Mostrando entradas con la etiqueta incidente fronterizo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta incidente fronterizo. Mostrar todas las entradas

domingo, 8 de abril de 2018

Kargill: La artillería india define el conflicto



Cómo la artillería cambió la marea de la guerra en el Kargil



Por SD Goswami, portavoz de Defensa (MOD)


Udhampur: Los principales aspectos más destacados de todas las operaciones en la "Operación Vijay" era la destrucción completa de las defensas enemigas y supresión de la artillería enemiga obligándolos a abandonar sus defensas, dejando tras de sí un gran alijo de armas, municiones, equipos y tiendas. La supresión de enemigos las armas pequeñas y fuego de artillería redujo propias bajas considerablemente. Los comandantes de batallón de infantería , jefes de compañía, los comandantes y los hombres del pelotón no se anduvieron con rodeos para expresar su gratitud a los artilleros. El papel de la artillería en el campo de batalla, como el brazo destructivo y decisivo fue escrito precisamente en letras de oro en la "Operación Vijay".

La victoria de Inida en la Operación Vijay no se logró sin grandes sacrificios. Tres oficiales valientes y 32 valientes soldados del Regimiento de Artillería pusieron sus vidas en el verdadero espíritu de Izzat-O-Iqbal. Pakistán se estima perdió 69 oficiales y 772 hombres, principalmente la Infantería Ligera del Norte (INT). Más de 1.000 soldados paquistaníes resultaron heridos.

El joven comandante de la compañía y oficiales Delantero de observación de artillería llevaron desde el frente con el ejemplo personal y por lo tanto motivados a sus tropas para llevar a cabo los actos destacados de la galantería. Para este valor y arenilla excepcional y ejemplar en batallas heroicas en Kargil, el Jefe de Estado Mayor del Ejército honrado 11 batallones de infantería, tres unidades del Regimiento de Artillería a saber, 141º Regimiento de Campo, 197º Regimiento de Campo y 108º Regimiento Medio y dos de reconocimiento y observación Escuadrones de la Aviación del Ejército con el premio especial de la Unidad de Citaciones.



Al honrar a estos regimientos del ejército reconoció la parte inmensa desempeñado por todas las unidades del Regimiento de Artillería en la lucha galante territorio indio para volver a la captura de los intrusos de Pakistán. A pesar de la controversia sobre su inducción, los FH 77-B Bofors de 155 mm realiza muy bien y fue pilar de artillería en las operaciones. Su alcance máximo de 30 kilómetros le permitía ataques profundos en posiciones de artillería del enemigo, instalaciones administrativas, depósitos de municiones, y la sede, además de neutralizar adelante posiciones mantenidas por los intrusos. Moviendo estas armas, cañones de campaña de 105mm, morteros de 160 mm y 120 mm y Multi Barril Rocket Launcher (MBRLs) de 122mm GRAD BM 21 en armas posiciones de avanzada para el fuego "directa" en las localidades de enemigos, literalmente, debajo de la nariz del enemigo y acogedor determinado con ello enemigo fuego de artillería sobre sí mismos, los artilleros mostraron coraje sin igual en la batalla.

Las posiciones de artillería cayeron bajo pesado enemigo contra el bombardeo de vez en cuando, muchas veces causando graves bajas. Pero los artilleros no estaban rápido y continuaron para responder a las exigencias de la batería Comandante / Puesto de Observación de. Era único en la historia de 286 Medium Regimiento que todos sus 18 cañones de barriles llevaban a cabo su vida en 25 días desde la Operación Vijay inició. Ellos continuaron disparando tan extensamente con nuevas armas que recibieron de 163 Medium Regimientos mientras que las operaciones estaban encendidas.



El conflicto de Kargil estableció una vez más fuera de toda duda que la potencia de fuego de artillería juega un papel importante en el logro de la victoria en el campo de batalla moderno. Precisa fuego de artillería reduce las defensas del enemigo a escombros. Sostenido fuego de artillería se desgasta gradualmente la resistencia del enemigo y finalmente rompe su voluntad de luchar. Al degradar sistemáticamente el potencial de combate del enemigo antes de que se puso en marcha un asalto físico, la artillería ayudó a reducir las bajas sufridas por agredir a soldados de infantería.



A lo largo de la fase ofensiva del conflicto de Kargil, la artillería fue llamado a responder a situaciones emergentes y lo hizo con presteza y letalidad diciendo. Los batallones de infantería que participan en los combates fueron los primeros en reconocer la inmensa deuda de gratitud que le deben a sus compañeros de artillería.

La artillería india disparó más de 2.50.000 proyectiles, bombas y cohetes durante el conflicto de Kargil. Aproximadamente 5.000 sheels de artillería, bombas de mortero y cohetes fueron disparados diariamente de 300 pistolas, morteros y MBRLs mientras que 9.000 proyectiles fueron disparados el día Colina del Tigre se recuperó. Durante el período más agudo de los ataques, en promedio, cada batería de artillería disparó más de una ronda por minuto durante 17 días seguidos. Estas tasas altas de fuego durante largos períodos no habían sido testigos de cualquier parte del mundo desde la Segunda Guerra Mundial.



Incluso durante la Segura Guerra Mundial, como disparos de artillería sostenido que no era común en todos. Los hombres en las armas tenían ampollas en las manos de llevar y conchas de carga y cartuchos. Muy pocos de ellos tiene más de un par de horas de sueño en cada ciclo de 24 horas. No tenían tiempo para las comidas adecuadas y eran a menudo a sí mismos bajo la artillería enemiga fuego. Sin embargo, ellos continuaron sin descanso. Existen en cualquier lugar No hay soldados mejores que ellos en el mundo. Por último, pero no menos importante la artillería era, de hecho, el asesino de primera ya que el 80 por ciento de las bajas sufridas por el enemigo estaba a causa de disparos de artillería.

Había zonas arma limitados disponibles para el despliegue convencional. Forzosamente, recurrió a tomar para dividir las pilas, a menudo en dos y tres del de. En los lugares que había una diferencia de altura de casi 40 a 50 pies entre el primero y el sexto de la diversión de una batería. Por otro lado, hubo ocasiones cuando las armas tenían que ser desplegado rueda a rueda.

En el análisis final, mientras que todas las armas y servicios contribuyeron de manera significativa al esfuerzo concertado para desalojar a los regulares paquistaníes de sector de Kargil, la victoria perteneció al valor indomable y devoción desinteresada al servicio de la infantería de la India y la gran potencia de fuego de la artillería y de la Fuerza Aérea de la India.

Indian Defence News

lunes, 22 de enero de 2018

Crisis del Beagle: El encuentro de El Plumerillo

Videla-Pinochet: a 40 años de las reuniones que dejaron a la Argentina y Chile al borde de la guerra

En enero de 1978 se encontraron en la base aérea El Plumerillo; diez meses después, con las tropas de ambos países desplegadas en la zona de conflicto, el papa Juan Pablo II evitó el enfrentamiento



Juan Manuel Trenado || LA NACION



Las fotos los mostraron sonrientes. No faltaron los abrazos. Pero toda la serenidad y las supuestas buenas intenciones que mostraban cuando estaban frente a la prensa eran una fachada que ocultaba la tensión puertas adentro.

El 19 de enero de 1978, en plenas dictaduras tanto en la Argentina como en Chile, los presidentes de facto Jorge Rafael Videla y Augusto Pinochet tuvieron una reunión para intentar acercar partes y poner fin al conflicto del Beagle. Fueron doce horas de encuentro en El Plumerillo, Mendoza.


Hubo otra reunión un mes después, en Puerto Montt, que duró 13 horas. Se repitieron buenos augurios en los discursos de ambos. Se habló de hermandad y de lazos de sangre entre ambas naciones. Hasta firmaron un acuerdo para continuar con las negociaciones.

Pero el clima no era el mismo en la intimidad. "El discurso de Pinochet causó desagrado y sorpresa", se escribió en LA NACION tras el cónclave en Chile. Videla, al volver a la Argentina, se reunió con el jefe de la Aramda, el almirante Emilio Eduardo Massera, y analizaron las distintas alternativas en caso de llegar a un desenlace bélico.



Videla lo reconoció años después: "Pinochet me planteó un problema: ¿Qué hacer? ¿Retirarme al frente de mi delegación y romper la posibilidad de una negociación que, más allá de ese discurso inesperado, había quedado plasmada en el documento firmado? Opté por una respuesta de circunstancia sobre la hermandad entre ambos países, la complementariedad comercial. Me pareció lo mejor: no quise romper todo. La comisión que me acompañaba se enojó conmigo; consideró ese discurso como una aflojada. En la Argentina también cayó muy mal: los comandantes se sintieron todos halcones", dijo el represor Videla en el libro Disposición Final.

"El Día D, la Hora H, ya habían sido determinados. La invasión sería el sábado 23 de diciembre. No queríamos que coincidiera con Navidad"
Jorge Rafael Videla, en el libro Disposición Final

Apenas cuatro días después, el ministro de Relaciones Exteriores, vicealmirante Oscar Montes, transmitió un mensaje al pueblo en el que expresó que la Argentina consideraba nulo el laudo arbitral británico que daba lugar al reclamo chileno. Ambos países habían acordado en 1971 que esa sería la vía para resolver el litigio por la delimitación de los espacios marítimos en el extremo sur y, en especial, en el canal de Beagle.

La explicación sobre el rechazo argentino ya la había adelantado el canciller Montes: "La Argentina, asistida por destacados internacionalistas, ha encontrado en el laudo errores de derecho que son inaceptables. No se trata de una posición caprichosa de un mal perdedor".

¿Qué reclamaba la Argentina?

El mismo Montes lo comentó: "El desconocimiento del protocolo de 1893 como instrumento adicional y aclaratorio del tratado de 1881 y el hecho de que se haya fallado sobre zonas que no están comprendidas dentro de la parte cuestionada. Asimismo, puede establecerse que se han cometido errores de carácter histórico y geográfico, como por ejemplo, cuando se determina que el océano Atlántico llega hasta la Isla de los Estados y no hasta el cabo de Hornos".


Augusto Pinochet y Jorge Rafael Videla, el 19 de enero de 1978; se reunieron en El Plumerillo, Mendoza. Foto: LA NACION 

La tensión era tal que, incluso hasta 24 horas antes de la primera reunión, los medios chilenos señalaban que era difícil que se llevara a cabo el encuentro. "Las cancillerías de las dos naciones deben extremar sus esfuerzos para que la entrevista se produzca", publicó el diario La Tercera.

En el encuentro en Mendoza, las medidas de seguridad fueron estrictas en la IV Brigada Aérea de El Plumerillo. Tras la reunión, un comunicado oficial indicó: "Se sentaron las bases para la concreción de un entendimiento que permitirá dar solución a los aspectos de interés común". Y más allá de los semblantes serenos de los mandatarios tras despedirse, los enviados describieron que durante el encuentro pudo verse a los asistentes de los dos países corriendo nerviosos por los pasillos, llevando carpetas y datos para aportar a la fundamentación en la charla.



El diario La Segunda, de Chile, publicó: "Nuestro país está dispuesto a acudir a nuevas instancias jurídicas para aclarar sus derechos. Argentina rehuye tales instancias. En consecuencia, las vías no negociadas que excluyan la posibilidad bélica favorecen a Chile. Las negociaciones directas tienden a favorecer a Argentina. [.] Sobre esta base, el papel más difícil en la reunión le corresponde al presidente chileno".

En la reunión en Puerto Mont un mes después, el dictador Pinochet dijo en su discurso: "Ha quedado taxativamente establecido que las negociaciones no configuran modificación alguna de las posiciones que las partes sostienen con respecto al laudo arbitral en la región. Mi gobierno ratificó en forma oficial y pública que, de acuerdo con los compromisos previstos, la delimitación de las jurisdicciones en esa región quedó refrendada en forma definitiva en la sentencia de Su Majestad Británica. Por lo tanto, las negociaciones a realizar en ningún caso afectarán los derechos que en esa área el laudo reconoció para Chile".

"Llegamos al borde de la navaja. No fuimos a la guerra, pero si hubiéramos entrado en ella no nos habría ido tan mal " 
Augusto Pinochet, en el libro Diálogos con su historia
En los meses siguientes, la escalada de tensión fue más intensa. Ambos países desplegaron sus tropas en las zonas de conflicto. El 20 de diciembre, la Cancillería argentina replicó con dureza una carta de Chile: "Solo reitera conceptos ya conocidos y [.] no satisface las mínimas expectativas que alientan al Gobierno argentino en su propuesta de continuar con las negociaciones".

En el mismo sentido, Videla respondió una carta al entonces presidente de los Estados Unidos, James Carter, en la que transmitía su preocupación: "La persistencia de la actitud chilena es atentatoria a legítimos e irrenunciables derechos argentinos".



Al mismo tiempo, el embajador argentino en las Naciones Unidas, Enrique Ros, presentaba ante el Consejo de Seguridad una nota de carácter urgente en la que acusaba a Chile de emplazar destacamentos militares provistos de artillería en las islas ubicadas en los mares en disputa.

La Argentina estaba dispuesta a la ocupación de las islas Picton, Nueva y Lennox el 22 diciembre de 1978, para luego atacar el territorio chileno. El plan de de batalla ya estaba definido, tal como contó LA NACION en una investigación en 2003.

"Optaron por comenzar el conflicto con Inglaterra, creyendo ganarle muy pronto para enseguida atacar a Chile con toda su fuerza. Fue una equivocación técnica y estratégica"
Augusto Pinochet
A horas de que se desatara la guerra, fue la intervención directa de Juan Pablo II la que impidió el conflicto. El cardenal Antonio Samoré fue designado por el Papa. La Argentina postergó su plan para analizar el pedido de la Iglesia. Y cuando caía la noche, la Junta Militar aceptó la mediación.

La propuesta de Juan Pablo II fue darle la soberanía sobre las islas a Chile, pero le ofrecía una zona marítima común para el comercio de ambos países. La Argentina dejó pasar el plazo y la tensión creció en 1981. Hubo nuevas amenazas y provocaciones.

Fue la Guerra de Malvinas la que desvió la atención de ese conflicto. La posterior llegada de la democracia derivó en el plebiscito convocado por el presidente Raúl Alfonsín . El 82% (10,4 millones de votos contra 2,1) de la población eligió aceptar la propuesta papal. Y el Tratado de Paz y Amistad de noviembre de 1984 le puso fin a más de cien años de conflictos en la zona.

sábado, 9 de diciembre de 2017

Guerra de invierno: 8 hechos del conflicto

8 Hechos: Cuando los finlandeses y la nieve resistieron la invasión soviética en la guerra de invierno


Andrew Knighton | War History Online



Cuando la Segunda Guerra Mundial estalló en Europa Occidental, la Unión Soviética se embarcó en otra guerra, en la que lograría fácilmente sus objetivos estratégicos, pero que también debía dejar a la URSS ensangrentada y avergonzada. Era un conflicto que alentaba la invasión de Hitler a Rusia y también permitía a los soviéticos preparar un contraataque contra los invasores nazis.

Esta fue la Guerra de Invierno.

1. Invadir Finlandia

Había una larga historia de tensión y violencia entre Finlandia y la URSS. Con la economía de Finlandia creciendo en la década de 1930, se convirtió en un objetivo tentador para la agresión soviética. La URSS comenzó a exigir territorio de Finlandia.

El 30 de noviembre de 1939, después de dividir Polonia con Alemania, y con el resto de Europa preocupado por los nazis, la URSS invadió Finlandia. Los objetivos de la invasión han sido discutidos, pero si estaba destinado a terminar con la conquista completa o el reordenamiento de las fronteras, el punto estaba claro: la URSS estaba después de la tierra finlandesa y quería dominar ese país.

Un gobierno títere, llamado el Gobierno de Terijoki, fue establecido en territorio ocupado usando unos pocos finlandeses simpáticos al comunismo soviético. Durante los próximos tres meses, las dos naciones lucharían una guerra agotadora.

2. Problemas de transporte

La invasión rusa debía seguir el modelo blitzkrieg que había servido tan bien a los alemanes en Polonia, un avance rápido y duro que utilizaría recursos y tecnología superiores para superar la resistencia. Pero mientras Polonia era una tierra de llanuras abiertas, Finlandia era una de bosques congelados y nieve profunda. Esto no era lugar para blitzkrieg.

Caminos sepultados bajo diez pies de nieve bloquearon el avance soviético. El suelo mantenido caliente por la nieve arriba se convirtió en pantanos fangosos, a través de los cuales la infantería tuvo que caminar. Muchos vehículos sólo podían avanzar después de que cientos de soldados de infantería se hubieran adelantado a ellos, derribando la nieve.


Tanques ligeros soviéticos T-26 del Ejército soviético 7 durante su avance en el istmo Careliano.


3. Muerto por el frío


Aunque estaban familiarizados con la lucha en sus propios duros inviernos, los soviéticos no estaban preparados para lo amargo que sería el frío finlandés. Las carpas eran insuficientes. Los uniformes no eran lo suficientemente cálidos. Las líneas de suministro rusas se estaban derrumbando y los soldados no tenían los suministros que necesitaban. El hielo, el viento y la nieve hicieron de la vida de los invasores un infierno vivo.



Tropas finlandesas de esquí en el norte de Finlandia en enero de 1940.

Fue peor para las tropas heridas. Los servicios médicos, inadecuadamente equipados para las condiciones, no podían tratar a los heridos con la suficiente rapidez. La mayoría de los soldados soviéticos heridos murieron congelados.


4. Armas equivocadas para el clima


La artillería finlandesa más común fue una pistola de 76 mm que data de alrededor del año 1902 (76 K 02). El arma está camuflada en la ciudad de Viipuri en marzo de 1940.

Los soviéticos estaban dispuestos a luchar con las armas y los vehículos más modernos a su disposición - equipo que esperaban ser superior al de los finlandeses. Los finlandeses tenían poca munición, sólo tenían armas y aviones antitanque limitados, prácticamente no tenían fuerzas blindadas y superaban en número de tres a uno. Parecía demasiado fácil para los rusos.

Pero como los hombres que los llevaban, las armas soviéticas sufrieron el frío. Las pistolas funcionaron mal. Los motores se estancaron. Los vehículos motorizados se congelaron en las condiciones de hielo. Incluso los colores de los uniformes demostraron ser contraproducentes, verdes oscuros que habrían proporcionado el camuflaje en otra parte que hacía hombres resaltar contra el blanco congelado y los blancos para los francotiradores finlandeses.


5. Los finlandeses se defienden




La defensa de Finlandia era un ejemplo clásico de lo que un ejército más pequeño y menos bien equipado podía lograr con valor, ingenio y conocimiento de las condiciones locales.

Los finlandeses emprendieron inicialmente un retiro de lucha, dándoles tiempo para preparar líneas defensivas más profundas en el país. Utilizaron las tácticas de la guerrilla y concentraron hábilmente sus fuerzas para atacar a las tropas soviéticas que las superaban en número de doce a uno en algunas áreas. Los bolsillos de las fuerzas rusas fueron aislados, rodeados y luego destruidos.

Las tácticas finlandesas se adaptaron al clima, las fuerzas enemigas y las limitaciones de sus propios suministros. Las tropas de esquí fueron capaces de moverse con más rapidez y comodidad que la infantería soviética, con regularidad maniobrando. Las balas fueron barridas de enemigos caídos, ayudando a compensar el déficit. Las pistas del tanque ruso estaban atascadas con dispositivos improvisados ​​para detener su avance.

El cóctel Molotov se convirtió en el arma de firma de la guerra, y fue tan popular entre las tropas finlandesas que pronto fue fabricado centralmente.

A pesar de la existencia del gobierno títere, casi nadie en Finlandia favoreció la causa soviética. La nación se unió ante la agresión rusa.

6. Participación internacional



Voluntarios suecos durante la guerra de invierno, llevando rifles anti-tanque Boys en sus espaldas.

Al igual que la Guerra Civil Española, la Guerra de Invierno se convirtió en un punto de encuentro para la oposición a lo que muchos consideraban una peligrosa ideología y las políticas de un dictador. El dinero y los suministros se recaudaron de países de todo el mundo, aunque un bloqueo alemán hizo difícil conseguirlos. Mensajes de apoyo fueron enviados por figuras prominentes en Washington. Francia y Gran Bretaña hablaron de enviar sus propias tropas a Finlandia.

Pero fueron los vecinos locales de Finlandia los que más ayudaron a los finlandeses. Voluntarios de Suecia, Dinamarca, Noruega, Estonia, Hungría y Ucrania vinieron a luchar junto a los finlandeses. Los países escandinavos, en particular, mantenían relaciones amistosas con Finlandia y temían que los soviéticos también los invadieran. Ellos suministraron tropas familiarizadas con el clima y sus formas de lucha, hombres que, como los finlandeses, pudieron esquiar en la batalla.

7. La paz a un precio



Guerra de invierno: concesiones territoriales de Finlandia a la Unión Soviética. Jniemenmaa - CC BY-SA 3.0

La URSS tenía sus propias tácticas: formas costosas y brutales, pero formas que podían ganar. Arrojando a miles de hombres en asaltos frontales, desgastaron la resistencia finlandesa y, finalmente, rompieron las líneas defensivas. Superados en número, desarmados y con sus planes rotos, los finlandeses se vieron obligados a buscar la paz.

Era una paz que los soviéticos estaban dispuestos a aceptar. La guerra les había costado muchísimo en términos de hombres, material y reputación, era una dolorosa vergüenza que querían poner detrás de ellos. A pesar de esto, tenían suficiente territorio finlandés para buscar términos que les convinieran.

El 12 de marzo de 1940, se firmó el Tratado de Paz de Moscú. Finlandia concedió el 11% de su territorio, el 30% de su base económica, a la URSS. 422.000 finlandeses perdieron sus hogares.

8. Lecciones aprendidas ... o no



Los soldados del Ejército Rojo exhiben una bandera capturada del estado finlandés.

Los soviéticos habían aprendido una lección de la guerra de invierno. Re-equiparon a sus ejércitos maltratados con mejores equipos, particularmente el tanque T-34.

Hitler, viendo desde Alemania, también había aprendido una lección: que Rusia era débil, y que podía invadir y conquistar con confianza el país.

Pero Hitler no había aprendido todas las lecciones tácticas de la guerra, no se dio cuenta de la capacidad de las fuerzas mal equipadas pero determinadas para contener enemigos mejor equipados y los peligros de una guerra en invierno. La próxima vez, estos ayudarían a los soviéticos, no los paralizarían y las lecciones aprendidas de los finlandeses, les permitirían vencer a los alemanes.

Fuente:


Geoffrey Regan (1991), The Guinness Book of Military Blunders.

martes, 17 de octubre de 2017

Por qué India y Bangladesh tienen la frontera más loca del mundo

Por qué la India y Bangladesh tienen la frontera más loca del mundo



The Economist

Este año marca un hito en los anales de la extraña geografía. El 31 de julio la India y Bangladesh intercambiarán 162 parcelas de tierra, cada una de las cuales se encuentra en el lado equivocado de la frontera Indo-Bangladesh. El final de estos enclaves sigue un acuerdo hecho entre la India y Bangladesh el 6 de junio. Los territorios situados a lo largo de la frontera más loca del mundo incluyen la pieza de resistencia de una extraña geografía: el único "contra-contra-enclave" del mundo: un parche de la India rodeado por territorio bangladesí dentro de un enclave indio en Bangladesh. ¿Cómo surgieron los enclaves?
India y Bangladesh comparten una frontera de 4.100km (2.500 millas), arrastrada apresuradamente alrededor de uno de los lugares más densamente poblados de la tierra en 1947. Debido a la interminable zigging y zagging constituye el quinto más largo del mundo. Los paquetes que se intercambiarán son 111 enclaves bangladesíes y 51 indios agrupados a ambos lados de la frontera de Bangladesh con el distrito de Cooch Behar, en el estado indio de Bengala Occidental. Los enclaves son invisibles en la mayoría de los mapas; La mayoría son invisibles en el suelo también. Pero se convirtió en un problema evidente para sus 50.000 habitantes con la aparición de pasaportes y controles de visados. La India independiente y Bangladesh -parte de Pakistán hasta 1971- se negaron a permitir que los demás administraran sus enclaves, dejando a su pueblo efectivamente apátrida.

La leyenda dice que los enclaves se formaron como resultado de una serie de juegos de ajedrez jugados entre dos maharajas hace siglos (los trozos de tierra se usaban como apuestas). Más tarde se atribuyeron a un oficial británico borracho que supuestamente derramó gotas de tinta en el mapa al trazar la frontera India-Pakistán en 1947. Según Reece Jones, un geógrafo político, las parcelas fueron cortadas de territorios más grandes por tratados firmados en 1711 y 1713 entre el maharaja de Cooch Behar y el emperador mogol en Delhi, poniendo fin a una serie de guerras menores. Los ejércitos mantenían el territorio que controlaban, los habitantes pagaban impuestos a sus respectivos gobernantes feudales y la gente se movía libremente a través de una mesa de trabajo modelada por la guerra feudal. Cincuenta años después, los esfuerzos de la Compañía Británica de las Indias Orientales para aclarar el desordenado mapa fracasaron cuando sus residentes optaron por quedarse.



Era la partición, la división de la India y Pakistán, que convirtió los enclaves en una tierra de nadie. El maharaja hindú de Cooch Behar eligió unirse a la India en 1949 y trajo consigo las ex-mogoles, ex-posesiones británicas que heredó. Enclaves al otro lado de la nueva frontera fueron tragados (pero no digeridos) por Pakistán Oriental, que más tarde se convirtió en Bangladesh. No fue sino hasta 1974 que los dos países acordaron por primera vez arreglar esta frontera. India acordó renunciar a una compensación por una pérdida neta de territorio que es aproximadamente la mitad del tamaño de la isla de Hong Kong (o 2.000 estadios de cricket). Pero los gobiernos débiles y el nacionalismo frustraron el progreso de la India. En mayo de 2015, 41 años más tarde, su parlamento finalmente aprobó una enmienda constitucional necesaria para ceder tierras a Bangladesh y resolver la anomalía.

Borrar los enclaves tendrá tres efectos principales. La primera será sentida principalmente por los residentes, que ahora pueden elegir a qué país unirse, adquiriendo los beneficios básicos de la ciudadanía en el proceso. El proceso permitirá a la India y Bangladesh concentrarse en cuestiones más importantes. Por último, al desaparecer de las fronteras de Bengala, los enclaves del mundo han dado un salto hacia la extinción. A partir de este verano, habrá 49 parcelas extraterritoriales dejadas en cualquier parte, principalmente en Europa occidental y en la periferia de la antigua Unión Soviética. La mayoría de los enclaves del mundo habrán desaparecido de la noche a la mañana.

martes, 4 de julio de 2017

Conflictos americanos: El Miércoles Negro del Cenepa

El "Miércoles Negro" 
Miércoles 22 de Febrero de 1995. 
(CONFLICTO FRONTERIZO ENTRE ECUADOR Y EL PERU EN 1995) 




"A las 10 y 30 de la mañana iniciamos el ataque. Tomamos al enemigo por sorpresa y empleamos todo el poder de fuegos que teníamos. Los obligamos a huir dejando a una docena de muertos. Abandonaron también sus morteros de 81 mm. y 60 mm." 

Después de un año del inicio del conflicto con Ecuador en el Alto Cenepa, uno de sus principales protagonistas, el entonces comandante -hoy coronel-, Luis Alatrista, relató a la revista peruana "Caretas" en el número 1398, su participación en los combates, particularmente en el famoso "miércoles negro", así llamado por el jefe del ejército ecuatoriano, el general Paco Moncayo, debido a las cuantiosas pérdidas que sufrieron. Alatrista comandaba la Unidad Pachacútec, destacamento de élite del Ejército que había estado peleando contra la subversión en el Frente Huallaga. Ese miércoles 22 de febrero, los comandos peruanos asaltaron con éxito el puesto de Tiwinza, pero tuvieron que replegarse por el fuego de la artillería enemiga, según relatan ellos. 

Por su comportamiento heroico, Alatrista recibió en diciembre de 1995 la más alta condecoración que otorga el Ejército, la orden Francisco Bolognesi. 

Cuando el helicóptero piloteado por el capitán Luis García Rojas fue derribado en el Alto Cenepa, el 29 de enero de 1995, el comandante Luis Alatrista, jefe de la Unidad de Comandos Pachacútec, estaba aún en la zona de Bijao, en el Huallaga, luchando contra la columna senderista "Atreverse". 

A esas alturas, ya el comando de las FF.AA. apreciaba que la situación en el Cenepa era más difícil de lo que habían pensado al principio. La parte del Batallón de Comandos "COMANDANTE ESPINAR Nº 19" -al que pertenece Pachacútec-, que se encontraba en Lima, ya había sido despachada al Cenepa. "Al día siguiente de ese hecho partimos de Tingo María rumbo a Lima y desde allí fuimos enviados a El Milagro, en Bagua -relata Alatrista-. Yo estaba al mando de las patrullas Miranda, Molina, Calle, Camino, Huertas y Baca, a la cual se sumaba personal de la Escuela de Comandos y un grupo de la Fuerza de Operaciones Especiales de la Marina (FOES), dirigido por el capitán de fragata Alejandro Silva". 

 

El 11 de febrero Alatrista ya estaba en PV1 y el lunes 13 encabezó la emboscada a las patrullas enemigas que salían desde Coangos. "Ese día, a las tres y media de la tarde, con tres patrullas de asalto, una de apoyo y otra de seguridad, atacamos al enemigo y le causamos 35 bajas", continúa Alatrista. "El objetivo era cortar la línea de abastecimiento que iba desde Coangos a la Y, Base Sur y Tiwinza." 

ATAQUE A TIWINZA 

"El 22 de febrero ha sido llamado por los ecuatorianos "el miércoles negro", porque dicen que ese día les causamos más bajas que en todo el conflicto", refiere el comandante Alatrista. 
"Después del ataque a Coangos, permanecí en PV1 reorganizando las patrullas. Allí el coronel Roberto Chiabra me ordenó atacar Tiwinza por el nor-este, es decir, ubicarme entre Tiwinza y las líneas ecuatorianas. Avanzamos rápidamente. Llegamos a la Y en hora y media, y seguimos por una trocha abierta por el enemigo." 
"En ese lugar dejé a la patrulla del teniente Huertas con la misión de brindar seguridad al tránsito en la trocha y emboscar a cualquier patrulla enemiga que intentara llegar desde Coangos a Tiwinza o viceversa. Allí se me unieron las patrullas Mimbela, Cabrera y Chávez, y continuamos la aproximación por la parte alta de la cordillera del Cóndor, para evitar las minas colocadas por el enemigo, abriendo trocha en medio del fango y los insectos". 
"Con la ayuda de un GPS, nos ubicamos entre Banderas y Tiwinza. Ocupamos un observatorio construido por el enemigo, empleado también como plataforma antiaérea. Desde allí se dominaba el puesto La Montañita. Más al norte, con dificultad, se veía Tiwinza. Allí dejamos otra patrulla. Su misión era impedir que el enemigo la recupere e instale sus misiles antiaéreos, y proteger nuestra retaguardia". 
"Con el grueso de la unidad de Comandos Pachacútec, seguimos a Tiwinza, siempre desplazándonos por la parte alta de la cordillera. En el día hacía mucho calor y en la noche nos pelábamos de frío. Las lluvias torrenciales caían en cualquier momento. Cuando estábamos entre Tiwinza y Banderas empezamos el descenso. El camino era difícil, accidentado, fangoso." 

 
Soldados del glorioso Ejército Peruano avanzan al encuentro del invasor sorteando minas enemigas. Portan fusiles FAL, granadas de mano, en primer plano soldado equipado con un lanzacohetes de manufactura rusa "RPG-7V". Se utilizaron en la toma de Tiwinza una sección de 12 "RPG-7V" que dispararon un total de 280 cohetes, causando terribles estragos. 


"Cuando estábamos próximos a Tiwinza escuchamos el fragor del combate: eran tropas de los batallones 314, 16 y la compañía Especial que atacaban La Montañita. A eso de las 10 de la mañana del miércoles 22 de febrero, descubrimos la ubicación de su posición de morteros y su puesto de comando. Ellos estaban disparando sobre nuestras tropas que atacaban La Montañita". 
"De inmediato reuní a los jefes de patrulla y dicté las órdenes de ataque. Las patrullas Mimbela, Chávez y Cabrera se desplegarían hacia el norte. Las patrullas de los tenientes Camino y Molina serían las patrullas de asalto que atacarían inmediatamente. Las patrullas del teniente Calle y el capitán Bendezú quedarían en seguridad." 
"A las 10 y 30 de la mañana iniciamos el ataque. Tomamos al enemigo por sorpresa y empleamos todo el poder de fuegos que teníamos. Los obligamos a huir dejando a una docena de muertos. Abandonaron también sus morteros de 81 mm. y 60 mm., radios modernos Racal, teléfonos de campaña, más de 700 granadas de mortero, cajones de granadas y munición de fusil." 
"Tomada la posición, desmontamos las piezas de morteros para llevárnoslos, así como el armamento menor, y ocultar el resto del material, pues ellos contratacaron inmediatamente, tratando de recuperar la posición perdida. En ese intento, la patrulla del teniente Molina los repelió, causándoles 5 muertos. En su cobarde huída sembraron más minas." "Cuando nos reorganizamos, recibimos de Banderas un nutrido fuego de artillería y morteros y optamos por orientarnos a una posición de seguridad y dominante sobre Tiwinza." "En esta acción, como en otros enfrentamientos que hemos tenido con las fuerzas especiales del enemigo siempre hicieron `aguas', como su jefe, el coronel Aguas." "Más al norte, las patrullas Miguel y Chávez le causaron 15 bajas al enemigo. El teniente Huertas y su patrulla, que había quedado en una trocha, emboscó al enemigo provocándole 8 bajas y capturando un prisionero." "En estas acciones destacaron el teniente Rentería y el sub oficial Cañahuaray, así como los Foes de la Marina." 
Otros oficiales complementan el relato del comandante Luis Alatrista. El mayor Pareja relata que "los monos...(sic) (los ecuatorianos) creían que nuestros RPG (lanzagranadas de origen ruso) eran lanzallamas por los fogonazos que despiden a la hora que salen las granadas y por la temperatura que produce al estallar, son más de tres mil grados de calor que queman en un radio de 10 a 15 metros." 

 

Comunicado Oficial de las FFAA ecuatorianas recogido por el corresponsal del diario español "El Periódico", en su edición del viernes 24 de febrero de 1995: "...La ofensiva peruana en la frontera entre Ecuador y Perú...incluye gases tóxicos y lanzallamas, es un ataque verdaderamente atroz y extraordinariamente masivo..." 


Fuente: revista "CARETAS" (editada en Lima). Por: Fernando Rospigliosi y J. Torres. Warbook (c) 2001

viernes, 28 de abril de 2017

Conflictos americanos: La guerra de las 100 horas (parte 3)

La Guerra de las 100 Horas (Parte 3) 
por Mario A. Overall | 20-Apr-04 

Parte 1 | Parte 2 | Parte 3

4. Inicio de las Hostilidades (14 de Julio) 
Increíblemente, casi todas las operaciones militares de la Guerra de las Cien Horas están envueltas en la polémica. El conflicto aún genera largas y encarnizadas discusiones, casi todas ellas sobre si realmente se produjo tal o cual bombardeo, o ésta o aquella misión. Para empeorar más las cosas para los historiadores que pretenden estudiar el conflicto, la tradicional fuente de información en éstos casos La Prensa local- no puede tomarse en cuenta, pues tanto en Honduras como en El Salvador, los medios de información estaban fungiendo como entes de propaganda. 



En todo caso, para fines de este estudio nos basaremos en los escasos partes militares de ambos ejércitos y en documentos del departamento de estado de los Estados Unidos para tratar de esclarecer lo que realmente sucedió, tratando de ahondar un poco en las inconsistencias de manera que podamos dilucidar los hechos. También echaremos mano de los datos vertidos en largas discusiones sostenidas en el Foro del website de la Sociedad Histórica de la Aviación Latinoamericana (www.laahs.com) en las cuales participaron historiadores de las Fuerzas Aéreas de Honduras y El Salvador. Finalmente, también tomaremos información de varios libros que se publicaron al respecto, de donde trataremos de dejar fuera el patriotismo, la diatriba épica y los sentimientos nacionalistas, los cuales, a veces, nos hacen perder la perspectiva de los hechos. Con esa aclaración hecha, procederemos a analizar el primer día de la guerra: 14 de Julio de 1969. 

El Alto Mando Salvadoreño había fijado el Día D de la campaña contra Honduras para el 14 de Julio de 1969. La acción inicial a ejecutarse estaría a cargo de la FAS y sería un bombardeo sobre el aeropuerto de Toncontín, en Tegucigalpa, sede del cuartel general de la FAH. Simultáneamente se lanzarían ataques aéreos a las poblaciones de Catacamas, San Pedro Sula, Valladolid, Nueva Ocotepeque, San Marcos Ocotepeque, Santa Rosa de Copán, Nacaome, Amapala, Quipure, Yoro, Guarita, Jinigual, La Labor y La Virtud. En la operación estarían involucrados todos los aviones de la FAS y catorce aviones civiles, los cuales también serían utilizados como bombarderos, pues se les había equipado con dispositivos - construidos por mecánicos de la FAS - que permitían lanzar morteros de 60 y 81mm. 

A falta de aviones de bombardeo, se instalarían rieles de carga en el piso de los transportes C-47 Salvadoreños con el objeto de facilitar el lanzamiento de bombas por la puerta lateral, convirtiendo dichos aviones en bombarderos improvisados. Tal práctica se convertiría en algo común en ambas Fuerzas Aéreas durante la guerra, ya que como veremos más adelante, la FAH también utilizaría éste singular método. 

Los aviones Salvadoreños empezaron a salir del aeropuerto internacional de Ilopango en San Salvador en donde se ubicaba el cuartel general de la Fuerza Aérea- antes de las 17:00 horas, de manera que pudieran atacar los blancos asignados aún con suficiente luz, y escapar protegidos por la obscuridad luego de haber efectuado la misión. La hora H estaba fijada para las 18:10, hora en que los primeros aviones deberían estar sobre sus blancos asignados. 

El C-47 FAS-104 , tripulado por los mayores Jorge Domínguez y Fidel Fernández, apoyados por los sargentos Miguel Tónchez y Miguel Jiménez, llega a Toncontín con nueve minutos de retraso, y sin mayores preámbulos, empieza a lanzar su carga explosiva sobre el aeropuerto. Las bombas de 100 libras son deslizadas, una por una, sobre los rieles fijados al piso hasta la puerta de carga, en donde uno de los sargentos las empuja hacia el vacío. Se escuchan las primeras explosiones, al tiempo que las luces de Tegucigalpa se extinguen. Hay fuego antiaéreo tratando de derribar al C-47 que vuela a 8 mil pies, pero éste logra evadirlo en la obscuridad. Los escoltas del FAS-104, dos Cavalier Mustang armados con bombas, despegan de Ilopango minutos después de que el C-47 lo hiciera, sin embargo y por razones que se desconocen, no llegan hasta Toncontín, prefiriendo arrojar sus bombas en las aldeas de Jalteva, El Suyatal, y Guaimaca. Igual sucede con otro C-47 que, habiendo sido enviado a Toncontín, bombardea Catacamas. 

En la base de La Mesa, San Pedro Sula, la noticia del ataque a Tegucigalpa se riega como pólvora. Los pilotos son alertados y poco después cuatro F4U y un T-28 despegan en busca de aviones Salvadoreños que pudieran estar aproximándose a la base. Sin embargo, la búsqueda, que se había extendido hasta las inmediaciones de la población del Cañaveral, resulta infructuosa. Por su parte, los cinco FG-1D Salvadoreños que tenían la misión de atacar La Mesa, inexplicablemente lanzan sus bombas sobre Santa Rosa de Copán y Nueva Ocotepeque, para luego regresar a territorio Salvadoreño. Por qué bombardean esos sitios es uno de los misterios más grandes de la guerra. Algunos historiadores especulan que los pilotos perdieron el rumbo hacia La Mesa, mientras que otros hablan de que había mal tiempo lo que les impidió continuar (No obstante los reportes Meteorológicos de la época dicen que el clima fue excelente durante todo el mes de Julio, al menos sobre las áreas de operaciones), y otros más dicen que los pilotos simplemente confundieron el blanco por errores de navegación y por el desconocimiento del terreno. 



Mientras eso sucedía, el resto de aviones civiles Salvadoreños lograba atacar las posiciones que se les habían designado, pudiendo regresar a su país sin mayores consecuencias. Es de hacer notar que, salvo los Cavalier Mustang, todos los aviones Salvadoreños regresarían a los aeródromos de dispersión en lugar de hacerlo a Ilopango. 

Poco antes del anochecer el alto mando de la FAS se entera que uno de los Cavalier Mustang, específicamente el TF-51D FAS-400 piloteado por el Capitán Benjamín Trabanino Santos, se ha visto forzado a aterrizar en el aeropuerto La Aurora, Guatemala, a causa de una supuesta emergencia. No se sabe a ciencia cierta cual era el blanco que el Capitán Trabanino debía atacar, pero de haber sido Nueva Ocotepeque, lo cual es improbable pues ningún Cavalier Mustang atacó ó fue visto en el sector ese día, no se puede explicar el motivo por el cual haya volado hasta la Ciudad de Guatemala, a casi 146 millas náuticas de distancia, para solventar la emergencia; máxime cuando le quedaba más cerca Ilopango, su base de operaciones. En todo caso, esto implicaba que el avión sería internado en Guatemala siguiendo los estatutos internacionales, y sería devuelto hasta el final de la guerra, dejando a la FAS con un avión y un piloto menos. 

Como era de esperarse, el ataque de la aviación Salvadoreña toma completamente por sorpresa a los Hondureños. Salvo un reporte de avistamiento de dos Cavalier Mustang en dirección de Tegucigalpa, enviado tardíamente desde Marcala, la FAH no supo que los Salvadoreños iniciaban los ataques, y no fue sino hasta que se escucharon las explosiones de las bombas soltadas por el C-47 FAS-104 sobre Toncontín, que se tomaron las primeras medidas de defensa. Esto se debió básicamente a que a pesar de la situación imperante entre los dos países a finales de Junio y principios de Julio, el gobierno Hondureño nunca pensó que El Salvador se le viniese encima y por lo mismo no se había ordenado un estado de alerta, que en la FAH significaba despegar en menos 5 minutos. 

Los F4Us y T-28s Hondureños tenían varios días de estar realizando patrullajes a lo largo de la frontera con El Salvador, pero para la tarde del 14 de Julio, los aviones ya estaban en tierra, y para empeorar las cosas, esa misma tarde el Comandante de la FAH, Coronel Enrique Soto Cano, había autorizado a sus pilotos para que fueran a sus casas a cambiarse de ropa y ver a sus familias después de varios días de ausencia. 

En todo caso, luego del bombardeo del C-47 Salvadoreño a Toncontín, cuatro F4U Hondureños despegan en su búsqueda, pero la obscuridad les impide ubicarlo. Durante el regreso a la base, uno de los F4U por poco y se sale de la pista luego de aterrizar, mientras que otro resulta con daños en su hélice debido a que toca tierra bruscamente. Es de hacer notar que Toncontín, en esa época, no tenía luces en su pista, por lo que no estaban autorizadas las operaciones nocturnas. 

Más tarde, luego de una inspección a la base y el aeropuerto de Toncontín, se determina que las bombas Salvadoreñas habían errado el blanco por completo, cayendo algunas en una montaña despoblada al Sur del aeropuerto, otras más en las inmediaciones de la colonia San José, cerca de Comayagüela, y las últimas en las cercanías de la colonia 15 de Septiembre. En resumen, no se reportaban daños materiales en el aeropuerto. Informes similares se reciben desde todas las áreas bombardeadas. 

Al final de cuentas, el masivo ataque Salvadoreño ha tenido más valor psicológico que táctico, ya que a pesar de su excelente planificación, se dejan de lado los objetivos que cualquier otra arma aérea hubiera atacado, en éste caso en particular: la refinería de Puerto Cortés y las instalaciones de almacenamiento de combustible de aviación en Toncontín, esto sin mencionar el 40% de los aviones de la FAH estacionados en La Mesa, San Pedro Sula. Por increíble que parezca, las FAS había preferido atacar once poblaciones entre ellas tres aldeas- sin ningún valor estratégico ó táctico, donde se producen daños insignificantes que en el gran esquema de las cosas, son irrelevantes totalmente. Así mismo, no se comprende por qué el ataque sobre Toncontín fue tan débil y tan mal ejecutado. 

Por su parte, el Ejército Salvadoreño entraba también en acción luego del ataque sorpresivo de la FAS a Honduras, de manera que el primer Teatro de Operaciones en activarse sería el de Oriente TOO- ubicado en la zona de El Amatillo, muy cerca del Golfo de Fonseca. La misión de las tropas que integraban el TOO era cruzar el río Goascorán y avanzar hasta tomar Nacaome, en el departamento Hondureño de Choluteca. Para el efecto, los batallones IV, V y XI, apoyados por piezas de artillería empiezan a atacar las posiciones del Agrupamiento Táctico Apolo 1 del Ejército de Honduras. Dicho agrupamiento estaba conformado por el Batallón de Infantería No. 11 La Trinidad y el Batallón 1 de Infantería, ambos distribuidos en las poblaciones de Amapala, San Lorenzo, Alianza, Goascorán, Aramecina y Caridad, con su centro de mando en Nacaome. 
En contraste, las tropas Salvadoreñas en los Teatros de Operaciones Norte y de Chalatenango TON y TACH respectivamente- no atacarían ese día, pero si debían movilizarse a sus ubicaciones asignadas previo a avanzar hacia sus objetivos en Honduras, que en éste caso eran Nueva Ocotepeque la cual debÃ-a ser tomada por las tropas del TON y los territorios al norte de Chalatenango, que debían ser ocupados por el TOCH. Involucrados en estas operaciones estaban los batallones de Infantería I, VIII y la denominada Fuerza Expedicionaria de la Guardia Nacional. 

Haciéndole frente a estas tropas Salvadoreñas, el Alto Mando Hondureño ubicaba el Batallón 10 de Infantería Coronel José Joaquín Rivera en Marcala, con sus unidades distribuidas en San Antonio del Norte, Mercedes de Oriente, San Sebastián Estancia y Sabanetas. Así mismo, otras columnas del Ejército Hondureño eran desplegadas a la Zona de Nueva Ocotepeque, en directa oposición a las tropas Salvadoreñas que conformaban el TON. 

En Tegucigalpa, pasaría algún tiempo para que el Alto Mando Hondureño saliera de su estupor y organizara una retaliación luego del sorpresivo ataque aéreo. La autorización para atacar El Salvador vendría del presidente López Arellano a eso de las 23:00 horas. Trabajo le había costado al Coronel Enrique Soto Cano, comandante de la Fuerza Aérea, convencer al presidente y al Estado Mayor sobre la necesidad de devolver el golpe, pero tierra adentro, en el mismo corazón de El Salvador. Desde el punto de vista del Coronel Soto Cano, era de importancia capital el realizar ataques contundentes contra bases de la FAS y destruir sus aviones en tierra, esto con el fin de obtener desde el inicio la superioridad aérea. Así mismo, consideraba que se debían atacar y destruir los depósitos de combustible Salvadoreños y así limitar el accionar de su Ejército. 

Por increíble que parezca, el presidente López Arellano y su Estado Mayor, integrado casi en su totalidad por oficiales de infantería, pensaban que sólo se trataba de una simple incursión aérea, y que por lo mismo no era merecedora de una respuesta Hondureña. Consideraban que al realizar ataques contundentes sobre El Salvador, la FAH podía comprometer sus recursos, que en todo caso, debían ser usados en darle apoyo a las tropas en los distintos frentes. También el Ministro de Relaciones Exteriores de Honduras, señor Virgilio Carias, aconsejaba no realizar el ataque aéreo a El Salvador, sugiriendo en cambio que sólo se limitaran a repeler una posible invasión dentro de territorio Hondureño, esto con el objetivo de solicitar por vía diplomática el cese de las hostilidades y buscar que la OEA declarara a El Salvador como el agresor. 

De hecho, el mismo Coronel Soto Cano, en declaraciones hechas durante una entrevista que le realizara el personal del Museo del Aire de Honduras recientemente, confiesa que llegó al extremo de discutir -en voz alta- con el Presidente y el Alto Mando, sobre la conveniencia de realizar los ataques estratégicos dentro de El Salvador para detener cualquier posible invasión.



Fuente: Fuerzas Militares Dominicanas

jueves, 9 de febrero de 2017

Conflictos asiáticos: La guerra sino-vietnamita

Conflicto Sino-Vietnamita



Invasión china a Vietnam

Fecha enero a marzo de 1979
Lugar Vietnam
Causas Invasión vietnamita a la Kampuchea Democrática, aliada china
Resultado Dudoso, se podría decir empate. China se adjudicó la victoria, pero la resistencia vietnamita fue eficaz.
Beligerantes
República Socialista de Vietnam, apoyada por la Unión Sovietica contra la República Popular China
Comandantes
Vo Nguyen Giap (Vietnam) y Deng Xiaoping (China)
Fuerzas en combate
60.000 tropas fronterizas y soldados regionales en Vietnam[1] vs. 85.000 soldados iniciales más 200.000 refuerzos en China[1]
Bajas
Desconocidas (Vietnam) 20.000 muertes (admitidas)[1]



El Conflicto Sino-Vietnamita (también conocida como Invasión china de Vietnam) fue un conflicto bélico que, en 1979, involucró a la recientemente unificada República Socialista de Vietnam (apoyada por la Unión Soviética) contra la República Popular China y su aliada Kampuchea Democrática. Fue un suceso bélico al que los occidentales no prestaron tanta atención como el conflicto que había acabado cuatro años antes, la Guerra de Vietnam (1956-1975). Esta falta de atención se debió a la corta duración de la contienda. Fue una consecuencia de la Guerra Camboya-Vietnam (1975-1979) en la que Vietnam invadió la Camboya de Pol Pot y sus Jemeres Rojos, poniendo fin al genocidio camboyano.

Antecedentes
El fin de la guerra de Vietnam y la reunificación del país no trajo el fin de las tensiones, pese a que oficialmente cada 30 de abril se celebre la fiesta nacional del Día de la Paz porque ese día la ciudad de Saigón (capital de Vietnam del Sur) cayó en manos del Ejército de Vietnam del Norte). En su vecina Camboya se había implantado un régimen de terror por parte de los Jemeres Rojos también comunista, pero de orientación maoísta (opuesta en muchos aspectos al comunismo soviético desde la Revolución Cultural de 1965). El carácter paranoico del régimen liderado por Pol Pot y la imposibilidad de hallar culpables de inexistentes sabotajes llevaron a la Kampuchea Democrática a lanzar ofensivas contra Vietnam en abril y en septiembre de 1978. Hanoi respondió enviando seis divisiones a Kampuchea como aviso de su poderío y propuso crear una zona desmilitarizada en la frontera similar en algunos aspectos a la Zona Desmilitarizada existente entre ambos Vietnam antes de su reunificación. Pol Pot decidió ignorar la advertencia y continuó el hostigamiento.
El general Vo Nguyen Giap (artífice de las victorias contra los franceses en 1954 y contra los estadounidenses en 1973), algo apartado de la dirección política desde la Caída de Saigón, aprovechó la oportunidad para retomar su anterior protagonismo e incitó y logró realizar la invasión de su vecino del oeste con 100.000 hombres y con 20.000 guerrilleros del Frente Unido de Kampuchea para la salvación nacional liderado por el ex Khemer rojo Heng Samrin. El 25 de diciembre de 1978 comenzó la ofensiva2 que pronto fue prácticamente un paseo militar ante un pueblo que odiaba y temía a sus dirigentes y unos mandos militares inexpertos, mal formados (muchos eran incluso niños) y peor equipados (por ejemplo algunos de los asesinatos de civiles debían hacerse con armas blancas por la falta de balas). En 12 días, el 7 de enero de 1979, Vietnam había logrado la ocupación de casi toda Camboya, cambiado de nombre al país por República Popular de Kampuchea y dejando como presidente a Samrin, el cual tendría que enfrentar la guerra de guerrillas de los jemeres rojos.


1979.3.4 El ELP captura la ciudad de Liang Shan en el norte de Vietnam 
 
 
 
 
 
El ELP ocupa las oficinas gubernamentales de Liang Shan el 4 de marzo de 1979 a las 9:00am 
 
Tradición del ELP:Cada vez que han podido han dejado sus graffittis: (escribieron CUIDADO con Vietnam) cada vez que han llegado a un nuevo lugar  1979.3.4 12:00pm 
 
1979.3.6 ELP comenzó a conocer los documentos retirados. 
 
1979.3.8 PLA abandoned liang shan city which had been seized and said goodbye to vietnamese.All troops back to PRC. 
 

Vietnam frente a China y Kampuchea
Este ataque a un aliado de la China comunista fue la gota que colmó el vaso y diez días después de la invasión de Kampuchea, el 17 de enero de 1979, 86.000 soldados chinos de los 41º y 42º ejércitos atacaron por tres frentes diferentes el norte vietnamita.
Los miembros del Ejército Popular de Liberación chino se dirigieron hacia las provincias de Cao Bang, Loa Cai y Lang Son reforzados por otros 200.000 soldados más. Aquel fue un momento peligroso porque la mayor parte de las fuerzas vietnamitas y las más preparadas estaban en Camboya, mientras que en la zona fronteriza con China sólo estaban estacionados 60.000 soldados de fronteras y tropas regulares, por lo tanto se encontraban en una relación de cinco a uno frente a los atacantes.
Pese al imponente número, mayor aún que el contingente responsable de hacer retroceder a los Estados Unidos durante la Guerra de Corea, los chinos no habían entrado en combate desde su ayuda al régimen de Pyongyang.
Los chinos lograron ocupar Lang Son el 5 de marzo, pero la resistencia vietnamita fue mayor de lo esperado y, pese a no reconocerlo en un primer momento, sufrieron unas 20.000 bajas y debieron retirarse; pero sin asumir la derrota, alegaron que ya habían castigado bastante a Hanoi.
No obstante los choques siguieron produciéndose en la frontera, siendo especialmente intensos en 1981 y 1984, al mismo tiempo que la ocupación de Camboya continuaba; bien es verdad que los campos de la muerte organizados por el régimen khmer que se fueron encontrando otorgaban cierta justificación para la ocupación vietnamita y los vietnamitas los utilizaron como respaldo de su proceder.[2]


Referencias

1. Nam. Crónica de la Guerra de Vietnam 1965-1975. Volumen II. Fascículo 18. Edición de José Manuel Lara, editorial Planeta-De Agostini, Barcelona, España (1993). Capítulo 110: "La Guerra no cesa", pp. 575. ISBN 84-395-0766-6.
2. Varios, Nam, Crónica de la guerra de Vietnam, 1988, Editorial Planeta-De Agostini, Barcelona, ISBN 84-396-0755-6.
Categorías: Guerra fría | Guerras de China | Historia de la República Popular China | Guerras de Vietnam | Historia de Vietnam






Wikipedia