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martes, 3 de julio de 2018

Argentina: Las relaciones con los países africanos durante la gestión Alfonsín

Las relaciones con los países africanos

Historia de las RREE de Argentina


Respecto de este ámbito de la agenda externa del gobierno radical, cabe reconocer que, si bien el continente africano no constituyó un área prioritaria del diseño de política exterior de la administración Alfonsín, se registró una preocupación por incrementar el acercamiento con los países del Africa Negra y el alejamiento del régimen racista sudafricano. Esta tendencia, que tuvo su máxima expresión en la ruptura de relaciones diplomáticas con el gobierno de Pretoria, constituyó un ejemplo del carácter "reactivo", que el gobierno radical adoptó, en algunos ámbitos de la política exterior, respecto de la dictadura militar. Esta percibió sus vínculos con el continente africano bajo la lente ideológica del conflicto Este-Oeste, estrechando vínculos con el régimen racista -pero anticomunista- de Sudáfrica contra los posibles embates de los países del Africa Negra, que, como en el caso de Angola, eran víctimas del avance del marxismo soviético-cubano. Por el contrario, la gestión radical, interesada en un mayor acercamiento con los países del Africa Negra y en "lavar" la imagen heredada del Proceso, reemplazó el eje de referencia Este-Oeste por el conflicto Norte-Sur (1).
    Tomando como base este cambio en los criterios ordenadores de la política exterior, el gobierno de Alfonsín adoptó una serie de medidas que mostraron un mayor interés por los países del Africa Negra, en virtud de tres intereses considerados prioritarios por la diplomacia radical:
  1. la defensa de los derechos humanos a través de una activa posición crítica hacia el régimen sudafricano; 
  2. la búsqueda de apoyo de los países del Africa Negra en función de la reivindicación de los derechos de soberanía argentinos en Malvinas; y 
  3. la firma de convenios de cooperación económica y técnica con los países africanos en el contexto de la cooperación Sur-Sur. Ejemplos de la implementación de esta nueva política fueron la creación de una embajada argentina en Zimbabwe (el 2 de octubre de 1986), el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Centroáfrica (el 15 de julio de 1986) y Seychelles (el 2 de octubre de 1986), y la firma de diversos acuerdos de cooperación con Argelia, Cabo Verde, Mozambique, Ghana y Angola (2). 
    El presidente Alfonsín comenzó a tomar contacto con la realidad de los problemas africanos a su regreso de una gira por Europa, cuando hizo escala en Argel el 26 de octubre de 1984, manteniendo una entrevista con el presidente de la República Argelina Democrática y Popular y secretario general del Frente de Liberación Nacional, Chadli Benjedid. Ambos acordaron formar una comisión mixta para ampliar la cooperación económica bilateral (3).
    Al año siguiente, a fines de mayo de 1985 llegó a la Argentina una delegación de la Comisión de Energías Nuevas de la República Argelina, encabezada por Hadj Slimane Cherif. Como fruto de esta visita, se firmaron una serie de acuerdos para la construcción en Argelia de un reactor nuclear de investigación y capacitación del tipo RA-6, similar al que funciona en el Centro Atómico de San Carlos de Bariloche; y para la cooperación bilateral en el campo de la producción y utilización de radioisótopos en medicina, industria y agricultura (4).
    En retribución a la visita que efectuara Alfonsín a Argel, entre el 8 y el 10 de octubre de 1986 visitó la Argentina el presidente argelino Benjedid. Esta constituía la primera visita de un jefe de estado árabe y africano desde el advenimiento del régimen democrático. El resultado más importante de la presencia de Benjedid fue la firma de un comunicado conjunto por los cancilleres argentino y argelino, Dante Caputo y Ahmed Taleb Ibrahimi, que destacaba el "ambiente de confianza y gran cordialidad" en el que se desarrollaron las conversaciones entre representantes de ambos gobiernos, y el respaldo de las autoridades de Argel a la descolonización y al reclamo de soberanía argentino sobre las islas Malvinas. El canciller argelino señaló la "similitud de puntos de vista en política exterior" alcanzada por los dos países, la "necesidad de un nuevo orden económico internacional" para solucionar el problema de la deuda externa; y el apoyo a las gestiones negociadoras del Grupo de Contadora (5).


El Grupo de Contadora fue conformado por Colombia, México, Panamá y Venezuela en 1983 para hacer frente a la crisis social en América Latina.

    Por otro lado, cabe destacar, en el caso de Angola, la firma, el 16 de abril de 1988, de un "acuerdo general de cooperación técnica, científica y cultural" entre los cancilleres de ambos países, Alfonso van Dunem y Dante Caputo. Inscripto en el marco de la cooperación Sur-Sur y de la intención de acercarse al Africa Negra que impulsaba el titular del Palacio San Martín, este convenio suponía un acuerdo-marco para los siguientes ocho años que definía como sectores prioritarios la agricultura, la minería y la salud (6).
    Respecto del Zaire, en la segunda quincena de febrero de 1987, tuvo la visita a la Argentina del presidente de dicho país, mariscal Mobutu Sese Seko, quien firmó con su colega argentino Raúl Alfonsín una declaración conjunta que destacaba:
  1. la necesidad de intensificar los esfuerzos mundiales para detener la carrera armamentista en general y lograr el desarme mundial;
  2. el mutuo rechazo a la presencia de armamentos nucleares en el Atlántico Sur;
  3. los esfuerzos tendientes a constituir el Medio Oriente y el Africa como zona libre de armas nucleares;
  4. la gravedad de la situación económica internacional, derivada de la caída de los precios de las materias primas, las dificultades vinculadas al problema de la deuda externa y la seria inestabilidad monetaria y financiera internacional;
  5. la necesidad de la cooperación de los países desarrollados para encontrar soluciones a las demandas de progreso de los países en desarrollo; y
  6. la necesidad de una vigorosa cooperación Sur-Sur -el presidente Alfonsín accedió al pedido de Mobutu de extender a 15 millones de dólares una línea de crédito entonces vigente por 5 millones; por su parte, el mandatario del Zaire proclamó el respaldo del gobierno de su país a la posición argentina por la cuestión de las islas Malvinas, gesto que Alfonsín agradeció (7)-.
En el caso de Ghana, las relaciones fueron más conflictivas. El 25 de febrero de 1986 fue firmada la resolución secreta número 235 por los ministros de Defensa, Germán López, y de Relaciones Exteriores, Dante Caputo. Esta resolución autorizaba a la Dirección General de Fabricaciones Militares (DGFM) a exportar a la firma intermediaria Cohuay S.A. -dirigida por el capitán retirado de la Armada argentina Luis Cabut- el siguiente material, cuyo destino final era Ghana: 150 fusiles automáticos livianos (FAL) modelo IV calibre 7,62 por 61 mm. con el cargador del arma; 150 mil cartuchos de FAL; 100 granadas antitanque; 400 granadas de mano; 4 ametralladoras pesadas MAG y 12.000 cartuchos eslabonados para MAG. Estas armas y municiones fueron solicitadas por el ex funcionario ghanés Godfrey Osei, por entonces en el exilio, para intentar derrocar al gobierno socialista de Ghana liderado desde 1981 por el teniente Jerry Rawlings. Pero Osei no realizó la solicitud directamente al gobierno argentino: fue la Agencia Central de Inteligencia norteamericana (CIA) quien le recomendó la DGFM para proveerse de armamento barato y derrocar al gobierno socialista ghanés (8).
    Las armas y municiones argentinas fueron cargadas en el buque Nobistor de bandera panameña. Junto con las armas, también subieron al buque ocho mercenarios norteamericanos veteranos de la guerra de Vietnam, con pasaportes falsos, contratados por el ex funcionario ghanés Osei para atacar el palacio del presidente Rawlings y otros puntos clave de Accra, la capital ghanesa. Pero el barco nunca llegó a destino porque el capitán del Nobistor, Eduardo Gilardoni, al enterarse de que los mercenarios norteamericanos no iban a entregar las armas al gobierno de Ghana sino que iban a intentar derrocarlo, simuló un desperfecto y paró su embarcación en el puerto de Río de Janeiro, permitiendo que la policía brasileña asaltara el barco y redujera a los mercenarios norteamericanos y a la tripulación argentina. Cuando los resultados de este operativo se conocieron en Buenos Aires, el canciller Dante Caputo activó contactos diplomáticos con las autoridades ghanesas para evitar una crisis bilateral con un país miembro de No Alineados. Envió una carta en mayo de 1986 a su colega ghanés, Obede Asamoah, pidiendo disculpas por el operativo, y meses más tarde, en una reunión del Movimiento de No Alineados, se entrevistó con el propio presidente Rawlings (9).
    Pero mientras Caputo intentaba normalizar las relaciones diplomáticas con el gobierno socialista africano, el operativo Ghana aparejó otras dos complicaciones al gobierno radical, vinculadas al ámbito de las relaciones con Brasil. La primera estuvo relacionada con el fallo de la Justicia brasileña, que consideró como igualmente culpables al capitán del Nobistor Gilardoni y a los mercenarios norteamericanos, a los que condenó a cinco años de prisión bajo la acusación de haber participado de una maniobra consistente en anclar el buque frente al puerto de Río para intentar el ingreso ilegal de armas al Brasil. Luego de varios meses y pedidos del gobierno argentino, Gilardoni fue liberado. En cuanto a los mercenarios norteamericanos, cuatro de ellos lograron escapar con apoyo de la CIA y otros cuatro fueron extraditados a la Argentina, donde fueron acusados de contrabando, pero también la CIA los ayudó a salir del país. El segundo inconveniente fue que las armas argentinas, que no habían llegado a Ghana por la requisa de la policía brasileña, fueron a parar a manos de un grupo de paramilitares contratados por hacendados brasileños que mataban campesinos del grupo de los Sin Tierra (10).
    Finalmente, cabe mencionar que el 22 de mayo de 1986, el gobierno de Alfonsín decidió la ruptura de relaciones diplomáticas con Sudáfrica. De acuerdo con el Comunicado Nº 32 / 86 del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la Argentina
(....) ante expresiones oficiales del gobierno sudamericano (...) que confirman la voluntad desestabilizadora e intervencionista de sus autoridades en perjuicio de las naciones vecinas (...) como consecuencia de un régimen institucionalizado de discriminación racial (...) que constituye una amenaza para la paz y la seguridad internacionales (...) el gobierno argentino ha adoptado la decisión de romper relaciones diplomáticas con la República Sudafricana, reiterando la permanente amistad con el pueblo sudafricano (11).
Como sostiene Gladys Lechini de Alvarez, esta decisión no constituyó un hecho aislado, sino que fue la culminación de una serie de comunicados de la Cancillería argentina, crecientemente críticos respecto del régimen de Pretoria (los comunicados del 9 y 10 de octubre de 1984; 9 y 24 de mayo de 1985; 26 de julio de 1985; 12 de agosto de 1985; 2 de abril de 1986; y 20 y 22 de mayo de 1986), donde, entre otras cosas, se solicitaba a las autoridades sudafricanas la liberación de Nelson Mandela y de todos los presos políticos por su militancia contra la discriminación racial, y se reiteraba la oposición del gobierno argentino a las agresiones sudafricanas a los países del África Austral. Asimismo, el 12 de agosto de 1985 se había llamado por consulta al encargado de negocios argentino en Pretoria, como "expresión de desagrado" de las autoridades del Palacio San Martín por la política de apartheid en Pretoria, lo cual constituyó un antecedente de la ruptura de relaciones con Sudáfrica (12).
    De igual modo, la ruptura de relaciones estuvo precedida por el respaldo argentino a un conjunto de resoluciones aprobadas en los organismos internacionales referentes a la condena del apartheid sudafricano -Asamblea General de Naciones Unidas, período ordinario de sesiones correspondiente a los años 1984, 1985 y 1986; Reunión del Comité de Naciones Unidas para la Eliminación de la Discriminación Racial, Ginebra, 1984; Reunión Extraordinaria del Comité Coordinador sobre Namibia del Movimiento de Países No Alineados, Nueva Delhi, 21 de abril de 1985; Conferencia Mundial de Sanciones contra Sudáfrica Racista, París, junio de 1986; Conferencia Internacional en pro de la independencia de Namibia, Viena, julio de 1986; y Seminario sobre los Derechos Humanos en Sudáfrica, organizado por el Comité contra el Apartheid, Camerún, 1986 (13)-.
    Por cierto, vale agregar que la ruptura de relaciones diplomáticas con las autoridades de Pretoria no apareció como una iniciativa aislada del gobierno radical, sino que contó con un importante respaldo parlamentario. Así, el 21 de agosto de 1985 el Senado sancionó como ley la Adhesión argentina a la Convención Internacional sobre Represión y Castigo del Crimen de Apartheid, que había sido suscripta durante el gobierno de Isabel Perón, el 6 de junio de 1975 y aprobada por la Cámara de Diputados. Este paso fue considerado por los legisladores argentinos como un gesto que reforzaba el deterioro de los vínculos con el régimen sudafricano y procuraba una mejor relación con el resto de los países africanos. A su vez, la Cámara de Diputados aprobó el 22 de agosto de 1985 un proyecto presentado el 14 del mismo mes por el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores en la Cámara Baja, el diputado radical Federico Storani, que proponía la "ruptura de todo tipo de relaciones diplomáticas y comerciales entre Argentina y Sudáfrica (14)".
    De acuerdo con Russell, esta decisión se justificó desde la posición ética del gobierno radical respecto de la cuestión de los derechos humanos, tanto en el plano interno como en el internacional. No obstante, tanto Russell como Lechini de Alvarez coinciden en que el factor que pesó más en la decisión de ruptura no fue tanto de orden ético sino de naturaleza política práctica: la necesidad de contar con el apoyo de los países del Africa Negra y de otros países del Tercer Mundo para la reivindicación argentina de la soberanía sobre las islas Malvinas. Así, la decisión del gobierno radical de romper relaciones diplomáticas habría sido una forma de sancionar el apartheid sudafricano, tener una mejor inserción en No Alineados y captar la buena voluntad de los países del Africa Negra en la cuestión Malvinas (15).
    Pero, mas allá de la intención del gobierno radical de combinar ética y pragmatismo en sus vínculos con Pretoria, las cifras del intercambio comercial bilateral demuestran que la ruptura de relaciones diplomáticas con Sudáfrica tuvo un escaso impacto en los vínculos comerciales entre ambos países, evidenciando la relativa autonomía de la esfera comercial -manejada por actores privados- respecto de la político-diplomática -conducida por actores estatales-. Por el lado de las exportaciones argentinas a Sudáfrica, éstas disminuyeron entre 1986 y 1987, aunque se recuperaron en 1988 y 1989. Por el lado de las importaciones argentinas de procedencia sudafricana, éstas se incrementaron después de la ruptura de relaciones diplomáticas, con una leve baja en 1988 (16).
    Finalmente, cabe destacar tres elementos importantes respecto de la ruptura de relaciones diplomáticas con Sudáfrica. En primer lugar, ésta fue una decisión que el canciller Caputo adoptó tras conversaciones de consulta con el presidente Alfonsín y sobre la base de la posición de condena al apartheid sudafricano tanto a nivel bilateral como multilateral, sin que mediaran agencias burocráticas o grupos de presión en el proceso de toma de decisiones (17).
    En segundo término, fue una de las pocas decisiones de política exterior del gobierno radical que contó con un respaldo firme del principal partido de oposición, el justicialismo. Testimonios de ello fueron la presentación, por parte del diputado justicialista Antonio Paleari el 10 de enero de 1984, de un proyecto de declaración -que no prosperó- para que la Cámara Baja solicitara al Ejecutivo la ruptura de relaciones con Sudáfrica "hasta tanto ese país no modifique el apartheid (18)"; la creación, en abril de 1984 y por parte del mismo Paleari, de la Comisión para la Desarrollo de las Relaciones Argentino-Africanas (CODERAAF), uno de cuyos objetivos fue la lucha contra la discriminación racial sudafricana y a favor de la independencia de Namibia (19); y las declaraciones efectuadas por el diputado justicialista José O. Bordón en septiembre de 1985, oportunidad en la que se debatió en la Cámara Baja el proyecto de ruptura de relaciones (20).
    En tercer lugar, el tema de la ruptura con Sudáfrica fue otro indicador de la existencia de serias divergencias entre el gobierno de Alfonsín y la cúpula militar, especialmente con los oficiales de la Marina, cuyos vínculos con el régimen de Pretoria habían sido especialmente estrechos durante los años del Proceso. De acuerdo con una entrevista que Lechini de Alvarez hizo a Alconada Sempé, cuando se produjo la ruptura de relaciones con Sudáfrica, la Marina no dudó en mostrar sus diferencias de enfoque ideológico con la Cancillería y emitió un informe comunicando que, a pesar de la ruptura de relaciones diplomáticas a nivel de gobierno, las Armadas argentina y sudafricana continuarían con las relaciones de cooperación. Los oficiales navales justificaban esta actitud en el hecho de que después de la guerra de las Malvinas, la Argentina había quedado imposibilitada de acceder a tecnología militar inglesa, y una buena relación con los sudafricanos era un paliativo a esa falencia (21). De acuerdo con información del diario Folha de Sao Paulo publicada por La Nación y citada por Lechini de Alvarez, oficiales de la Armada argentina visitaron Sudáfrica luego de la ruptura, en junio de 1986, y negociaron la venta de armas a las Fuerzas Armadas sudafricanas (27 cazas Mirage y 2 destructores), a través de intermediarios brasileños y con participación de Israel. Aunque la Cancillería y la Marina argentinas negaron las operaciones de venta de armas, la última no desmintió el viaje de oficiales a Pretoria (22).
    A partir de la ruptura de relaciones diplomáticas con el régimen de Pretoria, el gobierno de Alfonsín reforzó su posición militante anti-apartheid en los diversos foros multilaterales internacionales. Así, como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU a partir de 1987, la Argentina patrocinó diversas resoluciones pidiendo amplias sanciones obligatorias contra el gobierno sudafricano. Sin embargo, el veto permanente de Estados Unidos y Gran Bretaña impidió que estas resoluciones se concretaran (23). Asimismo, la Argentina respaldó en la Asamblea General de Naciones Unidas un proyecto de resolución en el que se reclamaba que Sudáfrica fuera excluida del Tratado Antártico, y asistió como país "cooperante" a las conferencias consultivas de la SADCC (Southern Africa Development Coordination Conference). Vale también agregar que la posición militante de la diplomacia radical contra el apartheid sudafricano le permitió a la Argentina ser sede de un Seminario Internacional de apoyo a la inmediata independencia de Namibia y por la aplicación efectiva de sanciones contra Sudáfrica, organizado por las Naciones Unidas en Buenos Aires, entre el 20 y el 24 de abril de 1987 (24).

NOTAS

  1. Un claro testimonio de la posición de la Cancillería argentina respecto del "Africa Negra" y en contra del apartheid sudafricano fue el discurso del canciller Dante Caputo en nombre del latinoamericano Grupo de los Ocho ante la cumbre de la Organización de la Unidad Africana (OUA) que tuvo lugar a fines de mayo de 1988. En dicha ocasión, Caputo propuso intensificar el diálogo afro-latinoamericano para "resguardar nuestra capacidad de maniobra independiente frente a la competencia de poder" entre las superpotencias. En indirecta y crítica referencia al apartheid sudafricano, el canciller argentino señaló que "Nuestros pueblos, también en el presente, continúan compartiendo esa vieja y obstinada marcha del hombre hacia su libertad plena, hacia un destino de iguales oportunidades que en justicia tanto corresponde al individuo como a las sociedades nacionales, sin distinción alguna." Ver "Caputo en Africa. ‘Tenemos el mismo proyecto’ ", Página /12, 26 de mayo de 1988, p. 7.
  2. Para mayores detalles sobre este tema consultar el trabajo de Gladys Lechini de Alvarez, "Argentina-Africa: la crisis sudafricana", Cuadernos de Política Exterior Argentina, Serie Estudios, Nº 4, Promopea, Rosario, junio de 1988, pp. 23-26.
  3. Cronología relaciones internacionales de Argentina, marzo / diciembre de 1984, op. cit., p. 52.
  4. "Asistencia nuclear argentina a Argelia", Clarín, 28 de mayo de 1985, p. 15.
  5. "El presidente argelino inició su visita", Clarín, 9 de octubre de 1986, p. 19; y "Concluyó la visita del presidente de Argelia", Clarín, 11 de octubre de 1986, p. 11.
  6. "Firmaron un acuerdo de cooperación con Angola", Clarín, 17 de abril de 1988, p. 16.
  7. "Incrementarán vínculos económicos con el Zaire", Clarín, 20 de febrero de 1987, p. 11 y "Mobutu canceló visitas y adelantó su regreso", Clarín, 21 de febrero de 1987, p. 9.
  8. Ver detalles sobre la Operación Ghana en D. Santoro, op. cit., pp. 61-65.
  9. Ibid., pp. 65-67.
  10. Ibid., pp. 67-69; "El país. Novela sin final. Armas, mercenarios, un país africano, desenlace en alta mar, una fuga, la CIA... La historia del ‘Nobistor’ tiene intriga. Pero faltan respuestas", Somos, Nº 539, 21 de enero de 1987, pp. 16-18.
  11. Ver texto del comunicado 32 / 86 de la Cancillería argentina en los siguientes trabajos de Gladys Lechini de Alvarez, "Argentina-Africa: la crisis...", op. cit., p. 37, nota 29; y Las relaciones Argentina-Sudáfrica desde el Proceso hasta Menem, Rosario, CERIR, 1995, p. 57, nota 48.
  12. "Argentina rompe relaciones con Sudáfrica", Clarín, 23 de mayo de 1986, pp. 20-21; "La Argentina rompió relaciones con el gobierno sudafricano", La Nación, 23 de mayo de 1986, p. 1; "La ruptura con Sudáfrica", La Nación, 23 de mayo de 1986, p. 20; G. Lechini de Alvarez, "Argentina-Africa: la crisis...", op. cit., pp. 19 y 36-37, nota 29, y G. Lechini de Alvarez, "El apartheid y la política exterior sudafricana. Una percepción desde Argentina", Cuadernos de Política Exterior Argentina, Serie Estudios, Nº 6, Promopea, Rosario, octubre 1992, pp. 34-35.
  13. G. Lechini de Alvarez, "Argentina-Africa: la crisis...", op. cit., pp. 19 y 37-38, nota 30.
  14. Este proyecto de ruptura de relaciones con Sudáfrica del diputado Storani fue presentado luego de una conversación entre el canciller Caputo y el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Senadores, Adolfo Gass, como una estrategia política del radicalismo para adelantarse a un eventual proyecto de la banca justicialista en este tema. G. Lechini de Alvarez, "Argentina-Africa: la crisis...", op. cit., p. 20, y Las relaciones Argentina-Sudáfrica desde el Proceso..., op. cit., pp. 68-69.
  15. Ver respecto de las razones que llevaron a la ruptura de relaciones con Sudáfrica el editorial "Las razones del momento elegido", por Oscar Raúl Cardoso, Clarín, 23 de mayo de 1986, p. 20; y los trabajos de R. Russell, "Sistemas de creencias y política exterior argentina...", op. cit., p. 35; G. Lechini de Alvarez, "Argentina-Africa: la crisis...", op. cit., pp. 29-30, y G. Lechini de Alvarez, Las relaciones Argentina-Sudáfrica desde el Proceso..., op. cit., pp. 78-79.
  16. G. Lechini de Alvarez, "Argentina-Africa: la crisis...", op. cit., p. 30 y G. Lechini de Alvarez, Las relaciones Argentina-Sudáfrica desde el Proceso..., op. cit., pp. 80-81 y Anexo III, p. 127.
  17. No obstante la existencia de algunos antecedentes de pedido de ruptura en los movimientos anti-apartheid de la Argentina (como el Comité Argentino para la Independencia de Namibia y la Erradicación del Apartheid y el Comité Argentino contra el Apartheid en Sudáfrica), la decisión de ruptura fue adoptada por el canciller Caputo en conversaciones de consulta con el presidente Alfonsín. G. Lechini de Alvarez, "Argentina-Africa: la crisis...", op. cit., especialmente pp. 19 y 22.
  18. Referencia al proyecto de declaración del diputado justicialista Antonio Paleari, en G. Lechini de Alvarez, Las relaciones Argentina-Sudáfrica desde el Proceso..., op. cit., p. 68.
  19. G. Lechini de Alvarez, "Argentina-Africa: la crisis...", op. cit., p. 21. Vale señalar también que el diputado justicialista Paleari organizó entre el 20 y el 22 de agosto de 1985 el Simposio de Buenos Aires, con el fin de tratar la erradicación del apartheid y la independencia de Namibia. Este encuentro tuvo repercusión internacional, por ser el primero de esa naturaleza realizado en la Argentina, un país tradicionalmente percibido como prosudafricano. A dicho simposio concurrieron entre otros Adimba Toiva Ja Toivo, secretario General de la SWAPO (movimiento reconocido por Naciones Unidas como el único representante del pueblo namibiano), quien había sufrido 16 años de prisión en Sudáfrica y agradeció los esfuerzos del gobierno argentino por mejorar las relaciones con el Africa Negra. Asistieron también a este simposio anti-apartheid representantes ante la ONU del pueblo namibiano y sudafricano, además de funcionarios y académicos nacionales e internacionales. G. Lechini de Alvarez, "Argentina-Africa: la crisis...", op. cit., pp. 21 y 38, nota 34; G. Lechini de Alvarez, Las relaciones Argentina-Sudáfrica desde el Proceso..., op. cit., pp. 44 y 70.
  20. Declaraciones del diputado Bordón en G. Lechini de Alvarez, "Argentina-Africa: la crisis...", op. cit., p. 20, y en G. Lechini de Alvarez, Las relaciones Argentina-Sudáfrica desde el Proceso..., op. cit., p. 69.
  21. G. Lechini de Alvarez, Las relaciones Argentina-Sudáfrica desde el Proceso..., op. cit., p. 74.
  22. Ibid., pp. 74-75.
  23. Los proyectos de resolución contra el régimen sudafricano fueron los siguientes: 1) el del 20 de febrero de 1987, un proyecto co-patrocinado por Argentina, Congo, Emiratos Arabes Unidos (EAU), Ghana y Zambia, que pedía amplias sanciones contra Sudáfrica por la ocupación ilegal de Namibia, que fue vetado por Estados Unidos y Gran Bretaña; 2) un proyecto similar al anterior, del 7 de abril de 1987, que también fue vetado por Estados Unidos y Gran Bretaña; 3) el proyecto de resolución del 30 de octubre de 1987, co-patrocinado por Argentina, Congo, EAU, Ghana y Zambia, que condenaba a Sudáfrica por la ocupación ilegal de Namibia (pero no mencionaba la alternativa de aplicar sanciones). Este proyecto fue aprobado con la abstención de Estados Unidos; 4) el proyecto de 25 de noviembre de 1987, copatrocinado por Argentina, Congo, EAU, Ghana y Zambia, que condenaba a Sudáfrica por las agresiones a Angola y que fue aprobado por unanimidad en la ONU; y 5) el proyecto de resolución correspondiente al 7 de marzo de 1988, presentado por Argelia, Argentina, Nepal, Senegal, Yugoslavia y Zambia, que proponía sanciones obligatorias contra Sudáfrica por el empeoramiento de la situación, y que fue vetado por Gran Bretaña y Estados Unidas. Ver al respecto G. Lechini de Alvarez, "Argentina-Africa: la crisis...", op. cit., p. 40, nota 46, y G. Lechini de Alvarez, Las relaciones Argentina-Sudáfrica desde el Proceso..., op. cit., p. 71, nota 71.
  24. G. Lechini de Alvarez, Las relaciones Argentina-Sudáfrica desde el Proceso..., op. cit., pp. 71-72.
  25. Aclaración: Las obras citadas (op. cit.) que no se mencionan explícitamente en este listado de citas, se encuentran en las páginas inmediatamente anteriores. Para ello, haga un click en el botón "Anterior". También puede utilizar la opción "Búsqueda" , ingresando el nombre del autor de las obras respecto de las cuales se requiere información.

jueves, 10 de mayo de 2018

La guerra ítalo-abisinia de 1935: Mussolini jugando a ser la nueva Roma

La invasión de Etiopía - El plan loco de Mussolini para la restauración del Imperio Romano

Nikola Budanovic | War History Online




Soldados italianos reclutados en 1935 en Montevarchi para luchar en la Segunda Guerra Italo-Abisinia.



Italia llegó a finales de la carrera colonial, pero trató de ponerse al día rápidamente. En 1895, estalló una guerra a gran escala entre Italia y Etiopía por una disputa relativa a que este último se convirtiera en un protectorado italiano. A pesar de que Italia era una nación tecnológicamente superior, Etiopía movilizó una gran cantidad de tropas y fue ayudada por Rusia con expertos militares y armas.

La guerra también vio un frente unido de antiguos oponentes del emperador etíope -o Ras, como se llama el título nacionalmente- Menelik II, que superó sus mezquinas diferencias y derrotó a los invasores italianos juntos. Fue un triunfo que entró en los mitos nacionales del pueblo etíope. Los italianos tuvieron que retirarse a Somalia, que estaba bajo su control colonial.

Exactamente 40 años después, bajo la bandera fascista de Benito Mussolini, Italia quería revivir su estatus imperialista.


El incidente de Walwal

Italia y Etiopía (entonces conocida también como Abisinia) no normalizaron sus relaciones diplomáticas hasta 1928, cuando se firmó un tratado, que era el acuerdo final y oficial en el límite entre la Italia somalí y Etiopía. El oasis de Walwal, en el cual ocurrió el incidente, estaba dentro del territorio abisinio. Sin embargo, los italianos rompieron la soberanía del estado y construyeron un fuerte en el oasis en 1934. Los etíopes pidieron el tratado, pero la fuerza invasora no retrocedió.

Entre el 5 y el 7 de diciembre, por razones que nunca se han determinado claramente, hubo una escaramuza entre la guarnición de los somalíes, que estaban en el servicio italiano, y una fuerza de etíopes armados. Según los italianos, los etíopes atacaron a los somalíes con rifles y fuego de ametralladora. Según los etíopes, los italianos los atacaron, apoyados por dos tanques y tres aviones. Al final, aproximadamente 107 etíopes y 50 italianos y somalíes fueron asesinados. Después de esto, el conflicto se calentó y atrajo la atención internacional.

Las frágiles relaciones entre los dos países colapsaron y la guerra se hizo inminente. Mussolini nunca ocultó sus ambiciones coloniales, declarando abiertamente el renacimiento del Imperio Romano bajo su gobierno y adoptando ideas racistas sobre los "pueblos primitivos" de África. La guerra fue, al igual que el incidente de Mukden que causó la invasión japonesa de China, proporcionó pruebas de que la Liga de las Naciones no tiene un poder real en la diplomacia mundial.

La guerra


Soldados italianos reclutados en 1935 en Montevarchi para luchar en la Segunda Guerra Italo-Abisinia. Por la familia Vestri, fotógrafos en Montevarchi durante 3 generaciones: el Fondo Vestri donó a Comune di Montevarchi y puesta al dominio público.

La fase inicial de la guerra se considera como la ofensiva de De Bono en octubre de 1935. El general italiano, Emilio De Bono invadió Etiopía desde Eritrea (que era, como Somalia, también una colonia italiana) estableciendo el Frente Norte. La ofensiva comenzó sin una declaración de guerra, socavando el estado etíope y el código de guerra internacional. La fuerza de ataque consistía en 125,000 soldados italianos y eritreos, mientras que el Emperador de Etiopía, Haile Selassie I, en ese momento podía reunir solo 15,000 soldados entrenados.

Al mismo tiempo, desde el sur, los italianos junto con sus homólogos somalíes comenzaron a empujar hacia Etiopía. La Liga de las Naciones condenó el asalto, llamando a Italia "un estado agresor". Como la Liga de Naciones no tenía un ala militar que pudiera reaccionar y ayudar a la nación en peligro, era un dragón de papel y los italianos lo sabían y continuaron con su política. La ofensiva de De Bono terminó en varias escaramuzas, pero sin una batalla decisiva, ya que los italianos avanzaron lentamente por el desierto de Etiopía, que tenía caminos mal pavimentados.

Los etíopes organizaron su propio plan de batalla. Lo que se conoció como la "ofensiva navideña" etíope tenía como objetivos la división de las fuerzas italianas en el norte con el centro etíope, aplastando a la izquierda italiana con la derecha etíope e invadiendo Eritrea con la izquierda etíope.

Ahora la fuerza combinada de Etiopía tenía casi 200,000 combatientes. El terreno accidentado y algunas tácticas de la vieja escuela demostraron que los etíopes no eran tan incapaces como los italianos. Obtuvieron una gran victoria frente a una división italiana en el paso Dembeguina en el noroeste del país.

El comandante italiano, mayor Criniti, comandó una fuerza de 1,000 infantería de Eritrea apoyada por tanques L3. Cuando los etíopes atacaron, la fuerza de Criniti retrocedió hasta el paso, solo para descubrir que 2.000 soldados etíopes lo habían ocupado. La fuerza de Criniti fue rodeada y disparando desde todas las direcciones. En el primer ataque etíope, dos de los oficiales del mayor Criniti fueron muertos, y el propio Criniti resultó herido. La fuerza de Criniti intentó usar sus tanques L3 para salir, pero el terreno áspero inmovilizó los vehículos.

Los etíopes masacraron a la infantería, luego invadieron los tanques y mataron a sus tripulaciones de dos hombres. Las fuerzas italianas organizaron una columna de socorro formada por tanques e infantería para relevar al mayor Criniti, pero se encontró con una emboscada etíope en el camino. Los etíopes que ocupaban el terreno elevado rodaron piedras delante y detrás de varios de los tanques, inmovilizándolos. Los etíopes interceptaron a la infantería de Eritrea y invadieron los tanques. Los otros tanques fueron inmovilizados por el terreno e incapaces de avanzar más. Los etíopes incendiaron dos de estos tanques.

Mientras tanto, el comandante Critini logró una ruptura, después de haber ordenado a sus hombres que arreglaran bayonetas y cargaran. Aunque la mitad de la fuerza del Comandante Critini fue asesinada en la feroz lucha, lograron escapar del cerco etíope. Los etíopes afirmaron haber matado a 3.000 soldados eritreos durante la ofensiva navideña.


Su Majestad Imperial, Haile Selassie I, Emperador de Etiopía. Por Walter Mittelholzer (1894-1937) - Escaneo propio del libro "Abessinienflug" de Walter Mittelholzer, publicado en 1934 en Suiza (editorial: "Verlag Schweizer Aero-Revue" en Zürich).

Después de este momento glorioso en el esfuerzo de defensa etíope, el poder de los emperadores comenzó a declinar. Los italianos se dieron cuenta de que la ocupación no iba a ser fácil: los eritreos y otras tropas coloniales no estaban tan ansiosos de luchar contra los etíopes, al menos no tan ansiosos como los últimos por defender su país. Además, la tecnología no era confiable en los terrenos robustos de África Oriental. En cambio, decidieron usar gas mostaza, bombarderos y artillería de largo alcance para obligar al emperador Haile Selassie I a capitular.

La Liga de las Naciones nuevamente condenó el uso de armas químicas, mientras que Mussolini insistió en que yo era solo una mezcla de gases lacrimógenos destinada a incapacitar a los oponentes, en lugar de asesinarlos. Esto, por supuesto, era una mentira notoria, ya que más de 100.000 etíopes, tanto soldados como civiles, murieron por envenenamiento con gas mostaza. Al final, el ejército etíope mal equipado, que todavía usaba espadas y lanzas debido a la falta de armas de fuego, fue sometido por el invasor sin resistencia significativa.

El emperador huyó a Inglaterra, mientras que la ciudad capital, Addis Abeba, cayó en la anarquía cuando una turba enojada destruyó todas las tiendas propiedad de los europeos.

Los italianos marcharon el 5 de mayo de 1936, y el 1 de junio, Etiopía fue anexionada oficialmente por Italia, que de hecho fue el final de la guerra, a pesar de que los etíopes nunca se rindieron formalmente. En esta ocasión, Mussolini pronunció un discurso en Roma:

"Durante los treinta siglos de nuestra historia, Italia ha conocido muchos momentos solemnes y memorables: este es sin duda uno de los más solemnes, el más memorable. Gente de Italia, gente del mundo, la paz ha sido restaurada. Por fin, Italia tiene su imperio. Los italianos han creado un imperio con su sangre. Lo fertilizarán con su trabajo. Lo defenderán contra cualquier persona con sus armas. ¿Serás digno de eso?


lunes, 16 de abril de 2018

Colonialismo: El genocidio herero y namaqua

Genocidio herero y namaqua

Wikipedia



El genocidio de los herero y namaquas ocurrió en el África del Sudoeste alemana (hoy en día Namibia) desde 1904 hasta 1907, durante la repartición de África. Se considera que es el primer genocidio del siglo XX.1​ El 12 de enero de 1904, los hereros comandados por el jefe Samuel Maharero se rebelan contra el dominio colonial alemán. En agosto, el general Lothar von Trotha derrotó a los herero en la Batalla de Waterberg y los persiguió por el desierto de Omaheke, donde la mayoría de los herero murieron de sed. En octubre, los namaqua también se levantaron en armas contra los alemanes y fueron tratados de manera similar. En total, entre 24.000 y 65.000 hereros (aproximadamente el 50% o 70% del total de la población herero), y 10.000 namaquas (50% del total de la población namaqua) perecieron. Tres hechos caracterizaron a este genocidio: la muerte por inanición, el envenenamiento de los pozos utilizados por los herero y namaquas, y el acorralamiento de los nativos en el desierto de Namibia.

En 1985, el Informe Whitaker de la ONU, reconoció el intento de Alemania de exterminar a los pueblos herero y namaqua de la colonia alemana del África del Sudoeste, como uno de los primeros intentos de genocidio en el siglo XX. El gobierno alemán pidió disculpas oficiales por estos acontecimientos en 2004.

Antecedentes


Bandera de Namalandia.

Los herero eran una tribu de pastores que vivían en una región de África Sudoccidental alemana, en la moderna Namibia. El área ocupada por los herero se conocía como Hererolandia.


Bandera de Hererolandia.

Durante el reparto de África, los británicos dejaron claro que no estaban interesados en el territorio, por lo tanto, en agosto de 1884, se declaró un protectorado alemán y, en ese momento, el único territorio de ultramar considerado apto para la colonización blanca que había adquirido Alemania. Desde el principio, hubo resistencia por parte de los Khoikhoi a la ocupación alemana, a pesar de una tenue paz formada en 1894. En ese año, Theodor Leutwein se convirtió en gobernador del territorio, con lo cual comenzó un período de rápido desarrollo para la colonia, mientras que Alemania envió a las Schutztruppe, tropas coloniales o imperiales, para dominar la región.

Los colonos europeos fueron alentados a asentarse en tierras de los nativos, lo que causó un gran descontento. En los siguientes diez años la tierra y el ganado que eran esenciales para la subsistencia de hereros y namaquas, pasó a manos de los alemanes que llegaban a la colonia. El régimen colonial alemán estaba lejos de ser igualitario; los nativos fueron utilizados como esclavos y sus tierras eran frecuentemente confiscadas y entregadas a colonos.

Otro punto importante; si bien los diamantes son a menudo considerados como uno de los principales intereses de los alemanes en la zona y una de las principales razones para cometer el genocidio, los informes de su descubrimiento solo aparecen desde 1908. A pesar de que los colonos alemanes explotaron intensamente la tierra de los hereros y namaquas; podemos decir sobre la base de la documentación actual, que los diamantes no desempeñaron un papel importante en la decisión de Alemania de aniquilar a los nativos de esta tierra.


Mapa de los bantustanes en el África del Sudoeste Alemana.

Primeras rebeliones contra el dominio alemán
En 1903, algunas de las tribus nama se levantaron en armas bajo el liderazgo de Hendrik Witbooi; unos 60 colonos alemanes fueron asesinados en este primer ataque.2​ Más tarde la situación llevó a los herero a unírseles en enero de 1904. En esos momentos los alemanes tenían 2.500 hombres y los hereros 10.000.3​

No es de extrañar que uno de los principales problemas era la propiedad de la tierra. Los herero ya habían cedido más de una cuarta parte de sus trece millones de hectáreas a colonos alemanes en 1903,4​ factor que se agravó con la construcción de la línea de ferrocarril de Otavi que iba desde la costa africana hasta los asentamientos alemanes tierra adentro.5​ El acabar esta línea hubiera vuelto las tierras interiores mucho más accesibles, y habría iniciado una nueva ola de colonización europea en la zona.6​ El considerar la posibilidad de contener a los nativos namibios en reservas fue una prueba más del desproporcionado sentido de propiedad sobre la tierra de los colonialistas alemanes.7​

Una nueva política de cobro de impuestos y deudas, aprobada en noviembre de 1903, también desempeñó un importante papel en el levantamiento herero. Durante muchos años la población herero había tenido el hábito de pedir prestado dinero de los comerciantes blancos, con enormes tasas de interés. Durante mucho tiempo gran parte de esta deuda quedó sin cobrar, ya que la mayoría de los hereros vivía modestamente y no tenía bienes para pagar. Para corregir este problema cada vez mayor, el gobernador Leutwein decretó con buenas intenciones que todas las deudas no pagadas en el año en curso serían anuladas.8​ A falta de pago monetario, los colonos alemanes solían llevarse el ganado y los pocos objetos de valor de los hereros, con el fin de recuperar sus préstamos. Esto promovió el surgimiento de un enorme resentimiento hacia los alemanes por parte del pueblo herero, sentimiento que se tornó en desesperación cuando vieron que los funcionarios alemanes eran cómplices de esta práctica.4​


Esclavos namibios en una mina.

Detrás de estas razones, se hallaba la tensión racial entre los dos grupos. Los colonos europeos se veían a si mismos inmensamente superiores a los nativos africanos, y de hecho el colono promedio solía ver a hereros y namaquas como una simple fuente de mano de obra barata, mientras que otros deseaban su exterminio.4​ Como ejemplo de las diferencias entre los derechos de europeos y africanos, la Liga Colonial Alemana declaró que, en lo relativo a cuestiones jurídicas, el testimonio de siete africanos era equivalente al de un hombre blanco.9​


Ejecuciones de hereros en el África Sudoccidendal alemana (hoy Namibia), 1907

Por lo tanto, los herero consideraron que sus acciones estaban justificadas cuando se rebelaron a principios de 1904. En los posteriores ataques, conducidos por el jefe Samuel Maharero, fueron asesinados alrededor de 120 colonos alemanes, entre ellos mujeres y niños; también se destruyeron las granjas de los colonos en cada ataque, logrando alcanzar un gran nivel de organización y funcionamiento como fuerza militar al obtener algunas armas de fuego.


El general alemán Lothar von Trotha.

Después de negociar, un enorme grupo de hereros accedieron entregar sus armas, el gobernador Leutwein se convenció de que los herero y el resto de la población nativa habían abandonado sus intenciones de lucha y se retiró la mitad de las tropas alemanas estacionadas en la colonia.10​ Después de ello, los rebeldes herero sitiaron Okahandja y rompieron relaciones con Windhoek, la capital colonial, justamente cuando el gobernador ya había dado orden de retirar grandes contingentes de soldados alemanes.


Theodor Leutwein (sentado a la izquierda), Zacharias Zeraua (2do de la izquierda) y Manasseh Tyiseseta (sentado, cuarto desde la izquierda), en 1895.

Leutwein se vio entonces obligado a pedir refuerzos y que le remitan un experimentado funcionario de la capital alemana, Berlín.11​ Ante ello, el Teniente General Lothar von Trotha fue nombrado Comandante en Jefe del África del Sudoeste Alemana el 3 de mayo de 1904; llegó a Namibia con un contingente de 14.000 hombres el 11 de junio. En total los alemanes tenían movilizados 20.000 soldados en la región.3​



Capitán nama Hendrik Witbooi

Leutwein quedó subordinado al Departamento Colonial de la Oficina de Relaciones Exteriores de Prusia, presidida por el canciller Bernhard von Bülow. Von Trotha, por otra parte, declaró que en su calidad de gobernador militar sólo estaba subordinado ante el káiser Guillermo II de Prusia y no ante la Cancillería ni ante el gobernador civil de la colonia. Leutwein proyectaba derrotar a los jefes rebeldes y sus principales seguidores y sólo después negociar con el resto de la población nativa para lograr una solución política.12​ Von Trotha, no obstante, rechazó la idea de una negociación y ordenó a sus tropas aplastar la resistencia nativa con toda la violencia necesaria.


Schutztruppe alemanas en combate contra los Herero en una pintura de Richard Knötel.

El genocidio

Von Trotha y sus tropas derrotaron a los 3.000-5.000 hereros combatientes en la batalla de Waterberg, acontecida entre el 11 y 12 de agosto, pero no pudieron eliminar la amenaza militar.13​ Los herero supervivientes se retiraron con sus familias hacia Bechuanalandia, después de que los británicos les ofrecieron asilo con la condición de no continuar con la revuelta en suelo británico.

Unos 24.000 hereros lograron huir a través de un hueco en el cerco militar alemán, hacia el desierto de Kalahari, con la esperanza de alcanzar el protectorado británico. Las patrullas alemanas encontraron más tarde esqueletos alrededor de agujeros de unos 25-50 pies de profundidad que los herero excavaron en un vano intento de encontrar agua. Maherero y 1.000 hombres cruzaron el Kalahari hasta Bechuanalandia.

El 2 de octubre, Trotha hizo un llamamiento a los hereros:
La nación herero tiene que abandonar el país, y si no lo hace, la obligaré por la fuerza. Todo herero que se encuentre dentro de territorio alemán, armado o desarmado, con o sin ganado será fusilado. No se permitirá que permanezcan en el territorio mujeres o niños, y se les expulsará para que se unan a su pueblo o serán pasados por las armas. Estas son las últimas palabras que dirigiré a la nación herero. 14​

Al no lograr una victoria total por medio de la batalla, von Trotha ordenó que los hombres herero fueran capturados para ser ejecutados inmediatamente, mientras que las mujeres y los niños debían a ser expulsados al desierto para que muriesen allí, y si intentaban volver a la zona fértil controlada por los alemanes deberían ser asesinados a tiros; asimismo, los pozos de agua situados en las zonas de población herero y namaqua fueron envenenados para exterminar también a los nativos que se refugiasen allí. Leutwein se quejó ante el canciller von Bülow sobre las acciones del general von Trotha, viendo que estas solo impedían que se continuara con la colonización y la actividad económica colonial. Al no tener real autoridad sobre Trotha, el canciller sólo podía acudir al emperador Guillermo II argumentando que las acciones de Von Trotha eran "contrarias a los principios humanitarios y cristianos, económicamente devastadoras y perjudiciales para la reputación internacional de Alemania ". El Imperio Alemán defendió inicialmente sus acciones ante el mundo argumentando que el pueblo herero no podía ser protegido en virtud de los Tratados de Ginebra, ya que según el gobierno alemán los hereros no podrían ser clasificados como humanos sino como sub-humanos.



Fue durante este periodo que se inauguró el Campo de exterminio de Shark Island, el cual operó entre 1904 y 1908. Se estima que unos tres mil hereros y namas murieron allí durante el conflicto entre los nativos y las autoridades coloniales alemanas.15​16​ A estas instalaciones se les considera como el primer campo de exterminio de la Historia.17​

El escándalo internacional crecía, pues numerosos colonos llegados de la colonia británica de El Cabo trabajaban en el Africa del Sudoeste Alemana e inevitablemente eran testigos del tratamiento brutal dado a los hereros, su esclavización, y asesinatos masivos. Para evitar que las noticias del exterminio de los hereros continuasen, Guillermo II accedió a censurar las acciones de Von Trotha y le ordenó detener sus políticas, pero cuando se supo esto en la colonia en diciembre de 1904 ya casi el 40% de la población herero (y el 50% de los namaquas) había perecido. Las cifras oficiales daban 60.000 hereros, 10.000 namas y 676 alemanes muertos; otros 907 germanos fueron heridos y 97 desaparecieron.18​





domingo, 7 de enero de 2018

Guerra de Angola: Los MiG-23s cubanos en Angola (1)

Los MiG-23 en Angola 
Por Rubén

I Parte. Misiones de apoyo aéreo 

Llegada a Angola 




MiG-23ML cubanos siendo "empacados" para su destino operacional en África 

A partir de 1984 la FAR en Angola recibe cazas MiG-23ML y MiG-23UB, hasta llegar a la cifra de 50 aparatos. Allí el grueso de sus misiones fueron de ataque a tierra. Estos excelentes cazas rusos, llamados “chorizos” por los pilotos cubanos, tenían el doble del radio de acción y carga de combate que los MiG-21 (llamados “salchichas”), y se convierten en un importantísimo factor en la victoria cubano-angolana, siendo el azote de la UNITA en 1984-1987, y del SADF sudafricano al intervenir éste en 1987-1988. 

 

Los MiG-23 cubanos en la campaña de 1987 
Cuando en noviembre de 1987 Angola pide ayuda militar a Cuba tras la derrota de la ofensiva de la FAPLA "Saludando a Octubre", el mando cubano decide intervenir en la batalla de Cuito Cuanavale. Los primeros destacamentos acorazados y de artillería cubanos son enviados a Cuito desde Menongue, y avanzan los 200 km bajo la cobertura de los MiG-21 y MiG-23. Otra medida decisiva es mandar desde Cuba los mejores pilotos de MiG-23 en vuelos directos de Ilyushin Il-62M. Los MiG-23ML del Teniente Coronel Armando González "El Guajiro", son concentrados en Menongue y actuarán desde esta base aérea, junto a los MiG-21bis. Otro escuadrón entero de MiG-23ML es enviado de Cuba en el buque "Las Coloradas". La primera tarea de los MiG-23ML, es cubrir el repliegue de la FAPLA hacia Cuito Cuanavale. 

 
MiG-23 con los colores de la FAPA. La imagen refleja un MiG-23MF, que en realidad no estuvo en Angola, sino sólo los ML y UB. (Dibujo de Chris Banyai-Riepl) 

Con la aparición de los MiG-23ML en el sur de Angola la FAR conquista la superioridad aérea sobre la SAAF, la cual el 27 de setiembre pierde su primer Mirage F1 derribado por MiG-23ML, desde lo cual la SAAF evitaba contacto directo con los MiG-23. De noviembre de 1987 a enero de 1988 los MiG-21 y MiG-23 de la FAR hacen más de 1,000 misiones de combate en apoyo de la FAPLA y frenando el avance del SADF y la UNITA hacia Cuito Cuanavale, obligándolos a moverse sólo de noche, y a enmascararse muy bien de día. Ya el 5 de enero de 1988 el soldado sudafricano V.W. Beling escribía en su diario (ocupado luego de la derrota sudafricana en el combate de Tchipa el 27 de junio de 1988): 

"Hoy ha sido un día aburrido, al levantarnos tuvimos una marcha de iglesia, despues sólo tuvimos el resto del día. Todo el día estamos huyendo de los MiGs. Corremos hacia nuestros huecos y nos sentamos ahí hasta que se van. Entonces volvemos a la red de enmascaramiento...." (1) 

El 15 de diciembre de 1987 el SADF comienza la "Operación Hooper", con el objetivo de destruir junto a la UNITA a la agrupación de la FAPLA en Cuito Cuanavale. Sus obuses enmascarados G5 y G6 con 42 km de alcance, inician el hostigamiento de la base aérea de Cuito, lo cual obliga a sus defensores a limitar el empleo de la base aérea por los MiGs, aunque los helicópteros Mi-8 y Mi-24 siguen operando desde allí. Pero con sus intensos bombardeos, los MiGs permiten ganar un vital tiempo para preparar la defensa, y con ello los MiG-23 comienzan a convertirse en factor decisivo de la batalla. 

Papel de los MiG-23 en la defensa de Cuito Cuanavale 
Esta fue la batalla más grande en la historia del Africa negra, y tuvo consecuencias que decidieron la guerra a favor del lado cubano-angolano. El SADF y la UNITA realizan varios intentos de romper las defensas de Cuito Cuanavale. El 13 de enero por la mañana se produce el primer gran ataque, pero se encuentran con una defensa inesperada, y sólo logran avanzar 3 km en algunos puntos. 

 
MiG-23ML FAPA C-436 con cuatro bombas FAB-250 de 250 kg y un tanque PTB-600 de 600 litros 

Ese día era tormentoso, con torrenciales aguaceros, y los sudafricanos pensaron que los MiGs no despegarían. Por eso se agruparon abiertamente para efectuar un segundo ataque por la tarde, sin enmascararse y en estrechas formaciones de blindados. Este error lo pagan caro. El tiempo mejora ligeramente, y de inmediato despegan de Menongue los MiG-21bis y MiG-23ML cubanos lidereados por el Coronel Humberto Trujillo, con 1 tonelada de bombas cada uno. Ellos sorprenden a la agrupación del SADF, y le causan cuantiosas bajas, destruyendo numerosos equipos. Para aprovechar la ocasión despegan de nuevo los MiGs otras dos veces, esta vez con 2 toneladas de bombas cada uno, y escoltados por 4 MiG-23ML con misiles R-24 y R-60 por si aparecen los Mirage F1 de la SAAF. Los MiGs hacen esa tarde 22 misiones, machacando con 32 toneladas de bombas al SADF, que pierde numerosos equipos pesados. Tras este bombardeo, el SADF desiste del ataque, y se retira de la zona de combates para reponer fuerzas, tras perder 7 tanques Olifants, varios blindados Elands y otros vehículos por el fuego de la artillería, los T-55 y los MiG-21bis y MiG-23ML de la FAR. 

 

Tres días después, el 16 de enero el Coronel Trujillo y el Teniente Coronel Armando Gonzáles realizan una misión de exploración con MiG-23, y descubren un Olifant solitario, a varios km al este de Cuito Cuanavale. Siguiendo sus huellas, encuentran una agrupación del SADF enmascarada, con tanques, blindados, obuses y camiones. Los MiGs siguen de largo, para hacer creer al enemigo que no fueron descubiertos, y a 25 km de distancia suben a 7,000 m para llamar y esperar al grupo de choque de 4 MiG-23ML con bombas. Al llegar el grupo, los seis MiG-23ML se lanzan en una picada de 60° al enemigo, lanzando varias toneladas de bombas, y ascendiendo de la picada con 7 Gs de sobrecarga. Los sudafricanos sufrieron tal sorpresa, que no se defendieron con sus misiles ni cañones. Los fragmentos de la técnica enemiga ascendieron a 300 m de altura. 

 
Vehículos del SADF destruídos por ataques de MiG-23 por Cuito el 13 de enero de 1988 (Humberto Trujillo, "Trueno justiciero") 
 
MiG-23ML se reabastace de combustible. Bajo las alas racimos de cohetes UB-32 
 
La moral de los cubanos siempre fue alta. Técnicos colocan un misil R-24R al MiG-23ML (César Gómez, "Viaje al centro de los héroes") 

 
La zona civil de Cuito Cuanavale era bombardeada por los G5 sudafricanos, y su población tuvo que ser evacuada (César Gómez, "Viaje al centro de los héroes") 

El enemigo necesita todo un mes para reponer fuerzas tras su primer fracaso, y el 14 de febrero de 1988 las fuerzas del SADF y la UNITA inician un segundo ataque a las defensas de Cuito Cuanavale. A las 9.30 h de la mañana los MiG-23 de Juan Pérez y Eladio Avila detectan el enemigo avanzando en formación de combate. De inmediato despegan otros 5 MiG-23ML, descargando sus bombas en medio de las líneas enemigas. El ataque enemigo es rechazado, pero a las 13.30 h se repite. Fuerzas de hasta tres batallones del SADF y seis de la UNITA avanzan apoyados por más de 100 blindados de varios tipos, entre ellos 40 tanques Olifants. Con tal superioridad de fuerzas, logran romper la defensa de la 59° Brigada angolana, pero son detenidos por un audaz contraataque de 8 tanques T-55 cubanos, y los sudafricanos pierden 10 Olifants, retirándose. La FAR contribuye al rechazo del ataque enemigo, cumpliendo los MiGs 35 misiones de apoyo aéreo con bombas, y 14 de cobertura aérea. Días después, el 20 de febrero, se repite el ataque con los tanques Olifant, blindados Eland, Ratel y Casspir, que fue rechazado de nuevo con el apoyo de los MiG-23. Ese mismo sábado 20 de febrero por la mañana, la SAAF tiene otra pérdida dolorosa, cuando los cubanos derriban otro Mirage F1AZ SAAF-245 (del mayor Edward R. Every), con llos cañones de 23 mm de la Shilka ZSU-23-4 de Juan y José, y el misil Strela-3 (SA-14) del cohetero Ernesto. 

 
El personal de tierra trabajó arduamente. Ningún MiG-23 estuvo de baja durante la campaña final de 1988 
 
Sistema antiaéreo cubano Strela-10 (SA-13) en Cuito. Los sudafricanos le abjudican la pérdida de su Mirage F1AZ del 20 de febrero de 1988 (La guerra de Angola) 
 
Restos del Mirage F1AZ del major Edward Every derribado el 20 de febrero por ZSU-23-4 y Strela-3 cubanos (César Gómez, "Viaje al centro de los héroes") 

El 25 de febrero por la madrugada el SADF y la UNITA inician otra fuerte ofensiva, iluminándose con bengalas. Sin embargo, caen en los nuevos campos de minas, y bajo el fuego de los cañones de 130mm cubanos y los T-55. En la oscuridad su infantería y blindados se detienen confundidos, y avanzan lentamente con grandes pérdidas. Los MiG-21 y MiG-23 hacen 52 misiones desde Menongue, arrojando 26 toneladas de bombas al enemigo, cuyo ataque de turno es rechazado. 

Este día 25 de febrero se producen los últimos encuentros aéreos de los MiG-23 en la guerra. Durante febrero comienza la caza de los obuses G5 y G6, que hostigaban todo el tiempo a las tropas por Cuito. Anteriormente los MiG-23ML salían a atacar estos obuses, guiándose por las indicaciones de los angolanos o rusos. Pero esta información era inexacta, o retrasada, y no los encontraban. Los sudafricanos se enmascaraban muy bien, y dejaban de disparar cuando detectaban en despegue de los MiG-23, además de que también todo el tiempo cambiaban de posición. Entonces el mando de la aviación cubana organiza su propia fuente de información, explorando la zona con parejas MiG-23ML, que debían llamar al grupos de apoyo de MiG-23. A mediados de febrero el Coronel Trujillo detecta un cañón G5 por el río Chambinga, y en vuelo rasante le lanza bombas con paracaídas, luego llegan los demás MiG-23, que destruyen la pieza. El 21 de febrero el Coronel Trujillo junto al Coronel Luis Alonso Reina organiza la exploración aérea contra los G5. Desde entonces los sudafricanos son más cuidadosos, se tienen que retirar al alcance máximo de sus piezas (disminuyendo la puntería), y cada vez que detectan el despegue de los MiGs de Menongue, dejan de disparar y se enconden. Los obuses son en buena medida neutralizados por los MiG-23ML. Un soldado sudafricano reconoce: 

“Los MiGs eran el gran problema en Angola. Nosotros no podiamos usar nada contra ellos, y la FAPLA (con apoyo de Cuba y Rusia) tenian efectivamente la superioridad aerea. Un sargento de G5 (Artilleria) me dijo: “Cuando los MiGs estan en el aire, la guerra se detiene”. Los G5 y lanzacohetes multiples tenian que ser cuidadosos en hacer fuego en dias claros, porque sus posiciones se detectaban, y venian los MiGs a cazarlos” (2) 

 
Pareja de cazas MiG-23ML FAPA C-454 y C-436 
 
MiG-23ML cubano en Angola, con dos misiles R-60M y dos R-24T. 1988 
 
MiG-23ML en Angola, 1988 (Humberto Trujillo, "Trueno justiciero") 
 
Este MiG-23ML acaba de soltar su paracaídas al aterrizar 

El último ataque enemigo a Cuito Cuanavale. La Victoria 
El 1 de marzo de 1988 se produce el quinto ataque a las defensas angolano-cubanas por Cuito Cuanavale. Ese día el SADF pierde 20 muertos y 59 heridos, según sus radiocomunicaciones monitoreadas desde el lado cubano. El SADF y la UNITA demoran en reponerse 1,5 mes, y el 23 de marzo inician el último intento de avance por Cuito Cuanavale, que termina con otro gran fracaso, conocido como "El desastre de Tumpo". Para entonces la defensa de Cuito ya había sido reforzada con tropas regulares cubanas. Tras horas de combate, el enemigo comienza a retirarse a las 16.00 horas, con grandes bajas, y la pérdida de cuantiosa técnica en manos cubano-angolanas, entre ellos 3 tanques Olifants. La aviación apoya intensamente la defensa de Cuito. Para elevar la efectividad de sus golpes, la artillería cubana lanza proyectiles fumígenos en medio de las líneas enemigas, marcánle el objetivo exacto a los rasantes MiG-21 y MiG-23. Ese día el combate fue tan intenso, que los sudafricanos dispararon 700 proyectiles de 155 mm de G5, 36 cohetes de Walkirie, y 66 granadas de mortero. 
El fracaso definitivo del SADF ante Cuito Cuanavale, en su mayor batalla de su historia, tiene varias consecuencias. Una de ellas es que la SAAF desiste seguir participando activamente en la guerra, hasta que no reciba nuevo equipamiento, pues sus Mirage F1AZ con misiles Kukri son netamente inferiores al MiG-23ML con misiles R-24/R-60. Ese mismo día 23 de marzo los Mirage F1AZ de la SAAF se ven obligados a hacer su último 683 vuelo de combate en la campaña, abandonando a sus tropas terrestres y dejando definitivamente el aire en manos de los MiG-23ML, que seguirán machacando impunemente al SADF y la UNITA. Sólo de enero a marzo de 1988 los MiGs cubanos cumplen 1,283 misiones de vuelo por Cuito Cuanavale, realizando 722 misiones de bombardeo y 561 misiones de cobertura aérea, arrojan 358 t de bombas y 4,000 cohetes S-5, además de otras municiones, causando inmensas pérdidas en hombres y equipos. Aunque oficialmente el SADF reconoció sólo 31 muertos durante Cuito Cuanavale, fuentes extraoficiales sudafricanas admiten que tuvieron 715 muertos. 

 
Tanque Olifant del SADF destruído en Cuito Cuanavale (Foto de "La guerra de Angola") 
 
Este Olifant fue capturado tras caer en un campo de minas (La guerra de Angola) 
 
Soldados cubanos posan junto a uno de los Olifants de trofeo (César Gómez, "Viaje al centro de los héroes") 
 
El General Cintra Frías satisfecho maneja uno de los Olifants capturados (La guerra de Angola) 

Fuente original