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sábado, 23 de septiembre de 2017

SGM: La toma del Reichstag

Capturando “El corazón de la Bestia Fascista” – 2 de Mayo de 1945




Berlín, el corazón del Reich no cayó fácilmente. El Ejército Rojo estaba empujando agresivamente por el territorio alemán, más fuerte que nunca, pero los alemanes tuvieron una última pelea en defensa de la patria, que habían declarado al principio de la guerra invulnerable al enemigo.

La invasión soviética se detuvo temporalmente después de la Ofensiva Vístula-Oder, a sólo 60 km de Berlín. La ofensiva vio la liberación de las ciudades polacas, Varsovia, Poznan y Cracovia. Mientras tanto, el comando de la defensa fue dado a Gotthard Heinrici, uno de los últimos generales capaces de la Wehrmacht. Aunque sólo tenía un mes para cavar y preparar la defensa de la ciudad, el esfuerzo parecía inútil.

El Ejército Rojo trajo 2.500.000 soldados, una fuerza poderosa de veteranos endurecidos por la batalla con la sed de venganza, después de la agresión alemana en la Unión Soviética. También incluían más de 6.000 tanques, 7.500 aviones y aproximadamente 45.000 piezas de artillería.


Los miembros de Volkssturm están siendo entrenados para usar el arma anti-tanque Panzerfaust. Wikipedia / Bundesarchiv CC-BY-SA 3.0

Los defensores eran superados en número y desprovistos de personal, ya que el ejército alemán, en su desesperado intento de defender a Berlín, reclutó a la Juventud Hitlerista en sus filas. Estos niños tenían entre 14 y 18 años, no tenían experiencia en combate y sólo servían como forraje de cañón para los soviéticos. Además, como la última línea de defensa, el Partido Nazi reclutó a los ciudadanos de Berlín en una milicia de trapos.

Fueron llamados Volkssturm y la mayoría de ellos eran ciudadanos de la tercera edad. La fuerza de defensa designada para defender lo que quedaba del Reich era 766.750 soldados, 1.519 vehículos de combate blindados, 2.224 aviones y 9.303 piezas de artillería, pero dentro de la Zona de Defensa de Berlín, sólo 45.000 soldados con 40.000 Volkssturm y miembros de la Juventud Hitler batallaban.

Los soviéticos superaron en número y superaron al enemigo de manera significativa, la victoria estaba a su alcance.

La batalla de Berlín comenzó el 16 de abril y terminó el 2 de mayo con la victoria decisiva que marcó el final del conflicto militar más grande en la historia de la humanidad. La única línea importante de la defensa de la ciudad de Berlín fue en Seelow Heights, también conocida como las "Puertas de Berlín", como la principal ruta oriental atraviesa. Después de varios días de intensos combates, las "puertas" fueron violadas.

El 19 de abril, la batalla había terminado, con 12.000 alemanes muertos y 20.000 soldados del Ejército Rojo muertos o heridos. La batalla de Seelow Heights se considera una de las últimas batallas campales de la guerra, ya que ambas partes se prepararon para el encuentro en esa ubicación exacta, que resultó ser un inevitable campo de batalla. Durante las dos semanas siguientes, los combates continuaron en las calles de Berlín.

Cada calle, cada cuadra y cada apartamento representaban un campo de batalla, porque los alemanes, en su último intento desesperado, estaban más bien dispuestos a morir que a caer en manos del enemigo.

Y tal vez tenían razón al hacerlo, durante años de combate y el esfuerzo de propaganda del tío Joe convirtió al Ejército Rojo en un puño vengativo, decidido a aplastar al Reich alemán ya depositar desechos en su capital. Ellos fueron dirigidos por Marshall Zhukov, quien, según la leyenda, fue instruido para capturar a Hitler y entregarlo a Moscú en una jaula de oro.


El Reichstag después de su captura por las tropas soviéticas.

Después de la batalla de Seelow Heights, sólo las formaciones rotas de la Wehrmacht se extendían entre las afueras de Berlín y el Reichstag, el corazón simbólico de la máquina de guerra alemana, aunque el edificio no había estado en uso desde el gran incendio de febrero de 1933. El 23 de abril de 1945, elementos del primer y segundo Frente de Belarús (grupo de ejército) soviético y el primer frente ucraniano habían rodeado completamente a Berlín. El nudo se estaba apretando alrededor del cuello de Hitler.

Hitler nombró a SS Brigadefuhrer Wilhelm Mohnke como el Comandante de Batalla para el distrito del gobierno central que incluyó la Cancillería del Reich y el Fuhrerbunker. Se organizó una contraofensiva, pero no tuvo éxito en romper el sitio.

En las primeras horas del 29 de abril, el 3er ejército de choque soviético cruzó el puente de Moltke y comenzó a ventilarse en las calles y edificios circundantes. Los ataques iniciales contra los edificios, incluido el Ministerio del Interior, se vieron obstaculizados por la falta de artillería de apoyo. No fue hasta que los puentes dañados fueron reparados que la artillería podría ser levantada en apoyo.

A las 04:00 horas, en el Führerbunker, Hitler firmó su último testamento y, poco después, se casó con Eva Braun. Al amanecer, los soviéticos continuaron con su asalto en el sureste. Después de una lucha muy intensa lograron capturar la sede de la Gestapo en Prinz Albrechtstrasse, pero un contraataque Waffen-SS obligó a los soviéticos a retirarse del edificio. Al suroeste, el 8vo ejército de los protectores atacó el norte a través del canal de Landwehr en el Tiergarten.


Izquierda - Foto original; Derecha - Versión alterada sin el reloj de pulsera.

Al día siguiente, el 30 de abril, los soviéticos habían resuelto sus problemas de puente y con el apoyo de la artillería a las 06:00 lanzaron un ataque contra el Reichstag, pero debido a los atrincheramientos alemanes y el apoyo de armas de 12,8 cm a 2 km En el techo de la torre del zoológico, en el zoológico de Berlín, no fue hasta esa noche que los soviéticos pudieron entrar en el edificio. Las tropas alemanas adentro estaban fuertemente arraigadas. Siguió una feroz pelea de cuarto a cuarto.

En ese momento, todavía había un gran contingente de soldados alemanes en el sótano que lanzaron contraataques contra el Ejército Rojo. Finalmente, el 2 de mayo de 1945, el Ejército Rojo controló el edificio enteramente. La foto famosa de los dos soldados que plantan la bandera en el tejado del edificio es una foto del re-actuada tomada el día después de que el edificio fuera tomado. El evento con la bandera ocurrió originalmente a las 22:40 horas del 30 de abril de 1945, y fue tomado por el teniente Rakhminzhan Qoshqarbaev.


Batalla por el Reichstag - Por Ivengo (RUS) - CC BY-SA 3.0

Los soldados tenían órdenes de Stalin personalmente de tomar el edificio del Reichstag, el "corazón de la bestia fascista", antes del 1 de mayo, Día Internacional de los Trabajadores. La foto que presenta la recreación también se alteró con la adición de humo en el fondo para el efecto dramático. Además, un reloj en la muñeca de uno de los soldados fue editado fuera de la foto, ya que implicaba que las tropas del Ejército Rojo cometieron saqueos. Fue tomada por un fotógrafo, Yevgeny Khaldei.

Para los soviéticos, el acontecimiento representado por la foto se convirtió en símbolo de su victoria demostrando que la batalla de Berlín, así como las hostilidades del Frente Oriental en su conjunto, terminaron con la victoria soviética total. Como el comandante del Regimiento 756, Zinchenko, había declarado en su orden al Comandante del Batallón Neustroev:

lunes, 6 de febrero de 2017

Guerra Antisubversiva: Videla confesó que hubo plan respaldado por el peronismo

Cuando Videla confesó el plan de la Dictadura y lo vinculó al gobierno peronista de Isabelita
En las entrevistas para mi libro “Disposición final” y al admitir un plan sistemático de represión ilegal, el ex dictador aseguró que Ítalo Luder le pidió una solución para luchar contra las guerrillas
Por Ceferino Reato - Infobae



Jorge Rafael Videla durante su jura como presidente de facto.

Más allá de la sentencia de los jueces que condenaron a los jefes militares en 1985, fue el propio general Jorge Rafael Videla quien admitió un año antes de morir que hubo un plan sistemático para capturar y "eliminar a un conjunto grande de personas que no podían ser llevadas a la justicia ni tampoco fusiladas".

"No había otra solución; (en la cúpula militar) estábamos de acuerdo en que era el precio a pagar para ganar la guerra contra la subversión y necesitábamos que no fuera evidente para que la sociedad no se diera cuenta", me dijo Videla en una de las entrevistas que derivaron, junto con otros testimonios, en mi libro "Disposición Final".

"Por eso, para no provocar protestas dentro y fuera del país, sobre la marcha se llegó a la decisión de que esa gente desapareciera. Cada desaparición puede ser entendida ciertamente como el enmascaramiento, el disimulo, de una muerte".

Incluso, el nombre del libro alude a la manera cómo los jefes militares se referían al método para eliminar a "las siete mil u ocho mil personas que debían morir para ganar la guerra contra la subversión".

"Esa frase 'Solución Final' nunca se usó. 'Disposición Final' fue una frase más utilizada: son dos palabras muy militares y significan sacar de servicio una cosa por inservible", señaló Videla.

En las entrevistas, el ex dictador explica en detalle cómo era ese plan sistemático y cómo fue que llegaron a la conclusión que tenían que hacer desaparecer los cuerpos de esas miles de personas.

Incluso, vincula ese plan con la orden que jura haber recibido en la reunión de gabinete del 24 de septiembre de 1975, cuando él ya era el jefe del Ejército y el senador Ítalo Luder se desempeñaba como presidente interino debido a la licencia por enfermedad de la presidenta Isabel Perón.

 “No había otra solución, dijo Videla al admitir el plan sistemático de la cúpula militar para eliminar personas
En esa reunión de gabinete, a pedido de Luder y seis meses antes del golpe de Estado, Videla expuso cuatro alternativas para luchar contra las guerrillas, donde "la diferencia esencial consistía en la graduación que se establecía en la centralización del comando y de la toma de decisiones".

Videla asegura que Luder eligió la alternativa más dura contra las guerrillas, el "Curso de Acción Número 4, que implicaba un despliegue amplio y simultáneo de las Fuerzas Armadas, de Seguridad y policiales para detectar la presencia de un enemigo mimético que se escondía en el ambiente y aniquilarlo. Con un súmmun de libertad de acción para esas fuerzas desplegadas en todo el territorio". Como contrapartida, "a lo sumo en un año y medio el terrorismo estaría, cuanto menos, controlado".


María Estela Martínez de Perón (Getty Images)

Luder, que también está muerto, siempre negó que esa decisión implicara una ruptura del estado de derecho y un aval a las violaciones a los derechos humanos. La sentencia contra los comandantes, en 1985, avaló su interpretación.

Al mes siguiente, en octubre de 1975, el gobierno delegó por decreto en las Fuerzas Armadas la lucha contra las guerrillas —en la práctica, sin el control de un gobierno que, a esa altura, estaba muy debilitado— y el país fue dividido en cinco zonas, cada una a cargo de un comandante.

En una de las entrevistas que le hice, Videla sostuvo que, "siguiendo con el cronograma que le habíamos prometido al presidente Luder, a fines de 1977 la guerra estaba controlada; no derrotada, pero era cuestión de tiempo. Para el Mundial (1978), la guerra estaba prácticamente terminada".

Videla sostuvo que los militares llegaron al golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 sin saber bien cómo eliminar a ese "conjunto grande de personas" que era "irrecuperable". La mayoría de esas personas estaban siendo capturadas o lo serían en los próximos meses.

Tanto fue así que en los primeros meses de la Dictadura algunos jefes militares organizaron fusilamientos durante traslados de presos y los disfrazaron como intentos de fuga. Pero, pronto los desecharon porque despertaban lógicas sospechas.

Agregó que "la solución fue apareciendo de una manera espontánea, con los casos de desaparecidos que se fueron dando. Casos espontáneos, pero que, repito, no eran decididos por un joven oficial recién recibido; no, casos que eran ordenados por un capitán que, a su vez, recibía la orden del jefe de la brigada, que, a su vez, recibía la orden del comandante o jefe de Zona".

Y señaló: "Era una figura (la del desaparecido) que venía del gobierno peronista", en especial luego de aquellos decretos firmados en octubre de 1975.

Algo más sobre el carácter descentralizado en la ejecución del plan: "La responsabilidad de cada caso recayó en el comandante de la zona", que utilizó la forma que consideró más apropiada para capturar a los "objetivos" y hacer desaparecer sus cuerpos.

 La secretaría de Derechos Humanos durante el kirchnerismo determinó que los registros oficiales indican que hubo 6.348 desaparecidos
"A mí los comandantes o jefes de zona no me pedían permiso para proceder; yo consentía por omisión. A veces, me avisaban. Recuerdo el caso de una visita a Córdoba y el general Luciano Menéndez me recibe con esta novedad: ´El hijo de Escobar andaba en malas juntas y los liquidamos anoche´. Era el hijo de un coronel que había sido compañero nuestro de promoción; entonces, yo ya sabía que si Escobar venía, le tenía que decir: ´De ese tema no quiero hablar´".

La primera edición de este libro fue publicada en 2012 y resultó muy criticada por el kirchnerismo gobernante, las organizaciones de derechos humanos y los periodistas y medios afines. A simple vista, esa reacción parece inexplicable dado que Videla admitió la existencia de un plan sistemático en la represión ilegal. Pero, hubo otros tramos reprobables desde el punto de vista del kirchnerismo y los liderazgos de derechos humanos. Uno de ellos fue cuando Videla sostuvo que "eran siete mil u ocho mil las personas que debían morir".

Políticamente interesados, los organismos de derechos humanos consideran que la cifra de víctimas fue de 30 mil y de ahí no se mueven, por más que la propia secretaría de Derechos Humanos haya determinado al final de la gestión anterior que los registros oficiales indican que hubo 6.348 desaparecidos durante la dictadura.

Tampoco les gustó que Videla hablara sobre el respaldo de la mayoría de los partidos políticos, incluido el Partido Comunista, y de buena parte de la opinión pública a la dictadura que él encabezó durante cinco de los siete años y medio que duró el llamado Proceso de Reorganización Nacional.
Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio (Serrat).

miércoles, 10 de agosto de 2016

Incas: Tácticas de combate

El arte de la guerra de los Incas: Tácticas de batalla


Este artículo es parte de la serie Historia Inca del Perú.
How To Perú

En su apogeo, la civilización Inca podía amasar ejércitos de suficiente tamaño y fuerza para obligar a civilizaciones rivales en la sumisión - o asimilación - sin entrar en batalla abierta. Sin embargo, forzar una rendición través de una simple demostración de fuerza militar era una forma preferida de "diplomacia", los Incas ciertamente no rehuir la guerra abierta cuando se considere necesario. Cuando sus rivales precolombinas eran menos compatible, las fuerzas del orden del Imperio Inca se demuestran fácilmente su superioridad en el campo de batalla.

Guerra Inca y una demostración de fuerza y ​​Orden

Un ejército Inca (derecha) se enfrenta
a los indios chilenos (Guamán Poma de Ayala)

La máquina de guerra Inca se benefició enormemente de las redes de carreteras y de comunicación eficaces, así como almacenes estratégicamente situados (tambos). Un ejército marchando Inca de Cusco podría engrosar sus filas en movimiento haciendo un llamamiento a las milicias de los asentamientos de la periferia. Los tambos, por su parte, permite un comandante para mantener sus tropas alimentado y en buena forma combates incluso durante las marchas más largas, con sus hombres, finalmente, teniendo al campo en condiciones relativamente fresco y listo para la batalla.

El Sapa Inca (Inca), por lo tanto, podría desplegar sus ejércitos urgente y eficaz para contrarrestar las amenazas y ampliar las fronteras del imperio cada vez mayor.

Al final de una marcha y con el enemigo cercano, los incas veces optan por disuadir a un ejército rival de participar a través de un gran despliegue de fuerza superior. Según Terence Wise, "El tamaño de un ejército inca dependía enteramente de la campaña para llevar a cabo, y los puntos fuertes de entre 70.000 y 250.000 guerreros se registran."

Tales números, incluso en el extremo inferior de la escala, podrían plantear un desafío insuperable a las civilizaciones menores. Si la presentación se podría lograr sin la necesidad de batalla, el comandante Inca a menudo aceptar una rendición diplomático, absorbiendo las tribus rivales en el Imperio sin recurrir a la guerra abierta. El precio de la traición después, sin embargo, probablemente sería sangrienta e implacable.

Las tácticas de Inca en el campo de batalla

Cuando el enemigo se optó por permanecer obstinadamente su terreno, el ejército Inca fijaría sus tácticas de batalla en movimiento. Por lo general, las maniobras pre-batalla implicaría un elemento psicológico diseñado para aplicar una presión adicional sobre la voluntad de las filas enemigas.

A modo de pantalla inquietante de la disciplina, los ejércitos incas se acercarían habitualmente el campo de batalla en silencio. maniobras de tropas y desfiles militares comenzarían entonces como una muestra adicional de orden y capacidad. Una vez en su lugar, era típico que los dos ejércitos para comenzar un intercambio de canciones, los insultos, las burlas y la postura general. Si las fuerzas enemigas todavía se mantenían firmes, el general en jefe (a veces el Sapa Inca) sería una señal de ataque.

Las tácticas de Inca en una batalla abierta siguieron una estrategia básica pero efectiva, y uno que se puede ver en toda la historia de la guerra (la ausencia de tropas montadas también sirvieron para limitar las opciones tácticas disponibles). formaciones Inca normalmente consistían en unidades de armas específicas, que a menudo contienen ciertos guerreros tribales o regionales expertas en el uso de un tipo particular de arma Inca.

Los ataques normales en una batalla abierta comenzarían con las unidades de largo alcance (como los honderos, arqueros y lanzadores de lanza) que salpicaban a las líneas enemigas con armas de proyectiles. Después de este ablandamiento inicial de las formaciones enemigas, el comandante Inca daría una señal de carga frontal completa por las fuerzas de choque Inca. Empuñando mazas, palos y hachas de guerra, estas tropas podrían relacionarse directamente con la línea de frente de la formación enemiga. Si el enemigo no se rompió, las dos primeras líneas quedarían encerrados en una batalla de desgaste. lanceros Inca se unirían a la refriega con el fin de ayudar a mantener la línea de batalla.

Con el combate cuerpo a cuerpo inició, el general Inca se vería para exponer los flancos del enemigo (no a diferencia de los "cuernos de toro" clásicos formación). En general, una tercera parte del cuerpo principal del ejército se comprometió con el asalto de frente con otro tercio se mueve para atacar a ambos flancos; el resto se mantiene en reserva.

Mientras que los ataques frontales eran menos sutil, los generales incas demostraron una mayor instinto con sus maniobras de flanqueo. Como señala el historiador Terence N. D'Altroy, retiradas fingidas y contraataques de pinza fueron favorecidos técnicas para envolver al enemigo: "Ambos enfoques indican que los incas utilizaron sorpresa a su favor y se concentra la fuerza en los flancos vulnerables y trasera de las fuerzas."

La disciplina era vital para el éxito de estas maniobras. A diferencia de muchos de sus adversarios, los guerreros incas raramente romper la formación, lo que permite un mayor control y la manipulación del campo de batalla.

Los ejércitos incas frente a los conquistadores españoles

Estas tácticas de batalla abiertos, combinados con una dependencia excesiva en números absolutos por sí solos, no le iría bien contra los ejércitos de los conquistadores españoles. tácticas frente a los conquistadores incas mostraron una falta fatal de la capacidad de adaptación, y una vulnerabilidad aún más letal a la caballería cargos.

Mientras que los ejércitos del Imperio Inca, sin duda mismos habían demostrado ser una fuerza de combate disciplinada y altamente capaz, el español estaban más avanzados tecnológicamente - y mucho más despiadado.

La llegada de los conquistadores españoles planteó un nuevo problema táctico para el poderoso Imperio Inca. Si bien el impacto global del Conquistador armamento y las unidades montadas a veces se exageraron (lo hicieron, después de todo, comienzan su campaña contra el Inca con sólo un poco más de 100 soldados de infantería y 62 caballos), formaciones de batalla estándar incas resultaron altamente susceptibles a la caballería cargos.

guerreros incas se encuentran a menudo la lucha contra los ejércitos españoles, que consistía en gran parte de los enemigos tribales familiares - rivales nativos ahora del lado de los invasores extranjeros. En la batalla de Ollantaytambo, por ejemplo, Hernando Pizarro mandó a unos 100 españoles - 30 de infantería, 70 de caballería - junto con un estimado de 30.000 aliados nativos. Las unidades españolas, sin embargo, podrían entregar los ataques de choque de la talla de los cuales los incas no había visto nunca. Tácticamente, y aunque es pequeño en número, infantería y caballería española podrían ser utilizadas para atacar con decisión cuando y donde sea necesario.

Las unidades de caballería, en particular, dieron el español mucho mayor movilidad en el campo de batalla. unidades montadas se podrían utilizar para ambas maniobras de flanqueo rápidamente contador estándar Inca y lanzar ataques viciosos de su propia contra los flancos del Inca y trasera. Incluso después de que el impacto psicológico de los caballos había perdido gran parte de su fuerza, todavía era demasiado evidente que los incas tendrían que adaptarse a esta nueva amenaza montado.

Según el historiador militar Ian Heath, "la llegada de los españoles dio lugar a cambios tácticos, pero éstas eran en gran medida de naturaleza defensiva provocada por la eficacia de la caballería española." Pronto se hizo evidente que los incas que eran necesarias medidas de defensa con el fin de contrarrestar la caballería española, especialmente en terreno abierto. Los incas se dirigió a dos maniobras tácticas: luchando en el terreno natural que restringiría la eficacia de los caballos, o la alteración del terreno con el fin de impedir ellas.

Siempre que sea posible, los ejércitos incas lucharían batallas y escaramuzas en terreno restrictivo como puertos de montaña (como la emboscada de Vilcaconga), humedales y selva, todos los cuales, naturalmente limitado la eficacia de las tropas montadas. El uso táctico de los estrechos desfiladeros también demostró ser una estrategia exitosa; guerreros incas permitirían o atraer a los españoles para entrar en un estrecho paso antes de atacarlos desde arriba con cantos rodados, piedras y flechas.

Donde la batalla en campo abierto era inevitable, los incas excavado grandes agujeros llenos de estacas afiladas. Ellos entonces atraer a la caballería hacia estos pozos, que fueron cubiertos con tierra y vegetación; si el caballo se cayó en la trampa, tanto animales como jinete de ser empalado. Si el tiempo o el terreno no permitían este tipo de grandes construcciones, los Incas sería cavar agujeros más pequeños con la intención de disparar el caballo y derribar a su jinete.


Pizarro y sus hombres cargan contra Atahualpa y sus comandantes.

¿Un fatal falta de adaptabilidad?

A pesar de la necesidad de nuevas medidas de respuesta contra los conquistadores, los incas no adaptar sus tácticas de batalla con la suficiente rapidez para defenderse de esta amenaza extranjera. Si bien hubo notables y, a menudo heroicos victorias de Inca en la batalla contra los españoles, ganando la guerra era una perspectiva diferente.

Terence N. D'Altroy se destacan algunos elementos clave inherentes a la guerra Inca que sirvieron para impedir su defensa contra el español: "la concentración de la fuerza masiva, la dirección física del ejército por sus oficiales, el ataque de tres puntas, y el colapso la disciplina del ejército con la pérdida de su mando ".

El español, una vez conscientes de las estrategias de batalla Inca, siempre se vería para acabar con el oficial al mando de cualquier fuerza Inca (en la batalla de Cajamarca, Pizarro y sus hombres montaron directamente a Atahualpa y sus principales comandantes). Sabían que la caída del comandante podría convertirse rápidamente en el curso de la batalla; guerreros incas eran disciplinados, pero a menudo romper y correr sin dirección. El exceso de confianza en la fuerza masiva Inca exacerbaría el problema, girando retiros se precipitó en un baño de sangre como los jinetes españoles cortaron la huida Incas.

A pesar de tener unidades de lanza calificados dentro de sus filas - con lanzas de hasta 20 pies por algunas cuentas - los incas no aprenden a utilizar estas armas eficazmente contra jinetes Conquistador. Los indios araucanos (mapuches) en Chile, por ejemplo, utilizan las paredes de lanza con gran efecto contra la caballería española, pero el ejército Inca no utilizaron estos métodos con éxito contra unidades montadas.

Mientras que muchos otros factores, obviamente, trabajaron en contra de los incas en su lucha contra los conquistadores (la enfermedad y la subsiguiente guerra civil, sobre todo), la falta de capacidad de adaptación en la guerra tradicional Inca no ayudó a defenderse contra esta nueva y brutal enemigo.


Referencias:

Ian Heath – Armies of the 16th Century (Vol.2), Foundry Books, 1999.
Terence N. D’Altroy – The Incas, Blackwell Publishing, 2002.
Terence Wise – The Conquistadores, Osprey Publishing, 1980.

domingo, 8 de mayo de 2016

PGM: Del Plan Schlieffen hasta la toma de Lieja

El Plan Schieffen y el rol de Lieja   

Por Ingeniero Rafael Mariotti

El Plan Schlieffen, debido al conde von Schlieffen, ministro de guerra alemán hasta 1910, contemplaba un ataque masivo a Francia por el flanco izquierdo francés, a través de Bélgica, para evitar las zonas densamente fortificadas de la frontera franco alemana, desde Luxemburgo a Suiza. Esto implicaba la invasión a Bélgica, país neutral garantizado desde 1830 por las potencias europeas, por lo que Alemania quedaría como agresora y enfrentada a Inglaterra. El plan debía realizarse rápidamente, y poder caer directamente sobre París, en las primeras semanas de la guerra, durante septiembre-octubre de 1914, este pareció cumplirse inexorablemente; pero en el momento crítico, los comandantes alemanes carecieron de la energía suficiente, e impresionados por los aparentemente gigantescos avances en el frente ruso, restaron unidades al fundamental ala derecha alemana, la que debía cumplir el envolvimiento, para enviarlas apresuradamente por ferrocarril al frente oriental. Esto debilitó el movimiento alemán, que fue aprovechado hábilmente por franceses e ingleses, pudiéndose detener la ofensiva en el Marne en octubre de 1914. A partir de entonces seguiría una larguísima e inédita guerra de posiciones, que se prolongaría por 4 años. 



Observese el mapa con movimientos para comprender las primeras fases de la guerra en el frente occidental. 
Afortunadamente para los aliados, el plan Schlieffen no funcionó como se esperaba, debido tanto a sus propias limitaciones como a la debilidad del Alto Mando Alemán al debilitar la crucial ala derecha del ataque. El resultado fue el triunfo parcial de los alemanes que fracasó en su meta final de destruir al ejército francés en la primera etapa de la guerra. Los ejércitos alemanes penetraron por Bélgica según el plan, pero el pequeño ejército belga no se rindió sino que opuso una férrea resistencia, lo que demoró el rígido cronograma alemán de campaña. Luego de superar a los belgas, los ejércitos alemanes del norte ingresaron por el norte de Francia, donde de nuevo fueron duramente enfrentados tanto por el recientemente llegado Cuerpo Expedicionario Británico (BEF) como por los 3ro y 4to ejércitos franceses en la región de las Ardenas. El 5to ejército francés del general Lanrezac fue atacado en condiciones de inferioridad y casi sobrepasado por sus flancos, gracias a que el estado mayor francés se negó a admitir la gigantesca maniobra alemana por el norte. Recién a último momento Lanrezac recibió el permiso de re-posicionar parte de su ejército para enfrentar la marea que se avecinaba. Sus tropas de refresco re-posicionadas fueron golpeadas con toda fuerza por el 2do ejército alemán, y se retiraron hacia el sur. Bien pronto, así como los británicos también se retiraban al sur por la presión alemana, todo el frente se desmoronó a medida que las topas de ambos bandos se desplazaban velozmente al sur, hacia el río Marne, y al premio final: París. 
La ofensiva alemana tan solo se detuvo cuando el general alemán Alexander von Kluck re-posicionó su Primer Ejército para poder tomar por el flanco al ahora exhausto 5to ejército francés. El general francés Joseph Gallieni, rápidamente envió el recientemente formado 6to ejército, y en coordinación con el comandante del 5to ejército, atacó el flanco expuesto de Von Kluck.


En el proceso de proteger a su ejército, Kluck dirigió sus tropas más al oeste, permitiendo así abrirse un peligroso espacio entre él y Von Bulow. Estos errores (que fueron reprendidos por el Alto Mando) evitaron a los alemanes cualquier avance posterior y tuvieron que retroceder a posiciones seguras al norte del rio Marne, donde resistieron los intentos franceses de desalojarlos. El fracaso no se debió sólo a Kluck, sino al propio Comandante en Jefe, Conde Hemut Von Moltke, y probablemente al mismísimo Plan Schlieffen, que falló al no considerar las limitaciones de las formaciones de infantería avanzando en tan estrechos márgenes de tiempo. Significativamente estos errores se resolverían recién en los inicios de la siguiente guerra mundial (la 2º) con la intervención de las unidades de infantería mecanizada, lo que sí permitiría avances fulminantes, dando origen a la guerra relámpago (Blitzkrieg).
El Plan Schlieffen, como se mencionó, debe su nombre al Jefe de Estado Mayor alemán Conde Von Schlieffen, quien lo elaboró en 1894. Lo había iniciado ya el Mariscal Helmuth Von Moltke (el viejo), el artífice de la victoria contra Francia en 1870 y contra Austria en 1866. Shlieffen lo concluyó y durante 20 años el ejército alemán se entrenó para poder dar cumplimiento al mismo. Daba mucha importancia al sector norte, de ahí la potencia del 1er ejército al mando de Von Kluck, que debía ser seguido en su flanco izquierdo por el 2do ejército de Von Bullow. Obsérvese la imagen. El movimiento preveía que la ciudad de Lieja debía ser tomada a más tardar para el 10 de agostos de 1914. El comandante en jefe del ejército alemán en ese entonces era Helmuth Von Moltke, sobrino del gran héroe de la guerra franco-prusiana. 

(Clic para ampliar)



La ciudad fortificada de Lieja (Bélgica) se erigía como un obstáculo al avance del 2do ejército alemán. Estaba rodeada de 12 fuertes modernos, de acero y hormigón armado ubicados en las afueras de la ciudad. Los fuertes habían sido construidos a finales del siglo XIX por el eminente ingeniero militar belga Henri Alexis Brialmont, y poseían artillería de 120 mm, 150 mm y 210 mm para blancos lejanos y cañones de tiro rápido de 57 mm para la defensa contra la infantería. Estos cañones estaban emplazados en cúpulas de acero a ras de los fuertes.





Los alemanes emplearon artillería pesada para aniquilar los fuertes belgas. La batalla de Lieja comenzó el 4 de agosto de 1914, para el 5 de agosto los alemanes habían aproximado los obuses de 210 mm que constituían el grueso de la artillería pesada germana (los alemanes los llamaban simplemente Der Morser pues a las piezas superiores de 150 mm ya no las denominaban obuses -haubitze- sino morteros -morser-) que pudieron destruir un fuerte del perímetro este (que cayó el día 8 de agosto) y prepararon el camino a la artillería REALMENTE PESADA, el mortero de 420 mm, del cual para 1914 los alemanes tenían 2 unidades (llegaron a tener 10 en toda la guerra). Estas piezas eran las realmente llamadas Dicke Bertha -correctamente traducido como "gorda Berta"- pesaban 42,6 toneladas y podían arrojar una granada de 810 kilos a 9.300 metros. La máxima velocidad de disparo era 10 tiros por hora. Pero no eran exactamente la Wunderwaffe que aclamaba la propaganda alemana. Si las granadas explotaban prematuramente, simplemente producían cráteres impresionantes, pero nada más. Pero si penetraban dentro del objetivo, los efectos podían se simplemente horrendos, con una sola granada bien colocada podían destruir todo un fuerte, por lo tanto el respeto que inspiró, no era infundado. Los Dicke Bertha llegaron el 11 de agosto a Lieja, y para el 16 de agosto, los fuertes estaban todos destruidos, y los restos de sus guarniciones se rindieron.


La artillería de sitio alemana
Estos obuses -llamados Mörser por los alemanes- constituían el grueso de la artillería pesada alemana -Fuss-Artillerie- y estaban destinados a dar apoyo de fuego indirecto y fueron empleados en todos los frentes. Eran el producto de 10 años de desarrollo entre las firmas Krupp y Rheinmetall. Al comienzo de la guerra Alemania disponía de unas 216 piezas de estas armas. Pesaban unas 15 toneladas y podían disparar una granada de 121 kilos a 9,4 kilómetros con una elevación de hasta 70º. Fueron las primeras piezas pesadas que arribaron a Lieja el 5 de agosto de 1914, y prepararon su captura destruyendo cada uno de los fuertes.








Dicke Bertha de 420mm

Algunas imágenes más del mortero alemán de 420 mm en acción real, obsérvese el tamaño de las granadas en la foto.
 
(Arriba) Imágenes de partes de un fuerte de Lieja destruido por estas armas

General Von Emmich, comandante del cuerpo de ejército que atacó Lieja, en las puertas de la ciudadela, en agosto de 1914

La resistencia belga fue tenaz, como atestigua una foto de tropas belgas preparándose para defender una población cercana a Lieja. 



domingo, 22 de junio de 2014

G6D y GYK: Planificación y conflicto en las dos guerras



Las estrategias en conflicto en las guerras árabe-israelíes de 1967 y 1973 


Es un paper interno que se desclasifico en 1996 y debe verse en el contexto de la iniciativa para desmitificar la supuesta supremacía occidental y estadounidense en particular. En conjunto con este paper, se hicieron estudios detallados y "realistas" de las capacidades soviéticas, las tácticas y doctrina, la historia militar de las campañas de los soviéticos y sus aliados y dependientes, con el objetivo de eliminar la peligrosa sensación de superioridad que invadió la mentalidad militar americana y occidental hasta casi los finales de la guerra fría.


Parte I 

Introducción

Alcanzar la victoria en un periodo de tiempo muy corto y con relativamente pocas bajas es el objetivo deseable para todos los ejércitos modernos en una guerra convencional. La Guerra de los 6 Días (5-10 de Junio de 1967) vio a la IDF alcanzar un triunfo de similares características por sobre los ejércitos combinados de Egipto, Jordania y Siria. Como resultado de esta notable campaña, Israel emergió como la «superpotencia» de medio oriente, apareciendo como invencible al aplicar la guerra de maniobras (Manouver Warfare) contra cualquier coalición árabe. A partir de alli, lo aconsejable seria no desafiar a un enemigo militarmente tan superior como Israel en una guerra general convencional. Pero, en contra de la lógica  el 6 de Octubre de 1973, a menos de siete años de la debacle anterior, Egipto y Siria se arriesgaron a desafiar nuevamente a dicho enemigo. Siendo fuertemente consciente de que sus chances de victoria eran pocas, el nuevo presidente de Egipto, Anwar Sadat, puso en practica una estrategia de guerra diseñada para alcanzar los objetivos sin una victoria militar. 

Esto nos lleva a una importante lección acerca de los limites del poder militar. 
La actuación descollante de Israel en el campo de batalla en 1967 fallo en lograr la paz con sus vecinos árabes  De hecho, la determinación árabe se endureció gracias a la humillante derrota. Mientras tanto, la dramática victoria militar creo un estado inconsciente en Israel que seria la semilla de su perdición  La actuación estelar de la IDF en 1967 creo un estándar de excelencia irreal , que seria virtualmente imposible de repetir en en el futuro. Mas aun, los israelíes esperaban que la performance de los árabes en el próximo conflicto seria tan abismal como en 1967. En vez de discernir entre estos dos conceptos, la IDF cayo, inconscientemente  en la trampa de prepararse para la próxima guerra pensando en como se peleo la anterior, con el agravante de hacerlo con arrogancia y confianza excesiva. 

En respuesta a esto, los egipcios, guiados por Sadat, explotaron la visión y estructura mental de los israelíes con una combinación de guerra y diplomacia. El shock y letalidad creado por la guerra de 1973, sumado a la actuación de Sadat como estadista, cambio la política y actitudes de Israel. Al final, el nuevo gobierno de Israel firmo un tratado de paz con Egipto que devolvió el Sinai y cambio el mapa político de medio oriente para siempre. 

Los logros egipcios deberían llevar a la reflexión a todos aquellos países que confían en la superioridad de sus fuerza militares por si solas para enfrentar un conflicto potencial. Y USA, cae dentro de esta definición

La Guerra « Relámpago » de los 6 días. 
La guerra de 1967 tranformó a Israel en una superpotencia regional: un pequeño pero belicoso David, derroto, con suficiencia, a un formidable Goliath. La IDF tenia todas las razones para vanagloriarse de su victoria, tanto por la victoria militar en si misma, como por los beneficios económicos y sociales que le trajo a Israel. Después de la guerra, parecía que la esperanza de los países árabes de igualar el poderío de Israel desaparecía inexorablemente. A pesar de ello, en 1973, Egipto y Siria fueron a la guerra sabiendo cabalmente que les seria imposible derrotar decisivamente a los Israelíes  Sorprendido con la guardia baja, la IDF no pudo duplicar la actuación de 1967. Las consecuencias de esta guerra de 1973 solo pueden analizarse a la luz de la guerra de 1967. 

El 5 de Junio de 1967, Moshe Dayan, Ministro de Defensa de Israel, lanzo el ataque diseñado para humillar a Egipto a través de la destrucción de sus fuerzas armadas.Una importante lección de la campaña de 1956 condiciono la estrategia final seguida por Dayan. En 1956, Israel derroto a las Fuerzas Armadas Egipcias y capturo la península del Sinai, en conjunto con las fuerzas armadas de UK y Francia, que por su parte destruyeron a la fuerza aérea egipcia y capturaron las ciudades de Port Fuad y Port Said, las dos ciudades costeras a la entrada norte del canal. Esta sin embargo fue una victoria ilusoria, ya que la reacción internacional obligo a los vencedores a retirarse de los territorios capturados. Egipto, militarmente derrotado, resurgió de la crisis con su ejercito y su presidente Gamal Nasser apareció como un héroe antiimperialista internacional, transformándolo en el líder de la comunidad árabe y del movimiento de “No Alineados” 

En 1967, Dayan quería evitar lo que ocurrió en 1956. Dayan tomo el cargo de ministro de defensa de Israel el 1ro de Junio de 1967, cinco días antes del comienzo de la guerra. Al revisar los planes de guerra, los encontró inaceptables. El plan requería que la IDF ocupara la franja de Gaza y la parte noreste de la península de Sinai, para usarlas como piezas de negociación  Dayan rechazo estos objetivos limitados. Dayan le dijo al Estado Mayor de la IDF que Israel debía evitar la repetición de 1956 donde Nasser, derrotado militarmente, obtuvo una victoria política  Solo una victoria militar aplastante evitaría la repetición. Consecuentemente  Dayan amplio los objetivos para incluir la captura de la península en su totalidad. El objetivo de la IDF era destruir la mayor cantidad de las fuerzas armadas egipcias como fuera posible. El pensamiento de Dayan era que una victoria de este tipo no solo derrotaría a Nasser pero lo humillaría y lo eliminaría como lider del mundo árabe. 

Para agregarle dramatismo a la escena, Israel gano la guerra superado en numero y en potencia de fuego. La IDF, con 250'000 hombres, 1'000 tanques y 275 aeronaves de combate, destruyo una coalición árabe de 300'000 hombres, 2'000 tanques y 500 aviones de combate. Como consecuencia de la guerra, Israel cuadruplico su tamaño, agregando 26'476 millas cuadradas de territorio. Esta adquisición proveyó a Israel de fronteras mas defendibles y mas profundidad estratégica  lo que incrementó la sensación de seguridad. Las perdidas israelíes en la guerra sumaron 983 muertos, 4'517 heridos y 15 desaparecidos, una figura pequeña comparada con los mas de 10'000 muertos egipcios. Jordania, que participo reluctante de la guerra, perdió 80% de sus vehículos blindados, tuvo mas de 700 muertos y mas de 6'000 heridos. Para los sirios, las perdidas fueron similares a las sufridas por Jordania. El carácter aplastante de la victoria hizo soportables las perdidas humanas en Israel, y crearon muy poco criticismo en el publico israelí  Nadie se atrevió a criticar la campaña. 

La confianza de Israel en si misma se disparo después de guerra, apoyada por los clamores internacionales. Analistas internacionales ensalzaron la performance de la IDF. Dichos análisis crearon la mística occidental acerca de la maquinaria bélica israelí, un sentimiento que continuo hasta 1973 y que aun hoy deja trazos imborrables. 

La magnitud de la victoria israelí sugería que los árabes necesitarían varios años para recuperarse y embarcarse en otro conflicto armado. Egipto, por ejemplo, perdió 85% de su fuerza aérea y 80% del total de su equipo terrestre. Israel, al contrario, se embarco en programas para incrementar su capacidad de combate, fortaleciéndose en los años posteriores al conflicto. La industria de defensa israelí floreció. Para 1973, Israel, a pesar de ser un pequeño país de algo mas de 3 millones de habitantes, pudo producir un caza como el Kfir, artillería media y pesada de largo alcance, el misil Aire-Aire Shafrir, misiles aire-tierra, el bote misilístico Reshef, el misil antibuque Gabriel, toda clase de instrumentos y equipos electrónicos  municiones y sistemas de control de fuego. Todo con la ayuda financiera y tecnológica de occidente. Estos logros, llevaron a la IDF a la era de la guerra electrónica y sirvieron para aumentar la confianza de la sociedad israelí en las capacidades de sus fuerzas armadas. 

Otros indicadores no militares, apoyan la idea de Israel como la superpotencia de la región  Demográficamente, 31'071 judíos se establecieron en Israel en 1968, un 70% mas que el año anterior. Esta tendencia continuo en los años subsiguientes, especialmente en 1972, cuando la URSS abrió la emigración para los judíos hacia Israel. Estas olas de inmigrantes, se sumaron a los turistas que en 1967 eran de 325'000 hasta 625'000 en 1970, atrayendo capitales frescos. Económicamente, la captura de los territorios árabes proveyó nuevos mercados, mano de obra barata y recursos naturales invaluables. Los pozos petroleros de Abu Rudeis en el Sinai, proveían la mitad de las necesidades de crudo del país  mientras que el control de la Alturas del Golan permitieron canalizar las aguas del río Jordan hacia el Mar de Galilea, permitiendo ganar 12'000 hectáreas de tierra fértil en el valle de Chula. El boom económico de la posguerra redujo el desempleo a menos del 3 %, transformando la recesión de preguerra en un boom con tasas de crecimiento que en 1968 llego al 13 % y en 1970, al 9 % sostenido. El numero de automóviles privados se duplico entre 1968 y 1973, otro signo de prosperidad y estabilidad económica lograda. 

Políticamente, Israel aparecía a la vanguardia de la estabilidad y continuidad. A pesar de que algunos israelíes propugnaban una reconciliación con los árabes  nunca hubo un debate interno es esa dirección  Las presiones externas es ese sentido tampoco se materializaron. El status quo se convirtió en moneda corriente, validando el “Gran Israel”, conteniendo ahora una población árabe, grande pero tranquila. Internacionalmente, USA reemplazo a Francia como el principal soporte externo. Teniendo a la mayor potencia de occidente como aliado, reforzó la posición de Israel con respecto a sus vecinos, ya que ni la administración Johnson ni la de Nixon solicitaron a Israel la retirada de los territorios ocupados, como lo había hecho Eisenhower en 1956. Todo indicaba que Israel era una fortaleza inexpugnable, defendida por unas fuerzas armadas invencibles. Pero la IDF estaba lejos de ser invulnerable.

Parte II 

Los tres pilares de la victoria de 1967 
Después de la victoria de 1967, ningún ejército o coalición árabe aparecía como capaz de disputarle la supremacía militar a Israel. La victoria de 1967 se baso en 3 pilares: Inteligencia, Fuerza Aérea y Fuerzas Acorazadas. Estos tres pilares permitieron a los israelíes ganar ampliamente a pesar de estar en inferioridad numérica  Estos tres pilares también  resultan ser áreas criticas de la Guerra de Maniobras (Manouver Warfare). Pero los egipcios, en conjunto con los sirios, encontrarían maneras de explotar las vulnerabilidades israelíes en cada una de estas tres áreas  cuyo efecto acumulativo cambio la historia de Israel, Egipto, medio oriente y la organización y doctrina de las fuerzas armadas de USA. 



Un pilar fue la Inteligencia. La victoria de 1967 se baso en la excelente información que la comunidad de inteligencia israelí recolecto acerca de los ejércitos árabes. En las vísperas de la campaña, los comandantes israelíes poseían conocimiento detallado de los planes de guerra árabes  capacidades, vulnerabilidades, disposiciones de tropas y desplazamientos. Espías bien colocados, el uso de elementos tecnológicos y la pobrísima seguridad árabe fueron la claves del éxito de inteligencia. Después de la guerra, Israel mantuvo el aparato de inteligencia de primera clase. 




Los egipcios reconocieron públicamente el éxito de inteligencia israelí  Un año después de la guerra, Muhammad Heikal, consejero privado de Nasser, proveyó un relato intimo del éxito israelí, enfocado en el ataque aéreo preventivo. De acuerdo a lo dicho por Heikal, la IDF destruyó en el suelo a la casi totalidad de la fuerza aérea egipcia en menos de tres horas, gracias a la inteligencia acumulada y un excelente análisis. En vez de atacar al amanecer o al anochecer, como lo esperaban los egipcios que ocurriría  si ocurría  los israelíes atacaron entre las 0830 y las 0900, cuando, según sabían los israelíes  las defensas israelíes estarían mas expuestas. Ademas, los israelíes sabían del viaje que el Mariscal Adb al-Hakim Amer, comandante general de las fuerzas armadas egipcias, tenia programado para visitar e inspeccionar un cuartel en el Sinai. Todos los comandantes generales de las fuerzas armadas de Egipto estaban concentrados en el aeropuerto de Bir Tamada, para recibir a Amer. El ataque se produjo cuando Amer estaba en el aire, dejando a las tropas egipcias sin sus comandantes en el momento de crisis. Ademas del timming, los israelíes sabían que aeropuerto atacar primero, buscando eliminar primero a los Tu-16 y los MiG-21, que habitualmente rotaban entre bases. La ultima declaración de Heikal, fue a su vez un cumplido y una critica: “ellos sabían demasiado acerca de nosotros, y nosotros sabíamos muy poco acerca de ellos”. El mensaje era claro: los egipcios debían ganar la guerra de inteligencia si deseaban tener alguna ventaja militar sobre la IDF en el próximo conflicto. 



Por otro lado, el éxito llevo a los israelíes a confiarse. Para el próximo conflicto, los israelíes esperaban ganar nuevamente la guerra de inteligencia. En efecto, para 1973, el Director de Inteligencia Militar de la IDF, General Eliyahu Ze’ira, prometía que podían proveer como mínimo 48 horas de preaviso en caso de un ataque árabe  tiempo suficiente para movilizar las reservas y ganar la superioridad aérea  Todos los planes de guerra israelíes se basaban en esta premisa. Una sorpresa árabe no estaba considerada en ningún plan israelí  Pero prometer este preaviso era no solo irreal, era suicida. 

El segundo pilar fue la Fuerza Aérea Israelí. En 1967, y volando mayormente aviones de origen francés  los pilotos israelíes destruyeron 304 aviones egipcios en tierra y casi otros tantos Sirios y Jordanos después  Este éxito sorprendente que entro en los anales de la guerra aérea  dependió de la inteligencia detallada, el planeamiento detallado y un entrenamiento superior. El control de aire permitió a las fuerzas terrestres israelíes avanzar mas fácilmente y con velocidad. La guerra de 1967 confirmo la necesidad de superioridad aérea en la guerra moderna. En consecuencia, Israel baso todos sus planes futuros en mantener la superioridad aérea, con una mejor calidad y un numero de aeronaves al menos comparable a los árabes. 

Para 1973, la mitad del presupuesto de defensa de Israel era para la Fuerza Aérea  con sus 17'000 hombres. EL numero de aeronaves de combate creció de 275 en 1967 a 432 en el verano de 1972. Para entonces, se había pasado de una fuerza aérea mayormente provista de aeronaves francesas a una provista de aeronaves americanas, incluyendo 150 Skyhaws, 140 Phantoms, 50 Mirages y 27 Mystere IVA. Por otro lado, la Fuerza Aérea Egipcia, con 23'000 hombres, tenia aeronaves de origen soviético  incluyendo 160 MiG-21, 60 MiG-19, 200 MiG-17 y 130 Su-7. Para desagrado de los egipcios, los soviéticos se rehusaron a entregar los mas avanzados MiG-23 y Tu-22. A pesar de la ventaja numérica de los egipcios combinados con los sirios, los israelíes tenían una amplia ventaja tecnológica en misiles aire-aire y equipamiento electrónico  Ademas, los pilotos israelíes poseían un mejor y mas amplio entrenamiento, con un mínimo de 200 horas anuales por piloto comparado con las 70 horas anuales de los pilotos egipcios, con un sistema mas centralizado, basado en dirección desde centros terrestres. En combates aire-aire, los pilotos israelíes ampliamente superaban a sus contrapartes egipcios, y estos entendían que la Fuerza Aérea era el eslabón débil de sus fuerzas armadas. 



Pelear una guerra moderna en el desierto abierto sin una fuerza aérea competitiva es suicida, como lo confirmó la Guerra de los 6 Días  Pero el dilema de adquirir competitividad en el aire era solo una mitad del problema egipcio. Los egipcios también querían adquirir la capacidad de conducir ataques estratégicos en Israel, como disuasión y también como represalia, en caso que los israelíes iniciaran este tipo de ataques. A la luz de estos dos elementos, el alto mando israelí  con pocas excepciones, confiaba que Egipto evitaría lanzarse a una guerra abierta contra Israel sin asegurarse primero suficiente poder aéreo para desafiar a la IDF en el aire. Se creía que Egipto necesitaría varios años en adquirir dichas capacidades. Como lo demostró la comisión Agranat, establecida después de la guerra de 1973 para analizar las fallas en el conflicto, los planes a largo plazo israelíes se basaron en esta idea, que se probo equivocada. A pesar de que los soviéticos proveyeron a los egipcios con misiles Scud un par de meses antes de la guerra, Egipto se preparaba para un tipo de guerra diferente, una que no dependía de una fuerza aérea competitiva. 

El tercer pilar eran las fuerzas acorazadas. En 1967, después de lograr la ruptura del frente en Rafah y en Abu Ageila, en el Sinai oriental, las brigadas de tanques, con poco o sin apoyo de infantería  penetraron en el desierto y realizaron un avance fantástico atravesando el Sinai hasta la costa del canal. El éxito de la IDF se baso en la habilidad demostrada por sus comandantes tácticos  su iniciativa, y el las tácticas de disparo y movimiento (Fire & Movement) usadas por las tripulaciones. En consecuencia, después de la guerra, el énfasis presupuestario del ejercito se puso en la fuerza de tanques. La infantería y artillería fueron relegadas a un segundo plano, al punto que algunas unidades de infantería se convirtieron a unidades de tanques. Brigadas con solo tanques se convirtieron en la norma, con las unidades de infantería mecanizada reducidas doctrinariamente a las tareas de limpieza del terreno, post combate. Para compensar por esta dependencia en el tanque, la IDF contaba con ganar la superioridad aérea rápidamente, para luego pasar a ser una « artillería volante » en apoyo de las fuerzas terrestres. 

En esencia, la IDF se preparo para pelear la guerra anterior. En vez de preparar una fuerza mas balanceada, centrada en las armas combinadas, la doctrina israelí se baso en lo que anduvo mejor en la guerra de 1967: Inteligencia, fuerza aérea, fuerza acorazada. Y esperaban que los árabes pelearían en la misma forma que en 1967. 

La victoria de 1967 fijo estándares que ahora le eran exigidos a la IDF como normales. Y aquellos que esperan victorias relámpago se ven expuestos a grandes frustraciones  Solo era cuestión de que sus adversarios aprovechasen dichas vulnerabilidades;del otro lado del canal, estaban los egipcios y Anwar Sadat.


Esta es la traducción (y resumen) de un paper de investigación del Instituto de Estudios de Combate de la Escuela de Estado Mayor del US Army en Leavenworth, Kansas, acerca de la guerra arabe-israeli de 1973 conocida como Guerra del Yom Kippur, ya que se desato en medio de la fiesta religiosa judía. 

viernes, 18 de octubre de 2013

Biografías: Obituario de Giap por John McCain


Él nos ganó en la guerra, pero nunca en batalla
Para derrotar a cualquier adversario, el general Vo Nguyen Giap de Vietnam del Norte permitió inmensas bajas y la destrucción casi total de su país.

Por JOHN MCCAIN
Estuve con el general Vo Nguyen Giap, quien murió el viernes, dos veces. La primera vez fue en el hospital militar vietnamita donde me llevaron poco después de mi captura en 1967. Mi padre comandaba a todas las fuerzas estadounidenses en el Pacífico, lo que me hizo un objeto de curiosidad en algunos sectores del gobierno de Vietnam del Norte.

Recuerdo varias visitas de alto nivel, además de los guardias e interrogadores que veía todos los días. Giap, ministro de defensa de Vietnam del Norte, fue el único que reconocí. Se quedó sólo unos momentos, mirándome, luego se fue sin decir una palabra.

La segunda reunión fue en la década de 1990, durante uno de los muchos viajes que hice a Hanoi para discutir el tema de POW/MIA y la normalización de las relaciones entre nuestros países. Yo había pedido al entonces ministro de Relaciones Exteriores Nguyen Co Thach y su adjunto, Le Mai, de organizar una breve entrevista con el legendario comandante del Ejército Popular de Vietnam del Norte.

Un hombre sostiene un retrato del fallecido general Vo Nguyen Giap como él se alinea entre las miles de personas ajenas a la residencia del fallecido general Vo Nguyen Giap antes de entrar a rendir homenaje al héroe nacional de la independencia en Hanoi el 6 de octubre de 2013.

Al día siguiente fue conducido a la sala de recepción del gran palacio presidencial Beaux -Arts que los franceses habían construido para sus gobernantes coloniales, donde el general estaba esperando. Sonreía, diminuto, envejecido, pero ágil, y vestido con un traje gris y corbata, que apenas se parecía a su reputación en tiempos de guerra como un luchador implacable con un temperamento feroz.

Giap me saludó calurosamente bajo un enorme busto de Ho Chi Minh, que había llevado Vietnam en las guerras contra los franceses y los Estados Unidos. Los dos juntas a hombros de los demás como si fuéramos compañeros reunidos en lugar de los antiguos enemigos.

Tenía la esperanza de que nuestra discusión se concentrará en su papel histórico. Después llegué a casa de Vietnam en 1973, leí todo lo que pude tener en mis manos sobre ambos las guerras francesas y americanas allí, empezando por "El infierno en un lugar muy pequeño", de Bernard Fall su clásico estudio del asedio de Dien Bien Phu de 1954, donde el dominio colonial francés terminó con eficacia y genio de Giap se convirtió primero evidente para un mundo asombrado.

Quería escuchar Giap describir la batalla de casi dos meses de duración, para explicar cómo sus fuerzas habían conmocionado a los franceses por la gestión de la hazaña imposible de llevar a la artillería a través de montañas y por las selvas más densas. Quería hablar con él acerca de esa otra maravilla de la logística, de la ruta Ho Chi Minh.

Yo sabía que él estaba orgulloso de su reputación como el "Napoleón Rojo", y supuse que daría la bienvenida a la oportunidad de disfrutar de mi curiosidad acerca de sus triunfos. Yo quería que nos comportemos como dos militares retirados y antiguos enemigos que relatan los acontecimientos históricos en el que había él desempeñado un papel fundamental y yo uno pequeño. Pero él respondió a la mayoría de mis preguntas brevemente, añadiendo poco a lo que ya sabía, y luego hizo un gesto con la mano para indicar desinterés.

Eso está todo en el pasado, ahora, dijo. Usted y yo debemos discutir un futuro en el que nuestros países no sean enemigos, sino amigos. Y así lo hicimos, dos políticos discutiendo las relaciones comerciales entre nuestros países que me había llevado a Vietnam.

Giap fue un maestro de la logística, pero su reputación se basa en más que eso. Sus victorias se lograron mediante una estrategia paciente que él y Ho Chi Minh estaban convencidos que iba a tener éxito, una inquebrantable voluntad de sufrir enormes bajas y la destrucción casi total de su país para derrotar a cualquier enemigo, por poderoso que sea. "Van a matar a 10 de nosotros, vamos a matar a uno de ustedes," Ho dijo a los franceses ", pero al final, ustedes se cansarán en primer lugar. "

Giap ejecutó esa estrategia con una voluntad inflexible. La ola de repulsión francesa tras ola de ataques frontales en Dien Bien Phu. La ofensiva Tet en 1968 contra los EE.UU. fue un desastre militar que destruyó efectivamente al Viet Cong. Pero Giap persistió y prevaleció.

Los EE.UU. nunca perdieron una batalla contra Vietnam del Norte, pero perdieron la guerra. Los países, no sólo sus ejércitos, ganan las guerras. Giap lo entendió. Nosotros nunca lo hicimos. Los estadounidenses nos cansados ​​de la muerte y las bajas antes que los vietnamitas. Es difícil defender la moralidad de la estrategia. Pero no se puede negar su éxito.

Casi al final de nuestro encuentro, hice otro intento para poner a prueba la sinceridad de Giap. Le pregunté si era cierto que se había opuesto a la invasión de Camboya de Vietnam. Lo rechazó también, con algo así como: "las decisiones del partido son siempre correctas."

Con eso, el encuentro llegó a su fin. Nos levantamos, nos dimos la mano, y cuando me di vuelta para irme, él me agarró del brazo, y le dijo en voz baja, "usted fue un enemigo honorable."

No sé si se refería a que, como comparación con otros adversarios de Vietnam, los chinos, japoneses o franceses, que habían matado a su mujer, o si se trataba de un reconocimiento implícito de que había luchado por sus ideales en lugar del imperio y que nuestra la humanidad había jugado un papel en nuestra derrota. Tal vez sólo la intención de halagarme. Sea cual sea su significado, me gustó el sentimiento.

McCain es senador republicano de Arizona.

The Wall Street Journal