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viernes, 16 de mayo de 2014

El Almirante Brown y Colonia del Sacramento

Desde la casa del Almirante Brown en Colonia
El eco trágico de aquellos cañones
 
Jorge Fernández Díaz 
LA NACION 

Dos enemigos prehistóricos duermen, pero se acechan por los siglos de los siglos en la casa que jamás ocupó Guillermo Brown. Separados apenas por un metro y el cristal de una vitrina se vigilan un gliptodonte y un gran tigre dientes de sable. Sus fósiles fueron hallados en las inmediaciones de Colonia del Sacramento, y un cartel recuerda que en Arizona hallaron una vez un cráneo de otro gliptodonte juvenil con dos perforaciones en forma oval, "probablemente debido a un ataque de estos felinos". El tigre de mordida fatal persiguió al mamífero acorazado a través de las planicies orientales en el principio de los tiempos, y aquí están ahora juntos y en silencio viendo pasar a los dos millones de turistas de todo el planeta que visitan anualmente esta asombrosa ciudad desde la que partió Artigas para su campaña libertadora. 

Supuesta casa donde habitó el Alte Brown en Colonia

En esa misma casa hay mariposas y monstruos, restos de naufragios y armas asesinas. También los muebles negros del dormitorio del coronel Ignacio Barrios, que peleó en las Invasiones Inglesas, participó en combates locales, estuvo en la Batalla de Tucumán a las órdenes de Belgrano y cruzó los Andes en compañía de San Martín. 

En otra habitación de ese laberinto de épocas y señales y fantasmas, descansa exhausto el traje de luces de Manuel Torres, matador valenciano que en 1910 atravesó a un bravío toro de lidia en la Plaza del Real de San Carlos, esa monumental edificación que fue clausurada dos años más tarde cuando los uruguayos prohibieron para siempre las corridas. 
Pero lo que más llama la atención, al frente de ese museo singular, es la placa donde se recuerda al almirante Brown. La leyenda colectiva afirma que existe un documento del 17 de octubre de 1833 en el que se le otorga esa casa que nunca ocuparía en recompensa por sus increíbles hazañas durante la independencia de la Banda Oriental. 

La relación de Brown con esa pequeña pero estratégica ciudad disputada a lo largo de cien años por Portugal y España resultó intensa y amorosa. La principal actividad que desarrollaba el marino irlandés era precisamente el comercio de ida y de vuelta entre una y otra orilla del Río de la Plata, y en 1814 abrió una estancia con saladero en Colonia. Después se dedicaría durante años a la guerra contra la corona española y ya estaba en retiro forzoso durante los primeros meses de 1826 cuando volvieron a llamarlo para una misión de alto riesgo. Tenía 49 años y debía organizar en tiempo récord la menguada escuadra nacional y hacerle frente a la poderosa flota de 80 buques del Imperio del Brasil. Los imperiales habían fortificado Colonia con 1500 infantes y varios bergantines y goletas porque era un punto estratégico para el tráfico fluvial. El irlandés los atacó a las ocho de la mañana con bala y metralla. Dio y recibió durante dos horas, y comisionó a un emisario para que pidiera la rendición de la plaza. Le respondieron que no se rendían y la artillería siguió, pero con mala suerte: un bergantín patriota quedó varado al alcance de los disparos brasileños, y por la noche a merced de una tempestad que lo partió al medio. 

El gran jefe tuvo que ordenar la retirada para curar heridos y reparar averías, y también para esperar refuerzos y planear un nuevo ataque. Por la noche del 1° de marzo repartió entre sus marineros una ración de agua caliente mezclada con ron y una arenga en voz baja. Hizo envolver los remos con trapos para no ser oídos por los enemigos y ordenó el avance de seis cañoneras. Pero a la medianoche los imperiales descubrieron la sigilosa maniobra y abrieron fuego de cañones y fusilería. Fue alucinante. En la noche se veían los fogonazos anaranjados, silbaban las balas y se oían a uno y otro lado los gritos de ira y de dolor. Muertos, mutilados, náufragos. Ambos bandos perdieron, en esa velada, más de doscientos hombres. Pero Colonia del Sacramento continuaba en manos brasileñas. 
Un patriota uruguayo, Juan Antonio Lavalleja, coordinó con Brown un asalto terrestre a las murallas. También fue inútil. Y llegaron más brasileños y más buques a proteger la ciudad. Todo lo que consiguió el marino irlandés fue incendiar la nave insignia de sus adversarios e infligirles un golpe moral al demostrarles que era posible eludir su bloqueo y penetrar en sus territorios. 
Monumento a Brown en Colonia
El almirante había asombrado al mundo con sus éxitos en las batallas navales de la independencia y en la guerra de corso que había desplegado por el Pacífico contra naves españolas. Cañonazos, abordajes, sablazos, tiros de pistola, incendios. Era una leyenda viva cuando salió derrotado de las aguas de Colonia del Sacramento y conocía de sobra las amarguras bélicas, de manera que no perdió el ánimo y siguió realizando escaramuzas de gran osadía, apresó embarcaciones, atacó fragatas frente a Montevideo y buscó la revancha. No tuvo que esperar mucho: el 11 de junio tres decenas de barcos enemigos formaron frente a Buenos Aires en gesto amenazante. Estaba por dar comienzo el Combate de los Pozos. En la ribera, la sociedad porteña observaba con el alma en vilo el inicio del espectáculo. Brown sólo tenía 4 buques y 7 cañoneras, pero le dijo a su tripulación: "Marineros y soldados de la República, ¿veis esa gran montaña flotante? ¡Son 31 buques enemigos! Mas no creáis que vuestro general abriga el menor recelo, pues no duda de vuestro valor". A continuación les dijo que antes de rendir el pabellón echarían a pique sus propios barcos, y enseguida gritó a sus artilleros: "¡Fuego rasante que el pueblo nos contempla!". Cuando la andanada de obuses terminó y un silencio de muerte flotó en el aire, cuando se retiró con lentitud el humo del fuego y la pólvora, todos pudieron apreciar, desde el mar y desde las playas, cómo la escuadra imperial se replegaba y dejaba vacío el horizonte. 

El almirante fue llevado en andas por la gente y recibido esa misma tarde en los salones de Buenos Aires como un ídolo popular. 
La epopeya incluyó otras refriegas navales contra el Imperio del Brasil. Quilmes, donde los patriotas eran triplicados por sus enemigos y así y todo les provocaron grandes pérdidas y destrozos. Juncal, la mayor batalla de todas, donde el almirante consiguió capturar a sangre y fuego doce buques e incendiar tres más. Y el desgraciado Monte Santiago, donde Brown sufrió la peor derrota: fue el 27 de abril de 1827, cuando intentaba con cuatro veleros burlar el cerco de las naves brasileñas estacionadas de nuevo frente a Buenos Aires. En la oscuridad, y por impericia de los pilotos, dos de sus bergantines encallaron en un banco de arena. De pronto fueron rodeados por barcos enemigos y acribillados por 189 cañones. La nave principal estaba en manos de Francisco Drummond, marino escocés y prometido de la hija de Brown. El futuro yerno recibió la orden de abandonar un buque que ya había acusado 200 impactos. Su tripulación había efectuado en respuesta cerca de 3000 tiros y, como las municiones se habían acabado, ahora disparaba eslabones de la cadena del ancla. Sobre la cubierta había cadáveres, quemados y contusos, pero los sobrevivientes querían seguir peleando. Una bala le había arrancado de cuajo la oreja a Drummond, que sin embargo tomó un bote y remó hasta otro barco para buscar pólvora y proyectiles. Cuando logró llegar una bala de cañón lo hirió de muerte. Agonizó durante tres horas, y su futuro suegro cruzó las aguas en medio de la granizada enemiga para sostenerlo en el último aliento. Elisa Brown, la prometida, enloqueció literalmente al recibir la noticia y se suicidó en el río a fin de ese mismo año. 

Mucho tiempo después, cuando el almirante era un anciano, fue visitado en su quinta de Barracas por uno de los jefes que lo habían combatido en aquellas aguas. El recién llegado intentó embarcar a Brown en una diatriba contra la ingratitud de las repúblicas para con sus héroes. El irlandés le respondió secamente: "Considero superfluos los honores y las riquezas cuando bastan seis pies de tierra para descansar de tantas fatigas y dolores". 

A pesar de que lo aguardaba esa casa en el centro histórico de Colonia del Sacramento, Brown se recluyó en su vivienda de Buenos Aires y murió allí sin esperar nada. Quienes visitan ese museo de dos plantas donde ahora perviven tigres y gliptodontes del Pleistoceno, mariposas y monstruos, armas antiguas, héroes y matadores, vajillas coloniales y pinturas no encuentran ningún rastro del almirante. Pero basta cruzar a pie la plaza de Colonia y trepar la muralla para imaginar su corbeta en la última línea del río marrón. En el puente, el pelo rojizo y los ojos claros y penetrantes, catalejo en mano, la sombra de Brown se dispone día tras día a iniciar el asalto final, la derrota heroica, los encargos del inescrutable y triste destino. 

© LA NACION

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Conflictos asiáticos: La guerra franco-china de 1884-5

La guerra franco-china de 1884-85 


A pesar de estos significativos avances en material y entrenamiento naval, la organización política del imperio no mostró ajuste oficial a las necesidades de una marina moderna. Estos nuevos buques, ya sea comprados o construidos en Shanghai y Foochow, no se organizan en una flota nacional única. John L. Rawlinson 


Una nota a los lectores: nos hemos esforzado por señalar los nombres de los chinos de edad entre paréntesis después de la forma moderna. 

En el período posterior a las dos primeras Guerras del Opio y el extremo final de la Rebelión Taiping, una de las varias facciones en la corte del emperador logró que el gobierno chino iniciara un proceso de modernización naval modesto. Este movimiento fue encabezado por Li Hongzhang (Li Hung-chang). Irónicamente, uno de sus rivales, Zuo Zongtang (Tso Tsung-Tang), había entrado antes a un acuerdo tanto con los franceses y los británicos para establecer escuelas navales en el complejo naval Fuzhou (Foochow) en el río Min. Los franceses jugaron un papel decisivo en ayudar a los chinos establecer un astillero donde se podrían construir buques de guerra. El primero se lanzó en 1869 fue una balandra de madera. En 1874 catorce naves más se habían construido allí. En su mayoría pequeños y todos los casco de madera, se logró establecer una pequeña flota que había sido útil en reprimir la piratería y superar a la flota de juncos inicial que había demostrado ser inútil en las Guerras del Opio. Un astillero más pequeño se estableció cerca de Shanghai, que también produjo algunos buques de guerra, incluyendo un pequeño blindado de río y otro astillero existía en el puerto fluvial de Nanjing (Nanking) para la flota de Nanyang. 
Li comenzó el desarrollo de la flota del Norte de China mediante el establecimiento del arsenal de Tianjin (Tientsin) cerca de Beiyang (Pekín). Li, en parte debido a su fuerza en la corte, supervisó la mayor parte del esfuerzo general naval china en este periodo, pero favoreció a su base de poder en Tianjin. 
Li abogó por compras de buques de guerra en el extranjero para aumentar la flota. Uno de los diseños más singulares, fue la construcción de las cañoneras llamadas Rendel en el astillero Armstrong. Desplazaba cerca de 400 toneladas y tenía 118 a 120 pies de largo, 11 fueron construidas a partir de 1875. Lo que fue único acerca de estos buques de guerra 9-10 nudos fue que montaban una particularmente pesada cañón de 11 "o 12" de avancarga. Como acotación al margen, este interés económico en lanchas cañoneras fuertemente armados fue un fenómeno que no se limitó sólo a China. Alemania, Suecia, Italia, e incluso Gran Bretaña también se construyeron varios buques de este tipo, aunque por lo general con más pequeñas armas de fuego, y, a veces protegidos por armadura. 
Los cañones de 12" Elswick de 38 toneladas podría penetrar 19.5 pulgadas de hierro respaldado por 10 pulgadas de la teca a quemarropa. Varios de estos barcos de guerra también tenía la capacidad única de doble chimenea de vapor podría lanzar en cualquier dirección. Todos los 11 barcos de guerra tienen un coste total de $ 1,000,000 en un momento en que un costo pequeño barco de guerra cerca de $ 1.500.000. 
El faccionalismo era tan fuerte en China en este momento, que estos y otros buques de guerra que se construyen en astilleros extranjeros, se convirtieron en peones en la corte. Había en el afecto, cuatro flotas. Hongzhang tenía su flota del Norte, luego estaba la flota de Fuzhou Zongtang. Hubo una pequeña marina de guerra de Shanghai, o de la flota de Nanyang, y hubo una pequeña flota del sur de la provincia de Kwangtung encabezada por el gobernador de Cantón. Un americano capitán Robert Shufeldt pasó algún tiempo en China en vísperas de la guerra con Francia, y se cita en el libro de Rawlinson, comentó, 

La ausencia de rango naval y en consecuencia, de espíritu de cuerpo y experiencia marítima y el incongruente conocimiento del mundo exterior entre los equipos de oficiales de diferentes provincias, con ganas de arrancar y que el tablero que pueda un profundo sentimiento nacional y una bandera nacional sentados y la corrupción financiera imposible de erradicar estos se combinan para neutralizar las cualidades de los buques y las hacen sin valor como una fuerza de combate. 

La formación de las tripulaciones de China era pobre e indiferente a lo mejor. Habría historias en esta guerra de centinelas dormidos en los barcos, capitanes que salir de sus barcos para visitar prostíbulos, situaciones "cerca del motín", y este nivel de profesionalismo varió de flota a flota. Los dos mejores flotas de formación en el momento fueron las flotas de Fuzhou y del Norte. 

Una de las primeras amenazas a la creciente flota de China provenía de una expedición naval japonesa en 1874 a Taiwán (Formosa) para castigar a algunos indígenas que habían masacrado a la tripulación de un naufragio es de las Islas Ryukyu, o Liuchiu en 1871. El rey local envió homenaje a Japón y China. La respuesta de China fue irregular y no duda un esfuerzo unificado, pero finalmente se resolvió pacíficamente con las Islas Ryukyu cuando reconocieron oficialmente como pertenecientes a Japón. Lo que importa señalar aquí es que Japón era visto como una amenaza a China (una amenaza futura que se realizará en dos guerras), y que los chinos todavía carecían de un comando naval unificado. No hubo un solo ministro nava de la administración gubernamental de la Armada y todo fue hecho por funcionarios regionales y la interacción de las facciones en la corte. 
Los problemas que enfrentaba China eran sustanciales, y ahora la primera potencia marítima segundo más poderoso en el planeta estaba a punto de ir a la guerra con ella. 

Francia había establecido de un imperio colonial de la década de 1830 en adelante. Una de las áreas de crecimiento colonial rico estaba en lo que hoy es conocido como Vietnam. Los franceses, a partir de 1858, habían comenzado a anexar el llamado Reino Annam. Fue en 1884 cuando ella decidió anexar la región alrededor de Hanoi, que estaba directamente en la frontera de China, que Francia y China llegaron a las manos. Una escaramuza fronteriza se libró a principios de 1884, pero la guerra no había sido declarada. 

La guerra naval estalló con un ataque naval sorpresa por los franceses. El Contralmirante AP Amédé Courbet tuvo la Triomphante como su buque insignia, un encorazado de segunda clase "Foreign Station" estilo batería central. Completado en 1879, tuvo un máximo de 6 pulgadas de armadura de hierro y estaba armado con seis cañones de 9.4 ", uno de 7.6" montado en su casco y disparar directamente por delante, y seis cañones de 5.5" de batería secundaria. Con su escuadrón fue un gran crucero de madera, dos más pequeños, tres lanchas cañoneras, y el larguero dos torpederos con 16 nudos y con los torpedos "que contiene una carga explosiva de 28 libras. de algodón pólvora.''El equipo francés fue de 1.830 hombres. Rawlinson determinó incorrectamente que "todos" los barcos franceses fueron "blindados". 
 
Sección transversal del acorazado de la década de 1870 y 1880 con barbetas abierta en lugar de torres. Observe cómo el carbón es depositado para mayor protección. 



Antes de la declaración de guerra, los buques de guerra de madera francesa subieron el río a Fuzhou y anclaron en medio de la flota china allí. El Triomphante fue a la desembocadura del río a aliviar su carga para poder cruzar la barra y también subir el río. Mientras tanto otra escuadra francesa desplegado frente a la desembocadura del río, y también incluía varios acorazados, similares en diseño a la Triomphante. Con el estallido de la guerra se bombardeó la desembocadura del río Min. 

Mientras tanto, el comandante local chino, Chang P'ei-lun (que había de dirigir la flota china desde la cima de una montaña cercana) tenía 11 barcos modernos, ninguno más grande que un crucero de 1.400 toneladas de madera. El resto eran chalupas de vapor, y tenía dos barcos de guerra estadounidenses construyeron estilo Rendel armado con un cañón 8" de cada uno. También tenía 12 juncos de guerra, siete lanzadores armados con torpedos Spar, e incluso" tres o cuatro botes de remos "llevaban la misma arma. 

Chang-lun P'ei había defendido durante semanas antes del ataque francés, pero la flota china necesitaba refuerzos y podría atacar primero. Ambos eran buenas ideas, pero la parálisis en la corte china era tal que sólo mieles de promesas emanaban de allí, y los resultados serían un desastre. Los franceses estaban esperando la llegada de los Triomphante. 
El 22 de agosto 1884 Courbet, después de una reunión con sus capitanes, ordenó a su flota comenzar a disparar contra los chinos, cuando el reflujo del río y la composición puso al Triomphante a la vista, a eso de las 14:00 del día 23. Los chinos tenían una idea de el ataque, pero simplemente no reaccionaron con suficiente rapidez para este ataque estilo Pearl Harbor. 
El ataque se conocería como la batalla de Ma-wei, pero fue simplemente una masacre. Los chinos sólo golpearon a los barcos franceses en dos ocasiones, y sólo cinco de los buques de guerra de vapor chino se pusieron en marcha. Como Swanson ha señalado, "en menos de treinta minutos, el fuego terminó y veintidós buques de guerra chinos yacían en la parte inferior del río. Treinta y nueve oficiales navales de China y dos mil marineros Fujian y soldados estaban muertos." 

Hubo varios aspectos interesantes a la acción. Uno de los torpederos franceses habían torpedeado con éxito al buque insignia de China, mientras que el otro tuvo menos éxito, al recibir un disparo por arma de fuego y quedar parcialmente desactivado. En otro momento, una de las cañoneras estilo Rendel china salió de detrás de un punto y disparó su cañón de 8", que erró. Los franceses luego " se concentraron en este barco sin suerte, y el torrente que cayó y la explosión de los depósitos era tan grande que literalmente los detuvo en su camino. Durante dos minutos permaneció casi estacionario, un blanco indefenso y, a continuación, con un accidente, su cargador explotó, y siguió de cabeza hacia el fondo "Otro aspecto fue el fuego eficaz de los franceses fueron sus ametralladoras y sus pequeños cañones Hotchkiss generalmente montado. en la parte de arriba de la lucha (cabeceras). Ellos salpicaron a los chinos a corta distancia, con efecto particularmente mortal, y si no mataron directamente, hacían volar astillas que provocaron más mutilación y muerte. 
Después de la batalla de Ma-wei se encontró que algunos de los proyectiles chinos estaban llenos de carbón con el nombre "manchú-shot", un término despectivo para la corrupción. Las autoridades locales simplemente no compraban pólvora y se habían embolsado el dinero. También exagerado los efectos de su propio fuego, alegando que en un momento que habían matado a Courbet. 

 
Primera batalla de la guerra franco-china 



La Flota del Norte fue llamado a enviar ayuda al sur contra los franceses, pero se negó Li Hongzhang. Esto también daría lugar a la guerra que tienen lugar fuera de las porciones sur y central de la costa china. 
Courbet procedió a reducir el arsenal de Fuzhou a las ruinas. Courbet ahora descendía el río, mientras que la escuadra francesa bombardeó los fuertes en la desembocadura del río. Como Courbet iba vapor abajo, tomó cada fortaleza de China y de la batería en sentido inverso, es decir, las armas de China apuntaban río abajo, no hacia arriba. Era casi un crucero por el río triunfante. Por la noche, los franceses tenían la ventaja de reciente introducción de los "apparati fotoeléctricos" o luces de búsqueda, para mantener pequeñas embarcaciones se acercaran demasiado. Este es probablemente el primer uso de este dispositivo en el combate naval y es anterior a la utilización a menudo se afirma en primer lugar los reflectores en la Guerra Española-Estadounidense. El 28 de agosto, la escuadra francesa emergió del río, de haber destruido todas las fortificaciones de China en su camino. 
En septiembre y principios de octubre, Courbet intentó apoderarse de Keelung en el norte de Taiwan. Por varias razones, incluyendo la enfermedad y las dificultades del terreno, los franceses no pudieron capturar el puerto. El siguiente estableció un bloqueo de Taiwán el 23 de octubre, y se mantendrá hasta el 23 de abril de 1885. 
Los chinos decidieron que debían tratar de aliviar la isla asediada por lo que reunió a un segundo escuadrón. Esta fue la flota de Nanyang, bajo el mando de Li Ch'eng-mo. Tenía dos modernos cruceros alemanes construyeron armado con cañones de 8", así como 11, pero relativamente pequeños buques de guerra modernos. Otros buques de otras flotas recibieron la orden de ayuda, pero al final, llegó a ningún otro. En el caso de Li Hongzhang, se en parte debido a movimientos diplomáticos japoneses en Corea y su apoyo a los franceses Hongzhang. Li tenía miedo a debilitar la flota del Norte a la luz de la amenaza japonesa. 

Finalmente una flota de cinco buques de guerra al mando del almirante Wu An-K'ang hizo a la mar en enero. Viajaron sólo durante el día y nunca dejaron de ver la costa. Wu hizo enviar a un buque mercante para poner a prueba el bloqueo, pero todavía estaba dando vueltas en la costa china justo enfrente de Taiwán, al sur de Ningbo (Ningpo), cuando los franceses llegaron. Con nueve barcos, que bloquearon los chinos en un complejo de anclaje en Shih-Pu. 

Los eventos son confusos, pero Wu dejó a sus dos buques más lentos en Shih-p'u donde los franceses los atacaron en la noche con lanchas torpederas. En la noche del 13-14 de febrero, Courbet ordenó a dos buques de 30 pies lanzamientos de los torpedos para que atacaran a dos barcos chinos. Los torpederos pasaron con éxito a través de los juncos de pesca numerosos trabajar esa noche, posiblemente con uno que fue sobornado, para acercarse en silencio uno de los buques de guerra chinos. Explotó con éxito sus torpedos, hundiendo al buque, mientras que el barco chino se hundió a sí mismo. 

Wu fue acompañado ahora por dos buques de la flota Kwangtung. Los buques de Wu y Courbet de vez en cuando se batieron a fuego el uno al otro durante las próximas semanas, pero nada más decisivo se produciría cuando la guerra llegó a su fin. 

Con el tiempo la paz se produjo con el fin de las hostilidades el 15 de abril de 1885. En 1893 Francia tendría el control de todo lo que se conocería como la Indochina francesa, pero en la parte norte de Vietnam fue encerrada en una década de guerra de guerrillas. Esta resistencia fue descrito en 1911 como una historia "frente a un enemigo intangible, que aparece por la noche, desapareciendo por día, y la práctica de bandolerismo y no la guerra." Se recuerda irónicamente una de las futuras guerras de Indochina que seguiría en el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial. 

Los encorazados franceses no habían sido determinantes en esta guerra, pero le dieron a los franceses una ventaja de gran alcance sobre los chinos. Los chinos en breve tomar posesión de dos poderosos acorazados construidos por los alemanes, lo que cambiaría la ecuación naval en el Lejano Oriente. 
La Marina china seguiría comprando y construyendo buques de guerra en los próximos años, siendo que la mayoría de los buques de guerra moderna irían a parar a la Flota del Norte de Li. Los chinos también establecerían, poco después de la muerte de Zuo Zongtang en 1885, la Yamen Shuishi, o la Oficina de la Armada. Por desgracia, estaba lleno de intriga política y la modernización de China tendría que esperar hasta el siglo siguiente. 

 
Encorazado Duguesclin francés de la época de la Guerra Franco-Chino, que muestra a dos plataformas. 

Fuente
Ironclads At War : The Origin and Development of the Armored Warship, 1854-1891, por Jack Greene y Alessandro Massignani. Combined Publishing, 1998.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Guerra del Paraguay: Combate de Paso de Mercedes (1865)

Combate de Paso de Mercedes 

El combate de Paso de Mercedes fue librado el 18 de julio de 1865 por la escuadra brasileña al forzar el paso controlado por las fuerzas invasoras paraguayas en las costas de la provincia de Corrientes.


Antecedentes 
El 11 de junio de 1865, la pequeña flota paraguaya al mando del comodoro Pedro Ignacio Meza fue derrotada por la escuadra del Imperio del Brasil al mando de Francisco Manuel Barroso da Silva en la Batalla del Riachuelo.
El resultado del combate fue estratégicamente decisivo para el de la guerra. Paraguay quedaba bloqueado y sus recursos sólo podían disminuir con el tiempo, los aliados eran libres de abastecer y trasladar libremente sus tropas y la columna paraguaya del Paraná al mando del general Wenceslao Robles veía amenazada su línea de comunicaciones.
Robles detuvo su avance en el río Santa Lucía y tras recibir órdenes de Francisco Solano López inició su repliegue hacia Corrientes.
Por su parte, los brasileños podrían haber avanzado para cortar las comunicaciones de Robles aislandolo en el territorio de la provincia de Corrientes, con lo que las fuerzas paraguayas hubieran quedado divididas en tres cuerpos aislados, pero Barroso prefirió sin embargo permanecer reparando averías menores al sur del Riachuelo.

Paso de Mercedes 
El comandante paraguayo José María Bruguez decidió entonces ubicarse entre la ubicación de la escuadra imperial y la boca del estuario de manera de cortar sus comunicaciones, por lo que movió sus baterías a Punta Mercedes, unos 15 km al norte de Empedrado (Corrientes), a la altura del kilómetro 1157 del río Paraná.
En la posición elegida el río tenía menos de 2 km de ancho y las barrancas, de unos 20 m de altura, le permitían dominar el paso con su artillería. Bruguez contaba con 22 cañones de 4 a 18, y 2 de a 32 que recibió después de la acción del Riachuelo. Estaba apoyado por tres batallones de infantería al mando del mayor Aquino y un escuadrón de caballería, un total de 3000 hombres.
Al tener noticias del movimiento de flanco, Barroso temió verse efectivamente cortado de su base de operaciones y ordenó retroceder río abajo.
Su escuadra estaba compuesta de los vapores Amazonas (buque insignia), Ivahy, Apa, Ipiranga, Majé, Iguatemy, Beberibé, Araguary, Parnahyba, Mearim, Belmonte e Itajaí.
El 18 de julio los brasileños cruzaron el paso soportando un fuerte cañoneo y fuego de fusileria paraguayo. En la acción tuvieron 14 bajas: 2 muertos (uno de ellos el comandante del Beberibé Joaquim Bonifácio de Sant'Ana) y 12 heridos.
Una vez superado el obstáculo, Barroso continuó hasta el km 1120 del Paraná, 20 km al sur del Empedrado, y fondeó en el Chimbolar, donde se le reunió el vapor argentino Guardia Nacional.
Bruguez por su parte, levantó nuevamente sus baterías y se dirigió una vez más río abajo hasta Punta Cuevas, 25 km al sur de la localidad correntina de Bella Vista. Barroso repitió su reacción y allí se produjo el 12 de agosto de 1865 el Combate de Paso de Cuevas.


Bibliografía

  • Caillet-Bois, Teodoro (1944). Historia Naval Argentina. Buenos Aires: Imprenta López.
  • Beverina, Juan (1973). La Guerra del Paraguay (1865-1870). Buenos Aires: Círculo Militar.
  • Theotonio Meirelles Da Silva, Historia Naval Brazileira, BiblioBazaar, LLC, 2008.
  • Mendonça, Mário F. e Vasconcelos, Alberto, Repositório de Nomes dos Navios da Esquadra Brasileira, Río de Janeiro, 1959
  • Andréa, Júlio, A Marinha Brasileira: florões de glórias e de epopéias memoráveis, Río de Janeiro, SDGM, 1955.


Wikipedia

martes, 3 de diciembre de 2013

Historia argentina: El combate de Costa Brava (1842)

Combate de Costa Brava (1842) 

 

El Combate de Costa Brava fue un enfrentamiento naval librado el 15 y 16 de agosto de 1842 entre la escuadra de la Confederación Argentina al mando de Guillermo Brown y la escuadra riverista al mando del italiano Giuseppe Garibaldi. Se luchó en las cercanías de Esquina, Provincia de Corrientes (Argentina), por dos días en agua y tierra hasta que Garibaldi previendo su derrota hizo volar sus barcos para no entregárselos a Brown y escapó a tierra firme. Los argentinos, al querer perseguirlo para ultimarlo, fueron detenidos por Brown quien exclamó "dejenlo escapar ese gringo es un valiente". Esta es una de las Batallas mas Importantes de Argentina, junto a Batalla de la Vuelta de Obligado y del Quebracho 

El Combate 
El Almirante Brown mandó gente a tierra para que hicieran de sirgadores (remolcar el barco desde la orilla por medio de cuerdas), pues había decidido avanzar a la sirga con cuatro naves que maniobraban ceca de tierra, donde había suficiente profundidad, hacia el enemigo, viendo que era difícil y peligroso atacar a Garibaldi de un modo frontal. A la vez, dispuso que el ala izquierda fondeara al Suroeste del enemigo a distancia de tiro, hostigando y perturbando la reacción enemiga contra el ala derecha con los cañones que pudiera presentar. Por su lado, Garibaldi, que había advertido la maniobra enemiga, mandó su infantería con el Tte. 1º Rodríguez fuera de la estacada para tirotear a los sirgadores y a las tripulaciones. Se dió cuenta Brown y ordenó a Montaña ir a tierra con 100 hombres en tres columnas: una de 20 hombres al mando del Tte Mariano Cordero - del Echagüe- se dirigiría por la ribera; la derecha también de 20 hombres al mando del Tte French y la 3a en el centro con 60 infantes, al mando de Montaña y los Subtenientes Montandón y Castellanos. Montaña no tardó en repeler al enemigo desalojando la orilla de los tiradores emboscados. A partir de ese momento el ala derecha de Brown pudo moverse con mayor libertad y alcanzar la distancia de tiro. 
Veamos ahora a qué distancia media de tiro se hizo el combate. No se ha podido conocer fehacientemente la elevación que podían alcanzar los cañones de Costa Brava. Para esa época en estas latitudes, los cañones a raso podían tirar desde los 350 metros (de a 6) a los 600 metros (de a 4); con una elevación de 8º llegaban hasta los 2.200 metros y con 22º a unos 2.700, con poca diferencia entre un cañon de a 24 y otro de a 12. Por el problema de la puntería, el alcance eficaz quizás era de unos 1.000 metros. Los autores estiman que sin problemas de puntería (no había marejada) el ala izquierda de Brown artillada con cañones de a 12 fondeó al Suroeste a unos 1.500 metros de los orientales para que hubiera efectividad en el hostigamiento. El ala derecha entretanto se acercaba a una distancia similar considerándose que los cuatro buques debían entrar en fuego indefectiblemente con el máximo de cañones. 
Cuando las unidades argentinas entraron a distancia de tiro de las orientales, Garibaldi abrió el fuego soportado estoicamente por el ala derecha, auxiliada a la vez por el ala izquierda que ya debía haber alcanzado la posición asignada. Brown pudo hacer maniobrar a los buques para presentar la banda de babor al enemigo, entrando en combate todos ellos. 
 

1. Buques orientales codados de Este a Oeste: Constitución (al centro), Pereyra y Joven Esteban, con babor al enemigo.
2. Escuadrilla correntina, buque hospital y 4 barquitos.
3. Personal de infantería de Marina oriental en tierra hostigando a los sirgadores argentinos.
4. Buques argentinos: Echagüe, Chacabuco, Americano y 9 de Julio, presentan su babor al enemigo, el 9de Julio abarloado en parte al Americano.
5. Ala izquierda con La Argentina, Republicano y Libertad.
6. Personal de Infantería de Marina argentina limpiando el terreno de tiradores enemigos.
7. Los tres lanchones de Brown que no intervinieron.


Se presentaban así: el Echagüe era el más próximo al enemigo, con su proa sobre la ribera; cerca y al Sur, aprovechando la inclinación de la costa, lo seguía la Chacabuco evitando tener que tirar por arriba de aquél, tercero también cerca y al Sur se colocó el Americano, tomando las mismas precauciones y Brown abarluó a la goleta 9 de Julio y al Americano desde su centro a popa. 
A las 12.00 el fuego se había generalizado, iniciándose el ablandamiento del enemigo con la artillería, sin apresurar abordajes. El combate se frenó cerca de las 16 para que la gente pudiera comer, reanudándose poco después hasta el oscurecer, con ambos bandos tomando disposiciones de seguridad nocturnas y atención de los buques y del personal herido o muerto. 



Giuseppe Garibaldi 



Con la noche vino una pausa que Garibaldi aprovechó para lanzar dos brulotes, uno de los cuales fue interceptado eficazmente y otro mantuvo consecuencias.

También fue inútil un ataque al “Echagüe”, apoyado en la orilla y al amanecer del día 16 se renovó la lucha.

El ardor de las acciones fue motivo de que la escuadrilla Garibaldina consumiera todas sus municiones.

Entonces el líder italiano acoderó los barcos “Constitución” y “Pereyra”, los roció con pólvora y aguardiente y llevó la tripulación a la goleta “Prócida”.

Esto produjo una notable explosión; Garibaldi y su gente se prepararon para huir por tierra. Cuando los tripulantes de la Confederación se disponían a rematar a sus enemigos, un gesto de nobleza de Brown le salvó la vida al italiano. Dijo el Almirante: “Déjenlo que se salve, ese gringo es un valiente”.

El intento fluvial de Rivera fracasó, Brown regresó a Buenos Aires, donde como dice Piccirilli se le tributaron encendidos homenajes. Garibaldi, en otra aventura más, regresó a Montevideo donde lo aguardarían nuevos e importantes sucesos. En tanto, el complemento terrestre del triunfo en Costa Brava fue la batalla de Arroyo Grande, ganada por Oribe al mismo Rivera, el 6 de diciembre de ese año de 1842 (zona próxima a la actual ciudad de Concordia).



Wikipedia
Congreso Nacional de Historia

jueves, 17 de octubre de 2013

Tercera Guerra Indo-Pakistaní: La Batalla del Destino (2/3)

“La Batalla del Destino” 
India - Pakistán 1971

Por Marcelo J Rivera (Dintel GDI)

Parte 2/3
Parte 1 -  Parte 2 - Parte 3

Los combates en el Océano Índico
Aunque no ha sido tomada muy en cuenta por los historiadores militares, la guerra naval en el Índico es uno de los capítulos más importantes no solo de la guerra, sino de la historia naval contemporánea. Esto se debe particularmente a las características del enfrentamiento, con dos fuerzas navales relativamente modernas para la época.
Los hindúes tenían claro que el principal éxito radicaba principalmente en la necesidad de bloquear los puertos de ambos frentes, separados entre sí por cerca de 1.600 Km. Para ello, los planificadores hindúes tuvieron que desarrollar planes muy importantes, los cuales debieron cambiarse a medida que los acontecimientos se iban produciendo.
El comandante de la Armada era el almirante S. M. Nanda, el cual ordena realizar un gran esfuerzo a la flota para permitir hacer frente a la crisis desatada cuando Pakistán declaró el estado de alarma el 24 de noviembre.
Sus intenciones eran las de distribuir su flota de manera de bloquear los puertos principales de Pakistán Occidental, anulando a la flota pakistaní antes de salir del puerto, a la vez que debía disponer de elementos suficientes para bloquear los puertos de Bengala Oriental y proteger los propios puertos de los modernos submarinos hindúes.
Para entonces, el almirante Nanda pudo alinear una poderosa flota, compuesta por el portaaviones INS “Vikrant”, el crucero ligero INS “Mysore”, las fragatas antiaéreas INS “Brahmputra”, “Beas” y “Betwa”, de la clase Type 41 británica, así como las fragatas antisubmarinas (ASW) “Khukri”, “Kuthar” y “Kirpan”, de la clase Type 14 británica. También alineó dos submarinos de la clase “Foxtrot”, de origen soviético, y ocho lanchas lanzamisiles de la clase “OSA I”, siendo estas las INS “Veer”, “Vidyut”, “Vijeta”, “Vinash”, “Nipat”, “Nashak”, “Nirbhik” y “Nirghat”. Más tarde se unen cuatro veteranos destructores, entre ellos el INS “Rajput”.
El portaaviones INS “Vikrant”, contaba con su dotación completa de 18 cazas ligeros “Sea Hawk” y cuatro aviones ASW “Alizé”, además de dos helicópteros Sea King, también ASW, y tres helicópteros HAL “Chetak” (Alouette III) de SAR. Estando escoltado por las tres fragatas antiaéreas, dos destructores y el crucero INS “Mysore”.
Esta fuerza inicialmente debía ser el principal elemento de choque de la Armada hindú, sin embargo, cuando se encontraba en el Golfo de Bengala Occidental, un grave problema en una de sus calderas lo dejó seriamente comprometido, por lo que todo el grupo debió trasladarse hacia Bengala Oriental, donde debería ser el principal elemento destinado a bloquear los puertos de esa región y destruir los buques pakistaníes allí anclados. Paralelamente, ante la amenaza de los submarinos tipo “Daphne” pakistaníes, las tres fragatas ASW fueron basadas en Bombay para la protección de la navegación en esa zona.




Un Su-7BMK hindú aterriza después de una salida de bombardeo contra blancos pakistaníes. Estos aparatos no rindieron todo lo que se espero de ellos, sin embargo fueron la punta de lanza de la fuerza de ataque de la FAI. (Foto: Bharat Rakshak)

Los acontecimientos comenzaron el 4 de diciembre, fecha oficial de la declaración de guerra india a Pakistán. Uno de los primeros movimientos fue realizado, después de una semana de intensa cacería, en la medianoche del 3 al 4 de diciembre, el destructor INS “Rajput” obtiene finalmente el contacto de sonar con el submarino pakistaní PNS “Ghazi” (SS 479), de la clase “Tench” modificada, de origen norteamericano. Este sumergible había estado a la espera de que el portaaviones “Vikrant” se acercara a Bengala Oriental para poder atacarlo con sus torpedos, pero enterados de la situación, la Armada hindú despachó al viejo destructor INS “Rajput” como señuelo y cazador.
A las 0014 horas del 4 de diciembre, el teniente Inder Singh, al comando del INS “Rajput”, ordena disparar dos cargas de profundidad en contra del contacto sonar. A las 0015 horas, dos tremendas explosiones sacuden el agua en las cercanías del destructor, al día siguiente comienzan a verse grandes manchas de aceite sobre la superficie marina, además de diversos desechos del submarino. Durante el día, se envía un equipo de buzos para reconocer la zona, detectando un gran objeto metálico sumergido a 50 metros de profundidad. El 5 de diciembre se confirma que el contacto corresponde al submarino pakistaní PNS “Ghazi”, a lo que se incluye el rescate de varios salvavidas y objetos con inscripciones norteamericanas pertenecientes al sumergible. El día 6 de diciembre, el alto comando indio ordena a los buzos tratar de acercarse lo máximo posible al buque, estos rescatan un cadáver en el castillo, a la vez que ingresan arriesgadamente al buque, donde logran encontrar diversos cuadernos de navegación y documentos rescatables.
Sin embargo, las operaciones en Bengala Oriental recién estaban comenzando, el 4 de diciembre, ocho cazas “Sea Hawk” despegan desde el portaaviones y realizan un ataque aéreo sobre el aeropuerto civil de Cox’s Bazaar, con tremendo éxito. Esta operación se repite al anochecer, aunque esta vez son los buques de patrulla pakistaníes basados en el puerto de Chittagong y las instalaciones del mismo. Los ataques son demoledores, tres torpederas y dos buques dragaminas son alcanzados en el ataque, así como los depósitos de combustible. Durante la noche, los cuatro “Alizé” del portaaviones realizan un ataque nocturno sobre el aeródromo de Chittagong utilizando bombas de 227 Kg., aunque con pocos resultados. Al amanecer, los cazas “Sea Hawk” lanzan nuevos ataques contra Chittagong, atacando el puerto, el aeródromo y otros objetivos de importancia. Los ataques se extendieron a tal punto que la devastación en los objetivos era increíble. Cerca de 160 salidas fueron realizadas por los cazas embarcados, de ellas 60 solamente contra los objetivos en Chittagong.
Para entonces, la Armada hindú realiza un desembarco en Cox’s Bazaar, con elementos cercanos a los dos batallones. Esta operación fue apoyada desde el aire por los cazas “Sea Hawk”, así como por cazas de la FAI.
Para entonces, las operaciones en Bengala Oriental habían pasado la fase crítica, la Armada pakistaní había sido borrada y el bloqueo había surtido un gran efecto, a tal punto que hasta el 25 de diciembre ningún buque se aproximó al puerto de Chittagong.
Sin embargo, las acciones más importantes ocurrirían, como era de prever, en Pakistán Occidental, donde se concentraba el grueso de la Armada pakistaní.
Esta última había tenido graves problemas, de todos sus elementos disponibles solo una fracción estaba operativa, incluso, de los tres modernos submarinos clase “Daphne”, uno estaba sin tripulación, al ser esta de origen bengalí se rebeló y desertó en Francia antes de su entrega, en tanto que de los dos restantes, uno estaba en posición y uno regresaba de una larga patrulla.



Una de las grandes innovaciones que trajo esta guerra fue el éxito de los misiles SS-N-2B "Stix" portados por las lanchas clase "OSA I" de la Armada hindú, principalmente después de los éxitos de las incursiones contra el puerto de Karachi, confirmando nuevamente su eficacia. (Foto: Bharat Rakshak)


El puerto de Karachi era uno de los puntos de mayor importancia estratégica, al concentrar el grueso de la Armada pakistaní. Sabiendo esto, los planificadores indios comenzaron a evaluar la posibilidad de realizar un gran ataque combinado, pero la imposibilidad de emplear el portaaviones obligó a buscar una solución alternativa.
Finalmente se decidió realizar un ataque combinado, primero, tres lanchas lanzamisiles de la clase “OSA I” realizarían una incursión en el puerto, lanzando sus misiles SS-N-2B “Stix”, mientras que la FAI realizaría un posterior ataque aéreo.
La operación se inició a fines de noviembre, con la movilización de las misileras, en tanto que el ataque se lanzó al atardecer del 4 de diciembre. Las tres lanchas partieron desde una base avanzada, compuesta por un buque que suministraría combustible, y pronto estaban en posición para alcanzar Karachi.
Cuando los tres pequeños buques se encontraban a 126 Km. del puerto de Karachi, se detectan dos posibles blancos, uno a 81 Km. de distancia, y el segundo a 75 Km. de distancia. El primer contacto fue clasificado con un buque de combate pakistaní. Pronto, la INS “Nirghat” se prepara y dispara dos de sus misiles contra el contacto. Este resultó ser el destructor PNS 163 “Khaibar”, el cual, al detectar destellos brillantes aproximándose, disparó sus cañones de 40 mm contra ellos. A las 2245 el primer misil hacen impacto, el buque pierde propulsión y poco después explota la Sala de Máquinas Nº 1. La confusión fue tan grande que se radió información sobre un ataque aéreo. A las 2249 el segundo misil impacta al buque, sobre la Sala de Máquinas Nº 2, pronto el buque comenzó a incendiarse y poco después se fue a pique, siendo la primer víctima de importancia de la guerra.
Pronto, la INS “Nipat” el segundo blanco obtenido anteriormente, así como un mercante. El contacto inicial correspondía a un destructor pakistaní, el PNS “Shahjajan”. A las 2300 horas, la misilera hindú dispara dos misiles, uno destinado a cada contacto. El primer misil alcanza al mercante “Venus Challenger” y se produce una tremenda explosión, se parte en dos y se hunde en menos de ocho minutos. La causa de tal explosión fue que transportaba municiones provenientes de Saigon, enviada por EE.UU. desde sus depósitos en Vietnam. Entre el armamento se incluían misiles aire – aire para la FAP y municiones para el Ejército, por lo que el blanco resultó más rentable que un destructor. Sin embargo, el segundo misil impacta al destructor pakistaní, el cual resulta seriamente dañado y quedo fuera de servicio.
A las 2320, la INS “Veer” detecta un nuevo blanco, el dragaminas PNS “Muhafiz” que había sido testigo del ataque al PNS “Khaibar” y se acercaba a su rescate. A las 2325 el buque pakistaní detecta un nuevo brillo aproximándose y el misil impacta poco después, el pequeño buque estalla y prácticamente se desintegra en la explosión.
A esa hora, el jefe de la fuerza de ataque ordena seguir el plan preconcebido y retirarse de la zona de combate, para evitar un ataque aéreo, y dirigirse hacia el petrolero INS “Poshak” que los abastecería de combustible para retornar a su base. Sin embargo, la INS “Nipat” continuó su plan de acción hacia Karachi y a 25 Km. de la costa, su intención era atacar blancos en tierra, por lo que disparó sus dos misiles restantes. El primero alcanza los tanques de combustible de Keamari, mientras que el segundo falla estrepitosamente, estallando en el mar.
Previamente, a las 2200 horas, los Canberra de la FAI habían iniciado un demoledor bombardeo sobre el puerto y las instalaciones militares de Karachi, obteniendo un gran resultado.



Los cazas Hawker "Sea Hawk" embarcados en el portaaviones INS R-11 "Vikrant" fueron uno de los mayores responsables de los éxitos de la Armada hindú en el frente Oriental, habiendo realizado más de 160 salidas de ataque sin ninguna baja. Los "Sea Hawk" fueron un verdadero azote para los buques anclados en el puerto bengalí de Chittagong. (Foto: Bharat Rakshak)

En otra operación, el crucero INS “Mysore”, el destructor INS “Ranjit” y la fragata “Betwa” realizan un bombardeo sobre las costas de Makram, pero debió ser cancelada. En tanto que un ataque contra Karachi por parte de la misilera INS “Vinash”, la cual dispara sus cuatro misiles contra los buques anclados allí, en este caso hunde dos mercantes británicos y al petrolero PNS “Dacca” de la Armada pakistaní, el cuarto misil destruye instalaciones portuarias.
El único submarino pakistaní que estaba en posición de combate era el PNS “Hangor”, frente a Bombay, el cual comenzaba a realizar sus cada vez más atrevidas incursiones a partir del 3 de diciembre, fecha en que Pakistán inició las hostilidades a gran escala. Entre el 7 y 8 de diciembre, la Armada india detecta transmisiones provenientes de un submarino. El día 5 la fragata INS “Khukri” (F-149) había atacado un contacto submarino y había avisado a Bombay sobre el incidente, lo que llevó a desplegar a la 14ª Escuadrilla Antisubmarina para misiones de búsqueda y destrucción. Sin embargo, las medidas tomadas eran completamente erróneas, las fragatas disponían de un sonar de menor alcance que el del submarino, además, eran demasiado veteranas para poder hacer frente a un enemigo tan moderno y sofisticado. Paralelamente, no se contó con el apoyo de aviones “Alizé” o helicópteros “Sea King”, los cuales podrían haber mejorado las posibilidades de alcanzar el blanco.
Las operaciones de caza y destrucción comenzaron el 9 de diciembre, ese día, el PNS “Hangor” detecta dos contactos en su sonar, luego de identificados inicia la persecución. Después de un intento fallido de interceptación, el submarino pakistaní da snorkel para aumentar su velocidad y permitirse atacar a las fragatas hindúes. Para entonces, la complicación en la operación de caza y destrucción se había incrementado con una gran tormenta que generaba más problemas a los tres buques cazadores. Estos, además, estaban realizando unas muy malas tácticas, las cuales pagarían caro.




El destructor pakistaní PNS 163 "Khaibar" fue la primera víctima de los ataques de las lanchas lanzamisiles "OSA I" durante la noche del 4 de diciembre de 1971. Otro buque similar sería gravemente dañado en un ataque similar el mismo día, junto con el hundimiento de un buque mercante norteamericano, que transportaba armas, y un dragaminas. (Foto: Bharat Rakshak)

A las 1915 del 9 de diciembre, el PNS “Hangor” ordena a su tripulación establecer las posiciones de combate y su comandante ordena profundidad de periscopio, sin obtener ningún contacto visual, sin embargo, el radar detecta los blancos a 9.800 metros. El comandante ordena sumergirse hasta los 55 metros y concluir la fase final de aproximación por medio del sonar.
El submarino finalmente dispara un torpedo buscador contra el buque más al Norte de su posición, siendo este el INS “Kirpan”, pero a las 1957 el torpedo falla el blanco y la fragata inicia un ataque con los morteros ASW, aunque estos quedan fuera de combate poco después. De inmediato, el PNS “Hangor” se vuelve hacia la INS “Khukri”, quién no estaba disparando sus cargas de profundidad para mantener el contacto sonar. Minutos después, el submarino pakistaní dispara un segundo torpedo, el cual estalla bajo los tanques de combustible del buque y genera una tremenda explosión. La INS “Kirpan” se alinea para continuar el ataque después de reparado sus morteros, el submarino dispara un tercer torpedo y se retira a máxima velocidad, sin embargo, este explota sin dar en esta última fragata. Por entonces las tareas de rescate se habían iniciado, la INS “Khukri” ya estaba camino al lecho marino, con ella la vida de 167 oficiales y marineros. La cacería iniciada posteriormente por la Armada hindú no logró demasiados frutos, incluso uno de los “Alizé” utilizados en las patrullas ASW es derribado por un F-104A que retornaba de una misión de combate.
Pese a este último capítulo, la Armada de la India logró alcanzar todos los éxitos que se había propuesto, pues anuló la flota pakistaní en ambos frentes y permitió asegurar la victoria en Bengala Oriental. El empleo de las lanchas misileras y los cazas del portaaviones fueron una de las grandes ventajas que tuvieron los hindúes a la hora de hacer valer su superioridad.



El único buque perdido en combate por la Armada de la Unión India fue la fragata INS F-149 "Khukri", perteneciente a la clase británica Type 14. Este buque ASW fue hundido por un torpedo buscador lanzado por el submarino pakistaní PNS "Hangor", de la modernísima clase francesa "Daphne". Esta acción marcó un hito en la historia submarina moderna, aunque es poco apreciado por los historiadores navales contemporáneos. (Foto: Bharat Rakshak)


Fuentes
Este artículo fue inspirado por el publicado, en su época, por Vicente Talón en la Revista “Defensa” (Año I, Nº I, Abril 1978), un trabajo de impecable presentación y del que multitud de fragmentos han sido adaptados aquí. Para completarlo se trabajó con diversos documentos públicos obtenidos por diversos medios e interpretados de manera de evitar la propaganda nacional de ambos países, presentes en todos y cada uno de ellos.
· Vicente Talón (Revista Defensa, Año I, Nº I, Abril 1978, Pag. 66 a 75)
· Bharat Rakshak (www.bharat-rakshak.com)
· Embajada de la India en Argentina
· Pakistan Armed Forces (Press Office)
· Archivos Dintel GID

Marcelo River de DINTEL GDI

jueves, 2 de mayo de 2013

Segunda Guerra Mundial: El raid del corsario Atlantis

Las hazañas del corsario «Atlantis» 



 

El buque corsario alemán «HSK Atlantis» (originalmente bautizado como «HSK Goldenfels») fue botado en Diciembre de 1937 como barco mercante, y pertenecía a la compañía naviera alemana Hansa. Desplazaba 7.862 toneladas. Su tamaño era de 146,40 metros de eslora. Fue transferido a la Kriegsmarine el 19 de Diciembre de 1939 y convertido en nave corsaria (crucero auxiliar pesado) por la empresa Deschimag, siendo rebautizado con el nombre de «Atlantis». Tenía una dotación de 347 hombres. Su armamento consistía en 6 cañones de 150 mm.; 1 cañón de 75 mm.; 4 cañones (o dos cañones gemelos) de 37 mm.; 4 cañones antiaéreos de 20 mm.; 4 tubos lanzatorpedos, 92 minas submarinas de tipo magnético y contaba con un hidroavión Arado para reconocimiento. La nave estaba equipada con dos motores diesel de 6 cilindros y una potencia de 7.600 HP. Su velocidad máxima era de 17,5 nudos. Su comandante era el capitán de fragata Bernhard Rogge y el primer oficial era el teniente Ulrich Möhr. En su travesía como buque corsario hundió o capturó a 22 barcos enemigos. 


Corsario «Atlantis» (disposición de su artillería)
 
Cuando el vigía del «City of Exeter», transatlántico inglés que navegaba por el Atlántico meridional, denunció la presencia de un mástil desconocido en el horizonte, el capitán entró en sospecha. Esto ocurría en Mayo de 1940, cuando ya Alemania se había lanzado a la guerra. Los temores del capitán se desvanecieron, sin embargo, media hora después, al advertir que el buque con el cual iba a cruzarse era el «Kasii Maru», de 8.400 toneladas y bandera japonesa. Esto es, de una nación neutral (para esa fecha, aún no se había producido el ataque a Pearl Harbor). 
En la cubierta del «Kasii Maru» paseaba una mujer empujando el cochecito de un niño. Indolentemente recostados, aquí y allá, había varios tripulantes, hombrecillos de tez oscura que llevaban los faldones de la camisa fuera del pantalón. Los dos buques se cruzaron sin disminuir el andar ni ponerse al habla. 
La verdad del caso era que en el cochecito no había ningún niño, que la «mujer» no era tal mujer, y que los marineros japoneses se llamaban Fritz, Klaus o Karl. Los restantes hombres de la dotación (un total de 347 entre técnicos y combatientes) habían permanecido escondidos bajo cubierta. El barco mismo ocultaba su identidad bajo un camuflaje de tubos de ventilación de madera laminar, chimeneas de lona, pintura, y no era otro que el corsario alemán «Atlantis», uno de los más temibles que hayan surcado jamás los mares. 

Corsario «Atlantis» 
 


 

Durante la Segunda Guerra Mundial, Alemania armó en corso nueve barcos. El total de las embarcaciones hundidas por ellos fue de ciento treinta y seis. El «Atlantis» se distinguió entre todos por el mayor número de barcos enemigos hundidos o capturados, por lo prolongado de su crucero y por las dotes excepcionales de su comandante. Llevaba a bordo, además de su armamento, todo lo necesario para disfrazar la superestructura y hacerse pasar, de ese modo, por no menos de una docena de diversos buques mercantes de inofensiva apariencia. La historia de sus hazañas correrá de boca en boca mientras haya hombres de mar. 
En Marzo de 1940, disfrazado de barco soviético y al mando del capitán Bernhard Rogge, el «Atlantis» bordeó la costa de Noruega y ganó el Atlántico septentrional. Su misión era navegar rumbo al sur de África y atacar, tan de sorpresa como fuese posible, a los barcos que doblaban el Cabo de Buena Esperanza. El 25 de Abril, al rebasar la línea del Ecuador, arrió el «Atlantis» la bandera soviética y, mediante un disfraz puesto a la chimenea, quedó convertido en el vapor «japonés» que se cruzó con el «City of Exeter», al cual el capitán Rogge se abstuvo de atacar por el gran número de pasajeros que el transatlántico inglés llevaba a bordo. 
El 3 de Mayo de 1940, el «Atlantis» se topó con su primera víctima: el «Scientist», vapor británico de 6.199 toneladas. La intimación de detener la nave y no hacer uso de la radio inalámbrica, tomó por sorpresa a ese barco inglés, pero su radiotelegrafista tuvo el suficiente ánimo como para lanzar un desesperado llamado de auxilio: «Mercante enemigo armado en guerra pretende detenernos». El «Atlantis» abrió fuego de inmediato y, pegando de través en la cubierta del «Scientist», le desarboló el inalámbrico. Los 77 hombres de la tripulación, dos de ellos gravemente heridos, arriaron los botes salvavidas. El «Atlantis» los recogió a todos a bordo, torpedeó al «Scientist» y dobló a toda máquina el Cabo de Buena Esperanza. El 10 de Mayo sembró las 92 minas a 26 millas del Cabo Agulhas, en la costa sudafricana, ruta obligada del tráfico marítimo. Dos semanas después, el capitán Rogge interceptó un mensaje en el cual los ingleses avisaban que un crucero auxiliar alemán, disfrazado de mercante japonés, navegaba probablemente por el Mar de las Indias. Cambiando al instante de disfraz, el «Atlantis» pasó a ser entonces la motonave «Abbekerk», de bandera holandesa.[/b] 



El «Atlantis» con sus cañones de 150mm.: 
 
La segunda víctima del «Atlantis» fue la nave noruega «Tirrenia», cargada de pertrechos para las tropas australianas en Palestina. El capitán Rogge colocó algunos hombres a bordo del «Tirrenia» y la obligó a navegar varias semanas, como barco prisión, tras la estela del «Atlantis». La mitad de las víctimas del corsario alemán alcanzaron a hacer uso de la radio antes de entregarse. Aquel disparó contra la mayoría de los barcos y les ocasionó a veces crecidas bajas. Sin embargo, la solitaria campaña marítima del capitán Rogge fue «civilizada», hasta donde puede serlo la guerra. Disponía él a bordo de su nave de suficiente espacio para alojar prisioneros, y embarcó en el «Atlantis» a todos cuantos pudo salvar. Fueron muchas las personas de todas las edades, hombres y mujeres de varias nacionalidades, que viajaron con él durante gran parte del tiempo en que duró su travesía. Los prisioneros recibían raciones iguales a las de los tripulantes. Les estaba permitido permanecer en cubierta de sol a sol, excepto cuando se tocase zafarrancho de combate. Tenían asimismo acceso a la piscina de lona. A los capitanes prisioneros se les daba alojamiento especial. Los oficiales noruegos e ingleses organizaron un club al cual invitaban con frecuencia a los alemanes. En esas reuniones (según cuenta uno de ellos), hablaban de la «tierra, del mar, de mujeres bonitas». La política era tema vedado. Cuando llegaba el momento de transbordar los prisioneros a otro barco, el capitán Rogge ofrecía un agasajo de despedida a los capitanes. 

El otoño de 1940 comenzó mal para el «Atlantis»: apenas dos barcos en 40 días. Pero la suerte cambió de pronto: el 11 de Julio de 1940 capturó al «SS City of Bagdad». Esta captura fue muy provechosa porque fue hallada una copia del código British Allied Merchant Shipping (que era la clave empleada por la Marina Mercante inglesa en los mensajes cifrados) y un juego de instrucciones de navegación del Almirantazgo Británico para la marina mercante aliada. El 13 de Julio hundió al «SS Kemmendine» de 7.770 toneladas. Unos días más tarde, el 2 de Agosto, fue capturado y hundido con cargas explosivas el «MV Talleyrand», nave gemela del «Tirrenia». El 24 de Agosto fue hundido, con impactos de cañón, el mercante británico «MV King City», de 4.745 toneladas. El 9 de Septiembre fue hundido, con aproximadamente 100 disparos de cañón, el «MV Athelking». Al día siguiente, interceptó al mercante británico «MV Benarty», del cual pudieron apropiarse de códigos de navegación actualizados. El «Atlantis» prosiguió con su cacería y, el 20 de Septiembre, hundió al barco francés «SS Commissaire Ramel». A esa altura, el capitán Rogge tenía ya 327 prisioneros, por lo que se decidió a efectuar un transbordo de los mismos en cuanto fuese posible. El 22 de Octubre interceptó al carguero yugoslavo «Durmitor» y transfirió a 312 prisioneros. El 8 de Noviembre capturó al petrolero noruego «SS Teddy», de 6.738 toneladas y con 10.000 toneladas de combustible diesel a bordo. Otro petrolero noruego, el «SS Ole Jacob», con 10.000 toneladas de gasolina de aviación, también fue capturado. El 11 de Noviembre avistó al «SS Automedon». El «Atlantis» le ordenó detenerse, pero el buque comenzó a radiar una señal de auxilio. El capitán Rogge ordenó abrir fuego y 18 rondas de sus cañones de 150 mm. silenciaron toda resistencia. Como consecuencia del ataque murió el capitán McEwen. Asimismo, viajaba a bordo el capitán Evans de la marina mercante que, en ese viaje, se desempeñaba como correo del Almirantazgo Británico, llevando documentación secreta del Gabinete de Guerra al Alto Mando del Extremo Oriente. En vista de la importancia de la documentación secuestrada, Rogge hundió al «Automedon» y se dirigió al puerto de Kobe, en Japón, donde arribó el 4 de Diciembre, para poner en mano de los japoneses el correo capturado. Después de la caída de Singapur, en 1942, el Emperador Hiroito hizo entrega al capitán Bernhard Rogge de una espada samurai katana como reconocimiento por el resultado obtenido al abordar al «Automedon». En el mes de Enero de 1941, el «Atlantis» estaba navegando nuevamente. El día 24 se cruzó con el «SS Mandasor», carguero británico que respondió con disparos de ametralladoras antiaéreas al ataque con bombas del hidroavión de reconocimiento. El corsario alemán abrió fuego e hizo blanco en 8 oportunidades, por lo que el carguero se incendió y, finalmente, fue hundido con cargas explosivas. 

 
SS Automedon 

El 31 de Enero capturó al mercante británico «MV Speybank» y el 2 de Febrero hizo lo propio con el petrolero noruego «Ketty Brövig». El 17 de Abril de 1941, se encontró con el barco de pasajeros egipcio «Zam Zam» El capitán Rogge lo confundió con un barco de transporte de tropas y lo atacó. Cuando descubrió su error, el buque comenzaba a hundirse. El «Atlantis» rescató a todos los pasajeros y tripulantes que viajaban a bordo. Finalmente, estos fueron transferidos al barco de suministros «Dresden» y desembarcados en Francia. Entre los pasajeros del «Zam Zam» viajaba David Scherman, fotógrafo de la revista Life, quien tomó varias fotografías. Pese a que los alemanes le decomisaron algunos rollos, logró ocultar otros y, cuando pudo regresar a Nueva York, las publicó en Life el 23 de Junio de 1941. El 14 de Mayo torpedeó y hundió al mercante británico «SS Rabaul» que había desobedecido la orden de detención. El 24 de Mayo persiguió al «SS Trafalgar», que transportaba 5.000 toneladas de carbón y dos aviones. Algunas andanadas de sus cañones de 150 mm. detuvieron al mercante que, inmediatamente, comenzó a incendiarse por el fuego iniciado en los aviones y luego en la carga de carbón. Fue hundido con un torpedo. El 17 de Junio abrió fuego contra el mercante británico «SS Tottenham», carguero que transportaba hacia Alejandría, material bélico diverso como municiones, armamento en general, repuestos para aviones. Los impactos de los cañones de 150 mm. provocaron una explosión y un incendio, pero el mercante no se hundió. Continuó navegando a la deriva y, dos semanas más tarde, encalló próximo a Río de Janeiro. El 22 de Junio interceptó y abrió fuego contra el carguero británico «MV Balzac», de 5.372 toneladas y que transportaba una carga de 4.200 toneladas de arroz. El 10 de Septiembre de 1941 el «Atlantis» se toparía con su vigésimo segunda y última presa: la motonave noruega «MV Silvaplana» de 4.790 toneladas. El buque fue capturado y, luego de apropiarse de su carga de café, especias, caucho, entre otras cosas, fue enviado al puerto de Burdeos con una tripulación mínima. 


Capitán de Fragata Bernhard Rogge (comandante del «Atlantis»)
 
El capitán Rogge era muy hábil para comandar y para captarse la simpatía de sus subordinados. Los pocos artículos de lujo que hallaba en los buques apresados (cerveza, golosinas, cigarrillos) los hacía repartir por igual entre todos. En sustitución de permisos para bajar a tierra (algo imposible para una nave corsaria), daba dispensas de servicio por una semana, en turnos de 12 hombres, que pasaban a disfrutar de descanso en una cámara destinada a ese efecto. A menos que se les llamara para ocupar sus respectivos puestos de combate, los hombres con «licencia», disponían libremente de su tiempo para hacer lo que mejor les pareciese. El resultado de esa semana de completo descanso, en medio de las rudas faenas de a bordo, era reconfortante y muy apreciado por los tripulantes. Nieto de un clérigo protestante que había figurado en la corte del Kaiser Guillermo II, el capitán exigía, a todos los oficiales, puntual asistencia a los servicios religiosos del domingo; pero a la salida, invariablemente, los invitaba a todos a tomar una copas: «el cóctel de la iglesia», según decía. 
Para ese entonces, el Almirantazgo Británico había ordenado que todo buque que avistase a una nave sospechosa, diese inmediatamente aviso por radio sin reparar en las consecuencias. En vista de ello, se ordenó al «Atlantis» que, a la vista de buque enemigo, hiciese fuego primero y preguntase después. Es que los aliados se veían perjudicados, no solamente por las embarcaciones apresadas o hundidas, sino también por el terror que ese corsario alemán esparcía en los mares. Inglaterra hubo de distraer, para darle caza, naves que la Armada necesitaba en otros lugares. Los buques mercantes se vieron obligados a navegar en zigzag, alargando la ruta y desperdiciando tiempo y combustible, lo cual incidía en los costos. Asimismo, se hizo más difícil el enganche de tripulaciones, y también más oneroso, por el sobresueldo que había que pagarles por navegar en zonas peligrosas. La correspondencia oficial sufrió frecuentes retrasos o extravíos. Subió la prima del seguro de guerra. Se apagaron las luces de puertos y faros. Era una necesidad para los aliados, entonces, hundir a este corsario. 
En la mañana del 21 de Noviembre de 1941, el hidroavión de reconocimiento del «Atlantis» quedó inutilizado al tratar de acuatizar a su regreso de un vuelo. Ocurrió este contratiempo cuando más falta hacía al corsario ese avión, tan necesario para él como los ojos para un hombre. Porque precisamente, el día siguiente era el señalado para que el submarino U-126 lo reabasteciese de combustible, operación arriesgada, durante el cual el barco alemán quedaría indefenso. Las dos embarcaciones se encontraron en el lugar convenido, a igual distancia de las costas de Brasil y África. Desde muy temprano, en la mañana, comenzaron a funcionar las bombas que trasvasaban el petróleo del submarino al corsario. Asimismo, en este último se estaba efectuando el cambio de un pistón del motor de babor. De pronto, los vigías dieron la voz de alarma, habían avistado primero la punta de un mástil y luego tres chimeneas que delataban un buque de la Clase London. Se trataba del crucero pesado «HMS Devonshire», al mando del capitán R.D. Oliver, que puso proa hacia las naves alemanas. Dejando a su capitán a bordo del «Atlantis», el submarino se sumergió sin pérdida de tiempo. Un hidroavión había sido lanzado desde el crucero y el capitán Rogge viró la nave para presentar la popa al buque enemigo y para tratar de ocultar el submarino a la vista del avión. ¿Se habrían dado cuenta los ingleses de su presencia? Las mangueras, desenchufadas a toda prisa y dañadas por tan inesperada maniobra, habían dejado en la superficie del agua manchas iridiscentes, delatoras de petróleo derramado y, además, el piloto del hidroavión británico alcanzó a ver al submarino en el momento en que se sumergía. Sólo una esperanza de salvación restaba al «Atlantis»: engañar al enemigo, ponerse al habla con él, ganar tiempo, y atraer al «Devonshire» hasta ponerlo a tiro de los tubos lanzatorpedos del submarino. 


Crucero «HMS Devonshire»

Pero el capitán Oliver recelaba del barco que había avistado. Salvo por las mangueras de ventilación y otros pormenores, la apariencia de esa nave, a la cual acababa de sorprender derramando petróleo en la superficie del mar, coincidía con la que, según la descripción del Almirantazgo, debía tener el corsario fantasma. Decidió, pues, cruzar frente al «Atlantis» y, desde una distancia que dejara al crucero fuera del alcance de tubos lanzatorpedos, disparó dos proyectiles, uno a babor y otro a estribor del buque sospechoso. En tal situación, el capitán Rogge decidió comunicarse por radio sin tardanza y tratar de engañar al enemigo. El teniente Wenzel, a cargo de las comunicaciones, lanzó la señal RRR y se identificó como el mercante holandés «Polyphemus». Pero al momento de emitir la señal, el teniente cometió el error de enviar tres R en vez de cuatro, que era la nueva norma establecida. El capitán Oliver sospechó. No obstante, actuó con serenidad: radió un mensaje al comando del Atlántico Meridional para asegurarse que fuese el «Polyphemus». Casi por espacio de una hora el «Atlantis» se mantuvo en posición frente al «Devonshire» a una distancia de unas 17.000 yardas. Aún quedaba la remota posibilidad de que el U-126 se aproximase al crucero inglés para torpedearlo, pero el segundo comandante del submarino había optado por conservar su posición. 
A las 9,34 hs, el capitán Oliver recibió la respuesta del comando del Atlántico Meridional, que decía: «No. Repetimos: ¡No!». Un minuto después el «Devonshire» abrió fuego con sus cañones de 203 mm. Varias andanadas impactaron en el «Atlantis» y la nave comenzó a incendiarse. El capitán Rogge ordenó abandonar el barco. Pero él y el teniente Fehler descendieron al depósito de municiones y activaron las cargas explosivas de tiempo, para después abandonar el barco ellos también. A las 9,58 hs. una enorme explosión terminó con el buque corsario que comenzó a hundirse. Los hombres, para quienes ese barco fuera hogar por 20 meses, lo despidieron con una aclamación, mientras el capitán Rogge, de pie en una de las lanchas, permanecía silencioso, en actitud de saludo. «Ferry», el perro del capitán, montaba guardia al lado de su dueño. El capitán Oliver, sospechando que el submarino estaba por los alrededores, decidió no detenerse a efectuar el salvamento de los náufragos y se alejó del lugar a máxima velocidad. 
A voz y con silbato fueron reuniéndose los hombres de la dotación del «Atlantis». Sólo siete de ellos habían muerto bajo el fuego del enemigo. El submarino U-126 emergió para rescatar a los náufragos: 55 hombres, entre heridos y personal técnico irremplazable, fueron llevados a bordo; 52 hombres más, a los cuales se los proveyó de mantas y chalecos salvavidas, quedaron en la cubierta. Los restantes 201 tripulantes fueron remolcados en seis lanchas. En la tarde de ese mismo día emprendió viaje la extraña flotilla. Dos veces por día se lanzaba del submarino un bote de goma que, yendo de lancha en lancha, repartía comida caliente. A los tres días de navegación, el U-126 hizo contacto con el «Python», buque de suministros que estaba reabasteciendo a los submarinos U-68 y al UA. De pronto apareció el crucero pesado «Dorsetshire» (gemelo del «Devonshire») El buque británico abrió fuego y, tras recibir varios impactos, el «Python» se incendió. El U-68 disparó cinco torpedos, pero el crucero británico, maniobrando velozmente, huyó de la escena. En once botes y siete balsas salvavidas, unos 414 hombres aguardaban la ayuda de los submarinos. Se transportó a los mismos la máxima cantidad posible y el resto continuó a remolque. En la primer semana de Diciembre, llegaron al lugar el U-129 y el U-124. En apenas dos semanas más, los submarinos italianos «Luigi Torelli», «Enrico Tazzoli», «Giuseppe Finzi» y «Pietro Calvi», se sumaron al rescate. A finales de Diciembre de 1941, todos los náufragos del «Atlantis» arribaron a salvo al puerto francés de Saint-Nazaire. Desde allí continuaron hacia Berlín, adonde llegaron después del Año Nuevo de 1942. 

 
Esta foto del Atlantis salió en la revista LIFE. La sacó un reportero que viajaba en un barco y que fue capturado y posteriormente liberado por el capitán Rogge. Esta foto fue decisiva para la identificación y posterior captura del buque corsario 
 
Momento del rescate por un submarino alemán de la tripulación del Atlantis. 

Ascendido al contralmirante, Bernhard Rogge pasó a estar al frente de la instrucción de los cadetes de la Marina; pero, al descubrir que no era partidario de la ideología nazi, fue relegado a un puesto secundario. Ninguna otra medida se tomó contra este hombre porque, al igual que el Mariscal Erwin Rommel, era una figura muy apreciada por el pueblo alemán. 
Es de destacar que, después de una guerra tan enconada y larga, no pocos de los que vieron sus barcos apresados o hundidos por el «Atlantis», se han sentido amistosamente dispuestos para con Bernhard Rogge. El capitán White, del «SS City of Bagdad», manifestó por escrito su agradecimiento por el trato que recibió mientras estuvo prisionero. Cuando el capitán Woodcock, en otro tiempo al mando del «SS Tottenham», tocó puerto al frente del barco que comandaba en ese momento, invitó a bordo al contralmirante Rogge. En los años de escasez, durante la posguerra, muchos de los que habían estado prisioneros en el «Atlantis», enviaron «paquetes de socorro» a los ex tripulantes del corsario alemán. 

 
Oficiales del Atlantis con el capitán Rogge. 


Los veteranos del «Atlantis» siempre han recordado con cariño al barco y a su comandante. El teniente Dehnel ha explicado alguna vez: «Hizo de la dotación de nuestro barco una verdadera familia»; para luego agregar: «Si en Alemania volviésemos a tener Marina de Guerra nuevamente, tal vez volvería yo al servicio. Pero si Rogge me llamara, lo seguiría como una bala, fuese cual fuese la Marina en la que hubiera de servir». 

Fuente: Historias Secretas de la Última Guerra.