Mostrando entradas con la etiqueta biografía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta biografía. Mostrar todas las entradas

lunes, 24 de abril de 2017

Biografía: Stalin y su negra mancha en la historia

Sangre en las vías
The Economist


Como sucede con el propio Stalin, es difícil recordar a veces que las personas monstruosas, despiadadas, aterrorizadas, aduladoras, deambulando, idealistas y engañadas a su alrededor fueran seres humanos. El libro de Simon Sebag Montefiore, basado en una síntesis completa de obras existentes, material de archivo y sus propias entrevistas con sobrevivientes y sus descendientes, proporciona un recordatorio ricamente detallado.

Su relato da un comienzo. Es mucho más fácil leer relatos horribles sobre el libertinaje de Beria o la paranoia de Stalin que las anécdotas sobre niños que andan a hurtadillas por las oficinas de sus padres en el Kremlin, o los hábitos puntillosos de Stalin en su correspondencia personal, sus extraños destellos de bondad y decencia o su extraordinario apetito Para los libros. Pero el libro del Sr. Sebag Montefiore es tanto más valioso para las sorpresas que presenta. Como señala el propio autor, la demonología no es un sustituto de la historia.

Lo que también jarras, a menos efecto, sin embargo, es cuando la prosa sin esfuerzo del autor se vuelve fácil. Un buen editor podría haber desaconsejado el uso excesivo de palabras como "pinguid", evitar el uso de apodos para los personajes principales, podar alguna repetición descuidada de los detalles y ordenar las transliteraciones rusas.

Los estudiosos todavía no están de acuerdo sobre si Stalin nació mal o si simplemente fue corrompido por el poder, y muchos siguen preguntándose qué podría haber hecho a continuación. El libro de Sebag Montefiore ofrece un argumento convincente que demuestra que las costumbres de Stalin, y mucho más, empeoraron a medida que creció. A pesar del terror que se usó contra el pueblo ruso, en la década de 1920 los tratos internos de la élite bolchevique eran todavía colegiales. Stalin era entonces el primero entre iguales, dominando a sus poderosos colegas por el encanto y la persuasión.

En la década de 1930, cuando el suministro de enemigos externos se secó, el régimen soviético volvió el terror hacia adentro, en círculos cada vez más apretados. Incluso en la cima, la intimidad dio paso al miedo. Durante unos años después del desastroso estallido de la guerra, Stalin retrocedió. Por toda su fiabilidad política, se dio cuenta, los compinches no podían ganar batallas de la manera que los generales podían. Los años de la posguerra trajeron cada vez más terror, y cada vez más la adulación, pero también una disminución física y mental que puso a sus subordinados pensando en lo que podría seguir.

Esto, como muchos otros capítulos de la narrativa racional de Sebag Montefiore, vale la pena un libro propio. Jonathan Brent, distinguido especialista estadounidense en archivos soviéticos, y Vladimir Naumov, uno de los mejores historiadores rusos modernos, ofrecen un relato sin parangón de uno de esos episodios: la famosa trama de los médicos de enero de 1953, en la que se entiende una vasta conspiración de médicos judíos Haber planeado asesinar a los líderes del Kremlin. En reacción, Rusia pareció vacilar durante un tiempo hacia su propia solución final.

Aunque los contornos de esta pieza de la historia son claros, los detalles son diabólicamente difíciles de precisar. Stalin era ciertamente antisemita por instinto. La fundación del estado de Israel le dio razón para dudar de la lealtad de los más celosos comunistas judíos. Y para 1953 necesitaba un nuevo enemigo, habiendo matado a tantos de los viejos. Los judíos de Rusia, comenzando con un grupo de médicos desafortunados, proporcionaron un objetivo tentador.

Pero también se inventó tanta, tan disfrazada. Stalin murió menos de dos meses después de que señaló dramáticamente a los doctores. Los autores han logrado, con una encomiable beca, trazar los orígenes de la llamada trama. Pero no pueden probar, como insistieron algunos eruditos conspiradores, que Stalin murió de causas que no eran naturales. Mientras tanto, en Rusia, todavía hay una nostalgia terrible para su gobierno.

jueves, 13 de abril de 2017

SGM: Hitler vivía drogado

Hitler fue inyectado rutinariamente con cocaína, metanfetamina y opiáceos
Por Eric Spitznagel - The New York Post
Hitler fue inyectado rutinariamente con cocaína, metanfetamina y opiáceos


Adolf Hitler es recibido por los partidarios en Nuremberg en 1933. Getty Images

Cuando pensamos en Adolf Hitler, tendemos a imaginarlo como el dictador furioso, que incita a la gente. Pero "Blitzed: Drogas en el Tercer Reich" pinta un cuadro muy diferente, uno de un adicto completo que apenas podía presentarse a reuniones militares sin sus inyecciones regulares de cocaína, metanfetamina y opiáceos. En una de las escenas más desgarradoras del libro, el autor Norman Ohler describe cómo "las venas de Hitler estaban tan destrozadas" a finales de 1944 que incluso su médico personal "difícilmente podía penetrarlas".

Cuando finalmente logró romper la piel, "en realidad hizo un crujido de ruido."


Algunas de las mejores historias se leen como escenas de una comedia de la película de la deshuesadora. Cuando Hitler visita su casa de montaña de vacaciones en Obersalzberg - "su nube congelada-cuco-tierra", escribe Ohler - él pasa su tiempo libre viendo cuervos y realizando "su uso de imitaciones de los sonidos producidos por las diferentes ametralladoras utilizadas en la Segunda Guerra Mundial . "Ohler deja que la escena visual se juega en tu cabeza y luego ofrece," Ya sea que lo hizo tan alto o no, no podemos decir. "

Hitler estaba lejos de ser el único adicto nazi. De acuerdo con Ohler, que estudió cientos de archivos federales alemanes, gran parte de la Alemania nazi - tanto soldados como civiles - estaba en lo alto de Pervitin, una forma de píldora de metanfetamina que prometió "integrar shirkers, malingerers, derrotistas y whiners". Por una fábrica de fármacos de Berlín, rápidamente atrapó con el público en general. Ayudó a las secretarias a escribir más rápido. Los bomberos lo usaron para sentirse más heroico, y las madres jóvenes tomaron las píldoras para protegerse de los azules bebés. Se convirtió, Ohler escribe, "tanto de un accesorio como una taza de café."

La droga pronto se notó por el ejército alemán, que ordenó 35 millones de dosis de Pervitin para los soldados que avanzaban en Francia en 1940.

Con efectos como fuertes sentimientos de invencibilidad y poder, y la capacidad de ir semanas sin dormir, ayudó a inspirar el "indomable espíritu de lucha aria" que a Hitler le gustaba presumir.

Entre el otoño de 1941 y la segunda mitad de 1944, Hitler apenas disfrutó de un día sobrio.
Esos efectos son la misma razón por la que Hitler fue personalmente atraído por Pervitin, entre otras drogas, pero sus dependencias de drogas no ocurrieron de la noche a la mañana. Comenzó en 1941 con inyecciones de esteroides y hormonas animales - tanto por ser vegetariano - para ayudar con su disminución de energía y problemas digestivos. Pero a medida que la guerra se tornaba más estresante y la victoria menos segura, necesitaba una patada más grande. Estaba perdiendo el carisma y la inquebrantable confianza en sí mismo que lo convertía en un líder tan poderoso.

El médico personal de Hitler, Theodor Morell, era un chiquillo extraño de hombre que llevaba un "uniforme de fantasía basado en sus propios diseños", parpadeaba en las direcciones equivocadas (sus párpados cerrados desde abajo) y estaba dispuesto a inyectar casi cualquier cosa Las venas de Hitler si el Fuhrer le sonreía.

Morell poco a poco comenzó a añadir ingredientes a sus inyecciones diarias - Hitler obtuvo su primer sabor de oxycodone antes de una gran reunión con Benito Mussolini - y Hitler eventualmente comenzó a depender de la "sensación (s) que correspondía tan perfectamente a su propia imagen de grandeza - Y esa realidad ya no se suministra ", escribe Ohler.


Hitler probó oxicodona por primera vez antes de una gran reunión con Benito Mussolini.Getty Images

Una de las historias más memorables de "Blitzed" no tiene nada que ver con las parcelas militares para la dominación del mundo. Es sólo otro romance sobre un hombre y una mujer y su entusiasmo compartido por los opiáceos. Eva Braun insistió en seguir a la droga de Hitler para droga, para estar "en la misma longitud de onda que su amante," que aparentemente condujo a una cierta intimidad unhinged. Después de regresar de "noches de citas" en Obersalzberg, Hitler rechazó los exámenes físicos de su médico para que no viera las "heridas en su cuerpo por el comportamiento sexual agresivo de Eva", escribe Ohler.


Eva Braun insistió en tomar las mismas drogas que Hitler, para estar "en la misma longitud de onda que su amante". Getty Images

A medida que pasaban los años, Hitler descendió más hacia sí mismo y su adicción, dice el libro.

"En su aislamiento, todo el placer y la energía recibidos previamente de la atención de una muchedumbre que animaba tenía que ser substituido por los productos químicos," Ohler escribe. "Entre el otoño de 1941, cuando empezó a recibir inyecciones de hormonas y esteroides, y la segunda mitad de 1944, Hitler apenas disfrutó de un día sobrio".

Al menos hasta que no tuvo otra opción. Aunque se cree ampliamente que Hitler sufría de la enfermedad de Parkinson durante los últimos días de su vida, Ohler especula que estaba sufriendo los síntomas de la abstinencia. Le guste o no, Hitler fue finalmente obligado a ir frío Turquía.

lunes, 3 de abril de 2017

Gregor McGregor, el escocés que vendió Poyais dos veces un país latinoaméricano inexistente

El hombre que le vendió a Europa un país latinoamericano que no existe…y lo hizo dos veces
El escocés Gregor McGregor, que participó en la Guerra de Independencia de Venezuela, logró realizar una estafa sin parangón a escala mundial
iProfesional




El escocés Gregor McGregor, que participó en la Guerra de Independencia de Venezuela, logró realizar una estafa sin parangón a escala mundial.

"Una nación próspera con enormes cantidades de oro y tierra increíblemente fértil" así describía su dominio Gregor I, príncipe de Poyais y cacique del pueblo Poyais… Si bien, la realidad es que nunca existió un país con ese nombre ni había una sola gota de sangre azul en el autor de tales declaraciones, que, en realidad, solo era un soldado escocés llamado Gregor McGregor. Sin embargo, este compatriota del famoso escritor Walter Scott —cuyo libro 'Rob Roy' está dedicado al clan McGregor— logró realizar una estafa increíblemente sofisticada.

MacGregor nació en Edimburgo en 1786. En 1803 se unió a la Armada Británica y acabó casándose con Maria Bowater, hija de un almirante británico. Sin embargo, a la muerte de Maria, en 1811, Gregor decidió dar un nuevo giro a su vida y se dirigió a Venezuela –donde ya había estallado la Guerra de Independencia– para convertirse en un soldado por la libertad.

Como miembro de las fuerzas revolucionarias, McGregor obtuvo el título de general de Brigada e incluso se casó con Josefa Aristeguieta, prima del legendario Simón Bolívar, uniéndose a las tropas de Bolívar tras caída de la Primera República. Poco después, en 1820, llegó a la así llamada Costa de Mosquitos, un área histórica cuya mayor parte se localiza al este de Nicaragua y que también abarca una parte en Honduras.

Ese mismo año, al regresar a Escocia, McGregor empezó a referirse a sí mismo como príncipe de Poyais y cacique del pueblo de Poyais, un país que describía como grande, próspero y rico en recursos naturales. Para confirmar que existía dicho país, dibujó un mapa del territorio, publicó un dibujo e incluso un libro con nombres ficticios. Para Escocia, país que no tenía colonias y cuyos habitantes en aquel entonces no sabían mucho de la geografía de América Latina, las declaraciones de Gregor llamaban mucho la atención.

Aqui un billete del presunto 'dólar' de Poyais



De hecho, el autoproclamado cacique logró ganar mucho dinero gracias a sus mentiras, vendiendo 'terrenos' del país imaginario. Sin embargo, los colonizadores que salieron para Poyais desde Reino Unido en 1822 se toparon con la cruda realidad, muriendo muchos de ellos y siendo evacuados los restantes un año después. En 1824 la nueva República de Colombia declaró que no existía ningún país con tal nombre, afirmación que acabó con los negocios británicos de McGregor.

Sin embargo, el escocés volvió a las andadas, esta vez en Francia y en 1825 otro grupo de naves salió para el país ficticio. Sin embargo, antes de ser trasmitida la noticia sobre la muerte de estos colonizadores, McGregor entendió que su vida se veía amenazada e intentó esconderse en Londres, donde fue capturado casi instantáneamente.

Según consigna el portal actualidad RT, sus contactos les permitieron salir airoso, después de que el 'líder de Poyais' pusiera rumbo, irónicamente, a América Latina, donde vivió hasta su muerte en 1845.

Más allá de la carga irónica que entraña la historia de la gran estafa de Gregor McGregor, no hay que olvidar que sus intrigas costaron la vida a muchas personas inocentes que habían salido para Poyais en busca de una vida mejor.

miércoles, 29 de marzo de 2017

JAR: Una reivindicación más

Carta abierta a "Pacho" O'Donnell 
Por Rolando Hanglin | Para La Nación  


Ante la designación del Dr. O´Donnell al frente del nuevo Instituto Manuel Dorrego, destinado a reivindicar la corriente nacional, popular y federal, me atrevo a acercarle algunas pistas documentales que podrían favorecer dicho propósito. 

SOBRE EL GENERAL ROCA 

1. Incorporó al territorio nacional más de 40.000 leguas, mediante la Campaña al Desierto. Esto incluye a la Patagonia y el Chaco Austral. Comenzó en 1879, cuando Roca era Ministro de Guerra de Avellaneda. Se perfeccionó en la Ley 1532, de octubre de 1884. Dejó una Argentina con mayor extensión que la actual. Su gobierno llegó para quedarse, afirmando la soberanía en las Islas Orcadas, en 1904. Antes de Roca, la superficie argentina efectivamente controlada era más pequeña que el Uruguay, ya que Mendoza, Salta, Jujuy, Córdoba, San Luis, Rosario y la propia Buenos Aires eran poco menos que islas en un mar de lanzas. La frontera de Buenos Aires, por ejemplo, estaba en el río Salado. 

2. La Ley 1420, de Educación Universal, Obligatoria, Laica y Gratuita, fue sancionada en 1884, durante la primera presidencia de Julio A. Roca. Se la atribuye erróneamente a Sarmiento. Ella permitió el acceso a la educación, sin discriminación, de todas las clases sociales. Hasta los más pobres pudieron ir a la escuela. Y permitió la materialización de la utopía de los inmigrantes, que aspiraban a tener "Mi hijo el doctor", tan bien representada en la obra de Florencio Sánchez. Estableció el Registro Civil de nacimientos, decesos y matrimonios, afrontando una crisis con el Nuncio Apostólico Mons. Matera, que fue oportunamente expulsado del país. 

3. Promulgó la Ley 4301 del Servicio Militar Obligatorio, sancionada en 1901, durante la segunda presidencia de Roca, en tiempos en que era Ministro de Guerra el General Pablo Ricchieri. Así se consolida la ley que convocaba, en 1896, a la primera conscripción en Cura-Malal y a la movilización de las fuerzas permanentes y de ciudadanos. Eran tiempos de alta tensión por la cuestión de límites con Chile en la Cordillera de los Andes, la Patagonia y la zona austral. No sólo aseguraba la defensa nacional con las armas, sino que integraba a todos los ciudadanos por igual, en el idioma, en la educación y en el civismo. 

4. Entre 1880 y 1900 llegaron a la Argentina más de un millón de europeos, representando más del 30 por ciento de su población, por lo que estas leyes permitieron homogeneizar al pueblo, argentinizando a los millones de inmigrantes y su descendencia, que buscaban paz, trabajo y progreso espiritual y material en estas tierras. 

5. El 16 de octubre de 1884, siendo presidente don Julio Roca, se promulgó la ley 1532, creando los territorios nacionales de la Patagonia. Así nacían Tierra del Fuego, Santa Cruz, Chubut, Río Negro y Neuquén. Después se agrega La Pampa. Estos territorios son hoy provincias argentinas, gracias al esfuerzo que se hizo hace 120 años. 

6. Por la campaña del general Roca, los patagónicos somos argentinos. Sin Roca, Chile se habría quedado con la Patagonia. Ya había penetrado hasta el cañadón de los Misioneros. En el año 1878, cuando Roca era Ministro de Guerra y Marina del Presidente Nicolás Avellaneda, se instaló en lo que hoy es Puerto Santa Cruz la subdelegación marítima a las órdenes del alférez de fragata Carlos María Moyano, quien en 1884, siendo ya capitán de fragata, fue el primer gobernador del territorio". 

Texto del Sr. Enrique Martínez, de Río Gallegos 

Decía una publicación de Buenos Aires sobre Roca: "Raquítico, enano, guaso joven que mira de soslayo, anda en los ranchos de Córdoba en mangas de camisa, vareando caballos y sacando para comer el cuchillo de la cintura". En aquel entonces, el ciudadano que no andaba de levita y galera estaba excluido de la buena sociedad. También lo estaba (al parecer) el Sr. Roca. 

En su Introducción a las "Cartas Inéditas de Alberdi a Juan M. Gutiérrez y Félix Frías", dice don Jorge M. Mayer que, según los porteños, Roca era "un mazorquero, el símbolo de la barbarie, rodeado por caudillos de chiripá, con aro en la oreja y chupa de tabaco negro. Si triunfaba, los indios abrirían con sus chuzas las cajas fuertes de los bancos". Una visión, digamos, unitaria. 

A favor de Roca: "Transformó la Argentina, modificó composiciones sociales, impulsó nuevos sectores a la política transformadora y echó las bases de una clase media, obrera y artesanal que irrumpiría en 1916 en el poder, para que la Argentina dejara de ser la colonia pastoril que pronosticaban algunos...Se impuso a los hombres de Bartolomé Mitre". Texto del Dr. Rodolfo Ponce de León, Profesor Titular de Derecho Constitucional de la Universidad Nacional del Comahue. 

Dice Leopoldo Lugones, en su libro ´Roca´, editado por la comisión nacional de homenaje de 1938: ´Las invasiones de los indios se vinculaban con vastos intereses de Chile. Allá iba a parar gran parte de los ganados del saqueo. Y en cuando a los cautivos, mientras las mujeres aumentaban el harem del cacique, los mozos válidos por los que nadie pagaba rescate eran vendidos como esclavos en Chile" (op. cit. Ponce de León) 

"Desde Rosas hasta Avellaneda, la diplomacia pampa fue una variante de las Relaciones Exteriores. Se mantenía, como política de estado, la decisión de convivir sin integrar, para lo cual se habilitaban aguardientes, yerba, azúcar, uniformes militares y sueldos a los caciques, capitanejos y caciquillos, de quienes se sospechaba que recibían similar prestación presupuestaria de Chile". (op.cit.) 
"Desde Azul al Sur estaban la noche, el viento, el frío y la aventura. Aquí comenzaban los peligros para ganados, carretas, niños y mujeres. La muerte era protagonista frecuente en esos lares. Era cosa de hombres... 
"Adolfo Alsina, caudillo autonomista, fue designado ministro de Guerra de Avellaneda. Moderniza al Ejército y se lanza a una campaña que culmina, prácticamente, con su muerte en 1877. En enero de 1878 comienzan a entregarse, desnutridos y abandonados por su propia tropa, varios caciques y capitanejos, como Namuncurá, Pincén y Catriel... Roca, pariente del presidente Avellaneda (ambos eran tucumanos) asume la Campaña del Desierto con criterio estratégico, con varias innovaciones técnicas que cambian el cariz de la batalla, básicamente el telégrafo y el Remington... El marco internacional era altamente favorable, porque Chile estaba ya en guerra contra Perú y Bolivia, países que lo enfrentaron en las llamadas Guerras del Guano y del Salitre". (op.cit.Ponce de León) 

En Chile, estos episodios se narran normalmente de otra manera: "Roca aprovechó que estábamos distraídos combatiendo con Perú y Bolivia, para robarnos la Patagonia". 

ROCA TUVO BATALLONES INDIGENAS 

"Roca es designado comandante de la campaña, que empieza en 1879, y sus primeras contrataciones son los periodistas Antonio Pozzo y Remigio Lupo, del diario "La Pampa". Parten en el ferrocarril del Sud, con destino a Azul, el 16 de abril... Se suman a las tropas los caciques Manuel Grande y Tripailao, cuyos lanceros constituyeron el escuadrón "Auxiliares del Desierto". También se sumó a la expedición el cacique Pichihuinca, con 43 hombres, 55 mujeres y 41 criaturas... De la campaña misma, comentaba Pozzo: ´Hasta ahora no hemos visto indios, salvo alguno que otro boleador que andaba cazando avestruces y guanacos, con gauchos de Carmen de Patagones´... 

¿CÓMO ERAN LOS INDIOS? 

La siguiente descripción nos parece válida tanto para los araucanos chilenos como para los ranqueles, vorogas y tehuelches argentinos, que muchas veces actuaron en fusión o confederación, incluso con asistencia de miles de parientes de Chile, especialmente los lanceros de Reuquecurá, hermano de Calfucurá, que disponía de tropas de hasta dos y tres mil hombres. 
Cementerio indígena en Matunen-co

"Creo que no existe una buena descripción de los indios. Los españoles, cuando el descubrimiento del país, exterminaron a un gran porcentaje de esta raza desgraciada. Los restantes se consideraron bestias de carga, y durante sus breves intervalos de descanso, se dispuso que los sacerdotes les explicasen que aquella tierra pertenecía al Papa de Roma. Los indios, incapaces de comprender semejante argumento, y de sostener las cargas que les obligaban a transportar, morían en grandes cantidades. Por lo tanto, fue necesario declarar que eran imbéciles de cuerpo y alma. Declaración que apoyaron la codicia y la avaricia. De modo que se dio por cosa demostrada. 
"Durante mis galopes por América, me persuadí sinceramente de que son los más lindos hombres que han existido en ese ambiente. En las minas, los he visto usar herramientas que nuestros mineros se declaran impotentes para manejar. Llevan cargas que no soportaría ningún hombre de Inglaterra. 
"Los indios de las vastas llanuras de la Pampa son todos jinetes. Más aún, pasan la vida a caballo. Con clima ardiente en verano y helado en invierno, andan desnudos y en pelo, sin llevar siquiera sombrero. 
"Viven gobernados por caciques, pero no tienen residencia fija. Donde el pasto esté bueno, se los encontrará. Hasta que sea consumido por sus caballos, y luego se trasladan inmediatamente a sitios con mayor verdor. Carecen de pan, fruta y legumbres. Se alimentan enteramente con la carne de las yeguas que no montan, y sólo se permiten el lujo de lavarse el pelo con sangre de yegua. 
"Consideran que la guerra es el empleo más noble y natural. Es la ocupación de su vida. Declaran que la actitud más soberbia de la figura humana es cuando, agachado sobre su caballo, el guerrero atropella al enemigo. El arma principal es una lanza de 18 pies de largo (5 metros aprox.). La manejan con gran destreza y saben imprimirle un movimiento vibratorio que muchas veces hace saltar la espada de las manos del europeo. 
"A causa de andar constantemente a caballo, los indios apenas pueden caminar. Esto quizás parezca raro pero, desde la infancia, no tienen costumbre de andar. Viviendo en una llanura ilimitada, se comprende fácil que todas sus ocupaciones y diversiones sean a caballo, y así las piernas se hacen débiles. El indio siente desapego por el caminar sobre sus pies. Un esfuerzo cada vez más fatigoso. Además, el paso con que se deslizan a caballo por la llanura es tan veloz, comparado con la lentitud de las propias piernas, que este último parece un esfuerzo ridículo. 
"Son de admirar mucho como nación militar. Su sistema de pelea es el más noble y perfecto del mundo. Cuando se congregan, para atacar a sus enemigos o invadir la tierra de los cristianos, con los que están siempre en guerra, reúnen grandes tropillas de caballos y yeguas. Después, con alarido salvaje de guerra, salen al galope. Cuando se cansan los caballos montados, saltan en pelo a los de refresco, manteniéndose así hasta ver al enemigo. El país entero provee pasto para sus caballos, y donde se les antoja no tienen más que desmontar, para carnear algunas yeguas. El suelo es la cama donde han dormido siempre, desde la niñez, y por tanto enfrentan al enemigo con el corazón contento y la barriga llena. 
"Muy diferente es esta vida guerrera de la marcha de nuestros ejércitos. Hombres valientes pero rengueando, con los pies lastimados, encorvándose bajo el peso de sus mochilas, seguidos de una masa de mulas, y forraje, y albardas, y bagaje, y carros, y mujeres, novillos echados en el suelo que no pueden más, etc. Forman un cuadro de desesperada confusión, que siempre acompaña al ejército que debe marchar, en lugar de cabalgar, y comer vacas en lugar de yeguas. Un ejército europeo no puede competir con la agilidad de una caballería india. 
"Los gauchos, que también cabalgan lindo, declaran que es imposible seguir al indio, pues sus caballos son superiores a los de los cristianos, y tienen un modo de apurarlos con alaridos y ciertos movimientos especiales del cuerpo, que aún trocando caballos los batirían. Los gauchos temen a las lanzas del indio. Aseguran que algunos cargan sin freno y en pelo. Otros se cuelgan bajo la panza de sus cabalgaduras, que parecen ganado suelto, y así ocultos gritan para asustar al adversario. Con el caballo cansado, los indios mueren en gran cantidad. 
"Para gente habituada a las pasiones frías de Inglaterra, sería imposible describir el odio salvaje que existe entre gauchos e indios. Estos últimos invaden en malón por el extático placer de asesinar cristianos, y en las luchas que mantienen se desconoce la misericordia. 
"Necesariamente, el indio es hombre de coraje. Su profesión es la guerra, su alimento sencillo, y su cuerpo se encuentra en el estado de vigor que le permite levantarse de la llanura en que ha dormido y mirar orgullosamente, sobre el pasto, los contornos de su figura trazados en la helada... 
"Creen en un estado futuro, después de la muerte. Allí habrán de estar constantemente borrachos, y andarán cazando. Cuando los indios galopan de noche por la llanura, sus lanzas apuntan a las constelaciones celestes que, a su modo de ver, son las figuras de sus antepasados, que en el firmamento montan caballos más veloces que el viento y andan boleando avestruces. 
"A su modo de ver, las mezquinas luchas entre los españoles nacidos en el Viejo Mundo y sus hijos, nacidos en América, es decir entre la independencia y la dependencia, son un mero juego de palabras". 

(Espléndida descripción de Francis Bond Head en "Los Indios de la Pampa", que incorpora algunas fantasías pero traza un perfecto perfil de esta raza) 

¿FUE UN GENOCIDIO O UNA LIMPIEZA ETNICA? 

"Roca hizo la Campaña en carruaje. Sólo montó a caballo cuatro veces, una para la foto. Y no encontró un solo indio. No hubo batallas ni combates, ni siquiera un tiroteo o entrevero..." (op. cit.) 
"Comparar un paseo en calesa con un genocidio banaliza el concepto mismo de genocidio" (op.cit) 
"Roca es digno de ser reivindicado. Su accionar marcó un antes y un después en la Argentina". 
Vintter, Villegas, Roca y Teodoro García

El Profesor Ponce de León interpreta, entonces, que los indios de Pampa y Patagonia ya estaban vencidos cuando Roca efectúa su campaña. El gran despliegue se limitó, pues, a capturar prisioneros y batir prófugos, ya que las anteriores campañas, desde 1800 hasta 1880, comenzando por Amigorena y siguiendo por Rosas, Mitre, Facundo Quiroga, Aldao, Conesa, Vinter, Villegas, Adolfo Alsina, habían quebrado la resistencia de los indígenas. Roca, sencillamente, "ocupó" y "aseguró" un territorio que podía caer en manos de Chile o de los Araucanos, tal vez como protectorado británico. A lo largo del siglo XIX, las naciones poderosas como Inglaterra y Francia surcaban los mares a la pesca de nuevas colonias, aprovechando la declinación de España y Portugal. 

ESTOS INDIOS: ¿ERAN PUEBLOS ORIGINARIOS? 

Dice el Licenciado Jorge Díaz Cantera: "En el sudeste de la Provincia vivían los 'het' o 'chechehet', o 'gununna-kena' o 'guenaken', hoy conocidos como tehuelches'. Los patagónicos se denominaban 'aoniken', constituyendo una gran familia desde Río Negro hasta Tierra del Fuego. Sin embargo, por el proceso de 'araucanización' desarrollado desde el siglo XVII, y también por la aparición del caballo y el avance incaico hacia el sur, los aborígenes del Arauco chileno iniciaron una serie de movimientos fuera de la región, llegando más tarde hasta la provincia de Buenos Aires, y en especial hacia Salinas Grandes y Carhué, desde donde llevaban la hacienda robada hasta Valdivia, Chile. Aún existen, en el territorio nacional, las rastrilladas que confluyen en el 'camino de los chilenos', excavado en las pampas por inmensos arreos robados en la Argentina". 

De todo esto se deduce que los araucanos chilenos invadieron nuestro país y sometieron a los pueblos originarios de esta nación. Los métodos no fueron suaves: el cacique chileno Calfucurá pasa a degüello a los vorogas de Rondeau en Salinas Grandes y, después de la degollina general de caciquillos y capitanejos, se proclama nuevo soberano y enviado de Dios, en 1831. Muy pronto se convertiría en el Napoleón de las Pampas. En otras palabras: al malón chileno lo seguía la revancha punitiva de milicos, estancieros y peones. Ofendidos, desplazados y perseguidos, los indios (en variada alianza que incluía araucanos chilenos y argentinos de filiación tehuelche, pampa, ranquel o voroga) volvían a maloquear, y así en una escalada secular. Con saña extraordinaria se combatió desde 1820 hasta 1880, cuando Roca concluyó con la "cuestión indígena" después de 60 años de incendio, saqueo, cautiverio y esclavitud: malón contra malón. No se tomaban prisioneros, como atestigua el ingeniero inglés Francis Bond Head en "Las Pampas y los Andes". Este técnico en minería, contratado en 1825 para una empresa que resultaría frustrada después de tres años, relata sus viajes, travesías y conversaciones con paisanos argentinos. Uno de estos hombres, que había participado de numerosos combates, cuando Head le pregunta cuántos prisioneros se habían tomado en determinada acción, respondía con el clásico gesto del degüello, pasándose el índice por el pescuezo: "No se toman prisioneros, se matan todos". 

Hoy nadie sabe, en nuestro país, qué es un "mitrista", un "autonomista", un "lomo negro". Ni siquiera somos conscientes de que habitamos un suelo abonado por miles de muertes en las guerras de unitarios y federales, indios y cristianos, ingleses invasores y negros enviados por el imperio del Brasil. 

Un magma de inmigrantes ha cubierto el pasado, disimulando las fosas mal tapadas, y nada ha vuelto a saberse de Sayhueque, de Pincén, de Villegas, del pobre Nicolás Otamendi... 

Estimado Sr. O´Donnell: en nombre del más noble revisionismo histórico (¿Qué es la historia sino revisar el pasado?) le ruego que cuide la memoria del general Roca. En nuestra historia no hay santos ni mártires, ni se puede dividir el relato entre buenos y malos, pero Roca merece una protección más rigurosa, sobre todo cuando lo acusan de genocidio, encubriendo lo que fue una guerra a muerte entre dos civilizaciones, con la intencionada intervención de potencias extranjeras. El genocidio, la traición a pactos solemnes, la esclavitud, el secuestro extorsivo y otras desgracias feroces, existieron por ambas partes: la República Argentina y la Confederación Araucana de Calfucurá, que aspiraba a convertirse en Estado y no quedó lejos del objetivo. En Chile, esta misma cosa se llamó -con toda franqueza- Guerra a Muerte. Aquí no se llamó nada. Se olvidó. 

Para aclarar definitivamente el tema de los "pueblos originarios": usted, Sr. O´Donnell, no es irlandés, y yo tampoco. Somos originarios de Irlanda, eso sí, porque de allí vinieron nuestros antepasados, como los de O´Higgins, Patricio Kelly o Guillermo Brown. Pero nos contamos en la sencilla legión de ciudadanos argentinos, como otros que son descendientes de tobas, collas, mapuches, piamonteses, vascos, galeses, bearneses, paraguayos y bolivianos. La Argentina no le debe nada a nadie. A lo sumo, podría decirse que algo se nos debe a nosotros, ya que el Virreinato del Río de la Plata incluía los territorios del Alto Perú (Bolivia) la Banda Oriental (Uruguay) el Paraguay, el Estrecho de Magallanes y las Islas Malvinas. Pero eso, como usted sabe, es otra historia, y sin duda el Instituto Manuel Dorrego la conoce mejor que yo. 

Si miramos un poco al Norte, veremos que el Brasil se mantuvo unido, desde el primero al último de los territorios conquistados por Portugal. A punto estuvo de ocupar toda la Banda Oriental, en el concepto de que el límite sur del Brasil era el Río de La Plata. Nosotros, en cambio, nos hemos partido en mil pedazos, uno más frágil que el otro. Roca consagró con su "paseo en calesa" el inmenso territorio de un gran país, que pudo ser un paisito si se desmembraban también Entre Ríos, Corrientes y Jujuy... ¡Pudo ser! 

En cuanto a los americanos de más al Norte, no sólo conservaron su territorio sino que lo agigantaron con Arizona, Nuevo Méjico, California, la Florida, Puerto Rico, Hawaii y Alaska. 

Cerramos este modesto comentario con una frase del Profesor Ponce de León: "En algunas inteligencias de nuestra época, parece que ni la realidad es capaz de torcer ideas. El buen ´indiófilo´ debe inventar una historia, allí donde los hechos no se adecuan a su buen corazón redentor´. 

lunes, 27 de marzo de 2017

Biografías: Võ Nguyên Giáp (Vietnam)

Võ Nguyên Giáp


El general Giáp en 2008.

General
Años de servicio 1926 - 1981
Lealtad Vietnam
Participó en Guerra de Indochina, Guerra de Vietnam y Conflicto Sino-Vietnamita
Nacimiento 25 de agosto de 1911 (100 años) en An Xa, Indochina

Võ Nguyên Giáp es un militar vietnamita nacido el 25 de agosto de 1911 en An Xa, provincia de Quảng Bình. Era hijo de un campesino que, aunque carecía de tierras, sabía leer y escribir y luchó toda su vida contra el régimen colonialista impuesto a su país.

Revolucionario
Comenzó su vida política en el movimiento estudiantil en 1926 e ingresó en organizaciones clandestinas por la independencia de Vietnam. Cuando estudiaba en la Universidad de Hanói en 1933 conoció a Dang Xuan Khu, que más adelante adoptaría el seudónimo de Trường Chinh, quien lo convenció de ingresar al Partido Comunista de Indochina, que más adelante se fraccionaría en tres partidos comunistas (uno camboyano, otro laosiano y el vietnamita).
En 1938 se casó con la tailandesa Dang Thi Quang. En 1939 publicó su primer libro, conjuntamente con Tru'ó'ng Chinh, titulado La cuestión campesina.

Guerrillero perseguido
En septiembre de 1939, tras la prohibición del Partido Comunista, Giáp se trasladó a China donde conoció a Ho Chi Minh con el que trabajó por la independencia de su país y al que siempre se mantuvo muy fiel y leal.[1]
La policía francesa detuvo a su esposa y a su cuñada utilizándolas como rehenes para presionar a Giáp y lograr que se entregara. La represión fue feroz: su cuñada fue guillotinada y su mujer condenada a cadena perpetua, muriendo en la prisión después de tres años a causa de las brutales torturas. Los verdugos galos también asesinaron a su hijo recién nacido, a su padre, a dos hermanas y a otros familiares.
Participó en la conferencia de Chingsi en mayo de 1941 en la cual se formó el Frente de Liberación de Vietnam cuyo nombre abreviado se pronuncia, en vietnamita, Viet Minh.[2]
A finales de ese año Giáp se trasladó a las montañas de Vietnam para crear los primeros grupos guerrilleros. Allí estableció una alianza con Chu Van Tan, dirigente del Tho, un grupo guerrillero de una minoría nacional de Vietnam del noreste. En las navidades de 1944 capturó un puesto militar francés, tras haber formado los primeros batallones de sus fuerzas armadas. A mediados de 1945 tenía ya unos 10.000 hombres bajo su mando y pudo pasar a la ofensiva contra los japoneses que habían invadido el país.

Giáp y Ho.

La lucha contra los franceses
Tras el triunfo de la insurrección general de agosto de 1945, y la proclamación en septiembre de la independencia de la República Democrática de Vietnam, Giáp quedó como comandante en jefe del ejército popular.
Comenzada de nuevo la guerra en diciembre de 1946 tras el bombardeo de Haiphon por la escuadra francesa, se replegó a China hasta que en octubre de 1950 ocupó la zona montañosa fronteriza, gracias a la posesión de una retaguardia segura tras el triunfo de Mao Zedong. A partir de entonces, la guerrilla se generalizó por Vietnam y Laos, aunque siempre consideró que sólo la formación de un auténtico ejército podría derrotar a las fuerzas coloniales.
Giáp dio varios pasos en esa dirección y el 25 de julio de 1948 lanzó un ataque contra los puestos de Phu Tong Hoa al sur de la Ruta Colonial 4. Los vietnamitas tomaron por sorpresa a los franceses y cargaron sobre ellos con su superioridad numérica llevándose a varios soldados franceses, entre ellos a su oficial superior. Pese a estas ventajas la artillería del Viet Minh fue destruida por los hombres a las órdenes de Francia. A continuación los ataques fueron primero contenidos, aunque esa misma noche los asiáticos habían perdido fuerza y el alférez Belarot, oficial al mando de las fuerzas francesas, ordenó un contraataque que terminó por desarticular la ofensiva vietnamita. Se ordenó retirada dejando más de 200 vietminhs muertos.[3]
Tras una derrota como esa, donde tenía muchas bazas para ganar y no lo logró, Giáp quedó consternado por la derrota y comenzó a planificar las siguientes acciones.[3]

Cao Bang
La primera gran victoria la logró en la Batalla de Cao Bang dentro de la Operación Hong-Phong [2]. El 18 de septiembre de 1950 lanza a unos 10 000 hombres contra Dong-Khá, defendida por 2000 soldados franceses y 3500 marroquíes que no ofrecieron demasiada resistencia. Al mes siguiente destruye la columna que descendía desde Cao Bang y la de refuerzo que había ascendido por la Ruta Colonial 4 para recuperar Dong-Khá y permitir una retirada segura. Los galos no consiguieron ni una cosa ni la otra, además tuvieron que abandonar Lang Son y destruir 1 300 toneladas de material y municiones.[4]
Pero Giáp no era todavía un buen táctico, ni siquiera un buen estratega y tuvo que cosechar aún serias derrotas, siendo la más dura de todas la sufrida en la Vinh Yen, donde la pericia del general Jean-Marie De Lattre de Tassigny y su mejor dominio de las nuevas armas, como el napalm, causaron una fuerte derrota, con la destrucción de varias de las unidades vietnamitas que le costó a Giáp meses recomponer.[5]
Sin embargo Giáp ha sido considerado en varias ocasiones como un hombre paciente6 y en diciembre de 1952 lo demostró al eludir el enfrentamiento contra las tropas coloniales lanzadas en la Operación Lorena y obligarlos a perseguir a su dos divisiones por terreno selvático donde le tendieron varias emboscadas. El material capturado por los franceses no significó una dura pérdida y pudo mantener al grueso de sus fuerzas a salvo.[4]

Điện Biên Phủ
A finales de 1953 Giáp aceptó el reto francés de una batalla definitiva en Điện Biên Phủ, en la que, tras 55 días de asedio y la toma del aeropuerto, la guarnición francesa cayó el 7 de mayo de 1954.[7]
Las autoridades francesas consideraban que Điện Biên Phủ era una fortaleza de primer orden capaz de resistir cualquier asalto, pero el éxito vietnamita radicó en el plan de Giáp de "un ataque y un avance más lentos, pero más seguros... atacar para vencer, no atacar sino cuando se tiene la certeza de la victoria". En vez de un ataque de envergadura en poco tiempo, los vienamitas ejecutaron entonces una campaña a mayor plazo, que comprendió una serie de ataques contra puntos fortificados que se sucedieron hasta la derrota total de los franceses y la captura de su Estado Mayor por los vietnamitas.[8]

Dos héroes. En 1957, el presidente vietnamita Ho Chi Minh (de blanco) encabeza una columna que pasa revista a una unidad armada. A su lado, Vo Nguyen Giap. - Fotografía Diario Clarín 




Điện Biên Phủ fue uno de los escasos episodios en que, en el período de los siglos XIX y XX que abarca desde el bloqueo francés del Río de la Plata hasta la victoria de los afganos sobre los ingleses en su retirada de Kabul, un pueblo agredido y con una economía agrícola relativamente primitiva lograba derrotar al ejército de una de las grandes potencias, sostenido por una industria bélica de alta tecnología.[9]

Võ Nguyên Giáp, fecha desconocida

Ministro de Defensa
Tras la Conferencia de Ginebra, que daría de nuevo la independencia a los cuatro estados de la antigua colonia, Vietnam quedó dividido y el sur siguió bajo la influencia de la antigua potencia colonial y la dependencia de la asistencia militar y conducción política de 30 000 asesores enviados por Estados Unidos. Giáp se convirtió en ministro de Defensa de Vietnam del Norte, donde comenzó una revolución socialista.
Desde su cargo transformó el Vietminh en las Fuerzas Armadas de la República Democrática de Vietnam y prosiguió los contactos con China, Corea del Norte y especialmente con la URSS para lograr el armamento y entrenamiento necesario para llevar a cabo la anexión de la República de Vietnam. Sobre todo con la ayuda de la URSS levantó una pequeña, pero efectiva Fuerza Aérea,[10] un fortísimo ejército de tierra (especializado en lucha guerrillera) y una pequeña Armada.
En 1959, dirigido por el Vietcong o Frente Nacional de Liberación de Vietnam del Sur, estalló un levantamiento simultáneo contra el gobierno pro-estadounidense de Vgo Dinh Diem, lo que se considera la Segunda Guerra de Indochina o guerra de Vietnam. Giáp comenzó a mandar suministros y fuerzas hacia el Sur en apoyo del Vietcong y entre los dos hicieron retroceder al ARNV hasta lograr abarcar extensas zonas rurales, movilizar a miles de personas y tomar el poder en muchas aldeas.
Los primeros asesores estadounidenses murieron en Vietnam cuando el 8 de julio de 1959 el Vietcong atacó una base militar en Bien Hoa al noreste de Saigón.[6] Los asesores enviados desde Estados Unidos confirmaron la impresión de que el ARVN no podía ganar aquella guerra por muchos medios y material que les enviasen y, antes o después, sería derrotado.
Por su parte Giáp y el Politburó de Hanoi propugnaron por llevar el peso de la guerra desde el Norte.[6]

Contra Estados Unidos
Estados Unidos envío miles de soldados pare reforzar a sus 60.000 asesores que ya servían en Vietnam del Sur, llegando a superar medio millón de efectivos en 1969. Los norteamericanos fueron desplegados principalmente en los alrededores de Saigón, en la base de Đà Nẵng, en la Zona Desmilitarizada y las Tierras Altas Centrales, a la vez que bombardeaban el Norte.
Giáp organizó la defensa del Norte y al mismo tiempo que dirigía las operaciones en el Sur contra el ejército sudvietnamita y norteamericano. Cuando los estadounidenses lograron cortar los suministros enviados por mar amplió la Ruta Ho Chi Minh.
Como en la lucha contra los franceses, el General probó el enfrentamiento directo con el Ejército de los Estados Unidos y también cosechó una seria derrota durante la Batalla del valle de Ia Drang.11 Sin embargo, supo aprender del error y desde entonces trató de rehuir el combate directo de grandes formaciones contra la potencia de fuego norteamericana, al mismo tiempo que acumuló hombres y armas durante dos años para lanzar una gran ofensiva.[6]
En 1968 realizó dos de sus acciones más controvertidas y según sus enemigos, dañinas para sus fuerzas. El Sitio de Khe Sanh y la Ofensiva del Tet, ambos supuestos fracasos. Sin embargo Giáp consiguió convertir la derrota militar de la Ofensiva en un éxito político, al demostrar a los norteamericanos que todas sus victorias y sus dos años de participación en el conflicto no habían debilitado a los comunistas, al tiempo mostrarles que se enfrentaban a una guerra interminable. Tanto es así, que unos meses después Giáp lanzó la llamada Ofensiva del Mini Tet.[6]
En 1972 Giáp organizó la llamada Ofensiva de Pascua con la esperanza del que el ARNV se desmoronara. Aunque en algunos casos así fue, en otros las tropas del Sur aguantaron como una roca, la presidencia de Saigón cambió a parte de la corrupta cúpula militar por oficiales competentes y los aviones y barcos de Estados Unidos detuvieron el avance en los momento más álgido. Por otra parte Giáp no supo utilizar los numerosos carros de combate para lograr un avance sistemático y terminó perdiéndolos ante el fuego enemigo. Tampoco pensó en concentrar sus fuerzas sobre un punto para partir Vietnam del Sur en dos, lo que le hubiera concedido un gran ventaja o incluso la victoria[6] anticipada.
Después de la aparente derrota militar, pese a lograr una clara mejora en la posición estratégica, la persona del ministro de Defensa pareció perder autoridad. Poco se sabe de las reacciones dentro del Politburó norvietnamita ni si la derrota de Pascua fue una causa o no; pero, después de 1972 la figura de Giáp comenzó a quedar eclipsada por la de su protegido, el general Van Tien Dung, quien comandó la Ofensiva de Primavera de 55 días de duración y la toma de Saigón el 30 de abril de 1975.

La invasión de Camboya
La invasión de la Kampuchea Democrática supuso la vuelta de Giáp a los primeros puestos de la escena política vietnamita y, a la larga, su caída en desgracia.
En 1978, menos de tres años después de tomar el poder los Khemeres Rojos, Giáp dirigió la invasión de Camboya. En menos de 20 días la totalidad del país era controlada por las fuerzas de Hanoi. El General nuevamente había llevado a sus hombres a la victoria; bien es verdad que la negligencia de los dirigentes camboyanos, encabezados por Pol Pot, más acostumbrados a exterminar a sus propios compatriotas que a luchar con ejércitos motivados, se lo puso muy fácil. La invasión se hizo por varios motivos: ciertamente la Kampuchea del Arka podía ser una pequeña amenaza, pero amenaza después de todo, para el recién unificado Vietnam; también se ha postulado el deseo del país asiático por controlar toda la península de Indochina.[6]

Incursión de China
El 17 de enero de 1979, 86.000 soldados chinos atacaron en tres frentes diferentes del norte vietnamita. Se dirigieron hacia las provincias de Cao Bang, Loa Cai y Lang, reforzados por carros de combate y más soldados hasta totalizar 200.000.[12] Los chinos lograron ocupar Lang Son el 5 de marzo, pero la resistencia vietnamita fue mucho mayor de lo esperado y las tropas chinas se retiraron tras sufrir más de 20 mil bajas, 6.954 muertos y 14.800 heridos.[13]

Sin cargos

En cualquier caso Giáp apostó fuerte por la lucha política prolongada. Esta lucha le supuso finalmente su caída en desgracia. Võ Nguyên Giáp fue expulsado del Ministerio de Defensa en 1980 y del politburó en 1981.[6]
Giáp también ha sobresalido como escritor, especialmente de temas militares y guerra de guerrillas.
En julio de 1992, le concedieron la orden de la Estrella del Oro, el honor más alto del Vietnam socialista.
En 2009 participó de las protestas contra los grandes proyectos mineros para la explotación de bauxita en Vietnam y sus efectos sociales y ambientales.[14]

Valoración
Si a Ho Chi Minh se le atribuye el mérito ideológico de sus victorias contra japoneses, franceses y estadounidenses; de Giáp es el mérito militar con ejemplos como:

  • La estrategia de guerra prolongada desplegada frente a un enemigo muy poderoso[15] (en forma similar a Mao).
  • La concepción y práctica de combinar el despliegue de las fuerzas políticas de masas con las fuerzas militares[16] y la transformación de unas en otras; así como de la combinación de fuerzas armadas locales y regionales, con el ejército; de las guerrillas y milicias locales, con las tropas regulares; de la guerra de guerrillas con las insurrecciones urbanas; de la guerra de movimientos y de posiciones, con insurrecciones generales (como la de agosto de 1945 contra los japones17 y las de la primavera de 1975 contra el gobierno Thieu, instalado por Estados Unidos[18]); de la guerra campesina con la política obrera; y de la guerra de liberación nacional, con la lucha social por la tierra[19] y el socialismo.
  • La organización del Viet Minh de una fuerza guerrillera a un ejército capaz de medirse con la famosa Legión Extranjera y tomar cualquier posición pese a fuertes bajas.[20]
  • La vuelta a la guerrilla cuando era necesario, reconvirtiendo al EVN en una fuerza casi irregular de la que se ha dicho que tratar de inmovilizar al Ejército de Vietnam del Norte era como intentar sacar sangre de una piedra.[6]
  • La motivación tan grande que lograba imprimirle a sus soldados, valga el ejemplo de los tatuajes en el pecho de muchos de ellos con la frase nací en el Norte para morir en el Sur.[6]
  • La adaptación de las células guerrilleras a 3 hombres que se apoyaban y se daban ánimos mutuamente.[21]
  • Su modo de vida, relativamente sencillo, que transmitía a sus oficiales y que hacía que los soldados aguantasen mejor las penalidades de la Ruta Ho Chi Minh o la vida en los túneles. Muy alejado de los ostentosos y corruptos modos de muchos oficiales survietnamitas.[6]
  • Giáp y su método de lucha, se convirtió en fuente de inspiración para muchos o todos los movimientos guerrilleros de los años 70 y 80 como el Frente Polisario en el Sáhara Occidental contra Marruecos,[22] aunque muy pocos de ellos han logrado los éxitos obtenidos por el general vietnamita.



Un genio de la logística
Sin duda es mérito del General el haber podido mover desmontadas por la selva, armar y suministrar munición a cientos de pesadas piezas de artillería, para convertir a la maravilla del ingenio militar francés en una ratonera, para sorpresa y asombro de todos.[2]
Además de lograr emplazar todas sus piezas de tal forma que no pudieron ser encontradas, convertir en inútil el empleo del napalm,[5] mantenerlas operativas pese a las lluvias monzónicas[7] y abatir muchos cazas cuando salieron a destruirlas.[23] Y todo eso sobre colinas, entre la selva y a miles de kilómetros de sus fuentes de suministros.

Un estratega mejorable
Varios errores y fallos indican que como estratega Giáp no era tan sobresaliente como lo era en el campo de la logística.

  • En la Batalla del delta del río Rojo no tuvo en cuenta la superioridad de medios, especialmente aéreos, con que contaban los franceses; en la guerra contemporánea se argumenta comúnmente que quien controla el cielo controla la tierra, y en este caso el comentario fue acertado.
  • En la Ofensiva de Pascua no supo cómo mover y utilizar los carros de combate de que disponía para romper el frente enemigo y permitir a la infantería avanzar, misión para la que fueron ideados los tanques.24 En Lon Son habían logrado tomar todas las posiciones de las Boinas Verdes, pero años después no supo emplearlos y perdió con ellos la posibilidad de una gran victoria, gran cantidad de aquellas armas y mucho hombres. Además se limitó a lanzar oleadas humanas una tras otra hasta quedarse sin hombres sin darse cuenta que esa estrategia solo conducía a la pérdida de vidas humanas frente a la potencia de fuego de los barcos y aviones estadounidenses.
  • La victoria de la Ofensiva de Primavera en 1975 es explicable sin embargo por los fundamentos de la estrategia del Ministro de Defensa Giáp: las fuerzas armadas regionales ligadas a sólidas organizaciones de masas se habían reforzado constantemente en campos y ciudades y estuvieron listas para unirse a las fuerzas regulares para la ofensiva militar y la insurrección,[25] que liquidaron definitivamente las tropas de Thieu y causaron la huida de todos los asesores y apoyos estadounidenses.

Un pésimo táctico
En el campo de batalla es donde Giáp contaba con menos aptitudes.
Muchas veces se limitaba a ordenar carga tras carga con poca consideración por el número de hombres que pudiera perder con tan simple táctica. Esta fue una de las razones que le causó la derrota en la Batalla de Phu Tong Hog.
Más claramente se vio el desinterés por la vida de sus hombres en la Batalla de Điện Biên Phủ, donde tuvo que pedir una tregua de varias horas a los franceses para retirar los cadáveres que cubrían las colinas de Beatriz. A punto estuvo de perder el control sobre sus hombres, que se sublevaban ante una muerte cierta o se entregaban a los franceses pese a ir ganando y saber lo que les pasaría si eran descubiertos por los suyos.[5] Aunque Giáp reconocería años después sentirse aliviado por no tener que enviar cargas masivas,[7] como querían sus aliados chinos, lo cierto es que hasta que no fue consciente del peligro en que actuaban sus hombres no comenzó a cavar zanjas con las que pudieran avanzar sin ser barridos por las ametralladoras coloniales.
Este punto, la utilización "inmisericorde" de sus hombre para derrotar a sus enemigos, es también fruto de controversia. Se le reconoce su paciencia y concienzuda preparación de casi todas las grandes actuaciones que realizaba; sin embargo en la Ofensiva del Tet perdió muchísimos hombres contra ejércitos netamente superiores, inferioridad de la que era consciente. Es más, aun conociendo que los estadounidenses contraatacarían con hombres y helicópteros, mando al Vietcong resistir en las posiciones tomadas, lo que resultó demoledor contra aquella fuerza, que quedó prácticamente aniquilada. Este punto abre la duda de si fue una imprudencia o error de Giáp, o una estratagema seguida para librarse de una fuerza independiente de su mando y con base en el Sur [6]
También sus enemigos le atribuyen a él o a la cúpula dirigente de Hanoi, a la que pertenecía, crímenes de lesa humanidad como las matanzas de Hué, que se llevaron a cabo durante la Ofensiva del Tet, que fueron claramente planificadas y pacientemente llevas a cabo contra los representantes de la autoridad survietnamita que habían asesinado a miles de simpatizantes del Vietcong.
Pese a esas características, el general Võ Nguyên Giáp es considerado un héroe en su país y en muchos países, porque logró derrotar en toda la línea al ejército más poderosos del mundo, modelo que trataron de imitar posteriormente muchos líderes guerrilleros de formación comunista en todo el Mundo, casi siempre sin éxito.

Notas y referencias

1. David Solar, Ocaso Francés en Indochina, nº 62 de La aventura de la Historia, Arlanza Ediciones, Madrid, diciembre de 2003
2. Peter Batty, Visiones de la guerra. La batalla de Dien Bien Fu, editor Margaret Harris, Pamplona, IVS (Internacional Video Sistemas), D.L., 1990
3. Varios, La Ruta de la Muerte, fascículo 2 de Cuerpos de Elite, Editorial Delta, Barcelona, 1986, ISBN 84-7598-184-4
4. Varios, Crónica del siglo XX, Plaza & Janés Editores, Barcelona, 1986, ISBN 84-01-60298-X
5. David Solar, Dien Bien Phu, el Mundo en Vilo, nº 67 de La aventura de la Historia, Arlanza Ediciones, Madrid, mayo de 2005
6. Varios, Nam, Crónica de la guerra de Vietnam, 1988, Editorial Planeta-De Agostini, Barcelona, ISBN 84-396-0755-6.
7. a b c Varios, Artilleros de Giáp, fascículo 90 de Cuerpos de Elite, Editorial Delta, Barcelona, 1986, ISBN 84-395-0337-7
8. General Giap 1971 Guerra del pueblo, ejército del pueblo. México D.F.: Serie popular Era, p.p. 170-176.
9. Anne de Courcy, El imperio humillado, nº 37 de La aventura de la Historia, Arlanza Ediciones, Madrid, noviembre de 2001
10. Varios, Guía ilustrada de guerra aérea sobre Vietnam II - Tecnología militar, Ediciones Orby, Barcelona, 1986, ISBN 84-7634-712-X
11. Varios, 1º de Caballería: Vietnam, nº 9 de Cuerpos de Élite, Barcelona, Planeta de Agostini, 1986, ISBN 84-7598-185-2
12. ChinaDefense.com - The Political History of Sino-Vietnamese War of 1979, and the Chinese Concept of Active Defense
13. Work summary on counter strike (1979-1987); The rear services of Chinese Kunming Military Region.
14. Restrepo, Iván 2009 "La nueva gran batalla de Vo Nguyen Giap"; La Jornada, 13 de julio de 2009.
15. general Giap 1971 Op.cit. p.p.35, 55-57.
16. Giap, Vo Nguyen y Van Tieu Dung 1976 "Conjugar las fuerzas de las masas con las del ejército"; El arte de la guerra revolucionaria. Bogotá: Ediciones Futuro, p.p. 51-53.
17. General Giap 1971 Op. cit. p.p. 78-92.
18. Giap, V.G. y V.T. Dung 1976 Op.cit. p.p. 42
19. General Giap 1971 Op.cit. p.39
20. Varios, Irregulares, capítulo 12 de Soldados, BBC, Londres, 1984
21. On Guerrilla Warfare
22. David Solar, Sin Solución. Sáhara, 30 años de conflicto, nº 89 de La aventura de la Historia, Arlanza Ediciones, Madrid, marzo de 2006
23. Varios, Aviación, capítulo 7 de Soldados, BBC, Londres, 1984
24. Varios, El carro de combate, capítulo 5 de Soldados, BBC, Londres, 1984
25. Giap V.G. y V.T. Dung 1976 Op.cit. p. 49.


Wikipedia

sábado, 11 de marzo de 2017

Biografía: Sargento Juan Bautista Cabral

Juan Bautista Cabral
Revisionistas


Combate de San Lorenzo, 3 de febrero de 1813

Nació en Saladas, Pcia. de Corrientes, a fines del siglo XVIII. Era hijo natural de José Jacinto Cabral y Soto, y de la morena Carmen Robledo. Su madre posteriormente se casó con el moreno Francisco que llevaba el apellido Cabral por ser también servidor de esa antigua familia.

Criado desde pequeño en la casa, recibió muy buena instrucción por parte de Luis Cabral y Soto que fue Alcalde Provincial de Corrientes y del sacerdote José Baltasar de Casajús.

Cuando se produjo la segunda invasión inglesa se hallaba en Buenos Aires y por carta del 19 de agosto de 1807, dirigida a sus familiares, les comunicaba que se había salvado, en un rancho, de ser descubierto por las tropas enemigas que pasaron adelante “saqueando los demás, y degollando a los que se encontraban dentro sin tener la más mínima piedad de nadie”.

Se incorporó a un contingente reclutado en 1812 por el gobernador intendente de Corrientes, Toribio Luzuriaga. Enviado este contingente a Buenos Aires, realizó el viaje en una embarcación fluvial. Cabral fue destinado al Cuerpo de Granaderos Montados, primitivo nombre del Regimiento de Granaderos a Caballo, al cual se incorporó el 15 de noviembre de 1812, al organizar el coronel San Martín su cuerpo. Dice Pastor S. Obligado que por su “viveza y natural inteligencia le hizo subir a cabo instructor antes de concluir ese año, y por su puntualidad y distinción llegó a sargento al siguiente”.

Con dicho escuadrón marchó al mando de San Martín y combatió en San Lorenzo el 3 de febrero de 1813. En la acción, la metralla hirió en el pecho al caballo del jefe, que cayó pesadamente a tierra apretando su pierna derecha en medio del fragor del combate. El peligro en que se hallaba fue evitado por el puntano Juan Bautista Baigorria, quien mató de un lanzazo a un soldado realista que atacaba a San Martín. En el entrevero que se originó alrededor del jefe de los granaderos, el soldado Cabral, ya herido de bala, se aproximó para sacarlo de la comprometida acción en que se hallaba. Momentos después salvaba a San Matín, mientras era atravesado su cuerpo sufriendo dos heridas, oyéndosele decir: “¡Viva la Patria! Muero contento por haber batido a los enemigos”. Cabral fue sepultado cerca del pino histórico de San Lorenzo.

Era alto, grueso, bizarro, de robusta contextura. En la comunicación con que acompaña a la lista de muertos, y que lleva fecha 27 de febrero, dice San Martín: “No puedo prescindir de recomendar…. a la familia del granadero Cabral”. El gobierno de Buenos Aires por decreto del 6 de marzo del mismo año, dispuso que se fijase “en el cuartel de Granaderos un monumento que perpetúe recomendablemente la existencia del bravo granadero Juan Bautista Cabral en la memoria de sus camaradas”.

Refiere el historiador José Juan Biedma que “el santo y seña del Regimiento de Granaderos en el aniversario del combate fue: “Cabral mártir de San Lorenzo”.

Cuando San Martín regresó con su regimiento, en cumplimiento de la disposición del Triunvirato ya recordada, mandó colocar en lo alto de la puerta del cuartel, situado en la plaza del Retiro, un cuadro conmemorativo de su muerte con la leyenda: “Juan Bautista Cabral. ¡murió heroicamente en el campo del honor”, al cual, desde el primer jefe al soldado más modesto, saludaban militarmente al entrar. Esta inscripción se conservó –dice Mitre- hasta 1824, en que se disolvió el regimiento.

No hay manual de historia en nuestro país, que no haga referencia al “Sargento” Cabral. Acaso el general Mitre en su Historia de San Martín, es el único historiador que no llama “sargento” al hazañoso correntino. La figura de Cabral se nos aparece en esa importante obra, tan heroica como la que más.

Un historiador (1) ha llegado a negar la existencia del grado de sargento a Cabral, pues dice que “Cabral no era sino granadero el día del combate y no pudo modificar tal situación”. Agrega que no sabe a punto fijo quién inventó y difundió la versión de que Cabral era sargento, versión que hizo gran carrera. Manifiesta además que la permanencia del granadero Cabral en el ejército apenas alcanzó tres o cuatro meses cuando más, desde octubre de 1812 hasta el 3 de febrero de 1813.

En homenaje a Cabral, el escultor Camilo Romairone modeló una estatua suya utilizando el metal de algunos cañones españoles antiguos, que el gobierno de la Nación cedió al de Corrientes, en 1883. Fue colocada en la plaza que tiene su nombre en la capital de esa provincia, el 9 de julio de 1887. En el Convento de San Carlos, por iniciativa del doctor Adolfo P. Carranza se colocó una lápida en el cementerio de los padres franciscanos, con la siguiente inscripción: “A la memoria de Juan Bautista Cabral. Muerto en la acción de San Lorenzo el 3 de febrero de 1813. Su abnegación salvó la vida del Libertador San Martín”.

A pesar de que un autor insista que la sargentía de Cabral es una leyenda falaz, sin fundamento alguno, el homenaje al benemérito granadero se rinde permanentemente. Una localidad de la provincia de Santa Fe lleva su nombre como sendas calles de Rosario y Buenos Aires.

El único retrato pictórico del héroe lo realizó Gaspar Besares Soraire, en 1930, y se halla entronizado en el Casino de Suboficiales del Regimiento 20 de Infantería de Montaña, de Jujuy. Su monumento fue obra del escultor Juan Carlos Oliva Navarro, inaugurado en el Cuartel de Granaderos a Caballo.

Referencia


(1) En referencia a Jacinto R. Yaben, quien sostiene que “En realidad Cabral revistó simplemente como granadero en las listas de su cuerpo”.

Fuente
Cutolo, Vicente Osvaldo – Nuevo Diccionario Biográfico Argentino – Buenos Aires (1969).
Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado
Portal www.revisionistas.com.ar
Yaben, Jacinto R. – Biografías argentinas y sudamericanas – Buenos Aires (1938)

miércoles, 8 de marzo de 2017

Argentina: Relatos de un alemán en la época de Rosas

Friedrich Gerstäcker
Revisionistas

Friedrich Gerstäcker (1816-1872)


Nació en Hamburgo (Alemania), el 10 de mayo de 1816. Su padre fue el afamado cantor lírico Friedrich Gerstäcker (1790–1825). Perteneciente a una generación culta y romántica, había recorrido distintas partes de Europa, Asia, Africa y Oceanía. Las aventuras de sus viajes por América de Norte quedaron documentadas en varias de sus obras: “Streif und Jagdzüge durch die Vereinigten Staaten von Nordamerika” (Andanzas y caserías por los Estados Unidos de Norte América); “Mississipibilder” (Imágenes del Mississipi); “Die Flusspiraten des Mississipi” (Los piratas fluviales del Mississipi) y “Amerikanische Wald und Strombilder” (Imágenes de ríos y bosques americanos), publicadas en Dresde y Leipzig en los años 1844, 1847, 1848 y 1849 respectivamente.

Para conocer la situación en que se encontraban sus compatriotas en el extranjero, el gobierno central alemán constituido en Frankfurt lo comisionó a dirigirse al Río de la Plata. Partió del puerto de Bremen, en los primeros meses del año 1848, a bordo del barco “El Talismán”, en dirección a California por el Cabo de Hornos, con un pasaje numeroso, preocupados por la fiebre del oro. En tales condiciones, llegó a Río de Janeiro, donde permaneció algún tiempo, al cabo del cual, se embarcó en la goleta “San Martín”, y arribó a Buenos Aires a principios de junio de 1848.

Observó la vida de la ciudad en los tiempos de Juan Manuel de Rosas: la edificación, los teatros, las costumbres, los trajes, y el ejército federal. Le interesó la personalidad del gobernador Rosas, su hija Manuelita y la confortable residencia de Palermo. Seguramente habrá asistido a una reunión social en esa casona en la que se mezclaba una concurrencia distinguida.

Conoció la situación política del país, y el porvenir que le esperaba. El 17 de junio de ese año, partió rumbo a Mendoza, atravesó la Cordillera en pleno invierno, llegó a Valparaíso, y siguió viaje directamente para San Francisco.

Gerstäcker era un escritor ágil y un observador minucioso, agudo e imparcial, cualidades que le movieron a dejar relatados sus viajes. A poco de su regreso, editó en Londres, en 1853, su Narrative of a journey around the world, comprising a winter passage across the Andes to Chili with a visit to the gold region of California and Australia, the South Sea Islands, Java and Co. Al año siguiente, también se imprimió en esa capital traducida del alemán, su obra: Gerstäcker’s Travels. Río de Janeiro-Buenos Ayres – Ride Throught the Pampas. Winter Journey Across the Cordilleras-Chili-Valparaíso-California. La edición alemana había aparecido en Stuttgart en 1853-54, y le siguió otra en Berlín, al siguiente año. En ella, relata su largo periplo a través del Brasil, Argentina y Chile, y que como se dijo, terminará en California. En tres capítulos se refiere a nuestro país, en uno describió a Buenos Aires, y en los otros dos, su viaje a Mendoza. La ciudad rosista aparece con sus bajos pero coloreados edificios, sus pintorescos medios de transporte, y sus habitantes todavía semibárbaros, quienes lo impresionaron vivamente, por ser un hombre de refinados gustos.

Mostró el país en dos períodos salientes de nuestra historia: el de la época de Juan Manuel de Rosas y el que siguió a Caseros. Un segundo viaje lo realizó a la Argentina, saliendo del puerto de Southampton en 1860, a bordo de un lujoso buque inglés a vapor de nombre “La Plata”.

Llegó a Montevideo en junio de 1861, y permaneció unos días en esa ciudad, arribando a Buenos Aires, a principios de julio en el vapor norteamericano “Mississipi”. Sólo quedó breve tiempo, pues partió nuevamente hacia el Uruguay y el Brasil para regresar a Alemania.

Las impresiones sobre esos diversos países se publicaron en Leipzig en 1863, bajo el título de “Achtzehn Monate in Süd-Amerika und dessen deutschen Kolonien” (Dieciocho meses en América del Sur y en sus colonias de alemanes), en tres tomos de 450 páginas. En el tercero, refirió su paso por la Argentina, Uruguay y Brasil; detalló la costumbre de los pehuelches y demás indígenas de la región de Nahuel Huapi, y su estada en Buenos Aires donde la visitó en compañía del cónsul prusiano F. Halbach, admirando nuestras estancias y ganados.

Gerstäcker falleció en Braunschweig, Alemania, el 31 de mayo de 1872.

Fuente

Cutolo, Vicente Osvaldo – Nuevo Diccionario Biográfico Argentino – Buenos Aires (1971).
Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado
Portal www.revisionistas.com.ar

martes, 7 de marzo de 2017

SGM: Muere la secretaria de Goebbels

Fue hallada muerta en su casa Brunhilde Pomsel, la "secretaria del Mal"
Fue parte del círculo íntimo de la cúpula nazi. Conoció como pocos qué sucedió los últimos días en el bunker de Berlín. Y asistió a uno de los hombres más siniestros de la historia




Brunhilde Pomsel tenía 106 años. Fue asistente de Goebbels. Murió en su vivienda de Berlín (AP)


Brunhilde Pomsel, la ex secretaria del jefe de propaganda nazi Joseph Goebbels fue encontrada muerta en su casa de Munich a los 106 años. La mujer trabajó como asistente del criminal y hombre de confianza de Adolf Hitler entre los años más oscuros del siglo XX.

En 1942, cuando tenía 31 años, Pomsel comenzó a trabajar como secretaria de Goebbels, a quien asistiría cada día hasta que el ideólogo asesinara a sus seis hijos y se suicidara junto con su esposa en el bunker de Hitler en Berlín. Era 1945 y la Segunda Guerra Mundial llegaba a su fin. A partir de entonces, la mujer desapareció.


Pomsel en sus años como asistente de Goebbels

Pomsel fue la última persona del círculo más íntimo de Hitler que aún permanecía con vida. Y hasta 2011 se había mantenido en una total oscuridad, hasta que un diario alemán publicó su vida. A partir de ese momento, un documentalista se interesó por su vida. Fue así que surgió A German Life.

En el  documental, Pomsel habla abiertamente sobre sus días al lado de los personajes más siniestros de la historia de Alemania y Europa: "No me veía como culpable. A menos que se culpe a toda la población alemana por permitir que hayan tomado el control. Fuimos todos. Incluyéndome a mí", relata la mujer frente a cámara.

En mayo de 1945, ella era una de las pocas personas que estaban en el búnker de Berlín, donde se encontraban los personajes más importantes de la cúpula nazi, incluidos Hitler y su jefe directo, Goebbels. Durante esos días, se le había ordenado suministrar alcohol a todos los presentes allí para que perdieran un poco la consciencia de que Alemania estaba cayendo a manos de los aliados.


Adolf Hitler y Joseph Goebbels, junto con su esposa Magda y tres de sus seis hijos

Antes de trabajar para Goebbels, Pomsel tuvo un pasado laboral paradójico. Aprendió algunas artes domésticas con una mujer judía y trabajó para Hugo Goldberg, un asegurador de esa misma religión. Tiempo después, cuando este jefe suyo abandonó Alemania por el ascenso de los nazis, trasladó sus tareas junto al autor Wulf Bley, muy conectado con el nuevo régimen.

Poco tiempo después. logró trabajar en la Radio Pública de Alemania y se afilió al partido nazi. Era una auténtica "alemana" de época. Allí conoció a Goebbels, el siniestro jefe de propaganda que pasaba horas frente al micrófono destilando odio y lavando la cabeza del pueblo germánico. Al poco tiempo, sería contratada como su secretaria personal.

A Hitler lo llamaba "el jefe" y siempre intentó disculparse sobre su cercanía con la cúpula alemana. "Era una estúpida".


Pomsel conoció a Goebbels mientras trabajaba en la Radio Pública Alemana. Allí escuchaba los discursos del jefe de propaganda nazi

Durante el documental, ella jura que nunca supo nada respecto de la "solución final". Durante la invasión soviética a Berlín, Pomsel fue detenida. Permaneció tras las rejas durante cinco años. En 1950, cuando fue puesta en libertad, volvió a trabajar en la radio. Alemania era ahora un país en reconstrucción. Y libre. Permaneció allí hasta 1971. Nunca se casó ni tuvo hijos.

El pasado 11 de enero cumplió 106 años. El viernes murió mientras dormía en su cama, sola, como pasó la mayoría de su vida. Sus secretos se fueron con ella.