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sábado, 2 de junio de 2018

La campaña mongola en Oriente Medio

Cuando los mongoles irrumpieron en las Cruzadas y sufrieron su primera derrota en la Historia

Guillermo Carvajal | La Brújula Verde



Asedio de Bagdad


A la muerte de Gengis Kan el 18 de agosto de 1227 su imperio se dividió en cuatro partes, una para cada uno de sus hijos, aunque bajo la autoridad de un único Gran Kan. Esto dio lugar a la aparición de cuatro kanatos: el kanato de Mongolia, el kanato de Chagatai (Asia Central), el kanato de Kipchak (estepas rusas), y el Ilkanato de Persia. Durante unos años la estabilidad se mantuvo, pero todo cambió a partir de 1259, cuando la guerra de sucesión entre Kublai Kan y Ariq Boke terminó por liquidar el imperio. Los cuatro kanatos se convirtieron en reinos independientes, y a menudo guerrearon entre sí .

El Ilkanato de Persia le correspondió a Hulagu Kan, nieto de Gengis Kan y hermano de Kublai, quien se puso al mando en 1255. En aquellos momentos controlaba una amplia parte del antiguo solar persa. Pero una vez independizado se expandió hasta dominar, en su apogeo, un vasto territorio en Oriente Medio: prácticamente toda Persia y sus territorios vecinos hasta buena parte de los actuales Azerbaiyán, Afganistán y Pakistán por el Este, y todo el centro y oriente de Turquía por el Oeste.


Hulagu Kan con su esposa

En principio el Ilkanato no favorecía ninguna religión, del mismo modo que en el Imperio Mongol habían coexistido el budismo, el cristianismo o el islam con cierta libertad de culto. Los mongoles eran tradicionalmente animistas chamánicos, hasta que la mayoría de los nietos de Gengis Kan se convirtieron al budismo tántrico, lo que la convirtió la religión predominante. Budistas serían también la mayoría de los kanes del Ilkanato, salvo los tres últimos, que decidieron convertirse al Islam para acercarse a los pueblos que gobernaban, en su mayoría musulmanes.

Pero en el momento de la fundación del Ilkanato Hulagu Kan era cristiano. Su madre era cristiana nestoriana, igual que su esposa y su más cercano general y amigo. El propio Hulagu le contaría al historiador armenio Vartar Arewelc’i en 1264 que desde niño había sido cristiano. En 1255 su hermano Möngke, que en aquel momento era Gran Kan de los mongoles, le ordenó destruir todos los estados musulmanes de oriente medio, incluyendo el Califato abasí de Bagdad y el sultanato mameluco de Egipto. Hulagu vio así la oportunidad de extender sus dominios y al mismo tiempo librarse de los molestos musulmanes.

Cinco años antes la séptima cruzada había fracasado intentando recuperar Jerusalén, perdida en 1244, y los caballeros cristianos se habían atrincherado en sus castillos de Siria, en torno a la fortaleza de Acre. En 1250 el último sultán egipcio de la dinastía ayubí (fundada por Saladino) caía asesinado y los mamelucos, que eran mercenarios blancos, turcos y circasianos, establecían un nuevo sultanato, que duraría más de dos siglos.

Para poder acometer sus planes de conquista mundial el Gran Kan Möngke ordenó que uno de cada diez hombres de todo su imperio debía alistarse al ejercito de Hulagu, lo que hizo que éste pudiera reunir el mayor ejército mongol que haya visto la historia, con más de 120.000 soldados. Sus primeras víctimas fueron los nizaries, la famosa Secta de los Asesinos. Hulagu fue destruyendo una tras otra todas sus fortalezas hasta que los últimos nizaries se rindieron sin oponer resistencia.


Máxima extensión del Ilkanato

El 10 de febrero de 1258, tras un asedio de varias semanas, Hulagu conquistó y destruyó Bagdad, asestando al Islam uno de los reveses más graves de toda su existencia. El último califa abasí fue asesinado y la población de la ciudad masacrada sin piedad.

A continuación se dirigió a Siria, donde se alió con los francos de Bohemundo IV de Antioquía, y para marzo de 1260 ya habían conquistado juntos Alepo y Damasco a la dinastía ayubí, a la que hicieron desaparecer definitivamente del mapa. Con Bagdad y Damasco fuera de juego, todo el poder musulmán pasó a los mamelucos de Egipto (los mismos que once años más tarde asediaban el Crac de los Caballeros).

Campaña mongol en Siria y Palestina

Hulagu dejó diez mil jinetes mongoles ocupando el territorio sirio conquistado, y desde allí realizó incursiones al sur llegando hasta Jerusalén y Gaza, donde estableció una guarnición de mil hombres. Pero entonces su hermano Möngke murió y tuvo que regresar a Mongolia para resolver la sucesión, llevándose a casi todo su ejército. Tan sólo quedaron los 10.000 hombres de la guarnición siria al mando del su general, el cristiano Kitbuqa Noyan.

Fue el momento elegido por el sultán Qutuz de Egipto, a quien se unió otro jefe mameluco llamado Baibars, para marchar sobre los mongoles. Éstos, viendo la grave amenaza que se cernía sobre ellos, intentaron buscar la ayuda de lo que quedaba del Reino cristiano de Jerusalén, en aquellos momentos establecido en Acre. Pero el papa Alejandro IV no autorizó la alianza y los cristianos se mantuvieron al margen y neutrales.

Los barones de Acre permitieron al ejército mameluco cruzar el territorio cristiano, aunque al mismo tiempo informaban a los mongoles sobre los movimientos de éstos. La situación del reino cristiano era complicada, ya que se enfrentaba a dos enemigos muy poderosos, y fuera cual fuera el vencedor temía que a la postre se volviese en su contra.


Batalla de Ain Jalut

La primera batalla entre mamelucos y mongoles se produjo en Ain Jalut (el Pozo de Goliat) en Palestina, el 3 de septiembre de 1260. El sultán había tenido la suficiente visión estratégica como para ocultar algunas reservas de caballería en los valles cercanos. De modo que atrajo a su enemigo fingiendo la retirada y cuando estos confiaban en su superioridad las reservas mamelucas cayeron sobre los hasta el momento invencibles jinetes mongoles. Entonces sucedió algo que nunca se había producido, los mamelucos lograron derrotar a los mongoles en el combate cuerpo a cuerpo. La leyenda de los jinetes de las estepas acababa de desmoronarse por completo y los mongoles sufrían su primera derrota en muchos siglos.

Jinete mameluco

Posiblemente también ayudó que los mamelucos utilizaron, por primera vez en la historia en esta batalla, cañones explosivos (en árabe llamados midfa), para asustar a los caballos mongoles y provocar el desorden en sus filas.

Hulagu tuvo que replegarse a Persia abandonando Damasco, Alepo y todas las demás ciudades conquistadas. Aun así todavía intentaría recuperar lo perdido y, para finales de año, envió un pequeño ejército de 6.000 hombres a Siria. Pudo recuperar brevemente Alepo, pero en la batalla final en Homs, el 10 de diciembre de 1260, fue definitivamente derrotado. Así termino la intervención mongol en Tierra Santa y su injerencia en las cruzadas.

El Ilkanato nunca consiguió reunir otro ejército suficientemente poderoso como para oponerse a los mamelucos, quienes además habían obtenido el apoyo del kanato mongol de Kipchak (la Horda de Oro de las estepas rusas), cuyo kan se había convertido al islam. El propio kan del Ilkanato se hizo musulman en 1295, siendo la religión oficial hasta la desaparición del reino en 1335.

jueves, 26 de abril de 2018

Japón imperial: El film "El último samurái" y las rebeliones en la era Meiji

El último samurai: la verdadera historia detrás de la película

William Mclaughlin | War History Online



The Last Samurai es una película bastante sólida, aunque subestimada. La acción está bien hecha, y la fusión de lo viejo y lo nuevo, así como también las muchas ideologías a lo largo de la película se presentan de una manera interesante y agradable.

Ninguna epopeya histórica de Hollywood es precisa, aunque casi todas se basan en una historia conocida o un período particularmente importante. The Last Samurai escoge un tiempo y un lugar fascinantes; el período de Restauración Meiji de Japón.

Este fue un período difícil. A menudo se simplifica al explicar que fue la modernización de Japón, específicamente la evolución de su ejército y el declive de su clase guerrera de samuráis.


La Restauración Meiji usualmente se refiere a cuando el Emperador Meiji fue restaurado al poder. Sin embargo, durante la guerra civil que provocó la Restauración se adoptaron enormes avances en la modernización, incluidos los estilos occidentales de vestimenta y armas. Estas modernizaciones se racionalizaron cuando el gobierno se estabilizó más.

Japón inicialmente había permitido que algunos comerciantes europeos entraran en su nación. Vinieron con armas y productos de todo el mundo. Temiendo una dilución de los valores tradicionales, el shogunato Tokugawa expulsó a todos los europeos de las islas en el siglo XVII, limitando el comercio europeo a un pequeño puerto holandés en Nagasaki.

El comodoro Matthew Perry llegó con enormes naves que transportaban docenas de cañones unos 200 años después. Los japoneses se encontraron completamente superados por casi todas las demás naciones establecidas en el mundo desarrollado.

Japón estaba firmemente atrapado en la Edad Media, mientras que Estados Unidos estaba construyendo su conflicto más mortífero en su Guerra Civil. Europa ya tenía la experiencia de las Guerras Napoleónicas. Cámaras, electricidad e innumerables inventos habían penetrado en el resto del mundo, mientras que Japón todavía estaba en un sistema feudal.

Como era de esperar, el sentido común prevaleció cuando los japoneses vieron los enormes buques de guerra en sus bahías. Abrieron el comercio y alentaron a las naciones extranjeras a incorporarlas a la era moderna.


En The Last Samurai, esto se presenta como una idea completamente mezclada. El personaje de Tom Cruise, el Capitán Algren, es traído para entrenar a un nuevo ejército japonés. Hombres previamente considerados como una clase demasiado baja para servir están preparados para luchar contra samuráis rebeldes.


La flota del comodoro Perry realmente abrió los ojos de los japoneses.

Estos samuráis son condenados como beligerantes rebeldes hasta capturar al Capitán Algren y llevarlo a una tierra ineludible del samurai. Allí se entera de su forma de vida pacífica y sencilla. Algren descubre cómo el Emperador japonés está siendo manipulado y los samurai están siendo oprimidos hasta el punto de ser eliminados por completo.


Tropas imperiales modernizadas que se preparan para ir en una campaña contra la rebelión de Satsuma.

Cuando Algren regresa a Tokio, descubre que la modernización japonesa ha avanzado rápidamente. Los diplomáticos están haciendo lanzamientos de ventas para sus armas. Se parece más a Londres, con personas con sombreros de copa y carros tirados por caballos que recorren las calles entrecruzadas por cables eléctricos.

El líder samurai Katsumoto está extremadamente deprimido al saber que su Emperador es simplemente una marioneta de empresarios japoneses que cosechan los frutos de los negocios y la guerra en Europa.

Los hombres individuales del nuevo Ejército Imperial no fueron demonizados, pero su mando superior y casi todos los aspectos del gobierno y las influencias extranjeras fueron vilipendiados. Hollywood simplifica el escenario para mostrar al samurai como simplista, bueno y puro, y la modernización como bastante malvada y opresiva.

En realidad, la Restauración Meiji mediante la destrucción de las clases sociales fue todo lo contrario. El nuevo gobierno se puso a trabajar para abolir la clase samurai. Los samurai fueron apoyados principalmente por campesinos y fueron a menudo crueles y tiránicos a lo largo de la historia japonesa.

Al darles a los plebeyos el derecho de unirse al ejército, el gobierno estaba ampliando el papel tradicional del samurai a cada hombre. También trajeron el reclutamiento obligatorio.

Todos los Samurai no estaban en contra de esto. Como los samuráis formaban parte de las clases altas, muchos de ellos encontraron papeles en el nuevo régimen. Samurai formó el núcleo de oficiales veteranos del nuevo ejército, y muchos se convirtieron en empresarios exitosos.


Varios samuráis occidentalizados. Los samuráis podían prosperar y prosperaron bajo la regla Meiji, pero algunos todavía luchaban por conservar los roles y valores tradicionales.

Algunos samurai, sin embargo, no estaban emocionados por todos los cambios. Vieron que el nuevo gobierno les quitaba directamente su poder y así se produjeron rebeliones armadas.

The Last Samurai combina varias rebeliones que ocurrieron durante muchos años en una. El líder ficticio Katsumoto se basó en el influyente y honorable Saigō Takamori, líder de la rebelión final.

La combinación de eventos persiste hasta la última batalla de la película, que es una correlación directa con la batalla final de la Rebelión Satsuma. Katsumoto / Takamori muere a manos de un ejército imperial completamente modernizado, poniendo fin a las rebeliones.

Los samuráis en combate están maravillosamente representados en la película desde una perspectiva de entretenimiento. La primera batalla muestra cómo el samurai hábilmente empuñó sus espadas y arcos para desgarrar a un ejército armado pero inexperto.

La última batalla muestra al samurai usando tácticas excelentes para atrapar unidades de infantería y desgastarlas en cuerpo a cuerpo antes de finalmente cargar a la muerte frente al fuego del cañón y las ametralladoras Gatling. Esta dicotomía además muestra las diferencias ideológicas de los samuráis y les da simpatía por quedarse con sus armas anticuadas.


Una de las batallas durante las rebeliones samurai. los samuráis están a la derecha con armas y oficiales con uniformes occidentales. las únicas diferencias reales son que muchos de los samuráis usan ropas más tradicionales mientras que las tropas imperiales usan más uniformes.

La historia, sin embargo, muestra una historia muy diferente. Mientras que una de las rebeliones evitó las armas modernas, el resto de los levantamientos, incluido el Satsuma final, usaron armas modernas.

Los rebeldes de Satsuma, incluido Takamori, usaron rifles y, a menudo vestían uniformes de estilo occidental, y unos pocos llevaban armadura de samurai tradicional. Los rebeldes tenían más de 60 piezas de artillería y las usaban.

El Ejército Imperial en la batalla final de Shiroyama ganó debido a números superiores más que cualquier otra cosa. La carga final del samurai era simbólicamente muy similar a cómo se presentó en la película.


Una representación idealizada de la batalla de Shiroyama. Los Samurai están a la derecha, y la mayoría de ellos tienen armas.

Aunque el Capitán Algren parece ser un personaje ficticio incluido para tener a alguien con quien relacionarse, sin embargo, está basado en un personaje histórico con visiones y acciones sorprendentemente similares.

El verdadero hombre, Jules Brunet, era francés. Fue enviado a entrenar a soldados en el uso de la artillería moderna mucho antes que la rebelión de Satsuma, y ​​antes de la Restauración Meiji oficial.

Brunet fue llamado de regreso a Francia, pero prefirió quedarse y luchar en la guerra de Boshin, una guerra civil que terminó con una victoria Meiji y la restauración del gobierno imperial. Brunet luchó en el lado derrotado del Shogunato y participó en una última batalla gloriosa y épica que sobrevivió. Los paralelos entre Algren y Brunet muestran que Brunet fue una influencia definitiva.

Jules Brunet.

The Last Samurai combina más de una década de historia real en una narración más corta, mientras convierte a un héroe francés en uno estadounidense. También altera enormemente las actitudes de los bandos, haciendo que el nuevo gobierno sea malvado y opresivo. En realidad, este nuevo gobierno otorgó a los japoneses más libertades y un lugar en el escenario nacional por primera vez en su historia.

Algunos de los samurais eran honorables, pero otros lucharon contra el sistema porque les molestaba amargamente su papel muy disminuido en el nuevo Japón. La batalla final de Shiroyama fue simbólica y un momento agridulce de la historia japonesa.

Cuando se rebelaron, los samurai fueron una amenaza, pero una vez vencidos se volvieron más idealizados. Finalmente, la historia del samurai y la cultura del guerrero se utilizaron para motivar a las tropas japonesas durante sus grandes guerras en el siglo XX.

La película hace un excelente trabajo al basar Katsumoto en uno de los rebeldes más respetados y en Algren en una figura histórica real.

Al mostrar los grandes cambios en Japón durante el siglo XIX, aunque con una versión muy idealizada de las diversas rebeliones, la película aporta un aspecto a menudo oculto de la cultura japonesa en Occidente.

miércoles, 25 de abril de 2018

Guerra de la Independencia: Batalla de San José (1811)

Batalla de San José




Batalla de San José - 25 de Abril de 1811


El 25 de Mayo de 1810 el Cabildo Abierto en la ciudad de Buenos Aires decidió que el Consejo de Regencia gaditano no tenía facultades para gobernar América en ausencia del prisionero Fernando VII. Como consecuencia destituyó al Virrey del Río de la Plata Baltasar Hidalgo de Cisneros y en su lugar se constituyó la “Junta Provisoria gubernativa conservadora de los Derechos del Fernando VII”.

No todos los territorios del Virreinato aceptaron esta decisión; entre ellos la Gobernación de Paraguay, el Alto Perú (hoy Bolivia) y la ciudad de Montevideo. En ésta última pesó la opinión pro Regencia, lo que constituyó un problema para el gobierno de Buenos Aires en razón de que allí se asentaba la principal guarnición del territorio y era sede del Apostadero de la Real Armada; y dada su posición geográfica se hallaba en condiciones de bloquear por río y mar a la capital.

Pese a todo, las hostilidades no se iniciaron, puesto que la Junta de Buenos Aires inició campañas militares contra otras zonas rebeldes.

Mientras tanto la Regencia designó para tomar posesión del Virreinato a Francisco Javier Elío (31 de Agosto de 1810), quien recibió órdenes de embarcarse para el Plata en Alicante, por hallarse Cádiz presa de una epidemia de fiebre amarilla. Embarcó en la fragata “Ifigenia”, acompañado de su ayudante Joaquín Gayón y Bustamante, y de un piquete del Regimiento de Voluntarios de Madrid, llegando a Montevideo el 12 de Enero de 1811. El 3 de Febrero, entre otras cosas, dispuso que el piquete de los Voluntarios de Madrid desembarcase y se constituyese en el plantel de una fuerza más numerosa que iba a ser reclutada localmente.

A fines de Febrero se produjo en la campaña de la Banda Oriental (hoy República Oriental del Uruguay), territorio bajo la autoridad del Virrey, un levantamiento de carácter juntista, promovido desde Buenos Aires. A poco de esto la vanguardia de las tropas de la Junta cruzó el río Uruguay bajo el mando del Teniente Coronel José Artigas. Éste había sido comisionado para sublevar la campaña y los pueblos del interior contra la autoridad virreinal; operación que tuvo éxito dado que era un personaje de mucho relieve y prestigio en el territorio oriental.

Las milicias así convocadas fueron convergiendo hacia los lugares donde aun se mantenía la autoridad del Virrey, teniendo como último objetivo la toma de la ciudad fortificada de Montevideo. En estos momentos es que Elío dispuso la salida de fuerzas que ocupasen las poblaciones más cercanas a la ciudad. Una de ellas fue la villa de San José de Mayo, hacia donde marcharon –entre otras fuerzas- los soldados del Voluntarios de Madrid.

El 24 de Abril de 1811, Venancio Benavides, jefe de fuerzas juntistas, se aproximó con sus fuerzas a la población de San José, cuya pequeña guarnición se hallaba comandada por Joaquín Gayón quien, intimado a rendirse o plegarse a los atacantes contestó que “… no rendiré las armas que tengo el honor de mandar, hasta que la suerte me obligue a ello”.

El ataque no lo realizó Benavides ese mismo día por estar ya anocheciendo y haber llegado un pequeño refuerzo a la guarnición. El mismo se efectuó la mañana del día siguiente, comenzando a las ocho de la mañana y finalizando al mediodía. Según el parte del jefe vencedor, la acción realmente decisiva duró ocho minutos, resolviéndose todo en un ataque a la bayoneta. De hecho las bajas fueron muy escasas: 3 muertos y diez heridos de los defensores y 9 heridos de los atacantes.  En el combate cae herido de muerte el capitán Manuel Antonio Artigas, primo de José Gervasio de Artigas. El botín de guerra consistió en armamento, especialmente unos cañones de a 4 libras y otro de a 24, aunque por la descripción hecha de éste último en realidad parece que se trataba de una carronada de marina.

Pese a todo, a las pocas horas de haberse tomado la población, se aproximaron fuerzas provenientes de Montevideo comandadas por un tal Bustamante. Las fuerzas que habían ocupado San José, salieron a atacarles a distancia de, aproximadamente, una legua; pero las tropas voluntarias de caballería se les dispersó al enfrentarse con una tropa formada en cuadra y con, por lo menos, una pieza de artillería. El sargento Esteban Rodríguez, que formaba en las fuerzas montevideanas establece en su “diario” que ellos no pasaban de 60 hombres mientras que los enemigos eran alrededor de 600. Cifras que parecen ser exageradas ambas la primera en menos y la segunda en más. Marchando lentamente y haciendo fuego terminaron los atacantes por recuperar la población de San José, que Benavides había abandonado para continuar la campaña.

Ante estos acontecimientos Venancio Benavides volvió con sus fuerzas, logrando el día 26 reocupar el lugar, haciendo prisioneros a las segundas fuerzas provenientes de Montevideo.

Fuente


Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado

Portal www.revisionistas.com.ar

Voluntarios de Madrid en Montevideo – Antonio Alvarez, Montevideo (Uruguay)

Se permite la reproducción citando la fuente: www.revisionistas.com.ar

jueves, 5 de abril de 2018

Liberación de Chile: La feroz batalla de Maipú

5 de abril de 1818: la feroz batalla de Maipú




O´Higgins y San Martín en "El abrazo de Maipú", obra de Pedro Subercaseaux.

Crédito: Daniel Balmaceda

Daniel Balmaceda  | La Nación

La situación era caótica. La Patria se perdía. Los godos habían sorprendido, en medio de la noche cerrada, al ejército patriota en los campos de Cancha Rayada. Todo se lo habría llevado el diablo si no hubiera sido por la magnífica actuación de Juan Gregorio de Las Heras quien, en medio del caos, sacó del peligro a cuatro mil quinientos hombres y salvó al Ejército. La capital chilena estaba sumida en el pánico ante los rumores sobre la muerte de los Libertadores, rumores que quedaron disipados cuando el 25 de marzo de 1818, ambos entraron a Santiago.

El general San Martín sabía que no había tiempo que perder para reorganizar al ejército. Pero el ánimo estaba en baja. El Libertador, entonces, se dirigió al pueblo reunido en la Plaza de Armas.

Chilenos: Uno de aquellos acasos que no es dable al hombre evitar, hizo sufrir a nuestro ejército un contraste. Era natural que este golpe inesperado y la incertidumbre os hicieran vacilar, pero ya es tiempo de volver sobre nosotros mismos y observar que el ejército de la Patria se sostiene con la gloria al frente del enemigo. (.) La patria existe y triunfará, y yo empeño mi palabra de honor de dar en breve un día de gloria a la América del Sur.

El pueblo confió en sus palabras. Sus soldados, también. Y ese día de gloria llegó pronto. El 2 de abril, luego de haber recolectado armas de entre todo el pueblo, el ejército unido argentino-chileno se dirigió hacia el valle que se extiende al lado del río Maipú, al sudeste de Santiago.

Tres días después, el 5 de abril, los realistas, en su marcha hacia la capital con el objetivo de invadirla, se apostaron en la hacienda de Lo Espejo ubicada en aquel valle. San Martín situó a sus tropas en una elevación del terreno desde donde pudo observar al ejército realista. Al revisar la disposición del enemigo en una única línea, le dijo a sus oficiales: "¡Qué brutos son estos godos!". Se había dado cuenta de una falla letal en las filas enemigas: no tenían reserva.

Los españoles habían dispuesto a la tropa en una única línea defensiva. Frente a esta táctica, San Martín dispuso tres divisiones. A la derecha, una al mando de Las Heras, Alvarado a la izquierda y en la retaguardia, la reserva conducida por Hilarión de la Quintana.



"Maipú, un abrazo para la historia" es la obra conmemorativa, escrita por Roberto Arancibia Clavel, Luis V. Ferrada Walker, Julio Luqui Lagleyze, Guillermo Palombo, Diego A. Soria y Alfredo A. Stahlschmidt. Fuente: Archivo - Crédito: Daniel Balmaceda

Hacia el mediodía se dio la orden de avance y la división de Las Heras se lanzó hacia los godos, rompiendo filas y dispersando a los soldados hacia la izquierda en donde los esperaba la división de Alvarado. Pero éste no pudo contenerlos. Fue en ese momento en que San Martín ordenó el avance de la reserva. Hilarión de la Quintana se sumó a las fuerzas de Alvarado e hicieron retroceder al enemigo que se atrincheró en la Estancia Lo Espejo.

En el momento en que los españoles ordenaron la retirada, se dio aviso a O´Higgins, que esperaba en la capital con una segunda reserva. El héroe chileno se dirigió al campo de batalla. Al encontrarse con San Martín, lo abrazó como pudo, ya que tenía el brazo vendado por las heridas de marzo, y le dijo: "¡Gloria al salvador de Chile!".

El ataque final lo dieron Las Heras y el general Balcarce, persiguiendo al enemigo hasta derrotarlo.Maipú fue una batalla sangrienta, brutal. Las fuerzas patriotas tuvieron mil heridos y perdieron ochocientas vidas, mientras que murieron cerca de mil quinientos realistas en el campo de batalla y unos mil trescientos prisioneros.

La importancia de este triunfo radicó en haber dinamitado las esperanzas españolas. El ejército realista prácticamente desapareció. La independencia de Chile quedó asegurada.

A doscientos años de la batalla final, historiadores chilenos y argentinos se unieron para escribir el libro: "Maipú - Un abrazo para la historia" (Editorial Universitaria del Ejército Argentino). La calidad de los textos y las ilustraciones son un merecido homenaje a aquellos hombres que sacrificaron hasta sus vidas en busca de la ansiada libertad de los pueblos de América del Sur.

viernes, 16 de marzo de 2018

Invasión portuguesa a Uruguay: Batalla de El Catalán

Batalla de El Catalán


Plano de la batalla

Libre de Artigas el marqués de Alegrete se propuso ir el día 4 al encuentro de Latorre, cuando en la mañana de ese día fue atacado en su campamento, en la margen derecha del Catalán, por el propio Latorre.  La posición portuguesa era bastante fuerte; se encontraba protegida por una curva del río y encuadrada a los flancos por profundas quebradas del terreno.  Latorre ataca con la infantería en el centro encuadrada por 2 piezas y el grueso de su caballería, constituida principalmente por sus lanceros indígenas, que acometieron con decisión, arrollando las guerrillas enemigas.  Latorre atacó contra el ala y el flanco derecho de los portugueses.

Durante la lucha atravesó el arroyo amenazando la retaguardia del enemigo con el objeto de desorganizarlo y quitarle la caballada, para impedirle así toda posibilidad de retirada.  Los lanceros charrúas, minuanes y guaycurúes cubrieron el avance de la infantería y atacaron en toda la línea.

La victoria parecía ya obtenida cuando la izquierda oriental, formada por la caballería correntina, se repliega inesperadamente sobre el centro, por la aparición de una pequeña fuerza enemiga, que se creyó fuera un poderoso refuerzo.  Se trataba simplemente de las fuerzas de Abreu que regresaba del combate de Arapey.

Luego se inclinaba la victoria hacia los portugueses, los restos de nuestras fuerzas se reunieron en un extremo del monte y lucharon encarnizadamente.  Latorre deja en el campo cerca de 900 muertos, 290 prisioneros, 2 cañones y 600 caballos.  Esta fue la batalla más sangrienta de la campaña.

Después de la Batalla del Catalán, las tropas portuguesas atraviesan el Cuareim en Lagueado y van a detenerse a media legua del paso para estacionar durante el invierno.

El día 14 de enero de 1817, desde San Borja, el marqués de Alegrete destaca al brigadier Francisco de Chagas para que con sus fuerzas destruyera a los pueblos de la margen oriental del Río Uruguay, a fin de quitar al ejército patriota todos los medios para repetir la invasión a las Misiones.  Cumpliendo tales órdenes Chagas devasta gran parte de Misiones (actualmente  territorio de Corrientes), saqueando, arrasando e incendiando cuanto pudo; llevaba 1.000 hombres, 5 cañones, 11 canoas para atravesar el río y 9 carretas para su transporte.


Municiones encontradas en el lugar de la batalla

Cruza el Uruguay próximo a la desembocadura del Aguapié, una legua al Sur del Paso de la Cruz.  Chagas ordena al teniente Carvalho que fuerce el pasaje del Uruguay frente a Itaquí, logrando éxito en la operación a pesar de la resistencia del capitán Vicente Tiraparé que defendió el Paso al frente de un escuadrón de caballería indígena.

Al tener conocimiento de la invasión Andresito marcha al frente de unos 500 hombres atacando al mayor Gama Lobo, que con una partida de 300 soldados se dirigía a destruir Yapeyú, derrotándolo y obligándolo a replegarse sobre Chagas.  Cuando ambos jefes reunido intentan atacarlo, Andresito dispersa sus fuerzas para reunirlas a cubierto sobre las costas del Paraná.


Arroyo El Catalán

El brigadier Chagas luego de hacer destruir los pueblos de La Cruz y de Yapeyú, marcha hacia el norte por la margen derecha del Río Uruguay.  El día 31 de enero llega a Santo Tomé, donde se detiene e instala su Cuartel General, comenzando desde allí incursiones hacia la campaña, llevadas a cabo por Carvalho quien tala los campos, saquea las poblaciones y arruina el país.

El ayudante José de Melo, destruye, reduciendo a ruinas las poblaciones de Santa Ana, San Javier y los Mártires.  El comandante de la frontera de San Nicolás atacada la guardia de San Fernando y enseguida la población de Concepción la que deja en ruinas.  Cumplidos estos vandálicos atropellos, Chagas repasa el río, el 13 de marzo de 1817, dejando en la margen derecha del Río Uruguay los puestos de observación necesarios.

Con estas inhumanas medidas quedó destruida la base de operaciones de Andresito.  Una vez retirado Chagas, Andresito vuelve a los pueblos misioneros e intenta su reconstrucción.  A mediados de 1817 es atacado por Chagas cuando se encontraba en Apóstoles, rechazándolo y obligándolo a repasar el Uruguay.  Reorganizado después de este contraste, en marzo de 1818 atraviesa el Uruguay y sitia a Andresito en el pueblo de San Carlos.  Después de 4 días de sitio y de sangrienta y continuada lucha, Andresito logra forzar el cerco, dejando en ruinas el reducto que defendía.



Homenaje del ENU por el Bicentenario de la batalla de El Catalán

miércoles, 7 de febrero de 2018

Argentina: ¿Traición a la Patria en Caseros?

Caseros, la traición a la patria

El pronunciamiento de Justo José de Urquiza, que implicó la ruptura con Juan Manuel de Rosas y derivó en una alianza de Entre Ríos con el gobierno de Montevideo y el Imperio de Brasil, fue el prólogo de un episodio clave en la historia nacional
Por Pacho O'Donnell || Infobae





El 1º de marzo de 1851 el gobernador de Entre Ríos emitió un decreto, conocido como "el pronunciamiento de Urquiza", en el cual aceptaba la renuncia que Rosas presentaba anualmente en la seguridad de que le sería rechazada unánimemente por gobernadores y legisladores. Era, lisa y llanamente, una declaración de guerra.

La ruptura de los jefes federales se daba en medio de una tensa situación entre la Confederación gobernada por Rosas y el Imperio del Brasil de Pedro II. La relación de fuerzas era claramente favorable para nuestra patria pues el Restaurador había preparado cuidadosamente, en armamento y en adiestramiento, dos fuertes cuerpos militares: el Ejército de Operaciones de la Confederación Argentina acantonado en Entre Ríos y Corrientes bajo el mando del general Urquiza, que podía poner entre 15 ó 16 mil hombres sobre las armas. Y el Aliado de Vanguardia, en la Banda Oriental, con un número semejante de combatientes argentinos y orientales, comandado por el general Oribe.

Pero entonces sucede lo insólito: en febrero de 1851 llega dirigida al canciller brasileño Paulino una nota del Encargado de Negocios brasileños en Montevideo informándole que un agente del Comandante en Jefe del Ejército de Operaciones argentino lo había visitado para hablarle de la posibilidad de "neutralizar" a ese ejército.

Urquiza era rico, riquísimo, y uno de los secretos de ello era la salida de oro hacia el extranjero por la puerta falsa de Entre Ríos lo que le proporcionaba grandes ganancias irregulares pues Rosas había prohibido en 1837 la exportación del oro a fin de mantener una existencia que sostuviera el valor del peso e hiciera elásticas las reacciones del mercado.

Antonio Cuyás y Sampere era hombre de confianza y socio comercial de Urquiza, lo que hoy se llamaría un "operador". Herrera y Obes, canciller en Montevideo, llamó a Cuyás y en nombre del Brasil le formuló una pregunta: "En caso de una guerra de la Confederación con Brasil, ¿podría contarse con la defección de Urquiza a sus deberes?", tal como lo registró el catalán en sus Memorias. En ese entonces la mayor expectativa brasilera era la no intervención del ejército enemigo.

La respuesta de Urquiza fue la que podía esperarse de un general de la Nación a cuyo mando estaba el principal ejército que se aprestaba a una guerra contra el Imperio que osaba hacer una pregunta tan atrevida: "¿Cómo cree, pues, el Brasil, como lo ha imaginado por un momento, que permanecería frío e impasible espectador de esa contienda en que se juega nada menos que la suerte de nuestra nacionalidad o de sus más sagradas prerrogativas, sin traicionar a mi Patria, sin romper los indisolubles vínculos que a ella me unen, y sin borrar con esa ignominiosa mancha mis antecedentes?" (Carta a Cuyás, 20 abril de 1851).

Pero las relaciones entre Rosas y Urquiza se fueron deteriorando a pasos agigantados pues don Juan Manuel no ignoraba las maquinaciones del entrerriano, uno de cuyos secretarios, Nicanor Molinas, explicaría los motivos de su insubordinación: "Al pronunciamiento se fue porque Rosas no permitía el comercio del oro por Entre Ríos".

Los contactos entre Urquiza y los brasileños continuaron. El canciller Paulino se preguntaría: "¿Pero obrará Urquiza, en efecto, de buena fe?¿No será una comedia entre él y Rosas?".

Los brasileños imponen sus condiciones: Brasil se comprometería en una acción militar contra Rosas solamente con la certeza de un público e irreversible "pronunciamiento" de Urquiza contra el Restaurador. Además exigían un compromiso escrito de que luego de la inevitable victoria de ambos ejércitos unidos el entrerriano garantizaría al Imperio sus premios: el reconocimiento de sus derechos sobre las Misiones Orientales, la libre navegación de los ríos interiores argentinos, el probrasileño Garzón elevado a la presidencia de la República Oriental, el reconocimiento de la independencia paraguaya para que cayera en la órbita del Imperio.

Finalmente Urquiza, argumentando la necesidad de dar una Constitución a la Argentina, a lo que Rosas se negaba, hace redactar el pronunciamiento en contra del Restaurador. En el comunicado las tropas a sus órdenes habían dejado de ser el Ejército de Operaciones de la Confederación, ahora era el Ejército de Entre Ríos.

A continuación cruzó el río Uruguay el 19 de julio, dejando a otros 10.000 hombres en Entre Ríos para cuidar la retaguardia. El 4 de septiembre, de acuerdo a lo acordado, 16.000 soldados de las fuerzas brasileñas, entre los cuales se contaban 3.000 temible mercenarios alemanes, también atraviesan la frontera. Oribe capitularía en la Banda Oriental el 8 de octubre y el Ejército Grande se incrementaría aún más con la incorporación de oficiales y soldados del Ejército de Vanguardia.

Domingo Sarmiento, convertido poco después de Caseros en acérrimo enemigo del entrerriano, le escribirá: "Se me caía la cara de vergüenza al oírle a aquel Enviado (del Brasil) referir la irritante escena y los comentarios: ¡Sí, los millones con que hemos tenido que comprarlo (a Urquiza) para derrocar a Rosas! Todavía, después de entrar en Buenos Aires, quería que le diese cien mil duros mensuales".

El "Ejército Grande" podía haber entrado en Buenos Aires al día siguiente de Caseros, 3 de febrero, que fue una breve escaramuza con el resultado definido de antemano, pero los brasileños forzaron a Urquiza a hacerlo recién el 20, aniversario de la batalla de ltuzaingó, como reparación por aquella derrota del Imperio a manos del ejército argentino.

lunes, 5 de febrero de 2018

Argentina: Batalla de Caseros logra la unificación nacional y la entrada en la modernidad

La Batalla de Caseros, punto de partida de la unión nacional

La contienda militar, celebrada el 3 de febrero de 1852, es el hecho que habilita la organización del país y la sanción de una constitución orientada a construir un estado central republicano

Por Diego Valenzuela ||  Infobae




La Batalla de Caseros (3 de febrero de 1852) es uno de los momentos clave en la fundación de la Argentina moderna. Por un lado representa la conclusión de un debate por el control del puerto de Buenos Aires, su aduana o el acceso a los ríos, y por otro es el epílogo final de un conflicto entre federalismo y centralismo. No es sólo una batalla, es el punto de partida para la unión nacional, el hecho que habilita la organización del país y la sanción de una constitución orientada a construir un estado central republicano, resguardando los valores del federalismo.

Siempre me sentí orgulloso de haber nacido en Caseros, muy cerca de donde ocurrió esta histórica batalla. Hoy me toca ser el intendente de Tres de febrero, justamente, municipio que debe su nombre a ese hecho y donde se asientan dos mudos testigos de aquellos acontecimientos: la chacra de Diego Casero y su histórico Palomar, ambos declarados monumentos históricos nacionales y situados dentro del predio del Colegio Militar de la Nación. En la casa de Casero -una chacra construida en 1788 que producía alimentos para la Buenos Aires colonial- se realizó además la primera reunión que culminó con el Pacto de Unión Nacional (San José de Flores).

El lugar merece una visita: en él se respira historia, se puede observar un paisaje casi como el que vieron Rosas y Urquiza.  Allí hacemos la Noche de los Museos y una muy entretenida carrera de 10 kilómetros que atraviesa no sólo los lugares históricos, sino la pista de entrenamiento de los cadetes del Colegio Militar y hasta un arroyo.

La batalla en sí misma se realizó probablemente entre las 8 y las 14 horas de aquel 3 de febrero de 1852. En total participaron algo más de 50 mil hombres y desde el mismo comienzo las tropas del Ejército Grande mostraron su superioridad, pese a que los federales contaban con cuatro coheteras, última tecnología en armas por entonces.

Según se sabe, algunos de los jefes rosistas -con Ángel Pacheco a la cabeza- desistieron en días previos al combate por estar en desacuerdo con los planes trazados por Rosas; cuando éste advirtió que el resultado del enfrentamiento era irreversible, comenzó a alejar a sus asistentes delegándoles diversas misiones y acompañado por un reducido grupo se alejó del campo de batalla.

Fue en estas circunstancias que su yegua Victoria, así llamada en homenaje a la reina de Inglaterra, rodó (se cree que metió una de sus patas en una vizcachera) y provocó una supuesta caída de Rosas. Las consecuencias de esto se ven claramente expresadas en su renuncia cuando pide perdón "por lo trabajoso de mi letra". La caída hizo que un almacén de ramos generales (pulpería) de las cercanías pasase a llamarse "El trompezón", término que dio el nombre a una estación del ferrocarril Urquiza: Tropezón, en el actual barrio de Caseros.

En la batalla sobresale la presencia, además de Rosas y de Urquiza, de futuros presidentes argentinos: Mitre y Sarmiento, quien obraba como boletinero del Ejército Grande. Es este último quién relata los hechos y pone foco en algo singular: Purvis, el perro de Urquiza. El nombre se lo puso el entrerriano como homenaje a Robert Purvis, un militar inglés que había adherido a la causa contra Oribe (sitio de Montevideo). Parece que el perro era celoso guardián de su jefe, quien lo halló en Montevideo y lo mantuvo cerca durante toda la campaña; aparece incluso en los grabados que realiza Penutti y que se editan en la imprenta del Ejército Grande. Sarmiento contaba que una vez se cruzó con Mitre volviendo de la carpa de Urquiza y lo primero que le preguntó don Bartolomé fue: ¿No lo mordió Purvis?

El autor es historiador e intendente de Tres de Febrero.

domingo, 21 de enero de 2018

Primera Guerra del Golfo: Las batallas de 1982 (Nota 6)

I Guerra del Golfo Pérsico: 

Fuego en las Colinas: Batallas Iraníes e Iraquíes del otoño de 1982 
Por Tom Cooper & Farzad Bishop 


Parte III (Final)


La primera formación de la Fuerza Aérea Iraquí que alcanzó el frente en la mañana del 7 de Noviembre perdió uno de sus Su-22s, volado por Cap. Raje’ Suleiman, quien fue capturado, antes rápidamente fue tomado prisionero. Diversas otras formaciones de cazabombarderos fueron subsecuentemente forzadas a abortar sus misiones después que Tomcats iraníes fueron detectados al frente de ellos, y en un momento las circunstancias parecieron a los iraquíes tan desesperadas que comenzaron a preparar a algunos de los Mi-25s del Escuadrón No.64 para ataques con armas químicas: solo los fuertes vientos y la lluvia los detuvo de montar tal misión. 

El clima empeoró en los siguiente días, y para mediados de Noviembre, la lucha en tierra se hizo más lenta por el barro. Sin embargo, la IRIAF se las arregló para desplegar uno de sus sitios SAM HAWK cerca del frente, el cual entró en acción en la mañana del 16 Noviembre, instantáneamente derribando uno de cuatro MiG-21s que intentó el bombardeo y ametrallamiento de posiciones iraníes cerca del campo petrolero Bayat. Otro MiG-21 fue reclamado como derribado poco después por un Sidewinder disparado desde un F-4E. Es posible, sin embargo, que estos dos reclamos sean por la misma aeronave, entonces fuentes iraquíes niegan que las unidades que volaron este tipo de aviones de haber sufrido tales pérdidas, ó volado salidas aire-tierra en ese momento. 

Para los siguientes cuatro días, operaciones aéreas fueron interrumpidas por más mal clima, pero el 20 Noviembre, tanto la Fuerza Aérea Iraquí y la IRIAF estaban volando otra vez, y batallas aéreas adicionales se desarrollaron dado que los cazas y helicópteros desde ambos bandos frecuentemente se enfrentaban mientras realizaban misiones aire-tierra. Gracias al mucho mejor equipamiento de las aeronaves iraníes, lo cual ayudó a sus más experimentados y superiormente entrenados pilotos a mantener una buena conciencia situacional en su espacio aéreo simultáneamente usado por grandes números de cazas enemigos, la IRIAF permaneció altamente exitosa: un F-4E derribó un iraquí MiG-23BN usando Sidewinders, mientras F-5Es tuvieron un particularmente exitoso día, derribando un Mi-8 con cañones y un MiG-21 por AIM-9s. 


 
En la mañana del 7 de Noviembre de 1982, F-14As de la IRIAF derribaron un Su-22 perteneciente a una formación que estaba por atacar posiciones iraníes en el teatro de operaciones de Moharram. El Cap. Mohammad Raje' Soleiman de la Fuerza Aérea Iraquí se eyectó con seguridad y fue capturado por los Pasdarans poco después. (Colección del autor) 

Los Generales Iraquíes conocen a los Tomcats iraníes 

Durante la guerra con Irán, para los generales iraquíes la vida dependía de dos factores, ambos de cual tenían que ver con sus superiores: a) llevar a cabo muchas acciones y hacerse también peligrosos para el dictador en Bagdad que los convertía en su blanco, y b) no llevar a cabo muchas acciones hasta parecerse incompetente como líder militar – y convertirse en un blanco por esa razón también. En general, los oficiales iraquíes de alto rango raras veces aparecían cerca del frente: en vez preferían controlar la batalla desde la seguridad de “cuarteles generales de campo,” raramente a menos de 30 ó más kilómetros en la retaguardia. Algunas veces, sin embargo, se algún tour en el frente debía ser hecho, ó la “situación b” podía desarrollarse: esta fue especialmente importante porque en diversos casos era conocido en cual el comandante de campo iraquí deliberadamente distorsionaba la información de inteligencia a sus superiores, y ellos tenían que visitar el frente cada vez que ellos querían ver que estaba pasando en tierra. 

Exactamente uno de tales casos proveyó la fuente del siguiente bien conocido – al menos en Irán e Irak, pero también dentro específico de círculos de militares americanos – y altamente contencioso reclamo desde este período de la guerra: es uno acerca de interceptores de la IRIAF derribando cinco ó seis cazas iraquíes durante un combate de 17 minutos, seguidos por dos Cobras del IRIAA derribando un helicóptero cargando a un general iraquí, y los MiG de escoltas. Esta historia está aún siendo perpetuada en la Internet incluso hoy. 

Pasado el tiempo la historia actual ha sido alterada, corrompida y mal utilizada tantas veces por ambos bandos, que incluso los recuerdos de los antiguos aviadores iraníes e iraquíes no pueden ser confiados en su totalidad. El siguiente recuento ha sido compilado durante una serie de entrevistas con mucho participantes, así como usando reportes de ambos bandos, y pudo consecuentemente ser considerado como la más completa y precisa versión publicado hasta ahora. 

Para el 20 de Noviembre de 1982, las tropas iraquíes en la teatro de operaciones MOHARRAM, en el frente entre Eyn-e Khosh y Musiyan, estaban en situación crítica. Los iraníes se las habían arreglado para capturar diversos e importante campos petroleros, y cortar las principales líneas de comunicación en el área; la Fuerza Aérea Iraquí fue prevenida de intervenir por los interceptores y SAMs de la IRIAF; y los esfuerzos de intervención de la aviación del ejército iraquí finalizaron con sus helicópteros ya sea siendo derribados por cazas y Cobras iraníes, ó siendo detenidos en sus operaciones por fuertes vientos y mal clima. También, el ejército iraquí había sufrido pesadas bajas, incluyendo 3,500 soldados muertos, y el sector entero del frente estaba en peligro de colapsar. Los generales iraquíes pudieron escuchar las primero alegaciones del dictador en Bagdad. Temiendo que las pérdidas podrían estar aproximándose a aquellas sufridas durante en la ofensivas iraníes de primavera de 1982, el My. Gral. Maher Abdul Rashid del Cuerpo de Generales del ejército iraquí y comandante del III Cuerpo de Ejército, y Tte. Gral. Abdul Jabbar Mohsen, vice-comandante del IV Cuerpo y portavoz del ejército, decidieron hacer una gira por el frente y encontrarse con sus comandantes de campo locales. 

En la mañana del 21 de Noviembre de 1982, ambos generales abordaron un helicóptero armado Mi-8, piloteado por el Cap. S. Mousa, el cual fue escoltado por otros dos Mi-8s y un Mi-25 actuando como un explorador. Más adelante, vuelos de cuatro MiG-21s y cuatro MiG-23s estaba proveyendo cobertura superior, y éstas estaban continuamente siendo relevadas por otro vuelos a medida que se quedaban sin combustible durante el lento progreso de la formación hacia Mandali. 


 
Un Mi-8 de la aviación del ejército iraquí visto luciendo el camuflaje estándar aplicado a este tipo en servicio iraquí. Nótese las grandes banderas nacionales iraquíes, usadas para una más fácil identificación luego de muchos incidentes de fuego fratricida. (Colección del autor) 

Cerca de las 10:40hrs, a 12.200m (40,000ft) y a solo ocho kilómetros de la frontera iraní, dos F-4Es de la IRIAF se perfilaban para atacar blancos en Irak, estaban aproximándose a un tanquero Boeing 707-3J9C- escoltado por dos F-14As, liderado por el Cap. M. Khosrodad. Los Tomcats estaban volando un patrón de circuito de carreras cerca del tanquero, con uno de ellos continuamente barriendo el espacio aéreo en el frente con su radar AWG-9. Cerca de las 10:45hrs, justo como el primer Phantom empezó a recibir combustible desde el tanquero, el radar a bordo del F-14A del Cap. Khosrodad adquirió diversos cazas iraquíes aparentemente acercándose desde el oeste y bien dentro del alcance de los misiles AIM-54 de su Tomcat. 

Pese a la orden prevaleciente de no volar dentro de espacio aéreo iraquí ó dejar al tanquero sin protección, el Cap. Khosrodad decidió atacar: ordenó a su alero, cuya aeronave estaba solo armada con Sparrows y Sidewinders, permanecer con el Boeing y los dos Phantoms; entonces el Cap. Khosrodad se dirigió al oeste. 

Trabajando ágilmente, él y su RIO dispararon dos AIM-54As y dos AIM-7E-4s en rápida sucesión, y ambos fueron mayormente complacidos cuando se dieron cuenta que al menos dos de sus contactos de radar desaparecieron en segundos uno del otro: aparentemente, así lo pensaron, habían arruinado ‘otra incursión aérea iraquí’….o así lo pensaron ellos. 

Mientras tanto, si bien su red de radares era supuestamente capaz de seguir una aeronave a hasta 200km bien dentro del espacio aéreo iraní, los iraquíes estaban completamente desprevenidos de los dos Tomcats iraníes en las cercanías. El primer signo de algo estaba yendo equivocado para el Cap. Mousa fue cuando el piloto de uno de los Mi-8s escoltados – el cual estaba volando un par de kilómetros adelante- gritó un alerta sobre que no menos de tres cazas de escolta (ó lo que quedaba de ellos) estaban cayendo desde los cielos envueltos en llamas a su izquierda y derecha, y que el helicóptero llevando generales debería hacer una fuerte maniobra hacia la derecha para evadir los restos que caían. 

Segundos después, también uno de los pilotos de MiG gritó alertas, diciendo que no tenía idea de que los había atacado, pero “fuertemente” sugirió al Mi-8 con los generales a bordo que dejara el área e ¡inmediatamente girara hacia el oeste! Observando los restos de los MiGs derribados cayendo hacia él, el Cap. Mousa estuvo completamente de acuerdo con sus colegas, por lo que giró cerca, y el viaje hacia el frente por parte del My. Gral. Rashid y Tte. Gral. Mohsen terminó antes de realmente comenzar. 

Mientras tanto, después de gastar todos sus misiles de medio y largo alcance para derribar un MiG-21 y dos MiG-23s en un par de segundos, Khosrodad retornó al tanquero y aconsejó a otros F-4s en el área acerca de los cazas iraquíes: su AWG-9 aparentemente nunca detectó a los helicópteros iraquíes los cuales volaban lento y bajo entre las colinas, y muchos kilómetros detrás de los cazas de escolta. Los Phantoms de hecho trataron de intervenir, pero antes de encontrar a los helicópteros – acerca de los cuales ellos no sabían nada después de todo - cayeron sobre una formación de Su-22s de la Fuerza Aérea Iraquí en ruta a un ataque contra tropas terrestres iraníes. Un salvaje combate cercano se desarrolló, y a medida que los pilotos de ambos bandos trataron de deshacerse de sus armas aire-tierra, uno de los Sukhois fue derribado, mientras el resto de las formación iraquí voló hacia el oeste.

La batalla continuó sin los generales iraquíes, y el mismo día, el Cap. Ali “Gravedigger” Shafi también se envolvió en un combate aéreo. Mientras atacaba blindados iraquíes, él fue confrontado un equipo “hunter/killer” de Mi-25 y SA.342L de la aviación del ejército iraquí. Con poco combustible, Shafi y su artillero, el Operador de Armas Ala’i, solo consiguieron disparar dos largas ráfagas desde su cañón de 20mm al Mi-25 antes de tener que romper y retornar a su base sin observar los resultados de su ataque. El Cap. Shafi y el Operador de Armas Ala’i, sin embargo, fueron muertos solo cinco días más tarde, cuando su AH-1J fue derribado por armas antiaéreas iraquíes. 

Para ese momento, la batalla aire-tierra entre los iraquíes y iraníes en el área entre Eyn-e Khosh y Mandali fue terminada para todos los propósitos. Ningún lado pudo ser completamente satisfecho: los iraquíes habían sufrido considerables pérdidas en soldados y equipamiento, y fueron forzados a retroceder desde un número de importante posiciones a lo largo de la frontera. Pero, exitosamente defendieron Mandali. 

Sacrificando al menos dos brigadas de Basij, los iraníes abrieron el frente iraquí, pero entonces su ataque perdió el momentum y no condujo más cerca hacia Bagdad más que nada por la tenaz y amarga resistencia iraquí, incluso si los iraníes estaban esta vez particularmente cerca de alcanzar una seria ruptura. Los iraquíes se las arreglaron para llevar refuerzos desde Bagdad y otras partes del frente, y construir nuevas líneas de defensa, como resultado de dos altamente prometedoras ofensivas iraníes perdieron cualquier chance de éxito, a medida que las fuerzas y material envueltas fueron simplemente insuficientes y estiradas en exceso por las prolongadas batallas de desgaste. 

Ciertamente el más alto liderazgo de ambos bandos fue incapaz de reconocer la importancia y éxito del poder aéreo, incluso si estuvo probado por sí mismo una y otra vez más allá de cualquier duda: consecuentemente, todos los éxitos y sacrificios de los pilotos iraníes e iraquíes fueron otra vez en vano. Habiendo tenido un permiso para desplegar más fuertes reservas blindadas, lo cual pudo haber explotado los gaps en el frente iraquí, el ejército iraní pudo – pese al muy dificultoso terreno y pobres caminos – haber obtenido un decisivo éxito incluso con el escaso apoyo aéreo que la IRIAF/IRIAA pudo ofrecer. Sus soldados estaban altamente motivados, relativamente bien entrenados, y dispuestos a luchar en lo profundo de Irak. Por supuesto, con una IRIAF completamente operacional el ejército iraní pudo haber hecho mucho más. Igualmente, la Fuerza Aérea Iraquí desplegó su ventaja, en vez de siendo limitado a operaciones en pequeña escala en respuesta a las ofensivas iraníes, pudo haber tomado a la infantería enemiga más efectivamente y anulado las operaciones iraníes en mucho menor tiempo. 

Cuales quiera que sean los resultados estratégicos de las dos ofensivas iraníes llevadas a cabo en el otoño de 1982, los resultados del uso del poder aéreo contra los blindados fueron humillantes para decir los menos. No solo que los blindados fueron desplegados principalmente para el apoyo de la lenta infantería, en vez de en fuertes incursiones a través y detrás de las enemigo líneas, sino que los helicópteros de ataque probaron ser excepcionalmente efectivos y ambos el AH-1J y el SA.342L alcanzaron las expectativas de cualquiera de los observadores occidentales, confirmando los resultados de diferente pruebas en tiempos de paz hechas por la NATO. Mientras el ejército americano esperaba un ratio de intercambio de cerca 16:1 para los campos de batalla en Europa Central, los iraníes – quienes usaron las mismas tácticas y helicópteros que el ejército US y el USMC – alcanzaron muchos más altos ratios, de entre 40 y 50:1. 

Los ligeramente blindados helicópteros franceses SA.342L Gazelle fueron típicos representantes de las ideas contemporáneas europeas acerca del uso de helicópteros para guerra antitanque: su obvia vulnerabilidad probaba que estos conceptos estaban parcialmente equivocados. Fue obvio que el Gazelle carecía de blindaje de protección para operaciones en un ambiente de grandes amenazas. De todos modos, sus ATGMs HOT, igual que los TOWs provistos por los americanos y usados por los iraníes, no tenían particulares problemas en destruir tanques de cualquier tipo, sin importar si eran T-55s y T-62s soviéticos, ó M-60A-1s americanos, y Chieftains británicos. Los grandes y poderosos Mi-25s armados con AT-2 obviamente carecía de la precisión necesaria para operaciones antitanque efectivas, pero fueron altamente eficientes en suprimir artillería y defensas anti-aérea enemigas, y consecuentemente pudo ser usado para apoyar a los Gazelles: el concepto alemán oriental de equipos “hunter/killer” equipos fue consecuentemente probado y confirmaron en acción. 


 
Pese a los infinitos rumores acerca de los AIM-54 siendo "saboteados por la CIA" ó por "técnicos de Hughes" durante la Revolución Islámica de 1979 en Irán, el stock de 270 AIM-54s provistos previamente permaneció intacto. Saboteados fueron sólo 18 municiones "listas para usar", en la BAM Khatami (TFB.8). Todos estos fueron subsecuentemente reparados con la ayuda de repuestos y partes compradas clandestinamente desde USA. La flota de F-14 Tomcat de la IRIAF estuvo bien preparada para continuar usando el arma durante toda la guerra contra Irak. Este video muestra a un AIM-54A siendo cargado bajo la estación izquierda de un F-14 iraní. (Autores' Collection) 


Post Data 
El siguiente es conocido ó es lo que puede ser dicho acerca algunos de los oficiales y pilotos envueltos en la lucha entre Irak y Irán en el otoño de 1982, así como de testigos y participantes quien ayudó en investigación que resultó en esta característica. 

- Cap. Aduan Hassan Yassin de la Aviación del Ejército Iraquí voló contra los iraníes hasta 1984. Durante su numerosos misiones de combate con el Mi-25 en 1983, por ejemplo, disparó un total de 22 AT-2 ATGMs, anotando sólo dos derribos – un APC M-113 y un MBT M-60A-1 iraníes, y dañando otro M-60A-1 – primero debido a las debilidades del arma, la cabeza de guerra de cual no era suficientemente poderosa para penetrar el blindaje de los más pesados tanques iraníes. El 14 de Septiembre de 1983, él también reclamó un AH-1J de la IRIAA como destruido por una salva de cohetes no guiados de 57mm. Durante esta ocasión, su Mi-25 fue dañado no menos de nueve veces por fuego iraní. Finalmente, el 17 Julio de 1984, junto con otro piloto de su unidad el huyeron a Siria en dos Mi-25s (los cuales fueron retenidos por los sirios e incluidos en la SyAAF). 

- Cap. S. Mousa de la Aviación del Ejército Iraquí  continuó volando Mi-8s hasta Marzo de 1983, cuando su helicóptero fue derribado sobre posiciones iraníes y fue tomado prisionero de guerra. Fue liberado del cautiverio un par de años después la guerra fue terminada, y subsecuentemente emigró de Irak. 

- Cap. Ahmad Salem de la Fuerza Aérea Iraquí fue condecorado por su éxito contra el helicóptero iraní Cobra y subsecuentemente enviado a Francia donde fue entrenado en los cazas Mirage F.1EQ. Luego durante la guerra, también voló Mirage F.1EQ-5s equipados con AM.39 Exocet en un total de 15 ataques anti-navío contra los tanqueros iraníes cerca de la isla de Khark. A finales de Marzo de 1987, mientras escoltaba un ataque de Su-22 contra las instalaciones petroleras en la isla de Khark, reclamó un F-4E de la IRIAF como derribado usando dos misiles aire-aire R.550 Magic Mk.I. Su carrera como piloto de caza vino a un abrupto fin después su último ataque anti-navío, volado el 15 de Mayo de 1987, durante cual acertó a la fragata USS Stark (FFG-31) de la USN con dos Exocets, causando la muerte de 37 marinos americanos. Pese a su propia protesta y la de sus superiores, fue castigado y puesto bajo observación por los servicios secretos iraquíes, y sintió su vida amenazada lo suficiente como para escapar del régimen iraquí en 1989. 

- Cap. Ralf Geschke de Alemania Oriental continuó asesorando pilotos iraquíes de Mi-25 y lideró uno de los equipos “hunter/killer” de Mi-25 y SA.342L del No.64 Sqn de la Aviación del Ejército Iraquí hasta el 16 de Junio de 1983, cuando se quedó sin suerte, y su Hind fue interceptado por el F-4E volado por Tte. Cnel. Siavash Bayani de la IRIAF, mientras estaba en una misión de entrenamiento cerca de la BAAM Taji, en Irak. El Teniente Coronel Bayani, quien ya había derribado un Mi-25 iraquí en 1980, destruyó al Hind del Cap. Geschke con un disparo de Sidewinder, matando a ambos miembros de la tripulación. 

- My. Jalal Zandi de la IRIAF conocido como un excelente piloto, pero usualmente descrito as “brazen”, continuó su carrera con IRIAF, pese a frecuentes – y duros – desacuerdos con Col. Abbas Baba’ie, un oficial diferentemente descrito como la “mente maestra de la capacidad de la IRIAF para mantener su flota de F-14 intacta”, ó simplemente un “héroe de guerra”. Hay, sin embargo, numerosos pilotos de la antigua IRIAF quienes no solo niegan que Baba’ie incluso calificó alguna vez para los F-14s, sino también se rehúsan abiertamente incluso a mencionar su nombre, la mayoría probable porque de su cooperación cercana con el régimen clerical en Teherán. Zandi sobrevivió todas sus diferencias con Baba’ie, y numerosos batallas aéreas con Fuerza Aérea Iraquí, para reclamar un total de nueve derribos confirmaron (a través examen con documentos liberados de acuerdo inteligencia US a una pregunta de FOIA) y dos ó tres probables derribos. Es posible que haya obtenido entre once y 12 victorias aire-aire, de ese modo convirtiéndose el más exitoso piloto de F-14-Tomcat de toda la historia, y ciertamente el principal as de la IRIAF. Se retiró solo un par de años atrás con el rango de Teniente General, pero falleció en un accidente de automóvil, en 2001. 

- My. Shahram Rostami de la IRIAF también continuó una exitosa carrera, durante cual el voló no solo F-4 Phantom IIs, sino también - mayormente - F-14A Tomcats, reclamando diversos derribos aire-aire asimismo. ya en Diciembre de 1982, por ejemplo, él derribó un MiG-25RB iraquí que operaba a más de 60,000ft y Mach 2.1 sobre el Golfo Pérsico, usando a solo misil AIM-54A disparado de una distancia de más de 70km. Más tarde se convirtió en el vice-comandante de la IRIAF. Pese a muchos méritos y virtudes, nunca realmente alcanzó los más altos cargos en la IRIAF, y eventualmente emigró de Irán. 

Muchos otros pilotos y oficiales iraníes e iraquíes los cuales participaron en estas batallas no sobrevivieron la guerra, mientras la mayoría de los sobrevivientes fueron mientras tanto forzados a dejar sus países. Todo ellos acuerdan con este relato, incluso si pocos detalles de disputas específicas se brinda aquí. Las lecciones que ellos aprendieron en estas batallas sangrientas fue ampliamente ignorados por el público por diferentes razones. En la esperanza que estas altamente valiosos recuerdos sean salvados de esta manera, los autores de esta artículo desean agradecer y expresar gratitud a todos aquellos quienes proveyeron ayuda y consejo, especialmente “Al último de los primeros” – garantizando un estricto entendimiento que, excepto en ciertos casos, los individuos no serán nombrados. 


 
Una foto de los días dorados - y un documento histórico. Esta fotografía tomada en Julio de 1977, muestra al en esa época Tte. Pro. Abbas Baba'ie (fila trasera, primero de la izquierda). Si esto es cierto, entonces Abbas Baba'ie fue obviamente uno de los primeros pilotos iraníes calificados para volar el Tomcat. (IIAF-Association via Autores) 


Fuentes y Bibliografía 
Si bien repetidamente preguntó a esta tópico no estamos listos para revelar cualquier nombre de (o que directamente apunten hacia ellos) testigos y participantes envolvió en investigación relacionado a esta artículo. Esta es una medida necesaria por diversas razones. Estamos prevenidos que esto permite a un número de personas criticar nuestro trabajo (usualmente de manera feroz), incluso a ofendernos personalmente, pero consideramos la privacidad y seguridad personal de nuestras fuentes como intocable. 

De documentos escritos liberados a través de la requisitoria de FOIA, el más usado fue SPEARTIP 014-90. 

Sin intención de ofender a nadie, pero considerando la obvio necesidad de informar, y con la grandemente apreciada ayuda de Mr. Scott “Budha” Barnes, piloto retirado de AH-1 del ejército americano, hemos reconstruido el aproximado flujo de dispersión de la historia acerca una Mi-24 iraquí usando un AT-6 para derribar un F-4 Phantom de la IRIAF en diferentes publicaciones: 

- 27 de Octubre de 1982: el magazine “Baghdad Observer”, publica (en p.4) el reporte “Day of the Helicopter Gunship”, afirmando que un Mi-25 Hind iraquí había derribado a un F-4 Phantom iraní, al norte del área de “Eyn Khosh”. El reporte más adelante afirmó que los soviéticos habían traído un especialmente preparado Mi-24 Hind con la próximo generación de mayor alcance ATGM AT-6 Spiral, que fue ensayado en el modo aire-aire. 

- 28 Octubre de 1982: FBIS cita reportes del Baghdad Observer en “Communiqué” No.885, FBIS-MEA-82-209, p.E2 

- Mayo 1984: el mismo reclamo es citado en ”Hind, Overpowering or Overrated”, Air International, p.252 

- 1986: ”Anti-tank Helicopters”, por Stincluso J. Zaloga & George Balin, p.36 

- 1988: ”Advanced Combat Helicopters, Evolving Roles”, Motorbooks International, p.10 

- 1988: “Weapons y Tactics de the Soviet Army”, por David C. Isby, Jane’s, 2nd Edition, p.442 

- 1988: ”Soviet Helicopters”, por John Everett-Heath, Jane’s, 2nd Edition, p.131 

-  Junio de 1989: Mr. Marat Nikolaevich Tishenko, entonces jefe diseñador para la Oficina de Diseños de Mil, confirmó este reclamo en el 1989 Paris Air Show, y en una entrevista personal al Sr. Barnes, en Miami, en Febrero 1992. 

- Septiembre de 1989: ”Russian Round-Up”, por John Fricker, Air International, p.131 

- Enero 1990: ”Recent Soviet Rotary-wing Revelations”, por John Fricker, p.19 

- Octubre/Noviembre de 1990: ”Iraq’s Rotary Assets”, parte 1, por Yossef Bodansky, Defense Helicopter World Vol. 9/No.5, p.24 

- Octubre de 1992: ”Gallery of Middle East Airpower”, por John W. R. Taylor & Kenneth Munson, Air Force Magazine, p.68-69 

- 2001: "Mil Mi-24 Hind; Atack Helicóptero", por Yefim Gordon, Airlife Publishing, p.70 

- Febrero 2001: ”Fighter vs. Helicopter Air Combat”, por Scott Reynolds, Air International, p.111 


Apéndice I 

Historia de las formaciones blindadas del CGRI 

Las primeras unidades blindadas de los Cuerpos de los Guardias de la Revolución Islámica (CGRI) fueron equipados casi exclusivamente con MBTs y APCs capturados a Irak, específicamente: 

- 160 vehículos capturados durante la Operación "Samene-al-Aeme" (rompimientos del sitio a Abadan), en Septiembre de 1981 
- 170 vehículos (incluyendo 100 MBTs y 70 APCs) capturados durante la Operación "Tarigh al-Qods" (liberación de Bostan), en Noviembre de 1981 
- 320 vehículos (incluyendo 150 MBTs y 170 APCs) capturados durante la Operación Fath-ul-Mobin (en el frente oriental de Dezful y cercano a Shush), en Marzo de 1982 
- 105 vehículos capturados durante la Operación Bait al-Mugaddas (liberación de Khorramshahr), en Abril 1982. 

Durante las primeras etapas de la guerra el ejército iraquí y el IRIA estaban prácticamente usando equipo similar, incluyendo BMP-1s, BTR-50s y BTR-60s; sin embargo, sólo los BTR-60s estaban realmente operacionales con el Ejército Iraní, mientras que los otros vehículos estaban almacenados. El IRIA fue principalmente usando equipamiento occidental, y primero tuvo que desarrollar una infraestructura para mantener y desarrollar el montón de MBTs y APCs capturados. 

Fue principalmente por tales razones que los MBTs iraquíes capturados durante el primer año de la guerra estaban usualmente desprovistos de sus ametralladoras pesadas sino de otro modo dejados donde se los encontró, para más tarde se llevados por compañías de recuperación. Algunas veces las tropas locales del IRIA también tratarían de usar tanques capturados como artillería estática. 

La situación comenzó a cambiar en Septiembre de 1981, cuando los iraníes capturaron unos 160 vehículos intactos de la 3ra División Blindada iraquí (incluyendo 6AB y 8MB), cuando esta fue despedazada en la orilla oriental del río Karoun. Estos vehículos, y extensivo apoyo de los servicios técnicos del IRIA, permitió al CGRI establecer un batallón mecanizado, con un personal de unos 200, operando un total de diez MBTs y 35 APCs. Esta unidad exitosamente participó en la Ofensiva Tarigh al-Qods, en Noviembre de 1981, resultando en la liberación de Bostan y la captura de incluso más equipamiento iraquí, incluyendo 170 MBTs y APCs. 

El batallón blindado CGRI fue consecuentemente expandida en la 30 Brigada Blindada del CGRI. Esta formación fue ágilmente entrenado y listos para participar en la próxima operación a gran escala, Fath ul-Mobin, en Marzo de 1982, cuando unos 330 vehículos blindados iraquíes fueron capturados. Incluso, para Abril 1982, el CGRI operaba un total de algunos 500 T-54/55s y varios APCs capturados del ejército iraquí. Estos fueron luego reforzados por una adición de 100 IFVs BMP-1, tomados de los almacenes del IRIA. La mayoría de estos vehículos fueron concentrados en el nuevamente establecida 30ra. División Blindada del CGRI. Esta unidad consistió de cuatro grupos de batalla y un simple grupo de apoyo. 

Para facilitar el entrenamiento y operaciones de la nueva división, instalaciones de entrenamiento y mantenimiento fueron montadas en Khuzestan, permitiéndole convertirse en operacional en casi un mes y comenzar la Operación Beith al-Mugaddas con un total de unos 400 MBTs y APCs en servicio. Esta unidad es conocido que sufrió unos 300 muertos en acción durante liberación de Khorramshahr, y incluso más extensivas bajas durante la primera ofensiva iraní sobre Basora, la Operación Ramadhan. 


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© Traducción EMcL (2006)