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viernes, 18 de diciembre de 2015

Mayores descubrimientos arqueológicos de 2015

Los 10 descubrimientos arqueológicos más importantes de 2015

Por VICTOR R. VILLAR





Los editores de Archaelogy Magazine, publicación del Instituto Arqueológico de América, han elaborado un top de los 10 descubrimientos arqueológicos más importantes de 2015. En él no se han olvidado de incluir el hallazgo al oeste del Lago Turkana (Kenia) de los instrumentos líticos más antiguos, unos 3.3 millones de años.

En el listado aparece además la piscina mitológica de mercurio de Teotihuacán, las pinturas rupestres datadas en más de 30.000 años encontradas en una cueva en Indonesia, y un nuevo miembro del género Homo, el Homo Naledi, hallado en una cueva en Sudáfrica. Aquí está este Top 10:


1. Las más antiguas herramientas líticas de Lomekwi 3 (Kenia)


La capacidad de elaborar instrumentos líticos es una característica que según los expertos define al género Homo. El hallazgo en el oeste del Lago Turkana (Kenia), en un yacimiento llamado Lomekwi 3, de unas herramientas datadas por técnicas paleomagnéticas alrededor de 3.3 millones de años, puso patas arriba lo que nos cuentan los manuales de Prehistoria.

Se trata de un instrumental que es 700 mil años más antiguo que el hasta ahora conocido y 500 mil años más antiguo que el Homo sapiens. Por eso el equipo dirigido por Sonia Harmand y Jason Lewis, de la Universidad Stony Brook de Nueva York, ha estado en el punto de mira de los prehistoriadores. Sobre todo porque las más de 130 herramientas de piedra de este yacimiento confirma que los individuos que las tallaron y usaron lo estaban haciendo mucho antes de que el género Homo apareciera en África.

2. La piscina mitológica de mercurio de Teotihuacán




Aunque el mercurio frecuentemente se ha encontrado en tumbas de Mesoamérica asociado a un pigmento en polvo llamado cinabrio, hallar en su estado líquido este metal pesado es algo rarísimo. Por eso el descubrimiento de trazas de mercurio en tres cámaras bajo la pirámide de la Serpiente Emplumada de Teotihuacán de principios del siglo III de nuestra era ha sido sorprendente.

Sergio Gómez, arqueólogo del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México, es el responsable del equipo investigador. Él cree que el mercurio es parte de una representación de la geografía del inframundo, el reino mitológico donde residen los muertos. Este metal líquido sería utilizado para representar de forma figurada lagos y ríos.

3. Las pinturas rupestres de Sulawesi (Indonesia)




En la isla de Sulawesi (Indonesia) se encontró este año una cueva con pinturas rupestres que podrían rivalizar con las conocidas en Europa occidental. Los pigmentos utilizados se dataron en al menos en 39.900 años de antigüedad y una representación de un animal parecido a un cerdo se haría hace 35.700 años.

La datación siempre ha sido muy difícil en el caso del arte rupestre y en Sulawesi se realizó calculando la fecha de los depósitos que se habían acumulado en la parte superior del pigmento. En los depósitos se comprobó que contenían uranio y torio y su edad se podía determinar con estos dos elementos.

En este caso concreto los investigadores se han preguntado si las poblaciones del sudeste de Asia y Europa occidental desarrollaron una actividad artística independiente o si ambas proceden de los primeros humanos que procedían de África. Maxime Aubert, Investigador senior de la Escuela de Humanidades de la Universidad Griffith (Australia), se decanta por la segunda opción.

4. El Homo naledi, un nuevo miembro del género Homo



A principios de septiembre la comunidad científica conoció el hallazgo de una nueva especie de homínido. Se trataría de un miembro de una especie entre los australopitecos y los primeros humanos del género Homo. A este eslabón perdido se le bautizó como Homo naledi.

Más de 1.500 restos óseos pertenecientes a al menos 15 diferentes individuos se encontraron en una profunda sima en una cueva cercana a Johanesburgo (Sudáfrica). Éste Homo naledi estaría entre los más antiguos miembros del género Homo, lo que significaría que ya estarían sobre la Tierra hace 2.5 millones de años.

5. Las cuatro tumbas de colonos de Jamestown (Virginia)



Jamestown (Virginia) fue el primer asentamiento permanente inglés en lo que después sería Estados Unidos. El fuerte Jamestown se fundó en 1607 y ha sido un lugar arqueológico de referencia. Este año los investigadores descubrieron cuatro tumbas en el presbiterio de la iglesia original, levantada solo un año después de la fundación de la ciudad.

Se trata de un lugar reservado a miembros destacados de la comunidad local y los análisis forenses, genealógicos y científicos han resultado ciertamente misteriosos.

Uno de los cuerpos era el del reverendo Robert Hunt, capellán del asentamiento que parece que murió en 1608. Sus restos se enterraron frente a sus fieles en una mortaja y no en un ataúd.

Otro era el del capitán William West, muerto por los nativos en 1610. Se enterró en un ataúd decorado. Sus huesos presentaban un alto contenido en plomo y junto a él se colocó una banda militar de seda.

Sir Ferdinando Wainman, maestro de artillería de Jamestown, se enterró en un ataúd mucho más rico debido a su alta alcurnia. Murió en una época de hambruna que la comunidad sufrió entre 1609 y 1610, por la cual un 70 por ciento de la población pereció.

El último cuerpo pertenecía al capitán Gabriel Archer, también fallecido a causa de la hambruna. En su ataúd apareció una cajita de plata con fragmentos de huesos humanos y una ampolla, lo que indica que sería un relicario católico. Quizás profesaría en secreto esta religión en una colonia no católica.


6. Los orígenes de los esclavos caribeños del siglo XVIII



Un equipo de investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford y de la Universidad de Copenhage ha secuenciado el ADN presente en los dientes de unos esqueletos encontrados en la isla de Saint Martin, en el Caribe.

Se trata de restos de más de 300 años de tres esclavos africanos de los que no se tenía constancia de su procedencia étnica y que los hallaron unos obreros en la construcción de un edificio en una zona llamada Zoutsteeg Three en la capital de la isla, Philisburg. Los dientes habían sido limados intencionadamente, una práctica habitual en algunas regiones de África.

A raíz de su investigación y comparando el ADN de poblaciones actuales se ha podido saber que uno de ellos procedía de una tribu bantú de Camerún. Los otros dos parece que provenían de alguna región de habla no bantú de Nigeria o Ghana.

7. La tumba de un noble celta de Lavau




Un equipo de arqueólogos del Instituto Nacional de Investigación Arqueológica de Francia (INRAP) reveló en marzo el hallazgo en Lavau, en la Campiña francesa, de una tumba de un noble o un príncipe celta data en el siglo V antes de Cristo.

Se trata de un enterramiento excepcional de la Edad del Hierro en un túmulo de 40 metros de ancho cuya cámara mortuoria tenía unos 14 metros cuadrados. Este personaje fue enterrado con un lujoso ajuar importante entre el que destacaban vasijas mediterráneas, joyas de oro y un carro.

Pero lo que causó sensación entre los investigadores fue un caldero de bronce de más de 1 metro de diámetro decorado con cabezas de animales y la cabeza cornuda del dios Aqueloo. Se trata en opinión de los expertos de una obra maestra de la Edad del Bronce que tendría una procedencia griega o estrusca y se utilizaría para almacenar vino aguado.

8. El pretzel más antiguo del mundo




Un equipo de arqueólogos encontró en el solar del futuro Museo de Historia de Baviera en Ratisbona el que se considera el más antiguo pretzel del mundo. Y para no faltar a la verdad fueron dos los pretzels encontrados, que tienen unos 250 años.

Junto a estos trozos de pretzels también se hallaron un trozo de croissant y otro de pan carbonizados. Esta circunstancia fue lo que facilitó que se hayan conservado. Silvia Codreanu-Windauer, arquéologa de la Oficina Bávara para la Conservación de Monumentos Históricos, dice que “nunca tuvimos la oportunidad de productos de panadería horneados porque o bien se comían o si se quemaban por error se les daba a las gallinas o a los perros”.

9. La joven de la Edad del Bronce de Egtved



En el Museo Nacional de Dinamarca se custodian los restos de la joven de Egtved, un enterramiento de la Edad del Bronce datado alrededor del año 1370 antes de Cristo que fue descubierto en 1921. Su cuerpo se enterró en un sarcófago de roble y tenía entre 16 y 18 años cuando murió, pero de él debido a la acidez y humedad del medio no quedó ningún resto óseo, aunque sí se conservaron dientes, pelo, uñas, piel, encéfalo y diversos tejidos blancos. La mujer vestía una pequeña falda trenzada y una blusa con la que la cintura le quedaba al descubierto.

Un equipo dirigido por Karin Frei, del Museo Nacional de Dinamarca, analizó los isótopos de estroncio de un diente de esta mujer y para su sorpresa se concluyó que ésta no había nacido en Jutlandia sino que provenía del Suroeste de Alemania, más concretamente de la Selva Negra, a más de 800 kilómetros.

Además, su vestido no se hizo con lana local y además de la minifalda y la blusa llevaban como complemento un disco de bronce decorado. El disco representaba al sol, por ello los investigadores hablan de que sería una sacerdotisa. Los análisis del cabello concluyen que esta mujer viajo mucho por el norte de Europa, sobre todo de Jutlandia a la Selva Negra en varias ocasiones.

La muerte le sobrevino en Egtved y fue enterrada junto a niño de 5 años cuyo cuerpo había sido incinerado. Sus restos se introdujeron en una urna.

10. La tumba de un lince domesticado por nativos norteamericanos




Un pequeño lince rojo fue enterrado hace 2.000 años en un túmulo en Springfield (Illinois) como si fuera un miembro más de la comunidad. Una excavación en los años 80 descubrieron los huesos del animal domesticado y este año los restos fueron analizados por un equipo del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva y del Museo Estatal de Illinois, dirigido por la zoóloga y antropóloga Angela Perri.

Junto a los restos óseos aparecieron un collar decorado con conchas y dos efigies talladas de dientes de oso. Todo parece indicar que este cachorro de lince de no más de 7 meses era una mascota y este enterramiento ritual, el único que se conoce de un animal, fue un reconocimiento a su memoria de esta comunidad de la Cultura Hopewell.

Vía: Archeology Magazine

miércoles, 17 de junio de 2015

Arqueología: Un guerrero con flecha de bronce en la columna

Punta de flecha de bronce incrustada en la columna vertebral muestra que un guerrero de élite de la Edad de Hierro sobrevivió a la batalla
Forbes

En un entierro de elite de la temprana Edad de Hierro del centro de Kazajstán, los restos de un nómada escita temprano salieron a la luz. Los huesos estaban dispersos y algunos habían desaparecido durante milenios, pero cuando los arqueólogos pusieron las piezas juntas, se dieron cuenta de algo que pocos investigadores han visto antes: una punta de flecha de metal incrustado en la columna vertebral.

Cuando fue excavado el Kurgan o túmulo en un sitio llamado Koitas, desde que surgieron los huesos de un hombre de carbono 25-45 años de edad, datado a la séptima/sexto siglos antes de Cristo. Puesto de pie de pie mide más de 1.76m, alto para la época y probablemente refleja su educación de élite y el acceso a los recursos necesarios. Uno de sus costillas reveló una fractura curada largamente, y su columna vertebral había comenzado a mostrar el paso del tiempo, con el comienzo de la osteoartritis.

En su columna inferior, justo por encima de la parte baja de la espalda, los arqueólogos Svetlana Tur, Svetlana Svyatko, Arman Beisenov y Aleksei Tishkin encontraron una punta de flecha. La mayoría de las veces, sobre todo en la antigüedad, una lesión penetrante en la columna vertebral habrían matado a una persona casi instantáneamente. Pero esta escita elite sobrevivió, y el hueso de su undécima vértebra torácica sanó a su alrededor.


Imagen de la izquierda muestra una exploración CR de la vértebra con la punta de flecha de bronce incrustado. Imagen de la derecha muestra la curación del hueso alrededor de la punta de flecha (flecha). (Fotos utilizan con el permiso de Tur y colegas.)

Tur y sus colegas utilizaron radiografía computarizada y la tomografía computarizada para mirar dentro de la vértebra para obtener una mejor visión de la punta de flecha. La tomografía computarizada mostró que era triangular en sección transversal y roto, probablemente el impacto con el hueso después de que fue despedido. Sobre la base de cómo se coloca el objeto en el hueso, los investigadores creen que la flecha voló hacia él desde la derecha y desde arriba, en ángulo. Un análisis más detallado utilizando fluorescencia de rayos X reveló la punta de flecha se hace de la aleación de cobre con un alto contenido de estaño. Afortunadamente para este nómada de élite, la punta de flecha no estaba hecha de plomo, como dejar un objeto de plomo en el cuerpo puede causar envenenamiento.



Sobre la base de una comparación con otras puntas de flecha de la Edad de Hierro temprana en Europa y Asia, Tur y sus colegas creen que esto es militar en la forma. El hombre fue golpeado, tal vez en la batalla, y alguien sacó el eje de madera de la flecha, dejando la cabeza de metal alojada en su columna vertebral. Si bien este tipo de lesión es a menudo fatal debido a hemorragia o peritonitis, en este caso, el hombre sobrevivió el tiempo suficiente para su hueso para sanar y el metal para iniciar a corroerse.

No parece haber ninguna evidencia en este caso de la atención médica otorgada a este hombre, pero hay algunos huesos restantes del esqueleto. Es posible que otros huesos mostraron lesiones o tratamiento adicionales. Teniendo en cuenta la historia de este hombre de sobrevivir a una fractura de costilla y una punta de flecha de metal incrustado en su columna vertebral, sin embargo, que puede haber sido duro y se utiliza para el dolor.