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martes, 9 de agosto de 2016

La izquierda, los gays y el kirchnerismo

"La nueva izquierda dio al kirchnerismo fueros morales para robar"
Lo dicen Nicolás Márquez y Agustín Laje, dos provocativos y polémicos escritores.
Por Ceferino Reato | Infobae


El kirchnerismo utilizó el discurso de la nueva izquierda, como, por ejemplo, la lucha por los derechos humanos, porque "Néstor Kirchner se dio cuenta ya en 2003 que eso le iba a dar fueros morales para robar; para que la gente se crea el cuento de la redistribución de la riqueza, la preocupación por las minorías y lo nacional y popular, que están detrás de esta nueva izquierda".

Es el punto de vista de dos escritores provocativos y polémicos, Nicolás Márquez y Agustín Laje, que, en una entrevista en InfobaeTV, presentaron su último libro, titulado "El libro negro de la nueva izquierda".

De acuerdo con Márquez y Laje, las revelaciones sobre diversos hechos de corrupción durante el kirchnerismo también afectan a los organismos de derechos humanos, cuyos principales líderes respaldaron a los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner.

"Independientemente del robo que hoy queda al descubierto, estos organismos eran una otra máscara de la nueva izquierda. Ellos siempre reivindicaron la lucha armada, que atentaba contra la democracia y los derechos humanos", sostuvo Márquez, que vive en Mar del Plata.

"En realidad, la izquierda nunca tuvo el juicio histórico que mereció tener, como el nazismo, ya que asesinó a 100 millones de personas en el siglo XX pero hoy andar con la hoz y el martillo no es pecado. La izquierda siempre fue juzgada por sus presuntos buenos fines pero no por sus comprobados resultados, que siempre han sido un desastre", dijo Laje, un cordobés de 27 años.

Márquez señaló que, luego de la caída de la Unión Soviética, la izquierda se recicló en un intento de representar a minorías diversas para lo cual tuvo que modificar drásticamente su discurso tradicional.




"La nueva izquierda es casi una caricatura. La izquierda de hoy levanta banderas que la izquierda clásica despreciaba. En las marchas de género llevan la bandera del Che Guevara, pero el Che Guevara comandó un campo de concentración para castigo o exterminio de los homosexuales en Cuba", sostuvo Márquez.

Precisamente, la tapa del libro está levantando fuertes polémicas en las redes sociales ya que presenta al Che Guevara con los labios pintados de rojo envuelto en la bandera multicolor de la diversidad de género.

"Marx decía que la historia se repite dos veces, una como tragedia y otra como farsa. Ésta es una versión farsesca de la izquierda. Los cambios teóricos de la izquierda han sido fuertes; han pasado de una lucha de clases a una lucha de géneros", señaló Laje.

Según Márquez, esta nueva izquierda se dirige "a todas las minorías: a la comunidad homosexual; el feminismo; el indigenismo; los derechos humanos, que paradojalmente ellos siempre han violado y de los cuales hoy tienen el monopolio. Y con el garantismo rescatan a los delincuentes cuando los sistemas carcelarios de la Unión Soviética, el maoista y el castrista fueron los más represivos".

jueves, 14 de julio de 2016

Nazismo: La homosexualidad en el 3R

Los nazis homosexuales
Por Juan Manuel Salinas Aguirre - Notas interesantes









Los “Camisas pardas”, mayoritariamente homosexuales, formaron parte de una sección privilegiada dentro del partido de Hitler. Liderados por un oficial gay, el capitán Ernst Röhm, llegaron a tener un ejército propio y suficiente poder en la calles. Esto preocupó al Führer que impulsó más tarde una purga conocida como “La noche de los cuchillos largos”. Masculinos, Gays y de raza superior, una historia fascinante que poco se conoce.


Cuando hablamos de homosexuales nos viene a la mente el típico “mariquita” amanerado que tuerce la muñeca y emite grititos histéricos en los momentos de enfado. Un estereotipo que el cine y la televisión explotó hasta el cansancio. Sin embargo, la teoría del gay afeminado se presenta alejada cuando nos topamos con la historia.
Desde una mitología griega donde encontramos relaciones homosexuales como la de Aquiles y Patroclo, pasando por el legendario Alejandro Magno y Hefestión, ambos masculinos, guerreros y apasionados.


Esta imagen del hombre homosexual de cuerpo perfecto, derrochando hombría a cada paso fue un símbolo inspirador que adoptó un sector del partido nazi en la Alemania de Hitler. Aparte de considerarse de raza aria y superior, también creerían en su superioridad por considerarse homosexuales y herederos de los guerreros de la antigua Grecia.



Logo de los Camisas Pardas
Suena paradójico ya que durante la mano férrea de Hitler, la comunidad homosexual alemana de la época sufrió toda clase de persecuciones y encierros - claro está - luego de que el poder gay instaurado en el partido fuera borrado de un “plumazo” por el Führer, de quién ,curiosamente, se desconfiaba que fuera secretamente gay. Este punto es abordado por el historiado alemán Lotahr Machtan en el libro “El secreto de Hitler”, donde narra que el dictador a los 20 años habría vivido una relación con su amigo y compañero de cuarto en Viena August Kubizek.

Gay, masculino y superior



Karl.Heinrich, ideó la teoría del tercer sexo

Normalmente se toma a Estados Unidos como el país donde ocurrieron los primeros pasos de la lucha por los derechos de los gays. Hechos como los disturbios de Stonewall en 1969, que consistió en una serie de protestas como consecuencia de una redada policial ocurrida en el bar del mismo nombre, del barrio Greenwich Village de Nueva York, se muestran como pilares de la resistencia rosa.

Sin embargo durante la década de1860 el abogado y ensayista alemán Karl-Heinrich Ulrichs creó la teoría del tercer sexo. Ulrich sostenía que el homosexual es en realidad una mujer encerrada en el cuerpo de un hombre. Esta misma explicación, en forma invertida, sería usada también para definir el lesbianismo.

Durante años sus escritos sufrieron el revés de la censura. Pese a ello Ulrichs se mantuvo firme, al punto que el 29 de agosto de 1867 se transformaría en el primer homosexual en asumirlo públicamente cuando solicitó al Congreso de Juristas Alemanes en Munich, la eliminación de las leyes en contra de los homosexuales. Dos años más tarde, Karl-Maria Kertbeny, escritor austríaco y gay, crearía la palabra homosexual.



Para 1895 la resistencia homosexual alemana estaba más sólida, pero Ulrich ya no vivió para verlo. Frederich Engels, filósofo y revolucionario alemán, le mencionaría el hecho a Karl Marx en una carta diciéndole: “Los pederastas han descubierto que son un grupo poderoso en nuestro país. Lo único que les falta es organización, la cual parece existir aunque se halle escondida".
Luego de la muerte de Ulrich, otros pensadores homosexuales siguieron estudiando la teoría del tercer sexo. Magnus Hirschfeld creó el Comité Científico Humanitario en 1897, posteriormente, el Instituto de Investigación Sexual en Berlín. Esta corriente seguiría la línea de que los homosexuales eran personas afeminadas; “mujeres encerradas en cuerpos de hombres”, mientras que otro sector, impulsado por
Adolf Brand (FOTO ARRIBA), editor de la primera revista homosexual, “Der Eigene” (El Especial), tenía una visión muy diferente de la homosexualidad. Para Brand, quien crearía “La Comunidad de los especiales” junto a otros pensadores, el gay era un hombre único y superior al heterosexual en cuanto a hombría se refiere. Creía fervientemente que la homosexualidad masculina era la base para construir una nación.

“La Comunidad de los especiales” llegarían a creer que eran la encarnación de los guerreros de la antigua Grecia. Evocaban a héroes de Esparta, Tebas y Creta. Se autodefinían como “Ultramasculinos”, reivindicaban la pedofilia y resaltaban la superioridad blanca.

Brand peleó dos años en el ejército durante la Primera Guerra Mundial. Se casó con la enfermera Elise Behrendt, que aceptó su condición homosexual.
Murió durante un bombardeo de las Aliados el 2 de febrero de 1945.


Los camisas pardas



Este concepto de rendir culto a la masculinidad desde un concepto homosexual, fue tomado por varios miembros de los Sturmabteilung (tropas de asalto), una organización paramilitar del Partido Nazi alemán, también conocidos como las SA o “Camisas pardas”, debido al color de sus camisas y uniformes.

Jugaron un papel crucial en la subida al poder de Adolf Hitler, logrando afianzarse sorprendentemente.

La agrupación nació en 1920 de la mano del mismo Hitler con el nombre de
Ordnungsdienst (servicio de orden), que consistía en un cuerpo de ex soldados que tenían la función de dar seguridad durante los mítines políticos del partido nazi.

La prueba de fuego se dio el 4 de noviembre de 1921cuando tuvieron que aplacar una revuelta durante una concentración en Múnich. Luego de ese mítin, la organización pasó a llamarse oficialmente Sturmabteilung, liderada por el Capitán Ernst Röhm (FOTO DERECHA), quién no ocultaba su homosexualidad.
Röhm comenzó a reclutar a homosexuales para sus “Camisas pardas”, también para la sección Jugendbund, conformada por jóvenes de 14 y 18 años, posteriormente convertida en la Juventud Hitleriana.

Röhm era conocido por sus constantes encuentros sexuales con los adolescentes miembros de la SA, una actitud que era tomada por alto por Hitler.

El gusto homosexual de Röhm era compartido también por otro oficial perteneciente a los “Camisas pardas”; Karl Ernst (FOTO ABAJO), quién dirigió la SA en Brandemburgo. Fue también diputado del Reichstag y consejero de estado de Prusia.


Una publicación del periódico Münchner Post de 1931, editado por el partido social demócrata, señaló a Ernest como uno de los amigos homosexuales más conocidos de Röhm. También se publicaron unas supuestas cartas del teniente Paul Schulz, donde Ernest era llamado “Frau von Röhrbein” (la señora de Röhrbein), refiriéndose a Paul von Röhrbein, otro oficial de la SA con quién Ernest mantenía relaciones.


Cuando Walter Stennes, líder de la Alemania del Este, realizó su revuelta disconforme con el liderazgo de Röhm, que buscaba limitar el poder de los jefes locales, sus simpatizantes mostraron una especial indignación contra el triángulo homosexual “Röhm-Röhrbein-Ernst”.


Cuenta que Ernst y Röhrbein fueron detenidos durante esa revuelta en un local de Berlín por seguidores de Stennes. Cuando un escuadrón de la SA llegó al lugar y rescató a sus líderes, el jefe de los partidarios de Stennes exclamó: “Ahí, mirad a los parásitos del partido, estos mariquitas, estos malditos que se dan por el culo, que dejan arruinar el buen nombre del partido. Ahí están sentados los dos, esos cerdos maricones”.


La noche de los cuchillos largos


El “reinado homosexual” dentro del partido nazi no tendría vida eterna. Si bien los gays no fueron muy perseguidos al comienzo en las redadas donde caían comunistas, judíos, social demócratas y todo aquel contrario al régimen – esto se debía gran parte a Röhm – las cosas cambiarían luego de la llamada “Noche de los cuchillos largos”.


Si bien Ernst Röhm gozó siempre del apoyo de Hitler, las cosas darían un giro cuando el Führer notó que Röhm se había tornado extremadamente poderoso, gozando de un ejército propio de 400.000 miembros. Temiendo una sublevación, el 29 de junio de 1934, Hitler y un grupo de oficiales de la SS (Gestapo), viajaron a Múnich para poner fin a los Camisas Pardas. El incidente fue denominado en un comienzo como “Operación Colibrí” contraseña que se usó para enviar a los escuadrones de ejecución.


Röhm fue detenido y llevado a la prisión de Stadelheim, luego asesinado.
Durante la “limpieza” también fue muerto Karl Ernst junto a su pareja; Paul von Röhrbein.


Hitler afirmó que estaban complotando un golpe de estado. En la explicación alegó también como causa la homosexualidad de Röhm. El entorno de Hitler los acusó de corruptor de menores.


En la purga cerca de 100 personas de las SA, mayoritariamente homosexuales, fueron asesinadas. A partir de aquí, la persecución a los gays se acentuó, por más que las razones de ese ataque no eran sexuales sino políticas. Las SA fueron adheridas a la SS (Gestapo), de quienes también se desconfiaba que tuvieran preferencias homosexuales.
Un año después que Röhm fuera asesinado, la dictadura nazi endureció su mirada hacia los gays con el documento 175 en el que no sólo se condenaría las prácticas homosexuales sino cualquier tipo de atracción manifestada.


A los campos de concentración fueron llevados por delitos de homosexualidad unos 5 mil a 15 mil ciudadanos, según se calcula, una cifra mínima en medio de los más de 4 millones que habitaban aquellos lugares.


Los gays que estaban encerrados eran marcados con un triángulo rosa y considerados prisioneros de última categoría. Para colmo se cuenta que solían sufrir los acosos sexuales por parte de miembros de la SS.

 Alemania tardó en reconocer a los homosexuales como víctimas del régimen. Los gays que sobrevivieron en los campos de concentración fueron contabilizados en un comienzo como delincuentes comunes. Recién en 1985 les llegó el reconocimiento pero tuvieron que esperar hasta el 2002 para que el gobierno alemán pidiera disculpas a la comunidad homosexual.


El Parlamento Europeo señaló el aniversario del Holocausto gay en el 2005 instando a un minuto de silencio y exponiendo la siguiente resolución:
“El campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau, donde cientos de miles de judíos, gitanos,homosexuales, polacos y otros prisioneros de varias nacionalidades fueron asesinados, no sólo es una buena ocasión para condenar y recordar a los ciudadanos europeos el inmenso horror y la tragedia del Holocausto, pero también para mencionar el inquietante incremento del antisemitismo y especialmente de los incidentes antisemitas en Europa, y para aprender de nuevo la lección sobre los peligros de perseguir a las personas por su raza, origen étnico, religión, opinión política uorientación sexual”.


Hitler y la homosexualidad

El historiador alemán Lotahr Machtan, autor del libro “El secreto de Hitler” sostiene que el Führer fue gay en secreto.
Machtan investigó durante tres años la hipótesis y ofreció en su libro una serie de datos pocos conocidos. Al detalle de que Hitler mantuvo una supuesta relación homosexual con su compañero de cuarto a los 20 años, se puede agregar que durante la I Guerra Mundial también habría compartido la cama con un compañero de regimiento; Ernst Schmidt.



El historiador sospecha que Hitler también mantuvo relaciones con oficiales cercanos a él como su lugarteniente Rudolf Hess, e incluso con sus chóferes, como el caso de Julius Schreck, con quién el dictador llegó a pasar algunas navidades en un hotel. Cuando este murió Hitler colocó su foto al lado de la de su madre.
Otro vínculo pudo haber sido Albert Speer, el arquitecto del nazismo.
El historiador también atribuye a la homosexualidad de Hitler, las complejas relaciones del dictador con las mujeres.
Los intentos de suicidio de la que fuera su pareja durante muchos años; Eva Braun, tendría en teoría vínculo con la orientación sexual del Führer, al igual que el suicidio de la sobrina del líder nazi Geli Raubal.
La frustración sexual era notoria ante una ausencia de “atención”, según Lotahr Machtan.

Los nazis rosa

La homosexualidad aparece como una constancia entre muchos jerarcas nazis, según investigadores.
A los ya mencionados Rhom y Ernest, se puede agregar a oficiales como Rudolph Hess (hombre de confianza de Hitler) y Hans Frank (Ministro de Justicia). Luego de la “Noche de los cuchillos largos”, a Hitler le costó mucho sacar la imagen de “Juventud homo” que la Juventud Hitleriana había obtenido durante el liderazgo de Rhom.


 
Un detalle interesante es un artículo del escritor alemán y homosexual,
Klaus Mann, publicado el 24 de diciembre de 1934 en la revista Europäische Hefte, en Praga. Mann critica a la izquierda marxista de asociar la homosexualidad con el nazismo. Les reclamaba que de esa manera convertían a los homosexuales en “los judíos del marxismo”.

viernes, 10 de junio de 2016

Grecia Antigua: El regimiento de los putos

El regimiento de los amantes
Javier Sanz — Historias dela Historia




Aunque todaví­a existan lugares y culturas donde ser mujer es una profesión de riesgo, poco a poco y con mucha dificultad se ha ido equiparando en derechos y libertades con el hombre. En la antigua Grecia, cuna de la democracia y de la civilización occidental, la mujer era ignorada, valorada únicamente por su papel reproductor y recluí­da en el gineceo (parte de la casa reservada para las mujeres). Esta exclusión social de la mujer hací­a de la homosexualidad entre los griegos una práctica común y habitual. Pero esta homosexualidad, normalmente, no se daba entre hombres adultos sino entre  un hombre adulto (llamado erastes, el amante) y un muchacho adolescente (llamado eromenos, el amado).

La forma más común de relaciones sexuales entre hombres en Grecia era la paiderastia (combinación de pais, muchacho, y eran, amor, amante), de este término proviene la palabra pederastia. Como ejemplo de “normalidad” en este tipo de relaciones tenemos las palabras de Platón en el Banquete:

para el joven no hay felicidad mayor que un hombre valiente que le quiera, y para el hombre no hay felicidad mayor que un efebo valiente de quien esté enamorado
Pero el caso más llamativo es el de Tebas, donde se constituyó un ejército formado por parejas de amantes: “el regimiento de los amantes” también llamado “batallón sagrado de Tebas“. Estaba formado por 150 parejas de amantes y constituí­a una formación de élite que basaba su fuerza y poder en el amor entre sus integrantes. Según Plutarco:

Para hombres de la misma tribu o familia hay poco valor de uno por otro cuando el peligro presiona; pero un batallón cimentado por la amistad basada en el amor nunca se romperá y es invencible; ya que los amantes, avergonzados de no ser dignos ante la vista de sus amados y los amados ante la vista de sus amantes, deseosos se arrojan al peligro para el alivio de unos y otros.

martes, 20 de enero de 2015

México: Maricones cercanos al gobierno en 1901

El baile de los 41 maricones en 1901

Javier Sanz - Historias de la Historia


“El baile de los cuarenta y uno” o “de los cuarenta y un maricones“, fue el escándalo más sonado de los siglos XIX y XX en México. El detonante del escándalo fue una redada realizada el 18 de noviembre de 1901 en una casa particular donde se celebraba un baile. Esto sucedió durante el mandato del General Porfirio Díaz. La prensa de la época registra que en aquella casa se dieron cita 42 individuos, todos del sexo masculino. La mitad de los asistentes vestía de mujer, ataviados con coquetas pelucas, aretes, amplias y frondosas caderas postizas, además de rostros embellecidos de colores llamativos, mientras que la otra mitad vestía prendas masculinas.

 Baile 41

Fiestas gays se han dado en todas las épocas y culturas, lo que este guateque tenía de especial, aparte de realizarse hace más de un siglo, bajo un gobierno militar y en medio de una sociedad ultra machista, era uno de los invitados que encontraron disfrazado en la fiesta:  Ignacio de la Torre y Mier, yerno del Generalísimo Díaz, esposo de Amanda Díaz, su hija mayor y consentida.


Ignacio de la Torre y Mier 

Según las pesquisas policiales, en aquella bacanal –uno de las tantas organizadas por Ignacio de la Torre-, se incluía también la rifa de un agraciado joven conocido bajo el mote de “El Bigotes”. Las crónicas añaden que los gendarmes hicieron una redada llevándose detenidos a todos los participantes del singular festín: 41 hombres fueron trasladados a prisión. El número 42, se supo más tarde, fue Ignacio de la Torre y Mier, al que su suegro salvó para cuidar la reputación familiar y la honra de su hija.

Aunque los periódicos de la época no lograron documentarlo, más tarde se supo que un gran número de los concurrentes pertenecían a las familias más prominentes del gobierno, algo así como un “círculo rosa” del Porfiriato. Los nombres de los más influyentes también fueron borrados gradualmente, y claro, no sufrieron las consecuencias de los menos afamados. Éstos, después de pasar por la cárcel, fueron confinados en campos de concentración militares como castigo a su “deshonrosa” actuación.




A pesar de los intentos del dictador de silenciar a la prensa e impedir un escándalo familiar, la noticia corrió como pólvora. Un ejemplo de esto fueron los ejemplares de la Gaceta Callejera, una hoja suelta que se repartía de mano en mano en esos días. Aquella edición especial se tituló: “Los 41 maricones encontrados en un baile de la calle de La Paz el 20 de noviembre de 1901“, y una caricatura mostraba a un grupo de hombres, todos con bigote acicalado, bailando alegremente en parejas, mientras que el editor Venegas Arroyo echaba más leña al fuego con un corrido subtitulado, “Aquí están los maricones, muy chulos y coquetones”, que incluía una irónica composición.



Por su parte, Amada, la hija favorita del dictador Porfirio Díaz, anotaba en su diario:

Un día mi padre me mandó llamar al despacho en su casa. Me quería informar que Nacho había sido capturado por la policía en una fiesta donde todos eran hombres pero muchos estaban vestidos de mujer. Ignacio -me dijo mi padre- fue dejado libre para impedir un escándalo social, pero quise prevenirte porque tienes derecho a saber del comportamiento con la persona con que vives.
Ignacio y Amanda

Del famoso yerno, se dice que era un caballero de ambiguas costumbres sociales. En 1906 conoce a Emiliano Zapata, “recargado bajo la sombra de los cacahuates que rodeaban el corral de la hacienda de San Carlos Borromeo“. Ignacio quedó impactado y pidió referencias de aquel hombre “callado, moreno, orgulloso“. Muchos historiadores han reseñado que estos señores vivieron un fogoso romance, otros dicen que el revolucionario supo aprovecharse de la debilidad de Ignacio para sacar partido de su cercanía al poder.


Emiliano Zapata

El primero de octubre de 1918, Ignacio de la Torre y Mier falleció en Nueva York mientras le practicaban una cirugía de hemorroides. En México, no faltó quien dijo que aquella enfermedad fue producto de sus andanzas, de la vida disoluta que llevaba.

Colaboración de Carlos Suasnavas
Fuentes: 1, 2, 3, 4

miércoles, 29 de octubre de 2014

SGM: Un héroe holandés diferente



Willem Arondeus: El combatiente de la resistencia antifascista abiertamente gay
por Jack Doyle - OZY




Una tarde de marzo de 1943, un edificio estalló en llamas en Amsterdam. Al amanecer, los pedazos dispersos de papel brillaban a través de las vigas carbonizadas del techo colapsado. Los papeles celebraron los nombres de los ciudadanos holandeses, grabados por los nazis para vigilar a los Países Bajos ocupados.

El bombardeo de la Oficina de Registros Públicos es un símbolo de la resistencia holandesa al fascismo hasta nuestros días.

La bomba que sacudió el edificio destruido menos de una cuarta parte de las tenencias de la Oficina de Registros Públicos de Amsterdam, pero envió un mensaje de que los nazis no se olvide: Estamos luchando de nuevo. El bombardeo es un poderoso símbolo de la resistencia holandesa al fascismo hasta nuestros días -, pero el hombre responsable de que sólo está empezando a recibir el reconocimiento.

Willem Arondeus fue uno de los organizadores más dedicados y creativos de los holandeses de metro. Pero debido a que él era abiertamente gay, su nombre fue a menudo minimizó en libros sobre la resistencia en tiempos de guerra.

Nacido en Amsterdam en 1895 a los padres de vestuario de teatro-diseñar, Arondeus crió uno de seis hijos. Sus padres inicialmente alentaron sus inclinaciones artísticas - Le encantaba escribir y pintura - pero su sexualidad causó fricción entre ellos. A los 17, Willem negó a ocultar su homosexualidad por más tiempo, y al año siguiente, sus padres lo echaron.


Arondeus tuvo trabajos esporádicos sin dejar de desarrollar su talento artístico. Entonces oportunidad golpeó con su primer encargo importante - un mural para el ayuntamiento de Rotterdam - lo que le ayudó a ganar una reputación como un pintor serio. Su estilo - parte Picasso, parte Rembrandt - mezcla nueva abstracción radical con tonos holandeses tradicionales, sombríos. Algunas de sus obras sobrevive y está en exhibición en el Museo Metropolitano de Arte.

Como Hitler ascendió al poder en Alemania, Arondeus estaba disfrutando de la vida y una relación feliz - a pesar de las dificultades financieras. Incluso publicó una biografía del pintor holandés y activista político Matthijs Maris que vendió lo suficientemente bien como para mantener a él ya su socio, Jan Tijssen, a flote.

Luego de la guerra lo cambió todo.

Cuando los nazis invadieron los Países Bajos en mayo de 1940, que estaban dispuestos a mantener los holandeses de su lado - no hay deportaciones inmediatas, la violencia o el estricto toque de queda. Tal vez los nazis no eran tan malos, algunos holandés argumentó.

Él fue el gran héroe que fue más dispuesto a dar su vida por la causa.

Pero las minorías como Arondeus no tenían delirios. Las relaciones con el mismo sexo habían sido legal en los Países Bajos durante más de un siglo, pero el nuevo gobierno no perdió tiempo en recriminalizing homosexualidad. Inspirado por Maris, el activista que había escrito acerca de quien luchó por la democracia en el 1871 Comuna de París levantamiento, Arondeus fue uno de los primeros en unirse a la resistencia holandesa.

Sus habilidades como un artista se pusieron rápidamente a buen uso. Arondeus unió a un grupo que forjó documentos de identidad - objetos preciosos en cualquier estado fascista controlado. Como los nazis comenzaron a tomar medidas enérgicas contra la población judía de Amsterdam, su organización enfocada en proveer Judios holandeses con identidades falsas. También trabajó incansablemente para publicar información antinazi y reclutar a personas de la comunidad a unirse a la resistencia.


En 1943, se hizo evidente para Arondeus que el tiempo se acababa para los Judios holandeses y otras personas en listas de vigilancia de la Gestapo. Así que ideó un plan para acabar con esas listas en total.

La oficina de registros celebrará información sobre cientos de miles de personas holandesas, incluyendo Judios, y los nazis utilizar este catálogo para comprobar identidades falsas. La mejor manera de interrumpir el flujo de información, Arondeus decidió, era para hacerlo explotar.

Él quería que el mundo supiera: "Los homosexuales no son cobardes."

Él y un grupo de combatientes de la resistencia - algunos de ellos también abiertamente gay, incluyendo director de orquesta y violonchelista clásica Frieda Belinfante, sastre Sjoerd Bakker y escritor Johan Brouwer - planeó cuidadosamente el ataque.

El 27 de marzo de 1943, vestido como un capitán del Ejército alemán, Arondeus 15 hombres marcharon hasta la Oficina de Registros Públicos. Se desactivarán los guardias por drogar a ellos, colocados los explosivos e hicieron historia holandesa.



El éxito del grupo, sin embargo, fue de corta duración. A los pocos días, la Gestapo había capturado a todos los combatientes de la resistencia involucrados en el atentado; un traidor en el anonimato dentro de la organización los había convertido en.

En el juicio farsa, Arondeus tomó toda la responsabilidad por el atentado. Trágicamente, esto no impidió que los nazis de la ejecución de 13 de los saboteadores - incluyendo Arondeus - por un pelotón de fusilamiento, mientras que los otros lograron huir del país.

Desafiante hasta el final, Arondeus comunicó sus palabras finales a través de su abogado. Su mensaje? "Los homosexuales no son cobardes."

Como organizador de la resistencia, Arondeus fue una inspiración para sus compañeros y puede haber ayudado a cientos de Judios escapan deportación. Sin embargo, su legado ha sido pasado por alto en gran medida en los Países Bajos.

Su familia recibió una medalla del gobierno holandés en conmemoración de su valentía en la década de 1980, pero a pesar de su mensaje final de desafío, su sexualidad fue omitido en los libros de historia hasta la década de 1990.

Belinfante, el violonchelista y lesbiana que ayudó a planear el atentado y sufrió el abandono similar de su legado la guerra, recordó que otro miembro de la resistencia - un hombre heterosexual - fue acreditado con la dirección del grupo y los bombardeos durante años.

"[Arondeus] fue el gran héroe que fue más dispuesto a dar su vida por la causa", dijo ella, poniendo las cosas en claro.