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domingo, 24 de diciembre de 2017

Guerra de Desgaste: La operación Rimon 20, una emboscada aérea perfecta

URSS vs Israel 

Operación Rimon 20


Rimon 20 (hebreo: רימון 20, Granada 20) fue el nombre en clave de una batalla aérea planificada que enfrentó a la Fuerza Aérea de Israel contra los pilotos de combate soviéticos estacionados en Egipto durante la Guerra de Desgaste. En el combate, que tuvo lugar el 30 de julio de 1970, volaron cinco MiG-21 soviéticos que fueron derribados por F-4 Phantom y Mirage IIIs israelíes. Esto contribuyó a la conclusión de un alto el fuego, dado que fue uno de los encuentros finales de la Guerra de Desgaste.

Trasfondo

La intervención soviética

Egipto había lanzado la guerra de desgaste con la esperanza de que se agote el control de Israel sobre los territorios capturados durante la Guerra de los Seis Días de 1967. A comienzos del 1970, sin embargo, la Fuerza Aérea de Israel había establecido la superioridad aérea total sobre el frente de batalla a lo largo del Canal de Suez, y el lanzamiento de la Operación Priha en enero desnudando la incapacidad de Egipto para contrarrestar la supremacía israelí no sólo a lo largo del canal, sino en el corazón egipcio también. El presidente Nasser de Egipto, por lo tanto se volvió a la Unión Soviética para obtener ayuda. Nasser visitó Moscú el 24 a 25 de enero de 1970, y persuadió a sus anfitriones a expandir la ayuda soviética. Toda una división de defensa aérea soviética (Voyska PVO), incluyendo los MiG-21MF del 135o Regimiento Aéreo y las últimas versiones de las baterías de SAM SA-2 y SA-3, por tanto, fueron desplegadas en Egipto en lo que se denominó la operación Cáucaso en los códigos soviéticos. Estos se encargaron inicialmente con la defensa de El Cairo, Alejandría y la presa de Asuán solamente, liberando recursos de defensa aérea egipcia para enganchar a la IAF sobre la zona del canal. Su presencia y participación activa en la defensa de Egipto no se hizo público y se les niega poco después, sin embargo, recogido por la inteligencia israelí no mucho tiempo después de su llegada.


MiG-21MFs rumanos, el tipo de aeronave soviética desplegada en Egipto.

El gobierno israelí, temeroso de enfrentarse a una superpotencia y sus posibles consecuencias, ordenó a la IAF a mantener su distancia de las fuerzas soviéticas. La Operación Priha pronto se redujo, y a medida que los soviéticos hicieron sentir su presencia, se terminó por completo. A finales de abril 1970 la aviación israelí ya no volaba en Egipto, con la esperanza de que esto satisfaría a los soviéticos. Los soviéticos y los egipcios, sin embargo, ahora comenzaban a rodar su arsenal de defensa aérea combinada hacia la zona del canal , amenazando con privar a Israel de su superioridad aérea. La fuerza aérea israelí atacó tanto las baterías SAM como la infraestructura auxiliar egipcias, pero a finales de junio de dos F-4 Phantom había caído frente a los SAMs y dos más en julio. Por otra parte, los cazas soviéticos también estaban ampliando su ámbito de actuación y era cada vez más evidente que los soviéticos, impulsados por su éxito, buscaban activamente un encuentro. El 25 de julio MiG-21 soviéticos interceptaron A-4 Skyhawks israelíes en una misión de ataque terrestre y los persiguieron en el Sinaí controlado por Israel. Un Skyhawk fue alcanzado por un misil AA-2 Atoll y obligado a aterrizar en Refidim.

Cambio de estado de ánimo israelí

Tanto el gobierno y la fuerza aérea israelí tenido ahora se dieron cuenta de que la política de contención frente a los soviéticos había fracasado. Por primera vez, la supremacía aérea duramente ganada de Israel estaba bajo seria amenaza, no sólo en la orilla oeste del Canal de Suez, sino con el territorio controlado por Israel también. Por tanto, la Fuerza Aérea de Israel propuso encarar a los soviéticos de frente, con la esperanza de demostrar que a pesar de que no poseía ninguna respuesta operativa a la amplia gama de defensa aérea formando en la orilla oeste del Canal de Suez, eran sin embargo superiores en el aire. La oportunidad de castigar a los soviéticos también serviría para aumentar la moral marcada tras la pérdida de varios aviones y aviadores en los últimos meses, y que también resultar útiles en las negociaciones de alto el fuego próximos. El Jefe de Estado Mayor de la IAF Mordechai (Motti) Hod, respaldado por el Jefe del estado Mayor de la FDI Haim Bar-Lev, llevó su caso al gabinete israelí el 25 de julio. Una vez que se recibió la aprobación del gobierno de Golda Meir, la IAF luego se dedicó a organizar una emboscada con el equipo previsto. Estas emboscadas habían llevado a cabo antes, bajo el nombre de código "Rimon" (Granada), y un plan existente ahora fue puesto al día y designado "Rimon 20". En un principio prevista para 29 de julio fue empujado más tarde de nuevo a 30 de julio.


Mirage IIIC de la Fuerza Aérea de Israel 

Preludio

"Rimon 20" debía comenzar con un ataque de los F-4E Phantom IIs del 69º Escuadrón de caza de la IAF en una estación de radar egipcio al sureste de la ciudad de Suez. Éstos debían llevarse a cabo en un perfil de ataque por lo general adoptada por los Skyhawks de la IAF, dando la impresión de un nuevo día de la batalla en el frente del Canal de Suez. Cuatro Dassault Mirages del 119º Escuadrón, por su parte, iban a penetrar el espacio aéreo egipcio, en el extremo sur, cerca de Hurghada, imitando de un vuelo de rutina de reconocimiento. Una vez MiGs soviéticos fueran codificados para interceptar a los Mirages, éstos iban a guiar a los MiGs hacia el oeste, y en ese momento los Phantoms y cuatro Mirages del 117º Escuadrón en estación sobre el Sinaí iban a acercarse a los MiGs desde el este, cerrando la trampa. A más de cuatro Mirages del 101º Escuadrón debían estar en alerta inmediata en Refidim.

Para no dejar nada al azar, Motti Hod decidió armar el mejor equipo posible para la misión. La selección de los aviadores descansaba con los comandantes de escuadrón y cada uno a sí mismo, posteriormente seleccionado. Amos Amir, al mando de 119º Escuadrón y a ases de 5 derribos en el momento, seleccionado Asher Snir (11 derribos), Avraham Salmón (6) y Avi Gilad (2) que lo acompañara. Incluso Uri-Nir, al mando de 117º Escuadrón y ya acreditado con 3 enemigos, iba a ser acompañado por Itamar Neuner (4), Yehuda Koren (7) y Kobi Richter (7). Iftach Spector, un as de 8 derribos llevaría al 101º Escuadrón, fue acompañado por Michael Tzuk (2), Israel Baharav (5) y Giora Ram-Furman. Los Phantoms del 69º Escuadrón iban dirigidos por Avihu Bin-Nun, que había derribado 2 aviones como piloto de Mirage, con el navegador Shaul Levi. También estuvieron presentes Aviem Sella (1) con Reuven Reshef, Ehud Hankin (3, navegante desconocido) y Uri Gil (1) con Israel Parnas. Para hacer frente a los soviéticos, que tenían poca experiencia de combate y sin muertes en su haber, la IAF estaba preparando para enviar a algunos de sus pilotos más experimentados, con una puntuación combinada de 67 matanzas aéreas.

La batalla

El jueves, 30 de julio de 1970, comenzó como otro día en la guerra en curso de desgaste con la IAF golpeando posiciones egipcias a lo largo del Canal de Suez. Phantoms de los 69º y 201º Escuadrón, Vautours del 110º Escuadrón, Ouragans del 113º Escuadrón y Skyhawks del 115º, 102º y 116º Escuadrón participaron en los ataques, sin encontrar oposición aérea. Una vez que todas las aeronaves había regresado a la base, Rimon 20 podría comenzar.

Comenzó a las 14:00 (hora de Israel, 15:00 en Egipto) con Bin-Nun, Sela, Hankin y Gil atacando el puesto de radar egipcio en Sohana. Mientras tanto, cuatro Mirages del 119º Escuadrón de Amos Amir estaban cruzando el Golfo de Suez a baja altura, entrando en el espacio aéreo egipcio antes de girar hacia el norte y ascender a 35 mil pies. Volando en formación cerrada para que aparezca como un objetivo individual o doble en un vuelo rutinario de reconocimiento, los cuatro Mirages iban cada uno armado con un par de AIM-9D Sidewinder. Les tomó 11 minutos pero los soviéticos finalmente cayeron en la trampa y subieron a sus cazas para interceptar el avión israelí. En primer lugar en el suelo estaba un cuarteto de MiG-21 en Kom Ashwin dirigido por el capitán Kamenev, seguido poco después por dos formaciones de cuatro aeronaves desde Beni-Suef dirigido por los capitanes Yurchenko y Saranin. Un MiG de la última formación pronto abortaba la misión después de encontrarse con problemas en el motor. 12 MiGs más tarde fueron lanzados desde Kom Ashwin y al-Qutamiya. Dos cuartetos soviéticos fueron vectorizados para interceptar el vuelo de "reconocimiento" intruso, mientras que otros dos se dirigieron a lo que se pensaba que eran Skyhawks en una misión de ataque a tierra.


Un MiG-21RF egipcio. Los aviones soviéticos en Egipto lleva marcas de la Fuerza Aérea egipcia.

A medida que los primeros aviones MiG estaba a 20 kilómetros hacia fuera y se acercaba desde el oeste, Amos Amir llevó a su cuatro aviones en un giro de 270° de trepada que los llevó en un rumbo oeste. El giro, sin embargo, resultó demasiado fuerte. En vez de empujar a los MiGs hacia el oeste, se enfrentan ahora a ellos de frente. A medida que los Mirages iban acercándose a los MiGs, los cuatro Phantoms se acercaban a la zona a baja altura y en una corriente de línea. El plan original había llamado a los Phantoms encerrarlos desde abajo, detrás y debajo de los MiG-21 con la persecución de los Mirages, y atacarlos con sus AIM-7 Sparrow guiados por radar. Esto ya no era posible y los Phantoms entraron en la refriega, una pelea de perros de aproximación excesiva comenzó.

Los Mirages participan

Mientras que los Phantoms mantuvieron pares mutuamente protectores, los pilotos de Mirage menos disciplinados se separaron a combatir individualmente a sus oponentes. Avraham Salmon y Avi Gilad se separaron a medida que la batalla comenzó y Salmon iba pronto a ser el primero en conseguir un derribo. Detectando dos MiGs en la cola de un par de Phantoms, advirtieron a sus compañeros del peligro que se acercaba antes de estabilizarse tras el MiG trasero y realizaron el lanzamiento de un AIM-9D. El MiG explotó, matando al piloto Nikolai Yurchenko.

Asher Snir también había separado de su compañero de ala que perseguir MiGs. Al verse en medio de una serie de MiGs y Phantoms, optó por perseguir a uno de los cazas soviéticos. A medida que el MiG fue alejando de los Mirage, Snir disparó un AIM-9D que azotó la parte más vulnerable del MiG-21. El capitán Yevgeny Yakovlev lograron rescatar de la aeronave afectada, sin embargo, murió en el descenso. Aviem Sella fue testigo del derribo:

"Uno de los Mirages (volados por Asher Snir) disparó un segundo misil aire-aire después de que comenzara la batalla. El misil cayó en un MiG y le prendió fuego. El piloto fue rescatado; el avión se fue haciendo un trompo y cayó como una piedra de 30,000 pies y el paracaídas del piloto ruso se abrió de inmediato - no se supone que:.. rampas están diseñadas para abrir automáticamente a 10.000 pies, por lo que sus usuarios no se congelan o se asfixian en alto altitudes. "
Snir, sin embargo, en el calor de la persecución y sin la protección de un compañero de ala, no había podido detectar un MiG-21 acercándose a su cola. El capitán Vladimir Ivlev lanzó un AA-2 Atoll en el Mirage, que explotó en el escape del motor Atar, triturando la boquilla y la cola de los aviones de Snir. Snir se desenganchó y se las arregló para llevar a su avión dañado a un aterrizaje seguro en Refidim. Ivlev, corto de combustible, disparó sin éxito su cañón en uno de los Phantoms antes de regresar a al-Qutamiya.

Con la batalla en curso, refuerzos israelíes fueron solicitados de entrar en la pelea. Los cuatro Mirages del 117º Escuadrón, que había estado acechando a baja altura sobre el Sinaí, fuera del alcance de radar egipcio y soviético, fueron impulsados y procedieron hacia el oeste cuando el jet de Itamar Neuner sufrió un mal funcionamiento del motor y tuvo que abortar la misión. Desconfíado de dejar a Neuner solo en territorio hostil, Even-Nir acompañó a su compañero de ala de vuelta a Refidim. Un pareja del 101º Escuadrón, Iftach Spector y Michael Tzuk, se apresuraron a reemplazarlos. Spector, sin embargo, pronto perdió de vista a Tzuk y le ordenó regresar a la base, de proceder a la batalla por sí mismo. La restante pareja del 117º, Koren y Richter, también estuvieron a punto de combatir a los cazas soviéticos.

Los derribos de Phantom 

Las tripulaciones Phantoms, por su parte, fueron descubriendo que volar en parejas de hecho era más seguro, sin embargo, no es tan favorable hacia anotando matanzas aéreas, ya que limita la libertad individual de acción piloto. Sus adversarios soviéticos no parecían lo suficientemente capacitado para representar una amenaza seria y Bin-Nun y Sella decidieron separarse e ir en pos de sus canteras. Sella puso su mirada en uno de los MiGs aún no logró ponerse en posición para disparar sus misiles. Cuando el MiG realizó una curva cerrada y se encontró cara a cara con el Phantom, Sella mismo realizó una Immelman apretada vuelta que le coloca por encima y detrás de los MiG:


Caza F-4E Phantom II del 69 escuadrón de la Fuerza Aérea de Israel.

"En ese momento me había dado cuenta que el piloto ruso era inexperto; que no sabía cómo manejar su avión en una situación de combate. A 15.000 pies demostró este hecho al tratar de escapar en una picada de 700 pies. Todo lo que teníamos que hacer era seguirlo y bloquear nuestro radar en él - y disparar un misil. Hubo una tremenda explosión - pero el MiG salió de la nube de humo aparentemente ileso. Eso me volvió loco y disparé un segundo misil - que resultó ser innecesario. El avión ruso se había, de hecho, dañado seriamente por el primer misil; de repente, estalló en llamas y se vino abajo. Para cuando el segundo misil alcanzó, no estaba más allí. "
El AIM-9 de Sella había derribado al capitán Georgy Syrkin, quien fue rescatado con éxito fuera de su avión.

Dos minutos habían pasado y las dos Mirages y MiG-21 estaban bajos en combustible y comenzaron a salir de la zona de combate. Avihu Bin-Nun vio uno de esos MiG volando a 1.000-2.000 pies con Koren del 117° Escuadrón y Richter en su cola. Richter había lanzado un misil Shafrir 2 sobre el MiG, pero la distancia era demasiado grande y el misil cayó inofensivamente al suelo. Koren también intentó un lanzamiento de misiles, sólo para descubrir que había echado por la borda sus misiles junto a sus tanques de combustible cuando entró en la batalla. Koren estaba acercándose a tiro de cañón cuando un AIM-7 Sparrow le pasó al lado. Golpeó su objetivo, desintegrándose en pedazos y matando piloto Kamenev. El misil había sido lanzado por Avihu Bin-Nun, y Shaul Levi:.
"De repente nos encontramos, yo y mi número 2, junto con un solitario jet del 117º Escuadrón, persiguiendo un MiG volando a baja altura y casi a la velocidad del sonido. Como vimos, la amenaza más grande era que el piloto del 117º reclamaría nuestro MiG. Disparamos un "Sparrow", aunque uno no debe hacerlo a esa altura y en esas condiciones. Sólo para que el 117º no se lo llevó. "

Derribo compartido

Otra MiG-21 tratando de hacer su camino lejos de la zona de batalla estaba siendo perseguido por Avraham Salmon. Habiendo visto a Salmón en su cola, Vladimir Zhuravlev maniobraba difícilmente para negar a Salmon la oportunidad de dispararle. Salmón ya había disparado un misil que no causó ningún daño, cuando el Mirage de Spector del 101° Escuadrón se unió a la lucha y disparó otro par en el MiG. Aunque al menos uno dio en el blanco, estos también fallaron en derribar al avión, y siguieron a volar hacia el noroeste. Salmón siguió dando caza a las inmediaciones de Helwan, donde logró cerrar la distancia al MiG y vació su cañón en la aeronave. Tanto con su munición y combustible agotados, se fue de la escena. Sólo años más tarde (ver más abajo) fue que se reveló que el avión de Zhuravlev de hecho se había estrellado y matado a su piloto. Spector y Salmon fueron por lo tanto acreditados con un derribo compartido, el quinto y último de la batalla.

El compromiso duró un poco menos de tres minutos. Como los soviéticos todavía podría hacer llegar más aviones a la escena, Motti Hod dio la orden para todas las aeronaves restantes de romper y retirarse. Mientras que el Mirages se dirigían a Refidim para repostar antes de su regreso a sus bases en el propio Israel, los Phantoms del 69º Escuadrón se dirigieron directamente a Ramat David.

Secuelas

Los primeros detalles del encuentro aparecieron en la prensa internacional a pocas horas del evento. Israel había reclamado el derribo de 4 aviones egipcios, no revelando la verdadera identidad de los participantes, mientras que Egipto negó perder cualquier aeronave. Más detalles, sin embargo, pronto llegaron a estar disponibles. La verdadera identidad de los pilotos de MiG se informó en cuestión de días, y fue confirmado por el primer ministro Meir a finales de octubre 1970 cuando se habla de la presencia soviética en Egipto:
"¿Cómo sé que hay pilotos rusos en Egipto? Muy simplemente porque habíamos derribado cuatro aviones soviéticos que fueron volados por pilotos soviéticos. "
En 1972 la prensa egipcia informó que 5 aviones soviéticos había de hecho sido perdidos el 30 de julio de 1970. Esta tarde se confirmó también por el presidente Sadat de Egipto durante su visita a Israel antes de la firma de los Acuerdos de Camp David.

La pobre actuación de los pilotos soviéticos impulsó una visita por el Mariscal de Aviación Pavel Stepanovich Kutakhov para investigar la batalla aérea. Además, otro regimiento de MiG-21 y un escuadrón de interceptores Su-15 para todo clima fueron enviados a Egipto para reforzar las defensas. Los propios egipcios reaccionaron con alegría mal disimulada por el resultado del compromiso. Habían sufrido previamente intensas críticas de su propio desempeño y se jactaban de las habilidades soviéticas superiores, cuando en realidad los soviéticos habían caído en las tácticas que los egipcios ya conocían.

Si bien hubo un impulso de moral por este el logro, Rimon 20 no cambió el curso de la guerra. Otro F-4 Phantom de la IAF se perdió a un SA-3 el 3 de agosto y otro fue dañado. El nuevo nivel de escalada, sin embargo, resultó ser demasiado siniestro para todos los involucrados. Ni Israel ni Egipto podría lograr una ventaja clara, sin embargo, ambos podrían reclamar logros militares. La presión estadounidense para poner fin a un conflicto con el potencial de atraer tanto en los Estados Unidos y la URSS pronto dio sus frutos. El 7 de agosto de 1970, un acuerdo de alto el fuego entró en vigor, poniendo fin a la Guerra de Desgaste.




Pilotos

Israelíes

NombreEscuadrónAeronaveNúmero serial
Amos Amir119Mirage IIICComandante de escuadrón 
Asher Snir119Mirage IIIC6xSubjefe de escuadrón. 1 derribo, dañado por Ivlev.
Avraham Salmon119Mirage IIIC78Subjefe de escuadrón. 1.5 derribos.
Avi Gilad119Mirage IIIC
Uri Even-Nir117Mirage IIICComandante de escuadrón. Abortó antes de la batalla, escoltó a Neuner.
Itamar Neuner117Mirage IIICProblema de motor, abortó antes de la batalla.
Yehuda Koren117Mirage IIIC
Kobi Richter117Mirage IIIC
Iftach Spector101Mirage IIIC52Comandante de escuadrón. Se mantuvo en Rephidim, despegó para reemplazar a Even-Nir y Neuner. 0.5 derribo.
Michael Tzuk101Mirage IIICSubjefe escuadrón. Permaneció en Rephidim, despegó para reemplazar a Aven-Nir y Neuner, abortó antes de la batalla.
Israel Baharav101Mirage IIICSe mantuvo en Rephidim, no participó.
Giora Ram-Furman101Mirage IIICSe mantuvo en Rephidim, no participó.
Avihu Bin-Nun/Shaul Levi69F-4E Phantom II105Comandante de escuadrón. 1 derribo.
Aviem Sella/Reuven Reshef69F-4E Phantom II183Alero del comandante de escuadrón. 1 derribo.
Ehud Hankin/69F-4E Phantom II
Uri Gil/Israel Parnas69F-4E Phantom II
Fuentes [38][6][8]

Un MiG-21 en el Museo de la Fuerza Aérea de Israel

Soviéticos

NombreBaseAeronave
Nikolai YurchenkoBeni SuefMiG-21MFJefe de escuadrón, KIA.
MakaraBeni SuefMiG-21MF
Yevgeny YakovlevBeni SuefMiG-21MFEyectado, KIA.
Georgy SyrkinBeni SuefMiG-21MFEyectado.
KamenevKom AshwinMiG-21MFKIA.
Kom AshwinMiG-21MF
Kom AshwinMiG-21MF
Vladimir ZhuravlevKom AshwinMiG-21MFEyectado (?), KIA.
SaraninBeni SuefMiG-21MF
F. VasilievBeni SuefMiG-21MF
MazurBeni SuefMiG-21MF
SuprunBeni SuefMiG-21MF
al-QutamiyaMiG-21MF
Vladimir Ivleval-QutamiyaMiG-21MFDañado por el Mirage de Snir
al-QutamiyaMiG-21MF
al-QutamiyaMiG-21MF
Dos cuartetos más, uno de Kom Ashwin y otra desde Kom Ashwin o al-Qutamiya, fueron hechos despegar. [38][39][40]

domingo, 27 de agosto de 2017

Roma: Teutoburgo y el Vietnam romano

El atroz Vietnam de las legiones romanas

Recorrido por el campo de batalla de Teutoburgo de la mano de Valerio Manfredi, autor de una novela sobre la derrota de las tropas de Augusto por los germanos

JACINTO ANTÓN - El País


Legionarios romanos en un acto de reconstrucción histórica en Kalkriese.

Valerio Manfredi se arrodilla y deposita sentidamente una rosa sobre la hierba (una rosa, por cierto, que le han prestado en una cafetería cercana). Aquí y en los alrededores, de hecho a todo lo largo de una ruta infernal de unos 50 kilómetros a través de los espesos bosques de Germania, cayeron millares de legionarios romanos, compatriotas del novelista (Castelfranco Emilia, 1942), hace dos milenios, masacrados a lanzazos y espadazos por las tribus enfurecidas de los queruscos, brúcteros y angivaros, entre otros. La peor derrota de Roma junto a Cannas, Carras y Adrianópolis. Manfredi suspira y agita la leonina cabeza orlada de cabello blanco mientras con porte de centurión musita un fragmento de Velleius Paterculus sobre el combate, en latín.

Estamos en uno de los escenarios estelares de la batalla de Teutoburgo, una de las mayores y de más trascendencia de la Antigüedad, pues acabó con el sueño de romanizar Germania y convertirla en provincia del imperio (lo que hubiera ahorrado muchos problemas futuros, aunque quizá también nos habría privado de Beethoven, Kant y Beckenbauer). Junto al lugar de la genuflexión del escritor se ha reconstruido parte del terraplén que en su día, en aquel tempestuoso y sangriento final de verano del 9 después de Cristo, levantaron con insólito sentido de la estrategia los guerreros germanos para, tras varios días de acosarlas, estrechar el ya difícil paso de las legiones, embotellarlas entre montaña y pantanos y diezmarlas con hierro. Esto es el “Varusschlacht”, el lugar del desastre de Varo, la gran trampa al pie de la colina de Kalkriese, al noroeste de Alemania, por encima de Bonn y Colonia, el único espacio identificado arqueológicamente hasta ahora de la famosa batalla de Teutoburgo. En ella, desarrollada a lo largo de varias jornadas de enfrentamientos salvajes, culminados un (otro) infausto 11 de septiembre, se desangraron hasta la aniquilación completa tres legiones enteras, el orgullo de Roma, las numeradas XVII, XIIX (el 18 lo escribían así) y XIX, junto con sus correspondientes tropas auxiliares, hasta un total de unos 17.000 combatientes, más la impedimenta y seguidores civiles, un concepto que incluía desde comerciantes y familiares de los militares a prostitutas que marchaban animosamente detrás del ejército.


El museo sobre la batalla de Teutoburgo, en Kalkriese.

Manfredi ha dedicado su última y muy emocionante novela, Teutoburgo (Grijalbo, 2017), a narrar las causas y el desarrollo de esa batalla, remontándose a la juventud del artífice de la victoria germana, el caudillo y príncipe querusco Arminio, al que el relato le imagina una estancia como rehén en Roma, donde aprende el funcionamiento y las tácticas de las legiones, lo que le permitirá luego –después de formar parte del mando de ellas, lo que sucedió en la realidad- destruirlas (el clímax de la novela).

Si la llegada de las tropas romanas al matadero de Teutoburgo, mandadas por un inepto y arrogante general, Publio Quintilio Varo –amigo del emperador Augusto-, fue un Via Crucis, la nuestra a esta zona de Baja Sajonia no ha sido menos complicada (salvando las distancias). El trayecto desde Colonia, a altas horas de la noche, con un automóvil alquilado que no conseguíamos arrancar y cuyo sistema de navegación solo informaba en alemán, resultó complejo. Además, la reserva en el hotel de Gütersloh, donde debíamos pernoctar había sido hecha por error para el mes siguiente. Así que tuvimos que refugiarnos durante unas horas en un tronado bar regentado por armenios y frecuentado por seguidores del Olympiakos griego, antes de conseguir in extremis una única habitación en otro hotel, que compartimos con alivio (“dalle stalle alle stelle”, se exclamó el novelista) y gran sentido de la camaradería, lo que permitió la excepcional visión del célebre autor de Alexandros en calzoncillos.

Hacerle de auriga a Manfredi, que decidió no conducir en todo el trayecto y dedicarse a recitar los clásicos, resulta muy ameno. El escritor va desgranando tanta información sobre la antigüedad que uno ya no sabe si está a la altura de Osnabrück o en un desvío al reino de los marcomanos, adonde Arminio envió la cabeza de Varo, que se suicidó durante la batalla (el rey de los marcomanos, Marbod, se la mandó a su vez a Augusto, por quedar bien: así acaso el emperador pudo decirle a la cara aquello de “¡Varo, devuélveme mis legiones!”). Manfredi explica que en una ocasión se vio involucrado en un acto de recreación histórica de la batalla de Teutoburgo en la que participaban entusiastas italianos caracterizados de legionarios y empeñados en ganar a sus rivales alemanes. Un profesor de Heildeberg les hizo ver lo inadecuado e inexacto de su testaruda actitud y solo entonces se dejaron masacrar, pero con desgana.

Un letrero de “Teutoburger Wald” (Bosque de Teutoburgo) nos hace saltar de entusiasmo en la autopista. Luego vemos un MacDonald’s. Al poco llegamos por carreteras secundarias al Varusschlacht Museum und Park de Kalkriese, el moderno centro creado en 2002 para explicar los hallazgos arqueológicos de la batalla de Teutoburgo. Entramos en tromba, como los galos de Astérix. Del edificio de admisión, con las taquillas y tienda de recuerdos (desgraciadamente con la mayor parte de los libros en alemán), se accede a través de un espacio abierto, en el que unos niños están formando una cohorte bajo el entusiasta mando de una profesora, al museo propiamente dicho, que es un cubo con una alta e intimidatoria torre revestida de hierro oxidado. Es evidente que alude al armamento y a las atalayas de vigilancia de la frontera del Rhin. La panorámica en lo alto es espectacular.


Manfredi, en la terraza del museo de Kalkriese.

En las salas se despliegan una pormenorizada y muy didáctica explicación de la historia de la batalla, con dispositivos multimedia (Arminio, de 26 años, y Varo de 51, en 3D se materializan para darte sus versiones de lo ocurrido) y los hallazgos arqueológicos que atestiguan que una parte sustancial de la contienda tuvo lugar aquí. Las excavaciones en los alrededores las inició el voluntarioso cazatesoros, entusiasta del detector de metales y oficial británico estacionado en Osnabrück Tony Clunn, reconocido descubridor en 1987 del lugar de la batalla, un enigma durante siglos aunque la localización en Kalkriese había sido ya propuesta por el gran Mommsen hacia 1880.


Manfredi, con una réplica de la máscara de caballería romana hallada en Kalkriese.

Los trabajos arqueológicos han permitido desenterrar un material tan fascinante como elocuente y que prueba sin lugar a dudas que hubo en el sitio un choque espectacular entre las legiones y los bárbaros germanos en las fechas exactas que atestiguan las fuentes clásicas (Tácito, Patérculo –esencial para Manfredi, que recuerda que el historiador era legado en Germania en la época de la batalla), Dion Casio y Floro, principalmente). Millares de objetos, más de seis mil –piezas de equipo militar, armas, proyectiles (piedras o plomos de honda con “SMS” como “culum pete”, “dale en el culo”), restos humanos, monedas, hasta sandalias-, la mayoría hechos trizas, reflejan la enormidad e intensidad del combate. Aquella, recalca Manfredi, fue una lucha feroz, despiadada, una “batalla de aniquilamiento” que culminó en una matanza salvaje de romanos, incluido luego el terrible sacrificio de prisioneros a los dioses germanos. Un soporte de penacho de un casco de centurión apareció junto a un trozo de mandíbula, un cráneo mostraba espeluznantes heridas de espada. Incluso se encontraron (y se exhiben), restos de las acémilas que empleaban las legiones aniquiladas, así como testimonios de la vida cotidiana de los soldados.

Manfredi, que recorre la exhibición sobrecogido, recuerda que los objetos son solo lo que quedó tras el minucioso pillaje de los vencedores. Y señala que la escasez de material propiamente germano se explica porque su equipo era más somero (era tradición combatir desnudo, empuñando la temible framea, la lanza germana) y los que portaban equipamiento Premium es porque éste era precisamente de factura romana (arrebatados en los puestos de vigilancia sobre el territorio). En una vitrina se muestra la famosa e inquietante máscara de jinete romano hallada en las excavaciones y que, multiplicada en reproducciones y postales, se ha convertido en el omnipresente icono del museo y de la batalla de Teutoburgo. La Historia misma parece mirar a través de sus ojos vacíos. Originalmente estaba revestida de una capa de plata que le fue arrancada. “Generalmente se usaban para ejercicios de equitación, no sabemos por qué la llevaría un combatiente”, apunta Manfredi, que hace aparecer la máscara en su novela y que se ha probado una réplica en la tienda. Richard Helmer, experto en reconstrucción facial (identificó los huesos de Mengele) ha realizado un molde del rostro que se escondía tras la máscara.


Soldados romanos en el bosque de Teutoburgo en un espectáculo de reconstrucción histórica en Kalkriese.

En el centro de la sala principal se despliegan las tres legiones en miniatura para que te hagas un efecto de cómo era el inmenso ejército de Varo en formación de marcha: una columna de 20 kilómetros de largo: cuando los últimos salían de un campamento los primeros ya estaban construyendo el siguiente. Mantener la capacidad operativa y las comunicaciones con esa extensión en un paisaje accidentado, sufriendo ataques sorpresa y con mal tiempo (hubo grandes tormentas, “horribile caelum”, dice Manfredi citando a Tácito), resultó tarea imposible, incluso para los romanos. Varo pagó el exceso de confianza, considera Manfredi, al dejar en manos de los auxiliares germanos, mandados por el propio Arminio la misión de explorar y detectar posibles peligros para las legiones, lo que era como confiar al zorro el cuidado de las gallinas. El general creía que Germania estaba ya pacificada, y no solo sometida, y se fiaba completamente del príncipe querusco romanizado, que hablaba latín y hasta poseía el rango ecuestre. No se dio cuenta de que se metía en una trampa.

“En formación de marcha y en ese terreno, boscoso y embarrado por las lluvias, la máquina de guerra de las legiones no pudo desplegarse y se vio atascada”, explica Manfredi, al corro que se ha formado espontáneamente a su alrededor; “una fuerza invencible en orden abierto se convirtió en muy vulnerable”.


Las legiones de Varo en miniatura en el Museo de Kalkriese.

El museo barre un poco para casa (al cabo la batalla ha sido uno de los elementos míticos de la construcción del imaginario del nacionalismo alemán) al enfatizar cómo los germanos lograron resistir y hasta vencer al imperio romano, que entonces contaba con 38 legiones, 11 flotas, 7.000 ciudades, 100.000 kilómetros de calzadas, y 70 millones de habitantes, una tercera parte de la humanidad. Pero Arminio, el gran líder pangermánico, aunque parte de la historiografía alemana lo ha reivindicado como un libertador y Hitler lo calificó de “el gran arquitecto de nuestra libertad”, no deja de ser un personaje complejo. “Es un héroe difícil de manejar”, recalca Manfredi. “Se lo puede ver como un traidor doble, primero a los suyos, a los que combatió como oficial de las tropas auxiliares romanas, y luego a sus camaradas de las legiones: es un ciudadano romano que crea una emboscada fatal a su propio ejército”. A Manfredi, pese a convivir con él toda una novela, no le es muy simpático el querusco.

Salimos del museo hacia la Killing zone. Seguimos un pequeño sendero en el bosque empedrado con planchas de metal cuadradas que sugieren escudos romanos o lápidas. De los árboles penden algunas cuerdas para trepar y columpiarse, a fin de amenizar la visita a los niños, pero que causan un efecto perturbador; crees ver a los germanos emboscados o los cadáveres de los prisioneros romanos ofrecidos a Wotan colgados de las ramas. Manfredi no resulta muy tranquilizador evocando la matanza. “Había una tempestad, caían árboles derribados por los rayos, el suelo estaba enfangado. De repente surgió el clamor de los bárbaros escondidos en la colina”. Es como visionar las primeras escenas de La caída del imperio romano o Gladiator. Pero aquí los germanos ganan por goleada. Los soldados se vieron atacados por el flanco, desde la altura, apelotonados en el estrecho paso que dejaba el muro disimulado con vegetación en un lado y los pantanos en el otro”.

Hoy el lugar, el campo llamado Oberesch, está muy cambiado. Hace solete y canta un petirrojo. Los pantanos de antaño son una amable y extensa planicie cubierta de hierba y diente de león, excepto una pequeña porción que, con cañas e inundada artificialmente, permite imaginar cómo era el terreno en el que lucharon y murieron los romanos. Nos acercamos al talud germano reconstruido. Frente a él se indica el lugar del hallazgo de una asombrosa cantidad de elementos, incluida la máscara, trozos de armas, y restos humanos. Los legionarios, apunta Manfredi, probablemente trataron de escalar el letal terraplén componiendo la testuto valaria, la tortuga para escalar muros, protegiéndose con los escudos y subiendo una fila de soldados sobre los de los compañeros (espero que no quiera que lo probemos: seguro que me toca a mí debajo). En todo caso, no sirvió. El autor evoca in situ, de manera impresionante -como en su novela- a las tropas romanas diezmadas, apretados los legionarios escudo con escudo, hombro con hombro, los gladios en la mano, protegiendo sus enseñas alzadas, resplandecientes fugazmente los golpeados y ensangrentados cascos y corazas por la iluminación fugaz de un relámpago. “No les quedaba más que coraje”.


Restos humanos con marcas de heridas de armas en el Museo de Kalkriese.

En el cielo vuelan muy alto tres rapaces. ¿Serán las águilas perdidas de las legiones? Los germanos capturaron las preciosas insignias, incluida la que trató de esconder sumergiéndola en el pantano su portador. “Se tardó años en recuperarlas las tres, y con ellas el honor de Roma”, recuerda Manfredi. “Los germanos las habían depositado en los altares de sus dioses”.

Tras hacer Manfredi su ofrenda floral y picarme yo con una ortiga (¡herido en Teutoburgo!) al tratar de coger lo que me parecía un denario romano y que resultó ser una chapa de cerveza, regresamos cabizbajos. Como reliquia me he llenado los bolsillos con tierra del lugar, tierra que una vez estuvo empapada de sangre, me parece más emotivo que un pin. “Esto fue el Vietnam de Roma”, comenta el novelista. “Y el fin de un sueño de imperio universal, Augusto no buscaba llevar la frontera hasta el Elba, 600 kilómetros al este del Rin, sino más allá, hasta el confín del mundo conocido”. Manfredi acaba el paseo como su libro: “Con la batalla de Teutoburgo Roma perdió Germania, y Germania perdió Roma”.

miércoles, 8 de febrero de 2017

Guerra de Independencia de Israel: Las IDF y los caminos



Las IDF en la Guerra de Independencia de 1948




La guerra árabe-israelí de 1948 estalló cuando cinco naciones árabes invadieron el territorio en el antiguo mandato palestino inmediatamente después del anuncio de la independencia del Estado de Israel el 14 de mayo de 1948. En 1947, y de nuevo el 14 de mayo de 1948, los Estados Unidos habían ofrecido un reconocimiento de facto del Gobierno Provisional de Israel, pero durante la guerra, los Estados Unidos mantuvieron un embargo de armas contra todos los beligerantes.

El 29 de noviembre de 1947, la Asamblea General de Naciones Unidas adoptó la Resolución 181 (también conocida como la Resolución de Partición), que se divide el ex mandato palestino de Gran Bretaña en un estado judío y árabe en mayo de 1948. En virtud de la resolución, el área de significado religioso alrededor de Jerusalén quedaría bajo control internacional administrada por las Naciones Unidas. Los árabes palestinos se negaron a reconocer este acuerdo, que veían como favorable a los Judios e injusto para la población árabe que permanecen en territorio judío en la partición. Estados Unidos buscó un camino intermedio por el apoyo a la resolución de Naciones Unidas, sino también fomentar las negociaciones entre los árabes y los Judios en el Medio Oriente.

La resolución de Naciones Unidas inició un conflicto entre grupos judíos y árabes en Palestina. Los combates comenzaron con los ataques de bandas irregulares de árabes palestinos unidos a las unidades locales del Ejército de Liberación Árabe compuesto por voluntarios de Palestina y los países árabes vecinos. Estos grupos lanzaron sus ataques contra las ciudades, los asentamientos, y las fuerzas armadas judías. Las fuerzas judías se componían de la Haganá, la milicia clandestina de la comunidad judía en Palestina, y dos pequeños grupos irregulares, el Irgun y Lehi. El objetivo de los árabes fue inicialmente bloquear la Resolución de Partición para impedir el establecimiento del Estado judío. Los Judios, por otro lado, tenían la esperanza de ganar control sobre el territorio asignado a ellos en el Plan de Partición.

Después de que Israel declaró su independencia el 14 de mayo de 1948, se intensificaron los combates al otras fuerzas árabes unirse a los árabes palestinos en el ataque a territorio palestino en el mandato anterior. En la víspera del 14 de mayo, los árabes lanzaron un ataque aéreo contra Tel Aviv, que los israelíes resistieron. Esta acción fue seguida por la invasión del antiguo Mandato Palestino por los ejércitos árabes de Líbano, Siria, Irak y Egipto. Arabia Saudita envió una formación que luchó bajo el mando de Egipto. Las capacitadas fuerzas británicas de Transjordania finalmente intervinieron en el conflicto, pero sólo en áreas que habían sido designados como parte del estado árabe en el marco del Plan de Partición de las Naciones Unidas y el corpus separatum de Jerusalén. Después de luchas al principios tensas, las fuerzas israelíes, ahora bajo el mando conjunto, fueron capaces de ganar a la ofensiva.

Aunque las Naciones Unidas mediaron dos ceses del fuego durante el conflicto, la lucha continuó en 1949. Israel y los estados árabes no llegaron a ningún acuerdo formal de tregua hasta el mes de febrero. En virtud de acuerdos separados entre Israel y los estados vecinos de Egipto, Líbano, Transjordania y Siria, las naciones limitantes llegaron a un acuerdo en líneas de armisticio formal. Israel tomó parte de su territorio anteriormente concedidos a los árabes palestinos en la resolución de las Naciones Unidas en 1947. Egipto y Jordania mantuvieron el control sobre la Franja de Gaza y Cisjordania, respectivamente. Estas líneas de armisticio ocupó hasta 1967.


Brigada Golani de las IDF en 1948

 





Yalom: archivos del Ministerio de Defensa


La batalla por los caminos
Una característica única que caracteriza la primera fase de la Guerra de la Independencia hasta mayo (1948) fue la "batalla de los caminos." La gran mayoría de las principales carreteras de Palestina, recorrían las zonas pobladas por árabes, y mediante el control de las carreteras, los árabes podría efectivamente poner cerco a las áreas de los asentamientos judíos. En marzo, tras fracasar en la captura de los asentamientos judíos, las fuerzas árabes se concentraron en la batalla por las carreteras, mientras seguían con sus ataques a los barrios periféricos de las ciudades mixtas y en los asentamientos en el norte, las montañas de Jerusalén, y el Negev. Sin embargo, un convoy de camiones blindados logró hacer el viaje desde Negbah de Gat, que había sido cortado por un largo período, y un convoy árabe de armas fue emboscado y destruido cerca de Kiryat Motzkin. En general, los árabes obtuvieron un éxito considerable en la batalla por las caminos: el 26 de marzo el tráfico judío en la carretera costera que conduce al Negev tuvo una parada completa, un convoy en su camino de regreso a Jerusalén desde el bloque Ezyon fue atrapado cerca al -Nabi Daniyal y otro, que trató de llegar a Yehiam, fue emboscado y aniquilado.



A lo largo de este período, sin embargo, las fuerzas de defensa judías hicieron progresos sustanciales en la organización y capacitación. A finales de marzo, 21.000 hombres de entre 17 a 25 se encontraban bajo armas. La fabricación de proyectiles antitanque, ametralladoras y explosivos se reforzó en gran medida, y grandes cantidades de armas ligeras, compradas en Checoslovaquia, se esperaba que llegaran. La Fuerza Aérea del Yishuv consistió en 30 aviones ligeros de reconocimiento, transporte y suministro a zonas aisladas. Los árabes, tanto las fuerzas de la Guardia Nacional organizados a nivel local y los voluntarios de los estados árabes - estaban también en aumento.



IDF-Armor



domingo, 6 de noviembre de 2016

Guerra Antisubversiva: Los relatos oficiales de la épica antiterrorista

Documento histórico: los primeros relatos oficiales del Ejército sobre el Operativo Independencia
Un libro escrito por redactores anónimos entre enero y marzo de 1976 esconde los impactantes relatos que describen cómo fueron los combates -ordenados mediante un decreto del Poder Ejecutivo- contra guerrilleros del ERP en Tucumán, durante 1975
Por Belisario Sangiorgio Trogliero - Infobae



Operativo Independencia: un helicóptero vuela en Tucumán (Archivo Nacional de la Memoria)

Hay algunas personas que sobrevaloran estos documentos, y los ofrecen por $3.500 en Mercado Libre. También hay vendedores de libros que lo menosprecian, y los ofrecen por $30.

En una vieja biblioteca de mi casa encontré los primeros relatos oficiales del Ejército sobre el despliegue militar que ordenó el Poder Ejecutivo (Decreto 261/75) para enfrentar a la guerrilla rural durante 1975 en Tucumán. Ese despliegue fue bautizado como Operativo Independencia.

Luego, con María Estela Martínez de Perón sumamente debilitada, el senador Ítalo Luder -como presidente interino- extendió a todo el país la orden de "aniquilar el accionar de los elementos subversivos" mediante nuevos decretos.


Militares en las calles de Tucumán (Archivo Nacional de la Memoria)

Las crónicas y relatos fueron redactados por escritores anónimos para una colección titulada "El Ejército de hoy". Existen varias ediciones y volúmenes. Son pequeños libros de tapa blanca, editados por el Círculo Militar. Y llevan una aclaración rotunda: "Edición no comercial autorizada"; esto significa que el libro circulaba en las entrañas de las Fuerzas Armadas, en algún barracón, en los campamentos, en las aulas de formación militar.

El libro que conseguí fue escrito en 1976 y corresponde a la segunda edición, que se terminó de imprimir en 1978 -durante la dictadura militar-, según los datos obligatorios que lleva la publicación por la ley de Propiedad Intelectual. En la primera página dice "Enero – febrero – marzo de 1976" y, probablemente, esos sean los meses en los que fue redactado. En agosto de 1976 se imprimió la primera edición, que lleva esa fecha en la tapa, y tiene un diseño estético extremadamente rudimentario.


Despliegue militar en Tucumán

En esta segunda edición una de las características más sorprendentes es la clara dirección ideológica del material, que fue creado, principalmente, para elevar intencionalmente algunas ideas -y destruir otras- en los jóvenes cerebros de los soldados conscriptos, que tenían 18 años. Esto no es casual ya que la segunda edición del libro se imprimió en febrero de 1978, en medio de las negociaciones con Chile (que comenzaron en 1977) para evitar una guerra durante el conflicto diplomático por el Canal de Beagle.


Videla y Bussi en Tucumán

En las puertas de una nueva dictadura militar, y de un potencial conflicto armado con Chile, la primera página no deja muchas dudas sobre el clima imperante en el Ejército por aquellos días. "Tras 100 años de paz, las páginas de gloria de nuestra Patria se abren nuevamente para cobijar, en reconocimiento eterno, a nuestros camaradas muertos en defensa de la Nación. Tras 100 años de paz, reverdecen las adormecidas virtudes guerreras del Ejército Argentino que hoy rinde emocionado homenaje a este puñado de héroes y a otros que permanecerán anónimos hasta el final de la lucha. Que Dios los tenga en la Gloria. Que su ejemplo y el de sus familias nos ilumine hasta lograr la reorganización definitiva de la Patria".

También aparece una lista parcial de muertos. Después, el prefacio: "El Comando General del Ejército ha resuelto publicar este primer compendio de episodios y de páginas de exaltación referidas al accionar de la Fuerza en su lucha contra la subversión. Esta divulgación, a la vez que adquiere carácter de justiciero homenaje a sus protagonistas, pretende también un propósito de profundo significado educativo para cuadros y tropa".


La introducción a las primeras crónicas oficiales (Infobae)

"Los sucesos y escenas aquí descriptos, en su mayoría inéditos, son absolutamente verídicos y su recopilación o redacción hecha casi sobre el mismo desarrollo de las acciones. Estos episodios son representativos de la lucha actual", detalla la introducción.

Otro fragmento, dice: "Tales testimonios, en medio de los avatares de la lucha que aún continúa y en la que ya comienza a avizorarse la victoria, servirán de acicate y ejemplo permanente para los integrantes de un Ejército que hoy se encuentra operando en todo el ámbito del país y en todos los ámbitos de la vida nacional donde la agresión sin patria así lo exige".


Desfile cívico-militar en Tucumán durante el despliegue (Archivo Ejército)

Si bien el libro retoma ataques guerrilleros de 1971, 1973 y 1974 – por ejemplo-, las crónicas más relevantes son las de los enfrentamientos en tierras tucumanas durante el Operativo Independencia. Allí, el corazón del monte no solo ocultó las sangrientas consecuencias para ambos bandos durante aquel despliegue militar, sino que también guardó historias que los periodistas de la época no pudieron, o no supieron contar. Ese espacio comunicacional que quedó vacío fue aprovechado entonces por el Ejército, que se apresuró a imprimir los primeros relatos oficiales.

El 14 de febrero de 1975 llegó el bautismo de fuego en el Combate de Río Pueblo Viejo. En un enfrentamiento con una columna rural del Ejército Revolucionario del Pueblo murió el Capitán Héctor Cáceres. Y esto dicen los primeros relatos oficiales de las FFAA sobre aquel enfrentamiento:


Detalles sobre el bautismo de fuego en monte tucumano (Infobae)

Con el subteniente Héctor Cáceres caído en combate, un subteniente -cuyo nombre no se revela en el texto-, toma el mando de aquel pelotón en el primer enfrentamiento del operativo.



En distintos fragmentos del libro se destacan las advertencias para los soldados, suboficiales y oficiales que aún no habían viajado a Tucumán – y permanecían en sus cuarteles – pero que, según preveían los altos jefes, en algún momento iban a ser trasladados al monte para enfrentar al ERP. A continuación, uno esos fragmentos:


Así se describía la zona de operaciones para militares que no la conocían (Infobae)

En este punto, cabe destacar que –por seguridad– los militares evitaban publicar el nombre de quienes sobrevivían a los enfrentamientos, y difundían solo las iniciales.

Al narrar un enfrentamiento en Tucumán del Regimiento 28 de Infantería de Monte -disimulada en medio de un relato- aparece otra clara e intencional bajada de línea ideológica para la tropa que se alistaba en otras ciudades.


Otro fragmento de adoctrinamiento (Infobae)

Berdina y Maldonado

Otra de las historias, publicada con el título Tres grandes virtudes, es la del subteniente Rodolfo Hernán Berdina y del soldado Ismael Maldonado. Ambos murieron en un ataque sorpresa. "Las emboscadas han pasado a ser normales, tanto de día como de noche", dice la crónica al respecto. Este es el primer relato oficial sobre aquel combate:


El inicio del relato sobre Rodolfo Hernán Berdina y del soldado Ismael Maldonado (Infobae)

Tanto Berdina como Maldonado fueron severamente heridos durante la emboscada. El subteniente corrió porque un grupo adelantado había entrado en combate y fue alcanzado por los disparos de un Fusil Automático y Liviano (FAL). El soldado Maldonando intentó asistirlo, pero también lo balearon.


Así contó el Ejército la muerte de Berdina y Maldonado (Infobae)

Emboscada frustrada

En un relato que se tituló Del mismo cuño, el Ejército narra cómo el teniente EAT del Grupo 5 de Artillería de Montaña resistió -junto a sus soldados- una brutal emboscada guerrillera. Aquella vez, hubo 6 heridos. El texto comienza con una descripción sobre el lugar.


Relato sobre una emboscada del ERP en Tucumán (Infobae)

Luego, detalla -entre otras cosas- cómo se comportó el jefe de aquel grupo, siguiendo así la idea (que planteaba el Ejército en el prefacio) de utilizar estás crónicas como una especie de manual. Así concluye el relato:


Relato sobre una emboscada (Infobae)