Mostrando entradas con la etiqueta Serbia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Serbia. Mostrar todas las entradas

domingo, 9 de octubre de 2016

Imperio Otomano: La masacre de Maritsa deja a los Balcanes a sus pies

No una batalla, sino una masacre aseguró la expansión otomana de los Balcanes

 Yulia Dzhak - War History Online


 El déspotas Volkashin y Uglesha que conduce a su ejército. Crédito de la imagen: Vasil Goranov


Fue en el comienzo de un otoño frío. Era el año 1371. Cerca del pueblo de Chernomen, dos déspotas condujo su ejército contra los otomanos. Eran dos hermanos - Uglesha y Vukashin. El líder otomana, Lala Shahi, finalmente derrotar a sus enemigos. Su victoria se logró después de una emboscada de la mañana. Sus hombres se mataran los defensores borracho y durmiendo. Con este sangriento éxito, los otomanos lo solidificar su dominio sobre los Balcanes y liquidar cualquier resistencia hacia el este de NIS.

Lala Shahin y el Imperio Otomano


La conquista otomana durante el reinado de Murad I 

A finales de 1364, el Imperio Otomano está en la realidad separada en dos. Una parte fue Rumelie, donde se encuentra la capital de Erdine. El otro era Anatolia - sus tierras de Asia Menor. El sultán otomano Murad I, fue posiblemente ocupado con el poder del imperio en Asia Menor. La otra mitad del imperio está bajo el control de diferentes vicarios militares llamados Ghazi. Su líder principal fue Lala Shahin. También fue el maestro del Sultan. Lala Shahin era un general con talento. A pesar de que tenía recursos limitados, se las arregló para solidificar el dominio otomano en los Balcanes.

Los déspotas de Serbia

Después de la muerte de Stephan Urosh en 1355, el reino de Serbia comenzó a declinar. Los vastos territorios en Macedonia y Grecia se dividieron entre los diferentes gobernantes de la dinastía central. Algunos de los que se consideraban de manera independiente de la jerarquía principal que ellos mismos se llamaban reyes. Este fue el caso de los dos hermanos y Vukashin Uglesha. Ellos controlan tanto los territorios en Macedonia de hoy. Vukashin afirma que es "El rey de todos los serbios y griegos" - en oposición a su hermano.

El trasfondo


Momchil Voivoda ataca a los otomanos

Después de que los otomanos se las arreglan para destruir el imperio de la Momchil Voyvode en Tracia y el Ródope, continuaron su expansión. Poco después de toda la Tracia estaba bajo la dominación otomana, su Ghazi comenzó a atacar a los territorios de los dos déspotas de Serbia. Los dos hermanos, sensación de peligro inminente de la conquista otomana, decidieron reunir un ejército. Su plan consistía en derrotar a las fuerzas de los atacantes y les perseguir fuera de los territorios en Rumelie.

Después de Gallipoli fue tomada en 1364 por Amadeo de Saboya, había una buena oportunidad para la victoria. La posición otomana en los Balcanes en ese momento era inestable. Teniendo esto en cuenta, los dos hermanos aliados y sus fuerzas se reunieron todo lo que necesitaban para iniciar su marcha.

Ejército de los Hermanos - Realidad y Números

En 1371 el ejército estaba listo. Sin embargo, no hay pruebas de fuerza sobre el tamaño de su ejército. Se considera que en cualquier lugar entre 20.000 a 70.000. Sobre la base de la tierra que llevan a cabo y la TACTIS se emplean, sin embargo, un número más pequeño es más probable.

La fuerza otomana - Realidad y Números

La fuerza otomana para la batalla fue significativamente más pequeño, pero el número exacto de nuevo puede ser objeto de debate. Sus fuentes históricas contemporáneas dicen que no eran más que unos 800 fuertes. posiblemente podríamos poner sus números en torno a la mitad de lo que tenía la alianza de Serbia.

La diferencia real en las Fuerzas

La diferencia, que decidió el resultado de la batalla fue más la calidad que la cantidad. La fuerza otomana toda consistió en experimentados guerreros, que habían sobrevivido a numerosas batallas, asedios y ataques. Por el contrario, la fuerza de Serbia consistió en un ejército rebelde indisciplinado y una pequeña cantidad de caballería.

Por otra parte, era lógico que los ghazis otomanos tenían experiencia superior. Después de todo, estaban en constantes enfrentamientos con la resistencia de los pueblos balcánicos. El otomanos probablemente tenía un ejército más pequeño pero mucho mejor.

Las maniobras pre-batalla


Los territorios de Bulgaria y de los Balcanes antes de la batalla. Se puede ver Chernomen marcados con una X

Confiados en la fuerza más grande, los dos hermanos comenzaron su marcha. Se miraron con interés la expulsión de los otomanos de Erdine y detuvieron su expansión. Su plan era ir por la corriente del río Maritsa y provocar un ataque por sorpresa. Lala Shahin, sin embargo, sabía lo que estaba pasando. También tenía una amplia experiencia en la lucha en un terreno áspero y en organizar emboscadas.

Teniendo en cuenta su ventaja táctica, tomó medidas con el fin de detener el avance de los serbios. El líder otomano envió rastreadores para explorar la región. Los serbios estaban demasiado confiados, y nunca se molestaron en hacer eso.

Por lo tanto, la Lala Shahin esperó el momento oportuno para derrotar a los rebeldes de marcha. Su oportunidad llegó en las primeras horas de la mañana del 26 de septiembre. Los serbios habían hecho su campamento cerca de la Maritsa, y había cometido un error fundamental final. Decidieron celebrar su futura victoria y llevan a cabo una fiesta. Por la mañana, el campamento en gran medida sin vigilancia y muchos de los hombres que estaban borrachos.

No es una batalla sino una Masacre

La fuerza del líder otomano Lala Shahin entró en el campo de la mañana. Sus hombres tomaron sus cuchillos y comenzaron el sacrificio de sus enemigos durmiendo. En la masacre que siguió a los dos líderes serbios fueron asesinados sin piedad. El que no murió a causa de las cuchillas otomanos lo fue ahogado en el río de Maritsa, en un intento de escapar.

Resultado

Con un solo golpe sangriento, fue diezmado el ejército serbio. La victoria de Lala Shahin liquidó cualquier posibilidad de los déspotas macedónicos de reunir un nuevo ejército. Para algo tan simple como el ego y el alcohol, se selló el destino de los Balcanes. Durante la siguiente década y media, los otomanos expandieron su territorio en la península de los Balcanes sin obstáculos.

En 1387 serían, por fin, será vencido las fuerzas del líder otomano Murad I. Los ejércitos aliados de Serbia y Bosnia afirmarían la victoria. Sin embargo, el caso de Bulgaria, el éxito Otomano en la Península significaría una amenaza terrible y prematura. Los eventos se abrirían las fronteras para una expansión vigorosa y la batalla de Nicópolis, que a su vez daría lugar a cinco siglos de esclavitud brutal.

Bibliografía:


K.Irecheck, History of Bulgaria, 1978
Gyuzelev and Petrov, Read on History of Bulgaria, II, Sofia, 1978
Ducca, “History”; from Read on the History of the Middle Centuries, Bakalov and Angelov; Sofia, 1988

lunes, 7 de julio de 2014

PGM: La Mano Negra serbobosnia

La sombra de la Mano Negra
Dragutin Dimitrijevic fundó la organización terrorista que atentó en Sarajevo contra Francisco Fernando
VELIBOR COLLIC - El País



El coronel Dragutin Dimitrijevic Apis murió fusilado por su propio Ejército.

Nuestra historia comienza en la primavera de 1912 en Belgrado, capital de Serbia, donde el jefe de los servicios de información, el coronel Dragutin Dimitrijevic Apis, dirige una organización secreta y terrorista de nombre poético: la Mano Negra. La organización propugna, con medios no siempre muy diplomáticos, la unificación de todos los yugoslavos en torno a Serbia, que es, según el coronel, el principal Estado eslavo de los Balcanes. En el extranjero promueve movimientos políticos como Mlada Bosna (Joven Bosnia) en Sarajevo, el movimiento de intelectuales croatas proyugoslavos en Zagreb y un grupúsculo armado de patriotas llamado komitien Macedonia.

Para impulsar la causa yugoslava, el coronel Apis, apodado a veces La Abeja Número 6, fomenta conspiraciones y atentados y lanza rumores (en ocasiones, más eficaces que las bombas) contra los dos imperios europeos. Es partidario de declarar la guerra abierta contra el imperio turco, ya muy debilitado, y libra otro combate, algo más discreto, contra la monarquía austrohúngara, en apariencia más sólida.

El coronel Apis, maestro titiritero, era ya famoso como un hombre de acción, un soldado entregado en cuerpo y alma a la causa yugoslava. En 1903, el joven capitán Dimitrijevic había participado en el asalto al palacio real de Belgrado, durante el que murieron asesinados el impopular rey Alejandro I de Serbia y su mujer, Draga Mašin. Gravemente herido, el capitán sobrevivió de milagro. Las tres balas que recibió entonces no las extrajeron jamás de su cuerpo. Después se le atribuyeron diversos actos de valor durante las guerras de los Balcanes (1912-1913).

Tras un viaje a Rusia, el coronel Apis forma la Mano Negra, con el apoyo logístico del poder de Belgrado. En 1911, Dimitrijevic organiza un intento fallido de asesinar al emperador Francisco José I de Austria. Cuando fracasa, la Mano Negra centra su atención en el heredero del trono, Francisco Fernando de Austria.

Nuestra historia comienza además, probablemente, en los oscuros pasillos de varias embajadas europeas, en Moscú y en Viena, en París y en Berlín. Sus raíces se encuentran también en ese mundo de fronteras mal definidas, en el que Centroeuropa ya no ocupa verdaderamente el centro, sino que se extiende por todas partes, y en el que los eslavos del sur (los croatas, los serbios, los bosnios, los eslovenos…) viven a caballo de dos imperios, dispersos y perdidos entre una voluntad relativamente fuerte de vivir por fin juntos y la realpolitik impuesta por los ocupantes germánicos y otomanos. Y podemos encontrar asimismo razones históricas: en la mitología serbia, que glorifica la derrota de Kosovo frente a los otomanos en 1389 y otros hechos mucho más prosaicos, como la anexión de Bosnia-Herzegovina por parte de Austria en 1878. En los distintos textos en los que las palabras de Piotr Alekseievitch Kropotkin, el príncipe negro del anarquismo, se codean y se entremezclan con los mitos del reino perdido de los serbios hasta convertirse en una especie de programa político de la Joven Bosnia. Y en las largas noches de insomnio, en la fiebre y la embriaguez de un joven nacionalista eslavo, Gavrilo Princip, de 20 años, tuberculoso, estudiante y poeta.

Los serbios insisten, hoy más que nunca, en que Gavrilo Princip era un izquierdista ateo y que hay que situarle en el contexto de su época. Estaba muy próximo al anarquismo, pero también a varios movimientos intelectuales de izquierda. Según esas mismas fuentes, en el momento del atentado, Princip no era un auténtico nacionalista, sino “un serbocroata, que no es más que una variedad de yugoslavo”. Sus contemporáneos le describen como un joven poeta y un febril intelectual que devora tanto a Alejandro Dumas como la poesía de sus contemporáneos, las aventuras de Sherlock Holmes como las obras de los anarquistas rusos. Un periodista serbio añadía no hace mucho: “Princip es en historia lo que Rimbaud en poesía: un meteoro aparecido al margen de las leyes conocidas sobre los movimientos de los cuerpos celestes”.

Miembro de la Joven Bosnia desde 1912, Gavrilo Princip avanza como un sonámbulo hacia su destino peculiar y trágico. En su cabeza, las frustraciones personales (durante la primera guerra de los Balcanes, 1912-1913, Princip se presentó como voluntario al Ejército serbio, pero su frágil salud hizo que lo rechazaran) y la enfermedad que invade sus pulmones adquieren proporciones proféticas. Su infortunio no es sino el infortunio de su pueblo, y sus sueños de amada libertad son, en definitiva, los sueños centenarios de todos los eslavos del Sur: contar con un Estado libre e independiente.

Maestro titiritero,  el coronel era ya famoso hombre de acción, un soldado entregado a la causa yugoslava
El encuentro entre el coronel y sus estudiantes se desarrolla seguramente a la sombra de la Mano Negra en Belgrado. Vestido de diplomático ruso, el coronel Apis convence a los jóvenes nacionalistas (la Gran Historia suele olvidarse de Nedeljko Cabrinovic, autor del primer atentado fallido), es de imaginar que sin dificultades, de la necesidad histórica y patriótica de su futura acción: decapitar a la monarquía austrohúngara.

Unos días antes del atentado, armados de pistolas y granadas de mano, con una cápsula de cianuro en el bolsillo, Cabrinovic y Princip parten hacia Sarajevo. Sus futuras víctimas, Francisco Fernando y su esposa, Sophie Chotek, ya están en Bosnia.

La continuación de esta historia es conocida. Los destinos de un coronel serbio y un joven bosnio, la pareja imperial austriaca y varios diplomáticos —serbios, rusos, austriacos— se cruzarán en Sarajevo en la borrascosa mañana del 28 de junio de 1914, delante del Puente Latino.

El pacto secreto entre el coronel Apis y sus estudiantes se inscribe en la historia como el “atentado de Sarajevo”, la tragedia que abre paso al siglo XX.

En la semana posterior al atentado, la policía militar detuvo al coronel Apis ante su oficina en Belgrado. El Estado Mayor serbio le acusó de “alta traición”, y fue condenado a muerte. Murió fusilado por su propio ejército, como traidor y sin honores militares. La fecha de su ejecución sigue siendo un misterio: unas fuentes mencionan el 11 de junio de 1917; otras, el 24 o el 27.

Hoy, cien años después, la tumba de Gavrilo Princip se encuentra en la capilla ortodoxa de los Héroes de Vidovdan, en Sarajevo. La limusina, la pistola del joven serbio y el uniforme ensangrentado de Francisco Fernando están en un museo en Viena. La bala que mató al archiduque se expone en un castillo de Konopiste, en la República Checa.

“La historia la escriben los vencedores”, dijo el gran escritor yugoslavo Danilo Kiš, “y el pueblo forja las leyendas. Los escritores fantasean. Solo la muerte es indiscutible”.

Velibor Colic, escritor bosnio residente en Francia, es autor de Sarajevo Omnibus (Gallimard), sobre el asesinato del archiduque. En España, Periférica ha publicado su libro Los bosnios.Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.