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jueves, 24 de noviembre de 2016

PGM: 6 hechos menos conocidos de la batalla del Somme (1/3)

hechos menos conocidos sobre la infame batalla del Somme

 Sarah Cooper - War History Online
Parte 1


Obuses de 8 pulgadas de la British 39th Siege Battery, Royal Garrison Artillery Disparando en el valle de Fricourt-Mametz, agosto de 1916, durante la batalla del Somme.


1. La Batalla del Somme fue originalmente pensada para ser predominantemente una ofensiva francesa.


La Batalla del Somme se planeó por primera vez a finales de 1915, y fue originalmente pensado para ser un ataque conjunto con las tropas británicas y francesas para tratar de drenar las fuerzas alemanas de sus reservas, con cualquier territorio ganó una misión secundaria.

Sir Douglas Haig, el nuevo comandante en jefe británico, recibió autorización del Gobierno británico para emprender una ofensiva mayor en 1916, aunque hubiera preferido que el lugar fuera el área más abierta de Flandes.


Portadores del estiramiento durante la batalla de Thiepval Ridge.

Los planes cambiaron a principios de 1916 con el brutal ataque alemán en Verdún, donde el Jefe del Estado Mayor del Ejército alemán dijo que tenía la intención de "sangrar a Francia blanca", las tropas francesas estaban dirigidas a otra parte. Como resultado de Verdún, los franceses ordenaron que la fecha del ataque (en ese punto, fijada como el 1 de agosto de 1916) fuera adelantada al fatídico 1 de julio para tratar de desviar recursos alemanes de Verdún para defender el Somme, la idea era que Alemania no podía 'T manejar dos ofensivas mayores a la vez, por lo que el ataque cayó en manos británicas.

2. El primer día de la batalla del Somme tiene el récord de la mayoría de las personas muertas en un día durante la guerra.


El 1 de julio de 1916 tiene el récord de ser el día más sangriento de la guerra con un sorprendente 57.470 bajas británicas y casi 20.000 muertes.

En algunos lugares las trincheras sólo estaban separadas por unos pocos cientos de metros de tierra de nadie. Las fuerzas británicas, que incluían tropas de Gran Bretaña, Irlanda, Terranova en Canadá, Sudáfrica e India, pasaron siete días bombardeando las trincheras alemanas y luego enviaron a 100.000 hombres por encima para tomar las trincheras. Confiaban en que sería una batalla victoriosa.


Regimiento de hombres en sus canteras durante el Somme.

Pero las tropas alemanas habían reforzado y tenían ametralladoras; Las fuerzas aliadas fueron segadas en centenares, y no pudieron romper las defensas alemanas.

Durante los cinco meses que siguieron a la ofensiva de Somme, más de un millón de soldados de los ejércitos aliados y alemanes resultaron heridos o perdieron la vida.

viernes, 23 de septiembre de 2016

Guerra del Paraguay: A 150 años de Curupaytí

150 años de la batalla de Curupaytí, emblema y orgullo del Paraguay
Fue la derrota más grande de la Triple Alianza formada por Argentina, Brasil y Uruguay. Quedó marcada en todos los combatientes pero no modificó el desenlace de una guerra que cambió la historia de Sudamérica
Infobae


“Asalto de la 4° columna”, de Cándido López (Museo Nacional de Bellas Artes)

En la mañana del 22 de septiembre de 1866, tras varios días de una lluvia intensa y cuatro horas del bombardeo de lo acorazados brasileños, el ejército de la Triple Alianza conformada por Brasil, Argentina y Uruguay se lanzó sobre la fortaleza de Curupaytí, a unos 220 kilómetros de Asunción.

Desde el principio las cosas salieron mal para los casi 18.000 atacantes: el cañoneo brasileño perdió sus objetivos y casi no dañó las defensas paraguayas, el barro de las lluvias convirtió el terreno en un pantano y no se realizó el reconocimiento previo necesario. Luego de cuatro horas de cargas y marchas, los aliados se retiraron dejando enormes bajas en el campo.

"A pesar del valor desplegado en el ataque por todos los combatientes, desde los generales a los soldados, los aliados sufrieron 4.000 bajas y los paraguayos, que no podían ser alcanzados desde su inconquistable posición, perdieron sólo 92 hombres", explicó a Infobae el historiador argentino Miguel Ángel de Marco.



La batalla de Curupaytí, de la que se cumplen 150 años este jueves, fue la derrota más grande de la Triple Alianza en la Guerra del Paraguay y constituyó la última victoria del ejército paraguayo de Francisco Solano López antes de su derrota total. Un verdadero ícono de la terrible guerra que enfrentó a vecinos y hermanos durante más de cinco años, la más sangrienta en la historia de Sudamérica.
Para los aliados fue un punto de quiebre que potenció la desconfianza. "Jefes militares brasileños y, en menor medida, argentinos se veían como aliados circunstanciales", considera el historiador brasileño Francisco Doratioto, quien publicó este año junto a De Marco el texto Guerra, Memoria e Integración en el N°48 del programa Historia Visual Argentina del Museo Roca, en Buenos Aires. "Se consideraban probables enemigos del futuro", agrega.

Para el Paraguay, en cambio, fue un motivo de orgullo y un efímero respiro que no modificó en nada el desenlace final. "A pesar de la reducida cantidad de muertos en relación a las bajas de los aliados en la batalla, el país no sólo fue aniquilado en su población y su economía, sino también política y moralmente", señaló a Infobae Edwin Britez, analista político y periodista del diario ABC en Paraguay.

Si bien hay dudas sobre el comienzo exacto de la Guerra de la Triple Alianza, o Guerra del Paraguay o Guerra Grande, según la perspectiva, para la mayoría de los historiadores adquiere su dimensión exacta con la invasión paraguaya de la provincia argentina de Corrientes, en abril de 1865, ordenada por el entonces dictador del Paraguay, el Mariscal Francisco Solano López, para llegar con sus ejércitos al Uruguay e intervenir en la guerra civil. La agresión propició la alianza entre Argentina y Uruguay con Brasil, que ya se encontraba en conflicto con el Paraguay en el Mato Grosso e involucrado también en los conflictos internos del Uruguay.

La Triple Alianza, con el presidente argentino Bartolomé Mitre como comandante general, derrotó a las columnas paraguayas y las expulsó de Corrientes en enero de 1866, dando inicio a la invasión del Paraguay y a la campaña para desbaratar el complejo defensivo de Humaitá, en el camino a Asunción. Así, tras una categórica victoria en mayo en Tuyutí y una rápida conquista del fuerte de Curuzú en septiembre, los aliados pretendieron hacer lo mismo con Curupaytí, la formidable fortaleza justo sobre la vera del río Paraguay y defendida por unos 5.000 soldados paraguayos.


Uniformes del ejército argentino en la Guerra del Paraguay (Museo Roca, Historia Visual Argentina N°48)

"El comandante de la escuadra brasileña, barón de Tamandaré, había prometido el día anterior que destruiría 'tudo isso em duas horas', pero el bombardeo de los cañones de grueso calibre no hizo mella a las baterías paraguayas ni destruyó los depósitos de municiones", explicó De Marco sobre los preparativos antes del asalto.

Mientras que para Doratioto "la superioridad aliada en armamentos modernos fue compensada por las ventajas defensivas por parte del Paraguay, como el conocimiento del terreno y el fácil acceso a fuentes de provisión de alimentos en la retaguardia".

El número de bajas entre los aliados es motivo de discusión, con algunos historiadores hablando de tanto como 10.000 entre muertos y heridos, aunque las estimaciones más actuales consideran unos 2000 brasileños y 2000 argentinos, en todo concepto. Diezmados por anteriores batallas, las fuerzas uruguayas casi no participaron del asalto a Curupaytí.

En el caso argentino, la sangría llegó a todos los niveles de la jerarquía militar: entre los muertos figuraban "dominguito" Sarmiento, hijo adoptivo del futuro presidente y Francisco Paz, hijo del vicepresidente Marcos Paz, en ejercicio durante la guerra; en tanto el pintor Cándido López perdió una mano en el combate.


“Viva la República del Paraguay. Vencer o Morir”, de Adolfo Methfessel (Museo Roca, Historia Visual Argentina N°48)

"Dada la magnitud del descalabro fue necesaria una larga etapa de  reorganización que duró casi un año, pues recién en junio de 1867 pudo el comando aliado ordenar un movimiento de flanco del este para interponerse entre las fortificaciones paraguayas y la ciudad de Asunción", señaló De Marco.

La debacle en Curupaytí, las enfermedades y una serie de revueltas en las provincias argentinas de Cuyo limitaron la participación argentina en el conflicto, y a partir de finales de 1867 las fuerzas brasileñas al mando del Duque de Caxias y bajo la mirada del Emperador Pedro II tomaron la iniciativa en la etapa final de la Guerra, que terminó con la caída de Asunción y la persecución del Mariscal López hasta su muerte en Cerro Corá, al noreste de Paraguay, en 1870.

"La importancia de la Guerra del Paraguay fue tal que ella repercutió en las generaciones siguientes y está presente en las memorias de las sociedades que la libraron", afirma Doratioto.


“Después de la batalla de Curupaytí”, de Cándido López (Museo Nacional de Bellas Artes)

La guerra, sin embargo, tuvo sus mayores efectos en el Paraguay, que sufrió masivas pérdidas humanas, sobre todo en su población masculina, y la destrucción de sus principales factores productivos. Pero todavía es fuente de orgullo nacional.

"El pueblo sigue siendo un gran admirador del soldado paraguayo por la valentía y el patriotismo con el que ha actuado. Batallas como la de Curupaytí son factores de unión, admiración y respeto", dijo Britez. "Lamentablemente ese sentimiento nacional se fue debilitando con el tiempo por la actitud engañosa de politiqueros de turno que convirtieron a las fuerzas armadas en instrumentos de dominación de la población", consideró.

En Argentina, la guerra no tiene una connotación de ese tenor en la actualidad, pero motivó siempre un interés muy fuerte entre sus historiadores y un debate historiográfico que por momentos se entrelazó con diferentes proyectos políticos.


Un cabo del ejército de Brasil (História Ilustrada)

"Hoy por hoy, aquella trágica guerra que involucró a cuatro países hermanos, provoca la labor seria de los estudiosos, aunque también trae a colación lugares comunes y frases militantes que hacen mucho ruido pero contribuyen poco", consideró De Marco.

Hoy, a 150 años de esa mañana de muerte que pareció durar una eternidad, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay son miembros fundadores del Mercosur, lo que para Britez es muestra de que el Paraguay "ha demostrado desde la batalla de Curupaytí tener un espíritu pacifista, no revanchista".

"Aún cuando sigue siendo víctima de un juego sucio en las relaciones comerciales y sigue esperando la devolución de todos los trofeos", agregó.

miércoles, 6 de julio de 2016

PGM: Pictorial del Sommne

100 años de la batalla más sangrienta de la historia
Entre julio y noviembre de 1916, las fuerzas británicas y francesas intentaron romper las líneas alemanas para distraerlos de la batalla de Verdún, pero terminaron perdiendo más soldados que en cualquier otra batalla de la Primera Guerra Mundial
Infobae



El principal propósito de la batalla era distraer a las tropas germanas de la batalla de Verdún (Reuters)


En pocas horas murieron cerca de 20.000 ingleses. Al finalizar el primer día de la batalla, otros 40.000 más habían sido heridos, hechos prisioneros o, simplemente, dados por desaparecidos (Reuters)


A principios de 1916, el frente occidental de la Gran Guerra se encontraba en un punto muerto, con ambos bandos parapetados detrás de las trincheras. El ataque de las fuerzas alemanas sobre Verdún el 21 de febrero de 1916 amenazó con destruir ese equilibrio de fuerzas. Los aliados decidieron contraatacar. La respuesta fue la batalla del Somme (Reuters)


Las bajas de la batalla del Somme terminaron siendo superiores a las de Verdún (Reuters)


La batalla del Somme, que transcurrió alrededor del río del mismo nombre, en el norte de Francia, fue una de las batallas más sangrientas de la Primera Guerra Mundial: dejó más de un millón de bajas entre ambos bandos (Reuters)


Entre el 1.º de julio y el 18 de noviembre, las fuerzas británicas y francesas intentaron romper las líneas alemanas para distraerlos de la batalla de Verdún, pero terminaron perdiendo más de 600.000 soldados en la que es aún la batalla más sangrienta en la historia del Ejército Británico (Reuters)


La batalla del Somme pretendía ser la gran ofensiva que cambiara el curso de la guerra y, por sus inicios, casi lo fue. Los aliados pensaban que aquello dejaría el frente alemán expedito, pero el primer día de avance sólo entre los británicos contaron 58.000 bajas (Reuters)


El 1.º de julio fue el día con más bajas del ejército inglés en toda su historia (Reuters)


Pese a los estragos causados por los bombardeos en las filas enemigas, los alemanes aguantaron en sus posiciones y causaron una masacre entre la infantería británica cuando el 1.º de julio el mando aliado dio la orden de tomar las trincheras enemigas (Reuters)



La batalla del Somme se cobró, en total, 1.250.000 vidas (Reuters)

Varios heridos son atendidos en una trinchera durante la operación Courcelette de la batalla del Somme (Reuters)



jueves, 19 de noviembre de 2015

PGM: Deshielo deja al descubierto cadáveres

El deshielo en los Alpes reveló cadáveres de soldados de la I Guerra Mundial




Un curioso fenómeno producto del cambio climático puede observarse en algunas de las zonas más frías del mundo: en los últimos años, el deshielo acelerado de los glaciares ha dejado al descubierto cuerpos momificados y objetos de distintos momentos de la historia. Entre los responsables de estos hallazgos se encuentra el guía de montaña Maurizio Vincenzi, habitante de Peio, Italia.
Hace un siglo, el pequeño pueblo ubicado al pie de los Alpes fue uno de los lugares donde se llevó a cabo la Guerra Blanca, en la que austríacos e italianos combatieron a temperaturas inferiores a los 30 grados bajos cero.



Las expediciones de Vincenzi le permitieron acuñar una vasta colección de objetos pertenecientes a soldados que formaron parte de aquel crudo enfrentamiento, ocultos durante décadas bajo el hielo. Ametralladoras, espadas, bombas, gorros, botas y toda clase de curiosos artefactos forman parte ahora de un museo montado por él mismo en el ayuntamiento de Peio.
En una ocasión, el guía de montaña se enfrentó al escalofriante encuentro de 3 cuerpos de jóvenes combatientes. Y éstos no fueron los únicos: el derretimiento de los Alpes, desde 1990 hasta la actualidad, ha provocado la “reaparición” de más de 80 soldados fallecidos durante la Primera Guerra Mundial, además de diversos materiales de aquella época. Los numerosos y cada vez más frecuentes descubrimientos de este tipo (cadáveres, fósiles de decenas de miles de años, restos de aviones, joyas) plantean la necesidad de crear una nueva disciplina científica: la arqueología glaciar.



History Channel

domingo, 7 de junio de 2015

PGM: Descubren casi intacta un túnel con 21 soldados alemanes

Soldados alemanes conservados en la Primera Guerra Mundial 
El refugio fue descubierto después de casi 100 años
Veintiún soldados alemanes enterrados en un perfecto estado de conservación de la Primera Guerra Mundial refugio se han descubierto 94 años después de que fueran muertos.
The Telegraph


Maderas en conserva que formaban las paredes del túnel donde fueron enterrados los soldados Foto: BNPS

Veintiún soldados alemanes enterrados en un perfecto estado de conservación de la Primera Guerra Mundial refugio se han descubierto 94 años después de que fueran muertos.
Los hombres fueron enterrados vivos cuando un gran proyectil disparado por los Aliados explotó por encima de su túnel en Carspach, Alsacia, en 1918 haciéndolo ceder. Arqueólogos franceses se toparon con la fosa común durante los trabajos de excavación para un proyecto de construcción de carreteras, y muchos de los restos fueron encontrados en las mismas posiciones que los hombres habían estado en el momento del colapso, lo que llevó a expertos para comparar la escena a Pompeya. También se han encontrado restos de armas, cascos y otros artículos militares.

Los hombres eran parte de un grupo mayor de 34 que fueron enterrados vivos cuando un proyectil Aliado explotó encima del túnel durante la Primera Guerra Mundial haciendo ceder.
Trece cuerpos fueron recuperados del refugio subterráneo, pero los hombres que quedaban tuvieron que quedar bajo una montaña de barro, ya que era demasiado peligroso recuperarlos.
Casi un siglo después arqueólogos franceses tropezaron con la fosa común en el antiguo frente occidental durante los trabajos de excavación para un proyecto de construcción de carreteras.
Muchos de los restos óseos fueron encontrados en las mismas posiciones que los hombres habían estado en el momento del colapso, lo que llevó a expertos para comparar la escena a Pompeya.
Varios de los soldados fueron descubiertos sentado en posición vertical en un banco, uno yacía en su cama y otro se encontraba en posición fetal haber sido arrojado por un tramo de escaleras.

Así como los cuerpos, también se encontraron efectos personales conmovedoras como botas, cascos, armas, botellas de vino, gafas, carteras, pipas, pitilleras y libros de bolsillo.
Incluso se encontró el esqueleto de una cabra, asume que es una fuente de leche fresca para los soldados.
Los arqueólogos creen que los artículos estaban tan bien conservados porque casi todo el aire, el agua o las luces habían penetrado en la zanja.
El túnel de 300 pies de largo se encuentra 18 pies debajo de la superficie cerca de la pequeña ciudad de Carspach en la región de Alsacia, en Francia.
Michael Landolt, el arqueólogo que lleva la excavación, dijo: "Es un poco como Pompeya.
"Todo se derrumbó en segundos y es sólo la forma en que estaba en ese momento.
"Aquí, como en Pompeya, encontramos los cuerpos como lo eran en el momento de su muerte.
"Algunos de los hombres se encontraron en posición sentada en un banco, otros acostado. Uno de ellos fue proyectado por un tramo de escaleras de madera y se encontró en una posición fetal.


Los arqueólogos creen que los artículos estaban tan bien conservados porque casi todo el aire, el agua o las luces habían penetrado en la zanja. El túnel de 300 pies de largo se encuentra 18 pies debajo de la superficie. "El refugio colapsado se llenó con tierra. Los artículos fueron muy bien preservados debido a la falta de aire y la luz y el agua.
"Los objetos metálicos estaban oxidadas, la madera estaba en buenas condiciones y encontramos algunas páginas de los periódicos que estaban todavía legible.
"El cuero estaba en buenas condiciones, así, todavía flexible.
"Los artículos serán llevados a un laboratorio, limpiados y examinados."
Los arqueólogos también descubrieron los lados de madera, suelos y escaleras de la vivienda que
Los soldados muertos eran parte de la sexta compañía, 94o Regimiento de Infantería de Reserva.
Sus nombres son todos conocidos. Incluyen Mosquetero Martin Heidrich, 20, privada Harry Bierkamp, ​​22, y el teniente agosto Hutten, 37.
Sus nombres están inscritos en un memorial en el cercano cementerio de guerra alemán de Illfurth.
Los cuerpos han sido entregados a la Comisión Guerra Graves alemán, pero menos que los familiares se pueden encontrar y solicitar los restos sean repatriados, está previsto que los hombres serán enterrados en Illfurth.

Michael Landolt, el arqueólogo que lleva la excavación, dijo: "Es un poco como Pompeya Todo se derrumbó en segundos y es sólo la forma en que estaba en el momento en este caso, como en Pompeya, encontramos los cuerpos como lo eran en el momento de.. su muerte. Algunos de los hombres fueron encontrados en las posiciones sentado en un banco, otros acostado. Uno de ellos fue proyectado por un tramo de escaleras de madera y se encontró en una posición fetal. El túnel subterráneo era lo suficientemente grande para albergar a 500 hombres y tuvo 16 salidas.
Hubiera sido equipada con calefacción, conexiones telefónicas, la electricidad, las camas y un tubo para bombear agua.
Los franceses atacaron el refugio el 18 de marzo 1918 con minas aéreas que penetraron el suelo y criticó en la pared lateral de la vivienda en dos puntos.
Se estima que más de 165.000 soldados de la Commonwealth están todavía en paradero desconocido en el frente occidental. Los soldados muertos eran parte de la sexta compañía, 94o Regimiento de Infantería de Reserva. Sus nombres son todos conocidos. Incluyen Mosquetero Martin Heidrich, 20, privada Harry Bierkamp, ​​22, y el teniente agosto Hutten, 37. Sus nombres están inscritos en un memorial en el cercano cementerio de guerra alemán de Illfurth.

viernes, 9 de enero de 2015

Guerra del Paraguay: La Batalla de Curupayty (1866)

Batalla de Curupaity - 22 de septiembre de 1866 



El 22 de septiembre de 1866, Bartolomé Mitre, general en jefe de la Triple Alianza, ordenó el asalto a la formidable posición fortificada enemiga de Curupaytí con 9.000 soldados argentinos y 8.000 brasileños, la flor y nata del ejército, el apoyo del cañoneo de la escuadra imperial y la cooperación de las fuerzas orientales de Venancio Flores. De toda la guerra del Paraguay ésta es la primera batalla planeada por Mitre y también la primera (y única) dirigida directamente por él. 

 

El 11 de Septiembre la infantería del II Cuerpo del Ejército Argentino (4000 hombres) marcho a Itapirú, siguiendo por agua a Curuzú en ese día. El 12 lo hizo la VII brigada brasileña (Paranhos) de 5 batallones. El 13 marchaba la infantería y doce cañones del I Cuerpo del Ejército Argentino (5000 hombres) llegando en la noche a Curuzú. En total los argentinos eran 9.500. La mayor parte de la artillería quedo en el sector de la derecha. El 15, el general Mitre y Porto Alegre hicieron un reconocimiento de la posición enemiga de Curupaytí, que sirvió de base para formular el plan de ataque. 


Campamento argentino, cerca de Itapiru (Cándido Lopéz)
El Ejército Argentino desembarca en Curuzú, previo al asalto a Curupayti  (Cándido Lopéz)

La iniciativa del ataque fue directamente el propio Mitre, según informe que le envía a Julián Martínez, Ministro interino de Guerra, donde le decía haber ordenado el ataque “sobre las líneas de fortificación de Curupayty, artilladas por cincuenta y seis piezas y guarnecida pro catorce batallones”… “un total de más de dieciocho mil hombres” (Mitre a Martínez. Cuartel de Curuzú, 24 de septiembre de 1866. Partes oficiales – AGN. t.II. p.333) 
El ataque al frente terrestre de Curupaytí se iniciaría con un bombardeo de la escuadra de modo de inutilizar sus defensas y ahuyentar las fuerzas de la trinchera. Después seguiría el ataque de las fuerzas de tierra. El ataque se haría con la cooperación de la escuadra y de las tropas dejadas en Tuyutí, estas como una demostración indirecta. Según el terreno y las circunstancias; la cuarta de observación , la formara la fuerza que quede ocupando el campo atrincherado de Curuzú la cual cubriría los desemboques de la retaguardia. Las agrupaciones de la izquierda se compondrían de brasileños (II Cuerpo de Ejército) a las órdenes de Porto Alegre y las de la derecha de argentinos (I y II Cuerpos). El movimiento se iniciaría por la columna derecha. El ataque terrestre sera precedido de un bombardeo de la escuadra de modo de inutilizar las defensas y ahuyentar alas fuerzas de las trincheras. Se calcula que esto se conseguirá en dos horas. Después empezaría el ataque terrestre. En ese momento la escuadra forzara el pasaje, quedando para enfrentar la posición dominada los buques necesarios.  La actuación del ejército de Tuyutí quedo concretada en esta forma: El movimiento de la caballería de Flores se anticipara a fin de concurrir directa o indirectamente al ataque de Curupayti, teniendo en vista rodear la posición enemiga del estero Bellaco. El Mariscal Polidoro Joardao, con el resto del ejército concurrirá con el mayor vigor posible al reconocimiento de esta posición, yendo preparado a un ataque a fondo para desalojar al enemigo, simultáneo con el asalto a Curupaytí. En la madrugada del 17 todo se encontraba listo en los vivaques de Curuzú y Tuyutí, más el almirante manifestó la conveniencia de suspender el bombardeo debido a la amenaza de lluvia. A las 9.30 hrs empezó un copioso aguacero que continuó hasta la noche del 18 al 19, obligando a postergar las operaciones. El 19 volvió a llover. El 20 apareció el sol, resolviendo realizar el ataque el día 22. La operación terrestre se efectuara con cuatro columnas de ataque en tres líneas tácticas y otra de observación, las dos columnas centrales constituirán el centro de gravedad. La primera línea de ataque será seguida por la segunda, en calidad de reservas parciales: la tercera estará constituida por las reservas generales del ataque, concentradas en dos o mas masas. El ataque estaba previsto para la madrugada del día 17 de setiembre de 1866, pero se postergó por el mal tiempo reinante. Se realizó recién el día 22. 

Iglesia de Humaitá luego del bombardeo de la marina brasileña



A las 0700 hrs del 22 de Septiembre de 1866, la flota se puso en posición. La escuadra brasileña se movió para tomar la posición dispuesta por el almirante Tamandaré a fin de iniciar el bombardeo. Tres acorazados dieron comienzo al bombardeo del reducto de Curupaity, mientras que el resto de la flota, fuera del alcance de la artillería paraguaya bombardeó el sector de las fortificaciones emplazadas en tierra. El vapor ARA Guardia Nacional, con todo su personal en cubierta se condujo gallardamente en Paso de las Cuevas en Curupaity. El bombardeo no surtió efecto alguno y cesó a las 12.00 hrs, cuando el Almirante Tamandaré hizo una señal indicando que el bombardeo había logrado su objetivo. Las cubiertas del terreno impedían a los artilleros efectuar correctamente sus tiros. El duelo de artillería duró cuatro horas y los paraguayos contestaban al fuego de la escuadra logrando mantener a los buques alejados de las fortificaciones. 


El ataque de la flota brasileña (Cándido Lopéz)

La escuadra brasileña “arrojó cerca de cinco mil bombas” (según Thompson) que de todos modos no arrojó el resultado previsto por el optimista comandante Tamandaré, que el día anterior había dado seguridades del caso: Amanhá descangalharé tudo isto en duas horas” (2) 

Al mediodía el almirante Tamandaré suspendió el fuego contra la fortificación del frente terrestre y se concentró sobre el frente fluvial. Comenzó entonces el ataque terrestre cuya dirección estaba a cargo del general Mitre.  El mariscal Francisco Solano López destinó a su mejor hombre de guerra, el general José E. Díaz, vencedor de Estero Bellaco y Boquerón, que preparó en poco tiempo la defensa del campo, cortando árboles de "abatíes" dispuestos por sus enormes raíces para dentro, ocultando unas 50 bocas de fuego. El trazado de las trincheras paraguayas en la posición del frente por la forma en que estaba organizada y por los obstáculos naturales y artificiales a su frente y flanco era sencillamente formidable. Igualmente eficaces eran las defensas en el frente fluvial, no tanto por la extensión e importancia de las obras, sino por la altura de la barranca, por la poderosa artillería y por lo angosto del canal, que impedía a los buques aproximarse a la posición, sin contar la estacada y los torpedos que cerraban la parte navegable.

Trinchera paraguaya (Cándido Lopéz)

Cumpliendo con el plan previsto por Mitre, los Aliados se lanzaron con brío impresionante sobre las trincheras paraguayas, pero sufrieron una marcha pesada por el terreno fangoso bajo el fuego de la artillería paraguaya, hasta estrellarse contra las defensas de "abatíes" que el “genio” de Mitre no había previsto.  Las dos columnas del centro avanzaron, tal cual establecía el plan de batalla. Hombro contra hombro, bayonetas relucientes listas, avanzaron bajo un tremendo fuego de artillería a través de pantanos y del río, cargados con sus mochilas, escaleras. Al llegar a la trinchera, el foro y el parapeto bloqueaban su camino. La segunda columna fue detenida en una laguna por una linea de arboles abatidos, y giró hacia la izquierda bajo un brutal bombardeo. La infantería argentina procedió avanzando, de una manera fria, deliberada a un paso fijo, como en un desfile. La metralla y el fuego de fusileria continuaba. Los oficiales argentinos cabalgando con gran bravura y élan bajo la lluvia de plomo llegaron hasta la trinchera, alentado a la tropa a seguir. El Mayor Ayala del 12 de Línea cayó herido. El Mayor Lucio V. Mansilla, segundo jefe del batallón se hizo cargo de la unidad, pero fue herido también. Los coroneles Juan Bautista Charlone y Manuel Rosetti cayeron heridos de muerte. El cabo Gómez fue herido en una rodilla izquierda por un tiro de fusil, pero desobedeció la orden de retirarse. Otro balazo le impactó en la rodilla derecha, y como no podia permanecer parado continuó disparando en posición de "cuerpo a tierra". El bombardeó redobló su volumen.   Las dos columnas centrales, encargadas del ataque principal sufrieron desde el primer momento un fuego intensísimo de la artillería paraguaya mientras su marcha se veía entorpecida por el terreno fangoso por los tres dias anteriores de lluvia y las malezas. Lograron salvar los obstáculos mediante el uso de fajinas y escalas que llevaban para tal fin y se lanzaron al asalto de la trinchera principal, pero se encontraron con una laguna y una inabordable barrera de malezales que les hizo imposible continuar su avanzada. En esta marcha, sufrieron pérdidas enormes.  La tercera columna, al mando del coronel Rivas siguió avanzando a pesar de los obstáculos, pero su ataque fracasó y los pocos hombres que lograron penetrar en la posición fueron prácticamente ultimados. La cuarta columna, al mando del coronel Martínez, también fue detenida al borde de la laguna y la línea de malezales. 

Asalto de la cuarta columna a Curupayti (Cándido López)

El combate se sostenía tenazmente sin que los asaltantes lograran el menor éxito sobre las tropas paraguayas. Según parte del propio Mitre, “fue contenido el ímpetu del ataque por la línea de abatíes que se componía de gruesos árboles enterrados por los troncos, y que en más de treinta varas obstruían el acceso a la trinchera…fue necesario reforzar el ataque con la segunda línea de reservas parciales, comprometiendo en las dos columnas de ataque central veinticuatro batallones”…”las líneas de abatíes no han sido forzadas nunca en asalto franco, ni aun por las primeras tropas del mundo” (Mitre a Martínez. Cuartel de Curuzú, 24 de septiembre de 1866. Partes oficiales) lo que demuestra la imprevisión de Mitre de no reconocer el terreno previamente... salvo que pretendiera realizar una hazaña mayor “que las primeras tropas del mundo”.  El heroísmo y sacrificio de las tropas aliadas, no fue suficiente para vencer ni la “línea de abatíes” ni “la impericia de Mitre”. El propio general en jefe lo admite en sus partes:  En esas circunstancias, habiéndonos puesto de acuerdo con el barón de Porto Alegre, y viendo que no era posible forzar ventajosamente la línea de abatíes, para llevar el asalto general sino comprometiendo nuestras últimas reservas y que una vez dominada la trinchera no se obtendrían los frutos de tal actor parcial desde que no se conservasen tropas suficientes para penetrar en orden el interior de las líneas y hacer frente allí a las reservas del enemigo, acordamos mandar replegar simultáneamente y en orden las columnas comprometidas den el ataque” (Ibidem)  La columna de la extrema izquierda, entre tanto, aprovechando el terreno cubierto fue a ocupar a una posición de apresto a proximidad de la trinchera enemiga avanzada enemiga, y quedando mas cerca de la linea adversaria, fue la primera en empeñarse. Bajo un violento fuego, los brasileros salvaron la trinchera avanzada, siguiendo después al asalto de la posición principal, batidos por el fuego frontal y de flanco de la misma. No obstante los esfuerzos recibidos, el ataque fracaso y los pocos hombres que lograron penetrar en la posición fueron allí ultimados. La III Brigada de esta columna, confundiendo a los lanceros a pie brasileros con tropas enemigas se desbando presas del pánico a gritos de:" La caballería nos corta!"  La 4a. columna (coronel Martínez) que por reconocimientos comprobó no ser posible flanquear la posición enemiga, se puso en movimiento en el orden que las divisiones tenían en la posición de apresto. Batida de frente por la artillería de la posición y por otra, que desde la derecha, aprovechaba un claro en el monte, al este de la laguna. La 4a. división apresuró su marcha, mientras la 3a. desplegaba con frente al nuevo enemigo, y una batería acudía para contrabatir la artillería flanqueadora. Al llegar al borde de la laguna y de la linea de abatíes, la 4a. división tuvo que detenerse. Desde allí mando a la VIII Brigada , para cooperar con las unidades del coronel Rivas. Las granadas explotaban formando geysers de agua y barro, brazos, piernas y torsos volaban en todas direcciones. Hacia mas de dos horas que el combate se sostenía tenazmente contra el centro y la derecha paraguaya, sin que los asaltantes lograsen el menor éxito. Apreciando que ni con el empleo de las ultimas reservas se obtendría una victoria decisiva, y que mantenerse allí era acrecer las perdidas, se acordó hacer replegar simultáneamente a todas las tropas comprometidas en el ataque, protegiéndolas con las reservas generales. A las 1700 hrs Mitre ordenó cesar el asalto. El estupendo 6o. Batallón de Infantería se retiró marchando hacia atrás para no darles la espalda al enemigo. El Mayor Julio A. Roca cabalgó hasta la trinchera para rescatar a un oficial herido a quien cargó sobre la grupa, marchando a su caballo lentamente, mientras granadas enemigas silbaban sobre su cabeza. (1) A las 17 hrs el ejército estaba de regreso en Curuzú. Los paraguayos solo salieron para recoger el botín abandonado por el asaltante, desnudar a los muertos y ultimar a los heridos graves. Menos mal que “acordaron mandar replegar” porque casi exterminan su propio ejercito, atropellando una “línea de abatíes”, como el Quijote lo hiciera contra los molinos de viento.  El propio Mitre, aunque escatimando las cifras, da cuenta del desastre sufrido: Nuestras pérdidas han sido considerables y sensibles…las computo en tres mil (en realidad fueron tres veces más) entre muertos y heridos” ...” Por parte del ejercito argentino se comprometieron diez y siete batallones en el asalto, cayendo muertos o heridos la mayor parte de los jefes que los condujeron” (Ibidem) También da parte del desastre el hermano del general en jefe, general Emilio Mitre, que comandaba el 2° Cuerpo en el asalto:  V.E. sabe los prodigios de inaudito valor que los cuerpos todos del ejército hicieron en esta jornada. Es pues, inoficioso que el que firma haga de ellos elogios tan justamente merecidos. Basta dejar establecido que de los tres Batallones de este 2° Cuerpo que cargaron sobre la trinchera, solo ha quedado en aptitud de combatir una tercera parte de cada uno de ellos, para probar el denuedo y la bravura de que se hallaban animados, y dieron sangrientas pruebas Cuando a las tres de la tarde, próximamente, ordenó usted la retirada, estos tres bizarros cuerpos se retiraron en el mayor orden posible, a pesar de estar ya muertos de o heridos sus jefes y oficiales” (Del general Emilio Mitre al al General en jefe de los Ejércitos Aliados, Brigadier General D. Bartolomé Mitre. Campamento de Curuzú, 27 de setiembre de 1866. Partes oficiales – AGM.tII.p.334)  No cabe duda alguna de “los prodigios de inaudito valor” y del “denuedo y la bravura de que se hallaban animados” aquellos miles de soldados y oficiales que iban al seguro sacrificio contra una "línea de abatíes", sin rebelarse para linchar a sus comandantes que los mandaban a una muerte inútil e inevitable.  En la crónica que hace el general paraguayo Resquín afirma que “cuando las fuerzas del ejército aliado se retiraron en completa derrota, dejaron en el campo de más de ocho mil cadáveres e innumerables heridos, sin contar los que pudieron recoger”. Las bajas paraguayas las sitúa en “un jefe, tres oficiales y diecinueve hombres de tropa muertos, alcanzando los heridos a siete oficiales y setenta y dos hombre de tropa” (Resquín, Datos históricos. p. 80-81) Es decir, 92 bajas paraguayas contra alrededor de 10.000 bajas aliadas.  Historiadores revisionistas paraguayos (y argentinos, entre ellos García Melluid) aumentaron groseramente las cifras de bajas aliadas en Curupaity. En realidad fueron, 4045 en total, entre muertos heridos de los cuales 2095 argentinos y 1950 brasileros. Las bajas paraguayas: 92. Fue en las palabras de un historiador: "El asalto a Curupaity trae a la mente el ataque de la División de Picket en la batalla de Gettysburg. A la tropa se le asignó una misión imposible. La carga fue un error tremendo que no debia haber tenido lugar." Las cifras del contraste demuestran la improvisación e impericia de Mitre, contra la efectiva defensa comandada por don José E. Díaz , que fue ganando sus galones de general a lo largo de las hazañas producto de su inteligencia, serenidad y valor. El emperador de Brasil, pidió el reemplazo del general en jefe, bajo excusa de los levantamientos de rebeldía en montoneras producidas en las provincias del interior, que se pronunciaban por intermedio de Felipe Varela contra la Guerra del Paraguay y del propio Mitre y su política hacia las provincias interiores  En la sangrienta batalla de Curupaytí el impacto de un casco de granada le destrozó la mano derecha a un ciudadano argentino alistado hacía unos meses como voluntario. Evacuado a Corrientes, la amenaza de la gangrena obligó a amputarle el brazo por encima del codo. Se trataba de un joven dibujante y cronista de 26 años, teniente segundo del ejército, que se llamaba Cándido López. Menos de un año después cumplió su promesa de enviarle al médico que le amputó el brazo un óleo suyo fruto de una prodigiosa reeducación de su mano izquierda. El sería, a través de sus cuadros, el documentalista histórico de la Guerra de la Triple Alianza.(Ver biografía de Cándido López ,"El manco de Curupayty")  También, en Curupaytí perdió la vida Dominguito, hijo adoptivo de Domingo F. Sarmiento. 

Trincheras de Curupayti a 4 millas (7.5 km) de la fortaleza de Humaitá  

Dominguito Sarmiento (hijo del futuro presidente Domingo Faustino Sarmiento) muerto en la batalla ¡De pie señores! ¡Hay derrotas que honran!

Fuentes  García Mellid, Atilio. “Proceso a los falsificadores de al historia del Paraguay”. (1) Rauch, Georg v. Conflict in the Southern Cone (Praeger, New York, 1999) pag. 93-95 (2) Thompsom, Jorge.”La guerra del Paraguay”. Impr. Americana. Buenos Aires 1869

miércoles, 14 de mayo de 2014

PGM: Una historia personal galesa


Una historia de la Primera Guerra Mundial en 100 Momentos: 'Después del primer día o dos, los cadáveres se hinchaba y apestaban... '



Robert Graves, de los Reales Fusileros Galeses, describe un episodio de horror y heroísmo en las trincheras

Desde la mañana del 24 de septiembre a la noche del 03 de octubre, tuve en las ocho horas de sueño. Me mantenía despierto y vivo por beber de una botella de whisky al día. Yo nunca había bebido antes, y tienen pocas veces bebido desde entonces; ciertamente me ayudó entonces. No teníamos mantas, abrigos, o láminas impermeables, ni tiempo ni material para construir nuevos refugios. La lluvia caía. Cada noche que salimos a buscar en la oscuridad de los otros batallones. Los alemanes continuaron indulgente y tuvimos algunas bajas.

Después del primer día o dos de los cadáveres se hincharon y apestaban. Vomité más de una vez mientras supervisando el transporte. Aquellos que no podíamos entrar desde la alambrada alemana siguió a hincharse hasta que la pared del estómago se derrumbó, ya sea naturalmente o cuando perforado por una bala ; un olor repugnante flotaría a través. El color de las caras muertas cambió de blanco a gris-amarillo, al rojo, al violeta, al verde, al negro, al baboso.

En la mañana del día 27 un grito surgió de la tierra de nadie. Un soldado herido del Middlesex había recuperado la conciencia después de dos días. Se quedó cerca de la alambrada alemana. Nuestros hombres lo escucharon y miraron el uno al otro. Tuvimos una lanza- corporales misericordiosos llamado Baxter. Él era el hombre a hervir un dixie especial para los centinelas de su sección cuando vinieron fuera de servicio. Tan pronto como se enteró de que el hombre Middlesex herido, corrió a lo largo de la zanja llamada a un voluntario que le ayudara a buscar a in Por supuesto, nadie iría ; que era la muerte para poner la cabeza por encima del parapeto. Cuando él llegó corriendo para preguntarme Me excusé por ser el único oficial de la compañía. Me gustaría salir con él al atardecer, le dije- no ahora. Así que se fue solo. Saltó rápidamente por encima del parapeto, luego paseando a través de la tierra de nadie, agitando un pañuelo ; los alemanes dispararon para asustarlo, pero como insistió que venga de cerca. Baxter continuó hacia ellos y, cuando llegó al hombre de Middlesex, se detuvo y apuntó a mostrar a los alemanes lo que él estaba. Luego se vistió las heridas del hombre, le dio un trago de ron y unas galletas que tenía con él, y prometió estar de vuelta de nuevo al caer la noche. Él regresó, con una camilla de partido único, y el hombre se recuperó. Le recomendé Baxter para la Cruz de la Victoria, siendo el único oficial que había sido testigo de la acción, pero las autoridades pensé que no vale más que una medalla de conducta distinguida.

The Independent

jueves, 8 de mayo de 2014

PGM: Vida de trinchera en Galipoli

Una historia de la Primera Guerra Mundial en 100 Momentos : "Yo nunca había visto a un hombre muerto... entonces vi 300 de una sola vez"

Leonard Thompson, un peón de granja de Suffolk, describe sus experiencias en los Dardanelos



LEONARD THOMPSON - The Independent

Llegamos a los Dardanelos y vimos las armas centelleantes y escuchamos el fuego de fusil. Ellos tiraron hacia nuestro barco, el River Clyde, hasta la orilla. Le habían cortado un agujero en él e hicieron un pequeño muelle, por lo que fueron capaces de caminar en línea recta de vez en cuando a la playa.

Nos sentamos allí - ¡en el Helesponto! - Esperar a que se haga la luz. Las primeras cosas que vimos eran grandes cañones turcos naufragados, lo segundo una gran carpa. No me hacen pensar de los militares sino de fiestas populares. Otras personas deben haber pensado así porque recuerdo lo que todos se apresuraron a la altura, al igual que los niños entrar en un circo, y luego encontramos todo ató los cordones. Nos deselanzamos y nos apresuramos Estaba lleno de cadáveres. Ingleses muertos, líneas y líneas de ellos, y con los ojos bien abiertos.

Todos dejamos de hablar. Nunca había visto a un hombre muerto antes y aquí yo estaba buscando a 200 y 300 de ellos. Fue nuestro primer miedo. Nadie había mencionado esto. Me quedé muy sorprendida. Pensé en Suffolk y parecía un lugar feliz por primera vez.

Más tarde ese día nos marchamos a través de campo abierto y llegamos a menos de un kilómetro y medio de la línea del frente. Fue increíble. ¡Estábamos allí - en la guerra!

El lugar que habíamos alcanzado fue llamado la "tierra muerta", ya que era el lugar donde el enemigo no pudiera verte. Nos tumbamos en pequeños agujeros cuadrados, mismo al lado de James Sears de la aldea. Él tenía unos 30 y era casado.

Esa tarde paseamos por el suelo muerto y preguntamos acerca de nuestros amigos que habían llegado un mes o así que hace. "¿Cómo está Ernie Taylor?" - "Ernie - Se ha ido." "¿Has visto a Albert Paternoster?" - "Albert - Se ha ido." Aprendimos que si 300 habían "ido", pero 700 fueron dejados, entonces, esto no era tan malo. Entonces sabíamos lo poco importante que nuestros nombres eran.

Yo estaba en centinela aquella noche. Un tipo llamado Scott me dijo que yo sólo debía exponer mi cabeza por un segundo, pero que en este momento tenía que ver lo más que pudiera. Cada tercer hombre a lo largo de la zanja era un centinela.

La noche siguiente tuvimos que pasar a la tercera línea de trincheras y nos enteramos de que los Gurkhas iban a hacer una incursión y que teníamos que apoyar su retaguardia. Pero cuando llegamos a la trinchera de comunicación nos pareció tan lleno de hombres muertos que apenas podíamos mover. Sus rostros eran bastante negros y que no podía distinguir a los turcos de los ingleses. No había la más terrible hedor y por un tiempo no había más que el ser vivo enfermo a los muertos.

Yo estuve de centinela de nuevo esa noche. Fue uno-dos-centinela, uno-dos-centinela a lo largo de la trinchera, como antes. Yo sabía que el próximo centinela bastante bien. Me acordé de él en Suffolk cantando a sus caballos mientras araba.

Ahora volvió a caer con un gran grito y una mirada de sorpresa - muerto. Es rápido, de todos modos, pensé.

El 4 de junio nos fuimos por encima. Tomamos trinchera de los turcos y la sostuvo. Se llamaba Hill 13. Al día siguiente nos sentimos aliviados y nos dijeron que descansar durante tres horas, pero no fue más de media hora antes de que el regimiento aliviar volvió corriendo. Los turcos habían regresado y retomado su trinchera.

El 6 de junio mi oficial favorito fue asesinado y un sin fin de nosotros masacrado, pero nos las arreglamos para conseguir el asimiento de la Colina 13 otra vez. Encontramos un gran embrollo, carnicería y los hombres sin fusiles al grito de "¡Alá! ¡Alá!" que es el nombre de Dios en el idioma turco. De los 60 hombres con los que había empezado la guerra de Harwich, sólo habían quedado tres.

Nos pusimos a trabajar para enterrar a la gente. Nosotros la pusimos en los lados de la zanja, sino fragmentos de ellas hacía cada vez descubierto y que sobresale, al igual que las personas en una cama mal hecha. Las manos eran los peores ; escaparían de la arena, que apunta, la mendicidad - incluso saludando ! Había uno que todos dimos cuando nos pasaron, diciendo: "Buenos días", con una voz elegante. Todo el mundo lo hizo. El fondo de la zanja era elástico como un colchón, porque de todos los órganos debajo. Por la noche, cuando el hedor era peor, empatamos crepé alrededor de nuestras bocas y narices. Esta crepe había sido dado a nosotros, porque se suponía que nos impida ser gaseados.

Las moscas entraron en las trincheras durante la noche y los alinearon completamente con una densidad que era como trapo en movimiento. Hemos matado a millones con palmadas nuestras espadas a lo largo de las paredes de la zanja, pero la noche siguiente sería igual de malo. Todos estábamos mal y no podíamos dejar de cagar porque habíamos cogido la disentería. Lloramos, no porque teníamos miedo pero porque estábamos tan sucia ".

© 1969 Ronald Blythe. Extraído de ' Akenfield ' por Ronald Blythe (Penguin, 9,99 libras; penguin.co.uk)

viernes, 28 de marzo de 2014

PGM: La odiosa vida en las trincheras británicas

Relatos personales nunca antes vistos de la Gran Guerra ofrecen vívida imagen de la vida en el frente



El material ha sido desenterrado de los archivos de la BBC, dice Gerard Gilbert
GERARD GILBERT - The Independent

Hemos estado discutiendo con historiadores, un Paxman pontificador y un drama sobre el fracaso de la diplomacia que condujo a más de 16 millones de muertes, pero una omisión flagrante de la programación en curso de la BBC con motivo del estallido de la Primera Guerra Mundial ha sido el testimonio de los propios participantes. Esto no es sorprendente dado que el conflicto terminó hace mucho tiempo, incluso el soldado más joven - por ejemplo, uno que había mentido sobre su edad y se había unido a los 16 años en 1918 - tendría ahora 111, mayor que el hombre vivo más viejo actual en Gran Bretaña.

Aquí es donde un brillante documental que muestra en BBC2 mañana entra en la cuenta. Yo estuve allí : Las entrevistas de la Gran Guerra se ha entresacado de más de 80 horas de (inéditas) recuerdos filmados de veteranos, realizado para el 26º parte de la serie La Gran Guerra de la BBC en 1964. Los participantes, que van desde un trabajador de una fábrica de Manchester a un guardia alemán recuerdan con gran detalle matar a bayoneta a un soldado francés, cuando eran todavía relativamente jóvenes - en su mayoría en los años sesenta - cuando fueron interrogados por la joven investigadora de la BBC Julia Cave. "Yo había tratado de encontrar personas que podían hablar bien y tuviera cosas importantes que decir", dice Cave ahora. "Nos anunciamos y nos enviaron cartas, diarios y todo tipo de cosas."

Y ella eligió a los entrevistados más extraordinariamente vívidos, con historias que dan los acontecimientos de 1914-1918 a la vida con una poesía y la atención al detalle que estaría más allá de la mayoría de los dramaturgos. El trabajador de una fábrica de Manchester, Katie Morter, describe - con un acento directamente de episodios en blanco y negro y principios de Coronation Street - yendo al cine con su esposo Percy cuando el actor de music hall Vesta Tilley encabezaba una campaña de reclutamiento. "Yo no habría ido si hubiera sabido", dice Morter, con pesar.


Brillante documental de la BBC cuenta con más de 80 horas de recuerdos filmadas de veteranos (foto BBC) brillante documental de la BBC cuenta con más de 80 horas de los recuerdos de los veteranos (foto BBC)

Otro entrevistado, Sebastian Lang, recuerda haber tenido 17 (demasiado jóvenes para el servicio militar obligatorio) y ser abordado por dos mujeres en una calle de Londres. Lo empujaron una pluma en la nariz - llamándolo cobarde, es decir - y para el final del día un Lang desconcertado se encontró a sí mismo como Soldado SC Lang. Esto es antes de que el documental llegara incluso a Francia, la llegada al frente occidental descrito por un soldado de infantería canadiense antiguo aquí como "más deprimente que terrorífico".

Charles Carrington es quizás el más cercano en espíritu atormentado a un poeta de guerra. Después de haber tenido su regimiento prácticamente aniquilado durante un ataque, se le ordenó, como capitán de 20 años de edad, reconstruir la fuerza de su regimiento. "A finales del mes, estábamos listos para hacerlo de nuevo", dice. "Eso todavía, para mí, es muy difícil de explicar." Pero incluso Carrington pudo ver el lado más suave del frente occidental. Cuando no está en la acción, dice, era como un "campamento de vacaciones fuera de la puerta con los chicos, con un ligero sabor de peligro para él."

La introducción de Archibald Cochrane hasta su muerte fue cuando un hombre de pie junto a él en una zanja tenía le volaran la cabeza por un proyectil. Esto era nuevo para la hija y los nietos de Cochrane, que asistió a una proyección especial de la película en Londres esta semana.
El entrevistado Charles Carrington cuando
era un joven oficial en 1915 (foto BBC)

"Él nunca hablaba de ello", dice Jean Green, que trajo consigo la carta que su padre le había escrito a la BBC en 1964. "Nos enteramos de esta carta cuando se va a través de sus efectos. Nosotros ni siquiera sabíamos que había hecho la entrevista."

Richard Williamson, el hijo de otro de los entrevistados, Henry Williamson, dice: "Nosotros le habíamos pedido, pero el padre nunca hablamos de la guerra para nosotros, los niños Fue muy emocionante verlo allí hablando de esa manera... tan conmovedor. es casi difícil de ver sin lágrimas ".

Entonces, ¿cómo se las arregló para abrir la cueva a una generación educada en la reticencia ? "Creo que tal vez había llegado a la etapa en que pueden hablar de ello ", dice ella. " Otra cosa que, curiosamente, era que yo era una niña - era tan sorprendente que alguien como yo estaba haciendo un trabajo así que estaban bastante sorprendidos por el mismo.

"Yo no sabía mucho acerca de la guerra, cuando empecé, pero a medida que fui, yo realmente tengo que saber si decían una historia real, o si se trataba de una historia que había contado una y otra y otra vez... porque entonces salió de pat y eso no fue realmente va a funcionar ".


Los veteranos de todas las nacionalidades fueron entrevistados para la serie y dieron testimonios conmovedores (foto BBC)

Que estas historias eran narradas por primera vez - si se trata de la negativa de un hombre para unirse a un pelotón de fusilamiento ("Me dieron a entender que había desertado") o la admisión de John Palmer que, como le dio a entender un comunicador en la artillería real, fue tentado a mentir bajo una trampa y para ello recibir una herida autoinfligida - les da una frescura y una poesía inesperada.

Palmer describe haber estado "condenadamente cansado" de tumbarse bajo fuego de artillería, y de ser herido. "Me pareció que me hundía en el barro y en esta ocasión no me gustaba el barro - se sentía como una manta de protección." Otro veterano describe caminar al otro lado de la tierra de nadie y ver compañeros muertos adosarse pesadamente en el suelo "como un rebaño de ovejas dormido", mientras que un piloto ex-boxeador recuerda haber visto "aviones que caían del cielo como un pájaro herido".


Los participantes eran todavía relativamente joven - en su mayoría en los 60 años - cuando fueron interrogados por la joven investigadora de la BBC Julia Cave (foto de BBC)

Los veteranos de todas las nacionalidades fueron entrevistados para la serie, y algunos de los testimonios más conmovedores viene de un ex soldado alemán, que describe su vergüenza de matar a un francés."Todos ellos son muy poco patriotas", dice Martin Davidson, el director de programación de la historia de la BBC. "Esa generación podría ser perdonado más que la mayoría [de ser patriotero], pero no hay nada de eso."

martes, 24 de diciembre de 2013

PGM: La Navidad en las trincheras

El primer gol contra el belicismo

  • La Liga británica recordará la Tregua de Navidad de 1914 construyendo un campo de fútbol
  • Arrancan las conmemoraciones de la I Guerra Mundial
Tropas británicas y alemanas celebrando la Navidad de 1914. / MANSELL (TIME & LIFE / GETTY)

El 24 de diciembre de 1914, los soldados alemanes desplegados en Ypres (Bélgica), empezaron a decorar sus trincheras y cantar el más célebre de sus villancicos, Noche de paz. Los soldados británicos desplegados en la frontera no respondieron con balas, sino entonando sus propias canciones navideñas. Aquella noche empezó una tregua singular e histórica que durante unos días haría que más de 100.000 soldados, sobre todo alemanes y británicos, pero también franceses, confraternizaran para celebrar la Navidad en medio de un conflicto que todos esperaban que fuera corto y definitivo, pero que resultó un larguísimo y amargo aperitivo de otra guerra.

La tregua se extendió por numerosas trincheras del frente occidental en aquellas primeras Navidades de la I Guerra Mundial. Al año siguiente se repitieron las escenas de confraternización, pero a una escala mucho más pequeña. En 1916 ya casi no hubo tregua: las batallas del Somme y de Verdún, en las que murieron más de un millón y medio de soldados, habían dejado ya claro que aquella era una guerra cruel y larga.

Esa tregua espontánea, materializada para sorpresa y malestar de los altos mandos, ha pasado a la historia “como un momento en el que soldados comunes y corrientes reaccionaron contra sus líderes y la locura monstruosa de la I Guerra Mundial”, ha recordado estos días en un artículo en el Financial Times la historiadora Margaret MacMillan, que acaba de publicar 1914. De la paz a la guerra.

Hay una imagen que ha representado por encima de todas la confraternización navideña entre ambos bandos: la de soldados enemigos jugando al fútbol. Quizás el primer partido fue el que enfrentó a británicos y alemanes en tierra de nadie junto a Ypres. En su recuerdo, equipos infantiles de Reino Unido, Alemania, Francia y Bélgica juegan desde 2011 un torneo amistoso en esa población belga. Desde el año que viene, coincidiendo con el primer centenario de la I Guerra Mundial, la Premier League inglesa se ha comprometido a construir en Ypres un campo de hierba artificial.

En los próximos meses van a empezar los actos de conmemoración de aquella guerra terrible. Una catarata de libros, reportajes y por supuesto actos institucionales acompañarán un centenario que se promete largo de una guerra que empezó el 28 de julio de 1914 y no acabó hasta el 11 de noviembre de 1918. La historiadora de Oxford subraya que el centenario debería servir no solo para recordar aquella guerra, sino para intentar comprendería.

Porque es un conflicto que los europeos tienden a reducir a las trincheras embarradas del frente occidental, olvidando que hubo también un frente oriental en Europa y que se extendió a zonas de África, Oriente Próximo y Asia. Una guerra que cada cual recuerda según le fue en ella. Los australianos y los neozelandeses piensan en Galípoli, los canadienses en la batalla de Vimy, los británicos la han reducido a la batalla del Somme, los rusos prefieren acordarse de la II Guerra Mundial, el Gobierno belga cada vez la ignora más al tiempo que los flamencos la han hecho casi suya y los alemanes prefieren conmemoraciones discretas.

“Deberíamos darnos cuenta de que la visión que tenemos de la guerra ha cambiado radicalmente con el paso del tiempo y aquellos que la padecieron directamente la veían a menudo de forma que nos parecería asombrosa”, escribe MacMillan.

Y recuerda que los británicos primero honraron a sus soldados como héroes para darse cuenta 10 años después de que no había sido más que la antesala de otra guerra. En los años sesenta, reacios a aceptar su declive como gran potencia, aquella guerra volvió a convertirse en gloriosa para la nación. En los ochenta, en cambio, se hablaba de acabar con las ceremonias que cada 11 de noviembre conmemoran el armisticio. Ahora “aumenta año a año la presión para lucir amapolas rojas [símbolo del armisticio] y cada vez acude más gente a las ceremonias”. Ha llegado la hora de pensar en lo que pasó hace 100 años.