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domingo, 22 de octubre de 2017

Alemania Oriental: Muestra sobre la Stasi

Una muestra sobre la Stasi, el implacable sistema de inteligencia de la Alemania comunista

Hasta el 5 de noviembre se puede visitar una muestra fotográfica que exhibe en Buenos Aires el accionar de la policía secreta de la República Democrática Alemana. Un repaso por la aparición de ese temible servicio de inteligencia de origen soviético en libros, películas y series
Por Agustina Larrea | Infobae


Agentes de la Stasi (Archivo: Simon Menner)

"Camaradas, debemos saberlo todo". Esa era la premisa que señaló a sus miembros una de las cabezas del temible Ministerio para la Seguridad del Estado (en alemán Ministerium für Staatssicherheit y más conocido por su abreviatura, Stasi), el órgano de inteligencia de la República Democrática Alemana (RDA). De manera secreta y siempre con la intención de investigar a disidentes y controlar a la población, funcionó por casi cuarenta años y con el paso de los años se convirtió en uno de los servicios de inteligencia más poderosos del mundo con miles de agentes, entre oficiales y "extraoficiales".

Para reflexionar sobre el poder y el accionar de ese organismo en medio de aquella Alemania dividida, que también se puede observar en numerosos libros, películas y hasta series, la semana pasada inauguró la muestra fotográfica Stasi – La policía secreta de la RDA. Vigilar-Intimidar-Perseguir en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, con el auspicio de la Embajada de Alemania y el Instituto Goethe de Buenos Aires. Separada en cinco secciones –juventud, turismo, cultura, iglesia y deporte–, la exhibición da cuenta del control de la vida cotidiana a la población ejercida por la Stasi, que entre otras cosas espiaba, registraba con cámaras y fotografiaba a quienes establecía como posibles peligros para el régimen que imperaba en la Alemania oriental.


Muestra “Stasi – La policía secreta de la RDA. Vigilar-Intimidar-Perseguir” en el Conti

Para la apertura de la exposición fue invitado Gerd Poppe, un dirigente político que nació y se crió en la RDA que luego se convirtió en disidente. Él mismo investigado y espiado por la Stasi por su activismo político y su oposición al régimen, años después trabajó como delegado del Gobierno Federal alemán para su ministerio de Asuntos Exteriores en temas vinculados con derechos humanos y ayuda humanitaria.

En diálogo con Infobae, Poppe puso en contexto el surgimiento de la Stasi, que suele ser muchas veces simplificado: "Comenzaría con la historia previa, con los crímenes perpetrados por los nazis en Alemania a la población judía y también a la población polaca y rusa. Eso sería el punto de partida para comprender qué es lo que sucedió después. Después de la derrota, Alemania fue dividida en cuatro zonas de ocupación y aquellos que vivimos en la zona de ocupación soviética, que luego se convirtió en la República Democrática Alemana (RDA), a diferencia de los alemanes que quedaron del lado occidental, no emprendieron el camino de una dictadura a una democracia sino que pasaron directamente de una dictadura a otra dictadura".

"Por supuesto que entre la dictadura nazi y la dictadura comunista hay grandes diferencias y no se las puede comparar o decir que fueron iguales, pero en ambos casos hubo millones de víctimas. En el tiempo en el que yo me crié, crecí y fui a la escuela, en Alemania Oriental el poder de la ocupación soviética era el conductor y decidía todo hasta 1953, que fue el año en el que murió Stalin. Hasta entonces hubo muchísimas víctimas: hubo personas desaparecidas, torturadas, ejecutadas. Fueron detenidas y también enviadas a los gulags en la Unión Soviética. Esa fue la época del terror. Y en esa misma época se fundó el Ministerio de Seguridad del Estado", apuntó Poppe. El dirigente político explicó también que el gran conductor del régimen era el Partido Comunista Unificado y que de él emergían todas las órdenes.


Gerd Poppe, el periodista Mariano Schuster y Alejandra Naftal, directora ejecutiva del Sitio de Memoria ESMA


"La Stasi es responsable de múltiples detenciones, pero lo que después sucedía con esas personas detenidas era algo que resolvía el Partido. Ellos seguían los juicios en los casos de los presos políticos y los jueces lo que hacían era pronunciar simplemente esa sentencia, tal como se la habían transmitido desde el Partido", señaló Poppe, que fue víctima directa de ese organismo de inteligencia.

"En mi caso particular, en mi entorno de amigos había varios espías. Había personas que informaban acerca de lo que nosotros realizábamos en particular cuando fundamos un grupo opositor en la segunda mitad de la década del 80. Ahí, por ejemplo, de 20 personas al menos seis eran espías. Era algo que nosotros no sabíamos y que ni siquiera ellos entre sí sabían", detalló y agregó: "Yo sabía, por supuesto, que a mí me observaban. También veía que me observaban. En un caso encontré y quité un micrófono del techo de mi casa. También me llamaron a interrogatorio y tuve la suerte de no estar en prisión. Pero sí durante veinte años experimenté esto de manera muy personal. De modo que para mí era claro que esto sucedía. Lo que no sabía era cuáles eran las dimensiones de lo que estaba sucediendo. Es decir, cuántas personas estaban realmente ahí delatando". Según cálculos oficiales, si se pusieran en una fila, los archivos, legajos y demás documentos generados por la Stasi ocuparían una extensión cerca de 180 kilómetros. En el caso de Poppe y su familia, pudieron saber que la fuerza contaba con 10 mil páginas de legajos.


La muestra estará hasta el 5 de noviembre

Las intervenciones de la Stasi y la vida durante aquella Alemania dividida se pueden encontrar en distintas manifestaciones artísticas.

En el libro Top Secret. Imágenes del archivo de la Stasi (2014) el fotógrafo Simon Menner compiló, luego de un arduo trabajo de investigación cuando se abrieron los archivos de la RDA, una serie de fotografías producidas por aquel servicio secreto. Se trata de un registro –el primero que revela esas particulares imágenes de la Alemania Oriental que recién se pudieron ver luego de la caída del Muro de Berlín– que a la vez representa un testimonio único: hay imágenes de francotiradores, de aquellos espiados por la fuerza, pero también fotos con las que se instruía a los agentes secretos para que supieran cómo disfrazarse e infiltrarse en actividades tildadas de "peligrosas" para el régimen.

La literatura también se encargó de reponer aquella atmósfera de sospechas, incluso entre allegados, familiares y hasta parejas. Uno de los autores que indagó sobre esto en su libro Amores en fuga (Anagrama, 2002) fue el escritor alemán Bernhard Schlink. En una de las historias, que lleva como título "El salto", se narra lo que le ocurre a una pareja que vivió en la Berlín Oriental de aquella época. Luego de varios años y secretos, se revela que uno de ellos habló sobre sus intimidades en un interrogatorio de la Stasi y las cosas ya no volverán a ser como antes.

Aunque no es el tema central, el clima de época y el accionar de espías entre la Alemania Oriental y la Occidental aparece también en la reciente serie alemana El mismo cielo (Der gleiche Himmel, 2017), donde la Stasi, a través de sus duros interrogatorios, intenta develar quiénes están detrás de la construcción de un túnel por el que un grupo de jóvenes quiere escapar hacia el Oeste.

Pero sin dudas, donde se puede observar de manera más directa a la Stasi y su funcionamiento es en la película La vida de los otros de Florian Henckel Von Donnersmarck, que fue estrenada en 2006. Ambientada en la convulsionada Berlín oriental de 1984, allí se puede ver el espionaje sobre distintos representantes del ámbito de la cultura. Con una gran recreación de los climas y los escenarios de la época, obtuvo numerosos premios, entre los que se destacan el Oscar a la Mejor Película de Habla No Inglesa en 2007 y el BAFTA en la misma categoría.

Algunas de las escenas más recordadas de La vida de los otros fueron rodadas en el ex cuartel general de la Stasi, ubicado en el corazón de la ex Berlín Oriental, que hoy funciona como un museo.

Stasi – La policía secreta de la RDA. Vigilar-Intimidar-Perseguir

En la visión de Gerd Poppe, resulta importante destacar que la información acumulada por la Stasi "era tanta que ni siquiera estaban en condiciones de llegar a procesarla" y, en ese sentido, "en algunos casos incluso se exagera lo que fue realmente su actividad". "Ellos de ninguna manera abrían todas las cartas y solamente una porción de las conversaciones telefónicas eran escuchadas. Es decir, había muchas cosas que no sabían y otras cosas que sí sabían pero que interpretaban mal", aseguró.

Sobre la trascendencia del accionar de la Stasi, el experto concluyó: "Hay un punto en el que realmente fueron exitosos y es en que generaron miedo en la población. Había muchos que no se animaban a decir nada en público ni a contradecir nada porque decían: 'ellos se enteran de todo, ellos saben todo'. Muy pocos eran los que en el espacio público decían realmente lo que pensaban. La mayoría hablaba dos lenguas, en el sentido de (George) Orwell (en el libro 1984). En su casa hablaban una lengua, allí donde sabían que estaban entre ellos. Y, por otro lado, tenían una lengua para el espacio público en la universidad, en la escuela, en el lugar de trabajo. Esa lengua estaba impregnada de declaraciones, de entrega o aceptación del régimen. Pero de ninguna manera la Stasi fue tan poderosa como se suele creer", concluyó.

lunes, 22 de agosto de 2016

Antiguo Egipto: La policía del Faraón

La curiosa policía del Antiguo Egipto



La policía no es una invento de la Modernidad, de hecho, en el Antiguo Egipto, los faraones la consideraban absolutamente necesaria para poder controlar los impuestos, las construcciones y los roces que se generaban durante las épocas de hambruna, cuando el Nilo no crecía lo suficiente como para regar los campos.
Esta fuerza de seguridad estaba dividida en secciones especializadas para cada una de las tareas a cumplir. Acompañaban a los encargados de realizar el “recuento del ganado”, es decir, la recaudación de impuestos, y tenían como objetivo rastrear la mercancía que los ciudadanos se negaban a entregar.
Además, realizaban tareas como cuidar las fronteras, acompañar a las embarcaciones, o incluso vigilar el comportamiento de los habitantes del poblado, para controlar que los mercados se mantengan en orden. Curiosamente, además de contar con el cuerpo especial “medjay”, encargado de su seguridad personal, existía el grupo “sasha”, que cuidaba el harén del Faraón.  



History

viernes, 26 de diciembre de 2014

SGM: La Navidad con la Gestapo

La Navidad de la Gestapo 
En el apogeo de la Segunda Guerra Mundial, un estadounidense trata de llevar alegría de las fiestas al enemigo.

JOSIAH P. MARVEL - The Atlantic



[En junio de 1940, Josiah P. Marvel voló a Francia para formar parte del Comité de Servicio de los Amigos de Europa. Durante un año el señor Marvel trabajó en la Francia ocupada, con lo que esa medida como pudo a las colonias de niños refugiados cerca de Biarritz, los campos de internamiento de civiles británicos, los campos de internamiento judíos, la cantina para refugiados belgas cerca de Burdeos, y la distribución de la leche y de la confección en el Interdite Zone. Él era el único civil que tenía permiso para visitar a los presos de la Gestapo en Francia el pasado año.-Los editores]

A mediados del pasado mes de diciembre, se me preguntó por los oficiales a cargo de una de las prisiones de la Gestapo, la Cherche Midi, para trabajar con ellos en una fiesta de Navidad para los presos, para que mantuvo en la tarde del vigésimo cuarto. Los guardias alemanes realizado una encuesta a todos los prisioneros, y finalmente tuvimos una lista de cerca de un centenar de hombres y cincuenta mujeres que estaban completamente fuera de contacto con sus familias y nunca recibieron ningún correo o paquetes. Estos fueron presos de todas las nacionalidades.

En la mañana del vigésimo cuarto que me prestaron uno de los camiones de la Wehrmacht, y con tres soldados nos llevaron hasta la Marche des Fleurs comprar los árboles de Navidad. Hicimos la negociación habitual, y debido a mi escolta me tuve que tranquilizar a los comerciantes franceses reacios que los árboles eran para los presos, y no el personal. Compramos un árbol por cada uno de los grandes dormitorios en el primer piso, así como uno para cada piso de la prisión principal. Era prácticamente imposible encontrar adornos, pero al volver a la prisión nos envió algunos soldados hacia fuera para conseguir lo que pudieron en el camino de decoraciones.

He traído regalos para cada uno de los ciento cincuenta que no tenían conexiones familiares, y suficientes naranjas y manzanas para todos los cuatrocientos cincuenta prisioneros, que fue un regalo especial, porque la fruta no está en la dieta de la cárcel y no puede ser enviado desde el exterior.

Paquetes de mujeres contenían camisones de franela, jabón, pasta de dientes y otros artículos prácticos que carecían por completo (cepillos de dientes, ropa interior, y similares). Parcelas de los hombres contenían camisas, ropa interior, calcetines, pasta de dientes, etc., de acuerdo a sus necesidades individuales. Para el veintinueve británica hubo pastel de frutas de Navidad. Para obtener este le había dado un panadero dos litros de mi propio suministro de aceite de oliva, que él negoció para la mantequilla para hornear un pastel lo suficientemente grande como para que cada hombre pueda tener una pieza de buen tamaño, Cuando se lo di a ellos su alegría y sorpresa fuera ilimitada, ya que ninguno de ellos había soñado con tener siquiera una migaja del pastel que a ellos así representaba una Navidad Inglés.

Le pregunté a los guardias en cada piso para que me ayude, y por cinco todo lo habían dado a cabo. Luego fui dormitorio a una de las grandes residencias para la 'fiesta'. Fue a lo largo de la habitación con parpadeos doble cubierta hacia abajo ambos lados y un lugar amplio pasadizo por el centro. En el centro de esta eran una mesa y unos bancos. Como fuimos en el sargento a cargo de la sala gritó: 'A la atención! "Y los ochenta hombres en la sala se pusieron en pie en dos filas para entrar por el centro. Fue un comienzo desalentador para una ocasión festiva. Se les ordenó 'a gusto' y se puso tieso durante las ceremonias.

El plan era que el oficial a cargo de la prisión para hablar, así como el Ministro de la Embajada de Alemania, y también me había preguntado si yo no diría algo. No me podía imaginar lo que se podría decir que un grupo de hombres en una prisión de la Gestapo en la víspera de Navidad. Miré a los hombres y sólo vi la desesperanza y la desesperación en los ojos de cada uno, y sin embargo yo era traerlos saludos 'alegre'. El teniente me había confesado que mañana lo mucho que odiaba su trabajo, lo mucho que quería estar en casa con sus dos hijos para Navidad. Ahora él vaciló, se aclaró la garganta y finalmente comenzó: -

"Los hombres, somos todos nosotros lejos de nuestras casas esta noche. Estoy lejos de mi esposa e hijos, y se encuentra lejos de la suya. Es una desafortunada circunstancia de que usted ha traído hasta aquí, pero esta noche es la víspera de Navidad, y todos debemos unirnos y cada uno de nosotros recuerde lo que significa la Navidad para él. Usted ha hecho mal, es decir por qué estás aquí. Espero que nunca más tendrá que pasar una noche de Navidad en la cárcel. Sin embargo, todos tenemos que ser gay esta noche y hacer felices a los demás. "

Concluyó dándome las gracias por el trabajo que estaba haciendo en las cárceles, a los árboles de Navidad, los paquetes, el fruto. El prisionero francés que fue "presidente" de la sala agradeció a los oficiales por el permiso para hacer la fiesta, el teniente por las amables palabras que había dicho, y yo por las cosas que había traído. Hubo una terrible pausa incómoda después de esto. El Ministro de la Embajada de Alemania no había llegado, así que me di cuenta de que yo estaba al lado. Tragué saliva, tragó saliva, agarré la tabla con nerviosismo, y solté algunas frases incoherentes, todo lo que había querido decir morir en mis labios.

Cuando terminé aplaudían. Hubo otra pausa terrible. El teniente preguntó nerviosamente, 'No puede alguien cantar? Vamos a tener un poco de música. Venga, vamos a ser gay! "Empujaron adelante un joven francés que en una hermosa voz clara cantó 'Noel'. Me llevó de vuelta a la Nochebuena después del armisticio de 1918, cuando, en circunstancias tan diferentes, me había arrodillado con cientos de los demás a la medianoche en St. Sulpice y Clément de la Ópera de París había cantado esa misma villancico. Cuando el joven prisionero terminó, no había un ojo seco en la sala. El teniente llamó de nuevo para una canción, todo el mundo vaciló, y luego le preguntó si alguien no podía cantar "Stille Nacht". Un Judio alemán intensificó-un hombre bajo y rechoncho, sin afeitar, sin corbata, que desde la tensión y el nerviosismo era clavando sus uñas en las palmas de sus manos. Cantó la canción con tanto sentimiento y emoción que cuando terminó la habitación estaba completamente disuelto en lágrimas.

Dijimos buenas noches, todos ellos gritaron ', ¡Gracias! ¡Feliz Navidad! "Y la puerta cerrada detrás de nosotros. Empecé a sonarme la nariz y me tropiezo a través del patio, donde según el plan preestablecido que nos íbamos a realizar otra 'celebración', pero el teniente me agarró del hombro y le dije: 'No, Marvel, una vez es suficiente. Usted y yo nunca vamos a hacerlo de nuevo. No puedo soportarlo. ¿No viste cómo lloraban esos hombres? '

El capitán de todas las cárceles de la Gestapo en París me había enviado una invitación a la fiesta de Navidad que estaba dando a su personal, en la prisión de Cherche Midi.

Cuando llamé al timbre de las nueve de la noche, el guardia miró a través de la pequeña mirilla y, después de dar mi nombre, gritó: 'Jawohl!' La enorme puerta se abrió. Otro guardia me llevó arriba al comedor del personal. Allí, sentado en una mesa larga, fueron el capitán y su personal. Ellos me aplaudieron cuando entré y me mostró a un puesto vacante en el derecho del capitán.

Al frente de cada lugar era un plato lleno con chocolates, paquetes de cigarrillos, y un pequeño trozo de hoja perenne. El pequeño cocinero lío rubio estaba muy ocupado corriendo llenando los vasos con vino caliente caliente. Había mucho riendo y bromeando lado a otro de la mesa, y todo el mundo parecía de muy buen humor cuando el Capitán L. puso de pie para dar su discurso. Anteriormente lo había visto sólo en circunstancias donde fue brusco y corto con sus hombres. Ahora, sin embargo, él respondió a su buen humor con una charla que irradiaba simpatía y calidez. Bromeó algunos de ellos acerca de los episodios ocurridos en la prisión; él me dio las gracias por el trabajo que habíamos hecho, sobre todo para los paquetes de Navidad. Luego se lanzó adelante en una diatriba sobre la grandeza del ejército alemán, su eventual victoria, y la necesidad de sacrificios personales para llevar esto a cabo.

Hubo muchos aplausos cuando el capitán terminó de hablar, y no había ninguna duda en mi mente que tenía la lealtad de todos sus oficiales y soldados. Yo estaba un poco avergonzado cuando me llamaron para hablar a continuación. No esperaba que se le pregunte, y fue de lo más terrible de entrar en alemán algunos pensamientos apropiados para esta noche. Yo sabía que todos estos hombres estaban pensando en el hogar como yo; aunque nuestras razones para estar en el personal del comedor de la prisión de Cherche Midi estaban muy separados, me parecía que había ciertas cosas esenciales del espíritu en el que todos podemos cumplir, y esta fue mi mensaje para ellos.

Ninguna reunión de soldados alemanes estaría completa sin cantar, y esta noche era ninguna canción de excepción, pero la de marcha marcial uno está acostumbrado a escuchar como los vagabundos del ejército de puesto en puesto esta noche se olvida de las encantadoras canciones populares antiguas y encantadoras villancicos alemanes. De vez en cuando uno de los hombres podría saltar hasta a cantar su villancico favorito, o la canción popular particular de su distrito. Estas fueron las canciones de la infancia que todos nosotros, incluso yo en Estados Unidos, había aprendido de muy diferente vísperas de Navidad.

Friedrich, uno de los guardias desde el segundo piso de la prisión, levantó su copa para brindar. Él era un joven soldado alemán típico, y parecía que no responde y Curt cuando estén de servicio. Ahora parecía tímido y vacilante, como él tostado todos nosotros y dijo: "Estoy feliz esta noche, porque hoy se me dio la oportunidad de distribuir algunos paquetes a los prisioneros en mi bloque de celdas. Al hacer esto, yo mismo tuve el privilegio de traer la felicidad y la alegría de la Navidad a aquellos hombres, y estoy muy agradecido por la oportunidad. "Hubo más aplausos, brindis, bromas, canciones. Yo estaba abocado bajo el espíritu de buena voluntad y pensando para mis adentros: "Esto es como un montón de boys'-americano de la universidad cuando de repente el ambiente de toda la habitación se quebró. Alguien dio la orden de que todos se pusieron de pie, hace clic en sus talones, levantó el brazo derecho en el saludo nazi, y cantaron la canción "Horst Wessel". Toda la amabilidad y el buen rollo que había invadido la habitación justo un momento antes de congelado, y yo estaba horrorizado por la crueldad de la canción y la vehemencia con la que se gritó, más que cantado.

Inmediatamente después de este teniente X me acompañó hasta la puerta principal. Fue a oscuras en el apagón, y casi la hora de toque de queda. El silencio era abrumador, como si la humanidad fuera de espera de sólo esperar el momento propicio. Pensé en el esfuerzo por parte de todo el mundo para recordar el espíritu de la tarde, para expresar la amistad y el amor que significan Navidad. Luego la tristeza en mi corazón me recordó a la amargura y el odio que también había tenido su lugar en festividades de la noche. "La paz en la tierra, buena voluntad para gueros-las palabras que habíamos cantado parecían tan hueca como mis pasos sobre el pavimento todavía. Me preguntaba si podría, si alguna vez iba a suceder, que parecía aplazada hasta el momento en el futuro.