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domingo, 1 de abril de 2018

COAN: Serra en el 3-A-151, el primer supersónico naval

Serra en el Grumman F9F-8T Cougar – Mat. 3-A-151 sobrepasa la sonido

Arqueología Aeronáutica (con modificaciones)


30 de marzo de 1962, 56 años hoy. Durante un vuelo de prueba del Grumman F9F-8T “Cougar” 3-A-151 en NAS Norfolk, VA, USA; el Capitán de Corbeta Rafael Serra se convierte el 1er Aviador Naval Argentino en superar la barrera del sonido.

Grumman F9F-8T Cougar – Mat. 3-A-151 – Bahía Blanca



Un F9F-8T en la cubierta del portaaviones USS Saratoga (CVA-60), finales de los años 1950.

Con la incorporación por parte de la USN de aviones con ala en flecha, Grumman temió perder la hegemonía conseguida con el Panther y decidió desarrollar en 1954 el Cougar.



Fue construido en 1957, siendo una versión de entrenamiento con ala en flecha y asientos biplaza en tándem con doble comando, óptimo para la transición de los futuros pilotos de F9F-2 tanto de la USN como del USMC, función que desempeñó hasta bien entrado los años '70.



La Aviación Naval Argentina necesitaba un entrenador a reacción luego de la incorporación del Panther, pero las gestiones nunca se concretaron oficialmente. Sin embargo en 1960, como parte de una confusión en la denominación, se vendieron dos aviones de este modelo al Comando de la Aviación Naval, y como consecuencia de ese “error” no se permitió la venta de repuestos para los mismos.



Fue entregado en la NAVAL AIR STATION NORFOLK (Virginia), donde se cumplieron los vuelos de aceptación. El 30 de marzo de 1961, y como parte de los vuelos de aceptación rompió la barrera del sonido siendo su piloto el Capitán de Corbeta Rafael SERRA. Fue la primera vez que un avión naval lograba esa marca.



El traslado al país fue hecho a bordo del Portaaviones ARA (V1)"INDEPENDENCIA", recientemente adquirido, compartiendo hangar con los S-55 y Tracker, arribando al puerto de Buenos aires el 24 de mayo de 1962.



Asignado a la PRIMERA ESCUADRILLA AERONAVAL DE ATAQUE con la matrícula 3-A-151 y el número de la Dirección de Material (Nº DIMA) 0516.



Debido al bloqueo de las licencias de exportación de repuestos por parte del gobierno de los Estados Unidos de América, volaron muy pocas horas en relación a los años que prestaron servicios. Fueron los primeros aviones de reacción con ala en flecha, capacidad de llevar misiles y reaprovisionamiento en vuelo de la AVIACIÓN  NAVAL.



Fue desactivado el 9 de junio de 1971 por Resolución del 09 de junio de 1971, realizó su último vuelo entre la BASE AERONAVAL COMANDANTE ESPORA y Aeroparque el 9 de junio de 1971 al mando del Teniente de Navío Eduardo ALIMONDA.



Fue colocado como Gate Guardian  en el Edificio Libertad (sede del COMANDO EN JEFE DE LA ARMADA) hasta 1988, en que fue trasladado al MUSEO DE LA AVIACIÓN NAVAL ARGENTINA.



Durante varios años fue exhibido en el parque exterior del museo siendo ubicado sobre el campo de exposición y luego sobre la pista del “portaaviones”.



Actualmente espera restauración en el interior del hangar destinado a tal fin en la Base Aeronaval Comandante Espora, Bahía Blanca.



Su estado general es bueno, pero con importantes detalles de pintura, producto de los años que pasó a la intemperie.



Situación actual a la espera de su repintado.





sábado, 10 de marzo de 2018

Aviación: Volando un Me 109G restaurado

Recién restaurado Messerschmitt Bf109G vuela de nuevo: piloto de prueba comparte su experiencia

Rick Volker ||  War History Online



Fue una llamada telefónica inesperada que me sacó de mi bien organizada vida en la aviación. Mike Spalding, piloto principal de Fighter Factory y amigo, me había advertido hace un año que los Bf109G de museos recién restaurados estarían listos pronto, y dado que tenía experiencia reciente en Bf109E, me llamarían para ayudarlo a verificar cuando llegara. Pero la llamada de hoy contenía mucha más intriga. The Fighter Factory estaba celebrando su espectáculo aéreo anual en una semana, el Bf109 había llegado tarde, y nadie había sido entrenado todavía para volarlo en el show. ¿Me gustaría volarlo?

No puedo pensar en ningún otro avión en la historia del mundo que provoque una gama más amplia de emociones fuertes en todos los que están expuestos a su carácter. El Spitfire, ¿dices? Está lleno de ingenio, amor, pasión y gracia. El "Spit" es mucho más que la suma de sus partes, como el Bf109. Pero sin ningún rasgo desafiante, es como han declarado los ases alemanes, un juguete infantil increíblemente simple. No tiene forma de morderte. Cuando el piloto Spitfire novato ha aplicado demasiados frenos en el suelo, la cola sube tan lentamente que tienen tiempo para cerrar su reloj y arrancar su licencia de piloto antes de apagar los interruptores para salvar su apoyo y reputación. Esto limita el techo de respeto de Spitfire. Tiene el alma de un ser amable, reacio pero capaz en la caza. No exige más a un piloto que un cono de helado.

El Bf109, en comparación, drena sangre de todos los que toca. Nos hace un compromiso de diseño Messerschmitt Bf109G para consentir a los pilotos con poca experiencia. Exige el mejor rendimiento de los mejores pilotos y cobra el último precio por falta de atención. Cuando muchas de las idiosincrasias del Bf109 fueron adoptadas y utilizadas por "Experten", se convirtió para siempre en el Darth Vader de la aviación. Aquellos que han presenciado el alma del avión experimentan la misma sensación extraña provocada por las líneas en la película "The Terminator": "No se puede razonar con eso. No se puede negociar con eso. No siente piedad de remordimiento o miedo, y no se detendrá. Nunca. Hasta que estés muerto ".


Messerschmitt Bf109 D-FWME, Hurricane R4118, Spitfire P7350 y Spitfire PL344 en vuelo en el Royal International Air Tattoo en RAF Fairford.

Tales fueron mis pensamientos cuando llegué a la magnífica Fighter Factory de Jerry Yagen en Virginia Beach, con las tarjetas de prueba en la mano. Después de 3 vuelos para clasificar el recientemente restaurado Bf109G4, es mi obligación proporcionar una ventana al personaje de esta arma de manera que tanto los aviadores como los no aviadores puedan identificarse.



Montaje de Bf 109G-6s en una fábrica de aviones alemana. 

Mi breve historia: He hecho competencia acrobática de categoría ilimitada en Pitts y Sukhoi, seguida de muchos años de exhibición aérea, con más de 20,000 lomcevaks y maniobras relacionadas de todas las condiciones posibles de vuelo. También tuve la suerte de volar años de solos acrobáticos de nivel superficial en un Spitfire Mark IX, una demostración de pelea de perros en un Messerschmitt Bf109E versus un Hurricane, un demo de Hurricane en solitario y, finalmente, un show aéreo extremo en mi propio Harvard norteamericano, repleto de deslizamientos de cola, avalanchas, vueltas rodantes, cabeza de martillo, etc. Me estimula la búsqueda de formas de hacer volar los aviones al borde de su sobre. Con el pequeño número de Bf109 aptos para el vuelo y un número casi igual de pilotos menores de 90 que están calificados en ellos, traigo una perspectiva que es ligeramente diferente a la del piloto de pruebas promedio. Déjame darte mis impresiones.

El Bf109G "Black 1" tiene líneas angulosas y una belleza creada cuando la forma sigue a la función. Esta belleza oculta una gran fortaleza subyacente. Abra cualquier compartimento o cubierta y su impresión es de ajuste y acabado precisos. ¿Cómo lograron los ingenieros tal perfección mecánica? Con cada capa de protección externa eliminada, hay una capa más densa y más fuerte debajo. Las alas son pequeñas. La cola es pequeña Sin embargo, el avión está construido alrededor de la enorme obra maestra DB605 de un motor como si sus creadores hubieran formado al vacío cada parte, a fin de no permitir 1 mm de espacio para agrandar el producto final. Este avión es significativamente más pequeño que otros cazas contemporáneos. Piense en un 300 Extra blindado con 1500 hp., o un tiburón Mako cruzado con un estilete, pintado en tonos de gris y negro. El alma oscura de este avión convertiría cualquier otro esquema de pintura en negro en un solo vuelo. En comparación, los esquemas de pintura de dientes de tiburón de otros luchadores son meras colas de avión para los poseedores dentro.



Motor de avión Daimler-Benz DB 605.

Entrar en la cabina es similar a ponerse un traje a medida. El ajuste y la ergonomía están muy por delante del tiempo. El área de asientos parece tener una forma de tamaño humano perfecto tallado en un lingote de acero. Con 1.8 my 87 kg, este avión es un ajuste perfecto. El piloto nunca tiene que prepararse para evitar el movimiento del cuerpo durante las maniobras. Los pies se levantan. Las rodillas se levantan. El asiento está reclinado. La geometría del accesorio del cinturón de seguridad de 4 puntos es perfecta para el vuelo negativo G de emergencia. Prepárate para reírte de las fuerzas de G Deje que todos los pilotos de Spitfire rompan sus vasos sanguíneos en sus asientos verticales. ¿Crees que esta postura anti G fue inventada con el F16? Mientras visualiza su vuelo y sigue todos los procedimientos habituales, cierre los ojos e imagine dónde debería haber algo en cada paso. Alcance y toque. Abre tus ojos ahora. Eso es exactamente donde está.

El modelo E tiene una carga de trabajo ocupada con puertas de enfriador de aceite manuales, puertas de radiador manuales, paso de hélice manual y un mango rígido en T para la retracción del tren de aterrizaje que requiere el mismo movimiento de muñeca que tirar de un diente. El modelo G ha reducido drásticamente la carga de trabajo y el esfuerzo. Hay pequeños botones para seleccionar el tren de aterrizaje, las puertas automáticas del enfriador de aceite, las aletas automáticas del radiador y, finalmente, el control automático del paso de la hélice que funciona. No hay necesidad de un control de mezcla. El diseño de la palanca de mando es de ángulo y longitud perfectos. No hay fricción de ningún tipo en los controles de vuelo. Los pedales del timón copian y contienen la forma exacta del pie, de modo que en el vuelo G negativo, aún estás en el juego.


 Cabina del Bf 109 Gustav

El dosel es pequeño y está lleno de una visión que bloquea el metal entre los paneles, pero la cabeza del piloto está tan cerca del vidrio que puede ver hacia abajo mucho mejor de lo esperado. Necesitarás poder hacer prensas con mancuernas de 20 kg para mover la vela hacia arriba y hacia abajo. Por supuesto, esto se espera de los pilotos que también poseen la fuerza de carácter necesaria para satisfacer este avión.

El DB605 comienza de forma explosiva y fácil, caliente o frío. Si se deja abierta cualquier cantidad de acelerador, la aeronave literalmente salta al aire con entusiasmo. La respuesta del acelerador es violentamente rápida. No hay asfixia en el exceso de combustible. Este motor se comporta como un dragster impulsado por nitroglicerina con un volante ligero. Mover el acelerador demasiado rápido produce 2600 rpm y un impulso total en ½ de segundo. El diseño de utilería convierte esta potencia en un empuje estático aparentemente infinito. No tengo dudas de que esta combinación desafiaría a un nuevo Porsche de 0 a 100kph. Al tirar del mango del limpiador de la bujía se cambia la sincronización del encendido, se retardan las rpm y se emite fuego y humo por el escape. El motor cruje y es ligeramente irregular al ralentí, como si tuviera un árbol de levas altamente modificado. El avión está diciendo, "¿Ya tengo tu atención? Porque en un minuto, exigiré todo tu coraje, todo tu amor por el país, y un enfoque láser para utilizar al máximo las fuerzas que estoy a punto de revelarte ".


Libremente móviles, listones de borde de ataque automático en un Bf 109E. Al usar dispositivos de alta elevación, las cualidades de manejo del Bf 109 se mejoraron considerablemente.

Rodar el avión es fácil. Se necesitan ráfagas de potencia con frenos frecuentes para iniciar los giros, sin riesgo de que suba la cola pesada. En menos de diez minutos, debe despegar o apagar, debido al aumento de la temperatura del radiador. Bf109 drama de despegue es el tema de las pesadillas. Todo lo que has escuchado es verdad. Todos los ases alemanes sufrieron accidentes por pérdida de control. Los pilotos de prueba recientes tampoco han sido inmunes. Todos serán desafiados a los límites de su habilidad tarde o temprano. Agradezco al as alemán Oskar Boesch por darme mi cheque Bf109E. A pesar de esta preparación, el Bf109 a veces ha requerido todo en mi libro de jugadas todo en un momento, para mantener el control. Considero este avión como una joya invaluable, cambiando todos los parámetros de uso para limitar el riesgo. Nunca use pistas duras. Nunca acepte más de 10 nudos de viento cruzado sobre césped. Nunca use pistas con obstrucciones a la vista. ¿Suena demasiado restrictivo? Correr fuera de la pista debería implicar vergüenza, no lesión. El piloto debe respetar las restricciones de un diseño que permitió que el fuselaje sin alas se enrollara en un vagón de ferrocarril.

Los malos rasgos de manejo en tierra son causados ​​solo en parte por la estrecha trayectoria de la rueda. El ángulo extremo hacia afuera de las ruedas al encontrarse con el suelo es lo que provoca la mayoría de las excursiones fuera de la pista. Si se coloca más peso en una rueda principal que en la otra, esa rueda obtiene la tracción suficiente para girar el avión hacia el otro lado. Cada golpe, viento cruzado y el par de rotación de cualquier cambio de potencia hace que esta nave dé un giro como una rueda de juguete rodada mientras se inclina hacia un lado. No se le da la guiñada inmediata en un lugar que otros aviones de rueda trasera experimentan a menos que intente aterrizar en una pista dura. Ver un Bf109 despegar en el césped desde atrás arroja mucha luz. Una vez que sale la cola, el avión se desvía hacia el lado 10 grados. Cada neumático lucha por el dominio sobre el otro. La hierba es arrojada en pequeñas colas de gallo. Imagine cada rueda como un boxeador de peso pesado en una pelea por el título, con usted como el árbitro de tamaño insuficiente, demasiado débil para garantizar el control total. Para detener un giro de arco divergente, hay a su disposición un pequeño timón optimizado para vuelos de alta velocidad y frenos diseñados para rodar en campos cuadrados de 1000 m.


Messerschmitt Bf109 durante el repostaje. Por Bundesarchiv - CC BY-SA 3.0 de

La estabilidad del suelo se degrada aún más por el alto centro de masa del motor y el comportamiento giroscópico abrumador de la hélice. Elevar la cola rápidamente da un giro tan grande hacia la izquierda que el pequeño timón no puede compensar. Oskar Boesch consideró que la información más importante que debía aprender era primero, la velocidad correcta del movimiento del acelerador desde la marcha lenta hasta la subida de la cola, y segundo, la velocidad ideal de mover la palanca de control hacia adelante para elevar la cola a la posición exacta del vuelo. Los enormes incrementos en la seguridad vendrían solo de esa disciplina. Puso su mano sobre la mía y ensayó la velocidad exacta de todos los movimientos de control, imaginando una copa de champán sin tocar en el panel a lo largo de todo el rollo de despegue. El timón Bf109 debe moverse frenéticamente para mantener el rumbo en el despegue, sin permitir que la aeronave diverja. Se ha dicho que si se permite que cambie la dirección del rollo de despegue, no se debe intentar corregir, sino que se debe aceptar el nuevo rumbo hasta que despegue del suelo. Los intentos de corregir con un timón opuesto fuerte dan como resultado un sobreviraje tan severo, que el bucle de tierra de alta velocidad hacia la otra dirección podría ser mortal. ¿Puedes ver cómo es poco probable que esto funcione en una pista angosta con árboles a cada lado?

Un Bf109 siempre omite un par de veces antes de comenzar a volar, ya que debe estar convencido de su competencia una y otra vez antes de finalmente entregar las riendas del control. Una vez en el aire, la aceleración y el ángulo de ascenso son extremos, y combinados con la aceleración frenética del tren de mercancías cuesta abajo, este luchador juega la carta de energía mejor que la mayoría. Las fuerzas de palanca utilizadas para salir de una inmersión rápida recuerdan que los pilotos alemanes se suponía que eran fuertes. Se aconseja a los pilotos que no utilicen trim para compensar.


Bf 109 G-4 W.Nr. 19310 en exhibición en Technikmuseum Speyer.

El modelo E tiene una velocidad de respuesta y un ritmo de rayo rápidos a velocidades más lentas, pero se endurece para igualar a los competidores a partir de la velocidad de crucero y hacia arriba. El G es más lento en la tirada que el E, pero varía menos con el cambio de velocidad. El rendimiento del rollo en el G es similar al del Spitfire Mark IX, pero se siente mejor a altas velocidades. La estabilidad de guiñada fluida es un rasgo compartido de todas las series Bf109. Quiere que le digan qué hacer con los timones cada segundo y lo entrega de forma instantánea, lo que le da la oportunidad de guiñar con una resistencia mínima para un tiro de deflexión o para proporcionar subterfugio y evasión. Los controles precisos se sienten hechos a mano y ajustados como un reloj fino. Mueva cualquier cosa de un milímetro, y obtendrá exactamente un milímetro de movimiento de la aeronave, sin deslastre ni demora. Existe la sensación de que hay suficiente rigidez y fuerza en el fuselaje para atravesar un tornado indemne. Los controles para el radiador y la hélice se cambian a uno automático una vez que las aletas se retraen. Todo lo que queda es un deseo de cazar.

La carga del ala es alta, incluso para un caza de la SGM. Las lamas de borde de ataque se desplazan automáticamente durante ángulos de ataque aumentados para imitar un ala más grande. Funciona brillantemente En teoría, el Bf109 no debería poder quedarse con un Spitfire en un giro. En el mundo real, la mitad de los ases alemanes afirmaron que siempre podían quedarse con Spitfires y Hurricanes en los giros. ¿Cómo es esto posible? El comportamiento de puesto acelerado Bf109 fue mucho más benigno que sus competidores, permitiendo a los pilotos jugar al límite del control sin penalización. A cualquier velocidad y carga G, la ligera relajación de la palanca de mando devolvía instantáneamente el ala estancada al vuelo normal. Las aeronaves menores no podían arriesgarse a volar en los bordes de su rendimiento teórico superior sin perder más control que el Bf109.


Dos 109s despegan en Duxford. Ambos son Hispano Buchones españoles construidos en la posguerra y ambos también volaron desde Duxford a finales de la década de 1960 durante la producción de la película 'Battle of Britain'. A la derecha está 'D-FWME' que ahora está equipado con un motor DB605 y es efectivamente un BF109G-4. A la izquierda está 'G-AWHE' en un esquema de desierto. Este Buchón todavía está alimentado por Merlin y generalmente es operado por ARCo. Se los ve transportarse en el aire para el 'Balbo' en el 2015 Flying Legends Airshow. Duxford, Cambridgeshire, Reino Unido. 12-7-2015.

Aterrizar el Bf109G te lleva a la final de este desafío. La estabilidad longitudinal y el control de velocidad propios de un DC3, combinados con una actitud inclinada hacia abajo y una gran visibilidad te arrullan con una falsa sensación de seguridad. El modelo E inclina los alerones cuando se introducen los flaps completos, lo que hace que la respuesta del rodillo sea muy pesada y se acerca a 140 kph. El modelo G necesita 180 km / h a través de los números para destellar suavemente y aterrizar en una actitud de 3 puntos, llegando como un terrón de tierra. Este avión se sienta muy bien y te sugiere que ya no tiene ganas de volar. Los rollouts son cortos. Volé sin problemas un modelo E de una franja de césped de 800 metros con una obstrucción de 15 metros en el extremo de aproximación. El Bf109 por lo general rueda recto después del touchdown, pero a veces se desvía violentamente en una nueva dirección como si saltases sobre una vía de ferrocarril curva. La geometría del tren de aterrizaje, combinada con un CG de motor alto, un CG longitudinal en popa y un timón ineficaz, puede exigir un fuerte uso ocasional de los frenos para seguir rodando en línea recta. En comparación, los despegues son mucho más traumáticos. Aces dijo que si sobrevivías al despegue, probablemente sobrevivirías el aterrizaje. La mayoría de los pilotos salen de la cabina después de un vuelo exitoso con una expresión tímida en la cara. Tendrían el mismo aspecto si un semirremolque pasara una luz roja a 100 km / h y simplemente los echara de menos.

Escuche un motor Merlin y escuche un hermoso sonido sinfónico. Escucha el motor Daimler Benz. La receta para recrear este sonido es comenzar con un Merlin. Ponga un árbol de levas de carreras, levante la compresión y adorne con el chillido de 1000 almas torturadas que es el sobrealimentador DB605. Es simplemente el sonido más puro y siniestro del universo. Ser atacado por algo con este sonido me haría acurrucarme en posición fetal en el suelo y llorar como un bebé. Cualquier exposición a este instrumento de guerra impregnará tu alma y se imprimirá allí para siempre. Mueve a una persona como ninguna otra cosa. Las personas que no son de aviación y se tropiezan con él en un espectáculo aéreo pueden hablar y reírse del resto del avión, pero cuando miran al 109, todos se quedan en silencio, sin saber pero sintiendo la fuerza imparable que es el Bf109G.

Sea testigo del Bf109G. Lo considerarán por siempre con más reverencia y respeto que cualquier otro objeto hecho por el hombre.

sábado, 20 de enero de 2018

Guerra del Paraguay: Las donaciones de las damas paraguayas a la causa

La olvidada historia de las mujeres que donaron sus joyas para financiar al ejército de Paraguay en la Guerra de la Triple Alianza

Más de 5000 mujeres donaron sus alhajas para "aumentar los elementos bélicos de la heroica defensa de la patria" en la sangrienta guerra que enfrentó a Paraguay con Argentina, Brasil y Uruguay entre 1865 y 1870
La Nación


Las mujeres de la alta sociedad concurrieron a la entrega oficial de las joyas y "Libro de oro" en 1867. (Foto: El Centinela/Colección CAV/Museo del Barro). Foto: LA NACION

Mil mujeres se reunieron hace 150 años frente a lo que hoy es la Catedral Metropolitana de Asunción.

Su objetivo era votar por la creación de una serie de comisiones regionales encargadas de recolectar las donaciones de joyas y alhajas de mujeres de todo Paraguay, destinadas a "aumentar los elementos bélicos de la heroica defensa de la patria", según actas de la época.

Esta reunión del 24 de febrero de 1867 es considerada la primera asamblea femenina de Sudamérica y la razón por la que Paraguay festeja el Día de la Mujer en una fecha distinta al 8 de marzo.


Pero también es el origen de lo que se conoce como el ejército de retaguardia de Paraguay durante la Guerra de la Triple Alianza, el enfrentamiento internacional más sangriento de la historia de América Latina.

En los cinco años de guerra que enfrentaron a Paraguay con Argentina, Brasil y Uruguay, entre 200.000 y 300.000 paraguayos murieron, al menos la mitad de su población.


Entregar sus joyas para financiar el ejército fue el primer gran paso que ellas dieron en lo que terminaría siendo "el país de las mujeres".

El "Libro de oro"


Durante cinco meses, ciudad por ciudad, más de 5.000 mujeres entregaron lo más preciado que tenían: aros y peinetas de oro, collares de coral, anillos y prendedores de diamantes, relojes de bolsillo, vajilla con incrustaciones en piedra, espuelas de plata.


El "Libro de oro" tiene una cobertura con grabados en oro, un delicado trabajo de orfebrería anónimo. (Foto: Secretaría Nacional de Cultura de Paraguay). Foto: LA NACION

Algunas lo hicieron convencidas con la causa nacional, en apoyo a la guerra que había desatado su presidente, el mariscal Francisco Solano López, al invadir Brasil por diferencias geopolíticas en 1864 y que, un año después, se convertiría en un conflicto transnacional imposible de ganar para Paraguay.

Otras mujeres, en cambio, fueron coaccionadas a entregar las joyas y reliquias familiares que con orgullo vestían a diario, tal como indicaba la tradición local de la época.

Pero todas ellas quedaron inmortalizadas como "las hijas de la patria" en el llamado "Libro de oro", un volumen que detalla el nombre, a veces el apellido y siempre el lugar de residencia de cada donante.


Francisco Solano López fue presidente de Paraguay desde 1862 hasta su muerte, en 1870.. Foto: LA NACION

Se trata de un ejemplar de 10 kilos, con 96 páginas y una cobertura con grabados en oro, que fue entregado el 8 de septiembre de 1867 junto con todas las joyas para Solano López.

"El 'Libro de oro' es invaluable, es una reliquia que representa la voluntad de un pueblo por sobrevivir", Fernando Griffith, ministro de la Secretaría Nacional de Cultura de Paraguay, sobre el texto que el mes pasado se expuso por primera vez al público general en el Archivo Nacional de Asunción.

"Por ahora no tenemos el dato preciso de cuántas mujeres donaron ni del valor de las joyas", le dice a BBC Mundo Vicente Arrúa Ávalos, director del Archivo Nacional de Asunción.

Sin embargo, como el texto iba acompañado de otros tres volúmenes que contienen el inventario completo de qué donó cada paraguaya, pronto los historiadores podrán desentrañar algunos de los misterios que lo rodean.

¿Qué pasó con las joyas?

Existen muchas teorías sobre qué hizo Solano López con las joyas.

En algunos libros de historia se afirma que el presidente mandó a acuñar monedas de oro para efectivamente financiar al ejército.

También están los que sostienen que usó la donación para forjarse una espada de puño y vaina de oro sólido, adornados con piedras preciosas.

Incluso hay quienes aseguran que las joyas fueron a engrosar las arcas de la compañera del mariscal, la irlandesa Elisa Lynch.

En cualquier caso, la historiadora paraguaya Mary Monte de López Moreira le dice a BBC Mundo que es imposible que las joyas pudieran haber sido comercializadas para comprar armas debido al bloqueo que poco después sufriría el país.


El "Libro de oro" fue digitalizado por completo el mismo día en que llegó al Archivo Nacional de Asunción. (Foto: Secretaría Nacional de Cultura de Paraguay). Foto: LA NACION

Por su parte, Arrúa Ávalos afirma que todo esto es anecdótico porque "el objetivo principal de la donación era simbólico: demostrar la fidelidad a la patria".

En este sentido, sobre la fecha de la donación, Solano López escribió: "La solicitud del bello sexo para usar los colores nacionales en lugar de sus joyas y alhajas durante la guerra es eminentemente patriótica".

"Pero ?continuó? no considero que la mujer paraguaya, que tantas pruebas ha dado de su amor a la patria, necesite hacer ostentación externa de los colores que lleva impreso en su corazón ni veo por qué ha de renunciar al uso de sus joyas".

Lo cierto es que si esas joyas estaban aún en Asunción en 1869, cuando los ejércitos de Argentina, Brasil y Uruguay invadieron la capital, es muy probable que se convirtieran en botín de guerra.


La Guerra de la Triple Alianza que enfrentó a Paraguay con Argentina, Brasil y Uruguay se extendió entre 1865 y 1870.. Foto: LA NACION

"Se llevaron las rejas de las ventanas, las tejas de los techos, las tumbas de los cementerios... Se llevaron todo lo que pudieron", cuenta Monte de López Moreira.

De hecho, el propio "Libro de oro" estuvo en manos del gobierno brasileño hasta 1975, cuando fue devuelto a Paraguay.

Arrúa Ávalos cuenta que por 42 años el libro estuvo en el palacio de gobierno, donde se lo conservó en óptimas condiciones, pero inaccesible para historiadores y público. Desde su entrega al Archivo Nacional de Asunción, en septiembre pasado, se encuentra escaneado y disponible online.

Heroínas anónimas


La donación de joyas es apenas uno de los tantos roles que asumieron las mujeres paraguayas durante la Guerra de la Triple Alianza.

"Los primeros registros de mujeres luchando son de diciembre de 1868", le cuenta a BBC Mundo el historiador paraguayo Fabián Chamorro.

Pero desde un principio, agrega Monte de López Moreira, las mujeres trabajaron la tierra para suministrar el alimento a los soldados y participaron como enfermeras, lavanderas y cocineras en los campos de batalla.

"Encontré registros de algunas mujeres que iban hasta el campo enemigo, le sacaban los uniformes a los caídos, los lavaban y adaptaban para los soldados paraguayos", explica la historiadora.

Por su parte, Arrúa Ávalos afirma que, "a pesar de que la donación de joyas resuena como la máxima expresión de patriotismo", además hicieron cuantiosas entregas de comida, ropa y aguardiente, por citar algunos ejemplos.

También fueron ellas las que tuvieron la difícil tarea de reconstruir el país al terminar la guerra, en 1870.


Hombres y mujeres, niños y ancianos terminaron peleando por Paraguay en la Guerra de la Triple Alianza. (Foto: Gregorio Cáceres/Semanario Cabichuí/Colección Hemeroteca Carlos A. López/Biblioteca Nacional). Foto: LA NACION

Según los registros historiográficos más aceptados, 80% de los paraguayos que murieron durante el conflicto eran hombres. Ellas, entonces, se encargaron de plantar la tierra y faenar, pero también de otras tareas como comercializar y estivar en el puerto.

Y, por supuesto, debieron repoblar el país en tiempos en que había cuatro mujeres por cada varón y hasta la pareja se compartía.

Incluso, en algunas regiones de Paraguay, la proporción llegaría a ser de 20 a uno, lo cual provocó el apodo coloquial del "país de las mujeres".

No obstante, estas mujeres permanecen como heroínas anónimas. Para ellas no hay estatuas con sus rostros ni calles o plazas con sus nombres.

En palabras de Chamorro: "En un país reconstruido por mujeres, nuestra historia no las recuerda".

domingo, 22 de octubre de 2017

Alemania Oriental: Muestra sobre la Stasi

Una muestra sobre la Stasi, el implacable sistema de inteligencia de la Alemania comunista

Hasta el 5 de noviembre se puede visitar una muestra fotográfica que exhibe en Buenos Aires el accionar de la policía secreta de la República Democrática Alemana. Un repaso por la aparición de ese temible servicio de inteligencia de origen soviético en libros, películas y series
Por Agustina Larrea | Infobae


Agentes de la Stasi (Archivo: Simon Menner)

"Camaradas, debemos saberlo todo". Esa era la premisa que señaló a sus miembros una de las cabezas del temible Ministerio para la Seguridad del Estado (en alemán Ministerium für Staatssicherheit y más conocido por su abreviatura, Stasi), el órgano de inteligencia de la República Democrática Alemana (RDA). De manera secreta y siempre con la intención de investigar a disidentes y controlar a la población, funcionó por casi cuarenta años y con el paso de los años se convirtió en uno de los servicios de inteligencia más poderosos del mundo con miles de agentes, entre oficiales y "extraoficiales".

Para reflexionar sobre el poder y el accionar de ese organismo en medio de aquella Alemania dividida, que también se puede observar en numerosos libros, películas y hasta series, la semana pasada inauguró la muestra fotográfica Stasi – La policía secreta de la RDA. Vigilar-Intimidar-Perseguir en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, con el auspicio de la Embajada de Alemania y el Instituto Goethe de Buenos Aires. Separada en cinco secciones –juventud, turismo, cultura, iglesia y deporte–, la exhibición da cuenta del control de la vida cotidiana a la población ejercida por la Stasi, que entre otras cosas espiaba, registraba con cámaras y fotografiaba a quienes establecía como posibles peligros para el régimen que imperaba en la Alemania oriental.


Muestra “Stasi – La policía secreta de la RDA. Vigilar-Intimidar-Perseguir” en el Conti

Para la apertura de la exposición fue invitado Gerd Poppe, un dirigente político que nació y se crió en la RDA que luego se convirtió en disidente. Él mismo investigado y espiado por la Stasi por su activismo político y su oposición al régimen, años después trabajó como delegado del Gobierno Federal alemán para su ministerio de Asuntos Exteriores en temas vinculados con derechos humanos y ayuda humanitaria.

En diálogo con Infobae, Poppe puso en contexto el surgimiento de la Stasi, que suele ser muchas veces simplificado: "Comenzaría con la historia previa, con los crímenes perpetrados por los nazis en Alemania a la población judía y también a la población polaca y rusa. Eso sería el punto de partida para comprender qué es lo que sucedió después. Después de la derrota, Alemania fue dividida en cuatro zonas de ocupación y aquellos que vivimos en la zona de ocupación soviética, que luego se convirtió en la República Democrática Alemana (RDA), a diferencia de los alemanes que quedaron del lado occidental, no emprendieron el camino de una dictadura a una democracia sino que pasaron directamente de una dictadura a otra dictadura".

"Por supuesto que entre la dictadura nazi y la dictadura comunista hay grandes diferencias y no se las puede comparar o decir que fueron iguales, pero en ambos casos hubo millones de víctimas. En el tiempo en el que yo me crié, crecí y fui a la escuela, en Alemania Oriental el poder de la ocupación soviética era el conductor y decidía todo hasta 1953, que fue el año en el que murió Stalin. Hasta entonces hubo muchísimas víctimas: hubo personas desaparecidas, torturadas, ejecutadas. Fueron detenidas y también enviadas a los gulags en la Unión Soviética. Esa fue la época del terror. Y en esa misma época se fundó el Ministerio de Seguridad del Estado", apuntó Poppe. El dirigente político explicó también que el gran conductor del régimen era el Partido Comunista Unificado y que de él emergían todas las órdenes.


Gerd Poppe, el periodista Mariano Schuster y Alejandra Naftal, directora ejecutiva del Sitio de Memoria ESMA


"La Stasi es responsable de múltiples detenciones, pero lo que después sucedía con esas personas detenidas era algo que resolvía el Partido. Ellos seguían los juicios en los casos de los presos políticos y los jueces lo que hacían era pronunciar simplemente esa sentencia, tal como se la habían transmitido desde el Partido", señaló Poppe, que fue víctima directa de ese organismo de inteligencia.

"En mi caso particular, en mi entorno de amigos había varios espías. Había personas que informaban acerca de lo que nosotros realizábamos en particular cuando fundamos un grupo opositor en la segunda mitad de la década del 80. Ahí, por ejemplo, de 20 personas al menos seis eran espías. Era algo que nosotros no sabíamos y que ni siquiera ellos entre sí sabían", detalló y agregó: "Yo sabía, por supuesto, que a mí me observaban. También veía que me observaban. En un caso encontré y quité un micrófono del techo de mi casa. También me llamaron a interrogatorio y tuve la suerte de no estar en prisión. Pero sí durante veinte años experimenté esto de manera muy personal. De modo que para mí era claro que esto sucedía. Lo que no sabía era cuáles eran las dimensiones de lo que estaba sucediendo. Es decir, cuántas personas estaban realmente ahí delatando". Según cálculos oficiales, si se pusieran en una fila, los archivos, legajos y demás documentos generados por la Stasi ocuparían una extensión cerca de 180 kilómetros. En el caso de Poppe y su familia, pudieron saber que la fuerza contaba con 10 mil páginas de legajos.


La muestra estará hasta el 5 de noviembre

Las intervenciones de la Stasi y la vida durante aquella Alemania dividida se pueden encontrar en distintas manifestaciones artísticas.

En el libro Top Secret. Imágenes del archivo de la Stasi (2014) el fotógrafo Simon Menner compiló, luego de un arduo trabajo de investigación cuando se abrieron los archivos de la RDA, una serie de fotografías producidas por aquel servicio secreto. Se trata de un registro –el primero que revela esas particulares imágenes de la Alemania Oriental que recién se pudieron ver luego de la caída del Muro de Berlín– que a la vez representa un testimonio único: hay imágenes de francotiradores, de aquellos espiados por la fuerza, pero también fotos con las que se instruía a los agentes secretos para que supieran cómo disfrazarse e infiltrarse en actividades tildadas de "peligrosas" para el régimen.

La literatura también se encargó de reponer aquella atmósfera de sospechas, incluso entre allegados, familiares y hasta parejas. Uno de los autores que indagó sobre esto en su libro Amores en fuga (Anagrama, 2002) fue el escritor alemán Bernhard Schlink. En una de las historias, que lleva como título "El salto", se narra lo que le ocurre a una pareja que vivió en la Berlín Oriental de aquella época. Luego de varios años y secretos, se revela que uno de ellos habló sobre sus intimidades en un interrogatorio de la Stasi y las cosas ya no volverán a ser como antes.

Aunque no es el tema central, el clima de época y el accionar de espías entre la Alemania Oriental y la Occidental aparece también en la reciente serie alemana El mismo cielo (Der gleiche Himmel, 2017), donde la Stasi, a través de sus duros interrogatorios, intenta develar quiénes están detrás de la construcción de un túnel por el que un grupo de jóvenes quiere escapar hacia el Oeste.

Pero sin dudas, donde se puede observar de manera más directa a la Stasi y su funcionamiento es en la película La vida de los otros de Florian Henckel Von Donnersmarck, que fue estrenada en 2006. Ambientada en la convulsionada Berlín oriental de 1984, allí se puede ver el espionaje sobre distintos representantes del ámbito de la cultura. Con una gran recreación de los climas y los escenarios de la época, obtuvo numerosos premios, entre los que se destacan el Oscar a la Mejor Película de Habla No Inglesa en 2007 y el BAFTA en la misma categoría.

Algunas de las escenas más recordadas de La vida de los otros fueron rodadas en el ex cuartel general de la Stasi, ubicado en el corazón de la ex Berlín Oriental, que hoy funciona como un museo.

Stasi – La policía secreta de la RDA. Vigilar-Intimidar-Perseguir

En la visión de Gerd Poppe, resulta importante destacar que la información acumulada por la Stasi "era tanta que ni siquiera estaban en condiciones de llegar a procesarla" y, en ese sentido, "en algunos casos incluso se exagera lo que fue realmente su actividad". "Ellos de ninguna manera abrían todas las cartas y solamente una porción de las conversaciones telefónicas eran escuchadas. Es decir, había muchas cosas que no sabían y otras cosas que sí sabían pero que interpretaban mal", aseguró.

Sobre la trascendencia del accionar de la Stasi, el experto concluyó: "Hay un punto en el que realmente fueron exitosos y es en que generaron miedo en la población. Había muchos que no se animaban a decir nada en público ni a contradecir nada porque decían: 'ellos se enteran de todo, ellos saben todo'. Muy pocos eran los que en el espacio público decían realmente lo que pensaban. La mayoría hablaba dos lenguas, en el sentido de (George) Orwell (en el libro 1984). En su casa hablaban una lengua, allí donde sabían que estaban entre ellos. Y, por otro lado, tenían una lengua para el espacio público en la universidad, en la escuela, en el lugar de trabajo. Esa lengua estaba impregnada de declaraciones, de entrega o aceptación del régimen. Pero de ninguna manera la Stasi fue tan poderosa como se suele creer", concluyó.

lunes, 28 de agosto de 2017

Guerra del Pacífico: Homenaje a Miraflores

Exposición, por la tragedia y gloria de Miraflores 
Conmemoración de la batalla de Miraflores enero 15 de 1881. 

Después de una simple ceremonia castrense con todos los regimientos históricos peruanos (Legión peruana de la guardia, Húsares de Junín, y Regimiento Fannig) como pequeños destacamentos de todas las fuerzas militares, policiales y un agrupamiento de Bomberos. Emplazados en el Reducto Nº2 de Miraflores, ciudad de Lima - Perú. 
Pudimos apreciar en el museo, una exposición extremadamente simple pero con un aporte a la historia de primer orden aportando en cada vitrina material recientemente encontrado. 


Entrevistamos al investigador histórico Rómulo Rubato Suárez; descendiente del General Suárez, héroe de la Guerra del Pacífico. 

 

Acompañado del Señor Rubato recorrimos todas las salas de la exposición, el cual nos dio una breve reseña histórica de la infantería de marina peruana. Para esta exposición se quiso exponer la mayor cantidad de Material fotográfico, dándonos una visión mucho más exacta de lo acontecido hace 120 años por la toma de Lima. 

 

Se puede notar que los peruanos no olvidan los resultados catastróficos de esa guerra y se esmeraron en mostrarnos los destrozos resultado del saqueo de Chorrillos, Barranco y Miraflores por las tropas chilenas. Es irónico que todos los textos de la exposición fueron sacados de fuentes chilenas, que cuentan exactamente lo que se ve en los cuadros y fotos. 

Una colección de uniformes peruanos usados en la guerra, que denotan lo precario de sus equipos de campaña, y lo mal preparados que estaban para la guerra que los tomó por sorpresa. 

 

En la sala Cáceres, existe una maqueta del campo de batalla de Miraflores y parte del de Chorrillos, que es muy ilustrativa, pero lo que es inigualable es un cuadro de la batalla de Miraflores. 

Hablando con el señor Pedro Olaechea, dueño de muchas de los uniformes expuestos, nos da un dato interesante, "los peruanos no usaron gorras blancas hasta la capitulación de Lima" como se cree en Chile, " se comenzaron a usar en la campaña de la Breña" (desde fines de 1881 hasta 1884) "Las gorras peruanas son azules al estilo francés". 

 

Nos mostró además cual era el armamento usado por los marinos peruanos en la defensa de Lima: el fusil remington rolling block cal 43 como pueden ver en la foto. 

 

A las afueras del museo está un cañón recientemente rescatado que participó en la defensa de Lima. Es un cañón Federal Bureau tipo Dahlgrin de 8 " ánima lisa de avancarga que lanzaba balas esféricas. Este tipo de cañón fue desarrollador por los Norteamericanos durante la Guerra de Secesión de 1862. 

 

El cañón está desbocado. Según documentos expuestos en el museo los artilleros peruanos, recibieron órdenes de destruir todas las piezas de artillería para que no caigan en manos chilenas. 

Este cañón fue recuperado por la "Brigada Naval Combatientes del Pacífico" grupo muy entusiasta que en los últimos dos años ha recuperado y restaurado varios cañones como valioso material fotográfico y documentario sobre el pasado peruano y sobre todo de la "Guerra del Pacífico". Entre algunos de sus logros, puede mencionar la restauración de los cañones Voruz de la corbeta peruana "Unión", la restauración de una hermoso cañón de bronce del Navío "San Martín" primer buque insignia Chileno. Es más, podemos decir que si Ud. estimado lector, quiere hacer algún estudio sobre la "Guerra del Pacífico" tiene obligadamente que contactarse con la "Brigada Naval Combatientes del Pacífico" al mail brigadanaval@mail.com

domingo, 27 de agosto de 2017

Roma: Teutoburgo y el Vietnam romano

El atroz Vietnam de las legiones romanas

Recorrido por el campo de batalla de Teutoburgo de la mano de Valerio Manfredi, autor de una novela sobre la derrota de las tropas de Augusto por los germanos

JACINTO ANTÓN - El País


Legionarios romanos en un acto de reconstrucción histórica en Kalkriese.

Valerio Manfredi se arrodilla y deposita sentidamente una rosa sobre la hierba (una rosa, por cierto, que le han prestado en una cafetería cercana). Aquí y en los alrededores, de hecho a todo lo largo de una ruta infernal de unos 50 kilómetros a través de los espesos bosques de Germania, cayeron millares de legionarios romanos, compatriotas del novelista (Castelfranco Emilia, 1942), hace dos milenios, masacrados a lanzazos y espadazos por las tribus enfurecidas de los queruscos, brúcteros y angivaros, entre otros. La peor derrota de Roma junto a Cannas, Carras y Adrianópolis. Manfredi suspira y agita la leonina cabeza orlada de cabello blanco mientras con porte de centurión musita un fragmento de Velleius Paterculus sobre el combate, en latín.

Estamos en uno de los escenarios estelares de la batalla de Teutoburgo, una de las mayores y de más trascendencia de la Antigüedad, pues acabó con el sueño de romanizar Germania y convertirla en provincia del imperio (lo que hubiera ahorrado muchos problemas futuros, aunque quizá también nos habría privado de Beethoven, Kant y Beckenbauer). Junto al lugar de la genuflexión del escritor se ha reconstruido parte del terraplén que en su día, en aquel tempestuoso y sangriento final de verano del 9 después de Cristo, levantaron con insólito sentido de la estrategia los guerreros germanos para, tras varios días de acosarlas, estrechar el ya difícil paso de las legiones, embotellarlas entre montaña y pantanos y diezmarlas con hierro. Esto es el “Varusschlacht”, el lugar del desastre de Varo, la gran trampa al pie de la colina de Kalkriese, al noroeste de Alemania, por encima de Bonn y Colonia, el único espacio identificado arqueológicamente hasta ahora de la famosa batalla de Teutoburgo. En ella, desarrollada a lo largo de varias jornadas de enfrentamientos salvajes, culminados un (otro) infausto 11 de septiembre, se desangraron hasta la aniquilación completa tres legiones enteras, el orgullo de Roma, las numeradas XVII, XIIX (el 18 lo escribían así) y XIX, junto con sus correspondientes tropas auxiliares, hasta un total de unos 17.000 combatientes, más la impedimenta y seguidores civiles, un concepto que incluía desde comerciantes y familiares de los militares a prostitutas que marchaban animosamente detrás del ejército.


El museo sobre la batalla de Teutoburgo, en Kalkriese.

Manfredi ha dedicado su última y muy emocionante novela, Teutoburgo (Grijalbo, 2017), a narrar las causas y el desarrollo de esa batalla, remontándose a la juventud del artífice de la victoria germana, el caudillo y príncipe querusco Arminio, al que el relato le imagina una estancia como rehén en Roma, donde aprende el funcionamiento y las tácticas de las legiones, lo que le permitirá luego –después de formar parte del mando de ellas, lo que sucedió en la realidad- destruirlas (el clímax de la novela).

Si la llegada de las tropas romanas al matadero de Teutoburgo, mandadas por un inepto y arrogante general, Publio Quintilio Varo –amigo del emperador Augusto-, fue un Via Crucis, la nuestra a esta zona de Baja Sajonia no ha sido menos complicada (salvando las distancias). El trayecto desde Colonia, a altas horas de la noche, con un automóvil alquilado que no conseguíamos arrancar y cuyo sistema de navegación solo informaba en alemán, resultó complejo. Además, la reserva en el hotel de Gütersloh, donde debíamos pernoctar había sido hecha por error para el mes siguiente. Así que tuvimos que refugiarnos durante unas horas en un tronado bar regentado por armenios y frecuentado por seguidores del Olympiakos griego, antes de conseguir in extremis una única habitación en otro hotel, que compartimos con alivio (“dalle stalle alle stelle”, se exclamó el novelista) y gran sentido de la camaradería, lo que permitió la excepcional visión del célebre autor de Alexandros en calzoncillos.

Hacerle de auriga a Manfredi, que decidió no conducir en todo el trayecto y dedicarse a recitar los clásicos, resulta muy ameno. El escritor va desgranando tanta información sobre la antigüedad que uno ya no sabe si está a la altura de Osnabrück o en un desvío al reino de los marcomanos, adonde Arminio envió la cabeza de Varo, que se suicidó durante la batalla (el rey de los marcomanos, Marbod, se la mandó a su vez a Augusto, por quedar bien: así acaso el emperador pudo decirle a la cara aquello de “¡Varo, devuélveme mis legiones!”). Manfredi explica que en una ocasión se vio involucrado en un acto de recreación histórica de la batalla de Teutoburgo en la que participaban entusiastas italianos caracterizados de legionarios y empeñados en ganar a sus rivales alemanes. Un profesor de Heildeberg les hizo ver lo inadecuado e inexacto de su testaruda actitud y solo entonces se dejaron masacrar, pero con desgana.

Un letrero de “Teutoburger Wald” (Bosque de Teutoburgo) nos hace saltar de entusiasmo en la autopista. Luego vemos un MacDonald’s. Al poco llegamos por carreteras secundarias al Varusschlacht Museum und Park de Kalkriese, el moderno centro creado en 2002 para explicar los hallazgos arqueológicos de la batalla de Teutoburgo. Entramos en tromba, como los galos de Astérix. Del edificio de admisión, con las taquillas y tienda de recuerdos (desgraciadamente con la mayor parte de los libros en alemán), se accede a través de un espacio abierto, en el que unos niños están formando una cohorte bajo el entusiasta mando de una profesora, al museo propiamente dicho, que es un cubo con una alta e intimidatoria torre revestida de hierro oxidado. Es evidente que alude al armamento y a las atalayas de vigilancia de la frontera del Rhin. La panorámica en lo alto es espectacular.


Manfredi, en la terraza del museo de Kalkriese.

En las salas se despliegan una pormenorizada y muy didáctica explicación de la historia de la batalla, con dispositivos multimedia (Arminio, de 26 años, y Varo de 51, en 3D se materializan para darte sus versiones de lo ocurrido) y los hallazgos arqueológicos que atestiguan que una parte sustancial de la contienda tuvo lugar aquí. Las excavaciones en los alrededores las inició el voluntarioso cazatesoros, entusiasta del detector de metales y oficial británico estacionado en Osnabrück Tony Clunn, reconocido descubridor en 1987 del lugar de la batalla, un enigma durante siglos aunque la localización en Kalkriese había sido ya propuesta por el gran Mommsen hacia 1880.


Manfredi, con una réplica de la máscara de caballería romana hallada en Kalkriese.

Los trabajos arqueológicos han permitido desenterrar un material tan fascinante como elocuente y que prueba sin lugar a dudas que hubo en el sitio un choque espectacular entre las legiones y los bárbaros germanos en las fechas exactas que atestiguan las fuentes clásicas (Tácito, Patérculo –esencial para Manfredi, que recuerda que el historiador era legado en Germania en la época de la batalla), Dion Casio y Floro, principalmente). Millares de objetos, más de seis mil –piezas de equipo militar, armas, proyectiles (piedras o plomos de honda con “SMS” como “culum pete”, “dale en el culo”), restos humanos, monedas, hasta sandalias-, la mayoría hechos trizas, reflejan la enormidad e intensidad del combate. Aquella, recalca Manfredi, fue una lucha feroz, despiadada, una “batalla de aniquilamiento” que culminó en una matanza salvaje de romanos, incluido luego el terrible sacrificio de prisioneros a los dioses germanos. Un soporte de penacho de un casco de centurión apareció junto a un trozo de mandíbula, un cráneo mostraba espeluznantes heridas de espada. Incluso se encontraron (y se exhiben), restos de las acémilas que empleaban las legiones aniquiladas, así como testimonios de la vida cotidiana de los soldados.

Manfredi, que recorre la exhibición sobrecogido, recuerda que los objetos son solo lo que quedó tras el minucioso pillaje de los vencedores. Y señala que la escasez de material propiamente germano se explica porque su equipo era más somero (era tradición combatir desnudo, empuñando la temible framea, la lanza germana) y los que portaban equipamiento Premium es porque éste era precisamente de factura romana (arrebatados en los puestos de vigilancia sobre el territorio). En una vitrina se muestra la famosa e inquietante máscara de jinete romano hallada en las excavaciones y que, multiplicada en reproducciones y postales, se ha convertido en el omnipresente icono del museo y de la batalla de Teutoburgo. La Historia misma parece mirar a través de sus ojos vacíos. Originalmente estaba revestida de una capa de plata que le fue arrancada. “Generalmente se usaban para ejercicios de equitación, no sabemos por qué la llevaría un combatiente”, apunta Manfredi, que hace aparecer la máscara en su novela y que se ha probado una réplica en la tienda. Richard Helmer, experto en reconstrucción facial (identificó los huesos de Mengele) ha realizado un molde del rostro que se escondía tras la máscara.


Soldados romanos en el bosque de Teutoburgo en un espectáculo de reconstrucción histórica en Kalkriese.

En el centro de la sala principal se despliegan las tres legiones en miniatura para que te hagas un efecto de cómo era el inmenso ejército de Varo en formación de marcha: una columna de 20 kilómetros de largo: cuando los últimos salían de un campamento los primeros ya estaban construyendo el siguiente. Mantener la capacidad operativa y las comunicaciones con esa extensión en un paisaje accidentado, sufriendo ataques sorpresa y con mal tiempo (hubo grandes tormentas, “horribile caelum”, dice Manfredi citando a Tácito), resultó tarea imposible, incluso para los romanos. Varo pagó el exceso de confianza, considera Manfredi, al dejar en manos de los auxiliares germanos, mandados por el propio Arminio la misión de explorar y detectar posibles peligros para las legiones, lo que era como confiar al zorro el cuidado de las gallinas. El general creía que Germania estaba ya pacificada, y no solo sometida, y se fiaba completamente del príncipe querusco romanizado, que hablaba latín y hasta poseía el rango ecuestre. No se dio cuenta de que se metía en una trampa.

“En formación de marcha y en ese terreno, boscoso y embarrado por las lluvias, la máquina de guerra de las legiones no pudo desplegarse y se vio atascada”, explica Manfredi, al corro que se ha formado espontáneamente a su alrededor; “una fuerza invencible en orden abierto se convirtió en muy vulnerable”.


Las legiones de Varo en miniatura en el Museo de Kalkriese.

El museo barre un poco para casa (al cabo la batalla ha sido uno de los elementos míticos de la construcción del imaginario del nacionalismo alemán) al enfatizar cómo los germanos lograron resistir y hasta vencer al imperio romano, que entonces contaba con 38 legiones, 11 flotas, 7.000 ciudades, 100.000 kilómetros de calzadas, y 70 millones de habitantes, una tercera parte de la humanidad. Pero Arminio, el gran líder pangermánico, aunque parte de la historiografía alemana lo ha reivindicado como un libertador y Hitler lo calificó de “el gran arquitecto de nuestra libertad”, no deja de ser un personaje complejo. “Es un héroe difícil de manejar”, recalca Manfredi. “Se lo puede ver como un traidor doble, primero a los suyos, a los que combatió como oficial de las tropas auxiliares romanas, y luego a sus camaradas de las legiones: es un ciudadano romano que crea una emboscada fatal a su propio ejército”. A Manfredi, pese a convivir con él toda una novela, no le es muy simpático el querusco.

Salimos del museo hacia la Killing zone. Seguimos un pequeño sendero en el bosque empedrado con planchas de metal cuadradas que sugieren escudos romanos o lápidas. De los árboles penden algunas cuerdas para trepar y columpiarse, a fin de amenizar la visita a los niños, pero que causan un efecto perturbador; crees ver a los germanos emboscados o los cadáveres de los prisioneros romanos ofrecidos a Wotan colgados de las ramas. Manfredi no resulta muy tranquilizador evocando la matanza. “Había una tempestad, caían árboles derribados por los rayos, el suelo estaba enfangado. De repente surgió el clamor de los bárbaros escondidos en la colina”. Es como visionar las primeras escenas de La caída del imperio romano o Gladiator. Pero aquí los germanos ganan por goleada. Los soldados se vieron atacados por el flanco, desde la altura, apelotonados en el estrecho paso que dejaba el muro disimulado con vegetación en un lado y los pantanos en el otro”.

Hoy el lugar, el campo llamado Oberesch, está muy cambiado. Hace solete y canta un petirrojo. Los pantanos de antaño son una amable y extensa planicie cubierta de hierba y diente de león, excepto una pequeña porción que, con cañas e inundada artificialmente, permite imaginar cómo era el terreno en el que lucharon y murieron los romanos. Nos acercamos al talud germano reconstruido. Frente a él se indica el lugar del hallazgo de una asombrosa cantidad de elementos, incluida la máscara, trozos de armas, y restos humanos. Los legionarios, apunta Manfredi, probablemente trataron de escalar el letal terraplén componiendo la testuto valaria, la tortuga para escalar muros, protegiéndose con los escudos y subiendo una fila de soldados sobre los de los compañeros (espero que no quiera que lo probemos: seguro que me toca a mí debajo). En todo caso, no sirvió. El autor evoca in situ, de manera impresionante -como en su novela- a las tropas romanas diezmadas, apretados los legionarios escudo con escudo, hombro con hombro, los gladios en la mano, protegiendo sus enseñas alzadas, resplandecientes fugazmente los golpeados y ensangrentados cascos y corazas por la iluminación fugaz de un relámpago. “No les quedaba más que coraje”.


Restos humanos con marcas de heridas de armas en el Museo de Kalkriese.

En el cielo vuelan muy alto tres rapaces. ¿Serán las águilas perdidas de las legiones? Los germanos capturaron las preciosas insignias, incluida la que trató de esconder sumergiéndola en el pantano su portador. “Se tardó años en recuperarlas las tres, y con ellas el honor de Roma”, recuerda Manfredi. “Los germanos las habían depositado en los altares de sus dioses”.

Tras hacer Manfredi su ofrenda floral y picarme yo con una ortiga (¡herido en Teutoburgo!) al tratar de coger lo que me parecía un denario romano y que resultó ser una chapa de cerveza, regresamos cabizbajos. Como reliquia me he llenado los bolsillos con tierra del lugar, tierra que una vez estuvo empapada de sangre, me parece más emotivo que un pin. “Esto fue el Vietnam de Roma”, comenta el novelista. “Y el fin de un sueño de imperio universal, Augusto no buscaba llevar la frontera hasta el Elba, 600 kilómetros al este del Rin, sino más allá, hasta el confín del mundo conocido”. Manfredi acaba el paseo como su libro: “Con la batalla de Teutoburgo Roma perdió Germania, y Germania perdió Roma”.