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domingo, 24 de marzo de 2019

Guerra contra la Subversión: Juzgan a exitosa operación de contrainteligencia

Discursos infiltrados en novelas de Andrea del Boca y atentados contra empresarios y funcionarios: a 40 años de la "Contraofensiva" de Montoneros

Este martes empieza el juicio de lesa humanidad “Contraofensiva Montonera” con 9 represores sentados en el banquillo. Se trata de privaciones ilegales de la libertad, tormentos y asesinatos contra 94 víctimas entre 1979 y 1980. Los casos más resonantes y la palabra de los protagonistas sobre uno de los hechos más controvertidos de la lucha política de los ´70
Por Juan Manuel Mannarino | Infobae




Mario Firmenich en el documental Resistir

De barba tupida, mate en mano, el líder montonero Mario Firmenich mira fijamente a la cámara, en París, y dice:

-Nuestro pueblo sabe luchar en las más variadas circunstancias. El objetivo es hacer retroceder a la dictadura. Exigimos se llame a elecciones y la única opción para el triunfo es armar un Frente Nacional.

Es 1978 y el fragmento forma parte de "Resistir", una suerte de larga entrevista en formato documental elaborado por la cúpula montonera desde el exilio, con textos de Juan Gelman y dirigida por Jorge Cedrón.

El llamado de Firmenich por una "resistencia del pueblo argentino" era, en definitiva, parte de una nueva estrategia política: la Contraofensiva Montonera.

El diagnóstico político de Montoneros había sido que los militares, tras más de tres años de feroz represión, estaban enfrentando una crisis de legitimidad social.

Fue entonces cuando la cúpula resolvió que integrantes que se encontraban exiliados, y otros que estaban aún dentro del país, fueran reclutados para una nueva tarea. La orden circuló en un documento interno: "Efectuar acciones directas y propagandísticas en Argentina entre 1979 y 1980".

Pero el servicio de inteligencia del Ejército siguió sus movimientos y emprendió un plan de acción para neutralizar la misión. Cerca de 600 militantes montoneros se sumaron a la Contraofensiva y muchos sortearon la represión, aunque otra buena parte de ellos fueron secuestrados, torturados y asesinados. Otros continúan desaparecidos.

Pasaron 40 años de esos hechos y el martes próximo, en el Tribunal Oral Federal N° 1 de San Martín, empezará el juicio por "Contraofensiva Montonera", como se la denomina en el expediente. En el banquillo habrá 9 represores, acusados de privación ilegítima de la libertad, tormentos y asesinatos contra 94 víctimas. Y los delitos fueron caratulados como crímenes de lesa humanidad "por haberse cometido en el contexto de un plan sistemático de represión desde el aparato estatal".

Volver para no morir

Para concretar la Contraofensiva, el autodenominado Ejército Montonero planeó que sus miembros más activos se agruparan en dos unidades: las TEI –Tropas Especiales de Infantería-, un grupo comando entrenado en el sur del Líbano "destinado a efectuar operaciones armadas en el país"; y las TEA –Tropas Especiales de Agitación, Prensa y Adoctrinamiento-, que estaban consignadas a tareas de propaganda.


“La Contraofensiva es una etapa de la guerrilla revolucionaria china, inspirada en escritos de Mao Tse-Tung, y Montoneros la adopta”, dice el historiador Hernán Confino

El historiador Hernán Confino hizo su tesis de doctorado sobre este tema y piensa que fue la última jugada de Montoneros en su estrategia por ser un partido de vanguardia. "La Contraofensiva es una etapa de la guerrilla revolucionaria china, inspirada en escritos de Mao Tse-Tung, y Montoneros la adopta", explica a Infobae.

Para Confino es imposible entender la Contraofensiva sin entender lo que sucedía en el exilio. "La jerarquía montonera estaba exiliada y hace una convocatoria a partir del '78 en sus centros políticos de México y España. Luego empezó la etapa de entrenamiento, que sucedió en Oriente por arreglos con la Organización para la Liberación de Palestina".

La propaganda consistía en la distribución de volantes y folletos y, sobre todo, en interferir clandestinamente las señales de televisión con mayor rating, como las novelas donde actuaba Andrea del Boca y partidos de la Copa Libertadores.

Mientras los televidentes estaban sentados en el sillón de sus casas, de pronto la transmisión se cortaba y sonaba la marcha peronista con discursos de los líderes montoneros. "Se buscaba derribar el relato de la dictadura, que decía que la lucha contra la subversión había sido un éxito rotundo. La Contraofensiva, en este sentido, es el último intento de Montoneros por irrumpir en la sociedad y decir 'acá estamos activos, no morimos, y los vamos a encauzar en el camino de la liberación'".


La cúpula de Montoneros

El primer tramo de la Contraofensiva Montonera fue un fracaso: se tradujo en la detención de la mayoría de los militantes que habían intentado reorganizarse dentro del país. La conducción evaluó los siguientes pasos. Se decidió que los que irían a ingresar al país debían aprovechar el caudal turístico veraniego a través de los pasos fronterizos de Brasil, Paraguay, Chile (por Mendoza y Bariloche) y Uruguay.

La segunda camada logró infiltrarse en el país con mayor éxito. Allí se desarrolla la principal actividad de agitación y propaganda, logran distribuir el libro Montoneros, el camino de la liberación y los militantes empiezan a tener reuniones con delegados sindicales para convocar a marchas y huelgas. También se planifican las acciones armadas.


Firmenich y Vaca Narvaja

Un eufórico Firmenich habla desde Nicaragua, al calor de la Revolución Sandinista: "El triunfo de la ofensiva del Frente Sandinista de Liberación Nacional es también el triunfo de la Contraofensiva Popular que se acaba de iniciar en nuestra patria"..

A fines del '79, el objetivo militar de Montoneros fue atacar a miembros del gabinete económico de José Alfredo Martínez de Hoz. Sin embargo, los atentados contra los funcionarios Juan Alemann y Guillermo Klein no prosperaron como sí el del empresario Francisco Pío Soldati, a quien matan a fuego de ametralladora.


El atentado y muerte del empresario Francisco Soldati

Fue el último acto: en 1980, Montoneros abandona la lucha armada.

"La Contraofensiva marcó el final del proyecto montonero, incluso hubo disidencias internas –analiza el historiador Hernán Confino-. Eso no implica que haya sido una locura de sus jefes sino que fue parte de los repertorios de acción política de Montoneros, no olvidemos que en 1976 arma un partido leninista. Quizás sea mejor entenderlo desde las palabras del líder Roberto Perdía, que dijo algo así como 'dimos con el diagnóstico, pero no con las recetas'. Lo que hay, en todo caso, es una derrota. Y una certeza: el aparato represivo de la dictadura seguía firme".

Los casos

Según la fiscal Gabriela Sosti, el juicio que arranca el martes marcará un antes y un después en la interpretación histórica.

"En primer lugar, es repensar el mito de la Contraofensiva, porque hay una opinión social amañada en considerarla como un delirio –dice en diálogo con Infobae-. El universo de víctimas no alcanza solamente a asesinados o desaparecidos sino que tendremos testigos que fueron sobrevivientes y una gran prueba documental que acredita la organización ágil y efectiva de la estructura de inteligencia de la dictadura en pos del exterminio. El otro mito a derribar es que, hacia 1980, la dictadura había aflojado en su faz represiva y eso no es cierto".


Bajas terroristas en combate: Antonio Tovo Cervigne, Norma Valentinuzzi Sretter, Margarita Gimenez Vich, Lorenzo Viñas Gigli, Hugo Alvarez Vocouber, Ana Weisen Miklawski, Sara Zermoglio Bailon y Ricardo López Zuker

Uno de los casos más significativos es el Noemí Gianneti de Molfino, que fue secuestrada en Perú y asesinada en Madrid. En la noche del 17 de junio de 1980, tres de los miembros de Montoneros que habían sido secuestrados en Lima por el Batallón de Inteligencia 601 del Ejército argentino fueron entregados por la Policía de Inteligencia peruana en el puesto fronterizo de Desaguadero, Bolivia. Noemí tenía 55 años, seis hijos militantes, y estaba temporariamente en Lima, como parte de una red de apoyo a Montoneros. Entre su secuestro -ocurrido ese día en Perú- y su asesinato -en un hotel de Madrid el 21 de julio de 1980- hay una trama de articulaciones entre las fuerzas armadas y los gobiernos de Argentina, Perú, y España.

"Queremos saber quiénes la mataron, pero también quiénes encubrieron el crimen", dice su hijo Gustavo Molfino, querellante en la causa. El terrorismo de Estado azotó a su familia desde tiempo antes de la muerte de la madre. Uno de los principales desvelos de Noemí era que en octubre de 1979 una patota militar había secuestrado a su hija Marcela Molfino y a su marido Guillermo Amarilla, militantes de Montoneros que también habían participado de la Contraofensiva, de quienes no había tenido más noticias. Marcela estaba embarazada de un mes al momento de su secuestro. En 2009 las Abuelas de Plaza de Mayo recuperaron a su hijo, Guillermo Amarilla Molfino, el nieto restituido 98.


Así paga el Diablo a quienes le sirven: Antonio Pared Vaio, Enrique Pecoraro, Mónica Pinus, Sara Ponti, Carlos Piccoli y Ricardo López Zucker

Noemí Molfino había sido una de las organizadoras de una red de protección de militantes montoneros en el exterior, como parte de la Contraofensiva. Tras su secuestro fue llevada a Madrid, en el marco de una campaña de propaganda de la dictadura que buscaba desacreditar las denuncias de desapariciones en Argentina. Sin embargo, la envenenaron en un hotel de la capital española. En la puerta de la habitación sus asesinos habían colocado el cartel de "No molestar".


Bien muertos: Angela Salomone Zárate, Ricardo Santilli Pariani, Diana Schatz, Juan Carlos Silva Ríos, Mirta Simonetti Olmos, Susana Solimano Ibarra, Julio Suárez Coria y Bernardo Tolchinsky Brenman

Otra de las historias resonantes es la de Mónica Pinus de Binstock. A fines de los '70, la pareja de militantes montoneros compuesta por Mónica Pinus y Edgardo Binstock vivían exiliados en Cuba. Él era el responsable del jardín de infantes que cuidaba a los hijos de los militantes montoneros –el documental "La guardería", dirigido por Virginia Croatto, hija del militante montonero Armando Croatto, que participó de la Contraofensiva y fue asesinado en 1979, ilustra ese período-. Ella estaba a cargo de los bebés. Entonces la cúpula de Montoneros les ordenó que viajaran a Brasil como parte de la Contraofensiva. A Mónica la secuestraron en Brasil cuando volvía al país, en 1980, y continúa desaparecida.

"Teníamos ciertas dudas del operativo, pero nos debíamos a la organización y por otro lado veíamos que la dictadura estaba en crisis con los primeros paros del '79 y asfixiada por la presión internacional. Además estaba la lucha del sandinismo en Nicaragua", recuerda ahora Edgardo Binstock, a la espera del juicio.

Tras la estadía en Cuba, Binstock fue el primero en arribar a Brasil. Mónica viajó con Horacio Domingo Campiglia, otro líder de la organización. Cuando se bajaron fueron sorprendidos por militares brasileños. Los separaron del resto de los pasajeros y, aunque se resistieron, los entregaron a represores del Batallón 601. Los subieron a otro avión con destino a Argentina. El plan represivo había resultado un éxito de logística.


Lo peor de una generación: Salvador Privitera Pritella, Jorge Quiroga Zilli, Julio Ramírez Olmos, María Raverta Gorostiaga, Adriana Riveiro Donadio, Matilde Rodríguez Suárez, Patricia Ronco Sánchez y Orlando Farías Ruiz

A los detenidos de Contraofensiva los trasladaron hacia Campo de Mayo, que funcionó como un centro de exterminio. Allí estuvieron junto con otras 40 personas secuestradas.

Según los datos del Equipo de Antropología Forense, la dictadura mató a más de 80 militantes –entre asesinados y desaparecidos- que habían regresado para participar de la Contraofensiva, entre 1979 y 1980. Mónica Pinus fue una de ellas.

Y de las historias con operativos menos cinematográficos pero que curiosamente fue llevada a la pantalla gigante, está la de Benjamín Ávila, que dirigió "Infancia Clandestina" basándose en su propia historia. Hijo de una madre en pareja con un alto mando montonero, Horacio Mendizábal, él era un niño cuando volvió con ellos a la Argentina para la llamada Contraofensiva: su madre fue desaparecida, la pareja de ella asesinada, su hermano menor apropiado y él criado por su padre en Tucumán.

Los victoriosos juzgados

"Si hoy fuera mediados de 1980, habría unas 48 personas para indagar y no sólo 9, porque todos los que integraban las estructuras de plana mayor estarían con vida", dice el abogado Pablo Llonto, representante de la querella.

Los represores imputados fueron parte de la jerarquía del Ejército: Jorge Apa, ex Jefe de la División Inteligencia "Subversiva Terrorista" dependiente del Departamento Interior de la Jefatura II de Inteligencia; Roberto Dambrosi, ex Jefe de la Compañía de Actividades Psicológicas del Batallón de Inteligencia 601; Raúl Pascual Muñoz, ex Jefe del Departamento Personal (G1) del Estado Mayor del Comando de Institutos Militares; Jorge Bano, ex Jefe de la División Operaciones del Departamento de Inteligencia (G2) del Comando de Institutos Militares; Eduardo Aschieri, ex Jefe de la División Planes del Departamento de Inteligencia (G2) del Comando de Institutos Militares; Carlos Casuccio, ex Segundo Jefe del Destacamento 201 de Inteligencia del Estado Mayor del Comando de Institutos Militares; Luis Firpo, ex Jefe de la Central Contrainteligencia y Jefe de la División Seguridad del Batallón de Inteligencia 601;  Marcelo Cinto Courtaux, ex Jefe de la Primera Sección de Ejecución perteneciente al Destacamento 201 de Inteligencia del Estado Mayor del Comando de Institutos Militares; y Alberto Sotomayor, ex Jefe de la Segunda Sección de Ejecución perteneciente al Destacamento 201 de Inteligencia del Comando de Institutos Militares. Los dos últimos habían estado prófugos durante años.


“La Contraofensiva tuvo que ver con una etapa de la resistencia a la dictadura. Sólo el 20 por ciento fueron acciones armadas. De más de 600 personas que participaron, sólo pudieron agarrar a 100, aunque de las que secuestraron hubo poca sobrevivencia. La brutalidad de la dictadura fue total”, dice Llonto abogado de las víctimas

Según Llonto, es un parte pequeña de un conjunto mayor de autores directos e indirectos tanto del Ejército como de las policías Federal y de la provincia de Buenos Aires.

Hay dos casos de niños apropiados durante la Contraofensiva, incluso, que se trataron en otros expedientes. "Éste es el primer juicio y ya hay otras instrucciones encaminadas. Cabe aclarar que en 2007 el juez Ariel Lijo había dictado 9 perpetuas contra represores, en un juicio escrito, pero ésta es la primera vez que se hace un juicio oral, con una causa global que es un desprendimiento de la Megacausa de Campo de Mayo".

La querella menciona un documento que permite conocer cómo el Ejército concentró su acción en la Contraofensiva: el relato del represor Eduardo Francisco Stigliano.

En un reclamo administrativo, el militar narró cómo le ordenaban matar a los prisioneros, inyectarles una droga mortal y envolver los cuerpos en nylon para ser arrojados al río. A partir de ese testimonio se reconstruyó de qué manera operaba la Sección de Operaciones Especiales de Campo de Mayo, que participó en la represión de la Contraofensiva.

La expectativa de los familiares –que durante décadas encabezaron una investigación con un trabajo exhaustivo- es que no sólo haya justicia y reparación para las víctimas sino que se corra el velo de lo realmente significó la Contraofensiva Montonera.

"Cuando el juez Claudio Bonadio ordenó la detención de Perdía, Firmenich y Vaca Narvaja, se instaló la teoría de que la conducción fue responsable de la muerte de los militantes –afirma Llonto-. Eso fue una paparruchada que la justicia misma rechazó. La Contraofensiva tuvo que ver con una etapa de la resistencia a la dictadura. Sólo el 20 por ciento fueron acciones armadas. De más de 600 personas que participaron, sólo pudieron agarrar a 100, aunque de las que secuestraron hubo poca sobrevivencia. La brutalidad de la dictadura fue total".

sábado, 28 de octubre de 2017

SGM: El rol de la inteligencia militar en la victoria sobre el Afrika Korps

Cómo ganó la Inteligencia Militar la Campaña del Norte de África en la Segunda Guerra Mundial


Andrew Knighton | War History Online




Las campañas de África del Norte de la Segunda Guerra Mundial son recordadas por sus batallas con tanques, sus vastos desiertos y sus coloridos comandantes. Uno de los factores más críticos en esas campañas fue la inteligencia militar.

Acecho de suministros 

La guerra de inteligencia, en la que los británicos se enfrentaban a los alemanes e italianos, se trataba de suministros. Al descifrar las señales del Eje, los británicos amenazaron el envío enemigo con sus suministros al norte de África mientras mantenían su propia caja fuerte. Les dio una ventaja a pesar de las líneas de suministro más largas.

Fue construido sobre varias capas de inteligencia. La inteligencia de las señales jugó la parte más grande. Algunos de ellos procedían de la decodificación de la radio local. El descifrado del código de alto nivel de Enigma, un secreto muy guardado, también alimentó las decisiones de los principales comandantes.


Intercepciones de radio 

Los alemanes también escuchaban las señales de radio británicas. Fue la destrucción de algunas de las primeras ofensivas británicas. Empujados por Churchill para atacar antes de que estuvieran listos, los británicos avanzaron contra Rommel y los alemanes. Escuchando las señales entre los tanques británicos, los alemanes descubrieron que sus oponentes no tenían casi ningún conocimiento de la seguridad de las comunicaciones. Se enteraron de los planes británicos y utilizaron la información para obtener la victoria.

Rommel la tiene complicada

Cuando salió a la ofensiva, Rommel volvió la cuestión de la inteligencia de las señales. Al emitir falsas señales de radio, engañó a los británicos sobre la ubicación de un convoy de tanques. Le permitió ganar el elemento de sorpresa.

Fue un caso en el que los británicos podrían haber sabido mejor, pero no pudo conectar los puntos de las diferentes fuentes de inteligencia.




Black Code En enero de 1942 vio uno de los poderes del Eje más poderosos golpes de inteligencia. Los italianos robaron una copia del Código Negro, utilizada por el Agregado Militar de los Estados Unidos en El Cairo para comunicarse con Washington. Durante seis meses, los alemanes y los italianos escucharon todo lo que el Attaché transmitió, incluyendo una inundación de información británica, que mantuvo a sus aliados a la velocidad de la guerra africana.

No fue hasta julio que los Aliados se dieron cuenta de lo que estaba sucediendo y esta fuente se secó.


Ganando en inteligencia, luchando en tierra

A pesar de estos contratiempos, los Aliados solían tener ventaja en la guerra de inteligencia. Tenían mejores criptógrafos y la información obtenida de Enigma se usó selectivamente, por lo que se beneficiaron de esta fuente sin dar que la tuvieran.

Sin embargo, lucharon para convertirlo en victorias en el terreno. Rommel era un comandante experto, y tomó tiempo para que la guerra se volviera contra él. Además, los líderes británicos a menudo carecían de la experiencia y el conocimiento para utilizar la inteligencia que tenían de manera efectiva.

Venezia

La ofensiva de Gazala, que comenzó a finales de mayo de 1942, mostró que los británicos estaban empezando a controlar su inteligencia. A través de señales interceptadas y el interrogatorio de un prisionero, aprendieron el esquema de la ofensiva planeada de Rommel. Entonces un intercepto de Enigma les dio la palabra clave para el lanzamiento del ataque - Venezia.

Ellos sabían que el ataque venía 24 horas antes. El avance previsto de Rommel llegó a un sangriento y agotado alto.


Queso

Uno de los mejores activos aliados era un agente doble conocido como Queso. Un judío italiano en Egipto, se convirtió en un agente británico que alimentaba a los italianos información falsa. Después de ser reconocido por los italianos, fue reemplazado por un "amigo" que era, en realidad, un británico. Sus mensajes aparentemente útiles a la inteligencia italiana pronto fueron pasados ​​directamente a Rommel, dejando que los británicos lo alimentaran con toda clase de información falsa.

Tomar prisioneros

Los prisioneros de guerra eran una fuente vital de información. Cuando los británicos fueron a la ofensiva en 1942, esta fuente se hizo indispensable. Ellos barrieron alemanes e italianos dejados atrás en retiros, logrando una mayor comprensión de las formaciones y planes del Eje.

Trucos en El Alamein

Uno de los mejores actos de engaño llegó a Alamein en octubre-noviembre de 1942. Los alemanes ya habían sido engañados por las tropas ficticias y mal dirigidos sobre las fuerzas británicas, pero esto podría haber sido socavado si el reconocimiento aéreo no coincidía con la falsa información.



Los británicos construyeron una tubería de agua al sur. Su dirección y el tiempo que tardó en erigirse indicó que se produciría un ataque significativo en noviembre en el sur.

Mientras tanto, los preparativos reales estaban en curso hacia el norte. Cuando llegó el ataque, envió a Rommel tambaleándose.

Operación Torch

La planificación de la Operación Torch ("Antorcha"), en la que los estadounidenses se unieron a la guerra, mostró los límites del aprendizaje aliado. Aquellos comandantes que ya habían luchado en la guerra del desierto comprendían lo que la inteligencia podía hacer en la guerra moderna. Los nuevos oficiales norteamericanos y británicos que entraron para la operación ampliada no lo hicieron. Los nuevos oficiales de inteligencia, aunque bien educados, carecían de una experiencia práctica vital. Los comandantes no sabían cómo usar la inteligencia.

La campaña podría haberse iniciado mejor, pero todavía era un éxito. El negocio de aprender las técnicas de inteligencia comenzó de nuevo.

Silencio de radio 


Uno de los últimos golpes de inteligencia de Rommel llegó en la Batalla de Kasserine Pass, su primera pelea importante contra los estadounidenses. Allí evitó transmitir órdenes a través de la radio. Los aliados fueron dejados en la oscuridad.

Las tropas estadounidenses fueron sorprendidas sorprendiendo a Rommel en el terreno. Sin embargo, los Aliados tenían la ventaja estratégica, y el fin estaba a la vista.

Patton y el fin



George S. Patton en 1945

El general George S. Patton fue uno de los últimos convertidos de la arena africana al valor de la inteligencia. Después de llegar a la pena en un ataque mal planificado en marzo de 1943, se dio cuenta de cómo las señales interceptadas podrían ayudarlo. Desafortunadamente, habló de ello en un canal de radio abierto, llevando a los alemanes a cambiar su código.

Justo hasta el final de la campaña, la inteligencia resultó vital, diciéndole a los Aliados donde Hitler estaba enviando sus desafortunados refuerzos. Nunca antes la guerra de detrás de la escena de la inteligencia había sido tan central para una campaña militar. Era un signo de las cosas por venir.

Fuente:


Ralph Bennett (1999), Behind the Battle: Intelligence in the War with Germany 1939-1945.



lunes, 25 de septiembre de 2017

SGM: El legendario Agente 50

La increíble historia de la SGM del intrépido agente de espionaje Bill Chong: Agente 50

Por Catherine Clement - War History Online




No todos los agentes secretos son llamativos y bien vestidos como James Bond. De hecho, a veces los individuos más modestos demuestran ser los más hábiles y osados ​​de los espías.

Ese fue ciertamente el caso de William "Bill" Gun Chong, un cocinero canadiense chino corto, calvo, soltero, de 30 años, que se convirtió en uno de los agentes británicos más exitosos en Hong Kong y China durante la Segunda Guerra Mundial. .


¿Qué llevó a este abandono de la escuela secundaria - sin entrenamiento en armas o espionaje, que había sido rechazado por el Ejército canadiense - para terminar con una Medalla del Imperio Británico por valentía?

¿Qué le dio a Chong la capacidad de escapar por poco de una decapitación de un soldado japonés? ¿Para salir de la bodega de un barco de pesca a la deriva en el océano? ¿Para negociar su salida de ser secuestrados por bandidos?

¿Y qué hizo Chong indispensable para el Grupo de Ayuda del Ejército Británico (BAAG) operando en China? Un agente que no sólo sirvió como un espía intrépido, sino también como un mensajero experto, rescatista, guía, intérprete, enfermera quirúrgica, fontanero y carpintero?

Circunstancias desafortunadas

Chong nació en Vancouver, Canadá en 1911. Se crió cuando la discriminación contra los chinos era abundante en Canadá. Chong pudo anotar su voto. No podía nadar en piscinas públicas. Y, aunque Canadá estaba en guerra, hombres como Chong fueron inicialmente despreciados por las Fuerzas Armadas.

Chong vivía la vida al margen hasta que una serie de acontecimientos desafortunados lo cambiaron todo.

Era 1941, y mientras trabajaba como cocinero y sirviente en Vancouver, Chong aprendió que su padre había muerto. Se puso a zarpar para Hong Kong para terminar la finca.

Sin embargo, la finca era más complicada de lo esperado. Las semanas se convirtieron en meses. Y el 8 de diciembre de 1941, Chong se encontró varado en Hong Kong cuando los japoneses invadieron.

Las calles estallaron en disparos, sangre y muerte. Hong Kong se rindió el día de Navidad. Chong estaba atrapado.

Mientras planeaba regresar a Canadá, Chong pasó a mirar por encima de su balcón y notó a un soldado canadiense gravemente herido acostado en la calle, rogando a los transeúntes por el agua. Un grupo de soldados japoneses tropezó con él y uno de los oficiales sacó su pistola y ejecutó al indefenso canadiense con un disparo al cráneo.

"Estaba lleno de odio", recordó Chong años más tarde. "Había visto cómo los japoneses mataban a la gente ... sólo disparaban a cualquiera que quisieran".


Chong (circa 1938) cuando él trabajó como cocinero y houseboy en Vancouver, Canadá.

Decidió entonces y allí huir a China Libre y unirse a la guerrilla.

Una vez en China, BAAG lo reclutó primero. La inofensiva organización de sondeo, supuestamente creada para dispensar asistencia a los prisioneros de guerra escapados, también era una cobertura para las actividades de espionaje.

A Chong le asignaron una misión y le dieron el nombre de código Agente 50. Para asegurar la veracidad de sus mensajes, Chong tejería en referencia al número 50.

"Escribiría que volvería para el 50 cumpleaños de mi madre. Estoy esperando por
transporte. Cosas como esas ", explicó Chong.

El agente 50 se convirtió en un maestro del disfraz. Pasó casi cuatro años vestido de harapos, pasándose como un campesino. Trabajaba principalmente solo, y caminaba a menudo 30-50 millas al día que usa solamente zapatos de la paja.

"Mis únicos compañeros eran mosquitos, sanguijuelas y chinches", dijo una vez. "No había autobús, ni ferry, ni bicicleta, ni caballo, ni carreteras. Todo estaba a pie.

Como parte de su acto, Chong caminaba con cojera y se apoyaba en un bastón. El polo, que era hueco, estaba lleno de información de inteligencia o medicamentos.

Chong (circa 1938) cuando él trabajó como cocinero y el muchacho de casa en Vancouver, Canadá.


Uno de los documentos de identificación del BAAG de Chong

Escapes

Chong vivía en peligro constante, viajando a través de un territorio enemigo o infestado de bandidos. Tres veces fue capturado. Tres veces escapó.

En una de sus primeras misiones, Chong fue arrestado por los japoneses y encerrado en la bodega de un barco de pesca en ruinas. El barco estaba a la deriva en el océano. Chong sólo sobrevivió cuando el capitán del barco -que también estaba encerrado en la bodega- recordaba la ubicación de un tablón podrido. El capitán dio una patada al tablón, se arrastró y abrió la escotilla de carga.

En otra ocasión, Chong fue secuestrado por un grupo de bandidos. Se las arregló para negociar su liberación después de que se ofreció a suministrar algunos difíciles de encontrar la medicina a uno de los secuestradores enfermos.

En la última llamada cercana, Chong, y un guía local que había contratado, fueron descubiertos escondidos por los japoneses. Fueron sacados e interrogados entre palizas.

Cada vez que se aburría, uno de los soldados japoneses ladró: -¿Cómo quieres morir? ¿Por bala o por decapitación?

-Le dispara -contestó Bill-.

Ambos cautivos fueron ordenados a cavar sus propias tumbas. Pero el suelo era duro: la excavación lenta. Cada vez más impaciente, gritó el soldado, "las balas cuestan dinero", y levantó su espada para decapitar al canadiense.

Justo entonces, la guía de Chong comenzó a gritar algo en japonés. El soldado bajó la espada, metió la mano en el bolsillo del guía y encontró una vieja tarjeta de visita en la que se encontraba el nombre de un conocido maestro espía japonés convertido en comandante del ejército. Impresionados, y ahora preocupados de que estos cautivos pudieran estar conectados con alguien en autoridad, ambos hombres fueron liberados rápidamente.


Chong (tercera desde la izquierda) en un puesto médico de BAAG.

Un agente con muchos talentos

A pesar de esas terribles experiencias, hubo muchos momentos gratificantes para el agente 50. En su tiempo con BAAG, Chong logró reunir valiosa información sobre las actividades japonesas.

Rescató y guió a cientos de aviadores aliados a tierra segura.

Ahorró miles de vidas, arriesgando las suyas, para contrabandear medicamentos que salvan vidas entre hospitales de campaña remotos de BAAG.

Y, mientras descansaba entre las entregas, Chong ayudó a mejorar las condiciones en estos puestos de avanzada médica. Uno de los médicos describió las contribuciones de Chong: "Además de reparar varias puertas, muebles y el repintado de las obras de madera y las paredes, él ... revisó completamente el sistema de plomería del hospital - un trabajo muy difícil que incluso había desconcertado a los fontaneros locales. "

Probablemente la única tarea que hizo que Chong perdiera los nervios fue la primera vez que le pidieron que ayudara en la cirugía. Las operaciones se llevaron a cabo en condiciones primitivas: generalmente en iglesias y escuelas abandonadas. A menudo la habitación tenía ventanas pero no había cristal, así que las moscas eran un problema constante.

Chong recordó las instrucciones dadas por el cirujano jefe: "Bill, con la mano derecha, empapa la sangre. Y con tu izquierda, abres las moscas.

Sonó bastante simple hasta que la primera incisión fue hecha. Chong explicó su reacción: "La primera vez que vi a alguien cortar ... Me quedé atónito. Chico, estaba temblando todo ... después, cuando terminé esa noche, no pude sentarme. No pude levantarme. No podía irme a la cama. No sabía lo que estaba haciendo.


Premiado con la Medalla del Imperio Británico por la valentía en 1947.


Un héroe

Chong sobrevivió a la guerra y recordó vivamente la noche en que supo que el conflicto había terminado

"Estaba tan feliz ... Me senté en el suelo y lloré", recordó. -No sé por qué. Pero espero haber servido bien a mi país ".

En 1947, Chong se convirtió en el único canadiense canadiense en recibir la Medalla del Imperio Británico por su valentía: el más alto honor militar otorgado por el gobierno británico a ciudadanos no británicos.

miércoles, 15 de julio de 2015

Guerra contra la Subversión: La última acusación de un terrorista

Verbitsky acusa a amigo de Milani por el MTP y La Tablada

César Milani y Horacio Verbitsky son 2 rostros extremos del gobierno de los Kirchner. Ambos resultaron útiles a Cristina Fernández de Kirchner aunque se odian entre ellos. Casi casi logran repetir las contradicciones propias del peronismo 1973-1976... Milani acaba de marcharse a la jubilación, con varias causas judiciales pendientes. Verbitsky queda en escena y tendrá que convivir con otro tipo de jubilación, ya sea por Mauricio Macri o por Daniel Scioli. Mientras tanto, aprovecha para ajustar cuentas con Milani en un texto tan previsible como para el bostezo, con excepción de un dato muy interesante: identifica como aliado de Milani a quien 'intoxicó' a los extremistas del Movimiento Todos por la Patria, que fundó Enrique Gorriarán Merlo, cofinancista inicial del diario Página/12 para Jorge Lanata, y donde aún hoy día escribe el compungido Verbitsky:
Urgente 24

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"(...) Martín Gabriel Botana Botana estaba en contacto con el abogado Jorge Baños (foto), integrante del grupo político MTP, quien lo hizo público en una conferencia de prensa. (...)".
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). El contenido de Horacio Verbitsky en el diario Página/12 comienza sin novedades:

"La causa por presunto enriquecimiento ilícito arroja luz sobre algunas relaciones del general César Gerardo del Corazón de Jesús Milani que ratifican las sospechas sobre su actuación durante la dictadura militar.

(...) En el expediente que instruye el juez federal Daniel Rafecas, Milani está obligado a justificar con qué recursos compró en 2010 la imponente casa de O’Higgins 3636, en el barrio La Horqueta de San Isidro.

(...) Las informaciones publicadas sobre la presunta venta del departamento de Milani a Eduardo Enrique Barreiro lo mencionan como escribano o agente inmobiliario. Al margen de cuál sea su actividad actual, lo más relevante es el carácter militar de Barreiro, quien en 1982 fue hecho prisionero por los ingleses en la Bahía Ajax de las islas Malvinas. Oficial del arma de comunicaciones, Barreiro tiene la misma edad que Milani, aunque egresó como subteniente en la promoción siguiente a la del ex jefe de Estado Mayor. Pasó a retiro con el grado de capitán en 1992. El 6 de septiembre de 1977 participó en un operativo de “control e identificación de población” en La Plata. Según la información del Ejército, cuando el personal de la Tercera Sección de la Compañía B del Batallón de Comunicaciones 601 de City Bell trató de ingresar en una casa de la calle 148, entre 27 y 28, del barrio Unión Villa España de Berazategui, los habitantes se resistieron y dos de ellos fueron abatidos. También murió un conscripto. En la casa había tres chicos. (...)".

Sin embargo, hacia el final del texto, lo de Verbitsky resulta interesante, no por Milani sino por otro militar amigo del renunciante:

"(...) Otra relación particular es la de Milani con el coronel Marcelo Oscar Granitto, quien era su asistente personal. El año pasado lo incluyó en la lista de ascensos a general de brigada. Ante una consulta del ministerio de Defensa acerca de las propuestas, el CELS opinó que debía negársele ese ascenso, dados los graves antecedentes que afectaban su idoneidad para esa jerarquía. La comunicación enviada en diciembre de 2014 recuerda que en diciembre de 1988 Granitto se unió al alzamiento del coronel Seineldín en Villa Martelli, para lo cual abandonó durante cuatro días sin previo aviso su destino en Comodoro Rivadavia. A raíz de ello se le impuso una sanción de 30 días de arresto, que luego se redujo a 20. En su descargo, dijo que seguía órdenes de Seineldín, cuyo alzamiento había reivindicado al Ejército.

Al mes siguiente, le contó a su primo hermano Martín Gabriel Botana, egresado de la promoción 33 del Liceo Militar San Martín, que Seineldín, el candidato presidencial Carlos Menem y el dirigente sindical Lorenzo Miguel planeaban sustituir al presidente Alfonsín por el vice, Víctor Martínez, o por un gobierno provisional, sin suspender las elecciones presidenciales ya convocadas para mediados de año.

Le explicó que no aceptaban más críticas por lo que llamó lucha antisubversiva y que exigían hipótesis de conflicto definidas, “sin descartar el combate con la guerrilla marxista” y eventuales enfrentamientos con Brasil y Chile. Según Granitto, había que eliminar la infiltración a toda costa. Mencionó como ejemplo a los periodistas Carlos Campolongo y Mónica Gutiérrez, a los dirigentes de la Coordinadora radical, el peronismo renovador y los marxistas, confesos o no, y dijo que iban a ser eliminados todos los que fueran necesarios. Agregó que mantendrían la Cámara de Senadores pero disolverían la de Diputados y los gremios no adeptos y que harían un cuadro con un representante de cada organización intermedia para controlar al gobierno: un representante de cada profesión, oficio o grupo trabajador, hasta el triunfo de Menem. Botana estaba en contacto con el abogado Jorge Baños, integrante del grupo político MTP, quien lo hizo público en una conferencia de prensa.

Pese a la desmentida de Menem y Miguel, la denuncia fue ratificada ante la justicia. Una semana más tarde Baños murió en el Regimiento de La Tablada durante su fallido copamiento, que se hizo simulando un nuevo alzamiento carapintada y convocando a la población a movilizarse en apoyo a la democracia. Ante el informe del CELS, el Poder Ejecutivo quitó el pliego de Granitto de la lista de ascensos presentada por Milani.

No obstante, el Jefe de Estado Mayor mantuvo a su amigo en actividad, con el grado de coronel mayor. Esta jerarquía cayó en desuso en el siglo XIX, hasta que en 1992 fue recreada por el jefe de Estado Mayor Martín Balza, como una distinción honorífica para aquellos oficiales que a pesar de sus merecimientos no ascendían por falta de vacantes.

Según la información oficial del Ejército, “dura solamente el año en que el que la ostenta, es nuevamente considerado y al abrirse nuevas vacantes, pasa a ostentar el grado de general de brigada... o sin seguir existiendo vacantes, pasa a retiro”. Haya engañado a su primo para inducir el acto desesperado del MTP o haya sido parte de un verdadero complot como el descripto, no fue la falta de vacantes sino estos negativos antecedentes la razón por la que el Poder Ejecutivo decidió no ascender a Granitto. Al contrario, con un generalato de 60 miembros, diez por ciento más grande que durante la dictadura, vacantes son lo que sobra en ese nivel."

viernes, 6 de marzo de 2015

SGM: El falso mapa adjudicado a los nazis

El falso mapa nazi del que nunca has oído hablar

En el año 1941 el presidente norteamericano Franklin D. Roosevelt tenía un difícil panorama por delante, como era mantener la neutralidad de los Estados Unidos en la Segunda …

LBV



En el año 1941 el presidente norteamericano Franklin D. Roosevelt tenía un dificil panorama por delante, como era mantener la neutralidad de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. Por lo menos esa era la promesa que había hecho a sus ciudadanos solo un año antes. En la práctica la ayuda norteamericana a los aliados ya estaba siendo desarrollada en muchos aspectos. Y probablemente el propio Roosevelt se estuviera arrepintiendo de lo dicho vistos los avances del régimen nazi.

Roosevelt tan solo necesitaba una excusa, una muy potente y cautivadora, para sortear lo prometido y entrar al conflicto de lleno. Y la consiguió en octubre de ese mismo año 1941. En una intervención televisada radiofónica a toda la nación anunció un extraordinario descubrimiento. “Tengo en mi poder”, dijo, “un mapa secreto hecho en Alemania por el gobierno de Hitler. Es un mapa de Sudamérica y parte de América Central, tal y como Hitler se propone reorganizarlas. Este mapa pone de manifiesto que los nazis van, no solo contra Sudamérica sino contra los Estados Unidos también”.

Y es que por entonces los norteamericanos todavía consideraban todo el continente como su patio trasero, en referencia a la doctrina Monroe. Sin embargo los alemanes negaron ser los autores del mapa. Lo cual no impidió que nadie les creyese y que los ciudadanos estadounidenses comenzaran a inclinarse por la intervención.

El caso es que dos meses más tarde Alemania declaraba formalmente la guerra a los Estados Unidos, basándose específicamente en el discurso de Roosevelt acerca del mapa como una de las principales provocaciones.

Décadas después de finalizar la guerra el mapa se halló entre los documentos privados de Roosevelt y fue hecho público. Pero, según Nick Cull, un historiador de la Universidad del Sur de California, que ha estudiado el mapa, éste no es lo que parece ser, tal y como publicó Mental Floss hace unos días. Al parecer se trata de una muy buena falsificación. Pero no la hicieron los alemanes ni los norteamericanos.

En realidad, el mapa fue creado por la inteligencia británica. Éstos llevaban mucho tiempo presionando a los Estados Unidos para que entrasen en el conflicto. Había que encontrar la manera de cambiar el sentido de la opinión pública norteamericana, y que mejor que un mapa. Los mapas, afirma Cull, “son una conocida e increíblemente poderosa herramienta de propaganda, porque plasman las amenazas con un cierto nivel de tangibilidad”. Y además, los británicos tenían el precedente del telegrama Zimmerman, que ellos mismos habían filtrado y que había supuesto la entrada de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial. En el telegrama, que era auténtico, los alemanes habían prometido a Mexico entregarles Texas si atacaban a los Estados Unidos.

El mapa sería obra de William Stephenson, amigo personal de Churchill y encargado de la inteligencia británica en norteamerica en aquellos años. Se habría basado para su confección en auténticos mapas nazis de una futura Sudamérica, pero modificando las fronteras de tal manera que alterasen y enfadasen al mayor número posible de mandatarios.

Según las memorias de uno de los miembros del equipo de Stephenson, que al parece incluía al mismísimo Roald Dahl, el plan original consistía en dejar el mapa en algún lugar de Cuba, para que el FBI pudiera encontrarlo. Sin embargo al final fueron ellos mismos quienes se lo llevaron en mano, alegando que había sido descubierto en el registro de un refugio nazi.

El único misterio que queda por aclarar es si Roosevelt conocía en engaño. El caso es que le vino muy bien para conseguir sus objetivos. Cull señala que en las notas de Roosevelt para su discurso acerca del mapa el presidente había escrito en primer lugar “Tengo en mi poder un mapa de indudable autenticidad”. Pero luego revisó esa linea y escribió “Tengo en mi poder un mapa secreto”. Quizá eso sea una pista. Tampoco era cuestión de mentir abiertamente a sus ciudadanos.