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lunes, 10 de abril de 2017

Araucanos viven estafando en la Patagonia

Novedades mapuches en la Patagonia
Aquí no hay nadie originario, no hay otra bandera que la de Belgrano y, desde Roca en adelante, nadie cobra peaje ni exige tributos salvo la propia nación
Por Rolando Hanglin | Infobae




El empresario hotelero Gustavo Fernández Capiet envió una carta pública al secretario de Turismo local, Esteban Bosch, y al intendente del Parque Nacional Lanín, Horacio Peloso, con algunas reflexiones sobre el creciente problema mapuche. Sostiene que ha llegado la hora de poner límites.

"Esta comunidad originaria quiere tomar cada vez más espacio público para uso propio al amparo de supuestos derechos ancestrales, que en lo personal creo que corresponderían a los tehuelches". "En esta cultura parece que no valen el trabajo y el esfuerzo, aunque hay excepciones. Tienen miles de hectáreas, y no producen más que lo mínimo. Pero en verdad podrían ser proveedores de determinadas frutas y hortalizas de toda la provincia, y sus derivados con valor agregado como dulces, conservas, salsas, etcétera. Ganadería ovina y bovina: podrían producir mucha carne y derivados como leches y quesos. De turismo, ni hablar: sea con cabalgatas, servicios de gastronomía típica, trekking, camping, cultura, guías reconocidos de montaña, etcétera, pero pensando en dar servicio y no en sacar plata por sólo por sus derechos ancestrales".

"Cobran por entrar a la islita, no por algún servicio sino solo por 'pisar su propiedad' cuando la islita y sus playas son un espacio público". "Cobran acceso al Parque Lanín gracias al comanejo, o mejor dicho al des-manejo, y no sólo en el muelle, afectando a una excursión emblemática del destino, sino que lo hacen al llegar a la villa, que se supone que sería un barrio abierto, al que se llega por un camino público y no propiedad de ellos, mantenido por la provincia y no por ellos".

"Cobran por entrar a la cascada de Quila Quina, donde parece que no hay franja de ribera. Si fueran estancieros, los acusarían de violar la Constitución y como mil leyes, por terratenientes y usurpadores del espacio público. Nótese que el acceso a la cascada nunca se aleja de los 15 metros del río, pero no reparan la baranda. Hemos tenido víctimas fatales allí, ya que ninguno acompaña a los visitantes ni por prevención ni para explicar nada, ni siquiera para tener limpio el lugar. Que generalmente es una mugre, como el puesto que tienen a la entrada. Lo sé porque paso y lo veo regularmente".

"Uno va al mirador Arrayán y te roban ahí arriba mismo. Todos saben quiénes son. Desde nuestro hotel no recomendamos más ir allí, pero sí a la casa de té. El Mirador del Centenario, por falta de mantenimiento y de acción nuestra, está cerrado e inaccesible".

"Si se intenta organizar una carrera que pase por 'su territorio' y no les pagás a ellos, no se hace, y siempre se exceden en el cobro, pero Parques los cobija, porque si no les llevás el pago de ellos, no te autorizan la carrera".

"¿Querés madera? Ellos te la venden: la marcan como leña y la venden como madera. Pregunten a varios de los comerciantes que les compran… después hacen un escándalo en Villa la Angostura, por 50 lengas que tiraron para un circuito de cross, y que entiendo que fueron reemplazadas por muchas más que se plantaron. Allí se hicieron tres carreras en tres años, no se corre todos los domingos, y metieron en la villa 15 mil, 20 mil y 28 mil espectadores, y fue elegido dos veces el mejor de todos los circuitos del campeonato. Como yo estaba allí, aseguro que, de toda la gastronomía en oferta, la mitad era 'legal' y la otra mitad era de ellos a través de clubes, cooperadoras y demás. Los vi: serían unos cien trabajando y diez, quince protestando por la deforestación. En Manzano Brujo, en cualquier momento empiezan a poner obstáculos peores".

"Cobran un canon por la concesión de Chapelco. Sin embargo, en su momento se opusieron a la construcción de suficiente reservorio de agua para los cañones, crearon un negocio de dudosa legitimidad en la base y, ante cualquier reclamo, apelan al corte de ruta como medida de extorsión, perjudicando a turistas que nada tienen que ver con la problemática".

"Les dieron el espacio en la plaza para que pusieran la bandera como si estuviéramos en otro país. En el fondo, es lo que persiguen. Ya lo han proclamado".

Algunas aclaraciones históricas sobre el asunto. En toda la correspondencia de Calfucurá, desde 1833, no se habla jamás de mapuches. Se habla de "chilenos". Son los araucanos que cruzaron la Cordillera de los Andes desde la Capitanía General de Chile, formando al principio dos grupos aislados: los vorogas (de Vorohué, Chile) y los ranqueles o ranculches.

En 1831, Calfucurá cruza la Cordillera y pasa a degüello a los jefes vorogas Alon, Rondeado, Meilín y otros. La población se incorpora aterrorizada a las huestes del chileno y lo mismo van haciendo los pobladores tehuelches de la Pampa, Córdoba, Mendoza, Patagonia, Buenos Aires, San Luis. Ellos sí eran aborígenes argentinos y han sufrido infinidad de abusos a manos de los conquistadores españoles y, después de 1810, de los argentinos. Mientras tanto, fueron absorbidos por los jefes chilenos. Predominó la magnífica y expresiva lengua araucana. Ya no quedan en nuestro país tehuelche-parlantes. Uno de los últimos fue el antropólogo argentino Rodolfo Casamiquela, que ha explicado muy bien la diferencia (hoy convenientemente confundida) entre tehuelches argentinos y araucanos chilenos. Estos últimos abandonaron sus rucas de piedra y adoptaron el toldo o paravientos de cuero, propio de los tehuelches nómades. Del hombre blanco tomaron el caballo, la vaca (elemento de comercio) y las mujeres, que raptaban en gran cantidad. Por eso los que hoy se presentan como aborígenes tienen generalmente la piel y los ojos claros. Son descendientes de caciques.

Es cierto que en las "raciones" que repartían los gobiernos de Juan Manuel de Rosas, Justo José de Urquiza y otros (para frenar los malones en una vergonzosa extorsión) abundaban el aguardiente, las botas, los aperos, el tabaco, la yerba, el vino, los acordeones, los ponchos ingleses, los pañuelos, la harina, el azúcar. ¡De todo menos una pala o un arado!

Aquellos hombres de Calfucurá no eran argentinos y mucho menos originarios. Sus descendientes sí lo son, igual que los descendientes de genoveses, asturianos o bearneses. Ciudadanos argentinos. Aquí no hay nadie originario, no hay otra bandera que la de Belgrano y, desde Roca en adelante, nadie cobra peaje ni exige tributos salvo la propia nación.

Cabe resaltar que el año 1810 es primordial: la lucha entre chilenos y realistas contó con la participación de los araucanos, casi siempre a favor de los españoles porque España había tenido que reconocerles un territorio propio, entre los ríos Maule y Bío-Bío, hecho único en la historia de los imperios. Por lo tanto, al caducar el dominio español, los araucanos chilenos buscaron en La Pampa, San Luis, Córdoba, Mendoza, Buenos Aires, un vasto territorio donde se podía cazar (vacas ajenas) y cautivar lindas mujeres rubias, también ajenas.

El autor de este artículo es partidario de que se mantenga impoluta y sin manchas la estatua del gran presidente argentino Julio Roca, y también de que se enseñe el lenguaje mapudungún en las escuelas de Pampa y Patagonia, se celebre el Año Nuevo Pampa el 24 de junio y se estudie la vida de los grandes caciques en nuestra escuela, incluyendo a Pincén, Catriel, Calfucurá y su hijo también chileno Namuncurá. Porque todos ellos contribuyeron a formar nuestra nación en tiempos salvajes, tanto como Juan Lavalle y Manuel Dorrego. Son parte entrañable de la historia.

martes, 4 de abril de 2017

Pueblos originarios: Los araucanos, quiénes carajo son?

¿Quiénes son los mapuches?
Quiere decir gente de la tierra. Si se usa como símbolo es correcto

Rolando Hanglin - LA NACION

¿Quiénes son los mapuches? ¿Qué diferencia hay entre los mapuches, los tehuelches y los ranqueles? ¿Es cierto que los mapuches fueron pobladores originarios del territorio argentino, y por lo tanto deberíamos devolverles sus tierras, así como los ingleses deberían devolvernos las Malvinas?

Intentaremos responder a estas preguntas con un vistazo rápido al pensamiento de Rodolfo Casamiquela, antropólogo y paleontólogo argentino nacido en Ingeniero Jacobacci (Río Negro, 1932) y fallecido en 2008. Es célebre por su descubrimiento del Pisanosaurus Mertii y sus estudios sobre antropología de La Pampa y la Patagonia.


"Los pueblos originarios: el poblamiento indígena de la Patagonia es todavía tan impreciso como la propia región. Hoy no queda un solo tehuelche puro: la lengua tehuelche del norte se extinguió en 1960 y queda una decena de hablantes de la lengua sureña. Unos 250.000 parlantes de araucano en Chile y 20.000 en la Argentina, seguramente todos ellos mestizos de blanco e indio.

"¿Es cierto que los mapuches fueron pobladores originarios del territorio argentino, y por lo tanto deberíamos devolverles sus tierras? "

"Los tehuelches como unidad somática mostraban rasgos de alta estatura y gran corpulencia -que precisamente alimentaron el mito de los "gigantes patagones"- más la morfología y robustez del cráneo, dolicocéfalo: o sea alargado, como en todos los biotipos antiguos de América. Con ellos, los antropólogos físicos clásicos distinguieron la ´raza Patagónica o Pámpida'".

Casamiquela, frecuentemente escrachado por activistas mapuches, afirma que ellos no tienen interés en la cultura indigenista, sino que son más bien "piqueteros". Siempre luchó por salvar del olvido la lengua del pueblo tehuelche. Esto le preocupaba más que los escraches. "Si se definen como mapuches, son chilenos, y si son chilenos, no tienen derecho sobre la tierra argentina".

"Empecé a estudiar esto a los 14 años. Me fui a Buenos Aires y un día, en la Biblioteca Nacional, empecé a leer mapuche, sin saber que en mi pueblo (Ingeniero Jacobacci) la mitad de los chicos hablaba esa lengua, porque entonces ellos ocultaban su origen. Ni los maestros lo sabían. Entonces, cuando volví, fue una grata sorpresa descubrir que los peones que enfardaban la lana en una casa comercial, donde trabajaba mi padre, eran de origen indígena. Con ellos pasé un verano fantástico, porque empecé a anotar las primeras cosas sobre su idioma. A los 16 años, siempre acompañado por los indígenas, ya estaba haciendo el primer museo referido a su historia.

"He conocido a cientos de indígenas y a todos los hablantes de tehuelche de la Patagonia. Aprendí que primero vino el mundo tehuelche paleolítico, muy antiguo. Los antepasados de sus antepasados se remontan a 10 mil ó 12 mil años y evolucionaron en la Patagonia. Mucho después de la llegada de los españoles, alrededor del 1600, el caballo permite que los tehuelches copen todo el ámbito pampeano y Neuquén. Al mismo tiempo empieza la mapuchización. Existen grandes diferencias entre unos y otros.

"Los gigantes patagones no son una fantasía, sino los tehuelches reales, que alcanzaban casi los dos metros de altura y una corpulencia de 150 kilos, de tez oscura y ojos asiáticos, que vivían de la caza y se vestían con pieles. Los araucanos o mapuches, en cambio, son una gente de raza mediana, cultivadores al modo andino, que tenían casas de madera y paja y trabajaban en forma maravillosa el tejido y la platería; ellos tenían una trayectoria cultural superior, que los tehuelches imitaron.

"Siempre luchó por salvar del olvido la lengua del pueblo tehuelche "

"Con la llegada de la religión y la onomástica se va produciendo una transformación en la lengua. Los caciques tehuelches, en el norte de la Patagonia, empezaron a hablar mapuche. Pero las mujeres siguieron hablando tehuelche. Incluso algunas familias saltaron del tehuelche al castellano, sin pasar por el mapuche. Hubo un sincretismo religioso y lo tehuelche se mapuchizó. Pero el mapuche, como pueblo. estaba del otro lado de la Cordillera: en Chile.

"Hoy hay descendientes vivos de grandes caciques tehuelches. Sólo son algunas familias, los otros son descendientes de mapuches. Los Catriel, los Cual, los Curiñanco. Los Ñanco, por ejemplo, son descendientes de Sacamata, uno de los caciques más serios del norte de la Patagonia, nacido entre 1870 y 1880. Uno de mis maestros fue quien salvó la lengua tehuelche, ya que era el último que la hablaba. Se llamaba José María Cual, que en tehuelche quiere decir cuello. Él murió en 1960, a los 90 años. Cuando lo conocí, yo era un muchacho y él estaba ciego. Durante muchos años nos dedicamos a la lengua tehuelche y por él quiero rendirle el mayor homenaje a este pueblo, descendiente de los habitantes más antiguos de América.

"Un día juré rendir tributo a esta nación única, salvando lo que se pudiera. Estoy solo en esto. Los descendientes no estudian a sus antepasados, porque eso significaría leer a los blancos y hay una especie de rechazo, una negación, que es como hacerse trampa en el solitario de la vida. No se puede avanzar. Entonces soy un maestro ciruela, vale decir un científico, que dice la historia como la cuenta la antropología. No hago concesiones de tipo demagógico. Por ello, si digo que acá no había ningún mapuche en 1865 y que recién llegaron en 1890, digo lo que es la historia, no lo invento. Sólo que otros callan. Entonces soy el malo.

"Pero los que me escrachan no son indigenistas en el sentido cultural, sino piqueteros. Son políticos.

"Todo esto es un pretexto. Hay que pensar qué buscan. Si se definen como mapuches son chilenos, y si son chilenos no tienen derecho sobre la tierra de la Argentina. Esta es la clave. Entonces, como yo explico que son chilenos, vengo a ser el enemigo. Cualquier chileno sabe que los mapuches son de Chile. Los líderes también lo saben. La juventud, no. El 99 por ciento de los que se definen como mapuches son, en realidad, de origen tehuelche. Pero se han dado muchas confusiones por la lengua o el apellido. Así se va perdiendo la identidad.

"Ocurre que la palabra mapuche es muy atractiva. Quiere decir gente de la tierra. Si se usa como símbolo es correcto. Yo también soy gente de la tierra. En 1960, como un homenaje, el Primer Congreso del Área Araucana Argentina propuso que a los araucanos se les dijera mapuches, como en Chile.

"El abuelo era tehuelche puro, pero el nieto es mapuche. Entonces, la Patagonia perdió su identidad "

"¿Pueblos originarios? En 1816 no había mapuches en Argentina. Los primeros se radican en la Pampa en 1820. En 1890, al sur del Limay y el Negro, los primeros pobladores de origen chileno fueron los mapuches y los chilotes. Hay que distinguir muy sutilmente en todo este asunto.

"La pérdida de identidad es terrible. Los nietos de mis maestros, que sabían lo que eran, hoy se creen todos mapuches. Es decir, el abuelo era tehuelche puro, pero el nieto es mapuche. Entonces, la Patagonia perdió su identidad. Esta es tierra de aluviones, porque todos los días llega gente desde otros lugares".

Las afirmaciones de Casamiquela han sido simplificadas para su mejor comprensión. Pero así pensó hasta el fin. El toldo portátil -acotamos- es una creación del nomadismo plasmada por la fusión de mapuches y tehuelches. Otras denominaciones históricas como pampas o serranos corresponden a una localización geográfica. Por lo demás, los tehuelches no llamaban así a su propia etnia, sino gunnuna-kena o aoniken: el nombre que le daban los araucanos quedó en la historia, como aquello de "puel-ches". Gente del Este...¡Vista desde Chile!

Fuentes: El Chubut / Azkintuwe Noticias/ Los Mastuatos."Patagonie, une tempete imaginaire".

jueves, 2 de febrero de 2017

Argentina: Resurgimiento de los ranqueles

El resurgimiento de algunos pueblos indígenas en Argentina tras siglos de penurias
Por JONATHAN GILBERT - The New York Times




Fermín Acuña, vicepresidente del Consejo de Caciques Ranqueles en Santa Rosa, Argentina, en el monumento donde se encuentra enterrado Panguithruz Güor, un importante cacique del siglo XIX. Los ranqueles recuperaron este terreno en 2001 y trajeron aquí sus restos, que estaban en un museo. Credit Meridith Kohut para The New York Times


VICTORICA, Argentina — Cada año, la noche del 23 de junio, se reúnen en un lugar sagrado en estas llanuras ocres para celebrar el Año Nuevo de un calendario precolombino. Vestidos con ponchos y un tipo de joyería llamado tupu, ofrendan comida, celebran un banquete con costillas asadas y cuentan historias. Por la mañana marchan alrededor de un poste ceremonial de madera y una fogata alimentada durante la noche en honor a la tierra.

Para los indios ranqueles la escena está cargada de emociones y ofrece una visión de su resurgimiento en medio de una larga lucha por el reconocimiento después de siglos de penurias y pérdidas.

A lo largo de todo el continente americano, por supuesto, se han desarrollado luchas similares, pero el sentimiento de haber sido excluidos del diálogo nacional ha sido especialmente grave para los pueblos indígenas de Argentina.

Mientras que legisladores de Buenos Aires y de las provincias han hecho distintos esfuerzos de reconciliación, los líderes indígenas se quedaron perplejos el año pasado cuando Mauricio Macri, después de ganar la elección presidencial, destacó solo los logros de los inmigrantes europeos influyentes en su discurso (más tarde trató de calmar los ánimos reuniéndose con representantes indígenas).


Grupos indígenas de toda la Argentina se reunieron en un encuentro anual en Santa Rosa el mes pasado para preparar un documento que se enviará al gobierno sobre temas como derechos territoriales y atención a la salud. Credit Meridith Kohut para The New York Times

“Ningún presidente argentino ha hecho esfuerzos reales para reparar el daño hecho a los pueblos indígenas”, dice Pedro Coria, de 51 años, sindicalista y presidente del Consejo de Caciques Ranqueles en Santa Rosa, la capital de la provincia de La Pampa.

Ese daño comenzó después de la conquista española, con trabajos forzados en minas lejos de su tierra natal y el uso de indígenas como moneda de cambio en acuerdos comerciales. Las tribus se resistieron en el siglo XIX con varios malones. Sin embargo, a finales de la década de 1870, Julio Argentino Roca, entonces general y futuro presidente, encabezó una campaña llamada la Conquista del Desierto en la que les arrebató las pampas y el norte de la Patagonia.

El general Roca, considerado durante mucho tiempo como un héroe que abrió paso en el “desierto” para los inmigrantes europeos pobres y unió a una nación rebelde, ha sido catalogado más recientemente como un genocida por historiadores y activistas. Eso dio lugar a campañas para rebautizar bulevares que llevaban su nombre, derribar estatuas suyas e incluso eliminar su imagen y sus conquistas del billete de 100 pesos.

Sin embargo, sigue sin haber un consenso acerca del trato dado a los indígenas en el pasado, ni tampoco se ha dado respuesta a sus demandas en el presente. Hace poco, en un largo editorial, el influyente diario conservador La Nación salió en defensa del general Roca.


Juan José Serraino, un criador de cabras con ascendencia ranquel, vive en una pequeña comunidad de descendientes ranqueles en Victorica. La comunidad consiguió que el gobierno restableciera sus derechos sobre la tierra y se les diera condicionalmente una parcela de seis hectáreas. Credit Meridith Kohut para The New York Times

En otros países de la región el movimiento indígena ha logrado triunfos notables. En Bolivia, un presidente indígena, Evo Morales, gobierna el país desde hace más de una década. En Paraguay, el guaraní sigue siendo tan utilizado como el español. En Ecuador, el gobierno incorporó conceptos indígenas en la Constitución de 2008.

No obstante, en Argentina, la conmemoración del bicentenario de la independencia en julio resultó irritante, y pareció confirmar las sospechas de los pueblos indígenas de que se estaban ignorando su cultura y su historia.

En una declaración conjunta, algunos grupos lanzaron una pregunta retórica: “¿Qué tenemos que celebrar?”.

Mientras los debates sobre las comunidades qom y wichí del norte de Argentina suelen tratar sobre la desnutrición infantil y los indígenas mapuche en la Patagonia luchan contra la invasión de la industria del petróleo de fractura hidráulica (o fracking), las comunidades ranqueles han surgido como pacientes defensoras de los derechos indígenas.

Las comunidades se han asegurado una serie de victorias, incluyendo la resolución de controversias territoriales y la transcripción fonética de libros de texto para conservar su lengua, que no era escrita. En términos más generales, han revertido una tradición entre los argentinos del interior de ocultar sus orígenes ranqueles. Tener un linaje indígena ya no es causa de vergüenza, sino que ahora es motivo de orgullo.


Un monumento a la cultura ranquel en Leuvucó. Las ocho figuras en el monumento simbolizan a los jefes. Credit Meridith Kohut para The New York Times

“Sus esfuerzos han pasado casi inadvertidos”, explica Graciana Pérez Zavala, historiadora de la Universidad Nacional de Río Cuarto, quien ha escrito ampliamente sobre los ranqueles.

“Están acabando con la idea de que los pueblos indígenas fueron exterminados durante la Conquista del Desierto”, dice. “Nos están demostrando que están vivos”.

A una corta distancia de Victorica, un pueblo rural de unos 6000 habitantes rodeado de bosques, los ranqueles pueden señalar el que quizá sea su mayor logro: la devolución de un sitio de dos hectáreas que fue parte de su asentamiento más grande, Leuvucó, antes de que el general Roca incumpliera los acuerdos de paz y enviara soldados a arrasar con todo en las llanuras centrales.

El grupo indígena logró recuperar un terreno baldío en 2001 después de dejar de lado rivalidades entre clanes, y de buscar ayuda de autoridades federales y provinciales. Ahí es donde celebran el Año Nuevo y donde enterraron los restos de un importante cacique del siglo XIX, Panguithruz Güor, cuyos restos habían permanecido en un museo a 804 kilómetros de allí.



Una comida en el encuentro nacional de pueblos indígenas de toda Argentina el mes pasado. Credit Meridith Kohut para The New York Times

Para los que no pertenecen a su etnia, esa franja de tierra y el monumento oxidado en honor a varios caciques ranqueles pueden parecer poco más que símbolos, pero tienen poder.

“El simbolismo es importante”, dijo en una entrevista Fernanda Alonso, ministra de desarrollo social de la provincia de La Pampa. Para que los ranqueles prosperen, aseguró, “tienen que reconstruir su pasado”.

Anteriormente, era poco probable que quienes visitaban La Pampa se enteraran de la herencia indígena de la provincia, aunque tal vez podrían haber notado la imagen de un ranquel en el escudo provincial y en algunos caminos antiguos.

Aunque algunos académicos señalan los esfuerzos anteriores que se han hecho para avanzar en la causa de los pueblos indígenas, 2001 se considera en términos generales el año del renacimiento de los ranqueles, ya que se dio impulso a más de 20 comunidades a lo largo de La Pampa.



Clase en lengua ranquel en la sede del Consejo de Caciques de Santa Rosa el mes pasado. Credit Meridith Kohut para The New York Times

“La restitución fue un hito”, dice María Inés Serraino, maestra de ciencias en Victorica, donde los vecinos anunciaron su llegada con un aplauso. “Se está preparando el terreno para el rescate de una cultura que siempre se nos negó”.

Serraino recordó cómo su abuela paterna, una indígena ranquel que se casó con un inmigrante siciliano, le contaba historias sobre los valores indígenas, como el amor por la naturaleza y la vida comunitaria.

En años recientes, ella y su familia han conformado una comunidad ranquel de catorce personas, reconocida por el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas.

Aunque se han visto fortalecidos por una ley promulgada en 2006, los pueblos indígenas de Argentina siguen luchando por sus derechos sobre la tierra. Sin embargo, a la comunidad de Serraino  —que lleva el nombre de su abuela— las autoridades municipales le entregaron un terreno de seis hectáreas. En esa tierra, su grupo quiere revivir la tradición de la agricultura de subsistencia comunitaria. También se está construyendo una pequeña edificación para reuniones y eventos culturales.

A lo largo del centro de Argentina se han repetido historias de éxito similares, no solo en La Pampa, sino también en la cercana Provincia de San Luis.

En La Pampa occidental las autoridades respaldan a las comunidades ranqueles, incluyendo una llamada Epumer, sobre la que pesaba una amenaza de desalojo debido a batallas legales por el territorio. A medida que los agricultores buscan nuevas fronteras más allá del corazón agrícola del país, se teme que aumenten los conflictos por la tierra.



Mercedes Soria, líder indígena, encabeza la ceremonia de apertura del encuentro nacional. Credit Meridith Kohut para The New York Times

Tratando de volver a conectar a la población con sus raíces indígenas, los líderes también imparten charlas entre los niños en las escuelas. En Santa Rosa, donde se celebrará una reunión cumbre de pueblos indígenas de Latinoamérica este mes, el consejo de caciques se mudó hace unos cinco años a una modesta sede rentada que alberga una pequeña biblioteca y habitaciones para huéspedes.

En una sala de reuniones donde se exhibe un nuevo diseño de la bandera de los ranqueles se enseñan clases de su idioma a grupos de adultos. En Victorica incluso las señales de tránsito incluyen traducciones al ranquel de los números de las calles.

A pesar de ello, los obstáculos continúan. Los abogados defensores dicen que hasta ahora, por ejemplo, ninguna comunidad cuenta con los títulos de propiedad de las tierras recuperadas.

Para recalcar la naturaleza provisional del logro más importante de los ranqueles, Osvaldo R. Borthiry, el hombre de 83 años que donó las dos hectáreas en el sitio de Leuvucó, dijo que sus hijos decidirían el futuro de la propiedad.

Otros descartan la idea de trabajar dentro del sistema y abogan por una posición separatista. “Cuando tu país no representa quién eres, ¿qué más puedes hacer?”, dijo Miguel Ángel Saulo, de 62 años, líder de los tehuelches en el sur de Argentina.

Sin embargo, los ranqueles y sus defensores no se desaniman.

“Solía ser motivo de vergüenza decir que eras descendiente de indígenas”, dijo Marcela Suárez, una conserje de 46 años, mientras daba vueltas al poste de madera en Leuvucó. “Ahora es un orgullo”.

miércoles, 18 de enero de 2017

Patagonia: El genocidio aonikenk por parte de los araucanos

Polémica por genocidio: Aseguran que los mapuches exterminaron a los tehuelches

Actual Río Negro


“Roca no enca­bezó una cam­paña pri­vada en 1879. Fue como coman­dante en jefe del Ejér­cito Nacio­nal a cum­plir la misión que Ave­lla­neda, pre­si­dente de la Nación Argen­tina, ele­gido por el pue­blo, le había asig­nado. Y esa cam­paña estuvo des­ti­nada a inte­grar, a incor­po­rar de hecho a la geo­gra­fía argen­tina prác­ti­ca­mente la mitad de los terri­to­rios his­tó­ri­ca­mente nues­tros y que esta­ban bajo el poder tirá­nico del malón arau­cano, cuyos fru­tos más nota­bles eran el robo de ganado, de muje­res y la pro­vo­ca­ción de incendios.

Los arau­ca­nos, hoy deno­mi­na­dos mapu­ches, lle­ga­ron a la Argen­tina allá por 1830, cuando la Nación Argen­tina era ya inde­pen­diente y sobe­rana. Por lo tanto, fue­ron inva­so­res. El pri­mer grupo de inva­so­res los cons­ti­tu­ye­ron apro­xi­ma­da­mente unos 100 indí­ge­nas capi­ta­nea­dos por Yan­que­truz. Se afin­ca­ron en Neu­quén y desde allí se fue­ron exten­diendo hacia el sur y el norte.

El ver­da­dero geno­ci­dio lo come­tie­ron los arau­ca­nos cuando ani­quila­ron a los Gue­na­ken, tam­bién lla­ma­dos Tehuel­ches, que eran lo autén­ti­cos abo­rí­ge­nes de la Pata­go­nia Norte.

Actual­mente como argen­ti­nos tie­nen todos los dere­chos al igual que los demás argen­ti­nos, pero no a inten­tar fal­sear la his­to­ria y pre­ten­der les devuel­van tie­rras que nunca les pertenecieron.

  1. En 1879 las tro­pas de Caful­curá eran pode­ro­sas, lo prueba el hecho de que gana­ron las pri­me­ras bata­llas con­tra el Ejér­cito Nacional.
  2. Ambos ban­dos con­taba con fusi­les Reming­ton. Los arau­ca­nos los traían de Chile, donde se los ven­dían los ingle­ses a cam­bio del ganado argen­tino robado en los malo­nes. Prueba de ello es que la columna del Ejér­cito Nacio­nal coman­dada por el general Ville­gas tenía como obje­tivo clau­su­rar y con­tro­lar los pasos andi­nos por donde les lle­ga­ban a los arau­ca­nos los Remington.
  3. Los indí­ge­nas arau­ca­nos eran tra­di­cio­nal­mente muy gue­rre­ros. Recor­de­mos que en los pri­me­ros tiem­pos de la con­quista espa­ñola aso­la­ron varias impor­tan­tes ciu­da­des en Chile que los chi­le­nos tar­da­ron siglos en reconquistar.
  4. Los arau­ca­nos, en el año 1250 subie­ron hacia el Norte y des­tru­ye­ron el Impe­rio de Tiahua­naco. Este Impe­rio era mayor y mucho más civi­li­zado que el pos­te­rior impe­rio de los Incas que comenzó luego en el año 1280.
  5. El uso actual del tér­mino “mapu­che” y las fal­sas reivin­di­ca­cio­nes de estos son manio­bras disol­ven­tes y dis­gre­gan­tes que prac­ti­can polí­ti­cos con minús­cula en las últi­mas déca­das con fina­li­da­des antinacionales, y para bene­fi­cio propio.


Arau­ca­nos y Tehuelches


Los mapu­ches son sólo originarios de la inven­tiva del Foreign Office británico.

Ni Rosas o Roca los men­cio­nan en la Cam­paña al Desierto, tam­poco los his­to­ria­do­res, ni la famosa expe­di­ción a los Indios Ran­que­les. Tam­poco los men­ciona la his­to­ria ofi­cial en las pro­vin­cias ni museos de His­to­ria del Neu­quén Santa Cruz, Chu­but, Río Negro, Men­doza, ni San Juan…

¿Desde cuándo han apa­re­cido estos mapu­ches en escena? Su pro­pia ban­dera es simi­lar a la nueva Sudafri­cana, luego del apart­heid uti­li­za­ron a Man­dela y ahora desean uti­li­zar a un pue­blo que no es ori­gi­na­rio de nada, sólo Tehuel­ches y Arau­ca­nos lo son.

Quede en claro que la expe­di­ción de Roca resultó la pri­mera gue­rra con­tra Chile y no una cam­paña con­tra el indio, como muchos pre­ten­den hacerlo notar. A las prue­bas me remito cuando sos­tengo que por enton­ces el 90% de la pobla­ción chi­lena era indí­gena, que no es cosa menor. En sín­te­sis, nues­tro país defen­día la sobe­ra­nía sobre una Pata­go­nia que los caci­ques desea­ban y ellos… eran chilenos.

Enci­clo­pe­dia Sal­vat — Dic­cio­na­rio — Edi­tado en Bar­ce­lona — 1972:

MAPU­CHE: Adj.- Natu­ral de Arauco — Per­te­ne­ciente a esta Pro­vin­cia de Chile.

Mas­cu­lino — Idioma de los araucanos.

TEHUEL­CHE: Adj. y sust. — Dícese de un indi­vi­duo de un pue­blo ame­rin­dio caza­dor, que, con otros gru­pos inte­gró la lla­mada “Cul­tura de las Pam­pas” en Argen­tina y Uru­guay. Exter­mi­na­dos en gran parte por los con­quis­ta­do­res espa­ño­les y los arau­ca­nos que­dan redu­ci­dos núcleos en Tie­rra del Fuego.

Hoy todos los naci­dos en el suelo patrio somos argentinos y ya no caben fal­sas reivin­di­ca­cio­nes indi­ge­nis­tas ni de pue­blos ori­gi­na­rios inexis­ten­tes. Desde comien­zos del siglo XVI está pre­sente la san­gre his­pana en todo el suelo argen­tino y los pue­blos ori­gi­na­rios de la Pata­go­nia ante­rio­res a esa fecha fue­ron las etnias tehuelches.

El invento “mapu­che” data sólo del siglo XIX, insisto que hoy todos somos argen­ti­nos y nadie tiene nin­gún dere­cho a reivin­di­car etnias ni pue­blos dife­ren­tes al argen­tino so pena de cola­bo­rar con los inten­tos ingle­ses, nor­te­ame­ri­ca­nos e israe­li­tas para des­mem­brar y des­po­ten­ciar a la patria argentina.

Este tema mapu­che y su pro­pa­ganda ins­ta­lada por mar­xis­tas que han hecho del indi­ge­nismo una cues­tión de stado, es pre­ciso comen­zar a des­ba­ra­tarla de raíz. Lamen­ta­ble­mente, no sólo los polí­ti­cos vena­les y perio­dis­tas paga­dos por el sis­tema sir­ven de difu­so­res de una men­tira infame, sino que han caído en ella y no siem­pre por ingenuidad.

Obis­pos y curas que fie­les a sus pos­tu­ras ter­cer­mun­dis­tas, impul­san como ver­dad de Pero­gru­llo, dando así por sen­ta­das todas y cada una de esas falacias.

Se llegó al extremo incon­ce­bi­ble de enga­ñar al Santo Padre Juan Pablo II y ahora al Papa Bene­dicto XVI cuando les hicie­ron decir que el gran santo Cefe­rino era mapu­che y no tehuel­che. Es difí­cil creer en la inocen­cia por des­co­no­ci­miento de los obis­pos pata­gó­ni­cos en esta manio­bra vil, por­que es dable supo­ner que si han lle­gado a esas ins­tan­cias de la jerar­quía, deben poseer una cul­tura gene­ral his­tó­rica de su patria com­pa­ti­ble con su rango.

Uti­li­ce­mos en toda su ple­ni­tud este medio fan­tás­tico que la tec­no­lo­gía nos brinda, para rever­tir la opi­nión errada de muchos argen­ti­nos sobre temas de tras­cen­den­cia como el que se trata”.

Fuente: Gentileza – Eduardo A. Castro

Autor: Fredy Carbano

lunes, 21 de noviembre de 2016

América: ¿Mentira en el genocidio de pueblos originarios?

LA GRAN MENTIRA DE LA ESCLAVITUD Y EL GENOCIDIO ESPAÑOL EN AMÉRICA
La oreja de Jenkins


De todas las mentiras que he escuchado a lo largo de mi vida sobre asuntos históricos, quizá entre las que más me molestan estén las relativas al papel ejercido por España en América. Las que conforman la “Leyenda Negra” que acusa a España de genocida y esclavizadora de los pueblos americanos durante la Conquista. Y me molestan porque son acusaciones falsas e infundadas, que a base de ser repetidas e introducidas con calzador en el ideario popular, hemos acabado por creérnoslas hasta los propios españoles.

Todo proceso histórico conquistador o colonizador conlleva el uso de la violencia y de las armas. Si bien el Imperio Romano invadió y conquistó España desde el siglo III A.C., arrasando y aniquilando a nuestros antepasados celtíberos, lusitanos, astures o cántabros, a nadie con un mínimo de inteligencia se le ocurriría hoy decir que Roma es la culpable de “la aniquilación de España” y del “sometimiento injusto” de nuestro pueblo. Más bien, los españoles mantendremos una deuda eterna con Roma por habernos dejado un legado inigualable tras su paso, latinizándonos y regalándonos su influencia y su organización. Algo parecido, o quizá de superior magnitud, sucedió en lo que respecta a la transmisión de riqueza a América tras nuestra llegada. La diferencia, sin embargo, es que el Imperio Romano no tuvo la mala suerte de contar con un enemigo anglosajón que volcara sobre él durante siglos infinitas mentiras y leyendas destinadas a diezmar su legitimidad y grandeza incontestables.


También los propios Tlaxcaltecas ayudaron a Hernán Cortés a derrotar a sus enemigos de Tenochtitlán (los Aztecas de Moctezuma), y los Aztecas, a su vez, combatieron junto a los españoles en posteriores colonizaciones…La historia, como vemos, es al final una sucesión de conquistas, y si bien se cometieron algunos casos aislados de maltrato durante los periodos de introducción y de Conquista (inevitables teniendo en cuenta las gentes, las circunstancias y la época) España no ejerció sobre los nativos americanos ningún tipo de genocidio ni esclavitud generalizado. Muy al contrario, podemos decir (y avalarlo con documentación y hechos contrastados de la historia), que España fue el único país de Europa que siempre protegió en su Conquista a los nativos de todos nuestros territorios de Ultramar, garantizándoles una vida digna y unos derechos integrales.

Pocos años después de nuestra llegada a tierras americanas, y en virtud de nuestra condición de Reino católico (clave en nuestra posterior relación con los indígenas), y del impulso de nuestros frailes Franciscanos y Jesuitas, fuimos los propios españoles quienes dictamos multitud de normas, leyes y decretos oficiales que protegían a los indígenas de cualquier abuso. Y fue la propia Reina Isabel la Católica quien determinó tras el primer viaje de Colón, que los indios nativos no debían ser considerados esclavos, ni siquiera gentes colonizadas, sino súbditos de pleno derecho de la Corona Española, como habitantes de las nuevas provincias recién descubiertas.


Llegada de Cristóbal Colón a América

Y nos tomamos tan en serio los españoles la aplicación de justicia sobre los indígenas del Nuevo Mundo, que la Monarquía Hispánica inmediatamente acometió las reformas necesarias para regular su trato de forma oficial. De esta manera, nada más dos décadas después de iniciarse el Descubrimiento (el 27 de diciembre de 1512), España abolió la esclavitud indígena mediante las “Leyes de Burgos”, en las cuales se emitieron las ordenanzas necesarias “para el gobierno con mayor justicia de los naturales, indios o indígenas” y se estableció que el Rey de España tenía derecho a “justos títulos” de dominio del Nuevo Mundo, pero sin derecho a explotar al indio, que era hombre libre y podía tener propiedades, pero que como súbdito debía trabajar a favor de la Corona sin mediar la esclavitud, retribuido y con libertades garantizadas, a través de los españoles allí asentados. España anteponía la evangelización de los nativos a cualquier otra materia, nativos a quienes consideraba hermanos cristianos, dejando a un lado las excepciones salvajes que efectivamente se pudieran dar y de las que de ninguna manera fue culpable España como unidad.

Pero las “Leyes de Burgos” no fueron unas leyes aisladas en lo referente al trato a los indígenas, y treinta años más tarde (1542), España emitía las “Leyes Nuevas” ( o Leyes y ordenanzas nuevamente hechas por Su Majestad para la gobernación de las Indias y buen tratamiento y conservación de los indios), en las que entre otras cosas se regulaba aún más en detalle el trato a los nativos, proclamando de nuevo su libertad y suprimiendo igualmente las encomiendas. Eran normas emitidas por los propios españoles y que restaban derechos a los pobladores españoles en beneficio de los indígenas, algo inédito en aquel momento y digno de asombrosa admiración…En esas “Leyes Nuevas”, el Emperador Carlos I mandó constituir una comisión que determinara la limitación de los derechos de los españoles en sus encomiendas y el sistema y forma en que se llevaban a cabo las Conquistas (no podían violarse los derechos indígenas en ese proceso). En dichas leyes, también se regulaban los tributos que los indígenas debían aportar al Estado, como súbditos del Rey que eran y no como esclavos.


Plano de Lima en 1687, por entonces una de las ciudades más avanzadas del mundo

En resumen, en lo relativo al trato a los indígenas, las “Leyes Nuevas” aportaban lo siguiente:

– Sobre la esclavitud:

  • Cuidar la conservación y gobierno y buen trato de los indios
  • Que no hubiera causa ni motivo alguno para hacer esclavos, ni por guerra, ni por rebeldía, ni por rescate, ni de otra manera alguna.
  • Que los esclavos existentes fueran puestos en libertad, si no se mostraba el pleno derecho jurídico a mantenerlos en ese estado.
  • Que se acabara la mala costumbre de hacer que los indios sirvieran de cargadores (tamemes), sin su propia voluntad y con la debida retribución.
  • Que no fueran llevados a regiones remotas con el pretexto de la pesca de perlas.
  • Se dictó orden a la armada española para la persecución y castigo de las naves esclavistas inglesas, holandesas y portuguesas que infectaban el caribe con destino a las colonias anglosajonas y a Brasil.

– Sobre las encomiendas:

  • Que los oficiales reales, del virrey para abajo, no tuvieran derecho a la encomienda de indios, lo mismo que las órdenes religiosas, hospitales, obras comunales o cofradías.
  • Que el repartimiento dado a los primeros Conquistadores cesara totalmente a la muerte de ellos y los indios fueran puestos bajo la real Corona, sin que nadie pudiera heredar su tenencia y dominio.

Y es que, como decía el historiador e hispanista estadounidense Lewis Hanke, uno de los mayores expertos sobre Hispanoamérica: “Ninguna nación europea se responsabilizó de su deber cristiano hacia los pueblos nativos tan seriamente como lo hizo España”. Y no solo cuidamos más que ningún otro país nuestra relación con aquellos nuevos compatriotas, sino que el nacimiento del Imperio Español en América supuso, de facto, en inicio de uno de los periodos más prósperos de la historia universal. Un periodo en el cual la ciudad de México llegó a convertirse en la urbe más grande y rica del planeta, o en el que cuando llegaron las independencias, España había creado un legado que convertía a Hispanoamérica en la región más próspera del planeta, con un nivel de vida y una economía incluso superiores a las de la Europa de entonces y con unas ciudades (como Lima, Santa Fe de Bogotá o México), mucho más importantes que Londres, París o la Roma de aquel momento…Y fuimos quizá tan respetuosos y precavidos, que podemos afirmar que los problemas reales de las independencias americanas no fueron causados por España, sino por los trágicos y mal llamados “libertadores”, que en nombre de una falsa igualdad arrebataron a los indios sus derechos y sus tierras comunales, amparadas por las leyes y los derechos que los españoles habíamos decretado siglos antes.

Nuestra labor en América no tuvo absolutamente nada que ver con genocidios o esclavitudes, y sin embargo sí mucho que ver con el florecimiento en América de una nueva cultura que venía a cambiar para mejor la que nos encontramos al llegar. Descubrimos sociedades tecnológica y humanamente 3000 años atrasadas, generalmente inconexas entre ellas, que en su práctica totalidad practicaban el canibalismo y los sacrificios humanos, y a las cuales situamos a la cabeza del mundo en pocos siglos. Y es España la responsable de haber trasladado a América el urbanismo, el derecho, las economías estructuradas, la agricultura, las universidades, las catedrales, las técnicas arquitectónicas, la influencia del Renacimiento, la imprenta, la rueda, la escritura, la música o la fe, entre otras infinitas cosas. Fundamos 23 universidades en América que daban educación a casi 200.000 alumnos de todas las clases sociales y razas (Portugal no fundó ninguna en Brasil durante su periodo colonial, mientras que la Inglaterra colonial de entonces, por ejemplo, hasta ese momento se había preocupado más bien poco por educar a sus indígenas), y a través de la península, hacíamos llegar a América todas las corrientes intelectuales y las artes que la grandiosa España de entonces absorbía.

CAPITULO XII del testamento de ISABEL LA CATOLICA: «Por cuanto al tiempo que nos fueron concedidas por la Santa Sede Apostólica las islas e tierra firme del mar Océano, descubiertas e por descubrir, nuestra principal intención fue, al tiempo que lo suplicamos al Papa Alejandro sexto de buena memoria, que nos hizo la dicha concesión, de procurar inducir e traer los pueblos de ellas e los convertir a nuestra Santa Fe católica, e enviar a las dichas islas e tierra firme del mar Océano perlados e religiosos e clérigos e otras personas doctas e temerosas de Dios, para instruir los vecinos y moradores de ellas en la Fe católica, e les enseñar e doctrinar buenas costumbres e poner en elfo la diligencia debida, según como más largamente en las Letras de la dicha concesión se contiene, por ende suplico al Rey, mi Señor, muy afectuosamente, e encargo e mando a la dicha Princesa mi hija e al dicho Príncipe su marido, que así lo hagan e cumplan, e que este sea su principal fin, e que en ello pongan mucha diligencia, e non consientan e den lugar que los indios vecinos e moradores en las dichas Indias e tierra firme, ganadas e por ganar, reciban agravio alguno en sus personas e bienes; mas mando que sea bien e justamente tratados. E si algún agravio han recibido, lo remedien e provean, por manera que no se exceda en cosa alguna de lo que por las Letras Apostólicas de la dicha concesión nos es infundido y mandado».

¿Qué se cometieron atrocidades e injusticias? Sin duda, sí. ¿Qué hubo quienes utilizaron su poder personal para esclavizar a veces a los indígenas? También. Pero el 95% de las muertes acaecidas por aquel tiempo en América no son producto de las armas españolas, sino de los virus y enfermedades (como la gripe, la viruela, la escarlatina o el sarampión), que inevitablemente se transmitieron de España a América y de América a España entre dos mundos que hasta ese momento habían estado permanentemente aislados entre sí.

Por todo ello, creo que es deber de toda la comunidad Hispanoamericana conocer estos hechos, para no dejarnos seguir engañando por la leyenda negra creada por el mundo anglosajón y por quienes encabezaron las distintas independencias e hicieron creer a algunos que la bellísima historia común que tenemos no fue sino una vulgar y cruel escabechina. Con un poco de rigor histórico y cultura, descubrimos que lejos de ser aquello que esos dicen, la historia de España en América es uno de los periodos más hermosos y prósperos de la historia universal, porque España no fue a América para irse sino para quedarse, para construir y para fusionarse. Y fruto de ese aporte y de esa fusión son sus ciudades y sus gentes de hoy, que son el mejor ejemplo vivo de aquella gesta sin igual que hermanó para siempre a una comunidad de naciones que hoy engloba a 450 millones de personas.



FUENTE: “Guía políticamente incorrecta de la civilización occidental”, adaptación española basada en: The Politically Incorrect Guide to Western Civilization. Anthony Esolen y José Javier Esparza Torres. Ciudadela Libros, S. L. Madrid (2009). ISBN: 978-84-96836-56-3

sábado, 22 de octubre de 2016

Patagonia: Aborígenes Selk'nam



Aborígenes Selk'nam, Tierra del Fuego, 1920s

Chon - Yagán y los olvidados Kawéskar de la zona de Puerto Edén. Estas imágenes nos demuestran lo que fueron, algo de sus genes corre por nuestra sangre. Los Selk’nam, también fueron conocidos como los Onawo u Ona.


miércoles, 12 de octubre de 2016

Patagonia: Matanzas de tehuelches por parte de araucanos

Chagallo: “Murieron miles y miles de mis hermanos Tehuelches en manos de Mapuches” 
Actual Rio Negro


Roberto Chagallo, descendiente directo de Tehuelches, se pregunta:”¿Saben los estudiosos entendidos que en 1806, el invasor Araucano Choroy con una poderosa caballería y lanzas arrasó a la infantería Tehuelche, que se defienden con boleadoras?





(10/04/13)

Sr. Director:

Disculpe que le salga al encuentro Yenu José Sotohernan, pero con referencia a lo que se muestra y a lo que Ud. pretende verter, es denotar precipitación de parecer.

Respeto su opinión pero no acepto se declare anticipadamente una imposición descalificada, veraz, por las siguientes razones de rigor y que es conveniente puntualizar: evitando conceptos erróneos: Mapuche Etnia Mefistofélica? Calificacion por T. Parson, les acerco parte  de una declaración concebida.

Desde 1670-1902  los invasores Nguluches Araucanos chilenos, misteriosamente, sorpresivamente e intempestivamente se les cambia el nombre por Mapuches y esto sí denota un verdadero interrogante; catalogada como maniobra política chilena y que era una de tantas estratagemas experimentadas.

Luego del litigio fronterizo con Chile en 1902 era muy corriente enviarnos Araucanos adiestrados a confundir a convertir  a los Puelches a su causa, aprovechando la ignorancia o escasez de conocimientos en política de estos.

Los Araucanos se vanagloriaron con el verso, el flujo de la palabra que eran hermanos que se integraban a la causa sostenida etc.etc., Y para desenredar este GRAN MISTERIO Observemos “LA  GRAN MENTIRA SOBRE LOS MAPUCHES escrita por el Dr. Investigador Profesor Guillermo A. TERRERA  es explicitar el porqué de tal denominación errada o errónea de MAPUCHES ya que a través de investigaciones efectuadas y  depurado análisis, se determina  con absoluta veracidad, los pormenores y desenvolvimientos de las distintas ETNIAS-CULTURAS que se dieron o conocieron  en territorios de la actual ARGENTINA, como Sur de San Juan, La Rioja, San Luis, Cordoba, Santa Fe, Entre Ríos, La Pampa, Buenos Aires, Mendoza, Neuquen, Rio Negro, Chubut, Santa Cruz y la Isla Grande Tierra el Fuego.

LOS ARAUCANOS lograron penetrar en nuestro país en 1500 en adelante y fueron de manera coherente y científica analizada e investigados sin descubrir en ninguno de los Territorios hoy provincias argentinas mencionadas; la voz Araucana MAPUCHE y sabemos  el significado de la palabra araucana Mapuche:(hombre de la Tierra); obvio, sabemos que todos los pobladores originarios, nativos somos hijos de la Tierra.

Por lo tanto la voz MAPUCHE del antiguo ARAUCO no pertenece, ni corresponde a ningún grupo étnico, teniendo presente que jamás figuró un representante cacique, un cona, un capitanejo, cazador, guerrero, princesa, ni ningún personaje conocido como MAPUCHE; porque todos esos Andinos, de Precordillera, Mesetas,llanuras Centrales eran ARAUCANOS, PAMPAS, RANQUELES, BOROGAMOS, PEHUENCHES, HUILLICHES, PUELCHES, TEHUELCHES, ONAS, ALCALUFES, etc.,etc. se los identifico por sus ETNIAS REALES  nunca jamás como MAPUCHES. Y esta designación de MAPUCHES fue desconocida hasta principios del siglo XX 1902-1903

Esta denominación, palabra reitero, fue creada por chilenos imperialistas, políticos, estudiosos, comerciantes por lógica interesados, quienes divulgando  dicha palabra MAPUCHE” aplicada e impuesta a los indígenas tanto de CHILE, como de ARGENTINA, lograron hacer desaparecer viejas ETNIAS, como los Araucanos, Pampas, Huilliches, Puelches, Tehuelches, agrupando en una sola denominación Mapuches” y de ahí que surge erróneamente Nación Mapuche.

Y es momento preciso de recordarles quien fue CHOCORY Araucano Invasor chileno apodado (Langosta), padre de Valentin Saihueque. Muere Chocory y surge el REGIDOR de Valentín Saihueque: UTRALLIAN, en castellano, Marcelino CHAGALLO es que al ser menor de edad Valentín Saihueque, no podía gobernar. Y a propósito que menciono a CHOCORY, saben los estudiosos entendidos los investigadores, que en 1806, el  invasor Araucano CHOCORY con una poderosa caballería y lanzas arrasaron a la infantería Tehuelche, que se defienden con boleadoras?

Y es precisamente en el paraje Languineo Serranías de los Muertos -hoy Dpto.Languineo- donde murieron MILES y MILES  de mis hermanos Tehuelches, esclavizándonos, utilizándonos como encomiendas solicitada de Santiago CHILE y a su vez de Lima Perú Virreynato y esto sucedió hasta 1885 y saben porque??Este es un tema: muy delicado y se requiere de mucho espacio  para explicar. Pero si hoy les diré algo importante; la Madre de Valentín Saihueque era Tehuelche cautiva.

Pero para continuar con lo que se cita sobre el descubrimiento BOLAS, (GOTEL o TRAWILL,no es cualquier BOLA, es referirse a una especial,con GLIFO ECUATORIAL, aprovecho para acercarles una Investigacion realizada por mi gran amigo  defensor de nuestra ETNIA TEHUELCHE, Rodolfo M. CASAMIQUELA que expresa que esas BOLAS de piedra negra azuladas, dura muy consistente; Manifiesta la leyenda GUNUNNA; que esas Bolas eran fabricadas por un enano de nombre TACHWLL.

Bien por donde continuo? Voy a a verter mi parecer definitivo. La creación de la palabra MAPUCHE sirvió para agrupar, igualaba a todos y es en la actualidad una simple expresión, que por desgracia para muchos tomó y toma desprevenidos y faltos de información a Argentinos que no llegaron a entender, ni entienden que todo es un ardid político; propio de CHILENOS ZURDOS y desde hace mucho tiempo atrás hasta llegar a citar a ALLENDE GOSSENS, al dictador Pinochet UGARTE, en sus deseos de apoderarse de las llanuras Centrales y Sur de la PATAGONIA ARGENTINA.

Además, del poder universal manejado por ingleses, franceses, rusos y norteamericanos que promueven con astucia, habilidad y con alternativas -recursos está desintegración etno-cultural y territorial de la República Argentina.

Y se darán cuenta de ias existentes  y falsas nacionalidades como lo es Nación MAPUCHE del Neuquen?.Desde EE.UU de Norteamérica Roberto Tata CHAGALLO Cacique Tehuelche  Septentrional Gununna Kune, nacido en Conaniyeu, hoy provincia de Rio Negro, agradezco se me haya permitido llegar a los desinformados  que por muchas generaciones han carecido de la  pertinente información al respecto.

Declaración mía como  TEHUELCHETATACHAGALLO Representantes de Etnias Pampas Puelches TEHUELCHES Nakel Nakel Mas itainko YENU

Roberto Chagallo
Email: tehuelcheindianchief@univision.com

miércoles, 5 de octubre de 2016

Roca: Un grande gramscianamente transformado en genocida

¿Fue Roca el malo de la película de la historia argentina?
Dos veces presidente constitucional, fue uno de los protagonistas principales de la generación que edificó el Estado argentino y consolidó nuestras fronteras. ¿Genocida o estadista? En todo caso, mucho más que una cara en el billete de 100 pesos
Por Rolando Hanglin - Infobae



Roca, blanco de una campaña que busca declararlo “genocida”

"Hace poco más de un siglo, el 12 de octubre de 1904, el general Roca entregó al doctor Manuel Quintana los atributos de la presidencia de la República. Había cumplido su segundo mandato, pero su influencia política desde 1880 había transformado el país. La Argentina era una potencia respetada. El general Mitre, ya anciano y verdadero patriarca de la argentinidad, fue a su casa ese mismo día para felicitarlo por su gestión: 'Ha cumplido', le dijo parcamente, porque el juramento de su asunción, en 1898 lo había hecho ante Mitre." (Juan José Cresto, presidente de la Academia Nacional de Historia, 2004)

Puede decirse que el malo de la película, en la Historia Argentina, hoy es Julio Roca. Por el momento, se le han concedido unas merecidas vacaciones a Don Juan Manuel de Rosas, que en sus tiempos realizó, junto a Facundo Quiroga y el fraile José Félix Aldao, una expedición punitiva a los indios pampas y ranqueles (1833), y ahora está de turno Julio Roca, también perseguidor de indios indefensos, a la vez que  aliado del Imperio Británico. Lo mismo que Rosas, quien tras su caída en Caseros vivió como "farmer" durante veinticinco años en Swaythling, cerca de Southampton y de su admirado Lord Palmerston, ex canciller inglés.


Julio Argentino Roca (1843-1914), dos veces presidente constitucional

Algunos críticos de Roca, sus contemporáneos (1879-1880), exclamaron: "¡El general Roca ha descubierto que en la Patagonia no hay Indios!"(Sarmiento) o señalaron que la expedición al Río Negro había sido un mero paseo  en calesa, en el que no se registraron combates ni escaramuzas, ni siquiera una discusión acalorada. Nada. Un desfile de mascaritas. Algún autor ha señalado que, durante la campaña, Roca montó a caballo cuatro veces en total, una para la foto. Nos cuesta comprender cómo un hombre tan insignificante, del que no se sabe si fue guerrero feroz o farolero impar, logró figurar en el billete de 100 pesos y en miles de calles, avenidas, pueblos, ciudades y monumentos de la República Argentina. Y, a la vez, hacerse de la negra fama de genocida que hoy rodea al general tucumano.

 En 1810 ya había comenzado la ‘araucanización de la pampa’
Vale apuntar que, en 1810, año del inicio del proceso de independencia de Argentina y de muchas otras naciones, había comenzado ya lo que se conoce como "araucanización de la pampa". Grandes poblaciones aborígenes chilenas, perseguidas por haber apoyado a los españoles en la guerra de la emancipación, o bien buscando un espacio más amplio para su desempeño económico, basado en la caza y la recolección, cruzaron los Andes buscando en las llanuras de la falda oriental sus presas de caza (el venado, el guanaco, el peludo, la vizcacha, la misma yegua) y disputaron estos territorios a los pampas argentinos y a los propios cristianos, que instalaban sus estancias fronterizas y desarrollaban sus sangrientas vaquerías. Los araucanos, raza militar de fuerte carácter, dotada de un lenguaje práctico, dominaron paulatinamente a las indiadas argentinas (tehuelches, querandíes y puelches) cuyas lenguas se consideran hoy desaparecidas. En el crisol de las llanuras y serranías se formaron nuevas agrupaciones, habitualmente con predominio araucano (la palabra "mapuche" empezó a usarse mucho más tarde) y potenciadas por nuevos recursos, todos provenientes de la conquista española: el caballo, la vaca, la oveja, el hierro (la moharra metálica, el cuchillo) más tarde el rémington.

 La década de 1870 había sido tremenda en materia de malones indios
Conviene recordar que la Campaña al Desierto le valió a Roca un enorme prestigio en el campo argentino entre 1879 y 1880, gracias al cual llegó con facilidad a la presidencia de la nación. La década de 1870 había sido tremenda en materia de malones indios. El problema de las indiadas se había acentuado desde 1820 en adelante: las ciudades cristianas (Buenos Aires, Córdoba, Salta, Carmen de Patagones) eran islas en medio de un mar de lanzas. Tras la muerte del ministro de guerra Adolfo Alsina, en 1877, Roca se presentó ante el Senado de la Nación y expuso su plan de batalla con gran simpleza: "Necesito un año para planearlo y otro para realizarlo, dos años en total, a cuyo término los indios habrán sido absorbidos y asimilados por la civilización, pero para ello es necesario salir de la actitud defensiva de Alsina e ir a buscarlos a sus tolderías, hasta someterlos".


La década de 1870 había sido tremenda en materia de malones

Conviene recordar algunos hechos, aunque sea investigándolos en Google, para no aburrirnos con largos libros. ¿Por qué pensar hoy en Roca? Porque en 2014 se cumplieron 130 años de la sanción de la Ley 1420 (conocida como de enseñanza laica, gratuita y obligatoria) y el primer centenario de la muerte de Roca, al que nosotros consideramos, modestamente, el gran estadista de nuestra historia.

Pero la fecha no obtuvo el recuerdo que se merecía. Efectivamente, fue Roca quien promulgó la gran ley de enseñanza laica, junto a su ministro de Justicia e Instrucción Pública, don Eduardo Wilde. Domingo F. Sarmiento militó, por así decirlo, como fogoso propagandista de la enseñanza pública. Algunos números: al comenzar el primer mandato de Roca, había 1214 escuelas públicas. Seis años después eran 1804. Las escuelas normales, en las que se formaban los maestros, pasaron de 10 a 17. Los alumnos, de 86.927 a 180.768. Docentes: de 1.915 a 5.348 en seis años. Con fuerte influencia de Sarmiento, en su segundo mandato propone un sesgo laboral en los estudios, al modo estadounidense: se crean escuelas de Artes y Oficios, de Agronomía y Veterinaria, de Ingenieros en Minería para San Juan, de Agricultura vinícola en Mendoza.

Roca fue el único presidente argentino que cumplió dos mandatos constitucionales (1880-1886 y 1898-1904) con doce años de intermedio. No intentó amañar la reelección mediante cadenas de amigos y socios para perdurar indefinidamente en el poder y los negocios.


Con Roca termina la guerra entre unitarios y federales

Con Roca termina la guerra entre unitarios y federales: la ciudad de Buenos Aires queda federalizada y las rentas de la Aduana del Puerto (que eran el principal ingreso de aquel tiempo) se convierten en propiedad nacional, terminando así un conflicto de 70 años entre Capital e Interior.

Roca defendió el orden constitucional, incluso con las armas, pero buscando siempre la pacificación y la amnistía.

Roca reconoció lo obvio: la primera potencia del mundo no era otra que Inglaterra, y superaría por largos años a los Estados Unidos, España, Francia y Rusia. Se considera que el Reino Unido empezó a perder su preeminencia recién al fin de la Primera Guerra Mundial, con la construcción del Canal de Panamá. Esta novedad dejó fuera de juego a Buenos Aires, aliada de Gran Bretaña, como puerto de paso obligado en el cruce del Atlántico al Pacífico y viceversa. Los Estados Unidos se adueñaron de los mares.


Roca reconoció lo obvio: la primera potencia del mundo no era otra que Inglaterra, y superaría por largos años a Estados Unidos, España, Francia y Rusia

En el inolvidable 1880, Roca impulsó una útil asociación comercial con Londres, con una visión realista muy similar a la de Rosas en su tiempo. Por otra parte, el gobierno inglés había sido un discreto pero eficaz aliado de la Argentina, sobre todo desde enero de 1825, cuando Jorge IV reconoció nuestra independencia. El crecimiento logrado por el país en tiempos de Roca sólo puede compararse con el que hoy ostentan los Tigres asiáticos o la propia China.

Obra de Roca: a partir de 1881, no se discutieron ya territorios con Chile, sino sólo líneas divisorias. Cabe recordar que habíamos librado una guerra con el Brasil, cincuenta años antes de Roca: éste promueve un acercamiento que diluye los conflictos.

En su segunda presidencia, Roca crea el servicio militar obligatorio, para unir en la civilización a todos los jóvenes, criollos, indios y gringos, pues estos últimos empezaban a llegar. En este período se incorpora al Congreso el primer diputado socialista de América, don Alfredo Palacios.

Roca sostuvo un concepto estratégico del territorio nacional: ocupar la Patagonia hasta la Tierra del Fuego anulando de raíz cualquier reclamo territorial de Chile, integrar el país mediante una red ferroviaria -hoy destartalada-, resolver todo conflicto de límites y modernizar a la Nación para insertarla en el mundo.


Roca sostuvo un concepto estratégico del territorio nacional

El ex ministro del Interior de Roca, Joaquín V. González, presenta al Congreso el primer Código de Trabajo, muchas  de cuyas iniciativas serían plasmadas recién en la década de 1940 por el General Perón. Lo mismo puede decirse de las políticas de protección  industrial que Roca esbozó, y continuó su antiguo aliado, el presidente Carlos Pellegrini.

 Todos los hombres de la Generación del 80 fueron aliados y adversarios en distintos tiempos
Una aclaración: todos los hombres de la Generación del 80, que convierten a la Argentina en la décima potencia mundial, quinta exportadora del globo y más alfabetizada que la mayoría de las naciones de Europa, fueron aliados y adversarios en distintos tiempos. Esto incluye al propio Roca,  y a Sarmiento, Mitre, Avellaneda, Alsina, Pellegrini.

Sobre la derrota militar y cultural de los indios araucanos, cabe señalar que la debacle había comenzado en tiempos de la Zanja de Alsina. Este foso, que cruzaba la provincia de Buenos Aires, dificultaba los grandes malones ya en 1877, y en especial trababa la retirada de los indios con su inmenso arreo de cautivas, caballos, ovejas y sobre todo ganado vacuno. La carne de yegua era el alimento favorito para la gente de las tolderías, mientras que las vacas (robadas por cientos de miles) permitían un fabuloso comercio de carnes en Chile, cruzando la cordillera tras una prudente invernada en Neuquén o en Choele-Choel. Volviendo a la zanja: en ella los malones se atascaban, pugnando por arrear océanos de cabezas de ganado. Esto daba tiempo a las tropas argentinas para alcanzarlos y sablearlos, recuperando lo robado. En tiempos de la Zanja de Alsina, diseñada por el ingeniero francés Alfred Ebelot (autor de Adolfo Alsina y la Ocupación del Desierto), los indios tuvieron que desplazarse hacia el sur y el oeste. Los productores agrarios ganaron vastas extensiones.


La Zanja de Alsina fue un primer obstáculo al malón y al robo de ganado

Ya se había librado, el 8 de marzo de 1872, la batalla de San Carlos (hoy Bolívar) donde el General Ignacio Rivas vence al chileno Calfucurá, considerado el Napoleón de las Pampas, que muere al año siguiente: 4 de junio de 1873, en Chilihué. El nombre de este asentamiento significa "Pequeño Chile" y recordaba la querencia originaria de Piedra Azul y su gente. Durante aquel combate se movilizaron 3.600 lanceros argentinos y chilenos encabezados por Calfucurá, Reuquecurá, Mariano Rosas, Catricurá y Pincén. La muy cuestionada zanja, de 300 kilómetros, cavada en 1877 (aún se hallan algunos tramos en nuestro campo) dificultó los malones y, a la larga, generó escasez y hambruna en las tolderías.

 No cabe duda de que aquello fue una guerra a muerte entre dos civilizaciones irreconciliables
Pampas y araucanos consideraban que la riqueza y los alimentos debían adquirirse virilmente, mediante la guerra y el pillaje, despreciando todo trabajo "de a pie", por ejemplo, la siembra. En San Carlos chocaron 3.600 lanceros indios contra otros tantos soldados argentinos, reforzados por la indiada amiga de Catriel. En aquel entonces comenzaba a manifestarse claramente, entre los indios, la separación de  argentinos  y chilenos. Se disolvía la gran Confederación Indígena de Salinas Grandes encabezada por Calfucurá, con perfiles de auténtico imperio, de allí que Piedra (Curá) Azul (Calfú) fuera conocido como el Napoleón de las Pampas.


Una guerra a muerte entre dos civilizaciones

En fin, no cabe duda de que aquello fue una guerra a muerte entre dos civilizaciones irreconciliables. No se trata de exculpar a Roca por una matanza. Más bien, la victoria fue el tramo final de una guerra de 300 años,  facilitada  por el hecho de que los indios se encontraban ya  desmoralizados… y con hambre. Enfrentaron al Ejército Argentino en un combate frontal, que no era su fuerte. Fueron derrotados y comenzó su declinación. Puede decirse que, cuando Roca realizó su famosa expedición al Río Negro, ya los encontró dispersos.

Roca tuvo un lema: "Paz y Administración".  Válido para todos los tiempos, incluso el actual.

viernes, 9 de septiembre de 2016

Conquista de América: El rol de los perros

Perros asesinos: el "arma definitiva" de los españoles durante la conquista que provocaba un terror insoportable
History

Muchos son los relatos que detallan la crueldad de los conquistadores sobre los habitantes originarios de América. Los europeos contaban con una indudable supremacía armamentística, pero además de las armas de fuego y los caballos, desconocidos en territorio americano, entre sus filas también combatían perros entrenados para matar.



Los canes de la raza alana, una cruza de dogo y mastín, iban a la batalla cubiertos por tiras de cuero y fuertes protecciones de fieltro sobre el cuerpo, lo que los convertía en un arma implacable.
El historiador español Álvaro van den Brule detalla en un artículo, recientemente publicado en el portal “El Confidencial”, que aunque las crónicas de la época han subestimado la importancia de los perros guerreros en las batallas de la conquista, varios datos nos hacen suponer que su uso fue extendido. Hasta 400 canes habrían intervenido en la conquista del territorio mexicano sembrando un terror sin precedentes a su paso.
Álvaro van den Brule explica: "fueron responsables en gran medida de la matanza indiscriminada que ha pasado a la historia como una de las cargas militares más sangrientas".

sábado, 27 de agosto de 2016

Conquista de América: Los perros infernales

El arma secreta de los españoles que causó carnicerías indiscriminadas en América

Eran terribles.Con su feroz presencia, los canes representaban la viva manifestación de una insoportable forma de terror casi demoníaca. Siempre iban en primera línea


Un conquistador español armando a uno de sus perros. (CC)

AUTOR ÁLVARO VAN DEN BRULE - El Confidencial




"Los muertos son los únicos que ven el final de la guerra."
-Platón
No fue Colón el descubridor de aquella arma letal, ni fue el inventor de la guerra, ni de la crueldad inherente a la misma, ni de lo que es capaz el ser humano cuando baja a sus propios abismos, ni de la impunidad que da el saber que nadie te va a juzgar, ni de la mueca que le hacemos a nuestra propia dignidad cuando acabamos con la vida de los otros por muy amparados que estemos por las leyes de la guerra; esto es, ninguna.

Aunque bien es cierto que ya intuía que podría enfrentarse allá en las tinieblas del confín del mundo a formas desconocidas de horror, él quiso proveerse de todos los medios a su alcance para conjurar la terrible colisión entre lo ignorado, lo intangible, lo no manifestado y el conocimiento entendido en su versión unilateral en el que la arrogancia de la superioridad técnica de los invasores orientales, en este caso los provenientes de Europa, avasallaría a su contraparte. En aquel enfrentamiento lejano y ya histórico entre lo que se ha llamado dos civilizaciones o mundos, él, lo único que hizo en beneficio de su propia supervivencia y la de sus hombres, fue reforzar las zonas de costura más frágiles en su estructura militar.

Canes terribles

Los perros de los conquistadores eran alanos de raza, es decir, un mestizaje entre dogos y mastines. Eran terribles.Con su feroz presencia, representaban la viva manifestación de una insoportable forma de terror casi demoníaca. Siempre iban en primera línea acompañando a los ballesteros y delante de los arcabuceros, y por supuesto, cuando actuaban conjuntamente con la caballería, el pánico que causaban en las filas adversarias era extremo.

 No te metas con un alano. (Lilly_M/CC)

Estos animales iban protegidos con sendas tiras de cuero en ambos lomos y unas potentes protecciones de fieltro que se extendían desde la cruz del tren delantero hasta el nacimiento del rabo, de tal manera que parecían acorazados contra cualquier contingencia. Si a esto le añadimos los ostentosos collares dentados y el durísimo entrenamiento al que los sometían sus amos –que cobraban una soldada aparte por perro–, estaríamos hablando de una arma casi apocalíptica.
Los infelices indígenas que en sus enfrentamientos no habían pasado del arco y del machete y de algunas pedradas con buen tino, tenían más pavor a un alano que a un regimiento de arcabuceros.
La gripe de la mediocridad obligaba a huir a miles de aventureros reciclados desde el anonimato de sus áridas vidas hacia la promesa de tierras nuevas y de experiencias en abundancia como contrapunto a las anodinas vidas en las planicies de Castilla o en la empobrecida Extremadura, donde hidalgos y campesinos deambulaban por la nada de un presente continuo.
Es conocido que en la expedición anterior a la de Cortés, media docena de perros intervinieron en las escaramuzas con los mayas tardíos
Un escenario de riquezas sin cuento era hábilmente promocionado por una leyenda basada en una rumorología muy bien cebada, pero a la postre eran el habitual saqueo y la política de hechos consumados – estaban a un océano de distancia–, los que los subordinaban a una realidad inapelable: había que hacer la guerra con todas las consecuencias y sin marcha atrás.
Aunque los cronistas no refieren o no hacen alusión a los perros por su insignificante presencia a ojos de la doctrina militar en aquel tiempo imperante, ya en la expedición anterior a la de Cortés – la de Grijalva -, se hace eco de la intervención de media docena de ellos en las escaramuzas con los mayas tardíos, ya fragmentada la gran nación que fueron y en guerra civil permanente por aquel entonces.

Un rastro indeleble entre las víctimas

Cuando Hernán Cortés se enfrenta en la batalla de Centla, que concluye con la severa derrota de una ingente tropa de aborígenes y con la toma de Potonchán en la primavera de 1519, en el momento álgido de la sangrienta batalla, probablemente la primera librada con armas de fuego y caballería en tierras americanas – si obviamos las escaramuzas previas tras el desembarco en la actual Veracruz–, la baza que inclina a favor de los españoles (para ser más precisos, de los castellanos) en el hasta ese momento equilibrado e indeciso lance, es el furibundo ataque de una docena de alanos que causan un impacto sicológico brutal entre las filas de combatientes adversarios. Pedro de Alvarado, consciente de la carnicería indiscriminada que está ocasionando la horda perruna, intenta retirarlos en vano, pues la presencia de niños y ancianos entre las filas de los autóctonos, víctimas propiciatorias para los canes por su natural indefensión, causa hasta en la tropa propia problemas de escrúpulos. La guerra lamentablemente es y no debería de ser, pero hay unos mínimos de humanidad que una vez sobrepasados desnaturalizan completamente al combatiente sin cortapisas morales y con licencia para una incontestable carta blanca. El relato de López de Gómara en el capítulo 'Combate de La Conquista de México', no deja lugar a dudas sobre la mortandad ocasionada por los desvaríos de los motivados animales y la impresionante carnicería que acompaña a los hechos, evidentemente, no solo imputable a los cabreados "chuchos".


Pedro de Alvarado.

El más famoso de estos canes, Becerrillo, moriría a resultas de una flecha envenenada disparada por los Caribes en uno de los combates contra los españoles. Era una flecha corta que atravesó la colcha forrada en algodón adherida al cuerpo del animal, causándole una dolorosa agonía que acabó cuando su amo decidió cerrar la espita del sufrimiento.
Hijo de Becerrillo era el llamado Leoncico, colega de correrías de Balboa, que recibía paga de oficial, y que combatió junto a su amo en todos los encuentros que tuvo con los indios del Istmo de Panamá y que participaría hasta su muerte en todas las expediciones contra los desgraciados aborígenes, y digo desgraciados porque no me parece justo hablar de buenos y malos.
El pánico cundió, y entre los arcabuceros, ballesteros y caballería, la tragedia adquirió tintes apocalípticos
Pero la de traca sucedió yendo hacia Tenochtitlán, la capital de los Mexicas (Aztecas), y cuando Cortés llegaba a Cholula, aliada del Imperio mexica, la segunda ciudad más grande del imperio, con 30 000 habitantes. Bernal Díaz del Castillo en su crónica cuenta que tras haber recibido a Cortés y su enorme ejército, las autoridades de Cholula planearon una una emboscada para aniquilar a los españoles. El cronista narra cómo Cortés montó en cólera tras comprobar las malas intenciones de los locales. Una anciana mujer y unos sacerdotes de los templos de Cholula alertaron a Cortés, quien dio instrucciones inmediatamente para que su ejército atacara. En la llamada matanza de Cholula, en la que se calcula que más de 5000 hombres murieron en menos de cinco horas, los perros alanos de los capitanes españoles forjados en las guerras de Italia fueron responsables en gran medida de la matanza indiscriminada, que ha pasado a la historia como una de las cargas militares más sangrientas .La ferocidad de los canes causó un pavor de dramatismo incalculable .El pánico cundió, y entre los arcabuceros, ballesteros y la caballería, la tragedia adquirió tintes apocalípticos. Tras el asalto, masacre o como se quiera llamar, según sea la partitura y objetividad del observador,  el contingente saldría de Cholula en noviembre y se desmocharía e incendiaría íntegramente la ciudad.
Conforme fue avanzando la conquista y la guerra se recrudecía, los perros cobraron un protagonismo capital. Se calcula que en los primeros diez años a partir de 1519, momento de la entrada de Cortés por Yucatán, hasta la absoluta pacificación del territorio Azteca, llegarían a intervenir en diferentes momentos hasta 400 perros como apoyatura en las tácticas de combate y en régimen de correos.


Hernán Cortés.

El ataque con apoyo de perros  mastines era una costumbre europea conocida desde la batalla de Azincourt,  en el contexto de la Guerra de los Cien años, en la que los ingleses, con apoyo de sus temidos arqueros, infligirían una de las más severas derrotas que ha sufrido Francia en su historia, y además a domicilio.
Con el tiempo, serían profusamente usados en todas las guerras en diferentes situaciones, tanto de acción directa como en retaguardia, postas y socorro a combatientes. En América, dejarían un rastro indeleble entre sus víctimas.
La guerra, ese escenario probablemente inevitable, donde la desintegración moral humana puede llegar a ser indescriptible.

lunes, 15 de agosto de 2016

Conquista del Oeste: Fotos a color de tribus norteamericanas (1/2)

20 fotografías en color magníficos de los nativos americanos a finales de los siglos 19 y principios del 20

The Vintage News

Paul Ratner un realizador compilado esta fascinante colección de fotos de los nativos americanos mientras trabajaba en su proyecto de Moisés en la Mesa, una película sobre un inmigrante judío alemán que se enamoró de una mujer del nativo-americano y se convirtió en gobernador de su tribu de Acoma Pueblo en nuevo México a finales de 1800.

"Como director, me siento atraído por las imágenes. Mi primer amor de la película proviene de viejas películas en blanco y negro por autores del cine mundial como las obras de Bergman discordantes, Eisenstein, Buñuel, Lang, Dreyer, Ozu y otros grandes maestros voy a dejar de name-dropping. Durante un tiempo en la universidad, se sentía casi como hacer trampa para ver una película hecha en color. A medida que crecía, acepté de color y ahora parece que es difícil seguir una dieta monocromo. La vida parece demasiado resplandeciente para un solo tono. ", Escribe en el Huffington Post.

Echar un vistazo a las fotos de abajo fascinantes.



Un bailarín Crow. Principios de 1900. Foto por Richard Throssel. Fuente - Universidad de Wyoming, American Heritage Center.



Un hombre de la medicina con el paciente. Pueblo de Taos, Nuevo México. 1905. Foto por Carl Luna. Fuente - Biblioteca Digital Huntington.


Pueblo de Acoma. Nuevo Mexico. Principios de 1900. Foto por Chicago Transparencia de la empresa. Fuente - Palacio de los Gobernadores Archivos. Nuevo México Museo de Historia.


Amos Dos Toros. Lakota. Foto de Gertrude Käsebier. 1900. Fuente - Biblioteca del Congreso.


Arrowmaker, un hombre de Ojibwe. 1903. Photochrom de impresión fotográfica por el Co Fuente Detroit - Biblioteca del Congreso.



Campamento de la tribu Blackfeet (Pies Negros) con los caballos de pastoreo. Montana. Principios de 1900. Cristal linterna de diapositivas de Walter McClintock. Fuente -Yale Colección de Western Americana, Biblioteca Beinecke de libros raros y manuscritos.


Collar de hueso. Oglala Jefe Lakota. 1899. Foto por Heyn fotos. Fuente - Biblioteca del Congreso.



Charles caballo americano (el hijo del jefe de caballo americano). Oglala Lakota. 1901. Foto por William Herman Rau. Fuente - Biblioteca Digital de Princeton.


Jefe Cheyenne Traje de Lobo. la reproducción de medios tonos de color de una pintura de una fotografía F. A. Rinehart. 1898. Fuente - Denver Public Library Colecciones Digitales.


Jefe James A. Garfield. Jicarilla Apache. 1899. Foto por William Henry Jackson. Fuente - Montana State University Library.