Mostrando entradas con la etiqueta deserción. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta deserción. Mostrar todas las entradas

miércoles, 23 de marzo de 2016

Guerra del Paraguay: El desbande de Toledo

El destino montonero



Coronel Felipe Varela (1821-1870)

Revisionistas

Como consecuencia de la política mitrista de agresión, absolutamente impopular, el 26 de junio de 1865 el caudillo riojano Aurelio Zalazar, que acababa de llegar conjuntamente con Carlos Angel de Entre Ríos, subleva el contingente de Catuna, en la provincia de La Rioja.  Los “reclutados no querían ir a luchar al Paraguay”.  Poco le cuesta a Zalazar derrotar al jefe del contingente, al captor del Chacho, comandante Ricardo Vera, y desbandar sus hombres.  Se forma así una montonera que operará en La Rioja y Córdoba.

Al caudillo Zalazar se le agregan Ascencio Rivadera y el contingente sublevado por él en Posta de Herrera, población también de la costa de Los Llanos, La Rioja.

Desde el ascenso de Mitre la montonera no ha dejado de inquietar en forma periódica a los oligarcas de Buenos Aires.  Definida la lucha Urquiza-Mitre, pugna que se limita a un enfrentamiento por el Poder, Buenos Aires, con el triunfo de Mitre, abre totalmente las compuertas de su Aduana a la penetración mercantil británica, de sus finanzas a la Alta Banca, y de su economía a los ferrocarriles.  Esa oligarquía sumisa sólo pide, en cambio, que le dejen engordar vacas y ovejas, para poderlas exportar al mercado británico.

Las provincias quedan así ahogadas por la entrega total que efectúa la minoría porteña.  La lucha se centrará, fundamentalmente, entre las montoneras provincianas y la Aduana de Buenos Aires y sus beneficiarios: “… El general Mitre desfiguró la carta democrática (…)  Esa reforma dio por fruto el regalo eterno de las rentas nacionales a la ciudad bonaerense, el despojo para siempre de los pobres provincianos, y aún algo más, el empeño de las desgraciadas provincias en más de cien millones, para sostener una guerra contra sus intereses”, sostenía Felipe Varela con razón.

De los mismos documentos mitristas emerge la cuestión nacional aduanera.  En 29 de octubre de 1861, Mitre le escribía a Elizalde desde Rosario: “…Para hacerse cargo de la administración de la Aduana, considerándola no como conquista, sino como depósito nacional, era indispensable evitar dos peligros: 1º) Evitar incurrir en el error de una dictadura económica; 2º) Evitar que las Cámaras de Buenos Aires legislasen sobre ella, como si estuviésemos en los tiempos de D. Juan Manuel”.  Lo que el gobierno británico buscaba a través de Mitre, era que la legislación aduanera funcionase sobre principios librecambistas con la subsecuente e implacable liquidación de la política económica proteccionista impuesta por Don Juan Manuel de Rosas con sentido nacional.

La Guerra del Paraguay era impopular, económica y patrióticamente.  No era ni siquiera aceptable para los humildes integrantes de los contingentes, atraídos por la perspectiva de cobrar los sueldos prometidos y en verdad nunca pagados.

La rebeldía no sólo se manifestaba en el noroeste argentino, la zona más empobrecida del país.  El 3 de julio de 1865, se produce en Basualdo, Entre Ríos, la sublevación y desbande de los hombres convocados por Urquiza.  Los inspiradores son: Ricardo López Jordán y el edecán de Urquiza, Felipe Varela.  Cuatro días después, Linares, jefe del noroeste, y Julio Campos, gobernador de La Rioja, ambos mitristas que buscaban por separado el aniquilamiento de las fuerzas de Zalazar, confundidos libran combate, en la noche, entre sí.  Las montoneras actúan como guerrillas, atacan, dan el golpe y desaparecen, llevándose a sus muertos, propalando entre el pueblo sus ideales claros y patrióticos.

El 15 de julio, Campos derrota en Pango a la montonera de Zalazar en cruento y encarnizado combate.  En la lucha, es herido de gravedad el jefe montonero de color Carmen Guevara, que dirigiera valientemente a sus hombres.  Zalazar se retira hacia Córdoba, donde rehace a sus partidarios.  El pueblo, a pesar de su pobreza, alimenta y ayuda a los montoneros.  Las fuerzas de Zalazar aumentan con los jóvenes provincianos que se van agregando en cantidad.

Desbande de Toledo

El 8 de noviembre de 1865, se produce el nuevo desbande y sublevación de tropas entrerrianas en Toledo.  La mayoría de los soldados desertó, retornando a sus hogares.  Se comisionaron oficiales para que se dirijan a los distintos departamentos y se consiguió hacer volver a algunos.  Quizás con el fin de probar su lealtad, Urquiza llamó a López Jordán, por entonces retirado en su estancia de Arroyo Grande y le encargó colaborar en la captura de desertores.  Le dio órdenes precisas de identificar a los principales promotores de la sedición y mandarlos a San José donde se les formaría consejo de guerra.  López Jordan sin embargo eludió cumplir la orden: mandó en lugar de los sediciosos a muchos que estaban presos por delitos comunes, acusándolos de promotores o instigadores de las deserciones.  Al llegar a San José fueron juzgados y muchos condenados a muerte y fusilados.

Como dijera María Amalia Duarte: “Se comete con ellos la enormidad jurídica de ser juzgados por delitos ajenos a los propios”.

La indignación popular va en aumento.  Sin embargo, el mismo día, Zalazar, que venía de ser derrotado por el comandante Irrazábal –asesino del Chacho- es capturado en Tasquina, mientras descansaba bajo unos árboles con veinte hombres, por una partida al mando de Vera.

Zalazar y su puñado de bravos son enviados a La Rioja, para ser juzgados como “criminales”.  Simultáneamente, sus lugartenientes, los coroneles Juan Antonio Bamba y Jerónimo Agüero son asesinados.  Zalazar permanecerá en la cárcel, hasta enero de 1867, en que escapará para unirse a Varela.

El movimiento de Zalazar era amplio y tendiente a tomar la provincia.  La revolución había sido planeada en Concepción del Uruguay.  Allí se habían reunido para prepararla, bajo la dirección de Saá y Varela, los montoneros M. Alvarez, Francisco Alvarez, Aurelio Zalazar y Carlos Angel.

Respondiendo al mismo plan, en noviembre de 1865, se subleva en Catamarca el contingente que debe ir al Paraguay.  A fin de escarmentarlo, los servidores del mitrismo, sortean un soldado para ser fusilado.  Javier Carrizo resulta ser el condenado por el malhadado destino.  El contingente marcha desde allí engrillado hacia el Paraguay.

En febrero de 1870, volverá a ver su tierra, sólo la tercera parte de estos “voluntarios” catamarqueños, que fueron al Paraguay.

Soldados “voluntarios”

En cuanto a los riojanos enviados a luchar a los esteros paraguayos, nada mejor que reproducir el testimonio de Juan Esteban Elizondo, “guerrero al Paraguay, con pensión de 60 pesos y 80 años de edad en 1921”.  Recordaba Elizondo: “Yo era de 20 años, estuve en San Juan y se ofreció llevar gente para la guerra del Paraguay que en ese tiempo estaba firme; vine a Los Llanos; también allí estaban tomando gente.  Estuve muy pobre, sin camisa y nos empezaron a decir que nos presentemos, que no nos harían nada, y así que consentimos en presentarnos más de 600 hombres; estuvimos como una semana hasta que vino un Oficial y dio orden de formar.  Así fue que cuando estuvimos formados empezó a recorrer las filas por medio y le dijo a algunos: Salgan al frente y los otros firmes.  Los que quedaron firmes los armaron bien para que nos escolten y nos llevaron marchando a un lugar de Los Llanos llamado Salado; íbamos todos en burro, llegamos a Olta, encerramos los burros y nos guardamos en una huerta de higueras. Estuvimos como cuatro, o cinco días para esperar que se aprontaran los que iban a marchar con nosotros; luego cortaron una lonja de largo de una coyunta de los animales que iban matando para hacer colleros de cuatro.  Con ellos nos amarraron a todos por la cintura; que el contingente que llevaron más seguro al que pertenecía yo y empezó el sufrimiento; nos llevaron a pie marchando, desde el Salado hasta Córdoba; a algunos se les hinchaban las piernas, y a otros se les hinchaba el estómago y pasaban a morir.

“Después nos encontraron carretas tiradas por bueyes, las llenaban de gente y nos despachaban al Rosario; en Las Tortugas había tren, nos embarcaron en los vagones y llegamos de noche al Rosario donde nos acamparon en un depósito de moler trigo; para el centro estaban los cuarteles llenos de gente; cuando fuimos nosotros, los que estaban allí los marcharon al Paraguay y nosotros ocupamos el Cuartel, ahí nos vistieron con el uniforme correspondiente porque hasta entonces íbamos con las ropas que salimos de Los Llanos.

“Algunos nos sacábamos las camisas y las cambiábamos por pan, íbamos en cuerpo, sin llevar ni un poncho, me acuerdo que la camisa que nos dieron en Los Llanos era de lienzo con puños azules y otro botón, de modo que se nos hizo tira y quedamos con las carnes limpias; de ahí vamos al cuartel, después de darnos los uniformes, nos hacen tartagonear, eso es medirnos el alto; los que éramos iguales íbamos a una compañía, los otros a otra, y así sucesivamente, todos descalzos y formaron cinco compañías; la primera que fue de los Granaderos eran unos soldados sumamente altos, y después nos llevaron a hacer ejercicios, tarde y mañana pero con buena ración, ya todos cargábamos cuchillos, estuvimos un tiempo y el sargento primero que era Agüero que se curó y dijo no iba a ir al Paraguay empezó a resistirse y se comenzó a convidar con la compañía a la que pertenecía a que se sublevasen pero no lo hizo porque lo descubrieron y lo engrillan, pero negaba de tornar y tenía plata (porque jugaba y le ganaba a los otros soldados).

“Llegó un día en que nos embarcaron para el Paraguay y como él se rebeló al llegar a Córdoba, cuando uno de los soldados gritó: “¡Vamos vendidos compañeros!” y aparte de los mismos, a pesar de ir acollarados, consiguió escapar, muriendo en el regreso a su provincia natal, presa de la fiebre amarilla”.

La revolución montonera comienza a extenderse avasalladoramente.  El 20 de abril de 1866, desde la Villa de Jáchal, San Juan, el ex gobernador Juan Bernardo (“Berna”) Carrizo, atacó diversas poblaciones, entre ellas Ñoqueve y el Salado, La Rioja, pronunciándose contra el Gobierno, e incorporando a la policía de Los Llanos a su montonera.  Perseguido por el comandante Vera, es capturado y fusilado.  De nada vale el pedido de clemencia formulado al Gobernador Campos.

Por su parte, el 20 de octubre de 1866, es sofocada en San Juan la rebelión encabezada por el presbítero Emilio Castro Boedo, lúcida y activa cabeza provinciana, uno de los principales asesores de Felipe Varela.

Todas las provincias del noroeste argentino se sienten sacudidas y estimuladas por la heroicidad y audacia nativas.  La montonera se mueve todavía en un plano de patriótica, pero absoluta espontaneidad.  Será necesaria la elaboración de un maduro plan político para canalizar esa “reacción” de masas, que levanta el igualitario lema “Naides mas que naide”, verdadero desafío a la opresora política de clase inaugurada por la oligarquía porteñista.

Las economías provincianas, a las que estaba ligada la actividad de la montonera, se hallan desgastadas, con un mercado interno liquidado por el librecambismo mitrista, ante la falta de salida de su escasa producción por el litoral mesopotámico, y el fracaso de la tentativa de montar un ferrocarril nacional.

El Banco Nacional creó sucursales en las provincias en 1863.  Las mismas abrieron cuentas corrientes solamente a propietarios de bienes raíces.  La oligarquía porteña, iba creando así sus canales de comunicación financiera con sus congéneres, los terratenientes provincianos, y sometía de este modo los escasos recursos provinciales a un doble control económico y financiero regulado en última instancia, por Inglaterra, que así confirmaba al país de acuerdo a su política metropolitana.

La penetración bancaria y financiera arrancaba a las poblaciones de su estabilidad social y obligaba a los caudillos a acudir en defensa de ideales nacionales y americanos a la desigual lucha.

Sus pueblos cantarían, a los hombres que no habían podido escapar de las levas mitristas, y que morirían en los esteros paraguayos.

En el Pueblo el Paraguay
quedaron los batallones
así quedaron difuntos”
A los que en montón y de a caballo cantaban:
“A la bandera de Mitre
a ella no me hei de rendir
Si viviera Peñaloza
por el sí  he de morir”

Bien pronto Felipe Varela los plegaría a la guerra nacional contra el Imperio Británico y la servil clase ganadera que lo representaba, en el último y grandioso intento patriótico del interior mediterráneo y sus montoneras contra Buenos Aires.

Fuente


Duarte, María Amalia – Prisión, exilio y muerte de Ricardo López Jordán- Buenos Aires (1998).

Peña, R. O. y Duhalde. E. – Felipe Varela – Schapire editor – Buenos Aires (1975).

Portal www.revisionistas.com.ar

Salduna, Bernardo I. – La rebelión jordanista – Ed. Dunken, Buenos Aires (2005).

martes, 29 de octubre de 2013

Guerra Fría: Una deserción hacia Dinamarca

Una deserción de la Guerra Fría 
Escrito por Ole Nikolajsen


Esto es traducido y revisado de la versión de un artículo publicado por Carsten Bak de la revista "Flyv" (revista de aviación danesa), en febrero de 1999, sobre la deserción de un piloto de la Fuerza Aérea de Polonia hacia Occidente.


El jueves 05 de marzo de 1953 a las 09.40 de la pequeña isla danesa llamada Bornholm se convirtió en un lugar del mundo conocido. (Una fecha que se hizo mundialmente conocido como el día de la muerte de Stalin). El subteniente polaco Francizek Jarecki en esa fecha decidió desertar y aterrizar con su MiG-15bis en el Aeropuerto Rønne de Bornholm y pedir asilo político. Esta fue la primera vez que las potencias occidentales tuvieron la oportunidad de examinar un avión de combate 
de este tipo sin daños .

Francizek Jarecki, fotografiada en Copenhague, el 6 de marzo de 1953. (A través de Ole Nikolajsen) 

Francizek Jarecki fue un piloto de élite de la Fuerza Aérea de Polonia y en 1952, después de haber completado la escuela de vuelo como nº 1, a la edad de 21 años 
había sido transferido a la sede del 10mo Escuadrón cerca de Slubsk. Este escuadrón fue tripulada sólo por la élite política y de absoluta confianza personal, debido a su cercanía a Bornholm. Jarecki explicó durante su interrogatorio que cuando era estudiante fue presidente de la Asociación de Amistad locales entre Polonia y Rusia, se convirtió en miembro del Partido Comunista y fue seleccionado como un oficial de asuntos políticos de su escuadrón. Como tal, promovió el comunismo y se suponía que informara sobre la falta de lealtad de sus camaradas. En la Base Aérea Slubsk era de confianza para que un cartel se muestra con el texto: "¡Los pilotos! Se esfuerzan a sí mismos para ser tan dedicado como el teniente Jarecki ".

En secreto Jarecki odiaba el régimen. Por extraño que parezca, había recibido una radio de onda corta personalmente del general ruso Ivan Turkyel. Este fue el premio de Jarecki por ser el estudiante de mayor éxito en su clase en la escuela de vuelo. El piloto polaco utilizaba esta radio para escuchar profundamente a la BBC.

La deserción 
El 5 de marzo Jarecki era el líder de formación para un vuelo de cuatro MiG-15s. La formación se dividió en dos pares y los dos primeros tuvieron que seguir a Jarecki y su ala que seguía en paralelo a un nivel superior. La ruta que debían seguir se muestra en el mapa de abajo. La tabla que Jarecki tenía en la cabina del piloto no se presentó en Bornholm, sino que en otra ocasión había visto que la isla estaba al norte de Kolberg a una distancia de unos 100 kilómetros. Justo antes de Kolberg, Jarecki rompió la formación, se lanzó hacia el mar y se deshizo tanques desprendibles. Por debajo de 1,000 pies, puso rumbo hacia Bornholm, donde llegó en unos 10 minutos. Su ala informó sobre el incidente al GCI y se le ordenó ejecutar la operación "Krest" - que era seguir y derribar a Jarecki. Esto no se vio afectada, tal vez porque ya había demasiada distancia a favor de Jarecki.

Mapa de los vuelos Jarecki, el 5 de marzo de 1953. (A través de Ole Nikolajsen) 

El aterrizaje 
Jarecki había sido informado de que había una gran base aérea estadounidense en Bornholm por lo que tuvo poca preocupación acerca de su aterrizaje. Así que, su sorpresa fue grande cuando se dio cuenta de que no había base aérea o aviones estadounidenses en la isla, sino sólo una franja de 1.200 m de hierba del aeropuerto de Rønne no adecuada para el aterrizaje de su jet. Ante el asombro de la población local Jarecki giró por la isla en busca de la "Base Aérea de Estados Unidos" hasta que se dio cuenta de que la única forma de bajar estaba en la pequeña franja. ¡Se ejecutó un perfecto aterrizaje con el tren ampliamente abierto!

Arriba y abajo: MiG-15bis "346" de la Fuerza Aérea de Polonia como momentos después del aterrizaje se observó, antes de que fuera cubierta por lonas. (A través de Ole Nikolajsen) 


Jarecki pidió inmediatamente asilo político y fue detenido por la policía local. Los militares rápidamente cercaron la zona para asegurar el pecio de valor que estaba oculto bajo una lona. Un [hidroavión PBY] Catalina de la Fuerza Aérea danesa fue enviado a toda prisa con un grupo de expertos técnicos y el Jefe del Comité de Accidentes de la Fuerza Aérea coronel Erik Rasmussen. Bajo su mando se disimuló la aeronave y la investigación. Las investigaciones iniciales se prolongaron durante dos días antes de que el avión fuese llevado al puerto y enviados a Copenhague, debidamente escoltados por buques de la Armada danesa. En Værløse la base aérea de la sede del Comando de Material Aéreo el avión fue desmontado totalmente e investigado. La mano de obra del fuselaje impresionó a los investigadores y se rumoreaba también (pero nunca fue confirmado) que la electrónica contenía partes de Estados Unidos de América. No hay duda de que todos los resultados de esta inspección fueron enviados de inmediato a los aliados de la OTAN. El avión fue empacado en cajas y regresado a Polonia, el 20 de marzo.

Postdata 
La Fuerza Aérea danesa en este momento no tenía ninguna estación de radar en Bornholm que podría detectar las aeronaves procedentes de Polonia y por lo tanto el MiG-15 llegaron totalmente desapercibidos. En 1953 se instaló el primer radar en Bornholm, pero un verdadero radar de largo alcance efectivo no estuvo presente hasta el año 1962.

El subteniente Francizek Jarecki consiguió asilo político en Dinamarca y se convirtió en un piloto civil. Lamentablemente, murió en un accidente aéreo el 22 de octubre de 1965.

Otros dos pilotos de la Fuerza Aérea de Polonia desertaron de Bornholm, en la década de 1950. Ya el 20 de mayo de 1952 el subteniente Zdzislaw Jazwinski voló su MiG-15 para el campo de entrenamiento del ejército cerca de Almegård Kaserne. Se le dio asilo.

El 25 de septiembre de 1956, el 2º Teniente Zygmomd Goezniack dejó a Polonia en su MiG-15bis y trató de aterrizar en la pista recién asfaltada en aeropuerto de Rønne. Desafortunadamente el trabajo estaba en marcha con las máquinas y obreros ocupando la pista. En consecuencia, el avión aterrizó con éxito en marcha con las ruedas sobre la hierba. También se le dio asilo.

En ambos casos, los aviones fueron desmontados ("con el fin de facilitar el empaquetamiento y devolución a Polonia") e investigados.

Arriba y abajo: imágenes del armamento y aviones eliminado parcialmente desmantelado antes de que fuera transportada a Copenhague. (A través de Ole Nikolajsen) 



Última actualización (26 de agosto 2007 a las 11:34)

ACIG

martes, 15 de enero de 2013

SGM: Una deserción holandesa

Pilotos desertores de la Luftwaffe
Focke Wulf 190 WNr. 171747 de Johannes Kuhn del Schlachtgeschwader 101 



Me encontré con la siguiente foto de un Fw 190 que se estrelló al aterrizar en el museo de historia del aeródromo de la Royal Air Force en Manston y me sorprendió bastante al leer el título para saber que esta particular Fw 190, WNR. 171.747, que había aterrizado cerca de la RAF en Manston, Kent, en el mes de agosto de 1944 y había sido volado por un piloto desertor holandés llamado Kuhn que hizo un vuelo de autotransporte. Una mirada rápida a través de los libros nos dice lo siguiente. 

Johannes Kuhn nació en Amsterdam el 15 de noviembre de 1908. Sirvió en la Luchtvaart Militaire (fuerza aérea holandesa) a partir de 1932, y en 1937 ofreció como voluntario para un mandato de seis años con la fuerza aérea de las Indias holandesas, a la que se incorporó el 14 de agosto de 1937. Sin embargo, debido a una enfermedad, los médicos lo declararon no apto para el servicio en las zonas tropicales en 1938, y Kuhn tuvo que regresar a Holanda. Desde abril de 1939 en adelante voló con 1-2 LVR (1 º Grupo de Reconocimiento del segundo regimiento aéreo / Aviación del Ejército). A finales de ese año Kuhn fue trasladado al V-2 LVR (Grupo de Cazas de la Aviación del Ejército) y fue entrenado de nuevao como piloto de caza. Fue derribado en el área Pijnacker el primer día de la campaña occidental alemana, el 10 de mayo de 1940. Kuhn se salvó en paracaídas, pero debido a una lesión en la rodilla mala tuvieron que pasar varios meses en el hospital. Su herida no se curó hasta 1942, y el 15 de octubre de ese año fue dado de baja oficialmente del servicio militar holandés. El mismo día se presentó como voluntario para la Luftwaffe alemana. Kuhn fue después de declaró que su esposa alemana le había convencido de unirse a la Luftwaffe, probablemente una declaración 'protectora' que ponía un velo a sus verdaderos motivos. En cualquier caso, hasta abril de 1943, se sometió a un entrenamiento con el Flieger-Ausbildungsregiment 63 (Regimiento de Entrenamiento de Pre-Vuelo) en Toul, y pasó la Flugzeugführerüberprüfungsschule (Escuela de Reevaluación de Pilotos) en Prenzlau, donde se graduó a principios de julio. 

Desde el 2 de julio de 1943 Kuhn estaba con el Schlachtgeschwader 101, una formación de capacitación de apoyo cercano, volando aviones asalto blindado Hs 129 desde París-Orly. En febrero de 1944 fue asignado a la Flugzeugführerüberprüfungsschule en Quedlinburg, y en mayo se envió a su última unidad, 3./Uberfiihrungsgruppe West (3º Escuadrón de vuelo de autotransporte del Grupo Occidental). Los pilotos de esta unidad, que constaban de cuatro Staffeln y un Stab, se dedicaban a transportar aviones y los establecimientos industriales y plantas de ensamblaje de los diferentes unidades de primera línea. Después de la invasión aliada de Francia, las pérdidas del Grupo Occidental de Autotransporte se dispararon, los pilotos tuvieron que volar en todas las condiciones climáticas y sus aeronaves a menudo se dañaban mientras aterrizaban en improvisadas pistas de aterrizaje. 

Para entonces Kuhn se había dado cuenta de que la guerra estaba perdida para el Reich y decidió desertar. Una oportunidad favorable llegó el 30 de agosto, cuando 14 Fw 190 tuvieron que ser transportados al JG 26 en Bruselas-Melsbroek. Kuhn despegó de Wiesbaden, y, como el tiempo era malo, logró desvincularse de los demás sin que se notara. Su curso lo llevó ahora a través de Ostende y el Canal Inglés en vuelo recto a bajo nivel hasta el sur de Inglaterra. Kuhn evitó el aterrizaje en un aeródromo de la RAF, donde habría corrido el riesgo de ser derribado por el fuego antiaéreo. En su lugar, hizo un aterrizaje de panza perfecto en un campo cerca de Monkton Farm Road, cerca de Manston, en Kent. Su Fw 190A-8, WNR. 171747 fue sólo ligeramente dañado y posteriormente puesto en exhibición en la feria de Farnborough del equipo alemán capturado antes de ser desechado. 

Falke Eins