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domingo, 21 de diciembre de 2025

Crisis del Beagle: Asalto blindado a Punta Arenas (v 1.5)


Avance blindado de M4 Sherman del EA sobre la región de Cabeza de Mar

Asalto blindado a Punta Arenas

Por Esteban McLaren



El 22 de diciembre de 1978, conocido como el Día D, se habrían iniciado de manera coordinada a lo largo de las fronteras con Chile diversas acciones militares dentro del marco de la operación Soberanía. Es muy difícil determinar con certeza cuál de todas las acciones planificadas hubiera iniciado propiamente la guerra, pero está claro que habría sido un asalto simultáneo en, al menos, cuatro frentes. El foco principal habría sido la batalla naval y el desembarco en el canal de Beagle, donde la Infantería de Marina de la Armada de la República Argentina (IMARA) intentaría desembarcar parte de sus tropas en las islas Lennox, Nueva (ya ocupada por tropas del Cuerpo de Infantería de Marina chileno, CIM) y Picton, mientras otras tropas buscarían ocupar el resto de la isla. Este frente será objeto de análisis futuro. Sincronizadamente, existiría una avance terrestre en el frente Austral partiendo desde Río Gallegos (con potencial segundo linea de avance desde Rospentek Aike) con objetivo final Punta Arenas. El propósito de este artículo es ensayar un escenario de historia alternativa. La guerra nunca ocurrió, pero ¿cómo hubiese ocurrido si Argentina no aceptaba la mediación papal? Ese será nuestro punto de divergencia con la historia real. Apelemos a la racionalidad y la prospectiva en un ejercicio que siempre será incompleto y cuyo resultado final pertenece a otro espacio-tiempo.


Inicio del asalto a posiciones chilenas en la frontera con el monte Aymond de fondo.




Contexto y desarrollo de la invasión

En el invierno austral de 1978, la tensión entre Argentina y Chile por la disputa del canal Beagle alcanza su punto más álgido. Es la madrugada del 21 de diciembre cuando las tropas argentinas, apostadas en Río Gallegos, Rospentek y otras localidades fronterizas, reciben la orden de iniciar la invasión de Chile. Desde julio, las fuerzas chilenas han estado preparándose para este enfrentamiento, conscientes de que la diplomacia puede no ser suficiente para resolver el conflicto.



Las Fuerzas Argentinas

Argentina moviliza una formidable fuerza, incluyendo la 1ª División de Infantería, reforzada por elementos de la XI Brigada de Infantería Mecanizada y la IX Brigada de Infantería. La X Brigada de Infantería Mecanizada se despliega en Río Gallegos, lista para cruzar la frontera. Todas las unidades se encontrarían reforzadas en la medida de las circunstancias. En el aire, los aviones de combate A-4 Skyhawk, Mirage Dagger y Nesher y se sabe que también estaban estacionados (hasta un máximo de 14) F-86 Sabre (que ya habían violado el espacio aéreo chileno semanas antes) están listos para proporcionar apoyo aéreo, mientras que la armada argentina, con sus destructores y fragatas, patrulla las aguas cercanas.

Fuerzas Argentinas:

  •  V Cuerpo de Ejército —general José Antonio Vaquero—. Misión asignada: Ofensiva estratégica a partir de las 24:00 (H+2), partiendo desde Santa Cruz, con el objetivo, probable, de conquistar Puerto Natales y Punta Arenas. Luego, apoyaría al Cuerpo de Ejército III en su avance por Puyehue hacia Chile, cortando las comunicaciones de la zona central con el sur del territorio chileno.
  • 1ª División de Infantería (con elementos de la XI Brigada de Infantería Mecanizada y la IX Brigada de Infantería)
  • X Brigada de Infantería Mecanizada (con sede en Río Gallegos)
  • XI Brigada de Infantería Mecanizada
  • Gendarmería Nacional Argentina: Fuerzas de guardias de frontera
  • Fuerzas Aéreas con aviones de combate A-4 Skyhawk, F-86-F Sabre y Mirage III
  • Fuerzas Navales: la IMARA junto a los T-28 Fennec en casi 20 unidades se encontraban en la isla de Tierra del Fuego.



Combate urbano en el Barrio 18 de Septiembre, Punta Arenas

La Defensa Chilena

En respuesta, Chile ha posicionado a su III División de Ejército en Punta Arenas, reforzada por la 4ª Brigada Acorazada "Coraceros" y la 6ª División de Ejército, con elementos de la 5ª Brigada de Infantería. El general encargado de la defensa de la región magallánica, general  Nilo Floody Buxton, siempre expresó que en esta fase los guardias fronterizos (Carabineros) sería su tropa de elección. La Fuerza Aérea de Chile, equipada con aviones 12 A-37 Dragonfly y 6 Hawker Hunter, está en alerta máxima, y la marina chilena, con sus buques y submarino, está lista para interceptar cualquier avance naval argentino.

Fuerzas Chilenas:

  • III División de Ejército (con sede en Punta Arenas)
  • 4ª Brigada Acorazada "Coraceros"
  • 6ª División de Ejército (con elementos de la 5ª Brigada de Infantería)
  • Carabineros: Guardia fronteriza que en este frente tuvo una importancia desmedida debido al conocimiento de la frontera. El general a cargo de la defensa de Punta Arenas recalcó siempre su importancia en la defensa pero como toda policía militarizada no era infantería propiamente dicha y su único "enfrentamiento" con fuerzas argentinas la había dejado muy mal parada. Ver más abajo.
  • Fuerza Aérea de Chile con aviones de combate Hawker Hunter y A-37
  • Fuerzas Navales (CIM abocados a las islas del canal)


El caso de los Carabineros como soldados

Una cuestión que rara vez ha sido discutida con la atención que merece —y que parece haber obsesionado únicamente al autor— es la elección por parte de Chile de emplear a los Carabineros de Chile (CC) como fuerza de infantería o incluso como infantería mecanizada durante el conflicto del Beagle. Esta decisión resulta especialmente llamativa si se considera la naturaleza institucional de los Carabineros: según su propia definición, se trata de una fuerza policial nacional con funciones de seguridad interna y control fronterizo, lo que los convierte en una institución híbrida pero esencialmente policial. Su rol equivale, en el caso argentino, a una combinación de tres fuerzas: la Policía Federal, las policías provinciales y la Gendarmería Nacional Argentina (GNA), esta última sí constituida como fuerza de seguridad militarizada con responsabilidad en zonas fronterizas. En este marco, cualquier comparación razonable entre CC y fuerzas armadas o militares debiera tener fuertes reservas conceptuales.

Durante la escalada del conflicto por el canal Beagle, la responsabilidad de la defensa de la Región de Magallanes —cuya capital es Punta Arenas— recayó en el general Ernesto Floody Buxton. Figura singular, de ascendencia británica, piel clara y modales que sus simpatizantes consideraban carismáticos, Floody destacó por declaraciones públicas tan polémicas como desafortunadas, tanto en contenido como en forma. Resulta sorprendente que un oficial de su rango afirmara reiteradamente en medios de comunicación chilenos que, de ser necesario, enfrentaría un eventual conflicto armado exclusivamente con "tropas" de los Carabineros. Esta afirmación, lejos de ser anecdótica, ha sido corroborada por múltiples testimonios y registros documentales.

El problema de fondo reside en la planificación militar implícita en dicha decisión. Desde posiciones como Monte Aymond, en la frontera, era evidente el despliegue de medios blindados argentinos, lo cual sugería que, en caso de hostilidades, Argentina optaría por una ofensiva mecanizada de alta intensidad. En este contexto, surge una duda legítima y profundamente preocupante: ¿esperaba realmente el general Floody contener un avance blindado con efectivos policiales sin formación en doctrina de guerra convencional, ni entrenamiento en combate como infantería ligera ni mecanizada?

La lógica militar más elemental cuestiona esa disposición. ¿Qué experiencia previa tenían los Carabineros en enfrentamientos de alta intensidad? ¿Qué lógica táctica respaldaba esta elección? No solo es difícil imaginar un dispositivo militar argentino que, por ejemplo, colocara a la GNA en la primera línea de un asalto sobre Punta Arenas, sino que incluso en una situación de contraofensiva sería altamente improbable delegar en una fuerza policial militarizada la contención de tropas enemigas.

Y sin embargo, eso parece haber sido exactamente el enfoque chileno. Las justificaciones oficiales aludieron al uso de los Carabineros como elementos de retaguardia —para tareas como control de prisioneros de guerra y vigilancia de zonas civiles—, pero la evidencia empírica desmiente dicha explicación. Carabineros fueron trasladados en vuelos nocturnos de LAN Chile hacia Magallanes, con el objetivo de no alertar a la inteligencia argentina, y fueron desplegados directamente en el frente. Si bien había recibido una capacitación de pocas semanas en la escuela de infantería, su preparación adicional era sólo esa. Fotografías y relatos contemporáneos los ubican armados con lanzacohetes antitanques en Cabeza de Mar, y otros registros documentan su traslado desde Chabunco hasta El Porvenir, en plena Isla Grande de Tierra del Fuego, posiciones todas dentro del teatro inmediato de operaciones.



Este despliegue no solo contradice la versión oficial, sino que pone en evidencia una alarmante falta de criterio estratégico. Lejos de tratarse de un recurso extraordinario ante una urgencia logística o táctica, el uso de CC como vanguardia militar refleja una desorganización doctrinaria grave y, en última instancia, una visión anacrónica de la guerra moderna por parte del alto mando chileno. La defensa de la región más austral del país quedó supeditada a una fuerza inadecuada para el tipo de combate que se perfilaba. Si se asume, además, que los mismos Carabineros se habían rendido casi sin resistencia en el incidente de Lago del Desierto años antes, la decisión no solo es cuestionable, sino abiertamente irresponsable.  Es cierto que a la guerra se va con lo que se tiene, pero ¿no había otra infantería del ECh para emplear en su lugar?



Rutas de invasión

Las fuerzas argentinas planifican su avance hacia Punta Arenas utilizando dos rutas principales. La ruta norte, partiendo de Río Gallegos, cruza la frontera a través de Monte Aymond, siguiendo la Ruta CH-255 hacia el sur hasta Punta Arenas. Este camino, aunque relativamente plano, presenta desafíos naturales como ríos y colinas que pueden ralentizar el avance.


La ruta alternativa, partiendo de Rospentek, cruza la frontera siguiendo la Ruta CH-40 y luego se dirige hacia el sur por la Ruta CH-9 hasta Punta Arenas. Este camino es más difícil, con terreno montañoso y boscoso que complicará el avance de las formaciones blindadas.

1) Ruta Principal Norte:

  • Punto de inicio: Río Gallegos
  • Puntos principales: Avanzar a través del paso fronterizo de Monte Aymond, siguiendo la Ruta CH-255 hacia el sur hasta Punta Arenas.
  • Características: Terreno relativamente plano pero con posibles barreras naturales como ríos y colinas. 
  • Lugar abierto en muchas secciones para una batalla de blindados y el despliegue de fuerzas en línea, cuña o V.






2) Ruta Alternativa Oeste:

  • Punto de inicio: Rospentek
  • Puntos principales: Cruce fronterizo de la Ruta CH-40, luego seguir hacia el sur por la Ruta CH-9 hasta Punta Arenas.
  • Iniciaría con la captura y aseguramiento de Puerto Natales, lugar de acumulación de fuerzas chilenas.
  • Características: Terreno montañoso y boscoso, más difícil para el avance de grandes formaciones blindadas. Lugar apto para emboscadas.
  • Los puentes a lo largo de la ruta serían volados (Puente Rubens, Río Pendiente, por ejemplo) con la consecuente necesidad de equipos de ingenieros.
  • Poco apto para formaciones blindadas amplias (sólo columnas o diamante)



Estas son las tropas de Regimiento de Caballería Nº5 Lanceros chilenos dispuestos a defender Puerto Natales. Iban a enfrentar una avanzada blindada argentina con caballería a sangre, estilo polaco. No es broma.


Población chilena en la Patagonia argentina

En su crónica "Cuando el río no era turbio", Ramón Arriagada relata la estrecha relación entre los trabajadores chilenos, principalmente chilotes, y el mineral de Río Turbio en Argentina durante las décadas de 1950 y 1970. Según el censo de 1970, Puerto Natales tenía 13.675 habitantes, de los cuales 2.800 trabajaban en el mineral. Para 1976, alrededor de 600 mineros chilenos se desplazaban por turnos, usando Natales como ciudad dormitorio debido a la falta de viviendas en Río Turbio.

Arriagada cita al escritor Nicasio Tangol, quien destacaba que los chilotes fueron fundamentales en la forja de la Patagonia. En 1961, el diario El Austral reportó que el mineral producía 500 toneladas diarias y empleaba a 1.200 mineros, en su mayoría chilenos-chilotes. Además, cerca de 1.800 trabajadores se desempeñaban en la superficie, de los cuales el 80% también eran chilenos. Otros 600 chilenos trabajaron en la construcción de la línea férrea de 270 kilómetros entre Río Turbio y Río Gallegos, y para 1951, ya había 1.200 mineros laborando en el yacimiento.

El autor destaca cómo la migración chilota hacia la Patagonia se incrementó, especialmente después del terremoto y maremoto de 1960, y cómo el conflicto fronterizo de 1978 entre Chile y Argentina marcó un cambio, cuando los mineros chilenos fueron reemplazados por obreros del norte argentino, bolivianos y paraguayos.

En su crónica "Sueños de Carbón", Arriagada aborda el accidente de la mina en 2004, que dejó 14 muertos, y cómo los mineros jubilados de Natales, que trabajaron en Río Turbio, sobreviven con pensiones miserables y deben cruzar la frontera para recibir atención médica, ya que no tienen acceso a previsión social en Chile, lo que los convierte en parias en su propio país. (El Tirapiedras)

De estos desplazamientos poblacionales, totalmente soberanos de la República Argentina, se quejaría el general chileno Floody asociándolo con un acto bélico. No es broma.



Ambas rutas convergen en la Laguna Cabeza de Mar donde, de partir de dos fuerzas de invasión de coordinadas, podrían agruparse y proseguir a Punta Arenas. El camino a Punta Arenas por la CH-9 es una ruta costera muy vulnerable a ataques aéreos y emboscadas o ataques tipo hit-and-run. La ruta dirige la fuerza al núcleo de poder militar regional chileno: la base aérea de Chabunco y, enfrente, el cuartel general de la III División del Ejército.

Líneas defensivas chilenas

Chile habría adoptado una estrategia de defensa en profundidad, declarado por el general a cargo de división de ejército (Teatro de Operaciones Austral). La primera línea de defensa podría ya estar situado en Monte Aymond y sus alrededores, bien en la frontera. Esa línea era, por las pocas fotos recopiladas, un rejunto de pozos de zorro y trincheras, con soldados mal armados. Sin dudas carne de cañón para ir debilitando el avance.

Cuando se produce una penetración como esta, la teoría de guerra nos hace pensar en tres fases a seguir por quién enfrenta a la misma:

  1. Contención: Contener la penetración al terreno. Es decir que la misma sea detenida o ralentizada y no pueda moverse más en penetración (en términos generales).
  2. Flanqueo: Comenzar a desplazar fuerzas a los “flancos” de la penetración, básicamente al sector de los mismos próximo al lugar donde se inició la penetración. Esto para simultáneamente operar sobre esos flancos de forma de “estrangular” al mismo, cortando así la comunicación del enemigo con su retaguardia  
  3. Aniquilación: Destrucción en detalle de las tropas que fueron cercadas (muerte o captura)

Aquí, las tropas chilenas habrían construido posiciones avanzadas para ralentizar el avance enemigo. Cañones antitanque y artillería de campaña tradicional, no en cantidad ni en variedad, es observada en las fotos y documentales. Probablemente el mejor armamento trasandino en esta fase era el despliegue de minas antitanque. Una segunda línea de defensa se encontraría en San Gregorio, con fortificaciones, campos minados y trincheras listas para resistir un asalto. De allí hasta la capital regional, diversos puntos podrían estar fortificados La defensa final está alrededor de Punta Arenas, donde se concentran las tropas, artillería de largo alcance y las mejores defensas antitanque.



Observe debajo la "línea Maginot" que habían desarrollado los estrategas chilenos. Simples trincheras y pozos de zorro. El soldado en primera línea utiliza un viejo rifle a cerrojo Máuser 1909 de la Primera Guerra Mundial.

Foto de un "pozo de zorro" con un infante chileno armado con un fusil a cerrojo Máuser cerca de Monte Aymond


La defensa en profundidad chilena probablemente incluiría:

  • Primera línea de defensa: Posiciones avanzadas en Monte Aymond y zonas aledañas.
  • Segunda línea de defensa: Fortificaciones y trincheras alrededor de San Gregorio por la CH-40 y emboscadas desde zonas boscosas desde Laguna Arauco hasta Primavera. Trincheras en Laguna Cabeza de Mar (Arancia Clavel y Bulnes Serrano, 2017:164). A todos los puentes se les instaló cargas  explosivas, se adelantaron unidades de caballería armadas con cohetes antiblindaje y se prepararon campos de tiro nocturno debidamente “jalonados” y pintados para evitar confusiones.  (AC&BS, 2017: 141)
  • Defensa final: Fortificaciones y tropas concentradas en las cercanías de Punta Arenas, incluyendo artillería de largo alcance y defensas antitanque (escasas y antiguas en el inventario del ECh de ese período). Muchos civiles colaboraron activamente en la movilización. Así, gran parte de los vehículos y maquinaria pesada que se usó en la construcción  de  trincheras, refugios, puestos de vigilancia y zanjas antiblindados, fue facilitada por empresarios de la zona. A su vez, los estancieros pusieron a disposición de los uniformados galpones donde  alojar a las tropas y almacenar equipos y pertrechos. (AC&BS, 2017: 114)

Se debe prestar atención a que este escenario tiene diversos condimentos que fueron emergiendo con el paso del tiempo. Por ejemplo, las fuerzas chilenas carecían de minas antitanque y la munición era escasa. Los soldados de las primera línea de defensa fueron puestos para ser carne de cañón, con sólo 80 cartuchos de armamento sin reposición. Muchos, tal vez demasiados, indicadores marcaban que Chile estaba muy, pero muy mal preparados para una guerra.



El estancamiento del avance

El avance argentino se enfrenta a su primera gran prueba en San Gregorio, donde las defensas chilenas estarían bien preparadas y el terreno favorecía a los defensores. Aquí, el avance se ralentizaría considerablemente, convirtiéndose en una batalla de desgaste. La zona aparentemente más fortificada era el camino en la zona de laguna de Cabeza de Mar.

Desde Rospentek, se deben superar los ataques de desgaste y el montaje de puentes en los cursos de río donde se hayan volado los puentes. Una vez unido a las fuerzas desde Río Gallegos debieran reagruparse y evaluar los daños y la reorganización del avance.

Regimiento Blindado No. 5 "Punta Arenas", desplegado en 1978 en la región Magallánica. Avanza el Destacamento Escorpión, en tanques M-41 y carros M-113

Contrarrestando la defensa chilena

Para superar este obstáculo, Argentina podría desplegar la XI Brigada de Infantería Mecanizada para penetrar y desorganizar las defensas iniciales. La artillería argentina bombardearía las posiciones chilenas, mientras que las unidades aerotransportadas y la aviación realizan maniobras de flanqueo y proporcionan apoyo aéreo crucial.

  • La XI Brigada de Infantería Mecanizada debe penetrar y desorganizar las defensas iniciales.
  • Fuerzas de Artillería para bombardear posiciones defensivas.
  • Unidades Aerotransportadas y Aviación para flanqueo y apoyo aéreo.
  • La base aérea Chabunco debía ser inutilizada para el éxito del avance.



Soldados trasandinos disparando el fusil SIG en servicio

Asalto aerotransportado a Punta Arenas

En el marco de este conflicto, las fuerzas argentinas planificó un audaz asalto aerotransportado a Punta Arenas. Los objetivos principales de este asalto incluyen capturar el aeropuerto Presidente Carlos Ibáñez del Campo, asegurando una cabeza de puente vital para el flujo continuo de tropas y suministros. También se enfocaría en destruir las instalaciones de comando y control chilenas para desorganizar sus defensas y tomar el puerto y las principales instalaciones logísticas, cortando así los suministros y refuerzos enemigos. Esto podría conseguirse a posteriori de un ataque ABA (Airbase Attack) sorpresa de la Fuerza Aérea Argentina con A-4 Skyhawk y BAC Canberra en la Hora H+2 de la invasión.

Objetivos principales:

  • Capturar el aeropuerto Presidente Carlos Ibáñez del Campo para asegurar una cabeza de puente y permitir el flujo continuo de tropas y suministros.
  • Destruir instalaciones de comando y control para desorganizar las fuerzas chilenas.
  • Tomar el puerto y principales instalaciones logísticas para cortar suministros y refuerzos.


Entrada a Punta Arenas

Los blindados y la infantería mecanizada argentinas se movilizarían rápidamente por la Ruta 9, avanzando con una precisión letal. Los vehículos blindados adoptarían formaciones en línea para maximizar la potencia de fuego frontal, mientras que las unidades de infantería seguirían de cerca, listas para desembarcar y asegurar las calles. Una columna secundaria avanzaría por la carretera Y-505, flanqueando a las defensas chilenas y dividiendo su atención.

Objetivos en la ciudad

El Puerto de Punta Arenas era uno de los principales objetivos. Para el momento del asalto terrestre debiera analizarse el estado efectivo del aeropuerto debido a que probablemente ya se encontrara deshabilitado por un ataque aéreo inicial de la Fuerza Aérea Argentina (caso analizado en este enlace) Controlar el puerto permitiría a las fuerzas argentinas asegurar una línea de suministros vital y recibir refuerzos marítimos. Comandos especializados y unidades de infantería mecanizada fueron desplegados para tomar los muelles y las instalaciones portuarias, enfrentándose a una feroz resistencia chilena.

El Aeropuerto Presidente Carlos Ibáñez del Campo y su anexo, la base aérea Chabunco también serían cruciales. Controlar el aeropuerto garantizaría una cabeza de puente aérea, permitiendo el transporte continuo de tropas y suministros. Las unidades aerotransportadas y de asalto rápido argentinas, ya familiarizadas con el terreno desde su operación en Chabunco, se lanzarían en una ofensiva rápida para asegurar las pistas y neutralizar cualquier resistencia. Existiría una alta probabilidad de voladura de pistas e instalaciones para su negación de uso para los incursores. Era completamente esperable que antes de caer en poder de tropas argentinas, los locales volaran todas las instalaciones cruciales para su operación.

Los edificios gubernamentales y de comunicaciones serían igualmente estratégicos. Fuerzas forjadas en el combate argentinas se infiltrarían en el centro de la ciudad para capturar la Intendencia de Magallanes y el cuartel de la policía, buscando desorganizar las defensas chilenas y establecer el control administrativo. Sin dudas esta serían las escenas más salvajes imaginables en toda la campaña debido a la propia naturaleza del combate urbano.



La captura de Punta Arenas

Resistencia urbana

A medida que las tropas argentinas se adentraban en Punta Arenas, se encontrarían con una tenaz resistencia en varios puntos clave. El Área del Centro Cívico, con sus edificios gubernamentales y comerciales, sin dudas se convertiría en un campo de batalla. Las tropas chilenas, atrincheradas en edificios, ofrecerían una defensa organizada, ralentizando el avance argentino.

En el Barrio 18 de Septiembre, un denso barrio residencial de casas mayormente de madera, las fuerzas chilenas adoptarían tácticas de guerrilla urbana. Emboscadas, francotiradores y barricadas improvisadas hicieron que cada calle y cada casa se convirtieran en un punto de resistencia. Los combates se intensificaron, con las tropas argentinas luchando casa por casa para despejar el área. También resultaría un área muy fácil de destruir con fuego debido a la preeminencia de madera en su construcción.


Entrada de tanques al barrio 18 de Septiembre

La zona industrial al norte de la ciudad también podría ser un foco de resistencia. Las defensas chilenas, utilizando equipos industriales y vehículos pesados como barricadas, convertirían a fábricas y almacenes en fortificaciones improvisadas. Las tropas argentinas deberían plantear el despliegue de unidades de asalto especializadas para superar estas defensas.


Soldados trasandinos armados con fusil SIG desfilando

Estrategias argentinas

Para contrarrestar la resistencia chilena, las fuerzas argentinas desplegaron una combinación de tácticas y recursos. El uso de la artillería y el apoyo aéreo sería crucial para debilitar las defensas antes del asalto terrestre. Bombardeos precisos desorganizaron las líneas chilenas, facilitando el avance de las unidades terrestres.


Paracaidistas de la Compañía Leopardo del Regimiento de Infantería Aerotransportada 2 "General Balcarce", Ejército Argentino, Ushuaia, Noviembre de 1978

Las operaciones de comandos (Halcón 8 recién creado) y paracaidistas jugarían un papel fundamental. Unidades de élite infiltraron la ciudad para neutralizar puntos estratégicos, capturando objetivos clave rápidamente y con el menor número de bajas posibles. Estos comandos realizarían ataques quirúrgicos contra las defensas chilenas, facilitando el avance de las fuerzas principales.


La guerra urbana se convertiría en el escenario principal. Patrullas mecanizadas, equipos de asalto y unidades especializadas en combate urbano avanzarían sistemáticamente, enfrentándose a una resistencia feroz pero logrando asegurar áreas clave. La coordinación y la comunicación serían esenciales para mantener el impulso del avance.

Control de población y estabilización

Finalmente, para mantener el control de la ciudad y evitar actos de sabotaje, las fuerzas argentinas establecerían puntos de control y patrullas regulares. La presencia constante de tropas ayudaría a estabilizar la situación y asegurar que la ciudad permaneciera bajo control argentino tras la captura de los objetivos principales. Actos de guerrilla y resistencia sería previsibles a lo largo de todo el período.


Asalto a los edificios del gobierno chileno

La caída

La captura de Punta Arenas sería una operación compleja y sangrienta, que pondría a prueba la capacidad y determinación de las fuerzas argentinas. La superioridad numérica y material les daría una ventaja significativa, pero la resistencia chilena, aprovechando su conocimiento del terreno y sus defensas bien preparadas, convertiría cada avance en una lucha encarnizada. La ciudad finalmente caería, pero a un costo humano significativo para ambos bandos.

 

Análisis de probabilidades de éxito

La superioridad numérica y material argentina es evidente: una relación de 5:1 en blindados, 4:1 en aviones y 3:1 en infantería. Estas ventajas, junto con la planificación estratégica y la ejecución táctica, sugieren una alta probabilidad de éxito para Argentina en la captura de Punta Arenas. Sin embargo, la preparación y la estrategia defensiva chilena, que aprovecharía el conocimiento del terreno y la defensa en profundidad, también tienen posibilidades de éxito.

Probabilidad de éxito para Argentina: 70% Probabilidad de éxito para Chile: 40%

Argentina:

  • Probabilidad de éxito: Alta, debido a la superioridad numérica y material (blindados, aviones e infantería), aunque enfrentará dificultades significativas en el terreno y defensas bien preparadas.
  • Éxito estimado: 70%

Chile:

  • Probabilidad de éxito: Moderada, considerando la defensa en profundidad y conocimiento del terreno, aunque superado en número y equipamiento.
  • Éxito estimado: 40%



Estimación de bajas

Las bajas en este conflicto serían significativas para ambos bandos, reflejando la intensidad de los combates y las defensas bien preparadas.

Bajas estimadas para Argentina: mínimo de 15.000-20.000 (incluyendo muertos, heridos y prisioneros) Bajas estimadas para Chile: mínimo de 15.000-40.000 (incluyendo muertos, heridos y prisioneros y civiles dependiendo de su grado de involucramiento)

Estas estimaciones subrayan el costo humano de un conflicto que, aunque hipotético, refleja la gravedad de una escalada militar entre dos naciones vecinas.

Resumen

Una campaña blindada del EA sobre las fuerzas chilenas en la región magallánica hubiese sido una campaña sangrienta bajo cualquier consideración que se haga. La posibilidad de éxito existía pero no estaba bajo ningún aspecto garantizada. Pasado el tiempo y comparadas los análisis antagónicos de cada lado, queda claro que, desde el punto de vista chileno, muchas alternativas de ataque argentinas hubiesen sido completamente sorpresivas y hasta innovadoras pese a estar en los manuales de doctrina desde la SGM. El esquema defensivo chileno era clásico, hasta diría de libros de tácticas defensivas con hojas amarillentas. Defensa escalonada táctica y fija pero con amplia escasez de recursos, con lo cual eran como ladrillos sin mortero. Y aquí me remito a los mismos comentarios del productor de explosivos mineros devenido en magnate de armas perseguido, el Sr. Cardoen. En una entrevista a un programa de la cadena estatal trasandina, él mismo comenta que fue solicitado sus servicios por las fuerzas armadas para armar minas antitanque dado que el ECh carecía completamente de inventario de las mismas. Es decir, la defensa de Magallanes no iba a estar inundada ni mucho menos de minas AT, tal vez uno de los elementos clave para ralentizar un avance blindado. No lo digo yo, repito. Sin eso, la defensa del Sr. Floody parece un enorme espantapájaros.

Por otro lado, es imprescindible señalar la alarmante sobrevaloración que el organizador de la defensa, el mencionado señor Floody Buxtor, otorgaba a los Carabineros. Esta es, indiscutiblemente, una fuerza de policía civil y fronteriza, y en ninguna circunstancia debería ser considerada una fuerza de combate. Es probable que este señor pretendiera aprovechar su vasto conocimiento como baqueanos de la región o realizando inteligencia con puesteros infiltrados, pero ¿acaso pensaba este oficial de ascendencia británica que con Carabineros iba a enfrentar con éxito un asalto blindado o aerotransportado? ¿Realmente creía Floody que podría confiar su vida y la defensa de Punta Arenas a una fuerza policial militarizada sin ningún antecedente bélico? Peor aún, su único antecedente bélico fue invadiendo territorio argentino en Lago del Desierto. Allí, una patrulla de Carabineros se estacionó por varios días con fusiles SIG, parapetándose en un galpón devenido en retén  defendiendo la posición (standing the ground). No fue necesario citar a La Concepción ni a Pratt: a la primera ráfaga de los gendarmes, que abatieron un militar chileno, todos los carabineros se rindieron. Todos. ¿Esa fuerza era sobre la que se asentaba este majestuoso general? Bajo cualquier análisis, tanto por su funcionalidad como por sus antecedentes, Floody estaba completamente equivocado.

Todos los análisis conducen a una inexorable derrota chilena en donde, en el mejor de los escenarios, se lograría un estancamiento al avance dentro del actual territorio chileno. El daño a la infraestructura local hubiese sido multimillonario y las bajas humanas por decenas de miles. Un escenario, a todas luces, lamentable. Este terror que generó la situación a las fuerzas armadas chilenas, junto con el evento de Malvinas en 1982, moldearía toda la política de defensa de ese país hasta el presente.


Citas

Patricia Arancibia Clavel, Francisco Bulnes Serrano. La escuadra en acción. 1978: el conflicto Chile-Argentina visto a través de sus protagonistas. Santiago, Chile: Catalonia, 2017. ISBN: 978-956-324-298-0

Entrevistas de TVN de Chile citadas en el reporte.


jueves, 18 de diciembre de 2025

M4 Sherman: El motor A57

Motor: Chrysler A57 Multibank





El Chrysler A57 Multibank fue uno de los motores más inusuales e ingeniosos jamás creados. Desarrollado en 1940 por Chrysler para responder a la urgente demanda de motores confiables para tanques durante la Segunda Guerra Mundial, este proyecto destacó por su originalidad. En lugar de diseñar un motor completamente nuevo desde cero, los ingenieros de Chrysler tomaron un enfoque brillante: combinaron cinco de sus motores automotrices de seis cilindros en línea en una sola unidad. El resultado fue una maravilla mecánica de 30 cilindros y 21 litros, que impulsó muchos de los tanques M3 Lee y M4A4 Sherman usados por las fuerzas aliadas durante la guerra.
Cada uno de los cinco motores de seis cilindros desplazaba alrededor de 250 pulgadas cúbicas y se organizaba radialmente alrededor de un eje de salida central. En conjunto, producían aproximadamente 445 caballos de fuerza a 2 400 rpm y un desplazamiento total de 1 250 pulgadas cúbicas. Cada motor tenía su propio carburador, sistema de encendido y bomba de agua, todos sincronizados mediante una compleja red de engranajes y correas. El Multibank fue diseñado de modo que, incluso si uno de sus cinco bloques fallaba, los otros cuatro podían mantener el tanque en movimiento, una ventaja crucial en condiciones de combate.
Aunque el A57 era grande y mecánicamente complejo, demostró ser sorprendentemente confiable en servicio. Su principal ventaja era el uso de herramientas y componentes automotrices ya existentes en la producción de Chrysler, lo que facilitaba su fabricación y mantenimiento durante la guerra. Su diseño único exigía un casco ligeramente más largo para el tanque M4A4 Sherman, lo que lo distinguía de otras variantes. A pesar de su peso y de la dificultad para repararlo en espacios reducidos, el motor ganó respeto por su durabilidad y entrega constante de potencia.
Desde el punto de vista mecánico, el Multibank fue una obra maestra de sincronización. Los cinco motores individuales estaban engranados para accionar un solo eje de salida, y el sistema de enfriamiento fue cuidadosamente diseñado para mantener un funcionamiento equilibrado en los 30 cilindros. 





miércoles, 19 de marzo de 2025

Revolución Libertadora: Desfile de M4 Sherman Firefly durante el 25 de Mayo de 1960

Sherman Firefly el 25 de Mayo de 1960





Foto de la 2da Sección con Vehículos Blindados Combate Sherman M4A4 Firefly del Escuadrón de Caballería del Colegio Militar de la Nación, con cañón largo de Cal 76,2 mm, durante el desfile del 150° Aniversario de la Revolución de Mayo, por la Avenida del Libertador en la Capital Federal (actual de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires) - Año: 25 de mayo de 1960.
(Créditos a Marcos Zambrana)



Reseñas

El "SHERMAN FIREFLY" (luciérnaga en inglés) fue un tanque medio utilizado por el Reino Unido en la Segunda Guerra Mundial. Estaba basado en el M4 Sherman estadounidense, pero equipado con el potente cañón antitanque británico QF de 17 libras como armamento principal, cuyo calibre era 76,2 mm. Aunque originalmente fue concebido como un recurso provisional hasta que futuros diseños de tanques británicos entrarán en servicio, el Sherman Firefly se convirtió en el vehículo más común en usar el cañón QF de 17 libras durante la guerra.



Características de los tanques Sherman M4A4:
Peso: 35,3 ton.
Longitud: 5,89 mts.
Ancho: 2,64 mts.
Altura: 2,74 mts.
Tripulación: 4 (comandante, artillero, cargador/operador de radio, conductor).
Blindaje: 89 mm (mantelete de la torreta).

Arma primaria

Cañón de Cal 76,5mm (con 77 proyectiles).

Arma secundaria

1 (una) ametralladora M2HB de Cal 12,7 mm (con 300 proyectiles).
1 (una) ametralladora Browning M1919A4 coaxial de Cal 7,62 mm (con 5.000 proyectiles).
Motor: Chrysler A57 Multibank de 6 cilindros, o motor radial de 21 litros, 425 CV.

Velocidad máxima

32 km/h (sostenida).
40 km/h (en emergencias).

domingo, 4 de julio de 2021

Frente Occidental: El infierno de Hatten-Rittershoffen

El infierno de Hatten-Rittershoffen

W&W



PzKpfw alemán. Los tanques medianos V Panther, montados en un cañón de 75 mm de alta velocidad, avanzan por una carretera nevada en el bosque de Hagenau y la parte inferior
Montañas de los Vosgos de Francia el 31 de enero de 1945.




El teniente general Jacob L. Devers, comandante del Sexto Grupo de Ejércitos, expresó en sus Diarios sus opiniones y sus reservas sobre la situación en su mando, especialmente la del Séptimo Ejército. Tuvo que ceder el control de varias divisiones, especialmente al Tercer Ejército porque estaban escasos de divisiones en noviembre de 1944 debido a los costosos combates en Lorena. Más tarde perdería varios más como resultado de que el general Patton envió un cuerpo hacia Bastogne a mediados de diciembre para evitar una victoria alemana allí.

Un análisis reciente demuestra la forma en que el Estado Mayor alemán se aprovechó de la debilidad de Devers:

El 21 de diciembre, Hitler había decidido emprender una nueva ofensiva, esta vez en la región de Alsacia, de hecho, seleccionando una de las opciones que había desaprobado debido a que Dietrich no pudo romper el hombro norte [en el Ardennes Bulge], y sin esperanza de logrando sus objetivos originales, tanto Hitler como Rundstedt acordaron que un ataque en el frente sur aliado podría aprovechar el cambio de Patton al norte hacia las Ardenas ...

Este ataque fue diseñado para golpear al VI Cuerpo en su flanco sur.

Después de que la lucha en los Vosgos que repele a Northwind disminuyó en intensidad y amenaza, Devers, en una entrada del diario el 8 de enero de 1945, expresó su preocupación por un nuevo asalto a la llanura alsaciana cerca de Rimling, en la frontera entre los Cuerpos XV y XX. Esto iba a ser una extensión de Northwind, aunque Devers no podía preverlo. El general Alexander M. Patch, comandante del Séptimo Ejército, según el Diario de Devers, confiaba en que la 79.a División de Infantería podría detener el asalto en ese punto de la línea. Después de una conferencia con Patch, en quien Devers confiaba mucho, confió en su Diario del 16 de enero:

En mi conferencia con Patch señalamos nuevamente que nuestra posición actual es la posición más fuerte que podemos ocupar; que dos divisiones de infantería estadounidenses, la 79ª y la 45ª, habían resistido con éxito 9 divisiones alemanas desde la 1ª del año; que la lucha había sido dura; que habían sido asistidos por dos divisiones blindadas, la 12 y la 14; que los alemanes habían traído un nuevo cuerpo formado por la 6ª División de Montaña de las SS, la 7ª División de Paracaidistas y posiblemente la 10ª División Panzer; que todas estas eran grandes divisiones, no pequeñas divisiones; y que ahora necesitábamos [la] ayuda de al menos una división de infantería en este frente; que mientras [Gen. Omar] Bradley estaba en problemas en el norte, dimos y dimos y dimos hasta que nos quedamos demasiado delgados; pero que ahora que él está fuera de problemas, pensamos que deberíamos tener la oportunidad de hacer retroceder a los alemanes a la defensiva y creímos que podríamos hacer esto con muy poco; que pagaría grandes dividendos en el futuro; que podríamos lanzar esta división antes del 1 de febrero; que ceder terreno fue una terrible bofetada a los soldados que habían luchado tan duro y tan bien para retenerlo; esto provocó, más que cualquier otra cosa, un gran descenso de la moral, y es la moral la que gana las batallas….

Es desconcertante que Devers pudiera estar tan seguro de las cosas el día 16, cuando las mismas divisiones enemigas que estaba citando estaban causando tantos problemas en el sector Hatten-Rfttershoffen, donde la 14.a División Blindada y las unidades de la 79.a y 42.a Divisiones de Infantería estaban luchando batalla desesperada por su propia existencia. No importa la idea de que fueran capaces de derrotar a un enemigo que los superaba en todos los departamentos. Plantear esta pregunta ahora puede parecer extraño, pero sugiere el grado en que el Séptimo Ejército y el Sexto Grupo de Ejércitos parecían estar aislados de lo que les estaba sucediendo a los soldados que lucharon duro y sufrieron y murieron en Hatten y Rittershoffen. Incluso la Historia Oficial, Riviera al Rin, dedica sólo unas pocas páginas a los combates que ocurrieron allí en la segunda y tercera semanas de enero de 1944. Este capítulo intentará respetuosamente corregir ese desequilibrio.

La convocatoria a la acción para la 68a AIB y otras unidades de la 14 se produjo en la mañana del 11 de enero, cuando se ordenó al batallón que ayudara a detener la ofensiva a no muchas millas al oeste del Rin en las cercanías de dos tranquilos pueblos agrícolas, Hatten. y Rittershoffen, aproximadamente a un kilómetro de distancia, respectivamente, de oeste a este. Las dos ciudades estaban situadas cerca del eje de la Línea Maginot, que aquí corría generalmente, pero no del todo, de norte a sur. La fase inicial de la Operación Northwind se había desarrollado desde el norte y el noreste en las cercanías de Bitche en las montañas Vosges, conocida como Bitche Salient. El nuevo asalto alemán, que comenzó en Gambsheim, junto al río Rin, había comenzado el 5 de enero. Las ventajas de este plan de batalla eran dobles: las líneas de comunicación y suministro eran bastante cortas, y la artillería alemana de todo el río fue capaz de bombardear Gambsheim y todos los demás pueblos pequeños de la zona. La otra ciudad clave, al norte de Gambsheim, era Herrlisheim, que más tarde causaría tanto dolor a la verde 12.ª División Blindada.

Como se ha mencionado anteriormente, en el modelo de autoridad y poder del Tercer Reich, con todos sus feudos repartidos por el Führer, había una competencia desesperada entre la Wehrmacht tradicional, las Divisiones de las Waffen SS, la Luftwaffe (con sus tropas terrestres), e incluso el difunto y humilde Volksturm (la reciente amalgama de los muy jóvenes, los muy viejos y los muy enfermos) para los implementos de guerra. Heinrich Himmler, además de sus otras responsabilidades, estaba a cargo de estas dos últimas fuerzas, sobre todo las Divisiones SS, que eran las mejor equipadas de todas las unidades. Hitler le había dado a Himmler el mando del Grupo de Ejércitos del Alto Rin, que estaba activo en la Operación Northwind, a pesar de su falta de entrenamiento y experiencia militar adecuados.

Como nos recuerda Richard Engler, decidió interrumpir las operaciones en Bitche Salient debido a la obstinada resistencia de los soldados y la dificultad de mover vehículos blindados y otros vehículos por carreteras heladas con frecuentes nevadas. Lo que había dificultado las cosas para los vehículos estadounidenses también lo hizo para los panzers, un problema que igualmente afligió a los ejércitos panzer en las Ardenas. En consecuencia, la ofensiva de Northwind se cambió de las montañas a las llanuras en un eje desde Wissembourg al sur hasta Gambsheim: "¡la decisión más fatídica de toda la campaña!" La infantería estadounidense, incluidos elementos de la 42ª, de la que Engler era miembro, y las 79ª Divisiones de Infantería, habían mantenido los fuertes Maginot en su mayor parte desde noviembre. Himmler quería abrirse paso no solo en Gambsheim sino también a través de la Línea, un esfuerzo que enviaría a estas unidades ya la 14ª División Blindada a un infierno de fuego.

Flares señaló el ataque a las ciudades gemelas el 9 de enero. Engler, quien ha argumentado que el 42 ° fue sitiado sin medida, comentó que el 242 ° Regiment's Journal informó que 28 tanques alemanes pasaban por alto a Hatten y apuntaban hacia Rittershoffen hacia el oeste, con aviones a reacción ME-262 volando por encima en apoyo del empuje hacia el pueblo. En muy poco tiempo, dos de cada tres pelotones antitanques estadounidenses fueron eliminados del concurso, con cañones antitanques con poca potencia. La Compañía de Cañones del 242º Regimiento disparó "a quemarropa" contra los panzers que avanzaban, pero con poco efecto. Un soldado aterrorizado recordó más tarde lo que llamó "el equilibrio de las cabezas más frías":

Los tanques nos acechaban y disparaban a quemarropa, y muchos hombres estaban cayendo. Nuestro capitán se volvió loco. Salió corriendo y empezó a arrojar bolas de nieve a los tanques. Fue derribado rápido. Un sargento nos sacó con la mayoría de nuestros vehículos. Estaba seguro de que nos estaba llevando exactamente en la dirección equivocada. Pero nos sacó de allí. Más tarde regresamos y recuperamos las armas que habíamos dejado.

La última intención del Comando Alemán en Occidente era la captura de Estrasburgo, a pocos kilómetros al sur de Gambsheim, no solo principalmente para destruir al Primer Ejército Francés que defendía Estrasburgo, sino para flanquear y derrotar al Séptimo Ejército estadounidense. El 2 y el 3 de enero, el VI Cuerpo del Mayor General Edward H. Brooks había comenzado su traslado desde las Montañas Vosgos hacia la Línea Maginot. El Séptimo Ejército, después de haber delegado la responsabilidad de Estrasburgo a los franceses, planeó un nuevo MLR, una posición de reserva a lo largo del río Moder. Irónicamente, después de la batalla de Hatten-Rittershoffen, ahí es exactamente donde estarían anclados, para el 14 ° Blindado, el 315 ° Batallón de la 79 ° Infantería, y los remanentes de la 42 ° División de Infantería se verían obligados a tomar posiciones defensivas a lo largo del Moder. River, bien al norte de Estrasburgo, en las cercanías del bosque de Hagenau.

Sin embargo, mientras tanto, entre el 9 y el 20 de enero, esas unidades aisladas en Hatten especialmente, pero también en Rittershoffen, incluidos los soldados del 42, lucharon por resistir. Recibieron suministros por lanzamiento aéreo, pero no mucho más apoyo hasta que el 14º Blindado luchó vigorosamente para llegar a ellos. A los historiadores de la unidad del 68.o Batallón de Infantería Blindada, el teniente Madden y el soldado Kovanda, les gustaba emplear la imagen de una espalda errante (presumiblemente en el fútbol americano) para cargar rápidamente a cualquier punto crítico en el MLR que necesitaba una defensa repentina o una ofensiva inmediata. empujado contra el enemigo. A medida que se desarrolló, se necesitaría drásticamente el 14 para refutar el asalto hostil y rescatar a los hombres de las dos divisiones de infantería atrapados allí en las ciudades gemelas de Alsacia. La división no se comprometió como un todo a la vez en una carga poderosa, sino que se introdujo poco a poco en la lucha, principalmente con un batallón de tanques habitualmente emparejado con un batallón de infantería blindado. Otras unidades, como la 94th Cav Recon, no solo exploraron, sino que también se enfrentaron a tanques enemigos siempre que fue posible. Los 125 ingenieros de combate blindados realizaron sus tareas habituales además de luchar en el lugar como infantería o en reserva. Después de la guerra habría críticas a este despliegue gradual de fuerzas, pero en ese momento parecía la única forma de evitar que aquellos aislados fueran abrumados y engullidos por las fauces de la guerra.



Otra siniestra ironía de esta grave situación fue que el 48. ° Batallón de Tanques había desfilado en sentido figurado por las ciudades solo unas semanas antes, antes de que el enemigo tuviera la oportunidad de reagruparse después de ser perseguido por el Valle del Ródano por el VI Cuerpo de Truscott. No habría ningún tipo de vals cuando los estadounidenses regresaran en el gélido enero, un mes que batió récords centenarios de temperaturas bajo cero. De las divisiones estadounidenses que luchan en este sector, solo se puede decir que la 79.a Infantería es sabia en la batalla. El 14 había aprendido todo lo que pudo desde que desembarcó en octubre; el duodécimo blindado no tenía experiencia de la que hablar. Se enfrentaron a una fuerza fuerte y peligrosa que dominaba las tierras de cultivo onduladas al norte de las dos ciudades en el terreno elevado cerca de las ciudades de Buhi y Stundwiller. Esta posición le dio al enemigo una enorme ventaja en la detección de artillería y morteros, y tenía suficiente munición para ambos. En su lugar estaban la 21ª División Panzer, considerada un equipo de primera, y la 25ª División Panzer Grenadier.

Antes del compromiso de los tanques del 48. ° Batallón de Tanques el 9 de enero y de otras unidades del 14 d.C. en los días siguientes, solo quedaban los remanentes del 242 ° y dos batallones del 315 ° Regimiento, respectivamente de la 42.a y la 79.a Divisiones de Infantería. . Pero lo estaban, sin apoyo y sin rival para los panzers y la artillería desplegada contra ellos. Se suponía que el bosque de Hagenau justo al sur de las ciudades y varios fuertes de Maginot que casi tocaban las ciudades estaban defendidos por la 42.a División, pero la lucha por los fuertes, aunque causó graves bajas alemanas, llevó a su abandono. Aquellos soldados de infantería que pudieron buscar refugio en las dos ciudades, pero como Richard Engler describió la situación, estos hombres estaban en un estado lamentable con los blindados alemanes fluyendo por el área.

Se emitieron órdenes hasta el 14 d.C. para corregir la situación, pero al principio solo la Tropa C del 94. ° Cav Recon actuaba como reconocimiento y patrullaba el borde norte del bosque. A continuación estaba el 48º Batallón de Tanques. El ataque alemán contra los soldados de guerra atrincherados en Hatten poseía una abrumadora superioridad de tanques y artillería, lo que mantuvo a los desesperados estadounidenses inmovilizados en las casas de la ciudad esperando el mejor rescate en espera. La historia de la unidad de los tanques 48 caracteriza la terrible situación de los "pies palitos":

Para empezar, eran bastante verdes, no era su culpa, y habían sido pateados en un par de compromisos más; en resumen, eran una carne bastante fácil incluso para la corrida ordinaria de tripas y trucos de Heinie. Entonces, una noche, Jerry entró en el extremo este de Hatten (la otra pequeña ciudad) donde el batallón en ese sector tenía su puesto de mando en un sótano junto a la iglesia cerca del centro de la ciudad. Al principio, a la mañana siguiente, les pareció difícil, y luego no, luego lo hizo. Y durante esa noche y al día siguiente, el batallón fue aislado, el resto del regimiento fue rechazado y Heinie también estaba en Rittershoffen. Pero eso es demasiado rápido para la historia porque nos enredamos en ella poco después de que Heinie se lanzara a Hatten.

El Tec 5 Vernon H. Brown, Jr., con la Tropa D del 94 ° Cav Recon, observó el comienzo de la acción cuando los hombres del 242 ° de Infantería se apearon el 7 de enero:

En poco tiempo comenzaron los disparos y poco después reapareció una procesión de píos tirando de pequeños remolques por la carretera trayendo víctimas a la retaguardia. La infantería había saltado a través de campos helados, después de lo cual los Kraut los atraparon con ametralladoras y fuego de tanques. Cuando se adentraron en el bosque, los morteros los buscaron con ráfagas de árboles. Los que habían tirado sus herramientas de atrincheramiento no tuvieron más remedio que correr y la situación fue de mal en peor. Eventualmente, la infantería pudo desconectarse y retroceder a través de nuestra pantalla [de tanques ligeros y carros blindados], y como el enemigo no hizo ningún intento de seguir, para nuestro alivio también regresamos a Weyersheim.

Había entonces y todavía ahora, entre algunos veteranos del XIV d. C., reticencia a dar mucho crédito a los hombres del 242º Regimiento de la 42ª División de Infantería. Richard Engler escribió The Final Crisis para refutar esta imagen negativa de la capacidad de combate de su regimiento y su división, y para corregir, desde su perspectiva, el historial como veterano de combate luchando en la fría Alsacia en el invierno de 1945.

Para volver al combate, el TB 48 del 14 hizo un serio esfuerzo para ayudar a los soldados estadounidenses atrapados en los dos pueblos, que anteriormente habían gozado de relativa paz con la guerra que arde a su alrededor. La historia de la unidad proporciona una imagen gráfica de los esfuerzos iniciales del 9 de enero para detener la marea del gigante panzer. A la empresa "A" se le asignó la tarea de dirigir un contraataque para ayudar y rescatar a los hombres de ambas divisiones de infantería en las ciudades. Los camiones cisterna habían estado descansando y reacondicionándose en Kuhlendorf, donde el AIB 68 de Bob Davies había estado haciendo lo mismo. Esa ciudad está al noroeste de Rittershoffen a unos tres kilómetros de distancia. Desde ese "buen pivote" a las 09.30 horas del 9 de enero, la Compañía A había sido trasladada rápidamente a las posiciones de reunión al este de Rittershoffen, "todo listo para un gran impulso de Jerry a través y más allá del MLR de pies doughfeet [infantería]". Mientras la historia número 48 continúa sin aliento, “Eran las 1300 en punto cuando el Capitán Ace [Joel P. Ory] le dijo en voz baja al líder del 1er Pelotón [Lt. Edgar P.] Woodard para que los chicos volvieran a subir con un gran estruendo mientras se acercaba a Hatten en el pío [jeep] para hablar con el coronel pies torpes ".

Cuando el capitán Ory hizo contacto con la infantería en Hatten, pudo sentir el nerviosismo, casi el pánico, en el aire. El miedo era comprensible cuando los soldados están casi completamente rodeados por tanques alemanes y semiorugas repletos de infantería y bajo un intenso bombardeo alemán. Había en su lugar un Batallón de Destructores de Tanques amistoso en el borde oeste de Hatten, aunque su comandante se mostró reacio a enfrentarse al enemigo. Afortunadamente, un comandante de un tanque Sherman puso su arma en la dirección correcta y "envió el semioruga principal [hostil] en una lluvia de chispas, con un alcance de 75 yardas ...".

Un humilde cabo de la Compañía A de la 48, Franklin J. McGrane, llevó un diario (aunque las órdenes prohibían ese mantenimiento de registros) de los combates en ese y otros días:

Este era un país amigo, lo sabíamos. Lo habíamos pasado unas semanas antes y habíamos ido más allá de la Línea Maginot, esos fuertes que seguían toda esta zona a lo largo del borde norte. No nos habían tocado, avanzamos hacia el norte, hacia el Rin. Hacia el sur se extendía el bosque [de Hagenau], un grupo de coníferas cubierto de nieve. Un valle se extendía tranquilamente entre el bosque y una carretera cubierta de nieve que unía los sectores norte y sur. Entre el Maginot y el bosque en cada extremo de la carretera se encontraban dos ciudades, aún ajenas a la destrucción de la guerra, Rittershoffen al oeste, Hatten al este. El territorio entre la cadena de fuertes al norte y el sector boscoso del sur se ondulaba suavemente.

Esa tranquila escena no duraría hasta que la Compañía A se pusiera a trabajar. Un oficial de reconocimiento saltó de un jeep. Gritó que había tanques alemanes a la derecha, en el valle: "Tanques a su derecha, tanques alemanes, en el valle. ¡Consígalos, consígalos! ..." El cabo McGrane y sus compañeros petroleros no podían creerlo. "No podrían estar allí ..." Sin embargo, el pelotón de tanques se lanzó al ataque en una posición que dominaba el valle. “Estos eran nuestros, por supuesto, ¡no eran nuestros! ¡Fuego! ¡Artillero, fuego! Cinco tanques escupieron llamas, uno todavía en movimiento. Fue un trabajo de dos minutos ... "

Tres factores permitieron el éxito instantáneo del pelotón del cabo McGrane:

  1.  Los tanques M-4 Sherman en enero de 1945 eran modelos tardíos de ese tanque estándar, y poseían un nuevo cañón de 76 mm, que había aumentado la velocidad de boca para penetrar el blindaje del panzer alemán Mark IV.
  2.  El reconocimiento de los estadounidenses en este caso fue superior.
  3.  Los Sherman estaban equipados con una travesía eléctrica, que permitía a los artilleros realizar los primeros disparos. Los panzers estaban equipados solo con una travesía mecánica, más laboriosa y más lenta.

Los más pesados ​​Mark V y Mark VI, los temidos e infames tanques Panther y Tiger, podrían haber supuesto un desafío más mortal para los Sherman, incluso los modernos Sherman "Easy Eight", ya que los panzers alemanes poseían hasta seis pulgadas de blindaje en sus laderas delanteras, varios más que cualquiera de los tanques estadounidenses o británicos. La gruesa armadura del glacis del Panther se colocó en un ángulo para alentar a las rondas enemigas a rebotar en la superficie. La única posibilidad real de un Sherman era conseguir un tiro afortunado por los costados o la retaguardia, que estaban mucho menos protegidos. Hubo más de una queja por parte de los petroleros estadounidenses de que sus rondas simplemente rebotaron en el blindaje enemigo.

Pero volvamos a esta etapa de la batalla en Alsacia. Hubo que detener la ofensiva alemana y rescatar a los "batallones perdidos" en las dos ciudades. "Era hora de tomar la iniciativa y restaurar el MLR comprometiendo el poder de toda una división blindada". Las órdenes del General de División Edward H. Brooks del VI Cuerpo hasta el 14 d.C. eran "pasar por las posiciones de la 79.a División y atacar para capturar la línea Stundwiller-Buhl-Bosque de Hatten".

Los alemanes, sin embargo, también estaban ocupados según el coronel Hans von Luck, el líder del "Kampfgruppe" que lleva su nombre, un grupo diverso de soldados que habían sido expulsados ​​de Normandía durante el verano y el otoño. Así como los estadounidenses tuvieron que rescatar a algunos de sus hombres, el enemigo tuvo que rescatar a los combatientes del 25º Panzer Grenadiers, que ocupaba la parte sur de Hatten. En la noche del 9 de enero, se había hecho “solo una pequeña brecha”. El 25 ° PGD con las tropas de von Luck intentó abrirse camino en Rittershoffen y captura la línea del búnker Maginot que corre al norte de la ciudad. La división matriz de Von Luck estaba preparada para tomar la ciudad el 10 de enero, pero el 192º Regimiento, al que se le había asignado la tarea, había fracasado en su misión. A la mañana siguiente, el mayor Spreu de la 192 tomó el búnker y capturó a sus ocupantes empleando cañones antitanques y ametralladoras contra las aberturas de la estructura de hormigón. La cuenta de Major Spreu es la siguiente:

Con las primeras luces, subí con el pelotón de ingenieros mientras mi compañía de armas pesadas disparaba sin parar a las portillas del búnker. Cargamos a través de la nieve y en pocos minutos llegamos al búnker. Los ingenieros arrojaron granadas de mano a los puertos, mientras otros corrían a cortar el alambre de púas y despejar las minas. Cuando corrimos hacia la entrada trasera, la puerta se abrió y apareció una bandera blanca con cinco oficiales y una guarnición de 117 hombres.

Los sitiados Gis, antes de rendirse, lograron llamar al fuego de artillería sobre sus propias posiciones y provocaron algunas bajas graves entre los granaderos atacantes. Después de que muchos de los búnkeres fueron invadidos, la infantería de la 242.ª se retiró a la ciudad de Rittershoffen y se trasladó a las casas para emplearlas como fortificaciones, pero los alemanes "se alojaron firmemente en la estación de ferrocarril". Los heridos fueron trasladados a los pocos búnkeres que aún estaban en manos estadounidenses. La batalla por Hatten ya se había desarticulado y desconectado, y aunque el grito de guerra en el cuartel general superior estadounidense era "restaurar el MLR", en realidad no había una línea discernible que restaurar. Una vez que los combates invirtieron las dos ciudades, fueron condenados a un destino terrible.

El coronel von Luck continúa su relato de la lucha de su Kampfgruppe en Rittershoffen. El 10 de enero, su regimiento hizo su ataque, y al anochecer se había abierto camino hacia la aldea agrícola, "pero también allí, al igual que en Hatten, el enemigo resistió en las casas e inmediatamente montó un contraataque con tanques e infantería [el 48º TB y el 2º Batallón del 315º regimiento]. Esto afectó en particular a mi II Batallón, que se había establecido en el centro cerca de la iglesia ”. Desde la perspectiva de von Luck, como comandante veterano experimentado en varios frentes, "ahora se desarrolló una de las batallas más duras y costosas que jamás haya tenido lugar en el frente occidental". Von Luck interpretó el esfuerzo estadounidense como diseñado para recuperar los búnkeres y fortines de la Línea Maginot, pero a medida que la lucha continuaba, se trataba más de tomar casas y secciones de las dos ciudades. Pronto sería simplemente una cuestión de grupos de soldados de ambos lados tratando de sobrevivir, con enemigos a solo metros de distancia y, a veces, en diferentes pisos del mismo edificio. Ambos bandos emplearon proyectiles incendiarios y los tanques lanzallamas alemanes, incluso granadas de fósforo arrojadas a puertas y ventanas. No sería de extrañar que las ciudades dejaran de existir excepto como escombros quemados y destrozados. La urgencia táctica superó cualquier otra consideración militar.

El elemento más angustioso de la batalla fue el sufrimiento y la muerte de la población civil y sus animales domésticos y ganado:

Incluso ahora, la población civil permaneció en las dos aldeas. Mujeres, niños y ancianos, apiñados como sardinas, se sentaban en los sótanos de las casas. Se cortó la electricidad, el suministro de alimentos escaseaba y no había agua porque las tuberías estaban congeladas. Nosotros [las tropas alemanas] intentamos ayudar tanto como pudimos. De día, cualquier movimiento era fatal; nuestros suministros sólo podían traerse de noche en vehículos blindados. En esto fuimos ayudados por un hueco [camino de abastecimiento] que nos ocultaba del enemigo, cuyas bengalas arrojaban la zona a una luz brillante.

El feroz estancamiento obligó al general de división Edward H. Brooks, comandante del VI Cuerpo, a comprometer a la 14ª División Blindada a luchar, más allá de la acción inicial del 94 Cav Recon y la Compañía A del 48º Batallón de Tanques. La pelea estaba devorando a la infantería a un ritmo alarmante. La orden del general Albert Smith a su división decía: "La División ataca a RH: CC al día, a la luz del día el 12 de enero de 1945 para restaurar la MLR del VI Cuerpo". 18 Sin embargo, como Richard Engler y otros relataron que la batalla iban a concluir, no había MLR para "restaurar . " El combate fue desorientador para las tropas, y los comandantes en todos y cada uno de los niveles de ambos lados no pudieron cambiar la desorientación.

Antes de la mañana del 13, el 14 d.C. no había comprometido a todos sus batallones de infantería blindados, pero todos estaban en alerta, y era solo cuestión de tiempo antes de que fueran arrojados al caldero. Los diarios S2 y S-3 de la 68.a AIB habían informado de la acción entre el A 48 y los panzers el 9 de enero a las 13.15 horas: informe de OP 16 Mark IV Tks, 9 vehículos de transporte de personal, 8 semiorugas avanzando hacia Hatten ... ". Elementos del 827º Batallón de Destructores de Tanques avanzaban hacia el combate. La doctrina blindada formal ordenaba que en los casos en que se anticipara un choque de tanques contra tanques, se favorecería a los cazacarros. El TD poseía un cañón de 76,2 mm y más tarde en la guerra un cañón de 90 mm, y antes de que el Sherman subiera al cañón de 76 mm, el TD poseía más poder de impacto. Sin embargo, la armadura tenía como máximo sólo una pulgada y media, por lo que no eran lugares seguros para estar cuando la lucha contra los panzers era inminente. Eventualmente, al final de la guerra, los Destructores de Tanques se eliminarían gradualmente, pero eso no ayudó a las tripulaciones en Rittershoffen y Hatten. Los diarios S-2 y S-3 de la 68th interceptaron un mensaje que indicaba que más TD de la TD Company B de la 827th se habían desplazado hacia la pelea y que la Company C de la 48th TB estaba haciendo lo mismo.

A las 1500 horas, el 94 ° Cav Recon informó al cuartel general de la CCA que "7 ey tks ahora están ardiendo a las (165430), hora 1500". Este informe fue el resultado del buen trabajo de la Compañía A del cabo McGrane, por lo que su Primer Pelotón recibiría la siguiente mención:

Destinatario: 1er Pelotón, Compañía A, 48o Batallón de Tanques, Teniente Edgar D. Wood ard, P1. Ldr., Por el desempeño sobresaliente del deber en acción el 9 de enero de 1945, cerca de Hatten, Francia. Asignado a la misión de repeler un ataque enemigo, el 1er pelotón, que consta de cuatro tanques medianos operativos, se movió rápida y decisivamente al apoyo de la infantería amiga que ya estaba parcialmente sobrepasada por los blindados enemigos. Mostrando gran habilidad y puntería superior, el pelotón enfrentó a dieciséis tanques Mark IV en un tiroteo mortal, y sin pérdida de hombres o equipo, destruyó cuatro tanques enemigos que los alemanes intentaban evacuar.

El trabajo de reconocimiento crítico realizado por la Tropa C del 94 ° Cav y Recon también recibió una mención en el sentido de que "proporcionaron a los comandantes superiores información rápida y precisa del ataque a Hatten por aproximadamente tres batallones de infantería blindados de una División Panzer de Granaderos".

El cabo McGrane de A Company of the 48th continúa su vívido relato de la escena después del contraataque que comenzó en 1710 el mismo día:

Dejamos nuestro terreno de mando y descendimos por sus lados inclinados hacia el fondo del valle, pasando los tanques Jerry humeantes que ardían como enormes antorchas para guiarnos en la oscuridad que se avecinaba. Doughfeet caminaba detrás de nosotros, cinco por tanque. De vez en cuando, la munición de Heinie dentro de los tanques en llamas explotaba y arrojaba metal caliente al cielo para hacer del cielo un manto de colores retorcidos. La noche estaba fría; el viento era fuerte. Golpeamos el suelo con nuestros pies mientras nuestros tanques masticaban la nieve, los tubos de escape tosían por sus pesados ​​conductos de ventilación. Seguimos avanzando a lo largo del fondo del valle, en dirección este ahora. Nuestro flanco derecho, el muro del bosque [del Bosque de Hagenau], estaba cerca pero invisible, se mezclaba con la noche.

La Compañía Charlie del 48 asumirá el papel de atacante a la mañana siguiente, el 10 de enero. No saltó hasta las 1600 horas y avanzó "hacia el este, al norte de la carretera Hatten-Rittershoffen hacia los dientes de los tanques alemanes y las defensas antitanques", como la historia de la 48a caracteriza la situación. Esta vez los panzers no fueron tomados por sorpresa, y tenían tres Mark V Panthers, posiblemente el mejor tanque del arsenal de la Wehrmacht. El cabo McGrane resume la furiosa acción: “En dos minutos, los Panzer eran ataúdes en llamas. Entonces Heinie devolvió el golpe. Cañones antitanques ocultos (no se ven los destellos) se llevaron tres de nuestros tanques antes de que pudiéramos recuperarnos ". Desde la guerra de tanques en el desierto africano, los panzers alemanes habían usado la táctica de atraer a los tanques enemigos hacia las "estacas" de los cañones antitanques después de crear la apariencia de una batalla tanque a tanque. El Sherman de McGrane fue alcanzado dos veces por otro arma camuflada (o eso pensó en ese momento), pero más tarde se demostró que había dos cazatanques estadounidenses capturados, con armas más grandes y más mortíferas que el arma de McGrane. Por qué las tripulaciones estadounidenses de los TD, si eran físicamente capaces, no neutralizaron el arma de su vehículo antes de abandonarlo es un enigma.

Las órdenes a las divisiones alemanas designadas para realizar el ataque el día 10: el 7º Paracaídas, el 47º Volksgrenadiers y la 2ª División de Montaña vinieron del propio Hitler. Les ordenó que salieran del sector de Hagenau al oeste para empujar al Séptimo Ejército de regreso a las montañas de los Vosgos y, en el proceso, se interpusieron entre el Rin y las montañas. Si esa táctica tuvo éxito, el Primer Ejército Francés que defendía el Bolsillo de Colmar habría sido flanqueado y obligado a retirarse o mantenerse firme y ser destruido. El general DeGaulle había sugerido que los franceses estaban dispuestos a convertir Estrasburgo en un "Stalingrado", pero los costos habrían sido asombrosos e infructuosos. Para reforzar su ataque, Himmier recibió ahora la 10ª División Panzer SS, la 21ª División Panzer y la 553ª División Volksgrenadier.