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lunes, 20 de noviembre de 2017

Guerra de Secesión: Dudando de la capacidad del Gral. Lee

La verdad sobre el general confederado Robert E. Lee: Él no era muy bueno en su trabajo

Por Michael S. Rosenwald | The Washington Post


El general Robert E. Lee en su caballo, viajero, rodeado por sus oficiales. (AP)
En el número de junio de 1969 de Historia de la Guerra Civil - Volumen 5, Número 2, páginas 116-132 - un renombrado historiador sureño atacó el legado del general confederado Robert E. Lee.


"Ninguna figura de guerra tiene más necesidad de una reevaluación que Lee", escribió Thomas L. Connelly, profesor de la Universidad de Carolina del Sur. "Uno reflexiona sobre si el sur no pudo haber ido mejor si no hubiera Robert E. Lee".

 El ensayo de Connelly fue uno de los primeros disparos de mosquetes académicos disparados sobre la posición de Lee como un genio militar superado, pero no engañado, presidiendo una causa perdida, una reputación celebrada en biografías y monumentos aduladores como los retirados este año en Nueva Orleans, Baltimore y otras ciudades a través del país. Incluso el alcalde de Richmond, la capital de la Confederación, está meditando qué hacer con su enorme estatua de Lee y otros héroes Confederados en su icónica Monument Avenue.

Pero en ningún lugar la lucha por la imagen de Lee ha sido más polémica que Charlottesville, donde un mitin de "Unite the Right" de los supremacistas blancos, neonazis y Ku Klux Klan terminó con violencia y la muerte de un contraprotesta. El sábado por la noche, regresaron con sus antorchas Tiki a la estatua de Robert E. Lee, que la ciudad está tratando de quitar.

Ellos fueron dirigidos por Richard Spencer, que ha votado para seguir volviendo a defender "estos símbolos de nuestra historia y nuestro pueblo".

Los trabajadores de Nueva Orleans
se preparan para desmontar la estatua
de Robert E Lee.

Pero la historia no está en bronce. Evoluciona. Y aunque Lee sigue siendo un símbolo importante y poderoso en el Sur, su reputación entre los eruditos ha evolucionado hasta el punto de que muchos cuestionan o descaradamente ridiculizan su estatura como un sabio del campo de batalla.
Para Edward Bonekemper III, el autor de "Cómo Robert E. Lee Perdió la Guerra Civil" y varios otros libros sobre la guerra, Lee no es el humilde y orgulloso perdedor del campo de batalla presentado por el documentalista Ken Burns y otras obras populares de la historia, estratega aburrido y el personaje central en "la campaña de propaganda más exitosa en la historia americana".

Él está hablando de la causa perdida - o como él tituló un libro reciente, "el mito de la causa perdida."

Los principios de la Causa Perdida son que la esclavitud ya estaba muriendo antes de la guerra, que los derechos de los estados eran realmente el tema de todos modos, que el Sur hizo lo mejor que pudo contra una poderosa máquina de matar (una versión temprana de un trofeo de participación) que los subordinados de Lee (especialmente James Longstreet) fastidiaron la guerra, especialmente la batalla de Gettysburg.


"Una gran parte de este mito es la adulación de Robert E. Lee", dijo Bonekemper en una entrevista. "Ha conseguido mucha prensa realmente buena."

Eso comenzó, escribieron Bonekemper y otros historiadores, poco después de que terminara la guerra.

Los relatos de la guerra suelen estar conformados por el lado ganador, pero después de que Lee se rindió, el Norte siguió adelante con la vida y reconstruyó la economía. Mientras tanto, destacados sureños se pusieron en una ofensiva de giro, formando la Sociedad Histórica del Sur, que publicó cientos de papeles diciendo su parte de la guerra y dando forma a su historia.

General Robert E. Lee en 1864.
(Biblioteca del Congreso)

Lee fue elevado al estado más alto posible - Salvador del Sur.

Uno de sus antiguos oficiales escribió: "La Divinidad en el seno de [Lee] brillaba traslúcida a través del hombre y de su cuerpo." La luz blanca que cae directamente sobre él, el espíritu se elevó a lo Divino. "

Uno no puede hacer mucho mejor que eso, pecho y todo.

Se necesitarían décadas de combate académico cuerpo a cuerpo para desentrañar el mito.

El ensayo de 1969 de Connelly, que entre las cosas criticaba la obsesión de Lee por defender a toda costa su estado natal de Virginia, se enfrentó casi inmediatamente con el desprecio. En el próximo número de Historia de la Guerra Civil, el historiador Albert Castel escribió que "Connelly se propuso hacer un trabajo en Bobby Lee".


Pero Connelly no estaba solo en su crítica. Otros historiadores comenzaron a apilarse.

Lee, escribieron, maltrataron la estrategia general de la guerra. Outmanned, Lee debería haber tomado una postura más defensiva, atrayendo al Norte hacia un difícil terreno del Sur. En cambio, estaba constantemente en la ofensiva, lo que provocó fuertes bajas y espíritus rotos.

"Todo lo que necesitaba la Confederación era un estancamiento, que confirmaría su existencia como un país aparte", escribió Bonekemper. "La carga estaba en el Norte para derrotar a la Confederación y obligar al retorno de los once estados rebeldes a la Unión".

El historiador James McPherson lo expresó así: "El Sur podría" ganar "la guerra al no perder". Sin embargo, "el Norte sólo podría ganar ganando".

El destacado estudioso militar Russell Weigley comparó a Lee - desfavorablemente - con Napoleón en su libro de referencia 1973, "El Camino Americano: Una Historia de la Estrategia y Política Militar de Estados Unidos".

"Como el propio Napoleón, con su pasión por la estrategia de aniquilación y la batalla decisiva y decisiva como expresión, destruyó al final no los ejércitos enemigos, sino los suyos", escribió Weigley.

La ineptitud de Lee fue la más perjudicial en Gettysburg.

En el tercer día de batalla, en lo que se conoció como Carga de Pickett, Lee ordenó a sus tropas a través de un campo abierto, sometiéndolos a un intenso fuego. Lee hizo esto contra el consejo de sus subordinados. Los rebeldes sufrieron más de 6.000 bajas.

Los apologistas de Lee culparon a Longstreet de la ejecución del ataque, que muchos historiadores y estrategas militares ahora encuentran ridículo.

En un informe de 2006, el Centro de Tecnología y Política de Seguridad Nacional - un centro de investigación del Departamento de Defensa - llamó el esfuerzo de Lee en Gettysburg un "error" que condenó las esperanzas de los Estados Confederados de América.

El ataque fue mal planeado. Lee continuó mientras la escena del campo de batalla sugería que no debía - información que tampoco buscaba o ignoraba.

"La rápida adopción de decisiones adaptativas podría haber salvado al ejército de Lee", argumentó el documento.

"La última lección para el ejército de los Estados Unidos es que no basta con tomar decisiones en las batallas; tienen que ser más prudentes que sus enemigos ".

Bonekemper ha estado hablando en todo el país - incluyendo en el Sur - sobre las faltas de Lee y el mito de Lost Cause por más de 20 años.

lunes, 13 de noviembre de 2017

Guevara y su ajusticiamiento: El principio de la invasión cubana a Latinoamérica

La historia detrás de la última foto del Che vivo

Por Juan Bautista Yofre | Infobae




El encuentro –a pedido mío- con el cubano-norteamericano Félix Ismael Fernando José Rodríguez fue hace solo unos pocos meses. Se sentó a mi izquierda y enfrente nos observaban un ex alto miembro del Departamento América del Partido Comunista Cubano y un conocido intelectual cubano. Al finalizar el almuerzo, intercambiamos algunos presentes. Le di mi primera versión de Fue Cuba. Él, sus memorias (Guerrero de las sombras) sobre sus actividades dentro de la CIA, y una foto en cuyo epígrafe escribió que, tras la caída de Ernesto Guevara, "se cambio un poco la historia del mundo a nuestro favor".

Cuando leí la amable dedicatoria que me escribió Don Félix al pie de la última foto del Che vivo, intenté decirle que para los argentinos la historia no cambió "un poco", porque ese hombre con aspecto de linyera que el "capitán Ramos" (Félix Rodríguez) pretendió llevar a Panamá y los bolivianos se lo impidieron había prendido la mecha. Con los años aprendí a mantener silencio y no dar el aspecto de un argentino "guarango" como nos supo retratar José Ortega y Gasset en Intimidades (septiembre de 1929).

Antes de que el prisionero fuese fusilado -a las 13.10 del 9 de octubre de 1967-, Don Félix fue el último en conversar (aclaró: no interrogar) durante una hora y media con lo que quedaba de Ernesto "Che" Guevara de la Serna. El jefe guerrillero era un despojo viviente, abandonado a su suerte por Fidel y Raúl Castro, Carlos Rafael Rodríguez y sus camaradas. Ya no era el altanero que repartía "aspirinas" (condenas de  fusilamiento) en La Cabaña mientras se fumaba un puro o daba lecciones a unos incautos sobre cómo hacer la revolución en la Argentina en 1960 (durante la presidencia constitucional de Arturo Frondizi). Ni qué decir de su manifiesta altivez y su discurso provocador en las Naciones Unidas (17 de diciembre de 1964)  o en Argel (24 de febrero de 1965) que lo condena al ostracismo y la pérdida de la nacionalidad cubana.


El Che, increíble inútil, habla ante la ONU en 1964

Tampoco se lo veía seguro como cuando teledirigía desde Cuba la "Operación Penélope", en Orán, Salta) cuyo jefe era el "comandante Segundo", Jorge Ricardo Masetti, y que produjo el primer héroe argentino en la guerra contra el castro-comunismo, el gendarme Juan Adolfo Romero, en manos del capitán cubano Hermes Peña (hombre de la intimidad de Guevara). Fue el 18 de abril de 1964 en pleno mandato constitucional de Arturo Illia. No en vano, mientras los políticos en general solían mirar para otro lado, el jefe de la Gendarmería dijo: "Éste es el primer paso de la guerra revolucionaria. No es un hecho aislado."

A los pocos meses del ajusticiamiento de Ernesto Guevara, el 31 de julio de 1967, se inauguraban en La Habana las sesiones de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS) bajo la "presidencia honoraria" del Che. Faltaba poco para que en la Argentina se abrieran las puertas a la violencia extrema dentro del mundo de la Guerra Fría. El Ejército Argentino, a cuyos integrantes Guevara trataba de "mercenarios", y que se debía eliminar, consideró en su momento que "fue la primera vez que el comunismo internacional realizó un acto de esta magnitud, contra el mundo no comunista, con una clara intención de expansionismo ideológico y geopolítico" (documento en mi archivo). El análisis castrense se olvidó de Venezuela, República Dominicana y Perú, entre otros países. Al margen de las jornadas de la OLAS varios argentinos fueron conformando en los campos de entrenamiento cubanos ("PETI", "preparación especial a tropas irregulares") el Ejército de Liberación Nacional (ELN) que iba a apoyar la guerrilla guevarista. Al morir su jefe en Bolivia sus 180 miembros adelantaron los tiempos de "guerra popular prolongada" y comenzaron a regresar a la Argentina vía La Habana-Praga-Buenos Aires. Nunca pensaron que la muerte del comandante Guevara habría de cambiar "un poco" la historia, como me escribió Don Félix.


Foto de Keystone (Getty Images)

No formaban un cuerpo homogéneo pero todos coincidían en el mismo objetivo: la toma del poder y hacer de la Argentina "una nueva Cuba". Así lo expresó Marcos Osatinsky, quien sería jefe de las FAR (ficha del 19 de abril de 1967, escrito por la agente de la Inteligencia Klimplová, reportando un contacto en el aeropuerto de Praga en el marco de la "Operación Manuel").  El 31 de mayo de 1968, Fernando Luis Abal Medina ("Ricardo Roque Suárez") y Esther Norma Arrostito ("Ana María Cruz Sandoval"), "esposa", pasaron por Praga con pasaportes cubanos falsos. La ficha la realizó el Mayor Dyk: "Brevemente después de su llegada fue establecido el contacto con el grupo. Después de la verificación vimos que podían continuar el viaje el mismo día. Por lo tanto, fueron conducidos al restorán para tomar un refresco. Se les cambió el dinero, se realizó la compra de los pasajes por tren a Viena con reservas de asientos". Junto con estos pasaron por Ruzyne (actual Aeropuerto Internacional "Václav Havel") decenas y decenas de futuros jefes terroristas. Así en los archivos de la Inteligencia checoslovaca (y señalados en Fue Cuba).

 Todos los jefes guerrilleros llevaban en sus mochilas el “huevo de la serpiente” inoculado por la memoria de Guevara
En pleno mandato de facto del teniente general Juan Carlos Onganía, 1969 fue el año del inicio de la guerra revolucionaria: el 26 de junio de 1969 realizaron la "Operación Juanita" (quema de 14 supermercados Minimax). El 30 de junio asesinaron al dirigente sindical Augusto Timoteo Vandor y al año siguiente, "la hora de las armas", tras el secuestro y asesinato del presidente de facto Pedro Eugenio Aramburu, salían a la superficie Montoneros, FAR y el Ejército Revolucionario del Pueblo. Todos los jefes guerrilleros llevaban en sus mochilas el "huevo de la serpiente" inoculado por la memoria de Guevara. Todos creían que estaban dadas las "condiciones objetivas" de las que hablaba el "Che". El único que nunca creyó eso fue Juan Domingo Perón (aunque los utilizó).

El 7 de julio de 1968 durante una conversación con jóvenes (cuya grabación poseo) les dijo: En Cuba "luchaban contra un ejército que era cualquier cosa menos un ejército. Mandaban un general y le daban 10.000 dólares y entregaba todo. Eso era Jauja…allá  no. En nuestros países no. En nuestros países hay una fuerza militar organizada, que sabe luchar, que va a luchar, etc. Y hasta que esa disciplina no se rompa, es difícil voltear ese muro, diremos así." El viejo General les habló pero no lo escucharon. No eran tiempos para recibir consejos.

domingo, 12 de noviembre de 2017

Biografía: Von Holmberg, un austríaco suelto en Argentina

Edouard Ladislaus Kaunitz Von Holmberg

Revisionistas


Coronel Edouard Ladislaus Kaunitz Von Holmberg (1778-1853)

Descendiente de antigua familia de Moravia, nació en Tirol en el año 1778. Era hijo de Eduardo Kaunitz Holmberg y Margarita von Elzen. Ingresó en el ejército imperial alemán, y la revolución tirolesa de 1809, lo contó entre sus sostenedores, muriendo en ella su padre y hermanos.

Fue capitán de la Legión Extranjera en España. Alcanzó el grado de teniente coronel de las Guardias Walonas. Hallándose en Inglaterra conoció a varios militares argentinos, y simpatizando con la causa de la revolución americana, se embarcó en el “George Canning”, conjuntamente con Alvear, San Martín, Zapiola y otros, con los cuales llegó a Buenos Aires, el 9 de marzo de 1812.

Fue dado de alta en el Ejército del Norte, que mandaba el general Manuel Belgrano, de quien llegó a ser consejero, según afirma José María Paz en sus Memorias. Fue designado Jefe de Estado Mayor en lo concerniente a Artillería e Ingenieros, y bajo sus órdenes se puso el Parque y la Maestranza de Ejército.

Trasladado a Jujuy, se incorporó al servicio, y tuvo el honor de llevar en sus manos la primera bandera argentina cuando Belgrano, su creador, la hizo bendecir en ese lugar, el 25 de mayo de 1812.

Trabajó intensamente para poner en condiciones el Parque y la Maestranza, y en la marcha hacia Tucumán recibió la comunicación del gobierno de Buenos Aires acordándole la ciudadanía el 28 de agosto de 1812.

Se halló en el combate de Las Piedras, y poco después, en la batalla de Tucumán, donde se estrenaron obuses y morteros construidos bajo su dirección.

Una de las cosas que más contribuyó a captarle la confianza del general Belgrano, fue el empeño que manifestaba en establecer una disciplina severa, llegando al extremo de querer aplicar a nuestros ejércitos los rigores de la disciplina alemana. De esta manera, se hizo odioso en el ejército, desprestigiándose aún más, por la protección que Belgrano le dispensaba. Por las desinteligencias que tuvo fue separado del mando, y Belgrano lo trasladó a Buenos Aires de un modo muy desairado.

El 19 de diciembre de 1812, el gobierno le encomendó la prosecución de los trabajos para artillar la batería de Punta Gorda, en Entre Ríos, que en marzo de 1813, entregó al teniente coronel Herrera. El 9 de agosto fue ascendido a coronel graduado y nombrado comandante de las baterías del Sitio de Montevideo, en clase de ingeniero, pero no se hizo cargo del mismo. Proyectó la instrucción de oficiales en esa materia, y en dicho año, se le confió la organización del primer regimiento de zapadores que fue incorporado al regimiento de Granaderos de Infantería. Nombrado jefe de la fuerza militar de Santa Fe, ejecutó un plan de defensa de esa ciudad la que consideró como una fortaleza natural.

En 1814, fue comisionado para que marchase a la provincia de Entre Ríos y tratase de batir a las fuerzas de Artigas. Atacado en febrero de ese año, en el Arroyo del Espinillo por las tropas de Hereñú y las orientales de Latorre, sufrió una aplastante derrota por el número superior de hombres, pero en su parte exaltó el comportamiento de los oficiales que lo acompañaban. Tenazmente perseguido por la montonera, se acordó capitular con el enemigo, con tal de regresar a Santa Fe. Con la llegada del comandante artiguista Otorgués y frente a las bajas experimentadas, Holmberg fue tomado prisionero. Elevó el parte de la batalla, el 17 de mayo de 1814, y poco después, obtuvo su libertad.

Pasó al ejército sitiador de Montevideo, donde se hizo cargo de la compañía de Zapadores, y al rendirse la plaza, por orden de Alvear recibió bajo inventario todo el material de guerra entregado por los realistas.

A fines de junio de 1815, regresó a Buenos Aires para quedar agregado al Estado Mayor, y en agosto fue nombrado Juez Fiscal del Tribunal Militar, cargo que desempeñaba en 1818. Con anterioridad, intervino como fiscal en el sumario contra el coronel Miguel Arauz y el general Eusebio Valdenegro. Destinado a La Rioja permaneció hasta julio de 1819, en que volvió a Buenos Aires, siendo nombrado jefe del Departamento de Artillería e Ingenieros.

Formó parte del ejército de Soler en febrero de 1820, del cual fue primer ayudante, y en tal carácter, firmó la famosa intimación que aquél envió desde el Puente de Márquez, al Cabildo porteño. Después de estos sucesos, lo desterró a la Isla Martín García.

En 1821, recibió órdenes para la construcción de fortines en el Salto, Rojas y Pergamino, y en 1822, fue reformado.

Se incorporó en 1826, cuando estalló la guerra con el Brasil, siendo comisionado para la construcción de una batería en Punta Lara. En 1826, revistó como comandante del Parque, y al año siguiente, fue destinado al Batallón de Artillería de Buenos Aires. Terminada la guerra, pasó de nuevo a su situación de reformado; fue dado de baja en 1828.

Llamado al servicio por tercera vez en 1832, fue agregado a la Sub-inspección de Campaña de la provincia de Buenos Aires, como coronel de artillería, y en 1834, se le dio de baja.

Entregado a la vida civil, su amplia cultura y la recia formación de su temple le permitieron desenvolverse con facilidad. Había fundado una quinta, que con el tiempo, fue de las mejores y más famosas de la ciudad. Se encontraba ubicada donde ahora se halla la avenida Santa Fe en su intersección con Scalabrini Ortiz. Posteriormente, se transformó en un establecimiento forestal, donde sobresalieron las colecciones de rosas. Introdujo nuevas variedades florísticas, siendo visitada por Bonpland, Juan Manuel de Rosas y Manuelita. Mantuvo contacto personal con Urquiza, a quien le vendió algunas plantas para el Palacio de San José.

Volvió a prestar servicios en forma ocasional, pues el 30 de marzo de 1843, el bergantín “Casualidad” lo condujo al campo sitiador de Oribe enviado por Rosas para arreglar la artillería del ejército que había iniciado el asedio de Montevideo. Luego, en 1844, figuró en el Ejército Unido de Vanguardia de la Confederación, con el grado de coronel.

Falleció en Buenos Aires, el 24 de octubre de 1853. Contrajo matrimonio el 4 de diciembre de 1813 con María Antonia Balbastro Albín (1795-1842), prima hermana del general Alvear. Tuvo cuatro hijos: Eduardo, Camilo, Petrona y Amalia. Una calle de Buenos Aires lleva su nombre.

Fuente

Cutolo, Vicente Osvaldo – Nuevo Diccionario Biográfico Argentino – Buenos Aires (1971).
Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado
Portal www.revisionistas.com.ar

Se permite la reproducción citando la

miércoles, 18 de octubre de 2017

Biografía: Pol Pot, otro genocida comunista

Una nube más oscura del siglo oscuro





Dirigió el país por menos de cuatro años, pero entre abril de 1975 y enero de 1979 Pol Pot mató hasta un quinto, algunos piensan un cuarto del pueblo camboyano al que dijo que estaba trayendo una vida nueva y mejor. A su modo, era el peor de los horrores totalitarios del siglo XX, a menos que el desbloqueo eventual de las puertas de Corea del Norte revelara algo aún más sombrío. Hitler asesinó a cerca de 6 millones de judíos y otros en sus campos de concentración; Stalin "anti-partido" de peaje fue de cerca de 20 millones; El Gran Salto Adelante del Presidente Mao murió de hambre a más de 20 metros de la muerte, antes de pasar a la Revolución Cultural. Sin embargo, las víctimas de Pol Pot eran una proporción mucho mayor de los 7 millones de habitantes de Camboya, y pocos de ellos podían ser vagamente llamados "enemigos del régimen". Sus campos de matanza eran los más alucinantes de todos.

Philip Short, que escribió un buen libro sobre la China de Mao, ha hecho un trabajo espectacularmente eficiente de describir lo que pasó, y cómo. Ha pasado cuatro años en Camboya, hablando con sobrevivientes de los campos de matanza, y con los perpetradores. Ha desenterrado montones de documentos reveladores. Algunas de las luces más brillantes provienen del puñado de occidentales que observaron lo que estaba pasando, y no menos los diarios de Laurence Picq, una honesta francesa que fue a Camboya pensando que podía ayudar a una buena causa.

El resultado es un retrato escalofriante de Saloth Sar, el hombre que se convirtió en Pol Pot (y también tío abuelo, primer hermano y varios otros seudónimos). Desde un fondo cómodo -su hermana era una de las concubinas del rey- se dirigió a un elegante liceo de Phnom Penh, todavía francés, y luego obtuvo una beca para estudiar en París. Allí se enamoró del marxismo-leninismo en su forma francesa especialmente intelectual, y de Francia volvió a la guerrilla emergente en Camboya, para llevar el comunismo a sus compatriotas. Con calma y firmeza, se dirigió a la cima de la fiesta; y en abril de 1975 sus hombres marcharon a Phnom Penh.

Entonces se convirtió en Orwell puro. Pol Pot ordenó de inmediato la evacuación total de todos los pueblos y ciudades, no sólo de la clase media, sino de los trabajadores, mecánicos, limpiadores de calles, refugiados de guerra, todo el mundo. Todos los camboyanos se convertirían en trabajadores en la tierra. No había salarios. Las comidas debían ser proporcionadas por cocinas colectivas ("unidad de alimentación"). Cada camboyano tenía que referirse a sí mismo como "nosotros", prohibido usar la primera persona del singular. Cuando una región encontró que no tenía suficiente comida, los suministros no eran enviados desde lugares más acomodados; más bien, los hambrientos se marcharon a buscarlos.

Por supuesto, no funcionó. Hasta 1 millón de personas murieron de hambre. Comenzaron las protestas, incluso entre los miembros del partido. El liderazgo del partido denunció tales "microbios". Los manifestantes fueron puestos en campamentos, incluyendo el campamento S-21 en Tuol Sleng, cuya única tarea era extraer confesiones. Muchas "confesiones" resultaron ser pura invención, pero todos los confesores fueron ejecutados. Al menos otras 100.000 personas, quizás 250.000, murieron en esta etapa del proceso. Como dijo el comité central de Pol Pot, era necesario "evitar una solución de evolución pacífica", que podría "corroer" la revolución.

¿Por qué la Camboya de Pol Pot era peor que la China de Mao, la Rusia de Stalin y la Alemania de Hitler? Aquí el Sr. Short, tan bueno en descubrir qué sucedió, es menos bueno explicando porqué lo hizo.

Sugiere que Pol Pot, como muchos otros camboyanos, fue impulsado por el resentimiento por la pérdida de gloria de su país desde los grandes días del imperio de Angkor. Pero eso fue hace 600 años. Muchos otros países han tenido punchuras mucho más recientes de orgullo nacional sin ser empujado a algo tan horrible.

El señor Short se pregunta entonces si el budismo, la religión principal de Camboya, se encuentra cerca de la causa raíz, porque cree en "la demolición del individuo". Esto no tiene sentido. El budismo, una fe amable, cree que los seres humanos individuales eventualmente se disuelven en el nirvana cuando en vidas sucesivas se lo han ganado. Esta no es la explicación de las matanzas de Pol Pot.

No, fue el insecto que recogió en París el que envenenó a Pol Pot. Una ideología que cree, como lo hizo el comunismo, que un pequeño grupo de poseedores auto-seleccionados de la verdad obtendrá todo bien, está obligado a producir un desastre. Tal vez las cosas se pusieron peor por el deseo de Pol Pot de eclipsar a los comunistas en Vietnam; y quizás también por algún giro aún no examinado en su psique. De todos modos, fue la certeza pseudocientífica del marxismo-leninismo, aquel niño malformado de la Ilustración, que era principalmente culpable.

jueves, 5 de octubre de 2017

US Army: La unidad mexicano-estadounidense en la campaña de Italia

La Unidad de Infantería Mexicano-Americana del US Army - Héroes poco conocidos de la Campaña Italiana de la SGM




Compañía E. Foto tomada el octubre de 1941 en el campo Bowie en Brownwood Tejas. Créditos fotográficos: Dave Gutierrez.

Por Dave Gutierrez | War History Online

Hay varias unidades únicas de la Segunda Guerra Mundial que han sido bien documentadas. Las historias de todos los aviadores afroamericanos Tuskegee y la unidad japonesa-americana de la 442ª Infantería se pueden encontrar en libros y películas. Ahora los hombres que sirvieron en la unidad de infantería mexicana de todo el ejército de Estados Unidos finalmente reciben reconocimiento por su servicio.
Una unidad original de la Guardia Nacional estaba compuesta íntegramente por mexicanos de los barrios de Texas. Los hombres que sirvieron en la 36.a División, 141.o regimiento, 2do batallón, compañía E fueron implicados en algunas de las batallas más cruciales de WWII durante la campaña italiana.

El 141st regimiento remonta sus raíces de nuevo a la revolución de Tejas y es la unidad que sirve más larga de la guardia nacional de Tejas. La 36 ª División o T-Patchers como se les conocía encabezó el desembarco aliado en Salerno Italia. La unidad vio acción en el Monte Rotondo, San Pietro y una de las batallas más polémicas y mortíferas de la Segunda Guerra Mundial, el cruce del río Rapido. En un lapso de cuarenta y ocho horas, la 36a División perdió más de dos mil hombres en el Río Rapido en enero de 1944. Se hizo tan polémico que después de la guerra se celebró una audiencia congresual para ver si debían tomarse acciones contra aquellos que eran Al mando de una unidad que perdió tantas vidas americanas.


Manuel R. Rivera

El Sgt. Manuel Rivera, de El Paso, Texas, al describir la carnicería del cruce del río Rapido, declaró: "Si no te hirieron, si no te mataron, si no fuiste capturado, entonces no estabas en el río". Sgt. Rivera fue herido durante una patrulla de reconocimiento de pre-cruce a través del Rapido. Sólo 27 de los 154 hombres de la Compañía E que cruzaron el Río Rapido regresaron. El Comandante de la Compañía, John L. Chapin, de El Paso, Texas, fue asesinado en acción conduciendo a sus hombres a través del Río Rapido. En 2000, una nueva escuela secundaria en El Paso, Texas, fue inaugurada y nombrada en su honor.



John L. Chapin
Ramón G. Gutiérrez de Del Río Texas sirvió en la Compañía E como un fusilero automático para un escuadrón avanzado. Durante el aterrizaje en Salerno el 9 de septiembre de 1943, Gutiérrez y su escuadra fueron atrapados por tanques enemigos y fuego de ametralladora. Después de haber presenciado a varios hombres heridos y asesinados, Gutiérrez lanzó una ametralladora disparando su rifle automático Browning. Gutiérrez fue golpeado en el brazo lo que le hizo perder el rifle. Siguió avanzando en el nido enemigo de la ametralladora. Silenció el nido de la ametralladora con una granada de mano matando a tres soldados enemigos. Gutiérrez saltó entonces al lugar de la ametralladora matando al último soldado enemigo en mano a mano.


Ramón G. Gutiérrez
Por sus acciones en Salerno, Gutierrez fue galardonado con la Estrella de Plata por el Ejército de los EE. UU. Gutiérrez se convertiría en uno de sólo un puñado de estadounidenses para ser decorado por el valor en el campo de batalla por la Unión Soviética durante el WWII. Un observador ruso estaba en Salerno y quedó tan impresionado por las acciones de Gutiérrez que la Unión Soviética otorgaría más tarde la Orden de Segundo Grado de Guerra Patriótica a Ramón G. Gutiérrez.


Ramón llevando la medalla rusa.
Cuando se le preguntó por qué tomó la decisión de continuar cargando el nido de la ametralladora sin un rifle, Gutiérrez respondió: "Pensé que iba a morir ese día, así que no me importó lo que me pasó". En Mt.Rotondo, San Pietro, Río Rapido, Cassino, y Velletri. Capturado en dos ocasiones diferentes él escaparía y lo haría detrás a través de líneas aliadas en cada ocasión.

Gutiérrez regresó a los estados en julio de 1944 y fue honradamente dado de alta del Ejército. Gutiérrez se casó con Consuelo "Connie" Sánchez quien también había servido en la Segunda Guerra Mundial como una Ola de la Marina. Ellos criaron una familia en Wichita Falls Texas y San José California. Gutiérrez falleció a la edad de 70 años en Wichita Falls.


Gabriel Salazar

PFC Gabriel Salazar, de El Paso, Texas, describió por qué se unió a la Guardia Nacional de Texas: "Sólo sé que quería pertenecer a un grupo de jóvenes cuya vida era similar a la mía. Sabía que nunca podría encontrar experiencias tan impredecibles en casa ". Mientras describía la escena en Alta Villa cerca de Salerno, PFC Salazar declaró:" Recuerdo haber marchado por la sinuosa carretera hacia Alta Villa. Podíamos oler la carne quemada de alemanes muertos que estaban atrapados en sus tanques de tigre. Era el dulce olor de la muerte, algo parecido al chocolate, lo suficientemente dulce como para convertir el estómago. Odiaba el olor a chocolate durante mucho tiempo después de esta experiencia. "Fuera de El Paso Texas se sabe muy poco acerca de los hombres que sirvieron en una de las unidades más únicas e históricas del ejército estadounidense de la Segunda Guerra Mundial.

miércoles, 4 de octubre de 2017

Nazismo: Leni Riefenstahl y su obra dedicada al régimen

La historia de la directora que rechazó el cortejo de Adolf Hitler y se convirtió en la cineasta del régimen nazi

Nunca se aclaró la verdadera naturaleza de la relación entre Leni Riefenstahl y el dictador alemán. Pero una reciente biografía sobre la mujer revela detalles inéditos
Infobae




Hasta el día del encuentro que le cambiaría la vida, Leni Riefenstahl era una joven actriz y directora que buscaba hacerse un lugar en el mundo del cine.

Pero "La luz azul", la película que había recién producido y dirigido, había tenido un espectador de excepción: Adolf Hitler. Deslumbrado, quiso conocer a esa hermosa mujer que, pensaba, representaba el perfecto ideal femenino alemán.



Ella tenía 30 años; él, ya jefe del cada vez más poderoso partido nacionalsocialista, sería nombrado dos años después Canciller de Alemania.

 "Cuando tomemos el poder, usted realizará mis películas", le prometió el Führer a la joven.

Nunca se aclaró la verdadera naturaleza de la relación entre el dictador alemán y quien pasaría a la historia como la "directora de Hitler". ¿Eran amantes, cómplices o estaban simplemente fascinados el uno por el otro?




El misterio no se develó, aunque una escena puede dar una pista.

Ocurrió durante una tarde de primavera de 1932. En la playa cerca de Horumersiel, con vista sobre el mar Báltico, los dos paseaban en la playa.

"Después de un largo silencio se detuvo, me observó durante un largo rato, puso sus brazos alrededor de mi cuerpo y me condujo hacía él. Me miraba fijo con intensidad. Al darse cuenta de que yo estaba a la defensiva, me dejó inmediatamente y se apartó. Entonces lo vi alzar las manos al cielo y gritar solemnemente: '¡No tendré el derecho de amar a una mujer hasta que no cumpla con mi obra!'".



El episodio se lee en la biografía de Jérôme Bimbenet, "Leni Riefenstahl. La directora de Hitler", que cuenta la increíble vida de este personaje que fue una testigo privilegiada de la página más trágica del siglo XX. Es el retrato de una mujer dispuesta a todo y capaz de usar su talento y belleza para obtener lo que quería, realizando obras que -a pesar de su contenido propagandístico- quedaron en la historia del cine e influenciaron a directores de la talla de Steven Spielberg y George Lucas.



Hitler, de hecho, no fue el único líder del Tercer Reich en haber cedido al encanto de Riefenstahl.

Según se lee en la biografía, también el ministro para la Ilustración Pública y Propaganda, el poderoso Jospeh Goebbles, la acosó durante un largo tiempo.

Es probable que a la mano derecha de Hitler -quien controlaba la industria cinematográfica alemana y estaba obsesionado con el sexo– Riefenstahl le haya dado a entender que un día podría haber cedido a su cortejo aunque, al parecer, al final nunca cedió.


Joseph Goebbels, Leni Riefenstahl y Adolf Hitler

Lo cierto es que la frecuentación de los altos mandos nazis dieron sus frutos: Riefenstahl filmó las multitudinarias marchas del partido nacionalsocialista, que se convirtieron en las películas de propaganda "La victoria de la fe" y "El triunfo de la Voluntad".



Pocos años después, llegó su gran éxito: "Olympia", la película sobre las olimpiadas en Berlín de 1936, aún considerada uno de los mejores documentales sobre los Juegos Olímpicos jamás realizados.



Durante la guerra su actividad cinematográfica no se detuvo: filmó las victorias alemanas entre 1939 y 1940 hasta que, con las primeras derrotas, dejó Berlín.

En el libro se cuenta que cuando recibió la noticia de la muerte de Hitler lloró durante toda la noche. Detenida por los Aliados, acusada de ser la amante de dictador, Riefenstahl cayó en depresión y hasta pensó en el suicidio. Después de la guerra, trabajar en Europa se le hizo imposible: por eso, decidió refugiarse en África, lejos de las venganzas y del pasado.



Es "el comienzo de una nueva vida", según dijo. Allí quedó fascinada por la tribu de los Nuba, que retrató en reportajes memorables.


Murió en 2003, a los 101 años, tras haberse casado con Horst Kettner, un colaborador 40 años más joven. Le quedó tiempo, un año antes, de realizar su última película, "Maravillas bajo el agua".

lunes, 2 de octubre de 2017

Biografías: Juan Domingo Pedófilo

La historia de Nelly Rivas, la "niña amante" de Juan Domingo Perón



Por Nicolás Gilardi - Infobae
ngilardi@infobae.com


Nelly Rivas y Juan Domingo Perón

"Quedé muda. Sentí que un escalofrío me corría por todo el cuerpo. Empecé a temblar como una hoja (…) Yo había quedado estupefacta ante su sencillez y cordialidad. Tampoco había esperado que fuera tan buen mozo". Así describió Nélida Haydeé Rivas, "Nelly", su primer cara a cara con Juan Domingo Perón. Ella tenía 14 años, él 58. Poco después de ese primer encuentro, ocurrido en agosto de 1953, la joven pasaría a vivir en el Palacio Unzué, que era usado por Perón como residencia presidencial.

La relación entre ambos fue furiosamente criticada por los antiperonistas y usada por la "Revolución Libertadora" para mostrar la "decadencia moral" del presidente depuesto en septiembre de 1955. Una publicación histórica dirigida por Felix Luna dijo lo siguiente sobre el tema: "Aun dejando de lado las exageraciones e invenciones que prosperaron en ese momento, evidencia una relajación en los valores morales de Perón, y su intimidad con Rivas ratifica ese proceso hasta un grado penoso. Demuestran la decadencia de una personalidad política". Son palabras duras. Por su parte, los peronistas optaron generalmente por el silencio sobre el tema, o expresaron una aprobación con reservas.

Más allá de las opiniones ajenas, tras la caída de Perón, Nelly y su familia padecieron persecuciones por parte de la dictadura militar encabezada por Pedro Eugenio Aramburu e Isaac Rojas. Además del escarnio público, la reclusión en un asilo para prostitutas y la persecución judicial, la joven sufrió el fin de su relación con Perón, con quien recién pudo reencontrarse fugazmente en 1973. Esta es su historia.

Nelly nació el 21 de abril de 1939 en el hospital Rawson y fue la única hija de José María Rivas y María Sebastiana Viva, un matrimonio de condición humilde, que adhirió al peronismo desde sus inicios, atraído por la política social del incipiente movimiento. Nelly recordó en sus memorias que sus padres eran "demasiado pobres para comprarme juguetes" y que la primera vez que tuvieron "un pan dulce para Navidad" fue cuando Perón "decretó que se pagara a los trabajadores un aguinaldo" para esas fechas festivas, en 1946.

Nelly Rivas, a los cinco años, junto a su madre

Rivas era obrero en la fábrica de golosinas Noel y su esposa trabajaba como portera en un edificio de departamentos. La hija "fue una buena alumna" y tenía "las mejores notas", cuenta Juan Ovidio Zavala, abogado de la familia cuando esta tuvo que enfrentar años más tarde a la justicia, en su libro Amor y Violencia, la verdadera historia de Perón y Nelly Rivas (Planeta, 2014). En 1951, cuando Nelly estaba por terminar la primaria, su padre se enfermó y eso complicó aún más la débil economía familiar. "Muy pronto nos encontramos sumidos en deudas: cuentas de hospital y de médicos, además de los carísimos medicamentos importados", narró Nelly en sus memorias, que hoy comenzó a publicar Infobae.


La UES, vía de encuentro entre Nelly y Perón

Corría el año 1953 y el gobierno peronista no atravesaba su mejor momento. La economía vivía un momento de turbulencias y los frentes de conflicto crecían día a día. Además, Perón estaba afligido por la muerte Evita, ocurrida el 26 de julio del año anterior. El presidente "había caído en una profunda depresión", sostiene la investigadora Araceli Bellota, en su obra Las mujeres de Perón (Planeta, 2005). En ese contexto, al ministro de Educación, Armando Méndez San Martín "se le ocurrió inventar la Unión de Estudiantes Secundarios (UES)", una agrupación juvenil, cultural y deportiva , con dos ramas, una masculina y otra femenina, que comenzó a funcionar en la quinta presidencial de Olivos.


Juan Domingo Perón, rodeado de jóvenes de la UES

El funcionario a cargo de la cartera educativa "tenía la esperanza de que el general se entusiasmara con la idea y de que los jóvenes le contagiaran un poco de alegría". Así fue que Olivos se convirtió "en un enorme club femenino". Méndez San Martín acertó con su plan de cambiar el ánimo de Perón, ya que la "UES renovó el entusiasmo del presidente", explica Bellota. Pero todo terminó en escándalo: una de las chicas de la UES era Nelly Rivas.


El primer cara a cara

En agosto de 1953, una amiga de Nelly, Teresa, la convenció de concurrir a Olivos con la UES, con la excusa de que podría ver películas gratis. A Nelly le gustaba mucho ir al cine. Incluso iba sola, a ver el continuado de dos o tres filmes. Finalmente, las dos amigas concurrieron a Olivos, donde se produjo el primer cara a cara con Perón. Así lo contó la propia Nelly:

Estaba encendiendo un cigarrillo de espaldas a nosotras. Luego se dió vuelta y sus ojos se posaron en mí.

Me sonrió: "Veo que tenemos una chica nueva hoy. ¿Qué tal, ñatita; le gusta la U.E.S.?".

Quedé muda. Sentí que un escalofrío me corría por todo el cuerpo. Empecé a temblar como una hoja.

Seguí temblando, aún después que él se había ido. ¡Había visto al famoso presidente Perón y él me había hablado! Apenas podía caminar.

-¿Qué te pasa?, me preguntó Teresa extrañada. Venís aquí por primera vez, el general te habla y no eres capaz de contestarle.

Yo había quedado estupefacta ante la sencillez y cordialidad de Perón. Tampoco había esperado que fuera tan buen mozo.

Ese primer encuentro impactó fuertemente en Nelly. En su libro, Zavala recogió el testimonio de la joven, que por entonces tenía 14 años, sobre estas primeras sensaciones: "Perón, en nuestra casa de trabajadores, era un dios (…) Sería una gran falsedad no reconocer que cada una de nosotras quería ser una segunda Evita".


Nelly Rivas, a los 15 años

Con el correr de los días, creció el entusiasmo de Nelly, que procuraba concurrir asiduamente a las actividades de la UES y poder estar cerca de Perón. Así fue que comenzó a mantener diálogos frecuentes con el mandatario e incluso le pidió que le enseñara a andar en motoneta. Estos vehículos podían verse en cantidad en la residencia de Olivos, ya que formaban parte de las actividades habituales de las jóvenes de la UES. Pero las intenciones de Nelly fueron percibidas por Méndez San Martín, que intentó impedirle el ingreso a la residencia, aunque sin éxito, ya que la propia chica recurrió a Perón para solucionar el asunto.

Todo siguió avanzando y Nelly, con otra veintena de chicas celebraron la Navidad con Perón. En su libro, Bellota cuenta cómo se desarrolló la velada: "A la hora de sentarse a la mesa, todas querían estar cerca de Perón, pero él eligió a Nelly para que se ubicara a su derecha". Los festejos se repitieron en año nuevo, en la casa que Perón tenía en San Vicente. Allí estuvo Nelly, junto con otras cuatro chicas. Fue la primera vez que Nelly durmió fuera de su casa. Su padre en principio se opuso, pero Nelly logró convencerlo.


Los caniches de Perón, la excusa para entrar en el Palacio Unzué

Como Perón no había ido a Olivos en los primeros días del año 1954, Nelly decidió ir en persona al Palacio Unzué, la residencia presidencial de Recoleta utilizada por Perón en sus dos primeros mandatos. La joven insistió tanto en verlo, que los empleados finalmente llamaron al Presidente, que no pudo ocultar su sorpresa por la presencia de Nelly.

A partir de ese día, la jovencita, que tenía todo el día libre porque estaba en el receso escolar de verano, comenzó a concurrir asiduamente a la residencia, donde almorzaba y cenaba con Perón, veía películas en el cine privado, cuidaba a los caniche "Monito" y "Tinolita" y luego, a la noche, era llevada a su casa por un chofer de presidencia.

Nelly con los caniches “Monito” y “Tinolita”

Nelly se encariñó tanto con "Monito", el caniche blanco, que algunos días se lo empezó a llevar a su casa. Pero el personal doméstico se quejó de que el otro perrito, "Tinolita", la caniche gris oscura, lloraba por las noches. Esa fue la excusa perfecta que eligió Nelly para pedirle a sus padres que la dejaran mudarse a la residencia. "Con este argumento vencí la resistencia de mi padre y obtuve su permiso para establecerme en el Palacio del Presidente", explicó sobre esto la propia Nelly. Así, pasó a ocupar el dormitorio que había pertenecido a Evita.

El vínculo entre Nelly y Perón era solo conocido puertas adentro, hasta que se mostraron juntos en Mar del Plata, en marzo de 1954, durante la inauguración del Festival Cinematográfico Internacional, un evento impulsado por Raúl Alejandro Apold, el subsecretario de Prensa y Difusión. Aparentemente, Perón en principio no estaba convencido de concurrir al evento, por lo que Apold le pidió a Nelly que lo ayude a lograr que el general cambie de opinión. "Papaito, la nena quiere ir a Mar del Plata", le pidió Nelly a Perón, según ella misma contó. Al principio, el presidente estuvo reticente, pero ante la insistencia cedió.

Una vez confirmado el viaje a la ciudad balnearia, Perón le abrió a Nelly el vestuario de Evita. "Me condujo hasta el fabuloso cuarto que encerraba los vestidos de fiesta de Eva Perón. Muchos de ellos, modelos de los más famosos modistos de París. Elegí tres trajes de Dior y uno de Marcel Rochas. No habían sido jamás usados. Para acompañar estos trajes, el General me dio una estola de visón azul y una capa de visón natural", rememoró Nelly en sus memorias.


Nelly le pidió a Perón que le enseñe a andar en motoneta

La relación sentimental

En sus memorias, Nelly afirmó que en principio el vínculo con Perón era como "el de un padre como una hija", pero que finalmente las cosas fueron más allá. Lo explicó de esta manera: "Durante los primeros días de mi permanencia en la residencia, las relaciones entre Perón y yo se mantuvieron en el plano de padre e hija. De pronto, sin darnos siquiera cuenta como, la atracción mutua que se había venido apoderando de nosotros, nos venció. Todo sucedió a la vez, repentina e inesperadamente".

Por su parte, Zavala, que en su libro reconstruyó lo que Nelly le fue contando durante varios años, aseguró que "ella precipita los sucesos porque es la que finalmente toma la decisión". Y agregó: "Procedió como cualquier mujer de esa edad que resulta cautivada por un hombre".

Pero, ¿qué dijo Perón? No fueron muchas las ocasiones en que aceptó referirse al tema. Una de las pocas veces que lo hizo fue en una conferencia de prensa, en Venezuela, uno de los países en los que estuvo exiliado. "Esa señorita a quien conocí, era una niña que concurría como muchas otras a la UES. Es una criatura, y como hombre no pude o no puedo ver en ella más que lo que es: una nena. Por mi edad, por mi experiencia, pueden tener la seguridad que no transgredí códigos morales".

Derrocamiento y separación

El 19 de septiembre de 1955, tres días después del inicio de la revolución que pondría fin al decenio peronista, Nelly vio por anteúltima vez en su vida a Perón. Así lo rememoró:

El presidente Perón, vestido con su uniforme de general, subió apresurademente las escaleras de la Residencia Presidencial y al llegar arriba me besó. Había venido solo por unos momentos de la Casa de Gobierno desde donde dirigía las operaciones contra las fuerzas revolucionarias.

Fue un beso como siempre y no me alarmé.

-Hasta luego! me despedí, – Y que tengan suerte!

Esa fue la última vez que ví a Perón. (NdR: luego lo volvería a ver una vez más, en 1973).

La abrupta separación de Perón sería solo el primer capítulo de una serie de infortunios y persecuciones que la joven sufriría a manos de las nuevas autoridades del país, que usaron el "caso Nelly Rivas" como paradigma de la "corrupción moral del tirano prófugo".


Una de las cartas que Perón le envió a Nelly desde la cañonera Paraguay

Perón, refugiado en la cañonera Paraguay, le escribió dos cartas a su joven amante, pero estas fueron secuestradas por la policía durante un procedimiento en la casa de la familia Rivas y luego entregadas a los medios de comunicación, que no dudaron en publicar el contenido completo. "Querida nenita, lo que más extraño es a vos y a los perros", decían, entre otras cosas, las cartas del general, que prometía que la iba a mandar a buscar. La difusión de las misivas fue el primer golpe para Nelly. Perón, avergonzado, negó su autoría e incluso pidió un peritaje caligráfico. Aparentemente, el ex presidente no supo en ese momento como habían llegado las cartas a los diarios y pensó que Nelly las había entregado, lo que hizo más hondo el dolor de la chica.

Luego de esto y con la esperanza de volver a reunirse con Perón, Nelly y su familia, contrataron un auto con chofer para viajar a Paraguay. Con ellos llevaban a los caniches de Perón, que Nelly había sacado de la residencia Unzué mientras se desarrollaba el golpe de Estado. Sin embargo, fueron detenidos en Formosa, les sacaron los documentos y tuvieron que regresar.


Perón, con gesto serio, en la cañonera Paraguay (Archivo “Todo es Historia”)


Persecución judicial

Con Perón lejos del país, Nelly y su familia comenzaron a sufrir persecuciones. Al episodio de las cartas, le sucedió un ataque contra la mamá, María Sebastiana, a manos de un grupo de mujeres que la golpearon y le cortaron el pelo en la calle. Luego, el Tribunal Superior de Honor del Ejército le abrió un proceso a Perón, en el que Nelly tuvo que testificar, siendo agraviada y coaccionada por los jueces militares, mientras que la justicia civil abrió un expediente contra el ex presidente por el delito de estupro. Los padres de Nelly fueron acusados de complicidad con Perón y también juzgados, por "delitos contra la integridad sexual", tipificados en el artículo 120 del Código Penal, que establece lo siguiente: "Será reprimido con prisión o reclusión de tres a seis años el que realizare algunas de las acciones previstas en el segundo o en el tercer párrafo del artículo 119 con una persona menor de dieciséis años, aprovechándose de su inmadurez sexual, en razón de la mayoría de edad del autor, su relación de preeminencia respecto de la víctima, u otra circunstancia equivalente, siempre que no resultare un delito más severamente penado".


La causa judicial contra los Rivas (archivo de Juan Ovidio Zavala)

El gobierno militar consideró que por este motivo Nelly no estaba segura con sus padres y decidió enviarla en mayo de 1956 al Asilo San José, una oscura institución en la que eran alojadas las prostitutas que la policía detenida en las calles. Nelly estuvo 218 días en ese lugar, donde su salud física y mental se debilitó notablemente. Según Zavala, la joven amante de Perón pensó en el suicidio durante su internación. En julio, el padre de Nelly fue detenido en la cárcel de Villa Devoto y su madre fue apresada en el Asilo Correccional de Mujeres.


Nelly se casó en 1958

A mediados de noviembre, Nelly fue puesta en "libertad vigilada" y entregada en custodia a su abuela paterna, María Barros. Sus padres fueron liberados poco después, aunque la causa judicial siguió su curso. El 29 de abril de 1960, el juez Alejandro Caride los absolvió, pero el 11 de agosto de ese mismo año, la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional revocó la sentencia de primera instancia y los condenó a tres años de prisión, como autores del delito de estupro, en grado de participación. Sin embargo, los Rivas se mantuvieron prófugos, por recomendación de sus abogados, hasta que la pena prescribió, en marzo de 1965. En el medio, Nelly encontró el amor en otro hombre, Carlos, con quien se casó en 1958, y tuvo dos hijos.


Nelly Rivas, en 1960, con uno de sus hijos en brazos. Detrás, su madre

Reencuentro con Perón

Durante el largo exilio de Perón, Nelly no tuvo ningún tipo de contacto con el líder justicialista y el reencuentro, breve, se produjo 18 años después en diciembre de 1973, cuando Perón ya era nuevamente presidente. Nelly no pudo contener su emoción y le contó al general todo lo que había sufrido en su ausencia. Ambos lloraron. Ya más tranquilos, Perón le preguntó en que la podía ayudar, si necesitaba algo. "Porque tu comprendes que ésta es la última vez que nos vemos", le dijo. Y así fue, no volvieron a verse. Perón murió meses después, el 1 de julio de 1974, en medio de un clima hostil, de violencia creciente en el país. Nelly vivió muchos años más. Lejos de las luces y la política, falleció el 28 de agosto de 2012, a los 73 años.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Biografía: La niñez de Kim Jong-un

La infancia del niño que se convirtió en dictador y quiere bombardear al mundo

Nadie creía que el más joven de los tres herederos iba a ser el Líder Supremo de su país algún día. Qué se sabe de la juventud Kim Jong-un, el benjamín que ha impulsado una potencia nuclear contra a la voluntad de la comunidad internacional
Infobae




Kim Jong-un inspecciona la bomba H que luego sería probada “con éxito”. (KCNA via Reuters)

En mayo de 2001, la historia de Corea del Norte alteró su curso cuando Kim Jong-nam, el hijo mayor del entonces Líder Supremo norcoreano, Kim Jong Il, fue aprehendido por las autoridades japonesas de inmigración cuando intentaba ingresar al país con un pasaporte falso de la República Dominicana. Tras ser interrogado por los agentes migratorios, Jong-nam admitió su identidad y afirmó que simplemente intentaba visitar Disneyland.

Fue entonces masivamente divulgado que este incidente llevó a una pelea entre el joven y su padre, Kim Jong-il, aunque los verdaderos motivos detrás del deterioro de su relación no se conocen (los miembros de la familia Kim usaban frecuentemente identidades falsas cuando viajaban al exterior).

Cuando alrededor del año 2008 Kim Jong Il finalmente decidió que Kim Jong-un, su hijo menor, sería su sucesor, el joven era el menos conocido de todos sus hijos en el mundo exterior y poco o nada se sabía de su vida.


Kim Jong-un a los 11 años, según una fotografía revelada por Kenji Fujimoto, el chef personal de Kim Jong-Il (AP)

Tal es la falta de certeza sobre Jong-un, que ni siquiera está confirmada su fecha de nacimiento. Vagamente se dice que fue entre 1982 y 1984, y aunque no se puede corroborar, varias fuentes citan el 8 de enero de 1983 como el día de su cumpleaños. Si hemos de creerle a las publicaciones oficiales de Corea del Norte, habría pasado su juventud como militar incógnito dentro del Ejército Popular de Corea. En realidad, pasó su adolescencia en Suiza, donde asistió a un caro colegio internacional en Berna, la capital del país, llamado International School of Berne (ISBerne). Hoy, la misma secundaria cuesta alrededor de USD 20.000 por año.


Foto de Kim Jong-un con sus compañeros del International School of Berne

Podemos presumir que durante estos años aprendió a hablar en inglés, quizá un poco de alemán y que también adquirió alguna idea de cómo funciona el mundo occidental. Sin embargo, algunos compañeros de Kim de aquella época lo recuerdan como "un niño algo tímido que le encantaba la pizza y disfrutaba ver deportes en la televisión", según registra Andrei Lankov, autor de "The Real North Korea" (La verdadera Corea del Norte).

Lo cierto es que el futuro dictador no era un estudiante destacado en la prestigiosa escuela, por lo que cuando tenía 15 años, su padre decidió ahorrar su dinero y lo cambió a un colegio público en el municipio de Köniz llamado Liebefeld Steinhölzli.



Colegio Liebefeld Steinhölzli, en Suiza (AFP)

Vistiendo un jersey de los Chicago Bulls, jeans y un par de zapatillas Nike, fue presentado ante sus compañeros como "Un Pak", el hijo de un diplomático asiático. El primer día de clases se sentó al lado de un portugués llamado João Micaelo, que hoy trabaja de chef.

 Se fue sin obtener ningún resultado en los exámenes. Estaba mucho más interesado en el fútbol y el baloncesto
"Un se esforzó para expresarse pero él no era muy bueno hablando alemán y se ponía nervioso cuando le pedían dar las respuestas a algún problema. Los maestros lo veían en aprietos y avergonzado y luego seguían con la clase. Lo dejaban en paz", recuerda Micaelo.

"Se fue sin obtener ningún resultado de sus exámenes. Estaba mucho más interesado en el fútbol y el baloncesto que en las clases".


La cancha de baloncesto donde jugaba Kim Jong-un después de clase (Getty)

Por otro lado, el chef también recuerda la vida excéntrica de su amigo de la infancia, que vivía en un apartamento grande en una zona residencial cerca del colegio. "Pasábamos casi todas las tardes juntos. A menudo me invitaba a su casa a comer. Tenía un chef privado que cocinaba lo que quisiera", le dijo a The Sunday Telegraph en una entrevista. "Estaba rodeado de los mejores productos que el resto de los niños no podíamos pagar: televisores, grabadoras de video, un PlayStation de Sony. Tenía un cocinero, un conductor, un profesor privado", agregó.

 Tenía un chef privado que cocinaba lo que quisiera, televisores, grabadoras de video, un PlayStation, un conductor, un profesor privado…
Según el mismo portugués, Kim se divertía mirando películas de Jackie Chan, de James Bond, o jugando al baloncesto, pero no le interesaban las chicas y demostraba cierta nostalgia por Corea del Norte. "Los fines de semana había fiestas con mucho consumo de menores de edad. Pero nunca vi una gota de alcohol pasar por sus labios y no estaba interesado en las chicas. Raramente hablaba de su vida en la 'patria,' pero yo sabía que tenía cierta nostalgia. En su estéreo sólo escuchaba canciones norcoreanas, especialmente el himno nacional. La música occidental no era suficiente para él".

 En su estéreo sólo escuchaba canciones norcoreanas, especialmente el himno nacional
Más allá de su abstinencia y nostalgia, una anécdota en particular que relata un ex compañero que solía jugar al básquet con 'Un Pak', Marco Imhof, podría interesarle a los analistas que intentan comprender el temperamento del dictador que hoy amenaza casi diariamente con bombardear al mundo. "Recuerdo que una vez nos dieron unos espagueti para comer que fueron servidos bastante fríos, y le habló a los sirvientes de una manera bastante brusca", dijo Imhof. "Me sorprendió porque no era como él normalmente era".


Kim Jong-Il y Kim Jong-un

En el año 2000, Kim Jong-un regresó repentinamente a su país natal para recibir entrenamiento particular en la Universidad de Kim Il-sung. Allí estudió hasta 2007. Un año después, su padre sufrió un derrame cerebral que lo obligó a apresurar la designación de su sucesor. Ya en el año 2009, el nombre del "Joven General Kim" o el "General de Cuatro Estrellas" fue introducido en la sociedad norcoreana, y fue cada vez más evidente que el más joven de los hijos de Jong-il estaba siendo preparado para ser el próximo líder del país.

El 19 de diciembre de 2011, los norcoreanos amanecieron con la noticia de que su Líder Supremo había muerto luego de 17 años en el poder. Kim Jong-un fue declarado el nuevo líder casi inmediatamente. En su primer comunicado al mundo, el 30 de diciembre, el joven dictador afirmó: "Declaramos solemnemente y con confianza que los políticos insensatos de todo el mundo, incluyendo al gobierno títere de Corea del Sur, no deben esperar ningún cambio de nosotros".


Kim Jong Un en 2008

Después de casi seis años en el poder, Corea del Norte ha mantenido esencialmente la misma estructura, pero Kim Jong-un, quizá más temperamental que sus antecesores, no ha eludido la oportunidad de aterrorizar al mundo con su destrucción.

Como el joven dictador en su infancia, en la que vivió una vida apartada en los palacios de la familia Kim -a excepción de su breve estancia en Suiza-, Corea del Norte vive progresivo aislamiento a medida que el heredero aumenta su poder nuclear y agrava su amenaza a la seguridad mundial.

domingo, 10 de septiembre de 2017

Guerra Antisubversiva: Leonetti mataba al criminal Santucho

La huida a ninguna parte de Roberto Santucho

El 19/07/1976 un Grupo de Tareas del Ejército argentino, encabezado por el capitán Juan Carlos Leonetti, irrumpió en el departamento de la calle Venezuela 3149, de Villa Martelli. Leonetti había recibido el encargo del jefe de la inteligencia militar, general Carlos Alberto Martínez, de cazar a la dirección del PRT-ERP. Algunos dicen que él ignoraba que encontraría al líder del Ejército Revolucionario del Pueblo, Mario Roberto Santucho. Otros afirman lo contrario. Y que esto ocurriría a pesar que en el mismo inmueble estaba la custodia de Santucho, que encabezaba Enrique Haroldo Gorriarán Merlo.
Urgente 24




Mario Roberto Santucho fue un revolucionario marxista trotskyta, contador público nacional que no ejerció como tal, que nació el 12/08/1936, hijo de Francisco del Rosario Santucho y de Manuela del Carmen Juárez.

Su hermano integró del Partido Comunista, pero Mario Roberto, mientras estudiaba en la Universidad de Tucumán, militó en el Movimiento Independiente de Estudiantes de Ciencias Económicas (MIECE), fue electo representante del Consejo Académico, y cuando el MIECE ganó el Centro de Estudiantes, se convirtió en delegado estudiantil del Consejo Tripartito.

Santucho se casó con Ana María Villareal, y tuvieron 3 hijas: Ana, Gabriela y Marcela.

Cuando terminó sus estudios emprendió un viaje durante el cual fortaleció su perspectiva contestataria: Bolivia, Perú, USA, México y llegó a Cuba, donde Fidel Castro había asumido el poder, acompañado por un argentino de inquietudes similares a la de Santucho, Ernesto Guevara. En la Cuba revolucionaria, Santucho encontró una sociedad que coincidía con sus valores.

En tanto, en la Argentina, su hermano, Francisco René Santucho fundaba, el 09/07/1961, el Frente Revolucionario Indoamericano Popular (FRIP), de "concepción americanista antiimperialista".

Cuando Mario Roberto regresó a la Argentina, se puso a la cabeza del FRIP, y con su hermano comenzaron diálogos con Palabra Obrera, de tendencia troskista, liderado por Nahuel Moreno. De la fusión de ambas organizaciones nació el PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores), el 25/05/1965.

Y 3 años más tardes, llegará la división, expresada en sus publicaciones: "El Combatiente", con Santucho; y "La Verdad", con Nahuel Moreno.

Santucho fue detenido el 24/11/1969 en San Miguel de Tucumán y trasladado de la cárcel de Villa Quinteros a la de Villa Urquiza, cuando llevaba 8 meses detenido, él ingirió una pastilla que le provocó síntomas de enfermedad, fue llevado al Hospital Padilla, lo visitó su mujer, quien logró pasarle un arma que Santucho usó para escapar.

En 1970, un año después del 'Cordobazo', Santucho propuso la creación del ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo), al que incorporó a todos los integrantes del PRT, y algunos integrante de otras organizaciones.

En 1971 él fue detenido otra vez, y junto a Enrique Gorriaran Merlo, Marcos Osatinsky y Fernando Vaca Navaja, entre otros, protagonizó la fuga del penal de Rawson, en agosto de 1972. Quienes no pudieron subir en el avión que fue a Chile (por ejemplo, Santucho), fueron detenidos nuevamente (por ejemplo, Ana María), fueron fusilados el 22/08/1972. Sólo sobrevivieron Alberto Miguel Camps (muerto en 1977), María Antonia Berger (desaparecida en 1979) y Ricardo René Haidar (desaparecido en 1982).


En Cuba, luego de la fuga del Penal de Rawson y de la masacre de Trelew, Mario Roberto Santucho, Fernando Vaca Narvaja y Roberto Quieto hablaron por radio sobre la situación política argentina.

Santucho regresó al país en noviembre de 1972, para retomar la conducción del ERP-PRT. Y decidió combatir a los gobiernos constitucionales elegidos por la mayoría de los ciudadanos: tanto el de Héctor J. Cámpora (aunque en ese período ordenó una leve tregua) como el de Juan Domingo Perón.

Es más: el copamiento del cuartel de Azul, a principios de 1974, le permitió a Perón fundamentar la acción directa que emprendió la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A), que creó por instrucciones suyas José López Rega.

Santucho tuvo una nueva pareja: Liliana Delfino, integrante del Comité Central del PRT, a cargo de la Propaganda Nacional. Fueron padres de Mario Antonio Santucho.

El objetivo del ERP fue iniciar la guerrilla rural en Tucumán (otra vez Santucho tuvo como referencia a Guevara). El gobierno constitucional ordenó el Operativo Independencia.

El ERP fue infiltrado y su situación tanto urbana como rural se complicó. La organización decidió transportar a Cuba a Santucho y a su lugarteniente Benito Urteaga, y así se llegó al lunes 19/07/1976.

A las 13:30 los militaron tocaron la puerta del 3149 de la calle Venezuela, Villa Martelli (Vicente López, Gran Buenos Aires).

Liliana Delfino entreabrió la puerta, pero el Grupo de Tareas encabezado por el capitán Juan Carlos Leonetti, entró violentamente. Adentro se encontraban Santucho, Urteaga, su hijo de 2 años, José, y Ana María Lanzillotto, embarazada de 6 meses.

En la balacera murieron Leonetti, Santucho y Urteaga. Sus cadáveres nunca fueron recuperados y, según el testimonio de Víctor Ibáñez, ex sargento de Ejército, fueron llevados a Campo de Mayo, a una fosa común. Liliana, Ana María y José fueron secuestrados. Liliana y Ana María fueron detenidas-desaparecidas. José fue devuelto a su familia 2 meses más tarde.


La familia Santucho en Santiago del Estero.

Facundo Aguirre escribió, en La Izquierda Diario, vocero del trotskymo argentino, una dura crítica a las decisiones de Santucho:

"(...) Frente al segundo Villazo, en marzo de 1975, cuando las bandas fascistas y la represión habían tomado de rehenes a los dirigentes de la UOM y sembraban terror en la población obrera de Villa Constitución, el PRT-ERP apostó todo a la carta militar, ajusticiando al jefe de la policía rosarina Telemaco Ojeda por fuera de toda consulta con los dirigentes de la huelga y las asambleas obreras.
Pero el punto más alto del divorcio entre la estrategia y política del PRT-ERP y la lucha de clases real se produce en las huelgas generales de Junio y Julio de 1975, primer huelga general contra el peronismo en la historia, que dieron lugar a las Coordinadoras Interfabriles, derrotaron al plan Rodrigo y echaron a López Rega del gobierno.
En dicha ocasión el PRT-ERP careció de política propia y Santucho fue completamente ajeno a esta gran acción del movimiento de masas, al punto tal que estuvo durante todo ese tiempo de crisis y convulsión de la base obrera, con el peronismo en el monte tucumano. A su regreso, cuando el gobierno de Isabel aún pendía de un hilo, se celebró la reunión del Comité Central, Vietnam Liberado, que votó como resolución proponer un frente democrático a los Montoneros, que impulsaban la reconstrucción del FREJULI con el Partido Autentico y el Partido Comunista que predicaba un gabinete cívico-militar con Isabel. (...)".

En esos días finales, Santucho estuvo negociando acuerdos con Montoneros.

Luis Mattini, quien sucedió a Santucho en la jefatura del ERP, explicó que un sector de la conducción querían que Santucho saliera del país de forma inmediata, pero el santiagueño decidió que dejaría el país el 20/07/1976, pues tenía una cita con Mario Firmenich, jefe de Montoneros, en la que abordaría la conformación de la Organización para la Liberación de Argentina (OLA), una entente que nuclearía a las organizaciones armadas que enfrentaban a la dictadura militar.
"Robi había prometido que iba a reunirse con Firmenich y creía que era una cita impostergable. El encuentro se realizaría el 19 y un día después saldría del país con destino a Cuba. La idea era dejar el país por Paraguay. Mientras tanto decidió irse a vivir al departamento del (Domingo) 'Gringo' Menna, en Villa Martelli", apunta Mattini.

Marcela Santucho, hija de 'Roby' escribió:

"(...) Esa misma noche Robi viajaría con destino a Roma, y luego seguiría a Cuba. El viaje fue decidido por el comité central y el buró político del PRT para resguardar la vida del comandante ante el salvaje golpe militar que comenzó a secuestrar de sus puestos de trabajo a dirigentes sindicales obreros, curas tercermundistas que trabajaban en las villas, abogados defensores de presos políticos y todos los simpatizantes que estaban en la legalidad.

Por eso se decidió preservar al Comandante y el Partido decidió que momentáneamente Santucho saliera del país y quedara en contacto permanente con Urteaga, quien dirigiría al PRT-ERP. La salida fue postergada hasta el 19 de julio porque Robi quería asistir a la reunión por la OLA con Firmenich, reunión que no se concretó. Fernando Gertel, el enlace del PRT comunicó esa mañana a la compañera de Robi, Liliana Delfino, que él estuvo en la cita a la hora indicada, pero que no vino nadie.

Horas más tarde, los militares llegaron al departamento del Gringo Menna, donde se encontraban el primero y segundo dirigente de la organización guevarista. Horas antes fueron secuestrados separadamente Menna y su compañeram Ana Lanzilloto, embarazada. El Gringo Menna llevaba un recibo con la dirección de su departamento, se supone que Leonetti siguió esa pista. Leonetti era un oficial que añoraba un buen cargo y que llegó a Capitán después de su muerte, cuando fue condecorado por asesinar al “enemigo público número uno”, Mario Roberto Santucho.

Durante mis investigaciones, leyendo testimonios, encontré el de Frida Rochocz que reconoció a Leonetti después que la secuestró… Frida estaba en su casa con su hermano, cuando hombres fuertemente armados irrumpieron en su casa. Uno de los milicos le gritaba furioso: “¿Vos sos la Alemana?”, y le pegaba para que hablara… Días después de secuestrada Frida fue liberada porque se dieron cuenta que no eran militantes y que no sabían nada. Cuando Frida trataba de calmarse de los días infernales que había pasado, el 19 de julio de 1976 compró el diario y se enteró de la muerte de Santucho.

La cuestión es que Frida, al ver la foto de Leonetti como uno de los muertos, reconoció al militar violento que la confundía con la Alemana, el apodo de la compañera de Santucho, Liliana Delfino. Es la prueba que Leonetti ya buscaba a Santucho. Desde la caída de la quinta de Moreno, Leonetti estaba tras los pasos de Robi, lo buscaba como una obsesión, a tal punto que cuando consiguieron la dirección de Villa Martelli, habló con Pascual Guerrieri, su jefe que le dijo por radio: “Vos espérame que ya vamos, porque a Santucho, lo queremos vivo”. Esto me lo dijeron testigos del juicio por lesa humanidad a Guerrieri, en Rosario en 2010.


1973. Mario Roberto Santucho, Benito Urteaga, Enrique Gorriarán Merlo y Carlos Molina.

Leonetti no le hizo caso a Guerrieri, quería la recompensa para él solo y sobre todo los laureles, le pareció que con cuatro ametralladoristas sería suficiente para reducir a los dos jefes guerrilleros que sabía estaban ahí con mujeres. El Gringo ya había sido secuestrado en una cita envenenada y llevado a Campo de Mayo, también había caído Gertel a eso de las 13 horas en un café. El portero del departamento de Villa Martelli nos contó que le apuntaron y amenazaron con un arma, para que subiera con ellos y tocara el timbre. El portero hizo caso. Cuando desde adentro preguntaron quién era, tuvo que responder que era el portero. La puerta se abrió, entraron los militares armados y el portero bajó apurado por el ascensor. Una terrible balacera estalló…

Según Ibañez, Leonetti, trató de reducirlos, los palpó de armas justo antes de que Robi le doblara el brazo y le arrebatara la pistola, lo que generó los disparos de dos militares, ya que los otros dos quedaron en la puerta del departamento. Minutos más tarde bajaron los cuatro militares con el cuerpo de Leonetti, y también se llevaron a Liliana Delfino. El portero me contó que se la veía muy nerviosa y asustada… hoy figura como desaparecida y además se dice que estaba embarazada, según testigos que la vieron en Campo de Mayo. Hasta ahora nadie de los que compararon su sangre con el banco de Abuelas de Plaza de Mayo, coincidió con la sangre de nuestra familia, pero esperamos que aquellos que tengan sospechas y ronden los 40 años, hagan el test para comparar los datos y resolver las centenas de casos que aún son buscados por familiares de desaparecidos.

Eugenio Méndez, periodista de ultra derecha, con información del ejército y de la SIDE, escribió sobre la muerte en combate de Santucho y nombra el apodo de uno de los ametralladoristas que acompañaban a Leonetti esa tarde: “Avispa loca”, al que entrevistó personalmente, pero cuando fue citado al juicio por la causa que llevamos adelante las hijas, se defendió con su derecho de “confidencialidad profesional”, negándose a informar el nombre del entrevistado. Su relato se asemeja al de Ibañez, quien en ese momento era cabo en Campo de Mayo:

"Desde mediados de los noventa, Ibañez se contacta con la familia Santucho para darle información sobre la llegada del cuerpo de Robi a Campo de Mayo… cuando yo vine de viaje al país, me contacté con Ibañez y me contó que vio en dicha guarnición militar a Menna y a Liliana Delfino con vida durante un tiempo. La segunda vez que vi a Ibañez fui con el hijo de Menna. Luego volví con el hermano de Urteaga y con mi abogado para pedirle a Ibañez su testimonio para la causa judicial para condenar a los responsables y para pedir los restos de Mario Roberto Santucho, exhibidos por sus enemigos como trofeo de guerra, y también como objeto de rituales nazis…"
Esta causa judicial en el juzgado de San Martin sigue pero de un modo demasiado lento, lleva casi dos décadas y decenas de folios con citaciones, testimonios, etc. Aún no pasó al juicio oral de los acusados y hasta ahora nadie fue condenado por el asesinato de Mario Roberto Santucho y de Benito Urteaga el 19 de julio de 1976… (...)".

jueves, 31 de agosto de 2017

Argentina: Arana, el diplomático

Deberían estudiarlo en la Cancillería porque diplomático... era Arana

Poco conocido por muchos, Felipe Benicio de la Paz Arana y Andonaegui, nació y murió en la Ciudad de Buenos Aires, desde que era parte del Virreinato del Río de la Plata, hasta que se desprendió de la Corona Española. Del 24/08/1786 al 11/07/1865, él fue una persona con un enorme capital intelectual que le permitió sobrevivir en difíciles coyunturas. Cada vez que el brigadier general Juan Manuel de Rosas se delegó el mando para asumir la dirección de asuntos en puntos alejados de Buenos Aires, Arana fue quien lo reemplazó en el gobierno. Preocupado por no renovar las ideas sino profundizar lo que ya existía, tuvo fama de discreción exquisita y una reserva tan estricta como la de un confesionario, lo cual le permitió durar 17 años en un puesto difícil en tiempos comunes, mucho más en la Confederación. Después de Caseros, Arana se retiró de la vida pública.
Por Urgente 24





Deberían estudiarlo en la Cancillería porque diplomático... era AranaFelipe Benicio de la Paz Arana y Andonaegui, un gran canciller.
Felipe Benicio de la Paz Arana y Andonaegui, hijo de José Joaquín de Arana y de Mercedes de Andonaegui, estudió en la Real Academia de San Carlos, de Santiago de Chile, recibiéndose de bachiller en 1 año. A los 24 años ya era abogado y regresó a Buenos Aires.

Con su preparación académica, se le abrieron todas las puertas. Participó en histórico Cabildo Abierto del 22/05/1810, votando por la causa criolla que habilitó a la 1ra. Junta de gobierno.

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Participó de casi todos los acontecimientos de aquellos días, integrando la Junta de Observación, corredactando el Estatuto Provisional de 1815, de pensamiento unitario.

Por algún motivo, Arana devino en militante de la causa federal, y en especial fue de la confianza de Juan Manuel de Rosas, lo que provoca el gran tema no resuelto por los historiadores revisionistas: ¿Rosas era un federal tal como Facundo Quiroga o Estanislao López o un autoritario disfrazado de federal? (algo así como un unitario encubierto).

Arana integró la "Comisión de Secuestros" que promovió los juicios contra Juan Larrea y Guillermo Pío White, acusados por abuso de poder y defraudación al fisco.

En 1816 se casó con Pascuala Benita Beláustegui -tuvieron 7 hijos- y en el inicio de los años '20 integró la Legislatura bonaerense de Buenos Aires que 8 años más tarde la presidió.

Tenaz opositor de Bernardino Rivadavia y de su proyecto de dividir Buenos Aires en 3 zonas, nacionalizando una (hubiese resultado un gran acierto para limitar la deformación geoeconómica que tiene la Argentina), Arana era camarista del Superior Tribunal de Justicia.

Cuando Rosas regresó al poder, en 1835, designo a Arana ministro de Relaciones Exteriores y Culto de la Provincia de Buenos Aires, representando a las otras provincias (de eso trataba la Confederación) y a cargo de las relaciones con el Vaticano pero permaneciendo como camarista del Tribunal de Justicia.

Rosas lo llamaba Felipe Batata (si no la gana, la empata), de gran confianza de Rosas, y de un protagonismo singular en las negociaciones para cesar los bloques militares de ingleses y franceses, sin ceder nada de lo que esos países exigían.

La flota anglofrancesa pretendía ejercer la libre navegación de los ríos interiores de la Argentina, pero las tropas de Rosas, al mando de Lucio Mansilla, destrozaron bastantes navíos franceses, especialmente en la Batalla de Vuelta de Obligado.

El bloqueo seguia, y la economía lo estaba sintiendo mientras de Europa llegaban distintos delegados para negociar un acuerdo.

Arana firmó primero un acuerdo con el almirante Angel René Armando de Mackau, quien lo hizo como plenipotenciario del rey Luis Felipe, y se reveló como hábil diplomático.

Pero su consagración fue lo que coprotagonizó entre 1846 y 1847, con los ministros de Inglaterra y Francia, Lord Howden y el conde Walewski, respectivamente. Finalmente el ministro británico Henry Southern, llegado a Buenos Aires a fines de 1848, firmó con el ministro Arana la convención del 24/11/1849 que puso fin a las diferencias de Rosas y el Reino Unido.

El Tratado Arana-Southern no resolvió la disputa por las Islas Malvinas que se originó tras la expulsión de las autoridades argentinas en 1833. Las Malvinas no fueron mencionadas ni en las negociaciones, ni en el texto del tratado.

Argentina mantuvo su reivindicación y sus pedidos de respuesta, mientras el Reino Unido mantuvo su postura de negarse a discutir la cuestión.

El 31/08/1850, firmó la convención con Francia, ajustada entre el almirante Lapredour y Arana, Rosas recuperó la flota capturada en 1845 y la isla Martín García.

En febrero de 1852 Justo José de Urquiza derrotó a Rosas en la batalla de Caseros y lo reemplazó en el poder.

Luego de Caseros, Batata no fue perseguido, se retiró de la vida pública y política, y descansó en el campo hasta su muerte.

Sir Charles Hotham, que participó en el conflicto, escribió al conde de Malmesbury (que había sustituido a Lord Palmerston) sugiriendo que era hora de considerar romper el tratado Arana-Southern y permitir la libre navegación de los ríos argentinos.

Urquiza celebró 2 entrevistas con el británico Robert Gore, quien enfocó sus esfuerzos diplomáticos en la obtención de un acuerdo de navegación que abriera los ríos para la navegación.

La oficina de Relaciones Exteriores de Francia se contactó para este fin, y ambos países enviaron una misión diplomática a la Argentina en mayo de 1852, dirigida por Sir Charles Hotham y Michel de Saint-Georges, de poner fin a las restricciones de los tratados Arana-Southern y Arana-LePrédour.

Durante un período de calma en el asedio y bloqueo de Buenos Aires, entre el 10 y 13 de julio de 1853, Urquiza firmó acuerdos de navegación con los representantes del Reino Unido, Francia y Estados Unidos que garantizaron la libre navegación de los ríos interiores argentinos para el comercio exterior. La libre navegación los ríos se incluyó en la Constitución Argentina de 1853.