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sábado, 9 de diciembre de 2017

Guerra de invierno: 8 hechos del conflicto

8 Hechos: Cuando los finlandeses y la nieve resistieron la invasión soviética en la guerra de invierno


Andrew Knighton | War History Online



Cuando la Segunda Guerra Mundial estalló en Europa Occidental, la Unión Soviética se embarcó en otra guerra, en la que lograría fácilmente sus objetivos estratégicos, pero que también debía dejar a la URSS ensangrentada y avergonzada. Era un conflicto que alentaba la invasión de Hitler a Rusia y también permitía a los soviéticos preparar un contraataque contra los invasores nazis.

Esta fue la Guerra de Invierno.

1. Invadir Finlandia

Había una larga historia de tensión y violencia entre Finlandia y la URSS. Con la economía de Finlandia creciendo en la década de 1930, se convirtió en un objetivo tentador para la agresión soviética. La URSS comenzó a exigir territorio de Finlandia.

El 30 de noviembre de 1939, después de dividir Polonia con Alemania, y con el resto de Europa preocupado por los nazis, la URSS invadió Finlandia. Los objetivos de la invasión han sido discutidos, pero si estaba destinado a terminar con la conquista completa o el reordenamiento de las fronteras, el punto estaba claro: la URSS estaba después de la tierra finlandesa y quería dominar ese país.

Un gobierno títere, llamado el Gobierno de Terijoki, fue establecido en territorio ocupado usando unos pocos finlandeses simpáticos al comunismo soviético. Durante los próximos tres meses, las dos naciones lucharían una guerra agotadora.

2. Problemas de transporte

La invasión rusa debía seguir el modelo blitzkrieg que había servido tan bien a los alemanes en Polonia, un avance rápido y duro que utilizaría recursos y tecnología superiores para superar la resistencia. Pero mientras Polonia era una tierra de llanuras abiertas, Finlandia era una de bosques congelados y nieve profunda. Esto no era lugar para blitzkrieg.

Caminos sepultados bajo diez pies de nieve bloquearon el avance soviético. El suelo mantenido caliente por la nieve arriba se convirtió en pantanos fangosos, a través de los cuales la infantería tuvo que caminar. Muchos vehículos sólo podían avanzar después de que cientos de soldados de infantería se hubieran adelantado a ellos, derribando la nieve.


Tanques ligeros soviéticos T-26 del Ejército soviético 7 durante su avance en el istmo Careliano.


3. Muerto por el frío


Aunque estaban familiarizados con la lucha en sus propios duros inviernos, los soviéticos no estaban preparados para lo amargo que sería el frío finlandés. Las carpas eran insuficientes. Los uniformes no eran lo suficientemente cálidos. Las líneas de suministro rusas se estaban derrumbando y los soldados no tenían los suministros que necesitaban. El hielo, el viento y la nieve hicieron de la vida de los invasores un infierno vivo.



Tropas finlandesas de esquí en el norte de Finlandia en enero de 1940.

Fue peor para las tropas heridas. Los servicios médicos, inadecuadamente equipados para las condiciones, no podían tratar a los heridos con la suficiente rapidez. La mayoría de los soldados soviéticos heridos murieron congelados.


4. Armas equivocadas para el clima


La artillería finlandesa más común fue una pistola de 76 mm que data de alrededor del año 1902 (76 K 02). El arma está camuflada en la ciudad de Viipuri en marzo de 1940.

Los soviéticos estaban dispuestos a luchar con las armas y los vehículos más modernos a su disposición - equipo que esperaban ser superior al de los finlandeses. Los finlandeses tenían poca munición, sólo tenían armas y aviones antitanque limitados, prácticamente no tenían fuerzas blindadas y superaban en número de tres a uno. Parecía demasiado fácil para los rusos.

Pero como los hombres que los llevaban, las armas soviéticas sufrieron el frío. Las pistolas funcionaron mal. Los motores se estancaron. Los vehículos motorizados se congelaron en las condiciones de hielo. Incluso los colores de los uniformes demostraron ser contraproducentes, verdes oscuros que habrían proporcionado el camuflaje en otra parte que hacía hombres resaltar contra el blanco congelado y los blancos para los francotiradores finlandeses.


5. Los finlandeses se defienden




La defensa de Finlandia era un ejemplo clásico de lo que un ejército más pequeño y menos bien equipado podía lograr con valor, ingenio y conocimiento de las condiciones locales.

Los finlandeses emprendieron inicialmente un retiro de lucha, dándoles tiempo para preparar líneas defensivas más profundas en el país. Utilizaron las tácticas de la guerrilla y concentraron hábilmente sus fuerzas para atacar a las tropas soviéticas que las superaban en número de doce a uno en algunas áreas. Los bolsillos de las fuerzas rusas fueron aislados, rodeados y luego destruidos.

Las tácticas finlandesas se adaptaron al clima, las fuerzas enemigas y las limitaciones de sus propios suministros. Las tropas de esquí fueron capaces de moverse con más rapidez y comodidad que la infantería soviética, con regularidad maniobrando. Las balas fueron barridas de enemigos caídos, ayudando a compensar el déficit. Las pistas del tanque ruso estaban atascadas con dispositivos improvisados ​​para detener su avance.

El cóctel Molotov se convirtió en el arma de firma de la guerra, y fue tan popular entre las tropas finlandesas que pronto fue fabricado centralmente.

A pesar de la existencia del gobierno títere, casi nadie en Finlandia favoreció la causa soviética. La nación se unió ante la agresión rusa.

6. Participación internacional



Voluntarios suecos durante la guerra de invierno, llevando rifles anti-tanque Boys en sus espaldas.

Al igual que la Guerra Civil Española, la Guerra de Invierno se convirtió en un punto de encuentro para la oposición a lo que muchos consideraban una peligrosa ideología y las políticas de un dictador. El dinero y los suministros se recaudaron de países de todo el mundo, aunque un bloqueo alemán hizo difícil conseguirlos. Mensajes de apoyo fueron enviados por figuras prominentes en Washington. Francia y Gran Bretaña hablaron de enviar sus propias tropas a Finlandia.

Pero fueron los vecinos locales de Finlandia los que más ayudaron a los finlandeses. Voluntarios de Suecia, Dinamarca, Noruega, Estonia, Hungría y Ucrania vinieron a luchar junto a los finlandeses. Los países escandinavos, en particular, mantenían relaciones amistosas con Finlandia y temían que los soviéticos también los invadieran. Ellos suministraron tropas familiarizadas con el clima y sus formas de lucha, hombres que, como los finlandeses, pudieron esquiar en la batalla.

7. La paz a un precio



Guerra de invierno: concesiones territoriales de Finlandia a la Unión Soviética. Jniemenmaa - CC BY-SA 3.0

La URSS tenía sus propias tácticas: formas costosas y brutales, pero formas que podían ganar. Arrojando a miles de hombres en asaltos frontales, desgastaron la resistencia finlandesa y, finalmente, rompieron las líneas defensivas. Superados en número, desarmados y con sus planes rotos, los finlandeses se vieron obligados a buscar la paz.

Era una paz que los soviéticos estaban dispuestos a aceptar. La guerra les había costado muchísimo en términos de hombres, material y reputación, era una dolorosa vergüenza que querían poner detrás de ellos. A pesar de esto, tenían suficiente territorio finlandés para buscar términos que les convinieran.

El 12 de marzo de 1940, se firmó el Tratado de Paz de Moscú. Finlandia concedió el 11% de su territorio, el 30% de su base económica, a la URSS. 422.000 finlandeses perdieron sus hogares.

8. Lecciones aprendidas ... o no



Los soldados del Ejército Rojo exhiben una bandera capturada del estado finlandés.

Los soviéticos habían aprendido una lección de la guerra de invierno. Re-equiparon a sus ejércitos maltratados con mejores equipos, particularmente el tanque T-34.

Hitler, viendo desde Alemania, también había aprendido una lección: que Rusia era débil, y que podía invadir y conquistar con confianza el país.

Pero Hitler no había aprendido todas las lecciones tácticas de la guerra, no se dio cuenta de la capacidad de las fuerzas mal equipadas pero determinadas para contener enemigos mejor equipados y los peligros de una guerra en invierno. La próxima vez, estos ayudarían a los soviéticos, no los paralizarían y las lecciones aprendidas de los finlandeses, les permitirían vencer a los alemanes.

Fuente:


Geoffrey Regan (1991), The Guinness Book of Military Blunders.

martes, 17 de octubre de 2017

Por qué India y Bangladesh tienen la frontera más loca del mundo

Por qué la India y Bangladesh tienen la frontera más loca del mundo



The Economist

Este año marca un hito en los anales de la extraña geografía. El 31 de julio la India y Bangladesh intercambiarán 162 parcelas de tierra, cada una de las cuales se encuentra en el lado equivocado de la frontera Indo-Bangladesh. El final de estos enclaves sigue un acuerdo hecho entre la India y Bangladesh el 6 de junio. Los territorios situados a lo largo de la frontera más loca del mundo incluyen la pieza de resistencia de una extraña geografía: el único "contra-contra-enclave" del mundo: un parche de la India rodeado por territorio bangladesí dentro de un enclave indio en Bangladesh. ¿Cómo surgieron los enclaves?
India y Bangladesh comparten una frontera de 4.100km (2.500 millas), arrastrada apresuradamente alrededor de uno de los lugares más densamente poblados de la tierra en 1947. Debido a la interminable zigging y zagging constituye el quinto más largo del mundo. Los paquetes que se intercambiarán son 111 enclaves bangladesíes y 51 indios agrupados a ambos lados de la frontera de Bangladesh con el distrito de Cooch Behar, en el estado indio de Bengala Occidental. Los enclaves son invisibles en la mayoría de los mapas; La mayoría son invisibles en el suelo también. Pero se convirtió en un problema evidente para sus 50.000 habitantes con la aparición de pasaportes y controles de visados. La India independiente y Bangladesh -parte de Pakistán hasta 1971- se negaron a permitir que los demás administraran sus enclaves, dejando a su pueblo efectivamente apátrida.

La leyenda dice que los enclaves se formaron como resultado de una serie de juegos de ajedrez jugados entre dos maharajas hace siglos (los trozos de tierra se usaban como apuestas). Más tarde se atribuyeron a un oficial británico borracho que supuestamente derramó gotas de tinta en el mapa al trazar la frontera India-Pakistán en 1947. Según Reece Jones, un geógrafo político, las parcelas fueron cortadas de territorios más grandes por tratados firmados en 1711 y 1713 entre el maharaja de Cooch Behar y el emperador mogol en Delhi, poniendo fin a una serie de guerras menores. Los ejércitos mantenían el territorio que controlaban, los habitantes pagaban impuestos a sus respectivos gobernantes feudales y la gente se movía libremente a través de una mesa de trabajo modelada por la guerra feudal. Cincuenta años después, los esfuerzos de la Compañía Británica de las Indias Orientales para aclarar el desordenado mapa fracasaron cuando sus residentes optaron por quedarse.



Era la partición, la división de la India y Pakistán, que convirtió los enclaves en una tierra de nadie. El maharaja hindú de Cooch Behar eligió unirse a la India en 1949 y trajo consigo las ex-mogoles, ex-posesiones británicas que heredó. Enclaves al otro lado de la nueva frontera fueron tragados (pero no digeridos) por Pakistán Oriental, que más tarde se convirtió en Bangladesh. No fue sino hasta 1974 que los dos países acordaron por primera vez arreglar esta frontera. India acordó renunciar a una compensación por una pérdida neta de territorio que es aproximadamente la mitad del tamaño de la isla de Hong Kong (o 2.000 estadios de cricket). Pero los gobiernos débiles y el nacionalismo frustraron el progreso de la India. En mayo de 2015, 41 años más tarde, su parlamento finalmente aprobó una enmienda constitucional necesaria para ceder tierras a Bangladesh y resolver la anomalía.

Borrar los enclaves tendrá tres efectos principales. La primera será sentida principalmente por los residentes, que ahora pueden elegir a qué país unirse, adquiriendo los beneficios básicos de la ciudadanía en el proceso. El proceso permitirá a la India y Bangladesh concentrarse en cuestiones más importantes. Por último, al desaparecer de las fronteras de Bengala, los enclaves del mundo han dado un salto hacia la extinción. A partir de este verano, habrá 49 parcelas extraterritoriales dejadas en cualquier parte, principalmente en Europa occidental y en la periferia de la antigua Unión Soviética. La mayoría de los enclaves del mundo habrán desaparecido de la noche a la mañana.

martes, 4 de julio de 2017

Conflictos americanos: El Miércoles Negro del Cenepa

El "Miércoles Negro" 
Miércoles 22 de Febrero de 1995. 
(CONFLICTO FRONTERIZO ENTRE ECUADOR Y EL PERU EN 1995) 




"A las 10 y 30 de la mañana iniciamos el ataque. Tomamos al enemigo por sorpresa y empleamos todo el poder de fuegos que teníamos. Los obligamos a huir dejando a una docena de muertos. Abandonaron también sus morteros de 81 mm. y 60 mm." 

Después de un año del inicio del conflicto con Ecuador en el Alto Cenepa, uno de sus principales protagonistas, el entonces comandante -hoy coronel-, Luis Alatrista, relató a la revista peruana "Caretas" en el número 1398, su participación en los combates, particularmente en el famoso "miércoles negro", así llamado por el jefe del ejército ecuatoriano, el general Paco Moncayo, debido a las cuantiosas pérdidas que sufrieron. Alatrista comandaba la Unidad Pachacútec, destacamento de élite del Ejército que había estado peleando contra la subversión en el Frente Huallaga. Ese miércoles 22 de febrero, los comandos peruanos asaltaron con éxito el puesto de Tiwinza, pero tuvieron que replegarse por el fuego de la artillería enemiga, según relatan ellos. 

Por su comportamiento heroico, Alatrista recibió en diciembre de 1995 la más alta condecoración que otorga el Ejército, la orden Francisco Bolognesi. 

Cuando el helicóptero piloteado por el capitán Luis García Rojas fue derribado en el Alto Cenepa, el 29 de enero de 1995, el comandante Luis Alatrista, jefe de la Unidad de Comandos Pachacútec, estaba aún en la zona de Bijao, en el Huallaga, luchando contra la columna senderista "Atreverse". 

A esas alturas, ya el comando de las FF.AA. apreciaba que la situación en el Cenepa era más difícil de lo que habían pensado al principio. La parte del Batallón de Comandos "COMANDANTE ESPINAR Nº 19" -al que pertenece Pachacútec-, que se encontraba en Lima, ya había sido despachada al Cenepa. "Al día siguiente de ese hecho partimos de Tingo María rumbo a Lima y desde allí fuimos enviados a El Milagro, en Bagua -relata Alatrista-. Yo estaba al mando de las patrullas Miranda, Molina, Calle, Camino, Huertas y Baca, a la cual se sumaba personal de la Escuela de Comandos y un grupo de la Fuerza de Operaciones Especiales de la Marina (FOES), dirigido por el capitán de fragata Alejandro Silva". 

 

El 11 de febrero Alatrista ya estaba en PV1 y el lunes 13 encabezó la emboscada a las patrullas enemigas que salían desde Coangos. "Ese día, a las tres y media de la tarde, con tres patrullas de asalto, una de apoyo y otra de seguridad, atacamos al enemigo y le causamos 35 bajas", continúa Alatrista. "El objetivo era cortar la línea de abastecimiento que iba desde Coangos a la Y, Base Sur y Tiwinza." 

ATAQUE A TIWINZA 

"El 22 de febrero ha sido llamado por los ecuatorianos "el miércoles negro", porque dicen que ese día les causamos más bajas que en todo el conflicto", refiere el comandante Alatrista. 
"Después del ataque a Coangos, permanecí en PV1 reorganizando las patrullas. Allí el coronel Roberto Chiabra me ordenó atacar Tiwinza por el nor-este, es decir, ubicarme entre Tiwinza y las líneas ecuatorianas. Avanzamos rápidamente. Llegamos a la Y en hora y media, y seguimos por una trocha abierta por el enemigo." 
"En ese lugar dejé a la patrulla del teniente Huertas con la misión de brindar seguridad al tránsito en la trocha y emboscar a cualquier patrulla enemiga que intentara llegar desde Coangos a Tiwinza o viceversa. Allí se me unieron las patrullas Mimbela, Cabrera y Chávez, y continuamos la aproximación por la parte alta de la cordillera del Cóndor, para evitar las minas colocadas por el enemigo, abriendo trocha en medio del fango y los insectos". 
"Con la ayuda de un GPS, nos ubicamos entre Banderas y Tiwinza. Ocupamos un observatorio construido por el enemigo, empleado también como plataforma antiaérea. Desde allí se dominaba el puesto La Montañita. Más al norte, con dificultad, se veía Tiwinza. Allí dejamos otra patrulla. Su misión era impedir que el enemigo la recupere e instale sus misiles antiaéreos, y proteger nuestra retaguardia". 
"Con el grueso de la unidad de Comandos Pachacútec, seguimos a Tiwinza, siempre desplazándonos por la parte alta de la cordillera. En el día hacía mucho calor y en la noche nos pelábamos de frío. Las lluvias torrenciales caían en cualquier momento. Cuando estábamos entre Tiwinza y Banderas empezamos el descenso. El camino era difícil, accidentado, fangoso." 

 
Soldados del glorioso Ejército Peruano avanzan al encuentro del invasor sorteando minas enemigas. Portan fusiles FAL, granadas de mano, en primer plano soldado equipado con un lanzacohetes de manufactura rusa "RPG-7V". Se utilizaron en la toma de Tiwinza una sección de 12 "RPG-7V" que dispararon un total de 280 cohetes, causando terribles estragos. 


"Cuando estábamos próximos a Tiwinza escuchamos el fragor del combate: eran tropas de los batallones 314, 16 y la compañía Especial que atacaban La Montañita. A eso de las 10 de la mañana del miércoles 22 de febrero, descubrimos la ubicación de su posición de morteros y su puesto de comando. Ellos estaban disparando sobre nuestras tropas que atacaban La Montañita". 
"De inmediato reuní a los jefes de patrulla y dicté las órdenes de ataque. Las patrullas Mimbela, Chávez y Cabrera se desplegarían hacia el norte. Las patrullas de los tenientes Camino y Molina serían las patrullas de asalto que atacarían inmediatamente. Las patrullas del teniente Calle y el capitán Bendezú quedarían en seguridad." 
"A las 10 y 30 de la mañana iniciamos el ataque. Tomamos al enemigo por sorpresa y empleamos todo el poder de fuegos que teníamos. Los obligamos a huir dejando a una docena de muertos. Abandonaron también sus morteros de 81 mm. y 60 mm., radios modernos Racal, teléfonos de campaña, más de 700 granadas de mortero, cajones de granadas y munición de fusil." 
"Tomada la posición, desmontamos las piezas de morteros para llevárnoslos, así como el armamento menor, y ocultar el resto del material, pues ellos contratacaron inmediatamente, tratando de recuperar la posición perdida. En ese intento, la patrulla del teniente Molina los repelió, causándoles 5 muertos. En su cobarde huída sembraron más minas." "Cuando nos reorganizamos, recibimos de Banderas un nutrido fuego de artillería y morteros y optamos por orientarnos a una posición de seguridad y dominante sobre Tiwinza." "En esta acción, como en otros enfrentamientos que hemos tenido con las fuerzas especiales del enemigo siempre hicieron `aguas', como su jefe, el coronel Aguas." "Más al norte, las patrullas Miguel y Chávez le causaron 15 bajas al enemigo. El teniente Huertas y su patrulla, que había quedado en una trocha, emboscó al enemigo provocándole 8 bajas y capturando un prisionero." "En estas acciones destacaron el teniente Rentería y el sub oficial Cañahuaray, así como los Foes de la Marina." 
Otros oficiales complementan el relato del comandante Luis Alatrista. El mayor Pareja relata que "los monos...(sic) (los ecuatorianos) creían que nuestros RPG (lanzagranadas de origen ruso) eran lanzallamas por los fogonazos que despiden a la hora que salen las granadas y por la temperatura que produce al estallar, son más de tres mil grados de calor que queman en un radio de 10 a 15 metros." 

 

Comunicado Oficial de las FFAA ecuatorianas recogido por el corresponsal del diario español "El Periódico", en su edición del viernes 24 de febrero de 1995: "...La ofensiva peruana en la frontera entre Ecuador y Perú...incluye gases tóxicos y lanzallamas, es un ataque verdaderamente atroz y extraordinariamente masivo..." 


Fuente: revista "CARETAS" (editada en Lima). Por: Fernando Rospigliosi y J. Torres. Warbook (c) 2001

viernes, 28 de abril de 2017

Conflictos americanos: La guerra de las 100 horas (parte 3)

La Guerra de las 100 Horas (Parte 3) 
por Mario A. Overall | 20-Apr-04 

Parte 1 | Parte 2 | Parte 3

4. Inicio de las Hostilidades (14 de Julio) 
Increíblemente, casi todas las operaciones militares de la Guerra de las Cien Horas están envueltas en la polémica. El conflicto aún genera largas y encarnizadas discusiones, casi todas ellas sobre si realmente se produjo tal o cual bombardeo, o ésta o aquella misión. Para empeorar más las cosas para los historiadores que pretenden estudiar el conflicto, la tradicional fuente de información en éstos casos La Prensa local- no puede tomarse en cuenta, pues tanto en Honduras como en El Salvador, los medios de información estaban fungiendo como entes de propaganda. 



En todo caso, para fines de este estudio nos basaremos en los escasos partes militares de ambos ejércitos y en documentos del departamento de estado de los Estados Unidos para tratar de esclarecer lo que realmente sucedió, tratando de ahondar un poco en las inconsistencias de manera que podamos dilucidar los hechos. También echaremos mano de los datos vertidos en largas discusiones sostenidas en el Foro del website de la Sociedad Histórica de la Aviación Latinoamericana (www.laahs.com) en las cuales participaron historiadores de las Fuerzas Aéreas de Honduras y El Salvador. Finalmente, también tomaremos información de varios libros que se publicaron al respecto, de donde trataremos de dejar fuera el patriotismo, la diatriba épica y los sentimientos nacionalistas, los cuales, a veces, nos hacen perder la perspectiva de los hechos. Con esa aclaración hecha, procederemos a analizar el primer día de la guerra: 14 de Julio de 1969. 

El Alto Mando Salvadoreño había fijado el Día D de la campaña contra Honduras para el 14 de Julio de 1969. La acción inicial a ejecutarse estaría a cargo de la FAS y sería un bombardeo sobre el aeropuerto de Toncontín, en Tegucigalpa, sede del cuartel general de la FAH. Simultáneamente se lanzarían ataques aéreos a las poblaciones de Catacamas, San Pedro Sula, Valladolid, Nueva Ocotepeque, San Marcos Ocotepeque, Santa Rosa de Copán, Nacaome, Amapala, Quipure, Yoro, Guarita, Jinigual, La Labor y La Virtud. En la operación estarían involucrados todos los aviones de la FAS y catorce aviones civiles, los cuales también serían utilizados como bombarderos, pues se les había equipado con dispositivos - construidos por mecánicos de la FAS - que permitían lanzar morteros de 60 y 81mm. 

A falta de aviones de bombardeo, se instalarían rieles de carga en el piso de los transportes C-47 Salvadoreños con el objeto de facilitar el lanzamiento de bombas por la puerta lateral, convirtiendo dichos aviones en bombarderos improvisados. Tal práctica se convertiría en algo común en ambas Fuerzas Aéreas durante la guerra, ya que como veremos más adelante, la FAH también utilizaría éste singular método. 

Los aviones Salvadoreños empezaron a salir del aeropuerto internacional de Ilopango en San Salvador en donde se ubicaba el cuartel general de la Fuerza Aérea- antes de las 17:00 horas, de manera que pudieran atacar los blancos asignados aún con suficiente luz, y escapar protegidos por la obscuridad luego de haber efectuado la misión. La hora H estaba fijada para las 18:10, hora en que los primeros aviones deberían estar sobre sus blancos asignados. 

El C-47 FAS-104 , tripulado por los mayores Jorge Domínguez y Fidel Fernández, apoyados por los sargentos Miguel Tónchez y Miguel Jiménez, llega a Toncontín con nueve minutos de retraso, y sin mayores preámbulos, empieza a lanzar su carga explosiva sobre el aeropuerto. Las bombas de 100 libras son deslizadas, una por una, sobre los rieles fijados al piso hasta la puerta de carga, en donde uno de los sargentos las empuja hacia el vacío. Se escuchan las primeras explosiones, al tiempo que las luces de Tegucigalpa se extinguen. Hay fuego antiaéreo tratando de derribar al C-47 que vuela a 8 mil pies, pero éste logra evadirlo en la obscuridad. Los escoltas del FAS-104, dos Cavalier Mustang armados con bombas, despegan de Ilopango minutos después de que el C-47 lo hiciera, sin embargo y por razones que se desconocen, no llegan hasta Toncontín, prefiriendo arrojar sus bombas en las aldeas de Jalteva, El Suyatal, y Guaimaca. Igual sucede con otro C-47 que, habiendo sido enviado a Toncontín, bombardea Catacamas. 

En la base de La Mesa, San Pedro Sula, la noticia del ataque a Tegucigalpa se riega como pólvora. Los pilotos son alertados y poco después cuatro F4U y un T-28 despegan en busca de aviones Salvadoreños que pudieran estar aproximándose a la base. Sin embargo, la búsqueda, que se había extendido hasta las inmediaciones de la población del Cañaveral, resulta infructuosa. Por su parte, los cinco FG-1D Salvadoreños que tenían la misión de atacar La Mesa, inexplicablemente lanzan sus bombas sobre Santa Rosa de Copán y Nueva Ocotepeque, para luego regresar a territorio Salvadoreño. Por qué bombardean esos sitios es uno de los misterios más grandes de la guerra. Algunos historiadores especulan que los pilotos perdieron el rumbo hacia La Mesa, mientras que otros hablan de que había mal tiempo lo que les impidió continuar (No obstante los reportes Meteorológicos de la época dicen que el clima fue excelente durante todo el mes de Julio, al menos sobre las áreas de operaciones), y otros más dicen que los pilotos simplemente confundieron el blanco por errores de navegación y por el desconocimiento del terreno. 



Mientras eso sucedía, el resto de aviones civiles Salvadoreños lograba atacar las posiciones que se les habían designado, pudiendo regresar a su país sin mayores consecuencias. Es de hacer notar que, salvo los Cavalier Mustang, todos los aviones Salvadoreños regresarían a los aeródromos de dispersión en lugar de hacerlo a Ilopango. 

Poco antes del anochecer el alto mando de la FAS se entera que uno de los Cavalier Mustang, específicamente el TF-51D FAS-400 piloteado por el Capitán Benjamín Trabanino Santos, se ha visto forzado a aterrizar en el aeropuerto La Aurora, Guatemala, a causa de una supuesta emergencia. No se sabe a ciencia cierta cual era el blanco que el Capitán Trabanino debía atacar, pero de haber sido Nueva Ocotepeque, lo cual es improbable pues ningún Cavalier Mustang atacó ó fue visto en el sector ese día, no se puede explicar el motivo por el cual haya volado hasta la Ciudad de Guatemala, a casi 146 millas náuticas de distancia, para solventar la emergencia; máxime cuando le quedaba más cerca Ilopango, su base de operaciones. En todo caso, esto implicaba que el avión sería internado en Guatemala siguiendo los estatutos internacionales, y sería devuelto hasta el final de la guerra, dejando a la FAS con un avión y un piloto menos. 

Como era de esperarse, el ataque de la aviación Salvadoreña toma completamente por sorpresa a los Hondureños. Salvo un reporte de avistamiento de dos Cavalier Mustang en dirección de Tegucigalpa, enviado tardíamente desde Marcala, la FAH no supo que los Salvadoreños iniciaban los ataques, y no fue sino hasta que se escucharon las explosiones de las bombas soltadas por el C-47 FAS-104 sobre Toncontín, que se tomaron las primeras medidas de defensa. Esto se debió básicamente a que a pesar de la situación imperante entre los dos países a finales de Junio y principios de Julio, el gobierno Hondureño nunca pensó que El Salvador se le viniese encima y por lo mismo no se había ordenado un estado de alerta, que en la FAH significaba despegar en menos 5 minutos. 

Los F4Us y T-28s Hondureños tenían varios días de estar realizando patrullajes a lo largo de la frontera con El Salvador, pero para la tarde del 14 de Julio, los aviones ya estaban en tierra, y para empeorar las cosas, esa misma tarde el Comandante de la FAH, Coronel Enrique Soto Cano, había autorizado a sus pilotos para que fueran a sus casas a cambiarse de ropa y ver a sus familias después de varios días de ausencia. 

En todo caso, luego del bombardeo del C-47 Salvadoreño a Toncontín, cuatro F4U Hondureños despegan en su búsqueda, pero la obscuridad les impide ubicarlo. Durante el regreso a la base, uno de los F4U por poco y se sale de la pista luego de aterrizar, mientras que otro resulta con daños en su hélice debido a que toca tierra bruscamente. Es de hacer notar que Toncontín, en esa época, no tenía luces en su pista, por lo que no estaban autorizadas las operaciones nocturnas. 

Más tarde, luego de una inspección a la base y el aeropuerto de Toncontín, se determina que las bombas Salvadoreñas habían errado el blanco por completo, cayendo algunas en una montaña despoblada al Sur del aeropuerto, otras más en las inmediaciones de la colonia San José, cerca de Comayagüela, y las últimas en las cercanías de la colonia 15 de Septiembre. En resumen, no se reportaban daños materiales en el aeropuerto. Informes similares se reciben desde todas las áreas bombardeadas. 

Al final de cuentas, el masivo ataque Salvadoreño ha tenido más valor psicológico que táctico, ya que a pesar de su excelente planificación, se dejan de lado los objetivos que cualquier otra arma aérea hubiera atacado, en éste caso en particular: la refinería de Puerto Cortés y las instalaciones de almacenamiento de combustible de aviación en Toncontín, esto sin mencionar el 40% de los aviones de la FAH estacionados en La Mesa, San Pedro Sula. Por increíble que parezca, las FAS había preferido atacar once poblaciones entre ellas tres aldeas- sin ningún valor estratégico ó táctico, donde se producen daños insignificantes que en el gran esquema de las cosas, son irrelevantes totalmente. Así mismo, no se comprende por qué el ataque sobre Toncontín fue tan débil y tan mal ejecutado. 

Por su parte, el Ejército Salvadoreño entraba también en acción luego del ataque sorpresivo de la FAS a Honduras, de manera que el primer Teatro de Operaciones en activarse sería el de Oriente TOO- ubicado en la zona de El Amatillo, muy cerca del Golfo de Fonseca. La misión de las tropas que integraban el TOO era cruzar el río Goascorán y avanzar hasta tomar Nacaome, en el departamento Hondureño de Choluteca. Para el efecto, los batallones IV, V y XI, apoyados por piezas de artillería empiezan a atacar las posiciones del Agrupamiento Táctico Apolo 1 del Ejército de Honduras. Dicho agrupamiento estaba conformado por el Batallón de Infantería No. 11 La Trinidad y el Batallón 1 de Infantería, ambos distribuidos en las poblaciones de Amapala, San Lorenzo, Alianza, Goascorán, Aramecina y Caridad, con su centro de mando en Nacaome. 
En contraste, las tropas Salvadoreñas en los Teatros de Operaciones Norte y de Chalatenango TON y TACH respectivamente- no atacarían ese día, pero si debían movilizarse a sus ubicaciones asignadas previo a avanzar hacia sus objetivos en Honduras, que en éste caso eran Nueva Ocotepeque la cual debÃ-a ser tomada por las tropas del TON y los territorios al norte de Chalatenango, que debían ser ocupados por el TOCH. Involucrados en estas operaciones estaban los batallones de Infantería I, VIII y la denominada Fuerza Expedicionaria de la Guardia Nacional. 

Haciéndole frente a estas tropas Salvadoreñas, el Alto Mando Hondureño ubicaba el Batallón 10 de Infantería Coronel José Joaquín Rivera en Marcala, con sus unidades distribuidas en San Antonio del Norte, Mercedes de Oriente, San Sebastián Estancia y Sabanetas. Así mismo, otras columnas del Ejército Hondureño eran desplegadas a la Zona de Nueva Ocotepeque, en directa oposición a las tropas Salvadoreñas que conformaban el TON. 

En Tegucigalpa, pasaría algún tiempo para que el Alto Mando Hondureño saliera de su estupor y organizara una retaliación luego del sorpresivo ataque aéreo. La autorización para atacar El Salvador vendría del presidente López Arellano a eso de las 23:00 horas. Trabajo le había costado al Coronel Enrique Soto Cano, comandante de la Fuerza Aérea, convencer al presidente y al Estado Mayor sobre la necesidad de devolver el golpe, pero tierra adentro, en el mismo corazón de El Salvador. Desde el punto de vista del Coronel Soto Cano, era de importancia capital el realizar ataques contundentes contra bases de la FAS y destruir sus aviones en tierra, esto con el fin de obtener desde el inicio la superioridad aérea. Así mismo, consideraba que se debían atacar y destruir los depósitos de combustible Salvadoreños y así limitar el accionar de su Ejército. 

Por increíble que parezca, el presidente López Arellano y su Estado Mayor, integrado casi en su totalidad por oficiales de infantería, pensaban que sólo se trataba de una simple incursión aérea, y que por lo mismo no era merecedora de una respuesta Hondureña. Consideraban que al realizar ataques contundentes sobre El Salvador, la FAH podía comprometer sus recursos, que en todo caso, debían ser usados en darle apoyo a las tropas en los distintos frentes. También el Ministro de Relaciones Exteriores de Honduras, señor Virgilio Carias, aconsejaba no realizar el ataque aéreo a El Salvador, sugiriendo en cambio que sólo se limitaran a repeler una posible invasión dentro de territorio Hondureño, esto con el objetivo de solicitar por vía diplomática el cese de las hostilidades y buscar que la OEA declarara a El Salvador como el agresor. 

De hecho, el mismo Coronel Soto Cano, en declaraciones hechas durante una entrevista que le realizara el personal del Museo del Aire de Honduras recientemente, confiesa que llegó al extremo de discutir -en voz alta- con el Presidente y el Alto Mando, sobre la conveniencia de realizar los ataques estratégicos dentro de El Salvador para detener cualquier posible invasión.



Fuente: Fuerzas Militares Dominicanas

jueves, 9 de febrero de 2017

Conflictos asiáticos: La guerra sino-vietnamita

Conflicto Sino-Vietnamita



Invasión china a Vietnam

Fecha enero a marzo de 1979
Lugar Vietnam
Causas Invasión vietnamita a la Kampuchea Democrática, aliada china
Resultado Dudoso, se podría decir empate. China se adjudicó la victoria, pero la resistencia vietnamita fue eficaz.
Beligerantes
República Socialista de Vietnam, apoyada por la Unión Sovietica contra la República Popular China
Comandantes
Vo Nguyen Giap (Vietnam) y Deng Xiaoping (China)
Fuerzas en combate
60.000 tropas fronterizas y soldados regionales en Vietnam[1] vs. 85.000 soldados iniciales más 200.000 refuerzos en China[1]
Bajas
Desconocidas (Vietnam) 20.000 muertes (admitidas)[1]



El Conflicto Sino-Vietnamita (también conocida como Invasión china de Vietnam) fue un conflicto bélico que, en 1979, involucró a la recientemente unificada República Socialista de Vietnam (apoyada por la Unión Soviética) contra la República Popular China y su aliada Kampuchea Democrática. Fue un suceso bélico al que los occidentales no prestaron tanta atención como el conflicto que había acabado cuatro años antes, la Guerra de Vietnam (1956-1975). Esta falta de atención se debió a la corta duración de la contienda. Fue una consecuencia de la Guerra Camboya-Vietnam (1975-1979) en la que Vietnam invadió la Camboya de Pol Pot y sus Jemeres Rojos, poniendo fin al genocidio camboyano.

Antecedentes
El fin de la guerra de Vietnam y la reunificación del país no trajo el fin de las tensiones, pese a que oficialmente cada 30 de abril se celebre la fiesta nacional del Día de la Paz porque ese día la ciudad de Saigón (capital de Vietnam del Sur) cayó en manos del Ejército de Vietnam del Norte). En su vecina Camboya se había implantado un régimen de terror por parte de los Jemeres Rojos también comunista, pero de orientación maoísta (opuesta en muchos aspectos al comunismo soviético desde la Revolución Cultural de 1965). El carácter paranoico del régimen liderado por Pol Pot y la imposibilidad de hallar culpables de inexistentes sabotajes llevaron a la Kampuchea Democrática a lanzar ofensivas contra Vietnam en abril y en septiembre de 1978. Hanoi respondió enviando seis divisiones a Kampuchea como aviso de su poderío y propuso crear una zona desmilitarizada en la frontera similar en algunos aspectos a la Zona Desmilitarizada existente entre ambos Vietnam antes de su reunificación. Pol Pot decidió ignorar la advertencia y continuó el hostigamiento.
El general Vo Nguyen Giap (artífice de las victorias contra los franceses en 1954 y contra los estadounidenses en 1973), algo apartado de la dirección política desde la Caída de Saigón, aprovechó la oportunidad para retomar su anterior protagonismo e incitó y logró realizar la invasión de su vecino del oeste con 100.000 hombres y con 20.000 guerrilleros del Frente Unido de Kampuchea para la salvación nacional liderado por el ex Khemer rojo Heng Samrin. El 25 de diciembre de 1978 comenzó la ofensiva2 que pronto fue prácticamente un paseo militar ante un pueblo que odiaba y temía a sus dirigentes y unos mandos militares inexpertos, mal formados (muchos eran incluso niños) y peor equipados (por ejemplo algunos de los asesinatos de civiles debían hacerse con armas blancas por la falta de balas). En 12 días, el 7 de enero de 1979, Vietnam había logrado la ocupación de casi toda Camboya, cambiado de nombre al país por República Popular de Kampuchea y dejando como presidente a Samrin, el cual tendría que enfrentar la guerra de guerrillas de los jemeres rojos.


1979.3.4 El ELP captura la ciudad de Liang Shan en el norte de Vietnam 
 
 
 
 
 
El ELP ocupa las oficinas gubernamentales de Liang Shan el 4 de marzo de 1979 a las 9:00am 
 
Tradición del ELP:Cada vez que han podido han dejado sus graffittis: (escribieron CUIDADO con Vietnam) cada vez que han llegado a un nuevo lugar  1979.3.4 12:00pm 
 
1979.3.6 ELP comenzó a conocer los documentos retirados. 
 
1979.3.8 PLA abandoned liang shan city which had been seized and said goodbye to vietnamese.All troops back to PRC. 
 

Vietnam frente a China y Kampuchea
Este ataque a un aliado de la China comunista fue la gota que colmó el vaso y diez días después de la invasión de Kampuchea, el 17 de enero de 1979, 86.000 soldados chinos de los 41º y 42º ejércitos atacaron por tres frentes diferentes el norte vietnamita.
Los miembros del Ejército Popular de Liberación chino se dirigieron hacia las provincias de Cao Bang, Loa Cai y Lang Son reforzados por otros 200.000 soldados más. Aquel fue un momento peligroso porque la mayor parte de las fuerzas vietnamitas y las más preparadas estaban en Camboya, mientras que en la zona fronteriza con China sólo estaban estacionados 60.000 soldados de fronteras y tropas regulares, por lo tanto se encontraban en una relación de cinco a uno frente a los atacantes.
Pese al imponente número, mayor aún que el contingente responsable de hacer retroceder a los Estados Unidos durante la Guerra de Corea, los chinos no habían entrado en combate desde su ayuda al régimen de Pyongyang.
Los chinos lograron ocupar Lang Son el 5 de marzo, pero la resistencia vietnamita fue mayor de lo esperado y, pese a no reconocerlo en un primer momento, sufrieron unas 20.000 bajas y debieron retirarse; pero sin asumir la derrota, alegaron que ya habían castigado bastante a Hanoi.
No obstante los choques siguieron produciéndose en la frontera, siendo especialmente intensos en 1981 y 1984, al mismo tiempo que la ocupación de Camboya continuaba; bien es verdad que los campos de la muerte organizados por el régimen khmer que se fueron encontrando otorgaban cierta justificación para la ocupación vietnamita y los vietnamitas los utilizaron como respaldo de su proceder.[2]


Referencias

1. Nam. Crónica de la Guerra de Vietnam 1965-1975. Volumen II. Fascículo 18. Edición de José Manuel Lara, editorial Planeta-De Agostini, Barcelona, España (1993). Capítulo 110: "La Guerra no cesa", pp. 575. ISBN 84-395-0766-6.
2. Varios, Nam, Crónica de la guerra de Vietnam, 1988, Editorial Planeta-De Agostini, Barcelona, ISBN 84-396-0755-6.
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Wikipedia

miércoles, 25 de enero de 2017

Conflictos americanos: La guerra de las 100 horas (2/6)

La Guerra de las 100 Horas (Parte 2) 
por Mario A. Overall | 20-Apr-04 

Parte 1 | Parte 2 | Parte 3

2. El Plan de Invasión Salvadoreño 
Denominado Plan de Campaña, Capitín General Gerardo Barrios , el plan de invasión venía siendo desarrollado desde 1967 por el Estado Mayor salvadoreño, y contemplaba la utilización de cuatro Batallones de Infantería y uno de Artillería, distribuidos en cuatro frentes o Teatros de Operaciones , siendo éstos el del Norte (TON), el de Chalatenango (TOCH), el Occidental (TOOC) y el Oriental (TOO). Así mismo, el plan ordenaba la implementación de la llamada Fuerza Expedicionaria , formada por nueve compañías de la Guardia Nacional, que actuaban bajo las órdenes del Teatro de Operaciones Norte. En aquellos días, las tropas Salvadoreñas estaban equipadas con fusiles G-3 y ametralladoras HK-21, y eran apoyadas por piezas de artillería de 105mm, dos tanques M3A1 Stuart y varios vehículos que habían sido blindados localmente, a los cuales los integrantes del Escuadrón de Caballería motorizada llamaban las niñas. 

 

Contrario a lo que han repetido diversas fuentes, el plan Salvadoreño no pretendía una invasión total a Honduras, ni tomar Tegucigalpa en 72 horas para luego establecer un gobierno títere . El Salvador simplemente no tenía la capacidad para lanzar una campaña semejante. Por el contrario, lo que se pretendía era ejercer un movimiento distribuido en múltiples frentes, que permitiera tomar territorio Hondureño y capturar las principales poblaciones fronterizas para luego pedir la intervención de la Organización de Estados Americanos y forzar una solución negociada. Sin embargo, el plan no descartaba algunos avances de oportunidad mís allí de esas poblaciones, siempre que el abastecimiento de las tropas lo permitiera. De esa cuenta, las acciones principales de la campaña terrestre del Ejército Salvadoreño se desarrollarían en tres frentes de forma casi simultínea, siendo éstos frentes los Teatros de Operaciones Norte, el de Chalatenango y el de Oriente. 

En lo que respecta a la Fuerza Aérea Salvadoreña -FAS- al inicio de la guerra estaba equipada con un TF-51 Cavalier Mustang Mk.II, cuatro F-51 Cavalier Mustang Mk.II, un F-51D Mustang, seis FG-1D (variante del F4U-4 construida por Good Year), un SNJ-5, un DC-4M, cinco U-17A, seis T-41 y cuatro transportes C-47, todos conformando el llamado "Grupo de Combate", que a su vez estaba organizado en tres escuadrones: El de Caza-Bombardeo (F-51 / FG-1D), el de transporte (C-47 / Aviones Civiles) y el de Reconocimiento (SNJ-5 / U-17A / T-41 / Aviones Civiles). Durante el conflicto, la FAS adquiriría mís aviones, especialmente Mustangs, pero al momento del inicio de las hostilidades éste era su orden de batalla. Así mismo, contaba con un Escuadrón Aerotransportado conformado por paracaidistas, un grupo de Mantenimiento, uno de Comunicaciones y uno mís de seguridad y servicios de base, totalizando mil hombres, de los cuales solo 34 eran pilotos. 

3. Situación Militar de Honduras 
Desde 1935 el Alto Mando Militar Hondureño ha basado sus métodos de defensa nacional en el poderío aéreo. De esa cuenta su ejército, en tiempos de paz, se mantiene con el personal mínimo necesario para su funcionamiento. Sin embargo, en caso de conflicto el número de efectivos puede verse incrementado con milicianos civiles, quienes son integrados con fines operacionales principalmente defensivos. De hecho, el Ejército Hondureño es el mís pequeño de Centro América y carece de una capacidad ofensiva importante. 

Al inicio de la guerra con El Salvador, el Ejército Hondureño estaba conformado por tres batallones de Infantería, seis Batallones de Zona, un Batallón de Ingenieros y dos baterí-as de obuses de 75 mm. Sus hombres estaban equipados con fusiles Garand y Mauser, y no se contaba con apoyo de tanques u otros equipos blindados similares. Así mismo, el Ejército Hondureño establecería dos frentes o teatros de operaciones, siendo éstos el Teatro de Operaciones Sur o (TOS) que coincidía con el teatro oriental del Ejército Salvadoreño en El Amatillo, y el Teatro de Operaciones Sur-Occidental que hacía frente al teatro Norte Salvadoreño en Nueva Ocotepeque. 

 
En contraste, la Fuerza Aérea Hondureña -FAH- estaba relativamente mejor conformada y equipada que su contraparte Salvadoreña. Su orden de batalla a mediados de Julio de 1969 listaba seis F4U-5N, cinco F4U-4, cinco transportes C-47, un transporte cuatrimotor C-54, un C-45, tres Cessna 185B, cinco entrenadores artillados T-28A y seis entrenadores AT-6 también artillados. Con respecto a su personal, la FAH estaba integrada por mís de 20 pilotos y aproximadamente 750 especialistas que conformaban las secciones de mantenimiento, armamento, seguridad y servicios de base. También contaba con una sección de paracaidistas.


Fuente: Fuerzas Militares Dominicanas