Mostrando entradas con la etiqueta Primera Guerra del Golfo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Primera Guerra del Golfo. Mostrar todas las entradas

domingo, 21 de enero de 2018

Primera Guerra del Golfo: Las batallas de 1982 (Nota 6)

I Guerra del Golfo Pérsico: 

Fuego en las Colinas: Batallas Iraníes e Iraquíes del otoño de 1982 
Por Tom Cooper & Farzad Bishop 


Parte III (Final)


La primera formación de la Fuerza Aérea Iraquí que alcanzó el frente en la mañana del 7 de Noviembre perdió uno de sus Su-22s, volado por Cap. Raje’ Suleiman, quien fue capturado, antes rápidamente fue tomado prisionero. Diversas otras formaciones de cazabombarderos fueron subsecuentemente forzadas a abortar sus misiones después que Tomcats iraníes fueron detectados al frente de ellos, y en un momento las circunstancias parecieron a los iraquíes tan desesperadas que comenzaron a preparar a algunos de los Mi-25s del Escuadrón No.64 para ataques con armas químicas: solo los fuertes vientos y la lluvia los detuvo de montar tal misión. 

El clima empeoró en los siguiente días, y para mediados de Noviembre, la lucha en tierra se hizo más lenta por el barro. Sin embargo, la IRIAF se las arregló para desplegar uno de sus sitios SAM HAWK cerca del frente, el cual entró en acción en la mañana del 16 Noviembre, instantáneamente derribando uno de cuatro MiG-21s que intentó el bombardeo y ametrallamiento de posiciones iraníes cerca del campo petrolero Bayat. Otro MiG-21 fue reclamado como derribado poco después por un Sidewinder disparado desde un F-4E. Es posible, sin embargo, que estos dos reclamos sean por la misma aeronave, entonces fuentes iraquíes niegan que las unidades que volaron este tipo de aviones de haber sufrido tales pérdidas, ó volado salidas aire-tierra en ese momento. 

Para los siguientes cuatro días, operaciones aéreas fueron interrumpidas por más mal clima, pero el 20 Noviembre, tanto la Fuerza Aérea Iraquí y la IRIAF estaban volando otra vez, y batallas aéreas adicionales se desarrollaron dado que los cazas y helicópteros desde ambos bandos frecuentemente se enfrentaban mientras realizaban misiones aire-tierra. Gracias al mucho mejor equipamiento de las aeronaves iraníes, lo cual ayudó a sus más experimentados y superiormente entrenados pilotos a mantener una buena conciencia situacional en su espacio aéreo simultáneamente usado por grandes números de cazas enemigos, la IRIAF permaneció altamente exitosa: un F-4E derribó un iraquí MiG-23BN usando Sidewinders, mientras F-5Es tuvieron un particularmente exitoso día, derribando un Mi-8 con cañones y un MiG-21 por AIM-9s. 


 
En la mañana del 7 de Noviembre de 1982, F-14As de la IRIAF derribaron un Su-22 perteneciente a una formación que estaba por atacar posiciones iraníes en el teatro de operaciones de Moharram. El Cap. Mohammad Raje' Soleiman de la Fuerza Aérea Iraquí se eyectó con seguridad y fue capturado por los Pasdarans poco después. (Colección del autor) 

Los Generales Iraquíes conocen a los Tomcats iraníes 

Durante la guerra con Irán, para los generales iraquíes la vida dependía de dos factores, ambos de cual tenían que ver con sus superiores: a) llevar a cabo muchas acciones y hacerse también peligrosos para el dictador en Bagdad que los convertía en su blanco, y b) no llevar a cabo muchas acciones hasta parecerse incompetente como líder militar – y convertirse en un blanco por esa razón también. En general, los oficiales iraquíes de alto rango raras veces aparecían cerca del frente: en vez preferían controlar la batalla desde la seguridad de “cuarteles generales de campo,” raramente a menos de 30 ó más kilómetros en la retaguardia. Algunas veces, sin embargo, se algún tour en el frente debía ser hecho, ó la “situación b” podía desarrollarse: esta fue especialmente importante porque en diversos casos era conocido en cual el comandante de campo iraquí deliberadamente distorsionaba la información de inteligencia a sus superiores, y ellos tenían que visitar el frente cada vez que ellos querían ver que estaba pasando en tierra. 

Exactamente uno de tales casos proveyó la fuente del siguiente bien conocido – al menos en Irán e Irak, pero también dentro específico de círculos de militares americanos – y altamente contencioso reclamo desde este período de la guerra: es uno acerca de interceptores de la IRIAF derribando cinco ó seis cazas iraquíes durante un combate de 17 minutos, seguidos por dos Cobras del IRIAA derribando un helicóptero cargando a un general iraquí, y los MiG de escoltas. Esta historia está aún siendo perpetuada en la Internet incluso hoy. 

Pasado el tiempo la historia actual ha sido alterada, corrompida y mal utilizada tantas veces por ambos bandos, que incluso los recuerdos de los antiguos aviadores iraníes e iraquíes no pueden ser confiados en su totalidad. El siguiente recuento ha sido compilado durante una serie de entrevistas con mucho participantes, así como usando reportes de ambos bandos, y pudo consecuentemente ser considerado como la más completa y precisa versión publicado hasta ahora. 

Para el 20 de Noviembre de 1982, las tropas iraquíes en la teatro de operaciones MOHARRAM, en el frente entre Eyn-e Khosh y Musiyan, estaban en situación crítica. Los iraníes se las habían arreglado para capturar diversos e importante campos petroleros, y cortar las principales líneas de comunicación en el área; la Fuerza Aérea Iraquí fue prevenida de intervenir por los interceptores y SAMs de la IRIAF; y los esfuerzos de intervención de la aviación del ejército iraquí finalizaron con sus helicópteros ya sea siendo derribados por cazas y Cobras iraníes, ó siendo detenidos en sus operaciones por fuertes vientos y mal clima. También, el ejército iraquí había sufrido pesadas bajas, incluyendo 3,500 soldados muertos, y el sector entero del frente estaba en peligro de colapsar. Los generales iraquíes pudieron escuchar las primero alegaciones del dictador en Bagdad. Temiendo que las pérdidas podrían estar aproximándose a aquellas sufridas durante en la ofensivas iraníes de primavera de 1982, el My. Gral. Maher Abdul Rashid del Cuerpo de Generales del ejército iraquí y comandante del III Cuerpo de Ejército, y Tte. Gral. Abdul Jabbar Mohsen, vice-comandante del IV Cuerpo y portavoz del ejército, decidieron hacer una gira por el frente y encontrarse con sus comandantes de campo locales. 

En la mañana del 21 de Noviembre de 1982, ambos generales abordaron un helicóptero armado Mi-8, piloteado por el Cap. S. Mousa, el cual fue escoltado por otros dos Mi-8s y un Mi-25 actuando como un explorador. Más adelante, vuelos de cuatro MiG-21s y cuatro MiG-23s estaba proveyendo cobertura superior, y éstas estaban continuamente siendo relevadas por otro vuelos a medida que se quedaban sin combustible durante el lento progreso de la formación hacia Mandali. 


 
Un Mi-8 de la aviación del ejército iraquí visto luciendo el camuflaje estándar aplicado a este tipo en servicio iraquí. Nótese las grandes banderas nacionales iraquíes, usadas para una más fácil identificación luego de muchos incidentes de fuego fratricida. (Colección del autor) 

Cerca de las 10:40hrs, a 12.200m (40,000ft) y a solo ocho kilómetros de la frontera iraní, dos F-4Es de la IRIAF se perfilaban para atacar blancos en Irak, estaban aproximándose a un tanquero Boeing 707-3J9C- escoltado por dos F-14As, liderado por el Cap. M. Khosrodad. Los Tomcats estaban volando un patrón de circuito de carreras cerca del tanquero, con uno de ellos continuamente barriendo el espacio aéreo en el frente con su radar AWG-9. Cerca de las 10:45hrs, justo como el primer Phantom empezó a recibir combustible desde el tanquero, el radar a bordo del F-14A del Cap. Khosrodad adquirió diversos cazas iraquíes aparentemente acercándose desde el oeste y bien dentro del alcance de los misiles AIM-54 de su Tomcat. 

Pese a la orden prevaleciente de no volar dentro de espacio aéreo iraquí ó dejar al tanquero sin protección, el Cap. Khosrodad decidió atacar: ordenó a su alero, cuya aeronave estaba solo armada con Sparrows y Sidewinders, permanecer con el Boeing y los dos Phantoms; entonces el Cap. Khosrodad se dirigió al oeste. 

Trabajando ágilmente, él y su RIO dispararon dos AIM-54As y dos AIM-7E-4s en rápida sucesión, y ambos fueron mayormente complacidos cuando se dieron cuenta que al menos dos de sus contactos de radar desaparecieron en segundos uno del otro: aparentemente, así lo pensaron, habían arruinado ‘otra incursión aérea iraquí’….o así lo pensaron ellos. 

Mientras tanto, si bien su red de radares era supuestamente capaz de seguir una aeronave a hasta 200km bien dentro del espacio aéreo iraní, los iraquíes estaban completamente desprevenidos de los dos Tomcats iraníes en las cercanías. El primer signo de algo estaba yendo equivocado para el Cap. Mousa fue cuando el piloto de uno de los Mi-8s escoltados – el cual estaba volando un par de kilómetros adelante- gritó un alerta sobre que no menos de tres cazas de escolta (ó lo que quedaba de ellos) estaban cayendo desde los cielos envueltos en llamas a su izquierda y derecha, y que el helicóptero llevando generales debería hacer una fuerte maniobra hacia la derecha para evadir los restos que caían. 

Segundos después, también uno de los pilotos de MiG gritó alertas, diciendo que no tenía idea de que los había atacado, pero “fuertemente” sugirió al Mi-8 con los generales a bordo que dejara el área e ¡inmediatamente girara hacia el oeste! Observando los restos de los MiGs derribados cayendo hacia él, el Cap. Mousa estuvo completamente de acuerdo con sus colegas, por lo que giró cerca, y el viaje hacia el frente por parte del My. Gral. Rashid y Tte. Gral. Mohsen terminó antes de realmente comenzar. 

Mientras tanto, después de gastar todos sus misiles de medio y largo alcance para derribar un MiG-21 y dos MiG-23s en un par de segundos, Khosrodad retornó al tanquero y aconsejó a otros F-4s en el área acerca de los cazas iraquíes: su AWG-9 aparentemente nunca detectó a los helicópteros iraquíes los cuales volaban lento y bajo entre las colinas, y muchos kilómetros detrás de los cazas de escolta. Los Phantoms de hecho trataron de intervenir, pero antes de encontrar a los helicópteros – acerca de los cuales ellos no sabían nada después de todo - cayeron sobre una formación de Su-22s de la Fuerza Aérea Iraquí en ruta a un ataque contra tropas terrestres iraníes. Un salvaje combate cercano se desarrolló, y a medida que los pilotos de ambos bandos trataron de deshacerse de sus armas aire-tierra, uno de los Sukhois fue derribado, mientras el resto de las formación iraquí voló hacia el oeste.

La batalla continuó sin los generales iraquíes, y el mismo día, el Cap. Ali “Gravedigger” Shafi también se envolvió en un combate aéreo. Mientras atacaba blindados iraquíes, él fue confrontado un equipo “hunter/killer” de Mi-25 y SA.342L de la aviación del ejército iraquí. Con poco combustible, Shafi y su artillero, el Operador de Armas Ala’i, solo consiguieron disparar dos largas ráfagas desde su cañón de 20mm al Mi-25 antes de tener que romper y retornar a su base sin observar los resultados de su ataque. El Cap. Shafi y el Operador de Armas Ala’i, sin embargo, fueron muertos solo cinco días más tarde, cuando su AH-1J fue derribado por armas antiaéreas iraquíes. 

Para ese momento, la batalla aire-tierra entre los iraquíes y iraníes en el área entre Eyn-e Khosh y Mandali fue terminada para todos los propósitos. Ningún lado pudo ser completamente satisfecho: los iraquíes habían sufrido considerables pérdidas en soldados y equipamiento, y fueron forzados a retroceder desde un número de importante posiciones a lo largo de la frontera. Pero, exitosamente defendieron Mandali. 

Sacrificando al menos dos brigadas de Basij, los iraníes abrieron el frente iraquí, pero entonces su ataque perdió el momentum y no condujo más cerca hacia Bagdad más que nada por la tenaz y amarga resistencia iraquí, incluso si los iraníes estaban esta vez particularmente cerca de alcanzar una seria ruptura. Los iraquíes se las arreglaron para llevar refuerzos desde Bagdad y otras partes del frente, y construir nuevas líneas de defensa, como resultado de dos altamente prometedoras ofensivas iraníes perdieron cualquier chance de éxito, a medida que las fuerzas y material envueltas fueron simplemente insuficientes y estiradas en exceso por las prolongadas batallas de desgaste. 

Ciertamente el más alto liderazgo de ambos bandos fue incapaz de reconocer la importancia y éxito del poder aéreo, incluso si estuvo probado por sí mismo una y otra vez más allá de cualquier duda: consecuentemente, todos los éxitos y sacrificios de los pilotos iraníes e iraquíes fueron otra vez en vano. Habiendo tenido un permiso para desplegar más fuertes reservas blindadas, lo cual pudo haber explotado los gaps en el frente iraquí, el ejército iraní pudo – pese al muy dificultoso terreno y pobres caminos – haber obtenido un decisivo éxito incluso con el escaso apoyo aéreo que la IRIAF/IRIAA pudo ofrecer. Sus soldados estaban altamente motivados, relativamente bien entrenados, y dispuestos a luchar en lo profundo de Irak. Por supuesto, con una IRIAF completamente operacional el ejército iraní pudo haber hecho mucho más. Igualmente, la Fuerza Aérea Iraquí desplegó su ventaja, en vez de siendo limitado a operaciones en pequeña escala en respuesta a las ofensivas iraníes, pudo haber tomado a la infantería enemiga más efectivamente y anulado las operaciones iraníes en mucho menor tiempo. 

Cuales quiera que sean los resultados estratégicos de las dos ofensivas iraníes llevadas a cabo en el otoño de 1982, los resultados del uso del poder aéreo contra los blindados fueron humillantes para decir los menos. No solo que los blindados fueron desplegados principalmente para el apoyo de la lenta infantería, en vez de en fuertes incursiones a través y detrás de las enemigo líneas, sino que los helicópteros de ataque probaron ser excepcionalmente efectivos y ambos el AH-1J y el SA.342L alcanzaron las expectativas de cualquiera de los observadores occidentales, confirmando los resultados de diferente pruebas en tiempos de paz hechas por la NATO. Mientras el ejército americano esperaba un ratio de intercambio de cerca 16:1 para los campos de batalla en Europa Central, los iraníes – quienes usaron las mismas tácticas y helicópteros que el ejército US y el USMC – alcanzaron muchos más altos ratios, de entre 40 y 50:1. 

Los ligeramente blindados helicópteros franceses SA.342L Gazelle fueron típicos representantes de las ideas contemporáneas europeas acerca del uso de helicópteros para guerra antitanque: su obvia vulnerabilidad probaba que estos conceptos estaban parcialmente equivocados. Fue obvio que el Gazelle carecía de blindaje de protección para operaciones en un ambiente de grandes amenazas. De todos modos, sus ATGMs HOT, igual que los TOWs provistos por los americanos y usados por los iraníes, no tenían particulares problemas en destruir tanques de cualquier tipo, sin importar si eran T-55s y T-62s soviéticos, ó M-60A-1s americanos, y Chieftains británicos. Los grandes y poderosos Mi-25s armados con AT-2 obviamente carecía de la precisión necesaria para operaciones antitanque efectivas, pero fueron altamente eficientes en suprimir artillería y defensas anti-aérea enemigas, y consecuentemente pudo ser usado para apoyar a los Gazelles: el concepto alemán oriental de equipos “hunter/killer” equipos fue consecuentemente probado y confirmaron en acción. 


 
Pese a los infinitos rumores acerca de los AIM-54 siendo "saboteados por la CIA" ó por "técnicos de Hughes" durante la Revolución Islámica de 1979 en Irán, el stock de 270 AIM-54s provistos previamente permaneció intacto. Saboteados fueron sólo 18 municiones "listas para usar", en la BAM Khatami (TFB.8). Todos estos fueron subsecuentemente reparados con la ayuda de repuestos y partes compradas clandestinamente desde USA. La flota de F-14 Tomcat de la IRIAF estuvo bien preparada para continuar usando el arma durante toda la guerra contra Irak. Este video muestra a un AIM-54A siendo cargado bajo la estación izquierda de un F-14 iraní. (Autores' Collection) 


Post Data 
El siguiente es conocido ó es lo que puede ser dicho acerca algunos de los oficiales y pilotos envueltos en la lucha entre Irak y Irán en el otoño de 1982, así como de testigos y participantes quien ayudó en investigación que resultó en esta característica. 

- Cap. Aduan Hassan Yassin de la Aviación del Ejército Iraquí voló contra los iraníes hasta 1984. Durante su numerosos misiones de combate con el Mi-25 en 1983, por ejemplo, disparó un total de 22 AT-2 ATGMs, anotando sólo dos derribos – un APC M-113 y un MBT M-60A-1 iraníes, y dañando otro M-60A-1 – primero debido a las debilidades del arma, la cabeza de guerra de cual no era suficientemente poderosa para penetrar el blindaje de los más pesados tanques iraníes. El 14 de Septiembre de 1983, él también reclamó un AH-1J de la IRIAA como destruido por una salva de cohetes no guiados de 57mm. Durante esta ocasión, su Mi-25 fue dañado no menos de nueve veces por fuego iraní. Finalmente, el 17 Julio de 1984, junto con otro piloto de su unidad el huyeron a Siria en dos Mi-25s (los cuales fueron retenidos por los sirios e incluidos en la SyAAF). 

- Cap. S. Mousa de la Aviación del Ejército Iraquí  continuó volando Mi-8s hasta Marzo de 1983, cuando su helicóptero fue derribado sobre posiciones iraníes y fue tomado prisionero de guerra. Fue liberado del cautiverio un par de años después la guerra fue terminada, y subsecuentemente emigró de Irak. 

- Cap. Ahmad Salem de la Fuerza Aérea Iraquí fue condecorado por su éxito contra el helicóptero iraní Cobra y subsecuentemente enviado a Francia donde fue entrenado en los cazas Mirage F.1EQ. Luego durante la guerra, también voló Mirage F.1EQ-5s equipados con AM.39 Exocet en un total de 15 ataques anti-navío contra los tanqueros iraníes cerca de la isla de Khark. A finales de Marzo de 1987, mientras escoltaba un ataque de Su-22 contra las instalaciones petroleras en la isla de Khark, reclamó un F-4E de la IRIAF como derribado usando dos misiles aire-aire R.550 Magic Mk.I. Su carrera como piloto de caza vino a un abrupto fin después su último ataque anti-navío, volado el 15 de Mayo de 1987, durante cual acertó a la fragata USS Stark (FFG-31) de la USN con dos Exocets, causando la muerte de 37 marinos americanos. Pese a su propia protesta y la de sus superiores, fue castigado y puesto bajo observación por los servicios secretos iraquíes, y sintió su vida amenazada lo suficiente como para escapar del régimen iraquí en 1989. 

- Cap. Ralf Geschke de Alemania Oriental continuó asesorando pilotos iraquíes de Mi-25 y lideró uno de los equipos “hunter/killer” de Mi-25 y SA.342L del No.64 Sqn de la Aviación del Ejército Iraquí hasta el 16 de Junio de 1983, cuando se quedó sin suerte, y su Hind fue interceptado por el F-4E volado por Tte. Cnel. Siavash Bayani de la IRIAF, mientras estaba en una misión de entrenamiento cerca de la BAAM Taji, en Irak. El Teniente Coronel Bayani, quien ya había derribado un Mi-25 iraquí en 1980, destruyó al Hind del Cap. Geschke con un disparo de Sidewinder, matando a ambos miembros de la tripulación. 

- My. Jalal Zandi de la IRIAF conocido como un excelente piloto, pero usualmente descrito as “brazen”, continuó su carrera con IRIAF, pese a frecuentes – y duros – desacuerdos con Col. Abbas Baba’ie, un oficial diferentemente descrito como la “mente maestra de la capacidad de la IRIAF para mantener su flota de F-14 intacta”, ó simplemente un “héroe de guerra”. Hay, sin embargo, numerosos pilotos de la antigua IRIAF quienes no solo niegan que Baba’ie incluso calificó alguna vez para los F-14s, sino también se rehúsan abiertamente incluso a mencionar su nombre, la mayoría probable porque de su cooperación cercana con el régimen clerical en Teherán. Zandi sobrevivió todas sus diferencias con Baba’ie, y numerosos batallas aéreas con Fuerza Aérea Iraquí, para reclamar un total de nueve derribos confirmaron (a través examen con documentos liberados de acuerdo inteligencia US a una pregunta de FOIA) y dos ó tres probables derribos. Es posible que haya obtenido entre once y 12 victorias aire-aire, de ese modo convirtiéndose el más exitoso piloto de F-14-Tomcat de toda la historia, y ciertamente el principal as de la IRIAF. Se retiró solo un par de años atrás con el rango de Teniente General, pero falleció en un accidente de automóvil, en 2001. 

- My. Shahram Rostami de la IRIAF también continuó una exitosa carrera, durante cual el voló no solo F-4 Phantom IIs, sino también - mayormente - F-14A Tomcats, reclamando diversos derribos aire-aire asimismo. ya en Diciembre de 1982, por ejemplo, él derribó un MiG-25RB iraquí que operaba a más de 60,000ft y Mach 2.1 sobre el Golfo Pérsico, usando a solo misil AIM-54A disparado de una distancia de más de 70km. Más tarde se convirtió en el vice-comandante de la IRIAF. Pese a muchos méritos y virtudes, nunca realmente alcanzó los más altos cargos en la IRIAF, y eventualmente emigró de Irán. 

Muchos otros pilotos y oficiales iraníes e iraquíes los cuales participaron en estas batallas no sobrevivieron la guerra, mientras la mayoría de los sobrevivientes fueron mientras tanto forzados a dejar sus países. Todo ellos acuerdan con este relato, incluso si pocos detalles de disputas específicas se brinda aquí. Las lecciones que ellos aprendieron en estas batallas sangrientas fue ampliamente ignorados por el público por diferentes razones. En la esperanza que estas altamente valiosos recuerdos sean salvados de esta manera, los autores de esta artículo desean agradecer y expresar gratitud a todos aquellos quienes proveyeron ayuda y consejo, especialmente “Al último de los primeros” – garantizando un estricto entendimiento que, excepto en ciertos casos, los individuos no serán nombrados. 


 
Una foto de los días dorados - y un documento histórico. Esta fotografía tomada en Julio de 1977, muestra al en esa época Tte. Pro. Abbas Baba'ie (fila trasera, primero de la izquierda). Si esto es cierto, entonces Abbas Baba'ie fue obviamente uno de los primeros pilotos iraníes calificados para volar el Tomcat. (IIAF-Association via Autores) 


Fuentes y Bibliografía 
Si bien repetidamente preguntó a esta tópico no estamos listos para revelar cualquier nombre de (o que directamente apunten hacia ellos) testigos y participantes envolvió en investigación relacionado a esta artículo. Esta es una medida necesaria por diversas razones. Estamos prevenidos que esto permite a un número de personas criticar nuestro trabajo (usualmente de manera feroz), incluso a ofendernos personalmente, pero consideramos la privacidad y seguridad personal de nuestras fuentes como intocable. 

De documentos escritos liberados a través de la requisitoria de FOIA, el más usado fue SPEARTIP 014-90. 

Sin intención de ofender a nadie, pero considerando la obvio necesidad de informar, y con la grandemente apreciada ayuda de Mr. Scott “Budha” Barnes, piloto retirado de AH-1 del ejército americano, hemos reconstruido el aproximado flujo de dispersión de la historia acerca una Mi-24 iraquí usando un AT-6 para derribar un F-4 Phantom de la IRIAF en diferentes publicaciones: 

- 27 de Octubre de 1982: el magazine “Baghdad Observer”, publica (en p.4) el reporte “Day of the Helicopter Gunship”, afirmando que un Mi-25 Hind iraquí había derribado a un F-4 Phantom iraní, al norte del área de “Eyn Khosh”. El reporte más adelante afirmó que los soviéticos habían traído un especialmente preparado Mi-24 Hind con la próximo generación de mayor alcance ATGM AT-6 Spiral, que fue ensayado en el modo aire-aire. 

- 28 Octubre de 1982: FBIS cita reportes del Baghdad Observer en “Communiqué” No.885, FBIS-MEA-82-209, p.E2 

- Mayo 1984: el mismo reclamo es citado en ”Hind, Overpowering or Overrated”, Air International, p.252 

- 1986: ”Anti-tank Helicopters”, por Stincluso J. Zaloga & George Balin, p.36 

- 1988: ”Advanced Combat Helicopters, Evolving Roles”, Motorbooks International, p.10 

- 1988: “Weapons y Tactics de the Soviet Army”, por David C. Isby, Jane’s, 2nd Edition, p.442 

- 1988: ”Soviet Helicopters”, por John Everett-Heath, Jane’s, 2nd Edition, p.131 

-  Junio de 1989: Mr. Marat Nikolaevich Tishenko, entonces jefe diseñador para la Oficina de Diseños de Mil, confirmó este reclamo en el 1989 Paris Air Show, y en una entrevista personal al Sr. Barnes, en Miami, en Febrero 1992. 

- Septiembre de 1989: ”Russian Round-Up”, por John Fricker, Air International, p.131 

- Enero 1990: ”Recent Soviet Rotary-wing Revelations”, por John Fricker, p.19 

- Octubre/Noviembre de 1990: ”Iraq’s Rotary Assets”, parte 1, por Yossef Bodansky, Defense Helicopter World Vol. 9/No.5, p.24 

- Octubre de 1992: ”Gallery of Middle East Airpower”, por John W. R. Taylor & Kenneth Munson, Air Force Magazine, p.68-69 

- 2001: "Mil Mi-24 Hind; Atack Helicóptero", por Yefim Gordon, Airlife Publishing, p.70 

- Febrero 2001: ”Fighter vs. Helicopter Air Combat”, por Scott Reynolds, Air International, p.111 


Apéndice I 

Historia de las formaciones blindadas del CGRI 

Las primeras unidades blindadas de los Cuerpos de los Guardias de la Revolución Islámica (CGRI) fueron equipados casi exclusivamente con MBTs y APCs capturados a Irak, específicamente: 

- 160 vehículos capturados durante la Operación "Samene-al-Aeme" (rompimientos del sitio a Abadan), en Septiembre de 1981 
- 170 vehículos (incluyendo 100 MBTs y 70 APCs) capturados durante la Operación "Tarigh al-Qods" (liberación de Bostan), en Noviembre de 1981 
- 320 vehículos (incluyendo 150 MBTs y 170 APCs) capturados durante la Operación Fath-ul-Mobin (en el frente oriental de Dezful y cercano a Shush), en Marzo de 1982 
- 105 vehículos capturados durante la Operación Bait al-Mugaddas (liberación de Khorramshahr), en Abril 1982. 

Durante las primeras etapas de la guerra el ejército iraquí y el IRIA estaban prácticamente usando equipo similar, incluyendo BMP-1s, BTR-50s y BTR-60s; sin embargo, sólo los BTR-60s estaban realmente operacionales con el Ejército Iraní, mientras que los otros vehículos estaban almacenados. El IRIA fue principalmente usando equipamiento occidental, y primero tuvo que desarrollar una infraestructura para mantener y desarrollar el montón de MBTs y APCs capturados. 

Fue principalmente por tales razones que los MBTs iraquíes capturados durante el primer año de la guerra estaban usualmente desprovistos de sus ametralladoras pesadas sino de otro modo dejados donde se los encontró, para más tarde se llevados por compañías de recuperación. Algunas veces las tropas locales del IRIA también tratarían de usar tanques capturados como artillería estática. 

La situación comenzó a cambiar en Septiembre de 1981, cuando los iraníes capturaron unos 160 vehículos intactos de la 3ra División Blindada iraquí (incluyendo 6AB y 8MB), cuando esta fue despedazada en la orilla oriental del río Karoun. Estos vehículos, y extensivo apoyo de los servicios técnicos del IRIA, permitió al CGRI establecer un batallón mecanizado, con un personal de unos 200, operando un total de diez MBTs y 35 APCs. Esta unidad exitosamente participó en la Ofensiva Tarigh al-Qods, en Noviembre de 1981, resultando en la liberación de Bostan y la captura de incluso más equipamiento iraquí, incluyendo 170 MBTs y APCs. 

El batallón blindado CGRI fue consecuentemente expandida en la 30 Brigada Blindada del CGRI. Esta formación fue ágilmente entrenado y listos para participar en la próxima operación a gran escala, Fath ul-Mobin, en Marzo de 1982, cuando unos 330 vehículos blindados iraquíes fueron capturados. Incluso, para Abril 1982, el CGRI operaba un total de algunos 500 T-54/55s y varios APCs capturados del ejército iraquí. Estos fueron luego reforzados por una adición de 100 IFVs BMP-1, tomados de los almacenes del IRIA. La mayoría de estos vehículos fueron concentrados en el nuevamente establecida 30ra. División Blindada del CGRI. Esta unidad consistió de cuatro grupos de batalla y un simple grupo de apoyo. 

Para facilitar el entrenamiento y operaciones de la nueva división, instalaciones de entrenamiento y mantenimiento fueron montadas en Khuzestan, permitiéndole convertirse en operacional en casi un mes y comenzar la Operación Beith al-Mugaddas con un total de unos 400 MBTs y APCs en servicio. Esta unidad es conocido que sufrió unos 300 muertos en acción durante liberación de Khorramshahr, y incluso más extensivas bajas durante la primera ofensiva iraní sobre Basora, la Operación Ramadhan. 


© Copyright 2002-3 by ACIG.org 
© Traducción EMcL (2006)

martes, 5 de noviembre de 2013

Golfo Pérsico: Primera Guerra del Golfo

La Primera Guerra del Golfo Pérsico: La guerra Irán-Irak (1980-1988) 

escrito por Urogallo, foro EGC 

Antes de la tormenta: 1973-1978 


“Crecí resentido, obstinado y furioso” 

Saddam Hussein. 

Los años 70 fueron una década dedicada por Saddam Hussein a la consolidación de su poder personal. Estableció como base de su fortalecimiento el control absoluto del ejército, en el que veía no solo la única fuerza capaz de deponerle, si no también un instrumento esencial de su política exterior. Las experiencias del ejercito iraquí habían sido invariablemente mediocres, ya que su participación en las sucesivas guerras contra Israel había rozado lo ridículo ( En 1973 sus propios aviones fueron derribados por la AA árabe, en el 67 apenas habían llegado a combatir y en el 48 su actuación fue tan deplorable que habían sido acusados de complicidad con los hebreos) y a pesar de las enormes inversiones en armamento moderno era incapaz de vencer a la resistencia Kurda. Saddam consiguió apaciguar el problema del Kurdistan pactando con los aliados de sus enemigos, la URSS a la que empezó a comprar material masivamente, e Irán, que retiró sus tropas y su apoyo a cambio de la cesión del control sobre el estuario de Shat el Arab en los acuerdos de Argel de 1975. La posición internacional de Irak era notablemente ventajosa en 1977, puesto que contaba con la benevolente ignorancia de los gobiernos occidentales, la amistad de sus vecinos (excepto Siria, cuya ambición de formar una república unificada con Irak Saddam había frustrado) y el apoyo de la URSS y Francia, sus grandes proveedores de armamento. Para 1980 era todo un símbolo del tercer mundo, tanto que esperaba ser nombrado en 1984 sucesor de su amigo Fidel Castro al frente de la organización de los países no alineados. 

La Revolución Islámica Iraní y sus consecuencias 


"Mis principales enemigos, son, primero el sha, luego el satán norteamericano y después Saddam Hussein y su infiel partido Baas". 

Ayatollah Jomein, 1978, Paris. 



Con la llegada al poder del Ayatollah Jomeini llegaron también los intentos de exportar la revolución islámica. El primer objetivo no podía ser otro que Irak, donde una numerosa comunidad chiíta vivía sometida al otro lado de la frontera a un régimen laico-sunnita Jomeini había vivido exiliado varios años entre la comunidad chiita irakí, por lo que tenía un amplio predicamento entre los clérigos de la zona, que se sintieron alentados por su éxito. En 1977 había alentado la disidencia del ayatollah Sadr, que organizó una ofensiva terrorista contra el gobierno iraquí. Capturado y ejecutado, su muerte ocasionó una revuelta a gran escala en el sur de Irak, que culminó con miles de ejecutados y decenas de miles de deportados a Irán. Desde Abril de 1980 los choques militares a lo largo de la frontera fueron aumentando la tensión que el propio Jomeini producía llamando públicamente a la rebelión en Irak y al derrocamiento de Saddam Hussein. En realidad, a pesar de sus excelentes relaciones con el depuesto Sha, Saddam había intentado intercambiar su apoyo al nuevo régimen por una revisión del acuerdo de Argel, de 1975, por el que había cedido a Irán el control de Shat el Arab. Pero el ayatollah, que veía en Saddam un cadáver político, se negó a ceder un ápice. Todos los intentos de acercamiento de Saddam fracasaron, a pesar de que el dictador no dejó de realizar gestos destinados a apaciguar a los chiítas del sur y a reorientar la propaganda del poder en un sentido religioso. Saddam era un superviviente, y sentía que los nuevos vientos ya no soplaban del lado de los líderes socialistas como el, si no de los integristas. Pero Jomeini no dio su brazo a torcer. El 17 de septiembre de 1980, Saddam, que veía mucho mas amenazada su posición como líder que la seguridad de su país, denunció unilateralmente el acuerdo de Argel, lo que suponía, aunque el confiado Jomeini no quisiera verlo, una declaración de guerra. La ceguera del dirigente islamista es tanto mas increíble si tenemos en cuenta que disponía, al menos desde julio del mismo año, de una copia del plan de ataque iraquí. Fue proporcionado por los soviéticos, a través de intermediarios, como medio de castigar el acercamiento iraquí a occidente y su política independiente. Muy posiblemente Jomeini esperaba y deseaba la guerra, y esperaba llegar a ella contando con la ventaja de estar en la situación de agredido, y no la de agresor. Si esto sucedió realmente de este modo, su postura sería muy semejante a la de los israelíes en 1973. 

La Invasión de Irán 


“Atacando por sorpresa en las primeras horas del día, tras años de recogida de información, la aviación israelí aplastó en el suelo a la aviación Egipcia. En unas pocas horas un puñado de pilotos decidieron el curso de una guerra”. 

El 22 de septiembre de 1980, aprovechando las primeras luces del amanecer ( posiblemente debido a la escasa capacitación de los pilotos para el vuelo nocturno), la aviación iraquí atacó 10 bases aéreas iraníes, incluidas las de la misma capital, Teherán. Lo que Saddam Hussein pretendía era una repetición del exitoso ataque por sorpresa que en 1967 había destruido en tierra a la aviación egipcia. Incluso contaba con un avión que en su imaginación era una versión superior del Mirage III que emplearon los judíos, el Mirage I. Su gran amigo Jacques Chirac se lo había suministrado a un precio un millón de dólares inferior al del resto de compradores cómo una cortesía especial. Autoproclamado mariscal de campo, como su admirado Stalin, a nadie se le ocurrió mencionarle que el Mirage I era un caza puro, no un cazabombardero como el Mirage III. 

Los pilotos iraquíes ametrallaron a placer las bases enemigas, pero sin una carga de bombas o misiles adecuada no lograron destruir la capacidad de respuesta iraní. Aquel mismo día los Phamtom enemigos ya lograron, no solo despegar, si no hundir 4 buques iraquíes y arrasar 2 campos de aviación como represalia. Además, también se concentraron a fondo en un objetivo realmente valioso como era el sistema de refinerías iraquí...Incluso en medio de la confusión del ataque por sorpresa los iraníes seleccionaron sagazmente el objeto de sus represalias. Aquello no tenía nada que ver con la respuesta caótica que Saddam esperaba de la recientemente purgada cúpula de las fuerzas armadas. El plan de Saddam era limitado, y se fundaba en los datos aportados sobre la situación interna de Irán que obtenía de los generales del Sha exiliados en Bagdad. Se le convenció de que no existía ninguna posibilidad de que el enorme y bien armado ejército imperial se enfrentase a el, ya que las purgas de los islamistas lo habían reducido a la impotencia...Incluso en el caso de que Jomeini consiguiese improvisar algún tipo de fuerza defensiva, la falta de suministros derivada del bloqueo occidental le impediría prolongar su esfuerzo militar contra las bien armadas tropas iraquíes. Además Irak solo tenía interés en asegurar Shat el Arab y lograr ocupar algo de territorio iraní que pudiese ser intercambiado luego por cesiones diplomáticas de bajo nivel...Incluso cabía la posibilidad de que una rápida derrota de Jomeini alentase a la rebelión interior...Ninguna de estas optimistas previsiones habría de cumplirse. 

Crisis de la ofensiva 


“Se ha producido la segunda Quadisiya, hemos aplastado de nuevo a los persas”. 

Saddam Hussein. 

El ejército iraquí aún no tenía las proporciones colosales de 1991, y además se destinaron solo 6 divisiones de las 12 existentes a la campaña, lo que limitó mucho la capacidad operativa de los comandantes. Saddam estableció 7 objetivos distintos a lo largo de toda la frontera, contando solo con la oposición de una única división acorazada enemiga. El objetivo principal era la gran ciudad de Abadan, pero antes de Abadan, era imperativo tomar Jorramshar, una ciudad menor que controlaba los accesos de aquella más allá del río Rarum. Sin embargo nadie podía esperarse el arrojo con el que los iraníes estaban dispuestos a defender su nación, bloqueando a los 60.000 iraquíes y sus 1.000 carros, con menos de 10.000 hombres. Sin mas que armas ligeras y de ocasión, la escasa guarnición improvisada rápidamente mantuvo a raya a los iraquíes hasta el 24 de octubre, causándoles unas 7.000 bajas, y la perdida de más de 100 vehículos.¡Y Jorramshar solo era una ciudad sin importancia defendida por una guarnición de milicianos sin armamento!.El ejército iraní, en proceso de reorganización, aún no suponía una amenaza inmediata, pero con 45.000 bajas en su relativamente reducida fuerza de invasión, a cambio de una ganancia territorial que en ningún caso iba más allá de los 40 kilómetros, Saddam perdió las ganas de seguir combatiendo. Ordenó que sus tropas se detuviesen y mantuviesen las posiciones, a pesar de que no había logrado ninguno de sus objetivos militares, y que sin lograr la ocupación de Abadán la salida de Irak al mar seguía dominada por los iraníes. Quizás confió en una solución política facilitada por la incapacidad de los ayatollahs y de su régimen de asumir el castigo sufrido hasta el momento. Pensando desde el principio en una solución negociada al conflicto, trató de reducir al mínimo el nivel de la agresión, confiando en ganarse la benevolencia del pueblo persa...Al igual que en tantas ocasiones posteriores, Saddam se equivocó por completo. 

Irán acepta el desafío 


“Esta fuente mana sangre de mártires, de mártires de Irán que ya gozan del paraíso”. 

En Teherán Jomeini vio en la guerra no solo la posibilidad de unir a su pueblo frente a un enemigo ancestral, consolidando su poder y la revolución islámica, si no también la ocasión de derrocar a Hussein y convertir a Irak en otra nación islámica chiíta. Para agravar aún más la situación, Jomeini, a pesar de su fanatismo no cometió el error de creerse un genio militar. En lugar de tomar el mando directo de las tropas, delegó este en su segundo, Hashemi Rafsanjani, un antiguo oficial del Sha expulsado del ejército por sus actuaciones sediciosas y que demostró cierta capacidad como comandante. Los islamistas iraníes aceptaron la guerra, y en aquel momento Saddam debió comprender la magnitud de su error. A la hora de planear una campaña hay que asumir todos los riesgos posibles, y el de una guerra convencional y a gran escala contra Irán era uno que Irak jamás debería haber aceptado. Mucho mas extenso y poblado, con amplio acceso a mares navegables, la misma geografía hacía casi imposible que Irán perdiese la guerra, pero en cambio facilitaba mucho que la ganase: Incluso en el caso de que los iraquíes hubiesen conseguido avanzar en el sur, solo habrían tenido por delante kilómetros y kilómetros de tierras sin valor donde habrían sido vulnerables a un ataque de flanco desde las montañas del norte. Los iraníes, si lograban romper el frente iraquí, solo tenían delante un desierto indefendible, donde además les esperaban sus correligionarios chiítas. Con la caída de Basora, Bagdad mismo no habría tenido defensa posible. Por si fuera poco, los objetivos principales para la aviación Iraquí estaban muy alejados de la frontera común, mientras que los objetivos iraquíes estaban muy próximos a la misma. Si a esto añadimos la nula capacidad demostrada por la defensa antiaérea iraquí y la calidad de los restos de la fuerza aérea imperial iraní, el futuro no se mostraba prometedor para Saddam Hussein. Su viejo amigo Jacques Chirac, dispuesto como siempre a echar una mano, aceleró la entrega de más Mirage I, que seguirían nutriendo regularmente la fuerza aérea iraquí durante todo el conflicto hasta superar los 328 aparatos suministrados en versiones adaptables tanto al empleo de los exocet como a la defensa aérea y el reconocimiento avanzado, misión en la que luego serían sustituidos por los Mig-25 soviéticos. 

Desde el primero momento ambos bandos trataron de privar al otro de su principal fuente de divisas, el petróleo, pero como ya hemos comentado resultaba mucho mas fácil para Irán colapsar la concentrada industria de extracción iraquí. Por si fuera poco, el control de Abadan bloqueaba la salida del crudo iraquí, mientras que Irán podía enviarlo al mercado a través de sus puertos en el Indico, fuera del alcance de la aviación iraquí. Al menos, de momento.... 

La contraofensiva iraní: Los Guardias Islámicos 


“Hemos venido a combatir contra Irak. Hemos abandonado a nuestras familias. Este chico solo tiene 14 años. ¡Y ha venido a combatir!”. 

Declaraciones de un guardia islámico. 

En Mayo de 1981, tras varios meses de intensos preparativos, el ejercito iraní lanzó una contraofensiva que consiguió hacer retroceder varios kilómetros a los iraquíes. La ofensiva se repitió con éxito en octubre, pero para entonces era evidente que los restos del ejército del Sha no estaban en condiciones de ofrecerle a Jomeini la victoria decisiva que esperaba. Por eso en Noviembre, la siguiente ofensiva estuvo dirigida por los voluntarios de la guardia revolucionaria islámica pasdaran. Igual que los terroristas suicidas islámicos, pero a gran escala, los jóvenes guardias revolucionarios se lanzaban buscando el martirio y el paraíso contra las posiciones iraquíes hasta que lograban colapsarlas. Esto permitía el avance de los regulares que consolidaban las nuevas posiciones, repitiéndose entonces la maniobra con nuevos contingentes que atacaban la siguiente posición. El efecto de una táctica tan audaz colapsó las posiciones iraquíes en las que cundió el pánico. Para diciembre el sistema de comunicaciones de los iraquíes ya había sido inutilizado mediante la conquista de la única carretera de la zona, lo que hizo imperativo que el ejército iraquí tratase de recuperarla mediante una serie de contraataques que fracasaron sucesivamente y que se prologaron durante todo el mes de febrero de 1982. El propio Saddam Hussein había dirigido las operaciones desde el frente, lo que posiblemente explique por que un ejército moderno y bien armado fracasó a la hora de arrebatar un objetivo táctico a una masa fanatizada y deficientemente equipada. Como siempre los amigos franceses estaban dispuestos a ayudar, y el nuevo gabinete socialista de Mitterrand formalizó un contrato de 2.6 billones de dólares, olvidando el papel agresor de Irak en la guerra. Era un apoyo decisivo si tenemos en cuenta que la URSS, molesta con Saddam, había bloqueado el envío de armas. En Marzo de 1982 los iraníes repitieron sus ofensivas de saturación logrando hacer más de 15.000 prisioneros durante una nueva "retirada estratégica" iraquí. La desbandada llegó a tales extremos que el propio dictador estuvo a punto de ser capturado, siendo salvado en el último momento por una ofensiva de sus propias tropas y la decidida protección que le brindó su numerosa escolta. El mando persa apostó fuerte, y en una serie de ataques masivos lanzados durante el mes de mayo lograron recuperar Jorramshar, su ciudad mártir, y hacer más de 22.000 nuevos prisioneros. La capacidad de ataque de los iraníes, a pesar de las enormes bajas, no dejaba de ir en aumento. Desesperado , Saddam declaró en junio el alto al fuego unilateral el 10 de junio, aprovechando que el día 6 Israel había invadido el Líbano. Propuso el cese de las hostilidades, y el inmediato envío de los ejércitos iraquí e iraní en apoyo de los hermanos musulmanes atacados (1). Para dar pruebas de su buena fe ordenó el abandono inmediato del escaso territorio iraní aún en su poder... 
Pero situado a la puerta de Irak y con la victoria en sus manos Jomenini no iba a renunciar a la posibilidad de conquistar todo el país, por lo que el 14 de Julio declaró el inicio de otra ofensiva que ya tenía como objetivo directo la invasión de Irak y el derrocamiento del infiel Saddam. 

Irak. El frente interior 


“Tu mandas Saddam, nosotros obedecemos”. 

Con 100.000 muertos a sus espaldas, y una cifra indeterminada de heridos y prisioneros, el liderazgo de iraquí sufrió una fuerte crisis, que además se vería agravada por el fin del dorado maná del petróleo. Los sirios, que habían formalizado una alianza tácita con los iraníes, cerraron el paso del crudo iraquí por su territorio. Si a eso le sumamos el bloqueo del golfo pérsico y los daños de la industria de extracción, la situación financiera se tornó critica. Saddam había tratado de mantener su popularidad entre el pueblo sosteniendo artificialmente el elevado nivel de vida de antes de la guerra a costa del gasto de divisas. Además gastaba sumas fabulosas en premios y recompensas a las familias de los caídos y a los jefes militares, en premio a su lealtad...por lo que la crisis de las ventas de crudo atrapó al país sin reservas económicas. El mando que ejercía sobre sus tropas era absoluto, y se mantenía a base de frecuentes ejecuciones sumarias de oficiales críticos...pero era un mando totalmente ineficaz, que anulaba cualquier ventaja iraquí. Sin embargo la situación militar exigía responsables ante la opinión pública, así se produjo una amplia purga durante el verano de 1982 en la cúpula del ejército. Una vez más, lo importante era el fortalecimiento de su posición de poder, no la crisis bélica. Es en estos momentos cuando comienza a encerrarse en un sistema de protección prácticamente invulnerable, rodeado en todo momento de una guardia pretoriana adepta a su persona, que diseña un sistema de seguridad totalmente paranoico, en el que solo Saddam Hussein va a saber realmente donde se encuentra en cada momento. Dentro de esta política podemos enmarcar la creación de la Guardia Republicana, una fuerza militar del partido destinada a proteger Bagdad de un posible golpe militar tanto como de una penetración iraní y que irá creciendo a lo largo del conflicto como si de unas nuevas SS se tratase...aunque mucho menos eficaces. En 1983 tuvieron su bautismo de fuego cerrando con una brigada una brecha en las líneas de defensa de Basora. En 1985 lograron una victoria táctica operando a nivel divisionario, acelerando así su ampliación imparable. 

Fortaleza Irak 


“Fortificar es vencer. Fortificar es la consigna del partido”. 

Dolores Ibárruri, 1936. 


A partir de 1982 los iraníes tomaron Basora como objetivo principal de sus ataques, convencidos de que la captura de la capital chiíta del país derrumbaría el régimen de Saddam. Sin embargo, en ese momento, la guerra dio un nuevo giro. El ejército de Irak había sufrido muchas derrotas, pero había logrado retirarse en todas las ocasiones tanto gracias a su superior dotación de vehículos como a las deficiencias iraníes en ese campo. Tras cada batalla victoriosa, los iraquíes podían huir rápidamente, sin darle tiempo a los iraníes de fijar al enemigo y rodearlo. Por eso, una y otra vez, el ejército de Irak había sido capaz de retroceder y montar un nuevo frente. Ahora, en las fronteras de su propio país, los iraquíes experimentarían una autentica oleada de patriotismo. Enfrentados a la posibilidad de una conquista persa, los árabes iraquíes recuperaron su ardor combativo en defensa de sus hogares. Además los ingenieros militares de Saddam habían diseñado un sistema defensivo colosal, basado en una triple red de trincheras, apoyadas por la aviación y la artillería. Los iraquíes operaban ahora en líneas interiores, con toda la infraestructura viaria de su país empleada en apoyar su defensa. Por su parte, los iraníes operaban al límite de una estructura logística ineficaz, agravada por su incapacidad para lograr obtener armamento en el extranjero. Las oleadas humanas iraníes, enfrentadas a posiciones fijas y a la superior potencia de fuego iraquí eran masacradas sin cesar. Por si fuera poco, a medida que avanzaba la guerra mas y mas equipo aéreo iraní se quedaba en tierra por falta de repuestos, mientras que la fuerza aérea iraquí no dejaba de aumentar, añadiendo su potencia de ataque a la defensa. (2). Hay que decir que la participación de la fuerza aérea iraquí en el conflicto estuvo muy por debajo de lo que se podía esperar, sobre todo teniendo en cuenta que no existía oposición enemiga. La confianza del ejército en la protección de sus fuerzas aéreas era tan limitada, que no es estableció ningún sistema de identificación amigo / enemigo, por lo que la defensa AA se limitó a ordenar el derribo de cualquier avión que sobrevolase sus posiciones...Lo que condujo a que el 75% de sus bajas aéreas en la guerra las causase el fuego amigo, ya que no existía prácticamente otra posibilidad de ser derribado. Aunque es cierto que la aviación iraquí aceptaba rígidamente el sistema soviético, basado en el control rígido de los aviadores por sus controladores terrestres, esto no justifica que una fuerza aérea tan numerosa y bien equipada realizase una contribución militar tan limitada. Se calcula que desde 1984 las fuerzas aéreas iraquíes no contaron en ningún momento con menos de 800 aparatos disponibles, una cifra apabullante, contra un Irán que difícilmente podía tener en el aire a 50 Phamtom, a coste de canibalizar su flota de 239 aparatos. Ni siquiera hay pruebas de que sus excelentes F-14 Tomcat ( Entre 8 y 16) llegasen a volar en algún momento de la guerra. 

La ayuda de los aliados 


“Con Vietnam del Sur cayeron Laos y Camboya. Si caía Irak caían Jordania, Kuwait y Arabía Saudita”. 

Una ventaja añadida vino del decisivo giro de la diplomacia soviética, que vio en los iraníes pro-afganos y expansionistas un peligro latente para sus posiciones en Oriente Medio y Asia Central. Para 1983 el suministro de material soviético superaba los niveles de pre-guerra, y seguía aumentado. Los repuestos y el apoyo técnico eran vitales para un país que disponía de un 70/80% de material soviético dotando sus fuerzas. 1.200 consejeros soviéticos llegaron escalonadamente a Irak, haciéndose cargo del diseño del sistema defensivo y colaborando con los mandos del ejército y la aviación. Con su consejo experto, que Saddam podía aceptar sin temor a un desafío a su poder, el sistema defensivo de Basora se consolidó definitivamente. Los iraníes lograron ganar casi 6 kilómetros a base de bajas humanas colosales, pero sus avances eran inevitablemente contenidos, e incapaces de consolidar sus conquistas se retiraban perseguidos por el fuego iraquí.(3). Los ayatollahs estaban obsesionados con la posibilidad de tomar Basora e instaurar una nueva republica chiíta, por lo que se negaron a aceptar que la posibilidad de colapsar las defensas iraquíes estaba más allá de sus posibilidades militares. Siguieron llamando incesantemente al martirio y a la guerra santa, fanatizando a los jóvenes guardias de la revolución. No se estaba jugando el destino de una provincia iraquí...si caía Basora, caía Irak, y con Irak la revolución islámica se extendería como la pólvora por los débiles países que bordearían la nueva republica fundamentalista. Este fue un error de amplio calado, puesto que convención a las monarquías petrolíferas de la necesidad de apoyar a Irak con un río de divisas. Los franceses, poco dispuestos a perder sus lucrativos negocios, aceptaron ceder a crédito aviones de ataque Super-Eténdard y un suministro ilimitado de misiles anti-buque exocet. La misión de estos aviones sería masacrar a los petroleros iranies a una velocidad sorprendente: Entre marzo y agosto de 1984 más de 70 buques enemigos fueron hundidos por el mortífero binomio galo que ya había demostrado su extraordinaria capacidad en la guerra de las Malvinas, asediando la isla de Kharg, principal puerto iraní de exportación en el golfo pérsico. Durante toda la guerra Francia suministró 848 misiles exocet, de los que al menos 500 fueron empleados en acciones de guerra. 

La Guerra de Desgaste 


“Los alemanes se quedarán sin hombres antes que nosotros”. 

Douglas Haigh. 1917. 

Para finales de 1984 ya habían caído 180.000 iraquíes, a los que hay que añadir 500.000 heridos. Irak asumía un coste proporcionalmente mayor, ya que a sus 65.000 muertos, había que sumar 250.000 heridos y 60.000 prisioneros sobre una población de solo 18 millones de habitantes, muchos de ellos opuestos al régimen, frente a los 54 de Irán. Los ayatollahs también tenían que combatir su propia disidencia interna, manifestada en importantes atentados, pero en esencia su posición interna parecía mas segura. Ante la evidencia de que a la larga Irak se desangraría antes que Irán, Saddam recuperó el interés por la vida de sus hombres y ordenó la mejora intensiva de las posiciones, siempre con asesoramiento soviético. Aumentó mucho sus fortificaciones y reforzó el empleo masivo de la artillería contra los asaltos enemigos. Aprovechándose también de la nula capacidad defensiva de la fuerza aérea iraní, ordenó una intensificación de los bombardeos sobre las ciudades, tratando de demostrar al pueblo persa que sus lideres eran incapaces de defenderlos. En Bagdad, en cambio, la situación era tranquila, ya que la inexistencia de aviones limitaba las incursiones iraníes a mínimos fácilmente soportables. Jomeini anunció al mundo que no respondería a la agresión, básicamente por que carecía de aviones con que hacerlo. 

La caída de Majnum: El gas mostaza entra en acción 


“Irak es el único país del que puede afirmarse sin lugar a dudas que dispone de armas químicas de destrucción masiva ya que es el único país que las ha usado en el campo de batalla”. 

Los iraquíes, para limitar el frente a cubrir, habían desviados los cursos fluviales creando pantanos artificiales al norte de Basora. Esta táctica se volvió en su contra cuando quedó demostrado que en semejante medio los ligeramente armados guardias islámicos iraníes podían moverse con mayor facilidad que los iraquíes. En enero de 1984 tomaron las islas Majnum, al norte de Basora...los intentos de los iraquíes de expulsarlos fueron inútiles. Los iraníes, en una zona que los iraquíes habían considerado intransitable, mediante pontones y lanchas de fibra de vídeo habían logrado una movilidad notable. Tras grandes batallas, con mas de 500.000 hombres implicados, los iraquíes se mostraron incapaces de expulsar a los invasores. Saddam, desesperado, dio vía libre al empleo de gas mostaza. Las desprotegidas tropas sucumbieron masivamente, pero Irak se abstuvo de seguir usando sus armas tóxicas, ya que su empleo quebraba el apoyo de sus aliados occidentales, fundamentales para mantener abiertas sus vías de aprovisionamiento militar. Por otra parte los equipos de protección NBQ eran baratos y no estaban sometidos a la restricción del armamento, por lo que para 1985 el ejército iraní ya los desplegaba a gran escala. Muchos países occidentales aceptaron hacerse cargo del tratamiento de los heridos, como compensación a la venta de materiales empleados en los ataques químicos. Parece ser que el tratamiento de varios cientos de heridos en territorio español fue nuestra respuesta a las amenazas iraníes al gobierno González de conceder publicidad a los proyectiles de la empresa estatal Santa Bárbara recogidos en el campo de batalla. Proyectiles, que de ningún modo podrían haber sido adquiridos por Irak sin autorización gubernamental...Aunque las fuentes occidentales resumen la defensa iraquí al empleo masivo de concentraciones de gases tóxicos, estas armas implicaban numerosos inconvenientes, ya que el terreno abierto del sur de Irak dirigió las nubes de gases mortales hacía las trincheras iraquíes en numerosas ocasiones. Todo parece indicar que solo se emplearon ante crisis locales de alta gravedad, en un intento de evitar una respuesta semejante del otro bando limitando su empleo. En las ofensivas el uso de estas armas se restringió aún más, ya que las nubes asfixiantes, de persistir sobre la zona atacada, impedían su ocupación por los iraquíes. 

El amigo americano 


“Esta administración no permitirá la implantación del comunismo en América Central”. 

Ronald Reagan. 

La batalla de la opinión pública era decisiva para Saddam, ya que de un modo u otro de ella dependía su suministro de divisas y equipos. Incluso el antes denostado Egipto acudió en su ayuda cuando Hosni Mubarak se mostró dispuesto a ceder material soviético y repuestos que se habían vuelto innecesarios para su ejército con las nuevas compras masivas de armamento americano. No obstante, el resto de potencias occidentales seguía recomendando la neutralidad, aunque tanto Margaret Tatcher como Ronald Reagan habían autorizado las compras de material civil por parte de Irak en sus países, sin contrapartida para Irán. Por si fuera poco, para finales del 84 Irak restablecía relaciones diplomáticas plenas con los EEUU. No obtuvo de América más armas que 2 revólveres de lujo...pero en cambio la CIA se dispuso a proporcionar a Irak un suministro incesante de inteligencia por satélite. Para aquella época, y a través de Israel y con la garantía del magnate Khasoggi, los USA habían proporcionado millones en equipo a los iraníes para sufragar los gastos de la contra nicaragüense (El caso Iran-Contra) con petro-dólares ante la negativa del congreso a proporcionar fondos. Los Israelíes, que seguían temiendo tanto a Hussein como a Jomeini, estaban encantados con la posibilidad de aumentar las bajas mutuas, pero la administración Reagan, totalmente enfrentada al régimen de Teherán, se consideró en la obligación de equilibrar de nuevo la situación. Fue una decisión correcta para mantener a Irak en el campo occidental, ya que para 1986, con la revelación del escándalo Irangate (Iran-Contra) Saddam ya dependía tanto de la inteligencia americana para planificar la defensa de Basora que le resultó conveniente olvidar que había sido el armamento americano el que había alimentado algunas de las ofensivas mas sangrientas de los iraníes. Nuevamente como modo de compensación, la CIA suministró apoyo técnico para la mejora del sistema defensivo iraquí, que se iba a demostrar invulnerable a los sucesivos ataques iraníes, ya que año tras año se iba consolidando con sucesivas mejoras de diseño y construcción. 

Las batallas de las ciudades 


“El Scud era esencialmente una actualización de la V-2, la estrategia de Saddam era esencialmente una actualización de las tácticas de terror empleadas contra Londres en 1944”. 

Este suministro de divisas y material convenció a Saddam de que podía lograr una paz negociada, o incluso el derrumbe del régimen de los ayatollash, intensificando su ofensiva aérea con un ataque masivo con mísiles tierra-tierra SS-12 soviéticos. Hay que recordar que Teherán estaba situada a 650 km de la frontera, por lo que los Scud modificados de los iraquíes posiblemente no hubiesen bastado, aunque si sus versiones mas avanzadas diseñadas con ayuda de Argentina y Alemania Oriental. La ofensiva estaba basada, en su elemento aéreo, en unos 30 Tu-16 Badger y Blinder Tu-22 soviéticos, que sufrieron escasas bajas en el conflicto. Los iraníes habían logrado adquirir armamento semejante en el mercado internacional (4), por lo que su respuesta dio lugar a la llamada "Primera batalla de las ciudades". El agotamiento de los arsenales respectivos retrasó el reinicio de la ofensiva de mísiles hasta 1985, prolongándose entre marzo y abril de ese año en la que sería conocida como "Segunda batalla de las ciudades". Sumado al nivel insoportable de bajas en el campo de batalla, sin ninguna ventaja evidente ya que como agresor, Irán llevaba ya 3 años atacando sin éxito las defensas iraquíes, las batallas de las ciudades erosionaron mucho el apoyo popular iraní a la guerra. Para entonces ya eran comunes las patrullas móviles de reclutamiento, y el flujo de voluntarios disminuía rápidamente. Saddam no tenía mejores perspectivas, y tuvo que rebajar la edad de reclutamiento a 17 años a la vez que prohibir los licenciamientos, pero la aparente invulnerabilidad de los iraníes comenzaba a ceder. Al menos, aparentemente.... 

La caída de Fao 


“¡¿Queréis la guerra total?!” 

Joseph Goebbles, 1943. 

Saddam recibió un golpe inesperado cuando en febrero de 1986 los iraníes rompieron sus sólidasa defensas usando tácticas de infiltración mediante tropas de asalto, propias de 1917.Gracias a su nueva estrategia se adueñaron de la península de Fao, un objetivo estratégico para la toma de Basora. Saddam ordenó de inmediato su reconquista, pero ahora eran los iraníes los que se habían atrincherado y rechazaban a los iraquíes. La propia Guardia Republicana fue empleada masivamente en este cometido, pero fue estrepitosamente derrotada. Sin embargo su proceso de ampliación continuó imparable, ya que su función no era tanto la de reserva estratégica como la de puntal del régimen...No obstante, el poder de fuego de Saddam se hacía notar: A pesar de contar con la ventaja de la defensa y resultar victoriosos en la defensa de Fao, los iraníes sufrieron 20.000 muertos, el doble que los iraquíes. Repitiendo su estrategia de principios del conflicto, Saddam ordenó la toma de Mehran, una ciudad sin importancia al norte del frente de batalla. Tras una conquista sencilla ante la práctica ausencia de defensores , intentó intercambiarla por Fao, pero los iraníes se negaron, y lograron recuperarla en junio tras una contra-ofensiva sorpresa. En medio de una crisis parecida a la de la Alemania nazi tras la caída de Stalingrado, Saddam remedó a Goebbles y su discurso de la guerra total. Reclamó donaciones de sangre masivas, reclutamientos sorpresa en las industrias no esenciales, trabajo obligatorio de no-combatientes en tareas auxiliares, medidas de fomento de la natalidad...En su desesperación, como cada vez que se enfrentaba a una situación límite en el frente de batalla, volvió a sondear la posibilidad de una paz negociada. Pero Irán no estaba interesado en nada que no fuese la rendición incondicional. Irritado, Saddam recrudeció su ofensiva de bombardeo sobre las ciudades iraníes y de presión sobre la industria petrolera enemiga. Los puertos iraníes del indico comenzaron a convertirse en un objetivo usual, con lo que las exportaciones de crudo se volvieron inseguras. A pesar de eso la situación de Saddam era crecientemente desesperada, tanto que incluso corrió el riesgo de ofender a sus aliados empleando nuevamente gases tóxicos en cantidades limitadas contra brechas especialmente peligrosas. 

La rebelión kurda 


“Puedo entender que nos lo hagan a nosotros, somos sus enemigos...Pero este es su pueblo”. 

Declaraciones de un oficial iraní en Halabja. 

El comienzo de 1988 resultó triste en extremo para los halcones de Teherán entre el acoso del partido pacifista, que estaba harto de una guerra de conquista sin conquistas, y el aumento de la oposición popular. Posiblemente al tanto de estas discrepancias gracias a la inteligencia americana, Saddam empleó a fondo a sus fuerzas aéreas, aún bajo su control total: La ofensiva aérea de febrero de 1988, con cientos de mísiles y ataques aéreos masivos fue la mas intensa de toda la guerra, intensidad remarcada por la evidencia de que Irán no tenía modo de responder a aquel derroche de medios. Por si fuera poco, Saddam superó incluso estas crueldades en el frente interno, el Kurdistan, donde los iraníes habían introducido tropas regularmente desde 1983. Saddam había nombrado a un hombre de su confianza para encargarse de un mando autónomo en la zona, su primo Ali Hassan, Alí "el químico" como sería luego conocido. La campaña comenzó con la ejecución masiva de 3.000 prisioneros kurdos, y siguió luego, lenta y metódicamente, con la expulsión de 250.000 habitantes de la zona que eran reasentados mas al sur, en zonas menos montañosas y lejos del apoyo iraní. Sin embargo la insurgencia kurda se mostraba tan indómita como en los años 70, por lo que Saddam autorizó ataques limitados con gases contra más de 20 aldeas kurdas. Sin embargo, en marzo de 1988, dispuesto a apostar fuerte por la victória, Saddam lanzó un ataque sin precedentes, a escala total, contra una pequeña ciudad kurda, Halabja. Gracias a la incapacidad de los pilotos iraquíes para saturar la zona con gases, las victimas no superaron los 5.000, aunque más de 10.000 resultaron afectadas en diverso grado por el cianuro de hidrogeno extendido sobre la zona. Sus actuaciones causaron una pequeña crisis en la opinión pública, ya que las tropas iraníes se apresuraron a trasladar equipos de televisión occidentales a la zona. Los periodistas pudieron atestiguar que la gran mayoría de los muertos eran mujeres, niños y ancianos, y que la posición no tenía ningún valor militar...Al menos no para una mentalidad occidental, ya que Saddam hacía la guerra no a los 15.000 hombres de las guerrillas kurdas, si no a todo el kurdistán, por lo que para el resultaba totalmente lógico causar la mayor cantidad de victimas posibles, con independencia de su edad o su sexo. 

La victoria 


“Si necesita información de Basora, no se la pida así a los americanos. Pida información sobre todo Irak, no podemos fiarnos de ellos”. 

Saddam Hussein. 

Los generales del ejército, apoyados por el espionaje de la CIA y los consejeros militares americanos lanzaron en abril una victoriosa ofensiva terrestre (la primera desde el inicio de la guerra) que permitió la recuperación de la península de Fao. El alto mando iraní entró en crisis, puesto que se enfrentaba a la evidencia de que tras 7 años de ofensivas había perdido toda ventaja posible para la toma de Basora.La situación siguió empeorando catastróficamente cuando los iraquíes aprovecharon su impulso para golpear a lo largo de todo el frente, liberando todo el territorio iraquí ocupado desde 1982. Aprovechando su recuperado empuje, en dos nuevas ofensivas victoriosas en el frente norte y central, expulsaron a las fuerzas iraníes del kurdistán y se ocupó una estrecha franja de territorio iraní. Los 25.000 hombres de la Guardia Republicana fueron usados como punta de lanza en la recuperación de las islas de Majnúm, y posteriormente su participación en la ofensiva final sería convertida por la propaganda del régimen en fundamental. Era una forma de ligar la victoria al Baas y a sí mismo. El colapso del mando iraní se hizo evidente, puesto que sin nuevos voluntarios fanatizados no tenían forma posible de responder a la superioridad del armamento iraquí, a la vez que carecían de todo apoyo aéreo. La última baza de Irán era su flota, numerosa y bien equipada...pero con los aliados de Kuwait ocupando materialmente el golfo pérsico se limitaron a una ofensiva basada en ataques menores con embarcaciones de pequeño tamaño.El derribo de un avión civil iraní por el crucero americano Vincennes convenció a la marina iraní de los riesgos de una campaña que no ofrecía ninguna ventaja real.(5). 

El 18 de julio de 1988, el ayatollah Jomeini reconoció lo inevitable, e Irán aceptó la resolución de la ONU que establecía un alto al fuego...aunque aún tardó un mes en convertirse en realmente efectivo. La guerra Irán-Irak había terminado. Quedaban atrás un millón de muertos y dos florecientes economías destruidas. 

Consecuencias 

“Las deudas de Irak suponían, solo con las monarquías petrolíferas, 40.000 millones de dólares. Había una flota entera construida en Italia por valor de casi 3 billones de dólares que nunca podría pagar, y las facturas de la URSS y Francia no dejaban de aumentar a cuenta de los intereses. Irak conseguía 15.000 millones de dólares al mes gracias al petróleo, pero estaba gastando 16.000 en el mismo periodo para abastecerse...La situación económica era catastrófica”. 

Irán se encerró en si mismo y renunció a todo intento de extender la revolución islámica, mientras que Saddam se dedicó a llenar Irak de monumentos conmemorativos de su victoria. En realidad había motivos para el orgullo, ya que a pesar de haber sido el quién declaró la guerra, desde 1982 Irak había combatido por su supervivencia nacional. El monumento mas conocido que mandó erigir fue el arco de las espadas, donde dos manos gigantes ( copias de las de del propio Saddam) sostienen dos sables cruzados a modo de arco de triunfo. Durante años las televisiones occidentales han retransmitido imágenes de los desfiles triunfales del régimen pasando bajo esta extravagante construcción. Mucho mas sobria y expresiva era la parte menos visible del monumento, cientos de cascos de soldados iraníes capturados en el campo de batalla. En Shat el Arab se ordenó instalar un grupo de 89 estatuas a tamaño real que representaban otros tantos oficiales iraquíes caídos en la guerra. Cada uno señalaba con el brazo derecho hacía Irán, como tratando de recordar la procedencia de la agresión y llamando a una futura venganza...Aunque el interés inmediato de Saddam era resolver la catástrofe que suponía la economía nacional y que amenazaba minar su poder absoluto. 

Notas 

1. La OLP era consciente del afán israelí por invadir el Libano, por lo que atravesaba un periodo de inactividad destinado a no proporcionar excusas a los judios. Parece ser que el propio Saddam Hussein alentó a su protegido Abu Nidal a provocar a los hebreos con un atentado contra el embajador judio en Inglaterra, esperando que una nueva guerra contra el sionismo pudiese salvar su régimen. 

2. Los iraquíes confiarían en una repetición de este sistema de defensa para mantener Kuwait en su poder. Por desgracia para ellos, no evaluaron adecuadamente la diferencia que suponía defenderse con abundancia de armas modernas de un enemigo equipado ligeramente o de una fuerza mecanizada que contaba con superioridad artillera y aérea. En lugar de construir unas defensas invulnerables, ofrecieron al fuego aliado un blanco fijo y claro. Ya que aquellas defensas habían sido supervisadas por ingenieros soviéticos y americanos, Saddam tendió a considerarlas de primer orden, pero no tuvo en cuenta que los especialistas simplemente las habían adecuado de un modo excelente al tipo de enemigo que tendrían que repeler. 

3. Se ha comparado el frente de Basora con el frente de Flandes durante la PGM. La comparación solo serviría si uno de los dos bandos hubiese carecido de artillería y aviación y hubiese tenido casi el triple de población que el otro contendiente. 

4. Se ha afirmado que los misiles balísticos iraníes tenían procedencia china, aunque su número limitado también podría señalar una procedencia Siria. Casi con toda seguridad, los escasos T-72 de los iraníes también tenían esa procedencia. 

5. Se ha interpretado el ataque al avión iraní desde todos los puntos de vista posibles, hoy en día solo subsisten dos teorías, un aviso por parte de los americanos de que estaban dispuesto a entrar en guerra, o un fallo fatal del aún poco probado sistema AEGIS precipitado por las provocaciones iraníes.