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miércoles, 14 de febrero de 2018

Aztecas: Descubren la causa que provocó 15 millones de muertes

500 años después, se descubrió la causa de la terrible epidemia que mató a 15 millones de aztecas

El cocoliztli mató al 80% de la población del Imperio tras la llegada de los europeos
Infobae



Una calavera descubierta en un templo sagrado azteca (AP)

Unos científicos anunciaron este lunes haber dado con una posible causa de la epidemia que hace 500 años mató a 15 millones de personas en México y la atribuyeron a la fiebre entérica (o tifoidea).

En 1545, en las postrimerías del Imperio azteca, muchas personas empezaron a presentar fiebre alta, dolores de cabeza y sangrado de ojos, boca y nariz. Morían, en general, al cabo de tres o cuatro días.

Después de cinco años, la epidemia, conocida como cocoliztli (pestilencia) había matado a un 80% de la población estimada.

Su causa, cuestionada desde entonces, fue apuntada por un grupo de científicos que, tras descartar la viruela, el sarampión, las paperas y la gripe, apuntaron a una fiebre entérica, basándose en análisis de ADN de los dientes de varias víctimas.

"El cocoliztli fue una de las muchas epidemias que afectaron México tras la llegada de los europeos, y específicamente fue la segunda de las tres epidemias más devastadoras", dijo a la AFP Ashild Vagene, de la Universidad de Tubinga, en Alemania.

El estudio fue publicado en la revista científica Nature Ecology & Evolution.

Este episodio es considerado una de las peores epidemias de la historia de la humanidad, por detrás de la peste negra, que mató a 25 millones de personas en Europa Occidental en el siglo XIV, es decir, casi la mitad de la población.

Los colonizadores europeos propagaron enfermedades al adentrarse en el Nuevo Mundo, aportando gérmenes completamente desconocidos para las poblaciones locales, las que, por lo tanto, no contaban con ningún tipo de inmunidad para hacerles frente.

La pestilencia de 1545, que golpeó lo que es el México actual y parte de Guatemala, tuvo lugar solamente dos décadas después de que una epidemia de viruela matara a entre 5 y 8 millones de personas, justamente después de la llegada de los españoles.

Un segundo brote de cocoliztli, entre 1576 y 1578, mató a la mitad del resto de la población.

Los científicos analizaron el ADN extraído de 29 esqueletos sepultados en un cementerio de muertos por cocoliztli y detectaron rastros de la bacteria salmonella entérica.

Es conocida por causar una fiebre entérica, como la tifoidea. El subtipo mexicano apenas causa actualmente infecciones entre los humanos.

Muchas cepas de la salmonella se propagan a través de la comida o el agua y muchas viajaron a México en animales domésticos traídos por los españoles, según el equipo de investigadores.

La salmonella entérica estuvo presente en Europa en la Edad Media.

"Probamos con todas las bacterias patógenas y virus de los que tenemos datos genómicos" y la salmonella entérica fue el único germen detectado, afirmó Alexander Herbig, también de la Universidad de Tubinga.

Sin embargo, cabe la posibilidad de que algunos elementos patógenos fueran indetectables o completamente desconocidos.

"No podemos asegurar cuán cierto es que la salmonella entérica fuera la causa de la epidemia de cocoliztli", dijo Kirsten Bos, participante en el estudio. "Creemos que debe ser considerado como un candidato fuerte".

viernes, 26 de enero de 2018

Vikingos: Los Berserker, guerreros drogones

Berserker y Úlfhedinn: Los guerreros de Odín


Javier Sanz || Historias de la Historia


Mucho se ha escrito en los últimos años sobre la cultura vikinga. Películas y series televisivas han logrado despertar la admiración por esta fascinante cultura que de la noche a la mañana surgió como un verdadero Ragnaröki contra las culturas europeas, para, del mismo modo repentino, sumirse en la integración y en el olvido. No lo hizo sin llevarse consigo misterios tan importantes como ser la primera cultura que llegó desde el Atlántico a comerciar con pueblos americanos o anécdotas del todo curiosas dentro de su vida cotidiana, como lavarse todos los días a diferencia de los cristianos que apenas lo hacían dos o tres veces al año, relaciones abiertas y consentidas no sólo por hombres o estratificación social… Dentro de las personas que formaban la comunidad vikinga hay un tipo de individuo del que rara vez se escucha o lee algo.

Todos sabemos que en la sociedad vikinga había un rey o jarl, guerreros, campesinos y esclavos. Cuando se daba la época de los saqueos e incursiones, normalmente en verano, los campesinos cambiaban azadas por espadas y se echaban al mar. No obstante, había un tipo de individuo en esta sociedad vikinga que no gozaba de esta versatilidad y a lo largo de su vida nacía y moría con el mismo rol… el Berserker (Berserkir en plural), un fiero guerrero, un verdadero hijo de Odín que por delante de la infantería se lanzaba semidesnudo, inmerso en un trance de muerte y sed de sangre hacia quien tuviera delante, ya fuera amigo o enemigo… de ahí que fueran siempre los primeros en filas. También se lee que era así por pura impaciencia. Tal era así que a veces se tiraban de los barcos antes de tiempo y morían ahogados, antes siquiera de entrar en batalla.



Estos fieros guerreros, ciegos de ira asesina, eran vitales en la batalla, pues no perdían tiempo en contemplaciones o en sentimentalismos, tan sólo mataban lo que se pusiera por delante. Tal era la importancia de su aportación en la batalla que eran compensados y elogiados como ninguno… hasta que acababa la temporada de las “exploraciones vikingas” y se debía volver a casa. En este momento, los vikingos relegaban a sus grandes guerreros a vivir como nómadas, perdidos en el bosque, lejos del lujo de sus botines y recluidos como animales salvajes hasta el inicio del siguiente verano.

Etimología

Berserker puede derivar de la palabra berr que significa desnudo o, en germánico, oso. Cuando iban a la batalla tan solo llevaban una piel de oso y una daga. A veces podían llevar un escudo pero se deshacían de él rápidamente. Este atuendo era completamente diferente al de los demás vikingos, que iban bien pertrechados para la batalla. Su aspecto y su ferocidad eran una extra para amedrentar al enemigo. Inmunes, indestructibles, no sentían dolor… solo furia. En ocasiones, tras la batalla, morían de deshidratación, aún sin herida alguna. Algunas fuentes los describen así…

Sus hombres (de Odin) se precipitaban sin armadura, eran tan locos como perros o lobos, mordían sus escudos y eran fuertes como osos o bueyes salvajes, mataban gente de un golpe, y no los podía vencer ni el fuego ni el hierro. [El historiador y poeta islandés Snorri Sturluson (1179-1241) en su saga Ynglinga]
Combatían sin cota de malla, como lobos rabiosos, mordían el escudo y poseían la fuerza de un oso, masacraban a sus adversarios y ni el fuego ni el hierro hacían mella en ellos. [Adam de Bremen, obispo de Hamburgo]

Guerreros de similares características eran los Úlfhednar (Úlfhedinn en singular). La única diferencia era que los Úlfhednar vestían con pieles de lobo, de ahí su significado etimológico que los define como vestidos con piel de lobo. Éstos, además , no iban ataviados con una daga sino con una lanza, el arma favorita de Odín. Tanto la lanza como los lobos eran atributos de Odín, dado que el dios tenía dos lobos: Geri y Fleki. Todo ello reafirmaría la figura del Úlfhedinn como el guerrero de Odín. Así mismo, hay que decir que el nombre Odín  viene del anglosajón Woden, que significa furia o arrebato, algo infundido claramente en estos guerreros vikingos.

Gracias a estos comportamientos y similitudes animales surgieron en torno a los Berserker y Úlfhednar toda clase de leyendas. Se decía que tenían su origen en brujos y hasta en enfermos mentales que revivían sus batallas una y otra vez, entrando inconscientemente en ese trance indefinidamente -hoy se podría diagnosticar como estrés postraumático-. Incluso que bebían sangre del animal con el que se identificaban y vestían sus pieles en una especia de rito totémico porque adquirían la fuerza del animal y se sentían poseídos por él. No es de es de extrañar que esto derivara en leyendas e incluso libro y películas de hombres lobos inspirados en estos vikingos.


Odín

El trance

Cuando hablamos del estado de locura, o del comportamiento animal de los Berserkir, no hay que pensar que era infundado. Aunque también está la teoría, como se indicó de que algunos guerreros caían en ese estado por estrés postraumático, se cree que también había ciertos aditivos de por medio. Mandíbulas desencajadas, el tono rojo en la piel, el calor que hacía que se arancaran la ropa, la furia, no sentir dolor y morir de deshidratación eran síntomas claros de algún tipo de droga. Una de las que se dice que usaban era la amanita muscaria, que crecía en abundancia en los bosques de abedules de las tierras del norte. También se nombra el cornezuelo de centeno, que podía encontrarse en pan contaminado y entre las sustancias químicas que contiene está el ácido lisérgico, precursor del LSD.


Amanita Muscaria

Legado y fin de una era

En 1015, el Jarl Eiríkr Hákonarson de Noruega declaró ilegales a los Berserker y la Grágás, el código de ley medieval de Islandia, sentenció a sus guerreros a la ilegalidad. En el siglo XII las partidas de Berserker habían sido disueltas completamente.

Actualmente el nombre de Berserker acompaña equipos de fútbol, libros y películas de ficción sobre hombres lobo o guerreros e incluso un cómic manga. Vemos pues que, a pesar del paso de los siglos, aunque sea dentro de misticismo y la ficción, estos guerreros vikingos siguen teniendo un hueco en la cultura occidental e incluso oriental, pues más allá del Valhalla vivirán también inmortales en las fuentes de la Historia y en la imaginación de quienes sueñan con otras épocas, de mitos, dioses y guerreros hijos de Odín.

lunes, 8 de enero de 2018

Guerra del Paraguay: El mito del genocidio paraguayo

El mito del genocidio paraguayo 

Epidemias de viruela y sarampión, entre otros males, diezmaron al ejército guaraní.

Por Luciana Sabina - Historiadora
Los Andes





Las causas de la Guerra de la Triple Alianza fueron complejas y conjugan intereses encontrados de Paraguay y Brasil primordialmente. Los guaraníes buscaban detener la hegemonía expansionista brasileña. Desde 1855 el Imperio los presionaba exigiendo acuerdos de navegación y límites.

Nuevos conflictos internos de Uruguay dieron una gran excusa a Francisco Solano López -presidente de Paraguay- para iniciar acciones bélicas, declarando la guerra a Brasil en noviembre de 1864.

Inmediatamente invadió el Mato Grosso, una zona disputada por ambas naciones. El mariscal presidente López solicitó a nuestro país, aún al margen, ingresar por Corrientes con sus ejércitos para poder acceder a territorio uruguayo a principios de 1865.

Nuestro presidente era por entonces Bartolomé Mitre, quien tenía compromisos con Brasil y su respuesta fue negativa. En respuesta, Paraguay declaró la guerra también a la Argentina y en abril sus tropas invadieron el territorio correntino. Para enfrentarlo se conformó la Triple Alianza, el 1 de mayo de aquel año.

Hasta ese momento la neutralidad de Mitre fue bastante extraña: mientras negaba el paso a los paraguayos permitía el uso de los ríos argentinos a Brasil y les dio la isla Martín García para que utilizaran como base.

Pero también hay que decir que casi simultáneamente el presidente argentino permitió a los paraguayos recibir -durante meses- armamentos provenientes de Europa prestándoles el puerto de Buenos Aires.

Si la guerra hubiera sido fruto de presiones inglesas para destruir la independencia económica paraguaya -como vociferan ciertos historiadores de fama- Mitre no hubiera permitido a Paraguay equiparse bélicamente.

Otra falacia que cae a pedazos, tan sólo observando documentación de la época, es que diezmamos al pueblo paraguayo. Si bien éste fue arrasado no fue obra de los aliados sino, principalmente, de enfermedades.

Asegurar lo contrario es manipular tendenciosamente la verdad. Muchos testimonios originados en el mismo Paraguay lo convalidan. Como los del ingeniero principal del ejército de López, el inglés George Thompson, el también británico George Masterman o el coronel Juan Centurión.

"En Paraguay -escribió Thompson- habían muerto desde el principio del reclutamiento unos 30.000 hombres, haciendo un total de 40.000 hombres muertos y 10.000 rendidos cuando la guerra recién empezaba. Los que morían eran generalmente los reclutas, pues los veteranos resistían mejor. Desde el principio del reclutamiento la diarrea y la disentería no habían cesado de hacer grandes estragos. Estas enfermedades eran causadas principalmente por el cambio total de alimentos, y reinaron durante toda la contienda con mayor o menor intensidad. Hubo también epidemias de viruela y sarampión, tanto en Paraguay como en Corrientes, que arrebataron millares de hombres, dejando a otros tantos en estado completo de extenuación".

Mientras que el cirujano del ejército paraguayo -George Masterman- especificó: "Los enfermos eran mandados a Cerro León, donde morían casi todos (...) Hice presente esto a López, pero me contestó sardónicamente: 'Si como médico no puede ofrecerme otra idea que ésta, no venga a verme más'. Había también terribles epidemias de sarampión, neumonías, viruelas y cólera asiática. La lista de mortalidad espantaba; antes que hubiera tenido lugar ninguna batalla seria en tierra, ¡los paraguayos habían perdido 50.000 hombres en los hospitales!".

Como vemos, cientos de manipulaciones se entretejen para dar forma ficticia a lo que fuimos. Descubrirlas es empezar a ver nuestro pasado sin la ceguera de ideologías vetustas.

lunes, 18 de diciembre de 2017

Biografía: Michael Gorman

Michael Gorman


Dr. Michael Gorman (1749-1819)

Había nacido en Ennis, capital del Condado de Clare (Irlanda), en 1736, según la mayoría de sus biógrafos, pero un documento señala el año de 1749. Era hijo de Thomas Gorman y Mary Baria. Hizo sus estudios en las universidades de Reims y París. Al poco tiempo de recibido pasó probablemente a Madrid en 1766, revalidando su título en el Protomedicato de aquella ciudad en 1774.

Llamado a Madrid, fue nombrado cirujano del Regimiento de Ibernia, encomendándosele la dirección de los hospitales de Concentración, en Galicia. Después formó parte de la embajada del príncipe español Masserano en Inglaterra. De Londres trajo un nuevo método de inocular la vacuna que puso en conocimiento de sus colegas madrileños.

En 1775, se le designó primer médico de la expedición a Argelia; asistió en ese carácter a la atención de los heridos y enfermos de Orán, y a los que se hospitalizaron en Alicante.

Al organizarse la expedición de Cevallos al Río de la Plata, en 1776, se lo distinguió como primer médico. En Montevideo y en Buenos Aires, su actuación profesional reveló excepcionales méritos, y el virrey Vértiz como el intendente general Manuel Ignacio Fernández solicitaron al rey, su permanencia definitiva en Buenos Aires. Tuvieron que combatir la oposición a su nombramiento, porque era de nacionalidad británica, olvidando los adversarios que como buen irlandés era católico, leal y abnegado.

Aprobada su permanencia, el virrey Vértiz por iniciativa propia y sugestión de Gorman estableció interinamente el Protomedicato, y lo nombró “Protomédico general y Alcalde Mayor de todos los facultativos de Medicina, Cirugía, Farmacia y Fletotomía”, el 5 de febrero de 1779. Dos días después prestó el juramento, y el 17 de agosto de 1780, se inauguró oficialmente el Protomedicato. El rey Carlos III, lo creó independiente del de Castilla, y con amplia jurisdicción en el Río de la Plata, el 1º de julio de 1798. Fue nombrado Gorman, catedrático de Medicina, el 8 de abril de 1799.

Para organizar e instalar el Protomedicato fue necesario contribuir al mantenimiento del mismo, lo que hizo con aportes de su peculio personal, y hasta 1790, había realizado gastos de los que dio cuenta afirmando haber “suplido mil ochocientos pesos, aún empeñándome, y en cuyo descubierto me hallo”.

La severa inflexibilidad de Gorman en el ejercicio de su cargo, no puso fin a los pleitos y acusaciones llevadas en su contra. Sus disidencias con Agustín Eugenio Fabre motivaron nuevas instancias ante el Consejo de Indias, en las cuales se solicitó la “jubilación honrosa de Gorman”. No fue esta sola, sino que en 1802, Félix Pineda y Morillo, médico cirujano radicado en Buenos Aires, se había presentado al Rey pidiendo también la jubilación de aquél, y ofreciendo sus servicios para reemplazarlo. Se discutió la competencia profesional de Gorman, y en un informe reservado, el Virrey, marqués de Loreto, dijo: “que no era muy feliz en sus curas, que los éxitos no le dan concepto, aunque es llamado de muchos por vanidad….”.

Introdujo en el Río de la Plata el método de inoculación que había aprendido en Londres, practicó la variolización desde 1785, y en 1805, la vacuna mediante el fluido importado. Fue el autor de unas Instrucciones para la inoculación vacuna, dispuesta por orden del virrey Sobremonte, e impresa por los tórculos de los Niños Expósitos, en ese último año. Se convirtió en un eficaz propagandista de la misma, y supo encarar las epidemias en general, con la responsabilidad científica de la época.

Fue nombrado con el doctor Cosme Mariano Argerich, miembro de la Junta de Sanidad creada el 7 de agosto de 1804, para efectuar visitas a los buques, pero dado sus achaques, se designó al doctor Justo García y Valdés, como reemplazante en casos de ausencias.

De salud muy delicada, pasaba gran parte del año postrado en cama por sus enfermedades. No pudo actuar en la asistencia de los heridos de las Invasiones Inglesas de 1806 y 1807, por estar fuertemente atacado de reumatismo. Sin embargo, propuso a Liniers, el 16 de octubre de 1806, la plana mayor de los médicos y cirujanos del ejército voluntario que se estaba formando, y solicitó su reposición de primer médico del Ejército Urbano de Buenos Aires, el 19 de marzo de 1807, con resultado negativo.

Al producirse la Revolución de Mayo era sexagenario, continuaba enfermo, y debió soportar la crueldad de los hombres, como su celibato, sin hogar ni descendencia. Contribuyó generosamente con la donación de su biblioteca y tres onzas de oro, en 1810, para la Biblioteca Pública fundada por Moreno.

En 1813, la Asamblea General Constituyente al ordenar la remoción de todos los empleados extranjeros que no tuvieran carta de ciudadanía, dictó el 23 de febrero del mismo año, un decreto que lo eximió de aquella cesantía.

Permaneció durante cuarenta y tres años en el Río de la Plata, sin volver a España, ejerciendo las funciones de protomédico. En 1815, ya ciego, postrado en cama, imposibilitado de firmar, después de haber vendido y empeñado sus pocas alhajas de oro y plata, y hasta su coche con mulas y arreos, solicitó al gobierno le pagaran cuatro meses de sueldos que se le debían. El sucesor en el Protomedicato, doctor García y Valdés, se encargó de realizar una colecta entre los colegas, a razón de dos pesos por mes, para subvenir sus necesidades. En abril de 1816, el gobierno dio un decreto de jubilación con las dos terceras partes del sueldo que gozaba, en mérito a los valiosos servicios prestados al país.

Gorman se relacionó por su profesión con todas las autoridades del virreinato, y con lo mejor de la sociedad rioplatense, como se desprende del epistolario que se conserva.

Murió en Buenos Aires, el 19 de enero de 1819, en la última miseria, sostenido por la caridad de sus amigos y discípulos. Sus restos fueron inhumados en la iglesia de Santo Domingo, envueltos con el hábito de esa Orden, y posteriormente trasladado a la Recoleta. García y Valdés en una circular aparecida en “El Censor” decía que: “Las bellas calidades de este anciano venerable y el honor de nuestra profesión exigen las más grandes consideraciones hacia él”.

Sumamente bondadoso, a pesar de su exterior algo adusto y sus modales generalmente bruscos, ayudó a mucha gente humilde, tratando de mejorar por todos los medios a su alcance, situaciones verdaderamente afligentes. Fue un médico erudito, hombre de ciencia, y primer protomédico y fundador de la Facultad de Medicina, al que se le consagró un monumento a su memoria.

Fuente

Cutolo, Vicente Osvaldo – Nuevo Diccionario Biográfico Argentino – Buenos Aires (1971).
Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado
Portal www.revisionistas.com.ar

domingo, 19 de noviembre de 2017

Guerra de Secesión: 10 inventos generados por el conflicto

Las 10 mejores innovaciones verdaderas de la guerra civil


Jinny McCormick | War History Online



La bandera vieja nunca tocó la tierra, por Rick Reeves, representando la batalla en el fuerte Wagner


A menudo se oye hablar de cómo la Guerra Civil trajo submarinos, barcos de hierro o el telégrafo en juego, pero eso no es exactamente cierto. Si bien son importantes innovaciones y su uso en la guerra fue muy beneficioso durante la Guerra entre los Estados, no fueron inventados para o durante la guerra, ni fue la Guerra Civil la primera vez o el lugar fueron utilizados en la guerra. Es la primera vez que se usan en los Estados Unidos.

Ahora bien, si quieres saber sobre las verdaderas innovaciones de la Guerra Civil, las que fueron inventadas o usadas de manera nueva durante la guerra, aquí están las diez mejores:

10. Cuerpo de ambulancia del ejército

Antes de la Guerra Civil, los heridos sufrieron en el campo. A veces en agonía durante días y era hasta su propio esfuerzo para sobrevivir hasta que llegó ayuda - si alguna vez lo hizo. En la Segunda Batalla de Manassas, tomó dos semanas recuperar a los heridos del campo de batalla y se necesitó una solución.

Cuando el doctor Jonathan Letterman, padre de la medicina del campo de batalla, fue nombrado mayor y director médico del ejército en 1862, él revolucionó procedimientos médicos militares. Los soldados fueron entrenados para trasladar a los heridos en camillas a la primera de tres estaciones, la Estación de Vestir de Campo, donde se les dio vendajes o torniquetes inmediatos. Luego fueron trasladados al Hospital de Campo (en una estructura cercana como un granero, escuela o casa) para cirugía u otro tratamiento, y finalmente, fueron transportados a un hospital más grande, fuera del sitio, para recibir atención.


Cuerpo de Ambulancia en Antietam

Esta fue la primera vez que el concepto de triage se usó en un campo de batalla.

Funcionó. En comparación con las dos semanas que tomó en Manassas, el transporte de los heridos en Antietam los soldados tardaron sólo 24 horas.

9. Telégrafo portátil



Telegrafía de la Guerra Civil. Por John Schanlaub - CC BY-SA 4.0

Esto incluye dos primeros. La primera vez que los telégrafos eran portátiles, y la primera vez que los espías usaban el telégrafo para causar estragos.

Lincoln fue el primer presidente en comunicarse efectivamente durante las batallas, y los Confederados pronto también se aprovecharon de esto, pero desde un ángulo diferente.


George A. "Lighting" Ellsworth, era un genio del código Morse canadiense que había estudiado en la escuela Morse en Washington. Poco después de conocerlo en Kentucky, el General de Brigada John Hunt Morgan sabía que Ellsworth sería un candidato perfecto para su plan de usar el telégrafo como un instrumento de espionaje.

Ellsworth tomó el nombre de "Rayo" después de enviar sus mensajes hasta la rodilla en el agua durante una tormenta eléctrica, y escapó de las fuerzas de la Unión durante la Batalla de la Isla Buffington nadando a través del Ohio - sosteniendo su telegrafista portátil.

Fue rápido como un rayo, escapando de la captura en Kentucky, trabajando en un intento de rescatar a los prisioneros de guerra confederados, y se cree que murió un pistolero fuera de la ley en el Texas Panhandle.

8. Inhalador de anestesia


El éter era el anestésico de elección fuera de la guerra, pero la acción rápida del cloroformo hizo mucho más preferible para las operaciones del campo de batalla. La mayoría de los cirujanos de la época creían que el aire libre administrado con cloroformo era mejor y que los inhaladores mecánicos no eran aconsejables.

La Confederación, sin embargo, estaba teniendo dificultades para pagar por todo el cloroformo que se disipaba en el aire. El Dr. Julian John Chisolm se encargó del problema. Inventó un inhalador de 2,5 pulgadas de largo que trabajó remojando una pequeña esponja con cloroformo a través de orificios perforados en la parte superior del inhalador. El inhalador sólo utilizó un octavo de una onza en lugar de las 2 onzas necesarias para el método tradicional, ahorrando a la Confederación una gran cantidad de dinero en efectivo.


7. Impuestos sobre la renta



Historieta satírica de 1864

Hasta la Guerra Civil, nadie en los Estados Unidos pagó impuesto sobre la renta. Desafortunadamente, cuando en 1861, se encontró que la Unión necesitaría $ 320 millones por sólo un año de guerra, el Secretario de Hacienda, Samuel P. Chase, dijo que podría levantar los primeros $ 3 millones, pero que el Congreso necesitaba encontrar los otros veinte.

El Congreso aprobó un impuesto del 3% sobre los ingresos de más de $ 800, pero no lo puso en acción. Un año más tarde, Lincoln firmó un impuesto del 3% sobre los ingresos entre $ 600 y $ 10.000 y 5% sobre los ingresos por encima de eso. En 1864, se elevaron a 5% y 7,5%.

Mientras tanto, la Confederación impuso un impuesto sobre la renta que eximía cualquier ingreso de hasta $ 1000, gravó el 1% de los ingresos alcanzando $ 1500 y el 2% sobre los ingresos adicionales de más de $ 1500.

El impuesto sobre la renta federal de la unión continuó hasta 1872 cuando fue revocado como inconstitucional. Lástima que no se peguen. . .



6. Vigilancia aérea


Antes de la Guerra Civil, los franceses habían hecho uso de globos de aire caliente para propósitos militares. Sin embargo, no fue en gran escala y no fueron utilizados tan ingeniosamente o eficazmente como en la Guerra Civil.

El profesor Thaddeus S.C. Lowe estableció el cuerpo del globo del ejército de la unión bajo órdenes del presidente Lincoln en 1861. Después del ensayo y del error con diversos métodos de abastecimiento, terminó para arriba con siete globos que se consideraron aptos para el servicio.

Los globos de Lowe fueron los primeros en ser utilizados en el reconocimiento aéreo con el propósito de hacer mapas de los campos de batalla.

El cuerpo del globo del ejército de la unión era también los primeros militares a utilizar señales de la bandera del aire para ayudar a los soldados a ciegas del fuego en blancos ocultos.

Mientras que es un poco de lengua en mejilla, la barcaza que transportó uno de los globos de Lowe abajo del Potomac se conoce como el primer portaaviones de los militares de los EEUU.

5. Tamaño estándar del zapato



Custer, entonces segundo teniente, ex compañero de clase y actual prisionero, Teniente J. B. Washington en Fair Oaks

Éste puede o no ser un mito. Afirma que debido a que la mayoría de los zapatos eran adoquinados específicamente para el usuario que cuando el ejército tuvo que producir en masa zapatos para la guerra, que llegó con tamaños estándar por primera vez.

Otro posible mito es que los zapatos antes de la guerra eran los mismos en cada pie, pero que se observó que los soldados podrían ir mejor en las marchas si los zapatos estaban mejor formados, por lo tanto, los zapatos izquierdo y derecho. La historia dice que los soldados de la Unión tuvieron menos lesiones relacionadas con el pie de marchar que los confederados.

Mientras que muchos libros y sitios web hacen mención de estas dos innovaciones, el propio Jefferson Davis implementó las botas de combate usadas por el Ejército de la Unión tres años antes de convertirse en presidente de la Confederación. Esas botas estaban en uso hasta la década de 1880.

4. Cuerpo de Señales


El ejército de la unión era los primeros militares para tener un cuerpo formalizado de la señal.

Los comienzos del cuerpo comienzan con Albert James Myer, que había desarrollado un sistema de señalización nacido de su propio interés en el tema en la década de 1850. No fue 1859 que fue capaz de convencer a nadie en el ejército de su utilidad cuando Robert E. Lee se dio cuenta. Serían otros cuatro años antes de que el sistema fuera implementado.

En mayo de 1861, el sistema de Myer fue puesto en uso en combate. El sistema trabajaba por banderas durante el día y por antorchas de trementina por la noche. Se usaron indicadores de señal de diferentes colores (rojo, negro, blanco y combinaciones de los mismos) dependiendo del fondo sobre el cual se verían, p. cielo, follaje, etc.

Los oficiales podían ver las señales desde muy lejos a través de los telescopios. Cuando se combinaron con el Army Balloon Corps, los resultados de los esfuerzos de Myer fueron muy efectivos.

3. Bengalas


Estas brillantes luces incandescentes ya estaban en uso en los teatros y faros antes de la guerra, pero la brillante decisión del general Quincy Adams Gillmore de usarlos en la guerra fue una primera.

Las luces, también conocidas como luces de calcio o las luces de Drummond, utilizaron óxido de calcio, mejor conocido como cal, para crear una luz brillante y brillante. Gillmore brilló el haz cegador en el Fuerte Confederado Wagner en el Puerto de Charleston, iluminándolo mientras que simultáneamente velaba por su resplandor a sus propios hombres de la vista Confederada.

Las luces también subvertieron un intento confederado de subir por el río James por la noche. Estaban planeando un ataque furtivo con barcos de hierro, pero los focos de la Unión los expusieron.

2. Granadas de cola de dardo



Granada Ketchum

Las granadas no eran nada nuevo en la década de 1860, pero tanto la Unión como la Confederación trataron de mejorarlos. Tanto la granada de Ketchum como la granada de Raines utilizaron colas de dardos para aumentar la velocidad y la precisión. Aunque pueden haber sido innovadores, no necesariamente fueron siempre exitosos.

La cola de dardos de la granada de Ketchum estaba destinada a hacer que la granada de la tierra nariz primero. Si no lo hiciera, no explotaría. Una vez que la Confederación se apoderó, se convirtió en casi una broma. En Port Hudson, el ejército rebelde capturó las granadas en mantas y las arrojó al lado de la Unión.

1. ¡Jalea de frijoles!


xxxxx
Probable inventor de jelly beans

La primera referencia conocida a la haba de jalea está en un anuncio por el purveyor del caramelo Guillermo Schrafft de Boston, Massachusetts.

El hombre de caramelo pensó que la harina de jalea la sorpresa de caramelos ideal para enviar a los soldados amados en la guerra.

El jellybean no se menciona en historia otra vez hasta 1905 en Chicago.

jueves, 6 de julio de 2017

Arqueología: La causa de muertes de soldados en una batalla en la guerra de los 30 años

Tumba en masa de la batalla de la guerra de treinta años revela heridas mortales de los soldados
Por Megan Gannon, Life Science



El 16 de noviembre de 1632, el ejército imperial protestante sueco y el Imperio Romano Católico Romano se enfrentaron durante la batalla de Lützen en Alemania.
Crédito: J. Lipták, O. Schröder

En noviembre de 1632, los habitantes de Lützen, Alemania, se vieron obligados a enterrar a unos 9.000 soldados que quedaron muertos en un campo de batalla después de una sangrienta pelea durante la Guerra de los Treinta Años.

Los arqueólogos recientemente desecharon parte de ese trabajo.

Hace unos años, los investigadores descubrieron una fosa común en el sitio de la Batalla de Lützen. Al analizar los huesos, ahora han aprendido más sobre las vidas violentas y las muertes de soldados de esta época. [Ver imágenes de la tumba de guerra y lesiones de batalla]

La Guerra de los Treinta Años fue uno de los acontecimientos más sangrientos de la historia europea, más mortal que la Muerte Negra y la Segunda Guerra Mundial, en términos de la proporción de la población perdida. Luchó entre 1618 y 1648, el conflicto comenzó como una lucha entre católicos y protestantes dentro del Sacro Imperio Romano. Los enfrentamientos brutales tocaron gran parte de Europa central, pero la mayoría de las batallas se libraron en lo que hoy es Alemania.

Fuera de la matanza en los campos de batalla, el hambre y los brotes de la enfermedad devastaron poblaciones. Ambas partes en el conflicto dependían en gran medida de los mercenarios extranjeros que buscan riquezas (cuyas lealtades podrían cambiar en base a quién pagaba más), y los ejércitos de ocupación aterrorizaban a los civiles en las ciudades y aldeas.

Un momento decisivo en la guerra llegó cuando Suecia intervinió en 1630, prestando apoyo a las fuerzas protestantes. El rey sueco Gustav II Adolf lideró una serie de batallas victoriosas, hasta que fue asesinado en una pelea contra el general Albrecht von Wallenstein, comandante de las tropas imperiales del Santo Imperio Romano, durante la batalla de Lützen, al suroeste de Leipzig, el 16 de noviembre, 1632.

Heridas de guerra

Los arqueólogos localizaron el sitio de la batalla de Lützen en 2006 después de que una investigación del detector del metal levantara cerca de 3.000 proyectiles, municiones y otros objetos de la lucha. Una trinchera excavada en 2011 reveló entonces una fosa común. Para evitar que el sitio de entierro sea saqueado por los cazadores de tesoros y erosionado por el mal tiempo, los científicos no excavaron los esqueletos en el sitio. En su lugar, levantaron los restos del suelo en un bloque de 55 toneladas de suelo, dividido en dos.

Dirigido por Nicole Nicklisch, de la Oficina Estatal de Gestión del Patrimonio y Arqueología Sajonia-Anhalt, un equipo de bioarqueólogos analizó los 47 esqueletos en este bloque de tierra, buscando las lesiones mortales que los hombres sufrieron durante la batalla.

Según sus resultados, publicados en la revista PLOS ONE el 22 de mayo, la mayoría de los hombres ya estaban en mal estado cuando se dirigieron a su batalla final. Dieciséis habían experimentado lesiones en la cabeza; Un hombre había sufrido incluso cuatro heridas en la cabeza en conflictos anteriores antes de morir. Veintiún tenían otras lesiones óseas cicatrizadas o curativas, como fracturas en los brazos, piernas y costillas.

Al mirar las heridas no cicatrizadas, los investigadores pudieron ver lo que los hombres sufrieron en el campo de batalla. Aunque algunos hombres habían cortado las marcas y cortado heridas en sus huesos, las armas de la lámina parecían desempeñar un papel secundario en las muertes de estos soldados. En cambio, más de la mitad de los hombres habían sido golpeados por disparos. Veinte y uno sufrieron heridas de bala en la cabeza, y 11 de ellos tenían balas todavía alojadas en sus cráneos.

Ataque de caballería

El alto número de heridas de bala era inusual para el tiempo - por lo menos comparado con otras fosas comunes de la Guerra de los Treinta Años encontró sitios alemanes como Wittstock y Alerheim. Las espadas y los cuchillos eran todavía "las armas elegidas para el combate cuerpo a cuerpo", escribieron los investigadores. [Fotos: Los Túmulos de Masas Mantienen Prisioneros de Guerra del Siglo XVII]

Este tiroteo inusual en Lützen podría coincidir con un relato de la batalla. Los registros históricos sugieren que una unidad de élite (en su mayoría compuesta por soldados alemanes contratados) del ejército sueco llamó a la Brigada Azul una derrota mortal en la zona donde se encontró la tumba, después de que fueron atacados por sorpresa por una unidad de caballería del Imperio Católico Ejército, dijeron los investigadores.

Los restos de balas revelan que los soldados habían sido atacados con pistolas, mosquetes y carabinas, armas que los caballeros usaban para distancias cortas. Los registros históricos mencionan que los soldados guardaban balas en la boca para que pudieran recargar rápidamente sus armas durante la batalla, y dos de los esqueletos en la tumba todavía tenían balas de plomo en su cavidad oral.

jueves, 13 de abril de 2017

SGM: Hitler vivía drogado

Hitler fue inyectado rutinariamente con cocaína, metanfetamina y opiáceos
Por Eric Spitznagel - The New York Post
Hitler fue inyectado rutinariamente con cocaína, metanfetamina y opiáceos


Adolf Hitler es recibido por los partidarios en Nuremberg en 1933. Getty Images

Cuando pensamos en Adolf Hitler, tendemos a imaginarlo como el dictador furioso, que incita a la gente. Pero "Blitzed: Drogas en el Tercer Reich" pinta un cuadro muy diferente, uno de un adicto completo que apenas podía presentarse a reuniones militares sin sus inyecciones regulares de cocaína, metanfetamina y opiáceos. En una de las escenas más desgarradoras del libro, el autor Norman Ohler describe cómo "las venas de Hitler estaban tan destrozadas" a finales de 1944 que incluso su médico personal "difícilmente podía penetrarlas".

Cuando finalmente logró romper la piel, "en realidad hizo un crujido de ruido."


Algunas de las mejores historias se leen como escenas de una comedia de la película de la deshuesadora. Cuando Hitler visita su casa de montaña de vacaciones en Obersalzberg - "su nube congelada-cuco-tierra", escribe Ohler - él pasa su tiempo libre viendo cuervos y realizando "su uso de imitaciones de los sonidos producidos por las diferentes ametralladoras utilizadas en la Segunda Guerra Mundial . "Ohler deja que la escena visual se juega en tu cabeza y luego ofrece," Ya sea que lo hizo tan alto o no, no podemos decir. "

Hitler estaba lejos de ser el único adicto nazi. De acuerdo con Ohler, que estudió cientos de archivos federales alemanes, gran parte de la Alemania nazi - tanto soldados como civiles - estaba en lo alto de Pervitin, una forma de píldora de metanfetamina que prometió "integrar shirkers, malingerers, derrotistas y whiners". Por una fábrica de fármacos de Berlín, rápidamente atrapó con el público en general. Ayudó a las secretarias a escribir más rápido. Los bomberos lo usaron para sentirse más heroico, y las madres jóvenes tomaron las píldoras para protegerse de los azules bebés. Se convirtió, Ohler escribe, "tanto de un accesorio como una taza de café."

La droga pronto se notó por el ejército alemán, que ordenó 35 millones de dosis de Pervitin para los soldados que avanzaban en Francia en 1940.

Con efectos como fuertes sentimientos de invencibilidad y poder, y la capacidad de ir semanas sin dormir, ayudó a inspirar el "indomable espíritu de lucha aria" que a Hitler le gustaba presumir.

Entre el otoño de 1941 y la segunda mitad de 1944, Hitler apenas disfrutó de un día sobrio.
Esos efectos son la misma razón por la que Hitler fue personalmente atraído por Pervitin, entre otras drogas, pero sus dependencias de drogas no ocurrieron de la noche a la mañana. Comenzó en 1941 con inyecciones de esteroides y hormonas animales - tanto por ser vegetariano - para ayudar con su disminución de energía y problemas digestivos. Pero a medida que la guerra se tornaba más estresante y la victoria menos segura, necesitaba una patada más grande. Estaba perdiendo el carisma y la inquebrantable confianza en sí mismo que lo convertía en un líder tan poderoso.

El médico personal de Hitler, Theodor Morell, era un chiquillo extraño de hombre que llevaba un "uniforme de fantasía basado en sus propios diseños", parpadeaba en las direcciones equivocadas (sus párpados cerrados desde abajo) y estaba dispuesto a inyectar casi cualquier cosa Las venas de Hitler si el Fuhrer le sonreía.

Morell poco a poco comenzó a añadir ingredientes a sus inyecciones diarias - Hitler obtuvo su primer sabor de oxycodone antes de una gran reunión con Benito Mussolini - y Hitler eventualmente comenzó a depender de la "sensación (s) que correspondía tan perfectamente a su propia imagen de grandeza - Y esa realidad ya no se suministra ", escribe Ohler.


Hitler probó oxicodona por primera vez antes de una gran reunión con Benito Mussolini.Getty Images

Una de las historias más memorables de "Blitzed" no tiene nada que ver con las parcelas militares para la dominación del mundo. Es sólo otro romance sobre un hombre y una mujer y su entusiasmo compartido por los opiáceos. Eva Braun insistió en seguir a la droga de Hitler para droga, para estar "en la misma longitud de onda que su amante," que aparentemente condujo a una cierta intimidad unhinged. Después de regresar de "noches de citas" en Obersalzberg, Hitler rechazó los exámenes físicos de su médico para que no viera las "heridas en su cuerpo por el comportamiento sexual agresivo de Eva", escribe Ohler.


Eva Braun insistió en tomar las mismas drogas que Hitler, para estar "en la misma longitud de onda que su amante". Getty Images

A medida que pasaban los años, Hitler descendió más hacia sí mismo y su adicción, dice el libro.

"En su aislamiento, todo el placer y la energía recibidos previamente de la atención de una muchedumbre que animaba tenía que ser substituido por los productos químicos," Ohler escribe. "Entre el otoño de 1941, cuando empezó a recibir inyecciones de hormonas y esteroides, y la segunda mitad de 1944, Hitler apenas disfrutó de un día sobrio".

Al menos hasta que no tuvo otra opción. Aunque se cree ampliamente que Hitler sufría de la enfermedad de Parkinson durante los últimos días de su vida, Ohler especula que estaba sufriendo los síntomas de la abstinencia. Le guste o no, Hitler fue finalmente obligado a ir frío Turquía.

miércoles, 12 de abril de 2017

Guerra de Vietnam: Metanfetaminas en las tropas americanas

Las drogas que construyeron un super soldado
Durante la Guerra de Vietnam, el ejército de los Estados Unidos envió a sus soldados con velocidad, esteroides y analgésicos para ayudarles a manejar el combate extendido




LUKASZ KAMIENSKI | The Atlantic

Algunos historiadores llaman a Vietnam la "última guerra moderna", otros la "primera guerra posmoderna". De cualquier manera, era irregular: Vietnam no era una guerra convencional con las líneas de frente, el enemigo movilizando sus fuerzas para un ataque o un territorio para Ser conquistado y ocupado. En cambio, se trataba de un conflicto sin forma en el que los principios estratégicos y tácticos anteriores no se aplicaban. Los Vietcong luchaban de una manera inesperada, sorprendente y engañosa para negar las fortalezas de los estadounidenses y explotar sus debilidades, convirtiendo a la Guerra de Vietnam en el mejor ejemplo de guerra asimétrica del siglo XX.

El conflicto era distinto de otra manera también-con el tiempo, llegó a ser conocida como la primera "guerra farmacológica", llamada así porque el nivel de consumo de sustancias psicoactivas por el personal militar era sin precedentes en la historia de Estados Unidos. El filósofo británico Nick Land describió acertadamente la Guerra de Vietnam como "un punto decisivo de intersección entre la farmacología y la tecnología de la violencia".

Desde la Segunda Guerra Mundial, poca investigación había determinado si la anfetamina tuvo un impacto positivo en el desempeño de los soldados, pero el ejército estadounidense suministró rápidamente a sus tropas en Vietnam con rapidez. Las "píldoras Pep" se distribuían generalmente a los hombres que salían para misiones de reconocimiento de largo alcance y emboscadas. La instrucción estándar del ejército (20 miligramos de dextroanfetamina durante 48 horas de preparación para el combate) rara vez fue seguida; Las dosis de la anfetamina fueron publicadas, como un veterano lo puso, "como los caramelos," sin la atención dada a la dosis recomendada oa la frecuencia de la administración. En 1971, un informe del Comité Selecto de la Cámara sobre el Delito reveló que entre 1966 y 1969 las fuerzas armadas habían utilizado 225 millones de tabletas de estimulantes, en su mayoría Dexedrina (dextroanfetamina), un derivado de la anfetamina casi dos veces más fuerte que la Benzedrina usada en la segunda Guerra Mundial. El consumo anual de Dexedrine por persona fue de 21,1 pastillas en la armada, 17,5 en la fuerza aérea, y 13,8 en el ejército.

"Teníamos las mejores anfetaminas disponibles y eran suministradas por el gobierno de Estados Unidos", dijo Elton Manzione, miembro de un pelotón de reconocimiento de largo alcance (o Lurp). Recordó una descripción que había oído de un comando naval, quien dijo que las drogas "te daban una sensación de bravuconería y te mantenían despierta. Cada vista y sonido se intensificó. Soldados en unidades que se infiltraron en Laos para una misión de cuatro días recibieron un kit médico que contenía, entre otros artículos, 12 tabletas de Darvon (un analgésico suave), 24 comprimidos de Codeína (un analgésico opioide), y seis píldoras de Dexedrine. Antes de partir para una larga y exigente expedición, los miembros de las unidades especiales también recibieron inyecciones de esteroides.

La anfetamina, como muchos veteranos afirmó, aumentó la agresión, así como la alerta.
Las investigaciones han descubierto que el 3,2 por ciento de los soldados que llegaban a Vietnam eran pesados ​​usuarios de anfetaminas; Sin embargo, después de un año de despliegue, esta tasa subió a 5,2 por ciento. En resumen, la administración de estimulantes por parte de los militares contribuyó a la propagación de hábitos de drogas que a veces tuvo consecuencias trágicas, porque la anfetamina, como muchos veteranos afirmaban, aumentaba la agresión y la vigilancia. Algunos recordaron que cuando el efecto de la velocidad se desvaneció, estaban tan irritados que sentían como disparar a "niños en las calles".

Algunos historiadores llaman a Vietnam la "última guerra moderna", otros la "primera guerra posmoderna". De cualquier manera, era irregular: Vietnam no era una guerra convencional con las líneas de frente, el enemigo movilizando sus fuerzas para un ataque o un territorio para Ser conquistado y ocupado. En cambio, se trataba de un conflicto sin forma en el que los principios estratégicos y tácticos anteriores no se aplicaban. Los Vietcong luchaban de una manera inesperada, sorprendente y engañosa para negar las fortalezas de los estadounidenses y explotar sus debilidades, convirtiendo a la Guerra de Vietnam en el mejor ejemplo de guerra asimétrica del siglo XX.

El conflicto era distinto de otra manera también-con el tiempo, llegó a ser conocida como la primera "guerra farmacológica", llamada así porque el nivel de consumo de sustancias psicoactivas por el personal militar era sin precedentes en la historia de Estados Unidos. El filósofo británico Nick Land describió acertadamente la Guerra de Vietnam como "un punto decisivo de intersección entre la farmacología y la tecnología de la violencia".

Desde la Segunda Guerra Mundial, poca investigación había determinado si la anfetamina tuvo un impacto positivo en el desempeño de los soldados, pero el ejército estadounidense suministró rápidamente a sus tropas en Vietnam con rapidez. Las "píldoras Pep" se distribuían generalmente a los hombres que salían para misiones de reconocimiento de largo alcance y emboscadas. La instrucción estándar del ejército (20 miligramos de dextroanfetamina durante 48 horas de preparación para el combate) rara vez fue seguida; Las dosis de la anfetamina fueron publicadas, como un veterano lo puso, "como los caramelos," sin la atención dada a la dosis recomendada oa la frecuencia de la administración. En 1971, un informe del Comité Selecto de la Cámara sobre el Delito reveló que entre 1966 y 1969 las fuerzas armadas habían utilizado 225 millones de tabletas de estimulantes, en su mayoría Dexedrina (dextroanfetamina), un derivado de la anfetamina casi dos veces más fuerte que la Benzedrina usada en la segunda Guerra Mundial. El consumo anual de Dexedrine por persona fue de 21,1 pastillas en la armada, 17,5 en la fuerza aérea, y 13,8 en el ejército.

"Teníamos las mejores anfetaminas disponibles y eran suministradas por el gobierno de Estados Unidos", dijo Elton Manzione, miembro de un pelotón de reconocimiento de largo alcance (o Lurp). Recordó una descripción que había oído de un comando naval, quien dijo que las drogas "te daban una sensación de bravuconería y te mantenían despierta. Cada vista y sonido se intensificó. Soldados en unidades que se infiltraron en Laos para una misión de cuatro días recibieron un kit médico que contenía, entre otros artículos, 12 tabletas de Darvon (un analgésico suave), 24 comprimidos de Codeína (un analgésico opioide), y seis píldoras de Dexedrine. Antes de partir para una larga y exigente expedición, los miembros de las unidades especiales también recibieron inyecciones de esteroides.

La anfetamina, como muchos veteranos afirmaron, aumentaba la agresión, así como el estado de alerta.
Las investigaciones han descubierto que el 3,2 por ciento de los soldados que llegaban a Vietnam eran pesados ​​usuarios de anfetaminas; Sin embargo, después de un año de despliegue, esta tasa subía a 5,2 por ciento. En resumen, la administración de estimulantes por parte de los militares contribuyó a la propagación de hábitos de drogas que a veces tuvo consecuencias trágicas, porque la anfetamina, como muchos veteranos afirmaban, aumentaba la agresión y la vigilancia. Algunos recordaron que cuando el efecto de la velocidad se desvaneció, estaban tan irritados que sentían como disparar a "niños en las calles".

Las sustancias psicoactivas fueron emitidas no sólo para impulsar a los combatientes, sino también para reducir los efectos nocivos del combate en su psiquis. Con el fin de prevenir las interrupciones mentales de los soldados del estrés de combate, el Departamento de Defensa empleó sedantes y neurolépticos. En general, escribe David Grossman en su libro On Killing, Vietnam fue "la primera guerra en la que las fuerzas de la farmacología moderna fueron dirigidas a capacitar al soldado del campo de batalla". Por primera vez en la historia militar, la prescripción de fármacos antipsicóticos potentes como Clorpromazina, fabricado por GlaxoSmithKline bajo la marca Thorazine, se convirtió en rutina. El uso masivo de la psicofarmacología y el despliegue de un gran número de psiquiatras militares ayudan a explicar la tasa sin precedentes de trauma de combate registrada en tiempos de guerra: Mientras que la tasa de colapsos mentales entre soldados estadounidenses fue de 10 por ciento durante la Segunda Guerra Mundial (101 casos por 1.000 Tropas) y 4 por ciento en la Guerra de Corea (37 casos por 1.000 soldados), en Vietnam cayó a sólo el 1 por ciento (12 casos por cada mil soldados).

Este resultado, sin embargo, fue miope. Al limitarse a aliviar los síntomas de los soldados, los medicamentos antipsicóticos y los narcóticos trajeron alivio inmediato pero temporal. Los fármacos que se toman sin una psicoterapia adecuada sólo atenúan, suprimen o congelan los problemas que permanecen profundamente arraigados en la psique. Años más tarde, esos problemas pueden explotar inesperadamente con fuerza multiplicada.

Los intoxicantes no eliminan las causas del estrés.
Los intoxicantes no eliminaban las causas del estrés. En su lugar, observa Grossman, "lo que hace la insulina para un diabético: tratan los síntomas, pero la enfermedad sigue ahí". Esa es precisamente la razón por la cual, en comparación con las guerras anteriores, muy pocos soldados en Vietnam requerían evacuación médica debido al combate- Rupturas de estrés. De la misma manera, sin embargo, las fuerzas armadas contribuyeron al estallido sin precedentes de PTSD entre los veteranos en las secuelas del conflicto. Esto se debió, en gran medida, al uso imprudente de fármacos y fármacos. El número exacto de veteranos de Vietnam que sufrían de PTSD sigue siendo desconocido, pero las estimaciones oscilan entre 400.000 y 1,5 millones. Según el Estudio Nacional de Reajuste de Veteranos de Vietnam publicado en 1990, hasta 15.2 por ciento de los soldados que experimentaron el combate en el Sudeste Asiático sufrieron de PTSD.

En su libro Flashback, Penny Coleman cita a un psicólogo militar que dice que si se administran drogas mientras se sigue experimentando el estresor, arrestarán o sustituirán el desarrollo de mecanismos eficaces de afrontamiento, lo que resultará en un aumento del trauma a largo plazo de la estrés. Lo que sucedió en Vietnam es el equivalente moral de dar a un soldado un anestésico local para una herida de bala y luego enviarlo de nuevo al combate.

sábado, 25 de marzo de 2017

Lectura Militar: Sobreviviendo a un campo de prisioneros

Sobreviviendo a Andersonville: Los beneficios de las redes sociales en un campo de prisioneros de guerra  
Surviving Andersonville: The Benefits of Social Networks in POW Camps 
Por  Dora L. Costa del MIT y Matthew E. Kahn. 






El veinte y siete por ciento de los prisioneros del Ejército de la Unión capturado en julio de 1863 o más tarde murieron en cautiverio. En Andersonville la tasa de mortalidad puede haber sido tan alta como el 40 por ciento. ¿Cómo sobrevivir a los hombres como las condiciones terribles? El uso de dos conjuntos de datos independientes nos encontramos con que los amigos tuvieron un efecto positivo estadísticamente significativo sobre las probabilidades de supervivencia y que cuanto más los lazos entre amigos, medido por los identificadores como la etnia, el parentesco y la misma ciudad más grande es el impacto de los amigos de probabilidades de supervivencia.

Es un articulo cientifico publicado por la NBER de USA. Andersonville fue un campo de prisioneros en el Sur norteamericano durante la guerra Civil. Las probabilidades de morir en este campo eran las mas grandes de cualquier otro campo en la guerra: 40 %. Es decir, si entrabas habia una muy alta probabilidad de que te saquen con las patas para adelante.

Lo que encuentran los autores, usando una base de datos historica, es que la probabilidad de sobrevivir en este campo de prisioneros esta positivamente relacionado con la cantidad de amigos o conocidos a los que se puede acceder. Es decir, desarrollar redes sociales (amistades, relaciones) mejora la probabilidad de salir con vida de un campo de prisioneros. Ello es porque teniendo mas conocidos posibilita en acceder a mas alimentos, cuidados y remedios. 







La tabla 2 se publica de la composición de los prisioneros, el 7% eran de origen alemán y el 3% de origen británico (escocés, galés) mientras otro 7% era de origen irlandés.

Otro detalle de dicha tabla: el promedio de altura de los prisioneros fue de 1.8 metros... mucho mas altos que cualquier latinoamericano de aquella época.

El archivo esta escrito en PDF y tiene 252 K. Pueden descargar el archivo en 
 
http://papers.nber.org/papers/w11825.pdf  

martes, 21 de febrero de 2017

SGM: El campo de concentración trucho nazi

Theresienstadt, el campo de concentración y "ghetto modelo" que los nazis montaron para engañar a la Cruz Roja
Ubicado a 50 kilómetros de Praga, por allí pasaron 144.000 judíos entre 1940 y 1945, incluyendo artistas, intelectuales y otras figuras prominentes a quienes se les permitió practicar la profesión en condiciones humanas para intentar desviar la atención del mundo sobre las matanzas en otros campos
Infobae

El brutal dictador Adolf Hilter. Se estima que seis millones de judíos fueron masacrados durante su mandato (AP)


A 50 kilómetros de Praga y rodeado por los ríos Elba y Ohře, los nazis montaron en 1941 un campo de concentración "modelo" que albergaba a cientos de artistas e intelectuales judíos en condiciones humanas y en libertad de practicar sus diferentes disciplinas.

La mentira engañó a muchos en Occidente, incluyendo a la Cruz Roja, y Theresienstadt, como se lo conoció en alemán, funcionó como una inmensa campaña de propaganda para ocultar las masacres que ocurrían a diario en los campos de exterminio de Europa Oriental y, también, en el mismo campo.

Sobre esta farsa escribe el director de orquesta y escritor catalán Xavier Güell en su novela Los prisioneros del Paraíso, publicada en enero por la editorial Galaxia Gutenberg.

"Necesitaban montar una farsa, que Europa creyera que trataban de forma aceptable a los prisioneros en los campos de concentración. Por ello, encerraron a multitud de artistas en este lugar y les permitieron ejercer su profesión. Los dejaban tocar, organizar conciertos", dijo Güell al periódico español ABC.

Pero por cada prisionero que gozaba de estos beneficios, otros cientos eran sometidos a un tratamiento brutal y a un sinfín de torturas.

En total, unos 144.000 judíos pasaron por Theresienstadt, ubicado en la ciudad de Terezín, en la actual República Checa, durante la guerra. En el peor momento 50.000 vivían hacinados en instalaciones pensadas para apenas un décimo.

Cerca de 33.000 murieron en el campo y otros 88.000 fueron enviados a una muerte casi segura en el campo de exterminio de Auschwitz, en Polonia, antes de que fuera liberado por los soviéticos en 1945.

Entre los prisioneros convivieron artistas como los músicos Hans Krasa, quien compuso allí su famosa obra Brundibar, y Gideon Klein y el director de cine Kurt Gerron. Ninguno sobrevivió a la guerra.

"Para ellos fue una salvación. Sabían que tocaban unas notas que podían ser las últimas porque al día siguiente podían morir, pero sabían que mientras hubiera música, había esperanza", consideró el autor. "Los nazis decidieron que los prominentes, gente importante como artistas, militares condecorados, ancianos con medios económicos altos y de importancia social, músicos serían recluidos en este campo", agregó.

En diferentes momentos de su historia, Theresienstadt contó con compañías de teatro, orquestas, bandas de jazz, lecturas de poesía y conferencias regulares.

Una de las entradas a Theresienstadt con el lema usual en los campos de concentración: “El trabajo los hará libres” (Terezín Memorial)

Al mismo tiempo, morían entre 50 y 100 personas al día por el frío y las infecciones, las ejecuciones espontáneas por parte de los guardias eran comunes y un Consejo de Ancianos judíos tenía que elegir quiénes serían enviados cada semana a Auschwitz.

"Su responsabilidad era brutal. Aunque las grandes decisiones las tomaban los nazis, a ellos los dejaban actuar como si fuesen los responsables de la ciudad, siempre que no se salieran de las pautas establecidas. Lo más duro era que les hacían hacer el listado de los deportados, un número que no bajaba de unos 1.000 nombres a la semana", explicó el autor de Los prisioneros del paraíso.

La autoridades alemanas alegaban ante el mundo que el campo era una especie de "balneario" y "ghetto modelo"; una zona de concentración de judíos que recibían un trato humanitario antes de ser enviados al entonces Mandato Británico de Palestina.

El momento cúlmine de esta pantomima llegó en la primavera de 1944, cuando los nazis permitieron que una misión de la Cruz Roja Internacional visitara Theresienstadt, en medio de una ola de rumores en todo el mundo sobre masacres, tortura y esclavitud en los campos de concentración alemanes.

Los barracones Magdeburgo, en el campo “modelo” (Terezín Memorial)

El director del campo fue diligente. Deportó a los 5.000 prisioneros más enfermos o desnutridos, mejoró las raciones, arregló las calles y construyó parques.

Repartió ropa nueva y elegante a los prisioneros y encomendó al Freizeitgestaltung, el comité de actividades musicales, que preparara una versión del Réquiem de Giuseppe Verdi para 2000 espectadores.

Para completar la farsa, se les prohibió a todos los prisioneros decir la verdad sobre el campo a los miembros de la Cruz Roja bajo pena de muerte, un destino demasiado familiar para todos ellos.

Fue todo un éxito. La Cruz Roja Internacional compró el engaño y quedó sorprendida por las excelentes condiciones en Theresienstadt, a las que consideró mucho mejores de lo esperado y representativas de todo el sistema.

Para ese entonces ya habían muertos millones de judíos, gitanos y opositores políticos de todo tipo. Aún restaba un año más para el fin de la guerra.

sábado, 18 de febrero de 2017

Guerras Napoleónicas: ¿Por qué hubo tantas bajas en las batallas?

La picadora de carne de la guerra - Por qué las guerras napoleónicas costaron tantas vidas

Andrew Knighton - War History Online




Las guerras napoleónicas involucraron un número asombroso de hombres heridos y muertos.

Desde el 6% de las muertes en Fleurus en 1792 hasta el 15% en Austerlitz en 1806. Hubo un 31% en Eylau en 1807 y un aterrador 45% en Waterloo en 1815.

El gran número de hombres quebrantados por las guerras era horrible. Algunos sobrevivieron a sus lesiones, aunque es probable que millones murieron. Los 3,7 millones de muertes estimadas por el historiador Hippolyte Taine pueden ser una exageración, pero debe estar en el área correcta.


Más de 500.000 hombres fueron perdidos del ejército de Napoleón durante la invasión de 1812 de Rusia, y mientras que éste era un desastre particularmente terrible, no era único.

¿Por qué tantas personas murieron en las guerras de un solo hombre?

Guerras que atravesaron un continente

La magnitud de las bajas es en parte un reflejo de la magnitud de las guerras.

Napoleón supervisó la continuación de un largo período de guerra iniciado por los revolucionarios gobiernos franceses. El efecto desestabilizador de la Revolución Francesa había convertido muchas grandes potencias contra Francia. Si bien estos conflictos podían ser considerados como una serie de batallas separadas, fueron efectivamente una larga guerra en la que Francia estaba constantemente luchando.

Al igual que en la Guerra de los Siete Años anterior, estos fueron un precursor de las Guerras Mundiales del siglo XX, atrayendo a todas las grandes potencias. Se les llamó la Gran Guerra un siglo antes de que ese término fuera usado en el conflicto de 1914-18. Las guerras combatidas casi en su totalidad en Europa difícilmente pueden ser llamadas guerras mundiales, pero sí incluyeron a las mayores potencias industriales de la época e involucraron a casi todos los países de Europa.

Con tantos ejércitos luchando, había muchas vidas en juego.


El Regimiento 28 en Quatre Bras. Elizabeth Thompson, Lady Butler, 1875

Reclutamiento

La Francia revolucionaria introdujo un nuevo elemento en la guerra europea. Era algo que aumentaría el número de soldados en el campo muchas veces; reclutamiento.

Frente a los ataques de los países de Europa, las rebeliones desde adentro, y el reto de difundir sus ideales por la fuerza, la Francia revolucionaria comenzó a reclutar hombres para luchar.

La ley de reclutamiento en vigor durante la mayor parte del reinado de Napoleón fue la Ley Jourdan-Delbrel de 1798. Sus disposiciones fundamentales duraron hasta la codificación y revisión de todas las regulaciones militares en 1811. Incluso entonces, la esencia de la ley fue incorporada a las regulaciones, no abandonada .

La conscripción significó que Francia lanzó a un gran número de hombres en el amolador de la guerra. No sólo gente de su propio país, sino también reclutas de provincias conquistadas. Las naciones opuestas reclutadas para igualar los números de Francia. No sólo un gran número de países luchaban, sino que cada uno estaba luchando con un mayor número de hombres, infligiendo y sufriendo más bajas.

Desastres épicos

Napoleón era un general atrevido y audaz. Él tomó riesgos enormes para alcanzar metas importantes. Como resultado, cuando el desastre cayó podría ser igualmente épico.

La retirada de Moscú en 1812 y la derrota en Leipzig en 1813 fueron particularmente devastadoras, con un gran número de tropas francesas perdidas. Los hombres que los reemplazaron se lanzaron apresuradamente, es decir, muchos eran inexpertos y mal preparados, con probabilidades de sufrir frente a la realidad de la batalla.

Incluso antes de esto, los grandes planes de Napoleón eran a veces su destrucción. La expedición egipcia de 1798 vio a miles de hombres morir no sólo en la batalla, sino de la peste y la privación, ya que fueron cortados y los suministros se agotaron.

Napoleón apuntó alto. Cuando cayó a la tierra, otros sufrieron.


Caballería enfrentándose en la Batalla de Borodino, pintada por Franz Roubaud en 1912

Artillería Mejorada

El orgullo excesivo pudo haber jugado un papel en la devastación, pero también lo hizo la tecnología y la marcha del progreso.

La carrera de Napoleón comenzó en la artillería en un momento en que estaba haciendo avances significativos. Las armas estaban siendo diseñadas para ser más potentes y móviles. Debido a una combinación de avances tecnológicos y los cambios tácticos que llevó Napoleón, la artillería llegó a desempeñar un papel más destructivo que nunca. El ejército francés en Leipzig disparó cinco veces más bolas de cañón que el que habían tenido en Valmy veintiún años antes. Los resultados de esos cañones eran más cuerpos en un conteo brutal.


La carga de los grises escoceses en Waterloo. Por Lady Butler, 1881

Los límites de la Medicina

Aunque no era un problema nuevo, el conocimiento médico limitado exacerbó el peaje tomado por las guerras napoleónicas.

El siglo XIX fue un período de importantes avances médicos. La naturaleza de la enfermedad llegaría a ser comprendida. La importancia de la limpieza en la prevención de la infección transformaría tanto el tratamiento como la salud pública. Los químicos desarrollaban poderosos detergentes para matar las bacterias antes de que alcanzaran las heridas y la cirugía tomaría saltos audaces hacia adelante.

Todo lo que tenía por delante, sin embargo. Durante las dos décadas en las que Napoleón dominó la guerra, incluso la más leve de las heridas en el campo de batalla podría conducir a una infección mortal. Un brazo o una pierna roto lo más probable es que sea eliminado, aumentando el riesgo de infección, pérdida de sangre, o muerte por shock.

Era una guerra en una escala casi industrial, sin los beneficios que traería la medicina moderna.

Búsqueda de alimento y tierra quemada

La mayoría de los intentos de contar el costo de las guerras de Napoleón se han centrado en los soldados, pero la violencia también tuvo un enorme impacto en los civiles.

Mientras grandes ejércitos pisoteaban el continente, dejaban un rastro de destrucción a su paso. Algunos de esto fue debido a la falta de comida. Llevar todo el sustento requerido para tales grandes ejércitos hubiera sido un tremendo esfuerzo, así que los ejércitos vivieron de la tierra. Las granjas y comunidades enteras se quedaron sin comida.

Fue peor en áreas donde se usaron tácticas de tierra quemada, especialmente Rusia. Para evitar que los franceses se abastecieran, los ejércitos rusos devastaron su país. La ciudad de Moscú se incendió en lugar de dejar que los franceses encontrar lo que necesitaban allí.

Tales tácticas causaron hambre y muerte para la gente común. Las disputas con soldados forrajeros llevaron a actos de violencia. Inevitablemente, tales sufrimientos fueron en gran parte no reportados.

Millones de soldados y civiles murieron durante las guerras napoleónicas. Los cambios políticos y tecnológicos realizados para un conflicto particularmente devastador. Era un presagio de lo que vendría en la era de la guerra total.

Fuente:

martes, 20 de diciembre de 2016

SGM: Virulentos experimentos nazis con humanos

10 atroces experimentos nazis con seres humanos
Entre las mayores crueldades del régimen más atroz del mundo moderno estuvieron los experimentos con humanos realizados con los cautivos de los campos de concentración. Esta lista reúna algunos de los más sorprendentes.
History





-Gases: los nazis querían conocer a fondo el efecto del gas mostaza y el fosgeno sobre el cuerpo humano. Para esto, los utilizaron sobre prisioneros, muchos de los cuales murieron en la prueba.

-Heridas en la cabeza: el Dr. Wichtmann martillaba la cabeza de niños, a los que mantenía atados, para calcular cuantos golpes exactamente aguantaba el cráneo.

-Esterilización: las mujeres de los campos de concentración fueron usadas en la búsqueda de crear métodos de esterilización mediante drogas, cirugías y raxos X.

-Altura y presión: el Dr. Rascher encerró a  prisioneros en una cámara de baja presión para buscar formas de ayudar a los pilotos alemanes que tenían que estar a grandes alturas. De los 200 cautivos, murieron 80.

-Malaria: en el campo de concentración de Dachau se inyectó malaria a varias personas para luego investigar cómo tratarla, administrándoles todo tipo de drogas experimentales. Muchas personas murieron de sobredosis.



-Congelamiento: los nazis querían conocer mecanismos para tratar la hipotermia, para lo cual sumergían a los prisioneros en un tanque con agua congelada por más de tres horas, o hasta la muerte.

-Veneno: en el campo de concentración de Buchenwald se realizaron experimentos para investigar el efecto de los venenos en las personas. Simplemente, añadían veneno en la comida de los prisioneros. Muchos morían al instante.

-Agua de mar: en el campo de concentración de Dachau se realizaron experimentos que pretendían potabilizar el agua de mar, mezclándola con otras sustancias. De los prisioneros que debían beber estas pruebas, muchos murieron de deshidratación.

-Niños: Los nazis, obsesionados con la supremacía racial, emplearon niños para experimentar, buscando la forma de que sean más fuertes, sus ojos más claros y sus rasgos más ajustados al estándar ario.

-Sulfamidas: los prisioneros eran infectados de alguna enfermedad como gangrena o tétano, luego eran tratados con sulfamidas, un agente sintético antimicrobiano, pero muchas veces las dosis demasiado altas les causaban la muerte.

lunes, 28 de noviembre de 2016

SGM: Sobreviviente de Pearl Harbor cuenta detalles del ataque



El sobreviviente de Pearl Harbor recuerda a los bombarderos "sonriendo y saludando" desde los aviones
Por Donald Stratton - New York Post
Donald Stratton era un joven de 18 años de Red Cloud, Nebraska, cuando se unió a la Armada en 1940 - y se encontró en el frente de la historia.



Horas después del amanecer, el 7 de diciembre de 1941, el Seaman 1st Class Stratton se encontraba a bordo del USS Arizona en Pearl Harbor, frente a la costa de Honolulu, Hawaii, cuando Japón lanzó su ataque aéreo. Estaba a sólo 500 pies de distancia de donde una bomba golpeó el barco.

Tan implacable fue el ataque furtivo en Pearl Harbor que en sólo dos horas 2.403 estadounidenses murieron. Stratton habría estado entre los 1.177 compañeros de asalto de USS Arizona - de 1.511 a bordo - que perecieron, si no por un escape de clavos a un barco vecino.

Ahora, de 94 años, reside en Colorado Springs, Colorado, con su esposa de 66 años (tienen cinco nietos y cinco bisnietos).



A medida que el 75 aniversario del bombardeo se acerca, Stratton cuenta su historia épica en las memorias “All the Gallant Men” (William Morrow) - y lo comparte con The Post Michael Kaplan.

La mañana del 7 de diciembre de 1941, parecía como cualquier otra. Trabajamos un poco y comimos chow. Cogí algunas naranjas para traer a un amigo mío que estaba en la bahía enferma. Luego salí a la cubierta y vi a algunos marineros congregándose en el lado de estribor del barco. Estaban mirando al otro lado del agua en la Isla Ford, un islote en el centro de Pearl Harbor, y estaban gritando - los aviones con la insignia japonesa Cero estaban atravesando el cielo.

-¡Oh, demonios, son los japoneses! -gritó alguien. Están bombardeando la torre de agua en la isla Ford.

Vimos la caída de la torre y los aviones en la pista de allí estallaron en llamas.


Donald Stratton tenía 18 años cuando se encontró bajo ataque en Pearl Harbor. Él tiene 94 años. Foto: Folleto; Ryan Dearth

Un anuncio se produjo en el sistema de mensajes públicos del buque: "Man tus estaciones de combate! ¡Esto no es un ejercicio!

Era sorprendentemente tranquilo, con todo el mundo haciendo lo que habían sido entrenados para hacer.

Corrí hasta cinco escaleras para llegar a mi estación de batalla, "el director" - una percha cubierta, a unos 60 pies sobre la cubierta. Yo era un espectador de las armas antiaéreas. Mi trabajo era conseguir un alcance en donde estaban los aviones para poder derribarlos. Pero todo el infierno se estaba soltando en el cielo, y estábamos sentados. Había tan malditos aviones, tan cerca que podía ver a los pilotos sonriendo y saludando. Estaban haciendo su trabajo, pero pensé que eran un agujero!

Tratamos de disparar los aviones, pero nuestros proyectiles antiaéreos no podían alcanzar lo suficiente. Los vi explotar antes de golpear los ceros. Vi torpedos que venían hacia Battleship Row; Había una bola de fuego en el USS Pennsylvania y el Oklahoma había sido volcado. Seis de los acorazados de Estados Unidos habían sido dañados y cuatro de ellos estaban hundidos; Todo dicho, 19 barcos fueron dañados o destruidos. El aire olía a aceite quemado, y el agua estaba ardiendo por todo el combustible que se había derramado.

Cuando cada bomba nos golpeó, el Arizona se estremeció y parecía al borde del colapso. Entonces el grande golpeó. Los japoneses tuvieron suerte. Una de sus bombas de 1.700 libras golpeó un área de almacenamiento que contenía 1.000.000 libras de munición y 180.000 galones de gasolina de la aviación. Eso estaba a 500 pies de distancia de mí, y me sacudió completamente con el golpe.

Mi cuerpo estaba quemado, mis manos estaban a piel cruda, y yo estaba enfocado en la supervivencia. Nunca pensé en no hacerlo.
Una serie de explosiones ensordecedoras se fue. Había 110 pies de la nave que se voló. La torre número uno voló en el aire y aterrizó duro en la cubierta. Una bola de fuego - alimentada con munición y gasolina - de repente se fue 800 pies en el aire. Se disparó a través de mí y muchos otros. El setenta por ciento de mi cuerpo fue quemado: Mi camiseta quedó envuelta en llamas y quemó mi torso; El pelo en mi cabeza fue quemado lejos; Mis piernas sufrieron graves daños. De alguna manera, perdí parte de la oreja. Pero mi auto-preservación se inició, y no podía pensar en morir como una opción.

Otros lo tenían mucho peor. Abajo, en la cubierta inferior, vi a los hombres literalmente en llamas. Allí estaba tan caliente que salté de un pie al otro, agradecido por un alivio momentáneo.

Todo el barco estaba en llamas. Las escotillas se habían abierto y perdimos a 1.177 hombres ese día. Podría haber sido uno de ellos, si no por un gran, heroico hombre con el nombre de Joe George.

Su rango era compañero 2 de Boatswain Mate en el USS Vestal. A través de humo y llamas, lo vi sentado a 70 pies de distancia en la cubierta del Vestal, que también había sido golpeada y tenía fuegos propios. Joe estaba en el proceso de cortar las líneas que unían su nave a la nuestra para que la Vestal pudiera ser llevada al mar abierto. Entonces vio a seis hombres antiaéreos en el director. Él optó por desobedecer órdenes de un superior y el riesgo de la corte marcial mediante el lanzamiento de una línea ponderada de plomo a nuestra manera.


El USS Arizona Photo: Folleto

Los seis de nosotros pasamos la mano a través de la línea y por encima del agua inflamada. Mi cuerpo estaba quemado, mis manos estaban crudas, y yo estaba enfocado en la supervivencia. Nunca pensé en no hacerlo. Seis de nosotros tuvimos nuestras vidas salvadas por Joe George. Nos reunimos para que recibiera una Medalla de Honor por su valor, pero, lamentablemente, nunca sucedió. Debido a que desobedeció una orden directa para cortar las líneas, la Marina no vería en forma para darle el reconocimiento que creíamos que se merecía. Sólo recibió una medalla menor.

Después del ataque, pasé 10 meses hospitalizado en Hawai y California. Cuando llegué a la escala en el hospital, yo era 92 libras, la mitad de mi peso corporal desde el día en que me alisté. Pasé tanto tiempo en la cama que cuando traté de estar de pie, mis pies sólo colgaba; Habían dejado de trabajar. No hubo reacción muscular. Tuve que aprender a caminar de nuevo. Todo había desaparecido. Incluso mis huellas digitales se quemaron. Mi mamá quería visitarme, pero le pedí que no lo hiciera. No quería que me viera en tan malas condiciones.


Donald Stratton (a la derecha) visto aquí con otros sobrevivientes de Pearl Harbor. Foto: Folleto

Mi piel era tan tierno que si alguien me tocaba mientras dormía, reaccionaba de una manera extrema, a veces lanzando un puñetazo! En una ocasión, los doctores pusieron gusanos en mi carne y los cubrieron con vendajes. La razón era simple: los gusanos comen carne muerta, y yo tenía mucho de ella.

Pero la curación fue más lenta de lo que los médicos esperaban que fuera. Temiendo que mi brazo izquierdo no sanara en absoluto, los médicos querían amputarlo. Le dije: "No, no me cortarás el maldito brazo. Preferiría que estuviera ahí, que no lo hubiera visto. "Durante los siguientes años, recuperé el uso del 100 por ciento del brazo.

A través de todo esto, reconocí que necesitaba volver a estar saludable. Seguí caminando, nadando en la piscina del hospital, vadeando en el jacuzzi, trabajando para recuperar mis fuerzas.

En septiembre de 1942, recibí un alta médica y se consideró no apto para el combate. Salí del hospital y regresé a Nebraska. Mi familia lloró cuando me vieron, pero no preguntaron qué pasó en el Arizona. Traté de adaptarme a la vida en Red Cloud. Conseguí un trabajo de transporte de trigo en los campos y trabajé como camarero en la taberna de mi padre, pero vi que todos los jóvenes de la zona habían entrado al servicio.

Yo quería volver.

No puedo decirte lo que me hizo querer volver a enlistarme, pero lo hice. Estoy seguro de que ayudar a mi país fue parte de ello. Estoy seguro de que conseguir venganza pasó por mi mente varias veces también.

Después de más de un año en casa, convencí a la junta de borrador para que me devolviera y pasé por el campamento de entrenamiento por segunda vez. Me enviaron al Pacífico Sur en un destructor. En el camino, pasamos por Pearl Harbor, y vi el Arizona, completamente destruido.

Miré el vaso y pensé en los más de 1.100 hombres que perecieron. Seguí pensando en cómo dieron sus vidas por nuestro país.


Donald Stratton muestra las medallas que le otorgaron. Foto: Ryan Dearth

Esta vez estuve allí para la Batalla de Okinawa en la primavera de 1945 - 82 días de infierno. Los kamikazes japoneses llegaron hasta nosotros con la única intención de volar uno de sus aviones a uno de nuestros barcos. Recuerdo que uno se acercaba a mí. Si hubiera golpeado, habría muerto. Por suerte, se perdió y se estrelló contra el agua. Un centenar de nuestros buques fueron destruidos o dañados.

En julio de '45 recibí permiso del combate y fui a San Diego a asistir a la escuela de hidráulica eléctrica. El próximo mes, bombas nucleares fueron lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki. Cuando ocurrió, pensé que íbamos a volver a los japoneses. Sentí alivio.

Mirando hacia atrás, me doy cuenta de que los japoneses estaban haciendo su deber de la manera que estábamos.

En este momento, sin embargo, quiero que Estados Unidos sepa lo que pasó en Pearl Harbor - no creo que mucha gente lo piense más - y reconocer que, en este mundo, incluso en Estados Unidos, cualquier cosa puede suceder en cualquier hora.