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lunes, 14 de noviembre de 2016

Prehistoria: Guerra en la Antigüedad

Guerra prehistórica
Wikipedia




La guerra prehistórica se refiere a la guerra que ocurrió entre sociedades sin historia registrada.

La existencia -e incluso la definición- de la guerra en el estado hipotético de la naturaleza de la humanidad ha sido un tema controvertido en la historia de las ideas al menos desde que Thomas Hobbes en Leviathan (1651) argumentó una "guerra de todos contra todos", una visión directamente cuestionada por Jean-Jacques Rousseau en un discurso sobre la desigualdad (1755) y el contrato social (1762). El debate sobre la naturaleza humana continúa, abarcando la antropología contemporánea, la arqueología, la etnografía, la historia, la ciencia política, la psicología, la primatología y la filosofía en libros tan divergentes como la guerra de Azar Gat en la civilización humana y las sociedades sin guerra de Raymond C. Kelly y el origen de la guerra. [1] [2] A los efectos de este artículo, la "guerra prehistórica" ​​se definirá ampliamente como un estado de agresión letal organizada entre comunidades autónomas pre-letradas. [3] [4]


Hacha de mano de cuarzo

Paleolítico

Según el antropólogo y etnógrafo cultural Raymond C. Kelly, las primeras sociedades de cazadores-recolectores de la densidad de población del Homo erectus eran probablemente lo suficientemente bajas como para evitar conflictos armados. El desarrollo de la lanza lanzadora, junto con las técnicas de caza de emboscada, hizo que la violencia potencial entre los partidos de caza fuera muy costosa, dictando la cooperación y el mantenimiento de las bajas densidades de población para evitar la competencia por los recursos. Este comportamiento puede haber acelerado la migración de África de H. erectus hace unos 1,8 millones de años como una consecuencia natural de la evitación de conflictos. Aunque los eruditos creyeron que este período de "desnudez del Paleolítico" persistió hasta bien después de la aparición del Homo sapiens hace unos 0.2 millones de años, terminando sólo en la ocurrencia de cambios económicos y sociales asociados con el sedentismo, cuando nuevas condiciones incentivaron el asedio organizado de asentamientos. [5] [6]

De las muchas pinturas rupestres del Paleolítico Superior, ninguna representa a personas atacando a otras personas. [7] [8] El único arte rupestre que representa la violencia entre cazadores-recolectores proviene de una secuencia única del norte de Australia que comenzó hace aproximadamente 10.000 años. La evidencia esquelética y artifactual de la violencia del intergroup entre los foragers nómadas del Paleolithic está ausente también. [8] [10]

Epipaleolítico y mesolítico

El registro arqueológico más antiguo de lo que podría ser una masacre prehistórica se encuentra en el sitio epipaleolítico del cementerio 117. El cementerio contiene un gran número de esqueletos que tienen aproximadamente 13.000 a 14.000 años, muchos con puntas de flecha incrustadas en sus esqueletos, lo que indica que ellos Pueden haber sido las víctimas de la guerra. Algunos cuestionan esa conclusión argumentando que los cuerpos, que están enterrados en tumbas cuidadosamente hechas, pueden haberse acumulado durante muchas décadas, e incluso pueden ser evidencia del asesinato de intrusos en lugar de batallas reales. Casi la mitad de los cuerpos son mujeres, y este hecho también hace que algunos cuestionen el argumento de una guerra adecuada. Se ha observado que la violencia pudo haber ocurrido como consecuencia de una crisis ecológica local. [11]

En el sitio de Nataruk en Turkana, Kenia, numerosos restos humanos de 10.000 años de antigüedad fueron hallados con evidencia de lesiones traumáticas graves, incluidas las hojas de obsidiana incrustadas en los esqueletos, que hubieran sido letales. Los cuerpos en Nataruk no fueron enterrados, pero fueron preservados en las posiciones donde los individuos habían muerto en el borde de una laguna. Según el estudio que publicó inicialmente el hallazgo, la región era un "paisaje fértil del lago que sostiene una población substancial de cazadores-recolectores" donde se había encontrado la cerámica, sugiriendo almacenaje del alimento y sedentism. La guerra temprana fue influenciada por el desarrollo de arcos, de mazas, y de eslingas. El arco parece haber sido el arma más importante en la guerra temprana, ya que permitió lanzar ataques con mucho menos riesgo para el atacante en comparación con el riesgo involucrado en el combate cuerpo a cuerpo. Aunque no hay pinturas rupestres de batallas entre hombres armados con palos, el desarrollo del arco es concomitante con las primeras descripciones conocidas de la guerra organizada que consiste en claras ilustraciones de dos o más grupos de hombres atacándose entre sí. Estas figuras están dispuestas en líneas y columnas con un líder claramente vestido en la parte delantera. Algunas pinturas incluso representan tácticas todavía reconocibles como flancos y envolturas. [14]

Neolítico

Una sociedad neolítica se define como una sociedad que cultiva plantas domesticadas y fabrica herramientas sólo a partir de materiales naturales. La evidencia indica que la guerra estaba presente en muchas sociedades neolíticas. [15] Por ejemplo, el pozo de la muerte de Talheim y el sitio de la cala del cuervo son sitios de masacres neolíticos. [16] [17]

Los maoríes de Nueva Zelanda son notables por las miles de fortificaciones construidas para mejorar la posición de un grupo en la lucha casi continua en sus islas en el Pacífico Sur. En una época antes de que las armas de asedio se hubieran desarrollado a un alto nivel de complejidad tecnológica y cuando los atacantes tuvieran suministros limitados y tiempo para gastar en la batalla, las fortificaciones eran un método exitoso para proteger a la gente y al ganado de la invasión. Saqueado por los atacantes. Estas fortificaciones sustanciales muestran que había una considerable organización social en las sociedades de los pueblos prehistóricos. Esta es una evidencia corolario indirecta de que también han sido capaces de conducir una guerra organizada.

Edad de Bronce

El inicio de la Calcolítica (Copper Age) vio la introducción de dagas de cobre, hachas y otros artículos. En su mayor parte, estos eran demasiado caros y maleables para ser armas eficientes. Muchos estudiosos los consideran como instrumentos ceremoniales. Fue sólo con el desarrollo del bronce que las armas de metal afiladas se convirtieron en un lugar común.

Los trabajos de excavación llevados a cabo en 2005 y 2006 han demostrado que Hamoukar fue destruido por la guerra alrededor de 3500 aC - probablemente la guerra urbana más temprana atestiguada hasta ahora en el registro arqueológico del Cercano Oriente. Las excavaciones continuas en 2008 y 2010 se expanden en eso. [19]


Espadas de bronce del Museo de Escocia.

Las conquistas militares ampliaron los estados de la ciudad bajo control egipcio. Babylonia y Assyria posterior construyeron imperios en Mesopotamia mientras que el imperio Hittite gobernó mucho de Anatolia. Carros aparecen en el siglo 20 aC, y se convierten en el centro de la guerra en el antiguo Oriente Próximo desde el siglo 17 aC. Las invasiones Hyksos y Kassite marcan la transición a la Edad del Bronce Tardío. Ahmose I derrotó a los hicsos y restableció el control egipcio de Nubia y Canaan, territorios defendidos de nuevo por Ramsés II en la batalla de Cades, la batalla de carros más grande de la historia. Las incursiones de los Pueblos del Mar y la desintegración renovada de Egipto en el Tercer Período Intermedio marca el final de la Edad del Bronce.

Los griegos de Mycenaean (C. 1600-1100 BC) invirtieron en el desarrollo de la infraestructura militar, mientras que la producción y la logística militares fueron supervisadas directamente de los centros palaciegos. La pieza más identificable de la armadura micénica era el casco del colmillo del jabalí. [21] En general, la mayoría de los rasgos de la panoplia hoplita posterior de la antigüedad griega clásica, ya eran conocidos por la Grecia micénica [22].

La Edad de Bronce en China atraviesa los períodos protohistóricos e históricos. Las batallas que utilizaban la infantería del pie y del carro ocurrieron regularmente entre las energías en el llano del norte de China.

Edad de Hierro

Los primeros acontecimientos de la Edad de Hierro como la invasión dórica, el colonialismo griego y su interacción con las fuerzas fenicias y etruscas se encuentran dentro del período prehistórico. Las sociedades de guerreros germánicas del período de migración se dedicaron a la guerra endémica (véase también Thorsberg amarre). La guerra anglosajona se sitúa al borde de la historicidad, su estudio se apoya principalmente en la arqueología, con la ayuda de informes escritos fragmentarios.

Guerra endémica

En las culturas guerreras, la guerra se rige a menudo con una serie de tabúes y prácticas que limitan el número de víctimas y la duración del conflicto. Este tipo de situación se conoce como guerra endémica. [Cita requerida] Entre las sociedades tribales que participan en la guerra endémica, el conflicto puede escalar a la guerra real ocasionalmente por razones tales como conflicto sobre recursos o para ninguna razón fácilmente comprensible.


Notas


  1. Gat, Azar (2006). War in Human Civilization. Oxford: Oxford University Press. ISBN 978-0199236633.
  2. Kelly, Raymond C. (2000). Warless Societies and the Origin of War. Ann Arbor: University of Michigan Press. ISBN 978-0472067381.
  3. Thorpe, I.J.N. (April 2003). "Anthropology, archaeology, and the origin of warfare" (PDF). World Archaeology. 35 (1): 145–165. doi:10.1080/0043824032000079198. JSTOR
  4. Lambert, Patricia M. (September 2002). "The Archaeology of war: A North American perspective" (PDF). Journal of Archaeological Research. 10 (3): 207–241. JSTOR
  5. Kelly, Raymond C. (2000). Warless Societies and the Origin of War. University of Michigan Press. ISBN 978-0472067381.
  6. Kelly, Raymond (October 2005). "The evolution of lethal inter-group violence". PNAS. 102: 24–29. doi:10.1073/pnas.0505955102. PMC 1266108Freely accessible. PMID 16129826. "This period of Paleolithic warlessness, grounded in low population density, an appreciation of the benefits of positive relations with neighbors, and a healthy respect for their defensive capabilities, lasted until the cultural development of segmental forms of organization engendered the origin of war"
  7. Guthrie, R. Dale (2005). The Nature of Paleolithic Art. Chicago: University of Chicago Press. p. 422. ISBN 978-0-226-31126-5.
  8. Haas, Jonathan and Matthew Piscitelli (2013) "The Prehistory of Warfare: Misled by Ethnography" In War, Peace, and Human Nature edited by Douglas P. Fry, pp. 168-190. New York: Oxford University Press.
  9. Taçon, Paul; Chippindale, Christopher (October 1994). "Australia's Ancient Warriors: Changing Depictions of Fighting in the Rock Art of Arnhem Land, N.T.". Cambridge Archaeological Journal. 4 (2): 211–248. doi:10.1017/S0959774300001086.
  10. Horgan, John. "New Study of Prehistoric Skeletons Undermines Claim That War Has Deep Evolutionary Roots". Scientific American.
  11. http://genealogyreligion.net/wp-content/uploads/2014/04/pdf.pdf
  12. http://blogs.scientificamerican.com/cross-check/10-000-year-old-massacre-does-not-bolster-claim-that-war-is-innate/
  13. Lahr, M. Mirazón; Rivera, F.; Power, R. K.; Mounier, A.; Copsey, B.; Crivellaro, F.; Edung, J. E.; Fernandez, J. M. Maillo; Kiarie, C. "Inter-group violence among early Holocene hunter-gatherers of West Turkana, Kenya". Nature. 529 (7586): 394–398. doi:10.1038/nature16477.
  14. Keeley, pg.45, Fig. 3.1
  15. "Neolithic Warfare"
  16. The Perfect Gift: Prehistoric Massacres. The twin vices of women and cattle in prehistoric Europe
  17. Zimmerman 1981. The Crow Creek Site Massacre: Preliminary Report.
  18. "Archaeologists Unearth a War Zone 5,500 Years Old"
  19. [1], Clemens D. Reichel, Excavations at Hamoukar Syria, in Oriental Institute Fall 2011 News and Notes, no. 211, pp. 1-9, 2011
  20. Palaima, Tom (1999). "Mycenaean Militarism from a Textual Perspective" (PDF). Polemos: Warfare in the Aegean Bronze Age (Aegaeum). 19: 367–378. Retrieved 14 October 2015.}.
  21. Schofield, Louise (2006). The Mycenaeans. Los Angeles, CA: J. Paul Getty Museum. p. 119. ISBN 978-0-89236-867-9.
  22. Kagan, Donald; Viggiano, Gregory F. (2013). Men of Bronze: Hoplite Warfare in Ancient Greece. Princeton, NJ: Princeton University Press. p. 36. ISBN 978-1-4008-4630-6. In fact, most of the essential items of the "hoplite panoply" were known to Mycenaean Greece, including the metallic helmet and the single thrusting spear

jueves, 20 de octubre de 2016

Arqueología: Argentina hace 14 mil años

Campamento de 14.000 años en Argentina se suma a un misterio arqueológico
Un vistazo a los últimos habitantes de la Tierra para colonizar un continente sin humanos.

Annalee Newitz - ARS Technica



Habitantes en Argentina hace 14.000 años los humanos cazaban armadillos gigantes. Este se ve especialmente mal humor.
Heinrich Harder

Desde hace más de una década, la evidencia ha estado acumulando los seres humanos que colonizaron las Américas miles de años antes de que los clovis. La Clovis, que son los primeros antepasados ​​de los nativos americanos de hoy en día, se fue abundante evidencia de su vida detrás en forma de herramientas y tumbas. Pero los misteriosos seres humanos-Clovis pre, que probablemente llegaron hace 17.000 a 15.000 años, han dejado sólo unas pocas docenas de fuentes de evidencia de su existencia en el continente americano, sobre todo en los campamentos donde se procesan los animales durante viajes de cacería. Ahora un nuevo examen de una de tales camping, área de descanso de un cazador de 14.000 años de edad, fuera de la ciudad de Tres Arroyos en Argentina, nos ha dado una nueva comprensión de cómo las personas pre-Clovis podrían haber vivido.



Los arqueólogos están todavía seguros de cómo las personas pre-Clovis llegaron a las Américas. Llegaron después del final de la era de hielo, pero en un momento en glaciares y un ambiente helado, estéril todavía habrían bloqueado la entrada fácil en las Américas a través del Norte de Canadá. Por lo que es muy poco probable que marchaban sobre un puente de tierra de Siberia y en las Américas a través del centro del continente, en cambio, habrían llegado desde Asia a través de una ruta costera, con frecuencia el uso de embarcaciones para el transporte. Eso explicaría por qué muchos sitios pre-Clovis están en la costa, en las islas, o en ríos que unen con el mar.
Estos primeros pobladores fueron cazadores-recolectores que usaban herramientas de piedra para una amplia gama de actividades, incluyendo la caza, carnicería, raspando los cueros, la preparación de alimentos, y haciendo otras herramientas de hueso y madera. Muchas de las herramientas de piedra pre-Clovis se ven bastante simple y se hicieron mediante el uso de un tiro a desprenderse trozos de la otra, creando así bordes afilados. En el camping en Argentina, conocido como el sitio Arroyo Seco 2, los arqueólogos han encontrado más de 50 de estas herramientas hechas de materiales como el sílex y cuarcita. Están dispersos en un área que fue una vez un montículo de hierba por encima de un lago profundo, que es rica en miles de fragmentos de huesos de animales que han sido fechados de carbono ya desde hace 14.000 años. Hay incluso un par docena de entierros humanos en el lugar, fecha a un período posterior que comenzó hace unos 9.000 años. El lugar tiene el aspecto característico de campamento de un cazador, que se utiliza para los animales de procesamiento, que fue revisado estacionalmente durante miles de años.

Escribiendo en la revista PLoS One, los investigadores describen una serie de razones por las que un montón de piedras afiladas y huesos de animales rotos apuntan a una de 14.000 años de edad, la ocupación humana de la Argentina. En primer lugar, hay demasiados huesos de animales a partir de una diversidad de especies agrupadas en un solo lugar para que sea accidental. Sí, hay algunas trampas naturales en los que encontramos un número masivo de huesos prehistóricos, pero los que están casi siempre en agujeros o depresiones en el suelo, y esta zona estaba en un lugar de alta colina durante el Pleistoceno. En segundo lugar, las piedras no son sólo aristas vivas de una manera que sugiere la descamación; muchos de ellos también muestran signos de desgaste de raspado de la piel. "Una gran mayoría de los bordes en copos se utilizaron transversalmente sobre la piel seca," escriben los investigadores. "En consecuencia, es probable que las pieles fueron llevados al sitio en un estado de procesamiento intermedio." Además, la mayor parte de la piedra utilizada para las herramientas, incluyendo la cuarcita y sílex, sólo se encuentra a 110 km sobre Arroyo Seco. De manera que parte de la evidencia también apunta a los cazadores-recolectores humanos que llevan herramientas con ellos a través de grandes distancias.

La dieta del Pleistoceno

Queda una pregunta. ¿Cómo podemos estar seguros de las herramientas en el sitio realmente son 14.000 años? Los arqueólogos infieren algunos de esto desde fechas de carbono en los huesos de animales, que han sido probados por varios laboratorios de todo el mundo. El problema es que la estratigrafía del sitio, o capas históricas, son difíciles de leer debido a la erosión en el sitio. Así que incluso si una herramienta aparece justo al lado de un hueso en una capa determinada, puede haber venido de más tarde y ha movido alrededor por el viento y el agua. Dicho esto, hay pruebas de que algunos de los primeros huesos se rompieron por herramientas de piedra. Un hueso de 14.000 años de edad, de Equus neogeus, un caballo americano extinguido, provisto de las marcas distintas de un martillo. "Este hueso se rompió intencionalmente en estado fresco", señaló el equipo.


Herramientas que se encuentran en el sitio Arroyo Seco 2 en Argentina: (a) recogedora lateral, cuarcita; (B) retocada en escamas, cuarcita; (C) en escamas retocadas, cuarcita; (D-e) rascadores de cantos rodados costeros; (F) del adoquín bipolar.

Radio de hueso de Equus neogeus, un caballo americano extinguido, fechado hace aproximadamente 14.000 años. Aquí se pueden ver tres puntos de vista con la ubicación del impacto de las herramientas. Una vista detallada de muescas y cicatrices de escamas; líneas de puntos ilustran la máxima profundidad y amplitud de muescas y copos cicatrices.

Un perezoso gigante, cuyos huesos fueron encontrados en el sitio de Arroyo Seco. Robert Horsfall

Con una conexión firme entre las herramientas humanas y los huesos de animales encontrados en Arroyo Seco, podemos empezar a reconstruir lo que era la vida cotidiana de estas personas, por lo menos en las comidas. El análisis de más de 600 fragmentos de hueso fuera de las miles que se encuentran en el sitio reveló que una gran cantidad de carne de ellos vinieron de animales que ya no existen. Varias especies extintas de caballos fueron una parte importante de la dieta pre-Clovis, al igual que otros mamíferos extintos como perezosos gigantes terrestres, camellos, mamuts, y armadillos gigantes. Cuando estas personas llegaron a América del Sur, se encontraron con una tierra que ningún ser humano había colonizado nunca. Muchas de estas especies habría sido una presa fácil para las bandas bien organizadas de cazadores con sofisticados idiomas, herramientas y tácticas. Algunos paleoecólogos la hipótesis de que estos animales se extinguieron en parte debido a la caza humana, y este camping definitivamente haya puesto de manifiesto que los animales extintos eran parte de la dieta pre-Clovis durante miles de años. Dicho esto, Arroyo Seco contiene muchos más huesos de guanaco (pariente local del camello) y roedores que lo hace de mamíferos extintos.

La ausencia de ciertos huesos nos puede decir acerca de cómo vivían estas personas, también. Aunque hay huesos de megafauna, como el megaterio perezoso gigante, vemos ningún cráneo, el tórax o huesos de la pelvis del animal. Los investigadores especulan que se debe a que los cazadores habrían hecho una carnicería inicial en el lugar donde mataron o scavenged el animal y luego transportados partes de él para ser procesado en el campamento:

Teniendo en cuenta la masa corporal de esta especie (entre 4 y 5 toneladas), habría sido extremadamente difícil de transportar toda la canal e incluso un reto para el transporte de los cuartos traseros completos con un peso entre 600 y 750 kg, y cuartos traseros de un peso comprendido entre 250 y 300 kg. Teniendo en cuenta estos valores, la mejor hipótesis es que el megaterio fue cazado o con barrido en cerca del sitio, el esqueleto fue masacrado en partes más pequeñas, y estas unidades fueron transportados a su ubicación actual en el sitio. Los huesos más grandes fueron transportados con porciones de carne ya retirados, y el hueso pueden haber sido utilizados para otros fines, tales como la extracción de hueso.
De los mamíferos extintos que los humanos procesan en Arroyo Seco, el más común parece ser caballo. Cuando las personas llegaron a las Américas, que estaba lleno de al menos dos especies de caballos extintos. Pero en el momento del Inca y otras grandes civilizaciones de América del Sur, los animales se han ido. No fue hasta que llegaron los europeos con sus corceles que el continente fue una vez más poblada, con caballos.

Aún así, podemos mirar hacia atrás e imaginar lo que debe haber sido como para aquellas personas pre-Clovis, entrando en un mundo donde ningún ser humano había ido antes, lleno de animales que son leyenda para nosotros hoy. En muchos sentidos, vivían en un planeta diferente a la que vivimos ahora. En el borde de un lago desaparecido ahora en su mayoría, en una loma, aquellas personas alimentan a sus familias, hacen herramientas, y propusieron estrategias acerca de cómo la caza de juego más grande que cualquier cosa en la tierra en el mundo moderno. Volvieron año tras año desde hace siglos. Con el tiempo, enterraron a sus muertos allí entre los huesos de animales dejados por sus antepasados.

martes, 2 de agosto de 2016

Prehistoria: La lucha por la carne... humana

Neandertales europeos eran caníbales
Por Lizzie Wade



Los Neandertales se comían entre sí, al menos de vez en cuando, de acuerdo con un nuevo análisis de los huesos hallados en una cueva belga. Los restos fueron excavados cerca de Goyet a partir del siglo 19 y ahora se asientan en los museos de Bruselas. Las técnicas de excavación anticuadas hacen imposible reconstruir cómo vivían estos neandertales, pero cuando los investigadores examinaron los huesos, era inequívocamente claro qué pasó con ellos después de su muerte. Muchos de los huesos estaban cubiertos de marcas de corte y abolladuras provocadas por golpes, lo que indica que la carne y la médula se habían eliminado. Los investigadores también detectaron lo que parecen ser marcas de mordeduras y corrían por huesos de los dedos. Las marcas eran idénticos a los encontrados en los huesos de renos y caballos también descubiertos en el sitio, lo que sugiere que las tres especies se prepararon y se comen, los investigadores informan esta semana en Scientific Reports. Algunos de los huesos de Neandertal también mostraron desgaste adicional, lo que sugiere que más tarde fueron utilizados para dar forma a las herramientas de piedra. Los huesos son entre 40.500 y 45.500 años de edad, que está enfrente de Homo sapiens llegaron a la región, por lo que los únicos culpables son posibles los neandertales sí mismos. Aunque los científicos sabían que los neandertales se había practicado el canibalismo en Croacia, esta es la primera evidencia de que en el norte de Europa. No se sabe aún si el canibalismo Neandertal era una práctica ritual, reservado para ocasiones especiales e impregnada con un significado especial, o si eran muy, muy hambriento.

Science Magazine

jueves, 18 de febrero de 2016

Prehistoria: La primera batalla desenterrada por una argentina

Una argentina descubrió la primera masacre de la historia
Marta Mirazón Lahr es investigadora de la Universidad de Cambridge. En Nataruk, Kenia, encontró los restos más antiguos de una batalla.


 En el campo: trabajando en el lugar de la masacre




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Marina Aizen - Clarín


El paso del tiempo no le quitó el horror a la escena, aunque hayan transcurrido tantos años: diez mil. Y la argentina Marta Mirazón Lahr, una investigadora de la Universidad de Cambridge especializada en la evolución humana, no puede dejar de conmoverse al contemplarla. O de sentir escalofrío. “Es como si hubiera sucedido ayer”, cuenta. En total, fueron 27 las personas masacradas. Usaron flechas y mazazos en la cabeza para aniquilarlas. Había algunos niños y hasta una muchacha con un embarazo muy avanzado. La encontraron sentada, con las piernas entrecruzadas. Nunca sabremos exactamente qué pasó ese día cruel en Nataruk, cerca del lago Turkana, en lo que hoy es territorio de Kenia. O por qué. Pero lo que sí es seguro es que ésta es la primera batalla documentada de la historia de nuestra especie, que además demuestra que la guerra es más antigua de lo que queríamos suponer.

La guerra siempre fue un motivo de discusión filosófica, al igual que la naturaleza humana. Por mucho tiempo, se pensó que los hombres empezaron a matarse entre sí una vez que se hicieron sedentarios, tras dominar la agricultura. Pero el sitio de Nataruk demuestra otra cosa. Que ya había violencia entre cazadores-recolectores, cuando no existía siquiera el concepto de propiedad. O, por lo menos, no como lo entendemos hoy. “Siempre se pensó que la guerra surgió cuando un grupo robaba a otro. Y esas son las guerras hasta hoy en día, aunque también son por motivos ideológicos. Mucha gente ha pensado que antes de la agricultura no podía haber habido guerra porque no había qué robar. Nataruk demuestra que eso no es verdad. Había conflicto y había batallas. Nuestra interpretación sobre lo que vale la pena robar es la visión materialista que tenemos hoy. Pero le estamos imponiendo al pasado una visión que es la nuestra. Quizás en esos tiempos fuera muy diferente. La gente vivía de la caza y de la pesca y acaso se peleara por el mejor lugar”, cuenta Mirazón Lahr.

La bióloga y peleoantropóloga nació en Buenos Aires, pero se mudó a San Pablo muy pequeña, y allí hizo su carrera hasta que se fue a Cambridge a doctorarse. Ella formó junto a su marido, Robert Foley, el centro Leverhulme de Evolución Humana. La entrevistamos, sin embargo, en Kenia, cerca del lago Turkana, donde se encuentra realizando su trabajo de campo y donde ocurrió esta masacre. Esta es una zona hoy de-sértica y polvorienta, pero hace diez mil años el clima global era otro, y este sitio era un vergel. Dan testimonio de ello los restos de jirafas, leones, antílopes, hipopótamos, elefantes y gacelas que aparecen en todos lados, lo que demuestra que era un excelente punto para cazar. “Debía ser el mejor de todos. Y, entonces, tal vez estaban compitiendo por el lugar ideal de caza y pesca”, cuenta.




El descubrimiento de esta masacre ocurrió por casualidad, como suele suceder en las investigaciones arqueológicas. En 2012, Mirazón Lahr había llegado justo a Nataruk cuando Pedro Ebeya, uno de los miembros de la tribu Turkana que colabora con el proyecto In Africa de investigaciones paleontológicas, le cuenta –traductor mediante– que había hallado fragmentos óseos. Fueron a investigar y encontraron el primer cráneo. “Me dije: es sólo un fragmento o de acá sale un cuerpo. ¡Y había un hombre entero! Ya, cuando lo estábamos sacando, nos dimos cuenta que al señor le habían pegado muy fuertemente en la cabeza”, recuerda. “Cuando terminamos de excavarlo, no teníamos la escena completa. Pensamos que podía ser un caso único, aunque eso hubiera sido una cosa rara. Mientras estábamos excavando, una colega mía vio que salían del piso dos huesos que eran de piernas. Ese fue otro señor que estaba boca abajo, que tenía una flecha en el cráneo. Allí era claro que ahí había pasado algo. Cuando sacamos el resto, la mayoría mostraba heridas terribles.”

“Algunos esqueletos nos dejaron perplejos. Había dos señoras, las jovencita que estaba sentada tenía las manos entrecruzadas entre las piernas y estaba embarazada. ¡Excavarla fue tremendo! Después encontramos otra que era más mayor y que estaba medio sentada, medio reclinada, apoyada sobre el codo izquierdo, con las manos una encima de la otra. Tenía las rodillas rotas. Pero además el pie estaba doblado para el lado mal. O sea, que no se podía levantar. Una vez que le pegaron no se pudo levantar. Estaba rodeada de peces. Se habrá ahogado con las rodillas rotas”, cuenta.

El nivel de violencia no sólo es un enigma en Nataruk. Otro es que en la escena de la masacre hay un segmento de la población que falta. Había adultos, una chica de 12 años, después seis nenes chiquitos. Pero toda una generación, de entre 6 y 20 años, está ausente. ¿Se habrán escapado? ¿O se los llevaron? El interrogante no es menor, porque puede demostrar que nuestros antepasados raptaban gente y así se empezaron a mezclar las poblaciones. “Cuando las pequeñas poblaciones de humanos modernos llegaron a Eurasia, se cruzaron con Neanthertales. En Turkana no encontramos genes de Neanthertales. Lo que encontramos son genes neanthertales en nosotros. Esto quiere decir que en algún momento los africanos, que llegaron a Medio Oriente o donde sea, se robaron chicos neanthertales o unas mujeres y tuvieron hijos con ellas. Es lo único que puede explicar que nosotros llevemos esos genes.” La práctica ya puede haber ocurrido en Nataruk.

¿Nataruk nos hace pensar sobre la naturaleza del hombre? “Te hace pensar que el hombre está haciendo esto hace mucho tiempo. Pero en el fondo, esto tampoco me sorprende porque esta gente era igual que nosotros”, dice.


Marta Mirazón Lahr es especialista en evolución humana

“Me parece importante considerar que la guerra y el conflicto ocurría o no dependiendo de las circunstancias del momento. Por ejemplo, podría haber situaciones críticas por la densidad de la población. Sólo podía haber mucha gente si las condiciones estaban bárbaras: si había muchos bichos como para que hubiera comida para que los hijos sobrevivieran. Si no, eran momentos de competición y un grupo se expandía sobre el otro. Así que para mí el conflicto de la guerra debió haber ido y venido, cambiado, aparecido y desaparecido a través de toda nuestra historia como Homo Sapiens. Ese es un lado de nuestra naturaleza. El otro es que tenemos sociedades organizadas en torno de la cooperación. Y del altruismo y de poder hacer cosas que no nos benefician directamente. Eso también es parte de lo que somos.” Menos mal.

viernes, 22 de enero de 2016

Prehistoria: Una masacre muestra los orígenes de la guerra

Una masacre hace 10.000 años habla sobre el origen de la guerra
Los restos de la primera matanza documentada entre cazadores y recolectores cuestionan que las sociedades primitivas fueron menos sanguinarias

NUÑO DOMÍNGUEZ - El País

En verano de 2012, un equipo de paleoantropólogos se encontró en Kenia un escenario que dejaría helado a cualquier forense. Estaban cerca del lago Turkana, una zona clave para entender el origen del género humano, pues allí se hallaron los restos del Homo ergaster, nuestro ancestro. Lo que destapó el equipo científico era mucho más reciente, de hace unos 10.000 años. En esa época los Homo sapiens de la zona vivían en sociedades nómadas dedicadas a la caza y la recolección, un pasado anterior a la aparición de las primeras sociedades sedentarias. Algunos expertos han idealizado aquella época y a sus protagonistas, que serían buenos salvajes entre los que no existían jefes, jerarquías, violencia. Pero el hallazgo, cuyos detalles se publican hoy en Nature, hacen que el mito se tambalee.

El árido yacimiento de Nataruk estaba entonces a la orilla del lago Turkana, llena de vegetación y grupos humanos. Allí, parcialmente enterrados por la grava, los investigadores se toparon con cráneos y otros huesos saliendo de la tierra. Tras varios años de trabajo han identificado restos de al menos 27 personas. Doce de los cadáveres están muy completos y solo dos no muestran signos de violencia, que fue tan intensa que los investigadores creen estar ante un acto de guerra, el más antiguo que se conoce.

Los cadáveres de Nataruk hablan de una “masacre” entre cazadores y recolectores. Varios murieron casi en el acto por heridas letales en el cráneo con flechas y otras armas. A algunos les partieron las rodillas o las manos. Hay cadáveres que conservan aún las puntas de piedra incrustadas en la cabeza, el tórax, las caderas. No se hicieron distinciones, entre los muertos hay hombres, mujeres y niños. De hecho, los investigadores han descubierto que una de las mujeres estaba embarazada de unos siete meses. Según sus descubridores, ninguno recibió sepultura. Las razones de esta carnicería son un completo misterio.


El cráneo de un hombre hallado en Naturuk con múltiples fracturas M. M.

La violencia es habitual en muchas sociedades de cazadores y recolectores actuales, desde los bosquimanos de África a los nativos de Papúa Nueva Guinea. En ellos la guerra suele ser a muerte y, en contra del mito del buen salvaje, estos grupos sufren muchas más bajas por violencia que las sociedades industrializadas. Lo que no está claro es si los grupos humanos de hace 10.000 años eran comparables y apenas hay restos prehistóricos de la época que permitan aclararlo.

“Hasta ahora habíamos visto solo señales de violencia sobre individuos, pero lo que estamos viendo ahora es que, al contrario de lo que se asumía, en estas sociedades también había violencia, de hecho, pensamos que lo que estamos viendo aquí es un auténtico campo de batalla tal y como quedó tras el enfrentamiento”, explica José Manuel Maíllo prehistoriador de la Universidad Nacional de Educación a Distancia y coautor del estudio. La primera autora del trabajo es la argentina Marta Mirazón Lahr, que trabaja en la Universidad de Cambridge.

Forasteros

El estudio de los cadáveres ha requerido la participación de un equipo multidisciplinar y su trabajo parece un relato policíaco. Por ejemplo, el caso de los dos muertos sin marcas de violencia, que probablemente fallecieron atados. Uno de ellos es la mujer encinta, hallada en una postura que indica que fue agonizó con las muñecas y tobillos inmovilizados. “Solo podemos ver las marcas que quedan en los huesos así que no sabemos si les cortaron el cuello, estos son los únicos que no tienen traumatismos, pero ambos están con las manos juntas, lo que parece una gran casualidad”, explica Maíllo.


Croquis de la posición en la que se encontraron algunos de los cadáveres y sus lesiones Nature

Maíllo ha trabajado en el estudio de las puntas de flecha y el resto de herramientas de piedras halladas en Nataruk. Algunos de los proyectiles incrustados en el hueso están hechos de obsidiana, un mineral que no abunda en Turkana, lo que podría indicar que el grupo atacante vino de lejos, explica. Pero tal y como están los restos, y sin la posibilidad de haber extraído ADN de los huesos, no se sabe si en este sitio se mataron entre sí los miembros de un mismo grupo o se trató de un ataque de forasteros.

Los investigadores proponen dos posibles interpretaciones. La primera es una agresión por recursos: “territorio, comida, mujeres o niños”, detalla el trabajo. En este caso la “guerra” de Nataruk no sería muy diferente de las incontables otras que vinieron después entre sociedades sedentarias cada vez más grandes y avanzadas.

La segunda posibilidad es que este fuera un comportamiento natural y habitual cuando dos grupos diferentes se encontraban, algo parecido a lo que pasa hoy con los cazadores y recolectores. “En cualquiera de los dos casos, las muertes de Nataruk son testimonio de la antigüedad de la violencia y la guerra entre grupos”, concluye el estudio.

DUDAS SOBRE EL SIGNIFICADO
Juan José Ibáñez, arqueólogo del CSIC, ha investigado en Siria casos rituales de violencia hace más de 10.000 años. El experto ofrece una opinión independiente del hallazgo. “Encuentro que es un estudio muy interesante y bien realizado, aunque no estoy de acuerdo con la interpretación”, explica. Las pruebas de violencia en la Prehistoria son prácticamente nulas, recuerda. La clave aquí es si los cuerpos fueron enterrados, lo que diferenciaría este hallazgo de Jebel Sahaba, en Sudán, donde los muertos sí fueron sepultados. Esto es importante para saber si se trata de una matanza entre grupos rivales o de enfrentamientos más habituales y continuados. En opinión de Ibáñez, no hay pruebas suficientes de que en Nataruk no haya tumbas y puede ser que simplemente los restos no se hayan conservado. “Sería muy difícil justificar por qué se conservaron los cadáveres en posición primaria y articulados si quedaron abandonados en superficie, a merced de las alimañas y de los elementos”, resalta. “Además, la posición de los cuerpos refleja que estos se depositaron buscando una regularidad, posiciones decúbito supino o prono, piernas flexionadas, extremidades en simetría al eje del cuerpo, que no son compatibles con el abandono de los cuerpos después de una matanza”, destaca. “Por tanto”, continúa, “, me parece un hallazgo de suma importancia que refleja que la violencia fue un elemento importante entre los grupos humanos en los inicios del Holoceno, pero utilizar el concepto guerra no queda claramente justificado”.

sábado, 19 de diciembre de 2015

Arqueología: Un pozo de asesinatos

Pozo de muertos de 6000 años de la muerte indica que algunas personas neolíticos no eran tan igualitarias



Publicado por Kambiz Kamrani en Arqueología,
Fosas circulares como el que se muestra arriba eran comunes durante el período Neolítico en Europa Central y Occidental hace unos 6.500 a 5.500 años. Pero rara vez tumbas de esta época alusión a tanta brutalidad.

Éste, un 6,5 pies (2 metros) de profundidad pozo circular excavado en Bergheim, Francia, incluye varios esqueletos humanos completos esparcidos encima de un montón de brazos izquierdos y fragmentos de manos que parecen haber sido hackeado de sus antiguos propietarios por ejes.

Los arqueólogos tras el descubrimiento sospechan que los dos hombres, una mujer y sus cuatro hijos enterrados en la parte superior de la fosa fueron asesinadas durante algún tipo de incursión violenta. El origen de los miembros amputados por debajo sigue siendo desconocido.

Anthropology.net

viernes, 18 de diciembre de 2015

Mayores descubrimientos arqueológicos de 2015

Los 10 descubrimientos arqueológicos más importantes de 2015

Por VICTOR R. VILLAR





Los editores de Archaelogy Magazine, publicación del Instituto Arqueológico de América, han elaborado un top de los 10 descubrimientos arqueológicos más importantes de 2015. En él no se han olvidado de incluir el hallazgo al oeste del Lago Turkana (Kenia) de los instrumentos líticos más antiguos, unos 3.3 millones de años.

En el listado aparece además la piscina mitológica de mercurio de Teotihuacán, las pinturas rupestres datadas en más de 30.000 años encontradas en una cueva en Indonesia, y un nuevo miembro del género Homo, el Homo Naledi, hallado en una cueva en Sudáfrica. Aquí está este Top 10:


1. Las más antiguas herramientas líticas de Lomekwi 3 (Kenia)


La capacidad de elaborar instrumentos líticos es una característica que según los expertos define al género Homo. El hallazgo en el oeste del Lago Turkana (Kenia), en un yacimiento llamado Lomekwi 3, de unas herramientas datadas por técnicas paleomagnéticas alrededor de 3.3 millones de años, puso patas arriba lo que nos cuentan los manuales de Prehistoria.

Se trata de un instrumental que es 700 mil años más antiguo que el hasta ahora conocido y 500 mil años más antiguo que el Homo sapiens. Por eso el equipo dirigido por Sonia Harmand y Jason Lewis, de la Universidad Stony Brook de Nueva York, ha estado en el punto de mira de los prehistoriadores. Sobre todo porque las más de 130 herramientas de piedra de este yacimiento confirma que los individuos que las tallaron y usaron lo estaban haciendo mucho antes de que el género Homo apareciera en África.

2. La piscina mitológica de mercurio de Teotihuacán




Aunque el mercurio frecuentemente se ha encontrado en tumbas de Mesoamérica asociado a un pigmento en polvo llamado cinabrio, hallar en su estado líquido este metal pesado es algo rarísimo. Por eso el descubrimiento de trazas de mercurio en tres cámaras bajo la pirámide de la Serpiente Emplumada de Teotihuacán de principios del siglo III de nuestra era ha sido sorprendente.

Sergio Gómez, arqueólogo del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México, es el responsable del equipo investigador. Él cree que el mercurio es parte de una representación de la geografía del inframundo, el reino mitológico donde residen los muertos. Este metal líquido sería utilizado para representar de forma figurada lagos y ríos.

3. Las pinturas rupestres de Sulawesi (Indonesia)




En la isla de Sulawesi (Indonesia) se encontró este año una cueva con pinturas rupestres que podrían rivalizar con las conocidas en Europa occidental. Los pigmentos utilizados se dataron en al menos en 39.900 años de antigüedad y una representación de un animal parecido a un cerdo se haría hace 35.700 años.

La datación siempre ha sido muy difícil en el caso del arte rupestre y en Sulawesi se realizó calculando la fecha de los depósitos que se habían acumulado en la parte superior del pigmento. En los depósitos se comprobó que contenían uranio y torio y su edad se podía determinar con estos dos elementos.

En este caso concreto los investigadores se han preguntado si las poblaciones del sudeste de Asia y Europa occidental desarrollaron una actividad artística independiente o si ambas proceden de los primeros humanos que procedían de África. Maxime Aubert, Investigador senior de la Escuela de Humanidades de la Universidad Griffith (Australia), se decanta por la segunda opción.

4. El Homo naledi, un nuevo miembro del género Homo



A principios de septiembre la comunidad científica conoció el hallazgo de una nueva especie de homínido. Se trataría de un miembro de una especie entre los australopitecos y los primeros humanos del género Homo. A este eslabón perdido se le bautizó como Homo naledi.

Más de 1.500 restos óseos pertenecientes a al menos 15 diferentes individuos se encontraron en una profunda sima en una cueva cercana a Johanesburgo (Sudáfrica). Éste Homo naledi estaría entre los más antiguos miembros del género Homo, lo que significaría que ya estarían sobre la Tierra hace 2.5 millones de años.

5. Las cuatro tumbas de colonos de Jamestown (Virginia)



Jamestown (Virginia) fue el primer asentamiento permanente inglés en lo que después sería Estados Unidos. El fuerte Jamestown se fundó en 1607 y ha sido un lugar arqueológico de referencia. Este año los investigadores descubrieron cuatro tumbas en el presbiterio de la iglesia original, levantada solo un año después de la fundación de la ciudad.

Se trata de un lugar reservado a miembros destacados de la comunidad local y los análisis forenses, genealógicos y científicos han resultado ciertamente misteriosos.

Uno de los cuerpos era el del reverendo Robert Hunt, capellán del asentamiento que parece que murió en 1608. Sus restos se enterraron frente a sus fieles en una mortaja y no en un ataúd.

Otro era el del capitán William West, muerto por los nativos en 1610. Se enterró en un ataúd decorado. Sus huesos presentaban un alto contenido en plomo y junto a él se colocó una banda militar de seda.

Sir Ferdinando Wainman, maestro de artillería de Jamestown, se enterró en un ataúd mucho más rico debido a su alta alcurnia. Murió en una época de hambruna que la comunidad sufrió entre 1609 y 1610, por la cual un 70 por ciento de la población pereció.

El último cuerpo pertenecía al capitán Gabriel Archer, también fallecido a causa de la hambruna. En su ataúd apareció una cajita de plata con fragmentos de huesos humanos y una ampolla, lo que indica que sería un relicario católico. Quizás profesaría en secreto esta religión en una colonia no católica.


6. Los orígenes de los esclavos caribeños del siglo XVIII



Un equipo de investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford y de la Universidad de Copenhage ha secuenciado el ADN presente en los dientes de unos esqueletos encontrados en la isla de Saint Martin, en el Caribe.

Se trata de restos de más de 300 años de tres esclavos africanos de los que no se tenía constancia de su procedencia étnica y que los hallaron unos obreros en la construcción de un edificio en una zona llamada Zoutsteeg Three en la capital de la isla, Philisburg. Los dientes habían sido limados intencionadamente, una práctica habitual en algunas regiones de África.

A raíz de su investigación y comparando el ADN de poblaciones actuales se ha podido saber que uno de ellos procedía de una tribu bantú de Camerún. Los otros dos parece que provenían de alguna región de habla no bantú de Nigeria o Ghana.

7. La tumba de un noble celta de Lavau




Un equipo de arqueólogos del Instituto Nacional de Investigación Arqueológica de Francia (INRAP) reveló en marzo el hallazgo en Lavau, en la Campiña francesa, de una tumba de un noble o un príncipe celta data en el siglo V antes de Cristo.

Se trata de un enterramiento excepcional de la Edad del Hierro en un túmulo de 40 metros de ancho cuya cámara mortuoria tenía unos 14 metros cuadrados. Este personaje fue enterrado con un lujoso ajuar importante entre el que destacaban vasijas mediterráneas, joyas de oro y un carro.

Pero lo que causó sensación entre los investigadores fue un caldero de bronce de más de 1 metro de diámetro decorado con cabezas de animales y la cabeza cornuda del dios Aqueloo. Se trata en opinión de los expertos de una obra maestra de la Edad del Bronce que tendría una procedencia griega o estrusca y se utilizaría para almacenar vino aguado.

8. El pretzel más antiguo del mundo




Un equipo de arqueólogos encontró en el solar del futuro Museo de Historia de Baviera en Ratisbona el que se considera el más antiguo pretzel del mundo. Y para no faltar a la verdad fueron dos los pretzels encontrados, que tienen unos 250 años.

Junto a estos trozos de pretzels también se hallaron un trozo de croissant y otro de pan carbonizados. Esta circunstancia fue lo que facilitó que se hayan conservado. Silvia Codreanu-Windauer, arquéologa de la Oficina Bávara para la Conservación de Monumentos Históricos, dice que “nunca tuvimos la oportunidad de productos de panadería horneados porque o bien se comían o si se quemaban por error se les daba a las gallinas o a los perros”.

9. La joven de la Edad del Bronce de Egtved



En el Museo Nacional de Dinamarca se custodian los restos de la joven de Egtved, un enterramiento de la Edad del Bronce datado alrededor del año 1370 antes de Cristo que fue descubierto en 1921. Su cuerpo se enterró en un sarcófago de roble y tenía entre 16 y 18 años cuando murió, pero de él debido a la acidez y humedad del medio no quedó ningún resto óseo, aunque sí se conservaron dientes, pelo, uñas, piel, encéfalo y diversos tejidos blancos. La mujer vestía una pequeña falda trenzada y una blusa con la que la cintura le quedaba al descubierto.

Un equipo dirigido por Karin Frei, del Museo Nacional de Dinamarca, analizó los isótopos de estroncio de un diente de esta mujer y para su sorpresa se concluyó que ésta no había nacido en Jutlandia sino que provenía del Suroeste de Alemania, más concretamente de la Selva Negra, a más de 800 kilómetros.

Además, su vestido no se hizo con lana local y además de la minifalda y la blusa llevaban como complemento un disco de bronce decorado. El disco representaba al sol, por ello los investigadores hablan de que sería una sacerdotisa. Los análisis del cabello concluyen que esta mujer viajo mucho por el norte de Europa, sobre todo de Jutlandia a la Selva Negra en varias ocasiones.

La muerte le sobrevino en Egtved y fue enterrada junto a niño de 5 años cuyo cuerpo había sido incinerado. Sus restos se introdujeron en una urna.

10. La tumba de un lince domesticado por nativos norteamericanos




Un pequeño lince rojo fue enterrado hace 2.000 años en un túmulo en Springfield (Illinois) como si fuera un miembro más de la comunidad. Una excavación en los años 80 descubrieron los huesos del animal domesticado y este año los restos fueron analizados por un equipo del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva y del Museo Estatal de Illinois, dirigido por la zoóloga y antropóloga Angela Perri.

Junto a los restos óseos aparecieron un collar decorado con conchas y dos efigies talladas de dientes de oso. Todo parece indicar que este cachorro de lince de no más de 7 meses era una mascota y este enterramiento ritual, el único que se conoce de un animal, fue un reconocimiento a su memoria de esta comunidad de la Cultura Hopewell.

Vía: Archeology Magazine

martes, 15 de diciembre de 2015

Prehistoria: Crimen involuntario de Miguelón

El primer crimen conocido fue un homicidio involuntario
   
Javier Sanz - Historias de la Historia


El primer crimen conocido de la Historia o, mejor dicho, de la Prehistoria, porque ocurrió hace 400.000 años en nuestro país, fue un homicidio involuntario. Ocurrió en la Sima de los Huesos, el fecundo yacimiento de fósiles humanos de la sierra de Atapuerca (Burgos), cuna de nuestros antepasados más remotos. La víctima fue Miguelón (también conocido como Cráneo nº5 de Homo heidelbergensis) Con probabilidad este prehistórico humano, un varón de unos treinta y tantos años, fue agredido con una piedra por un congénere.


Miguelón

Dicha agresión le aplastó el hueso maxilar del rostro y afectó a un alvéolo dentario, con posterior rotura de una pieza dental que se infectó y derivó en septicemia, una infección de la sangre causada por bacterias en el torrente sanguíneo. Se trata de una infección grave y potencialmente mortal que empeora de manera muy rápida, y en última instancia fue la causa de la muerte.

La Sima de los Huesos tiene el privilegio de ser el lugar que mayor acumulación de fósiles humanos del mundo concentra. Alberga unos 2.000 restos de una treintena de individuos (Homo heidelbergensis) que murieron hace unos 400.000 años. Los huesos que se han encontrado en esta sima son preneandertales y descendientes del europeo más antiguo encontrado hasta la fecha, el Homo antecesor, descubierto en otro yacimiento de Atapuerca, la Gran Dolina. El propio Juan Luis Arsuaga, uno de los directores de las excavaciones de Atapuerca, cree que la Sima de los Huesos pudo ser incluso el primer cementerio de la historia.

Resulta llamativo el elevado porcentaje de episodios de canibalismo y masacre que se daban durante la Prehistoria. Además de en Atapuerca, en otro yacimiento de enorme interés de la península ibérica, El Sidrón (Asturias), se tiene constancia de ello ¿Por qué? Nuestros antepasados homínidos y las especies afines, como el Homo heidelbergensis y el Homo neanderthalensis, veían a sus congéneres como un recurso cárnico y buscaban su médula y cerebro, sobre todo en épocas de escasez. Eso, sin descartar algún tipo de canibalismo ritual que, al menos en los neandertales, se asociaba a los ceremoniales mortuorios. En el Homo Sapiens no se han documentado ingestas de colegas, aunque sí perpetraban otras masacres…

Colaboración de Javier Ramos (Lugares con Historia)
Ilustración: Quo

domingo, 17 de agosto de 2014

La verdadera primera guerra...

La verdadera Primera Guerra… hace 13 mil años
History Channel



En momentos en que se conmemoran los (apenas) cien años de la llamada Primera Guerra Mundial, investigadores descubren rastros del enfrentamiento bélico a gran escala más antiguo del que se tenga conocimiento. Está claro que la guerra y la destrucción no son una novedad en la historia de la humanidad, sino más bien una marca de nacimiento, pero sorprende que ni siquiera los motivos de las disputas varíen un poco con el correr de los siglos: según un estudio reciente realizado por científicos franceses sobre restos humanos encontrados a la orilla del Nilo, el primer gran conflicto armado sucedió hace nada menos que 13 mil años y se extendió durante varios meses.



Una investigación paralela, de antropólogos británicos y estadounidenses, indica que la causa, o el detonante, de dicha contienda, habría sido la diferencia racial. Esta conclusión deriva del descubrimiento de que los fallecidos pertenecían a la población subsahariana, antepasado de las personas de raza negra contemporáneas, y sus enemigos podrían pertenecer a pueblos levantinos que vivían en el territorio del Mediterráneo.



Los dos grupos tenían apariencia muy distinta y grandes diferencias culturales y lingüísticas, lo que dio lugar a una feroz competencia por los recursos naturales. Esto se habría dado en un contexto de enfriamiento climático global posterior a una época de climas promisorios, caldo de cultivo perfecto para que las migraciones de distintas sociedades en busca de alimentos provocaran desencuentros y enfrentamientos violentos por los reducidos medios de subsistencia, dando lugar al comienzo de una larga y triste historia, la de las guerras.



FUENTE E IMÁGENES
Independent