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jueves, 12 de abril de 2018

Conquista del desierto: La Fortaleza Protectora Argentina que daría lugar a Bahía Blanca


Fundación de Bahía Blanca.
Daniel Hammerly Dupuy

Oscar Fernando Larrosa



 Sistemáticamente desalojados de las cercanías de Buenos Aires, los nativos seguían refugiándose en los escondrijos de las serranías del centro y del sur. La Sierra de la Ventana continuaba siendo un estratégico apostadero de las hordas nativas, que no podían resignarse a la suerte de abandonar definitivamente el antiguo teatro de sus correrías.
La nueva República demandaba seguridades para sus ciudadanos, que se iban desbordando de los primitivos centros poblados para adentrarse en las tierras del indio. La travesía a las salinas se hacía cada vez más arriesgada. En Tandil fundóse, en 1822, el fortín terminal de una línea eslabonada de defensas. El sur se presentaba inhóspito. Era imperioso que la seguridad se extendiera hasta el océano, pues, en tal caso, frente a contingencias de serio contratiempo se podría tener contacto con las líneas de defensa mediante la navegación, eludiendo así las penosas travesías terrestres.

Los primeros proyectos

Hacia fines del siglo XVIII los mapas no ostentaban muchos detalles de la costa sud, pero el gobierno español, en 1805, mandó reconocerla oficialmente. En el curso de la década que comienza en 1810 aparecen algunos croquis que esbozan las líneas generales de una bahía que a causa del tono blanquecino de sus barrancas y del color de su costa anegadiza fue conocida como la "Bahía Blanca". Era indudable que dicha región que figuraba en el mapa de Brué, ofrecía un lugar estratégico para fundar un puerto que permitiera extender hasta la costa la línea de fortines.
Hasta donde se sepa, el primer proyecto en ese sentido data de diciembre de 1823, cuando el gobierno destacó a José Valentín García para que fuese a la Bahía Blanca a los efectos de estudiar, con el personal necesario para tales tareas, el lugar más estratégico de la bahía para establecer un puerto. Con fecha del 16 de febrero de 1824 se publicó un valioso informe en el "Registro Estadístico de la Provincia de Buenos Aires". Los datos expuestos ahondaron la convicción de la factibilidad de una empresa definitiva.
El segundo proyecto data del año 1824 cuando el general Martín Rodríguez, siendo gobernador de Buenos Aires, tenía por ministros de Gobierno y de Hacienda a Bernardino Rivadavia y a Manuel José García. Según se desprende de los documentos existentes parece ser que el principal promotor de dicho plan colonizador era un comerciante, Vicente Casares, cuyas ideas fueron aprobadas el 26 de febrero de dicho año. Entre las resoluciones tomadas estaban la de facilitarle todas las armas, herramientas, materiales de construcción, 20.000 pesos y 100 hombres para que la fundación se llevara a efecto. Poco después se rescindía el contrato. El proyecto siguió interesando profundamente a Rivadavia, quien reunió todas las informaciones de interés hasta poder elevar una documentada memoria.
Un episodio inesperado, el ataque de Patagones por la escuadra imperial brasileña, trajo a la realidad palpitante la necesidad inaplazable de poblar y gobernar el dilatado territorio de la Nación. Ese incidente de marzo de 1827, que no tuvo mayores consecuencias históricas dada la enérgica actitud de los pobladores de Patagones, puso nuevamente sobre el tapete el proyecto de avanzar la conquista hacia la Bahía Blanca, no sólo para entregar las tierras a los hombres que quisieran arraigarse en ellas, sino para defender la soberanía nacional sobre la costa del Atlántico.
Tales eran los motivos que apresuraron las disposiciones para llevar el plan proyectado a la vía de los hechos. El coronel Manuel Dorrego, gobernador de Buenos Aires, teniendo como ministro de guerra y marina al general Juan Ramón Balcarce, considerando la extraordinaria importancia de llevar a su realización inmediata el plan cabalmente esbozado por Rivadavia, escribió a Juan Manuel Rosas, quien a la sazón era general de fronteras del Sur, pidiéndole que partiera de inmediato para el fuerte Independencia (Tandil) y que de allí se dirigiera hacia el océano para fundar el nuevo fuerte. Como Rosas solicitara que se le enviara personal técnico que se responsabilizara del levantamiento de planos y de la dirección de las construcciones, hubo una breve postergación.


¿Quiénes fueron los fundadores del fortín?

Piensan algunos que fue Rosas el ejecutor del proyecto de erigir el fuerte de la bahía Blanca, como jefe militar y que Alcide D'Orbigny fue el técnico de la expedición. Pero la circunstancia de que el coronel Ramón Estomba fuera designado como jefe de la fuerza expedicionaria en noviembre de 1827 hizo que la futura ciudad no fuera fundada por Rosas. La actuación de Rosas en este asunto puede ser medida por las siguientes líneas que firmó el 16 de enero de 1828: "El que suscribe tiene el honor de dirigirse al Señor Inspector General para poner en su conocimiento que ha terminado los aprestos para la formación del Establecimiento de Bahía Blanca, y que su parte queda expedito el Señor Comisionado para fundarlo, Cor. Estomba para marchar". Rosas no visitó al fortín sureño sino cuatro años después, mientras se hallaba de paso hacia el río Colorado.
Por otra parte, según lo ha demostrado el historiador Paul Groussac, D'Orbigny no pudo estar en Bahía Blanca en la fecha de la fundación de su fuerte porque consta que sólo once días después se embarcaba en Corrientes. La confusión ha debido ser posterior. La repiten diversos autores sin notar que D'Orbigny, inicia los capítulos XIV, XV y XVI de su obra "Viaje a la América Meridional", con una nota aclaratoria en donde manifiesta que no habiendo visitado las regiones meridionales de la región de la Bahía Blanca, tiene que valerse de los escritos de Narciso Parchappe. Además Darwin. quien visitó el fuerte de Bahía Blanca dentro del primer lustro de su fundación menciona las investigaciones de Parchappe sobre el terreno del emplazamiento de la fundación.
El ingeniero militar Parchappe, había sido designado, como director técnico con un sueldo de 300 pesos mensuales, para trazar la frontera Sur de Buenos Aires. Era sobrino de un militar francés del mismo apellido. Nacido en Epernay (Marne) había egresado de los estudios militares con el grado de subteniente de artillería. Las convulsiones políticas de su patria lo trajeron a Buenos Aires en 1818. Cuando estaba a punto de embarcarse para el Brasil se vio envuelto entre los acusados de haber participado en el "complot de los franceses". Después de demostrar su inocencia pasó a Corrientes donde ejerció la profesión de agrimensor. Es allí donde se conoció con su compatriota D'Orbigny, naturalista que realizó posteriormente un viaje de exploración del Alto Paraná, no sin antes haber recomendado a su joven amigo que, en vista de su designación para ir al sur, le remitiera todas las informaciones posibles sobre la geología, paleontología, la fauna y la flora de los lugares que visitara. Tales son las circunstancias que han generalizado el equívoco que atribuye a D'Orbigny la elección del sitio donde se fundó el fortín.
El coronel Estomba, encargado de la jefatura de la fuerza expedicionaria y fundadora había nacido en Montevideo, siendo su madre uruguaya y su padre español. Habiendo ingresado en el ejército patriota en 1810 como cadete, al año siguiente era abanderado. Participó en la campaña del Alto Perú. Luego acompañó a Belgrano en diversas batallas y en 1820 se incorporó al Ejército Libertador pasando por diversas alternativas. Sufrió heridas, cárcel y destierro allende los Andes pero fue reincorporado al ejército argentino. Su regreso a Buenos Aires se efectuó en enero de 1827. Como fuera nombrado jefe del séptimo regimiento de caballería, tuvo a su cargo la expedición que debía marchar hacia la bahía Blanca para cumplir con una misión bien definida, como "coronel comisionado", según las expresiones de Balcarce.
La primera entrevista de los dos hombres que habrían de fundar el histórico fortín se efectuó en Buenos Aires. Acerca de ella Parchappe se expresa en tales términos que permiten conocer la cordialidad que caracterizaba a Estomba; como un caballero "cuya afabilidad y modales tan nobles como francos, me hicieron formar de él la más ventajosa opinión decidiendome a correr los azares de esta nueva empresa".

 La búsqueda de un lugar estratégico

Mientras el ingeniero Parchappe ultimaba los preparativos para la importante misión que se le había confiado, el coronel Estomba se adelantaba en su marcha llegando hasta el fuerte Independencia (Tandil) donde se encontraron el 8 de marzo de 1828. El ingeniero permaneció en Tandil sólo dos días y sin que resulte claro cuáles fueron los motivos de tal determinación se anticipó hacia la bahía Blanca con una escolta de 25 coraceros, comandados por el teniente coronel Andrés Morel, seguidos de 30 indígenas amigos con su correspondiente cacique.
Las descripciones que el francés hace de su viaje permiten reconocer su talento de observador. A pesar del siglo transcurrido rebosan de un colorido tal que las imágenes se agolpan con los caracteres vividos de lo visto. Los sauces y chañares que bordean los arroyos lo llenan de satisfacción después de la penosa travesía por la pampa desnuda.
 Veamos cuáles fueron sus primeras impresiones al llegar, el 21 de marzo, al sitio que habría de ser el centro de sus actividades:
"Llegaba al término de mi viaje. Al placer de haberlo logrado sin accidentes, se reunía el de contemplar el océano, que yo no veía desde hacía varios años y cuya superficie azulada hacía contraste con el aspecto amarillento y triste de las planicies que recorría desde hacía tanto tiempo. El baqueano que había tomado la delantera, vino a advertirme que había percibido un buque de dos mástiles anclado en la bahía; no podía ser otro que la embarcación enviada de Buenos Aires, con los materiales propios para la construcción con que se debía levantar el nuevo fuerte; todo concurría a asegurar el éxito de la empresa, y fui aliviado de un gran peso viendo disiparse las inquietudes que yo había alimentado hasta entonces sobre el resultado de mi misión. Caminamos aún una legua al O.N.O. a través de terrenos minados y cubiertos por chañares; después, habiendo descubierto las pendientes que bordean la fuente de la bahía Blanca, en una planicie extendida entre sus pies y la playa de la bahía, llegamos al borde de un pequeño arroyo, que supimos después era el Napostá de los indios. . . Acampamos en medio de un buen campo de pastoreo, resueltos a quedarnos provisoriamente en ese sitio, hasta que un más amplio reconocimiento de la bahía nos permitiera elegir el sitio para el fuerte proyectado".
La nave avistada era la ballenera "Luisa", propiedad de Enrique Jones. A bordo de la misma iban el piloto Laborde y seis marineros franceses. La baja marea había dejado la embarcación en seco en el lugar conocido como arroyo Pareja. El reconocimiento de la región requirió varios días en el curso de los cuales la embarcación se extravió al remontar equivocadamente un arroyo que no era el indicado por Parchappe. Después de muchos padecimientos, entre los cuales estaba el del hambre, los marinos franceses fueron encontrados por los indios amigos y traídos al campamento. Las provisiones que les brindaban los indios consistían en carne de guanaco y otros animales de la región.
Cuando el viajero llega por primera vez a Bahía Blanca, lo primero que le sorprende es que la fundación no se hiciera en las lomas que están a más de 70 metros de altura desde donde se domina toda la bahía, en lugar de su ubicación a sólo 4 metros sobre el nivel del mar. Pero es preciso recordar que para la estrategia que tenía en cuenta al aborigen y a sus armas de corto alcance era necesario estar cerca del agua dulce. Parchappe eligió un lugar caracterizado por hallarse resguardado por dos arroyos, que venían a ofrecer un limite natural ademas de un puerto proximo en la desembocadura de uno de ellos.
Refiriéndose al valor estratégico del lugar elegido, Estanislao S. Zeballos, en su obra "Viaje al país de los Araucanos", expresa:
"En el centro de la pampa, que es la tercera gradería formada por las grandes convulsiones geológicas entre las cumbres y el mar, álzase la Villa Bahía Blanca, arrinconada en la Orqueta de los arroyos: el Napostá y el Maldonado, hijo el segundo del primero, que cae bullicioso de las alturas vecinas. . . Fundado el fuerte La Argentina, hoy Villa Bahía Blanca, en 1828 con miras estratégicas, su posición contra los indios es de primer orden. Hoy mismo, cuando el peligro ha desaparecido, los arroyos que ayer le sirvieron de baluarte, son arterias de fecundación y vida. . .".
Los aborígenes, al sospechar que serían desplazados de otro de sus países de correría, hicieron cundir la voz de los propósitos de los hombres blancos. Pronto se oyeron los rumores del estallido de las hostilidades. El ingeniero francés escribe lo siguiente, en sus notas del 27 de marzo:
"A nuestro arribo el cacique Venancio había enviado un mensaje a su lugarteniente Montero, acampando con el resto de su gente en las cercanías del río Colorado; llegó, al anochecer, acompañado de un enviado del mismo Montero. Estos indios nos informaron haber visto nueve hombres a caballo en dirección a la Cabeza de Buey; los suponían espías o vanguardia de indios enemigos, que aseguraban venían en gran número con intención de atacarnos y de oponerse, con todo su poder, a nuestra instalación, mirada por ellos como una usurpación a sus posesiones; lo anunciaban, además como conocedores de nuestra poca fuerza y no ignorando que el resto de la expedición no llegaría hasta pasado un tiempo. . . Lo que parecía justificar las precauciones e indicar un peligro real era que el cacique Venancio parecía atemorizado; reunió en asamblea a todos los suyos y mantuvo consejo durante toda la noche. Nuestra posición parecía tornarse más crítica y despachamos al día siguiente, un expreso al coronel Estomba instándolo a apresurar la marcha y de a enviarnos refuerzos de tropa".
Pocos dias después, el 9 de abril, llegó un mensaje de Estomba. Parchappe se apresuró a salir a su encuentro. El coronel venía al frente de una columna. La marcha, según consta por el informe de ese viaje, se efectuó con lentitud siendo que el 7° regimiento de caballería de línea venía seguido de dos piezas de artillería y un gran convoy de carretas que conducían numerosos elementos para la construcción del fuerte, además de los víveres.

¿Cuál fue la verdadera fecha de la fundación?

Debido al hecho de que las dos fuentes que suministran las informaciones referentes a la fundación del fortín bahiense no detallan los mismos incidentes, no han faltado personas que se hayan planteado el problema de cuál fue la verdadera fecha de la fundación de Bahía Blanca.
El historiador Groussac, en su artículo de la revista "Humanidades" afirma que "dos días después (el 11 de abril) llegó el convoy con el resto de la fuerza. El campamento fue establecido en la colina ya designada, ese mismo día, 11 de abril; en una tienda levantada al efecto, se redactó el acta de fundación que firmaron los jefes y oficiales presentes y además los tres primeros pobladores". El historiador añade: "no insertamos aquí este documento por ser muy conocido, así como las notas elevadas por el coronel Estomba dando cuenta de lo efectuado". Dicho documento, cuya reproducción facsimilar damos, dice textualmente lo siguiente:
"En la Fortaleza Protectora Argentina A nuebe de Abril de mil ochocientos veinte y ocho reunidos en la tienda del Crel. Ramón Estomba Jefe de la Expedición de Bahía Blanca el Teniente Coronel Andrés Morel, los Sarg. Mayores del Valle y Juan de Elias, el Cap. Martiniano Rodrigez, el Ingeniero agrimensor Narciso Parchappe y los vecinos pobladores Nicolás Peres, Pablo Acosta y Polidoro Couhn para tomarles su parecer sobre el lugar en que deve situarse la Fortaleza y Población, combinieron de opinión unánime que la posición elegida por el Sr. Parchapp, y aprobada por el referido Coronel es la mejor que puede presentar la Campaña en esta parte de la Costa por la inmediación de su buen Puerto, y la reunión de un Río, de excelente agua; y la mejor tierra bejetal, pastos abundantes; combustible para muchos siglos; por cuya reunión de circunstancias está llamado a ser algún día uno de los establecimientos de más interés para la Provincia de Buenos Aires" Firmado R. Estomba - Andrés Morel — Narciso del Valle - J. de Elias — Nicolás Peres - Pol. Coulin — Narc. Parchappe -Mart. Rodríguez - Pablo Acosta".
El precitado documento fue fechado el 9 de abril de 1828, vale decir que el mismo día de la llegada de Estomba a la vera de la bahía Blanca. De ese mismo documento se desprende que el propósito de la reunión era consultar el parecer de todos los presentes referente al lugar conveniente para fundar el fuerte. En el informe del ingeniero Parchappe tocante a lo sucedido en el día 9 de abril y los dos días subsiguientes, leemos:
"9 de Abril: Habiéndome enterado por una nota del coronel Estomba, escrita en los Manantiales del Napostá y recibida la víspera, que llegaría hoy con la primera división de carretas y la caballería de la expedición, monté a caballo para ir a su encuentro; y habiéndolo encontrado a corta distancia llegamos al campamento a eso de las 10 de la mañana. Después de algunos momentos de descanso, el coronel quiso reconocer los alrededores. Le informé sobre las ventajas de la posición que había elegido para el fuerte, tanto a causa de la hermosa colina sobre la que debía construirse éste como por la proximidad de un buen puerto. Quedó encantado de todo lo que yo había hecho y aprobó mis planes. Dos días después arribó el resto del convoy con la infantería y el campamento general fue establecido cerca de la altura por mí elegida. Comencé el trazado del puerto e hice sucesivamente el de la población, de los cuarteles, etc. Se comenzaron a cavar los fosos y todo mi tiempo fue consagrado a los trabajos".
Es evidente que la decisión referente al lugar donde debía ubicarse el fuerte fue tomada el 9 de abril, pero resulta igualmente cierto que los trabajos de fundación no se iniciaron hasta el 11 del mismo mes, porque se esperó el resto de la caravana. Esta aclaración explica por qué el diario del coronel Estomba, donde informa del cumplimiento de su misión a partir del fuerte Independencia no fue concluido hasta el día 12, puesto que el verdadero propósito de su viaje era la fundación del fuerte en las proximidades de la bahía Blanca, obra que fue iniciada el día 11 de abril del año 1828.


Delineamiento de Bahía Blanca. Cuadro A. Pellegrini. Museo de Bellas Artes.

La "Fortaleza Protectora Argentina"

Soplaban los primeros fríos cuando se iniciaron los trabajos de erección del fuerte. Aguijoneados por el frío los trabajos fueron iniciados con entusiasmo. Apremiaba asegurar no solamente un refugio seguro para las tropas sino un baluarte en condiciones de resistir la avalancha de rencores que se venía acumulando en la indiada de muchísimas leguas a la redonda. En las dilatadas soledades del sur se iba a enclavar otro testimonio de la soberanía de la pujante nacionalidad.
Grande fue la decepción de los fundadores cuando realizaron un recuento de los materiales, mientras se cavaban los fosos. El cargamento que había venido por vía marítima consistía solamente en los siguientes elementos: 366 troncos de palmera; 295 tijeras; 253 tacuaras; 220 balas de cañón; 105 tablones; 60 atados de cañas; 25 puertas con sus correspondientes llaves; 21 tirantes; 21 cajones; 14 espeques; 10 atacadores y cucharas; 8 ventanas; 4 postes para portones; 3 cañones; 3 encerados; 3 martillos; 3 arrobas de estopa; 2 hojas de portón; 2 tenazas; 1 ballenera; 1 fuelle, una bigornia; 1 barril de alquitrán, una tina deshecha y algunos útiles de herrería.
Aunque en el convoy de carretas trajeron otros materiales y objetos indispensables, distaban mucho de suplir las necesidades reclamadas por la obra que debía realizarse con tanta premura. Por otra parte, no se habían recibido todos los elementos que habían sido convenidos. En vista de esto el coronel Estomba elevó una nota de protesta a la superioridad, en la que se expresaba del siguiente modo: "Las maderas que ha conducido el barco y cuya relación incluyo, no son en totalidad las que me dieron como cargadas en el Salado: han venido como 200 palmas menos y de 400 atados de cañas sólo han venido 70 y la mayor parte rotas; esto nos pone en un apuro de primera necesidad, pues V. E. conoce que faltando lo principal de las maderas es imposible hacer otra cosa que malas barracas y la estación no da espera. . . En la última comunicación que dirigí a V. E. manifestaba la necesidad que tendremos, también, dentro de muy poco tiempo de algún ganado y particularmente de caballos que han llegado aquí en muy mal estado y se ensillan todos los días de sesenta a setenta. .. estos recuerdos continuos pueden ser molestos y yo me abstendría de repetirlos si ellos no tuvieran el interés que tienen y los resultados que pueda esperar de su parte".
Los expedicionarios no permanecieron inactivos. Consta que enviaron rápidamente la embarcación a Patagones para que trajera todo lo conveniente para la construcción del fuerte y de los edificios accesorios. Desde Ensenada fue fletada una goleta cuyo arribo a la bahía solucionó muchos problemas. Tan avanzados estaban los trabajos al cabo de un mes que el ingeniero Parchappe pudo abandonar la obra por algunos días para ir a realizar un reconocimiento del Napostá.
El 19 de mayo llegó un refuerzo de animales y un correo de Buenos Aires por medio del cual se comunicaba que según el proyecto de ley que había sido presentado a la Cámara de Representantes acordando 100 leguas cuadradas a cada uno de los nuevos campamentos de frontera, debía ser medida esa extensión, colocándose los correspondientes mojones. Al día siguiente llegaron otros despachos conteniendo los decretos del gobierno sobre la forma del pueblo y la distribución de los terrenos para la agricultura y para la ganadería.
La llegada del 25 de mayo fue un motivo de verdadero júbilo para los patriotas pobladores de aquellas soledades que habían pasado largos días de constante trabajo y vigilancia ante el rumor de que los indios vendrían en gran número para desarraigar a los blancos. "La fiesta fue celebrada — escribe Parchappe — con todo el ruido de que era capaz nuestra bosquejada colonia: la bandera nacional fue izada en el fuerte y saludada con cuatro cañonazos, por la mañana y por la tarde; y por primera vez, sin duda, el eco silencioso de los alrededores repitió la entonación de la artillería
La obra tesonera de los fundadores llegó a su término unos cuatro meses después. El fuerte, de forma cuadrangular, contaba con cuatro bastiones orientados hacia los cuatro puntos cardinales. Los muros medían cuatro metros de altura y otros cuatro de espesor. Cada baluarte tenía sesenta y cinco metros de longitud, formando un ángulo de unos sesenta grados. Por su parte externa estaban rodeados de un foso de cinco metros de ancho y tenían aproximadamente la misma profundidad. Sólo había una entrada, al Noroeste, que consistía en un portón de madera que daba frente a un puente levadizo que permitía salvar el foso. Los cañones estaban emplazados sobre el terraplén del fuerte. Los edificios se hallaban dispuestos de tal manera que dejaban un patio central. El cuerpo de guardia estaba a la izquierda de la entrada y la Comandancia a la derecha. El bastión Sur había sido destinado al polvorín. Para la caballada se había formado un corral con empalizada hacia el lado Sureste.
Tales eran algunas de las características más notables de esa última avanzada de la civilización que daba su cara al océano y sus espaldas a la Sierra de la Ventana tras de la cual se extendía la pampa monótona y hostil donde los vientos peinaban la cabelleras hirsutas de los aborígenes y las crines de sus veloces corceles, sin que nada hiciera pensar que se avecinaba el día cuando la pampa se transformaría en el mar de oro con espigas de trigo que saludarán reverentemente al caminante .. .


Vista del Fuerte en 1880

El anónimo redactor del diario de la Expedición fundadora de la fortaleza fechó el interesante documento del siguiente modo: "Bahía Blanca, abril 12 1828". La primera denominación aparece tachada por un puño enérgico que escribió con caracteres muy marcados: "Fortaleza Protectora Argentina". Indudablemente, esa intervención pertenece al coronel Estomba puesto que en su diario y en una nota que lo acompaña, aparece la siguiente cláusula: "Toda la División se halla establecida en la parte occidental del Sauce Chico — (debió haber dicho con propiedad: el Napostá) a una legua del puerto que desde hoy tiene el nombre de Puerto de la Esperanza", "Al puerto que para el establecimiento se ha preferido en esta inmensa bahía se le ha dado el nombre de Puerto de la Esperanza — con alusión a su destino y a la Fortaleza y Población el de Protectora Argentina haciendo alusión, también, en otro sentido al General San Martín, servidor esclarecido de nuestra Patria y que obtuvo ese título combatiendo en honor de ella".
Entre los documentos alusivos a los primeros proyectos referentes a Bahía Blanca, se ha hallado hace poco uno que permaneció inédito hasta que lo diera a conocer su descubridor, el erudito historiador Ernesto H. Celesia. Trátase de una carta firmada por B. Rivadavia, dirigida al Comandante de Patagones, en la que se expresa de la siguiente manera:

"Buenos Aires 5 de Marzo de 1824
"Habiéndose acordado por el Gob"° el establecimto de una fortificación en la Bahía Blanca, que por contrata celebrada con el Gobno pasa a fortificarla el Comerciante Dn Vicente Casares bajo la inspección Oficial Comisionado en Jefe para dha expedición Dn Jaime Montoro y bajo la dirección de los ingenieros Dn Martiniano Chilavert y Dn Fortunato Lemoine; como asimismo el conocimto que por los expresados ingenieros debe practicarse de los puertos y calas de la costa del Sud desde el cabo Corrientes hasta la mencionada Bahía, el Gobno ha resuelto que el Comandte de Patagones preste a la preindicada expedición los auxilios que al efecto se requieren; poniéndose con su virtud en comunicacion con el Gefe de otra fortificación, y dando aviso de todo cuanto condusca al mejor servicio y buen éxito de la expedición".


domingo, 23 de abril de 2017

Conquista del desierto: Ataque al fortín Cuarta División

Batalla del Fuerte Cuarta División
Revisionistas


Torreón de Chos Malal - Sitio en donde estuvo emplazado el Fuerte Cuarta División


El Fuerte “4ª División” fue fundado por el comandante de dicha división expedicionaria, teniente coronel don Napoleón Uriburu, en la confluencia del Curi Leuvú con el río Neuquén.  Allí estaba acantonado el efectivo de la división, y desde el mismo partió Uriburu con sus principales tropas, a expedicionar hacia el sudeste, siguiendo la línea que debía proteger posteriormente.  El 6 de setiembre de 1879, se produce el encuentro entre un escuadrón del Regimiento 7º de Caballería de Línea, al mando del 2º jefe del cuerpo, sargento mayor don Juan Terrés y la indiada de Huaiquillan (o Huauquillao), en la cual estaban algunos hermanos del cacique Udalmán.

El Parte Oficial dice lo siguiente: “Fuerte 4ª División, 29 de setiembre de 1879 – Al Comandante General de Armas – Oficial.  El 6 del corriente, al concluir el toque de diana arremetieron este punto más de 500 indios, los que fueron llevados, tiroteándolos, al Sur por dos partidas del 7º de Caballería de Línea, mientras hacía montar en pelo otras dos en pocos caballos y en mulas del proveedor.

Los indios y dispersos se dirigieron por grupos a diferentes puntos para repasar el Neuquén en el que fueron precipitados, ahogándose muchos.

Tenemos 6 muertos y seis heridos, unos y otros de bala y muchos contusos, pues los indios encaramándose en los cerros, echaban pie en tierra lanzando piedras con sus hondas.  Indios muertos se calculan en cincuenta, entre los que se encuentran los hermanos de Udalman.

Dejaron varios caballos ensillados.  La persecución fue hasta tres y media leguas del Neuquén adonde los que no lo habían pasado, se arrojaron al agua.  Mandé dar protección al destacamento de arriba doce leguas, pero el capitán García, jefe del punto tenía reunidos 250 Guardias Nacionales de Malbarco, que aun cuando no bien armados,  sino 25 de ellos y los restantes con lanzas y montados en sus caballos propios, se encontraban animados del mejor espíritu: Los indios querían dominar este punto y después ir a donde tienen bastante que robar.

Se han hecho recomendables los que mandaban las pequeñas partidas que derrotaron a los indios: el mayor Torres (1), del 7º de Caballería, los capitanes Castro y Pérez y el ayudante Gomensoro, como el comandante de Malbarco, capitán García y el jefe de la plaza, mayor Sosa, que guardaba el fuerte.

Al otro día recién llegó desde Los Médanos, la fuerza que se mandó reconcentrar y allí venían las dos fuerzas de montaña (2) que también se hubiera probado en esta ocasión.  Los indios dicen que eran mandados por Huaquillao, pero se conoció a Zúñiga y a todos los capitanejos de Purrán.  Saludo a V. E. – Napoleón Uriburu”.

Comentarios


Uriburu venía con parte de sus efectivos que habían actuado en la campaña a lo largo del Neuquén, dejando en la marcha algunos destacamentos que cuidaban la nueva línea de frontera que disponía la Ley Nº 215.

Torreón de Chos Malal – Ubicado en el sitio en donde estaba emplazado el Fortín IV División

El Fuerte, por lo tanto, estaba medio desguarnecido, teniendo en cuenta las numerosas comisiones que debían partir del mismo hacia todos los nuevos campamentos y fortines, o los que se enviaban a Mendoza conduciendo los prisioneros tomados en la campaña referida.

Es por eso que Huaiquillán (Alvarez dice: Guaiquillán: lanza adornada), enterado por sus bomberos y espías de la reducida guarnición que custodiaba el fuerte, decide atacar este punto tan importante para las comunicaciones castrenses, como lo era para los indios por el fácil paso que permitía hacia las pampas, donde las hordas indígenas deseaban seguir con sus temidos malones.  Además, como lo expresa bien el parte, en el contingente indio se alistaban los capitanejos de Purrán, el cacique Zúñiga, los hermanos de Udalmán y algunos otros no reconocidos.  Esto indica bien a las claras que esta unión tenía como uno de los motivos principales rescatar del fuerte a la numerosa indiada prisionera, en la cual estarían incluidos indígenas de esas parcialidades.

En la carta que el Dr. Alejandro Marcó le envía al Tcnl Elías Paz, desde el campamento de Covunco, el 1º de junio de 1879, dice que el sobrino de Purrán enviado por éste para llevarle su carta a Uriburu, es “Pancho” Guaiquillán.  Sin embargo Gomensoro lo cita como “Panchito” Huallical en el Diario.  Notemos que al mencionar los caciques picunches que seguían a Purrán lo nombra a Guaiquillán y Alvarez dice que vivía en la zona de Guañacos.  Precisamente es uno de los atacantes del fortín Los Guañacos.

La llegada providencial, poco antes, de los efectivos que el sargento mayor Terrés tenía destacados en el camino de las Salinas al río Colorado, y que los espías y bomberos no habrían tenido tiempo de notar, hicieron que el fiel de la balanza de la victoria se inclinara hacia el lado de las tropas nacionales.

Observemos que también al otro día llegaban al fuerte el resto de las fuerzas que operaban al sur y que no tenían misión de custodiar los nuevos fortines, al haberse dado por finalizada la campaña de 1879.

Referencias


(1) Es Terrés.
(2) Se refiere a los dos cañones Krupp para montaña, y sus respectivos artilleros, que Uriburu había llevado en su campaña hacia el sur.

Fuente
Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado
Portal www.revisionistas.com.ar
Raone, Juan Mario – Fortines del desierto – Biblioteca del Suboficial Nº 143

viernes, 10 de marzo de 2017

Arqueología: Evidencia de un ataque romano a un fuerte escocés

Balas de 1.800 años de edad cuentan historia de un ataque romano contra el fuerte escocés
George Winston - WHO


Fuente de la foto: The Burnswark Project


Lástima los defensores de una fortaleza en la cima de una colina en el suroeste de Escocia, atacado por el ejército romano hace 1.800 años. Se utilizaron varias armas de misiles basadas en restos excavados, incluyendo una considerable cantidad de balas de eslinga de plomo.

Desde el gran número de balas de eslinga y otros misiles romanos encontrados en el sitio de Burnswark Hill, los arqueólogos creen que el asalto tenía la intención de inculcar terror y actuar como una advertencia a otras tribus.

Las excavaciones en la región de Dumfries en el suroeste de Escocia en Burnswark Hill han revelado la mayor cantidad de balas de lanzas romanas encontradas - parte de la gran cantidad de munición de misiles utilizada por los romanos atacantes para derrotar a los defensores nativos.


"Es una pequeña fortaleza atacada por una considerable fuerza romana que usa un gran volumen de suministros de misiles", dijo John Reid, arqueólogo de la sociedad histórica escocesa Trimontium Trust. "La violencia ejemplar no es nueva, y los romanos no fueron los únicos que usaron la técnica, pero los romanos lo hicieron en un grado majestuoso".

Unos 5.000 soldados romanos participaron, según el tamaño de los dos campos de ejército romanos que existían al sur y al norte de la fortaleza.

No se sabe cuántos habitantes hay en la fortaleza, pero a juzgar por el tamaño de la fuerza atacante pudo haber entre 1.000 y 2.000 defensores armados, explicó Reid, además de no combatientes y familiares de los defensores que se refugiaron allí.

Burnswark Hill está a sólo unos kilómetros al norte de la Muralla de Adriano, que atravesó el sur de Escocia durante el reinado del emperador Adriano (117 a 138 dC). Durante muchos años fue la frontera norte del Imperio Romano en Inglaterra.

Reid dijo que el ataque a la fortaleza de la colina puede haber sido parte de la invasión romana de las tierras bajas de Escocia y puede haber sido el comienzo.


Los investigadores están preparando muestras de plomo de las balas de eslinga para el análisis de isótopos que esperanzadamente reducirán la fecha del ataque romano. También están examinando varias balas de eslinga en forma de bellota de Burnswark Hill que parecen idénticas a otras encontradas en diferentes sitios romanos en Escocia, pero en ninguna otra parte del antiguo mundo romano, informó Fox News.

Se ha encontrado una variedad de balas de honda en la excavación, incluyendo pequeñas balas de plomo pequeñas perforadas con agujeros. Los investigadores asumen que fueron diseñados para emitir un silbido en vuelo y aterrorizar a sus objetivos.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Descubren por radar un antiguo fuerte romano

Antiguo gran fuerte romano descubierto en Italia
Archaeology


(Protección Civil de Friuli Venezia Giulia) TRIESTE, ITALY-Phys.org informes tenían imágenes creadas utilizando la información recogida por la tecnología lidar revelaron un fuerte romano cerca de Trieste, Italia, ha sido datada en 178 aC lo hicieron La fortaleza, llamada San Rocco, se dice que varias décadas mayor que cualquier otra fortaleza romana que se ha encontrado. Dos pequeñas fortalezas se han descubierto en el lado O de la misma. El fuerte Que havebeen Construido durante la Segunda Guerra de Istria, y podría proporcionar pistas sobre los primeros días del ejército romano. La excavación de artefactos: como tachuelas para botas militares indican el sitio fue ocupado hasta mediados del siglo I aC Para leer acerca de un descubrimiento similar en Alemania, consulte "Caesar's Gallic Outpost."


miércoles, 22 de octubre de 2014

Conquista del desierto: Bahía Blanca y su fundación

Fundación de la ciudad

En octubre de 1827, el Gobernador Dorrego presentó, a la Honorable Sala de Representantes de la Provincia de Buenos Aires, el proyecto de ley con el plan de avance de la frontera, para fijar los nuevos límites entre el Salado y la bahia Blanca. La realización del pensamiento rivadiniano, estableciendo un centro poblado en la “BAHIA BLANCA”, había quedado autorizado por la sala de representantes, según ley del 14 de noviembre de 1827.


Primera fotografía del Puerto sobre el arroyo Napostá. (Foto Archivo Histórico Municipal de Bahía Blanca)

Estomba debía fundar el puerto y el establecimiento de la bahía Blanca, como su único Jefe. La campaña se inició en marzo de 1828, con la partida del ingeniero Narciso Parchappe y una escolta llegando a Bahía el 21 de marzo de 1828 . Tenían la misión de determinar el lugar exacto donde emplazar el puerto, sus baterías defensivas y un fuerte que le diera seguridad. En la ría bahiense lo esperaba la Sumaca Luisa con el apoyo logístico en materiales, como para recorrer la bahía y determinar el fondeadero que se convertiría en Puerto. Luego saldría desde Tandil el coronel Estomba llegando con el segundo escalón de la columna expedicionaria el 9 de abril de 1828, encontrándose con Parchape, aprobó los sitios elegidos por este, tanto para el puerto, como para el fuerte, el lugar de la primera población fue situada en una altura que actualmente ocupa la Plaza Rivadavia. No obstante la primera descarga en el puerto se había registrado el 1º de abril de 1828, antes de que se creara la fortaleza y el poblado. La Fortaleza Protectora Argentina, origen de la ciudad de Bahía Blanca, quedó fundada el 11 de abril de 1828.


Ramón Bernabé Estomba
Montevideo, 13 de junio de 1790 – Buenos Aires, 1 de junio de 1829


Acta fundacional de la ciudad de Bahía Blanca 1828


Para 1830, al sur del río Salado existían las poblaciones de Carmen de Patagones (desde 1779), Dolores (1817), Tandil (1823) y Bahía Blanca, en torno a la Fortaleza Protectora Argentina, El fortín fue fundado el 11 de abril de 1828.





Panorama alusivo a la fundacion del Fuerte de Bahia Blanca (Cuadro de Augusto Ferrari)

En puerto de la boca del Napostá se instaló el destacamento naval que se componía del práctico Domingo Laborda y 5 marineros que contaban con una chalupa y dependían de la Capitanía de Puertos de Buenos Aires.



Puerto sobre el Napostá.

Filippo Caronti. El casi ingeniero genovés no había terminado su carrera profesional por el exilio político que la guerra en Italia le impuso. Para Bahía Blanca su aporte fue impresionante. Entre muchas obras de avanzada, en 1858 creó el primer muelle de madera que tuvo el puerto en las márgenes del Napostá y también el camino consolidado que lo unía con el pequeño poblado. Las instalaciones eran sumamente rudimentarias. El puerto siempre fue un aporte permanente a la supervivencia de la Fortaleza Protectora Argentina aislada en el sur provincial. La llegada de los veleros siempre significaba refuerzos, víveres o armamento y municiones, además de los correos con las tan esperadas noticias de los sucesos en Buenos Aires.



En marzo de 1876 la goleta Rosales, perteneciente a la Marina de Guerra al mando del capitán Martín Guerrico, dio comienzo a la colocación de balizas y boyas marcando los canales de ingreso a la ría. No obstante, el ingreso no se podía efectuar de noche por la falta de iluminación, el rudimentario sistema de señalización no era sufuciente para el ingreso de barcos. El 6 de octubre de 1881 se fondeó en el acceso a la ría el primer pontón-faro en el que inauguró la primera iluminación del extenso litoral bahiense.


"Delineamiento de Bahia Blanca"  segun un cuadro de A. Pellegrini en el Museo de Bellas Artes





Tolderia Mapuche



Vista de la plaza Ramón Estomba en Bahía Blanca. Dibujo del Ing. Carlos E. Pellegrini.






FOTO DE LOS PRINCIPIOS DE BAHÍA BLANCA

Durante varios años, la “Bahía Blanca” no era más que un fortín, levantado para cerrar el paso a los indios. En 1835 en torno de ese fortín un caserío llamado “Nuestra Señora de Misericordia”. En 1859 llega a Bahía Blanca el Ingeniero, Arquitecto y Paisajista Carlos Enrique Pellegrini, se instaló en una pequeña población hoy Zelarrayan próximo a la calle Sarmiento frente mismo a la plaza “Cnel Ramón Estomba” como se llamaba en aquel entonces, mientras realizaba sus estudios de investigaciones, tuvo oportunidad de presenciar aquella última invasión del 19 de mayo de 1859 de unos 500 indios. De este combate, guarda un imperecedero recuerdo del General de Brigada D. Daniel Cerri, Jefe de la Frontera Sud, y lo considera como uno de los hombres inminentes que intervino luchando valientemente al lado de sus esforzados compañeros de armas en calles del pueblo, ya había intervenido en numerosas y temerarias acciones.


"El malón" por Mauricio Rugendas

Otra versión contradice lo dicho anteriormente, parece que no fue el último malón sobre Bahía Blanca, veamos:

El ejército de Calfucurá era estimado en 6.000 guerreros: 1.500 ranqueles, 2.000 "pampas", 1.000 "chilenos" (seguidores de él mismo y los caciques Cañumil, Quentriel y demás), 800 araucanos (traídos desde el otro lado de los Andes) y 700 pehuenches. Esto era una prueba clara del control del cacique de un amplio y variado territorio. Calfucurá jamás recibió el apoyo material de su principal aliado, Valentín Sayhueque, quién se negó a participar de los malones realizados por los otros caciques. En buena medida esto se debió a los esfuerzos de la diplomacia porteña de evitar que las numerosas huestes de manzaneros apoyaran a los pampas en su esfuerzo bélico. Un nuevo gran malón se realizó en junio de 1870. Calfucurá atacó con 3.500 a 6.000 lanceros Tres Arroyos y la arrasó. Luego, en octubre hizo lo mismo en Bahía Blanca, matando medio centenar de criollos, secuestrando numerosas cautivas y robando 80.000 cabezas de ganado. Fuente Wikipedia.


Bahía Blanca