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martes, 13 de junio de 2017

Mierda cubana: Fidel entrega al Che en Bolivia

"Lo mandaron a morir a Bolivia": las revelaciones del militar que capturó al Che Guevara
Gary Prado Salmón aportó nuevos datos sobre las últimas horas del líder revolucionario durante aquel octubre de 1967 y aseguró que "Castro se libró de él"
Infobae



El general retirado boliviano Gary Prado Salmón, que en octubre de 1967 capturó a Ernesto Che Guevara, afirmó que la cúpula del partido comunista de Cuba mandó al guerrillero argentinocubano “a morir a Bolivia” porque ya no lo toleraba. (EFE)

El general retirado boliviano Gary Prado Salmón, que en octubre de 1967 capturó a Ernesto Che Guevara, afirmó que la cúpula del partido comunista de Cuba mandó al guerrillero argentinocubano "a morir a Bolivia" porque ya no lo toleraba.

En entrevista con Efe en la ciudad de Santa Cruz (este), Prado Salmón defendió esa tesis que estará en el prólogo de la reedición de su libro "La Guerrilla Inmolada", que analiza el fracaso de Guevara con el grupo guerrillero que comandó hace casi medio siglo.

 Era una guerrilla sin sentido y debilitada
"Después de tantos años lo que se ha desentrañado es que finalmente al Che lo mandaron a morir aquí. Se libraron de él. Esa es la realidad. (Fidel) Castro se libró de él. No tanto porque él quería, sino porque la cúpula del partido comunista cubano ya no lo toleraba por su carácter y su forma de ser impulsiva", dijo Prado.


Gary Prado Salmón muestra su libro (EFE)

Siendo capitán, Prado dirigió el 8 de octubre de 1967 la patrulla que en la quebrada del Churo, en el sureste boliviano, capturó herido al revolucionario y lo entregó a sus superiores, que al día siguiente definieron su ejecución en una choza que funcionaba como escuela en la villa vecina de La Higuera.

La cuarta edición del libro en Bolivia, desde 1987, analiza la experiencia guerrillera con el subtítulo "De Ñancahuazú a La Higuera, 50 años después" y será presentada en los próximos días.

 Se libraron de él. Esa es la realidad. Castro se libró de él
La hipótesis del abandono de Guevara por parte de Cuba y de sus diferencias con Castro sobre la relación con la URSS y el modelo soviético ha provocado siempre polémica y ha sido rechazada por la cúpula de La Habana y la familia del guerrillero argentinocubano.

Al contrario, Prado indicó que en su texto subraya la importancia para el destino de Guevara de que Fidel Castro hiciera pública la famosa carta de su despedida cuando el revolucionario se encontraba en el Congo, dirigiendo otro grupo de guerrilleros que fracasó de forma rotunda.

Según Prado, Castro hizo una "jugada maestra" porque con la publicación de esa carta, en la que el Che renuncia a sus responsabilidades con Cuba, le "cierra la puerta" a su retorno.

En ese sentido, el general recordó que uno de los combatientes de Guevara en Bolivia, Daniel Alarcón Ramírez, alias "Benigno", habló en su momento de una supuesta traición de Castro al Che.


Fidel Castro y Che Guevara

"Benigno decía que al Che le dio un ataque de furia cuando se enteró de la publicación de la carta porque esa carta era para el caso de que sea capturado o muerto", rememoró Prado, con la intención de salvar la responsabilidad oficial cubana en el Congo.

Tras un periplo por varios países, Guevara, según detalla Gary Prado, "regresó a Cuba de incógnito" para hablar con Castro y luego fue enviado a Bolivia, donde fue "abandonado".

"Eso lo pongo yo en contexto y, además, reforzado todo esto con esas semanas finales de la guerrilla, de abandono", agregó.



Según el militar, fueron días en los que hubo cuestionamientos por la conducción y la marcha de la columna sin un objetivo claro.

"Era una guerrilla sin sentido y debilitada", remachó Prado.

Una de las decisiones cuestionables de los guerrilleros fue la de dirigirse al pueblo de Vallegrande, a sabiendas, porque las emisoras de radio lo difundieron, de que allá estaba la VIII División del Ejército y que los Rangers bolivianos iban a entrar en operaciones.

"Por eso el libro lo llamé La Guerrilla Inmolada desde el principio. Lo mandaron al sacrificio", sostuvo.

Los Rangers, entre ellos Prado, fueron entrenados por los "Boinas Verdes" de Estados Unidos, que llegaron a Bolivia para preparar a los soldados en la lucha contra la guerrilla.

En otro elemento de su análisis, Prado asegura que uno de los hombres encargados de la red urbana con la guerrilla, Ariel, envía al Che Guevara al campamento guerrillero apenas llegado a La Paz en noviembre de 1966 y luego "desaparece" del escenario.

Para reforzar esa desconexión, Prado menciona que otro miembro de la red urbana, Humberto Vázquez Viaña, que fue uno de sus compañeros de colegio, le ratificó que el grupo "no tenía contacto con Cuba" y que nunca llegaron instrucciones para los cuadros urbanos.


El cuerpo de Che Guevara tras su ejecución a manos del suboficial Mario Terán

Según la teoría de Prado "esa salida de escena de Ariel es otra instrucción", que en teoría provino de Cuba.

Prado, que se encuentra en una silla de ruedas lisiado tras sufrir en 1981 un disparo accidental de otro oficial, asegura que el libro le ha dado grandes satisfacciones porque ha tenido una edición en Argentina, dos en España, otra en EE.UU. y una más en Italia.

Cerca de cumplirse el medio siglo de la ejecución de Guevara en La Higuera, el 9 de octubre de 1967 a manos del suboficial Mario Terán, Prado es buscado ahora por muchos periodistas para que desgrane la historia de la captura del revolucionario.

No obstante y pese a la relevancia mundial de la caída del combatiente en Bolivia, el militar concluye: "Hice en mi vida cosas más importantes que capturar al Che Guevara".

(Por Javier Aliaga, EFE)

domingo, 4 de junio de 2017

Mierda cubana: Cuba traiciona a los terroristas que entrenó

“En 1976 La Habana me dijo que había llegado a un acuerdo con la junta militar argentina para no denunciarnos en DDHH”
Así evoca el ex diplomático cubano Juan Antonio Blanco las instrucciones de su gobierno. Y agrega: “Un guerrillero me comentó que todos los que entrenaban en Cuba morían si ésta tenía buenas relaciones con sus países”

Por Claudia Peiró | Infobae
cpeiro@infobae.com

Esta verdadera "bomba" la arroja Juan Antonio Blanco Gil quien integró la delegación cubana ante Naciones Unidas como negociador y como analista y director del Departamento Político del Movimiento de Países No Alineados. El guerrillero al que se refiere era mexicano; pero Blanco Gil dice que, al oír este comentario, le vino "a la mente enseguida la contraofensiva de Firmenich y su grupo", es decir,de Montoneros en los años 1979 y 1980.

En concreto, en su calidad de diplomático y funcionario cubano, Blanco fue ejecutor y testigo de la que llama "la entente" entre la Unión Soviética, Cuba y la Junta militar argentina, de funestas consecuencias para los argentinos, pero que a los tres regímenes implicados les representó beneficios tanto políticos como materiales.

La complicidad del castrismo con la dictadura es un hecho conocido, aunque muchos prefieran, por motivos ideológicos, pretender que no existió; pero Blanco Gil va más allá, insinuando la posibilidad de una conspiración para exterminar a los mismos grupos que se decía alentar.

A mediados de los 90, frustrada la alternativa de una apertura democrática en su país, para la cual había trabajado activamente, Blanco Gil salió de Cuba. Residió en Canadá y luego Estados Unidos, donde dirige la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba. De paso por Buenos Aires, invitado por Cadal (Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina), dialogó con Infobae sobre su experiencia como diplomático del régimen y luego como analista del mítico Departamento América, desde donde se ejecutaba la estrategia cubano soviética hacia el subcontinente.

— ¿Cuánto hubo de realidad y cuánto de mito en el respaldo de Cuba a las guerrillas en Latinoamérica en los 70?

— No hay mito, está documentado. Incluso hay un argentino, Juan Bautista Yofre, que obtuvo toda la documentación del servicio de inteligencia checo, y buena parte la publicó en un libro, sobre las operaciones de los servicios de inteligencia cubana, de traspaso de guerrilleros, de políticos, etcétera, vía Checoslovaquia, hacia América Latina. Era la ruta generalmente escogida.

— ¿En qué consistía ese respaldo?

— Cuba intentaba insertarse en todos los países y establecer una hegemonía ideológica, política. En ese sentido, no se dedicaba exclusivamente a los grupos de extrema izquierda; trataba de influir en el grupo socialdemócrata, en los social-cristianos, incluso en sectores de la derecha tradicional y empresarial. Cada uno recibía de Cuba algún tipo de oferta o de colaboración. Por ejemplo, en la época de la dictadura de Pinochet (1973-90), en Chile había partidos contrarios a usar la violencia contra el régimen. A esa gente no se la llevaba a un campo de entrenamiento de guerrilleros, pero se le ofrecía dinero, posibilidades logísticas, pasajes y viáticos para ir a Naciones Unidas y hacer lobby. Así, La Habana lograba gratitud de fuerzas muy diversas por su generosidad. En realidad, el gobierno cubano sabía cuáles serían sus socios más cercanos y a cuáles estaba tratando de cultivar para neutralizar eventualmente en un proceso político.

— Ahora bien, la Unión Soviética había renunciado a promover revoluciones en otros países y apostaba a la llamada coexistencia pacífica con Washington y, si bien había conflictos en terceros escenarios, estaba aceptado que América Latina era terreno de Estados Unidos. ¿Qué buscaba entonces Cuba?

— Es importante eso, porque casualmente Fidel Castro durante todo el tiempo, los años 70, en que se estaba produciendo esa distensión, se estaban firmando los acuerdos SALT para limitar el armamentismo, hizo todo lo posible por salirse del esquema. Para Henry Kissinger era muy importante que Cuba quedara incluida en su arquitectura internacional de distribución de política de poder pero La Habana era renuente. Los soviéticos presionaban para persuadir al gobierno cubano de que entrara en esa normalización. El resultado fue que finalmente comenzó una conversación con Kissinger y éste fue cediendo a lo que La Habana ponía como obstáculo, al punto que levantó el embargo a todas las sucursales norteamericanas en terceros países, incluida Argentina, de donde se compraron importantes cantidades de material de transporte público. Pero Fidel Castro no quería que se consolidara esa situación. Hizo varias cosas, la más liviana fue atizar en Naciones Unidas la campaña por la independencia de Puerto Rico, cosa que siempre producía gran irritación en Washington. Cuando eso falló, de pronto finalmente liberó a (Francisco) Caamaño para que desde Cuba entrara en República Dominicana con una fuerza expedicionaria que había estado entrenando desde el 64, 65, luego de la invasión norteamericana a ese país. Pero el grupo fue aniquilado (1973). Entonces, lanzó una expedición militar a Angola, con el ejército regular cubano, decenas de miles de hombres y pertrechos, y ya eso era demasiado, Washington no podía pasarlo por alto, se endureció la posición conservadora en USA e hizo más difícil la ratificación de los acuerdos SALT en el Congreso. Por lo tanto Fidel Castro no solamente logró salirse del esquema de distensión sino que radicalizó las posiciones de la URSS porque todo lo que ésta alcanzaba quedaba en entredicho.

— ¿Todo eso no lo hizo Fidel en connivencia con la Unión Soviética?

— Hubo distintas etapas. En los primeros 70, cuando, como usted dice, los partidos comunistas no estaban de acuerdo con la lucha armada, hubo bastante tensión, sobre todo en torno a la figura del Che Guevara. Entre el 75 y el 80 aproximadamente, no fue en connivencia con la Unión Soviética. Después de eso vuelve, en connivencia con Moscú, la idea de que hay que apoyar los movimientos de liberación en distintos países.      

— Con Argentina hubo una situación peculiar, distinta al resto de América Latina, porque Cuba mantuvo el vínculo con Montoneros y otras guerrillas y al mismo tiempo respaldó abiertamente al régimen de Videla desde 1976. ¿A qué se debió?

— A las relaciones de la Unión Soviética con el régimen militar argentino y Moscú incluyó a Cuba o en ese esquema para llegar a un acuerdo con la Junta. Yo en esa etapa, y hasta el 84, estaba en Nueva York como director del Departamento Político No Alineado, por lo tanto, tuve mucho que ver también con esta cuestión. Estando en Nueva York llegó una instrucción del gobierno cubano de que se había llegado a un acuerdo de caballeros con la junta militar argentina para que no nos denunciáramos recíprocamente en la Comisión de Naciones Unidas que trata los problemas humanitarios y de derechos humanos. Tres miembros de nuestra misión fuimos a una reunión con un diplomático argentino, para comunicar esta orientación de La Habana. Debo decirle, por salvar mi ética, que fue la única reunión que tuve con la representación argentina y me alegró mucho después saber que era un diplomático de carrera, se llamaba Raúl Ricardes. Me sorprendió que esa persona, que daba imagen de transparencia y decencia, estuviese representando a la Junta.

 Era desconcertante ver por un lado a los montoneros entrenándose y, por el otro, estos acuerdos de “caballeros” entre Cuba y la Junta Militar
— Sucede que muchos diplomáticos de carrera siguieron en funciones cuando vino el golpe…

— Claro. Volviendo al relato, se produce esta entente entre Cuba, Moscú y la junta militar argentina y le dan alrededor de 4 mil millones de dólares en créditos a La Habana que los aprovecha para comprar de la industria argentina y de las corporaciones norteamericanas todos esos automóviles y demás. Cuando regreso a La Habana, yo tenía un cierto hálito de ser una especie de gurú de la política estadounidense. Entonces la gente del Departamento América me pide que me entreviste con una montonera argentina, María Antonia Berger (*), a la que le interesaba la cuestión de Estados Unidos. Yo no le transmití la orientación que había escuchado en Nueva York, pero era desconcertante ver que, por una parte, estas personas, los montoneros, estaban entrenándose y, por otra parte, había estos acuerdos de "caballeros"; siempre me pregunté cuáles eran los caballeros porque no conocía a ninguno en esa junta.



Dos hijos de puta: Fidel Castro abraza a Hebe de Bonafini. Pero durante la dictadura, su apoyo fue clave para que la dictadura militar evitara la condena en la ONU y desmantelara ataques de terroristas argentinos entrenados por Cuba

— ¿Era cuando Montoneros estaba preparando su contraofensiva, en 1979/80?

— La contraofensiva en la que los están esperando. Esto me recuerda un comentario que me hizo un ex guerrillero mexicano, que había pasado por Cuba: "Tú sabes una cosa, me dijo, cuando ustedes tenían buenas relaciones con algún gobierno todos los que se iban a entrenar allá llegaban al país y morían. Todos los guerrilleros mexicanos que se entrenaron en Cuba están muertos. Ahora, los que fueron a entrenarse a Libia o a Corea del Norte están vivos." Y a mí me vino a la mente enseguida la contraofensiva de Firmenich su grupo. Esto es especulativo, pero me llamó la atención que un ex guerrillero hubiera llegado a la conclusión de que por las relaciones de La Habana con el PRI mexicano, Cuba hubiera tenido esa doble cara, de entrenarlos a ellos por una parte y después resultaba que cada vez que llegaban fracasaban. Y eso también pasó aquí.

— ¿Cree que los líderes montoneros eran conscientes de esa contradicción entre la Cuba solidaria con su movimiento y a la vez aliada de la dictadura?

— Honradamente no le sabría decir. Pero hay cosas que eran públicas, los créditos era públicos, la no condena (en la ONU) era evidente. Por ejemplo, en la Comisión de Derechos Humanos, yo me presentaba cuando se trataba de Pinochet, de la situación en El Salvador, pero me abstenía cuando era de la Argentina porque realmente me resultaba repugnante eso de tener que quedarse callado.

— O sea que en esa etapa Cuba y Argentina se encubrieron mutuamente…

— Sí, se abstenían o votaban en contra. Además, en Naciones Unidas, más importante que cómo uno vota es qué capacidad de influencia uno tiene. No era lo mismo que Cuba simplemente se abstuviese en el voto contra Argentina a que Cuba hablara con todos aquellos sobre los cuales podía influir para que hicieran lo mismo.

— Que era todo el Movimiento de Países No Alineados.

— Casi todos, muchos países.

— Usted estuvo después en el llamado "Departamento América", otra estructura mítica del aparato cubano. ¿De qué se trataba?

— El Departamento América nace en el año 75 cuando se hace el 1er Congreso formal del Partido Comunista. Se crea un Buró político, una Secretaría, etcétera, y dentro de ese engranaje había un Departamento de Relaciones Internacionales que se ocupaba de monitorear y orientar al Ministerio de Relaciones Exteriores en todo aquello que no fuera el hemisferio occidental; porque todo lo que tenía que ver con el hemisferio occidental era competencia del Departamento de América, desde Canadá hasta la Patagonia. El núcleo inicial de ese Departamento proviene de la inteligencia. El jefe del Departamento, Manuel Piñeiro Losada, conocido como Barbarroja, por el color de su barba precisamente, había sido jefe de inteligencia casi desde el inicio de la revolución [1959].

— Es decir que, aunque era una sección partidaria, actuaba más bien como un grupo de Inteligencia.

— Sí, tenía además una cultura de inteligencia porque todos provenían de ahi. Todas las habilidades -o mañas- que traían de la época de la inteligencia pues las ponían en práctica, pero ahora como funcionarios del Partido. Pero cuando a mí me invitan a formar parte del Departamento, en el 83, 84, es porque se ha creado un nuevo grupo, con personas que ya no provenimos de la inteligencia, sino de la universidad. Tres de nosotros éramos del Departamento de Filosofía de la Universidad de La Habana, los que hacíamos la revista Pensamiento crítico en los años 60. Nos convirtieron en analistas y, como en todas las instituciones donde conviven dos culturas, había tensiones entre los operativos y los académicos.

— Imagino que por mucho tiempo usted tendría críticas y reservas, pero ¿en qué momento rompe con el régimen?

— Como bien dice usted hubo una acumulación de cosas. Yo decidí salir del gobierno voluntariamente a fines del 91. Mi apuesta era por el reformismo, pensé que al caer la Unión Soviética era posible retomar el proyecto nacionalista y democratizar a la sociedad de paso. Fallé. Evidentemente fue un error.

 Seguridad del Estado me tocó la puerta de casa a medianoche y me dijo que yo estaba en contubernio con el enemigo
— Pero fue un error, o una esperanza, de muchísima gente en aquel momento.

— Para un analista fue terrible estar equivocado. Yo era parte de una iniciativa creada en Cuba y existe aún que se llama Centro Félix Varela. Y ahí, en 1995, se me acercó un enviado del gobierno de Noruega porque su país quería ensayar con Cuba el mismo experimento que habían hecho con la OLP (Organización para la Liberación de Palestina) e Israel en las llamadas "Conversaciones de Oslo" [1993], que en aquel momento resultaron fructíferas, aunque después todo fue para atrás. Básicamente fueron a un fiordo por ahí, se metieron en un castillo y estuvieron conversando. Yo estuve de acuerdo con la idea e hice una serie de contactos. En Estados Unidos hablé con una hija de Rockefeller (Peggy) que tenía una institución llamada Synergos Institute. Porque yo propuse ver si el gobierno americano estaba dispuesto a mandar de forma no oficial, bajo paraguas de una ONG, al "fiordo". Si el gobierno de Cuba accedía, yo prestaba ONG y los encierran ahí, botan la llave, hasta que se pongan de acuerdo. Me puse en contacto con Richard Nuccio, asesor de Bill Clinton para Cuba y su respuesta fue: "Díganle a Juan Antonio que terrific, magnífico, estamos de acuerdo con la idea, que nos diga cómo proceder". En Cuba hablé con Ricardo Alarcón, que era el presidente de la Asamblea, la idea le parecía buena y entonces le escribí una carta a Roberto Robaina, el ministro de Relaciones Exteriores, para informarlo de todo. Eso fue en el verano (boreal) del 95, y un día de noviembre, después de que Fidel Castro había retornado de Nueva York [de la Asamblea de la ONU], Seguridad del Estado me tocó la puerta de casa a medianoche y me dijo, en la jerga policial que usan, que yo estaba en contubernio con el enemigo. Me sacaron de la cama medio dormido, no sabía de qué me estaban hablando, hasta que caí en la cuenta.  ¿Por qué no nos informó?, me preguntaban, nos enteramos por la vía operativa. Pero porque ustedes son policías, les dije, yo informé a Relaciones Exteriores. Al día siguiente, me llamó la persona encargada de las relaciones internacionales en el buró político y me ordenó desmantelar el canal de información. Y en febrero del año 96 Fidel Castro pulverizó con dos Migs las avionetas civiles y desarmadas de Hermanos al Rescate (**) cuya ruta él conocía de antemano porque tenía un topo en esa ONG al cual le ordenaron abortar su misión 24 horas antes y regresar a Cuba para no ser capturado.

— Fue un acto de guerra deliberado.

— Un deliberado acto de guerra que impedía el mensaje que me había mandado Richard Nuccio, me faltó ese detalle muy importante: "Díganle a Juan Antonio que no se preocupen por la Helms-Burton. –es decir, la ley del embargo- porque no tiene suficientes votos para pasar al Congreso y, si los tuviera, Clinton la va a vetar." Todo eso cambió por supuesto con el ataque de Fidel.

— O sea que Castro necesitaba el bloqueo y la enemistad con Estados Unidos para sostenerse internamente.

— Lo hizo con Kissinger, lo volvió a hacer en esta ocasión con Clinton. Lo grave es que en los años 95, 96, Cuba estaba en el llamado "período especial", había hambruna en todo el país y una epidemia de polineuritis por falta de vitaminas, y a mí me pareció que lo más canallesco, bajo y mezquino que podía hacer un jefe de Estado era, por su egoísmo de mandar el país de forma autoritaria, negarse a cualquier tipo de normalización de relaciones con Estados Unidos.

— ¿Existe la posibilidad de una apertura real en Cuba? Porque si bien hubo normalización diplomática con Estados Unidos, y pareciera haber una mínima apertura a la iniciativa privada económica, políticamente todo sigue muy cerrado.

— Todo sigue cerrado políticamente. Y económicamente. Hay aperturas que generan titulares de prensa pero no cambian la realidad. Por ejemplo, a fines del año pasado, un gran titular recorrió el mundo: "Cuba duplicará el año que viene todos los puntos wi-fi elevándolos a 200 no sé cuánto…" A ver, el condominio donde yo vivo (en Miami) tiene tres edificios de cuatro plantas cada uno, y cada planta tiene veinte pisos. Todos tenemos router, por lo tanto todos tenemos un punto de wi-fi. En mi condominio hay más puntos de wi-fi que todos los que va a tener la isla de Cuba con 11,5 millones de habitantes, el año que viene. Pero eso genera un titular, una expectativa, crea un estado de opinión.

— ¿Por qué es tan difícil perforar esa protección que el régimen cubano todavía tiene en buena parte de la opinión pública internacional? Hay un mito fundado hace 60 años y parece indestructible. Le estoy haciendo una pregunta muy difícil…

— No, es una pregunta muy legítima, muy válida y muy importante. Casi que todos trabajamos en eso, en poder dar una visión real, objetiva, de qué cosas nos han sucedido, de dónde viene éste proceso, a dónde va o a dónde puede ir, etcétera. Yo soy tremendamente escéptico de que vaya a ninguna parte con Raúl Castro. Como analista, evito los términos absolutos, "nunca ocurrirá" o "Imposible", siempre me remito a probabilidades, "menos probable", "más probable", "sumamente probable"… Aquí creo que el nivel de probabilidad de un cambio importante es bastante bajo.

 Han creado un mito adicional: que Raúl Castro dejará el poder a partir del año que viene
— Mientras esté Castro.

— Sí, pero ahí voy. Han creado un mito adicional: que Castro ya no va a estar a partir del año que viene. Que deja el poder porque ya no va a ser presidente del Consejo de Estado y de Ministros. Es una farsa, porque ya eso pasó. En Cuba hubo un presidente del Consejo de Estado y de Ministros durante más de una década que se llamaba Osvaldo Dorticós Torrado, y todo el mundo sabía que el poder lo tenía Fidel Castro. Lo llamaban "Presidente cuchara" porque ni pinchaba ni cortaba, no podía decidir nada. Entonces la idea es poner a una figura que diga alguna frase amable para tomar distancia y sobre todo porque hay una cláusula de la Helms-Burton, que dice que no se puede abordar el levantamiento del embargo mientras los Castro estén en el poder, entonces van a tratar de vender que lo abandonaron.


(*) Fue una de las 3 sobrevivientes a los fusilamientos de Trelew (tras la fuga de presos políticos del penal de Rawson), murió en la Contraofensiva montonera, en octubre de 1979.

(**) ONG que se dedicaba a rescatar a los cubanos que intentaban dejar la isla por mar

miércoles, 9 de marzo de 2016

SGM: Churchill traiciona a los cosacos

El día que Churchill traicionó a los cosacos y los entregó a una muerte segura

Javier Sanz - Historias de la Historia



Los cosacos fueron un pueblo establecido en las estepas del sur de los actuales territorios de Rusia y Ucrania. Expertos jinetes, diestros en el manejo de las armas y de carácter indómito, durante el régimen zarista las once comunidades cosacas integradas en el Imperio ruso firmaron un acuerdo con el zar por el que, a cambio de su lealtad, recibieron un estatus especial y gozaron de cierta autonomía. Con la caída del zar, durante la Revolución rusa de 1917, los cosacos permanecieron ajenos a las disputas por llegar al poder, pero al final les obligaron a tomar partido. Al haber formado parte de la guardia del zar, para losbolcheviques y el Ejército Rojo habían sido el brazo ejecutor de la opresión zarista. Así que, se vieron obligados a tomar partido por los mencheviques y lucharon junto al Ejército Blanco, aunque no por convencimiento sino por aquello de “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”. Con el triunfo de los bolcheviques, muchos cosacos tuvieron que huir estableciéndose en varios países de Europa Oriental… los que se quedaron sufrieron la represión durante 10 años.



A comienzos de los años treinta, la represión sobre los cosacos rusos había terminado e incluso habían llegado a recuperar alguno de sus privilegios. Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial se iba a producir la paradoja de que había cosacos luchando en el Ejército Rojo y en la Wehrmacht. Muchos de los cosacos que luchaban en el Ejército Rojo lo hacían con el convencimiento de que la Unión Soviética era la heredera del Imperio ruso, pero también los había que lo hicieron por obligación. Sabiendo del pasado zarista de los cosacos, Stalin no permitió que se crease un regimiento de cosacos y fueron repartidos por distintas unidades. En el otro lado, y siguiendo con el dicho de “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”, Goebbels supo ganarse a los cosacos que habían huido de los bolcheviques ofreciéndoles luchar contra los que les habían expulsado de sus tierras y, sobre todo, un estado libre cosaco –Kazakia– tras derrotar a Stalin. De esta forma, se constituyó el Escuadrón de Caballería cosaca adscrito al 40º Cuerpo Panzer, bajo la dirección del capitán cosaco Zagorodnyy. Además, a este escuadrón se unieron muchos cosacos hechos prisioneros por los alemanes a los que Stalin habían obligado a luchar en las filas del Ejército Rojo.



Cuando terminó la guerra en el frente europeo y sabiendo del odio de Stalin, los prisioneros cosacos que habían luchado junto a los alemanes trataron de quedar bajo la custodia de los aliados occidentales, pero en la Conferencia de Yalta (1945) Winston Churchill, Franklin D. Roosevelt y Joseph Stalin sellaron su suerte. Stalin consguió de Churchill y Roosevel un acuerdo para repatriar a todos los ciudadanos soviéticos prisioneros de los alemanes y Stalin, a cambio, repatriaría a los prisioneros de guerra aliados que el Ejército Rojo había liberado de los campos nazis. Aunque inicialmente no se incluyeron en el acuerdo los cosacos emigrados durante la Revolución rusa, Stalin lo exigió más tarde para encerrarlos en los gulags o ejecutarlos por traición a la patria.



Un caso especialmente sangrante y cruel se produjo en Lienz (Austria), donde el ejército británico tenía bajo custodia unos 2.500 cosacos entre oficiales y soldados. El 28 de mayo de 1945, los británicos comunicaron a sus líderes que estaban invitados a una importante conferencia junto a oficiales ingleses en una localidad cercana y que estarían pronto de regreso. Ante la desconfianza de los cosacos, un oficial británico juró por su honor que no mentían. Esa misma noche, fueron transportados a la vecina Tristach… donde les esperaba el Ejército Rojo.


Los rusos nos mataban a porrazos, los británicos lo hicieron con su palabra de honor.

Es difícil cuantificar la cifra exacta de cosacos entregados a Stalin, pero algunas fuentes hablan de “50.000 cosacos, entre ellos 11.000 mujeres, niños y ancianos”. Los cosacos que lograron huir, se repartieron por Europa y mantuvieron su identidad en secreto hasta la disolución de la Unión Soviética en 1991.

Fuentes e imágenes: ¡Fuego a discreción!, La traición de los cosacos, Conferencia de Yalta

martes, 23 de junio de 2015

Entreguerra: Eduardo VIII, un rey nazi

El Rey Edward era aparentemente pro-nazi y quería una Inglaterra bombardeada


Edward pasa revista de un escuadrón de la SS. (Archivo Federal Alemán)

Escrito por Karina Urbach - Quartz

El rey Eduardo VIII se vio obligado a abdicar en 1936, y pronto tomó el título de duque de Windsor. Él siempre ha sido conocido por sus simpatías pro-nazis. Sin embargo, el alcance de su traición nunca podría estar completamente verificado debido al carácter secreto de los Archivos Reales.
Los Archivos Reales siempre han asegurado que las cartas de parientes alemanes de la familia real en el período previo a la Segunda Guerra Mundial permanecen cerradas. Naturalmente, como la censura ha provocado un sinfín de teorías de la conspiración.
Pero en los últimos ocho años he acumulado evidencia condenatoria por tamizado a través de 30 archivos de todo el mundo que están abiertos. Los informes de inteligencia y documentos alemanes, españoles y rusos muestran los miembros de la familia real británica eran de hecho mucho más cerca de la Alemania nazi que ha sido previamente reconocido. Presento este en su totalidad en mi nuevo libro intermediarios para Hitler.

Una de las claves de esta red anglo-alemán es Charles Edward Duque de Coburg (1884-1954). En un programa de Channel 4 sobre él en 2007, llamé Coburg "un nazi que salió con la suya", pero no tenía ni idea acerca de la magnitud de sus crímenes en el momento.
Coburg fue parte de un grupo más amplio de de intermediarios-privado individuos que se utilizaron para las negociaciones secretas de Hitler. Mi investigación sobre la obra de Coburg arroja luz nueva y contundente sobre el duque de Windsor, un pariente y confidente de Coburg.

Duque de Coburg

Coburg fue un nieto de la reina Victoria destinado a una vida privilegiada y espectacular. Pero la experiencia de la Primera Guerra Mundial le cambiaron. Después de que Alemania perdió la guerra, se volvió hacia la derecha radical. En la década de 1920 se involucró con un grupo terrorista alemán que trató de derrocar a la República Alemana elegido democráticamente. Los miembros del grupo han participado en varios asesinatos políticos en la década de 1920. Aunque no apretar el gatillo a sí mismo, Coburg financiado estos asesinatos.
Tras el fallido Putsch de Hitler de 1923, Coburg escondió varios partidarios de Hitler en la carrera en sus castillos. Hitler no se olvidaría de este gran favor y más tarde recompensado Coburg haciéndole un general. Pero también lo necesitaba para algo más reservado. En 1933 el Führer era corto de contactos internacionales y no confiaba en su propia cancillería.
Por lo tanto, utilizar los miembros de la aristocracia alemana para misiones secretas a Gran Bretaña, Italia, Hungría y Suecia. Coburg fue particularmente útil en Londres desde 1935 hasta 1939 y fue recibido en Gran Bretaña debido a su hermana Alice condesa de trabajo incansable de Athlone. Ella era la cuñada de la reina María y luchó por la aceptación de Coburg. Esto dio lugar a él no sólo ser recibido en salones británicos, pero lo más importante, por la familia real, entre ellos el duque de Windsor.


Secretos reales

Coburg fue invitado por primera vez en enero 1932 a Sandringham para ver George V y la reina María durante sus vacaciones de Navidad. A pesar de la guerra, la reina María tuvo renovados contactos con sus parientes alemanes ya en 1918. Esta ocasión y visitas posteriores no fueron enumerados en la Circular de tenis, ya que normalmente habrían sido.
Fue sólo recurriendo a informes de inteligencia y archivos extranjeros que yo era capaz de reconstruir que el duque de Coburgo y el duque de Windsor soñaban con una alianza anglo-alemana. Windsor ayudó Coburg hacia este objetivo en varias ocasiones diferentes.
Los servicios de inteligencia soviéticos estaban convencidos del duque de Windsor de la traición cuando estalló la guerra. Es probable que no tenían un informante en su bastón. En 1940 se informó de que se estaba llevando a cabo negociaciones con Hitler para formar un nuevo gobierno Inglés y concluir una paz con Alemania depende de una alianza militar contra la URSS.
Aún más evidencia de la traición de Windsor estaba oculto en archivos españoles. Al igual que su pariente Coburg, el duque de Windsor era antisemita. En junio de 1940 Don Javier Bermejillo, un diplomático español y viejo amigo de Windsor-lo había conocido desde la década de 1920, informó de una conversación que había tenido con el duque a sus superiores.
Bermejillo informó de que el duque de Windsor culpó a "los Judios, los Rojos, y el Ministerio de Asuntos Exteriores para la guerra". Windsor añadió que le gustaría poner Anthony Eden y otros políticos británicos "contra una pared." Bermejillo declarado que Windsor ya había hecho comentarios similares sobre los Rojos y los Judios a él mucho antes de que se convirtió en rey en 1936. En otra conversación en 25 de junio 1940, Bermejillo informó que Windsor destacó si uno bombardearon Inglaterra efectivamente esto podría traer la paz. Bermejillo concluyó que el duque de Windsor parecía mucho a la esperanza de que esto ocurriría: "Quiere la paz a cualquier precio." Este informe fue a Franco y luego pasó a manos de los alemanes. El bombardeo de Gran Bretaña comenzó el 10 de julio.
Después de la guerra Coburg y el duque de Windsor nunca se reunieron de nuevo. Windsor continuó su vida de jet-set, y Coburg murió en Alemania en 1954. Él nunca se enteró de que su amado Führer quería lo asesinó. En abril de 1945 descifradores de códigos en Bletchley Park se encontraron con un telegrama de Hitler, diciendo: ". El Führer concede importancia al duque de Coburgo, en ningún caso de caer en manos del enemigo" Este fue uno de los famosos de Hitler "Nero órdenes", una indirecta sentencia de muerte.
Los secretos de Hitler y Coburgo compartieron parecían ser tan importantes que necesitan ser escondido de la vista pública. Se necesita más transparencia en los Archivos Reales de modo que las investigaciones históricas como esta pueden realizarse plenamente, no envuelto en secreto. The Conversation