Mostrando entradas con la etiqueta España. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta España. Mostrar todas las entradas

miércoles, 13 de junio de 2018

Roma: Las guerras lusitanas

Guerra lusitana

Wikipedia







Fecha155 a 139 DC
UbicaciónHispania
Resultado victoria romana
Cambio territorialla pacificación de Lusitania (Portugal moderno entre los ríos Tajo y Douro y Extremadura, España))
Beligerantes
República romanaTribus lusitanas de la república romana
Comandantes y líderes
Servius Sulpicius Galba
Caius Vetilius
Caius Plancius
Caius Nigidius
Fabius Maximus Aemilianus
Fabius Servilianus
Servilius Cipianus
Marcus Popillius Laenas
Viriathus (asesinado)
Punicus
Cesarus
Caucenus
Tautalus

La Guerra Lusitana, llamada en griego Pyrinos Polemos ("La Guerra de Fuego"), [1] fue una guerra de resistencia librada por las tribus lusitanas de Hispania Ulterior contra las legiones de la República Romana que avanzaban del 155 al 139 AC. Los lusitanos se rebelaron en dos ocasiones distintas (155 aC, y nuevamente en 146 aC) y fueron pacificados. En el año 154 aC, los celtíberos iniciaron una larga guerra en Hispania Citerior, conocida como la Guerra Numantina. Duró hasta 133 y es un evento importante en la integración de lo que se convertiría en Portugal en el mundo romano y de habla latina.

En 194 aC, estalló la guerra entre los romanos y los lusitanos, que eran un pueblo autónomo [2]. En 179 a. C., los romanos habían logrado pacificar la región y habían firmado un tratado de paz. En 155, una gran revuelta se reavivó bajo el liderazgo de Punicus, quien se alió con los Vettones. Cesáreo tuvo éxito después de la muerte de Punicus. Otro señor de la guerra, Caucenus, hizo la guerra contra los romanos en la región al sur del Tajo hasta el norte de África.

El pretor Servius Sulpicius Galba y el procónsul Lucius Licinius Lucullus llegaron a 151 y comenzaron el proceso de someter a la población local. Galba traicionó al pueblo lusitano que había invitado a las conversaciones de paz y sufrió aproximadamente 10.000 masacres en 150, lo que puso fin a la primera fase de la guerra. Más tarde se demostró que esto fue un error costoso, ya que los lusitanos se amargaron y comenzaron una guerra abierta contra Roma y sus aliados. No solo eso, sino que el futuro líder lusitano Viriato había escapado con vida de la masacre, habiendo desarrollado una vendetta contra Roma.

En 146 a. C., los lusitanos eligieron al líder Viriathus, después de rescatar a un gran número de guerreros lusitanos acorralados por una legión romana después de recordarles la traición de Roma tres años antes y convencerlos de no aceptar ninguna oferta romana. Aprovechando la falta de voluntad de las Legiones para romper la formación, logró salvar a toda la banda de la masacre o captura, una hazaña increíble. Viriathus debía ganar renombre en todo el mundo romano como guerrillero. En las palabras de Theodor Mommsen, "Parecía como si, en esa edad completamente prosaica, uno de los héroes homéricos hubiera reaparecido". En 145, el general Quintus Fabius Maximus Aemilianus hizo campaña exitosamente contra los lusitanos, pero fracasó en sus intentos de arrestar a Viriathus. En el año 143 aC, Viriato formó una liga contra Roma con varias tribus celtas, por resistir a los romanos y vengarse de ellos por la traición y la masacre de tres años antes.

En 139 aC, Viriathus fue asesinado mientras dormía por tres de sus compañeros (eran tartesios, aliados lusitanos), Audax, Ditalcus y Minurus. Los tres hombres habían escapado cuando los lusitanos descubrieron la muerte de su líder. Incapaces de vengarlo, celebraron fiestas, batallas de gladiadores y un gran funeral. Estos tres hombres que habían sido enviados como emisarios a los romanos habían sido sobornados por Marcus Popillius Laenas para traicionar su misión. La historia popular de su destino tiene al general romano Servilius Caepio haciendo que los ejecuten, declarando que "Roma no paga a los traidores".

lunes, 4 de junio de 2018

SGM: Krasny Bor muestra el coraje y sacrificio de la División Azul



La muerte de la División Azul española

En 1943 voluntarios españoles del Eje detuvieron un avance soviético a un enorme coste

Robert Beckhusen || War History Online

En la gélida mañana del 10 de febrero de 1943, los 5.900 soldados de la 250ª División de Infantería «Azul» ─voluntarios españoles que luchaban por el Eje en el frente oriental de la Segunda Guerra Mundial─ estaban sentados en sus trincheras y búnkeres cuando les cayeron del cielo los proyectiles de alto explosivo disparados por cientos de piezas de artillería soviéticas. Para aquellos soldados, el mundo se convirtió en fuego.

Dos horas más tarde, tres divisiones de infantería soviéticas irrumpieron en las posiciones defensivas del Eje, marcando el comienzo de la batalla de Krasny Bor, una batalla oscura pero significativa cerca de Leningrado ─todavía asediado en aquel momento─ que culminó en una victoria del Eje a costa de la División Azul, que quedó prácticamente destruida.

Krasny Bor formaba parte de la gran ofensiva soviética Operación Estrella Polar, obra del general Georgy Zhukov tras el éxito dos semanas antes de la Operación Iska, que abrió un estrecho pasillo de tierra ─y pronto de tren─ hasta Leningrado, que llevó aprovisionamientos muy necesarios a la ciudad.

No obstante, la Operación Estrella Polar era mucho más ambiciosa y Zhukov ordenó abrir tres frentes soviéticos para hacer nada menos que atravesar los Estados Bálticos en otro ejemplo de «operaciones en profundidad» soviéticas y así atrapar y aniquilar al Grupo de Ejércitos Norte de Alemania en los bosques al sur de Leningrado. Un segundo objetivo era cortar el saliente cercano de Demyansk, protrusión en forma de pulgar muy metida en las líneas soviéticas.

Krasny Bor, algo más de 30 kilómetros al sureste del centro de la ciudad de Leningrado, era un punto estratégico próximo a la autovía que conectaba la sitiada Leningrado con Moscú. Aquí era donde se encontraba la División Azul cuando le cayó encima toda la artillería del 55º Ejército del General Vladimir Sviridov ─unos 38.000 soldados en conjunto─.


Sobre estas líneas, tropas de la División Azul en el frente oriental. Foto de Wikimedia. En la cabecera, acuarela de Krasny Bor pintada por Mario Trevino en 1989. Foto del Museo del Ejército de Tierra español

Las descripciones de la batalla, obra del historiador estadounidense especialista en el ejército soviético David M. Glantz, señalan que los soldados españoles ─armados con fusiles, ametralladoras y cócteles Molotov─ se vieron superados y pasados por la bayoneta tras rechazar múltiples ataques de la infantería y los carros de combate soviéticos.

Posiblemente las mayores pérdidas en la División Azul fueran durante la descarga inicial de artillería. Las tropas del Ejército Rojo ejecutaron a los heridos. Las tropas españolas que se dirigían en esquís hacia la línea del frente recibieron el ataque de medios aéreos soviéticos.

El primer día de la batalla llegó a conocerse como «Miércoles Negro» para los españoles. La batalla fue más sangrienta para los soviéticos, que pudieron haber sufrido unas 20.000 bajas después de penetrar cinco kilómetros en las líneas del Eje antes de que se detuviera la ofensiva. En Steven’s Balagan, sitio web dedicado a la historia militar española y portuguesa, se encuentra disponible un detallado resumen día por día y descripciones de las unidades específicas implicadas.

El 55° Ejército se quedó sin fuerzas y detuvo sus operaciones en este importante flanco de la Operación Estrella Polar, lo que supuso también un sangriento parón de las operaciones en otros sectores. No obstante, la derrota soviética no desbarató la estrategia de operaciones en profundidad, dado que el Ejército Rojo confió en ella para sus ofensivas posteriores. Si Krasny Bor y Estrella Polar se pueden considerar victorias del Eje, éstas fueron pírricas.

Tres cuartas partes de las tropas de la División Azul murieron, resultaron heridas o fueron echas prisioneras, lo que a todos los efectos puso fin a la división como una fuerza de combate, y los supervivientes pronto se retiraron a España desde Alemania. En enero de 1944, los soviéticos levantaron por completo el asedio de Leningrado gracias a una gran ofensiva de más de 800.000 soldados y 500 carros de combate.

Los lectores interesados ​​en el arte militar pueden apreciar que la acción de la División Azul en Krasny Bor fuera objeto de varios cuadros dignos de mención. En la cabecera de este artículo se incluye una acuarela de Mario Treviño que se encuentra en el Museo del Ejército de Tierra español de Toledo. Bajo estas líneas aparece la imagen de otra obra de Augusto Ferrer-Dalmau, pintor al óleo hiperrealista reconocido como quizás el mejor ilustrador militar de España.


La obra captura la terrorífica desesperación en los rostros de los soldados españoles ─uno de los cuales empuña un subfusil soviétivo PPSh-41capturado al enemigo─.

Varios factores contribuyeron al fracaso de Estrella Polar. Una de las razones fue que la División Azul opuso una gran resistencia, sin embargo, varias unidades soviéticas se encargaron de acabar con ella, incluida la 45ª División de Fusileros, que había aniquilado previamente a la 3ª División Panzer de las SS «Totenkopf» en 1941 ─incluso combatiendo para salir de un cerco durante aquellos angustiosos primeros meses de la invasión alemana─.

No ayudó a Sviridov que el Eje detectara la reunión de tropas soviéticas y se esperara una ofensiva. Las tropas del Eje reforzaron sus fortificaciones.

También tuvo mucho que ver el mal tiempo y los aprovisionamientos intermitentes, que retrasaron la ofensiva y concedieron a las fuerzas del Eje tiempo suficiente para abandonar el saliente de Demyansk. Esa rápida decisión proporcionó territorio para reforzar las principales líneas defensivas del Eje, lo que provocó entonces que Zhukov adelantara la operación ─a lo que contribuyó su carácter «inconexo», según la biografía de Zhukov del historiador Robert Forczyk─.

La desorganización supuso la condena de muchas operaciones en profundidad soviéticas, que se basaban en la aniquilación del enemigo a través de una serie de ataques apoyados mutuamente o «sucesivos», todos ellos conectados entre sí, y cada uno con objetivos limitados pero dirigidos hacia un objetivo mayor ─y ni una sola «batalla decisiva»─.

En muchos casos, el núcleo del fracaso de las ofensivas de la Unión Soviética se debió a la confusión en el nivel de Mando y la escasez de aprovisionamientos. Cuando la estrategia funcionaba, acababa con los ejércitos alemanes. Finalmente, en conjunto, ganaron la guerra.

Traducido por Jorge Tierno Rey, autor de El Blog de Tiro Táctico.

jueves, 31 de mayo de 2018

Virreinato del Río de la Plata: Cisneros luego de la Revolución de Mayo

¿Qué pasó con el virrey Cisneros luego de la Revolución de Mayo?









Don Baltasar Hidalgo de Cisneros y la Torre Cejas y Jofre vivió en el fuerte de Buenos Aires hasta el 24 de mayo, junto con su espléndida mujer, doña Inés Gaztambide y Ponce. Pero en cuanto fue desplazado, alquiló una casa en la actual calle Bolívar 553, entre Venezuela y México. Tenía con qué pagarlo, ya que continuó cobrando sus haberes, de acuerdo con lo resuelto por la Junta. Pero su estadía en la Buenos Aires revolucionaria iba a ser corta.
Cerró mucho su núcleo de amistades. Solía reunirse con Antonio Caspe, Francisco Anzoátegui, Manuel Villota, Manuel de Reyes y Manuel de Velazco, integrantes de la Real Audiencia, el más alto Tribunal de Justicia de Buenos Aires. Esta situación planteó cierta tirantez con el gobierno que recién había asumido. Entre el 7 y el 9 de junio tomó estado público un cruce de notas entre la Real Audiencia y la Primera Junta. Los magistrados le hacían ligeros planteos a la Junta que encendieron la chispa. Las repercusiones por esas notas fueron inmediatas.
Cerca de la medianoche del 10 de junio, cinco hombres con sus rostros cubiertos con pañuelos, protegidos a la distancia por un pelotón de cuatro soldados y un oficial, destrozaron los ventanales del hogar del fiscal del crimen Antonio Caspe, cuando el hombre se regresaba a su casa. Le dispararon y lo golpearon con sables, ocasionándole tres heridas en la cabeza. El fiscal quedó tendido en el piso. Su familia pensó que había muerto. Pero vivía. Según expresó en un informe la víctima, su mujer se desmayó del susto.
A sólo tres semanas de asumir la Primera Junta, ya se topaba con una acción que ponía en juego la capacidad de controlar los hechos y las personas.
A pesar de que se dijo que la agresión estuvo relacionada con el cruce de notas entre la Audiencia y la Junta, algunos atribuyeron la brutalidad a otro hecho. El lunes 28 de mayo, Caspe se había presentado en el fuerte para jurar obediencia al nuevo gobierno, junto con el resto de los integrantes de la Real Audiencia, del Consulado, del Cabildo y de otros organismos. El fiscal llamó la atención por haber acudido al acto con un escarbadientes en la boca. No fue el único imprudente. Otro de los tribunos, Manuel de Reyes, "hizo ostentación de limpieza de uñas durante la ceremonia", según un informe que publicó el nuevo gobierno.
Nadie demostró mucho ánimo de investigar el atentado del 10 de junio. Sobre todo porque Caspe prefirió no hacer la denuncia. de todos modos, no pasó desapercibido el hecho de que a los violentos los había cubierto un piquete de soldados amparados en la negra noche. Fuera de los ámbitos oficiales, se señaló a Feliciano Chiclana (futuro triunviro) como el oficial que cubría a los embozados. El damnificado y sus compañeros de tribunal mencionaron a Domingo French y Antonio Beruti como partícipes. Entre los enemigos de la revolución, el violento episodio se denominó "solfa Berutina".
En el gobierno existía preocupación porque este tipo de acciones se le iba de las manos y los desprestigiaba. Saavedra, Paso, Moreno y compañía se reunieron para debatir qué hacer. Apelaron a la Gaceta (el diario oficial) para dar su visión de los hechos. Pero eso no fue todo.
El 22 de junio de 1810 por la noche, dos soldados llegaron hasta la casa de Cisneros y le pidieron que se dirigiera al fuerte porque los integrantes de la Junta de Gobierno querían tratar asuntos referidos a la situación en España. El ex virrey comunicó que en breve asistiría. Le respondieron que lo aguardarían para acompañarlo. Con uno de sus mejores trajes se presentó ante las nuevas autoridades. Lo mismo ocurrió con los ministros de la Real Audiencia, cuyo peso institucional es equiparable al de nuestra Corte Suprema de Justicia.
Una vez que estuvieron todos en el una sala del fuerte, aparecieron Matheu y Castelli. El último, sin preámbulos no palabras suaves, les dijo que estaban todos detenidos. Mientras le informaba al grupo su condición de reo por intriga y su extradición a las islas Canarias, un piquete de soldados comandados por Juan Ramón Balcarce ingresó a apresarlos. Los subieron a dos carruajes rodeados de húsares. Balcarce viajó en el estribo del coche en el que viajaba Cisneros. Se dirigieron al muelle, donde los embarcaron. Caspe llevaba vendas en su cabeza. Las heridas aún estaban abiertas.
Inés Gaztambide de Cisneros se enteró por un criado de que a su marido lo habían embarcado. Al día siguiente le escribió una esquela a Saavedra en la que le decía: "La precipitación con que se llevaron anoche a mi marido no dio lugar a que le pusiese en el baúl más que tres o cuatro camisas. Si es que hay aún oportunidad para remitirle un baúl con lo preciso, he de merecerle a Vuestra Excelencia me lo avise y me franquee proporción para remitírselo. Dios guarde a Vuestra Excelencia muchos años. Buenos Aires, 22 de junio de 1810. Inés Gaztambide de Cisneros".
No recibió respuesta -al menos oficial- y vivió días de zozobra porque no le informaban con claridad qué había ocurrido con su marido ni adónde estaban llevándolo. Oyó, como todos, la clásica salva de quince cañonazos que solía despedir al barco en donde viajaba un virrey que partía.
La última virreina del Río de la Plata no tardaría en abandonar Buenos Aires. El único mueble que cargó fue la cama matrimonial. El resto lo dejó en manos de José Santos de Inchaurregui, amigo de la familia, para que los vendiera.
¿Qué dejó Cisneros al partir? Un coche grande que le había regalado el Cabildo de Buenos Aires cuando se hizo cargo del virreinato, y otro más pequeño. Cuatro docenas de sillas (eran de tres juegos distintos). Un costoso sillón con espaldar, dos sofás, dos mesas de sala, un ropero, un armario de comedor de caoba (al que le faltaban las llaves), fuentes de loza para baño, dos catres de cuero, dos esteras, varios cueros de alpaca, zorro y zorrino, seis globos de cristal para velas (dos estaban deteriorados), un farol roto, más el pardo Mariano, esclavo del virrey, que compró por trescientos pesos Pedro Antonio Cerviño.
Los Hidalgo de Cisneros se reencontraron en Cádiz. Sus años finales los pasaron en Cartagena, la ciudad natal del exiliado. Allí murió don Baltasar en junio de 1826, cuando se apagaban los últimos fuegos de las Guerras por la Independencia en América del Sur.

domingo, 13 de mayo de 2018

Guerra colonial: La marcha de Gálvez sobre Mississipi

La marcha olvidada con la que el Imperio español arrasó al ejército inglés en el Misisipi


  • La exposición «Memorias recobradas» desembarca en abril en Nueva Orleans con el objetivo de mostrar la importancia de la Corona en la emancipación de las Trece Colonias durante el siglo XVIII
  • El pintor de batallas, Augusto Ferrer-Dalmau, recrea en un nuevo cuadro el tortuoso viaje que acometió Bernardo de Gálvez con un ejército multicultural para conquistar las posiciones cercanas a Baton Rouge

ABC


Como ya hicieron en el siglo XVIII los doce millones de reales de vellón que España envió a las Trece Colonias para combatir por su independencia, la exposición «Memorias Recobradas, España, Nueva Orleans, y el apoyo a la Revolución Americana» ha cruzado el Atlántico con el objetivo de recordar a Estados Unidos que la ayuda cedida por Carlos III a los políticos de las barras y estrellas fue más que determinante para que terminaran constituyendo una nación.


«La marcha de Gálvez»-AUGUSTO FERRER-DALMAU


La muestra, que contará con más de 200 obras de arte, mapas, trajes o miniaturas, será inaugurada el 21 de abril en el «Louisiana State Museum» de Nueva Orleans y buscará, además, homenajear a figuras como la del malagueño Bernardo de Gálvez. Un héroe entonces desconocido que (entre otras cosas) marchó a lo largo del Misisipi con un ejército formado en buena parte por hispanos para expulsar a los casacas rojas de la importante posición de Baton Rouge.


Pieza de la exposición (busto de Washington)-L. M. GUERRERO

Según desvela a ABC José Manuel Guerrero Acosta, comisario de la exposición, el principal objetivo de «Memorias recobradas» es revivir una epopeya olvidada. La de muchos españoles que se dejaron la vida por combatir en favor de una nación incipiente a la que, actualmente, es pertinente recordar que no siempre estuvo a la cabeza del mundo. En sus palabras, la muestra pretende ayudar al público local a familiarizarse con esta gran contribución olvidada de la Corona.


A su vez, el responsable afirma que se ha elegido Nueva Orleans como sede porque fue un enclave determinante para nuestro país después de que el renqueante Imperio se posicionara del lado de las Trece Colonias y declarara la guerra a Gran Bretaña en 1779. No en vano, en esta urbe (cedida a España por los galos en 1764) se llegó a sentar el mismo Gálvez como gobernador. «Además, aprovechamos que este año se celebra el centenario de la fundación de la ciudad por parte de los franceses», explica.

Cuatro espacios
«Memorias recobradas» (expuesta hasta el pasado julio en la Torre Iberdrola de Bilbao) contará con cuatro espacios que permitirán a los visitantes conocer la colaboración entre norteamericanos y españoles. «El primero de ellos explica qué sucedía por entonces en la España de Carlos III. Eran tiempos de reformas y de ilustración», señala Guerrero. Con todo, y según el experto, esta primera toma de contacto con la muestra indagará también en «la presencia de nuestro país en América, en Florida, en Luisiana y en el sur de los Estados Unidos» antes del inicio de las hostilidades entre ambos imperios.

Las dos salas siguientes abarcarán los cuatro años en los que se combatió al inglés en el Nuevo Mundo (de 1779 a 1783). «Se explican los antecedentes, los pormenores de la ayuda económica y militar que se envió y, finalmente, la actuación de los españoles más determinantes», completa. El cuarto, para terminar, repasará la importancia de España al otro lado del Atlántico desde el siglo XIX hasta la actualidad.

Otros héroes

Entre los personajes que serán rememoradas en las salas centrales, Guerrero destaca a Bernardo de Gálvez. Y es que, fue el primer oficial español que, una vez declarada la guerra contra Inglaterra, armó un ejército con el que marchó contra los británicos. «Luego acometería sus aventuras más conocidas como la toma de Pensacola», añade.

Sin embargo, Guerrero también señala a otros grandes olvidados como el vasco Diego María de Gardoqui o el sevillano Francisco de Saavedra. La actuación de este último, de hecho, fue clave para que Estados Unidos venciera en la batalla de Yorktown (la misma en la que el líder británico Charles Cornwallis arrió la bandera). «Saavedra fue un enviado especial de Carlos III que se encargó de gestionar toda la ayuda económica. Sin embargo, se hizo famoso porque proporcionó mucho dinero (más de un millón de pesos) al ejército franco-estadounidense para que sus tropas combatieran en Yorktown», añade el comisario.

Una marcha olvidada

El 18 de mayo de 1779, un mes antes de que España informara oficialmente a Inglaterra del inicio de la guerra y cuatro años después de la declaración de independencia, el gobernador de Nueva Orleans Bernardo de Gálvez reunió un pequeño ejército con el que atacar los puestos defensivos que los británicos tenían en el Misisipi. Por aquellos días apenas disponía de unos pocos hombres del Batallón de Luisiana y algunos piquetes de otros regimientos.

Sin embargo, su popularidad hizo que se unieran a este ínfimo contingente afroamericanos libres, indios chactás, canadienses y varios voluntarios norteamericanos. Aquel ejército multicultural se aventuró a través del Misisipi empujando lanchas cargadas con cañones para, semanas después, conquistar los fuertes de Manchac y Baton Rouge.


Boceto del cuadro «La marcha de Gálvez»-AUGUSTO FERRER-DALMAU

Aquella fue una marcha que ha sido olvidada pero que, casi tres siglos después, ha vuelto a la vida gracias al nuevo cuadro del pintor de batallas Augusto Ferrer-Dalmau. Un precioso lienzo que se convertirá en una de las piezas centrales de la exposición para, después, viajar a Washington y al Guggenheim Partners de Miami. «Es la primera vez que pinto nativos americanos y afroamericanos. Ha sido difícil porque me he tenido que documentar de forma exhaustiva sobre el equipo, la vestimenta y los peinados de los indios de la zona. Y lo mismo a sucedido con los civiles negros», explica el artista en declaraciones a ABC.

En sus palabras, el resultado es una escena que muestra tanto las penalidades que sufrieron los hombres de Gálvez para llegar a su destino, como la camaradería que tenían los diferentes integrantes del contingente a pesar de proceder de lugares tan distintos.


Detalle del cuadro «La marcha de Gálvez»-AUGUSTO FERRER-DALMAU

Las penurias, en sus palabras, quedan reflejadas en pequeños detalles como un soldado con un tambor que no puede evitar caerse al agua debido a lo abrupto del terreno, o la cara de esfuerzo de dos miembros del contingente mientras tiran de una barca. «Fue horrible para ellos. Durmieron mal, apenas bebieron agua, sufrieron enfermedades de todo tipo...», indica.

Con todo, el popular pintor (que ha sido asesorado durante el proceso de creación por los expertos Luis Sorando, el mismo Guerrero y los Voluntarios de Madrid) señala que, en este caso, la importancia de la pintura la toma el ambiente. «El centro del cuadro es el escenario, es lo que da dureza a la situación. Ningún personaje prima sobre el resto», completa. No obstante, desvela que hay dos sujetos que tienen un papel especial: Gálvez (que monta a caballo) y un indio (el personaje más emblemático de los Estados Unidos).

lunes, 7 de mayo de 2018

ARA: Combate del Buceo

SEMANA DE LA ARMADA ARGENTINA.
COMBATE NAVAL DE MONTEVIDEO. SEGUNDA JORNADA.
Sigue vigente el bloqueo del puerto de Montevideo, pero el temporal que asola las aguas del Río de la Plata durante toda la jornada del día 15 de mayo mantiene ocupadas a ambas escuadras como para iniciar cualquier enfrentamiento. No obstante, los buques siguen moviéndose para no ser blanco del enemigo…



jueves, 3 de mayo de 2018

SGM: El engaño de William Martin en Huelva

William Martin, el hombre que cambió el curso de la II Guerra Mundial

El cementerio de La Soledad de Huelva rinde homenaje a los restos de quien hizo creer a Alemania que el desembarco aliado se iba a producir en Grecia


William Martin, el hombre que cambió el curso de la II Guerra MundialIsabel Naylor, hija de un trabajador inglés de la Compañía Minera de Riotinto,lleva flores a la tumba de William Martin (Julián Pérez / EFE)
La Vanguardia
EFE, Huelva

El cementerio de La Soledad de Huelva ha sido escenario de un sencillo homenaje para recordar a William Martin, el hombre cuyo cadáver apareció hace 75 años en las costas del municipio onubense de Punta Umbría cambiando el curso de la II Guerra Mundial. El acto ha contado con la participación del alcalde de Huelva, Gabriel Cruz, y la alcaldesa de Punta Umbría, Aurora Águedo, así como de Isabel Naylor, la hija de un trabajador inglés de la compañía minera de Riotinto, quien, siguiendo la tradición de su padre, ha llevado flores a la tumba “del hombre que nunca existió” durante 68 años.
En el transcurso del homenaje se han depositado flores en la tumba y Gabriel Cruz ha entregado a la alcaldesa y a Naylor el acta de defunción del supuesto comandante inglés cuya identidad continúa todavía llena de incógnitas. Isabel Naylor ha mostrado una profunda emoción en un acto que le ha traído muchos recuerdos de su padre, el que comenzó en los años 40 a llevar flores a la tumba, una tradición que más tarde continuó ella con 18 años y que ahora lo hará su hija, Gladys Méndez, que también ha estado presente en el homenaje, donde ha asegurado que “la tradición no se va a perder en la familia ni en Huelva, porque ya hay sucesora de la sucesora”.


El alcalde de Huelva, Gabriel Cruz (d), acompañado de la alcaldesa de Punta Umbría, Aurora Águedo (i), escuchan a Isabel Naylor (c), la hija de un trabajador inglés de la Compañía Minera de Riotinto (Julián Pérez / EFE)

La aparición del cadáver de William Martin en la playa de La Bota, en Punta Umbría, y el que portara documentación de gran interés, relativa a planes de desembarco de tropas aliadas en el continente europeo, no fue casualidad, sino parte de una delicada operación militar. Se trató de la operación “Mincemeat”, orquestada por el Servicio de Inteligencia Británico para hacer pensar a los alemanes que el desembarco de Normandía se haría en Grecia. Hicieron creer que Martin era un oficial naval británico, nacido en Cardiff el año 1907, con una vida aparentemente normal y una novia llamada Pamela a la que iba a pedir en matrimonio; pero lo cierto es que ni era comandante, ni se llamaba William Martin, nombre que fue inventado por el capitán Ewen Montagu.

Actualmente se barajan varias hipótesis, entre ellas la de que fuera el cuerpo de un alcohólico vagabundo galés llamado Glyndwr Michael, según las evidencias del historiador aficionado Roger Morgan. Estos dos nombres aparecen en la lápida existente en el cementerio de La Soledad de Huelva, el falso y el supuestamente real, de este hombre al que hoy se ha rendido homenaje.

La operación “Mincemeat” fue orquestada por el Servicio de Inteligencia Británico para hacer pensar a los alemanes que el desembarco de Normandía se haría en Grecia

sábado, 28 de abril de 2018

Guerra hispano-norteamericana: USS Vesuvius usa su artillería de dinamita

El crucero dinamita era casi tan peligroso para su tripulación como para el enemigo

Un experimento de la Marina de EE. UU. era encontrar una alternativa a la pólvora negra dio como resultado un diseño extraño

Robert Beckhusen |  War is Boring




El 13 de junio de 1898, el crucero USS Vesuvius se arrastró a menos de un kilómetro de la costa cubana y comenzó a lanzar explosivos desde sus monstruosos cañones de aire comprimido, silenciosamente, hasta donde los soldados españoles en tierra sabían hasta que los proyectiles aterrizaron. El bombardeo nocturno en la costa dirigido a Santiago fue la primera misión de combate del USS Vesuvius.

Ella sigue siendo una de las naves de guerra más extrañas de la era moderna. Un "crucero de artillería de dinamita" hecho a medida, el USS Vesuvius tenía una disposición única de tres cañones neumáticos de 15 pulgadas capaces de lanzar proyectiles de 550 o 200 libras con una sacudida de aire comprimido. Desde el punto de vista de la ingeniería, fascinante, los cañones del USS Vesuvius penetraron en su casco formando un ángulo, convirtiendo efectivamente al crucero en un arma triple flotante gigante.

La Marina de los Estados Unidos encargó y construyó el USS Vesuvius de 246 pies de largo y 945 toneladas como un experimento para resolver un problema técnico con cargas de artillería explosiva, según el Comando de Investigación y Desarrollo del Ejército de los EE. UU. o RDECOM, historia de explosivos militares.


Arriba, en la parte superior e inferior - 'Vesuvius' y sus cañones. Fotos de la Biblioteca del Congreso

La dinamita, patentada por Alfred Nobel en 1867, era propensa a explotar dentro de sus proyectiles durante el lanzamiento a altas velocidades, restringiendo el desarrollo de armas navales de los EE. UU., ya que la Armada todavía utilizaba en gran parte propulsores de pólvora negra, según la historia de RDECOM. Las armadas europeas usaban pólvoras sin humo que representaban un peligro menor de exceder el límite de presión de un barril, lo que podía desencadenar explosivos de la munición.

Los cañones neumáticos del USS Vesuvius no tuvieron que preocuparse por la presión excesiva, y los proyectiles de siete pies de largo con forma de dardo contenían una mezcla de dinamita gelatinosa relativamente más estable que se encendía al impactar contra el suelo con una batería eléctrica. Para ver un ejemplo de los cañones de la nave en un ángulo fijo de 16 grados, vea estas fotos arriba y debajo de la cubierta del USS Vesuvius.

Para aumentar o disminuir el rango, la tripulación modificó la presión del aire.

Ella también era relativamente pequeña para un crucero dado el armamento único. Sin embargo, su campo de tiro era pobre a un máximo de una milla con las conchas más grandes de 500 libras, el doble que las conchas más ligeras. El ataque a Santiago tuvo lugar por la noche dado que los cañones fuertes de los españoles podían extralimitarla. Pero el daño fue significativamente significativo si crees cuentas en el momento.

"La destrucción espantosa ha sido forjada dentro de los fuertes españoles por la explosión de los proyectiles de dinamita", dijo el químico Wm. App Jones escribió en una edición de agosto de 1898 del Informe de Merck. Luego citó a un oficial naval que pensaba que las posibilidades de sobrevivir en un combate real eran escasas, dado el casco lleno de dinamita.

"Como el capitán del 'USS Vesuvius' comentó recientemente con un humor sombrío, 'una vez golpeado por el cartucho de un enemigo, no habrá ritos funerarios necesarios para los hombres a bordo de este bote'".



Pese a lo peligroso que era permanecer en el USS Vesuvius, lo bueno es que sus cañones estaban en silencio a la distancia. De lo contrario, y durante el día, ella era de poca utilidad y estaba prácticamente indefensa frente a las naves de superficie que podían derrotarla y superarla con sus torrecillas transitables y armaduras considerablemente más pesadas.

Como resultado, y especialmente debido al corto alcance del crucero, la Marina sacó sus cañones neumáticos y la convirtió en un buque para probar torpedos, pero uno de esos torpedos dio la vuelta y la golpeó durante un experimento de 1915. Ella no se hundió, gracias a los esfuerzos de control de daños por parte de la tripulación, pero la Marina la eliminó en 1922.

viernes, 27 de abril de 2018

GCE: Combate aéreo sobre Jarama

Jarama



 
La Pintura y la Guerra. Sursumkorda in memoriam


De esta lámina sólo se el nombre del autor, y eso, por la firma: Juan Abellán García-Muñoz. Se ve en élla a tres bombarderos Junkers Ju-52 de la Aviación Nacional (llama la atención la ametralladora dorsal, que no había visto nunca en estos aparatos), atacados por dos grupos de cazas de la Aviación Republicana: a la derecha, mostrando su "panza" celeste, unos Polikarpov I-16, "Mosca" (denominación Republicana) o "Rata" (denominación Nacional); al frente, y por encima de los bombarderos, unos Polikarpov I-15 "Chato"; por encima de todos ellos, los tres Fiat Cr-32 "Chirri", de "la Patrulla Azul", comandados por García Morato (el 3-51). Todo ello me hace suponer que se trata de la Batalla del Jarama, en la cual "la Patrulla Azul" (3 aparatos) se enfrentó, desobedeciendo las órdenes de no entablar combate contra fuerzas superiores, con una fuerza de 30 de cazas republicanos, arratrando al combate a la Escuadrilla de la Aviación Legionaria que los acompañaba. Con esta acción el Ejército Nacional se hizo dueño del aire hasta el final de la guerra y García Morato fue condecorado con la Gran Cruz Laureada de San Fernando.

miércoles, 25 de abril de 2018

Guerra de la Independencia: Batalla de San José (1811)

Batalla de San José




Batalla de San José - 25 de Abril de 1811


El 25 de Mayo de 1810 el Cabildo Abierto en la ciudad de Buenos Aires decidió que el Consejo de Regencia gaditano no tenía facultades para gobernar América en ausencia del prisionero Fernando VII. Como consecuencia destituyó al Virrey del Río de la Plata Baltasar Hidalgo de Cisneros y en su lugar se constituyó la “Junta Provisoria gubernativa conservadora de los Derechos del Fernando VII”.

No todos los territorios del Virreinato aceptaron esta decisión; entre ellos la Gobernación de Paraguay, el Alto Perú (hoy Bolivia) y la ciudad de Montevideo. En ésta última pesó la opinión pro Regencia, lo que constituyó un problema para el gobierno de Buenos Aires en razón de que allí se asentaba la principal guarnición del territorio y era sede del Apostadero de la Real Armada; y dada su posición geográfica se hallaba en condiciones de bloquear por río y mar a la capital.

Pese a todo, las hostilidades no se iniciaron, puesto que la Junta de Buenos Aires inició campañas militares contra otras zonas rebeldes.

Mientras tanto la Regencia designó para tomar posesión del Virreinato a Francisco Javier Elío (31 de Agosto de 1810), quien recibió órdenes de embarcarse para el Plata en Alicante, por hallarse Cádiz presa de una epidemia de fiebre amarilla. Embarcó en la fragata “Ifigenia”, acompañado de su ayudante Joaquín Gayón y Bustamante, y de un piquete del Regimiento de Voluntarios de Madrid, llegando a Montevideo el 12 de Enero de 1811. El 3 de Febrero, entre otras cosas, dispuso que el piquete de los Voluntarios de Madrid desembarcase y se constituyese en el plantel de una fuerza más numerosa que iba a ser reclutada localmente.

A fines de Febrero se produjo en la campaña de la Banda Oriental (hoy República Oriental del Uruguay), territorio bajo la autoridad del Virrey, un levantamiento de carácter juntista, promovido desde Buenos Aires. A poco de esto la vanguardia de las tropas de la Junta cruzó el río Uruguay bajo el mando del Teniente Coronel José Artigas. Éste había sido comisionado para sublevar la campaña y los pueblos del interior contra la autoridad virreinal; operación que tuvo éxito dado que era un personaje de mucho relieve y prestigio en el territorio oriental.

Las milicias así convocadas fueron convergiendo hacia los lugares donde aun se mantenía la autoridad del Virrey, teniendo como último objetivo la toma de la ciudad fortificada de Montevideo. En estos momentos es que Elío dispuso la salida de fuerzas que ocupasen las poblaciones más cercanas a la ciudad. Una de ellas fue la villa de San José de Mayo, hacia donde marcharon –entre otras fuerzas- los soldados del Voluntarios de Madrid.

El 24 de Abril de 1811, Venancio Benavides, jefe de fuerzas juntistas, se aproximó con sus fuerzas a la población de San José, cuya pequeña guarnición se hallaba comandada por Joaquín Gayón quien, intimado a rendirse o plegarse a los atacantes contestó que “… no rendiré las armas que tengo el honor de mandar, hasta que la suerte me obligue a ello”.

El ataque no lo realizó Benavides ese mismo día por estar ya anocheciendo y haber llegado un pequeño refuerzo a la guarnición. El mismo se efectuó la mañana del día siguiente, comenzando a las ocho de la mañana y finalizando al mediodía. Según el parte del jefe vencedor, la acción realmente decisiva duró ocho minutos, resolviéndose todo en un ataque a la bayoneta. De hecho las bajas fueron muy escasas: 3 muertos y diez heridos de los defensores y 9 heridos de los atacantes.  En el combate cae herido de muerte el capitán Manuel Antonio Artigas, primo de José Gervasio de Artigas. El botín de guerra consistió en armamento, especialmente unos cañones de a 4 libras y otro de a 24, aunque por la descripción hecha de éste último en realidad parece que se trataba de una carronada de marina.

Pese a todo, a las pocas horas de haberse tomado la población, se aproximaron fuerzas provenientes de Montevideo comandadas por un tal Bustamante. Las fuerzas que habían ocupado San José, salieron a atacarles a distancia de, aproximadamente, una legua; pero las tropas voluntarias de caballería se les dispersó al enfrentarse con una tropa formada en cuadra y con, por lo menos, una pieza de artillería. El sargento Esteban Rodríguez, que formaba en las fuerzas montevideanas establece en su “diario” que ellos no pasaban de 60 hombres mientras que los enemigos eran alrededor de 600. Cifras que parecen ser exageradas ambas la primera en menos y la segunda en más. Marchando lentamente y haciendo fuego terminaron los atacantes por recuperar la población de San José, que Benavides había abandonado para continuar la campaña.

Ante estos acontecimientos Venancio Benavides volvió con sus fuerzas, logrando el día 26 reocupar el lugar, haciendo prisioneros a las segundas fuerzas provenientes de Montevideo.

Fuente


Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado

Portal www.revisionistas.com.ar

Voluntarios de Madrid en Montevideo – Antonio Alvarez, Montevideo (Uruguay)

Se permite la reproducción citando la fuente: www.revisionistas.com.ar

viernes, 6 de abril de 2018

GCE: Lugares olvidados del conflicto

Los lugares olvidados de la Guerra Civil

Donde habita el olvido de las administraciones, un grupo de ciudadanos desinteresados pone su esfuerzo, su tiempo y trabajo para recuperar la otra memoria histórica de la guerra civil.
EL PAÍS



1 El Blockhaus 13, en Colmenar del Arroyo, formaba parte de una línea defensiva de 22 búnkeres que nunca llegó a terminarse. Esta fortificación, inspirada en las que se levantaron en Europa en la Primera Guerra Mundial, es la única que aún se mantiene en pie. SAMUEL SÁNCHEZ Ernesto Viñas, vecino de Quijorna, lleva 18 años recuperando objetos de la batalla de Brunete. Fundador de Brunete en la memoria, ofrece rutas guiadas, visitas al museo que ha montado en el sótano de su casa y una oficina de memoria histórica para que los familiares puedan rastrear las pistas de sus combatientes. 


2 Ernesto Viñas, vecino de Quijorna, lleva 18 años recuperando objetos de la batalla de Brunete. Fundador de Brunete en la memoria, ofrece rutas guiadas, visitas al museo que ha montado en el sótano de su casa y una oficina de memoria histórica para que los familiares puedan rastrear las pistas de sus combatientes. SAMUEL SÁNCHEZ


3 En 2013 la Comunidad de Madrid excava parcialmente el Blockhous 13. Un año más tarde se convierte en el primer vestigio de la guerra civil que entra en la lista de yacimientos arqueológicos visitables. SAMUEL SÁNCHEZ


4 A pesar de que la impresionante colección de piezas militares en el museo de Brunete en la Memoria, a Ernesto Viñas lo que más le impresiona son los objetos más humanos: lapices acoplados en casquillos, cartas, dibujos o tubos de pasta de dientes con las huellas del día a día de la batalla. SAMUEL SÁNCHEZ


5 El Blockhaus 13 conserva intactas sus cuatro troneras conectadas por un anillo. La Segunda Compañía del Batallón de Zapadores necesitó tan sólo dos meses para levantar la estructura fortificada. SAMUEL SÁNCHEZ


6 Sobre las estanterías del museo de Ernesto Viñas, piezas que revelan cómo era el día a día de los soldados en el frente: como esta bota en la que se han conservado restos de un periódico de la época. Los visitantes pueden tocar y ver de cerca cada uno de los objetos. SAMUEL SÁNCHEZ


7 David Loriente, vecino de Morata de Tajuña, lleva años trabajando desinteresadamente con la Asociación Tajar para recuperar los lugares de la batalla del Jarama. Recientemente el ayuntamiento ha comenzado las excavaciones arqueológicas en las trincheras al pie del monumento de Martín Chirino. SANTI BURGOS


8 Un sencillo monumento recuerda a los soldados del batallón British caídos en la llamada Colina del Suicidio, cerca de Morata de Tajuña. Alrededor de la placa ahora vandalizada, unas piedras blancas, un ramo de flores ya marchitas y trozos reventados de metralla. SANTI BURGOS


9 De niño, Goyo Salcedo, buscaba con su padre restos de metralla de la batalla del Jarama para venderlos como chatarra. Años después, comenzó a guardarlos para recuperar la memoria de aquellos días. Hoy tiene su propio museo en Morata de Tajuña, junto a un mesón. SANTI BURGOS


10 En el Museo de la Batalla del Jarama, Goyo Salcedo ha ido reuniendo piezas de los dos bandos. Su aspiración es que se cree un centro de interpretación en Morata de Tajuña donde quede permanentemente su colección. SANTI BURGOS


11 “En el campo de batalla se quedaron toneladas y toneladas de metralla”, comenta David Loriente. Durante años, los alrededores de Morata quedaron bañados de casquillos de la batalla del Jarama. En los años de postguerra, los vecinos los recogían para venderlos como chatarra. SANTI BURGOS


12 El frente del Jarama está surcado por las largas trincheras que cavaba el ejército de la República. Muchas han desaparecido bajo los campos de labranza o en cotos particulares de caza. Otras, como esta de la zona de retaguardia de Morata de Tajuña, están siendo recuperadas. SANTI BURGOS


13 La colección de caretas anti-gas del Museo de la Batalla del Jarama. Cada domingo, su dueño, Goyo Salcedo, visita el rastro de Madrid en busca de nuevas piezas. SANTI BURGOS


14 César Guardeño, del Círculo por la Defensa y la Difusión del Patrimonio, lleva años trabajando para que no se pierdan importantes piezas arquitectónicas de la guerra civil en la ciudad de Valencia. Algunas, como este refugio antiaéreo de la calle Espadas, resistieron a los bombardeos pero se enfrentan hoy a la desidia y el olvido. MÒNICA TORRES



15 En 1998, salió a la luz una de las construcciones más enigmáticas de la guerra: el Copón de Miaja, fortificación militar en la playa del Saler. El Círculo por la Defensa y la Difusión del Patrimonio ha iniciado hace un año una batalla administrativa para lograr que se recupere. MÒNICA TORRES


16 Los refugios antiaéreos de los barrios de Valencia se construían gracias a las aportaciones de los vecinos. En las calles adyacentes se colocaban señales que indicaban su ubicación. Hoy todavía se conservan algunas, como ésta en un bar de la Plaza de Tetuán. 16Los refugios antiéreos de los barrios de Valencia se construían gracias a las aportaciones de los vecinos. En las calles adyacentes se colocaban señales que indicaban su ubicación. Hoy todavía se conservan algunas, como ésta en un bar de la Plaza de Tetuán.

jueves, 5 de abril de 2018

Liberación de Chile: La feroz batalla de Maipú

5 de abril de 1818: la feroz batalla de Maipú




O´Higgins y San Martín en "El abrazo de Maipú", obra de Pedro Subercaseaux.

Crédito: Daniel Balmaceda

Daniel Balmaceda  | La Nación

La situación era caótica. La Patria se perdía. Los godos habían sorprendido, en medio de la noche cerrada, al ejército patriota en los campos de Cancha Rayada. Todo se lo habría llevado el diablo si no hubiera sido por la magnífica actuación de Juan Gregorio de Las Heras quien, en medio del caos, sacó del peligro a cuatro mil quinientos hombres y salvó al Ejército. La capital chilena estaba sumida en el pánico ante los rumores sobre la muerte de los Libertadores, rumores que quedaron disipados cuando el 25 de marzo de 1818, ambos entraron a Santiago.

El general San Martín sabía que no había tiempo que perder para reorganizar al ejército. Pero el ánimo estaba en baja. El Libertador, entonces, se dirigió al pueblo reunido en la Plaza de Armas.

Chilenos: Uno de aquellos acasos que no es dable al hombre evitar, hizo sufrir a nuestro ejército un contraste. Era natural que este golpe inesperado y la incertidumbre os hicieran vacilar, pero ya es tiempo de volver sobre nosotros mismos y observar que el ejército de la Patria se sostiene con la gloria al frente del enemigo. (.) La patria existe y triunfará, y yo empeño mi palabra de honor de dar en breve un día de gloria a la América del Sur.

El pueblo confió en sus palabras. Sus soldados, también. Y ese día de gloria llegó pronto. El 2 de abril, luego de haber recolectado armas de entre todo el pueblo, el ejército unido argentino-chileno se dirigió hacia el valle que se extiende al lado del río Maipú, al sudeste de Santiago.

Tres días después, el 5 de abril, los realistas, en su marcha hacia la capital con el objetivo de invadirla, se apostaron en la hacienda de Lo Espejo ubicada en aquel valle. San Martín situó a sus tropas en una elevación del terreno desde donde pudo observar al ejército realista. Al revisar la disposición del enemigo en una única línea, le dijo a sus oficiales: "¡Qué brutos son estos godos!". Se había dado cuenta de una falla letal en las filas enemigas: no tenían reserva.

Los españoles habían dispuesto a la tropa en una única línea defensiva. Frente a esta táctica, San Martín dispuso tres divisiones. A la derecha, una al mando de Las Heras, Alvarado a la izquierda y en la retaguardia, la reserva conducida por Hilarión de la Quintana.



"Maipú, un abrazo para la historia" es la obra conmemorativa, escrita por Roberto Arancibia Clavel, Luis V. Ferrada Walker, Julio Luqui Lagleyze, Guillermo Palombo, Diego A. Soria y Alfredo A. Stahlschmidt. Fuente: Archivo - Crédito: Daniel Balmaceda

Hacia el mediodía se dio la orden de avance y la división de Las Heras se lanzó hacia los godos, rompiendo filas y dispersando a los soldados hacia la izquierda en donde los esperaba la división de Alvarado. Pero éste no pudo contenerlos. Fue en ese momento en que San Martín ordenó el avance de la reserva. Hilarión de la Quintana se sumó a las fuerzas de Alvarado e hicieron retroceder al enemigo que se atrincheró en la Estancia Lo Espejo.

En el momento en que los españoles ordenaron la retirada, se dio aviso a O´Higgins, que esperaba en la capital con una segunda reserva. El héroe chileno se dirigió al campo de batalla. Al encontrarse con San Martín, lo abrazó como pudo, ya que tenía el brazo vendado por las heridas de marzo, y le dijo: "¡Gloria al salvador de Chile!".

El ataque final lo dieron Las Heras y el general Balcarce, persiguiendo al enemigo hasta derrotarlo.Maipú fue una batalla sangrienta, brutal. Las fuerzas patriotas tuvieron mil heridos y perdieron ochocientas vidas, mientras que murieron cerca de mil quinientos realistas en el campo de batalla y unos mil trescientos prisioneros.

La importancia de este triunfo radicó en haber dinamitado las esperanzas españolas. El ejército realista prácticamente desapareció. La independencia de Chile quedó asegurada.

A doscientos años de la batalla final, historiadores chilenos y argentinos se unieron para escribir el libro: "Maipú - Un abrazo para la historia" (Editorial Universitaria del Ejército Argentino). La calidad de los textos y las ilustraciones son un merecido homenaje a aquellos hombres que sacrificaron hasta sus vidas en busca de la ansiada libertad de los pueblos de América del Sur.

miércoles, 21 de marzo de 2018

Aztecas: Pruebas de su holocausto

Aparecen pruebas sobre el Holocausto azteca

El Imperio azteca fue una entidad de control territorial, político y económico que existió en la zona central de Mesoamérica, durante el Posclásico Tardío, antes de la Conquista española. Formalmente, estaba integrada por los dominios de la Triple Alianza, conformada por Texcoco, Tlacopan y México-Tenochtitlan. En los hechos, la mayor parte de los territorios bajo el dominio de los altépetl coaligados pertenecían a los mexicas. A lo largo de la historia ha habido diversas versiones a favor y en contra el posible holocausto Azteca y al parecer en la actualidad se han hallado nuevas pruebas que confirmarían qué ocurrió en verdad.
Por Urgente 24



La 1era descripción de la torre de los cráneos de Tenochtitlan la hace en 1521 el soldado español Andrés de Tapia, que acompañó a Hernán Cortés y a los totonacas, tlaxcaltecas y otras tribus en la conquista de México. Luego la repitieron el conquistador español Bernal Díaz del Castillo y el historiador Francisco López de Gómara. Después fue negada, y con ella, aquel sistema de sacrificios humanos de los aztecas, porque el Imperio azteca tenía que pertenecer al edén indígena que los españoles bárbaros habían destruido cuando arrasaron América. En consecuencia, estas descripciones del terror azteca no podían ser más que mentiras para justificar la conquista de México.



Hernán Cortés

Los propios mexicanos cuentan que su historia -y contra este disparate escribió Octavio Paz- comienza con la fundación del dios Quetzalcóatl, para verse luego interrumpida con la llegada destructiva de los españoles, y continuada por su cauce natural tras la independencia. Hace ya mucho tiempo que se sabe que los cronistas españoles no mentían.

Hace pocos días, una noticia de agencia desveló que en las excavaciones arqueológicas que desde 2015 se hacen junto a la catedral metropolitana de México se ha encontrado una torre de cráneos que responde punto por punto a la descripción de los cronistas españoles

Los arqueólogos han encontrado ahora un osario de cabezas de hombres presos en guerra y sacrificados a cuchillo, el cual era a manera de teatro más largo que ancho, de cal y canto con sus gradas, en que estaban ingeridas entre piedra y piedra calaveras con los dientes hacia afuera. Es decir, que Cortés no mentía. Con el agravante de que no son sólo guerreros sacrificados, como dijeron los aztecas, sino también mujeres y niños.

La negación de los sacrificios ha tenido distintas versiones, plenamente vigentes. El 25/04 de este año Jason Suárez, del History Department de El Camino College de California, explica en su conferencia Questions of ritual human sacrifice que la idea de los sacrificios humanos es errónea y fruto de haber interpretado torticeramente las imágenes en que estos sacrificios se representan, para justificar la conquista.

Para Marvin Harris es la falta de proteínas la que explica los sacrificios humanos. Todo ello va encaminado a reforzar la idea de que los españoles no llegaron a México y acabaron con un horror institucionalizado, porque el horror debía estar encarnado por ellos mismos, por Cortés y sus hombres y, por tanto, nada beneficioso podía venir de ahí.

Pero ahora el descubrimiento de la torre de los cráneos de Tenochtitlán, tan verazmente descrita por los cronistas, obliga a mirar a Cortés y a su gente de otra manera.

Pronto caerá otro manto de silencio sobre esta realidad como ha caído sobre tantas otras que no necesitaban de un equipo de arqueólogos. Como, por ejemplo, que el gobernador nombrado por Cortés que tuvo México en el nuevo orden cristiano se llamó Andrés de Tapia Motelchiuh (1526-1530) y era un azteca que se bautizó tomando precisamente el nombre del cronista y conservando también el suyo, y que era un plebeyo casi esclavo a quien el anquilosado sistema social azteca nunca le hubiera permitido prosperar. Acompañó a Cortés durante 3 años en sus expediciones. Pero se podría nombrar también a otro plebeyo,  Pablo Xochiquenzin, que también fue gobernador 5 años. O a Diego de Alvarado Huanitzin, que acompañó a Cortés en la expedición a Honduras y fue nombrado gobernador de Ecatepec, cargo que ocupó 14 años. Después el virrey Antonio de Mendoza le nombró gobernador de Tenochtitlán. O a Diego de San Francisco Tehuetzquititzin o a  Alonso Tezcatl Popocatzin, o a Pedro Xiconocatzin. Todos indios, todos gobernantes del virreinato de la Nueva España.

lunes, 19 de marzo de 2018

Inteligencia: Decodifican mensajes de Fernando el Católico

El espionaje español descifró el código secreto de Fernando el Católico, un enigma de 500 años

Se trata de un alfabeto usado en las cartas ultra confidenciales entre el Rey y su mejor general, Gonzalo Fernández de Córdoba. Para develar el enigma, España apeló a expertos del Centro Nacional de Inteligencia

Por Claudia Peiró || Infobae
cpeiro@infobae.com



Fernando el Católico y su sofisticado sistema para encriptar la correspondencia sensible

Hay euforia en España por el desciframiento de lo que hasta ahora era considerado "uno de los más importantes misterios de la Historia [de ese Reino]: el código de las comunicaciones secretas entre Fernando el Católico (1452-1516) y Gonzalo Fernández de Córdoba, héroe militar cuya figura se agranda a la luz de las misivas", según adelantó el diario ABC.

Eran los tiempos en que España se enfrentaba a Francia por el control del Reino de Nápoles, del que ambas coronas se consideraban legítimas dueñas. Los franceses lanzaron dos grandes ofensivas contra esa región de la península itálica. Eran también los tiempos finales del Papa Borgia (Alejandro VI, que muere en 1503), y de su hijo César, jefe militar vaticano, que llevaban una política pendular, oscilando entre aliarse con España -su tierra de origen- o con Francia, a la vez que intentaban ampliar y consolidar su propio poder territorial en Romaña.

En el terreno de las batallas, el hombre de Fernando el Católico (Fernando II de Aragón) era Gonzalo Fernández de Córdoba, llamado el "Gran Capitán" por su valiente y eficaz desempeño militar.


El noble castellano Gonzalo Fernández de Córdoba (1453-1515) fue un jefe militar admirado, que legó a la posteridad sus tácticas de batalla

El diario ABC revela el modo en el cual el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) logró desentrañar este código, admirable por su eficacia en proteger los secretos de Estado del esposo de Isabel la Católica por más de cinco siglos. Si bien se conocían otras cartas, no cifradas, entre ambos hombres, la correspondencia sobre asuntos estratégicos de Fernando había permanecido inescrutable hasta ahora, porque no se conservaba la tabla de sustitución de letras y palabras por signos que el Rey y su brazo armado usaban en las cartas e informes intercambiados durante la campaña de Nápoles.

Reconstruirla fue una tarea de expertos. Concretamente, el Ejército español, custodio de esos documentos, confió la tarea al CNI, cuyos agentes confirmaron la gran "sofisticación" de este sistema de encriptado.

Una muestra de las cartas codificadas

La historia del desciframiento del código fernandino empezó en el año 2015, cuando el Museo del Ejército, depositario de estos documentos, solicitó el auxilio de especialistas de Inteligencia para poder, al fin, acceder a un contenido hasta ahora sólo conocido por los destinatarios.

 Al pie de una carta, Fernando “tradujo” de puño y letra unas frases. Un “descuido” real que fue la punta del ovillo
El CNI recogió el guante y, al cabo de más de dos años de trabajo, está en condiciones de presentar el resultado. El material de trabajo fueron dos cartas, fechadas el 27 de mayo de 1502 y el 14 de abril de 1506, que el Museo cedió a los expertos. En una de ellas, una pequeña pista permitió dar con la clave: al pie de la misiva, el rey Fernando había "traducido" de puño y letra unas pocas frases. Un "descuido" real que permitió tirar de la punta del ovillo.

Al no tener la tabla de equivalencias de los signos, el trabajo debía ser deductivo, a partir de esos mínimos fragmentos descifrados por el propio Fernando. El código usado era, dicen los especialistas, muy adelantado para su tiempo, al punto que recién en el siglo XVII aparecen sistemas similares.


Una muestra de la tabla de equivalencias reconstruida por la CNI

Era una época belicosa, en un escenario que obligaba a largos y riesgosos desplazamientos por tierra y mar, por lo que el secreto de las comunicaciones y de las estrategias era vital.  A ello se aplicaron con ingenio el Rey y sus hombres, al punto que el código no pudo ser descifrado hasta ahora. Se trataba de uno muy complejo que combinaba varios métodos -desde tablas cifradoras hasta palabras con un significado oculto distinto del "normal"- y diferentes categorías de signos -de la letra al jeroglífico.

En el también llamado "código del Gran Capitán", para evitar que las repeticiones de signos facilitasen el descifrado, las letras y palabras más usadas en el español tenían más de una equivalencia; en ciertos casos, hasta cinco o seis correspondencias diferentes. Es decir, no había un sólo signo para cada letra. A fin de complicar más el sistema, algunos signos correspondían a combinaciones de letras. Otra dificultad es que las palabras eran escritas sin separación entre ellas o con una separación caprichosa.



Finalmente, un obstáculo no menor fue el castellano antiguo de estos mensajes, con muchas diferencias con el actual.

Pese a todo, partiendo de los signos conocidos gracias a la anotación del Rey, las dos cartas fueron descifradas, revelando la tabla de encriptado completa: 88 símbolos y 237 códigos de letras combinadas que ahora podrán ser usadas para "traducir" el resto de la correspondencia. Esto seguramente brindará información novedosa y precisiones sobre la etapa. Pero lo ya revelado muestra aspectos hasta ahora desconocidos acerca del vínculo entre ambos hombres que estaban además ligados por un parentesco lejano. La correspondencia entre la Corte de los Reyes Católicos y el Reino de Nápoles era constante: informes, órdenes, reproches… De las cartas surgen discrepancias entre el Rey y su Capitán en torno a temas como la contratación de mercenarios o enojos por decisiones inconsultas de Gonzalo de Córdoba.

Un historiador, especialista en la trayectoria del Gran Capitán -y biógrafo del personaje-, José Enrique Ruiz-Domènec, dijo a ABC que esto muestra las muchas reservas que tenía el Rey "ante una campaña muy peligrosa en la que se jugaba mucho". "Y las expresa de un modo diferente a lo que decía en documentos oficiales", agrega.


El Rey Fernando el Católico y su hombre en Nápoles, Gonzalo Fernández de Córdoba, llamado el Gran Capitán

Un dato que debería inspirar prudencia a todos los historiadores, en especial cuando se internan en temas de Estado. Los grandes políticos y estrategas suelen ser reservados sobre sus intenciones. Como decía Juan Domingo Perón, "la política es un juego de vivos, en el que gana el que sabe pasar por tonto sin serlo". O "el que logra pasar por tonto durante más tiempo". Algo que muchos investigadores del pasado suelen olvidar, apegándose a lo público y "oficial".

"Vamos a tener acceso a nuevas revelaciones (…). Yo mismo tendré que revisar mi biografía", admitió por ejemplo José Enrique Ruiz-Domènec.

 Conoceremos las intenciones reales y la cultura política del momento en el que eclosiona la época moderna (Ruiz-Domènec)
Entusiasmado, anticipó: "Este logro es la llave para acceder a un nuevo fondo en el que conoceremos las intenciones reales y la cultura política del momento en el que eclosiona la época moderna". Ruiz-Domènec también confía en que esta investigación permita descifrar otras "claves empleadas en cartas similares de Génova y otras repúblicas, donde era tradición preservar bajo códigos las órdenes diplomáticas".


Fernando el Católico (Fernando II de Aragón)

Las cartas confirman el genio político de Fernando el Católico, pero también que el "Gran Capitán" no le iba en zaga en ese talento. Concretamente, intuyendo una segunda y mejor pertrechada invasión francesa al Reino de Nápoles -que tomó desprevenido al Rey-, Gonzalo de Córdoba decide por su cuenta reclutar mercenarios para la defensa -Fernando le había ordenado limitarse a defender el Faro-, previendo que, desatada la campaña, los refuerzos desde España demorarían en llegar.

Poco después, tendrá lugar la batalla de Ceriñola (1503) en la que, cerca de Cannas, el sitio donde Aníbal había derrotado a las legiones de Roma, y con la misma desventaja, Gonzalo Fernández de Córdoba obtiene una aplastante victoria para España sobre los franceses.

"De la táctica que puso en juego allí, nacerá la futura estrategia de los Tercios, llamada a dominar el escenario europeo durante más de un siglo", dice el diario español con indisimulado orgullo.


Contra todos los pronósticos, Gonzalo Fernández de Córdoba vence a los franceses en la batalla de Ceriñola (1503)

En las cartas, se espera también encontrar fundamentos para otras acciones del rey Fernando. "Gracias a lo que revelen las cartas podremos saber sus estrategias, sus temores, sus sentimientos ante esos acontecimientos que hasta ahora no hemos podido conocer", dice el historiador.

 Fernando hace catarsis contra su yerno, Felipe el Hermoso, por el modo en que trata a su hija Juana, apodándola ‘loca’
Esta expectativa es muy fundada, considerando que existen muchas otras cartas no cifradas entre ambos hombres y que éstas revelan un grado de confianza que habilita mucha franqueza. Por ejemplo, en una de esas epístolas sin codificar, Fernando el Católico hace catarsis contra su yerno, Felipe el Hermoso, que muy pronto le disputó el reino de Castilla, y se muestra indignado por el trato que le da a su hija Juana, que pasará a la posteridad como "la loca", en parte por obra de su propio marido. Escribe el Rey a su primo: "[Felipe] no se ha contentado con publicar por loca a la Reyna mi fija, su mujer, y enbiar acá sobre ello escrituras firmadas de su mano, e más he sabido que la tienen en Flandes como presa e fuera de toda su libertad. (…) …guárdela Dios, ya vos vedes que devo yo sentir de todo esto, e para con vos yo disimulo por no ponerla en más peligro fasta traerla, si a nuestro señor plugiere".


La estatua de Gonzalo Fernández de Córdoba, al pie del monumento a Isabel la Católica
 En Nápoles, Fernando promueve la misma política de mestizaje que en el Nuevo Mundo
En otra de estas cartas, Fernando sugiere que sus soldados se casen en Nápoles, una propuesta coherente con la política de mestizaje que los Reyes Católicos exportaron al Nuevo Mundo : "Otrosí, porque es de creer que en estas guerras havrán enbiudado muchas mugeres de todas suertes en el Reyno de Nápoles, y muchas de aquellas y otras que están por casar, es de pensar que havrán plazer de casarse con españoles, diréis al dicho nuestro visorey que deve procurar que se casen en aquel Reyno todos los más españoles que ser pudiere, de los peones y de todas suertes, y si hay algunos lugares despoblados que se hayan de poblar que se pueblen de españoles".


“Que se casen en aquel Reyno (de Nápoles) todos los más españoles que ser pudiere”, le escribe el Rey a su Capitán

En síntesis, quizás estas cartas obliguen a "reescribir algunos episodios importantes" de la historia española, como reflexiona el ABC, pero tal vez también permitan conocer o confirmar los fundamentos de los rasgos esenciales del Imperio español en sus tiempos de gestación.

lunes, 12 de marzo de 2018

GCE: El asalto al Cuartel de la Montaña de Madrid

Las fotografías más dramáticas del asalto al Cuartel de la Montaña

Guerra en Madrid


El patio de armas del Cuartel de la Montaña tras el asalto

No hace falta recordar que la sublevación militar de Madrid durante el 18 de julio de 1936 fue un auténtico fracaso. La falta de coordinación entre los mandos de los principales acuartelamientos de la capital dejó mucho que desear, circunstancia que fue aprovechada por el Frente Popular. En pocas horas, el Gobierno republicano se hizo con el control de las principales unidades de la ciudad, permitiendo armar a los partidos políticos de izquierdas que pretendían "frenar a toda velocidad" el avance de los rebeldes.
Los combates que se produjeron durante las primeras 72 horas de la Guerra Civil en Madrid fueron terribles, especialmente en el Cuartel de la Montaña. Ubicado en las proximidades de la calle Ferraz, el cuartel se levantaba justo en la zona del actual Templo de Debod. Allí lucharon hasta las últimas consecuencias poco más de 1.500 hombres que aunque aprovecharon sus conocimientos militares, nada pudieron hacer para resistir los ataques republicanos. De los combates que se registraron en este ya desaparecido acuartelamiento, hemos obtenido diez imágenes impactantes que no suelen apreciarse con demasiada frecuencia en los libros de historia.


Un mapa muy valioso del Cuartel de la Montaña en 1936


Mapa de la época de la ubicación del cuartel

Como puede apreciarse en este mapa de incalculable valor, el Cuartel de la Montaña estaba situado muy cerca de Plaza de España. Podría decirse que la fachada principal daba al Paseo de Pintor Rosales aunque el acuartelamiento también podía apreciarse con normalidad desde Ferraz y desde la calle Irún. Cuando empezaron los combates entre asaltantes y defensores, los republicanos tuvieron a tiro de cañón a sus enemigos desde la Plaza de España.

El Cuartel de la Montaña estaba defendido por varios regimientos que se encontraban situados en diferentes zonas de la instalación militar. El principal problema que tuvo que hacer frente el General Fanjul, el militar de más alta graduación que accidentalmente tuvo que encargarse de la defensa, fue la mala ubicación del cuartel. La calle Ferraz y Pintor Rosales se encontraban en una zona elevada en comparación con la Montaña, por lo tanto, los soldados que participaban en su defensa eran blanco fácil para los milicianos.

Hay que recordar que en la actualidad, en el lugar en el que estaba levantado el cuartel se encuentra ubicado uno de los parques más bonitos de Madrid, el parque de la Montaña o del Templo de Debod. Sobre las ruinas del antiguo cuartel se colocó, pieza a pieza, un templo de origen egipcio, que todavía hoy puede ser visitado.


Las milicias se preparan para el asalto del cuartel


Varios madrileños corrían hacia el Cuartel de la Montaña

Cuando la población de Madrid se percató de que se había producido una sublevación militar, cientos de madrileños pertenecientes a organizaciones del Frente Popular acudieron hasta diferentes cuarteles con la intención de conseguir armamento. Pronto descubrirían que en Madrid también se había producido un amago de sublevación. De manera improvisada, muchos de esos milicianos se armaron de valor y se enfrentaron a un enemigo mucho mejor preparado militarmente.

En la fotografía podemos ver a varios de los hombres que intentaban asaltar el Cuartel de la Montaña en los primeros momentos de la Guerra Civil. Ninguno lleva uniforme militar ya que la gran mayoría de los asaltantes formaban parte de la población civil. Eso sí, contaron con el apoyo incondicional de Guardia Civil y Guardia de Asalto para terminar derrotando a los sublevados.

Los asaltantes contaron también, aunque no de manera definitiva, con el apoyo de la aviación y con varias piezas de artillería que se habían colocado de manera estratégica en las inmediaciones de Plaza de España. Pese a todo, el éxito del asalto se debió fundamentalmente a la ofensiva protagonizada por ciudadanos anónimos, muchos de los cuáles entraron a cuerpo descubierto en el cuartel.

La masacre de los militares y falangistas sublevados


Varios defensores muertos durante y después del asalto

La sublevación en Madrid fue un auténtico fracaso. Ni los militares ni los falangistas que defendían las instalaciones del Cuartel de la Montaña pudieron frenar la ofensiva de los milicianos del Frente Popular que les superaban en número y poseían una posición mejor para la ofensiva. De los cerca de 150 oficiales que dirigieron la defensa, 98 murieron en el combate o fueron asesinados a sangre fría en el mismo patio de armas. El resto de los muertos en la lucha fueron unos 300 pertenecientes a diferentes graduaciones militares y afiliados a la Falange Española.

Esta imagen corresponde al fin de los combates en el Cuartel de la Montaña. Se puede ver el patio de armas repleto de cadáveres, muchos de ellos muertos durante los tiroteos, sin embargo, muchos testimonios aseguran que la gran mayoría de los muertos fueron asesinados después de rendirse por una masa airada que buscaban "su particular venganza" por los milicianos caídos. Cuentan que muchos de los militares (sobre todo oficiales) que habían defendido el cuartel, murieron a bayonetazos y cuchilladas por parte de individuos exaltados sedientos de sangre.

En esta fotografía puede apreciarse un poco más de cerca el baño de sangre que se vivió en el Cuartel de la Montaña. Los caídos que se aprecian en la fotografía desprendían mucha cantidad de sangre, por lo que no sería de extrañar que hubieran recibido más de un impacto de bala. Jóvenes y veteranos yacían en el suelo del cuartel ante un calor abrasador que asolaba Madrid en el verano de 1936.

Al final podemos divisar la imagen en solitario de un agente de la Guardia Civil. Pese a su naturaleza militar, los miembros de la Benemérita de Madrid fueron los primeros junto a la Guardia de Asalto en tomar el Cuartel de la Montaña. Tras acabar con las dos ametralladoras sublevadas de una de las puertas, los guardias civiles fueron los primeros en entrar en el Cuartel de la Montaña para poner fin a los combates. Tras ellos entró la masa de milicianos.


Los oficiales fueron la presa más cotizada por los milicianos



El cuerpo sin vida del oficial tras el asalto

La fotografía muestra el cuerpo sin vida de uno de los oficiales que defendió el Cuartel de la Montaña hasta las últimas consecuencias. Tumbado hacia abajo y observando el charco de sangre, todo apunta a que el militar fue ejecutado a sangre fría con un disparo en la cabeza a muy poca distancia. Aún así, determinar con exactitud la forma en la que perdió la vida este militar sublevado es una tarea ardua y difícil.

Los milicianos que tomaron el Cuartel de la Montaña buscaban a toda consta a los oficiales que habían dirigido la sublevación en Madrid. La muerte de 98 de los 150 oficiales participaban en la defensa, demuestra la alta tasa de mortandad entre los jefes del alzamiento en la capital. Con todo, algún oficial consiguió huir in extremis del cuartel quitándose la guerrera en el momento en el que entraron los milicianos en el cuartel y haciéndose pasar por un simple soldado de remplazo.

De la fotografía en sí no hay muchos datos aunque hay algunas versiones que insinúan que por la posición del cuerpo sin vida del militar, dicen que éste se podría haber quitado la vida antes de haber sido detenido por los milicianos del Frente Popular.


Los interrogatorios de los detenidos tras el asalto




A la izquierda un oficial detenido y a la derecha un suboficial

La caras del oficial y del suboficial de las fotografísa lo dicen absolutamente todo. No tenemos duda de que el de la izquierda es un oficial por la vestimenta: las botas y el tipo de pantalón que estaba utilizando. Al arrestado le rodean un gran número de individuos de lo más variopintos que le piden explicaciones sobre lo acaecido en el Cuartel de la Montaña. Sin embargo, librarse de la muerte en el mismo patio del cuartel no significaba ni mucho menos la salvación para el militar.

Muchos de los oficiales detenidos en el Cuartel de la Montaña fueron condenados a muerte en agosto, como sucedió con el General Fanjul, el militar que se encargó accidentalmente de la defensa. Al igual que él, otros oficiales terminaron fusilados en la Casa de Campo o en el Cementerio Este. Otros, sin embargo, también morirían pero sin juicio previo: perderían la vida en las ejecuciones en masa de Paracuellos del Jarama.

Un depósito de cadáveres saturado tras el fracaso del alzamiento




El depósito de cadáveres del Hospital Central de Madrid

Tras los enfrentamientos del Cuartel de la Montaña, los depósitos de cadáveres de los principales hospitales de Madrid se llenaron completamente. Las autoridades de la República tuvo que anunciar por radio que no se llevaran más cuerpos a determinados hospitales porque se encontraban saturados de personas. Además, durante esa primera semana de guerra también hubo otro problema: la falta de ataúdes en la capital. Las funerarias no disponían de tantas cajas de madera por lo que todo valía para enterrar a los difuntos.

Pese a ello, lo peor estaba por llegar. Durante los meses siguientes Madrid fue una auténtica carnicería. Agosto, septiembre y octubre fueron los meses de los paseos: cada mañana aparecían muchísimos cadáveres en las cunetas de la capital de personas vinculadas con los partidos de derechas o el clero. Fueron víctimas de las entonces llamadas checas, grupos de personas de las Milicias de Retaguardia que asesinaron sin juicio previo a presuntos enemigos.

Por otro lado, en noviembre se producirían las ejecuciones en masa de Paracuellos del Jarama, así como los primeros bombardeos aéreos sobre la capital por parte de la aviación franquista. Los combates en la Casa de Campo y en Ciudad Universitaria también dejarían un largo reguero de cadáveres.