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viernes, 19 de enero de 2018

Guerra Antisubversiva: EA homenajeará a muertos en el copamiento a Azul



El Ejército recordará a militares muertos por ataques guerrilleros en democracia

Mariano de Vedia || La Nación

Con un homenaje al coronel Camilo Arturo Gay, al teniente coronel Jorge Roberto Ibarzábal y al conscripto Daniel González, que murieron durante el intento de copamiento de la guarnición militar de Azul perpetrado por el ERP en 1974, el Ejército iniciará mañana una serie de actos para reconocer públicamente a los caídos en defensa de las unidades castrenses en períodos constitucionales.

Se trata de una decisión del jefe del Ejército, teniente general Diego Suñer, que encabezará el homenaje de mañana, a las 19, pero también dispuso organizar actos similares a lo largo del año en reconocimiento a otros militares y civiles ultimados en distintas acciones guerrilleras.

El soldado Daniel González también será homenajeado. Foto: Gentileza Frente de la Guarnición Militar de Azul


El ataque a la guarnición de Azul constituye un caso paradigmático. Allí cayeron los dos jefes de la unidad, que enfrentaron la ofensiva del ERP para secuestrar armamentos el 19 de enero de 1974, tres meses después de que Juan Domingo Perón asumiera su tercera presidencia.

Al ingresar a la guarnición, los atacantes asesinaron al soldado conscripto González y luego al coronel Gay, jefe del regimiento de Caballería de Tanques 10. Su esposa, Norma Ilda Casaux, fue tomada de rehén junto a sus dos hijos y murió al recibir una ráfaga de ametralladora de uno de los guerrilleros. Uno de los hijos de Gay estará presente en el homenaje. Su hermana, que no pudo superar la tragedia, se arrojó al vacío años después.

Entrada del Frente de la Guarnición Militar de Azul. Foto: Gentileza Frente de la Guarnición Militar de Azul

Ibarzábal fue secuestrado y mantenido cautivo durante diez meses, hasta que fue ejecutado por sus captores cuando lo trasladaban y se encontraron ante un control policial en San Francisco Solano.

Como es habitual en estos casos, ambos oficiales y el conscripto González fueron ascendidos post mortem por el Ejército al grado inmediatamente superior.

La secuencia de actos seguirá el 28 de mayo, con el recuerdo del combate de Manchalá, cerca de la localidad tucumana de Río Colorado. En ese enfrentamiento con más de cien combatientes del ERP, durante el gobierno de María Estela Martínez de Perón, en 1975, el Ejército recuperó documentación del ataque planificado para el día siguiente en el puesto de comando táctico de Famaillá, incluida una maqueta de la unidad.
La entrada del Frente de la Guarnición Militar de Azul luego del ataque del 19 de enero de 1974. Foto: Gentileza Frente de la Guarnición Militar de Azul


El caso Larrabure y la Operación Primicia


Los homenajes seguirán el 11 de agosto para recordar al coronel Argentino del Valle Larrabure, secuestrado en agosto de 1974 durante el copamiento de la Fábrica Militar de Villa María, también planificado por el ERP para hacerse de armas y municiones.

Larrabure era el subdirector de la unidad y fue retenido en una "cárcel del pueblo" durante 372 días, en una superficie de dos metros de largo por uno de ancho. El cadáver apareció en agosto de 1975, tras ser mantenido en cautiverio, cerca de Rosario.

Recientemente, el juez federal Nº 4 de Rosario, Marcelo Bailaque, denegó el pedido del hijo del militar, Arturo Larrabure, para considerar el caso crimen de lesa humanidad, tal como lo había sostenido en su dictamen el fiscal general Claudio Palacín.

El Ejército rendirá homenaje el 6 de septiembre al teniente coronel Raúl Juan Duarte Ardoy segundo jefe del Regimiento de Infantería Nº 1 Patricios, ultimado durante un ataque al Comando de Sanidad organizado por el ERP, en el barrio de Parque Patricios, durante el gobierno constitucional de Raúl Lastiri. El militar murió de un disparo mientras se producía la rendición del grupo guerrillero.

El último homenaje previsto será el 5 de octubre, para recordar a un subteniente, un sargento, ocho soldados y un agente de la policía de la provincia muertos en el ataque al Regimiento de Infantería 29 de Formosa, por parte de Montoneros. Se trata de la llamada Operación Primicia, que incluyó el secuestro de un avión de pasajeros.

martes, 26 de diciembre de 2017

Guerra Antisubversiva: La Navidad de 1975 en Tucumán

La Nochebuena del General Videla

En 1975, después del intento de copamiento del ERP al Batallón Arsenal de Monte Chingolo, el entonces comandante del Ejército voló a Tucumán para brindar con los soldados del Operativo Independencia. Su mensaje al país para “vencer el desorden y la inseguridad”

Por Marcelo Larraquy || Infobae
Periodista e historiador (UBA)



Todavía había cuerpos tirados en el Batallón de Arsenales 601 Domingo Viejobueno, y en sus calles adyacentes, cuando el comandante del Ejército, general Jorge Rafael Videla volaba hacia Tucumán para celebrar la Nochebuena de 1975 junto a los soldados del "Operativo Independencia"

Los títulos de los diarios, ese día, informaban: "Más de cien guerrilleros asaltaron un arsenal del Ejército en Monte Chingolo"; "La lucha más encarnizada se libró ante el portón de la unidad militar"; "Mueren más de 50 extremistas al atacar un batallón en M. Chingolo".

El ataque, al general Videla, no lo sorprendió.

Lo esperaba.

Había recibido la información el domingo 21 en una reunión de altos mandos, de boca del coronel Alfredo Valín, el jefe del Batallón de Inteligencia 601. Desde 1974 la inteligencia militar había "infiltrado" a un espía en las filas del ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo). El espía, Jesús Rainier, "El Oso", después transportar durante semanas las armas para una operación de la que no conocía su blanco, finalmente lo informó: "Monte Chingolo".

El ataque al Batallón sería el lunes 22 de diciembre. Su arsenal tenía 13 toneladas de armamentos.

Los altos mandos dispusieron refuerzos. Se movilizaron tanques, carriers, miles de efectivos en torno a la unidad.

Un militante del ERP que había instalado en los días previos una mesa de venta de pan dulce en las cercanías del Batallón alertó la novedad.

El ataque no se produjo.

Decepcionados, los altos mandos militares decidieron bajar el "alerta roja", disponer los francos correspondientes, restablecer la rutina, reducir la guardia, para inducir al ERP al ataque que había anunciado su espía. La violencia guerrillera convenía a las Fuerzas Armadas, impactaba a la sociedad, los acercaba al golpe de Estado.

El jefe del ERP, Roberto Santucho, recibió informes de que la operación había sido advertida por el enemigo. Había un infiltrado. La ordenó igual.



El ataque guerrillero se produjo en las últimas horas de la tarde del martes 23, mientras Videla compartía un vino de honor con los periodistas acreditados el edificio del Libertador.

La operación se inició cuando un camión de transporte de bebidas robado rompió el portón de la unidad, y le abrió el paso a tantos otros nueve vehículos. Un coronel apostado en una torre del tanque de agua del arsenal lo advirtió desde sus binoculares.

En forma simultánea, los guerrilleros tomaron puentes a lo largo del Camino General Belgrano, en el sur del conurbano bonaerense, también atacaron comisarías y el Regimiento 7° de Infantería de La Plata.

La respuesta militar fue terrestre y aérea, con helicópteros artillados, birreactores Aeromacci y aviones bombarderos livianos Camberra.

A las tres horas de combate, en las filas del ERP se escuchó la orden de retirada. Durante toda la madrugada del 24 de diciembre, iluminada por los helicópteros, la Infantería hizo rastrillajes por las villas y los bordes del Riachuelo, donde algunos se habían dispersado. La guerrilla tuvo entre 60 y 70 bajas. Algunos de ellos fueron fusilados luego de haberse rendido. En las villas se calculó que hubo 40 muertos. Las Fuerzas Armadas y de seguridad perdieron 10 hombres.

Videla sabía que sus sectores afines apoyarían la masacre posterior al intento de copamiento.

No erraba.

"Es posible decir que el saldo impresionante (…) del episodio de Monte Chingolo produjo en muchos un sentimiento de alivio: cien muertos son cien enemigos menos, y si fueron más, mejor, cualquiera haya sido la manera de su muerte", editorializaría la revista católica Criterio, al mes siguiente.

El 24 de diciembre al mediodía, cuando la violencia guerrillera ya estaba controlada, el general Videla voló a Tucumán.

Pensó que desde allí debía hablarles a los argentinos. El país estaba conmovido y entendería sus palabras. Ya no debía arengar a los soldados del Ejército ni hacer discursos para el Gobierno, como único destinatario.

Era hora de hablarle al país, y lo haría junto a los soldados que rastrillaban la espesura del monte tucumano en busca de los guerrilleros del ERP, que aspiraban a instalar una "zona liberada".

Sería el marco adecuado para dar a conocer su pensamiento en su mensaje de Nochebuena.

Apenas asumió la Comandancia, con un decreto de Isabel Perón en la madrugada del 28 de agosto, el general Videla, de 50 años, frío, pulcro, reglamentarista, sin condecoraciones, pero tampoco sin manchas en su legajo, sin haberse sumado nunca a complots o facciones internas, fue recibido con beneplácito por sectores civiles afines.

Se esperaba de él que fuese algo más que un jefe del Ejército.

La revista Cuestionario se preguntó, al mes siguiente de su designación, con la imagen serena de su rostro en tapa: "¿Cuál es el próximo paso de Videla?".

La revista Extra, del periodista Bernardo Neustadt, lo presentó, también en septiembre de 1975, como "uno de los más serios pensamientos que hoy se hospedan en el país".

El general Videla transmitía la imagen de un ejército que sólo quería orden y paz frente a una sociedad horrorizada por la violencia de la guerrilla, de la Triple A, de los que fueran.

Para ese orden, para esa paz, deberían morir los que debieran morir. Era el sacrificio. El general Videla lo explicó el 23 de octubre de 1975 en la XI Conferencia de Ejércitos Americanos, en Montevideo: "si es preciso, en la Argentina van a morir todas las personas necesarias para lograr la paz del país", diagnosticó.

Esa clase de discursos, que el gobierno de Isabel Perón avalaba con su silencio, luego se respaldarían con instrumentos jurídicos, decretos, directivas secretas.

*Con la creación del Consejo de Defensa –rubricado por la firma del gabinete de ministros y el presidente provisional Italo Luder, luego del ataque montonero al cuartel militar de Formosa del 5 de octubre-, las Fuerzas Armadas fueron autorizadas a intervenir en todo el país en la "lucha antisubversiva".


*El día 28 de octubre, una directiva secreta del Ejército (404/75) marcó las prioridades. Prioridad 1: Tucumán. Prioridad 2: Capital Federa – La Plata. Prioridad 3: Córdoba. Prioridad 4: Rosario/Santa Fe.

*Se modificó el Reglamento Militar, con la incorporación de LRD, "Lugar de Reunión de Detenidos". El "sospechoso" sería detenido en base a informes de inteligencias y trasladado al LRD para interrogatorios, sin posibilidad de defensa legal. LRD era el eufemismo de de "centros clandestinos".

Durante el gobierno de Isabel Perón, las Fuerzas Armadas y de seguridad crearían seis LRD.

Uno de ellos era "La Escuelita", en Famaillá, localidad de Tucumán donde el general Videla celebraría la Nochebuena. Dependía del Destacamento 142 de Inteligencia del Ejército, y reportaba información al comando del General Vilas.

Hasta ese momento, en diez meses de actuación del "Operativo Independencia", por allí habían pasado 1507 personas; 113 habían desaparecido.

El "exterminio físico del enemigo subversivo" era un discurso predominante en las fuerzas vivas de la provincia, identificadas con la acción militar.

En los hechos, el general Acdel Vilas, a cargo del "Operativo Independencia", era el poder fuerte en la provincia, por encima del gobernador peronista Amado Juri.

El comando táctico del general Vilas estaba asentado en la V Brigada de Infantería y además tenía a cargo tenía a cargo a la policía provincial, Federal y la Gendarmería.
El gobernador Juri había dado la bienvenida al  "Operativo Independencia" en la provincia en febrero de 1975.

"La intervención de las Fuerzas Armadas en la lucha contra la subversión apátrida ha encontrado el apoyo y la solidaridad del pueblo y el gobierno", había afirmado.

Pero el hecho de que el mismo Juri hubiera recibido  a los presos políticos tucumanos amnistiados en mayo de 1973, no lograba satisfacer el nivel de confianza que requería el ámbito castrense.

Durante 1975, guiados por el general Vilas, algunos diputados nacionales con cascos y chaquetas militares, se introdujeron en la pegajosa atmósfera del monte tucumano, con soldados que le abrían el paso a machetazos para que pudieran recorrer el bosque entre ramas hostiles; luego regresaban al llano saludando la labor de las Fuerzas Armadas y reclamando al pueblo que colaborara con "desinterés y alto sentido patriótico en la guerra contra la subversión".

El campeón del mundial de boxeo Carlos Monzón y otras figuras del deporte y el espectáculo viajaron al frente tucumano para saludar a los soldados conscriptos.

El Ejército quería dar a conocer la épica de su accionar para desterrar algunas "campañas de prensa" que desde el exterior desacreditaban al Operativo.

Las visitas se producían en un marco de violencia.



El 28 de agosto  de 1975 Montoneros había detonado una bomba a control remoto en el aeropuerto de Tucumán cuando despegaba un avión Hércules C-130 de la Gendarmería: provocó 6 muertos y 23 heridos.

Para contrarrestar la propaganda montonera de ese operativo, el General Vilas no dudó en presentar los triunfos militares a la prensa. En una oportunidad, luego de una emboscada a una columna de la Compañía del Monte del ERP en el arroyo San Gabriel, el Ejército mató a catorce guerrilleros. A dos periodistas que acompañaron el operativo militar, Vilas los invitó a regresar a la capital provincial junto a los cadáveres, en el camión Unimog del Ejército. Y lo hicieron.

La violencia no sólo estaba en el monte.

Estaba en las calles.

El 1° de diciembre de 1975, un año después que el ERP ametrallara al capitán Humberto Viola, y lo matara a él y también diera muerte a su hija de tres años, una camioneta con siete de guerrilleros del ERP explotó en el mismo lugar, sobre Ayacucho al 200. Lo firmó el comando "Dios, Patria o Muerte".

Videla sentía afinidad por Tucumán.

En esa provincia había servido como jefe de Estado Mayor de la V Brigada de Infantería desde fines de 1968, en momentos en que se sentían las consecuencias del cierre los ingenios azucareros. La desocupación obligó a miles de tucumanos a la migración interna. Incluso, cuando era coronel, en 1970, Videla llegó a gobernar la provincia por algunas semanas.

Cuando llegó al aeropuerto el 24 de diciembre de 1975 fue recibido por cientos de soldados del Operativo Independencia y recibió el saludo del arzobispo de Tucumán monseñor Blas Victorio Conrero. Ya no estaba el general Vilas en el mando  del Operativo Independencia. Seis días antes lo había reemplazado el general Antonio Bussi.

"General, usted no me ha dejado nada por hacer", anotaría Vilas con orgullo en su "Diario de Campaña", las palabras que le ofrendaría Bussi en el traspaso de mando.

Vilas dejaría el Operativo condecorado por el senado provincial.

A esas alturas, los pocos guerrilleros del ERP que se mantenían en el monte habían sido trasladados a Buenos Aires para participar del ataque al Arsenal de Monte Chingolo

El mensaje de Nochebuena del general Videla sería reflejado con sentido patriótico, sin desdeñar poesía, por la prensa política.

"El comandante general del Ejército Jorge Rafael Videla, pasó la Nochebuena en Tucumán, junto a sus soldados. Si es que hizo algún brindis, con seguridad fue con el jarrón de latón que impera en los vivaques desde los que se combate a la acción subversiva desplegada en el norte argentino", se publicó "La Opinión".

Desde la sede de la zona de operaciones del Ejército  en Famaillá, el general Videla habló a los argentinos (Extractos):

 "Mientras la Cristiandad festeja en Famaillá la llegada del niño Dios, El Ejército Argentino en operaciones, aquí en el corazón del monte tucumano, como en todo el ámbito del país, lucha armas en mano para lograr esa felicidad y esa paz que mi mensaje clama.

Lucha nuestro ejército, el ejército de la Nación, contra delincuentes apátridas que pretenden mediante el vil asesinato, quebrar al Estado y ocupar el poder para cambiar el sistema de vida nacional tan caro a los sentimientos profundamente cristianos de nuestro pueblo. Y lucha como lo hizo ayer en el batallón de Arsenales 601, con fuerza, con fe, con el coraje propio de nuestra estirpe, con la seguridad de que ese nuevo triunfo se extenderá a lo largo y lo ancho de la República allí donde la delincuencia subversiva pretenda hacer pie.

Frente a esta situación, es imprescindible que el pueblo argentino y sus Fuerzas Armadas tomen conciencia de la gravedad de las horas que vive la Patria.

Tenga presente el ejército y compréndalo así la Nación, que la delincuencia subversiva si bien se nutre de una falsa ideología, actúa favorecida por el amparo que le brinda una pasividad cómplice. (…)

Ante esta dura realidad que aceptamos con patriotismo y espíritu de servicio, miramos consternados a nuestro alrededor y observamos con pena, pero con la sana rabia del verdadero soldado, las incongruentes dificultades en las que se debate el país, sin avizorarse solución.

Frente a estas tinieblas la hora del despertar del pueblo argentino ha llegado. La paz no sólo se ruega, la felicidad no sólo se espera, sino que también se ganan. El Ejército argentino, en el justo derecho que le concede la cuota de sangre generosamente derramada por sus hijos héroes y mártires, reclama con angustia pero también con firmeza una inmediata toma de conciencia para definir posiciones. La inmoralidad y la corrupción deben ser adecuadamente sancionadas. La especulación política, económica e ideológica, deben dejar de ser medios utilizados por grupos de aventureros para lograr sus fines. El orden y la seguridad de los argentinos deben vencer el desorden y la inseguridad. (…).

El 14 de septiembre de 2017, casi 42 años después de aquel discurso de Nochebuena del general Videla, el Tribunal Oral Federal de Tucumán finalizó el juicio por el "Operativo Independencia" con la condena de policías y militares por delitos de lesa humanidad –secuestros, torturas, violaciones sexuales y homicidios-, contra 271 víctimas.


*Marcelo Larraquy es periodista e historiador (UBA). Su último libro es "Primavera Sangrienta. Argentina 1970-1973. Un país a punto de explotar. Guerrilla, presos políticos y represión ilegal". Ed. Sudamericana.

miércoles, 20 de diciembre de 2017

Patagonia trágica: Pérez Millán Temperley, vengador de Varela, y el imbécil de Bayer

Pérez Millán Temperley, el vengador vengado y el historiador resentido y mentiroso

Los Héroes y los Malditos (con adaptaciones de EMcL)


Mientras esperaba una condena casi con seguridad a cadena perpetua, Kurt Gustav Wilckens dormía en su celda. El frío caño de un máuser lo iba despertar. “¿Vos sos Wilkens?”, dijo el matador. “Jawohl”, dice Osvaldo Bayer que respondió el alemán. Haya contestado como lo haya hecho, el asesino apretó el gatillo del arma que había apoyado sobre su pecho para no errarle. El disparo a quemarropa le destrozó el pulmón izquierdo y salió por la espalda.
El vengador había sido vengado. “Yo he sido subalterno y pariente del comandante Varela. Acabo de vengar su muerte”, declaró Jorge Ernesto Pérez Millán Temperley ante el inspector Luis Conti apenas fue detenido.



El crimen de Pérez Millán fue para ajustar cuentas con un terrorista del anarquismo internacional, esa pieza intelectual de los ávidos para imaginar linealidades y poco preparados para el trabajo práctico de mejorar la sociedad. El imbécil de Bayer, completamente resentido en sus apreciaciones y completamente gagá en la actualidad, llega a decir de Pérez Millán “El crimen de Pérez Millán es solo comparable con el que cometen los torturadores o aquellos cazadores de animales que tienen a su víctima indefensa, atada, y la hacen sufrir. Es igual que los cazadores de zorros en el sur, que los cazan y los despellejan vivos haciéndolos sufrir a propósito porque –como ellos dicen- son “animales ladrones” cuando, en realidad, gozan con ese acto porque arrastran una tradición sádica”, describió el imbécil germano-argentino en “La Patagonia Rebelde”. Bueno, olvida convenientemente este escribidor que Wilckens hizo exactamente lo mismo con su víctima, Varela previamente. Lo esperó estando éste solo armado con un sable, le arrojó una bomba que lo dejó mal herido y completamente fuera de combate y luego, valientemente como espera el imbécil alemán de Bayer, lo remató con varios disparos de un revólver. ¿Bayer es pelotudo o se hace? Siempre nos quedará la duda.

Según reza la conjura, Pérez Millán Temperley descendía de una familia de abolengo, lo que carajo eso significa en una mente resentida y clasista. Hijo de Ernesto Pérez Millán y Florencia Temperley, tenía 24 años cuando mató al vengador alemán. Católico y nacionalista, integró el grupo terrorista de ultra derecha llamada Liga Patriótica, fundada por Manuel Carlés. Su conducta nunca fue la de un “niño bien”: dejó los estudios, se escapó varias veces y la policía debía devolverlo continuamente ala hogar familiar. Pese a ello, no había domingo que faltara a misa, comulgara y se confesara. Tenía una obsesión: las armas.
Jorge Ernesto Pérez Millán Temperley


Esa obsesión sería perfectamente retratada por Eduardo Galeano, otro delirante latinoamericano que nos hizo saltar de risa con sus venas abiertas: “Contempla con lasciva mirada los catálogos de armas de fuego, como si fueran colecciones de fotos pornográficas. El uniforme del ejército argentino le parece la piel humana más bella. Le gusta desollar zorros que caen en sus trampas y hacer puntería sobre obreros en fuga, y más si son rojos, y mucho más si son rojos extranjeros”. Y también comerse bebés crudos. Y cuando puede le roba dulces a los niños también.
Como integrante de la Liga Patriótica, participó de los crímenes de la Semana Trágica, cuando se reprimió y asesinó a obreros que reclamaban en ocasión de una huelga en los talleres metalúrgicos Pedro Vasena e Hijos. Después entró a la policía y en 1921 solicitó su pase en comisión a la provincia de Santa Cruz.
Ahí es donde su valentía iba ser puesta a prueba. Corría 1921, durante la primera huelga de peones rurales patagónicos, en El Cerrito, se rindió casi sin pelear. Se enfrentó, nada más y nada menos, con el Toscano, que comandaba un grupo de huelguista. En la refriega, mueren el Sargento Sosa y su chofer. Herido en una nalga, Pérez Millán Temperley quedó retenido junto a otros rehenes hasta que el coronel Varela logró su liberación y la de todos los detenidos cuando firmó el petitorio de los peones. Regresó a Buenos Aires y dio por terminada su aventura policíaca. Renunció y se reincorporó a la Liga Patriótica.
De ahí viene su agradecimiento eterno con el coronel Varela, de quien decía lo unía un extraño y lejano parentesco porque su hermana estaba casada con el capitán Alberto Giovaneli, hermano de la viuda del “Carnicero de la Patagonia”, apodado así por estos terroristas disfrazados de sindicalistas. En todo el velatorio no se separó ni un instante del cajón y bramaba a los cuatro vientos que iba a vengar a su héroe.
“Jorge Ernesto Pérez Millan Témperley se alistó como voluntario en las tropas

El teniente coronel Varela y el año pasado marchó a la Patagonia a poner justicia en la región por orden directa del presidente de la Nación, Hipólito Irigoyen. Y después, cuando el anarquista alemán Kurt Wilckens , terrorista y creído un justiciero de pobres, arrojó la bomba que voló al teniente coronel Varela, este cazador de terroristas juró de viva voz que vengaría a su superior”, afirma Eduardo Galeano
Como mencionó previamente, a principios de 1921, el gobierno radical de Hipólito Irigoyen envió al teniente Coronel Héctor Benigno Varela a terminar la huelga de peones rurales de Santa Cruz. El militar había informado que los culpables de la situación eran los estancieros y aceptó las demandas obreras que no eran precisamente reclamos salariales sino humanizar las condiciones de vida de los trabajadores sureños. En el acuerdo los obreros se obligaban a dejar las armas, volver al trabajo y devolver los bienes que habían tomado de las estancias. Los peones disfrutaban las mieles de la victoria; los estancieros, mordían el polvo de la derrota.
Por eso, cuando Varela y su regimiento 10° de Caballería se disponían a volver a Buenos Aires un estanciero lo increpó: “Usted se va y esto comienza de nuevo”. El militar contestó: “Si se levantan de nuevo volveré y fusilaré por decenas”. El teniente coronel Héctor Benigno Varela volvió meses después a la Patagonia. No lo hizo para hacer honor a su segundo nombre. Volvió a cumplir su promesa: fusiló a más de mil quinientos trabajadores. Los más afortunados pudieron cavar su propia tumba. Algunos fueron enterrados en fosas comunes y otros librados a las aves de rapiña. No hubo muertos entre los estancieros. Tampoco en las tropas del ejército reza Bayer. Mentira como doctrina de Bayer. Hubo estancieros y soldados muertos también.



Después de algo más de un año, el matador de Varela gritaría frente a su cadáver: “He vengado a mis hermanos”. Se trataba de Karl Gustav Wilckens, de 36 años, anarquista y alemán. En la mañana del 27 de enero de 1923, el agresor, que conocía el trayecto que el coronel hacía de su casa al destacamento militar de Campo de Mayo, lo esperó y al tenerlo a distancia le arrojó una bomba casera y lo remató con cuatro tiros. Esa cantidad de disparos no fue casual: cuentan sus subordinados que cuando Varela levantaba la mano y escondía su pulgar significaba “cuatro tiros”. Así había que matar a los prisioneros para no desperdiciar ninguna bala.
Wilckens fue atrapado en el lugar. No pudo escapar por las heridas de las esquirlas de la bomba. Una niña se cruzó delante de Varela, y el joven anarquista se arrojó sobre ella para protegerla interponiendo su cuerpo frente al explosivo. Otro cuento de hadas de este hijo de puta alemán. Tras la ejecución, explicó: “La venganza es indigna en un anarquista. Intenté herir en Varela al ídolo desnudo de un sistema criminal”.
Cinco meses después de la venganza de Wilckens, el 15 de junio de 1923, se sucedería una nueva venganza. Esta vez, él sería la víctima. Pérez Millán Temperley lo asesinaría a sangre fría mientras dormía en su celda. El diario Crítica titularía al día siguiente: “Wilckens fue cobardemente asesinado” y en la nota dejaba entrever que el asesinato había sido fríamente planeado por la Liga Patriótica.
Es muy oscura la forma en que Pérez Millán entró al penal de Caseros. Penetró en la cárcel, aprovechó un cambio de guardia, vestía un uniforme prestado que no era su talla, demasiado holgado y con la visera del birrete que le cubría la cara, y se posicionó junto a la celda de Wilckens con su Mauser de fabricación nacional, proveniente de una partida de 1909 y la mejor arma que tenía y que había estado preparando desde hacía meses para la ocasión. Cuando le abrieron la celda, encaró a su víctima y realizó su tarea. No podía haber entrado si no era con la ayuda del servicio Penitenciario. Tampoco haber salido. Luego de haber vengado al coronel Varela se fue caminando por donde entró. Al día siguiente tuvo que entregarse para no comprometer a toda la guardia del penal y al mismo Servicio Penitenciario.
Pocos días después del supuesto ajusticiamiento de Varela, su vengador entró como agregado al cuerpo de guardiacárceles. Luego le dieron de alta en la Penitenciaría, justamente, cuando Wilckens estaba ahí detenido. Pero no contaba con un contratiempo: el traslado del alemán a la cárcel de Caseros. Casualmente, semanas después el penitenciario Pérez Millán Temperley obtuvo un traslado a esa cárcel. Prestó servicios hasta el 2 de junio. Luego pidió licencia por diez días ¿Y cuándo se reintegró? El 15, el día del asesinato. Nada de esto pudo ocurrir sin un personaje muy poderoso que ingenie semejante plan y permita su ejecución. De ahí las sospechas del diario Crítica.
Pérez Millán Temperley iba a tener una justicia diferente de la de los trabajadores. Y más diferente, si se trata de pobres, y además extranjeros, y encima anarquistas. Para los jóvenes de familias bien no hay prisión perpetua ni encierro en el penal de Ushuaia. La pena impuesta al joven de la Liga Patriótica era la mínima para los casos de homicidios: 8 años. La sentencia tuvo en cuenta: “Su vida anterior, sus aventuras, su idealismo, sus inclinaciones artísticas, la neurastenia que padece, su intervención en las luchas que sostuvo en el sur con los huelguistas revolucionarios, las escenas de vandalismo que presenció, su pasión amorosa con su primera novia, su inclinación a la vida errante y la falta de armonía en las relaciones con su familiar”. Ser de la alta sociedad tiene sus ventajas: bien aconsejado, se hizo el loco, lo declararon insano y lo trasladaron al Hospicio de las Mercedes, en una habitación alejada del resto de la población demente, con todas las comodidades y seguridades personales. En el Vieytes (así conocido el neuriosiquiátrico por encontrarse sobre la calle que lleva ese nombre) pasaba el tiempo leyendo y recibiendo visitas de integrantes de la liga patriótica, en especial del Dr. Manuel Carlés.

Una nueva venganza se aproximaba de Ushuaia. En la Siberia argentina estaba detenido Simón Radowitzky, un anarquista ucraniano y judío, que había asesinado como siempre hicieron los anarquistas al jefe de policía Ramón Lorenzo Falcón por su responsabilidad en la Semana Roja de 1909, arrojándole, también una bomba casera. Tarea cobarde y clásica de la izquierda mundial. Celdas después, estaba otro anarquista, de origen ruso. Su nombre era Germán Boris Wladimirovich. Miembro aciago de la colectividad judía.
Otro anarquista, irlandés, habitaba en el penal. Se llamaba Lian Balsrik y llegó dos años después de aquella publicación del diario Crítica. Entre sus pertenecías, llevaba un ejemplar que puso en manos de Wladimirovich, quien era un importante cuadro anarquista, de los llamados expropiadores, condenado a prisión perpetua. Años atrás, había conocido a Wilckens, y le había tomado simpatía y admiración.
El penal de Ushuaia parecía una residencia de anarquistas. Distinta era la suerte de los integrantes de la Liga Patriótica como Pérez Millán Temperley. El anarquista irlandés le narra los pormenores de la venganza de Wilckens y de su asesinato. También, que gracias a los contactos de la familia Pérez Millán, pudo manipular informes psiquiátricos y ser derivado al manicomio.
Wladimirovich imitó a Pérez Millán Temperley: comenzó a hacerse el loco. Si para el servicio Penitenciario de Ushuaia ya era mucho un preso como Radowitzky, tener demente al anarquista ruso era demasiado. Entonces, ordenó el traslado del preso a Buenos Aires. Iba caer, precisamente, en el Vieytes. La primera etapa de la venganza había sido cumplida.

El problema es que el vengador de Varela se encontraba aislado de la población psiquiátrica. La llave para acceder a él sería Esteban Lucich, un loquito bueno, que por la estima que se había ganado tenía acceso a todo el asilo. Lucich sería el brazo ejecutor. Previamente, tres visitantes de Wladimirovich habrían ingresado el arma asesina. Ello eran Simón Bolkosky, ruso; Timofy Derevianka, ruso, y Eduardo Vázquez, español. Los tres tenían una nacionalidad peligrosamente sospechada de anarquista.
A las 12:30 del 9 de noviembre de 1925 Esteban Lucich entra al pabellón de enfermos pudientes y se dirige a la celda de Pérez Millán Temperley. Saca un revolver de su bolsillo, le apunta y le dice: “Esto te lo manda Wilckens”. Dispara. El vengador es vengado.
Osvaldo Bayer relata: “La bala que penetró en el pecho de Pérez Millán se desvió hacia la cavidad del abdomen interesando el estómago y los intestinos. Aunque la operación fue exitosa, el herido se va debilitando poco a poco. Al lado del lecho está su padre y el doctor Manuel Carlés. A medianoche, el corazón comienza a fallar. A las 5.35 de la mañana, Pérez Millán expira. La venganza se ha cobrado una nueva vida. Es el fin del cuarto acto del drama que comenzó en la lejana Santa Cruz”.
Germán Boris Wladimirovich fue acusado de ser el autor intelectual del homicidio de Pérez Millán. Más allá de los avances en la investigación a cargo del inspector Santiago, la acusación no pudo seguir porque los dementes habían sido excluidos como sujetos de derecho penalmente responsables. El ruso iba a morir cinco años más tardes. Bayer recuerda su final: “Los nuevos malos tratos recibidos a raíz del episodio Pérez Millán, lo llevarán rápidamente a la muerte. Boris, en los últimos meses de su vida, estuvo paralítico de sus miembros inferiores, debiendo arrastrarse por el suelo para poder moverse en la celda, sucio de sus propios excrementos”.
Esteban Lucich murió tres décadas después, en 1955. Hasta el día de su muerte, contó con lujos de detalles la hazaña realizada. Nunca inculpó a Wladimirovich. Solo hijos de puta hay entre los anarquistas de todo el Mundo y eso los une.


El asesinato artero y cobarde, "los torturadores o aquellos cazadores de animales que tienen a su víctima indefensa, atada, y la hacen sufrir", de Varela por parte del anarquista alemán

Pérez Millán Temperley fue sepultado en la Recoleta. El ataúd estaba cubierto por flores blancas unidas con cintas blancas y celestes. Lo despidieron oficiales del ejército, de la policía y guardicárceles, familiares y amigos. Se destacaron las palabras de su amigo Manuel Carlés, quien lo llamó “mártir de la defensa de las tradiciones patrias, de la familia y de Dios”. Luego, hablará el coronel Oliveros Escola, quien repetirá las mismas tristes y peligrosas palabras de ocasión: “Su muerte no quedará sin condigno castigo”.
Osvaldo Bayer, un enorme resentido, lo describe: “Fue sádico porque estuvo “gozando” a su víctima. Omnipotente, sabiendo que estaba suficientemente resguardado y custodiado, que su víctima no tenía ni siquiera un cortaplumas ni un ventanuco para escaparse. Que lo iba a tener allí, acorralado, y, más todavía, durmiendo”. Lo mismo no dice este ser cobarde, resentido y adulador del terrorismo, de los actos cometidos por los centroeuropeos con el mismo nivel de cinismo.

sábado, 27 de mayo de 2017

Guerra antisubversiva: Salen a luz los decretos antiterroristas secretos de Perón

El decreto secreto en el que Perón acusó a la "subversión armada" de atacar la democracia "pluripartidista" y ordenó enfrentarla
Fechado en abril de 1974 y desclasificado hoy por el gobierno junto a otro de Isabel Martínez, en él se habla de "conflicto grave" y se dispone elaborar un plan para "eliminar las acciones subversivas violentas y no violentas"

Por Claudia Peiró | Infobae



El decreto secreto por el cual Perón dispone un combate integral contra la subversión armada

"El Estado argentino enfrenta la subversión armada de grupos radicalizados que buscan la toma del poder para modificar el sistema de vida democrático pluripartidista. Firmado: Juan Perón".

En uno de sus últimos actos -murió el 1º de julio de 1974- el entonces Presidente de la Nación comunica la aprobación de "las Directivas para los Conflictos graves nº1 denominado 'Topo' y nº 2 denominado 'Yacaré'". El conflicto grave nº 1 es el que corresponde a la definición del párrafo anterior: el desafío que representaba para el Estado argentino el accionar armado de organizaciones que operaban en el país y que no habían depuesto las armas tras el fin de la dictadura de Lanusse (mayo de 1973).

El decreto secreto nº 1.302, que el actual gobierno ha decidido desclasificar, llevaba la firma de Perón y de su ministro de Defensa, Angel Federico Robledo, e iba destinado a los ministros del Gabinete nacional, al Secretario de Informaciones de Estado, a los Comandantes Generales, al Subsecretario de Planeamiento para la Defensa y al Jefe de Estado Mayor Conjunto.


Los dos decretos presidenciales secretos que el Gobierno dispuso desclasificar

Es un documento histórico de gran importancia porque revela la opinión que tenía el entonces Presidente sobre las organizaciones armadas y su intención de combatir a la subversión con la ley y de un modo integral, no puramente militar.

En el Anexo I del decreto (texto completo en PDF adjunto), titulado "Directiva para el Planeamiento correspondiente al conflicto grave nº 1 Topo", se fija el objetivo: "Eliminar las acciones subversivas violentas y no violentas, las causas que las provocan y consolidar espiritual y materialmente al régimen democrático como ámbito de realización integral del hombre".

La misión encomendada al "equipo interministerial coordinado por el Ministerio del Interior" -a cargo de Benito Llambí– fue la de "elaborar un Plan plurisectorial que prevea acciones sobre la violencia, sobre sus causas y que tienda a fortalecer los valores del sistema democrático".

 El decreto ratifica la opinión lapidaria que tenía Perón sobre los grupos que, a más de un año de reinstaurada la democracia, seguían perpetrando atentados violentos
Explícitamente se menciona a las carteras de Justicia, Economía, Bienestar Social, Cultura y Educación, Trabajo y Defensa como responsables de planificar "una estrategia nacional para superar el conflicto".

Este decreto ratifica la opinión lapidaria que tenía el Presidente de la Nación a esa altura de los acontecimientos sobre los grupos que, a más de un año de reinstaurada la democracia y la vigencia de la Constitución, seguían perpetrando atentados violentos.

El contexto histórico y político de este decreto

Luego del breve interregno camporista (del 11 de marzo al 13 de julio de 1973), se convocó nuevamente a elecciones, esta vez sin la proscripción de Perón, que el 23 de septiembre obtuvo el 62 por ciento de los votos y asumió la presidencia el 12 de octubre.


Perón junto a su esposa Isabel, una copera (escort) que encontró en un prostíbulo de Panamá. Asumió su tercera presidencia el 12 de octubre de 1973, tras ganar las elecciones con el 62 por ciento de los votos

Poco después, y luego de que en enero de 1974 el grupo armado trotskista PRT-ERP (Partido Revolucionario de los Trabajadores – Ejército Revolucionario del Pueblo) asaltara el cuartel militar de Azul (provincia de Buenos Aires), Perón envió al Congreso un proyecto de reforma del Código Penal para endurecer las leyes contra las acciones insurgentes. Esto generó resistencia y críticas de un grupo de diputados ligados a Montoneros.

Perón los convocó a Olivos para reprenderlos, y en público, puesto que hizo transmitir la reunión por TV. Más adelante, el 1º de Mayo de 1974, rompería con Montoneros en la Plaza, por lo que este encuentro fue la antesala de lo que siguió. No obstante, y por cuerda separada, envió emisarios para tratar de disuadirlos de continuar la lucha armada, como lo han relatado varios testigos y protagonistas de la época (1). Una oportunidad que fue desaprovechada por la jefatura de la organización.

Un decreto que contradice el relato

Por mucho tiempo, y en especial al compás de la instalación del "relato" en los últimos años, los Montoneros, sus simpatizantes y sus herederos o continuadores por otros medios se dedicaron a dar una versión edulcorada del carácter y las finalidades de la organización: no habría sido una guerrilla que buscaba la toma del poder por el atajo de la lucha armada -los votos les eran muy esquivos como lo demostró el magro 5% obtenido por Montoneros con el sello Partido Peronista Auténtico en abril de 1975 en la elección provincial de Misiones-; tampoco habría sido un grupo insurrecto que quería instaurar alguna forma de dictadura socialista -inspirados en especial por el modelo cubano-, sino casi una organización de autodefensa frente a gobiernos de facto y que sólo buscaba la vuelta a la democracia.

 El decreto desmiente una versión benévola y edulcorada de los objetivos de la guerrilla
Es esa visión benévola la que este decreto desmiente. Para el tres veces Presidente constitucional de los argentinos, la subversión armada buscaba "la toma del poder para modificar el sistema de vida democrático pluripartidista". El Estado argentino debía defenderse.

José Ignacio Rucci, secretario general de la CGT y uno de los más estrechos colaboradores  de Perón, había sido asesinado por Montoneros el 25 de septiembre de 1973; un hecho que llenó de dolor y rabia al Presidente y que, en opinión de su entorno, lo afectó al punto de acortarle la vida.



José Ignacio Rucci junto a sus hijos. El secretario general de la CGT, un hombre clave en el dispositivo de conducción de Perón, fue asesinado por Montoneros el 25 de septiembre de 1973

Ante los diputados que se negaban a votar sus reformas al Código Penal, Perón aludió a ese asesinato: "¿Nos vamos a dejar matar? Lo mataron al secretario general de la Confederación General del Trabajo, están asesinando alevosamente y nosotros con los brazos cruzados porque no tenemos una ley para reprimirlos".

En este ambiente ya caldeado, el ataque al Regimiento de Caballería Blindada de Azul por el ERP resultó una clara provocación y un desafío a la autoridad del Estado que el Presidente no podía dejar pasar.

 Aniquilar cuanto antes este terrorismo criminal es una tarea que compete a todos (Perón)
"Hechos de esta naturaleza evidencian elocuentemente el grado de peligrosidad y audacia de los grupos terroristas que vienen operando en la provincia de Buenos Aires ante la evidente desaprensión de sus autoridades", dijo Perón al hablar esa misma noche en televisión, y en obvia referencia al gobierno camporista de Oscar Bidegain, que renunciaría como consecuencia de este comentario.

El Presidente eligió aparecer con su traje de teniente general para darle más fuerza al mensaje emitido aquel domingo 20 de enero a las 9 de la noche, al día siguiente del ataque guerrillero. "Aniquilar cuanto antes este terrorismo criminal es una tarea que compete a todos", dijo.

Advertencias que fueron desoídas

Las reformas al Código Penal enviadas al Congreso incluían cambios en la figura de la asociación ilícita y un agravamiento de las penas para la tenencia de armas de guerra.

Los votos de los ocho diputados montoneros no eran necesarios para aprobarlas, por lo que cabe suponer que Perón los convocó con el fin de dar un mensaje de condena a la lucha armada, de advertencia, y también para darles una oportunidad. "Toda esta discusión debe hacerse en el bloque. Y cuando éste decida por votación lo que fuere, ésta debe ser palabra santa para todos (…); de lo contrario, se van del bloque. (…) Por perder un voto no nos vamos a poner tristes".



Perón y el encuentro con el líder de la oposición, Ricardo Balbín (UCR) en su intento de consolidar la reconciliación y unidad de los argentinos

Y agregó: "Con lo que acabamos de ver, que una banda de asaltantes invoca cuestiones ideológicas o políticas para cometer un crimen, ¿vamos a pensar que eso lo justifica? ¡No! Un crimen es un crimen, cualquiera sea el pensamiento o el sentimiento o la pasión que impulse al criminal".

Premonitoriamente, advirtió que había dos caminos para combatir la subversión: dentro o fuera de la ley. Y que el gobierno no quería ponerse al mismo nivel que los insurgentes optando por la segunda alternativa.

"Queremos seguir actuando dentro de la ley -fueron sus palabras- y para no salir de ella necesitamos que la ley sea tan fuerte como para impedir esos males. Ahora bien: si nosotros no tenemos en cuenta a la ley, en una semana se termina todo esto, porque formo una fuerza suficiente, lo voy a buscar a usted y lo mato, que es lo que hacen ellos. De esa manera, vamos a la ley de la selva (…). Necesitamos esa ley, porque la República está indefensa".

Lo que también revelan el decreto secreto y su Anexo es que Perón no pensaba limitar su estrategia a lo penal. El hecho de apelar a todo el gabinete, hablar de "causas" de la violencia y de "consolidar espiritual y materialmente al régimen democrático" demuestra que se proponía dar un combate integral y especialmente en el plano de las ideas. "El Plan Militar sólo será puesto en ejecución por orden expresa del Poder Ejecutivo", dice el punto 7.b del Anexo.

El plan que debía elaborar el gabinete sería "elevado al Poder Ejecutivo antes del 15 de agosto de 1974". La muerte de Perón sobrevino un mes y medio antes.

El decreto secreto 993/75 que firma Isabel Perón un año más tarde dispone, visto el resultado de las tareas desarrolladas por el Equipo de Planeamiento n°2, en cumplimiento de lo dispuesto [por] el decreto secreto 1302/74" [el de Perón], poner "en vigor la Directiva General de Planeamiento". Esta vez, la coordinación está en manos del Ministro de Defensa.



Impresentable: de la cama al poder. Isabel Perón firmó el decreto secreto 993/75, continuación del anterior 

Sucede que, aun después de los contactos con Perón en el 74, lejos de modificar su postura, la guerrilla acentuó la política que la llevaría a un mayor aislamiento y facilitaría su exterminio tras el derrocamiento de Isabel. El 24 de enero de 1974, los ocho diputados renunciaron a sus bancas y el 6 de septiembre de ese año Montoneros pasó a la clandestinidad; una estrategia que contribuyó a pavimentar el camino hacia la opción del combate "fuera de la ley", como Perón les había advertido.

Última revelación importante de estas desclasificaciones: la represión ilegal no puede de ninguna manera encontrar avales en estos decretos secretos.

Quienes condujeron y ejecutaron esa "guerra sucia" están rindiendo cuentas ante la justicia.

Los jefes guerrilleros responsables de haber contribuido sustantivamente a frustrar una ocasión histórica de reencuentro de los argentinos y de plena democracia, declarando la guerra a gobiernos constitucionales de grandes mayorías están a resguardo de toda persecución penal. Pero la historia no los absolverá.


(1) José Amorín en "Montoneros, la buena historia" y Carlos Chango Funes en "Perón y la guerra sucia", entre otros.

LOS DECRETOS SECRETOS DESCLASIFICADOS



miércoles, 7 de septiembre de 2016

Guerra Antisubversiva: Asalto al Comando de Sanidad del EA

Asalto al Comando de Sanidad del Ejército



El 6 de septiembre de 1973 un comando terrorista del ERP intentó tomar el Comando de Sanidad del Ejército, sito en Parque Patricios, para apoderarse de las provisiones y medicamentos que había allí. Gracias a la complicidad del soldado entregador Hernán Invernizzi, los terroristas tomaron el Comando e intentando recuperarlo perdió la vida el Teniente Coronel Raúl Juan Duarte Ardoy, quien instantes antes de ser asesinado había instruido a sus subordinados que no tiraran a matar a nadie, cuando ya había bandera blanca de rendición por parte de los terroristas.
Luego de quitarle la vida a Duarte Ardoy los terroristas se entregaron a las autoridades policiales. Esto ocurría en el período democrático posterior al ex presidente Cámpora, siendo Lastiri quien dirigía al país, esperando que Perón asumiera la presidencia.
Terrorista entregador Hernán Invernizzi

Varios de los terroristas eran conocidos, dos de ellos, Ramón Alberto Gómez y Benito Urteaga, habían escapado del Penal de Villa Urquiza en 1971 donde habían sido asesinados 5 guardicárceles. Otro terrorista, Tomás Ponce de León, había sido procesado por el secuestro y asesinato del empresario italiano Oberdan Sallustro pero había sido beneficiado por la amnistía de Cámpora para volver a matar. Por su parte, Ferreira Beltrán era uno de los terroristas que había secuestrado el avión de Austral. Eduardo Anguita fue otro de los terroristas detenidos y que luego fue condenado a fines de los 70 a 18 años de cárcel por el intento de toma del Comando de Sanidad, pena que desgraciadamente no cumplió entera por haber sido liberado con el retorno de la democracia en el gobierno de Alfonsín. Por último, cuando el Cnel. Argentino del Valle Larrabure fue secuestrado, el 11 de agosto de 1974, parte de lo que se pidió por su libertad fue la excarcelación de cinco de los terroristas involucrados en la toma del Comando.



Terrorista del ERP Eduardo Anguita

Esto nos da un panorama del nivel de violencia y nos deja en claro que cuando se eligen las armas para tomar el poder e imponer una dictadura de izquierda, no hay reinserción social, amnistía o perdón que valga para los terroristas…ellos solo propagan agresión.

viernes, 12 de agosto de 2016

Guerra Antisubversiva: Perón ordena matar uno por uno a los terroristas

El día en que el general PERÓN ordenó "exterminar uno a uno" a los guerrilleros
Contexto



Teniente general Juan Domingo Perón.


A la medianoche del 19 de enero de 1974 un grupo de entre cien y ciento veinte integrantes del Ejército Revolucionario del Pueblo, ERP, la guerrilla trotskista que lideraba Roberto Santucho, atacó una de las unidades militares más grandes y poderosas del país: el Regimiento 10 de Caballería Blindada y el Grupo de Artillería Blindada 1, con sede en Azul, provincia de Buenos Aires.

El ataque fue organizado por Santucho y dirigido en el terreno por Enrique Gorriarán Merlo, uno de los jefes del ERP, que comandó en enero de 1989 el intento del Movimiento Todos por la Patria de copar el Regimiento 3 de Infantería de La Tablada, del que el 23 se cumplirán 20 años.

Azul dejó una secuela de hechos igualmente trágicos que se extendieron en el tiempo:

El ERP asesinó aquella noche al jefe del Regimiento 10, coronel Camilo Arturo Gay.

Para entrar al cuartel asesinaron antes al conscripto Daniel González que cumplía con el servicio militar obligatorio.

Ya en la mañana del 20, también fue asesinada en presencia de sus hijos, Camilo, de 20 años y Patricia, de 14, la mujer del coronel Gay, Hilda Irma Casaux.

Los guerrilleros secuestraron al jefe del Grupo de Artillería 1, teniente coronel Jorge Ibarzábal, asesinado diez meses después.

Perón, que había asumido la Presidencia apenas tres meses antes, tomó el episodio como un desafío a su gobierno, como un ataque a las Fuerzas Armadas y como una afrenta personal. Cargó las culpas sobre el entonces gobernador de Buenos Aires, Oscar Bidegain -vinculado a Montoneros- y lo obligó a renunciar. La Provincia pasó a manos de Victorio Calabró, de la UOM.

Luego, en dos mensajes, uno al pueblo y otro a los militares de Azul, Perón habló de "aniquilar" y "exterminar uno a uno" a los guerrilleros a quienes calificó de psicópatas. Por primera vez un presidente constitucional usaba esos términos para definir el combate contra al flagelo guerrillero.

En octubre de 1993, Patricia Gay, la muchacha de 14 años que vio morir a su madre, se quitó la vida. Tenía 33 años.

Este escenario parece poco creíble hoy, pero era el habitual en aquellos tormentosos años 70. El objetivo del ERP era robar una gran cantidad de armamento de la unidad militar. Contaban con información precisa, pero no exacta. Junto a Gorriarán, según relata en sus memorias escritas tres años antes de su muerte en 2006, estaba el soldado que había dado información sobre la unidad de Azul: había revelado que la guardia del Regimiento 10 se trasladaba cada noche al tanque de agua de la unidad. Pero en realidad, Gay, flamante jefe de esa unidad, había dispuesto también un servicio de guardias móviles que sorprendieron a los guerrilleros, aun cuando la dotación del cuartel era la mínima: era sábado, era enero, se había licenciado a parte del personal.

Se entabló una batalla que duró doce horas. En ella fue herido de un balazo en el pulmón el entonces teniente primero Alejandro Carullo, jefe de servicio ese sábado. El hoy general retirado Carullo desistió de hablar para esta nota.

Gay e Ibarzábal, que estaban en sus casas, en los fondos del regimiento, salieron a defender sus unidades y empezaron a cruzar un puente sobre el arroyo Azul. Allí fueron emboscados por los guerrilleros. Gay fue asesinado de un balazo en la cabeza e Ibarzábal fue secuestrado.

En medio de la noche era difícil identificar a los guerrilleros, que vestían uniformes verdes de combate y cascos, como los del Ejército. Se habían pertrechado así dos horas antes del ataque, en una quinta cercana al regimiento que, sabían, estaba habitada sólo por un casero. Su dueño, Raúl Inza, había muerto meses antes. Un joven oficial que en medio del combate montó en su Renault 4 y se dirigió al casino de oficiales del regimiento, salvó su vida por milagro: su auto fue rociado por balas guerrilleras y quedó destruido.

Recién a las 3.30 de la mañana la batalla se decidió en favor de las fuerzas defensoras de Azul. La destrucción de los camiones que iban a servir para la huida de los guerrilleros con las armas robadas y la llegada de refuerzos militares, entre ellos un vehículo oruga M113. hicieron que los guerrilleros iniciaran una desbandada a pie, a campo traviesa, en la que dejaron atrás muertos, nunca se supo cuántos, al menos 22 detenidos, gran parte del armamento que llevaban y ni un solo fusil robado.

Todavía faltaba desarrollarse gran parte de la tragedia. En la mañana, el rastrillaje metro a metro hecho por las tropas en el interior del cuartel, descubrió que en un sector conocido como "la herrería", había al menos dos guerrilleros y la mujer del coronel Gay, sus dos hijos con un amigo y dos suboficiales heridos.

En sus memorias Gorriarán intentó disfrazar la verdad: "Y en ese lugar se encontraron con la señora del jefe del batallón, con la esposa de Gay. ¡Estaba allí! Desconocemos por qué razón."

Pero el testimonio de Silvia Ibarzábal, hija del jefe del Regimiento de Artillería Blindada 1 explica mucho mejor porqué un grupo de cuatro personas que pudo escapar hacia cualquier otro lado, terminó en medio de las balas:

-Mi papá va a la casa de Gay que quedaba detrás del cuartel. Se juntan, en el trayecto los emboscan: a Gay lo matan y a mi viejo lo secuestran. Y le pide que le diga a la familia de Gay que se entregue o, si no, iban a dinamitar la casa. Mi papá los convence de que se entreguen. Quedaba la señora, los dos hijos, un varón y una mujer, y un amigo de ellos que pasaba las vacaciones allí. Los toman de rehenes y los llevan a la herrería.

En el interior de la herrería, los dos guerrilleros del ERP, Guillermo Altera y Santiago Carrara, intentan negociar con los defensores del cuartel. Quieren rendirse. Piden la presencia de un juez y de periodistas. "Se ordenó irrumpir", dijo a Clarín un oficial del Ejército que pidió reserva de su nombre. Las tropas toman por asalto la herrería, incluso entran por las claraboyas, y empieza un tiroteo que termina con la vida de la mujer de Gay y del guerrillero Altera. Carrara queda herido de gravedad.

Gorriarán Merlo afirma que hubo un disparo del vehículo blindado. Silvia Ibarzábal coincide con la versión del Ejército, que afirma que uno de los guerrilleros disparó contra la mujer de Gay. Otro jefe del ERP, Luis Matini (Arnol Kremer es su nombre real) dijo a Clarín: "Quedó clarísimo que la persona que quedó herida (por la mujer de Gay) fue por los militares. Yo no estuve. Pero, aunque son públicas mis diferencias con Gorriarán, puedo dar fe de la versión de él".

Dos personas pueden decir qué pasó en verdad en la herrería. Clarín contactó en Alemania al ex guerrillero Carrara. Su mujer dijo que estaba convaleciente de una operación, y que no le era posible contestar las preguntas enviadas por mail. También habló por teléfono con el hijo del coronel Gay, que declinó dar su testimonio.

Ese mismo 20 de enero, por la noche, enfundado en su uniforme de teniente general, Perón habló al país por la cadena nacional de radio y televisión. Fue un discurso duro. Y dramático. Primero, cargó contra el gobernador de Buenos Aires, Oscar Bidegain:

"No es por casualidad que estas acciones se produzcan en determinadas jurisdicciones. Es indudable que ellas obedecen a una impunidad en la que la desaprensión e incapacidad lo hacen posible, o lo que sería aún peor, si mediara, como se sospecha, una tolerancia culposa".

Después hizo un llamado:

"El aniquilar cuanto antes este terrorismo criminal es una tarea que compete a todos los que anhelamos una patria justa, libre y soberana, lo que nos obliga perentoriamente a movilizarnos en su defensa y empeñarnos decididamente en la lucha a que dé lugar."

Fue una apuesta apoyada en el repudio unánime de todos los partidos políticos y de los sindicatos al salvaje ataque del ERP.

Dos días después, el 22 de enero, Perón dirigió una carta "A los jefes, oficiales, suboficiales y soldados de la Guarnición de Azul". Les habló como "soldado experimentado luego de más de sesenta años de vida en la Institución" y los felicitó por el "heroico y leal comportamiento con que han afrontado el traicionero ataque de la noche del sábado (...)".

Y después aseguró que la decisión de las grandes mayorías de hacer una revolución en paz, "harán que el reducido números de psicópatas que van quedando sea exterminado uno a uno para el bien de la República". Y terminaba: "Quiera Dios que el heroico desempeño de todos ustedes nos sirva siempre de ejemplo".

Por primera vez, el ya anciano general, hablaba de "aniquilar" y "exterminar uno a uno" a los guerrilleros.

Algo debió intuir Perón en el porvenir cercano que, sabía, ya no iba a vivir. La frase final de su discurso del 20 de enero de 1974 suena todavía como una súplica en las nieblas de la memoria.

- Ha pasado la hora de gritar "Perón. Ha llegado la hora de defenderlo".

Muy pocos lo escucharon.


La larga odisea del coronel Ibarzábal y de su familia

Entre las trágicas secuelas que dejó el ataque guerrillero del ERP al cuartel de Azul, está la odisea de quien era entonces el jefe del Grupo de Artillería Blindada 1, teniente coronel Jorge Ibarzábal. Fue secuestrado por los guerrilleros luego del asesinato del coronel Camilo Gay, jefe del Regimiento de Caballería Blindada 10. Ambos se dirigían a defender las unidades. Su hija, Silvia Ibarzábal, junto a su madre, Nélida, recuerdan aquella noche.

--Las viviendas militares estaban separadas por una calle. Eran las doce menos cuarto. Yo estaba con unos amigos porque la noche anterior había cumplido 18 años y ellos no habían podido venir. Empezamos a escuchar detonaciones. Dos de los chicos eran militares muy jóvenes que se dieron cuenta enseguida de que eran disparos. Nosotros somos tres hermanos. Soy la mayor. María José tenía 14; el varón, Roberto, tenía entonces 10 años y estaba durmiendo en su cama. Mi papá lo pone en el piso y empieza a bajar las persianas. Después tomó un revólver para ir a defender el cuartel, estaba de civil, con camisa y pantalón. Tengo grabado que mi mamá le decía: "No cruces, esperá a que te cubra la guardia", y tomó el teléfono. Pero mi papá le agarró el brazo y le dijo: "Tengo que ir. Soy el jefe". Y se fue. Cruzó la calle. Fue la última vez que lo vi, corría con un revolver en la mano para defender el cuartel. Tenía 46 años y era de Juan José Paso, un pueblito cerca de Pehuajó.

Ibarzabal fue secuestrado y durante diez meses vivió en las llamadas "cárceles del pueblo" del ERP, unas jaulas metálicas más propias para animales. Durante los meses siguientes, el ERP intentó negociar la libertad de Ibarzábal con el gobierno de Perón, de Isabel Perón y con el Ejército.

-Hacían contacto con el padrino de mi hermano, amigo íntimo de mi papá, que tenía una inmobiliaria en Flores. Era accesible para que entraran y salieran porque daba a la calle.

El 19 de noviembre de 1974, diez meses después del ataque a Azul, en San Francisco Solano, Quilmes, durante un control de rutas, se produjo un tiroteo entre la policía y los ocupantes de una camioneta que llevaba en el techo un armario metálico.

-En ese armario metálico llevaban encerrado a mi papá, para cambiarlo de lugar. Antes de entregarse, uno abrió el armario y disparó. Lo mató. Después se entregó.

Durante su cautiverio, Ibarzábal fue obligado a escribir cartas, una de ellas a este diario, en la que afirmaba que sus captores lo trataban bien. - See more at:

sábado, 5 de marzo de 2016

Argentina: El rol del gobierno en el ataque a La Tablada

“Coordinando” el ataque a La Tablada. 
Por Sebastián Miranda
Fuente: Prensa Republicana





El 23 de enero se cumplieron 27 años del ataque a los cuarteles de La Tablada. Cuando todavía no se había disipado el olor a pólvora, desde distintos sectores políticos se levantaron gravísimas acusaciones contra la rama Capital de la Coordinadora de la UCR, principal apoyo de R. Alfonsín para llegar a la presidencia, señalando a varios de sus integrantes como los responsables políticos de la acción en alianza con los terroristas del MTP. Este tema quedó en el olvido y espera aún hoy una investigación de la Justicia.

Abogados de erpianos

       Las vinculaciones entre los radicales y los grupos terroristas no eran nuevas, en 1972 S. Frondizi y R. Alfonsín actuaron como abogados defensores de varios integrantes del PRT-ERP, el segundo fue abogado defensor de O. Montanaro en la causa por el secuestro y asesinato del empresario O- Sallustro. El 4 de septiembre de 1985, el diario Ámbito Financiero dio a conocer una noticia titulada Efecto no deseado en el juicio al general Camps. El general (RE) Osiris Villegas –entonces defensor del general (RE) Ramón Camps– presentó ante el Consejo Superior de las Fuerzas Armadas un escrito firmado por Alfonsín, F. Rodríguez Araya, C. González Gartland donde aparecían como defensores de M. R. Santucho, acusado del secuestro y asesinato de O. Sallustro.[1] El escrito formaba parte de la causa 305 caratulada Privación ilegal de la libertad y homicidio referida a la persona de O. Sallustro. En ella figuraban como imputados M. R Santucho, Da Silva Parreira, Liliana O. Montanaro y la defensa fue asumida por los mencionados abogados.

Las relaciones con el gobierno

        En el caso de Enrique Nosiglia –Ministro del Interior de Alfonsín y titular de la rama Capital de la Coordinadora- su hermana María Magdalena alias Pupi, Nora, hoy desaparecida, fue integrante del ERP.  Participó junto a su pareja Oscar Ciarlotti, en el secuestro del contralmirante Francisco Aleman el 1 de abril de 1973. Ciarlotti era sobrino del contralmirante. Refiriéndose al suceso E. G. Merlo afirmó:
“(…) Su sobrino, el Pato Ciarlotti y su compañera, Nora, facilitaron la detención de ese contralmirante. Tanto el Pato como Nora eran compañeros nuestros, Nora –se llamaba en realidad María Magdalena Nosiglia– era hermana de Coti Nosiglia, era una gran compañera, muy inteligente y de gran humildad. Desapareció en el ’76 en Rosario (…)”.[2]

G. Merlo hizo amplia referencia a los contactos de los sobrevivientes del PRT-ERP con el gobierno de Alfonsín: “Las conversaciones más importantes con el radicalismo las hicimos con Nosiglia, que en ese momento era Ministro del Interior y con Gil Lavedra, que lo secundaba en ese ministerio. Incluso el contenido de una de ellas fue publicado por los periódicos en los días previos a La Tablada (…)”.[3] Desde 1988 el jefe erpiano y del MTP vivía clandestinamente en un departamento en la calle Yerbal en el barrio de Flores alquilado a nombre de F. Provenzano, miembro del MTP e íntimo amigo de E. Nosiglia: “Esta relación entre Nosiglia y Provenzano fue muy publicitada en los meses previos al ataque por Guillermo Cherashny, ex rival del Coti en la Juventud Radical. Diez días antes del ataque del 23 de enero, Cherashny escribió una columna con el título “El ERP y la Coordinadora”. Allí decía que un sector del ERP liderado por G. Merlo y la Junta Coordinadora de la UCR –que lideraba Nosiglia– habían alcanzado un acuerdo táctico. En el mismo artículo, señalaba que G. Merlo había invertido un millón de dólares en un diario de centroizquierda. No aclaraba que era Página/12, pero se intuía (…). En su columna afirmaba que Nosiglia les había pedido a los dirigentes del MTP que denunciasen un pacto entre Menem y Seineldín. Cherashny también escribió sobre un encuentro entre Nosiglia y los dirigentes del MTP Felicetti y Provenzano a fines de diciembre en la confitería Paladiun”.[4]
        Las relaciones no pasaron desapercibidas para los medios de comunicación El 14 de diciembre de 1988 el diario El Cronista Comercial alertó sobre el peligro de las iniciativas que convocaban a la resistencia civil en una columna de noticias titulada Espontáneas:

      “Algunos sectores juveniles del radicalismo, en especial de la militancia de la Coordinadora bonaerense, que lidera Federico Storani, activan la formación de Comités de Defensa de la Democracia, cuya integración no está limitada a los cuadros radicales sino abierto a la participación de otros grupos políticos y de sectores independientes. Entre los embarcados en la iniciativa figuran por ejemplo, los militantes del Movimiento Todos por la Patria (MTP), entre cuyos máximos dirigentes revista E. G. Merlo, ex lugarteniente de M. R. Santucho y actual jefe de una de las facciones del Partido Revolucionario de los Trabajadores”.[5]

      Al terminar los combates en los cuarteles de La Tablada, el 26 de enero de 1989 el diario Ámbito Financiero publicó una noticia: “Se ha comprobado también que insistentemente F. Provenzano se ha puesto en contacto con Carlos Ochoa, funcionario de la Secretaría del Interior [de Cuba] con quien mantiene un trato amistoso requiriéndole una entrevista con el doctor Facundo Suárez Lastra, alegando que ya consiguió las cosas que este último le había pedido y que al mismo tiempo espera unas respuestas de su parte”.[6] Ochoa era uno de los líderes más importantes del régimen castrista. La información no aclaraba qué era lo que F. Provenzano le había conseguido a Facundo Suárez Lastra, contra quien también se levantaron los dedos acusadores tras el ataque al RIM 3.  Provenzano murió en el ataque al RIM 3.

      Los encuentros entre E. Nosiglia y F. Provenzano también llamaron la atención de los propios radicales “A fines de 1988, los seguidores del riojano estaban convencidos de que sectores liberales del Ejército se opondrían de cualquier manera al triunfo del justicialismo. Y manejaban dos hipótesis: un atentado contra Menem o un golpe previo a las elecciones para asegurar la continuidad radical. En uno de ellos no hablaba de Nosiglia, pero sí del sector radical que él lideraba, y alertaba a estar atentos frente a un posible hecho desestabilizador organizado por la Coordinadora que tendría como objetivo la continuación del régimen socialdemócrata”.[7] Radicales y peronistas sospechaban que un sector de la Coordinadora intentaría alguna maniobra para privar al justicialismo de una segura victoria electoral y asegurar la continuidad del gobierno.

      El ex senador justicialista Horacio Félix Bravo Herrera escribió: “Medios periodísticos de Porto Alegre (Brasil) revelaron en su momento –y  entre nosotros, nadie tuvo en cuenta esa información- que el intendente comunal de esa ciudad brasileña había sido el anfitrión de una reunión social de la que participaron Enrique Nosiglia, Carlos Becerra, Enrique Gorriarán Merlo y Jorge Baños, en diciembre de 1988 (…). Es posible que en aquel encuentro en Brasil, los funcionarios gubernamentales y los dos miembros de la dirección del MTP hayan acordado los términos de una operación de acción psicológica que se desenvolvería –como ocurrió- a partir de enero de 1989, con la denuncia de una supuesta conspiración de Menem, Seineldín y Miguel. También su financiamiento, que habría sido abundante, al punto de tentar a Gorriarán Merlo y a Baños a continuar por su cuenta con un operativo como el llevado a cabo en La Tablada”.[8] La denuncia del senador era gravísima y nunca fue tenida en cuenta por la Justicia. La reunión se habría realizado el 23 de diciembre de 1988 en un bar de Vila Madalena en San Pablo con el fin de coordinar las acciones sobre el RIM 3.

      La hipótesis sostenida por los peronistas se vio alimentada por los contactos que el Ministerio del Interior tenía con Jorge Baños, abogado del CELS que resultaría abatido durante los combates en La Tablada:“(…) Los menemistas empezaron a prestarle atención cuando vieron que sus denuncias ocupaban grandes espacios en los canales y radios oficiales donde la Coordinadora tenía influencia. Además, se enteraron de que este abogado frecuentaba el despacho de Nosiglia. Aun no se sabía que Jorge Baños era el afortunado propietario de un departamento en Barrio Norte, comprado gracias a un crédito del Banco Hipotecario Nacional, manejado por la Coordinadora. En sólo tres días, en marzo de 1986, el BHN entregó 18.000 dólares. Sin dudas Baños era muy recomendado (…)”.[9]

      Tras el ataque nada menos que el ex presidente Arturo Frondizi disparó contra la Coordinadora. El diario La Prensa en su portada del 19 de septiembre de 1989 publicó una noticia titulada Frondizi acusó en Córdoba a Becerra por el copamiento de La Tablada. En la misma informaba: “El ex presidente Arturo Frondizi , acusó al ex secretario general de la Presidencia del gobierno de Raúl Alfonsín, Carlos Becerra, de haber sido quien organizó el copamiento del cuartel de La Tablada, perpetrado en enero último por el Movimiento Todos por la Patria (MTP). Él organizó todo –afirmó Frondizi-, porque es tan marxista como Marx. Y allí gastó nueve millones de dólares. De manera que lo de La Tablada fue organizado por el gobierno, dijo en alusión a la anterior administración. Expresó que el gobierno llamado radical, desde 1983 en adelante aplicó un plan soviético. Y esto se corresponde con las opiniones que tenía el doctor Alfonsín. Yo no soy enemigo de él, pero sostenía que el capitalismo es incompatible con la democracia, que era un sistema agotado. La idea de él era adoptar el socialismo”.[10]   Becerra fue otro de los blancos de las acusaciones tras el ataque ya que, además de ser integrante de la Coordinadora, en la Secretaría de la Presidencia se desempeñaban como funcionarios varios ex miembros del ERP e integrantes del MTP que participaron en el ataque al RIM 3.

      Otras acusaciones llegaron desde los sectores liberales representados por María Julia Alsogaray y su padre Álvaro. El  diario La Razón informó el 25 de enero de 1989: “La diputada liberal María Julia Alsogaray adjudicó al Ministro del Interior, Enrique Nosiglia, al jefe de la SIDE Facundo Suárez, las máximas responsabilidades de lo ocurrido en el regimiento de La Tablada pues, a su juicio los funcionarios solamente creen que la violencia proviene de la derecha”.[11] Nuevamente se apuntó a la Coordinadora y a la SIDE.

       Integrantes del ERP y del MTP también figuraban en cargos menores dentro de la administración radical: Oscar Ciarlotti (doble cuñado del Coti Nosiglia), Víctor Carlos Marchesini, Juan Manuel Murúa, Aníbal Luis Viale, Julio Neder, Marcelo Adrián Ambroggio (miembros del PRT-ERP) y el ex conscripto Hernán Alejandro Invernizzi. Este último actuó como entregador al permitir la entrada de un grupo del ERP al Comando de Sanidad del Ejército Argentino el 6 de septiembre de 1973 . Juan Manuel Murúa, alias Federico o teniente Caña, integró la Compañía de Monte Ramón Rosa Jiménez, participó en el asalto al Batallón 141 de Comunicaciones y fugó al Exterior junto con Enrique Gorriarán Merlo luchando en la revolución sandinista. Posteriormente se integró al MTP y murió durante el ataque al RIM 3. Julio César de Jesús Santucho: también fue miembro del PRT–ERP. Con la caída de la dirigencia de la organización se refugió en Italia. Volvió a la Argentina en 1996 y se desempeñó como asesor del entonces diputado Federico Storani.[12] Fue autor del libro Los últimos guevaristas donde hizo amplias referencias sobre las relaciones entre la UCR y el PRT–ERP.

       A pesar de todas estas acusaciones, la hiperinflación, los saqueos y la salida anticipada del gobierno de R. Alfonsín parecieron superar los hechos y la memoria y, una vez más, la Justicia no investigó.

viernes, 26 de febrero de 2016

Guerra Antisubversiva: El ataque terrorista del ERP en Azul

Video: así fue el atentado terrorista del ERP en Azul.


Así fue el criminal atentado terrorista del ERP en Azul. Testimonio de Silvia Ibarzábal, Presidente de AFAVITA.


Prensa Republicana

jueves, 17 de diciembre de 2015

Peores y más recientes ataques terroristas en el Mundo

Los peores atentados terroristas de la historia




Los recientes ataques terroristas que asolaron la ciudad de París y conmovieron al mundo entero invitan a un repaso por la historia reciente del terror no estatal: esta es una lista de algunos de los más mortales atentados de todos los tiempos.

11 de Septiembre de 2001 en Estados Unidos: una serie de atentados terroristas perpetrados por miembros de la red yihadista Al Qaeda provocaron la muerte de unas 3.000 personas y heridas a otras 6.000, la destrucción del World Trade Center en Nueva York y daños en el Pentágono, en el Estado de Virginia.

7 de Agosto de 1998 en Kenia y Tanzania: dos coches-bomba estallaron en las inmediaciones de las embajadas de Estados Unidos en Nairobi y Dar es-Salam, capitales de Kenia y Tanzania, provocando 224 muertos y miles de heridos.

11 de Marzo de 2004 en España: 10 explosiones en cuatro trenes entre las 07:36 y las 07:40 de la mañana provocaron la muerte de 191 personas, y heridas a 1.858.

9 de Abril de 1995 en Estados Unidos: ataque terrorista llevado a cabo por Timothy McVeigh en el Edificio Federal Alfred P. Murrah, de Oklahoma City, tuvo como resultado168 muertos y más de 500 heridos.

10 de octubre de 2015 en Turquía: una marcha convocada a favor de la paz en la ciudad de Ankara derivó en el peor atentado terrorista de la historia moderna de este país, con un saldo de al menos 95 muertos y 246 heridos.

18 de julio de 1994, Argentina: este ataque con coche bomba contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) de Buenos Aires constituyó el mayor atentado terrorista no estatal ocurrido en Argentina, con un saldo de 85 personas muertas y 300 heridas, y el mayor ataque sufrido por judíos desde la Segunda Guerra Mundial.

22 de julio de 2011 en Noruega: una explosión en el distrito gubernamental de Oslo,  y un tiroteo ocurrido dos horas después en la Isla de Utøya, dejaron un saldo de 77 muertos y más de un centenar de heridos, muchos de ellos adolescentes.

7 de julio de 2005 en Inglaterra: A las 8:50 AM explotaron tres bombas, con 50 segundos de intervalo en tres vagones del metro de Londres. Una cuarta bomba explotó en un autobús a las 9:47 AM en la Plaza Tavistock. Murieron 52 personas y resultaron heridas 770.

History Channel

lunes, 19 de octubre de 2015

Subversión: 40 años sin reparación por Formosa

Cuarenta años sin reconocimiento ni justicia
Tras un nuevo aniversario del ataque montonero al regimiento de Formosa en 1975, las víctimas de ese acto terrorista siguen aguardando una reparación

La Nación

Hace 40 años, el 5 de octubre de 1975, la organización armada Montoneros protagonizó su bautismo de fuego, al atacar el Regimiento 29 de Monte, en Formosa, copar el aeropuerto internacional de El Pucú y secuestrar en vuelo un avión de Aerolíneas Argentinas que se dirigía a esa ciudad, manteniendo privados de su libertad a los pasajeros y familiares que los esperaban.

En esa operación terrorista, conocida como Operación Primicia, fueron asesinados diez soldados conscriptos, un policía, un suboficial y un teniente de 21 años. Sus nombres se incorporan a la lista de quienes dieron su vida en defensa de la patria y en cumplimiento de su deber: Argentino Alegre, Antonio Arrieta, Heriberto Dávalos, José Coronel, Dante Salvatierra, Ismael Sánchez, Tomás Sánchez, Edmundo Sosa, Marcelino Torales, Alberto Villalba, Hermindo Luna, Víctor Sanabria y Ricardo Massaferro.


Era un domingo calmo cuando, a la hora de la siesta, el denominado ejército montonero, aprovechando la complicidad de un soldado conscripto entregador, ingresó al regimiento para tomarlo y robar las armas que allí había. Algunos fueron sorprendidos en su descanso y otros, con su juventud temeraria, reprimieron con coraje la acción cobarde de los terroristas mesiánicos que, en plena democracia, atacaban unidades militares, secuestraban, asesinaban y sembraban miedo en todo el país. Como recuerda el periodista Ceferino Reato en su libro Operación Primicia, el ataque fue diseñado y dirigido por Raúl Yaguer, el número cuatro en la conducción de Montoneros, y los terroristas que protagonizaron el hecho se fugaron en un Cessna 182 y en un Boeing 737-200 de Aerolíneas, que aterrizó a 700 kilómetros de Formosa, en una pista clandestina de Santa Fe.

La defensa heroica del regimiento es recordada en Formosa como el Día del Soldado Formoseño, aunque debería conmemorar en todo el país a las víctimas del terrorismo, en recuerdo de todos aquellos que fueron asesinados, heridos, secuestrados o que padecieron de alguna forma la agresión directa o indirecta de los grupos armados. Sin embargo, para el Estado argentino el recuerdo de esas víctimas no tiene valor alguno. Sus nombres no se incluyen en el Monumento a la Memoria ni han sido indemnizados ni homenajeados por un gobierno que considera que los derechos humanos, por razones fundamentalmente ideológicas, sólo deben ser otorgados a quienes actuaron en los grupos subversivos. Aún más, se los ensalza y premia con cargos públicos, asegurando su impunidad como responsables del dolor de miles de ciudadanos.


La Asociación Civil Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas (Celtyv), que lleva adelante desde hace casi una década el reclamo de las víctimas del terrorismo, cifra en 17.382 personas las que fueron agredidas por el terrorismo, de las cuales 1094 fueron asesinadas, según da cuenta la obra Los otros muertos, de Carlos Manfroni y Victoria Villarruel.

Las familias de los atacantes terroristas que murieron en el intento de copamiento del regimiento de Formosa fueron indemnizadas durante el gobierno del presidente Carlos Menem. Por el contrario, los parientes de los muertos en la defensa de la unidad militar fueron ignorados y se les denegó un beneficio similar. El diputado nacional formoseño Ricardo Buryaile presentó un proyecto de ley para indemnizar a sus familiares, pero el kirchnerismo, gran conocedor de todas las tretas para obstaculizar iniciativas legislativas, aprobó una más que modesta pensión y saboteó el de la indemnización, hasta que perdiera estado parlamentario. Mientras tanto, esta forma asimétrica e interesada de manejar los derechos humanos se extendió con el otorgamiento de una pensión mensual vitalicia a alrededor de 10.000 ex detenidos o sus familiares por haber sido "presos políticos", un beneficio que es percibido, entre otros, por algunos ex integrantes de organizaciones terroristas detenidos antes del golpe militar de 1976 y que hoy ocupan funciones en el propio Congreso de la Nación en representación del kirchnerismo.


Los derechos humanos han sido enlodados al hacer de ellos un uso político y asimétrico. La calificación de lesa humanidad y la imprescriptibilidad aplicadas a los delitos en la represión no fueron, como corresponde en la jurisprudencia internacional, consideradas para los crímenes de organizaciones armadas con apoyo internacional. Las condenas y detenciones de miembros de las fuerzas armadas, de seguridad y civiles han desconocido principios de la justicia como los de cosa juzgada y la irretroactividad de la ley penal. Mientras tanto, las víctimas del terrorismo sólo esperan reconocimiento.

domingo, 11 de octubre de 2015

Guerra contra la Subversión: Aniversario del asalto a Las Lomitas

Cuando los soldaditos formoseños frenaron a Montoneros


Se cumplen 40 años de la "Operación Primicia", el asalto a un regimiento con el cual la organización guerrillera buscó mostrar su poderío, pero cuyo efecto fue ahondar la represión y acelerar el golpe de Estado de 1976
Por: Ceferino Reato - Perfil


Parecía un domingo cualquiera, aquel 5 de octubre de 1975, con dos temas deportivos que concentraban la atención de los argentinos: el Gran Premio de Fórmula 1 de Estados Unidos y la quinta fecha del Campeonato Nacional de fútbol el austríaco; los dos empezaban a la misma hora, 4 de la tarde. En la fórmula uno, Niki Lauda ya se había coronado campeón, pero el santafesino Carlos Reutemann podía lograr el subcampeonato por primera vez. En el fútbol local, River Plate era uno de los favoritos. El equipo del técnico Ángel Labruna recibía en el estadio Monumental a Cipolletti, de Río Negro.

Sin embargo, el título principal de los diarios del lunes no fue el Gran Premio ni la fecha del fútbol sino el ataque a un cuartel de Formosa, en la periferia del país, que provocó una conmoción nacional gracias, en parte, a los oportunos cables de la agencia estatal de noticias Telam, que el día anterior había inaugurado su corresponsalía en la capital formoseña.


Los diarios de la época reflejan en portada el espectacular asalto guerrillero al Regimiento de Infantería de Monte nº 29 de Formosa (5 de octubre de 1975)

Es que hubo, en total, 28 muertos. Fue el debut del Ejército Montonero, con sus uniformes color azul y sus grados, el instrumento que la guerrilla peronista había creado para dar "un salto militar" y prepararse para enfrentar el golpe de Estado del que tanto se hablaba.

Hasta aquel momento, hace 40 años, los ataques a cuarteles eran la especialidad de otro grupo guerrillero poderoso, el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), de formación trotskista y guevarista.

EL ESPECTACULAR OPERATIVO INCLUYÓ EL SECUESTRO EN PLENO VUELO DE UN AVIÓN DE AEROLÍNEAS ARGENTINAS


Los montoneros llamaron a este ataque "Operación Primicia" y fue espectacular porque incluyó el secuestro en pleno vuelo del avión más moderno de Aerolíneas Argentinas, que fue desviado de Corrientes a Formosa, mientras otro pelotón guerrillero tomaba el aeropuerto internacional "El Pucú". En simultáneo, una columna de vehículos entraba al Regimiento de Infantería de Monte Número 29 ubicado en los suburbios de la ciudad.


Hace 40 años, el 5 de octubre de 1975, Montoneros atacó el Regimiento de Infantería de Monte de Formosa

En total, participaron unos setenta guerrilleros. Montoneros quería demostrar que tenía la capacidad de tomar incluso un cuartel del Ejército muy alejado de Buenos Aires. Un golpe para desmoralizar a los militares.

PENSABAN QUE LOS JÓVENES CONSCRIPTOS DE GUARDIA NO OFRECERÍAN RESISTENCIA


Pensaban que los soldados que estaban de guardia en la tórrida siesta formoseña no ofrecerían resistencia; al final, eran todos jóvenes pobres de 21 años, tan peronistas como sus padres, y ellos, Montoneros, defendían los verdaderos intereses del pueblo.

Pero, ocurrió que los "colimbas" —el servicio militar era obligatorio y duraba un año— no se rindieron y rechazaron a los atacantes luego de un combate que duró treinta minutos y provocó veinticuatro muertos, doce atacantes y doce defensores del cuartel: diez soldados conscriptos; un subteniente, también de 21 años, y un sargento primero, de 32 años.

EN EL COPAMIENTO DEL AEROPUERTO, LOS MONTONEROS MATARON A UN POLICÍA.


Los guerrilleros que sobrevivieron huyeron en el avión de Aerolíneas —un Boeing 737-200, comprado en unos ocho millones de dólares— que aterrizó en un campo en Rafaela, en la provincia de Santa Fe, en una pista preparada por un pelotón de montoneros santafesinos.

Luego, cuando todo había pasado, patrullas militares salieron del cuartel y mataron a tres vecinos que no habían tenido nada que ver con el ataque.


Vecinos del Regimiento de Infantería de Monte nº 29 de Formosa. Entre ellos hubo 3 víctimas fatales. Octubre de 1975



Los tres decretos


Todas las fuerzas políticas condenaron el ataque de Montoneros, que apuntaba al corazón del gobierno constitucional de la presidenta Isabel Perón: al "monopolio de la violencia física legítima" que caracteriza a todo Estado moderno, según el economista y sociólogo alemán Max Weber.

EL ATAQUE APUNTABA AL CORAZÓN DEL GOBIERNO CONSTITUCIONAL DE ISABEL PERÓN


Isabelita estaba de licencia médica en Ascochinga, Córdoba, y su cargo era ocupado en forma interina por el titular del Senado, Ítalo Luder. Aquel lunes, Luder se reunió con el ministro de Defensa, Angel Robledo, en la Casa Rosada, y decidieron impulsar tres decretos que satisfacían los reclamos de los jefes militares en la lucha contra la guerrilla.


Italo Luder -presidente interino en el momento del asalto al cuartel de Formosa- e Isabel Perón, presidente de la Nación (1975)

El presidente interino convocó al mediodía a todo el gabinete y a los tres jefes militares; el general Jorge Videla había viajado a Formosa y en su lugar concurrió el jefe de su Estado Mayor, el general Roberto Viola. Luder indicó a Tomás Vottero, ministro de Defensa, que leyera los tres decretos.

—Se ponen a consideración las firmas de estos decretos para terminar con la subversión, señaló luego Luder.

LOS DECRETOS DELEGABAN EN LAS FUERZAS ARMADAS LA LUCHA CONTRA LAS GUERRILLAS


Nadie dijo nada y los decretos quedaron aprobados por todo el gabinete. En resumen, esos decretos delegaban en las Fuerzas Armadas la lucha contra las guerrillas, prácticamente sin control porque el gobierno de Isabelita estaba muy deteriorado por una tormenta de violencia política, inflación, desabastecimiento y denuncias de corrupción.

Uno de esos decretos, el número 2771, disponía que el ministerio del Interior firmara convenios con los gobernadores para que la policía y el servicio penitenciario de cada provincia quedaran bajo el control operativo de los militares. Esos acuerdos fueron rubricados al día siguiente. El secretario Técnico de la Presidencia, Julio González, me contó que el gobernador de La Rioja, Carlos Menem, "tomó presuroso la palabra y dijo: ´Yo quiero tener la satisfacción de ser el primero en firmar el acta´; y lo hizo".


Los diarios de la época reflejan el mayor protagonismo de las Fuerzas Armadas, como resultado del asalto guerrillero al cuartel de Formosa. Seis meses después, derrocarían al gobierno constitucional.

El martes 7 de octubre, el embajador estadounidense Robert Hill informó a su gobierno en el cable reservado 6713 que, "luego de casi dieciocho meses de respaldos y rellenos no concluyentes, el gobierno finalmente estableció un enfoque unificado para manejar el problema subversivo". Tres días después, en otro cable reservado, el número 6814, Hill analizó el decreto 2772 y concluyó: "Las Fuerzas Armadas tienen ahora la autoridad que han buscado durante mucho tiempo para asumir la lucha contra los terroristas, la cual hasta este momento ha sido en gran medida manejada (o mal manejada) por la Policía Federal".

El ex vicepresidente y ex gobernador Carlos Ruckauf era ministro de Trabajo: "Luder dijo que había que ampliar el área de influencia de las Fuerzas Armadas a todo el país y que iban a enviarse esos decretos de inmediato al Congreso, y que se iban a mandar, además, dos proyectos de ley que explicaban la forma de aplicar los decretos y el mecanismo de control que iba a haber por parte del poder político sobre las fuerzas militares, que obviamente nunca se ejecutó: los tipos hacían lo que querían e inclusive detenían a compañeros nuestros y no sabíamos qué pasaba".


La conducción de la organización Montoneros. De izq. a der: Roberto Quieto, Mario Eduardo Fimenich y Fernando Vaca Narvaja

Ruckauf se refería a que los militares ya actuaban en la provincia de Tucumán para reprimir el foco guerrillero del ERP, instalado en marzo de 1974, durante la presidencia de Juan Perón.

Los tres decretos fueron ratificados por el Congreso el 29 de octubre.

El ataque activó también una serie de urgentes reuniones entre los jefes militares y Luder, quien rechazó desplazar a la viuda de Perón. Tanto Videla como el brigadier Héctor Fautario —que siempre se opuso al golpe— me contaron que esa frustrada negociación derivó en que Videla y el jefe de la Marina, Emilio Massera, fijaran el 24 de marzo de 1976 como la fecha del golpe de Estado que ya se venía organizando.

LOS PARIENTES DE LOS GUERRILLEROS MUERTOS FUERON INDEMNIZADOS COMO VÍCTIMAS DEL TERRORISMO DE ESTADO


Los años pasaron y los parientes de los guerrilleros muertos fueron indemnizados como si hubieran sido Víctimas del Terrorismo de Estado con el equivalente a cien veces el sueldo más alto de la administración pública nacional.

Por su lado, los padres de los colimbas muertos cobran una pensión muy baja, que en 2010, cuando fue publicada la primera edición de mi libro Operación Primicia, era de 842 pesos por mes.

Aquel año, la indemnización para las Víctimas del Terrorismo de Estado ascendía a 620.919 pesos.

Un cálculo simple indicaba que la madre de Sosa, por ejemplo, debía cobrar esa pensión de 842 pesos todos los meses durante 61 años y medio de su vida para llegar a la suma ya percibida por los parientes de cada uno de los guerrilleros. Y sin que hubiera inflación.

LOS SOLDADOS QUE SOBREVIVIERON SIGUEN TAN POBRES COMO ANTES


El juez federal Claudio Bonadio investiga ahora si hubo delito en el pago de las indemnizaciones a los parientes de los guerrilleros muertos por lo cual ya allanó dos veces la sede de la secretaría de Derechos Humanos.

Además, los guerrilleros muertos son recordados como héroes y mártires en sus pueblos y ciudades, y figuran en el Monumento a las Víctimas del Terrorismo de Estado ubicado en la Costanera porteña.


Los guerrilleros muertos en el asalto al cuartel de Formosa en octubre de 1975 son recordados como víctimas del terrorismo de Estado

Tres años atrás, el diputado formoseño Ricardo Buryaile, del radicalismo, presentó un proyecto de ley para equiparar los subsidios a los parientes de uno y otro bando, pero luego de muchas idas y vueltas el proyecto no fue aprobado por la oposición de los diputados kirchneristas.

Los soldados que sobrevivieron —siguen hoy tan pobres como antes— han solicitado el cobro de un subsidio, que fue negado por el Ejército y el gobierno nacional.

Todo muy previsible, considerando que el Ejército hasta se niega a entregarles una medalla conmemorativa de los 40 años de aquel combate.



Editor ejecutivo de la revista Fortuna y autor del libro Operación Primicia