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lunes, 13 de febrero de 2017

Chile: Calaña y resentimiento hacia San Martín

A 200 años del Cruce de Los Andes, Chile no reconoce aún a San Martín como su Libertador
En la escuela, su gesta es apenas una frase -“pasó la cordillera”- y la batalla de Chacabuco la condujo O’Higgins, mientras que el general argentino fue sólo un colaborador. No falta quien lo acuse de haber “invadido” Chile
Por Claudia Peiró - Infobae


La batalla de Chacabuco. Litografía del artista francés Théodore Géricault


Edwards Gajardo vive en Argentina desde el año 2009, es periodista y trabaja en la web de noticias Mendoza on Line. Hace unos años escribió allí un artículo con el título "San Martín libertador de Chile: una parte de la historia que allá nadie me contó", en el que relataba cómo recién al llegar a nuestro país tomó conocimiento de la magnitud de la expedición libertadora organizada por el general argentino, cuya figura, dice, "está (en Chile) debajo de la de (los chilenos) Bernardo O'Higgins, José Miguel Carrera o Manuel Rodríguez".



"En la historia de Chile la figura del general José de San Martín no es destacada como la de un libertador -escribió Gajardo en aquella ocasión- y sólo se resalta su relación con Bernardo O'Higgins, como un gran aliado y amigo, pero muy lejos de la imagen de prócer que tiene en la Argentina".


"Cuando vas a la escuela, te hablan de O'Higgins como el libertador y de San Martín como una especie de colaborador y te dicen que la batalla de Chacabuco la condujo O'Higgins", afirma Gajardo en charla con Infobae.


La Batalla de Chacabuco tuvo lugar el 12 de febrero de 1817


Aclara sin embargo que hay una excepción a este "ninguneo": el ejército chileno, el sector que más rescata el rol de San Martín y estudia su gesta. "En esos círculos es muy valorado", afirma.

"Pero San Martín no aparece en las monedas, ni en las plazas, ni en monumentos; la calle principal de Chile, que todos conocen como Alameda, se llama Libertador Bernardo O'Higgins", dice Gajardo.

La televisión chilena copió el formato de la serie que aquí hicieron Mario Pergolini y Felipe Pigna. En el breve extracto que sigue de "Algo habrán hecho por la historia de Chile", puede apreciarse la parcialidad con la que se refieren a la batalla cuyo bicentenario se conmemora este 12 de febrero y que fue la exitosa coronación de un Cruce de la Cordillera por el Ejército de San Martín, que el gobernador realista de Chile, Casimiro Marcó del Pont, no esperaba porque lo consideraba imposible.

No debe culparse a Bernardo O'Higgins por esto. Sucedió a pesar suyo y tras su muerte, ya que en vida, como a su amigo San Martín, le pagaron con el derrocamiento y el exilio. Este héroe chileno, de origen irlandés, siempre reconoció a San Martín como su jefe y la amistad entre ambos sólo la interrumpió la muerte.

Pero uno de los motivos de esta malversación histórica es la larga querella que enfrentó a los dos líderes independentistas de Chile, José Miguel Carrera y Bernardo O'Higgins. El cliché dice que el primero era republicano y el otro conservador; que uno quería una "revolución nacional chilena", mientras que el otro se subordinaba a los intereses porteños. Lo cierto es que, cuando los chilenos llegaron a Mendoza, tras ser derrotado el primer gobierno patrio en Rancagua por los realistas, San Martín se entendió de inmediato con O'Higgins y lo privilegió entre los demás jefes. No se equivocó. Carrera era demasiado vanidoso como para subordinársele. Y cuando San Martín y O'Higgins liberaron Chile ésa no fue para él una buena noticia, y no dudó en conspirar -incluso con el extranjero- para derrocar al nuevo gobierno independiente.

El Cruce de Los Andes no es estudiado en la escuela chilena, sí en el ámbito militar

"O'Higgins comulgaba con San Martín y estaba contra los Carrera. Muchos en Chile ven a San Martín como el hombre que mató a los hermanos Carrera", señala Gajardo, como uno de los motivos de la desconsideración hacia su figura. Se trata de otra tergiversación, ya que esos fusilamientos -fruto del exceso de celo de algunos funcionarios cuyanos- ocurrieron en ausencia de San Martín que incluso intentó impedirlos.

En los años 90 y 2000, cuenta Gajardo, la televisión chilena emitió una serie, "Héroes", tendiente a mostrar a los próceres con un rostro más humano. San Martín no está en la lista; aparece sólo como personaje secundario. "Las últimas generaciones se quedan con esa historia, despreciativa hacia O'Higgins, el 'guacho Riquelme', le dicen por ejemplo, usando el apellido de su madre y en alusión a su condición de bastardo", comenta Edwards Gajardo.

Recientemente también apareció un libro, que es best seller, La historia oculta de Chile, de Jorge Baradit, que llega a decir que, "técnicamente, San Martín invadió Chile" (ver video al pie de esta nota). 

Desde Francia, en correspondencia privada con amigos, alguna vez el Libertador comentó que el primer país que le mostró reconocimiento y gratitud fue Perú, paradójicamente, decía, el que menos le debía, dado que de allí se marchó sin poder completar su misión. Argentina, en cambio, se tomó su tiempo para empezar a poner las cosas en su lugar. Recién en tiempos de Rosas, la legislatura bonaerense empezó a rendirle homenaje anualmente. En Chile, el prestigio de San Martín siguió siendo víctima indirecta de la querella que todavía se proyecta hoy sobre los debates entre carreristas y o'higginistas, aunque el país trasandino, como lo señaló nuestro embajador allá, José Octavio Bordón, ha saldado esa querella mediante una póstuma reconciliación entre los dos próceres, poniendolos en un mismo plano.

Queda pendiente reconocer el papel de ideólogo y jefe de la expedición libertadora que desempeñó San Martín y de conductor de las dos batallas que le dieron la independencia a Chile. En Chacabuco, O'Higgins comandaba uno de los dos cuerpos en los que dividió San Martín su ejército. El otro lo dirigía Miguel Estanislao Soler, también relegado en el recuerdo. El general argentino condujo una batalla cuya suerte O'Higgins, por temerario, casi compromete, al lanzar el ataque prematuramente sin dar tiempo a Soler para completar la maniobra envolvente que debía realizar para caer sobre el flanco enemigo mientras el brigadier chileno atacaba de frente. Este contratiempo obligó a San Martín a intervenir personalmente en la batalla con la caballería. De hecho, esa fue la última vez que desenvainó el sable en un campo de batalla y la escena que inspiró la estatua ecuestre en la cual apunta con el dedo hacia adelante que hoy nos es tan familiar.   

Jorge Baradit, historiador mediático, efectista y por momentos de escasísimo rigor histórico, ha hecho sin embargo un aporte, como puede verse en el video a continuación. Pasemos por alto las flagrantes contradicciones en que incurre, como decir que San Martín invadió Chile -olvidando que estaba en manos de los realistas- o que en Chacabuco derrotó al ejército "chileno" (sic), cuando se trataba de tropas realistas, y segundos después sostener que, gracias a que San Martín cruzó Los Andes se salvó toda América.

Rescatemos en cambio el hecho de que Baradit dedica buena parte de su intervención a exaltar la gesta del cruce de Los Andes, reconociendo que en la escuela chilena no le consagran ni 5 minutos al tema, pese a que la campaña de San Martín -dice Baradit- se equipara a otras hazañas militares como el desembarco en Normandía o el cruce de los Alpes por Aníbal. Es un aporte innegable y un primer paso hacia una mayor justicia histórica con San Martín.

sábado, 31 de diciembre de 2016

Geopolítica: La Patagonia, su poblamiento y las hipótesis de conflicto

Áreas de frontera e hipótesis de conflicto


 


Áreas de frontera e hipótesis de conflicto hacia fines de la década del ´70 
Brígida Baeza (U.N.P.S.J.B./Becaria posdoctoral CONICET) 

En el presente artículo veremos de qué modo el Estado argentino fue consolidando su presencia militar en la frontera con Chile. Sobre todo, a partir de la inminencia de una guerra con Chile en 1978. Para poder explicar de qué modo el proceso de militarización de la zona de Río Mayo culmina con la instalación del Ejército argentino, debemos rememorar los asentamientos de otras fuerzas de seguridad y de las políticas estatales especiales para zonas de frontera. 

Los habitantes de la frontera, nacionalización y seguridad. 
Además de las incursiones de la denominada “Policía fronteriza”, la instalación de Gendarmería Nacional en 1948 dieron muestras del interés que despertaba la frontera con Chile en el área de Río Mayo. El Estado nacional en la década del ´40 comenzó a delinear una serie de políticas legislativas orientadas al control de los habitantes fronterizos. En este sentido la Ley 15.385/1944 que delimitó la “Zona de Seguridad de Fronteras”, creó una serie de medidas de control y regulación fronterizos, tal como la inhibición al acceso a la propiedad inmobiliaria a las personas provenientes de países limítrofes. Hecho que durante la última dictadura argentina fue recuperado y ampliado a privación de adquirir propiedades por parte de personas originarias de países limítrofes, con la Ley 21.900/78. 
Paralelamente desde la década del ´60 la Patagonia fue catapultada como la región que mayor cantidad de proyectos de desarrollo regional destinó el gobierno argentino, arraigándose una representación de Patagonia como espacio de gran potencia La imagen de supuesta maleabilidad (HEALEY, 2003: 193) de la región patagónica fue fortaleciendo su representación como área desguarnecida de protección estatal, por lo tanto los espacios fronterizos fueron protegidos con políticas especiales, tal como fue la creación de las Áreas de frontera. En el año 1972 Río Mayo fue localidad designada como cabecera de la nueva organización institucional. 
En el caso de Río Mayo, por el hecho de pertenecer a la Gobernación Militar de Comodoro Rivadavia (1944-1955), quedó incluida dentro de una “Zona de Seguridad”. Esto se tradujo en una serie de medidas orientadas a generar en los habitantes de la frontera un sentimiento de “espíritu” patriótico. Pero básicamente, la militarización fue el camino elegido para infundir patriotismo en la frontera con Chile. 
Ya la Gendarmería Nacional había asumido hacia mediados de siglo XX una tarea nacionalizadora, mediante la regularización de la documentación de quienes vivían en Río Mayo y las zonas aledañas. El testimonio de Elida nos permite ver la situación de muchos de los habitantes de la frontera, que podían indistintamente “ser argentinos o chilenos” de acuerdo a las circunstancias: 


“Si... se hacía porque donde mas cerca iban a registrar a los chicos, ...no había problemas porque... mis padres vivían ahí en las poblaciones, lo que es Ricardo Rojas, no sé, Chalías que le llamaban... ahí nacimos nosotros, tres hermanos nacimos ahí, uno lo registraron en Ensanche Sarmiento, porque falleció una hermana enferma que vino del norte, así que ese lo registraron en Ensanche Sarmiento, y bueno, ese porque fue a dar cuenta el papá de la muerte de la hija y aprovecho... registro el chico cuando tenía tres meses ya, y ese es argentino, después nosotros, los más chicos, registrados en Chile, y a nosotros por mellizos, yo y un hermano, ni mellizos éramos, él era mayor... cuando yo saqué la, la libreta de radicación... y como yo aparecía con el documento chileno nada más, la... la partida de nacimiento, así que era chilena y tenía que, que hacer los documentos, él no quería (el esposo), porque decía que para qué las mujeres querían documentos pa´estar en la olla y vino un día un Sargento de Gendarmería y le dijo “no don Pedro, usted está equivocado, la señora tiene que sacar documentos, no es por... que pa´estar en las ollas, ella tiene que viajar o pasa cualquier cosa, ella tiene que tener...”. Así que, fui a Perito Moreno a sacar... fui a gendarmería ahí mismo... después fui a ficharme acá a gendarmería y en quince días ya estaba mi... mi partida, no tardó nada en venir, y a otros les tardó un año, a lo mejor más.” (Entrevista realizada por Carolina Seguel, 2005). 

De manera indistinta –tal como indica la cita arriba señalada- los integrantes de una misma familia podían ser inscriptos tardíamente y en uno u otro lado de la frontera, de acuerdo a los desplazamientos del grupo familiar. La Gendarmería argentina asumió la tarea de registro de los habitantes de la frontera supuestamente argentinos, aunque podemos imaginar que Élida –quien brinda su testimonio- debió optar entre una y otra adscripción estatal, pero provenía de una familia indígena del área de El Chalía (hoy considerada oficialmente como la última comunidad tehuelche). Para Elida siempre ha tenido mayor estatus ser registrado como argentino y no como chileno –sobre todo a partir del conflicto con Chile de 1978- , situación que atribuye al hecho de ser tildado como chilote, como muchas veces le sucede y a lo cual responde con indiferencia por no considerarse como tal. 
La Gendarmería Nacional ponía “orden” en el caos fronterizo, sumado a que el despoblamiento de Patagonia siempre fue uno de los problemas acuciantes para el nacionalismo argentino, debían “ganarse” pobladores para la nación argentina. Sin embargo, luego de “sumarlos” había que realmente integrarlos a la nación argentina, por lo tanto había que educarlos/as. Los gendarmes actuaban como productores identitarios, que por su “mix” de militar-policía tenía cierta ascendencia sobre los pobladores de la frontera, ellos mismos se autodefinen como: “...un genuino producto castrense, obra de una bien pensada simbiosis del perfil militar y del policial, capacitado para ejercitar su doctrina modelada en el imperio de la ley y del orden, en un marco de acción civilizadora y colonizadora sobre apartadas y desoladas superficies del territorio argentino fronterizo” (GARAY, 1995:79). 
El hecho de ser multifacéticos otorgaba a los gendarmes, el derecho a educar y civilizar a los habitantes fronterizos. Así podían actuar como maestros rurales o profesores de enseñanza media indistintamente. 

 
Fotografía: Gendarmes trabajando en la reconstrucción del Puente Bestil, Río Mayo, 1966 Fuente: Publicación Río Mayo 70 aniversario. 1935-2005. Municipalidad de Río Mayo. Gobierno de la Provincia de Chubut. Santa Fe. 2005. Pág. 61. 


Áreas de frontera e hipótesis de conflicto hacia fines de la década del ´70 - principios de los ´80 



En el presente artículo nos abocaremos a explicar algunos de los factores que intervinieron en la consolidación del proceso de militarización de la zona de Río Mayo a fines de la década de 1970. Transformación que culmina con la instalación del Ejército argentino. 

Los argentinos riomayenses en la última dictadura militar 
En el caso de Río Mayo, se dio un proceso caracterizado por su complejidad. En la Primera Parte de la entrega de este tema, vimos de qué modo los agentes estatales vinculados a las fuerzas militares fueron ocupando lugares claves en la sociedad riomayense. En el caso de los gendarmes, podían actuar como maestros rurales o profesores de enseñanza media indistintamente. En este caso la asociación entre educación y militarismo es estrecha. La escuela “Gregorio Mayo”, surgió como instituto de enseñanza privada a cargo de Gendarmería Nacional. Institución a la cual apadrinó, tal como figura en el “Libro Histórico” de la escuela. 
En el discurso fundacional se rescataba el rol de las instituciones familiares, militares y policiales como educadoras de los habitantes fronterizos: 


“...orientador de este magno proceso, las Fuerzas Armadas se ocuparon de expandir la educación y la cultura, a los pueblos de la Nueva Entidad Nacional, conscientes de que solamente eliminando la ignorancia y la incultura, se pueden lograr pueblos libres y soberanos. Continuando con esta sagrada misión, Gendarmería Nacional en su ámbito geográfico y jurisdiccional... aportando constantemente su apoyo a los establecimientos de enseñanza, contribuyendo con medios materiales y con la acción abnegada y desinteresada de sus hombres, actuando como maestros y profesores, en los más apartados rincones de la frontera patria. Ellos están ahí, donde otros no están... Con la fe puesta en Dios, el corazón en la Patria y el sentimiento en la familia, de hoy en más el Escuadrón 38 de Gendarmería Nacional y la Escuela Provincial Secundaria Nº 6, constituirán un solo cuerpo social y cultural orientados a la formación integral de la juventud de Río Mayo, reserva moral de la Patria” (Libro Histórico de la Escuela Secundaria “Gregorio Mayo”: 70-71). 

En consonancia con las imágenes propias de la última dictadura argentina (O´DONNEL, 1986: 199-235), en la inauguración se utilizaron la invocación religiosa y patriótica. Sumadas a la utilización de metáforas organicistas y del papel de la familia como “célula” primaria, otorgaron al acto fundacional de la escuela un hálito autoritario propio de la época. Fundar una escuela secundaria en ese contexto tenía como objetivo otorgarle a la juventud riomayense un rol distinto al que se encontraba asumiendo de lucha y militancia en los centros urbanos del país. La Rectora del establecimiento habló a los alumnos en los siguientes términos: 


“El país también quiere confiar en la juventud. La patria es una maravillosa realidad que algunos, olvidados de la rica tradición argentina y confundidos por cantos de sirena, pretenden destruir de mil modos, con acciones deleznables y con propagandas funestas. Afrontar con energía al enemigo de la grandeza nacional. Ustedes sigan fieles al mensaje recibido en las aulas. Acérquense a la historia. Indaguen la biografía de los hijos beneméritos de la República. Amen las líneas directrices del pasado, para levantar en el presente la gloria del futuro, entrevista por los padres ilustres. Tenemos confianza en ustedes. Los conocemos a través de los años estudiantiles. Hemos recibido confidencias de ustedes y los sabemos limpios de corazón. Pedimos a Dios que se no se aparten del recto camino, que no los venza el egoísmo ni la mezquindad se apoderen de sus espíritus...” (Idem: 83). 

Los jóvenes riomayenses debían propagar el amor a la patria y tradiciones argentinas, así como asumir la tarea renovadora de credibilidad en la juventud, sin dejarse tentar por “cantos de sirenas” que proyectasen otro tipo de futuro. En los años de la última dictadura argentina, la escuela se abocó a la formación y difusión en la comunidad de las tradiciones folklóricas, estrategia y geopolítica (Idem: 99). 
El “cerco de salubridad” para los riomayenses se completaba con la instalación de medios de comunicación como la televisión y radio nacionales que permitieron la difusión de las representaciones nacionales en la frontera. Mediante la propagación de “Imágenes y sonido argentino se escucharán a partir de ahora y para siempre” (Diario Crónica, 1979). Estas políticas comunicacionales tenían como objeto terminar con décadas de escasa competencia con las radios chilenas, que monopolizaban la audiencia de los habitantes fronterizos. Era una forma de acercar el centro a la periferia de la nación, de integrarlos al resto del territorio. 
En este mismo sentido, los programas de “Argentinos marchemos hacia la frontera” que consistían en que grupos de jóvenes residían temporalmente en distintos espacios fronterizos del país, desarrollando actividades y trabajos comunitarios, tenían como objeto experimentar la frontera al mismo nivel que los riomayenses (Diario Crónica, 1981). Nuevamente la Gendarmería Nacional era la encargada de articular y solventar económicamente estos programas. 
El comandante Ayerra decía: “Custodiar la frontera no es cosa de niños...ni mucho menos”, de este modo el cuidado de la frontera adquiría un cariz especial. Pero también para los militares que se encontraban gobernando Chubut en la época dictatorial, la frontera estaba puesta en la agenda gubernamental de manera tal que se destinaban atenciones especiales como la mejora de los edificios de control fronterizo o las políticas de viviendas y mejoras de las obras públicas en las localidades fronterizas. 
La pretorización (ROUQUIÉ, 1982) del Estado argentino a partir del golpe de 1955 significó la agudización de la idea de Hipótesis de conflicto con Chile. Paralelamente se incrementaba la imagen de los militares como “reserva moral” de la nación (BADARO, 2006: 23). Lo cual justificaba la expansión de la militarización en Patagonia dado que no sólo protegerían a sus habitantes de la “amenaza externa”, sino también difundirían los valores cristianos y de argentinidad. 
Particularmente la región patagónica pasó a significar un espacio a ser protegido del expansionismo chileno, el cual poseía para los militares argentinos de un largo historial. Tal como es conocido, los sucesivos incidentes desarrollados en la frontera del sur tuvieron su punto culminante en el conflicto por el Canal de Beagle (1977-1978). 
El mayor impacto de la avanzada estatal sobre la frontera riomayense se produjo bajo la inminencia de la guerra con Chile por el conflicto del Beagle en 1978. El despliegue de tropas militares que se produjo a fines de 1978 modificaron la cotidianeidad riomayense, las estancias ganaderas fueron tomadas por los jefes militares para concentrar a soldados y artillerías. A quienes les tocó “hospedar” las tropas militares recuerdan negativamente aquellos momentos, dado que los militares produjeron pérdidas que nunca fueron reparadas. Pero los establecidos/pioneros indicaron sentirse dolidos porque debían ser condescendientes ante prácticas autoritarias. Una de las entrevistadas relató que la Estancia de sus padres fue ocupada por tropas del Ejército y que cada vez que debían ingresar o salir del lugar debían identificarse. 
El administrador de una Estancia, ubicada a 10 kilómetros del límite fronterizo con Chile, recuerda la época del conflicto por el Beagle como un período de tensión permanente. Ni bien ingresaron las tropas del Regimiento VIII de Comodoro Rivadavia comenzó la persecución a los trabajadores chilenos. 
Aunque Río Mayo era elegido como lugar de práctica militar desde décadas anteriores, 1978 significó un profundo cambio en la vida de los riomayenses. La instalación definitiva del Ejército se produjo a partir del año 1982 cuando se realizó el traslado del Regimiento 37 de Comodoro Rivadavia. Por reestructuraciones internas del Ejército se fusionaron la Compañía de Ingenieros IX y la Compañía de Ingenieros Mecanizada 11 y dieron origen al actual Batallón de Ingenieros IX en 1993. 

 
FotografíaInauguración Repetidora de Televisión, Río Mayo, Circa 1979. Fuente: Publicación Río Mayo 70 aniversario. 1935-2005. Municipalidad de Río Mayo. Gobierno de la Provincia de Chubut. Santa Fe. 2005. Pág. 80. 

 
Los riomayenses y las identificaciones locales 

En este artículo buscamos explicar las características del proceso de revalorización de los bienes culturales que simbolizan la pertenencia y vinculación de los riomayenses con su localidad. 

En la nota titulada “Áreas de frontera e hipótesis de conflicto hacia fines de la década del ´70 - principios de los ´80. Segunda parte” (Diario El Corredor Nº 9), vimos de qué modo se produjo la llegada del Ejército argentino a Río Mayo. Este proceso representaba la concreción de un viejo anhelo para diversos sectores de la sociedad civil y política argentina. Para los militares: “...las fronteras se defienden mejor con chimeneas que con bayonetas...” (Diario Crónica, 27 de enero de 1979). Los diversos incentivos al poblamiento -como las bonificaciones salariales por habitar zonas desfavorables para los empleados públicos- de Patagonia formaban parte de las políticas elaboradas desde el centro de la nación, que en ocasiones entraban en contradicción con las experiencias vividas por los habitantes de la frontera. 
La iniciativa estatal de instalar el Ejército en Río Mayo, tuvo múltiples efectos en la localidad, entre los que podemos mencionar: 

  • El impacto poblacional que tuvo la llegada del Ejército. Según el Intendente de la localidad de aquella época: “...en 1980 esta localidad tenía 1.700 habitantes. En este momento, supera los 3.800 habitantes contando las unidades militares destinadas en este lugar”, (Diario El Patagónico, 15 de agosto de 1982). 
  • Una de las formas de delimitar internamente la frontera entre establecidos (riomayenses de antigua data) y outsiders (recién llegados), quedó plasmado en la forma del trazado del pueblo en momentos en que debió asignarse el lugar para que el Ejército instalase cuarteles y viviendas. Río Mayo está enclavado en una zona pantanosa y regularmente es anegada por las aguas del río que divide en dos partes a la comunidad. En la zona alta, cercana a la montaña residen los establecidos, y en la parte baja los outsiders, ambas divididas por el río Mayo y unidas por medio de un puente. Esta división no trata sólo de delimitar espacios, sino que la potencial posibilidad de una inundación equivale a que los establecidos podrán refugiarse en la montaña –como ya ocurrió- en cambio los outsiders deberán correr y abandonar sus instalaciones (Chiste popular escuchado en diversas oportunidades, registrado en el trabajo de campo de 2 de agosto de 2005).
  • La búsqueda de elementos diferenciadores con respecto a los outsiders (militares y otros-as profesionales), generó procesos como la búsqueda de elementos distintivos de los “afuerinos” y de vecinos de otras localidades. 

La fiesta de la esquila 
El más importante de todos los procesos vinculado al hecho de buscar una identificación en algún símbolo representativo de la localidad está dado la institucionalización de la Fiesta de la esquila. La llegada de los outsiders coincidió con la revalorización de prácticas nacionales que habían sido fomentadas desde las instituciones estatales, como la escuela y el gobierno local. La recuperación del folklore y otras prácticas locales que fueron sometidas a un proceso de simbolización como la esquila, fue la forma en que los establecidos eligieron para presentarse ante los “afuerinos” y vecinos connacionales y extranjeros. 
Desde 1978 se comenzó a desarrollar un festival con desfile de gauchos y chinas, elección de la reina, presentación de números artísticos y por supuesto la competencia y demostración del “arte” de la esquila. En 1985 la fiesta fue reconocida a nivel nacional (Diario Crónica 18 de noviembre de 1986). Los fundadores de la fiesta sostienen que este evento reivindica la identidad chubutense además de representar una forma de sentirse riomayense. 
El Sr. Miguel Uribe quien fuera el primer Presidente de la Fiesta de la esquila, señalaba hacia 1986 que la fiesta lograba concretarse por el esfuerzo de “...la comunidad que en su identidad chubutense ha mostrado siempre esta honorable forma de sentirse riomayense” (Diario Crónica, 18 de noviembre de 1986). Entonces la fiesta de la esquila también representa la encarnación de las identificaciones chubutense-riomayense, que reproduce a escala provincial y local la manera de ser argentino en la frontera. 
En las primeras realizaciones de la Fiesta siempre se hacía coincidir el inicio de los festejos con el día de la Tradición: el 10 de noviembre. Sin embargo, por el atractivo turístico que genera la fiesta se mudó al mes de enero la fecha de realización. En este sentido, se puede decir que la Fiesta de la esquila le permitió a los riomayenses realizar una celebración en honor a la actividad económica central de la localidad. Río Mayo ocupó/a un lugar destacado a nivel provincial como primer productor ovino (MARQUES, 2003: 35). Pasado el “auge lanar” de mediados de siglo XX, los productores comenzaron la valorización del recurso ovino, pero orientando la actividad a nuevos bienes económicos. 

 
La instalación del monumento en honor a la lana esquilada es un ejemplo de esta manera de generar identificación con la actividad ganadera. En el centro de la plaza del pueblo se erigió un monumento de color blanco representado por dos manos que sostienen un vellón de lana de oveja (Foto publicada en Revista “Río Mayo XXI Festival Nacional de la Esquila”). 
Fuente 1   
Fuente 2
Fuente 3



jueves, 29 de diciembre de 2016

Guerra del Pacífico: La resistencia peruana a la ocupación de Lima

El Paredón de la Resistencia,
Una Cruz para no olvidar
 
Por Rómulo Rubatto Suárez 

Cuando por culposo olvido o aparente ignorancia se pretende sepultar los testimonios de nuestra historia, quienes lo intentan cometen un delito de lesa Patria. Por que atentar contra la tradición y la identidad nacional es únicamente eso, delinquir contra la Patria misma. 

Nosotros, los que por suerte vivimos con el pasado presente en la memoria, nos rebelamos cuando esto sucede, por que aun sentimos en los oídos el estruendo de los cañones de la COVADONGA bombardeando ciudades inermes... 

-el traqueteo de la fusilería de esa misma nave masacrando a los náufragos de la INDEPENDENCIA... 
el silencio impotente del soldado herido, rematado por los autores del inhumano "Repase" en Tacna y Arica... 
-el quejido angustioso de mujeres violadas mientras crepitaban sus casas incendiadas en Chorrillos... 
-el rechazo de los defensores de Lima al contubernio ruin, del alcalde y sus "hermanos" con el invasor, para entregar Lima, concertado en la tenida de Lurín.. 


-la injuria de los cincuenta años de cautiverio de Tacna que se inicia después del primer "repase"... 
-o el significado de una Cruz de madera que cruje aún ante el ruido de las descargas de los fusiles invasores ejecutando patriotas en la Plazuela de "La Salud", cerca, a tan sólo quinientos metros de la Universidad de San Marcos, convertida por Pedro Lagos en Cuartel de su División, según se acota en un epígrafe a la "Narración Histórica de la Guerra de Chile contra el Perú y Bolivia" de Mariano Felipe Paz Soldán Tercer Tomo página 103, Editorial Milla Batres 1979. 


La Plazuela de la Salud era y es, un triángulo rectángulo de tierra descuidada, situado en la novena cuadra de la avenida Wilson, intersección de las calles "Callejón Largo de la Recoleta" con "La Salud", que desembocan en la "La Colmena", arterias que hoy responden, en el catastro ciudadano, a nombres que me resisto a mencionar con respeto. 

El arrinconado y venido a menos parquesito a que nos referimos no se resigna a desaparecer, se debate en una injusta agonía, sirviendo al lumpem urbano como letrina de ebrios madrugadores, mercado de drogas al menudeo, cuartel de pirañas y prostíbulo vespertino, sin que las autoridades municipales hagan algo por impedirlo. Seguramente nuestras autoridades ediles ignoran o quieren ignorar lo que la tradición oral había hecho conocer a los vecinos de Lima. 

Contaban nuestros mayores que donde se levanta el edificio de la "Fenix Peruana" frente a la Plazuela de "La Salud", hoy "Plaza Elguera", existía una enorme pared medianera con las casas de la calle "Mono pinta", última cuadra del jirón "Cailloma", pared que fue convertida en cadalso regular por Patricio Lynch Zaldívar, desde los primeros días de la ocupación. 

Coherente con esta información, otro epígrafe a la obra de Mariano Felipe Paz Soldán antes citada, dice en la página 108 del mismo Tomo: "...Lynch impuso un Tribunal Militar de Justicia, que llegó al escarnio de condenar a muerte a inocentes peruanos que defendían su honra o por que reclamaban por los robos chilenos de sus pertenencias..." , el mismo autor califica a los miembros de estos Tribunales como " ...un conjunto de tigres, disfrazados de jueces...". 

Durante años escuchamos diferentes versiones de estos hechos, coincidentes todas de una u otra forma: don Carlos Suárez Rodríguez contaba estos episodios tal como los hemos descrito añadiendo que, durante muchos años acompañó a su padre el General Belisario Suárez Vargas a rendir homenaje a los peruanos asesinados en ese lugar, signado por una pequeña Cruz de madera, colocada allí por las viudas de esos mártires. Nosotros acompañamos alguna vez a don Carlos en esta Romería. 



La señorita limeña, Margarita Callirgos Merino de 84 años de edad a la fecha, recuerda haber escuchado decir a su padre, Sergio Elicer Callirgos Rendón, pequeño vecino de Lima en los años de la ocupación, que cuando niño vio, en una plazuela a las afueras de Lima, sin duda la de La Salud, una multitud expectante; se acercó al grupo y aprovechando su corta estatura, se deslizó entre las piernas del gentío hasta llegar a la primera fila, desde allí observó como un hombre, parado frente a un pelotón de soldados, gritaba "...muero por mi Patria y por no delatar a un amigo...", cayendo después herido de muerte. 

En la recopilación de "Curiosidades Limeñas" publicado en 1974, don Ernesto Ascher F. rescata el caso que nos ocupa y es, hasta donde tenemos conocimiento, el primero en hacerlo público; don Ernesto, acucioso investigador, muestra la fotografía que reproducimos y sitúa la Plaza de La Salud a las afueras de Lima, basado de seguro en los escritos de don José Gálvez editados en 1945 bajo el título de "Calles de Lima y meses de año" , afirma además que en ese lugar existía una "casa de citas" convertida en centro de operaciones de los peruanos que se resistían a la ocupación enemiga. 
 

Desgraciadamente todas estas informaciones adolecían de fuente documental, vale decir que este capítulo de nuestra historia estaba, hasta hoy, en la categoría de "tradición oral". Por lo tanto, para los historiadores académicos, el episodio no pasaba de ser una anécdota poco probable. Lo cierto es que, pese a ello, la pequeña Cruz de madera que hasta hoy existe, fue colocada en el paredón de fusilamiento poco después de 1884, que los limeños rendían en ese lugar homenaje a sus mártires y por último, que cuando el progreso arquitectónico de "esta Lima que se va", ordenó derrumbar el inopinado patíbulo y construir en esa área un moderno edificio, los constructores respetaron la burda y conmovedora Cruz, símbolo de la Resistencia de nuestro pueblo, anatema a la crueldad del invasor, que permanece en su lugar, no con igual entorno pero incólume, enorme en su pequeñez, haciendo las veces de emblema de un Santo Oficio Patriótico que no olvida, que no puede ni debe olvidar. 

Buscamos incansablemente la comprobación de estos testimonios producto de la tradición oral y un texto apropiado para retratar con exactitud aquellos sucesos, difícil tarea, Patricio Lynch Zaldívar, ejecutor de estas acciones, nos dio la solución para ambos problemas; el cobrador de los "cupos de guerra" en el Norte del Perú, el director de los saqueos e incendio de los pueblos y haciendas ribereñas de la costa peruana, dice así en sus "Primeras Memorias", publicadas en Lima en 1882, Tomo I página 251: 


"... En la mañana del veinte de Julio fueron asaltados en la plazuela de la "Salud" dos soldados del Regimiento de Artillería, resultando uno de ellos muerto i el otro herido. Puesto el hecho en conocimiento de varios chilenos que se encontraban próximos al lugar indicado, fueron aprehendidos muchos vecinos y transeúntes que podían dar noticias del crimen. Después de tomadas las declaraciones, resultaron complicados cinco individuos, de los cuales los de mayor grado de culpabilidad no pudieron ser habidos. De los tres restantes se sorteó uno i fué pasado por las armas el día veinticinco en la misma plazuela de la <>... " (sic.) 

Probado está que allí se fusiló a un patriota. Probado está que se le condenó en base a testimonios obviamente parciales. Es evidente que las características del lugar y su cercanía al Cuartel de las tropas de ocupación, hacían de él un ámbito apropiado para cadalso, Todo esto queda claramente establecido por el mismo Lynch que en sus "Memorias", reclama la autoría del hecho y lo hace de oficial y público conocimiento. 

Pero no es del caso filosofar sobre la validez de las fuentes de la historia; reclamamos el homenaje del recuerdo, para aquellos escogidos a los que la Patria les otorgó la gracia de morir por Ella. rrs. 

 

Nota WAR BOOK:

Actualmente, la Cruz fue retirada cuando se instaló en ese edificio Aero Continente, que esperemos tome cartas en el asunto ahora que tanto apela al Nacionalismo.
 

Warbook (c) 18/03/2003

viernes, 9 de diciembre de 2016

Guerra del Pacífico: La química diluyó el rol del guano


La Química derrotó a los vencedores de la Guerra del Guano y el Salitre
Javier Sanz - Historias de la Historia


Mediados-finales del siglo XIX. La población europea se enfrentaba, acaso por primera vez, a los presagios de la teoría de Malthus que venía a decir que la producción de alimentos no aumentaría en la misma proporción que la población, lo que quería decir que, de hecho, habría a corto plazo graves problemas de abastecimiento de productos básicos. Los campos del Viejo Mundo estaban agotados después de décadas de sobreexplotación y erosión. Fueron los británicos, a partir de la década de 1840, los que descubrieron las magníficas propiedades fertilizantes del Guano y en esa época comenzó la explotación a gran escala de tan preciado abono desde Perú:

los alcatraces y las gaviotas, alimentados por los fabulosos cardúmenes de las corrientes que lamen las riberas, habían ido acumulando en las islas y los islotes, desde tiempos inmemoriales, grandes montañas de excrementos ricos en nitrógeno, amoníaco, fosfatos y sales alcalinas.

Chincha (Perú) – Las islas del guano

Una década después, la química agrícola vino a descubrir que eran aún mayores las bondades del Salitre y su uso en Europa como abono se popularizó, proveniente, en forma de nitrato de soda, de las salitreras peruanas y bolivianas: Tarapacá y Antofagasta, respectivamente:

Gracias al salitre y al guano, que yacían en las costas del Pacífico casi al alcance de los barcos que venían a buscarlos, el fantasma del hambre se alejó de Europa.
Hasta entonces, la oligarquía limeña había prosperado gracias a la Plata de Potosí (les suena al expresión “esto vale un potosí”); a partir este momento pasaron a florecer gracias a los excrementos de pájaro y al “grumo blanco y brillante de las salitreras”. Y allí estuvieron los británicos, en sustitución de los españoles, para hacerse con el negocio: los créditos que el estado pedía -como consecuencia del derroche despilfarrador en el que se había instalado-, hipotecando su porvenir, estaban en manos inglesas. En 1868 el tema se agravó definitivamente cuando los gastos y deudas del estado superaron con creces los ingresos que generaban las exportaciones (¿a que también le suena esta situación?). Para terminar de liarla, los depósitos de guano se utilizaron como garantía de pago, lo que de hecho generó la pérdida de soberanía sobre los recursos naturales. Mientras, los obreros padecían unas condiciones laborales y vitales rayanas en la esclavitud.

Según cuenta Eduardo Galeano en Las venas abiertas de América Latina, publicado en 1971 y reeditado posteriormente en numerosas ocasiones, “la explotación del salitre rápidamente se extendió a la provincia boliviana de Antofagasta, aunque el negocio no era boliviano, sino peruano y, sobre todo, chileno”. El gobierno de Bolivia pretendió aplicar un impuesto a las explotadoras y exportadoras de salitre ubicadas en su territorio y fue entonces cuando el ejércido chileno invadió la provincia y ya nunca se marchó de allí. Quizá sepan que Bolivia es en único país de América (junto al ninguneado Paraguay) que no tiene salida al mar. Antes de 1879, fecha de comienzo de la Guerra del Guano y del Salitre, también llamada Guerra del Pacífico, esto no era así. En aquel conflicto Chile se anexionó una serie de territorios costeros y desde entonces Bolivia viene periódicamente reclamando lo que fue suyo o, al menos, un corredor que le dé salida natural al mar. Como supondrán, Chile y Perú no quieren ni oir hablar del tema.


Guerra del Guano y el Salitre

Perú y Bolivia sufrieron a partir de entonces una sangría cuyas consecuencias todavía padecen, en parte por la pérdida de sus principales recursos naturales. Pero ¿qué pasó con los vencedores de aquel conflicto, los chilenos?

Al comenzar el conflicto los ingresos de Chile dependían en un 5% del salitre y el yodo. Una década después la cifra ascendía a más de la mitad, matoritariamente provenientes de la explotación de los recursos que obtenían de los territorios recién conquistados. Y, como quizá hayan sospechado, las inversiones inglesas en la región se triplicaron hasta convertir la región del salitre en “una factoría británica”. Mientras chilenos, bolivianos y peruanos peleaban entre ellos, los británicos se apoderaban de esa próspera industria sin haber desembolsado ni un penique, pues la financiación la proporcionaron gustosamente los propios bancos chilenos.



En 1890 Chile ya destinaba las tres cuartas partes de sus exportaciones a Inglaterra y recibía de ella la mitad de sus importaciones, mayor dependencia comercial incluso que con la India colonial. Con esa aparente bonanza, el presidente Balmaceda afrontó un ambicioso plan de progreso para el país: desarrollo industrial, obras públicas, educación… y, consciente de su dependencia de Inglaterra, cerró el grifo a la expansión territorial británica en el país. En 1891 estalló la guerra civil (sí, amigos; Chile también tuvo su guerra civil) y ya imaginarán a qué bando apoyaron los británicos y quién resultó derrotado. Como informó el embajador británico a la urbe:

No es ningún secreto que para la comunidad británica es una satisfacción la caída de Balmaceda, cuyo triunfo habría implicado serios perjuicios a los intereses comerciales británicos.
Así que las empresas británicas afianzaron y ampliaron sus dominios, mientras los planes reformadores del gobierno derrocado se vinieron abajo. Y la prosperidad de las explotaciones salitreras no sirvió para el desarrollo local, sino para acrecentar las desigualdades y las deformaciones estructurales de su economía.

Y aquí es cuando entran en escena los químicos Fritz Haber y Carl Bosch, prusiano y alemán, respectivamente. Ellos fueron los responsables del desarrollo, patente y comercialización del proceso Haber-Bosch, que, básicamente, consiste en obtener nitrógeno del aire y producir amoníaco a nivel industrial que, al oxidarse, forma nitritos y nitratos, esenciales en la producción de fertilizantes. Este proceso no tiene competencia actualmente en este ámbito. Ambos recibieron el Premio Nobel de Química, Haber en 1918 y Bosch en 1931. La consecuencia evidente fue el derrumbe progresivo pero inexorable de la econonía chilena en las décadas siguientes, excesivamente dependiente del comercio del salitre, que dejó de ser materia prima fundamental a nivel mundial en la producción de abonos y fertilizantes.

Así es como la química acabó por derrotar a los vencedores de esa otra Guerra del Pacífico.

domingo, 20 de noviembre de 2016

Historia argentina: El Abrazo del Estrecho (1899)

 Abrazo en el Estrecho

Existen divergencias de interpretación respecto de quién partió la iniciativa de la entrevista entre ambos presidentes. Para algunos autores se debió a Roca, partidario de eliminar el largo diferendo bilateral a través del diálogo directo. Para otros, en cambio, la idea partió de Francisco P. Moreno, y fue acogida favorablemente por Roca. Sin embargo, para El Diario, de Buenos Aires, la iniciativa surgió de Chile, por su deseo de convenir entre ambos países "el condominio político internacional con proyecciones geográficas". Por su parte, La Nación, en su editorial del 18 de enero de 1899, sugirió que no sería ajena al encuentro de los presidentes la larga visita realizada a Roca, el día anterior, por el nuevo ministro de Chile en Buenos Aires, Du Putron, en un momento en que una violenta revolución en Bolivia y la posibilidad de una intervención chilena en el Altiplano impulsaban a la diplomacia chilena a buscar una conciliación con la Argentina, y así cerrar -o al menos postergar- un frente de conflicto para las autoridades de Santiago. En esta misma línea de razonamiento, La Prensa sostuvo que la entrevista tenía por objeto realizar la aspiración de Chile de que la República Argentina la dejara en completa libertad de acción para resolver a su manera sus problemas con Perú y Bolivia, aún sin definición después de la guerra sostenida con ambas naciones en 1879 y en la que resultara victoriosa.


Canciller chileno Juan José Latorre

El "Abrazo del Estrecho" fue un simple apretón de manos -ni Roca ni Errazuriz Echaurren querían la guerra. Errázuriz tuvo que deshacerse de su ministro de relaciones exteriores, Juan José Latorre, quien después hizo flotar una versión de que habia entregado un ultimátum al ministro argentino en Santiago en septiembre de 1898 -ultimátum que solo existió en la febril imaginación de su secretario, Phillips. El ministro chileno en Buenos Aires, Carlos Walker Martínez enviaba telegramas a Santiago con falsos reportes sobre la falta de preparación argentina, según él la ARA estaba por incorporar un buque lde 8.000-10.000 toneladas llamado "Juan de Austria", cuando el único buque de ese tipo existente era un crucero cañonero español que había sido hundido en la bahia de Manila en Julio de ese año por el escuadrón del Almirante Dewey.


Carlos Walker Martinez

Walker Martinez urgía a su gobierno a "declarar la guerra antes de que llegaran los nuevos barcos para la ARA, y atacar cuando la cordillera nevada aún nos protegía". Errázuriz desestimó los informes de su ministro. Despechado, Walker Martinez renunció, pasando a la oposición y desde su banco en el congreso de Chile continuó importunando al gobierno chileno denunciando invasiones de territorio chileno por tropas argentinas... lo que resultó ser un mero episodio policial pues se trataba de 5-7 soldados persiguiendo a cuatreros chilenos... Roca zarpo de Puerto Militar en Febrero de 1899, visitando a varios puertos patagónicos antes de llegar al estrecho. El ARA Belgrano, que conducia a Roca, y al Ministro de Guerra Gral. Luis Maria Campos, y al Ministro de Marina, Comodoro Martín Rivadavia. Acompañaban al ARA Belgrano el crucero-torpedero ARA Patria, en transporte ARA Villarino y la fragata ARA Sarmiento. En Punta Arenas se encontrarían con el crucero protegido "O Higgins" que llevaba al presidente de Chile, el crucero protegido "Ministro Zenteno" y el transporte "Angamos". Se hallaba asimismo en Punta Arenas el crucero protegido "Presidente Errázuriz", buque estacionado en esas aguas. El ARA Villarino llegó a Punta Arenas el 15 de Febrero anunciando a las autoridades chilenas que la escuadra argentina llegaría a las 12.00 horas del día. Mientras los binoculares de oficiales y civiles chilenos escudriñaban las aguas en dirección al Atlántico, y aquí cito a un historiador chileno:


"Pero en vano: fue por el Sur donde aparecieron los blancos perfiles de las naves de guerra del país vecino... El viaje desde Ushuaia lo había realizado la división naval por los canales fueguinos, ruta hasta entonces poco conocida y nunca recorrida por barcos de calado, haciendo en ello gala significativa de pericia profesional." (1)

El timonel del crucero acorazado ARA Belgrano, al llegar al Estrecho era nada menos que el Comodoro Martin Rivadavia, uno de muchos oficiales, que cuando eran cadetes se habían formado en la ruda escuela de la "Escuadrilla de Cutters", meras cascaras de nuez a vela de 40-75 toneladas de desplazamiento en mares donde, en invierno, las olas llegan a sobrepasar los 15 metros de altura.

Más allá de la discusión sobre el origen de la entrevista entre los presidentes argentino y chileno, lo cierto fue que durante la segunda administración de Roca se puso de manifiesto la voluntad de acercamiento con el gobierno de Chile. Claras demostraciones de esto fueron las decisiones de apelar al arbitraje de la reina británica, para resolver una parte de la cuestión limítrofe, y de aceptar el laudo Buchanan, sobre la Puna de Atacama.

Abordaje del buque chileno O'Higgins por parte del Gral Roca

El "Abrazo del Estrecho" 

Presidente Federico Errázuriz (Chile)

Presidente Julio Argentino Roca (Argentina)


Fuentes
Brunner
(1) Braun Menéndez, Armando , Pequeña Historia Magallánica (Editorial Francisco de Aguirre, Buenos Aires,, Santiago de Chile, pag.177
Historia de las Relaciones Exteriores de Argentina

martes, 27 de septiembre de 2016

Chile: La CIA todavía no muestra todos sus archivos sobre Pinochet

La CIA sigue sin revelar todo lo que EE UU sabía del golpe de Pinochet

Un investigador reclama que se desclasifiquen todos los documentos relativos al golpe


Silvia Ayuso - El País



El dictador chileno Augusto Pinochet GETTY




El informe presidencial diario que Richard Nixon recibió el 11 de septiembre de 1973 destacaba cuatro asuntos que la comunidad de inteligencia de Estados Unidos consideraba que merecía la mayor atención del presidente: las “buenas posibilidades” que tenía el primer ministro de Laos de recibir la aprobación para firmar un acuerdo con los comunistas, un informe sobre movimientos militares en Vietnam, otro sobre la Unión Soviética y, finalmente, Chile. Pero lo que la CIA contaba al presidente estadounidense esa jornada sobre el golpe de Estado que el general Augusto Pinochet había dado horas antes contra el gobierno de izquierdas de Salvador Allende está aún por saberse. La CIA desclasificó este verano cientos de informes presidenciales de la era Nixon, pero decidió tachar o borrar numerosos párrafos, como mucha de la información sobre los acontecimientos que derivaron en una de las peores dictaduras de Sudamérica en la historia reciente.

“La CIA sigue reteniendo información sobre lo que le dijo al presidente incluso el día mismo del golpe hace 43 años”, sostiene Peter Kornbluh, periodista y especialista en Chile que lleva casi cuatro décadas investigando la implicación estadounidense en la dictadura pinochetista. “Está intentando encubrir lo que Nixon sabía sobre el compló golpista en Chile y desde cuándo lo sabía, y también esconde los propios contactos y conexiones de la CIA con los planificadores del golpe”.

El responsable del National Security Archive, una organización que analiza documentos desclasificados por las agencias de inteligencia, publicó en vísperas del 43 aniversario del golpe este domingo varios de los documentos desclasificados por la CIA el mes pasado y que conciernen a Chile. Aunque mucha de la información ya se conocía —en buena parte gracias al trabajo de Kornbluh de luchar para que se desclasifique la información—, numerosos párrafos de este nuevo paquete de documentos aparecen tachados o en blanco. Algo que para el autor de The Pinochet File, libro en el que reconstruye sobre la base de documentos desclasificados la última década los vínculos de Washington con el régimen dictatorial chileno, muestra que la CIA sigue intentando ocultar lo que hizo en el país sudamericano.

“Sigue siendo un crimen lo que la CIA hizo en Chile y sigue intentando distanciarse del golpe encubriendo el alcance de sus comunicaciones con los golpistas”, señaló Kornbluh en conversación con EL PAÍS.

Que EE UU estaba bien enterado de las intenciones golpistas no es novedoso. Aun así, resulta impactante ver lo detallado de la información de la agencia de inteligencia y del nivel de conocimiento del propio presidente Nixon, que días antes del golpe ya recibía intensa información sobre Chile, como muestra otro informe presidencial desclasificado del 8 de septiembre de 1973.

De ese mismo día datan otros documentos top secret rescatados por el equipo de Kornbluh que detallan cómo incluso la CIA sabía que en un principio el golpe estaba planeado para el 10 de septiembre y cómo todas las ramas de las fuerzas armadas chilenas estaban preparadas para unirse.

Para Kornbluh, que ha reclamado que el Gobierno de Barack Obama ordene la desclasificación de toda la información de inteligencia sobre Chile, se trata de una cuestión de principios.

“No es que esos documentos vayan a alterar lo que ya sabemos, pero tenemos una deuda con Chile mucho más amplia” porque “Pinochet nunca habría llegado al poder sin apoyo de EE UU”, explicó. “Y nunca habría estado en la posición de enviar asesinos y terroristas a EE UU y matar a dos personas inocentes”, agregó en referencia a otro aniversario clave de la historia más negra de Chile que se acerca: el del asesinato en Washington con una bomba del excanciller de Allende Orlando Letelier y de su joven asistente, la estadounidense Ronnie Moffit, el 21 de septiembre de 1976.

El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, entregó durante una visita a Chile en octubre del año pasado más de cien documentos desclasificados que apuntan a la autoría al más alto nivel del régimen pinochetista del asesinato de Letelier. Pero todavía faltan algunos documentos clave, entre otros los propios informes de la CIA que demostrarían, según Kornbluh, de forma inequívoca lo que ya se da por bueno: que fue el propio Pinochet el que dio la orden de asesinar a Letelier. El embajador chileno en Washington, Juan Gabriel Valdés, que era asistente de Letelier en la capital estadounidense 40 años atrás y vivió en primera persona su asesinato, manifestó esta semana su esperanza de que el Gobierno entregue en vísperas del siniestro aniversario la información que aún permanece en los archivos de la comunidad de inteligencia norteamericana.