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domingo, 19 de febrero de 2017

Fuerza Aérea Argentina: Primer vuelo transpolar transcontinental


Primer vuelo transpolar transcontinental 

Desde un principio la Fuerza Aérea Argentina comprendió el papel preponderante que la aviación tendría en el Continente Antártico. 

Además de las importantes misiones de traslado de pasajeros, carga, correspondencia; rescate y evacuación de enfermos, reconocimiento glaciológico y meteorológico, apoyo a la ciencia en general, etc., siempre estuvo presente en la planificación de los hombres de la Fuerza Aérea la posibilidad de realizar vuelos transpolares con el objeto de abrir nuevas rutas aéreas que acercaran a la Argentina con otros países de Oceanía y Oriente a través de la Antártida. 

 

El “Primer Vuelo Transpolar Transcontinental”, que estuvo al mando del Vicecomodoro D. Mario Luis 
OLEZZA, líder y alma mater de esta empresa, se realizó en noviembre de 1965 por un avión bimotor Douglas C-47, matrícula TA-05, denominado “El Montañés”, que había partido de la I Brigada Aérea con asiento en El Palomar, provincia de Buenos Aires, el 20 de septiembre de 1965 con destino a Rió Gallegos en la provincia de Santa Cruz. 

Este avión fue modificado y preparado para esta misión por Ingenieros y Técnicos Argentinos, bajo la responsabilidad del Capitán Ricardo FERLUGA, que entre otras modificaciones se le agregaron en su cono de cola una turbina Turbomeca Marboré II del reactor de caza Morane Saulnier MS-760 París, y se le instalaron soportes para el empleo de cohetes Jatos para darle mayor empuje en el despegue y se transformó en una máquina aérea que tenia los tres tipos de impulsores que se conoce en el mundo; explosión, turbina y cohete. 

 

Después de unos días en espera de condiciones meteorológicas favorables, el avión despegó rumbo a la Antártida con destino a la Base Matienzo, anevizando el 27 de septiembre; desde donde realizó algunos vuelos de reconocimiento y lanzamiento de carga y correspondencia en paracaídas sobre las bases Brown, Decepción y la Base Chilena Aguirre Cerdá. 

Como en otras oportunidades, apoyaron la travesía del TA-05, los aviones Avro Lincoln matrícula B-022, el anfibio Grumman Albatros matrícula BS-02 y el Douglas C-54, matrícula TC-48, que mientras permaneció sobrevolando la Base Matienzo, arrojó en paracaídas 2500 kg. de carga sobre la Barrera de Larsen que rodeaba la misma. 

El día 2 de octubre de ese mismo año el TA-05, pese a que tenía inconvenientes técnicos en uno de sus amortiguadores, partió hacia la Base Belgrano, ubicada en la Barrera de Hielos Filchner en los 77º50'S y 38º32'W para realizar la búsqueda del avión Cessna 180 U-17A, matrícula AE-205 del Ejército Argentino, denominado “Alita de Cuero”, accidentado en la ruta de la Base Belgrano a la Base Científica de Ejército Sobral, ubicada unos 420 km. más al sur, trasladando en este vuelo al Coronel Jorge Edgard Leal, que días después, comandó la primer expedición terrestre al Polo Sur. 

 

Después de dos días de intensa búsqueda del avión accidentado y cuando quedaban pocas esperanzas de su localización, a setecientos metros del mismo, fueron localizados el piloto, Sargento Ayudante Julio Germán Muñoz , junto al Teniente Adolfo Eugenio GOETZ, Sargento 1º Adolfo Oscar Moreno y Cabo 1º Isabel Leonardo Guzmán, quienes al no poder comunicarse se encontraban desahuciados al no saber que los estaban buscando e intentaban regresar a la Base por sobre la barrera de hielo, en una zona de grietas ubicadas a 86 km. del punto de partida. 

 

Ante la imposibilidad de realizar un anevizaje en el lugar, desde el TA-05 se les arrojaron cinco bultos con alimentos y equipos necesarios para la supervivencia que les permitió continuar la marcha; anevizando en la Base Belgrano, con el amortiguador izquierdo roto, pero con la satisfacción del deber cumplido. 
Ante esta emergencia surgida por el TA-05, el avión cuatrimotor Avro Lincoln, matrícula B-002,  cumpliendo la Orden de Operaciones “Socorro”, después de un segundo intento despegó de la Base de Río Gallegos el día 29 de octubre de 1965, sobrevoló la Base Belgrano durante treinta minutos y arrojó varios bultos en paracaídas, entre ellos elementos necesarios y repuestos para reparar la avería del TA-05, regresando de esta proeza a Río Gallegos, después de haber recorrido por sobre mar y hielos 6700 km durante 20 horas y 37 minutos de vuelo. 

 

Ese mismo día, con la información meteorológica de la ruta brindada por el avión Avro Lincoln B-002, se le unieron en la Base Belgrano al TA-05 los dos pequeños aviones monomotores DHC-2 “Beaver” matrículas P-05 y P-06, provenientes de la Base Matienzo, que cubrieron una distancia de 1800 km. en 10 horas y 30 minutos de vuelo. 

 

Antes de emprender el vuelo hacia el Polo Sur, el C-47 TA-05 y los Beaver P-05 y P-06, instalaron un depósito de combustible en los 84ºS y 40ºW, para el apoyo a la expedición terrestre Argentina, que había partido el 26 de octubre rumbo al Polo Sur. 

 

El día 3 de noviembre de 1965 los tres aviones partieron de la Base Belgrano arribando al Polo Sur, a los 90º de latitud sur, después de nueve horas de vuelo, cuando la temperatura era de 55º C bajo cero, cumpliéndose así una hazaña sin precedentes, la primera etapa de esta arriesgada misión. 

TRIPULACIÓN DEL AVIÓN DOUGLAS C-47 matrícula TA-05 

Comandante Mario Luis OLEZZA 01 de noviembre de 2004 
Capitán Carlos Felipe BLOOMER REEVE 
1er. Teniente Roberto Cándido TRIBIANI 
Suboficial Principal Guillermo HAUSSER 01 de noviembre de 2004 
Suboficial Ayudante Miguel Amado ACOSTA 01 de noviembre de 2004 
Suboficial Ayudante Juan Carlos RIVERO 01 de noviembre de 2004 
Cabo Primero José Gerardo MATEOS 01 de noviembre de 2004 
Sargento Ayudante (EA) Julio Germán MUÑOZ 01 de noviembre de 2004 

TRIPULACIÓN DEL AVIÓN DHC-2 BEAVER matrícula P-05 

1er. Teniente Eduardo FONTAINE 01 de noviembre de 2004 
Suboficial Principal Juan Carlos NASONI 01 de noviembre de 2004 

TRIPULACIÓN DEL AVIÓN DHC-2 BEAVER matrícula P-06 

Comandante Jorge Raúl MUÑOZ 01 de noviembre de 2004 
1er. Teniente Alfredo Abelardo CANO 

El 1er. Teniente Alfredo Abelardo CANO al llegar al Polo Sur pasó a volar en el Douglas C-47 TA-05 y el Suboficial Ayudante Miguel Amado ACOSTA el Beaver P-06, quien regresó con este avión a la Base Belgrano. 
Cabe destacar que esta hazaña en los hielos antárticos no tuvo la repercusión que merecía en la opinión pública en general, en virtud que en el Caribe, ocurría el accidente aéreo que enlutaba a los argentinos, donde desaparecieron a bordo del avión TC-48, su tripulación y pasajeros, entre ellos, más de medio centenar de jóvenes cadetes de la Escuela de Aviación Militar. 

 

El 11 de noviembre el avión Douglas C-47, matrícula TA-05 continuó solo su vuelo transantártico con rumbo norte, hasta la Estación McMurdo de los Estados Unidos, ubicada del lado opuesto al Sector Antártico Argentino, a las orillas del mar de Ross, donde anevizó después de cinco horas y media de vuelo, completando de esta forma la primera travesía de la Antártida por parte de un avión argentino. 

Días después, el 25 de noviembre el TA-05 despegó de McMurdo sobrevolando el Polo Sur, donde se le unió a los monomotores Beaver P-05 y P-06 que habían permanecido en la Estación del Polo Sur; aterrizando en la Base Belgrano luego de recorrer 2.822 km. en un tiempo de vuelo de casi catorce horas, para finalmente regresar en vuelo a la Base Matienzo, Río Gallegos y Buenos Aires. 

Los Beaver tuvieron que hacer escala en la Base Sobral debido a las condiciones meteorológicas adversas que se presentaron en la ruta y finalmente arribaron a la Base Belgrano el 28 de noviembre. 

Luego de realizar algunos vuelos en la zona, los monomotores fueron desarmados y embarcados en el Rompehielos ARA "General San Martín" con destino a Buenos Aires. 

 

El 8 de diciembre el TA-05 voló desde la Base Belgrano a la Base Matienzo y el día 18 de ese mismo mes cubrió la última etapa entre Base Matienzo y la Base Aérea Río Gallegos, completando así el Doble Vuelo Transpolar Transantártico y el apoyo a la primera Patrulla terrestre al Polo Sur, dando por terminada la Operación SUR-CAMA. 

MISIÓN CUMPLIDA. 

Base Marambio


domingo, 4 de diciembre de 2016

Antártida: Los héroes científicos de las primeras exploraciones

Los exploradores antárticos ayudan a hacer descubrimientos, 100 años después de sus épicas aventuras
Phys,org


Una de las primeras fotografías aéreas de la Antártida, esta imagen se obtuvo de un globo en 1901. Muestra el buque de Erich von Drygalski, cuyos cuadernos de bitácora fueron utilizados en el estudio. Crédito: Administración Nacional Oceánica y Atmosférica / Departamento de Comercio

Los héroes de la exploración antártica han jugado un papel crucial en la investigación que sugiere que el área de hielo marino alrededor de la Antártida apenas ha cambiado de tamaño en 100 años.

Las observaciones de hielo registradas en los diarios de navegación de exploradores como el capitán británico Robert Scott y Ernest Shackleton y el alemán Erich von Drygalski se han utilizado para comparar dónde estaba el borde de hielo antártico durante la Edad Heróica de la Exploración Antártica (1897-1917) y Donde los satélites muestran que es hoy.
El estudio, publicado en la revista European Cryptosphere, sugiere que el hielo marino antártico es mucho menos sensible a los efectos del cambio climático que el del Ártico, que en marcado contraste ha experimentado un dramático declive durante el siglo XX.
La investigación, realizada por científicos del clima de la Universidad de Reading, estima que la extensión del hielo marino de verano en la Antártida es como mucho 14% menor ahora que a principios del siglo XX.
Jonathan Day, quien dirigió el estudio, dijo: "Las misiones de Scott y Shackleton son recordadas en la historia como fracasos heroicos, pero los datos recopilados por estos y otros exploradores podrían cambiar profundamente la forma en que vemos el flujo y el reflujo del hielo marino antártico.
"Sabemos que el hielo marino en la Antártida ha aumentado ligeramente durante los últimos 30 años, desde que comenzaron las observaciones por satélite." Los científicos han estado tratando de entender esta tendencia en el contexto del calentamiento global, pero estos nuevos hallazgos sugieren que puede no ser nada nuevo.
"Si los niveles de hielo eran tan bajos hace un siglo como se estima en esta investigación, entonces un aumento similar podría haber ocurrido entre entonces y la mitad del siglo, cuando estudios previos sugieren que los niveles de hielo eran mucho más altos".
El nuevo estudio publicado en The Cryosphere es el primero en arrojar luz sobre la extensión del hielo marino en el período anterior a la década de 1930, y sugiere que los niveles en los primeros años del 1900 eran similares a los actuales, entre 5.3 y 7.4 millones de kilómetros cuadrados. Aunque una región, el mar de Weddell, tenía una cubierta de hielo significativamente más grande.
Las estimaciones publicadas sugieren que la extensión del hielo marino antártico fue significativamente mayor durante la década de 1950, antes de que una pronunciada declinación la devolvió a unos 6 millones de kilómetros cuadrados en las últimas décadas.
La investigación sugiere que el clima de la Antártida puede haber fluctuado significativamente a lo largo del siglo XX, balanceándose entre décadas de cubierta de hielo alta y décadas de cubierta de hielo baja, en lugar de soportar una tendencia a la baja constante.
Este estudio se basa en los esfuerzos internacionales para recuperar los datos meteorológicos y climáticos de los cuadernos de navegación de los buques. El público puede ofrecerse voluntariamente para rescatar más datos en oldweather.org.
Day dijo: "El Océano Austral es en gran medida un" agujero negro "en lo que respecta a los datos históricos sobre el cambio climático, pero las futuras actividades planeadas para recuperar datos de barcos navales y balleneros nos ayudarán a entender las variaciones climáticas pasadas y qué esperar en el futuro."
El capitán Scott murió junto con su equipo en 1912 después de perderse por ser el primero en llegar al Polo Sur en cuestión de semanas, mientras que el buque de Shackleton se hundió después de quedar atrapado en el hielo en 1915 mientras él y su tripulación viajaban para intentar la primera cruz - Caminata antártica.
Además de utilizar los diarios de navegación de tres expediciones dirigidas por Scott y dos por Shackleton, los investigadores utilizaron registros de hielo marino de misiones belgas, alemanas y francesas, entre otros. Pero el equipo no pudo analizar algunos cuadernos de registro del período de la Edad Heroica, que aún no han sido capturados ni digitalizados. Éstos incluyen los expedientes de la expedición antártica noruega de 1910-12 conducida por Roald Amundsen, la primera persona a alcanzar ambos polos del sur y del norte.


  • Edinburgh, T. and Day, J. J.: "Estimating the extent of Antarctic summer sea ice during the Heroic Age of Exploration":http://www.the-cryosphere.net/10/2721/2016/, The Cryosphere, DOI: 10.5194/tc-10-2721-2016, 2016 

martes, 30 de agosto de 2016

Antártida Argentina: El primer mensaje desde el hielo

30 de MARZO de 1927 
Primer Enlace Radiotelegráfico con la Antártida 

El 30 de marzo de 1927 es fecha histórica, que fue cuando se escucharon por primera vez en la Antártida los sonidos del alfabeto Morse; paso fundamental en el desarrollo de las comunicaciones en aquellas latitudes, ese día en el Observatorio Meteorológico de las islas Orcadas del Sur, se inauguro oficialmente la Estación Radiotelegráfica Orcadas (LRT). 

El radiotelegrafista Suboficial de la Armada Argentina, Emilio Baldoni, estableció contacto por primera vez desde la Antártida y fue con la Estación LIK de Ushuaia, la ciudad mas austral del mundo y a través de ella con Buenos Aires. 

Esto probaba algo que hasta el momento no se sabia si era factible, ya que la distancia y las inclemencias del tiempo eran factores desfavorables para la radiotelegrafia, teniendo en cuenta los equipos de aquella época. 

Cabe destacar, que desde el 22 de febrero del año 1904, fecha en que se iniciaron las actividades permanentes en la Isla Laurie del grupo de Islas Orcadas, actual Base Orcadas de la Antártida Argentina, hasta el 30 de marzo de 1927, es decir, durante veintitrés años, nuestros Antárticos perdían el contacto con el resto del mundo durante mas de un año, desde que los dejaban en buque hasta el relevo anual, ya que no tenían ningún medio de comunicación. 

Durante las once noches anteriores a este acontecimiento, desde la Isla Laurie, donde se encuentra la Base Orcadas, el Jefe de la expedición José Manuel MONETA, junto a Miguel Ángel JARAMILLO, Pedro Martín CASARIEGO, Luis FALICO y Conrado BECKER, alentaban al radiotelegrafista Emilio BALDINI, que impulsando el manipulador con su firme puño transmitía repetidamente al éter: "CQ... CQ...CQ... de LRT... LRT... LRT... Orcadas, Orcadas, Orcadas", que en texto claro significa "Llamada general de las islas Orcadas del sur... de las islas Orcadas....", siguiendo con el texto: "Contesten llamadas muy largas para poder sintonizar... llamada de Orcadas del sur...". 

 

Cuando ese histórico día 30 de marzo de 1927 se percibieron los sonidos Morse de las letras: "LRT... LRT..." y se repetía en rítmicos intervalos, gritaron todos la unísono "Nosotros..." Nosotros... Al fin... Al fin...", la pregunta era ¿Quien nos llama? y de inmediato se pudo escuchar "LRT... LRT... de LIK... LIK... LIK..."; exclamando todos a un mismo tiempo "Nos llaman de Ushuaia". 

Una vez entablada la comunicación, LIK Ushuaia contestaba: "Los escucho muy bien. Hace una semana que estoy oyendo sus llamados y que les contesto", después manifestó: "El personal de esta estación de radio Ushuaia desea que todos ustedes se encuentren bien. Esperamos todo su trabajo. Déme los mensajes que tengan, los retransmitiré en seguida. Los espero...." 

El Jefe de la expedición, señor MONETA tomo los formularios de telegramas y, rápidamente escribió un mensaje al Presidente de la Nación, a los Ministros de Agricultura y de Marina y al Director General de Meteorología, de quien dependían. 

Con la satisfacción de haber obtenido este importante logro, MONETA descorcho una botella de champaña y una vez servido levantaron las copas y dijo "Muchachos... Ya tenemos comunicación con el Continente y este éxito se debe a todos por igual... Muchachos... Ya no estamos todos solos... Arriba todos.. Y viva la Patria". 

Al día siguiente de aquella memorable comunicación BALDONI recibió cinco despachos, el primero fue del señor Presidente de la Nación Argentina D. Marcelo Torcuato de Alvear, las contestaciones oficiales de las autoridades, pero sin duda el mas importante fue el lacónico telegrama que decía así: "Moneta, Jefe Expedición. Islas Orcadas" - "Familias de todos bien” - "PLATE. Director Meteorología". 

De esta forma se rompía el aislamiento orcadense, los datos del tiempo de ese apartado rincón de la patria se empezaron a transmitir de inmediato a Buenos Aires para ser utilizados en los pronósticos, junto con la información proveniente del resto del país. 

El Observatorio siguió creciendo paso a paso, sus instalaciones se fueron ampliando a medida que las necesidades del personal se hacían mayores y las actividades técnico-científicas se incrementaron y nuevos equipos e instrumentos fueron reemplazando a los primitivos aparatos usados por los primeros observadores de 1904. 

En ese sentido la conquista lograda por BALDINI alentó a los radioaficionados argentinos en la búsqueda de nuevas soluciones al problema de las comunicaciones acorde con los tiempos que corrían. 

 

Los esfuerzos realizados a partir de ahí se vieron coronados en noviembre de 1940 con la transmisión de la primera comunicación hablada que se verifico entre el observatorio de la isla Laurie del grupo de islas Orcadas y la ciudad de Lanús. 

Después de muchos ensayos el radiooperador José CONCIGLIA con característica LU9DZ, logró comunicarse con Esteban MILANESI, radioaficionado que operaba desde la ciudad de Lanús con característica LU7ET. 

Merece destacarse la colaboración técnica de Pedro I. NOIZEAUX, Administrador adjunto de Transradio Internacional quien facilito los elementos moduladores que fueron acoplados al transmisor utilizado en aquella época en el Observatorio. 

 
 

Quedaba inaugurada la era de la transmisión de la palabra por conversación modulada. 
Con este mensaje, se le rinde homenaje a todos aquellos hombres que desde hace mas de cien años, dieron parte de su vida en aquellas tierras heladas, para el bien de la ciencia y de nuestra Patria.


Fundación Marambio

lunes, 21 de diciembre de 2015

Antártida: Imágenes restauradas de la expedición del Shackleton

Fotos restaurada a partir de la ruina de la Antártida de Shackleton revelan nuevos detalles
Fotos tomadas durante la expedición a la Antártida de Shackleton se han restaurado digitalmente por primera vez



Resistencia a toda vela
Cuando el equipo sintieron que tenían una buena oportunidad de liberar el Endurance atrapado desde el hielo marino del Mar de Weddell, pusieron las velas arriba. Como sabemos, este y otros intentos fracasaron. Al darse cuenta de que el barco no se movía, Hurley se fue sobre el hielo para tomar esta fotografía. Nuevos detalles de hielo marino han sido revelados. (The Royal Geographical Society / IBG)
Por Danny Lewis
SMITHSONIAN.COM


Un poco más de un siglo atrás, Ernest Shackleton y los sobrevivientes miembros de la tripulación del Endurance vieron como su barco se hundió bajo el hielo de la Antártida después de ser atrapado durante más de un año. Pero mientras el barco se perdió, Frank Hurley, el fotógrafo de la expedición, se las arregló para salvar a su equipo de cámara voluminosa y continuó documentando sus esfuerzos para sobrevivir. Ahora, por primera vez fotografías de Hurley se han digitalizado y restaurado a partir de las placas y negativos originales y están en exhibición en la Sociedad Geográfica Real (RGS) en Londres.

A lo largo de los casi 17 meses que el equipo de exploradores estaban atrapados en la Antártida después de hielo flotante aplastó su barco, Hurley documenta todo lo relacionado con su lucha día a día para sobrevivir. En ese entonces, tomar una fotografía no fue fácil en el mejor de los tiempos: cámaras eran engorrosos, los negativos de celuloide y la placa de cristal eran delicadas y Hurley tenía que cargar barriles pesados ​​de desarrollar líquido alrededor mientras él y la tripulación estaban luchando para mantenerse caliente y nutrida en las estériles témpanos de hielo de la Antártida, Jessica Baldwin escribe para Al Jazeera Inglés.

"Cada imagen tuvo que ganarse su lugar porque cuesta mucho; tanto para comprar las placas de vidrio y desarrollar y cada uno tenía a la materia," RGS comisario Meredith Hooper dice Baldwin.

Incluso ahora, sería extremadamente difícil para un fotógrafo con equipo top-of-the-line para tomar fotos en las condiciones que Hurley enfrentó, pero de alguna manera se las arregló para hacerlo, aun a riesgo de su propia vida. En un momento, el fotógrafo decidió volcar la comida de su barco con el fin de evitar que se hunde bajo el peso de su equipo y los negativos, Kate Sierzputowski escribe para Colosal.



Hurley no sólo tuvo que luchar contra el frío: tenía que encontrar la manera de tomar fotografías en la oscuridad. Algunas de las fotografías más atractivas de Hurley de la expedición fueron tomadas en la noche, lo que plantea un desafío sin luces artificiales. En lugar de las luces del escenario, Hurley podría encender una bengala, sosteniéndolo con una mano para iluminar la escena al tomar una foto con el otro, informa Sierzputowski.

"Debe haber sido un extraordinario destello de luz en medio de una noche oscura de la Antártida, en medio del hielo, '' Hooper dice Baldwin. '' En total, la oscuridad total es esta nave a cientos de millas de cualquier humano conocido , atrapado en el hielo y cuando [Hurley] capta la imagen es tan poderoso. Es la única manera en que podemos tener una idea de la soledad y el aislamiento. "



Los hombres fueron finalmente rescatados en agosto 1916 después de Shackleton y una pequeña tripulación partió hacia la isla de propiedad británica de Georgia del Sur. Hurley trajo un montón de vidrio y negativos de celuloide, la impresión de algunas de las fotos más espectaculares jamás capturados. Los negativos, finalmente, terminaron en manos de los RGS, que ellos almacenan durante más de 80 años antes de la digitalización y restauración de más de 90 de las fotografías de Hurley para su exhibición pública. Cabe destacar que las fotografías restauradas han revelado detalles nunca antes vistos, como sexto hombre escondido detrás de un fuego humeante en una foto donde sólo cinco hombres fueron vistos antes.

Si tienes la suerte de estar en Londres antes de 28 de febrero 2016, se puede ver las fotografías de Hurley en persona en la nueva exposición de la Royal Geographical Society, "Enduring ojos: El Legado de la Antártida de Sir Ernest Shackleton y Frank Hurley."




Lee mas: http://www.smithsonianmag.com/smart-news/restored-photos-shackletons-antarctic-wreck-reveal-new-details-180957520/#3rhGjJgirCOzomSQ.99
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sábado, 11 de julio de 2015

Antártida: OVNI en los 1960s

El ovni que se paseó por la Antártida y disparó la psicosis argentina
Clarín

Se cumplen 50 años del famoso avistamiento en las bases argentina, chilena y británica del continente blanco. Y de un invierno en el que pareció que los ovnis se habían encariñado con el país.



 La tapa de Clarín del 7 de julio de 1965, tras el comunicado de la Armada informando sobre el avistamiento de un ovni en la Antártida. (Archivo Clarín)



Guillermo dos Santos Coelho
Tenía todos los ingredientes. Un escenario exótico, testigos curtidos y un clima de época que avivaba la imaginación, poco antes de la llegada del hombre a la Luna. Por eso, el ovni que se paseó por la Antártida hace 50 años fue un hito que ocupó el primer lugar de las portadas de todos los diarios argentinos. Y disparó una psicosis colectiva que duró todo el invierno y un poco más.

Mañana se cumple medio siglo del principal avistamiento. Aunque luego se supo que hubo algunos episodios previos, fue el 3 de julio de 1965 cuando un puñado de personas, las únicas en cientos de kilómetros blancos a la redonda, se encontró mirando al cielo con fascinación.

En la base argentina Decepción eran algo menos de 20 personas. Ese sábado, a las 19.40, hacía un buen rato que la noche era clara y tranquila. A esa hora, el observador meteorológico lo vio por primera vez. El comunicado de la Marina hablaría luego de una "masa de forma lenticular". Es decir, dos superficies cóncavas adosadas. Algo así como una lenteja.

La "lenteja", según los diversos relatos, se movía en el cielo cambiando de color. Los predominantes eran el rojo y el verde, aunque dio todo un espectáculo: ofreció tonalidades amarillas, azules, verdes, anaranjadas y blancas.

El observador meteorológico llamó a todo el mundo. Menos el operador radial que estaba de servicio, todo el destacamento pudo ver el objeto y seguirlo con el detalle que pudieron ofrecer prismáticos y teodolitos. A unos 10 o 15 kilómetros de distancia, el objeto se desplazaba en dirección general Este, aunque por momentos cambiaba hacia el Oeste, a unos 45 grados. Según los testimonios, variaba la velocidad, no emitía sonidos de ningún tipo y en ocasiones se mantenía suspendido en el espacio. El comunicado de la Marina especificó que fueron unos 15 o 20 minutos de espectáculo en condiciones de visibilidad inmejorables. Más tarde, los protagonistas dirían que duró bastante más.

El meteorólogo civil Jorge Hugo Stanich tomó su cámara y fotografió como pudo. Las fotos no salieron: la película era de baja sensibilidad para esa oscuridad y no había trípode. Fue curioso que, junto con el avistamiento, se detectaron alteraciones en los instrumentos de geomagnetismo

Un par de días después, la noticia explotó y ocupó el primer lugar en la portada de todos los diarios nacionales. Clarín habló con el comandante de la base Decepción, el teniente de fragata Daniel Perissé.

"Nosotros sólo hemos visto un objeto volador no identificado. Por informaciones que poseemos, sería elmismo que observaron los personales de los destacamentos chilenos y británico. Puedo agregarle que el curioso hecho fue comprobado en días anteriores, siendo siempre un solo objeto."



Efectivamente, los datos fueron confirmados por personal de la base "B" de Gran Bretaña y de la base chilena de la fuerza aérea Pedro Aguirre Cerdá, que hoy está abandonada. Incluso, allí, el cabo Uladislao Durán Martínez consiguió unas diez tomas fotográficas, pero había que esperar meses hasta el relevo del personal en esa base para revelarlas, porque no tenía taller. Al final volvió a Santiago en enero del 66, con las películas, que quedaron en el olvido. O conspiración o tomas sin contenido, elija su propia aventura.

Lo que siguió fue un julio agitado. Con ese fervor tan argentino por la psicosis, aparecieron testimonios de ovnis por todo el país. Y cada uno se llevaba centímetros de los diarios.

Primero vieron un ovni siete jóvenes que estaban cerca de Pilar, en una excursión. Hubo otro caso cerca de la base aérea de Morón. En Bahía Blanca llegaron a tomarles fotografías a luces en el cielo. Los testimonios se reprodujeron en Mendoza, en Resistencia, en Rosario y en Mar del Plata. El 1 de agosto, los largavistas que en el hipódromo de Palermo solían apuntar a la pista se enfocaron al cielo por un extraño globo. Todo duró unos minutos, hasta que por los altoparlantes anunciaron que faltaban "cinco minutos para cerrar el sport". La Argentina se había convertido en una especie de garage ovni.

El 4 de agosto, el Observatorio de La Plata calmó la efervescencia ovni que tenía a mucha gente mirando más al cielo que al suelo. Después de consultas a las centrales especializadas en el rastreo de satélites artificiales, y tras algunos cálculos, explicó que el satélite estadounidense Echo II, que había sido lanzado en enero de ese año de la base Vanderberg para ser usado en comunicaciones, pudo haberse visto desde la base Decepción el mismo día y a la misma hora del avistamiento ovni. Se trataba de un enorme globo de plástico aluminizado, muy reflectante.

La marea pasó, aunque ese mismo año, más raleados, siguieron apareciendo testimonios. En agosto, gendarmes del escuadrón de Punta de Vacas, en Mendoza, denunciaron que vieron un ovni juguetear en el cielo durante ocho minutos. Luego, en la capital riojana, dos hombres contaron que un ovni había volado encima del auto en el que viajaban. A principios de octubre, en Villa Characato, en el departamento cordobés de Cruz del Eje, una docente y un grupo de alumnas juraban haber visto un aparato de 30 centímetros a unos 400 metros de altura que iba, venía y desapareció.

Uno de los casos retratados por los diarios en esos meses se dio en la Ciudad. Un nene que iba a la escuela n° 9 vio una luz que cambiaba de colores y hacía movimientos extraños. La madre dijo que también había visto el objeto y corroboró el testimonio. El padre, algo más escéptico, le dijo a Clarín, probablemente con una sonrisa apenas esbozada: "No es un chico fantasioso, pero está en la época".

Y después...

Dos años después de los avistamientos, la actividad volcánica obligó a que la base Decepción no tuviera actividad en invierno. Los avistamientos de ovnis continuaron sobre todo en los 70 y 80, pero nada se acercó a la ola del 65, el año de los ovnis. La experiencia dejó una huella profunda en el comandante de fragata Daniel Perissé (foto), que se convirtió en uno de los ufólogos más reconocidos del país, primero como integrante de la Comisión Permanente de Investigación del Fenómeno Ovni y luego en la vida civil.

martes, 6 de mayo de 2014

Fotos de la Expedición Shackleton de 1914

Fotos irreales de la expedición antártica de 1914 de Shackleton
 MICHAEL KELLY

A partir del día 8 de agosto de 1914, Sir Ernest Shackleton llevó una tripulación de 27 ingleses a la Antártida en un intento de hacer la primera travesía de la tierra.
La expedición casi no tuvo écito, dado que  Shackleton ofreció sus barcos, tiendas y servicios a su país la noche antes de que la Primera Guerra Mundial comenzara, pero la Royal Navy y Primer Lord del Almirantazgo Winston Churchill querían que el viaje continúe.

El fotógrafo australiano Frank Hurley llevó 40 libras de equipo de fotografía a color en el viaje oneroso y tendría que bucear en tres pies de agua de mar helada para salvar los cascos de placas negativas de vidrio de su barco naufragado.

Menos mal que lo hizo, porque la expedición se convirtió en uno de los primeros ejemplos de la fotografía en color.


El barco de Shackleton, Endurance, partió de Buenos Aires hacia la Antártida el 5 de diciembre de 1914.


Se luchó a través de un millar de kilómetros de hielo en las próximas seis semanas.


El 15 de enero, el Endurance llegó a un glaciar que se formó una bahía que parecía ser un buen lugar de desembarco.


Shackleton consideró demasiado al norte para un desembarco "excepto bajo la presión de la necesidad."


Dos días más tarde tendrían que resguardarse del viento y el tiempo cerca de un iceberg.



El Endurance continuó hacia su destino (Bahía Vahsel), pero fue forzado hacia el oeste a 14 millas antes de detenerse por completo.


La tripulación hizo grandes esfuerzos para liberar el barco, pero no pudo limpiar el hielo lo suficiente.



El 24 de febrero de 1915, Shackleton se dio cuenta de que el barco se quedó durante todo el invierno y tuvimos que cambiar los planes de la tripulación.


El interior de la nave se convirtió en una residencia de invierno para los oficiales, científicos, ingenieros y marineros a bordo.


Los perros fueron sacados a bordo y se alojaron en el hielo de las perreras o " dogloos. "



A medida que el invierno se fue fijando el barco flotó hacia el norte debido a los cambios en los paquetes enormes de hielo.


En los meses de invierno oscuras de mayo, junio y julio de Shackleton mantiene la moral de su equipo, poniendo en jugadas a bordo de la nave y el fomento de los paseos de la luna.



Una vez que fueron capaces de navegar en, trozos de hielo se desprendieron debajo de la nave ; un miembro de la tripulación describió el efecto que está " echado de aquí para allá como un volante de una docena de veces. "



El 24 de octubre, el hielo apretó el barco de tal manera que el agua se precipitó en las maderas y finalmente se rompieron, causando sonidos que los tripulantes describen más adelante como similares a "fuegos artificiales pesados ​​y al disparo de cañones."



Tres días más tarde, a temperaturas inferiores a -15 ° F ( -25 ° C ), Shackleton se vio obligado a dar la orden de abandonar el barco.



La tripulación salvada suministros, incluyendo las placas fotográficas de Hurley de que Hurley tuvo que elegir el mejor 150 y aplastar a la otra 400.



Los hombres tenían que hacer nuevos zapatos de madera de los pedazos rescatados de la nave, ya que comenzó una marcha nefasta oeste con dos de los botes salvavidas de la nave realizadas en los trineos.



En los próximos meses se quedaron sin suministros y finalmente fueron obligados a disparar el último de los perros el 2 de abril de 1916, para agregar a sus raciones.



Finalmente, Shackleton tomó cuatro hombres y un bote salvavidas a la cercana isla de Georgia para organizar el rescate de los restos de la tripulación.


Los miembros de la tripulación rescatados tuvieron el último contacto con la civilización, en 1914, y cuando regresaron a Inglaterra a mediados de 1916, muchos de ellos entraron en la guerra a través del servicio militar o naval.


Business Insider

sábado, 21 de diciembre de 2013

Argentina: El Tratado Antártico

El Tratado Antártico

En 1947, una expedición argentina al mando del capitán Luis M. García realizó un amplio reconocimiento al oeste de la península Antártica, instalando balizas y estableciendo un observatorio meteorológico en una isla del grupo de las Melchior. Poco después, el 12 de julio de ese mismo año, los cancilleres argentino y chileno, Bramuglia y Gómez, firmaron en Buenos Aires una declaración conjunta, afirmando los derechos de la Argentina y Chile sobre la Antártida y tomando la decisión de encarar conjuntamente el conocimiento científico y la explotación de la región, además de expresar el deseo de que se pudieran fijar los límites en la misma. (1) 
    Al establecerse el destacamento Melchior, el canciller chileno envió una nota al embajador argentino comunicándole la “tolerancia” chilena a esa instalación argentina. En enero de 1948, el canciller Bramuglia le respondió lo siguiente: “ mi gobierno desea expresar que las expediciones argentinas actúan dentro del sector antártico argentino, formulando por su parte las reservas del caso por los actos que pudieran realizar en el mismo sector las expediciones chilenas que lo visiten”. No obstante, en marzo se alcanzó un acuerdo sobre la cuestión. El nuevo canciller chileno Vergara Donoso y el representante argentino La Rosa firmaron una declaración conjunta por la cual ambas partes se comprometían a proteger y defender la porción de la Antártida comprendida entre los meridianos 25º y 90º hasta que se establecieran los límites. (2) 



    En 1956 se estableció el Comité Especial para las Investigaciones Antárticas, con el propósito de intercambiar información científica entre sus miembros. Más tarde dicho Comité decidió realizar un Año Geofísico Internacional, que tuvo lugar entre el 1º de julio y el 31 de diciembre de 1958. Durante sus reuniones, la Argentina y Chile advirtieron expresamente que las investigaciones no producirían ningún derecho territorial y que las bases científicas establecidas en el territorio antártico deberían ser desmanteladas una vez concluido el plazo establecido. No obstante, a mediados del Año Geofísico, la Unión Soviética comunicó a los demás países que mantendría sus bases científicas hasta terminar las investigaciones en curso, las cuales no finalizarían en el término del mencionado Año. Tanto los estados europeos, como Japón, la Unión Sudafricana y Nueva Zelanda no se pronunciaron frente a la actitud soviética, esperando que Estados Unidos fijara su posición. La respuesta del Departamento de Estado fue invitar a todos los países con intereses en el continente antártico a participar de una conferencia para acordar un tratado. (3)
    A la invitación norteamericana respondieron afirmativamente todos los países que habían tenido participación del Año Geofísico Internacional. De esta manera, la Conferencia Antártica se inauguró en la capital norteamericana, el 15 de octubre de 1959, pero la atmósfera era de incertidumbre. Concurrieron a ella los representantes de doce estados, de los cuales siete sostenían su soberanía sobre alguna fracción del continente antártico: Argentina, Australia, Chile, Francia, Noruega, Nueva Zelanda, y el Reino Unido. Los derechos de la Argentina, Chile y el Reino Unido se superponían de manera considerable. Los otros cinco países: Bélgica, Estados Unidos, Japón, Sudáfrica y la Unión Soviética habían realizado exploraciones en la región, pero no habían presentado reclamaciones territoriales. (4) 
    Ciertos aspectos de la futura reglamentación para la Antártida tenían el consenso general, como por ejemplo el tema de la pacificación de la zona, que debía quedar excluida de toda actividad bélica, así como la garantía de investigación científica para cualquier país. Los problemas más difíciles de solucionar eran el carácter supranacional del acuerdo a alcanzarse, y la consideración de los reclamos de soberanía. 
    Todos los delegados fijaron sus posiciones en los discursos inaugurales. La posición de la Argentina, explicitada por su representante, el embajador Adolfo Scilingo, consistía en establecer el uso pacífico de la Antártida y la cooperación científica dentro de los límites convenidos, y que la Conferencia no modificara en lo más mínimo los derechos de las partes. Respecto de la utilización del territorio, el gobierno argentino sostenía la necesidad de poner límites a la libertad absoluta, con el propósito de preservar los intereses ecológicos, y la prohibición de realizar pruebas nucleares y depositar desechos radiactivos. La última proposición sorprendió tanto a la delegación norteamericana como a la soviética y la insistencia argentina en la misma estuvo cerca de provocar una crisis en la reunión. La Argentina también adoptó una posición muy firme respecto de la supranacionalidad y la creación de una organización internacional, postulando un tratado que dispusiera una injerencia mínima sobre las actividades en la zona. Trató de evitar asimismo que se tratara el tema de la soberanía. (5) 
    El tratado fue firmado finalmente el 1º de diciembre de 1959. Estaba de acuerdo con las expectativas argentinas, en el sentido de que proscribía las actividades de naturaleza militar, estableciéndose la primera prohibición nuclear limitada; se resguardaban los derechos de las partes respecto de la cooperación científica; se evitaba la internacionalización y se protegía el medio ambiente. Asimismo, el artículo IV establece por un lado, que ninguna de sus disposiciones se interpretará como una renuncia a los derechos o reclamos de soberanía territorial que se hubiera hecho valer con anterioridad, y por otro, que ninguna acción que se realice mientras el tratado conserve vigencia será válida para hacer valer un reclamo de soberanía territorial. Con todo, la Argentina presentó reservas al texto definitivo de este artículo IV para preservar sus derechos. (6) 
    El Tratado Antártico entró en vigencia el 23 de junio de 1961. Los doce estados signatarios formaron el Consejo de Estados Pretendientes en calidad de “miembros plenos o de consulta”, limitándose la autoridad del Consejo a hacer recomendaciones por voto unánime. Además de los signatarios hay estados adherentes, que si bien no tuvieron actuación en la Antártida reconocen el tratado como un medio adecuado para regular las actividades en la zona. Incluso el tratado permite a los estados adherentes pasar a la categoría de miembros plenos. 
    Luego de la puesta en vigencia, el Tratado Antártico tuvo sus logros. De acuerdo con su objetivo primitivo, pudo evitar conflictos en la zona. Los países signatarios acordaron suspender sus reclamos (aunque no renunciar a ellos) mientras el tratado estuviera vigente. El Consejo también logró internacionalizar y desmilitarizar el continente antártico, prohibir pruebas nucleares y desechos radiactivos y asegurar que la región sea utilizada con fines pacíficos, incluyendo principalmente la exploración conjunta y las investigaciones científicas. Los países signatarios obtuvieron libre acceso a toda la región con derechos recíprocos a inspeccionar sus instalaciones. El tratado prohíbe “cualquier medida de naturaleza militar, tal como el establecimiento de bases militares y fortificaciones, la realización de maniobras militares así como la prueba de cualquier tipo de armamento”. Permite personal militar y equipos únicamente para trabajar con fines científicos u otros objetivos pacíficos. (7) 
    En su discurso del 1º de mayo de 1960, el presidente Frondizi dedicó un párrafo a la Conferencia sobre la Antártida, afirmando que la Argentina había podido incluir en el Tratado su oposición a la internacionalización de la zona. Los principios de libertad y cooperación científica también habían sido incluidos en el Tratado. (8) Por otra parte, en preparación de la visita del presidente Frondizi al Reino Unido, la embajada británica envió un informe sobre la política del gobierno argentino respecto de la Antártida. De acuerdo con este informe, el gobierno argentino estaba ansioso por trabajar conjuntamente con el Reino Unido en el sector antártico. (9)
    En 1955 el gobierno británico había invitado a la Argentina y Chile a presentar la disputa sobre el territorio antártico a la Corte Internacional de Justicia o a un Tribunal de Arbitraje. Esta invitación fue rechazada por ambos países. En noviembre de 1949, los tres países habían firmado, por primera vez, una Declaración Tripartita por la que se comprometían a no enviar buques de guerra al sur del paralelo 60 durante el verano. El gobierno argentino consideró innecesario mantener esta declaración una vez que entrara en vigencia el Tratado Antártico. (10) Mientras el gobierno británico aceptaba la propuesta argentina, el chileno consideraba necesario renovar la Declaración. Sin embargo, el gobierno chileno aseguraba que estaba dispuesto a abandonar la declaración siempre y cuando el gobierno argentino le enviara un compromiso escrito sobre la ausencia de ejercicios navales en la zona. (11) Finalmente, los tres gobiernos firmaron el siguiente texto:
Desde 1949 los gobiernos de Chile, Gran Bretaña y Argentina han hecho, anualmente, declaraciones simultáneas a fin de evitar cualquier malentendido en la Antártida que pudiera afectar sus amistosas relaciones según las cuales no preveían el envío de barcos de guerra al sur de los 60 grados de latitud sur con excepción de movimientos ya habituales de años anteriores. Los gobiernos de Chile, Gran Bretaña y Argentina consideran que, estando hoy vigente el Tratado Antártico, han desaparecido las razones que motivaron tal declaración ya que dicho instrumento internacional, especialmente su artículo primero, asegura la utilización exclusivamente pacífica de la Antártida y prohíbe, en consecuencia, la realización de todo acto o maniobras de carácter militar. Por las razones expuestas, los gobiernos de Chile, Gran Bretaña y Argentina resuelven no renovar, en el futuro, la Declaración tripartita y manifiestan que, de acuerdo al Tratado Antártico, no prevén el envío de barcos de guerra a la Antártida sino para los fines científicos contemplados en él. (12)
  • NOTAS
  1. M.A. Scenna, Argentina-Chile, op. cit., p. 167.
  2. Ibid., pp. 167-168.
  3. J.A. Lanús, op. cit., II, p. 162.
  4. Ibid., II, p. 164; G. Pope Atkins, op. cit., pp. 448-450.
  5. J.A. Lanús, op. cit., II, pp. 165-166.
  6. Ibid., II, pp. 166-167.
  7. G. Pope Atkins, op. cit., p. 449.
  8. FO, 371/147755, 6-5-1960.
  9. FO, 371/147768, 3-6-1960. 
  10. FO, 371/155809, 7-8-1961.
  11. FO, 371/155809, 6-11-1961.
  12. FO, 371/155809, 11-1961. 

Historia de las Relaciones Exteriores de Argentina