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miércoles, 16 de mayo de 2018

Holodomor: El primer genocidio comunista

Holodomor: historia de una extraña y poco conocida palabra que dejó millones de muertos en apenas un año

Sucedió en pleno comunismo por orden de Stalin, ensañado en especial contra el pueblo ucraniano

Por Alfredo Serra
Especial para Infobae


Iósif Stalin impuso el cruel Holodomor que mató entre dos y cuatro millones de ucranianos entre 1932 y 1933.

Holodomor. El nombre sugiere, además de un enigma por descifrar, acaso el de un dios pagano. Y su resonancia lo instala menos en el Bien que en el Mal.

Pero estas palabras son apenas una fantasía…

Avancemos hacia la verdad.

En apenas un año –1932 a 1933–, la bestial dictadura de Iósif Stalin ordenó el Holomodor contra el campesinado que sobrevivía bajo el comunismo como República Socialista Soviética de Ucrania.


Aquí llegamos al verdadero y trágico significado de la palabra: Holodomor o Golodomor quiere decir, aterradoramente: "Matar de hambre".

Exactamente lo que hizo "el padrecito Stalin" contra un número que oscila entre los dos y los cuatro millones de almas. De muertos. De otras tantas o más familias aniquiladas. Y con un dato demoníaco: la mayoría de esos cadáveres arrojados a enormes fosas comunes… eran de niños.



El punto de partida –la condena– fue el proceso de colectivización del campo: el despojamiento de las tierras que aún conservaban algunos dueños desde los tiempos del zarismo.

Cínico, Stalin atribuyó la letal hambruna a una serie de malas cosechas.
Falso. La producción ucraniana de granos llegó en 1933 a un récord de 22 millones de toneladas: más que en 1931, mucho más que en 1932…



Testimonio de Maria Martyniuk, sobreviviente:

"El gobierno dijo que había que entregárselo todo, y comenzaron a humillar a mi padre, que dijo: 'Tengo hijos, tengo una familia'. Pero ellos dijeron que todos iríamos a la granja colectiva, el koljoz, y que allí estaríamos mejor. Le dijeron a mi padre que bajara las campanas de la iglesia, pero él se negó:
–Yo no las subí, y no voy a bajarlas…
Lo golpearon y lo encerraron en una celda. No lo vimos durante dos semanas. Y apenas volvió a casa… ¡murió! Las máquinas que cosechaban el trigo y el centeno dejaban los tallos. Mi madre recogió algunos para cocinar algo, pero una brigada se los quitó, y la golpeó. Ella se acostó en su cama, y nunca más se levantó. Así fue como murió".

¿Sólo los ucranianos fueron víctimas del Holodomor, o la hambruna fue colectiva?



Según varios historiadores, "fue un acto de exterminio intencional de Stalin contra la nacionalidad ucraniana por oscuras razones nunca aclaradas. Es cierto, sí, que la apropiación de las tierras y las cosechas por parte del Estado soviético propició otras hambrunas, pero ninguna tan cruel y criminal como la lanzada contra Ucrania".

La colectivización –el despojo, en verdad– fue decidida por el Comité Central del Partido Comunista en diciembre de 1929: una guerra declarada, abierta y total contra los campesinos… ¡el 82 por ciento de la población del bloque de naciones sometidas por el régimen!



Por cierto, esa política de tabla rasa desató protestas, disturbios y revueltas en todo el territorio: más de tres millones dispuestos a impedir el despojo. Pero el Ejército Rojo se encargó de extinguir esos fuegos, arrestó a miles de intelectuales ucranianos bajo falsos cargos de conspirar contra el Estado, los condenó a las prisiones siberianas, y muchos fueron fusilados…

Testimonio de Luba Kachmarska, sobreviviente:

"Cuando empezaron a expropiar nuestras tierras cubrieron nuestras papas con un polvo blanco. Las más grandes, que mi madre había reservado para nosotros, y también las más pequeñas, que eran para nuestros cerdos. Los hombres empujaron las papas con rastrillos para que se mezclaran con ese polvo blanco, que era veneno. Destrozaron todo y se llevaron las semillas que mi madre había salvado para el próximo año. No sé por qué mi madre hizo esto: antes de que nos robaran cuanto teníamos, cavó un gran agujero cerca de nuestra bodega, y en el otoño escondió allí dieciocho bolsas de papas. Después derribó un árbol para cubrir el agujero. Nadie lo encontró, a pesar de que tantearon el suelo por todas partes tanteándolo con varillas de acero. Sin esas papas, ni la familia de mi madre ni nosotros hubiéramos sobrevivido".

Pero Stalin consideraba insuficientes esos crímenes: esas condenas a morir de hambre. Tanto, que el 11 de agosto de 1932 le escribe una carta a Lázar Kaganóvich (1893–1991), un monstruo llamado "el Lobo del Kremlin", experto en matanzas masivas:

"Ucrania es hoy en día la principal cuestión, estando el Partido, y el propio Estado y sus órganos de la policía política de la república, infestados por agentes nacionalistas y por espías polacos, corriendo el riesgo de perder Ucrania. Una Ucrania que por el contrario es necesario transformar en una fortaleza bolchevique".



Títere siniestro, Kagánovich, organizador de toda forma de represión, tormento y muerte masivas, está considerado el cerebro de más de 40 millones de muertos hasta la agonía y muerte del comunismo.

Pero, last but not least, la masacre por hambre, el Holodomor –unos 25 mil muertos por día– , fue objeto de discusión durante décadas por una nimiedad, una grotesca estupidez universal.



Si bien la condena fue unánime (o casi), quince países admitieron que la hambruna 1932–1933 fue sin lugar a dudas un genocidio contra el pueblo ucraniano. Pero apenas cinco le negaron su carácter de genocidio, reduciendo el Holodomor a sólo "un acto criminal del régimen estalinista"

Esos países son Estados Unidos, la República Checa, Eslovaquia, Chile y la Argentina.

Una extraña manera de calificar un crimen contra la humanidad. De limitar el Mal a los límites de un punto en el mapa.

sábado, 7 de abril de 2018

Guerra Antisubversiva: El atentado al bebé de Raúl Laguzzi

Septiembre negro: el atentado contra el bebé del rector de la UBA que desencadenó el terrorismo en las aulas

En septiembre de 1974, una bomba mató al hijo de Raúl Laguzzi, de cinco meses. Fue el punto de partida para la imposición del autoritarismo y la represión ilegal en los claustros. La vida oculta de Laguzzi después del crimen

Por Marcelo Larraquy | Infobae
Periodista e historiador (UBA)


A las 3.10 de la madrugada del sábado 7 de septiembre de 1974, una bomba estalló en el 8° piso del edificio ubicado en la esquina de Senillosa y Guayaquil, en el barrio porteño de Caballito.

La bomba fue colocada en el cuarto de incineración, lindera al dormitorio de Pablo Gustavo Laguzzi, de cuatro meses. Su cuerpo cayó por el hueco del ascensor. Los padres del bebé resultaron heridos, pero quedaron retenidos en una viga que les salvó la vida. La explosión sólo dejó en pie algunos marcos de hierro del departamento.

El padre luego se repuso, encontró a su hijo en el 2° piso y lo llevó al hospital.

Pocas horas más tarde el bebé murió.



El padre era Raúl Laguzzi, rector interino de la Universidad de Buenos (UBA), de 33 años.

Había sido decano de la Facultad de Farmacia y  Bioquímica hasta el 25 de julio, cuando fue designado por el ministro de Cultura y Educación  Jorge Taiana para el Rectorado.

En la primera semana en funciones, Laguzzi recibió una amenaza de muerte en su escritorio.



Sonó el teléfono.

-¿Vió lo que pasó con Ortega Peña? –le preguntaron (el diputado acababa de ser fusilado en el centro porteño).

-Sí.

-El próximo es usted.

Laguzzi pidió custodia policial para su casa.

Luego sabría que el policía asignado realizó la inteligencia del atentado.

"Mi papá me dijo que el policía que hacía de guardaespaldas, el que habían enviado para la custodia, le abrió la entrada a una mujer para que pusiera la bomba. Él escuchó los tacos cuando caminaba esa madrugada…Era un policía de la Triple A", afirma María Laura, hija de Raúl Laguzzi, que nació diez años después del atentado, en entrevista con el autor.



El 14 de agosto Taiana entregó su renuncia forzada a la presidenta Isabel Perón. Hacía un mes y medio había muerto Perón. Comenzaba una nueva etapa de gobierno, que viraba la ortodoxia.

Su reemplazante era Oscar Ivanissevich, de 79 años, un ex ministro del primer gobierno peronista, que al momento de ser ungido en la cartera educativa dirigía la campaña de forestación del ejido urbano.

La nueva etapa de gobierno ya revelaba un mayor desarrollo de la Triple A. El terrorismo paraestatal también apuntaba hacia el Congreso.

El 4 de septiembre dio a conocer un comunicado con la "condena a muerte" de dos senadores y nueve diputados. Avisó que serían "ejecutados donde se encuentren por infame traición a la Patria".

Entre los "condenados" volvía a anunciarse al senador radical Hipólito Solari Yrigoyen, que había sobrevivido a una bomba en su auto en noviembre de 1973.

"Esta vez no fallaremos", le anticipaban en la posdata.

Con la llegada de Ivanissevich, Raúl Laguzzi comenzó a sufrir presiones directas para que abandonara el Rectorado.

Si bien contaba con el apoyo de los doce decanos de la UBA, el Consejo de Facultades y la comunidad estudiantil, el hecho de que la Juventud Universitaria Peronista (JUP) sostuviera su nominación, y lo considerara un "cuadro propio", lo convertía en un blanco de la "depuración ideológica", que estaba a  punto de ejecutarse.


Juventud Universitaria Peronista – Medicina (JUP)

Laguzzi no entendía semejante reacción contra su designación. No era un cuadro político. Era un científico con experiencia de gestión que entendía que la medicina, como la educación, tenía que tener acceso popular. Como decano de Farmacia y Bioquímica había comenzado a crear una planta de producción de medicamentos –que resultarían mucho más económicos que los de los laboratorios- e impulsó a los estudiantes a participar en proyectos de salud para implementarlos en las provincias.

Sus ideas le generaron enemigos.

Laguzzi había pedido una audiencia con el ministro Ivanissevich para entablar un diálogo. No la obtuvo.

El día que mataron a su hijo retiró el pedido.

Laguzzi escribió al ministro:
"En el día de la fecha mi hogar y mi familia fueron objeto de un atentado criminal que costó la vida de mi hijo de cuatro meses. Los autores materiales del hecho fugaron impunemente. Su acción contó con el pretexto político que se brindó injustificada e irresponsablemente desde el Ministerio de Cultura y Educación y otras fuentes oficiales, con la excusa de la infiltración ideológica y del desorden interno de la Universidad, así como con la complicidad abierta de las fuerzas de seguridad, que pocas horas antes del atentado levantaron la custodia de mi domicilio. Quiero expresar al señor ministro que estos actos de inhumana y sistemática violencia contra los sectores que pretenden mantener en alto las banderas de liberación votadas por el pueblo argentino, son también de responsabilidad del gobierno al que pertenece; que ya no volveré a insistir con pedidos de audiencia, pues he comprendido cuáles son las formas que el diálogo asume hoy en esta dolorosa etapa de la historia argentina".
Casi mil personas acompañaron el cortejo al cementerio de la Chacarita.

"Yo veía las fotos de Pablo Gustavo en casa y empecé a preguntar quién era. ¿Dónde estaba ese bebé? Mi papá me dijo que no estaba, que era mi hermano, pero que había muerto. Yo tendría 4 ó 5 años. Todavía no había empezado la escuela primaria. Poco a poco me fue contando cómo había sido. Que había sido rector, que había problemas políticos… Me acuerdo que esa noche justo vino a dormir una compañerita del jardín de infantes a casa y le conté todo, pobre", agrega María Laura, que vive en Francia.

Menos del gobierno peronista, Laguzzi recibió la solidaridad del ámbito académico y partidario.

Llamó la atención el atenuante que expresó  Ricardo Balbín sobre el atentado. El jefe radical mencionó "el desprestigio" de la UBA en el marco de su condena.

"Hoy será noticia que al Rector le han puesto una bomba que le mató al hijo e hirió gravemente a su mujer y a él. Nosotros vamos a documentar nuestro reclamo, pero ese Rector, antes de la bomba, no había serenado al ámbito universitario", expresó.

La frase impactó en la Juventud Radical-Franja Morada, que aún con diferencias, apoyaba a Laguzzi.

La preocupación por la represión policial y los atentados excedía a la izquierda peronista o marxista.

Justamente el mes anterior, los sectores juveniles del radicalismo –liderados por Federico Storani, Marcelo Stubrin y Leopoldo Moreau- reclamaron a la UCR que propiciara una comisión parlamentaria para investigar "la existencia de un plan represivo en gran escala que contempla hasta la eliminación física de militantes de diversas organizaciones populares".


Federico Storani – FUA

Y pidieron la destitución del comisario Alberto Villar, jefe de la Policía Federal, "quien haciendo uso abusivo de las fuerzas que dispone encabeza en grado de ejecutor esta escalada represiva".

Las bombas ya habían empezado a golpear la Universidad. Una de ellas fue depositada en el edificio de Salguero y Arenales donde vivía la decana de Filosofía y Letras, Adriana Puiggrós.

Se expresó en el diario "La Opinión".
"Yo pregunto qué es lo que crea el caos en la universidad: la inscripción ordenada de 25.000 alumnos en nuestra Facultad, que rinden sus exámenes en los plazos previstos o la colocación de una bomba a las 3 de la madrugada por manos cobardes, en un edificio donde viven criaturas y que debió apuntalarse porque peligraba su estructura".
Cuarenta y cuatro años después, Puiggrós todavía  recuerda el atentado: "Era una bomba de 5kg de gelinita. Volaron toda la parte de abajo del edificio y en la pared pusieron mi nombre y debajo "AAA". También pusieron una bomba en un sector de la Facultad, en el Clínicas", agrega.

La bomba que mató a Pablo Laguzzi no provocó la renuncia del Rector de la UBA. Apenas se repuso de sus heridas continuó en su despacho de la calle Viamonte. Su esposa Elsa Repetto se ocultó en el interior del país.

Laguzzi apoyaba la continuidad de las políticas universitarias votadas el 25 de mayo y el 23 de septiembre de 1973, y aplicadas por los rectores interventores precedentes de la UBA, Rodolfo Puiggrós y Ernesto Villanueva y Vicente Solano Lima:

  • Ampliación de canales de acceso a la Universidad (ingreso irrestricto).
  • Transformación de programas y planes de estudios y fin del autoritarismo pedagógico y académico.
  • Proyectos de investigación acordes a las necesidades del proceso de liberación.

En este punto, se apoyaba en el último discurso de Perón ante la Asamblea Legislativa:

"Sin base científico-tecnológica propia y suficiente, la liberación se hace imposible".

Pero con la designación de Ivanissevich, el gobierno de Isabel quería terminar con el último eco del peronismo del 25 de mayo de 1973.

Y generó la resistencia universitaria.


(Gustavo Gavotti)

Al momento del atentado terrorista contra Laguzzi, las facultades hacía un mes que estaban tomadas. Se daban clases públicas en las puertas de los edificios; incluso los alumnos de Agronomía soltaron algunas vacas por avenida San Martín -que utilizaban para sus prácticas de estudio-, en señal de protesta. Se producían detenciones: trescientos estudiantes fueron apresados cuando marchaban hacia el Congreso.

Las tomas habían sido acordadas por 10 de los 12 decanos y los estudiantes de JUP, JR y el comunismo (MOR). Coincidían en una universidad comprometida con el "proceso de liberación", pero la JR y los comunistas desconfiaban del "sectarismo" de la JUP, conducida subterráneamente por Montoneros. Y mucho más luego de que el 6 de septiembre la organización guerrillera definió su pase a la clandestinidad para "reasumir las formas armadas de lucha". Para Montoneros, muerto Perón, se acababa el último factor de unidad latente.

El llamado a la clandestinidad complicó al frente interno  estudiantil. Los dirigentes de la JUP quedaron descolocados: muchos de ellos se vieron obligados a  abandonar espacios de militancia pública. El decano de Abogacía Mario Kestelboim, que contaba con el  apoyo de la JUP, decidió renunciar.

El martes 10 de septiembre, finalmente, se anunció  la "restauración educativa", con la ruptura de las políticas universitarias previas.

El ministro Ivanissevich atacó el Estatuto Docente, condenó el ingreso irrestricto –"es un engaño que no aceptan ni los países comunistas-; dijo que la investigación científica debían hacerla las empresas privadas, anticipó la eliminación del gobierno tripartito y afirmó que la destrucción de la universidad era por "la acción disolvente de  organizaciones que quieren transformar a los jóvenes justicialistas en marxistas".

Su exposición en el Teatro Colón fue aplaudida por el gabinete peronista y apoyada por el Partido Justicialista en un comunicado, para no dejar dudas.

Las reacciones fueron inmediatas.

El físico y matemático Manuel Sadosky, echado de la Universidad por el general Onganía, lo comparaba con la reproducción de "la noche de los bastones largos".

"En 1966, los ideólogos del golpe de Estado expertos en campañas psicológicas supieron crear una imagen de calamidad pública: la Universidad estaba en manos del Demonio, todos los males del país derivaban del caos universitario y extirpada la camarilla marxista-reformista de la Universidad de Buenos Aires la patria encontraría su destino…".

Después de la presentación del plan de Ivanissevich, el ministro quedó enfrentado al rector Laguzzi y los decanos de la UBA.

Fue una tregua implícita de una semana.

Los estudiantes y decanos decidieron lanzar un referéndum para que se votara por la continuidad o no de las políticas universitarias.

Pero no se realizó.

El 17 de septiembre, Ivanissevich designó como nuevo rector a Alberto Ottalagano y la policía y el Ejército ingresó a las facultades lanzado gases y a punta de pistola.


Alberto Eduardo Ottalagano

"Estábamos en el Rectorado de la calle Viamonte y entró la policía y escapamos por otra puerta. Nos echaron a todos los decanos. No hubo renuncia. Yo estaba amenazada y al otro día me exilié a México", recuerda Adriana Puiggrós.

"Mi papá se fue del Rectorado. Y estuvo escondido durante un mes. Mi mamá también, pero estaban separados. Lograron entrar a la embajada de México y se fueron de urgencia en el primer vuelo, perseguidos por la policía al aeropuerto. Quedarse en la Argentina era morir por morir", afirma María Laura Laguzzi.

Ottalagano, un nacionalista católico que se confesaba fascista, ordenó el ingreso de un cuerpo centenares de "celadores" en las aulas para mantener el "orden" y separó las carreras para dispersar a los alumnos, a quienes pretendía como  obedientes y silenciosos soldados de la enseñanza autoritaria.



El nuevo decano de Filosofía y Letras, el sacerdote Raúl Sánchez Abelenda se paseaba por las facultades con un olivo para exorcizar los malos espíritus que habían dejado en las aulas las obras de Freud, Piaget y Marx en las aulas.

En un trimestre de gestión, Ottalagano produjo una cesantía masiva de docentes. Hubo libertad de acción para el terrorismo "parapolicial": cuatro alumnos de la UBA fueron secuestrados y desaparecieron y a once los mataron. En las facultades se empezó a exigir el certificado de "buena conducta" y de "domicilio" expedido por la Policía Federal para poder cursar.

Hasta antes del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, las cifras de estudiantes muertos y desaparecidos alcanzarían casi a medio millar en todo el país.

Raúl Laguzzi volvió a la Argentina casi veinte años después del atentado que mató a su hijo Pablo.

"Fue la primera vez que lo ví llorar –recuerda María Laura Laguzzi-. Fue en el año 1993, en el cementerio de la Chacarita. Debía ser Pascua. Había dos fechas muy difíciles: el 10 de abril, cuando nació Pablo y el 7 de septiembre. Papá no quiso volver a la vivir a la Argentina. Le dejó un trauma muy importante. Hizo el duelo del país y no quiso volver a instalarse. Era psicológicamente imposible para él. Siguió viviendo en Francia, estudiando el sueño, el stress, cuestiones de neurociencia. A partir de entonces volvió cada dos o tres años para ver a su familia, pero en secreto. Nosotros nunca dábamos la dirección. Una vez, cuando empezó a hacer el juicio contra el Estado por la muerte de Pablo, llegó un fax con una amenaza en el hospital donde trabajaba. Y habían pasado veinticinco años. Increíble. Con el dinero que recibió de la indemnización creó junto a mi mamá una escuela de oficios manuales que lleva el nombre de mi hermano, la escuela "Pablo Gustavo Laguzzi Por los Derechos del Niño" y una radio para chicos huérfanos en una villa de Buenos Aires. Dieron todo. No se quedaron ni con un centavo para ellos", dice su hija María Laura.

En la madrugada del 28 de noviembre de 2008, Raúl Laguzzi murió en París de un paro cardíaco en su departamento.

*Marcelo Larraquy es periodista e historiador (UBA). Su último libro es "Primavera Sangrienta. Argentina 1970-1973. Un país a punto de explotar. Presos políticos, guerrilla y represión ilegal". Ed. Sudamericana.

sábado, 24 de febrero de 2018

Guerra Antisubversiva: El impune Perro Verbitsky

¿Quién es usted, Verbitsky? 

Por Pedro José Güiraldes
Prensa Republicana




“El Perro” ha puesto en pausa su activa participación en Página 12 tras revelar recientemente, desde allí, una lista parcial de quienes blanquearon bienes ante la AFIP. Una vez más, se cumplió lo que sobre él afirmó Rodolfo Galimberti, su compañero en Montoneros, en 1987: “Ud. pertenece a la raza de los que no se arrepienten de nada, pero se borran de todo”.

Verbitsky ya había confesado, en 1992: “He sido peronista desde los 13 años. He sido periodista desde los 18. He sido militante peronista desde los 19 años. He sido militante montonero. He dejado de ser peronista en 1973 y dejado de ser montonero en 1977. Sigo siendo periodista”.

Su disposición a prestar servicios por derecha y por izquierda se manifestó precozmente. En la década de 1960 trabajó simultáneamente para “Semanario CGT de los Argentinos” y “Noticias Gráficas” de la izquierda y en la derechista “Confirmado”, entre otros.

En 1974 escapó a Perú, en un avión del gobierno militar peruano, antes del secuestro de los hermanos Born y de los asesinatos de Juan Carlos Pérez y Alberto Bosch. Cobrado el rescate y enviada la mitad de los 60 millones de dólares a Cuba, vía Lima, volvió a la Argentina, a fines de 1975. “El Perro” afirma no haber tenido nada que ver con dicha operación.

Dos personas atestiguaron que pasó el golpe militar del 24 de marzo de 1976 escondido, por mi padre, en su campo. Allí encontré, en 2015, los borradores manuscritos de Verbitsky para los discursos de los Comandantes en Jefe de la Fuerza Aérea Argentina (FAA) y las memorias del Instituto Jorge Newbery (IJN), dependiente de la misma, en las que constan sus contratos con la FAA a través del IJN y los pagos.

Como lugarteniente de Rodolfo Walsh en Montoneros planificó el atentado del 2 de julio de 1976 en el comedor de la Superintendencia de Seguridad Federal (SSF), que causó 24 muertos y 60 heridos. Walsh caería peleando el 25 de marzo de 1977. Y de nuevo Galimberti lo desnuda: “a Verbitsky no le tocaron ni el timbre”.

Otros lo sindican como colaborando con el Ejército Argentino a cambio de salvoconductos a Cuba para Mario Eduardo Firmenich, Fernando Vaca Narvaja, Roberto Perdía y otros jefes Montoneros.

Un testigo presencial me relató, con todo detalle, los encuentros de “el Perro” con Leandro Sánchez Reisse, agente del Batallón de Inteligencia 601, quien terminó liderando una banda de secuestros extorsivos, durante la dictadura militar.

Simultáneamente, entre 1977 y 1979, como parte de sus planes presidenciales, tenían lugar las reuniones de Massera con los jefes montoneros, en Europa. Mi tía, Elena Holmberg, y el Embajador Héctor Hidalgo Solá, fueron asesinados por haber informado de las mismas.

Las contraofensivas de 1979 y 1980, a las que las Tropas Especiales de Infantería de Montoneros fueron enviadas a una muerte segura, se cobraron las vidas de Francisco Soldati y del Cabo Ricardo Durán, salvando las suyas Juan Alemann y Guillermo Walter Klein, suerte que no tuvieron sus custodios, Hugo Cardacci y Julio Moreno.

Por todo ello, la supervivencia de Horacio Verbitsky, a cara descubierta, durante la última dictadura militar, no admite otra explicación que una amplia, efectiva y determinante colaboración con la misma.

“El Perro” dejó de ser periodista cuando se convirtió en aliado de los Kirchner, a cuyos gobiernos aportó el poder simbólico malversado de la causa de los Derechos Humanos y protección periodística para el saqueo desde Página12, a cambio de manos libres para la multinacional usurpadora de los DD.HH. que encabeza el CELS, con la presidencia del propio Verbitsky, y que integran otras organizaciones.

Desarrollada a partir de 2003 para llevar adelante los juicios de la venganza por la derrota militar de las Organizaciones Armadas Revolucionarias (OAR) durante la década de 1970, la multinacional de los DD.HH. no pudo ser más exitosa. Según las propias cifras del CELS al 30 de junio de 2017, entre más de 3100 acusados por delitos de lesa humanidad, sólo 27 tenían sentencias firmes no recurridas ante la CSJN. No obstante lo cual 1144 seguían presos, 511 de ellos con prisiones preventivas de hasta diez y seis años. Muchos de los prisioneros superan largamente los setenta años y/o son enfermos terminales, pero no gozan de prisión domiciliaria. Los mismos informes del CELS daban cuenta de 508 acusados fallecidos, 438 de ellos sin condena.

Del lado de las OAR, en cambio, no existen procesados, ni condenados, ni presos y Verbitsky, junto con Firmenich, último jefe máximo de Montoneros, se beneficiaron con la prescripción en la causa de la masacre en el comedor de la SSF ya mencionado, como si los crímenes terroristas no hubieran sido delitos de lesa humanidad.

“El Perro” ataca a quien se atreva a poner en duda la cifra de 30.000 muertos y desaparecidos, eso a pesar de los tres informes oficiales de 1984, 2006 y 2015 que detallan 8.961; 8.368 y 8.631 casos respectivamente, cifras que coinciden con las 8.717 placas del Parque de la Memoria.

Las leyes de reparación histórica indemnizaron sin discriminar entre guerrilleros muertos en combate y víctimas del terrorismo de estado y cada uno de los más de los más de quince mil beneficiarios cobró unos US$ 250.000. Asimétricamente, las víctimas de las organizaciones terroristas no recibieron ni reconocimiento, ni justicia, nada.

El protagonismo de la multinacional de los DD.HH. en el caso de Santiago Maldonado tuvo la impronta de Verbitsky y una única hipótesis autorizada: “el gobierno de Macri es el responsable de su desaparición forzada seguida de muerte”. La estrategia se completó con el aporte de pruebas, pericias y testimonios falsos; presión mediática; acciones directas violentas y demonización de todo aquello que terminó probando que la hipótesis santificada era una mentira.

“El Perro”, sigue intentando sacar provecho político de casos como los de Maldonado, Milagro Sala y Rafael Nahuel; insistiendo con falsas acusaciones por delitos de lesa humanidad; adhiriendo solapadamente a proclamas como “Macri, basura, vos sos la dictadura”; minimizando el accionar del RAM; promoviendo la violencia callejera y sosteniendo la teoría penal abolicionista.

Pocos parecen haberlo conocido mejor que Rodolfo Galimberti quien también afirmó sobre el ex periodista: “Tira mierda sobre todos como si él meara agua bendita”

La suerte del submarino ARA San Juan y sus 44 tripulantes está echada y resulta imposible no recordar que Verbitsky ha contribuido con su prédica, como pocos, al desprestigio, humillación, desarme y reducción hasta la inexistencia de las fuerzas de defensa argentinas.

“Episodios como el del Jueves son alentadores”, dijo “El Perro” en su discurso de presentación del Informe Anual 2017 del CELS, refiriéndose a la violencia golpista del 14 de diciembre pasado, multiplicada hasta el paroxismo el Lunes 18.

Odios y resentimientos de origen incierto parecen alimentar la pulsión destructiva de Horacio Verbitsky. Su largo derrotero al servicio de intereses encontrados confunde, al mismo tiempo que confirma su habilidad para seguir haciendo el mal, a diestra y siniestra, con total impunidad.
Si más testigos se animan a hablar, aparecen nuevas revelaciones y pruebas, ¿será la suerte de El Perro terminar siendo acusado, procesado, juzgado y condenado por delitos de lesa humanidad?

www.eldiarioexterior.com

lunes, 29 de enero de 2018

Rosas: El fusilamiento que marcó a Alem

El fusilamiento que marcó al fundador de la UCR

Leandro Antonio Alen, padre de Leandro Nicéforo Alem Ponce de León -fundador de la UCR (Unión Cívica Radical)- y tío abuelo de Juan Hipólito del Sagrado Corazón de Jesús Yrigoyen, Presidente de la Nación, tuvo una fuerte participación sociopolítica a lo largo de su época, y estuvo involucrado con las fuerzas parapoliciales de Juan Manuel de Rosas (integró la Sociedad Popular Restauradora, cuyo brazo ejecutor fue 'La Mazorca').
Por Urgente 24



Leandro Antonio Alen nació el 12/03/1795 en la Ciudad de Buenos Aires, hijo de Francisco Alen y María Isabel Ferrer.

Cuando ocurrió la Semana de Mayo, acababa de cumplir 15 años. En aquel entonces, esa edad ya habilitaba para la milicia, pero él eligió el negocio familiar -la pulpería en el suburbio hoy llamado Balvanera, junto al Camino Real del Oeste, hoy avenida Rivadavia-, y la herrería de caballos.

En la siguiente década, Martín Dorrego, gobernador de Buenos Aires, designó a Leandro Antonio con el grado de alférez de milicia para la seguridad de la ciudad.

Juan José Viamonte lo destituyó pero cuando llegó Juan Manuel de Rosas, fue designado Vigilante de Regimientos a Caballo: uno de los jefes del cuerpo policial de serenos.

Aquel 1er. gobierno de Rosas se extendió del 08/12/1829 al 17/12/1832

Residiendo en una vivienda de la calle Defensa, Leandro Antonio ya estaba casado con Tomasa Ponce de León, en un matrimonio prolífico:


  • José Gregorio del Corazón de Jesús Alén Ponce de León,
  • Marcelina Antonia Alén Ponce de León,
  • José Severino Alén Ponce de León,
  • Luisa del Corazón de Jesús Alén Ponce de León,
  • Diego Hipólito Alén Ponce de León,
  • Domingo Hipólito Alén Ponce de León,
  • Leandro N. Alén Ponce de León,
  • Tomasa Alén Ponce de León, y
  • Francisco Lucio Alén Ponce de León.


Ciriaco Cuitiño era un oficial de policía de la Confederación Argentina, de origen mendocino. En 1827 fue nombrado alcalde de Quilmes, más tarde fue ascendido a comisario y destacó en la represión de los unitarios.

Alen había llamado la atención de muchos cuando, desde la costa, había atacado a un velero extranjero no identificado, mostrando valentía y un sentimiento protector.

Sin embargo, ciertos problemas emocionales lo regresaron a la pulpería en Balvanera.

En 1832, Rosas emprendió su Campaña al Desierto, quedando Juan Ramón González de Balcarce al frente del gobierno, quien más tarde sería sucedido por Viamonte nuevamente, y luego por Manuel Vicente Maza.

Desde aquel 1832 Alen estrechó sus vínculos con Cuitiño.

En 1833, Encarnación Ezcurra, mujer de Rosas, organizó y promovió en Buenos Aires la Sociedad Popular Restauradora, simpatizantes activos de su marido.

Alen se unió a la Restauradora, cuyo grupo de acción directa, desde 1838, fue 'La Mazorca', parapoliciales al servicio del autoritario Rosas, quien reivindicaba el federalismo pero se negó a firmar una Constitución que disminuyera los poderes extraordinarios de Buenos Aires, que tenía un puerto muy rentable.

Alen fue el encargado de iniciar los desórdenes que llevaron a la revuelta popular que reclamó un 2do. mandato para Rosas. También guió a los gauchos y orilleros hacia Barracas, donde armaron su bunker para resistir.

Rosas inició su 2do. mandato el 07/03/1835, hasta el 03/02/1852, consiguiendo ampliar sus amplios poderes del 1er. mandato.

La organización se enfocó en la persecución y represión de todos quienes se opusieran a Rosas.

Alen y el comisario Andrés Parra, dirigieron grupos especiales, de unos 20 agentes cada una, especializados en perseguir enemigos políticos, y coordinar las acciones de la policía urbana con los alcaldes rurales con igual propósito.

En 1848, nuevos problemas de estabilidad emocional hicieron de Alen un coprotagonista de incidentes por los cuales fue procesado y llevado a prisión. Pero Rosas lo indultó aunque no le permitió regresar a la fuerza de seguridad.

En febrero de 1852 ocurrió la batalla de Caseros, Rosas fue derrotado pero logró exiliarse. Alen y otros rosistas ingresaron al federalismo de Justo José de Urquiza, quien se apresuró a reunir al Congreso Constituyente en Santa Fe, y obtener la Constitución Argentina el 01/05/1853.

Alen se sumó a las tropas del coronel rosista Hilario Lagos, con el propósito de sitiar Buenos Aires, desde el 06/12/1852 al 13/07/1853. Los federales pretendían establecer instituciones nacionales a través de una Constitución, pero los unitarios priorizaban conservar la hegemonía de Buenos Aires, tal como había exigido Rosas en su momento.

Luego de 7 meses que duró el sitio, ganaron los unitarios. Cuitiño, Alen y otros, sospechosos de haber formado parte de La Mazorca rosista, fueron perseguidos.

El gobernador Pastor Obligado y sus ministros Valentín Alsina, Norberto de la Riestra y Bartolomé Mitre decidieron una cacería de ex mazorqueros.

La familia Alén comenzó a ser perseguida y Leandro Alen tuvo que desaparecer de la casa.

Esta versión no es compatible con otra que afirma que Cuitiño y Alen se presentaron a las autoridades porteñas creyendo que sólo recibirían una pena leve. Se ignora por qué creerían algo así cuando el odio a La Mazorca era una obviedad en la sociedad unitaria.

Tras permanecer algunas semanas en prisión, el 09/12/1853 Cuitiño, Jefe del Escuadrón de Vigilantes de Policía y de La Mazorca, y Alen, vigilante 1ro. de a caballo, fueron condenados a muerte.

La ejecución se consumó en Plaza Monserrat (hoy Plaza de Mayo) el 29/12/1853 a las 9:00.

El fallecido historiador Félix Luna relató así el episodio:

"(...) Cuitiño se muestra altanero, cambiando insulto por insulto, mirando de frente, como cuando era el jefe de policía del Restaurador. Leandro Antonio está quebrado, al borde del desmayo o de uno de esos traidores ataques que tanto lo habían perturbado en su vida. Colocan los banquillos cerca del foso, frente a la calle sucio y sin empedrado. Un oficial da órdenes a un pelotón desaliñado con tono monocorde, como si lo trágico fuero banal en esa Buenos Aires de mediados de siglo. Preparen, apunten, fuego: las armas se descargan sobre los pechos de los condenados, la sangre se mezcla en la tierra seca de la plaza. (...)".

El cuerpo de Alen fue colgado para una exhibición de 4 horas ordenaba por la sentencia judicial.

Su hijo de 11 años, Leandro Nicéforo (grotescamente, sus nombres quieren decir "el hombre que trae la victoria"), observa todo y ese recuerdo lo perseguirá. Por la vergüenza decidió cambiarse el apellido, y la última letra mutó de n en m: Alem.

María Isabel, para sobrevivir, comenzó a fabricar pastelitos y así conseguía algún alimento para Leandro, Lucio, Marcelina, Luisa y Tomas

viernes, 22 de diciembre de 2017

Argentina: Violencia política interna de parte de sindicalistas

Aquel crimen, estos sindicalistas

El papel del sindicalismo peronista entre 1973 y 1976 ha quedado sepultado en los archivos. Debería conocerse.



Sergio Bufano, asesinado por una patota sindical en 1974. 

El 13 de diciembre de 1974 un grupo armado perteneciente a la Juventud Sindical Peronista salió del sindicato en dos automóviles Falcon. Eran seis o siete, no se conoce el número exacto; llevaban armas cortas y ametralladoras. Llegaron a la puerta de la fábrica Miluz, en Florida, y esperaron a sus presas. Desde el interior del establecimiento, al verlos, los obreros llamaron a la comisaría de la zona y poco después un patrullero se hizo presente; su dotación conversó con los miembros de la patota y se retiró rápidamente: territorio liberado.

Los buscados eran Miguel Angel Bufano y Jorge Fisher, miembros de la Comisión interna y militantes del Partido Obrero. Ambos habían cometido un error, tratar de despedirse de sus compañeros porque ya no podrían volver a la fábrica debido a las amenazas de los sindicalistas. Al verlos ingresar en la planta, los directivos de Miluz llamaron al sindicato y le avisaron: están acá. No hicieron la denuncia a la policía, porque ninguno de los dos estaba buscado; avisaron a la patota, que no perdió tiempo y partió hacia el lugar. Velozmente, porque los sindicatos controlados por el peronismo tenían arsenales en sus sedes. En pocos minutos juntaron las armas y estacionaron en la puerta de Miluz.
Al ver que no se iban, Bufano y Fisher intentaron aprovechar la salida de sus compañeros que terminaban su horario de trabajo y mezclados entre ellos subieron todos a un colectivo. No hubo caso. La patota lo advirtió y pocas cuadras después cruzaron un vehículo delante del transporte, subieron con sus armas largas e inspeccionaron a los pasajeros: a ellos dos los bajaron a culatazos y los metieron en los autos.
“A mí me defienden los trabajadores”, me había dicho Miguel Angel, mi hermano, cuando una semana atrás le previne que con esa gente no se jugaba. Por supuesto, los trabajadores que debían defenderlo quedaron paralizados frente a ametralladoras y pistolas. Por una orden de la dirección del partido al que pertenecían, y que ellos aceptaron ingenuamente, fueron a un lugar al que no tendrían que haberse acercado. Esa decisión termino trágicamente.
Miguel Angel fue golpeado hasta quebrarle huesos. Después fue llevado hasta un basural y allí, en medio de la noche, acribillado con cuarenta disparos. Cuarenta tiros sólo para él. No bastaba uno, había que dejar una huella intimidatoria. Un ejemplo.
Miguel Angel no usaba armas, no era violento, estaba en contra de los grupos guerrilleros a los que calificaba de foquistas y apresurados. Pero disputaba la conducción de la Comisión Interna a los miembros del sindicato peronista.
En 1973 había sido invitado a una reunión de delegados en Mar del Plata organizada por la CGT. Instalado en el hotel, recibió la visita de un miembro del sindicato que le ofreció una buena cantidad de dinero: “aprovechá para ir al casino, pibe”, le dijo. Por supuesto, mi hermano no aceptó el soborno. Minutos más tarde llamaron a la puerta dos hermosas muchachas que se ofrecieron a pasar la noche con él. Enviadas, claro, por los sindicalistas. Nuevamente las rechazó, sin advertir que allí estaba sellando su destino. Quien no acepta dinero sucio ni “chicas” para divertirse, es un enemigo. Y al enemigo, ya fue dicho: ni justicia.
Quienes lo mataron eran veinteañeros, como Miguel. Ahora que se cumplen 44 años del crimen, mi hermano tendría alrededor de 65. También sus asesinos, que a lo largo de estas décadas habrán ascendido en los puestos gremiales. Deben de ser dirigentes. Confieso que cuando los veo a todos juntos, posando para los medios, vociferando discursos combativos, me pregunto si alguno de ellos habrá participado, si aquél que está hablando o el que lo acompaña a su lado fueron miembros de la patota que gastó el cargador de su pistola sobre el cuerpo.
Porque investigar, no se investigó nada. Lo sabemos. El papel del sindicalismo peronista entre 1973 y 1976 ha quedado sumergido en vaya a saber qué archivos. Y eso que mataron, eh, mataron sin que les temblara la mano, al amparo de políticos miembros de un Poder Ejecutivo que hubieran merecido un castigo como el que recibieron los militares de la dictadura.
*Escritor y periodista.

Sergio Bufano*

sábado, 26 de agosto de 2017

Interior argentino: El fucking caudillo Estanislao López

Estanislao, el patrón del Litoral
¿Qué hubiese hecho Estanilao López con Los Monos o cualquier otra organización que desafiara su autoridad? Inevitable preguntárselo el día cuando el juez Ismael Manfrín, quien presidirá el tribunal del juicio contra la banda narco, suspendió el inicio del juicio, invocando nuevo material probatorio y la posible inclusión en el pelotón de enjuiciados de Ramón Machuca, más conocido como Monchi Cantero, quien iba a ser juzgado separado de los otros 23 imputados. Pero también es necesario preguntarlo al cumplirse 179 años de la muerte de López.
Por Urgente 24




Nació en Santa Fe el 22 de noviembre de 1786, hijo del oficial de milicias, Juan Manuel Roldán Ávila y María Antonia López Isaurralde. Estanislao López asistió a la escuela franciscana de su ciudad hasta los 15 años, que ya estaba marchando a órdenes de su padre en la lucha contra los indios del Chaco y a los 17 años ingresó en la Compañía de Milicias provinciales.

En 1806, con la 2da. invasión británica, se unió a la expedición de Santa Fe que luchó en Ciudad de Buenos Aires, y 4 años después integró el movimiento militar patriota desde el Cuerpo de Blandengues de Santa Fe. Luchó a las órdenes del general Manuel Belgrano en la expedición al Paraguay, fue capturado por los españoles en la batalla de Paraguarí, conducido a Montevideo pero pudo escaparse y se puso a órdenes del general José Casimiro Rondeau.

En 1811 regresó a Santa Fe con el cargo de alférez y participó en los combates contra los españoles que bloqueaban los puertos sobre el río Paraná, pero también combatió contra los aborígenes del Chaco.

Más tarde peleó contra los caudillos federales de Entre Ríos en el Combate del Espinillo y otra vez fue prisionero, y así pudo conocer al caudillo José Artigas. Y hubo o empatía o respeto.

López se estrenó como caudillo en 1816, a órdenes del comandante Mariano Vera.

López y Artigas comandaron las tropas en la revuelta del ejército de Santa Fe contra el gobierno de Buenos Aires y derrotaron al ejército bonaerense del general Juan José Viamonte. Luego de esta batalla, fue ascendido a capitán y nombrado jefe de la frontera norte de Santa Fe, desde donde emprendió una nueva expedición contra los pueblos indígenas.

Los Combates del Brigadier Estanislao López



En 1818, aprovechó la revolución contra el Gobierno de Vera y el 23/07/1818, a sus 31 años, asumió como nuevo gobernador, y fue el patrón de Santa Fe hasta el día de su muerte.

López fue reelecto durante 2 décadas, y gozó de un amplio apoyo de la población que le reconoció el estímulo a la agricultura y a la ganadería, la separación de la provincia respecto al gobierno bonaerense, la tranquilidad de las fronteras, el inicio de escuelas y cierta mejora en la administración de Justicia.

López tuvo que ganarse el respeto de su gente reprimiendo el movimiento autonomista del gobernador Juan Ramón Balcarce, general del ejército de Buenos Aires, quien organizó una invasión a la provincia desde Córdoba, al mando del coronel Juan Bautista Bustos, y desde el sur.

López decidió desgastar a su enemigo con ataques relámpagos permanentes, una guerra de guerrillas. Esto hizo con Bustos en Fraile Muerto, dejándolo sin caballos y volviendo inmediatamente a Santa Fe para recibir a las tropas de Balcarce, aunque no tuvo el mismo resultado. Entonces, López huyo hacia el norte y los porteños tomaron Santa Fe. Pero después de un tiempo, López fue por la revancha y volvió a recuperar su capital.

Juan Martín de Pueyrredón no reconoció esta derrota y envió a Juan José Viamonte a Santa Fe para reforzar el frente de Bustos, y López reaccionó igual que en el pasado: un ataque rápido y precido a los cordobeses para regresar contra los bonaerenses, pero esta vez, luego del empate frente a Bustos y la victoria frente a Viamonte, se enteró, según sus apologistas, que las guerras domésticas afectaban la campaña del General José de San Martín.

Entonces, el 12/04/1819, firmó con el Directorio Supremo el armisticio de San Lorenzo, con el que consiguió un breve respiro, mientras hacía sancionar la 1ra. Constitución que hubo en las Provincias Unidas, la de Santa Fe.


Estanislao López y Pancho Ramírez



En Buenos Aires, Rondeau reemplazó a Pueyrredón, pero con similar estrategia pidió ayuda a las fuerzas orientales y al Ejército del Norte pero ambos se negaron y dejaron al Directorio sólo frente a los federales de López y Francisco Ramírez, que respondían a Artigas, y José Miguel Carrera y Carlos María de Alvear, el 01/02/1820 en la batalla de Cepeda.

La importancia del combate fue la disolución del Directorio y que Buenos Aires aceptara su igualdad respecto de las demás provincias. Poco después se firmó el Tratado del Pilar entre Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos, que establecía la paz entre los federales y Buenos Aires.

Pero no se cumplió, López invadió nuevamente Buenos Aires y venció en la batalla de Cañada de la Cruz.

Pero los porteños, dirigidos por Manuel Dorrego, derrotaron a Alvear y Carrera en San Nicolás, y a López en Pavón.

Así se llegó a la sangrienta Batalla de Gamonas, en la que López volvió a derrotar a Buenos Aires.

Regresó la paz, el 24/11/1820 con el Tratado de Benegas. López consiguió una indemnización por las invasiones porteñas que su provincia había sufrido, y el coronel Juan Manuel de Rosas se encargó de pagarla.

Durante los años siguientes, López gobernó su provincia asegurado por el Tratado del Cuadrilátero, del 25/01/1822, entre Entre Ríos, Corrientes, Buenos Aires y Santa Fe. Entonces pudo enfocarse en mejorar su economía ganadera y comercial.

Liga de Pueblos Libres



Después de la Convención Nacional que se reunió en Santa Fe, los representantes de las Provincias Unidas nombraron a López jefe del ejército federal, y al gobernador de Buenos Aires, Dorrego, encargado de las relaciones exteriores.

En diciembre de 1828, Juan Lavalle derrocó y asesinó al gobernador Dorrego. López y Rosas se aliaron y lo derrotaron en la batalla de Puente de Márquez. Rosas fue el nuevo gobernador.

López y Rosas, al frente de la Liga del Litoral, atacaron juntos a José María Paz, líder de la Liga Unitaria del Interior y dos veces victorioso sobre el riojano Facundo Quiroga. La Batalla de Fraile Muerto (provincia de Córdoba, Argentina, 05/02/1831) enfrentó al coronel Juan Esteban Pedernera y los federales bajo la dirección del coronel Ángel Pacheco. El triunfo de los federales consolidó la hegemonía de López, Quiroga y Rosas.

López era una de las grandes figuras del Federalismo, en especial de quienes no querían someterse a Rosas, pero iba perdiendo prestigio e influencia porque los gobernadores sólo reconocían a Rosas como su jefe.

López, el árbitro del Litoral, murió de turbeculosis en Santa Fe en junio de 1838, a sus 52 años. El luto por su muerte duró 1 mes y Santa Fe fue escenario del mayor cortejo fúnebre de su historia.

jueves, 27 de julio de 2017

Depósito de causas históricas en Bahía Blanca

Un misterioso túnel del tiempo frente a la Plaza Rivadavia

La Nueva

 Un misterioso túnel del tiempo frente a la Plaza Rivadavia. 

Fotos: Pablo Presti-La Nueva.


Juan Pablo Gorbal / jgorbal@lanueva.com

    Buen día, una consulta, ¿ustedes tienen la causa contra Butch Cassidy?

   - No, acá no está, es de la provincia de Chubut.

   Los expedientes que la justicia argentina le abrió al bandido norteamericano más famoso de principios del siglo XX, cuando vivió a orilla del río Blanco, en la cordillerana localidad de Cholila, no quedaron archivados en nuestra ciudad. Ello, pese a que algunos historiadores creen lo contrario.

   “Es la única causa que nos falta”, dice, con cierta ironía, la doctora Norma Raquel Copércido, responsable local del Programa de Relevamiento, Organización y Destrucción de Expedientes (PRODE), que depende de la Suprema Corte de Justicia bonaerense.

   Como apéndice del archivo judicial, el programa tiene un tesoro incalculable. En Sarmiento 36, detrás de una puerta de aluminio blanca que pasa inadvertida para las cientos de personas que caminan a diario frente a la Plaza Rivadavia, se acumula un patrimonio histórico, político y social. Que no solo es bahiense y regional, sino también nacional.



   Después de una oficina, como cualquier otra, emerge un imponente e impecable depósito de 25 metros de largo por 15 de ancho, con estanterías repletas de legajos que invitan a detener el reloj y rebobinarlo hasta el siglo pasado.

   La luz es tenue; el silencio, casi indestructible. Y la temperatura ambiental más fría que templada. Todo se conjuga para retroceder calendarios.

   El PRODE es un espacio que selecciona, preserva y “elimina” los sumarios ya extinguidos -tienen sentencia definitiva o están archivados-, con el fin de mitigar la emergencia edilicia. Pero también es un túnel del tiempo donde se resguardan expedientes que serían una real tentación para cualquier cátedra de Politología, Psicología o Sociología.

   La causa judicial del crimen que inspiró “¿Quién mató a Rosendo?”, uno de los libros más famosos del escritor y periodista Rodolfo Walsh -hecho clave para la política nacional y, en particular, la sindical de los años '60-, descansa en las instalaciones del PRODE Bahía Blanca, pese a que el delito sucedió en Avellaneda.



   “Este programa pasa desapercibido, y no lo digo de manera peyorativa, sino porque casi no tenemos atención al público. Nuestro trabajo es muy interesante y cuidado, a partir del análisis de expedientes importantes desde el punto de vista sociológico. Acá se puede ver, absolutamente, la evolución del delito y cómo cambió la mirada de la justicia”, reconoce Copércido, quien realiza la función junto con los empleados Jessica Cristiano y Juan Manuel Vallejos.

   Una denuncia de 1947, contra la “suba indiscriminada en el precio de los zapatos” es un claro ejemplo de cómo cambiaron las épocas.

   “También podemos ver que entre los '40 y los '50 había muchas causas por prostitución y, a la par, por abortos, de lo cual se infiere una vinculación. En esa fecha, además, se observaba mucho juego clandestino. En décadas posteriores, otros expedientes que llamaban la atención son los que presentaban 'detenidos por vagancia'”, sostiene Copércido.


¿Por qué terminó en Bahía Blanca la causa Rosendo?

La noche del viernes 13 de mayo de 1966, en la confitería La Real de Avellaneda, se produjo un enfrentamiento armado que fue bisagra para la historia sindical de nuestro país, que se disputaba la conducción de la CGT, en medio del debilitamiento del gobierno radical de Arturo Illia.

   Rosendo García, Domingo Blajaquis y Juan Salazar murieron a los tiros. La conmoción del hecho motivó el reconocido libro de Walsh, en alusión a García, que era el más influyente de los tres abatidos.

   La causa judicial se instruyó y cerró en Bahía Blanca y hoy continúa en la ciudad. ¿Por qué? Es que el juez capitalino Néstor Cáceres le tomó declaración indagatoria a uno de los sospechosos, Norberto Imbelloni, y el acusado reconoció que tenía un sumario anterior abierto, por estafa, en este medio. Cáceres se declaró incompetente y le mandó las actuaciones a su par de Bahía, Juan José Llobet Fortuny.

   Justamente Llobet Fortuny no pudo llegar a acreditar la autoría de ninguno de los varios acusados y los sobreseyó.



La causa que inspiró el libro ¿Quién mató a Rosendo?, de Walsh, reposa en Bahía. El revólver y el plano de la confitería donde sucedió un hecho histórico.


   Walsh, en su libro, presentó a Augusto Timoteo Vandor como responsable del homicidio y evaluó que la justicia, la policía y algunos medios procuraron encubrir los acontecimientos.

   La doctora Copércido leyó el libro y la causa judicial y tiene la convicción de que el juez agotó todas las instancias para tratar de llegar a la verdad.

   En el expediente, que tiene 4 cuerpos y lleva el número 43.216, se observan fotos del interior de La Real, de los lugares donde impactaron los proyectiles, del revólver Colt calibre 38 utilizado y de maniquíes vestidos con las ropas de las víctimas, que permiten observar los orificios y la proyección de los disparos.

   También existe un plano con la ubicación de cada uno de los protagonistas, declaraciones testimoniales de rigor y hasta un comunicado del PJ de Avellaneda que advertía sobre el enfrentamiento.

   “Se puede decir que es el expediente más significativo, por la importancia cultural, literaria, política e histórica que tiene”, advierte la abogada.

La “quema de las iglesias” en el 55, también



   El 16 de junio de 1955, luego de que aviones de la Marina y la Aeronáutica bombardearan la Plaza de Mayo, y provocaran una masacre con la intención de derrocar al presidente Juan Domingo Perón, se produjeron ataques masivos a distintos templos religiosos. Sucedió ante la sospecha de que la Iglesia había instigado el Golpe de Estado.

   Esos incidentes también se trasladaron a Bahía y motivaron la formación de una causa judicial, de 6 cuerpos, que hoy también reposa en el PRODE, como documento histórico.

   Los manifestantes, según se consigna, habrían partido desde el edificio cegetista de Mitre y Rodríguez, para dirigirse a la Catedral. De ese lugar habrían retirado bienes para provocar destrucción e incendio. Y consta que uno de los reaccionarios le cortó la manguera a los bomberos para evitar que apagaran el incendio. Hay fotos del lamentable desenlace.

   Luego la horda siguió hasta La Inmaculada, donde se enfrentó con el cura párroco.



La causa de la “quema de las iglesias”, que se originó después del bombardeo a Plaza de Mayo de 1955, tuvo su apéndice en la ciudad. Una imagen contundente de las roturas en la Catedral.


   Los manifestantes, inorgánicos, fueron asociados al peronismo, aunque en la causa local existe un recorte del diario El Atlántico, publicado ese día, con declaraciones previas del entonces presidente, que llamaban a la cautela.

   “Nosotros, como pueblo civilizado, no podemos tomar medidas que sean aconsejadas por la pasión sino por la reflexión. Les pido que estén tranquilos, que cada uno vaya a su casa. La lucha tiene que ser entre soldados, yo no quiero que muera un solo hombre más del pueblo, les pido a los compañeros que repriman su propia ira, que se muerdan como me muerdo yo en estos momentos, que no cometan ningún desmán”, figura como declaración textual de Perón.

Un crimen que conmocionó a Bahía en 1976

Motivado por la venganza, Jorge Kraiselburd asesinó a su expareja, Alicia Lía Solana, y a su exsuegra, Sila Peralta Bergna. Fue en abril de 1976, en una casa de la primera cuadra de Yrigoyen, a metros de la Plaza Rivadavia. Alicia había decidido cortar la relación con Jorge y él la había amenazado. Lo delató, al parecer, la caligrafía, porque en las paredes interiores de la casa dejó pintadas con un rotulador.

   La causa, número 51.677, es muy voluminosa: tiene 18 cuerpos y también se archivó, como un caso referente de lo que hoy es la violencia de género, entonces encuadrado como un hecho pasional.

   “Fue trascendente, por la notoriedad del homicida y porque las personas fallecidas también eran muy conocidas en la sociedad. Se trata de una causa trabajada, porque este hombre vivía en los Estados Unidos, tenía un antecedente allá, y habría ingresado de manera clandestina en el país, presuntamente para cometer el delito”, explica Copércido.

   Las notas que dejó escritas en las paredes del escenario del hecho buscaban desviar la atención hacia un crimen dirigido a su exsuegro, a partir de un presunto conflicto gremial. Pero no lo logró.


La causa Kraiselburd sacudió a la ciudad hace 41 años. Las inscripciones que dejó el homicida fueron la clave.


   Los peritos caligráficos cotejaron esa letra y las de sus cartas a mano y no hubo dudas. La justicia le impuso 22 años de prisión.

   Las fotos con los mensajes y los manuscritos comparados figuran en el expediente, así como una abundante prueba documental, testimonial y pericial.

   Salvador Roberto Hospital es otro nombre que inscribió la historia delictiva bahiense. El 14 de agosto de 1981 la justicia le impuso 14 años de prisión por encabezar una asociación ilícita destinada al robo de automotores, una organización con perfil atípico para esos tiempos.

   En la recorrida por Sarmiento 36, La Nueva. también se topó -aunque sin posibilidad de acceso- con la causa (de 7 cuerpos y fuerte repercusión nacional e internacional), contra la maestra puntaltense Patricia Chávez, acusada de mantener relaciones con un alumno de 12 años, en 1997, y finalmente absuelta por no probarse delito, más allá de la existencia del hecho.

   El PRODE es interminable. Su halo de misterio lo hace fascinante. Es un túnel del tiempo que no solo refleja la historia del crimen sino de qué manera fue evolucionando la sociedad. Nada menos.


La doctora Norma Copércido y Jéssica Cristiano, una de sus auxiliares, delante de un archivo de valor incalculable.

En 2011

El PRODE se creó por la emergencia edilicia

   El Programa de Relevamiento, Organización y Destrucción de Expedientes (PRODE) fue creado por la Suprema Corte de Justicia Bonaerense en mayo de 2011, con la idea de fortalecer las medidas para destruir expedientes en los archivos departamentales.

   La intención final era contrarrestar la emergencia edilicia en todo el Poder Judicial y racionalizar espacios, debido al impacto que sufren no solo los Archivos departamentales sino cada uno de los órganos judiciales que debían postergar la remisión de material.

   La función del PRODE es relevar, clasificar, seleccionar y destruir expedientes archivados.

   En el caso de la destrucción, se deben respetar distintos tiempos desde que queda firme la resolución: 5 años en las causas contravencionales; 10, en las correccionales y 15 en las penales.

   Las causas instruidas entre 1972 y 1983, relacionadas con delitos de lesa humanidad, se conservan sin distinción.

   "Desde que yo estoy, en 2013, hemos realizado 5 destrucciones y estamos al día con los objetivos fijados por la Suprema Corte. En septiembre realizaremos la sexta destrucción", afirma Nora Copércido.

   Si algún historiador está interesado en consultar contenidos del PRODE tendrá que presentarse en la sede de la entidad y completar un procedimiento establecido por la Corte.



Fin benéfico

   El papel a desechar del PRODE no se destruye en el lugar, sino que, una vez por año, lo retira una empresa papelera, que se lo paga al Centro de Rehabilitación Luis Braille.

   Es decir que la eliminación de las causas tiene un fin benéfico para la entidad dedicada a los discapacitados visuales, con asiento en Thompson 44.

   El aporte es valioso, teniendo en cuenta las dificultades que tiene el Braille para mantener su estructura, porque se sostiene, básicamente, a través de la venta de papel y cartón en desuso.

   En 2015, el PRODE aportó unos 3.000 kilos de papel, aunque el año pasado triplicó la cesión (llegó a 9 toneladas), al eliminar 1.265 legajos, con 29.074 expedientes.

   Este año, seguramente, será un cargamento similar, ya que también se prevé la "destrucción" de poco más de 1.000 legajos.

   “Es un sostén importante para el Braille”, reconoce la abogada.

martes, 25 de julio de 2017

Revolución Americana: La grieta desde el inicio

La revolución americana revisada

Una nación dividida, incluso al nacer




The Economist

En marzo de 2016, en un momento desalentador de la campaña electoral (hubo algunos), el presidente republicano de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, instó a una reunión de internos del Congreso para recordar el "hermoso" experimento que creó América. El Sr. Ryan dijo a los jóvenes que es la única nación fundada no en una identidad sino en una idea, a saber: "que la condición de tu nacimiento no determina el resultado de tu vida". Concediendo que la política moderna podría parecer consumida con " Insultos "y" fealdad ", el orador insistió en que esta no era la forma americana. Los Fundadores determinaron que su noble idea sólo podía sostenerse con un debate razonado, no con la fuerza. Sr. Ryan citó el primer de los papeles de Federalist, y el consejo de Alexander Hamilton que en política es "absurdo" hacer convertidos "por el fuego y la espada".
Se inspiraba en una rica tradición retórica. Examinar los libros de historia de la escuela, con nombres como "La libertad o la muerte!", Y la lucha para deshacerse del gobierno británico es santificado como una victoria de los patriotas americanos y los artesanos contra los endurecidos redcoats británicos y los mercenarios extranjeros defendiendo ideales elaborados por Oradores en periquitos. Sin embargo, volver a las fuentes contemporáneas, y lo llamaron lo que también era: una guerra civil brutal.

Esa es la historia impenitente relatada en un nuevo libro, "Cicatrices de la Independencia: el Nacimiento Violento en América" ​​de Holger Hoock, de la Universidad de Pittsburgh. Intrigado por los monumentos a exiliados lealistas y mártires en las iglesias inglesas, el Sr. Hoock cavó en los archivos y los testimonios de testigos presuntamente olvidados. Él concluyó que la amnesia selectiva tomó el asimiento pronto después de la guerra, como los vencedores dijeron su versión de la historia, y los Británicos mostraron su genio para olvidar derrotas. En las primeras décadas de la república, los monumentos de piedra que cargaban a los británicos con "crueldad a sangre fría" se elevaron en los sitios de batalla de Lexington, Massachusetts a Paoli, Pennsylvania. Mientras tanto, los oradores dijeron a los estadounidenses que su revuelta había sido inusualmente civilizada: una reunión pública en 1813 declaró la revolución "sin mancha con una sola mancha de sangre de inhumanidad".

En 1918, con América luchando en una guerra mundial en el lado británico, podría ser arriesgado incluso acusar las fuerzas de George III de la brutalidad. Robert Goldstein, un productor cinematográfico alemán-estadounidense en Los Ángeles, fue juzgado y encarcelado por incitar al "odio de Inglaterra" por "El Espíritu de 76", una épica silenciosa sobre la guerra revolucionaria que representaba a las tropas británicas bayoneando a un bebé y agrediendo a las mujeres . Un tribunal despreciaba el argumento del cineasta de que los soldados que apuñalaban a los niños no eran británicos, sino auxiliares de Hesse.

Con el tiempo la guerra fue reimaginada como un momento de unidad, cuando el Norte estaba ligado en una causa común con el Sur. En 1930, decenas de miles escucharon al Presidente Herbert Hoover celebrar el 150 aniversario de la Batalla de King's Mountain, en Carolina del Sur, donde en sus palabras un "pequeño grupo de Patriotas volvió una invasión peligrosa" que trató de dividir las colonias unidas.

Es verdad que la guerra fue impulsada por ideales que se movían. Los Fundadores se empeñaban en demostrar que su rebelión era en defensa, no desafío, de la ley natural y de los derechos inalienables del hombre. Como comandante del ejército continental, George Washington trató de civilizar a los británicos, castigando duramente a las tropas que robaban a civiles o abusaban de cautivos, por ejemplo. Aun así, esta revolución no fue manchada por manchas de sangre.

El Sr. Hoock, un historiador nacido en Alemania, es desapasionado cuando registra crueldades no sólo por parte de los británicos, sino también por los estadounidenses que lucharon en lados opuestos como leales y patriotas pro independentistas. Para toda la charla de Hoover de invasores que fueron aplastados en la montaña del rey, la batalla era la lucha americana más grande de la guerra, implicando a un solo participante británico, comandante escocés de la milicia. Los civiles también conocían los terrores. Los patriotas formaron "comités de seguridad" para exigir juramentos de lealtad de vecinos sospechosos de simpatía por la Corona. El Sr. Hoock desenterra cuentas detalladas de los lealistas que han sido condenados al ostracismo, alquitranados y emplumados, ahogados con estiércol de cerdo, marcados con GR (para George Rex) y linchados. Las iglesias anglicanas tuvieron ventanas destrozadas y varios sacerdotes fueron asesinados. Los negocios de los lealistas fueron atacados y sus bienes confiscados. Se quemaron los libros. Hermano luchó hermano, y los padres desertaron hijos, entre ellos Benjamín Franklin, un fundador que nunca se reconcilió con su hijo leal, William, el último gobernador colonial de Nueva Jersey. Al final de la guerra, alrededor de uno de cada 40 estadounidenses entró en el exilio permanente, el equivalente de unos 8 millones de personas en la actualidad.

Los británicos trataban a los presos vilmente. Más de la mitad de los estadounidenses detenidos en buques de prisiones británicos anclados en Brooklyn murieron de hambre o enfermedad. Las tensiones raciales prefiguraron las que desgarrarían a América aparte en la guerra civil, décadas más tarde. Los gobernadores coloniales trataron de reclutar esclavos fugitivos a su lado. Cuando los patriotas del sur atraparon a una niña de 15 años que huía de la esclavitud para unirse a los británicos, el libro registra, fue azotada 80 veces; Las brasas calientes entonces fueron vertidas en su parte posterior lacerada, como ejemplo a otras. Los nativos americanos sufrieron cruelmente: Washington ordenó la "devastación" de las naciones iroquesas aliadas con Gran Bretaña.

Ningún picnic del 4 de julio

La crueldad no se detuvo con la paz en 1783. Hamilton, un ex ayudante de Washington y un patriota orgulloso, advirtió contra la violencia política en los Documentos Federalistas por una razón. Tres años antes del documento citado por el Sr. Ryan, Hamilton escribió una carta a sus conciudadanos, expresando su alarma de que los antiguos loyalistas en Nueva York se enfrentaban a la persecución como resultado de "las pequeñas y vengativas mezquinas pasiones egoístas de unos pocos".
La charla del Sr. Ryan tenía un noble objetivo: asegurar a los jóvenes que cuando los demagogos practican la política de identidad o guiñan el ojo de la campaña por la violencia, están traicionando los ideales cerebrales de los Fundadores. Por desgracia, la historia real es más desagradable que eso. Junto con el debate de alta mente, los dolores de parto de una gran nación incluían rabia sectaria y terror político. Aquellos que quieren restaurar la civilidad a la política deben reconocer, honestamente, con ese legado.

sábado, 27 de mayo de 2017

Guerra antisubversiva: Salen a luz los decretos antiterroristas secretos de Perón

El decreto secreto en el que Perón acusó a la "subversión armada" de atacar la democracia "pluripartidista" y ordenó enfrentarla
Fechado en abril de 1974 y desclasificado hoy por el gobierno junto a otro de Isabel Martínez, en él se habla de "conflicto grave" y se dispone elaborar un plan para "eliminar las acciones subversivas violentas y no violentas"

Por Claudia Peiró | Infobae



El decreto secreto por el cual Perón dispone un combate integral contra la subversión armada

"El Estado argentino enfrenta la subversión armada de grupos radicalizados que buscan la toma del poder para modificar el sistema de vida democrático pluripartidista. Firmado: Juan Perón".

En uno de sus últimos actos -murió el 1º de julio de 1974- el entonces Presidente de la Nación comunica la aprobación de "las Directivas para los Conflictos graves nº1 denominado 'Topo' y nº 2 denominado 'Yacaré'". El conflicto grave nº 1 es el que corresponde a la definición del párrafo anterior: el desafío que representaba para el Estado argentino el accionar armado de organizaciones que operaban en el país y que no habían depuesto las armas tras el fin de la dictadura de Lanusse (mayo de 1973).

El decreto secreto nº 1.302, que el actual gobierno ha decidido desclasificar, llevaba la firma de Perón y de su ministro de Defensa, Angel Federico Robledo, e iba destinado a los ministros del Gabinete nacional, al Secretario de Informaciones de Estado, a los Comandantes Generales, al Subsecretario de Planeamiento para la Defensa y al Jefe de Estado Mayor Conjunto.


Los dos decretos presidenciales secretos que el Gobierno dispuso desclasificar

Es un documento histórico de gran importancia porque revela la opinión que tenía el entonces Presidente sobre las organizaciones armadas y su intención de combatir a la subversión con la ley y de un modo integral, no puramente militar.

En el Anexo I del decreto (texto completo en PDF adjunto), titulado "Directiva para el Planeamiento correspondiente al conflicto grave nº 1 Topo", se fija el objetivo: "Eliminar las acciones subversivas violentas y no violentas, las causas que las provocan y consolidar espiritual y materialmente al régimen democrático como ámbito de realización integral del hombre".

La misión encomendada al "equipo interministerial coordinado por el Ministerio del Interior" -a cargo de Benito Llambí– fue la de "elaborar un Plan plurisectorial que prevea acciones sobre la violencia, sobre sus causas y que tienda a fortalecer los valores del sistema democrático".

 El decreto ratifica la opinión lapidaria que tenía Perón sobre los grupos que, a más de un año de reinstaurada la democracia, seguían perpetrando atentados violentos
Explícitamente se menciona a las carteras de Justicia, Economía, Bienestar Social, Cultura y Educación, Trabajo y Defensa como responsables de planificar "una estrategia nacional para superar el conflicto".

Este decreto ratifica la opinión lapidaria que tenía el Presidente de la Nación a esa altura de los acontecimientos sobre los grupos que, a más de un año de reinstaurada la democracia y la vigencia de la Constitución, seguían perpetrando atentados violentos.

El contexto histórico y político de este decreto

Luego del breve interregno camporista (del 11 de marzo al 13 de julio de 1973), se convocó nuevamente a elecciones, esta vez sin la proscripción de Perón, que el 23 de septiembre obtuvo el 62 por ciento de los votos y asumió la presidencia el 12 de octubre.


Perón junto a su esposa Isabel, una copera (escort) que encontró en un prostíbulo de Panamá. Asumió su tercera presidencia el 12 de octubre de 1973, tras ganar las elecciones con el 62 por ciento de los votos

Poco después, y luego de que en enero de 1974 el grupo armado trotskista PRT-ERP (Partido Revolucionario de los Trabajadores – Ejército Revolucionario del Pueblo) asaltara el cuartel militar de Azul (provincia de Buenos Aires), Perón envió al Congreso un proyecto de reforma del Código Penal para endurecer las leyes contra las acciones insurgentes. Esto generó resistencia y críticas de un grupo de diputados ligados a Montoneros.

Perón los convocó a Olivos para reprenderlos, y en público, puesto que hizo transmitir la reunión por TV. Más adelante, el 1º de Mayo de 1974, rompería con Montoneros en la Plaza, por lo que este encuentro fue la antesala de lo que siguió. No obstante, y por cuerda separada, envió emisarios para tratar de disuadirlos de continuar la lucha armada, como lo han relatado varios testigos y protagonistas de la época (1). Una oportunidad que fue desaprovechada por la jefatura de la organización.

Un decreto que contradice el relato

Por mucho tiempo, y en especial al compás de la instalación del "relato" en los últimos años, los Montoneros, sus simpatizantes y sus herederos o continuadores por otros medios se dedicaron a dar una versión edulcorada del carácter y las finalidades de la organización: no habría sido una guerrilla que buscaba la toma del poder por el atajo de la lucha armada -los votos les eran muy esquivos como lo demostró el magro 5% obtenido por Montoneros con el sello Partido Peronista Auténtico en abril de 1975 en la elección provincial de Misiones-; tampoco habría sido un grupo insurrecto que quería instaurar alguna forma de dictadura socialista -inspirados en especial por el modelo cubano-, sino casi una organización de autodefensa frente a gobiernos de facto y que sólo buscaba la vuelta a la democracia.

 El decreto desmiente una versión benévola y edulcorada de los objetivos de la guerrilla
Es esa visión benévola la que este decreto desmiente. Para el tres veces Presidente constitucional de los argentinos, la subversión armada buscaba "la toma del poder para modificar el sistema de vida democrático pluripartidista". El Estado argentino debía defenderse.

José Ignacio Rucci, secretario general de la CGT y uno de los más estrechos colaboradores  de Perón, había sido asesinado por Montoneros el 25 de septiembre de 1973; un hecho que llenó de dolor y rabia al Presidente y que, en opinión de su entorno, lo afectó al punto de acortarle la vida.



José Ignacio Rucci junto a sus hijos. El secretario general de la CGT, un hombre clave en el dispositivo de conducción de Perón, fue asesinado por Montoneros el 25 de septiembre de 1973

Ante los diputados que se negaban a votar sus reformas al Código Penal, Perón aludió a ese asesinato: "¿Nos vamos a dejar matar? Lo mataron al secretario general de la Confederación General del Trabajo, están asesinando alevosamente y nosotros con los brazos cruzados porque no tenemos una ley para reprimirlos".

En este ambiente ya caldeado, el ataque al Regimiento de Caballería Blindada de Azul por el ERP resultó una clara provocación y un desafío a la autoridad del Estado que el Presidente no podía dejar pasar.

 Aniquilar cuanto antes este terrorismo criminal es una tarea que compete a todos (Perón)
"Hechos de esta naturaleza evidencian elocuentemente el grado de peligrosidad y audacia de los grupos terroristas que vienen operando en la provincia de Buenos Aires ante la evidente desaprensión de sus autoridades", dijo Perón al hablar esa misma noche en televisión, y en obvia referencia al gobierno camporista de Oscar Bidegain, que renunciaría como consecuencia de este comentario.

El Presidente eligió aparecer con su traje de teniente general para darle más fuerza al mensaje emitido aquel domingo 20 de enero a las 9 de la noche, al día siguiente del ataque guerrillero. "Aniquilar cuanto antes este terrorismo criminal es una tarea que compete a todos", dijo.

Advertencias que fueron desoídas

Las reformas al Código Penal enviadas al Congreso incluían cambios en la figura de la asociación ilícita y un agravamiento de las penas para la tenencia de armas de guerra.

Los votos de los ocho diputados montoneros no eran necesarios para aprobarlas, por lo que cabe suponer que Perón los convocó con el fin de dar un mensaje de condena a la lucha armada, de advertencia, y también para darles una oportunidad. "Toda esta discusión debe hacerse en el bloque. Y cuando éste decida por votación lo que fuere, ésta debe ser palabra santa para todos (…); de lo contrario, se van del bloque. (…) Por perder un voto no nos vamos a poner tristes".



Perón y el encuentro con el líder de la oposición, Ricardo Balbín (UCR) en su intento de consolidar la reconciliación y unidad de los argentinos

Y agregó: "Con lo que acabamos de ver, que una banda de asaltantes invoca cuestiones ideológicas o políticas para cometer un crimen, ¿vamos a pensar que eso lo justifica? ¡No! Un crimen es un crimen, cualquiera sea el pensamiento o el sentimiento o la pasión que impulse al criminal".

Premonitoriamente, advirtió que había dos caminos para combatir la subversión: dentro o fuera de la ley. Y que el gobierno no quería ponerse al mismo nivel que los insurgentes optando por la segunda alternativa.

"Queremos seguir actuando dentro de la ley -fueron sus palabras- y para no salir de ella necesitamos que la ley sea tan fuerte como para impedir esos males. Ahora bien: si nosotros no tenemos en cuenta a la ley, en una semana se termina todo esto, porque formo una fuerza suficiente, lo voy a buscar a usted y lo mato, que es lo que hacen ellos. De esa manera, vamos a la ley de la selva (…). Necesitamos esa ley, porque la República está indefensa".

Lo que también revelan el decreto secreto y su Anexo es que Perón no pensaba limitar su estrategia a lo penal. El hecho de apelar a todo el gabinete, hablar de "causas" de la violencia y de "consolidar espiritual y materialmente al régimen democrático" demuestra que se proponía dar un combate integral y especialmente en el plano de las ideas. "El Plan Militar sólo será puesto en ejecución por orden expresa del Poder Ejecutivo", dice el punto 7.b del Anexo.

El plan que debía elaborar el gabinete sería "elevado al Poder Ejecutivo antes del 15 de agosto de 1974". La muerte de Perón sobrevino un mes y medio antes.

El decreto secreto 993/75 que firma Isabel Perón un año más tarde dispone, visto el resultado de las tareas desarrolladas por el Equipo de Planeamiento n°2, en cumplimiento de lo dispuesto [por] el decreto secreto 1302/74" [el de Perón], poner "en vigor la Directiva General de Planeamiento". Esta vez, la coordinación está en manos del Ministro de Defensa.



Impresentable: de la cama al poder. Isabel Perón firmó el decreto secreto 993/75, continuación del anterior 

Sucede que, aun después de los contactos con Perón en el 74, lejos de modificar su postura, la guerrilla acentuó la política que la llevaría a un mayor aislamiento y facilitaría su exterminio tras el derrocamiento de Isabel. El 24 de enero de 1974, los ocho diputados renunciaron a sus bancas y el 6 de septiembre de ese año Montoneros pasó a la clandestinidad; una estrategia que contribuyó a pavimentar el camino hacia la opción del combate "fuera de la ley", como Perón les había advertido.

Última revelación importante de estas desclasificaciones: la represión ilegal no puede de ninguna manera encontrar avales en estos decretos secretos.

Quienes condujeron y ejecutaron esa "guerra sucia" están rindiendo cuentas ante la justicia.

Los jefes guerrilleros responsables de haber contribuido sustantivamente a frustrar una ocasión histórica de reencuentro de los argentinos y de plena democracia, declarando la guerra a gobiernos constitucionales de grandes mayorías están a resguardo de toda persecución penal. Pero la historia no los absolverá.


(1) José Amorín en "Montoneros, la buena historia" y Carlos Chango Funes en "Perón y la guerra sucia", entre otros.

LOS DECRETOS SECRETOS DESCLASIFICADOS



domingo, 29 de mayo de 2016

Revolución Cultural: Recuerdo del horror

Fue el peor de los tiempos

China se encuentra todavía en negación acerca de su "holocausto espiritual"



En febrero de 1970 un joven de 16 años de edad, Zhang Hongbin, denunció a su madre a un oficial del ejército en su pueblo en la provincia de Anhui, en el este de China. Se deslizó una nota debajo de la puerta del oficial acusándola de criticar la revolución cultural y de su líder , Mao Zedong. ella estaba obligado, públicamente golpeado y ejecutado. Décadas más tarde el Sr. Zhang comenzó a escribir un blog sobre la tragedia, tratando de limpiar el nombre de su madre y de explicar cómo se produjo su muerte. "Quiero que la gente en china pensar," escribió en abril. "¿Cómo puede haber una tragedia horrible de ... un hijo de enviar a su madre a la ejecución? ¿Y cómo podemos evitar que suceda de nuevo?" Sr. Zhang sufre pesadillas recurrentes sobre su madre. Así que tiene la parte china sobre la Revolución Cultural.

¿Qué documentos en el momento llamado "el gran proletario revolucionario Cultural de corneta para avanzar" sonó por primera vez hace 50 años, el 16 de mayo 1966, cuando Mao aprobó una declaración de guerra circular secreta sobre "representantes de la burguesía" que había "colado en el Partido Comunista , el gobierno, el ejército y los diversos ámbitos de la cultura ". Poco más de un año después, Mao escribió a su esposa, Jiang Qing, que quería crear" gran desorden bajo los cielos "a fin de lograr" un mayor orden bajo el cielo ".

Lo único que logró la primera. Entre mayo de 1966 y la muerte de Mao en 1976, que de hecho puso fin a la Revolución Cultural, más de 1 millón murió, millones fueron expulsados ​​más de hogares urbanos al campo y decenas de millones fueron humillados y torturados. El Partido Comunista hace no quiero ninguna conmemoración pública de esos horrores. a pesar de que ha llamado la Revolución Cultural "una catástrofe", se teme que el exceso de escrutinio podría poner en duda la aptitud del partido para gobernar. Pero el debate sobre el tema aún continúa en el Internet en china, y aunque de vez en cuando las superficies en las publicaciones de corriente principal.

Sus heridas siguen abiertas. El 2 de mayo el Gran Salón del Pueblo en la plaza de Tiananmen llevó a cabo un concierto de gala con "canciones rojas" de la época, lo que provocó revuelo en las redes sociales. Xi Jinping, presidente de China, fue víctima. Sin embargo, su aparente afición por Mao, su desprecio por el pensamiento liberal occidental y sus campañas implacables contra los enemigos políticos causan algunos ver paralelismos entre la china actual y la de los últimos años de Mao (ver artículo). al igual que un demonio no exorcizado, la revolución cultural todavía atormenta china.

Para la mayoría de los extranjeros, el período era uno de esos episodios de la sinrazón que pueden afectar a una nación grande, comparable, por ejemplo, al régimen de terror de Francia en 1793, sin embargo, que la pesadilla duró sólo diez meses y afirmó menos vidas. La Revolución Cultural implicó tres años de la violencia colectiva y toda una década de terror (o más, incluso en 1978, dos años después de la muerte de Mao, la Revolución Cultural fue descrito oficialmente como habiendo sido "triunfante").

Fue una época de la ignorancia y la necedad. "La golpearon hasta la muerte con sus clubes", escribió un estudiante acerca de su maestro. "Fue muy satisfactorio." Las escuelas y universidades cerradas durante meses o años. Cuando se volvió a abrir, Pekín Escuela media Número 23 fue presentado como un modelo para dedicar muchas horas a pensamiento de Mao Zedong y la Gran Revolución Cultural Proletaria, y por dedicar "una cantidad muy limitada de tiempo ... de cultura general (por ejemplo, chino, matemáticas y lenguas extranjeras ) ".

La lucha de la memoria

Fue un momento de la devastación. La demolición de los monumentos antiguos de Estado islámico en la ciudad siria de Palmira era un eco de lo sucedido en Qufu, lugar de nacimiento de Confucio en el este de China, en 1966. Los grupos de guardias rojos (bandas juveniles maoístas) se hizo cargo el templo confuciano allí, un gran tesoro nacional, y rompió para arriba. destruyeron miles de manuscritos, antiguas tablas de piedra y otros "propiedad feudal". de los 6.843 lugares designados oficialmente de interés histórico y cultural en Beijing, guardias rojos actos de vandalismo 4.922.

Por encima de todo, fue un momento de la muerte. En Wuhan, en el centro de China, donde 54 grupos rivales de la Guardia Roja se enfrentaron a cabo, los estudiantes de la escuela media se pagaron 50 yuanes (salarios más o menos un mes) por líderes de la banda para matar a los niños en las facciones rivales . "he matado a cinco niños con mi estrella-cuchillo", escribió un adolescente. en Daxing, en las afueras de Pekín, 325 personas de "propietario y del campesino rico familias" murieron en una noche, con la mayoría de los cuerpos arrojados abajo un pozo. un periodista chino que visitó en 2000 se le dijo de una anciana y su nieta de ser enterrado vivo. "abuelita, me estoy poniendo arena en mis ojos", gritó el niño. "Pronto no sentirlo más, "fue la respuesta.

En una confluencia de pesadilla de odio de clases y la reversión de costumbre primitiva, se afirma que las víctimas en Guangxi, una provincia del sur de China, fueron comidas de acuerdo al rango en "La Revolución Cultural: historia de un pueblo". (Ver artículo), Frank Dikötter cita una cuenta local afirmando que "los líderes deleitaron con el corazón y el hígado, mezclado con carne de cerdo, mientras que los aldeanos comunes sólo se les permitió a picotear los brazos y los muslos de las víctimas."


El entretenimiento del pueblo

El Sr. Dikötter estima que entre 1,5 millones y 2 millones de personas murieron en la violencia política a lo largo de China entre 1966 y 1976. Como proporción de la población total (continuación 750m), que era más pequeño que el número de chinos muertos en pogroms en Indonesia justo antes de la Cultura revolución comenzó. también fue eclipsado por el número de muertos en los episodios anteriores de la violencia y la calamidad infligido a china por sus líderes comunistas. Millones habían muerto en purgas de "terratenientes" y "contrarrevolucionarios" en los primeros años después de la victoria de Mao en el guerra civil de la década de 1940. Decenas de millones de personas murieron en la hambruna de Mao creó con su "Gran Salto Adelante" de finales de 1950.

Pero lo que hizo la revolución cultural tan inusual fue su asalto no sólo de la vida, sino también en los valores y las normas por las que la gente había vivido durante siglos uno de sus propósitos fundamentales fue de acelerar la erradicación de la "Cuatro Viejos": las viejas costumbres , la cultura antigua, viejos hábitos, viejas ideas. Así que los lazos familiares, las tradiciones culturales y los principios confucianos de respeto por las personas mayores y aprender todo se convirtió en blanco de la furia revolucionaria de Mao. Ba Jin, un novelista, una vez llamado "holocausto espiritual" de la Revolución Cultural de china tramo -a pero quizás comprensible uno. En "Revolución de Mao pasado", Roderick MacFarquhar y Michael Schoenhals citan el presidente como diciendo "este hombre Hitler fue aún más feroz. el más feroz, mejor, ¿no le parece? Cuanto más las personas que matan, más revolucionaria que eres ".

Pero la revolución cultural no era anárquica por causa de la anarquía. Fue manipulado por Mao para deshacerse de los rivales, reales e imaginarios, y para purgar el Partido Comunista de los escépticos de su sabiduría. Después de la hambruna, Mao pensó que estaba siendo marginado. Para reafirmar el control, se pidió a los estudiantes y trabajadores a "bombardear la sede", es decir, un ataque a todos en la autoridad, excepto él mismo y los que había indicado claramente que sus aliados. en 1968 casi tres cuartas partes de los miembros del Comité central había sido bautizada como traidores o contrarrevolucionarios. Entre ellos Liu Shaoqi, el presidente del estado, los cuales Mao vez había señalado como su sucesor. Mao había visto a su revolución principalmente como un medio para derrotar a sus rivales, que podrían haber dejado allí. Pero él quería ir más allá. de acuerdo con Chen Boda, secretario de Mao en la década de 1950 y más tarde jefe de propaganda de la Revolución Cultural, Mao pensó que, al corregir un error, uno tenía que "ir más allá de los límites adecuados". Esto lo hizo en varias ocasiones.

Desorden bajo el cielo

Casi todos los países tienen dificultades para ponerse de acuerdo con los períodos de oscuridad en sus historias. Japón, por ejemplo, ha fracasado totalmente a reconocer sus atrocidades de tiempos de guerra. China no es una excepción. Tanto su gobierno y su gente luchan con la historia de la Revolución Cultural.

Para muchos jóvenes en el momento, la Revolución Cultural fue una experiencia emocionante, un período en que los que tienen autoridad eran humillados y se alentó a los campesinos y los trabajadores para hablar (siempre y cuando ellos apoyaron Mao); cuando los estudiantes podrían viajar gratis en tren y cumplir con compañeros de otras partes de china.

Zhang Baohua, un miembro de un grupo que promueve ortodoxa maoísmo a través de un sitio web en China llamado Utopía, recientemente escribió acerca de los izquierdistas modernos de China conmemoran los logros de la Revolución Cultural con seminarios, conferencias y otros eventos públicos. Admitió que se mantienen bajos clave, para que el gobierno de detenerlos.

. Muchos de los líderes de hoy pasaron sus años de formación en la revolución cultural de los siete miembros del Comité Permanente del Politburó, máximo órgano del partido, otros cuatro compartieron la experiencia del destierro de Presidente Xi al campo a "aprender de los campesinos", incluyendo: la el primer ministro, Li Keqiang, el principal ideólogo, Liu Yunshan; .. y el jefe anticorrupción, Wang Qishan la hermana de otro, Yu Zhengsheng, se suicidó después de la persecución por parte de clase media hermana del Sr. Xi también se suicidó.

Muchos autores sobrevivieron, demasiados para procesar. Y millones eran el autor y la víctima. Torturadores de la Guardia Roja fueron torturados a su vez. Entre una generación de adolescentes educados enviados al campo eran algunos que habían sido fanáticos vicioso. Y aunque para algunos de los almohadillada la experiencia fue liberador, para muchos otros fue sombrías fueron niñas violadas; .. niñas y los niños mueren de inanición no es extraño que los chinos de edad no quieren revivir esos recuerdos.

Thomas Plankers, un psicólogo alemán, argumenta en "Paisajes del alma china" que, en los pocos países donde la gente ha llegado a un acuerdo con los períodos oscuros de su historia, historiadores e intelectuales públicos han desempeñado un papel vital en la superación de la resistencia de los políticos y la gente común para hablar abiertamente. Ese proceso no ha sucedido en china.

Una de las razones para el silencio es la reticencia privada. Pero otra es la posición única de Mao. Mientras que en la antigua Unión Soviética, el principal responsable de terror, Joseph Stalin, no había sido el fundador del estado comunista (que era Vladimir Lenin), en China , Mao era a la vez. al final de su vida, él describió sus dos mayores logros como el fundador de la China comunista y el lanzamiento de la Revolución Cultural. es imposible separar una de la otra. "Desacreditar el camarada Mao Zedong", dijo Deng Xiaoping en 1981, "significaría desacreditar nuestro partido y el estado."

Eso no podía ser tolerada, historiadores de manera oficial, con la orientación de Deng, inventado una fórmula de cuidado. En 1981, el Comité Central publicó una "Resolución sobre ciertas cuestiones en la historia de nuestro partido". Argumentó que Mao había "iniciado y llevado" la Revolución Cultural, que se llama un "grave error". Pero "en cuanto a Lin Biao [sucesor elegido de Mao en 1969-71], Jiang Qing y otros ... el asunto es de naturaleza completamente diferente. se cometieron muchos crímenes ... detrás de su [ Mao] hacia atrás, con lo que el desastre para el país y el pueblo. "y habiendo establecido que, Deng dijo que esperaba que el debate sobre las principales cuestiones históricas llegaría a su fin. era una especie de omertà histórico.

Y sobre todo se ha respetado. Unas memorias han sido publicadas. A finales de 1970 apareció una llamada literatura "cicatriz", en el que escritores trata de describir sus experiencias. Y en marzo de Wang Meng, ex ministro de la cultura bajo Deng , escribió en Yanhuang Chunqiu, una revista reformista, que china dio a luz una "responsabilidad ineludible" para explicar la política de la revolución cultural. "el pueblo chino debería estar haciendo esto, el Partido Comunista de china debería estar haciendo esto, los estudiosos chinos deberían estar haciendo esto. es deber del pueblo chino, a la historia y al mundo ".

Pero la discusión pública es rara. La mayoría de los historiadores chinos han mantenido al margen de escribir sobre el período. Shapingba cementerio de la ciudad suroccidental de Chongqing es el único dedicado a los muertos de la Revolución Cultural, teniendo monumentos a cientos de guardias rojos, la mayoría de los cuales murieron en combates con otra facción. está cerrada la mayor parte del año. Museos pasar por alto el período. Y este año los líderes de China, que aman a celebrar aniversarios en cada oportunidad, van a correr un velo de silencio durante la década.



Sin embargo, por mucho que la Revolución Cultural se ignora oficialmente, se proyecta una larga sombra repulsa generalizada de que habilita la eventual subida de los pragmáticos dirigido por Deng Xiaoping, que marcó el comienzo de las reformas económicas y sociales, sino que también exacerba desencanto generalizado con la política ;. Rana Mitter , historiador de la Universidad de Oxford, señala que las generaciones mayores que sufrieron bajo las campañas políticas sin fin de Mao y la política de los flip-flops transmiten su desilusión para los más jóvenes. Tal vez, el Sr. plankers sugiere, los chinos son inusualmente decididos a tener éxito en los negocios, en parte con el fin de proteger contra la aleatoriedad de poder encarnado en la Revolución Cultural.

La herencia de la insuficiencia

Sin embargo, la reacción en contra de una década en la que la ideología triunfó sobre todo no ha ayudado a los líderes de China pensar más profundamente acerca de cómo evitar los caprichos destructivos de poder ilimitado. En una inusual crítica de esta omisión, entonces primer ministro de China, Wen Jiabao, advirtió en 2012 que sin una reforma política exitosa, "este tipo de tragedias históricas como la Revolución Cultural pueden ocurrir de nuevo en china."

La violencia de la Revolución Cultural, y los muchos funcionarios que reclamaba como víctimas, puede explicar por qué la liberalización de la economía de China no ha ido mano a mano con una mayor democracia. Para los occidentales, los estudiantes que protestaban en la plaza de Tiananmen en 1989 pueden haber parecido . un millón de millas de los guardias rojos que se habían reunido allí más de gritos de dos décadas antes consignas maoístas Pero para los líderes de China, siempre ha habido una conexión: que la Revolución Cultural fue una especie de "gran democracia" (como Mao llamó) en el que la gente común se les dio el poder para derribar a los funcionarios que odiaban. los estudiantes en 1989 pueden no haber sido Mao adoradores, pero si se les hubiera dado la oportunidad, habrían actuado igual que los guardias rojos, de acuerdo con la lógica de la china funcionarios de la caótica rabia, vengativa. producen ninguna evidencia. Ellos no necesitan. la pesadilla de la Revolución Cultural sigue perturbar el sueño de la democracia china.