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sábado, 12 de enero de 2019

PGM: Las "mentiras del pastorcito" británicas que llegaron a la SGM

Las fake news británicas de la Primera Guerra Mundial que tuvieron consecuencias en la Segunda

Historias de la Historia



The British War Propaganda Bureau fue la agencia de propaganda creada por el gobierno británico cuando estalló la Primera Guerra Mundial. Operaba bajo la supervisión de la Oficina de Relaciones Exteriores y dirigió su labor propagandística a los países aliados y, sobre todo, a los neutrales —especialmente EEUU y China— para vender la maldad de las Potencias Centrales y, de esta forma, ofrecerles argumentos para posicionarse. Una de las campañas que más éxito tuvo fue The German Corpse Factory o Kadaververwertungsanstalt (fábrica de tratamiento de cadáveres).

El 17 de abril 1917 los periódicos británicos The Times y The Daily Mail, propiedad del reconocido germanófobo Lord Northcliffe, publicaban una noticia bajo el titular “Los alemanes y sus muertos”. La fuente de la noticia era una publicación en un periódico belga que referenciaba uno holandés que se hacía eco de uno alemán, el Berliner Lokalanzeiger. Según los diarios británicos, en estas factorías se procesaban los cadáveres para extraer la grasa y fabricar nitroglicerina, velas, aceites lubricantes… Además, el hueso se molía hasta convertirlo en polvo y utilizarlo como fertilizante en los campos y comida para cerdos. Lo atroz y espantoso de esta historia es que se publicó que los cadáveres utilizados no eran de animales, sino cuerpos humanos. Las autoridades alemanas protestaron antes aquellas “repugnantes y ridículas afirmaciones” y trataron de explicar que la noticia del periódico alemán, firmada por Karl Rosner, hacía referencia al mal olor que provenía de una fábrica y utilizaba la palabra kadaver (cadáveres de animales en alemán) que, intencionadamente, se había traducido por cadáveres humanos. Daba igual, el mal ya estaba hecho.

A los pocos días, la revista satírica británica Punch siguió haciendo leña del árbol caído y añadía ilustraciones a la noticia, como esta en la que el Kaiser Guillermo II de Alemania, señalando una de estas fábricas, le decía a un joven recluta “… y no olvides que servirás a tu Kaiser, vivo o muerto“.



Incluso llegó a saltar el charco y The New York Times también se hizo eco de la noticia. La oficina de propaganda había conseguido su objetivo. El caso llegó a discutirse en la Cámara de los Comunes concluyendo que, aunque no existían pruebas de ello y que no era un asunto en el que el Gobierno británico tuviese que inmiscuirse ya que no tenía ningún control sobre los diarios británicos, conociendo cómo actuaban los alemanes cualquier cosa era posible.

Entonces, ¿quién fue el responsable de convertir este bulo en noticia? En 1925 el diputado conservador John Charteris , que había servido como Jefe de Inteligencia durante la guerra, durante una cena privada en un gira por los EEUU admitió que él había sido el ideólogo. Mientras leía un artículo de un periódico durante la guerra se fijó en las dos fotografías que lo acompañaban: una de caballos muertos transportados en un tren para ser tratados en las fábricas, con la palabra kadaver al pie de foto, y otra de soldados muertos en el frente llevados en un vagón a casa para ser enterrados. Fue suficiente con poner el pie de la fotografía de los caballos al de los soldados y hacerla llegar a la mesa apropiada. Con esta fotografía y el artículo del alemán Karl Rosner fue coser y cantar. Alguien presente en aquella cena filtró la noticia al New York Times y Charteris, a su regreso a Gran Bretaña, negó haber hecho tales declaraciones. A finales de ese mismo año, Austen Chamberlain, Ministro de Asuntos Exteriores, admitió en la Cámara de los Comunes que “nunca hubo pruebas que confirmasen la existencia de fábricas de tratamiento de cadáveres humanos en Alemania“.

Para aquellos que difundieron noticias falsas en 1917, los alemanes eran tan malvados que cualquier cosa podía ser usada como arma contra ellos, incluyendo rumores y mentiras. Pero aquellas fake news iban a tener consecuencias. Cuando en la década de los años 30 comenzaron a llegar noticias de las atrocidades que los nazis estaban cometiendo con los judíos (campos de exterminio, cámaras de gas…), muchos no las creyeron pensando que se trataba de otro bulo como el de las fábricas de tratamiento de cadáveres de la Primera Guerra Mundial, y esta duda contribuyó a la tardanza en responder a las solicitudes de asilo de los refugiados judíos.

sábado, 5 de enero de 2019

PGM: El telegrama que hubiese cambiado la guerra

Un telegrama entre Alemania y México que pudo cambiar el rumbo de la Primera Guerra Mundial 

En el llamado telegrama Zimmermann, Alemania propuso a México declarar la guerra a EEUU para distraerlo y evitar que participara en el conflicto en Europa
Infobae




El telegrama Zimmermann en su versión escrita y cifrada (créditos: Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores de Alemania en Berlín)

Al correr los primeros días de 1917, Alemania quiso otorgar a México un papel definitivo en el futuro de la Primera Gran Guerra al planear una propuesta que hubiera al menos cambiado la ruta conocida de la historia.

En sus planes por mantener lejos del conflicto a Estados Unidos, que hasta ese momento se había mantenido nautral, Alemania apostó por el odio "antiguo y bien fundamentado" de México contra su vecino del norte para poner sobre la mesa una tentadora –aunque inviable– oferta: declarar la guerra a los estadunidenses.

A cambio, Alemania ofrecía a México su apoyo para recuperar los extensos territorios que había perdido en el siglo XIX, durante la invasión de Estados Unidos.

En esencia, este fue el ofrecimiento que el entonces ministro alemán de Relaciones Exteriores, Arthur Zimmermann, puso en manos del embajador de su país en México, Hienrich von Eckardt, a través de un telegrama que la historia ha bautizado como Telegrama Zimmermann.

En sus cálculos, el ministro alemán había considerado el antecedente de la expedición del líder revolucionario Francisco Villa a Columbus, Estados Unidos, y la fallida estategia de ese país para capturarlo.

Aseguraba que "los mexicanos son soldados extraordinariamente valerosos" y que los estadounidenses no habían obtenido ningún éxito cuando penetraron a México para seguir el rastro de Villa.

Zimmermann pretendía convencer al presidente mexicano Venustiano Carranza de declarar la guerra a EEUU. (Especial)

Luego de analizarlo con sus asesores, Zimmerman tuvo lista la oferta para México el 15 de enero de 1917. El texto enviado al embajador alemán en México decía:

Tenemos intenciones de comenzar el primero de febrero la guerra submarina ilimitada. Con todo, se intentará mantener neutrales a los Estados Unidos.

En caso de que no lo lográramos, proponemos a México una alianza sobre las siguientes bases: dirección conjunta de la guerra, tratado de paz en común, abundante apoyo financiero y nuestra conformidad de nuestra parte en que México reconquiste sus antiguos territorios en Nuevo México, Texas y Arizona. Dejamos a Su Excelencia el arreglo de los detalles.

Su Excelencia comunicará lo anterior en forma absolutamente secreta al Presidente [Carranza] tan pronto como estalle la guerra con los Estados Unidos, añadiendo la sugerencia de que invite al Japón a que entre de inmediato en la alianza, y al mismo tiempo sirva de intermediario entre nosotros y el Japón.

Tenga la bondad de informar al Presidente que el empleo ilimitado de nuestros submarinos ofrece ahora la posibilidad de obligar a Inglaterra a negociar la paz en pocos meses. Acúsese recibo.

Estrategia fallida

Dado que una carta en barco hubiera tardado al menos tres semanas en llegar a su destino, Zimmermann decidió enviar el texto por telégrafo el 16 de enero, con los métodos cifrados de la época.

El telegrama debía viajar de Alemania a Washington y de allí a México, a manos de Eckardt, para que este a su vez presentara la oferta al entonces presidente mexicano Venustiano Carranza.

A pesar de las precauciones, el telegrama pudo ser interceptado por los servicios secretos británicos, que compartieron su contenido con el gobierno estadounidense de Woodrow Wilson, quien lo utilizó para convencer a la opinión pública de su país de intervenir en la guerra de Europa.


El telegrama Zimmermann cifrado.

Pero los alemanes no sabían que los ingleses habían descifrado el contenido, de modo que hicieron la oferta al gobierno mexicano.

En aquellos días, sin embargo, México seguía inmerso en su propia guerra revolucionaria y con recursos menos que limitados para poder emprender una guerra contra Estados Unidos. De modo que el gobierno mexicano rechazó la oferta.

Unos meses antes, en noviembre de 1916, cuando tropas estadounidenses entraron a territorio mexicano elevando la tensión entre los gobierno de ambos países, tal vez otra hubiera sido la respuesta.

De hecho, México había solicitado el apoyo alemán en aquel momento y, a cambio de ayuda militar, le ofreció instalar en territorio mexicano un centro de transmisiones.

Incluso podía inferirse que los submarinos alemanes podían tener bases de aprovisionamiento en México, de acuerdo con la extensa investigación que al respecto hizo el académico austriaco Friederich Katz.

Impacto fronterizo

La oferta alemana había llegado tarde y ya cuando México y Estados Unidos habían limado asperezas. No obstante, la respuesta definitiva del presidente Carranza tardó casi tres meses en llegar a los alemanes. En los primeros días de abril, Estados Unidos declaró la guerra a Alemania.

El gobierno británico, a través del departamento criptoanalítico bautizó este documento como "Sala 40" (The Romm S40), que actualmente se encuentra resguardado en el volumen R16919 del archivo histórico del Ministerio de Relaciones Exteriores de Berlín.


 
La prensa estadounidense hizo mofa del telegrama interceptado. (Especial)

Está signado por Arthur Zimmermann y otros altos mandos alemanes, fue escrito por Arthur von Kemnitz, un funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores de Alemania, y tuvo correcciones del director del Departamento Político, Ernst Freiherr Langwerth von Simmern.

En México los efectos de este documento se dejaron sentir en la frontera, donde Estados Unidos reforzó la seguridad ante los rumores de actividades de espionaje alemán. Así, entre las dos Nogales –una de lado mexicano y otra de lado estadounidense– se levantó una de las primeras alambradas fronterizas.

La tensión fronteriza llegó incluso al episodio de un tiroteo entre tropas de Estados Unidos y México, el 27 de agosto de 1918. En el centro de Nogales, en México, hay un sencillo obelisco que recuerda a las víctimas de aquel episodio que fue colofón del Telegrama Zimmermann.

viernes, 28 de diciembre de 2018

PGM: Los protagonistas del cuento de Navidad se encuentra más tarde

Los protagonistas del cuento de Navidad de la II Guerra Mundial se reunieron 50 años más tarde


Javier Sanz —  Historias de la Historia



Hasta en mitad de un sangrienta guerra se puede producir el milagro de la Navidad. Tras el desembarco de Normandía, Operación Overlord, la ofensiva aliada sufrió un importante revés cuando las fuerzas aerotransportadas británicas intentaron tomar el puente de Arnhem (Holanda) un mes más tarde. Hitler decidió lanzar una ofensiva en el Frente Occidental para estabilizarlo y poder centrarse en el Oriental, donde el Ejército Rojo empujaba con mucha fuerza.

El mes de diciembre de 1944, los alemanes lanzaron la ofensiva de las Árdenas (Bélgica). Los panzer sembraron el caos en las filas aliadas capturando a miles de prisioneros y dejando a muchas unidades aisladas en medio de los bosques. Tres soldados estadounidenses, uno de ellos herido, se encontraron perdidos en medio de un bosque que no conocían, con la nieve hasta las rodillas y sin apenas visibilidad por la niebla. Vagaron durante horas buscando a su Unidad pero lo único que encontraron fue una casita de cuento con la chimenea humeante… era la víspera de la Navidad. En la casa se encontraban un niño de 12 años, Fritz Vincken, y su madre preparando la cena. Les pidieron ayuda y la madre les dejó pasar ofreciéndoles comida y un fuego para calentarse, a sabiendas de que dar cobijo a los aliados estaba penado con el fusilamiento. Cuando la madre estaba curándole las heridas al soldado estadounidense, asaltaron la casa cuatro soldados alemanes. Todos cogieron las armas y comenzaron a gritar, durante unos instantes parecía que aquello sería una matanza a quemarropa… hasta que la madre se interpuso entre los dos grupos y les pidió que bajasen las armas. Hubo unos momentos de silencio e indecisión pero al final todos accedieron. Los alemanes no estaban mucho mejor que los estadounidenses y buscaban un refugio para pasar la gélida noche. Al final, todos compartieron la cena y el calor del hogar. A la mañana siguiente, cuando el herido ya estaba mucho mejor, los soldados alemanes les llevaron hasta las líneas de los aliados y se despidieron.



Tras la publicación de la historia de Fritz Vincken en una revista americana y un documental en televisión, la familia de un soldado americano que había luchado en las Árdenas se puso en contacto con el canal de TV… su padre llevaba años contando esa historia. En enero de 1996, Fritz se trasladó hasta Maryland para conocer a Ralph Blank. El encuentro fue muy emotivo…


Tu madre me salvó la vida – dijo Ralph


Ralph Blank y Fritz Vincken

Con vuestro permiso, el blog se va a tomar unas vacaciones hasta el 30 de diciembre -más o menos-.

jueves, 27 de diciembre de 2018

PGM: La tregua de Navidad de 1914

Villancicos, fútbol y chocolates: la historia de la tregua de Navidad entre ingleses y alemanes durante la Primera Guerra Mundial



Por Adrián Pignatelli |  Infobae


 


Cuando ese 24 de diciembre de 1914 la Compañía A del Primero de Norfolk llegó a la zona de trincheras, en Flandes, reinaba una extraña quietud. No hicieron más que alistarse, cuando del lado alemán el canto de villancicos rompió el silencio.

Los aliados entonces vieron, a través de la niebla que los separaban de las filas enemigas, que los alemanes se habían esforzado en decorar como pudieron, sus trincheras y habían armado precarios árboles de Navidad.

Habían recibido -gentileza del Káiser- raciones extra de salchichas, pan y licor. Por su parte, a los británicos les habían repartido pequeñas latas que contenían un paquete de cigarrillos, papel y lápiz, una tarjeta navideña y un retrato de la Princesa María.

Del lado británico también comenzaron a cantar, y así llegó la mañana del 25. Recién al mediodía la niebla reinante se esfumó, y fue cuando desde las trincheras alemanas se escuchó: "Vengan para acá, no les dispararemos".

Con recelo, unos pocos comenzaron a salir, y los alemanes hicieron lo mismo. Al principio sólo dos o tres se animaron y grande fue la sorpresa de los británicos cuando los alemanes, hablando en inglés, les deseaban una feliz navidad, a la par que estrechaban sus manos.

Cuando intuyeron que no había peligro, todos los soldados salieron y repitieron los saludos. Un soldado inglés, A. Wyatt se asombró que muchos soldados alemanes fueran personas mayores. "Pueden ser nuestros padres", escribiría a la familia.



Compartieron chocolates y cigarrillos. Los "tommys" y los "fritz" (cómo se los llamaban a los ingleses y alemanes, respectivamente) intercambiaron bebidas, cigarrillos, comida y hasta periódicos. Dicen que los alemanes buscaban pan blanco ya que el que consumían, el negro, era incomible.

En otro lugar, los británicos escucharon cómo un alemán cantaba, en perfecto británico, "Annie Laurie", una vieja canción escocesa. "¡Canta otra!", le pedían.

Aprovecharon a enterrar a sus muertos y se ayudaron mutuamente en esa triste tarea. Un capellán escocés rezó las honras fúnebres y hasta llegó a leer el salmo 23 –"El Señor es mi Pastor, nada me puede faltar…"-en inglés y en alemán.

De pronto, alguien apareció con una pelota de fútbol y terminaron jugando un partido en la misma tierra en la que se continuarían matando. Jugaron durante una hora, sin referí y con el suelo patinoso por el hielo. No recuerdan el resultado, aseguran que se respetaron las reglas, que no contaban los goles, pero que por un rato se olvidaron de la guerra.

La escena descrita no fue la única sino que, con matices, se repitió a lo largo del frente, algunas por horas y otras duraron hasta el Año Nuevo. En algunos casos, los partidos fueron jugados entre soldados de la misma nacionalidad y en otros casos no, en puntos como Ypres, St Yvon, Flandes, Armentiéres, Lille, Vimy, en un frente que prácticamente se estancaría hasta 1918.

Fue una tregua espontánea, no oficial, condenada por los altos mandos, que terminantemente prohibían confraternizar con el enemigo. Hasta el pedido del propio Papa Benedicto XV del 8 de diciembre de aplicar una tregua en Navidad no había sido tomada en cuenta. Historiadores relataron que los franceses llegaron a penar con el fusilamiento estos actos y que soldados alemanes fueron enviados castigados al frente oriental.

Esta tregua quedó simbolizada a través de un par de esculturas, una en Gran Bretaña , la que eterniza a dos soldados, uno inglés y otro alemán y en el medio, una pelota de fútbol. Se llama "All together now" y es obra de Andy Edwards de Stoke. Y otra fue inaugurada en Bélgica cuando se cumplió el centenario del inicio de la Gran Guerra.

En aquellos días, un soldado alemán escribiría a su familia: "Qué maravilloso y qué extraño al mismo tiempo. Al fin de cuentas, debajo de los uniformes éramos todos iguales".

sábado, 8 de diciembre de 2018

Historia militar: Uniformes coloniales alemanes (Parte 1)

Las Colonias y las Schutztruppe alemanes 




El Dr. Schnee, gobernador de la África del Este alemana revista a los askaris
 

Alemania, siendo unificado en 1871 era solamente un último asistente a la carrera colonial. Había habido varios puestos de operaciones y centros alemanes del misionario en África desde el siglo XVII y más así que en el temprano Siglo XIX pero la idea de colonias estuvo opuesto inicialmente por el Canciller alemán, Bismarck. Era solamente tan tarde como en 1884 que Bismarck cambió su parecer y los primeros protectorados alemanes fueron reclamados alrededor de centros comerciales alemanes establecidos en Togo, Camerún, África Sur Sur-occidental alemana (Namibia moderna), África del Este alemana (Tanzania moderna), Nueva Guinea alemana y más adelante en Samoa. Aunque una fuente del orgullo nacional para el nuevo Imperio alemán, ellos fuera raramente ventajosa durante su corta existencia. 

Las Defensas de las Colonias alemanas 

 


Al contrario de Gran Bretaña y Francia, Alemania nunca colocó a soldados del ejército profesional en sus colonias ni ellos crearon grandes ejércitos coloniales para el uso en el exterior. Las fuerzas que tenían eran relativamente pequeñas incluso por comparación con los de Bélgica y de Portugal, y fueron pensadas solamente para el trabajo de policía y calmar rebeliones locales (de las que había muchas). En el caso de rebeliones grandes, refuerzos adicionales eran enviados desde Alemania o de buques de guerra próximos. Durante la Primera Guerra Mundial no tenían ninguna esperanza de tales refuerzos desde Alemania debido al bloqueo reforzado por las potencias de la Entente. Las fuerzas de defensa disponibles para cada colonia vinieron a partir de cinco fuentes potenciales (cada uno de estas fuentes será discutida más detalladamente en propia introducción de cada colonia). 

I. Schutztruppe 
Las fuerzas coloniales alemanas regulares (conocidas como "Schutztruppe" que significa literalmente a tropas de protección), consistía de oficiales y otros grados alemanes en África Sur-occidental y Oficiales y NCO alemanes con nativos otro alineados en África del Este y Camerún. Fueron entrenadas hasta los mayores niveles, los alemanes en ellas que se ofrecían voluntariamente para el servicio de ultramar y que eran secundadas de unidades del ejército profesional. El Schutztruppe vino bajo mando del Ministro Colonial en vez del Ministro de Guerra y por lo tanto aunque estuvo entrenado a lo largo de líneas similares no siguió siempre el mismo procedimiento o el uniforme regular del ejército regular nacional. Un elemento de uniformidad había sido establecido por el Schutztruppe para las Áfricas occidentales, el Camerún y la África del Sur-Occidental entre 1894-96 pero cada las diferencias conservadas basadas en condiciones locales. Eran la espina dorsal de la defensa de las tres colonias africanas principales. 

II. Policía 
Cada colonia hizo una fuerza de policía (conocido como "Polizeitruppe", excepto en África Sur-occidental alemana en donde fue llamado "Landespolizei") mandada por alemanes con la tropa reclutada generalmente del populacho local. Los utilizaron para calmar rebeliones de menor importancia y para mantener ley y orden tiempo de paz. En algunas islas del Pacífico también doblaron como carteros. Aunque no estuvieron entrenados hasta los patrones de Schutztruppe fueran completamente - unidades militares funcionales armadas con los fusiles y a menudo las ametralladoras a veces obsoletos. 

III. Armada 
Una de las aplicaciones estratégicas principales de las colonias estaba como bases navales para la armada alemana con las estaciones de radio grandes y las instalaciones de carbón. Pues tales algunas colonias tenían una presencia naval y todo el las colonias recibieron visitas regulares de los buques de guerra alemanes que también en tiempos de la rebelión podrían ofrecer destacamentos del apoyo y de desembarque de la artillería. 

IV. Reservistas 
Los civiles alemanes que vivían en las colonias vinieron bajo leyes similares de la llamada del reservista como en Alemania que agregaba a la fuerza de tiempo de guerra de las colonias. Las leyes habían sido ampliadas solamente a las colonias a partir de 1912 adelante tan cuando vino la guerra ellas no estaba según lo preparado como las reservas caseras del ejército alemán regular. Sin embargo probaron muy útil en algunas colonias que consideraban la mano de obra limitada disponible. Las diversos colonias y Schutztruppe también tenían personales administrativos tales como estado mayor del regulador, oficiales de la guarnición, estado mayor del depósito, tesoreros, dotaciones de tren, dotaciones del barco, veterinarios, doctores y personal hospitalario (y en el caso de las Áfricas occidentales alemanas de South un estado mayor de la granja de espárrago del camello). Éstos fueron mantenidos sus trabajos útiles en tiempo de guerra o transferidos a las unidades del reservista. 

V. Nativos irregulares 
Algunas de las colonias africanas alemanas también reclutaron nativos irregulares como guías e infantería liviana. Las colonias africanas especialmente la África del Este y el Camerún también confiaron pesado en una gran cantidad de porteros nativos para el transporte.

sábado, 17 de noviembre de 2018

PGM: Héroes argentinos en el conflicto

Las heroicas historias de los argentinos que lucharon en la Primera Guerra Mundial



Por Claudio Meunier Reus | Infobae



Foto tomada en 1916 muestra a los soldados franceses moviéndose en ataque desde su trinchera durante la batalla de Verdun, durante la primera guerra mundial (AFP / David COURBET)

Los portones de hierro en el pequeño pueblo de Alzonne, Francia, crujen empujados por las manos de sus moradores. La sinfonía desacompasada de los chirriantes sonidos se mezclan con las voces de los vecinos. Nerviosos y desconcertados, propagan la noticia ganando las calles. La quemada viva de Rouen, Juana de Arco, la Virgen María y el Arcángel Miguel se han aparecido a tres niños en un barranco sobre el arroyo Fresquel para ser escuchados.

Los pobladores, en silencio caminan entre los senderos del arroyo bajo las arboledas de generosos Álamos que aprisionan el cauce del arroyo ofreciendo alivio a cualquier bañista en el tórrido y pesado verano que atraviesa el suelo francés. Los niños corren a través de las callejuelas empedradas, otros sortean los alambres de campo, mojan sus pies desnudos y luego corren entre los trigales sesgados para llegar al lugar de los hechos.

Algunos ancianos, simples curiosos ante el rumor de lo que acontece, abandonan sus sillas en el único café del pueblo y fumando sus pipas se aventuran como los demás por los senderos atravesando barreras de cañas para observar la autenticidad de los hechos. Desde el puente que cruza el arroyo algunos observan la aparición.

¿Es Juana de Arco? Un espectro brillante translucido monta a caballo con una lanza en alto y sostiene un estandarte al viento observando en silencio a los niños. Promete volver a fines de ese mes, julio de 1913 y dejarles un mensaje de advertencia al pueblo francés anunciando la dura prueba que Francia va a sufrir.

Protestantes, católicos, supersticiosos, patriotas, no creyentes y videntes, acuden al lugar refugiándose bajo los álamos que bordean el Fresquel esperando una nueva aparición pero, nada ocurre.

Las autoridades eclesiásticas ante el desborde humano intervienen, la opinión pública debate sobre el tema, los diarios envían sus cronistas al pueblo de Alzonne para observar los milagros y tratar de reportear a la santa guerrera. Nadie logra su cometido. Juana de Arco no aparece y sorprende a todos como en su primera aparición. Las voces propalan que es un fraude, niños engañados por fuerzas demoniacas.

Mientras se intensifican las discusiones, la doncella de Francia, Juana de Arco, aparece ante los niños por última vez el 28 de julio de 1913. El tiempo queda detenido en el lugar, una sensación de vacío y perfume a rosas invade la zona de la aparición. Juana dirige su mirada a los niños, luego alza su vista y observa a todos aquellos que se hallan congregados para dejar su mensaje; hijos de Francia, preparaos para el cruel destino que les espera. Juana desaparece, dejando el lugar rodeado de santidad.

Los niños no entienden, pero los adultos sí y se empeñan en negarlo. Un año después ese mismo 28 de julio, pero de 1914, el pueblo de Alzonne se conmociona, la noticia confirma la aparición del año anterior. Francia le declara la guerra al Imperio Alemania ingresando en la mayor carnicería humana y animal del siglo XX con diez millones de muertos, veinte millones de soldados heridos y siete millones de civiles muertos.

Paul Dougall, Teniente del Segundo Regimiento a Caballos del Rey de Inglaterra se encontraba en el fondo de su trinchera, bajo la noche estrellada, las bengalas lanzadas al cielo iluminaban la tierra de nadie para descubrir a las tropas zapadoras cortando las alambradas de púa, pues en el amanecer durante los avances la infantería necesitaría de esos senderos abiertos. Un compañero suyo grito en español hacia las trincheras alemanas:

-¿Cuando va a terminar esta maldita guerra?

Del otro lado el alemán en el mismo idioma contesto:

-¡Cuando lleguemos a Londres la puta que te pario!




Teniente Dougall, voluntario argentino durante la Primera Guerra Mundial con el Segundo Regimiento británico a caballo del Rey Eduardo (Gentileza Paul Dougall)

Dougall quedo sorprendido bajo la helada lluvia que lo congelaba hasta la medula, sus botas yacían enterradas hasta los tobillos, en esos días celebró su milagro más grande, estar vivo con 28 años de edad en una trinchera a doscientos metros de la línea enemiga con balas silbando apenas unos centímetros por encima de su cabeza y los proyectiles de artillería propios volando en las alturas escupiendo su fuego y trayendo su silbido de muerte. Esos proyectiles llamados bombas de alto impacto generaban soplidos violentos, Dougall temió de ellos al creer que ese soplido podría arrancarle el cuero cabelludo. Sobrevivió dirigiendo a su tropa, exponiéndose en los avances, las balas picaron cientos de veces alrededor suyo sin tocarlo hasta que la muerte disgustada se esforzó en llevárselo.

Durante un duelo de artillería, Dougall observo en su puesto como los proyectiles de las baterías pesadas caían sobre el enemigo, sus ojos jamás pudieron olvidar esa masacre. Las barricadas y trozos de trinchera se elevaban en el aire mezclado con barro y cuerpos humanos que salían despedidos a centenares de metros.

Hacia el final del bombardeo Dougall escucho un ruido en el cielo, parecía un tren a toda velocidad, supo que era un proyectil de alto poder, quiso cubrirse pero el proyectil llego antes. Una explosión indescriptible lo noqueo, el impacto fue terrorífico, Paul Dougall alcanzo a pensar que el proyectil le había arrancado la cabeza, el rifle voló de sus manos, pensó en que ese era el final y luego perdió el conocimiento. Escuchó voces en la lejanía, descubrió que era su tropa desenterrándolo, poco después emergía y su instinto le dijo que debía agradecer a Dios. Escapar de algo así era obra de un milagro. Dougall siguió siendo cuidado por una fuerza desconocida, en su regimiento, él era uno de los pocos sobrevivientes originales tras cuatro años de carnicería.

En el último año de la guerra, un piloto de combate oraba a bordo de su pequeño avión a la Virgen María cuando su muerte parecía inevitable. "¡Virgencita ayúdame! que mi muerte sea rápida", exclamó para sí mismo en la pequeña cabina de su avión Luis Eduardo Capparucci. Ese 30 de octubre el escuadrón 78 de caza fue llamado para realizar un vuelo ofensivo sobre la llanura de San Fior en poder de los austriacos, Capparucci, nacido el 13 de marzo de 1895 en Rafaela, Santa fe, Argentina fue uno de los pilotos elegidos para la misión.

 
Luis Eduardo Capparucci, voluntario argentino en la Fuerza Aérea Italiana montado sobre un Hanriot de su escuadrón, número 78, retratándose para probar ante la superioridad su regreso en el avión Oreste Codeghini (en la cabina) luego de ser abatido por fuego austríaco (Claudio Meunier via Paolo Virriale / Roberto Gentili)

Cuando los pequeños biplanos Hanriot de color metalizado con unas espadas azules pintadas en su fuselaje arribaron al área fueron presa del fuego antiaéreo austriaco. Capparucci fue sorprendido por una explosión que lo sacudió en forma violenta dentro de su cabina. De Inmediato, el motor comenzó a ratear lanzando una columna de humo viscoso por el cielo escribiendo su destino final. Capparucci supo que los austriacos le habían dado, su avión sería presa de las llamas y su destino era uno solo, morir carbonizado en la cabina, pues ellos no utilizaban paracaídas, solo un milagro lo traería de vuelta a casa.

Oreste Codeghini, otro de los pilotos que volaba al lado suyo observo la escena tras sus enormes antiparras sin llamarle la atención, la muerte reclamaba todo el tiempo y parecía que el ticket de ese día era de Capparucci, su turno había llegado. El santafesino comenzó a retrasarse, el motor lanzo su último estertor de vida con una corta explosión y se detuvo la hélice.

En tierra los austriacos festejaban el fin de ese avión italiano y trataban de derribar al de Codeghini, las tropas abrieron fuego sobre ellos para rematarlos con fusiles, ametralladoras y cañones mientras volaban a 100 metros de altura. El humo comenzó a entrometerse dentro de la cabina del piloto santafesino, el fuego aparecería en segundos.

Por suerte el suelo se acercaba, observó delante suyo unas tierras aptas para aterrizar descubriendo que era el campo de San Fior abandonado por la aviación austriaca. Le hizo señas a Codeghini que trataría de aterrizar. Su compañero ganó altura, exponiéndose a las descargas letales de plomo lanzadas contra él para atraer el fuego sobre sí mismo mientras el santafesino se lanzaba sobre la pista y aterrizaba detrás de un bosque en el perímetro del campo aéreo. Capparucci se deslizó sobre las flores y tocoó sobre esa pampa verde como una abeja lo hace en una flor. Luego se desató el correaje de seguridad, saltó de la cabina y se alejó del avión a la carrera. La Virgen parecía haberlo acompañado en este difícil trance que duró segundos. Sin embargo esto apenas comenzaba. Escuchó el motor del otro avión, giró su cuello buscando a su amigo y observo a Codeghini aproximándose para aterrizar.

Capparucci se detuvo observando la postal, unos disparos rebotaron cerca suyo, era la infantería austriaca que no contenta con haberlo derribado buscaba darle muerte. Correr y correr fue su única opción mientras Codeghini aterrizaba con su motor en marcha. La pregunta era cómo saldría de allí, en la cabina no existía lugar para dos, apenas entraba un solo hombre de contextura menuda. El piloto argentino, salto sobre el fuselaje del avión, detrás de la cabina de Codeghini y como si estuviera cabalgando sobre un caballo presionó sus botas contra la tela del fuselaje y aferró sus manos a dos parantes que sostenían las alas superiores, sin casco, sin paracaídas, sentado fuera del avión, esperando no recibir un tiro enemigo y confiando en que la Virgen no lo abandonara Capparucci vio alejarse el piso cuando su compañero levanto vuelo. Minutos más tarde Codeghini llegaba a la base y enfrentaba un problema, el aterrizaje tendría que ser suave, evitando que su camarada cayera. Quienes se encontraban en tierra observaron el milagro, una persona abrazada al avión fuera de este. La noticia de este hecho cundió por toda la base extendiéndose a toda la Fuerza Aérea Italiana. Se les tomó una fotografía de recuerdo a Codeghini y Capparucci en la forma que volvieron para recuerdo y registro de este hecho sin precedentes en la guerra.

Paul Dougall tuvo un solo deseo al finalizar la guerra, olvidar el día en que estaban preparados para ocupar posiciones enemigas desde un sector desfavorable y sabían que sus horas de vida estaban contadas. Sin embargo, la orden jamás llegó. Aunque dejó una marca dolorosa en su vida.

En julio de 1948 escribió una carta desde El Palacio de Tribunales en Buenos Aires y decía así:

"Estoy solo, las sucias paredes de la celda parecen avanzar lentamente hacia mí, magnificando mi opresiva y humillante soledad. La manta sobre el improvisado catre está infestada de piojos, lo que me obliga a buscar descanso en el frió piso de cemento alisado. Tomo mi cabeza con las manos, mis codos encuentran apoyo en las rodillas. ¿Que hago acá? Encarcelado por el gobierno argentino del presidente Perón, este país al que le he dado todo, las imágenes vuelven a mí como fantasmas, otro calabozo en Inglaterra durante la primera guerra, encerrado allí por increpar a un suboficial ingles, esos eran gajes de oficio, pero lo de ahora es una persecución política. Anti- argentino, es el mote que me han colocado, porque así funciona este régimen, el aparato estatal apela a los mecanismos siniestros de propaganda para intentar destruir mi virtud, ser opositor a este gobierno. Soy argentino, nacido en el Tigre, clase 87 distrito militar 68, voluntario de la Primera Guerra Mundial. Mi esposa es argentina nacida en San Fernando, mis hijos son argentinos y mi padre es un escocés naturalizado que fue oficial de la Armada Argentina, valiente integrante de la Campaña del Chaco en 1884. ¿Anti argentino? Estoy acá porque soy el último broadcaster libre e independiente que no entregó su alma ni su programación al régimen. Radio Excelsior es una obra cultural y artística. La cabeza se me parte al medio, entre el hambre, el frió y la rabia, no consigo dormir. Cierro mis ojos a ver si con la intimidad de la oscuridad consigo un poco de paz".

Paul Dougall creó la era dorada de la radio en la década de los años 30 y 40 junto a Jaime Yankelevich, Benjamin Gache y los hermanos Del Ponte. Fue quien hizo famosa a Doña Petrona C de Gandulfo a través de la radio. Su radio, su creación Radio Excelsior fue la última estación de radio en ser expropiada por el régimen peronista en agosto de 1949. Paul Dougall fue liberado, no volvió jamás a los medios, murió como una persona anónima en su querida Buenos Aires.

Eduardo Capparucci sobrevivió a la contienda y se convirtió en devoto de la Virgen de Loreto, Patrona de los aviadores. El 5 de septiembre de 1922 se convirtió en el primer aviador en aterrizar en el nuevo aeropuerto de Loreto.

 
El Capitán Vicente Almandos Almonacid, aviador voluntario al servicio de Francia, pionero en el bombardeo nocturno y recordado por su hidalguía y comportamiento en los combates aéreos con el enemigo (Archivo Claudio Meunier)

Volvió a su Argentina natal luego de la guerra, pero su estadía duro poco. Un llamado desde el aerodromo de Loreto que considero impostergable lo obligo a volver y pronto se convirtió en su piloto instructor.

Capparucci fue galardonado con la medalla conmemorativa de la guerra de 1915-1918 y cuatro campañas, medalla Aeronáutica Militar, Cruz de Oro de servicio, Caballero de la Orden de la Corona de Italia y Caballero de Vittorio Veneto así como la Medalla de Plata por consagrar con valor sus dotes de soldado y piloto, audaz y valiente en la primera Guerra Mundial.

Capparucci fue nombrado Instructor Profesional de Pilotaje realizo esta actividad hasta 1939 y luego con a volar en la fábrica italiana de aviación FIAT.

Capparucci ascendido a Teniente, fue asignado como instructor de vuelo en Perugia en aviones Caproni 100. Quedó con el aeropuerto de Perugia desarrollando diferentes tareas hasta el 8 de septiembre de 1943 cuando llego el armisticio a la zona. Así concluyo la vida aventurera de Capparucci con la aviación.

En 1955 fue ascendido a capitán en la reserva y en 1972 ascendido a Mayor título de honor. Pasó el resto de su vida en la familia en Montecassiano y luego a Ancona donde dejo este mundo en 1980.

Juana de Arco no volvió a aparecer luego de la guerra, pero otro ser apareció en un cerro de Pigue dejando un mensaje a una persona, una fecha exacta, 1 de septiembre de 1939, el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, con veinte años de 19 años de anticipación, pero esa, es otra historia.

lunes, 3 de septiembre de 2018

Alemania devuelve a Namibia los restos coloniales que todavía poseía


Alemania devolverá los restos humanos del genocidio de Namibia


News 24
DW



Berlín entregará el miércoles restos humanos incautados de Namibia hace un siglo después de la matanza de indígenas bajo el dominio colonial alemán, pero los descendientes aún esperan una disculpa.

Una delegación del gobierno de Namibia recibirá los restos, que incluyen 19 calaveras, un cuero cabelludo y huesos, durante un servicio religioso solemne en Berlín.

"Queremos ayudar a sanar las heridas de las atrocidades cometidas por los alemanes en ese momento", dijo Michelle Muentefering, un ministro de estado para las políticas culturales internacionales en el Ministerio de Relaciones Exteriores alemán.

Pero los representantes de los descendientes de las decenas de miles de personas Herero y Nama masacradas entre 1904 y 1908 después de rebelarse contra sus señores coloniales han criticado la ceremonia como insuficiente.

Esther Utjiua Muinjangue, presidenta de la Fundación de Genocidio Ovaherero, dijo que la entrega habría sido "la oportunidad perfecta" para que Alemania se disculpe oficialmente por lo que a menudo se llama el primer genocidio del siglo XX.

"¿Eso es pedir demasiado? No lo creo", dijo esta semana en una conferencia de prensa en Berlín, describiendo la actitud del gobierno alemán como "impactante".

Sin reparaciones

El lunes, el ministro de Estado, Muentefering, dijo a los periodistas que Alemania todavía tiene "mucho que hacer para ponerse al día con nuestra herencia colonial".

Como parte de las conversaciones en curso con el gobierno de Namibia para abordar su brutal legado en lo que entonces era el suroeste de África, el gobierno alemán dijo en 2016 que planeaba emitir una disculpa formal.

Pero las negociaciones destinadas a presentar una declaración conjunta sobre las masacres aún están en curso.

Aunque Berlín ha reconocido los horrores ocurridos a manos de las tropas imperiales alemanas, se ha negado a pagar reparaciones directas.

En cambio, ha argumentado que la ayuda alemana al desarrollo vale cientos de millones de euros desde que la independencia de Namibia de Sudáfrica en 1990 fue "para el beneficio de todos los namibios".

Enfurecidos por la postura de Berlín, los representantes de los pueblos Herero y Nama han presentado una demanda colectiva en un tribunal estadounidense que exige reparaciones.

También quieren ser incluidos en las discusiones entre Alemania y Namibia.

Alemania quiere que la demanda sea desestimada por motivos de inmunidad estatal para enjuiciamiento.

El juez de Nueva York en el caso todavía tiene que decidir si debe escuchar la demanda.

La ministra de Cultura de Namibia, Katrina Hanse-Himarwa, hablando junto a Muentefering en Berlín, dijo que los dos países "todavía tienen muchos problemas por resolver".

"Debemos asegurarnos de que después de que hayamos llegado a acuerdos sobre daños, reconocimiento y una disculpa, haya un futuro en el que las naciones de Alemania y Namibia se unan y avancen".



'Orden de exterminio'


Indignados por los colonos alemanes que robaban sus tierras, mujeres y ganado, los Hereros se rebelaron en 1904 y mataron a más de 100 civiles alemanes durante varios días. El pueblo Nama se unió al levantamiento en 1905.

Decidido a aplastar la rebelión, el general Lothar von Trotha firmó una notoria "orden de exterminio" que llevaría a la muerte de unos 60 000 Hereros y 10 000 Nama.

Muchos fueron asesinados por las tropas imperiales alemanas, mientras que otros, detenidos en campos de prisioneros, murieron de hambre y exposición.

Decenas fueron decapitados después de su muerte, sus cráneos fueron enviados a investigadores en Alemania para desacreditar experimentos "científicos" que pretendían demostrar la superioridad racial de los europeos blancos.

En algunos casos, las mujeres Herero capturadas tenían que hervir las cabezas decapitadas y limpiarlas con fragmentos de vidrio.

La investigación llevada a cabo por el profesor alemán Eugen Fischer sobre los cráneos y los huesos dio lugar a teorías utilizadas posteriormente por los nazis para justificar el asesinato de judíos.

Los procedimientos de entrega del miércoles marcan la tercera vez que Alemania repatrió restos humanos a Namibia, las ocasiones anteriores fueron en 2011 y 2014.

Los restos, muchos de los cuales fueron almacenados en polvorientos estantes en universidades y clínicas, fueron "a menudo robados ... traídos a Alemania sin respeto por la dignidad humana", según el Ministerio de Relaciones Exteriores alemán.

El activista herero Muinjangue dijo que el regreso de los huesos fue siempre "muy emotivo".

"Estoy mirando el cráneo de un campesino Herero o Nama. Un campesino que podría haber sido mi bisabuela o tatara abuela o padre".

miércoles, 20 de junio de 2018

Arqueología naval: El Prinz August Wilhelm autohundido en Colombia durante la PGM

La increíble disputa detrás del naufragio de un lujoso buque alemán en el Caribe colombiano durante la Primera Guerra Mundial

El Prinz August Wilhelm fue hundido en Puerto Colombia por su misma tripulación, cuando recién se iniciaba la conflagración mundial y el país caribeño era tironeado de ambos lados de la contienda para que abandonara su neutralidad
Por Adriana Chica | Infobae



Hace 100 años, el estallido de la Primera Guerra Mundial cambió el rumbo del vapor alemán Prinz August Wilhelm (PAW) hacia aguas del municipio de Puerto Colombia, donde jamás volvió a zarpar. Los restos de su naufragio reposan cubiertos de corales a 18 metros de profundidad, donde por décadas se escondió la disputa política entre Estados Unidos y Alemania, que hizo que Colombia, sin querer, terminara tomando partido en el conflicto bélico en el que se había declarado neutral.


Cuando Alemania se convierte en la potencia enemiga de todos, el PAW queda atrapado de este lado del mundo, fondeado en la bahía de Santa Marta. Solo, porque sus barcos hermanos de la compañía alemana Hamburg Amerikanische Packetfahrt Actien Gesellschaft (HAPAG) habían sido vendidos a la Hamburg American Line y se refugiaban en el puerto de Nueva York; entonces, Estados Unidos mantenía su neutralidad en la guerra.

La historia da un nuevo giro con la destrucción del barco Lusitania frente a las costas de Irlanda, el 7 de mayo de 1915, por el ataque de un submarino alemán. El hundimiento se produjo en 18 minutos, acabando con 1.198 vidas, 123 de ellas norteamericanas. Ese fue el desencadenante de la entrada de Estados Unidos al conflicto, que como primera tarea creó la agencia naviera USS Shipping Board, cuya misión era apropiarse de las embarcaciones alemanas y austriacas refugiadas en las costas neutrales del Caribe y Suramérica.


El vapor alemán Prinz August Wilhelm fue hundido en Puerto Colombia por su misma tripulación en 1918, para evitar caer en manos enemigas durante la I Guerra Mundial.

Y ahí estaba el PAW, en uno de esos puertos, desde el 11 de noviembre de 1915. Las naves militares inglesas, francesas y estadounidenses empezaron a custodiarlo para apresarlo. Sabiéndose en peligro, el capitán August De Wall da vuelta al timón hasta llegar al muelle de Puerto Colombia, donde se sentía respaldado por la gran colonia alemana asentada en Barranquilla, a solo unos minutos del pueblo costero.

Lo que no sabía la tripulación del vapor alemán era que este ya había sido negociado a USS Shipping Board. Pero Alemania no permitiría que su embarcación quedara en manos enemigas. Al enterarse de que miembros de la agencia naviera habían llegado a Barranquilla el 21 de abril de 1918, el embajador alemán en Colombia entra en comunicación con su cónsul en la ciudad, Paul Grosser, quien a la vez da la orden al capitán de destruir su navío.

Así, la noche del lunes 22 de abril de 1918, dos tripulantes del PAW, Josef Sperer y Francisco Capell, ciudadanos alemanes, prenden fuego a la zona de mando, y sueltan las válvulas para que el barco se aleje del muelle y finalmente se hunda, a 500 metros de la punta del muelle de Puerto Colombia. El mismo capitán De Wall lo contó a la prensa de esa época.

"Mi tripulación consta de 19 marineros, cuatro de los cuales son compatriotas suyos. No se vaya a creer que el buque fue incendiado en el propio sitio donde se hallaba anclado. Listo el combustible, hice soltar las amarras. La brisa sacó el buque hacia afuera, lado izquierdo del muelle y a una distancia de una milla; seguro de no perjudicar en ninguna forma al puerto, ordené que se produjera el incendio. Las maderas del buque estaban resecas, con poca cantidad de petróleo en pisos y muros bastó para que el Prinz August se hundiera rápidamente", describió.

La prensa de la época publicó el suceso por varios meses.

Desde antes del suceso, Colombia había sido presionada por Francia e Inglaterra para destruir la antena inalámbrica del vapor alemán, acusado de ser espía. Supuestamente enviaba información a su gobierno sobre los barcos que ingresaban y salían de los puertos colombianos. Y que así también se hiciera con el resto de las embarcaciones alemanas: quitarles las baterías del área de control para interrumpir las comunicaciones.

Estados Unidos, incluso, instó a Colombia para que entregara al PAW. Pero el país no accedió, pues seguía latente el resentimiento por la separación de Panamá en 1903; orquestada por el gobierno de Theodore Roosevelt, luego de que el Congreso de la República que recién ingresaba no aprobara el tratado Herrán-Hay con el que los norteamericanos pretendían construir el canal de Panamá.


Fotografía donde se observa el pedazo del vapor alemán que quedó sin hundirse sobre la superficie del mar.

Sin embargo, la noche del incendio el barco encalló en un banco de arena y solo quedó sumergido el 50% del mismo, dejando al descubierto el plan. Con ello, Colombia tuvo que apresar a su capitán y tripulantes, quienes por varios meses estuvieron recluidos en una cárcel del municipio. Mientras que Estados Unidos presionaba para declarar a todo ciudadano alemán como un peligro para la sociedad. Finalmente, los marineros fueron eximidos y dejados en libertad. Y muchos rehicieron su vida en el modesto pueblo.

Reconstrucción del fragmento de historia bajo el mar

Durante décadas, esta increíble historia quedó escondida entre los restos coralinos del naufragio, ubicado a 1.700 metros de la punta del muelle de Puerto Colombia, a una profundidad de unos 18 metros, porque la sedimentación del río Magdalena que llega a esas aguas del Caribe no le permitió más. Era conocido en el pueblo porteño como 'El Alemán', muchos habitantes no sabían nada de él más que las piezas rescatadas que servían de adorno en sus casas.

Hasta que un buzo se interesó en el "oasis" que se había formado en los restos del barco, donde convive un extraordinario ecosistema marino que no se ve en otra parte de estos mares, tan cerca de la orilla. Se trata de Enrique Yidi, un empresario barranquillero que, en medio de una recolección de caracoles en todo el litoral Caribe, encontró 70 especies solo en ese lugar. "Entre el lodo que trae el río Magdalena, era algo insólito para un área tan pequeña, recolecté más de los que había hallado en todo el departamento", dice.


Los restos del vapor alemán están cubiertos por colares a 18 metros de profundidad.

Se propuso entonces investigar a 'El Alemán'. Le valió la lectura de más de 15.000 periódicos de Colombia y Nueva York de la época para reconstruir la bitácora del vapor alemán a quien ya le tenía un nombre: Prinz August Wilhelm, el mejor y más lujoso barco que había tocado puerto colombiano. Diseñado con las últimas tecnologías de ese entonces, con comunicación inalámbrica y más de 2 mil toneladas de metales preciosos; de aproximadamente 5.000 toneladas, en el que podían viajar hasta 791 pasajeros.

El PAW realizó su viaje inaugural el 26 de mayo de 1903, destinado al transporte de carga y personas, con ruta de Hamburgo-Nueva York-El Caribe. "Era el que traía el correo internacional, que eran cartas y postales. El barco, incluso, tuvo dentro un negocio de estampillas", cuenta Yidi. Y en cada uno de sus recorridos, mil historias iba dejando: las tormentas que amenazaron con hundirlo, el tiburón que casi devora a uno de sus pasajeros, el asesinato a bordo, los rescates de naufragios, y otras tantas que quedaron consignadas en el libro 'De la Gloria al Olvido', de coautoría con Álvaro Mendoza.


Estampilla encontrada en el Prinz August Wilhelm.

Pero de ese esplendor ya no queda casi nada. Muchos objetos fueron saqueados por los mismos porteños y luego comprados por Yidi para recuperarlos. Mientras buzos y pescadores desbalijaron las tuberías de bronce y cobre, y otras piezas de plata para venderlas a chatarrerías por un precio irrisorio. Las piedras preciosas, por supuesto, fueron robadas. Y todo ello comienza porque el barco no se hunde en su totalidad.

Las autoridades recomendaron cortarlo y desvalijarlo porque representaba un peligro para la navegación. "Eso genera un malestar porque complica la actividad portuaria de la ciudad. De hecho, existe una demanda de un ciudadano donde exige a la cancillería colombiana que pida una indemnización al gobierno alemán por los daños de ese naufragio", explica el arqueólogo Juan Guillermo Martin, quien desde 2015 realiza un estudio oceanográfico con un equipo de científicos de la Universidad del Norte, para determinar los procesos de deterioro y conservación del PAW.


Algunas de las piezas rescatadas del naufragio, que tienen más de 100 años.

Del barco fueron rescatadas más de 700 piezas, entre cerámicas y porcelana, elementos cartográficos, numismáticos (monedas y medallas), filatélicos (estampillas, sellos, postales, telegramas), vajillas (platos, tazas, cubiertos, copas), entre otros. Pero del exfolio al que aun sobrevive le aparecen otras amenazas naturales. Además de las malas prácticas de pesca, que incluyen explosivos que han deteriorado la estructura, aclara Martin, director del museo Mapuka.

"Hicimos una revisión de las condiciones oceanográficas de Puerto Colombia para evaluar el impacto de la corriente en el naufragio y el resto de la bahía. Encontramos que el barco está en un proceso de deterioro por la fuerte corriente que debilita la proa, hasta que termine partiéndose", explica el arqueólogo. La misma corriente que ha ocasionado más de seis desplomes al muelle de Puerto Colombia, dejando en pie solo 769 metros de su estructura en dos pedazos, de los 1.219 que tenía originalmente. Y a esto se le suma la erosión, que, según los investigadores, en cinco años lo romperá.


El arqueólogo Juan Guillermo Martin (derecha) se dispone para iniciar uno de los monitoreos a los restos del naufragio para evaluar su estado de conservación.

El equipo de científicos monitorea periódicamente el desarrollo de estos daños para poder encontrar una solución integral que permita conservar este fragmento de historia que custodia el mar, y que al cumplir los 100 años de su hundimiento el pasado 22 de abril se convirtió en patrimonio cultural sumergido de Colombia. Aunque para los porteños siempre será la evidencia material de que por Puerto Colombia entró la modernidad al país.


martes, 12 de junio de 2018

PGM: Documental "The Long Road to War"

El largo camino hacia la guerra: Largometraje documental sobre los orígenes de la Primera Guerra Mundial (con Extended Trailer)

War History Online


Fotografía del Archiduque y su esposa saliendo del Ayuntamiento de Sarajevo después de leer un discurso el 28 de junio de 1914. Fueron asesinados cinco minutos después.

Long Road to War es un documental de largometraje sobre los orígenes de la Primera Guerra Mundial. Procedente de un país que perdió más del 20% de su población en la Gran Guerra, el director serbio Miloš Škundrić dice que se sorprendió al saber lo poco que él y su generación conocían sobre el motivo de esta "catástrofe seminal del siglo XX".

El director dijo:

"A pesar de que había muchos libros sobre lo que los historiadores tratan de uno de los tópicos más importantes de todos, me sorprendió que los orígenes de la guerra hayan estado sujetos a casi ninguna película en absoluto en los últimos 100 años. De acuerdo, el tema se incorporó en su mayoría a los documentales que cubren la guerra misma y brevemente, o se limitaron solo a 1914.

Pero no se puede entender por qué la muerte de un heredero por parte de su súbdito debería desencadenar una guerra mundial, si no se retrocede más hacia el pasado, ¿o sí? Estas fueron las razones de esta película, y me había marcado metas altas, tanto en términos de calidad de producción como de autenticidad histórica.

La historia de la película comienza a finales del siglo XIX. A pesar de que las guerras durante la década de 1870 terminaron, la paz en Europa era frágil. El estado mayor alemán estaba llamando a una nueva guerra desde 1875, y por lo tanto casi estalló en 1905 y 1911 sobre Marruecos, y en 1908 y 1912/13 sobre los Balcanes. Siempre hay algo que lo disuadió, pero desde 1912 la guerra está en su punto final ".


Wilhelm II y Winston Churchill durante una maniobra militar de otoño cerca de Breslau, Silesia (Wrocław, Polonia) en 1906

A mediados de la década de 1960, el entonces joven historiador, John C.G. Röhl, descubrió documentos sobre lo que se conoce como el "Consejo de guerra alemán" del 8 de diciembre de 1912. Fritz Fischer publicó esos registros en su libro War of Illusions y puso patas arriba la historiografía alemana. Ayudaron a comprender el pensamiento estratégico del Ejército y la Marina de Alemania, que planificaron la guerra "en las circunstancias más convenientes". En esa reunión, acordaron que la guerra que estaba acechando en 1912, debería posponerse hasta el verano de 1914, cuando ambos su ejército y la marina estarían listos.

El director tomó la información como punto de partida para su película y contactó al profesor emérito Röhl de la Universidad de Sussex. Ha escrito una biografía muy detallada en tres partes sobre Kaiser Wilhelm II, que asciende a casi 15,000 páginas, reconstruyendo su vida casi día a día.

"Y la biografía del Kaiser nos cuenta toneladas sobre la historia de Alemania y, por lo tanto, de la Europa de la época", dijo el director.


Junto con el profesor Röhl, hay otros historiadores destacados de esa época. Es importante destacar que provienen de países que son cruciales para comprender el estallido de la Gran Guerra: Austria, Alemania, Francia, Rusia, Serbia y Gran Bretaña. Se reunieron por primera vez para asesorar sobre la película. Sir Hew Strachan, Dominic Lieven, Lothar Höbelt, Oleg Airapetov, Georges-Henri Soutou, Jean-Paul Bled, Annika Mombauer, Stig Förster, Alan Sked, Dušan Bataković.


Hindenburg, Wilhelm II y Ludendorff en enero de 1917

El documental utiliza películas y fotografías de unas quince casas de archivo de todo el mundo, por lo que es "más acción, menos cabezas parlantes en la pantalla". La idea del director era hacer un documental que se pareciera a una película de Oliver Stone. Un thriller histórico y político, y una emocionante pieza de cine en lugar de televisión, dijo:

"La película como medio existe solo desde finales del siglo XIX. Algunas figuras históricas, aunque muy importantes, son imposibles de encontrar en la película. ¡Y son personajes cruciales en este drama! Entonces fue una pieza muy difícil de hacer, y tuve ganas de dejar de fumar muchas veces. Pero, lo vimos a través de. La historia se usa constantemente para fines políticos cotidianos, y odio eso. Entonces, traté de verificar cada información que escribí para el narrador o que los historiadores dicen en pantalla. Investigamos una vez más los archivos, y es interesante que tanto el profesor Röhl como yo encontremos nuevos documentos en archivos alemanes durante la producción de esta película. Y, al mismo tiempo, Annika Mombauer también publicó una nueva colección de los documentos más importantes de su libro "Los orígenes de la Primera Guerra Mundial: documentos diplomáticos y militares" que realmente ayudaron mucho ".


Esta imagen generalmente se asocia con el arresto de Gavrilo Princip, aunque algunos creen que representa a Ferdinand Behr, un espectador

La película está principalmente en inglés, con algo de alemán, francés y ruso hablado por los historiadores.

Esta pieza de casi dos horas se estrenará en Serbia como una función especial en el 65º Festival de Cine Documental de Belgrado el viernes 30 de marzo de 2018.


lunes, 16 de abril de 2018

Colonialismo: El genocidio herero y namaqua

Genocidio herero y namaqua

Wikipedia



El genocidio de los herero y namaquas ocurrió en el África del Sudoeste alemana (hoy en día Namibia) desde 1904 hasta 1907, durante la repartición de África. Se considera que es el primer genocidio del siglo XX.1​ El 12 de enero de 1904, los hereros comandados por el jefe Samuel Maharero se rebelan contra el dominio colonial alemán. En agosto, el general Lothar von Trotha derrotó a los herero en la Batalla de Waterberg y los persiguió por el desierto de Omaheke, donde la mayoría de los herero murieron de sed. En octubre, los namaqua también se levantaron en armas contra los alemanes y fueron tratados de manera similar. En total, entre 24.000 y 65.000 hereros (aproximadamente el 50% o 70% del total de la población herero), y 10.000 namaquas (50% del total de la población namaqua) perecieron. Tres hechos caracterizaron a este genocidio: la muerte por inanición, el envenenamiento de los pozos utilizados por los herero y namaquas, y el acorralamiento de los nativos en el desierto de Namibia.

En 1985, el Informe Whitaker de la ONU, reconoció el intento de Alemania de exterminar a los pueblos herero y namaqua de la colonia alemana del África del Sudoeste, como uno de los primeros intentos de genocidio en el siglo XX. El gobierno alemán pidió disculpas oficiales por estos acontecimientos en 2004.

Antecedentes


Bandera de Namalandia.

Los herero eran una tribu de pastores que vivían en una región de África Sudoccidental alemana, en la moderna Namibia. El área ocupada por los herero se conocía como Hererolandia.


Bandera de Hererolandia.

Durante el reparto de África, los británicos dejaron claro que no estaban interesados en el territorio, por lo tanto, en agosto de 1884, se declaró un protectorado alemán y, en ese momento, el único territorio de ultramar considerado apto para la colonización blanca que había adquirido Alemania. Desde el principio, hubo resistencia por parte de los Khoikhoi a la ocupación alemana, a pesar de una tenue paz formada en 1894. En ese año, Theodor Leutwein se convirtió en gobernador del territorio, con lo cual comenzó un período de rápido desarrollo para la colonia, mientras que Alemania envió a las Schutztruppe, tropas coloniales o imperiales, para dominar la región.

Los colonos europeos fueron alentados a asentarse en tierras de los nativos, lo que causó un gran descontento. En los siguientes diez años la tierra y el ganado que eran esenciales para la subsistencia de hereros y namaquas, pasó a manos de los alemanes que llegaban a la colonia. El régimen colonial alemán estaba lejos de ser igualitario; los nativos fueron utilizados como esclavos y sus tierras eran frecuentemente confiscadas y entregadas a colonos.

Otro punto importante; si bien los diamantes son a menudo considerados como uno de los principales intereses de los alemanes en la zona y una de las principales razones para cometer el genocidio, los informes de su descubrimiento solo aparecen desde 1908. A pesar de que los colonos alemanes explotaron intensamente la tierra de los hereros y namaquas; podemos decir sobre la base de la documentación actual, que los diamantes no desempeñaron un papel importante en la decisión de Alemania de aniquilar a los nativos de esta tierra.


Mapa de los bantustanes en el África del Sudoeste Alemana.

Primeras rebeliones contra el dominio alemán
En 1903, algunas de las tribus nama se levantaron en armas bajo el liderazgo de Hendrik Witbooi; unos 60 colonos alemanes fueron asesinados en este primer ataque.2​ Más tarde la situación llevó a los herero a unírseles en enero de 1904. En esos momentos los alemanes tenían 2.500 hombres y los hereros 10.000.3​

No es de extrañar que uno de los principales problemas era la propiedad de la tierra. Los herero ya habían cedido más de una cuarta parte de sus trece millones de hectáreas a colonos alemanes en 1903,4​ factor que se agravó con la construcción de la línea de ferrocarril de Otavi que iba desde la costa africana hasta los asentamientos alemanes tierra adentro.5​ El acabar esta línea hubiera vuelto las tierras interiores mucho más accesibles, y habría iniciado una nueva ola de colonización europea en la zona.6​ El considerar la posibilidad de contener a los nativos namibios en reservas fue una prueba más del desproporcionado sentido de propiedad sobre la tierra de los colonialistas alemanes.7​

Una nueva política de cobro de impuestos y deudas, aprobada en noviembre de 1903, también desempeñó un importante papel en el levantamiento herero. Durante muchos años la población herero había tenido el hábito de pedir prestado dinero de los comerciantes blancos, con enormes tasas de interés. Durante mucho tiempo gran parte de esta deuda quedó sin cobrar, ya que la mayoría de los hereros vivía modestamente y no tenía bienes para pagar. Para corregir este problema cada vez mayor, el gobernador Leutwein decretó con buenas intenciones que todas las deudas no pagadas en el año en curso serían anuladas.8​ A falta de pago monetario, los colonos alemanes solían llevarse el ganado y los pocos objetos de valor de los hereros, con el fin de recuperar sus préstamos. Esto promovió el surgimiento de un enorme resentimiento hacia los alemanes por parte del pueblo herero, sentimiento que se tornó en desesperación cuando vieron que los funcionarios alemanes eran cómplices de esta práctica.4​


Esclavos namibios en una mina.

Detrás de estas razones, se hallaba la tensión racial entre los dos grupos. Los colonos europeos se veían a si mismos inmensamente superiores a los nativos africanos, y de hecho el colono promedio solía ver a hereros y namaquas como una simple fuente de mano de obra barata, mientras que otros deseaban su exterminio.4​ Como ejemplo de las diferencias entre los derechos de europeos y africanos, la Liga Colonial Alemana declaró que, en lo relativo a cuestiones jurídicas, el testimonio de siete africanos era equivalente al de un hombre blanco.9​


Ejecuciones de hereros en el África Sudoccidendal alemana (hoy Namibia), 1907

Por lo tanto, los herero consideraron que sus acciones estaban justificadas cuando se rebelaron a principios de 1904. En los posteriores ataques, conducidos por el jefe Samuel Maharero, fueron asesinados alrededor de 120 colonos alemanes, entre ellos mujeres y niños; también se destruyeron las granjas de los colonos en cada ataque, logrando alcanzar un gran nivel de organización y funcionamiento como fuerza militar al obtener algunas armas de fuego.


El general alemán Lothar von Trotha.

Después de negociar, un enorme grupo de hereros accedieron entregar sus armas, el gobernador Leutwein se convenció de que los herero y el resto de la población nativa habían abandonado sus intenciones de lucha y se retiró la mitad de las tropas alemanas estacionadas en la colonia.10​ Después de ello, los rebeldes herero sitiaron Okahandja y rompieron relaciones con Windhoek, la capital colonial, justamente cuando el gobernador ya había dado orden de retirar grandes contingentes de soldados alemanes.


Theodor Leutwein (sentado a la izquierda), Zacharias Zeraua (2do de la izquierda) y Manasseh Tyiseseta (sentado, cuarto desde la izquierda), en 1895.

Leutwein se vio entonces obligado a pedir refuerzos y que le remitan un experimentado funcionario de la capital alemana, Berlín.11​ Ante ello, el Teniente General Lothar von Trotha fue nombrado Comandante en Jefe del África del Sudoeste Alemana el 3 de mayo de 1904; llegó a Namibia con un contingente de 14.000 hombres el 11 de junio. En total los alemanes tenían movilizados 20.000 soldados en la región.3​



Capitán nama Hendrik Witbooi

Leutwein quedó subordinado al Departamento Colonial de la Oficina de Relaciones Exteriores de Prusia, presidida por el canciller Bernhard von Bülow. Von Trotha, por otra parte, declaró que en su calidad de gobernador militar sólo estaba subordinado ante el káiser Guillermo II de Prusia y no ante la Cancillería ni ante el gobernador civil de la colonia. Leutwein proyectaba derrotar a los jefes rebeldes y sus principales seguidores y sólo después negociar con el resto de la población nativa para lograr una solución política.12​ Von Trotha, no obstante, rechazó la idea de una negociación y ordenó a sus tropas aplastar la resistencia nativa con toda la violencia necesaria.


Schutztruppe alemanas en combate contra los Herero en una pintura de Richard Knötel.

El genocidio

Von Trotha y sus tropas derrotaron a los 3.000-5.000 hereros combatientes en la batalla de Waterberg, acontecida entre el 11 y 12 de agosto, pero no pudieron eliminar la amenaza militar.13​ Los herero supervivientes se retiraron con sus familias hacia Bechuanalandia, después de que los británicos les ofrecieron asilo con la condición de no continuar con la revuelta en suelo británico.

Unos 24.000 hereros lograron huir a través de un hueco en el cerco militar alemán, hacia el desierto de Kalahari, con la esperanza de alcanzar el protectorado británico. Las patrullas alemanas encontraron más tarde esqueletos alrededor de agujeros de unos 25-50 pies de profundidad que los herero excavaron en un vano intento de encontrar agua. Maherero y 1.000 hombres cruzaron el Kalahari hasta Bechuanalandia.

El 2 de octubre, Trotha hizo un llamamiento a los hereros:
La nación herero tiene que abandonar el país, y si no lo hace, la obligaré por la fuerza. Todo herero que se encuentre dentro de territorio alemán, armado o desarmado, con o sin ganado será fusilado. No se permitirá que permanezcan en el territorio mujeres o niños, y se les expulsará para que se unan a su pueblo o serán pasados por las armas. Estas son las últimas palabras que dirigiré a la nación herero. 14​

Al no lograr una victoria total por medio de la batalla, von Trotha ordenó que los hombres herero fueran capturados para ser ejecutados inmediatamente, mientras que las mujeres y los niños debían a ser expulsados al desierto para que muriesen allí, y si intentaban volver a la zona fértil controlada por los alemanes deberían ser asesinados a tiros; asimismo, los pozos de agua situados en las zonas de población herero y namaqua fueron envenenados para exterminar también a los nativos que se refugiasen allí. Leutwein se quejó ante el canciller von Bülow sobre las acciones del general von Trotha, viendo que estas solo impedían que se continuara con la colonización y la actividad económica colonial. Al no tener real autoridad sobre Trotha, el canciller sólo podía acudir al emperador Guillermo II argumentando que las acciones de Von Trotha eran "contrarias a los principios humanitarios y cristianos, económicamente devastadoras y perjudiciales para la reputación internacional de Alemania ". El Imperio Alemán defendió inicialmente sus acciones ante el mundo argumentando que el pueblo herero no podía ser protegido en virtud de los Tratados de Ginebra, ya que según el gobierno alemán los hereros no podrían ser clasificados como humanos sino como sub-humanos.



Fue durante este periodo que se inauguró el Campo de exterminio de Shark Island, el cual operó entre 1904 y 1908. Se estima que unos tres mil hereros y namas murieron allí durante el conflicto entre los nativos y las autoridades coloniales alemanas.15​16​ A estas instalaciones se les considera como el primer campo de exterminio de la Historia.17​

El escándalo internacional crecía, pues numerosos colonos llegados de la colonia británica de El Cabo trabajaban en el Africa del Sudoeste Alemana e inevitablemente eran testigos del tratamiento brutal dado a los hereros, su esclavización, y asesinatos masivos. Para evitar que las noticias del exterminio de los hereros continuasen, Guillermo II accedió a censurar las acciones de Von Trotha y le ordenó detener sus políticas, pero cuando se supo esto en la colonia en diciembre de 1904 ya casi el 40% de la población herero (y el 50% de los namaquas) había perecido. Las cifras oficiales daban 60.000 hereros, 10.000 namas y 676 alemanes muertos; otros 907 germanos fueron heridos y 97 desaparecieron.18​





domingo, 15 de abril de 2018

PGM: Los magos descifradores de la Habitación 40 de la Royal Navy

Grandes descrifradores de código británicos de la PGM

El increíble trabajo de los rompedores de códigos de la Segunda Guerra Mundial en Bletchley Park es ampliamente celebrado. Pero su precursor - la inteligencia naval de la Habitación 40 - jugó un papel importante en la Primera Guerra Mundial. Fue llevado a cabo por una cantidad de personas extraordinarias.

Andrew Knighton - War History Online

Sir Alfred Ewing

El primer día de la guerra, el Almirantazgo británico se encontró con una creciente pila de señales alemanas interceptadas y un problema creciente: no podían entenderlos. Para resolver este problema, establecieron una nueva sección, encabezada por el director de Educación Naval, un hombre con un gran interés aficionado en la criptografía: Sir Alfred Ewing.

Un escocés de voz suave que siempre vestía un inmaculado traje gris, Ewing había trabajado como ingeniero de investigación y profesor de Ingeniería Mecánica en Cambridge. Recibió la Medalla de Oro de la Royal Society por su investigación en inducción magnética y fue nombrado caballero por su trabajo como educador. Él trajo la combinación perfecta de liderazgo y análisis agudo al papel.


Alfred Ewing

Reconociendo su propia ignorancia sobre las cifras, Ewing se puso a trabajar para aprender más. Estudió los libros de códigos de la Oficina de Correos y la compañía de seguros Lloyds, así como libros antiguos sobre la creación de códigos.

Luego se dispuso a reclutar a un grupo de hombres para que trabajaran con él.

Alexander Denniston


Alexander Denniston

Debido al secreto de su trabajo, Ewing no pudo anunciar abiertamente que tomaría reclutas. En cambio, se conectó a la red de enlaces de la Marina de los viejos muchachos, pidiendo a los maestros de confianza en las universidades navales que recomendaran hombres.

Uno de los primeros en ser reclutado fue Alexander Denniston. Otro escocés tranquilo, Denniston también fue un deportista consumado, después de haber jugado hockey en los Juegos Olímpicos de 1908.

Más importante aún para la tarea en cuestión, Denniston era un lingüista brillante y hablaba alemán con fluidez. Después de haber estudiado tanto en la Sorbona como en la Universidad de Bonne, se había sumergido completamente en el negocio de la interpretación de un idioma a otro.

Denniston solo pretendía unirse al equipo de Ewing por un corto tiempo. Después de todo, todos esperaban que la guerra terminara rápidamente, y entonces el trabajo del equipo estaría hecho. En cambio, se convirtió en un accesorio entre los rompedores de código de Gran Bretaña, permaneciendo en la profesión hasta 1942.

Charles Rotter


El barco alemán Magdeburg, que fue capturado con la ayuda de la habitación 40 de decifradores. Por Bundesarchiv - CC BY-SA 3.0 de

Durante los primeros meses de la guerra, la armada británica pudo capturar tres principales libros de códigos utilizados por sus oponentes alemanes. En teoría, estos podrían ser utilizados para comprender las órdenes de cada barco en la flota alemana. Pero había un problema. Si bien algunos de los mensajes parecían ser informes meteorológicos, el resto permanecía ilegible incluso después de la decodificación inicial.

La solución fue encontrada por Charles Rotter. Además de ser el administrador de la flota, Rotter era un experto en alemán. Al estudiar los mensajes, se dio cuenta de que había varias capas de código en juego. Una vez codificadas, las letras en los mensajes se cambiaron usando una tecla de sustitución.

Al buscar a través de los mensajes, Rotter buscó las palabras y conjuntos de letras más comunes que se esperarían en las señales alemanas. Una vez que identificó letras comunes, las usó para resolver el resto. Junto con su experiencia en asuntos navales, su conocimiento del alemán y los libros de códigos, esto le permitió decodificar las señales en una semana. La tabla de sustitución que proporcionó permitió a sus colegas llegar a la misma comprensión que él tenía. Pronto toda su atención se centró en las señales navales.


El buque alemán SMS Seydlitz después de la batalla de Jutlandia, en la que los descifradores de la Habitación 40 desempeñaron un papel importante.

George Young

En 1915, se amplió el cometido de los criptógrafos británicos. Además de leer las señales navales, darían un paso tan poco caballeroso que antes era impensable, descifrando los mensajes diplomáticos alemanes.

Para esto, se necesitaba un nuevo grupo de analistas, hombres con un tipo diferente de experiencia. El primero en ser reclutado, y el hombre que ayudó a seleccionar el resto, fue George Young.

A diferencia de los otros criptógrafos, Young tenía el aire de un espía. Suave, misterioso y sofisticado, estaba listo para dar cualquier paso para vencer al enemigo.

Esta actitud ya había sido utilizada en el servicio diplomático. Después de estudiar en Francia, Alemania y Rusia, Young se convirtió en diplomático. Sirvió en esta capacidad en Atenas, Belgrado, Constantinopla, Madrid y Washington. Él entendía los idiomas. Él entendía la cultura diplomática. Sobre todo, él entendía cómo buscar significados ocultos.

Fue este nuevo enfoque en los mensajes diplomáticos que traería uno de los mejores golpes de la guerra.

Nigel de Gray


El famoso telegrama de Zimmerman decodificado por la habitación 40.

"¿Quieres traer a Estados Unidos a la guerra?" Estas fueron las palabras con las que Nigel de Gray se dirigió al Director de Inteligencia, Capitán Reginald "Blinker" Hall, el 17 de enero de 1917. Fue el comienzo de una de las piezas más importantes de trabajo por los interruptores de código.

De Gray, uno de los principales decodificadores de códigos británicos, había estado trabajando con el reverendo William Montgomery en un mensaje. Aunque todavía estaba parcialmente descifrado, era tan importante que fue directamente a Hall con las noticias.

Un mensaje del Ministerio de Asuntos Exteriores alemán al embajador alemán en Washington, la señal había sido encriptada dos veces y enviada a través de una serie de tres canales separados. La última etapa de su viaje implicó que se etiquetara en otro mensaje transmitido a través del Departamento de Estado de EE. UU. Los estadounidenses permitieron a los alemanes usar esta ruta siempre que no la usaran para discutir la guerra.

Este mensaje, más tarde conocido como el telegrama de Zimmerman, tenía que ver con la guerra.

Si la transmisión del telegrama a través del Departamento de Estado estadounidense fue provocativa, sus contenidos lo fueron aún más. Dispuso planes para comenzar una guerra submarina sin restricciones el 1 de febrero y unirse a México para atacar a los EE. UU. si los estadounidenses entraran en la guerra.

Al principio, Hall hizo que de Gray y sus colegas permanecieran callados sobre el telegrama. Pero después del 1 de febrero, cuando se hizo evidente que se necesitaban más para empujar a Estados Unidos a la guerra, Gran Bretaña les presentó a los estadounidenses el telegrama de Zimmerman. Despertó los sentimientos antialemanes entre los estadounidenses y se usó para llevar a los EE. UU. a la Primera Guerra Mundial. Ese mensaje ayudó a lograr exactamente lo que Gray había sugerido.