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jueves, 10 de agosto de 2017

Araucanos: 10 razones por las que no tienen razón en sus reclamos

Diez verdades sobre los mapuches y sus reclamos


Por Rolando Hanglin - Infobae


Malditos araucanos en la Patagonia argentina


1. Los araucanos -hoy llamados mapuches- no son "originarios" del territorio de la Argentina.

2. Los "patagones", los aborígenes presentes en nuestro territorio, eran los antiguos tehuelches. El último hablante de esta lengua fue el antropólogo Rodolfo Casamiquela, que la aprendió de la familia Cual.

3. La gran invasión araucana comenzó en 1833 y fue encabezada por el lonco chileno Juan Calfucurá que fue el "Napoleón de las Pampas" hasta su muerte en 1873. Lonco es el nombre que los mapuches dan al cacique.

4. Los malones indios incendiaban casas y campos, degollando a todos los varones, robando mujeres por las que pedían rescate y llevando arreos de hasta 50.000 vacunos que luego vendían en Chile. Con gran fuerza militar, los araucanos batieron y absorbieron a nuestros tehuelches, en general pacíficos, cuya lengua ha desaparecido.

5. El cruce de la cordillera estaba custodiado por Santiago Reuquecura, hermano de Juan Calfucurá: cada uno disponía de miles de lanceros a caballo.

6. En los textos de Bartolomé Mitre y de Estanislao Zeballos o en las cartas y documentos de Juan Manuel de Rosas, que son de la época, no existe la palabra mapuche, se habla sólo de pampas, puelches, ranqueles, etc. La palabra mapuche se adoptó en 1950 y el sitio Mapuche Link tiene domicilio en Bristol, Inglaterra.

7. Facundo Jones Huala es blanco o tiene la leve cuota de sangre india que tiene la mayoría de los criollos que habitan estas tierras. Sus dos apellidos, uno galés y otro araucano, son muy frecuentes en nuestro sur.

8. Si mañana tres vikingos noruegos reclamaran el castillo de Windsor en su condición de pobladores originarios, los correrían a azotes.

9. Los llamados "mapuches" son descendientes de chilenos y tienen los mismos derechos que los argentinos de origen piamontés, napolitano o sirio.

10. Creo en la enseñanza de la lengua y las fechas sagradas de los araucanos –así como de las otras etnias aborígenes argentinas-, porque son parte de nuestra historia, incluyendo a las respetables familias Namuncurá, Coliqueo, Huala y el lonco tehuelche Catriel, que colaboró con el Gran Julio Argentino Roca en la pacificación de la Patagonia.

miércoles, 9 de agosto de 2017

Araucanos: Mapuche Nation, el estado cuña que Inglaterra quiere imponer en la Patagonia

The Mapuche Nation, el pueblo originario con sede en Bristol, Inglaterra

El centro de operaciones de la "lucha por la autodeterminación" de los mapuches de Chile y Argentina está ubicado desde 1978 en el nº 6 de Lodge Street, en la ciudad portuaria inglesa. Desde allí abogan por la causa

Por Claudia Peiró | Infobae



En el nº 6 de Lodge Street, Bristol, UK, tiene su sede, desde el año 1978, The Mapuche Nation
"El día 11 de mayo de 1996, un grupo de mapuches y europeos comprometidos con el destino de los pueblos y naciones indígenas de las Américas, y en particular con el pueblo mapuche de Chile y Argentina, lanzaron la Mapuche International Link (MIL) en Bristol, United Kingdom", explican las autoridades de esta organización; a saber, Edward James (Relaciones Públicas), Colette Linehan (administradora), Madeline Stanley (coordinadora de Voluntarios),  Fiona Waters (a cargo del equipo de Derechos Humanos), entre otros.

Reynaldo Mariqueo –el único mapuche– hace las veces de secretario general secundado por Dame-Nina Saleh Ahmed, vice secretaria general.



La organización remplaza al Comité Exterior Mapuche que, recuerdan, "opera internacionalmente desde 1978 a partir de su oficina ubicada en Bristol".

El objetivo perseguido es contribuir al pleno desarrollo de los pueblos indígenas y, "en última instancia, conquistar el derecho a la autodeterminación".


Reynaldo Mariqueo es el “werken”, es decir, vocero o representante

Mientras en el sur de nuestro continente, grupos mapuches, como la agrupación Resistencia Ancestral Mapuche (RAM) o la Coordinadora Arauco Malleco (CAM), le declaran la "guerra a Argentina y Chile", y protagonizan actos de sabotaje, incendios y amenazas, la MIL explica –en inglés– que "the Mapuche Nation está situada en lo que se conoce como el Cono Sur de Sudamérica, en el área actualmente ocupada (sic) por los Estados argentino y chileno".

"Su identidad como nación autónoma, unida a la conciencia de ser parte de una cultura, una herencia histórica y una espiritual diferentes ha creado un movimiento sociopolítico inspirado en esas aspiraciones comunes", dice The Mapuche Nation.

EL MAPA DE LA MAPUCHE NATION

El territorio ancestral mapuche según la organización con sede en Bristol abarca todo lo que está al sur del Bío-bío (Chile) y al sur del Salado y del Colorado (Argentina)

Lo que según el sitio británico es el "territorio histórico ancestral" de los mapuches abarca la "Pampa and Patagonia of Argentina" y el sur de Chile. Así lo explican:  "La Nación Mapuche está ubicada en el sur de los territorios que hoy ocupan los Estados de Chile y Argentina –afirma la MIL–. Hace un poco más de 130 años su territorio ancestral, y el de otros pueblos originarios aliados, se extendía desde el sur del río Bío-Bío (Chile) hasta el extremo austral del continente, y en Argentina desde los ríos Colorado y Salado hasta el estrecho de Magallanes", agregan.


Otras actividades del centro de operaciones de Bristol. Aquí, manifiestan contra el gobierno de Chile

En el mismo documento, fijan el año 1860 como el de la "Gran Asamblea Constituyente" en la cual "los más notables representantes del pueblo mapuche" fundaron "un gobierno monárquico constitucional". Y agregan que, "tras la ocupación del territorio del estado mapuche (sic), la Casa Real de dicho gobierno se estableció en el exilio en Francia, desde donde viene operando de manera ininterrumpida desde entonces".

Curiosamente, a la vez que hacen reivindicación de sus derechos ancestrales y su condición "originaria", los mapuches reconocen una dinastía francesa fundada por la ocurrencia de Orélie Antoine de Tounens (1825-1878), un abogado francés y masón que desembarcó en Chile en 1858 y se autoproclamó Rey de la Araucanía y de la Patagonia.


La monarquía mapuche en el exilio: el rey, Jean-Michel Parasiliti di Para o Príncipe Antoine IV, y Su Excelencia Reynaldo Mariqueo, Conde de Lul-lul Mawidha, a cargo de Asuntos Exteriores

"Tanto el gobierno monárquico como el pueblo mapuche en su conjunto jamás han renunciado ni a sus derechos soberanos ni a la restitución de su territorio ancestral", afirman.

La "monarquía mapuche", entonces, además de ser francesa es hereditaria, de modo que sobre los territorios de Araucanía y Patagonia han "reinado" sucesivamente siete soberanos: Gustave-Achille Laviarde o Aquiles I; Antoine-Hippolyte Cros o Antonio II; Laura-Therese Cros-Bernard o Laura Teresa I; etcétera, hasta llegar al actual, Jean-Michel Parasiliti di Para o Príncipe Antoine IV, desde el 9 de enero de 2014.


La organización de Bristol, Reino Unido, tutela los derechos humanos en lo los “territorios mapuches”

La corte de Antonio IV se completa con un "presidente del Consejo del Reino, Su Excelencia Daniel Werba, Duque de Santa Cruz" y con un "miembro del Consejo de Estado y encargado de los Asuntos Exteriores, Su Excelencia Reynaldo Mariqueo, Conde de Lul-lul Mawidha y Caballero de la Orden Real de la Corona de Acero" (y, como vimos, secretario general de The Mapuche Nation en Bristol), entre otros.


El conde Reynaldo Mariqueo, de gira por Europa. Está encargado de las Relaciones Internacionales

Aunque denuncia "invasión", "genocidio", "represión", "espionaje" y otra larga lista de supuestos atropellos por parte de los Estados de Chile y Argentina, la "Nación Mapuche" se pone bajo la protección de un país extranjero y reconocen la dinastía inaugurada por un aventurero.

De hecho, sus territorios ancestrales fueron puestos bajo protección de Francia ya en 1860, lo que claramente implicaba establecer una cabecera de playa de una potencia extranjera en la retaguardia de las jóvenes naciones sudamericanas.

Además de estos documentos fundacionales, de las listas dinásticas y de la historia mapuche, en The Mapuche Nation pueden encontrarse noticias, denuncias y campañas (como una contra el Tratado de Libre Comercio entre Chile y la Unión Europea).








jueves, 25 de mayo de 2017

Conquista del Desierto: Un resumen magistral de Hanglin

Campaña del Desierto: una guerra no es un minué
A punto de cumplirse 140 años de la conquista militar, vale repasar los hechos recordando que es injusto evaluar a personas de otro tiempo con criterios de la actualidad
Por Rolando Hanglin | Infobae



La campaña militar transcurrió desde 1878 hasta 1885

Por supuesto que en la campaña de 1879 se violaron los derechos humanos. También en la Revolución francesa, en la Revolución rusa, en la guerra de 1914 y en la Segunda Guerra Mundial, y por supuesto en la Revolución de Mayo: no olvidar las ejecuciones sin juicio de Santiago de Liniers y don Martín de Álzaga, héroes de la Reconquista.

Una guerra no es un minué. Se cometen atrocidades. Es injusto, por otra parte, evaluar a personas de otro tiempo con criterios de 2017. Pronto se cumplirán 140 años de la Conquista del Desierto, acabada el 24 de mayo de 1879. Pero, en realidad, el conflicto con los indios comenzó en el siglo XVI y se puede decir que concluyó hacia 1890. Imposible resumir tres siglos en estas líneas.

Recordemos que, a partir del siglo XVII, los historiadores y los antropólogos hablan de la araucanización de la pampa. Es decir, los araucanos de Chile, encerrados por la geografía, cruzaron los Andes para ganar espacio en la Argentina, donde abundaban los campos, los ganados salvajes y sólo encontraron la débil resistencia de los tehuelches. Los araucanos resultaron ser una raza militar, dotada de un lenguaje claro y fácil (el mapudungún) que fue adoptado desde La Pampa y San Luis hasta la Patagonia Austral. Hoy ya no quedan tehuelcheparlantes. Las tribus constituyeron una fusión de araucanos y tehuelches, con la lengua de los primeros y la vivienda de los segundos: el toldo nómade. El antropólogo Rodolfo Casamiquela señalaba, asombrado: "Los nietos de tehuelches se declaran mapuches" (!). Tanto el caballo como la vaca y el hierro fueron los aportes europeos a la indiada criolla. El proceso se afirmó cuando el chileno Juan Calfucurá (Piedra Azul) cruzó la cordillera, en 1830, con 200 hombres y atacó por sorpresa a los vorogas, originarios de Vorohué (Chile) pero instalados en Salinas Grandes (La Pampa), y pasó a degüello a sus jefes principales: Alón, Rondeado, Melín y varios otros. La tribu se sometió al temible Calfucurá y este fue proclamado, muy pronto, El Napoléon de las Pampas, y cacique general de la Confederación Indígena con asiento en Salinas Grandes.

Ahora bien, tras una guerra de tres siglos (con intervalos) que se presenten unos "mapuches" a reclamar porciones de territorio argentino es como si unos supuestos vikingos exigieran la devolución del Palacio de Buckingham de Inglaterra, por ser "originarios".
En 1855, el ejército araucano comandado por Juan Calfucurá, aliado de la Confederación Argentina, infligió dos duras derrotas al ejército porteño, la primera a Bartolomé Mitre, en la batalla de Sierra Chica, y luego en San Jacinto al general Manuel Hornos, que comandaba una fuerza de tres mil soldados bien armados: 18 oficiales y 250 soldados resultaron muertos.

El 5 de marzo de 1872, con un ejército estimado en seis mil combatientes, Calfucurá inició la llamada invasión grande a la provincia de Buenos Aires. Mandaba una fuerza integrada aproximadamente por sus 1.500 lanzas de escolta, sumando 1.500 aportadas por Pincén, mil argentinos de Neuquén y mil chilenos traídos por Alvarito. Sólo los ranqueles de Mariano Rosas se apartaron de su mando, aunque pelearon por su cuenta. De esta forma atacaron los pueblos de General Alvear, Veinticinco de Mayo y Nueve de Julio; resultaron muertos alrededor de 300 criollos, cautivos, 500 vecinos y robadas, 200 mil cabezas de ganado.

Los araucanos atacaban, así, durante décadas, asentamientos fronterizos, arreaban caballos y vacunos. Las mujeres capturadas eran retenidas por los guerreros o vendidas y los niños, ofrecidos por un rescate. El ganado robado se vendía a hacendados chilenos, que llegaron a instalar una población sobre el río Neuquén, llamada Malbarco, donde engordaban la hacienda antes de trasladarla a su país. Las autoridades chilenas consentían estas actividades.

Así describía el francés Alfredo Ebelot, constructor de la famosa zanja de Alsina, lo que era un malón o una invasión india: "A eso de las diez una nube de polvo nos anunció que llegaba la invasión. Pronto se distinguió el mugido de los vacunos y, cosa más inquietante, el balido de las ovejas. Catriel venía, pues, arriando sus propias ovejas y todas las que encontró en el camino. Serían unas treinta mil para servir de relleno viviente y cruzar la zanja. Durante cuatro horas vimos sucederse las selvas de lanzas y las inmensas tropas de vacas y de caballos. Había por lo menos 150 mil cabezas de ganado".

Más de mil colonos cautivos y un millón de cabezas de ganado, robadas, fueron el saldo de las incursiones indígenas entre 1868 y 1874.

En 1875, adelantaba Julio Roca su proyecto para resolver el problema indio: "A mi juicio, el mejor sistema para concluir con los indios, ya sea extinguiéndolos o arrojándolos al otro lado del río Negro, es el de la guerra ofensiva que fue seguida por Rosas, quien casi concluyó con ellos". Opinaba Roca sobre la zanja: "¡Qué disparate la zanja de Alsina! Y Avellaneda lo deja hacer. Es lo que se le ocurre a un pueblo débil e infantil: atajar con murallas a sus enemigos".

La guerra del Paraguay (1864-1868) postergó nuevamente el asunto frontera sur. Siguieron los ataques indígenas. Durante la guerra, en 1867, el Congreso Nacional sancionó la ley 215. A través de ella se declaró la frontera sur a la ribera de los ríos Negro y Neuquén, con encargo de entregar a las naciones indígenas todo lo necesario para su existencia fija y pacífica, para lo cual mandó darles territorios a convenir; permitió una expedición general contra aquellos grupos que resistieran a las autoridades argentinas, que serían expulsados más allá de la nueva línea de frontera; autorizó la adquisición de vapores para la exploración de los ríos, la formación de establecimientos militares en sus márgenes y el montaje de líneas de telégrafo. Con gratificaciones para los expedicionarios, mediante una ley especial. Esta decisión se aplicaría 12 años después, en 1879.

Sarmiento inició la modernización del equipamiento básico del ejército nacional, lo que resultó ser de fundamental importancia en la frontera sur, ya que reemplazó los antiguos fusiles y las carabinas de chispa por fusiles de retrocarga Remington y revólveres.

Cuando Nicolás Avellaneda asumió la presidencia, el cacique Manuel Namuncurá le ofreció la venta de cautivos a 40 pesos oro cada uno y, a cambio de no invadir y alimentar a su población y tribus amigas, pidió: "Cuarenta mil pesos oro, cuatro mil seiscientas vacas, seis mil yeguas, cien bueyes para trabajar, telas de seda, tabaco, vino, armas, cuatro uniformes de general, jabón, etcétera".

Adolfo Alsina, primer ministro de Guerra bajo la presidencia de Avellaneda, presentó al gobierno "un plan del Poder Ejecutivo contra el desierto, para poblarlo, y no contra los indios para destruirlos". Entonces se firmó la paz con el cacique Cipriano Catriel, que este último rompería corto tiempo después, cuando atacó junto a Manuel Namuncurá las localidades bonaerenses de Tres Arroyos, Tandil, Azul y otros pueblos y granjas en un ataque más sangriento que el de 1872. Las cifras hablan de cinco mil combatientes indígenas que arrasaron Azul, Olavarría y otros lugares vecinos, de trescientas mil cabezas de ganado, de 500 cautivos y de 200 colonos muertos. Habría que pagar rescate por los cautivos.

El ministro Adolfo Alsina dirigió la defensa de los poblados y las estancias; se concentró en la provincia de Buenos Aires. Respondió al ataque, haciendo avanzar la frontera argentina. Para proteger los territorios conquistados y evitar el transporte de ganado tomado, construyó la llamada zanja Alsina, en 1876, que era una trinchera de dos metros de profundidad y tres de ancho con un parapeto de un metro de alto por cuatro y medio de ancho. La zanja Alsina fue declarada por Argentina una nueva frontera interior con los dominios indígenas: 374 km entre Italó (en el sur de Córdoba) y Colonia Nueva Roma (al norte de Bahía Blanca). Además, Alsina ordenó la instalación de telégrafos para enlazar los fortines a lo largo de la frontera. La construcción de la zanja, al ser sólo una medida defensiva, no resolvía definitivamente el problema de los malones: fue duramente criticada por algunos sectores, partidarios de una acción militar más drástica. Incluyendo al propio Julio Roca.

En cuanto al genocidio, es un término acuñado en 1945, que no se concebía en el 1800. En realidad, tampoco estamos muy seguros de que se condene hoy, salvo en los discursos. El desgarrador destino de los indios fue el mismo que ellos procuraban a los cautivos cristianos.

Luego de los malones producidos en la segunda invasión grande, Estanislao Zeballos dijo que los indígenas se retiraron con un botín colosal de 300 mil animales y 500 cautivos, después de matar a 300 vecinos y quemar 40 casas.

El presidente Avellaneda resolvió la Expedición al Desierto, comandada por su segundo ministro de Guerra, el general Julio Argentino Roca, en estricto cumplimiento de la ley del 25 de agosto de 1867, demorada 12 años por las dificultades políticas y económicas del país. Decía la ley: "La presencia del indio impide el acceso al inmigrante que quiere trabajar". Para financiar la expedición, se cuadriculó la pampa en parcelas de diez mil hectáreas y se emitieron títulos por la suma de 400 pesos fuertes cada uno, que se vendieron en la Bolsa de Comercio. Aunque prohibieron la adquisición de dos o más parcelas contiguas, esta venta fue la base de muchas fortunas argentinas.

La ley, la expedición y la organización fueron discutidas en el Congreso y votadas democráticamente. Todo el país, sobre todo la población del campo, quería terminar con este martirio.

Acompañaron también enfermeros y auxiliares. Los indios prisioneros y los niños, las mujeres y los ancianos fueron examinados por sus dolencias, vacunados y muchos de ellos remitidos a diversos hospitales de la muy precaria Buenos Aires de esos días.


Se calcula que en el primer año de la Campaña del Desierto murieron 1300 indígenas en combate

Esta no fue una guerra entre cristianos y "mapuches". Por empezar, la palabra mapuche no figura ni una vez en la copiosa correspondencia de Calfucurá: ver la obra de Omar Lobos, que reproduce textualmente todas las cartas del astuto lonco, redactadas en general por su "escribano", el cautivo chileno Elías Valdez Sánchez, durante el período 1854-1873. Existió una gran fusión de tehuelches y araucanos, gobernada por los indios chilenos que bañaron con su idioma toda la toponimia argentina (desde Chapadmalal hasta Lihuel Calel).

Integraron las tropas argentinas:

-Tribu del cacique Juan Sacamata, tehuelches septentrionales. En 1906, el gobierno argentino, en reconocimiento a su colaboración, les otorgó un territorio de seis mil hectáreas al norte del lago Musters, en el valle de Sarmiento.
-Tribu del cacique Manuel Quilchamal, tehuelches septentrionales cordilleranos.
-Tribu del cacique Catriel, tehuelches septentrionales araucanizados; vivían en la zona de Azul.
-Tribu del cacique Coliqueo, era el resto de los boroganos que se salvaron de la masacre de Masallé; se ubicaban en Los Toldos. Antes, los Toldos de Coliqueo.

Actuaron contra nuestro país:


-Tribu del cacique Tracaleu, araucanos.
-Tribu del cacique Marcelo Nahuel, araucanos.
-Tribu del cacique Juan Salpú, tehuelches septentrionales.
-Tribu del cacique principal Manuel Baigorrita, ranqueles; con sus tolderías en Poitahué.
-Tribu del cacique principal Epumer Rosas (o Epugner Guorr), ranqueles; con sus tolderías en Leubucó.
-Tribu del cacique Reumay-Curá.
-Tribu del cacique Pincén.

Terminada la guerra, el 24 de mayo de 1880, así era el campo de detención de Valcheta según un colono galés: "En esa reducción creo que se encontraba la mayoría de los indios de la Patagonia (…). Estaban cercados por alambre tejido de gran altura. En ese patio, los indios deambulaban, trataban de reconocernos. Ellos sabían que éramos galeses del Valle del Chubut. Algunos, aferrados al alambre con sus grandes manos huesudas y resecas por el viento, intentaban hacerse entender hablando un poco en castellano y un poco en galés: 'poco bara chiñor, poco bara chiñor' (un poco de pan, señor)".

Durante este tiempo, los prisioneros fueron trasladados masivamente a la isla Martín García, y luego recluidos en el Hotel de Inmigrantes. El Gobierno dispuso que los niños y las mujeres fueran entregados para trabajar como sirvientes de familias porteñas. El diario El Nacional dio cuenta así: "Entrega de indios. Los miércoles y los viernes se efectuará la entrega de indios y chinas a las familias de esta ciudad, por medio de la Sociedad de Beneficencia".

Un suelto en el mismo diario, 1884: "La desesperación y el llanto no cesan. Se les quitan sus hijos a las madres para regalarlos ahí mismo, a pesar de los gritos, los alaridos y las súplicas que, hincadas y con los brazos al cielo, emiten las mujeres indias. En aquel marco humano unos se tapan la cara, otros miran resignadamente al suelo, la madre aprieta contra su seno al hijo de sus entrañas y el padre se cruza por delante para defender a su familia".

En cuanto al genocidio, es un término acuñado en 1945, que no se concebía en el 1800. En realidad, tampoco estamos muy seguros de que se condene hoy, salvo en los discursos. El desgarrador destino de los indios fue el mismo que ellos procuraban a los cautivos cristianos.

Lo que Roca logró, finalmente, concluyendo la obra de Rosas, Alsina y muchos otros, fue acabar con los asaltos a pueblos indefensos. La tierra fértil quedó disponible. En menos de 25 años, la Argentina era conocida como el granero del mundo. También se evitó la consolidación de un Estado tapón de matriz araucana, que pudo terminar en manos chilenas o británicas. Es decir, fue propiamente una ocupación del territorio argentino, en la que no hubo combates sino batidas. Y la Patagonia dejó de ser res nullius o 'tierra de nadie', tentación para las potencias.

Pero decía la verdad el cacique Mariano Rosas cuando, ante las promesas de paz de Lucio V. Mansilla, respondía: "Ustedes, los blancos, en cuanto puedan nos van a matar a todos. Nos han dado vicios para que no haya malones: aguardiente, vino, tabaco, yerba, azúcar… pero no nos enseñaron a trabajar".

Verdad: en las raciones de los caciques figuraban mazos de naipes, acordeones, vino carlón y pañuelos de colores, pero no pidieron (y nadie les dio) ni semillas, ni un arado, ni una pala.

Ahora bien, tras una guerra de tres siglos (con intervalos) que se presenten unos "mapuches" a reclamar porciones de territorio argentino es como si unos supuestos vikingos exigieran la devolución del Palacio de Buckingham de Inglaterra, por ser "originarios".

domingo, 23 de abril de 2017

Conquista del desierto: Ataque al fortín Cuarta División

Batalla del Fuerte Cuarta División
Revisionistas


Torreón de Chos Malal - Sitio en donde estuvo emplazado el Fuerte Cuarta División


El Fuerte “4ª División” fue fundado por el comandante de dicha división expedicionaria, teniente coronel don Napoleón Uriburu, en la confluencia del Curi Leuvú con el río Neuquén.  Allí estaba acantonado el efectivo de la división, y desde el mismo partió Uriburu con sus principales tropas, a expedicionar hacia el sudeste, siguiendo la línea que debía proteger posteriormente.  El 6 de setiembre de 1879, se produce el encuentro entre un escuadrón del Regimiento 7º de Caballería de Línea, al mando del 2º jefe del cuerpo, sargento mayor don Juan Terrés y la indiada de Huaiquillan (o Huauquillao), en la cual estaban algunos hermanos del cacique Udalmán.

El Parte Oficial dice lo siguiente: “Fuerte 4ª División, 29 de setiembre de 1879 – Al Comandante General de Armas – Oficial.  El 6 del corriente, al concluir el toque de diana arremetieron este punto más de 500 indios, los que fueron llevados, tiroteándolos, al Sur por dos partidas del 7º de Caballería de Línea, mientras hacía montar en pelo otras dos en pocos caballos y en mulas del proveedor.

Los indios y dispersos se dirigieron por grupos a diferentes puntos para repasar el Neuquén en el que fueron precipitados, ahogándose muchos.

Tenemos 6 muertos y seis heridos, unos y otros de bala y muchos contusos, pues los indios encaramándose en los cerros, echaban pie en tierra lanzando piedras con sus hondas.  Indios muertos se calculan en cincuenta, entre los que se encuentran los hermanos de Udalman.

Dejaron varios caballos ensillados.  La persecución fue hasta tres y media leguas del Neuquén adonde los que no lo habían pasado, se arrojaron al agua.  Mandé dar protección al destacamento de arriba doce leguas, pero el capitán García, jefe del punto tenía reunidos 250 Guardias Nacionales de Malbarco, que aun cuando no bien armados,  sino 25 de ellos y los restantes con lanzas y montados en sus caballos propios, se encontraban animados del mejor espíritu: Los indios querían dominar este punto y después ir a donde tienen bastante que robar.

Se han hecho recomendables los que mandaban las pequeñas partidas que derrotaron a los indios: el mayor Torres (1), del 7º de Caballería, los capitanes Castro y Pérez y el ayudante Gomensoro, como el comandante de Malbarco, capitán García y el jefe de la plaza, mayor Sosa, que guardaba el fuerte.

Al otro día recién llegó desde Los Médanos, la fuerza que se mandó reconcentrar y allí venían las dos fuerzas de montaña (2) que también se hubiera probado en esta ocasión.  Los indios dicen que eran mandados por Huaquillao, pero se conoció a Zúñiga y a todos los capitanejos de Purrán.  Saludo a V. E. – Napoleón Uriburu”.

Comentarios


Uriburu venía con parte de sus efectivos que habían actuado en la campaña a lo largo del Neuquén, dejando en la marcha algunos destacamentos que cuidaban la nueva línea de frontera que disponía la Ley Nº 215.

Torreón de Chos Malal – Ubicado en el sitio en donde estaba emplazado el Fortín IV División

El Fuerte, por lo tanto, estaba medio desguarnecido, teniendo en cuenta las numerosas comisiones que debían partir del mismo hacia todos los nuevos campamentos y fortines, o los que se enviaban a Mendoza conduciendo los prisioneros tomados en la campaña referida.

Es por eso que Huaiquillán (Alvarez dice: Guaiquillán: lanza adornada), enterado por sus bomberos y espías de la reducida guarnición que custodiaba el fuerte, decide atacar este punto tan importante para las comunicaciones castrenses, como lo era para los indios por el fácil paso que permitía hacia las pampas, donde las hordas indígenas deseaban seguir con sus temidos malones.  Además, como lo expresa bien el parte, en el contingente indio se alistaban los capitanejos de Purrán, el cacique Zúñiga, los hermanos de Udalmán y algunos otros no reconocidos.  Esto indica bien a las claras que esta unión tenía como uno de los motivos principales rescatar del fuerte a la numerosa indiada prisionera, en la cual estarían incluidos indígenas de esas parcialidades.

En la carta que el Dr. Alejandro Marcó le envía al Tcnl Elías Paz, desde el campamento de Covunco, el 1º de junio de 1879, dice que el sobrino de Purrán enviado por éste para llevarle su carta a Uriburu, es “Pancho” Guaiquillán.  Sin embargo Gomensoro lo cita como “Panchito” Huallical en el Diario.  Notemos que al mencionar los caciques picunches que seguían a Purrán lo nombra a Guaiquillán y Alvarez dice que vivía en la zona de Guañacos.  Precisamente es uno de los atacantes del fortín Los Guañacos.

La llegada providencial, poco antes, de los efectivos que el sargento mayor Terrés tenía destacados en el camino de las Salinas al río Colorado, y que los espías y bomberos no habrían tenido tiempo de notar, hicieron que el fiel de la balanza de la victoria se inclinara hacia el lado de las tropas nacionales.

Observemos que también al otro día llegaban al fuerte el resto de las fuerzas que operaban al sur y que no tenían misión de custodiar los nuevos fortines, al haberse dado por finalizada la campaña de 1879.

Referencias


(1) Es Terrés.
(2) Se refiere a los dos cañones Krupp para montaña, y sus respectivos artilleros, que Uriburu había llevado en su campaña hacia el sur.

Fuente
Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado
Portal www.revisionistas.com.ar
Raone, Juan Mario – Fortines del desierto – Biblioteca del Suboficial Nº 143

lunes, 10 de abril de 2017

Araucanos viven estafando en la Patagonia

Novedades mapuches en la Patagonia
Aquí no hay nadie originario, no hay otra bandera que la de Belgrano y, desde Roca en adelante, nadie cobra peaje ni exige tributos salvo la propia nación
Por Rolando Hanglin | Infobae




El empresario hotelero Gustavo Fernández Capiet envió una carta pública al secretario de Turismo local, Esteban Bosch, y al intendente del Parque Nacional Lanín, Horacio Peloso, con algunas reflexiones sobre el creciente problema mapuche. Sostiene que ha llegado la hora de poner límites.

"Esta comunidad originaria quiere tomar cada vez más espacio público para uso propio al amparo de supuestos derechos ancestrales, que en lo personal creo que corresponderían a los tehuelches". "En esta cultura parece que no valen el trabajo y el esfuerzo, aunque hay excepciones. Tienen miles de hectáreas, y no producen más que lo mínimo. Pero en verdad podrían ser proveedores de determinadas frutas y hortalizas de toda la provincia, y sus derivados con valor agregado como dulces, conservas, salsas, etcétera. Ganadería ovina y bovina: podrían producir mucha carne y derivados como leches y quesos. De turismo, ni hablar: sea con cabalgatas, servicios de gastronomía típica, trekking, camping, cultura, guías reconocidos de montaña, etcétera, pero pensando en dar servicio y no en sacar plata por sólo por sus derechos ancestrales".

"Cobran por entrar a la islita, no por algún servicio sino solo por 'pisar su propiedad' cuando la islita y sus playas son un espacio público". "Cobran acceso al Parque Lanín gracias al comanejo, o mejor dicho al des-manejo, y no sólo en el muelle, afectando a una excursión emblemática del destino, sino que lo hacen al llegar a la villa, que se supone que sería un barrio abierto, al que se llega por un camino público y no propiedad de ellos, mantenido por la provincia y no por ellos".

"Cobran por entrar a la cascada de Quila Quina, donde parece que no hay franja de ribera. Si fueran estancieros, los acusarían de violar la Constitución y como mil leyes, por terratenientes y usurpadores del espacio público. Nótese que el acceso a la cascada nunca se aleja de los 15 metros del río, pero no reparan la baranda. Hemos tenido víctimas fatales allí, ya que ninguno acompaña a los visitantes ni por prevención ni para explicar nada, ni siquiera para tener limpio el lugar. Que generalmente es una mugre, como el puesto que tienen a la entrada. Lo sé porque paso y lo veo regularmente".

"Uno va al mirador Arrayán y te roban ahí arriba mismo. Todos saben quiénes son. Desde nuestro hotel no recomendamos más ir allí, pero sí a la casa de té. El Mirador del Centenario, por falta de mantenimiento y de acción nuestra, está cerrado e inaccesible".

"Si se intenta organizar una carrera que pase por 'su territorio' y no les pagás a ellos, no se hace, y siempre se exceden en el cobro, pero Parques los cobija, porque si no les llevás el pago de ellos, no te autorizan la carrera".

"¿Querés madera? Ellos te la venden: la marcan como leña y la venden como madera. Pregunten a varios de los comerciantes que les compran… después hacen un escándalo en Villa la Angostura, por 50 lengas que tiraron para un circuito de cross, y que entiendo que fueron reemplazadas por muchas más que se plantaron. Allí se hicieron tres carreras en tres años, no se corre todos los domingos, y metieron en la villa 15 mil, 20 mil y 28 mil espectadores, y fue elegido dos veces el mejor de todos los circuitos del campeonato. Como yo estaba allí, aseguro que, de toda la gastronomía en oferta, la mitad era 'legal' y la otra mitad era de ellos a través de clubes, cooperadoras y demás. Los vi: serían unos cien trabajando y diez, quince protestando por la deforestación. En Manzano Brujo, en cualquier momento empiezan a poner obstáculos peores".

"Cobran un canon por la concesión de Chapelco. Sin embargo, en su momento se opusieron a la construcción de suficiente reservorio de agua para los cañones, crearon un negocio de dudosa legitimidad en la base y, ante cualquier reclamo, apelan al corte de ruta como medida de extorsión, perjudicando a turistas que nada tienen que ver con la problemática".

"Les dieron el espacio en la plaza para que pusieran la bandera como si estuviéramos en otro país. En el fondo, es lo que persiguen. Ya lo han proclamado".

Algunas aclaraciones históricas sobre el asunto. En toda la correspondencia de Calfucurá, desde 1833, no se habla jamás de mapuches. Se habla de "chilenos". Son los araucanos que cruzaron la Cordillera de los Andes desde la Capitanía General de Chile, formando al principio dos grupos aislados: los vorogas (de Vorohué, Chile) y los ranqueles o ranculches.

En 1831, Calfucurá cruza la Cordillera y pasa a degüello a los jefes vorogas Alon, Rondeado, Meilín y otros. La población se incorpora aterrorizada a las huestes del chileno y lo mismo van haciendo los pobladores tehuelches de la Pampa, Córdoba, Mendoza, Patagonia, Buenos Aires, San Luis. Ellos sí eran aborígenes argentinos y han sufrido infinidad de abusos a manos de los conquistadores españoles y, después de 1810, de los argentinos. Mientras tanto, fueron absorbidos por los jefes chilenos. Predominó la magnífica y expresiva lengua araucana. Ya no quedan en nuestro país tehuelche-parlantes. Uno de los últimos fue el antropólogo argentino Rodolfo Casamiquela, que ha explicado muy bien la diferencia (hoy convenientemente confundida) entre tehuelches argentinos y araucanos chilenos. Estos últimos abandonaron sus rucas de piedra y adoptaron el toldo o paravientos de cuero, propio de los tehuelches nómades. Del hombre blanco tomaron el caballo, la vaca (elemento de comercio) y las mujeres, que raptaban en gran cantidad. Por eso los que hoy se presentan como aborígenes tienen generalmente la piel y los ojos claros. Son descendientes de caciques.

Es cierto que en las "raciones" que repartían los gobiernos de Juan Manuel de Rosas, Justo José de Urquiza y otros (para frenar los malones en una vergonzosa extorsión) abundaban el aguardiente, las botas, los aperos, el tabaco, la yerba, el vino, los acordeones, los ponchos ingleses, los pañuelos, la harina, el azúcar. ¡De todo menos una pala o un arado!

Aquellos hombres de Calfucurá no eran argentinos y mucho menos originarios. Sus descendientes sí lo son, igual que los descendientes de genoveses, asturianos o bearneses. Ciudadanos argentinos. Aquí no hay nadie originario, no hay otra bandera que la de Belgrano y, desde Roca en adelante, nadie cobra peaje ni exige tributos salvo la propia nación.

Cabe resaltar que el año 1810 es primordial: la lucha entre chilenos y realistas contó con la participación de los araucanos, casi siempre a favor de los españoles porque España había tenido que reconocerles un territorio propio, entre los ríos Maule y Bío-Bío, hecho único en la historia de los imperios. Por lo tanto, al caducar el dominio español, los araucanos chilenos buscaron en La Pampa, San Luis, Córdoba, Mendoza, Buenos Aires, un vasto territorio donde se podía cazar (vacas ajenas) y cautivar lindas mujeres rubias, también ajenas.

El autor de este artículo es partidario de que se mantenga impoluta y sin manchas la estatua del gran presidente argentino Julio Roca, y también de que se enseñe el lenguaje mapudungún en las escuelas de Pampa y Patagonia, se celebre el Año Nuevo Pampa el 24 de junio y se estudie la vida de los grandes caciques en nuestra escuela, incluyendo a Pincén, Catriel, Calfucurá y su hijo también chileno Namuncurá. Porque todos ellos contribuyeron a formar nuestra nación en tiempos salvajes, tanto como Juan Lavalle y Manuel Dorrego. Son parte entrañable de la historia.

martes, 4 de abril de 2017

Pueblos originarios: Los araucanos, quiénes carajo son?

¿Quiénes son los mapuches?
Quiere decir gente de la tierra. Si se usa como símbolo es correcto

Rolando Hanglin - LA NACION

¿Quiénes son los mapuches? ¿Qué diferencia hay entre los mapuches, los tehuelches y los ranqueles? ¿Es cierto que los mapuches fueron pobladores originarios del territorio argentino, y por lo tanto deberíamos devolverles sus tierras, así como los ingleses deberían devolvernos las Malvinas?

Intentaremos responder a estas preguntas con un vistazo rápido al pensamiento de Rodolfo Casamiquela, antropólogo y paleontólogo argentino nacido en Ingeniero Jacobacci (Río Negro, 1932) y fallecido en 2008. Es célebre por su descubrimiento del Pisanosaurus Mertii y sus estudios sobre antropología de La Pampa y la Patagonia.


"Los pueblos originarios: el poblamiento indígena de la Patagonia es todavía tan impreciso como la propia región. Hoy no queda un solo tehuelche puro: la lengua tehuelche del norte se extinguió en 1960 y queda una decena de hablantes de la lengua sureña. Unos 250.000 parlantes de araucano en Chile y 20.000 en la Argentina, seguramente todos ellos mestizos de blanco e indio.

"¿Es cierto que los mapuches fueron pobladores originarios del territorio argentino, y por lo tanto deberíamos devolverles sus tierras? "

"Los tehuelches como unidad somática mostraban rasgos de alta estatura y gran corpulencia -que precisamente alimentaron el mito de los "gigantes patagones"- más la morfología y robustez del cráneo, dolicocéfalo: o sea alargado, como en todos los biotipos antiguos de América. Con ellos, los antropólogos físicos clásicos distinguieron la ´raza Patagónica o Pámpida'".

Casamiquela, frecuentemente escrachado por activistas mapuches, afirma que ellos no tienen interés en la cultura indigenista, sino que son más bien "piqueteros". Siempre luchó por salvar del olvido la lengua del pueblo tehuelche. Esto le preocupaba más que los escraches. "Si se definen como mapuches, son chilenos, y si son chilenos, no tienen derecho sobre la tierra argentina".

"Empecé a estudiar esto a los 14 años. Me fui a Buenos Aires y un día, en la Biblioteca Nacional, empecé a leer mapuche, sin saber que en mi pueblo (Ingeniero Jacobacci) la mitad de los chicos hablaba esa lengua, porque entonces ellos ocultaban su origen. Ni los maestros lo sabían. Entonces, cuando volví, fue una grata sorpresa descubrir que los peones que enfardaban la lana en una casa comercial, donde trabajaba mi padre, eran de origen indígena. Con ellos pasé un verano fantástico, porque empecé a anotar las primeras cosas sobre su idioma. A los 16 años, siempre acompañado por los indígenas, ya estaba haciendo el primer museo referido a su historia.

"He conocido a cientos de indígenas y a todos los hablantes de tehuelche de la Patagonia. Aprendí que primero vino el mundo tehuelche paleolítico, muy antiguo. Los antepasados de sus antepasados se remontan a 10 mil ó 12 mil años y evolucionaron en la Patagonia. Mucho después de la llegada de los españoles, alrededor del 1600, el caballo permite que los tehuelches copen todo el ámbito pampeano y Neuquén. Al mismo tiempo empieza la mapuchización. Existen grandes diferencias entre unos y otros.

"Los gigantes patagones no son una fantasía, sino los tehuelches reales, que alcanzaban casi los dos metros de altura y una corpulencia de 150 kilos, de tez oscura y ojos asiáticos, que vivían de la caza y se vestían con pieles. Los araucanos o mapuches, en cambio, son una gente de raza mediana, cultivadores al modo andino, que tenían casas de madera y paja y trabajaban en forma maravillosa el tejido y la platería; ellos tenían una trayectoria cultural superior, que los tehuelches imitaron.

"Siempre luchó por salvar del olvido la lengua del pueblo tehuelche "

"Con la llegada de la religión y la onomástica se va produciendo una transformación en la lengua. Los caciques tehuelches, en el norte de la Patagonia, empezaron a hablar mapuche. Pero las mujeres siguieron hablando tehuelche. Incluso algunas familias saltaron del tehuelche al castellano, sin pasar por el mapuche. Hubo un sincretismo religioso y lo tehuelche se mapuchizó. Pero el mapuche, como pueblo. estaba del otro lado de la Cordillera: en Chile.

"Hoy hay descendientes vivos de grandes caciques tehuelches. Sólo son algunas familias, los otros son descendientes de mapuches. Los Catriel, los Cual, los Curiñanco. Los Ñanco, por ejemplo, son descendientes de Sacamata, uno de los caciques más serios del norte de la Patagonia, nacido entre 1870 y 1880. Uno de mis maestros fue quien salvó la lengua tehuelche, ya que era el último que la hablaba. Se llamaba José María Cual, que en tehuelche quiere decir cuello. Él murió en 1960, a los 90 años. Cuando lo conocí, yo era un muchacho y él estaba ciego. Durante muchos años nos dedicamos a la lengua tehuelche y por él quiero rendirle el mayor homenaje a este pueblo, descendiente de los habitantes más antiguos de América.

"Un día juré rendir tributo a esta nación única, salvando lo que se pudiera. Estoy solo en esto. Los descendientes no estudian a sus antepasados, porque eso significaría leer a los blancos y hay una especie de rechazo, una negación, que es como hacerse trampa en el solitario de la vida. No se puede avanzar. Entonces soy un maestro ciruela, vale decir un científico, que dice la historia como la cuenta la antropología. No hago concesiones de tipo demagógico. Por ello, si digo que acá no había ningún mapuche en 1865 y que recién llegaron en 1890, digo lo que es la historia, no lo invento. Sólo que otros callan. Entonces soy el malo.

"Pero los que me escrachan no son indigenistas en el sentido cultural, sino piqueteros. Son políticos.

"Todo esto es un pretexto. Hay que pensar qué buscan. Si se definen como mapuches son chilenos, y si son chilenos no tienen derecho sobre la tierra de la Argentina. Esta es la clave. Entonces, como yo explico que son chilenos, vengo a ser el enemigo. Cualquier chileno sabe que los mapuches son de Chile. Los líderes también lo saben. La juventud, no. El 99 por ciento de los que se definen como mapuches son, en realidad, de origen tehuelche. Pero se han dado muchas confusiones por la lengua o el apellido. Así se va perdiendo la identidad.

"Ocurre que la palabra mapuche es muy atractiva. Quiere decir gente de la tierra. Si se usa como símbolo es correcto. Yo también soy gente de la tierra. En 1960, como un homenaje, el Primer Congreso del Área Araucana Argentina propuso que a los araucanos se les dijera mapuches, como en Chile.

"El abuelo era tehuelche puro, pero el nieto es mapuche. Entonces, la Patagonia perdió su identidad "

"¿Pueblos originarios? En 1816 no había mapuches en Argentina. Los primeros se radican en la Pampa en 1820. En 1890, al sur del Limay y el Negro, los primeros pobladores de origen chileno fueron los mapuches y los chilotes. Hay que distinguir muy sutilmente en todo este asunto.

"La pérdida de identidad es terrible. Los nietos de mis maestros, que sabían lo que eran, hoy se creen todos mapuches. Es decir, el abuelo era tehuelche puro, pero el nieto es mapuche. Entonces, la Patagonia perdió su identidad. Esta es tierra de aluviones, porque todos los días llega gente desde otros lugares".

Las afirmaciones de Casamiquela han sido simplificadas para su mejor comprensión. Pero así pensó hasta el fin. El toldo portátil -acotamos- es una creación del nomadismo plasmada por la fusión de mapuches y tehuelches. Otras denominaciones históricas como pampas o serranos corresponden a una localización geográfica. Por lo demás, los tehuelches no llamaban así a su propia etnia, sino gunnuna-kena o aoniken: el nombre que le daban los araucanos quedó en la historia, como aquello de "puel-ches". Gente del Este...¡Vista desde Chile!

Fuentes: El Chubut / Azkintuwe Noticias/ Los Mastuatos."Patagonie, une tempete imaginaire".

lunes, 27 de febrero de 2017

Conquista del desierto: Batalla de las barrancas del Neuquén

Batalla de las Barrancas del Neuquén
Revisionistas



Río Neuquén


Esta batalla se libró el 28 de junio de 1879 en las barrancas de la margen septentrional del Río Neuquén, paraje llamado hoy “Vanguardia”, nombre que tomó del antiguo fortín que allí se construyera poco después.  Por un lado combatieron las tropas al mando del teniente de baqueanos (de la Compañía de Voluntarios, llamados “choiqueros”) Isaac Torres, y 16 soldados de la 4ª División, y por el otro los indios del cacique Marillán.  El Parte Oficial dice lo siguiente: “El teniente que suscribe – Campamento el Mangrullo, junio 30 de 1879 – Al señor comandante en jefe de la 4ª División del Ejército, teniente coronel don Napoleón Uriburu. – Tengo el honor de dirigirme a usted poniendo en su conocimiento que con la comisión de 16 hombres con que usted se sirvió despacharme el 27 del corriente, después de haber marchado en dirección de Auca-Mahuida casi todo el día, supe por prisioneros hechos por el mayor Illescas, que un pequeño grupo de seis indios, con algunos animales de arreo, debían caer al Neuquén abajo procedentes de La Pampa y como a cinco o seis leguas de este campamento.  Marché toda la noche en su busca y a la diana de 28 di con ellos en el valle del río, pero no en número de seis como se me había informado, porque después de cargarlos sobre sus fogones, de día ya, se replegaron y formaron en las barrancas del río, en número de 90 de lanza, todos bien armados.

El desorden en que se puso la chusma y considerando que ésta se me escaparía si no andaba activo con ella, me obligó a juntarla, dejando que los indios se reunieran y así pude tomar ciento y tantas mujeres y criaturas, con una gran caballada, vacas y ovejas.

Entre los prisioneros hechos en la primera carga había quedado un viejo, y con éste mandé decir al cacique Marillán que mandaba los indios, y que con ellos formados me esperaba a una cuadra de distancia, que entregase las armas, bajo la formal garantía de sus vidas.  Contestó a esta intimación que dudaba de mi palabra, y que antes quería pelear, a lo que le repliqué que descendiera al bajo, pero sin hacerles un tiro aún, pues me suponía que quisiera entrar por tratados.  Un grito unánime de guerra fue su segunda contestación, y sin repararme mucho de la chusma prisionera y animales tomados, esperé, pie a tierra, haciendo fuego nutrido, la carga que rápidamente me traían a pie y a caballo, dirigida por el expresado Marillán.  Sin embargo, de ser ésta muy violenta y excelentes los caballos en que venían montados, antes de llegar hasta chocar cayeron como 16 indios; pero los restantes nos rodearon por todas partes, trabándose un combate reñido a arma blanca.  Muchos indios arrojaban al suelo las lanzas y luchaban brazo a brazo por arrancar a nuestros soldados las carabinas o fusiles; otros sacaban cuchillos y así duró un rato la pelea hasta desalojarlos y ponerlos en fuga, dejando ellos 14 muertos en el sitio, 5 prisioneros de lanza y 106 de chusma, con más de 80 caballos, 33 cabezas vacunas y 30 ovejas, teniendo por nuestra parte que lamentar la baja de 3 soldados heridos de lanza y cuchillo.

Los indios llevaban muchos heridos, pues dejaron en el camino un reguero de sangre.

Terminado el combate me regresaba y en seguida de marchar encontré al comandante Aguilar con una fuerza, parte de la cual se encargó de conducir los prisioneros y ganados al campamento, acampando esa noche allí todos juntos.  Ayer, 29, a la mañana, perseguimos a los indios nuevamente, el comandante Aguilar con la fracción de gente que tenía vacante, y yo con los trece hombres, los cuales todavía tomaron 5 indios de lanza prisioneros y 12 de chusma con 58 caballos y mulas.

Cada uno de los 16 individuos que componían la comisión que me ha cabido el honor de mandar en esta ocasión, se ha hecho digno de recomendación, pues todos ellos a la par han competido en valor y serenidad.  Dios guarde a V. S. – Isaac Torres”.

En este combate resulta por demás destacable el comportamiento que le cupo a la reducida tropa del bravo teniente de choiqueros, a quien veremos actuar en muchísimas ocasiones, tanto en esta campaña como en las posteriores.  Todos estuvieron a la altura de las circunstancias y dejaron bien alto el prestigio de esta tropa que, mal vestida, a veces mal montada y falta de abastecimientos, en pleno invierno neuquino (temperaturas de 8 y 10 grados bajo cero en ese invierno) supieron realizar el plan trazado por los altos mandos militares, llevando a cabo la construcción de los fortines que en aquella ocasión avanzaron la línea de frontera con el indio hasta la margen septentrional de los ríos Neuquén y Negro.

Fuente

Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado.
Portal www.revisionistas.com.ar
Raone, Juan Mario – Fortines del desierto – Biblioteca del Suboficial Nº 143.

miércoles, 18 de enero de 2017

Patagonia: El genocidio aonikenk por parte de los araucanos

Polémica por genocidio: Aseguran que los mapuches exterminaron a los tehuelches

Actual Río Negro


“Roca no enca­bezó una cam­paña pri­vada en 1879. Fue como coman­dante en jefe del Ejér­cito Nacio­nal a cum­plir la misión que Ave­lla­neda, pre­si­dente de la Nación Argen­tina, ele­gido por el pue­blo, le había asig­nado. Y esa cam­paña estuvo des­ti­nada a inte­grar, a incor­po­rar de hecho a la geo­gra­fía argen­tina prác­ti­ca­mente la mitad de los terri­to­rios his­tó­ri­ca­mente nues­tros y que esta­ban bajo el poder tirá­nico del malón arau­cano, cuyos fru­tos más nota­bles eran el robo de ganado, de muje­res y la pro­vo­ca­ción de incendios.

Los arau­ca­nos, hoy deno­mi­na­dos mapu­ches, lle­ga­ron a la Argen­tina allá por 1830, cuando la Nación Argen­tina era ya inde­pen­diente y sobe­rana. Por lo tanto, fue­ron inva­so­res. El pri­mer grupo de inva­so­res los cons­ti­tu­ye­ron apro­xi­ma­da­mente unos 100 indí­ge­nas capi­ta­nea­dos por Yan­que­truz. Se afin­ca­ron en Neu­quén y desde allí se fue­ron exten­diendo hacia el sur y el norte.

El ver­da­dero geno­ci­dio lo come­tie­ron los arau­ca­nos cuando ani­quila­ron a los Gue­na­ken, tam­bién lla­ma­dos Tehuel­ches, que eran lo autén­ti­cos abo­rí­ge­nes de la Pata­go­nia Norte.

Actual­mente como argen­ti­nos tie­nen todos los dere­chos al igual que los demás argen­ti­nos, pero no a inten­tar fal­sear la his­to­ria y pre­ten­der les devuel­van tie­rras que nunca les pertenecieron.

  1. En 1879 las tro­pas de Caful­curá eran pode­ro­sas, lo prueba el hecho de que gana­ron las pri­me­ras bata­llas con­tra el Ejér­cito Nacional.
  2. Ambos ban­dos con­taba con fusi­les Reming­ton. Los arau­ca­nos los traían de Chile, donde se los ven­dían los ingle­ses a cam­bio del ganado argen­tino robado en los malo­nes. Prueba de ello es que la columna del Ejér­cito Nacio­nal coman­dada por el general Ville­gas tenía como obje­tivo clau­su­rar y con­tro­lar los pasos andi­nos por donde les lle­ga­ban a los arau­ca­nos los Remington.
  3. Los indí­ge­nas arau­ca­nos eran tra­di­cio­nal­mente muy gue­rre­ros. Recor­de­mos que en los pri­me­ros tiem­pos de la con­quista espa­ñola aso­la­ron varias impor­tan­tes ciu­da­des en Chile que los chi­le­nos tar­da­ron siglos en reconquistar.
  4. Los arau­ca­nos, en el año 1250 subie­ron hacia el Norte y des­tru­ye­ron el Impe­rio de Tiahua­naco. Este Impe­rio era mayor y mucho más civi­li­zado que el pos­te­rior impe­rio de los Incas que comenzó luego en el año 1280.
  5. El uso actual del tér­mino “mapu­che” y las fal­sas reivin­di­ca­cio­nes de estos son manio­bras disol­ven­tes y dis­gre­gan­tes que prac­ti­can polí­ti­cos con minús­cula en las últi­mas déca­das con fina­li­da­des antinacionales, y para bene­fi­cio propio.


Arau­ca­nos y Tehuelches


Los mapu­ches son sólo originarios de la inven­tiva del Foreign Office británico.

Ni Rosas o Roca los men­cio­nan en la Cam­paña al Desierto, tam­poco los his­to­ria­do­res, ni la famosa expe­di­ción a los Indios Ran­que­les. Tam­poco los men­ciona la his­to­ria ofi­cial en las pro­vin­cias ni museos de His­to­ria del Neu­quén Santa Cruz, Chu­but, Río Negro, Men­doza, ni San Juan…

¿Desde cuándo han apa­re­cido estos mapu­ches en escena? Su pro­pia ban­dera es simi­lar a la nueva Sudafri­cana, luego del apart­heid uti­li­za­ron a Man­dela y ahora desean uti­li­zar a un pue­blo que no es ori­gi­na­rio de nada, sólo Tehuel­ches y Arau­ca­nos lo son.

Quede en claro que la expe­di­ción de Roca resultó la pri­mera gue­rra con­tra Chile y no una cam­paña con­tra el indio, como muchos pre­ten­den hacerlo notar. A las prue­bas me remito cuando sos­tengo que por enton­ces el 90% de la pobla­ción chi­lena era indí­gena, que no es cosa menor. En sín­te­sis, nues­tro país defen­día la sobe­ra­nía sobre una Pata­go­nia que los caci­ques desea­ban y ellos… eran chilenos.

Enci­clo­pe­dia Sal­vat — Dic­cio­na­rio — Edi­tado en Bar­ce­lona — 1972:

MAPU­CHE: Adj.- Natu­ral de Arauco — Per­te­ne­ciente a esta Pro­vin­cia de Chile.

Mas­cu­lino — Idioma de los araucanos.

TEHUEL­CHE: Adj. y sust. — Dícese de un indi­vi­duo de un pue­blo ame­rin­dio caza­dor, que, con otros gru­pos inte­gró la lla­mada “Cul­tura de las Pam­pas” en Argen­tina y Uru­guay. Exter­mi­na­dos en gran parte por los con­quis­ta­do­res espa­ño­les y los arau­ca­nos que­dan redu­ci­dos núcleos en Tie­rra del Fuego.

Hoy todos los naci­dos en el suelo patrio somos argentinos y ya no caben fal­sas reivin­di­ca­cio­nes indi­ge­nis­tas ni de pue­blos ori­gi­na­rios inexis­ten­tes. Desde comien­zos del siglo XVI está pre­sente la san­gre his­pana en todo el suelo argen­tino y los pue­blos ori­gi­na­rios de la Pata­go­nia ante­rio­res a esa fecha fue­ron las etnias tehuelches.

El invento “mapu­che” data sólo del siglo XIX, insisto que hoy todos somos argen­ti­nos y nadie tiene nin­gún dere­cho a reivin­di­car etnias ni pue­blos dife­ren­tes al argen­tino so pena de cola­bo­rar con los inten­tos ingle­ses, nor­te­ame­ri­ca­nos e israe­li­tas para des­mem­brar y des­po­ten­ciar a la patria argentina.

Este tema mapu­che y su pro­pa­ganda ins­ta­lada por mar­xis­tas que han hecho del indi­ge­nismo una cues­tión de stado, es pre­ciso comen­zar a des­ba­ra­tarla de raíz. Lamen­ta­ble­mente, no sólo los polí­ti­cos vena­les y perio­dis­tas paga­dos por el sis­tema sir­ven de difu­so­res de una men­tira infame, sino que han caído en ella y no siem­pre por ingenuidad.

Obis­pos y curas que fie­les a sus pos­tu­ras ter­cer­mun­dis­tas, impul­san como ver­dad de Pero­gru­llo, dando así por sen­ta­das todas y cada una de esas falacias.

Se llegó al extremo incon­ce­bi­ble de enga­ñar al Santo Padre Juan Pablo II y ahora al Papa Bene­dicto XVI cuando les hicie­ron decir que el gran santo Cefe­rino era mapu­che y no tehuel­che. Es difí­cil creer en la inocen­cia por des­co­no­ci­miento de los obis­pos pata­gó­ni­cos en esta manio­bra vil, por­que es dable supo­ner que si han lle­gado a esas ins­tan­cias de la jerar­quía, deben poseer una cul­tura gene­ral his­tó­rica de su patria com­pa­ti­ble con su rango.

Uti­li­ce­mos en toda su ple­ni­tud este medio fan­tás­tico que la tec­no­lo­gía nos brinda, para rever­tir la opi­nión errada de muchos argen­ti­nos sobre temas de tras­cen­den­cia como el que se trata”.

Fuente: Gentileza – Eduardo A. Castro

Autor: Fredy Carbano

sábado, 31 de diciembre de 2016

Geopolítica: La Patagonia, su poblamiento y las hipótesis de conflicto

Áreas de frontera e hipótesis de conflicto


 


Áreas de frontera e hipótesis de conflicto hacia fines de la década del ´70 
Brígida Baeza (U.N.P.S.J.B./Becaria posdoctoral CONICET) 

En el presente artículo veremos de qué modo el Estado argentino fue consolidando su presencia militar en la frontera con Chile. Sobre todo, a partir de la inminencia de una guerra con Chile en 1978. Para poder explicar de qué modo el proceso de militarización de la zona de Río Mayo culmina con la instalación del Ejército argentino, debemos rememorar los asentamientos de otras fuerzas de seguridad y de las políticas estatales especiales para zonas de frontera. 

Los habitantes de la frontera, nacionalización y seguridad. 
Además de las incursiones de la denominada “Policía fronteriza”, la instalación de Gendarmería Nacional en 1948 dieron muestras del interés que despertaba la frontera con Chile en el área de Río Mayo. El Estado nacional en la década del ´40 comenzó a delinear una serie de políticas legislativas orientadas al control de los habitantes fronterizos. En este sentido la Ley 15.385/1944 que delimitó la “Zona de Seguridad de Fronteras”, creó una serie de medidas de control y regulación fronterizos, tal como la inhibición al acceso a la propiedad inmobiliaria a las personas provenientes de países limítrofes. Hecho que durante la última dictadura argentina fue recuperado y ampliado a privación de adquirir propiedades por parte de personas originarias de países limítrofes, con la Ley 21.900/78. 
Paralelamente desde la década del ´60 la Patagonia fue catapultada como la región que mayor cantidad de proyectos de desarrollo regional destinó el gobierno argentino, arraigándose una representación de Patagonia como espacio de gran potencia La imagen de supuesta maleabilidad (HEALEY, 2003: 193) de la región patagónica fue fortaleciendo su representación como área desguarnecida de protección estatal, por lo tanto los espacios fronterizos fueron protegidos con políticas especiales, tal como fue la creación de las Áreas de frontera. En el año 1972 Río Mayo fue localidad designada como cabecera de la nueva organización institucional. 
En el caso de Río Mayo, por el hecho de pertenecer a la Gobernación Militar de Comodoro Rivadavia (1944-1955), quedó incluida dentro de una “Zona de Seguridad”. Esto se tradujo en una serie de medidas orientadas a generar en los habitantes de la frontera un sentimiento de “espíritu” patriótico. Pero básicamente, la militarización fue el camino elegido para infundir patriotismo en la frontera con Chile. 
Ya la Gendarmería Nacional había asumido hacia mediados de siglo XX una tarea nacionalizadora, mediante la regularización de la documentación de quienes vivían en Río Mayo y las zonas aledañas. El testimonio de Elida nos permite ver la situación de muchos de los habitantes de la frontera, que podían indistintamente “ser argentinos o chilenos” de acuerdo a las circunstancias: 


“Si... se hacía porque donde mas cerca iban a registrar a los chicos, ...no había problemas porque... mis padres vivían ahí en las poblaciones, lo que es Ricardo Rojas, no sé, Chalías que le llamaban... ahí nacimos nosotros, tres hermanos nacimos ahí, uno lo registraron en Ensanche Sarmiento, porque falleció una hermana enferma que vino del norte, así que ese lo registraron en Ensanche Sarmiento, y bueno, ese porque fue a dar cuenta el papá de la muerte de la hija y aprovecho... registro el chico cuando tenía tres meses ya, y ese es argentino, después nosotros, los más chicos, registrados en Chile, y a nosotros por mellizos, yo y un hermano, ni mellizos éramos, él era mayor... cuando yo saqué la, la libreta de radicación... y como yo aparecía con el documento chileno nada más, la... la partida de nacimiento, así que era chilena y tenía que, que hacer los documentos, él no quería (el esposo), porque decía que para qué las mujeres querían documentos pa´estar en la olla y vino un día un Sargento de Gendarmería y le dijo “no don Pedro, usted está equivocado, la señora tiene que sacar documentos, no es por... que pa´estar en las ollas, ella tiene que viajar o pasa cualquier cosa, ella tiene que tener...”. Así que, fui a Perito Moreno a sacar... fui a gendarmería ahí mismo... después fui a ficharme acá a gendarmería y en quince días ya estaba mi... mi partida, no tardó nada en venir, y a otros les tardó un año, a lo mejor más.” (Entrevista realizada por Carolina Seguel, 2005). 

De manera indistinta –tal como indica la cita arriba señalada- los integrantes de una misma familia podían ser inscriptos tardíamente y en uno u otro lado de la frontera, de acuerdo a los desplazamientos del grupo familiar. La Gendarmería argentina asumió la tarea de registro de los habitantes de la frontera supuestamente argentinos, aunque podemos imaginar que Élida –quien brinda su testimonio- debió optar entre una y otra adscripción estatal, pero provenía de una familia indígena del área de El Chalía (hoy considerada oficialmente como la última comunidad tehuelche). Para Elida siempre ha tenido mayor estatus ser registrado como argentino y no como chileno –sobre todo a partir del conflicto con Chile de 1978- , situación que atribuye al hecho de ser tildado como chilote, como muchas veces le sucede y a lo cual responde con indiferencia por no considerarse como tal. 
La Gendarmería Nacional ponía “orden” en el caos fronterizo, sumado a que el despoblamiento de Patagonia siempre fue uno de los problemas acuciantes para el nacionalismo argentino, debían “ganarse” pobladores para la nación argentina. Sin embargo, luego de “sumarlos” había que realmente integrarlos a la nación argentina, por lo tanto había que educarlos/as. Los gendarmes actuaban como productores identitarios, que por su “mix” de militar-policía tenía cierta ascendencia sobre los pobladores de la frontera, ellos mismos se autodefinen como: “...un genuino producto castrense, obra de una bien pensada simbiosis del perfil militar y del policial, capacitado para ejercitar su doctrina modelada en el imperio de la ley y del orden, en un marco de acción civilizadora y colonizadora sobre apartadas y desoladas superficies del territorio argentino fronterizo” (GARAY, 1995:79). 
El hecho de ser multifacéticos otorgaba a los gendarmes, el derecho a educar y civilizar a los habitantes fronterizos. Así podían actuar como maestros rurales o profesores de enseñanza media indistintamente. 

 
Fotografía: Gendarmes trabajando en la reconstrucción del Puente Bestil, Río Mayo, 1966 Fuente: Publicación Río Mayo 70 aniversario. 1935-2005. Municipalidad de Río Mayo. Gobierno de la Provincia de Chubut. Santa Fe. 2005. Pág. 61. 


Áreas de frontera e hipótesis de conflicto hacia fines de la década del ´70 - principios de los ´80 



En el presente artículo nos abocaremos a explicar algunos de los factores que intervinieron en la consolidación del proceso de militarización de la zona de Río Mayo a fines de la década de 1970. Transformación que culmina con la instalación del Ejército argentino. 

Los argentinos riomayenses en la última dictadura militar 
En el caso de Río Mayo, se dio un proceso caracterizado por su complejidad. En la Primera Parte de la entrega de este tema, vimos de qué modo los agentes estatales vinculados a las fuerzas militares fueron ocupando lugares claves en la sociedad riomayense. En el caso de los gendarmes, podían actuar como maestros rurales o profesores de enseñanza media indistintamente. En este caso la asociación entre educación y militarismo es estrecha. La escuela “Gregorio Mayo”, surgió como instituto de enseñanza privada a cargo de Gendarmería Nacional. Institución a la cual apadrinó, tal como figura en el “Libro Histórico” de la escuela. 
En el discurso fundacional se rescataba el rol de las instituciones familiares, militares y policiales como educadoras de los habitantes fronterizos: 


“...orientador de este magno proceso, las Fuerzas Armadas se ocuparon de expandir la educación y la cultura, a los pueblos de la Nueva Entidad Nacional, conscientes de que solamente eliminando la ignorancia y la incultura, se pueden lograr pueblos libres y soberanos. Continuando con esta sagrada misión, Gendarmería Nacional en su ámbito geográfico y jurisdiccional... aportando constantemente su apoyo a los establecimientos de enseñanza, contribuyendo con medios materiales y con la acción abnegada y desinteresada de sus hombres, actuando como maestros y profesores, en los más apartados rincones de la frontera patria. Ellos están ahí, donde otros no están... Con la fe puesta en Dios, el corazón en la Patria y el sentimiento en la familia, de hoy en más el Escuadrón 38 de Gendarmería Nacional y la Escuela Provincial Secundaria Nº 6, constituirán un solo cuerpo social y cultural orientados a la formación integral de la juventud de Río Mayo, reserva moral de la Patria” (Libro Histórico de la Escuela Secundaria “Gregorio Mayo”: 70-71). 

En consonancia con las imágenes propias de la última dictadura argentina (O´DONNEL, 1986: 199-235), en la inauguración se utilizaron la invocación religiosa y patriótica. Sumadas a la utilización de metáforas organicistas y del papel de la familia como “célula” primaria, otorgaron al acto fundacional de la escuela un hálito autoritario propio de la época. Fundar una escuela secundaria en ese contexto tenía como objetivo otorgarle a la juventud riomayense un rol distinto al que se encontraba asumiendo de lucha y militancia en los centros urbanos del país. La Rectora del establecimiento habló a los alumnos en los siguientes términos: 


“El país también quiere confiar en la juventud. La patria es una maravillosa realidad que algunos, olvidados de la rica tradición argentina y confundidos por cantos de sirena, pretenden destruir de mil modos, con acciones deleznables y con propagandas funestas. Afrontar con energía al enemigo de la grandeza nacional. Ustedes sigan fieles al mensaje recibido en las aulas. Acérquense a la historia. Indaguen la biografía de los hijos beneméritos de la República. Amen las líneas directrices del pasado, para levantar en el presente la gloria del futuro, entrevista por los padres ilustres. Tenemos confianza en ustedes. Los conocemos a través de los años estudiantiles. Hemos recibido confidencias de ustedes y los sabemos limpios de corazón. Pedimos a Dios que se no se aparten del recto camino, que no los venza el egoísmo ni la mezquindad se apoderen de sus espíritus...” (Idem: 83). 

Los jóvenes riomayenses debían propagar el amor a la patria y tradiciones argentinas, así como asumir la tarea renovadora de credibilidad en la juventud, sin dejarse tentar por “cantos de sirenas” que proyectasen otro tipo de futuro. En los años de la última dictadura argentina, la escuela se abocó a la formación y difusión en la comunidad de las tradiciones folklóricas, estrategia y geopolítica (Idem: 99). 
El “cerco de salubridad” para los riomayenses se completaba con la instalación de medios de comunicación como la televisión y radio nacionales que permitieron la difusión de las representaciones nacionales en la frontera. Mediante la propagación de “Imágenes y sonido argentino se escucharán a partir de ahora y para siempre” (Diario Crónica, 1979). Estas políticas comunicacionales tenían como objeto terminar con décadas de escasa competencia con las radios chilenas, que monopolizaban la audiencia de los habitantes fronterizos. Era una forma de acercar el centro a la periferia de la nación, de integrarlos al resto del territorio. 
En este mismo sentido, los programas de “Argentinos marchemos hacia la frontera” que consistían en que grupos de jóvenes residían temporalmente en distintos espacios fronterizos del país, desarrollando actividades y trabajos comunitarios, tenían como objeto experimentar la frontera al mismo nivel que los riomayenses (Diario Crónica, 1981). Nuevamente la Gendarmería Nacional era la encargada de articular y solventar económicamente estos programas. 
El comandante Ayerra decía: “Custodiar la frontera no es cosa de niños...ni mucho menos”, de este modo el cuidado de la frontera adquiría un cariz especial. Pero también para los militares que se encontraban gobernando Chubut en la época dictatorial, la frontera estaba puesta en la agenda gubernamental de manera tal que se destinaban atenciones especiales como la mejora de los edificios de control fronterizo o las políticas de viviendas y mejoras de las obras públicas en las localidades fronterizas. 
La pretorización (ROUQUIÉ, 1982) del Estado argentino a partir del golpe de 1955 significó la agudización de la idea de Hipótesis de conflicto con Chile. Paralelamente se incrementaba la imagen de los militares como “reserva moral” de la nación (BADARO, 2006: 23). Lo cual justificaba la expansión de la militarización en Patagonia dado que no sólo protegerían a sus habitantes de la “amenaza externa”, sino también difundirían los valores cristianos y de argentinidad. 
Particularmente la región patagónica pasó a significar un espacio a ser protegido del expansionismo chileno, el cual poseía para los militares argentinos de un largo historial. Tal como es conocido, los sucesivos incidentes desarrollados en la frontera del sur tuvieron su punto culminante en el conflicto por el Canal de Beagle (1977-1978). 
El mayor impacto de la avanzada estatal sobre la frontera riomayense se produjo bajo la inminencia de la guerra con Chile por el conflicto del Beagle en 1978. El despliegue de tropas militares que se produjo a fines de 1978 modificaron la cotidianeidad riomayense, las estancias ganaderas fueron tomadas por los jefes militares para concentrar a soldados y artillerías. A quienes les tocó “hospedar” las tropas militares recuerdan negativamente aquellos momentos, dado que los militares produjeron pérdidas que nunca fueron reparadas. Pero los establecidos/pioneros indicaron sentirse dolidos porque debían ser condescendientes ante prácticas autoritarias. Una de las entrevistadas relató que la Estancia de sus padres fue ocupada por tropas del Ejército y que cada vez que debían ingresar o salir del lugar debían identificarse. 
El administrador de una Estancia, ubicada a 10 kilómetros del límite fronterizo con Chile, recuerda la época del conflicto por el Beagle como un período de tensión permanente. Ni bien ingresaron las tropas del Regimiento VIII de Comodoro Rivadavia comenzó la persecución a los trabajadores chilenos. 
Aunque Río Mayo era elegido como lugar de práctica militar desde décadas anteriores, 1978 significó un profundo cambio en la vida de los riomayenses. La instalación definitiva del Ejército se produjo a partir del año 1982 cuando se realizó el traslado del Regimiento 37 de Comodoro Rivadavia. Por reestructuraciones internas del Ejército se fusionaron la Compañía de Ingenieros IX y la Compañía de Ingenieros Mecanizada 11 y dieron origen al actual Batallón de Ingenieros IX en 1993. 

 
FotografíaInauguración Repetidora de Televisión, Río Mayo, Circa 1979. Fuente: Publicación Río Mayo 70 aniversario. 1935-2005. Municipalidad de Río Mayo. Gobierno de la Provincia de Chubut. Santa Fe. 2005. Pág. 80. 

 
Los riomayenses y las identificaciones locales 

En este artículo buscamos explicar las características del proceso de revalorización de los bienes culturales que simbolizan la pertenencia y vinculación de los riomayenses con su localidad. 

En la nota titulada “Áreas de frontera e hipótesis de conflicto hacia fines de la década del ´70 - principios de los ´80. Segunda parte” (Diario El Corredor Nº 9), vimos de qué modo se produjo la llegada del Ejército argentino a Río Mayo. Este proceso representaba la concreción de un viejo anhelo para diversos sectores de la sociedad civil y política argentina. Para los militares: “...las fronteras se defienden mejor con chimeneas que con bayonetas...” (Diario Crónica, 27 de enero de 1979). Los diversos incentivos al poblamiento -como las bonificaciones salariales por habitar zonas desfavorables para los empleados públicos- de Patagonia formaban parte de las políticas elaboradas desde el centro de la nación, que en ocasiones entraban en contradicción con las experiencias vividas por los habitantes de la frontera. 
La iniciativa estatal de instalar el Ejército en Río Mayo, tuvo múltiples efectos en la localidad, entre los que podemos mencionar: 

  • El impacto poblacional que tuvo la llegada del Ejército. Según el Intendente de la localidad de aquella época: “...en 1980 esta localidad tenía 1.700 habitantes. En este momento, supera los 3.800 habitantes contando las unidades militares destinadas en este lugar”, (Diario El Patagónico, 15 de agosto de 1982). 
  • Una de las formas de delimitar internamente la frontera entre establecidos (riomayenses de antigua data) y outsiders (recién llegados), quedó plasmado en la forma del trazado del pueblo en momentos en que debió asignarse el lugar para que el Ejército instalase cuarteles y viviendas. Río Mayo está enclavado en una zona pantanosa y regularmente es anegada por las aguas del río que divide en dos partes a la comunidad. En la zona alta, cercana a la montaña residen los establecidos, y en la parte baja los outsiders, ambas divididas por el río Mayo y unidas por medio de un puente. Esta división no trata sólo de delimitar espacios, sino que la potencial posibilidad de una inundación equivale a que los establecidos podrán refugiarse en la montaña –como ya ocurrió- en cambio los outsiders deberán correr y abandonar sus instalaciones (Chiste popular escuchado en diversas oportunidades, registrado en el trabajo de campo de 2 de agosto de 2005).
  • La búsqueda de elementos diferenciadores con respecto a los outsiders (militares y otros-as profesionales), generó procesos como la búsqueda de elementos distintivos de los “afuerinos” y de vecinos de otras localidades. 

La fiesta de la esquila 
El más importante de todos los procesos vinculado al hecho de buscar una identificación en algún símbolo representativo de la localidad está dado la institucionalización de la Fiesta de la esquila. La llegada de los outsiders coincidió con la revalorización de prácticas nacionales que habían sido fomentadas desde las instituciones estatales, como la escuela y el gobierno local. La recuperación del folklore y otras prácticas locales que fueron sometidas a un proceso de simbolización como la esquila, fue la forma en que los establecidos eligieron para presentarse ante los “afuerinos” y vecinos connacionales y extranjeros. 
Desde 1978 se comenzó a desarrollar un festival con desfile de gauchos y chinas, elección de la reina, presentación de números artísticos y por supuesto la competencia y demostración del “arte” de la esquila. En 1985 la fiesta fue reconocida a nivel nacional (Diario Crónica 18 de noviembre de 1986). Los fundadores de la fiesta sostienen que este evento reivindica la identidad chubutense además de representar una forma de sentirse riomayense. 
El Sr. Miguel Uribe quien fuera el primer Presidente de la Fiesta de la esquila, señalaba hacia 1986 que la fiesta lograba concretarse por el esfuerzo de “...la comunidad que en su identidad chubutense ha mostrado siempre esta honorable forma de sentirse riomayense” (Diario Crónica, 18 de noviembre de 1986). Entonces la fiesta de la esquila también representa la encarnación de las identificaciones chubutense-riomayense, que reproduce a escala provincial y local la manera de ser argentino en la frontera. 
En las primeras realizaciones de la Fiesta siempre se hacía coincidir el inicio de los festejos con el día de la Tradición: el 10 de noviembre. Sin embargo, por el atractivo turístico que genera la fiesta se mudó al mes de enero la fecha de realización. En este sentido, se puede decir que la Fiesta de la esquila le permitió a los riomayenses realizar una celebración en honor a la actividad económica central de la localidad. Río Mayo ocupó/a un lugar destacado a nivel provincial como primer productor ovino (MARQUES, 2003: 35). Pasado el “auge lanar” de mediados de siglo XX, los productores comenzaron la valorización del recurso ovino, pero orientando la actividad a nuevos bienes económicos. 

 
La instalación del monumento en honor a la lana esquilada es un ejemplo de esta manera de generar identificación con la actividad ganadera. En el centro de la plaza del pueblo se erigió un monumento de color blanco representado por dos manos que sostienen un vellón de lana de oveja (Foto publicada en Revista “Río Mayo XXI Festival Nacional de la Esquila”). 
Fuente 1   
Fuente 2
Fuente 3