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martes, 11 de julio de 2017

Fascismo: Evita, la resentida trepadora, se queja que Franco era gordito

Por qué Evita despreció a Franco y otros secretos de su visita a España
Hace 70 años, un 8 de junio de 1947, llegaba la entonces primera dama argentina a Madrid como primer destino de su ambiciosa gira europea, donde fue agasajada por el sanguinario dictador, con quien sin embargo tuvo una relación distante
Infobae




La gente había empezado a llegar al aeropuerto de Barajas después del mediodía, y a media tarde ya había trescientas mil personas semi-desmayadas y agobiadas por el calor, atendidas por puestos móviles de la asistencia pública.

Los edificios estaban engalanados con banderas argentinas y españolas; alfombras y tapices colgaban de las ventanas, y decenas de miles de flores hacían irrespirable el ambiente. De una fila interminable de ómnibus descendían las muchachas de la Sección Femenina de la Falange, vestidas con trajes típicos regionales, a tomar posición para las danzas que bailarían en las terrazas.

Madrid, como contrapartida, estaba desierta. Desde el día anterior los diarios españoles habían publicado proclamas invitando a ir a Barajas, y anticipando para el lunes una suerte de asueto general. […] Eva le contaría meses después a su peluquero Julio Alcaraz:

–Cuando Franco se me vino a los pies, yo pensé que era idéntico a Caturla, el que vendía pollos en Junín. Era petiso, barrigón, con pinta de almacenero, y llevaba una banda que se le apoyaba en la panza. Hasta la mujer y la hija se parecían a la mujer y la hija de Caturla ¡Y con todo lo que Perón me había hablado de él…!

[…] Franco, en uniforme de gala, besó con torpeza de soldado la mano de la visitante. Su esposa, Carmen Polo, lucía un aparatoso sombrero adornado de plumas que acababa de afearla, y Carmencita, la hija, miraba con curiosidad a aquella mujer rubia de la que pronto oiría decir que era el mismísimo demonio.

Eva, que no era alta, miraba a ese hombre desde arriba y no lograba entender la admiración que Perón sentía por él. Franco era el general más joven de España (tenía 54 años); ocho años antes había sido el vencedor en la guerra civil, y el primero en combinar tácticamente la infantería con la caballería blindada en las batallas del Ebro y de Guadalajara.

La multitud, contenida a duras penas por la Guardia Civil, coreaba desafinada: "¡Franco, Perón/ un solo corazón!".

Eva, sensible y perspicaz, comprendió la situación sin necesidad de explicaciones, y al principio no dijo nada. Tiempo después, de regreso en Buenos Aires, contaría:

-A la mujer de Franco no le gustaban los obreros, y cada vez que podía los tildaba de "rojos" porque habían participado en la guerra civil. Yo me aguanté un par de veces hasta que no pude más, y le dije que su marido no era un gobernante por los votos del pueblo sino por imposición de una victoria. A la gorda no le gustó nada.

El de aquella tarde fue el primer round de una pelea que iba a prolongarse durante toda la estada de Eva en España.

Los beneficios de una visita millonaria


Con un pie en el avión que la sacaría de España, para Eva y Franco era hora de balances.

Desde el punto de vista de Eva (o, más propiamente, de Perón), la visita a tierra española había sido un comienzo promisorio para la gira. La apuesta del peronismo a un reconocimiento internacional que lo sacara de la cuarentena había empezado bien, y terminaría mejor en la medida en que a España la siguieran otros países mejor vistos políticamente.

La Argentina se alineaba en un bloque inequívocamente anticomunista y cristiano, y Perón sentaba las bases externas de lo que llamaba la "tercera posición". España, en definitiva, había sido un buen comienzo, y Eva -que había logrado una adhesión mayor que la que tenía entonces en su propio país, que había lucido joyas y vestidos de película, que había recibido honores y condecoraciones con las que jamás había soñado, y que se había sentido tratada como una reina- ignoraba que de allí en adelante ya nada sería igual.

Desde el punto de vista español, la visita había significado un agradecimiento tardío a lo que el peronismo ya había hecho por Franco, y uno anticipado a lo que haría en los meses siguientes. España necesitaba de la Argentina como ninguno de los países europeos, y Buenos Aires había tendido una mano no del todo desinteresada.

Cuando Eva había llegado a Madrid, a mediados de 1947, los españoles tenían derecho a una ración diaria de pan de entre ciento y ciento cincuenta gramos. Seis meses más tarde, con Eva de regreso en su país, esa cuota diaria se había incrementado al doble y el peronismo se había convertido en el primer copartícipe comercial de España, vendiéndole insumos por casi cuatrocientos millones de pesetas de oro al año.

¿Cuánto se había gastado España en el homenaje? Aunque en la prensa española la cuestión de los costos no se mencionaba, informes de la prensa extranjera los estimaban en alrededor de cuatro millones de dólares. Para el franquismo había sido una inversión dolorosa, y los hombres que mandaban en España no dudaron en hacerla contra viento y marea. El vendaval mayor quizás no estaba en el costo económico sino en el riesgo social que significaba esa mujer agitadora e irreverente, y los jefes franquistas tuvieron que apretar los dientes para soportar sus desplantes.

lunes, 3 de julio de 2017

Polonia: La Legión del Vístula de España a la SGM

¡Recordad Zaragoza! El grito de guerra de los polacos frente a los Nazis
Javier Sanz | Historias de la Historia



En el Tratado de Fontainebleau de 27 de octubre de 1807, firmado por Manuel Godoy, valido del rey de España Carlos IV de Borbón, y Napoleón I Bonaparte, se estipulaba la invasión militar conjunta franco-española de Portugal —el cual se había unido a Inglaterra—; además, se permitía para ello el paso de las tropas imperiales francesas por territorio español y se prestaría el apoyo logístico necesario. Bajo el mando del general Junot, las tropas francesas entraron en España el 18 de octubre de 1807, cruzando su territorio a toda marcha en invierno, y llegaron a la frontera con Portugal el 20 de noviembre. Sin embargo, los planes de Napoléon iban más allá, y sus tropas fueron tomando posiciones en importantes ciudades y plazas fuertes con objeto de derrocar a los Borbones y suplantarla por su propia dinastía.

Entre las tropas imperiales que invadieron la Península ibérica y que participaron en la Guerra de Independencia española había unos 20.000 soldados y oficiales polacos distribuidos en tres formaciones militares: la Legión del Vístula, la División del Ducado de Varsovia y el Regimiento de Caballería Ligera de la Guardia.


Miembros de la Legión del Vístula

¿Qué hacían los polacos luchando a las órdenes de Napoléon?
En 1795, tras varias derrotas frente a Suecia y divisiones internas, la República de las Dos Naciones (Polonia y Lituania), también llamada Mancomunidad de Polonia-Lituania, quedó tan maltrecha que sus vecinos/enemigos (Imperio ruso, Prusia y Austria) no tuvieron muchos problemas para llegar a un acuerdo y repartirse el reino -no volvería a existir un estado polaco independiente hasta 1918-. Ante la desaparición de su patria, muchos polacos emigraron, sobre todo a Italia y Francia. El surgimiento de Francia, con Napoleón al frente, como potencia europea, y por aquello de “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”, los polacos vieron en el emperador a un posible liberador que les permitiese restaurar el estado polaco. La realidad es que Napoleón utilizó aquel sentimiento patriótico para hacerles creer que restablecería la independencia de Polonia y, de esta forma, convertir a aquellos apátridas, otrora polacos, en una fuente inagotable de reclutas que formaron un ejército polaco en el exilio bajo el mando francés.

Los polacos destacaban por su preparación, disciplina y valentía, y tuvieron un papel relevante en las campañas de Italia, Haití, Rusia… y España. En los dos asedios sufridos por la ciudad de Zaragoza (España) en 1808 durante la Guerra de la Independencia, los llamados sitios de Zaragoza, participaron alrededor de 3.500 polacos entre las filas imperiales. Los polacos tenían que luchar con un enemigo que, como ellos, estaba defendiendo su libertad e independencia, lo que les suponía una enorme carga moral al sentirse identificados con las mujeres y hombres que defendían Zaragoza hasta las últimas consecuencias. Aquellos que lograron sobrevivir y volver a su hogar contaron después la valentía de aquellas gentes, poniéndolas como ejemplo de luchadores por su libertad, tal y como decían que debían hacer ellos por Polonia. Prueba de ello, fueron las palabras del embajador de Polonia, Tomasz Arabski, y del historiador Jan Stanislaw, Director de la Oficina de excombatientes y personas represaliadas de Polonia, cuando en 2013 Zaragoza rindió homenaje a los 300 polacos caídos en los sitios de Zaragoza…

la resistencia del pueblo aragonés fue un ejemplo de gran patriotismo con el que se encontraron unos soldados que vinieron de lejos porque trataban de luchar por su libertad y se encontraron con otros jóvenes que luchaban por lo mismo. […] Nunca en la historia, los soldados polacos tuvieron tanta discordia moral como aquí en España […] esta intervención, en la que cayeron unos 300 soldados polacos, se convirtió en un remordimiento de conciencia nacional. El coraje que observaron del pueblo aragonés pervivió durante años en el espíritu de los polacos…

Placa homenaje polacos caídos

De hecho, las referencias al coraje aragonés se escucharon en Varsovia el 1 de agosto de 1944 cuando los polacos se levantaron contra los invasores nazis y lo hicieron al grito de…

Pamietajcie o Saragosiee! (¡Recordad Zaragoza!)



Monumento al Levantamiento de Varsovia


Fuentes: Soldados polacos en España – Fernando Presa González, Pamietajcie o Saragosiee!, El Periódico de Aragón

miércoles, 31 de mayo de 2017

España: Cuando se pidió la cabeza de Serrano Suñer

El día en que un ministro de Franco planteó matar a Serrano Suñer
Una carta secreta del embajador británico hallada en un archivo británico revela la voluntad del titular de Comercio, Demetrio Carceller, de “liquidar” en 1941 al cuñado del dictador

J. A. AUNIÓN - El País



Serrano Suñer jura su cargo de ministro de Exteriores junto a otros compañeros de Gabinete. A la derecha, cabizbajo, está Demetrio Carceller. VIDAL. (EFE)

El Madrid de principios de los años cuarenta era un sitio peligroso. También para los vencedores de la Guerra Civil, que se movían dentro de una complejísima madeja de intereses cruzados en la que nadie podía estar del todo seguro de qué pie cojeaba el vecino. Había generales sobornados por los británicos para asegurar la neutralidad española en la Segunda Guerra Mundial, pactos secretos con la Alemania nazi, complots falangistas o monárquicos para ganar poder e, incluso, para quitar de en medio al dictador... El pulso soterrado entre unos y otros emergía, de cuando en cuando, con picos de tensión que amenazaban con hacer saltar todo por los aires. Uno de ellos se vivió en el verano de 1941, tras la entrada de Rusia en la guerra, cuando la presión alemana para que España hiciera lo mismo del lado del Eje tenía a su mejor aliado, al menos aparentemente, en el ministro de Exteriores y cuñado del dictador, Ramón Serrano Suñer.

Aquel 9 de julio, el embajador británico en Madrid, Samuel Hoare, envió una carta al secretario de Estado de Asuntos Exteriores, Anthony Eden, para explicarle que no podía ausentarse de España porque aquello era una olla a presión. Y le ponía como ejemplo una “sorprendente conversación” que acababa de tener David Eccles, agregado económico británico en Lisboa de paso por Madrid, con el ministro español de Industria y Comercio, Demetrio Carceller, y el principal asesor de este. “Los dos declararon que Suñer es tan insoportable que debe ser liquidado, y con esa horrible expresión obviamente quieren decir asesinado”. Añadía que Carceller, sin embargo, veía dos objeciones: “La primera, el efecto sobre las tropas alemanas en la frontera [con Francia, permanente amenaza de una invasión nazi de la península] y la segunda, el resentimiento que provocaría un asesinato en la familia de Franco”. En todo caso, añade Hoare en la carta, “esta es en sí misma una sorprendente declaración procediendo de uno de los principales ministros y su segundo”.

Esta carta, que el Gobierno británico desclasificó junto a centenares de papeles de la Segunda Guerra Mundial en 2013, es parte de los documentos digitalizados que se pueden consultar a través de Internet en los Archivos Nacionales Británicos. En este caso, bajo el sugerente título de ‘Planes para liquidar a Suñer’.

El historiador Ángel Viñas ha sido el primer especialista que la ha recogido; lo hizo en su libro Sobornos, publicado en la editorial Crítica el año pasado, en el que hace una minuciosa descripción y analiza las consecuencias de la estrategia británica para mantener a España fuera de la contienda comprando las voluntades de generales franquistas como Nicolás Franco, el hermano del dictador, Kindelán, Orgaz o Aranda. Para Viñas, lo que hace Carceller en esta carta es expresar un mero deseo. “Este fue un episodio más, muy significativo porque demuestra hasta qué punto el cuñadísimo exasperaba a los propios franquistas. Ni que decir tiene que Churchillnunca dio luz verde a la eliminación de Serrano”.

Pero la carta de Hoare, además, hace referencia a un plan concreto, presuntamente urdido por distintos generales, para asesinar a Serrano Suñer, una amenaza a la que ya se había referido, quizá de forma más ambigua, en otras comunicaciones con Londres apenas un mes antes. En este caso, Hoare dice que una fuente, “al menos de la misma importancia”, asegura que el asesinato era inminente y que, para aplacar las iras alemanas, preveían “la firma inmediata de la Triple Alianza con el Eje”.

“De lo que la diplomacia británica se hace eco es únicamente de rumores sobre un golpe dirigido contra Serrano Suñer y su política de alineamiento incondicional respecto del Tercer Reich”, opina Carlos Collado Seidel, profesor de la Universidad de Marburg (Alemania) y experto en la materia. Además, pone precauciones tanto a las palabras del embajador como a las del ministro de Comercio. “Carceller perseguía intenciones determinadas y particulares en todo lo que les decía a los ingleses y Hoare también pretendía rehabilitarse dentro del partido conservador británico”, explica.


Una hambruna gigantesca

La postura de Carceller, empresario, falangista cercano a José Antonio y al propio Serrano (al que acompañó durante su visita al Berlín nazi en 1940), podría parecer realmente pasmosa. Sin embargo, Viñas dibuja un contexto en el que el ministro tenía que llevarse bien con los británicos porque de su bloqueo naval dependía la llegada de suministros a un país que estaba “sufriendo una hambruna como nadie puede imaginarse hoy”. Además, Carceller “hizo durante aquellos años una inmensa fortuna” como responsable de todos los permisos sobre los productos que entraban o salían del país, añade.

“Tal vez el vanidoso e incompetente Hoare estaba sondeando a Eden sobre su parecer en caso de ‘liquidar’ a Serrano. Que los militares desearan su muerte es una cosa; que la planearan, en pleno favor del caudillo, otra muy distinta”, aporta el escritor Ignacio Merino, autor de Serrano Suñer. Valido a su pesar (La Esfera, 2013). Y añade: “Don Ramón hizo algún vago comentario sobre el tema, pero yo no lo tomé en serio y creo que él tampoco, al menos jamás lo consideró un complot auténtico. O no se enteró”.

Sea como fuere, el propio Hoare también se pregunta en la carta de julio de 1941 si el cuñado del caudillo sería consciente de su delicadísima situación. La duda le surge porque solo un día antes Serrano Suñer se había mostrado, “por primera vez” en todos sus encuentros con él, “educado”. “Escuchó mejor que de costumbre mis reiteradas quejas”, añade, e incluso “se disculpó” por no haberle podido recibir una semana antes.

El hecho es que Serrano Suñer no sufrió ningún sospechoso accidente aquel verano, pero sí fue perdiendo poco a poco el favor de Franco hasta ser definitivamente defenestrado un año después, entre fuertes luchas internas de las distintas facciones del régimen. Terminada la Guerra Mundial, el cuñado mantuvo hasta su muerte en 2003 que ni su cercanía a la Alemania nazi fue tanta, ni fue tal su interés por que España entrara a toda costa en la contienda. Sin embargo, Viñas está convencido de que solo fue un intento de “reescribir su historia”. “Franco y Serrano iban a por el Imperio”, zanja el historiador.

martes, 9 de mayo de 2017

GCE: ¿Cómo empezó el conflicto civil?

¿Cómo empezó la Guerra Civil Española?

Javier Flores | Muy Interesante


El mismo año 1936 se celebraron elecciones generales en España, exactamente el 16 de febrero de 1936. A estas elecciones se presentaron muchos partidos políticos tanto de izquierdas como de derechas. El Frente Popular, la coalición de izquierdas que englobaba tanto al Partido Socialista Obrero Español como al Partido Comunista, Izquierda Republicana y otros tantos, consiguió la mayoría absoluta. Pero, ¿cómo comenzó exactamente la Guerra Civil Española?

Tras la victoria del bando de izquierda continuaron una serie de acciones terroristas que pretendían movilizar a la masa contra el gobierno, en el caso de los atentados de los falangistas y grupos de derecha, y para responder a los primeros en el caso de los grupos de izquierdas. Solo en el mes de febrero ya se contabilizaban por centenares los fallecidos en este tipo de acciones contra la situación política, social y económica del país.

En los meses sucesivos el panorama social y militar de España fue, de todo, menos tranquilo. Varios altos mandos militares planearon durante meses una posible sublevación frente al gobierno republicano que se haría efectiva el 17 de julio de 1936 y los días sucesivos. Pero, ¿qué hizo que los militares se alzaran justo ese día?

El 16 de abril de 1936 uno de los hombres de José Castillo, un instructor de las milicias de la juventud socialista, asesinó a Andrés Sáenz de Heredia, primo del mismísimo José Antonio Primo de Rivera. Como represalia el 12 de julio fue asesinado el propio José Castillo. Este hecho desencadenó la venganza de la izquierda que terminó con la vida del diputado de Renovación Española, José Calvo Sotelo, al mismo día siguiente. Este asesinato del líder de la derecha terminó por decantar la balanza de los indecisos al golpe de estado (entre los que, según Paul Preston, se encontraba el propio Franco) a llevar a cabo una acción que conllevaría un conflicto bélico en nuestro país.

Así comenzaría la Guerra Civil Española que duraría hasta el 1 de abril de 1939 con la victoria del bando nacional con el general Francisco Franco a la cabeza. Él mismo tomaría las riendas de España bajo un régimen dictatorial hasta su muerte el 20 de noviembre de 1975.

viernes, 5 de mayo de 2017

Cuba: La Guerra de los 10 Años

Guerra de los Diez Años
Wikipedia


Voluntarios españoles embarcándose para la guerra en Cuba, Barcelona, 1870

La Guerra de los Diez Años, también conocida como Guerra de Cuba (en España) o Guerra Grande (1868-1878), fue la primera guerra de independencia cubana contra las fuerzas reales españolas. La guerra comenzó con el Grito de Yara, en la noche del 9 al 10 de octubre de 1868, en la finca La Demajagua, en Manzanillo que pertenecía a Carlos Manuel de Céspedes.

Terminó diez años más tarde con la Paz de Zanjón o Pacto de Zanjón, donde se establece la capitulación del Ejército Independentista Cubano frente a las tropas españolas. Este acuerdo no garantizaba ninguno de los dos objetivos fundamentales de dicha guerra: la independencia de Cuba y la abolición de la esclavitud.

Antecedentes

Las "leyes especiales" prometidas en la Constitución española de 1837 nunca se promulgaron por lo que la isla de Cuba siguió regida por un Capitán General que ejercía un poder prácticamente absoluto, generalmente en favor de los grandes propietarios de las plantaciones esclavistas de caña de azúcar —la llamada "sacarocracia"—, por ejemplo, tolerando la entrada clandestina de medio millón de esclavos procedentes de África entre 1820 y 1873. Ese estado de cosas se mantuvo hasta que apareció un nuevo grupo de propietarios ligados al comercio y a las empresas tabaqueras, en su mayoría emigrantes españoles de primera o segunda generación. Los gobiernos de la Unión Liberal del general O'Donnell formaron una comisión para estudiar las reformas que se debían aplicar en Cuba pero no llegó a ninguna conclusión. En ese contexto es en el que se produjo el Grito de Yara que inició la primera guerra de la independencia cubana.7



Causas de la guerra

Causas económicas

  • Cuba estaba siendo afectada por las crisis económicas de los años 1857 y 1866.
  • Las regiones occidental y oriental tenían diferente situación económica. La región occidental era más desarrollada, tenía más esclavos, mayor producción y más facilidades de comercio que la zona oriental. Esto hacía que muchos hacendados orientales se arruinaran.
  • España imponía altos impuestos y tributos sin consultar con los habitantes de la isla.
  • España sostenía un rígido control comercial que afectaba enormemente a la economía en la isla.
  • España utilizaba los fondos extraídos de la isla para asuntos ajenos al interés cubano, como financiar grandes desembolsos armamentísticos (más de la tercera parte del presupuesto nacional), desarrollar la colonia de Fernando Poo y otros. Estos gastos se hacían en un momento que se necesitaba un fuerte proyecto inversionista para modernizar la industria azucarera, lo cual empeoraba la situación de la colonia.
  • La comprensión de la necesidad de introducir el trabajo asalariado como única vía para hacer avanzar la industria azucarera, algo poco dado en las colonias españolas.

Causas políticas


Gobierno Provisional, 1869. Figuerola, Sagasta, Ruiz Zorrilla, Prim, Serrano, Topete, López Ayala, Romero Ortiz y Lorenzana (foto de J. Laurent).

La revolución española de 1868, La Gloriosa, fue precedida por una amplia conspiración vinculada a los intereses de los criollos reformistas cubanos, emparentados con lo generales Serrano y Dulce.8 Pero la Gloriosa fue también el detonante de la revolución en Cuba, donde el ambiente estaba preparado psicológicamente desde el abandono de Santo Domingo en 1865 y la Guerra de Secesión Estadounidense. Sin embargo, la revuelta no fue encabezada por negros esclavos o libertos, sino por personajes de las clases medias. Acontecimiento que no habían previsto los criollos reformistas.9

  • España negaba a los cubanos el derecho de reunión como no fuera bajo la supervisión de un jefe militar.
  • No existía la libertad de prensa.
  • Era ilegal formar partidos políticos.
  • Fracaso de la junta de información de 1867 y con esto la agudización de las contradicciones colonia-metrópoli unido a la maduración de un pensamiento independentista con figuras como Félix Varela, José Antonio Saco y otros.

La Guerra

La insurrección independentista comenzó el 10 de octubre de 1868 con el llamado Grito de Yara pronunciado por el hacendado Carlos Manuel de Céspedes en su propiedad del oriente de la isla llamada La Demajagua, un ingenio pequeño, anticuado, pobre e hipotecado por deudas. Previamente Céspedes había liberado a sus esclavos. Sin embargo el grito de Yara no fue secundado por los hacendados del occidente de la isla, mucho más próspero que el oriente. Por su parte el "partido español" optó por enfrentarse tanto a los insurrectos como a los representantes del gobierno metropolitano que tras la revolución de 1868 pretendía introducir ciertas reformas en la isla, "por más que este programa liberalizador hubiese de ser, por fuerza, harto moderado, si pensamos que el poder estaba en manos de hombres como [los generales] Serrano o Dulce, asociados por sus respectivos matrimonios a la riqueza azucarera cubana".12



Embarque de los voluntarios para Cuba en el puerto de Cádiz, grabado de Severini en El Museo Universal, noviembre de 1869.

Así pues, la guerra comienza cuando Céspedes pone en libertad a sus esclavos y lee la Declaración de Independencia (o Manifiesto del 10 de octubre, como también se le conoce), el 10 de octubre de 1868. En este documento Céspedes explica las causas de la guerra y sus objetivos.

Esta guerra tuvo un carácter antiesclavista,13 anticolonialista y de liberación nacional. Además, desde el punto de vista cultural ayudó a que el sentimiento de nacionalismo se afianzara. Se luchó por el progreso de la economía y sociedad, por lo que tuvo un carácter contracultural.

El hito militar más relevante fue la toma de Bayamo por parte de los insurgentes, ciudad que posteriormente incendiarían. Cuando los generales enviados desde la península para combatirles, como el conde de Valmaseda o Valeriano Weyler, utilizaron la política de la tierra quemada, que ya habían usado en Santo Domingo, para dejar sin apoyos ni recursos a la guerrilla insurgente, Céspedes respondió con la misma política y ordenó la destrucción de las plantaciones de caña —«las llamas [habían de ser] los faros de nuestra libertad», afirmó— y a pedir que se sublevase a las dotaciones de esclavos —«Cuba libre es incompatible con Cuba esclavista»—. Este programa político, a pesar de que contemplaba la abolición de forma gradual e indemnizando a los propietarios, fue rechazado por los propietarios azucareros del occidente de la isla y por la burguesía de La Habana de origen metropolitano.14


Voluntarios de La Habana, de Valeriano Domínguez Bécquer, en La Ilustración de Madrid.

El Gobierno Provisional de 1868-1871 envió a Cuba al general Domingo Dulce como nuevo capitán general para iniciara ciertas reformas que pusieran fin a la sublevación, pero se encontró con la radical oposición de la alta burguesía de La Habana, que controlaba el comercio, la banca, la producción de tabaco, las navieras y otras actividades fundamentales, y que contaba con el apoyo armado de los «batallones de voluntarios del comercio».

El citado "partido peninsular" o "partido español" es el que se hizo dueño de la isla, logrando no sólo echar a Dulce sino a la mayoría de los funcionarios nombrados por los gobiernos del Sexenio Democrático. Es posible incluso que este grupo estuviera detrás del asesinato del general Juan Prim, presidente del gobierno español, que parecía dispuesto a negociar con los insurgentes, y que también fuera uno de los promotores de la Restauración borbónica en España ya que ayudó a financiar el pronunciamiento del general Arsenio Martínez Campos que el 29 de diciembre de 1874 puso fin a la Primera República Española seguramente por medio de José Cánovas del Castillo, directivo del Banco Español en la Isla de Cuba y hermano de jefe del partido alfonsino, Antonio Cánovas del Castillo.

Que la guerra durara diez años a pesar de los medios con que contaban los que se oponían a los insurgentes independentistas se debió, según Josep Fontana, a la "escasa capacidad de la metrópoli, que hubo de ver cómo se perdía la tercera parte de los soldados llevados a la isla, vestidos con malos uniformes, mal alimentados y pésimamente preparados, de modo que un 90 por 100 de los que murieron lo hicieron en hospitales y por causas naturales".15

La ofensiva de la metrópoli: la "españolización" de la isla

España, al margen de su ofensiva militar, emprendió una ofensiva paralela, la civil. Para ello, incrementó el número de contingentes de inmigrantes españoles hacia Cuba, con el objeto de "Españolizar" la isla.

Del año 1868 a 1880, llegaron a Cuba 382.476 españoles, y para el año 1898, cuando Cuba logra su independencia, eran 960.682, de los cuales 449.287 eran civiles y 511.395 eran militares.16

Población española llegada a Cuba

AñoCivilesMilitares
186815.0357.044
186914.00526.200
187013.69814.131
187111.88017.819
187215.0458.613
187314.47511.995
187414.97812.163
187514.61619.419
187612.22033.688
187710.08017.818
187810.7839.266
187915.10926.323
188012.0554.018
Total173.979208.497


Cronología

10-10-1868: levantamiento de la Demajagua, en Oriente, encabezado por Céspedes, quien lanza su Manifiesto del 10 de Octubre.
11-10-1868: ataque a Yara, primer combate de la guerra.
20-10-1868: ataque y toma de Bayamo, composición de la letra del Himno Nacional en Bayamo.
4-11-1868: primera carga al machete en Pinos de Baire.
4-11-1868: levantamiento de las Clavellinas, en Camagüey.
26-11-1868: reunión de Las Minas.
27-12-1868: desembarco de la expedición del Galvanic.
Enero de 1869: acciones de los voluntarios en La Habana.
11-01-1869: incendio de Bayamo.
07-02-1869: levantamiento de Las Villas, en el Cafetal González.
10-04-1869: asamblea de Guaímaro, constitución de la República de Cuba en Armas. Elección de Céspedes como primer presidente de dicha república.
10-04-1869: incendio de Guáimaro.
11-05-1869: desembarco de la expedición del Perrit.
13-05-1869: desembarco de la expedición de El Salvador.
1869: José Martí publica los periódicos Diablo Cojuelo y Patria Libre, donde incluye el poema «Abdala».
29-12-1869: desembarco de la expedición del Anna.
31-12-1869: desembarco de la expedición del Hornet.
06-02-1870: renuncia de Thomas Jordan al cargo de General en Jefe del Ejército Libertador de Cuba.
24/25-05-1870: desembarco de la expedición del Upton.
17-08-1870: fusilamiento del Mayor general Perucho Figueredo, compositor del Himno Nacional.
15-01-1871: deportación de Martí a España.
Abril de 1871: las autoridades españolas dan inicio a la construcción de la Trocha de Júcaro a Morón, con el objetivo de frenar el avance de las fuerzas independentistas cubanas.
Julio de 1871: inicio de la Invasión a Guantánamo.
04-08-1871: combate del Cafetal La Indiana.
08-10-1871: rescate de Sanguily.
1871: se publica la obra de Martí El presidio político en Cuba.
27-11-1871 fusilamiento de los Ocho Estudiantes de Medicina en La Habana.
1873: se publica La República Española ante la Revolución Cubana.
11-05-1873: muerte en combate del Mayor general Agramonte en Jimaguayú.
27-10-1873: destitución de Céspedes en Bijagual, le sucede en el cargo Salvador Cisneros Betancourt.
31-10-1873: captura en aguas internacionales de la expedición del Virginius.
09-11-1873: combate de La Sacra.
02-12-1873: combate de Palo Seco.
10/11-02-1874: combate del Naranjo.
27-02-1874: muerte en combate de Céspedes en San Lorenzo.
15/19-03-1874: batalla de las Guásimas.
Abril de 1874: ataque al fuerte Cascorro, muerte en combate del Teniente coronel Miguel Maceo.
05-09-1874: captura del Mayor general Calixto García en San Antonio de Baja.
06-05-1875: cruce de la Trocha e inicio de la Invasión a Las Villas.
17-04-1875: sedición de Lagunas de Varona, protagonizada por el general Vicente García González.
29-06-1875: renuncia de Salvador Cisneros Betancourt a la presidencia de la República en Armas, presionado por la sedición antes mencionada. Es sucedido por el coronel Juan Bautista Spotorno, quien promulga el decreto que lleva su nombre (Decreto Spotorno), castigando con pena de muerte a todo cubano que apoye iniciativas de paz sin independencia.
29-03-1876: Spotorno es sucedido en el cargo de presidente de la república por Tomás Estrada Palma.
04-08-1876: muerte en combate del brigadier Henry Reeve en Yaguaramas.
23/26-09-1876: toma e incendio de Las Tunas por el general Vicente García.
Octubre de 1876: fracaso de la Invasión a Las Villas. Gómez se retira del territorio.
22-02-1877: fallece en el exilio en Nueva York el vicepresidente de la República en Armas Francisco Vicente Aguilera, sin haber podido lograr sus objetivos de recaudar fondos para ayudar a los insurrectos en Cuba.
11-05-1877: sedición de Santa Rita, nuevamente protagonizada por Vicente García.
05-07-1877: carta del Mayor general Antonio Maceo al Mayor general Vicente García.
17-09-1877: sedición del Cantón de Holguín, protagonizada por José Enrique Collado.
19-10-1877: el presidente Estrada Palma es capturado por tropas españolas, encerrado en prisiones habaneras y deportado a España. Le sucede interinamente en el cargo su vicepresidente, el general Francisco Javier de Céspedes, hermano de Carlos Manuel de Céspedes.
13-12-1877: el general Vicente García sucede a Francisco Javier de Céspedes en la presidencia de la república.
04-02-1878: combate de Juan Mulato.
07/09-02-78: combate de San Ulpiano.
08-02-1878: autodisolución de la Cámara de representantes de la República de Cuba en Armas.
10-02-1878: firma del Pacto del Zanjón.
15-03-1878: protesta de Baraguá, encabezada por los hermanos Maceo.
Marzo de 1878: designación del Mayor general Manuel de Jesús Calvar como presidente provisional de la República en Armas.
Durante el año 1878: Continuación de la guerra en Oriente por los oficiales protestantes de Baraguá, con rendiciones escalonadas en mayo, junio, septiembre y octubre.
15-04-1879: protesta del Jarao, 22 km al sudeste de Sancti Spiritus, Las Villas, protagonizada por el brigadier Ramón Leocadio Bonachea, uno de los últimos oficiales cubanos protestantes en capitular.

Causas del fracaso

Regionalismo: Las tropas se negaban a salir de su zona de combate y residencia de sus familias , lo que provocaba una desigualdad en el desarrollo de la guerra.
Indisciplinas militares: En esta etapa se realizaron dos sediciones:“Lagunas de Varona” y “Santa Rita” las dos protagonizadas por Vicente García, en la región de Las Tunas; en ellas el militar pedía cambios tan drásticos como la renuncia del presidente. Posteriormente, también estalló un movimiento secesionista entre los independentistas cubanos de la región de Holguín, el cual minó, aún más, a las debilitadas tropas cubanas.
Contradicciones entre el gobierno independentista y el Ejército Libertador: El gbierno cívico-militar de la República de Cuba en Armas intervenía excesivamente en las decisiones de los altos mandos militares del ejército mambí.
Falta de unidad: El desacuerdo entre los diferentes mandos de la guerra causó un desequilibrio entre el poder militar y el civil, lo que ya se venía manifestando desde la asamblea de Guáimaro, donde no quedaron claras las facultades de cada poder.
Caudillismo: Se desarrolló entre determinados jefes militares independentistas un cierto espíritu mesiánico, lo cual los llevó a desobedecer a sus superiores.
Escasez de recursos y prolongamiento excesivo de la contienda: No se logró hacer una guerra rápida y eficaz, por lo que las tropas quedaron exhaustas y en una situación deplorable.
Cese de las expediciones de ayuda del exterior: Durante los últimos años de la guerra dejaron de arrivar a la isla expediciones de patriotas con armas y municiones de refuerzo, lo cual aisló a los mambises y los dejó sin recursos para continuar.
Traición de algunos jefes a la causa independentista: Varios jefes militares y políticos (fundamentalmente del Camagüey y algunos de Las Villas) se pasaron al bando español hacia finales de la guerra, motivados algunos por sobornos y otros por cansancio. Cabe destacar el caso de Juan Bautista Spotorno, presidente del gobierno independentista (1875-1876), quien sería uno de los principales cabecillas del Partido Autonomista (de marcados tintes anti-independentistas) luego del Pacto del Zanjón.

sábado, 22 de abril de 2017

GCE: Kim Philby, el agente doble con misión de matar a Franco

El mejor agente doble solo falló una misión: asesinar a Franco
Enrique Bocanegra gana el premio Comillas de biografía con la primera investigación sobre Kim Philby en la Guerra Civil española

GUILLERMO ALTARES - El País



A la derecha de la imagen, Philby herido durante la Guerra Civil.

Kim Philby, un inglés de clase alta, estudiante de Cambridge, renunció a todo para convertirse en un agente soviético en los años treinta. Una de las primeras misiones que recibió fue viajar a España durante la Guerra Civil y, utilizando la tapadera de periodista en el bando fascista, asesinar a Franco. No se sabe por qué nunca llevó a cabo esta misión, ni siquiera si llegó a recibir la orden, sólo que Franco sobrevivió al conflicto y que Philby se convertiría en el mejor agente doble de todos los tiempos, también en el topo más dañino que haya tenido nunca el servicio secreto exterior británico, el MI6. El periodista Enrique Bocanegra (Sevilla, 1973) ha rastreado durante cuatro años todos los documentos posibles para tratar de seguir los pasos de este espía en España, un territorio que sus biógrafos apenas habían explorado hasta ahora. Su ensayo, titulado Un espía en la trinchera. Kim Philby en la Guerra Civil española, ha recibido el premio Comillas de historia y biografía, que otorga la editorial Tusquets, y saldrá a la venta este martes.


"No sabemos lo que pasó", explica Bocanegra en una cafetería madrileña cerca de la Academia de Cine, donde trabaja desde hace diez años como coordinador de actividades culturales. "Sabemos que a principios de marzo de 1937, el controlador de Philby en Londres recibió la orden de enviar a alguien a España para espiar en el bando nacional, sobre todo la actividad de los militares alemanes e italianos; pero también debía matar a Franco. ¿Tenía Philby la capacidad para cometer el magnicidio? No había recibido ningún entrenamiento militar, no sabía manejar un arma, además de toda la protección que rodeaba a Franco", prosigue. No se sabe si lo intentó y no pudo; si no se atrevió o si, como sospecha el autor, nunca llegó a recibir la orden. Es uno de los muchos puntos oscuros del paso de Philby por España.

Mientras que en Inglaterra pudo encontrar muchos documentos, recuperar todas las crónicas que publicó en The Times –no era una misión sencilla porque no estaban firmadas y los documentalistas del diario británico tuvieron que cotejarlas una a una con los cables originales que todavía conservaban–, en los archivos españoles no queda prácticamente ningún papel, solamente algún telegrama. Otro misterio, porque Philby llegó a ser un periodista muy conocido, enviado de uno de los diarios más influyentes del mundo en ese momento, The Times, y, lo que es todavía más importante, fue condecorado por Franco. "¿Se quemaron en los años sesenta cuando se descubrió que Philby trabajaba para los soviéticos?", se pregunta el historiador.

Philby llegó a España en febrero de 1937, después de que en ocho meses de guerra The Times hubiese tenido cuatro corresponsales diferentes, que acabaron enfrentándose a los jefes de prensa del bando franquista. Como en la vida de todo espía, una serie de golpes de suerte le permitieron cumplir su misión. Por un lado, gracias a los contactos de su padre, un aventurero, diplomático y escritor llamado St John Philby, logró que el diario conservador británico le fichase –luego quedó muy contento con su cobertura–. Otro golpe de suerte evitó que le pillasen el papel donde escondía los códigos durante un registro y un tercero le convirtió en el único superviviente del impacto de un obús contra el coche en el que viajaba con otros tres colegas en Caudé, en el frente de Teruel. La propaganda fascista utilizó la muerte de los periodistas extranjeros y convirtió a Philby en un héroe, que fue recibido y condecorado por Franco. Eso le permitió moverse con toda la libertad posible –que tampoco era mucha– dentro de las filas de los golpistas.

Bocanegra contó con la ayuda de dos biógrafos de Philby, dos clásicos del periodismo británico, Patrick Seale y Phillip Knightley. Ambos fallecieron mientras estaba escribiendo el libro. Los dos, relata, fueron muy generosos con su tiempo, con sus conocimientos, pero también con sus documentos. En el caso de Seale, que fue amigo de Philby cuando ambos se encontraban en Beirut, mientras estaba entrevistándole en su casa de Londres, le confesó al autor que estaba muy enfermo. "Me dijo que tenía que ir al hospital y me dejó solo en su casa con una maleta en la que ponía Philby y que contenía numerosos documentos sobre él. Allí me quedé todo el día, fotografiando papeles como había hecho el espía tantas veces durante su vida".

El libro no sólo sigue los pasos de Philby durante la Guerra Civil, sino que traza un retrato del espionaje comunista en los años treinta cuando agentes de Stalin como Alexander Orlov trataban de extender, sin piedad, la dominación soviética sobre el bando republicano. Al final, ellos mismos se encontraron amenazados por las mismas purgas que habían ayudado a desatar. Sin embargo, nada de eso, ni siquiera el pacto entre la Alemania nazi y la URSS, hicieron que Philby rompiese su compromiso con el comunismo. España fue solo el principio.

EL ÚLTIMO VIAJE
"Normalmente los agentes dobles aguantan cinco años, diez como mucho. Él sobrevivió 30", explica Enrique Bocanegra sobre la extraordinaria carrera en el espionaje de Kim Philby (1912-1988). Como no podía ser de otra forma con alguien que basó toda su existencia en la mentira y el engaño, los misterios en torno a su vida son todavía numerosos, pese a que se han escrito muchos libros sobre él, entre ellos el excelente Un espía entre amigos (Crítica), de Ben Macintyre. Philby formó parte del círculo de Cambridge, un grupo de jóvenes que, por idealismo, decidieron espiar para Moscú. Fue el más hábil de todos ellos, el último en ser descubierto, que logró esquivar a los interrogadores del MI6 cuando todo indicaba que era un traidor y escabullirse finalmente a la URSS.
Cuando fue despedido del servicio secreto británico, en 1951, por las sospechas que pesaban sobre él tras la fuga de dos de sus colegas de Cambridge, Guy Burgess y Donald MacLean. Quedó libre porque Londres no encontró pruebas de que era un agente doble y entonces, en mayo de 1952, realizó un viaje de mes a España que sigue siendo un misterio. "¿Con quién mantuvo contactos? ¿Dónde se alojó? ¿Qué lugares visitó? ¿Por qué alguien en su situación, sin trabajo, sin dinero, sospechoso de ser un comunista, viajó a la España de Franco, el país más pobre y atrasado de Europa? ¿Fue una operación de inteligencia?". Otro misterio dentro de un enigma.

viernes, 31 de marzo de 2017

Guerra Hispano-Norteamericana: La confusa entrada del USS Charleston a Guam (2/2)

1898: El español en Guam pensó que el ataque de USS Charleston disparó disparos de saludo y pidió a la pólvora para devolver el gesto

Jinny McCormick - WHO



Fort Santa Cruz - Guam

Según la edición del 5 de julio de 1898 de la crónica de San Francisco, los hombres se disculparon ante el capitán Glass por no haber devuelto su "saludo" - los trece tiros disparados - y le dijeron que si sólo pudieran pedir un poco de pólvora, Y respetuosamente reciprocar. Eran incluso bastante agradables preguntar después de la salud de la tripulación e intentar y entablar una conversación amistosa.

Qué triste debió de ser cuando el capitán Glass les informó de la derrota de España en Manila, su intención de tomar a Guam y que cuando habían subido al barco se habían convertido en prisioneros de guerra.


Glass, a su vez, se enteró de que la isla no estaba fuertemente fortificada y la presencia militar española era sólo 54 soldados españoles y 54 Chamorros (indígenas de Guam) armados con Mausers y Remingtons 45-90s. Los cuatro cañones que miraban desde el puerto eran casi inutilizables, y además, no tenía esa pólvora.


Al final del intercambio, los ahora sitiados oficiales españoles fueron autorizados a regresar a la isla con la misión de informar al gobernador de que Estados Unidos estaba en guerra con España y que debía venir a bordo del Charleston inmediatamente para discutir términos con el capitán Glass.

El gobernador, Juan Marina, respondió que bajo la ley militar española sería incapaz de subir a Charleston, pero que recibiría al capitán Glass en la isla con la seguridad de la seguridad del capitán.

El gobernador fue un poco insultado cuando no fue el capitán quien llegó a tierra, sino un oficial que le informó que tenía 30 minutos para someterse. El gobernador tardó exactamente 29 minutos y dirigió su respuesta al capitán Glass. Se sintió molesto cuando el teniente, LT. William Braunersreuther, abrió la carta a pesar de la advertencia del gobernador de no hacerlo.

La carta decía que el gobernador Marina era reacio, pero no tenía otra opción.

"Estando sin defensas de ningún tipo y sin medios para hacer frente a la situación actual, estoy bajo la triste necesidad de ser incapaz de resistir a tales fuerzas superiores y de lamentar acceder a sus demandas, al mismo tiempo que protesto contra este acto de violencia, cuando No he recibido ninguna información de mi gobierno en el sentido de que España está en guerra con sus naciones.

El abandonado pero valiente Gobernador Marina escribió una carta a su esposa antes de que él y otros oficiales y soldados se convirtieran en prisioneros de guerra a bordo de uno de los buques de transporte.

El capitán Glass contempló sus opciones, pero finalmente decidió que no valía la pena intentar destruir cualquier cosa que fuera una ruina en el primer lugar. El fuerte estaba tan descuidado que no le serviría a nadie. En lugar de eso, pasaron el resto del día allí, trayendo carbón a las naves.

Uno se pregunta lo que Marina y los soldados españoles sentían cuando por fin escucharon al capitán Glass dar un saludo a la bandera estadounidense que acababa de levantar en Fort Santa Cruz a la música del Star Spangled Banner justo antes de dejar Guam.

viernes, 24 de marzo de 2017

Guerra Hispano-Norteamericana: La confusa entrada del USS Charleston a Guam (1/2)

1898: El español en Guam pensó que el ataque de USS Charleston disparó disparos de saludo y pidió a la pólvora para devolver el gesto

Jinny McCormick WHO


USS Charleston

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Manning una isla remota fortaleza, aparentemente sin ningún peligro inminente en el horizonte, debe haber hecho para un puesto bastante cómodo. Esa fue la situación en Guam hasta junio de 1898, durante el estallido de la guerra española y americana.

Guam había estado en manos de España desde la década de 1660. España se había comunicado con los funcionarios en la isla el 14 de abril de 1898, pero la guerra aún no había sido declarada. Cuando lo fue, las autoridades se olvidaron de comunicar las noticias a sus fuerzas en Guam.

Estados Unidos se apresuró a tomar medidas y decidió que la captura de varias islas del Pacífico le daría influencia en los próximos años. Guam, en particular, sería un gran carbón reabastecimiento pit-stop para los buques de guerra de los Estados Unidos.

Henry Glass, capitán del USS Charleston, fue fondeado en Honolulu cuando recibió órdenes de llevar su barco y algunos transportistas al Pacífico. Cuando estaban en marcha, recibió nuevas órdenes, que le indicaron que se dirigiera a Guam, que se apoderara del puerto, que destruyera todas las fortificaciones y que llevara a soldados y funcionarios del gobierno a prisión como prisioneros de guerra. Sus superiores le dijeron que la misión no le llevaría "más de uno o dos días". Esa estimación resultó ser correcta.


Fotografía de Charleston a la entrada del puerto de Agana, Guam, 20-21 de junio de 1898, cuando capturó la isla de los españoles.

Durante el viaje, el capitán Glass realizó simulacros con uno de los transportistas, la SS City of Peking, porque había oído un rumor en Honolulu de que había una cañonera española en el puerto de Guam. Sin embargo, cuando llegaron a la isla el 20 de junio, se sorprendieron al descubrir que no había mucho que hacer. El único barco anclado allí era un barco mercante japonés.

Recorrieron la isla hasta encontrar Fort Santa Cruz, que tampoco parecía ser animada. En parte porque no podía decir exactamente lo que estaba pasando en el fuerte y si estaba o no ocupado, Glass disparó 13 rondas con armas de 3 libras.

Cuando después de un tiempo no recibió represalias ni respuesta, el capitán dejó caer el ancla "tomando el control" del puerto desolado y aparentemente inusitado. La aparente falta de actividad de la isla estimuló al capitán Glass a enviar un oficial al buque japonés para averiguar lo que sabía de Guam y sus habitantes y el estatus de gobierno.

Cuando estaba enviando a este oficial, debió sorprenderse de ver un barco que volaba la bandera española en su camino hacia su propio barco. Cuatro hombres, entre ellos el teniente García Gutiérrez, comandante del puerto de la Marina española, y el doctor Romero, oficial de salud portuaria del Ejército español, abordaron el Charleston con la intención de mostrar amistad y dar la bienvenida a sus visitantes.

lunes, 21 de noviembre de 2016

América: ¿Mentira en el genocidio de pueblos originarios?

LA GRAN MENTIRA DE LA ESCLAVITUD Y EL GENOCIDIO ESPAÑOL EN AMÉRICA
La oreja de Jenkins


De todas las mentiras que he escuchado a lo largo de mi vida sobre asuntos históricos, quizá entre las que más me molestan estén las relativas al papel ejercido por España en América. Las que conforman la “Leyenda Negra” que acusa a España de genocida y esclavizadora de los pueblos americanos durante la Conquista. Y me molestan porque son acusaciones falsas e infundadas, que a base de ser repetidas e introducidas con calzador en el ideario popular, hemos acabado por creérnoslas hasta los propios españoles.

Todo proceso histórico conquistador o colonizador conlleva el uso de la violencia y de las armas. Si bien el Imperio Romano invadió y conquistó España desde el siglo III A.C., arrasando y aniquilando a nuestros antepasados celtíberos, lusitanos, astures o cántabros, a nadie con un mínimo de inteligencia se le ocurriría hoy decir que Roma es la culpable de “la aniquilación de España” y del “sometimiento injusto” de nuestro pueblo. Más bien, los españoles mantendremos una deuda eterna con Roma por habernos dejado un legado inigualable tras su paso, latinizándonos y regalándonos su influencia y su organización. Algo parecido, o quizá de superior magnitud, sucedió en lo que respecta a la transmisión de riqueza a América tras nuestra llegada. La diferencia, sin embargo, es que el Imperio Romano no tuvo la mala suerte de contar con un enemigo anglosajón que volcara sobre él durante siglos infinitas mentiras y leyendas destinadas a diezmar su legitimidad y grandeza incontestables.


También los propios Tlaxcaltecas ayudaron a Hernán Cortés a derrotar a sus enemigos de Tenochtitlán (los Aztecas de Moctezuma), y los Aztecas, a su vez, combatieron junto a los españoles en posteriores colonizaciones…La historia, como vemos, es al final una sucesión de conquistas, y si bien se cometieron algunos casos aislados de maltrato durante los periodos de introducción y de Conquista (inevitables teniendo en cuenta las gentes, las circunstancias y la época) España no ejerció sobre los nativos americanos ningún tipo de genocidio ni esclavitud generalizado. Muy al contrario, podemos decir (y avalarlo con documentación y hechos contrastados de la historia), que España fue el único país de Europa que siempre protegió en su Conquista a los nativos de todos nuestros territorios de Ultramar, garantizándoles una vida digna y unos derechos integrales.

Pocos años después de nuestra llegada a tierras americanas, y en virtud de nuestra condición de Reino católico (clave en nuestra posterior relación con los indígenas), y del impulso de nuestros frailes Franciscanos y Jesuitas, fuimos los propios españoles quienes dictamos multitud de normas, leyes y decretos oficiales que protegían a los indígenas de cualquier abuso. Y fue la propia Reina Isabel la Católica quien determinó tras el primer viaje de Colón, que los indios nativos no debían ser considerados esclavos, ni siquiera gentes colonizadas, sino súbditos de pleno derecho de la Corona Española, como habitantes de las nuevas provincias recién descubiertas.


Llegada de Cristóbal Colón a América

Y nos tomamos tan en serio los españoles la aplicación de justicia sobre los indígenas del Nuevo Mundo, que la Monarquía Hispánica inmediatamente acometió las reformas necesarias para regular su trato de forma oficial. De esta manera, nada más dos décadas después de iniciarse el Descubrimiento (el 27 de diciembre de 1512), España abolió la esclavitud indígena mediante las “Leyes de Burgos”, en las cuales se emitieron las ordenanzas necesarias “para el gobierno con mayor justicia de los naturales, indios o indígenas” y se estableció que el Rey de España tenía derecho a “justos títulos” de dominio del Nuevo Mundo, pero sin derecho a explotar al indio, que era hombre libre y podía tener propiedades, pero que como súbdito debía trabajar a favor de la Corona sin mediar la esclavitud, retribuido y con libertades garantizadas, a través de los españoles allí asentados. España anteponía la evangelización de los nativos a cualquier otra materia, nativos a quienes consideraba hermanos cristianos, dejando a un lado las excepciones salvajes que efectivamente se pudieran dar y de las que de ninguna manera fue culpable España como unidad.

Pero las “Leyes de Burgos” no fueron unas leyes aisladas en lo referente al trato a los indígenas, y treinta años más tarde (1542), España emitía las “Leyes Nuevas” ( o Leyes y ordenanzas nuevamente hechas por Su Majestad para la gobernación de las Indias y buen tratamiento y conservación de los indios), en las que entre otras cosas se regulaba aún más en detalle el trato a los nativos, proclamando de nuevo su libertad y suprimiendo igualmente las encomiendas. Eran normas emitidas por los propios españoles y que restaban derechos a los pobladores españoles en beneficio de los indígenas, algo inédito en aquel momento y digno de asombrosa admiración…En esas “Leyes Nuevas”, el Emperador Carlos I mandó constituir una comisión que determinara la limitación de los derechos de los españoles en sus encomiendas y el sistema y forma en que se llevaban a cabo las Conquistas (no podían violarse los derechos indígenas en ese proceso). En dichas leyes, también se regulaban los tributos que los indígenas debían aportar al Estado, como súbditos del Rey que eran y no como esclavos.


Plano de Lima en 1687, por entonces una de las ciudades más avanzadas del mundo

En resumen, en lo relativo al trato a los indígenas, las “Leyes Nuevas” aportaban lo siguiente:

– Sobre la esclavitud:

  • Cuidar la conservación y gobierno y buen trato de los indios
  • Que no hubiera causa ni motivo alguno para hacer esclavos, ni por guerra, ni por rebeldía, ni por rescate, ni de otra manera alguna.
  • Que los esclavos existentes fueran puestos en libertad, si no se mostraba el pleno derecho jurídico a mantenerlos en ese estado.
  • Que se acabara la mala costumbre de hacer que los indios sirvieran de cargadores (tamemes), sin su propia voluntad y con la debida retribución.
  • Que no fueran llevados a regiones remotas con el pretexto de la pesca de perlas.
  • Se dictó orden a la armada española para la persecución y castigo de las naves esclavistas inglesas, holandesas y portuguesas que infectaban el caribe con destino a las colonias anglosajonas y a Brasil.

– Sobre las encomiendas:

  • Que los oficiales reales, del virrey para abajo, no tuvieran derecho a la encomienda de indios, lo mismo que las órdenes religiosas, hospitales, obras comunales o cofradías.
  • Que el repartimiento dado a los primeros Conquistadores cesara totalmente a la muerte de ellos y los indios fueran puestos bajo la real Corona, sin que nadie pudiera heredar su tenencia y dominio.

Y es que, como decía el historiador e hispanista estadounidense Lewis Hanke, uno de los mayores expertos sobre Hispanoamérica: “Ninguna nación europea se responsabilizó de su deber cristiano hacia los pueblos nativos tan seriamente como lo hizo España”. Y no solo cuidamos más que ningún otro país nuestra relación con aquellos nuevos compatriotas, sino que el nacimiento del Imperio Español en América supuso, de facto, en inicio de uno de los periodos más prósperos de la historia universal. Un periodo en el cual la ciudad de México llegó a convertirse en la urbe más grande y rica del planeta, o en el que cuando llegaron las independencias, España había creado un legado que convertía a Hispanoamérica en la región más próspera del planeta, con un nivel de vida y una economía incluso superiores a las de la Europa de entonces y con unas ciudades (como Lima, Santa Fe de Bogotá o México), mucho más importantes que Londres, París o la Roma de aquel momento…Y fuimos quizá tan respetuosos y precavidos, que podemos afirmar que los problemas reales de las independencias americanas no fueron causados por España, sino por los trágicos y mal llamados “libertadores”, que en nombre de una falsa igualdad arrebataron a los indios sus derechos y sus tierras comunales, amparadas por las leyes y los derechos que los españoles habíamos decretado siglos antes.

Nuestra labor en América no tuvo absolutamente nada que ver con genocidios o esclavitudes, y sin embargo sí mucho que ver con el florecimiento en América de una nueva cultura que venía a cambiar para mejor la que nos encontramos al llegar. Descubrimos sociedades tecnológica y humanamente 3000 años atrasadas, generalmente inconexas entre ellas, que en su práctica totalidad practicaban el canibalismo y los sacrificios humanos, y a las cuales situamos a la cabeza del mundo en pocos siglos. Y es España la responsable de haber trasladado a América el urbanismo, el derecho, las economías estructuradas, la agricultura, las universidades, las catedrales, las técnicas arquitectónicas, la influencia del Renacimiento, la imprenta, la rueda, la escritura, la música o la fe, entre otras infinitas cosas. Fundamos 23 universidades en América que daban educación a casi 200.000 alumnos de todas las clases sociales y razas (Portugal no fundó ninguna en Brasil durante su periodo colonial, mientras que la Inglaterra colonial de entonces, por ejemplo, hasta ese momento se había preocupado más bien poco por educar a sus indígenas), y a través de la península, hacíamos llegar a América todas las corrientes intelectuales y las artes que la grandiosa España de entonces absorbía.

CAPITULO XII del testamento de ISABEL LA CATOLICA: «Por cuanto al tiempo que nos fueron concedidas por la Santa Sede Apostólica las islas e tierra firme del mar Océano, descubiertas e por descubrir, nuestra principal intención fue, al tiempo que lo suplicamos al Papa Alejandro sexto de buena memoria, que nos hizo la dicha concesión, de procurar inducir e traer los pueblos de ellas e los convertir a nuestra Santa Fe católica, e enviar a las dichas islas e tierra firme del mar Océano perlados e religiosos e clérigos e otras personas doctas e temerosas de Dios, para instruir los vecinos y moradores de ellas en la Fe católica, e les enseñar e doctrinar buenas costumbres e poner en elfo la diligencia debida, según como más largamente en las Letras de la dicha concesión se contiene, por ende suplico al Rey, mi Señor, muy afectuosamente, e encargo e mando a la dicha Princesa mi hija e al dicho Príncipe su marido, que así lo hagan e cumplan, e que este sea su principal fin, e que en ello pongan mucha diligencia, e non consientan e den lugar que los indios vecinos e moradores en las dichas Indias e tierra firme, ganadas e por ganar, reciban agravio alguno en sus personas e bienes; mas mando que sea bien e justamente tratados. E si algún agravio han recibido, lo remedien e provean, por manera que no se exceda en cosa alguna de lo que por las Letras Apostólicas de la dicha concesión nos es infundido y mandado».

¿Qué se cometieron atrocidades e injusticias? Sin duda, sí. ¿Qué hubo quienes utilizaron su poder personal para esclavizar a veces a los indígenas? También. Pero el 95% de las muertes acaecidas por aquel tiempo en América no son producto de las armas españolas, sino de los virus y enfermedades (como la gripe, la viruela, la escarlatina o el sarampión), que inevitablemente se transmitieron de España a América y de América a España entre dos mundos que hasta ese momento habían estado permanentemente aislados entre sí.

Por todo ello, creo que es deber de toda la comunidad Hispanoamericana conocer estos hechos, para no dejarnos seguir engañando por la leyenda negra creada por el mundo anglosajón y por quienes encabezaron las distintas independencias e hicieron creer a algunos que la bellísima historia común que tenemos no fue sino una vulgar y cruel escabechina. Con un poco de rigor histórico y cultura, descubrimos que lejos de ser aquello que esos dicen, la historia de España en América es uno de los periodos más hermosos y prósperos de la historia universal, porque España no fue a América para irse sino para quedarse, para construir y para fusionarse. Y fruto de ese aporte y de esa fusión son sus ciudades y sus gentes de hoy, que son el mejor ejemplo vivo de aquella gesta sin igual que hermanó para siempre a una comunidad de naciones que hoy engloba a 450 millones de personas.



FUENTE: “Guía políticamente incorrecta de la civilización occidental”, adaptación española basada en: The Politically Incorrect Guide to Western Civilization. Anthony Esolen y José Javier Esparza Torres. Ciudadela Libros, S. L. Madrid (2009). ISBN: 978-84-96836-56-3

sábado, 19 de noviembre de 2016

Historia argentina: El Tercio de Gallegos en la Defensa de Buenos Aires

El Heroico Tercio de Gallegos en la Defensa de Buenos Aires, 1807 



Producida la primer invasión inglesa, el ingeniero Pedro Cerviño, científico y militar de renombre, director de la Escuela de Náutica creada en 1799 por el secretario del Real Consulado de Buenos Aires, Dr. Manuel Belgrano, convocó no solo al alumnado y al personal docente a su cargo sino también a toda la población gallega de la ciudad, para empuñar las armas y enfrentar al invasor que desde las playas de Quilmes, avanzaba sin oposición sobre la capital del Virreinato.
La ciudad fue tomada casi sin resistencia y los ingleses, establecidos en el viejo fuerte, ubicado donde hoy se alza la Casa de Gobierno, iniciaron un gobierno tendiente a conquistar las simpatías de la población, estableciendo el libre comercio y la libertad de culto y dejando al español como lengua oficial.

La organización de milicias

En vista del revés, Sobre Monte se retiró hacia Córdoba llevándose consigo los caudales reales con los que pensaba organizar la reconquista. Pero en Luján, acorralado por el enemigo, no tuvo más remedio que abandonar el tesoro y escapar.Son de público conocimiento los sucesos acaecidos a partir de ese momento. Pueyrredón, que había organizado una milicia de gauchos y campesinos, fue derrotado en Perdriel y Liniers, que había cruzado a la Banda Oriental, desembarcó en el Tigre para iniciar la Reconquista, gesta que finalizó tras arduos combates, con la rendición del general Beresford el 12 de agosto de 1806.

El 12 de septiembre de ese mismo año Liniers ordenó la formación de milicias populares, organización que se llevó a cabo con notable criterio desde el punto de vista militar, constituyéndose cinco regimientos de origen rioplatense y otros cinco peninsulares. Fueron los primeros el de Patricios, conformado por efectivos nacidos en Buenos Aires, el Tercio de Arribeños, con gente proveniente de las provincias del norte (Córdoba, Tucumán, Salta, Catamarca y el Alto Perú), el de Pardos y Morenos, en torno al cual se agruparon mestizos, el de los Naturales, compuesto por indios pampas y el de Castas, formado por esclavos. Una sexta agrupación, la Compañía de Cazadores, conformada por soldados correntinos y entrerrianos, pasaría a reforzar el Tercio de Vizcaínos.


Se organiza el Tercio
Los cuerpos peninsulares fueron el Tercio de Montañeses o Cántabros de la Amistad, integrado por soldados de origen asturiano y castellano (de la provincia de Santander), el de Miñones Catalanes, el de Andaluces y Castellanos, el de Vizcaínos y el célebre Tercio de Voluntarios Urbanos de Galicia, también llamado Batallón de Voluntarios de Galicia o, simplemente, Batallón de Galicia. Fue el segundo en importancia después del de Patricios y estuvo formado por 600 efectivos, de los que 567 eran oriundos de España y el resto, entre quienes figuraban Bernardino Rivadavia y Lucio Norberto Mansilla, sus descendientes.El regimiento fue organizado el 17 de septiembre del mismo año y casi todos sus integrantes provenían de la Congregación del Apóstol Santiago, fundada en Buenos Aires en 1787. Fueron sus comandantes el ingeniero Cerviño, su segundo Juan Fernández de Castro y Juan Carlos O’Donnell y Figueroa, subdirector de la Escuela de Náutica.

La Segunda Invasión Inglesa
Derrotados en Buenos Aires, los británicos se retiraron pese a que nunca se abandonaron el Río de la Plata. Agazapados en la Banda Oriental, después de tomar Montevideo en el mes de octubre, aguardaban el momento oportuno para recuperar la capital.La flota invasora, reforzada con efectivos y armamentos provenientes de Ciudad del Cabo y las mismas Islas Británicas, zarpó hacia Buenos Aires el 28 de junio de 1807 arribando ese mismo día a la Ensenada de Barragán, para desembarcar 12.000 efectivos fuertemente armados, al mando del general John Whitelocke.

La marcha hacia la capital virreinal fue lenta y dificultosa, entorpecida por los innumerables arroyos y bañados que atravesaban los 60 kilómetros de recorrido hasta el epicentro de la ciudad. Liniers aguardaba en el Puente de Gálvez, al frente de una respetable fuerza de 8000 combatientes. Sin embargo, su estrategia había sido apresurada ya que al adelantar las líneas hasta el Riachuelo, dejaba desguarnecida a la población, medida a la que Cerviño se había opuesto oportunamente por considerarla desacertada. El sabio y militar gallego, oriundo de Pontevedra, estaba en lo cierto ya que los invasores cruzaron por el Paso de Burgos, en dirección a la quinta de White, forzando a Liniers a retroceder desorganizadamente hasta los corrales de Miserere con el objeto de detener su avance.El 2 de julio ambos ejércitos se trabaron en combate, resultando derrotadas las fuerzas porteñas.


Bautismo de fuego
Criollos y españoles se replegaron hacia el centro de la ciudad, perseguidos por las veteranas y experimentadas tropas británicos a través de sus estrechas calles. El Tercio de Gallegos retrocedió ordenadamente hasta la Plaza Mayor mientras que el ejército de Liniers, aguardaba el desarrollo de los acontecimientos en la Chacarita de los Colegiales, suponiendo perdida a la capital.Gallegos y Patricios al mando del alcalde de Primer Voto, don Martín de Alzaga y con la ayuda de vecinos y milicianos, cavaron trincheras, levantaron cantones y colocaron los cañones en posición de repeler el ataque. Los gallegos, al son de las gaitas arrebatadas al Regimiento 71 de “Higlanders” escocés y encolumnados tras sus gloriosas banderas del Reino de Galicia y la Cruz de Santiago, marcharon hacia la Plaza de Toros, en el extremo norte de la ciudad (hoy Plaza San Martín), para defender la posición, amenazaba en esos momentos por el enemigo. El ataque era inminente porque en ese lugar se encontraba el arsenal al que los invasores pensaban ocupar para bombardear desde allí la población.



Al mando del capitán Jacobo Adrián Varela (1758-1818), oriundo de La Coruña, los gallegos tomaron posiciones y entraron en combate, batiéndose con la bravura propia de su raza, esa misma raza que junto a asturianos y castellanos, había frenado a los infieles en las tierras de Covadonga y que en el siglo XVI había abierto las rutas del Pacífico para el gigantesco imperio español, navegando aguas inexploradas que nadie antes había incursionado.
En el fragor del enfrentamiento, comenzaron a agotarse las municiones mientras los británicos cargaban una y otra vez con el objeto de desgastar a los defensores. Se ordenó entonces a pardos y morenos ir en busca de municiones hasta los depósitos cercanos pero regresaron con las manos vacías para informar que las puertas se hallaban fuertemente trabadas.

La situación era desesperante y superado por la situación, el capitán de marina Juan Gutiérrez de la Concha no tomó las medidas pertinentes. Por esa razón, al grito de “¡Santiago y cierra España!” y “¡Muertos antes que esclavos!”, los gallegos, siempre al mando de Varela, cargaron a bayoneta calada abriendo una brecha en las filas enemigas. Las fuerzas hispanas lograron escabullirse evitando caer prisioneras, no sin antes inutilizar dos cañones apostados sobre las barrancas que apuntaban hacia el río.Fue allí donde cayó el teniente de navío Cándido de Lasala.


El asalto a Santo Domingo
Durante toda la jornada combatió el batallón gallego con coraje y valor, haciendo honor a la sangre celta, romana y sueva que fluía en las venas de sus integrantes. Sin embargo, todavía faltaba uno de los capítulos más heroicos de la jornada: la toma del convento dominico, donde los británicos, al mando del general Robert Crawford, se habían hecho fuertes.

Se designó a la 7ª Compañía del Tercio de Gallegos, la misma que había combatido en diversos puntos de la ciudad para avanzar sobre el convento.

Al mando del capitán Bernardo Pampillo partieron los hombres del Tercio arremetiendo con tanta ferocidad, que fue ante el bravo oficial gallego que depuso sus armas el comandante inglés, entregando la posición con sus banderas y municiones. Para entonces, también el capitán Varela se había hecho presente, tomando por asalto desde atrás, a toda una columna británica, resultando herido cuando inspeccionaba un cañón enemigo, a poco de producida la rendición.

Estos hechos han sido prácticamente ignorados por los historiadores argentinos quienes pasaron por alto el desempeño ejemplar del Tercio. El Padre Cayetano Bruno, por ejemplo, refiere con detalle la toma de Santo Domingo pero omite toda referencia al batallón mientras Vicente Fidel López, Roberto Levillier y otros autores, apenas se refieren a él.

Por segunda vez y ante una fuerza mucho más numerosa, la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Buenos Aires había derrotado al ejército británico salvando el honor de la Madre Patria y de la hispanidad en general.

Reconocimiento real
El 13 de enero de 1809 la Junta Suprema de Sevilla dispuso en nombre del rey premiar a los oficiales de los distintos cuerpos milicianos de Buenos Aires reconociendo los grados militares que se les había otorgado: 

Cita:
CUERPO DE GALLEGOS.
Grado de Teniente Coronel.—A los Comandantes don Pedro Antonio Cerviño y don José Fernandez de Castro.
De Capitán.—A los Capitanes don Jacobo Varela, don Tomás Pereira, don Juan Sanchez Boado, don Ramon Lopez, don Juan Blades, don Ramon Jimenez, don Bernardo Pampillo, don Lorenzo Santabaya.
De Teniente.—A los Tenientes don Andrés Domínguez, don Luis Ranal, don Manuel Gil, don José María Lorenzo, don José Quintana, don Ramon Doldan, don Bernardino Rivadavia, don Antonio Rivera y Ramos, don Pedro Trueba, don Antonio Paroli Taboada, y al Ayudante don Juan Cid de Puga.
De Subteniente.—A los Subtenientes don José Díaz Hedrosa, don Francisco García Ponte, don Pedro Boliño, y á los de bandera don José Puga y don Cayetano Ellias.

Prolegómenos de la Revolución de Mayo 
Finalizadas las jornadas de la Defensa, el Tercio de Gallegos siguió integrando la guarnición de Buenos Aires hasta 1809 cuando, a causa de la invasión napoleónica a España, la política mundial experimentó cambios notables que llevaron a la desintegración de su imperio y al nacimiento de nuevas naciones. 

El Tercio de Gallegos, apoyando al partido de don Martín de Alzaga, sostuvo la formación de una junta de gobierno, como en la Metrópoli, en oposición a la designación de Liniers como virrey del Río de la Plata. Nombrado este último provisoriamente con el apoyo de Saavedra y los Patricios, el heroico batallón fue desarmado, se le retiraron sus armas y estandartes y quedó activo. 

Con la llegada del nuevo virrey, don Baltasar Hidalgo de Cisneros, el Tercio fue reactivado, devolviéndoseles sus insignias, sus banderas. Y en esas condiciones mantuvo su presencia hasta los días de la Revolución de Mayo, cuando desapareció definitivamente, disuelto por el flamante gobierno patrio, enemigo acérrimo de toda presencia española en el Río de la Plata. Sin embargo, recientes investigaciones han determinado que antagonismos y rivalidades internas fueron causa fundamental de la disolución de la fuerza. Por una parte el bando partidario de la revolución, que propugnaba la formación de una junta de gobierno local, con Cerviño y Bernardino Rivadavia a la cabeza y por el otro, el grupo realista, que se mantenía fiel a la junta de Sevilla y, por ende, al auténtico soberano, encabezada por los mismos Varela y Pampillo. 

El Tercio de Gallegos vuelve a marchar 
En el mes de julio de 1995 el Tercio de Gallegos volvió a la vida, organizado por un grupo de voluntarios descendientes de aquella colectividad, con el apoyo del Centro Galicia y el Centro Gallego de Buenos Aires, que donaron los uniformes y elementos. El 9 de julio, el glorioso batallón desfiló frente al Cabildo porteño, como guardia de honor de la Escuela Nacional de Náutica “Manuel Belgrano”. Poco después recibió de la Asociación Centro Partido de Carballino, un fusil original de 1778. 
El 11 de marzo de 1998 recibió en el Salón Azul del Congreso de la Nación la Distinción al Valor en Defensa de la Patria (Ley Nº 24.895) y el 17 de septiembre recibió la bandera original de 1807, hasta entonces en el Museo de Luján, gestión que tuvo al historiador Horacio Vázquez en su principal propulsor. 

 

Pocos días después, el 3 de octubre de 1998, el olvidado regimiento recibió un nuevo homenaje en la basílica de San Francisco, al ser designado Custodia Perpetua de la Cripta en la que yacen enterrados los restos del ingeniero Cerviño y el valeroso capitán Varela. 

A fines de ese año, el Tercio viajó a Galicia para encabezar el desfile de 5000 gaiteros que marcharon por las empedradas calles de Santiago de Compostela, el 9 de diciembre, con motivo de la asunción de don Manuel Fraga Iribarne como presidente de la Xunta regional., recibiendo de don José Luis Baltar, presidente de la Diputación Provincial de Orense, las réplicas de un tambos y dos gaitas de 1808 mientras artesanos gallegos iniciaban la confección de una réplica de la bandera del Tercio. 

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Pedro Antonio Cerviño
El ingeniero Pedro Antonio Cerviño Núñez, militar, científico y cartógrafo español, nació en Santa María de Moimenta, jurisdicción de Baños, consejo de Campo Lameiro, provincia de Pontevedra, Galicia, el 6 de septiembre de 1757.

Radicado en el Ría de la Plata en 1780, fe designado por el virrey Vértiz para integrar la comisión demarcatoria de límites dirigida por José Varela y Ulloa.

En 1783viajó a tierras de Chaco para estudiar los meteoritos de Mesón de Hierro y tiempo después, por encargo de Félix de Azara, recorrió los ríos Paraná y Uruguay desde sus nacimientos hasta las desembocaduras en el Río de la Plata. En 1798 el Real Consulado de Buenos Aires le encomendó efectuar un relevamiento de la región de Ensenada, trazando la llamada Carta Esférica del Río de la Plata junto a J. De la Peña y Juan de Insiarte, que enviaron al rey ese mismo año.

En 1799 Manuel Belgrano creó la Escuela de Náutica, designando a Cerviño primer director, donde además ejerció la docencia enseñando geografía, trigonometría, hidrografía y dibujo. Por esa época fue que realizó un plano del arroyo Maldonado.

Fue también periodista, publicando artículos científicos en el “Telégrafo Mercantil” y el “Semanario de Agricultura, Industria y Comercio”.

En 1806 y 1807 destacó por su heroica participación en las invasiones Inglesas, participó del Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810 y en 1813 el Segundo Triunvirato lo designó director de la Academia de Matemáticas, encomendándole la realización de un plano topográfico de Buenos Aires.

Casado con doña Bárbara Barquín Velasco, dama porteña, el 9 de abril de 1802 en la iglesia de Nuestra Señora de la Merced, falleció en Buenos Aires el 30 de mayo de 1816, siendo depositados sus restos en la iglesia de San Francisco, donde, al día de hoy, el glorioso Tercio de Gallegos monta guardia en su honor. 


Más información: 
Wikipedia 
Banderas Militares

domingo, 2 de octubre de 2016

SGM: La mujer de Garbo casi arruina el Día D

Una pelea de espía con su mujer en la Segunda Guerra Mundial  'casi arruina el Día D'



Agente Garbo con su esposa, Araceli
Juan Pujol con su esposa, Araceli

Una fila entre un espía y su esposa durante la Segunda Guerra Mundial casi en peligro las operaciones del día D, los archivos secretos del MI5 muestran.
El español Juan Pujol ayudó a convencer a los nazis los aterrizajes se llevaría a cabo en el Paso de Calais, no Normandía.
Pero después de haber sido confinado en su casa de Londres para proteger su identidad, su esposa, Araceli, amenazó con ir a la embajada española en junio de 1943.
Ella dijo que iba a contar todo acerca de uno de los mejores agentes dobles de Gran Bretaña salvo que se permita a visitar a su madre.

Nostálgico

La familia estaba basada en Harrow, al noroeste de Londres, donde el Sr. Pujol - el nombre en código de agente Garbo - tenía una red de subagentes que envían informes de inteligencia falsos a sus agentes de espionaje alemanes.
Su retroalimentación de información falsa para los nazis los desvía lejos de la escena de los desembarques reales del día D el 6 de junio 1944.
Sra Pujol no sólo se esforzó para hacer frente a la presión de la doble vida de la familia, pero también se convirtió en nostalgia.
Ella le faltaba la comida española y se molestó a su marido ausente tan a menudo.
Los temores de que la familia Pujol sería reconocido en las calles de Londres, llevaron a la señora Pujol siendo frustrado por las restricciones impuestas a ella y sus dos hijos.
En los archivos secretos, liberados de los Archivos Nacionales, el momento en que la señora Pujol enfrentó oficial de caso de su marido se registra.
"No quiero vivir cinco minutos más con mi marido", le gritó a MI5 oficial de caso de Pujol, Tomas Harris. "Incluso si me matan Voy a la embajada española."

Otros secretos revelados en los archivos


  • Planes se pusieron en marcha para que el Agente Garbo sea utilizado como un espía que trabajaba contra los rusos que condujo a la Guerra Fría
  • Historiador y defensor de la paz E P Thompson - mejor conocido por La formación de la clase de trabajo Inglés - fue el tema de la vigilancia MI5 durante 20 años
  • El columnista del Times David Aaronovitch, cuyos padres Comunista había estado bajo vigilancia MI5, dijo al programa Today de la forma en que descubrió que su hermana había sido espiado en la escuela, y se observó su propia luz antes de su extensa familia habían dicho

El agente Garbo no sólo engañó a los nazis fingiendo ser su agente y proporcionando información falsa, sino que también engañado a su mujer para que se quede tranquilo.
A pesar de oficial de caso de la Garbo dar con la idea de decirle a su mujer que había sido capturado, el agente doble no pensaba que esto sería suficiente.
Debido a la señora Pujol no fue capaz de volver a España, sugirió un plan para convencerla de que su arrebato había llevado a él que era detenido.
Ella incluso fue llevado a visitar él, con los ojos vendados, en un campo de detención y, después de la reunión, estaba convencido de la necesidad de apoyar su trabajo encubierto.
El asesor jurídico del MI5, el mayor Edward Cussen, le dijo que había decidido su marido debe ser puesto en libertad y se permite que continúe la misión.
"Él le recordó que no tenía tiempo que perder con la gente incómoda operación y que si su nombre se mencionó nunca con él de nuevo, simplemente se dirigiría que ella debe ser encerrado," señaló el Sr. Harris.
"Ella volvió a casa muy escarmentado a la espera de la llegada del marido."