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domingo, 15 de diciembre de 2013

Guerra del Paraguay: Un "torpedo" hunde al blindado Rio de Janeiro


El hundimiento del acorazado brasileño "Rio de Janeiro" por un "torpedo", en realidad una mina fluvial paraguaya.
Por Rafael Mariotti

En esa época se les denominaba "torpedos" a las minas fluviales, aún no se había producido el proyectil naval auto-propulsado que conocemos hoy como "torpedo". Las armas que se llamaban así eran en realidad minas fluviales.

Paraguay fabricó varias, al parecer diseñadas por un norteamericano Kruger, con experiencia en la Guerra de Secesión americana.

En la guerra civil yanqui los sureños hundieron 27 buques federales con minas, muchos más que los 9 hundidos con artillería. Por lo tanto no fuimos "pioneros" con este tipo de armas.

El ingeniero George Thompson describe como estaban fabricadas estas minas. Bueno, era uno de los pocos técnicos que nos relato algunos detalles de ese tenor de la guerra. Creo que individuos como el gral. Resquín, o el mismo Crisóstomo Centurión no nos dejaron muchos datos de la parte técnica de la guerra.

No creo que Resquín por ejemplo haya comprendido la diferencia entre un fusil liso y uno estriado, hasta que vio el brutal efecto de los mismos en Tuyutí, ni el gral. Diaz y el gral. Barrios tampoco.

Publico una imagen de una mina fluvial de la guerra de secesión, no habrá diferido mucho de las nuestras. Fíjense que consta de un barril para que flote, y el elemento explosivo está debajo del agua. Se los lanzaba corriente abajo para que impacten en los acorazados. Thomson narra la explosión de uno de estos artefactos en junio de 1866, justo la oscura noche en que estaban construyendo en secreto la trinchera del Sauce, a 500 metros del campamento brasileño, amparados por la oscuridad. La gigantesca explosión iluminó toda la noche. Era un torpedo de 1500 libras de polvora (unos 750 kilos), nunca se había empleado tanta cantidad de explosivo.



Publico lo que menciona Thompson en varias partes de su libro LA GUERRA DEL PARAGUAY, sobre los "torpedos", en realidad minas fluviales:

Pag 52, Cap VI:
“El mismo día (mayo de 1865) un yankee, M. Krüger, experimentó un torpedo en presencia de López, haciendo volar a una gran altura una balsa de palmas, permaneciendo personalmente a seis varas del punto de la explosión.”

Pag 102, Cap XII:
“Se colocaron en el río algunos torpedos mal construidos; y el 20 de junio (de 1866) dos de ellos se escaparon de sus amarras y se fueron aguas abajo, dando uno contra el “Bahía” y el otro contra el “Belmonte”, pero como ambos estaban enteramente mojados o produjeron efecto alguno. Se componían de tres cajas ajustadas unas dentro de otras, de las cuales la última era de zinc y contenía la pólvora. La espoleta era una cápsula de vidrio conteniendo ácido sulfúrico con una mezcla de clorato de potasa y azúcar blanca, cubierta con lana y algodón. Estas espoletas fueron inventadas por M. Masterman, jefe del departamento químico. La espoleta estaba encerrada en un pequeño cilindro perforado, y debía ser quebrada por un pistón cuando el torpedo recibiera un choque. Los brasileños pescaron estos dos torpedos, pero esa misma noche se les lanzó un brulote, y desde entonces fueron más cuidadosos.”

Pag 110, Cap XIII:
“La escuadra (brasileña) se lamentaba igualmente de verse expuesta todos los días a los torpedos que los paraguayos lanzaban aguas abajo, y que la molestaban mucho. Uno de estos (que por lo general contenían 1.000 libras de pólvora) voló a 300 yardas de la proa de una de sus cañoneras. El de 1.500 libras a que nos hemos referido antes, produjo un estremecimiento en la ciudad de Corrientes, que distaba 40 millas, causando gran alarma entre sus habitantes. Uno de ellos hizo volar a uno de los botes de la ronda de la escuadra, con toda su tripulación. Estos botes hacían la ronda de los buques durante toda la noche. Cuando veían venir algún torpedo, se oía un grito general, que repetía ¡Paragua! ¡Paragua! Y se producía en la escuadra un alboroto infernal.”
“Dos torpedos hicieron volar a sus conductores, un tal M. Kruger, note-americano, y un Ramos, paraguayo, que había hecho su aprendizaje de ingeniero con los Sres. Blyth. Las tripulaciones de ambos botes volaron también.”

Pag 112, Cap XIII:

"Ese día (2 de setiembre de 1866) hubo un bombardeo furibundo: algunos de los buques se presentaron frente a las baterías de Curuzú; uno de ellos, el encorazado “Janeiro” de seis cañones, después de tener atravesadas sus chapas de cuatro pulgadas por balas de 68, fue echado a pique por un torpedo, que explotó bajo su quilla, ahogándose la mayor parte de su tripulación, inclusive su capitán. Este fue el único encorazado echado a pique durante la guerra."

Inserto una imagen de minas fluviales de la Guerra de Secesion americana; el fondo es de la batalla de Mobile Bay el 5 de agosto de 1864, cuando la escuadra unionista (norteña) atacó y conquistò este puerto sobre el Golfo de Mejico. En el centro vemos al monitor norteño USS Tecomseh, que acaba de impactar una mina, que al estallar lo hunde (lo vemos totalmente escorado) llevándose consigo a 94 tripulantes. El Rio de Janeiro sufriría igual suerte en el bombardeo de Curuzu. También vemos a otro buque unionista, esta vez a rueda, que impacta una mina fluvial. Acompaña una fotografía de la mina fluvial confederada.