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viernes, 29 de julio de 2016

Guerra ruso-japonesa: Resumen de la campaña terrestre

Guerra Ruso-Japonesa 
Resumen de la campaña terrestre 


Foto de soldados rusos observando cadáveres de soldados japoneses


Estado 
Japón 
Fuerzas del combate 
400.000 
Población 
55.000.000 
Bajas 
85.000 

Estado 
Rusia 
Fuerzas del combate 
2.000.000 
Población 
136.000.000 
Bajas 
125.000 

La Guerra Ruso-Japonesa (1904-05), conflicto militar en el cual un Japón victorioso forzó Rusia a abandonar su plan de acción expansionista en el Extremo Oriente, siendo el primer poder asiático en tiempos modernos para derrotar una potencia europea. 

La guerra Ruso-Japonesa surgió de la rivalidad entre Rusia y Japón para la dominación en Corea y Manchuria. En 1898 Rusia había ejercido presión sobre China para la concesión de un arriendo para el importante puerto estratégico de Port Arthur (ahora Lü-shun), en el extremo de la península de Liaotung, en Manchuria meridional. Rusia de tal modo entró en la ocupación de la península, aunque, en concierto con otras potencias europeas, había forzado Japón a abandonar apenas tal derecho después de la victoria decisiva de este último sobre China en la guerra Sino-Japonesa de 1894-95. Por otra parte, en 1896 Rusia había concluido una alianza con China contra Japón y, en el proceso, había ganado el derecho de ampliar el ferrocarril transiberiano a través de Manchuria China-esperado al puerto marítimo ruso de Vladivostok, así ganando control de una franja importante del territorio manchuriano. 

Sin embargo, aunque Rusia había construido el ferrocarril transiberiano (1891-1904), todavía carecía de las instalaciones de transporte necesarias para reforzar sus fuerzas armadas del ejército limitadas en Manchuria con los suficientes hombres y abastecimientos. Japón, por el contrario, había desplegado constantemente a su ejército desde que su guerra con China en 1894 y para 1904 había ganado una superioridad marcada sobre Rusia en el número de tropas de tierra en el Extremo Oriente. Después de que Rusia renunciada en 1903 en un acuerdo de replegarse a sus tropas de Manchuria, Japón decidió que era hora de atacar. 

La guerra comenzó el 8 de febrero de 1904, cuando la principal flota japonesa puso en marcha un ataque y un sitio sorpresa contra el escuadrón naval ruso en Port Arthur. En marzo los japoneses desembarcaron un ejército en Corea que desbordó rápidamente ese país. En mayo otro ejército japonés desembarcó en la península de Liaotung, y el 26 de mayo cortó a guarnición del Port Arthur de la parte principal de las fuerzas rusas en Manchuria. Los japoneses entonces se movieron hacia el norte, y el ejército ruso recurrió a Mukden (ahora Shen-yang) después de batallas perdidas en Fu-hsien (el 14 de junio) y de Liao-yang (el 25 de agosto), al sur de Mukden. En octubre los rusos volvieron en la ofensiva con la ayuda de los refuerzos recibidos vía el ferrocarril transiberiano, pero sus ataques probaron ser indecisos debido a un liderazgo militar pobre. 

Los japoneses también había colocado bajo un largo sitio a Port Arthur después de que varios asaltos generales muy costosos hubieran fallado. El liderazgo militar de la guarnición probó estar dividido, sin embargo, y el 2 de enero de 1905, en un grueso acto de incompetencia y de corrupción, el comandante ruso del Port Arthur rindió el puerto a los japoneses sin consultar a sus oficiales y con tres meses de víveres y abastecimientos adecuados de munición en la fortaleza. 

La batalla final de la guerra de la tierra fue luchada en Mukden a finales de febrero y principios de marzo de 1905, entre las fuerzas rusas que sumaban 330.000 hombres y los japoneses opusieron 270.000 hombres. Después de la lucha larga y obstinada y de bajas pesadas en ambos lados, el comandante ruso, el general A.N. Kuropatkin, interrumpió la lucha y replegó sus fuerzas hacia el norte de Mukden, que quedó en manos japonesas. Las bajas en esta batalla fueron excepcionalmente pesadas, con aproximadamente 89.000 bajas rusas y 71.000 japonesas.



Vista de Port Arthur en la actualidad, renombrada como Lushün

Port Arthur durante la época de la guerra

Otras fotos...

Destrucción en Port Arthur

Infantes japoneses esperan en Chemulpo

Postal del un pueblo coreano tomado por tropas japonesas

Tropas rusas cavando trincheras 

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Guerra ruso-japonesa: Arte militar y propaganda política

Arte de la guerra ruso-japonesa


Artilleros japoneses durante la batalla

Poster ruso de disparos de artilleria

Oficial ruso se vuelve loco alentando a sus tropas

Batalla naval en guerra ruso-japonesa

Acorazado Petropavlosk hundido por torpedos japoneses

Crucero ruso Varyag siendo impactado

Artilleros rusos movilizando piezas para la defensa de Port Arthur

Rescatando a sobrevivientes rusos

Port Arthur

Tropas japonesas utilizan perros para rastrear prisioneros rusos

Acorazado Hatsuse de Japón hundiéndose

Ataque de la caballeria cosaca (Manchuria, 7 de agosto de 1904)

Tropas japonesas toman por asalto las trincheras rusas

Espías japoneses son colgados por tropas rusas

Japoneses decapitan a chinos colaboracionistas de los rusos

Ilustración japonesa mostrando el rescate de sobrevivientes de un hundimiento propio

Soldados japoneses disparando a un tren de la Cruz Roja rusa

Bateria japonesa en acción en el frente

Tropas rusas y japonesas confraternizando

Gráfico francés sobre el fin de las negociaciones previo a la guerra

Capitán Lebedief defiende heroicamente su posición

Emperador japonés festeja la victoria

Cameraman filma a las tropas rusas

Batalla de Mukden
 

domingo, 6 de abril de 2014

Port Arthur/Luyshun y una lección para aprender

Port Arthur: una lección olvidada de la Historia 




Ilia Kramnik, RIA Novosti

El 24 de mayo de 1955, la URSS entregó a China la base naval de Port Arthur, culminando así una historia de casi sesenta años de conflictos en torno a esta ciudad, que ha cambiado de manos entre China, Rusia y Japón en varias ocasiones.

La ciudad, que los chinos llaman Luyshun (Luyshunkou), fue fundada en el lugar que ocupaba una pequeña aldea de pescadores con este mismo nombre en los años 80 del siglo XIX. Lo de Port Arthur le viene del hecho de que, durante el verano de 1860, en aquel pequeño puerto estuvo reparando su barco un teniente inglés, se llamaba William C. Arthur. Este nombre dado por los ingleses fue posteriormente adoptado también por Rusia y otros países europeos.

La razón primordial que explica la aparición y el auge de la ciudad se halla en la comodidad de sus bahías que, con unos pequeños retoques de dragado en sus canales de acceso y en los espacios de fondeo, constituían un puerto natural extraordinariamente amplio. Este puerto incluía una rada occidental perfectamente protegida del viento y del oleaje, una rada oriental menos amplia, pero más profunda, y una zona de fondeo exterior.

La recién construida ciudad de Port Arthur estaba destinada a cambiar de dueño muy pronto. En 1894, durante la Guerra chino-japonesa la ciudad fue ocupada por Japón. En 1895, sin embargo, debido a la presión de las grandes potencias, Japón se vio obligado a devolverle la ciudad y su puerto a China. En diciembre de 1897, serían los buques de guerra rusos los que harían su aparición. Toda China y, muy especialmente, su zona costera era, en aquel momento, uno de los escenarios en los que se desarrollaba la rivalidad entre Rusia, Gran Bretaña, Alemania y Japón. De modo que la aparición de la escuadra al mando del contralmirante Dubasov, que cumplía órdenes directas del Emperador Nicolás II, respondía a la aspiración rusa a hacerse con una base naval en esa zona estratégica antes de que lo hicieran los ingleses o los alemanes. Cerca de Port Arthur también se empezaba a levantar otra ciudad, dotada de un puerto comercial que recibió el nombre de Dalny (Dalian).

La base naval de Port Arthur debía defender desde el mar la península de Liaodong (Guandong), que había sido dada en arriendo por 25 años a Rusia, en virtud del Tratado ruso-chino, firmado en Pekín en 1898.

En el territorio conseguido por Rusia, se habilitó la región de Guandong, en la que comenzó un rápido desarrollo económico. La ciudad de Dalian, bien construida y equipada, se convirtió pronto en uno de los puertos más importantes de China, ocupando el segundo puesto (después de Shanghái) por el volumen de mercancías facturadas entre todos los puertos del continente desde el Mar de Ojotsk hasta el Mar de la China Meridional.

En 1904, como consecuencia de una larga cadena de conflictos, estalló la guerra entre Rusia y Japón, apoyado éste último por Gran Bretaña. Japón empezó sus operaciones militares atacando a la flota rusa en Port Arthur, donde acabaron fuera de combate por el ataque de los torpederos japoneses los acorazados de línea Zarevich y Rattvisan y el crucero Palas; y en Chemulpo, donde, tras un combate en inferioridad de fuerzas con la escuadra japonesa, se fue a pique, hundido por su propia tripulación, el crucero Variag y acabó destrozado el cañonero Coreano. Las tropas japonesas, que habían desembarcado ya en el continente, comenzaron su avance hacia el norte, en dirección hacia la Manchuria controlada por los rusos, y hacia el sur, en dirección hacia Port Arthur.

En el verano de 1904, las tropas japonesas llegaron hasta Port Arthur y la sometieron a asedio. El 23 de diciembre de 1904, la ciudad se entregó al enemigo. En 1907, un tribunal determinaría que el responsable de la defensa de la ciudad, el Teniente General Stessel, había dado de forma consciente los pasos necesarios para entregar la ciudad, "en unas condiciones poco beneficiosas y humillantes para Rusia, a pesar de la opinión contraria del consejo militar y sin que se hubieran agotado todos los medios de defensa con que se contaba".

Los siguientes cuarenta años, Port Arthur y toda la península de Guandong quedaron en manos de los japoneses, en virtud de lo dispuesto en el Tratado de Portsmouth. Durante las dos guerras mundiales, la ciudad estuvo fuera de los escenarios bélicos principales hasta el 22 de agosto de 1945, cuando los paracaidistas soviéticos tomaron Port Arthur, haciendo prisionera a la guarnición japonesa.

En virtud del tratado que firmaron ese mismo mes China y la Unión Soviética, Port Arthur fue alquilada a la URSS por 30 años para ser usada como base naval. En esta ocasión, sin embargo, ni se planteó la concesión de la ciudad de Dalny y del resto de Guandong. El 12 de octubre de 1954, no obstante, después de finalizada la Guerra de Corea, se firmó un acuerdo por el que se decidió la devolución de Port Arthur a China y la retirada de las tropas soviéticas de esta ciudad.

La devolución de Port Arthur era un final lógico, ya que China, fuerte y unida, que salió de la guerra civil, no tenía ninguna intención de tolerar la presencia en su territorio de fuerzas extranjeras, incluso si se trataba de fuerzas de un país amigo.

La historia de la lucha por Port Arthur y, en general, por toda la región Asia-Pacífico sirve para extraer algunas lecciones de provecho futuro.

La creciente importancia de esta zona en el mundo actual, así como el papel que siguen jugando los puertos y las bases navales, ilustran mejor que nada hasta qué punto era acertado el deseo de Rusia de reforzar allí su presencia. Por desgracia, después de la caída de Port Arthur y el final de la Guerra ruso-japonesa, la historia de la presencia rusa y/o soviética en la región se reduce a la mera defensa de las propias fronteras y a la recuperación de los territorios anexionados (el sur de Sajalin y las islas Kuriles).

En un contexto, además, en el que la explotación de las inmensas reservas del Extremo Oriente (excluyendo los recursos pesqueros y petrolíferos de la plataforma continental de Sajalin), siguen en estado embrionario.

Sin olvidar el hecho de que, en los últimos veinte años, se venga observando un sensible descenso de la población rusa y de la presencia militar de Rusia en aquella región.

Esto no debe continuar por mucho tiempo más. Rusia tiene que buscar la forma de explotar aquellos territorios y garantizarles seguridad.

En caso contrario, la historia de Port Arthur podría repetirse, esta vez en nuestro propio país. Conviene repasar la historia y no olvidar que, en vísperas de la Guerra ruso-japonesa, la correlación de fuerzas entre los contendientes era mucho más equilibrada de lo que lo es ahora...