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sábado, 21 de octubre de 2017

Militaria Argentina: Marcha de San Lorenzo

La Marcha de San Lorenzo 
¿Conoces esta historia? 

"En cada Fiesta Patria Argentina se escucha la Marcha de San Lorenzo: "Febo asoma, ya sus rayos iluminan el histórico convento..." 

Muchos creemos que fue escrita por argentinos, en honor a un combate argentino (el Combate de San Lorenzo de 1813, primera batalla comandada por el General José de San Martín) y que su autor debió haber sido reconocido en la historia... Lamentable error. 

Su autor, Cayetano Alberto Silva, era uruguayo, nacido el 7 de agosto de 1868 en Maldonado, hijo de Natalia Silva, una esclava de la familia que le dio el apellido y que seguramente lo crió sola. Estudió música, y se trasladó a Rosario (Argentina), donde fue nombrado maestro de la Banda del Regimiento 7 de Infantería. 

La partitura musical que conoceríamos como Marcha de San Lorenzo, fue compuesta por Silva para dedicársela al Coronel Pablo Ricchieri, Ministro de Guerra de la Nación en ese entonces. El Ministro agradeció el homenaje pero le pidió que le cambiara el título por "Combate de San Lorenzo", lugar donde él había nacido y escenario de la contienda que el General San Martín llevó a cabo en territorio argentino. 

Oficialmente fue estrenada en 1902 (sin letra) en las cercanías del Histórico Convento de San Carlos donde se gestó la Batalla de San Lorenzo... Ese día la marcha fue designada Marcha Oficial del Ejército Argentino. 

En 1907 su vecino y amigo de Venado Tuerto, Carlos Javier Benielli, le agregaría la letra que luego sería adaptada para las escuelas. 

Años después, acosado por la pobreza, Cayetano Silva vendería los derechos de la marcha a un editor de Buenos Aires en 50 dólares de esa época, una suma insignificante. 

La Marcha se hizo famosa (en Europa se considera una de la cinco mejores Partituras militares de la Historia) y estuvo presente en momentos históricos fundamentales: 
* Se ejecuta habitualmente en los cambios de guardia del Palacio de Buckingham, modalidad que estuvo suspendida Únicamente durante el conflicto en las Islas del Sur. 
* Fue usada como música incidental en algunas películas (Rescatando al Soldado Ryan, por ejemplo). 
* Durante la Segunda Guerra Mundial, la Marcha de San Lorenzo fue tocada por los alemanes en París cuando entraron por el Arco de Triunfo de esa ciudad. 
* A manera de desagravio, el General Dwight Einsenhower también la hizo ejecutar cuando el Ejército Aliado entró en París para liberarla. 
También Cayetano Silva fue empleado en la banda policial. Tras serios problemas de salud, falleció en Rosario el 18 de Enero de 1920. 
* Por ser de raza negra, la Policía de Santa Fe le negó sepultura en el Panteón Policial, y fue sepultado sin nombre. Recién en 1997 sus restos fueron trasladados al Cementerio Municipal de Venado Tuerto. 
Su música quedó en la historia, su autor, por una simple cuestión de raza, en el olvido. Sirva esta perla como un pequeño homenaje." 

"Marcha de San Lorenzo"
Tenemos que referirnos muy particularmente a la "Marcha de San Lorenzo". La música de tan vibrante marcha militar se la debemos al uruguayo Cayetano Silva. Nació hacia el año, aproximadamente, 1870, y murió hacia 1920. Estuvo mucho por nuestras tierras y fue discípulo de estos distinguidos maestros italianos directores de orquestas y bandas militares, y compuso la música de la Marcha de San Lorenzo en el año 1902. En principio esta marcha estaba destinada a homenajear al General Ricchieri, que sabemos que fue el gran reformador del Ejército. Ricchieri fue el que instituyó la primer conscripción, y justamente también en homenaje a la primer conscripción se escribió la marcha "Guru Malal", que data de fines del siglo XIX, en 1898 aproximadamente. 

Volviendo a Cayetano Silva, al principio se la iba a dedicar a Ricchieri, que era Ministro de Guerra del General Roca y que volvió a instituir y organizar el Regimiento de Granaderos a Caballo como escolta presidencial en el año 1903; esto último es un dato interesante e histórico acerca del General Ricchieri, quien además adquirió las máuser, porque viajaba por Europa, especialmente por Bélgica, donde tenían los mejores fusiles, e hicieron la licitación y le adjudicaron al Ejército Argentino esta famosa arma. 

Declina Ricchieri del honor de que le dedicaran la marcha, y entonces Cayetano Silva le pone "Marcha de San Lorenzo", que había sido el lugar de natalicio del General Ricchieri, en San Lorenzo, provincia de Santa Fe. 

Esta marcha militar ha tenido enorme repercusión, sobre todo en países como Alemania, que es heredero de una gran tradición musical, recordemos a Bach, y también una gran tradición de música militar en particular. Y así intercambiamos con los alemanes muchas piezas de música militar, por ejemplo "Viejos Camaradas", ("Alter Kameraden"), que intercambiamos justamente por la Marcha de San Lorenzo. De la misma manera, la Marcha de San Lorenzo tuvo repercusión en Inglaterra, y cuando para su coronación el rey Jorge V vio lo que era esta pieza, la hizo tocar en el acto y la tomó muy en cuenta, y a partir de entonces cuando se hace cambio de guardia en el Palacio de Buckingham se pasan las estrofas y la música de la Marcha de San Lorenzo. 

Tanto alemanes como los ingleses consideran que es una pieza única por la forma en que se describe posteriormente, por la letra y los sones marciales. Dicen que jamás hubo una composición musical militar asemejable a la Marcha de San Lorenzo. Particularmente el Kaiser Federico Guillermo II la tuvo muy en cuenta en Alemania. " 



Una anécdota 
Cuando vino el Gral De Gaulle a visitar a Argentina en los años 60s, asistió a un desfile del ejercito argentino donde por supuesto tocaron la marcha de San Lorenzo. Al escucharla, De Gaulle se levantó y empezó a irse del palco oficial hasta que lo pararon y le preguntaron que le pasaba. El dijo que consideraba la marcha una afrenta al honor francés, porque esa era la marcha que unidades de la Wehrmacht (la Alemania nazi) habian tocado al desfilar victoriosamente en Paris en 1940!! 

** La Marcha de San Lorenzo fue ejecutada por el Ejército Alemán, en París, al desfilar triunfantes en 1941 bajo el Arco del Triunfo. 

* Como expreso desagravio a la ocupación alemana, hecho completamente desconocido, el General Einsenhower ordenó su ejecución al ingreso triunfal en París del Ejército Aliado. 



Fuente de esta segunda parte:
Letra: Fuente
Música: Archivo MP3


Marcha de San Lorenzo

sábado, 14 de octubre de 2017

PGM: Japón entra al conflicto

La intervención del Japón en la PGM


Rumores en las cancillerías. — Se confirma el ultimátum. Comentarios.—La colonia de Kiao-Chao.

A mediados de la segunda decena del mes de Agosto, un rumor con visos de fundamento comenzó a circular por las cancillerías europeas y a producir enorme efecto en la opinión tan pronto como trascendió a ésta.

Este rumor se refería a la comunicación por el Gobierno nipón al de Alemania de una nota-ultimátum. Grandes fueron los comentarios a que dio lugar esta noticia. Las imaginaciones se echaron a volar y hubo quien creyó tener poco menos que en el bolsillo la hasta entonces fantástica nota de Japón.

Las personas autorizadas en la materia emitieron su juicio, más o menos acertado, pero reconociendo la existencia del documento y aseverando que en él se exigía a Alemania lo siguiente:

Arrow Primero. Que el Gobierno alemán retirase inmediatamente de las aguas japonesas y chinas todos los buques de guerra que tenía en ella o los desarmara completamente, y

Arrow Segundo. Que Alemania evacuara en el plazo improrrogable de un mes los territorios que ocupaba en Kiao-Chao, los cuales serían entregados por el Gobierno japonés a China en determinadas condiciones.
Quienes así se expresaban sostenían que el Japón procedía de esta forma para salvaguardar los intereses que se tuvieron en cuenta al concertar la alianza anglo-japonesa.

Esta explicación del porqué del ultimátum fue aceptada enseguida como buena, creyéndose que el Japón, por virtud de su tratado con Albión, venía obligado a prestar ayuda a la nación inglesa en su terrible contienda con el imperio alemán.

Sin embargo, el texto literal del convenio anglo-japonés nada preveía respecto a casos como el de la conflagración europea.

En el tratado se consignó que sus artículos tenían por objeto:

Arrow a) La consolidación y el mantenimiento de la paz general en las regiones del Asia Oriental y de las Indias.

Arrow b) El mantenimiento de los intereses comunes de todas las potencias en China, asegurando la independencia y la integridad del imperio chino y el principio de la igualdad para el comercio y para la industria de todas las naciones en China; y

Arrow c) El mantenimiento de los derechos territoriales de las altas partes contratantes en las regiones del Asia Oriental y de las Indias y la defensa de sus intereses en las mencionadas regiones.

En el articulado del convenio, al precisar el mutuo auxilio que ambas potencias habrían de prestarse en caso necesario, se determinaba solo ese deber recíproco para cuando fueran agredidas o puestos en peligro los territorios, los derechos o los intereses expresamente mencionados.

De manera que, en realidad, el tratado anglo-japonés de 12 de agosto de 1905 estaba limitado a cuestiones que afectaban directamente al Asia Oriental, a las Indias o al imperio chino, y no rezaba una palabra respecto a mutua ayuda de las naciones contratantes en caso de guerra como el de la Conflagración Europea.

Un eminente diplomático británico, en los momentos en que más se discutía la intervención o no intervención de los japoneses en la cruenta lucha entablada, se expreso en esta forma al ser llamado a emitir su opinión por uno de los más importantes periódicos ingleses:

"Puede que en efecto exista ese famoso ultimátum de que se habla. Lo que si he de decir yo es que el Gobierno inglés ha hecho todo lo posible para conseguir que el Japón se abstenga de obrar en estos instantes.

Hay que tener en cuenta que la ayuda que pueda prestarnos el Japón en la presente guerra es muy cara; nuestras fuerzas navales, juntamente con las de los aliados, se bastan y se sobran para ejercer el dominio del mar. Además resultaría temerario y hasta humillante requerir el apoyo de un pueblo tan ambicioso y guerrero como el japonés.

,,Creo yo que ninguna nación europea, y menos una coalición formada por éstas, suficiente para defender la civilización y las normas jurídicas internacionales de Occidente, arrostraría la responsabilidad de hacer casi arbitro de una querella europea a un pueblo asiático.
„ Además, considerando la cuestión desde otro punto de vista, la intervención del Japón supondría una extraordinaria alarma en los Estados Unidos de Norteamérica, rival del Japón por efecto de encontrados intereses, rivalidad que constituye precisamente para los Estados Unidos uno de sus problemas capitales de política exterior.

,,El canal de Panamá se ha construido sin duda alguna para el caso de tener que solucionar este problema por medio de las armas.
,
,De la acometividad japonesa no se puede dudar; por consiguiente, el establecimiento de esta nación en las colonias alemanas de Asia, significaría la anexión de éstas al imperio nipón, y, lo que es más grave, una extraordinaria facilidad estratégica para emprender cualquier empresa guerrera contra América.

,,Esto probablemente no han de consentirlo los Estados Unidos y puede pesar en la balanza hasta el extremo de inclinar a Norte América a una alianza con Alemania, si las cosas se extremasen hasta llegar a la guerra.

,,Se ha dicho que los Estados Unidos están en el secreto de la acción japonesa y que asienten a ella; es posible, pero de todos modos lo indudable, lo evidente, es lo que he dicho al principio: que Inglaterra no puede haber influido en modo alguno en las resoluciones de Japón, porque no le ha convenido antes, ni le conviene ahora.


El día 16 de agosto fue conocida oficialmente la existencia del ultimátum dirigido por el Gobierno nipón al imperio de Alemania, por la publicación de un telegrama del gobernador de Kiao-Chao en que se decía: "Confirmo ultimátum. Cumpliré mi deber hasta lo último,,.

El 25 del propio mes se supo la noticia de la ruptura de relaciones. La intervención japonesa en la guerra era ya, pues, un hecho indudable.

La legación imperial del Japón en España hizo pública la nota, por medio de la prensa de la Corte, el mismo día en que se publicaba en Tokio

Decía así la declaración de guerra:

-Nos, por la gracia del cielo Emperador de Japón, sobre el trono ocupado desde fecha inmemorial por una misma dinastía, dirigimos a todos nuestros fieles y bravos súbditos la siguiente proclamación:

„ Declaramos la guerra a Alemania y ordenamos a nuestro ejército y a nuestra armada que, con todo su poderío, rompan hostilidades contra aquel imperio.

,,Ordenamos también a todas nuestras autoridades competentes que realicen cuantos esfuerzos sean necesarios para cumplir sus respectivos deberes encaminados al logro de ese objetivo nacional.

“Desde el comienzo de la guerra actual se han producido efectos calamitosos que nos conciernen en grave extremo. Nos, por nuestra parte, hemos abrigado esperanzas de sostener la paz en el Extremo Oriente mediante la observancia de una estricta neutralidad; pero la acción de Alemania ha obligado, al fin, a la Gran Bretaña, nuestra aliada, a romper las hostilidades contra aquel país. Y Alemania, en Kiao-Chao, su territorio arrendado en China, hace preparativos guerreros, mientras sus buques de guerra cruzan los mares del Asia Occidental y amenazan nuestro comercio, a la vez que el de nuestros aliados.

La paz del Extremo Oriente se halla, pues, en peligro.

De acuerdo con nuestro gobierno y el de s. M. Británica, luego de sinceras y categóricas notas cambiadas entre ambos, para adoptar cuantas medidas fueran precisas para la protección de los intereses generales que se mencionan en el convenio pactado por nuestra aliada con Nos, por nuestra parte, y deseosos de lograr ese fin por medios pacíficos, hubimos de ordenar a nuestro gobierno que dirigiese una sincera advertencia al Gobierno imperial de Alemania.

Con profundo pesar, y no obstante la ardiente devoción que la causa de la paz nos inspira, nos vemos en el caso de declarar la guerra en este período de nuestro reinado y cuando todavía lamentamos la pérdida de nuestra llorada madre.

,,Es nuestro más ferviente deseo que, merced a la lealtad y al valor de nuestros fieles súbditos, quede en breve plazo restaurada la paz y aumentada la gloria del imperio



La declaración de guerra del Japón sobrevino por efecto de no haber contestado el Gobierno alemán a la nota-ultimátum de aquél.

El embajador de los Estados Unidos en Berlín fue el encargado de comunicar al embajador de negocios del Japón en Alemania la orden del Gobierno nipón, según la cual debía retirarse en la madrugada del día 23, de no haber obtenido antes una contestación satisfactoria del Gobierno del Kaiser.

En el propio día 23 el Gobierno japonés ordenó al cónsul de Alemania en Mozkden y a los alemanes residentes en la Manchuria que salieran inmediatamente del país bajo pena de ser apresados. Por su parte los japoneses residentes en Kiao-Chao abandonaron la colonia alemana tan pronto como fue conocida de ellos la declaración de guerra.

La declaración de guerra produjo en Alemania extraordinaria indignación, sobre todo en Berlín. Todos los periódicos coincidieron en afirmar que la nueva jugarreta que les hacía Inglaterra serviría tan solo para aumentar el entusiasmo por la guerra y la confianza en la victoria.

En Austria, donde al día siguiente de la declaración de guerra le fueron entregados sus pasaportes al Ministro del Japón, también ocasionó gran efervescencia la posición que adoptaba el Mikado.

El Wiener Fremdenblatt declaró su creencia de que Inglaterra había reforzado de tal modo la posición del Japón en el Asia Oriental, que ella sería la primera en ver lesionados sus intereses para lo porvenir.

Las demás publicaciones dijeron que la solución definitiva había de hallarse en Europa y no en el Extremo Oriente.

El periódico holandés Correo de Rotterdam, comentando el mismo asunto, aseguró que Francia había auxiliado poderosamente a Inglaterra en la labor de excitar a la raza amarilla contra Alemania.

El sueco Sydvenska Dagbladet afirmó, desde el primer momento, que el ultimátum del Japón era de lo más descarado que se ha visto en la historia. "Tal cinismo—decía—es inaudito y propio únicamente de aves de rapiña. Había que preguntar a la Gran Bretaña si realmente puede mostrarse orgullosa de ir en semejante compañía-.

Donde cayó como una bomba la noticia de la declaración de guerra fue en los Estados Unidos de América. La protesta se manifestó inmediata contra Inglaterra, por considerarse que ésta, con su conducta, abría las puertas a un peligro del que Norte-América tocaría la primera las consecuencias. Esto no quiere decir que la opinión yanqui se colocase del lado de Alemania.

El World de Nueva York escribió a raíz del acontecimiento: "La intervención del Japón es inevitable porque a ello le obliga el tratado con Inglaterra. No obstante, el Japón trata de aprovecharse ahora de la impotencia de Alemania en Extremo Oriente y se prepara para cuando llegue el reparto del botín. Los Estados Unidos deben vigilar y obligar al Japón a no salirse de aquellos compromisos a que le obliga su tratado con la Gran Bretaña,,.

La prensa alemanísta de Norte-América arremetió duramente contra la actitud de los japoneses y propagó urbi et orbe que América debía despertar de su apatía antes de que fuese demasiado
tardío todo esfuerzo.

A pesar de todo este movimiento producido momentáneamente en la opinión americana, el buen criterio se impuso y puede decirse que se adscribió a su Presidente Mr. Wilson, el cual, al recibir la nueva del ultimátum, se limitó a contestar: "No he de discutir el fondo del asunto, pero creo que el Japón va a luchar de buena fe, no por aspirar a ventajas territoriales,,.

España acogió la declaración de guerra del Japón, con la siguiente declaración de neutralidad que se publicó en la Gaceta:

"Constando oficialmente el estado de guerra que existe, por desgracia, entre el imperio de Alemania y el del Japón, el Gobierno de S. M. se cree en el deber de ordenar la más estricta neutralidad a los súbditos españoles, con arreglo a las leyes vigentes y a los principios del derecho público internacional.

,,En su consecuencia, hace saber que los españoles residentes en España o en el extranjero que ejercieren cualquier acto hostil que pueda considerarse contrario a la más perfecta neutralidad, perderán el derecho a la protección del Gobierno de S. M. y sufrirán las consecuencias de las medidas que adopten los beligerantes, sin perjuicio de las penas en que incurrieren con arreglo a las leyes de España.

„ Serán igualmente castigados, conforme al artículo 150 del Código penal, los agentes nacionales o extranjeros que verificasen o promovieren en territorio español el reclutamiento de soldados para cualquiera de los ejércitos o escuadras beligerantes
,,.


Pocos días después de la declaración de guerra el Parlamento del Japón votaba la suma de 53.000,000 de yens, para atender a los gastos de la lucha, la cual se había iniciado ya el día 25 de Agosto.

En este día quedó establecido el bloqueo de Tsing-Tao por las escuadras japonesas, la primera al mando del almirante Barón Dewa, compuesta de dos dreadnougths, el Karashi y el Settan, y cuatro acorazados, y la segunda bajo las órdenes del vicealmirante Yoslumatu, formada por cuatro acorazados y varios cruceros y cazatorpederos.

Algunos días después las escuadras japonesas fueron reforzadas con una división inglesa, y tropas niponas ocuparon siete islas en las inmediaciones de Kiao-Chao, después de haber limpiado de minas los buques un gran espacio de mar.

El mismo día 25 de Agosto comenzó el bombardeo de las posesiones alemanas, en las cuales había sido leído a las tropas un despacho del Kaiser encargándoles que resistieran todo lo posible.

Tan pronto como se inició el bombardeo, los alemanes hicieron saltar con dinamita todos los edificios que podían ser utilizados por las escuadras enemigas como puntos de referencia, y arrasaron todos los pueblecillos chinos próximos a Tsing-Tao. Las fuerzas alemanas de la plaza alcanzaban la cifra de 3,000.

La escuadra alemana, que se hallaba en las costas de China, zarpó con rumbo al Norte tan pronto como se supo el establecimiento del bloqueo.







Hagamos ahora una somera descripción de la colonia de Kiao-Chao o Tsing-Tao, como la llaman los alemanes, para poner fin a este tema.

Kiao-Chao está situada en el mar Amarillo, frente a Corea, en la costa oriental de la provincia china de Shantug.

En 1897 llegaron a Kiao-Chao varios buques de guerra alemanes, de los que desembarcaron soldados y funcionarios alemanes, que en nombre del Emperador tomaron posesión de aquel territorio, no obstante las protestas de China. El Celeste Imperio hubo de ceder a la fuerza de las circunstancias y acabó por consentir en que la ciudad y el puerto ocupados quedasen bajo la soberanía de Alemania durante un período de noventa y nueve años. Así se estipuló en un convenio que se firmó entre China y Alemania y que lleva la fecha de 6 de Marzo de 1898.

Una vez legalizada la ocupación, el imperio alemán se apresuró a organizar ésta debidamente.

Al comenzar la guerra, la administración de la colonia dependía del Ministerio de la Marina teutón, ejerciendo el cargo de gobernador de la plaza un oficial de la armada. La colonia estaba dividida en treinta y tres municipios, alcanzando su población la cifra de 192,000 habitantes.

La raza blanca estaba representada por un núcleo de 4,470, de los cuales 3,806 eran alemanes, soldados y funcionarios civiles en su mayoría.

La guarnición estaba formada de 3,121 soldados de infantería de marina.

En Kiao-Chao residían las autoridades judiciales para los residentes europeos, radicando el tribunal de apelación en el consulado alemán de Shanghai.

Estos tribunales no entendían en los litigios de la población china, salvo en muy contados y determinados casos.

Entre la ciudad de Tsing-Tao, situada en la costa Norte de la bahía de Kíao-Chao y Chinanfu, capital de la provincia de Shan- ghai, se extiendía una línea férrea de doscientas sesenta millas de longitud.

Además de ocupar Kiao-Chao, Alemania se reservó una zona de influencia en la provincia de Shanghai, zona de una superficie de 2,150 millas cuadradas, con una población de 80,000 habitantes.

Al ceder esta zona de influencia, China renunció a su derecho de soberanía y fiscalización, traspasándolo al gobernador de Kiao- Chao.

La zona de influencia se extiendía también a un espacio de treinta y dos millas en el mar Amarillo.

Rodeaba el distrito y la bahía de Kiao-Chao una zona neutral de 2,500 millas cuadradas, con una población de 1.200,000 almas.

La situación de la colonia al comenzar la guerra europea era muy próspera.

En Kiao-Chao se producían con abundancia judías, nueces, batatas y otros frutos. Se explotaba la sericicultura; minas de carbón eran explotadas; había adquirido gran importancia la industria de la seda y se fabricaba cerveza y jabón. Se importaba principalmente algodón, telas, metales, azúcar y cerillas, y se exportaban trencillas de paja, seda, nueces y aceite de judías.

La importación llegó, en 1911, a 114.938,000 marcos y la exportación a 80.295,000.

Los alemanes habían construido excelentes defensas para organizar la resistencia en la colonia en el caso de un ataque inesperado.

martes, 26 de septiembre de 2017

Cómo Waterloo yergue su sombra hasta nuestros días

Hay muchas razones por las que el clima del escenario de la batalla de Waterloo todavía nos importa hoy


Andrew Knighton | War History Online



Detalle de la pintura "Escocia para siempre!" (1881) por Elizabeth Thompson, señora Butler, representando el comienzo de la carga de la caballería de los grises escoceses reales que cargaron al costado de la caballería pesada británica en la batalla de Waterloo.

Hace más de doscientos años que Napoleón Bonaparte fue derrotado en la Batalla de Waterloo. La derrota del jefe de la guerra de Francia Emperador vio el fin de un Imperio surgido de las cenizas de la revolución una generación antes. No había sido una institución duradera. Como Empires fue, fue un destello en la cacerola de la historia, su caída una oportunidad para el viejo status quo para volver.

La batalla de Waterloo sigue siendo enormemente significativa, un punto de inflexión que moldeó la historia de Europa. Su efecto resuena hasta nuestros días.

El fin del imperialismo francés

Durante siglos, Francia había sido una de las mayores potencias militares y políticas de Europa Occidental. Desde finales de la Edad Media, sólo España, Austria y Gran Bretaña habían sido capaces de desafiar su dominio. España estaba en declive y Gran Bretaña era un último llegado a este rango. Francia pudo haber sido el mayor poder en Europa durante más de 400 años.

Todo eso terminó en Waterloo. Francia seguía siendo una nación importante, pero sus alas habían sido recortadas. Los sueños de dominar naciones vecinas murieron en el barro y la sangre de ese día. Nunca más Francia sería capaz de forjar un Imperio europeo, como Napoleón había hecho brevemente pero efectivamente. Los franceses se unirían a sus vecinos para establecer colonias en otras partes del mundo, pero lo hicieron más tarde.

El imperialismo francés estaba en gran parte en un extremo, junto con el lugar de la nación como el líder de Europa.

Cimentando la autoimagen de Francia


Napoleón saliendo de Elba, pintado por Joseph Beaume

Los tumultuosos acontecimientos de los Cien Días que culminaron en Waterloo crearon una nueva auto-imagen francesa. La derrota de Napoleón hizo más para consolidar esta auto-imagen de lo que su victoria habría hecho.

Cuando Napoleón regresó en 1815, el rey de los Borbones Louis huyó. Un régimen notorio por su conservadurismo reaccionario estaba de nuevo en el exilio. Francia bajo Napoleón podría una vez más soñar que era un lugar de liberalismo y libertad, no un imperio opresivo y resentido.

La derrota significó que esta imagen no fue sacudida por el compromiso o el retorno de las políticas de Napoleón. También creó una imagen como mártir alrededor del ejército francés. Cuando la Guardia Imperial marchó contra los británicos en las horas moribundas de Waterloo, fueron heroica e incuestionablemente a la matanza.

Así se definirían los franceses: persistentes, resistentes, valientes incluso ante la derrota. Los héroes liberales estaban sufriendo por el mejor de los ideales.

El mito napoleónico



Napoleón a bordo del Bellerophon, exhibido en 1880 por el sir William Quiller Orchardson. La pintura representa la mañana del 23 de julio de 1815, cuando Napoleón mira la costa francesa retroceder.

Los Cien Días vieron una reinvención similar del mito heroico de Napoleón. Al igual que el sueño de un imperio liberal, la idea de Napoleón el héroe sobrevivió gracias a su derrota.

Napoleón era un hombre complicado. Podía ser atrevido, audaz y decidido. Su carisma le atrajo hombres y mujeres. Sus soldados idolatran a su líder.

Por otra parte, era propenso al egoísmo. El engrandecimiento personal era una parte vital de la estrategia que le había hecho emperador. En su mejor momento, era un comandante increíble que mostraba destellos de genio táctico, pero al final de su reinado, sus facultades estaban fallando.

Su regreso mostró la audacia y la audacia por la que muchos lo admiraban. Le dio a sus tropas un destello de ese viejo carisma. En Waterloo, mostró esta audacia, acercándose a la victoria. Su regreso y su derrota posterior restauraron su mito sin dejar que estuviera contaminado por las luchas y fracasos de una larga campaña.


El mariscal Ney liderando la carga de caballería francesa, detalle del panorama de Louis Dumoulin de la batalla de Waterloo.


El Mapa de Europa


Lo más importante para salir de la derrota de Napoleón fue la paz que siguió. Diplomáticos de toda Europa se reunieron para negociar un nuevo mapa para la era post-napoleónica.

El plan marcó Europa para el siglo que siguió y continúa influenciándolo hasta nuestros días. El nuevo Reino de los Países Bajos se dividiría en Bélgica y los Países Bajos. La neutralidad suiza estaba garantizada por el acuerdo internacional. Se establecieron los límites de Francia.

En gran parte negociado antes de Waterloo, este tratado sólo podía ser puesto en marcha después de que Napoleón fuera una vez más derrotado. Estableció Europa para los próximos doscientos años de historia política.

El Ascenso de Prusia



El ataque prusiano a Plancenoit pintado por Adolph Northen.

Aunque la mayor parte de la acción en Waterloo fue entre los británicos y los franceses, la nación que más se benefició fue Prusia. Al jugar un papel clave en la campaña para derrotar a Napoleón, los prusianos restauraron gran parte de la estatura que habían perdido mientras Napoleón vagaba por el continente. Prusia fue elevada a una de las naciones más poderosas que decidieron sobre el destino de Europa junto a Gran Bretaña, Austria, Rusia y Francia.

Tendría enormes consecuencias para el futuro. La fuerza y ​​el estado político de Prusia permitieron al canciller prusiano Otto von Bismarck en años posteriores conducir a los estados alemanes en una serie de guerras. Estos unieron a los alemanes, creando una sola nación bajo el liderazgo prusiano.

El Estado alemán seguiría siendo un protagonista en las dos guerras mundiales y la fuerza dominante en la Unión Europea moderna.

Dominación británica


2º Guardia Lanceros con los Granaderos à Cheval en detalle de la ayuda del panorama de Louis Dumoulin de la batalla de Waterloo.

Waterloo también reforzó el estatus de Gran Bretaña como la principal potencia europea en todo el mundo. Con las ambiciones francesas aplastadas y España socavada por las guerras napoleónicas, Gran Bretaña no tenía igual en el Atlántico y más allá.

Gran Bretaña estableció un imperio colonial que cubrió vastas zonas de África y Asia. Ayudó a desarrollar la cultura británica moderna, con sus influencias del Caribe y el subcontinente indio. También formó futuras naciones como la India y Pakistán, que todavía se ocupan de los impactos del gobierno colonial.

La larga paz

Inmediatamente después, la derrota de Napoleón condujo a una paz de décadas entre las grandes potencias de Europa. Por primera vez en siglos, las generaciones crecieron sin ver a los ejércitos cruzar el continente. La guerra de Crimea fue una excepción a este siglo relativamente pacífico. Las guerras de Europa entonces no estaban entre las grandes potencias sino eran conflictos locales y guerras de unificación.

Se esperaba, quizá por primera vez, que la vida en Europa pudiera ser pacífica; La violencia internacional debe ser la excepción, no la regla; Y un solo encuentro decisivo, una batalla para detener a un agresor, podría poner fin a toda guerra.

Es una expectativa que vive en Europa occidental hasta nuestros días.

Fuentes:

miércoles, 28 de junio de 2017

Roma: La batalla de Farsalus

La batalla de Farsalus: cómo César ganó una guerra civil mientras que era superado a dos a uno

Andrew Knighton | War History Online




La batalla de Pharsalus era una de las más importantes en la carrera de Julio César. Luchó el 9 de agosto de 48 aC, fue el punto de inflexión que le dio la victoria en la guerra civil de Roma, tomando el control del imperio y efectivamente acabar con el gobierno republicano bajo el que se había dirigido durante cientos de años.

La guerra civil de César



Los romano en el 56 aC, cuando César, Craso y Pompeyo se reunieron en Luca para una conferencia en la que decidieron: añadir otros cinco años al proconsulso de César en la Galia; Para dar la provincia de Siria a Craso ya ambas España y África a Pompeyo. Crédito de la imagen.

La Gran Guerra Civil Romana, también conocida como Guerra de César, fue la culminación de un conflicto político de larga duración dentro de la élite romana. Los Populares, un grupo de líderes de la clase senatorial, habían tomado el uso de las asambleas populares y el apoyo popular para lograr un mayor poder y avanzar sus políticas. Esto alarmó a los Optimates, el grupo conservador del Senado, que veía el poder del Senado y la aristocracia ser erosionados por esta combinación de demagogia y voluntad popular.

Esto llegó a un clímax con la caída de Cayo Julio César y Cneo Pompeyo Magnus, recordado por la historia como Pompeyo el Grande. Los dos habían sido anteriormente aliados políticos dentro de un grupo de tres hombres que gobernó extraoficialmente Roma. Con el final de ese triunvirato, Pompey se alineó con los optimates para frenar el poder de César.


César respondió marchando su ejército sobre Roma. Los optimatos huyeron a las posesiones romanas en Grecia, para darles tiempo para montar un ejército. Después de afirmar el control sobre otros territorios romanos, César los siguió.


Los lideres



Busto de Julio César en el Museo Británico. Autor de la foto.

Julio César procedía de una familia senatorial, parte de la aristocracia que gobernaba Roma. Su familia había tenido una importancia relativamente menor en las últimas décadas, pero César terminó con eso. Formando una alianza con Pompeyo y Craso, se le concedió el consulado y el mando de los ejércitos romanos en la Galia durante diez años. A través de su desempeño superior como general, derrotó a los galos, ganando enorme riqueza, prestigio y popularidad entre el ejército y las masas.

Pompeyo comenzó su carrera en el ejército antes de entrar al Senado. Él sirvió en la guerra social y la guerra civil que vinieron una década antes del triumvirate. Sobre la base de sus éxitos tempranos, le dieron recursos masivos para combatir a los piratas en el Mediterráneo oriental, una guerra que ganó rápidamente. Campaña más al este, fue el primer romano en conquistar Jerusalén.


Pompeyo el Grande.

Estos dos hombres formaron una alianza secreta con un tercer hombre, Craso. Craso trajo su riqueza al grupo, el poder militar de Pompeyo, y la fama de César, y durante un tiempo, fueron la amenaza que los optimatos temían. Pero después de la muerte de Craso en el 53 aC los otros dos cayeron. La guerra siguió pronto.


Los ejércitos



Infantería auxiliar romana cruzando un río. Autor de la foto.

El ejército que César había llevado a Grecia sólo tenía la mitad de los hombres que esperaba ocupar. Había intentado atravesar el Adriático en dos grupos, pero el segundo fue bloqueado por la flota de sus oponentes. Consecuentemente, aunque colocó ocho legiones, estaban bajo fuerza, dejándole con 22.000 infantería, apoyados por alrededor mil caballería.


Pompeyo marcó el doble número de César. Sus once legiones estaban en plena fuerza, ascendiendo a 45,000 hombres. Fueron apoyados por 7.000 caballería.

El ejército de César era un lote mixto. Algunos eran veteranos de sus guerras galas. Estas tropas experimentadas, que incluían a la Legión X Equestris, la favorita de César, eran leales al hombre que les había dado fama, fortuna y éxito. El resto de sus legiones habían sido impuestas especialmente para la Guerra Civil.

Desplegando para la batalla



Despliegue inicial de fuerzas en la batalla de Pharsalus, el 48 de agosto AC. Crédito de la imagen.
Pompeyo tenía todas las ventajas de entrar en la batalla. Tenía el terreno más alto, tenía el doble de hombres y, a diferencia de César, no se le acababan los suministros. Podía optar por luchar en condiciones favorables, mientras que su oponente tenía poca opción pero aceptar la batalla.

Para el comandante del ejército optimista, Pompeyo se acercó a la batalla de manera conservadora. Sus legiones estaban dispuestas en las tres líneas tradicionales, cada diez hombres de profundidad, con las tropas más duras en los flancos. A su derecha estaba el río Enipeo, a su izquierda su caballería masiva.

César también se desplegó en tres líneas, pero tuvo que reducirlos a seis hombres de profundidad para cubrir la longitud del ejército de Pompeyo. Sacó a algunos hombres de estas filas para formar una cuarta línea oculta a su derecha, respaldando a su caballería superada en número en la carga que esperaba de los jinetes de Pompeyo. La décima legión, endurecida por la batalla, sostenía el extremo derecho de la línea principal.


La pelea

Sabiendo que el tiempo estaba de su lado, Pompeyo esperó a que César atacara. Pero su precaución le costó, ya que se retuvo con tanto éxito que las tropas de César fueron capaces de descansar a medio camino de su avance, la reforma y la captura de su aliento. Por fin, César alcanzó las líneas de Pompeyo, y las dos fuerzas de infantería se enfrentaron.

Mientras tanto, Pompeyo lanzó su caballería a la izquierda, empujando atrás los de César y desordenado en el proceso. Fue entonces cuando entró en juego la cuarta línea oculta de la infantería cesárea. Contraatacando inesperadamente a la desorganizada caballería con sus lanzas, los derrotaron, enviándolos huyendo de las líneas de Pompeyo.



Ahora César lanzó todo el peso de sus fuerzas en la batalla. Al otro lado del campo, su tercera fila ascendió, la última de sus reservas se unió al cuerpo a cuerpo mientras que la cuarta línea marchaba alrededor y atacaba el flanco expuesto de Pompeyo.

El ejército de Pompeyo se derrumbó. El general huyó a su campamento fortificado, reunió a su familia y huyó del país. Poco después, las tropas de César invadieron el campamento.

El resultado

Los informes de los números de las batallas antiguas siempre tienen que ser tomadas con una pizca de sal, debido a una tendencia hacia la exageración literaria. Sin embargo, está claro que Pompeyo y los optimistas perdieron mucho más hombres. El propio César afirmó que perdió 30 centuriones y 200 legionarios, mientras que Pompeyo perdió 15.000 muertos y 24.000 capturados, con nueve de sus preciosos estándares de águila incautados.

La guerra no había terminado. Pompeyo fue a Egipto, donde fue asesinado por un rey que esperaba obtener el favor de César. César se vio envuelto en la política egipcia, incluso mientras limpiaba al resto de sus oponentes romanos. Pero después de su victoria contra números abrumadores en Pharsalus, él nunca más enfrentaría un desafío militar serio de dentro de Roma.

viernes, 23 de junio de 2017

Coraje en combate: 5 batallas en que los cojones se impusieron (1/2)

5 Batallas donde el espíritu luchador superó las adversidades
Parte 1
Andrew Knighton | War History Online



Las batallas se pueden perder por cien razones diferentes. Pobres números, estrategia imprudente, armas inferiores, la lista continúa. Pero sólo de vez en cuando, una fuerza de combate supera las barreras que deben conducir a su derrota. De vez en cuando, el espíritu de lucha supera las probabilidades.

Agincourt



Para los ingleses, la batalla de Agincourt es la materia de la leyenda. Era una batalla que no podía haber sido ganada sin la asombrosa fuerza del espíritu.

El ejército inglés que luchó en Agincourt el 25 de octubre de 1415 fue una fuerza maltratada. Hambrientos y llenos de enfermedades, habían estado marchando durante días por el norte de Francia. 6.000 de ellos enfrentaron alrededor de 25.000 franceses. La mayoría de los ingleses eran arqueros, hombres pobres que llevaban poca armadura. Contra ellos estaba un ejército que consistía principalmente de hombres de armas - guerreros ricos vestidos de pies a cabeza en reluciente metal.


Las decisiones tácticas desempeñaron un papel importante en la decisión de la batalla, pero no hubieran sido por nada, sino por el espíritu de lucha de las tropas inglesas, inspiradas por su líder, el rey Enrique V, que vagaba por las líneas antes de la batalla y guió a los hombres en oración . Una delgada línea de tropas se defendía una y otra vez contra una fuerza más grande y mejor equipada, desgastando a los franceses en un brutal combate cuerpo a cuerpo que finalmente logró vencer a los ingleses.

Albuera


El espíritu de lucha volvería a salvar a los británicos en el flanco de la batalla de Albuera el 16 de mayo de 1811.

Durante los combates, una tormenta de granizo barrió el campo de batalla. El 3rd (de Infantería a Pie) Foot británico, conocido como los Buffs, se encontró con mosquetes empapados y casi sin visibilidad. Hacia esta miseria cabalgaban las caballerías francesa y polaca, llegando tan de repente que los Buffs no pudieron formar plazas defensivas. Los Buffs fueron abrumados, su Teniente Latham salvando el estandarte del regimiento ocultándolo en su chaqueta, incluso cuando su brazo y la mitad de su rostro estaban cortados.


Los Buffs defienden sus colores, pintados por William Barnes Wollen

Otras tropas se apresuraron a detener a los franceses. Entre ellos estaba el 57º Regimiento de Fusileros. El coronel Inglis, el comandante del 57, recibió una munición de racimo en el pulmón y se tendió en el campo instando a sus hombres a volverse "duros de morir".

Pagar carísima la derrota hicieron. Del 57, sólo 160 hombres sobrevivieron de 600, mientras que sólo 85 de los 728 Buffs salieron de Albuera vivos. Pero su coraje había ganado el día. El comandante francés, el mariscal Soult, los culpó por su derrota, diciendo: "Ellos estaban completamente golpeados, el día era mío, pero no lo sabían y no huirían".

El teniente Latham, notablemente, sobrevivió.

lunes, 19 de junio de 2017

SGM: Operación Nordwind - Parte 2

Operación Nordwind 1945: 
La última ofensiva occidental de Hitler

Parte 2
Viene de Parte 1

Después de la pérdida de Estrasburgo el 23 de noviembre, el punto focal de las acciones alemanas a finales de noviembre y principios de diciembre fue la defensa de la bolsa de Colmar, que fue el último punto de apoyo importante alemán en la orilla oeste del Rin, en Alsacia. La campaña de noviembre separó al AOK 1 del AOK 19, que se había internado en la bolsa de Colmar. 
El 24 de noviembre, General Rundstedt y General Balck recomendaron que se retirará AOK 19 sobre el Rin a una nueva línea defensiva en el Bosque Negro, Hitler se enfureció con la idea de que una parte importante de Alsacia se devolviera a los franceses sin oponer resistencia y tristemente dio instrucciones para que las fuerzas atrapadas alrededor de Colmar que lucharan o murieran en la llanura de Alsacia. 

 
El avance de la 2e División de Blindee de Leclerc fue tan repentino e inesperado que cuando los tanques franceses irrumpieron en Estrasburgo el 23 de noviembre, los ciudadanos iban a sus negocios sin ninguna expectativa del drama que se estaba desarrollando. Esta foto fue tomada unos días después de la liberación con la dañada catedral de Notre Dame en el fondo. (NARA) 
 
Un tanque M4A2 de la 5e División Blindee francesa con movimientos de apoyo de infantería en las afueras de Belfort el 20 de noviembre de 1944 durante los esfuerzos para penetrar en la brecha de Belfort en la llanura de Alsacia a lo largo del Rhin. (NARA) 
 
El apoyo de los Panzer del AOK 19 en la Brecha de Belfort fue escaso. Los mal desplegados Panzer Brigada 106 Feldherrnhalle se desempeñó como su cuerpo de bomberos, corriendo de un lugar a otro con la esperanza de evitar una catástrofe. Uno de sus tanques PzKpfw IV que se ve en el fuego después de haber sido alcanzado por fuego de bazuca durante una escaramuza con la 4e división de Montaña Marroquí francesa en los bosques de Hardt cerca de Pont-du-Bouc, al norte de Mulhouse, en la lucha por la brecha de Belfort, en los primeros días de diciembre de 1944. (NARA) 

Hitler colocó la defensa de este sector en SS-Reichsführer Heinrich Himmler, y bajo un nuevo Comando de Oberrhein (Alto Rin) como un reproche a el derrotismo del ejército. 
Con la alta barrera de los Vosgos penetrada, Devers comenzó los preparativos para cruzar el Rin, a pesar de que todavía no había recibido permiso formal de Eisenhower para hacerlo. El avance espectacular del Grupo 6 º Ejército en noviembre de 1944 planteó la cuestión del papel que podría desempeñar en las próximas operaciones en Alemania. Eisenhower había aceptado en general el punto de vista británico que el énfasis debe estar en el ala norte, y en especial la misión 21a Montgomery grupo del ejército para apoderarse de la región industrial del Ruhr de vital importancia en Alemania, con el Grupo 12 del Ejército Bradley proporcionó una función de apoyo en contra de la Cuenca industrial del Sarre. Bajo este esquema, el sexto Grupo de Devers "El Ejército no tiene un papel importante, además de una parte imprecisa de la estrategia de un "frente amplio" de Eisenhower. Parte del problema era los detalles geográficos de Alsacia y el terreno correspondiente en la parte alemana del Rhin. Más allá de la llanura del Rin, Alsacia es el Bosque Negro de Alemania, una extensión montañosa y boscosa que no parece ser especialmente adecuada para las operaciones ofensivas móviles. El sexto grupo del ejército, con su larga experiencia en operaciones de montaña, no se dejó intimidar por tales perspectivas, que acaba de superar el obstáculo de montaña más importante en el ETO en una impresionante campaña de dos semanas. Sin embargo, Eisenhower estaba inmerso todavía en la desastrosa campaña de bosques Hürtgen en el primer sector del Ejército de los EE.UU., una sangrienta batalla de desgaste, con pocos signos de progreso. Como resultado de ello, la idea de que se repita el potencial de esta campaña en el Bosque Negro dio una larga pausa de Eisenhower. 

Además de la cuestión de la idoneidad del Bosque Negro como un quirófano en el comienzo del invierno de 1944, Eisenhower fue también provisionalmente el compromiso de apoyar una operación proyectada por el Tercer Ejército de Patton en el Sarre, dirigida hacia Frankfurt. Campanilla operación, programada para comenzar el 19 de diciembre, no sería posible a menos que las defensas alemanas en el Palatinado en la orilla oeste del Rin se soltaron. Como resultado de estas consideraciones, vetó el plan de Eisenhower de atacar Devers a través del Rin a finales de noviembre o principios de diciembre. En cambio, el sexto grupo del ejército se le dio un papel de apoyo. El ala norte del Séptimo Ejército de Patch EE.UU. fue asignado para empujar hacia el norte en los Vosgos baja para ayudar a Tercer Ejército de Patton en su asalto al Rhin. En el sur, los franceses Lere Armée fue dirigida a eliminar la bolsa de Colmar. 

Nuevas directivas de Eisenhower llevaron a una serie de ofensivas brutales de montaña a principios de diciembre. El ataque desde el Norte por el XV Cuerpo de los EE.UU. hacia el Sarre se enfrentó a una fuerte concentración de las defensas de la Línea Maginot alrededor de la ciudad antigua fortaleza de Bitche, mientras que el VI Cuerpo hacia el este ante el bosque Hagenau seguido por el Westwall (Línea Sigfrido). La penetración de la selva Hagenau fue un éxito suficiente como para que el VI Cuerpo compromete su fuerza de la explotación mecanizada, la División Blindada 14. Por el contrario, XV Cuerpo tenía un tiempo duro en los accesos a Bitche y no habían capturado la ciudad en la tercera semana de diciembre, cuando las operaciones fueron suspendidas por la ofensiva de las Ardenas. Más lejos al sur, la bolsa de Colmar fue asaltado por tres lados, pero la Wehrmacht mantuvo un control firme hasta el final de diciembre. 

El evento más influyente en la lucha contra Alsacia ocurrió más al norte, en las Ardenas belgas, donde Grupo de Ejércitos B lanzó su ofensiva por sorpresa el 16 de diciembre. La ferocidad de este ataque sorprendió a Eisenhower y Bradley, y dio lugar a una lucha para montar un contraataque. El Tercer Ejército de Patton, que ya a punto de poner en marcha la Operación Campanita hacia Frankfurt, en lugar envió a dos de sus cuerpos hacia el norte, para ayudar a aliviar Bastogne. Esto tuvo implicaciones inmediatas para el vecino del Séptimo Ejército de los EE.UU., que se esperaba ahora para cubriera los 27 millas (43km) del vacío creado por el cambio de Patton, sin refuerzos adicionales. Como resultado, el Séptimo Ejército de los EE.UU. tuvo que cubrir 126 millas (203 kms) de la parte delantera con seis divisiones de infantería, demasiado delgadas una línea defensiva de los Estados Unidos las normas habituales del Ejército. A modo de comparación, el sector VIII del Cuerpo en las Ardenas, que los alemanes habían encontrado tan atractivo para su ofensiva con cuatro divisiones de infantería sobre un frente de 60 millas (96km) de largo, una concentración de un denso tercero que frente al Séptimo Ejército en Alsacia. Al 19 de diciembre, todas las operaciones ofensivas aliadas en Alsacia se paralizó y comenzó una nueva orientación a la defensiva. 

Después de haber sido objeto de implacables contratado por el Grupo de Ejército 6º durante cinco meses de lucha continua, Grupo de Ejércitos G fue en busca de venganza. Los altos mandos alemanes en Alsacia había sido mantenido en la oscuridad acerca de la ofensiva de las Ardenas. Cuando las noticias de los éxitos iniciales alemanes llegaron, hubo cierto optimismo de que la marea podría dar vuelta en Alsacia con un audaz ataque. Estos planes finalmente cristalizaron en la Operación Nordwind a finales de diciembre de 1944.

 
El 1ere Armée intentó romper la Brecha de Belfort, en noviembre y diciembre tanto en la llanura de Alsacia, así como a través de los Vosgos de alta como se ve aquí. Se trata de una patrulla de la División de 3e d'lnfanterie Algerienne, una división argelina que había visto anteriormente en combate en Italia. (NARA) 
 
En 23 de noviembre de 1944, la Panzer-Lehr-Division entró en escena con un contraataque de Sarre-Unión en contra del Séptimo Ejército, llegando a dos regimientos de la 44ª División. Este Panther Ausf G fue eliminado durante los combates contra el 114a de Infantería cerca Schalbach el 25 de noviembre, con un golpe de bazooka evidente en el lado del casco inmediatamente debajo de la torreta. La División Panzer-Lehr se vio obligado a abandonar el ataque al Comando de Combate B, cuarta División Blindada lanzó un ataque por el flanco de la Fénétrange. (NARA) 
 
Durante diciembre, la principal tarea del Séptimo Ejército fue penetrando en los Vosgos baja y el acceso a la llanura de Alsacia. Esta es la entrada a la brecha de Saverne mirando hacia el oeste, una de las principales vías de acceso de las montañas hacia el Rhin. (NARA) 
 
A mediados de diciembre, el Séptimo Ejército fue a chocar con la traza de la Línea Maginot alrededor de Bitche. En este caso, GIs del 71ª de Infantería, de la 44ª División inspeccionando el Ouvrage du Simsershof en las afueras de Bitche después de la guarnición de la 25. Panzergrenadier-Division se había retirado finalmente en la noche de diciembre 18/19 después de días de intenso bombardeo de artillería. (NARA) 
 
Devers y Patch planearon asaltar el Rin cerca de Rastatt a principios de diciembre para rodar detrás de la Westwall. A pesar de que las unidades de la la Séptima del Ejército comenzaron a entrenarse para el cruce de ríos a fines de noviembre, Eisenhower vetó el plan. El Séptimo Ejército tuvo la oportunidad de los próximos tres meses más tarde y esta fotografía muestra un ejercicio de entrenamiento de la 157a de Infantería de la 45 ª División moviendo un cañón antitanque de 57mm en un camión anfibio DUKW el 11 de marzo de 1945. (NARA)

lunes, 29 de mayo de 2017

URSS: Un homenaje a los héroes de Stalingrado

Una historia de la Segunda Guerra Mundial que todavía da temblores en espina 

George Winston - War History Online



Octubre 1942: Un Oberleutnant alemán (teniente primero) con una ametralladora soviética PPSh-41 en los escombros de la fábrica de Barrikady. 

A lo largo de Rusia, muchas personas están tomando el tiempo para rendir homenaje a las víctimas de la Segunda Guerra Mundial. Un 22 de junio, marcó el 75 aniversario de la Alemania nazi invadiendo la Unión Soviética. Encendió algunas de las batallas más sangrientas en la historia humana conocida en Rusia como la Gran Guerra Patriótica.

Una mujer vino a encender una vela en el terraplén del río Moskva. Ella habló a RT y dijo: "Vine aquí hoy para honrar la memoria de mis dos grandes tíos y mis abuelos - que sobrevivieron a la batalla de Stalingrado, los horrores de los campos de concentración y el resto de la guerra. Mi abuela me habló de las atrocidades de la Segunda Guerra Mundial, que siguen vivas en mi mente. Envían escalofríos por mi espina dorsal y me hacen estallar en lágrimas. "

La guerra en el frente oriental duró del 22 de junio de 1941, hasta el 9 de mayo de 1945, cuando la Alemania nazi se rindió. En honor de cada día de la guerra, 1.418 velas se encendieron en Moscú. Otra mujer en la asistencia describió esto como: "Un recordatorio de lo difícil que fue para nuestros antepasados ​​para luchar y restaurar nuestro país sacudido, la forma en que renunció a todo para su patria".


Los soviéticos defienden una posición, Stalingrado. 

Según las estadísticas oficiales, la guerra costó 26,6 millones de vidas en la Unión Soviética. En total, más de 8 millones de personas murieron en la línea de frente de la guerra para repeler la invasión de la máquina de guerra nazi. Era la única manera de derrotar al nazismo. Sin duda, la Unión Soviética sufrió más durante la Segunda Guerra Mundial con más del 75% de las fuerzas de los nazis y aliados en Europa en el Frente Oriental. El Frente Oriental fue también donde Alemania nazi sufrió el 74% de sus pérdidas de guerra.

En el frente oriental, tuvo lugar la batalla de Stalingrado. Esta fue la batalla más grande y más sangrienta de la Segunda Guerra Mundial. Más de un millón de soldados participaron a través de ambos lados.

En última instancia, fue el punto de inflexión en el teatro europeo de la Segunda Guerra Mundial. Los nazis nunca fueron capaces de recuperar el impulso que tenían antes. El ejército soviético tomó este éxito militar en la gran batalla siguiente de Kursk que comenzó durante julio / agosto de 1943. Aquí, una de las batallas blindadas más grandes en historia ocurrió; Resultando en otro éxito estratégico soviético. Después de esto, no habría más empujones nazis importantes en el frente del este.

Los civiles soviéticos también sufrieron en esta guerra. Casi 7,5 millones de civiles fueron asesinados deliberadamente por los nazis que ocuparon varios territorios durante la guerra. Otros 4,1 millones de personas murieron debido a las terribles condiciones perpetradas por el régimen.


Leningradinos en la avenida de Nevsky durante el cerco. 

Durante el Sitio de Leningrado, más de 630.000 civiles murieron de hambre y exposición al frío. Durante 872 días, los nazis y sus aliados bloquearon la ciudad. Durante la peor parte del bloqueo, la ración de alimentos en la ciudad disminuyó a sólo 125-250 gramos de pan por día. Sería difícil encontrar una familia soviética que no sufriera una pérdida durante la guerra. Una vez terminada la guerra, el país quedó devastado. La producción agrícola para el país fue de 40% en comparación con los tiempos anteriores a la guerra.

Durante la ceremonia, la élite política de Rusia colocó coronas en la Tumba del Monumento al Soldado Desconocido, ubicada junto al muro del Kremlin. Cientos de miles de rusos conmemoraron a los héroes y víctimas de la Segunda Guerra Mundial en el día nacional de la conmemoración y el dolor. Aproximadamente, 3.000 personas participaron en "Una vela de la memoria" en la ciudad Urals rusa de Yekaterinburg. La gente allí también formó una palabra gigante "recordar" en una de las plazas. La primera vela fue encendida a las 3:15 para conmemorar las primeras bombas nazis que cayeron sobre la ciudad en 1941.

10.000 musulmanes de varias regiones de Rusia se reunieron en la ciudad de Kazan para celebrar una ceremonia religiosa especial. Fue en recuerdo de las víctimas de la Gran Guerra Patriótica. Belarús también celebró ceremonias conmemorativas el mismo día.

sábado, 13 de mayo de 2017

Antigüedad: 3 batallas que derivaron en masacres

3 batallas antiguas que terminaron en un derramamiento de sangre completo
Yulia.Dzhak - War History Online




Desde los albores del tiempo hasta la nueva era, muchas vidas se habían perdido en el campo de batalla. No se trata sólo de la victoria; Se trata de los que murieron luchando por ella. Cada batalla tiene un significado e impacto sobre la historia mundial, así que echemos un vistazo a esos tres choques antiguos, donde la victoria costó cientos de miles de vidas.

La guerra de Kalinga - c. 262 - c. 261 aC




Ashoka, líder de la dinastía Maury y el mayor emperador de la India y su batalla contra la república de Kalinga ha inscrito las páginas de la historia antigua con la sangre de pocos cientos de miles de personas. Aunque muchos consideran que esta parte de la historia es mítica, vale la pena mirar porque causó un tremendo cambio en el corazón de un emperador poderoso y la vida de los antiguos indios.

Para Ashoka, era de suma importancia política y económica hacerse cargo de la república feudal y fortalecer el gobierno de su dinastía. Kalinga, también conocida como Odisha, era un importante centro comercial, una aspirante a la república de la libertad, y las artes, una cultura floreciente que tuvo un gran impacto en todo el subcontinente indio.

Antes de su decisión final de conquistar a Kalinga por la fuerza, Ashoka el Grande envió una carta al rey exigiendo la sumisión completa. El rey Raja Anantha Padmanabhan declinó, sellando el destino de su república. Como resultado, Ashoka el Grande llevó un gran ejército a las tierras de la gente libre. Un ejército de aproximadamente 400.000 seguía a su emperador en una guerra. Ashoka estaba ansiosa por superar a su padre Bindusara y su abuelo Chandragupta y lograr lo que nunca pudo: tomar la República de Kalinga.

La República estaba muy poco numerosa, sólo tenían 60.000 infantes, 10.000 caballerías y 700 elefantes de guerra para proteger sus tierras y posiblemente numerosos civiles que habían tomado cualquier arma que pudieran para proteger sus hogares y sus familias.

El el año 261 A.C., en la colina Dhauli junto al río Daya, el ejército de Ashoka y el de Kalinga se encontraron. La batalla fue tan feroz y devastadora que las aguas del río Daya se volvieron rojas de la sangre de los guerreros Kalinga y los guerreros Magadha. La tierra fue completamente destruida y saqueada, la gente masacrada. 250.000 fueron asesinados y otros 150.000 esclavizados. Ashoka incluso pensó que era el ganador al final la victoria era tan amarga, que volvió su corazón al budismo y la paz. En los siguientes 40 años de su gobierno, él no tomó la espada ni siquiera una vez y predicó la no violencia y la prosperidad pacífica.

Batalla de la calle Watling - 60 o 61 dC, el levantamiento de Boudica




La batalla de la calle Watling es una lucha significativa entre los británicos liderados por el infame Boudica y el ejército romano bajo el mando de Gaius Suetonius Paulinus. Esta batalla es un punto de inflexión para la isla, ya que marca el final de la resistencia británica para los próximos 350 años. Boudica era la viuda del último rey de los Iceni. Después de la muerte de su esposo, ella y sus hijas sufrieron gran humillación y terror en manos de los romanos, y también lo hizo su reino. Así pues, como el gobernador romano estaba en su búsqueda para someter la isla de Mona la chispa de la revuelta fue encendida.

Boudica buscó una alianza con sus vecinos los Trinovantes, que aceptaron sin duda, ya que también tenían un rencor contra los invasores romanos. Después, las fuerzas rebeldes aliadas ganaron contra los romanos en la batalla de Camulodunum y emboscaron a la novena legión española, Boudica se dirigió a Londinium. Sin embargo, el gobernador romano llegó a la ciudad primero y la evacuó. Las fuerzas aliadas, una vez más arrasaron la ciudad, sin dejar supervivientes. Mientras las fuerzas de Boudica continuaban su marcha revoltosa, el ejército de Suetonio Paulino logró reagruparse, aunque sin algunas de las legiones.

Los romanos eran muchísimo menos numerosos. Si pudiéramos creer las fuentes antiguas de los rebeldes eran más de 100.000 hasta 230.000, mientras que los romanos eran sólo unos 10.000 legionarios y una pequeña caballería. La única opción de Suetonius era esperar que las tácticas le ayudaran a superar a los rebeldes británicos. Él desplegó a sus hombres en una garganta estrecha o en la cima de una colina, donde los rebeldes no podían descender sobre ellos de una vez y flanquear los romanos. Idealmente, sólo tenían un camino para lanzar un ataque. El ejército rebelde de Boudica, que en ese momento estaba mal equipado lanzó y atacó todo y fue recibido de inmediato por 2 volleas de pilas. Las jabalinas romanas lanzaron al ejército rebelde en pánico y rompieron sus líneas, muchos empalados por jabalinas cubrieron el suelo. Cuando vio al enemigo desorganizado y apenado, Suetonius ordenó a sus hombres que participaran en combate cuerpo a cuerpo.

Incluso si los números son exagerados, la lucha no fue más que una masacre. Pocos miles nacieron para luchar y matar a los legionarios romanos contra el ejército rebelde no equipado, principalmente consistente de civiles de todas las edades y géneros, todos a la espada sin ninguna compasión. Estimación de víctimas - hasta 80.000 rebeldes británicos. La batalla fue el final del levantamiento y aseguró el gobierno de Roma sobre la Isla.

Batalla del río Fei - 383 AD





China antigua. La caída del Imperio Qin fue un punto de inflexión en la historia china. La importante Batalla del Río Fei marcó el surgimiento del Imperio Jin Oriental y una nueva era en la cultura china. El emperador Xuanzhao del Imperio Qin fue un conquistador por la sangre. Bajo su gobierno, el imperio Qin floreció y se expandió mucho. Trató de destruir las tierras de la dinastía Jin rival y reunió un enorme ejército de tiempo de 270.000 caballería y 600.000 de infantería.

El conquistador chino continuó su marcha hacia las tierras de la dinastía Jin, capturando ciudades una tras otra. El Jin tenía solamente una fuerza mucho más pequeña de 80.000 defensores de élite para proteger su patria del invasor, sin embargo, tenían pocas ventajas de su lado. La horda de Xuanzhao era principalmente de hombres forzados a luchar o enfrentarse a penas horribles, desorganizados y no muy bien entrenados si entrenados en absoluto. Incluso pensando que la horda era superior en número, los defensores no sólo tenían el espíritu para proteger su patria, sino que lo sabían mucho mejor.

Finalmente, en noviembre de 383, cerca del río Fei, ambos ejércitos estaban en las orillas opuestas. El Emperador Qin esperaba que pudiera emboscar a los Jin mientras cruzaban y de una vez por todas deshacerse de la resistencia, y ordenó un retiro táctico para que lo siguieran y trataran de llegar a su banco. Poco sabía que las tácticas de Jin golpearían a sus hombres con tanta fuerza, que pondría fin a la conquista. A medida que el ejército Qin se retiraba de su banco, se difundió un rumor que fueron derrotados, y por lo tanto, todos entraron en el caos. Nadie sabía lo que realmente estaba sucediendo y muchos creían que realmente eran derrotados.

A medida que el pánico de las masas comenzaba a avanzar en toda la línea, la fuerza indisciplinada de todos modos se rompió completamente y no se siguieron órdenes. Las élites Jin cruzaron el río y lanzaron un ataque total y los Qin fueron completamente desviados y destruidos, huyendo en pánico o cayendo bajo las espadas de los defensores. El retiro desordenado de su ejército, el continuo ataque de los Jins y el pánico, valió la vida de alrededor del 70% de los Qins y de bajas mínimas para los defensores. Los registros dicen que hasta 700.000 soldados de Qin llegaron a su fin en la masacre.

Las tres batallas no fueron más que una masacre y nada más que un derramamiento de sangre, que empapó las tierras con la vida de varios cientos de miles de personas cada una. Aun cuando los números pueden ser puestos a un debate, las batallas eran evidentemente un momento de la historia cuando no se salvó a nadie, en la búsqueda de la tierra o la gloria.

domingo, 26 de marzo de 2017

Conquista del desierto: La batalla de San Carlos (1872)

Batalla de San Carlos y el fin del raid de Calfucurá




 
Fortín San Carlos


El 8 de marzo de 1872 las fuerzas del Ejército Argentino dirigidas por el General Rivas y el Coronel Boerr derrotaron a más de 3. 500 indígenas mandados por el cacique chileno Juan Calfucurá marcando así el inicio del fin de un reinado de terror que por más de 20 años asoló las poblaciones de la campaña argentina. 

Introducción 
Desde la llegada de los españoles al actual territorio argentino las diversas tribus indígenas que lo habitaban ejercieron una fuerte resistencia al avance del hombre blanco, lo que motivó que continuamente se produjeran enfrentamientos entre las partes en conflicto. Producida la Revolución de Mayo, los primeros gobiernos patrios debieron realizar negociaciones con los naturales con el fin de evitar que éstos llevaran a cabo ataques contra las poblaciones de la frontera, a pesar de ello y aprovechando que las fuerzas militares debían ser empleadas en las guerras por la independencia, voroganos, ranqueles, pampas y araucanos continuamente asolaban las estancias y poblaciones del sur de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, San Luis y Mendoza. 

Con el fin de terminar con las depredaciones el gobernador bonaerense Martín Rodríguez efectuó dos campañas en 1823 y 1824 que no dieron los resultados esperados debido a la falta de tácticas adecuadas; mejor suerte tuvieron las realizadas por el coronel Rauch en 1826 y 1827 que junto con los tratados de paz firmados por el entonces coronel Juan Manuel de Rosas lograron mantener la frontera en relativa paz. En esos momentos el interés por lograr este propósito era mayor que nunca debido al peligro que se corría por estar desarrollándose la guerra contra el Brasil, no debe olvidarse que uno de los propósitos de la desastrosa incursión imperial a Carmen de Patagones había tenido como principal objetivo el establecimiento de una alianza con las tribus locales para abrir un segundo frente de batalla a nuestro país. 

En 1833, Juan Manuel de Rosas realizó la primera gran campaña para pacificar la frontera, logrando mediante una combinación de tratados de paz y acciones militares neutralizar a los salvajes y mantenerlos en relativa inacción hasta 1852. La frontera avanzó hasta el río Colorado. Con su caída el 3 de febrero del citado año, los indígenas reiniciaron los ataques asolando la campaña y dando inicio a una etapa durante la cual las fuerzas nacionales sufrieron continuas derrotas y la frontera fue devastada. A las malas tácticas y a la falta de medios se sumaron los continuos problemas internos y externos, las luchas entre liberales y federales, la guerra con el Paraguay y las tensiones con Chile y Brasil, que hábilmente fueron explotados por los indígenas en su favor. Esto fue posible por la presencia de un cacique chileno que fue capaz de utilizar todas estas circunstancias en su propio beneficio: Juan Calfucurá. 

Calfucurá y la confederación de tribus 
En 1835, una caravana de unos 200 indios araucanos llegados de Chile se presentó a comerciar, como era habitual al menos una vez al año, con la tribu vorogana de Salinas Grandes (actual provincia de La Pampa). En el momento en que debían iniciarse los festejos por la reunión, los araucanos atacaron a sus parientes y en medio de un infernal griterío degollaron a los caciques Rondeau, Melin, Venancio, Alún, Callvuquirque y a muchos capitanejos y ancianos. Por primera vez se escuchó en las pampas el nombre del cacique Juan Calfucurá que comandaba a los chilenos. Inmediatamente procedió a ejecutar a otros caciques de tribus vecinas y a buscar la alianza con las mismas una vez "decapitadas". Fue así como atrajo a voroganos, pampas, ranqueles y araucanos y en pocos años formó una enorme confederación con la que dominó rápidamente el sur de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba San Luis, Mendoza, y las actuales provincias de La Pampa, Neuquén y Río Negro teniendo como centro Salinas Grandes. Durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas firmó una serie de pactos por los cuales, a cambio de vacas, yeguas, bebidas, azúcar, yerba y tabaco, se abstenía de atacar la frontera, con lo cual la misma pudo mantenerse en relativa seguridad, pero aunque los malones disminuyeron no cesaron completamente. Derrocado Rosas el 3 de febrero de 1852, Calfucurá (calfú azul, curá piedra) dio una muestra de la nueva etapa que comenzaba en la trágica historia de la lucha contra el indio al atacar al día siguiente Bahía Blanca con 5.000 guerreros. La línea de frontera retrocedió hasta la existente en 1826 y todo lo ganado en la campaña de 1833 se perdió. 

El 13 de febrero de 1855 arrasó el poblado de Azul con una fuerza de 5.000 lanceros asesinando a 300 personas, cautivando 150 familias y robando 60.000 cabezas de ganado pero esto sólo era el principio. En septiembre del mismo año el comandante Nicolás Otamendi murió junto a 125 de sus hombres en un combate contra los indígenas en la estancia de San Antonio de Iraola. Ocho días después Yanquetruz, subordinado del cacique chileno, al frente de 3.000 guerreros asoló Tandil. Mientras tanto, Calfucurá saqueó la población de Puntas de Arroyo Tapalqué. Ante tanta destrucción, Mitre organizó un ejército al que llamó "Ejército de Operaciones del Sur" que constaba de unos 3.000 hombres y 12 piezas de artillería poniendo al frente al General Manuel Hornos. El 29 de octubre las fuerzas nacionales fueron atraídas por Calfucurá hacia una zona llana y fangosa llamada San Jacinto ubicada entre las sierras de ese nombre y el Arroyo Tapalqué donde la caballería argentina casi no podía moverse. Las fuerzas de Hornos fueron atacadas desde todas direcciones y sufrieron una terrible derrota quedando muertos sobre el campo de batalla 18 jefes y oficiales y 250 soldados, además 280 resultaron heridos y se perdieron numerosas armas, pertrechos y municiones. Aprovechando la victoria, los naturales continuaron los malones sobre las ahora indefensas poblaciones de Cabo Corrientes, Azul, Tandil, Cruz de Guerra, Junín, Melincué, Olavarría, Alvear, Bragado y Bahía Blanca. El ganado robado era en parte utilizado por los indios para propio consumo pero en su gran mayoría se llevaba a Chile donde era vendido a los estancieros locales que luego a su vez lo comercializaban en Europa. 

A pesar del desastre, los coroneles Conesa, Granada y Paunero lograron infligir algunas derrotas a los indígenas. La separación de Buenos Aires de la Confederación Argentina y más tarde las guerras civiles y con el Paraguay aumentaron la vulnerabilidad de la frontera. Esto obligó al gobierno argentino a celebrar humillantes tratados de paz por los cuales a cambio de alimentos, mantas, ganado y vicios (yerba, tabaco, alcohol) Calfucurá no atacaría la frontera, aunque los malones continuaron. 

El 5 de marzo de 1872, rompiendo el tratado de paz firmado con el gobierno del entonces presidente D. F. Sarmiento, el cacique chileno al frente de 3.500 guerreros cayó sobre los partidos de Alvear, 25 de Mayo y 9 de Julio asesinando a 300 pobladores, cautivando a 500 y robando 200.000 cabezas de ganado. Para que el lector tenga una idea de la magnitud de las fuerzas empleadas en estas invasiones debe tener en cuenta, usándolo como punto de comparación, que el Ejército de los Andes apenas superó los 5.000 efectivos. Cuando el grueso de los salvajes se retiraban con el botín fueron interceptados por las tropas de Rivas y Boerr en las proximidades del fortín de San Carlos (actual Bolívar), generándose la batalla que nos ocupa tratar. 


EL FORTIN SAN CARLOS
El centro de la provincia de Buenos Aires estaba habitado por aborígenes. En 1850 se instaló el “Fortín San Carlos”, el primero de una línea de avanzada sobre los nativos.

El Fortín San Carlos junto a la Laguna Pichi Carhué alzó su mangrullo en la inmensidad de la pampa salvaje, anticipando sueños fundadores.
Un día caluroso y pesado, el 8 de marzo de 1872, se libró la batalla de San Carlos, una de las más importantes y encarnizadas, no sólo de la Conquista del Desierto, sino de la historia argentina. Calfucurá perdió esta vital batalla y su llama vital se extinguió el 3 de julio de 1873 en Chilihué. Desde ese momento, el fortín fue un punto de paso hacia la frontera que cada vez se internaba más empujando al indio.
Con el adelanto de la línea de fortines quedó entre los pueblos de Guaminí y 25 de Mayo, Olavarría y 9 de Julio, un gigantesco rombo de 270 kilómetros de largo por 170 de ancho, de tierras vacías.
En base a ello, se decidió fundar un pueblo aproximadamente en el centro del rombo, eligiéndose como punto poblador la ubicación del Fortín San Carlos.

Un decreto del gobernador de la Pcia. de Bs. As., Dr. Carlos Casares dio vida a una nueva población en la avanzada de la frontera hacia las Salinas Grandes. Fue el 26 de Octubre de 1877. Desde ese instante y a través de otras disposiciones gubernamentales se fue preparando la caravana fundadora que partió de la localidad de 25 de Mayo, pueblo en el cuál la oferta de tierras cercanas al Fortín San Carlos había tenido gran repercusión.

Tal es así que luego de la llegada del ingeniero geógrafo Rafael José Hernández, a quién se había otorgado el trazado de la nueva ciudad, bastaron sólo cuatro días para ultimar los preparativos de la partida que se concretó el 30 de Enero.

El 3 de Febrero llegaron al Fortín San Carlos y a su vera levantaron un campamento. Todo era improvisado para los futuros pobladores, quienes debieron cuerpearle a las penurias, mientras el Ing. Hernández reconocía los alrededores para estudiar la mejor ubicación del pueblo.
El mismo, realizando sus exploraciones, encontró mojones que le comunicaban que el fortín y sus inmediaciones se hallaban dentro de una propiedad privada.

Por esto, decidió apartarse de allí en busca de nuevos terrenos, y al cabo, tras consultar con los miembros de la Comisión, coincidieron de que el lugar más apropiado ( y en tierras fiscales ) se encontraba inmediatamente al sur de las lagunas Acollaradas.

El 2 de Marzo de 1878 comunicó esa decisión a las autoridades y desde entonces, en esta fecha se conmemora la fundación de la ciudad, que asoció para gloria nuestra, dos nombres: San Carlos y Bolívar. El primero ya en uso en la zona por una vieja tradición y el otro en homenaje al Libertador Simón Bolívar, militar de origen venezolano. 


Las fuerzas opuestas 

a) El Ejército Argentino 
La composición de las fuerzas nacionales que intervinieron en San Carlos presenta varias particularidades. En primer lugar la misma era bastante heterogénea, estando formadas por regulares, guardias nacionales, vecinos e indios amigos, curiosamente estos últimos integraron el grueso de las mismas. La razón para esta diversidad estuvo dada por el hecho de que la invasión no era esperada y Rivas debió echar mano rápidamente de cuanto efectivo tenía disponible para impedir que los naturales se retiraran impunemente tras los saqueos. Tras la apresurada convocatoria que motivó que varios de los contingentes pudieran concentrarse, como veremos más adelante, gracias a repetidas marchas forzadas, la fuerza nacional quedó conformada de la siguiente manera: 



 
· Batallón de Infantería de Línea Nº 5, con 95 hombres y una pieza de artillería al mando del Teniente Coronel Nicolás Levalle. 
· Batallón de Infantería de Línea Nº 2 con 170 hombres con el Sargento Mayor Pablo Asies al frente. 
· Regimiento Nº 5 de Caballería de Línea con 50 hombres a cargo del Mayor Echichury y Plaza. 
· Regimiento Nº 9 de Caballería de Línea con 50 hombres al mando del Teniente Coronel Pedro Palavecino. 
· Guardias Nacionales de 9 de Julio bajo el comando del Capitán Núñez con 150 hombres. 
· Guardias Nacionales de Costa Sud dirigidos por el Teniente Coronel Francisco Leyría con 170 hombres, 800 guerreros de la Tribu aliada del Cacique General Cipriano Catriel con 800 guerreros. 
· Tribu amiga del Cacique General Coliqueo con 140 guerreros. 
· A estos efectivos hay que sumar los del servicio sanitario de las fronteras oeste y sur dirigidos por los cirujanos Juan M. Franceschi y Eduardo Herter, respectivamente. 
· En total 1.525 hombres aproximadamente: 165 infantes de línea, 100 hombres de caballería, 320 Guardias Nacionales y 940 indios aliados. 

En cuanto al equipamiento de los mismos era variado. La Infantería llevaba las carabinas Merrol a fulminante y Rayada a fulminante, sable bayoneta y machetes. La Caballería estaba provista con carabinas rayada y lisa a fulminante, sables y lanzas. Los indios amigos portaban lanzas, cuchillos, boleadoras y algunas carabinas. 

Tanto la Infantería como la Caballería llevaban chaquetas de brin, pantalones del mismo material y kepís. El primer arma calzaba botas o pantorrilleras de cuero con botín y la segunda botas. La vestimenta de los Guardias Nacionales era provista por los medios de cada uno de sus integrantes por lo que era muy heterogénea. Los indios amigos tenían un vestuario rudimentario que variaba según las posibilidades y posición social del propietario del mismo. La calidad de las caballadas a disposición de las fuerzas nacionales era en general buena, pero la agotadora marcha hasta San Carlos hizo que los animales se fatigaran excesivamente teniendo este hecho especial influencia para el desarrollo de las operaciones finales de la batalla. 

b) Ejército de Calfucurá 
En total, el cacique chileno logró concentrar en San Carlos alrededor de 3.500 guerreros bajo su mando supremo. En el momento de la batalla los dividió en cuatro grupos, tres de ellos con 1.000 hombres cada uno al frente de los Caciques Renquecurá, Catricurá y Manuel Namuncurá y el cuarto con 500 con Mariano Rosas que actuó como reserva. Todos montaban a caballo siendo la calidad de los mismos excelente, como era común entre los indios. 

El armamento era bastante rudimentario, la lanza era el arma más usual, hecha en general con caña tacuara elegida por su flexibilidad, la punta de las mismas podía ser de piedra o metal. Otras armas de uso generalizado eran las boleadoras, utilizadas para enredar las patas del caballo del rival o para golpear al oponente con ellas en el combate cuerpo a cuerpo. También se utilizaban cuchillos de diversos materiales. 

La vestimenta dependía de las posibilidades del usuario aunque en general era pobre, andando semidesnudos cubriéndose con algunas pieles y una vincha para sujetarse la larga cabellera. Sobre el lomo de los caballos se ponía una manta o jerga para protegerlo. Como puede verse el equipamiento de los indígenas era sumamente liviano lo que les daba una gran agilidad sobre todo para escapar ya que en general evitaban el combate salvo que consideraran que eran superiores al enemigo. 

La aproximación a San Carlos 
Calfucurá concentró sus fuerzas en Salinas Grandes y se movió hacia 9 de Julio, recorriendo aproximadamente unos 300 kilómetros en 5 días, pasando el día 5 de marzo la línea defensiva por la zona ubicada entre los fortines Quemhuimn y San Carlos. Enseguida saqueó los partidos de 25 de Mayo, Alvear y 9 de Julio, tras lo cual retrocedió hacia el lugar por donde había penetrado la línea defensiva llevando consigo el botín consistente en ganado, cautivos y todo tipo de objetos producto del robo. 

El 5 de marzo a las 2 p.m. en 9 de Julio camino hacia Buenos Aires, el jefe de la frontera Oeste, Coronel Juan C. Boerr fue informado por el Capitán de Guardias Nacionales Núñez de la invasión de Calfucurá. Inmediatamente ordenó al citado Capitán la movilización de sus fuerzas, también giró órdenes para que el Cacique General Coliqueo ubicado en 9 de Julio se le incorporara por el lado de Quemhuimn y para que el Teniente Coronel Nicolás Levalle que estaba en el fuerte General Paz hiciera lo mismo. A la vez se pidió apoyo los jefes de la fronteras Norte de Buenos Aires y Sur de Santa Fe, Coronel Francisco Borges, y Sur, Costa Sur y Bahía Blanca General Ignacio Rivas. 

A las 2.30 p.m. de ese día, el Cnl. Boerr inició la marcha hacia la laguna del Curá con unos 100 Guardias Nacionales pero al enterarse de que los indios del cacique Raninqueo se habían plegado a los rebeldes modificó la dirección y se dirigió al fuerte General Paz buscando la incorporación de Levalle y Coliqueo. Allí llegó a las diez de la noche recibiendo la noticia de que los salvajes se encontraban en la laguna Verde en número aproximado a los 3.000. Al no llegar los refuerzos de la División Norte y ante el peligro de que los indios escaparan, el Cnel. Boerr decidió marchar hacia San Carlos con los Guardias Nacionales y los hombres de Coliqueo, ya incorporado, para cortar la retirada a Calfucurá. Partió el 6 de marzo a las 9 p.m. Al día siguiente, a las 9 a.m. llegó a San Carlos donde se le unió el Teniente Coronel Levalle con las fuerzas que había podido reunir procedentes de los fortines de la frontera Oeste. Durante el trayecto hacia el punto de reunión, Boerr debió enfrentar la dura resistencia ejercida por las avanzadas de Calfucurá. Mientras tanto el General Ignacio Rivas avanzaba a marcha forzada desde Azul para incorporársele con 390 soldados y 800 indios del Cacique Catriel. Rivas había partido desde Azul el 6 de marzo a las 2 a.m., llegando a San Carlos tras una marcha agotadora el día 8 a la madrugada, inmediatamente asumió el comando de las fuerzas nacionales. El Coronel Francisco Borges a la vez movilizó a sus hombres pero éstos llegarían recién a la tarde del día 8, cuando la batalla había concluido. 

El 8 de marzo a las 7 de mañana Rivas fue informado por el Sargento Mayor Santos Plaza, jefe de la descubierta, que la indiada de Calfucurá se movía. El comandante dispuso inmediatamente la partida de sus efectivos para interceptar a los salvajes. Las fuerzas nacionales quedaron organizadas en tres columnas de la siguiente manera: a la derecha el Cacique General Cipriano Catriel con 800 guerreros, en el centro el Mayor Asies con el Batallón Nº 2 de Infantería de Línea de 170 hombres junto con 50 del Regimiento Nº 9 de Caballería al mando del Teniente Coronel Palavecino. Finalmente el ala izquierda quedó conformada por el Batallón Nº 5 de Infantería de Línea al mando del Teniente Coronel Levalle con 100 plazas, 140 lanceros del Cacique General Coliqueo, 80 Guardias Nacionales de 9 de Julio y 70 vecinos protegidos por 50 hombres del Regimiento Nº 5 de Caballería de Línea, toda el ala era dirigida por el Coronel Boerr. La retaguardia fue cubierta por el teniente Coronel Leyría con 140 Guardias Nacionales y 40 indios amigos. Ante la proximidad del enemigo Rivas ordenó al Teniente Coronel Palavecino del Regimiento de Caballería Nº 9 que con sus tropas y 200 guerreros se constituyera en vanguardia de la división (ver gráfico fase I). Ante la inminente batalla, las fuerzas marchaban listas para enfrentarse a la indiada de Calfucurá en cuanto ésta se presentara, medida que resultó de lo más acertada.


 
Fase I: Avance de las fuerzas nacionales hacia San Carlos en los momentos previos a la batalla 

 
La batalla 
Palavecino que marchaba con la vanguardia a 3 kilómetros del cuerpo principal informó que los indígenas se aproximaban con fuerzas considerables por lo que Rivas ordenó al Coronel Ocampo que dirigía la columna del centro ubicarse con sus hombres a la izquierda de los de Palavecino. Entre tanto el Coronel Boerr ocupó la extrema izquierda y los guerreros de Catriel la derecha (ver gráfico fase II). 

 
Fase II: Movimiento final de las fuerzas nacionales previo a la batalla de San Carlos 



Calfucurá organizó su ejército en cuatro grupos: el Cacique Renquecurá con 1.000 guerreros formó el ala izquierda, Catricurá con otros tantos se ubicó en el centro (indios de Salinas y Pincén), Manuel Namuncurá con 1.000 más formó la derecha (araucanos) y finalmente Mariano Rosas con 500 ranquelinos quedó como reserva. 

Calfucurá arengó a sus tropas e hizo desmontar a parte de sus hombres con el fin de utilizar las mejores caballadas para atacar al ejército nacional por los flancos. A continuación el ala derecha y el centro del chileno cargaron contra las fuerzas argentinas que respondieron echando pie a tierra y disparando sus armas contra la indiada que a pesar de las bajas se aproximó produciéndose un durísimo combate cuerpo a cuerpo. La falta de entusiasmo de las cargas de la indiada del Cacique General Coliqueo en el ala izquierda de Boerr permitieron que el enemigo les arrebatara la caballada, ante lo crítico de la situación Rivas ordenó a la reserva del Teniente Coronel Leyría reforzar dicha ala (ver gráfico fase III). 

 
Fase III: Choque inicial de las fuerzas opuestas, movimiento de la reserva del Tte. Cnel. Leyría para apoyar el ala izquierda de las fuerzas nacionales. Ataques de Calfucurá sobre los flancos de Rivas 


En la derecha nacional Catriel hizo desmontar a la mitad de sus hombres, su indiada realizó las cargas sin decisión, fingiéndose vencidas. El valiente Cipriano solicitó a Rivas su escolta personal para colocarse a retaguardia de su propia indiada y fusilar a los que intentasen desertar con lo que permitió mantener firme este sector. Poniéndose él mismo al frente de sus hombres realizó una impetuosa carga contra la indiada de Renquecurá logrando rechazarla. A media hora de comenzado el combate el resultado del mismo era dudoso, las fuerzas de Calfucurá cargaban continuamente sobre los flancos nacionales siendo rechazados en todas las oportunidades; a medida que el tiempo pasaba los salvajes iban internando el ganado robado en el desierto por lo que Rivas decidió definir la batalla. A tal fin ordenó a Ocampo, Boerr, Coliqueo y Leyría que rompieran el cerco cargando contra el enemigo. 

El Batallón Nº 2 de Infantería de Línea abrió un intenso fuego contra la derecha enemiga a la vez que las fuerzas de Leyría, Coliqueo y Catriel dirigidas personalmente por el General Rivas realizaban una impresionante serie de cargas que rompieron las líneas enemigas comenzando el desbande de las fuerzas de Calfucurá. También Boerr con sus tropas reorganizadas se les unió contribuyendo con eficacia a la derrota de los salvajes. Rota la línea de batalla enemiga y desmoralizados los indios, Rivas comenzó la persecución que se extendió por unas 14 leguas completando de esta manera la completa dispersión del enemigo. La misma no pudo prolongarse más debido al cansancio de la propia caballada, el polvo, la falta de agua y el calor del día. 

 
Fase IV: Carga general de las fuerzas nacionales, desbandada del ejército de Calfucurá y persecución 


Las consecuencias de la batalla 
Al culminar la batalla quedaron sobre el campo 200 guerreros de Calfucurá muertos y numerosos heridos. Las fuerzas nacionales tuvieron 35 muertos y 20 heridos. El cacique chileno que por más de 20 años había asolado impunemente la campaña argentina había sido escarmentado y se retiraba a Salinas Grandes a curarse las heridas. La rapidez con la que reaccionaron Boerr y Rivas ante la invasión para cortar la retirada de los salvajes, la velocidad con que se efectuaron las marchas forzadas, el valor de las fuerzas nacionales e indios amigos y el coraje y acertadas tácticas de Rivas en el momento clave del combate permitieron la victoria que marcó el inicio del fin de la confederación de tribus creada por Calfucurá. El 4 de junio del año siguiente éste murió con casi 100 años de edad en Salinas Grandes, su testamento decía: "No entregar Carhué al huinca", lo que señalaba que aún quedaba una dura lucha por delante. Tras su muerte comenzó la disgregación de su confederación, el reinado de terror del cacique araucano tocaba sus horas finales y las campañas de Alsina y Roca terminarían para siempre con el peligro del malón afirmando la soberanía argentina en las tierras del sur. 


Bibliografía 

-Ramírez Juárez, Evaristo. Teniente Coronel: La Estupenda Conquista, segunda edición, Buenos Aires, Plus Ultra, 1968. 
-Piccinali, Héctor Juan. Coronel: Vida del Teniente General Nicolás Levalle, Buenos Aires, Círculo Militar, 1982. Biblioteca del Oficial, vol 708. 
-Prado, Manuel. Comandante: La Guerra al Malón, Buenos Aires, Xanadu, 1976. 
-Serres Güiraldes, Alfredo, M: La Estrategia del General Roca, Buenos Aires, Pleamar, 1979. 
-Walther, Juan Carlos: La Conquista del Desierto, cuarta edición, Buenos Aires, EUDEBA, 1980. 
-Zeballos, Estanislao. S: Callvucurá. Relmú. Painé, Buenos Aires, El Elefante Blanco, 1989. 
-Zeballos, Estanislao. S: La Conquista de las 15.000 leguas, Buenos Aires, Hyspamérica, 1986. 
-Zeballos, Estanislao. S: Viaje al País de los Araucanos, Buenos Aires, Solar, 1994.


Por Sebastián Miranda 


Fuente 1
Fuente 2