fueron pronunciadas semanas antes de la sangrienta represión militar contra manifestantes estudiantes en la Plaza de Tiananmen de Pekín el 4 de junio de 1989.
El Archivo Nacional del Reino Unido publicó el 30 de diciembre un gran número de archivos gubernamentales secretos de 1989 y 1990. Más de dos docenas de documentos (pdf) fechados entre el 20 de mayo y el 21 de julio de 1989 revelaron la comprensión de la administración Margaret Thatcher del clima político en China En la víspera de la represión. La embajada del Reino Unido en Pekín sabía, dos semanas antes del 4 de junio, que el Ejército Popular de Liberación se preparaba para matar a centenares, si no a miles, de estudiantes protestantes que se habían reunido en la plaza principal de Beijing durante semanas.




El 20 de mayo de 1989, un mes después de que los estudiantes comenzaron a ocupar la Plaza Tiananmen pidiendo una reforma democrática en el Partido Comunista, Deng declaró la ley marcial y desplegó 300.000 soldados en Beijing. El mismo día, Sir Alan Ewen Donald, embajador de Gran Bretaña en China, envió a Downing Street un telegrama sobre su almuerzo con el sinólogo estadounidense Stuart Schram.
"El profesor Stuart Schram me confió que uno de sus contactos chinos le había dicho que en los últimos días Deng Xiaoping comentó que" doscientos muertos podrían traer 20 años de paz a China ", escribió Donald. "La implicación era claramente que el sacrificio de un número de vidas de los manifestantes ahora estabilizaría la situación actual y compraría el tiempo necesitado para terminar la reforma de China."
Donald continuó diciendo que se enteró del Pentágono la misma noche que las autoridades chinas habían decidido "no hay manera de evitar el derramamiento de sangre", por lo que recordaron a los empleados del hospital estatal a sus lugares de trabajo e instruyeron a las tropas a "hacer lo necesario Para anular la situación ".
Posteriormente confirmó con la fuerza aérea estadounidense que la información es "muy fiable".
La masacre de la plaza de Tiananmen, también conocida como incidente del 4 de junio, es uno de los momentos más oscuros de la historia china moderna. Desde entonces no han ocurrido levantamientos en una escala similar en China. El Partido Comunista impide estrictamente a la gente mencionar el incidente y suprime cualquier conmemoración a las víctimas. Hoy en día, muchos jóvenes ciudadanos chinos ni siquiera saben -o sencillamente no les importa- el incidente.
Los documentos desclasificados también revelaron la postura de Lee Kuan Yew, fundador de Singapur, sobre la represión. Durante una reunión con el embajador Donald en julio de 1989, Lee dijo que estaba perplejo por qué los estudiantes manifestantes decidieron aumentar sus demandas generales de reforma política para atacar directamente a Deng, lo que llamó "un acto de locura".
Lee también predijo que una represión militar era la única opción de Deng para poner fin a la resistencia de los estudiantes, algo que "sentía en sus huesos como un chino".

viernes, 18 de noviembre de 2016

Vikingos: La masacre de St. Brice en Inglaterra



Venganza en los vikingos

Los entierros masivos en Inglaterra atestiguan un tiempo turbulento, y quizás una notoria masacre medieval

Por NADIA DURRANI - Archaeology



St-johns-collge-mass-grave (Cortesía de Thames Valley Archaeological Services) Una fosa común encontrada en los terrenos del St. John's College de la Universidad de Oxford en 2008 presentó un misterio medieval. ¿Podrían los muertos haber sido víctimas de una masacre notoria hace mil años?


El 13 de noviembre de 1002, Æthelred Unræd, gobernador del reino inglés de Wessex, "ordenó matar a todos los hombres daneses que estaban en Inglaterra", según una carta real. Este paso drástico no fue tomado por capricho, sino que fue el producto de 200 años de frustración y miedo anglosajón. Los vikingos, que habían estado plagando durante mucho tiempo las islas con redadas y guerras, se habían apoderado del norte y comenzaron a establecerse allí. Las preocupaciones estaban creciendo que tenían diseños en el reino meridional de Æthelred también.

La orden de Æthelred condujo a lo que se conoce como la Masacre del Día de San Brice, llamada así por el día de la fiesta del santo en que cayó. El evento ha estado envuelto en misterio y desinformación. La arqueología, hasta ahora, ha tenido poco que ofrecer en cuanto a lo que realmente ocurrió y cuántas personas murieron ese día, pero dos entierros de masas recientemente desenterrados están comenzando a exponer este período turbulento alrededor del final del primer milenio. ¿Podrían ser la primera evidencia arqueológica de la masacre? ¿O podrían ofrecer un vistazo a algún otro aspecto del conflicto entre los anglosajones y los vikingos? Los arqueólogos están examinando un rastro de pistas, incluyendo fuentes históricas, patrones de heridas y análisis isotópico de dientes, para poner en perspectiva lo que sin duda fue una serie violenta de muertes.


Los vikingos de la imaginación popular eran asaltantes y saqueadores en botes y cascos (míticos) de cuernos, pero el término "Viking" también se refiere a la agricultura, el comercio, la elaboración, la exploración de la cultura escandinava de la que estos incursores llegaron. Los vikingos que atacaron y asentaron Inglaterra y Francia fueron, en su mayor parte, de Dinamarca o se identificaron con Dinamarca. (Los noruegos se dirigieron hacia el norte y el oeste y los suecos hacia el este, aunque hubo un gran movimiento de personas entre los territorios vikingos.) Las incursiones vikingas en Inglaterra comenzaron a finales del siglo VIII d. C. y llevaron a la caída de los reinos norteños de Inglaterra. Muchos de los colonos daneses eran guerreros que recibieron tierra como recompensa por el éxito en la batalla. El único obstáculo anglosajón era Wessex, un poderoso y rico reino que controlaba la mayor parte del sur de la isla. Un tratado 878 estableció los límites de Wessex y la zona controlada por los daneses, conocida como Danelaw.



Hay mucha discusión entre los historiadores acerca de la naturaleza de la relación entre los anglosajones y los daneses. Muchos de los nuevos colonos habían sido guerreros, pero eventualmente trajeron a sus familias. Los daneses cultivaban, comerciaban e incluso se casaban con la población anglosajona, y su influencia cultural se puede ver en la lengua, los nombres de lugar, y los apellidos que persisten en Inglaterra hoy. Algunos historiadores sostienen que no había tantos colonos daneses y que asimilaron muchas tradiciones y creencias locales. Pero probablemente hubo cierta tensión y resentimiento entre los colonos daneses y los anglosajones (que, irónicamente, también descendían de invasores continentales).

martes, 1 de noviembre de 2016

SGM: La masacre de soldados japoneses por cocodrilos

Un ejército de 1000 soldados japoneses fue diezmado por cocodrilos de agua salada durante la batalla de la isla de Ramree de la Segunda Guerra Mundial.
The Vintage News



Durante la Segunda Guerra Mundial, el Ejército Imperial Japonés capturado Ramree Island en 1942. La isla se encuentra frente a la costa de Birmania, a 70 millas al sur de Akyab, ahora conocido como Sittwe. Desde Ramree era de importancia estratégica, los aliados lanzaron un ataque en 1945 para volver a tomar la isla y establecer las bases aéreas para apoyar la campaña continental.

Después de una sangrienta campaña, las tropas británicas lograron conducir cerca de 1.000 combatientes enemigos fuera de la isla en el manglar denso que cubría unas 10 millas de Ramree. Fue después de esto que uno de los incidentes más extraños en la historia de la guerra ocurrió.


Las tropas británicas en una nave de desembarco se abren camino en tierra en la isla de Ramree el 21 de enero de 1945.

Los soldados japoneses derrotados ignoran todos los recursos de los británicos por su entrega, y en su lugar abandonaron su base y entraron en el pantano. Muchas de las tropas japonesas sucumbieron a las enfermedades tropicales transmitidas por enjambres de mosquitos, así como las diversas arañas venenosas, serpientes y escorpiones que se encuentran en el pantano. Otro problema adicional para las tropas japonesas fue la falta de agua potable y la constante amenaza de la inanición. A pesar de estos numerosos peligros, un peligro se destacó como el más grande.


Una noche, los soldados británicos informaron audiencia pánico gritos y disparos que emanan desde el interior de la oscuridad del pantano. Ellos no saben exactamente lo que hizo que los gritos de terror que escucharon, sino sólo que las tropas japonesas estaban siendo devastado por alguna amenaza del mal.


Un cocodrilo de agua salada

Por desgracia para el Ejército Imperial Japonés, los manglares de Isla Ramree son el hogar de una cantidad desconocida de la mayor depredador de reptiles en el mundo, el cocodrilo de agua salada. Los reptiles pueden crecer hasta 20 pies de largo y con un peso de 2.000 libras, pero incluso un cocodrilo de agua salada de tamaño mediano podrían fácilmente matar a un humano adulto maduro, con muchos de ellos se sabe que comen los animales tan vasto como el búfalo de agua de la India. Los soldados fueron brutalmente y sin piedad atacados por los cocodrilos.

El naturalista Bruce Stanley Wright describió la escena que se desarrolla en su libro de 1962, de la fauna Apuntes cerca y de lejos: "Esa noche fue la más horrible que cualquier miembro de la M. L. [Lanzamiento marina] tripulaciones que he experimentado. Los cocodrilos, alertados por el ruido de la guerra y el olor de la sangre, se reunieron entre los manglares, acostado con los ojos por encima del agua, vigilante alerta para su próxima comida. Con el reflujo de la marea, los cocodrilos se movían en los heridos y los muertos, no lesionados que habían verse inmersos en el barro ".


Los hombres del regimiento de Wiltshire de la división de infantería india 26 preparan una comida junto a un templo en la isla de Ramree.

Hay una larga historia de cocodrilos de agua salada atacar a los seres humanos que deambulan en sus hábitats, y en última instancia solamente 520 de cada 1000 soldados japoneses lograron sobrevivir a los pantanos Ramree, algunos de ellos están tan gravemente heridos y mutilado que fueron posteriormente recapturados por las fuerzas británicas .

La verosimilitud de audiencia de la batalla de Ramree isla es muy pequeña debido a que no fuera una de las escaramuzas más importantes de la Segunda Guerra Mundial, pero muchos consideran que es una de las historias más extrañas y más espeluznantes de la historia de la guerra.

domingo, 9 de octubre de 2016

Imperio Otomano: La masacre de Maritsa deja a los Balcanes a sus pies

No una batalla, sino una masacre aseguró la expansión otomana de los Balcanes

 Yulia Dzhak - War History Online


 El déspotas Volkashin y Uglesha que conduce a su ejército. Crédito de la imagen: Vasil Goranov


Fue en el comienzo de un otoño frío. Era el año 1371. Cerca del pueblo de Chernomen, dos déspotas condujo su ejército contra los otomanos. Eran dos hermanos - Uglesha y Vukashin. El líder otomana, Lala Shahi, finalmente derrotar a sus enemigos. Su victoria se logró después de una emboscada de la mañana. Sus hombres se mataran los defensores borracho y durmiendo. Con este sangriento éxito, los otomanos lo solidificar su dominio sobre los Balcanes y liquidar cualquier resistencia hacia el este de NIS.

Lala Shahin y el Imperio Otomano


La conquista otomana durante el reinado de Murad I 

A finales de 1364, el Imperio Otomano está en la realidad separada en dos. Una parte fue Rumelie, donde se encuentra la capital de Erdine. El otro era Anatolia - sus tierras de Asia Menor. El sultán otomano Murad I, fue posiblemente ocupado con el poder del imperio en Asia Menor. La otra mitad del imperio está bajo el control de diferentes vicarios militares llamados Ghazi. Su líder principal fue Lala Shahin. También fue el maestro del Sultan. Lala Shahin era un general con talento. A pesar de que tenía recursos limitados, se las arregló para solidificar el dominio otomano en los Balcanes.

Los déspotas de Serbia

Después de la muerte de Stephan Urosh en 1355, el reino de Serbia comenzó a declinar. Los vastos territorios en Macedonia y Grecia se dividieron entre los diferentes gobernantes de la dinastía central. Algunos de los que se consideraban de manera independiente de la jerarquía principal que ellos mismos se llamaban reyes. Este fue el caso de los dos hermanos y Vukashin Uglesha. Ellos controlan tanto los territorios en Macedonia de hoy. Vukashin afirma que es "El rey de todos los serbios y griegos" - en oposición a su hermano.

El trasfondo


Momchil Voivoda ataca a los otomanos

Después de que los otomanos se las arreglan para destruir el imperio de la Momchil Voyvode en Tracia y el Ródope, continuaron su expansión. Poco después de toda la Tracia estaba bajo la dominación otomana, su Ghazi comenzó a atacar a los territorios de los dos déspotas de Serbia. Los dos hermanos, sensación de peligro inminente de la conquista otomana, decidieron reunir un ejército. Su plan consistía en derrotar a las fuerzas de los atacantes y les perseguir fuera de los territorios en Rumelie.

Después de Gallipoli fue tomada en 1364 por Amadeo de Saboya, había una buena oportunidad para la victoria. La posición otomana en los Balcanes en ese momento era inestable. Teniendo esto en cuenta, los dos hermanos aliados y sus fuerzas se reunieron todo lo que necesitaban para iniciar su marcha.

Ejército de los Hermanos - Realidad y Números

En 1371 el ejército estaba listo. Sin embargo, no hay pruebas de fuerza sobre el tamaño de su ejército. Se considera que en cualquier lugar entre 20.000 a 70.000. Sobre la base de la tierra que llevan a cabo y la TACTIS se emplean, sin embargo, un número más pequeño es más probable.

La fuerza otomana - Realidad y Números

La fuerza otomana para la batalla fue significativamente más pequeño, pero el número exacto de nuevo puede ser objeto de debate. Sus fuentes históricas contemporáneas dicen que no eran más que unos 800 fuertes. posiblemente podríamos poner sus números en torno a la mitad de lo que tenía la alianza de Serbia.

La diferencia real en las Fuerzas

La diferencia, que decidió el resultado de la batalla fue más la calidad que la cantidad. La fuerza otomana toda consistió en experimentados guerreros, que habían sobrevivido a numerosas batallas, asedios y ataques. Por el contrario, la fuerza de Serbia consistió en un ejército rebelde indisciplinado y una pequeña cantidad de caballería.

Por otra parte, era lógico que los ghazis otomanos tenían experiencia superior. Después de todo, estaban en constantes enfrentamientos con la resistencia de los pueblos balcánicos. El otomanos probablemente tenía un ejército más pequeño pero mucho mejor.

Las maniobras pre-batalla


Los territorios de Bulgaria y de los Balcanes antes de la batalla. Se puede ver Chernomen marcados con una X

Confiados en la fuerza más grande, los dos hermanos comenzaron su marcha. Se miraron con interés la expulsión de los otomanos de Erdine y detuvieron su expansión. Su plan era ir por la corriente del río Maritsa y provocar un ataque por sorpresa. Lala Shahin, sin embargo, sabía lo que estaba pasando. También tenía una amplia experiencia en la lucha en un terreno áspero y en organizar emboscadas.

Teniendo en cuenta su ventaja táctica, tomó medidas con el fin de detener el avance de los serbios. El líder otomano envió rastreadores para explorar la región. Los serbios estaban demasiado confiados, y nunca se molestaron en hacer eso.

Por lo tanto, la Lala Shahin esperó el momento oportuno para derrotar a los rebeldes de marcha. Su oportunidad llegó en las primeras horas de la mañana del 26 de septiembre. Los serbios habían hecho su campamento cerca de la Maritsa, y había cometido un error fundamental final. Decidieron celebrar su futura victoria y llevan a cabo una fiesta. Por la mañana, el campamento en gran medida sin vigilancia y muchos de los hombres que estaban borrachos.

No es una batalla sino una Masacre

La fuerza del líder otomano Lala Shahin entró en el campo de la mañana. Sus hombres tomaron sus cuchillos y comenzaron el sacrificio de sus enemigos durmiendo. En la masacre que siguió a los dos líderes serbios fueron asesinados sin piedad. El que no murió a causa de las cuchillas otomanos lo fue ahogado en el río de Maritsa, en un intento de escapar.

Resultado

Con un solo golpe sangriento, fue diezmado el ejército serbio. La victoria de Lala Shahin liquidó cualquier posibilidad de los déspotas macedónicos de reunir un nuevo ejército. Para algo tan simple como el ego y el alcohol, se selló el destino de los Balcanes. Durante la siguiente década y media, los otomanos expandieron su territorio en la península de los Balcanes sin obstáculos.

En 1387 serían, por fin, será vencido las fuerzas del líder otomano Murad I. Los ejércitos aliados de Serbia y Bosnia afirmarían la victoria. Sin embargo, el caso de Bulgaria, el éxito Otomano en la Península significaría una amenaza terrible y prematura. Los eventos se abrirían las fronteras para una expansión vigorosa y la batalla de Nicópolis, que a su vez daría lugar a cinco siglos de esclavitud brutal.

Bibliografía:


K.Irecheck, History of Bulgaria, 1978
Gyuzelev and Petrov, Read on History of Bulgaria, II, Sofia, 1978
Ducca, “History”; from Read on the History of the Middle Centuries, Bakalov and Angelov; Sofia, 1988

domingo, 22 de mayo de 2016

Patagonia: La misteriosa Isla de los Muertos

La Isla de los Muertos: tristeza y misterio en la Patagonia
Corría el año 1950, cuando una expedición a la hoy denominada Isla de los Muertos de Aysén, dio con el hallazgo de 33 cruces de ciprés, cada una marcando una tumba distinta, con mínimos datos de identificación.
Sin embargo, una investigación más profunda logró determinar que, con anterioridad a este hallazgo, se sabía de la existencia de 120 cruces. Es probable que las cruces faltantes se hayan perdido por acción de las crecidas del río Baker, que baña las costas de la isla.



De cualquier modo, cuál es la historia detrás de estas tumbas en una alejada isla de la Patagonia chilena, continúa siendo un absoluto misterio. Tan sólo subsisten leyendas y relatos, que sostienen que allí yacen los cuerpos de un equipo de trabajadores, asesinados para no pagar sus salarios.
Algunas vertientes aún más macabras, hablan de que fueron ultimados para cobrar una indemnización fiscal por sus muertes, o incluso que, tras un amotinamiento, fueron asesinados uno por uno.
Finalmente, quizá la razón más plausible para explicar la muerte de todo el contingente de trabajadores, esté dada por la hambruna y la enfermedad. Habría ocurrido en 1906, cuando una compañía ganadera reclutó a 150 campesinos.
Entre los embarcados, había mujeres y niños, además de 60 pasajeros severamente enfermos de escorbuto y disentería, producto de la malnutrición que padecieron. Abandonados a su suerte, sin atención médica, fueron muriendo paulatinamente.

History Channel

jueves, 21 de abril de 2016

USA: La masacre de Colfax (1873)

La Masacre de Colfax 1873 paralizó la era de la reconstrucción
Uno de los peores incidentes de violencia racial después de la Guerra Civil preparó el escenario para la segregación


Un grabado de las familias negras recopilación de los muertos después de la Masacre de Colfax publicado en Harper semanal, 10 de mayo de 1873. (dominio público a través de Wikimedia Commons)
Por Danny Lewis
SMITHSONIAN.COM

El período de la reconstrucción que siguió a la Guerra Civil de Estados Unidos era una de las peores épocas, más violentos de la historia de América. Durante ese tiempo, miles de afroamericanos fueron asesinados por terroristas domésticos como el Ku Klux Klan que trataron de reforzar las políticas antes de la guerra de la supremacía blanca. Para muchos historiadores, uno de los peores ejemplos de este tipo de violencia se produjo hace 143 años en la actualidad: la Masacre de Colfax de 1873.

Inmediatamente después del final de la Guerra Civil, las diferentes facciones comenzaron a luchar por el poder. Amargado por la pérdida de la Confederación, muchos blancos demócratas del sur hicieron todo lo posible para continuar privar de sus derechos y la restricción de los derechos de los ex esclavos. Al mismo tiempo, grupos de supremacía blanca, insurgentes aterrorizaron a los afroamericanos en todo el Sur. En Louisiana, la lucha por el gobierno de posguerra fue particularmente sangrienta, como PBS 'serie American Experience explora.

Cocer a fuego lento resentimientos entre los demócratas del sur, la mayoría de los antiguos dueños de esclavos, y el gobierno federal dominada por los republicanos, explotó en las elecciones de 1872 para gobernador de Louisiana. La votación resultó en una división muy reñida entre el Republicano y los candidatos demócratas, y cuando el presidente Ulysses S. Grant envió tropas federales para apoyar al candidato republicano, los blancos del Sur se rebelaron y formaron un ejército insurgente fuertemente armada llamada la "Liga Blanca." Al igual que en el Ku Klux Klan, la Liga de White fue un grupo paramilitar que intimida y atacó a los negros y los blancos republicanos en todo el estado, Henry Louis Gates, Jr. escribe para la raíz.

Por temor a que los demócratas locales podrían tratar de tomar el control del gobierno regional de Grant Parish, que se divide casi por igual entre los ciudadanos en blanco y negro, una milicia de color negro tomó el control de la corte local en abril de 1873. Poco después, una turba de más de 150 hombres blancos, la mayoría de los ex soldados confederados y miembros del Ku Klux Klan y la Liga blanca llegaron y rodearon el palacio de justicia, Bill Decker escribe para el Anunciante Lafayette. Después de disparar un cañón a los milicianos dentro del juzgado el 13 de abril, las dos fuerzas dispararon el uno al otro hasta que los defensores de los negros se vieron obligados a rendirse. Pero cuando se rindieron, la turba de blancos mató a muchos de los hombres de raza negra, disparando a ellos y colgar alguna. Los historiadores no están seguros de cuántas personas murieron en el final, pero mientras que los registros muestran que la matanza resultó en la muerte de tres hombres blancos, se estima que entre 60 a 150 afroamericanos fueron asesinados.

"El más sangriento de instancia única de la matanza racial en la era de la reconstrucción, la masacre de Colfax enseñó muchas lecciones, incluyendo los extremos a los que algunos oponentes de Reconstrucción iría a recuperar su autoridad acostumbrados", el historiador Eric Foner escribe en reconstrucción: revolución inconclusa de Estados Unidos de 1863 -1877. "Entre los negros de Louisiana, el incidente fue recordado por mucho tiempo como prueba de que en cualquier gran enfrentamiento, que se sitúa en una desventaja fatal."

Mientras que la matanza fue noticia en todo el país y 97 miembros de la turba de blancos fueron acusados, al final sólo nueve hombres fueron acusados ​​de violar las leyes de Aplicación de 1870 y 1871, a veces conocidos como los Hechos Klu Klux Klan, destinadas a garantizar los derechos de libertos virtud de las enmiendas 14 y 15. Los abogados de las víctimas creían que tenían una mejor oportunidad de llevar a los cabecillas a la justicia en un tribunal federal de conspiración citan convicciones, en lugar de acusarlos de asesinato, lo que habría sido juzgado en los tribunales del estado de mayoría demócrata. Pero el plan fracasó. Los acusados ​​apelaron, y cuando el asunto en última instancia ante el Tribunal Supremo en 1876, los magistrados rechazaron las condenas de los tribunales inferiores, al dictaminar que las Actas de Aplicación aplican sólo a las acciones por parte del Estado, no por individuos, Decker escribe.

Este fallo castrado esencialmente la capacidad del gobierno federal para enjuiciar los crímenes de odio cometidos contra los afroamericanos. Sin la amenaza de ser juzgado por traición en un tribunal federal, la supremacía blanca ahora sólo tenían que buscar resquicios legales y funcionarios corruptos para seguir atacando a sus víctimas, Puertas informes. Mientras tanto, los principios de la segregación comenzaban a trabajar su camino en la ley, con Plessy v. Ferguson codificar oficialmente "separados pero iguales" sólo 20 años más tarde.

La Masacre de Colfax fue más o menos ignorado hasta que la década de 1920, cuando las autoridades locales levantaron un monumento en honor a los tres hombres blancos que murieron en el ataque contra el palacio de justicia, que llamó la batalla "disturbios". En 1951, los funcionarios marcaron el sitio de la matanza con una placa, una vez más, llamándolo un disturbio que "marcó el fin del desgobierno maleta en el Sur." la placa sigue en pie hasta nuestros días.




martes, 19 de abril de 2016

Masacres mongolas en Hungría Medieval

Horrores mongoles en Hungría en 1241
En 1241-1242 las invasiones mongoles de Hungría causaron una destrucción generalizada Recientemente, una casa llena de los restos calcinados de las víctimas asesinadas más un tesoro olvidado nos recuerda de estos horrores.

 La madre y los niños se encuentran en un horno de quemado Hungría 1241
La madre y los niños se encuentran en un horno de quemado Hungría 1241
"No mucho más tarde, llegó la noticia de que los tártaros habían tomado en la madrugada del citado Tǎmaşda, el pueblo de los alemanes, y todos aquellos a quienes no mantuvieron vivos fueron decapitados por la espada con una crueldad terrible. Al escuchar esto, me pusieron los pelos de punta, mi cuerpo se estremeció de miedo, mi lengua tartamudeó miserablemente, porque vi que el momento inevitable de la muerte espantosa me estaba amenazando. Ya veía a mis asesinos en el ojo de mi mente; mi cuerpo exudaba el sudor frío de la muerte ". [1]
En estos días, que se utilizan para fotos y vídeos de la aniquilación casi total de los pueblos de Irak y Siria causadas por Daesh. Que esto no es algo nuevo, un descubrimiento arqueológico reciente en un pueblo medieval cerca de Kiskunmajsa en el sur de Hungría es testigo.


Las monedas de Kiskunmajsán, Hungría 1241. © Ujvári Sándor

Aquí un arado volvió recientemente un alijo de monedas de plata y otras joyas para arriba. Los arqueólogos encontraron más tarde los restos de quemado vivienda llenos de los cuerpos carbonizados de personas, principalmente niños. El tesoro incluye 250 monedas de plata, así como una serie de anillos. La mayor parte de las monedas datan de principios del reinado del rey Béla IV (1235 -1270), lo que significa que la destrucción y muertes se pueden fechar a la invasión de los mongoles en 1241 - 42. Otros hallazgos similares cerca de Cegléd y Szank hablan de horrores similares. En Szank se encontraron los restos de 17 mujeres y niños dentro de una casa, que había sido quemado junto con otro tesoro. El mismo era el caso en Cegléd, donde se encontraron los cadáveres de una mujer y sus dos hijos. Habían intentado, sin éxito, de ocultar en un horno de su casa, mientras que ser objeto de ataques. En otros lugares se encontraron otros órganos, lo que sin ceremonia había sido echado en una zanja. Hace algunos años otra tal hallazgo macabro se realizó cerca de Szank en una casa incendiada reveló los restos de al menos 17 mujeres y niños. Por último, un nuevo descubrimiento macabro en Kiskunmajsa se publicó el otro día por el museo en Kecskemét. Incluyendo más de 250 monedas de plata, el tesoro había sido, obviamente, nunca se recuperó. Se encontraron los restos de los propietarios y sus hijos, una vez más quemado hasta la muerte.

La invasión de Mongolia


Anillo de Kiskunmajsán, Hungría 1241. © Ujvári Sándor

No hay duda de la invasión mongol de Hungría en 1241 causó una destrucción a gran escala, especialmente en las partes del este y central de Hungría. Se sabe que el rey húngaro, Bela IV hade recibido noticias sobre los mongoles. Sin embargo, él y su séquito creía que era sólo uno de los partidos de ataque nómadas habituales, que se utilizan para tratar. Posteriormente, este error resultó ser bastante costoso como los mongoles atacaron de manera coordinada. En el 11 de abril 1241, el ejército real fue aniquilada en la batalla de Muhi después de haber pasado a través del Paso Verecke en marzo.


Segundo anillo de Kiskunmajsán, Hungría 1241. © Ujvári Sándor

Como de costumbre el número de tropas que participan en la batalla varían entre las diferentes fuentes y las estimaciones varían entre 30.000 - 70.000 mongoles frente a 10.000 - 80.000 húngaros, que estaba acampado detrás de los vagones en círculo. Varios historiadores modernos han especulado que las armas de fuego y armas de pólvora chinos fueron desplegados por los mongoles en la batalla de Mohi y el crédito a los mongoles con la introducción de la pólvora y cánones a Europa. Lo que fue decisivo, el ejército húngaro fue aniquilada y el rey sólo se escapó por la mayor suerte.

Posteriormente, Hungría estaba muy abierto para los mongoles, que procedió a ocupar la Gran Hungría llanos y montañas de los Cárpatos y Transilvania. Esta ocupación fue sin duda alguna, acompañado de la destrucción y la devastación del campo a gran escala. Sin embargo, la controversia histórica todavía rodea el impacto. La pérdida de la vida de este modo se ha estimado entre 15 a 50% con una estimación más conservadora que oscila entre 15 - 25%. Eruditos, que abogan por las estimaciones más bajas, afirman que la hazaña de matar a tanta gente fue más allá de los medios tecnológicos de ese día. Otros apuntan al hecho de que más de 800.000 personas murieron en el interior Wre 100 días durante el genocidio Rwuanda. Cualquiera que sea la conclusión a la que se sabe que las personas huyeron en masa en los pantanos o en las montañas parapetarse detrás de antiguas fortalezas de movimiento de tierras o cualquier otro tipo de línea de defensa natural, que podría encontrarse más hacia el oeste. Otra opción eran las muchas iglesias y monasterios fortificados, que puntea la región.

Hasta hace poco, muchos estudiosos creen que el terror dado voz por el sacerdote italiano, el Maestro Roger, era tal vez más de una convención literaria que un informe adecuado de lo que ocurrió. De vez en cuando, sin embargo, las acumulaciones se han encontrado que podría fecharse con precisión al período anterior a 1241, señaladamente el hecho de que las personas habían muerto y no volvió a recuperar sus tesoros entierra. Las acumulaciones de fecha para este período parecían ser más frecuentes. Sin embargo, los hallazgos recientes han pulpa, literalmente, fuera de los horrores infligidos a los aldeanos durante el 1241, lo que resultó en un gran número de pueblos abandonados, especialmente en la Gran Llanura.

Es un hecho curioso que probablemente nunca habrían ocurrido no había tenido lugar la construcción de autopistas a través del paisaje suroeste de Budapest, estos hallazgos - solamente repoblada poco después de la destrucción del campo y de los pueblos en el siglo 13.

En el otoño de 2016 el museo local en Kecskemét planea exhibir los hallazgos realizados en la región.


NOTAS:


[1] De: Epístola de Maestro Roger a la Dolorosa lamento sobre la destrucción del reino de Hungría por los tártaros
En: Anónimo, notario del rey Béla. Los Hechos de los húngaros. Editado, traducido y anotado por Martyn Rady y László Veszprémy y la Epístola de Maestro Roger a la Dolorosa lamento sobre la destrucción del reino de Hungría por los tártaros, traducido y anotado por János M. Bak y Martyn Rady. CEU Press, 2010. p. 205.

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