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sábado, 30 de junio de 2018

Japón Imperial: De la Restauración Meiji a Silicon Valley


Japón tuvo una guerra por talentos hace un siglo. Silicon Valley puede aprender de eso

Por Oliver Staley | Quartz

La lucha para contratar a los mejores y más brillantes está transformando negocios, y particularmente compañías de tecnología, en todo el mundo. Está presionando a las compañías para que ofrezcan beneficios antes inauditos, reconsideren sus identidades corporativas y aumenten sus salarios hasta el punto en que está creando crisis de vivienda en Seattle y San Francisco.

La guerra por el talento está impulsada por un temor existencial entre los ejecutivos que temen que el futuro de su empresa se vea comprometido sin el acceso a las mejores mentes.

La historia muestra que pueden tener razón para preocuparse. En un nuevo estudio ambicioso y fascinante, los economistas rastrearon la evolución de cientos de empresas en la industria de hilado de algodón de Japón desde 1883 hasta 1914. Basándose en registros riquísimos y detallados, los investigadores mostraron que las empresas que crecieron y prosperaron sacaron lo mejor de su talento, tanto en adquirirlo y desplegarlo en los primeros puestos de gestión. El estudio fue publicado como un documento de trabajo por la Oficina Nacional de Investigación Económica, y aún no ha sido revisado por pares.

Después de la Restauración Meiji de 1868, Japón emergió de siglos de feudalismo para convertirse en la única nación industrializada de Asia oriental en el siglo XIX. La hilatura del algodón, que ayudó a lanzar la revolución industrial en Europa y EE. UU., se convirtió en una industria importante en Japón.

El estudio, realizado por Rajshree Agarwal y Serguey Braguinsky de la Universidad de Maryland y Atsushi Ohyama de la Universidad de Hitotsubashi, documenta la historia de 90 empresas de hilado de algodón y sus empleados, y se encontró que siete de estas empresas se convirtieron en “centros de gravedad”, su término para empresas que crecieron y prosperaron a través de la innovación y adquisiciones de rivales.

La clave de su éxito fue la capacidad de atraer el talento de ingeniería que comenzaba a surgir de las nuevas universidades y escuelas de comercio niponas. En el transcurso del estudio, la proporción de ingenieros con educación universitaria en los siete centros de gravedad "creció de aproximadamente 45% a más del 75%, y su porcentaje de ingenieros educados en escuelas técnicas creció de aproximadamente un tercio a casi el 70% de el grupo total de talentos en la industria ".

Los investigadores lograron establecer una línea directa desde la incorporación del talento de la ingeniería al éxito financiero: las empresas que duplicaron el número de ingenieros que contrataron crecieron un 19% en los siguientes tres años.

Las empresas exitosas no solo contrataron talento, sino que lo incorporaron dentro de su liderazgo. Las empresas del centro de gravedad se basaron en un modelo de liderazgo compartido, donde las decisiones fueron tomadas por dos o más altos ejecutivos. Mientras que las compañías tradicionalmente japonesas de la época eran dirigidas por miembros de familias mercantiles ricas, las compañías más exitosas rompían con las convenciones y promocionaban a los ingenieros y administradores con educación universitaria en sus rangos superiores basados ​​en el talento, no en la familia.

En última instancia, el capital humano -el conocimiento, las habilidades y la creatividad del trabajo- fue la diferencia en el crecimiento de las empresas y la evolución de una industria. Las siete empresas del centro de gravedad "alcanzaron el dominio, ante todo, gracias a su acumulación de talento superior".

La evolución de la industria tecnológica está siguiendo la misma trayectoria, con empresas más pequeñas que se quedan atrás o son engullidas por los grandes centros de gravedad de la costa oeste de Estados Unidos: Google, Facebook, Amazon, Microsoft y Apple. Hay diferencias obvias, por supuesto, pero al igual que en Japón hace más de un siglo, lo que separa a los ganadores de la tecnología de los perdedores comienza con el talento.

miércoles, 16 de mayo de 2018

Holodomor: El primer genocidio comunista

Holodomor: historia de una extraña y poco conocida palabra que dejó millones de muertos en apenas un año

Sucedió en pleno comunismo por orden de Stalin, ensañado en especial contra el pueblo ucraniano

Por Alfredo Serra
Especial para Infobae


Iósif Stalin impuso el cruel Holodomor que mató entre dos y cuatro millones de ucranianos entre 1932 y 1933.

Holodomor. El nombre sugiere, además de un enigma por descifrar, acaso el de un dios pagano. Y su resonancia lo instala menos en el Bien que en el Mal.

Pero estas palabras son apenas una fantasía…

Avancemos hacia la verdad.

En apenas un año –1932 a 1933–, la bestial dictadura de Iósif Stalin ordenó el Holomodor contra el campesinado que sobrevivía bajo el comunismo como República Socialista Soviética de Ucrania.


Aquí llegamos al verdadero y trágico significado de la palabra: Holodomor o Golodomor quiere decir, aterradoramente: "Matar de hambre".

Exactamente lo que hizo "el padrecito Stalin" contra un número que oscila entre los dos y los cuatro millones de almas. De muertos. De otras tantas o más familias aniquiladas. Y con un dato demoníaco: la mayoría de esos cadáveres arrojados a enormes fosas comunes… eran de niños.



El punto de partida –la condena– fue el proceso de colectivización del campo: el despojamiento de las tierras que aún conservaban algunos dueños desde los tiempos del zarismo.

Cínico, Stalin atribuyó la letal hambruna a una serie de malas cosechas.
Falso. La producción ucraniana de granos llegó en 1933 a un récord de 22 millones de toneladas: más que en 1931, mucho más que en 1932…



Testimonio de Maria Martyniuk, sobreviviente:

"El gobierno dijo que había que entregárselo todo, y comenzaron a humillar a mi padre, que dijo: 'Tengo hijos, tengo una familia'. Pero ellos dijeron que todos iríamos a la granja colectiva, el koljoz, y que allí estaríamos mejor. Le dijeron a mi padre que bajara las campanas de la iglesia, pero él se negó:
–Yo no las subí, y no voy a bajarlas…
Lo golpearon y lo encerraron en una celda. No lo vimos durante dos semanas. Y apenas volvió a casa… ¡murió! Las máquinas que cosechaban el trigo y el centeno dejaban los tallos. Mi madre recogió algunos para cocinar algo, pero una brigada se los quitó, y la golpeó. Ella se acostó en su cama, y nunca más se levantó. Así fue como murió".

¿Sólo los ucranianos fueron víctimas del Holodomor, o la hambruna fue colectiva?



Según varios historiadores, "fue un acto de exterminio intencional de Stalin contra la nacionalidad ucraniana por oscuras razones nunca aclaradas. Es cierto, sí, que la apropiación de las tierras y las cosechas por parte del Estado soviético propició otras hambrunas, pero ninguna tan cruel y criminal como la lanzada contra Ucrania".

La colectivización –el despojo, en verdad– fue decidida por el Comité Central del Partido Comunista en diciembre de 1929: una guerra declarada, abierta y total contra los campesinos… ¡el 82 por ciento de la población del bloque de naciones sometidas por el régimen!



Por cierto, esa política de tabla rasa desató protestas, disturbios y revueltas en todo el territorio: más de tres millones dispuestos a impedir el despojo. Pero el Ejército Rojo se encargó de extinguir esos fuegos, arrestó a miles de intelectuales ucranianos bajo falsos cargos de conspirar contra el Estado, los condenó a las prisiones siberianas, y muchos fueron fusilados…

Testimonio de Luba Kachmarska, sobreviviente:

"Cuando empezaron a expropiar nuestras tierras cubrieron nuestras papas con un polvo blanco. Las más grandes, que mi madre había reservado para nosotros, y también las más pequeñas, que eran para nuestros cerdos. Los hombres empujaron las papas con rastrillos para que se mezclaran con ese polvo blanco, que era veneno. Destrozaron todo y se llevaron las semillas que mi madre había salvado para el próximo año. No sé por qué mi madre hizo esto: antes de que nos robaran cuanto teníamos, cavó un gran agujero cerca de nuestra bodega, y en el otoño escondió allí dieciocho bolsas de papas. Después derribó un árbol para cubrir el agujero. Nadie lo encontró, a pesar de que tantearon el suelo por todas partes tanteándolo con varillas de acero. Sin esas papas, ni la familia de mi madre ni nosotros hubiéramos sobrevivido".

Pero Stalin consideraba insuficientes esos crímenes: esas condenas a morir de hambre. Tanto, que el 11 de agosto de 1932 le escribe una carta a Lázar Kaganóvich (1893–1991), un monstruo llamado "el Lobo del Kremlin", experto en matanzas masivas:

"Ucrania es hoy en día la principal cuestión, estando el Partido, y el propio Estado y sus órganos de la policía política de la república, infestados por agentes nacionalistas y por espías polacos, corriendo el riesgo de perder Ucrania. Una Ucrania que por el contrario es necesario transformar en una fortaleza bolchevique".



Títere siniestro, Kagánovich, organizador de toda forma de represión, tormento y muerte masivas, está considerado el cerebro de más de 40 millones de muertos hasta la agonía y muerte del comunismo.

Pero, last but not least, la masacre por hambre, el Holodomor –unos 25 mil muertos por día– , fue objeto de discusión durante décadas por una nimiedad, una grotesca estupidez universal.



Si bien la condena fue unánime (o casi), quince países admitieron que la hambruna 1932–1933 fue sin lugar a dudas un genocidio contra el pueblo ucraniano. Pero apenas cinco le negaron su carácter de genocidio, reduciendo el Holodomor a sólo "un acto criminal del régimen estalinista"

Esos países son Estados Unidos, la República Checa, Eslovaquia, Chile y la Argentina.

Una extraña manera de calificar un crimen contra la humanidad. De limitar el Mal a los límites de un punto en el mapa.

miércoles, 9 de mayo de 2018

Roma y las causas económicas de su caída

Crisis económica en Roma. La caída de un imperio

Javier Sanz | Historias de la Historia


Han sido varias las teorías que los historiadores han manejado en la caída del Imperio romano, uno de los más grandes e influyentes de toda la historia. Yo, personalmente, creo que fueron varias las causas con el agravante del lógico desgaste de tantos años luchando en varios frentes para ampliar las fronteras y el cambio que sufrió una sociedad eminentemente agrícola para adaptarse a situaciones que llegado el momento le superaron. En esta ocasión, nos ayudará el ilustrador Luis Pastor con este video en el que nos cuenta, a la vez que dibuja, la influencia de la crisis económica en la caída del Imperio.



miércoles, 18 de abril de 2018

La economía de guerra

Economía de guerra

Wikipedia



Un cartel alemán que le dice al público cómo guardar el jabón y el aceite durante la guerra

Una economía de guerra es el conjunto de contingencias emprendidas por un estado moderno para movilizar su economía para la producción de guerra. Philippe Le Billon describe una economía de guerra como un "sistema de producción, movilización y asignación de recursos para sostener la violencia". Algunas medidas tomadas incluyen el aumento de las tasas de Taylor, así como la introducción de programas de asignación de recursos. Huelga decir que cada país se acerca a la reconfiguración de su economía de una manera diferente.

Muchos estados aumentan el grado de planificación en sus economías durante las guerras; en muchos casos, esto se extiende al racionamiento, y en algunos casos al reclutamiento para las defensas civiles, como el Ejército de Tierra de Mujeres y los Muchachos Bevin en el Reino Unido durante la Segunda Guerra Mundial.

El presidente Franklin D. Roosevelt declaró que si los poderes del Eje ganaban, entonces "tendríamos que convertirnos permanentemente en una potencia militarista sobre la base de la economía de guerra". [1]

Durante situaciones de guerra total, ciertos edificios y posiciones a menudo son vistos como objetivos importantes por los combatientes. El bloqueo de la Unión, la Marcha hacia el Mar de la Unión General, William Tecumseh Sherman, durante la Guerra Civil Americana, y el bombardeo estratégico de ciudades y fábricas enemigas durante la Segunda Guerra Mundial son todos ejemplos de guerra total. [2]

En relación con el lado de la demanda agregada, este concepto se ha relacionado con el concepto de "keynesianismo militar", en el que el presupuesto militar del gobierno estabiliza los ciclos y las fluctuaciones comerciales y / o se utiliza para combatir las recesiones.

Por el lado de la oferta, se ha observado que las guerras a veces tienen el efecto de acelerar el progreso de la tecnología a tal punto que una economía se fortalece mucho después de la guerra, especialmente si ha evitado la destrucción relacionada con la guerra. Este fue el caso, por ejemplo, con los Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial y la Segunda Guerra Mundial. Algunos economistas (como Seymour Melman) argumentan, sin embargo, que la naturaleza derrochadora de gran parte del gasto militar eventualmente puede perjudicar el progreso tecnológico.


Estados Unidos

Solo Estados Unidos tiene una historia muy compleja con economías en tiempos de guerra. Muchos casos notables llegaron durante el siglo XX en los que los principales conflictos de Estados Unidos consistieron en las Guerras Mundiales, Corea y Vietnam.

Primera Guerra Mundial


U.S. Food Administration, cartel de la división educativa

Al movilizarse para la Primera Guerra Mundial, Estados Unidos expandió sus poderes gubernamentales mediante la creación de instituciones como la Junta de Industrias de Guerra (WIB) para ayudar con la producción militar. [3] Otros, como la Administración de Combustible, introdujeron el horario de verano en un esfuerzo por ahorrar carbón y petróleo, mientras que la Administración de Alimentos alentó una mayor producción de granos y "movilizó un espíritu de autosacrificio en lugar de un racionamiento obligatorio". [3] Propaganda también jugó gran parte en la obtención de apoyo para temas que van desde iniciativas fiscales a la conservación de alimentos. Hablando sobre hombres de cuatro minutos, voluntarios que reunieron al público a través de breves discursos, el periodista de investigación George Creel afirmó que la idea era extremadamente popular y el programa vio a miles de voluntarios en todos los estados. [4]

Segunda Guerra Mundial

En el caso de la Segunda Guerra Mundial, el gobierno de EE. UU. Tomó medidas similares para aumentar su control sobre la economía. El ataque japonés a Pearl Harbor proporcionó la chispa necesaria para comenzar la conversión a una economía en tiempos de guerra. Con este ataque, Washington sintió que se necesitaba una mayor burocracia para ayudar con la movilización. [5] El gobierno aumentó los impuestos que pagaron la mitad de los costos de la guerra y pidieron dinero prestado en forma de bonos de guerra para cubrir el resto del proyecto de ley. [3] "Las instituciones comerciales como los bancos también compraron miles de millones de dólares en bonos y otros papeles del tesoro, con más de $ 24 mil millones al final de la guerra". [5] La creación de un puñado de agencias ayudó a canalizar recursos hacia el esfuerzo bélico. la junta de War Productions (WPB), que "otorgó contratos de defensa, asignó recursos escasos, como caucho, cobre y petróleo, para usos militares, y persuadió a las empresas a convertirse a la producción militar". [3] Dos tercios de los estadounidenses la economía se había integrado en el esfuerzo de guerra a fines de 1943. [3] Debido a esta cooperación masiva entre el gobierno y las entidades privadas, podría argumentarse que las medidas económicas promulgadas antes y durante la Segunda Guerra Mundial ayudaron a llevar a los Aliados a la victoria.

Alemania

Primera Guerra Mundial

Alemania ha experimentado una devastación económica después de las dos guerras mundiales. Si bien esto no fue el resultado de una planificación económica defectuosa, es importante comprender las formas en que Alemania se acercó a la reconstrucción. En la Primera Guerra Mundial, el sector agrícola alemán fue duramente golpeado por las demandas del esfuerzo de guerra. No solo se reclutaron muchos de los trabajadores, sino que gran parte de la comida se asignó a las tropas que conducen a la escasez. [6] "Las autoridades alemanas no fueron capaces de resolver el problema de la escasez de alimentos, pero implementaron un sistema de racionamiento de alimentos y varios topes de precios para evitar la especulación y la especulación. Desafortunadamente, estas medidas no tuvieron el éxito deseado ". [6]

Segunda Guerra Mundial

Al entrar en la Segunda Guerra Mundial, los nazis introdujeron nuevas políticas que no solo provocaron la caída de la tasa de desempleo, sino que crearon una máquina de guerra competente en clara violación del Tratado de Versalles. El Tercer Reich implementó un proyecto y construyó fábricas para abastecer a su ejército en rápida expansión. Ambas acciones crearon empleos para muchos alemanes que habían estado luchando contra el colapso económico después de la Primera Guerra Mundial. [7] Sin embargo, vale la pena señalar que, mientras que las tasas de desempleo cayeron en picado, "en 1939, la deuda pública se situó en más de 40 mil millones Reichsmarks". [7] Después de la Segunda Guerra Mundial, se descubrió que Alemania había explotado las economías de los países que invadió. importante entre ellos, según los historiadores Boldorf y Scherner, fue Francia y "su economía altamente desarrollada ... [siendo] una de las más grandes de Europa". [8] Esto es apoyado cuando revelan cómo la economía francesa proporcionó el 11 por ciento del ingreso nacional de Alemania (durante la ocupación) que cubrió cinco meses de los ingresos totales de Alemania para la guerra. Con la extorsión y el trabajo forzado, los nazis desviaron gran parte de la producción económica de Francia. Por ejemplo, durante los primeros meses de la ocupación nazi, el El gobierno títere francés se vio obligado a pagar una tarifa de "cuartel" de veinte millones de reichmarks por día. Supuestamente, la tarifa era el pago de las fuerzas de ocupación nazi. En realidad, el dinero se utilizó para alimentar a los nazis. economía de guerra. [8] Alemania empleó numerosos métodos para apoyar su esfuerzo de guerra. Sin embargo, debido a la rendición de los nazis a los aliados, es difícil decir lo que sus políticas económicas habrían producido en el largo plazo.

Otras lecturas


  • Moeller, Susan. (1999). "Compassion Fatigue", Compassion Fatigue: How the Media Sells Disease, Famine, War and Death. New York & London: Routledge. 6 - 53.
  • Goldstein, Joshua S. (2001). War and gender: How gender shapes the war system and vice versa. Cambridge: Cambridge University Press.
  • Le Billon, Dr. Philippe (2005) Geopolitics of Resource Wars: Resource Dependence, Governance and Violence. London: Frank Cass, 288pp
  • Gagliano Giuseppe,Economic War,Modern Diplomacy,2017,[1]


Referencias


  1. Roosevelt, Franklin Delano. "The Great Arsenal of Democracy".
  2. Durham, Robert B. (2015). Supplying the Enemy: The Modern Arms Industry & the Military–Industrial Complex. Lulu.com. p. 192. ISBN 978-1-329-06755-4.
  3. Henretta, Edwards, Self, James A., Rebecca, Robert O. (2011). America's History. New York: Bedford/St. Martin's. pp. 672+.
  4. Creel, George (1920). How We Advertised America: The First Telling of the Amazing Story of the Committee on Public Information That Carried the Gospel of Americanism to Every Corner of the Globe. New York: Harper and Bros. pp. 84–88, 90–92.
  5. Tassava, Christopher. "The American Economy During World War II". EH.net. Retrieved 2012-04-04.
  6. Blum, Matthias (December 2011). "Government Decisions Before and During the First World War and the Living Standards in Germany During a Drastic Natural Experiment". Explorations in Economic History. 48 (4): 556–567. doi:10.1016/j.eeh.2011.07.003. Retrieved 2012-03-27.
  7. Trueman, Chris. "The Nazis and the German Economy". History Learning Site. HistoryLearningSite.co.uk. Retrieved 2012-04-18.
  8. Boldorf, Marcel; Scherner, Jonas (April 2012). "France's Occupation Costs and the War in the East: The Contribution to the German War Economy, 1940-4". Journal of Contemporary History. 47 (2): 291–316. doi:10.1177/0022009411431711. Retrieved 2012-04-25.


sábado, 31 de marzo de 2018

La estrategia de Rusia es lo que heredó de su historia

10 mapas que explican la estrategia de Rusia

George Friedman, Mauldin Economics
Business Insider


Mucha gente piensa en los mapas en términos de su propósito básico: mostrar la geografía y la topografía de un país. Pero los mapas pueden hablar a todas las dimensiones: política, militar y económica.
De hecho, son el primer lugar para comenzar a pensar en la estrategia de un país, que puede revelar factores que de otro modo no serían obvios.

Los 10 mapas a continuación muestran la difícil situación de Rusia desde la caída de la Unión Soviética y explican las intenciones de Putin a largo plazo en Europa.

Este artículo fue publicado originalmente en febrero de 2016.


Rusia está casi sin salida al mar




A veces, un solo mapa puede revelar lo más importante sobre un país. En el caso de Rusia, es este mapa.

Una de las claves para entender la estrategia de Rusia es observar su posición en relación con el resto de Europa.

La península europea está rodeada por tres lados por los mares Báltico y del Norte, el Océano Atlántico y el Mediterráneo y el Mar Negro. El límite más oriental de la península se extiende desde el extremo oriental del Mar Báltico hacia el sur hasta el Mar Negro.

En este mapa, esta división está indicada por la línea que va de San Petersburgo a Rostov-on-Don. Esta línea también define toscamente los límites orientales de los Estados bálticos, Bielorrusia y Ucrania. Estos países son el extremo oriental de la península europea.

Casi ninguna parte de Europa está a más de 400 millas del mar, y la mayor parte de Europa está a menos de 300 millas de distancia. Gran parte de Rusia, por otro lado, está efectivamente sin salida al mar. El Océano Ártico está muy lejos de los centros de población de Rusia, y los pocos puertos que existen son en su mayoría inutilizables en el invierno.

Europa controla el acceso de Rusia a los océanos




El acceso de Rusia a los océanos del mundo, además del Ártico, también es limitado. El acceso que tiene está bloqueado por otros países, lo que se puede ver a través de este mapa.

La Rusia europea tiene tres puntos potenciales desde los cuales acceder al comercio marítimo global. Una es a través del Mar Negro y el Bósforo, una vía fluvial estrecha controlada por Turquía que puede cerrarse fácilmente a Rusia. Otro es de San Petersburgo, donde los barcos pueden navegar a través de las aguas danesas, pero este paso también se puede bloquear fácilmente. El tercero es la larga ruta del Océano Ártico, que comienza en Murmansk y luego se extiende a través de las brechas entre Groenlandia, Islandia y el Reino Unido.

Durante la Guerra Fría, bases aéreas en Noruega, Escocia e Islandia, junto con grupos de batalla de portaaviones, trabajaron para negar a Rusia el acceso al mar. Esto demuestra la vulnerabilidad que enfrenta Rusia debido a su falta de acceso a los océanos y las vías fluviales.

También revela por qué Rusia es, a todos los efectos, un país sin salida al mar.
El acceso de un país al mar puede influir enormemente en su fortaleza económica y política.


La mayoría de la población de Rusia vive a lo largo de la frontera occidental




La población de Rusia se aglomera a lo largo de su frontera occidental con Europa y su frontera sur con el Cáucaso (el área entre el Mar Negro y el Mar Caspio al sur). Siberia está poco poblada. Los ríos y la infraestructura fluyen hacia el oeste.

La agricultura rusa está en el suroeste.




El corazón de la agricultura rusa está al suroeste. El clima del norte de Rusia no puede sostener la agricultura extensiva, lo que hace que la frontera rusa con Ucrania y la frontera rusa en el Cáucaso y Asia central sea vital. Al igual que con la población, el oeste y el sur de Rusia son sus áreas agrícolas más vitales y productivas.


La red ferroviaria de Rusia es crítica




La importancia de las regiones occidental y meridional también se puede ver en la estructura de transporte del país.

El transporte ferroviario sigue siendo crítico para Rusia. Observe cómo está orientado hacia el oeste y las antiguas repúblicas soviéticas. Una vez más, la atención se centra en el oeste y el sur: solo dos líneas ferroviarias unen la Rusia europea con la región marítima del Pacífico de Rusia, y la mayor parte de Siberia queda fuera del alcance del transporte.

Rusia ha perdido su amortiguador contra Occidente



Los siguientes tres mapas muestran un patrón interno básico para Rusia. El foco primario y la vulnerabilidad de Rusia están en el oeste ... con un interés secundario en el Cáucaso. Siberia ocupa un lugar importante en un mapa, pero la mayor parte está mínimamente poblada y tiene poco valor estratégico.

El primero de los tres mapas muestra que el límite occidental actual de Rusia coincide con la base de la península europea. Los otros mapas muestran que la población, la agricultura y el transporte se encuentran a lo largo de la frontera occidental (con un grupo secundario en el Cáucaso). Esta área es el núcleo ruso, y todas las demás áreas orientadas al este de Asia representan la periferia.

Como potencia de la tierra, Rusia es intrínsecamente vulnerable. Se encuentra en la llanura europea con pocas barreras naturales para detener a un enemigo que viene del oeste. Al este de las montañas de los Cárpatos, la llanura pivota hacia el sur, y se abre la puerta a Rusia.

Además, Rusia tiene pocos ríos, lo que dificulta el transporte interno y reduce aún más la eficiencia económica. La producción agrícola que existe debe transportarse a los mercados, lo que significa que el sistema de transporte debe funcionar bien.

Y con gran parte de su actividad económica ubicada cerca de la frontera, y con tan pocas barreras naturales, Rusia está en riesgo.

Rusia quiere mover su frontera lo más al oeste posible




No debería sorprender entonces que la estrategia nacional de Rusia sea mover su frontera lo más al oeste posible. El primer nivel de países en el extremo oriental de la península europea -los países bálticos, Bielorrusia y Ucrania- proporciona una profundidad desde la cual Rusia puede protegerse y también brinda oportunidades económicas adicionales.

Considere la posición de Rusia en 1914, justo antes de que comenzara la Primera Guerra Mundial.

Rusia había absorbido por completo el primer nivel y algunos de los países de segundo nivel, como la actual Polonia y Rumania. Su control sobre la mayor parte de Polonia fue particularmente significativo.

Cuando Alemania y el Imperio austro-húngaro atacaron a Rusia en 1914, la profundidad que este amortiguador dio a los rusos les permitió resistir sin que la lucha se extendiera a la propia Rusia hasta 1917.

Alemania tiene




En 1941, cuando Alemania atacó nuevamente a Rusia, su penetración fue más extrema. Este mapa muestra la extensión del avance. Alemania tenía todo este territorio en un punto pero no todos al mismo tiempo.

Los alemanes se apoderaron de casi toda la península europea y, en su empuje final, se movieron al este y al sur en el Cáucaso. Finalmente, Rusia derrotó a Alemania a través de la profundidad y la dureza de sus tropas.

Los primeros agotaron a los alemanes, y los segundos impusieron una guerra de desgaste que los rompió. Si los rusos no tuvieran esa profundidad estratégica, habrían perdido la guerra.

Por lo tanto, la estrategia rusa al final de la Segunda Guerra Mundial era empujar sus fronteras lo más al oeste posible.




Esta fue la extensión más lejana de Rusia, y finalmente rompió la Unión Soviética. Rusia se había apoderado del primer nivel de los países, los países bálticos, Bielorrusia y Ucrania, y empujó hacia el oeste para tomar el segundo nivel, así como la mitad oriental de Alemania.

La posición ideal de Rusia representaba una amenaza existencial para el resto de Europa. Los europeos y los Estados Unidos tenían dos ventajas. Tenían un amplio cerco de Rusia y podían cerrar su acceso al mar cuando lo desearan.

Pero, lo que es más importante, crearon un bloque de comercio marítimo que generó una riqueza masiva en comparación con la alianza soviética (arrastrada como estaba por la Rusia sin salida al mar). La carrera de armamentos que resultó fue una tensión menor en Occidente, pero creó un costo insuperable para Rusia.

Cuando los precios del petróleo cayeron en la década de 1980, los rusos no pudieron sostener la disminución de los ingresos. Esto paralizó a la Unión Soviética.

Ahora Rusia no tiene nada que perder




Volviendo al primer mapa, la retirada de las fuerzas rusas de regreso a la línea que separa al país de la península europea no tenía precedentes. Desde el siglo XVIII, Rusia controlaba el primer nivel de la península. Después de 1991, perdió el control de ambos niveles. La frontera de Rusia no había estado tan cerca de Moscú en mucho tiempo.

Occidente absorbió a los países bálticos en la OTAN, llevando a San Petersburgo a menos de 160 kilómetros de un país de la OTAN. No había nada que los rusos pudieran hacer al respecto. En cambio, se concentraron en estabilizar la situación: desde su punto de vista, esto involucraba la lucha contra los insurgentes chechenos de su lado de la frontera, interviniendo en Georgia, enviando tropas a Armenia, y así sucesivamente.

Pero como se puede ver en estos mapas, el país clave para Rusia después de 1991 fue Ucrania. Los países bálticos estaban fuera de su alcance por el momento, y Bielorrusia tenía un gobierno pro ruso. Pero de cualquier forma, Ucrania fue la clave, porque la frontera ucraniana atravesó el corazón agrícola de Rusia, así como también grandes centros de población y redes de transporte.

Esta fue una de las razones por las que los alemanes en la Segunda Guerra Mundial empujaron, y más allá, la frontera ucraniana para llegar a Rusia.

Con respecto a la actual batalla por Ucrania, los rusos deben suponer que el interés euroamericano en crear un régimen prooccidental tiene un propósito más allá de Ucrania. Desde el punto de vista ruso, no solo han perdido una zona de amortiguación crítica, sino que las fuerzas ucranianas hostiles a Rusia se han movido hacia la frontera rusa.

Cabe señalar que el área que los rusos más defienden es el área al oeste de la frontera rusa, que compra tanto espacio como pueden.

El hecho de que este escenario deje a Rusia en una posición precaria significa que es poco probable que los rusos dejen la pregunta ucraniana donde está. Rusia no tiene la opción de asumir que el interés de Occidente en la región proviene de buenas intenciones.

Al mismo tiempo, Occidente no puede asumir que Rusia, si recupera Ucrania, se detendrá allí. Por lo tanto, estamos en el caso clásico en que dos fuerzas asumen lo peor el uno del otro. Pero Rusia ocupa la posición más débil, ya que perdió el primer nivel de la Península europea. Está luchando por mantener la integridad física de la Madre Patria.

Rusia no tiene la capacidad de proyectar una fuerza significativa porque su fuerza naval está embotellada y porque no se puede apoyar a las fuerzas más importantes solo desde el aire. Aunque se involucró en el conflicto sirio para demostrar sus capacidades militares y obtener influencia con Occidente, esta operación es periférica a los principales intereses de Rusia. El problema principal es la frontera occidental y Ucrania. En el sur, el foco está en el Cáucaso.

Está claro que la economía de Rusia, basada en las exportaciones de energía, está en serios problemas dada la caída del precio del petróleo en el último año y medio. Pero Rusia siempre ha tenido serios problemas económicos. Su economía fue catastrófica antes de la Segunda Guerra Mundial, pero ganó la guerra de todos modos ... a un costo que pocos otros países podrían soportar.

Las dificultades unen a los rusos




Tucídides distinguió entre Atenas y Esparta señalando que Atenas estaba cerca del mar y tenía un puerto excelente, El Pireo. Esparta, por otro lado, no era una potencia marítima. Atenas era mucho más rica que Esparta. Una potencia marítima puede participar en el comercio internacional de una forma que una potencia sin litoral no puede.

Por lo tanto, el ateniense es rico, pero en esa riqueza hay dos defectos. Primero, la riqueza crea lujo y el lujo corrompe. En segundo lugar, una experiencia más amplia en el mundo crea una ambigüedad moral.

Sparta disfrutó de mucha menos riqueza que Atenas. No se construyó mediante el comercio, sino mediante trabajo forzado. Y, por lo tanto, no conocía el mundo, sino que tenía un sentido simple y robusto de lo correcto y lo incorrecto.

La lucha entre la fuerza de la riqueza y la fuerza a través del esfuerzo ha sido histórica. Se puede ver en la distinción entre la Península Europea y Rusia. Europa es mundana y obtiene gran poder de su riqueza, pero también es propensa a luchas intestinas internas.

Rusia, aunque provinciana, está más unida que dividida y deriva el poder de la fuerza que proviene de la superación de la dificultad. El país se encuentra en una posición geográficamente vulnerable; su núcleo está intrínsecamente sin salida al mar, y los puntos de estrangulamiento que sus naves deberían atravesar para obtener acceso a los océanos podrían cortarse fácilmente.

Por lo tanto, Rusia no puede ser Atenas. Debe ser Esparta, y eso significa que debe ser un poder de la tierra y asumir el carácter cultural de una nación espartana. Rusia debe tener tropas duras, si no sofisticadas, que combaten guerras terrestres. También debe ser capaz de producir suficiente riqueza para mantener sus fuerzas armadas y proporcionar un nivel de vida razonable para su gente, pero Rusia no podrá unir a Europa en este sentido.

Por lo tanto, no es la prosperidad la que une al país, sino una visión idealizada y compartida de la lealtad hacia la Madre Rusia. Y en este sentido, hay un profundo abismo entre Europa y los Estados Unidos (que utilizan la prosperidad como justificación de la lealtad) y Rusia (para quienes la lealtad se deriva del poder del estado y la definición inherente de ser ruso).

Este apoyo para la nación rusa sigue siendo poderoso, a pesar de la existencia de diversos grupos étnicos en todo el país.

Todo esto les da una oportunidad a los rusos. Por mala que sea su economía en este momento, la simplicidad de su posición geográfica en todos los aspectos les otorga capacidades que pueden sorprender a sus oponentes y quizás incluso hacer que los rusos sean más peligrosos.

George Friedman ofrece una evaluación imparcial de la perspectiva global, ya sea demográfica, tecnológica, cultural, geopolítica o militar, en su publicación gratuita This Week in Geopolitics. Suscríbase ahora y obtenga una visión en profundidad de las fuerzas que impulsarán los eventos y los inversores en el próximo año, década o incluso dentro de un siglo.

martes, 6 de febrero de 2018

Incas: Descifran los khipus como registros contables

Un licenciado de Harvard descifra el código de una cuerda inca anudada utilizada como 'una antigua hoja de cálculo de Excel'

CBC



Manny Medrano, a la derecha, sostiene un modelo de los nudos khipu que los incas usaban para llevar registros. Su profesor, Gary Urton, se sienta en el fondo. (Jon Chase / Universidad de Harvard)

En lugar de festejar durante las vacaciones de primavera, el estudiante de Harvard Manny Medrano se quedó en el campus y descifró el significado de un antiguo khipu inca.

Khipus son dispositivos de cuerda anudados utilizados por los incas para registrar información como censos y registros impositivos.

"Durante aproximadamente cien años, los investigadores han entendido que muchos de estos artefactos, hay aproximadamente 1.000 de estos khipus todavía en existencia hoy en día, codifican datos matemáticos", dijo Medrano, de 21 años, a la anfitriona invitada de As It Happen, Helen Mann.

"Algo así como una antigua hoja de cálculo de Excel".

Pero Medrano descubrió que las cuerdas pueden, de hecho, contener mucho más que solo números.

Su complejo sistema de color, dijo, parece representar también información narrativa más compleja como nombres, geografía e historia.

Sus hallazgos serán publicados en la edición de enero de la revista Ethnohistory.


'Un Rosetta khipu, si quieres'

Todo comenzó cuando el estudiante de matemáticas tomó una clase de arqueología con Gary Urton, presidente del departamento de antropología de Harvard y experto en estudios precolombinos.

Urton contó a la clase acerca de un descubrimiento reciente de seis khipus que parecía coincidir con la información recopilada en un censo escrito español de 132 aldeanos indígenas en un valle costero peruano.


Se representa un modelo de nudos inca khipu. Solo quedan alrededor de 1,000 de estos dispositivos de cadenas de mantenimiento de registros en el mundo. (Jon Chase / Universidad de Harvard)

Al comparar el khipus con el documento, Urton esperaba descifrar más el significado detrás de las cuerdas anudadas.

"Lo que hemos estado buscando en esos aproximadamente cien años de investigación ha sido tratar de encontrar una coincidencia -una Rosetta khipu, si se quiere- entre un documento en español y un conjunto de estos artefactos anudados", dijo Medrano.

Momento Eureka

Medrano se ofreció voluntario para ayudar con la investigación durante sus vacaciones de primavera.

Entonces, un día, solo en su dormitorio, tuvo su momento Eureka.

No solo los nudos se alinearon con los números en el censo escrito, sino que los colores parecían representar los nombres de los aldeanos.

"El juego de combinación que estaba sucediendo aquí era tratar de contar y comprender cuántos Felipes hay, cuántos Joses, y luego ver si hay una coincidencia entre eso y alguna forma de construcción de estos khipus".

 "Se trata de revertir y retroceder en el curso de la historia, en el sentido de que los ganadores siempre lo han escrito, y esta es una oportunidad para revertir ese camino".
- Manny Medrano, estudiante de Harvard
Además, sospecha que el estilo y la dirección de los nudos pueden indicar otra información sobre los aldeanos, como su clase y su estado en la sociedad.

"Así que estas no eran caras anónimas a las que nos enfrentamos", dijo.

"En cambio, lo que tal vez estamos viendo es un documento censal en cadenas y nudos que podría codificar e identificar y categorizar a estos aldeanos".

Reescribiendo el historial

Desde entonces, Medrano cambió su menor a la arqueología y planea presentar una tesis el próximo año que combina las matemáticas aplicadas y los componentes arqueológicos de su investigación.

"Estamos entrenados desde una edad temprana en que las matemáticas y el lenguaje son dos mundos discretos, y estos artefactos realmente rompen ese límite", dijo.

Pero lo que realmente lo entusiasma es la oportunidad de aprender más acerca de la historia de los incas tal como se les contó desde su propia perspectiva.

"Fue un momento de gran descubrimiento, pero también un momento de realización de estos estudios y este campo es algo mucho más grande que yo o una sola persona", dijo.

"Porque se trata realmente de revertir y retroceder en el curso de la historia en que los ganadores siempre lo han escrito, y esta es una oportunidad para revertir ese camino".

viernes, 2 de febrero de 2018

Libro: La guerra del opio como una excusa al librecambio

Ten cuidado con lo que deseas

Un momento en que Occidente clamó por el libre comercio con China




The Opium War: Drugs, Dreams, and the Making of China. By Julia Lovell. Picador; 480 pages; £25. Buy from Amazon.co.uk

The Economist

La historia, resulta que no es solo escrita por los ganadores. Al documentar el crapshoot histórico de los últimos 200 años, ha habido pocos perdedores más asiduos que los chinos. Entonces, además de adaptar primero a Karl Marx y ahora a Adam Smith, ¿qué han estado escribiendo? Más bien, parece. Un tema de elección son las Guerras del Opio, las escaramuzas del siglo XIX en el extremo este del imperio británico. En gran parte son desconocidos por los escolares británicos, pero los sucesivos gobiernos chinos se han asegurado de que no se puede decir lo mismo de sus estudiantes que superan el logro en el Reino Medio.

El excelente nuevo libro de Julia Lovell explora por qué este período de la historia es tan emocionalmente importante para los chinos. Basándose en las fuentes originales en chino e inglés, ella relata los eventos del período con detalles fascinantes. Más importante aún, explica cómo China ha convertido a las Guerras del Opio en un mito fundador de su lucha por la modernidad.

Lovell teje esta historia en el brocado histórico de principios del siglo XIX, cuando la demanda europea de seda china, té y porcelana era insaciable. Para salvar su plata, los británicos comenzaron a pagar por estos lujos con opio de la India, y muchos chinos pronto se volvieron adictos. El emperador chino intentó detener el comercio y esperaba cerrar la puerta por completo al mundo exterior. Entre 1839 y 1842, los británicos fabricaron una desagradable guerra pequeña en la que aplastaron al ejército chino, y lo justificaron todo en nombre del libre comercio. Las potencias occidentales, ávidas de más mercados, entonces valoraron a China abierta.

Los occidentales tienen buenas razones para avergonzarse de su tratamiento de China en el siglo XIX. Sin embargo, la Sra. Lovell sostiene que administraron solo los golpes finales a un imperio que ya estaba al borde del abismo. Sin embargo, esa no es la forma en que se ha retratado en China, donde manipular la memoria es una herramienta importante de la propaganda gubernamental. En la década de 1920, los nacionalistas chinos comenzaron a hacer girar la llegada de las cañoneras occidentales como la causa de todos los problemas del país: el comienzo del "siglo de humillación" de China. El presidente Mao también culpó a la agresión occidental en el momento de la Guerra del Opio por el declive de China. Y así surgió la narración de China como víctima que todavía se puede escuchar hoy, incluso cuando el país deja de lado su estado de perdedor.

A pesar de la fuerza cada vez mayor de China, la Sra. Lovell ve similitudes preocupantes entre las debilidades actuales de China y las del imperio chino de 1838, describiendo ambas como "una impresionante pero improbable actuación de alto nivel unificada por la ambición, el farol, la pompa y el pragmatismo". Ella encuentra paralelos también en cómo Occidente ve a China. Los halcones de la política exterior en 1840 repitieron en voz alta que la violencia contra China "era honorable e inevitable hasta que, en la imaginación popular, llegó a ser así". La demonización de China hoy, especialmente en América, a veces puede parecer casi estridente.

Los occidentales interesados ​​en por qué China se comporta de la manera en que lo hace deberían leer "The Opium War". También deberían hacerlo los lectores chinos, que podrían obtener una visión más equilibrada de su propia historia de la que reciben en la escuela. En 2006, por ejemplo, el gobierno de China cerró un importante semanario liberal sobre un artículo que desafiaba la ortodoxia nacional sobre las Guerras del Opio. La oficina de propaganda del Partido Comunista acusó al autor de intentar "reivindicar actos criminales de las potencias imperialistas en la invasión de China". Una publicación en internet de un nacionalista sugirió que el autor debería "ahogarse en huevos podridos y escupir".

La Sra. Lovell les asegura a sus lectores que no todos los chinos aceptan la propaganda del gobierno. Pero las Guerras del Opio siempre están ahí, acechando en el subconsciente chino, perpetuando la tensión entre el orgullo y el victimismo. Es revelador que la Sra. Lovell cita a George Orwell: "Quien controla el pasado controla el futuro. Quien controla el presente controla el pasado."

sábado, 20 de enero de 2018

Guerra del Paraguay: Las donaciones de las damas paraguayas a la causa

La olvidada historia de las mujeres que donaron sus joyas para financiar al ejército de Paraguay en la Guerra de la Triple Alianza

Más de 5000 mujeres donaron sus alhajas para "aumentar los elementos bélicos de la heroica defensa de la patria" en la sangrienta guerra que enfrentó a Paraguay con Argentina, Brasil y Uruguay entre 1865 y 1870
La Nación


Las mujeres de la alta sociedad concurrieron a la entrega oficial de las joyas y "Libro de oro" en 1867. (Foto: El Centinela/Colección CAV/Museo del Barro). Foto: LA NACION

Mil mujeres se reunieron hace 150 años frente a lo que hoy es la Catedral Metropolitana de Asunción.

Su objetivo era votar por la creación de una serie de comisiones regionales encargadas de recolectar las donaciones de joyas y alhajas de mujeres de todo Paraguay, destinadas a "aumentar los elementos bélicos de la heroica defensa de la patria", según actas de la época.

Esta reunión del 24 de febrero de 1867 es considerada la primera asamblea femenina de Sudamérica y la razón por la que Paraguay festeja el Día de la Mujer en una fecha distinta al 8 de marzo.


Pero también es el origen de lo que se conoce como el ejército de retaguardia de Paraguay durante la Guerra de la Triple Alianza, el enfrentamiento internacional más sangriento de la historia de América Latina.

En los cinco años de guerra que enfrentaron a Paraguay con Argentina, Brasil y Uruguay, entre 200.000 y 300.000 paraguayos murieron, al menos la mitad de su población.


Entregar sus joyas para financiar el ejército fue el primer gran paso que ellas dieron en lo que terminaría siendo "el país de las mujeres".

El "Libro de oro"


Durante cinco meses, ciudad por ciudad, más de 5.000 mujeres entregaron lo más preciado que tenían: aros y peinetas de oro, collares de coral, anillos y prendedores de diamantes, relojes de bolsillo, vajilla con incrustaciones en piedra, espuelas de plata.


El "Libro de oro" tiene una cobertura con grabados en oro, un delicado trabajo de orfebrería anónimo. (Foto: Secretaría Nacional de Cultura de Paraguay). Foto: LA NACION

Algunas lo hicieron convencidas con la causa nacional, en apoyo a la guerra que había desatado su presidente, el mariscal Francisco Solano López, al invadir Brasil por diferencias geopolíticas en 1864 y que, un año después, se convertiría en un conflicto transnacional imposible de ganar para Paraguay.

Otras mujeres, en cambio, fueron coaccionadas a entregar las joyas y reliquias familiares que con orgullo vestían a diario, tal como indicaba la tradición local de la época.

Pero todas ellas quedaron inmortalizadas como "las hijas de la patria" en el llamado "Libro de oro", un volumen que detalla el nombre, a veces el apellido y siempre el lugar de residencia de cada donante.


Francisco Solano López fue presidente de Paraguay desde 1862 hasta su muerte, en 1870.. Foto: LA NACION

Se trata de un ejemplar de 10 kilos, con 96 páginas y una cobertura con grabados en oro, que fue entregado el 8 de septiembre de 1867 junto con todas las joyas para Solano López.

"El 'Libro de oro' es invaluable, es una reliquia que representa la voluntad de un pueblo por sobrevivir", Fernando Griffith, ministro de la Secretaría Nacional de Cultura de Paraguay, sobre el texto que el mes pasado se expuso por primera vez al público general en el Archivo Nacional de Asunción.

"Por ahora no tenemos el dato preciso de cuántas mujeres donaron ni del valor de las joyas", le dice a BBC Mundo Vicente Arrúa Ávalos, director del Archivo Nacional de Asunción.

Sin embargo, como el texto iba acompañado de otros tres volúmenes que contienen el inventario completo de qué donó cada paraguaya, pronto los historiadores podrán desentrañar algunos de los misterios que lo rodean.

¿Qué pasó con las joyas?

Existen muchas teorías sobre qué hizo Solano López con las joyas.

En algunos libros de historia se afirma que el presidente mandó a acuñar monedas de oro para efectivamente financiar al ejército.

También están los que sostienen que usó la donación para forjarse una espada de puño y vaina de oro sólido, adornados con piedras preciosas.

Incluso hay quienes aseguran que las joyas fueron a engrosar las arcas de la compañera del mariscal, la irlandesa Elisa Lynch.

En cualquier caso, la historiadora paraguaya Mary Monte de López Moreira le dice a BBC Mundo que es imposible que las joyas pudieran haber sido comercializadas para comprar armas debido al bloqueo que poco después sufriría el país.


El "Libro de oro" fue digitalizado por completo el mismo día en que llegó al Archivo Nacional de Asunción. (Foto: Secretaría Nacional de Cultura de Paraguay). Foto: LA NACION

Por su parte, Arrúa Ávalos afirma que todo esto es anecdótico porque "el objetivo principal de la donación era simbólico: demostrar la fidelidad a la patria".

En este sentido, sobre la fecha de la donación, Solano López escribió: "La solicitud del bello sexo para usar los colores nacionales en lugar de sus joyas y alhajas durante la guerra es eminentemente patriótica".

"Pero ?continuó? no considero que la mujer paraguaya, que tantas pruebas ha dado de su amor a la patria, necesite hacer ostentación externa de los colores que lleva impreso en su corazón ni veo por qué ha de renunciar al uso de sus joyas".

Lo cierto es que si esas joyas estaban aún en Asunción en 1869, cuando los ejércitos de Argentina, Brasil y Uruguay invadieron la capital, es muy probable que se convirtieran en botín de guerra.


La Guerra de la Triple Alianza que enfrentó a Paraguay con Argentina, Brasil y Uruguay se extendió entre 1865 y 1870.. Foto: LA NACION

"Se llevaron las rejas de las ventanas, las tejas de los techos, las tumbas de los cementerios... Se llevaron todo lo que pudieron", cuenta Monte de López Moreira.

De hecho, el propio "Libro de oro" estuvo en manos del gobierno brasileño hasta 1975, cuando fue devuelto a Paraguay.

Arrúa Ávalos cuenta que por 42 años el libro estuvo en el palacio de gobierno, donde se lo conservó en óptimas condiciones, pero inaccesible para historiadores y público. Desde su entrega al Archivo Nacional de Asunción, en septiembre pasado, se encuentra escaneado y disponible online.

Heroínas anónimas


La donación de joyas es apenas uno de los tantos roles que asumieron las mujeres paraguayas durante la Guerra de la Triple Alianza.

"Los primeros registros de mujeres luchando son de diciembre de 1868", le cuenta a BBC Mundo el historiador paraguayo Fabián Chamorro.

Pero desde un principio, agrega Monte de López Moreira, las mujeres trabajaron la tierra para suministrar el alimento a los soldados y participaron como enfermeras, lavanderas y cocineras en los campos de batalla.

"Encontré registros de algunas mujeres que iban hasta el campo enemigo, le sacaban los uniformes a los caídos, los lavaban y adaptaban para los soldados paraguayos", explica la historiadora.

Por su parte, Arrúa Ávalos afirma que, "a pesar de que la donación de joyas resuena como la máxima expresión de patriotismo", además hicieron cuantiosas entregas de comida, ropa y aguardiente, por citar algunos ejemplos.

También fueron ellas las que tuvieron la difícil tarea de reconstruir el país al terminar la guerra, en 1870.


Hombres y mujeres, niños y ancianos terminaron peleando por Paraguay en la Guerra de la Triple Alianza. (Foto: Gregorio Cáceres/Semanario Cabichuí/Colección Hemeroteca Carlos A. López/Biblioteca Nacional). Foto: LA NACION

Según los registros historiográficos más aceptados, 80% de los paraguayos que murieron durante el conflicto eran hombres. Ellas, entonces, se encargaron de plantar la tierra y faenar, pero también de otras tareas como comercializar y estivar en el puerto.

Y, por supuesto, debieron repoblar el país en tiempos en que había cuatro mujeres por cada varón y hasta la pareja se compartía.

Incluso, en algunas regiones de Paraguay, la proporción llegaría a ser de 20 a uno, lo cual provocó el apodo coloquial del "país de las mujeres".

No obstante, estas mujeres permanecen como heroínas anónimas. Para ellas no hay estatuas con sus rostros ni calles o plazas con sus nombres.

En palabras de Chamorro: "En un país reconstruido por mujeres, nuestra historia no las recuerda".

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Montoneros: Graiver, el financista del terror

¿Fue ficticia la muerte de David Graiver, el banquero de los Montoneros?

Una fortuna en tiempo récord, conexiones en lo más alto del poder, vínculos secretos con la guerrilla, juventud, temeridad y una desaparición “accidental” –un 7 de agosto, hace 41 años- son los ingredientes del cóctel de la sospecha

Por Claudia Peiró | Infobae


David Graiver, desapareció en un sospechoso accidente aéreo en un vuelo hacia Acapulco el 7 de agosto de 1976

Las dudas sobre lo sucedido con David Graiver, el banquero al que la organización Montoneros confió una buena parte del millonario rescate cobrado por el secuestro de los hermanos Juan y Jorge Born, dueños de una de las cinco grandes cerealeras del mundo, no son nuevas. Pero un flamante libro de Miguel Bonasso –El hombre que sabía morir (Sudamericana)- acaba de reflotar la tesis de que Graiver no murió, sino que vive o vivió otra vida, bajo otra identidad y con otro rostro.

Bonasso escuchó esta teoría, en el año 2011, en la embajada de México en Buenos Aires, de boca del diplomático Juan Miguel Ponce Edmondson, que había sido jefe de Interpol en su país, con quien tuvo el siguiente diálogo:

— ¿Qué piensa, don Miguel, del tema Graiver? ¿Cree que murió?

— No lo sé, dígamelo usted que era jefe de Interpol México…

— Mire, Graiver está vivo, no murió, se bajó en la escala de Houston.

"Así, tal cual, me lo dijo el ex jefe de Interpol México", contó Bonasso a Infobae.

En realidad, la frase le sonó como el eco de algo que ya lo había impactado mucho tiempo antes, cuando, "dos años después del avionazo (sic) en Guerrero", el New York Times publicó declaraciones del célebre fiscal de Manhattan, Robert Morgenthau, afirmando que Graiver estaba vivo. Lo del funcionario mexicano reavivó aquella vieja inquietud y terminó gestando este libro, explica.


Juan Miguel Ponce Edmondson y Robert Morgenthau: para ambos, David Graiver no murió en el accidente aéreo

"La peripecia de alguien que aparentemente había muerto, pero no había muerto, me parece fascinante", dijo el escritor, que ya ha incursionado en este tipo de novelización de hechos del pasado de los que en muchos casos fue protagonista o testigo durante su larga trayectoria periodística y como integrante de la organización Montoneros en los años 70 (Recuerdos de la muerte y Diario de un clandestino, entre otros).

Apenas producido el accidente aéreo en el que Graiver –vivo o muerto- desapareció de la luz pública, el 7 de agosto de 1976, durante un vuelo de Nueva York a Acapulco que no llegó a destino, surgieron las primeras hipótesis sobre una desaparición voluntaria.

La trama del estafador multimillonario que se esfuma simulando su muerte para reciclarse en alguna isla paradisíaca y disfrutar de su botín es cinematográficamente atractiva pero, aunque no imposible, difícil de imaginar. Como un testigo protegido, debe soltar todas las amarras del pasado y, en el caso de Graiver, de su familia, ya que el accidente sólo le ocurrió a él. Ser un muerto para todo su entorno pero seguir viviendo.

"Yo sostengo la hipótesis del atentado", responde categórico Juan Gasparini, autor de David Graiver, el banquero de los Montoneros (editado por primera vez en 1990, y reeditado en 2007 y 2010), ante la consulta de Infobae. En su opinión, ya vertida en aquel libro, las versiones sobre una muerte fingida fueron fogoneadas desde el comienzo por los autores de lo que para él fue en realidad un asesinato. "El contraespionaje norteamericano sabría echarle arena en los ojos a la opinión pública", escribe y enumera las maniobras: el cráneo de Graiver fue separado del torso para generar duda sobre su presencia en el vuelo, se insinuó que el avión pudo ser abatido por un rayo, que viajaban más de tres personas… Y ya por entonces se dijo que el banquero "habría aprovechado la escala en Houston para evaporarse, siendo visto en días posteriores en Miami, España, Cuba, Bolivia, Guatemala, Israel o detrás de la Cortina de Hierro".


El libro de Juan Gasparini que postula la tesis de que Graiver fue víctima de un atentado

No es que David Graiver no tuviera motivos para una fuga de este estilo, como se verá, pero sus apuros no eran todavía críticos y su personalidad no encuadraba con una fácil rendición. Puede decirse que la muerte o la desaparición voluntaria de Graiver desencadenó la quiebra de su grupo y no al revés.

Cuando el avión privado en el que viajaba como único pasajero junto a dos pilotos estadounidenses se estrelló contra una ladera en serranías del estado de Guerrero, David Graiver tenía tan sólo 35 años, pero ya había construido una multinacional de 200 millones de dólares, con base en Argentina y ramificaciones en Suiza, Bélgica, Israel y Estados Unidos.

En 1969, a los 28 años, había comprado su primer banco, el Banco Comercial de La Plata, con el fin de salvar de la quiebra a la inmobiliaria de su padre, Juan Graiver. Desde ese momento, no se detuvo. Con el tiempo, el Comercial de La Plata sería el primer corresponsal del Banco Nacional de Cuba. Luego adquirió el Banco de Hurlingham que se convertiría en el banco de la colectividad judía.

Graiver no sólo salvó el negocio de su padre sino que lo expandió hasta convertirlo en un grupo con acciones en una treintena de empresas y con una gran diversidad de negocios. Que llegarán a incluir medios, como el canal 2 de televisión y, más tarde, el diario La Opinión de Jacobo Timmerman. Y, en 1973, Papel Prensa, de reciente polémica. La red bancaria de los Graiver incluso se internacionalizará, con bancos en Israel, Bélgica y Nueva York.

Al talento natural para los negocios, David Graiver le sumaba una personalidad cautivante y siempre optimista –fundamental para generar confianza- y vocación por la política. O por el poder. Pragmático, pasó de ser funcionario del ministerio de Bienestar Social bajo Francisco Manrique  a acercarse al peronismo, a medida que se vislumbraba que el presidente de facto, el general Alejandro Lanusse, perdería la pulseada que había encarado con Juan Perón.

Este tránsito lo hizo Graiver de la mano de José Ber Gelbard, el titurlar de la Confederación General Económica que agrupaba a cerca de un millón de pequeñosy medianos empresarios, y que era dueño de FATE (neumáticos) y de ALUAR (aluminio), y que más tarde sería ministro de Economía de Héctor Cámpora y de Juan Perón.


José Ber Gelbard, ministro de Economía de Perón, durante su tercera presidencia

Según Bonasso, Gelbard  ("agente doble, triple o cuádruple") era el verdadero jefe de Graiver. El líder de la CGE hasta mandó a su discípulo a Puerta de Hierro a conocer a Perón, lo que no le impediría a éste traicionar a Gelbard, como a cualquier otro cliente.

Es que el joven Graiver era una suerte de Bernard Madoff, hiperactivo, con una inteligencia especial para los negocios, uno de esos personajes del mundo de las finanzas a los que no les tiembla el pulso ni la conciencia a la hora de "trabajar" con el dinero de otros y a los que, mientras sus audaces apuestas van generando ganancias fáciles, mucha gente les confía su fortuna personal para un día descubrir que la estaban depositando en un castillo de naipes cuyas paredes, al derrumbarse, dejan un interior vacío.

Como el Bobby Axelrod de la serie Billions, también Graiver tenía a su "Wendy Rhoades": en este caso, su propia esposa, la psicóloga Lidia Papaleo, en quien confiaba para que le hiciera la "evaluación" de sus colaboradores o le dijera en quién podía confiar y en quién no.

El libro de Gasparini es muy instructivo en cuanto a los manejos de esta clase de personajes del planeta bancario en general y de los de Graiver en particular. "Mi OPM es la 'Other People's Money'… ¡hacerse rico con la 'mosca' de los demás!", dice Gasparini que les decía Graiver a los jefes guerrilleros, ironizando sobre la sigla OPM (organización político militar, en la jerga, un sinónimo de Montoneros).


Montoneros veía en Graiver a su interlocutor en la burguesía

También explica mucho sobre la clase de vínculo que se había establecido entre el banquero y Montoneros. "Graiver –escribe Gasparini- se veía como un Rockefeller económico revestido con la ideología de Carter y acondicionado a la Argentina, en las puertas de una gran revolución nacional y popular. Si ERP y Montoneros insurreccionaban a las masas y  capturaban el poder, Graiver no perdería el tren de la historia. Los guerrilleros, por su  lado, lo consideraban como el único interlocutor de la burguesía."

El vínculo con la organización Montoneros se estableció al parecer por iniciativa del propio David Graiver, y por contactos de Lidia. "Los busqué por la política, no por la guita. Cuando empezamos a reunirnos, ustedes eran unos secos": es otra frase que Gasparini pone en la boca del banquero.

Más allá de una personalidad aventurera, provenía Graiver de la misma constelación que su mentor, José Ber Gelbard, por lo que ese acercamiento a la guerrilla bien pudo ser una misión –esto no lo dice Gasparini, vale aclarar-, en los tiempos en que nuestro país era uno de los tantos escenarios donde las potencias libraban la guerra que no podían hacerse directamente, a riesgo de una mutua destrucción.

Lo cierto es que se establece un vínculo de confianza –Graiver se reúne en más de una ocasión con Roberto "el Negro" Quieto, de la conducción de Montoneros- que llevará a que, en 1975, la organización decida confiarle el manejo de 14 millones de dólares. Era la última cuota del rescate acordado con los Born.


Los hermanos Jorge y Juan Born durante su largo secuestro por Montoneros

La historia de ese traspaso del botín es de película (y así la cuenta Gasparini). Con Ginebra (Suiza) como locación. Valijas repletas de billetes pasaron de manos de los representantes de la multinacional Bunge & Born a las de dos cuadros montoneros que, bajo nombres falsos, las depositaron en dos cuentas de bancos diferentes.

Cuando se presentó una dificultad en el "trámite" –los bancos se negaban a transferir luego los fondos a otras cuentas-, David Graiver llamó al delegado del Mossad en la embajada de Israel en Argentina y ese servicio de inteligencia se encargó de resolver el problema: los 14 millones fueron transportados por vía aérea a Nueva York, la ciudad en la cual en mayo del 75 David Graiver había decidido instalarse a medida que la renuncia de Gelbard –unos tres meses después de la muerte de Perón- y otros acontecimientos le hicieron presentir que el ambiente se enturbiaría en la Argentina. Allí había comprado el Century National Bank; la expansión no se detenía.

Pero los verdaderos problemas para Graiver empezaron cuando intenta adquirir un segundo banco estadounidense, el American Bank and Trust (ABT), y la Reserva Federal pone entonces la lupa en él y en sus negocios.

De hecho, cuando se produce el accidente, Graiver llevaba once meses en ese trámite. Algo inhabitual. Por un lado, la vigilancia del Tesoro americano no le daba la luz verde para la adquisición pese a los infinitos avales y llamados de recomendación –de pesos pesados como Nelson Rockefeller o Cyrus Vance– por el otro, en la Argentina, el cerco se cerraba sobre sus amigos clandestinos con y podía trascender de un momento al otro que había estado moviendo dinero mal habido.


Juan Gasparini, autor de “David Graiver, el banquero de los Montoneros”

De los 28.500.000 dólares que costaron inicialmente los títulos de los bancos –explica Gasparini- 16.825.000 de los CNB y ABT provenían de los fondos que Montoneros había obtenido del secuestro de los Born y de Henrich Franz Metz, de la Mercedes Benz y que luego había "invertido" en el grupo Graiver.

Según Gasparini, la CIA vetaba a Graiver, pero sin dar razones. Inclusive, dice, la Reserva Federal había puesto plazo a la Compañía: septiembre de 1976. Si para entonces no aparecían las pruebas contra Graiver, "con balances del ABT y del CNB en regla, iba a dar luz verde".

Al parecer, ya el coronel Roberto Rualdes, del batallón 601, Servicio de Inteligencia del Ejército Argentino, había pasado el dato a la Inteligencia estadounidense: Graiver administraba fondos de la "subversión".

Todo esto abona la teoría de que la CIA decidió cortar la carrera meteórica de Graiver ante lo que consideró un desafío, una burla en sus propias narices.

"La CIA decidió la ejecución, tomando los recaudos de realizarla fuera de los Estados Unidos. Y disfrazarla de accidente", sostiene Gasparini.

Graiver acostumbraba viajar a México todos los fines de semana donde estaban instaladas su esposa y su pequeña hija, a la espera de que se le otorgase a la familia la residencia en USA. Cuando su jornada de trabajo se extendía demasiado y no llegaba a tomar el vuelo de línea, contrataba un avión de la empresa Hansa, de Houston, Texas. Aquel viernes de agosto del 76, voló en un Falcon birreactor, matrícula N-888-AR, piloteado por el capitán Michael Bann y el copiloto Kevin Barnes, que también murieron en el accidente.


Lidia Papaleo, viuda de David Graiver

La tesis de Gasparini es que el sabotaje se produjo en la famosa escala de Houston, en la cual según algunos Graiver se habría bajado. El avión permaneció 47 minutos en el aeropuerto y hasta fue llevado a hangares, previo descenso de la tripulación y del único pasajero, para una supuesta revisión. Allí se habrían remplazado los altímetros por otros, saboteados, para confundir al piloto e impedir un descenso seguro.

Intereses millonarios

Graiver aplicó a los montoneros el mismo método que a todos sus clientes –o víctimas-: los convencía de entregarles sus fondos y se aseguraba de que no pudiesen recuperarlos. Pagaba los intereses, mientras las cosas marchaban bien. Pero si algo salía mal, sería imposible para los damnificados resarcirse de las pérdidas. "Graiver era un financista, si cedía plata era para ganar más", dice Gasparini.

Por varios meses, la organización político militar cobró mensualmente 196.300 dólares mensuales de intereses por su "inversión" de casi 17 millones. Caído Graiver, se hizo evidente que el grupo –o, mejor dicho, el sistema- no sobreviviría sin él. Su estilo de conducción era muy centralizado, pero además el tipo de tejemanejes que hacía requería discreción; tanta, que pocos conocían el dispositivo completo.

Vale un paréntesis para preguntarse por qué una organización millonaria como Montoneros enviaba a sus militantes a operaciones suicidas como el copamiento del cuartel de Formosa para recuperar un puñado de fusiles que podían haber comprado o por qué dejaron a tantos "camaradas" a la intemperie durante lo más duro de la represión cuando la clandestinidad forzaba a muchos a dejar casa y trabajo…

Documento incluido en el anexo del libro de Gasparini

La bicicleta de Graiver consistía en prestarse a sí mismo, haciendo que el ABT otorgase créditos a empresas de su propio grupo. Así se apropiaba de los fondos de los clientes que se ponían en sus manos.

Cuando en Wall Street cayeron en la cuenta era algo tarde y los bancos de Graiver protagonizaron una quiebra cuyo costo fue de 40 millones.

El antes citado fiscal del distrito de Manhattan, Robert Morgenthau, fue quien inició la investigación para descubrir que casi al 90 por ciento de los créditos del ABT tenían por destino trece sociedades ficticias de Graiver. El ABT quebró el 16 de septiembre de 1976.

La viuda de Graiver, Lidia Papaleo, su hermano Isidoro, sus propios padres y varios de sus más cercanos colaboradores serían otras víctimas de esta caída cuando, tras la muerte del banquero, regresaron a Buenos Aires con la intención de salvar lo más posible de su patrimonio. Una decisión temeraria, sobre todo por parte de quien, como la viuda, conocía el secreto más comprometedor de Graiver.

Pero el deal con Montoneros no fue el único ni el primer obstáculo: primero, la dictadura –según Gasparini, a instancias de Alfredo Martínez de Hoz- había decidido que le convenía controlar Papel Prensa para mejorar, a través de una prensa amiga, su imagen en los medios. Forzaron entonces a los Graiver –negándoles el apoyo estatal que necesitaban para salvar la empresa- a ceder sus acciones a los diarios Clarín, La Nación y La Razón.

Gasparini recuerda que esto no era nuevo: Martínez de Hoz reeditaba el método por el cual Gelbard había favorecido la compra de Papel Prensa en 1973 por su protegido David Graiver, tras quitársela al Grupo Civita.

Por otro lado, los militares habían capturado a algunos de los miembros de la organización que conocían el secreto de la relación con Graiver. Vieron una oportunidad para capturar un botín –o lo que quedara de él- denunciando la conexión Gelbard-Graiver-Montoneros. Lidia Papaleo, los demás miembros de la familia, incluyendo los padres de David Graiver, y varios empleados del grupo, una veintena en total, fueron detenidos ilegalmente y llevados a Pozo de Banfield, un centro clandestino de detención, donde fueron sometidos a tormentos para obligarlos a revelar, entre otras cosas, el destino del dinero de Montoneros.


La edición del 22 de abril de 1977 de la revista Somos. Con la familia Graiver encarcelada, la dictadura expone la trama: Graiver, Gelbard, Quieto

Para evitar problemas futuros, Graiver había puesto un "cortafuego" legal entre él y Montoneros, mediante una ingeniería de empresas y prestanombres para no quedar vinculado él mismo a la maniobra.

Todavía Montoneros era una organización poderosa pero no por mucho tiempo más. La dictadura ponía en marcha su plan de aniquilamiento, muy bien servido por la propia conducción nacional que no tomó ninguna medida preventiva sino que puso el cuerpo –el de sus militantes- en una lucha desigual y suicida.

La hipótesis de Gasparini es que la CIA decidió eliminar a Graiver a instancias de la dictadura argentina. Es posible que sectores del establishment norteamericano hayan querido escarmentar en la persona del banquero argentino a futuros osados. En todo caso, si esto fue así, lo habrán hecho por sus razones y no por las de terceros.

Graiver jugaba con fuego y desafiaba a interlocutores que no estaban para bromas. Gente que no puede permitir que se la tome por tonta.


Documento incluido en el anexo del libro de Gasparini

Para su viuda, la muerte de Graiver fue un asesinato. Desde los conflictos presentes, Lidia Papaleo dice que fue por lo de Papel Prensa. Pero el repaso de los acontecimientos no respaldaría esa versión.

Su hermano, Osvaldo Papaleo, que estaba en prisión cuando se produjo el accidente aéreo de su cuñado, dice, ante la consulta de Infobae, que se encuentra "más cerca ahora de la tesis del atentado", aunque advierte que "charlar de algo que pasó hace 40 años es más de opinólogo que otra cosa". No leyó el libro de Bonasso, aunque sabe de qué se trata. Sobre la trama, concede que, "para vender libros, es lícito el argumento".

En efecto, una vida y una desaparición dignas de un thriller político. De hecho, siendo de no ficción, el libro de Juan Gasparini también se lee como una atrapante novela de intriga.

¿Quiso Bonasso poner solamente un anzuelo para el lector o verdaderamente cree que Graiver vive y que, como postula en el libro, fue reciclado por uno de los poderes a los cuales sirvió en su vida anterior?



"En principio está logrando tener mucho suceso como novela –se congratula el autor-. Lo cual no significa que no haya cosas terribles que prefiguraban incluso, en 1989, el horror al que está llegando México hoy".

"A diferencia del 'Graiver' de mi novela, Morgenthau decía que estaba vivo en sentido acusatorio. Se fugó porque hizo un desfalco, se quedó con la guita. Está vivo. Pero lo dijo muy categórico. Morgenthau no era cualquiera, tenía peso político, era un fiscal de relieve. Hay notas de aquella época, en Siete Días por ejemplo, que lo ubicaban en Cuba, en Israel… Más o menos como en el caso de Yabrán. Pero de Yabrán estoy categóricamente seguro de que murió. De Graiver, no".

"Gasparini, dice Bonasso, que ha escrito ya dos versiones de Graiver, con buena información, me critica por falsear datos de personajes reales. No es así, es tomar hechos reales para contar otra cosa, para hacer una novela. Hay cosas que el novelista cambia; si no, no sería una novela, sería una biografía no autorizada. Categóricamente es una novela. Por eso el personajes se llama Goldberg y no Graiver".

—Pero, en definitiva, ¿usted tiene sospecha, íntima convicción o certeza de que está vivo?

— Yo no tengo ninguna manera de probar que lo dice Ponce Edmondson es cierto o no es cierto, o es un invento de Ponce por razones que ignoro. Pero estoy cumpliendo un poco el paradigma de esa charla que está en el libro cuando El hombre que sabía morir, dice "hay que tratar de que lo verdadero parezca falso y lo falso parezca verdadero". Y agrega groseramente, perdón, "así los jodemos a todos". Hay una intención irónica, de despiste y de generar una intriga.

— La tesis sobre quiénes lo protegieron y en qué se convirtió después, que es la trama de su libro, ¿es lo que usted cree que pudo haber pasado?

— Sí. Bueno, es un poco el fin de Gelbard, por eso aparece como personaje en el libro. Gelbard es un personaje importante en el libro.

— ¿Gelbard era un hombre de los soviéticos?

— Sí, sí. Pero era más complejo que eso. A mí la organización (Montoneros) me mandó a tomar contacto con Gelbard y yo me hice amigo de él. Fuimos a Moscú en el viaje famoso del 74, y me contó muchas cosas en el avón y yo dije bueno, no hay duda. Pero Juan Carlos Argañaraz, corresponsal de Clarín en Madrid, me dijo "es curioso porque es un tipo pro ruso pero es un patriota". Y sí, su participación en el gobierno peronista es muy clara y muy correcta. Fue leal a su clase. Fue un gran constructor de la burguesía nacional. Por eso sospecho que no murió de muerte natural.


José Ber Gelbard junto a Leonid Brezhnev, jefe de Estado soviético, durante una gira por la URSS (mayo de 1974)

— En el caso de Graiver, esté o no vivo, ¿tiene la convicción de que fue un atentado?

— Ah, eso sí, categóricamente.

— ¿Usted conoció a David Graiver?

— Sí, por supuesto. Entre otras cosas porque Graiver fue avalista de Timerman, en La Opinión y yo estuve entre los primeros secretarios de redacción del diario. Jacobo me lo presentó personalmente. Después lo vi varias otras veces. (…) Lo hago quedar bien en mi libro.

— ¿Cómo era?

— Un tipo muy audaz y con datos también oscuros, obviamente. No se llega a hacer 300 millones de dólares bajo la luz de un poderoso reflector… Y siendo tan joven.

sábado, 25 de noviembre de 2017

El fracaso eterno de la Revolución Rusa

La revolución bolchevique: un siglo de fracasos

En todos los casos la puerta electoral quedó abierta para el regreso de los comunistas al poder por la vía democrática, pero, hasta ahora, ningún país ha incurrido en ese loco retroceso

Por Carlos Alberto Montaner
Escritor y Periodista
Infobae



Hace 100 años triunfó la revolución bolchevique en Rusia. Para quien quiera entender qué sucedió y cómo, todo lo que debe hacer es leer Lenin y el totalitarismo (Debate, 2017), un breve ensayo histórico, lleno de información y juicio crítico lúcido, publicado por el profesor chileno Mauricio Rojas, ex militante marxista, quien descubriera en Suecia el error intelectual en el que había incurrido.

La Revolución rusa fue uno de los momentos estelares del siglo XX. Muchos intelectuales y grandes masas de trabajadores se llenaron de ilusiones. Se hizo invocando las ideas de Karl Marx, en lo que parecía ser la primera vez en la historia en que la racionalidad y la ciencia orientarían las labores del gobierno.

Supuestamente, el pensador alemán había descubierto las leyes que explican el curso de la sociedad por medio del materialismo dialéctico e histórico. Se había percatado de la funesta división en clases que se adversaban para hacer avanzar la historia por medio de encontronazos. Denunció, indignado, la forma de explotación empleada por los dueños de los medios de producción a los proletarios, a quienes les extraían cruelmente la plusvalía. Al mismo tiempo, señaló la inevitabilidad del triunfo de los trabajadores en lo que sería el final de una etapa histórica nefasta y el comienzo de la era gloriosa del socialismo en el trayecto hacia el comunismo definitivo.

Era la época de las certezas científicas. Darwin había explicado el origen evolutivo de las especies. Mucho antes, Isaac Newton había contado cómo se movían los planetas y había formulado la ley de gravitación universal. Dios había dejado de ser necesario para entender la existencia de la vida. Todavía no habían comparecido la física cuántica ni el principio de indeterminación de Werner Heisenberg. Cada hecho tenía su causa y su antecedente. Marx simplemente había extendido esa atmósfera al campo de las ciencias sociales.

Con el objeto de consumar el grandioso proyecto de transformar la realidad, Lenin asumió con dureza la necesidad de establecer una dictadura para el proletariado, dirigida por la cúpula del Partido Comunista, como fase inicial del camino hacia una sociedad sin clases, feliz y solidaria, como prometía Marx al final del proceso revolucionario. Una sociedad en la que no serían necesarios ni los jueces ni las leyes, porque las conductas delictivas eran producto del sistema de las relaciones de propiedad capitalista de la malvada era prerrevolucionaria.


Sin embargo, el experimento comunista se saldó con millones de muertos, prisioneros, torturados y exiliados, en medio de un indiscutible atraso material relativo evidenciado en casos como las dos Alemania y las dos Corea. Sencillamente, los sueños se frustraron en un sinfín de fracasos y violencias, mientras las ilusiones se transformaron en un cinismo petrificado por el doble lenguaje que obligaba a esconder todos los horrores y los errores en nombre de la sacrosanta revolución.

La planificación centralizada por el Estado resultó ser infinitamente menos productiva que el crecimiento espontáneo generado por el mercado y los precios libres, como había advertido que ocurriría Ludwig von Mises en sus ensayos publicados, precisamente, en los primeros años de la revolución bolchevique, acaso con el objetivo de señalarle a Lenin cuál sería el obstáculo insalvable de su vistosa (y sangrienta) revolución.

Finalmente, a principios de los años noventa del siglo XX, el experimento comunista implosionó, se deshizo la Unión Soviética, los satélites europeos rectificaron el rumbo, retomaron el curso democrático, privatizaron las empresas del Estado, optaron por el mercado y se encaminaron, cada uno a su ritmo, por la senda trazada por la Unión Europea.

En todos los casos la puerta electoral quedó abierta para el regreso de los comunistas al poder por la vía democrática, pero, hasta ahora, ningún país ha incurrido en ese loco retroceso, aunque hay en ellos un pequeño porcentaje de comunistas irredentos, casi todos ancianos, que sienten cierta nostalgia por un pasado en el que ellos fueron relevantes a costa de los sufrimientos indecibles de la mayoría.

¿Por qué todo salió tan mal? Seguramente porque el punto de partida era erróneo: los seres humanos estaban dotados de una cierta naturaleza que no encajaba con el pobre esquema marxista. Eso explica que las revoluciones comunistas hayan fracasado en todas las latitudes (norte, sur, trópico), en todas las culturas (germánicas, latinas, asiáticas) y bajo todo tipo de líderes (Lenin, Mao, Castro). Es una regla que no admite excepciones. Siempre sale mal. Hace 100 años comenzó esa tragedia.