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sábado, 12 de diciembre de 2015

El galeón San José y su historia

Tres siglos de leyenda salen a flote
Diez años de vida y 307 de leyenda acompañan al mítico galeón español 'San José'
El hallazgo del galeón ‘San José’ se convierte en un secreto de Estado
WINSTON MANRIQUE SABOGAL - El País




Diez años de vida y 307 de leyenda acompañan al mítico galeón español San José. Su historia es la de uno de los naufragios más importantes del mundo, cargado de tesoros americanos, drama humano y político y lleno de fantasía. Ocurrió en mitad de la guerra de sucesión de la corona española que ostentaba Felipe V. Y fue hundido por culpa de esa batalla de poder europea. El navío bajó a la oscuridad del mar la tarde del viernes 8 de junio de 1708. Otro viernes, el 27 de noviembre, un radar de la armada colombiana detectó el pecio, y el viernes pasado el presidente de Colombia sacó la noticia a la luz.

Tres siglos de historia emergieron. El galeón zarpó de Cartagena de Indias rumbo a Cádiz cargado con unas 200 toneladas de oro (¿11 millones de monedas?), plata, piedras preciosas y múltiples tesoros americanos. Su misión no era la de cualquier otro navío procedente de las Indias para España. Esta vez, el objetivo era crucial: dar oxígeno económico y enriquecer las arcas de la corona española, aliada con Francia, cercada por Inglaterra, Países Bajos, Portugal y Alemania que consideraban que el sucesor de Carlos II debía ser de la Casa de los Habsburgo. Temían otro poder como el que había ostentado Carlos I de España y V de Alemania, en el siglo XVI.

A comienzos del siglo XVIII, el mar Caribe estaba surcado por piratas y salpicado de naves inglesas que impedían la ruta de embarcaciones de las Indias hacia España. Aquel viernes de junio por la tarde el almirante José Fernández de Santillán, (conde de Casa Alegre) y comandante del San José, dio la orden de partir con una flotilla de 20 naves y 600 personas (hombres, mujeres y niños. 400 pasajeros y 200 tripulantes).

Pasadas las coralinas Islas del Rosario, y adentrado en un mar de múltiples colores, el galeón fue atacado y hundido por el capitán del buque inglés Expedition, al mando del comodoro Charles Wager.

Se dice que por cada baúl de tesoros tenía otros dos en piedras, y que solo el capitán Fernández y el comandante de la guarnición de Cartagena sabían el verdadero contenido
El combate empezó al atardecer, 30 cañones de entre 10 y 18 libras, fabricados en bronce con las asas en forma de delfín, propios de la corona española, defendían el navío cuando, de repente, el fuego cruzado fue silenciado por una explosión en el San José…Una columna de llamas y humo se elevó a medida que el galeón buscaba el fondo del mar con su anhelado tesoro dentro: un botín, dicen, de entre cinco mil y diez mil millones de dólares. Un tesoro procedente de lo que hoy es Perú, Ecuador y Colombia. Solo sobrevivieron once personas.

Terminaban diez años de vida de este galeón de guerra, construido en 1698. El San José transportaba la carga de Perú y Ecuador, acumulada de los seis años que llevaba la guerra de sucesión. En Panamá se detuvo en Portobelo, en el mes de mayo de 1708, luego pasó a Cartagena donde terminó de completar la ambicionada remeza.

Pero el 8 de junio, el San José se fue a pique para dar paso a la leyenda. Se dice que por cada baúl de tesoros tenía otros dos en piedras, y que solo el capitán Fernández y el comandante de la guarnición de Cartagena sabían el verdadero contenido.

La historia pasó de generación en generación entre los caribeños colombianos, y entró por el centro del país, río Magdalena arriba, por sus más de 1.500 kilómetros que era por donde irrumpía la civilización. Su historia está en libros y obras de ficción. Incluso, la rescató Gabriel García Márquez como un episodio clave de El amor en los tiempos del cólera, donde las aguas de la realidad y la ficción son una sola.

En los años 80 el San José resucitó cuando una empresa de caza tesoros inició su búsqueda. Después de varios litigios, el gobierno colombiano tomó las riendas del proyecto. Ahora lo ha encontrado sin dar muchos detalles de su contenido, para convertirlo en secreto de estado. “Es uno de los yacimientos más importantes de la historia de la arqueología sumergida”, según el presidente Juan Manuel Santos.

No se sabe aún el estado real del galeón. Si se podrá sacar a flote, o no. Cuentan que está intacto, apoyado en uno de sus costados. Unos cañones sobre el fondo marino y unas vasijas de cerámica es lo único que se ha visto. Dentro estaría el oro, la plata y las piedras preciosas con las cuales se buscaba apuntalar el trono de Felipe V.

lunes, 7 de diciembre de 2015

Arqueología: Encuentran galeón millonario en Colombia

España actuará “en defensa del patrimonio” con el galeón ‘San José’
Lassalle dice que el Gobierno pedirá a Colombia información sobre la ley aplicada
El hallazgo del barco se convierte en un secreto de Estado
García Márquez y el galeón en 'El amor en los tiempos del cólera'
JESÚS RUIZ MANTILLA - El País



Cerámicas en el fondo del mar pertenecientes al galeón 'San José'. / EFE / MINISTERIO DE CULTURA DE COLOMBIA

El secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle, se encontraba desde el sábado en Cuba, donde se enteró del hallazgo de la nave San José. Tras una jornada de análisis de la situación, Lassalle ha declarado que desde el Ejecutivo de Mariano Rajoy abordarán con prudencia el hecho, dada la relación especial que mantiene España con Colombia. Pero el triunfalismo mostrado ayer por el presidente Juan Manuel Santos ha hecho que desde Cultura vean con preocupación la aplicación de la ley colombiana de 2013 de protección de patrimonio sumergido. Se trata de una norma que Lassalle había tenido ocasión de discutir previamente a la noticia en algún punto —a ojos de España, "preocupante"— con la titular colombiana de Cultura, Mariana Garcés.

Lassalle resaltó desde La Habana que "el Gobierno español va a solicitar al colombiano una información precisa acerca de la aplicación de la legislación de su país en la que fundamenta y justifica la intervención sobre un pecio español". Luego analizarán los datos para, según él, "decidir qué actuaciones" se adoptarán "con arreglo a defender lo que entendemos que es el patrimonio subacuático y el respeto a las convenciones de la Unesco a las que nuestro país se comprometió hace muchos años".

Según esas convenciones fue posible la recuperación de un patrimonio tan importante como el de la fragata Mercedes durante el pleito mantenido con la empresa estadounidense Odissey. Cautela, insistió Lassalle, pero también "una clara defensa de nuestro patrimonio subacuático y la reserva a adoptar todas las medidas que el Gobierno español considere adecuadas para mantener la defensa y salvaguarda del mismo".

El presidente Santos dijo ayer que el galeón San José, encontrado el pasado 27 de noviembre en el mar Caribe, es "patrimonio de todos los colombianos". El barco, con sus cuantioso tesoros, fue hundido por la Armada británica en 1708, en el marco de la Guerra de Sucesión.

lunes, 26 de enero de 2015

España: Recuperando un bosque arrasado por la Armada Invencible

Repoblando el bosque arrasado por la Armada española
ARACELI ACOSTA / MADRID
ABC
Un proyecto de restauración en la montaña pasiega intenta revertir la intensa deforestación sufrida hace tres siglos
Repoblando el bosque arrasado por la Armada española

Se estima que en la montaña pasiega se talaron 10 millones de árboles

El tapiz verde que cubre la montaña pasiega no puede esconder las señales de la brutal deforestación que se produjo en esta zona y en otras de España entre los siglos XVI y XVIII. La Real Armada fue aquí el mayor agente transformador del paisaje original dejando la tierra desnuda, sobre la que aún hoy puede adivinarse el camino que seguían los árboles talados, montaña abajo por el llamado Resbaladero de Troncos hasta llegar al río, y una cabaña de piedra, la Casa del Rey, que servía de puesto de operaciones para controlar el transporte de la madera. Su misión no era baladí, puesto que de aquí salieron los árboles con los que se construirían navíos, galeones y también armamento para la Armada española, un verdadero “bosque flotante”.

En total, en la montaña pasiega se estima que se talaron 10 millones de árboles. La extracción de madera fue destinada a los Reales Astilleros de Guarnizo y a los hornos de las Reales Fábricas de Liérganes y La Cavada, dedicadas a la fabricación de piezas de artillería y munición. La producción de un cañon de dos toneladas consumía la madera de 2,5 hectáreas de bosque, explica Carlos Sánchez, presidente de la Fundación Naturaleza y Hombre. Solo entre 1720 y 1770, en Guarnizo se construyeron 15 paquebotes, 36 navíos, 23 fragatas, 3.000 cañones y 3 galeones, arrasando 50.000 hectáreas de bosque.

Una deforestación que luego se perpetuó con la explotación ganadera y la práctica transmitida de generación en generación de hacer quemas controladas en la creencia de que así se renuevan los pastos, aunque lo que han hecho es impedir la regeneración natural de estos terrenos. Desde 1999, la Fundación Hombre y Naturaleza trabaja para revertir este proceso, un proyecto en el que ahora cuenta con la ayuda de la Fundación Banco Santander, y en este tiempo llevan plantados con éxito unos 80.000 árboles. Se trata de plantaciones de especies autóctonas, como el haya, el roble, el fresno, el avellano, los serbales y el abedul.

El área de trabajo se extiende sobre unas 50.000 hectáreas de Cantabria y Castilla y León, que conforman la montaña cantábrico-burgalesa, concretamente en el norte burgalés -Espinosa de los Monteros y las Merindades- y en el sureste de Cantabria, en las zonas altas de los ríos Pas, Asón y Miera. El pueblo pasiego ha mantenido hasta hoy un modo de vida original, seminómada, basado en la ganadería trashumante y sustentado sobre el prado cercado y la cabaña pasiega.

Recuperar razas autóctonas

Y por eso, este proyecto de reforestación lleva asociado un modelo de gestión silvopastoral. Como cuenta Sánchez, cuando se iniciaron los trabajos de restauración “nos dimos cuenta de que las fincas que los pasiegos trabajaban no se quemaban”, por eso es importante mantener los prados y la ganadería. En este sentido, una de las claves del proyecto es la recuperación de variedades locales de ganado doméstico: la oveja lacha carranzana, la vaca roja pasiega (vaca lechera rústica en peligro de extinción, en cuya leche está el secreto de los sobaos pasiegos), el caballo losino -también en peligro de extinción- y el burro.

Por tanto, como explica Borja Baselga, director de la Fundación Banco Santander, este proyecto, “además de poner su atención en los bosques, se ocupa de la actividad agropecuaria pasiega y de especies en peligro de extinción que han ayudado al hombre durante siglos”. Y lo continuán haciendo, ya que este ganado autóctono se está convirtiendo en un aliado para la regeneración.

Recuperar «la muda»

Así, se ha podido recuperar la transterminancia pasiega del ganado, la llamada “muda”, para que el ganado aproveche los pastos en las zonas altas en verano y en las zonas bajas en invierno. Con esto, además de suponer un ahorro para el ganadero -al que costaba unos 6.000 euros al año mantener el ganado en las cabañas en época de nieves- es un beneficio para el ecosistema, pues el ganado en su camino traslada los nutrientes de las zonas bajas del valle a las zonas altas en un trasiego cíclico que dura todo el año. Asimismo, el proyecto ha conseguido la certificación oficial para la producción ecológica de corderos y terneros.

“Esto es solo un granito de arena -explica Carlos Sánchez, puesto que esto es un proyecto a largo plazo, pero es el primer paso para revertir el proceso y que la montaña pasiega recupere su esplendor forestal y su capacidad de retención de ag

miércoles, 10 de diciembre de 2014

El minuto eterno y la excusa de la derrota de la Armada Invencible

El minuto eterno en Plymouth: el día que la Armada Invencible pudo vencer a Inglaterra
CÉSAR CERVERA 
ABC


El desastre militar pudo haberse evitado si el Duque de Medina-Sidonia hubiera accedido a la petición de la vieja guardia de su predecesor, Álvaro de Bazán, para atacar al grueso de la flota inglesa, atrapado en el puerto de esta ciudad
Derrota de la Armada Invencible, pintura de Philippe-Jacques de Loutherbourg

Una leyenda inglesa cuenta que Francis Drake, vicealmirante de la flota inglesa, se encontraba jugando a los bolos en la localidad de Plymouth cuando fue avisado de la llegada de la flota que Felipe II había mandado contra la Reina Isabel I. «Tenemos tiempo de acabar la partida. Luego venceremos a los españoles», afirmó el corsario antes de arrojar la siguiente bola. Un episodio inverosímil que el historiador naval Agustín Rodríguez González asemeja al clásico «mito fundacional» –en su libro «Drake y la Invencible»– para esconder una verdad vergonzosa: el secreto peor guardado de Europa sorprendió al grueso de la escuadra inglesa en puerto y sin la artillería preparada. El Duque de Medina-Sidonia, el comandante español, decidió no atacar y seguir de largo en contra de la opinión de la vieja guardia de oficiales que había servido con su predecesor, el célebre Álvaro de Bazán. Para muchos historiadores, la suerte de la que después fue bautizada, con intención burlesca, como «la Armada Invencible» quedó sellada ese día.

Debido a los sucesivos retrasos en los preparativos y a la sangría de gastos que estaba suponiendo la Empresa Inglesa, Felipe II designó un sustituto a principios de 1588 para el almirante Álvaro de Bazán, quizás el marino más prestigioso del siglo XVI y el hombre que estaba al cargo de la armada congregada en Lisboa. Enfermo de tifus y con sus facultades mentalmente mermadas, Bazán falleció el 9 de febrero de 1588, ahorrando al monarca la deshonra de destituir a uno de los héroes de la batalla de Lepanto. Su sustituto fue Alonso Pérez de Guzmán el Bueno y Zúñiga, VII duque de Medina-Sidonia, no sin antes tratar de rehuir la responsabilidad por todos los medios.

¿Por qué el Rey eligió a Medina-Sidonia?

Medina-Sidonia consideraba que no era el hombre idóneo para conducir la escuadra a las Islas Británicas, puesto que sus conocimiento militares, sobre todo a nivel marítimo, se reducían a una escaramuza al sur de Portugal durante la conquista de este reino. Sin embargo, Felipe II insistió en su decisión y el duque no tuvo otro remedio que desplazarse a Lisboa. Allí el trabajo organizativo del noble castellano –las tareas administrativas eran su mayor talento– dieron rápidamente sus frutos y en pocos meses la flota empezó a tomar forma. De los 104 barcos y 10.000 efectivos disponibles en febrero, se pasó a 130 barcos y 19.000 soldados en mayo. El milagro administrativo, no en vano, había sido posible con el dinero que el duque había puesto de su propio bolsillo.

El objetivo era que la flota se «diera la mano» con los Tercios de Flandes

El hombre elegido por Felipe II se había mostrado diligente hasta ese momento. Precisamente hasta que la flota partió y llegaron las primeras acciones militares. Al atardecer del 31 de mayo de 1588, el último de los barcos de la «Armada Felicísima» abandonó Lisboa en dirección a los Países Bajos, donde Medina-Sidonia debía «darse la mano» con los Tercios de Flandes y trasportar a los soldados a Inglaterra.
Tras un duro viaje donde los barcos tuvieron que reagruparse varias veces, el 29 de julio la escuadra que dirigía Medina-Sidonia se internó en aguas inglesas. A esas alturas, tras dos años de preparativos, los planes de Felipe II eran plenamente conocidos por toda Europa. Como medidas defensivas, Isabel I había organizado un sistema de vigías para avistar la llegada de los barcos españoles al instante y había autorizado a su almirante Lord Howard y al corsario Francis Drake a aprovechar la confusión para contraatacar directamente en España. Sin embargo, la meteorología castigó a la flota inglesa y la obligó a retornar a Inglaterra poco después de su salida, en concreto al puerto de Plymouth, justo unos días antes de la llegada de Medina-Sidonia a ese mismo lugar.

Lejos de la célebre anécdota de Drake jugando a los bolos, el corsario y sus hombres se encontraban reparando y aprovisionando sus barcos tras el fracasado intento por llegar a España, cuando el marino Thomas Fleming trajo la terrible noticia: la flota española estaba a la salida del puerto. Para su fortuna, la falta de perpectiva de Medina-Sidonia iba a salvar a los ingleses del desastre.

La decisión que condenó a «la Felicísima»

A primera hora del 29 julio, el duque convocó un consejo de guerra en el buque insignia de la Armada, «el San Martín», donde algunos oficiales como Miguel de Oquendo, Pedro de Valdés y Juan Martínez de Recalde –la vieja guardia de Álvaro de Bazán– propusieron atacar a Drake en el puerto, como había hecho él en Cádiz un año antes, lo que posiblemente habría supuesto una victoria abultada para los españoles, puesto que el viento en contra impedía que escapara ningún buque. Sin embargo, Alonso Pérez de Guzmán el Bueno y Zúñiga decidió, bajo la influencia de Diego Flores de Valdés, ceñirse a los planes de Felipe II y dirigirse a Flandes sin mediar combate con los británicos. Cabe mencionar que el marino Diego Flores de Valdés, que más adelante sería responsable de otros episodios negativos en la desastrosa campaña, tenía el mando del barco donde iba el duque y hacía las veces de su consejero naval. Juan Martínez de Recalde –segundo de la escuadra– dirigía su propio galeón, «el Santiago», lo que hacía muy complicada la comunicación entre ambos almirantes.

Oquendo y Recalde, la vieja guardia de Bazán, propusieron atacar a Drake en el puerto
Para muchos historiadores, aquella oportunidad perdida de destruir la flota inglesa sentenció la suerte de la «Felicísima», que recuperó el rol de pesado convoy de trasporte de tropas que Felipe II le había otorgado erróneamente. Una misión que ni las comunicaciones de la época –los Tercios de Flandes no estuvieron preparados a tiempo– ni los ágiles barcos enemigos iban a permitir llevar a cabo.
Los ingleses no pudieron hundir prácticamente ninguno de los galeones españoles, auténticos castillos flotantes, pero Medina-Sidonia no alcanzó a «darse la mano» con los ejércitos hispánicos en los Países Bajos y se vio forzado a bordear las Islas Británicas. Los arañazos alcanzados por los buques ingleses y las tempestades fueron transformando los barcos en ruinas flotantes. La defectuosa cartografía portada por los españoles fue el golpe de gracia para una travesía a ciegas por las escarpadas costas de Escocia y de Irlanda. Allí ocurrió la auténtica catástrofe.

sábado, 13 de septiembre de 2014

El trayecto y las pérdidas de la Armada Invencible y la búsqueda de sus restos

Las pérdidas de la Armada Invencible
Con las excavaciones arqueológicas del galeón San Marcos ya son nueve los barcos de la Armada Invencible estudiados en las costas de Irlanda y Escocia.