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jueves, 5 de abril de 2018

Liberación de Chile: La feroz batalla de Maipú

5 de abril de 1818: la feroz batalla de Maipú




O´Higgins y San Martín en "El abrazo de Maipú", obra de Pedro Subercaseaux.

Crédito: Daniel Balmaceda

Daniel Balmaceda  | La Nación

La situación era caótica. La Patria se perdía. Los godos habían sorprendido, en medio de la noche cerrada, al ejército patriota en los campos de Cancha Rayada. Todo se lo habría llevado el diablo si no hubiera sido por la magnífica actuación de Juan Gregorio de Las Heras quien, en medio del caos, sacó del peligro a cuatro mil quinientos hombres y salvó al Ejército. La capital chilena estaba sumida en el pánico ante los rumores sobre la muerte de los Libertadores, rumores que quedaron disipados cuando el 25 de marzo de 1818, ambos entraron a Santiago.

El general San Martín sabía que no había tiempo que perder para reorganizar al ejército. Pero el ánimo estaba en baja. El Libertador, entonces, se dirigió al pueblo reunido en la Plaza de Armas.

Chilenos: Uno de aquellos acasos que no es dable al hombre evitar, hizo sufrir a nuestro ejército un contraste. Era natural que este golpe inesperado y la incertidumbre os hicieran vacilar, pero ya es tiempo de volver sobre nosotros mismos y observar que el ejército de la Patria se sostiene con la gloria al frente del enemigo. (.) La patria existe y triunfará, y yo empeño mi palabra de honor de dar en breve un día de gloria a la América del Sur.

El pueblo confió en sus palabras. Sus soldados, también. Y ese día de gloria llegó pronto. El 2 de abril, luego de haber recolectado armas de entre todo el pueblo, el ejército unido argentino-chileno se dirigió hacia el valle que se extiende al lado del río Maipú, al sudeste de Santiago.

Tres días después, el 5 de abril, los realistas, en su marcha hacia la capital con el objetivo de invadirla, se apostaron en la hacienda de Lo Espejo ubicada en aquel valle. San Martín situó a sus tropas en una elevación del terreno desde donde pudo observar al ejército realista. Al revisar la disposición del enemigo en una única línea, le dijo a sus oficiales: "¡Qué brutos son estos godos!". Se había dado cuenta de una falla letal en las filas enemigas: no tenían reserva.

Los españoles habían dispuesto a la tropa en una única línea defensiva. Frente a esta táctica, San Martín dispuso tres divisiones. A la derecha, una al mando de Las Heras, Alvarado a la izquierda y en la retaguardia, la reserva conducida por Hilarión de la Quintana.



"Maipú, un abrazo para la historia" es la obra conmemorativa, escrita por Roberto Arancibia Clavel, Luis V. Ferrada Walker, Julio Luqui Lagleyze, Guillermo Palombo, Diego A. Soria y Alfredo A. Stahlschmidt. Fuente: Archivo - Crédito: Daniel Balmaceda

Hacia el mediodía se dio la orden de avance y la división de Las Heras se lanzó hacia los godos, rompiendo filas y dispersando a los soldados hacia la izquierda en donde los esperaba la división de Alvarado. Pero éste no pudo contenerlos. Fue en ese momento en que San Martín ordenó el avance de la reserva. Hilarión de la Quintana se sumó a las fuerzas de Alvarado e hicieron retroceder al enemigo que se atrincheró en la Estancia Lo Espejo.

En el momento en que los españoles ordenaron la retirada, se dio aviso a O´Higgins, que esperaba en la capital con una segunda reserva. El héroe chileno se dirigió al campo de batalla. Al encontrarse con San Martín, lo abrazó como pudo, ya que tenía el brazo vendado por las heridas de marzo, y le dijo: "¡Gloria al salvador de Chile!".

El ataque final lo dieron Las Heras y el general Balcarce, persiguiendo al enemigo hasta derrotarlo.Maipú fue una batalla sangrienta, brutal. Las fuerzas patriotas tuvieron mil heridos y perdieron ochocientas vidas, mientras que murieron cerca de mil quinientos realistas en el campo de batalla y unos mil trescientos prisioneros.

La importancia de este triunfo radicó en haber dinamitado las esperanzas españolas. El ejército realista prácticamente desapareció. La independencia de Chile quedó asegurada.

A doscientos años de la batalla final, historiadores chilenos y argentinos se unieron para escribir el libro: "Maipú - Un abrazo para la historia" (Editorial Universitaria del Ejército Argentino). La calidad de los textos y las ilustraciones son un merecido homenaje a aquellos hombres que sacrificaron hasta sus vidas en busca de la ansiada libertad de los pueblos de América del Sur.

viernes, 23 de febrero de 2018

Guerra del Pacífico: 4 Mitos

La historia de la Guerra del Pacífico, plagada de mitos

Sin la intención de hacer una defensa del general Hilarión Daza, subrayando sus errores, muchos estudios desmienten, de manera documentada, la posibilidad de que se haya callado la noticia de la invasión.

La Razón (Edición Impresa) / Ricardo Aguilar Agramont





La historia de la Guerra del Pacífico, tras la cual Bolivia perdió su litoral en el océano Pacífico, está plagada de mitos. El ocultamiento de la información hecho por Hilarión Daza de la invasión chilena de Antofagasta, la traición boliviana al pacto con Perú, la existencia de Juancito Pinto o que la causa fundamental de la guerra haya sido el gravamen al salitre contra una empresa privada con capitales ingleses y chilenos, son algunos de los mitos que la historia ha perpetrado. A continuación se relatan estos mitos y se devela, si no una versión definitiva de lo sucedido, sí una desmitificación de lugares comunes inexactos de la historia nacional difundidos por décadas desde el Estado y desde una “oficialidad” de la historia.

El ánimo con que se hace esto no es herir ninguna sensibilidad —cosa posible si se tiene en cuenta que dichos mitos son tomados como verdades hasta ahora— sino más bien seguir lo expresado al final del prólogo del libro Patria Íntima de Néstor Taboada Terán: “Vislumbrar una comunidad nacional que no se deja reducir a los presupuestos del Estado, que encuentra que su tristeza y su alegría es de ser simplemente lo que es, sin un ‘morir antes que esclavos vivir’ que difiere toda felicidad a una realización nunca lograda”.

El mito más difundido sin duda fue el ocultamiento de la noticia de la invasión chilena por el presidente Daza, supuestamente para que la mala nueva no interrumpiera el carnaval de 1879.

CARNAVAL. La versión se originó en Chile desde el principio de la guerra con una campaña de desprestigio de Bolivia. El historiador chileno Benjamín Vicuña Mackena divulgó el mito.

Lo curioso es que la versión chilena es secundada por bolivianos ligados a la facción de Narciso Campero (quien dio un golpe de Estado contra Daza cuando éste se encontraba en el campo de batalla en Perú) y luego perpetrada por los intelectuales bolivianos posteriores a la guerra. Gabriel René Moreno, que es uno de éstos, reproduce la versión como todo un ‘historiador omnisciente’: “Guardando el Presidente de Bolivia (Daza) en los bolsillos de su disfraz la noticia por tres días, reservó su sorpresa para después de los carnavales”.

Este relato fue adoptado por la historiografía liberal del positivismo (encabezada por Alcides Arguedas) y con la venia del líder de esa doctrina política, Eliodoro Camacho; posteriormente fue recitado por escritores más modernos, como Enrique Finot.

El mito quiso ser desmentido por el historiador Fernando Cajías en la película de Antonio Eguino Amargo Mar. En este film, sin embargo, dice el historiador Pablo Michel, se “mitifica e idealiza” a Daza al mostrarlo como desamparado frente a la oligarquía boliviana que le hacía la guerra. Parece ser que de un mito se pasa a otra mitificación...

Sin la intención de hacer una defensa del general Daza, subrayando también sus errores, muchos estudios desmienten, de manera documentada, la posibilidad de que se haya callado la noticia de la invasión. El libro más importante de este tenor es Daza no ocultó la noticia de la invasión chilena (1982) de Luis Antezana, aunque siete años antes Enrique Vidaurre ya presentaría pruebas en su libro El presidente Daza.

La versión de Vicuña tuvo eco en Bolivia por la sencilla razón de que los camperistas —en pos de matizar sus errores— querían desprestigiar al militar derrocado para justificarse en el poder. “Es notorio que el pueblo de La Paz ignorara el aviso funesto del 14 de febrero (fecha en que la tropa chilena invade Antofagasta), mientras que Daza, aturdido por el bullicio del carnaval, ocultaba el parte”, cita a Eliodoro Camacho el historiador Antezana en el libro ya mencionado. Los que sostienen esta posibilidad hablan de que Daza y Eulogio Medina, entonces ministro de Relaciones Exteriores, recibieron el aviso del cónsul boliviano en Tacna, Manuel Granier, al día siguiente de la invasión, el 15 de febrero: “Gobierno chileno ha ordenado a fuerzas reunidas en Caldera ir a Antofagasta y ocupar Litoral”.

La negación del relato chileno se basa en citas de la investigación del patricio Gastón Velasco (compositor de la letra del Himno al Litoral y exalcalde de La Paz). El argumento básico es que no existía una red de telégrafos entre Bolivia y Chile, y la noticia llegó hasta el Presidente a lomo de caballo el Martes de Carnaval (25 de febrero).

La cronología según Velasco es citada por Antezana: El viernes 14 de febrero se inicia la invasión en Antofagasta. En la tarde del 16 llega al puerto el vapor Amazonas con bandera boliviana. El prefecto de la localidad, Severino Zapata, las autoridades y varias familias bolivianas se embarcan en ese buque para escapar de los excesos de los invasores.

El lunes 17, el Amazonas llega a Tocopilla. El martes 18 parte con rumbo al entonces puerto peruano de Iquique y se envía un telegrama escueto al cónsul boliviano en Tacna, Manuel Granier. El 19 el vapor arriba a Arica. En el muelle se encuentra Granier para recabar más información y redactar la noticia para mandarla por correo a La Paz.

El 20 (Jueves de Comadres) parte de Tacna el estafeta Gregorio Choque (apodado Goyo) con la correspondencia urgente; hace el recorrido de 76 leguas (más de 450 kilómetros) en seis días.

“Bolivia no contaba con un servicio telegráfico (...), el camino directo era el de Tacora a Machagas”, escribe Velasco. Por su parte, el historiador chileno Tomás Caivano lo confirma en su libro Historia de la Guerra de América, entre Chile, Perú y Bolivia: “Repetimos, entre Bolivia y Chile no hay telégrafo. El (camino) más cercano del que puede hacer uso Bolivia va de Tacna y Arica”.

El itinerario de Goyo fue el siguiente: el 20 de febrero fue de Tacna a Palca; el 21, de Palca a Huchusuma. El sábado 22 recorrió el trayecto de Huchusuma a la posta de Chulluncayani; el 23, de este lugar a San Andrés de Machaca. El 24, de esa localidad a Tambillo, y el 25 (Martes de Carnaval), de Tambillo a la ciudad de La Paz.Goyo llegó a La Paz a las 23.00 y se encontró con el cochero de Daza, quien lo llevó a la casa de Carlos Frías (esquina Yanacocha y Mercado), donde se festejaba el carnaval y donde había estado la comitiva presidencial. De esa casona, la autoridad se había retirado a la fiesta del coronel José María Baldivia, intendente de Policía, en la calle Pichincha. Efectivamente, allá encontraron a Daza y fue donde éste conoció de la ocupación. Eran las 24.00 cuando la noticia comenzó a circular inmediatamente (esta relación cronológica está registrada en los libros de Antezana y Vidaurre).

Para el expresidente Carlos D. Mesa, la versión de Antezana es definitiva. “En cuanto Daza supo de la invasión suspendió el carnaval y convocó a la lucha”.

Michel, sin embargo, desmiente la desmitificación asegurando haber visto cuatro notas de alerta en la Cancillería, una de ellas de tres días después de iniciada (la invasión)... y que el chasqui es un mito, pues existían “cinco empresas de correos con bases por todo el territorio nacional”.

En todo caso, considera que un ocultamiento de la información no puede ser la causa de haber perdido la guerra, pues desde el 6 de enero los barcos chilenos estaban frente a los puertos bolivianos, es decir que el movimiento de la marina chilena alertaba “a gritos” que se buscaba provocar una guerra. “Que se hubiera guardado o no la información se vuelve totalmente irrelevante. Daza fue irresponsable al no enviar tropas con esas señales incontrastables de hostilidad”.

En cambio, el escritor Mariano Baptista Gumucio avala la versión de Velasco y reitera que el mito del ocultamiento de la información fue obra de los chilenos. “La noticia llegó con semanas de retraso. Además era imposible que Daza haya podido movilizar las tropas por su cuenta, necesitaba el apoyo de Perú”.

SALITRE. Otro mito es que la guerra se inició por el impuesto al salitre que impuso Daza a la Compañía de Salitres de capitales ingleses y chilenos. Esto no fue sino un pretexto para la invasión, nunca una causa.

Tanto Perú como Bolivia —dice Baptista— sabían que había un “designio geopolítico de Chile”, desde hacía décadas, de “dominación en el Pacífico”, por lo que era inevitable que Chile busque un pretexto.

No obstante, Daza “no tiene perdón” porque sabía que movía un “avispero” con el impuesto y daba el pretexto que Chile esperaba.

Asimismo, Chile y Perú afirman hoy que Bolivia provocó la guerra. “Eso es totalmente falso”, dice Mesa y recuerda que Cobija había sido azotada por un tsunami y había una sequía en Bolivia que produjo una hambruna general, por lo que se impuso el impuesto. Chile protestó y Bolivia “soberanamente” rescindió el contrato. “Los chilenos debían haber respondido jurídicamente, pero una invasión armada no tiene ninguna correspondencia, por lo que es inequívoco que Chile inicia la guerra para defender capitales ingleses y chilenos”.

El politólogo y estudioso de la historia bélica boliviana Jorge Abastoflor coincide. Además, dice, el salitre boliviano no le interesaba a Chile, sino el del territorio peruano, que en relación de cantidad al de Bolivia era de cinco a uno.

Otra prueba de esto “es que la guerra terminó en Lima y no así en La Paz”, argumenta.

HÉROES. Otro mito es la existencia histórica de los niños héroes Juancito Pinto y Genoveva Ríos.

Ambos están en el imaginario de Gastón Velasco, que dedicó su vida entera a tratar de “interesar a los bolivianos sobre el tema del Pacífico; se fue exiliado con su padre a Antofagasta y quedó impresionado por la vista del mar”, dice Baptista, quien además confiesa nunca haber encontrado documentos sobre la existencia de ninguno. “La labor de Velasco fue muy buena, seguramente respondió a la necesidad de buscar héroes”.

Mesa destaca que ambos forman parte de la construcción de un “imaginario nacional” que permite destacar actitudes más allá de los personajes como tales, si bien no ha revisado con detenimiento esos episodios como para afirmar o negar la existencia de esos hechos, lo cuales “no forman parte de lo relevante de la historia grande de la guerra”.

Abastoflor rescata la creación del mito como positivo, pues de alguna manera refleja una realidad: “que el ejército boliviano peleó hasta su último hombre”. Michel, en cambio, señala que la existencia de Ríos es histórica, no así la de Pinto.

En los últimos años, hubo estudios que quisieron cuestionar el papel de Eduardo Abaroa (no hay concierto en la manera correcta de escribir su apellido) de quien se dijo que no defendió la patria, sino sus intereses particulares. Mesa considera que esa versión es falsa y que está documentado que tuvo un rol heroico.

En este mismo sentido, Michel apunta que Abaroa, antes de ir a combatir incluso se casó con su concubina para arreglar su herencia en caso de muerte, lo que prueba que se preparaba para dar batalla hasta el final.

PERÚ. En torno al rol que jugó el Perú en el conflicto existen varios mitos. Uno es sobre la falsedad de que Perú se haya involucrado en la guerra a defender a Bolivia en honor del pacto secreto que tenían ambos países.

Perú “no honró” la alianza; de hecho estuvo tratando de ser el negociador y evitar el conflicto, dice Michel. “Chile en realidad quería las salitreras del Perú y que el puerto de Valparaíso supere al del Callao, y Perú solo invocó la alianza cuando Chile le declaró la guerra, explica.

Ya activada la alianza y como causa de un apoyo cuestionable del aliado de Bolivia, Daza estuvo “remoloneando por la impericia” de los gobernantes peruanos por ocho meses en Tacna, cuenta Baptista. El ejército boliviano, sin armas, no se movía de ahí. “El presidente peruano fue a Europa con el pretexto de comprar armamento y no volvió más. Fue una serie de desastres internos de los dos países”.

Michel explica que el Perú nunca tuvo la intención de recuperar territorios bolivianos, sino formar una barrera en Tacna junto al ejército boliviano. Aunque Mesa señala que cuando se activa la alianza, el ejército chileno ya estaba de avanzada en territorio boliviano (la primera batalla conjunta es en territorio peruano, en Pisagua).

Por otro lado, la historiografía oficial peruana está convencida de que Bolivia deshonró el pacto y abandonó a Perú tras la derrota en la batalla del Alto de la Alianza en 1880.

Abastoflor cuenta que tras la derrota, el ejército boliviano quedó con 5.000 hombres (de sus 20.000 iniciales) y que se retiró a La Paz pensando que Chile quería invadir el país, sin embargo siguieron al norte hacia Lima: “a Chile no le interesaban las salitreras bolivianas sino las peruanas, porque eran las más ricas y dominar en el Pacífico, nosotros estábamos en medio...”

Como se puede ver, aun entre conocedores bolivianos de la historia hay discrepancias en la materia. Queda preguntarse ¿por qué no puede haber una historia limpia de los hechos? Para Baptista, la razón de tanta mistificación en los relatos históricos es el “resentimiento y odio” que hubo entre Perú, Bolivia y Chile. Además, es claro que la academia no ha enfocado su vista en el estudio exhaustivo de la historia bélica del país. Es por eso que Baptista aconseja que las academias de historia se dediquen al estudio de la Guerra del Pacífico, tal vez uno de los acontecimientos de la historia de la que más se han hecho mitologías.

lunes, 22 de enero de 2018

Crisis del Beagle: El encuentro de El Plumerillo

Videla-Pinochet: a 40 años de las reuniones que dejaron a la Argentina y Chile al borde de la guerra

En enero de 1978 se encontraron en la base aérea El Plumerillo; diez meses después, con las tropas de ambos países desplegadas en la zona de conflicto, el papa Juan Pablo II evitó el enfrentamiento



Juan Manuel Trenado || LA NACION



Las fotos los mostraron sonrientes. No faltaron los abrazos. Pero toda la serenidad y las supuestas buenas intenciones que mostraban cuando estaban frente a la prensa eran una fachada que ocultaba la tensión puertas adentro.

El 19 de enero de 1978, en plenas dictaduras tanto en la Argentina como en Chile, los presidentes de facto Jorge Rafael Videla y Augusto Pinochet tuvieron una reunión para intentar acercar partes y poner fin al conflicto del Beagle. Fueron doce horas de encuentro en El Plumerillo, Mendoza.


Hubo otra reunión un mes después, en Puerto Montt, que duró 13 horas. Se repitieron buenos augurios en los discursos de ambos. Se habló de hermandad y de lazos de sangre entre ambas naciones. Hasta firmaron un acuerdo para continuar con las negociaciones.

Pero el clima no era el mismo en la intimidad. "El discurso de Pinochet causó desagrado y sorpresa", se escribió en LA NACION tras el cónclave en Chile. Videla, al volver a la Argentina, se reunió con el jefe de la Aramda, el almirante Emilio Eduardo Massera, y analizaron las distintas alternativas en caso de llegar a un desenlace bélico.



Videla lo reconoció años después: "Pinochet me planteó un problema: ¿Qué hacer? ¿Retirarme al frente de mi delegación y romper la posibilidad de una negociación que, más allá de ese discurso inesperado, había quedado plasmada en el documento firmado? Opté por una respuesta de circunstancia sobre la hermandad entre ambos países, la complementariedad comercial. Me pareció lo mejor: no quise romper todo. La comisión que me acompañaba se enojó conmigo; consideró ese discurso como una aflojada. En la Argentina también cayó muy mal: los comandantes se sintieron todos halcones", dijo el represor Videla en el libro Disposición Final.

"El Día D, la Hora H, ya habían sido determinados. La invasión sería el sábado 23 de diciembre. No queríamos que coincidiera con Navidad"
Jorge Rafael Videla, en el libro Disposición Final

Apenas cuatro días después, el ministro de Relaciones Exteriores, vicealmirante Oscar Montes, transmitió un mensaje al pueblo en el que expresó que la Argentina consideraba nulo el laudo arbitral británico que daba lugar al reclamo chileno. Ambos países habían acordado en 1971 que esa sería la vía para resolver el litigio por la delimitación de los espacios marítimos en el extremo sur y, en especial, en el canal de Beagle.

La explicación sobre el rechazo argentino ya la había adelantado el canciller Montes: "La Argentina, asistida por destacados internacionalistas, ha encontrado en el laudo errores de derecho que son inaceptables. No se trata de una posición caprichosa de un mal perdedor".

¿Qué reclamaba la Argentina?

El mismo Montes lo comentó: "El desconocimiento del protocolo de 1893 como instrumento adicional y aclaratorio del tratado de 1881 y el hecho de que se haya fallado sobre zonas que no están comprendidas dentro de la parte cuestionada. Asimismo, puede establecerse que se han cometido errores de carácter histórico y geográfico, como por ejemplo, cuando se determina que el océano Atlántico llega hasta la Isla de los Estados y no hasta el cabo de Hornos".


Augusto Pinochet y Jorge Rafael Videla, el 19 de enero de 1978; se reunieron en El Plumerillo, Mendoza. Foto: LA NACION 

La tensión era tal que, incluso hasta 24 horas antes de la primera reunión, los medios chilenos señalaban que era difícil que se llevara a cabo el encuentro. "Las cancillerías de las dos naciones deben extremar sus esfuerzos para que la entrevista se produzca", publicó el diario La Tercera.

En el encuentro en Mendoza, las medidas de seguridad fueron estrictas en la IV Brigada Aérea de El Plumerillo. Tras la reunión, un comunicado oficial indicó: "Se sentaron las bases para la concreción de un entendimiento que permitirá dar solución a los aspectos de interés común". Y más allá de los semblantes serenos de los mandatarios tras despedirse, los enviados describieron que durante el encuentro pudo verse a los asistentes de los dos países corriendo nerviosos por los pasillos, llevando carpetas y datos para aportar a la fundamentación en la charla.



El diario La Segunda, de Chile, publicó: "Nuestro país está dispuesto a acudir a nuevas instancias jurídicas para aclarar sus derechos. Argentina rehuye tales instancias. En consecuencia, las vías no negociadas que excluyan la posibilidad bélica favorecen a Chile. Las negociaciones directas tienden a favorecer a Argentina. [.] Sobre esta base, el papel más difícil en la reunión le corresponde al presidente chileno".

En la reunión en Puerto Mont un mes después, el dictador Pinochet dijo en su discurso: "Ha quedado taxativamente establecido que las negociaciones no configuran modificación alguna de las posiciones que las partes sostienen con respecto al laudo arbitral en la región. Mi gobierno ratificó en forma oficial y pública que, de acuerdo con los compromisos previstos, la delimitación de las jurisdicciones en esa región quedó refrendada en forma definitiva en la sentencia de Su Majestad Británica. Por lo tanto, las negociaciones a realizar en ningún caso afectarán los derechos que en esa área el laudo reconoció para Chile".

"Llegamos al borde de la navaja. No fuimos a la guerra, pero si hubiéramos entrado en ella no nos habría ido tan mal " 
Augusto Pinochet, en el libro Diálogos con su historia
En los meses siguientes, la escalada de tensión fue más intensa. Ambos países desplegaron sus tropas en las zonas de conflicto. El 20 de diciembre, la Cancillería argentina replicó con dureza una carta de Chile: "Solo reitera conceptos ya conocidos y [.] no satisface las mínimas expectativas que alientan al Gobierno argentino en su propuesta de continuar con las negociaciones".

En el mismo sentido, Videla respondió una carta al entonces presidente de los Estados Unidos, James Carter, en la que transmitía su preocupación: "La persistencia de la actitud chilena es atentatoria a legítimos e irrenunciables derechos argentinos".



Al mismo tiempo, el embajador argentino en las Naciones Unidas, Enrique Ros, presentaba ante el Consejo de Seguridad una nota de carácter urgente en la que acusaba a Chile de emplazar destacamentos militares provistos de artillería en las islas ubicadas en los mares en disputa.

La Argentina estaba dispuesta a la ocupación de las islas Picton, Nueva y Lennox el 22 diciembre de 1978, para luego atacar el territorio chileno. El plan de de batalla ya estaba definido, tal como contó LA NACION en una investigación en 2003.

"Optaron por comenzar el conflicto con Inglaterra, creyendo ganarle muy pronto para enseguida atacar a Chile con toda su fuerza. Fue una equivocación técnica y estratégica"
Augusto Pinochet
A horas de que se desatara la guerra, fue la intervención directa de Juan Pablo II la que impidió el conflicto. El cardenal Antonio Samoré fue designado por el Papa. La Argentina postergó su plan para analizar el pedido de la Iglesia. Y cuando caía la noche, la Junta Militar aceptó la mediación.

La propuesta de Juan Pablo II fue darle la soberanía sobre las islas a Chile, pero le ofrecía una zona marítima común para el comercio de ambos países. La Argentina dejó pasar el plazo y la tensión creció en 1981. Hubo nuevas amenazas y provocaciones.

Fue la Guerra de Malvinas la que desvió la atención de ese conflicto. La posterior llegada de la democracia derivó en el plebiscito convocado por el presidente Raúl Alfonsín . El 82% (10,4 millones de votos contra 2,1) de la población eligió aceptar la propuesta papal. Y el Tratado de Paz y Amistad de noviembre de 1984 le puso fin a más de cien años de conflictos en la zona.

viernes, 5 de enero de 2018

Conquista del desierto: Los Aoniken argentinos y los mapuches chilenos


Día de la Raza 
Por Rolando Hanglin | Para LA NACION 



Los argentinos tenemos un defecto que es, a la vez, nuestra virtud cardinal. Somos, en gran parte, nietos de gringos. Por lo tanto, lo ignoramos casi todo respecto de la historia de nuestro país. Formamos parte de la marea humana que bajó de los barcos entre 1880 y 1920, cuando aún no estaban bien tapados por la tierra piadosa los cadáveres de miles de víctimas. Indios y cristianos, rehenes y cautivas, caciques y milicos, todos ellos caídos en la gran guerra indio-cristiana, entre 1820 y 1890. 



Siendo, pues, medio gringos, poco podíamos saber de los malones, los fortines, de Roca y Villegas, de Pincén y Calfucurá. ¡Para nosotros, los indios eran unos tipos con plumita que aparecían en las películas de cowboys! Siempre perdiendo la batalla. 

Somos, en gran parte, nietos de gringos. Por lo tanto, lo ignoramos casi todo respecto de la historia de nuestro país 
Por eso nos sorprende que, hoy día, los supuestos descendientes de aquellos indios, hoy llamados "mapuches", reclamen propiedades de lugares como Bariloche, Aluminé, La Angostura e incluso Toay, La Pampa. 


Vamos por partes. 

En realidad, el término "mapuche" fue inventado por el etnólogo norteamericano Edmond E. Smith en 1850, y luego difundido en distintos países de América. El significado es claro: mapu:tierra; che:gente. Del mismo modo, yo mismo, aficionado a la lengua de la Patagonia (mapu-dungún) he bautizado a mi quinta de fin de semana "Epu-Trehua" (los dos perros) y a un chalecito que tengo en Chapadmalal, "Antu-Catán" (casa del sol) sin por ello reivindicar ninguna raíz histórica. 

Leyendo las obras de Lucio V. Mansilla, Estanislao Zeballos, Manuel Prado y otros autores del tiempo de los fortines, no encontramos nunca la palabra "mapuche". Jamás se habló de semejante tribu o nación. La literatura de 1820-1880 habla, sí, de los pampas, los serranos, los araucanos o chilenos, los vorogas, los tehuelches, los tubichaminís. Pero la palabra mapuche no aparece jamás. La historia y la antropología coinciden en que el territorio argentino, de San Luis hacia el sur, estaba ocupado por los tehuelches septentrionales (pampas, aoniken) los tehuelches meridionales (pampas, guenaken) y los tehuelches que habían pasado a la isla, conocidos como onas. Estos paisanos integraban una comunidad de cazadores-recolectores. No cultivaban la tierra ni mantenían el concepto de propiedad privada o límites nacionales. Apenas el de "espacio vital", que mudaban de asentamiento en aquellas inmensas extensiones, buscando siempre caza abundante de guanacos, venados, piches, avestruces. Ocupaban, pues, sin ocuparlo, un país inmenso. Se cree que estos tehuelches (o sus antepasados) estamparon las paredes rocosas de la Cueva de las Manos hace 8000 años. Afirma Casamiquela que, cuando se fundó Carmen de Patagones, los tehuelches se arrimaron a traficar plumas de ñandú y cueros de guanaco. Lo mismo hacían en Punta Arenas, en 1850, y en 1865 con la colonia galesa, en el valle del Chubut. Era una actividad de significación económica muy superior a lo que hoy puede parecer. Todos los testimonios concuerdan en que la gente tehuelche era pacífica y dispersa. 



Por eso es raro que hoy, en 2012, surjan comunas o movimientos o sindicatos de identidad "mapuche" que reclaman campos o tierras en Chubut , Río Negro, Neuquén y Santa Cruz. ¿De dónde vienen? ¿Son pueblos originarios de nuestro país, a los que la República les debe algo porque les ha jugado sucio, ocupando sus espacios y estrangulando sus medios de vida? 
El mapuche es chileno y entra al ámbito de las pampas argentinas en 1820, expulsado por las guerras intestinas de Chile. 
Vamos a dejar la respuesta a don Rodolfo Casamiquela, etnólogo y antropólogo fallecido en el año 2008, pero no sin escribir 24 libros y 200 monografías sobre el tema. Casamiquela, nacido en Jacobacci, se consideraba el último hombre capaz de pronunciar correctamente el idioma tehuelche del norte (o sea, "pampa") y su veredicto fue contundente: "Los mapuches son chilenos". 

Otros conceptos: "Hoy sólo se habla del mapuche. Los tehuelches se auto-suprimieron u olvidaron su propia historia, a pesar de que hoy existen muchos descendientes, como los Chagallo, Yanquetruz, Sayhueque, Foyel, Catriel, Chiquichano, Chelqueta, Chingolé, Chalao, Chacamata, Cual. Estas familias son los tehuelches que quedan, es decir los llamados pampas. Fueron un linaje de enorme poder potencial, que se fue araucanizando o mapuchizando a partir de la lengua. El mapuche es chileno y entra al ámbito de las pampas argentinas en 1820, expulsado por las guerras intestinas de Chile. Muchos jefes indios chilenos tomaron partido por el Rey de España y, en el contexto de una guerra a muerte, cruzaron la cordillera para salvar la vida. Aquí fueron recibidos por algunos parientes y, poco a poco, autorizados por el brigadier Juan Manuel de Rosas a instalarse en las provincias del Río de la Plata. 

Uno se pregunta si los tehuelches, pueblo originario de Pampa y Patagonia, fueron exterminados por los araucanos chilenos, o por las fuerzas militares argentinas, o por alguien. 

Casamiquela: "El tema es la lengua. Para negociar con el español, se celebraban los llamados parlamentos, o sea, asambleas de oratoria y diplomacia donde cada jefe (ulmén) con sus capitanejos o caciquillos, y los representantes del blanco o huinca (derivado de los incas, que también intentaron someter a los araucanos con poca suerte) rivalizaban en alocuciones y figuras retóricas para "ajustar las paces". En este terreno diplomático, el idioma mapuche era muy superior al tehuelche. Preciso, claro, bello, simple, rudo, el mapudungun es una lengua muy valiosa. Con ella penetra la religión, predominando entonces lo mapuche sobre lo tehuelche". 

Llegamos a la conclusión de que los mapuches chilenos no exterminaron a los tehuelches argentinos, sino que se agruparon en distintas federaciones, en las cuales predominó siempre la jefatura militar mapuche. Según atestiguan con todo detalle viajeros históricos como el inglés Musters, los tehuelches eran tenidos por "gitanos, vagabundos, bohemios, indisciplinados". 

Dice el Profesor Casamiquela: "El mapuche no tiene profundidad histórica en Argentina. Lleva 100 años aquí". En este sentido, es como los italianos, los irlandeses o los croatas. Sigue diciendo Casamiquela: "Cuando vino a nuestro país el Profesor Erice, autor del máximo diccionario mapuche, no encontró ningún hablante de esa lengua en Viedma. Aquí en Jacobacci quedaban los Linares, descendientes de un cautivo de ese apellido que se casó con la hija de un cacique, radicado en la laguna del Juncal, pero eran tehuelches. También son tehuelches los criollos de apellido Entraiga o Castelo. En resumen: los derechos que reclaman hoy los mapuches sobre la tierra... no existen. Esto es historia, no teoría. Actualmente las cosas se mueven políticamente. Entonces, los mapuches chilenos dicen que son argentinos y empiezan a reivindicar toda una vida en nuestro país. Al historiador, eso no le interesa. Lo que pueda decir un político, un abogado... eso es otra cosa". 



Los altos y melancólicos tehuelches han sido colonizados y, sin duda, estafados por los blancos argentinos y los araucanos chilenos. 
Históricamente, el nombre de Patagonia evoca a un territorio habitado por hombres de pies enormes, y muy altos. 

Dice Casamiquela: "Lo que pasa es que los españoles eran bajitos, y además miraban desde abajo a los tehuelches, que estaban subidos a la loma de un médano. De cualquier modo, en 1896, un francés llamado Delavaux, que recorría el trazado de la ruta 40, en el sur de Chubut, excavó una tumba tehuelche y midió el esqueleto del hombre allí enterrado. Le dio 1,99m. Otra excavación, en Península Valdez, permitió verificar los dos metros. Son la etnia más alta del mundo". 

Grandotes pero muy dados al vicio, demasiado libres en sus costumbres, mansos y bondadosos, los tehuelches hicieron buenas migas con los galeses de Chubut y, en general, no molestaron a nadie. Se dejaron colonizar por los araucanos chilenos, primero, y por la República Argentina, después. 

Uno de los últimos héroes del linaje tehuelche o pampa fue, sin duda, el cacique Pincén. Se lo recuerda como Vicente, Juan o Francisco Pincén. Según la paisanada, el apellido se pronuncia correctamente Pisen, o Piseñ o Pincel, pero siempre con acento en la "i". 



Existen cuatro fotos de Pincén. Lo vemos con su chiripá, sus botas de potro, su lanza corta, sus bolas enroscadas al cuello, el torso desnudo, la melena larga sujetada por una vincha, y lo apreciamos idéntico a.¡Alberto Olmedo!. También podría parecerse a don Alberto Rodríguez Saá, aunque este último, más corpulento , conserva la altura y el carisma de sus antepasados ranquelinos. 

Algunos rechazan el Día de la Raza porque parece clasificarnos a nosotros, los seres humanos, tan espirituales, como perros de raza "golden retriever" o vacas, de raza Heresford. La verdad es que todos los hombres pertenecemos a la misma raza, pero con grandes variaciones étnicas: no es lo mismo un sueco que un senegalés. 

Los altos y melancólicos tehuelches han sido colonizados y, sin duda, estafados por los blancos argentinos y los araucanos chilenos, que entraron a nuestras pampas -básicamente- a robar ganado y capturar mujeres rubias. En el camino, resultaba inevitable lancear o degollar a unos cuantos argentinos. ¿Qué se le iba a hacer? ¡Eran huincas! 

Pero esa es otra historia. Por el momento cerramos este modesto apunte con el saludo que se utiliza aún hoy en la Patagonia, al cruzarse los caminos de los viajeros: "Mari-marí". Esto significa textualmente "diez-diez". Que te vaya bien, que te vaya "de diez". Y a veces, para que esa salutación al paso resulte más cálida, se la enuncia más completa. "Mari-marí peñí". O sea: Adiós, hermano. 

NOTA: Las fuentes de este artículo son el sitio de internet "Los Matuastos- Periodismo" (domingo 9 de septiembre de 2012) y "Pincén, vida y leyenda" de Juan José Estévez, publicado en 2011.

jueves, 14 de diciembre de 2017

Argentina: Operación río Fénix, una genialidad del Perito Moreno

Operación río Fénix


Francisco Pascasio Moreno (1852-1919)


La llamada operación río Fénix, que consistió en restituir el curso natural de sus aguas, constituyó una verdadera victoria geográfica y diplomática de Francisco Pascasio Moreno, que aportó un elemento de juicio indiscutible en contra de la tesis sostenida por Chile.  Para explicarla, recurriremos a los conceptos expuestos por Moreno, antes de su designación como Perito, al referirse a este problema:

“El río Fénix nace de los ventisqueros del macizo cordillerano que domina el lago Buenos Aires, en el territorio de Santa Cruz, y desciende de inmediato al pie de la meseta, en la depresión entre las dos líneas principales de morenas.  Este río da mil vueltas, según los caprichos de los montículos areniscos, hacia el sudeste, para volver violentamente al oeste, a desaguar en un lago, después de un curso de más de 50 km entre las morenas.  Este río Fénix, que corría antes permanentemente hacia el Atlántico, ha sido interrumpido en su curso por uno de los fenómenos comunes en los ríos que cruzan terrenos sueltos, principalmente glaciales.  Un simple derrumbe de piedras ha interrumpido su curso, llevándolo a un lago hacia el oeste, mientras al oriente corren aguas sólo durante las grandes crecientes (…)  Su viejo cauce esta hoy casi relleno, pero bastarían algunas horas de trabajo para que sus aguas volvieran a su dirección primitiva, hacia el este, para alcanzar el océano Atlántico…”.

Más tarde, cuando a Moreno, en su carácter de perito argentino en la cuestión limítrofe con Chile le tocó abordar el estudio de esta zona urdió, con la complicidad de su secretario y amigo, Clemente Onelli, lo que él mismo llamó una travesura.  Mediante el trabajo de una cuadrilla de peones, dirigida por Onelli, en muy pocos días se logró que las aguas del río Fénix, nacido en las altas cumbres del lado oriental, volvieran a su antiguo cauce.  La prueba fue categórica, y quedó demostrado lo que Moreno sostenía: que el “Divortium acquarum” continental era un límite arbitrario y mutable.

Lógicamente, esta acción dio lugar a una nota del plenipotenciario de Chile, dirigida a la Cancillería argentina, en la que se pidió una investigación “… por cuanto había circunstancias que le hacían creer que los autores de la desviación fueron miembros de las comisiones argentinas de límites”.  En cuanto a la contestación de la Cancillería argentina, precisa en sus argumentos, expresó lo siguiente en su remate final: “En realidad, los ayudantes del Perito restablecieron el curso natural del río, pero no intentaron cambiar la situación de la Cordillera de los Andes…”.

Los trabajos realizados para restituir el curso natural de las aguas del río Fénix fueron confiados por Moreno a un colaborador de su absoluta confianza: Clemente Onelli.  Este naturalista italiano, nacido en Roma, llegó a Buenos Aires en 1889, cuando tenía veinticinco años.  Después de realizar diversos trabajos se relacionó con Moreno, quien mucho apreció su inteligencia y conocimientos en ciencias naturales.  Fue así que lo incorporó a su equipo como secretario personal, y además lo designó Asesor de la comisión de límites argentino-chilena, funciones que cumplió en forma brillante durante siete años (1896-1903).  Entre ambos prevaleció un mutuo respeto y se generó una sincera amistad.

En el libro de Onelli, publicado en 1904, el autor describe una exploración realizada en 1903, desde la confluencia de los ríos Negro y Limay hasta el extremo sur de la provincia de Santa Cruz.  Al encontrarse con su viejo conocido, el río Fénix, rememora un acontecimiento que lo tuvo como principal protagonista: la denominada Operación río Fénix.

“En este paraje en el año 1898, siguiendo las instrucciones del perito Dr. Moreno, desviamos el curso de ese río que desagua en el lago Buenos Aires, haciéndole correr como afluente del río Deseado.  Quedé un rato contemplando la obra que los años y las inundaciones habían completado abriendo más caudaloso lecho; recordé los once días de trabajo febril con las manos llagadas por el uso de la pala; recordé que se debía terminar esa prueba de la teoría de Moreno para el día que llegase a pasar por allí el perito chileno, y recordé el motín de algunos hombres que tuve que dominar, revólver en mano, acobardados por la ímproba tarea: se me presentaron a la mente esas horas de ansia, cuando abierta la boca del canal, las aguas durante una noche, se estancaron allá donde termina la pampa, irresolutas en seguir la pendiente del cañadón del río Deseado.  Ahora el río entra tranquilo por ese canal y sus aguas se deslizan veloces como si siempre hubiesen hecho eso desde el principio de los siglos”.

Concluye así este comentario de Clemente Onelli:

“El día en que el gobierno corrija un tanto la entrada del Fénix al río Deseado, la obra imaginada por Moreno dará también riego y vida a unos cuantos millones de hectáreas de campos resecos, coronando así la obra de este sabio infatigable que ha conseguido para su patria miles de leguas discutidas por el vecino, y bajo su impulso enérgico e incansable dirección, la geografía argentina, que estaba atrasada en cincuenta años, se puso al día en poco tiempo, tanto que geógrafos como Reclús, Rabot, Lapparent y Gallois, declararon al conjunto del trabajo por él presentado al Arbitro inglés como el más bello ejemplo de la energía y actividad americanas”.

Fuente


Fasano, Héctor L. – Perito Francisco Pascasio Moreno, Un héroe civil – La Plata (2003).

Onelli, Clemente – Trepando los Andes – Buenos Aires (1904).

Portal www.revisionistas.com.ar

Se permite la reproducción citando la fuente: www.revisionistas.com.ar

lunes, 27 de noviembre de 2017

Guerra del Pacífico: Chile devuelve libros robados al Perú

Chile devolverá a Perú 720 libros saqueados durante la Guerra del Pacífico

Un convenio firmado por la Biblioteca Nacional de cada país permitió la entrega, celebrada como un paso más en el afianzamiento de las relaciones
Infobae

La Biblioteca Nacional de Chile devolverá en los próximos días a la Biblioteca Nacional del Perú 720 libros saqueados durante la Guerra del Pacífico (1879-1884) tras suscribir este viernes un acuerdo entre ambas instituciones, informó este domingo un comunicado oficial.

El acuerdo fue suscrito durante la visita del director Bibliotecas, Archivos y Museos de Chile (Dibam), Ángel Cabeza, y el director de la Biblioteca Nacional de Chile, Pedro Pablo Zegers, a la Biblioteca Nacional del Perú.

Durante el acto, las autoridades chilenas entregaron de manera simbólica los dos primeros volúmenes de ese lote de 720 publicaciones al director de la Biblioteca Nacional del Perú, Alejandro Neyra.



Esos primeros ejemplares devueltos a Perú son "Decisionum rotae lucanae diversorum auditorum cum decisionibus aliorum supremorum tribunalium & praecipue", de Hyeronimus Palma (1718); y "España Sagrada: Theatro geographico-historico de la Iglesia de España", de Enrique Flórez (1747-1789).



Ambas partes también firmaron en la misma ceremonia otro convenio para establecer mecanismos de cooperación que fortalezcan los servicios que ambas instituciones prestan a los usuarios, incluidas las áreas de conservación y preservación, digitalización, intercambio de expertos y pasantías, entre otras.

martes, 7 de noviembre de 2017

Conquista del desierto: Recordando a Oris de Roa y los fucking araucanos

El decisivo rol del bisabuelo de Fernando Oris de Roa, nuevo embajador en EEUU, en la derrota mapuche en el SXIX

Un apellido con historia. El flamante representante argentino en los EEUU es bisnieto del general que destruyó la última resistencia araucana en el sur, y marcó el final de "la Argentina del degüello"

Por Rolando Hanglin | Infobae


El cacique Sayhueque con parte de su gente


Lino Oris de Roa (1845-1920), bisabuelo de Fernando Oris de Roa, recién designado embajador en los Estados Unidos por el presidente Mauricio Macri, fue un destacado oficial del Ejército argentino: se lució tanto en la acción -Guerra del Paraguay, Campaña del Desierto- como en cargos administrativos -de profesor y subdirector del Colegio Militar a jefe de Estado Mayor-. En especial, es recordado por haber sido el encargado de destruir la última resistencia araucana en la Patagonia durante la campaña ordenada por el Congreso de la Nación y comandada por el general tucumano Julio Argentino Roca, luego dos veces presidente constitucional.

Hace muy poco se cumplieron 130 años de esta campaña, en la que nadie fue exterminado. Ni los blancos o huincas, ni los araucanos ni los tehuelches, aunque las tres etnias  tenían toda la intención de eliminarse las unas a las otras.

Como todos sabemos, los europeos llegaron a América en 1492 y la conquistaron en el siglo XVI, si bien las pampas de entonces no ofrecían mayor interés porque los españoles buscaban oro y plata, no maíz y soja, de modo que la codicia de los conquistadores se centraba en Perú, Bolivia -conocida entonces como Alto Perú- y México. El Río de la plata era un lodazal sólo valorado por su posición estratégica en el mapa, dado que, no existiendo todavía el Canal de Panamá- había que dar la vuelta por el peligroso Cabo de Hornos para llegar al rico territorio de Chile, famoso por sus minas.



Así pues, la Argentina de entonces, o más bien el Virreinato del Río de la Plata, fue descripta en sus tiempos como Buenos Aires más once ranchos.

El extraordinario desarrollo de las pampas, donde los pocos vacunos y caballos abandonados por Pedro de Mendoza se convirtieron en rebaños infinitos que tardaban días enteros en pasar frente a los viajeros atónitos, finalmente convirtió a este territorio en una mina de oro… pero de otro tipo. Oro vacuno y caballar. El valor del cuero, la grasa, el sebo y otros elementos, para la naciente industria europea, era infinito. Nació así la Argentina de las estancias.


Un apartado sobre la palabra mapuche

Ningún autor que se refiera a la época de los malones -Jorge Rojas Lagarde, Sarmiento, Mitre, el propio Rosas, el benedictino Meinrado Hux (de Los Toldos), Estanislao Zeballos, sea su orientación proargentina o proindia, menciona a los mapuches. La palabra significa hombre de la tierra, pero hasta 1900 no se mencionó jamás a los mapuches sino solamente a serranos, pampas, puelches, pehuenches, ranqueles, borogas, querandíes y otras mil etnias. Los mapuches no existían. En realidad se los conocía como araucanos y poblaban el territorio de Chile, entre los ríos Toltén y Biobío, y desde el Pacifico hasta la cordillera. Todos los partes de guerra e informes de la época hablan de indios chilenos. Se sabe que la porción sur de la cordillera de los Andes es más baja y transitable, de modo que entre los chilenos de entonces y los pobladores de la Pampa y la Patagonia, hasta el mismísimo Nahuel Huapi, había un contacto fluido. Se intercambiaban ponchos, matras, lanzas, platería y otros artículos valiosos. Así como los araucanos dominaban Chile entre las fronteras mencionadas, incluso reconocidas por el altivo imperio español, los tehuelches imperaban en la Patagonia argentina. Eran dos pueblos muy diferentes. Los araucanos correspondían al tipo andino -estatura media, cuerpo robusto, nuca chata- , los tehuelches pertenecían a un tipo enteramente distinto. El antropólogo Rodolfo Casamiquela, último hablante del tehuelche o gunnuna/kenna, dice haber medido estaturas de 2,10 metros. Eran los antiguos patagones, de gran altura.

Los tehuelches fueron víctimas del alcoholismo, la sífilis y una cierta indolencia en el vivir, mientras que los araucanos de Chile demostraban extraordinario coraje y orgullo militar. Antes de 1810, distintas parcialidades araucanas cruzaron la cordillera: los vorogas de vorohue, los ranqueles instalados en el país de los cañaverales –rancul- y los pehuenches en el reino de las Manzanas, donde florecían los frutales plantados por jesuitas dos siglos atrás. Pero luego aconteció en Chile la "guerra a muerte" entre criollos, indios y sus aliados, formándose hordas encabezadas por los españoles Pincheira y otros bandoleros, que huyeron a la Argentina. Al cabo de unos años, entró al país el cacique chileno Juan Calfucurá -abuelo de Ceferino Namuncurá- con doscientos hombres y, tras pasar a degüello a los loncos o caciques vorogas, obligó a estos indios que habitaban sus toldos en Salinas Grandes, entre La Pampa y Buenos Aires, a optar entre sumarse a la tribu de Calfucurá o sufrir la muerte a cuchillo. Muy pronto el astuto, mítico y valeroso Calfucurá fue considerado el Napoleón de las Pampas, ya que todas las tribus se sometían a sus órdenes. El cacique Coliqueo se llevó algunos vorogas sobrevivientes y acampó cerca de los criollos de entonces.

El cacique araucano Juan Calfucurá

La entrada de Calfucurá data de 1830, pero en 1833 se produce la primera Campaña del Desierto encabezada por Juan Manuel de Rosas y Facundo Quiroga, distinguido hacendado de su tiempo. Se considera que hubo cierto guiño de Rosas a Calfucurá para que viniera a vivir aquí. Imposible verificarlo. Treinta años después, diría Calfucurá: "Yo nací en Chile y soy chileno. Ya van a ver los pampas lo que vale la lanza de un chileno. Pero yo estoy aquí desde hace 30 anos porque me mandó llamar el señor gobernador…"

Omitió aclarar si Rosas lo obligó también a permanecer en la Argentina durante tres décadas, saqueando estancias y secuestrando mujeres. Después de la batalla de San Carlos, donde fue vencido por el general argentino Rivas, murió deprimido el centenario cacique.

Los araucanos impusieron su bella y sonora lengua en todo el territorio argentino. En la Patagonia, todos los toponímicos son araucanos, como Choele-Choel, Tapalquén, Puichi Mauida, Huinca Renancó. El tehuelche, lengua gutural y difícil de traducir, se ha extinguido. Los tehuelches se han mezclado en gran parte con los araucanos de Chile. Hace unas décadas, algunos antropólogos decidieron llamar mapuches a los originarios de uno u otro lado de la cordillera. Pero no cabe duda de que los araucanos fueron invasores de nuestro país, verdugos de los tehuelches o patagones y autores de incontables malones, esas invasiones de hombres montados, que procedían a arrear toda la hacienda de una comarca, dejándola en la última miseria. Se llevaban miles de animales por la "rastrillada de los chilenos" hasta Choele-Choel, donde procedían a su engorde para luego venderlas en Chile, donde nació una prospera clase comercial gracias a los ranchos incendiados, las mujeres violadas, los gauchos degollados y los niños raptados del campo de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe.

Para organizar semejante matanza, los araucanos contaron con varios aportes esenciales de origen español: el caballo, que amaestraban maravillosamente, el hierro de los cuchillos y mojarras de las lanzas, el cuero de vaca, el pellón de oveja y el aguardiente o vino.

Reclamado por la desesperada población del campo, Roca acudió por fin con su campaña. No lo hizo como negocio privado, sino cumpliendo una Ley del Congreso de la Nación y del presidente Nicolás Avellaneda. Combatió los últimos remanentes de una coalición de araucanos chilenos, tehuelches argentinos y bandoleros de distinta nacionalidad, pero lo hizo con la ayuda decisiva del cacique Cipriano Catriel, de Coliqueo y sus lanceros. Argentinos.



La Campaña del desierto, se supone, comenzó en 1879 y terminó alrededor de 1881. Pero en realidad continuó varios años más, y las batallas finales fueron libradas por el general Lino Oris de Roa.

El 1° de enero de 1885, los últimos hombres de lanza de Valentín Sayhueque, lonco o cabeza de los pehuenches, se entregaron en el fuerte que hoy es la ciudad de Junín de los Andes. Eran cerca de 3.500 personas, incluyendo hombres de lanza y también chusma, que en lengua mapudungun significa gente que no combate.

A pesar de ello hay que recordar que, durante los malones, así como las mujeres indias se ocupaban de arrear ganado y robar en las casas, lo mismo que los chiquilines, mientras los conas –guerreros- acribillaban a lanzazos a los varones precariamente armados de fusiles a chispa o cuchillas de cocina, todo el enfrentamiento fue integral. Es decir, un pueblo contra otro pueblo, utilizando todas las armas a su alcance.

Aquella rendición de Valentín Sayhueque, en 1885, fue el final de la Argentina del degüello y el principio de la Argentina de la carne, el trigo, los puertos y los ferrocarriles. Nos dejó la bella y clara lengua del chilimapu (país de Chile) y una gran población originaria de la Patagonia.

Todas las naciones han ganado sus territorios mediante la guerra.

Todos somos originarios de otra parte. Los sicilianos, los chilotas, los irlandeses, los gallegos y los piamonteses.

Lino Oris de Roa nació en España en 1845. Apenas llegó a Argentina, siendo muy joven aún, se incorporó al ejército. Se iniciaba una brillante carrera militar. Primero, en la guerra del Paraguay y luego en Entre Ríos en las luchas contra López Jordán. Vino entonces una pausa académica, de 1870 a 1876, durante la cual Oris de Roa fue profesor en el Colegio Militar, del que llegó a ser subdirector.

"Años después cumplió una valiosa campaña de exploración en la Patagonia. Por sus relevantes condiciones se le nombró jefe de las líneas del Río Negro y de la Patagonia, lo que le significó nueve años de residencia continuada en aquellas regiones", dice el Diccionario Histórico Argentino de Piccirilli, Romay y Gianello (Ediciones Históricas Argentinas, 1954).


La Campaña al Desierto se inició en 1879 y concluyó en 1885

El 1° de enero de 1885 tuvo lugar el hecho que tuvo a Oris de Roa como protagonista esencial y que marcó el fin de la Campaña al Desierto, a seis años de su comienzo. Ese día, Valentín Sayhueque (1818-1903) y otros "lonko" llegaron al fuerte ubicado en lo que hoy es Junín de los Andes, con una tropa de 3.200 individuos, mapuches y tehuelches. No habrá enfrentamiento sino rendición.

Ese acontecimiento, hace 132 años, marcó el fin de la resistencia araucana. En el centro y oeste de las actuales provincias de Chubut y Río Negro habían tenido lugar las últimas ofensivas indígenas. Las tropas del ejército argentino que actuaron allí eran comandadas por el entonces teniente coronel Lino Oris de Roa desde la segunda mitad de 1883. Cuatro años después de iniciada la Campaña del Desierto por Roca, seguía la resistencia en esta región.

Oris de Roa parte de Puerto Deseado al frente de un pequeño contingente de 30 hombres, a mediados de 1883. Durante un año y medio buscará localizar la toldería de Sayhueque, habrá varias escaramuzas con los indios, recibirá refuerzos, construirán un fuerte para proteger a las colonias galesas y finalmente librarán un último combate el 18 de octubre de 1884, cerca del Río Genoa, que concluye con un desbande mapuche y la desorganización general de las tropas indígenas.

Faltaba capturar al líder -Sayhueque- para lo cual Oris de Roa parte al frente de tres columnas que, como se dijo, no tendrán que entrar en nuevos combates, ya que el "lonko" se entregó el 1° de enero de 1885. Se presentó con más de 3000 efectivos, de los cuales sólo 700 eran guerreros, y el resto mujeres, niños y ancianos.

Tras su regreso de la Patagonia, Lino Oris de Roa ocupó varios cargos de relevancia en el Ejército: fue secretario, ayudante general y jefe de Estado Mayor. Murió en Buenos Aires, el 17 de junio de 1920.

Sobre el territorio que hombres como él nos legaron construimos una Patria en la que todos los argentinos somos iguales y nuestra Republica es una democracia.

Honor al general Lino Oris de Roa.

lunes, 16 de octubre de 2017

Guerra Antisubversiva: El mito de la masacre de Trelew

22 de agosto y la mentira de “la masacre de Trelew”

Nicolás Márquez | Prensa Republicana





En agosto de 1971, el connotado terrorista y líder del ERP Mario Roberto Santucho y otros guerrilleros de esa organización (entre ellos el homicida confeso Gorriarán Merlo[1]) fueron detenidos en la ciudad de Córdoba, en donde se encontraban estableciendo contactos para afianzar la guerra revolucionaria y coordinar actividades con el contacto local Agustín Tosco. Santucho llevaba DNI falso bajo el nombre “Enrique Orozco”. Los terroristas fueron detenidos en la cárcel de Villa Urquiza. En represalia por las detenciones, el ERP asesinó de inmediato a cinco Guardiacárceles[2] y se fugaron 16 guerrilleros del establecimiento penitenciario. Algunos de los fugados fueron recapturados y para mayor seguridad Santucho y otros fueron trasladados a la Cárcel de Villa Devoto, en Buenos Aires. Durante su estadía en el penal, Santucho reforzó los vínculos políticos con miembros de otras organizaciones guerrilleras que también estaban encarcelados (como Montoneros, las FAR y las FAP). Muchos de los guerrilleros detenidos (entre ellos se encontraban la mujer de Santucho, Ana Villarreal) el 5 de abril fueron trasladados al Penal de Rawson (Provincia de Chubut), considerado el más seguro; sin embargo, Santucho encontraba auspicioso el traslado porque allí había unos 200 terroristas alojados y por ende, habría caldo de cultivo interno como para planificar una fuga en conjunto.

Lo cierto, es que tras varios preparativos y tareas coordinadas y pensadas, el 15 de agosto de 1972, se produce la rimbombante fuga de guerrilleros detenidos en el citado penal de Rawson, durante la cual asesinaron a un guardiacárcel y escaparon a toda velocidad rumbo al aeropuerto con autos que los estaban esperando. Otros fugitivos no tuvieron igual suerte, pues fueron apresados la misma noche de la fuga. El ex guerrillero del ERP Pedro Cazes Camarero, quien participó de la fuga pero formó parte del grupo que no pudo escapar recuerda: “logramos lanzar la operación después de convencer a los compañeros, pero el marmota que estaba en la puerta con el camión con el que teníamos que huir se escapó creyendo que se había podrido todo y nos dejó a pie en medio dela Patagonia”[3]. El contingente de seis terroristas con mejor suerte, escapó en automóvil rumbo al Aeropuerto de Trelew, donde advirtiendo un avión comercial que estaba en la pista a punto del despegue, lograron frenarlo, asaltarlo con la tripulación dentro, e increpar al piloto para que tuerza el destino previsto y se dirija a Chile. El piloto del avión secuestrado, intentó resistirse. Dijo: “No hay combustible para llegar a Puerto Montt” (Chile). Encañonándolo, Santucho respondió: ´Pues habrá que llegar igual`”[4]. Los terroristas que huyeron, además de Santucho fueron delincuentes relevantes como Roberto Quieto (FAR), Marcos Osatinsky (FAR), Fernando Vaca Narvaja (Montoneros), Domingo Menna (ERP) y Enrique Gorriarán Merlo (ERP). Una vez en Chile, recibieron una afectuosa bienvenida (se hospedaron en dependencias gubernamentales) por parte del régimen marxista de Salvador Allende. Fue allí donde Allende le regaló un arma de fuego a Santucho, para que prosiga en su hidalga tarea de asesinar opositores[5]. El apoyo y devoción de Allende a los guerrilleros era tan enfático, que éste mismo “había dispuesto el suministro regular de fondos para las guerrillas argentinas y uruguayas”[6]. Incluso, el MIR (organización terrorista chilena que forjaría una alianza con el ERP y posteriormente enviaría tropas de apoyo a Tucumán), por pedido del dictador chileno formaría parte de su custodia personal en 1970[7].

Ya en Chile, los terroristas debieron pasar varias horas de incertidumbre, pues le solicitaron a Allende que los enviara a Cuba (país en donde el ERP y el MIR recibían entrenamiento y logística), mientras que el gobierno argentino había pedido al de Chile la extradición de los terroristas. El dictador Allende se vio en la encrucijada de apañarlos y afectar las relaciones bilaterales con Argentina, o entregarlos y contrariar sus simpatías ideológicas para con el terrorismo marxista. Pudo más lo segundo, y los fugitivos viajaron al totalitarismo de Cuba, donde los esperaba alborozado uno de sus principales aliados del orden local, el inefable Eduardo Luis Duhalde, que en los años 80` fuera fundador de la organización homicida MTP[8] (Movimiento Todos por la Patria) que atentara contra la democracia en 1989 asesinando a 12 soldados y hasta su deceso en el 2012 fue Secretario de DDHH del kirchnerismo.

Lo cierto es que el día 22 de agosto de 1972 (una semana después de la mencionada fuga a Chile), 19 terroristas que seguían detenidos en Trelew pretendieron un renovado intento de huida, en cuyo contexto cayeron abatidos 16 de los 19 guerrilleros.

Sectores partidarios del terrorismo por su parte, fabricaron otra versión de los hechos y alegaron que no hubo tal intento de fuga sino que los “16 terroristas fueron ejecutados”. Relato curioso, dado que los presuntos “fusiladores” llevaron tres sobrevivientes del enfrentamiento al Hospital Militar, y así estos pudieron salvar sus vidas tras quedar heridos en el combate. Vale señalar que de los 16 guerrilleros abatidos, 13 pertenecían al ERP y el resto a Montoneros y FAP.

Pero más allá de especulaciones historiográficas (o historietísticas), vale efectuar algunas consideraciones:

Los guerrilleros que escaparon y viajaron a Cuba apañados por el dictador Salvador Allende, tras entrenarse y conseguir respaldos, regresaron al país en noviembre de 1972 para proseguir sus planes revolucionarios y homicidas (entre 1969 y 1979 se computan 21.665 atentados o hechos terroristas por parte de ERP y Montoneros solamente [9]).

De esos 25 casos (entre los 6 que escaparon a Chile y los 19 restantes de los cuales murieron 16 en el segundo intento de fuga), al día de la fecha solo vive el ex terrorista montonero Fernando Vaca Narvaja, que no solo no está preso sino que fue indultado por Carlos Menem y luego fue funcionario kirchnerista.

Resulta más que evidente que en la Argentina se ha juzgado y escrito la historia con el mismo rigor y la misma seriedad institucional con la que durante la última década se calculó la inflación.

Esperemos que en estos tiempos de cambios las cosas poco a poco empiecen a estar en su justo lugar.

……………………………………………………………….

NOTAS:


[1] Gorriarán también dirigió en los años 80´ el copamiento al cuartel de La Tablada bajo la presidencia de Raúl Alfonsín.

[2] Ver María Seoane: Todo o nada. La historia secreta y pública de Mario Roberto Santucho, el jefe guerrillero de los años setenta. Editorial Sudamericana. 2003. Página 144.

[3] Gaviotas Blindadas, Historias del PRT-ERP, Mascaró Cine Americano, Filme Documental, primera parte.

[4] Citado en María Seoane; Todo o nada. La historia secreta y pública de Mario Roberto Santucho, el jefe guerrillero de los años setenta. Editorial Sudamericana. 2003. Página 173.

[5] Ver María Seoane; Todo o nada. La historia secreta y pública de Mario Roberto Santucho, el jefe guerrillero de los años setenta. Editorial Sudamericana, 2003. Página 178, ver también Julio Santucho, Los Últimos Guevaristas.

[6] Carlos Manuel Acuña, Por amor al Odio, T II, Ediciones del Pórtico, página 358.

[7] Ver María Seoane; Todo o nada. La historia secreta y pública de Mario Roberto Santucho, el jefe guerrillero de los años setenta. Editorial Sudamericana, 2003. Página 185.

[8] Ver Enrique Gorriarán Merlo: Memorias de Gorriarán Merlo. De los Setenta a La Tablada. Editorial Planeta.

[9] Así lo confirmó la Cámara Federalal alfonsinista en 1985 en el famoso Juicio a los Comandantes..

jueves, 10 de agosto de 2017

Araucanos: 10 razones por las que no tienen razón en sus reclamos

Diez verdades sobre los mapuches y sus reclamos


Por Rolando Hanglin - Infobae


Malditos araucanos en la Patagonia argentina


1. Los araucanos -hoy llamados mapuches- no son "originarios" del territorio de la Argentina.

2. Los "patagones", los aborígenes presentes en nuestro territorio, eran los antiguos tehuelches. El último hablante de esta lengua fue el antropólogo Rodolfo Casamiquela, que la aprendió de la familia Cual.

3. La gran invasión araucana comenzó en 1833 y fue encabezada por el lonco chileno Juan Calfucurá que fue el "Napoleón de las Pampas" hasta su muerte en 1873. Lonco es el nombre que los mapuches dan al cacique.

4. Los malones indios incendiaban casas y campos, degollando a todos los varones, robando mujeres por las que pedían rescate y llevando arreos de hasta 50.000 vacunos que luego vendían en Chile. Con gran fuerza militar, los araucanos batieron y absorbieron a nuestros tehuelches, en general pacíficos, cuya lengua ha desaparecido.

5. El cruce de la cordillera estaba custodiado por Santiago Reuquecura, hermano de Juan Calfucurá: cada uno disponía de miles de lanceros a caballo.

6. En los textos de Bartolomé Mitre y de Estanislao Zeballos o en las cartas y documentos de Juan Manuel de Rosas, que son de la época, no existe la palabra mapuche, se habla sólo de pampas, puelches, ranqueles, etc. La palabra mapuche se adoptó en 1950 y el sitio Mapuche Link tiene domicilio en Bristol, Inglaterra.

7. Facundo Jones Huala es blanco o tiene la leve cuota de sangre india que tiene la mayoría de los criollos que habitan estas tierras. Sus dos apellidos, uno galés y otro araucano, son muy frecuentes en nuestro sur.

8. Si mañana tres vikingos noruegos reclamaran el castillo de Windsor en su condición de pobladores originarios, los correrían a azotes.

9. Los llamados "mapuches" son descendientes de chilenos y tienen los mismos derechos que los argentinos de origen piamontés, napolitano o sirio.

10. Creo en la enseñanza de la lengua y las fechas sagradas de los araucanos –así como de las otras etnias aborígenes argentinas-, porque son parte de nuestra historia, incluyendo a las respetables familias Namuncurá, Coliqueo, Huala y el lonco tehuelche Catriel, que colaboró con el Gran Julio Argentino Roca en la pacificación de la Patagonia.

miércoles, 9 de agosto de 2017

Araucanos: Mapuche Nation, el estado cuña que Inglaterra quiere imponer en la Patagonia

The Mapuche Nation, el pueblo originario con sede en Bristol, Inglaterra

El centro de operaciones de la "lucha por la autodeterminación" de los mapuches de Chile y Argentina está ubicado desde 1978 en el nº 6 de Lodge Street, en la ciudad portuaria inglesa. Desde allí abogan por la causa

Por Claudia Peiró | Infobae



En el nº 6 de Lodge Street, Bristol, UK, tiene su sede, desde el año 1978, The Mapuche Nation
"El día 11 de mayo de 1996, un grupo de mapuches y europeos comprometidos con el destino de los pueblos y naciones indígenas de las Américas, y en particular con el pueblo mapuche de Chile y Argentina, lanzaron la Mapuche International Link (MIL) en Bristol, United Kingdom", explican las autoridades de esta organización; a saber, Edward James (Relaciones Públicas), Colette Linehan (administradora), Madeline Stanley (coordinadora de Voluntarios),  Fiona Waters (a cargo del equipo de Derechos Humanos), entre otros.

Reynaldo Mariqueo –el único mapuche– hace las veces de secretario general secundado por Dame-Nina Saleh Ahmed, vice secretaria general.



La organización remplaza al Comité Exterior Mapuche que, recuerdan, "opera internacionalmente desde 1978 a partir de su oficina ubicada en Bristol".

El objetivo perseguido es contribuir al pleno desarrollo de los pueblos indígenas y, "en última instancia, conquistar el derecho a la autodeterminación".


Reynaldo Mariqueo es el “werken”, es decir, vocero o representante

Mientras en el sur de nuestro continente, grupos mapuches, como la agrupación Resistencia Ancestral Mapuche (RAM) o la Coordinadora Arauco Malleco (CAM), le declaran la "guerra a Argentina y Chile", y protagonizan actos de sabotaje, incendios y amenazas, la MIL explica –en inglés– que "the Mapuche Nation está situada en lo que se conoce como el Cono Sur de Sudamérica, en el área actualmente ocupada (sic) por los Estados argentino y chileno".

"Su identidad como nación autónoma, unida a la conciencia de ser parte de una cultura, una herencia histórica y una espiritual diferentes ha creado un movimiento sociopolítico inspirado en esas aspiraciones comunes", dice The Mapuche Nation.

EL MAPA DE LA MAPUCHE NATION

El territorio ancestral mapuche según la organización con sede en Bristol abarca todo lo que está al sur del Bío-bío (Chile) y al sur del Salado y del Colorado (Argentina)

Lo que según el sitio británico es el "territorio histórico ancestral" de los mapuches abarca la "Pampa and Patagonia of Argentina" y el sur de Chile. Así lo explican:  "La Nación Mapuche está ubicada en el sur de los territorios que hoy ocupan los Estados de Chile y Argentina –afirma la MIL–. Hace un poco más de 130 años su territorio ancestral, y el de otros pueblos originarios aliados, se extendía desde el sur del río Bío-Bío (Chile) hasta el extremo austral del continente, y en Argentina desde los ríos Colorado y Salado hasta el estrecho de Magallanes", agregan.


Otras actividades del centro de operaciones de Bristol. Aquí, manifiestan contra el gobierno de Chile

En el mismo documento, fijan el año 1860 como el de la "Gran Asamblea Constituyente" en la cual "los más notables representantes del pueblo mapuche" fundaron "un gobierno monárquico constitucional". Y agregan que, "tras la ocupación del territorio del estado mapuche (sic), la Casa Real de dicho gobierno se estableció en el exilio en Francia, desde donde viene operando de manera ininterrumpida desde entonces".

Curiosamente, a la vez que hacen reivindicación de sus derechos ancestrales y su condición "originaria", los mapuches reconocen una dinastía francesa fundada por la ocurrencia de Orélie Antoine de Tounens (1825-1878), un abogado francés y masón que desembarcó en Chile en 1858 y se autoproclamó Rey de la Araucanía y de la Patagonia.


La monarquía mapuche en el exilio: el rey, Jean-Michel Parasiliti di Para o Príncipe Antoine IV, y Su Excelencia Reynaldo Mariqueo, Conde de Lul-lul Mawidha, a cargo de Asuntos Exteriores

"Tanto el gobierno monárquico como el pueblo mapuche en su conjunto jamás han renunciado ni a sus derechos soberanos ni a la restitución de su territorio ancestral", afirman.

La "monarquía mapuche", entonces, además de ser francesa es hereditaria, de modo que sobre los territorios de Araucanía y Patagonia han "reinado" sucesivamente siete soberanos: Gustave-Achille Laviarde o Aquiles I; Antoine-Hippolyte Cros o Antonio II; Laura-Therese Cros-Bernard o Laura Teresa I; etcétera, hasta llegar al actual, Jean-Michel Parasiliti di Para o Príncipe Antoine IV, desde el 9 de enero de 2014.


La organización de Bristol, Reino Unido, tutela los derechos humanos en lo los “territorios mapuches”

La corte de Antonio IV se completa con un "presidente del Consejo del Reino, Su Excelencia Daniel Werba, Duque de Santa Cruz" y con un "miembro del Consejo de Estado y encargado de los Asuntos Exteriores, Su Excelencia Reynaldo Mariqueo, Conde de Lul-lul Mawidha y Caballero de la Orden Real de la Corona de Acero" (y, como vimos, secretario general de The Mapuche Nation en Bristol), entre otros.


El conde Reynaldo Mariqueo, de gira por Europa. Está encargado de las Relaciones Internacionales

Aunque denuncia "invasión", "genocidio", "represión", "espionaje" y otra larga lista de supuestos atropellos por parte de los Estados de Chile y Argentina, la "Nación Mapuche" se pone bajo la protección de un país extranjero y reconocen la dinastía inaugurada por un aventurero.

De hecho, sus territorios ancestrales fueron puestos bajo protección de Francia ya en 1860, lo que claramente implicaba establecer una cabecera de playa de una potencia extranjera en la retaguardia de las jóvenes naciones sudamericanas.

Además de estos documentos fundacionales, de las listas dinásticas y de la historia mapuche, en The Mapuche Nation pueden encontrarse noticias, denuncias y campañas (como una contra el Tratado de Libre Comercio entre Chile y la Unión Europea).








martes, 4 de abril de 2017

Pueblos originarios: Los araucanos, quiénes carajo son?

¿Quiénes son los mapuches?
Quiere decir gente de la tierra. Si se usa como símbolo es correcto

Rolando Hanglin - LA NACION

¿Quiénes son los mapuches? ¿Qué diferencia hay entre los mapuches, los tehuelches y los ranqueles? ¿Es cierto que los mapuches fueron pobladores originarios del territorio argentino, y por lo tanto deberíamos devolverles sus tierras, así como los ingleses deberían devolvernos las Malvinas?

Intentaremos responder a estas preguntas con un vistazo rápido al pensamiento de Rodolfo Casamiquela, antropólogo y paleontólogo argentino nacido en Ingeniero Jacobacci (Río Negro, 1932) y fallecido en 2008. Es célebre por su descubrimiento del Pisanosaurus Mertii y sus estudios sobre antropología de La Pampa y la Patagonia.


"Los pueblos originarios: el poblamiento indígena de la Patagonia es todavía tan impreciso como la propia región. Hoy no queda un solo tehuelche puro: la lengua tehuelche del norte se extinguió en 1960 y queda una decena de hablantes de la lengua sureña. Unos 250.000 parlantes de araucano en Chile y 20.000 en la Argentina, seguramente todos ellos mestizos de blanco e indio.

"¿Es cierto que los mapuches fueron pobladores originarios del territorio argentino, y por lo tanto deberíamos devolverles sus tierras? "

"Los tehuelches como unidad somática mostraban rasgos de alta estatura y gran corpulencia -que precisamente alimentaron el mito de los "gigantes patagones"- más la morfología y robustez del cráneo, dolicocéfalo: o sea alargado, como en todos los biotipos antiguos de América. Con ellos, los antropólogos físicos clásicos distinguieron la ´raza Patagónica o Pámpida'".

Casamiquela, frecuentemente escrachado por activistas mapuches, afirma que ellos no tienen interés en la cultura indigenista, sino que son más bien "piqueteros". Siempre luchó por salvar del olvido la lengua del pueblo tehuelche. Esto le preocupaba más que los escraches. "Si se definen como mapuches, son chilenos, y si son chilenos, no tienen derecho sobre la tierra argentina".

"Empecé a estudiar esto a los 14 años. Me fui a Buenos Aires y un día, en la Biblioteca Nacional, empecé a leer mapuche, sin saber que en mi pueblo (Ingeniero Jacobacci) la mitad de los chicos hablaba esa lengua, porque entonces ellos ocultaban su origen. Ni los maestros lo sabían. Entonces, cuando volví, fue una grata sorpresa descubrir que los peones que enfardaban la lana en una casa comercial, donde trabajaba mi padre, eran de origen indígena. Con ellos pasé un verano fantástico, porque empecé a anotar las primeras cosas sobre su idioma. A los 16 años, siempre acompañado por los indígenas, ya estaba haciendo el primer museo referido a su historia.

"He conocido a cientos de indígenas y a todos los hablantes de tehuelche de la Patagonia. Aprendí que primero vino el mundo tehuelche paleolítico, muy antiguo. Los antepasados de sus antepasados se remontan a 10 mil ó 12 mil años y evolucionaron en la Patagonia. Mucho después de la llegada de los españoles, alrededor del 1600, el caballo permite que los tehuelches copen todo el ámbito pampeano y Neuquén. Al mismo tiempo empieza la mapuchización. Existen grandes diferencias entre unos y otros.

"Los gigantes patagones no son una fantasía, sino los tehuelches reales, que alcanzaban casi los dos metros de altura y una corpulencia de 150 kilos, de tez oscura y ojos asiáticos, que vivían de la caza y se vestían con pieles. Los araucanos o mapuches, en cambio, son una gente de raza mediana, cultivadores al modo andino, que tenían casas de madera y paja y trabajaban en forma maravillosa el tejido y la platería; ellos tenían una trayectoria cultural superior, que los tehuelches imitaron.

"Siempre luchó por salvar del olvido la lengua del pueblo tehuelche "

"Con la llegada de la religión y la onomástica se va produciendo una transformación en la lengua. Los caciques tehuelches, en el norte de la Patagonia, empezaron a hablar mapuche. Pero las mujeres siguieron hablando tehuelche. Incluso algunas familias saltaron del tehuelche al castellano, sin pasar por el mapuche. Hubo un sincretismo religioso y lo tehuelche se mapuchizó. Pero el mapuche, como pueblo. estaba del otro lado de la Cordillera: en Chile.

"Hoy hay descendientes vivos de grandes caciques tehuelches. Sólo son algunas familias, los otros son descendientes de mapuches. Los Catriel, los Cual, los Curiñanco. Los Ñanco, por ejemplo, son descendientes de Sacamata, uno de los caciques más serios del norte de la Patagonia, nacido entre 1870 y 1880. Uno de mis maestros fue quien salvó la lengua tehuelche, ya que era el último que la hablaba. Se llamaba José María Cual, que en tehuelche quiere decir cuello. Él murió en 1960, a los 90 años. Cuando lo conocí, yo era un muchacho y él estaba ciego. Durante muchos años nos dedicamos a la lengua tehuelche y por él quiero rendirle el mayor homenaje a este pueblo, descendiente de los habitantes más antiguos de América.

"Un día juré rendir tributo a esta nación única, salvando lo que se pudiera. Estoy solo en esto. Los descendientes no estudian a sus antepasados, porque eso significaría leer a los blancos y hay una especie de rechazo, una negación, que es como hacerse trampa en el solitario de la vida. No se puede avanzar. Entonces soy un maestro ciruela, vale decir un científico, que dice la historia como la cuenta la antropología. No hago concesiones de tipo demagógico. Por ello, si digo que acá no había ningún mapuche en 1865 y que recién llegaron en 1890, digo lo que es la historia, no lo invento. Sólo que otros callan. Entonces soy el malo.

"Pero los que me escrachan no son indigenistas en el sentido cultural, sino piqueteros. Son políticos.

"Todo esto es un pretexto. Hay que pensar qué buscan. Si se definen como mapuches son chilenos, y si son chilenos no tienen derecho sobre la tierra de la Argentina. Esta es la clave. Entonces, como yo explico que son chilenos, vengo a ser el enemigo. Cualquier chileno sabe que los mapuches son de Chile. Los líderes también lo saben. La juventud, no. El 99 por ciento de los que se definen como mapuches son, en realidad, de origen tehuelche. Pero se han dado muchas confusiones por la lengua o el apellido. Así se va perdiendo la identidad.

"Ocurre que la palabra mapuche es muy atractiva. Quiere decir gente de la tierra. Si se usa como símbolo es correcto. Yo también soy gente de la tierra. En 1960, como un homenaje, el Primer Congreso del Área Araucana Argentina propuso que a los araucanos se les dijera mapuches, como en Chile.

"El abuelo era tehuelche puro, pero el nieto es mapuche. Entonces, la Patagonia perdió su identidad "

"¿Pueblos originarios? En 1816 no había mapuches en Argentina. Los primeros se radican en la Pampa en 1820. En 1890, al sur del Limay y el Negro, los primeros pobladores de origen chileno fueron los mapuches y los chilotes. Hay que distinguir muy sutilmente en todo este asunto.

"La pérdida de identidad es terrible. Los nietos de mis maestros, que sabían lo que eran, hoy se creen todos mapuches. Es decir, el abuelo era tehuelche puro, pero el nieto es mapuche. Entonces, la Patagonia perdió su identidad. Esta es tierra de aluviones, porque todos los días llega gente desde otros lugares".

Las afirmaciones de Casamiquela han sido simplificadas para su mejor comprensión. Pero así pensó hasta el fin. El toldo portátil -acotamos- es una creación del nomadismo plasmada por la fusión de mapuches y tehuelches. Otras denominaciones históricas como pampas o serranos corresponden a una localización geográfica. Por lo demás, los tehuelches no llamaban así a su propia etnia, sino gunnuna-kena o aoniken: el nombre que le daban los araucanos quedó en la historia, como aquello de "puel-ches". Gente del Este...¡Vista desde Chile!

Fuentes: El Chubut / Azkintuwe Noticias/ Los Mastuatos."Patagonie, une tempete imaginaire".